China gana influencia global: diez indicadores que revelan su estatus de superpotencia

¿Se puede considerar todavía a China un mercado emergente, o está en condiciones de rivalizar con EEUU por la hegemonía mundial? Esta cuestión se sigue planteando en numerosas cancillerías internacionales. Aunque, cada vez, con menos predicamento. Porque el régimen de Pekín sigue ganando peso global a marchas forzadas.

 

Desde el cambio de milenio, el salto geoestratégico de China no ofrece dudas. Pero las potencias industrializadas, sobre todo las occidentales, se resisten, por unas razones u otras, a otorgar a Pekín el estatus de superpotencia. En toda la dimensión del término. En ocasiones, porque dicen que no cumple con los parámetros de una economía de mercado, condición que le aleja de ser miembro de foros como la OCDE. Otras diplomacias comparten la visión de que un mercado en teoría aún emergente, que aún recibe fondos multilaterales al desarrollo, no debe tener plácet de entrada en organismos como el G-7. A pesar de ser, con creces, la segunda economía global.

Pero, al margen de estas disquisiciones -todas con la vitola de realistas- China se ha convertido, en especial, tras la crisis financiera de 2008, en un actor global de primer orden. Indispensable a la hora de abordar cuestiones de índole geoestratégico. De hecho, en algún think-tank se llega a advertir que la comunidad internacional confía ya más en el liderazgo chino que en el de EEUU. Es la conclusión del último informe anual del Institute for Economics and Peace (IEP), tendencia que se inició, según sus expertos, a comienzos de 2016. Coincidencia o no, con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca.

 “La fidelidad en la influencia global estadounidense ha caído mucho más que la de Rusia, China o Alemania en los últimos cinco años, hasta el punto que el liderazgo de Pekín despierta muchos más adeptos entre los países del planeta que la imagen que despliega EEUU”, asegura sin fisuras el 2019 Global Peace Index. El índice de aprobación americano en el mundo ha caído 17 puntos desde 2008. Pero, sobre todo, su decadencia a los ojos del resto de naciones del planeta, se ha concentrado entre 2016 y 2018. Nada menos de 11,2 puntos se ha dejado en el primer trienio de la Administración Trump. Retroceso que ha sido común en casi todas las regiones del mundo.

China ocupa, sin lugar a dudas, para este centro de investigación con sede en Sídney, el puesto hegemónico en la actualidad. Steve Killelea, su fundador y presidente ejecutivo, dice a Business Insider que el repunte del peso internacional del gigante asiático “en estos últimos cuatro años” se ha producido, sobre todo, en estados autoritarios y, en menos medida, en países con la vitola de alta calidad democrática”.

Pero también en estos últimos -incide- “se ha presenciado mayor acercamiento” a los planteamientos de Pekín. La guerra comercial con la Casa Blanca, la errática diplomacia americana en asuntos geoestratégicos de alto riesgo -en Oriente Próximo, con Arabia Saudí como aliado frente a Irán, en el conflicto norcoreano, la propensión a una intervención armada en Venezuela, el abandono de los tratados de desarme, las hostilidades con Europa en el seno de la OTAN y, en especial, el acercamiento a Taiwán y el envío de contingentes al Mar del Sur de China- y la “conflictividad” dialéctica del actual inquilino de la Casa Blanca, han dado pábulo al papel estelar de China en el mundo. La expansión militar, los gastos armamentísticos, las batallas arancelarias contra rivales y aliados, han reducido la confianza global en EEUU hasta niveles desconocidos (…) desde finales del primer mandato de George W. Bush.

“En perspectiva, el presidente Obama fue muy popular en la arena internacional” -enfatiza Killelea- a una notable distancia de Trump, al que le atribuye la visión de global de que, con él en el Despacho Oval, “se ha elevado el grado y el número de amenazas mundiales, crecido las tensiones militares y los gastos en defensa y reducido los fondos de misiones de paz de la ONU”. A su juicio, este estado de confrontación permanente también se aprecia en la política doméstica norteamericana, con las “discusiones constantes sobre la necesidad o no de abrir un proceso de destitución a Trump”.

China encuentra su liderazgo en el mundo

Pero, aparte del aumento de la influencia internacional, ¿está China en condiciones de exhibir su rol de superpotencia? Un diagnóstico del World Economic Forum (WEF), entidad fundadora de la cumbre de Davos, realizado en el transcurso de un reciente foro, este mes de julio, de esta institución en la ciudad de Dalian, ayuda a entender el músculo actual de China. Y no sólo por la sucesión de datos irrebatibles. Por albergar la quinta parte de la población mundial, o por llevar cuarenta años de crecimiento económico próximo al 10% anual. También la esperanza de vida ha saltado hasta los 75 años en los hombres y los 78 en las mujeres, según la OMS. Aunque tiene importantes obstáculos, como el ser el mayor emisor de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, hay diez indicadores que ayudan a entender el salto hacia la modernización del gigante asiático.

1.- Ha alunizado en la cara oculta de la luna. Su misión, Chang’e-4, analizó geológicamente esta inexplorable región lunar. La primera experiencia de “una importante estrategia para explorar el espacio”, cuyo viaje al exterior aprovechó experimentos tecnológicos de Holanda, Alemania, Suecia y Arabia Saudí. Pekín tiene previstas misiones a Marte y Júpiter, poner pie en la Luna y establecer una estación espacial permanente. La supremacía de EEUU en el espacio está puesta en entredicho.

2.- Líder en Inteligencia Artificial (IA). Las empresas chinas acapararon 473 de las 608 patentes con el sello digital en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) en 2018, y la tercera parte de las certificaciones con metodología blockchain. El régimen de Pekín ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de IA, entre los que destacan los 2.000 millones del parque tecnológico de IA en Pekín.

3.- La tercera parte de los 'unicornios' empresariales son chinos. En 2018, China contabilizó 186 start-ups con la consideración de unicornios (compañías que facturan más de 1.000 millones de dólares anuales) según Hurun List. La segunda economía del planeta fue capaz de generar 97 nuevas firmas de tal dimensión el pasado año, una cada 3,8 días, asegura South China Morning Post, publicación de la multinacional Alibaba. Además, Pekín está construyendo un enorme hub (centro) tecnológico-digital que engloba a once ciudades para rivalizar con Silicon Valley, el Pearl River Delta, que ya alberga a casi 70 millones de personas alrededor de una enorme megalópolis conocida como Greater Bay Area.

4.- Apuesta por las energías renovables. Es el gran emisor de gases de efecto invernadero. Pero, a la vez, esta implantando plantas de generación solar y eólica con capacidad de generación de electricidad sin parangón en otras nacionales. Tres de los cinco mayores parques solares están en China. También ha puesto en marcha un programa para acabar con las viejas centrales de carbón. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) asegura que, en 2040, los hogares de China duplicarán sus necesidades de energía eléctrica. Su mix energético está en plena transformación.

5.- La tercera parte de las plantaciones de vegetación mundiales están en China. Estrategia que se inició en 2000. A pesar de que tiene el 6,3% del territorio mundial. Sólo su proyecto Shandong ha conseguido plantar más de 67.000 hectáreas de árboles en espacios de alta salinidad costera y de elevada erosión en zonas montañosas del interior en el último lustro. El pasado año, declaró tres comarcas próximas a las zonas urbanas de Shenzhen, Guilin y Taiyuan como beneficiarias de planes para revigorizar con especies arbóreas, siguiendo las directrices de los objetivos de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2030.

6.- Dinamismo más lento, pero aún elevado. Desde finales de la década de los setenta, la media de crecimiento de su PIB roza el 10% anual. Hasta 850 millones de sus ciudadanos han salido del umbral de la pobreza desde entonces. En la actual década, se ha ralentizado ese vigor. Aunque mantiene un ritmo medio del 6,3%, tres puntos por encima del repunte global. Aun así, tiene un amplio abanico de desafíos por delante. El FMI menciona la alta desigualdad social -sobre todo, entre el ámbito urbano y rural- retos ineludibles con la preservación del medio ambiente y varios desequilibrios económicos. Entre otros, una deuda cada vez más desmesurada. Además de unas presiones demográficas crecientes por el envejecimiento de su población y notables problemas para gestionar la enorme migración laboral interna.

7.- Totaliza más de la mitad de las ventas globales de coches eléctricos. Los conductores chinos han comprado más de 1,1 millones de vehículos con propulsión eléctrica y sus grandes marcas han puesto en el mercado diez nuevos modelos este año. También fabrica más de la mitad de las baterías y dispone de una flota de 400.000 autobuses de energía limpia en funcionamiento. Shenzhen es la primera ciudad en reemplazar sus autobuses urbanos de combustibles fósiles y ahora pretende reemplazar todo su servicio de taxis.

8.- Los turistas chinos conquistan el mundo. El ritmo de ciudadanos chinos que eligen destinos vacacionales fuera de su país crece por encima del 6% en los últimos años, según la consultora McKinsey, que prevé que 160 millones salgan al extranjero en sus tiempos de ocio el próximo año. En 2017, gastaron un cuarto de billón de dólares. El Metro de Londres anuncia la llegada de trenes en mandarín.

9.- Ha decidido avanzar en igualdad de género. Los progresos son aún modestos. Pero ya se han puesto en marcha planes oficiales para suturar la brecha entre hombres y mujeres, que son marginales en la actividad parlamentaria y política, en la vida profesional, en puestos de trabajo técnicos y en la empleabilidad del sector terciario, el de servicios.

10.- El gran interlocutor global de los BRICS. Brasil, Rusia, China e India. Los grandes mercados emergentes. No sólo en asuntos geoestratégicos, donde comparte protagonismo con Rusia, sino también en índices de competitividad. El barómetro del WEF d 2018 valora el salto de China en inversión en I+D+i, infraestructuras y digitalización. Es una de las naciones punteras actualmente en la llamada Revolución Industrial 4.0, en rivalidad directa con Alemania, EEUU y Suiza. Salto que será de mayor dimensión si logra corregir las ineficiencias y rigideces de su mercado laboral y consigue inculcar mayor competencia entre sus empresas dentro de su mercado doméstico.

Alta exposición a la economía global

Jonathan Woetzel, director de McKinsey Global Institute, se adentra en las dinámicas que China ha emprendido para cambiar su relación con el mundo. A través de ocho parámetros. Y la nota final es espectacular. Se ha convertido en un catalizador global -e imprescindible- del ritmo de crecimiento. Entre otras razones, por la madurez adquirida por su industria, que demanda unos elevados flujos de bienes y servicios. El PIB chino ya era la de mayor dimensión del mundo si se mide en capacidad de poder de compra, indicador que tiene en cuenta la inflación o el valor de la moneda de uso legal, en 2014. Ahora, y en términos nominales, a precios actuales del dólar, supone el 66% de la economía estadounidense y el 16% del PIB mundial, según datos de 2018.

El repaso a los ocho indicadores no deja lugar a dudas. Es la mayor potencia comercial. Su cuota en el comercio internacional ha pasado del 1,9% en 2000 al 11,4% en 2017. Ya fue el principal exportador global en 2009. El quinto emisor de servicios al exterior (227.000 millones de dólares) y el primer demandante de ellos: un negocio de 468.000 millones en 2017. Sus empresas ya son multinacionales.

En 2018, tenía 110 firmas en el Global Fortune 500. Segundo inversor global y el primer destino de capital extranjero directo en los últimos cuatro años. Sus estudiantes están copando las aulas internacionales. Especialmente a Australia, EEUU y Reino Unido, donde acude el 60% de quienes salen a cursar sus estudios universitarios al exterior. Su gasto en innovación es escalofriante. Ha aumentado desde los 9.000 millones de dólares en 2000 hasta los 293.000 en 2018. Casi plena conectividad a Internet. El país con más usuarios, más de 800 millones de personas. Lucha contra el impacto medioambiental. Para paliar sus emisiones de CO2 que, en la actualidad, representan el 28% de los gases de efecto invernadero.

El 45% de las inversiones en energías renovables -127.000 millones de dólares- se concentran en la actualidad en China. Impulso a su industria cultura. Aperturas de Institutos Confucio, de 298 en 2010 a 548 en 2017. Alta financiación de películas: el 12% de los 50 filmes más vistos en el mundo son de producción china. Su relevancia cultural, especialmente entre sus vecinos asiáticos, difundida a través de plataformas de streaming y música, ha crecido como la espuma. El resultado final es que China es la nación más expuesta a la economía global. La mitad que el resto de países juntos.

09/08/2019 08:26 Actualizado: 09/08/2019 08:26

Por DIEGO HERRANZ.

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Viernes, 09 Agosto 2019 05:50

La gran batalla de Hong Kong

La gran batalla de Hong Kong

"Quiero advertir a todos los criminales que no juzguen la situación de manera equivocada y confundan contención con debilidad", declaraba este martes Yang Guang, portavoz del Consejo de Estado [Chino] para los Asuntos de Hong Kong y Macao. La huelga general del día anterior tras dos meses de protestas se había cerrado con un saldo de 800 bombas lacrimógenas, 20 granadas esponja, 140 pelotas de goma y 148 arrestos. "Es solo cuestión de tiempo que los manifestantes reciban su castigo", advirtió Guang dramáticamente. "Los que juegan con fuego se quemarán". 

No es el primer aviso. Una portavoz del Ministerio de Defensa Nacional chino advirtió hace semanas que el Ejército de Liberación Popular podría ser llamado para mantener el orden en la región. El jueves de la semana pasada, el ejército distribuyó desde su cuenta oficial en Hong Kong un vídeo épico de tres minutos en el que se ve a las tropas enfrentándose a diferentes retos, incluyendo manifestaciones. Parece el trailer de un videojuego de acción, con un soldado que grita ¡todas las consecuencias bajo tu cuenta y riesgo! La guarnición local del Ejército de Liberación chino tiene entre 6.000 y 10.000 soldados. La cifra oficial de miembros del Ejército de Liberación es de 2.035.000.

Todo empezó en febrero, cuando las autoridades de Hong Kong presentaron una enmienda a la Ordenanza de Delincuentes Fugitivos que autoriza la extradición de cualquier persona, local o extranjera, a cualquier país, incluyendo China. Carrie Lam, la jefa del gobierno autónomo de Hong Kong, argumentó que las enmiendas servirían para "tapar los agujeros" de la legislación e impedir que la región se convirtiera en un "refugio de criminales". Su percha fue un sombrío asesinato que tuvo lugar el año pasado, cuando un ciudadano de Hong Kong de 19 años asesinó a su novia de 20 cuando estaban de vacaciones en Taiwán. El hombre regresó rápidamente a la región y no pudo ser deportado porque Hong Kong no tiene acuerdo de extradición con Taiwán. Las autoridades locales solo pudieron juzgarlo por usar la cuenta corriente de su víctima sin autorización, cuando ya estaba muerta. Lam quiso aprobar la enmienda de forma rápida, pero se encontró con el bloqueo del parlamento. Después, con el del resto de la población.

Hong Kong mantiene ya acuerdos de extradición con una veintena de países y China no está en la lista. En la República Popular China, el poder judicial está subordinado a la autoridad del Partido Comunista y ha sido denunciado numerosas veces por arrancar confesiones con tortura, entre otras cosas. Aceptar la enmienda implicaría entregarse a las idiosincrasias de un régimen no democrático y renunciar a la esperanza de un proceso justo. Los hongkoneses aseguran que la nueva ley servirá para extraditar disidentes políticos, activistas, periodistas y enviarlos a los campos de reeducación que ha implementado el partido, considerados como una reencarnación del Gulag. O para legitimar los secuestros que ya tienen lugar. También temen por la integridad de su economía, que podría quedar supeditada a los intereses de los oligarcas chinos favorecidos por Jinping. Pero, sobre todo, creen que la intromisión de China en su sistema de justicia marcará el final de su precaria independencia, cuyo contrato vigente termina en 2047.

Independencia relativa y temporal

China perdió Hong Kong en la primera Guerra del Opio en 1842, y había sido una colonia británica hasta que, en 1997, Reino Unido la revirtió a China como Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China. Lo hizo bajo el extraordinario principio de "un país, dos sistemas", un concepto que se inventó Deng Xiaoping para recuperar la región sin hacer peligrar su condición de gallina de los huevos de oro. Era el centro financiero de Asia. No se podía romper. 

La constitución de la ciudad le dió derecho a mantener su propio sistema judicial -basado en el antiguo derecho común anglosajón-, su propia legislatura, sus canales de inmigración, su economía capitalista y hasta su equipo olímpico con su correspondiente himno. Tienen su propia bandera y su propia divisa, cuya moneda de un dólar lleva todavía la cara de la reina Isabel II. El gobierno chino tiene la defensa, la política exterior y el derecho a elegir al Presidente del Consejo Ejecutivo de Hong Kong, que sustituye la colonial figura del gobernador de Hong Kong. Ese es el cargo que ocupa Carrie Lam, la impopular instigadora de la polémica enmienda.

Este acuerdo se firmó por 50 años. Caduca en 2047. Es por eso que la protesta inicial ha evolucionado hacia un movimiento civil por la soberanía de la región. Una amenaza que el gobierno chino solo sabe gestionar de una manera. Pero Hong Kong tiene otra cosa que la sociedad china no tiene: derecho a manifestarse, a expresarse y reunirse libremente, a mantener una prensa libre, a rezar a quien les de la gana y a declararse en huelga. Tienen los típicos derechos civiles que caracterizan una democracia, algo completamente nuevo para el régimen de Jinping. Y, por descontado, algo incompatible al modelo Tiananmén de gestión del malestar ciudadano. 

Siete manifestaciones, 500 detenidos

La primera marcha civil contra las enmiendas, el domingo 9 de junio, congregó a más de un millón de personas, en una ciudad de siete millones. Es la mayor protesta registrada desde la "independencia" en 1997 (las autoridades reportaron solo 240.000). Lam asegura que la enmienda no viene del gobierno central y el proceso sigue su curso. Tres días después, un grupo mucho más pequeño de manifestantes se congrega alrededor del parlamento para impedir, físicamente, que la ley sea aprobada. La actuación de la policía fue desproporcionada.

"La respuesta excesiva de la policía está calentando la tensión y es probable que contribuya a empeorar la violencia. Las feas imágenes de la policía tirando gases lacrimógenos y rociando pimienta a los pacíficos manifestantes es una violación del derecho internacional", declaró el director de Amnistía Internacional en Hong Kong, Man-Kei Tam. Esa misma tarde, Lam llamó a los manifestantes niñatos malcriados en televisión. La siguiente manifestación, el 16 de junio, congrega a dos millones de personas. Es casi un tercio de la población. Lam recula y anuncia en una rueda de prensa que "tras repetidas deliberaciones internas en los últimos dos días, el Gobierno ha decidido suspender la tramitación de la enmienda legislativa, empezar de nuevo nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad, explicar más y escuchar los distintos puntos de vista de la sociedad". Pero tienen delante el primero de julio. Ya no hay nada que hacer. 

El primero de julio es la fiesta nacional de Hong Kong, porque marca el aniversario de su independencia del imperio británico. Pero también es el día que los hongkoneses aprovechan para reivindicar la independencia total del régimen comunista. Esta función doble se inauguró en 2003 con otra impopular enmienda, el artículo 23 de la Ley Básica de Hong Kong. El nuevo texto introducía el crimen de "traición, secesión, sedición y subversión" contra el gobierno chino. Aunque nunca llegó a aprobarse y el jefe ejecutivo del momento dimitió, el artículo 23 no murió del todo. De hecho, sirvió como referencia para prohibir la existencia misma del Partido Nacional de Hong Kong, en septiembre de 2018. Así fue que este primero de julio se volvieron a congregar dos millones de personas para exigir la ruptura con China. El recuento oficial fue de 338.000.

Cientos de jóvenes enmascarados tomaron al asalto el Parlamento, una imagen que recuerda poderosamente a otras imágenes icónicas. La policía tardó horas en sacarlos de allí. Días más tarde, Lam declara muerta la enmienda, pero ya da lo mismo. La marcha se ha convertido en un movimiento civil por la soberanía de la región. Las batallas se suceden y se recrudecen. Los himnos proliferan. Unos cantan Sing Hallelujah to the lord para reivindicar la libertad de culto. Otros Do You Hear the People Sing de Los Miserables, que ya había sido popular en las protestas de 2014. Las dos son prohibidas por el gobierno chino para evitar que se contagie a través de las fronteras. Hay paraguas en homenaje a los Umbrella 9, los líderes estudiantiles condenados por organizar la revuelta prodemocracia de 2014. Entonces las protestas paralizaron la ciudad durante 79 días. Un récord a punto de perecer. 

En la manifestación del 21 de julio se recrudecen los encuentros. Aparecen grupos de hombres enmascarados y armados con barras de hierro que atacan a los manifestantes, dejando 45 heridos. Algunos son identificados como miembros de las temidas mafias locales. Las asociaciones acusan al gobierno central de haber reclutado a las mafias para hacer el trabajo sucio. El gobierno acusa a los manifestantes de trabajar para Trump. El 27 de julio hay trincheras en las calles de todos los distritos de la ciudad. 

La huelga general del 3 de agosto ha conseguido paralizar la puerta financiera del continente asiático. El aeropuerto funciona en un 50%. No ha habido una huelga semejante desde los disturbios de 1967, que empezaron en una fábrica de flores artificiales y se saldaron con 51 muertos (15 por atentado con bomba); un millar de heridos, 5.000 arrestados y casi 2.000 condenados. Después de la huelga del pasado lunes, más de 500 personas han sido arrestadas, algunas de ellas con cargos de revuelta, un delito penado con hasta 10 años de cárcel. China estaba usando a Hong Kong para esquivar la guerra arancelaria con los EEUU, gracias a una ley de 1992, la Hong Kong Policy Act. Si pierde la región, pierde la trampa. Si se la queda, también.

La nueva guerrilla antivigilancia

Desde que empezó la protesta, los manifestantes han ido refinando su estrategia con tácticas que marcarán un antes y un después en el manual de la desobediencia civil. Llevan cascos y máscaras de pintura para esquivar las pelotas de goma y van armados con punteros láser para cegar las cámaras de reconocimiento facial de la policía. El gobierno chino presume de haber instalado seis millones de cámaras para vigilar y reeducar a sus ciudadanos, un sistema que ya ha sido calificado como la primera dictadura digital. Todos han desactivado la identificación facial y dactilar en sus móviles. Demasiado fácil de desbloquear si te detienen.

El asedio ha despertado la solidaridad de la ciudadanía. Los viajeros del metro dejan monedas y tickets de viaje para que los manifestantes puedan moverse sin usar sus tarjetas identificativas. En repulsa por la detención de un estudiante por posesión de punteros láser, este miércoles cientos de ciudadanos se han reunido en Tsim Sha Tsui para hacer su propio espectáculo de lásers. Todo mientras esperamos que Jinping mueva ficha: dejar que las protestas se disipen por sí mismas y arriesgarse a que Hong Kong se le escurra entre los dedos o aplastar la revuelta y anexionarse la región como hizo Putin con Crimea en marzo de 2014.

Por Marta Peirano

08/08/2019 - 20:38h

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Neuralink

Neuralink, la empresa de Elon Musk destinada a desarrollar interfaces entre el cerebro humano y las máquinas, ha presentado algunas de sus novedades al público.

En los dos años transcurridos desde la fundación del proyecto, la compañía ha desarrollado 'hilos' flexibles para ser implantados en el cerebro humano que permiten la transferencia de grandes cantidades de datos, además de un robot implantador y un circuito integrado que acelera el citado trasvase.

Neuralink

 

El informe presentado por la compañía y citado por The Verge asegura que los hilos son de entre 4 y 6 micrómetros de ancho, o lo que es lo mismo, un tercio del diámetro de un pelo humano. El robot neuroquirúrgico, parecido a la combinación de una máquina de coser y un microscopio, implanta 6 hilos con 192 electrodos por minuto evitando vasos sanguíneos y minimizando inflamaciones.

 

 

 
Un conjunto implantado podría contener hasta 3.072 electrodos repartidos en 96 hilos, señala el documento.

Según afirmó Musk en una presentación el pasado martes, el objetivo final es asegurar una simbiosis entre el intelecto artificial y el cerebro humano, con la lectura de los picos neurales del cerebro.

El circuito integrado desarrollado por la empresa permite mejorar el descifrado: refinar y amplificar la señales cerebrales. Actualmente es capaz de transmitir datos solo usando una conexión alámbrica (USB-C), pero el objetivo es utilizar las inalámbricas. Este sistema usará cuatro sensores implantados que se conectarán con un dispositivo externo con batería montado detrás de la oreja.

 

Neuralink


"Se controlará con una aplicación de iPhone", precisó el director de Neuralink, Max Hodak, que también participó en la presentación.

La tecnología de Neuralink permitirá a las personas con parálisis controlar computadoras y teléfonos. Actualmente la implantación de hilos requiere de perforaciones de cráneo y la instalación de dispositivos semejantes es traumática. La firma de Musk planea utilizar láseres para procedimientos de este tipo, y para ello ha atraído a investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU.). 

"Un mono ha logrado controlar una computadora con su cerebro", reveló Musk. La compañía está trabajando con ratas para asegurar la estabilidad de este nuevo sistema. Se espera que los primeros experimentos en humanos se lleven a cabo a para finales de 2020.

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Francia sueña con soldados voladores para su ejército

El campeón del mundo de jet-ski francés Franky Zapata fue el encargado de dar este domingo un impresionante espectáculo con motivo del desfile del 14 de julio al sobrevolar, en su plataforma volante y con un fusil en la mano, los Campos Elíseos de París.

 

Este artefacto, llamado Flyboard e inventado por el propio Zapata, está propulsado por cinco turboreactores de aire que permiten despegar y avanzar a hasta 190 km/h, con una autonomía de unos diez minutos. El Ejército francés se interesó en este diseño y está financiando su desarrollo para darle un uso militar.

Este aparato «permitirá probar diferentes usos, como por ejemplo, una plataforma logística volante o bien una plataforma de asalto» para los militares, había comentado poco antes la ministra del Ejército Florence Parly en la radio France Inter.

Zapata recibió financiamiento del gobierno de Francia por 1,3 millones de euros (casi 1,5 millones de dólares) para invertir y mejorar su invención ante la perspectiva de un posible uso militar.

El próximo 25 de julio, planea reescribir la hazaña de Louis Blériot, 110 años después, cruzando el Canal de la Mancha. Para este intento será necesario, por primera vez, repostar en vuelo.

Flyboard fue la apuesta militar francesa para celebrar la Fiesta Nacional, en la que no solo se incluyó la plataforma voladora sino también drones y robots, que mostraron las últimas tecnologías disponibles para las tropas.

Al igual que en otras ocasiones, la oportunidad fue la ideal para mostrar el poderío militar francés y parte de su armamento más novedoso.

En la Fiesta Nacional de Francia se recuerda el 14 de julio de 1789, cuando revolucionarios asaltaron y tomaron la fortaleza de la Bastilla, prisión y símbolo del poder real en el país, en un evento clave de lo que fue llamado la Revolución Francesa.

Este domingo, 230 años después de aquellos hechos que llevarían a la creación de la República Francesa, en las calles parisinas pudo observarse a diferentes sistemas de armas tradicionales y vanguardistas.

Los soldados franceses se mostraron con fusiles anti-drones DroneGun Tactical de la empresa australiana DroneShield, un arma con la capacidad de forzar el aterrizaje de vehículos no tripulados a un alcance máximo de dos kilómetros, al anular a su operador el control del aparato.

Viernes, 12 Julio 2019 05:36

Elogio de la dificultad

Elogio de la dificultad

–Te tengo que agradecer –le dije a un estudiante de 14 años que no logra concentrarse en las clases. Abraza a su compañera, habla con ella, se distrae mirando su celular...

Sorprendido me dijo: “¿A mí?”

–Sí –le dije–, es que me hacés pensar: ¿cómo puedo ayudarte a que despliegues lo mejor de vos en la escuela, aunque sea por algunos instantes?

La dificultad, la que no concuerda con la “normalidad” o “lo esperable”, me da que pensar.

Me estremece y me produce desagrado escuchar muchas veces en las escuelas cómo las dificultades se convierten en piedras que no deberían estar, que tenemos, por arte de magia, que sacarlas del camino.

No hay trayectos en nuestras vidas que no encuentren piedras que obstaculicen el andar, dificultades que se interpongan. El tema no son ellas sino creer que no deben existir y quizá en consonancia con esto, creer que sacudiéndonos se van y nos dejan “limpios” y preparados para hacer lo que teníamos previsto.

Recuerdo una frase de Nietszche que viene al caso: Nos cuesta más aceptar que comprender. ¿Cómo aceptar que es justamente a partir de la dificultad que podremos pensar? ¿Cómo dejarnos atravesar por ella y sentir su potencia, la que nos “obliga” a formular nuevas preguntas, a crear nuevos caminos, a mirar de otro modo?

“Le cuesta manejar el grupo”, se dice frecuentemente acerca de ciertos profesores. Otra vez, me irrita (justa palabra que refleja mis sensaciones al escuchar dicha frase). ¿Y si le cuesta, qué?

Hace unos días escuché esta “sentencia” en una escuela sobre un profesor que tiene la grandeza de pensarse, que tiene la actitud de nutrirse a diario, que tiene la cualidad de mostrar sin reticencias su pasión por la historia, que piensa y repiensa sus clases, inventa, crea, narra. Se saca sus anteojos y mira a la cara a los alumnos y contagia (sé que a algunos) ese amor por lo que enseña.

Pero claro, a veces no puede “manejar” al grupo. Y algunos murmuran, miran para otro lado, leen sobre otras materias...

Vana ilusión: todos estarán presentes allí, donde el profesor está presente. Y peor aún: la pretensión casi esclavista de que hay que “manejar” a los estudiantes. ¿Cómo no confundir aquellos límites necesarios que habilitan la enseñanza con ese otro modo, que subestimando al alumno, pretende “manejarlos”?

Como asesora de los docentes propongo pensar cómo convocar cada vez a más alumnos. Pero celebro y le doy lugar a la dificultad. Bienvenida si nos abre nuevos mundos. Si la escuchamos y hacemos algo con ella.

Tomando la precaución de no generalizar, en varias ocasiones los docentes aluden a las dificultades de los alumnos y sin intervalo alguno, las asocian a carencias. A manera de un latiguillo, clausuran todo pensamiento: “Les cuesta”, dicen. Estas dos palabras pueden llevar implícito no un trabajo interesante a realizar, sino una vez más, una piedra que no permite avanzar. Les cuesta, ¡sí! ¿Y qué? ¿Acaso no nos cuesta a todos algo? ¡Qué poco pensamos en nosotros mismos! Y cuando digo esto, me refiero a esa absurda separación entre alumnos y docentes en lugar de vernos ambos desde nuestra humanidad. Seres que crecemos, sufrimos, disfrutamos, nos frustramos... Que guardamos en nuestro interior lo blanco, lo negro, los grises, los rojos, que podemos ser tanto mediocres como creativos, siempre y cuando nos aceptemos como seres en relación. No somos de una vez y para siempre. No somos iguales con unos que con otros.

¿Cómo escuchar y encontrar en las escuelas modos de sentirnos cada vez mejor aceptando los vaivenes, las paradojas, las tensiones?

Aquel alumno de 14 años al que menciono al iniciar este artículo finalmente me dijo: “Vos te ponés contenta con cosas pequeñas”. "Sí –le dije–. De eso se trata la vida: de cosas pequeñas".

 

Por Laura Duschatzky, magister en Educación. Autora del libro: ¿Cómo disfrutar de mis clases? Cartas electrónicas del siglo XXI entre dos profesoras españolas y una asesora pedagógica argentina. Editorial Morata. 2019. España. En Argentina, Librería Waldhuter.

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Desarrollan cuatro líneas de arroz mediante la edición de ADN mitocondrial en plantas

Investigadores de Japón logran por primera vez la modificación, aporte para la diversidad de cultivos

 

 Investigadores de la Universidad de Tokio editaron por primera vez ADN mitocondrial de plantas, herramienta para asegurar la diversidad genética de los cultivos y el suministro de alimentos.

 

El ADN nuclear se editó por primera vez a principios de la década de 1970; el material genético de cloroplasto, en 1988, y el mitocondrial animal en 2008. Sin embargo, en ningún caso se había logrado con éxito el de la planta.

 

Los investigadores utilizaron una técnica para crear cuatro nuevas líneas de arroz y tres nuevas líneas de canola.

 

"Supimos que hubo éxito cuando vimos que la planta de arroz era más educada, tenía una profunda reverencia", señaló Shin-ichi Arimura, bromeando sobre cómo una planta de ese cereal fértil se dobla por el peso de las semillas.

 

Arimura es un experto en genética molecular de plantas en la Universidad de Tokio y dirigió el equipo de investigación, en colaboración con las universidades de Tohoku y Tamagawa, y cuyos resultados se publicaron en Nature Plants.

 

Punto débil

 

Los investigadores esperan usar la técnica para abordar la actual falta de diversidad genética mitocondrial en los cultivos, un punto débil potencialmente devastador en el suministro de alimentos.

 

En 1970, una infección por hongos llegó a las granjas de maíz de Texas y fue exacerbada por un gen en las mitocondrias de la semilla. Todo el producto en las granjas tenía el mismo gen, por lo que ninguno era resistente a la infección. Ese año se perdió 16 por ciento de toda la cosecha de Estados Unidos. El cereal con ese gen mitocondrial específico no se ha plantado desde entonces.

 

"Todavía tenemos un gran reto porque hay muy pocos genomas mitocondriales de plantas utilizados en el mundo. Me gustaría usar nuestra capacidad para manipular el ADN mitocondrial de las plantas para agregar diversidad", sostuvo Arimura.

 

La mayoría de los agricultores no guardan semillas de su cosecha para replantarlas el siguiente año. Las plantas híbridas, la descendencia de primera generación de dos subespecies parentales genéticamente diferentes, suelen ser más resistentes y productivas.

 

Para garantizar que los agricultores tengan semillas híbridas de primera generación cada temporada, las empresas de suministro que las producen mediante un proceso de reproducción independiente, utilizando dos subespecies principales, una de las cuales no puede producir polen.

 

Infertilidad masculina

 

Los investigadores se refieren a un tipo común de infertilidad masculina en las plantas como la esterilidad masculina citoplasmática (CMS), fenómeno raro, pero natural, que se produce principalmente por los genes que no se encuentran en el núcleo de las células, sino en las mitocondrias.

 

Las judías verdes, betabel, zanahorias, maíz, cebollas, petunia, canola, arroz, centeno, sorgo y girasoles pueden cultivarse comercialmente utilizando subespecies parentales con infertilidad masculina de tipo CMS.

 

Las plantas utilizan la luz solar para producir la mayor parte de su energía, a través de la fotosíntesis en cloroplastos de pigmento verde. Sin embargo, la fama de los cloroplastos está sobrevalorada, según Arimura. "La mayoría de las plantas no son verdes, sólo las hojas sobre el suelo. Muchas no tienen hojas durante la mitad del año", recordó.

 

Las plantas obtienen una porción significativa de su energía a través de la misma "central eléctrica" de la célula que produce energía en las mitocondrias. "Sin ellas no hay vida", aclaró Arimura.

 

Las mitocondrias contienen ADN completamente separado del material genético principal de la célula, que se almacena en el núcleo. Es largo de doble hélice, heredado de ambos padres. El genoma mitocondrial es circular, contiene muchos menos genes y se hereda principalmente de madres.

 

El genoma mitocondrial animal es una molécula relativamente pequeña contenida en una única estructura circular con una notable conservación entre especies. "Incluso el genoma mitocondrial de un pez es similar al de un humano", ejemplificó Arimura.

El periodista Ekaitz Cancela en una calle del barrio de Maravillas, Madrid.

 El periodista Ekaitz Cancela publica su segundo libro en el que describe el sueño de la nueva era tecnológica como una pesadilla en la que el periodismo y los medios de comunicación se convierten en meras herramientas (en peligro de extinción) de la nueva oligarquía mundial de Silicon Valley. 

 

 

Mientras gran parte de la izquierda mundial sigue hablando de recuperar los medios de producción fordistas y señalando a los viejos poderes capitalistas, las nuevas élites de Silicon Valley copan el oligopolio del nuevo petroleo del Siglo XXI: los datos. La digitalización está modificando las relaciones humanas y económicas, pero no está liberando a la sociedad de los viejos yugos que sigue soportando, más bien al contrario.

Según Ekaitz Cancela (Barakaldo, 1993), las élites de Palo Alto, impulsadas por una enorme inversión pública estadounidense que arrancó en la Guerra Fría, se han convertido en los nuevos amos del mundo bajo una apariencia “guay”, pero con métodos de control ciudadano que ni los gobiernos más totalitarios hubieran soñado nunca.

En la primera página de Despertar del sueño tecnológico (AKAL, 2019), como si fuera una carta de presentación para el lector, se nombra a Karl Marx, Friedrich Engels, Walter Benjamin y al activista e intelectual bielorruso Evgeny Morozov. A lo largo del texto, Cancela desnuda esa falsa imagen de democracia tecnológica e intenta despertar, con algún bofetón que otro, del sueño tecnológico en el que vive uno de los primeros sectores que ha sido adalid de la libertad, pero que ha sido el primero, según el autor, en sucumbir al poder y dominio del imperio GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple): el periodismo.

Los dueños de la "nueva imprenta digital" ya no se conforman con vender publicidad y requieren el "feedback" de los "usuarios", es decir, obtener el mayor número de datos de cada ser humano para poder mercantilizar cada esfera de nuestra vida, y los medios de comunicación se han convertido en una de sus principales herramientas.

Leyendo tu libro he pasado por varias ocasiones en las que me han entrado ganas de abandonar el periodismo.


El libro trata de datar la muerte del periodismo, seguramente de tu periodismo, como reflejo o expresión de una transformación muy grande en la estructura económica que, por un lado, está acabando con los trabajadores porque son entendidos como un coste que se pueden ahorrar gracias a la tecnología, y en segundo lugar por una enorme descualificación de la fuerza de trabajo periodística, que va de la mano del capital y que la convierte en simple mercancía.

Lo que veo de bueno en esta situación es, en primer lugar, que entender este cambio nos da alternativas para intentar cambiar el modelo económico actual. En segundo lugar, que el periodismo, o la manera de hacerlo, que no venga de una empresa privada, sino de una institución social pública, como lo puede ser un ayuntamiento o un distrito de barrio.

O sea, para que no tengan que responder a la exigencias de un dueño capitalista, como ha sido históricamente en el periodismo, sino para que sean los propios periodistas los que seleccionen y entiendan esa información pública y, de una manera muy participativa y directa, le pregunten a la comunidad qué información desean conocer y qué temas quieren que se investiguen, en qué queréis que nos centremos.

Y, a cambio, qué tipo de sistema institucional público vamos a diseñar para que esas personas que digieren toda la información para presentarla a la comunidad, igual que el que se dedica a arreglar una farola o cualquier otro servicio público, y qué tipo de servicio público vamos a tener bajo otro sistema económico diferente.

El Salto es un medio cooperativista que intenta escapar de todas esas lógicas capitalistas, pero al final estamos vendidos a Facebook y Google, ya que la gran mayoría de nuestras visitas nos entran por esos medios. ¿Qué puede hacer un medio como este para sobrevivir en ese abismo que describe tu libro?


Yo creo que absolutamente nada. La capacidad que tiene El Salto es la de seguir batallando, la misma capacidad que tiene todo el mundo. Es decir, el sistema capitalista está muy asentado, todas sus dinámicas y lógicas culturales posmodernas están muy extendidas y se pueden ver en gran parte de todos los grandes medios de comunicación patrios, la simplificación de la realidad en titulares virales va en contra de los medios que buscan un pensamiento y crítica más compleja desde la izquierda. Eso deja a El Salto en la posición de que lo único que puede hacer es seguir batallando, pero, por supuesto, cambiar el sistema económico no es una tarea que pueda hacer un medio como este, o por lo menos no él solo.

Es lo que trata de decir el libro: se requiere que la sociedad civil en estrecha alianza con la inteligencia técnica, compuesta por ingenieros, científicos de datos, etc., puedan diseñar soluciones y formas de entender la coordinación y la vida social de una manera muy distinta a la que promueven los mercados, basada en la competencia y en un sistema de precios. El Salto experimenta una enorme competencia a causa del enorme número de medios aparentemente progresistas que hay hoy, y por sí mismo no va a poder cambiar las dinámicas, eso está claro.

Se ha vendido mucho la idea de la “democratización de la tecnología y los medios” con frases como “con un poco de inversión, ahora te puedes montar un medio de comunicación”. ¿Lo ves así?


Es falso. La información siempre ha estado concentrada. Desde la Ilustración han sido los periódicos y los editores los que han sido, de algún modo, los guardianes de la esfera pública. Internet no ha hecho que esa información sea propiedad, no de los periódicos, sino de la ciudadanía. Lo que ha hecho es convertir toda esa información en una materia prima que aprovechan tres o cuatro capitalistas. Eso es lo que ha hecho internet, no ha democratizado, sino que ha creado un nuevo medio de producción donde los costes son mucho más bajos y los procesos más baratos, pero solo lo aprovechan esas tres o cuatro empresas. Está en manos de Google, Facebook, Amazon, Microsoft y Apple.

Mi tesis va justo en contra de la idea de que esto se nos haya democratizado, porque el capitalismo y la democracia son dos lógicas totalmente distintas, pero que hasta ahora habían sobrevivido y se han mantenido en estrecha alianza. Pero en este nuevo paso, donde la información y los datos están en tan pocas manos, vemos que la democracia está en jaque porque esos datos son la columna vertebral de la democracia. El capital lo que está haciendo es centralizarlo, favorecido por las tecnologías de la información al servicio del capital. Por eso hay una derrota en la democracia liberal frente al capitalismo.

Has hablado de esas cinco grandes empresas. Cuesta creer que la gran oligarquía financiera, sumada a empresas como VISA o Mastercard, vayan a ceder su poder hegemónico mundial ante esta nueva élite tecnológica. ¿Cederán, lucharán o colaborarán?


Esa es una de las grandes preguntas. Lo que vemos es que en los últimos diez años de crisis es que Silicon Valley emerge como una forma de legitimar este sistema. No es otra cosa que un laboratorio de pruebas con las lógicas neoliberales que nos han llevado a esta gran crisis global.

Te pongo un ejemplo. Solo tienes que fijarte en las personas que componen los accionariados de Silicon Valley para ver que son fondos de inversión. Es gente que está ganando una gran cantidad de dinero solo porque estas empresas tecnológicas tienen una enorme capitalización bursátil. Lo podemos ver en casos como el de Uber, la cual es absolutamente deficitaria, entre 8.000 y 9.000 millones de dólares de pérdidas en dos años, pero aún así los grandes fondos de inversión siguen invirtiendo en ellas.

Podemos ver tres formas o patas. La primera es en la que las empresas son rentables, como el caso del fondo público de pensiones de Noruega que paga las pensiones a los jubilados gracias a lo que gana invirtiendo en Apple. De tal forma que Apple explota a niños en el sudeste asiático para que el Gobierno noruego pueda pagar las pensiones y el capital financiero sale beneficiado en todo el proceso.

La segunda es que esta industria tecnológica pudo ser el refugio del capital financiero tras la crisis y cuando las tasas del retorno de las inversiones eran muy bajas. El dinero necesita fluir y da igual si se hace invirtiendo en empresas deficitarias, como son muchas de estas tecnológicas, porque si no fluye ese dinero el sistema cae.

En tercer lugar, como el gran banco de pruebas del neoliberalismo. El ejemplo está en los movimientos recientes de Facebook, donde ha firmado grandes acuerdos en los que se incluye a Mastercard, Visa o PayPal. El gran capitalismo financiero está viendo en Facebook una oportunidad para financiar cada vez más ámbitos de nuestras vidas.

Facebook ha anunciado hace bien poco su propia criptomoneda, ¿es este movimiento un nuevo asalto de esa oligarquía de Silicon Valey a los bancos centrales? ¿Están atacando a una de las principales herramientas de las grandes élites financieras?


No es un ataque al sistema neoliberal o al sistema financiero de los bancos centrales, es una manera de mantenerlo a flote. Me explico. Facebook ya hace las labores de banco central. solo que no quiere y ni va a tratar de hacer las labores de un intermediario financiero. Lo que quiere hacer Facebook es crear una moneda respaldada en un sistema de crédito muy intensivo en datos.

Esto es lo que va a permitir a Facebook convertirse en un banco central, pero no de capital financiero o monetario, sino de capital social. En la medida en que Facebook tiene información de cómo se comportan todas las personas en una sociedad, puede ser muy eficiente a la hora de decirle a un banco cuales pueden ser sus capacidades de endeudamiento o cuándo se le ofrece un alquiler por Airbnb. Se le puede decir hasta cuánto puede pagar o cualquier otro dato que se necesite sobre la persona.

Ahí es donde se cruzan con las políticas del Banco Central Europeo y la Troika, que dicen: “lo que necesitamos es que los salarios sigan estancados y la gente no puede ahorrar”. Entonces llega Facebook y muestra el camino para exprimir un poco más a la gente y convertir al individuo en algo alejado de toda concepción social. Ahí es donde entra Facebook. Es la dopamina o viagra de un sistema financiero en plena crisis. No está muerto, pero sí en plena crisis y necesita, por un lado, un nuevo medio de producción y, por otro lado, la legitimidad que ha perdido. Los bancos centrales no son guays, pero Facebook lo utilizan 2.000 millones de personas.

¿Cómo podemos revertir o luchar contra este oligopolio, el GAFA?


Lo primero requiere una labor muy inteligente de teoría económica. Es decir, buena parte de las iniciativas que vienen de los progresistas alemanes o de los países progresistas europeos y estadounidenses, concretamente el demócrata, se basan en una concepción de la competencia muy pobre. Si estas empresas tienen el oligopolio sobre algo es sobre los medios de producción de feedback. Sobre todo el intercambio de información peer to peer, persona a persona. Ese es el gran monopolio, no solo sobre la publicidad. Entonces, una de las principales maneras para atacar a este monopolio, una vez lo hemos comprendido, es pensar formas de gestionar ese feedback de una manera que escape a las lógicas de los mercados, es decir, que no estén sujetos a las lógicas de competencia y que estén excluidos del sistema de precios.

Después podemos pensar en la manera que podemos utilizar este feedback para ver cómo podemos cambiar nuestra economía. Porque o utilizamos esta tecnología para automatizar la planificación que antes estaba en el Estado, o veremos que una empresa como Facebook eliminará ese poder central de los Estados, ocupará ese lugar y automatizará el neoliberalismo de algún modo, que es lo que propone Facebook.

Danos un ejemplo más terrenal. ¿Qué primer paso daría Ekaiz Cancela para combatir ese monopolio?


Conseguir el Estado.

¿Y una vez lo tengas?


Bueno, en España sería complicado, pero a nivel europeo ese estado debería ir a Bruselas y decir: “Hola, comisionada de Competencia, Margrethe Vestarger, te has hecho famosa poniendo multas a Google por un monopolio que no es tal”. Lo primero sería rediseñar las políticas europeas de competencia y empezar a grabar a las empresas por el control que tienen sobre los datos de los ciudadanos. Y se me ocurre una medida muy básica: con todos estos datos que se crean en Europa y van a Estados Unidos, se debe crear una copia en Europa. Luego, si quieren, que vayan a Estados Unidos, pero con esa copia ya tendremos una enorme cantidad de datos con la que podremos empezar a diseñar nuestras economías de una manera diferente.

Además, desde España se puede plantear no solo una política en torno a la tecnología, sino una política industrial del presente. Esta política ¿cómo puede usar la tecnología? Pues se tiene que analizar que tenemos unas industrias que ya no son centrales en nuestra economía. Grandes empresas, como Telefónica, han tenido que firmar acuerdos para usar servicios tecnológicos con otras empresas, como Microsoft, Google o Amazon, para convertirse en intermediarios con otras empresas de esos servicios tecnológicos. Es decir, nuestras empresas son consumidoras de servicios digitales extranjeros, no tienen la tecnología. Esa tecnología se les cede para que la usen a través de Google o se hace por medio de transferencias tecnológicas. Esa ha sido la política industrial desde el franquismo, no ha cambiado, aunque hubiera planes.

El ejemplo más básico es una política que todavía no existe. Que se intentó con Manuel Castells y Felipe González, pero el neoliberalismo no lo permitió. Una política industrial que tenga en cuenta las transformaciones en la estructura económica, que coloque la posición de las estructuras básicas españolas —telecomunicaciones, energéticas, financieras, etc.— y se dé cuenta de que estas empresas han perdido su espacio como sistema central de la economía española.

"El Ibex 35 ha muerto ¡larga vida a Silicon Valley!" Y entender bien cuáles son las dinámicas entre el Ibex 35 y Silicon Valley. Cuando las entiendes bien puedes pensar políticas públicas que puedan romper las primeras y acabar con las segundas. O sea, utilizar el cambio de paradigma que ha supuesto la irrupción de las empresas de Silicon Valley para que el Estado pueda decir: “ahora sí que vamos a tomar el control”.

Pero claro, ya no habrá empresas como la actual Telefónica, que está totalmente privatizada. Por eso una política sencilla para acabar con el capitalismo tecnológico es recuperar las propuestas tradicionales de la izquierda, como nacionalizar los sistemas productivos. No hay ninguna novedad en la manera de atacar al capitalismo digital, solo es recuperar las luchas clásicas de la izquierda pero adaptadas al Siglo XXI.

Volviendo a lo que has comentado sobre la copia de los datos en Europa. ¿Apostarías por una propiedad pública de esos datos, acceso público, soberanía mixta? ¿Cómo sería el modelo que propones para la gestión de esos datos?


El gran tema con los datos es que el concepto de propiedad cambia. La clave es tener acceso y control sobre la estructura. Yo puedo tener propiedad de mis datos y el mundo neoliberal lo que te va a decir es que vayas al mercado con tus datos. Podría ir con todos mis datos de mis estudios a una empresa y decir “estos son mis datos, contrátame”. Pero claro, no harían falta leyes laborales que regulen nada y las medidas de empleo y protección del trabajador desaparecerían. Convertir los datos en una mercancía y ampliar la agenda neoliberal. Esto es lo que están proponiendo los partidos de ultra derecha europeos y estadounidense, como Steve Bannon.

Luego hay otra opción, que es que mis datos sean un bien social, que las estructuras que crean sean un bien público. Es decir, yo con mis datos no puedo hacer nada, por lo que lo que yo decido es que mis datos no sea una empresa la que los explote y se los venda a mi gobierno, sino que todas esas estructuras de los datos estén orientadas a dar un retorno positivo a los ciudadanos.

¿Cómo se puede dar? Pues aquí ya se debería estudiar muy bien cual es la colaboración público-privada y, por supuesto, superar las ideas de Mazzucato, que es la idea de colaboración público-privada que ha comprado gran parte de la izquierda española. Y pensar en cómo fortalecemos una industria pública donde los riesgos estén desplazados al sector privado y los beneficios sean retornados como bien social.

Son todas unas políticas públicas que, por supuesto, requieren tiempo y análisis y mucha capacidad estratégica que no se están teniendo. Estamos perdiendo mucho tiempo, no tenemos margen para pensarlas

Viendo la izquierda que tenemos a nivel nacional y europeo, ¿cuál debería ser el papel de la izquierda? ¿qué le falta?


La izquierda lleva muchos años con una concepción institucional arcaica. Creo que lo que le falta es una concepción de la política distinta y le falta enteder la realidad y el mundo actual tal y como es. La izquierda, la española concretamente, se guía por modelos de hace 30 años. Se sigue guiando por un neoliberalismo tal y como se inició con Thatcher. Pero el neoliberalismo no es solo una ideología, sino que es un proceso que comienza en un punto y se extiende. Entonces lo primero que le falta a la izquierda es el análisis de ese proceso neoliberal, desde que llegó Felipe González hasta que estalló la crisis financia y cuál ha sido la transformación de la economía en estos años. Una vez hecho esto se podría recuperar su papel y plantear políticas distintas.

Para llevar a cabo esto sería conveniente que buena parte de los pensamientos y los debates de la izquierda no estuvieran tan reducidos y restringidos al grupo de teóricos que se ocupa del Estado, o sea, de Podemos y sus intelectuales. Creo que ese proceso debería abrirse a otras corrientes intelectuales que puedan entender la complejidad de los cambios, que son muy difíciles de comprender si nos atenemos a los planteamientos que tienen del Estado gente desde Pablo Iglesias a Carlos Prieto. Creo que es necesaria una innovación política.

En tu libro defiendes en todo momento que esta victoria de la hegemonía tecnológica estadounidense se ha dado gracias a la enorme inversión que hicieron durante la Guerra Fría. Actualmente presenciamos lo que llaman una “guerra comercial” entre Estados Unidos y China con factores tecnológicos de por medio. ¿Nos encontramos en un periodo parecido al de la Guerra Fría?


Los comentaristas occidentales tienden a decir que estamos en una Guerra Fría, porque eso les permite aplicar medidas excepcionales.

¿Militaristas?


Autoritarias, en el caso que sean. La Guerra Fría permitió a Estados Unidos, a través de discursos como la seguridad nacional, desplazar una enorme cantidad de recursos desde lo público al sector privado. Así es como nació Silicon Valley. Después la financiación de la industria tecnológica cayó en manos de los capitalistas de riesgo. Y luego, recayó sobre los fondos de inversión soberanos. Es decir, ahora son los fondos soberanos de los países los que están, en cierto modo, auspiciando el desarrollo tecnológico.

Entonces ahora lo que tenemos es una guerra entre el capital chino, como el que está detrás de empresas como Airbnb; el capital estadounidense, como Goldman Sachs, que está detrás de Uber; Amazon o Alphabet y el capital global, principalmente SoftBank, uno de los fondos de inversión con más dinero del planeta y otros dos millonarios japoneses, básicamente.

Pero hay otra cuestión: la manera en la que Estados Unidos y China han accedido al mercado neoliberal global. Estados Unidos liberalizó y privatizó. China escogió un modelo de capitalismo de Estado donde un poder central controlaba los flujos de capital. Entonces, en este momento donde China ha escogido la soberanía tecnológica, lo que nos encontramos no es otra cosa que un enfrentamiento interestatal en torno al 5G, que no es igual al de Guerra Fría, basado en el terror a la guerra nuclear.

Entonces, ¿qué decantará está lucha? Sencillamente, lo que se hizo durante la II Guerra Mundial: cuando más afectados se ven por la crisis global, le dirán a los aliados que en este caso son las empresas europeas (más que sus gobiernos) las que tiene acuerdos con China que dependen enteramente de Estados Unidos en materia comercial y de seguridad. Huawei es la amenaza competitiva más grande a largo plazo para el dominio yanqui sobre la tecnología inalámbrica.

Como es bastante probable que EE UU no pueda hacerle frente simplemente reduciendo costes, la única opción será adoptar una posición de fuerza y chantaje. Su legitimidad se ha agotado y, aunque no sabemos cuáles serán las peripecias que haga para preservar su hegemonía, Sillicon Valley será central en sus planes de futuro.

Será mucho más fácil que gane esta guerra Estados Unidos, por el enorme poder que tiene, pero yo no descartaría una nueva guerra pacífica. Habrá que esperar a elecciones, porque como salga Trump de la Casa Blanca y entre la corriente más demócrata, puede que veamos una perfecta alianza entre las dos potencias.

Leyendo el libro parece que defiendas en varias ocasiones que esta nueva oligarquía puede que nos lleve a escenarios de totalitarismo que sean incluso más duros que otros anteriores, incluso lo comparas con el Holocausto nazi. ¿Cómo explicas al lector de esta entrevista que el “bueno” de Zuckerberg pueda llegar a ser peor que Hitler?


Bueno, a mí lo que me molesta es el capital. Hitler lo que hizo fue negarle a las clases populares o a las clases proletarias su derecho a transformar las relaciones de la propiedad y ponerse a sí mismo en su lugar. Un líder carismático que anuló a las masas para establecer un sistema totalitario que mantuviera las relaciones de propiedad intactas. Eso es lo que ocurrió en la II Guerra Mundial y de hecho los empresarios alemanes estarán muy contentos de que así fuera y no hubiera una revolución comunista. Lo que yo digo es que ahora está ocurriendo un proceso muy similar, no en el sentido de que Zuckerberg sea Hitler, sino en el de que los capitalistas necesitan medidas excepcionales para establecer el orden.

Y esto viene acarreado por la enorme crisis que sufrimos en 2008 y todavía no ha terminado, es decir, las políticas de austeridad y neoliberales que se han implantado en los úlitmos diez años son totalmente autoritarias. No tenemos a Hitler, pero tenemos a gente como Mario Draghi.

Está claro que el mundo ha evolucionado y no hay cámaras de gas, pero es que en la época de Hitler los humanos eran improductivos y eran quemados en esa maquinaria de exterminio, pero ahora mismo los usuarios son extremadamente productivos. No hay un solo humano que no sea productivo. Y ese es el comportamiento autoritario: convertir a todo ser humano en algo dirigido al mercado y a las relaciones del mercado. Eso es autoritario en el sentido en el que empresas como Facebook controlan todos nuestros movimientos, desde la producción al consumo, los dos polos del mercado.

Hay una sociedad civil, pero civilizada por el capital, y para mí eso es autoritario y el capital puede ser más autoritario que cualquier gobierno como el chino. Sus lógicas solo se guían por la rentabilidad y reducir costes, y los costes que reducen esta tecnología son humanos, no productivos. ¿Y qué ocurrirá con esas personas? Expulsarlos de los mercados y de la economía va a necesitar mucha violencia. Probablemente no haya cámaras de gas, pero fíjate en las tasas de suicido anuales, u otros indicadores de males modernos. La violencia policial o los altos índices de personas encarcelados. Puede que no sea la misma violencia de antes, pero la habrá.

Y por último, ya que Google me va a joder el trabajo, ¿sabes si por lo menos ha creado ya alguna aplicación para transcribir entrevistas tan largas como esta?

[Ríe] Seguro que sí.

 

Por Yago Álvarez Barba

@EconoCabreado


publicado

2019-07-05 07:00:00

Hackeo a la NASA: una minicomputadora accedió a documentos clasificados

La agencia espacial estadounidense reconoció que el ataque ocurrió durante 10 meses

 

 Una computadora de 35 dólares logró una proeza: franquear los mecanismos de seguridad de la Nasa, la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial civil, y extrajo 500 megas en archivos confidenciales sobre las misiones en Marte.

El inspector general de la NASA, Paul Martin, reconoció que la intromisión ocurrió en abril de 2018 hasta 2019, período en que los hackers permanecieron ocultos, a salvo de la detección de la agencia. En ese lapso, robaron 23 documentos. “La incapacidad de protegerse contra los ataques cibernéticos en general y las amenazas persistentes avanzadas en particular sitúan el estatus de la Agencia como líder mundial en exploración espacial e investigación aeronáutica en riesgo”, advirtió el funcionario.

El ataque comenzó en abril de 2018 y continuó durante casi un año en las redes del mítico Jet Propulsion Laboratory (JPL), en Pasadena, California, de acuerdo con un informe de la Nasa publicado el 18 de junio. Las investigaciones revelaron que el espía utilizó para esta operación una pequeña computadora Raspberry Pi, con la cual habría logrado entrar a la red de la organización, obligando a la agencia estadounidense a desconectar temporalmente los sistemas de control de los vuelos espaciales del centro afectado.

El robo incluye dos archivos confidenciales. Uno de ellos contenía datos científicos obtenidos por el rover Curiosity, que se encuentra en Marte. Otro tenía datos relacionados con la ley de control de exportaciones para tecnologías que pueden ser utilizadas militarmente.

“Identificamos una serie de debilidades en el sistema de controles de seguridad de JPL que disminuye colectivamente su capacidad para prevenir, detectar y mitigar con eficacia los ataques cibernéticos que se dirigen a sus sistemas y redes informáticas”, puntualizó el informe. La intrusión también afectó a la Red de Espacio Profundo (DSN) de la NASA, administrada por el JPL, una red mundial de antenas parabólicas que permite enviar y recibir información de naves espaciales de la NASA en misiones activas.

Hasta el momento, no se ha capturado ni identificado a ningún culpable, aunque el informe OIG de la NASA dice que la investigación está en curso. Mientras tanto, JPL instaló más agentes de monitoreo en sus firewalls y aseguró que está revisando los acuerdos de acceso a la red para socios externos.

Esta no es la primera vez que los hackers se aprovechan de los fallos de seguridad de la estación espacial. El año pasado el Departamento de Justicia acusó a un par de ciudadanos chinos por piratear la NASA y los servicios en la nube de la Armada de los EE. UU. Estos hackers trabajaron para la Compañía de Ciencia y Tecnología Huaying Haitai, radicada en Tianjin, China. Su objetivo incluía el robo de propiedad intelectual de las principales compañías de tecnología de defensa y comercial.

 Raytheon es el mayor productor mundial de misiles, entre ellos el popular Patriot.  Bloomberg

La fusión entre Raytheon y United Technologies crea un gigante en el negocio de defensa con una facturación de 80.000 millones de dólares

 

Hace dos años, en plena escalada balística de Corea del Norte, el nuevo jefe del Pentágono se acercaba a Silicon Valley para visitar la base experimental de innovación del Departamento de Defensa en Mountain View. Se creó con Barack Obama de presidente para estar lo más cerca posible de las nuevas firmas tecnológicas y así poder resolver complejos retos estratégicos y tácticos. Una de las ideas era incorporar los avances en inteligencia artificial y tecnología autónoma al ámbito militar. “Eso ya no va a ser necesario”, afirma rotundo Thomas Kennedy, consejero delegado de Raytheon, “somos los que llevamos la ciencia-ficción a la realidad”. La contratista estadounidense que está detrás de los misiles crucero Tomahawk y el sistema de defensa Patriot acaba de anunciar una fusión entre iguales con United Technologies, que desarrolla los propulsores del caza invisible F-35. “Nos permitirá llevar los nuevos avances antes al mercado”, prevé.

La nueva Raytheon Technologies será la compañía aeroespacial y defensa más grande por ingresos después de Boeing cuando se complete la integración en 2020. Para entonces tendrá unas ventas anuales próximas a 80.000 millones de dólares, contará con 60.000 ingenieros y un presupuesto combinado en investigación y desarrollo de unos 8.000 millones anuales.

El avance tecnológico está en el corazón de la operación. Juntas tienen más de 38.000 patentes activas. La industria militar destina a I+D más que Apple, Google y Microsoft juntas. De hecho, Silicon Valley debe su origen a la defensa. “Contamos con una capacidad tecnológica sin igual que nos permitirá definir el futuro”, añade Gregory Hayes. Será quien lidere la nueva compañía, que tendrá un valor bursátil de 120.000 millones al precio actual. United Technologies tuvo unas ventas de 66.500 millones en 2018. De ese total, el 26% corresponde a la filial que fabrica aparatos de aire acondicionado Carrier y el 18% a los ascensores Otis. Raytheon empezó a tantearle precisamente cuando hace un año anunció que se desprendía de estas dos filiales. En paralelo estaba en proceso de integrar Rockwell Collins.

Los analistas de CFRA Research explican que es difícil encontrar una combinación similar. United Technologies es muy fuerte en el ámbito comercial. Entre sus principales clientes tiene a Boeing y Airbus. Raytheon, por su parte, es una de las cinco líderes en defensa. Además, son relativamente similares en escala, tamaño y márgenes de beneficio. En lo que va de año, se revalorizaron un 20% en Wall Street.

“No recuerdo la última vez que competimos por un contrato”, dice Kennedy. El solapamiento es inferior al 1%. La operación es muy parecida a la que acaba de cerrar L3 Technologies con Harris Corporation. El negocio aeroespacial y de defensa evoluciona rápido, además de ser de gran complejidad. Raytheon Technologies será, en principio, más resistente a los cambios de ciclo. El nuevo coloso estará estructurado en cuatro segmentos: inteligencia, espacio y radares; sistemas de defensa y misiles; Rockwell Collins y los motores Pratt & Whitney, que equipan los aviones comerciales de Airbus y los cazas supersónicos F-15, F-16 y F-35. Las sinergias serán de 1.000 millones. La idea es que la tecnología que utiliza Raytheon en el ámbito de defensa se combine en un mismo producto con las soluciones que United Technologies desarrolla en el ámbito aeroespacial comercial. Como ejemplo ponen el programa de misiles hipersónicos, donde su rival Lockheed Martin lleva la delantera.

Es lo que hace Boeing, que ve cómo dos grandes suministradores de sistemas se convierten en su rival directo. Tras la fusión, los ingresos de Raytheon Technologies se repartirán a partes iguales entre el negocio aeroespacial y de defensa. La mitad de las ventas se realizarán en el mercado internacional. El Pentágono será su principal cliente, con un tercio de los contratos globales.

La industria se reorganiza anticipando una moderación del gasto militar y en la aviación comercial, que hará más difícil hacer crecer los ingresos y los beneficios. Hace tres décadas eran medio centenar las compañías que competían por los grandes contratos. Ahora son cinco. Se calcula que el recorte en el gasto militar contribuyó a que 17.000 pequeñas compañías dejaran la industria entre 2001 y 2015.

Los avances tecnológicos en el sector de la defensa, señalan desde el Center for Strategic Studies, suelen hacerse desde las pequeñas contratistas hacia las grandes. Raytheon tendrá así escala y recursos financieros para elevar el gasto en I+D. Lo que no dijo Kennedy a pregunta de los analistas es si juntas destinarán el mismo o más dinero que por separado.

El presidente, Donald Trump, dice que le gusta la idea de la combinación. Pero le preocupa que reste competencia al negociar contratos de defensa. “Es razonable”, valoran en Seaport Global, “pero no será un problema mientras el Pentágono vea que el ciclo de innovación se acelera y se hace a menor coste”. Los rivales, añaden, tienen también “productos muy buenos”. El Pentágono depende del sector privado para armarse y por eso necesita poder hacer palanca para negociar buenos contratos. CFRA Research anticipa que la fusión meterá más presión a Lock­heed Martin, Northrop Grumman y General Dynamics para innovar. También pone nerviosas a Rolls-Royce, General Electric y Honeywell, que fabrican motores para aviones.

Intentos fallidos

El Departamento de Defensa bloqueó hace dos décadas ella fusión entre Lockeed Martin y Northrop Grumman porque concluyó que dañaba a la competencia. Pero la realidad ahora es muy diferente y a Washington le interesa que las compañías que le suministran sean financieramente exitosas. Más aún en un momento de preocupación creciente por China. El Pentágono, en plena batalla comercial, publicaba un informe detallando sobre la rapidez con la que Pekín está innovando en el ámbito militar. Kennedy responde a las dudas de Trump con un argumento patriótico para defender la creación de esta nueva plataforma para diseñar y producir los sistemas armamentísticos del futuro: “Nos hará mejores y más fuertes como país”.

Renaissance Strategic Advisor dice que la consolidación de la industria no debe ser una sorpresa porque fue el propio Pentágono el que decidió reducir el margen de maniobra para que varias contratistas pudieran competir a la vez.La última vez que Defensa puso objeciones a una fusión similar fue cuando Lockheed Martin adquirió el negocio de helicópteros Sikorsky a United Technologies. Northrop Grumman se hizo el año pasado con Orbital ATK, especializada en propulsores para misiles y cohetes espaciales. General Dynamics adquirió CSRA. Honey­well tanteó a United Technologies.

Nueva York 21 JUN 2019 - 09:34 COT

Publicado enInternacional
Ingenio y tecnología: las tácticas de los jóvenes en las protestas de Hong Kong

Los manifestantes se inspiran en el Movimiento de los Paraguas de 2014, pero son más conscientes de los riesgos que hoy implica una movilización a cara descubierta

 

 

“Dame tu teléfono. ¿Tienes Telegram? Cambia esto en los ajustes de privacidad. Elimina las conversaciones. Quita estos símbolos”, recomienda Rick, uno de los miles de jóvenes que el miércoles pasado rodeó el Parlamento de Hong Kong para protestar contra el proyecto de ley de extradición. Hace cinco años, los estudiantes hongkoneses que rodearon la sede de su parlamento autónomo durante tres meses en el llamado Movimiento de los Paraguas, no tenían ningún problema en divulgar su cara y sus datos personales. Hoy, ellos y sus hermanos menores, protagonistas del nuevo movimiento de protesta contra la creciente influencia de China en el territorio autónomo, son mucho más cautos. Son mucho más conscientes de los beneficios, pero también los riesgos, del uso de la tecnología. Pero tan ingeniosos como entonces, o más, a la hora de movilizarse.

“No nos ha quedado otro remedio”, explica “Yip”, un veterano del Movimiento de los Paraguas que hoy es profesor auxiliar en una de las mejores universidades de Hong Kong, y que el miércoles estuvo entre las primeras líneas de manifestantes. “No podemos votar. El gobierno no nos escucha, aunque salgamos a la calle un millón de personas como el domingo pasado, porque está más pendiente de lo que digan en Pekín. Solo nos queda organizar protestas, y en esto nos hemos convertido en expertos. Los jóvenes de Hong Kong, quizá, no saben mucho de cosas como Historia y Literatura, porque nuestro sistema educativo no lo considera importante. Pero pregunta a cualquier chico de 18, 20, 25 años: todos tienen nociones de guerrilla urbana”.

La experiencia acumulada en los casi tres meses en que el Movimiento de los Paraguas ocupó las calles del centro de Hong Kong les sirvió para aprender de logística: en las concentraciones del miércoles era notable la coordinación entre líneas, la rapidez con la que se establecieron puestos de avituallamiento y la eficacia en el abastecimiento. Simplemente moviendo los brazos, los chicos de delante podían hacer saber a la retaguardia si necesitaban comida, agua o material de protección. Un sistema de relevos encadenados se lo proporcionaba en cuestión de segundos. Los desechos volvían de la misma manera a la base para ir a la basura, o al reciclaje.

A diferencia de la de 2014, esta movilización carecía de líderes. Simplemente, los participantes se fueron poniendo de acuerdo a través de la aplicación de mensajería encriptada Telegram, que permite crear canales y grupos que fueron coordinando y comunicando información en tiempo récord. “Todo se organizó en unas pocas horas”, recuerda “Yip”. “No había unos líderes que se tuvieran que poner de acuerdo entre ellos sobre lo que queríamos. Eso estaba claro: la retirada del proyecto de ley de extradición. Además, las redes de mensajería nos permitieron compartir información y consejos de manera mucho más eficaz que hace cinco años”.

“Lo llamamos la estrategia de las arañas, tendiendo redes en Internet para envolver al tigre”, en este caso el gobierno autónomo de Hong Kong o incluso la propia China, apunta este manifestante. Como muchos de ellos, no quiere facilitar más que un apodo y se niega a difundir su imagen, para evitar represalias.

En cuestión de apenas unas horas, desde la medianoche a primeras horas de la mañana del miércoles, decenas de miles de jóvenes -muchos muy jóvenes, aún en edad escolar- habían rodeado el Parlamento, pertrechados con cascos contra las porras, plásticos contra la humedad, y gafas de buceo contra los gases lacrimógenos.

Pero, además, esta vez, la gran mayoría llevaba mascarillas y evitaba dar su nombre, para evitar ser reconocidos. Para llegar y marcharse de la zona de las manifestaciones, en lugar de la tarjeta de metro -la omnipresente Octopus, con la que se puede pagar en muchos otros comercios, pero que revela en qué estación se utilizó-, compraban billetes individuales. Después de la disolución por la fuerza por parte de la Policía, comenzaba un apagón digital: unos a otros se recomendaban cómo eliminar cualquier rastro en el teléfono o en internet, qué decir para justificar visitas a Urgencias, o cómo obtener asesoría legal en caso de ser detenidos.

Es algo, alegan “Yip” y otros varios manifestantes, que aprendieron del Movimiento de los Paraguas. Entonces, aunque los juicios no llegaron hasta años después, los líderes de aquella protesta quedaron todos fichados y muchos cumplen hoy penas de cárcel. Un destino que no quieren imitar. Especialmente, puntualizan, si se acaba aprobando la ley de extradición contra la que protestan. En ese caso, China podrá pedir la entrega de cualquier crítico, con la excusa de una acusación cualquiera. Y si Hong Kong la concede -afirman-, quién sabe qué pasaría del otro lado de la frontera, bajo un sistema legal supeditado al poder del Partido Comunista.

Entre sus motivos para la sospecha, alegan, el hecho de que la propia aplicación de mensajería encriptada Telegram, la preferida en estas protestas, denunciara que el miércoles sufrió un “potente ataque” desde ordenadores en China para interrumpir su servicio. Dos de los 81 heridos en las cargas policiales del miércoles fueron detenidos en el hospital.

Para este domingo está convocada una nueva gran manifestación de protesta para exigir la retirada del proyecto de ley de extradición, que por primera vez permitirá entregar sospechosos a China. Pese a las negativas del gobierno local, muchos hongkoneses temen que se emplee por motivos políticos y que acabe diluyendo la libertad de asociación o de expresión que representan una de las marcas de identidad de Hong Kong frente al resto de la China continental. Los participantes en la movilización del miércoles aseguran que asistirán.

Por Macarena Vidal Liy

Hong Kong 14 JUN 2019 - 14:51 COT

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