Miércoles, 22 Agosto 2012 15:23

Una política para evitar daños mayores

 El gobierno del presidente José Mujica considera que el consumo de pasta base es el principal problema a abordar para establecer una política eficaz hacia las drogas. La propuesta de legalización de la marihuana debe entenderse como una suerte de cortafuegos que impida el trasvase de los adictos a la más dañina de las drogas.


El proyecto de ley enviado el miércoles 8 de agosto al parlamento uruguayo por el presidente José Mujica establece en su único artículo que “el Estado asumirá el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición a cualquier título, almacenamiento, comercialización, y distribución de marihuana o sus derivados, en los términos y condiciones que al respecto fije la reglamentación”.

La exposición de motivos del proyecto critica las políticas prohibicionistas porque han agravado los problemas y establece que los objetivos de la legalización consisten en que “los usuarios no sean estigmatizados ni tratados a partir de la aplicación de la ley penal, sino que se pueda trabajar con ellos y con la sociedad toda”.

En base a diversos estudios de campo el gobierno sostiene que el consumo de marihuana tiene alta legitimidad social, pero además afirma que “esta sustancia, cuya capacidad para generar dependencia física y psicológica es de leve a moderada, se diferencia claramente en sus riesgos de otro conjunto de drogas cuyo potencial toxicológico y adictivo es mucho mayor”. Entre éstas destaca la pasta base de cocaína, al alcohol, al tabaco y los psicofármacos.

El proyecto constata que los consumidores de marihuana, pese a tener un vínculo no problemático con la misma, “se exponen frecuentemente a los riesgos psicológicos, sociales y legales producto de la necesidad de tener que acceder ilegalmente a esta droga”. Este es el principal punto que se busca abordar.

Aunque es muy difícil que la propuesta sea aprobada, ya que no cuenta con adhesiones completas ni siquiera en el propio oficialismo, la propuesta del oficialismo tuvo la virtud de abrir un amplio debate social sobre las drogas, en el que los matices son la regla dominante, ya que el objetivo final es regular y controlar, para evitar que la marihuana siga siendo un paso en el camino hacia la pasta base, que sigue siendo el consumo considerado como más peligroso por el gobierno.

Una apuesta fuerte

Aunque Uruguay no será el primer país del mundo en legalizar el consumo de marihuana, el Estado uruguayo será el primero en producirla legalmente. Sin duda una apuesta fuerte que mueve el tablero y fuerza al sistema político a entrarle a un debate que hace tiempo nació y creció en la sociedad.

En las últimas décadas ha habido cambios legales importantes en muchos países. Holanda es de algún modo el punto de referencia obligado, ya que desde 1978 tomó el camino de la separación del mercado de marihuana del de heroína. “El resultado fue tan bueno que Holanda tuvo una incidencia mucho menor de la crisis de sida en los años 80”, explica Julio Calzada, quien dirige la Junta Nacional de Drogas, un organismo adjunto a la Presidencia. De profesión sociólogo, ex integrante de las juventudes del MLN-Tupamaros, Calzada forma parte de una nueva generación de funcionarios que participaron en la resistencia al régimen militar (1973-1985), se destacaron en movimientos sociales de nuevo tipo durante la transición y son portadores de modos no tradicionales de encarar los problemas sociales.

La propuesta consiste en separar los mercados de marihuana y de otras drogas al constatar que el consumidor de marihuana acude al vendedor ilegal y en no pocas ocasiones termina comprando heroína si no hay marihuana. El principal referente es Portugal donde fue despenalizado el consumo sin que se registraran efectos negativos. “En Uruguay el consumo nunca estuvo penalizado de modo que no vamos a poder hacer esa comparación, cosa que podrán hacer los argentinos cuando despenalicen el consumo de marihuana”, sigue Calzada. Un caso diferente es el de Australia que mantiene formas de regulación a través del autocultivo desde la década de 1980.

La diplomacia uruguaya está llevando su posición sobre las drogas a diversos foros mundiales. El embajador ante las Naciones Unidas, Milton Romani, quien estuvo al frente de la Junta Nacional de Drogas durante el gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010), destaca que se apoya en tres ejes: “La adecuada integración del sistema de derechos humanos a la política de fiscalización de drogas; la participación de la sociedad civil en el diseño de las políticas internacionales, tanto en Naciones Unidas como en la OEA; y la apertura de un debate democrático amplio para rever la política de fiscalización a nivel internacional y regional que trascienda la regulación de los mercados a través de la ley penal”.

Riesgos geopolíticos

En la reciente Cumbre de Cartagena (14-15 de abril) se registró una inédita convergencia de críticas a la guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos por parte de países que tienen gobiernos muy distintos como Colombia y Guatemala, por un lado, y Bolivia y Uruguay por otro. “La cumbre de Cartagena le dio un mandato a la OEA para hacer un profundo estudio de revisión de las políticas actuales sobre drogas en colaboración con el BID y la Organización Panamericana de la Salud”, explica Romani.

En su opinión, “una política de drogas que basa la regulación en la ley penal, ha demostrado que es insuficiente y ha generado daño” y recordó que el presidente Juan Manuel Santos dijo en esa oportunidad que “el problemas de las drogas es como un colchón de agua, pisas en un lado y se levanta en el otro”.

La propuesta elevada por el gobierno de convertir al Estado en productor y distribuidor de marihuana, no sólo ha sido criticada por la oposición sino que tiene aún un largo trayecto para ser reglamentada, con el objetivo expresado por Calzada de “garantizar que no se produzcan desvíos al mercado negro nacional o regional”. Una realidad geopolítica que impide que un solo país tome una medida de ese tipo sino que corra el riesgo de afectar a toda la región que, se espera, se encaminará en el mismo sentido en los próximos años

“El término legalización da lugar a interpretaciones diversas, como que podrá comprar marihuana en el almacén cosa que no se cierta”, argumenta Calzada. La regulación abarcará todo el circuito desde el financiamiento, la producción y la distribución hasta la venta, aunque ésta no quedaría en manos del Estado. Según la Quinta Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas, difundida en mayo pasado, en Uruguay hay unos 75.000 consumidores habituales de marihuana, o sea personas que consumen entre 30 y 60 cigarrillos al mes (unos 30 gramos). Si se consideran los usuarios “experienciales”, la cifra trepa hasta los 130 mil.

Uno de los aspectos más polémicos es que se establecerá un registro de usuarios, lo que significa que los compradores deberán mostrar su cédula de identidad para acceder al producto. De este modo, cuando los usuarios vayan a comprar no correrán el riesgo de que les ofrezcan otra droga como sucede actualmente. La separación de ambos mercados es fruto de una larga experiencia avalada por estudios de campo.

“Todos los consumidores de pasta base han sido antes consumidores de marihuana”, asegura Calzada. El camino que lleva a la pasta comienza por el alcohol, al que se accede desde los 12 o 13 años, sigue por el cigarrillo, cuya edad de iniciación se sitúa en torno a los 15, y sigue por la marihuana que se empieza a consumir masivamente a los 17 años. Apenas una pequeña cantidad sigue el recorrido hasta la pasta base. “Cuando se interdicta un gran cargamento de marihuana el precio sube y ahí algunos se pasan a la pasta base”, dice Calzada para explicar cómo funcionaría el “cortafuegos” de la legalización.

Atención a los usuarios

La nueva política oficial sobre drogas, lanzada a mediados de junio, establece cinco mecanismos de atención a los usuarios de pasta base. Los Equipos Hospitalarios de Respuesta Inmediata en Crisis Adictivas permitirán la internación del adicto de tres a siete días hasta que desaparezca el cuadro. Se instalarán cuatro equipos, dos de ellos en la capital.

En paralelo se crearán diversos “dispositivos de proximidad” como centros de escucha y derivación y consultorios móviles en base a la experiencia que se viene acumulando desde 2007 por varias ONGs centradas en el trabajo de calle y comunitario. En Montevideo funcionan en los barrios de desestructuración social y acompañan el proceso de desintoxicación.

A través de estos mecanismos se piensa llegar al 30 por ciento de los usuarios de pasta base, que serán atendidos en centros diurnos, en cárceles donde están privados de libertad y en diversos centros de internación.

Calzada sostiene que el consumo de pasta base se ha estabilizado y sufre una leve tendencia decreciente, mientras crece fuertemente el consumo de alcohol y levemente los consumos experienciales de marihuana y cocaína. El consumo más preocupante es el alcohol, al que sin embargo la sociedad otorga escasa importancia, pero cree que es la puerta de entrada a otros consumos problemáticos: “Hemos vivido cambios culturales muy importantes que se relacionan con el uso del tiempo libre, los horarios de apertura de los bares y el control familiar, que llevan a que las personas de 15 a 17 años sean las más expuestas y las más vulnerables cuando consumen sustancias psicoactivas. No podemos permanecer indiferentes cuando registramos que uno de cada tres jóvenes tiene episodios de intoxicación etílica aguda en los últimos 15 días, cuando en 2006 eran uno de cada cuatro”.

Publicado enEdición 183
Resucitó Angelino Garzón, el Vice Presidente de la República
Y resucitó Angelino Garzón, el Vice Presidente de la República. Tenía prácticamente una pata en la tumba, como dicen los campesinos boyacenses. Su situación de agonía por efecto de un cansancio cerebral y un accidente cerebro vascular fue dramática. Afortunadamente para él y su familia se está recuperando y lentamente regresa la normalidad a su vida.

El caso del funcionario no es solamente médico. Sus problemas de salud, que vienen de tiempo atrás, a raíz de una grave cirugía de corazón abierto por el bloqueo de sus arterias coronarias, se han complicado por causa de sus obligaciones y las presiones política propias de las luchas por el poder. La verdad es que Angelino ha debido capear la descomunal presión ejercida tanto por J.M Santos como por Vargas Lleras, quienes lo consideran un peligro para las pretensiones reeleccionistas, del primero en el 2014, y presidenciales del segundo, en el 2018.

Como Garzón estaba construyendo su propio espacio para lanzarse de candidato a la primera magistratura en el 2014, organizando su gente con actividades de derechos humanos y pronunciamientos sobre diversos aspectos que él conoce muy bien (fue líder obrero comunista y dirigente de la Unión Patriótica), como la carestía de la vida, los bajos salarios, las necesidades de las regiones, el desempleo, la reforma agraria, los abusos de los bancos y los temas sindicales, se volvió muy incomodo para los altos circulos del poder,   que prendieron rápidamente todas las alarmas. De inmediato los testaferros del cogollo abrieron fuego con sus columnas y declaraciones en los medios, a presionar para que Garzón se definiera como si lo hecho ya por él no fuese una notificación de sus planes políticos de mediano y largo plazo en la disputa por el poder nacional.

Santos/Vargas, magos de la componenda y la maniobra oscura, expertos pokeristas de la politiquería tradicional según se ufanan, se pusieron en marcha y proyectaron una "salida elegante"  del impasse con el fin de evitar un atasco mayor. Sin consultarle al Vice lo lanzaron de candidato para la Dirección de la Organización Internacional del Trabajo OIT que estaba por proveer. Todos sabían que el cometido fracasaría pero el fin de la "dupla" era sacarlo de la jugada, a como diera lugar. Los promotores eran conscientes de las precarias condiciones de salud y los riesgos  biológicos que asumía con el brete de la candidatura. 

Y Ocurrió lo que tenía que ocurrir. No obstante que se gastaron millones de pesos en las gestiones y que Angelino debió vivir por meses en un avión viajando de un lado para otro por distintos países y atendiendo infinidad de reuniones, llamadas y encuentros, no quedó ni siquiera entre los tres finalistas de los que se escogió un sindicalista británico como nuevo Jefe de la OIT.

El golpe para el colombiano fue tremendo y lo único que alcanzó a decir, antes de su postración, era que eso no se lo había inventado él, por tanto no sentía la derrota, que los del fracaso eran otros y el país. Hasta razón tenía, afirmaron muchos.
Luego vino la grave enfermedad y el acelerado deterioro en su cuadro médico en las semanas recientes por los supuestos daños cerebrales que lo reducían a cero. Los grandes medios del régimen lo dieron por muerto y su jefe en la Casa de Nariño, sin respetó por la triste condición del subalterno, se precipitó con la propuesta para suprimir el cargo de Vice Presidente y regresar a la figura del Designado que escogen las mayorías parlamentarias gobiernistas. Quedaba pintado Santos y su crónica práctica traicionera y de deslealtad patológica. El dice que quien no cambia es un idiota según lo leyó en los mamotretos de Churchil, su autor de cabecera.

Pero las vueltas que da la vida. Angelino no se murió ni quedó invalido sin poder hablar, ni ver, ni pensar, ni oir, ni razonar. Se recuperó y está de nuevo en su oficio, acompañado de su esposa e hija. Esta vez más cauteloso y precavido con las serpientes que lo acechan.

Lo primero que dijo es que lo mejor para solucionar el estallido indígena del Cauca era dialogar y atender las peticiones de las comunidades. Seguidamente se mostró de acuerdo con realizar una Asamblea Constituyente. Y como sabe del tremendo impacto de sus posiciones anunció que se va a comunicar con el país mediante cartas temáticas.

Quien dijo miedo. A las carreras salieron los adláteres del Presidente a exigirle la renuncia. Es lo que han hecho Roy Barreras el Jefe del Senado, Posada el director de la Cámara de Representantes, Galán el liberal y Simon el Bobito el hijo del expresidente Cesar Gaviria quien intenta recuperar espacio después del fracaso de la reforma a la justicia.

Me parece bien que Angelino se haya recuperado en su salud. A nadie se le desea la muerte. Por eso me permito sugerirle algunos destinatarios y temas para sus cartas a la ciudadanía.

- Que le haga una carta pública a Santos/Vargas para que tomen unos cursos de ética y lealtad con sus compañeros de trabajo. Posar de expertos pokeristas para hacerle zancadilla a sus amigos es un mal ejemplo para los ciudadanos.

- Que le envíe una nota a Germán Vargas Lleras pidiéndole explicaciones por su compinchería con los paramilitares de Martín LLanos en el Casanare y de Julio Acosta en Arauca.

- Que publique una epístola al país indicando la  Agenda nacional para la paz, la negociación política del conflicto con las guerrillas campesinas y las reformas políticas, sociales, económicas, electorales que requiere la nación para la superación definitiva de la guerra que carcome a Colombia desde hace medio siglo.

- Qué le haga otra carta a Uribe Vélez solicitándole que reconozca sus delitos y se entregue a la justicia por sus vínculos con paramilitares, narcotraficantes y ladrones de los presupuestos públicos.

- Que le escriba otra al actual Ministro de Defensa para que renuncie al cargo en compañía del alto mando militar de generales, dada su manifiesta incompetencia y  afán militarista, guerrerista y violento contra los indígenas, campesinos y los opositores políticos al gobierno, como Piedad Córdoba.

- Que le pida la renuncia a la mediocre Ministra de Salud por su incapacidad para sacar de la profunda crisis al sistema de salud.

- Que demande del Ministro de Minas la revisión de la Locomotora Minera causante de enormes daños ambientales y sociales y de la próxima desviación del Río Ranchería en la Guajira para permitir que las multinacionales se roben  600 millones de toneladas de carbón que hay en su lecho.

- Que exija la renuncia del Ministro de Hacienda y de la Junta Directiva del Banco de la República por ser los autores de las políticas neoliberales y de los TLC que destruyeron la industria, la agricultura nacional y tienen en la pobreza más de 30 millones de personas.

- Que le mande una epístola a los congresistas solicitándoles la renuncia a sus cargos por corruptos y cínicos, antes de que el país les revoque el mandato a causa de la aprobación de la famosa reforma a la justicia que era una ley de punto final para dejar en la impunidad la parapolítica y a personajes como Dilián Francisca Toro, Miriam Paredes, Enríquez Maya y los artífices del robo a la Dirección de Estupefacientes como el gamonal caucano José Darío Salazar, quien se apropió de varios prostíbulos de los narcos en Cali, que habían sido incautados por la policía.

- Que le diga a la Ministra de Educación que cuanto antes  se vaya de su cargo porque su modelo neoliberal de universidades lo repudió con gigantescas movilizaciones el estudiantado colombiano.

- Que le sugiera al Ministro de Agricultura  se haga a un lado porque su Ley de tierras y la "revolución agraria" son un absoluto fracaso.

- Que le diga al General Santoyo extraditado a una cárcel de los Estados Unidos por ser socio de la Oficina de Envigado y de los narcotraficantes paisas cercanos a la familia Uribe Vélez, que cuente todo lo que sabe, que diga todo lo que vio en su tiempo como escolta de Álvaro Uribe. Que confiese cómo hizo todas las operaciones para eliminar casi 50 miembros de la familia Usuga señalada por su patrón Uribe de ser la supuesta causante de la muerte de su progenitor en un negocio de drogas.

- Que le envíe una nota pública especial a Mancuso, Macaco, Jorge 40, el Iguano, Ernesto Baéz, el Alemán, don Mario, Gordo Lindo, Ramón Isaza, Pirata y otros jefes paramilitares para que entreguen toda la información a la justicia sobre militares, empresarios, políticos y funcionarios públicos implicados en sus crímenes de lesa humanidad contra 7 millones de colombianos victimas de la violencia y sobre el apoyo que le dieron a Uribe para hacerse elegir presidente.

- Que le mande una carta a los militares comprometidos en los "falsos positivos" para que confiesen sus culpas y le pidan perdón a las víctimas en vez de estar presionando impunidad con un fuero militar tramposo.

- Que le mande una nota especial a Luis Carlos Restrepo, autor de falsas desmovilizaciones, para que se entregue y cuente las fechorías de su patrón. Que haga lo mismo con doña María del Pilar Hurtado, Bernardo Moreno y demás culpables de las chuzadas telefónica contra los opositores de la Seguridad Democrática.

- Y por último, que no de último, que nos mande una CARTA a todos los colombianos entregándonos detalles de su proyecto para realizar un Gran Congreso Nacional de Derechos Humanos, que nos parece una buena idea, el cual le sugiero lo haga pronto y ojala en el Cerro de Berlín, en Toribio Cauca, con la presidencia de los indígenas Nasa, puede ser en cabeza de Feliciano Valencia y con la custodia de la Guardia Indígena para que los militares, paramilitares y los testaferros políticos de Santos y Vargas Lleras no lo vayan a torpedear.

Publicado enColombia
Jueves, 26 Julio 2012 06:38

Son las armas, pero no sólo las armas

Son las armas, pero no sólo las armas
Amigos:


Desde que Caín enloqueció y mató a Abel, siempre ha habido humanos que por una razón u otra pierden la cabeza en forma temporal o definitiva y cometen indecibles actos de violencia. Durante el primer siglo de nuestra era, el emperador romano Tiberio gozaba despeñando a sus víctimas desde un risco en la isla de Capri, en el Mediterráneo. Gilles de Rais, caballero francés aliado de Juana de Arco en la Edad Media, se volvió loco un día y acabó asesinando a cientos de niños. Apenas unas décadas después Vlad el Empalador, en Transilvania, tenía innumerables modos horripilantes de acabar con sus víctimas; en él se inspiró el personaje de Drácula.


En tiempos modernos, casi en toda nación hay un sicópata o dos que cometen homicidios en masa, por estrictas que sean sus leyes en materia de armas: el demente supremacista blanco cuyos atentados en Noruega cumplieron un año este domingo; el carnicero del patio escolar en Dunblane, Escocia; el asesino de la Escuela Politécnica de Montreal, el aniquilador en masa de Erfurt, Alemania… la lista parece interminable. Y ahora el tirador de Aurora, el viernes pasado. Siempre ha habido orates y siempre los habrá.


Pero he aquí la diferencia entre el resto del mundo y nosotros: ¡aquí ocurren DOS Auroras cada día de cada año! Por lo menos 24 estadunidenses mueren cada día (de 8 a 9 mil por año) a manos de gente armada, y esa cifra no incluye los que pierden la vida en accidentes con armas de fuego o los que se suicidan con una. Si los contáramos, la cifra se triplicaría a unos 25 mil.


Eso significa que Estados Unidos es responsable de más de 80 por ciento de todas las muertes por armas de fuego en los 23 países más ricos del mundo combinados. Considerando que las personas de esos países, como seres humanos, no son mejores o peores que cualquiera de nosotros, entonces, ¿por qué nosotros?


Tanto conservadores como liberales en Estados Unidos operan con creencias firmes con respecto al “porqué” de este problema. Y la razón por la cual ni unos ni otros pueden encontrar una solución es porque, de hecho, cada uno tiene la mitad de la razón.


La derecha cree que los fundadores de esta nación, por alguna suerte de decreto divino, les garantizaron el derecho absoluto a poseer tantas armas de fuego como deseen. Y nos recuerdan sin cesar que un arma no puede dispararse sola; que “no son las armas, sino las personas, las que matan”.


Por supuesto, saben que están cometiendo una deshonestidad intelectual (si es que puedo usar esa palabra) al sostener tal cosa acerca de la Segunda Enmienda porque saben que las personas que escribieron la Constitución únicamente querían asegurarse de que se pudiera convocar con rapidez una milicia entre granjeros y comerciantes en caso de que los británicos decidieran regresar a sembrar un poco de caos.


Pero tienen la mitad de la razón cuando afirman que “las armas no matan: los estadunidenses matan”. Porque somos los únicos en el primer mundo que cometemos crímenes en masa. Y escuchamos a estadunidenses de toda condición aducir toda clase de razones para no tener que lidiar con lo que está detrás de todas esas matanzas y actos de violencia.


Unos culpan a las películas y videojuegos violentos. La última vez que revisé, las cintas y videojuegos de Japón son más violentos que los nuestros, y sin embargo menos de 20 personas al año mueren por armas de fuego allá, ¡y en 2006 el total fue de dos! Otros dirán que es el número de hogares destrozados lo que causa tantas muertes. Detesto darles esta noticia, pero en Gran Bretaña hay casi tantos hogares de un solo padre como acá, y sin embargo, por lo común allá los crímenes con arma de fuego son menos de 40 al año.


Personas como yo dirán que todo esto es resultado de tener una historia y una cultura de hombres armados, “indios y vaqueros”, “dispara ahora y pregunta después”. Y si bien es cierto que el genocidio de indígenas americanos sentó un modelo bastante feo de fundar una nación, me parece más seguro decir que no somos los únicos con un pasado violento o una marca genocida.


¡Hola, Alemania! Hablo de ti y de tu historia, desde los hunos hasta los nazis, todos los cuales amaban una buena carnicería (al igual que los japoneses, y los británicos que dominaron el mundo cientos de años, cosa que no lograron plantando margaritas). Y sin embargo en Alemania, nación de 80 millones de habitantes, se cometen apenas unos 200 asesinatos con armas de fuego al año.
Así que esos países (y muchos otros) son iguales que nosotros, excepto que aquí más personas creen en Dios y van a la iglesia que en cualquier otra nación occidental.


Mis compatriotas liberales dirán que si tuviéramos menos armas de fuego habría menos muertes por esa causa. Y, en términos matemáticos, sería cierto. Si tenemos menos arsénico en la reserva de agua, matará menos gente. Menos de cualquier cosa mala –calorías, tabaco, reality shows– significará menos muertes. Y si tuviéramos leyes estrictas en materia de armas, que prohibieran las armas automáticas y semiautomáticas y proscribieran la venta de grandes magazines capaces de portar millones de balas, tiradores como el de Aurora no podrían dar muerte a tantas personas en unos cuantos minutos.


Pero también en eso hay un problema. Existen montones de armas en Canadá (la mayoría rifles de caza), y sin embargo la cuenta de homicidios es de unos 200 al año. De hecho, por su proximidad, la cultura canadiense es muy similar a la nuestra: los chicos tienen los mismos videojuegos, ven las mismas películas y programas de televisión, y sin embargo no crecen con el deseo de matarse unos a otros. Suiza ocupa el tercer lugar mundial en posesión de armas por persona, pero su tasa de criminalidad es baja.


Entonces, ¿por qué nosotros? Formulé esa pregunta hace una década en mi película Masacre en Columbine, y esta semana tuve poco que decir porque me parecía haber dicho hace 10 años lo que tenía que decir, y no parece haber servido de mucho, excepto ser una especie de bola de cristal en forma de película.


Esto es lo que dije entonces y lo que volveré a decir hoy:


1. Los estadunidenses somos increíblemente buenos para matar. Creemos en matar como forma de conseguir nuestros objetivos. Tres cuartas partes de nuestros estados ejecutan criminales, pese a que los estados que tienen las tasas más bajas de homicidios son por lo regular los que no aplican la pena de muerte.


Nuestra tendencia a matar no es sólo histórica (el asesinato de indios, de esclavos y de unos a otros en una guerra “civil”): es nuestra forma actual de resolver cualquier cosa que nos inspira temor. Es la invasión como política exterior. Sí, allí están Irak y Afganistán, pero hemos sido invasores desde que “conquistamos el salvaje oeste” y ahora estamos tan enganchados que ya no sabemos qué invadir (Bin Laden no se ocultaba en Afganistán, sino en Pakistán) ni por qué invadir (Saddam no tenía armas de destrucción masiva ni nada que ver con el 11-S). Enviamos a nuestras clases bajas a hacer las matanzas, y los que no tenemos un ser querido allá no gastamos un solo minuto de un solo día determinado en pensar en la carnicería. Y ahora enviamos aviones sin pilotos a matar, aviones controlados por hombres sin rostro en un lujoso estudio con aire acondicionado en un suburbio de Las Vegas. Es la locura.


2. Somos un pueblo que se asusta con facilidad y es fácil manipularnos con el miedo. ¿De qué tenemos tanto miedo que necesitamos tener 300 millones de armas de fuego en nuestros hogares? ¿Quién creemos que va a lastimarnos? ¿Por qué la mayoría de esas armas están en hogares de blancos, en los suburbios y en el campo? Tal vez si resolviéramos nuestro problema racial y nuestro problema de pobreza (una vez más, número uno en el mundo industrializado) habría menos personas frustradas, atemorizadas y encolerizadas extendiendo la mano hacia el arma que guardan en el cajón. Tal vez nos cuidaríamos más unos a otros (he aquí un buen ejemplo de esto).


Eso es lo que pienso acerca de Aurora y del violento país del cual soy ciudadano. Como mencioné, lo dije todo en esa cinta y si gustan pueden verla aquí y compartirla sin costo con otros. Y lo que nos hace falta, amigos míos, es el valor y la determinación. Si ustedes están listos, yo también.


Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional
ONU: una de cada 200 personas es adicta a las drogas
Nueva York, 26 de junio. Una de cada 200 personas es adicta a los estupefacientes, según el informe mundial presentado hoy en Nueva York por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), el cual destaca también el auge de las sustancias sintéticas y el aumento del consumo en países emergentes.


En total, 230 millones han usado drogas prohibidas alguna vez, mientras 27 millones –una de cada 200– son adictas.


Según pronostica el informe, a finales de este siglo el número de adictos podría elevarse a 300 millones.


El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, destacó que los crímenes relacionados con los estupefacientes amenazan los objetivos más importantes del planeta: garantizar un desarrollo global sostenible y luchar contra el hambre y la pobreza.


En declaraciones durante la presentación del documento ante la Asamblea General del organismo global, expresó: "No podemos permitirnos ceder terreno ante quienes se benefician de la anarquía y utilizan a los países como trampolines para suministrar drogas ilegales".


"Ninguna región, ninguna nación por poderosa que sea, quedará exenta de ello", comentó el director de la Unodc, Yuri Fedotov. "Las bandas internacionales actúan como empresas globales, mueven miles de millones de dólares y tienen enorme influencia en la política", apuntó.


Pero también son devastadoras las consecuencias directas por el consumo de drogas y sustancias permitidas. "Cada año mueren 200 mil personas a consecuencia del uso de estupefacientes ilícitos, por alcoholismo 2.3 millones y 5.1 millones por tabaquismo", subrayó.


A este órgano de la ONU le preocupa el aumento del consumo de drogas en países emergentes, como China. Pekín estima que un millón de chinos usan heroína, y la Unodc calcula la cifra de dependientes a los estupefacientes en 2.4 millones.


También se extiende el consumo por África central y occidental, así como por Afganistán e Irán, naciones que han dejado de ser únicamente productoras. "En muchos países los adictos a la heroína mueren en la calle", añadió Fedotov.


En Afganistán, el mayor productor de opio, la produción creció 61 por ciento, a 5 mil 800 toneladas en 2011, después de que una plaga destruyó casi la mitad de la cosecha el año anterior, lo cual encareció la droga no sólo en ese país, sino en todo el sureste asiático. En Myanmar el cultivo de opio se incrementó 14 por ciento.


Por otro lado, el informe destaca el auge de las drogas sintéticas, como las anfetaminas o el éxtasis, sobre todo en naciones como Estados Unidos. En estos casos "la tasa de mortalidad es superior a la de la heroína y la cocaína juntas", explicó Fedotov antes de la presentación del documento.


Aun así, el organismo internacional rechaza el debate sobre la posible legalización de las drogas prohibidas.


Dpa

Publicado enInternacional
Un pulso con la industria farmacéutica multinacional
Los recobros al Fosyga por medicamentos, entre el 2005 y el 2010, pasaron de 207 mil millones a 2,4 billones de pesos. Desde el año pasado salió a flote la forma como las EPS se lucran. El Fosyga les pagó casi un billón de pesos por más de 100 tipos de medicamentos incluidos en el POS, que debían cubrir estas*. Ocho de los 10 medicamentos más recobrados son biotecnológicos. Fármacos básicos que hacen parte del POS, como acetaminofén, diacepam, loratadina y omeprazol, negados en principio por las EPS, después eran recobrados al Fosyga, por lo cual las EPS recibieron $889.180 millones**. Con estos manejos no es posible un sistema de salud sin generar exclusiones e inequidades en el acceso a los medicamentos, con sus consecuencias de enfermedad y muerte para las personas.

Los genéricos no violan la propiedad intelectual y
nuestra obligación es garantizar  la seguridad de los
pacientes y no proteger intereses comerciales.

Vocero de la delegación de Unasur
en la Asamblea Mundial de la Salud. Mayo 2012

El asunto con las multinacionales en el recobro y la producción de medicamentos biotecnológicos es candente. En el país, están presentes de por medio inmensos recursos que pueden llegar a 1.000 millones de dólares por año. Por fortuna, sectores de la industria nacional de medicamentos, la Federación Médica Colombiana, organizaciones sociales y de pacientes, y sectores académicos levantan varias demandas en relación con el paciente y la salud: es primordial que los medicamentos biotecnológicos puedan ser producidos por más empresas, para terminar con el monopolio, bajar precios, y estimular el desarrollo científico e industrial del país, como una garantía en el avance del derecho a la salud en Colombia1. Sin embargo, varios intereses irrumpen en contravía.

Por una parte, las multinacionales farmacéuticas, a la par con algunos gremios médicos del país (sectores de la Academia Nacional de Medicina y de la Asociación Colombiana de Reumatología) que hacen lobby y propuestas técnicas para impedir que los medicamentos biotecnológicos2, una vez sus patentes expiren, puedan ser replicados con medicamentos genéricos (biosimilares3). Traen a cuento que la seguridad, la eficacia y la calidad de los medicamentos “deben primar sobre el estímulo a la competencia”.

En este discurso de calidad seduce a algunos médicos y pacientes, y “esconde el más crudo interés comercial de actores que sin moral desangraron el sistema de salud, vendieron sus productos a precios bastante superiores al precio internacional y se beneficiaron con las prácticas perversas que precipitaron la crisis que atraviesa la salud”, en palabras del doctor Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica Colombiana4. Mantener o poner trabas a la comercialización de biosimilares “ocasionará la fuga de cuantiosos recursos públicos”, dijo el senador Luis Carlos Avellaneda5. Un estudio de Fedesarrollo muestra que el 87 por ciento de los recobros realizados al Fosyga en 2009 correspondieron a medicamentos biotecnológicos que no cuentan con competencia en el país.

Ante la magnitud de los hechos y las presiones, en enero de este año el Ministerio de Salud y Seguridad Social presentó un borrador de decreto para reglamentar el régimen del registro sanitario de los medicamentos de origen biotecnológico6. El decreto permitiría que empresas nacionales puedan producir o importar este tipo de medicamentos y que haya competencia en el país. En la actualidad, las empresas multinacionales que imponen precios descomunales para el público que los necesita son las únicas que comercializan los medicamentos biotecnológicos. La deliberación y la sanción del proyecto están congeladas en el contexto del Tlc entre Colombia y Estados Unidos.

Aquel proyecto tiene componentes importantes de propiedad intelectual en el área de medicamentos. Con este aplazamiento en su aprobación, ¿volvieron a ganar el pulso en este tipo de decisiones las multinacionales de la industria farmacéutica? En el debate, el senador Robledo denunció que Colombia tiene “los medicamentos de marca (que venden las multinacionales) más caros de la región andina”7. En el caso de las drogas biotecnológicas, las diferencias de precios llegan a ser de 200, mil o más de 3.000 por ciento en comparación con países como Inglaterra y Estados Unidos. Por la vía actual de la firma del Tlc, Estados Unidos busca imponerle a Colombia el desmonte del incipiente régimen de control de precios de medicamentos, un control que establezca una normatividad de patentes para los productos biotecnológicos y de “segundo uso” (ver dos subtítulos adelante), y que extienda la protección de datos de los productos de las multinacionales farmacéuticas estadounidenses8. Con esta supresión, el Tlc le impide al país la reproducción de productos biotecnológicos y preserva el monopolio de las multinacionales.

Luto y lucro con los medicamentos a expensas de la salud de la gente


No uno sino múltiples los ejemplos para demostrar que hay un enorme lucro con los medicamentos en el país, tanto porque el monopolio de su producción lleva a imponer precios exagerados como por el mecanismo de recobro9 que le hacen las EPS al Fosyga. El recobro de los medicamentos los eleva a precios desmesurados. Es el caso de medicamentos para el tratamiento del cáncer: el trastuzumab resulta 150 por ciento más costoso que en Costa Rica, y el bortezomib, que, aunque en el mercado tiene un precio de $3.295, registra distintos valores de recobro por las EPS, llegando hasta $6.55710. El rituximab, que el país adquirió por US$3.500 la unidad, en Chile tiene un precio cercano a los US$2.000.

Al respecto, según el observatorio de medicamentos de la Federación Médica Colombiana, el sobreprecio calculado de este medicamento, con precios de referencia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios de 2011, alcanza la suma de $135.873 millones en el período 2008-2010 (las EPS privadas lo recobraron con sobrecostos de más de 70.000 millones pesos). Y constatamos un ejemplo más. El humira, para el tratamiento de la artritis reumatoidea, uno de los más recobrados al Fosyga y sin competidores en el mercado local, en cifras de un informe de Fedesarrollo se comercializa en Colombia 173 por ciento más caro que en el Reino Unido11. Además, como señala el profesor José López, del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia, sin cuestionar la eficacia o la seguridad de los siguientes fármacos, la introducción de la mayoría de nuevos remedios (en el POS) obedeció a criterios económicos y no a uno epidemiológico, como, por ejemplo, el bosentán (para hipertensión pulmonar) y el etanercept (producto de tercera línea para la artritis reumatoidea)12. Por consiguiente, dados sus altos precios, beneficiarán a algunos pacientes pero no a la mayoría.


Algo más: Tlc, patentes y propiedad intelectual


Las garantías para una producción exclusiva en los próximos 20 años, junto con los derechos de propiedad intelectual, fortalecen a las multinacionales de medicamentos y permiten el monopolio de su producción y comercialización, encareciendo sus precios. Veamos un ejemplo: un tratamiento anual para el sida con medicamentos antirretrovirales patentados puede costar hasta 30 veces más que un tratamiento con medicamentos genéricos (sobre los que ya no hay patentes). Mediante los tratados de libre comercio (Tlc), estas multinacionales buscan reforzar sus recursos de poder. Como emporios, pretenden ir más allá de los acuerdos en este tema, definidos en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a través de conseguir y establecer diferentes patentes por más de dos décadas.

Como ejemplos de lo anterior, tenemos los casos de unas patentes de segundo uso (es decir, cuando a un medicamento se le descubre otra propiedad farmacológica, puede obtener otro período de patente), patentes espurias (cuando hay cambios en la forma de presentación del medicamento, por ejemplo, de tableta a la de ampolla), la protección exclusiva de datos (las autoridades sanitarias nacionales no podrían sustentarse en un registro previo para aprobar un producto farmacéutico similar, durante cinco, ocho o 10 años) y el impedimento de importaciones paralelas13.

De este modo, con el Tlc se hace un ajuste de tuercas a la regulación de la producción de medicamentos que favorece a las industrias multinacionales, fortalece el monopolio y evita la competencia, con el resultado de imponer costos exagerados a los medicamentos, e impedir el desarrollo de procesos nacionales de investigación y tecnología para la producción de medicamentos según las necesidades de los contextos sociales y de salud específicos.

Hace falta que el país establezca una política nacional de medicamentos que: 1) estimule el uso de medicamentos esenciales14 y genéricos, en contra de los medicamentos de marca y superespecializados; 2) desarrolle una línea de investigación, ciencia y tecnología en medicamentos, que le permita a Colombia producir medicinas según sus propias necesidades, camino que han transitado países de la región como Cuba, Brasil, Argentina, y otros como Mozambique e India15 (ver recuadro: Ejemplos por seguir) que los tiene enfrentados con la industria multinacional farmacéutica –un anticancerígeno que Bayer vende por el equivalente a 4.000 euros por mes de tratamiento, la farmacéutica India Natco lo venderá por 134 euros–; y 3) una línea de educación que lleve tanto a los médicos como a los pacientes a comprender el valor de formular y demandar medicamentos esenciales y genéricos y no los de marca. Las Guías de Práctica Clínica, que aún no están desarrolladas en nuestro país, no constituyen un dispositivo de control adecuado.

*    Redacción salud. EPS ganaron casi un billón por drogas que no debían cobrar. Diario El Tiempo, edición 7 de mayo del 2011.
**    ídem.
1    Robledo, Jorge. Que cese el monopolio de los medicamentos biotecnológicos. Bogotá, 23 de febrero de 2012. http://www.moir.org.co/Que-cese-el-monopolio-de-los.html.
2    El borrador del decreto plantea que los medicamentos de origen biotecnológico son productos cuyo ingrediente farmacéutico activo se ha obtenido mediante el empleo de microorganismos o células vivas por la tecnología del ADN recombinante y/o técnicas de hibridoma, entre otros. Actualmente, un 20 por ciento de este tipo de fármacos está en el mercado, pero rápidamente puede llegar a ser el 50 por ciento debido a procesos de investigación clínica que se desarrollan (Centro de Información de Medicamentos de Cataluña). http://www.cedimcat.info/html/es/dir2471/doc26677.html).
3    Medicamentos biosimilares son aquellos productos medicinales de origen biotecnológico, similares a otros fármacos innovadores cuya patente ha expirado, producidos por un fabricante diferente (Centro de Información de Medicamentos de Cataluña).
4    http://www.observamed.org/.
5    http://www.luiscarlosavellaneda.com/home/index.php?option=com_content&view=article&id=185.
6    Decreto borrador “Por el cual se modifica parcialmente el Decreto 677 de 1995, se reglamenta el régimen del registro sanitario de los medicamentos de origen biológico para uso humano y se dictan otras disposiciones”.http://www.minproteccionsocial.gov.co/Normatividad/PROYECTO%20DECRETO%20BIOLOGICOS%20_BIOTECNOLOGICOS.pdf.
7    http://www.moir.org.co/Que-cese-el-monopolio-de-los.html.
8    Lara Rodrigo. El TLC y el sistema de salud. El Espectador, Edición 21 de febrero de 2012.
9    Los recobros son el dinero que el Sistema General de Seguridad Social en Salud les reembolsa a las EPS a través del Fosyga por la prestación de servicios por fuera del POS (NO POS) a sus afiliados, sean procedimientos asistenciales o medicamentos.
10    Rodríguez, Óscar. Política de seguridad social no toca fondo. UN Periódico, edición 139, noviembre de 2010.
11    Fedesarrollo. Pertinencia de incentivar la competencia en el mercado de medicamentos biotecnológicos en Colombia y su impacto sobre las finanzas del sector de la salud. Bogotá, 2012.
12    http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/los-medicamentos-inutiles-del-pos/index.html.
13    Torres- Tovar M. El impacto de los acuerdos de libre comercio sobre el derecho a la salud. Revista Cubana Salud Pública, vol. 32, número 3, septiembre de 2006.
14    La Organización Mundial de la Salud establece que los medicamentos esenciales son los que “cubren las necesidades de atención de salud prioritarias de la población. Su selección se hace atendiendo a la prevalencia de las enfermedades y a su seguridad, eficacia y costo-eficacia comparativa”.
    http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs325/es/index.html.
15    Durante los últimos seis años, la multinacional farmacéutica Novartis ha llevado a India ante los tribunales en varias ocasiones. La compañía ha atacado las leyes indias que permiten la producción de medicamentos genéricos y el caso ha llegado al Tribunal Supremo de India (fuente http://www.msf.es/stopnovartis/).



Recuadro 1

Política farmacéutica y desarrollo de una industria nacional de medicamentos


Colombia no cuenta con un adecuado desarrollo normativo ni institucional en materia farmacéutica para enfrentar el desafío de garantizar seguridad, eficacia y calidad de los medicamentos (fármaco-químicos y biotecnológicos) y acceso equitativo y pertinente a la población.

Tanto el decreto en debate como la generación de un documento Conpes de política farmacéutica en el que también está interesado el gobierno nacional. Deben ser instrumentos útiles para fortalecer la regulación estatal en materia de producción y venta de medicamentos; deben reconocer que estos bienes son de carácter público y componentes del derecho a la salud. Por tanto, están por encima los intereses de salud de la población y no los intereses de los mercaderes de la salud.

Un instrumento útil para avanzar en este camino es lograr que el decreto elimine la protección de la información (datos) para los medicamentos a los cuales se les vence el tiempo de patente. Si la eficacia de la molécula para tratar cierta enfermedad ya fue demostrada con estudios clínicos previos, la obligación de los fabricantes es probar que utilizan las técnicas adecuadas de manufactura y que su molécula es igual a la original, y no volver a realizar investigaciones de la efectividad clínica de la molécula, dado que cada estudio clínico puede costar más de un millón de dólares1.

A la vez, es necesario que la lista de medicamentos del POS saque un conjunto de éstos que son inútiles, por no constituir ni medicamentos esenciales ni tener referencia a las necesidades de salud de la gente de acuerdo al perfil epidemiológico2, y por desangrar las finanzas públicas del sistema de salud y aumentar los gastos de bolsillo de la gente.

En el país, los sectores favorables a la salud y las medicinas como bienes públicos y derechos debemos articular las demandas y las acciones, así como presionar al gobierno nacional para que, de un lado, sancione el decreto en su propuesta inicial, y además, avance en el establecimiento de una política para la salud de la gente y no para el lucro. Al parecer, se trata de una pelea de burro amarrado con tigre suelto, dado que las multinacionales son un actor muy potente que tal vez logró congelar la decisión contenida en el decreto. Por la vida de un sinnúmero de compatriotas, debemos ir en otra dirección.

1    Correa, Pablo. La guerra por los medicamentos biotecnológicos en Colombia. El Espectador, edición 12 de febrero de 2012.
2    López, JJ. Los medicamentos inútiles del POS. UN Periódico, edición febrero 11 de 2012.
    http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/los-medicamentos-inutiles-del-pos/index.html.


Recuadro 2

Ejemplos por seguir


Mozambique produce sus propios medicamentos antirretrovirales. Es el primer país de África en producirlos para frenar el virus del VIH que causa el sida. Un total de 10,6 millones de personas en el África subsahariana están en la necesidad de tratamiento antirretroviral, pero sólo el 37 por ciento en la actualidad puede acceder a él. Hará asociación con Brasil, país que ya transita por el camino de producir sus propios medicamentos para el tratamiento del sida.

Fuente: http://www.telegraph.co.uk/health/healthnews/8980651/Mozambique-to-produce-its-own-antiretroviral-drugs.html.



India desafía al gigante Bayer


Nexavar es un medicamento para el cáncer de riñón e hígado patentado por Bayer y ahora se comercializará por Natco Pharma con el nombre de Sorafenat. Este es un caso sin producción hasta ahora y que sienta precedentes en India, nación considerada como “la farmacia del mundo en desarrollo” por la producción de genéricos de calidad a bajo costo. De acuerdo a las leyes indias de patentes, esta medida tiene aplicación cuando un fármaco no está disponible para el público a “un precio accesible” después de tres años de otorgarle la patente (en este caso, fue en 2008). Para compensar los gastos de desarrollo, el fabricante del genérico tendrá que pagar regalías por el 6 por ciento de las ventas netas a Bayer, que seguirá con la patente.

Al respecto, Médicos Sin Fronteras asume que en el sistema actual las nuevas medicinas son patentadas y las compañías defienden agresivamente sus monopolios, a expensas de los pacientes que no pueden pagar tan altos precios. Es imperativo pasar a un sistema más equitativo en el cual las nuevas medicinas tengan varios productores que paguen regalías al dueño de la patente, para que recupere sus gastos de desarrollo del producto, pero también para que la gente del mundo en desarrollo tenga acceso a los medicamentos*.

*    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/12/actualidad/1331567998_292489.html.
Publicado enEdición 181
Jueves, 21 Junio 2012 16:31

La salud en la vitrina

La tecnología posibilitó muchos nuevos alimentos, materias primas orgánicas para la industria y la medicina; enfermedades antes incurables pudieron ser tratadas, diezmadas y erradicadas. Se atacaron las causas de taras y deficiencias genéticas; en los países desarrollados se mejoró la salud física pero los pobres siguen sufriendo y muriendo por dolencias de fácil curación (dengue, hambre), mientras en el Norte la gente se enferma por exceso de comida chatarra y por gaseosa.
 

El uso instrumental de las transnacionales de laboratorios farmacéuticos, plantas de agroquímicos, transgénicos, semillas, alimentos (Singenta, Monsanto, Dupont, Novartis, Adventis, Bayer-Basf, Agrobitech, Limagrain, Downchemical, Astrazeneca, etcétera), convirtió en tragedia para el planeta la utilización irracional de tales descubrimientos y creaciones, en pro de una minoría plutócrata del mundo desarrollado. Es un proceso contra la soberanía alimentaria y las posibilidades de autodesarrollo de los países empobrecidos, mientras intoxica a la humanidad, multiplica el cáncer, y destruye digestiva y cardiovascularmente al consumidor de alimentos y medicamentos.
 

Luego de adueñarse de los bancos genéticos, y robar y patentar el conocimiento aborigen de los cinco continentes, las transnacionales de la genética y la biotecnología (las ciencias, la ‘industria’ de la vida) del Norte asaltan la información genética, haciendo de la vida una simple mercancía, negando la producción en los países empobrecidos y la distribución a costos razonables de medios esenciales para tratar enfermedades letales (sida, hepatitis B, degenerativas como alzhaimer y parkinson).


La salud se promueve por doquier, creando dilemas entre sanos y enfermos, y pánico existencial, haciendo del ciudadano un hipocondríaco, para venderle medicamentos. Nadie está seguro de cuántas patologías padece, si tiene la talla o el peso perfectos, o un buen estado físico. Los negociantes quieren que el mundo ande enguantado y con tapabocas; que nadie salude de mano o de beso; que cada uno cargue agua y jabón para las manos; que estemos indagando en EPS, IPS y clínicas sobre cómo funciona cada órgano. Quieren convertirnos en maniáticos del aseo y los fármacos. A este paso, llevaremos una droguería en el bolsillo, haciendo el amor con medios cibernéticos, engendrando por inseminación artificial para no adquirir virus de pareja. Es como si la gripe aviar o porcina, y el VIH, fueran inventados para separar y aislar a la gente.


Se ofrecen elixires para la eterna juventud, medicamentos para cada dolencia, medios para la figura perfecta; la clínica que quita, pone, cambia o vende el órgano deseado, sin profundizar en las causas fisiológicas o sociales de las patologías. Y así con la mayoría de enfermedades: sólo son tratables metiendo antibióticos sintéticos, con quimioterapia o amputación de órganos, únicas opciones aceptadas como científicas, frente a terapias y disciplinas no occidentales. Asimismo, vitaminas, proteínas y minerales esenciales para la salud se pueden adquirir sólo con productos sintéticos de los elementos naturales, porque para los traficantes de la salud lo natural es deficiente, sucio e inocuo.


La medicina comercial no proviene de investigaciones científicas de las transnacionales de la farmacéutica y la tecnología clínica quirúrgica, desarrolladas en laboratorios de las metrópolis; resulta de expropiar saberes, especies, procedimientos multiculturales y pueblos del mundo durante años, que Occidente acumula aislando y sintetizando los componentes activos de las especies utilizadas. Las terapias o medicinas alternativas y tradicionales de la periferia también son objeto de expropiación transnacional, como en lo agroalimentario: aquí lo limpio, orgánico, natural, pasó a ser comercializado, patentado por las trans de la genética, la farmacéutica y la biotecnología.

 
Hablan de salud física, “mente sana en cuerpo sano”. Para la salud mental hay que obedecer los mandamientos de la religión del mercado, ser copia de estereotipos de gimnasio (violentos, ostentosos, superficiales, egoístas, indiferentes ante la tragedia humana), fabricados en la metrópolis por expertos de glamur, estética, moda; siempre enaltecidos. Todos debemos ser deportistas, bonitos y jóvenes para ser saludables.

 
Ninguna de las sociedades anteriores generó tantas enfermedades mentales, frustraciones, sufrimientos, incertidumbres, infelicidad para la humanidad, que el capitalismo, pues el consumismo es en sí una pandemia multisintomática que se interpreta como virtud: el egoísmo es autoestima; pasar sobre los demás, arrollándolos y destruyéndolos en busca de objetivos, pragmatismo; la psicopática avaricia capitalista le dicen éxito emprendedor; la depresión, la soledad (en medio de la multitud anónima), la angustia existencial, el alcoholismo, la drogadicción, producto de la dinámica, la violencia y la injusticia del capitalismo, son simples daños colaterales, como la destrucción de los ecosistemas, el hambre y la miseria.

 

Profesionales y capitalismo


 
Psiquiatras, psicólogos, sociólogos, sexólogos… con visión occidental) buscan explicar el comportamiento criminal y ‘anormal’ del individuo; devolver al redil capitalista al inadaptado, traumatizado, degenerado, demente, violador y abusador sexual, atracador, vendedor callejero de estupefacientes, sicario y secuestrador, rebeldes sociales. Se debate sobre la degradación de esta gente, que curiosamente es pobre. Diagnostican patologías que se tornan, según ellos, en taras genéticas no corregibles, haciendo de padres, hermanos, tíos, abuelos, amigos, vecinos, en potenciales criminales, insanos, y asimismo, a los pobres en culpables de su propia situación de violencia y abandono.
 

Esos profesionales no prescriben terapias ni medicamentos sociales para tratar los males, porque no les interesa profundizar en lo causal, ni en la responsabilidad estatal para prevenirlos y combatirlos. Al Estado y al capital privado no les importa la impunidad de los crímenes de lesa humanidad del gran capital nacional y transnacional, legal e ilegal, verdaderos genocidas (expoliadores, corruptos, pedófilos, misóginos); destructores de pueblos, culturas y vida, promotores y financiadores de las guerras: los genocidios; envenenadores de la humanidad. Lucrativo negocio capitalista es la guerra, y con ella la construcción de cárceles, útiles de control y represión que sólo ataca los efectos (como la medicina occidental) de su criminal modelo económico destructor de lo bello que hay en la naturaleza y la humanidad; cárceles adonde nunca llegan los más grandes criminales, que hacen las leyes que los protegen y condenan al inocente.


Toda deficiencia psicológica o mental del adaptado-alienado a esta sociedad se llena con consumismo, entretenimiento mediático, trabajo extenuante, droga (ahí están el fanatismo religioso, el deporte comercial), pero no todos acceden: los marginados no productores ni consumidores, prescindibles que nada poseen de lo que el capitalismo ofrece y define como bienestar de una sociedad físico-mentalmente enferma.


El espíritu violento, competitivo, del capitalismo obliga al individuo a buscar objetivos extremos, absurdos (el hombre más gordo, el que más come, la mujer más flaca, el más feo, la más bonita, la más baja, el más alto, el que conduce más rápido, el más rico, el más cruel, el más vendedor, quien más compra, el más criminal), casi siempre atentando contra su propia humanidad y la de los demás. Un estado patológico mental depresivo, obsesivo, que contagia a la sociedad, llevando al individuo a la esquizofrenia, el crimen o la total indiferencia de lo que pasa en el mundo y su propia vida, cuando se alcanzan o se pierden las metas, cuando se pierden la dignidad y la esperanza. Para los dueños del capital, todos existimos como competidores-consumidores. Para sobrevivir, el individuo debe destacarse en una actividad que ordene la sacrosanta iglesia del mercado.
 

En Colombia vivimos la deshumanización de la vida, propiciada por la avaricia del sector financiero que privatizó la salud y elevó los costos de los medicamentos como joyas preciosas; que impide que el pobre acceda a la salud, subsidiada, contributiva o prepagada; que lleva a la ignominia llamada paseo de la muerte, en que el paciente pobre recorre la ciudad por clínicas y hospitales, tras atención médica o medicamentos, muriendo con frecuencia en el intento. Tal hecho sintetiza la tragedia del pueblo.


Por la salud nos la jugamos, aunque los dueños de la medicina crean que la tenemos perdida. Para los sectores populares, la salud debe volver a ser pública y gratuita, como deben serlo la educación, derechos que debemos exigir del Estado. La salud debe ser dirigida, administrada, por la comunidad local y regional, con aporte nacional. Luchar por la salud popular es luchar por la vida; la soberanía alimentaria, presente y futuro de los nuestros; por la autonomía de una democracia popular capaz de investigar y producir medicinas gratuitas, acabando con el monopolio trasnacional de las farmacéuticas, respetando, promoviendo, el desarrollo de la medicina popular alternativa, acabando con la guerra y la injusticia social, generadoras del 90 por ciento de las enfermedades.

 
Ni las vacunas ni la propaganda de las farmacéuticas ni los programas mediáticos sobre salud pueden cambiar la condición de salud de la población. La mejor prevención está en una alimentación-nutrición sana y suficiente, adecuada a la edad y la actividad física, que incluye el bienestar emocional, mental y social; mejor dicho: la salud para el pueblo es la comida bien repartida, con educación, en una democracia participativa y decisoria.
Publicado enEdición 181
Bogotá se movió por la defensa de sus hospitales públicos
Con una convocatoria hecha por los trabajadores del sector de la salud –Salvo mi hospital– respaldada plenamente por la Secretaría Distrital del ramo, el 7 de junio salieron de nuevo a las calles de Bogotá miles de personas para exigir que los hospitales públicos sean preservados y para expresar nuevamente su rechazo a la Ley 100, responsable de la situación actual en que está sumida la salud y los hospitales públicos.
 
De esta movilización se deben resaltar dos hechos. De un lado, que la sociedad se movilice en defensa y recuperación de lo público, entendiendo que los hospitales son un patrimonio colectivo que hay que preservar, y que no se puede permitir que sean destruidos por los intereses privados. El segundo, como un hecho inédito en la ciudad y el país, la declaración expresa del alcalde Gustavo Petro y del Secretario de Salud, Guillermo Jaramillo, solicitándole a la Corte Constitucional que declare el estado inconstitucional de cosas en materia de salud, que permita acabar con la Ley 100 y establezca un sistema que efectivamente garantice éste preciado derecho.
 
Como la primera autoridad de la urbe lo planteó, es necesario continuar con las marchas. Sin lugar a dudas, la única posibilidad para que no se pierda el patrimonio histórico de la red hospitalaria pública, para que se reabra el Hospital San Juan de Dios (San Juan de Todos/as) y para que haya un nuevo sistema de salud en Colombia, se requiere sostener y ampliar la movilización social por este importante y fundamental derecho, tanto en Bogotá como en el conjunto del país.
 

“Solicitud respetuosa a la Corte Constitucional para que salga en defensa de la Constitución […] del derecho de los humildes a vivir […] del derecho del pueblo a cambiar un modelo de salud absolutamente ineficaz, inequitativo, que ya ha demostrado su colapso”.

 





 






"Que se entienda bien claro: hoy, los 22 gerentes de la Red Hospitalaria pública no son sólo contadores, administradores sino además activistas por el derecho a la salud pública en la ciudad de Bogotá".










“Un objetivo: la Bogotá popular se levanta pacíficamente para no dejar perder sus hospitales, para reabrir el que nos robaron –el San Juan de Dios–, y para cambiarle a toda Colombia el modelo de salud de los mercaderes e instaurar el modelo de la salud del Derecho”.













“Una marcha blanca permanente hasta que cambie el modelo de salud en Colombia, hasta que las EPS paguen los 251 mil millones de pesos que le deben a la red pública de la ciudad, hasta que se abra el Hospital San Juan de Dios, hasta que se dignifique la relación laboral de los trabajadores de la salud; hasta que el derecho a la salud sea una realidad para el bebé, para la niña popular, para el niño, para el vendedor ambulante”.
 


 

Publicado enEdición 181
Uruguay, en el camino de la legalización
El gobierno uruguayo decidió ayer legalizar la marihuana para combatir el narcotráfico y alejar a los usuarios de las bocas de expendio de pasta base de cocaína. Por este motivo enviará al Parlamento un proyecto de ley que otorga al Estado el monopolio de la producción, distribución y venta del cannabis. “La prohibición crea a la sociedad uruguaya más problemas que la droga misma, algo que vemos en países cercanos y no tanto”, observó el ministro de Defensa uruguayo, Eleuterio Fernández Huidobro, en una conferencia de prensa en la que también se anunciaron otras medidas tendientes a mejorar la convivencia social y la seguridad ciudadana. De esta forma, Uruguay podría convertirse en el primer país de América en legalizar la marihuana con fines que exceden lo terapéutico, como ocurre en Canadá y en varios estados norteamericanos.


“Tuvimos en cuenta los tratados internacionales, las relaciones con países vecinos y los problemas diplomáticos para dar un paso de esta naturaleza. Para que el país no se convierta en un centro de fabricación de drogas es que planteamos tener el control total sobre la producción. Al menos hasta que se legalice en otros países, algo por lo que vamos a luchar en América latina”, prometió Huidobro, bastón en mano y acompañado por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi; su par de Desarrollo Social, Daniel Olesker, y el secretario de la Presidencia, Alberto Breccia.


Según informaron los ministros, en Uruguay 300 mil personas declararon haber probado marihuana al menos una vez, es decir, el 10 por ciento de la población. La mitad de estos usuarios fuman entre uno y dos porros diarios. “Por la venta ilegal de esta droga se recaudan 75 millones de dólares anuales. Esa plata se lava a través de servicios financieros y va a parar a los bancos. Esta combinación trágica de corrupción está afectando a gran escala a México, Honduras, Guatemala y ahora a Ecuador y a Brasil. No queremos que nos pase lo mismo”, aseguró Huidobro.


El ministro de Defensa explicó que la iniciativa del Ejecutivo se asemeja a la propuesta de legalización que estuvo muy cerca de aprobarse en el estado de California. “El Estado va a tener un control estricto de la producción agrícola para que no haya contrabando”, dijo el ministro, quien no confirmó la versión lanzada el día anterior de que habrá que anotarse en un registro para poder comprar. Tampoco mencionó la cantidad que podría comprarse, ya que había trascendido que serían 40 dosis por mes, ni la inclusión de un impuesto en la venta destinado a los tratamientos.


“Estas medidas apuntan a tratar el consumo problemático de sustancias. Es un objetivo mundialmente conocido el de separar la marihuana de otras drogas y tiene buenos efectos. Nuestra tesis de la legalización es que vaya acompañada de una regulación pública de los mercados. La separación de mercados es una clave”, dijo el ministro de Desarrollo Social. Según explicó Olesker, se busca preservar al usuario de marihuana de entrar en contacto con los vendedores y por ende de la ofertas de sustancias como la cocaína o la pasta base, conocida como “paco” en Argentina.


El proyecto será enviado al Parlamento, donde ya existen otras iniciativas que despenalizan el autocultivo de marihuana e incluso plantean la posibilidad de clubes de cultivos, a cargo de usuarios. Sin embargo, ayer los ministros presentes advirtieron que lo que se busca es una solución estatal, al menos hasta que cambie el panorama regional. “La Cancillería va a tomar este tema y va a impulsarlo en América latina para ponerle fin a una política que inició (el presidente Richard) Nixon en 1971 y que solo benefició al narcotráfico”, dijo el ministro Huidobro.


En lo que concierne a la lucha contra el tráfico de pasta base, el plan incluye el fortalecimiento investigativo a través de “dispositivos especializados en el narcomenudeo”, aseguró Eduardo “El Bicho” Bonomi, funcionario de confianza de Mujica. “También vamos a abrir un nuevo laboratorio para análisis de drogas. Hoy la pasta base nos da que es clorhidrato de cocaína, pero en otro análisis se probó la presencia de talio, un metal pesado usado para fabricar veneno para ratas. La pasta base viene con elementos más perjudiciales que la propia droga”, dijo este ministro.


El rebaje de la pasta base o de la cocaína, en caso de ser perjudicial para la salud, será tomado como agravante a la hora de imponer penas que irían de 4 a 15 años de prisión. “También habrá un agravamiento de las penas en caso de corrupción policial”, comentó Bonomi, quien recordó que las fuerzas recibieron aumentos de salario y mejoras de equipamiento y tecnología. “Queremos atacar el tráfico y reducir el consumo de pasta base, que es la sustancia ilegal menos consumida. Además no es droga, se trata de un veneno. Y está científicamente comprobado”, agregó Huidobro.


El ministro de Desarrollo Social no se refirió a las versiones sobre la internación coactiva de los usuarios de pasta base, algo que desaconsejan los especialistas de la Junta Nacional de Drogas de Uruguay. En cambio, enumeró una serie de medidas para un abordaje integral de los usuarios de distintas sustancias. “En total van a trabajar en esto 1970 personas: 520 en unidades de proximidad y de urgencia, 780 en centros de día, 120 con las personas privadas de libertad y 550 con internados en plazas médicas.” Luego se refirió a las críticas opositoras por la supuesta ambigüedad de luchar contra el tabaquismo y producir marihuana.


“Es una barbaridad, la separación de mercados es una clave para que funcione la atención de usuarios problemáticos”, contestó Olesker, luego de que varios diputados de la oposición plantearon vía Twitter su oposición a la legalización, antes de su anuncio formal. “Es una tomadura de pelo”, dijo Javier García, del Partido Blanco. El colorado Pedro Bordaberry señaló: “Lo que más preocupa es que uno estaba esperando medidas para combatir la inseguridad”. Otros diputados plantearon que la iniciativa no hará bajar el consumo de pasta base sino que lo elevará.

Ante este previsible revuelo, el secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, hizo un pedido, “un ruego casi”, al terminar su exposición: “No banalicemos la discusión. Escuchemos, analicemos, discutamos y estudiemos. Es una buena oportunidad de dar una discusión profunda sobre estos temas en la sociedad uruguaya”.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Publicado enInternacional
Viernes, 01 Junio 2012 06:30

¿Enfermedad o delito?

¿Enfermedad o delito?
El ex ministro de Justicia y Derechos Humanos y actual senador de la Nación, Aníbal Fernández, llevó al encuentro de Ginebra la posición del Estado Argentino: la despenalización del consumo individual de sustancias psicoactivas, cuestión que presentó como Proyecto de despenalización en el Senado de la Nación.


Es una decisión de enorme valentía intelectual que se constituye en el punto de partida para abrir la discusión y la acción de un verdadero plan estratégico para la prevención y atención primaria en salud respecto del gravísimo problema del consumo.


Se trata de un problema de salud psicosocial, inmerso en la marginalidad y la exclusión de las capas más vulnerables –los más jóvenes– y extendida hacia otros sectores sociales. Forma parte de una profunda crisis axiológica y una patología emergente donde lo social es parte de la clínica individual, familiar y colectiva. En cambio, el tráfico y la venta son un problema penal.


Los funcionarios de la Sedronar de las últimas décadas han fracasado pues han sido el instrumento de una política del modelo del unilateralismo hegemónico y de la guerra contra las drogas, sin autonomía política, empeorando el grave problema del consumo. La locura consiste en hacer siempre lo mismo y esperar un resultado distinto. No producir un cambio de paradigma atenta contra el sentido común y es sencillamente un disparate ante tan grave problema social. La designación de Rafael Bielsa es la esperanza cierta de un cambio de paradigma que se concrete de manera eficaz en el desarrollo de las políticas públicas de promoción de la salud, prevención primaria del consumo y abuso de sustancias.


Las políticas oficiales –policiales– de lucha contra las drogas en América latina reflejadas en la penalización del consumo, la llamada guerra contra las drogas, las penas sin delito, la penalización y el castigo de la enfermedad han fracasado. Más aún, potenciaron un dispositivo de criminalización secundaria fundado en el encierro, con prácticas y saberes médicos funcionales a un modelo de conservación y perpetuación de la violencia.


Para la psiquiatría moderna –las neurociencias– no hay más sujeto individual y colectivo, sólo mediadores químicos e imágenes, y como tratamiento, medicación y encierro.


¿No hay más preguntas sobre las condiciones generadoras de la violencia, sobre el consumo, las formas de dependencia y pérdida de autonomía?


Dice M. Ponty: “Para conocer y juzgar una sociedad es preciso llegar hasta su sustancia profunda, el lazo humano del cual está hecha y que depende sin duda de las relaciones jurídicas, pero también de las formas de trabajo, de la manera de amar, de vivir y de morir”.


¿Es que al mercado no le importa un sujeto autónomo y autolegislador? No, no le importa.


Más aún, lo produce y lo construye para el mero consumo; la violencia se ha convertido en una técnica puramente racional, y el eterno retorno del discurso de la guerra, la búsqueda desesperada del enemigo que siempre es el más débil y el más vulnerable.


Todo el dispositivo de criminalización primaria fundado en la Ley 23.737 transforma a la agencia penal en un instrumento de altísima selectividad sobre los sectores juveniles más vulnerables y promueve un derecho penal selectivo.


El discurso de las políticas criminalizantes es el de la guerra contra las drogas, del que resulta la criminalización de la pobreza y el conflicto social, y el joven excluido como drogadicto –delincuente, peligroso– fundado en etiquetamientos y concepciones claramente racistas y discriminatorias.


¿Es posible entender que si la violencia juvenil es un problema de la salud pública en América latina, y si la OPS ha planteado como una prioridad en las políticas de salud el lenguaje de prevención y promoción de la salud, éstos estén ausentes y que el conflicto social que padecen millones de jóvenes excluidos tenga sólo como respuesta políticas de persecución policial y encierro?


La Ley 23.737 impone la pena de seis años de prisión a quien tenga estupefacientes, y a 15 años de aprobada la ley el consumo se incrementó, el narcotráfico corrompe policías y gobiernos, para asegurar el lavado de activos financieros que surgen del negocio del narcotráfico.


En la Argentina hace ya varias décadas el poder concentrado trafica influencias, corrompe la vida democrática construyendo poder mafioso y la representación política pierde autonomía. En tanto, en Uruguay no se penaliza la tenencia de droga para consumo personal; en Brasil se aprueba una ley que elimina la privación de la libertad para los consumidores y aumenta la persecución y el castigo para el narcotráfico.


Es decir que mientras Brasil y Uruguay diferencian en su legislación claramente entre enfermedad y delito, aquí, en la Argentina, castigamos y penalizamos la enfermedad profundizando el sentimiento de inseguridad e incertidumbre de miles de jóvenes que en tiempos de sida y exclusión circulan entre policías y jueces, sin futuro y sin destino.


Lo primero que debería decir es que el discurso oficial no acepta el fracaso de las políticas que incrementan de modo sistemático; la violencia institucional y las experiencias concentratarias promueven las tecnologías de la mano dura y la idea de la prevención general absoluta como una nueva racionalidad del fundamentalismo del mercado.


Destruido el Estado de Derecho con el terrorismo de Estado y después el Estado de Bienestar con las políticas neoliberales, el Estado, que en la Argentina era un factor de inclusión y progreso social, se transformó por el contrario en un factor de exclusión y discriminación. Se trata de tener en cuenta el primer párrafo del artículo 19 de la Constitución nacional, que consagra el más importante de los límites materiales que impone la Carta Magna a la injerencia coercitiva del Estado. Es decir: el Estado no puede establecer una moral, debe garantizar el ámbito de libertad individual y las penas no pueden caer sobre actos que son ejercicio de esa libertad individual. “De cara a los adolescentes o jóvenes con problemas de conducta, frecuentemente afectados por vivencias de exclusión y estimulados por fantasías autodestructivas, obligarlos a una terapia con el telón de fondo de la cárcel parece una tentativa más del prohibicionismo destinadas al fracaso.” (Luis Niño, Encrucijadas - UBA).


Es claro que la ley 23.737 es inconstitucional pues rompe con el principio de lesividad. El bien jurídico afectado es la “seguridad nacional” y constituye un “peligro social”, construcción ideológica paradigmática del terrorismo de Estado y del Estado autoritario que produce la idea de tutela para confiscar el conflicto y seleccionar a la víctima más débil del sistema, joven, excluido y enfermo.


La llamada guerra contra las drogas como parte de las políticas de mano dura necesita difundir el miedo y el pánico como gran argumento de las políticas de seguridad y control social. Pánico y miedo son las categorías del poder hegemónico que ha pasado de la guerra fría al frío cálculo de un nuevo fascismo para administrar y dominar el espacio urbano, la ciudad, donde funcionan sus negocios. Ante la magnitud del problema del consumo, síntoma psicosocial de tres décadas de devastación social, la emergencia es un eufemismo que encubre la catástrofe social y el drama de miles de jóvenes sin proyecto.


Propuesta:


1. Políticas keynesianas en salud, gran inversión en recursos económicos y recursos humanos.

2. No esperar la demanda, atender la necesidad.

3. Políticas de Estado de promoción, formación de la salud, prevención y asistencia.

4. Políticas en salud, con políticas sociales integradas de carácter interdisciplinario, interinstitucional e intersectorial.

5. Instalación de las políticas y los recursos humanos y económicos en el territorio, en el lugar donde anida el conflicto. Atender la necesidad: el equipo de salud psicosocial debe estar en la escuela, en el barrio, en las poblaciones precarias, en los clubes y en todo lugar donde esté planteada la necesidad de atención y prevención.

6. El cambio de paradigma de una política asistencial que siempre llega tarde a una política de atención de la necesidad con fuerte participación comunitaria y actores sociales concretos, movimientos sociales, clubes, sociedades de fomento, organizaciones barriales, ong y la escuela como un lugar central en la construcción de valores y de jóvenes liderazgos para un proceso de cambio social.

7. Concentrar el plan en trastornos y conflictos sociales combinados que se producen en un mismo espacio, fortaleciendo recursos y objetivos: drogas, violencia social e interpersonal, sobre todo en los jóvenes, armas, violencia de género, embarazos adolescentes y sexualidad en tiempos del sida, el deporte, sobre todo el fútbol, como herramienta de promoción de la salud y prevención de la violencia, políticas focalizadas en los jóvenes varones que son en un 95 por ciento los actores de delitos, violencia personal y de género, una audaz política de reparación de daño para afrontar la epidemia de consumo de “paco” en las poblaciones de jóvenes excluidos y marginales.


Por  Luis Ohman, Médico Psiquiatra. Egresado de la Escuela de Salud Pública. Presidente del Capítulo de Criminología y Psiquiatría de APSA.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Publicado enInternacional
Viernes, 18 Mayo 2012 16:14

Cuídate, compa

Cuídate, compa

Abanico de opiniones nutricionales

Por Eneko Landaburo


La mayoría de la población se alimenta bajo la influencia de la tradición familiar, la educación escolar, los impulsos inconscientes y la publicidad de la industria alimentaria.

Si mejoramos nuestra alimentación, mejorará el funcionamiento de nuestro cuerpo (mente incluida). Esto hará menos probable el enfermar y favorecerá la decisión del instinto de conservación de curarnos.

Hay opiniones muy diversas que critican la alimentación actual. Voy a presentarte algunas de ellas y además a darte pistas para que conozcas con detalle sus propuestas.

Medicina convencional: En 1985, los 12 gobiernos europeos, asustados por el aumento del cáncer y queriendo encontrar su relación con la forma de alimentarnos, pusieron en marcha el programa Europa contra el cáncer, que recomienda aumentar el consumo de verduras y frutas frescas, comer a menudo cereales integrales y limitar el de alimentos ricos en grasas (sobre todo de origen animal). Llama la atención el hecho de que nuestros abuelos comían carne una o dos veces por semana, mientras que en la actualidad se consume diariamente, lo que contribuye al aumento del cáncer.

Macrobiótica. Basándose en la filosofía oriental del yin-yang, propone un tipo de dieta en la cual el 50 por ciento sea cereal integral; el 30, verdura cocida, y el resto pequeñas cantidades de carne, pescado, huevos y frutas, evitando azúcares refinados, leche y derivados. Hace hincapié en que los alimentos sean biológicos (que en su producción y conservación no entren productos químicos).

Alternativa vegetariana. Nos advierte que nuestro aparato digestivo no está preparado para el consumo de carne y pescado. Es una intuición antiquísima de la que ya hablaba el filósofo Pitágoras (siglo VI a.C.), a quien siguieron Sócrates, Platón, Ovidio y Plutarco. Posteriormente, personajes como Leonardo da Vinci, Einstein y Gandhi defendieron la idea vegetariana.

Corriente vegana. No sólo rechaza la carne y el pescado sino también los lácteos, los huevos y la miel. Afirma que podemos estar bien alimentados sin necesidad de explotar a los animales. Acepta alimentos vegetales cocinados, como verduras, cereales y legumbres.

Tienen información impresionante sobre las torturas que aplicamos los humanos a los animales en la explotación ganadera, la experimentación, la industria de la piel, la lana, etcétera.

Instintoterapia. Plantea que sólo nuestro instinto sabe qué necesitamos comer, en qué cantidad y cuándo, pero que esto sólo funciona con los alimentos originales que nos preparó la naturaleza durante siglos. Por tanto, rechaza todos los alimentos transformados por la mano humana en formas diversas: por selección artificial de plantas (como los cereales), por el calor (lo cocinado), mecánicamente (prensado, triturado, mezclado), químicamente (abonos, insecticidas y aditivos), y últimamente por la manipulación genética. Propone, entonces, consumir solamente alimentos crudos de producción biológica, incluyendo carne, pescado, huevos y miel, quedando excluida la leche y sus derivados.
Crudivorismo. Nos llama la atención al afirmar cómo el fuego estropea la calidad de los alimentos, perdiendo vitaminas, minerales y enzimas. Llegan a la conclusión de que la alimentación adecuada para el ser humano es a base de alimentos vegetales que puedan ser consumidos sin tratar con fuego. Hay crudívoros que aceptan crudos la leche, el huevo y la miel. Y están los veganos, que se alimentan solamente de frutas, verduras, semillas oleaginosas (nuez, avellana, almendra, coco, pepita de girasol, etcétera), leguminosas tiernas y semillas germinadas.

Para saber más:

Aguilar Miguel. La dieta vegetariana, Temas de Hoy, Madrid, 1995.
Ans, Marc. El crudivorismo puede salvar tu vida, autor-editor, Barcelona, 1985.
Burger, Guy-Claude, Apuntes de instintoterapia, Sumendi, Bilbao, 1975.
Casado, José Manuel. Las frutas, nuestro alimento ideal, Higea, Madrid, 1994.
Casado, Natividad. Recetas sanas para vivir Feliz, Higea, Madrid, 1995 (crudas y veganas).
Masson, Robert. Mitos y falsedades de los regímenes clásicos y de las dietéticas naturales, Paidotribo, Barcelona, 1996.
Matix, José. Nutrición para educadores, Díaz de Santos, Madrid, 1995.
Susman, Vic. La alternativa vegetariana, RBA, Barcelona, 1993.
Via Dalla, Gudrum. El arte de la cocina cruda, Ibis, Sant Boi de Llobregat, 1995.




Función exponencial*


Por Mario Mejía Gutiérrez

Introducción. Los mass media acostumbran darnos noticias numéricas. Cuando te digan que algo creció al 7 por ciento (por ejemplo), tal vez te están disfrazando una mala noticia. El crecimiento es un dogma (sobre todo si es económico) que alcanza el pináculo si es ‘sostenido’. Entendamos que lo de sostenido implica un ritmo compuesto, es decir, exponencial, calculable aritméticamente mediante logaritmos.

Las aritméticas les causan pavor a algunos, tanto que a veces se escoge carrera universitaria por su contenido aritmético o de física. Frecuente en los casos de bilogía y humanidades.

Pero hoy día es imposible escapar a la función exponencial, como lo enfatiza en un video el profesor Albert Bartlet, emérito del departamento de Física de la Universidad de Colorado. Veamos algunas cifras. Cada duplicación implica una cantidad mayor a toda la suma de las anteriores.

1. Ritmos. Se repetirá todo el año que la economía del país creció al 3, al 5 o al 7 por ciento; y cada cifra superior causa mayor júbilo. Crecer al 7 por ciento significa duplicarse en 10 años; al 5 son 14 años; al 3 son 25 años. Pero los políticos y sus agentes de los mass media te ocultan que para esos crecimientos hubo que consumir recursos. Con la ‘buena’ noticia te tapan la mala y te manipulan. Los crecimientos expresados en porcentajes son anestésicos.

También pueden darse los datos en exponenciales múltiples. Si te dicen que el consumo creció al 7 por ciento anual, preocúpate, porque a la vez ha crecido la población de consumidores, también exponencialmente. Si yo consumo al ritmo creciente de 7 por ciento anual, en 70 años consumiré 128 veces más.

2. Población. En julio 7 de 1986 se calculó que en la Tierra habitaban 5.000 millones de personas. Supongamos que los adelantos en calidad de vida permitirían crecer al 1,7 por ciento anual, ritmo aparentemente aceptable. Si hubiera sido así, la población se hubiera duplicado en 41 años, en 600 años habría una persona por metro cuadrado; y en 1.800 años la masa humana pesaría tanto como la Tierra misma. Pero se han dado ritmos más lentos y eventos retardantes.

3. Excretas. Si las excretas de una comunidad crecen al 2 por ciento anual, en 70 años se necesitarán facilidades sanitarias 35 veces mayores. El dato lo deben conocer bien las municipalidades, especialmente cuando la violencia en los campos desplaza masas de población a las ciudades. ¿El caso fue previsto en la “ley de víctimas”?
4. Ajedrez. El inventor del ajedrez le pidió a su rey como premio un grano de trigo que se duplicaría por cada casilla del tablero: 263 granos; Algo así como 400 veces la producción mundial en 1990. El rey estaría pagándole todavía.

5. Ahorros. Si usted colocara un peso al 7 por ciento de interés compuesto, en 300 años sus descendientes podrían cobrar 1,7 billones. Pero si dejan la platica en depósito, seguirán ganando $2,38 por segundo. Tengamos cuidado con la plata que nos prestan a interés, aunque digan que a interés simple: paguémosla cuanto antes.

Si los indios que vendieron a Manhattan por US$24 en 1626 los hubieran colocado al 6 por ciento compuesto, en 2010 hubieran podido comprar a Nueva York entera.

6. Los recursos del planeta Tierra. Supongamos que hasta el momento la Humanidad ha consumido ‘sólo’ la mitad de los recursos del planeta.

Pongamos una botella como ejemplo. En la hora cero ponemos en la botella unas bacterias que dupliquen su espacio cada minuto a partir de un 0,8 por ciento, que apenas ocupen el 1,6 de la botella en el primer minuto. Ocuparan 3,2 por ciento en el minuto 2; y en el minuto 59 apenas habrán llenado el 50 por ciento de la botella. Pero en el minuto 60 la habrán llenado toda. Entonces, en el minuto 60 conseguimos tres botellas (planetas) más, es decir, cuadruplicamos los recursos iniciales, pero esas tres botellas más se demorarán únicamente dos minutos en estar llenas también.

7. Por la libertad, la democracia y los derechos humanos. Frecuentemente los países industrializados invaden a países productores de petróleo, invocando la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Esta operación es clara en el caso de los países árabes de Oriente Medio y África. Cuando se complete esta tarea, le tocará a Sudamérica, aunque no sea árabe. Los países industrializados son ávidos de energía. El consumo de petróleo en Estados Unidos creció al 7 por ciento anual entre 1880 y 1970. A partir de marzo 18 de 1976, las importaciones de petróleo a ese país empezaron a superar la producción de ese mismo país.
Cueste lo que cueste toca multiplicar los Urrás, Quimbos, Sogamosos, Agrocombustibles, aunque haya que atropellar derechos humanos, o invocar libertad y democracia, desarrollo y prosperidad.

8. Preguntas.

8.1. ¿En qué sentido orientar la educación? ¿Hacia más crecimiento, más desarrollo?

8.2. ¿Todo lo resuelve el esquema de tecnología más voluntad política?

8.3. ¿Realmente el sistema alopático de salud resuelve los problemas de salud?

8.4. ¿Al servicio de quién están los mass media? ¿Quiénes son los dueños de éstos?

8.5. ¿Se puede meter a la cárcel a una transnacional?

8.6. ¿Qué democracia apoyar: representativa, participativa, parlamentaria, constitucional, restringida? ¿Otras formas?

8.7. ¿Qué consecuencias te ha traído expresar tu opinión? ¿Te ha tocado vivir en un sistema de no ver, no oír, no hablar, no me dí cuenta?

8.8. ¿Qué es el dinero? ¿Cómo funciona?

8.9. ¿Cuál es el objeto de las religiones?

9. Conclusión. Los ejemplos de crecimiento exponencial son infinitos, así como las preguntas vivenciales. Haga usted, si le place, algunos ejercicios al respecto.

* Notas de una tertulia dirigida por el Ing. Miguel Vera en abril de 2012, en Cali.

Abril de 2012
Publicado enEdición 180