Miércoles, 17 Marzo 2021 06:24

Que no te oculten la luz del Sol

Que no te oculten la luz del Sol

Fuera de los iniciados, muchos intuyen que los males de este mundo recaen en el capitalismo, y su fe ciega en el progreso. Por ahí va. Y otros, primero Dios, que todo irá mejor cuando el socialismo sea realidad. Ídem anterior. Pero otros andan inquietos porque Bill Gates se propone tapar el sol para acabar con el calentamiento global.

Al impetuoso plutócrata poco le importa investigar si su filantropía incluye preocupación alguna por la persecución y creciente número de asesinatos de los defensores del medio ambiente.

A cargo de geoingenieros de Harvard, el proyecto empezará en junio y se llama Experimento de perturbación controlada estratosférica. O sea, vaciar en la atmósfera toneladas de carbonato de calcio "no tóxico (sic), que permitan atenuar la luz solar y así enfriar el planeta" (sic).

¿Tendrá éxito? Porque antes, el fundador de Microsoft podría ser citado para declarar luego del fallo de la Sala Penal de Apelaciones de Chincha y Pisco (departamento de Ica, Perú), que en la segunda semana de enero aseguró que "el Covid-19 fue una invención de las élites criminales a escala mundial".

Después de trascender a la opinión el contenido del auto del tribunal, la Oficina de Control de la Magistratura abrió una investigación preliminar a los magistrados que suscribieron la referida resolución ( Página 12, Buenos Aires, 12/1/21).

Aceleración de la tecnología. Crecimiento exponencial de las fake news. Sinsentido de la ideología neoliberal. Abruma. ¿Cómo lidiar con esto? Las tecnologías digitales, asienta el escritor Nicholas G. Carr, "están acabando con nuestra paciencia", así como la decreciente cobertura científica en los periódicos.

En "las redes", segundo a segundo, ganan las "noticias" que nos dejan turulatos. En septiembre pasado, por ejemplo, frente a la caída de 97.5 por ciento en sus vuelos internacionales impuestos por la pandemia, una compañía aérea de Australia, Quantas Airways, ofreció vuelos "a ninguna parte" (sic). Siete horas sobrevolando "lugares bellos e interesantes", y retorno del avión al punto de partida.

La iniciativa fue emulada por otras firmas. Pero si usted ha viajado en avión, entenderá mi duda en cuanto a la posibilidad de gozar del paisaje. En primer lugar, incómodo. Porque el personal a bordo está militarizado por "razones de seguridad", y te ordena volver al sillón. ¿Cómo gritar "¡ohhh!", yendo en la cabina de un lugar a otro? Y si el precio de esta gran alegría va de 787 a 3 mil 787 dólares, gracias.

Razonablemente, los ambientalistas se treparon a la lámpara: vuelos a "ninguna parte" que emiten contaminación de carbono sin justificación, etcétera. El año pasado el sector aéreo emitió 915 millones de toneladas de CO2 en todo el mundo. Lo que equivale a 2 por ciento del total. Aunque se prevé que las emisiones bajen… ¡gracias al Covid-19! Y luego, claro, le echamos la culpa a los chinos por paladear sopa de murciélago.

De veras… cuesta lidiar con "tanta información". Ni le cuento de la protagonizada por la pareja veneciana que zarpó en su navío desde la isla italiana de Lampedusa. Su objetivo: demostrar que la Tierra es plana. Entonces, se adentraron en el Mediterráneo, "en busca del final del planeta".

Obvio: se perdieron. Felizmente, un marino solitario que navegaba por esas aguas les enseñó a utilizar la brújula. Perdón… ¿estamos en 2020 o en la época de los celtas que, al menos, sabían orientarse por las estrellas? Los terraplaneros llegaron a buen puerto. Y allí, para su desgracia, las autoridades sanitarias le impusieron a la pareja dos semanas de cuarentena. ¡Horror! ¡Dictadura ­mundial!

Quiero seguir, pero… mejor no. Porque en diciembre pasado el ex jefe de seguridad espacial de Israel, Haim Eshed, declaró al Jerusalem Post que "los extraterrestes son reales", que Donald Trump tiene un pacto con una "federación intergaláctica", y que “los objetos voladores no identificados han pedido no publicar que están aquí… la humanidad no está lista” (sic).

De librarla, Bill y Melinda deberían saber que el Sol, posiblemente, ya tiene dueño. O dueña. La gallega Ángeles Durán, quien en noviembre de 2010 inscribió su adquisición en el registro de propiedad de Salvaterra de Miño (Pontevedra).

A La Voz de Galicia, Ángeles recordó: “Hay un convenio internacional por el que ningún país puede ser dueño de los planetas, pero no vincula a los ­particulares… (aunque) hay un estadunidense que escrituró casi todos los planetas y la Luna. Pero no el Sol”. (Afp, 26/11/10). Estoy pensando, seriamente, en abrir una pizzería.

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Miércoles, 17 Marzo 2021 06:04

El nuevo «marzo» que agita Paraguay

El nuevo «marzo» que agita Paraguay

Una serie de manifestaciones contra la gestión de la pandemia de Covid-19 conmocionan la política paraguaya. Si durante la primera ola el país logró resultados sorprendentes, hoy se ve inmerso en la crisis sanitaria. Las manifestaciones, que apuntan al presidente Abdo Benítez, transcurren en un difícil momento para todo el país, en el que las cifras de contagio se disparan, la interna en el Partido Colorado se agita y el cansancio social se acumula.

 

El 7 de marzo se cumplió un año desde que se registró el primer caso de Covid-19 en Paraguay. En esa coyuntura, las autoridades sanitarias del país ganaron elogios a escala nacional e internacional por las rápidas y acertadas medidas tomadas: cierre de frontera y declaración de la cuarentena total. Las decisiones adoptadas en ese contexto tuvieron como principal motivación preparar al deficiente sistema de salud paraguayo para afrontar el panorama complejo que se avizoraba, considerando los estragos que venía causando la pandemia en los demás países del mundo y de la región.

Tal como señalan varios especialistas, la inversión social en Paraguay es insuficiente para satisfacer las necesidades de la población y se mantiene muy por debajo de las recomendaciones internacionales. Según datos de 2019, 72,9% de la población paraguaya no cuenta con ningún tipo de seguro médico, mientras que el presupuesto de la administración central destinado a salud apenas alcanza 2,1% del PIB, cuando organismos como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomiendan destinar al menos 6% del PIB para gastos públicos en esa área.

Sin embargo, los preparativos anunciados por las autoridades sanitarias paraguayas en los inicios de las medidas de pandemia mostraron paupérrimos avances. La compra irregular de insumos médicos provenientes de China, en abril de 2020, pusieron en evidencia una red de tráfico de influencias y manejos indebidos en las compras públicas, dando el primer golpe que hizo tambalear al entonces ministro de Salud, Julio Mazzoleni.Las deficiencias del gobierno en la gestión de la pandemia se evidenciaron también en la inacción para garantizar la provisión de vacunas. Las casi nulas gestiones internacionales con los diversos fabricantes, sumada a una confianza extrema en el COVAX —un mecanismo de alcance global que pretendía asegurar la disponibilidad de vacunas de os países de bajos ingresos— como única alternativa contemplada para la obtención de vacunas, pusieron al país en la cola de todas las listas de provisión. El primer cargamento de vacunas que arribó al país fue de la vacuna rusa Sputnik V, el 18 de febrero, con solo 4.000 dosis, que apenas permite inmunizar a una ínfima parte del personal de salud. Esta situación coloca al país entre los menos inmunizados de la región en la actualidad, con apenas un 0,02% de personas inmunizadas por cada 100 habitantes. Muy por detrás del 26,62% de Chile, el 5,34% de Brasil, el 3,35% de Argentina, el 3,53% de Uruguay, el 1,2% Perú, el 1,02% de Bolivia, el 0,71 % de Colombia, el 0,43% de Ecuador, y el 0,04% de Venezuela.

Pero la gota que desbordó el vaso fue la falta de medicamentos e insumos básicos en los hospitales públicos, que se tornó evidente en las últimas semanas. Tanto el personal médico como los directivos de los nosocomios que atienen a pacientes de Covid-19 denunciaron la falta de medicamentos y otros insumos básicos, lo que obliga a los pacientes a cubrir todos los costos. Esta situación no solo generó el reclamo de familiares de los pacientes, sino también el anuncio de su dimisión por parte del director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), así como la protesta del personal sanitario.

En este contexto, el 4 de marzo, en su primera sesión ordinaria del año, la Cámara de Senadores instó a las autoridades de Salud a presentar renuncia a sus cargo. Uno de los principales argumentos esgrimidos por los senadores fue que esa Cámara había apoyado firmemente los pedidos realizados por la cartera de salud, aprobando todas las solicitudes de ampliación de fondos. No obstante, el Ministerio de Salud demostró grandes fallas en la gestión y ejecución de los fondos, dado que personal médico y pacientes denuncian faltantes de insumos mientras que la institución cuenta aún con «un saldo de 126 millones de dólares para la adquisición de insumos» en su presupuesto. Claramente, el tiempo ganado por las autoridades sanitarias al inicio de la pandemia con las medidas de cuarentena se había desperdiciado.

El tenor de los reclamos fue escalando en intensidad, con insistentes pedidos de renuncia de las autoridades sanitarias e incluso de juicio político al propio presidente Mario Abdo Benítez. La primera convocatoria de movilización por parte de la sociedad civil se produjo el 5 de marzo y concitó la atención y el apoyo de diferentes sectores de la prensa. La consigna «Estoy para el marzo 2021», hacía referencia a dos episodios de la historia reciente de la democracia paraguaya. El primero, a la fatídica jornada de protesta realizada entre los días 23 y 28 de marzo de 1999, tras el magnicidio del vicepresidente Luis María Argaña, que terminó con la muerte ocho manifestantes, más de 700 heridos y la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas (1998-1999). El segundo, a la manifestación del 31 de marzo de 2017, en contra del intento de reforma constitucional liderado por el expresidente Horacio Cartes (2013-2018) con el fin de habilitar la reelección presidencial, que terminó con la quema del Congreso paraguayo y el asesinato de un joven militante en la sede del Partido Liberal.

La manifestación del 5 marzo pasado, que inauguró la serie de movilizaciones actuales, fue multitudinaria. Algunos análisis refieren una convocatoria de entre 5.000 y 10.000 personas (en una ciudad de poco más de medio millón de habitantes). Pero lo que arrancó como una protesta pacífica, acabó en violencia policial a causa de unos pocos manifestantes que atropellaron las vallas de seguridad de la policía. Las fuerzas de seguridad aprovecharon la situación para despejar  desatando una fuerte represión que terminó con decenas de heridos. Esta no hizo más que caldear los ánimos de una ciudadanía afectada por la mala gestión del gobierno, agotada por los embates del covid-19 y golpeada económicamente por los efectos de la pandemia. 

De manera ininterrumpida, se vienen organizando jornadas de protesta al final de la jornada laboral, ya sea en las proximidades de la residencia presidencial, en las inmediaciones del Congreso o frente a la residencia del ex presidente Horacio Cartes, líder de la fracción Honor Colorado cuyo voto puede definir el juicio político. Si bien la cantidad personas convocadas no alcanza los números del primer día de protesta, una multitud de alrededor de 2.000 personas vienen ganando las calles cada día. Lo sorprendente sigue siendo la persistencia de estas protestas, aún sin una organización o cara visible a la cabeza. 

En la trastienda de toda esta coyuntura se pueden identificar dinámicas y disputas políticas muy anteriores al advenimiento de la pandemia. En la joven democracia paraguaya se fueron consolidando ciertas reglas y patrones en el juego político, entre los cuales se destaca la limitación del poder político del presidente una vez concluido su mandato. No solo impera la prohibición de reelección presidencial, sino que, además, queda bloqueada su postulación al Congreso. Una suerte de «jubilación política» obligada. 

Más allá de estas condiciones, todos los presidentes electos desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989 buscaron vías para sortear esta situación. Cada uno de ellos coqueteó con la idea de la reelección presidencial avanzando, de manera creciente y de presidente en presidente, en los intentos de reformar las normas que la impiden. Algunos ex mandatarios buscaron también su acceso al Congreso, como, por ejemplo, los expresidentes Nicanor Duarte Frutos (2003-2008) y Fernando Lugo (2008-2012). Pero, mientras que al primero le fue prohibido el acceso a las bancas en la Cámara de Senadores obtenidas en las elecciones de 2008 y 2018, alegando cláusulas constitucionales poco claras, el segundo pudo sortear esa situación a causa de su destitución a través de un juicio político. De todas formas, uno y otro ex presidente consiguieron mantener cierta presencia en la arena política nacional, pero ya no con el nivel de preponderancia que alguna vez habían logrado. Ese no es el caso del expresidente Horacio Cartes (2013-2018).

De la misma manera que sus antecesores, Cartes coqueteó con la idea de la reelección presidencial, llegando incluso a ser el presidente más próximo a obtenerla. También se postuló como candidato al Senado, cargo para el cual fue electo, pero, al igual que Duarte Frutos, le fue bloqueado el acceso. La peculiaridad del caso radica en que Cartes logró mantener articulado su espacio político en el interior del Partido Colorado. Aun cuando su candidato a presidente fue derrotado en las internas partidarias por el actual presidente Abdo Benítez, posee la mayoría de los diputados colorados en el Congreso, así como representantes en el Senado, las gobernaciones e intendencias (alcaldías). Por tanto, continúa manteniendo una inusitada presencia política, situación hasta ahora nunca vista en los anteriores expresidentes de la transición.

En lo que va del gobierno de Abdo Benítez, el ex presidente Cartes ha sabido manejar su fuerza política como palanca de sus demandas. Logró así mantener a sus representantes en la cabeza del Partido Colorado y articular cierta concordia con el gobierno. De todas formas, su juego sigue siendo el de debilitar al presidente para garantizar el fortalecimiento del cartismo en el coloradismo, que le garantice una victoria en las elecciones municipales de este año y la candidatura presidencial de su sector para las próximas elecciones de 2023. Los comicios municipales del presente año constituyen otro elemento clave que incide en la trastienda de la actual coyuntura política. En el caso paraguayo, las elecciones municipales se realizan de manera separada a las nacionales, con dos años de distancia. Debido a las medidas de cuarentena del año pasado, las elecciones fueron postergadas para el 10 de octubre del presente año, mientras que las internas partidarias simultáneas se realizarán el 20 de junio. En este contexto, queda claro que las diferentes fuerzas políticas del país tienen presente los próximos desafíos electorales para el desarrollo de sus estrategias de intervención en el actual escenario. Primero en las elecciones internas y luego en las municipales.

La crisis fue atendida por el presidente Abdo Benítez con exagerada lentitud y parsimonia. Sus principales acciones tendieron al reemplazo de algunas cabezas ministeriales (especialmente en las carteras de Salud, Educación y de la Mujer) y a las negociaciones con su principal oposición intrapartidaria liderada por Cartes. En un segundo plano quedó la satisfacción de las demandas que iniciaron las protestas, que todavía no encuentran una clara solución.

Aunque estas medidas lograron tranquilizar los ánimos de sectores de la prensa (en especial el conglomerado de medios del expresidente Cartes), no desactivaron la movilización en las calles. Tampoco frenaron las acciones de la oposición en el Congreso, que insiste en avanzar con el juicio político al presidente, aunque los números no le son favorables aún en ambas. De todas formas, la oposición parecería estar subsumida a las disputas libradas en el seno del Partido Colorado, el viejo partido que gobernó el país durante la dictadura de stronista.

Hasta el momento queda claro que la actual crisis política no ha sido superada, más allá las diferentes medidas llevadas adelante por el gobierno y los acuerdos políticos realizados con algunos sectores. La movilización ciudadana continúa activa y la insatisfacción generalizada a causa de la gestión de la crisis sanitaria sigue latente, aunque el gobierno, con el apoyo del cartismo, tiene garantizado aún el respaldo parlamentario capaz de bloquear cualquier intento de juicio político.

Pero nada está completamente definido. La situación puede verse afectada con las derivaciones de la pandemia que sigue golpeando con fuerza al país. Un sostenido crecimiento en las cifras de contagio, la completa saturación de los servicios sanitarios, el retrasado proceso de vacunación y la persistencia de la movilización en las calles podría convertirse en un cóctel explosivo capaz de provocar incluso la caída del presidente Abdo Benítez. De todas formas, incluso si sobrevive en el poder su panorama resulta muy complicado, envuelto en una crisis de difícil superación y cuyas derivaciones parecen arrinconarlo ante dos únicas opciones: el juicio político o su entrega a los brazos del cartismo.

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Miércoles, 17 Marzo 2021 05:58

El rol de la educación para el desarrollo

El rol de la educación para el desarrollo

China es hoy la segunda economía mundial, principal voz en defensa del multilateralismo, la apertura comercial y la cooperación internacional. Hace pocos días se ha anunciado el fin de la pobreza extrema en todo el país, y actualmente lidera los rankings de empresas globales y avances en ciencia y tecnología. Hace 42 años que se inició el llamado "Proceso de reforma y Apertura" que ha permitido alcanzar importantes logros económicos y sociales. Sin embargo, es común subestimar el factor clave en estas décadas de vertiginoso desarrollo: la educación.

Acorde a los principios confucianos, la educación cumple el rol de motor para el desarrollo del país, la inclusión, la movilidad social ascendente, el sostenimiento de valores y la generación de perspectivas de mediano y largo plazo. Desde 1978, Beijing ha llevado a cabo uno de los cambios más extraordinarios en la educación de la historia moderna.

Para tomar dimensión del fenómeno, y la jerarquía que otorga la educación, China implementa un sistema de evaluación de conocimientos adquiridos durante la educación media, que determina en gran medida el rol que cada joven cumplirá en la sociedad. El llamado Gaokao, Examen de Ingreso a la Universidad, es uno de los momentos más importantes para la sociedad. Cada año, más de diez millones de jóvenes rinden el examen, en alrededor de siete mil lugares habilitados de todo el país, lo que requiere de la movilización de amplios sectores de la sociedad y la participación de fuerzas policiales.

El resultado obtenido en el gaokao determinará en primer lugar la posibilidad de acceder a una universidad, a un instituto profesional vocacional o quedarse fuera del sistema de educación pública superior. Entre aquellos que obtuvieron una calificación alta, la nota determinará el marco de posibilidades de carreras, ciudades y universidades. Por supuesto, para estudiar una carrera muy solicitada en una prestigiosa universidad de las principales ciudades chinas, el resultado debe ser muy destacado.

En 1978 el porcentaje de la población entre 18 y 22 años que accedía a la universidad era aproximadamente de sólo 1,5%, mientras que en la actualidad asciende más del 45%. Según informe del Ministerio de Educación chino, el país tenía 2.688 instituciones de educación superior en 2019, 25 más que el año anterior. Se calcula que China construye una universidad nueva por semana, generando un proceso de inclusión educativa sin precedentes. Cada año se gradúan más de 8 millones de jóvenes, diez veces más que hace sólo veinte años. En 1950, año posterior a la fundación de la República Popular China, sólo se graduaron 17 mil personas de las elites. En 2019, alrededor de 34 millones de estudiantes de grado se matricularon en universidades públicas en China y a nivel de posgrado hubo casi 3 millones de estudiantes de maestría y doctorado. Adicionalmente, más de 8 millones de personas ese año habían tomado cursos de grado y pregrado de forma online.

La educación en línea ha tenido un gran desarrollo en China desde antes de la pandemia de COVID19, dado que ya cuentan con más de 800 millones de usuarios de Internet, con una impresionante cobertura de fibra óptica y banda ancha, incluso en muchas regiones remotas. Sin embargo, la pandemia ha incentivado en gran medida la masificación total de esta modalidad de enseñanza. Para mediados del 2020, más de 17 millones de estudiantes universitarios habían participado del aprendizaje en línea, dado que las clases se virtualizaron a principios de febrero, cuando los campus universitarios fueron cerrados debido a la epidemia. Los cursos a los que asistieron estos estudiantes fueron impartidos de forma remota por más de un millón de profesores de casi 1500 universidades de todo el país.

Las plataformas de enseñanza virtual chinas han tenido un enorme crecimiento y proyección mundial, muchas de ellas totalmente gratuitas y conocidas, como Tencent meeting, wechat work o Voov meeting. Asimismo, el Ministerio de Educación de China y la Comisión Nacional de China para la UNESCO, han provisto como bien global durante la pandemia el uso de dos plataformas gratuitas, XuetangX y “iCourse International”, ofreciendo miles de cursos en línea masivos y abiertos.

Es importante recordar que el eje de la reforma de 1978 fue lo que Deng llamó, "las cuatro modernizaciones": la ciencia y la tecnología era una de ellas. China cuenta hoy con el mayor capital humano en ciencia y tecnología del mundo. Más de seis millones de investigadores forman un equipo de I+D que supera a cualquier otro país. El rol de la universidad pública ha sido clave, tanto como institución formadora y organizadora de los recursos humanos, como centro de desarrollo, innovación y emprendedurismo. Existen hoy 88 universidades e institutos tecnológicos en China, además de las cientos de altas casas de estudios con diversas áreas dedicadas a I+D. El 80 % de las universidades chinas ya hayan establecido instituciones de manejo de propiedad intelectual es una noticia determinante para afianzar la atracción de inversión local y extranjera, pero también de estudiantes, científicos e investigadores motivados por desarrollarse.

La masificación universitaria china también incluye procesos de internacionalización de forma acelerada. China ha sido uno de los principales impulsores del crecimiento mundial de la movilidad estudiantil en las últimas décadas y actualmente sigue siendo la principal fuente de estudiantes internacionales. Un total de 5,86 millones de chinos estudiaron en el extranjero desde 1978 hasta 2019, con más estudiantes chinos que estudian en el extranjero que de cualquier otro país. Más de 2,5 millones de estudiantes chinos estudiaron en el extranjero de 2016 a 2019 y se estima que el 80% de estos estudiantes ya regresaron después de completar sus programas.

De esta manera vemos la importancia que tiene la educación en China para su crecimiento y desarrollo. Y por otro lado vemos la gran oportunidad que hay para nuestro país, que es referente en educación en América Latina, para profundizar la cooperacion con China en intercambios y vinculación universitaria, para de esta manera continuar eliminando barreras para una mayor integración con el gigante asiatico.

Por Gonzalo Tordini, director de Educación del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China (CLEPEC) y Presidente de la Asociación de ex becarios Argentina China (ADEBAC)

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El peligroso discurso de odio de Daniel Ortega y Rosario Murillo

En las últimas semanas, el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo han exacerbado el discurso de odio que durante más de una década han promovido, desde el poder, contra los ciudadanos que demandan un cambio democrático en Nicaragua. De manera cada vez más frecuente, los gobernantes utilizan todos los medios de comunicación del país, imponiendo abusivamente una cadena nacional de radio y televisión para predicar el odio, la intolerancia y la violencia.

El discurso oficial se basa en la estigmatización de "los otros" como "enemigos", teniendo como única coartada la mentira y el cinismo, y por ello algunas personas consideran que lo que Ortega y Murillo repiten cada día carece de importancia porque no tiene ninguna credibilidad. Probablemente, la mayoría de la gente apaga la radio y la televisión oficial y no le da ningun crédito a la mentira; sin embargo, el discurso de odio de los gobernantes es extremadamente peligroso para la convivencia nacional, porque legitima ante sus partidarios el ejercicio de la violencia con impunidad.

Cada vez que Ortega y Murillo lanzan amenazas con virulencia otorgan una licencia a una minoría fanatizada para insultar, agredir, perseguir, torturar, e incluso matar, a cualquier ciudadano que reclama libertad y justicia en Nicaragua. Eso fue lo que ocurrió en La Trinidad, el 19 de julio pasado, cuando Jorge Luis Rugama fue asesinado de un disparo en la cabeza por un fanático sandinista, solamente porque gritó "¡Viva Nicaragua libre!" Y cuando el agresor Abner Pineda fue sometido ante la justicia, el juez invocó como atenuantes del asesinato que el funcionario de la alcaldía sandinista de Estelí padecía un supuesto trauma sicológico como resultado de la protesta ciudadana contra el régimen y que, además, "se encontraba en estado de ebriedad". Ese asesinato, que se mantiene en la impunidad, forma parte de la cosecha de odio de Ortega y Murillo.

En su último discurso en el Día Internacional de la Mujer, el caudillo sandinista, señalado de contumaz violador de los derechos de las niñas y las mujeres, se burló de sus víctimas y hasta clamó por la erradicación del machismo. Ortega alegó campantemente que en Nicaragua existe libertad de expresión, aunque su gobierno persigue a los periodistas, censura a los medios independientes, ha confiscado las redacciones de Confidencial y 100% Noticias, y ha crimizalizado hasta el acto patriótico de ondear la bandera nacional. En estos días el joven Sergio Beteta fue declarado culpable en un tribunal por presuntos crímenes de tenencia de armas y drogas, fabricados en la cárcel de forma descarada por la fiscalía y la policía, cuando su "delito" fue quemar la bandera del FSLN y ondear la bandera azul y blanco en una protesta solitaria a la vista de transeúntes y periodistas. Y a pesar de las pruebas en su favor, ahora un juez orteguista está pidiendo contra él 16 años de cárcel, por ejercer la libertad de expresión.

El discurso de Ortega y Murillo también promueve odio y confrontación entre pobres y ricos. En nombre de los desposeídos y la "chusma", el comandante truena contra los millonarios y oligarcas, aunque en Nicaragua todo mundo sabe que la familia presidencial forma parte de los superricos y que su capital, al margen de toda clase de escrutinio público, no proviene de algún emprendimiento empresarial, sino del robo a los pobres que representa la corrupción pública y el desvío de más de 4 mil millones de dólares de la cooperación estatal venezolana para sus negocios privados.

Para justificar la represión y el estado de sitio policial, Ortega también alega que su gobierno ha sido víctima de una tentativa de golpe de Estado, pero ninguna comisión internacional de derechos humanos ha encontrado algún indicio de la supuesta conspiración durante las protestas de abril. Y lo único que han documentado son denuncias que deben ser investigadas sobre los crímenes de lesa humanidad, los asesinatos, las torturas, y las ejecuciones extrajudiciales, atribuidas a los sicarios del régimen.

Sin embargo, a pesar del miedo que provoca la violencia, la persecución, la cárcel y el exilio, en estos casi tres años de represión y estado de sitio, la dictadura Ortega-Murillo nunca ha podido quebrar la moral y la dignidad de un solo preso político, que desde la prisión sigue reclamando un cambio a través de elecciones libres. Bastaría constatar esta derrota política y moral del régimen para proclamar que el discurso de odio de Ortega y Murillo representa una política fracasada. Pero eso no disminuye su peligrosidad en una sociedad polarizada donde los perpetradores de la violencia siempre han estado protegidos por el poder de las armas y la impunidad.

Por ello exhortamos respetuosamente a los obispos de la Conferencia Episcopal, al liderazgo moral de la Iglesia católica, a que renueven su exigencia ante los gobernantes para que cese el discurso de odio que promueve la violencia antes que haya más víctimas que lamentar. Apelamos a dignidad de los servidores públicos –civiles y militares– a decir basta al discurso de odio de Ortega y Murillo, para que nunca más un nicaragüense sea asesinado por gritar ¡viva Nicaragua libre!, o encarcelado por ondear la bandera nacional.

Demandamos a los precandidatos de la oposición a la presidencia de la República a que se sumen a la campaña de los familiares de las víctimas de la represión para lograr la libertad de los presos políticos y demandar justicia por los asesinados. También llamamos a los grandes empresarios a exigir la suspensión del estado policial y una reforma electoral, para que los nicaragüenses podamos decidir en una elección libre si queremos seguir otros cinco años con la prédica de odio y violencia de Ortega y Murillo, o emprender la reconstrucción del país en democracia.

Por Carlos F. Chamorro, periodista nicaragüense

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Denuncian otro caso de aplicación de una jeringa vacía durante la vacunación de una anciana en Colombia

Un segundo caso de aplicación de una jeringa vacía durante la vacunación contra el coronavirus fue denunciado esta semana en la ciudad colombiana de Medellín.

Los hechos tuvieron lugar el pasado 3 de marzo en la comuna de La América. Aquel día, Carolina Rojas acompañó a la abuela de su esposo, María Emma Uribe, de 94 años, a una clínica para que le aplicaran la dosis, informa El Tiempo.

La mujer decidió grabar cómo la anciana recibía su inyección. "En la grabación se puede observar que cuando le ponen la jeringa para aplicarle supuestamente la vacuna, pero dentro de esta no hay ningún líquido, el émbolo no se mueve en ningún momento, cuando la enfermera se da cuenta que la están filmando procede a tomar otra jeringa, que sí tiene líquido, y le aplica la vacuna", relató posteriormente en las redes sociales, citada por el medio.

Por su parte, la sanitaria afirmó que cambió la jeringa porque la primera estaba taponada, recogen medios locales.

En ese contexto, la entidad promotora de salud Sura, encargada de que se realice la inmunización contra el coronavirus en el centro de salud Confama-Sura de la capital antioqueña, donde la anciana recibió su inyección, emitió un comunicado en el que afirmó que "se identifica que la usuaria fue vacunada, se encuentra bien de salud y ya tiene su segunda dosis programada".

"El equipo médico que hace parte del proceso de vacunación cuenta con todas las capacitaciones técnicas para la aplicación de las dosis y desde las instituciones velamos por el cumplimiento de todos los protocolos antes, durante y después del proceso", indicó la empresa, agregando que, no obstante, "el proceso de vacunación es realizado en su totalidad por un equipo humano", por lo que "pueden existir errores, los cuales buscamos reducir al máximo para evitar incidentes en el proceso".

No es el primer hecho de estas características denunciado en Colombia. El primer caso fue revelado esta semana y tuvo lugar en la Clínica Foscal, en el municipio de Floridablanca, en el departamento de Santander. El centro de salud se disculpó por el error y aseguró que después había inmunizado de manera correcta a la anciana de 80 años.

Publicado: 15 mar 2021 07:59 GMT

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Empeora represión en Myanmar; fuerzas de seguridad matan a 38 manifestantes

Rangún. Las fuerzas de seguridad de Myanmar mataron ayer a unas 38 personas en el peor día de represión desde que la líder Aung Sang Suu Kyi fue víctima de un golpe de Estado, el 1º de febrero, lo que llevó a la emisaria de la Organización de Naciones Unidas para esta nación asiática, Christine Schraner Burgener, a condenar el "continuo baño de sangre".

La diplomática suiza Christine Schraner Burgener aseveró que "la comunidad internacional, y aun actores regionales, debe unirse en solidaridad con el pueblo de Myanmar y sus aspiraciones democráticas".

En un comunicado señaló que el Ejército de Myanmar desafía los llamados internacionales a la moderación, y agregó que sus contactos dentro del país le dieron "relatos desgarradores de asesinatos y maltratos contra manifestantes, así como tortura de prisioneros".

Al menos 22 manifestantes fueron abatidos por la policía en un suburbio pobre e industrial de Rangún, la principal ciudad de Myanmar, después de que se incendiaron fábricas financiadas por China, dijo un grupo de defensa.

Otros 16 manifestantes murieron en otros lugares, señaló la Asociación de Asistencia a Prisioneros Políticos (AAPP), así como un policía.

La embajada china refirió que muchos empleados chinos resultaron heridos y quedaron atrapados en ataques incendiarios por asaltantes no identificados en fábricas de ropa en Hlaingthaya y señaló que pidió a Myanmar que proteja las propiedades y los ciudadanos chinos. Se considera que China apoya a la junta militar. El régimen golpista impuso la ley marcial en Hlaingthaya y otro distrito de Rangún, polo comercial de Myanmar y la antigua capital, anunciaron los medios estatales.

Myawadday, la cadena de televisión dirigida por el Ejército, dijo que las fuerzas de seguridad actuaron después de que se incendiaran cuatro fábricas de ropa y una planta de fertilizantes, y unas 2 mil personas impidieron que los camiones de bomberos los alcanzaran. Un portavoz de la junta no respondió a las llamadas solicitando comentarios.

El doctor Sasa, representante de los legisladores electos de la asamblea que fue derrocada por el Ejército, expresó solidaridad con el pueblo de Hlaingthaya. "Los atacantes, enemigos del pueblo de Myanmar, el malvado SAC (Consejo Administrativo del Estado), serán responsables de cada gota de sangre que se derrame", dijo en un mensaje.

Las últimas muertes elevarían el número de víctimas de las protestas a 126, estableció la AAPP. Precisó que más de 2 mil 150 personas habían sido detenidas hasta el sábado.

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Ecuador: amenazas a un mes de las presidenciales

Maniobras judiciales del consejo y del tribunal electoral jaquean los comicios

Mientras, Andrés Arauz, primero en las  las encuestas de cara al ballotage del 7 de febrero, y su rival Guillermo Lasso recorren el país y se reúnen con diferentes actores sociales.

 

Desde Quito.El próximo once de abril será la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador. Andrés Arauz, primero en las urnas el pasado siete de febrero, y Guillermo Lasso, se encuentran en recorridos por el país con diferentes actores sociales, económicos y políticos. La campaña comenzará oficialmente el próximo martes, pero, a poco de una elección determinante, aún existen amenazas.

Una de ellas fue el llamado a la intervención de las Fuerzas Armadas en el proceso electoral realizada por Yaku Pérez, quien quedó tercero en la contiende, y sostiene que ha existido un fraude. El candidato por el partido Pachakutik pidió públicamente que realicen un pronunciamiento constitucional para remplazar a todos los miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE), se declare nula la primera vuelta electoral, tenga lugar una intervención de la Contraloría y la Fiscalía en los sistemas informáticos del poder electoral.

Pérez también pidió que la Fiscalía emita una sentencia sobre la denuncia presentada por la Fiscalía de Colombia acerca de un presunto financiamiento de campaña del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a la campaña de Arauz, es decir, quien ganó la primera vuelta sea criminalizado en el marco de una operación internacional denunciada como falsa desde numerosas voces internacionales, en particular desde Colombia. Los intereses por torpedear una posible victoria de Arauz son numerosos por del gobierno colombiano, en manos del partido de Álvaro Uribe -quien realizó campaña a favor de Donald Trump en las últimas elecciones estadounidenses.

Las palabras del candidato de Pachakutik fueron denunciadas como llamado a un golpe de Estado por parte de numerosos actores políticos dentro y fuera del país. Pérez, buscó luego desdecirse, y afirmó "no estoy pidiendo intervención militar que afecte la democracia en Ecuador, mi pedido encamina a que la fuerza pública garantice que las urnas se mantengan intactas, hasta abrir y demostrar transparencia”.

Su llamado a las Fuerzas Armadas evidenció el movimiento de tramas subterráneas que buscan alterar la elección del próximo once de abril por diferentes vías. Junto con esa alarma, tuvo lugar la declaración de la presidenta del CNE, Diana Atamaint, quien aseguró el viernes tener “seria preocupación por el cumplimiento del calendario electoral”. La situación, según explicó, se debe a que están “esperando a lo que el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) realice en estos días, que son cruciales para el país”.

Atamaint afirmó estar “en manos del TCE”, una situación que se debe al hecho que el Tribunal aceptó el pasado lunes el pedido de recurso presentado por Pérez pidiendo el recuento de más de 20.000 actas, por lo que deberá dictaminar si debe realizarse o no ese recuento. La decisión tomada por el TCE estuvo antecedida de la difusión de fotografías de lo que fue una reunión nocturna en un edificio privado entre Pérez y uno de los integrantes del Tribunal, Ángel Torres.

El CNE ya había realizado un recuento de 31 actas del total solicitado por el candidato de Pachakutik, que no había modificado el resultado de la primera vuelta. Sin embargo, la aceptación por parte del TCE, con 15 días para pronunciarse una vez aceptada la solicitud, dejó a la contienda electoral con un elemento en suspenso.

Mientras tanto, Arauz y Lasso continúan sus actividades por el país y a través de las redes sociales, y las demás fuerzas políticas tomaron posición ante el ballottage. Así, Xavier Hervas, del partido Izquierda Democrática, cuarto en las elecciones, afirmó que no realizará una alianza ninguno de los dos candidatos, modificando su posición inicial que era la de un llamado a conformar un frente con Pérez y Lasso contra Arauz.

Por otra parte, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAI), cuyo instrumento político es el partido Pachakutik, resolvió impulsar el “voto nulo ideológico” de cara a la segunda vuelta, y exigirle al TCE que “dé paso al reconteo de votos”. La decisión fue tomada en el Consejo Ampliado del movimiento, atravesado por numerosos debates, como la relación entre la CONAIE y Pachakutik, así como las tensiones internas entre sectores con búsqueda de alianzas hacia la derecha, como el mismo Pérez, y aquellos que defienden un posicionamiento de izquierda, como el dirigente Leonidas Iza.

Con las decisiones anunciadas por Hervas y la CONAIE-Pachakutik queda entonces excluida, al menos públicamente, la posibilidad de la conformación de una alianza electoral contra Arauz. La misma había sido planteada desde diferentes actores, incluido el mismo Lasso en su inicial acercamiento con Pérez, apelando al clivaje correismo/anti-correismo, construido como un dispositivo por parte de la derecha para dividir la política nacional, y utilizado como razón por sectores del movimiento indígena para defender acercamientos con quienes, así sean de derecha, se opongan a una candidatura de la revolución ciudadana.

La segunda vuelta será entonces una disputa entre Arauz y Lasso, representantes cada uno de modelos políticos, económicos, sociales y geopolíticos distintos. El primero, con una propuesta progresista y latinoamericana, con respaldo por parte de presidentes como Alberto Fernández y dirigentes como Pepe Mujica, el segundo, con un proyecto neoliberal alineado a la política exterior estadounidense, una posición que resulta clara por su recorrido en la banca privada y la política, aunque su actual campaña intenta presentarlo bajo otra faceta.

La incertidumbre acerca de posibles decisiones por parte de las instituciones del país, particularmente la Fiscalía y el TCE, en el marco de cuatro años marcados por la persecución política contra la dirigencia de la revolución ciudadana, arroja sobre la contienda niveles de preocupación que fueron constantes desde la misma inscripción de la candidatura de Arauz. 

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Domingo, 14 Marzo 2021 05:04

La expansión de las ‘big tech’

Una empleada revisa una CPU en un centro de datos de Google en Oregon; tiene 21 por todo el mundo

La mayoría de los seres humanos utiliza algún servicio de la compañía: unos 4.000 millones de personas del total de 7.800 millones de la población mundial

 

Google es un gigante que no puede parar de crecer. Como ejemplo, tomemos una unidad de prueba para prensa de un teléfono Android nuevo que todavía no ha salido al mercado y que es de una compañía ajena. En la pantalla de inicio se encuentra en posición preeminente un cuadro de texto para hacer búsquedas con Google. Debajo, el primer icono es una carpeta con 15 apps de sus servicios y al lado aparecen 3 apps más. En la parte inferior, en una posición centrada, está el icono de su navegador Chrome. ¿Se puede vivir sin Google? Una respuesta rápida podría ser: sí con un iPhone, pero no es cierto. El buscador por defecto en los móviles de Apple es Google y, entre su numerosa cartera de servicios, es fácil acabar por hacer uso no de uno, sino de varios de ellos.

La mayoría de los seres humanos utiliza alguno de los servicios de Google: unos 4.000 millones de personas del total de 7.800 millones de la población mundial actual. Alphabet es la empresa matriz creada en el 2015 para reorganizar el conglomerado de compañías que giran en torno a los servicios de Google, fundada a partir del buscador de internet lanzado por Sergey Brin y Larry Page en 1998.

El principio ético con el que se fundó de la compañía fue “Don’t be evil” (no seas malvado), pero unos tres años después de la reorganización bajo el paraguas de Alphabet, en el 2018, el lema bienintencionado de los idealistas ingenieros de software de Silicon Valley desapareció del código moral para adaptarse al de la matriz: “Haz lo correcto”. Una parte del idealismo se diluyó por el ­camino.

Para entender la forma en que Google crece imparable, hay que repasar cómo ha crecido y absorbido áreas de negocio en las que es el dominador absoluto. Su cifra de ingresos mantiene un crecimiento sin freno desde su creación –ver gráfico–, y cada año dispara sus beneficios. La publicidad no ha dejado de ser la principal fuente de ingresos de una compañía que ofrece a miles de millones de personas sus servicios ¿gratuitos?

A medida que Google empezó a tener éxito como buscador frente a las empresas que dominaban internet a finales del siglo XX, como Altavista y Yahoo!, fue abriendo siempre su perspectiva bajo la idea de “organizar la información del mundo”. Para Page y Brin, Google debía ser siempre una compañía lejos de las tradicionales, con la innovación como objetivo esencial, y con una estructura horizontal, muy abierta a la opinión de sus empleados. La aversión a la organización jerárquica vertical forma parte de su cultura empresarial.

Cuando uno visita unas oficinas de Google, no puede reprimir cierta envidia hacia quienes trabajan allí. Los empleados de la compañía californiana no solo gozan de los mejores sueldos del sector, sino también de unas libertades que rompen esquemas tradicionales. Disponen de comida y bebidas gratuitas, zonas de juegos y de relax, para dormir la siesta y ni siquiera tienen horarios rígidos, aunque eso pueda implicar que muchos puedan trabajar finalmente más tiempo que si los tuvieran.

La nueva sede que Google está construyendo en Mountain View, muy cerca de la actual, es un espacio de fantasía con carpas gigantes, espacios abiertos, paredes y techos transparentes y jardines. Todo en la línea inicial.

Ese espíritu de compañía diferente se ha ido transformando a lo largo de los años. En el 2001, el volumen del negocio de Google empezaba a desbordar a sus fundadores, que admitieron que necesitaban una “supervisión adulta”, por lo que ficharon a Eric Schmidt, un reputado ingeniero y directivo de empresas de Silicon Valley, como consejero delegado. Estuvo diez años en ese cargo, cuando lo relevó Page, que cedió el puesto en el 2015 a Sundar Pichai. Schmidt dirigió los pasos iniciales de Alphabet hasta que en el 2018 Pichai fue nombrado también consejero delegado de la empresa matriz.

Pichai ha delegado desde entonces en directivos de su confianza para llevar las riendas de las diferentes divisiones de Alphabet. Sencillamente, es un gigante muy grande que debe reportar beneficios a sus accionistas. No puede dejar de crecer. Las estimaciones de consultoras son que Google alcanza a gestionar alrededor del 60% de la publicidad digital, un mercado que no parece haber llegado ni mucho menos a su techo aunque su ritmo de crecimiento se halla ralentizado en los últimos ejercicios.

Otro indicio de que Google ya no es la empresa idealista en la que los trabajadores tenían una gran posición decisoria es el hecho de que en enero pasado, después de un año de organización en secreto, se presentó el primer Sindicato de Trabajadores de Alphabet (AWU), con una afiliación inicial de 400 personas, lejos a aún de los más de 120.000 empleados de la compañía.

Lo que no ha variado son los hitos que va logrando la compañía en esa “organización de la información” mundial. La mayoría de los vídeos que existen en internet pasan por YouTube, compañía de su propiedad. Cada día se suben más de 50 años de vídeos a esta plataforma, y se visualizan unos 90.000 cada segundo.

En las búsquedas –donde solo China se le resiste, por su política restrictiva–, Google es de lejos el motor más utilizado en el mundo. En conjunto es el 65% del mercado mundial —por esa ausencia del mercado chino, que le hace perder una importante cuota—, pero en numerosos países rebasa el 90%. Durante un día laboral, el número de búsquedas que se hacen en Google está cercano a los 7.000 millones de consultas.

La telefonía móvil es fundamental. Google no solo posee Android, el sistema operativo más popular, sino también una buena parte de los servicios asociados. Android está en el 71,9% de los móviles. El 27,3% es iOS de Apple. Las proporciones varían por países, mientras en Estados Unidos está muy equilibrado (50,7% iOS y 48,8% Android), en España la diferencia es más abrupta (78,8% Android y 20,5% iOS).

Google tiene también una importancia capital en la forma en que nos desplazamos. Google Maps ha cartografiado cada metro de las vías y caminos de buena parte del mundo. Además dispone del planeta virtual Google Earth y de Waze, la app colaborativa de navegador para carretera.

Después de dos décadas de perseguir la utilización de los enlaces de los periódicos sin pagar por ello y a partir de legislaciones claras como la de Australia, Google está dispuesta a abrir ahora una vía de pago a los editores para ­crear un nuevo agregador, Google News Showcase.

Su última incursión puede revolucionar el sector del turismo. Ofrece a los hoteles anuncios gratis en el buscador. Podría romper el duopolio Booking/Expedia y crear, quizás, otro monopolio.

Por Francesc Bracero

Barcelona

14/03/2021 02:31

La gran política y la revolución digital

 

 

En los Cuadernos de la cárcel Antonio Gramsci diferenciaba entre la gran política y la pequeña política. La primera se concentra en las funciones que desempeñan los Estados y en las estructuras económico-sociales. La segunda aborda la política del día, parlamentaria, de corredores, de intriga.

La gran política es necesariamente creativa. La pequeña es conservadora y apenas busca mantener los equilibrios prexistentes. En el mundo actual, la alta política la definen las grandes multinacionales, las fuerzas armadas y sus think tanks estratégicos, y grupos de presión y de poder como el deep State en Estados Unidos.

De la pequeña política se ocupan los gobiernos, en particular los progresistas que no tienen posibilidades de influir en la gran política, ya que no se proponen cambios estructurales y, por tanto, se limitan a cuestiones de maquillaje y estética políticas, sobre todo utilizando los medios de comunicación de masas.

Lo más común es que propongan como gran política cuestiones que no pasan de ser políticas de lo cotidiano, a menudo rescatadas de fracasos anteriores. La represa Belo Monte que promovió el gobierno de Lula en Brasil fracasó casi medio siglo antes por la oposición de los pueblos amazónicos a la obra faraónica que propuso la dictadura militar. El Tren Maya entra en la misma categoría de la política de intriga, que se quiere hacer pasar como obra estratégica.

El desarrollo digital forma parte de la gran política que los gobiernos, en general, tratan con los modos de la pequeña política. Se limitan a bendecirla como si fuera un proceso inevitable en la vida humana, como el nacimiento y la muerte, como el amanecer y el crepúsculo.

Sin embargo, la digitalización es considerada como la tercera revolución antropológica, luego de la creación del lenguaje articulado y la invención de la escritura, como estima el sicoanalista y epistemólogo franco-argentino Miguel Benasayag en La tiranía del algoritmo, aún inédito en castellano.

Miguel es un compañero cuyos análisis son agudos y penetrantes. Pertenece a la generación de 1968, estuvo tres años en las cárceles de la dictadura por pertenecer al Ejército Revolucionario del Pueblo y ahora participa en el colectivo francés Malgré tout (A pesar de todo). Sigue comprometido con causas colectivas y se ha focalizado en estudiar las consecuencias de las nuevas tecnologías en la sociedad.

Su libro anterior, El cerebro aumentado, el hombre disminuido (Paidós, 2015), señala que, a diferencia de los inventos anteriores, desde la rueda a los antibióticos, la digitalización no termina de producir un nuevo modo de ser en el mundo para el hombre, sino que aleja al hombre del mundo y su poder de actuar, a pesar de que desencadene un poder muy fuerte en lo tecnológico (p. 116).

Sostiene que la revolución de la digitalización ha llevado a que 95 por ciento del conocimiento que tenemos sobre el mundo sea indirecto. Pero ese conocimiento indirecto no se suma al conocimiento que nace de la experiencia corporal, sino que lo remplaza y lo cancela. Por eso considera la digitalización como violencia, porque niega y suprime la diferencia (y a los diferentes) y las identidades singulares.

La rapidez y la omnipresencia caracterizan la revolución digital, estima Benasayag. En el mundo del algoritmo no existe la alteridad, pero la delegación de las decisiones políticas en los algoritmos suspende el conflicto, lo bloquea y lo inhibe. La negación del conflicto puede producir la barbarie, sostiene en Elogio del conflicto, escrito con su compañera Angélique del Rey (Brueghel, 2018).

La tiranía del algoritmo coloniza la vida, al eliminar la singularidad de los seres y, en consecuencia, suprimir el conflicto. De ese modo nos deja inermes, nos desmaterializa y descorporiza, convertidos apenas en datos binarios inscritos en chips, lo que nos inmoviliza al enrejarnos en lo individual.

Para evadir esta tiranía, sostiene Benasayag, debemos resistir la supresión de la diferencia y del conflicto, algo que parecen estar deseando los gobiernos, en general, y los progresistas en particular. Por eso se engalanan con las prendas de los pueblos originarios y esgrimen sus bastones de mando haciendo creer que todo es lo mismo, que es igual arriba que abajo. Las diferencias y los diferentes son sentidos como amenazas por un sistema incapaz de procesar los conflictos, como hizo la humanidad en su historia.

La pequeña política gubernamental se muestra impotente ante la gran política de las grandes empresas de la información, esas que pueden hasta bloquear y cancelar las cuentas de los presidentes del imperio. Lo peor que podemos hacer es ignorar la potencia de esta tiranía, su capacidad de anular a los seres humanos.

Aún no hemos encontrado los modos de actuar capaces de enfrentar la revolución digital, no para negarla, sino para evitar que destruya la vida. Lo que vamos aprendiendo es que nada puede cambiar si nos limitamos a la pequeña política de palacio

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Viernes, 12 Marzo 2021 05:22

Paraguay: reclaman un Estado soberano

Paraguay: reclaman un Estado soberano

La crisis política que se expresa en estas semanas en Paraguay como consecuencia del colapso de la política sanitaria que lleva días ininterrumpidos de movilizaciones, muestra algunos elementos novedosos y otros estructurales que indican, en parte, el carácter recurrente de las mismas y las configuraciones políticas de antaño.

Hace más de medio siglo, la ANR (Partido Colorado) centraliza el juego político e intenta monopolizar la representación de las crisis. Desde por lo menos el stronismo (la añeja dictadura paraguaya) hasta hoy, el Partido Colorado ha comandado el ordenamiento de todo el sistema político. La misma crisis que sacó al “dictador supremo”, comandó la transición a la democracia, habilitó y monitoreó al luguismo (2008-2012) y, en lo que parecía su fase final, salió en busca del empresario que, al igual que Stroessner, no pertenecía a esa “casta” política. Horacio Cartes (2013-2018) tenía como cualidad principal no formar parte de ninguna de las estructuras partidarias caducas -en efecto, en su campaña no hubo banderas coloradas- y, sin embargo, pudo salvar al partido. Creó su corriente interna, juntó voluntades, armó un padrón y hoy desafía en paridad a las elites políticas (propias y ajenas). En fin, la nueva derecha latinoamericana -pero también Trump- aprendió de las dificultades que implica lidiar con el partido y también a advertir que no alcanza con ser empresario, sino que es preciso controlar parte del Estado.

Fracasado el intento de reelección presidencial de Cartes, llegó Mario Abdo Benítez, el representante de la tercera posición. Un presidente prolijo y sin pretensiones, sin bases y sin control partidario, parte de esa burocracia agrietada que nadie desea, pero que todos necesitan. “Marito” el presidente de la transición del propio partido. Tono calmo, familia ensamblada, la Biblia y la prenda de la paz. Stronista por lazo filial, moderno por imposición de la época.

Claro está que el proceso no pasó a espaldas de una ciudadanía televidente o televisada. La política no es sólo juego de élites y en cada manifestación, el pueblo puso sus muertos. Desde aquella memoria colectiva del “marzo paraguayo”, cuando se produjeron masivas protestas contra el presidente Raúl Cubas Grau (1998-1999) y el general Lino César Oviedo tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, varios marzos parecen reactivarse. El marzo del 2017, con la quema del Congreso cuando el presidente Horacio Cartes intentó promover una enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial, hasta el presente, donde la crisis sanitaria y el deficitario manejo gubernamental mostró con crudeza la capacidad política del actual presidente. Si la pandemia no vino a poner en crisis al capitalismo, sí vino a mostrarnos cómo funciona, siendo Paraguay un escenario privilegiado de esta tesis. No sólo tiene el último turno mundial para conseguir vacunas, sino que tiene un Estado diezmado, sin recursos, pero con una corporación empresarial que cada día tiene mayor capacidad de acumular. Al precio de la soja no le llegó el Covid. Pero la cuarentena hizo colapsar a una economía urbana y campesina mayoritariamente informal.

Si Mario Abdo Benítez llegó sin controlar el partido, mucho menos podía dirigir el Estado. Y la pandemia reclama estatalidad. Como las piezas endebles de un gobierno que no terminó de llegar, fueron cayendo los ministros de Salud y Educación, la ministra de la Mujer y el jefe de Gabinete.

No es la primera vez que, ante una crisis, las élites políticas apelan a la figura del juicio político -introducido con la reforma constitucional de la primavera democrática de 1992- para destituir presidentes. Pensada en su origen como una herramienta de control y regulación sobre el Poder Ejecutivo, se convirtió en una prenda de negociación entre las fuerzas partidarias como de condicionamiento del Poder Legislativo al Ejecutivo. El juicio político es la fantasía que conservan las elites políticas para dirimir conflictos de orden superestructural. Así, creyeron terminar con Fernando Lugo, hoy posicionado junto al Partido Liberal para un próximo round electoral. La pandemia aplazó las elecciones municipales (2020), pero todo indica que la postergación de estos comicios le dio un nuevo cariz, diluyéndolos en una prematura carrera presidencial ya en marcha (2023). De ella participan todos los que buscan erosionar el último ratio de legitimidad presidencial.

Paraguay vuelve a estar frente a su propia crisis. La continuidad de Mario Abdo Benítez quedará sellada por Horacio Cartes. En tanto, el pueblo sigue en las calles, reclamando la intervención de un Estado soberano.

Por Lorena Soler y Florencia Prego*

*Sociólogas (UBA-IEALC) . 

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