Xi Jinping es elegido presidente de China

Xi Jinping ha culminado su ascenso a la cumbre. El líder chino, que ocupó en noviembre pasado la secretaría general del Partido Comunista Chino (PCCh) y la presidencia de la Comisión Militar Central —los dos cargos de verdadero poder en el país—, ha sido nombrado este jueves presidente del país. Se hace así con el tercero de los títulos que tenía su predecesor, Hu Jintao, con lo que se cierra la transición de poder a la quinta generación de dirigentes, tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y el propio Hu.

 

La designación de Xi como presidente —con 2.952 votos a favor y uno en contra— se ha producido en el marco de la sesión anual del Parlamento en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, en la que se prevé que mañana viernes el viceprimer ministro Li Keqiang ascienda a la jefatura de Gobierno, en sustitución de Wen Jiabao.

 

La secretaría del PCCh es la fuente real de poder en China, pero el puesto de presidente incrementará el papel y la proyección internacional de Xi, ya que al igual que Hu y Jiang no solo es el jefe del partido sino también el jefe de Estado.

 

El nombramiento de Xi como presidente —oficialmente por cinco años, aunque, salvo grandes sorpresas, mantendrá el cargo 10 años— estaba sellado desde que llegó a la cúpula del PCCh en el congreso del partido en noviembre pasado. En los meses transcurridos, el mandatario se ha comprometido a conservar el gobierno único comunista, mejorar la vida de la población, implementar ambiciosas reformas económicas y poner freno a la corrupción, una lacra que se ha convertido en una de las principales fuentes de malestar social y en un peligro para la supervivencia del PCCh, según han reconocido sus dirigentes. Desde que Xi tomó el poder, han salido a la luz una ristra de casos de corrupción de funcionarios de nivel medio y bajo, que han sido aireados con profusión por los medios de comunicación estatales.

 

El nuevo presidente ha asegurado que no solo irá a por “las moscas” sino también a por “los tigres” de alto rango, una declaración que ha sido recibida con escepticismo por un sector de la población, que considera que un puesto de poder en China es sinónimo de corrupción. La agencia estadounidense Bloomberg publicó el año pasado que la familia de Xi había acumulado cientos de millones de dólares en activos, lo que plantea dudas sobre su capacidad para llevar a cabo reformas que puedan amenazar sus intereses empresariales. El informe no mencionaba ningún delito por parte de Xi Jinping.

 

La corrupción está arraigada en muchos ámbitos de la sociedad china, y existe una resistencia a la puesta en marcha de medidas contra la corrupción entre quienes se han beneficiado de sus conexiones políticas para enriquecerse.

 

El ascenso de Xi marca la segunda transferencia de poder pacífica, tras la de Hu, en las más de seis décadas de gobierno comunista. Este jueves, ha sido nombrado también el vicepresidente chino: Li Yuanchao, un reformista liberal y aliado del ya expresidente Hu Jintao. Su designación rompe con la tradición de los últimos años, porque Li no forma parte del Comité Permanente del Politburó, el órgano de máximo poder del país, compuesto por siete miembros, aunque sí está en el Politburó.

 

Xi se hace con las riendas del país poblado y segunda economía del mundo en un momento especialmente delicado: cuando el modelo de desarrollo que ha permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza está agotado, las desigualdades sociales han alcanzado un nivel peligroso, la degradación ambiental es fuente creciente de protestas, y la población, cada vez más informada y conectada, reclama mayores derechos sociales y políticos.

 


Xi Jinping, un ingeniero químico de 59 años y poseedor de un doctorado en teoría marxista, es hijo de Xi Zhongxun, uno de los grandes revolucionarios chinos. Considerado un reformista cauto, forma parte de la generación de los ‘príncipes’, término con el que son conocidos los descendientes de los altos líderes y exlíderes del PCCh.

 

Los diputados han aprobado también el plan de reestructuración gubernamental anunciado el domingo pasado, con el que el nuevo Gobierno quiere mejorar la eficiencia y luchar contra la corrupción. El plan implica la reducción del número de ministerios y agencias de nivel similar de 27 a 25 y la supresión del poderoso Ministerio de Ferrocarriles.

 

Por Jose Reinoso Pekín 14 MAR 2013 - 07:00 CET

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Acusado de tener vínculos con la dictadura; la derecha lo defiende

La elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien nació hace 76 años en esta capital, como el nuevo papa Francisco provocó reacciones dispares aquí, con festejos de todos los sectores de derecha y con reservas de organismos humanitarios, que lo han vinculado con la dictadura militar que imperó en Argentina (1976-1983).

 

La designación provocó sorpresa, a pesar de que Bergoglio logró estar en un lugar destacado en el cónclave de 2005, que eligió a Benedicto XVI. Es el primer papa latinoamericano y también el primero de la orden de los jesuitas en ese cargo.

 

Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, en el barrio de Almagro, hijo de Regina y Mario Bergoglio, ambos italianos. Su padre fue trabajador ferroviario.

 

Estudió en una escuela pública en Almagro y egresó como técnico químico. En 1957 decidió ingresar a un seminario de la Orden de los Jesuitas ubicado en el barrio porteño de Villa Devoto y fue ordenado sacerdote en 1969.

 

Ejerció como sacerdote y provincial de la orden de los jesuitas entre 1973 y 1979. También fue profesor de teología. En mayo de 1992 fue consagrado uno de los cuatro obispos auxiliares de Buenos Aires.

 

En junio de 1997 fue designado obispo coadjutor de la arquidiócesis de Buenos Aires, y en 1998 asumió el cargo de arzobispo en remplazo de Antonio Quarracino, quien fue un duro conservador y defensor de las dictaduras locales.

 

Su carrera fue ascendente y en febrero de 2001 el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal. Como primado de Argentina se convirtió en el superior jerárquico de la Iglesia católica de este país.

 

También fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) durante dos periodos, hasta 2011. Lo sucedió en el cargo monseñor José María Arancedo, quien hoy rescató entre los dones del nuevo Papa "la humildad, la devoción y el equilibrio".

 

Otros obispos consideraron que como participante de la Comisión para América Latina e integrante de una serie de congregaciones y consejos el actual Papa conoce a profundidad la situación regional.

 

Los religiosos entrevistados hoy coincidieron en destacar la humildad, "la sencillez que practica en su vida cotidiana, viviendo en un departamento pequeño y desdeñando lujos", así como su cumplimiento estricto de la doctrina de la Iglesia católica.

 

Sin embargo, en su biografía es imposible no citar la actuación de Bergoglio durante la dictadura militar más reciente.

 

La cúpula de la Iglesia católica, en su mayoría, está muy comprometida por su relación con los dictadores en turno. Se les demanda además porque muchos de los obispos que pudieron ayudar a las Madres de Plaza de Mayo no lo hicieron y porque los capellanes en las fuerzas armadas colaboraron o consintieron las violaciones de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad.

 

De hecho, los jerarcas católicos jamás se han definido en casos emblemáticos, como el del sacerdote Christian Von Wernick, quien fue condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad, como secuestros, torturas y asesinatos, durante la dictadura militar de 1976-1983.

 

El 12 de mayo de 2011, la justicia argentina citó a declarar al cardenal Jorge Mario Bergoglio como testigo en la causa que juzga a los responsables del plan sistemático de apropiación de menores, hijos de desaparecidos durante el periodo de la dictadura militar de 1976-1983.

 

Bergoglio ya había pasado por tribunales, ya que también fue citado en la causa que procesa a los responsables de crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), y por el caso de dos sacerdotes jesuitas, uno de los cuales, el que sobrevivió, lo señaló por no haber impedido su secuestro y tortura siendo superior de los jesuitas.

 

El periodista y escritor Horacio Verbitsky lo ha señalado varias veces por esas causas.

 

En los testimonios de quienes lo acusan se ha señalado específicamente su falta de compromiso para brindar ayuda ante pedidos desesperados de familiares. Y también existen testimonios de religiosos ante la justicia –entre ellos los de un sacerdote y un ex sacerdote, una teóloga y un seglar– que comprometen a Bergoglio.

 

Así como hay estas sombras, desde otros sectores sociales se menciona que no existen hasta ahora documentos que indiquen una colaboración activa de Bergoglio con la dictadura, y él ha negado toda responsabilidad en esos casos.

 

Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, dijo hoy a La Jornada que ha recibido muy bien que haya un nuevo papa argentino-latinoamericano. "Es un hombre de equilibrio, de diálogo. Sé que hay cuestionamientos, y creo que pudo no haber ayudado, pero es distinto a decir que entregó a sacerdotes (a los militares). Hay que actuar con mucha responsabilidad. He hablado con él y creo que hay disposición al diálogo. Tenemos que hacer, nosotros, que el nuevo Papa mire al continente con otros ojos. Tenemos que exigir otro tiempo".

 

También Celia Luro, quien fue compañera del ex obispo por los pobres, monseñor Jerónimo Podestá, ya fallecido, sostiene que Bergoglio la defendió en momentos de duros ataques del Vaticano por haber formado pareja con el religioso, quien es muy respetado aquí.

 

Otros destacan su austeridad: viaja en transporte público y él mismo se cocina.

 

Son visiones encontradas, pero que integran la figura y la personalidad de un obispo, un cardenal que ha tomado posiciones duras con el gobierno de Néstor Kirchner y luego con el de Cristina Fernández de Kirchner, a pesar de que se reunió con ella en lo que parecía un primer paso hacia la concialiación en diciembre de 2007, cuando recién asumió la presidencia.

 

El nuevo Papa se ha enfrentado al gobierno por los proyectos de ley sobre el aborto y la que hizo posible el matrimonio entre personas del mismo sexo, que fue calificada por Bergoglio de "una guerra del diablo".

 

Una serie de acciones lo fueron acercando a la oposición de derecha. La situación llegó al extremo de que se trasladaran los Te deum de la fiesta patria a las provincias. Y hubo duras críticas del ahora flamante Papa, lanzadas desde un púlpito y aplaudidas por la derecha más dura, que hoy reaccionó en conjunto con grandes festejos.

 

"Es nuestro Papa", escribieron en algunos mensajes de Twitter integrantes de esos sectores, entre ellos familiares de los militares presos por los crímenes que cometieron durante la dictadura.

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Jueves, 14 Marzo 2013 06:42

Neoliberalismo y subjetividad

Neoliberalismo y subjetividad

I

 

El neoliberalismo no es sólo una ideología que defienda la retirada del Estado, su desmantelamiento a favor del mercado, o un dejar hacer a la “mano invisible” del capitalismo financiero. Tal como ya lo ha demostrado Michel Foucault, en “ el nacimiento de la biopolítica”, y actualmente Christian Laval y Pierre Dardot, el neoliberalismo, a diferencia del liberalismo clásico o el neoconservadurismo, es una construcción positiva, que se apropia no sólo del orden del Estado, sino que es un permanente productor de reglas institucionales, jurídicas y normativas, que dan forma a un nuevo tipo de “racionalidad” dominante. Esta racionalidad actualmente se ha adueñado de todo el tejido institucional de la llamada Unión Europea, en la consumación final de su estrategia de dominación. El neoliberalismo no es sólo una máquina destructora de reglas, si bien socava los lazos sociales, a su vez su racionalidad se propone organizar una nueva relación entre los gobernantes y los gobernados, una “gubernamentabilidad” según el principio universal de la competencia y la maximización del rendimiento extendida a todas la esferas públicas, reordenándolas y atravesándolas con nuevos dispositivos de control y evaluación: como insistió Foucault, explicando la génesis del neoliberalismo, es la propia población la que pasa a ser objeto del saber y el poder.

 

II

 

Remarcando entonces el carácter “constructivo” del neoliberalismo y no sólo su faz destructiva, o insistiendo en el orden que se pretende hacer surgir a partir de sus destrucciones, se puede mostrar que las técnicas de gobernación propias del neoliberalismo tienen como propósito, en consonancia con la racionalidad que lo configura, producir, fabricar, un nuevo tipo de subjetividad. A diferencia del sujeto moderno, diferenciado en sus fronteras jurídicas, religiosas, institucionales, etc., el sujeto neoliberal se homogeneiza, se unifica como sujeto “emprendedor”, entregado al máximo rendimiento y competencia, como un empresario de sí mismo. Un empresario de sí mismo que, a diferencia de los “cuidados de sí” clásicos o modernos que apuntaban, en el caso clásico, a protegerse de los excesos, en el caso moderno, a buscar la mejor adaptación o alienación soportable, el empresario de sí, el sujeto neoliberal, vive permanentemente en relación con lo que lo excede, el rendimiento y la competencia ilimitada.

 

III

 

Las técnicas de gestión, los dispositivos de evaluación, los coach, los entrenadores personales, los consejeros y estrategas de vida son el suplemento social del sujeto neoliberal producido por los dispositivos de la racionalidad neoliberal. El sujeto neoliberal, viviendo fuera de su límite, en el goce de la rentabilidad y la competencia y estableciendo consigo mismo la lógica del emprendedor está a punto de fracasar a cada paso. El stress, el ataque de pánico, la depresión, “la corrosión del carácter”, lo precario, lo líquido y fluido, etc., constituyen el medio en que el sujeto neoliberal ejerce su propio desconocimiento de sí, con respecto a los dispositivos que lo gobiernan. Esos dispositivos que le reclaman que sea “el actor de su propia vida”, el que racionaliza su deseo en la competencia y en la técnica de conducirse a sí mismo y a los demás Este es ahora el verdadero “management del alma” del que habló Lacan en los ’50 y ahora se consuma.

 

IV

 

El neoliberalismo se propone como la racionalidad actual del capitalismo. Podemos afirmar que su racionalidad cumple con lo analizado por Heidegger con respecto a las “estructuras de emplazamiento” del ser propias de la técnica, que provocan en el ser humano una presentación de su existencia en forma de cálculo de sí, o con lo planteado por Lacan en el Discurso Capitalista, donde el sujeto ya sólo está condicionado por la “plusvalía” de goce. El fin último del neoliberalismo es la producción de un sujeto nuevo, un sujeto íntegramente homogeneizado a una lógica empresarial, competitiva, comunicacional, excedida todo el tiempo por su performance. Sin la distancia simbólica que permita la elaboración política de su lugar en los dispositivos que amaestran su cuerpo y su subjetividad.

 

V

 

¿Pero se puede producir enteramente al sujeto? ¿Tienen los dispositivos el poder y la fuerza material para secuestrar al sujeto y volverlo un “neosujeto” emprendedor de sí? He aquí uno de los grandes debates contemporáneos: ¿el sujeto es meramente una producción histórica efectuada por los dispositivos del poder y el saber, como piensan los foucaultianos? O, como han pensado Freud, Heidegger y Lacan, hay ciertos elementos en la propia constitución estructural del sujeto, que ningún orden político-histórico puede integrar al menos en forma total y definitiva. La posible lucha contra el neoliberalismo depende de esta cuestión: ¿qué hay en el advenimiento del sujeto en su condición mortal, sexuada y mortal que no pueda ser atrapado por los dispositivos de producción de subjetividades específico del neoliberalismo?

 

VI

 

Latinoamérica es actualmente, en alguno de sus países, la primera contraexperiencia política con respecto al orden racional dominante en el siglo XXI. El neoliberalismo se extiende no sólo por los gobiernos, circula mundialmente a través de los dispositivos productores de subjetividad. Por ello a Latinoamérica le corresponde la responsabilidad universal de ser el lugar donde se pueda indagar todo aquello que en los seres hablantes mujeres y hombres no está dispuesto para alimentar la extensión ilimitada del sujeto neoliberal.

Por Jorge Alemán, psicoanalista y escritor. Consejero cultural de la embajada argentina en España.

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Jueves, 14 Marzo 2013 06:35

Recordando con ira

Recordando con ira

El rol del ahora cardenal Bergoglio en la desaparición de sacerdotes y el apoyo a la represión dictatorial es confirmado por cinco nuevos testimonios. Hablan un sacerdote y un ex sacerdote, una teóloga, un seglar de una fraternidad laica que denunció en el Vaticano lo que ocurría en Argentina en 1976, y un laico que fue secuestrado junto con dos sacerdotes que no reaparecieron. La iracunda reacción de Bergoglio atribuye al gobierno el escrutinio de sus actos

 

Cinco nuevos testimonios, ofrecidos en forma espontánea a raíz de la nota "Su pasado lo condena", confirman el rol del ahora cardenal Jorge Bergoglio en la represión del gobierno militar sobre las filas de la Iglesia católica que hoy preside, incluyendo la desaparición de sacerdotes. Quienes hablan son una teóloga que durante décadas enseñó catequesis en colegios del obispado de Morón, el ex superior de una fraternidad sacerdotal que fue diezmada por las desapariciones forzadas, un seglar de la misma fraternidad que denunció los casos al Vaticano, un sacerdote y un laico que fueron secuestrados y torturados.

 

Teóloga con minifalda

 

Dos meses después del golpe militar de 1976, el obispo de Morón, Miguel Raspanti, intentó proteger a los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics porque temía que fueran secuestrados, pero Bergoglio se opuso. Así lo indica la ex profesora de catequesis en colegios de la diócesis de Morón, Marina Rubino, quien en esa época estudiaba teología en el Colegio Máximo de San Miguel, donde vivía Bergoglio. Por esa circunstancia conocía a ambos. Además había sido alumna de Yorio y Jalics y sabía del riesgo que corrían. Marina decidió dar su testimonio luego de leer la nota sobre el libro de descargo de Bergoglio.

 

Marina Rubino vive en Morón desde siempre. En el Colegio del Sagrado Corazón de Castelar daba catequesis a los chicos y formaba a los padres, que le parecía lo más importante. "Una vez por mes nos reuníamos con ellos. Era un trabajo hermoso. Esta experiencia duró quince años". También dio cursos de iniciación bíblica "en todos los lugares no turísticos de la Argentina. Teníamos una publicación, con comentarios a los textos de los domingos, queríamos que las comunidades tuvieran elementos para pensar". Desde que se jubiló da clases de telar, en centros culturales, sociedades de fomento o casas.

 

No quiso ingresar al seminario de Villa Devoto porque no le interesaba la formación tomista, sino la Biblia. En 1972 comenzó a estudiar teología en la Universidad de El Salvador. La carrera se cursaba en el Colegio Máximo de San Miguel. En primer año tuvo como profesor a Francisco Jalics y en segundo a Orlando Yorio. Mientras estudiaba, coordinaba la catequesis en el Colegio del Sagrado Corazón de Castelar, donde también estaba la religiosa francesa Léonie Duquet. "Eran tiempos difíciles. Por hacer en el colegio una opción por los pobres tomándonos en serio el Concilio Vaticano II y la reunión del Celam en Medellín perdimos la mitad del alumnado. Pero mantuvimos esa opción y seguimos formando personas más abiertas a la realidad y al compromiso con los más necesitados, sosteniendo que la fe tiene que fortalecer estas actitudes y no las contrarias." El obispo era Miguel Raspanti, quien entonces tenía 68 años y había sido ordenado en 1957, en los últimos años del reinado de Pío XII. Era un hombre bien intencionado que hizo todos los esfuerzos por adaptarse a los cambios del Concilio, en el que participó. Después del cordobazo de 1969 repudió las estructuras injustas del capitalismo e instó al compromiso con "la liberación de nuestros hermanos necesitados". Pero el problema más grave que pudo identificar en Morón fue el aumento de los impuestos al pequeño comerciante y al propietario de la clase media. "Muchas veces hubo que discutir y sostener estas opciones en el obispado, y monseñor Raspanti solía terminar las entrevistas diciéndonos que si creíamos que había que hacer tal o cual cosa, si estábamos convencidos, él nos apoyaba", recuerda Marina. Sus palabras son seguidas con atención por su esposo, Pepe Godino, un ex cura de Santa María, Córdoba, que integró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

 

Marina cursaba teología en San Miguel de 8:30 a 12:30. No le habían dado la beca porque era mujer, pero como era la coordinadora de catequesis en un colegio del obispado, Raspanti intercedió y obtuvo que una entidad alemana se hiciera cargo del costo de sus estudios. Tampoco le quisieron dar el título cuando se recibió, en 1977. El director del teologado, José Luis Lazzarini, le dijo que había un problema, que no se habían dado cuenta de que era mujer. Marina partió en busca de quien la había recibido al ingresar, el jesuita Víctor Marangoni:

 

–Cuando me viste por primera vez, ¿te diste cuenta o no de que soy mujer?

 

–Sí, claro, ¿por qué? –respondió azorado el vicerrector ante esa tromba en minifalda.

 

–Porque Lazzarini no me quiere dar el título.

 

Marangoni se encargó de reparar ese absurdo. Marina tiene su título, pero nunca se realizó la entrega oficial.

 

La desprotección

 

Un mediodía, al salir de sus cursos, “encuentro a monseñor Raspanti parado en el hall de entrada, solo. No sé por qué lo tenían allí esperando. Estaba muy silencioso; le pregunté si esperaba a alguien y me dijo que sí, que al padre provincial Bergoglio. Tenía el rostro demudado, pálido, creí que estaba descompuesto. Lo saludé, le pregunté si se sentía bien, y lo invité a pasar a un saloncito de los que había junto al hall”.

 

–No, no me siento mal, pero estoy muy preocupado –le respondió Raspanti.

 

Marina dice que tiene una memoria fotográfica de aquel día. Habla con voz calma, pero se advierte el apasionamiento en sus ojos grandes y expresivos. Pepe la mira con ternura.

 

"Me impresionó ver solo a Raspanti, que siempre iba con su secretario", dice. Marina sabía que sus profesores Jalics y Yorio y un tercer jesuita que trabajaba con ella en el colegio de Castelar, Luis Dourron, habían pedido pasar a la diócesis de Morón. Yorio, Jalics, Dourron y Enrique Rastellini, que también era jesuita, vivían en comunidad desde 1970, primero en Ituzaingó y luego en el Barrio Rivadavia, junto a la Gran Villa del Bajo Flores, con conocimiento y aprobación de los sucesivos provinciales de la Compañía de Jesús, Ricardo Dick O’Farrell y Bergoglio. "Le dije que Orlando y Francisco habían sido profesores míos y que Luis trabajaba con nosotros en la diócesis, que eran intachables, que no dudara en recibirlos. Todos estábamos pendientes de que pudieran venir a Morón. Ninguno de los que conocíamos la situación nos oponíamos. Raspanti me dijo que de eso venía a hablar con Bergoglio. A Luis ya lo había recibido, pero necesitaba una carta en la que Bergoglio autorizara el pase de Yorio y Jalics."

 

Marina entendió que era una simple formalidad, pero Raspanti le aclaró que la situación era más complicada. “Con las malas referencias que Bergoglio le había mandado él no podía recibirlos en la diócesis. Estaba muy angustiado porque en ese momento Orlando y Francisco no dependían de ninguna autoridad eclesiástica, y me dijo:

 

–No puedo dejar a dos sacerdotes en esa situación ni puedo recibirlos con el informe que me mandó. Vengo a pedirle que simplemente los autorice y que retire ese informe que decía cosas muy graves.

 

Cualquiera que ayudara a pensar era guerrillero, comenta Marina. Acompañó a su obispo hasta que Bergoglio lo recibió y luego se fue. Al salir vio que tampoco estaba en el estacionamiento el auto de Raspanti. "Debe haber venido en colectivo, para que nadie lo siguiera. Quería que la cosa quedara entre ellos dos. Estaba haciendo lo imposible por darles resguardo."

 

La teóloga agrega que le impresionó la angustia de Raspanti, "que si bien no podía ser calificado de obispo progresista, siempre nos defendió, defendió a los curas cuestionados de la diócesis, se llevaba a dormir a la casa episcopal a los que corrían más riesgo y nunca nos prohibió hacer o decir algo que consideráramos fruto de nuestro compromiso cristiano. Como buen salesiano, se portaba como una gallina clueca con sus curas y sus laicos; cobijaba, cuidaba aunque no estuviera de acuerdo. Eran puntos de vista distintos, pero él sabía escuchar y aceptaba muchas cosas". Uno de esos curas es Luis Piguillem, quien había sido amenazado. Regresaba en bicicleta cuando se topó con un cordón policial que impedía el paso. Insistió en que quería pasar, porque su casa estaba en el barrio, y un policía le dijo:

 

–Vas a tener que esperar, porque estamos haciendo un operativo en la casa del cura.

 

Piguillem dio vuelta con su bicicleta y se alejó sin mirar hacia atrás. De allí fue al obispado de Morón, donde Raspanti le dio refugio. Los militares dijeron que se había escondido bajo las polleras del obispo. Pero no se atrevieron a buscarlo allí.

 

–¿Raspanti era consciente del riesgo que corrían Yorio y Jalics?

 

–Sí. Dijo que tenía miedo de que desaparecieran. No pueden quedar dos sacerdotes en el aire, sin un responsable jerárquico. Pocos días después supimos que se los habían llevado.

 

De Córdoba a Cleveland

 

Otro testimonio recogido a raíz de la publicación del domingo es el del sacerdote Alejandro Dausa, quien el martes 3 de agosto de 1976 fue secuestrado en Córdoba, cuando era seminarista de la Orden de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette. Luego de seis meses, en los que fue torturado por la policía cordobesa en el Departamento de Inteligencia D2, pudo viajar a Estados Unidos, adonde ya había llegado el responsable del seminario, el sacerdote estadunidense James Weeks, por quien se interesó el gobierno de su país. Este año se realizará en Córdoba el juicio por aquel episodio, cuyo principal responsable es el general Luciano Menéndez. Ahora Dausa vive en Bolivia y cuenta que tanto Yorio como Jalics le dijeron que Bergoglio los había entregado.

 

Al llegar a Estados Unidos supo por organismos de derechos humanos que Jalics se encontraba en Cleveland, en casa de una hermana. Dausa y los otros seminaristas, que estaban iniciando el noviciado, lo invitaron a dirigir dos retiros espirituales. Ambos se realizaron en 1977: uno en Altamont (estado de Nueva York) y otro en Ipswich (Massachusetts). Recuerda Dausa: "Como es natural, conversamos sobre los secuestros respectivos; detalles, características, antecedentes, señales previas, personas involucradas, etcétera. En esas conversaciones nos indicó que los había entregado o denunciado Bergoglio".

 

En la década siguiente, Dausa trabajaba como cura en Bolivia y participaba de los retiros anuales de La Salette en Argentina. En uno de ellos los organizadores invitaron a Orlando Yorio, que para esa época trabajaba en Quilmes. "El retiro fue en Carlos Paz, Córdoba, y también en ese caso conversamos sobre la experiencia del secuestro. Orlando indicó lo mismo que Jalics sobre la responsabilidad de Bergoglio."

 

Los asuncionistas

 

Yorio y Jalics fueron secuestrados el 23 de mayo de 1976 y conducidos a la Esma (Escuela de Mecánica de la Armada), donde los interrogó un especialista en asuntos eclesiásticos que conocía la obra teológica de Yorio. En uno de los interrogatorios le preguntó por los seminaristas asuncionistas Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez. Ambos eran compañeros de Marina Rubino en el Teologado de San Miguel y desarrollaban trabajo social en el barrio popular La Manuelita, de San Miguel, donde vivían y atendían la capilla Jesús Obrero. De allí fueron secuestrados 10 días después que los dos jesuitas, el 4 de junio de 1976, y llevados a la misma casa operativa que Yorio y Jalics. A media mañana Di Pietro llamó por teléfono al superior asuncionista Roberto Favre y le preguntó por el sacerdote Jorge Adur, que vivía con ellos en La Manuelita.

 

–Recibimos un telegrama para él y se lo tenemos que entregar –dijo.

 

De ese modo, consiguió que la orden se pusiera en movimiento. El superior Roberto Favre presentó un recurso de hábeas corpus, que no obtuvo respuesta. Adur logró salir del país, con ayuda del nuncio Pio Laghi, y se exilió en Francia. Volvió en forma clandestina en 1980, convertido en capellán del autodenominado Ejército Montonero, y fue detenido-desaparecido en el trayecto a Brasil, donde procuraba entrevistarse con el papa Juan Pablo II. El mismo camino del exilio siguió uno de los detenidos en la razzia del barrio La Manuelita, el entonces estudiante de medicina y hoy médico Lorenzo Riquelme. Cuando recuperó su libertad la Fraternidad de los Hermanitos del Evangelio le dio hospitalidad en su casa porteña de la calle Malabia. En comunicaciones desde Francia con quien era entonces el superior de los Hermanitos del Evangelio, Patrick Rice, Riquelme dijo que quien lo denunció fue un jesuita del Colegio de San Miguel, quien era a la vez capellán del Ejército. Está convencido de que ese sacerdote presenció las torturas que le aplicaron; cree que en Campo de Mayo.

 

El ablande

 

También como consecuencia de la nota del domingo aceptó narrar su conocimiento del caso un fundador de la fraternidad seglar de los Hermanitos del Evangelio Charles de Foucauld, Roberto Scordato. Entre finales de octubre y principios de noviembre de 1976, Scordato se reunió en Roma con el cardenal Eduardo Pironio, quien era prefecto de la Congregación vaticana para los religiosos, y le comunicó el nombre y apellido de un sacerdote de la comunidad jesuita de San Miguel que participaba en las sesiones de tortura en Campo de Mayo, con el rol de "ablandar espiritualmente" a los detenidos. Scordato le pidió que lo transmitiera al superior general Pedro Arrupe, pero ignora el resultado de su gestión, si tuvo alguno. Consultado para esta nota, Rice, quien también fue secuestrado y torturado ese año, dijo que eso no hubiera sido posible sin la aprobación del padre provincial. Rice y Scordato creen que ese jesuita se apellidaba González, pero a 34 años de distancia no lo recuerdan con certeza.

 

Iracundia

 

Como cada vez que su pasado lo alcanza, Bergoglio atribuye la divulgación de sus actos al gobierno nacional. Esta semana reaccionó con furia durante la homilía que pronunció en una misa para estudiantes. En lo que su vocero describió como "un mensaje al poder político", dijo que "no tenemos derecho a cambiarle la identidad y la orientación a la patria", sino "proyectarla hacia el futuro, en una utopía que sea continuidad con lo que nos fue dado", que los chicos no tienen otro horizonte que comprar un papelito de merca en la esquina de la escuela y que los dirigentes procuran trepar, abultar la caja y promover a los amigos. Con este ánimo iracundo inaugurará mañana en San Miguel la primera asamblea plenaria del episcopado de 2010.

 


Por Horacio Verbitsky, periodista del diario Página12, de Argentina.

 

Texto publicado el 18 de abril de 2010

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Harlem Shake y el espíritu de nuestro tiempo

EF: Unos años atrás, en un artículo sobre el breakdance, usted señalaba que la soledad era la característica esencial de ese baile.

 

JM: Sí, algo que se puede contrastar con el tango y con muchos otros tipos de bailes que no necesariamente tienen contacto interpersonal...

 

EF: Mi pregunta es sobre los nuevos fenómenos de Gangnam Style y Harlem Shake. Este último ha surgido hace unos pocos meses y ya tiene millones de visitas en YouTube y miles de versiones. ¿Cómo explicaría usted estos nuevos fenómenos que años antes hubiesen sido inimaginables?

 

JM: Existe una clara conexión entre el "inocente" fenómeno del "zombi" y la cultura del consumo. El consumidor es, al menos en su condición de consumidor, un zombi que consume y es consumido. Su sangre ha dejado de ser sagrada desde un punto de vista religioso, humanístico y político, como fue considerado alguna vez en el caso del revolucionario latinoamericano, y ha pasado a ser un producto más de consumo. En el breakdance que se practica en los gimnasios y en los espacios públicos, el individuo espera su turno para ejercitar sus admirables piruetas, que más que emociones expresan habilidades gimnásticas, y luego se retira a revisar su teléfono celular mientras otro ocupa su espacio para ejercitar lo mismo con algunas variaciones por un tiempo similar. Es un claro ejercicio de autismo social. Ahora, ese autismo no se diferencia mucho del narcisovouyerismo de las redes sociales. Aunque no se le puede negar a nadie que su actividad en Facebook, por ejemplo, es para comunicarse con sus amigos, tampoco nadie puede negar una generalidad: con vasta frecuencia, los "amigos" acuden a esos espacios virtuales con una necesidad de exponer sus intimidades o sus banalidades diarias, mientras "expían" las intimidades y las banalidades ajenas. Hay varios estudios al respecto, donde se constata una tendencia a la depresión de los usuarios, sobre todo ante el aparente éxito de sus "amigos".

 

EF: ¿El éxito de los amigos produce depresión?

JM: Al parecer, en una sociedad competitiva, sí. Claro que esos estudios no diferencian amigos de "amigos" (póngalo así, entre comillas). Pero el punto es otro: no son los amigos sino las nuevas sensibilidades que se expresan y son creadas en las "redes sociales" que, como cualquiera sabe, son lo más antisocial que ha creado la historia de la humanidad.

 

EF: Pero volvamos al fenómeno de Harlem Shake ...

 

JM: Creo que podemos tener una muestra de toda una civilización, del espíritu de un tiempo (si asumimos que los zombis tienen espíritu) a través del análisis de un fenómeno que lo más que provocan son risas o gente golpeándose la cabeza ante un aparente absurdo. Incluso, en Estados Unidos la gente que ha hecho versiones sobre el mismo no tenía ni tiene la menor idea de qué decía la única frase que se escucha ("Con los terroristas") porque está en español. Supongo que aquí en Francia es igual.

 

EF: Sí, pero no conozco a nadie que le haya dado importancia a la letra. Normalmente se piensa que es divertida y nada más.

 

JM: Pero sería un error pensar que un fenómeno mundial como Harlem Shake es sólo algo "divertido" o un mero producto de una casualidadinexplicable. Si se me cae azúcar fuera de esta taza, puedo atribuírselo a un mero accidente. Pero cuando el ochenta por ciento de las veces me ocurre lo mismo debo descartar semejante comodidad interpretativa.

 

EF: Entonces, ¿cómo explicaría usted este fenómeno?

 

JM: Lo haría en la misma línea que podemos trazar desde los zombis de los ochenta y cierto break dance de las últimas décadas. Si vemos de cerca el caso particular de Harlem Shake, podemos comenzar por preguntarnos en qué consisten todas las versiones. En total hay dos momentos: en el primero, una persona se mueve como si bailara. Claro, podríamos discutir sobre si esto es un baile o no, pero lo que es un hecho objetivo es que ese individuo se está moviendo solo, rodeado de un grupo de cinco o veinte personas que no lo hacen. Pero no sólo el resto de las personas no se mueven o sus movimientos no tienen nada que ver con el primer individuo, sino que cada una de esas personas está ocupada en algo que no son los otros. Muchos de ellos son jóvenes que están chequeando sus teléfonos celulares. Aquí tenemos una de las claves de esta sociedad de las "comunicaciones": el autismo social en que vivimos. Por si fuera poco, el primer individuo casi siempre usa un casco de motocicleta, aun en espacios interiores, o alguna mascara que acentúa la idea de alienación y, sobre todo, de incomunicación. El individuo danza consigo mismo, lo cual es otro signo de narcisismo y alineación. Luego se pasa al segundo momento. El narcisismo de uno ha triunfado y el resto de alienados ha repetido el acto mecánico. No es casualidad que la explosión de popularidad de estos videos se llama "viral", y el fenómeno que lleva de la sorpresa y el primer desagrado por el absurdo a la repetición placentera se llama "inoculación". En el segundo momento la masa de zombis, de teléfonos celulares con personas, ha sido inoculada por la banalidad de uno de los narcisos. Como consumidor, el narciso es parte de la masa pero necesita sentirse diferente logrando sus quince minutos de fama gracias a un acto intrascendente pero mórbido. Si vemos el resultado final del segundo acto veremos el triunfo de uno de los autistas pero no la superación del autismo. Al final, todos han sido contagiados, el sueño de cada uno de los narcisovuyeristas se ha realizado en el triunfo del primero "diferente", pero la situación es la misma que al comienzo: cada uno de los participantes, luego de un gran esfuerzo por ser original, ha elegido una variación de lo mismo y, sobre todo, ha terminado danzando consigo mismo. En algunos pocos casos dos participantes interactúan, pero es una interacción donde se realiza simbólicamente un acto sexual marcado por la repetición donde el deseo de ridículo sustituye cualquier posibilidad a la emoción amorosa, por ejemplo. Entonces, en cualquier caso vamos del autismo al autismo. En cualquier caso, es la más pura expresión de nuestro tiempo de las incomunicaciones electrónicas. Es un acto de masturbación colectiva. No muy diferente es nuestra cultura global hoy en día. Por la misma razón, y como expresión y como producto de una civilización del consumo, tanto Gangnam Style como Harlem Shake no pueden durar mucho.

 

EF: ¿Habría participado en alguna de estas versiones?

 

JM: Tal vez sí. ¿Por qué no? No soy ortodoxo ni purista. Como acto en sí, es un absurdo divertido y no agrega ni quita nada al mundo. Pero, independientemente de esto, el fenómeno es inmensamente significativo para comprender el estado actual de nuestra civilización. Yo no lo subestimaría, al menos no como signo.

 

 

 


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“Si no fuera por Chávez, las FARC no hubieran confiado en acudir al diálogo”

Lleva 24 años de clandestinidad, pero ahora está en La Habana como miembro del Estado Mayor de la guerrilla colombiana participando en las negociaciones con el gobierno de Santos. En esta entrevista repasa la situación de las FARC, el actual proceso de diálogo y reivindica el papel de Venezuela y Cuba en las gestiones de paz.

 

–¿Cómo se gestaron las negociaciones de paz con el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, que no son las primeras pero se pretende que sí sean las últimas, para cerrar más de cincuenta años de conflicto armado en su país?

 

–A mediados de octubre de 2012 se anunciaron en Oslo, pero previamente hubo conversaciones exploratorias en la mesa de La Habana, de manera discreta y durante seis meses. Al anuncio formal le siguió el receso de un mes para comenzar aquí, en Cuba, un diálogo que aguardaba por una agenda. Eso se hizo finalmente en noviembre. Trabajamos hasta el 21 de diciembre, fundamentalmente aspectos de orden metodológico y técnico, para luego pasar a abordar el primer punto de la agenda final. En diciembre empezamos a tocar el punto de política de desarrollo rural integral y territorial. Hubo un descanso para el gobierno por las Navidades y se volvió en el mes de enero, a mediados de enero. Estamos más en firme abordando el problema agrario en Colombia, el problema de la tierra.

 

–¿Con qué propuesta llegaron las FARC a estos encuentros en Cuba?

 

–Nosotros hemos colocado el diálogo como un solo bloque de conversaciones. El gobierno se ha inventado que son tres etapas. Una que fue la exploratoria que terminó en Oslo, la otra que, según ellos dicen, es la de discusiones y debates que se está desarrollando aquí, y una tercera que supuestamente es la de implementación y que comenzaría con nuestro desarme. Pero ésa es una interpretación que el gobierno hace. Nosotros hemos dicho que queremos llegar a un acuerdo triangular sobre los problemas políticos, económicos y sociales que tiene el país y dentro de ese acuerdo general hay seis puntos de una agenda para tratar integralmente. Ahora, por metodología, abordamos el primer punto, que es el de las políticas de desarrollo agrario. Era uno de los que generan mayor controversia, porque en el centro de la confrontación en Colombia está el problema del uso y tenencia de la tierra. Nosotros creemos que, si eso no se supera, si no hay una democratización de la adjudicación de la tierra y de las definiciones de uso, difícilmente se va a lograr la paz en Colombia, casi que es imposible.

 

–¿Parece desalentador como pronóstico?

 

–Es que ya la confrontación lleva más de medio siglo y en la raíz está ese problema de la tierra. Hemos participado en diversos intentos de diálogo porque a la vez es uno de nuestros principios tratar de encontrar salidas que no sean por la vía cruenta. Siempre está abierta de parte de nosotros la posibilidad del diálogo. Con Uribe fue imposible porque su gobierno era extremadamente fascista y no podía abrírsele esa posibilidad. Juan Manuel Santos desde que comenzó su gobierno nos mandó mensajes para ver si se daba un acercamiento y nosotros estuvimos analizando la conveniencia o no –creíamos que era necesario ver, intentar, explorar, aun sabiendo que se trata de un gobierno continuista cuya esencia es la aplicación de las medidas neoliberales y el avance de los proyectos extractivos en Colombia–. Nuestro país es una punta de lanza para todo ese proceso de neocolonización que se está trazando desde la Casa Blanca.

 

–¿Pero mientras mandaba esas señales de diálogo que usted menciona, su acción militar continuaba dañando blancos de las FARC, con pérdidas bastante severas para la guerrilla?

 

–La militarización en el país va en crecimiento, nunca ha disminuido. En menos de dos décadas lo que se destina a la guerra se duplicó. Del Producto Bruto Interno, es más o menos el 6,2 o 6,3 por ciento lo que se destina a la inversión militar. Esa es la situación a la cual nos estamos enfrentando. Y en esa confrontación siempre ha habido muertos, prisioneros, de lado y lado. Nosotros hemos dicho que hay necesidad de establecer un cese bilateral del fuego para generar una ambientación más positiva. Sobre todo para que se genere una situación que amaine los dolores de la guerra a la población. El gobierno no ha querido. Nosotros hemos demostrado nuestra contribución a la paz cuando hicimos un cese unilateral del fuego que se prolongó durante dos meses. Hasta el 20 de enero estuvimos en un cese unilateral. Pero el gobierno persiste en su posición, creyendo que intensificando la confrontación va a tener un factor de presión. Seguramente para que cedamos en la reivindicación de los más desposeídos. Pero hemos dicho que ésa es una equivocación y hemos insistido en que si el gobierno no acepta el cese bilateral del fuego, por los menos debería pactar algunas cláusulas para regularizar las consecuencias de esa confrontación, para suavizarla.

 

–En el plano militar, el gobierno de Santos ha publicitado sus acciones contra las FARC como éxitos contundentes. ¿Las muertes de dos altos jefes como Alfonso Cano en 2011 y Jorge Briceño en 2010 lo demuestran, o ustedes han absorbido esos impactos reorganizando su conducción sin que se noten tanto?

 

–Nosotros, es cierto, hemos recibido golpes severos, pero hemos dado también, siempre estamos tratando de contrarrestar todo el avance tecnológico, de punta, que tiene Colombia con el apoyo de Estados Unidos, Israel, Inglaterra. Es decir, no nos estamos enfrentando solamente al ejército de Colombia, que tiene medio millón de efectivos con una tecnología muy de avanzada. Ese es el enemigo que tenemos y estamos listos y en posición, sea para que se genere un cese bilateral del fuego o para tratar de seguir abriendo espacios de paz en medio de la confrontación. Es una determinación tomada.

 

–¿O sea que están dispuestos a continuar con la lucha armada si no se dan las condiciones que plantean, como un reparto más igualitario de la tierra?

 

–Miramos las cosas con mucha confianza en nuestra fuerza, y ahora tratando de que la salida sea pacífica. Pero si el gobierno definitivamente cierra las puertas, nosotros estamos internamente fortalecidos, en moral, en convicciones y en planes para seguir adelante la lucha de resistencia. En Colombia hay ocho o nueve bases militares gringas que interfieren directamente en las instalaciones militares. El gobierno ha hecho mucha propaganda sobre los últimos golpes porque se habían trazado los cuatro primeros años de gobierno de Uribe como aquellos en los que se aniquilaría la fuerza insurgente. No sólo lo proyectaron a cuatro años más y del siguiente gobierno. Luego, como el conflicto se alargó, se comenzó a hablar del fin del fin. Y después se habló del posconflicto, pero el problema sigue ahí porque no se puede mirar solamente en términos militares, sino en una profunda confrontación de tipo social que cada vez es más grande. El Estado no ha podido derrotar ni ese inconformismo ni su expresión armada, que está en la insurgencia.

 

–Las FARC tienen enfrente un ejército de 500 mil hombres más el dinero y la logística que suministra Estados Unidos. ¿Cuáles son sus apoyos para pelear contra una fuerza de semejante envergadura?

 

–En Colombia hay alrededor de 30 millones de pobres, sobre 45 millones y pico que es el total de su población. Y de esos 30 millones hay alrededor de 12 millones en situación de indigencia. Ahí hay un caldo de cultivo tremendo, que siempre es una situación tensa, a punto de estallar en cualquier momento. Muy a pesar de la ofensiva contra el movimiento popular, de las medidas de represión, la guerra sucia que se traduce en millares y millares de muertos, en centenares y centenares de fosas comunes a lo largo y ancho del país... hay organización clandestina, hay organización del movimiento popular que tiene su propia dinámica, y dentro de ese espectro de organizaciones populares, amplios sectores nos apoyan. En las zonas rurales, fundamentalmente donde está la población más segregada, más oprimida, hay un amplio apoyo. Debo decir que el trabajo político de las FARC durante medio siglo ha crecido mucho. Nosotros tenemos incidencia en las barriadas, en las fábricas, en las universidades, en las ciudades en general. Hoy, en cualquier expresión del movimiento popular y social está la presencia de las FARC.

 

–Según usted, ¿éste sería el principal motivo por el cual el ejército colombiano, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, no pudo hasta ahora derrotarlos en casi 50 años de lucha, ya que las FARC se crearon en 1964?

 

–Lo social y político es fundamental. La gente sostiene un movimiento insurgente como el nuestro cuando hay razones para ello. Es decir, nadie se arriesga a una guerra y a exponer su vida por un capricho. Es una cuestión de necesidad. Si nosotros miramos que los Estados Unidos pueden hacer lo que quieren donde les parezca, estaríamos condenados a la resignación como una enfermedad del alma y de la moral de los pobres. Observamos lo que ocurre en el mundo y creemos que la crisis del capitalismo es irreversible. Ahora más que nunca la resistencia debe profundizarse en sus diversas maneras de expresión. Creemos que se está dando el crecimiento de una insurgencia global no específicamente armada y, en definitiva, esa crisis multiforme del capitalismo va a llevar al imperio a su debacle. No debemos esperar que ocurra por su propio peso. Esto hay que empujarlo y creemos que el ejemplo de la resistencia en Colombia es importante, como lo es también el ejemplo en otros países con expresiones de lucha diferentes de la armada. La lucha armada es una legítima opción, uno de los derechos de los pueblos que se ha practicado históricamente y que ahora sigue teniendo vigencia.

 

–¿Cómo se da ese tipo de resistencia en el ámbito social, gremial o estudiantil?

 

–Toda la militancia es clandestina. Porque el régimen tiene una política terrorista. Si uno nombra nuestras ideas, las de las FARC, es natural que se actúe con acciones de terror. En Colombia todos los días hay asesinatos políticos. Se dirigen desde el Estado. Recientemente, el mundo conoció aquel asunto de los falsos positivos, que son más de cuatro mil casos ya denunciados, muchos de ellos documentados en la Fiscalía General de la Nación. Se trata de casos de gente común, sencilla, que era asesinada para presentarla como guerrillera y muerta en combate. Es un crimen del Estado de lesa humanidad. Las desapariciones también son a granel.

 

–¿Se puede saber cuántas de-sapariciones hubo a lo largo del conflicto o en una etapa determinada, por ejemplo, si las tomamos desde la presidencia de Alvaro Uribe hasta hoy?

 

–Se está hablando de más de 250.000 desapariciones, pero específicamente, durante el gobierno de Uribe, son entre 18 mil y 19 mil las desapariciones.

 

–¿Por qué la prensa internacional no refleja estas cifras con la dimensión trágica, de genocidio, que ustedes difunden?

 

–Hemos hecho denuncias por diversas vías a pesar de que hay un cerco mediático que no es solamente colombiano, sino que es de las trasnacionales de la información. En el lanzamiento de los diálogos en Oslo, nuestro documento denuncia la situación que hay en Colombia de crisis humanitaria, de violación sistemática e histórica por parte del Estado de los derechos fundamentales de la población. Pero mi país ha sido desafortunado en cuanto al interés real demostrado en su problemática. Los casos de Argentina y de Chile en la época de las dictaduras, terribles casos que nosotros deploramos, son pequeños frente al tema de la violación de los derechos humanos en Colombia. Hay un solo dato que le puede indicar lo que digo y es el exterminio de la Unión Patriótica, que cobró la vida de más de cinco mil militantes de ese proyecto, de ese frente político que fue lanzado desde las plataformas de las FARC para iniciar un proceso de pacificación en Colombia. Y eso no se sabe. Es decir, las masacres, las desapariciones como prácticas del terrorismo de Estado son una constante.

 

–Más allá de lo que usted define como el papel de las trasnacionales de la desinformación, ¿qué análisis hace de la situación política actual en Colombia?

 

–Más que la dimensión numérica o la dimensión política de las FARC, que la consideramos amplia, creemos que lo más importante es el despertar que está teniendo el movimiento popular. Sentimos que hay una reactivación muy grande, un realineamiento de fuerzas, sectores sociales, gremiales, que se están cohesionando y están haciendo importantes experiencias que hay que tomarlas en cuenta, motivarlas y abrirles espacio con el ejercicio de la política. Por eso, nosotros siempre que hablamos de abrir más espacios de democracia verdadera en Colombia concitamos la solidaridad internacional que surge de los movimientos políticos y organizaciones de los derechos humanos...

 

–¿En qué se refleja esa solidaridad?

 

–Hay mucha solidaridad. Creo que es la esencia de los pueblos, y tiene sus formas de lucha o se da en la clandestinidad, porque hay mucha persecución con la globalización de los mecanismos del imperio para reprimir. Los países con gobiernos democráticos que de una u otra forma ayudan a los pueblos en lucha son estigmatizados y de alguna forma aplastados. Entonces, todo lo que se haga para fortalecer el movimiento de resistencia popular tiene que darse en varios niveles. Uno de esos niveles es el clandestino. Hay otros niveles abiertos que tienen sus procedimientos.

 

–¿Cómo analiza el proceso de integración que se ha dado en América latina durante más de una década y que avanzó contra la voluntad de Estados Unidos de imponer sus políticas para la región, como en el caso del ALCA?

 

–Pienso que en América latina el movimiento popular ha parido unas nuevas expresiones de gobierno a lo largo y ancho de nuestro continente, y se han dado cambios fundamentales. No hay una hegemonía total del Norte. Pensamos que existen experiencias muy positivas que han sido paridas por la movilización popular, como las que ocurren en Ecuador, en Bolivia, en Uruguay, en Venezuela. No son desdeñables para nosotros. Son muy importantes y creemos que estas expresiones han ayudado a que los sectores más desfavorecidos hoy puedan tener mayor incidencia en el ejercicio de la política internacional, en el de la política interna de cada uno de esos países, incluso los que son derecha y se ven obligados a atender a sus pueblos porque saben que puede haber una reversión de su hegemonía. Hay muchas posibilidades en América latina. El papel de Venezuela aquí ha sido fundamental. Si no fuera por el comandante Chávez, las FARC no hubieran tenido la confianza de acudir a un escenario de diálogo con un gobierno de extrema derecha como el gobierno de Juan Manuel Santos. De igual manera, la participación de Cuba a nosotros nos da confianza, y mucha más confianza, que muchos gobiernos del continente hayan respaldado el proceso que se está dando.

 

–¿Qué desempeño ha cumplido Noruega como país, que también es garante de estas conversaciones de paz?

 

–Noruega tiene una tradición en eso, en mediar en diversos conflictos a nivel mundial, que incluso no sólo está mediando, está jugando un papel de garante en el conflicto político social que hay en Colombia, y creo que hace unos años medió en un conflicto filipino y en muchos otros a nivel mundial. El gobierno de Juan Manuel Santos propuso que fuera uno de los garantes y lo consideramos viable. Nosotros creemos que toda Europa debería estar involucrada y no estar haciendo listas de organizaciones terroristas obedeciendo a los intereses yanquis. Que asuman un papel mediador nos parece importante, un gran aporte a generar la paz en el continente latinoamericano, como está haciendo Noruega.

 

–Tres temas finales y más personales. ¿Su problema de visión tiene relación con heridas que recibió en combate o se debe a una enfermedad?

 

–Es por un problema neurológico, progresivo, que se agravó hasta que perdí la vista. Yo creo que hace unos cuatro años. Es un problema genético, concretamente se llama síndrome de Leber. Y por eso llevo las gafas oscuras, no es por un problema de combate ni nada.

 

–¿En qué circunstancias alguien como usted, que vive en la clandestinidad, en la selva, pudo tratarse de una enfermedad progresiva como ésa?

 

–Tenemos nuestra manera en la clandestinidad de atender estos asuntos. Las heridas de guerra son lo más urgente. Y problemas específicos. Tenemos también la solidaridad de mucha gente en Colombia que nos brinda sus servicios profesionales, sus clínicas. Los corredores de la clandestinidad en nuestro país son más de lo que parecen y más de lo que cuenta la inteligencia militar. Y hay que tratar de preservarlos y mantenerlos porque son un pilar de la resistencia popular. En el caso particular de lo que me pasa, son problemas con los que hay que aprender a convivir. Afortunadamente, la naturaleza nos ha dado otros sentidos y hay que desarrollarlos, hay que ponerlos en funcionamiento y, ante todo, hay que fomentar mucho la sensibilidad social, que es la que nos da el ánimo para seguir adelante.

 

–El pase a la clandestinidad significa renunciar a una vida de superficie, perder contacto con la familia quizá para siempre, ¿cómo es para usted, un comandante de las FARC, vivir en esas condiciones en la Colombia actual?

 

–La mayoría de los combatientes lleva a la familia en sus corazones. Muy esporádicamente se puede hacer contacto, porque eso sería colocar en riesgo a las personas que son de nuestros sentimientos más íntimos. Pero hay otra familia que está en contacto cotidiano y son los combatientes que están con nosotros. Las FARC, además de ser una organización político-militar, somos una familia, nos queremos como hermanos, entre nosotros impera la fraternidad, la camaradería, la solidaridad y yo creo que eso llena en mucho el gran vacío que nos genera tener a nuestros seres queridos lejos. Quisiera despedirme con un saludo afectuoso al pueblo argentino, para ese pueblo que parió a hombres tan grandes como el Che, nuestro Ernesto de La Higuera.

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Venezuela celebrará elecciones presidenciales el 14 de abril

El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció hoy que Venezuela celebrará elecciones presidenciales el 14 de abril para elegir al sucesor de Hugo Chávez, informó la presidenta del ente, Tibisay Lucena.

 

En rueda de prensa Lucena indicó que la campaña electoral tendrá una duración de diez días, del 2 al 11 de abril a media noche, y que las candidaturas presidenciales podrán ser presentadas desde mañana, domingo, a las 8.00 hora local (13.30 horas en España) hasta el lunes a las 14.30 (20.00 horas en España). El CNE aprobó, además, hacer una solicitud a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para que envíe una "misión de acompañamiento", como ya hizo en las elecciones del 7 de octubre que ganó Chávez.

 

Lucena indicó que el cronograma se estableció "estudiando minuciosamente los extremos legales constitucionales y técnicos" y destacó que se han "reducido los lapsos" legales, previendo igualmente "todas las auditorías y todas las actividades que garantizan la pureza y la transparencia del proceso".

 

La convocatoria se produce tras la muerte de Chávez el pasado martes a los 58 años después de 20 meses de lucha contra un cáncer. La Constitución venezolana establece que en caso de falta absoluta del presidente se deben convocar elecciones en el plazo de 30 días. En el caso de que esa carencia absoluta se produzca en los primeros cuatro años de gobierno el vicepresidente quedará encargado de la Presidencia.

 

Nicolás Maduro, que tomó juramento el viernes como "presidente encargado", será el candidato del PSUV, tal y como anunció el propio Chávez el 8 de diciembre pasado antes de someterse a la última cirugía de su enfermedad.

 

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ha asegurado que el Gobierno venezolano hará "lo que sea" por perpetuar el legado de Hugo Chávez. "Estamos dispuestos a lo que sea por seguir el pensamiento y la obra de nuestro comandante Hugo Chávez para que nuestro pueblo no se sienta defraudado con el Gobierno venezolano", ha recalcado Cabello, que ha exhortado a la clase política venezolana a "seguir juntos con Chávez, con el pueblo, con la revolución y con el socialismo bolivariano".

 

Frente al escepticismo que apuntaba hacia una posible rivalidad con Maduro por el poder, Cabello ha ratificado la voluntad de Chávez para acallar los rumores de división en el seno del PSUV. "El presidente nos dibujó la ruta a seguir. Si algo le ocurría, en caso de haber nuevas elecciones, el compañero Nicolás Maduro debía ser el candidato a la Presidencia", ha afirmado. Sin embargo, ha instado a "quien no se sienta cómodo, que le dé espacio a quien sí pueda", en un mensaje a los diputados 'chavistas' y miembros del Gobierno venezolano presentes en el acto.

 

Por su parte, la hija del presidente cubano, Mariela Castro, ha afirmado que el presidente interino de Venezuela, Nicolás Maduro, "está sobradamente preparado" para proseguir con la "revolución bolivariana" emprendida por Hugo Chávez. Y ha querido dejar claro que "Cuba acompaña al pueblo venezolano con dolor y compromiso de seguir luchando", al tiempo que "Latinoamérica abraza la continuidad al legado de Simón Bolívar y Chávez".

 

Capriles, candidato unitario de la oposición

 


Por su parte la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció poco después que el gobernador Henrique Capriles será su candidato unitario. Así lo anunció el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo en una comparecencia pública. Capriles fue ya el candidato de la MUD en las elecciones del pasado 7 de octubre que ganó Chávez.

 


El secretario ejecutivo de la alianza destacó que la decisión de ofrecer la candidatura fue aprobada por unanimidad por la MUD. La misma unanimidad -dijo- que se logró para que Capriles figure en la tarjeta electoral bajo un único símbolo con los colores de la bandera nacional, "lo que trasciende a la individualidad partidista", subrayó Aveledo. También recordó que Capriles, tras perder contra Chávez, ganó dos meses después su reelección como gobernador del céntrico estado Miranda, que tiene jurisdicción sobre buena parte de Caracas.

 

El propio Capriles dedicó unas palabras al nuevo mandatario oficialista: "Nicolás, a ti nadie te eligió presidente. El pueblo no votó por ti". El líder opositor, que rompe así con su silencio mantenido desde el martes, ha acusado al Gobierno de aprovechar la muerte de Hugo Chávez con "fines electorales y propagandísticos".

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Evo Morales promulga ley contra violencia de género

El presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó este sábado la Ley integral para garantizar a la mujeres una vida libre de violencia en el departamento de Potosí (suroeste). La norma fue elaborada con aportes de organizaciones que defienden la igualdad de género.


 
La presidenta de la Cámara de Diputados, Betty Tejara, precisó que la medida establece sanción de hasta 30 años de cárcel -sin derecho a indulto- para quienes cometan feminicidio, definido como el asesinato de una mujer por odio o desprecio por su condición.


 
La Ley también fija hasta ocho años de prisión para quienes incurran en el delito de homicidio por emoción violenta, referente a las personas que acaben con la vida de un ascendiente, descendiente, cónyugue o conviviente, y que no implica feminicidio.


 
Según destacó Tejara, quedó establecido que además de todos los delitos contemplados en la Ley sean considerados como de “acción pública”.


 
Explicó que la Ley tiene como objetivo establecer mecanismos, medidas y políticas integrales de prevención, atención, protección y reparación a las mujeres en situación de violencias, así como la persecución a los agresores.


 
Para el cumplimiento de la norma, el Gobierno de Bolivia estableció la creación de Juzgados Públicos contra la violencia hacia las mujeres y Fiscalías de Materia y una División de Delitos de Violencia Contra las Mujeres en la Policía Nacional.


 
De acuerdo con las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, nueve de cada 10 mujeres bolivianas son víctimas de algún tipo de violencia.


 
En tanto el Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), precisó que desde 2009 a la fecha registran 403 feminicidios, 21 de ellos en los dos primeros meses de 2013, y 218 asesinatos de mujeres por inseguridad ciudadana y otras causas.


 
La promulgación de la Ley estaba prevista para la víspera en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, pero fue aplazada por el viaje que realizó al mandatario Evo Morales a Venezuela, para participar en las exequias del comandante Hugo Chávez.

 

9 marzo 2013


 
(Con información de Telesur)

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Claves y enigmas en el funeral de Caracas

Sus 14 años en el poder no pasaron inadvertidos para el mundo. Y su funeral tampoco. El desfile incesante ante el ataúd de Hugo Chávez y el horizonte electoral, más las presencias internacionales, permiten descubrir datos importantes de la historia de Venezuela y quizás, al margen de simpatías o antipatías, comprender el universo chavista.

 

- Por qué Lula escribió lo que escribió. Desde la muerte de Hugo Chávez salieron dos notas firmadas por Luiz Inácio Lula da Silva. Los lectores de Página/12 conocen una. Fue publicada el viernes en este diario. La otra apareció en las páginas de opinión de The New York Times. El hecho tiene significado político en sí mismo. El líder político del país más importante de Sudamérica y uno de los más populares del mundo eligió explicar a los norteamericanos su valoración sobre Chávez. Para quienes, en general por ignorancia, menemizan a Lula del mismo modo que a Pepe Mujica, y después elogian a un Lula timorato que no existió ni existe, conviene recordar dos datos. Uno, que durante su presidencia y la de Néstor Kirchner, en 2005 la Argentina, Brasil y Venezuela hicieron imposible la formación del ALCA, el Area de Libre Comercio de las Américas. Otro, que el supuesto Lula melindroso, en 2004, expulsó a Larry Rother, el corresponsal del The New York Times en Brasil. Rother lo trataba de alcohólico. En su artículo sobre Chávez, el ex presidente brasileño eligió la “energía sin desmayo” de Chávez en la integración y “su compromiso con las transformaciones sociales necesarias para mejorar la miseria de su pueblo”. Y agregó: “Uno no necesita estar de acuerdo con todo lo que Chávez dijo o hizo. No hace falta negar que fue una figura controvertida, a menudo polarizante, que nunca huyó del debate y para quien ningún tema era tabú. Debo admitir que a menudo sentí que habría sido más prudente que Chávez no hubiera dicho todo lo que hizo. Pero ésa era una característica personal que no debería desacreditar sus méritos”. Hay un párrafo que una figura como Lula no regala a nadie. Cuando afirma que de todos los dirigentes que conoció en su vida, “pocos creyeron tanto en la unidad de nuestro continente y sus diversos pueblos –indígenas, descendientes de europeos o de africanos, inmigrantes recientes– como creía él”. La columna elogia también el espíritu concreto de Chávez. Cita el tratado de la Unasur, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, el Banco del Sur y las relaciones más estrechas entre la región y Africa y el mundo árabe. Para Lula, las ideas de Chávez tal vez inspiren a los jóvenes como las de Bolívar inspiraron a Chávez. Pero para que sus sueños no queden en un papel, sus simpatizantes en Venezuela “tienen mucho trabajo por delante para construir y fortalecer las instituciones democráticas”. Es decir, que el sistema político sea “más orgánico y transparente”, “que la participación política sea más accesible”, que se fortalezca el diálogo con los partidos de oposición y que se consoliden los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil. Para no quedarse, tampoco, en los papeles, Lula hizo más por Chávez muerto. Grabó un mensaje televisado de homenaje y viajó con la presidenta Dilma Rousseff a Caracas.

 

- Dilma y Cristina. En un caso el argumento oficial fue la agenda. En otro, la hipotensión. Lo cierto es que Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner fueron las únicas ausencias sudamericanas en el funeral oficial del viernes. El resto se quedó, incluyendo a los afines Rafael Correa y Evo Morales y a los ideológicamente distintos Sebastián Piñera y Juan Manuel Santos. Las especulaciones periodísticas en cada país apuntaron a hipótesis distintas. En el caso de Dilma, a un supuesto disgusto con el embalsamamiento de Chávez y con los detalles de la convocatoria a nuevas elecciones. En el caso de Cristina, a la presunta decisión de no formar parte de la misma foto colectiva con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad justo después de la promulgación del memorándum de entendimiento con Teherán. Más allá de las especulaciones, Rousseff no le concedió al iraní una entrevista personal en la cumbre de Río+20 de junio de 2012, negativa que fue atribuida por funcionarios brasileños al rechazo de Dilma por violaciones a los derechos humanos en Irán, en especial en la discriminación hacia las mujeres. Y, a la vez, este diario pudo establecer que altos funcionarios de Brasilia continúan la política establecida en su momento por Lula de encuadrar en forma pacífica toda supervisión del programa nuclear iraní, sospechado de planes bélicos. Lula llegó a encarar un diálogo con Irán junto con Turquía como alternativa negociadora a la presión de los Estados Unidos e Israel.

 

- Irán en Venezuela. Convertir el funeral de Chávez protagonizado por los desposeídos venezolanos sólo en un recorte –la presencia en Caracas del negacionista del Holocausto MahmudAhmadinejad– sonaría arbitrario. Pero sería tonto desaprovechar una ocasión para analizar la política iraní hacia América latina. Ahmadinejad besó dos veces el ataúd de Chávez. La segunda vez cerró el puño y lo agitó horizontalmente, como si fuera un símbolo de fuerza. Al menos según los micrófonos de Telesur, y viendo la tele, el presidente iraní fue el más aplaudido cuando el locutor iba nombrando a los presentes en el funeral, acaso seguido por Mujica. En uno de los pocos trabajos argentinos sobre el tema, “Irán en el actual escenario internacional: el ascenso de las relaciones con América latina”, al que puede accederse utilizando la biblioteca virtual de Clacso, la investigadora Mabel Córdoba explica que el fuerte vínculo entre Irán y Venezuela data de los inicios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En el gobierno del socialdemócrata Rómulo Betancourt Venezuela fue cofundadora de la OPEP junto con Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita. Era 1960 y gobernaba Irán el sha Reza Pahlevi, soberano-dictador desde que en 1953 fue derrocado el primer ministro Mohamed Mo-ssadegh, un político que irritó a Washington no por su carácter secular sino por haber nacionalizado el petróleo. En 1960 faltaban 19 años para el alzamiento islamista de Ruhollah Khomeini, a quien hoy reivindica Ahmadinejad por su fundamentalismo. Por el lado iraní, el mismo presidente aclaró el objetivo. Palabras de Ahmadinejad que cita Moreno: “En lugar de responder pasivamente hacia el intento de Estados Unidos de aislar a Irán –política y económicamente– y convertirse en el jugador dominante en la región de Medio Oriente, Irán debería movilizarse, agresivamente, en el propio terreno de Estados Unidos como medio para ponerlo nervioso o, al menos, proponérselo”. En cuanto a Venezuela, apuesta a sumar un aliado en su estrategia de confrontar con los Estados Unidos, sobre todo después del golpe contra Chávez de 2002, a pesar de que todavía el mercado norteamericano es el principal destino de su petróleo.

 

- Militares. “Nunca me imaginé que vería generales llorar como chicos cuando pierden a su padre”, dijo Pepe Mujica en Caracas. Las imágenes de estos días mostraron a los generales venezolanos no solo llorando sino aplaudiendo (otra vez Ahmadinejad concentró el mayor entusiasmo), gritando “Alerta que camina/ la idea de Bolívar por América latina”, levantando el puño en alto y abrazando a funcionarios civiles de todo rango y origen. La versión sobre un encontronazo entre Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, de extracción sindical y política uno, de extracción militar otro, quedó sólo en humo. No solo Cabello respaldó a Maduro como presidente encargado y como candidato del chavismo. También, de entrada, el ministro de Defensa, Diego Molero, dijo que la Fuerza Armada Bolivariana es “antiimperialista, socialista y chavista” y que apoyará a Maduro. El trabajo hacia una mayor cohesión militar lleva once años. Los que pasaron desde el golpe, al final revertido, del empresario Pedro Carmona.

 

- Agradecimientos. Evo Morales dijo a Telesur que “cada vez que había un problema, Chávez llamaba a ver si necesitaba algo”. Mujica dijo que “Chávez fue el presidente que más ayudó a Uruguay”. Cristina Fernández de Kirchner dijo lo mismo. Agregó que lo hizo con la Argentina “mientras otros le soltaban la mano”. Mujica y su ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, que fueron dos de los fundadores de Tupamaros, en la década del ’60, integran el sector del Frente Amplio de mejor relación con el chavismo. Cuando Tabaré Vázquez ganó la primera presidencia del Frente, Chávez protagonizó un gran acto en Montevideo. Luego respaldó a Mujica, pero bajó su perfil público en Uruguay para no agregar un elemento irritativo ante un sector de los votantes justo en medio de una campaña sucia que buscaba presentar a Mujica como un Che Guevara de la Ciudad Vieja.

 

- Cristianismo. Fueron visibles las muestras de religiosidad popular desde el principio de los funerales. Cristo estuvo en boca de muchos de los manifestantes, de los funcionarios y, antes, del propio Chávez. El biógrafo del presidente muerto, Modesto Emilio Guerrero, que acaba de publicar edición actualizada de Chávez, el hombre que desafió a la historia, opina que en Venezuela existe “una religiosidad desaparatizada”, o sea sin peso de la jerarquía de la Iglesia Católica. Aportó un dato: los evangélicos representan más de un millón de votos chavistas. En el oficio interreligioso frente al ataúd de Chávez, el viernes, participó el reverendo Jesse Jackson. Ex precandidato demócrata a la presidencia en 1984 y 1988, militante de los derechos civiles con Martin Luther King en los ’60, Jackson elogió la figura de Chávez y hasta dijo que a los norteamericanos y a los venezolanos los unía el béisbol, la gran pasión de Chávez antes de llegar a la política. Ayer, entrevistado por Telesur, Jackson dijo que el presidente fallecido “dio energía a quien no la podía pagar, comida a los hambrientos y ropa a los desnudos”.

 

- “Maisanta”. Los que creen que Venezuela es sólo Caribe deben haberse llevado una sorpresa con la música tocada en homenaje a Chávez. Fueron melodías llaneras de la sabana de Venezuela, lo más parecido a las pampas rioplatenses. Una de las canciones, que el propio Chávez solía entonar después del recitado, es “Maisanta”. Cualquiera puede verla en YouTube poniendo los nombres correspondientes. Cuenta la historia de Pedro Pérez Delgado, apodado Maisanta, contracción de las palabras madre santa, bisabuelo de Chávez. Según Guerrero, un nieto de Maisanta le regaló el escapulario de su ancestro cuando Chávez estaba preso después de la rebelión de 1992. Llanero opuesto a la aristocracia de Caracas, Maisanta murió asesinado en 1924. Chávez acostumbraba contar que había investigado la vida de Maisanta a través de las tradiciones orales de los llanos. “Porque fue como un Emiliano Zapata, como un Pancho Villa, fueron los últimos de la caballería que salieron lanza en mano, machete en alto, a decir ¡Viva la Patria! Fueron los últimos de a caballo”, escribió en sus textos “Cuentos del arañero”.

 

- Rockero. El presidente encargado y candidato al que Chávez, todavía en vida, señaló como su mejor delfín es una muestra de cómo fue construyéndose el chavismo como movimiento político. Conductor de un metrobús de Caracas, Maduro fue dirigente sindical y luego dirigente político con Chávez. Oscar Laborde, el funcionario de la Cancillería argentina que lo trató mucho en estos años por su tarea en la Representación Especial para la Integración Económica Regional, lo describió como un interlocutor amable y bien formado que suele narrar sus orígenes en el grupo Liga Socialista, que en 2007 se disolvió dentro del chavista Partido Socialista Unificado de Venezuela, y su paso por la música. Lo suyo no era la melodía llanera. Tocaba en el grupo rockero Enigma.


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Cuatro días de despedidas, llanto, reflexión y compromiso

 

Cincuenta y cinco presidentes le rindieron honores de Estado, entre ellos líderes de diferente signo político como Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Rafael Correa, Raúl Castro y, desde más lejos, el iraní Mahmud Ahmadinejad.

 

Por Mercedes López San Miguel

Desde Caracas

 

Nadie que haya presenciado los funerales de Estado en la capilla ardiente de la Academia Militar puede decir que Hugo Chávez era un líder aislado o que “no tenía una imagen favorable en Latinoamérica”, como tituló ayer el diario opositor El Universal. Cincuenta y cinco presidentes le rindieron honores de Estado, entre ellos, líderes de diferente signo político como Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Rafael Correa, Raúl Castro y, desde más lejos, el iraní Mahmud Ahmadinejad, al que se lo vio secarse algunas lágrimas y besar el féretro. Hasta el rey Juan Carlos envió a su heredero a la Corona a rendirle un solemne tributo.

 

Nadie que haya visto llegar a Caracas a la presidenta Cristina Fernández, su par uruguayo José Mujica y su mujer Lucía Topolansky, embargados de emoción e impulso, puede decir que sus colegas más cercanos no le pusieron el corazón. Dijo la mandataria argentina: “En esta ocasión, lo mío no es protocolar. No vine a despedir a un presidente sino a un compañero y un amigo”. Durante el velatorio, Mujica se abrazó con fuerza al ataúd y en ese momento no era más que un hombre mayor acongojado.

 

En las palabras de Correa se plasmó el sentimiento de muchos de sus pares. “Venezuela ha perdido a su presidente. América latina, a un líder histórico. Nosotros, a un queridísimo amigo, a un hermano.” En opinión del ex mandatario brasileño Lula da Silva, quien vivía con soltura su amistad con el líder bolivariano: “No basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez”. Lula y Dilma también vinieron a Caracas a despedirse.

 

Pasó por delante del féretro Nidia Díaz, la ex comandante de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y ahora diputada salvadoreña, el viernes, Día Mundial de la Mujer. Y rescató la política del gobierno de Chávez en favor de la igualdad. “Con la Misión Milagro se ayudó a tratamientos de la vista a los pacientes, siendo que un 70 por ciento eran mujeres. Chávez siempre tenía un enfoque de género –dijo Díaz–. En las políticas públicas y en el trabajo de base social son las mujeres las protagonistas.”

 

Nadie excepto Obama habrá entendido por qué el orador invitado, el reverendo norteamericana Jesse Jackson, usó las mismas dos palabras que usan las embajadas de Estados Unidos para referirse a países con los que mantienen relaciones tensas: transición ordenada. “La transición tiene que ser ordenada; contamos con una gran nación; es lo correcto políticamente.” Claro que el referente en la defensa de los derechos de los afroamericanos también deseó, a través de su fe, que entre Washington y Caracas se tendieran puentes. “Esperamos que podamos avanzar en paz y mejorar los puentes.”

 

Se sabe la relación de complicidad y el mutuo cariño que se tenían Fidel Castro y Hugo Chávez. Vale recordar una anécdota que contó el líder venezolano una vez en su programa, que tanto ilustra ese vínculo. “Lo que me dijo Fidel un día por teléfono:

 

–Chávez, ¿dónde estás tú ahora?

–No, salí a caminar por ahí.

–Ah, bueno, andas por ahí.

Y me dijo para despedirse:

 

–Bueno, yo también ando por aquí y es que tú y yo, Chávez, no somos presidentes, sino somos dos tipos que andamos por ahí.”

 

Nadie, excepto una madre, puede estar en la piel de lo que sintió Elena Frías de Chávez. La madre del presidente no cesaba de llorar durante el funeral. Con frecuencia se colocaba sobre el rostro un pañuelo blanco con el que secaba sus lágrimas. La tristeza de Frías pareció aún más profunda cuando Maduro colocó sobre el féretro la espada de Simón Bolívar.

 

Dijeron que el cuerpo de Chávez va a ser embalsamado, colocado en una urna de cristal y llevado al Museo Histórico Militar, en el popular barrio 23 de Enero, como recordatorio del 4 de febrero de 1992, cuando el grupo de paracaidistas entre los que estaba Chávez tuvo que rendirse ante el frustrado golpe contra Carlos Andrés Pérez.

 

Escribió Chávez desde la cárcel. “Aviones rasantes/centellas enemigas/miles de ojos miran inocentes/niños enjaulados en latas y cartones/ a las faldas de la colina...”

 

Nadie que haya recorrido los kilómetros y kilómetros de fila de personas que fueron a despedirse de su presidente durante los últimos cuatro días y que pasaron hasta 24 horas de espera puede negar que se trata de un fenómeno de masas e histórico como pocos. Hasta hubo quien pasó dos veces a ver el féretro. Era el caso de una mujer de nombre Zulay Pérez. “Nunca será suficiente el esfuerzo que pueda hacer para venir acá. El nos abrió los ojos y hasta descuidó su salud por el amor que le tenía a Venezuela.”

 

Desde el primer día del velatorio quedaba claro que si no lo prolongaban muchísima gente no podría darle el último adiós y se frustrarían por la impotencia. Las vallas casi no podían contener el aluvión rojo y algunos guardias las sostenían haciendo un gran esfuerzo.

 

Por el Paseo de los Próceres, donde se encuentran en lo alto los enormes monumentos de héroes de la patria como Simón Bolívar, resonaron con fuerza bocinas, canciones de Alí Primera y audios con la voz de Chávez cantando o contando un relato. A lo largo de las filas, frases como “lo amo demasiado”, “se me quedó aquí en el pecho”, “siento un vacío muy grande” se mezclaban con sollozos y cánticos y aplausos. El cineasta Carlos Azpurúa lloró como un niño viendo por la pantalla grande los honores que se le rendían al mandatario y cantó el segundo himno venezolano, “Alma llanera”: “Yo nací en esa ribera del Arauca vibrador/soy hermano de la espuma/de las garzas, de las rosas y del sol.”

 

En medio de tantas expresiones de dolor, el diario El Universal especulaba con que el cuerpo de Chávez comenzó a ser preparando para ser embalsamado antes de que lo anunciara Nicolás Maduro, el jueves. Y el otro diario opositor de mayor circulación, El Nacional, decía –citando a O Estado de São Paulo– que Dilma Rousseff habría comentado que Chávez debió haberse tratado en Brasil. Una crítica velada que el periódico hizo a Cuba, país que el líder venezolano eligió desde el comienzo para darle batalla a su enfermedad y que es reconocido mundialmente por su sistema de salud.

 

Nadie que no sea venezolano puede sentir lo que hoy vivencian millones.

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Maduro asume en Venezuela; “listos para elecciones”

Parece una cumbre de jefes de Estado. Desfilan decenas de dignatarios y, detrás de la raya, los chavistas rasos echan porras o aplauden, según sea el caso. A las puertas de la Academia Militar desde el miércoles desfilan miles de venezolanos frente al ataúd con los restos de Hugo Chávez.

 

A sugerencia del canciller Elías Jaua, el presidente de Irán, Mahmud Ajmadineyad, voltea hacia la multitud, levanta el brazo izquierdo, cierra el puño y lo agita. Es una de las figuras más ovacionadas, al lado de los presidentes de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

 

El maestro de ceremonias lo presenta como un “aliado”, alguien con quien Venezuela tiene “coincidencias políticas” y, sobre todo, “un enemigo común”.

 

El resto de los mandatarios recibe aplausos discretos, con excepción del hijo de un cazador de elefantes a quien, por fin, el pueblo chavista cobra su “¿por qué no te callas?”. “Felipe de Borbón, príncipe de Asturias”, dice el presentador y la multitud se deshace en un sonoro abucheo.

 

El todavía vicepresidente Nicolás Maduro es el último en llegar, en un convoy de camionetas negras, sin placas. De uno de los vehículos desciende primero su esposa, Cilia Flores, quien es además procuradora general de la república.

 

Detrás de la valla se levanta el polvo, entre gritos emocionados y apretujones, cuando Maduro decide acercarse y saludar, rápidamente, a algunos afortunados. El grito se impone dada la cercanía del cadáver: “¡Chávez, te juro, que voto por Maduro!”

 

La consigna comparte el día con otra que se impone en las kilométricas filas para decir adiós al “comandante presidente”: “¡Chávez no murió, se multiplicó!”

 

Arranca el funeral de Estado, que tiene varios momentos que emocionan hasta las lágrimas a los chavistas. Uno, cuando se hace entrega de una réplica de la espada de Simón Bolívar al “segundo libertador”, al “líder supremo de la revolución”.

 

Maduro, quien más tarde será investido presidente “encargado” de la república y al mismo tiempo candidato a la presidencia por el chavismo sin Chávez, toma la espada, la saca de su cubierta y la coloca sobre el féretro. Lo acompañan su esposa; el ministro de Defensa, Diego Molero; el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, y otros ministros. Los jefes del chavismo colocan sus manos unas encima de otras mientras los asistentes, la familia y muchos altos mandos del gobierno se enjugan las lágrimas. Ahí dentro también se grita: “¡Alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina!”

 

De Maisanta a Sean Penn

 

Sigue el homenaje musical. El venezolano Gustavo Dudamel, director de la Filarmónica de Los Ángeles, viajó a su país tras cancelar un concierto para participar en esta ceremonia.

 

Dudamel dirige la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar en la interpretación de Alma llanera y otros clásicos venezolanos, además del himno nacional.

 

Poco antes, el diputado y cantante folclórico Cristóbal Jiménez había interpretado varias piezas de la música llanera, como las que Chávez solía cantar en sus maratónicos programas dominicales (378, que sumaron 69 días completos). Poesía, copla y sabana y el corrido Maisanta, el último hombre a caballo, son dos de las piezas que canta Jiménez acompañado de arpa, cuatro y maracas.

 

Viene el discurso. Nicolás Maduro muestra su talante de seguidor de Sai Baba cuando habla de que el alma y el espíritu de Chávez “eran tan grandes que ya su cuerpo no lo aguantaba”.

 

Asegura también que en la historia venezolana nunca hubo un líder “más vilipendiado, injuriado, atacado”, por la canalla mediática. Nada le hizo mella, añade: “aquí está, invicto, puro, transparente, único, verdadero, vivo para siempre para éste y todos los tiempos futuros”.

 


Escuchan, además de mandatarios y representantes de 55 naciones, personajes como Sean Penn, Jesse Jackson, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, y José Antonio Abreu, fundador del mundialmente famoso sistema de orquestas juveniles de Venezuela y maestro de Dudamel.

 

Modelo de socialismo que Chávez halló “por su propio camino”

 

Varios tramos de la fila quedan lejos de las pantallas en las cuales pueden seguirse los pormenores del funeral de Estado. La gente, que lleva horas de espera, prefiere seguir soportando el solazo que perder su lugar.

 

“¡Los 10 millones tuyos (cifra de votos que Chávez se puso como meta, sin conseguir nunca) serán para Maduro!”

 

Mucha gente ha pasado la noche entera frente al edificio donde se encuentra el ataúd. Como Josué González, del Zulia, que pide ayuda bajo un árbol porque a él y ocho de sus compañeros “nos dejó el bus y no tenemos ni para comer”.

 

Quienes se acercan a las pantallas lloran cuando escuchan la selección dirigida por Dudamel y las canciones llaneras. Y aplauden al escuchar a Maduro decir que cuando Chávez “descubrió, por su propio camino, que en el capitalismo era imposible estabilizar a la sociedad, darle igualdad a los pueblos, y era imposible sostener las democracias verdaderas, dijo: ‘Voy a levantar las banderas del socialismo nuestro, americano, indígena, bolivariano, cristiano. Vamos a atrevernos con audacia a construir ese sueño de la humanidad’”.

 

Elena Abreu, una anciana que vino desde Ciudad Ojeda, que pasó la noche entera en la fila, no sabe nada de teoría socialista. Arrastra una maleta, una vez que logró “ver a mi presidente”. Es menudita y vende flores. Se queja de no haber dado “mi testimonio”. Y lo da. Cuenta que el 4 de febrero de 1992 la despertaron unas vecinas y que después de mirar al teniente coronel Hugo Chávez, en la célebre alocución en la que expresó que “por ahora” no había alcanzado su objetivo, dijo: “al fin llegó alguien que nos va a defender de estos desgraciados”.

 

El presidente chofer

 

En octubre, el hoy fallecido mandatario llevó a su campaña una cancioncita pegajosa que hablaba de la alegría y de la felicidad del pueblo y remataba con un “Chávez corazón del pueblo”.

 

Tras su victoria electoral nombró vicepresidente a Nicolás Maduro, quien hasta entonces se desempeñaba como canciller. Al anunciar su nombramiento, el presidente extinto dijo: “Nicolás era chofer del Metro, y cómo se han burlado de él, la burguesía, y ahora es vicepresidente” (antes del chavismo, efectivamente, Maduro era dirigente del sindicato de trabajadores del Metro).

 

Pues se siguen burlando. Apenas se anuncia que será ungido presidente, en las redes sociales comienza el choteo.

 

El lema de campaña del opositor Henrique Capriles fue “Hay un camino”. El chiste va así:

 

“Capriles: Hay un camino.

 

“Maduro: Yo manejo”.

 

Y una parodia de la canción de campaña chavista: “Sigue la vía, dale alegría, escucha bien lo que estoy diciendo, no chocaremos y llegaremos, Maduro corazón del Metro”.

 

Los chavistas responden con tuits de este tono: “Los burguesitos usan la etiqueta: #MaduroCorazonDelMetro. Odiaban al Chávez indio y negro. Odian al Maduro de la clase trabajadora”.

 

Chistes aparte, quizás el dato no sea tan irrelevante. Si la memoria no falla, Maduro es el tercer sindicalista en llegar a la presidencia de un país sudamericano. Los otros: el cocalero Evo Morales y el mecánico tornero Luiz Inacio Lula da Silva.

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