Jueves, 11 Marzo 2021 06:09

Las luchas por la dignidad humana

Las luchas por la dignidad humana

Lo conseguido por las clases explotadas está precedido del sacrificio consciente de miles de vidas. No importa si ha sido bajo las balas, en campos de concentración, cárceles o la tortura. La dignidad ha sido el referente. Valentía, integridad, defensa del bien común y esfuerzo. Peter Bieri, en su ensayo La dignidad humana, subraya: "No carece de dignidad aquel que fracasa en la autonomía porque le falta la visión de conjunto del pensamiento y tropieza. Uno puede equivocar el camino y perderse; puede estar demasiado exigido. Esto no entierra la dignidad. Se pierde solo cuando se pierde de vista la autonomía como criterio, o falta desde el principio. No es indigno el esfuerzo fracasado, sino el esfuerzo ausente".

Muchas han sido las batallas por la dig­ni­dad. Pocos recuerdan que el derecho de huelga y mejora en las condiciones de trabajo viene precedido de represión, matanzas, despidos y muertes. Su práctica, no ha sido concesión de los empresarios, quienes ejercen la violencia para criminalizar su ejercicio. Sirva de ejemplo la huelga en el Egipto faraónico mientras gobernaba Ramsés III; corría el año 1152 antes de nuestra era. Los artesanos empleados en el Valle de los Reyes denunciaron corrupción, castigos e impago de salarios. Eran escultores, pintores, escribas y albañiles. Así se manifestaron: "tenemos hambre, han pasado 18 días de este mes, hemos venido aquí empujados por el hambre y la sed; no tenemos vestidos, ni grasas, ni pescado, ni legumbres". Ocuparon templos, hicieron sentadas, construyeron una plataforma reivindicativa y triunfaron. Igualmente, la lucha de los esclavos por su libertad, está llena de heroísmo y dignidad. Una en particular ha pasado a la historia, la de Espartaco, quien juró nunca volver a servir a Roma. Huyó con menos de 200 compañeros y forjó un ejército de 60 mil combatientes. Ganó batallas como Vesubio; luego vino la derrota. Sin embargo, el miedo de la plutocracia obligó a mejorar las condiciones de vida de los esclavos. Su cadáver nunca fue hallado. La historia fue relatada por Howard Fast, quien en 1951 editó su novela con fondos propios. En Haití, la rebelión de los esclavos fue el inicio del movimiento emancipador en América Latina (AL). Toussaint Louverture o Jean Jaques Dessalines fueron sus líderes. Las luchas por los derechos civiles de la población afroestadunidense o contra el apartheid en Sudáfrica están asociadas a Martin Luther King y Mandela. En Nicaragua, el "general de hombres libres" Augusto César Sandino se enfrentó a la invasión estadunidense. Sin olvidar las luchas feministas en AL que recuerdan a Micaela Bastidas, en Perú, estratega de la rebelión de Túpac Amaru; Juana Azurduy, hoy reconocida como generala de los ejércitos libertadores; la mexicana Elena Arizmendi, presidenta de la primera Liga Internacional de Mujeres latinoamericanas en 1920, y qué decir de la ecuatoriana Matilde Hidalgo, quien luchó por el derecho al voto de las mujeres. En el siglo XX, la chilena Gabriela Mistral, la cubana Haydée Santamaría, las madres de la Plaza de Mayo, la comandanta Ramona del EZLN y la literata chilena Mónica Echeverría, cuya lucha contra la dictadura es digna de ser reseñada.

En este siglo las luchas por la dignidad persisten. Las justas, aquellas inevitables que tienen en el horizonte los derechos humanos, la justicia social, la igualdad, denunciar el machismo y el patriarcado. Todas, sin excepción, beben de quienes han regado el camino de la dignidad, parafraseando el poema de Violeta Parra dedicado al militante comunista español Julián Grimau, fusilado por el franquismo en 1963.

La dignidad entendida como decisión de actuar. La dignidad como manera de entender la vida. ¿Acaso no es este el mensaje del EZLN? “Hablamos con nosotros mismos, miramos hacia dentro y miramos nuestra historia […] vimos que no todo nos había sido quitado, que teníamos lo más valioso, lo que nos hace vivir, lo que hacía que nuestro paso se levantara sobre plantas y animales…, y vimos hermanos, que era dignidad todo lo que teníamos y vimos que era grande la vergüenza de haberla olvidado, y vimos que era buena la dignidad, para que los hombres fueran otra vez hombres.” Lo poco y nada que se ha ganado, que en perspectiva es mucho, está sembrado de dignidad, de la cual carecen las plutocracias, indignas y cobardes. Matan y asesinan.

Asistimos a las batallas contra los megaproyectos, contra el neoliberalismo. Son luchas por la dignidad. Hoy se cobra la vida de dirigentes sindicales, como Berta Cáceres, en Honduras, el militante zapatista José Luis Solís López, Galeano, en Chiapas, Camilo Catrilanca o Matías Catrileo Quezada, miembros del pueblo mapuche. Periodistas que destapan la corrupción son acribillados a balazos, maestros, campesinos, estudiantes, jóvenes de nuestra América, riegan con su esfuerzo, valentía y sangre, el camino de la dignidad. Mientras, las trasnacionales y los gobiernos cipayos crean y financian la acción de grupos paramilitares, militarizan y mandan a las fuerzas armadas que disciplinadas asesinan en nombre del poder y del dinero. Sin embargo, no han logrado su objetivo: humillar, denigrar y destruir la lucha por la dignidad y una vida plena

Publicado enSociedad
Jueves, 11 Marzo 2021 05:26

El porqué de los tatuajes

El porqué de los tatuajes

Entrevista a la psicoanalista Hilda Catz

La moda no es el único disparador del deseo y elección de tatuarse, cómo influyen el psiquismo colectivo y el individual.

 

Si bien parecen una moda, los tatuajes tienen múltiples significaciones y expresan rasgos de cada subjetividad casi desde el comienzo de los tiempos. La doctora en Psicología y psicoanalista Hilda Catz estudia el tema con una aguda mirada en Tatuajes como marcas simbolizantes (Ricardo Vergara Ediciones). Su investigación se vale de casos clínicos y del análisis de películas. Catz focaliza en los adolescentes y adultos jóvenes, aunque aclara que "no es algo exclusivo de estos grupos etarios". Toma a los tatuajes como "cicatrices reveladoras" que tienen que ver "con las problemáticas planteadas en torno a las particularidades de las inscripciones parentales en nuestra cultura", según afirma sobre el núcleo de su investigación.

Catz señala que en el tatuaje existe un cruce entre los determinismos socioculturales y la historia singular de los sujetos. ¿De qué manera se evidencia esto? "Con esto me refiero a la relevancia clínica que tienen los tatuajes para el proceso psicoanalítico. Considero que la piel es, de alguna forma, como un lienzo, y fue utilizada desde el principio de los tiempos con diferentes fines: protección, valor sagrado, pertenencia a la comunidad, testimonio, homenaje... A través de la piel se transmite y se genera un sentido de existencia. O sea que hay que rechazar el argumento de la moda como único disparador del deseo y elección de hacer un tatuaje. Siempre nos encontramos con el psiquismo colectivo y el psiquismo individual que va dejando trazas de una presencia enigmática, como develando nuevos horizontes de significaciones a ser descubiertos”, explica Catz, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

--¿Qué pueden aportar los tatuajes al acto analítico?

--Pueden aportar muchísimo porque tienen que ver con el psiquismo individual. Lo mejor que puedo transmitir de esto es través de un poema de Felisberto Hernández, el famoso poeta uruguayo, considerado el "Borges uruguayo". Tiene una frase: "Yo sé que por el cuerpo andan pensamientos. Yo sé que por el cuerpo andan pensamientos descalzos, y no todos suben a la cabeza y se visten de palabras". Acá hay un punto que me interesa: la importancia significativa y el potencial simbolizante de los tatuajes, ya sea como función social, como expresividad artística pero también plasmadas en un cuerpo individual que, de alguna manera, es mediador entre el yo y la sociedad. Por medio del tatuaje se hace presente lo ausente.

--¿Puede haber en el acto de tatuarse una producción inconsciente del sujeto?

--Absolutamente. Es una producción inconsciente del sujeto. Se expande, se libera, de alguna forma recompone lazos de identidad y, en algunos casos, modificaciones corporales como formas de escapar. Se escaparon de los lugares marginales y clandestinos que tenían antes. Por supuesto que están atravesados por la dictadura de los mandatos biopolíticos, de los medios de comunicación, pero a diferencia de lo efímero de la moda tienen algo de perpetuidad. Y hacen un trastoque de lo público, de lo privado. Son biografías inscriptas en el cuerpo. Un paciente me dijo: "Ahora, en vez de escribirnos cartas nos hacemos tatuajes". Hay algo de eso que está debajo de la piel que se puede ver desde adentro del cuerpo como desde afuera y tiene una fuerza y un potencial simbolizante que yo le atribuyo en la sesión analítica, cuando aparece, el valor de un zip (un término de computación que implica descomprimir archivos): si lo podemos "abrir" (porque no podemos abrir todos los zip) ahí está toda la información condensada de esa persona.

--¿Se pueden establecer diferencias entre quienes se tatúan un pequeño dibujo y quienes prácticamente deciden tatuarse todo el cuerpo?

--Sí, por supuesto. El tatuarse todo el cuerpo es cuando se transforma en adicción. Hay un abanico que va desde lo neurótico que somos todos, donde siempre debajo del tatuaje yace una pérdida. Esto no quiere decir algo condenatorio sino todo lo contrario: es como un intento de elaboración de duelos.

--Claro, porque muchas veces el tatuaje tiene que ver con mantener vivo el recuerdo de una pérdida, ¿no?

--Exactamente. Pero respecto de la otra pregunta, una cosa es hacerse un tatuaje, dos, tres o cuatro, y otra cosa es no poder parar de hacerse tatuajes; es decir, la persona puede sentir que hizo su homenaje, que hizo un testimonio y otra cosa es cuando no se puede parar de hacer tatuajes que ya estamos en el terreno de la no dicción, de la adicción. Una cosa es una persona que se hace un tatuaje y te cuenta una novela fascinante de ese tatuaje, o te cuenta un relato, te narra una historia, te emociona. Hacen todo un recuerdo y hacen un intercambio. Ahí estamos en el terreno de lo que somos todos, neuróticos, donde ese grito en busca de asidero muestra que hay una apropiación del cuerpo, una especie de firma de recibido, y se transforma en un proceso potencial de simbolización. Y otra cosa es cuando no se puede parar, donde tampoco podés preguntar porque la persona se cierra, no puede hablar de eso. No hay elaboración.

--¿Todo tatuaje es un enigma?

--Sí, y para mí es un grito en busca de asidero; o más que un grito, podemos decir un llamado en busca de asidero. Y siempre se constituye en un enigma. También es importante el diseño de lo que se elige para tatuarse, la zona del cuerpo, el momento de la vida en que se lo hizo, sobre todo el primero. Yo siempre pregunto por el primero, el momento de la vida en que se hizo el tatuaje, qué estaba pasando en su vida en ese momento, qué dijeron del tatuaje en su entorno. Entonces, allí se va estableciendo una posibilidad de reflexión alrededor, de trabajo creativo, de pasar a la dicción. Yo trato que el tatuaje pase a la narración, respetando su valor de tatuaje, de diseño, de arte, pero que pueda pasar a la narración en el encuentro con otro. Entonces, ese tatuaje abre a una complejidad y multiplicidad de significados, que es distinto cuando está todo el cuerpo tatuado y no hay por dónde entrarle porque ya pasa a ser como una fortaleza. Una cosa es que sea para la comunicación con el otro y otra cosa es cuando es una especie de fortaleza inexpugnable.

--Si antes era un símbolo de virilidad tener un tatuaje como, por ejemplo, podía ser el caso de los marineros, ¿hoy con qué se lo puede relacionar?

--Ante todo tenemos que relacionarlo con el pensamiento complejo que habla Edgard Morín. El tiene un libro, Agujas en la piel, en el que hace un breve recorrido histórico del tatuaje. Por supuesto que los dibujos son una práctica multicultural y arte en el cuerpo para la cultura occidental que se circunscribía a determinadas clases en algún momento, que no tenía legitimidad; tenía un esquema primitivo punitivo del que aún no se desembarazó del todo. Pero al mismo tiempo fue ganando terreno y empezó a ser algo así como una especie de escenificación para los demás. Con el soportar el dolor y la picazón de esa aguja se busca también obtener un cuerpo significado cargado de sentido, ya se trate de un hombre o de una mujer. Y también ahí esto lo determinará la ubicación en las geografías corporales diferenciadas. En general, los tatuadores te dicen: "Este dolor no es nada comparable al dolor que ya sufriste". Ahí nos remite a que se usa mucho como homenaje, como testimonio, como pertenencia a un grupo. 

Publicado enCultura
Una misión de la ONU alerta sobre ejecuciones extrajudiciales, torturas y abusos sexuales en Venezuela

10-03-21.-Una misión de la ONU, que denunció el año pasado crímenes de lesa humanidad en Venezuela, alertó este miércoles (10.03.2021) sobre nuevas "detenciones arbitrarias", ejecuciones extrajudiciales y casos de abuso sexual a personas en custodia.


La "represión continúa (...) contra las personas percibidas como 'enemigos internos' u opositores al gobierno" de Nicolás Maduro, advirtió Marta Valiñas, presidenta de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela, quien presentó ante el consejo de Derechos Humanos una actualización de su trabajo en el país sudamericano.

Asesinatos perpetrados por la policía y violencia sexual y de género


Asimismo, señaló "36 nuevos casos (8 mujeres y 28 hombres) de presuntas detenciones arbitrarias".

Valiñas dijo además que su equipo investigará "denuncias de tortura y tratos y penas crueles, incluidas las nuevas denuncias que hemos recibido sobre actos de violencia sexual y de género contra las personas detenidas".

También señaló que han "identificado más de 200 asesinatos cometidos por las fuerzas policiales desde el comienzo del año", la mayoría por la fuerza élite de la Policía Nacional Bolivariana, las FAES, que ya fue calificada como escuadrón de exterminio y se pidió su disolución. "También investigaremos la participación de otras fuerzas policiales", agregó.

Periodistas "acosados"

Por otro lado, Valias denunció el duro trabajo de los periodistas en Venezuela, quienes "han sido acosados", suspendidos de sus trabajos y "sus oficinas allanadas y equipos confiscados".

"Silenciar a quienes informan sobre la realidad política y social impide la transparencia necesaria para garantizar la rendición de cuentas", sentenció.

Esta misión de la ONU, constituida en 2019, determinó en septiembre pasado que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas incurrieron desde 2014 en graves violaciones a los derechos humanos e incluso en crímenes de lesa humanidad.

Por: Agencias | Miércoles, 10/03/2021 03:01 PM

*Con información de Afp y Efe

Publicado enInternacional
Andrey Martyanov afirma que las élites de EU no tienen cultura, son maleducadas y están hipnotizadas por su propia propaganda. En la imagen, la Casa Blanca. Foto Afp

La "desintegración" de EU es un tema que ha sido manejado por varios autores al más alto nivel estadunidense – Las 9 naciones de Norteamérica, de Joel Garreau en 1989 (https://amzn.to/3btzafA), y en 2011, Colin Woodard, Naciones estadunidenses: La historia de las 11 (sic) regiones culturales rivales de Norteamérica (https://amzn.to/2AxEzmr)”– y foráneo: en 2008, el decano diplomático ruso Igor Panarin vaticinó la balcanización de EU en seis pedazos (https://on.wsj.com/3fzwYlR.) y el noruego Johan Galtung, quien previó la disolución de la URSS y llegó hasta a vaticinar la fecha del colapso de EU, en 2020 (https://bit.ly/3rz88Jk).

Recientemente, la Casa Blanca publicó su Guía Interina de Seguridad Estratégica Nacional, que se nota muy a la defensiva, donde promueve la "estabilidad estratégica" de EU con China y Rusia (https://bit.ly/3rx6xnf).

Andrey Martyanov (AM) –director del laboratorio aeroespacial y anterior oficial naval en la ex URSS (https://bit.ly/3cfvBZR)– publicó su impactante primer libro La pérdida de la supremacía militar: La miopía de la planeación estratégica de EU (https://amzn.to/2vD6bk8)”.

Luego, AM publicó un segundo libro La real revolución en asuntos militares (https://amzn.to/3qwisR9).

Ahora, en su tercer libro, Desintegración: Indicadores del colapso que viene de EU, que aparecerá el primero de mayo (https://amzn.to/3ciNOFB), evoca que EU atraviesa por una profunda transformación cuando se ha rezagado en cada una de las categorías que definen el "poder" debido al ascenso de Rusia y China.

Paul Craig Roberts, anterior secretario asistente del Tesoro con Ronald Reagan, hoy muy crítico del globalismo financierista, exalta el impecable diagnóstico de AM sobre EU: "muestra que la desintegración de EU es irreversible debido a que las élites dominantes forman parte orgánica de las fuentes calamitosas de disfunción que han destruido al país".

AM excava la etiología del declive catastrófico de EU en todos los ámbitos, donde destaca la desindustrialización de su economía mientras el único estímulo que le queda para su crecimiento, la industria del petróleo lutita (shale oil) y su “ fracking caníbal (https://bit.ly/3v9TACb)”, está llegando a su final.

Ignoro si AM aborda el espectacular descenso del robot Perseverance a Marte y la transición energética de Biden en los próximos 30 años.

AM invoca el ominoso riesgo de la "desin­tegración física" de EU cuando arrecian sus divisiones étnicas e ideológicas.

A su juicio, la más profunda placa tectónica es "cultural": entre las élites "autoproclamadas" de las costas y su dominante wokenismo y el supremacismo rural de los WASP.

AM abreva mucho del célebre colapsólogo Dmitry Orlov y comenta que el "colapso de EU" ya se está experimentando (https://bit.ly/3t3xaRd).

Bajo el nom de plume The Saker, el autor considera que este tercer volumen de la trilogía de AM demuestra que EU cesó de ser el “ hegemón mundial” y que vive un proceso de "colapso de amplio espectro" cuyas manifestaciones de "desintegración" se exhiben en 10 "esferas": 1. Consumo; 2. Affluenza (malestar sicológico que afecta a los jóvenes pudientes); 3. Geoeconomía; 4. Energía; 5. Making Things (la manufactura); 6. Élites occidentales; 7. Perdiendo la carrera armamentista; 8. El imperio über alles (sobre todos), incluyendo a los estadunidenses; 9. Ser o no ser, y 10. Conclusión: no es excepcional, no es libre, no es próspero. ¿No es EU?

AM exhibe a las "élites dominantes" que mienten a su población sobre la verdadera situación, que se parece al hundimiento del Titanic que era "imposible", y describe que "el colapso de la URSS y la catástrofe económica que siguió enseñó mucho a los rusos y también dejó un sabor de boca de la humillación de perder el poder: un proceso por el que pasa ahora EU".

Concluye que "la crisis de EU es sistémica (sic)" y "sus élites no tienen cultura, son maleducados y están hipnotizados por décadas de su propia propaganda que aceptan como realidad".

La ciber-bancocracia de la plutocracia de EU es más ciega que rica.

Nada nuevo: todos los imperios declinan.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

https://www.youtube.com/channel/ UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Elecciones regionales en Bolivia Un mapa para armar

´Las elecciones regionales en Bolivia confirman al Movimiento al Socialismo (MAS) como único partido con base territorial a escala nacional. Santa Cruz se alinea con el conservador Fernando Camacho y la ex-presidenta Jeanine Áñez sufre una dura derrota en su región. La ex-titular del senado Eva Copa gana de manera contundente en El Alto por fuera del MAS. Una lectura de los resultados y de sus efectos nacionales.

 

Las elecciones para alcaldes y gobernadores en Bolivia realizadas el pasado 7 de marzo dejan al menos tres tendencias, más allá de la fragmentación natural de los resultados en este tipo de elecciones: 

(a) el Movimiento al Socialismo (MAS), como suele ocurrir en las regionales, reduce su votación respecto de las contiendas generales y pierde en las grandes ciudades. Aún así, se mantiene como el único partido de alcance nacional.

(b) Se consolidan fuerzas de oposición ubicadas en la derecha con poder territorial y el partido de Carlos Mesa, segundo en 2019 y 2020, obtiene resultados irrelevantes. Pero estas fuerzas no tienen, por ahora, una articulación nacional. 

(c) Tienen un rol importante candidatos que formaron parte del MAS, o bien porque ganan en algunas ciudades y regiones, o bien porque reducen la votación del MAS y permiten triunfos opositores.

Nuevo escenario

Después de la contundente victoria de Luis Arce en octubre pasado –con 55,11% contra 28,83% de Carlos Mesa–, se instaló un clima muy favorable para el MAS de cara a las elecciones municipales y departamentales. La oposición de derecha quedó golpeada por el resultado, que no había anticipado en las dimensiones en que ocurrió, y entró en una fase de reproches públicos sobre quién había sido más responsable de que el MAS retornase al poder en apenas un año, mejorando ampliamente su votación respecto a las elecciones anuladas de 2019 y obteniendo mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas. 

Las diferentes expresiones de la derecha nacional, desde lacentroderecha de Mesa hasta la nueva derecha extrema autonomista del líder cruceño Luis Fernando Camacho, habían logrado una unidad de acción contra el MAS en 2019, que derivó en el golpe y la caída del gobierno de Evo Morales. Operó entonces una exitosa división de tareas. Mesa, segundo en las presidenciales de 2019, fue quien desconoció el resultado, llamó a la «resistencia» y denunció «un fraude monumental» dentro y fuera del país; Camacho fue quien comandó un paro cívico en Santa Cruz y quien llevó adelante, como él mismo reconocería poco después, las acciones ilegales con militares y policías. A ellos se sumó Demócratas –en ese entonces el principal partido de Santa Cruz, pero que no había llegado a 5% de los votos en las elecciones de octubre de 2019–, al que pertenecía la senadora Jeanine Añez, que recaló en la Presidencia. Pero la luna de miel dura poco: la unidad se resquebrajó en tres candidaturas presidenciales, las de Mesa, Camacho y Añez (quien finalmente declinó su postulación). Bajo la gestión de esta última, se produjeron represiones violentas que terminaron con más de tres decenas de muertos y Bolivia vivió una deficiente gestión gubernamental, plagada de acusaciones de corrupción, en medio de los estragos de la pandemia de covid-19. Sin embargo, la sanción ciudadana fue compartida y afectó a las diferentes expresiones del espacio enfrentado al MAS: la oposición, como un todo a cargo del país, quedó asociada al retroceso en términos de convivencia, al nuevo auge de la discriminación étnica y a los malos resultados económicos. Con estos antecedentes, parecía que el MAS podía romper la tradición de obtener en las elecciones locales un desempeño bastante inferior al de las generales.

Algunos datos comparados

En las elecciones generales de 2014, por ejemplo, el MAS obtuvo 61,3% de los votos, y la segunda fuerza, la alianza Unidad Demócrata (UD), con Samuel Doria Medina como candidato, 24,23%. Una diferencia de casi 40 puntos. Sin embargo, en las elecciones municipales y departamentales de inicios de 2015, el MAS logró solamente ganar en dos de las diez capitales, Sucre y Potosí, aunque ganó cinco de las nueve gobernaciones en primera vuelta (Oruro, Potosí, Pando, Cochabamba y Chuquisaca). Distintas fuerzas de oposición ganaron en Santa Cruz, La Paz y Tarija. Y en un apretado balotaje el MAS sumó la gobernación del Bení, en el oriente del país. En esas elecciones los miembros de UD le arrebataron al MAS dos municipios importantes: la Alcaldía de la populosa ciudad de El Alto, uno de los bastiones de Evo Morales, y la de Cochabamba. De este modo, luego de unas exitosas generales, el MAS obtuvo solo 41,79% de los votos tomando en cuenta la votación lograda en las nueve gobernaciones.

En las elecciones locales del domingo pasado, podemos ver una situación general parecida, pero con algunos cambios de grado respecto de 2014 que merecen una mirada detenida. 

(a) Un dato a destacar es la falta de fuerza territorial de Comunidad Ciudadana (CC), el partido de Carlos Mesa, que pese a su segundo lugar en las elecciones presidenciales de 2019 y 2020 no obtuvo ahora ninguna victoria significativa. Más bien, sus apoyos resultaron marginales incluso en plazas en las que Mesa tuvo un buen desempeño hace solo cinco meses. Por ejemplo, en el municipio de La Paz, donde fue primera fuerza con 51% el año pasado, no logró siquiera sostener la candidatura a la Alcaldía del ex-rector de la Universidad Mayor de San Andrés, Waldo Albarracín, quien se retiró de la carrera al constatar que las encuestas no lo acompañaban. En Sucre, donde en las elecciones del año anterior había conseguido la mayoría absoluta de los votos, su candidato a alcalde quedó levemente arriba de 10%. En la ciudad de Cochabamba, donde en octubre pasado había conseguido más de 45%, su candidato obtenía resultados marginales. En las gobernaciones su situación no fue mucho mejor: en La Paz, su candidato obtenía menos de 1% y en Pando, donde incluso había sido aliado de una figura popular de la extrema derecha local, quedó debajo de 15%. Hay una sola excepción que no tiene nada que ver con los méritos ni la fortaleza política de CC ni de Mesa: en un ajustado recuento, Gary Añez, periodista muy popular en Santa Cruz de la Sierra, pelea voto a voto el sillón de la Alcaldía con el ex-alcalde Jhonny Fernández.

(b) Las figuras políticas victoriosas del campo opositor se ubican en buena medida a la derecha de Mesa. En Santa Cruz, luego de un modesto desempeño en la presidencial, con 14% de los votos, Luis Fernando Camacho ganó con el margen necesario para lograr la Gobernación sin necesidad de una segunda vuelta. Y en Cochabamba, Manfred Reyes Villa, fuera del país durante los últimos años, ganó con contundencia la Alcaldía. En Sucre, el ex-diputado falangista Horacio Poppe quedó a muy pocos votos de ganar esa Alcaldía en su primera elección municipal. Estas tres son las caras más visibles de liderazgos locales con proyección nacional, bien implantados territorialmente, con un repertorio discursivo ultraconservador, religioso e identitario.

(c) El capítulo de los referentes políticos descontentos con la elección de candidaturas en el MAS no ha faltado en esta elección y algunos han tenido buenos resultados. Empezamos por la más mediática: la joven política alteña Eva Copa, presidenta del Senado durante la crisis de 2020, era una de las aspirantes  a la Alcaldía de El Alto por parte del MAS, pero al ser elegido otro candidato por la dirección del partido decidió inscribirse por la sigla Jallala, auspiciada por el recientemente fallecido e histórico líder indígena Felipe Quispe, el «Mallku». Copa, quien fue acusada de demasiado «tibia» por sectores del MAS, y hasta de haber sido funcional al gobierno de Áñez, logró una victoria rotunda en El Alto con alrededor de 70% de los votos, según datos preliminares. Y otros ex-masistas lograron buenos resultados en otras partes del país; en particular, cabe señalar el desempeño electoral del dirigente campesino Damian Condori en el departamento de Chuquisaca, quien muy probablemente logre ser gobernador. Esto es un reflejo de las complejas dinámicas internas de este partido de base campesina popular.

¿Y cómo fue el desempeño del MAS? Con los datos preliminares vemos que ganará en primera vuelta las gobernaciones de Cochabamba, Oruro y Potosí. La de La Paz tendrá que esperar al cómputo final, pero es probable que, por la mínima, el candidato del MAS Franklin Flores logre la victoria sin necesidad de una segunda vuelta. Flores ha mejorado en algunos puntos el resultado de las elecciones locales de 2015. En Pando y Chuquisaca habrá balotajes complicados para el MAS. Si bien parece claro que en Santa Cruz Camacho ganará en primera vuelta, el candidato del MAS, Mario Cronembold, mejoraría los resultados respecto a la última elección departamental y se moverá cerca del techo porcentual del MAS en una elección autónomica (38% en 2010). En Tarija habrá segunda vuelta entre el ex-alcalde y líder local Oscar Montes y el candidato del MAS, Álvaro Ruiz, quien también, como Cronembold y Flores, mejora en algo el resultado de la anterior elección autonómica. 

En el plano municipal, recordemos que en 2015, uno de sus mejores momentos en términos de hegemonía política, el MAS había logrado apenas dos de las diez plazas más importantes (las capitales departamentales más El Alto). Ahora, mientras avanza el cómputo oficial, estaba ganando una (Sucre) y quedaba muy cerca en otra (Oruro). En las restantes ocho ciudades capitales, en general, su desempeño ha sido algo inferior al de 2015 y no tiene opciones de ganar. Habrá que esperar al cómputo final para poder ver la votación nacional obtenida y la diferencia con los comicios presidenciales del año pasado.

(d) En el espacio de la derecha, en Bolivia ocurre algo parecido a lo de Brasil, España o Costa Rica. Cuando la derecha tradicional se acerca demasiado a la extrema derecha, esta última termina marcando la agenda y conquistando posiciones, debilitando al ala moderada. Es elocuente la desaparición de Demócratas: tras 15 años en la gobernación de Santa Cruz, el domingo pasado no llevaron ni siquiera candidato a esa cita y, en la elección de la capital cruceña, su candidato pasó apenas el 5%; por su parte, el ex-gobernador de Beni Ernesto Suárez tampoco logró ganar la Alcaldía de Trinidad. La extinción política de Luis Revilla y Sol.bo muestra lo mismo en La Paz. Y el fenómeno se extiende a  los magros resultados de  Doria Medina y su partido Unidad Nacional, o al tercer lugar que obtuvo el gobernador de Tarija Adrián Oliva en su intento de ser reelecto. Y cabe destacar el tercer lugar que las proyecciones le daban a la propia Jeanine Áñez en su bastión de Beni, con alrededor de 15%. Es probable que Luis Fernando Camacho, Manfred Reyes Villa y Horacio Poppe poco a poco asuman un rol más central, radical y polarizador como oposición al MAS.

Más allá de los números

Hay una fijación notable de muchos voceros mediáticos de la oposición con Evo Morales. Lanzan con frecuencia declaraciones y sentencias muy llamativas. En muchos casos, quienes se presentan en los medios como «analistas» son antiguos políticos, a veces incluso en activo, que han sido diputados, ministros y candidatos de distintos partidos críticos hacia el MAS que pueblan las tertulias, las columnas y, muchas veces, por su entusiasta unanimidad acerca de la debilidad de ese partido, provocan que sus referentes políticos se equivoquen con más facilidad porque creen que ellos son la síntesis cabal de la opinión pública. 

Durante los convulsos meses de gobierno de Áñez, estos analistas aseguraban que «70% de los bolivianos no querían que volviera el MAS»; luego las urnas en octubre refutaron esos análisis, incluso pronunciados el mismo día de los comicios de octubre de 2020. Casi de inmediato repitieron, no obstante, que Evo Morales no había tenido nada que ver con esa victoria, incluso que había sido a pesar de él. Ahora, sin embargo, sostienen que la supuesta «derrota» del MAS de estas elecciones locales es culpa exclusiva del ex-presidente por la selección de candidatos, pasando por alto que, como mencionamos, el MAS siempre tuvo resultados mucho más bajos en las contiendas regionales que en las nacionales. Alguno más aventurero señaló que este resultado «tritura la victoria de octubre [de Arce y Choquehuanca]». En fin, tanto en octubre como en marzo se ve, con algo más de intensidad, que el MAS tiene una serie de dificultades para lograr amplias mayorías, sobre todo, en las ciudades capitales. Como sabemos, es en esos espacios donde hay una comprensión distinta de lo colectivo, un deseo más intenso de modernidad, una exigencia mayor frente a la capacidad de la gestión eficiente, cotidiana y, también demandas más intensas de renovación política. Y también sabemos que, desde su fundación, el MAS es un partido con una fuerte identidad rural.

Está claro que donde no hubo líderes descontentos de peso que abandonaron el MAS, el desempeño electoral del oficialismo en general fue mejor. Ahora bien, una cosa es el éxito electoral, otra el desempeño de la gestión. El ejemplo de Felix Patzi es elocuente: el ex-ministro de educación de Morales ganó la Gobernación de La Paz en 2015 por fuera del MAS, pero en la elección del domingo pasado no llegó a los dos dígitos y quedó cuarto en su intento de reelección. Probablemente Eva Copa haya tomado nota sobre ello y por eso haya sido mucho más cuidadosa que Patzi en no marcar diferencias tan pronunciadas con el gobierno de Arce y se haya mostrado cercana al vicepresidente Choquehuanca (que expresa un sector distanciado de parte del círculo más cercano a Morales y capitaliza su identidad aymara). Incluso cuando critica a Morales, Copa pone más el acento en el entorno del ex-presidente que, según dice, lo aisló y lo llevó a tomar malas decisiones. De hecho, en sus primeras declaraciones posteriores a su victoria le ha pedido a la Asamblea Legislativa que aceleren el proceso contra Áñez por la represión en Senkata y Sacaba. Es decir, se mueve, por ahora, en la frontera del MAS. 

En estos años de fuerte crisis económica y sanitaria, las autoridades locales buscarán sintonía, o al menos no enfrentamiento, con el gobierno central. Y en ese marco Copa ha recordado que tiene buena relación con Arce. Además, sabe que El Alto vota en clave rebelde, como pasó en 2015, cuando le dio una amplia mayoría a Soledad Chapetón como protesta contra el candidato del MAS Edgar Patana, acusado de corrupción, y que es una ciudad que luego exige «resultados» en término de obras y empleo, como también lo sabe Chapetón, cuya aprobación fue muy baja desde su segundo año de gestión. El peso político de El Alto y la dimensión de su victoria le da a Copa un rol importante en el campo político popular. La duración y la intensidad de este rol estarán asociadas a los resultados de su administración. Posiblemente no sea casual que a Chapetón, conocida como «la Sole», le siga otra mujer joven, como un voto de rechazo a ciertos «barones» de las organizaciones sociales y corporativas alteñas, en una mezcla de transformaciones de género y ansias de modernización. Tampoco es probable que El Alto sea menos exigente con Copa que con Chapetón, cuya compleja gestión local le impidió su salto al ámbito nacional.

Publicado enInternacional
Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, en Washington, en una imagen de 2019.MICHAEL REYNOLDS / EFE

La fiscalía señala que Juan Orlando Hernández protegió al narcotraficante Geovanny Fuentes “para meter droga por las narices a los gringos”

 

El juicio contra el narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes, que comenzó el lunes en un tribunal de Estados Unidos, dejó este martes graves acusaciones contra el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. El mandatario del país centroamericano ha sido acusado de narcotráfico. Según el fiscal de Nueva York Jacob Gutwillig, Hernández pactó una alianza con un cartel local, los Cachiros, mediante la que ayudó a introducir miles de kilos de cocaína en Estados Unidos. El fiscal describió Honduras como un “narcoestado”.

Para la fiscalía, el narcotraficante Geovanny Fuentes operó un enorme negocio de distribución de cocaína gracias a la violencia y a sus conexiones con la policía, el Ejército y la clase política, “incluido el actual presidente de Honduras”. En su alegato inicial, la fiscalía aseguró que el supuesto narco se asoció con Hernández en 2013, cuando era candidato a la presidencia, y que juntos planearon enviar “la mayor cantidad posible de cocaína a Estados Unidos”. De acuerdo con el fiscal Gutwillig, el capo que lideraba el cartel de los Cachiros “sobornó incluso al presidente de Honduras” y se volvió “intocable” después de esta alianza que lo blindó “a prueba de balas”.

Según sus pruebas, en 2013 y 2014, Geovanny Fuentes pagó sobornos al actual presidente por un total de “25.000 dólares en efectivo provenientes del dinero de la droga” y, algo más valioso, “acceso al laboratorio de droga del acusado en las montañas de Honduras”, dijo el fiscal.

Gutwillig anunció entre otras pruebas el testimonio de un testigo presente en esas reuniones, José Sánchez, un contable que trabajaba para una empresa arrocera a través de la cual los Cachiros lavaban dinero. El fiscal dijo que el contable detallará a los 12 miembros del jurado “el ‘shock’ y el miedo que sintió cuando vio al acusado sentarse con el presidente”.

Desde hace semanas los fiscales ya habían adelantado supuestos vínculos entre Geovanny Fuentes y Juan Orlando Hernández en documentos presentados previamente, pero este martes dejaron claro que esa relación es la parte central del caso y que se darán detalles de “reuniones secretas” entre el narcotraficante y el presidente.

“El acusado fue una parte fundamental de un narcoestado hondureño”, aseguró un representante de la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York. En uno de esos encuentros, según los fiscales, Hernández habría declarado su intención de “meterles drogas por las narices a los gringos”, en referencia a una supuesta voluntad de enviar grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos. En esa investigación los fiscales aseguraron tener pruebas de que el presidente recibió millones de dólares en sobornos de narcotraficantes a cambio de protección, incluido del capo mexicano Joaquín El Chapo Guzmán.

Hasta ahora, la fiscalía de Nueva York no había identificado con claridad a Juan Orlando Hernández, descrito hasta entonces como co-conspirador número cuatro (CC-4), pero su identidad es fácilmente reconocible por las referencias a su cargo y a su hermano Juan Antonio Tony Hernández, declarado culpable de narcotráfico en Estados Unidos en 2019. Tony Hernández, exdiputado de la Asamblea de Honduras, fue detenido y condenado por negociar con narcos de siete países para traficar toneladas de cocaína. El fiscal también lo acusó de ordenar al menos dos asesinatos de narcos entre 2011 y 2013.

El abogado de la defensa de Juan Orlando Hernández, Eylan Schulman, restó importancia al testimonio diciendo que “supuestamente 25.000 dólares es todo lo que lleva sobornar a un presidente”. En el caso del contable, dijo la defensa, “tiene mucho que ganar y poco que perder” con su testimonio, advirtió, y sostuvo que espera recibir asilo en Estados Unidos a cambio. La defensa también dijo al jurado que no debe creer el testimonio que prestará “uno de los peores asesinos en la faz de la Tierra”, Leonel Rivera, exlíder del cartel de los Cachiros, que mató a 78 personas y está preso en Estados Unidos por tráfico de drogas.

Por el momento, el presidente de Honduras, que dejará el cargo a final de este año, ha negado cualquier vínculo y en las últimas horas se ha defendido vía Twitter con varios mensajes y una advertencia a Washington. El presidente hondureño aseguró que mantendrá la “alianza internacional en lucha antinarcotráfico” hasta el final de su mandato, pero escribió que si los narcotraficantes “con la llave mágica de mentiras ganan beneficios de USA [EE UU] por falsos testimonios, la alianza internacional colapsaría con Honduras”. Hasta el momento, Juan Orlando Hernández ha sido un estrecho aliado de Estados Unidos desde 2014, primero con el presidente Barack Obama y posteriormente con Donald Trump.

Sin embargo, según Hernández, las informaciones publicadas sobre sus presuntos vínculos con el crimen organizado “se basan en testimonios falsos de narcos cuyas mentiras son para vengarse, reducir sus penas y recibir otros beneficios”, escribió en Twitter. En el hilo que adjunta, el mandatario hondureño centró su explicación en el cartel los Cachiros, cuyo exlíder Devis Leonel Rivera Maradiaga, se espera que testifique en el juicio contra Fuentes. Este hombre ha declarado a los fiscales que Hernández supuestamente obtuvo dinero a cambio de permitir el narcotráfico en su país, informa la agencia Associated Press.

Por Jacobo García

México - 10 mar 2021 - 01:31 UTC

Publicado enInternacional
Elecciones en Bolivia: el MAS sigue sin poder conquistar las principales ciudades

El cómputo oficial de votos avanza lentamente y aumenta la incertidumbre

 Las proyecciones privadas señalan que el oficialismo se aseguraría una victoria en primera vuelta en las elecciones de gobernadores en tres departamentos, y debería ir a segunda vuelta en otros cuatro.

 

A la espera del escrutinio oficial que avanza con lentitud, las cifras preliminares de las elecciones regionales del domingo en Bolivia reflejan que el Movimiento al Socialismo (MAS) sigue sin poder conquistar a los votantes de las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. Además vuelve a perder en El Alto, considerada uno de sus bastiones. Las proyecciones privadas señalan que el oficialismo se aseguraría una victoria en primera vuelta en las elecciones de gobernadores en tres departamentos y que debería ir a segunda vuelta con distintas fuerzas opositoras en otros cuatro. Por eso, parte de la dirigencia del partido ya empezó a pedir una etapa de "reflexión" puertas adentro.

Dentro de la oposición, solo la ultraderechista Creemos ganaría cómodamente la gobernación de Santa Cruz de la mano de Luis Fernando Camacho, y la nueva organización Movimiento Tercer Sistema, constituida por disidentes del masismo, se habría alzado con la victoria en el departamento de Beni, donde la expresidenta interina Jeanine Áñez aparece tercera.

Hasta ahora, la única base de datos son el boca de urna y el conteo rápido realizados por las consultoras Ciesmori y Focaliza. Los cómputos en cada uno de los nueve departamentos habían avanzado entre el 8 y el 15 por ciento al cierre de esta edición, provocando que las reacciones y evaluaciones de la votación estén basadas solo en proyecciones extraoficiales. Más aún considerando que varias regiones del país combinan ciudades densamente pobladas con vastos territorios rurales.

En las dos últimas décadas, La Paz estuvo administrada por dos abogados, Juan del Granado y Luis Revilla, que inicialmente perteneció al MAS y luego formó su propia organización política, Soberanía y Libertad (Sol.bo). El oficialismo apostó en estos comicios por el exgerente de la empresa estatal Mi Teleférico, César Dockweiler, para intentar seducir al electorado paceño.

Al calor de la campaña, el presidente Luis Arce aseguró que la "única" candidatura capaz de garantizar un trabajo "de la mano con el gobierno" era la de Dockweiler, algo que al parecer no cayó bien en La Paz, que finalmente se decantaría por el exministro del gobierno de facto, Iván Arias.

En Santa Cruz durante años la hegemonía fue del ingeniero Percy Fernández, alcalde de esa urbe en seis ocasiones. En su lugar asumió la arquitecta Angélica Sosa, la heredera de Fernández que no logró conservar la alcaldía, aunque tampoco pudo hacerlo la candidata oficialista, la exsenadora Adriana Salvatierra, pudo conseguirla. Los sondeos muestran un margen estrecho entre el periodista Gary Áñez, del partido del expresidente Carlos Mesa, y el experimentado político Johnny Fernández, por lo que el ganador definitivo se conocerá recién cuando concluya el cómputo oficial.

La región central de Cochabamba es considerada uno de los bastiones del oficialismo entre otros motivos porque allí se encuentra la zona cocalera del Chapare, el feudo sindical y político del expresidente Evo Morales. Esa hegemonía no es tan fuerte en la capital, Cochabamba, donde hay una polarización muy marcada entre los seguidores del MAS y sus detractores, "diferencias" reconocidas por el mismo Morales en la noche del domingo, tras conocerse los resultados extraoficiales que dan el triunfo al opositor excapitán de las Fuerzas Armadas, Manfred Reyes Villa. 

La sorpresa en este proceso electoral ha sido la expresidenta del Senado Eva Copa, expulsada del oficialismo por postularse con otra sigla a la alcaldía de El Alto, otro bastión masista. Las encuestas a boca de urna le dan a Copa un amplio triunfo frente al oficialista Zacarías Maquera, con lo que el MAS perdió por segunda vez consecutiva el municipio alteño, administrado actualmente por la opositora Soledad Chapetón.

"Agradezco a Evo Morales y le pido que escuche a su pueblo y acepte las críticas constructivas", declaró este lunes Copa, quien consiguió el 66,8 por ciento de los votos, según las proyecciones, frente al 19,9 por ciento del candidato del MAS, Zacarías Maquera. 

En las demás capitales regionales, el oficialismo aparece con triunfos en Sucre, la capital constitucional de Bolivia, y la ciudad amazónica de Cobija y obtiene un resultado poco claro en Oruro, mientras que en Tarija, Trinidad y Potosí ganaron otros partidos.

Para Evo Morales, los resultados regionales y municipales indican que "el MAS se consolida como primera fuerza política en la historia de Bolivia". El expresidente sostuvo que sus militantes "deben sentirse orgullosos” de ser parte de esa organización, y agradeció al "pueblo boliviano" su "compromiso" con "la patria, las políticas económicas y los programas sociales". 

Los resultados preliminares, sin embargo, generaron malestar en parte de la dirigencia del MAS. "Bajamos entre 15 a 20 por ciento respecto a las elecciones generales de 2019 y "esto no es novedad pues ha ocurrido antes", reconoció el presidente oficialista del Senado, Andrónico Rodríguez. Estos resultados "nos van a llamar a la reflexión y ajustar muchos errores dentro del MAS, si ha habido mal cálculo", señaló el también dirigente cocalero en rueda de prensa.

Los cómputos oficiales de las elecciones regionales del domingo en Bolivia concluirán el próximo fin de semana, anunció este lunes el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Fuentes de los tribunales electorales de los departamentos de Santa Cruz y Pando señalaron por separado que todavía no estaba decidida la situación de más de un centenar de mesas de votación cuyas urnas fueron quemadas por vecinos que denunciaron supuestos fraudes. Los tribunales regionales deben constatar si también fueron destruidas las actas de escrutinio.

Publicado enInternacional
Lunes, 08 Marzo 2021 06:16

La no utopía feminista

La no utopía feminista

Hoy pocos creen en las utopías. Se han devaluado las mesiánico-proféticas y las civiles. Campanella y Moro están buenos como referencia a lo que no se cumplió. Ni los marxistas recalcitrantes piensan ya viable un paraíso proletario. "No hay tal lugar", diría Quevedo. Somos menos inocentes. Los problemas se han incrementado. El futuro se contrae aprisa. Hay pronósticos discretos, si no catastrofistas. Mas contra viento y marea perviven las luchas de liberación. El futuro será lo que sea, pero si no es libre, de poco servirá en un planeta que se calienta enfriándose, se inunda y seca, telúrico y contaminado, donde los humanos cada día valemos menos.

Las revoluciones ya sólo pueden venir de dentro, desde lo tan cercano que no lo vemos (en nuestro barrio, nuestro hogar, nosotros mismos). Y son emprendidas, como enseñaron los zapatistas de Chiapas, por personas libres. Se liberaron primero, perdieron el miedo, y entonces se rebelaron para hacer su libertad liberadora.

La llamada emancipación femenina, en su etapa actual tan irritante para el estado de cosas y su orden, saca a la calle con estruendo una humillación larvada en la casa, la escuela, el trabajo o la calle misma. Desde sus grandes desarrollos en el siglo XX, el feminismo confronta a las familias, las iglesias y las escuelas, pero nunca antes las mujeres movilizadas se mostraron dispuestas a morder la mano que se acerque.

Los proyectos de lucha feminista serán pedagógicos de ida y vuelta, o no serán. El proceso de las mujeres modernas para acceder a la vida profesional, la educación intensiva, la autodeterminación en las afinidades electivas, el derecho al placer sexual o las opciones en artes y deportes, implica reducar a las sociedades, las familias, las comunidades. Y esto se logrará también en la medida de su agilidad intelectual para adaptarse a lo que no ha sucedido.

El patriarcado reinó demasiado tiempo, presa de su propio juego. La crisis de la masculinidad alcanza ya al magnate, al jefe religioso, al mando armado, al señor de medio pelo y al de a tiro pobre. El varón siempre llevó una ventaja extra, situación tan arraigada que apenas ahora vemos su absurdo. Para generaciones de hombres fue impensable otra manera.

Hasta el Siglo de las Luces, las Floras Tristán eran pocas. Más acá, después de la habitación propia de Virginia Woolf y el sufragio para todas, la apropiación femenina de su vida ha presionado a los Estados para legalizar los derechos específicos del cuerpo, la concepción, la seguridad personal y el acceso igualitario a todo lo que los hombres pueden. Y van por más. Antes avergonzadas de serlo, cada día más mujeres se asumen como violadas, aun las que en sentido estricto no lo sean. Establecieron una radical solidaridad selectiva: el anticlub de Toby.

Hacen el esfuerzo de rescribir la Historia, desenterrar artistas, científicas y heroínas del panteón humano. Pero entre más atrás nos vamos del siglo XX se torna más difícil encontrar mujeres de trascendencia realizada. Sor Juana era excepcional dentro de lo excepcional. La historia de Artemisia confirma que las oportunidades corresponden al varón. Pocas llegaban a reinas, ninguna a presidenta (Isabel Primera y Catalina La Grande mandaban como hombres). Hasta hace poco, podían dirigir un monasterio, pero no un instituto de sicoanálisis o genética.

En menos de un siglo esto ha cambiado. Lo "impensable" comienza a ocurrir y acelera su frecuencia. No lo suficiente, y nuevos obstáculos se suman a los tradicionales, siendo el mayor de todos la violencia específica contra ellas: sicológica, sexual, laboral o criminal. Feminicidas y agresores van en sentido contrario: entre más se revaloran las mujeres, menos las consideran siquiera humanas.

Hoy se exhibe a los acosadores de la élite y aunque no paguen cárcel, multa o castigo corporal (pues la sociedad sigue siendo cómplice) ocasionalmente se les condena a la vergüenza pública, al modo de las comunidades indígenas. Pero esta será una etapa. Una permanente revancha llevaría el conflicto de género a un callejón sin salida, como en las guerras. Pocas mujeres piden o quieren un mundo sin padres, parejas, hijos, nietos, maestros y alumnos varones. Demandan que los abusos de los hombres sean punibles, y que se reduquen más mujeres. No olvidemos, las feministas de cualquier generación han sido y son personas previamente liberadas. Las esclavas no marchan.

La razón del poder masculino está en bancarrota. Eso es nuevo. Pero no es cuestión de "derrota" de género, sino de cambio de mentalidad. Como ante la esclavitud, considerada natural durante siglos. Para abolirla hubo que verla con vergüenza.

Quizás se deploren el sectarismo feminista, su ideologización del lenguaje, la insolencia pequeñoburguesa, la imposición mecánica de cuotas de género. Pero hoy denuncian y son escuchadas. El sueño feminista será molesto, agresivo o pesadilla hasta que las sociedades sean horizontales y les quepan todas las libertades, sin faltar ninguna.

Publicado enSociedad
Las mujeres son las qué más carga de cuidados soportan durante la pandemia. — Reuters

Sin redes de apoyo familiar y social, con empleos más precarios y una enorme carga de cuidados a sus espaldas, las mujeres han visto cómo la pandemia las hace retroceder varios pasos en el ya lento camino hacia una igualdad real.

 

Un año después de iniciarse la crisis provocada por el coronavirus, el relato mayoritario de las mujeres es demoledor. Durante las últimas semanas, Público ha recopilado los testimonios de decenas de mujeres que han narrado en primera persona cómo están viviendo la pandemia y qué efectos está teniendo esta crisis sobre sus vidas. Son testimonios individuales pero que conforman un relato común y casi único: estamos extenuadas, estresadas, con sentimientos de culpa por no llegar a todo o llegar mal, con días interminables para poder cumplir con la doble jornada y con un gran sentimiento de soledad.

Tal y como resaltan diversas expertas consultadas, todos los estudios han alertado sobre la sobrecarga de trabajo no remunerado que ha supuesto esta pandemia para las mujeres, "y muy especialmente para aquellas con empleos e hijos e hijas pequeños con el consecuente impacto en la salud mental y emocional", explica Alba Crusellas, politóloga y socióloga y experta en igualdad.

En los momentos más duros de la pandemia, con los colegios y otros centros de actividades cerrados y la falta de redes de apoyo como las abuelas y otras personas cercanas, "muchas madres han tenido que hacer verdaderos malabares para responder satisfactoriamente a las demandas propias de sus empleos, de la enseñanza a distancia de sus hijos e hijas y de las tareas domésticas y de cuidados. Todo ello con el peso del sentimiento de culpa que impone convenientemente el patriarcado cuando no están disponibles al 100% a los requerimientos de la familia (esa imagen de 'malas madres')", añade Crusellas.

"Las mujeres entramos en esta crisis como lo hemos hecho en otras, con grandes desigualdades, y vamos a salir de ella aún peor, con más trabajo productivo y reproductivo [el que sostiene la vida] y con una gran carga de culpa", afirma Empar Aguado, investigadora social y profesora en el departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València. "La pandemia y el confinamiento nos devolvió una imagen amplificada de lo que ya estaba ocurriendo antes" en cuanto a las falta de corresponsabilidad, una mayor carga de los cuidados y la precariedad laboral, afirma este experta, que en el mes de abril inició un estudio sobre las consecuencias del confinamiento en las mujeres con hijos y cuyos efectos, afirma, se han intensificado y profundizado a lo largo de los últimos meses.

Los comentarios de estas expertas son corroborados con cifras publicadas por distintas instituciones. Los últimos datos sobre desempleo hechos públicos por el Ministerio de Trabajo reflejaban que el 70% de las personas que habían perdido su empleo en el mes de febrero eran mujeres y tal como denuncia el sindicato UGT ellas ostentan también más del 74% de los contratos a tiempo parcial.

Un reciente informe elaborado por la firma de consultoría Boston Consulting Group (BCG) afirma que las mujeres dedican el doble de tiempo (unas 27 horas semanales) que antes de la pandemia a trabajos no remunerados como las tareas domésticas y las relacionadas con la educación de los hijos. La repercusión en el ámbito profesional supone que el 30% de las madres europeas aseguran que su capacidad de desempeño en el trabajo ha descendido con la pandemia, porcentaje que en España alcanza el 37%. Además, un 38% de las mujeres no tiene un espacio privado en el que trabajar, el 28% asegura que es interrumpida constantemente, y el 40% no se siente segura sobre su empleo. Unos porcentajes que son 10 puntos inferiores en el caso de sus compañeros varones. Según una directiva de la compañía, estas cifras indican que con la pandemia se podrían haber "perdido 20 años en la carrera por cerrar la brecha de género" en el ámbito laboral.

Un dictamen que corroboran decenas de mujeres consultadas por Público durante las últimas semanas.

Emilia, una asesora de comunicación de 52 años, explicaba a este diario que aunque ella y su pareja tienen trabajos con una alta demanda de tiempo y concentración, durante el confinamiento él dispuso de un lugar aislado para trabajar y ella se quedó en el salón, donde era mucho más "interrumpible". Esta misma situación la cuentan Ana, una periodista que estableció su lugar de trabajo en la barra de la cocina, y Verónica, analista de datos, que tuvo que convertir el salón en su oficina y compartirlo con sus hijos, mientras su marido disponía de una habitación para él solo "porque tenía muchas reuniones".

"Lo que estamos viendo es que en muchísimas ocasiones ellas son las facilitadoras del tiempo de trabajo de sus parejas. Y no es que se conformen, es mucho más complicado que eso. La pandemia y el confinamiento nos posibilitó ver de forma amplificada lo que ya se estaba dando antes. Si los vínculos afectivos de los hijos se estaban dando mayoritariamente con las madres cuidadoras, tu puedes sacar una hoja de excel y sentarte con tu pareja a repartir hora a hora las tareas de las que se va a encargar cada uno. Pero esto es muy difícil de llevarlo a cabo en una casa de 80 metros, con una criatura de seis años. Aquí aparecía de forma muy clara el sentimiento de culpa", puntualiza Aguado.

Esta experta explica que cuando se nos cayeron todas las redes de apoyo (la escuela, la persona que ayuda en casa, los abuelos cuidadores…), lo que quedó al descubierto fue lo lejos que estamos de tener prácticas corresponsables y se vio claramente la necesidad de cambiar de cultura. "Las mujeres necesitamos leyes y políticas públicas hacedoras de tiempo, porque somos nosotras las que estamos gestionando los cuidados". Cuando al inicio de la pandemia se cerró la escuela y se dificultó la posibilidad de externalizar el trabajo doméstico del hogar, lo que se puso de manifiesto fue la tremenda desigualdad de roles, incluso en aquellas parejas que se denominaban "igualitarias".


Otra de las realidades que dejó patente el estudio realizado por la Universitat de València y que aún está por publicar, es que a ellos se les da muy bien jugar con sus hijos. Entre la mujeres encuestadas en la muestra, muchas afirmaban que si se dividían el cuidado de los hijos a lo largo del día, el rato que les tocaba a ellas atendían las tareas escolares, ponían lavadoras o hacían la comida en ese espacio, pero que a ellos en general sólo les daba tiempo a jugar. "Lo que dejó patente esta pandemia es que nosotras somos realmente las titulares de los cuidados y que ellos están sentados en el banquillo como suplentes", afirma Aguado.

De vuelta a casa

Tal como explica la socióloga Rosa Cobo, las mujeres salimos del espacio privado/doméstico al mercado laboral y al ámbito público a partir de los años sesenta, un proceso que ha ido creciendo a lo largo de las últimas décadas. "Y, de pronto, la pandemia nos devuelve a casa. Y no nos devuelve en la misma situación que a los varones: a nosotras nos devuelve a las tareas domésticas. Si algo ha puesto de manifiesto la pandemia es la debilidad de la conciliación y de la corresponsabilidad. Creo que esta pandemia ha sido un golpe irreparable a la corresponsabilidad y ha mostrado que el trabajo doméstico y de cuidados es una tarea de las mujeres", abunda esta profesora de Sociología en la Universidad de A Coruña.

Esta experta afirma que, paradójicamente, la pandemia está reforzando el papel de las mujeres como cuidadoras y como trabajadoras domésticas gratuitas. "Esta dedicación y entrega a las tareas domésticas y de cuidados suscita un malestar en las mujeres que no es nuevo. Es el malestar que no tiene nombre del que hablaba Betty Friedan".

Para la socióloga Ángeles Briñón, este malestar colectivo y la falta de corresponsabilidad real dentro de las familias debe ser tenida en cuenta a la hora de diseñar las políticas públicas y hay que cuidar de que éstas no vayan en contra de los derechos de las mujeres. Y critica que tras un año de pandemia "todas esas teorías que hablaban de trabajar por la corresponsabilidad y poner la vida y los cuidados en el centro no se han reflejado aún en una política que haya paliado la situación de muchas mujeres".

Lo mismo opina Crusellas, quien afirma que  "si no integramos eficazmente la perspectiva de género en todos y cada uno de los proyectos de recuperación, nos vamos a encontrar con actuaciones que van a tener un impacto negativo en la igualdad de género y en las vidas de las mujeres, quienes no se van a ver beneficiadas por igual". Por eso, explica, "el sector público debe asegurar que la recuperación contribuya a eliminar los obstáculos que impiden la igualdad entre mujeres y hombres y no a reproducirlos o agravarlos".

Para Crusellas, se sigue dando una visión estereotipada de la maternidad que coloca a las mujeres como principales responsables del mantenimiento del hogar y afirma que existe una falta de corresponsabilidad de los hombres, pero también del Estado. "Recordemos que, más allá de la posibilidad de reducir la jornada laboral con la correspondiente pérdida salarial, las administraciones públicas no han dado alternativas. Esta medida tiene, además, efectos muy negativos en términos de igualdad de género, ya que, en su inmensa mayoría, se acogen mujeres, transfiriéndoles por tanto el coste de la pandemia y reproduciendo los roles tradicionales de género: vuelta a los hogares y dependencia económica de las mujeres".

"Lo único que puede hacer que las mujeres salgan de la desigualdad es tener a su lado políticas publicas que construyan tiempos para ellas, porque desde la corresponsabilidad no se está obteniendo. Y también es importante no sólo lograr esto en la corresponsabilidad familiar. Deberíamos de hablar también de la corresponsabilidad empresarial o corporativa y de la corresponsabilidad pública", argumenta Aguado. 

"El confinamiento fue un laboratorio magnífico para indicarnos y confirmarnos lo que ya sabíamos: que las mujeres, para poder librarnos de esta doble carga necesitamos tener políticas públicas que construyan nuestros tiempos. Y esto es algo que sigue vigente y no ha pasado un año después. Hay que incorporarlo a la agenda pública", concluye Aguado.

madrid

07/03/2021 22:48

Actualizado: 08/03/2021 09:07

Marisa Kohan@kohanm

Publicado enSociedad
Elecciones en Bolivia: el boca de urna revela el avance de la oposición en regiones centrales

Más de siete millones de bolivianos votaron en elecciones provinciales y municipales  

Sin embargo el MAS puede festejar una victoria contundente en el departamento de Cochabamba y otra más ajustada en La Paz, donde no evitaría una segunda vuelta. Amplio triunfo de Luis Fernando Camacho en Santa Cruz y flojo desempeño de Jeanine Áñez en Beni.

 

Poco más de siete millones de bolivianos votaron en las elecciones provinciales y municipales en Bolivia en un clima de relativa tranquilidad pese a la pandemia y a solo medio año de las presidenciales que marcaron el retorno al poder del Movimiento al Socialismo (MAS). En sintonía con las últimas encuestas, el boca de urna de la consultora Ciesmori ratificó que la oposición se quedaría con las estratégicas alcaldías de Cochabamba, Santa Cruz, La Paz y El Alto, ésta última en manos de la expresidenta del Senado, Eva Copa. La candidata de Agrupación Jallalla separada del MAS reveló la etapa de cambios y debate interno que atraviesa el partido. 

A nivel de las principales gobernaciones, el partido de Evo Morales puede festejar una victoria contundente en el departamento de Cochabamba y otra más ajustada en La Paz, donde su candidato Franklin Flores no evitaría una segunda vuelta. Tal como se esperaba, Luis Fernando Camacho arrasaría en Santa Cruz y, cerrando el bloque de candidatos golpistas, la expresidenta de facto tendría un flojo desempeño en el departamento de Beni, donde apenas alcanzaría un tercer puesto. 

Los resultados oficiales se conocerán recién dentro de 8 a 10 días, mientras el Tribunal Supremo Electoral se preparaba para cargar los primeros datos del escrutinio ya entrada la madrugada del lunes. La ausencia de jurados en recintos electorales retrasó por horas la apertura de varias mesas de votación en diferentes lugares del país, generando largas filas de ciudadanos. Incluso el propio presidente Luis Arce tuvo que esperar para poder votar. 

En el departamento de La Paz las encuestas que pronosticaban un triple empate técnico entre los candidatos a la gobernación parecen haberse frustrado. El candidato del MAS, Franklin Flores, alcanzaría un cómodo primer lugar con el 37,3 por ciento de los votos, siempre de acuerdo al boca de urna de Ciesmori. Le sigue con el 27,1 por ciento el candidato de Agrupación Jallalla, Santos Quispe, hijo del recientemente fallecido Felipe "El Mallku" Quispe, quien hasta su muerte era favorito a quedarse con la gobernación. En tercer lugar aparece Rafael "Tata" Quispe, candidato del frente Por el Bien Común - Somos Pueblo, con el 22,1 por ciento. Estos resultados no evitarían una segunda vuelta, aunque restaría saber quién acompañará al candidato del oficialismo en esa instancia. 

El boca de urna revela además que el candidato de Creemos, Luis Fernando Camacho, conseguiría la ventaja suficiente para convertirse en gobernador de Santa Cruz sin necesidad de una segunda vuelta. Uno de los mayores responsables del amotinamiento de policías y militares que culminó en el golpe de Estado contra Evo Morales alcanzaría el 55,4 por ciento de intención de voto, lejos del candidato del MAS, Mario Cronenbold, con el 34,3 por ciento. Por último entre los principales departamentos del país, en Cochabamba el MAS se aseguraría un claro triunfo con el exalcalde de Sacaba Humberto Sánchez superando el 50 por ciento de los votos. 

En cuanto a las alcaldías, en Santa Cruz se ubica en primer lugar Gary Áñez, candidato de Comunidad Ciudadana con el 32,9 por ciento de los votos. Pegado en un segundo lugar aparecía Johnny Fernández, de Unidad Cívica Solidaridad, con 31,9 por ciento, lo que presagia una segunda vuelta entre ambos ya que lejos y en tercer lugar quedó la candidata del MAS, la exsenadora Adriana Salvatierra.

La ciudad de Cochabamba quedaría para el excapitán de las Fuerzas Armadas, Manfred Reyes Villa, con el 56,8 por ciento de los votos. Su candidatura estuvo en duda hasta último momento por una sentencia firme frente a un caso de incumplimiento de deberes de funcionario público. El exdefensor del Pueblo, Nelson Cox, quedó muy lejos con el 23,3 por ciento.

La alcaldía de La Paz iría a parar a manos de Iván Arias, ministro de Obras Públicas durante el gobierno de facto de Jeanine Áñez, que alcanzaba en el boca de urna el 48 por ciento de los votos. Lejos quedaba el candidato masista César Dockweiler, director de la empresa pública de teleféricos hasta su renuncia tras el golpe de 2019. En la codiciada ciudad de El Alto, el triunfo sería para la candidata de Agrupación Jallalla, Eva Copa. Luego de una escandalosa ruptura con el MAS, Copa se quedaría con el 67 por ciento de los votos frente a un lejano 22 por ciento del oficialista Zacarías Maquera.

Publicado enInternacional