Para 2030, la diabetes será “pandemia”, según la OMS

Debido al rápido incremento de casos de diabetes en el mundo, en menos de 20 años este mal llegará a ser “pandemia”, aseguró el investigador Edwin Villhauer, quien encabezó el programa químico del inhibidor de la dipeptidil peptidasa-IV (DPP-4), sustancia que potencia la secreción de insulina de las células del páncreas y suprime la liberación de glucagón de las células alfa en los islotes pancreáticos.

 

En conferencia de prensa el experto destacó que actualmente cada siete segundos muere una persona debido a las complicaciones generadas por la diabetes tipo 2 y añadió que ante el alza de la inactividad física y la prevalencia de estilos de vida poco saludables pareciera que la situación a escala global en torno a este mal fuera “casi imposible de controlar”.

 

Villhauer reiteró que la diabetes es un problema de salud pública no sólo en México, sino que en todo el mundo. Agregó que de acuerdo con análisis recientes de la Organización Mundial de la Salud se considera que para 2030 la diabetes será una “pandemia” si no se toman ya las medidas preventivas que fomenten estilos de vida saludables.


Obesos, la mayoría

 

El investigador, ganador del galardón de patente Thomas Alva Edison de Nueva Jersey, en 2006, lamentó que en la actualidad los prediabéticos son diagnosticados como tales de ocho a 10 años después de haber iniciado del desarrollo de esta condición, en promedio. Refirió que en el continente americano 80 por ciento de los padecen esta enfermedad son obesos.

 

Fabiola Marino, médico cirujano por la Universidad Nacional de Colombia, y Graciela Alexanderson, integrante de la Asociación Latinoamericana de Diabetes, comentaron que el laboratorio Novartis, que produce los dos inhibidores de la DPP4, realiza gestiones para que los fármacos sean integrados a los cuadros básicos del IMSS y del Issste.

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Domingo, 07 Julio 2013 06:52

Brasil pretende importar médicos

Brasil pretende importar médicos

Esta semana –el anuncio está previsto para mañana, pero a última hora todavía se examinaban detalles finales, lo que podrá retrasarlo unos días–, el gobierno de Brasil lanzará una convocatoria mediante la cual contratará a 10 mil médicos para el servicio público de salud en ciudades del interior.

 

Una de las quejas de las multitudinarias manifestaciones que colmaron las calles brasileñas en semanas recientes se refería precisamente a la calamitosa situación de la salud pública. En respuesta, la presidenta Dilma Rousseff anunció la importación de médicos. La idea circula por los gobiernos desde hace más de una década, pero cuando se mencionó esa hipótesis en serio, en enero, no dejaron de surgir protestas y críticas cada vez más airadas. Ahora, con el anuncio presidencial, el tono se elevó.

 

Hay de todo en ese rechazo, desde argumentos equilibrados al habitual corporativismo de clase, pasando, por supuesto, por la barrera ideológica. No faltan imbecilidades, como la que afirma que, entre los médicos, los cubanos despacharán instructores militares para hacer una revolución comunista en Brasil. El gobierno se apresuró a asegurar que, entre los 10 mil profesionistas que pretende contratar, en régimen de emergencia, la prioridad será para los brasileños. Las plazas vacantes serán para extranjeros, de preferencia portugueses, por el idioma. Si quedan puestos, se aceptarán los de idioma castellano, que recibirán clases intensivas de portugués.

 

Se les ofrecerá un contrato restrictivo. Sólo podrán trabajar para el Sistema Único de Salud, el SUS, que recibe presupuesto federal pero es administrado por las alcaldías. El sueldo ofrecido es de 4 mil 500 dólares mensuales, más del doble de lo que pagan grandes alcaldías, como São Paulo, Río de Janeiro o Belo Horizonte. Los brasileños que se presenten a concurso ganarán alrededor de 3 mil 600 dólares. Todos, nacionales y extranjeros, tendrán casa y alimentación cubiertas por la municipalidad. Además, serán sometidos a pruebas de capacitación.

 

El gran problema brasileño no es el número de médicos, sino su distribución por el territorio de dimensiones continentales del país. Brasil tiene mil 83 médicos por cada mil habitantes. La media mundial es inferior: 1.4. La propuesta del Ministerio de Salud es elevar esa media a 2.5 por cada mil habitantes. Es un índice similar al de Inglaterra (2.7). Para llegar a esa meta, el país necesita unos 170 mil médicos.

 

Además, la situación de los hospitales públicos es caótica. Sin un cambio riguroso en la gestión y mayores y más racionales inversiones en estructura del sistema, de poco o nada valdrá traer la cantidad de médicos que sea. Dilma Rousseff prometió elevar los recursos federales destinados a la salud pública. El anuncio de la importación de profesionistas vino a remolque.

 

Los médicos del servicio público están concentrados en las regiones más ricas y desarrolladas, donde los sueldos ofrecidos, curiosamente, son mucho más bajos que en áreas lejanas y aisladas. En Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, la media es de tres médicos por cada mil habitantes. En Macapá, capital de Amapá, en la Amazonia, la media es de uno. En los poblados y pueblos brasileños hay médicos del servicio público que llegan a atender 75 pacientes en una jornada de trabajo.

 

La pequeña (dos mil habitantes) y miserable Novo Santo Antonio, en el estado de Mato Grosso, cuenta con una sola médica contratada por la municipalidad. La ciudad no tiene asfalto, las casas no tienen cañería ni agua tratada. La doctora Khariny Gonçalves e Silva, de 33 años, recibe un sueldo de 15 mil dólares al año. Sumados los beneficios paralelos, llega a 195 mil dólares anuales. La alcaldía dice que si no ofrece un sueldo tan generoso ningún médico aceptaría el puesto.

 

Santa Luzia, en la violenta periferia de Belo Horizonte, intenta, desde enero, contratar 21 médicos. Las dos unidades de atención a la población cuentan con ambulancia, un buen laboratorio y un centro de especialización. El sueldo ofrecido es de 5 mil 500 dólares al mes, más casa y comida. Todavía quedan vacantes 14 plazas.

 

Un estudio del Ministerio de Salud muestra que los municipios del interior y también la periferia de los grandes centros urbanos, en general áreas de grandes carencias sociales y mucha violencia, tienen inmensa dificultad de atraer médicos. Cuando logran, la dificultad es mantenerlos.

 

Para superar la resistencia corporativa de los profesionistas brasileños de la salud, el gobierno cuenta con el respaldo de la población desatendida. Para la gente, con tal de tener un médico, poco importa de donde venga.

 

Será un largo debate. Y quizá se logre una respuesta para una antigua pregunta: ¿por qué el gobierno no establece una carrera formal, como la de los jueces concursados, que primero son enviados a pequeñas ciudades y según avanzan, llegan por mérito a las capitales?

 

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La ONU advierte aumento de drogas de diseño

La Organización de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD) alertó hoy sobre la constante aparición de nuevas drogas psicoactivas en el mercado, una situación que calificó de “alarmante” y de verdadero desafío para su control.


 
En el informe mundial de drogas 2013, hecho público hoy en Viena, la organización indicó que, mientras el consumo de drogas en general se ha mantenido estable, por primera vez existen más drogas de diseño que sustancias controladas.


 
Los diferentes tipos de sustancias psicoactivas pasaron de ser 166 en 2009 a 251 hasta mediados de 2012. Las drogas reguladas y prohibidas a nivel internacional son actualmente 234.


 
Según indicó la ONUDD, el combate de las llamadas drogas de diseño es especialmente difícil porque los productores con frecuencia aprovechan las zonas grises de la legislación y la composición química suele variar con respecto a las existentes.


 
Además, este tipo de sustancias psicoactivas, producidas principalmente en Europa y Asia, son comercializadas muchas veces como productos en apariencia inofensivos, como sales de baño, purificadores de aire o fertilizantes.


 
El organismo indicó que la respuesta de muchos países ante los cambios en el mercado ha sido regular sustancias específicas con las que se fabrican las nuevas drogas y eso ha tenido efectos positivos para reducir su uso.


 
Sin embargo, señaló que es difícil estimar su efecto exacto sobre la salud y el potencial adictivo de las nuevas drogas, que son consumidas sobre todo por jóvenes, debido al poco tiempo que llevan en el mercado.


 
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, alertó hoy sobre este problema, con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.


 
“En especial los jóvenes deben ser sensibilizados sobre los riesgos de estas drogas”, dijo.


 
Según el informe de la ONUDD, en 2011 murieron 211.000 personas en el mundo por consumo de drogas.


 
Un dato positivo fueron nuevas estimaciones en cuanto a consumidores con VIH: en 2011 se inyectaron drogas 1,6 millones de infectados de 15 a 64 años, un 46 por ciento menos de la estimación de 2008. En total, el número de personas que se inyectaron droga se situó en 14 millones en el mundo, 12 por ciento menos que el estimado anterior.


 
De acuerdo con los datos de la ONU, el año pasado unos 17 millones de personas consumieron cocaína al menos una vez.


 
La demanda se ha reducido en Estados Unidos, principal mercado consumidor de drogas, al igual que en Europa occidental y central, pero crece en cambio en Latinoamérica, África, Asia y Europea del este.


 
La droga más consumida en el mundo sigue siendo la marihuana.

 

26 junio 2013


 
(Con información de DPA)

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315 millones de personas consumen droga en todo el mundo

El número de consumidores de drogas aumentó un 9 % en 2011 respecto al año anterior, hasta un máximo de 315 millones de personas, indica el Informe Mundial sobre las Drogas, presentado este miércoles en Viena por la ONU.

 

La droga más demandada es el cannabis, con hasta 230 millones de consumidores, un máximo de 53 millones consume anfetaminas, hasta 20 millones, cocaína, y hasta 56 millones, derivados del opio.

 

En total, hasta un 6,9 % de la población adulta del planeta -de entre 15 y 64 años- habría probado algún tipo de droga durante 2011, según el documento.

 

La ONU reconoce que aumentó el número de personas que consume sustancias ilegales, un 18 % más desde 2008, aunque estima que se debe, en gran medida, al incremento de la población mundial.

 

Al mismo tiempo señala que el número de personas con problemas graves de drogodependencia habría permanecido estable en un máximo de 39 millones en todo el mundo.

 

El número de muertes que ocasionan el consumo de drogas también permanece estable, según este documento, que lo cifra en un máximo de 54 fallecidos por cada millón de adultos.

 

En total, las drogas causaron hasta 247.000 fallecimientos en 2011, una cifra similar al año anterior, según las estimaciones en base a los datos disponibles de la ONUDD.

 

El consumo de heroína cae en Europa

 

Por su parte, la evolución del consumo de heroína en el mundo se mantiene en general estable, con cambios regionales, como la reducción del número de usuarios en Europa, y el aumento de la capacidad de producción de México, según este informe. La potencial capacidad de producción de heroína en México se estima ya 30 veces mayor que la de Colombia, tradicionalmente el país origen de la droga que se consume luego en Estados Unidos.

 

A escala mundial, los datos que maneja los expertos de la ONU indican que en 2012 bajó la producción hasta las 4.905 toneladas desde las 6.983 toneladas del año anterior.

 

En México ha crecido la capacidad de cultivo y en 2011 unas 12.000 hectáreas se dedicaban a la adormidera, frente a las 341 de Colombia. Un aumento del 181 % en un periodo de 13 años.

 

Aunque el país sigue lejos de las 154.000 hectáreas de 2012 en Afganistán, el mayor productor de opio del planeta, o de las 51.000 hectáreas de Birmania, aparece ya entre los grandes exportadores de esta droga, y es el mayor en toda América.

 

En términos generales, el consumo de opiáceos se mantuvo estable en el mundo en 2011, según el informe ahora presentando.

 

El documento identifica entre 36 y 56 millones de consumidores de drogas derivadas del opio, una cifra que se mantiene estable respecto a 2010.

 

El consumo de cocaína remite en EEUU



La demanda de cocaína, revela este informe, ha declinado de forma significativa en Norteamérica y se ha estabilizado en Europa, pero ha aumentado en algunas regiones de América Latina y de Asia.

 

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), responsable del citado informe, resalta que la reducción es significativa en Estados Unidos y Canadá, que conforman el mayor mercado de consumo de cocaína.

 

En Europa occidental y central la demanda de cocaína "parece haberse estabilizado después de muchos años de crecimiento".

 

Pero al mismo tiempo, la prevalencia del uso de esta sustancia, es decir, el indicador de la demanda de esta droga que se mide por el número de personas que la consume al menos una vez en el año, apunta a un aumento "en varias regiones con mucha población".

 

Así las cosas, a nivel mundial se perfila un desplazamiento de la demanda de esta droga, que se produce principalmente en los países andinos Colombia, Bolivia y Perú.

 

"No hay certidumbre de que el uso de cocaína permanecerá concentrado en América, Europa y Oceanía", señala la ONUDD en el informe, y alerta del potencial de que aumente en "África y Asia, donde se sitúa la mayoría de la población del mundo".

 

Un máximo de 20 millones de personas han consumido esta sustancia al menos una vez el año pasado en todo el planeta, lo que supone un 0,45 % de la población mundial de entre 15 y 64 años de edad.

 

La cantidad de cocaína fabricada, pura al cien por cien, se calcula entre 776 y 1.051 toneladas en 2011.

 

En Bolivia se registró una reducción de las superficies de plantaciones de coca de un 12 %, un logro que la ONU atribuye a los esfuerzos del gobierno de Evo Morales para erradicar cultivos ilícitos en parques nacionales y en áreas de Las Yungas de La Paz, el trópico de Cochabamba (Chaparé) y el municipio de Apolo.

 

Frente a la reducción boliviana, Colombia y Perú "experimentaron pequeños aumentos" de las superficies con plantas de coca.

 

Lo que va en aumento es el rendimiento de los campos de cultivos ilícitos de coca: si entre 1990 y 2001 cada hectárea suponía una producción media de 4,2 kilogramos de cocaína, entre 2009 y 2011 esa cifra se situó entre los 5,1 y 6,8 kilogramos.

 

EFEMadrid26/06/2013 10:11 Actualizado: 26/06/2013 10:45

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Martes, 25 Junio 2013 06:36

Wi-Fi, ¿amenaza para la salud?

Wi-Fi, ¿amenaza para la salud?

Un 40% de personas se despiertan al borde de la hemorragia cerebral por dormir con el celular bajo la almohada. Según expertos de la Universidad Trent, Canadá, las radiofrecuencias que emiten microondas, móviles y redes Wi-Fi pueden causar ‘alergia’.
 

Cada año el porcentaje de personas hipersensibles a todo tipo de ondas electromagnéticas aumenta. Especialistas canadienses dirigidos por la medioambientalista Magda Havas detallan que los síntomas habituales de esa ‘alergia’ son migrañas, crisis de hipertensión, respiración dificultosa, un incremento de la frecuencia cardiaca, incapacidad para concentrarse y problemas de memoria.
 

Havas admite que las investigaciones respecto a la ‘alergia’ electromagnética están todavía en una fase temprana, pero insiste en que ya no hay duda alguna de que la ‘polución electromagnética’ causada por los dispositivos que nos rodean a diario –desde antenas hasta redes Wi-Fi– afecta la salud humana.Roy Fox, uno de los médicos del Centro de Salud Ambiental de la provincia canadiense de Nueva Escocia, comenta que la mayoría de los problemas que su centro está tratando en los pacientes se deben a intoxicaciones por sustancias químicas o a una baja calidad del aire en el interior de los edificios, pero admite que algunos dispositivos electromagnéticos agravan los síntomas.


 
“En la vida actual no podemos evitar exponernos a la radiación de Wi-Fi o a las microondas. La gente no puede cambiar el mundo para sentirse mejor, por eso hacemos lo que podemos para mejorar su salud en general y hacerles pensar cómo cambiar sus hábitos para que su organismo no sienta tanto estrés”, explica Fox.


 
Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud publicó a inicios de junio un informe basado en investigaciones en 13 países de la Unión Europea que demostró que los usuarios más activos de teléfonos móviles son un 50% más propensos a sufrir un tipo de cáncer llamado ‘carcinoma’. Recomendó a los usuarios no hacer llamadas de más de tres minutos y aconsejó desconectar el dispositivo durante la noche, o por lo menos mantenerlo alejado de la cama mientras se duerme.

 

24 junio 2013


 
(Con información de RT)

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Nuevos enfoques sobre el fantasma de la droga

“¿Qué opciones tenemos?”, dice una de las preguntas que figuran en un apartado del informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre el problema de las drogas. Este apartado plantea cuatro escenarios posibles para las próximas décadas si se acentúan ciertas propuestas en debate, como la regulación de sustancias controladas como la marihuana, si se pone el foco en la asistencia social o si simplemente se fortalece la llamada “guerra contra las drogas”, implementada desde hace más de cuarenta años. Un último escenario avizora una ruptura en la fiscalización de las drogas ilegales, en el que algunos países prefieren avalar el crimen organizado en pos de reducir la violencia que supone combatirlo. Las opciones, se aclara, están fundamentadas en el informe analítico de la OEA, donde queda evidenciado que la cantidad de muertes provocadas por el uso de sustancias es ínfima, al lado de las ocurridas en el supuesto combate por acabar con su disponibilidad para fines recreativos.

 

Los escenarios fueron pedidos tras una reunión de los jefes de Estado y la delegación en la última Cumbre de las Américas, en Cartagena, Colombia, en abril de 2012. El presidente Juan Manuel Santos informó que hubo coincidencia en “explorar nuevos enfoques”, tarea que se encargó a la OEA. Según recordó a este diario uno de los asistentes en la construcción de escenarios, uno de los coordinadores explicó que era preferible trabajar cuatro escenarios: “Uno sólo es pésimo, sólo se logra una foto de la cuestión. Dos es malo porque es maniqueo. Tres puede disfrazar el maniqueísmo anterior. Cuatro resulta un buen punto de partida”.

 

El informe analítico retoma el fin último del control: prevenir las consecuencias sociosanitarias del uso masivo de estupefacientes. En este contexto, en el último punto de este informe llamado “Contribución a un diálogo que se inicia”, se afirma que la despenalización del consumo de drogas “debe ser considerada en la base de cualquier estrategia de salud”. Y se enumeran las consecuencias negativas de la prohibición absoluta, como la marginalidad y la estigmatización, que dificultan el acceso a la atención médica y el tratamiento de usuarios problemáticos.

 

En la sección sobre drogas y violencia se informa que en México murieron 60 mil personas entre 2006 y 2012, “como resultado de ejecuciones, enfrentamientos entre bandas rivales y agresiones a la autoridad por parte de las organizaciones criminales vinculadas con el narcotráfico”. En el mismo período, la Organización Mundial de la Salud registra 563 muertes en México por sobredosis de drogas controladas. La mayor ganancia queda en los mercados de venta final. Queda claro con la cocaína: “El valor del producto se incrementó alrededor de 500 veces a lo largo de su cadena de valor”.

 

Este esquema favorece a los países consumidores, con Estados Unidos a la cabeza. Allí no se desató una “guerra” sino una prisionización alarmante, mientras algunos bancos locales e ingleses terminan guardando buena parte del efectivo de origen ilegal. La guerra impulsada por el ímpetu prohibicionista protege esta mecánica: drogas más caras y de peor calidad, más venta de armas, más incidencia del sector militar y de seguridad en asuntos internos y en el entrenamiento para la supuesta lucha.

 

Juntos (hasta la muerte)

 

El primer escenario prioriza las “responsabilidades compartidas”, noción utilizada por los entes fiscalizadores de las convenciones internacionales de la ONU, como la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes), para mitigar políticas nacionales o regionales distintas. El acento se pone en mejorar la aplicación de “la Justicia penal y la seguridad ciudadana”, los mecanismos de cooperación y construir confianza en el actual sistema prohibicionista. Este enfoque implica “compartir mayor información de inteligencia con los aliados internacionales” y desechar los regulaciones alternativas para el control de las drogas.

 

Los líderes regionales, en este escenario llamado Juntos, consideran que “la culpa de la crisis actual no es principalmente de la legislación, ni del régimen internacional vigente sobre drogas, sino de la implementación inadecuada o incompleta de esas leyes y políticas por parte de instituciones que son muy débiles, o muy corruptas, o que no han establecido las relaciones de confianza recíproca”. La apuesta pasa por aprovechar un eventual crecimiento de las economías al lograrse “una mejor recaudación tributaria, y una mayor cobertura y eficiencia en el gasto social”.

 

En este escenario hay “un reconocimiento mayoritario” de que nunca se evitará que existan mercados ilegales “que enriquezcan a organizaciones criminales, o que nunca se podrá erradicar del todo la corrupción institucional en algunos sitios”. La meta es reducir la violencia. En 2015 se lanzan programas de entrenamiento a las fuerzas de policía y de seguridad, se refuerzan los departamentos de asuntos internos para evitar la corrupción. El éxito del enfoque se basa en “una mayor financiación en materia de seguridad y defensa”.

 

Para 2020 se anularían los paraísos fiscales y los bancos que lavan dinero asumirían “plena responsabilidad penal”. Como se ve, la guerra empieza por los eslabones menos importantes, respecto de la ganancia, para avanzar con el tiempo sobre los grandes financistas. La demanda, motor del mercado, no tiene mucha importancia en Juntos, más allá de las mejoras en prevención, tratamiento y reducción de daños. Sin embargo, los logros en 2025 no dan certezas de que disminuya el comercio ilícito, pero sí la violencia, en caso de que Estados Unidos y Canadá firmen la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego.

 

“La fortaleza institucional varía según el contexto nacional, lo que implica que las actividades ilícitas que se realizaban en países que han logrado avances en la implementación de las anteriores iniciativas se trasladan a otros países o regiones con mayor debilidad y menores resultados. Es un ‘efecto globo’ de la ilegalidad”, se reconoce en este escenario.

 

Caminos, nuevas experiencias

 

La estrategia de este escenario se basa en aplicar distintos procesos de experimentación que discrepan con “las políticas vigentes para luego construir gradualmente un nuevo consenso”. El punto de partida es enfocar la reducción del daño derivado del uso de drogas, y la despenalización de la tenencia para uso personal, “así como políticas menos severas sobre cannabis que han sido implementadas en Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y en algunos países europeos, entre otros”. Respecto de la cocaína, se plantea la reducción de su demanda.

 

Aunque al principio se prevé un aumento en el número de personas que ingresen a tratamiento por consumo problemático de cannabis, el aumento, sin embargo, no se relaciona tanto con la normalización de esta sustancia. “Por el contrario, los consumidores problemáticos se sienten cada vez más libres de buscar ayuda en un nuevo contexto en el que se reduce la estigmatización y la criminalización.” Después de todo, una óptica más pragmática deriva en una premisa común: “El consumo problemático de drogas es una condición crónica, como la diabetes, que el mundo tiene que aprender a manejar en forma más efectiva”.

 

En Caminos se advierte que los dos estados norteamericanos que aprobaron la legalización de cannabis para fines recreativos (Colorado y Washington) surten a estados vecinos y mellan la ganancia de los carteles mexicanos. “La mesura del gobierno federal (de Estados Unidos) a la hora de prevenir que estas iniciativas progresen y los cambios graduales en la opinión pública a favor de los mercados legales son terreno fértil para una mayor expansión de la regulación de cannabis en otros estados”, dicen en el escenario.

 

En paralelo, un país –que, aunque no se nombre, todo indica que sería Uruguay– decide legalizar a nivel nacional. La protesta de las agencias internacionales de control es inmediata. La respuesta de los reguladores es que sólo se limitan a conciliar las leyes prohibicionistas “con aquellos requerimientos que emanan de las convenciones de derechos humanos, que salvaguardan el derecho a la salud y al libre desarrollo de la personalidad, y que protegen los derechos culturales e indígenas”.

 

Mientras, continúan los experimentos: en Brasil, la marihuana se usa para paliar la abstinencia de pasta base; la OMS recomienda remover la hoja de coca y el cannabis de las listas de control internacional; un grupo de países de Latinoamérica y Europa proponen en las Naciones Unidas ir “hacia la modernización del control de drogas” en 2017. Cinco años después, con evidencia respaldatoria sobre los efectos positivos de la regulación de la marihuana, se llega a un nuevo consenso, más flexible, pese a la oposición de muchos países de Asia, Africa y Medio Oriente.

 

“Al haber creado el espacio que permite a diferentes países recorrer distintos caminos; al diseñar e implementar nuevas prácticas basadas en la evidencia disponible; al reducir significativamente la carga de la policía, de las prisiones y de los tribunales; y al disminuir los niveles de violencia relacionada con el control de las drogas, ahora sí se entienden y se reconocen los beneficios de la regulación de algunas drogas que antes eran ilegales”, concluyen en el escenario, respecto del año 2025.

 

Calla y obedece

 

El tercer escenario se basa en la perspectiva social, como trasfondo del uso problemático de sustancias. No se menciona el consumo recreativo. Las soluciones pasan por la integración comunitaria, más asistencia del Estado y de privados en la implementación de “programas de educación enfocados en la juventud, y actividades recreativas y deportivas que permitan a los ciudadanos socialmente excluidos pertenecer a un equipo y no a una pandilla”. El escenario de resiliencia se asemeja a las posturas católicas: negar la autodeterminación en nombre de la minoría –ínfima, tal como se desprende del informe analítico– de personas con uso problemático.

 

El enfoque plantea los tribunales de drogas, modelo defendido por Estados Unidos, para mantener la judicialización, más laxa, sobre usuarios –con o sin padecimientos por su consumo– y microtraficantes. El problema comienza cuando se quiere destinar, como meta en 2020, el 25 por ciento del dinero gastado en el tema sólo a prevención de la violencia y el consumo. La disminución del sueldo de las policías, por ejemplo, “provoca varios despidos y un incremento temporal del crimen y la violencia”. No se menciona quiénes incentivan la violencia.

 

El éxito de resiliencia depende de la financiación y, como no se menciona el consumo recreativo, este fenómeno no parecería tener incidencia, aunque sea el que mueve al mercado. No se entiende cómo, entonces, “en 2020, los grupos criminales son más débiles, las comunidades son más fuertes y las tasas de delincuencia y de pertenencia a las pandillas son menores”. Al parecer, el bienestar desmotiva a los eslabones vulnerables de la cadena del crimen organizado (que bien puede aumentar los sueldos o tentar a personas más preparadas).

 

“En suma, en 2025 los problemas de 2013 siguen existiendo, pero muchas comunidades han logrado adaptarse para mitigar sus consecuencias más graves”, se afirma sobre el final. Los logros irían por la reducción de la violencia y de las adicciones, nada se dice sobre las muertes causadas por las drogas rebajadas ni la estigmatización de los usuarios ante el sistema de salud porque las sustancias controladas siguen generando penalidades, más proporcionales o restaurativas, exponiendo las conductas privadas ante la sociedad y recibiendo “reeducación en valores”. Es decir, se establecen nuevas y “mejores” condenas, pero condenas al fin.

 

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Gil Kerlikowske, el director de la Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, ha defendido este jueves en Washington la necesidad cambiar de estrategia para lidiar con el problema de la droga en Estados Unidos. Kerlikowske ha defendido durante la presentación del Programa de Control de Detenciones por Abuso de Sustancias de 2012 que es imperioso acabar con la cultura de la guerra contra las drogas y abordar el asunto desde una perspectiva en la que prevalezca la salud pública frente a la seguridad, primando la prevención y el tratamiento. En esta transformación, la Administración Obama está a favor de la despenalización para reducir el preocupante número de reclusos encarcelados por delitos menores relacionados con el consumo de estupefacientes, pero se opone a la legalización.


 
“Es hora de cambiar de eslógan, no podemos circunscribir la lucha contra las drogas a una guerra”, ha explicado Kerlikowske. El zar antidrogas del presidente Barack Obama ha respaldado la adopción de alternativas legales y judiciales que acaben con el círculo vicioso que criminaliza el uso de las drogas provocando la encarcelación de los consumidores. “Nada bueno puede salir cuando lo único que podemos hacer con un chaval al que se le pilla con marihuana es procesarlo por un cargo de posesión”, se ha lamentado Kerlikowske.


 
De los 2,2 millones de personas encarceladas en EE UU, poco más de la mitad está en prisión por delitos relacionados con drogas, según el Censo de 2010. “Más de la mitad de los delincuentes por crímenes no relacionados con estupefacientes dan positivo en los test antidroga y eso implica que se les impongan nuevos cargos por consumo, esto es un problema”, ha indicado Kerlikowske. El experto en la lucha antidrogas de Obama aboga por una reforma de los códigos penales que no criminalice el consumo, que establezca penas alternativas a la prisión y que fomente los tratamientos de rehabilitación.


 
En esta línea, el último plan antidroga de la Casa Blanca que Kerlikowske presentó hace un mes prevé el incremento de los tribunales de drogas, que atienden casos de delitos menores relacionados con estupefacientes y en los que se aplican mediadas que hacen hincapié en el tratamiento y la rehabilitación. En EE UU hay alrededor de 2.500 tribunales de drogas, pero sólo el 3% de este tipo de procesados es juzgado en ellos. El plan de Obama también prevé la excarcelación de presos no peligrosos para incorporarlos a programas de rehabilitación. De la población reclusa, el 53% sufre problemas de adicción pero menos del 15% recibe tratamiento. Kerlikowske ha destacado la importancia de la prevención y el tratamiento para la desintoxicación que, con la reforma sanitaria del presidente, está cubierto. “La igualdad en el acceso a los programas de rehabilitación son una prioridad para esta Administración”, ha subrayado Kerlikowske.

 


La Administración Obama defiende la descriminalización pero no está a favor de la legalización de las drogas como solución al problema. Kerlikowske ha dejado claro que no apoya las iniciativas de los Estados de Colorado y Washington que han regularizado la venta, producción y consumo, en determinadas cantidades, de la marihuana.

 

 

Eva Saiz Washington 23 MAY 2013 - 22:47 CET

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Una mirada al modelo cubano de bienestar

En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir. La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante.

 

Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.

 

Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.

 

Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.

 

Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá "no eres nadie", no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que, según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar. En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la "vieja guardia" y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: "Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad, doctora, me siento en el paraíso. Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar".

 

Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba "alzado", en plena "huelga", decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba. Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: "Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba".

 

Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual "debería arreglárselas como pudiera" y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.

 

Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida "de progreso" en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el "sueño del progreso prometido"? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social?

 

Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.

 

EN PRIMER LUGAR EL NO SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN, EL NO VIVIR "ANOMIA SOCIAL"

 

Este es un tema de profundas connotaciones espirituales y éticas. Cuando uno llega a un barrio en Cuba y pregunta por una persona, por lo general te dicen: "Vive en aquella casa". Los cubanos todos tenemos un nombre y una biografía porque todos tenemos espacios de pertenencia (familia, escuela, comunidad, centro de trabajo) y de participación social, todos en nuestra vida hemos asumido responsabilidades, asistimos en el barrio a las reuniones, a nuestro consultorio del médico, votamos en la misma urna, compramos los productos normados en el mercado o tenemos el mismo mensajero. Seguro que en algún momento hemos dicho: "Las mismas caras todos los días", pero justo ahí radica un escenario vital de grandes dimensiones humanistas y solidarias.

 

La anomia social o en palabras del abuelo que entrevisté el "Tú no existes", resulta una experiencia contraria a la que vivimos en Cuba, es la experiencia de vivir sin tener un lugar, sin ser reconocido o advertido, y no se trata de un lugar físico, sino de un lugar simbólico, un lugar de pertenencia y participación, un lugar que da sentido a la vida. Vivir en el "no lugar" es sentirse aislado, en soledad existencial, es sentirse extraño y ese es uno de los problemas del mundo actual. Incluso los lugares donde hoy coexisten muchas personas, más que lugares de encuentro son especialmente "no lugares". Resulta increíble que en un metro puedan ir diariamente cientos de personas que no intercambian palabra alguna y que muestran mayor contacto con los medios tecnológicos en una especie de autismo técnico, que de persona a persona. Otro "no lugar" son los aeropuertos y los moles (catedrales del consumo): mucha gente a tu alrededor y absolutamente ningún contacto. Si te caes nadie te recoge, porque además, existen tantas leyes de "derechos ciudadanos" que supuestamente protegen a las personas desde una visión individualista, que nadie te toca no vaya a ser que te acusen de acoso sexual. Están legislados el "no contacto" y la indiferencia.

 

Hoy día la realidad social en otros países hace que cada vez estemos más excluidos que incluidos. Amén de la existencia de desigualdades sociales como consecuencia de las realidades económicas actuales en Cuba, nuestras políticas promueven la inclusión social conducente a borrar la distancia de género, color de la piel, capacidades físicas, orientación sexual. Cuba, como sistema social, a pesar de todas las dificultades y contradicciones, intenta construir un mundo donde todos quepamos, y donde la reciprocidad humana espontánea se da a partir de estas condiciones. En "la otra geografía", en el mapa de la globalización neoliberal, dividida en clases, los nexos interpersonales están dañados por disímiles diferencias y los unos quedan alejados de los otros por fronteras invisibles, que laceran la integridad y la participación.

 

LOS DIVERSOS ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN

 

Los espacios de socialización son muy importantes en la vida, el entramado social es el recurso, el sostén para todo sujeto, pues está claro que ciertamente es en él que una persona puede desarrollarse en su potencial con plenitud. Las familias viven actualmente en aislamiento en muchas partes del mundo y mientras mayor es el nivel de vida, mayor es el modo de vida enclaustrado. Nadie conoce al vecino de al lado, nadie sabe quién es, dentro de las casas los miembros no tienen muchos espacios cara a cara, porque la invasión de la tecnología es tal que un padre puede estar chateando con un colega en Japón y no tiene la menor idea de lo que le sucede al hijo en el cuarto contiguo. En estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo, el tiempo de conversación mirándose a los ojos, que un padre (especialmente el papá) dedica a sus hijos, no pasa de 15 minutos diarios.

 

Uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual es el poco tiempo para la familia u otros espacios comunitarios, los días entre semana la familia como grupo "no existe", los horarios extensivos e intensivos de trabajo, el pluriempleo de los padres para poder solventar las cada vez mayores exigencias del consumo, hacen que aquellos viejos rituales y tradiciones familiares se hayan desterrado de la vida cotidiana. Los psicólogos y sociólogos de muchos países plantean que el mayor impacto de esta realidad son la soledad infantil y la ausencia de vínculos en el anciano. Muchos niños de la clase media o media alta llegan de la escuela sin que asome en el hogar un rostro adulto hasta horas avanzadas o permanecen con una nana que brinda comida, pero no puede suplir el afecto y la atención de los padres.

 

Los medios tecnológicos aparecen como el antídoto a la soledad, pero sin ninguna restricción de los adultos, lo que puede producir adicción a los videojuegos, incrementar la violencia e incentivar la erotización temprana. Es poco frecuente que los niños o adolescentes dispongan en el mundo de hoy de las plazas públicas, las calles y los parques al aire libre como lugares de encuentro porque no hay seguridad ciudadana para ello. Los universos espacio-temporales de la red urbana destinados a la juventud, son vistos por los adultos como lugares de amenaza y peligro más que de esparcimiento y construcción de lazos sociales. En Cuba los parques y las plazas siguen siendo lugares de socialización de diferentes generaciones.

 

La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie. Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal, ese tejido social en redes, representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país.

 

A pesar de que tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe. La familia cubana comienza a vivir intensamente después que los niños salen de la escuela y los niños, jóvenes y adolescentes hacen vida familiar-comunitaria a partir de su salida de los centros escolares. La vida familiar en Cuba no se produce a puerta cerrada. La puerta de un hogar cubano puede ser tocada muchas veces por los agentes de fumigación, por los vecinos, por la enfermera, por los dirigentes de base, por los "puerta-propistas". Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela. La vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, su verdadero espacio por lo general es la comunidad.

 

LA SOLIDARIDAD SOCIAL A CONTRACORRIENTE DEL INDIVIDUALISMO

 

En el escenario internacional actual el bien individual es más importante que el bien social, el modelo de desarrollo económico pone a las personas ante el deseo de vivir "mejor" (a veces a costa de los demás) por encima del vivir todos bien. Hoy día la gente dice "yo no le hago mal a nadie, que nadie se meta en mi vida, a mí me gusta, a mí me va bien, es mi cuerpo, es mi vida, es mi espacio", eligen la actuación que maximice los beneficios y las ganancias. El "nosotros" se sustituye por el "yo". La conducta egoísta en este mundo hegemónico actual es denominada y bien ponderada como "racionalidad instrumental" cuando en realidad esa racionalidad lo que esconde es una gran insensibilidad social.

 

En nuestro país existe la solidaridad social, aunque hoy vivimos una suerte de paralelismo entre nuestros comportamientos solidarios y la insensibilidad de algunas personas. La socialización del transporte o "botella", por ejemplo, el hacer de tus vecinos, tu familia, la socialización vecinal de teléfonos particulares, el pasarse los uniformes escolares, algunas medicinas, el brindar tu casa particular como aula después de un ciclón que afectó la escuela, son ejemplos de nuestro intercambio solidario. Me contaba una joven que estudiaba en la escuela Lenin que en el grupo de sus amiguitas, además de ser una práctica generalizada de los grupos, se juntaba cada semana lo que traían de la casa para repartírselos equitativamente y así todas comían lo mismo, independientemente de que algunas podían traer más cosas y otras no traían casi nada. Para ellas lo más importante eran la amistad y la hermandad.

 

LA CREATIVIDAD E INTELIGENCIA COLECTIVAS

 

En Cuba, además de que puedes conversar y tener múltiples intercambios sociales, puedes darte el lujo de una buena charla con muchas personas. Todos sabemos de algo, todos podemos dar una opinión o podemos tener buenas ideas, tenemos cultura política, cultura deportiva o algunos saben mucho de arte. Tenemos capital cultural acumulado y eso es parte de nuestro patrimonio social y del bienestar invisible. No somos para nada ignorantes, resultado de los niveles educacionales alcanzados. Los cubanos y las cubanas impresionamos por nuestra capacidad para conversar, para emitir ideas y criterios. Uno de los grandes problemas que tengo como psicóloga clínica, cuando atiendo a las personas, es que se me va el tiempo, porque estamos acostumbrados a conversar, algunos me traen una lista de cosas escritas para que no se les escape lo que desean decir. Estamos acostumbrados a regalarnos tiempo y eso es un lujo en los momentos actuales, cuando nadie tiene tiempo que ofrecer, donde en todas partes del mundo se vive el síndrome de la prisa.

 

En mis visitas a impartir docencia a países latinoamericanos, en los trabajos de estudios de familia que deben presentar en clases, los estudiantes presentan una realidad familiar-social que me deja perpleja, por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social. Me doy cuenta, por lo que escucho, de que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano.

 

Como profesora siento que nuestra población es culta y desarrollada, y lo vivimos sin apenas darnos cuenta y aunque lo cotidiano aparenta ser intrascendente, es el gran telón de fondo de la historia. Algunos jóvenes emigrados suelen darse cuenta de esta realidad social tan diferente con la que tienen que aprender a lidiar.

 

¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO MODELO CUBANO DE BIENESTAR?

 

El nuevo modelo económico tiene, entre sus objetivos, incrementar la productividad. Con el nuevo modelo económico el gran desafío es fortalecer nuestra propuesta cubana de bienestar que representa una alternativa al anti-modelo dominante, una concepción que también comparten y reiteran prácticamente todos los pueblos indígenas del continente y del mundo y proviene de una larga tradición dentro de diversas manifestaciones religiosas. Todas estas visiones, incluida la cubana, es que el objetivo global del desarrollo, que no es tener cada vez más, sino ser más, no es atesorar más riqueza, sino más humanidad. Se expresa en su insistencia en vivir bien en vez de mejor, lo que implica solidaridad entre todos, prácticas de reciprocidad y el deseo de lograr o restaurar los equilibrios con el medio ambiente y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, la mejora en las condiciones de vida no va a revertir sola los problemas de índole social que hemos acumulado. La dimensión económica no puede aislarse de las dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas que otorgan al desarrollo un carácter integral e interdisciplinario, para recuperar como objeto fundamental el sentido del bienestar y del buen convivir.

 

No hay que ser un científico social para percatarnos de que, al margen de las condiciones de vida, en nuestro país existen muchas personas y familias que más que pobreza material ya tienen instalada la pobreza espiritual. Algunas familias tienen pobreza mental, expresada en sus estrategias de vida alejadas de los más elementales comportamientos decentes, en sus patrones de consumo distantes de la realidad de nuestro país, cercanos a la tenencia material superflua, en sus aspiraciones alejadas del bienestar común. Ahí radica la cultura de la banalidad y de la frivolidad propia del modelo hegemónico actual.

 

La acumulación de problemas materiales producto de la cruenta crisis económica de la década de los 90, ha deteriorado sustancialmente los valores a nivel social. Los valores no son solo principios, sino que deben ir acompañados de comportamientos, para que no pierdan su eficacia. Si desde las prácticas contradecimos los principios, pues estamos ante una crisis de valores.

 

Cuba no está ajena a las influencias hegemónicas del actual mundo unipolar y supuestamente global, hay que continuar tratando de construir un modelo de bienestar alternativo "a la intemperie", bajo todas las influencias que genera la colonización de la subjetividad, incluyéndonos, a pesar del efecto modulador de nuestras políticas sociales. En el mercado no valen los ideales, sino la capacidad de consumo, los no consumidores se vuelven seres humanos "no reconocidos", excluidos de todo tipo de reconocimiento social.

 

Existe hoy en el mundo una sobresaturación de información, algunas muy buenas, pero otras plagadas de mediocridad y superficialidad. Los medios de comunicación del actual modelo hegemónico fomentan la banalidad con tal de vender más. Somos atiborrados con entretenimientos, novelas, series y películas de violencia que tienen un poder de encantamiento increíble porque atrapan, pero se corre el riesgo de ser arrastrado al ocio y a la adicción (drogas, alcohol, sexo promiscuo, dinero fácil, juegos de azar, videojuegos).

 

Cuando Gandhi, Premio Nobel de la Paz, señaló los siete pecados capitales de la sociedad contemporánea se refirió precisamente al contexto global en el que nos encontramos inmersos: Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin utilidad, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humildad, Adoración sin sacrificio y Política sin principios.

 

Por lo general, la publicidad y el mercado asocian el bienestar al placer, al tener, al éxito, al estatus.

 

Es cierto que si no tenemos mucha cultura, la tendencia a pensar que en el tener está el bienestar y dejarnos atrapar por todas las propuestas de consumo crece como "hierba mala", es someternos a la ignorancia. La ética del ser requiere de una formación moral, una preparación, una educación familiar, en general una educación de mayor envergadura, y a eso es lo que tenemos que apostar como sociedad.

 

FOMENTAR LA SOLIDARIDAD SOCIAL

 

Con el fortalecimiento del trabajo por cuenta propia, la comunidad constituye el espacio vital de muchas familias. Familia-comunidad-organizaciones-trabajo se fortalecen en sus vínculos. Sin embargo, los nuevos escenarios constituyen una magnífica oportunidad para fortalecer la vida comunitaria, además de potenciar el trabajo en beneficio del bienestar común. Cuba aporta la diferencia en el sentido de solidaridad y responsabilidad social que hemos incorporado.

 

Se hace necesario potenciar una cultura solidaria y una responsabilidad social que sirva de antídoto a la penetración de la cultura del mercado. Es importante que la gente mantenga su eticidad solidaria, que no se fragmente el proyecto colectivo. Aunque el nombre, y no la idea del trabajo por cuenta propia sugiera una cierta desconexión social, que no representa nuestra ética solidaria.

 

FORTALECER EL ESPACIO COMUNITARIO

 

La familia y la comunidad han ganado en importancia en Cuba como escenarios de la vida en los tiempos actuales. Cuando algún visitante observa nuestro modo de vida comunitario, en ocasiones refieren que antes en su país se vivía así, pero hace más de diez años que ya se vive a "puertas cerradas" y a "casas vacías durante gran parte del día" Esto se debe, en su mayor parte, al surgimiento de nuevas tecnologías, a horarios laborales cada vez más extensos, a la frecuencia con la que cambiamos de trabajo y casa, y a ciudades cada vez más grandes y pobladas. El crecimiento exacerbado del individualismo está haciendo cada vez más difícil encontrar una sensación de comunidad. La comunidad ha sido reducida al núcleo familiar mínimo, y en estas circunstancias es muy fácil caer en el aislamiento, que conlleva a la soledad y la depresión, creando un gran colapso social, con resultados tan drásticos como incrementos en violencia, abuso de drogas y enfermedades mentales.

 

Cuando las personas de todas las edades, grupos sociales y culturas sienten que pertenecen a una comunidad tienden a ser más felices y saludables, y crean una red social más fuerte, estable y solidaria. Una comunidad fuerte aporta muchos beneficios, tanto al individuo como al grupo en sí, ayudando a crear una mejor sociedad en general. Nuestro gran desafío es que nuestras puertas no se cierren, que no perdamos la sensibilidad por los otros, por nuestro barrio y entorno, que sigamos preocupándonos por el bien común.

 

Las diferentes formas de inserción a la economía no han deteriorado sensiblemente el tejido social existente, no somos una sociedad estratificada en clases sociales, sino tejida en redes familiares, vecinales y sociales, mantenemos una ética solidaria.

 

Una aspiración importante es que en la comunidad se encuentren soluciones novedosas a muchos de los problemas sociales que tenemos basado fundamentalmente en esa visión de la comunidad como espacio potenciado en la solución de los problemas. Para ello se necesitará una mayor dinamización de la comunidad en su capacidad para influir en las problemáticas locales.

 

Es importante mantener la implicación de los ciudadanos en la vida social, preservar el cuidado de nuestros espacios, el respeto a los ancianos, los niños, las mujeres, las personas con alguna discapacidad y sobre todo, mantener la responsabilidad social en la educación de las jóvenes generaciones.

 

Tomando en consideración todos estos elementos, considero que tenemos una gran responsabilidad social de no perder nuestro modelo cubano de bienestar, que nuestro país cuenta con condiciones sin precedentes para marcar la diferencia, que es preciso continuar resistiendo a la colonización de la cultura y la subjetividad, que el gran desafío es seguir proponiendo otros modelos de ser humano y de colectividad que realmente indiquen caminos de verdadera humanización.

 

(Tomado de Kaos en la Red)

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"La actividad física puede resultar importante para prevenir cánceres"

Se recomiendan 150 minutos a la semana para realizar actividades físicas, preferiblemente 30 minutos al día. El especialista señala que la actividad física puede prevenir cánceres que tienen componentes hormonales importantes.

 

–¿Qué experiencias destaca en cuanto a promoción de la actividad física en América latina?

–Vivimos un momento de gran interés para la promoción de la actividad física, en el mundo en general y especialmente en América latina: en esta región tiene lugar la que llamamos "transición epidemiológica", que va desde el predominio de enfermedades infecciosas al de enfermedades crónicas, vinculadas con el sedentarismo. Entonces, para prevenirlas, se hace más importante atender a los factores de riesgo. Otro punto importante es que, en América latina, las sociedades muestran mucho interés en nuevas ideas para la promoción de actividad física. En este sentido son menos tradicionales que en Europa o en América del Norte. Y, en tercer lugar, en América latina se destacan los programas vinculados con la equidad social: en Recife, por ejemplo, los programas de actividad física tienen un compromiso muy grande con los barrios pobres. La actividad física en América latina pone el acento en los espacios públicos, como es el caso del programa "Ciclovías" en Colombia.

 

–Allí "ciclovía" tiene un significado distinto que en la Argentina...

–La "ciclovía" en Colombia no es un carril exclusivo para bicicletas: a esto allí se lo llama "ciclorruta". El programa "Ciclovías", que comenzó en Bogotá, se basa en que, en determinados lapsos durante la semana, las calles quedan cerradas para autos y abiertas sólo para bicicletas, patines o actividad pedestre. La vía pública se convierte en una especie de parque para todos.

 

–¿Cómo funciona en Bogotá?

–Allí todos los domingos, de siete de la mañana a dos de la tarde, se corta el tránsito automotor en una red de calles de 120 kilómetros. Cuando empezó el programa, las calles cerradas estaban sólo en los barrios ricos, en el norte de la ciudad. Pero después las redes se desarrollaron en los barrios más pobres, al sur, y en el centro de la ciudad. La ciclovía funciona unos 72 días al año, sumando domingos y feriados.

 

–¿Qué actividades incluye el programa?

–Muchos de los que participan sólo caminan, trotan o andan en bicicleta. Pero se ofrecen clases de gimnasia aeróbica, distintas actividades recreativas, actividades específicas para mujeres, niños y hombres e incluso deportes extremos para los jóvenes. Cada año la ciclovía es un poco más inclusiva, con más deportes y más calles para caminar y andar en bicicleta. Y esto resulta muy importante para las familias que no tienen auto ni recursos como para salir el fin de semana al campo; para ellas pasar varias horas en domingo en las calles y parques es la única alternativa posible. El programa está sostenido por la ciudad pero tiene también apoyo del Instituto Nacional de Deportes y del Ministerio de Salud. Un millón de personas utiliza este programa, sobre una población de algo más de siete millones en la ciudad.

 

–En cuanto a las que allí se llaman ciclorrutas, los carriles exclusivos para bicicletas, ¿también se han desarrollado?

–Bogotá tiene un buen sistema de ciclorrutas, que cubre más de 300 kilómetros, pero todavía hay muchas barreras para que el transporte por bicicleta se desarrolle. Ciertamente ha crecido la cantidad de gente que usa la bicicleta para ir al trabajo, al colegio o a la Facultad: el uso de este medio de transporte ha subido desde el 1 o 2 por ciento al 3 o 4 por ciento de los viajes. Es un paso importante y el aumento es grande, en proporción, pero en números totales la situación no se acerca a la de Dinamarca u Holanda, donde el 30 o 40 por ciento de los viajes se hace en bicicleta.

 

–El programa de Bogotá se ha replicado en otras ciudades...

–El de Bogotá, que lleva más de una década, es el más famoso, pero ya hay programas similares en más de cien ciudades en las Américas. En Colombia, se extendió a Medellín, Cali y otras ciudades, siempre con énfasis en atender a la inclusión social. Estos programas también implican inversión para garantizar la seguridad en esos espacios públicos. Y hay diferencias entre las distintas ciudades: Medellín, por ejemplo, cierra las calles durante menos tiempo, unas tres horas, pero lo hace dos veces por semana. La experiencia se extendió a México, especialmente en Guadalajara, y a algunas localidades en Estados Unidos. En San Francisco, la duración del cierre es similar a la de Bogotá, pero sólo hay por ahora un programa piloto, algunos domingos en verano. Hay diferencias pero el concepto es, siempre, que las calles son espacios para todos, no sólo para los que tienen auto. Y si estos programas funcionan es también por razones políticas: en cada ciudad conciernen a millones de ciudadanos, que votarán a los intendentes. El hecho es que estos programas mejoran la calidad de vida y ofrecen recreación e inclusión.

 

–En Recife, Brasil, usted participó en un trabajo de evaluación de los resultados del programa de actividad física comunitaria en esa ciudad.

–El nombre del programa en Recife es Academia da Cidade, que se traduciría como "Gimnasio de la Ciudad". Se centra en gimnasios al aire libre, de acceso libre y gratuito; en su gran mayoría están en barrios pobres. La inversión corrió por cuenta de la alcaldía de Recife. En cada caso el programa incluye tres etapas. Primero, la renovación de un espacio público, que puede ser una pequeña plaza o plazoleta; en general no son espacios grandes. En los barrios pobres suele haber pocos espacios públicos, es decir, poco espacio para la actividad física. Entonces, se mejoró la calidad de esos espacios, dándoles más atención, seguridad y presencia policial. Se definieron así unos 30 polos de participación en este programa. El segundo paso fue organizar clases con profesores de educación física que trabajan para la alcaldía. Las clases son a la mañana temprano, antes de que la gente vaya a trabajar, y a la tarde, después del trabajo. Se trata de que puedan ir personas que trabajan y que tienen pocos recursos o tiempo para ir a otro lugar. Y hay un tercer aspecto: en cada uno de estos polos se instaló un consultorio para detectar la hipertensión arterial, para seguimiento de embarazadas y trasmisión de pautas de nutrición saludable. Este plan se hace en colaboración con los equipos de atención primaria en salud.

 

–¿Y la evaluación de los resultados?

–Fueron realmente muy buenos. Se encontraron mejoras significativas en indicadores de salud como la presión arterial, el riesgo de diabetes, la obesidad. Y encontramos otro dato interesante: quienes vivían en barrios próximos a los polos del programa, aunque no participaran en él, tenían una probabilidad doble de cumplir efectivamente con las recomendaciones sobre actividad física. O sea que el programa tiene una influencia que se extiende a los barrios. Los que participaban en el programa tenían 11 veces más probabilidades de cumplir con la actividad física recomendada, pero esto no sorprende. Lo más interesante es haber verificado esa irradiación a los barrios próximos.

 

–Otro tema que usted ha investigado es el costo-beneficio, en términos económicos, de la actividad física en las comunidades...

–Venimos trabajando sobre este tema con un grupo de investigadores en el CDC (Centro de Control de Enfermedades) de Estados Unidos y, en los últimos dos años, también desarrollamos estudios en Colombia. Estas investigaciones son muy importantes porque sirven para convencer a los políticos: cuando advierten que la diferencia de costos es importante, cuando las razones económicas se suman a las de salud, se agrega una razón adicional poderosa para actuar. Investigaciones de este tipo ya habían dado resultados excelentes en el área del tabaquismo: hoy se sabe que los costos de fumar son muy grandes para los sistemas de salud y que afectan las economías locales y nacionales.

 

–Y en cuanto al costo de las enfermedades propiciadas por la falta de actividad física, ¿hay números?

–En Estados Unidos, se hizo una investigación de costo-efectividad sobre diversos programas para promover la actividad física en las comunidades: por ejemplo, campañas masivas de promoción, campañas en las escuelas, apoyo social para grupos determinados, fomento de caminatas y otros. Encontramos que la efectividad es similar a la de programas ya bien consolidados en salud pública, como los de cesación del tabaquismo o inmunización contra la gripe. En Estados Unidos se calcula un costo-efectividad de 75.000 millones de dólares por año: es la diferencia entre el costo de desarrollar programas comunitarios de actividad física y el costo de tratar las enfermedades causadas por la inactividad física: diabetes, problemas cardiovasculares, caídas y fracturas de cadera en personas mayores, cánceres...

 

–¿Por qué también cánceres?

–No se trata del cáncer en general, sino de ciertos cánceres específicos. La razón es que la actividad física modifica el metabolismo y la secreción de hormonas, y por eso resulta importante para prevenir cánceres que tienen componentes hormonales importantes, como el de mama y el de colon. Hay mucha investigación sobre este tipo de tumores, donde se advierte que la actividad física disminuye el riesgo en un 30 o 40 por ciento. La relación no es tan directa como la del cáncer de pulmón con el tabaco, pero es importante.

 

–¿Hay investigaciones sobre costo-beneficio de la actividad física en América latina?

–Un estudio examinó el costo-beneficio del programa de "ciclovías" en cuatro ciudades: Bogotá, Medellín, Guadalajara y San Francisco. Se incluyeron todos los costos: los de las actividades en sí mismas, los del incremento en la seguridad, los del transporte, ya que el cierre de calles obliga a redefinir recorridos y diseñar formas de que la gente pueda acceder. Y, por el otro lado, se estimó la disminución de costos para el tratamiento de enfermedades vinculadas. El resultado fue que, por cada dólar de inversión en un programa de actividad física comunitaria, se disminuían cuatro dólares en gastos de salud. Estos estudios influyeron para que se decidiera expandir estos programas en Colombia, donde hay ya una red nacional para la promoción de las ciclovías, con inversión del gobierno central, de los departamentos y los municipios.

 

–¿Los programas que se desarrollan en América latina tienen características específicas?

–Tienen un componente más social. En Estados Unidos hay una cultura más individualista: la inclusión de la población en espacios públicos es más fácil en América latina, mientras que en Estados Unidos parece una idea un poco loca.

 

–¿Cuáles son los criterios actuales en cuanto a qué tipo de ejercicio le conviene hacer a una persona, cuántas veces por semana?

–Consideramos suficientes 150 minutos por semana, a razón de unos 30 minutos por día: se recomienda una actividad física moderada, como caminar. Para actividades más vigorosas, como correr o nadar, se puede llegar a 75 minutos por semana. Para niños, la recomendación es una hora cada día, sea cual fuere la actividad. Para adultos mayores, lo mismo que para adultos en general: 150 minutos por semana. Los beneficios en adultos mayores son muy importantes: no sólo baja el riesgo de diabetes, accidente cerebrovascular y otras enfermedades, sino que hay evidencias sobre mejoras en la función cognitiva: disminución en el riesgo de enfermedad de Alzheimer y mejoría en la actividad diaria. Un beneficio importante es para los huesos, que la actividad física preserva en dos sentidos: porque hay menos riesgo de caídas, al fortalecerse el aparato muscular y, en caso de caída, menos riesgo de fractura porque los huesos están más fuertes.

 

–¿Cómo conviene distribuir la actividad física a lo largo de la semana?

–Tradicionalmente se recomiendan 30 minutos continuados cada día, pero las actuales evidencias indican que, si se fracciona en períodos no inferiores a diez minutos, no hay mucha diferencia. Entonces, la recomendación es de unos 30 minutos diarios, continuados o fraccionados en períodos de diez minutos o más. Y, en última instancia, siempre es mejor poco que nada. Otra reciente línea de investigación es la que se focaliza en el tiempo que la persona permanece sentada. Hoy en las actividades laborales es común que la persona esté sentada todo el tiempo. Y hay evidencia fuerte de que el tiempo en que se está sentado implica cierto factor de riesgo: personas que tienen suficiente actividad física, que cumplen con la recomendación de los 30 minutos diarios, pero que el resto del día permanecen sentadas, tienen un riesgo de enfermedad un poco más alto que las que, con igual actividad física, están menos tiempo sentadas. Un estudio muy completo que se hizo en Australia, sobre más de 300 mil personas, confirmó que el tiempo de estar sentado es en sí mismo un factor independiente.

 

–¿Qué se puede hacer al respecto?

–Hay que pasar a una recomendación de actividad física con dos componentes: uno, el tiempo diario o semanal de actividad. Pero además, si el trabajo es sedentario, la recomendación es, pongamos cada hora, pararse, caminar un poco; esto es ya una activación muscular importante. En algunos casos puede convenir que la gente tenga la posibilidad de estar parada mientras trabaja, lo cual implica modificaciones en los ambientes laborales. Por lo menos, últimamente vemos que, en los congresos sobre estos temas, los expertos se ponen de pie cada 20 o 30 minutos, caminan un poco.

 

–¿Qué opinión le merece el tema de la actividad física en la Argentina?

–La situación en la Argentina es muy similar a la de otros países en América latina. Es que la situación general en la Argentina es similar: un país en transición epidemiológica, donde coexisten áreas muy ricas y avanzadas con otras muy pobres; en muchas zonas urbanas, gran parte de la población tiene dificultad para acceder a espacios adecuados y seguros para hacer actividad física. Estoy al tanto de que, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, del Ministerio de Salud argentino, más del 50 por ciento de las personas no realiza suficiente actividad física, y la inactividad es mayor en mujeres y en adultos mayores.

 

–¿Qué aspectos habría que desarrollar?

–El Ministerio de Salud de la Nación tiene un equipo para la promoción de la actividad física, en el marco de la prevención de enfermedades crónicas, y hay un nuevo programa nacional de lucha contra el sedentarismo. La Argentina manifiesta compromiso en esta área, pero falta más trabajo de evaluación de los programas nacionales, en comparación con Brasil o Colombia. De los países grandes de América, donde ha habido más evaluación e investigación es en Estados Unidos, Brasil y Colombia; en Argentina, y sobre todo en México, hay menos investigación y evidencias. Algo que puede ayudar en este sentido es que la Argentina cuenta con un muy buen sistema nacional de vigilancia de enfermedades crónicas. Y en la Argentina, como en otros países de América latina, hay una cultura que valora la actividad física. Yo he trabajado en la India, donde es muy diferente: allí los deportes no tienen una gran valoración social y eso hace más difícil promover la actividad física. En la Argentina, aunque muchas personas no participen, el deporte es valorado como bueno.

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