Millones de jóvenes de más de 150 países se manifestaron en escuelas y plazas públicas en el denominado "Viernes por el futuro", convocado por la activista sueca Greta Thunberg, de 16 años y propuesta para al Nobel de la Paz, en protesta por la falta de medidas de los gobiernos para combatir el calentamiento global y para exigir que respeten los tratados ambientales, como el Acuerdo de París. Las marchas se realizaron en lugares como Bogotá, Sidney, Berlín, Bruselas, Londres, Madrid, Montreal y Ciudad de México. La imagen, en Hong Kong. Foto Afp

Millones de jóvenes se manifestaron este viernes en escuelas y plazas públicas en más de mil 700 lugares de más de 150 países en el denominado Friday for future (viernes por el futuro), una movilización convocada por la activista sueca Greta Thunberg a favor de proteger el medio ambiente.

Estudiantes de todo el mundo dejaron las aulas para realizar una huelga mundial en protesta contra la falta de medidas de los gobiernos para combatir el calentamiento global, "los océanos suben de nivel, nosotros también", exclamaron los manifestantes en Sídney, "el cambio climático es peor que Voldemort", se leía en la pancarta de un joven en Wellington, Australia, aludiendo al brujo antagonista de los libros y películas británicas de Harry Potter, símbolos de una generación.

En Londres otros miles marcharon con carteles que afirmaban: "El futuro está en nuestras manos y faltamos a las lecciones para enseñarte una". En Roma, miles de alumnos comenzaron su protesta en el Coliseo antes de marchar por el centro histórico. Unas 10 mil personas salieron a las calles de Lausana, Suiza; y miles más en Zúrich; en Washington otros mil 500 jóvenes se reunieron frente al Congreso a gritar "¡acción climática ahora!" agitando carteles con consignas como "nuestro planeta, nuestro futuro".

En Madrid se desarrolló la marcha europea más concurrida, a la que acudieron 4 mil 500 personas según las cifras de las fuerzas de seguridad, aunque los estudiantes estimaron casi 50 mil.

El denominador de las demandas fue exigir a los gobiernos en el orbe que respeten tratados del ámbito medioambiental como el Acuerdo de París y tomen medidas contra el avance del cambio climático.

En la capital gala, entre 29 mil jóvenes, de acuerdo con la policía, y unos 40 mil, según los organizadores, desfilaron entre los monumentos del Panteón y el parque de los Inválidos, además un grupo bloqueó durante tres horas la entrada de la sede del banco Société Générale en en cuadrante de la Defensa para denunciar el financiamiento a proyectos "ecocidas".
Las multitudes más impresionantes se vieron en Bogotá, Sídney, Berlín, Bruselas, Londres, Madrid y Montreal, ciudad donde participaron unas 150 mil personas, de acuerdo con los organizadores. Estas protestas en capitales y ciudades como Copenhague, Viena, Zúrich, París, Lisboa, Melbourne, Chile, Brasil y Ciudad de México, llevaron a las calles a decenas de miles de simpatizantes de este movimiento que comenzó en agosto de 2018 cuando la activista Thunberg, de 16 años, cobró popularidad por manifestar su inconformidad en horas de clase por el cambio climático frente al Parlamento sueco.

Su nombre fue postulado para recibir el Nobel de la Paz, "hemos nacido en este mundo, vamos a tener que vivir con esta crisis toda nuestra vida. También lo harán nuestros hijos, nietos y las generaciones venideras. No vamos a aceptar esto. Estamos en huelga porque queremos un futuro y vamos a continuar", exclamó la joven en una concentración en Estocolmo. Científicos afirman que el uso de combustibles fósiles libera gases de efecto invernadero que atrapan el calor y elevan las temperaturas en el mundo, provocando más inundaciones, sequías, olas de calor y un aumento del nivel del mar; la promesa de la conferencia sobre el clima de París de 2015 de limitar el incremento de la temperatura mundial a 2 grados centígrados sobre las existentes antes de la industrialización, requiere una reducción radical en el uso de carbón y combustibles fósiles.

 

Publicado enMedio Ambiente
Martes, 04 Septiembre 2018 09:02

“Yo soy éste”

“Yo soy éste”

Los muros y paredes de la ciudad llevan consigo mensajes y símbolos que muchas veces no logramos entender. ¿Cuál es la razón para plasmarlos? ¿Quiénes los plasman? ¿Qué diferencias existen entre las formas de expresarse tomando como lienzo los muros?

 

La fuerza de los jóvenes, la rebeldía de la edad, la necesidad de pertenencia y de confrontación del mundo, nutre la intención del grafitero. Mientras que lo efímero, nocturno, corto, clandestino, contestario y eficaz hace del grafiti la herramienta ideal para expresar esa fuerza y encontrar ese espacio.

 

El grafiti tiene muchas gamas y, actualmente, hay tantas tendencias dentro de él, tantas sub-ramas, que inclusive algunos grafiteros desconocen muchas de las herramientas que se utilizan en la calle.

 

De la conversación con El poeta, grafitero bogotano, logramos recopilar y entender parte de su mundo y razón de ser. Según él, la motivación para los jóvenes es inicial y principalmente la expresión. Posteriormente, están los distintos grupos con mayor adquisición económica que buscan la reputación, el poder, ser admirados y respetados, el poder ser, como ellos lo llaman, “el rey de la línea”. La línea tiene los conceptos del estilo plástico del grafiti.

 

Periscopio


Uno de los primeros y más importantes movimientos del grafiti es el Under Ground, un movimiento subterráneo nacido en N.Y., como forma de arte urbano del Bronx, que surgió en los años 70, formado por artistas de la calle de origen hispano o afrocaribeño.

 

En su acción, sus actores se tomaban los metros para hacer sus grafitis móviles, buscando así que sus mensajes circulen por toda la ciudad. Éste fue un grupo muy contrahegenómico, antisistémico, de raíces contestarias. Este grupo desarrolló un código de escritura propio llamado tag y dibujaba grafitis con un estilo único underground.

 

Esta tendencia grafitera llegó a Colombia en los años ochenta por medio del hip hop y de los movimientos sociales estudiantiles universitarios que incluyeron el grafiti como expresión artística y de protesta. Otros movimientos, como Grafite Write, el Scrich Art, el Cartel y el Stiker son los más conocidos en el país y los explicaremos más adelante.

 

El dinero como potenciador


Como en otras muchas actividades, acá el dinero también marca pautas y posibilita concretar sueños. Para el caso de Colombia, la marca dinero permite que, por ejemplo, y según nos dice El poeta, Usaquén sea en la actualidad una de las capitales grafiteras. Muchos de los mejores grafiteros de Bogotá salen de esta localidad, por la capacidad adquisitiva que tienen para comprar implementos, materiales. Además, cuentan con espacios para pintar y muchas veces la comunidad es muy proactiva y los apoya. Sin embargo, a ellos también los persiguen.

 

El caso de Diego Felipe Becerra, asesinado el 19 de agosto del 2011, que se convirtió en un caso de falso positivo, es un ejemplo de ello, pues era un grafitero que contaba con una familia de buen estatus económico. Diego tenía una conciencia social muy activa, y la expresaba pintando las paredes. Su asesinato evidencia el prejuicio que existe sobre los jóvenes que pintan en la calle, pues según nos cuenta uno de sus compañeros, el policía que le disparó pareció confundirlo con un “hamponcito más”.

 

Hace unos días en Buenos Aires, un policía también le disparó por la espalda a un grafitero, el joven pintor era colombiano y estaba haciendo High Roof (altura de techo).

 

La otra cara de la moneda son aquellos amantes del grafiti, que también buscan expresarse pero que no tienen capacidad adquisitiva, como tampoco espacios para concretar sus sueños artísticos, pero que sí cuentan con facilidades para expresarse manualmente. Como no tienen espacios, los buscan en lotes baldíos, en potreros, en muros abandonados o en donde les brinden la oportunidad para pintar. Aprovechan para ello distintos eventos –como los conciertos–; entre ellos destacan muchos con gran potencial y muchas ganas de hacer. Ellos también pintan por reputación, como todos sus pares, pero mayormente lo hacen por expresión.

 

También están los artistas callejeros que no cuentan con las facilidades para acceder a un espacio para plasmar su obra. Algunos no son grafiteros, son artistas urbanos, pintan en las paredes porque no tienen un museo donde exponer, porque en los barrios marginados de sus localidades no hay galerías ni espacios para los artistas. Para ellos no es justo pintar en las paredes con aerosoles, pero de todos modos lo hacen. A ellos también los persiguen. Generalmente, son jóvenes con causas políticas, que pertenecen a organizaciones o son líderes sociales.

 

La raíz

 

El grafiti es de la cultura hip-hop, con sus cuatro elementos: rap, grafiti, break dance, y dj, y cuatro sub-ramas: el lenguaje callejero, la moda callejera, el entendimiento callejero y el conocimiento.

 

De acuerdo con ello, en nuestro país se mueven fuertemente cuatro movimientos de grafiteros.

 

1) Los escritores (Grafite Write), que vienen directamente de la cultura hip-hop; son aquellos que escriben su nombre por todas partes, no tienen temáticas transversales, no manejan contenidos sociales ni ecológicos, ni nada, simplemente su nombre con mucho estilo, estéticamente muy bien elaborado. Generalmente, el escritor es el creador de los grafitis de riesgo. Son grafitis en vallas, en techos, en cornisas, en puentes, en zonas en las que es muy difícil o arriesgado estar ahí y, mucho más pintar. Lograr tales pinturas genera un disparo elevadísimo de la reputación entre grafiteros, un disparo en el prestigio del grafitero frente a su calle porque, aunque en el lenguaje institucional la calle es pública, en el lenguaje de los write hay batallas internas y brutales por una pared. Y no son batallas de sangre, sino batallas en las que hacen los grafitis, porque en muchas partes de la ciudad, por una pared, pueden estar en disputa artistas de dos o tres localidades.


Cuando se alcanza el reconocimiento, nadie tapa tu nombre. Se conoce el nombre del artista, pero no se conoce al artista. Muchas veces son enfrentamientos invisibles. Uno pinta su grafiti y corona su pared, y a la semana está pintada por otra y, claro, viene la pregunta: ¿quién será?

 

Los dos jóvenes que el pasado domingo 22 de julio murieron atropellados por el metro de Medellín eran ya muy reconocidos, viajaron por Latinoamérica. Se llamaban VSK, generalmente estas iniciales son las primeras letras de los nombres de cada uno. A los grafiteros reconocidos los invitan a eventos, y marcas prestigiosas los llaman a realizar exposiciones, desplegando con ello campañas de expectativas sobre algún producto que va a ingresar al mercado. Algunos de ellos son muy preparados académicamente, por ejemplo, diseñadores; para ellos el grafiti, es un sueño. Para otros no, para otros es una acción de resistencia. Para el artista urbano, en cambio, es más de contenido, sacan permisos, gestionan espacios y eventos para que pinten los escritores.

 

2) Está también Scrich Art, otra de sus expresiones que consiste en caricaturizar el ambiente y hacer crítica social, pero usan espacios pequeños, ven una persona en la calle durmiendo y hacen una caricatura de esa persona en la pared.


3 y 4) Las últimas tendencias fuertes son el Cartel y el Stiker. No hacen intervenciones gráficas en la pared, sino diseños preestablecidos en sus casas, en sus computadores y los convierten en afiches, en posters y los pegan por la ciudad.

 

Muchos de ellos saltan de una tendencia a otra, aunque los más radicales no. Pero todos aprueban que el pintor disfrute de los espacios de la ciudad, y si hay una justificación lógica para pintar cualquier espacio, sienten que deben pintarlo. Se trata de ir en contra de la homogenización de los espacios, de evitar la masificación de la cultura. Los jóvenes empiezan a sentir su acción, a reflexionar y comprender la ciudad, como a resistirla en sus cotidianidades masificantes y unificantes, y al pintar y sentir lo que hacen reaccionan diciendo: “yo soy éste”, y “ese soy yo”; lo marcan tantas veces como puedan hacerlo. Es como una autojustificación de ser.

 

Publicado enColombia
Jueves, 23 Agosto 2018 15:20

“Yo soy éste”

“Yo soy éste”

Los muros y paredes de la ciudad llevan consigo mensajes y símbolos que muchas veces no logramos entender. ¿Cuál es la razón para plasmarlos? ¿Quiénes los plasman? ¿Qué diferencias existen entre las formas de expresarse tomando como lienzo los muros?

 

La fuerza de los jóvenes, la rebeldía de la edad, la necesidad de pertenencia y de confrontación del mundo, nutre la intención del grafitero. Mientras que lo efímero, nocturno, corto, clandestino, contestario y eficaz hace del grafiti la herramienta ideal para expresar esa fuerza y encontrar ese espacio.

 

El grafiti tiene muchas gamas y, actualmente, hay tantas tendencias dentro de él, tantas sub-ramas, que inclusive algunos grafiteros desconocen muchas de las herramientas que se utilizan en la calle.

 

De la conversación con El poeta, grafitero bogotano, logramos recopilar y entender parte de su mundo y razón de ser. Según él, la motivación para los jóvenes es inicial y principalmente la expresión. Posteriormente, están los distintos grupos con mayor adquisición económica que buscan la reputación, el poder, ser admirados y respetados, el poder ser, como ellos lo llaman, “el rey de la línea”. La línea tiene los conceptos del estilo plástico del grafiti.

 

Periscopio


Uno de los primeros y más importantes movimientos del grafiti es el Under Ground, un movimiento subterráneo nacido en N.Y., como forma de arte urbano del Bronx, que surgió en los años 70, formado por artistas de la calle de origen hispano o afrocaribeño.

 

En su acción, sus actores se tomaban los metros para hacer sus grafitis móviles, buscando así que sus mensajes circulen por toda la ciudad. Éste fue un grupo muy contrahegenómico, antisistémico, de raíces contestarias. Este grupo desarrolló un código de escritura propio llamado tag y dibujaba grafitis con un estilo único underground.

 

Esta tendencia grafitera llegó a Colombia en los años ochenta por medio del hip hop y de los movimientos sociales estudiantiles universitarios que incluyeron el grafiti como expresión artística y de protesta. Otros movimientos, como Grafite Write, el Scrich Art, el Cartel y el Stiker son los más conocidos en el país y los explicaremos más adelante.

 

El dinero como potenciador


Como en otras muchas actividades, acá el dinero también marca pautas y posibilita concretar sueños. Para el caso de Colombia, la marca dinero permite que, por ejemplo, y según nos dice El poeta, Usaquén sea en la actualidad una de las capitales grafiteras. Muchos de los mejores grafiteros de Bogotá salen de esta localidad, por la capacidad adquisitiva que tienen para comprar implementos, materiales. Además, cuentan con espacios para pintar y muchas veces la comunidad es muy proactiva y los apoya. Sin embargo, a ellos también los persiguen.

 

El caso de Diego Felipe Becerra, asesinado el 19 de agosto del 2011, que se convirtió en un caso de falso positivo, es un ejemplo de ello, pues era un grafitero que contaba con una familia de buen estatus económico. Diego tenía una conciencia social muy activa, y la expresaba pintando las paredes. Su asesinato evidencia el prejuicio que existe sobre los jóvenes que pintan en la calle, pues según nos cuenta uno de sus compañeros, el policía que le disparó pareció confundirlo con un “hamponcito más”.

 

Hace unos días en Buenos Aires, un policía también le disparó por la espalda a un grafitero, el joven pintor era colombiano y estaba haciendo High Roof (altura de techo).

 

La otra cara de la moneda son aquellos amantes del grafiti, que también buscan expresarse pero que no tienen capacidad adquisitiva, como tampoco espacios para concretar sus sueños artísticos, pero que sí cuentan con facilidades para expresarse manualmente. Como no tienen espacios, los buscan en lotes baldíos, en potreros, en muros abandonados o en donde les brinden la oportunidad para pintar. Aprovechan para ello distintos eventos –como los conciertos–; entre ellos destacan muchos con gran potencial y muchas ganas de hacer. Ellos también pintan por reputación, como todos sus pares, pero mayormente lo hacen por expresión.

 

También están los artistas callejeros que no cuentan con las facilidades para acceder a un espacio para plasmar su obra. Algunos no son grafiteros, son artistas urbanos, pintan en las paredes porque no tienen un museo donde exponer, porque en los barrios marginados de sus localidades no hay galerías ni espacios para los artistas. Para ellos no es justo pintar en las paredes con aerosoles, pero de todos modos lo hacen. A ellos también los persiguen. Generalmente, son jóvenes con causas políticas, que pertenecen a organizaciones o son líderes sociales.

 

La raíz

 

El grafiti es de la cultura hip-hop, con sus cuatro elementos: rap, grafiti, break dance, y dj, y cuatro sub-ramas: el lenguaje callejero, la moda callejera, el entendimiento callejero y el conocimiento.

 

De acuerdo con ello, en nuestro país se mueven fuertemente cuatro movimientos de grafiteros.

 

1) Los escritores (Grafite Write), que vienen directamente de la cultura hip-hop; son aquellos que escriben su nombre por todas partes, no tienen temáticas transversales, no manejan contenidos sociales ni ecológicos, ni nada, simplemente su nombre con mucho estilo, estéticamente muy bien elaborado. Generalmente, el escritor es el creador de los grafitis de riesgo. Son grafitis en vallas, en techos, en cornisas, en puentes, en zonas en las que es muy difícil o arriesgado estar ahí y, mucho más pintar. Lograr tales pinturas genera un disparo elevadísimo de la reputación entre grafiteros, un disparo en el prestigio del grafitero frente a su calle porque, aunque en el lenguaje institucional la calle es pública, en el lenguaje de los write hay batallas internas y brutales por una pared. Y no son batallas de sangre, sino batallas en las que hacen los grafitis, porque en muchas partes de la ciudad, por una pared, pueden estar en disputa artistas de dos o tres localidades.


Cuando se alcanza el reconocimiento, nadie tapa tu nombre. Se conoce el nombre del artista, pero no se conoce al artista. Muchas veces son enfrentamientos invisibles. Uno pinta su grafiti y corona su pared, y a la semana está pintada por otra y, claro, viene la pregunta: ¿quién será?

 

Los dos jóvenes que el pasado domingo 22 de julio murieron atropellados por el metro de Medellín eran ya muy reconocidos, viajaron por Latinoamérica. Se llamaban VSK, generalmente estas iniciales son las primeras letras de los nombres de cada uno. A los grafiteros reconocidos los invitan a eventos, y marcas prestigiosas los llaman a realizar exposiciones, desplegando con ello campañas de expectativas sobre algún producto que va a ingresar al mercado. Algunos de ellos son muy preparados académicamente, por ejemplo, diseñadores; para ellos el grafiti, es un sueño. Para otros no, para otros es una acción de resistencia. Para el artista urbano, en cambio, es más de contenido, sacan permisos, gestionan espacios y eventos para que pinten los escritores.

 

2) Está también Scrich Art, otra de sus expresiones que consiste en caricaturizar el ambiente y hacer crítica social, pero usan espacios pequeños, ven una persona en la calle durmiendo y hacen una caricatura de esa persona en la pared.


3 y 4) Las últimas tendencias fuertes son el Cartel y el Stiker. No hacen intervenciones gráficas en la pared, sino diseños preestablecidos en sus casas, en sus computadores y los convierten en afiches, en posters y los pegan por la ciudad.

 

Muchos de ellos saltan de una tendencia a otra, aunque los más radicales no. Pero todos aprueban que el pintor disfrute de los espacios de la ciudad, y si hay una justificación lógica para pintar cualquier espacio, sienten que deben pintarlo. Se trata de ir en contra de la homogenización de los espacios, de evitar la masificación de la cultura. Los jóvenes empiezan a sentir su acción, a reflexionar y comprender la ciudad, como a resistirla en sus cotidianidades masificantes y unificantes, y al pintar y sentir lo que hacen reaccionan diciendo: “yo soy éste”, y “ese soy yo”; lo marcan tantas veces como puedan hacerlo. Es como una autojustificación de ser.

 

Publicado enEdición Nº249
Jueves, 05 Julio 2018 07:53

Un diálogo con Freud

Un diálogo con Freud

A través de una confrontación imaginaria que editó en forma de libro, el prestigioso psiquiatra y psicoanalista traza de manera original los fundamentos de la teoría freudiana. En una entrevista a PáginaI12, explica sus acuerdos y desacuerdos con aquellos postulados.

El prestigioso psiquiatra y psicoanalista Ricardo Avenburg ha logrado conversar con Sigmund Freud. No es que haya pasado el centenario de vida sino que, obviamente, lo hizo de manera imaginaria en Conversaciones con Freud (Ediciones Biebel), donde dialoga, relata y confronta su manera de entender el psicoanálisis con el creador de la teoría que revolucionó las formas tradicionales de la psicoterapia en plena era victoriana. En algunos casos hay acuerdo, en otros, diferencias, pero por sobre todo Avenburg establece un recorrido que le permite trazar los fundamentos de la teoría freudiana de una manera original, donde se notan las influencias que Melanie Klein tuvo en su estudio del psicoanálisis. Avenburg recopila en su libro un análisis de la muerte en el Yo y el Ello, comenta sobre el humor y cómo lo conceptualizó Freud, “dialoga” con Freud acerca del tema del progreso en la espiritualidad en “Moisés y el monoteísmo”, evalúa los textos “Dinámica de la transferencia” y “Un teoría sexual” cien años después, vuelve a dialogar con Freud tomando como eje “Más allá del principio del placer” y también conversa con el padre del psicoanálisis tomando como base “El problema económico del Masoquismo”.

Claro que ese no es el único libro sobre Freud que escribió Avenburg. En Conversando con los maestros y en Nuevos diálogos y reflexiones sobre psicoanálisis (ambos también de Ediciones Biebel) le dedica unos capítulos a Freud. En el primero de ellos, utiliza el mismo método de simulación de una conversación en torno a “Análisis terminable e interminable” y “El malestar en la cultura”. En Nuevos diálogos..., Avenburg pone el foco en en las definiciones del término “libido” en la obra de Freud, y recupera una ponencia en un congreso titulada “El legado de Freud a 150 años de su nacimiento”, además de explicar cómo entiende él mismo el tratamiento psicoanalítico. Avenburg es miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Internacional, fue miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires y de la Sociedad Psicoanalítica del Sur. En el ámbito de la docencia ejerció como profesor titular interino de la cátedra Teoría Psicoanalítica: Freud, en la Facultad de Filosofía de la UBA y fue profesor de Psicoterapia del Instituto de Psicoterapia de Gotemburgo (Suecia). ¿Es difícil definir a Freud? “Yo creo que es difícil definir a todo ese tipo de creadores que no bajan línea sino que escriben mientras piensan. Eso pasa con Freud, Kant, Hegel, Aristóteles. Son creadores vivos”, reconoce Avenburg en la entrevista con PáginaI12. “Yo lo sigo leyendo. Lo leí primero en castellano, después vino la edición inglesa, después aprendí alemán y lo leí en ese idioma. O sea, lo leí muchas veces. Y me siguen sorprendiendo las cosas que dice. Un término alemán lo dice en varios sentidos. Entonces, hay que ver el sentido que uno va a tomar para entenderlo”, agrega el psiquiatra y psicoanalista.


–¿Escribir y dialogar con Freud de manera imaginaria es una forma de hacer autoanálisis?


–Yo hago autoanálisis. En general, los sueños hoy no se trabajan como los trabajaba Freud. Hoy se tiende a tomar el contenido manifiesto e interpretar directamente. Freud decía que eso no se hacía: hay que repartir parte por parte, deshacer el argumento, tomar cada detalle, pedir las sucesiones. Esto se podía hacer más cuando se trabajaba todos los días. Eran cinco o seis sesiones semanales. Igual, no se pierde mucho tampoco porque si el inconsciente surge lo va a hacer de ahí o de otro lado. Pero yo, en mi autoanálisis, todos los días pongo algún detalle: “Este me contestó tal cosa”, “¿Y este qué cara tenía?”, “¿Y esta cara qué me recuerda?”. Empieza así el autoanálisis.


–¿Mantener sus diferencias con los escritos de Freud le permitió, de algún modo, desacralizar su teoría para que no se convierta en un dogma?


–Cuando uno conoce a una persona nueva, le gusta y se enamora. Pero eso no es un dogma. Es amor. Pero el objeto de amor no tiene por qué ser sagrado. Sagrado es el Superyó. El objeto de amor es un objeto directo y se puede jugar con él. Cuando ya era un analista formado y había supervisado con todos los kleinianos, en un momento dado sentí que era un poco cerrado para mí. Sin embargo, traté de meterme a ver qué decía y se me abrió un mundo. Se me conectó con el mundo de la cultura musical y con toda mi historia adolescente y fue un gran descubrimiento.


–¿Cree que en los tiempos actuales se puede hablar de crisis del psicoanálisis o sigue teniendo el predominio por sobre otros métodos clínicos?


–Es muy difícil definir hoy al psicoanálisis. Si uno ve, por ejemplo, escritos actuales, palabras como “represión” y “censura” casi no existen. Y son palabras esenciales en Freud. ¿Es o no es psicoanálisis? No sé. Como me gusta Platón, soy partidario del diálogo y no de la guerra. Entonces, alguien me dice algo y lo discutimos. Platón decía que toda disputa es una guerra y que toda discusión es un intercambio de ideas. Entonces, prefiero la discusión y no la disputa.


–¿Cuál es el objetivo que usted se plantea en relación al analizando cuando termina una sesión?


–Básicamente, el objetivo es que el paciente no sufra, que se sienta mejor. Hay mucha gente que viene, sobre todo de mi edad (yo tengo 85 años), que no lo hace por un síntoma determinado sino para tener un lugar de interlocución. Podemos hablar, pero hay cosas que uno no puede hablar con otra gente, necesita tener un lugar donde poder hacerlo. Y creo que esa es la función.


–¿No hay un concepto absoluto para definir el fin de análisis?


–Para mí, no. Es el paciente el que lo decide, a menos que sea un paciente que esté por suicidarse, pero eso ya no sería fin de análisis y en ese caso hay que internarlo. Pero, en general, si un paciente está bien, lo hablamos. Si quiere terminar sin hablar también puede. Charlamos sobre por qué piensa así, qué le gustaría lograr en la vida sin análisis. Y sabe que tiene las puertas abiertas para cuando quiera volver.


–Esto usted lo dice en términos de logros porque también puede estar operando la reacción terapéutica negativa.


–Sí. En ese caso, puedo ejemplificar con el suicidio: muchos suicidios aparecen cuando el paciente está mejorando de la depresión.


–Usted menciona el suicidio y en un pasaje señala que aun el suicidio se acompaña o se realiza en función de una fantasía realizadora de deseos.


–Lo que más yo veo es intolerancia a la vida. Por lo tanto, el deseo sería la búsqueda de la muerte como una vida mejor.


–¿En ese caso el paciente sabe que se mata pero no sabe que se va a morir?


–Inconscientemente, sí.


–A veces, se tiende a pensar erróneamente que el analista sabe cosas del paciente que el propio paciente no sabe de sí mismo. ¿Esto se debe a una mala interpretación de lo que significa el inconsciente?


–Uno tiene hipótesis acerca del paciente. Lo contestaría con la filosofía de Sócrates: sólo sé que nada sé. Por lo tanto, tengo que averiguar. Tengo una hipótesis de que el paciente apunta para determinada cosa, pero tenemos que ir descubriéndolo juntos. Por ejemplo, tomo un caso extremo: un paciente grande que ya venía con su adicción a la cocaína desde hace cuarenta años. Uno tiene cierta idea de qué pudo haber pasado al principio, pero recién empiezo a hablar de la droga cuando el paciente lo trae como conflicto. El paciente venía a mi consultorio a tomar cocaína. Un problema. No le decía nada porque cuanto más uno habla, parece una acusación y peor es. Tuve varios pacientes adolescentes y esta persona grande. Y el tema es cuando entra en conflicto consigo mismo. Es ahí donde se empieza a trabajar. En la primera clasificación de la OMS se señaló: “Tenemos que poner un diagnóstico para que los psiquiatras nos entendamos de qué estamos hablando. Cada grupo puede tener su propio dialecto, pero tenemos que tener una idea más común, pero no confundamos los nombres que ponemos con los pacientes”. Y eso es lo que pasa muchas veces: “Este es un paciente de tal cosa”. En general, yo cuando empiezo no sé nada, no hago un diagnóstico, trato de ubicarme, cómo está funcionando el yo, si no está funcionando el yo, si tiene un delirio o si no lo tiene. Surge solo, espontáneamente.


–¿Cómo definiría desde el psicoanálisis la relación entre la angustia y la muerte que señala Freud?


–La muerte es un concepto abstracto de contenido negativo. Hay una doble negación: es abstracto (no es concreto), pero de contenido negativo. Por lo tanto, para cada uno la muerte tiene un contenido determinado: “Para mí, la muerte es ir al cielo”, “Para mí, la muerte es estar enterrado”. La angustia básicamente tiene distintos niveles: primero cuando el bebé nace tiene la tensión de necesidad y angustia hasta que se satisface. Está la angustia de nacimiento, después está la angustia de pérdida del objeto, cuando recién el chico empieza de diferencia yo de No yo. Se puede notar. Cuando hay un bebé de tres días, uno puede caminar. Si está durmiendo, está durmiendo. Si el bebé tiene un año, uno ya tiene que cuidarse porque el bebé lo va a escuchar (pérdida de objeto). Después, viene la angustia de castración que termina con la censura. Eso queda reprimido, el totemismo. Y después viene el miedo al Superyó. Y la muerte está metida ahí. Yo creo que es importante analizar cómo cada uno vive la muerte.


–¿Por qué considera que el Ideal del Yo “nos impone una deuda eterna”? ¿Y cómo se puede trabajar en análisis el hecho de no poder alcanzar el ideal?


–El Ideal del Yo es la expresión del Superyó. Son casi sinónimos. Superyó es lo que no se puede. Y el Ideal es que “tenés que llegar ahí”. El “tengo que” tengo que sacármelo de encima. Hoy no sé si existen pensadores como Freud, Kant, Marx, Hegel. Porque hoy todo hay que hacerlo más rápido. El tema de la velocidad y la tecnología está jugando y dominando mucho al mundo. Yo creo que la creatividad es atemporal. Uno tiene que empezar a ser como si fuera infinito y reencontrarse con su propia temporalidad, que es lo que tuvo Freud y esos pensadores. Y también Aristóteles.

–Usted disiente con Freud en la definición de “cultura”. Dice: “Si cultura es la modificación de la naturaleza necesaria para la supervivencia del individuo y de la especie, no hay ser vivo, ni siquiera vegetal que no construye su propia cultura”. ¿Cómo es eso?


–Cultura viene de cultivo. Entonces, ¿qué es lo que cultiva el hombre? Su cultura es lo que construye. Por supuesto que en el hombre la construcción es infinita. En ese sentido, la riqueza del ser humano es la complejidad del lenguaje. Ahora, yo creo que somos el animal más rico del mundo en un sentido y el más estúpido en otro. Somos las dos cosas. Sándor Ferenczi habla que al principio la vida surge en el agua, pero después hubo sequías y muchas especies murieron, pero otras se fueron acomodando y creando condiciones para poder seguir viviendo. Y esa es la cultura. Y son millones de años. Por lo tanto, no es cualquier cosa.

Un experimento revela la “materia oscura” de la memoria

Los recuerdos recientes se pueden recuperar con pulsos magnéticos aplicados en la cabeza.

 

¿Dónde van los recuerdos recientes -como un número de teléfono memorizado únicamente para marcarlo inmediatamente o el nombre de una persona que se acaba de conocer- a los pocos segundos, cuando ya no se necesitan y las neuronas que los procesan dejan de estar activas? Si son importantes para la persona al cabo de unos días pasan a su memoria a largo plazo, quedan inscritos físicamente en las conexiones neuronales, pero mientras tanto en qué limbo están, se preguntan los científicos. Pues en un limbo misterioso pero accesible, ha demostrado un experimento en el que se ha conseguido recuperar recuerdos recientes a través de pulsos magnéticos aplicados en el cerebro a través del cráneo.

La teoría era que la memoria a corto plazo, la que utilizamos continuamente para el quehacer diario, almacena información de una única forma: con la actividad cerebral, es decir, con las neuronas “encendidas”. Sin embargo, el experimento demuestra que en el cerebro existe al menos un segundo nivel en el que se mantiene información de forma latente y que esta información se puede recuperar estimulándolo con pulsos magnéticos. Algunos investigadores hablan ya de la materia oscura de la memoria.


Conocer cómo funciona la memoria en general y la de trabajo (como se conoce también la de corto plazo) en particular es importante para, en un futuro, conseguir que las personas afectadas de enfermedades mentales como la esquizofrenia o la depresión puedan controlar sus pensamientos. También este conocimiento arrojaría luz sobre cómo tratar la amnesia, la epilepsia o prevenir las demencias seniles.


En el experimento citado, a los participantes se les presentaban estímulos en forma de caras o palabras a recordar mientras se analizaba su actividad cerebral. Uno de estos estímulos, por ejemplo una palabra, estaba marcado como especialmente importante, y entonces se localizaba en el cerebro de cada sujeto el lugar exacto de la actividad relacionada con él. Cuando se indicaba al participante que lo siguiente a recordar sería una cara, la actividad relacionada con la palabra decaía. Cuando luego se le avisaba de que se le iba a preguntar por la palabra, la actividad renacía, volvía a ser su foco de atención para poder recordarla. Lo curioso es que lo mismo se consiguió sin avisar de nada al participante, simplemente estimulando magnéticamente la zona volvió a producirse la actividad cerebral y el participante recordó la palabra pensando, erróneamente, que le habían dicho que le iba a hacer falta.


En realidad los investigadores no han logrado saber cómo las neuronas almacenan la información en este segundo nivel, cuya base física está fuera del alcance de los sistemas actuales de monitorización de la actividad cerebral. “El experimento es un primer paso en la comprensión de cómo recordamos las cosas”, dice Bradley Postle, que ha participado en el estudio que se publica en la revisa Science. La conclusión de los investigadores es que la memoria a corto plazo es dinámica y modificable.

“Cuando crees que te das cuenta de todo lo que hay a tu alrededor en todo momento, en realidad es una ilusión que tu conciencia crea”, explica Postle, de la Universidad de Wisconsin. “Lo mismo pasa con los pensamientos. Tienes la impresión de que estás pensando en muchas cosas a la vez y que las mantienes todas en tu mente, pero muchos estudios nos muestran que probablemente, en un momento dado, solo atiendes a o eres consciente de muy pocas cosas”. Dónde está el resto y como se selecciona lo que se quiere recuperar es un misterio.


Este trabajo se relaciona con otro que se ha publicado en la misma revista y que muestra que durante el estado de vigilia pequeñas porciones del cerebro se “duermen” y se “despiertan” continua y muy rápidamente. La atención selectiva, concentrarse en algo concreto, es parecida a despertar un poco más partes del cerebro y todo indica que los mecanismos de la atención y de la vigilia son bastante independientes, concluyen los investigadores, británicos y estadounidenses, en su mayor parte de la Universidad de Stanford.

La estimulación magnética transcraneal es una forma no invasiva de conocer la actividad cerebral, pero también se utiliza la resonancia magnética funcional, que en las últimas décadas ha permitido identificar las áreas cerebrales relacionadas con la visión, el olfato o actividades varias del cerebro. Ahora llega la resonancia magnética a alta velocidad, con el objetivo, entre otros, de obtener imágenes de la actividad cerebral mientras se piensa, que fluctúa mucho y muy rápidamente. Laura Lewis, de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, explica: “Esta técnica nos permite obtener información mucho más detallada de la compleja actividad cerebral que tiene lugar durante el sueño, y también en otros estados del cerebro, como durante la anestesia y las alucinaciones”. El trabajo se publica en la revista Proceedings de la Academia de Ciencias.