Este es el primer grupo de 138 integrantes de personal médico enviado a Wuhan para brindar ayuda. El gobierno chino suspenderá los viajes organizados dentro de China y al extranjero para intentar contener la epidemia provocada por el coronavirus.Foto Xinhua

Pekín. La expansión del coronavirus 2019-nCoV, que ha cobrado 56 vidas, con mil 975 casos confirmados, “se está acelerando” y coloca a China en una “situación grave”, reconoció el presidente Xi Jinping, al tiempo que las ciudades desde el centro del país hasta Hong Kong tomaron medidas para detener los contagios entre la población.

“Mientras tengamos una confianza firme, trabajemos juntos y con políticas precisas seremos, con seguridad, capaces de ganar la batalla”, dijo Xi durante una reunión en esta ciudad con dirigentes del Partido Comunista.

En su mensaje, reproducido por la cadena estatal CCTV, el mandatario afirmó: “estamos llevando a cabo medidas de control y prevención de enfermedades, pero ahora mismo nos enfrentamos a una crisis de salud pública extremadamente grave”. Agregó que “la vida es de suma importancia. Cuando se desata una epidemia, se emite una orden. Es nuestra responsabilidad prevenirla y controlarla”.

La ciudad de Wuhan, que está en cuarentena por ser el epicentro del nuevo virus, continuó con la suspensión del transporte público local, foráneo e internacional, que incluye desde trenes hasta aviones, la prohibición de la circulación de casi todos los vehículos por el centro y el cierre todos los puntos de concentración pública masivos.

Los síntomas de la extraña enfermedad son parecidos a los de un resfriado o una gripe, con tos y fiebre y, en los casos más graves, problemas respiratorios. Puede agravarse y derivar en una neumonía, que podría ser letal. Los científicos dicen que tiene un periodo de incubación de 14 días.

El ejército envió a la zona tres aviones con 450 médicos y personal sanitario especializado –algunos de ellos con experiencia en la lucha contra el ébola y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS)– y trabajarán en distintos hospitales, donde están ingresados numerosos pacientes infectados con el virus.

Los hospitales están saturados, ya que la población acude a ellos desesperadamente al presentar alguno de los síntomas. Ante la emergencia, el gobierno construye un nuevo centro médico en la zona para que esté activo en 10 días para recibir, a partir del 3 de febrero, a un millar de pacientes. A este se sumará otro hospital con mil 500 camas, pero estará listo en 15 días, según reportes de prensa locales.

Las autoridades chinas pusieron en marcha entre el jueves y viernes pasados medidas similares sanitarias de aislamiento en 15 ciudades próximas a Wuhan: Ezhou, Huanggang, Chibi, Qianjiang, Zhijiang, Jingmen, Xiantao, Jingzhou, Xiaogan, Huangshi, Xianning y Enshi. Ayer, incluyó Yichang, Suizhou y Jingzhou. En en total suman 50 millones de habitantes, más que las ciudades Nueva York, Londres, París y Moscú juntas.

La Comisión Nacional de Salud elevó, en su reporte más reciente, las cifras que ha dejado la misteriosa afección a nivel nacional: 56 muertos, mil 975 contagios confirmados y 2 mil 684 casos sospechosos. En el informe, indicó que se instalarán puntos de inspección en el país y todos los viajeros que presenten síntomas de neumonía serán “inmediatamente trasladados” a un hospital.

China entró el sábado en el Año de la Rata, pero las festividades fueron mínimas. Muchos lugares turísticos, muy frecuentados en estos días, como la Ciudad Prohibida, la plaza Tiananmen, partes de la Gran Muralla o el parque Disneyland de Shanghái, fueron cerrados para reducir el riesgo de contagio. Las personas se dedicaron a suministrar víveres, cubrebocas y medicamentos, que ya escasean.

En tanto, la líder de Hong Kong, Carrie Lam, declaró una emergencia por virus en el centro financiero asiático, donde se han confirmado cinco casos, lo que supuso la inmediata cancelación de las visitas oficiales a la China continental y de las celebraciones oficiales del Año Nuevo lunar, así como el cierre del parque Disneyland en el enclave.

También se interrumpirán los vuelos de entrada y salida y los viajes en tren de alta velocidad entre Hong Kong y Wuhan, mientras las escuelas, que ahora están de vacaciones por el Año Nuevo lunar, permanecerán cerradas hasta el 17 de febrero. El territorio somete a análisis médicos a 122 personas sospechosas de haber sido contagiadas.

La Comisión Municipal de Salud de Shanghái informó que una paciente con neumonía por el nuevo coronavirus fue curada y que, de acuerdo con las nuevas pruebas de sangre realizadas, la persona ya no porta el virus en su sistema, informó el viernes el diario local Beijing Daily.

La mujer de 56 años, identificada como Chen, vivió en Wuhan mucho tiempo. Desarrolló síntomas como fiebre y fatiga el pasado día 10 y llegó a Shanghái 48 horas después. Fue hasta el pasado día 15 que ingresó a un hospital en dicha ciudad para ser atendida, narra el periódico.

El virus se expande y ya está presente en cuatro continentes: hay cinco casos en Tailandia, tres en Japón, Malasia y Singapur por separado, dos en Corea del Sur y Vietnam, respectivamente, mientras en Taiwan y Nepal un caso cada uno.

Francia confirmó tres personas contagiadas con el virus, la primera vez que aparece la afección en Europa, al tiempo que Estados Unidos reportó su segundo nuevo caso. A estas naciones se sumaron Canadá, con un contagio confirmado, y Australia con cuatro.

EU retira a sus ciudadanos

El gobierno de Estados Unidos anunció que organiza un vuelo para desalojar al personal diplomático y a otros ciudadanos que se encuentran en China, informó el Departamento de Estado. El vuelo directo de Wuhan a San Francisco partirá el martes.

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scáner mejorado digitalmente que muestra el cerebro y la médula espinal MARK LYTHGOE & CHLOE HUTTON / WELLCOME IMAGES / THE NEUROIMMUNOLOGY CONSORTIUM

- Varios estudios e investigaciones recientes están derribando la tradicional separación entre salud física y mental

- La inflamación podría estar profunda y enormemente implicada en desórdenes cerebrales y mentales, igual que lo está en las enfermedades del cuerpo

- Se están probando fármacos antinflamatorios contra enfermedades como depresión, Alzheimer y Parkinson, con potencial para derribar barreras de la práctica clínica

 

Aunque pueda parecer extraño, #inflamación se ha convertido en un hashtag. De pronto parece estar en todos lados, haciendo de las suyas. En lugar de simplemente estar de nuestro lado luchando contra las infecciones y curando heridas, resulta que también tiene un lado oscuro: es la causa de muchos de nuestros males.

Ahora no cabe duda de que la inflamación es parte del problema de muchas enfermedades del cuerpo –tal vez todas–. Y estudiar las causas inflamatorias o inmunes de las enfermedades ha resultado en una serie de descubrimientos: desde tratamientos nuevos para la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes en los años 90, hasta la llegada de la inmunoterapia para algunos tipos de cáncer a partir de 2010.

De forma más generalizada, cada vez más a menudo se considera que la inflamación de menor grado, que sólo se detecta mediante un análisis de sangre, forma parte de las razones por las que experiencias comunes de la vida como la pobreza, el estrés, la obesidad y el envejecimiento son malos para la salud pública.

Rápidamente, el cerebro se está presentando como una de las nuevas fronteras de la inflamación. A los médicos como yo, que estudiamos la carrera en el siglo XX, nos enseñaron que había una barrera impermeable entre el cerebro y el sistema inmunológico. Sin embargo, en el siglo XXI ha quedado claro que en realidad están muy interconectados y que les gusta conversar todo el tiempo.

Ahora, los médicos están abiertos a la idea de que la inflamación podría estar profunda y enormemente implicada en desórdenes cerebrales y mentales, igual que lo está en las enfermedades del cuerpo.

Los progresos en el tratamiento de la esclerosis múltiple han mostrado el camino. Muchos de los nuevos medicamentos para esta enfermedad han sido diseñados y probados para proteger el daño cerebral que provoca el propio sistema inmunológico.

La esperanza razonablemente bien fundamentada –y enfatizo esas palabras en este punto– es que si uno se enfoca en la inflamación cerebral, se pueden descubrir formas de prevención y tratamiento de la depresión, la demencia y la psicosis, así como el impacto comprobado de medicamentos de inmunoterapia para la artritis, el cáncer y la esclerosis múltiple. De hecho, una droga originalmente patentada para la esclerosis múltiple ya se está probando como un posible tratamiento de inmunoterapia contra la esquizofrenia.

¿Representa esto una esperanza realista para el tratamiento de la depresión? Es más que razonable dudar de que la inflamación y la depresión estén correlacionadas, o que posean comorbilidad [presencia de uno o más trastornos además de la enfermedad o trastorno primario], por utilizar otro término médico nada apreciado, pero igualmente importante. Las preguntas científicas clave son sobre causalidad, no sobre correlación.

¿La inflamación causa depresión? Y si es así, ¿cómo lo hace? Un experimento que los científicos han diseñado para intentar responder estas preguntas es realizar dos resonancias magnéticas del cerebro: una antes y otra después de provocar una respuesta inflamatoria a propósito mediante la inyección de la vacuna contra la fiebre tifoidea. Si hay alguna diferencia entre las dos resonancias, esto demuestra que una inflamación en el cuerpo puede generar cambios en la forma en que funciona el cerebro. Si no, sería un problema para la teoría de que la inflamación puede provocar depresión.

Un reciente análisis procesó datos de 14 versiones independientes de este experimento. En promedio, los datos demostraron un importante impacto de la inflamación en la actividad cerebral. Estos resultados confirman que la inflamación en el cuerpo puede generar cambios en la forma en que funciona el cerebro. De modo alentador, también localizaron el efecto que tiene la inflamación en partes específicas del cerebro que ya se sabía que están involucradas en el proceso de depresión y muchos otros problemas de salud mental.

Si la inflamación puede provocar depresión, entonces los medicamentos antinflamatorios deberían funcionar como antidepresivos. Varios estudios han analizado datos clínicos de miles de pacientes tratados con drogas antinflamatorias contra la artritis y otras enfermedades frecuentemente asociadas con los síntomas de la depresión.

En líneas generales, los pacientes tratados con drogas antinflamatorias, en lugar de un placebo, mejoraron significativamente sus índices de salud mental. Sin embargo, los datos vienen con una advertencia: los estudios más amplios y rigurosos del grupo analizado fueron diseñados para probar los efectos de los medicamentos en la salud física, y eso dificulta la interpretación de los resultados como evidencia de sus beneficios en la salud mental.

El siguiente paso es realizar estudios que desde su inicio estén diseñados para probar los medicamentos antinflamatorios como antidepresivos, o para probar antidepresivos ya existentes por sus efectos antinflamatorios. Al hacerlo, debemos evitar repetir uno de los errores más habituales en relación a la depresión, que es pensar que es todo una misma cosa, siempre con la misma causa. Por eso no deberíamos buscar el próximo "taquillazo" para poder recetarle automáticamente lo mismo a todo el mundo.

Deberíamos buscar formas de combinar el tratamiento elegido con la causa de los síntomas psiquiátricos de una forma más personalizada. Y utilizar análisis de sangre que midan la inflamación puede ayudarnos a tomar esas decisiones.

Por ejemplo, el consorcio fundado por el Wellcome Trust ha iniciado recientemente la prueba de un nuevo fármaco antinflamatorio para tratar la depresión. Es uno de los primeros estudios clínicos de un antidepresivo que utilizará análisis de sangre para detectar inflamación en potenciales participantes. Si los análisis de sangre no muestran rastros de inflamación, entonces la persona no será reclutada para el estudio porque si no tiene inflamación, no hay razón para pensar que obtendrían algún beneficio de un tratamiento antinflamatorio.

Un ejemplo alternativo podría ser la ketamina, que hace poco ha sido aceptada en el Reino Unido como tratamiento contra la depresión. La ketamina funciona bloqueando un receptor de glutamato en el cerebro, pero no funciona igual en todas las personas. Sabemos que la inflamación puede aumentar el nivel de glutamato en el cerebro, así que se podría predecir que pacientes con mayor inflamación serían más receptivos a los efectos bloqueantes de la ketamina.

En el futuro, podríamos utilizar análisis de sangre o biomarcadores de inflamación para predecir qué personas con depresión pueden responder mejor a los beneficios de la ketamina.

El alcance terapéutico de estas nuevas perspectivas potencialmente va más allá de la depresión o los medicamentos. La industria farmacéutica y de la biotecnología está invirtiendo en probar medicamentos antinflamatorios contra enfermadades como Alzheimer y el Parkinson.

También es interesante el papel que juegan la dieta, la obesidad, el estrés, las enfermedades de las encías, el microbioma digestivo y otros factores de riesgo en inflamaciones de menor grado que podrían controlarse sin medicamentos. Actualmente hay decenas de estudios que miden los efectos antinflamatorios de intervenciones psicológicas, como la meditación o los ejercicios de mindfulness, así como los cambios de estilo de vida, dietas y programas de ejercicios.

Mi favorito es un estudio estadounidense que pretende comprobar la idea de que la inflamación de menor grado puede acelerar disfunciones cognitivas asociadas al envejecimiento y que lavarnos los dientes con más cuidado puede controlar la inflamación leve de encías (periodontitis) y así protegernos en el futuro de la senilidad. Este estudio todavía no ha concluido, así que todavía no se conocen los resultados. ¿Quién hubiera pensado que una sonrisa más brillante y la memoria a corto plazo estaban relacionados tan directamente?

Todo esto nos aporta una nueva e interesante perspectiva sobre cómo se relacionan entre sí el cuerpo, el cerebro y la mente. Y esto puede ser importante a la hora de pensar cómo diseñar científicamente y ofrecer los sistemas de cuidados físicos y de salud mental más efectivos. Esto es esencial en un momento en que los problemas de salud mental y la demencia representan una proporción cada vez mayor de las causas de discapacidad y los costes sociales y de sanidad a nivel mundial.

Actualmente, los servicios de salud física y mental están marcadamente segregados y reflejan un prejuicio filosófico contra la noción de que el cuerpo y la mente están profundamente relacionados.

Los vínculos que muchos pacientes reconocen en su propia experiencia de la enfermedad tienden a ser menospreciados por la mayoría de los servicios públicos de salud mental y física en el Reino Unido.

En contraste, los nuevos estudios sobre la inflamación y el cerebro están claramente alineados con los argumentos que promueven derribar esas barreras de la práctica clínica. Y por encima de todo, tienen el potencial de modificar la forma en que pensamos las enfermedades. La barrera entre mente y cuerpo, que durante tanto tiempo ha sido una convicción dogmática, parece que se está derrumbando.

 

Por Edward Bullmore   - Departamento de Psiquiatría, Universidad de Cambridge

*El profesor Edward Bullmore dirige el departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge. Es autor de La Mente Inflamada.

Traducido por Lucía Balducci

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Trasnacionales farmacéuticas: receta para el lucro
 
Al contrario de lo que se podría pensar, a la industria farmacéutica trasnacional no le interesa la salud. Su vocación es aumentar sus ya desmedidas ganancias y por ello el consumidor ideal de sus productos está siempre enfermo, ya que si se cura deja de comprar y si se muere también. Es una industria cerradamente oligopólica, agresiva para controlar amplios porcentajes de mercado a nivel mundial, obtener patentes exclusivas y altos porcentajes de ganancia, ejercer presión para lograr políticas globales y nacionales a su favor.

Aunque muchas otras industrias trasnacionales trabajan en el mismo sentido, aquí se trata de controlar la distribución y acceso a medicamentos, que en muchos casos define la vida o muerte de las personas afectadas.

Es una industria con alta concentración de mercado y que para defender sus intereses funciona a menudo como cártel. En ventas de fármacos, las 10 principales trasnacionales tienen más de la mitad del mercado global. Actualmente éstas son Pfizer, Novartis, Roche, Johnson y Johnson, Merck & Co, Sanofi, GlaxoSmithKline, Abbvie, Gilead Sciences y Teva Pharmaceuticals, seguidas de Amgen, AstraZeneca, Eli Lilly, Bristol Myers Squibb, Bayer, Novo Nordisk, Allegan, Takeda, Shire y Boheringer Ingelheim. Todas tienen una larguísima historia, algunas más de un siglo, aunque debido a fusiones y compras, algunas hayan cambiado de nombre. Varias tienen relación histórica con las que actualmente dominan los agrotóxicos, las semillas y transgénicos: Bayer es dueña de Monsanto, Novartis y AstraZeneca se unieron para formar Syngenta, etcétera. Les queda cerca la lógica de enfermar y vender la cura.

Según analistas de la industria, en 2018 las 10 mayores farmacéuticas tuvieron ventas de medicamentos por 523 mil millones, un mercado que se estima llegará al billón de dólares en 2020. Es un aumento notable en ventas y concentración de mercado desde 2017, año en que las principales 20 tuvieron ventas por 503 millones de dólares y las mayores 100, por 747 millones (Scrip Pharma, Outlook 2019).

Un reporte de la agencia gubernamental estadunidense GAO de 2018 muestra que las 25 mayores empresas farmacéuticas tuvieron un margen de ganancias de 15 a 20 por ciento anual entre 2006 y 2015, colocándose entre los rubros industriales con mayores porcentajes de retorno (Government Accountability Office, GAO-18-40). No obstante, casi todas han llegado a porcentajes de ganancia mucho mayores por momentos, debido al control monopólico de medicamentos y vacunas en gran demanda por epidemias o crisis de salud.

La industria farmacéutica trasnacional ha sido también clave para imponer las leyes de propiedad intelectual y extender cada vez más la validez de sus patentes a nivel global. Son quienes están detrás de su inclusión en la Organización Mundial de Comercio, en el TLCAN y otros tratados comerciales. Junto a la industria biotecnológica, de semillas e informática, pelean en todos esos ámbitos para prolongar los años de vigencia de patentes y marcas de sus productos e impedir que se pueda acceder a ellos sin pagarles.

Argumentan que necesitan tener patentes en los medicamentos para poder recuperar sus gastos en innovación y desarrollo. Por el contrario, varios reportes de análisis de sus innovaciones muestran que la gran mayoría de los nuevos fármacos lanzados al mercado por estas empresas son solamente copias de los que ya existían, con alguna pequeña modificación en la formulación o el uso, para poder aplicar otros 20 años de patente exclusiva.

Marcia Angell, editora de la revista científica New England Journal of Medicine por 17 años, mostró en su libro La verdad acerca de la industria farmacéutica que 67 por ciento de los nuevos medicamentos que lanzan a los mercados no son innovaciones, sino copias. La ahora extinta Oficina de Evaluación Tecnológica de Estados Unidos (OTA, por sus siglas en inglés) realizó un informe en 1996 sobre 348 nuevos productos de las 25 mayores compañías farmacéuticas durante siete años y encontró que 97 por ciento eran copias. De ese 3 por ciento restante que sí era innovador, 70 por ciento era producto de investigación pública. Aunque estos informes tienen años, la realidad de la industria sigue en la misma línea.

Hay también varios ejemplos de cómo el cártel farmacéutico trasnacional ha boicoteado a países productores de medicamentos genéricos (es decir, en los que la patente ha vencido), sobre todo en medicinas de alta demanda por situaciones de epidemia. En 2001, 39 grandes farmacéuticas bloquearon a Sudáfrica la venta de todos sus medicamentos, para presionar a que no compraran medicamentos genéricos para el sida. Cuando no lo lograron, negociaron en bloque un precio que aunque fue 10 veces más bajo que el precio comercial inicial de las farmacéuticas, era mucho mayor de lo que podía ser bajo fabricación propia.

Ahora la industria ha desarrollado la estrategia adicional de producir sus propios genéricos. Actualmente, Pfizer y Teva, ambas entre las 10 mayores trasnacionales, también son de las mayores productoras globales de algunos genéricos y en algunos medicamentos han logrado ser monopólicas en el mercado, logrando así el mismo efecto que una patente.

Es toda una industria contra la salud.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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Coronavirus: qué es, cómo se contagia, cuáles son sus síntomas y su tratamiento

Las siete claves del virus que alerta a la comunidad mundial

 

¿Qué está ocurriendo?

A finales de diciembre del 2019 se detectó en Chinaun virus nunca antes conocido.

Hasta ahora hay más de 400 casos de infección confirmados y 9 muertos.

Además de China, ¿hay algún otro país afectado?

Sí, se han confirmado casos en otros 7 países: EEUU, Hong Kong, Taiwan, Corea del Sur, Japón, Macao y Tailandia.

En todos los casos se trataba de personas que habían viajado recientemente a China.

¿Qué síntomas provoca el nuevo virus?

El virus causa una neumonía. Quienes enferman desarrollan fiebre, tos y dificultades respiratorias.

¿Hemos visto algo parecido antes?

Los análisis científicos realizados hasta ahora dicen que el nuevo virus se parece mucho al virus del “SARS” (síndrome respiratorio agudo grave, por sus siglas en inglés). Aquella infección se propagó a una veintena de países y murieron 765 personas.

¿Dónde se originó?

Sabemos que los primeros infectados fueron los trabajadores de un mercado de animales vivos en el centro de Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes en el interior de China.

Este tipo de virus se transmite normalmente entre animales, pero a veces aparecen mutaciones que les permiten saltar a los humanos.

¿Y no tenemos antibióticos para esto?

No. Se trata de un virus y los antibióticos sólo funcionan contra las bacterias.

¿Por qué estas fechas preocupan a los científicos?

El próximo 24 de enero comienzan las festividades del Año Nuevo Chino y millones de chinos viajan desde las ciudades donde trabajan a sus pueblos de origen. Semejante movimiento de población complica mucho contener la enfermedad.

Los últimos registros

El último balance del virus señala que hasta ahora el virus causó 17 muertes y contaminó a centenares de personas, según el último registro que desató temores de propagación. La OMS podrá detectar este día una "urgencia internacional", utilizada por el organismo solamente en 2009 con la gripe porcina H1N1, el virus Zika en 2016 y la fiebre del Ébola, que devastó parte de África occidental de 2014 a 2016 y la la República Democrática del Congo desde 2018.

El número total de personas contaminadas subió a 444 en la provincia de Hubei, epicentro de la epidemia, precisaron responsables de esta provincia del centro de China en una conferencia de prensa televisada. En total, 1.394 personas están bajo observación médica.

Las autoridades aseguraron que el coronavirus podría mutar y propagarse más fácilmente, afirmación que aumentó el temor a escala internacional, ya exacerbado tras la detección de un primer caso en Estados Unidos.

Especial de Público para Página/12

Las fábricas de ladrillos delinean un cinturón de contaminación que aporta en torno al 60% de la contaminación atmosférica de Dacca. Zigor Aldama

Bangladés es buen ejemplo de todo lo que no se debería hacer para vivir saludable: su atmósfera y sus ríos son tóxicos. Y además, existe una tercera polución, invisible y grave: la acústica

 

A finales de 2016, el río Buriganga gritó "¡Basta ya!". Sobreexplotado por las fábricas de cuero del barrio de Hazaribagh, y envenenado tanto por sus vertidos tóxicos como por la falta de sistemas de saneamiento y la mala costumbre de tirar toda la basura al agua, esta arteria de la capital de Bangladesh dejó de albergar vida. Los niveles de oxígeno en su caudal, del que se abastecen unas 180.000 personas, cayeron tanto que los peces, que sobrevivían a duras penas, acabaron flotando. Lo que sí había en cantidades generosas era cromo, un agente cancerígeno.

La contaminación del aire también alcanzó niveles tan peligrosos que las afecciones respiratorias y de piel se dispararon. Grupos ecologistas señalaron a Hazaribagh como uno de los lugares más contaminados del planeta, y la situación derivó en una crisis medioambiental y sanitaria que obligó al Gobierno a tomar medidas: en abril de 2017, ordenó la reubicación de unas 150 curtidurías que, por si fuese poco, a menudo utilizaban mano de obra infantil. A algunas que se resistían incluso se les cortó el suministro eléctrico.

Teóricamente, los negocios fueron reubicados a las afueras de Dacca, en el distrito de Savar. Los dirigentes prometieron que se construirían dos depuradoras para asegurar que los vertidos tóxicos no contaminasen el río que discurre paralelo, el Daleshwar. Y, efectivamente, las instalaciones ya están acabadas. Pero de ahí a que desempeñen su función va un trecho.

Tal como se aprecia al acceder a los puntos en los que las depuradoras vierten el agua, son gigantescas las tuberías que discurren semienterradas de forma perpendicular a la orilla del río. Es fácil dar con sus bocas. Solo hay que buscar el punto en el que el caudal cambia de color. Las instalaciones vomitan una densa espuma blanca y líquido de tonos que van del carmesí al azul. El hedor es intenso, pero algunos lugareños se acercan hasta aquí todos los días para esperar con expectación el momento en el que las plantas descargan. La razón es sencilla: los peces mueren al instante y es más fácil recogerlos cuando flotan que lograr que muerdan el anzuelo. Ese pescado acaba en mercados locales.

Una de las plantas está gestionada por una empresa china; la otra es estatal. Ninguna aceptó responder a preguntas para este reportaje. También impiden tomar fotografías en los aledaños. Una de las fábricas, sin embargo, permite la entrada bajo la exigencia de que no se revele su nombre. Y es fácil entender por qué prefiere mantenerse en el anonimato: el procesado y el teñido de la piel se realiza en condiciones penosas.

Muchos de los trabajadores, algunos de los cuales parecen adolescentes, realizan su trabajo descalzos y sin ningún tipo de protección. A su alrededor hay multitud de bidones con químicos que las etiquetas califican como tóxicos, corrosivos, y nocivos. El tinte se aplica en gigantescos barriles giratorios que son lavados a manguerazos. Todo ese líquido se canaliza hacia la calle y termina en la planta depuradora. “Pero es evidente que no se trata correctamente, porque el río se tiñe como las pieles”, afirma el propietario, que exporta sus productos sobre todo a China, pero también a Europa. “Esta operación de reubicación habrá servido para que mucha gente se llene los bolsillos, pero no para reducir la contaminación”, dispara.

Desafortunadamente, aunque las grandes curtidurías se han mudado, Hazaribagh sigue sin ser ningún paraíso. Muchos de los pequeños negocios continúan abiertos y contaminando lo que queda del Buriganga, y que lo hacen con tal falta de supervisión que hace unos días un taller quedó calcinado por un incendio. Gran parte del río se ha secado y es ahora un gigantesco vertedero al aire libre, lleno de plástico y de desechos de todo tipo: desde basura doméstica, hasta heces humanas.

Allí donde el Buriganga sí que tiene agua, la situación no es mejor. Decenas de personas lavan en sus fétidas aguas las sábanas de un hospital. Es ilegal, pero el centro afirma que no tiene noticia de que se haga allí porque ha subcontratado el servicio. En la orilla de enfrente, recicladores de plástico limpian los trozos de colores que obtienen tras su separación y triturado en el caudal negro, llenándolo de microplásticos y de trozos que se ven a simple vista. En medio del río, un tanque de Wasa, la empresa de aguas municipales, demuestra que Daca continúa abasteciéndose aquí.

Este ejemplo puede parecer extremo y puntual. Pero no lo es. La contaminación de las costas y de los numerosos ríos que surcan Bangladés, es muy severa. Y el problema no se limita al agua. Según el estudio La Calidad del Aire Mundial de la suiza IQAir, Bangladés es el país más contaminado del mundo y Dacca la segunda capital con la mayor concentración de partículas en suspensión. Esa última es una coyuntura que se aprecia bien en la maniobra de aproximación al aeropuerto de la ciudad, mientras se sobrevuela una densa capa de contaminación.

La fuente de la que mana gran parte de estas partículas nocivas también se aprecia claramente desde el aire: las fábricas de ladrillos dibujan un cinturón de chimeneas humeantes que ahogan a Dacca. Su tamaño abruma. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Ladrillos de Bangladés, el país cuenta con 7.000 fábricas que emplean en torno a un millón de personas y que producen 23.000 millones de ladrillos al año, una cifra que lo convierte en el cuarto fabricante mundial. En conjunto, ingresan unos 2.300 millones de dólares y contribuyen un 1% al producto interior bruto del país.

También se estima que son la fuente del 60% de la contaminación atmosférica de la capital. Y no cuesta entender por qué. El barro con el que se producen los ladrillos se extrae de las márgenes del río, y, después de ser mezclado con agua, amasado, y secado, es transportado hasta el gigantesco horno con una chimenea en el centro en el que será cocido. Los ladrillos se colocan en paredes radiales entre las que se deja un espacio para echar carbón. Cuando toda la superficie ovalada está llena, se cubre con arena y se prende fuego dentro. La chimenea comienza entonces a escupir un intenso humo que llena todo de un polvo negruzco.

 “En un horno pueden entrar hasta 800.000 bloques por cada tanda. Durante los seis meses de la época seca, que es cuando podemos trabajar, fabricamos unos cuatro millones”, comenta un capataz llamado Ahmed. Según un estudio de la Universidad de Stanford, cada fábrica emite 53 toneladas de CO2 por temporada. No es de extrañar que las enfermedades respiratorias y cardiovasculares de quienes residen cerca de una sean muy elevadas. Y su efecto se siente incluso en la cosecha de cereales y verduras, afectada por la contaminación de la tierra.

Aunque el Gobierno ha prometido ir retirando licencias a quienes no apuesten por energías más limpias —que no utilizan fuego—, lo cierto es que las fábricas de ladrillos son un buen negocio que alimenta tanto el trabajo semiesclavo (la mayoría de los trabajadores describen condiciones draconianas y sueldos de miseria) como la corrupción. “Si alguien viene a pedir explicaciones, nos lo quitamos de encima con un regalo”, ríe Ahmed. Una vez más, los niños juegan un papel protagonista en esta industria: ellos transportan tierra, dan vuelta a los ladrillos para que se sequen, y cuidan a los bebés de las familias que viajan cientos de kilómetros para trabajar durante la temporada seca, cuando no hay mucho que hacer en el campo y los hornos están a pleno rendimiento. Pocos son conscientes de los efectos que este empleo temporal tendrá en su salud.

Por si fuese poco, existe una tercera polución, invisible, a la que pocos prestan atención, pero que también tiene consecuencias graves: la acústica. Bastan unos minutos en las calles de Dacca para sentir que los oídos sufren una agresión constante. Al final, la población se acostumbra a este ruido ininterrumpido, que en mediciones llevadas a cabo para este reportaje supera habitualmente los 80 decibelios —más de 60 es dañino—. Pero Monowar Hossain, otorrino de uno de los principales hospitales públicos de la capital bangladesí, afirma que supone un peligro para la salud.

 “Lo más evidente es que provoca sordera. La pérdida de la capacidad auditiva y el tinnitus -la percepción de pitidos o golpes inexistentes- es paulatina y generalizada, lo cual propicia que el nivel de ruido continúe siendo elevado”, explica. “Pero hay otros efectos secundarios, que van desde el dolor de cabeza y los mareos, hasta las alteraciones del sueño. Porque el ruido no desaparece por la noche. Incluso los fetos pueden verse afectados,”, añade. Hossain subraya que esta coyuntura afecta sobre todo a las clases más desfavorecidas de la sociedad y que tiene un elevado coste económico.

“La gente se fija en la contaminación atmosférica y del agua, porque son visibles y tienen efectos inmediatos, pero la acústica pasa desapercibida. Muchos pacientes incluso llegan pensando que tienen alguna infección de oído, cuando lo que sufren es una sordera irreversible causada por el entorno”, apostilla el médico. Sabikun Nahar Reshma sí que es consciente de las consecuencias que tiene el ruido. “No puedo dormir o duermo muy mal, porque los gritos y los cláxones son continuos. Y los dolores de cabeza también son habituales”, afirma esta mujer de 45 años que ha visto cómo el entorno se ha deteriorado con el desarrollo económico.

“Desde pequeña, he vivido muy cerca del río Buruganga. Antes incluso nos podíamos bañar en sus aguas, y mi hermano pescaba allí. Pero luego comenzaron a proliferar las fábricas, y todo el mundo empezó a tirar la basura al río. Ahora, parte se ha secado y el agua del resto es negra. Hicieron una campaña de limpieza y en el fondo encontraron una capa de plástico de varios metros de grosor”, cuenta. Sabikun critica la corrupción política y la falta de ética del mundo empresarial, pero también la desidia de la población. “Es normal ver a gente que tira las bolsas de basura al río, como si el agua hiciese magia. Hay que comenzar a educar a la población en la necesidad de cambiar hábitos que están acabando con nuestro país”, sentencia.

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Científicos argentinos diseñan un dispositivo que facilita la cicatrización de heridas quirúrgicas

- Una tecnología que no da puntada ni hilo
- INCLODE fue patentado en Argentina y estará disponible a mediados de año. Elimina la sutura y facilita el proceso postquirúrgico. Entrevista a Diego Fridman, referente del equipo.

 

En breve INCLODE (“Dispositivo de incisión y cierre”, siglas en inglés) podría revolucionar el campo de la medicina y, en concreto, suavizar el paso por la sala de operaciones. Si bien las tecnologías invaden los quirófanos desde hace tiempo, nadie había pensado lo suficiente respecto de cómo reemplazar el mecanismo más antiguo de todos: la artesanal e histórica sutura con aguja e hilo. El cierre de heridas, una etapa decisiva que, para colmo, depende de la precisión de los cirujanos; cualidad que, no obstante esté bien entrenada, como alguna vez pronunció un mentalista muy mediático “puede fallar”. Bajo estas premisas, y con el propósito de disminuir la probabilidad de infecciones y mejorar la calidad de las cicatrizaciones, Diego Fridman (médico UBA) y compañía se propusieron llenar este vacío con conocimiento del bueno y aplicado a situaciones concretas. Desde cesáreas a cualquier operación programada, la nueva tecnología creada por cerebros argentinos, promete grandes resultados. A continuación, el director científico del proyecto narra todos los detalles al respecto.


-¿De qué se trata y cómo surgió la idea de diseñar este dispositivo?
-Pablo Luchetti tuvo la idea original. Cuando estudiaba medicina se planteó una pregunta muy sencilla: ¿cómo podía ser que en un quirófano, que muchas veces se parece a una nave espacial con toda la tecnología que tiene, la última fase de las operaciones todavía siga protagonizada por la sutura? Tantas maquinarias presentes y el proceso finaliza con una aguja y un hilo. En una época tan atravesada por dispositivos de toda clase y color aplicados al campo de la salud, aún los médicos tenemos que seguir cosiendo a los pacientes. Una práctica milenaria a la que, históricamente, no se le halló ningún sustituto y que, para colmo, es operador-dependiente.


-Se le confía el cuerpo al pulso de un profesional que, en alguna mala jornada, puede fallar.
-Seguro, depende mucho del entrenamiento, de las capacidades, el tiempo de experiencia y la habilidad estética. Un cóctel nada sencillo de encontrar en una sola persona. Frente a esta pregunta, surge la idea de crear la tecnología INCLODE. Parte de las complicaciones y los defectos advertidos en los cierres de las heridas tienen que ver con el propio mecanismo de aguja e hilo que lastiman la piel al querer juntar la epidermis; los bordes separados durante el acto quirúrgico. Cuando se realiza una sutura, la tensión en el cierre está colocada en los puntos, con lo cual, no se distribuye de forma homogénea a lo largo de la incisión.


-¿Qué ventajas presenta?
-Es un parche autoadhesivo con un mecanismo de sellado propio. Se pega en el sitio en el que se realizará la incisión, luego el dispositivo se abre para permitir el trabajo del profesional con libertad, éste sutura solo en los planos profundos y una vez que el proceso culmina se activa el cierre que junta los bordes. Es decir, el objetivo de la tecnología consiste en reunirlos con una lámina que se coloca de modo previo a la intervención quirúrgica. De esta manera, la herida queda mejor desde lo estético pero, sobre todo –y lo más importante– reduce de manera notable los riesgos de contraer infecciones para los pacientes.


-Luego de ser colocado, ¿cuánto tiempo permanece el parche en la piel?
-Aproximadamente unos diez días y después de ese lapso el médico lo retira como si fuera un apósito. Y ahí finaliza el trabajo, porque no hay puntos ni hilo. La incorporación de esta tecnología es vital porque podría eliminar gran parte del dolor que sienten los pacientes en la etapa postquirúrgica. Además, al ser transparente permite monitorear la evolución de la cicatrización de la herida, esto es, si cambia de color o si se genera algún problema. Si fuera necesario, por algún motivo, retirar INCLODE antes de tiempo podría hacerse con un poco de alcohol para aflojar el adhesivo. Otra ventaja es que permite el drenaje de líquidos por parte de la herida, así como también, al estar diseñada con materiales permeables habilita la evaporación de la humedad de la zona afectada y, en efecto, los pacientes pueden bañarse con el adhesivo puesto.


-¿De qué material está hecho?
-Es un elastómero, una especie de goma que pese a ser muy elástica mantiene la memoria y vuelve siempre al mismo origen. La búsqueda de los insumos no fue nada sencilla, hoy contamos con una tecnología que parece infalible pero existe un largo camino para explorar las técnicas, los ensamblados y demás. Aquí trabajó muchísimo el diseñador industrial Luciano Poggi, que logró materializar aquello que solo estaba presente de manera abstracta. Frente a un problema vinculado a una necesidad, opusimos nuestras ideas que, luego de mucho esfuerzo, tomaron cuerpo en este producto que hoy tenemos y que ya fue patentado en Argentina y en EEUU. En los próximos días saldrá una nueva patente –incorpora a Europa– que tiene en cuenta otras mejoras.


-Qué bueno que la patente sea Argentina. ¿Cuáles son los próximos pasos?
-Nos pone muy contentos. INCLODE SA es una empresa de base tecnológica que se pudo constituir gracias a un subsidio recibido del MinCyT en 2014 y, en la actualidad, buscamos grupos que deseen invertir. Hoy en día trabajamos en la confección de diferentes matrices, ya que las características del dispositivo se deberán adecuar al tamaño y al sitio de las heridas. El prototipo culminado está preparado para una herida de 10 cm y pensamos que podría ser revolucionario para el tratamiento de las cesáreas, por ejemplo. Se nos ocurrió también que podríamos adaptar la matriz que tenemos con el propósito de que pueda ser utilizado en laparoscopias. Tenemos versiones, incluso, para reemplazos articulares que, necesariamente, deben ser lo suficientemente sofisticadas para ajustarse al movimiento. El desafío para los próximos años es agregar más tecnología, de manera que el sistema permita la liberación de drogas o chips que favorezcan el monitoreo de la cicatrización en tiempo real. No estamos muy lejos.


-La pregunta de rigor: ¿cuánto tardará en estar disponible en los quirófanos y cuánto se estima que costará?
-Creemos que a mediados de este año estará listo para ser comercializado. Para mayo tendremos la aprobación de las autoridades regulatorias. Si bien es externo, de carácter no invasivo, requiere la autorización por ANMAT en Argentina y FDA en EEUU. Prevemos que la producción nos costará entre 6 y 7 dólares; haremos una parte aquí y el ensamblado en el exterior porque hoy no está disponible la tecnología necesaria. Nos gustaría hacerlo 100% en Argentina pero actualmente no están dadas las condiciones. Si se sumaran todos los gastos incluidos podría venderse en 30 o 40 dólares.


-No es poco.
-Pero se ahorra muchísimo tiempo y el tiempo es dinero. El cierre del dispositivo en el quirófano se realiza en tan solo 30 segundos, mientras que la sutura se prolonga por 8 o 10 minutos. Reducir los 10 minutos y llevarlo a 30 segundos representa un ahorro muy importante. En Argentina no se tiene demasiado registro pero en EEUU, por ejemplo, se calcula que el minuto de quirófano cuesta 50 dólares. También se eliminan los costos de las consultas para quitar los puntos porque solo se debe retirar un adhesivo. INCLODE es beneficioso por donde se lo mire.


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La IA permite cirugías más seguras y precisas

París. La inteligencia artificial (IA) es capaz de analizar en "tiempo casi real" un tumor cerebral durante la operación de un paciente, lo que permite a los cirujanos trabajar de forma "más segura y precisa", según un estudio publicado este lunes.

Un equipo de investigadores estadunidenses concluyó que esta técnica puede determinar en menos de 2 minutos y medio si las células extraídas son cancerígenas o no, frente a un promedio de 20-30 minutos para un análisis clásico, indicó un artículo publicado en la revista Nature Medicine.

Los investigadores combinaron una innovadora técnica de tomografía con láser con un algoritmo elaborado a partir del análisis de más de 2.5 millones de imágenes de biopsias.

Con este instrumento "estamos mejor equipados para conservar los tejidos sanos y retirar sólo los infiltrados por células cancerígenas, lo que se traduce en menos complicaciones y mejores resultados para los pacientes", explicó Daniel Orringer, de la Universidad de Nueva York.

"En neurocirugía y en muchos otros ámbitos de la operación de cánceres, la detección y el diagnóstico de los tumores durante la operación son esenciales para efectuar el gesto quirúrgico más adecuado", precisó el neurocirujano.

 

Eficaz para determinar tipos de tumor

 

A partir de la muestra extraída, la inteligencia artificial permite también determinar de qué tumor se trata, entre los 10 tipos de cánceres de cerebro más frecuentes, con una eficacia comparable a la de los médicos humanos, según el estudio.

Durante un ensayo clínico con 278 pacientes aquejados de un tumor cerebral, la inteligencia artificial estableció un diagnóstico correcto en 94.6 por ciento de los casos, frente a 93.9 para el análisis humano.

Según los autores, este instrumento podría mejorar la pertinencia de los análisis humanos y paliar la escasez de expertos en determinados campos.

Cada año se diagnostican 15.2 millones de casos de cáncer y más de 80 por ciento de los enfermos se someten a una cirugía, según los autores del estudio.

Google nos vigila: el caso de los servicios médicos

Para nadie es un secreto que internet es una de las rutas de información más grandes en el marco del mundo globalizado. Se ha logrado conocer, por ejemplo, que Facebook vendió una serie de datos a una empresa británica –Cambridge Analitica- que finalmente influyó en las elecciones de algunos países en América Latina. La red es hoy por hoy uno de los medios de intercambio de información más importantes, pero al mismo tiempo más peligrosos. Lo anterior se sustenta en un reciente artículo de Wall Street Journal en el cual se sostiene que el gigante tecnológico Google, tiene acceso a la información médica de millones de pacientes en al menos 21 estados de Estados Unidos. En colaboración con Ascension, uno de los mayores sistemas de salud del país, la empresa de tecnología dispone de 2.600 instalaciones, entre hospitales y consultorios a lo largo y ancho del país. Aunque las dos empresas han salido al paso a decir que su actuación es absolutamente legal, algunas preguntas saltan a la vista, verbigracia, si su actuación está apegada a la ley y al profesionalismo, ¿por qué se buscó ocultar la información? Este y otros cuestionamientos serán el centro de la presente investigación.  

Antes de adentrarnos en los motivos reales de Google es fundamental conocer un poco más del proyecto. En este sentido, el objetivo del gigante tecnológico es desarrollar un programa de inteligencia artificial capaz de alojar millones de datos de diferentes pacientes en una misma interfaz. De acuerdo con Google y Ascension, el proyecto conocido como Nightingale cumple con las leyes federales en salud que permiten la transferencia de información de sus socios sin nececidad de consultarlos. Particularmente, se menciona el Health Insurance Portability and Accountability Act’  de 1996 que permite justamente conocer los datos de pacientes (sin necesidad de ser autorizados), siempre que el fin sean funciones médicas y que se disponga de un programa de protección de datos personales. Bajo este paraguas, las dos compañías han buscado evadir las responsabilidades y restar importancia a los riesgos que tendría el hecho de que sólo 150 personas, trabajadores de Google, tengan acceso al historial clínico de millones de personas en Estados Unidos. Algo que puede expandirse por el globo si los resultados son los esperados.

El proyecto Nightingale se presenta como un medio para gestionar soluciones en temas médicos que permitan mejorar la situación de millones y, al tiempo, optimizar los servicios prestados. En efecto, Google anunció en julio pasado que “las soluciones de inteligencia artificial y machine learning de Google Cloud están ayudando a organizaciones de atención médica como Ascension a mejorar sus servicios y resultados” .  De esta manera, el gigante informático es un intermediario en la gestión y protección de datos bajo estrictos estándares de privacidad y seguridad, o ese es el deber ser de la compañía. Sin embargo, no es del todo claro los protocolos de protección ni tampoco para qué se quiere almacenar esa información tan sensible.

Desde otra perspectiva, lo peligroso de este caso es que Google y en concreto el software que se encuentran desarrollando, podría determinar no sólo los procesos para “mejorar la atención médica”, sino que eventualmente también estaría en la capacidad de clasificar a los pacientes. Esto, dicho de otra manera, implicaría que los hospitales estarían en la discreción de no prestar un servicio de salud a determinados segmentos de la población al considerarlos costosos o innecesarios. La situación no es irreal toda vez que en los Estados Unidos se debate continuamente el acceso universal a la salud como un derecho fundamental que, los grupos conservadores amparados en las grandes empresas rechazan de inmediato, al considerarlos demasiado “costosos”. Si llevamos más allá el argumento, se podría afirmar que la concentración de datos en una compañía como Google implica un control sobre la vida de los ciudadanos y por qué no de las decisiones médicas que se tomen en adelante. Un software puede determinar, por ejemplo, que un tratamiento contra el cáncer es costoso en términos monetarios y de tiempo, por lo que en el futuro los hospitales y consultorios podrían dejar de prestar el servicio o cobrar en exceso la atención.

Lo anterior confirma una verdad de Perogrullo: Google no es una empresa altruista, es decir, que detrás de la recopilación de datos médicos hay una clara intención política y económica. En efecto, la empresa informática no realiza una actividad que no implique monetización, de ahí que todo el entramado de las historias médicas tenga un fin concreto. Como lo confirmó el abogado y miembro del comité nacional republicano, Harmeet Dhillon, la situación respecto a la alianza Google-Ascension es "francamente alarmante" y lanza una pregunta a la ciudadanía: “¿confía en Google con los resultados de sus análisis de sangre, diagnósticos e información confidencial de salud?”. Es claro que constituye un riesgo mayor otorgar información personal a un grupo que sólo le importa la recolección de datos, que desconoce el valor humano y que se interesa por obtener enormes ganancias. Por si esto fuera poco, las personas que hoy se encuentran en las bases de datos de estos dos consorcios, no tienen la menor idea, lo cual deja entrever la seriedad del asunto.

Al respecto es imperativo recordar el caso de Google Health 2008, una aplicación de la empresa que, a pesar de proyectarse como una alternativa para la gestión de temas de salud, cerró cuatro años más tarde, al no poder persuadir a suficientes usuarios para que subieran su historial médico. Los pacientes se sentían incómodos de que una emprresa de informática albergara datos tan sensibles. Existieron múltiples razones para el fracaso de este servicio que, en Estados Unidos mueve el 17% del PIB. Para algunos analistas la causa fue justamente el fallo en torno a confiar información como metas de salud, peso o colesterol. Muchas personas no estaban dispuestas a exponerse de una manera tan evidente. Por otra parte, el motivo pudo ser que el servicio no generó la suficiente “atracción” a los usuarios y a los médicos que en poco promovieron la aplicación.

No obstante, la principal razón del fracaso de Google Health fue la ausencia de monetización, es decir, que no pudo corresponderse con el modelo de salud estadounidense. Como es bien conocido en el ámbito global, la prestación del servicio en el país del norte se basa en la medicina privada, esto es, en privilegiar la realización del mayor número de intervenciones (muchas veces más de las necesarias), ya que las instituciones médicas sólo devengan en la medida en que se realicen mayores operaciones. Si ponemos todo lo anterior en plata blanca, diremos que buena parte de la medicina norteamericana se basa en la creación y cura de enfermedades en una suerte de círculo vicioso; si alguno de esos factores se altera, así lo hará la oferta y la demanda hecho que repercute directamente sobre la economía del país. Por ese motivo, no es tan fácil generar procesos de automatización y gestión en un Estado que necesita continuamente del ejercicio de la medicina como oportunidad de negocio.

La salud en Estados Unidos funciona, entonces, como cualquier rubro de la economía, es decir, basada en los principios de ganancia, olvidando que es un derecho fundamental. Con la eliminación del criterio de consentimiento individual de las operaciones con datos de atención médica, el gigante tecnológico se libra de cualquier responsabilidad penal y de paso asegura un campo lucrativo que se corresponde con la proyección de una empresa de sus dimensiones. Nunca debe perderse de vista que compañías como Google persiguen fines económicos y que el tema de la salud pública siempre será un espacio importante para las inversiones. Ahora bien, el hecho según el cual, una empresa que conoce sobre las preferencias y gustos de las personas, tenga acceso libre a datos tan sensibles puede generar un conflicto ético y de intereses, pues podríamos estar asistiendo a la reducción de la humanidad misma a un dato de computadora. Este acontecimiento debería estar alarmando a las sociedades tanto o más que el cambio climático.

También deben considerarse las inquietantes alianzas de Google pues además del gestor de salud Ascension, el gigante Google ha entablado nexos con la clínica Mayo en septiembre de 2019, acontecimiento que le permitiría el acceso al menos un millón de datos de pacientes. Y aunque el pacto ha sido visto desde la supuesta filantropía por parte de la compañía ofimática, la realidad es que hay fuertes motivos de fondo. Esto se comprueba con la adquisición de los dispositivos Fitbit, una aplicación relacionada con el seguimiento del estado físico. El dispositivo le permite acceder a información de poco más de 28 millones de personas; desde los pasos que dan hasta el ritmo cardiaco. En ese sentido, es evidente que el futuro de las compañías está dado en términos del acceso y gestión de datos. Google Health no fue un fracaso, tan sólo era un experimento de los hombres de negocios de Silincon Valley que estaban probando diversas alternativas para lograr juntar los datos de un número considerable de pacientes y de esa forma establecer un algoritmo capaz de automatizar el acceso a la salud.

Lo más grave de todo es que habrá un futuro cercano en el que el acceso a los tratamientos médicos hará parte de un reducido grupo de personas de acuerdo con la lógica de oferta y demanda, condenando a millones de personas a morir mientras esperan una atención que nunca llegará.

Publicado enSociedad
Disfunción en una vía cerebral causa consumo compulsivo de alcohol, según estudio en ratones

Investigadores de la Universidad de Santa Clara (Estados Unidos) concluyeron en un estudio en ratones que el consumo compulsivo de alcohol podría deberse a una disfunción en una vía cerebral que normalmente ayuda a mantener el deseo de beber bajo control.

El trastorno por consumo de alcohol hace que las personas sean incapaces de dejar de beber incluso cuando conocen los riesgos potenciales para su salud, seguridad e integridad física. “La dificultad para decir no al alcohol, incluso cuando podría claramente conducir a un daño, es una característica que define el alcoholismo”, explica Andrew Holmes, investigador principal del estudio, que se publicó en la revista Biological Psychiatry.

Muchos aspectos del comportamiento (emoción, recompensa, motivación o ansiedad) están reguladas por la corteza, las capas exteriores del cerebro responsables de procesos complejos como la toma de decisiones. A diferencia de drogas como la cocaína, el alcohol tiene amplios efectos en el cerebro, lo que hace que conseguir un único tratamiento efectivo sea mucho más difícil.

Para estudiar cómo el cerebro regula la bebida, los investigadores entrenaron a ratones en su laboratorio para que presionaran una palanca que les daba una recompensa por el consumo de alcohol. Una vez entrenados, a los ratones se les presentó una situación nueva y conflictiva: presionar la misma palanca para obtener alcohol y recibir una descarga eléctrica ligera en sus pies, o evitar ese riesgo pero no beber alcohol. Después de una corta sesión, la mayoría de los ratones aprenden rápidamente y eligen dejar el alcohol.

La corteza prefrontal, pieza clave

El equipo de investigación utilizó en primer lugar electrodos implantados quirúrgicamente para medir la actividad en las regiones de la corteza durante esa decisión. “Encontramos un grupo de neuronas en la corteza prefrontal media que sólo se activó cuando los ratones no presionaron la palanca, aparentemente para decidir que el riesgo de descarga eléctrica era demasiado grande, pero no respondieron cuando los ratones eligieron el alcohol por encima del riesgo de descarga. Esto significa que las neuronas que identificamos pueden ser las responsables de frenar el deseo de beber cuando su consumo puede ser peligroso”, detalla otra de las autoras, Lindsay Halladay.

La corteza prefrontal media (mPFC, por sus siglas en inglés) juega un papel en muchas formas de toma de decisiones y se comunica con muchas regiones del cerebro, por lo que el equipo de Halladay exploró esas conexiones externas. El equipo utilizó la óptica, una técnica de ingeniería que les permitió cerrar de manera efectiva vías cerebrales precisas mediante el brillo de la luz en el cerebro. Apagaron la actividad de las células en el mPFC que se comunican con el núcleo accumbens, área del cerebro importante para la recompensa, y encontraron que el número de presiones de palanca arriesgadas aumentó.

“Apagar este circuito restauró el deseo de alcohol a pesar del riesgo de choque. Esto plantea la posibilidad de que el trastorno por consumo de alcohol provenga de alguna forma de disfunción en esta vía”, reflexiona la investigadora. Esto significa que comprender los mecanismos detrás del consumo compulsivo de alcohol en algunas personas depende de la identificación de la vía neural que mantiene el deseo de beber bajo control.

Una vez que los científicos entiendan exactamente cómo el “cableado” en el cerebro es diferente en las personas con alcoholismo se podrán desarrollar tratamientos más eficaces.

“Los tratamientos actuales no son lo suficientemente efectivos. Casi la mitad de todas las personas tratadas por alcoholismo recaen menos de un año antes de pedir ayuda”, concluye Halladay.

El Salto

Cosechando la sangre de los pobres de Estados Unidos

La sangre se ha convertido en un gran negocio en Estados Unidos y no son pocas las corporaciones dispuestas a explotar a las poblaciones más vulnerables de los Estados Unidos para obtener un pedazo de pastel.

Para gran parte del mundo, donar sangre es puramente un acto de solidaridad; un deber cívico que los sanos cumplen para ayudar a otros en situación de necesidad. La idea de cobrar por tal acción se consideraría extraña. Pero en Estados Unidos, es un gran negocio. De hecho, en la precaria economía actual, donde alrededor de 130 millones de estadounidenses admiten ser incapaces de pagar necesidades básicas como alimentos, vivienda o atención médica, la compra y venta de sangre es una de las pocas industrias en auge que le quedan a Estados Unidos.

El número de centros de donación en Estados Unidos se ha más que duplicado desde 2005 y la sangre ahora representa más del 2% del total de las exportaciones de los Estados Unidos en términos de valor. Para ponerlo en perspectiva, la sangre de los estadounidenses ahora vale más que todos los productos exportados de maíz o soja, que cubren vastas áreas del corazón del país.

Estados Unidos suministra el 70% del plasma del mundo, principalmente porque la mayoría de los demás países han prohibido la práctica por razones éticas y médicas. Las exportaciones aumentaron en más del 13%, a 28.600 millones de dólares, entre 2016 y 2017, y se proyecta que el mercado de plasma “crezca radiantemente”, según un informe de la industria. La mayoría va a países europeos ricos; Alemania, por ejemplo, compra el 15% de todas las exportaciones de sangre de Estados Unidos. China y Japón también son clientes clave.

Es principalmente el plasma —un líquido dorado que transporta proteínas y glóbulos rojos y blancos por todo el cuerpo— lo que lo hace tan codiciado. La sangre donada es crucial en el tratamiento de condiciones médicas como la anemia y el cáncer y es comúnmente requerida para realizar cirugías. Las mujeres embarazadas también suelen necesitar transfusiones para tratar la pérdida de sangre durante el parto. Al igual que todas las industrias en proceso de maduración, algunas enormes empresas sedientas de sangre, como Grifols [empresa multinacional española] y CSL [de Pensilvania], han llegado a dominar el mercado estadounidense.

Pero para generar tan enormes ganancias, estas corporaciones vampíricas apuntan conscientemente a los estadounidenses más pobres y desesperados. Un estudio descubrió que la mayoría de los donantes en Cleveland generan más de un tercio de sus ingresos por “donar” sangre. El dinero que reciben, señala la profesora Kathryn Edin, de la Universidad de Princeton, es literalmente “la sangre vital de los pobres de dos dólares al día”. El profesor H. Luke Schaefer, de la Universidad de Michigan, coautor de Edin de Dos dólares al día: Viviendo con casi nada en Estados Unidos, dijo en MintPress News: “El aumento masivo de las ventas de plasma sanguíneo es el resultado de una red de seguridad inadecuada y en muchos lugares inexistente, combinada con un mercado laboral inestable. Nuestra experiencia es que la gente necesita el dinero, esa es la razón principal por la que la gente aparece en los centros de plasma”.

Casi la mitad de Estados Unidos está en bancarrota, y el 58% del país vive de cheque en cheque, con ahorros de menos de mil dólares. 37 millones de estadounidenses se acuestan con hambre, incluyendo una sexta parte de los neoyorquinos y casi la mitad de los residentes en el sur del Bronx. Y más de medio millón de personas duermen en las calles cualquier noche, con muchos millones más en vehículos o dependiendo de amigos o familiares. Es en este contexto en el que millones de personas en números rojos han pasado a vender sangre para llegar a fin de mes. En un sentido muy real, entonces, estas corporaciones están extrayendo la sangre de los pobres, literalmente chupándoles la vida.

MintPress News habló con varios estadounidenses que donaron plasma de manera regular. Algunos de ellos no quisieron ser del todo identificados. Pero ninguno se hacía ilusiones sobre el sistema y cómo estaban siendo explotados.

“Los centros nunca están en una zona buena de la ciudad, siempre están en algún lugar donde pueden conseguir un suministro interminable de gente pobre desesperada por esos cien dólares a la semana”, señaló Andrew Watkins, que vendió su sangre en Pittsburgh, Pensilvania, durante unos 18 meses.

Las personas que se presentan son una mezcla de discapacitados, trabajadores pobres, gente sin hogar, padres solteros y estudiantes universitarios. Con la excepción de los estudiantes universitarios que buscan dinero para salir, este es probablemente el ingreso más fácil y seguro que tienen. En tu trabajo pueden despedirte en cualquier momento cuando estás en este nivel de la sociedad, pero siempre tienes sangre. Y vender tu sangre no cuenta como un trabajo o ingreso cuando se trata de determinar los beneficios por incapacidad, cupones de alimentos o derecho a subsidios de desempleo, así que es una fuente de dinero para las personas que no tienen absolutamente nada más”.

Rachel, de Wisconsin, que donó cientos de veces en un período de siete años, también comentó la obvia composición socioeconómica de los donantes. “Éramos pobres, todos los que estábamos allí nos dábamos cuenta fácilmente de que estábamos en el extremo inferior de la escala de ingresos. Te incentivan con bonos y cuanto más dones en un mes, más te pagarán, reclutando bonos de amigos, bonos de vacaciones, etc”.

Keita Currier, de Washington, D.C., señaló que ella y su esposo no tuvieron más remedio que seguir visitando clínicas en Maryland durante años, pero les molestaban sus métodos de pago. “Son depredadores, el precio fijado para tu plasma se basa en un capricho. Por ejemplo, en un lugar que doné las primeras cinco veces cobras $75, después cobras 20, 20, 30, 50, 25. Es al azar, no importa, pero saben que estás desesperada y que si no haces tu donación de $30 no tendrás tus 50 la próxima vez. Aparentemente, el plasma tiene un valor que ronda los cientos de dólares, así que no es de extrañar que te estafen”. 

ZOMBIFICANDO A LOS POBRES DE ESTADOS UNIDOS

Todos los encuestados estuvieron de acuerdo en que estaban siendo explotados, pero en más de un sentido. A los estadounidenses desesperados se les permite donar dos veces por semana (104 veces al año). Pero perder tanto plasma puede tener graves consecuencias para la salud, la mayoría de las cuales no han sido estudiadas, advierte el profesor Schaefer, quien insiste en la necesidad de más investigación. Alrededor del 70 por ciento de los donantes experimentan complicaciones de salud. Los donantes tienen un recuento proteico más bajo en la sangre, lo que los pone en mayor riesgo de infecciones y trastornos hepáticos y renales. Muchos habituales sufren de fatiga casi permanente y están al borde de la anemia. Todo esto por un promedio de $30 por visita.

Rachel describió el terrible círculo vicioso en el que se encuentran muchos de los trabajadores pobres: “Me rechazaron dos veces, una por estar demasiado deshidratada y otra por estar anémica. Ser pobre creó una paradoja de mierda en la que no podía comer, y como no podía comer, mis niveles de hierro no eran lo suficientemente altos como para permitirme donar. Fue una semana de recorte de sueldo, dinero que necesitaba desesperadamente para el alquiler, cuentas y medicinas”.

Un método común de hacer trampas en los deportes de resistencia es inyectar más sangre en tu sistema antes de una carrera, dándote un gran impulso de rendimiento. Pero extraerlo tiene el efecto opuesto, haciéndolo sentir perezoso y cansado durante días. Por lo tanto, esta práctica debilitante está zombificando a los pobres de Estados Unidos.

El proceso de donación de sangre no es placentero. Currier señaló que después de donar constantemente, “los moratones son terribles... A veces no pueden encontrar la vena, etc. o la insertan mal y tienen que ajustar la aguja debajo de la piel”, dice, afirmando que el solo hecho de pensar en ello la asusta. Revela que su marido tuvo que dejar de donar temporalmente, ya que sus jefes pensaban que estaba consumiendo heroína debido a las marcas en sus brazos.

Watkins coincide. “Siempre podías saber cuánto tiempo llevaba alguien haciendo el trabajo por esa aguja”, recuerda. “Una vez que habían estado allí un año o más, habrían apuñalado literalmente a miles de personas y podrían simplemente dar un golpecito en el codo una vez y deslizar la aguja dentro de la vena sin ningún problema. Los chicos nuevos no encontraban la vena, la perforaban o trataban de buscarla con la punta de la aguja, lo que deja terribles moratones”.

Tampoco se piensa mucho en la comodidad de los pacientes. Como explicó Watkins, los termostatos siempre se bajan a unos 10-15 grados por el bien del plasma. Una vez que se ha extraído el plasma de color ámbar, tu sangre enfriada se te reinyecta en un proceso doloroso que notas como si se te estuviera metiendo hielo en el cuerpo. “Combinado con las ya frías temperaturas del aire, era enloquecedor”, señala.

Así, los zombis pobres de Estados Unidos quedan casi permanentemente agotados mentalmente como adictos a la heroína, y con los brazos igualmente magullados y perforados, salvo que se les paga por las molestias. Pero quizás lo peor de la experiencia, según los entrevistados, es la deshumanización del proceso.

Se pesa públicamente a los donantes para asegurarse de que su peso sea suficiente. Las personas obesas valen más para las empresas sedientas de sangre, ya que pueden extraer con seguridad más plasma de ellas en cada sesión (pagando la misma compensación). “Definitivamente te convierten en un producto en un sentido muy literal”, dice Watkins; “Es profundamente explotador y un síntoma de lo lejos que ha llegado el capitalismo”.

Muchos centros son enormes, con múltiples filas de docenas de máquinas trabajando en un intento de apaciguar el apetito insaciable de la corporación vampírica. Y no faltan, según Watkins, “víctimas” humanas dispuestas a ser tratadas como animales en las granjas de baterías, a cambio de unos pocos dólares: “Era una línea de montaje para extraer oro líquido de las minas humanas”, señala.

Currier también destacó el tratamiento del personal y las medidas de reducción de costos de las clínicas en Maryland que ella visitó: “Por lo general, los lugares tienen muy poco personal, lo que significa que con frecuencia no se cambian de guantes, la gente está sobrecargada de trabajo y, como mínimo, te quedas allí de dos a tres horas, lo que significa que tienes que planear un día entero en torno a esta mierda sólo para conseguir 20 pavos en tu bolsillo para sobrevivir los próximos días. Es deprimente, descorazonador y francamente vergonzoso tener que prostituirse así. Me siento como una mierda después de donar”. 

LA EXPLOTACIÓN ALCANZA NUEVOS NIVELES

Pero la explotación de seres humanos ha alcanzado nuevos niveles en las clínicas de la frontera México-Estados Unidos. Cada semana, miles de mexicanos entran a Estados Unidos con visas temporales para vender su sangre a corporaciones farmacéuticas con fines de lucro. La práctica está prohibida por razones de salud en México, pero es completamente legal al norte de la frontera. Según ProPublica, hay por lo menos 43 centros de donación de sangre a lo largo de la frontera que se aprovechan principalmente de ciudadanos mexicanos en una práctica legalmente ambigua.

Según un documental suizo sobre el tema, hay muy pocos controles sobre la limpieza de la sangre que estas compañías aceptan, algunos donantes entrevistados admiten que eran drogadictos. Pero todo se sacrifica en la búsqueda de ganancias deslumbrantes, algo de lo que los donantes eran muy conscientes. Rachel, de Wisconsin, admitió: “Lo hice por el dinero, creo que todos lo hacemos por el dinero, pero en realidad no es algo que se diga por ahí porque hay un barniz de ‘ayudar a los enfermos’ encima. Pero pude vislumbrar el tipo de industria que era en ocasiones a través de preguntas inofensivas. La cantidad de plasma extraído de una persona por donación valía más de 600 dólares, nunca tuve una respuesta clara al respecto”.

Andrew, de Pensilvania, coincide, señalando irónicamente: “Sé que mi plasma valía miles de dólares por donación [a otros], porque he visto lo que un hospital de mi ciudad le cobraba a un hemofílico por las plaquetas, así que la miseria que pagan es ridícula, pero sólo hay un comprador haciendo ofertas a nivel humano. Si eres pobre y te quedas sin otras opciones, aceptarás 40 dólares como sea que puedas conseguirlo. Cualquier puerto en una tormenta”.

Michael, un trabajador social de Georgia que vendió su sangre por dinero extra, fue profundamente despectivo con toda la situación. “He conocido a un buen número de personas que dependen del dinero que se gana vendiendo plasma. Muchas veces es para cubrir el cuidado de los niños o las recetas o algo parecido”, dijo. “Es absolutamente deplorable aprovechar el dinero de sangre literal de gente que tiene tan pocas opciones”.

Las grandes farmacéuticas están particularmente interesadas en la sangre de los jóvenes. Una campaña publicitaria de Grifols se dirigía intencionadamente a estudiantes de la clase trabajadora. “¿Necesitas libros? No te preocupes. Dona Plasma”, dice el titular. La sangre adolescente tiene una gran demanda, de todos los lugares, en Silicon Valley, donde las tecnologías antienvejecimiento son la última tendencia.

Una compañía, Ambrosia, cobra $8.000 por tratamiento a ejecutivos del mundo de la tecnología, añadiéndoles la sangre de los jóvenes, convirtiendo a estos individuos en chupasangres en más de una forma. A pesar de que no hay pruebas clínicas de que la práctica tenga efectos beneficiosos, el negocio está en auge.

Un cliente comprometido es el cofundador de PayPal convertido en el sucedáneo de Trump, Peter Thiel, quien, según se informa, está gastando grandes sumas de dinero en la financiación de nuevas empresas antienvejecimiento. Thiel afirma que hemos sido engañados por “la ideología de la inevitabilidad de la muerte de cada individuo” y cree que su propia inmortalidad puede estar a la vuelta de la esquina, una noción que ha preocupado profundamente tanto a académicos como a comentaristas.

El nuevo y pujante mercado de sangre es la encarnación perfecta de la distopía capitalista en la que se han convertido los Estados Unidos modernos. El proceso deshumanizador de extraer la sangre de los pobres para financiar los sueños quijotescos de inmortalidad de los súper ricos convierte a los primeros en zombis vivientes y a los segundos en vampiros, que se deleitan con la sangre de los jóvenes; una verdadera historia de terror estadounidense digna de Stephen King o H.P. Lovecraft. Como dijo Rachel, de Wisconsin: “Realmente es una industria en la que ‘extraer sangre de las piedras’ es lo más literal posible”.

Por ALAN MACLEOD

TRADUCIDO POR PILAR GURRIARÁN.


PUBLICADO

2019-12-24 06:35

Publicado enEconomía
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