Hallan cuatro tipos de cáncer de mama genéticamente determinados
Washington, 24 de septiembre. Una investigación publicada en la revista Nature encontró cuatro tipos de cáncer de mama genéticamente determinados y a partir de ellos identificó cambios en los genes que derivan en múltiples variantes de la enfermedad.


El estudio, presentado en el más reciente número de Nature, realizado en el contexto del Atlas del Genoma del Cáncer, abre expectativas de nuevos tratamientos con medicamentos ya aprobados para tumores malignos que afectan otras partes del cuerpo, así como medicación más específica para alteraciones genéticas, que no se ha recetado.


El trabajo, en que participaron los doctores Charles Perou y Matthew Ellis, mostró que en un cáncer de seno no muy común las células basales forman un andamiaje en los ductos de leche y que éste tiene similitudes con el de ovario.


“La comparación de tumores de mama tipo basal con alto grado de suero con los de ovario mostró muchos atributos moleculares comunes, indicando una etiología (causas de la enfermedad) relacionada y posibilidades terapéuticas similares”, señalaron Perou y Ellis.


Otros dos tipos de cáncer de seno –los que están presentes en el mayor número de casos– se desarrollan en las llamadas células luminales, que recubren los ductos de leche.


En esos casos las proteínas presentes atrapan la hormona conocida como estrógeno, que propicia el crecimiento de los tumores.


El estudio, que analizó los genomas de 825 tumores de pacientes de cáncer de mama, dividió esos dos tipos del padecimiento en luminal A y luminal B, por lo que el tratamiento sería específico para cada uno.


La investigación, en la que participaron científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Investigación Nacional del Genoma Humano, comprobó que ciertas mutaciones se han asociado al cáncer luminal, por lo que aparecieron como la causa real de la enfermedad, sin serlo.


El cuarto tipo de cáncer identificado en la investigación es el denominado HER2-enriquecido, que ocasiona la presencia anormal de copias del gen HER2 causante del crecimiento errático de las células cancerígenas.


“Los similitudes moleculares de uno de los principales subtipos de cáncer de mama encontrados en el de ovario permiten comparar mejor los tratamientos entre estos dos”, según el doctor Harold Varmus, director del NCI, que ha financiado parte de la investigación.


“Este tesoro de informaciones genéticas será examinado en detalle para identificar cómo podemos utilizarlas de manera funcional y clínica”, precisó Varmus en un comunicado.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican cerca de 1.3 millones de nuevos casos de cánceres de mama en el mundo, que provocan 450 mil muertes.


En una mayoría de casos se trata de tumores esporádicos sin antecedentes genéticos familiares. El factor hereditario es causante de alrededor de 20 por ciento de los casos.


El cáncer de mama es el más frecuente entre mujeres. Los hombres también pueden padecerlo, pero representan menos de uno por ciento del total.


Notimex y Afp

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Sábado, 22 Septiembre 2012 07:27

Ratas, cáncer y políticas transgénicas

Ratas, cáncer y políticas transgénicas
Nuevas evidencias científicas de investigadores en Francia muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos, estudios realizados por el doctor Andrés Carrasco y científicos en Argentina.


Aunque informes sobre el glifosato y estudios anteriores sobre transgénicos mostraban evidencias de problemas serios a la salud y al ambiente, el gobierno mexicano autorizó en 2012 más de mil 800 hectáreas de plantaciones a campo abierto de maíz manipulado genéticamente, la mayoría con el mismo gen de Monsanto (603) que provocó cáncer en ratas en los experimentos franceses. 


En el estudio realizado por CRIIGEN (Comité de investigación y de información independiente sobre genética, por sus siglas en francés), Universidad de Caen, Francia, se alimentaron durante dos años a 200 ratas, dividas en 10 grupos, con diferentes raciones. Unas con maíz transgénico NK603, resistente a glifosato pero sin aplicarlo, otras con el mismo maíz transgénico con glifosato, y otras con glifosato disuelto en el agua que bebieron, además de un grupo de control que no recibió ninguno de los elementos anteriores. Las ratas alimentadas con maíz transgénico murieron prematuramente y tuvieron una frecuencia de tumores de 60-70 por ciento contra 20-30 por ciento en el grupo de control.


Gilles Eric Seralini, director de CRIIGEN, señaló que es un estudio único en el mundo, porque todas las pruebas que han conducido las empresas no superan los tres meses, mientras que este experimento abarcó todo el periodo de vida esperado de las ratas. Justamente, un elemento significativo es que la mayoría de los problemas aparecieron a partir del cuarto mes, por lo que Seralini afirmó que el tiempo elegido para otros experimentos fue intencionalmente corto para evitar la mayoría de los síntomas.


Varios “científicos” que funcionan como cobertura de la industria de los transgénicos –vinculados o financiados directa o indirectamente por ésta– atacan los estudios del CRIIGEN, señalando supuestas inconsistencias, como que también el grupo de control desarrolló tumores. Pero esto es lógico, porque se usaron ratas que tienen tendencia a expresar tumores y nunca se permite que vivan tanto tiempo. El dato significativo es la enorme diferencia de porcentajes. Además de tumores, los grupos de ratas expuestas a transgénicos y glifosato presentaron problemas serios renales y en el hígado.


El gobierno francés, frente a los resultados de los experimentos, decidió abrir un periodo de verificación de los estudios. De confirmarse su toxicidad podrían definir que se prohibiera cualquier importación y su uso incluso como forraje. Plantar maíz transgénico no está permitido en ese país, justamente por estudios anteriores sobre la posible toxicidad e impactos ambientales del maíz NK603 y Mon810 de Monsanto. En lugar del apuro con que algunos biotecnólogos –incluso en México– tratan de defenestrar los experimentos, la actitud coherente y responsable sería verificar este estudio y realizar otros, ya que los transgénicos que están en el mercado se aprobaron basados casi al 100 por ciento en datos entregados por las propias empresas que los venden.

Siendo México centro de origen del maíz y además el país con mayor consumo humano de maíz en el mundo, lo lógico sería que primara el principio de precaución estrictamente, tanto por los riesgos a la salud humana como por los impactos sobre la biodiversidad y los múltiples significados que el maíz tiene en México para sus culturas y su población.


Sin embargo, pese a que la comisión de bioseguridad en México (CIBIOGEM) ha recibido numerosos, extensos y sólidos argumentos científicos y técnicos para no permitir la siembra –ni experimental, ni piloto y mucho menos comercial– de maíz transgénico, los ha ignorado todos intencionalmente, colocando en riesgo los intereses de la población para favorecer exclusivamente los de Monsanto, la trasnacional que controla más de 85 por ciento de las semillas transgénicas en el mundo.


El acuerdo para asegurarle a Monsanto sus intereses contra la población de México y contra su principal patrimonio genético alimentario, lo aseguró Bruno Ferrari, actualmente secretario de Economía, pero antes funcionario de Monsanto. En 2009, Ferrari, entonces director de ProMéxico, concertó una reunión entre Felipe Calderón y el director ejecutivo de Monsanto, en el Foro Económico Mundial de Davos. Volviendo de esa reunión, el gobierno anunció que rompería la moratoria que existía desde 1999 contra la plantación de maíz transgénico, aunque ninguna de las razones que los expertos expusieron para fundamentar y decretar la moratoria hubiesen cambiado. Al contrario, con el paso de los años, empeoraron las condicionantes de riesgo que fundamentaron la moratoria contra la siembra de maíz transgénico en 1999.


Los transgénicos usan muchos más tóxicos y producen menos que las semillas híbridas, además de la multitud de riesgos e impactos a la salud y al ambiente que crecen todo el tiempo, ya que las plantas se vuelven resistentes y hay que usar compuestos cada vez más tóxicos.


Hay 10 mil años de trabajo campesino y décadas de investigación agrícola pública en semillas no transgénicas que enorgullecen y sobradamente bastan para cubrir las necesidades de toda la población en México. Permitir la liberación de transgénicos en el país es un acto de extrema irresponsabilidad y un crimen histórico.


*investigadora del Grupo ETC

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Francia pedirá prohibir en Europa los transgénicos agrícolas
Dijon, 20 de septiembre. Francia pedirá la prohibición en Europa de los transgénicos agrícolas si se confirma que son peligrosos para la salud, anunció el jueves en Dijon el primer ministro francés Jean-Marc Ayrault.


“La publicación de un estudio por investigadores franceses, que pone seriamente en cuestión la inocuidad a largo plazo del maíz transgénico NK603, llevó a someter este asunto a la Agencia de Seguridad Sanitaria y a la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos”, dijo Ayrault en un discurso pronunciado en Dijon.


“Pedí un procedimiento rápido, de algunas semanas, que permitirá verificar la validez científica de ese estudio”, agregó el jefe de gobierno francés.


“Si los resultados son concluyentes, Stephane Le Foll (ministro francés de Agricultura) defenderá en Europa la prohibición de esos organismos genéticamente modificados”, aseguró Ayrault. El estudio francés publicado el miércoles, que asegura que las ratas alimentadas con maíz transgénico sufren cáncer y mueren antes, reactivó la polémica sobre esas semillas.


Los universitarios franceses analizaron durante dos años los efectos en 200 ratas del maíz transgénico NK603 y del herbicida Roundup, el más utilizado en el mundo, productos de Monsanto.


Los resultados demostraron que en los roedores alimentados con transgénicos aparecen tumores hasta 600 días antes que en las ratas indicador (no alimentadas con transgénicos), mientras en el caso de las hembras aparecen una media de 94 días antes.


La Comisión Europea pidió el miércoles a su agencia responsable de la seguridad de los alimentos que examine los resultados del estudio para “sacar conclusiones”.


En Bruselas, el eurodiputado francés Jose Bové, de Los Verdes, una de las figuras emblemáticas de la lucha contra los transgénicos, pidió la suspensión “inmediata” de las autorizaciones de cultivo de esos productos.


Por otro lado, la eurodiputada y ex ministra de Medio Ambiente francesa Corinne Lepage denunció en entrevista que los productores de transgénicos hacen lo posible para que no haya estudios sobre los efectos en la salud de esos organismos genéticamente modificados.


“Es indignante darse cuenta de la incapacidad de los políticos para responder a una pregunta sencilla: ¿los transgénicos son un problema para la salud humana? Hay una pugna para que no haya estudios”, aseguró Lepage tras la publicación del estudio que alerta de la toxicidad del maíz de la multinacional Monsanto.


“Las empresas que producen transgénicos son responsables de si su producto es tóxico, excepto en un caso: si el estado de los conocimientos (científicos) no permite saber si hay un problema. De esta manera su objetivo es esquivar el problema y evitar que haya estudios”, aseguró la ex ministra.


Hasta ahora las empresas habían limitado los estudios a los efectos durante 90 días, pero el estudio francés, dirigido por un profesor de la Universidad de Caen, se basó en una observación a más largo plazo y llegó a la conclusión de que las ratas alimentadas con maíz transgénico sufren cáncer y mueren antes.


“El estudio es único porque se hizo durante dos años; incluye más de cien parámetros distintos, con un análisis de todos los tumores encontrados (en las ratas). Todo esto no se había hecho antes”, explicó Lepage.


“Creo que en el caso de este maíz (NK603) sería indispensable aplicar una cláusula para regular su consumo y su importación. Para el resto (de transgénicos) es indispensable hacer estudios como el francés y aplicar medidas transitorias (a la espera de los resultados)”, explica Lepage.


Afp
 

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Causa cáncer en ratas maíz transgénico de Monsanto
Londres, 19 de septiembre. Las ratas alimentadas durante toda su vida con maíz transgénico de Monsanto o expuestas mediante el consumo de agua a su fertilizante más vendido, Roundup, sufrieron tumores y daños múltiples en sus órganos, según un estudio francés publicado este miércoles, el cual generó duras críticas de expertos independientes.


Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen, y colegas, dijeron que las ratas alimentadas con una dieta que contenía NK63, variedad de semillas modificadas genéticamente para tolerar las dosis de Roundup, o a las que se dio agua que contenía ese químico, permitido en Estados Unidos, murieron antes que las que siguieron una dieta normal.


Expertos que no participaron en el estudio se mostraron altamente escépticos sobre sus métodos y hallazgos, y algunos acusaron a los científicos franceses de embarcarse en una “salida estadística”.


Los animales bajo dieta genéticamente modificada sufrieron tumores mamarios, así como daños severos en hígados y riñones. El estudio fue publicado en la revista Food and Chemical Toxicology y presentado en una conferencia de prensa en Londres.


Los investigadores dijeron que 50 por ciento de los machos y 70 de las hembras murieron de forma prematura, frente a sólo 30 y 20 por ciento en el grupo de control.


Son productos seguros, alega la compañía


Monsanto no estuvo disponible de inmediato para realizar comentarios; sin embargo, anteriormente había dicho que que sus productos son seguros y que no hay evidencias creíbles de riesgos para la salud de los humanos o animales derivados del consumo de cultivos transgénicos.


Los transgénicos son muy poco populares en Europa y muchos otros países, pero dominan los cultivos claves de Estados Unidos luego de que Monsanto introdujo en 1996 soya genéticamente modificada para tolerar su fertilizante Roundup.


Los especialistas a los que periodistas pidieron que revisen el artículo advirtieron tener mucho cuidado al sacar conclusiones de la investigación.


Tom Sanders, jefe de la división de investigación de ciencias nutricionales del Colegio Real de Londres, señaló que el equipo de Seralini no había proporcionado ningún dato sobre qué cantidad de alimento recibieron las ratas o cuáles eran sus tasas de crecimiento.


“Estas ratas son muy propensas a los tumores mamarios, particularmente cuando no se le restringe la ingesta de alimentos”, indicó en un comentario enviado por correo electrónico.


“Los métodos estadísticos no son convencionales y las probabilidades no están ajustadas a comparaciones múltiples. No hay un plan de análisis de los datos claramente definido y parecería que los autores se han embarcado en una salida estadística.”


Mark Tester, profesor de la Universidad de Adelaide, en Australia, dijo que los resultados del estudio generaban la duda de por qué ninguna investigación anterior había despertado preocupaciones similares.


“Si los efectos son tan graves como se propone y si el trabajo es realmente relevante para los humanos, ¿por qué los estadunidenses no están cayendo como moscas? Los transgénicos han estado en la cadena alimenticia durante más de una década allí, y la longevidad sigue aumentando inexorablemente”, indicó en un comentario enviado por correo electrónico.


Mientras quienes respaldan los cultivos transgénicos dicen que estudios anteriores han demostrado abrumadoramente su seguridad, los críticos argumentan que la información disponible sobre los efectos a largo plazo aún es limitada, ya que los cultivos han estado en el mercado sólo por alrededor de 15 años.


Seralini informó que parte de un equipo expresó temores sobre la seguridad basándose en un estudio en ratas de menor duración publicado en diciembre de 2009 en una revista científica, pero éste lleva las cosas un paso más allá, al seguir a los animales a lo largo de su ciclo vital, de dos años.


Cree que sus estudios más recientes en ratas aportan un punto de vista más realista y mejor documentado sobre los riesgos de los ensayos de alimentación durante 90 días que forman la base de las aprobaciones de cultivos modificados, ya que tres meses es sólo el equivalente de la primera fase de la edad adulta en ratas.


El francés José Bove, vicepresidente de la comisión de agricultura del Parlamento Europeo y conocido opositor de los transgénicos, pidió la suspensión inmediata de todas las cosechas y autorizaciones de importaciones de cultivos genéticamente modificados en la Unión Europea (UE).


El estudio probablemente también generará roces en Estados Unidos, donde quienes se oponen a los transgénicos luchan en California por lograr que se retiren todos los alimentos genéticamente modificados de la cadena alimenticia.


Reuters

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Domingo, 09 Septiembre 2012 06:12

Marihuana a la carta

Frente al canal Oude Zijds, en la zona roja de Amsterdam, hay un pequeño coffeeshop llamado Green House, a metros de la populosa Damstraat. Pasa desapercibido entre los negocios porque de lejos sólo se ve una lona verde, que a diario resguarda a cientos de fumadores de marihuana y hachís. Está prohibido publicitar en las marquesinas de estos lugares. En la entrada, Sherdar, el encargado de seguridad, pide documentos a cada rato para evitar que entre alguien menor de edad. “También vigilo que no vengan dealers de drogas duras. Si hay una razzia y alguien descarta un gramo de cocaína, nos clausuran”, dice. Y más reglas: nada de alcohol ni cigarrillos adentro. Sólo se tolera, por una larga tradición local, armar porros con tabaco: “Pero mejor si los fuman fuera”, sugiere Sherdar.


El local se divide en dos barras. La primera ofrece café, té, jugos, licuados y bebidas; la segunda, tan o más concurrida, tiene una carta de variedades de cannabis, semillas y un microscopio para ver la cantidad y calidad de resina en la marihuana, pequeñas gotas blancas o ámbar que garantizan el efecto certero. “Por ahora nadie se quejó”, asegura Patrick, uno de los pocos holandeses detrás del mostrador. La ecuación precio-calidad, agrega, hace que Green House sea tan concurrido. El local fue abierto en 1997, pero conserva el espíritu de los coffeeshops pioneros, hoy orientados al turismo, como Bulldog, el primero en tener licencia, en 1975.


Lo que todos tienen en común es lo fácil que se entabla charla entre desconocidos. Es lo que ocurre en la última mañana de agosto, entre un inglés y una sudafricana trenzados en una discusión sobre cómo fumar hachís. El primero insiste en la extendida tradición de picar esa especie de dura plastilina marrón, producto de la resina de las flores de marihuana, y mezclarla con tabaco. “Hay que ir tostando el cigarrillo con el fuego hasta que pierda sabor a tabaco y después mezclarlo”, indica. Ella ríe. “¿Y para qué? Yo lo fumo puro en pipa”, retruca.


Cerca, en otra mesa sobre la vereda, dos amigas que se reencontraron tras cinco años le cuentan a este cronista que eligieron Amsterdam porque está a medio camino entre Suecia e Italia, donde viven. “Pasamos a fumar un porro antes de ir a almorzar”, dice Anna, la sueca, de treinta y pico de años. Su amiga, Samanta, pasa los 50 y duda de que la marihuana sea una droga. “Para mí, es sólo una planta”, dice. Media hora después, Anna entra a preguntar si se puede comer. “Tienen brownies”, le avisa a Samanta, quien aceptar gustosa hasta que oye toda la oración: “Brownies con marihuana”.


En el fondo de Green House, media docena de jóvenes polacos mira con atención el catálogo con las variedades de marihuana y hachís. Uno de ellos se encarga de comprar la variedad más cara y solicitada de este co-ffeeshop, bautizada Super Lemon Haze. Es una cepa sativa, es decir, con efecto psicoactivo y ganó dos copas cannábicas holandesas. El gramo cuesta 14 euros y 50 centavos. Otro pide Cheese, una flor de cepa índica, con efecto narcótico y relajante. El grupo se reúne luego a un costado del canal para oler lo que compraron. Están excitados como si hubieran robado un banco.


Patrick suele atender cliente grandes, como un ruso que llevó cuarenta paquetes, alrededor de 200 semillas. “Los que compran grande también vienen de Bielorrusia, Ucrania, Turquía, Egipto, Emiratos Arabes, Dubai. Países donde te cortan las manos por tener porro”, dice Julián, un muchacho argentino que trabaja hace un año en Green House. Su padre, cuenta, vino a visitarlo, pero no quiso entrar. “Y eso que una vez vinieron las amigas de la novia de él, se quedaron toda la tarde fumando y la pasaron bomba”, asegura.


Buenos modales


Raquel atiende la barra con la celeridad que exigen las bocas resecas y pide a los clientes que guarden sus paquetes de cigarrillos. Desde hace dos años, dice la joven andaluza, no sólo está prohibido fumar tabaco dentro de los coffeeshops, también exhibir las cajetillas. “Por eso ponemos esos frascos con sustituto de tabaco, son hierbas sin nicotina para mezclar con marihuana”, explica. Esta prohibición y la del alcohol en 2007 beneficiaron la convivencia y las finanzas de los 600 coffeeshops que hay en Holanda.


Según comenta el encargado de seguridad, cuando se vendía alcohol solía haber algunas peleas “de borrachos” dentro del local y se cerraba a las tres de la mañana, ahora a la una. “Igual, la gente cuando fuma marihuana toma menos alcohol”, aclara Sherdar, un luchador profesional al que le cae como un retiro este trabajo, después de participar de la seguridad de recitales y discotecas. A sus padres, ambos turcos, no les gustaba que trabajara en un coffeeshop porque creían que era un lugar peligroso. “Los traje, les mostré lo pacífico que es, el ambiente amigable y lo entendieron”, asegura.


La prohibición de fumar tabaco resultó beneficiosa y saludable, concluye el gerente de éste y los otros tres coffeeshops que posee Green House, porque los clientes fuman más marihuana pura. “Y aquellos que no soportan el humo del tabaco ahora se quedan a tomar algo, antes sólo compraban porro y se iban”, explica Joachim Helms. Hoy se anima a dar su apellido, dice, porque por primera vez en quince años en esta empresa, dedicada también a la investigación en salud y el desarrollo de nuevas semillas, logró una estabilidad legal ante las autoridades. “Igual no te la hacen fácil.”


Otra de las reglas es no utilizar celulares y va por cuenta de la casa. “La gente atiende y habla en voz alta, como si estuviera en un concierto. Además queremos evitar que llamen a dealers de drogas duras”, dice Helms. Tampoco son bien vistas las cámaras, por los famosos. En el fondo del local, encima de unas máquinas para comprar sedas, encendedores y cigarrillos, se exhiben fotos, con consentimiento, de músicos y actores conocidos, norteamericanos en su mayoría: Burt Reynolds, Rihana, Paris Hilton, Eminem, Woody Harrelson, Wesley Snipes, George Clinton, Santana, Lenny Kravitz, Kevin Spacey, entre otros.


¿Si alguien se marea por la baja en el nivel de glucosa que produce la marihuana? “Agua con azúcar o una cucharada de miel”, dice Kate, la joven polaca que acompaña a Raquel en la barra. “No pasa seguido, pero pasa. A veces se ponen pálidos porque se asustan, es un feo momento”, admite. Pero lo que menos le gusta es limpiar los bongs, unas pipas con agua de 50 centímetros para fumar cannabis o hachís. “Tienen un olor inmundo”, cuenta. Para usarlas hay que dejar una seña de 10 euros. Son de vidrio.


Back Doors


En Holanda es tolerada la venta de marihuana y semillas, pero sigue siendo ilegal producir ambas. “El cannabis cae del cielo”, bromea Helms. Los coffeeshops pueden tener hasta 500 gramos de estas drogas y sólo pueden vender cinco a cada persona por día. En las décadas de los ’80 y ’90 eran pequeños cultivadores los que traían las flores cosechadas en jardines de invierno, como se obtienen los tomates, arvejas y flores en Holanda. Pero el panorama cambió por la persecución del actual gobierno conservador a estos productores, lo que derivó en la carterización del cultivo. Además, se prohibirá la entrada de extranjeros a los coffeeshops a partir del próximo año, como ya ocurre en tres ciudades del sur del país (ver aparte).


“Hoy nos interesa mucho el modelo de los clubes sociales de cannabis en España porque los usuarios obtienen marihuana de una producción legal, algo lógico, no como ocurre acá”, dice Arjan Roskam, el dueño de Green House, también conocido como el “Rey de la marihuana”. Otra costumbre prohibida es la de comprar esquejes para el cultivar, como sucede en Austria, por ejemplo, donde se ofrecen en las tiendas temáticas o growshops, pero el comprador debe firmar un declaración en la que jura que no hará florar la planta. En Inglaterra pasa algo similar: es legal comprar semillas de marihuana, pero está prohibido germinarlas.


El cambio de proveedores de marihuana en los últimos años también trajo aparejadas las quejas de los habitués como Steve, un “refugiado cannábico” de Estados Unidos. “La yerba viene muy húmeda y la cosechan antes de tiempo. A los cultivadores grandes sólo les interesa hacer plata”, dice este cartero jubilado, sentado bajo la lona de Green House, mientras atardece sobre el canal Oude Zijds. “Me fui en 1998, cuando ya estaba rondando la posibilidad de que George Bush fuera presidente, ya entonces me olía mal. Me arrestaron tres veces por fumar y no quería hacerme pasar por paciente para conseguir marihuana medicinal en California”, cuenta.


Al lado de Steve está Charles, un inversor neoyorquino que vino de vacaciones. Ambos aseguran que la marihuana en Estados Unidos es mejor que en Holanda. “Si conocés a un buen dealer conseguís el gramo a 15 dólares, más barato que acá”, dice Charles. “La mayor parte de nuestra yerba crece al aire libre, no bajo lámparas como en Europa. Acá la marihuana es de la ciencia, allá es de la madre naturaleza”, compara Steve y luego se deleita recordando los años ’70, cuando fumaba lo que se importaba desde México, Colombia y Tailandia.


A Steve le preocupa la iniciativa gubernamental de prohibir que los extranjeros asistan a los coffeeshop. “Hace casi 40 años que se puede fumar yerba acá libremente y todos saben que sirvió para bajar rotundamente la cantidad de gente que se pinchaba heroína. No entiendo por qué van a volver a atrás”, dice. De todas formas, agrega, si la medida avanza, a él no lo va a afectar. “Es que no voy a vivir acá si eso pasa”, dice, mientras arma un porro y busca a una de las mozas para pedirle otra taza de café.
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Miércoles, 29 Agosto 2012 06:21

La epidemia de obesidad

La epidemia de obesidad
De los 7000 millones de habitantes del planeta, 1500 millones tenían en el 2008, sobrepeso. 500 millones de ellos eran obesos.


Para el 2015 se pronostica que habrá 2300 millones de adultos con sobrepeso, y entre ellos 700 millones con obesidad.


Entre las consecuencias directas para la salud se hallan el aumento entre otros de los riesgos de diabetes, la hipertensión, el colesterol y enfermedades cardiovasculares y cardiometabólicas. Asimismo, la obesidad incide en enfermedades dermatológicas, gastrointestinales, osteoarticulares y un amplio espectro.


Se calcula que la obesidad y el sobrepeso causan 2,6 millones de muertes anuales.


Entre las causas fundamentales del aumento de la obesidad se halla la ingestión de alimentos con altas calorías, exceso de sal y especialmente grasas ultrasaturadas, las “transfat”. Asimismo, la suplantación de las dietas tradicionales, por el avance sobre ellas de las fast food y el estilo de vida sedentario que engloba entre otras expresiones largas horas diarias de TV.


Estados Unidos es uno de los países más afectados. El 36 por ciento de los adultos, uno de cada tres, y el 17 por ciento de los niños son obesos.


La obesidad subió del 30,5 por ciento de la población adulta en el 2000 al 33,7 por ciento en el 2008 y al 37,5 por ciento en el 2010. Se estima que hay 78 millones de personas obesas. En el 2030, el 42 por ciento de los adultos podría ser obeso.


Se estima que en total el 70 por ciento de los adultos tiene sobrepeso u obesidad. Entre los niños y jóvenes de 2 a 19 años, la cifra es el 32 por ciento.


Los costos de atención médica que paga la sociedad entera por la obesidad son elevadísimos. Según un estudio reciente de Cornell University (marzo, 2012), significan 190.000 millones de dólares por año, más que el 20 por ciento de todo el gasto del país en salud. Un estudio similar de la Clínica Mayo encontró que los costos de la obesidad superan actualmente los que paga EE.UU. por el tabaquismo.


La obesidad es mucho mayor en las áreas más pobres. En el Bronx, el 70 por ciento de los adultos tiene sobrepeso y uno de cada tres es obeso. En Staten Island el 62 por ciento de los adultos tiene sobrepeso. En Brooklyn es el 60 por ciento. En Los Angeles, en las áreas latinas las cifras son muy graves. En la ciudad de South Gate, el 51,3 por ciento es obeso. Los niveles de obesidad van en las ciudades aledañas de 42 a 51 por ciento. Una pediatra que trabaja en esas zonas, Tigner-WSeekes, dice que el problema se repite en los vecindarios con bajos ingresos: “Los niños obesos son los mismos en cualquier parte del condado. Provienen de hogares con poca educación, bajos ingresos y sus padres también son obesos porque no comen correctamente. Muchos de los padres no tienen secundaria y sus hijos son adictos a juegos electrónicos. En muchas ocasiones la comida preferida de los niños son ‘Jung food’ y soda, y no hacen ningún tipo de ejercicio. Esta combinación es muy mala y puede ser letal”.


La campaña intensiva del marketing del fast food sobre los sectores de bajos ingresos, y su oferta de comida barata, crearon un mercado cautivo en dichos sectores.


Michelle Obama lanzó una campaña de gran cobertura contra la obesidad infantil. Entre otros aspectos propuso hacer saludable el menú financiado por el mismo gobierno, que se sirve a los niños en escuelas públicas. Los niños que lo reciben han aumentado fuertemente por la expansión de la pobreza por la crisis económica 2008/9. El lobby alimentario presionó muy duro en el Congreso para que el menú no se cambiara.


El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quiere reducir el consumo de bebidas gaseosas. Ha propuesto prohibir que se vendan bebidas azucaradas en botella o vasos más grandes de 16 onzas (casi medio litro) en restaurantes, cines, eventos deportivos y en las máquinas que dispensan gaseosas en diferentes establecimientos de venta de comida rápida.


Ha despertado una muy fuerte resistencia de las grandes empresas de estos rubros y las cadenas de cine. En una de las mayores, con miles de salas, la bebida gaseosa de menor tamaño disponible es de 32 onzas (casi un litro). Los salubristas apoyan masivamente la iniciativa pero los intereses económicos lesionados han lanzado una gran campaña contra ella, en nombre de la libertad. Pueden verse actualmente en las marquesinas de Broadway carteles luminosos que dicen: “Diga no a la prohibición de Nueva York”.


Los estudios han demostrado que cuanto más cerca están las máquinas expendedoras de “alimentos basura” de las escuelas, más sube la obesidad. Algunos municipios han reglamentado que deben estar a gran distancia de ellas.


La obesidad se da también en altas dosis en otros países desarrollados y afecta a América latina.


México es un caso emblemático aunque está creciendo también en otros países. La Secretaría de Salud estima que son obesos, o con sobrepeso, el 70 por ciento de la población. Un cuarto son niños de entre 5 y 12 años. Las encuestas indican una negación del tema. Solo el 15 por ciento de los padres reconoce que sus hijos sufren del problema.


¿Puede combatirse la obesidad? En valiente iniciativa la Organización Panamericana de la Salud convocó en su oportunidad a la gran industria alimentaria proponiéndole convertir a la región en zona libre de grasas ultra saturadas. Recomienda, asimismo, prohibir la publicidad a menores, favorecer el consumo de verduras y frutas, dando acceso a ellas a la población desfavorecida, crear muchos más espacios para hacer actividad física y aumentarla en las escuelas.


La gran lucha de las ONG americanas contra el consumo de cigarrillos, que tuvo pasos culminantes como el arreglo de 1998 que obligó a las empresas de tabaco a cortar su marketing, logró reducir a la mitad el número de consumidores respecto a 1960. Mostró cómo una sociedad civil organizada puede enfrentar los grandes intereses económicos.


Está planteada una pelea similar. En los debates públicos, que se están dando en el marco del Consejo de Salud de Nueva York sobre las gaseosas, señala Michael Jacobson, líder de una ONG prosalud, que las empresas de bebidas deberían estar avergonzadas de “retratar una iniciativa de salud vital, como un asalto sobre los consumidores tratando de distraer del problema real”.


El tema de combatir la epidemia universal de obesidad, que afecta especialmente a los pobres, por lo pronto logrando que coman saludable, forma parte de una problemática más amplia, las relaciones entre ética y economía.


En un agudo libro sobre la moral y los mercados, Lo que el dinero no puede comprar (2012), Michel Sanel (Harvard) se pregunta hasta dónde se puede seguir legitimando en razones de mercado, evidentes violaciones morales. Entre otros hechos recientes plantea “si puede seguir Massachusetts con la propuesta de vender nombres para sus parques, o si las ciudades con dificultades económicas pueden poner avisos en sus autos de policía”.


Pregunta: “¿Queremos una sociedad donde todo pueda estar a la venta?, ¿o hay ciertos bienes morales y cívicos que no deben depender de los mercados, y el dinero no debe poder comprarlos?”.



Por Bernardo Kliksberg. Las obras más recientes del autor son los best sellers Primero la gente (con Amartya Sen), Escándalos Eticos, y Emprendedurismo Social (Editorial Temas).

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Domingo, 26 Agosto 2012 06:44

El poder de la carne

El poder de la carne
La trama nos sitúa a mediados de 1901 en las calles de Creve Coeur en Saint Louis, Missouri (Estados Unidos), donde Mr. John Francis Queeny funda una pequeña empresa a la que bautiza con el apellido de su esposa, Monsanto, dedicada a comercializar sacarina. En seguida cosecha éxitos, el primero la venta de dicho edulcorante a la empresa Coca-Cola, y luego van llegando otros como la fabricación del plaguicida DDT –ya retirado de los mercados– o el Agente Naranja, un herbicida utilizado en la guerra del Vietnam. En este capítulo bélico participa también en el desarrollo de las primeras bombas atómicas; sintetiza la hormona de crecimiento bovina y, en 1982 sobresale de nuevo como pionera de la tecnología de las semillas transgénicas de las que hoy controla 80 por ciento del mercado. Entre ellas destaca la soya transgénica, en realidad, una apropiación indebida de la semilla natural de la soya, que la patenta agregándole un gen procedente de una batería que hace a la planta resistente a un herbicida, del que Monsanto era lógicamente también el propietario: el glifosato.


Con algunas triquiñuelas de política comercial en el guión y con los despachos donde se tiene que velar por la salud de las personas y del planeta mirando a otro lado, Monsanto consigue hacer de la soya transgénica el producto estrella de finales del siglo XX, incorporada a los piensos que alimentan la ganadería estabulada del mundo. Es un negocio de dimensiones formidables para quienes venden la soya como grano, y para quienes como Monsanto ganan en la venta de la semilla y de su herbicida asociado.


Desde su aparición en escena, la soya transgénica provoca el robo de tierras agrícolas más suculento de la historia que se explicará en los libros de historia y en los manuales de criminología. Con guante blanco usando recursos administrativos de titulación de propiedades o con violencia pura y dura –son muchos los casos de desalojo violento, con muertes de campesinas y campesinos–, millones de pequeñas fincas campesinas han sido suprimidas del mapa a favor de la soya que consume la ganadería europea o china (y poco a poco también los automóviles que caminan con biodiesel). Tenemos aquí una explicación a la actual subida de precios de los cereales, alimentos básicos para el mundo.


Hasta la fecha el saqueo ha afectado a países de la América del Sur; África está en el punto de mira. Sólo en Argentina más de la mitad de su tierra fértil se dedica a la soya. Y en Paraguay, país de pequeñas dimensiones, de momento 10 por ciento es soya, pero supone, sólo en concepto de royalties, 30 millones de dólares anuales, libres de impuestos, para Monsanto.

Pero claro, no todo puede resultar tan fácil. La gente afectada se organiza y levanta la voz ante tamaña injusticia: ¡la soya es responsable de la pobreza campesina!; no hay evidencias que aseguren que consumir grano transgénico no es perjudicial para la salud; el uso masivo del glifosato rociando los campos está provocando muchas enfermedades en la población local; la biodiversidad cultivada y la salvaje desaparece rápidamente; y por último, explotar así a los suelos agrícolas les genera a éstos una perdida de nutrientes, de fertilidad, que nadie repone. Y el drama llega a momentos álgidos.


Algunos gobiernos cercanos a las realidades sociales ponen pequeñas y tímidas trabas a la expansión de estos agronegocios, como fue el caso de la presidencia de Fernando Lugo en Paraguay hasta hace apenas un mes. La empresa multinacional, desde Estados Unidos, no acepta intromisiones en sus negocios y enterada de las limitaciones que allí se establecen, dicta algunas instrucciones que la prensa y las organizaciones de empresarios agrícolas locales llevan a la perfección y sin discreción, no es necesario. Mientras se lanza una campaña desmedida contra la institución gubernamental que decidió bloquear la introducción de nuevos transgénicos en Paraguay, tiene lugar una masacre en tierras en litigio por la soya con 17 personas muertas, que acaba de desestabilizar a un gobierno frágil.


Así son ahora los golpes de estado, Paraguay y Honduras, elegantemente disfrazados de democracia. Dos pequeños países señalados como una advertencia para quienes no estén dispuesto a hacer del extractivismo y expolio del planeta –sea soya para hacer carne, sea palma aceitera, sea minería– un torrente de beneficios para las corporaciones, que como en las películas, ya controlan el mundo.


Es curioso, mientras aquí en Europa la actividad agraria ha quedado reducida a casi nada –poco importante económicamente hablando, con muy pocas gentes practicándola de forma profesional y su recurso principal, la tierra, se regala al mejor de los bandidos (pienso en la posible instalación de Eurovegas en Barcelona)– en otros países es sin lugar a dudas el mayor de los poderes fácticos. Pero ambas realidades, el desprecio y el fervor, están tremendamente conectadas. Para que el negocio de producir y vender soya funcione –la soya-connection– se necesitan tierras arrasadas de monocultivos en los países del Sur y tierras arrasadas de hormigón en los países del Norte.


Gustavo Duch Guillot, autor de Lo que hay que tragar. Coordinador de la revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y cultura

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La Alcaldía Mayor de Bogotá acaba de anunciar la creación de Centros de Atención Médica para Adictos a las Drogas (CAMAD), como estrategia para reducir el crimen y el microtráfico en la capital. Es decir, la idea tiene, en primer lugar, una motivación en las estrategias de seguridad ciudadana. No obstante, gran parte de las respuestas críticas a la medida, más que el enfoque de seguridad, han retomado el tema de las políticas sobre el uso de drogas. Y ahí radica uno de los primeros problemas que debe enfrentar la administración de Petro: la medida, sin lugar a dudas, tiene una conexión en dos niveles de problemas que se deben tratar con mucho detalle: un tema de salud que se intercepta con un problema de seguridad.

Una de las falencias que aparecen a primera vista en el anuncio de los CAMAD es la ausencia de una política de drogas que el Distrito está en mora de asumir. El sólo anuncio de los centros propuestos es de por sí un hecho que debiera estar subordinado a esa estrategia que aún no se presenta. Es decir, lo instrumental, lo secundario, ha pasado a ser percibido como aspecto central de la estrategia, con lo cual se distorsiona la complejidad del problema y de las políticas que se deben elaborar. La naturaleza de la medida, para bien o para mal, se convierte en primera plana en los medios de comunicación. Pero muy pocos se han hecho preguntas más importantes: ¿Cuál es la estrategia en la que se enmarca la iniciativa de los CAMAD? ¿Tiene el Distrito una concepción del problema como resultado de un proceso de investigación y reflexión serio y coherente? ¿Por qué el Alcalde presenta en sociedad los CAMAD antes que su estrategia sobre drogas?

Empecemos por los cuatro pilares que debiera contemplar una estrategia de drogas para el Distrito:

– Una estrategia de prevención.
– Una política de tratamiento.
– Una política de reducción de daños.
– Una estrategia de prevención de la violencia y el delito asociados a las drogas.



Como se ve, los CAMAD contienen elementos de tercero y cuarto pilar. Pero los Centros no tienen sentido ni futuro si no se enmarcan en un contexto de política como la que se propone. Adicionalmente, cada estrategia debe ser el resultado de unos procesos de acumulación y sistematización de conocimiento, con equipos interdisciplinarios y estrategias referidas a espacios específicos. No es lo mismo hacer prevención dirigida a centros carcelarios, colegios de secundaria o para eufemísticamente llamados ‘habitantes de la calle’. La especificidad de los contextos culturales, territoriales o de actores cambia los mensajes y las posibilidades de comunicar con acierto a cada uno de ellos.

De igual manera, los contextos problemáticos de los mencionados ‘habitantes’, por ejemplo, demandan procesos de tratamiento que se deben articular a otras estrategias complejas de atención social a la exclusión de que son objeto, a la inserción en organizaciones que posibiliten su afirmación como individuos, a la mejora de su autoestima, a la solución de necesidades básicas, etcétera. Es decir, como ya se puede ver, los CAMAD son un aspecto mínimo del problema, comparado con la complejidad de políticas, programas, recursos que de manera integral pudieran incidir en una eficaz estrategia de sostenibilidad de las políticas, que buscan implementarse para atender los problemas asociados al uso problemático de drogas.

Continuando con los ‘habitantes de la calle’, el tratamiento en términos de salud para los adictos demanda un conocimiento riguroso de los tipos de drogas que se consumen, los contextos culturales del uso y los problemas sociales en el interior de los grupos en que conviven. Cada tipo de drogas exige una especificidad de tratamientos. En unos casos hay avances ya conocidos, como ocurre con la heroína, pero no en otros, como con el basuco o el crack, y en general los derivados o relacionados con la cocaína. Es ingenuo creer que con el suministro de ansiolíticos se puede manejar el problema. La carencia de investigación de base sobre el uso problemático de las formas más impuras de la cocaína es un factor limitante que sólo se puede resolver con la acumulación de una masa crítica de conocimiento que aún está por desarrollarse.

En este punto, entre otros, la política distrital de drogas se debe articular a políticas nacionales, que también están en mora de promover más investigación que trascienda las encuestas de prevalencia de uso: hay un acumulado de conocimientos (todavía no sistematizado) en ONG que desarrollan procesos de prevención y rehabilitación con aquellos habitantes; hay asimismo entidades locales que desarrollan procesos de manejo de problemas asociados al mercado de drogas; también, centros de investigación en universidades públicas que, por falta de presupuesto, no pueden adelantar procesos de investigación básica sobre sustancias de origen natural y sobre drogas de laboratorio, etcétera.

Todo ese saber se debe volcar sobre políticas públicas de manejo de usos problemáticos. Este es uno de los problemas que enfrentará la implementación de la ley 1566 de 2012, que declaró la adicción como una enfermedad y, como tal, se debe tratar desde una perspectiva de salud. Es decir, no estamos ante un problema de una administración local como la de Bogotá sino ante unas carencias que afectan al conjunto de la política de drogas en Colombia.

Los CAMAD deben ser concebidos como una oportunidad para que las autoridades tengan un contacto directo con los adictos. Por tanto, aquellas deben tener adecuadas estrategias de tratamiento, junto a procesos de coordinación con entes que desarrollan políticas públicas complementarias para zonas de exclusión social grave. Los CAMAD son una ocasión para conocer el tipo y la calidad de las drogas que usan los adictos, y a partir de ahí desarrollar eficaces estrategias preventivas; en el largo plazo, tal conocimiento se vuelve un soporte para pensar seriamente en cómo desarrollar el suministro de sustancias que, teniendo efectos similares a los buscados por los usuarios, disminuyan considerablemente los graves daños a la salud (hepatitis B, VIH, etcétera) que generan los psicoactivos controlados por grupos de crimen organizado. En este punto, las estrategias deben ser pensadas buscando sacar del mercado a esas estructuras, que se lucran de la prohibición a costa del deterioro creciente de la salud del usuario, manipulando irresponsablemente esas sustancias; en forma adicional, incidir sobre procesos de violencia o criminalidad asociados a tales mercados. Este es un ejemplo sobre la integralidad de aspectos que debe contener una estrategia consistente.

De otro lado, la iniciativa de la Alcaldía se debe inscribir en el debate internacional sobre políticas de drogas y, más aún, haciéndola parte del núcleo de países, dirigentes y expertos que pretende ir más allá de la retórica sobre el fracaso de la prohibición, apostándoles a manejos alternativos ante un problema cuyo tratamiento desde la opción de la represión y la criminalización, luego de un siglo, no da respuestas efectivas a los graves problemas de salud y violencia asociados al control territorial de grupos criminales. La construcción de opciones –si bien tiene mucho de ensayo y error– debe apropiarse del camino ya recorrido por otros países y que han mostrado éxitos en la disminución de los daños asociados a las drogas y también a las políticas prohibicionistas. La construcción de una política de regulación tiene hoy soportes ya validados, pero se sabe que se requiere mucho más. Y la iniciativa del Distrito es una oportunidad para ir muy lejos si se sabe definir una estrategia que se proyecte en el mediano y el largo plazo.

Los modelos de regulación en Colombia se deben asumir desde la especificidad del uso de psicoactivos y además enfrentar puntos grises como son la producción y la distribución de los mismos. Este aspecto es el menos analizado y debatido en las discusiones de hoy sobre el tema. El enfoque de las drogas como fuente de financiación de los grupos armados concentra las decisiones sobre producción y tráfico en los últimos 12 años. Pero no está pensado en el marco de una política con perspectiva integral dirigida a reducir daños y riesgos, no sólo de las sustancias sino igualmente de las propias políticas. Algo de esto se insinúa en la iniciativa de la Alcaldía de Bogotá, pero debe ser mucho más analizada y fortalecida con base en evidencias científicas. Es decir, se requiere conocer y actuar sobre la base una ética de la responsabilidad como respuesta adecuada a las opiniones y los conceptos emitidos desde la pura convicción.

En ese contexto, se necesitan estrategias de comunicación que ayuden a crear una opinión informada que entienda –más allá de los temores que inculcan las actuales imágenes y los mensajes que promueven los entes estatales y multilaterales– que el problema puede llegar a un manejo tal que disminuyan los daños y los riesgos que provocan los psicoactivos (legales e ilegales) y las actuales políticas de control.

El contexto de la producción y la distribución se entrelaza con organizadas estructuras ilegales; es decir, se intercepta con la política de seguridad, ámbito en el cual ya hay un acumulado exitoso en el Distrito pero que también demanda decisiones específicas, asociadas al mercado de drogas. La idea de romper la competitividad de aquellas organizaciones por la vigencia de un marco prohibicionista es uno de los dilemas por enmarcar en las decisiones sobre la eventual responsabilidad del Estado en esos niveles del circuito ilegal. Aquí es donde se inscribe también la iniciativa del presidente Mujica en relación con la marihuana en Uruguay. Por eso, la política que se propone para Bogotá se debe retroalimentar con otras experiencias internacionales que buscan resolver las limitaciones de las políticas flexibles que hoy se aplican en Holanda y varias ciudades de Europa. No obstante, cuando se trata de sustancias como el basuco o derivados de gran impureza de la cocaína, el reto es mayor porque en otras latitudes no hay todavía experiencias exitosas en estas materias. Un buen diseño de política puede llegar a convertirse en fuente importante de conocimiento para estas sustancias, lo cual haría de Bogotá un centro de experimentación que les aporte resultados interesantes a diversos países y ciudades del mundo. La apuesta es riesgosa pero pudiera constituirse en un saber efectivo, aplicable en otras latitudes. Visto desde ahí, es un riesgo que vale la pena correr.

Ricardo Vargas M., sociólogo, investigador asociado del Transnational Institute TNI.

 
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Miércoles, 22 Agosto 2012 15:23

Una política para evitar daños mayores

 El gobierno del presidente José Mujica considera que el consumo de pasta base es el principal problema a abordar para establecer una política eficaz hacia las drogas. La propuesta de legalización de la marihuana debe entenderse como una suerte de cortafuegos que impida el trasvase de los adictos a la más dañina de las drogas.


El proyecto de ley enviado el miércoles 8 de agosto al parlamento uruguayo por el presidente José Mujica establece en su único artículo que “el Estado asumirá el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición a cualquier título, almacenamiento, comercialización, y distribución de marihuana o sus derivados, en los términos y condiciones que al respecto fije la reglamentación”.

La exposición de motivos del proyecto critica las políticas prohibicionistas porque han agravado los problemas y establece que los objetivos de la legalización consisten en que “los usuarios no sean estigmatizados ni tratados a partir de la aplicación de la ley penal, sino que se pueda trabajar con ellos y con la sociedad toda”.

En base a diversos estudios de campo el gobierno sostiene que el consumo de marihuana tiene alta legitimidad social, pero además afirma que “esta sustancia, cuya capacidad para generar dependencia física y psicológica es de leve a moderada, se diferencia claramente en sus riesgos de otro conjunto de drogas cuyo potencial toxicológico y adictivo es mucho mayor”. Entre éstas destaca la pasta base de cocaína, al alcohol, al tabaco y los psicofármacos.

El proyecto constata que los consumidores de marihuana, pese a tener un vínculo no problemático con la misma, “se exponen frecuentemente a los riesgos psicológicos, sociales y legales producto de la necesidad de tener que acceder ilegalmente a esta droga”. Este es el principal punto que se busca abordar.

Aunque es muy difícil que la propuesta sea aprobada, ya que no cuenta con adhesiones completas ni siquiera en el propio oficialismo, la propuesta del oficialismo tuvo la virtud de abrir un amplio debate social sobre las drogas, en el que los matices son la regla dominante, ya que el objetivo final es regular y controlar, para evitar que la marihuana siga siendo un paso en el camino hacia la pasta base, que sigue siendo el consumo considerado como más peligroso por el gobierno.

Una apuesta fuerte

Aunque Uruguay no será el primer país del mundo en legalizar el consumo de marihuana, el Estado uruguayo será el primero en producirla legalmente. Sin duda una apuesta fuerte que mueve el tablero y fuerza al sistema político a entrarle a un debate que hace tiempo nació y creció en la sociedad.

En las últimas décadas ha habido cambios legales importantes en muchos países. Holanda es de algún modo el punto de referencia obligado, ya que desde 1978 tomó el camino de la separación del mercado de marihuana del de heroína. “El resultado fue tan bueno que Holanda tuvo una incidencia mucho menor de la crisis de sida en los años 80”, explica Julio Calzada, quien dirige la Junta Nacional de Drogas, un organismo adjunto a la Presidencia. De profesión sociólogo, ex integrante de las juventudes del MLN-Tupamaros, Calzada forma parte de una nueva generación de funcionarios que participaron en la resistencia al régimen militar (1973-1985), se destacaron en movimientos sociales de nuevo tipo durante la transición y son portadores de modos no tradicionales de encarar los problemas sociales.

La propuesta consiste en separar los mercados de marihuana y de otras drogas al constatar que el consumidor de marihuana acude al vendedor ilegal y en no pocas ocasiones termina comprando heroína si no hay marihuana. El principal referente es Portugal donde fue despenalizado el consumo sin que se registraran efectos negativos. “En Uruguay el consumo nunca estuvo penalizado de modo que no vamos a poder hacer esa comparación, cosa que podrán hacer los argentinos cuando despenalicen el consumo de marihuana”, sigue Calzada. Un caso diferente es el de Australia que mantiene formas de regulación a través del autocultivo desde la década de 1980.

La diplomacia uruguaya está llevando su posición sobre las drogas a diversos foros mundiales. El embajador ante las Naciones Unidas, Milton Romani, quien estuvo al frente de la Junta Nacional de Drogas durante el gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010), destaca que se apoya en tres ejes: “La adecuada integración del sistema de derechos humanos a la política de fiscalización de drogas; la participación de la sociedad civil en el diseño de las políticas internacionales, tanto en Naciones Unidas como en la OEA; y la apertura de un debate democrático amplio para rever la política de fiscalización a nivel internacional y regional que trascienda la regulación de los mercados a través de la ley penal”.

Riesgos geopolíticos

En la reciente Cumbre de Cartagena (14-15 de abril) se registró una inédita convergencia de críticas a la guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos por parte de países que tienen gobiernos muy distintos como Colombia y Guatemala, por un lado, y Bolivia y Uruguay por otro. “La cumbre de Cartagena le dio un mandato a la OEA para hacer un profundo estudio de revisión de las políticas actuales sobre drogas en colaboración con el BID y la Organización Panamericana de la Salud”, explica Romani.

En su opinión, “una política de drogas que basa la regulación en la ley penal, ha demostrado que es insuficiente y ha generado daño” y recordó que el presidente Juan Manuel Santos dijo en esa oportunidad que “el problemas de las drogas es como un colchón de agua, pisas en un lado y se levanta en el otro”.

La propuesta elevada por el gobierno de convertir al Estado en productor y distribuidor de marihuana, no sólo ha sido criticada por la oposición sino que tiene aún un largo trayecto para ser reglamentada, con el objetivo expresado por Calzada de “garantizar que no se produzcan desvíos al mercado negro nacional o regional”. Una realidad geopolítica que impide que un solo país tome una medida de ese tipo sino que corra el riesgo de afectar a toda la región que, se espera, se encaminará en el mismo sentido en los próximos años

“El término legalización da lugar a interpretaciones diversas, como que podrá comprar marihuana en el almacén cosa que no se cierta”, argumenta Calzada. La regulación abarcará todo el circuito desde el financiamiento, la producción y la distribución hasta la venta, aunque ésta no quedaría en manos del Estado. Según la Quinta Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas, difundida en mayo pasado, en Uruguay hay unos 75.000 consumidores habituales de marihuana, o sea personas que consumen entre 30 y 60 cigarrillos al mes (unos 30 gramos). Si se consideran los usuarios “experienciales”, la cifra trepa hasta los 130 mil.

Uno de los aspectos más polémicos es que se establecerá un registro de usuarios, lo que significa que los compradores deberán mostrar su cédula de identidad para acceder al producto. De este modo, cuando los usuarios vayan a comprar no correrán el riesgo de que les ofrezcan otra droga como sucede actualmente. La separación de ambos mercados es fruto de una larga experiencia avalada por estudios de campo.

“Todos los consumidores de pasta base han sido antes consumidores de marihuana”, asegura Calzada. El camino que lleva a la pasta comienza por el alcohol, al que se accede desde los 12 o 13 años, sigue por el cigarrillo, cuya edad de iniciación se sitúa en torno a los 15, y sigue por la marihuana que se empieza a consumir masivamente a los 17 años. Apenas una pequeña cantidad sigue el recorrido hasta la pasta base. “Cuando se interdicta un gran cargamento de marihuana el precio sube y ahí algunos se pasan a la pasta base”, dice Calzada para explicar cómo funcionaría el “cortafuegos” de la legalización.

Atención a los usuarios

La nueva política oficial sobre drogas, lanzada a mediados de junio, establece cinco mecanismos de atención a los usuarios de pasta base. Los Equipos Hospitalarios de Respuesta Inmediata en Crisis Adictivas permitirán la internación del adicto de tres a siete días hasta que desaparezca el cuadro. Se instalarán cuatro equipos, dos de ellos en la capital.

En paralelo se crearán diversos “dispositivos de proximidad” como centros de escucha y derivación y consultorios móviles en base a la experiencia que se viene acumulando desde 2007 por varias ONGs centradas en el trabajo de calle y comunitario. En Montevideo funcionan en los barrios de desestructuración social y acompañan el proceso de desintoxicación.

A través de estos mecanismos se piensa llegar al 30 por ciento de los usuarios de pasta base, que serán atendidos en centros diurnos, en cárceles donde están privados de libertad y en diversos centros de internación.

Calzada sostiene que el consumo de pasta base se ha estabilizado y sufre una leve tendencia decreciente, mientras crece fuertemente el consumo de alcohol y levemente los consumos experienciales de marihuana y cocaína. El consumo más preocupante es el alcohol, al que sin embargo la sociedad otorga escasa importancia, pero cree que es la puerta de entrada a otros consumos problemáticos: “Hemos vivido cambios culturales muy importantes que se relacionan con el uso del tiempo libre, los horarios de apertura de los bares y el control familiar, que llevan a que las personas de 15 a 17 años sean las más expuestas y las más vulnerables cuando consumen sustancias psicoactivas. No podemos permanecer indiferentes cuando registramos que uno de cada tres jóvenes tiene episodios de intoxicación etílica aguda en los últimos 15 días, cuando en 2006 eran uno de cada cuatro”.

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Resucitó Angelino Garzón, el Vice Presidente de la República
Y resucitó Angelino Garzón, el Vice Presidente de la República. Tenía prácticamente una pata en la tumba, como dicen los campesinos boyacenses. Su situación de agonía por efecto de un cansancio cerebral y un accidente cerebro vascular fue dramática. Afortunadamente para él y su familia se está recuperando y lentamente regresa la normalidad a su vida.

El caso del funcionario no es solamente médico. Sus problemas de salud, que vienen de tiempo atrás, a raíz de una grave cirugía de corazón abierto por el bloqueo de sus arterias coronarias, se han complicado por causa de sus obligaciones y las presiones política propias de las luchas por el poder. La verdad es que Angelino ha debido capear la descomunal presión ejercida tanto por J.M Santos como por Vargas Lleras, quienes lo consideran un peligro para las pretensiones reeleccionistas, del primero en el 2014, y presidenciales del segundo, en el 2018.

Como Garzón estaba construyendo su propio espacio para lanzarse de candidato a la primera magistratura en el 2014, organizando su gente con actividades de derechos humanos y pronunciamientos sobre diversos aspectos que él conoce muy bien (fue líder obrero comunista y dirigente de la Unión Patriótica), como la carestía de la vida, los bajos salarios, las necesidades de las regiones, el desempleo, la reforma agraria, los abusos de los bancos y los temas sindicales, se volvió muy incomodo para los altos circulos del poder,   que prendieron rápidamente todas las alarmas. De inmediato los testaferros del cogollo abrieron fuego con sus columnas y declaraciones en los medios, a presionar para que Garzón se definiera como si lo hecho ya por él no fuese una notificación de sus planes políticos de mediano y largo plazo en la disputa por el poder nacional.

Santos/Vargas, magos de la componenda y la maniobra oscura, expertos pokeristas de la politiquería tradicional según se ufanan, se pusieron en marcha y proyectaron una "salida elegante"  del impasse con el fin de evitar un atasco mayor. Sin consultarle al Vice lo lanzaron de candidato para la Dirección de la Organización Internacional del Trabajo OIT que estaba por proveer. Todos sabían que el cometido fracasaría pero el fin de la "dupla" era sacarlo de la jugada, a como diera lugar. Los promotores eran conscientes de las precarias condiciones de salud y los riesgos  biológicos que asumía con el brete de la candidatura. 

Y Ocurrió lo que tenía que ocurrir. No obstante que se gastaron millones de pesos en las gestiones y que Angelino debió vivir por meses en un avión viajando de un lado para otro por distintos países y atendiendo infinidad de reuniones, llamadas y encuentros, no quedó ni siquiera entre los tres finalistas de los que se escogió un sindicalista británico como nuevo Jefe de la OIT.

El golpe para el colombiano fue tremendo y lo único que alcanzó a decir, antes de su postración, era que eso no se lo había inventado él, por tanto no sentía la derrota, que los del fracaso eran otros y el país. Hasta razón tenía, afirmaron muchos.
Luego vino la grave enfermedad y el acelerado deterioro en su cuadro médico en las semanas recientes por los supuestos daños cerebrales que lo reducían a cero. Los grandes medios del régimen lo dieron por muerto y su jefe en la Casa de Nariño, sin respetó por la triste condición del subalterno, se precipitó con la propuesta para suprimir el cargo de Vice Presidente y regresar a la figura del Designado que escogen las mayorías parlamentarias gobiernistas. Quedaba pintado Santos y su crónica práctica traicionera y de deslealtad patológica. El dice que quien no cambia es un idiota según lo leyó en los mamotretos de Churchil, su autor de cabecera.

Pero las vueltas que da la vida. Angelino no se murió ni quedó invalido sin poder hablar, ni ver, ni pensar, ni oir, ni razonar. Se recuperó y está de nuevo en su oficio, acompañado de su esposa e hija. Esta vez más cauteloso y precavido con las serpientes que lo acechan.

Lo primero que dijo es que lo mejor para solucionar el estallido indígena del Cauca era dialogar y atender las peticiones de las comunidades. Seguidamente se mostró de acuerdo con realizar una Asamblea Constituyente. Y como sabe del tremendo impacto de sus posiciones anunció que se va a comunicar con el país mediante cartas temáticas.

Quien dijo miedo. A las carreras salieron los adláteres del Presidente a exigirle la renuncia. Es lo que han hecho Roy Barreras el Jefe del Senado, Posada el director de la Cámara de Representantes, Galán el liberal y Simon el Bobito el hijo del expresidente Cesar Gaviria quien intenta recuperar espacio después del fracaso de la reforma a la justicia.

Me parece bien que Angelino se haya recuperado en su salud. A nadie se le desea la muerte. Por eso me permito sugerirle algunos destinatarios y temas para sus cartas a la ciudadanía.

- Que le haga una carta pública a Santos/Vargas para que tomen unos cursos de ética y lealtad con sus compañeros de trabajo. Posar de expertos pokeristas para hacerle zancadilla a sus amigos es un mal ejemplo para los ciudadanos.

- Que le envíe una nota a Germán Vargas Lleras pidiéndole explicaciones por su compinchería con los paramilitares de Martín LLanos en el Casanare y de Julio Acosta en Arauca.

- Que publique una epístola al país indicando la  Agenda nacional para la paz, la negociación política del conflicto con las guerrillas campesinas y las reformas políticas, sociales, económicas, electorales que requiere la nación para la superación definitiva de la guerra que carcome a Colombia desde hace medio siglo.

- Qué le haga otra carta a Uribe Vélez solicitándole que reconozca sus delitos y se entregue a la justicia por sus vínculos con paramilitares, narcotraficantes y ladrones de los presupuestos públicos.

- Que le escriba otra al actual Ministro de Defensa para que renuncie al cargo en compañía del alto mando militar de generales, dada su manifiesta incompetencia y  afán militarista, guerrerista y violento contra los indígenas, campesinos y los opositores políticos al gobierno, como Piedad Córdoba.

- Que le pida la renuncia a la mediocre Ministra de Salud por su incapacidad para sacar de la profunda crisis al sistema de salud.

- Que demande del Ministro de Minas la revisión de la Locomotora Minera causante de enormes daños ambientales y sociales y de la próxima desviación del Río Ranchería en la Guajira para permitir que las multinacionales se roben  600 millones de toneladas de carbón que hay en su lecho.

- Que exija la renuncia del Ministro de Hacienda y de la Junta Directiva del Banco de la República por ser los autores de las políticas neoliberales y de los TLC que destruyeron la industria, la agricultura nacional y tienen en la pobreza más de 30 millones de personas.

- Que le mande una epístola a los congresistas solicitándoles la renuncia a sus cargos por corruptos y cínicos, antes de que el país les revoque el mandato a causa de la aprobación de la famosa reforma a la justicia que era una ley de punto final para dejar en la impunidad la parapolítica y a personajes como Dilián Francisca Toro, Miriam Paredes, Enríquez Maya y los artífices del robo a la Dirección de Estupefacientes como el gamonal caucano José Darío Salazar, quien se apropió de varios prostíbulos de los narcos en Cali, que habían sido incautados por la policía.

- Que le diga a la Ministra de Educación que cuanto antes  se vaya de su cargo porque su modelo neoliberal de universidades lo repudió con gigantescas movilizaciones el estudiantado colombiano.

- Que le sugiera al Ministro de Agricultura  se haga a un lado porque su Ley de tierras y la "revolución agraria" son un absoluto fracaso.

- Que le diga al General Santoyo extraditado a una cárcel de los Estados Unidos por ser socio de la Oficina de Envigado y de los narcotraficantes paisas cercanos a la familia Uribe Vélez, que cuente todo lo que sabe, que diga todo lo que vio en su tiempo como escolta de Álvaro Uribe. Que confiese cómo hizo todas las operaciones para eliminar casi 50 miembros de la familia Usuga señalada por su patrón Uribe de ser la supuesta causante de la muerte de su progenitor en un negocio de drogas.

- Que le envíe una nota pública especial a Mancuso, Macaco, Jorge 40, el Iguano, Ernesto Baéz, el Alemán, don Mario, Gordo Lindo, Ramón Isaza, Pirata y otros jefes paramilitares para que entreguen toda la información a la justicia sobre militares, empresarios, políticos y funcionarios públicos implicados en sus crímenes de lesa humanidad contra 7 millones de colombianos victimas de la violencia y sobre el apoyo que le dieron a Uribe para hacerse elegir presidente.

- Que le mande una carta a los militares comprometidos en los "falsos positivos" para que confiesen sus culpas y le pidan perdón a las víctimas en vez de estar presionando impunidad con un fuero militar tramposo.

- Que le mande una nota especial a Luis Carlos Restrepo, autor de falsas desmovilizaciones, para que se entregue y cuente las fechorías de su patrón. Que haga lo mismo con doña María del Pilar Hurtado, Bernardo Moreno y demás culpables de las chuzadas telefónica contra los opositores de la Seguridad Democrática.

- Y por último, que no de último, que nos mande una CARTA a todos los colombianos entregándonos detalles de su proyecto para realizar un Gran Congreso Nacional de Derechos Humanos, que nos parece una buena idea, el cual le sugiero lo haga pronto y ojala en el Cerro de Berlín, en Toribio Cauca, con la presidencia de los indígenas Nasa, puede ser en cabeza de Feliciano Valencia y con la custodia de la Guardia Indígena para que los militares, paramilitares y los testaferros políticos de Santos y Vargas Lleras no lo vayan a torpedear.

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