Miércoles, 01 Junio 2011 06:51

Haití: asignatura pendiente

¿De qué se habla cuando (si es que…) hablamos de Haití? Por la negativa, me parece que se prefiere hablar del "país mártir", en lugar de la bicentenaria y (por sobre todo) sostenida lucha por su emancipación nacional y social efectiva.

Luchas que insobornablemente distinguieron al país caribeño de otras sociedades, y de las que apenas se toma nota. Desde Jefferson, Bolívar y Napoleón, la desesperante cotidianidad de los haitianos ha sido motivo de atención, cuando la violencia política, los cataclismos naturales, las hambrunas y epidemias amagaban con expandirse fuera de sus fronteras.

Pero antes de seguir, transcribimos un fragmento que la gran Enciclopedia de Diderot (1751-72) dispensó al término "colonias":

“Las colonias están dedicadas a un comercio y un cultivo que constituye el propósito de su establecimiento. Para esto era necesario conquistar las tierras expulsando a los antiguos habitantes y trayendo nuevos…

“Estas colonias no se han establecido sino para la utilidad de la metrópoli, de lo que sigue: 1) que deben estar bajo su dependencia inmediata y por consecuencia bajo su protección; 2) que el comercio debe exclusividad a sus fundadores…

“Las colonias dejarían de ser útiles si pudieran prescindir de la metrópoli; de este modo es una ley en la naturaleza de las cosas, que deben restringirse las artes y cultivos de una colonia a tales o cuales objetos, según las conveniencias del país de la dominación...

"Si la colonia realiza un comercio con los extranjeros o si consume mercancías extranjeras, el monto de este comercio es un robo efectuado a la metrópoli."

¿Qué cambió en Haití desde entonces? No más que el pasaje de "colonia" a "neocolonia". Estatus impuesto en 1825 y manu militari por el rey borbón Carlos X (1824-30), a modo de pago por su independencia (1804) y ajustado a la orden imperial que obligaba a los haitianos a comprar y pagar por su libertad.

Una extorsión que, a la fecha, se estima en 21 mil millones de dólares. Nada de esto figura en el aséptico apartado "Haití" de Wikipedia, enciclopedia "global" que, en línea directa, desciende ideológicamente del ilustrísimo equipo etnocéntrico que en su época coordinaron Diderot y D’Alembert.

Después vino lo formal: la celebración del 23 de agosto como "Día Internacional del recuerdo de la trata negra y de su abolición" (para conmemorar la histórica rebelión de los esclavos haitianos de Bois Caiman, 1791), y la institución de la medalla Toussaint Louverture en homenaje al líder de la revolución haitiana (Unesco, 1997).

Pero dejemos en paz a los enciclopedistas del rey Sol y la virtual Wikipedia. Obras ambas que, consultadas con un ojo cerrado, nos permiten rápidamente conocer la población de un país, y esos datos tan sueltos cuanto inconexos, pero que permiten elaborar tesis de grado en las universidades patito de "excelencia académica".

En Francia, la distorsión y constante revisión de la historia haitiana ha sido siempre cuestión de principios. Entre los intelectuales que empujan la tarea figuran personajes de triste memoria como Regis Debray, delator de la presencia del Che en Bolivia (1967) y jefe del grupo de operadores enviados en 2003 a Puerto Príncipe por el ex presidente Jacques Chirac para torpedear las conmemoraciones del bicentenario en el país que a inicios del siglo XIX enseñó a los pueblos explotados cómo se lucha por la libertad.

Conmemoración más que simbólica, pues el presidente Jean Bertrand Aristide había tenido la audacia de denunciar al mundo el vergonzoso pasado de Francia en Haití: 150 años de esclavitud, un millón de africanos deportados, 5 millones de muertos en África a consecuencia del tráfico, y la negación de la histórica "deuda" impuesta por el país de los "Derechos del Hombre". En suma: un mal ejemplo para las ex colonias de Francia en África.

El gobierno de Estados Unidos, siempre necesitado de tener las manos libres para concentrar sus esfuerzos en atacar lo único que en el Caribe le quita el sueño (¡Cuba!), aportó lo suyo: mercenarios y grupos de narcotraficantes armados por la CIA. Finalmente, el único presidente combativo en la historia reciente de Haití fue derrocado el 29 de febrero de 2004.

Nación y sociedad crónicamente explotada, desangrada, endeudada, intervenida, ocupada y marginada por "negra" e "ingobernable", la "comunidad internacional" celebra que Haití cuente hoy con un nuevo gobernante "democrático". O sea, el payaso y títere pro yanqui Michael Martelly, Sweet Micky para sus amigos de Miami, y Tete Kale para los neoesclavistas del país antillano.

Asesorado por el inescrupuloso catalán Antonio Solá, Martelly ganó los comicios en marzo pasado. Militante del Partido Popular, consultor del franquista Mariano Rajoy, de la derechista Arena en El Salvador, y de Felipe Calderón, Solá fue el autor de la frase con la que Televisa, Tv Azteca y los politólogos "independientes" nos aturdieron mediáticamente en 2006: "Andrés Manuel López Obrador, un peligro para México".

Por José Steinsleger
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Es la peor situación posible: clasificar el uso de los móviles como "posible carcinogénico". Esa es la conclusión a la que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha llegado tras una semana en París. Lo complicado es la incertidumbre que genera: ni lo afirma tajantemente ni lo descarta, y los expertos no fijan un tiempo máximo de uso, ni mínimo, para que sea peligroso, ni hacen recomendaciones específicas sobre ello. De hecho, a la vez que defienden el cambio de la clasificación (una escala de cinco niveles, en la que la nueva es un nivel 2b, justo el intermedio) afirman que "no está claramente establecido que de hecho aumente el cáncer". O, como también lo definen, "que hay reducida evidencia de carcinogenicidad en humanos, pero suficente en animales de experimentación".

Por eso, ellos se limitan a constatar que en algunos ensayos, en particular el Interphone, que se ha llevado a cabo en Centroeuropa, hay un aumento de gliomas (un tipo de tumor cerebral muy poco frecuente) que se "puede atribuir" al uso de estos aparatos, y que "hay que seguir investigando".

Es la primera vez que un grupo de expertos de la OMS toma una decisión sobre estas emisiones. Hasta ahora, lo más que se les había podido arrancar era que no había estudios concluyentes. Y, a raíz de las declaraciones que hicieron los representantes del organismo después, la situación no ha variado mucho. "Es posible que variemos la clasificación en cuanto haya nuevas evidencias", dijo uno de los expertos.

Tan confusa es la situación que los expertos, con el director del IARC, Christopher Wild, en cabeza, en la teleconferencia posterior al anuncio se limitaron a decir que "debe ser el consumidor el que decida" qué uso hace del móvil a partir de ahora.

"Nosotros no hacemos recomendaciones; solo revisamos informes científicos", afirmaron. De hecho, a pesar de su vinculación con la OMS, dejaron en manos de esta organización que haga recomendaciones al respecto.

La conclusión ha tenido muy en cuenta estudios con animales, pero ni siquiera son capaces de proponer un mecanismo por el que estas emisiones, que se califican como no ionizantes, es decir, que no son capaces de alterar el ADN o de romper átomos o moléculas, tienen este posible efecto cancerígeno. Los expertos solo admiten que se ha detectado "una débil pero cierta evidencia de genotoxicidad", es decir, daño en el genoma o en su expresión, aunque no se sepa cómo se ha producido.

Además, los propios representantes del IARC admiten que "es posible" que las conclusiones no sean válidas ahora, ya que como han revisado estudios de experimentos antiguos (dentro de lo que es antigüedad en este campo, es decir, como mucho de 10 o 15 años) los efectos que se midieran ya no existan (o sean peores, se les olvidó decir), porque las nuevas tecnologías de los móviles pueden tener efectos diferentes. En lo que sí fueron más contundentes fue en admitir que aunque no suelen hacer públicos los resultados de las votaciones, "no hubo una gran oposición al informe". También en negar que las conclusiones del informe hayan podido estar mediatizadas por la presencia de expertos vinculados a las empresas de telecomunicación. "Buscamos a los mejores, y les hicimos aclarar sus posibles conflictos de interés antes de pedirles su opinión", dijeron.

Del riesgo quedan excluidas las antenas en los tejados, ya que sus emisiones "son varias magnitudes inferiores", dijeron.

En la nueva clasificación, las radiaciones de los móviles están en un grupo donde también están el café, el cloroformo, muchos colorantes, el cobalto, el diésel de uso marino, la exposición a humos en el trabajo de los bomberos, el VIH o algunos virus del papiloma.

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Mientras las autoridades de Alemania admitieron tener dudas de que el brote de la bacteria E.coli se deba a pepinos españoles importados, la Unión Europea (UE) analiza compensar a los productores hortofrutícolas españoles por las pérdidas y el comisario de Agricultura de la UE pidió a los 27 socios del bloque que se abstengan de lanzar acusaciones. En varios países europeos se registraron infectados con la bacteria, todos provenían de Alemania.

Tras las acusaciones, la autoridad sanitaria de Hamburgo anunció que las primeras pruebas efectuadas sobre dos pepinos españoles revelaron la presencia de otra cepa de la bacteria E.coli enterohemorrágica distinta de la que provocó la hospitalización de más de un millar de personas. "La fuente de la intoxicación aún no ha sido identificada", declaró Cornelia Prüfer-Storcks, encargada de salud de la ciudad de Hamburgo.

Desde esa ciudad alemana, habían lanzado las primeras sospechas sobre que el origen de la bacteria letal eran los pepinos españoles importados. Hasta el momento, se registraron casos confirmados de infección o sospechosos en Suecia, Dinamarca, Reino Unido, Holanda, Francia, Suiza y Austria, y España registró a su vez su primer paciente con los síntomas. Pero todos procedían aparentemente de Alemania, lo que permite pensar que el origen de la contaminación puede estar en ese país.

La ministra española de Agricultura, Rosa Aguilar, negó que la infección procediera de España y advirtió que pedirá cuentas a la Unión Europea (UE) y a Alemania "por los daños y perjuicios habidos", que consideró "irreversibles". Sus homólogos europeos, reunidos este martes en Hungría, expresaron su preocupación por la propagación de la bacteria.

Por su parte, el comisario de Agricultura de la UE, Dacian Ciolos, pidió a los 27 socios del bloque, sin citar nombres, que se abstengan de lanzar acusaciones contra nadie por la crisis de los pepinos contaminados con la bacteria intestinal E.coli.

Además, prometió que Bruselas analizará las peticiones de ayuda presentadas por España para aliviar al sector. "Hemos revisado el número desgraciadamente limitado de medios de acción de que dispone la Comisión Europea y tratará de utilizar todos los medios de que dispone para aliviar a los productores que están organizados".

Al ser consultado sobre los países que dejaron de comprar estos productos españoles, el presidente de la Federación Española de Productores-Exportadores de hortalizas y frutas (Fepex), Jorge Brotons, informó que debido a las sospechas el comercio "está cayendo día a día" y "prácticamente toda Europa" dejó de comprarlos y las perdidas son de casi 30 millones de euros por día. Los productos más afectados son "en mayor medida, las hortalizas, pero en segundo término viene afectando a las frutas también".
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La catástrofe nuclear de Fukushima, en Japón, y el 25 aniversario del desastre en la central atómica ucraniana de Chernobyl desnudaron contradicciones en el papel desempeñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que miembros de la sociedad civil se encargaron de subrayar.

Una coalición de organizaciones no gubernamentales, llamada “Por la Independencia de la OMS”, sostiene que esa agencia multilateral nunca mostró autonomía en sus decisiones y acción para cumplir con el mandato de proteger y curar a las víctimas de fugas radiactivas.

Los denunciantes atribuyen la alegada inactividad de la OMS a un acuerdo que suscribió en 1959 con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), entidad hermana dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero dedicada a promover la industria nuclear. En ese acuerdo, sostiene la coalición no gubernamental, la OMS se privó "de toda autonomía y de medios para proteger a la población de las contaminaciones radiactivas".

La OMS debería romper ese vínculo, "esa relación incestuosa" que tiene con la AIEA, dijo a IPS el periodista suizo de origen ruso Wladimir Tchertkoff, que ha realizado siete filmes documentales televisivos sobre las consecuencias de Chernobyl. Pero la hermandad entre las dos agencias es desigual, pues la AIEA depende del Consejo de Seguridad de la ONU, y la OMS, de su Consejo Económico y Social, un órgano de menor jerarquía.

El acuerdo de mayo de 1959 obliga a las partes a consultarse mutuamente antes de emprender un programa o una acción que presente aspectos de interés para una de las asociadas. También establece restricciones para salvaguardar el carácter confidencial de determinados documentos.

En ese cuadro, "el lobby nuclear ha conseguido que la OMS renuncie a ocuparse de las víctimas de las catástrofes atómicas", observó el académico suizo Jean Ziegler, que ocupa actualmente la vicepresidencia del comité asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En concordancia con ese acuerdo de 1959, la posición de la OMS indica que, "cuando hay un accidente nuclear, nosotros no nos ocupamos de las víctimas, es la agencia nuclear la única competente", dijo Ziegler a IPS. Eso es totalmente escandaloso porque determina que haya miles de personas muertas que hubieran podido ser salvadas, insistió.

Esta circunstancia "renueva nuestra sospecha de que el lobby nuclear está bien establecido en esta casa", apuntó, señalando la sede de la agencia sanitaria, ante la cual se desarrollaba la entrevista.

La última estimación de víctimas de Chernobyl divulgada por las dos agencias data del 5 de septiembre de 2005 y menciona unos 50 muertos y alrededor de 4.000 casos de cáncer.

La coalición Por la Independencia de la OMS califica esas cifras de "irrisorias" porque no toman en cuenta el estado de salud de los niños, hasta 80 por ciento de ellos afectados en zonas contaminadas, ni el número de muertos e inválidos entre los 600.000 y un millón de "liquidadores", como se llamó a quienes acudieron a evitar una catástrofe aun mayor en Chernobyl.

Tchertkoff recordó que el estudio "Chernobyl: Consequences of the Catastrophe for People and the Environment", traducido del ruso y publicado en diciembre de 2009 por la Academia de Ciencias de Nueva York, estimó en 985.000 la cantidad de muertos por la catástrofe en todo el mundo, entre el día de la explosión del reactor 4 de la central, el 26 de abril de 1986, y 2004.

Una declaración emitida por el gobierno de Belarús en 2000 aseguró que un año antes del estallido del vecino reactor de Chernobyl, el estado sanitario de la población infantil de ese país, entonces Bielorrusia, mostraba que 80 por ciento gozaba de buena salud.

Pero las cifras se habían invertido 14 años más tarde, cuando sólo 20 por ciento de los niños se encontraban en buen estado y 80 por ciento tenían signos de enfermedades.

Las organizaciones de la coalición “Por la Independencia de la OMS” mantienen desde el 27 de abril de 2007 una guardia permanente frente al acceso a la sede central de la agencia en esta ciudad.

Todos los días laborales, desde las ocho de la mañana y durante 10 horas, activistas de ese grupo reclaman la revisión del acuerdo de 1959 con la AIEA y demandan que la OMS cumpla su misión de llevar el estado de la salud de todos los pueblos a los niveles más altos posibles. Sin embargo, Tchertkoff se mostró escéptico. La OMS no puede hacer mucho porque es víctima de una situación creada, sostuvo.

Ante el accidente de Fukushima, que comenzó el 11 de marzo con el terremoto y tsunami en la costa noreste de Japón y que todavía no ha concluido, la OMS no sabe qué hacer, afirmó. "No tiene personal capaz de afrontar esta cuestión. Dispone apenas de cinco personas, de las cuales solamente dos son graduadas universitarias, pero sin experiencia alguna", agregó. Tchertkoff mencionó las polémicas desatadas por las políticas de la OMS durante la pandemia de gripe de 2009, en particular sobre la fabricación y distribución de vacunas y medicinas contra ese mal.

Ziegler insistió en que la OMS está infiltrada por el lobby nuclear y también por la industria farmacéutica. Recordó que una comisión investigadora, creada por la directora Gro Harlem Brundtland (1998-2003), comprobó que algunos funcionarios de la organización eran pagados por la industria tabacalera, mientras la agencia debatía una el Convenio Marco para el Control del Tabaco, finalmente aprobado en 2005.

Tchertkoff cree que en la OMS conviven dos tendencias. Una estima que si las circunstancias se siguen precipitando como en las últimas semanas, se hace necesario que la organización vuelva a discutir sus políticas en materia de radiación nuclear. El otro grupo sostiene que si se reabre el debate significará una confesión de "que nada hemos hecho durante las últimas décadas", indicó. "Es lamentable una cuestión intestina de tal naturaleza en momentos en que nos enfrentamos a Fukushima, Chernobyl y a todas las centrales nucleares del mundo, rodeadas por unos 410 millones de personas que viven en un radio de 30 kilómetros de esos focos de peligro", concluyó.

No fue posible conseguir la réplica de la OMS sobre estas acusaciones, pese a la solicitud de entrevista a la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la agencia, María Neira.

Por Gustavo Capdevila
IPS
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Miércoles, 20 Abril 2011 06:29

Experimentos con humanos (I)

Las investigaciones en el campo de la medicina y las ciencias naturales, el ímpetu civilizador del colonialismo y el éxito literario de Frankenstein o el moderno Prometeo (Mary Shelley, 1818) llevó a los pensadores europeos del siglo XIX a debatir sobre un tema algo complicado: ¿es posible mejorar a los seres humanos?

Curiosamente, una de las fuentes de inspiración de Frankenstein fue Erasmus Darwin (1731-1802), el abuelo de Charles, a quien el vulgo veía como un tipo capaz de devolver la vida a los muertos cuando experimentaba con electricidad.

Frankenstein cautivó la imaginación de generaciones, convirtiéndose con los años en alegoría de las perversiones científicas para experimentar con seres humanos. Sólo faltaba vencer los remilgos éticos de una burguesía muy pagada de sí misma. Y los cuatro tomos del Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (JA Gobineau, 1853-55) contribuyeron a superar los complejos de culpa.

Pocos años después, tras el impacto de El origen de las especies (Charles Darwin, 1859), brotaron nuevas herramientas teóricas para justificar el racismo. Prescindiendo del rol del azar en la ciencia, el zoólogo Ernst Haeckel (1834-1919) divulgó en Alemania la obra de Darwin, dictando cátedra acerca de las razas primitivas que, a su juicio, estaban “…más cerca de los monos que de los europeos”.

Emplazado por las insólitas repercusiones de sus investigaciones, Darwin sostuvo que la ciencia no responde a ninguna agenda política, moral o religiosa: “la evolución –dijo– carece de finalidad, y es absurdo calificar a un animal superior a otro”. En cuanto a la muletilla divulgada por Haeckel, preguntaba: ¿en qué momento afirmé que el hombre desciende del mono?

Naturalmente, Darwin creía que si se ayuda a las especies débiles a sobrevivir y procrear “…se podrían perder los beneficios de la selección natural…” Pero simultáneamente advertía que negar tal ayuda a los seres humanos ponía en peligro el instinto de solidaridad, “…la parte más noble de nuestra naturaleza”.

Fue en vano. Un primo suyo, el erudito inglés Francis Galton (1822-1911) inventó el término eugenesia, claramente inspirado en lecturas torcidas de la teoría de Darwin. La eugenesia (de bien nacido, buena reproducción) posibilitaría la reducción del nacimiento de los ineptos, débiles y enfermos, y la mejora de la raza mediante el fomento de la productividad de los más aptos y sanos (El genio hereditario, 1867).

Otro sabihondo inglés, el positivista Herbert Spencer (1820-1903) planteó que nada interfiere en las leyes naturales. Spencer inventó la expresión darwinismo social, que le venía como anillo al dedo al imperialismo y a la idea de libre mercado: los hombres son desiguales desde su origen, y los débiles quedan sometidos siempre al dominio de los más fuertes.

En América Latina, el darwinismo social animó el pensamiento de los gobernantes que le dieron forma y sustento ideológico a los nacientes estados nacionales. En Conflicto y armonías de las razas en América, Domingo F. Sarmiento (1811-1888) ponderó la barbarie liberal para justificar el exterminio de los pueblos indígenas, y el influyente socialista argentino José Ingenieros (1877-1925) dijo en relación con su país: ...Chile carece de extensión y de fecundidad. Al Brasil le faltan el clima y la raza. La Argentina reúne las cuatro: territorio vasto, tierra fecunda, clima templado, raza blanca.

El libro del alemán Wilhelm Schallmeyer (1857-1919), Herencia y selección en la historia de los pueblos (1903), fue la biblia del grupo de entomólogos y eugenistas que en Berlín organizaron la Sociedad para la Higiene Racial (1903). Tres años después, Galton fundó en Londres la Eugenics Education Society, mientras en Alabama se fundaba la Escuela superior de la civilización para ennoblecer a la raza negra.

Los primeros experimentos médicos con humanos tuvieron lugar en Namibia, colonia alemana de África occidental. Allí, el secretario de la oficina colonial del reich, Bernard Dernburg (1865-1937), banquero, político liberal y miembro de una influyente familia judía, concibió un sistema para liberar al negro de sus “…defectos físicos… y de este modo su espíritu se abrirá a la influencia beneficiosa de la naturaleza superior”.

En 1913, el antropólogo Eugen Fischer (1874-1967) publicó el estudio Los bastardos de Rehoboth (comunidad de Namibia), en el cual intentó demostrar el predominio de una raza prehistórica en tiempos históricos. Gran amigo del filósofo Martin Heidegger, Fischer fue uno de los responsables del exterminio de judíos y enfermos mentales durante la Segunda Guerra Mundial.

En poco más de medio siglo, las fantasías del doctor Frankenstein habían echado raíces profundas en los estamentos científicos, políticos y económicos de la cultura occidental. Y el menú científico para experimentar a escala individual o en masa con seres humanos quedó listo: biologismo, racismo, higiene racial, eugenesia y darwinismo social.

Por José Steinsleger/I
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Miércoles, 16 Marzo 2011 06:25

Efectos sobre la salud

La liberación de vapores con radiactividad de la central nuclear de Fukushima I en Japón puede dejar en el ambiente más de 60 elementos contaminantes. Ante esto, los especialistas de la salud advierten sobre las probabilidades de contraer cáncer, como daño más grave, aunque supeditado a qué tipo de material y cantidad se liberó, y la predisposición orgánica a adquirir esa enfermedad. Desde lesiones cutáneas hasta leucemia pueden aparecer en el cuerpo humano como consecuencia de la exposición a la radiación. Por ejemplo, en Chernobyl el cáncer de tiroides fue la manifestación más generalizada de una afección en la salud, debido a la falta de medidas paliativas en las primeras horas tras la fuga. En cambio, en este caso se entregaron pastillas de iodo a los habitantes más próximos a la central energética para contrarrestar esa posibilidad.

El vicepresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, Alberto Romero, indicó que para entender las consecuencias para el organismo generadas por la radiactividad se debe conocer primero el tipo de irradiación. Por ejemplo, “las irradiaciones alfa son corpusculares y tienen muy poca penetración, una hoja de papel la pueda parar. La beta es de mucho menor corporeidad y puede penetrar en el organismo hasta dos centímetros. Y la gama, utilizada en la radiología, tiene mucha mayor energía y puede pasar todo el cuerpo de una persona”. Si hay liberaciones radiactivas de magnitud importante que alcancen a penetrar el organismo “pueden aparecer desde una inflamación en una primera etapa hasta úlceras o muerte celular”.

Por desconocer los niveles y tipo de radiactividad emitida en Fukushima, el especialista aclaró que no se puede saber de forma exacta las enfermedades que podrían manifestarse en la población aledaña a la planta de energía. Pero en continuidad con la idea de un hipotético caso de emisiones radiactivas considerables, dijo que a largo plazo “pueden aparecer lesiones tumorales en la tiroides, leucemia o tumores en la piel”.

Para explicar el impacto de estos elementos en la salud, Judith Desimoni, responsable del Grupo de Investigación y Servicios de Radiactividad y Medio Ambiente del Instituto de Física de La Plata, hizo una comparación: “Estas radiaciones ionizantes son iguales a las del sol, en el sentido de que si uno se expone poco tiempo es bueno para fijar calcio y producir vitamina D. Si se expone más, va a enrojecer la piel. Y si se queda dormido al sol va a tener una quemadura de segundo o tercer grado; si estás más tenés riesgo de tener cáncer”.

El daño de la radiactividad varía, además, según el grupo etario, sexual y la predisposición biológica a contraer determinadas enfermedades.

Los jóvenes, de menos de 15 años, “están más predispuestos a cánceres de tipo hemológicos como la leucemia” y “en más adultos pueden aparecer cáncer de piel o de mamas en las mujeres”, indicó Romero. En el sexo femenino también se puede presentar la afectación de los óvulos, debido a que estas células no se renuevan, a diferencia de los espermatozoides que se regeneran cada 90 días. “Si los óvulos se afectan, no hay forma de renovarlos. Pero esto se da en casos muy extremos”, expuso Desimoni. Ambos especialistas coincidieron en aclarar que para contraer alguna de estas afecciones “debe haber un organismo predispuesto” a cierto tipo de lesiones.

También los dos profesionales consideraron el cáncer de tiroides como la enfermedad que más puede manifestarse en un caso de este tipo. Es por eso que en la población cercana a la central nuclear se repartieron pastillas de iodo, que al consumirlas saturan la glándula tiroides con este elemento para evitar la incorporación al organismo del iodo con alta radiación que llega en el vapor liberado. “Esa entrega de pastillas en Chernobyl no se hizo y muchas personas contrajeron cáncer de tiroides”, apuntó la investigadora del Conicet.

Para poder dimensionar un caso extremo de daño causado por la radiactividad, Desimoni ejemplificó con el caso de los soldados que en Chernobyl limpiaron la planta energética. “Estaban unos pocos minutos allí y muchos murieron de manera fulminante, en menos de un mes.” Por lo que aseguró que “si alguien tiene cáncer y ha estado expuesto a la radiación” de manera indirecta, como alguno de los pobladores de Fukushima que se refugiaron en sus casas “no quiere decir que se haya enfermado necesariamente por eso”.

Las posibilidades de que una enfermedad se desarrolle a partir de los elementos radiactivos liberados en Fukushima son dispares en el espacio y el tiempo debido a la evolución del accidente nuclear y los factores climáticos que trasladen los elementos radiactivos. Ante tanta incertidumbre, Romero apuntó que “indudablemente, si existió liberación de radioisótopos, eso contamina el aire y el agua y habrá consecuencias a largo plazo” para la salud.

Informe: Leonardo Rossi.
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Jueves, 03 Marzo 2011 07:14

La Guerra inevitable de la OTAN

A diferencia de lo que ocurre en Egipto y Túnez, Libia ocupa el primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de África y tiene la más alta esperanza de vida del Continente. La educación y la salud reciben especial atención del Estado. El nivel cultural de su población es sin dudas más alto.  Sus problemas son de otro carácter. La población no carecía de alimentos y servicios sociales indispensables. El país requería abundante fuerza de trabajo extranjera para llevar a cabo ambiciosos planes de producción y desarrollo social.

Por ello suministraba empleo a cientos de miles de trabajadores egipcios, tunecinos, chinos y de otras nacionalidades. Disponía de enormes ingresos y reservas en divisas convertibles depositadas en los bancos de los países ricos, con las cuales adquirían bienes de consumo e incluso, armas sofisticadas que precisamente le suministraban los mismos países que hoy quieren invadirla en nombre de los derechos humanos.

La colosal campaña de mentiras, desatada por los medios masivos de información, dio lugar a una gran confusión en la opinión pública mundial. Pasará tiempo antes de que pueda reconstruirse lo que realmente ha ocurrido en Libia, y separar los hechos reales de los falsos que se han divulgado.

Emisoras serias y prestigiosas, como Telesur, se veían obligadas a enviar reporteros y camarógrafos a las actividades de un grupo y a las del lado opuesto, para informar lo que realmente ocurría.

Las comunicaciones estaban bloqueadas, los funcionarios diplomáticos honestos se jugaban la vida recorriendo barrios y observando actividades, de día o de noche, para informar lo que estaba ocurriendo. El imperio y sus principales aliados emplearon los medios más sofisticados para divulgar informaciones deformadas sobre los acontecimientos, entre las cuales había que inferir los rasgos de la verdad.

Sin duda alguna, los rostros de los jóvenes que protestaban en Bengasi, hombres, y mujeres con velo o sin velo, expresaban indignación real.

Se puede apreciar la influencia que todavía ejerce el componente tribal en ese país árabe, a pesar de la fe musulmana que comparte sinceramente el 95% de su población.

El imperialismo y la OTAN ─seriamente preocupados por la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe, donde se genera gran parte del petróleo que sostiene la economía de consumo de los países desarrollados y ricos─ no podían dejar de aprovechar el conflicto interno surgido en Libia para promover la intervención militar. Las declaraciones formuladas por la administración de Estados Unidos desde el primer instante fueron categóricas en ese sentido.

Las circunstancias no podían ser más propicias. En las elecciones de noviembre la derecha republicana propinó un golpe contundente al Presidente Obama, experto en retórica.

El grupo fascista de “misión cumplida”, apoyado ahora ideológicamente por los extremistas del Tea Party, redujo las posibilidades del actual Presidente a un papel meramente decorativo, en el que peligraba incluso su programa de salud y la dudosa recuperación de la economía, a causa del déficit presupuestario y el incontrolable crecimiento de la deuda pública, que batían ya todos los records históricos.

Pese al diluvio de mentiras y la confusión creada, Estados Unidos no pudo arrastrar a China y la Federación Rusa a la aprobación por el Consejo de Seguridad de una intervención militar en Libia, aunque logró en cambio obtener, en el Consejo de Derechos Humanos, la aprobación de los objetivos que buscaba en ese momento. Con relación a una intervención militar, la Secretaria de Estado declaró con palabras que no admiten la menor duda: “ninguna opción está descartada”.

El hecho real es que Libia está ya envuelta en una guerra civil, como habíamos previsto, y nada pudo hacer Naciones Unidas para evitarlo, excepto que su propio Secretario General regara una buena dosis de combustible en el fuego.

El problema que tal vez no imaginaban los actores es que los propios líderes de la rebelión irrumpieran en el complicado tema declarando que rechazaban toda intervención militar extranjera.

Diversas agencias de noticias informaron que Abdelhafiz Ghoga, portavoz del Comité de la Revolución declaró el lunes 28 que “‘El resto de Libia será liberado por el pueblo libio’”.

“Contamos con el ejército para liberar Trípoli’ aseguró Ghoga durante el anuncio de la formación de un ‘Consejo Nacional’ para representar a las ciudades del país en manos de la insurrección.”

“‘Lo que queremos es informaciones de inteligencia, pero en ningún caso que se afecte nuestra soberanía aérea, terrestre o marítima’, agregó, durante un encuentro con periodistas en esta ciudad situada 1.000 km al este de Trípoli.”

“La intransigencia de los responsables de la oposición sobre la soberanía nacional reflejaba la opinión manifestada en forma espontánea por muchos ciudadanos libios a la prensa internacional en Bengasi”, informó un despacho de la agencia AFP el pasado lunes.

Ese mismo día, una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, Abeir Imneina, declaró:

“Hay un sentimiento nacional muy fuerte en Libia.”

“‘Además, el ejemplo de Irak da miedo al conjunto del mundo árabe’, subraya, en referencia a la invasión norteamericana de 2003 que debía llevar la democracia a ese país y luego, por contagio, al conjunto de la región, una hipótesis totalmente desmentida por los hechos.”

Prosigue la profesora:

“‘Sabemos lo que pasó en Irak, es que se encuentra en plena inestabilidad, y verdaderamente no deseamos seguir el mismo camino. No queremos que los norteamericanos vengan para tener que terminar lamentando a Gadafi’, continuó esta experta.”

“Pero según Abeir Imneina, ‘también existe el sentimiento de que es nuestra revolución, y que nos corresponde a nosotros hacerla’.”

A las pocas horas de publicarse este despacho, dos de los principales órganos de prensa de Estados Unidos, The New York Times y The Washington Post, se apresuraron en ofrecer nuevas versiones sobre el tema, de lo cual informa la agencia DPA al día siguiente 1º de marzo: “La oposición libia podría solicitar que Occidente bombardee desde el aire posiciones estratégicas de las fuerzas fieles al presidente Muamar al Gadafi, informa hoy la prensa estadounidense.”

“El tema está siendo discutido dentro del Consejo Revolucionario libio, precisan ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’ en sus versiones online.”

“‘The New York Times’ acota que estas discusiones ponen de manifiesto la creciente frustración de los líderes rebeldes ante la posibilidad de que Gadafi retome el poder”.

“En el caso de que las acciones aéreas se realicen en el marco de las Naciones Unidas, éstas no implicarían intervención internacional, explicó el portavoz del consejo, citado por ‘The New York Times’.”

“El consejo está conformado por abogados, académicos, jueces y prominentes miembros de la sociedad Libia.”

Afirma el despacho:

“‘The Washington Post’ citó a rebeldes reconociendo que, sin el apoyo de Occidente, los combates con las fuerzas leales a Gadafi podrían durar mucho y costar gran cantidad de vidas humanas.”

Llama la atención que en esa relación no se mencione un solo obrero, campesino, constructor, alguien relacionado con la producción material o a un joven estudiante o combatiente de los que aparecen en las manifestaciones. ¿Por qué el empeño en presentar a los rebeldes como miembros prominentes de la sociedad reclamando bombardeos de Estados Unidos y la OTAN para matar libios?

Algún día se conocerá la verdad, a través de personas como la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, que con tanta elocuencia narra la terrible experiencia que mató, destruyó los hogares, dejó sin empleo o hizo emigrar a millones de personas en Iraq.

Hoy miércoles dos de marzo, la Agencia EFE presenta al conocido vocero rebelde haciendo declaraciones que, a mi juicio, afirman y a la vez contradicen las del lunes: “Bengasi (Libia), 2 de marzo. La dirección rebelde libia pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que lance un ataque aéreo ‘contra los mercenarios’ del régimen de Muamar el Gadafi.”

“‘Nuestro Ejército no puede lanzar ataques contra los mercenarios, por su papel defensivo’, afirmó el portavoz rebelde Abdelhafiz Ghoga en una conferencia de prensa en Bengasi.”

“‘Es diferente un ataque aéreo estratégico que una intervención extranjera, que rechazamos’, recalcó el portavoz de las fuerzas de oposición, que en todo momento se han mostrado en contra de una intervención militar extranjera en el conflicto libio”.

¿A cuál de las muchas guerras imperialistas se parecería esta?

¿La de España en 1936, la de Mussolini contra Etiopía en 1935, la de George W. Bush contra Iraq en el año 2003 o a cualquiera de las decenas de guerras promovidas por Estados Unidos contra los pueblos de América, desde la invasión de México en 1846, hasta la de Las Malvinas en 1982?

Sin excluir, desde luego, la invasión mercenaria de Girón, la guerra sucia y el bloqueo a nuestra Patria a lo largo de 50 años, que se cumplirán el próximo 16 de abril.

En todas esas guerras, como la de Vietnam que costó millones de vidas, imperaron las justificaciones y las medidas más cínicas.

Para los que alberguen alguna duda, sobre la inevitable intervención militar que se producirá en Libia, la agencia de noticias AP, a la que considero bien informada, encabezó un cable publicado hoy, en el que se afirma: “Los países de la Organización del Tratado del Atlántico (OTAN) elaboran un plan de contingencia tomando como modelo las zonas de exclusión de vuelos establecidas sobre los Balcanes en la década de 1990, en caso de que la comunidad internacional decida imponer un embargo aéreo sobre Libia, dijeron diplomáticos”.

Más adelante concluye: “Los funcionarios, que no podían dar sus nombres debido a lo delicado del asunto, indicaron que las opciones que se observan tienen punto de partida en la zona de exclusión de vuelos que impuso la alianza militar occidental sobre Bosnia en 1993 que contó con el mandato del Consejo de Seguridad, y en los bombardeos de la OTAN por Kosovo en 1999, QUE NO LO TUVO”.

Prosigue mañana.

Fidel Castro Ruz
Marzo 2 de 2011
8 y 19 p.m.
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Miércoles, 26 Enero 2011 06:56

“La guerra contra las drogas fracasó”

Varios ex presidentes latinoamericanos y europeos junto a otros funcionarios y especialistas crearon ayer la Comisión Global de Políticas sobre Drogas, tras dos días de reuniones en Ginebra, Suiza. Primó la postura de reconocer el fracaso de la guerra contra las drogas y reclamar la descriminalización de los usuarios de todas las sustancias ilegales. “La plata de esa guerra está mal usada porque no tiene resultado efectivo; si se utilizara para salud, tratamiento médico, educación, para campañas de publicidad, sería mucho mejor”, dijo el ex mandatario brasileño Fernando Henrique Cardoso al criticar abiertamente la política represiva impulsada por el gobierno de los Estados Unidos. La comisión propone una regularización de las drogas, como se hizo con el tabaco y el alcohol.

“Los consumos siguen iguales en los últimos 20 años, la violencia y los prisioneros crecieron, se ha vuelto un gigantesco negocio criminal y eso está generando una enorme cantidad de violencia, no sólo en Estados Unidos sino en México, en Colombia, y en general toda Latinoamérica, y es hora de repensar esa política”, expuso otro ex presidente, César Gaviria, quien gobernó Colombia entre 1990 y 1994 y luego fue, durante diez años, secretario general de la Organización de Estados Americanos. “Hay que abandonar esa idea de que los consumidores de drogas son criminales”, agregó.

Entre los participantes también estuvo Ernesto Zedillo, ex mandatario de México, donde hubo más de treinta mil muertos desde que el gobierno de Felipe Calderón lanzó su guerra contra el narcotráfico, en diciembre de 2006. El negocio de las drogas ilegales en México mueve, según el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, 60.000 millones de dólares al año. Y esto sin contar el dinero de las armas que los capos narcos de los distintos carteles compran legalmente en Estados Unidos y contrabandean luego a su país.

Las personalidades europeas que asistieron a Ginebra fueron la ex presidenta suiza Ruth Dreifuss, el noruego Thorvald Stoltenberg, ex alto comisionado de la ONU para los Refugiados, y el español Javier Solana, ex alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea. Richard Bransen, dueño de la multinacional Virgin, también fue de la partida. Aunque no participaron de las reuniones el último Premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, y el escritor mexicano Carlos Fuentes forman parte de esta nueva comisión.

“Estados Unidos ha tenido una misma política por muchas décadas y esta etapa de la guerra contra las drogas ya lleva casi 40 años de total prohibición y de llevar a la cárcel a todos los consumidores y los traficantes. Es una política que no está mostrando resultados”, afirmó Gaviria ayer en conferencia de prensa. Cardoso puso los números de esta política: “En Estados Unidos hay quinientas mil personas presas por delitos de drogas, la mayoría son pobres y negros, lo que también demuestra los prejuicios asociados”.

El ex mandatario brasileño reclamó más información y educación “de forma que la gente disponga de elementos para usar su libertad y para saber que la droga hace daño”. En este sentido, insistió en que el usuario problemático de drogas debe ser tratado como “un enfermo al que hay que ofrecerle salud”. Y en este diagnóstico coinciden todos los integrantes de esta nueva comisión, quienes sostienen que las evidencias empíricas y las pruebas científicas aconsejan dar mayor importancia a la prevención y a la reducción de los daños derivos del uso de drogas.

Los ex presidentes Cardoso, Gaviria y Zedillo encabezan desde abril de 2008 la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia. Desde entonces insisten en lo que las Oficina contra las Drogas y el Delito de las Naciones Unidas admitió recién el año pasado: el fracaso de la guerra contra las drogas. “El tema se ha transformado en un tabú que inhibe el debate público por su identificación con el crimen, bloquea la información y confina a los consumidores de drogas a círculos cerrados donde se vuelven aún más vulnerables a la acción del crimen organizado”, dice una de las evaluaciones de esta comisión latinoamericana.

El lunes pasado, antes de la primera reunión en Ginebra, los organizadores comentaron que entre los temas por analizar estaba la eliminación de “las sanciones penales por la posesión de marihuana para uso personal”. También se buscaba resolver “la polarización” que divide “los bloques de la legalización y la prohibición”, en torno de “una discusión esclarecedora”. Otro punto fue el debate sobre los riesgos y las ventajas de distinguir entre el tráfico y el comercio en pequeña escala.

En Brasil, este último punto motivó la semana pasada la salida del funcionario designado por Dilma Rousseff para conducir la Secretaría Nacional de Políticas Sobre Drogas, Pedro Abramovay. Como ocurrió en Ecuador, donde el presidente Rafael Correa liberó a miles de “mulitas”, Abramovay también propuso excarcelar a pequeños traficantes de drogas. Sólo que a él le costó el cargo.

“En muchos países el daño causado por la prohibición de las drogas en términos de corrupción, de violencia y de violación de los derechos humanos supera con creces el daño causado por las drogas”, consideraron los organizadores de la Comisión Global de Políticas sobre Drogas el mismo lunes. También se instaron a revisar “el sistema de control de drogas de la ONU” y “las diferentes respuestas nacionales”, teniendo en cuenta los “desafíos de la Justicia penal” si asume que “erradicar la producción y criminalizar el consumo no reducen el tráfico y el consumo”.

Otro de los objetivos de la reunión en Ginebra fue recabar datos sobre los cambios en los últimos 50 años en la producción, transporte y venta de drogas ilegales, a partir del enfoque meramente represivo, y los delitos asociados: “El blanqueo de dinero, el tráfico de armas, la corrupción y el riesgo de socavar instituciones democráticas”. Mientras se debatía en Suiza, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, viajó a México para apoyar económica e ideológicamente al gobierno local en su guerra contra las drogas.
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Fue hace un año. Un terrible terremoto de 7 grados golpeó violentamente a la población haitiana. Las víctimas se contaron por centenares de miles mientras más de un millón de personas de repente se encontraron en la calle. Sus casas, sus hogares, sólo parecían entonces montones de escombros. A pesar del impulso de generosidad y solidaridad internacional que siguió al anuncio de la catástrofe, las promesas de ayer hoy están muy lejos de su cumplimiento.

«Pequeña competición entre amigos»

La importante mediatización y la conmoción que produjo la catástrofe más allá de las fronteras haitianas permitieron, en los días siguientes al 12 de enero, una relativa asistencia internacional en materia de ayuda urgente. Entonces los Estados se empujaban unos a otros para «estar junto» a los haitianos en «este período difícil» (1). Expresando uno por uno su «profunda emoción» (2), en los días siguientes al seísmo se lanzaron a una carrera de auxilio. El asunto de la reconstrucción de Haití ofrecía numerosas oportunidades a los «países amigos». Aunque algunos presentaron en primer lugar «sus relaciones históricas» -por otra parte basadas en la colonización, la explotación y la ocupación militar- para legitimar su denominado «apoyo», otros países, como Cuba o Venezuela, adoptaron una actitud diferente. Según Sony Esteus, director ejecutivo de la Sociedad de Animación y comunicación Social (SAKS), «la gran diferencia es que la cooperación se hace respetando los derechos, y sobre todo la dignidad del pueblo haitiano» (3), en el caso de Venezuela y Cuba. Los apoyos económicos se multiplican mientras la miseria de la población, vendida por todo el mundo, se convierte en una auténtica fuente de ingresos. Así, se prometieron miles de millones de dólares, pero la población haitiana no ha visto ningún resultado.

Esas trágicas circunstancias deberían haber reforzado el papel del Estado. Pero ocurrió lo contrario. En vez de ubicarse en el centro de la gestión de la ayuda humanitaria y de la recuperación de las actividades diarias, sin olvidar la elaboración y definición de políticas públicas para favorecer a los pobres, el Estado y sus instituciones son más débiles que nunca. La comunidad internacional se apoderó del proceso de reconstrucción y los actores diversos, además de los intereses, impiden cualquier avance constructivo. Así, todos los planes de reconstrucción están orientados casi exclusivamente a la promoción de la ayuda exterior, la inversión extranjera y el libre comercio. Cada Estado apoya los intereses de sus empresas y agencias mientras las organizaciones internacionales se erigen en interlocutores privilegiados creando la unión entre el Estado haitiano y los intereses privados extranjeros.

¡De la urgencia a la materialización hay más de un paso!

Aunque se han materializado algunos proyectos interesantes, es obvio que se ha hecho muy poco. La Comisión Provisional para la Reconstrucción de Haití (CIRH), creada para gestionar los fondos y aprobar los proyectos que serán financiados por esos mismos fondos, había aprobado 74 proyectos a 17 de diciembre de 2010 por un montante total de 1.600 millones de dólares. Recientemente se aprobó un proyecto de Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un montante de 174 millones de dólares para la creación de un parque industrial de 150 hectáreas en la región norte del país (4). Ese parque será explotado por una empresa de gestión privada. Este ejemplo demuestra que las prioridades están claramente definidas: los intereses de las empresas priman sobre los de los haitianos.

Sin embargo las huellas del seísmo continúan visibles por todos los lugares de la capital por los que pasamos. Toneladas de escombros siguen formando parte del paisaje de Puerto Príncipe. Sólo se ha eliminado un pequeño porcentaje que no ha mejorado en nada la vida diaria de los haitianos. Los campamentos improvisados siguen extendiéndose por las calles y la solución al problema del realojamiento de la población no ha avanzado ni un ápice. Las condiciones de vida en dichos campamentos son absolutamente desastrosas y dejan totalmente de lado los derechos humanos. No hay agua ni electricidad. En lo que se refiere al sector económico, éste se halla en punto muerto. La tasa de desempleo permanece endémica y llega casi al 80% de la población. Por otra parte, las mujeres sufren más que los hombres las lamentables condiciones sanitarias. Numerosas incertidumbres persisten con respecto al futuro de esos hombres y mujeres que luchan todos los días contra las consecuencias todavía presentes del seísmo

Pasar de la incertidumbre a la acción: otro Haití es posible

Los haitianos son los grandes ausentes del proceso de reconstrucción (5). Saben que desgraciadamente el proceso electoral en curso no ofrece alternativas concretas. Totalmente excluidos de las consultas y debates, los movimientos sociales se organizan sin embargo para expresar sus ideas. Las recientes revueltas dirigidas contra la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) no son únicamente una expresión de malestar debido al cólera. Porque los haitianos no esperaron a la difusión de la enfermedad para exigir la salida de dicha Misión, ya que los militares y policías que componen los contingentes son culpables de muchos abusos y actos de violencia. Más bien reflejan la desesperación de los haitianos contra las organizaciones extranjeras en general, y la MINUSTAH en particular, a las que consideran correas de transmisión del imperialismo de los llamados países «amigos». El Banco Mundial y el FMI también son muy impopulares. En efecto, estos últimos ven en la inestabilidad producida por el seísmo una oportunidad para profundizar el establecimiento de políticas neoliberales e impopulares.

En conclusión, un año después de la catástrofe, la vida diaria de los haitianos sigue siendo precaria. La situación, lejos de mejorar, ha empeorado tras la aparición del cólera. La injerencia externa neutraliza la posibilidad de romper con los viejos esquemas neoliberales sobre los cuales está erigido el desarrollo de Haití. Sin embargo, no se trata de reconstruir Haití, sino de construir otro Haití basado en la satisfacción de las necesidades básicas.

Sophie Perchellet
CADTM
Traducido para Rebelión por Caty R.

Notas

(1) http://www.america.gov/st/develop-french/2010/January/20100113153202esnamfuak8.532351e-02.html?CP.rss=true

(2) http://www.lepoint.fr/actualites-monde/2010-01-13/catastrophe-haiti-sarkozy-fait-part-de-sa-profonde-emotion/924/0/412940

(3) Declaraciones recogidas por la autora.

(4) http://www.cirh.ht/sites/ihrc/fr/News%20and%20Events/News/Pages/ApprovedProjects.aspx

(5) Para más información sobre la reconstrucción, véase especialmente Haïti: entre colonisation, dette et domination. Deux siècles de lutte pour la liberté, CADTM-PAPDA, 2010, www.cadtm.org 
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La Habana, 10 de enero. Científicos cubanos registraron la primera vacuna terapéutica a escala mundial contra el cáncer avanzado de pulmón, resultado de 15 años de investigaciones, con la cual han sido tratados hasta el momento más de mil pacientes en la isla, publicó hoy el semanario Trabajadores.

La jefa del proyecto de dicha vacuna en el Centro de Inmunología Nuclear de La Habana, Gisela González, manifestó a la publicación que la CIMAVAX-EGF “permite convertir el cáncer avanzado en una enfermedad crónica controlable, no provoca efectos adversos severos y ha demostrado ser segura.

“A diferencia de las quimioterapias y las radioterapias –usualmente empleadas en la atención del cáncer–, que desencadenan una elevada toxicidad, pues son inespecíficas y atacan tanto a las células malignas como a las normales, la CIMAVAX-EGF va hacia el sistema relacionado con el tumor”, aseveró.

Controla el tumor sin toxicidad asociada

La experta explicó que dicha vacuna ayuda a controlar el crecimiento del tumor sin toxicidad asociada y comienza a aplicarse una vez que el paciente concluye el tratamiento de radioterapias o quimioterapias y es considerado terminal, sin alternativa terapéutica.

Gisela González sostuvo que CIMAVAX-EGF está basada en una proteína que todos tenemos: el factor de crecimiento epidérmico, relacionado con los procesos de proliferación celular, que cuando hay cáncer están descontrolados. Agregó: Puede ser utilizada como tratamiento crónico que aumenta las expectativas y la calidad de vida del paciente.

Según la especialista, tras el registro en Cuba progresa su inscripción en otros países y se evalúa la manera de emplear el principio de esta vacuna en otros tumores sólidos, como los de próstata, útero o mama.

Dpa
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