Domingo, 20 Octubre 2019 06:07

Vlady Putin: Nuevo zar del Medio Oriente

Vladimir Putin tiene un pie en ambas costas del Golfo Pérsico.Foto Ap

Los sucesos en el norte de Siria que (en)marcan el nuevo orden regional en proceso (https://bit.ly/2MNTTNP) –bajo el condominio ruso-estadunidense que sustituye al acuerdo británico-francés Sykes-Picot de hace 103 años– estaban escritos en el muro desde diciembre del año pasado cuando se fraguó la retirada de Trump y la división norte-sur del Medio Oriente: “La cartografía de Medio Oriente cambió dramáticamente con vencedores y perdedores: entre los primeros, Rusia, Irán, Turquía; y entre los segundos, EU, los kurdos, Israel y la mayoría de las seis petromonarquías del Golfo, con la excepción de Catar (https://bit.ly/2AObv6V)”.

Hoy las tendencias sólo se acentuaron.

Obama abandonó a los kurdos iraquíes y ahora Trump lo imita con los kurdos sirios (https://bit.ly/2BanSdb) frente al neo-otomanismo del sultán Erdogan a quien los kurdos turcos (15 por ciento de la población total de Turquía) le están carcomiendo su tambaleante frente doméstico.

Israel, con su primer hoy atribulado Netanyahu, fracasó en su intento de balcanizar a Siria y a Irak mediante la secesión del Gran Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía (https://bit.ly/32b3k0c).

Desde sus fracasos en el mundo árabe –Libia (descuartizada por Hillary), Somalia, Yemen, Irak y Siria con baby Bush, los Clinton, Obama y Trump–, EU había iniciado su repliegue para (con)centrarse en la región Indo-Pacífico ( https://bit.ly/32BHCCU ) con el fin de contener a China, así como enfocarse en el Ártico (https://bit.ly/2DLeL4w) para repeler el avance de Rusia y China cuando ya no le interesa controlar el petróleo del Medio Oriente.

EU es hoy el mayor productor de gas/petróleo lutita (shale gas/oil) del planeta y su producción ha superado a Rusia y a Arabia Saudita (AS), por lo que el Medio Oriente ha perdido su interés de hace 74 años cuando Roosevelt y el rey Saud pactaron su acuerdo petrolero a bordo del USS Quincy en el Gran Lago Amargo (sic) de Egipto (https://bit.ly/2MUh4WB).

Cuando se agote la Cuenca Pérmica en Texas, la mayor fuente de shale gas/oil de EU, tienen contemplado controlar directa o indirectamente la Cuenca de Burgos y la Cuenca Sabina en el norte de México (https://bit.ly/2qoMo8h).

Hoy EU controla el petróleo del Golfo de México con la ignominiosa "reforma energética" del entreguista itamita neoliberal Luis Videgaray y ha puesto en jaque a la mayor reserva de petróleo del mundo: Venezuela.

En pleno desasosiego, Financial Times (19.10.19) admite que Turquía "se considera triunfador". Cita a Sinan Ulgen, director del think tank Edam, con sede en Estambul, quien califica de un "ganar-ganar" para Turquía y Trump, mientras el sultán Erdogan se prepara en dos días a reunirse con el zar Vlady Putin en su sitio preferido de Sochi.

Mientras Putin recorre el Golfo Pérsico, los iraníes conmemoran la máxima peregrinación del planeta del Arbiin en el santuario del imán Hussein (nieto del profeta Mahoma) en Kerbala, Irak (https://bit.ly/2P2VZMA).

Sumados los eventos en el norte de Siria con las relevantes visitas del zar Vlady Putin a las dos petromonarquías de AS y los Emiratos Árabes Unidos, en una de las dos costas del Golfo Pérsico, se trasluce que el Gran Medio Oriente se convirtió en el "patio trasero" de Rusia en la era de la cibergeopolítica (https://bit.ly/2qpy1ki).

Rusia controla el mar Caspio, el mar Negro, la costa oriental del mar Mediterráneo en Siria –sumado del Líbano–, y mantiene una óptima relación con Israel donde llegaron 1.5 millones de migrantes rusos/ucranianos de origen jázaro no-semita.

Sin contar sus inmejorables relaciones con los países islámicos de Asia Central, Moscú mantiene excelentes tratos con Egipto, donde participó en la construcción del segundo Canal de Suez.

Ahora el zar Vlady Putin tiene un pie en ambas costas del Golfo Pérsico: con Irán, del lado este, y con AS y los Emiratos Árabes Unidos del lado oeste.

Rusia se despliega y profundiza su presencia en el Medio Oriente, de donde EU se repliega a conveniencia.

¡Vlady Putin es hoy el incontestable "Zar del Medio-Oriente"!

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El analista de arriba y la calle

Raúl Zibechi

Los pueblos y los sectores populares, las mujeres y los varones de abajo, están ganando las calles en todo el mundo. En Barcelona y en Hong Kong, en París y en Quito, y en un largo etcétera imposible de abarcar en pocas líneas. A mi modo de ver, este sólo hecho da para celebrar, para el regocijo de quienes deseamos el fin del capitalismo, porque éste no sucederá sin confrontación y lucha de calles, entre otras formas similares de pelea.

La poderosa reorganización de los aparatos represivos los ha hecho casi invulnerables a la protesta, de modo que desbordes como los que vimos en periodos anteriores (siempre recuerdo el mítico Cordobazo de 1969, cuando obreros y estudiantes derrotaron en la calle a la policía del régimen militar), son cada vez más infrecuentes. Por eso la lucha de calles, es tan importante, como escuela y como horizonte.

Es cierto, por otro lado, que con marchas y acciones directas no es posible trascender el sistema, que hacen falta por lo menos dos cuestiones centrales: una crisis sistémica profunda, como las que se registraron en Europa hacia el final de la guerra de 1914-1918, y una potente organización de los pueblos, no sólo para afrontar la crisis, sino de modo muy especial para construir los mundos otros llamados a expandirse mientras vamos deshidratando la hidra capitalista.

Los pueblos organizados y los militantes celebramos las pequeñas victorias, la multiplicación de caracoles en Chiapas o el frenazo al paquetazo del FMI en Ecuador. Nos conmovemos con esos miles que arañaron las piedras, literalmente hasta sangrarse, para erigir barricadas con adoquines y trozos de edificios en Quito. Nos indignamos con la represión que provocó una decena de muertos y mil 300 heridos.

Festejamos los avances. "En Loja y Azuay se crearon asambleas populares autónomas, espacios organizativos de abajo para construir poder popular, dar continuidad al proceso y articular planes y acciones", nos dice un militante contra la minería del sur. Valora, de forma muy especial, que los 12 días de lucha hayan sido la primera experiencia para toda una generación, porque no está pensando en tomar el palacio, sino en la continuidad de la pelea.

Otros compas estiman la trascendencia de que haya emergido una nueva generación de militantes y dirigentes indígenas y populares, así como la importancia del protagonismo masivo de las mujeres. En paralelo, se emocionan con los estudiantes que armaron centros de acopio, albergues y cocinas comunitarias, "integrando así una lucha campo-ciudad".

Son los temas estratégicos que deberían preocuparnos, porque de ellos depende el futuro, y no si la acción favorece a tal o cual potencia global, a tal o cual político que quiere llegar o volver al palacio.

Por eso nos indigna, por lo menos a quien esto escribe, cuando el analista de arriba se limita, desde su escritorio, a censurar a los dirigentes, sean de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), del pueblo mapuche o del EZLN, porque no hicieron lo que ellos consideran oportuno o necesario.

Los pueblos no son acarreados por los dirigentes, como suele creer el analista de arriba, porque no se molesta en preguntar y, sobre todo, en escuchar razones de la gente común. Si lo hiciera, descubriría una lógica propia, diferente por cierto a la del académico o del político profesional, porque responde a necesidades concretas que no pasan por la academia y la literatura especializada.

Sinceramente, me parece insignificante, por decirlo en tono amable, si la lucha nuestra beneficia a China, a Rusia o a Estados Unidos. Son tres potencias imperiales que están dispuestas a masacrar pueblos, para seguir acumulando poder y capital.

Me parece igualmente poco importante si una lucha de abajo, con toda su cuota de dolor y sangre, termina beneficiando a tal o cual candidato a la presidencia. No es ése el camino de los pueblos. Todo lo que fortalezca el protagonismo y la organización de los de abajo es muy positivo, más allá de consecuencias que nunca se pueden medir a priori.

Hubo un tiempo en que el analista de arriba era, sistemáticamente, parte del sistema. En las pasadas décadas, sobre todo a partir de la caída del socialismo real y de las derrotas de la revoluciones centroamericanas, han surgido multitud de analistas que se dicen de izquierda, pero no se manchan las manos, ni ponen el cuerpo en las barricadas, ni escuchan a los pueblos.

Se sienten portadores de la verdad, cuando deberían ser apenas trasmisores del pensamiento y la acción colectivas. No puede haber análisis valederos que subestimen a los pueblos. Siempre fue y será una actitud propia de la derecha, funcional al sistema.

No se vale que unos pongan los muertos y otros usen los cuerpos ultrajados como escaleras, materiales o símbolos. "No queremos ser escaleras de ustedes", dicen los aymaras a los políticos corruptos. Sólo sirven los análisis nacidos del compromiso, no con los de abajo, sino abajo y a la izquierda.

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Viernes, 18 Octubre 2019 06:18

Trump se derrumba, Putin acecha

Trump se derrumba, Putin acecha

En días pasados solía yo comparar la presidencia de Trump con las dictaduras árabes. El estadunidense se solazaba en compañía del egipcio Sisi (60 mil presos políticos) y sus febriles diatribas tenían mucho en común con las de Muammar Kadafi, a quien no conoció, pero que también fue "autor" de un libro que nunca escribió (en cambio Tony Blair y Kadafi intercambiaron besos en la mejilla). Sin embargo, en la semana anterior he comenzado a darme cuenta de que el orate de la Casa Blanca tiene mucho más en común con la Roma antigua.

Mi antiguo profesor de clásicos me dijo –cuando lo llamé melodramáticamente por mi celular desde el Foro Romano, durante la ocupación estadunidense de Irak, en tiempos de George W. Bush– que los romanos eran un pueblo desenfrenado, pero no se habrían impresionado con el manejo estadunidense de la campaña en Irak.

Tenía razón, pero ahora estoy convencido de que hay algo claramente "desenfrenado" en la presidencia de Trump. El odio, las amenazas, la furia, tienen mucho en común tanto con la república romana (la versión romana de la "democracia" popular) como con el imperio, en el que varios emperadores mostraron ser tan dementes como Trump.

Catón el Censor, hombre peligroso, terminaba cada uno de sus discursos con las palabras Carthago delenda est, "Cartago debe ser destruida". ¿No es exactamente el lenguaje de Trump? ¿No dijo que podría "borrar a Afganistán de la faz de la tierra", que podría "destruir por completo" a Corea de Norte, que Irán "será arrasado" si ataca a Estados Unidos?

Catón logró lo que quería. Cartago fue arrasada, sus pobladores vendidos como esclavos, aunque sus tierras no estaban sembradas de sal, como más tarde afirmaron historiadores ingleses. Hasta ahora Trump ha sido más Cicerón que Catón, y Pompeo más Plinio que Pompeyo. Hasta ahora.

Pero la retirada estadunidense de Siria, la mayor desgracia de su ejército, sólo superada por su nuevo papel como mercenario de Arabia Saudita –porque la nueva llegada de los militares estadunidenses al reino será pagada por el régimen que masacró a Jamal Khashoggi–, tiene oscuros ecos en la antigüedad.

Al contrario de la versión hollywoodense de su historia, el imperio romano no se derrumbó en un par de días. Los godos, ostrogodos y visigodos no engulleron Italia en un fin de semana. La caída del imperio llegó poco a poco, en el curso de años, en pequeños incrementos: legiones en el olvido, aliados tribales sin paga… y luego traicionados.

Una de las provincias romanas más problemáticas era Cilicia. Siempre cambiaba de manos. Su pueblo se alió con Roma y luego fue abandonado, cuando las legiones se fueron o los impuestos se agotaron. Cilicia, por infortunada coincidencia, estaba casi exactamente sobre el borde occidental de la actual frontera entre Turquía y Siria (kurda). Aún quedan algunas ruinas romanas en esa antigua provincia, para recordar a sus ejércitos actuales –que sin duda se han dado cuenta– cuál sería su destino. Dudo que haya un solo soldado estadunidense en Siria que sepa esto… y, desde luego, ellos deben negociar su salida de esa tierra igualmente antigua. La memoria institucional, ya no digamos la histórica, ha sido borrada desde hace mucho por la Internet.

El imperio romano cayó en pedazos. Los senadores, que vivían en las ruinas de la vieja república, sabían que algo andaba mal. El pueblo entendió su caída solo en etapas. Los grandes caminos romanos dejaron de ser reparados. Las legiones ya no podían avanzar tan rápido (aun si se mantenían leales a Roma). Luego el servicio de correos procedente del norte de África comenzó a fallar hasta detenerse. El trigo para el pan –venido con frecuencia del actual valle de Bekka, en el este de Líbano– dejó de llegar a la capital.

En medio de los disturbios populares en Roma, donde líderes rivales se amenazaban unos a otros, estos asuntos pasaban a menudo inadvertidos. Por desgracia, el juicio político no era opción en el mundo antiguo.

Pero la espada (o el veneno) podía hacer su trabajo. Los enemigos políticos eran acusados de traición. "¡Crucifíquenlos!" ¿No es eso lo que Trump dice de los medios estadunidenses, de los demócratas o de quien se atreva a enfrentar sus abominables mentiras y sus ataques a la democracia de su país?

No, no sugiero que el imperio estadunidense nos dejará de la misma forma. Pero el deplorable abandono de los kurdos, la semana pasada, la debilidad de Trump al permitir que los turcos –y sus perversos aliados "árabes"– se abran camino hacia el norte de Siria a base de masacres, tendrá el mismo efecto que tuvo en la antigüedad. Si ya no puede uno confiar en Roma, ¿a qué imperio volverá los ojos?

Sí, al de Putin, claro. Puede que sea un tirano, pero al menos está cuerdo. Y sus legiones se mantuvieron fuera de la guerra en Siria y salvaron al régimen de Assad. Limpiaron de minas de Isis las carreteras –restauraron los caminos, algunos de los cuales (increíblemente) eran caminos romanos– y aprendieron árabe. Tal vez, de hecho, Putin ahora desempeña el papel del antiguo imperio romano de Oriente, el cristiano, que sobrevivió en Constantinopla/Bizancio cientos de años después de la caída de Roma. Todo Medio Oriente es ahora su imperio, todas sus capitales dan la bienvenida al emperador: Teherán, El Cairo, Ankara, Damasco, Riad, Abu Dhabi.

Hace más de 20 años estuve en Washington, tratando de encontrar al fabricante de misiles que produjo el cohete que Israel disparó hacia una ambulancia civil en el sur de Líbano y con el que mató a todos los que iban en ella. Y me estremeció ver cuánto se parece Washington a Roma. Sus grandes palacios de Estado (excepto el Departamento de Estado mismo, claro) habían sido modelados a propósito sobre la arquitectura romana.

Washington no fue construida como capital de un imperio físico –más bien filosófico, sospecho, en mis momentos más amables–, pero se ve (al igual que Viena, Berlín, París, Londres) como si los primeros estadunidenses de la era de la independencia intuyeran que algún día sería la capital de la nación más poderosa de la tierra. Bueno, lo fue.

Pero Trump ha cambiado todo eso. Para desesperación de sus pocos amigos (los no "desenfrenados") y gozo de sus enemigos, ha degradado a su país. Los sirios, cuya historia se remonta mucho más atrás que la de los estadunidenses, han vuelto a aplicar su vieja política: esperar. Y esperar. Y luego marchar sobre Manjib en el momento en que los estadunidenses se vayan. Eso es lo que los enemigos de Roma hicieron cuando las fronteras del imperio se derrumbaron en Germania y luego en las Galias y en los Balcanes –de todos los lugares– y más tarde en Palmira y en la actual Siria.

En cuanto a la noble arquitectura washingtoniana, ahora ocupa su lugar junto a la vieja capital del imperio austrohúngaro, donde los espléndidos edificios vieneses de Estado parecían avergonzados de su majestuosidad. Los poderosos e históricos muros que hay que estudiar ahora son los del Kremlin.

Traducción: Jorge Anaya

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 El presidente Vladimir Putin en una reunión en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.Foto Ap

Sucedió al día siguiente lo que escribí: "Un escenario consiste en la quizá tardía reconciliación del gobierno central de Bashar al Assad con los secesionistas kurdos siempre y cuando pospongan su elusiva independencia" (https://bit.ly/2BanSdb), al unísono del retiro de mil soldados de EU que serán trasladados a Irak.

Según el Pentágono, existe un acuerdo del gobierno central sirio y las "fuerzas apoyadas por Rusia" que brindarán protección a los acorralados kurdos (https://bit.ly/2IQY5Ll).

Parece montaje que el ejército de EU haya sido blanco de la artillería turca (https://bit.ly/35swGZQ), lo cual quizá sirvió de coartada para facilitar la invasión. Suena inconcebible que Turquía ataque a EU.

Todo está sincronizado con el Nuevo Condominio ruso-estadunidense en el Medio Oriente –que sustituye al caduco acuerdo británico-galo de Sykes-Picot de hace 103 años–: al sexto día de la operación turca en Siria, el zar Vlady Putin arribó en forma triunfal a Arabia Saudita, su primera visita en 12 años (https://bit.ly/2IQ8FSW).

Ni Rusia ni Arabia Saudita necesitan del petróleo del otro, por lo que es probable que su cooperación sea eminentemente geopolítica y militar cuando los sistemas misilísticos de "defensa (sic)" vendidos profusamente por EU a Arabia Saudita fracasaron estruendosamente frente a los drones y misiles lanzados presuntamente por los guerrilleros medievales hutíes de Yemen. Lo peor es que los sauditas no controlan el sistema "defensivo" que les vendió EU (https://bit.ly/2MGC8zP).

La realpolitik, mezclada de cómica teatralidad de Trump lo llevó a tuitear que no tenía problema en que el gobierno central de Siria "proteja a los kurdos", pero que también pueden ser "Rusia, China o Napoleón Bonaparte (sic)" (https://bit.ly/32hSvt8). ¿Lo de "Napoleón" es alusión al presidente galo Macron?

Las ditirámbicas "sanciones" de Trump y el envío del vicepresidente Mike Pence a Turquía parecen una cortina de humo para apaciguar la fuerte oposición de demócratas y republicanos –que incluyen a sus aliados "evangelistas" (https://bit.ly/2VIon7Gx).

Un dato ominoso que pone en alto riesgo a Europa es el escape de los yihadistas de las cárceles: "liberados" por los kurdos sirios, según Trump, quien criticó a quienes pretenden que EU iría a una guerra contra Turquía, "miembro de la OTAN" (https://bit.ly/2VIG2fJ).

El ejército turco conquistó toda la región fronteriza de 120 kilómetros: desde Tal Abyad hasta el oeste de Ras al-Ain.

El sultán neo-otomano Erdogán no se ve muy preocupado al salir de viaje a Azerbaiyán (https://bit.ly/2OJ7NmW) –donde participará en la séptima cumbre del Consejo Túrquico (https://bit.ly/2VIFHJK), en referencia a los pueblos del añejo Turkestán– cuando publicitó que desde 2018 (sic) tenía un "acuerdo con EU (sic)" para ocupar Manbij, al este del río Éufrates.

En la disputa por el control de la estratégica ciudad de Manbij, que atraviesa la carretera M4 (https://bit.ly/2ITfL9s) –cerca de la relevante ciudad de Alepo, puerta dorada a la provincia de Idlib–, entre los turcos y la nueva alianza del gobierno central sirio con los atribulados kurdos, finalmente Trump se decidió por entregársela en forma espectacular a Rusia (https://bit.ly/35y68GL) que creará una zona de amortiguamiento entre los rivales– lo que asienta mi hipótesis sobre el condominio ruso-estadunidense.

Turquía ya controla la estratégica carretera M4 a 30 kilómetros del sur de su frontera con Siria (https://bit.ly/33qAgBYx).

¿Será la carretera M4, paralela a la frontera de Turquía, la nueva frontera impuesta a Siria por Ankara con bendición de EU?

Un día antes del arribo del zar Vlady a Arabia Saudita, Imran Khan, primer ministro de Pakistán –único país islámico sunnita que posee alrededor de 160 bombas nucleares, y con óptimas relaciones con China–, visitó Irán para intermediar en su conflicto con Arabia Saudita (https://bit.ly/33vf2TC).

¿Se configura en el Gran Medio Oriente el eje norteño no-árabe conformado por Turquía/Irán/Pakistán (https://bit.ly/2AObv6V) que sustituye al sur alicaído, bajo la égida del Nuevo Condominio ruso-estadunidense?

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Martes, 15 Octubre 2019 06:00

Idiotez política contra kurdos

Idiotez política contra kurdos

Qué perfidia. ¿Existe una palabra más solemne que pueda aplicarse a semejante traición? Los kurdos, aliados de Occidente, son traicionados una vez más. Antes Kissinger, ahora Trump. Y aquí vienen de nuevo los turcos con sus juegos fronterizos, fingiendo que combaten el "terrorismo" cuando están perfectamente preparados para ayudar a Al Nusra en Afrin, en tanto el petróleo de Isis fluye hacia su país. Y de pronto Trump cae en cuenta de que los turcos no son buenos aliados, cuando hace cuatro días estaba feliz de dejarlos invadir el norte de Siria.

Nada puede ser más ilustrativo del manicomio en Washington que la "política" descabellada y divisionista que los estadunidenses aún afirman sostener en el norte de Siria. Cien mil desplazados, docenas de civiles muertos. En Damasco, el régimen de Bashar al Assad debe de estar apreciando esta farsa, aunque las posibilidades de recuperar territorio de manos de Turquía probablemente parecen mucho más peligrosas ahora. Pero la perspectiva de que los invasores de Siria se combatan unos a otros suscitará amargas reflexiones en un Estado en el que el gobierno casi ha ganado su guerra.

En cuanto a Trump mismo, sus ridículos comentarios sobre Turquía y los kurdos –y sobre Normandía, por todos los cielos, e incluso sobre la Segunda Guerra Mundial– sólo prueban una vez más que el jefe de la Casa Blanca ha perdido la razón. Los estadunidenses salen de Siria, nos dijo hace meses. Luego vuelve a decirlo. Y esto, antes de que alguien haya pensado en la resurrección del Isis, tal vez escapando de sus prisiones en la frontera. ¿Una vez más tendremos al Isis en Europa? ¿O huyendo entre los 3.6 millones de refugiados con los que Turquía ha amenazado a Europa?

No sólo Trump desencadena el caos. Es todo el imperio estadunidense, su demencial política exterior y la corriente de partidarios de Trump, cuya ignorancia está ahora en el centro del establishment de Washington. ¿Cómo puede la Unión Europea quedarse tan campante mientras Turquía ha adoptado lo que parece ser una limpieza étnica en gran escala? Porque son sus milicias árabes las que ahora aparecen en el norte de Siria. ¿Cómo puede alguien justificar esta vileza?

Qué manera tan trágica, aterradora y deplorable de traicionar a los kurdos. ¿Así es como Erdogan pretende pasar a la historia, después de 16 años en el poder? Primero acusa a su propio ejército de estar detrás del intento de golpe en su contra en Turquía, y luego envía a ese mismo ejército a Siria. Tal vez Erdogan y Trump tienen más en común de lo que imaginamos.

Pero los sucesos de la semana pasada también han mostrado cómo la gobernabilidad internacional se ha derrumado en Medio Oriente, cómo la falla en los centros de poder –sobre todo en la nación más poderosa de la Tierra– ha conducido a una guerra endémica y sin solución posible. Por culpa de la misteriosa estupidez de Trump, docenas perecen ahora en la región. Medio Oriente vive ahora en un mundo triste y peligroso, y lo será cada vez más en las próximas semanas.

Qué lejanas parecen las revoluciones de 2011, con qué rapidez han desaparecido las pequeñas luces de esperanza. Egipto es hoy una dictadura brutal. Libia continúa en el caos. Lo mismo Yemen. No existe una sola democracia funcional en el mundo árabe (salvo quizá Líbano). Y los estadunidenses todavía creen en las nuevas libertades en Arabia Saudita… aunque no, desde luego, para un periodista perdido, residente en Estdos Unidos, cuyo cuerpo desmembrado quizá jamás podremos encontrar. Hoy habría que escuchar la voz de Jamal Kashoggi. Pero su memoria ha sido borrada por la sumisión total de Trump a la familia real saudita. Perfidia, ni más ni menos.

Traducción: Jorge Anaya

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El ataque de Trump a los kurdos de Siria y dos hipótesis

Miles de personas, entre ellas niños, ancianos, enfermos y personas con discapacidad que habitaban el norte de Siria vuelven a huir de sus hogares, esta vez de los bombardeos de Turquía. No hay duda de que el autor “intelectual” de la invasión del 9 de octubre comandada por Erdogan ha sido el presidente de EEUU, quien dos días antes ordenó la salida de unos pocos soldados que tenía en la zona para que las víctimas no fuesen estadounidenses. Ante el estupor de sus opositores en el Congreso y el Pentágono, por haber entregado esta estratégica zona al aliado díscolo de la OTAN, Donald Trump ofreció sus particulares excusas:

  1. Los kurdos no ayudaron a EEUU con Normandía, por lo que no hay ninguna deuda histórica con ellos, todo lo contrario: han recibido millones de dólares y equipamientos militares para defender su propio territorio, no el de EEUU.
  2. El motivo de la presencia de las tropas de EEUU en Siria era acabar con ISIS, algo conseguido completamente -afirma- y en caso de que el grupo terrorista resurja, deberán ser los países de la región quienes se enfrenten a él.
  3. Con esta (pequeñísima) retirada, EEUU ahorra «un montón de dinero» y cierra una de tantas «guerras ridículas» en la que ha participado. Pero, el presidente no explica por qué el mismo día anuncia el envío de otros 3.000 soldados a Arabia Saudí para enfrentarle a Irán.

Aun así, y de repente añade: «Dicho todo esto, nos gustan los kurdos», dejando la puerta abierta para ir a salvarlos si el presidente en su “sin igual sabiduría” lo considere. Los miembros del Concejo de Seguridad, incluidos China y Rusia, no han castigado y ni siquiera han condenado la invasión turca a un estado soberano de la ONU: se han limitado a mostrar su preocupación.

Lo que Trump no confiesa

  1. Que la presencia de las tropas de EEUU en suelo sirio es ilegal, ya que no tiene la autorización de Damasco, ni de la ONU, ni siquiera del Congreso de EEUU.
  2. Que no se retira de Siria, sino de una zona del norte de este país. Gracias a la guerra, EEUU por primera vez en su historia aquí cuenta con una veintena de bases militares, y del mismo modo que no ha sacado sus topas de Japón o de Alemania pasados 74 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, no las sacará, ni por las malas, de un Estado ubicado en el corazón de Eurasia.

EEUU no ha conseguido todos sus objetivos en Siria, que han sido 1) Romper el Eje de Resistencia contra Israel, compuesto por Siria, Irán, Hizbolá y Hamas; 2) Eliminar al único aliado de Irán, siendo éste el “premio” de sus guerras en la zona, albergando la primera reserva mundial del gas y la tercera del petróleo; 3) Desmantelar a otro Estado árabe después de transformar a Irak y Libia a cenizas, convirtiéndolo en una trampa mortal para los rivales de Israel; 4) Dividir el país en miniestados (como lo reveló el Sirialeaks), con el fin de poder dominarlos fácilmente en el futuro: Trump ya reconoció el dominio de Israel sobre una parte de Siria, los Altos de Golán; 3) Imponer una larga guerra y vivir del suculento negocio de armas; 4) Otanizar completamente el Mediterráneo, sin las molestas que pudiesen causar Libia y Siria; 5) Dominar Eurasia- el «heartland» o «Área Pivote»- desde Siria; 6) Cortar la Ruta siria de la Seda de China; 7) Impedir la construcción del gaseoducto Irán-Irak-Siria-Mediterráneo; 8) Seguir reconfigurando el mapa del «Nuevo Oriente Próximo» a la medida de sus intereses, un siglo después de que hicieron lo mismo Francia y el Reino Unido desintegrando el imperio otomano. Crear un estado kurdo Frankenstein de las entrañas de Siria e Irak es uno de los proyectos de Washington, a pesar de su imposibilidad. Por lo que, la guerra contra Siria continuará.

Debido a que los mortales no tenemos acceso a los sótanos oscuros de la Casa Blanca y del Pentágono para saber lo que han cocinado, dejamos volar nuestra imaginación buscando respuestas a esta misteriosa acción de Trump.

Primera hipótesis

El presidente está ejecutando el Proyecto del Nuevo Oriente Próximo y ha considerado que es hora de balcanizar Siria a lo largo de sus fallas étnico-religiosas. En su comunicado, la Casa Blanca afirma que Turquía se iba a hacer cargo de los prisioneros de ISIS, quienes están en el campamento al-Hol cerca de Irak, lo que significa que no se trata de crear una zona de amortiguamiento en la frontera turco-sirio, sino de que los turcos se apoderasen de gran parte del noreste de Siria. Si Erdogan realmente estuviera preocupado por la «seguridad» de sus fronteras, hubiera levantado un muro en vez de lanzar un ataque tan arriesgado y costoso.

EEUU está provocando una situación semejante a la que tuvo lugar en Irak en 1991, coincidiendo con el fin de la Unión Soviética: incitó a los kurdos (y a los árabes chiíes) de levantarse en armas contra el régimen de Sadam Husein, su propio aliado. Una vez que lo hicieron, los abandonó, dejándoles a merced de la venganza de Sadam. La protesta mundial por aquella traición fue el pretexto de EEUU para establecer dos zonas de exclusión aérea, sacándolas del control de Bagdad. Una vez debilitado el Estado, por los continuos bombardeos y un criminal embargo, en 2003 derrocó a Sadam con 7 mentiras y por 10 objetivos, y creó la Región Autónoma Kurda (con su parlamento, ejercito, himno, bandera, etc.), convirtiéndola en una de sus principales bases en la región.

Es posible que hoy Washington haya trazado los siguientes pasos en Siria: habrá una  matanza de kurdos a mano del ejército turco y una terrible crisis humanitaria, ampliamente televisadas (al contrario de las atrocidades cometidas por la coalición dirigida por EEUU-Arabia Saudí en Yemen); ISIS reaparecerá cortando cabezas delante de las cámaras. En 2014, nació como un ejército de mercenarios cuya misión fue «hacer de buldócer», allanando el camino del dominio del EEUU sobre Siria, sin que perdiera un solo soldado: lecciones de Vietnam, Irak y Afganistán. Paso seguido, la llamada «comunidad internacional» estará obligada, por ética a enviar tropas de «paz» compuestas por árabes, turcos y europeos, al norte del país, -el granero de Siria, donde además tiene sus reservas de petróleo y agua-, para así separarla del resto del territorio.

De paso, tiende una gran trampa a la Turquía de Erdogan -ahora que el golpe de estado contra él fracasó-, hundiéndole en lo que será un profundo pantano para su ejército y su economía debilitada. Además, es probable que los kurdos de Turquía vuelvan a la guerra partisana semejante a los años ochenta. De hecho, los países de la OTAN, que sin duda estaban al corriente del plan de invasión, han llamado «operación» al ataque militar ilegal a un país soberano. ¿Cómo reaccionarán si Venezuela invadiera a Colombia, por ejemplo?

Segunda hipótesis

Se trataría de una estrategia de supervivencia de Donald Trump acorralado por los demócratas y el «Estado profundo», quienes han pretendido destituirle, incluso barajando un golpe de estado: lo han intentado a través del Rusiagate, la campaña de MeToo -lanzada desde el Hollywood «demócrata»-, sensibilizando la opinión publica hacia abusos sexuales (y él ya tiene unas cuantas denuncias), y sobre todo empujarle hacia una guerra con Irán. A partir de agosto, la presión ha aumentado sobre el presidente:

12 de agosto: un petrolero japonés y otro noruego sufren ataques en el golfo de Omán, en medio del aumento de las sanciones sobre el petróleo iraní.

20 de agosto: Irán derriba por error un avión no tripulado de EEUU. Podría haber sido un perfecto pretexto para un castigo militar a Irán, pero Trump se negó y afirmó que no había sido intencionado.

10 de septiembre: Trump destituye al halcón más belicistas de su gobierno: John Bolton. Su impacto sobre la política de EEUU es tal que el precio del petróleo cae unos 2 dólares el barril, algo que nunca había sucedido en este país con la salida de un asesor de seguridad.

12 de septiembre: la Casa Blanca filtra que las agencias de inteligencia de EEUU han acusado a Israel de colocar dispositivos de escucha en la Casa Blanca para espiar al presidente.

14 de septiembre: un ataque de procedencia misteriosa destruye la planta petrolífera de Saudí Aramco y Mike Pompeo, sin presentar ninguna prueba, acusa a Irán. Aún así, Trump se niega a entrar en una guerra con Irán, que podría acabar con sus aspiraciones electorales de 2020. Pompeo, ex jefe de la CIA, ocupó la Secretaria de Estado poniendo fin a la diplomacia en EEUU sustituyendo a Rex Tillerson, quien fue cesado por defender el acuerdo nuclear con Irán y había recortado el presupuesto de las operaciones militares en el extranjero en un 31%.

26 de septiembre: empieza el Ucraniagate, y la posibilidad real del triunfo de una moción contra Trump y el vicepresidente Mike Pence, ofreciéndole a la presidenta demócrata del Congreso, Nancy Pelosi, sustituirle.

Es en este contexto cuando Trump realiza la llamada de teléfono a Erdogan, invitándole a atacar al norte de Siria y anuncia la retirada de unos pocos soldados de una base militar, sorprendió hasta a Mike Pompeo que afirmaba que EEUU nunca dio ‘permiso’ a Turquía para lanzar esta “operación militar” contra los kurdos. ¡Pompeo podrá ser el siguiente en caer del gobierno!

Trump sigue jugando su baza del máximo jefe de las fuerzas armadas para deshacer los logros imperialistas del «Estado profundo»: podrá desmantelar cerca de 800 bases militares de EEUU esparcidas por el mundo y repatriar a decenas de miles de soldados, asestando un duro golpe al Pentágono y el complejo industrial-militar. En este caso, su intención sería un intercambio con sus enemigos: ellos retirarán la moción de censura y él no echará a la basura el resultado de años de guerras de expansión de EEUU en Oriente Próximo.

Por el momento, el ganador es Trump: ha conseguido, con este caos controlado, desviar la atención del mundo de Ucraniagate a la brutalidad de los turcos y la tragedia de los kurdos.

Por Nazanín Armanian

14 octubre 2019

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Protesta en Hanover, Alemania, contra la incursión militar turca en el norte de Siria.Foto Ap

Hace dos años advertí que “el pueblo kurdo puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica internacional como sucedió en el Tratado de Sèvres de 1920 (https://bit.ly/32b3k0c)”. Dos años después de la temeraria balcanización del hoy premier atribulado Bibi Netanyahu se ha revertido cuando ha dejado aislado a Israel, que apoyaba "la secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía".

La prensa iraní le ha dado mucho vuelo a una serie de artículos del rotativo Haaretz, cercano al partido laborista de oposición y crítico de su premier alicaído (https://bit.ly/32ceRw2): “Netanyahu queda como un jinete solitario del tigre de papel ( sic) Trump después de la traición a los kurdos sirios”.

ChemiShalev, de Haaretz, arguye que la “temeraria apuesta del premier (israelí) en un desvergonzado presidente de Estados Unidos (EU) se despliega ante los ojos perplejos de Israel (https://bit.ly/33pnfsj)”.

ChemiShalev exagera, ya que Netanyahu, gracias al talmúdico Jared Kushner, extrajo el máximo de concesiones a EU: la anexión de las Alturas del Golán en el sur de Siria y la transferencia de la embajada de EU a Jerusalén, mientras la prometida anexión del valle del río Jordán queda en el aire. Las extracciones y sustracciones tienen también sus límites.

En Israel no entienden el nuevo condominio operativo de EU y Rusia en el Medio Oriente, que sustituye al caduco acuerdo británico-galo Sykes-Picot de hace 103 años.

El más popular periódico israelí YediothAhronoth comenta que "Trump abandona a sus aliados sin pestañear e Israel es susceptible de ser el próximo".

El analista turco Serkan Demirtas expone la oposición conjunta de EU y Rusia a la condena de Francia y Gran Bretaña, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a la invasión turca en el norte de Siria ocupado por los kurdos (https://bit.ly/2nGaiLH).

Ante las feroces críticas europeas, en particular de Francia y Alemania (https://bit.ly/33pfliM), el canciller turco Mevlüt Çavuşoğlu denunció a Francia de intentar desintegrar a Siria como lo hizo en Irak (https://bit.ly/2MduXjL).

Varios países vecinos y lejanos intentan balcanizar a Siria cuando Israel ya se llevó su tajada en las Alturas del Golán en el sur sirio y Turquía –que ha incursionado varias veces– "apoya" a los rebeldes sirios, opositores al gobierno central de Bashar al Assad, en la estratégica provincia de Idlib (6 mil 97 km2 con 3 millones de habitantes).

La prensa "Occidental", incluyendo al Partido Republicano y a los evangelistas –ambos aliados de Trump–, está ganando la batalla de la (des)información a favor de los kurdos, por lo que a Turquía le urge acelerar su operativo antes de que intervengan en forma decisiva Trump y Putin: los únicos que pueden frenar al sultán neo-otomano Erdogán, que busca quedarse con el liderazgo huérfano del sunismo (mínimo 80 por ciento de los mil 800 millones de musulmanes en el mundo).

Además de desvincular al 19 por ciento de kurdos (en el sudeste de Turquía) de sus correligionarios kurdos sirios, lo que busca el sultán neo-otomano Erdogan es crear un territorio amortiguador de 30 kilómetros de profundidad, hoy en manos kurdas, con el fin de instalar a 3 millones de refugiados sunitas que han desestabilizado el equilibrio doméstico de Ankara.

Un grave problema radica en los 11 mil yihadistas encarcelados por los kurdos sirios que han empezado a fugarse y pueden inundar Europa.

El traslado de 3 millones de refugiados sirios sunitas de Turquía y el repliegue de los kurdos sirios tendrá severas reverberaciones en la cartografía adyacente a Siria, donde no hay que eliminar la hipotética fusión de la estratégica provincia de Idlib, todavía en manos de los rebeldes sunitas apoyados por Ankara, con los refugiados sirios sunitas provenientes de Turquía y que se pueden esparcir al oeste del río Éufrates: desde Al Raqa hasta Deir-ez-Zor, pletórico en hidrocarburos (https://dailym.ai/32bGhT1).

Un escenario consiste en la quizá tardía reconciliación del gobierno central de Bashar al Assad con los secesionistas kurdos siempre y cuando pospongan su elusiva "independencia".

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Crónica desde Rojava: “No existen Derechos Humanos, todos mienten”

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. Entre los 35 muertos reportados se encuentra una dirigente del Partido por el Futuro, recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques perpetrados por el ejército turco y sus aliados yihadistas en el norte de Siria, en la llamada Autoadministración Democrática del Norte y Este de Siria, están provocando desplazamientos masivos hacia el interior del país desde que empezaron el pasado miércoles. En la región viven alrededor de cinco millones de personas de diferentes etnias: kurdos, árabes, siriacos, caldeos, asirios, circasianos, armenios, chechenos y yazidis.

Según la Media Luna Roja (Heyva Sor), 14 civiles habrían sido asesinados en los ataques, entre ellos un niño de 11 años, y 33 personas han sido heridas gravemente. La última actualización compartida por el Centro de Información de Rojava eleva esta cifra a 35 muertes y un centenar de heridos.

Entre las personas fallecidas se encuentra Hevrin Khalaf, copresidenta del Partido por el Futuro (Partiya Pêşroj), que ha sido asesinada en la mañana del sábado en la carretera de Til Temir por proxis yihadistas afiliados a Turquía. El Partido por el Futuro ha sido recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques comenzaron en los alrededores de la ciudad de Sere Kaniye (Ras al-Ain) y la ciudad de Dirbesiye en el Cantón de Cizire el pasado 9 de octubre hacía las 16h. Ambas ciudades colindan con la frontera de Turquía. Pero pronto hubo ataques simultáneos a otras ciudades, Derik, Kobane, Ain Isa, Girê Spî (Tel Abyad). Esta periodista fue testigo de los ataques contra la ciudad de Serê Kaniye con artillería pesada y de cómo los aviones de combate surcaban los cielos dirigiéndose al interior del país. Los habitantes de la ciudad de Serê Kaniye comenzaron a huir en dirección sur, hacía las ciudades de Til Temir y Haseke. Grandes atascos de coches, camiones y autobuses, completamente llenos, se formaron en la carretera de salida. Había también muchos civiles que huían a pie, personas ancianas, niños y discapacitados.

Las cifras de desplazados aumentan cada día. Según el Centro de Información de Rojava, al menos 190.000 personas han huido de las ciudades y pueblos colindantes con la frontera turca, y se han dirigido principalmente a las ciudades de Haseke y Raqqa, al sur de la región.

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. El colegio Lebidbin Rebia acogía hasta ayer a 40 familias, entre 250 y 300 personas. Los desplazados vienen de las ciudades de Serê Kaniye, Kobane y Girê Spî. Los suplementos médicos son organizados por ONG’s locales y la Media Luna Roja Kurda (Heyva Sor). Según el responsable del colegio, hay falta de agua potable y comida. Heyva Sor avisa de la escasez de agua en la ciudad de Haseke, donde se encuentra uno de los principales hospitales de toda la región. La carencia se debe al ataque contra la estación de agua de Alok, que suministraba agua a medio millón de personas. La falla en la estación de agua afecta también al resto de hospitales de la región

Zehra Qewesa, desplazada desde un pueblo de la región de Kobane, se encuentra actualmente en el colegio Lebidin Rebia. Zehra relata cómo tuvieron que huir de su pueblo a pie con los niños en brazos. Protesta por la traición del gobierno de EE UU y la falta de iniciativa real de la comunidad internacional para parar la invasión de Turquía. “No existen los derechos humanos. Ni América, ni Francia, ni Gran Bretaña, ni Alemania, ninguno de ellos sabe qué son los derechos humanos. ¡Todos mienten!”.

Otra mujer de la región de Kobane, que prefiere no dar su nombre, relata su huida: “Salimos corriendo de nuestras casas, estaban bombardeándonos. Llegamos a la ciudad de Ayn Isa, allí los bombardeos continuaban desde los aviones. Pero nosotros, ¿qué hemos hecho? ¿A dónde vamos a ir?”.

Aparte de los ataques del ejército turco y sus proxis yihadistas, las células durmientes del Estado Islámico (ISIS) se han activado y están perpetrando diversos atentados en diferentes puntos de la región. El sábado 12 de octubre un coche bomba explotó frente a un local de kebab en la concurrida ciudad de Qamishlo. Hasta el momento, son cuatro las víctimas mortales, pero también hay varios heridos graves. Asimismo, la pasada madrugada, un coche bomba explotó cerca de la cárcel de la ciudad de Haseke donde se encuentran varios prisioneros de ISIS.

El mismo sábado, las familias de ISIS que se encuentran en el campo de refugiados de al-Hol, han llevado a cabo varios ataques con piedras y una revuelta contra las fuerzas de seguridad del campo; cinco mujeres han sido detenidas. El campo de al-Hol acoge a más de 70 mil personas, la mayoría de ellas mujeres y niños de ISIS que huyeron tras la victoria de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la región de Deir Ez Zor, al este de Siria. El portavoz de las FDS, Kino Gabriel, ha declarado que las FDS “no pueden garantizar la seguridad del campo de al-Hol ni de las prisiones donde están encarcelados los prisioneros de ISIS” si tienen que concentrarse en protegerse de la invasión.

 

Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez

SIRIA


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2019-10-13 09:00

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Sábado, 12 Octubre 2019 05:47

Ataque a un petrolero iraní en el mar Rojo

El ataque al petrolero iraní aumentó la tensión en el Mar Rojo.  Imagen: AFP

Se trata del primer incidente que afecta a un buque con pabellón de Irán tras una serie de ataques en el Golfo Pérsico.

Un petrolero iraní fue alcanzado este viernes por dos supuestos disparos de misiles en el mar Rojo, a un centenar de kilómetros de un puerto saudita, en el primer incidente que afecta a un buque con pabellón de Irán tras una serie de ataques en el Golfo Pérsico. El altercado se produce en medio de vivas tensiones entre Irán, por un lado, y Arabia Saudita y su aliado estadounidense, por otro. Estos dos últimos acusaron recientemente a Teherán de estar detrás de ataques contra instalaciones petroleras del reino, lo que ésta desmiente.

Horas después del ataque al petrolero iraní, el Pentágono anunció que enviará varias decenas de aviones de combate más así como otras aeronaves y un sistema de defensa antiaéreo a Arabia Saudita para proteger a su aliado árabe de potenciales ataques de Irán, su gran adversario regional, como el del mes pasado.

El vocero del Pentágono dijo que Estados Unidos desplegará en Arabia Saudita dos escuadrones más de cazabombarderos, otros aviones, dos baterías de misiles Patriot y un sistema de defensa antimisiles conocido como Thaad, y que este esfuerzo exigirá el envío de 1.800 efectivos adicionales a la petromonarquía.

La National Iranian Tanker Company (NITC), operador que administra la flota de navíos petroleros de Irán, declaró que el casco del "Sabiti" fue impactado por dos 'explosiones' a unos 100 km de las costas sauditas, frente al puerto de Yeda (oeste). Las detonaciones "probablemente estuvieron causadas por impactos de misiles", afirmó la NITC, y precisó que resultaron dañados unos 1,5 m2 del casco. "Todos los miembros de la tripulación están sanos y salvos", añadió NITC, que precisó que las personas a bordo del "Sabiti" están tratando de reparar los daños. "No hay ningún incendio a bordo", afirmó.

El ataque fue lanzado "desde un estrecho cerca del corredor (marítimo por el que transitaba el buque), en el este del mar Rojo", indicó el ministerio de Relaciones Exteriores iraní. Según la televisión estatal iraní, es posible que el incidente fuese provocado por "un ataque terrorista". En fotografías publicadas por la misma televisión, el puente del barco no parece dañado. Las explosiones causaron una fuga de petróleo en el mar, según la agencia Isna. Una investigación sobre "este acto irresponsable" está en curso, afirmó Abas Musavi, portavoz de la diplomacia iraní. El supuesto ataque ocurre antes de la visita prevista a Irán y Arabia Saudita del primer ministro paquistaní, Imran Khan, que intentará ofrecer una mediación en el conflicto.

 

 

-Alza del precio del petróleo-

 

Según la web TankerTrackers, que sigue los movimientos de los buques-cisterna, el "Sabiti" transporta un millón de barriles de petróleo y su destino es el Golfo. Tras el incidente, el precio del crudo subió más de un dos porciento. "Esto aviva el fuego en Oriente Medio", según Bjarne Scheldrop, analista del banco suizo SEB.

El precio del petróleo sube "debido al riesgo de que un incidente similar se produzca en Irán, Arabia Saudita o Irak", declaró la analista Thina Margrethe Saltvedt. Se trata del último de una larga serie de incidentes en la región, especialmente tras unos ataques ocurridos en Arabia Saudita, la incautación de petroleros en el Golfo y la destrucción de un dron estadounidense por parte de Teherán.

En septiembre, Arabia Saudita y Estados Unidos, y después Alemania, el Reino Unido y Francia, acusaron a Irán de ser responsable de unos ataques aéreos contra dos yacimientos petroleros estratégicos en el este de Arabia Saudita, que provocó un aumento de los precios del crudo de un 20 por ciento durante un breve lapso.

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó tras la agresión en septiembre que Estados Unidos estaba "listo para responder" y Washington anunció el envío de refuerzos militares a la región. Estos hechos despertaron el temor a un enfrentamiento militar con Irán, después de que Washington y Teherán rozaran el choque directo en junio. Estados Unidos formó una coalición militar marítima para proteger la navegación, a la que se unieron Riad y Abu Dabi.

Teherán negó cualquier implicación en estos ataques, reivindicados por los rebeldes hutíes chiítas de Yemen, que reciben el apoyo de Irán y combaten contra una coalición militar liderada por Riad. Irán, que se considera como el guardián del Golfo Pérsico, denuncia la presencia de fuerzas extranjeras en la región y amenazó varias veces con bloquear el estrecho de Ormuz, punto de paso estratégico para el comercio mundial de petróleo, en caso de que Estados Unidos emprendiera una acción militar. A su vez presentó un proyecto regional para garantizar "la seguridad energética y la libertad de navegación" en las aguas del Golfo.

Las tensiones fueron in crescendo desde que Estados Unidos se retirara unilateralmente en 2018 del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní y restableciera las sanciones contra Teherán, que reaccionó liberándose de algunos compromisos del acuerdo.

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Las claves de la ofensiva turca contra los kurdos en Siria

El ejército turco ha lanzado este miércoles las primeras operaciones militares dentro del Kurdistán sirio. Una vez conseguida la luz verde de Donald Trump, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha entrado en un juego peligroso que puede tener consecuencias graves para la estabilidad regional a medio y largo plazo, especialmente para la estabilidad de Turquía.

 

El conflicto sirio que se inició en 2011 ha entrado en una nueva fase. Espoleado desde el principio por Estados Unidos y otros países de Oriente Próximo, cada paso que se ha dado ha traído mucha más muerte y destrucción de la que se pretendía evitar. Ahora, la invasión turca del Kurdistán sirio va a causar más desastres.

¿Por qué ahora?

Durante años el presidente Recep Tayyip Erdogan ha estado quejándose de que los kurdos sirios colaboran con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) turco, un grupo considerado terrorista por Ankara. Ahora el presidente estadounidense, Donald Trump, le ha dado luz verde para cruzar la frontera, aunque haya sido en unos términos no muy claros.

¿Qué pretende Erdogan?

Erdogan sostiene que quiere crear una zona estéril a lo largo de la frontera, una “zona segura” de 30 kilómetros de ancho por 450 kilómetros de largo.

¿Es posible que cumpla su objetivo?

Es incierto que lo pueda cumplir puesto que el Kurdistán es un avispero y lo más probable es que encuentre resistencia, especialmente a medio plazo, incluida una guerra de guerrillas, por parte de los kurdos sirios. Por otra parte, a diferencia del Kurdistán turco, el de Siria es una zona llana, lo que dificultará las acciones de la guerrilla. Sin embargo, el hostigamiento de los milicianos podría obligar a Erdogan a meterse más allá de la “zona segura”.

¿Quiénes son los enemigos de Turquía en la zona?

Las Fuerzas Democráticas Sirias es una amalgama de grupos. El más destacado y numeroso es el YPG (Unidades de Protección del Pueblo), integrado por milicianos kurdos sirios, pero también hay otros grupos suníes, de menor entidad. Todos ellos han recibido armas y dinero de EEUU y de otros países suníes aliados.

¿Quién apoya a Turquía en esta empresa?

Erdogan no cuenta con apoyo exterior. Rusia e Irán han mostrado su escepticismo con esta operación, o incluso la han rechazado. Puede decirse que Erdogan está aislado y que este tampoco es su momento de mayor popularidad dentro de Turquía, por eso el desgaste que puede sufrir es enorme: siempre se sabe cuándo comienza una guerra pero nunca se sabe cuándo ni cómo termina.

¿Quiénes apoyan a los kurdos sirios?

Sus principales aliados son los kurdos de otros países de la zona. Hasta ahora también han recibido apoyo militar y económico de EEUU y de otros países suníes, aunque se trata de una ayuda limitada que no puede competir con la fuerza militar de Turquía.

¿Por qué Trump ha dado ahora la luz verde a Erdogan?

Trump es un líder que a menudo se guía por impulsos. Ha dicho que quiere sacar a las tropas estadounidenses de las guerras “ridículas” que no llevan a ninguna parte, pero también ha amenazado con destruir la economía turca si Erdogan se propasa.

¿Cómo han reaccionado los aliados de EEUU?

Los aliados de EEUU ven con preocupación la “traición” de Trump a los kurdos que contribuyeron de manera decisiva a derrotar al Estado Islámico. Benjamín Netanyahu, que mantiene unas discretas pero buenas relaciones con los kurdos sirios, no ha dicho nada oficialmente, pero otros políticos israelíes han criticado la decisión de Trump. Además, Alemania y Francia, que cuentan con pequeños destacamentos militares en la zona, han expresado su preocupación.

¿Cómo se ha reaccionado en EEUU?

Demócratas y republicanos, especialmente los representantes más próximos a Israel, han criticado la decisión de Trump. Algunos aseguran que Trump no sabe lo que hace.

¿Qué es Rojava?

Rojava es el nombre de la provincia del Kurdistan sirio. Tiene una extensión aproximada de 50.000 kilómetros cuadrados y una población de unos 2 millones de habitantes, en su mayoría kurdos, aunque históricamente ha habido una considerable presencia árabe en la zona. Una parte muy considerable de la población son kurdos de origen turco que huyeron de Turquía hace décadas.

¿Qué papel juega el Gobierno sirio en la crisis?

Damasco mantiene una aceptable relación con los kurdos sirios y aspira a extender su control efectivo sobre Rojava con el apoyo de Rusia e Irán. Las dos partes están en contacto permanente, especialmente ahora, y el ejército sirio cuenta con varias bases en Rojava. Los kurdos sirios afirman que quieren obtener una autonomía y no la independencia.

¿Cómo puede acabar la crisis?

Es difícil hacer previsiones pero el paso que ha dado Erdogan es arriesgado. El presidente turco ha cometido demasiados errores desde que estalló la crisis siria en 2011 y hasta ahora solo ha tenido que pagar un precio limitado, como con el recibimiento de unos tres millones de refugiados. La entrada del ejército turco en el Kurdistán sirio puede convertirse en una gran pesadilla para Erdogan. Evidentemente, el poder del ejército turco es casi infinitamente superior al de los kurdos, pero estos podrían llevar a cabo costosas operaciones de acoso a medio y largo plazo.

¿Qué hará Ankara con los refugiados sirios?

Erdogan quiere implantar en el Kurdistán sirio a gran parte de los árabes que se han refugiado en Turquía, formar una barrera de población árabe cerca de la frontera y apoyarse en los árabes para mantener a distancia a los kurdos, que también son suníes. La presencia de los refugiados en Turquía ha causado serios problemas a Erdogan, y su partido se ha resentido en las últimas elecciones, de manera que hará todo lo que esté a su alcance para deshacerse de los refugiados. En su discurso del 24 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, Erdogan pidió ayuda a la comunidad internacional para implantar en el nordeste de Siria a 3 millones de sirios.

¿Qué hará el Estado Islámico?

Se estima que en el Kurdistán sirio hay unos 7.000 yihadistas del Estado Islámico prisioneros, desperdigados en campos por acá y por allá. Unos 2.000 de ellos son extranjeros, de 55 países. Además hay unos 70.000 familiares de los yihadistas. Ahora Turquía tendrá que hacerse cargo de todos, según ha indicado Washington, y no se trata de un problema menor. Existe el temor de que yihadistas que andan sueltos, que no son muchos, se reagrupen y entren en acción, pero tal como están las cosas no parece muy probable que el Estado Islámico recupere el ascendiente que tuvo hace unos años.

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Soldados del YPG celebran la victoria sobre ISIS en un acto organizado en marzo de 2019 en Qamishly, ciudad fronteriza con Turquía. De fondo, una pancarta con la cara de Abdullah Ocalan, fundador del PKK.

Los habitantes del territorio controlado por fuerzas kurdas en el noreste de Siria se preparan para un ataque turco que llevan tiempo esperando y ahora, tras el anuncio por parte de Donald Trump de la retirada de las tropas estadounidenses estacionadas en la zona, parece inminente.

Los kurdos se aprovecharon del caos que ha reinado en Siria desde que comenzó la guerra en 2011. Lo tomaron como una oportunidad de combatir al régimen de Damasco y construir su propio bastión autónomo, la entidad conocida como Rojava.

Pese a las amenazas de Bashar Al Asad, de ISIS y de Turquía, que considera las unidades kurdas como organizaciones terroristas vinculadas con el ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán, la región ha corrido mucha mejor suerte que el resto del país, asolado por la guerra.

Y ahora muchos se preguntan si deben sacrificar esa relativa independencia a cambio de un acuerdo de protección con el régimen de Al Asad que pueda tener algún valor disuasorio ante la amenaza turca. Al tomar la decisión de abandonar a sus aliados militares, las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), Trump aparece ante sus ojos como un traidor. Más de 11.000 hombres y mujeres entregaron sus vidas luchando contra ISIS antes de su derrota final en marzo de este año.

"La actitud de Estados Unidos tendrá un impacto negativo en toda la región y todo lo que se ha construido en ella, como la paz y la estabilidad. Esta decisión se lleva por delante cualquier avance, sobre todo aquellos relacionados con la seguridad", señala Amjed Osman, portavoz del Consejo Democrático Sirio. "Siempre hemos dicho que las amenazas de Erdogan son serias. No hay una voluntad real por parte de la comunidad internacional de terminar con la crisis siria. La amenaza turca significa que la situación en la región vuelve a la casilla de salida. Regresará el caos", añade.

Se especula mucho con que los problemas que Erdogan enfrenta en su país actúen como detonante de un ataque que se espera inminente. El presidente turco y sus partidarios han perdido el control de las cuatro ciudades más importantes de Turquía, incluidas Ankara, la capital, y Estambul, la ciudad más importante del país. Los votantes han rechazado al gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en amplias zonas del país entre las que se incluyen las de mayoría kurda y esa derrota se interpreta como castigo a la mala gestión de la crisis económica del país.

La última vez que Erdogan vio peligrar su férreo ejercicio del poder fue en 2015, cuando tras una derrota electoral decidió impulsar de nuevo la guerra contra el PKK. Muchos creen que el intento de adentrarse de nuevo en Rojava no es más que la búsqueda de un catalizador para el nacionalismo turco, de un impulso para esa causa que además actúa como cortina ante la crisis económica.

Bahoz Erdal, miembro de la dirección del PKK, señaló en una entrevista reciente con una emisora de radio vinculada al partido que "el Gobierno [turco] está sumido en una profunda crisis y pierde el poder gradualmente. Por eso Erdogan se apunta a cualquier posibilidad de cumplir con sus fantasías otomanas". "No tiene más que la guerra contra los kurdos para mantenerse en el poder. Se demostró en las últimas elecciones que los kurdos regresarían al poder", añadió.

La idea del abandono estadounidense de la zona comenzó a sondearse en diciembre del año pasado. Desde entonces, y a lo largo de una frontera de cientos de kilómetros, el SDF ha levantado trincheras y perforado túneles en espera de que eso detenga una eventual ofensiva turca.

Ya en 2016 y 2018 pequeñas incursiones militares turcas supusieron grandes pérdidas territoriales para las SDF. Un ataque más de Turquía, país miembro de la OTAN con una fuerza aérea poderosa, es percibido como una amenaza incluso mayor que la planteada en su día por el Estado Islámico.

Osman recuerda durante su entrevista un viejo mantra kurdo: "Resistencia es vida". "Estamos sobre el terreno y en nuestra tierra. Tenemos un ejército, tenemos voluntad y contamos con población que apoya a nuestras fuerzas políticas y militares. No vamos a limitarnos a esperar a que los turcos lleguen. Nuestro ejército resistirá", advierte.

08/10/2019 - 21:18h

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