Defender los derechos humanos en Colombia es cada vez más peligroso

El riesgo por defender los derechos de las más diversas comunidades en cualquier región de Colombia va en aumento. Pero lo que más preocupa es que de las amenazas contra defensores de derechos humanos se está pasando al asesinato. Así se desprende de un informe que acaba de presentar el programa Somos Defensores que monitorea las agresiones contra defensores y líderes sociales en Colombia.


 
En promedio, durante el primer semestre de 2013, cada día fue agredido un defensor y cada cuatro días uno de ellos fue asesinado, según las cifras del informe Héroes Anónimos. Y aunque las agresiones –que incluyen amenazas, asesinatos, atentados, detenciones arbitrarias–, se redujeron en un 5,6% comparado el primer semestre de 2012, los homicidios crecieron 27%. Esto quiere decir que si bien se pasó 163 a 153 agresiones, se incrementó de 29 a 37 líderes asesinados, lo que convertiría a 2013 en el año más crítico en la última década. El 2012 cerró con un ya trágico saldo de 69 defensores muertos.

 


“Las amenazas se han ido transformando y se han vuelto cada vez más directas. En 2011 eran digitales, a través de correos electrónicos y llamadas. En 2012 el actor armado se le presentaba al líder para intentar callarlo y en lo que va de 2013, las amenazas pasaron a ser acciones físicas”, explicó Carlos Guevara, miembro del programa Somos Defensores que está integrado por tres ONGs de derechos humanos.


 
Las víctimas son en su mayoría líderes comunitarios, dirigentes indígenas, sindicalistas, reclamantes de tierras, líderes de víctimas y de desplazados por el conflicto armado. Pero también hay líderes cafeteros, mineros y afroamericanos. Preocupa además que 12 de estos defensores habían reportado amenazas y sus asesinatos siguieron un patrón muy parecido. Primero los secuestraron y luego los asesinaron con el agravante de que casi todos los cuerpos tenían señales de tortura. Otros fueron asesinados en su propia casa. “Esa forma de agresión significa que la víctima fue seguida durante un tiempo suficiente como para identificar cuándo era más vulnerable y cuándo el homicidio podía quedar más impune”, agrega Guevara.


 
Uno de esos líderes es Éver Cordero, reconocido defensor de derechos humanos, líder de víctimas y de restitución de tierras del departamento de Córdoba, al norte del país, que fue asesinado el mismo día en que en los colombianos se movilizaban para marchar a favor de las víctimas del conflicto y del proceso de paz que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC.


 
Ese 9 de abril, mientras el centro de Bogotá se llenaba con 900.000 personas, en Valencia, un municipio azotado por la violencia en el departamento de Córdoba y donde se concentra gran parte de las solicitudes de restitución de tierras, Cordero fue baleado por dos sicarios. Su muerte se produjo cuando iba a la marcha que apoyaría la salida negociada al conflicto en Colombia. Y aunque este hombre de 45 años no había sido amenazado, había alertado sobre las intimidaciones a 114 líderes de desplazados de esa región.


 
Las amenazas son la agresión más frecuente. Y en este caso, las cifras también han aumentado. Ya van 86 amenazas, cinco más que en el mismo periodo de 2012, la mayoría a través de panfletos que los victimarios distribuyen en las poblaciones donde ejercen liderazgo los defensores. En los departamentos donde más se dieron agresiones, los defensores son líderes de tierras y de población desplazada.


 
Ese es el caso del líder de restitución de tierras Iván Darío Restrepo que estaba protegido por parte del Estado. Según el informe, fue asesinado el 4 de mayo en la sala de su casa frente a su esposa, minutos después de que sus escoltas terminaran su turno de vigilancia. Lo mataron dos hombres vestidos de policías. Se sabe que Restrepo había denunciado alianzas entre integrantes de bandas criminales de su región y la policía.


 
El informe de Somos Defensores también da cuenta sobre los posibles responsables de las agresiones a estos defensores. En 70 de los casos aparecen como victimarios los paramilitares que no se desmovilizaron e integrantes de bandas criminales, seguidos de autores desconocidos. En el caso de las guerrillas y agentes del Estado, el informe destaca que su autoría en estos hechos ha venido disminuyendo.


 
“Hay que reconocer que las cosas han cambiado, muestra de ello es el acceso de muchas de las poblaciones vulnerables a mecanismos de denuncia, de protección, la puesta en marcha de Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, la búsqueda de acuerdos de paz con los grupos insurgentes, incluso los mismos golpes que le ha dado el gobierno a las bandas criminales”, dice Guevara con relación al discurso guerrerista del gobierno anterior.


 
Aun así, pese a que la vulneración a los derechos humanos en el país ha disminuido, Somos Defensores asegura que hoy el peligro se concentra en ciertas regiones y sectores que trabajan defendiendo derechos de desplazados, víctimas y despojados que buscan recuperar sus tierras.
 


El informe también hace una fuerte crítica a la Unidad de Protección del gobierno que ha enfocado sus esfuerzos -y un enorme presupuesto- a brindar esquemas de seguridad que incluyen carros blindados y escoltas. Por eso proponen apostarle a la prevención y a la investigación para dar con los responsables de las amenazas y las agresiones. Según Guevara, desde que el gobierno creó en 2009 la Mesa Nacional de Garantías han asesinado a 219 defensores de derechos humanos sin que las investigaciones arrojen resultados.

 

Por Elizabeth Reyes L. Bogotá 7 AGO 2013 - 00:25 CET

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La protección para las mujeres debe ser integral

Para nosotras las mujeres víctimas de la violencia en el contexto del conflicto armado, para nuestras organizaciones, para las redes y plataformas de feministas y de mujeres y para las organizaciones no gubernamentales que acompañan los procesos organizativos de las mujeres víctimas, la muerte de Angélica Bello evidencia, una vez más, que nosotras aun protegidas con medidas cautelares de instancias internacionales y de obligatorio cumplimiento por parte del Estado, seguimos pagando un precio muy alto por la participación social y política, por trabajar con insistencia para que los avances legislativos y las políticas públicas, pasen de ser avances formales a ser realidades concretas en nuestras vidas. Sin tener certeza aún de las razones reales de la muerte de Angélica, queremos insistir en que ésta, es el resultado de modelos de protección que no reconocen las realidades específicas de las mujeres; no podemos, ni queremos seguir aceptando como medidas de protección, modelos contrarios a los valores que las mujeres históricamente hemos defendido. No son las armas las que nos darán la seguridad y confianza para seguir con nuestros proyectos políticos y de vida.

 

Angélica a principio de este año, en la primera reunión del Comité Directivo de la Ley 1448 de 2011, se presentó como sobreviviente de violencia sexual y representante de éstas víctimas en los espacios transitorios de la Ley. Solo estar ahí y presentarse, fue una ganancia para las mujeres y las víctimas de violencia sexual, pero además de esto, solicitó al presidente y su gabinete el compromiso para garantizarles a las víctimas de la violencia sexual, atención psicosocial efectiva y de calidad. Ella sabía que las distintas violencias de las que han sido víctimas las mujeres en el contexto del conflicto armado, han dejado impactos no visibles en sus vidas, impactos que incrementan las condiciones de vulnerabilidad en las que históricamente hemos vivido como consecuencia del modelo excluyente, machista y patriarcal que reproducen con mayor crueldad los actores armados.

 

Las mujeres queremos insistir en que las garantías para nuestra participación, no deben reducirse a medidas materiales de protección, que en ocasiones pueden generar nuevos riesgos para nosotras, nuestras familias y nuestras organizaciones. Como lo hemos pedido reiteradamente, mientras persista la impunidad no solamente seguiremos sintiéndonos amenazadas sino que muy seguramente se incrementarán las violencias y las violaciones a los derechos humanos de las mujeres. El acceso a la justicia es un derecho fundamental y estratégico para nosotras, solo cuando se supere la subvaloración de la violencia contra las mujeres y se sancione a los responsables, podremos decir que algo está cambiando en Colombia.

 

Además de avanzar en las investigaciones, y particularmente en las que tienen que ver con los hechos de violencia contra Angélica, es necesario que los programas a través de los cuales se va a implementar la Ley 1448 de 2011, con los que se pretende reparar y garantizar la superación de la condición de víctimas, incluyan de manera prioritaria a las mujeres, sobre todo a las mujeres que en razón de nuestro liderazgo y trabajo en la defensa de los derechos de las víctimas, seguimos recibiendo amenazas. Vivimos en zonas con riesgo para nuestras vidas, por la presencia de actores armados que nos perciben como amenazas para sus proyectos de control social y político, ningún esquema de protección es útil en estas condiciones, es necesario que se garanticen soluciones definitivas a estos problemas estructurales, garantizando nuestro acceso a la vivienda y a un trabajo digno en zonas con condiciones mínimas de seguridad.

 

Las mujeres y organizaciones abajo firmantes, queremos insistir, como homenaje a Angélica, en que el Estado colombiano debe cumplir de forma inmediata los compromisos internacionales que ha asumido para avanzar en la erradicación de la violencia y la discriminación contra las mujeres, debe garantizar la implementación de políticas públicas orientadas a garantizar el cumplimiento de la Ley 1257 de 2008, del auto 092 de 2008 y la ley 1448 de 2011 cuyos mandatos, de cumplirse plenamente, permitirán desarrollar acciones efectivas de prevención, atención y sanción de la violencia contra las mujeres y la verdad justicia y reparación para las mujeres víctimas. Con el compromiso de mantener y ampliar los espacios que Angélica valientemente abrió para las víctimas de la violencia sexual, queremos ratificar hoy nuestro compromiso con las mujeres víctimas, con las víctimas de la violencia sexual y con los procesos de fortalecimiento de la democracia y la construcción de la paz, para que algún día por fin reconozcamos que no todo es válido en la guerra y en el amor.

 

Firmamos,

Organizaciones de mujeres víctimas del desplazamiento forzado

Redes y plataformas de mujeres y feministas

Organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos

 

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Sábado, 29 Septiembre 2012 18:07

Naciones Unidas acuerda proteger a periodistas

Naciones Unidas acuerda proteger a periodistas
Una resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDH) solicita a los gobiernos que investiguen los ataques a periodistas y faciliten su cobertura de conflictos y situaciones violentas. Esta resolución en favor de la seguridad de los comunicadores y la libertad de expresión en todo el mundo fue acordada por consenso el 27 de septiembre, casi al término del 21 Período de Sesiones del CDH, concluido este sábado en Ginebra. La resolución fue patrocinada por Austria, Brasil, Marruecos, Suiza y Túnez y copatrocinada por más de 60 países.

Ahora está por verse que efectivamente los gobiernos elaboren leyes de protección real a los periodistas. Entre los copatrocinadores de la resolución se encuentra México, cuyo Estado tiene responsabilidad en más del 70% de los atentados y asesinatos de comunicadores en los niveles en que actúa el poder federal, estadal y municipal, según la ONG mexicana Artículo 19. En ese país se aprobó hace más de dos meses una ley de protección de periodistas y activistas de derechos humanos que todavía no se pone en práctica.

La decisión fue saludada como un avance importante por las organizaciones involucradas en la defensa de los periodistas y la libertad de expresión, como la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y la ONG Campaña Emblema de Prensa (PEC, por su sigla en inglés), de Ginebra, que consideró el acuerdo de protección a los comunicadores como un paso histórico en la lucha contra la impunidad.

Según las cifras de PEC, 110 periodistas fueron asesinados en lo que va del año2012.

El acuerdo “condena en los términos más enérgicos todos los atentados y toda violencia contra los periodistas como la tortura, desapariciones forzadas y la detención arbitraria, así como la intimidación y el acoso”. La resolución de la ONU pide a los gobiernos que promuevan una atmósfera en la que los informadores puedan trabajar con total independencia y sin interferencias. El CDH pidió a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos que prepare una compilación de buenas prácticas para la siguiente reunión del Consejo.
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Viernes, 17 Diciembre 2010 08:33

“Aplicar políticas de inclusión social”

“La protección social y la preservación del empleo fueron los motores fundamentales para enfrentar la crisis”, afirmó el ministro de Trabajo de Argentina, Carlos Tomada, en el encuentro de la Organización Internacional del Trabajo que se realiza en Buenos Aires. Esa definición fue realizada en el marco de un debate sobre los sistemas de seguridad social en América latina. La OIT promueve la creación de un piso de protección social como herramienta para amortiguar el impacto de la crisis y garantizar el acceso a los servicios sociales básicos, junto con transferencias monetarias a todas las personas en estado de vulnerabilidad y pobreza. Las exposiciones de los ministros de Trabajo de Argentina, Carlos Tomada; Chile, Camila Merino, y Perú, Manuela García Cochagne, evidenciaron los distintos enfoques de política e interpretaciones de esa propuesta, así como el rol que jugaron durante la crisis.

Mientras que la visión chilena no ocultó sus rasgos neoliberales, cargando sobre los trabajadores la responsabilidad para recuperarse de la pobreza y el desempleo, y los enviados peruanos rechazan cualquier tipo de regulación del trabajo, el gobierno argentino destacó la centralidad del Estado en la preservación del empleo y las políticas de protección social.

“No alcanza con crecer para disminuir la desigualdad. La aplicación de políticas de inclusión social posibilita una recuperación más rápida de la crisis, trascendiendo la visión estrecha que tiende a recortar gastos sociales agudizando esos escenarios”, sostuvo durante su intervención el ministro Tomada.

Si bien la fórmula puede parecer reiterativa para un observador argentino, ese discurso no se encuentra tan arraigado entre los distintos gobiernos de la región. Por su parte, la visión chilena recuperó una orientación de matriz neoliberal. Los funcionarios de Piñera no rechazan la existencia de una red de protección social, en Chile persiste un sistema de jubilaciones de capitalización, pero desde su perspectiva son los trabajadores quienes por sí mismos deberían poder recuperarse. La receta fue presentada por el mismo presidente de ese país mediante la analogía de un circo donde “los trabajadores son trapecistas que si se caen no deben quedar atrapados en la red sino poder rebotar para recuperarse”.

La región presenta un escenario de la seguridad social sumamente heterogéneo. En la comparación internacional, América latina se ubica por encima del promedio global en materia de cobertura, pero por debajo de los recientemente ajustados modelos europeos. No obstante, algunos países como Argentina, Brasil o Bolivia exhiben elevados niveles de cobertura efectiva que fueron logrados, según el caso, por la dinamización del mercado de trabajo formal y moratorias previsionales. En Argentina la protección social a los menores de 18 años y a los jubilados ronda el 86 por ciento, mientras que, según los datos de OIT, en países como Perú, Colombia, Ecuador, México y Paraguay no superan el 25 por ciento.

Los especialistas en seguridad social de Organización Internacional del Trabajo, Fabio Bertranou y Helmut Schwarzer, destacaron la relevancia de los distintos programas de transferencias no contributivas que existen en la región como el Bolsa Familia en Brasil y la Asignación Universal por Hijo, y sus significativos efectos multiplicadores. La mención de ese tipo de programas despierta el rechazo de algunos gobiernos y empresarios que consideran que desalienta la oferta de trabajo.

En ese sentido, Tomada remarcó que la Asignación Universal por Hijo está integrada al sistema de asignaciones familiares y que, por lo tanto, cuando un asalariado logra acceder a un puesto de trabajo formal continúa percibiendo ese ingreso.

Por Tomás Lukin
Desde Santiago
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Martes, 16 Noviembre 2010 07:34

El fin de las treguas

Fue cuando el mundo se agrandó que más visibles se hicieron las ansias de poder, grandeza y posesiones de los estados de entonces. Portugal, España, Holanda llenaban barcos de esclavos que volvían repletos de azúcar, café o especias. Así, cuando la mentira dejó sitio a la verdad, la historia habló de esquilmación, depredación o, sin más, robo de recursos naturales acompañado de violencia y opresión. Pareciera que unas naciones poderosas fueran las causantes de las desgracias y debilidad de otras.

Los años, las luchas y la dignidad de muchos pueblos corrigieron –sólo en parte– estos excesos. Una clase social nacida de extranjeros colonizadores y criollos buscafortunas se colocó en el escalón más alto de la sociedad. Desde ahí manejaba los hilos de países enteros como marionetas a sus órdenes. Y los desequilibrios permanecían inmutables.

En su refinamiento, los unos y los otros engalanaron sus malas artes bajo títulos nobiliarios y –mejor aún– como dueños y propietarios de empresas exclusivas: motores del desarrollo. Tan grande es el poder de estas empresas repartidas ya por todo el planeta que, ahora ya todito globalizado, los movimientos antisistema (reivindiquemos el término) han sabido señalarlas y desnudarlas frente a la sociedad como principales destructoras de un modelo de sociedad más justo. Las conocemos, sabemos cómo, cuánto, dónde y a quién dañan en sus operaciones.

Pero siguen ahí, las tenemos enfrente, cada vez son menos, pero sólo porque son más grandes, y nos rodean por todas partes. ¿Quién las defiende? ¿Quiénes son sus guardaespaldas? ¿Otra vez las naciones poderosas? ¿Ellas en autodefensa? No, las custodia el mismo que financió el viaje de Colón, el mismo que compraba y vendía esclavos, el mismo que acaparaba las mejores tierras, selvas o mares, el mismo que se enriquecía con cada una de las zafras: el Capital. Sería como un calamar gigante, donde él es el cabezón que se nutre con sus tentáculos, las multinacionales, de la caza de pequeñas piezas.

Hoy el capital ya no se esconde: se pasea ufano por todos los océanos y nos pide limosna. Porque recién pareció sufrir un ligero malestar, unos pocos estornudos, y ya todos hemos contribuido a su sanación. Ya parece superar lo que se viene a llamar, en términos médicos: crisis financiera. Los bancos ahorita socializados con nuestros ahorros disponen de nuevos recursos para generar más negocios. Incluso en algunos casos sin antifaz ni tentáculos de por medio, directamente: sus fondos de inversión se dedican a especular con los alimentos, comprar las mejores tierras fértiles de los países más pobres o adueñarse de los negocios que consideran más productivos y seguros (los alimentarios). Algunos ejemplos que nos ofrece Grain en uno de sus últimos informes explican que en estos últimos años de crisis financiera, Goldman Sachs y Deutsche Bank, por ejemplo, han invertido cientos de millones de dólares en comprar a los principales productores de cerdos en China. Barclays Bank está entre los inversionistas con mayores intereses en Zambeef, la agroempresa más grande de Zambia, y Citadel Capital, un fondo de inversión privado egipcio, está comprando tierra para producir alimentos por toda África. Ya asumió el control de un hato de 11 mil vacas destinadas a productos lácteos.

Nada nuevo, por otra parte. El capital siempre lo supo: los seres humanos necesitan alimentos para vivir, igual que él necesita seres humanos para multiplicarse. Es la infalible propiedad asociativa.

Pero, entonces, nos queda una equis por despejar: ¿quién escuda a El Capital? Sí, han acertado; centremos ahí la recuperación de un mundo posible, sin más treguas.

Por Gustavo Duch Guillo, autor de "Lo que hay que tragar y coordinador" de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas
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Martes, 25 Mayo 2010 06:48

Europa: no hay marcha atrás

El plan de 950 mil mdd para defender la divisa única europea fue recibido con euforia, pero nació de la desesperación. Cuando los gobernantes de la zona euro se reunieron el 8 y 9 de mayo enfrentaron la abrumadora realidad de que el temor en los mercados de bonos gubernamentales en el sur de Europa se extendía al sistema bancario y comenzaba a infectar los mercados de crédito. Este plan no sólo se refería a prevenir que la crisis de deuda soberana de Grecia se extendiera a Portugal y España, sino también a arrancar un creciente pánico financiero que pudo haber empujado a la economía mundial de vuelta hacia el pantano del que en los dos años pasados ha luchado por escapar.

Los gobernantes tuvieron razón en actuar con audacia y rapidez. Han comprometido un monto asombroso de 60 mil millones de euros (mde, 78 mil mdd) en bonos respaldados por la UE, un fondo de 440 mde (572 mdd) garantizado por países de la zona euro, y potencialmente hasta 250 mil mde (317 mil mdd) del FMI. El Banco Central Europeo (BCE), pilar de la ortodoxia monetaria, se volvió apóstata y se puso a comprar bonos de gobierno con tal de reducir el costo del crédito para las economías más afligidas de la zona.

A corto plazo esta muestra masiva de potencia financiera ha funcionado. Los mercados de bonos se han calmado; las probabilidades de un alud de bancarrotas han disminuido. La tentación es cantar victoria y pasar a otra cosa. Sin embargo, la tarea no está ni a la mitad. Este plan lleva tiempo, pero no repara las fallas fiscales y estructurales que metieron a la zona en este embrollo. Además, conlleva riesgos que Europa necesita atender de inmediato.

El punto de arranque es reconocer que el plan carece de detalle. Nadie sabe con exactitud cómo funcionará la garantía de préstamos o cómo estará disponible el dinero del FMI. Eso importa porque el sustituto temporal hasta que esto se arregle es el BCE, que ha empezado a comprar bonos gubernamentales en el mercado abierto.

El BCE insiste en que las acciones son excepcionales, una respuesta de corto plazo a mercados disfuncionales, y que sigue siendo tan independiente como antes. Esa impresión, ya golpeada, será imposible de sostener si el BCE termina concediendo una línea de crédito a gobiernos derrochadores durante demasiado tiempo.

Una pregunta aún más grande se refiere al daño moral. No hay que ser un contribuyente alemán para sentir que el corolario de dar refugio a los gobiernos más débiles de la zona euro es aliviar la presión de recortar sus déficit. Los gobiernos de la zona euro saben ahora que, si las cosas se ponen peores, tienen hacia dónde correr. A corto plazo es una invitación a eludir las duras decisiones que les aguardan. A plazo más largo es una receta para el colapso de la eurozona. Habiendo optado por el seguro colectivo, la región necesita ahora desarrollar la disciplina colectiva para evitar que su fondo de reserva sea objeto de abusos.

Algunas salvaguardas aparecen en el propio plan. España y Portugal ya fueron persuadidos de anunciar medidas de austeridad fiscal. Cualquier país que tome prestado de los nuevos fondos de estabilización tendrá que acceder, como Grecia, a aplicar un programa de ajuste trazado por el FMI, organismo especialista en imponer disciplina.

Pero no bastará con eso. Los gobiernos de la eurozona deben encontrar formas de imponer buena conducta antes que el dispendio se vuelva agudo. Es la mayor tarea, entre otras cosas porque la historia del euro está repleta de intentos fallidos en ese aspecto. Los arquitectos de la divisa única pusieron su fe en la cláusula de no rescate, aunada al pacto de estabilidad y crecimiento. Las reglas fallaron. Las sanciones por mala conducta no era creíbles: amenazar a un país cargado de deudas con multas enormes es como castigar a un hombre que se aferra a un risco con los dedos para no caer. Y a demasiados países, incluidos los miembros mayores de la eurozona, se les permitió violar las reglas con impunidad. Peor aún, nadie creía en realidad en la cláusula de no rescate, razón por la cual los mercados financieros no lograron distinguir durante tanto tiempo entre gobiernos dispendiosos y prudentes.

¿Qué podría funcionar? La Comisión Europea ofreció algunas ideas esta semana, desde una supervisión colectiva más estrecha y temprana de los presupuestos nacionales hasta un sistema de incentivos en el que el dispendio se castigue reteniendo fondos de la unión. Es un buen principio, pero las normas tienen muchas de las fallas de las viejas. La zona euro también necesita pensar en instrumentos políticos: por ejemplo, negar a los países derrochadores el voto en cualquier decisión referente al euro. Y requiere mecanismos para hacer frente al incumplimiento de pagos, como un sistema ordenado para restructurar deuda soberana.

Esto va para largo

Lo más difícil será encontrar la voluntad política para contener el dispendio. Esta batalla se entrelazará con el conflicto que ahora tira del tejido político de Europa. Los electores alemanes acaban de mostrar que castigarán a los gobernantes que gasten su dinero en rescatar a extranjeros descuidados. De ahí la demanda alemana de que los países absorban salvajes recortes presupuestales antes de recibir cualquier dinero, demanda que, llevada a los extremos, podría condenar a Europa a la deflación y el estancamiento. Por otro lado, la violencia en Grecia es un recordatorio de que los gobiernos democráticos sólo pueden aplicar cierto nivel de dureza antes que el pueblo se rebele. Aun si se acepta que el déficit debe reducirse y las economías modernizarse, nadie puede estar del todo seguro de qué ocurrirá primero: el crecimiento económico o la rebelión social.

Lo único que parece claro es que todo esto conducirá a una mayor interferencia en las políticas de los países. Pero, ¿de qué tipo exactamente? Los franceses han pugnado durante mucho tiempo por un gobierno económico común, con amplios poderes sobre política fiscal y monetaria, lo cual pondría en aprietos a muchos de sus socios. Los alemanes quieren una forma distinta de centralización, construida sobre reglas para castigar a los despilfarradores.

El escenario está puesto para una fea batalla política en torno a la forma de gobernar a Europa.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya 
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Domingo, 04 Octubre 2009 08:16

Cuidado con la Tierra, se tambalea

El mundo que conocemos sólo tiene 10.000 años. Por esa fecha acabó la prehistoria y empezó el holoceno, el raro periodo de buen tiempo en que vivimos. Esa estabilidad podría durar otros 7.000 años, según predice la geología, pero la actividad humana ha alcanzado un nivel capaz de "dañar los sistemas que mantienen la Tierra en el estado de holoceno".

Johan Rockström, de la Universidad de Estocolmo, y otros 28 científicos de universidades e institutos europeos, norteamericanos y australianos proponen ahora un sistema nuevo y polémico. Han estimado nueve "límites planetarios" que la humanidad debe respetar para no inestabilizar los sistemas terrestres esenciales, con cambios climáticos bruscos y tal vez catastróficos.

Tres de los límites ya han sido transgredidos: los del calentamiento global, la extinción de especies y el ciclo del nitrógeno. Otros cuatro están cerca de caer: uso del agua dulce, conversión de bosques en cultivos, acidificación de los océanos y ciclo del fósforo. Los otros dos son la contaminación química y la carga de aerosoles en la atmósfera.

Rockström y sus 28 colegas han presentado su propuesta en Nature. La versión completa de su trabajo está disponible en http://www.stockholmresilience.org/planetary-boundaries. El último número de la revista Nature Reports Climate Change recoge las críticas de siete expertos -incluido el premio Nobel Mario Molina-, y hay un debate abierto sobre la propuesta en http://tinyurl.com/boundariesblog.

La idea que más se maneja para el nuevo acuerdo del clima que se negociará en Copenhague, el próximo diciembre, es la "barrera de los dos grados": que la temperatura no suba más de dos grados por encima del nivel preindustrial. Pero los científicos no creen que ese objetivo sea suficiente, ni adecuado.

La barrera de los dos grados se basa en los modelos climáticos convencionales, que predicen un aumento de tres grados cada vez que se dobla el nivel de CO2 en la atmósfera. "Pero estos modelos no incluyen los procesos de feedback que calentarán aún más el clima", dicen los expertos. Un ejemplo de feedback: el calentamiento funde los hielos, y la pérdida de superficie de hielo causa un mayor calentamiento.

Cuando estos feedbacks se incluyen, la duplicación del CO2 atmosférico no sube la temperatura tres grados, sino seis grados, una cifra que "amenazaría los sistemas vitales del holoceno y cuestionaría gravemente la viabilidad de las sociedades humanas actuales", según los autores.

Su propuesta es otro tipo de barrera más exigente. Se compone de dos límites. Primero, que la contribución humana al CO2 atmosférico no pase de 350 partes por millón (ppm). Y segundo, que el forzante radiativo (el cambio de energía en la capa más alta de la atmósfera) no supere los niveles preindustriales en más de un vatio por metro cuadrado.

Los expertos afirman que "violar esos límites incrementa el riesgo de cambio climático irreversible, con pérdida de las principales capas de hielo, subida acelerada del nivel del mar y cambios abruptos en los sistemas forestales y agrícolas". Una pésima noticia, porque ambos límites se han violado ya: el nivel de CO2 está en 387 ppm, y el forzante radiativo en 1,5 vatios por metro cuadrado.

De hecho, "ya empezamos a ver evidencias de que algunos subsistemas terrestres han empezado a salirse de su estado holocénico estable", dicen los expertos. La rápida pérdida de los hielos árticos en verano, por ejemplo. También la masa menguante de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental. Y el aumento acelerado del nivel del mar en los últimos 10 años.

El 80% de la atmósfera es nitrógeno -un componente básico de nuestras células-, pero en una forma gaseosa que ni las plantas ni los animales podemos asimilar. Son las bacterias quienes lo convierten en nitratos y otras formas utilizables por las plantas. Los animales lo obtienen comiéndose a las plantas. Otras bacterias lo devuelven después a la atmósfera, cerrando el ciclo del nitrógeno.

Pero la fabricación de nitratos como fertilizantes para la agricultura, y los propios cultivos de legumbres -que sí pueden asimilar el nitrógeno de la atmósfera gracias a una bacteria simbiótica- han superado ya a todas las bacterias del planeta: fijan 140 millones de toneladas de nitrógeno de la atmósfera al año.

Como es más de lo que las segundas bacterias pueden devolver a la atmósfera, gran parte de ese nitrógeno acaba contaminando los ríos y las zonas costeras. Muchos sistemas lacustres se han vuelto turbios por esta razón, como se vuelve el mar Báltico entero de forma intermitente.

También puede volver a la atmósfera, pero no en su forma original (N2), sino como óxido nitroso (N2O), uno de los principales gases de efecto invernadero junto al CO2.

Los científicos han situado el límite planetario del uso del nitrógeno en un 25% de su valor actual, o 35 millones de toneladas. Con argumentos similares, fijan un límite de 11 millones de toneladas para el fósforo que la actividad humana vierte a los océanos cada año, no muy lejos de los 9 millones actuales. El flujo natural de fósforo a los océanos ronda el millón de toneladas.

El fósforo no proviene de la atmósfera como el nitrógeno, sino de la minería, pero también se usa para fabricar fertilizantes, entre otras muchas cosas (como pasta de dientes). El registro geológico indica que un exceso de fósforo en los océanos se asocia a episodios de falta de oxígeno en el agua -"sucesos anóxicos"- de tal escala que algunos científicos los consideran responsables de extinciones masivas en el pasado.

La extinción de especies es parte del juego de la vida, pero el registro fósil muestra que su ritmo natural es menor de una extinción por millón de especies al año (las estimaciones varían entre entre 0,1 y 1). La tasa actual de extinción causada por el hombre es entre 100 y 1.000 veces mayor.

La frecuencia basal, desde luego, ya se había disparado en las ocasionales extinciones masivas que jalonan la historia del planeta. Pero ahora "las especies se están extinguiendo a un ritmo inédito desde la última extinción global en masa", dicen los científicos. Se refieren al evento K/T, la extinción masiva que puso fin al periodo cretácico hace 65 millones de años, y con él a los dinosaurios y a la mitad de los géneros biológicos. El impacto humano aún no iguala al de un buen meteorito, pero hace méritos.

La principal causa son los cambios en el uso de la tierra, sobre todo su conversión en tierras de cultivo o zonas urbanas. También los incendios forestales, y la introducción de especies extrañas en un entorno natural. Las cabras, por ejemplo, han hecho más daño al entorno en las islas Galápagos que los propios humanos que las llevaron allí.

El cuadro empeorará con el cambio climático. Los científicos estiman que el 30% de las especies de mamíferos, pájaros y anfibios estarán amenazadas de extinción este siglo.

La extinción de especies no es un problema sólo para los museos de ciencias naturales. Los ecosistemas pueden tolerar notables pérdidas de biodiversidad -muchas especies son redundantes en el sistema-, pero la pérdida de redundancia los hace muy vulnerables a cualquier cambio del entorno. Es la diversidad quien garantiza una respuesta a los imprevistos.

"La Tierra no puede sostener el actual ritmo de extinción sin una importante erosión de la resiliencia de los ecosistemas", dicen los autores. El término resiliencia se ha tomado prestado de la ingeniería -donde mide la energía que puede absorber un material deformándose de manera elástica- para designar la capacidad de un ecosistema para encajar las agresiones.

Rockström y sus colegas proponen como límite planetario que los cultivos no cubran más del 15% de la superficie de tierra firme -ahora cubren el 12%-, pero hay científicos críticos con ese límite, y con los demás.


Los límites de la propuesta
Steve Bass, del Instituto Internacional para el Entorno y el Desarrollo de Londres, duda que este límite del 15% pueda ser tomado en serio por políticos y gestores mientras no haya pruebas más elocuentes de que el cambio de uso de la tierra es perjudicial para las personas. "Si acaso", dice Bass, "lo contrario ha sido más cierto, probablemente: convertir la tierra en cultivos o industrias ha proporcionado mucho bienestar, y las poblaciones seguirán encontrando esa utilización de la tierra deseable y tentadora".

Bass también duda de que el porcentaje de superficie cultivada -sea el 15% u otro- sea el mejor límite para garantizar que el uso de la tierra sea sostenible. "Por ejemplo", dice el científico británico, "el impacto ambiental de un 15% de superficie cultivada en grandes parcelas con métodos intensivos será muy diferente del que tendría ese mismo 15% cultivado de formas más sostenibles e integradas en el paisaje". Bass cree que un 'límite planetario' en la degradación del suelo sería más adecuado que el que propone el informe Rockström.

Myles Allen, físico especializado en clima de la Universidad de Oxford, discrepa de los autores. Afirma que la "campaña" para establecer un límite de 350 ppm de CO2 en la atmósfera tiene poco sustento científico. "Al ser uno de los avales de más alto perfil científico a favor de ese límite", lamenta Allen, "el ensayo de Rockström y sus colegas será citado sin moderación de aquí a las negociaciones climáticas de diciembre en Copenhague, con toda certeza".

"El problema no es si el límite de 350 ppm es demasiado o demasiado poco", prosigue el físico de Oxford. "El problema es que ese límite no capta la idea; las acciones que se requieren las próximas dos décadas son las mismas sea cual sea el nivel de CO2 que decidamos poner como límite; proponer un 'límite planetario' al CO2 es una distracción innecesaria". Allen aboga por mantener la idea actual de la "barrera de los 2 grados".

Otro límite propuesto es que la cantidad de ozono en las capas altas de la atmósfera no se reduzca más del 5% respecto a los niveles de 1964-1980. "La elección es razonable, aunque algo arbitraria", opina el premio Nobel Mario Molina, director del Centro de Estudios Estratégicos sobre Energía y Entorno de México DF. "El límite del 5% está claramente dentro de la zona de comportamiento lineal para la pérdida de ozono global".

Un comportamiento lineal implica que no hay riesgo de respuestas súbitas al atravesar algún tipo de umbral. Estas respuestas "no lineales" de los sistemas terrestres son el fundamento del sistema de límites propuesto por el informe Rockström.

Molina opina que sería mejor poner un límite a las emisiones de compuestos con cloro y bromo, como los cloro-fluoro-carbonos (CFC) que consumen el ozono, y no al propio grosor de la capa de ozono. Pero admite que la idea de los límites es un "concepto útil y muy interesante".

Por JAVIER SAMPEDRO 04/10/2009
 

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Varios estudios recientes han expuesto diferentes facetas del modelo económico arcaico y predatorio que todavía predomina en la Amazonia brasileña. A pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años por el gobierno federal, las administraciones estatales y municipales, y la sociedad civil –lo que dio como resultado una reducción continua de los índices de deforestación desde 2005–, el hecho es que el 17% del bosque tropical brasileño ya ha sido consumido; y los mecanismos y prácticas que destruyen la biodiversidad, perjudican los servicios ambientales (1), generan conflictos sociales, empobrecen la cultura, marginan poblaciones, agravan el calentamiento global y comprometen la imagen de Brasil, continúan vigentes.

La edición de junio de 2009 de la revista Science (2) incluye un estudio sobre el tema, firmado por investigadores del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon), que bautiza este modelo como “boom-colapso”, en alusión al efecto “sube y baja” que caracteriza la economía de la región: grandes ganancias financieras para un pequeño grupo al principio, seguidos de pérdidas y perjuicios para la sociedad en general.

Los investigadores constataron que, en el corto plazo, mejoran los indicadores socioeconómicos, como por ejemplo el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Sin embargo, los beneficios duran alrededor de una década y media, agotándose cuando se terminan la explotación de madera y la productividad de la ganadería. En ese momento, entonces, los municipios pasan a presentar índices de calidad de vida parecidos a los del período anterior a la deforestación, con una diferencia fundamental: perdieron la oportunidad de hacer un uso adecuado de los activos naturales y de crear una economía sostenible con una distribución de la renta más ecuánime. Sumado a eso, heredan suelos degradados, desempleo, concentración agraria, éxodo rural, miseria urbana y, por supuesto, el fin de los bosques y de los recursos naturales disponibles.

El año pasado se publicaron asimismo otros importantes trabajos realizados por Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que describen las prácticas deletéreas de poderosos grupos empresariales y sus negocios globales, lo que causó un fuerte impacto en la opinión pública.

En octubre de 2008, la ONG Repórter Brasil redactó una lista de las empresas establecidas en San Pablo que se benefician con el avance predatorio de la actividad agropecuaria y maderera ilegal sobre el bosque, además de mantener relaciones comerciales con propietarios e inversores rurales que explotan el trabajo esclavo. La divulgación del trabajo, titulado “Conexiones sustentables San Pablo-Amazonia: quién se beneficia con la destrucción de la Amazonia” (3), dio como resultado la firma de tres pactos empresariales para el control de las cadenas productivas de la madera, la ganadería y la soja oriundas de la Amazonia.

La organización Amigos de la Tierra-Amazonia Brasileña publicó, en abril de 2008, el informe “La hora de la cuenta – Ganadería, Amazonia y coyuntura” (4), en el que explica que la Amazonia se consolidó como una importante región productora de carne debido a la instalación de megafrigoríficos, financiados con recursos públicos subsidiados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil del orden de los 6.000 millones de reales en 2008, un récord histórico. De ese monto, casi nada se destinó al aumento de la productividad y la recuperación de tierras degradadas o abandonadas. El informe muestra incluso que uno de los factores centrales para la viabilidad de la ganadería en las principales regiones productoras de la Amazonia es la invasión y la posesión ilegal de tierras públicas, acompañada de deforestación irregular.

A comienzos de este mes, Greenpeace Brasil divulgó por su parte, después de tres años de estudios, el informe “La farra del buey” (5). Allí, la organización ambientalista revela que la destrucción de la Amazonia se debe mayoritariamente al sector ganadero, responsable de una de cada ocho hectáreas de bosques tropicales destruidas en el planeta. Ese trabajo analiza las fuertes inversiones gubernamentales destinadas a ese sector, con el objetivo de consolidar el liderazgo de Brasil en la exportación de carne bovina y duplicar su participación para alcanzar los dos tercios del mercado mundial de aquí a 2018. El informe hace también una lista de varias empresas nacionales e internacionales que se abastecen de productos de esa cadena productiva ilegal y antiética, y acusa al BNDES de contribuir a la devastación ambiental, en la medida en que financia a los frigoríficos sin exigir contrapartidas ambientales.

La novedad que introdujo el estudio de Greenpeace fue su sociedad con el Ministerio Público Federal para iniciar acciones civiles públicas en el Estado de Pará contra los frigoríficos y las redes de venta minorista citados en el texto. La medida generó diferentes reacciones: grandes cadenas minoristas, como Wal-Mart, Carrefour y Pão de Açúcar, suspendieron las compras a los frigoríficos involucrados, exigiendo a los proveedores trazabilidad y garantías socioambientales confiables para los productos provenientes de la Amazonia. Las entidades ruralistas ya intentaron descalificar el estudio e intimidar a sus autores con procesos judiciales, en lugar de adoptar técnicas productivas sustentables que favorezcan la ganancia de productividad, trazabilidad y recuperación de las áreas degradadas.

A pesar de las evidencias recabadas en los estudios citados y de importantes resultados alcanzados en el ámbito del Programa de Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonia, la ideología y las fuerzas que sustentan el modelo predatorio continúan en plena forma debido, especialmente, a la postura equivocada de algunos sectores del gobierno federal y del Congreso Nacional. Teniendo en cuenta las urgencias de nuestro tiempo –sintetizadas por la confluencia del agravamiento del calentamiento global y la situación dramática de las poblaciones pobres en todo el planeta– la persistencia de un patrón de desarrollo arcaico en Brasil –país clave para iniciar el viraje necesario hacia un modelo de base sustentable– es muy preocupante.

Desde los ministerios que definen políticas vitales para la Amazonia llegan discursos y medidas que aumentan esa preocupación, al converger en el desmantelamiento de la legislación ambiental y la defensa de facilidades económicas para sectores que especulan con tierras en la región (6), y al negarse a asimilar métodos que eviten nuevas deforestaciones. Esos sectores fueron premiados recientemente con una regularización agraria que distribuyó más de 60 millones de hectáreas de tierras públicas, buena parte de ellas a personas y grupos que las invadieron y promovieron su deforestación a gran escala. O sea, las autoridades responsables de las políticas de desarrollo tratan a los bosques como un obstáculo y no como un beneficio para la nueva economía del siglo XXI.

 La voz del pueblo

 Tal postura, no obstante, está siendo confrontada por las constantes alertas tanto de respetados formadores de opinión como de la propia sociedad. En una investigación realizada por el Instituto DataFolha en mayo pasado, el 96% de la población brasileña defendió la legislación ambiental y dio un mensaje claro a los productores rurales: pide respetar los límites establecidos por la ley para la protección de bosques, ríos, suelos y biodiversidad (7). Ya no se acepta la justificación de la producción de alimentos a costa de la destrucción ambiental.

Se ha llegado así, a un umbral. El gobierno brasileño necesita hacer una elección clara: liderar una transición que convierta a Brasil en una referencia mundial en la búsqueda de nuevos parámetros de desarrollo, o seguir siendo fiador del pasado, garantizando sobrevida a una concepción de mundo ya superada, que se basa en otorgar privilegios y permitir la sobreexplotación de los activos sociales y ambientales para usufructo de algunos pocos, sin medir las consecuencias.

La investigación de Datafolha mostró que los brasileños quieren empleo, renta y acceso a bienes de consumo, pero no a cualquier precio. Quieren también seguridad ambiental, compromiso ético y visión a largo plazo para crear hoy las condiciones para un salto civilizatorio indeclinable.

En la Amazonia ese dilema se plantea de varias maneras. La explotación ganadera y maderera irregular es sólo uno de los aspectos. Otro, de igual importancia, es la puesta en marcha de obras de infraestructura. El conocimiento acumulado sobre las debilidades del bioma amazónico recomienda cuidados especiales en ese tipo de proyectos, comenzando por el imprescindible proceso de licenciamiento ambiental, hecho en forma y tiempo adecuados. Frente a eso, las maniobras para evitar o flexibilizar los procedimientos exigidos por la legislación con el objetivo de acelerar la aprobación de las obras, como se intenta, por ejemplo, con la ruta BR 319, son inaceptables. La historia enseña que, realizadas en discrepancia con las contingencias ambientales, esas obras son inductoras de procesos económicos y sociales que pueden redundar en verdaderas catástrofes sociales, culturales, ecológicas y económicas en toda el área de influencia del emprendimiento, en vez de generar los beneficios esperados.

Brasil vive un momento crucial, que exige, para que sea posible prosperar, elecciones valientes en pos de un cambio de rumbo y de patrones. Las alternativas ya existen, tienen fuerte base tecnológica, una concepción política e institucional innovadora y sectores de punta dispuestos a superar sus límites adoptándolas. Se trata de un desafío que no es sólo de los brasileños. Se impone a toda la comunidad global. Evidentemente, el país que detenta un patrimonio tan significativo como la Amazonia tiene una misión especial que cumplir.

Una misión domesticadora, en términos del siglo XXI. Si antes, en la historia de la humanidad, domesticar significaba dominar, sojuzgar e imponer, hoy quiere decir tener la capacidad de reinventar la civilización, sumando el ambiente natural como parámetro para la superación de los excesos y equívocos de la sociedad de consumo, en una perspectiva anticipatoria de la sociedad sustentable que se pretende consolidar.

Brasil es candidato natural a ser una gran nación para navegar el futuro y no puede continuar preso de las peores amarras de su historia, sin utilizar plenamente lo que ésta le ofrece como herramienta liberadora: los excepcionales recursos naturales y la igualmente excepcional diversidad social y cultural. A lo largo de las últimas décadas, esta opción ya fue realizada por crecientes contingentes sociales en los espacios académicos, comunitarios, empresariales, de organizaciones de la sociedad civil y en nichos de excelencia del sector público. De esa nueva cultura han emanado continuas demostraciones de que dar el salto cualitativo es posible y viable. Falta la opción decidida de aquellos que tienen mucho poder en el proceso decisorio del país y en la implementación de grandes políticas, es decir, los gobernantes y los sectores empresariales de peso.

 

 

Por Marina Silva, senadora de la República Federativa del Brasil por el Estado de Acre en representación del Partido de los Trabajadores (PT), fue ministra de Medio Ambiente (2003-2008).

Traducción: Claudia Solans


Notas:


 

1 Los servicios ambientales son funciones ecológicas y procesos que aseguran el equilibrio de los ecosistemas y posibilitan la supervivencia y el bienestar de todas las especies en el planeta.

2 Science, Vol. 324, Nº 5.933, Nueva York, junio de 2009.

3 www.reporterbrasil.org.br/documentos/conexoes_sustentaveis.pdf

4 www.amazonia.org.br/arquivos/308285.pdf

5 www.greenpeace.org.br/gado/FARRAweb-alterada.pdf

6 Véase Dario Pignotti, “Polémica diplomacia del cárbono”, en el dossier “Amazonia, el espacio geoestratégico del siglo XXI”, Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, Buenos Aires, agosto de 2009.

7 http://datafolha.folha.uol.com.br/po/ver_po.php?session=891

 
Le Monde diplomatique. Brasil

 

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Viernes, 19 Junio 2009 09:11

Triunfo de los pueblos amazónicos

Tras dos meses de intensa movilización, los pueblos de la Amazonia peruana lograron enfrentar exitosamente la represión de uno de los gobiernos más derechistas de América Latina, cosecharon amplia simpatía nacional e internacional y están haciendo retroceder los proyectos de privatización del pulmón del planeta. Habrá un antes y un después del 9 de abril de 2009, día en que comenzaron los cortes de carreteras y las tomas de ductos que transportan gas y petróleo al exterior. Y habrá un antes y un después del 5 de junio, cuando la firmeza de miles afrontó la militarización y la masacre en la población de Bagua, cerca de la frontera con Ecuador.

Luego de la matanza, el gobierno de Alan García comenzó a dar marcha atrás con algunos de los decretos legislativos (DL) más polémicos. Primero se suspendió la aplicación de los DL 1090 y 1064 durante 90 días por parte del Congreso dominado por el oficialista APRA y los seguidores del procesado ex dictador Alberto Fujimori. El 1090, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, deja fuera del régimen forestal 45 millones de hectáreas, o sea, 64 por ciento de los bosques del Perú, con lo que podrían ser vendidos a trasnacionales. Tampoco contempla que la mayor parte de las comunidades no han titulado sus tierras. El DL 1064, Régimen Jurídico para el Aprovechamiento de las Tierras de Uso Agrario, deja sin efecto el requisito de acuerdo previo de las comunidades para emprender proyectos en la Amazonia.

Días después, ante la férrea decisión de los pueblos amazónicos de seguir adelante con sus movilizaciones e intensificar las acciones, el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, se comprometió a derogar los dos decretos y anunció el levantamiento del estado de sitio en Bagua. Fue más lejos: el lunes 15 durante un encuentro con repesentantes indígenas en la provincia de Chanchamayo dio disculpas a los pueblos amazónicos y aseguró que el gobierno no vetará a la Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP).

Pese a formar parte de un gobierno derechista, Simon es el paradigma del guerrillero convertido en hombre de Estado. En los 80 fue activo simpatizante del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), por lo que fue preso durante el régimen de Fujimori. Ahora decidió poner sus conocimientos sobre los movimientos sociales al servicio de las trasnacionales que buscan apropiarse de los bienes comunes: agua, biodiversidad, riquezas mineras, madereras e hidrocarburíferas. Pero está chocando con los mismos actores que en la guerra interna frustraron la expansión del MRTA y Sendero Luminoso hacia la selva, los pueblos que defienden sus territorios.

El segundo gran éxito de los pueblos amazónicos lo sintetiza Hugo Blanco en el editorial más reciente de Lucha Indígena: “Puede ser que el mayor logro de estas jornadas sea visibilizar esas nacionalidades, tejiendo lazos entre los diversos sectores del país, tan divididos por quienes nos dominan. Al defender la Amazonia están defendiendo la vida de toda la humanidad; y al no ceder ante los engaños del gobierno, están rescribiendo la historia, recuperando para todos el sentido de la palabra dignidad”.

Las grandes marchas y los masivos paros registradas en todo el país el 11 de junio, incluyendo 30 mil manifestantes en Lima, la mayor concentración desde los últimos días del régimen de Fujimori, evidencian la solidaridad con los pueblos amazónicos y el aislamiento del gobierno de García. Los pronunciamientos de decenas de organismos internacionales, incluyendo algunos de Naciones Unidas, muestran que la simpatía traspasó fronteras.

De nada valió el intento del presidente peruano por culpar a Bolivia y Venezuela de instigar la protesta. No sólo acusó a los amazónicos de “terroristas”, sino que sostuvo que esos países quieren evitar que Perú extraiga petróleo y sea competidor. Sus argumentos fueron pulverizados por la contundencia de la movilización. Los pueblos amazónicos consiguieron incluso que se instalara una mesa de diálogo sin frenar sus acciones. Cuando comenzó a sesionar el Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos, el 15 de junio con presencia de la Iglesia católica, las comunidades y la Defensoría del Pueblo, el gobierno sólo consiguió que los indígenas ampliaran de dos a cuatro la apertura al tránsito de la carretera La Merced-La Oroya-Lima.

La tercera enseñanza de esta movilización es que no importa la cantidad, sino la potencia. Los pueblos amazónicos agrupados en AIDESEP, son unas 300 mil personas pertenecientes a mil 350 comunidades, en un país que sobrepasa 28 millones de habitantes. Sin embargo, la justeza de su causa y la sólida decisión comunitaria de luchar hasta el final, haciendo de sus territorios trincheras y de sus cuerpos escudos, consiguió frenar la máquina de guerra estatal y granjearles simpatías en todo el país. Han mostrado que no luchan para negociar, para obtener algún beneficio sectorial o alguna demanda disfrazada de “derechos”, sino para salvar la vida y evitar que la naturaleza sea convertida en mercancía.

Mostraron que cuando se pelea por la sobrevivencia, por seguir siendo pueblos, de nada valen los cálculos de costos y beneficios que han llevado a la crisis ética y política de buena parte de las izquierdas institucionales. Camino muy similar al que meses atrás caminaron los nasas de Colombia al poner en marcha la Minga por la Vida, también para evitar que el TLC con Estados Unidos los sepulte como pueblo al convertir sus bosques en monocultivos para biocombustibles. Estas luchas colocan en lugar destacado un necesario debate sobre el desarrollo y los bienes comunes, que algunos gobiernos autoproclamados progresistas, como el de Brasil, deberían tomar en cuenta si no quieren ser los sepultureros de la Amazonia y de sus pueblos.

Por Raúl Zibechi


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Tras años de luchas contra los arroceros que invadieron parte de la reserva indígena Raposa do Sol, en el Estado brasileño de Roraima, de 1,7 millones de hectáreas, donde viven 20.000 indios, éstos han ganado este jueves la batalla final. El Supremo Tribunal Federal dio su voto definitivo a favor de los indígenas. Ahora todos los no indios que desde hace años estaban incrustados en la reserva tendrán que abandonarla. El tribunal ha decidido también que la retirada sea inmediata.
 
El voto fue casi por unanimidad: votaron a favor diez de los 11 jueces del tribunal. Votó en contra sólo el magistrado Marco Aurelio Mello, que leyó un alegato de 120 páginas durante seis horas. La decisión del Supremo, que ya a finales del año pasado había votado mayoritariamente a favor de mantener la reserva para los indígenas, había sido aplazada hasta ahora por petición del magistrado Mello, que quería seguir reflexionando sobre el tema.
 
En 2005, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva había decidido la entrega de la reserva a los indígenas y la salida de los arroceros, pero las autoridades del Estado de Roraima, favorables a los arroceros, acudieron al Supremo considerando el decreto presidencial anticonstitucional. El Supremo decidió este jueves definitivamente la cuestión.
 
Ahora los arroceros y todos los no indios que están en la reserva tendrán que abandonarla definitivamente. El Supremo aún tendrá que dilucidar algunas cuestiones levantadas incluso por los magistrados que votaron a favor de los indígenas. Por ejemplo, cómo indemnizar a todos aquellos que tendrán que dejar sus actividades en la reserva, o qué hacer con los blancos que, por ejemplo, están casados con indígenas y tienen hijos con ellas. O bien cuáles serán los plazos para la retirada de los no indios o quiénes serán los encargados de llevar a cabo la salida de los no indios del lugar.
 
La importancia de la sentencia del Supremo a favor de los indios de Roraima radica en el hecho de que decenas de otras reservas esperan también una decisión definitiva desde hace años y que ahora podrá ser agilizada con dicha sentencia, que sin duda creará jurisprudencia.
 
Los indios favorables a la presencia de los blancos en la reserva, los más ricos, asistieron durante todo el día a las discusiones en directo de los magistrados del Supremo a través de la televisión. Los indígenas contrarios a la presencia de los arroceros, sin televisión ni radio, llamaban a los líderes comunitarios presentes en Boa Vista, capital de Roraima, por un teléfono público. Cerca de mil indígenas comenzaron los festejos con cantos y danzas antes aún de saber el resultado definitivo pero que se anunciaba favorable a ellos enarbolando pancartas en las que agradecían a los magistrados su decisión.
 
JUAN ARIAS - Río de Janeiro - 19/03/2009
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