Jueves, 09 Julio 2020 06:19

La locura, una defensa para sobrevivir

La locura, una defensa para sobrevivir

Diálogo con el psicoanalista español José María Alvarez

Al concebir la psicosis de esa manera, el prestigioso especialista sostiene que su tratamiento se basa en la transferencia: "Eso es verdaderamente lo más consistente, mucho más que cualquier medicamento", advierte.

 

Dos pilares sostienen la mirada sobre la psicosis de un profesional con treinta años de experiencia en el campo de la salud mental. El psicoanalista español José María Alvarez se vale de dos fundamentos al momento de reflexionar sobre la psicoterapia de la psicosis: que la locura es una defensa para sobrevivir cuando alguien se ve sobrepasado por experiencias inhumanas y que su tratamiento se basa en la transferencia. A partir de ahí, Alvarez realiza un trabajo exhaustivo acerca de qué decir, qué callar y hasta dónde interpretar. Lo deja plasmado en el libro Principios de una psicoterapia de la psicosis (Xoroi Edicions, de Barcelona, también se consigue en la Argentina). Alvarez, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), es también Doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en Psicología Clínica y autor de varios libros, como Estudios sobre la psicosis, Hablemos de la locura y Estudios de psicología patológica (todos de Xoroi Edicions), entre otras publicaciones.

Alvarez parte, entonces, de concebir a la locura como una defensa y que el tratamiento de la psicosis depende de esa visión. "La mirada que introduce Freud es clásica porque en la locura antigua también hay una visión de huida, de defensa pero el argumento que Freud le da es de una sobriedad que nunca se había visto”, explica Alvarez en la entrevista con Página/12. “Si una persona tiene algún conocimiento de historia de la clínica verá cómo en un momento determinado, a fines del siglo XIX, aparece un pensamiento que no tiene prácticamente que ver con los demás, con sus contemporáneos provenientes de la psiquiatría clínica. Y Freud es realmente como un astro en el firmamento. El compone una psicopatología no en función de los síntomas ni de la evolución de la enfermedad. El lo organiza a partir de un criterio que nunca se había visto antes: que el sujeto toma una acción determinada, una decisión determinada para protegerse y defenderse. Y a eso lo llama ‘mecanismos de defensa’. El piensa que, dependiendo de la palanca que el sujeto pulse, de qué tipo de defensa eche en mano y ponga en marcha, así se organiza o cristaliza un tipo de configuración psíquica u otra. Esto es algo novedoso. Fue novedosa, lo es y yo creo que seguirá siendo novedosa”, entiende este prestigioso profesional español.

--¿Un poco lo que usted busca demostrar es que el mejor fármaco es la transferencia?

--Sí. Esto es una afirmación muy rotunda que hago en el libro, pero no es una afirmación gratuita puesto que yo trabajo en un Servicio de Psiquiatría de Salud Mental. Trabajo con compañeros que tienen otro tipo de perspectiva. Usamos otro tipo de herramientas terapéuticas, pero lo que yo veo a diario es que es más potente la transferencia. Los medicamentos pueden hacer mucho efecto, pueden aturdir mucho, tumbar a una persona que está dando saltos, pero verdaderamente lo que es más consistente de todo es la transferencia. Mucho más que cualquier medicamento.

--Un gran aporte suyo es el tema de la transferencia psicótica que, a su vez, se diferencia de la transferencia neurótica. Piensa a la transferencia no como algo binario y en oposición entre la neurótica y la psicótica sino como manifestaciones diferentes de un sujeto con su terapeuta, ¿no?

--Sí, es una lectura correcta. La enseñanza del psicoanálisis, de la psicopatología, se hace siempre de una manera muy binaria. La manera binaria es la que tenemos para representarnos algo que es irrepresentable, y nuestra pequeña ciencia se ha construido con elementos binarios. Pero no quiere decir que lo binario sea la realidad. Se construye desde la antigüedad con la oposición locura-razón, locura-realidad, neurosis-psicosis. Y dentro de la neurosis, la histeria y la obsesión. Pensar que la histeria es lo contrario de la obsesión o que la psicosis es lo contrario de la neurosis es, desde el punto de vista clínico, una gran ignorancia, porque una cosa son las manifestaciones clínicas y otra cosa es la construcción epistemológica de un conocimiento. Nuestro conocimiento, nuestro saber se construye desde un punto de vista epistemológico binario oponiendo una cosa a otra. Pero esa no es la realidad clínica. La neurosis no se opone a la psicosis punto por punto. Es diferente, pero no es lo contrario. La histeria no es lo contrario de la obsesión. Entonces, cuando se enseña psicoanálisis da la impresión de que la neurosis es todo lo contrario de la psicosis, que si un sujeto psicótico no desea y no ama, el neurótico desea y ama. Y eso no es verdad. Que un histérico busca una relación de insatisfacción con el deseo, y el obsesivo, de imposibilidad, puedo decir que sí y que no, porque la histeria y la obsesión están mucho más mezcladas de lo que tendemos a pensar y hay sujetos que son histéricos y obsesivos. A veces, están muy enfermos y están más obsesivos; a veces, están mejor y están más histéricos. Y en la psicosis es igual: no hay esa separación a menudo tan clara entre la paranoia, la esquizofrenia o la esquizofrenia y la melancolía. Son polos y el sujeto transita entre ellos.

--¿Y con la transferencia sucede lo mismo?

--Sí. Lacan desarrolló mucho el punto de vista de la transferencia erotomaníaca, pero eso es una parte muy pequeña de la transferencia en la psicosis. No es toda la transferencia en la psicosis. Ni toda la transferencia en la psicosis es todo lo contrario que la transferencia en la neurosis. Es bastante distinta, pero no lo contrario.

--Incluso, usted entiende que hay particularidades de la transferencia psicótica, ¿no?, como la indiferencia en la esquizofrenia, la ambivalencia y la dependencia exigente en la melancolía y la erotomanía en la paranoia.

--Sí, si hubiera que caracterizarlas de alguna manera, normalmente en los casos de locura o de psicosis están esas polaridades, donde a veces hay sujetos claramente paranoicos. Incluso, pueden estar años o prácticamente toda la vida dentro de unas manifestaciones clínicas paranoicas o esquizofrénicas, o maníacomelancólicas. Pero, a veces, hay sujetos que están paranoicos y después están melancólicos; o que están esquizofrénicos y después más paranoicos, o más melancólicos. Con la transferencia sucede lo mismo: depende en qué polo de la psicosis o de la locura esté el sujeto, tiene una tendencia más paranoide, más erotomaníaca o más indiferente, más autística, más replegada sobre sí mismo, más indiferente (es decir, más esquizofrénica) o más melancólica; digamos más carente de deseo de vida. Y, en ese sentido, más ambivalente y más exigente. Esas polaridades se pueden caracterizar así, pero pueden variar dentro del sujeto.

--A diferencia de lo que Freud pensaba, ¿el psicótico va al consultorio por la soledad que lo aplasta?

--Sí. Parecería una paradoja argumentar que la transferencia psicótica es muy densa, muy potente, puesto que es verdad que los psicóticos "están" en la Luna (de hecho, en inglés se les llama "lunáticos"), que están en su mundo. Pero, en realidad, comprobamos que los lazos transferenciales entre los locos y el terapeuta son muy densos, muy resistentes, muy potentes. La pregunta que hay que hacerse es cuál es el fundamento de ese lazo. Porque son lazos que pueden durar toda la vida y que dependen completamente del terapeuta. Es decir, uno se va a jubilar atendiendo a esos sujetos. Van a estar en una transferencia potentísima con uno, aunque no lo vean, aunque sólo llamen por teléfono. ¿Cuáles el fundamento de la transferencia de la locura? Yo creo que no es el saber, como puede ser un sujeto de la calle que se hace preguntas, trata de indagar, piensa en papá y mamá. En la psicosis no se ve eso. El psicótico está bastante lejos de todo eso. Entonces, yo creo que lo que le trae a la consulta es que él vive en un mundo bastante incompatible con las relaciones con los otros y que algunas personas no pueden soportar la angustia que les genera estar con ellos. En general, la gente huye de ellos. Están radicalmente solos porque la locura implica una soledad radical o real. Entonces, a partir de ahí, si nosotros sabemos jugar bien nuestras cartas, ellos nos eligen para que podamos acompañarlos. Y cuando nos eligen realmente se teje una tupida relación, a veces, más potente que en una histeria o en sujetos fóbicos o de otro tipo.

--¿Esa soledad del loco no tiene tanto que ver con la falta de compañía sino con la sensación intensa de soledad?

--Sí, prácticamente en todas las soledades de la locura, lo que escuchamos cuando nos cuentan, o lo que leemos de la gente verdaderamente que trabaja con este tipo de personas, es que ellos dicen cosas como "Yo soy como un astronauta que está en la Luna descolgado por completo de todo vínculo con nadie". O sea, en la soledad de la locura hay dos componentes principales. Por una parte, es una huida, una soledad buscada porque la relación con los semejantes es muy complicada y los locos se ponen muy paranoides con eso, pero por otra parte, es una soledad que constituye, en sí misma, un encierro; es decir, una imposibilidad de vínculo con el otro. Son las dos cosas. Parecen contradictorias, pero yo las veo perfectamente relacionadas. La prueba la tenemos en lo contrario: hay muchos intentos por parte de la terapéutica e, incluso, de la psiquiatría comunitaria de que la gente se relacione, se vincule, vaya a grupos, salga. A veces, lo que se consigue con eso son verdaderos estragos y verdaderos enloquecimientos más grandes porque los pacientes que necesitan esa distancia de los otros, cuando se les mete en grupos y se les hace relacionarse, los interlocutores insinúan ciertos deseos y expectativas para con ellos. Y se ponen muy locos porque ahí lo único que ven es mala intención. No ven seducción, ven mala intención. Y esto hay que respetarlo. Si el loco toma distancia hay que dejarlo. Déjalo que venga, pero no lo invadas.

--¿Por qué puede haber hostilidad en la soledad?

--Eso lo dicen los antiguos, como que hay una parte de la soledad que está llena de enemistad. Si tú tienes enemigos es porque le gente tiene algo malo para contigo. Esto es así de claro. El que busca enemigos, los encuentra. Basta encontrarlos para que todos sean mucho más enemigos. En la huida, por la otra cara está siempre el enemigo. ¿De qué huyes? Huyes de ti mismo, pero ese sí mismo es la proyección en el otro de tu propia maldad. Con lo cual, aunque huyas, siempre está el otro ahí, porque la maldad la llevas contigo. Eso es lo chocante de la locura: de lo que huyes lo llevas contigo.

--¿Es por eso que el delirante prefiere la persecución a la soledad y las voces serían la compañía del alucinado?

--Sí. La visión médica o médico-psicológica de la locura de ver las alucinaciones como un problema probablemente de neuroclínica, como una desgracia que tienen que soportar los enfermos, etcétera, todo eso es así, pero tienes que dejar que te expliquen ellos y que te hablen. Entonces, cuando van un poco avanzados en el trato que ellos mismos tienen con sus voces, también te dicen que la única compañía que tienen son esas voces. La voz tiene una parte de injuria. La lectura que hace Freud de la clínica de la psicosis es verdaderamente apabullante. Tiene algunos errores muy graves, por ejemplo pensar que la paranoia tiene que ver con una homosexualidad inconsciente. Eso es una bobada que se le ocurrió. No tenía experiencia en ese sentido. Pero cuando habla, por ejemplo, de las voces o de estas cosas, él se refiere a un mecanismo que llama un "rechazo radical". Este tipo de rechazo implica que aquello de lo que yo me deshago es tan importante para mí, tan problemático, tan traumático, tiene tanta potencia en mi vida que si me deshago y lo echo afuera, eso está vivo. Y eso vuelve contra mí. No vuelve contra mí como algo que yo pienso sino que se me presenta en mi realidad, es real. Y eso es lo que rechazo y el retorno de lo que rechazo. O lo que reprime y el retorno de lo que reprime. En este caso, sería de lo que forcluye, en términos de Lacan. Entonces, hay una parte de la voz que siempre es injuria. ¿Y qué te dice la voz? Lo que tú no quieres oír de ninguna manera: puta, maricón, las obscenidades más obscenas. Siempre dicen lo mismo. Pero, por otra parte, el trabajo que los locos hacen con las voces acaban por convertir todo eso -o al menos una parte- en la única compañía con la que están. Hace de sí mismo un poco más bondadoso. Por eso, la locura tiene esa parte de defensa, de nueva manera de estar en el mundo, loco, pero de poder estar.

--¿Por qué es importante no interpretar al psicótico?

--Interpretar es revelar o arrojar luz sobre algo que está escondido, sobre algo que está oculto. O, incluso, es darle un sentido a algo que, de momento, alguien no encuentra un sentido en eso. Todo ese tipo de maniobras, de levantar lo que hay debajo del suelo, puede venir bien para un tipo de sujetos. Por ejemplo, para un fóbico, revelarle que, en realidad, no es a un pájaro a lo que tiene miedo sino que es a otro tipo de pájaro (a lo que él llama “pájaro”, en sentido popular, que tiene que ver con otra cosa), le puede dar una luz y una perspectiva y eso le puede servir para ablandar esa concentración de miedo que es su fobia. El fóbico, el histérico o el obsesivo son defensas de medio pelo, por así decir; son defensas para ir tirando, pero la locura es una defensa brutal, radical. Entonces, lo que entiendo yo, por la experiencia que tengo, es que si alguien necesita construir un muro de cemento impenetrable, uno no puede tirarlo ni horadarlo, ni hacer un agujerito. Eso no quiere decir que a los pacientes psicóticos o locos no se les digan algunas cosas que uno puede considerar interpretativas. Por ejemplo, yo tengo un paciente que es brillantísimo y que va a publicar un libro. Y no encuentra la manera, no le gusta. ¿No será porque tendrá un poco de miedo de sacar una obra y que la gente la juzgue? Es una interpretación light o de medio pelo, pero no es que le interpreto no sé qué cosa oculta de la relación que no se sabe que tiene que ver con su padre o cuestiones como eso. Eso es lo que no conviene

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Jueves, 09 Julio 2020 06:16

El mundo que da miedo

El mundo que da miedo

He vuelto a ver el video donde el tenor polaco Leszek Świdziński canta Nessun Dorma en un patio rodeado de los edificios de un hospital de Varsovia, por cuyas ventanas se asoman médicos, enfermeras, pacientes con mascarillas, mientras los integrantes del coro, vestido de cualquier manera, y como si pasaran por el patio por mera casualidad, van juntando sus voces. Al final, los espectadores enclaustrados aplauden, lanzan vivas al tenor. Son voces remotas, como de otro planeta. El mundo del encierro. Siento que podría contemplar la escena desde una de esas ventanas.

El aria de Puccini, ascendiendo hacia el pozo de luz arriba de los edificios grises, suena más triste que nunca. Nadie duerme. Nadie sabrá mi nombre. Un beso fantasmal del que nadie sabrá nada nunca. Por desgracia hay que morir. Que se vaya la noche. Que se pongan las estrellas. El amanecer será un triunfo. ¿Vendrá el amanecer?

Me han fascinado esos videos para promover el gusto por la ópera, donde los cantantes andan por las plazas, loscafés, los centros comerciales, los mercados, disfrazados de paseantes, de empleados y compradores, y de pronto el tenor o la soprano, rompen a cantar, se les junta el coro, van llegando uno a uno los músicos con sus instrumentos, y la gente se detiene primero extrañada, luego empieza a prestar atención, hasta que se siente en el concierto.

Qué otro escenario más espléndido que el café Iruña de Pamplona para elcoro del brindis de La Traviata. Enel mercado de San Ambrosio, en Florencia, la mezzosoprano disfrazada de expendedora de carne se quita el mandil y empieza a cantar una de las arias de Carmen. Un celista toca en solitario en el Crystal Court, un mall de compras de Minneapolis, la gente pone billetes en el sombrero que tiene a sus pies; van llegando más músicos, más y más, comenzamos a identificar los acordes de la Oda a la alegría, luego la orquesta completa; es la Wayzata Symphony Orchestra y ahora estamos dentro del torbellino ascendente de las voces que reclaman esperanza y contento para la humanidad.

Todos estos conciertos, que han pasado alguna vez por la pantalla de mi teléfono celular, son de hace tiempo, 10 años al menos. Es un pasado demasiado remoto, ahora que el tiempo se ha quebrado en astillas y nos cuesta más recomponer el cuadro del pasado, cómo fue, qué fuimos, y del futuro sólo tenemos una visión borrosa y llena de signos abstractos incomprensibles, como en las pantallas nevadas llenas de ralladuras negras de los viejos televisores cuando se iba la transmisión.

Hasta ayer mismo teníamos una idea más o menos razonable del tiempo transcurrido y por transcurrir. En el fondo de nuestras mentes reposaba esa idea silenciosa de que el progreso es ine-vitable, y sin otra cosa que agregar que no fueran exclamaciones de admiración, veíamos cómo los sistemas y objetos, fruto del afán tecnológico y de la capacidad de invención, se sucedían unos a otros.

Y, sin sorpresa tampoco, íbamos viendo cómo las invenciones, tan desconcertantes al llegar a nosotros como novedades, se volvían obsoletas a una velocidad sorprendente, y, como en ninguna otra etapa de la civilización, teníamos cada uno un cuarto atiborrado de trastos envejecidos prematuramente porque otros, más novedosos aún, venían a reponerlos.

Y el progreso nos concedía seguridades. Viajar más rápido, comunicarnos mejor, resolver todas nuestras necesidades de la vida diaria mediante un pequeño aparato manual. Y la prolongación de la vida, sobre todo. Adivinar por adelantado los pasos de la muerte. Medicamentos inteligentes. Cirugías sobrenaturales. La cota de edad de envejecimiento cada vez más alta. La vejez saludable, sin carencias, empezando por el vigor sexual. Un fetiche benefactor llamado calidad de vida.

Y, de pronto, lo que tenemos es incertidumbre. De la seguridad del progreso que vuela en alas del ángel de la historia, hemos pasado a escuchar el fragor del huracán que arrastra esas alas hacia atrás, para recordar la reflexión de Walter Benjamin frente al cuadro de Klee.

Sabemos, también de pronto, que estamos viviendo el principio de algo todavía desconocido. No sabemos lo que será, pero sí sabemos que no será lo mismo.

Y desesperamos por una vacuna milagrosa. No se sabe cuánto tardará en descubrirse y luego fabricarse. Porque pueden pasar años, y, mientras tanto, la inseguridad continuará, y no se podrá prescindir del distanciamiento como regla de vida. Es otro mundo. El mundo que da miedo.

La gente sale de sus encierros, con la ansiedad de dejar atrás la pesadilla. La vida está afuera, esperando. Pero la mano oscura te detiene. Malas noticias. La contaminación recrudece, la curva no se aplaca, se mueve hacia arriba otra vez, con movimiento de látigo implacable. Los índices crecen de nuevo en Estados Unidos. América Latina es el nuevo centro mundial de la pandemia.

¿Volverá el mundo a ser tan seguro como antes, en el sentido de que no le temíamos al prójimo? Al amigo escritor que tenías tiempo de no ver, junto al que te sientas en la mesa donde van a presentar juntos un libro, a dialogar sobre literatura. La cajera a quien pagas los libros que has comprado. El chofer del taxi que te lleva al recinto de ferias desde el hotel, a mí que me gusta sentarme adelante y entretenerme e instruirme en la conversación con los taxistas, que saben de todo y le mientan la madre al gobierno de turno.

Se acabaron las certezas. Porque llegará un momento en que la pandemia habrá dejado de ser una amenaza constante para la mayoría, que tendrá que regresar de cualquier manera a la vida diaria. Pero habrá quienes deberemos ser más cautos. Los más vulnerables. Los que estamos en la franja de la tercera edad.

O, en todo caso, si queremos sobrevivir, deberemos aceptar las reglas del claustro, como hacían los viejos monjes medievales.

San Isidro de la Cruz Verde, julio 2020

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Un vial utilizado en las investigaciones para hallar una vacuna contra la covid-19 en los laboratorios de Novavax en Rockville, Maryland (EE UU), en marzo.ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP

La empresa de biotecnología estadounidense nunca ha sacado un producto al mercado

 

El Gobierno estadounidense le ha otorgado 1.600 millones de dólares (1.400 millones de euros) a la compañía de biotecnología Novavax para acelerar la producción de la vacuna contra el coronavirus en la que está trabajando. La inversión es parte del programa Operación Warp Speed, creado a mediados de mayo para apoyar económicamente a las compañías que están desarrollando los tratamientos más prometedores para controlar la pandemia. Novavax, que nunca ha sacado un producto al mercado, informó este martes que utilizará el dinero para completar los estudios de las últimas etapas de ensayos, la fabricación a gran escala y entregar 100 millones de dosis a finales de 2020 y comienzos de 2021, si es que los resultados de las pruebas concluyen que la vacuna (NVX-CoV2373) es segura y efectiva.

El millonario acuerdo con la firma de biotecnología, con sede en Maryland, es el mayor de los que ha cerrado la Administración de Donald Trump como parte de la Operación Warp Speed. A finales de mayo, Novavax entró en la fase experimental del tratamiento con 130 personas en Australia, cuyos resultados deberían conocerse este mes. La vacuna había logrado altos niveles de anticuerpos en las pruebas previas, según dijo la compañía, por lo que la describieron como una “candidata altamente inmunogénica en humanos, con lo que protegerá de Covid 19 y ayudará a controlar el contagio de esta enfermedad”. El acuerdo con el Gobierno permitirá a la compañía comenzar a fabricar las vacunas antes de que concluya la última etapa de los ensayos clínicos, prevista para este final de año.

“Agregar a la candidata de Novavax a la diversa cartera de vacunas de la Operación Warp Speed aumenta las probabilidades de que tengamos una vacuna segura y efectiva tan pronto como finalice este año”, afirmó el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, en un comunicado de prensa. Nunca una vacuna ha estado disponible de manera generalizada para el público en un periodo de tiempo tan corto como el que se proponen. Por eso también la Administración está invirtiendo en varias compañías simultáneamente, ya que da por hecho que no todas serán exitosas en su cometido. Anthony Fauci, miembro clave del equipo de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, es menos optimista. El epidemiólogo dijo que el calendario más probable era que entre comienzos de 2021 y mediados estuvieran disponibles las primeras vacunas.

Una portavoz de Novavax dijo el domingo por la tarde que el dinero que recibirán provenía de una “colaboración” entre el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Departamento de Defensa. En mayo, el Gobierno anunció que otorgaría hasta 1.200 millones de dólares al fabricante británico AstraZeneca, que dijo que su vacuna podría estar disponible en octubre. Otras cuatro compañías, Moderna Therapeutics, Johnson & Johnson, Merck y Sanofi, también han recibido asistencia federal para sus vacunas experimentales contra el coronavirus. Las acciones de la compañía se han disparado a medida que su nombre suena cada vez con más fuerza sobre una posible vacuna. En enero los papeles cotizaban por debajo de los 5 dólares, y este martes ha escalado un 28%, hasta los 107 dólares.

Por Antonia Laborde

Washington - 07 jul 2020 - 13:34 COT

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Nueva gripe porcina: otra pandemia en ciernes

Un estudio publicado esta semana alerta que una nueva cepa de gripe porcina (G4 EA H1N1) ha mutado para infectar a humanos y se está expandiendo en varias provincias de China. Más de 300 trabajadores de instalaciones de cría industrial de cerdos dieron positivo a esa cepa. Los autores advierten que podría aumentar su capacidad de trasmisión para convertirse en epidemia o pandemia, tal como sucedió con la gripe porcina en México en 2009.

El 29 de junio un grupo de investigadores liderados por el científico Liu Jinhua, de la Universidad de Agricultura de China, publicó los resultados de sus estudios sobre patógenos en cerdos en ese país en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, de Estados Unidos. (https://tinyurl.com/ycjqqv59). Se basan en 30 mil muestras tomadas entre 2011 y 2018 en cerdos de 10 provincias chinas. Identificaron 179 virus diferentes de gripe porcina. Uno les preocupó especialmente, el denominado G4. Es una combinación de tres linajes, entre ellos la cepa H1N1 que mutó de cerdos a humanos y originó la pandemia de 2009. En pruebas con hurones, que muestran síntomas de gripe similares a los de los humanos, concluyeron que esa cepa es "altamente infecciosa" y "causa síntomas graves" en animales, por lo que la consideran de alto riesgo.

En los últimos tres años del estudio tomaron también muestras de trabajadores de 15 granjas industriales y poblaciones vecinas: 10.4 por ciento de los trabajadores y 4.4 por ciento de otras personas mostraron tener anticuerpos contra G4 EA H1N1, indicador de que habían sido infectados. La incidencia entre personas de 18 a 35 años fue de 20.5 por ciento.

Aunque variantes de H1N1 han circulado por años en varios continentes, la presencia de enfermedad causada por el virus G4 en cerdos en China aumentó notablemente desde 2014. Se estima que la cepa ya está en la mayoría de las grandes instalaciones de cría de cerdos, lo cual acelera la posibilidad de nuevas mutaciones para infectar a humanos.

Ian H. Brown, jefe del Departamento de Virología de la Agencia de Salud Animal y Vegetal de Gran Bretaña, uno de los científicos que revisó el artículo, afirmó: "Puede ser que con un mayor cambio en el virus éste se vuelva más agresivo en las personas, tal como ha hecho el SARS-Cov-2", causante del Covid-19. Los científicos saben que esta cepa se replica con facilidad en las vías respiratorias humanas, y aunque aparentemente aún no causa enfermedad grave en humanos esto podría cambiar "sin previo aviso", ya que los virus G4 "tienen todas las características esenciales para convertirse en candidato a virus pandémico" (https://tinyurl.com/y7mbjxw5).

Como expliqué en artículos anteriores, el sistema agropecuario industrial tiene un rol fundamental en las pandemias, incluso la que estamos sufriendo actualmente, por las condiciones de cría industrial de ganado. Son millones de animales hacinados, genéticamente uniformes, con sistemas inmunológicos muy debilitados (https://tinyurl.com/ycfcksva).

Ahora sale a la luz el escenario de pesadilla: una nueva pandemia de gripe porcina se podría traslapar con la actual de Covid 19, porque no se ha hecho nada para cambiar el sistema de cría animal y el sistema agrícola industrial que lo sostiene, con extensos monocultivos, principalmente de transgénicos, cuya expansión es la principal causa de deforestación y destrucción de hábitats naturales. Al contrario, las empresas de agronegocios y cría animal han tenido abultadas ganancias y hasta subsidios gubernamentales en varios países en este periodo.

Al mismo tiempo, está en curso otra grave enfermedad en cerdos: la peste porcina africana (PPA), que ha diezmado la población de cerdos en China y Europa. Aunque este virus aún no ha mutado para contagiar humanos, muestra las enfermizas condiciones de la cría industrial. China es el mayor criador industrial de cerdos del mundo, y debido a la PPA ha perdido cerca de la mitad de su plantel de cerdos.

Paradójicamente, esto, aunque afectó al principio a WH Group, empresa china que es la mayor porcícola del mundo (dueña de la empresa Smithfield), la "escasez" aumentó significativamente los precios y WH terminó haciendo más ganancias, con la venta de sus cerdos y la importación de éstos desde Brasil, en un acuerdo con la principal criadora de ganado a escala global, la empresa JBS, de origen brasileño. (Grain, https://tinyurl.com/y9f98atd)

Las ganancias de estas empresas carnívoras son tan grandes, debido a que externalizan todos los costos de las enfermedades que provocan en humanos, animales y ambiente, que aún en medio de la peste y la pandemia actual siguen haciendo grandes negocios. En vista de lo que pasa con la PPA, WH Group hizo este año varios acuerdos para trasladar gran parte de la cría de cerdos a Argentina, con una inversión de 27 mil millones de dólares hasta 2028. Argentina pasaría de criar anualmente 6 millones a 100 millones de cerdos, en 5-8 años. WH eligió Argentina por sus condiciones climáticas y por la cercanía de millones de hectáreas de soya y maíz transgénico, base de la alimentación de ganado industrial (https://tinyurl.com/yaefy3mv).

En lugar de aumentarlo, urge desmantelar todo el sistema agrícola y pecuario industrial, máquina letal de producción de enfermedades para la gente, animales y ambiente.

* Investigadora del Grupo ETC

EE.UU. compra casi todas las existencias del Remdesivir, el medicamento clave para la Covid-19

La administración Trump acapara la producción de tres meses del antiviral que fabrica la farmacéutica estadounidense Gilead

 

Estados Unidos ha adquirido casi todas las existencias del antiviral Remdesivir a su principal fabricante, Gilead Sciences, hasta septiembre. Cualquier otro país que quiera comprar el medicamento clave para tratar la Covid-19 durante los próximos tres meses lo tiene muy difícil. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de la Administración Trump anunció el acuerdo con la farmacéutica estadounidense el lunes con el fin de asegurar la disponibilidad del fármaco a los hospitales del país que quieran comprarlo.

El uso de Remdesivir, el primer medicamento aprobado por las autoridades estadounidenses y europeas para tratar la enfermedad que provoca el coronavirus , ha demostrado que acelera la curación y reduce la mortalidad de los enfermos infectados con el SARS-CoV-2. Gilead, que posee patentes sobre el antiviral en más de 70 países, distribuyó por el mundo al principio de la pandemia cientos de miles de dosis para ensayos clínicos con el fin de agilizar la validación del medicamento contra la Covid-19.

Ahora la administración Trump ha comprado más de 500.000 dosis o que es lo mismo: toda la producción de Gilead para julio y el 90% de agosto y septiembre, de acuerdo con el comunicado difundido por el departamento de salud de EE.UU.

“El presidente Trump ha llegado a un acuerdo increíble para garantizar que los estadounidenses tengan acceso al primer tratamiento terapéutico autorizado para la Covid-19”, ha señalado el secretario de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU., Alex Azar. “En la medida de lo posible, queremos asegurarnos de que cualquier paciente estadounidense que necesite Remdesivir pueda obtenerlo”, ha añadido el responsable de salud estadounidense. Estados Unidos sigue siendo el país más castigado por la pandemia con más de 127.000 muertes y 2,6 millones de contagiados.

El movimiento del Gobierno estadounidense, hecho de una forma totalmente unilateral, ha encendido las alertas entre los expertos y activistas por las implicaciones que esta manera de operar podría tener cuando, por ejemplo, esté disponible una vacuna. “La administración Trump está haciendo todo lo que está a nuestro alcance para aprender más sobre las terapias que salvan vidas para la Covid-19 y asegurar el acceso a estas opciones para el pueblo estadounidense”, ha recalcado Azar.

 “Como tienen acceso a la mayor parte del suministro de medicamentos (de Remdesivir) no queda nada para Europa”, ha apuntado el Dr. Andrew Hill, investigador visitante de la Universidad de Liverpool, al periódico The Guardian .

Cuando no se había probado el Remdesivir como fármaco eficaz contra la Covid-19, alrededor de 145 organizaciones civiles dedicadas a la salud pública de todo el mundo advirtieron del peligro de que Gilead se hiciera con el monopolio del medicamento, ya que amenazaría el acceso al tratamiento por parte de los países menos favorecidos. “Actualmente, no hay centros de producción para este antiviral fuera de los Estados Unidos, y la compañía ha reducido recientemente la escala de su programa de uso compasivo debido a la abrumadora demanda”, señalaban los firmantes, entre los cuales había Médicos Sin Fronteras.

Las organizaciones firmantes señalaron además que era “inaceptable que el fármaco” estuviera bajo el control exclusivo de Gilead si se tenía en cuenta que “el medicamento se desarrolló con una considerable financiación pública tanto para la investigación temprana como para los ensayos clínicos”.

Poco antes de la gran adquisición del Gobierno de Trump, Gilead anunció el lunes que iba a vender su fármaco a 390 dólares (unos 346 euros) el vial para los gobiernos de países desarrollados –un precio que ofrecerá rebajado a los países en vías de desarrollo–. De acuerdo a los patrones de tratamiento actuales, se espera que la gran mayoría de los pacientes reciban un tratamiento de cinco días utilizando seis viales de Remdesivir, lo que equivale a 2.340 dólares por paciente (2.082 euros), mientras el coste de las terapias más largas será de 3.818 euros.

De todos modos, cualquier país que ahora quiera adquirir una dosis de Remdesivir tendrá que esperar al menos hasta agosto. Todas la producción de julio está en manos estadounidenses y solo queda disponible el 10% de agosto y septiembre.

Los hospitales estadounidenses han estado usando dosis donadas por Gilead desde principios de mayo, cuando Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) dio luz verde al Remdesivir, antiviral que se inventó para tratar pacientes con ébola pero fracasó en ese cometido. La farmacéutica estadounidense ha suministrado de forma gratuita 120.000 tratamientos pero la donación finalizaba en julio.

El departamento de salud estadounidense calcula que los hospitales pagarán aproximadamente unos 3.200 euros por tratamiento –que según calculan, requiere, un promedio de 6,25 viales por paciente–.

Lejos de haber menguado los estragos de la pandemia en el país, el Gobierno de Trump ha querido hacer acopio del antiviral ante la perspectiva de que la crisis sanitaria se prolongue hasta pasado verano. El epidemiólogo jefe de EE.UU. advirtió el martes ante el Senado que si no se toman medidas de precaución, el país se arriesga a llegar a los 100.000 casos diarios, una cifra muy por encima de los 40.000 actuales. “Estoy muy preocupado”, manifestó Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergias de EE.UU. “Esto puede ponerse muy mal”, añadió.

La advertencia del epidemiólogo llega cuando varios estados del sur y oeste de EE.UU., que apenas habían sufrido el impacto de la pandemia hasta ahora están experimentando altas tasas de infecciones. Cuatro de los estados más afectados son Texas, Florida, California y Arizona. Algún que otro gobernador no se está tomando en serio la situación y se resiste a imponer restricciones para frenar la propagación.

Mientras, en España, el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, aseguró que el Gobierno está negociando el precio con Gilead para rebajarlo de esos más de 2.000 euros por paciente y tratamiento. El ministro señaló que una cosa es la primera oferta que hace una compañía y otra, a lo que se llegue después de la negociación. “Tenemos expertos que ahora mismo se pondrán a hacer este tipo de negociaciones y estoy seguro de que lo que necesiten los españoles, lo van a tener”, afirmó Duque.

“La ética de cuánto debe costar un medicamento es un debate complejísimo, que se le ha dado vueltas muchas veces”, apuntó el ministro en la rueda de presa posterior al Consejo de Ministros del martes.

Con todo, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, la valía del Remdesivir es matizable. El epidemiólogo español reconoció el lunes que el tratamiento con este medicamento “tiene algún efecto en la reducción” del tiempo de padecimiento del coronavirus y, por lo tanto, “ayuda”, pero “no es la panacea”.

En este sentido, Simón confía en que la investigación del coronavirus permita que se descubra un medicamento “más eficaz” que acabe con la enfermedad y que probablemente surgirán en las próximas semanas.

”No podemos considerarlo como el tratamientos que nos va a solucionar el problema”, ha insistido el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias quien, sin embargo, ha recalcado que “es una ayuda más”.

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Brasil anunció un acuerdo con Oxford para comprar y producir la vacuna contra el coronavirus

La administración Bolsonaro adquirirá 100 millones de dosis

 

El gobierno de Brasil anunció un acuerdo con la Universidad de Oxford para comprar la vacuna contra el coronavirus que continúa desarrollando la casa de estudios británica. La administración Bolsonaro adquirirá 100 millones de dosis según explicó el viceministro de Salud Elcio Franco. 

"El acuerdo prevé la compra de tres lotes de la vacuna, el primero de los cuales llegará en diciembre próximo, así como la transferencia de tecnología para que podamos producirla en los laboratorios de la estatal Fiocruz", anunció Franco.

El viceministro aclaró que el acuerdo está atado al resultado de los ensayos clínicos. Deberá quedar demostrado que la vacuna es eficaz contra la covid-19 y segura para la población. Como parte del contrato, Brasil toma el riesgo de asumir parte de los costos de desarrollo de la vacuna. Inicialmente son 127 millones de dólares, de los cuales 30 millones corresponden a la transferencia de tecnología.

"La vacuna de Oxford es la más prometedora del mundo y la que está más desarrollada en este momento. Esta vacuna ya está en la fase tres de los ensayos clínicos (experimentada masivamente)", explicó el funcionario. 

La medicina comenzó a ser experimentada la semana pasada en Brasil, el segundo país en el mundo con más víctimas de coronavirus. Hasta el momento el gobierno informó cerca de 56.000 muertos y 1,3 millones de casos confirmados.

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Sábado, 27 Junio 2020 06:53

Imaginarios para salir del desastre

Fuentes: Revista Anfibia - Ilustración Pablo Redondo

Conversación entre Angela Davis y Naomi Klein

 

Angela Davis y Naomi Klein reflexionan sobre la oportunidad que la crisis del coronavirus representa para movimientos sociales e izquierdas. Cruzan las instantáneas del presente con otros momentos fundamentales de la historia. Vuelven a pensar otro mundo posible basado en menos represión, más activismo, imaginación y perspectiva feminista.

Naomi Klein y Angela Davis se encontraron en una charla virtual organizada por The Rising Majority: “Coronavirus y construcción de un movimiento opositor”. Hubo más de 200 mil personas escuchando el vivo, en todo el planeta, en todos los horarios e idiomas, pero con una visión de mundo compartida. Hablaron de la crisis global, de la pandemia, de los feminismos, de los trabajos imprescindibles, del racismo, de las personas privadas de su libertad. Atravesadas por el acontecimiento reflexionaron sobre los desafíos que se vienen para los activismos y para la izquierda internacional en un escenario que nos impone la necesidad de desafiar los límites de la imaginación de lo posible. 

Angela Davis es activista antirracista, anticapitalista e histórica referente de las luchas afro en los Estados Unidos a gravés de las Panteras Negras. Es autora de Género, raza y clase y ¿Son obsoletas las prisiones? Naomi Klein es activista anticapitalista y ecologista, cineasta y periodista. Escribió No Logo y La doctrina del Shock. Modera la conversación la activista Thenkiwe Mcharris. 

THENJIWE MCHARRIS: Esta conversación intenta poner en común visiones transformadoras y nos invita a hablar de los cambios estructurales que necesitamos. ¿Qué nos dice esta crisis sobre el fracaso del capitalismo y sobre el riesgo de que el sistema aplique sus propias soluciones para afrontar el desastre?

NAOMI KLEIN: Esta es una crisis creada por el capitalismo. La pandemia misma es una expresión de nuestra guerra contra la naturaleza, de las enfermedades que vienen desde “lo salvaje” a la esfera humana porque nos estamos metiendo en ese plano de lo salvaje cada vez más. Estamos viendo cómo esta enfermedad se inserta en los sistemas inmunológicos débiles. Pero si tomamos distancia y ampliamos la perspectiva, vemos que nuestro sistema económico, dispuesto y construido en base a la voluntad de sacrificar la vida en beneficio de las ganancias, generó las condiciones previas para que esta crisis sea todavía más profunda, debilitando nuestro sistema inmune colectivo y generando las condiciones para que el virus se desarrolle de forma desenfrenada.

Esto se expresa de muchas maneras: a tavés de los sistemas médicos privados, en la denigración del trabajo de cuidado -al no brindar los equipos de protección adecuados-, y en la denigración de los trabajos de servicio: las personas que producen y entregan alimentos son tratadas como desechables. Todo ésto hace que el virus esté fuera de control. 

Además, tenemos el capitalismo del desastre. Vemos lo mismo de siempre: frente a tanto dolor y necesidad, el oportunismo corporativo no se pregunta cómo aportar soluciones sino cómo puede enriquecerse aún más. Algunos ejemplos son las regulaciones ambientales suspendidas en China y en Estados Unidos en nombre de ayudar a la economía, y el impuesto a la regulación financiera. Esta declaración de intenciones impulsa crisis encubiertas, son ataques explícitos a nuestras democracias ya débiles. Entonces vemos a un Viktor Orban en Hungría, a Jair Bolsonaro en Brasil, a Benjamin Netanyahu en Israel, a Trump en Estados Unidos… Son lo mismo. Todos usan la autoridad para obtener mayor poder de vigilancia. 

ANGELA DAVIS: Al escucharte, Naomi, pienso en lo que pasa en Palestina, en lo que pasa en Siria y en Kurdistán, pienso en las poblaciones que están expuestas a situaciones de represión como respuesta fallida al Coronavirus.

THENJIWE MCHARRIS: Angela, durante años nos hablaste del sistema carcelario. ¿Podemos pensar la coyuntura desde una perspectiva abolicionista?

ANGELA DAVIS: Al analizar el impacto y los intentos para mitigar el virus, se pensó en la situación de las personas forzadas a mentenerse encerradas. Hubo preocupación por quienes quedaron confinados en cruceros. Pero deberían preocuparnos -y más, incluso- las personas que están en prisión o en centros de detención de inmigrantes. Acá, en Estados Unidos, las personas quedan detenidas por un período de uno a seis meses, no más de un año. Sin embargo, en este contexto, una sentencia de tres meses puede significar la pena de muerte. Aquí muchas organizaciones -Critical Resistance, No New Jails, All Of Us or None, Transgender Gender-Variant & Intersex Justice Project- piden la liberación de prisionerxs. En Estados Unidos hay 2.3 millones de personas tras las rejas. Pedimos, en particular, la liberación de lxs ancianxs. Y considerando que la cárcel acelera el envejecimiento, hablamos de mayores de 50. Las apelaciones también piden la liberación de lxs niñxs que están en institutos para menores. 

Estaba leyendo un artículo de Mike Davisis en la “Jacobin”, donde menciona a la “corona-crisis” como un monstruo alimentado por el capitalismo. Dice que esta pandemia expande el argumento de que el capitalismo global parece biológicamente no sustentable por la ausencia de una infraestructura de salud pública global. Y afirma: “Tal infraestructura nunca existirá si los movimientos sociales no quiebran el poder de las grandes farmacéuticas y del sistema de salud privado”. La mirada abolicionista nos obliga a pensar de manera amplia y a recordar, por ejemplo, a aquellxs que no tienen casa. Incluso si se lleva a cabo la descarcelación de la cantidad de personas tras las rejas, muchxs sólo tendrán las calles como un lugar para refugiarse. Por lo tanto, también tenemos que pensar en el acceso a la vivienda y al alimento. Si Irán pudo liberar a 70 mil prisionerxs, es decir, un tercio de su población de detenidxs, los Estados Unidos deberían poder hacer lo mismo.

THENJIWE MCHARRIS: Esto nos lleva a la siguiente pregunta. ¿Cómo saber qué es posible transformar? ¿Cuánto más tenemos que involucrarnos? 

NAOMI KLEIN: Se necesita de un gran compromiso. Recién estamos en la primera etapa de esta tremenda crisis. Una vez que reconocemos que estamos en una emergencia, el gran compromiso es posible. Ahora, por ejemplo: todos los que estamos compartiendo esta conversación seguramente pasamos nuestras vidas tratando de convencer al mundo de que el status quo nos llevaba al desastre. Estados Unidos no vio esta pandemia como una crisis. Lo dijo FOX News: que las personas mayores y las enfermas debían morir en silencio, en nombre del mercado. La única razón por la que ha habido una movilización de esta escala tiene que ver con los viajes geográficos que hizo virus, y que antes de golpear a Estados Unidos golpeó a sociedades con un tejido social más fuerte. Entonces tuvimos presidentes como el de China, y algunos del sur de Europa, que clausuraron sus economías para salvar vidas, y ésto venció las medidas de Trump que de alguna manera se vio obligado a tomar decisiones similares. La crisis abre el sentido de lo que es posible. 

Cuando escribí Doctrina del Shock, cité a Milton Friedman: “Solo un procedimiento real de crisis produce un cambio real, y cuando ocurre la crisis depende de las ideas que están por ahí”. Milton Friedman estaba enfocado en tener una infraestructura intelectual de preparación para desastres para la derecha, para las corporaciones, porque entendió que cuando el capitalismo produce su propia crisis y las injusticias del sistema quedan al descubierto, como sucedió durante la Gran Depresión, la izquierda tiene una gran oportunidad. Milton Friedman escribió una carta a Pinochet en los ´70, y le dijo: “Todo salió mal en su país, como en el mío en la década de 30, cuando la gente tuvo la idea de que podían hacer cosas buenas con el dinero de otras personas”. Entonces, en otras palabras, toda la estrategia que están desplegando para moverse tan rápido ante una crisis, para impulsar su lista de deseos es porque tienen miedo de que impulsemos la nuestra, tienen miedo de que exijamos exactamente aquello de lo que Angela ha estado hablando. Que vaciemos las cárceles, que exijamos casas para todxs, que digamos: “Esperá un minuto. ¿Ganaste 6 trillones de dólares? Podríamos tener un buen comienzo de un nuevo acuerdo verde con ese dinero”. Quiero decir, si podés pagarle a la gente para que se quede en casa, podés pagarle a la gente para que se vuelva a entrenar fuera del sector de los combustibles fósiles. Si las corporaciones están de rodillas pidiendo rescates, los sectores más contaminantes del planeta, compañías petroleras, compañías de gas, aerolíneas, compañías automotrices, de cruceros, significa que podemos tomar posesión de estos sectores, podemos bajarles un cambio si están en guerra con la vida en la tierra, podemos cuidar a sus trabajadores. Lo que necesitamos, para citar a mis colegas de The Leap, que es una organización que co-fundé, es patear puertas, abrirlas a la posibilidad radical tan a lo ancho y a lo largo como sea posible. 

En esta crisis nos encuentra en una mejor posición que la de 2008, cuando la economía mundial colapsó y teníamos claro que nos veíamos obligados a pagar para salvar a los banqueros. Ocupamos las plazas y dijimos: “¡No!”. Pero en ese momento no impulsamos nuestras alternativas radicales con el coraje y con la fuerza suficiente. Esto es lo que debemos hacer ahora. Estoy tan inspirada por los trabajadorxs de Amazon, Hole Foods, Instacard, GI y los enfermeros. Todos son trabajadores de la primera línea pero su trabajo es denigrado y, literalmente, tienen que usar bolsas de basura para protegerse del virus. Es que así es como el capitalismo los ve, como basura. Pero ellos están de pie: “No, no somos basura. Nosotros sostenemos al mundo”. Esa es la energía que necesitamos para construir. Tenemos que ejercitar nuestro derecho a parar, a retener esa fuerza de trabajo. Necesitamos abrir la puerta de una patada, ¡y mantenerla abierta! 

THENJIWE MCHARRIS: Debemos ser audaces y tener confianza pero también expandir la ronda de posibilidades en nuestra imaginación. Entonces, ¿cómo avanzamos hacia un mayor nivel de demandas?

NAOMI KLEIN: Es una carrera contra el tiempo porque todavía no vimos sus peores ideas. La gente en Gaza nos dice que son un laboratorio para el resto del mundo. Hoy, en Bombay, fueron diagnosticados los primeros casos de Corona, en un barrio marginal. Eso es preocupante por lo que dice Ángela sobre la imposibilidad de las personas para aislarse cuando no tiene dónde hacerlo. ¿Qué respuesta da un estado carcelario? Sella el barrio pobre, lo convierte en Gaza. Salvo que estemos ahí diciendo: “¡No! Todos tienen derecho a una casa, hay muchos hoteles vacíos”. Creo que veremos peores instantáneas que las que estamos viendo ahora.

THENJIWE MCHARRIS: Y vos, Angela, ¿qué crees que esta crisis nos está pidiendo? 

ANGELA DAVIS: Estoy de acuerdo con Naomi: tenemos que pensar en las similitudes entre la década del 30 y ahora. Muchas personas se dan cuenta que el capitalismo no está preparado para responder a las necesidades de la gente y de otros seres de este planeta. El capitalismo global es responsable de la imposibilidad para abordar esta pandemia. También es responsable del gran número de personas en prisión, del alto costo de la atención médica, la vivienda y la educación. Las personas hoy tenemos la capacidad de darnos cuenta de que no tenía por qué ser así.

La crisis revela la naturaleza del capitalismo racial, el racismo dirigido contra asiático-estadounidenses, por seguir el ejemplo de… ¿cómo se llama el actual ocupante de la Casa Blanca? Estamos reconociendo y tenemos la capacidad de organizarnos contra el racismo de las instituciones, el racismo cotidiano. Y tenemos la capacidad de generar organización feminista, lo que podríamos llamar la organización feminista abolicionista, porque todas estas son cuestiones feministas. El racismo es una cuestión feminista, la falta de vivienda es una cuestión feminista, la abolición de las cárceles es una cuestión feminista. También deberíamos considerar que muchas de las personas que están en el centro de esta crisis, en la primera línea, son mujeres. Y quiero decir una cosa sobre la violencia de género y el abuso infantil: muchas mujeres están siendo forzadas a pasar las 24 horas del día con sus abusadores, siendo incapaces de conectarse con aquellos que han sido sus cuerdas de salvataje.

Deberíamos aprovechar ésto como una oportunidad para generar el tipo de organización que resalte el sentido de la necesidad de solidaridad internacional, y que tenga la capacidad de sacarnos de nuestro adormecimiento, de reconocer que podemos aceptar liderazgos de personas que se organizan en otras partes del mundo. 

(…)

NAOMI KLEIN: Mucho de lo que sé sobre el poder transformador de una crisis lo aprendí viviendo en Argentina, luego de la crisis económica del 2001, cuando tuvieron cinco presidentes en tres semanas y todo colapsó y la gente comenzó a construir algo nuevo en la multitud.  Una de las cosas que presencié y que realmente me cambió fue el movimiento de las fábricas que, siendo abandonadas por sus dueños, eran transformadas en cooperativas de trabajo. Eso es lo que reivindico cuando hablo de solidaridad internacional. También valoro lo que tenemos para aprender del movimiento por la soberanía alimentaria. 

También, hoy hay un nivel de organización digital increíble. Tenemos que defender también el derecho a tener internet, es un bien de uso público pero ahora está en manos de unas pocas grandes corporaciones. Cuando hablamos de respuestas represivas y autoritarias a la crisis eso incluye la capacidad de acallarnos cuando nos organizamos en plataformas de las corporaciones. Luchamos por derechos digitales reales como parte de la transformación que necesitamos. 

Recordemos un par de cosas de las que muchxs de nosotrxs nos estamos dando cuenta. Uno: nos extrañamos, aunque pasamos mucho tiempo frente a las pantallas. Cuando ésto pase, me gustaría pasar más tiempo en comunidad y construir una economía que valore, que eleve y que esté enraizada en la necesidad de cuidarnos entre todxs y cuidar el planeta. Es posible hacerlo, serán necesarias todas las herramientas que hemos mencionado, las huelgas de alquileres, las huelgas de deudas, tal vez incluso una huelga general. No creo que tenga un hashtag, así que tendremos que encontrar formas de organización que Silicon Valley no nos haya traído. Una de las cosas que más difíciles de esta crisis es tener un hijo de siete años y enseñarle a temer a la gente porque todxs tienen gérmenes, y eso es lo contrario a lo que trato de enseñarle.

Por Lucía Sbriller, Solana de la Torre | 27/06/2020 

Fuente: http://revistaanfibia.com/ensayo/imaginarios-salir-del-desastre/

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La OMS advirtió que los casos de coronavirus están creciendo en Europa

Temor a una segunda ola de contagio

"La única forma que tenemos de minimizar la transmisión es localizar, aislar y cuidar cada caso", dijo Hans Kluge director para Europa de la

Organización Mundial de la Salud.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el coronavirus se está expandiendo y podría volver a saturar los sistemas sanitarios en Europa. En una rueda de prensa digital, el director para Europa del organismo de salud de la ONU, Hans Kluge, aconsejó no bajar la guardia. El funcionario pidió tomar conciencia de que cada día se registran en Europa 20.000 nuevos casos y 700 muertes. "La última semana Europa experimentó un crecimiento de infecciones semanales por primera vez desde hace meses", dijo Kluge. Según el especialista esta tendencia responde a la flexibilización o finalización de las restricciones que trajo consigo el virus. "La pandemia sigue acelerándose. El domingo se registró un número récord de nuevos casos, con 183.000 confirmados en 24 horas en todo el mundo", alertó el director del organismo europeo. De los 9 millones de postivos de la covid-19 en el mundo, más de 2,5 millones están en Europa. "A pesar de que se registra una disminución en la proporción de casos globales respecto al principio del año la enfermedad se sigue propagando", añadió el funcionario. Kluge también se refirió a los sistemas de vigilancia e instó a los países a mejorar sus controles. "La única forma que tenemos de minimizar la transmisión es localizar, aislar y cuidar cada caso, y encontrar y poner en cuarentena a todos sus contactos", dijo el miembro de la OMS

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En plena pandemia de coronavirus, Jair Bolsonaro avanza con la privatización del agua

El Senado le allanó el camino

 

El Senado de Brasil aprobó el miércoles un proyecto oficialista que allana el camino para privatizar las empresas estatales de agua y saneamiento. El presidente Jair Bolsonaro había pedido al Congreso prioridad para la iniciativa, a pesar de la pandemia del coronavirus, bajo la excusa de que atraerá más inversión privada al sector que se encuentra en un estado de precariedad.

El proyecto de ley, que había sido aprobado la Cámara baja en diciembre, fue sancionado por una votación de 65 a 13 en el Senado. La iniciativa, que el presidente firmará en las próximas horas, pondría un recurso público vital en manos privadas, en momentos en que muchos países o ciudades lamentan haber privatizado sus sistemas de agua

El saneamiento era el último sector importante de infraestructura en Brasil que no había sido privatizado. Bolsonaro, que impulsó una agenda radical de reformas de libre mercado, celebró su aprobación.

De acuerdo al mandatario, el proyecto tiene como objetivo brindar un mejor servicio a los 35 millones de brasileños que carecen de agua potable y 100 millones cuyas aguas residuales se vierten sin tratar, dijeron sus impulsores. "Casi la mitad de la población de este país carece de saneamiento básico", dijo el principal patrocinador del proyecto, el senador Tasso Jereissati del partido de centro derecha PSDB.

La votación fue resultado de una sesión remota debido a la pandemia de coronavirus, que ha resaltado la urgencia de abordar los problemas de saneamiento para los pobres en el país.

El país tiene el segundo mayor número de casos y muertes por covid-19 en el mundo, después de Estados Unidos. Muchos brasileños carecen de acceso a lo más básico necesario para prevenir el contagio: agua limpia para lavarse las manos.

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El paciente del millón de dólares o cómo pagar la factura más alta por un tratamiento de covid-19

Un ciudadano de Seattle, Michael Flor, de 70 años, recibe una factura récord de más de 1,1 millones de dólares por su tratamiento de covid-19 tras pasar 62 días ingresado. Más de 250.000 norteamericanos han sido hospitalizados por el virus y se enfrentarán a facturas que podrán dejarlos en la ruina aunque tengan un seguro médico.

 

El 4 de marzo, en Seattle, Michael Flor, de 70 años, salió pronto del trabajo y se fue a casa. Tenía una tos fea. Él no le dio importancia, pero su mujer le insistió para ir a urgencias; sólo cinco días antes Seattle había registrado el primer muerto del país por covid-19. En el hospital dio positivo e ingresó en UCI. Permaneció ingresado 62 días, casi la mitad de ellos enchufado a un respirador. El 5 de mayo salió entre aplausos, aún en silla de ruedas y con una camiseta de Supermán. Pero vivo. Así que a primeros de junio llegó a su casa la factura de la atención médica recibida. "La abrí y me dije. ¡Host** p**a!", cuenta Flor al Seattle Times. La factura era un documento de 181 páginas en la que se detallaban casi 3.000 conceptos con sus cantidades correspondientes. La suma total hacía, exactamente, 1.122.501,04 dólares; es decir, 992.744 euros.

Esta vez, la suerte ha estado de su lado y Flor se va a librar de pagar nada, o eso le ha asegurado su compañía médica. Pero según un estudio de la Universidad Johns Hopkins, ése no va a ser el caso de muchos de las hasta ahora más de 250.000 personas que han sido hospitalizadas en Estados Unidos por covid-19. "La Ley HEROES que propuso la Cámara de los Diputados [en mayo] habría exigido que todos los seguros médicos que un trabajador tiene a través de su empleador cumplieran con la exención de gastos deductibles anuales y copagos tanto en las pruebas como en el tratamiento de la covid-19, sin embargo, el Senado [de mayoría republicana] se opone a ello", explica a la web Medical Press Cheryl Fish-Parcham, directora de acceso a la salud de Families USA, una organización de consumidores de la salud.

Flor se va a librar de pagar nada o casi nada porque, al tener más de 65 años, su seguro de salud le viene a través de los fondos de Medicare, un programa público. Así que la compañía de salud de Flor le ha asegurado que, al estar bajo Medicare, para él no habrá deducibles ni copagos esta vez. El problema para los más de 250.000 personas que han pasado por un hospital en Estados Unidos es que sus facturas dependerán de si están acogidos a un programa de salud público como Medicare (para mayores de 65 años) o si la empresa para la que trabajan y a través de la cual tienen su seguro médico ha llegado a ese acuerdo con la compañía de salud privada.

Según el estudio de la Johns Hopkins, el 60% de las personas aseguradas en Estados Unidos tiene un seguro que proviene de un acuerdo entre su empresa y una compañía médica privada. Dichos seguros no están obligados por ley a retirar deducibles ni copagos. Depende de la voluntad de la empresa en cada caso. Flor tuvo la suerte de que su seguro estaba cubierto por los fondos públicos de Medicare, que sí tenía esa condición acordada. "Pero si uno trabaja para una compañía de cierto tamaño y ésta es la que le provee a uno el seguro médico, tus copagos y gastos deducibles dependerán de tu empleador", asegura Matthew Eisenberg, uno de los autores del estudio de la Johns Hopkins.

El gasto sanitario anual que, como promedio, uno ha de asumir en Estados Unidos en su seguro médico asciende a 1.655 dólares, según un estudio de la Fundación de la Familia Kaiser, que alerta de que hace una década esta cantidad era de 826 dólares. Si uno tiene ese deducible anual y un copago del 20%, quiere decir que los primeros 1.655 dólares de las facturas médicas las asume uno en su totalidad y, a partir de esa cantidad, el seguro le cubre el 80% de las facturas y el resto va a cuenta del asegurado. Bajo esas condiciones, una factura como la que recibió Flor implicaría pagar más de 200.000 dólares.

El problema de esto es doble. Por un lado, la covid-19 ha desatado una crisis económica devastadora en Estados Unidos y ha dejado por el momento más de 45 millones de parados, de los que 27 millones habrían perdido su seguro médico (que tenían a través de su empleador); por otra parte, en cuanto a las personas que no han perdido su empleo y siguen trabajando, las empresas para las que trabajan, en medio de esta crisis galopante, podrían ser reacias a acordar el levantamiento de los copagos y gastos deducibles con las compañías médicas que cubren a sus empleados. En el caso de los autónomos, la situación es casi peor: depende de la voluntad de las aseguradoras médicas (o de posibles acuerdos que alcancen con el gobierno federal o los gobiernos estatales) para reducir o levantar del todo esos copagos.

Eisenberg alerta en su estudio de que esta situación es especialmente preocupante en los jóvenes. A menudo, éstos, al estar sanos, contratan seguros médicos con un deducible anual muy alto, lo que abarata mucho el coste del seguro. De este modo, si tienen cualquier percance menor pero improbable, se arriesgan a asumir ellos el coste en su totalidad de una factura menor, pero sí que estarían cubiertos para episodios más graves o urgentes de salud, como una apendicitis o romperse un hueso en un accidente, que suelen acarrear facturas más altas, de decenas de miles de dólares.

Sin embargo, la covid-19 ha está rompiendo los moldes de lo que es una factura elevada. Según la Fundación de la Familia Kaiser, sólo estar cuatro días en la UCI enchufado a un ventilador cuesta una media de 88.000 dólares. Los altos deducibles y los copagos "pueden fácilmente arruinar a una familia", alerta a la web Medical Press el director en la Fundación del Programa sobre Mercados Sanitarios, Matthew Rae, que concluye: "Y una de las cosas que sabemos sobre las deudas médicas es que una cantidad relativamente pequeña puede meter a la gente en una espiral hacia abajo".

Por este motivo, ya el pasado 1 de mayo 32 diputados demócratas introdujeron en el Congreso una propuesta de ley para que todas las facturas de las pruebas y los tratamientos de la covid-19, incluyendo la de personas en situación irregular, se paguen con fondos públicos mientras dure la pandemia. La norma aún espera a ser debatida y votada en las dos cámaras del Congreso, si bien tiene su mayor escollo en el Senado, de mayoría republicana y la que deberá darle, si procede, su aprobación final.

La norma, denominada Ley Plan de Crisis Medicare, fue promovida por los congresistas Pramila Jayapal y Joe Kennedy y secundada por otros 30, todos demócratas, entre ellos, Alejandra Ocasio-Cortez, Adriano Espaillat o Tulsi Gabbard, excandidata demócrata a liderar el partido en las últimas primarias. Senadores como Bernie Sanders le han dado su apoyo público.

Sin embargo, uno los mayores fiascos que ha sufrido la propuesta llegó el pasado 15 de mayo, cuando la Cámara de los Diputados votó a favor del nuevo paquete de ayudas por la covid-19, dotado con 3 billones de dólares. Dicho paquete contó con el voto en contra de más de una docena de demócratas progresistas, entre ellos, la propia Jayapal, puesto que no incluyó, a pesar de la enorme dotación económica propuesta, la cobertura sanitaria médica universal y gratuita por covid-19.

Jayapal denunció en un comunicado que el paquete de ayudas propuesto por la Cámara de los Diputados "no garantiza una atención sanitaria asequible y accesible para toda la población. Más de 27 millones de personas han perdido su seguro médico porque perdieron su trabajo", recordó, "y se suman a los 87 millones de personas que ya estaban sin seguro o con seguro insuficiente. Ahora, más que nunca, la gente necesita saber que su acceso a la atención médica está garantizado". De momento, casos como el de Flor siguen siendo la excepción de confirma la regla.

 

24/06/2020 09:04

Manuel Ruiz Rico

@ManuelRuizRico

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