Marta Ruiz, integrante de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad

En noviembre echó a andar en Colombia la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV), el organismo encargado de alimentar un “relato colectivo” en torno a más de medio siglo de conflicto armado. Marta Ruiz, comisionada del ente, explica los retos que el país enfrenta en un contexto de profunda división política y social.

La construcción de la paz en Colombia tiene un sinfín de frentes abiertos. Se podría decir que cada una de las historias de las más de ocho millones de víctimas directas del conflicto armado —según las cifras oficiales del Gobierno— contienen preguntas sin respuesta. ¿Quién ordenó el secuestro del campesino? ¿Por qué tuvo lugar la masacre en aquel pueblo de la sierra? ¿Qué objetivos escondía la extorsión continuada contra esta familia?

Tratar de aportar luz a cuestiones como esta es la razón de ser de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV), un organismo público integrado en el sistema de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición que se creó tras el Acuerdo de Paz con la guerrilla de las FARC.

A través de la investigación de los hechos ocurridos durante medio siglo de guerra la CEV aspira a construir “un relato colectivo” en el que todos los colombianos, de alguna manera, se sientan incluidos. Una tarea que, por lo ambicioso del proyecto, no echó a andar oficialmente hasta noviembre pasado, dos años después de la firma de los acuerdos de La Habana.

En este intervalo la paz en Colombia ha transitado por un camino lleno de obstáculos. La victoria del No en el plebiscito que pretendía sancionar el Acuerdo, la persistencia de la violencia en muchas zonas del país y la llegada al Gobierno en 2018 del Centro Democrático, el más firme opositor a los diálogos con la ex guerrilla, son parte del continuado test de estrés al que se ha sometido el histórico documento. También la estructura institucional creada para su implementación ha sufrido este desgaste.


“Un lugar para la participación social”


“La expectativa en 2015 —cuando se acordó la creación de la CEV— era que Colombia iba a una transición entre la guerra y la paz; en la que se presuponía un clima de aceptación de la paz. Pero ese supuesto básico, sobre el que fue creada la Comisión, no se ha dado”. Así resume la periodista Marta Ruiz el actual clima de polarización política y social que vive el país latinoamericano y su efecto sobre el ente del que forma parte.

Ruiz es una de las once comisionadas y comisionados responsables de la CEV. Un cuerpo colegiado que integran perfiles de lo más variados. Desde un ex sacerdote jesuita (Francisco de Roux, presidente de la Comisión) a una líder social afrocolombiana, pasando por un mayor del ejército retirado, una experta en derecho constitucional de origen indígena o un médico español especializado en la atención a víctimas.

“La Comisión no es un espacio de intelectuales y académicos, sino un lugar para la participación social, que será más valioso si logra ser incluyente y participativo”, explica esta informadora con más de 15 años de experiencia cubriendo la guerra desde dentro. Un diálogo social que es uno de los “rieles” principales sobre los que la CEV trabaja, mediante encuentros y audiencias públicas en algunos de los puntos del país más golpeados por la guerra, como las regiones de Antioquia, Putumayo, Nariño o el Norte de Santander, entre muchas otras.

Pero también con reuniones privadas con actores estratégicos del conflicto, lo cual incluye a figuras políticas, del ejército y de grupos armados, “tratando de que haya un reconocimiento de cómo se implicaron en él, cómo coadyuvaron y cómo se beneficiaron. Y también para reconocer los heroísmos, las resistencias y la manera en la que se hizo frente a un conflicto tan largo”, asegura Ruiz.


Un consenso básico en torno a la paz roto


El otro riel, quizás el más inmediato, al que hacen referencia desde la CEV tiene que ver con la investigación y la recolección de testimonios. Para ello se han desplegado hasta el momento 17 casas o sedes territoriales donde se recoge la voz de las víctimas y los victimarios que están dispuestos a hablar. Además de asesorar a comunidades que ya llevan tiempo implicadas en esta labor.

Una tarea ingente que se ha visto diezmada, apunta Ruiz, por el desinterés del nuevo Gobierno sobre este organismo. El cual se tradujo en una reducción del 40% del presupuesto con el que inicialmente preveía contar la Comisión y que ha impactado en la manera de llegar a los territorios —“pensábamos estar en muchos más y con más gente”— y en el propio protagonismo de la Comisión —“la marginaliza y le quita centralidad”—. Precisamente en un momento de profunda discusión sobre la memoria del conflicto y la manera de juzgar lo acontecido.

A comienzos de marzo el presidente Iván Duque impugnó varios de los artículos que regulan la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal especial que juzga los crímenes del conflicto. La decisión provocó el rechazo de buena parte de la oposición política y de observadores internacionales, al entender que aumenta el grado de incertidumbre en torno a la ejecución del Acuerdo. Con la amenaza latente de que siga aumentando el número de ex guerrilleros que regresan a las armas.

“Creo que el gran avance que hubo en La Habana es reconocer que el conflicto estaba asociado a unos problemas estructurales, como la propiedad de la tierra, el narcotráfico, la no-presencia del Estado, la falta de participación democrática, etc. Ante la pérdida del plebiscito, el Acuerdo salió adelante pero el consenso básico alrededor de esto dejó de existir”, reflexiona Ruiz.

La comisionada sostiene que el actual Gobierno no comparte ese análisis multicausal de la guerra en Colombia. “Su manera de verlo es otra”, comenta después de reconocer las diferentes posturas –desde los que niegan el propio conflicto hasta los que lo reducen a un problema de legalidad o ilegalidad- que existen en el actual Ejecutivo. “Todo se ve desde una matriz meramente judicial y no como un problema social y político”, reflexiona.


El informe final y “la verdad” del conflicto


Igual que han hecho comisiones de la verdad de países como Sudáfrica, Guatemala o Perú, la CEV colombiana tiene el compromiso de entregar, una vez terminado su mandato de tres años, un completo informe que recoja las conclusiones de su investigación.


Sin menospreciar este documento final Marta Ruiz matiza que, antes de escribir una línea, su esfuerzo se centra en “contribuir a una apropiación social de todo ese conocimiento”. “En nuestra metodología, luego de los testimonios, vamos a identificar unos patrones y unos contextos explicativos. Luego queremos hacer un diálogo con la sociedad para construir las hipótesis. No ir a extraer testimonios y encerrarnos a escribir, sino ponerlo sobre la mesa con la gente, para que esto empiece a ser más una construcción colectiva”, explica.

La polarización de la sociedad colombiana y el carácter tan reciente de la guerra son obstáculos evidentes para la construcción de esa “verdad” o relato colectivo, reconocen desde la CEV. El comisionado Saúl Franco, médico de profesión, apuntaba en noviembre que la Comisión no pretende imponer ese proceso de memoria común, pero sí estimularlo. “Eso sí, queremos llegar a unas cosas concretas. Tenemos el reto, y lo vamos a cumplir, de entregar un informe creíble y conciso sobre el conflicto en el país”, señala Franco.

“Colombia no es un país donde no haya información sobre violaciones de derechos humanos. Incluso hay mucha. Lo que falta es un relato que tenga pretensión de ser un relato nacional. Que sea de alguna manera un piso, más sólido, menos fragmentario y más ambicioso, desde donde se pueda empezar a debatir sobre los hechos y las violencias”, añade Marta Ruiz.


La tarea de “tejer” las heridas abiertas


La persistencia de esa violencia es precisamente otro de los muros que habrá de saltar la CEV para cumplir sus objetivos. En 2018 más de 170 líderes sociales fueron asesinados en las áreas rurales de Colombia, confirmando una tendencia ascendente desde la firma de La Habana. El pasado 17 de enero la principal guerrilla todavía activa en el país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), mató a 22 jóvenes policías en una academia de Bogotá con un coche bomba que alimentó las demandas de una política de mano dura en amplios sectores de la sociedad colombiana.

De nuevo, sobre la mesa, el debate sobre la paz y la seguridad. “Creo que, sin que se hubiese afincado el discurso de la paz, en Colombia se ha vuelto a instalar el discurso de la seguridad como la solución a los problemas de convivencia. Y la paz es un concepto mucho más profundo, una construcción más colectiva y es un desafío muy grande para la sociedad en términos de transformación”, analiza Ruiz.

En este contexto de división política y con una elecciones regionales en el horizonte (octubre de 2019) ha arrancado la CEV colombiana su trabajo. Francisco de Roux, presidente de la institución, lanzó un mensaje con ánimo tranquilizador tras conocerse la impugnación parcial del Gobierno al tribunal especial para la paz, organismo hermano de la Comisión. “Esta marcha hacia la verdad no la vamos a detener por nada”, proclamó De Roux.

Un clima, en todo caso, que anticipa más dificultades en la titánica tarea que la CEV tiene por delante. Tal y como se desprende de las palabras usadas por Ruiz para explicar los verdaderos efectos del conflicto sobre la vida de millones de colombianos.


“Lo que me he dado cuenta saliendo al territorio es que las heridas que ha dejado el conflicto son demasiado profundas. No son las heridas que uno ve en la política, entre los partidos. No, son heridas más grandes, más en lo pequeño, en los barrios, en las veredas, en la gente… Hay un sentimiento muy profundo de haber vivido una injusticia y una sensación muy grande de abandono (…) Queda una tarea muy grande en reconciliar a la gente con sus propias instituciones y con el Estado. Y nuestro intento es el de poder tejer con un hilo narrativo esas heridas. Pero la cicatrización va a ser larga y requiere demasiados esfuerzos”.

2019-05-04 09:41:00

Publicado enColombia
Alternativas pospetroleras para Venezuela, necesarias, urgentes, posibles

A medida que proliferan las ideas sobre las posibles alternativas para salir de la crisis en Venezuela, llamativamente hay una persistencia. Una y otra vez se parte del petróleo, esto no está en discusión y desde allí es que divergen distintas opciones sobre cómo aprovecharlo. 

Por momentos parecería que es casi imposible imaginar una alternativa que no dependa de los hidrocarburos. En cambio pasan a ser posibles las distintas opciones sobre la propiedad de los hidrocarburos, los papeles del Estado o el mercado, los esquemas tributarios y así sucesivamente (1). No sólo eso y hay quienes redoblan la apuesta reclamando profundizar todavía más el extractivismo petrolero como medio para obtener rápidamente ingresos económicos.


Por ejemplo, la cámara empresarial petrolera ya tiene un plan para aumentar la extracción en un millón de barriles (2), los sindicatos concuerdan en fortalecer ese sector (3) y hay voces académicas en el mismo sentido. Esa profundización petrolera es reclamada en todo el arco político, desde los conservadores a los progresistas (4). Solo difieren en los modos de hacerlo.


Asumir que toda opción de cambio implica la petrolización tiene muchas limitaciones. Es anticuado, no resuelve viejos problemas del desarrollo ni las nuevas exigencias del cambio climático. De alguna manera se renuncia a promover alternativas reales a la esencia del desarrollo venezolano: ser proveedora de hidrocarburos a la globalización. Aún en el mejor caso, sería aliviar la crisis actual para sembrar una crisis futura.


Las voces de alarma sobre la adicción petrolera se han repetido en Venezuela por lo menos desde la década de 1960. Posiblemente la advertencia más popular sea “el petróleo es el excremento del diablo”, de Juan Pablo Pérez Alfonzo hacia 1976 (5). Pero no han sido atendidas. En paralelo, se han sumado muchos análisis sobre lo que ha sucedido en distintos países petroleros que muestran importantes desarreglos productivos, comerciales y financieros, descalabros políticos como sociales (como derivas autoritarias o la penetración de la corrupción) y muy serios impactos ambientales (6). La metáfora lanzada en 1936 por A. Uslar Pietri, “sembrar el petróleo”, por ahora no se cristalizó en América Latina.

Cuando el rentismo es insuficiente


Como la condición petrolera es indiscutible, los debates pasan a estar enfocados en los modos de mantener ese extractivismo. Se considera, por ejemplo, si se debe nacionalizar o privatizar el sector, cuáles serían los roles de las empresas petroleras, si éstas deben ser estatales, privadas o mixtas, el nivel de tributación, cómo manejar la inversión extranjera, y así sucesivamente.


Muchos alertan de que Venezuela tiene una estructura “rentista”, de donde el problema central sería esa dependencia de la renta petrolera pero no la centralidad de esa explotación. Se dice, por ejemplo, que en “el futuro Venezuela seguirá siendo un país petrolero, pero no podrá ser en ningún caso un país rentista” (7). Dicho de otro modo, habría alternativas posrrentistas pero no asoman en el horizonte opciones pospetroleras.


Los abordajes basados en la renta son herederos de posturas económicas del siglo XIX (sean las de David Ricardo como las de Karl Marx). En sus aplicaciones prácticas actuales, la renta corresponde a la diferencia entre el valor económico de un recurso natural según lo determinan los mercados globales y los costos totales de la extracción, que denominan “producción”. Ese es el tipo de cálculo que por ejemplo realiza el Banco Mundial. El éxito o fracaso económico de un país petróleo se mide usualmente con indicadores como este.
Sin embargo esas ideas de la renta están repletas de problemas. Comencemos por precisar que no existe una “producción” de hidrocarburos, sino que en realidad es una pérdida irreversible de patrimonio. El vocablo “producción” oculta que son recursos finitos y agotables, y su dinámica es muy distinta a lo que ocurre, pongamos por caso, en la agricultura, que tiene potenciales de renovabilidad (en lo que podrían ser rentas agrícolas se pueden calcular costos de reposición de la fertilidad del suelo, pero eso es imposible para los combustibles fósiles).


Paralelamente, en los cálculos convencionales de la renta los “costos” son siempre incompletos, ya que no incorporan lo que se gasta o pierde por impactos sociales y ambientales. Dicho de modo esquemático, el precio del crudo no incluye componentes como los costos económicos de la contaminación o del daño de la salud de las comunidades locales. Ese gasto sin embargo existe, y lo que sucede es que son transferidos a la sociedad. Esta es una de las razones por las cuales al Banco Mundial, muchas corporaciones y unos cuantos académicos, les encanta ese tipo de cálculo de la renta, ya que legitima u oculta las enormes cargas en dinero y patrimonio que los extractivismos transfieren a la sociedad y el Estado.
Estos y otros componentes muestran que la categoría de rentismo y la evaluación de la renta pueden ser útiles para problemas específicos que sin duda deben ser rectificados, pero no deberían impedir abordar la cuestión de fondo que radica en la dependencia petrolera y los efectos que desencadena. Hay otros abordajes, como los que se basan en reformular el concepto de “excedente”, que permiten incorporar dimensiones sociales y ambientales que vienen siendo rutinariamente excluidas, y que sirven para acceder a alternativas más profundas (9).


Contradicciones internas y externas


En efecto, no existe una petrolización no rentista que sea social y ambientalmente benévola. Bajo cualquier organización institucional o económica, los pozos de petróleo contaminan, su expansión afecta a pueblos indígenas, y cuando sus derivados son quemados, alimentan el cambio climático. La dependencia global es inevitable por el simple hecho de tener que exportar el crudo; esas exportaciones implican sumergirse en las reglas del comercio global y de los flujos de capital. Las empresas, sean estatales, mixtas o privadas, siempre buscarán aumentar sus ganancias, y por ello externalizan todos los costos sociales y ambientales que puedan. Las comunidades protestarán, y rápidamente serán acusadas de entorpecer el “desarrollo”, y allí donde insistan se apelará a la violencia, sea estatal o no, para asegurar esas explotaciones. Todo eso resulta en violaciones a los derechos humanos, tal como se observa en los países latinoamericanos petroleros. En los momentos de altos precios globales estos impactos se disimulan, pero no se anulan.


Pero es todavía más impactante que la insistencia en seguir siendo petroleros luce anticuada porestar desacoplada de los problemas del siglo XXI. Hoy sabemos que no es posible seguir extrayendo petróleo porque no puede ser quemado si realmente se desea evitar el cambio climático. Para impedir ese desplome ecológico planetario se identificó un límite a las emisiones conocido como “presupuesto de carbono”. Simplificando al máximo el asunto, la comunidad científica entiende que las emisiones netas de CO2 deben caer a cero en los próximos años, si es que realmente se quiere evitar cruzar el umbral de un desastre climático que pondría en riesgo a la vida humana.


Ante esto, profundizar la extracción de petróleo venezolano, bajo cualquier tipo de arreglo institucional o económico, resultaría en alimentar el recalentamiento global, violaría acuerdos internacionales en esa cuestión, y contribuiría a un problema ambiental que como es planetarioregresa para golpear a los propios venezolanos y su naturaleza.

Alternativas posextractivistas


Este tipo de argumentos muestra que la condición petrolera también se debe poner en cuestión. Las reales alternativas están en abandonar la dependencia petrolera. Ya se han intentado todo tipo de arreglos políticos y económicos sin éxito; ya no hay tiempo para ensayar otras opciones ilusionadas con un extractivismo “bueno” porque ni la ecología planetaria ni la local, lo resisten.


Es más, insistir en la petrolización es también riesgoso. En la actual oposición hay planteos de buscar recursos financieros del exterior, por ejemplo el FMI, para enfrentar la crisis, pero buena parte de ellos irían a recapitalizar el sector petrolero en lugar de asegurar beneficios concretos a la población. Otra vez se caería en que el Estado termina subsidiando las actividades petroleras. O bien, está el otro riesgo de usar la excusa de la crisis para una privatización generalizada, lo que cambiaría un extractivismo estatal por uno más subordinado al capitalismo global (10).


Bajo esas y otras condiciones han surgido las propuestas y debates sobre las llamadas transiciones posextractivistas. Existen antecedentes en varios países que muestran que es posible pensar más allá del petróleo, que eso cuenta con respaldo de importantes sectores ciudadanos, y que incluso se expresan en planes de acción concretos (como ocurrió con la moratoria petrolera en la Amazonia de Ecuador). En Venezuela ya hay algunas voces (11).


El posextractivismos se plantea como un conjunto de transiciones, ya que se admite que no pueden imponerse de un día a otro. Pero a diferencia de otras posiciones, esas transiciones se expresan en medidas que sean concretas, efectivas, replicables y entendibles por la opinión pública. Su meta es una erradicación real de la pobreza, asegurar la calidad de vida de las personas y conservar la naturaleza.Apuntando a ese objetivo ya existe un marco conceptual para transiciones pospetroleras para las regiones andino-amazónicas (12) que pueden servir como un insumo para los debates.

 


Si son esas u otras las opciones transicionales a considerar, eso es parte de la discusión que debe profundizarse. A pesar de que se intenta evitar ese debate, una real alternativa está en imaginar futuros inmediatos que no sigan dependiendo de la petrolización. Esa es la verdadera y necesaria discusión sobre las alternativas. No existe ninguna imposibilidad de hacerlo y las ataduras que lo impiden deben ser rotas.

Notas:


(1) Ver por ejemplo, Industria petrolera: un mapa de propuestas, ProDavinci, Caracas, 2 abril 2019, https://prodavinci.com/industria-petrolera-en-venezuela-un-mapa-de-propuestas/
(2) Cámara Petrolera de Venezuela presenta plan para elevar producción en 1 millón de barriles, A. Rojas Jiménez, Petroguia, 25 abril 2019, Caracas, http://www.petroguia.com/pet/noticias/petr%C3%B3leo-gas-natural-petroqu%C3%ADmica/c%C3%A1mara-petrolera-de-venezuela-presenta-plan-para-elevar
(3) Trabajadores petroleros de Venezuela rechazan sanciones de EE.UU., Telesur, Caracas, 31 enero 2019, https://www.telesurtv.net/news/trabajadores-petroleros-defensa-pdvsa-sanciones-eeuu-20190131-0024.html
(4) ¿Cómo recuperar el bienestar de los venezolanos?; por Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos, 25 de septiembre, 2017, Prodavinci, Caracas, http://historico.prodavinci.com/2017/09/25/actualidad/como-recuperar-el-bienestar-de-los-venezolanos-por-ricardo-hausmann-y-miguel-angel-santos/
Ministerio de Petróleo articula planes con PDVSA para potenciar producción en la FPO, Ministerio P.P. Petróleo, Caracas, 2018, http://www.minpet.gob.ve/index.php/es-es/comunicaciones/noticias-comunicaciones/29-noticias-2018/339-ministerio-de-petroleo-articula-planes-con-pdvsa-para-potenciar-produccion-en-la-fpo
(5) Hundiéndonos en el excremento del diablo, J.P. Pérez Alfonzo, El Perro y la Rana, Caracas, 2009.
(6) Un resumen con muchos ejemplos latinoamericanos en La maldición de la abundancia, A. Acosta, AbyaYala, Quito, 2009.
(7) Entrevista a M. Gerig en Revista Florencia, 22 marzo 2019, https://revistaflorencia.com/malfred-gerig-futuro-economia-venezolana/
(8) Cálculos disponibles en la base de indicadores del Banco Mundial, https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.TOTL.RT.ZS
(9) El manejo del concepto de excedente de ese modo se explica en Extractivismos. Un modo de entender el desarrollo y la naturaleza, CEDIB y CLAES, La Paz, 2015.
(10) Por ejemplo, desde la política conservadora, el economista Ricardo Hausmann, que asesora a Juan Guaidó, concibe la salida de la crisis por medio de un préstamos masivo del FMI por unos US$ 60 mil millones, y que el sector energético requerirá enormes ayudas financieras. Ricardo Hausmann habla de su plan de recuperación para Venezuela, Gestión, Lima, 31 enero 2019, https://gestion.pe/mundo/ricardo-hausmann-habla-plan-recuperacion-venezuela-257347. En un razonamiento similar, Francisco Monaldo sostiene que para recuperar la extracción en 200 mil barriles/día por año, es necesaria una inyección de US$ 20 mil millones al año por una década, lo que sólo es posible con una reestructuración de las deudas del país, el apoyo del FMI y una reforma de todo el sector que permita atraer inversores. La implosión de la industria petrolera venezolana, F. Monaldo, Pro Davinci, Caracas, 15 agosto 2018, https://prodavinci.com/la-implosion-de-la-industria-petrolera-venezolana/
(11) Una biblioteca de recursos sobre transiciones posextractivistas en www.transiciones.org; debates para Venezuela en www.ecopoliticavenezuela.org
(12) Cambio climático y transiciones hacia el buen vivir en américa del sur, G. Honty y E. Gudynas, Passerelle, Paris, No 13, 2015, http://transiciones.org/transiciones-en-energia-y-cambio-climatico-en-los-andes-y-la-amazonia/
Eduardo Gudynas es analista en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES). Una primera versión de este artículo se publicó en ALAI (Quito). Contacto Twitter @EGudynas

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El Israel de Netanyahu se dispone a declarar un Estado de apartheid

La Tierra sigue girando sobre su eje, nada ha cambiado, incluso después de las recientes elecciones en Israel. 

Elegido para liderar Israel por quinta vez, Benjamin Netanyahu está preparado para instalar el gobierno más nacionalista y derechista de la historia del país y, mientras tanto, el mundo parece continuar como siempre.


Apoyo incondicional


Desde hace varias décadas, Israel ha estado continuamente escupiendo frente al resto del planeta, con un despreocupado desprecio por el derecho internacional y con un desdén absoluto por las decisiones explícitas y las políticas detalladas adoptadas por las instituciones mundiales y por la mayoría de los gobiernos nacionales del mundo.


Sin embargo, ahí afuera, en ese mundo, todos esos salivazos pasan de alguna manera por gotas de lluvia. Las elecciones vinieron y se fueron sin un efecto perceptible en el apoyo automático y ciego hacia Israel por parte de los gobiernos europeos y, por supuesto, también del estadounidense: incondicional, sin reservas, aparentemente sin cambios. Parece evidente que lo que fue es lo que será.


No obstante, Israel ha cambiado durante el curso del largo reinado de Netanyahu. Este habilidoso estadista israelí está dejando su huella sobre el perfil de su país con un efecto profundo y duradero, más aún de lo previsto o incluso aparente.


Sí, es cierto que los gobiernos de izquierdas en Israel hicieron también cuanto pudieron por preservar la ocupación israelí para siempre y no tuvieron la intención, ni por asomo, de ponerle fin, pero Netanyahu está llevando a Israel mucho más allá, hasta sitios aún más extremados.


Está dañando todo lo que pudiera constituir un gobierno aceptable dentro del territorio soberano reconocido de Israel, incluso con respecto a sus ciudadanos judíos. La propia cara de la “única democracia en Oriente Medio”, que durante mucho tiempo ha funcionado principalmente en beneficio de los israelíes judíos que constituyen su clase privilegiada, está siendo alterada ahora por Netanyahu y compañía.


El predilecto de Occidente


Mientras tanto, es increíble que la respuesta del mundo sea no alterar nada en el apoyo con el que ha estado obsequiando a Israel durante todos los años del gobierno de Netanyahu, como si en esta última ronda no hubiera variado nada, como si las cambiantes posiciones adoptadas por Israel no aumentaran ni disminuyeran tal apoyo.


Con o sin Netanyahu, Israel sigue siendo el predilecto de Occidente. Ningún otro país disfruta, sin condiciones, del mismo nivel de apoyo militar, económico, diplomático y moral. Pero la próxima administración israelí, el quinto gobierno de Netanyahu, se está preparando para anunciar un cambio que puede que el mundo ya no pueda finalmente ignorar.


El nuevo gobierno está dispuesto a arrancarse la última capa de la máscara de su verdadero rostro. El principal activo de Israel, al considerarse a sí mismo como una democracia liberal que comparte valores muy apreciados en Occidente, está a punto de saltar por los aires.


¿Seguirá apoyándolo entonces Occidente? Occidente, el mismo que exige a Turquía que adopte cambios profundos antes de admitirla plenamente en la Unión Europea, que impone sanciones a Rusia en el momento en que invade Crimea, ¿continuará apoyando a la nueva República de Israel que Netanyahu y sus socios gobernantes se preparan a lanzar?
Un cambio radical


El grado de cambio esperado no puede ser exagerado. Israel parecerá diferente. Donde el gobierno anterior prendió hogueras, este avivará las llamas a medida que vayan extendiéndose. El sistema judicial, los medios de comunicación, las organizaciones que defienden los derechos humanos y los derechos de los árabes en Israel experimentarán pronto una sensación abrasadora.


Mediante ley, se impedirá la publicación de artículos de opinión en los medios de comunicación israelíes si, por ejemplo, se les ocurre criticar a los soldados israelíes o si apoyan un boicot a Israel. El aeropuerto Ben-Gurion negará la entrada de manera más generalizada a los críticos con el régimen israelí.


Las organizaciones de la sociedad civil serán despojadas de su situación de legalidad. En el camino emprendido para materializar la visión de un Estado judío, cuyos legisladores son judíos, los árabes serán totalmente excluidos. Y, por supuesto, sin descontar la anexión, en espera actualmente entre bastidores.


El nuevo gobierno será el gobierno de la anexión israelí. Si el apoyo anticipado de Washington está a punto de materializarse (el primer paso, el globo sonda, fue el reconocimiento estadounidense de la anexión de los Altos del Golán), entonces Netanyahu dará el paso que se ha abstenido de dar, hasta el momento, durante todo su reinado: Anunciará la anexión de al menos una parte de los territorios palestinos ocupados.


La trascendencia será inequívoca: Israel admitirá por primera vez que su ocupación militar de 52 años en Cisjordania está ahí para quedarse; que no es, como siempre sostuvo, un fenómeno pasajero.


Cambios políticos espectaculares


Los territorios no son “moneda de cambio” en las negociaciones para la paz, como se afirmó al comienzo de la ocupación, sino propiedades coloniales destinadas a permanecer bajo el dominio israelí de forma permanente. No hay intención alguna de devolver a los palestinos los territorios ya anexados, que podrían después expandirse.


Así pues, el nuevo gobierno de Netanyahu declarará dos cambios políticos espectaculares. En primer lugar, el fin de la solución de dos Estados, que incluso Netanyahu apoyó y de la que se declararon partidarios todos los líderes mundiales.


Esa opción se declarará liquidada. En segundo lugar y al mismo tiempo, Israel se proclamará a sí mismo como un Estado de apartheid no solo de facto, sino ahora, por primera vez, también de iure.


Dado que ninguno de los que están a favor de la anexión tiene la intención de otorgar igualdad de derechos a los palestinos en los territorios de los que van a apropiarse, y como tal anexión de la tierra en la que se levantan los asentamientos es evidentemente fraudulenta, los estadistas del mundo no tendrán más remedio que reconocer, con pleno conocimiento y aceptación, que en el siglo XXI se ha declarado un segundo Estado de apartheid al estilo de Sudáfrica.


En este último supuesto, un régimen de apartheid fue derrotado milagrosamente sin derramamiento de sangre. ¿Se solidarizará el mundo en esta ocasión para repetir esa postura?


¿A qué Israel siguen aún apoyando?


Esta es la pregunta que debería plantearse ante todo a los líderes europeos, desde Angela Merkel hasta Emmanuel Macron, incluida Theresa May; a todos los dirigentes de la Unión Europea. Han repetido sin cesar el mantra de que su apoyo a Israel y a su derecho a existir con seguridad es firme e inmutable.


Han venido declarando de forma continuada su apoyo a una solución negociada de dos Estados. Entonces, ¿a quién apoyan ahora? ¿Qué es lo que apoyan? Exactamente, ¿a qué Israel? ¿En qué mundo se imaginan que viven? Tal vez en el mundo de sueños en el que evidentemente se sienten cómodos, aunque cada vez menos conectados con el mundo real.


¿Seguirá afirmando Europa que Israel comparte sus valores liberales cuando las organizaciones de la sociedad civil estén prohibidas en Israel? ¿Cuándo casi todos los políticos sionistas en Israel declaren que no tienen nada que discutir en el Parlamento con los legisladores árabes electos?


Intenten imaginar a un diplomático europeo declarando que los miembros judíos del Parlamento de su nación no pueden formar parte de ningún diálogo político. O que un diplomático europeo afirmara que los ciudadanos judíos de su país son traidores y quintacolumnistas.


Este tipo de cosas son políticamente correctas en Israel, en todos los partidos. ¿Y qué sucede con la libertad de expresión, tan sagrada en el discurso europeo, cuando el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2019 de Reporteros sin Fronteras clasifica ya a Israel con el número 88, detrás de Albania, Kirguistán y la Hungría de Viktor Orban?


Ese es el Estado de Israel que Vds. están apoyando.


La solución de dos Estados está muerta


El apoyo automático de Occidente a una solución de dos Estados exige también una actualización. ¿De verdad creen, queridos estadistas, hombres y mujeres, que el Israel actual tiene alguna intención, en algún momento, de poner en marcha tal solución?


¿Ha habido alguna vez un solo político israelí que quisiera, o pudiera, desplazar a unos 700.000 colonos, incluyendo la ocupada Jerusalén Este?
¿Creen que sin una retirada de todos los asentamientos, que representa un mínimo de justicia para los palestinos, existe la posibilidad de que tal solución pueda arraigar y convertirse en una realidad?


Uno podría señalar que la mayoría de los diplomáticos occidentales que están bien informados sobre lo que está sucediendo, saben ya desde hace mucho tiempo que tal solución está muerta, pero ninguno de ellos tiene el coraje de admitirlo.


Admitirlo les obligaría a reconfigurar todas sus posiciones sobre el conflicto en Oriente Medio, incluyendo el apoyo a la existencia de un Estado judío.
Con el advenimiento del nuevo gobierno de Netanyahu, el mundo occidental no puede seguir haciendo la vista gorda y seguir afirmando que todo va bien. Pero nada va bien.
Por tanto, la pregunta ahora es: ¿Están preparados para aceptar esta situación? ¿Van a seguir permaneciendo en silencio, continuarán mudos, prestarán su apoyo y harán la vista gorda ante la realidad?


Aquellos de Vds. que estén más preocupados por el futuro de Israel deberían ser los primeros en despertar y sacar las conclusiones necesarias. De hecho, toda persona de conciencia debería estar haciendo eso.

 

Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

*Gideon Levy es columnista de Haaretz y miembro de la junta de editores del periódico. Ha recibido diversos premios internacionales e israelíes por sus trabajos. Su nuevo libro T he punishment of Gaza ha sido publicado por Verso.

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Una misteriosa especie humana conquistó el techo del mundo hace 160.000 años

Hallado en China el fósil de un denisovano, la especie que se cruzó con los 'Homo sapiens' y les pasó genes que les permitieron vivir a gran altitud

 Científicos chinos y europeos han identificado un fósil como perteneciente a un denisovano, la misteriosa especie humana que pobló Asia hace miles de años y con la que los sapiens tuvimos una corta pero fructífera historia de sexo.


Un estudio publicado hoy en Nature describe los restos —la mitad de una mandíbula inferior y dos molares— que fueron encontrados en 1980 por un monje budista en la cueva de Baishiya, en la provincia china de Gansu, que comprende parte de la meseta tibetana. “Esta cavidad natural está considerada un lugar sagrado y los huesos humanos que aparecen aquí se suelen machacar para hacer medicinas tradicionales con supuestos poderes curativos”, explica Jean-Jacques Hublin, paleoantropólogo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y coautor del estudio. No se sabe por qué, "el monje prefirió salvar los restos y regalárselos al sexto buda viviente de Gung-Thang, una autoridad religiosa, quien a su vez los donó a una universidad china”, explica. Ahora, 39 años después y gracias a la colaboración entre investigadores chinos y europeos, se ha demostrado que el hueso no era de un santo, sino de un denisovano adolescente de sexo desconocido que vivió hace al menos 160.000 años.


Los denisovanos son una especie humana sin rostro. Fueron descubiertos en 2010 y de ellos apenas se conocían cinco restos fósiles de menos de dos centímetros, todos hallados en la cueva rusa de Denisova, al sur de Siberia, que no permiten conocer el aspecto físico de estos humanos. Sin embargo, el frío de la cueva preservó el ADN, lo que ha permitido ensamblar todo su genoma a partir del diminuto diente de una niña. La genética los identificó como una especie hermana de los neandertales que apareció hace unos 400.000 años. Mientras los neandertales ocuparon Europa, los denisovanos se expandieron por Asia.


Después de que los Homo sapiens salieran de África por primera vez, hace unos 100.000 años, se encontraron con los denisovanos y tuvieron sexo e hijos con ellos en varias ocasiones. Fruto de aquellos cruces hay unas gotas de ADN denisovano en los asiáticos, sus descendientes los nativos americanos (un 0,2% del genoma) y los habitantes de Oceanía (hasta el 5%). Por razones desconocidas, los denisovanos se extinguieron hace unos 40.000 años, el mismo destino que siguieron los neandertales en la misma época.


El nuevo hallazgo demuestra que los Homo sapiens no fuimos los primeros en ocupar la meseta del Tíbet, el techo del mundo sobre el que se asienta el Himalaya, la cordillera más alta del planeta. El trabajo, coliderado por Fahu Chen, de la Academia de Ciencias China, Dongju Zhang, de la Universidad de Lanzhou, y el equipo de Hublin, ha extraído proteínas de colágeno de uno de los dientes del fósil. Su secuencia de aminoácidos, aunque muy degradada, parece diferente de la de otras especies humanas e identifica los restos como denisovanos. Esto no solo implica que hubo otros humanos que conquistaron la meseta, con una altitud media de 4.500 metros, 120.000 años antes que nosotros, sino que probablemente fueron ellos los que nos pasaron algunas variantes genéticas necesarias para sobrevivir en este entorno hostil con escaso oxígeno, como han demostrado estudios recientes entre pobladores del Himalaya actuales.


“Neandertales y denisovanos vivieron durante cientos de miles de años en Eurasia y se adaptaron a estos entornos. Los humanos modernos llegaron de África y se mezclaron con ellos un poco, lo que les permitió adquirir variantes genéticas ventajosas. Esas variantes se hicieron cada vez más frecuentes. Por ejemplo, el 80% de los tibetanos actuales las portan”, resalta Svante Pääbo, genetista del Max Planck y autor principal de la secuenciación del genoma neandertal y denisovano. "Es muy interesante que se empiecen a encontrar denisovanos más allá de la cueva de Denisova. Presumiblemente ocuparon la mayoría de Asia en el pasado, así que espero que se encuentren muchos más restos en el futuro", comenta el genetista.


La técnica que analiza paleoproteínas puede ser la próxima revolución en evolución humana y probablemente permita aclarar qué aspecto tenían los denisovanos, si es que no lo ha hecho ya. “A juzgar por la mandíbula y lo que sabemos de otros fósiles ya conocidos de China como Maba [sur de China], Xujiayao [norte] y Penghu [Taiwán], que también pueden ser de denisovanos, estamos ante unos humanos muy parecidos a los de la Sima de los Huesos [en Atapuerca, Burgos], con una cabeza grande, los arcos de las cejas muy marcados, dientes voluminosos y frente huidiza”, explica Hublin.


El trabajo también confirma a Asia como una segunda cuna de la evolución humana más allá de África. “En China se conocen muchísimos fósiles humanos raros o inclasificables que ahora podrían ser adscritos a los denisovanos con las nuevas técnicas de análisis de ADN y paleoproteínas”, opina Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC.


“Nuestra especie, aunque solitaria, es en realidad un crisol de humanidades ya extintas, y esa mezcla ha sido particularmente importante para nuestro éxito actual”, resalta María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos. “Es curiosa la forma en que relatamos siempre como hazañas muchas de nuestras capacidades. Sin embargo, es una cura de humildad descubrir que parte de nuestros superpoderes estaban presentes en otras poblaciones humanas mucho antes que en la nuestra y que de hecho les debemos a ellas su herencia”, destaca.

Por Nuño Domínguez
2 MAY 2019 - 01:39 COT

La lógica detrás de la humillación estadounidense a Palestina

En los últimos dos años, la administración Trump ha lanzado un ataque diplomático total contra el pueblo palestino, mientras prepara una nueva iniciativa para ‘resolver’ el conflicto de Oriente Medio. Ha afirmado que su plan es diferente de cualquier otro, ha descalificado todo lo que se dijo sobre él como especulación salvaje y ha acusado a los críticos de apresurarse a juzgar antes de haberlo visto. 

En efecto, las y los palestinos no han visto el plan real, pero tienen un buen presentimiento sobre lo que implicará. Han observado de cerca cómo la administración Trump ha escupido una política tras otra con la clara intención de humillarles y someterles.


Trump: El regalo a Israel que no cesa


Durante el último año y medio, la administración del Presidente estadounidense Donald Trump ha estado dando al gobierno de Benjamin Netanyahu un “regalo” político tras otro.
En diciembre de 2017, su administración reconoció a Jerusalén como capital de Israel y en mayo de 2018 trasladó la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv. En enero de 2018, congeló toda la ayuda a la UNRWA (la agencia de la ONU encargada de apoyar a millones de personas palestinas que viven como refugiadas), y en junio de ese año se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU después de acusarlo de tener una predisposición contra Israel a causa de sus políticas en Palestina ocupada. En septiembre, la administración Trump clausuró la oficina de representación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington.


Mientras tanto, le dio a Netanyahu luz verde para expandir las colonias judías en Cisjordania, a la cual el Departamento de Estado dejó de llamar “ocupada” en los documentos oficiales y pasó a designarla como “controlada por Israel”.


Luego, justo antes de las elecciones israelíes de este año, el Presidente Donald Trump firmó una proclamación en la que legitimaba la anexión por parte de Israel de los Altos del Golán sirio, la cual había sido anteriormente declarada “nula y sin efecto” por la administración Reagan y el Consejo de Seguridad de la ONU.


Quizás lo más alarmante es que su administración empujó a ciertos países árabes hacia la normalización de las relaciones con Israel, sin que Israel hiciera ninguna concesión a cambio.
Estas políticas estadounidenses han envalentonado a Netanyahu −que iniciará un quinto mandato como Primer Ministro− para jactarse de que mantendrá para siempre la soberanía israelí sobre una “Jerusalén unida”, como “capital eterna” de Israel, y a prometer que nunca renunciará al control israelí sobre ningún territorio palestino al oeste del río Jordán. También se ha comprometido a anexar todas las colonias judías ilegales en Cisjordania.


Entre tanto, los dirigentes palestinos y los gobernantes árabes han hecho poco más que emitir declaraciones inconsecuentes.


Zelotes con esteroides


Estos y otros cambios en la tradicional política exterior de Estados Unidos en Oriente Medio se han producido por iniciativa de los tres principales asesores de Trump para Oriente Medio: su yerno Jared Kushner y sus dos ex abogados neoyorquinos, Jason Greenblatt y David Freedman, que han estado promoviendo activamente políticas pro israelíes durante décadas.
Estos tres orgullosos sionistas radicales han demostrado claramente su entusiasmo por las colonias ilegales de Israel en los territorios palestinos, y su rechazo a la denominación de “ocupadas” para Cisjordania y Jerusalén.


Pero el trío Trump sigue sorprendiendo, y no en el buen sentido. Kushner y compañía son tan extremistas que hacen que Netanyahu parezca moderado en comparación.
Forman parte de un grupo de sionistas estadounidenses de línea dura que se opusieron al “Proceso de Paz de Oslo” en los años Noventa, e incluso han comparado a los grupos pacifistas israelíes con los colaboracionistas nazis. También han desestimado de plano los derechos nacionales e históricos del pueblo palestino y han defendido las acciones de Israel como ordenadas por Dios. Al igual que sus socios evangélicos, creen que su jefe Trump ha sido ungido por Dios para cuidar de Israel, y consideran que su interpretación de la voluntad divina suplanta la voluntad de la comunidad internacional.


El año pasado, Friedman, que ha estado sirviendo como embajador de Estados Unidos en Israel, tuiteó: “Hace más de 2000 años, los patriotas judíos (macabeos) capturaron Jerusalén, purificaron el Templo Sagrado y lo volvieron a consagrar como sitio de culto judío. La ONU no puede rechazar los hechos: Jerusalén es la capital antigua y moderna de Israel.”
El hecho de que el trío Trump muestre semejante fundamentalismo religioso con esteroides, al tiempo que insiste falsamente en que se preocupa por los intereses del pueblo palestino, debería preocupar a todo el mundo en Oriente Medio y más allá.


Girando y negociando


En tanto Kushner ha permanecido en gran medida callado sobre el nuevo plan, Friedman y Greenblatt se han mostrado locuaces sobre sus méritos e implicaciones para las y los palestinos.


Con una chutzpah [1] inigualable, ambos abogados han estado acosando a los dirigentes palestinos y avergonzándolos por no preocuparse por su gente. También les han atacado indebidamente por “alabar” el terror y dar refugio a terroristas, y al mismo tiempo han defendido incondicionalmente a Israel contra cualquier mínima crítica a su violencia y represión, incluso proveniente de los medios estadounidenses.


Muy probablemente, el trío se ha basado en la infame guía mediática del “Proyecto Israel” para “los líderes que están en la primera línea de la guerra mediática a favor de Israel”, con el fin de avergonzar a la Autoridad Palestina liderada por Abbas y aplaudir al gobierno de Netanyahu. Ellos usan recurrentemente trucos de relaciones públicas tales como: “Estamos listos para ayudar a los palestinos, pero, ¿está lista la dirigencia palestina?”


Todo esto nos lleva a la pregunta: ¿Por qué deberían los palestinos considerar el plan de Estados Unidos cuando Kushner y compañía abogan por la expropiación de sus tierras, su capital y sus recursos, todo en nombre del realismo y la paz? ¿Por qué pensar de otra manera, cuando dos destacados expertos pro-Israel y antiguos asesores de la Casa Blanca consideran que el plan no es más que “economía y algo más”, es decir, “diseñado para el fracaso”?


Bueno, el trío Trump insiste en que están trabajando en algo completamente diferente a las iniciativas anteriores de Estados Unidos, como dijo Kushner a la Cumbre Time 100 esta semana: algo basado en la realidad y no en la fantasía; y cuanto antes lo acepten los palestinos, más rápido mejorarán sus vidas. Pero si las iniciativas del pasado fracasaron porque estaban inclinadas a favor de Israel, ¿cómo puede conducir a la paz hacerlas aún más favorables a Israel? Ni que decir tiene que ninguna nación ocupada o colonizada ha aceptado o aceptará jamás un consejo de este tipo que se base exclusivamente en la lógica del poder canalla.


Pero si la administración estadounidense quiere que los dirigentes palestinos se sumen al plan, ¿por qué sigue humillándolos en público y en privado? Después de todo, cualquier nuevo acuerdo, como cualquier acuerdo anterior, tendría que implicar la aceptación de dividir y/o compartir la tierra.
Hay una vieja sabiduría hebrea en juego aquí.


“El arte de la humillación”


En un intento de ofrecer su propia versión del viejo dicho: “No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos”, Kushner escribió en un correo electrónico en enero de 2018: “Nuestra meta no puede ser mantener las cosas estables y tal como están; ¡nuestra meta tiene que ser hacer las cosas significativamente MEJORES! A veces hay que arriesgarse estratégicamente a romper cosas para llegar a la meta.”


Pero ¿romper qué exactamente?


Parece que el objetivo principal de Kushner es romper el espíritu del pueblo palestino y su esperanza de un Estado soberano en todos los territorios ocupados en 1967, con el fin de obligarlos a conformarse con una autonomía en partes de esos territorios, con la opción de un seudo-Estado “Gaza primero”, condicionada al buen comportamiento.


Todo esto me recuerda una vieja historia que Kushner seguramente conoce; es una parábola hebrea sobre un pobre hombre que se quejaba a su rabino de que vivía con su gran familia en una casa pequeña. El rabino le dijo que trajera todos sus animales a la casa. Aunque asombrado, el hombre hizo lo que se le dijo. Al día siguiente se apresuró a volver a ver al rabino y se quejó de que la situación había empeorado mucho. El rabino le sugirió al hombre que sacara los pollos. Sintiendo un ligero alivio, pero aún frustrado con sus condiciones de vida, el hombre se dirigió de nuevo al rabino, quien le aconsejó que sacara otro animal. Este vaivén se repitió hasta que el hombre sacó a todos los animales. Al día siguiente volvió al rabino con una gran sonrisa. “Oh Rabino”, dijo, “ahora tenemos una vida tan buena. ¡La casa está muy tranquila y tenemos espacio de sobra”.


La moraleja de la historia es que cuando cambias la forma en que ves las cosas, las cosas que ves cambian. En este sentido, el trío Trump está tratando de forzar a los palestinos a ver que su realidad no es tan mala en comparación con lo mala que podría llegar a ser.


Pero la verdad es que cambiar tu perspectiva no cambia tu realidad. De hecho, cada vez que los palestinos cambiaron la forma en que veían las cosas por insistencia de Estados Unidos durante el último cuarto de siglo, su situación no ha hecho más que empeorar. Se mire por donde se mire, Israel se ha seguido expandiéndose a expensas de Palestina durante décadas.
Ya es tiempo –hace rato− de que una nueva generación de líderes palestinos reconfiguren de manera drástica la realidad sobre el terreno, revirtiendo o superando las políticas pasadas y presentes de Estados Unidos e Israel.

Por Marwan Bishara
Al Jazeera

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Sri Lanka en el Gran Juego de EEUU e India contra China

La acusación del presidente de Sri Lanka Maithripala Sirisena de que los servicios de seguridad del país tenían conocimiento previo sobre los ocho atentados “yihadistas” del 22 de abril, que dejaron cientos de víctimas, y se lo ocultaron, muestra una gran y grave fractura en el seno del poder del país apodado “la India organizada”.

La República Democrática Socialista de Sri Lanka es un pequeño estado de 21 millones de habitantes, compuesto por los cingalé y una minoría tamil (cerca del 13%), y de religión predominante budista, y luego grupos de fe hinduista, islam-sunnita y cristiana. La nación se estaba recuperando no sólo de una larga guerra civil de 26 años (1983-2009) entre la milicia independentista Tigres Tamiles y el ejército, que dejó decenas de miles de muertos, sino también del devastador tsunami del Océano Índico de 2004 que arrebató la vida de 35.000 personas.


El antiguo Ceilán, un país insular ubicado en el Océano Índico y al sureste del Mar Arábigo, que vive del turismo, las exportaciones de textil y té (en cuyas plantaciones trabajan principalmente mujeres), y es además el primer productor mundial de canela, había conseguido un crecimiento económico de 4,6% en 2017, y reducir la pobreza de forma considerable. La isla fue durante la Guerra Fría uno de los países “No alineados”, próximo a China y a la Unión Soviética, y tiene el honor de ser el primer país del mundo en tener una primera ministra, Sirimavo Bandaranaike en 1960.


Con el fin del orden mundial unipolar, marcado por el protagonismo de China, Rusia y la India, hoy Sri Lanka está siendo el objeto de disputa entre las potencias. La geopolítica marítima y la militarización de las aguas del planeta, a veces bajo ridículos pretextos como luchar contra los “piratas somalíes“, están arrastrando a este país a una grave crisis política.
La importancia geopolítica de Sri Lanka


Es el único estado insular del sur de Asia.


. Está ubicado en el centro del Océano Índico, el enlace entre Asia occidental y el sudeste asiático que conecta el comercio marítimo este-oeste. Por las aguas de este océano, que cubren cerca del 20% de la superficie del planeta, pasa el 70% del comercio mundial de petróleo, con India y China a la cabeza de los consumidores de energía fósil.
. Es dueña de puertos estratégicos como Colombo o Trincomalee.


.Dentro de la política de EEUU para dominar el Sur de Asia, es un candidato para reemplazar a Pakistán, país que está entrando en la órbita china.


.Es el espacio donde se desarrolla la batalla entre China-Japón, India-China y EEUU-China por el control de las rutas marítimas del Índico.


Un antes y un después del 2015


Desde que Barak Obama centró su doctrina en la contención de China, política continuada por Donald Trump, Sri Lanka es una de las obsesiones de EEUU. En diciembre de 2009, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado advertía que la “deriva estratégica de Sri Lanka“, durante el gobierno del presidente Mahendra Rajapaksa, hacia China “tendría consecuencias para los intereses de los EEUU en la región“. Y como no podía acusar al gobierno budista de Colombo de “patrocinar el terrorismo islámico” recurrió al segundo de sus argumentos favoritos: “pisotear los derechos humanos”. Por lo que, a través de los “expertos” de la ONU planteó la sospecha de que el gobierno de Rajapaksa podría ser responsable de crímenes de guerra durante y después de la guerra civil por matar a cerca de 40.000 civiles.


En 2013, la ONU aprueba una resolución pidiendo investigaciones “independientes” al respecto. La guinda la pone el entonces primer ministro británico, David Cameron (cuyo gobierno además de estar implicado en los crímenes de guerra en Afganistán e Irak, aumentó la venta de armas al gobierno srilankés, prolongando la guerra civil), quien dio un ultimátum a Rajapaksa exigiendo una investigación creíble sobre la matanza de los tamiles. Meses después, y ante la prohibición que impone Colombo al equipo de la ONU de entrar en las antiguas zonas de conflicto, EEUU le avisa: “la paciencia de la comunidad internacional empieza a agotarse“.


A esta presión sobre Rajapaksa se suma el gobierno de extremaderecha indio que considera Sri Lanka su patio trasero, no sólo porque Rajapaksa ha sacado a su país de la influencia de Nueva Delhi, entregando los mega proyectos de infraestructura a China, sino también por autorizar el atraque de los submarinos chinos en el puerto de Colombo.


A partir de 2014, la entrada de lleno de Sri Lanka en el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda sella su destino. Beijing, que ya cooperó con este país para reconstruir las zonas devastadas por el tsunami de 2004, firmó un acuerdo para efectuar una inversión de 13 billones de dólares en el puerto de Colombo y convertirlo en Colombo International Financial City, a la imagen de Dubái en el Golfo Pérsico, y de paso reconstruir el puerto de Hambantota por otros 5.000 millones. Dichos proyectos forman parte de la estrategia del “Collar de perlas” de China, que consta en alquilar puertos, en principio con fines comerciales, y se extiende desde las aguas chinas hasta Océano Índico y el Golfo Pérsico: el Kyauk Phru (Birmania), el Gwadar (Pakistán) o el Chittagong (Bangladesh), y Bandar Abbas (Irán), son algunos.


El 2015 sucede un giro radical en los acontecimientos: Rajapaksa acusa a Occidente y a los servicios de inteligencia india, The Research and Analysis Wing (RAW), de conspirar para desbancarle del poder mientras el primer ministro Maithripala Sirisena practica el transfuguismo, se une al opositor Partido de Unidad Nacional (PUN) pro indio-EEUU, y se presenta a las elecciones presidenciales. En la víspera, el exsecretario de Estado de EEUU, John Kerry, telefonea a Rajapaksa (¡intervine en las elecciones ajenas!) para insistir en que éstas deben ser “libres y justas”, y debe entregar el poder “de forma pacífica” a Sirisena en caso de que las gane. Finalmente, para asegurar los resultados, envía a la subsecretaria para Asia del Sur y Central, Nisha Biswal, a visitar Sri Lanka.


Sirisena, que centró su campaña en la chinofobia, gana las elecciones con el respaldo de grupos tamiles y musulmanes, provocando euforia en Washington. Nueva Delhi será el destino de su primera visita oficial al extranjero.


El nuevo presidente nombra al líder del PNU, Ranil Wickramasinghe, como primer ministro. EEUU deja de hablar de los “crímenes de guerra” de Sri Lanka, y renuncia a que fuese un tribunal internacional independiente el que los investigue.


Sin embargo, China seguirá la estrategia de “acupuntura” (versus “ataques quirúrgicos” de EEUU) y, discretamente, corteja a Sirisena: construye un hospital en su circunscripción local y sigue ofreciéndole inversiones ventajosas. En 2017, Sri Lanka -atrapada en la llamada “la trampa de la deuda”- arrenda el 70% del puerto marítimo de Hambantota a China durante un periodo de 99 años y a cambio de 1.1 mil millones de dólares, para así pagar parte de su enorme deuda a Beijing, y de paso le compra aviones de transporte militar.


La fiesta en Occidente ha durado poco: Ranil es cesado por Sirisena el 26 de octubre de 2018, después de que él le critique por congelar los proyectos económicos de la India, favoreciendo a China; disuelve el Parlamento; y nombra al expresidente Rajapaksa como jefe del gabinete. A su vez, Sirisena afirma que Nueva Delhi había conspirado para asesinarle. El enfado de EEUU es monumental, mientras Beijín felicita a Rajapaksa.


El 16 de diciembre, bajo una fuerte presión de Washington y también del propio Parlamento srilankés, que lo acusa de “intento de golpe de estado” y le insta al “cumplimiento de la constitución” -que prohíbe que el presidente destituya al primer ministro-, Sirisena da marcha atrás y le devuelve el puesto a Wickremesinghe, confesando: “Sigo pensando que no debía haberle nombrado primer ministro“. Ganan EEUU e India, de momento.


Una ardiente Guerra Fría en los mares


El pasado 13 de marzo, dos Boeing B-52H Stratofortress de EEUU despegaron de la Base de la Fuerza Aérea de Andersen en Guam para sobrevolar las islas controladas por Beijing en el Mar Meridional de China; el 11 de febrero, dos destructores lanzamisiles norteamericanos, el USS Spruance y el USS Preble, navegaron a pocas millas de las islas Spratly bajo el pretexto de la “libertad de navegación y sobrevuelo respaldada por la Convención del Derecho del Mar”. El objetivo de Trump-Bolton de estas provocaciones no es la persuasión, saben que China no se va a retirar. ¿Se imaginan que los cazas chinos o su único portaviones paseen por el cielo y las aguas del Golfo de México?


Por el momento, la guerra entre las dos superpotencias es comercial, política, diplomática y cibernética. Obviamente, medidas como imponer aranceles de hasta 200.000 millones de dólares a las importaciones chinas no son para proteger la economía de EEUU, sino para destrozar la de China. También, con el mismo objetivo, sacrificó a Pakistán -uno de los pilares de dominio de Washington en Asia Oriental- para cortejar a la India y convertirla en una aliada militar (Obama fue el único presidente de EEUU que viajó dos veces a Nueva Delhi); ocupó Afganistán; ha aumentado el ritmo de las llamadas Operaciones de Libertad de Navegación (FRONOP), en las que no descarta utilizar la fuerza militar; y ha fortalecido sus bases militares en las proximidades de China, y privado del petróleo de Irán. Se trata de una guerra de desgaste multidimensional como la que organizó contra la Unión Soviética.


Los recientes atentados son una oportunidad para EEUU (como lo fue el “secuestro de las niñas nigerianas”) de ofrecer a Sri Lanka su “ayuda” para la lucha antiterrorista, el envío de asesores y, quizás, instalar una base militar. Miles de “yihadistas”, tras cumplir con su misión de demoler el estado sirio, han sido trasladados por la CIA al Arco de Crisis en Asia Central y Oriental para seguir haciendo de paramilitares y “allana-caminos” de la OTAN en los países estratégicos.


El 18 de abril de 2019, la Séptima Flota de la Marina de EEUU se detuvo en Hambantota. Iba a realizar el ejercicio de CARAT (Cooperation Afloat Readiness and Training) junto con otros estados aliados en el puerto de Hamantota, el más antiguo ejercicio de la Marina de EEUU (desde 1995) y que tiene lugar en el sur y sureste de Asia, para exhibir músculo ante los chinos y “garantizar la seguridad marítima en todo el Indo-Pacífico”. El día de los atentados se suspendieron las maniobras.


Si la inteligencia india, que coopera estrechamente con su homólogo estadounidense, conocía el plan de los atentados, ¿es posible que la NSA no los conociera?

P
30 abril 2019

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Sábado, 27 Abril 2019 06:12

El éxodo nicaragüense a Costa Rica.

Ciudadanos nicaragüenses que viven en Costa Rica, durante una movilización contra el gobierno del presidente Daniel Ortega, en San José, el 20 de enero / Foto: Afp, Ezequiel Becerra

Más de 60 mil personas huyeron de Nicaragua en el último año, en el marco de una de las peores crisis políticas y económicas centroamericanas desde los años ochenta. La mayoría de los refugiados están en la vecina Costa Rica, donde enfrentan la incertidumbre y el ascenso de la xenofobia.


“Levanto la vista y veo huellas. No es una ni son dos, son decenas. Qué digo decenas, son cientos. Pienso en las miles de personas que habrán pasado por aquí en estos días, en este año. Todavía estoy en Nicaragua, quizás a 300 metros de Costa Rica, pero aún no sé exactamente dónde estoy.


Soy Marvia Padilla y desde ayer en la noche estoy tratando de huir de mi país, Nicaragua. Nací en León, justo cuando esa ciudad se convertía en bastión de una revolución, hace casi cuarenta años. Estudié derecho, aunque aún no he egresado. En León tenía una floristería, un “asado” (que es como un establecimiento donde preparamos comida por las noches), y, además, soy cantautora.


Ahora ya han transcurrido ocho horas desde que salí de una casa de seguridad en la que me encontraba desde hace varios meses en Chichigalpa, 100 quilómetros al norte de Managua.


Decidí huir de mi país ayer a la noche, el 8 de setiembre de 2018, justo unas horas después de que tres hombres con armas blancas me persiguieron en el centro de León, después de una manifestación en el parque central de mi ciudad. Yo soy líder activista del Movimiento de Autoconvocados Azul y Blanco.


Salí anoche hacia Managua en bus, luego viajé hasta Rivas, una ciudad más al sur. Allí contactamos a una persona que podría ayudarnos a pasar a Costa Rica. Son grupos organizados dedicados a cruzar personas, “coyotes”, como se les conoce popularmente. Queríamos irnos al otro lado a como diera lugar y pagamos para ello. Creíamos que si íbamos a la frontera de forma regular, nos detendrían y probablemente no contaríamos la historia.


Levanto la mirada y sólo veo fango y bosque. Trataremos de cruzar en un punto ciego a un quilómetro del puesto fronterizo Peñas Blancas.”


En el último año, un número inédito de solicitudes de refugio inundó Costa Rica. Según la Dirección Nacional de Migración y Extranjería de Costa Rica, fueron más de 29.500 los nicaragüenses que solicitaron refugio en ese año y otros 26 mil tienen citas pendientes para formalizar la solicitud. De ahí se extrae la cifra de 55 mil personas refugiadas en Costa Rica que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) difundió este 16 de abril. De acuerdo con esa organización, entre abril de 2018 y abril de 2019 salieron de Nicaragua más de 60 mil personas.


Santiago Navarro, integrante del Centro de Derechos Sociales del Migrante, explicó a este semanario que hasta ahora la llegada a Costa Rica de nicaragüenses se daba, principalmente, por factores económicos o de estudio. “Era una migración forzada, pues no tenían trabajo u oportunidades de sobrevivencia en su país, pero podían optar cuándo migrar. Ahora la condición es distinta. La mayoría de las personas llegan al país a solicitar refugio. Un solicitante de refugio se diferencia del migrante económico, entre otros aspectos, porque no tiene tiempo para tomar la decisión de salir del país, su vida corre peligro, ya sea por su orientación política, sexual, religiosa u otras razones. Para estos casos existen protocolos internacionales de derechos humanos que deben ser atendidos”, sostuvo Navarro.


Ante tal emergencia, Raquel Vargas, directora de Migración en Costa Rica, dijo a Brecha que se ha aplicado una estrategia de atención que convocó a 37 instituciones gubernamentales para que se analizaran todos los escenarios. “Los plazos se mantienen altos, pero hay que tener presente que, una vez recibida la solicitud, se da inicio a la revisión y el análisis por la Comisión de Visas Restringidas y Refugio”, aclaró Vargas. De todas maneras, Navarro se quejó de que en Costa Rica “hay un limbo legal administrativo: la institucionalidad estatal está desbordada” y por eso no se han podido procesar todas las solicitudes. La Dirección General de Migración y Extranjería negó ese extremo y afirmó que todas las solicitudes serán procesadas en un margen de tiempo de 18 meses. “Se valora la posibilidad de emitir la resolución definitiva de cada caso en 2020 o 2021. De todos modos, a partir de la solicitud de refugio, las personas ya se encuentran regulares en el país”, dijo la directora de la institución.


La migración nicaragüense a Costa Rica no es novedosa: desde hace casi cien años, miles de personas viajan del norte al sur para trabajar en el campo, la construcción, la seguridad o el servicio doméstico costarricense. Organizaciones de defensa de personas migrantes estiman en 500 mil la cantidad de nicaragüenses que viven en ese país, un 10 por ciento de la población total. Para Quxabel Cárdenas, activista por los migrantes en Costa Rica y fundadora de la organización Enlaces Nicaragüenses, existen en el país miles de familias binacionales. “El tema de migración dejó de ser un tema de población extranjera para ser un tema de integración, ya que más de 100 mil costarricenses han nacido de padre y madre nicaragüenses, pero la cifra podría ser de 250 mil si se tiene cuenta a los hogares binacionales”, aseguró Cárdenas a Brecha.


***


“Hace un momento pasé por un retén militar nicaragüense. Sentí pánico. Pensé que hasta ahí llegaríamos y que nos devolverían y nos encarcelarían o nos matarían. La persona que nos llevaba me preguntó si me preocupaba algo. Le dije que sí, que me perseguía el gobierno y que corría riesgo de que me encarcelaran.


—Tomá mi cédula –me dijo.


Y pasé con la cédula de ella. Ahora, caminando, pienso en mi familia, en mis compañeros, en los muchos que no han podido huir y que enfrentan a un gobierno que los persigue, los encarcela o tortura.”


La recepción de nicaragüenses en Costa Rica es conflictiva. El aumento del ingreso de personas refugiadas ha generado una respuesta negativa de un sector de la sociedad costarricense, que ha llevado a una escalada del discurso xenofóbico a tal punto que, en agosto de 2018, se realizó por primera vez de manera abierta y pública una manifestación costarricense contra los inmigrantes. Para Guillermo Acuña, sociólogo de la Universidad Nacional, esa violencia discursiva “se está haciendo notable a nivel físico. Es decir, en las últimas manifestaciones que tuvimos en la capital tuvimos enfrentamientos violentos entre la población”.


Carlos Sandoval, especialista en temas de migración y académico de la Universidad de Costa Rica, ve con preocupación no sólo el crecimiento de los sentimientos xenofóbicos, sino la colaboración de algunos medios de comunicación en ese auge. “El malestar no nace espontáneamente. Hay algunos temas que han servido como desencadenante de este momento de xenofobia y hostilidad hacia los nicaragüenses. Por ejemplo, la percepción de que los extranjeros son responsables de la violencia, del deterioro de los servicios de salud, de la falta de empleo, constituye el núcleo duro de muchas noticias falsas, a veces incluso fomentadas por los medios”, dijo Sandoval a Brecha. Agrava ese malestar la frágil situación económica de Costa Rica, con un déficit fiscal cercano al 7 por ciento, un desempleo de cerca del diez por ciento y una pobreza estancada en un 20 por ciento desde hace más de treinta años.


***


“Somos ocho personas y la que nos ayudó a pasar la frontera desapareció de un momento a otro, aunque le habíamos pagado para que nos llevara de forma segura hasta San José. Caminamos por un bosque por varias horas hasta ver una carretera. Todavía no sabemos dónde estamos, no tenemos geolocalizador, pero al ver los automóviles en el camino ya sólo se ven placas costarricenses.


—¡Estamos en Costa Rica! –grito aliviada.”


En los últimos años, la economía nicaragüense venía en alza. Según datos del Banco Mundial, la incidencia de la pobreza, en 2005, estaba en 48 por ciento y, en 2016, el gobierno de Daniel Ortega había logrado bajarla a 25 por ciento. El ingreso nacional bruto per cápita, el valor de todos los bienes y servicios producidos en el país dividido entre la población, en 2005, estaba en 1.180 dólares y, en 2017, llegó a 2.130, un dato que no refleja la desigualdad, pero que da cuenta de un crecimiento económico del país. Este auge coincidió con un cogobierno tácito entre el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (Fsln), el partido político liderado por Ortega. Durante más de diez años, integrantes de la gremial patronal ostentaron cargos en comisiones, comités o juntas directivas de instituciones públicas. Esa alianza entre el sector privado y el gobierno, que fue admitida en medios nacionales e internacionales por José Adán Aguerri, presidente del Cosep, se terminó en abril de 2018, justo cuando iniciaron las protestas.


Ya habían sucedido varias manifestaciones contra la intención gubernamental de construir un canal interoceánico y ante la débil respuesta al incendio en la reserva forestal Indio Maíz. Pero fue el 18 de abril que se encendió la mecha con el descontento generado por la reforma de la seguridad social. Una vez retirado ese cuestionado proyecto de ley, las protestas continuaron, pero ahora contra la permanencia de Ortega en el poder. El empresariado, la Iglesia Católica, antiguos cuadros del sandinismo y partidos de todo el espectro político apoyaron las revueltas.


El líder sandinista va por su tercer mandato consecutivo al frente del país. En la elección más reciente, en 2016, consiguió el 72 por ciento de los votos válidos en una elección con la participación de más del 60 por ciento del padrón electoral. Antes había triunfado en 2011 con 62 por ciento y en 2006 con 38 por ciento. Mucho antes, entre 1979 y 1990, había gobernado Nicaragua como resultado de la revolución que sacó del poder a la familia Somoza tras una feroz dictadura de 40 años.


Para el historiador Pablo Morales, docente de la Universidad de Costa Rica, “las críticas a Nicaragua se dan en el marco de una disputa en la región sobre la democracia y lo que ella implica. A los efectos de la legislación nicaragüense, Daniel Ortega no es un dictador. Ese mote es utilizado como discurso político contra Ortega, pero es un presidente constitucional. Muchas fuerzas externas juzgan la cultura política nicaragüense a partir de criterios foráneos, y eso no es válido. En Nicaragua es normal que las instituciones estén vinculadas al partido de gobierno, tal como era en Costa Rica hace pocos años. Puede ser un error, pero es la cultura política del país”. El actual gobierno sandinista ha creado más bienestar social que el anterior, opinó Morales en diálogo con Brecha: “Ortega obtiene su legitimidad porque en esta segunda etapa de su gobierno ha generado incluso más obra social que la hecha en la primera, durante el período revolucionario, porque ahora no hay una guerra”.


***


“Dejé atrás a tres hijos: uno de 7 años, otro de 16 y una de 20. También dejé a mi mamá. Dejé una vida hecha allá, con mucho trabajo y labor social. En Nicaragua me persiguen por varios delitos que me endilgan, como incitación al odio. Incluso me han enjuiciado en ausencia, pero yo sé que es persecución política. He estado en contra del régimen desde hace varios años, organicé tranques y movilizaciones. El Movimiento Azul y Blanco es muy heterogéneo, hay de todo dentro de él. Yo soy pacifista, pero sé que hay personas que quieren tumbar al gobierno por las armas.”


El Fsln es todavía el partido más grande de Nicaragua, el más organizado. La oposición, aunque beligerante, no tiene una organización partidaria única, unida. Está dividida en corrientes, partidos minoritarios, estudiantes, otros movimientos sociales y empresariado. Una encuesta de Cid Gallup mostró en setiembre de 2018, en pleno auge de las protestas, que aunque el 61 por ciento de la población demandaba nuevas elecciones, el Fsln conservaba todavía un 21 por ciento de apoyo. El siguiente partido en la lista era el Liberal Constitucionalista, con un 4 por ciento.


En las calles de Managua puede verse constantemente a personas particulares con la bandera roja y negra, del Fsln. La oposición dice que son personas que trabajan para el gobierno y que están obligadas a llevarlas, pero ellos lo niegan. Josefina es sandinista y acusó al gobierno de Estados Unidos de generar “caos y confrontación” en el país. Dijo a Brecha que el gobierno de Ortega es “el que más ayuda ha llevado a las familias pobres” y que por eso lo quieren tumbar. En cambio, Jorge, con la cara tapada con un pañuelo blanco y azul, calificó a Ortega de “dictador” y “corrupto” y pidió que se realicen elecciones anticipadas. Alexandro, por su parte, votó por el Fsln, pero ahora cree que ambos bandos cometen errores. La represión no es la solución, pero la violencia en contra del gobierno tampoco, opinó. Marvia Padilla no está de acuerdo con las elecciones anticipadas y piensa que la oposición no tiene articulación política para ganarlas. De hecho, ya se ven en las calles carteles que dicen “Daniel 2021”, que es la fecha en la que deberán realizarse nuevas elecciones, según el cronograma electoral regular, y en las que, probablemente, Daniel Ortega vuelva a ser candidato.


“Llegué a San José. Aún no me siento a salvo, pero estoy más tranquila. No conozco nada ni a nadie aquí. Trajimos dinero para 15 días, pero no creo que nos alcance para ese lapso. Todo es más caro en Costa Rica. Ahora soy una de las 8.252 que ya obtuvo la cita para formalizar la solicitud de refugio en 2019. Estoy buscando trabajo para poder sobrevivir y no pienso abandonar la lucha en Nicaragua. De todas formas, veo difícil que Ortega se vaya. Durará hasta las elecciones de 2021 y podría incluso ganarlas, así que todavía no vemos una salida a esta encrucijada.”

26 abril, 2019

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Colombia. La ola de asesinatos contra el liderazgo social no para

Transcurridos 20 días de la álgida jornada de movilización y resistencia de la Minga del Cauca transformada en Minga Nacional –10 de marzo al 5 de abril–, continúa la ola de amenazas, atentados y asesinatos contra líderes y lideresas sociales. Ante esta realidad, ¿qué le espera a los diferentes territorios del país en materia de Derechos Humanos? ¿existe una respuesta del Estado colombiano para enfrentar este modelo de muerte impuesto por el poder realmente existente en el país? ¿cómo responder desde los sectores alternativos a esta realidad?


Culminada la Minga Nacional –5 de abril– y avistándose el 25 de abril, día concertado para realizar un paro nacional, la arremetida guerrerista desata sus fuerzas por diferentes coordenadas nacionales en contra de diversos liderazgos sociales, así como de excombatientes de la otrora guerrilla de las Farc –en proceso de reinserción a la vida civil–, profundizando la grave situación de Derechos Humanos que desde tiempo atrás vive el país.


Ríos de sangre


No transcurrieron más de 8 días de culminada la Minga Nacional para que el poder cobrara con sangre el arrojo indígena y campesino que emplazó al establecimiento a cumplir sus palabras tantas veces comprometida y tantas veces irrespetada: el 11 de abril, con diez disparos que impactaron su cuerpo, acabaron con la vida de Policarpo Guzmán Marge en Argelia Cauca.


Polo, como lo llamaban sus más cercanos, vivió en carne propia, durante varios años, el conflicto que aqueja al país. Antes de asentarse en el departamento del Cauca fue desplazado de otras regiones por Los Rastrojos, sin embargo, persistía en la búsqueda de vida digna. Fue integrante y fundador de la Asociación Campesina de Trabajadores de Argelia y se organizó en el Pupsoc y Marcha Patriótica. Había denunciado la presencia de paramilitares en la región y exigido al Estado que lo protegiera, pese a lo cual nunca llegó la protección y el desenlace fue contundente.


Un día después, el 12 de abril, la sombra de la muerte cubrió la casa del indígena Emberá Aquileo Mecheche Baragon en Rio Sucio, Chocó. A las diez de la noche de aquel día sujetos armados entraron a su casa y se lo llevaron, asesinándolo a pocas cuadras de su residencia con tres impactos de bala. Aquileo fue presidente del Cabildo Mayor Indígena del Bajo Atrato Camizba–Asorewa y desde hace siete años era rector de la Institución Educativa Indígena Jagual. Fue uno de los líderes de la Minga del Chocó, desarrollada en el mes de noviembre del 2018. Había recibido amenazas por parte de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).


Al siguiente día, 13 de abril, cuando aún la mañana estaba fresca, varios pistoleros llegaron al caserío Monte Lara, ubicado en Maicao (Guajira) y atacaron a las personas que se encontraban durmiendo en chinchorros, acabando con la vida de Samuel David González Pushaina, un bebé de siete meses, hijo de Carlos Enrique González –excombatiente de las Farc– y de Sandra Pushaina –indígena Wayúu–. En el mismo atentado también murió un familiar del exguerrillero.


En la misma semana –lunes 8 a domingo 14 de abril– también fue asesinado en el municipio de Ricaurte (Nariño) Fabio Roberto Paí Yascuarán, indígena Awá perteneciente a la comunidad Nalbú. La región donde vivía se encuentra en disputa entre diferentes grupos armados. Según fuentes gubernamentales la razón de la disputa es el control de rutas para el narcotráfico, lo que genera múltiples amenazas y controles a la libertad de tránsito en los territorios ancestrales del pueblo Awá. Hasta dos años atrás este territorio estaba bajo control de las otrora Farc.


Las denuncias por estos homicidios resuenan en amplias zonas del país, pero la impunidad no cede, y la violencia con blancos claramente establecidos prosigue con sus detonaciones: el 22 de abril en Norte de Santander cae asesinado Dimar Torres Arévalo –excombatiente fariano–, y la inculpación por autoría material recae sobre miembros del Ejército nacional. Según el comunicado de la Junta de acción comunal Vereda Campo alegre, municipio de Convención, a las 5 de la tarde de aquel día se escucharon algunos disparos que provenían de la base militar ubicada en la vereda Carrizal del corregimiento de Miraflores, hacia el lugar se desplazaron 80 personas de la comunidad y encontraron que los militares estaban abriendo una excavación al interior de la instalación militar, en donde pretendían enterrar el cuerpo de Dimar Torres. Días atrás –20 de abril– fueron hostigados con armas de fuego Ólger Antonio Pérez Quintero, directivo de la Asociación Campesina del Catatumbo –Ascamcat–, Nicolás López, del Comité de Integración Social del Catatumbo –Cisca– y Horacio Ramírez, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Torcoroma.


¿Derechos Humanos?


La guerra continua en Colombia, en todas sus formas, entre ellas la psicológica. Al mismo tiempo que arrecia la ofensiva militar en contra de líderes sociales y excombatientes de las Farc, los panfletos firmados por las Águilas Negras reaparecen en los territorios de quienes se movilizaron en el mes de marzo. Estos panfletos expresan la relación de los grupos paramilitares con el establecimiento, pues defienden la institucionalidad y el gobierno de turno, criminalizan la organización social, el sindicalismo y a los defensores de Derechos Humanos, tildando a todos estos como guerrilleros. En el Cauca se están ofreciendo recompensas económicas por el asesinato de guardias indígenas y autoridades del Cric.


La situación que vivimos no es poca cosa. Según el informe anual de la ONG Programa Somos Defensores, el año 2018 fue uno de los más sangrientos para los defensores de derechos humanos en Colombia, pues se registraron 155 asesinatos, lo que supone un 46,2 por ciento más que en el 2017 en el que se presentaron 106 homicidios. Los departamentos en los que se registraron más muertes fueron Cauca (28 casos), Antioquia (24), Norte de Santander (15), Putumayo (13), Valle del Cauca (10) y Caquetá (10). A su vez, de los 155 asesinados, 63 eran líderes comunales, 24 indígenas, 24 defendían derechos comunitarios, 19 eran campesinos, 7 eran dirigentes sindicales, 6 afrocolombianos, 3 abogaban por las víctimas del conflicto armado, 3 líderes educativos, 3 defensores de la restitución de tierras, 2 del medioambiente y 1 Lgbti. Entre los responsables se encuentran grupos paramilitares, disidencias de las Farc, Eln y fuerza pública.


Debe recordarse que, según el informe presentado por Marcha Patriótica y el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), desde enero del año 2016 y hasta los primeros días del 2019, se estima que alrededor de 600 líderes sociales han sido asesinados en nuestro país. Así mismo es necesario mencionar que en los primeros 100 días gobierno de Iván Duque se han registrado 120 asesinatos de líderes. Desde la Organización Nacional Indígena de Colombia se estima que durante este gobierno se han presentado 63 asesinatos de líderes indígenas y 153 amenazas. Además, son preocupantes las declaraciones del director de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización de Colombia, Andrés Stapper, quien sostuvo que desde la firma del Acuerdo de Paz fueron asesinados 128 excombatientes.


¿Tiempo de inventar nuevos caminos?


Una disputa política por el control territorial. Este panorama que tenemos en materia de Derechos Humanos en Colombia, corrobora la existencia de un plan de asesinatos sistemáticos y selectivos contra líderes y lideresas sociales que dinamizan las inconformidades que aquejan a millones en el país, así mismo, evidencia una estrategia para generar miedo y terror en los diferentes territorios que están cansados de esta realidad, y que en medio de las dificultades están confrontando al gobierno del Centro Democrático, oponiéndose a los proyectos económicos, políticos y minero energéticos que se pretenden instalar por diferentes coordenadas nacionales.


De la misma manera, el asesinato de los excombatientes de las Farc evidencia el plan de exterminio contra las bases de la otrora insurgencia, los que con su activismo podrían generar en un futuro no lejano organizaciones sociales que confronten al régimen, o que ante los constantes incumplimientos de lo acordado decidan reagruparse en las llamadas “disidencias”.


No sorprende la respuesta del gobierno, pues en realidad los asesinatos y amenazas que se riegan por el país son funcionales a sus intereses. Lo que sí asusta es la falta de solidaridad de la sociedad colombiana, que pasivamente se queda observando, semana tras semana, el asesinato de otros líderes sociales. Esto trae algunos interrogantes: ¿acaso los movimientos sociales estamos desconectados del país nacional? ¿por qué el llamamiento a un paro nacional motiva la participación de los mismos sectores de siempre? ¿será que las metodologías que se están utilizando no son las que el pueblo colombiano está esperando y demandando? ¿cómo lograr discutir estos temas en el conjunto del movimiento social sin que se impongan los vicios de marginar, amañar o imponer las posiciones con la excusa de ser “mayoría”? Todo un reto por encarar.


Seguramente el país nacional va a sentir como propias todas estas luchas que se gestan desde los movimientos sociales, cuando realmente estos movimientos se aboquen al país, lo que implica superar las formas clásicas de la política, la misma que entiende y ve el poder en el Estado nacional, romper con lo cual demanda discutir y cuestionar la democracia liberal, así como las instituciones oficiales, las que están al servicio del poder tradicional y del status quo.

 

Artículos consultados


https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36595-colombia-denuncian-128-asesinatos-de-excombatientes-farc-tras-acuerdo-de-paz.html
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36645-asesinados-en-colombia-155-defensores-de-los-derechos-humanos-en-2018.html
https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408
https://www.prensarural.org/spip/spip.php?article24263
https://analisisurbano.org/a-tiros-mataron-a-lider-social-policarpo-guzman-mage-en-argelia-cauca/
https://www.onic.org.co/comunicados-onic/2965-tambien-victimas-de-multiples-vulneraciones-de-ddhh-el-pueblo-awa-del-municipio-de-ricaurte-narino
https://www.onic.org.co/comunicados-onic/2957-onic-denuncia-y-repudia-asesinato-de-dirigente-embera-aquileo-mecheche-baragon-de-camizba-asorewa
https://www.semana.com/opinion/articulo/asesinato-de-lideres-sociales-en-colombia-columna-de-ariel-avila/597203

 

 

 

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Netanyahu y Trump dan otro paso para estrangular a Irán

El final de las exenciones a los países que importan petróleo iraní y los refuerzos militares de Estados Unidos en la zona, pueden llevar a Teherán a una situación extrema que sin duda repercutirá en la economía del país, pero que también pueden tener consecuencias imprevisibles en Oriente Próximo.

Las sanciones de esta semana contra Irán significan que Estados Unidos ha dado un paso importante en la carrera contra el régimen islámico que ha sobrevivido toda suerte de contratiempos desde la revolución de 1979. No es solo un paso más; con ellas, Benjamín Netanyahu y Donald Trump descubren su intención de acabar con el régimen lo más pronto posible, es decir antes de las elecciones para la Casa Blanca de 2020.


Hay recordar que el pasado otoño el consejero para la Seguridad Nacional, John Bolton, ya pidió al Pentágono que desarrollara un plan operativo para una intervención militar en suelo iraní. Para enredar más las cosas, en marzo el Pentágono anunció el envío de sus aviones más modernos, los F-35, a una base en los Emiratos Árabes Unidos, que está a un paso de Irán y del estrecho de Hormuz.


Algunos funcionarios iraníes han amenazado con cerrar el estrecho, por donde circula el 22 por ciento del petróleo mundial, si Washington da un paso en falso, si bien no parece muy probable que Teherán sea capaz de mantener cerrado Hormuz durante mucho tiempo habida cuenta de la descomunal diferencia que hay entre la capacidad militar de los dos países.
La posibilidad de que se declare una guerra a corto plazo es mayor que nunca. El tándem Netanyahu-Trump probablemente está considerando que quedan menos de dos años antes de las elecciones americanas. Cinco precandidatos demócratas y una aspirante republicana han anunciado en las últimas semanas que si llegan a la Casa Blanca restaurarán el acuerdo nuclear con Teherán que con tanto esfuerzo logró Barack Obama.


Es una posibilidad que Netanyahu rechaza frontalmente. El primer ministro israelí fue el primero en elogiar las nuevas sanciones contra Irán sin ocultar una enorme satisfacción, la misma satisfacción que horas después compartió Riad. El régimen saudí se ha convertido en una marioneta de Israel puesto que para los saudíes es imprescindible la ayuda de Netanyahu para lavar su imagen en Washington.


Antes de que comenzaran las sanciones, Irán exportaba 2,5 millones de barriles de petróleo al día, mientras que ahora solo exporta 1.1 millones de barriles. El secretario de Estado, Mike Pompeo, que anunció las últimas sanciones, dijo que quiere que las exportaciones iraníes caigan a “cero”. Pompeo, Bolton y el senador Ted Cruz, quien inició la medida, son tres furibundos políticos proisraelíes.


Aunque Teherán ha dicho que sobrevivirá al castigo, es evidente que no le resultará fácil. Se dispararán la inflación, que ya es muy alta, y el desempleo, que también es muy alto, y está claro que la vida cotidiana de la población será cada día más difícil, que es lo que persigue Netanyahu, y por ende Trump.


Lo ocurrido en los pasados dos años, y especialmente en los últimos doce meses, muestra con claridad que Netanyahu ha logrado imponer su criterio en todas las decisiones que Estados Unidos ha adoptado con respecto a Oriente Próximo. El primer ministro israelí, que ya no oculta a nadie que se comporta como un extremista, conduce con riendas cortas la carroza en la que viaja Trump en todo lo tocante a la región, y le dicta su política especialmente en relación a Irán.


Irán contribuyó decisivamente a derrotar y expulsar al Estado Islámico de Irak, y Hizbolá, aliado de Teherán, expulsó a Al Qaeda de Siria, incluido el Golán, a pesar de que Al Qaeda contaba con el apoyo militar y logístico de Israel. No solo Israel ayudaba a los yihadistas sino que la CIA también colaboraba con los aliados de los yihadistas.


Las provocaciones del eje Netanyahu-Trump son constantes y persiguen cerrar todos los caminos a la negociación. Los intentos de una aproximación, de una negociación, han sido desbaratados una y otra vez por el tándem que forman las administraciones de Israel y Estados Unidos. Este miércoles, los máximos líderes iraníes han reconocido la evidencia de que sus enemigos no quieren negociar.


Ahora habrá que esperar a ver cómo reaccionan los compradores de petróleo iraní, especialmente China. Estados Unidos le ha ofrecido petróleo alternativo, pero hay expertos que indican que los chinos probablemente no abandonarán a Teherán en esta coyuntura y están creando un sistema de pago alternativo al dólar.


Europa, que acaba de crear un sistema de pago alternativo al dólar, podría sumarse a Pequín, aunque todavía es prematuro avanzarlo. El sistema europeo apenas se ha establecido pero esta sería una buena ocasión para desmarcarse de la política desestabilizadora en Oriente Próximo que dicta el tándem Netanyahu-Trump.


Otro país que también puede pillarse los dedos es Turquía, que mantiene unas boyantes relaciones comerciales con Irán. En Ankara no quieren que esas relaciones se vayan a pique simplemente porque la Casa Blanca así lo decida. Y lo mismo puede decirse de otro vecino de Irán, Irak, dos países que mantienen unas relaciones que van más allá de lo estrictamente comercial. El primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, dijo el miércoles que no colaborará con el bloqueo de Estados Unidos.


El estrangulamiento de Teherán puede tener consecuencias terribles no solo para los iraníes corrientes, unos 80 millones de personas, sino también para el conjunto de la región.

JERUSALÉN
25/04/2019 08:15 Actualizado: 25/04/2019 08:15
Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Kim Jong-un se reúne por primera vez con Vladimir Putin para intentar desbloquear la cuestión nuclear

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha calificado de sustancial su primer cara a cara de este jueves con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en el que ambos han abordado medidas para mejorar la situación en la península coreana y la cuestión nuclear.

Kim ha asegurado que ha ido a Vladivostok a tratar "las vías para el arreglo pacífico" del conflicto nuclear en la península coreana que, en su opinión, despierta un "interés prioritario" en todo el mundo.


Kim ha calificado de "muy sustancial" la reunión a solas con el jefe del Kremlin y dicho estar "muy contento" de visitar Rusia, a la que ha calificado de "amistoso" y "gran" vecino. "Espero que nuestras negociaciones prosigan de la misma forma, de manera útil y constructiva", ha señalado.


El representante ruso ante la Unión Europea (UE), Vladímir Chízhov, ha desvelado que ambos mandatarios han abordado la reanudación de las negociaciones a seis bandas (las dos Coreas, Japón, EEUU, Rusia y China) para el arreglo del conflicto nuclear, que están actualmente estancadas.


La cumbre de Vladivostok se celebra después del fracaso de la última cita entre Kim y el presidente de EEUU, Donald Trump, celebrada en febrero pasado en la capital de Vietnam, Hanói.


"Hemos hablado, por supuesto, de la situación en la península coreana. Intercambiamos opiniones sobre lo que hay que hacer para que la situación tenga perspectivas de mejora", ha señalado Putin al inicio de la reunión.


Putin ha destacado ante las delegaciones rusa y norcoreana que durante las casi dos horas de reunión en la Universidad Federal del Lejano Oriente, en la isla Russki, ambos también han abordado la historia de las relaciones entre los dos países y los planes de desarrollo de la cooperación bilateral.


El presidente ruso también ha agradecido encarecidamente a Kim que aceptara la invitación a visitar Rusia, país que comparte poco más de 20 kilómetros de frontera terrestre con Corea del Norte. El líder ruso ha recordado que fue el padre del actual líder del país comunista, Kim Jong-il, el que impulsó la firma de un tratado de amistad con Rusia.


El viaje en tren de Kim guarda similitudes con el realizado por su padre, Kim Jong-il, que se reunió con Putin también en Vladivostok en 2002. Putin, por su parte, viajó a Corea del Norte unos meses después de llegar a la presidencia en 2000 y convirtiéndose en el primer líder ruso en visitar este país.

EFE
25/04/2019 - 11:04h

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