Kerry respalda en Egipto a Al Sisi, presidente y autor del golpe de Estado

Estados Unidos dio ayer un paso crucial para superar las tensiones que han marcado su relación con El Cairo desde el golpe de Estado del pasado verano por el que fue depuesto el islamista Mohamed Morsi, primer presidente elegido democráticamente en Egipto. El secretario de Estado, John Kerry, viajó por sorpresa a El Cairo para entrevistarse con el nuevo presidente del país, Abdelfatá al Sisi, en el marco de una gira por Oriente Próximo en la que abordará con sus aliados el desafío de la ofensiva yihadista en Irak.


La visita se interpreta como un espaldarazo político al régimen de Al Sisi, sólo un día después de una polémica sentencia judicial por la que se ratificaron las condenas a muerte de 183 simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, incluido su guía supremo, Mohamed Badie.

"Este es un momento crítico de la transición en Egipto, con enormes desafíos. EE UU está muy interesado en trabajar estrechamente con el presidente Al Sisi y su Gabinete, para lograr una transición lo más rápida y tranquila posible", dijo Kerry en una rueda de prensa celebrada en un hotel de la capital cairota junto a su homólogo egipcio, Sameh Shukri. Nunca hasta ahora la Administración Obama había expresado un apoyo tan claro y sin reservas a la hoja de ruta de las nuevas autoridades, cuyo punto culminante fue la celebración de las elecciones presidenciales a finales de mayo. Al Sisi obtuvo el 96% de los votos en unos comicios a los que no pudieron concurrir los Hermanos Musulmanes, el principal grupo opositor, que ahora está ilegalizado y considerado como un grupo terrotista.


Como muestra de la nueva disposición de Washington hacia el régimen egipcio, Kerry informó de que, hace 10 días, la Casa Blanca desbloqueó 572 millones de dólares (unos 420 millones de euros) de la ayuda anual prevista para Egipto. Habían obtenido la luz verde del Capitolio. El Congreso estadounidense suspendió en otoño parcialmente la asistencia que ofrece al país árabe, a causa de la ola de represión desatada desde el golpe de Estado de 2013, que se ha saldado con la muerte de más de 1.500 personas y el arresto de otras 20.000 en protestas antigubernamentales. Las ayudas ascienden a más de 1.000 millones de euros cada año.


El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró además que Washington "enviará muy, muy pronto" al país árabe los 10 helicópteros Apache cuya entrega había congelado desde finales del año pasado. El Gobierno egipcio dice que los necesita para llevar a cabo sus operaciones antiterroristas en la península del Sinaí. "La cuestión de los Apache era una gran prioridad para Egipto. Durante los últimos meses, en cada reunión, aunque fuera con el ministerio de Sanidad, nos preguntaban por los Apache", explica un diplomático estadounidense.


En sus declaraciones públicas, Kerry pasó de puntillas por la cuestión de las violaciones de derechos humanos en el país. Se limitó a expresar su confianza en el nuevo presidente. "He hablado de estos temas con el presidente Al Sisi, me he llevado la rotunda impresión de su compromiso con la revisión de la situación de los derechos humanos y las garantías judiciales... Hay que entender que sólo lleva 10 días", respondió el secretario de Estado a la pregunta de un periodista sobre las condenas a muerte de simpatizantes islamistas y del juicio a tres periodistas de Al Yazira, que se enfrentan a largas penas de cárcel. Se espera que la sentencia se haga pública hoy.


Más que a Egipto, Kerry dedicó la mayor parte de su plática frente a los medios a la situación en Irak.


Según los analistas, la extrema inestabilidad que padece Irak explica el viraje la política de Washington hacia Egipto. "El aumento de la inseguridad en la región a causa del levantamiento yihadista en Irak ha obligado a Obama a modificar el equilibrio que intenta buscar entre la preservación de la estabilidad y la promoción de la democracia", sostiene Gamal Soltan, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo. "Además, con el paso de los meses, es más evidente que el nuevo régimen se ha consolidado, y que no queda más remedio que entenderse con él", agrega.


La visita de Kerry ha sido recibida con indiferencia por la sociedad egipcia, que se encuentra agriamente polarizada y desmovilizada tras un año de represión de las manifestaciones populares. De hecho, el día anterior fue reprimida violentamente una protesta organizada por activistas laicos contra una ley que otorga al ministerio del Interior la capacidad de prohibir cualquier manifestación. "No me sorprende la visita de Kerry. La política exterior de EE UU siempre ha privilegiado sus intereses, esté quién esté en el poder", cuenta Manar Shaarawi, una joven maestra que enseña en El Cairo.

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Aislado y desacreditado por la humillante derrota militar, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, probablemente se vaya pronto, maltratado como está por las exigencias ligeramente veladas para que renuncie inmediatamente por parte de figuras poderosas que alguna vez lo apoyaron. Pocas horas después de que el presidente Obama dejara implícitamente claro que quiere un cambio de liderazgo político en Bagdad, el líder espiritual de los chiítas iraquíes, el gran ayatolá Ali al Sistani, llamaba a un nuevo y "efectivo" gobierno que evite los errores del anterior. Nadie en Bagdad tiene ninguna duda de que él quiere que se vaya el primer ministro. Cuanto más tiempo Al Maliki se aferre al poder es más probable que el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) gane más victorias y la comunidad sunnita permanezca unida detrás del grupo del EIIL.
Fuentes militares en Bagdad dicen que la clara señal de Obama, de que Estados Unidos no iba a usar su fuerza aérea para preservar el statu quo en Bagdad, ha "dañado la moral y la confianza del ejército". El ejército había estado esperando, de manera poco realista, una promesa de ataques aéreos para detener el avance del EIIL y sus aliados.

Hay otras voces menos diplomáticas que exigen que Al Maliki, quien ocupa el cargo desde 2006, debe irse. Umm Nahid, un residente de Ramadi, capital de la vasta y abrumadora mayoría sunnita en la provincia de Anbar, le dijo a The Independent que la ciudad había sido tomada mayormente por el Consejo Revolucionario de las tribus de Anbar, dirigido por Hatem Suleiman. Suleiman dice que está impidiendo que el EIIL avance hacia Bagdad, pero dejará de hacerlo a menos que el ejército iraquí se retire totalmente de Ramadi, que todos los prisioneros sean liberados (se cree que unos 100.000 están en la cárcel) y, sobre todo, que "se retire Al Maliki del poder".


Su amenaza subraya notablemente la medida en que Al Maliki se ha convertido en una figura odiada por los cinco o seis millones de habitantes de la fuerte comunidad sunnita iraquí. La hostilidad hacia el primer ministro como responsable de su opresión ha permitido a los fanáticos del EIIL colaborar con diferentes grupos armados sunnitas con los que previamente estaban luchando. Para los sunnitas, el odio y el miedo a Al Maliki es una poderosa fuerza unificadora igual que el odio a Saddam Hussein solía permitir a los chiítas y los kurdos paliar sus diferencias.


Al Maliki no lo ve de esa manera y ha rechazado los pedidos para que renuncie como lo piden las potencias extranjeras, pero los políticos iraquíes que siempre se le han opuesto ahora creen que lo pueden derrocar. Para el 30 de junio a más tardar el Parlamento iraquí debe reunirse para elegir un nuevo presidente, y un primer ministro. Parece que Al Maliki, a pesar de que le fue bien el 30 de abril en las elecciones parlamentarias, no tiene los suficientes votos para sobrevivir.


Como segunda línea de defensa, tratará de garantizar que alguien de adentro de su propia coalición Estado de Derecho, y cerca de él, como su ex jefe de Gabinete Tariq Najim, se haga cargo. Trataría de seguir siendo una potencia en las sombras y, en el peor de los casos, para proteger a su familia –y su gobierno se ha convertido en una extensión de su familia– de la persecución, igual que Boris Yeltsin que llegó a un acuerdo cuando Vladimir Putin asumió el cargo de líder de Rusia en 1999.


Estas maniobras parecen insignificantes y totalmente egoístas, cuando los combatientes del EIIL están a menos de una hora de Bagdad. La capital misma podría entrar en erupción en cualquier momento que EIIL decida activar sus células en los enclaves sunnitas. En los últimos días, fuentes militares dicen que descubrieron una célula similar al EIIL en la zona mayoritariamente chiíta de Karada, que pretende ser una organización de caridad pero, en la práctica, está bajo el control de un ex general de la época de Saddam, que estaba monitoreando las defensas de la ciudad.


El peligro de la caída de Bagdad hace que sea perjudicial negociar sobre el futuro liderazgo de Irak. "La gente puede aceptar a Tariq Najim porque están desesperados por conseguir que Al Maliki se vaya", dijo un observador. Otros candidatos como Iyad Allawi, Ahmed Chalabi y varios otros tienen partidarios pero las disputas prolongadas harían muy difícil reactivar y reorganizar el ejército.


Hay otro jugador en la lucha por el liderazgo iraquí cuyas opiniones pueden ser decisivas. Se trata de Irán y Al Maliki en los últimos años ha sido en gran medida el hombre de Irán. Fueron los iraníes los que finalmente fueron responsables de que se quede en el poder tras las elecciones de 2010. Los políticos iraquíes, familiarizados con el liderazgo iraní, dicen que es incierto lo que hay que hacer y, al menos hasta hace poco, el líder espiritual supremo de Irán, Ali Jamenei, mantuvo el apoyo a Al Maliki. Puede ser que los iraníes quieran exigir un precio a Estados Unidos por haberlo abandonado, pero los iraníes no querrán que Bagdad caiga o tener que enviar tropas para impedir que esto suceda.


Un problema en la actual crisis es que los líderes políticos iraquíes pueden están confiando demasiado en Estados Unidos o en Irán para que los rescaten. "Les gusta creer que los estadounidenses tienen una varita mágica y los iraníes siempre se queden con ellos", dice Ghassan al Attiyah, politólogo y activista iraquí. Los estadounidenses pueden estar dispuestos a luchar contra el EIIL, pero no quieren que se los arrastre a una guerra sectaria contra los sunnitas.


De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Desde la Segunda Guerra Mundial nunca hubo tantos refugiados

El número de refugiados y desplazados en el mundo ha alcanzado, por primera vez desde la II Guerra Mundial, la cifra récord de 51,2 millones de personas, según datos difundidos este viernes por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Este organismo, responsable de brindarles protección con la cooperación de los Estados, reveló también el resultado de su compilación de estadísticas de 2013, que indican que se rompieron varios trágicos récords.


Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial se superaron los 50 millones de refugiados, llegándose a los 51,2 millones, el número de desplazados internos -33,3 millones- fue el más elevado desde que se recolecta esta información y un número récord de 25.300 solicitudes de asilo eran de niños solos

También la cifra total de 1,1 millones de solicitudes de asilo fue la más alta en diez años, aunque el alto comisionado para los refugiados, Antonio Guterres, consideró que un dato especialmente preocupante fue el aumento de menores separados de sus familias esperando ser reconocidos como refugiados.

La ola de niños solos en busca de refugio aumenta en todas las rutas, sea la del Mediterráneo, la del Caribe (a través de México con destino a Estados Unidos) o la de afganos en el recorrido hacia Irán y Turquía, con la probable idea de llegar a Europa, explicó Guterres en una rueda de prensa.


Con motivo del Día Internacional del Refugiado, el ACNUR presentó un análisis de la situación de los desplazados y refugiados en el mundo, que muestran que la situación va definitivamente a peor. Ello en momentos en que las organizaciones humanitarias encuentran cada vez más dificultades para movilizar recursos, sean públicos o privados, que les permitan ayudarles.


"Tenemos un déficit de paz en el mundo, lo que se debe a una multiplicación de nuevas crisis y a las viejas sin resolver. Seguimos con los refugiados de Somalia en Dadaab (un campo de refugiados en Kenia) o con la situación dramática en República Democrática del Congo", dijo Guterres. Mencionó igualmente el caso de los refugiados palestinos, el problema más prolongado de este tipo en la historia reciente.


Los refugiados en el mundo son 11,7 millones y con los palestinos llegan a 16,7 millones, de los cuales la mitad han estado en el exilio por más de cinco años. La mayor población de refugiados en el mundo es la de afganos (2,5 millones) seguidos de sirios (2,4 millones), somalíes (1,1 millones), sudaneses (650.000), congoleses (500.000), birmanos (480.000), iraquíes (401.000), colombianos (396.000), vietnamitas (314.000) y eritreos (308.000).


En el otro lado, los países que más poblaciones refugiadas acogieron en 2013 fueron Pakistán (1,6 millones), 22.000 menos que un año antes, especialmente por el retorno voluntario de afganos a su país, Irán, con una comunidad de 857.000 afganos, y Líbano, con 737.000 refugiados sirios.


Con la guerra de Siria, Jordania y Turquía se han incorporado a la lista de países con más poblaciones de refugiados, seguida de Kenia, que vio llegar a las víctimas de la violencia armada en República Centroafricana y, más recientemente, en Sudán del Sur.


Para marca el Día Internacional de los Refugiados, Guterres insistió en desmentir la idea generalizada de que los refugiados llegan a los países ricos y precisó que el 86 % de estas personas están en países en desarrollo. "Este es el mayor porcentaje desde el inicio del siglo y debe ser comparado con el 70% de hace diez años", comentó el alto comisionado.


"La tendencia no sólo es a tener más y más refugiados en el mundo, sino a que se queden más y más en el mundo en desarrollo", agregó. Guterres fue enfático al señalar que cada vez es más difícil "encontrar la capacidad y recursos para ayudar a tanta gente en situaciones tan trágicas".

Una población que no está en incluida en la cifra de desplazados son los apátridas, un grupo difícil de cuantificar y de los que las oficinas del ACNUR han informado de la existencia de 3,5 millones, aunque se cree que su verdadero número es tres veces superior.

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Jueves, 19 Junio 2014 06:07

América Latina: dos océanos, una voz

América Latina: dos océanos, una voz

Asistimos a tiempos de convergencia en América Latina, sobre todo en Sudamérica. Puede que un individuo miope, viendo únicamente las encontradas tendencias ideológicas de nuestra región, pusiera en cuestión esta afirmación. Pero la verdad es que bajo la superficie se está desarrollando una identidad más colaborativa, que creará una identidad latinoamericana para el siglo XXI.

Durante la primera semana de abril una delegación de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), compuesta por representantes de Cuba, Costa Rica y Ecuador, mantuvo importantes reuniones en Pekín con objeto de acordar una agenda para el Foro CELAC-China, de reciente creación, que en julio tiene previsto celebrar su primera reunión oficial en Brasil, inmediatamente después de una cumbre de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.


En abril, también se reunieron en Quito, capital de Ecuador, delegados de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, para inaugurar la Escuela Suramericana de Defensa, que plasma la existencia de una misma concepción de la defensa regional, ajena a injerencias o hegemonías externas.


A pesar de esos acontecimientos, los negacionistas se empeñan incluso en rechazar la posibilidad de que América Latina pueda avanzar hacia la unidad, manteniendo que el establecimiento de más vínculos entre los países del Atlántico y el Pacífico no tiene sentido. Es una actitud que ha llevado a más de un periodista a plantear preguntas como ésta: "Junto con México, Perú y Colombia, Chile forma parte de la Alianza del Pacífico. Los analistas señalan que ese bloque, considerado progresista, surgió como contrapunto a Mercosur. ¿Es así?" Por supuesto que no. Pero es preciso definir una visión estratégica clara e irrefutable. En América Latina podemos bascular tanto hacia el Atlántico como hacia el Pacífico, lo cual constituye un privilegio en medio del reordenamiento global al que asistimos. Además, al estar en medio, nuestras iniciativas deben coordinarse para poder aprovechar las oportunidades que se presentan.


Por una parte, tenemos una historia secular en el Atlántico, una red económica que nos une a África, Europa y el Mediterráneo. Por otra, está el Pacífico, donde tenemos acceso a potencias económicas como Japón, China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, además de a Australia y Nueva Zelanda. América Latina tiene una insólita oportunidad histórica, ya que se encuentra allí donde comienzan a confluir corrientes procedentes del Atlántico y el Pacífico. Pero este desafío actual exige a nuestras comunidades que, en ambos océanos, ahora y no más adelante, modulen mejor su voz.


Es un desafío que de nuevo nos conduce a una palabra con mucha frecuencia repetida a lo largo de nuestra historia como Estados independientes: integración. A través de la integración debemos ir más allá de los muchos esfuerzos regionales fallidos del pasado, para alcanzar los supuestos objetivos que estos tenían. Otros actores sociales —emprendedores, sindicalistas, artistas, estudiantes, turistas— han respondido con más rapidez a la necesidad de integrarse que los propios gobernantes de los Estados. Chile, un país del Pacífico, es un importante inversor en Brasil, un país atlántico. En los últimos años ha invertido más de 24.000 millones de dólares en Brasil, creando así decenas de miles de empleos en sectores como la producción de celulosa, papel y electricidad, las tecnologías de la información, y las industrias química y metalúrgica. A sus empresas hay que añadir las de Argentina, Perú, Colombia y México, entre otros países, que operan en Brasil para abastecer a un creciente mercado interno de 200 millones de consumidores.


Por otra parte, hay que señalar que Brasil y Argentina, además de realizar inversiones mutuas, han apoyado varios proyectos industriales y de infraestructuras en otros Estados de la región. Por ejemplo, hasta 2006 solo dos empresas brasileñas operaban en Colombia. En la actualidad hay 40. En Chile funcionan 70 de propiedad brasileña y en Perú, 44. A todo ello hay que añadir la presencia de más países sudamericanos en Centroamérica y el Caribe, donde están invirtiendo en nuevas plantas industriales y financiando la construcción de puertos, aeropuertos, carreteras y metros.


La Alianza del Pacífico, que aspira exclusivamente a promover una unión económica de carácter modernizador, será más eficaz cuando se relacione más estrechamente con Brasil, Argentina y otros países del litoral atlántico. Del mismo modo, los países atlánticos tendrán todavía más peso cuando sus actividades internacionales vayan unidas a las de las naciones del Pacífico.


Y en este contexto es donde puede apreciarse el trabajo en pro de la integración de UNASUR, la Unión de Naciones Suramericanas, ya que, por su pluralidad y su autoridad, esta organización puede ser de utilidad para acometer las tareas que tenemos pendientes: la inversión en una red de vías férreas y puentes; la integración energética en una región rica en hidrocarburos, recursos hídricos y gas; la mejora del flujo de mercancías, que sirva para sustentar un dinámico crecimiento del comercio interregional que, aunque entre 2002 y 2013 pasó de 49.000 millones de dólares a 189.000, todavía representa menos del 20% del total; y la creación de nuevas políticas que aborden el fenómeno de la emigración y de respuestas al siempre creciente número de ciudadanos que exige libertad de movimiento.


Como se ha declarado recientemente en Quito, también son precisas políticas de defensa comunes que protejan nuestros recursos naturales y aúnen esfuerzos para que se nos reconozca como "zona de paz". La CELAC, a la que pertenecen 33 Estados, también debe servir para canalizar el debate sobre problemas políticos y económicos. Por ejemplo, esa organización regional podría reunirse dos meses antes de la cumbre del G-20 y las naciones de la zona podrían pedir a sus tres países presentes en dicho foro mundial —Argentina, Brasil y México— que plantearan nuestras posiciones respecto al cambio climático, la emigración, el proteccionismo, el tráfico de drogas, una nueva estructura financiera internacional y los mecanismos de seguridad y paz, entre otras cuestiones.


¿Pueden los países latinoamericanos consensuar una actuación conjunta? Indicios prometedores apuntan en esa dirección. Como se ha señalado recientemente durante un seminario organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO): "Para que exista una verdadera integración es preciso que se impongan los elementos de cooperación y que continúe la búsqueda de una posible convergencia, sin aspirar a eliminar las diferencias, sino más bien a hacerlas manejables".


El diálogo que está teniendo lugar entre la CELAC y China no es menos importante que las conversaciones que ahora se están manteniendo con Estados Unidos y la Unión Europea. Igualmente importante será que la agenda sudamericana se reactive con realismo y visión de futuro.
La clave será mantener la voluntad de actuar conjuntamente —dentro y fuera del continente—, sin perder de vista que hoy en día nuestros pueblos anhelan tener democracias no sólo legales, en las que el voto sea el instrumento más poderoso, sino también legítimas y realmente participativas, capaces de aplicar políticas que puedan interpretar adecuadamente los signos de los tiempos y actuar en consecuencia.

Por Luiz Inácio Lula da Silva fue presidente de Brasil y en la actualidad promueve iniciativas globales desde el Instituto Lula. Se le puede seguir en facebook.com/lula. Ricardo Lagos fue presidente de Chile.

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Distribuido por The New York Times Syndicate.

Traducción de Jesús Cuéllar Menezo

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Jueves, 19 Junio 2014 05:36

Nauru y Tuvalu

Nauru y Tuvalu

Con motivo de la visita sorpresiva del canciller Serguei Viktorovich Lavrov hace algunos días, un periodista me preguntó qué pensaba yo de la instalación de una base militar rusa en territorio de Nicaragua; algunos opinaban, me dijo, que quienes se oponían era porque se trataba de una base rusa, pero no dirían nada si se tratara de una base de Estados Unidos. El argumento suena a falacia de la vieja guerra fría, porque no somos pocos los que en mi país estamos en contra de las bases militares extranjeras, sean de la potencia que sean.


En febrero de este año, el ministro de Defensa ruso, general Serguei Shoigú, anunció que se estaba negociando la instalación de bases en Venezuela, Cuba y Nicaragua para el equipamiento, mantenimiento y abastecimiento de su flota áerea en Latinoamérica. La declaración fue hecha en Moscú, y en Managua se guardó absoluto silencio.


El canciller Lavrov se fue tras reunirse con el comandante Ortega sin que se anunciara ningún compromiso referente a la base militar de que tanto se ha hablado, lo que nos da un respiro; simplemente dijo que en situaciones bastante complicadas es importante sincronizar el reloj con nuestros aliados y concordar una agenda global y regional. Y Ortega aprovechó para revelar un misterioso acuerdo sobre la exploración del espacio ultraterrestre para fines pacíficos. ¿Habrá en el territorio nicaragüense una base de rastreo de satélites rusos, o es que vamos a averiguar juntos si hay vida en Marte?


Por supuesto que la situación bastante complicada a que se refiere Lavrov es la calculada apropiación rusa de la parte oriental del territorio de Ucrania, tal como ya hizo con el de Crimea. En esa misma reunión, el visitante recibió el apoyo explícito de Ortega cuando dijo: Nicaragua ha respaldado y continúa respaldando la decisión de la Federación Rusa para encontrar una salida a los focos que se han presentado en Siria y Ucrania.

Los vínculos de Ortega con Putin son más que estrechos. Cuando los territorios de Abjasia y Osetia del Sur fueron arrancados a Georgia, y Moscú los proclamó en 2008 países independientes después de intervenirlos militarmente, Nicaragua les otorgó reconocimiento diplomático, junto a las repúblicas de Nauru y Tuvalu. Y Venezuela. Cuatro países en total entre toda la comunidad mundial.


Nauru, un islote de Micronesia, tiene 21 kilómetros cuadrados y 13 mil habitantes. Tuvalu, en Polinesia, consta de cuatro arrecifes de coral y cinco atolones, con 25 kilómetros cuadrados y 11 mil habitantes; su altura sobre el nivel del mar es de 5 metros, de modo que se halla bajo la amenaza de dejar de existir ante un ascenso del nivel del mar.


En su designio de cercenar el territorio de Ucrania, Rusia ha abierto un nuevo capítulo de la guerra fría, con la diferencia de que su significación militar y política no es ya la misma, muy inferior a la de la Unión Soviética antes de su desintegración, cuando desapareció el bloque de países aliados de Europa oriental a la caída del Muro de Berlín. Pero estos países, igual que las antiguas repúblicas soviéticas, hoy temen correr la suerte de Georgia y de Ucrania.


Por muchas ínfulas geopolíticas que se dé en el escenario mundial, y por mucha que sea su voracidad, Rusia es una potencia militar y económica de segunda categoría. Si es cierto que pese a la pérdida sustancial de territorios sigue siendo un país inmenso, el más extenso del planeta, su renta per cápita ocupa el lugar 45, por debajo de Chile y Uruguay, de Guinea Ecuatorial, y aun de Grecia y Portugal, agobiados por la crisis.


Jugar al expansionismo cuesta caro. Putin ya ha duplicado el gasto militar desde 2007, y lo triplicará en 2016, el tercero más grande en el mundo, que el año entrante se comerá 20 por ciento del presupuesto nacional. Pero aun así, sólo representará la décima parte del presupuesto militar de Estados Unidos. Muy lejos, como se ve, de la envergadura de superpotencia bipolar de antes, aunque disponga de un arsenal nuclear.
Los alegatos que amparan su expansión hacia territorios vecinos vienen siendo los mismos desde hace siglos, y se repiten hoy: donde hay rusos está la nación rusa y, por tanto, el argumento vale para extender la soberanía protectora de la madre Rusia. Si un país como Nicaragua apoya estas políticas imperiales aplicadas antes a Abjasia y a Osetia del Sur y ahora a los territorios rusos de Ucrania, ¿no debería también apoyar a Inglaterra en su apropiación imperial de las islas Malvinas? El alegato es el mismo, allí viven ciudadanos británicos que se cobijan bajo la bandera británica y, como son la mayoría, pueden decidir ser parte de Inglaterra por su libre voluntad votando en un plebiscito.


Es lo que Rusia dispuso para sellar la invasión silenciosa a Crimea, y es lo que se prepara a hacer ahora en los territorios orientales de Ucrania: que se convoque un plebiscito, mientras las milicias pro rusas se hacen con el control de ayuntamientos, estaciones de policía y otras i

nstalaciones públicas. Y es lo mismo que hizo el tercer Reich para ocupar Bohemia, Moravia y Silesia, parte del territorio de Checoeslovaquia, bajo el pretexto de que quienes vivían allí eran alemanes. Para justificar la invasión, Hitler creó el Partido Alemán de los Sudetes. Y allí también se dio un plebiscito.


Rusia busca aliados complacientes en América Latina. Ya los tiene, Nicaragua uno de ellos. La pregunta para mí es qué papel juega un país pobre y pequeño en este nuevo escenario de la guerra fría, tan lejano y ajeno, y qué papel nos ha asignado Rusia en su juego de pretensiones hegemónicas. Como si no tuviéramos ya suficiente con el que nos vimos obligados a representar en la década de los 80 del siglo pasado, cuando terminamos desangrados por la guerra civil más larga y costosa de nuestra historia.


Masatepe, mayo 2014.


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Irán avisa que intervendrá en Irak si prosigue el avance yihadista

Se recrudece la guerra civil en Irak. Los insurgentes yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) avanzan por el norte del país ocupando cada vez más terreno y venciendo a las fuerzas gubernamentales. El peligro que supone esta ofensiva ha disparado las alarmas de todos los países de la zona, que, incluso desde posicines antagónicas, muestran todos una fuerte preocupación ante el poderío de esta insurgencia, la más radicalizada y sanguinaria que hay sobre el terreno y que crece en paralelo en Irak y Siria.


El Estado Islámico de Irak y el Levante ha logrado múltiples avances en Irak en los últimos días, llegando a hacerse con el control de Mosul, la segunda ciudad de mayor importancia del país, y avanzando rápidamente hacia el sur del país, tomando incluso varias ciudades ubicadas en los alrededores de la capital, Bagdad.


El presidente iraní, Hasan Rohaní, anunció este miércoles que Irán hará todo lo necesario para proteger los santuarios de Irak frente a los yihadistas. "Anunciamos a todas las súper potencias y a los asesinos mercenarios y a los terroristas que el gran pueblo de Irán no escatimará ningún esfuerzo para proteger la grandeza de los santuarios sagrados en Karbala, Nayaf, Kadhimiya y Samarra", anunció Rohaní en un discurso dirigido al pueblo. Sin embargo, aseguró que los iraquíes pueden resolver el problema. "Yo le digo al querido pueblo iraní que los veteranos chií y suní y kurdos son abundantes en todo Irak y están dispuestos para hacer sacrificios y estos grupos terroristas y sus partidarios no son nada frente a la voluntad del gran pueblo iraquí y musulmán de esa tierra", dijo Rohaní.


El sábado Rohaní anunció que su país está dispuesto a ayudar a Irak si Bagdad se lo pide, pero que no enviará tropas para enfrentarse con los insurgentes. Y también acusó a "algunos países de la región, los extranjeros y los occidentales" por apoyar a estos yihadistas. "Desgraciadamente algunos países de la región les otorgan ayudas financieras y algunas les otorgan ayudas armamentísticas, aunque existen otros países poderosos, especialmente los occidentales, que los ayudan de alguna manera en términos políticos, de publicidad, financieros y armamentísticos", dijo Rohaní. Irán también ha anunciado su oposición a cualquier intervención militar de Estados Unidos en Irak.


El ministro saudí de Asuntos Exteriores, Saud al Faisal, advirtió contra una guerra civil en Irak que tendría "consecuencias impredecibles para toda la región". "La crisis siria ayudó a profundizar las tensiones internas en Irak", señaló, asegurando que su país rechaza la intervención extranjera en los asuntos de otros países. El Gobierno iraquí denunció sin embargo que las críticas vertidas por Riad suponían "una grave interferencia en los asuntos internos de Irak y un respaldo al terrorismo". Esto se dio en respuesta a las declaraciones de las autoridades saudíes de un día antes, cuando afirmaron que el actual conflicto iraquí es consecuencia de las políticas sectarias practicadas por el primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki.


Paralelamente, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Jordania, Mashal al Zaben, ha subrayado este martes que el Ejército jordano "no escatimará esfuerzos para hacer frente a cualquier amenaza a su seguridad nacional", tras el refuerzo militar en la frontera con Irak ante los avances del Estado Islámico de Irak y el Levante. El lunes, el Ejército habría duplicó su presencia en los 180 kilómetros de frontera que comparten ambos países. Fuentes militares han indicado que la situación es de "máxima alerta" en la zona.


Por otra parte, fuentes islamistas jordanas han asegurado que el Estado Islámico de Irak y el Levante está planificando su "expansión" a Jordania, en el marco de la cual ha procedido a abrir una oficina "no oficial" en el país para intentar expandir su "califato". A pesar de que su presencia ha tenido un perfil bajo en los últimos meses, alrededor de 800 jordanos combaten en las filas de esta milicia, que hasta el momento ha rechazado abrir una oficina en Jordania a causa de sus disputas con la organización terrorista Al Qaeda, a la que está vinculado.

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Domingo, 15 Junio 2014 06:12

Al Qaeda a las puertas de Bagdad

Al Qaeda a las puertas de Bagdad

El jueves amaneció Bagdad con barrios enteros desiertos y semidesiertos, con los bagdadíes atemorizados, acaparando alimentos y encerrados en sus casas. Un trayecto en coche que un día normal necesita una hora y media se podía cubrir en cuarto de hora. Muchos controles militares se habían desvanecido y la única zona realmente protegida era la zona verde, donde se ubica el enorme complejo de la embajada de Estados Unidos.


Pero eso no es todo. Los residentes podían ver a las milicias progubernamentales que han comenzado a desplegarse como consecuencia del desmoronamiento del ejército. El primer ministro chií Nuri al Maliki las llama quwat al radifa o 'fuerzas de la reserva', mientras que otro poderoso líder chií, Muqtada al Sadr, las denomina kataib al salam o 'falanges de la paz', y su misma existencia corrobora el desplome de las fuerzas militares.


En realidad poco importa su nombre. Lo relevante es que creándolas puede abrirse otra caja de Pandora de consecuencias imprevisibles a medio y largo plazo. De hecho, el territorio iraquí es propicio a las milicias, que existen desde la invasión americana de 2003, que con la perspectiva que dan los once años transcurridos ha sido una hecatombe descomunal y ha causado calamidades sin cuento tan terribles que a su lado los horrores del dictador Saddam Hussein eran un juego de niños.


Desde la invasión se ha ido de pesadilla en pesadilla. La última se inició en la madrugada del martes, cuando los yihadistas del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) tomaron Mosul, la segunda ciudad del país, con unos dos millones de habitantes, situada a 350 kilómetros al norte de Bagdad. Luego fueron avanzando hacia el sur, tomando una localidad tras otra sin prácticamente resistencia, y el jueves se encontraban a pocos kilómetros de la capital y habían llegado a la frontera con Irán.


Resulta difícil explicar cómo ha ocurrido esto. Algunos expertos han señalado que en la zona de Mosul había más de 50.000 soldados bien equipados y que el número de yihadistas no superaba los 1.500, aunque estos contaban con la colaboración de otras milicias, todas sunníes, así como particulares, que se fueron sumando durante su largo recorrido por el norte del país. Sin embargo, los soldados —y los policías— no plantaron resistencia sino que entregaron voluntariamente a los yihadistas sus armas y uniformes y se retiraron tranquilamente.


Fue casi de risa. Antes de entrar en Mosul los yihadistas telefonearon a los notables locales y les indicaron que estaban dispuestos a morir, pidiéndoles acto seguido que advirtieran a sus hijos soldados y policías que no presentaran resistencia para que no les ocurriera nada, y así se hizo.


Más tarde promulgaron decretos que obligan a los vecinos a acudir a las mezquitas cinco veces al día, como prescribe el islam, y que prohíben la venta de bebidas alcohólicas. Los yihadistas se han hecho con las reservas de los bancos locales por un monto de más de 400 millones de dólares, según ha indicado el gobernador de Nínive, la provincia donde se encuentra Mosul.


Cientos de miles de civiles optaron por abandonar la localidad. Como los yihadistas no les permitían sacar sus vehículos, el éxodo se realizó a pie, en dirección al vecino Kurdistán. Por medio de altavoces los insurgentes instaron a los funcionarios de los ministerios y los empleados de los bancos que volvieran a sus puestos de trabajo.


El avance no se detuvo en Mosul. Enseguida continuó hacia el sur. Tomaron la localidad de Baiyi, donde está la mayor refinería del norte de Irak y donde se encuentra una planta que suministra electricidad a Bagdad. Luego siguieron bajando y, sin prácticamente ninguna resistencia, cayó una ciudad tras otra, incluida Tikrit, la patria natal de Saddam Hussein, a 160 kilómetros de Bagdad.


Algunas informaciones señalan que milicias de orientación baazista, el partido de Saddam Hussein, se sumaron a la fiesta. Esto se explica porque esta zona es sunní y los sunníes odian el régimen chií de Bagdad y viceversa. La tragedia es que difícilmente se estabilizará el país si no se establece una alianza entre chiíes y sunníes, y esto es inverosímil a causa de las pésimas relaciones existentes entre las dos confesiones.
El primer ministro Maliki ha pedido ayuda a todo el mundo, empezando por la ONU, pasando por la Liga Árabe y terminando por Estados Unidos, que han prometido asistencia militar, aunque se puede dudar de que eso sirva de ayuda en un país donde el ejército simplemente no funciona.
Un experto de la región ha indicado que el EIIL cuenta con unos seis mil milicianos en Siria y siete mil en Irak, unas cifras realmente modestas. En su mayor parte son locales, aunque en Siria muchos de los cuadros son extranjeros –incluidos árabes— con experiencia en las guerras de Afganistán, Irak y Chechenia. En sus filas también figuran grupos de islamistas occidentales.


El EIIL está vinculado a Al Qaeda, si bien en los últimos meses se ha producido más de un conflicto entre el responsable del EIIL, Abu Bakr al Bagdadi, y el responsable supremo de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri. En los

últimos días la frontera entre Irak y Siria simplemente ha desaparecido y el EIIL ejerce un control absoluto a ambos lados de la línea.
La nueva situación puede conducir a una alianza provisional y precaria entre chiíes y kurdos. El jueves los kurdos ocuparon la importante ciudad de Kirkuk, que siempre ambicionaron, y de la que fueron expulsados por Saddam Hussein, aduciendo que el ejército la había abandonado. Dentro de su carácter sectario, los kurdos ya han dicho a Washington que estarían dispuestos a combatir contra los insurgentes siempre que se les garantice algunas contrapartidas, entre ellas la autorización para exportar crudo en grandes cantidades en beneficio propio exclusivamente.
Se estima que el presupuesto del EIIL ronda los 50 millones de dólares mensuales, un monto que tiene que salir de alguna parte, y que lógicamente se puede explicar con las ayudas que los yihadistas han recibido, y seguramente siguen recibiendo, de países sunníes como Arabia Saudí o Catar, cuyo odio por los chiíes es proverbial y cuya ayuda ha sido decisiva a la hora de crear el monstruo. Cuesta creer, además, que saudíes y cataríes no hayan proporcionado la ayuda sin el consentimiento de Washington.


En esa misma línea debe preguntarse de dónde han salido algunas de las armas avanzadas que los yihadistas han utilizado en los últimos días, incluidos tipos de misiles anticarro de fabricación occidental que según algunos expertos no circulan en el mercado negro.
Un aspecto a destacar es que buena parte del éxito del EIIL debe atribuirse a su líder, Abu Bakr al Bagdadi, quien ha demostrado una gran capacidad de adaptación ante los problemas que le han surgido en Siria, donde ha atravesado situaciones muy complejas que ha resuelto con habilidad.

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Bush y Blair combatieron en Irak el fascismo islámico y perdieron

Después del grotesco espectáculo que fueron el Talibán y Osama Bin Laden, y de que quedó claro que 15 de los 19 atacantes suicidas eran de Arabia Saudita, conozcan la nueva contribución monstruosa de esa nación a la historia mundial: el califato islamita-sunita de Irak y Levante, los conquistadores de Mosul y Tikrit, además de Raqqa, en Siria, y posiblemente Bagdad, serán la nueva humillación de Bush y Obama.


De Alepo al norte de Siria, hasta casi la frontera entre Irak e Irán, los yihadistas del Isil, apoyados por grupúsculos pagados por los wahabitas sauditas y los oligarcas kuwaitíes, ahora controlan miles de kilómetros cuadrados.


Se supone que Bush y Blair destruyeron el régimen de Saddam Hussein para hacer del mundo un lugar más seguro, y declararon que la invasión a Irak era parte de su titánica batalla contra el fascismo islámico. Bueno, pues perdieron.


Aparte del papel de Arabia Saudita en esta catástrofe, ¿qué otras historias nos van a ocultar en los días y semanas que vienen?
La historia de Irak y Siria es la misma, desde el punto de vista político, militar y periodístico: dos líderes, uno chiíta y otro alawita, luchan por la existencia de sus regímenes contra el poder del creciente ejército internacional sunita musulmán.


Mientras Estados Unidos apoyó al miserable primer ministro Nuri Maliki y su gobierno chiíta electo en Irak, esos mismos estadunidenses aún demandan que sea derrocado el presidente Bashar Assad y su gobierno, a pesar de que ambos líderes son ahora hermanos de armas contra los victoriosos sunitas de Mosul y Tikrit

.
La extravagante prosperidad de la que goza Qatar bien puede cambiar de destinatario pronto y pasar de los rebeldes musulmanes de Siria e Irak al régimen de Assad por temor y rechazo a la posibilidad de que los hermanos sunitas de Arabia Saudita, quienes podrían intentar invadir Qatar si se enojan realmente.


Todos sabemos de la profunda preocupación de Washington y Londres ante las victorias territoriales de los islamitas, y la destrucción de todo por lo que estadunidenses y británicos sangraron y murieron. Nadie, sin embargo, parece sentir preocupación alguna por los chiítas de Irán, ni por Assad en Siria, ni por Maliki en Irak, con todo y que Occidente debe considerar que las noticias que llegan de Mosul y Tikrit son un desastre político y militar.


Justo cuando las fuerzas militares sirias de Assad estaban ganando la guerra, decenas de miles de militantes que estaban en Irak pueden ahora volverse contra el gobierno de Damasco antes o después de que decidan tomar Bagdad.


A nadie le importa cuántos cientos de miles de iraquíes hayan sido asesinados desde 2003 por las fantasías de Bush y Blair. Estos dos hombres destruyeron el régimen de Saddam para hacer el mundo más seguro. Pues perdieron.


Recordemos que los estadunidenses capturaron y recapturaron Mosul para destruir el poder de los milicianos islámicos. Combatieron dos veces en Faluya. Ambas ciudades están ahora bajo control de los islamitas, y hace mucho los ejércitos de Bush y Blair se fueron a casa proclamando su victoria.


Bajo el gobierno de Obama, Arabia Saudita seguirá siendo tratado como un amistoso y moderado país del mundo árabe, a pesar de que su familia real se fundó sobre las convicciones wahabitas de los sunitas islámicos de Siria e Irak. Por tanto, el poder saudita alimenta el monstruo en los desiertos de Siria e Irak mientras se acurruca con los poderes occidentales que lo solapan.


También debemos recordar que los intentos del ejército de Maliki por reconquistar Mosul probablemente serán feroces y sangrientos, de la misma forma en que lo han sido las batallas con que Assad ha retomado ciudades controladas por rebeldes sirios. Los refugiados que huyeron de Mosul tienen más miedo de la venganza del gobierno chiíta que de los yihadistas que tomaron su ciudad.


Se nos dirá que debemos considerar el nuevo califato armado como nación del terror. Abu Mohamed Adnani, vocero del Isil, ha sido inteligente al instar a sus hombres a no caer en la arrogancia mientras éstos avanzan hacia Bagdad, si bien el líder puede estar pensando en un avance hacia Damasco. El Isil, en la mayoría de los casos, no ha lastimado a los civiles de Mosul.

 

Finalmente, se nos invitará a pensar que la futura guerra sectaria será una guerra entre musulmanes sectarios y no sectarios. El tema del terror provendrá de las armas que enviaremos a ambos bandos del conflicto.


The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

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Viernes, 13 Junio 2014 06:10

Doscientos mil doscientos nueve

Tramas y Mingas es el nombre del encuentro que esta semana mantuvieron indígenas, campesinos y afros en el Cauca, sur de Colombia. Se trataba de tejer realidades en minga, trabajo colectivo, horizontal, con base en la cooperación y la ayuda mutua. Indígenas misak, nasa y coconucos del Cauca, quechuas de Perú y Bolivia, campesinos de diversos países, afros de la costa Pacífico, profesores y estudiantes, compartimos saberes y problemas que nos afligen y necesitamos superar.


El Cauca es el departamento más diverso de Colombia. La mitad de la población son indígenas y afrodescendientes, la mayor parte campesinos que viven en aldeas o en pequeñas ciudades, siendo la colonial Popayán la única ciudad de mediano tamaño. Es también una de las regiones más violentas, donde la guerra ha provocado miles de muertos, desplazados y desaparecidos.


Un grupo de niños y niñas de una escuela del resguardo coconuco, a una hora de la ciudad, participaron en el encuentro, con sus bastones de mando. En las escuelas los niños indígenas también forman sus cabildos, en los que aprenden a gobernarse, replicar los modos de vivir de sus mayores y de cuidar la madre tierra.


Tramas y Mingas se organizó en torno a cuatro temas: la vida y la resistencia; las economías comunitarias; las autonomías y los poderes, y la educación y la comunicación. Mientras todo el país estaba pendiente de las elecciones del domingo (en las que se enfrentan dos versiones de la derecha) y del Mundial de Futbol, los de abajo dedicaron tres días a poner en común lo caminado y lo construido, los modos como lo hicieron, y los dolores que deben atravesar en medio de la guerra.

En el espacio dedicado a las autonomías, las palabras más fuertes fueron las de los fundadores del movimiento, cinco décadas atrás, quienes no sólo relataron todo lo andando sino que hicieron hincapié en lo que falta. Un miembro del resguardo coconuco destacó las divisiones que provocan los traspasos de fondos del gobierno en las comunidades y en los cabildos (autoridades que gobiernan los territorios o resguardos). Hubo acuerdo en el papel decisivo que jugaron las agendas (programas) de los pueblos, construidas desde abajo; así como los problemas que están generando los malos dirigentes, que utilizan esas demandas construidas colectivamente para beneficios personales.


Las organizaciones indígenas de Colombia, como las de buena parte del continente, están siendo acosadas (literalmente) por las políticas sociales, por esa mezcla perversa de agresiones paramilitares y militares, con los fondos estatales para educación y salud, librados con el objetivo de dividir y de sujetar a los movimientos a los fines de los estados.


Al hablarse de autonomías, fue inevitable referirse a la Guardia Indígena, una de las más notables creaciones de los indígenas del Cauca. Se trata de una vasta red de comuneros elegidos por las comunidades para defender los territorios y las autoridades, sin armas, sólo con bastones de mando y una estricta organización. Autonomía es que la Guardia no haya sido creada a imagen y semejanza de la policía del Estado, sino con criterios de rotación y de obedecer a los pueblos, para cuidar y educar, para intervenir no sólo cuando hay agresiones externas sino también cuando surgen problemas en las familias y las comunidades.


Uno de los momentos más fecundos giró en torno a la economía propia, o sea los modos de producir y reproducir la vida por fuera del capital y del Estado. Es notable constatar la existencia de infinidad de emprendimientos de base para producir alimentos, en general encabezados por mujeres, quienes no distinguen entre producción y reproducción porque, en realidad, son dos facetas de la vida.


Un veterano dirigente cocunuco explicó los intercambios entre los pueblos de tierras bajas y tierras altas, cada uno aportando los productos que crecen en sus territorios, desde cereales y tubérculos hasta frutas y hortalizas. No utilizan monedas, todo con base en el trueque, una práctica ancestral recuperada en el proceso de organización como pueblos, y verdadera alternativa a los mercados capitalistas.


Durante el encuentro circuló el comunicado del subcomandante insurgente Moisés en el cual el EZLN informa sobre la decisión de construir la escuela autónoma y la clínica destruidas por el ataque de la CIOAC-H, cuando se produjo el asesinato del compañero Galeano. El zapatismo es referente en estas tierras, en particular entre los jóvenes que integran el Tejido de Comunicación de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), que tejen puentes entre las resistencias locales y las luchas globales.


El tejido de las resistencias y las mingas para darle forma al tapiz multicolor del mundo nuevo se alimenta de todas las resistencias, aun de las más pequeñas, no importando cuántos y cuántas son, sino cómo hacen, con qué espíritu trabajan. Preguntan sobre el zapatismo los jóvenes luchadores de las comunidades, no así los dirigentes que negocian y los académicos que sólo piensan.


En los intercambios surgió la necesidad de juntar los 200 mil 209 pesos mexicanos necesarios para la reconstrucción de lo destruido en La Realidad. Hay dos posibilidades para hacerlo. Una, al estilo de los de arriba, recibiendo el dinero de las personas que pueden aportarlo, una a una con nombre y apellido. La otra es hacerlo en minga, con base en el trabajo colectivo, haciendo fiestas, empanadas, tortillas o lo que cada quien quiera o pueda. Al estilo indígena y campesino, del mismo modo como se hacen los eventos en las periferias de las ciudades.


Este modo de hacer no individualiza a los donantes, ya que los nombres se disuelven en el colectivo. Pero tiene otra enorme virtud. Es un modo de tejer tejidos, trozos pequeños que van formando el tapiz del mundo nuevo. Aquí no importa tanto cuánto dinero se recauda, sino cómo se lo consigue. En suma, el modo individualistas o el comunitario. Ojalá sean muchos los colectivos en el mundo que lo hagan de este modo.

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Irak se rompe en pedazos. Los kurdos tomaron el norte de la ciudad petrolera de Kirkuk, que durante mucho tiempo reclamaron como su capital. Milicianos fundamentalistas sunitas juran que capturarán Bagdad y todas las ciudades chiítas al sur de la capital. El gobierno sunita que controlaba las ciudades de esta comunidad en el centro y norte de Irak se evapora y su ejército de 900 mil hombres se desintegra. Aviones del gobierno han disparado misiles contra posiciones de los rebeldes en Mosul, capturada desde el pasado lunes por el grupo Estado Islámico de Irak y Levante (conocido como Isil), pero por lo demás, el ejército iraquí no da señales de preparar un contraataque.

Los nueve años de dominio chiíta sobre Irak, establecido después de que Estados Unidos, Gran Bretaña y otros aliados derrocaron al presidente Saddam Hussein, podría estar llegando a su fin. Los chiítas podrían conservar el control de la capital y de las provincias de población m

ayoritariamente chiíta, pero tendrán enorme dificultad en restablecer su autoridad sobre las localidades sunitas de las cuales ha huido el ejército iraquí.

Es improbable que los kurdos devuelvan el control sobre Kirkuk. "Toda Kirkuk ha caído en manos de los pershmerga (soldados kurdos), aseguró el vocero de estas fuerzas, Jabbar Yawar quien agregó: ya no hay ejército iraquí en Kirkuk.


La más probable intervención extranjera vendrá de Irán y no de Estados Unidos. El presidente iraní Hassan Rohani afirmó este jueves que Teherán actuará para combatir la violencia y terrorismo del Isil. La república islámica emergió como la potencia más influyente sobre Bagdad tras la invasión estadunidense de 2003. Irak es para Irán aún más importante que Siria, como Estado con mayoría chiíta.


Irán, de hecho, estará profundamente alarmado ante el posible surgimiento de un proto Estado fanáticamente sunita y hostil a los chiítas en el este de Irak y oeste de Siria.


Abu Mohamed Adnani, el vocero del Isil, aseveró este jueves que los chiítas, que son 60 por ciento de la población iraquí, son personas en desgracia y los acusó de politeístas.


Los chiítas de Irak bien pueden llegar a la conclusión de que su ejército falló y que tendrán que confiar nuevamente en milicias como la del Ejército del Mehdi, que fue responsable de las matanzas de sunitas ocurridas entre 2005 y 2006. En ese tiempo, Bagdad quedó casi sin sunitas, y los actos contra esa comunidad musulmana no han sido olvidados ni perdonados por estados sunitas como Arabia Saudita, que ha esperado mucho tiempo que se revierta el dominio chiíta en Irak.


En Mosul, el Isil se ha cuidado de no amenazar a la población, que es sunita, al oeste de la ribera del río Tigris. Existen grandes barrios kurdos al este de la ciudad. Los refugiados han encontrado trabas del gobierno regional kurdo para entrar a esas zonas. Toda persona que quiera cruzar es estrictamente revisada en los puestos de control y se prohíbe la entrada a hombres que vienen solos, por la sospecha de que sean insurgentes.


Dentro de Mosul, personas entrevistadas por The Independent dicen estar atemorizadas. Una mujer narró cómo una gasolinera fue hecha estallar por saqueadores a pesar de que hombres del Isil trataron de protegerla. Agregó que sus dos hermanos regresaron de hacer un trabajo y yo estaba horrorizada de que pudieran haberlos fotografiado, que sus nombres se conocieran y que vayan a ser castigados si las fuerzas iraquíes derrotadas regresan.

El motivo por el que muchas personas huyen de Mosul, o bien, les aterra un posible contraataque exitoso del gobierno, es el hecho de que toda la población sunita es susceptible de ser considerada simpatizante del Isil, independientemente de sus simpatías reales, y ser objeto de represalias.


El Isil quiere demostrar que es capaz de mantener Mosul bajo control y el suministro de electricidad ha mejorado a seis horas al día desde que salió de ahí el ejército iraquí. El vocero del Isil, Abu Mohamed Adnani, le ha ordenado a los combatientes victoriosos no molestar a quienes no los estén molestando. Sin embargo, otras proclamas anuncian una aplicación plena del credo fundamentalista del Isil.


Los kurdos toman ventaja del caos en el gobierno de Bagdad y toman territorios a lo largo de su línea de tiro, que es desde el noroeste de la capital iraquí hasta la frontera siria en el oeste de Mosul. En este momento, los kurdos han avanzado hacia el establecimiento de un Estado independiente, si bien no queda claro qué tanto están dispuestos a comprometer a sus tropas para rescatar al gobierno iraquí.


La intervención iraní probablemente consista en un refuerzo masivo de las milicias chiítas, pero para el primer ministro iraquí, Nuri Maliki, será difícil revertir las derrotas de esta semana.


© The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

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