Paul Rogers, experto británico en terrorismo, desmenuza la situacion creada por Estado Islamico

Entre los numerosos interrogantes que ha generado la masacre de Charlie Hebdo, uno que desconcertó a analistas es que los dos militantes que ejecutaron la acción en la revista en nombre de Al Qaida coordinaron su acción con Amady Coulibally, responsable de la toma del supermercado judío en París y de la muerte de una policía francesa, que reivindicó su pertenencia al Estado Islámico (EI). EI es un desprendimiento de Al Qaida que comparte su ideología ultrapuritana y su deseo de crear un califato –en lo posible mundial– gobernado por la Sharia o ley islámica, con similares dosis de segregación femenina, lapidación de adúlteros y homofobia, pero que están enfrentados a sus ex mentores en la lucha por convertirse en los únicos representantes de la Jihad. De ambos grupos, Al Qaida es el más conocido: una suerte de paraguas o sello que usan en distintas partes del mundo para llevar adelante la Jihad. Desde la muerte de Osama bin Laden en 2011, Al Qaida perdió terreno y el Estado Islámico saltó a la primera plana. A mediados del año pasado su avance en Irak pareció incontenible y las decapitaciones de rehenes occidentales, difundidas ampliamente por las redes sociales, lo convirtieron en el enemigo número uno de Estados Unidos. Paul Rogers, un especialista británico en seguridad y violencia política, analiza para Página/12 los orígenes de ese avance y explica cuáles pueden ser sus consecuencias.


–¿Cómo es su análisis de la masacre de Charlie Hebdo?


–Hay temas que reaparecen siempre cuando ocurre este tipo de hechos, como el debate sobre la libertad de expresión, la sátira, el derecho y el peligro de la ofensa y la provocación. La pregunta es por qué ha sucedido esto. Es una pregunta que se ha hecho en cada uno de los grandes atentados de los últimos 14 años, desde el 11 de septiembre, al de Madrid en 2004 y Londres en 2005. La respuesta es compleja, pero hay un contexto que unifica las distintas tramas en juego. El primer ministro francés Manuel Valls lo dijo cuando declaró que Francia y sus aliados estaban ahora en guerra con los islamistas. El "ahora" es significativo, porque para los islamistas la guerra lleva años. Es cierto que Francia no estuvo muy involucrada en Afganistán y no participó en la guerra de Irak en 2003, pero estuvo al frente del derrocamiento de Khadafi en Libia en 2011 y lideró la guerra contra Ansar Dine y otros militantes islamistas en Mali, Africa, el año pasado. Lo mismo ha sucedido con su participación en la guerra contra el Estado Islámico. Francia ha desplegado el portaaviones con carga nuclear Charles de Gaulle en el Golfo y está usando sus aviones de combate Super Etendard y Rafael. Justo el día previo a Charlie Hebdo, por pura coincidencia, el Pentágono hizo un recuento de la marcha de su intervención en Irak. En los cinco meses desde que comenzaron los bombardeos en Irak se ha arrojado un total de 5886 bombas y misiles contra 1900 objetivos. No hay un conteo de víctimas, pero con sólo pensar una persona por cada bomba dadas las ine-vitables víctimas civiles, podemos ver el argumento que ha circulado en las redes sociales islamistas que retratan a Charlie Hebdo como una represalia. Tanto Al Qaida como el Estado Islámico se benefician enormemente con la creciente tensión intercomunitaria en Francia, Alemania, el Reino Unido o Suecia. Cuanto más amenazados se sienten los musulmanes jóvenes, más gente está dispuesta a sumarse a la causa. Más aún si se ve la respuesta que dieron los grupos de derecha antiinmigración al estilo de Marine Le Pen en Francia o Nigel Farage en el Reino Unido.


–Una representación mediática occidental de Al Qaida y el Estado Islámico es que son grupos medievales y barbáricos que buscan destruir todo vestigio de modernidad en el mundo islámico. Las decapitaciones del Estado Islámico publicitadas por Internet han sido el símbolo más eficaz de esta visión. ¿Tiene algo que ver con la realidad?


–Hablar de medievalismo es peligroso. Hay muchos estados que en los últimos 30 años –ni qué hablar en los últimos cien– han tenido conductas espantosas. Ni siquiera hay que retrotraerse mucho: basta ver lo que está pasando en México. Y, sin embargo, no se habla con la misma ligereza de medievalismo. Se pueden describir ciertas prácticas y metodologías como medievales, pero si se quiere entender qué está en juego hay que tener en cuenta que esos métodos tienen un propósito. Son indudablemente despiadados cuando capturan prisioneros, sean iraquíes o sirios a los que ejecutan o decapitan, pero esta forma de terrorismo tiene un objetivo concreto con respecto al enemigo, que es minar su voluntad de combate y provocar deserciones masivas. O sea, por más que sea brutal, no es irracional, que es el concepto subyacente en los medios cuando se habla de medievalismo. La decapitación de rehenes occidentales también tiene un propósito, porque el Estado Islámico necesita reclutar combatientes, y la mejor manera de reclutarlos es ser atacado por los países occidentales. De esa manera se pueden presentar como los defensores del Islam contra sus enemigos y pueden señalar las intervenciones en Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y otros países como prueba de que es Occidente el que ataca al Islam y no al revés. No es un argumento que atrae a la mayoría de los musulmanes, pero sí a algunos que terminan acercándose a sus filas.


–El Estado Islámico es un desprendimiento de Al Qaida. ¿Se puede decir que está reemplazándolo?


–La realidad es que no queda mucho de Al Qaida, aunque su idea y presencia se noten en movimientos como el de Boko Haram en Nigeria. En cambio, el Estado Islámico tiene una presencia creciente. Por eso hay una competencia en términos de representación de la Jihad islámica. Pero esta competencia tiene mucho menos valor en Europa, donde los islamistas se vinculan al Estado Islámico o Al Qaida dependiendo de los contactos que tengan, la inserción territorial o la organización.


–Visto desde el punto de vista de la racionalidad, el creciente éxito del Estado Islámico se puede comparar con la racionalidad eficiente de una empresa moderna, capaz de financiarse con la venta ilegal de petróleo y oro, con un buen aparato administrativo y uno excelente de propaganda, que utiliza a la perfección ese símbolo de comunicación hipermoderna que son las redes sociales.


–Exactamente. No cabe duda de que tienen un manejo bastante sofisticado de lo económico y, sobre todo, de la comunicación. Para los políticos occidentales es conveniente pensar que son irracionales, pero desde la perspectiva misma del Estado Islámico tienen un planteo perfectamente racional a nivel operativo y en el desarrollo de la organización. El problema que están enfrentando es que a medida que ganan más territorio tienen las responsabilidades de cualquier gobierno. Hoy tienen entre 4 y 6 millones de personas a su cargo. Necesitan, si no la lealtad de sus gobernados, al menos que no se les opongan. Cuando otro grupo fundamentalista, los talibán, ganó el poder en la mayor parte de Afganistán a mediados de los '90, el pueblo los recibió como los que traían paz, orden y estabilidad. En unos dos o tres años la rigidez de su gobierno empezó a generar oposición. Y para 2000 ya eran muy poco populares y se mantenían en el poder gracias a un Estado superrepresivo. El problema de la gobernabilidad puede ser el talón de Aquiles del Estado Islámico. No en lo inmediato, pero sí en un par de años.

–En todo caso es una imponente fuerza militar. A partir de 2012, gracias a la guerra civil en Siria, el Estado Islámico comenzó a crecer y hoy domina territorio no sólo en Siria sino en Irak y aspira a la formación de un califato. ¿Quiénes lo componen?


–El Estado Islámico está constituido de cuatro elementos que, por el momento, funcionan de manera bastante compacta y homogénea. Está el núcleo, que es el más religioso, el islamismo salafí, que se origina en el Wahabi, similar a Al Qaida. Hay un segundo nivel que es el elemento militar, en el que predominan de manera desproporcionada los iraquíes que estaban en el corazón del movimiento de Al Qaida, que operaba en Irak hace unos seis o siete años y que combatieron contras las fuerzas estadounidenses y británicas en lo que era en la práctica una lucha clandestina. No son necesariamente religiosos, pero quieren recuperar terreno y rechazan la presencia extranjera, en especial de estadounidenses y británicos. Hay un tercer grupo que son fuerzas vinculadas al Partido Baatista del régimen de Saddam Hussein, que ha formado alianzas con el Estado Islámico. Y, por último, están los grupos que pertenecen a la minoría sunita iraquí, que estaba en franca oposición al gobierno central del chiita Nuri Almarki, un gobierno que continuamente marginalizó a los sunitas. El núcleo central es el elemento islámico revolucionario, pero si el Estado Islámico pierde cualquiera de los otros tres elementos, su futuro quedaría comprometido.


–¿Hay señales de contradicciones internas entre estos cuatro grupos que, a pesar de que se han mantenido unidos, son bien distintos?


–El núcleo, que está sobre todo en Siria junto a la parte militar, es muy compacto y se mantendrá unido a la larga. El elemento más débil son los grupos étnicos sunitas. Si el nuevo primer ministro iraquí Al Abadi tiene éxito en hacer un gobierno más inclusivo que tome en cuenta a los sunitas tanto como a la mayoría chiita y a los kurdos, entonces la alianza de estas etnias sunitas con el Estado Islámico puede debilitarse. Eso podría generar problemas para el Estado Islámico en Irak. No en Siria. En Siria, el Estado Islámico más bien puede extender el territorio que domina y no está bajo mucha presión del régimen de Assad, que se está concentrando más en los elementos no fundamentalistas de la insurgencia.


–¿Qué tan importantes son los llamados combatientes extranjeros?


–Tenemos estimaciones. Según la inteligencia estadounidense, cada mes van unos mil combatientes extranjeros a luchar en Siria, la mayoría de Medio Oriente, pero muchos de Occidente. Según este cálculo habría unos 16 mil combatientes extranjeros. De éstos, unos 500 serían británicos. Es interesante que los occidentales que se integran a las filas del Estado Islámico se de-silusionan muy rápidamente. Pero no todos. Algunos se quedan. En todo caso, los países que más han contribuido con combatientes son los de Medio Oriente, países como Arabia Saudita, Yemen, Túnez. Si bien estos combatientes extranjeros son importantes, no forman parte del liderazgo del Estado Islámico. El liderazgo está conformado por los de Siria e Irak. Pero estos combatientes extranjeros participan con frecuencia en acciones que exigen una alta dosis de coraje, como los ataques suicidas. Son muy importantes para mantener la presión militar porque recientemente el Estado Islámico ha sido neutralizado en su avance y hasta se ha visto obligado a replegarse un poco.


–¿A qué se debe este repliegue? Porque la intervención de Occidente, con los bombardeos aéreos que comenzaron en agosto, ha sido muy criticada y el mismo Barack Obama reconoció en un momento que no tenía una estrategia clara.
–A fines de octubre, las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos habían realizado más de 600 operaciones aéreas contra objetivos del Estado Islámico en Irak y Siria. El objetivo era limitar el avance del Estado Islámico en el noroeste de Irak para permitir que la fuerzas militares en el territorio del ejército iraquí y el kurdo se reagruparan. Pero en la consecución de este objetivo han sido más importantes los iraníes y las milicias chiítas. Por lo que sabemos, hay unidades de elite de la Guardia Revolucionaria iraní que han detenido este avance del Estado Islámico. En cuanto a Estados Unidos, el problema es que Obama es muy reticente a enviar efectivos militares en el terreno y el poder aéreo tiene límites. Las fuerzas irregulares del Estado Islámico, en especial las que lucharon contra la presencia estadounidense luego de la caída de Saddam Hussein, tienen mucha experiencia en la lucha y saben cómo eludir el bombardeo aéreo.


–Es decir que desde el punto de vista militar sólo se puede hacer un avance significativo con tropas en el terreno y eso Estados Unidos no lo quiere hacer, por lo que apuestan a la alianza con Irán y el entrenamiento de las fuerzas iraquíes, con la esperanza de que ellos mismos puedan derrotar al Estado Islámico.


–Exactamente. El problema es que el bombardeo aéreo y mucho más una intervención terrestre es lo que más quiere el Estado Islámico porque le resultaría invalorable como arma de propaganda, ya que le permitiría presentarse ante los musulmanes como un nuevo ejemplo de la defensa ante la cruzada de los invasores. Así las cosas, las opciones son continuar con el bombardeo aéreo y el entrenamiento de las fuerzas iraquíes con la esperanza de que derroten al Estado Islámico en Irak o impedir una expansión mayor del Estado Islámico, reduciendo sus fuentes de financiamiento, de manera que pierda el apoyo de la gente que intenta gobernar. Esta opción, que tomaría unos tres o cuatro años, tiene más posibilidades de éxito, pero no es la estrategia actual. El problema adicional es que, más allá de la estrategia que adopte en Irak, queda todavía Siria, donde el Estado Islámico no va a ser derrotado simplemente con bombardeos aéreos. Una intervención terrestre en Siria sería todavía mucho más costosa que en Irak.


–Estados Unidos cambió su posición frente a Irán a raíz de este conflicto. ¿Puede ser que termine cambiando su posición con Siria y el gobierno de Al Assad de la misma manera que con Irán?


–Es posible. Si uno mira la región en conjunto, puede decir que el mejoramiento de la relación entre Estados Unidos e Irán es positiva para la región, ya que va a generar más estabilidad y va a disminuir la posibilidad de conflicto. Esto preocupa tanto a Arabia Saudita como a Israel, que siempre han estado pendientes de lo que pasa en Irán. Un tema dominante de la campaña electoral en Israel será la amenaza iraní, pero la realidad es que el gobierno de Obama está decidido a mantener una buena relación con Irán. Esto abre un interrogante sobre su actitud futura con el gobierno de Al Assad en Siria, que cuenta con un fuerte apoyo de los iraníes y, también, de Rusia. Obama está apostando a contener al Estado Islámico para que, con el tiempo, termine descomponiéndose internamente. El problema es precisamente el tiempo. En ese tiempo, Estados Unidos espera entrenar a las fuerzas iraquíes como para que puedan hacer frente al Estado Islámico, pero al mismo tiempo la campaña aérea le sirve enormemente a Estado Islámico como arma de propaganda.


–Irak siempre fue una entidad inestable. Saddam Hussein la mantuvo unida con una dictadura, pero la realidad es que entre la mayoría chiíta, los sunnitas y los kurdos en el norte parece haber más divisiones que posible unidad. ¿Cómo ve el futuro de Irak?


–En Irak, la mayoría chiíta y los kurdos fueron marginados durante el período de Saddam Hussein. A su caída, con el gobierno chiíta de Nouri Al-Maliki, se marginó a la minoría sunnita. Con Al-Maliki el futuro era negro. Creo que ahora, con el primer ministro Al-Abadi, tiene más posibilidades de estabilidad porque parece que está intentando formar un gobierno de unidad mucho más compacto e inclusivo. Hay que recordar que Irak es un país potencialmente rico. Tiene casi el 10 por ciento del petróleo del mundo. Si se logra un gobierno inclusivo puede que haya posibilidades de que se pueda controlar al Estado Islámico.


–Medio Oriente parece hoy en una disyuntiva entre lo que queda de la Primavera Arabe, el fundamentalismo y los gobiernos autocráticos. ¿Cómo ve el futuro de la región?


–Hace casi cuatro años desde que aquel joven tunecino se prendió fuego y desató la llamada Primavera Arabe. El movimiento tuvo un lado fuertemente secular, en Túnez, y todavía más en Egipto. En los primeros cuatro o cinco meses estaba claro que, si podía haber un avance hacia un gobierno de transición basado en los derechos humanos, eso sería muy mala noticia para los fundamentalistas porque profundizaría una búsqueda de mejores gobiernos de manera democrática. Cuatro años más tarde ha habido algún progreso, como la transición en Túnez y un proceso de reforma en Marruecos, pero en el resto de la región se ha visto un regreso a la autocracia. Como no se ha avanzado hacia una mejor forma de gobierno, más democrática y con mayor respeto de los derechos humanos, movimientos como el Estado Islámico han renacido. Hay que recordar además que la Primavera Arabe comenzó como un levantamiento contra las autocracias y por los derechos humanos, pero también como un movimiento contra las fuertes divisiones socioeconómicas en países que no tienen petróleo. Y ésa sigue siendo la situación. Túnez, que es el país donde más se ha progresado en esta transición, es también uno de los que más combatientes extranjeros suministra al Estado Islámico. Y en gran medida la razón de fondo es el desempleo y la marginalización que afecta al país y a muchos otros en la región.

Publicado enInternacional
Gorbachov advierte una guerra nuclear por Ucrania

 

Mijail Gorbachov, último presidente de la desaparecida URSS, emitió una ominosa advertencia en su entrevista a la revista alemana Der Spiegel sobre la crisis de Ucrania que podría desencadenar una guerra nuclear (Estoy verdadera y profundamente preocupado; http://goo.gl/5PpL1K).


Quien antes era llamado Gorby le tocó lidiar con la disolución de la URSS y el finiquito de la guerra fría, pero resultó muy cándido al no haber tomado las necesarias precauciones formales por escrito para impedir la posterior expansión de la OTAN.


Gorby, de casi 84 años, advierte que la pérdida de confianza ha llegado a límites catastróficos cuando Moscú no confía en Occidente, y Occidente no confía en Moscú.


El problema es que si alguna de las dos partes –Rusia y Occidente– pierde el control de sus nervios, ello puede desembocar en una guerra nuclear a la que el mundo no sobreviviría en los próximos años.


Gorby, Premio Nobel de la Paz 1990, teme la cacofonía de la viciosa retórica en escalada: declaraciones y propaganda de ambos lados me hacen temer lo peor.


Vislumbra todas las señales de una nueva guerra fría y juzga que sino se toman acciones inmediatas todo puede estallar en cualquier momento.


En noviembre pasado, durante el aniversario 25 de la caída del Muro de Berlín, en el mismo lugar de los hechos, Gorby previó que el mundo se encontraba al borde de una nueva guerra fría.


Quien fue una calamidad para la URSS, Gorby, criticó en forma pueril a Putin por creerse el segundo después de Dios, pero reconoce que el legado de Vlady será que detuvo la balcanización de lo quedó de Rusia.


Gorby inculpa la presente crisis con Occidente a la expansión militar de la OTAN en la esfera de influencia de Rusia que ha destruido el orden de la seguridad europea escrito en el Acta Final de Helsinki de 1975.


Explaya que la temible expansión de la OTAN se ha vuelto "un giro de 180 grados lejos de la Carta de París de 1990 firmada con todos los estados europeos para finalmente dejar a la guerra fría en el pasado".


Condena la peligrosa mentalidad triunfalista que se ha adueñado de Estados Unidos (EU) y rechaza que sea el "triunfador de la guerra fría", ya que sin Moscú no hubiera podido conseguir la resolución de varios conflictos regionales ni la reunificación alemana ni el retiro de las tropas soviéticas de Europa oriental ni el desarme nuclear.
Juzga que por desgracia, EU comenzó a construir un imperio global, un megaimperio, mientras empezó a rodear a Rusia con los llamados anillos de defensa, la expansión de la OTAN hacia el Este a las puertas de Moscú. Es lo que los geoestrategas rusos llaman Asa Anaconda de EU para asfixiar a Rusia (http://goo.gl/kQoV7h).


Rememora que la OTAN intervino militarmente en la guerra civil de Yugoslavia sin el consentimiento de la ONU. ¿De cuándo acá le ha importado a la OTAN, encabezada por EU, la aprobación de la ONU, como sucedió también con la invasión a Irak con pretextos mendaces?


Con independencia de quién se encuentre en el poder, era evidente que el Kremlin no se iba a quedar con los brazos cruzados.


Después de criticar que el nivel de discusión en ciertos sectores de Alemania se ha degradado a niveles de cantina, expresó que había percibido que la canciller Merkel se encontraba bajo fuerte presión de una consejera femenina (sic) por lo que dice una cosa, pero actúa en forma diferente. ¿Quién será esa consejera de los avernos?


Fulminó que muchos en Alemania parecen desear participar en la nueva división de Europa y recordó al gran canciller alemán Otto von Bismark, quien había sentenciado que Alemania nunca debería librar una guerra con Rusia, lo cual, a mi juicio, no tuvo eco con las siguientes dos guerras mundiales y ahora quizá con la polarización de la canciller Merkel.


A la crítica de Merkel de que Putin vive en otro mundo, Gorby replica que Vlady en la Conferencia de Seguridad de Munich en 2007 sentenció claramente las líneas rojas de Rusia, cuando exhibió su desacuerdo sobre el avance de la OTAN a las puertas del Kremlin.


Fustiga que Alemania vislumbra aplicar más sanciones hasta que los rusos tomen las calles y derroquen a Putin, lo cual es estúpido y peligroso –en clara alusión a los cambios de régimen de las revoluciones de color patrocinadas por los banqueros Rothschild y su hombre de paja George Soros, no se diga al derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich en la plaza Maiden en Kiev, apadrinado por el Departamento de Estado de EU.


Pues falta que le haga caso a Gorby el geoestratega Zbigniew Brzezinski, íntimo de Obama y su verdadero cerebro geopolítico en el contencioso ucraniano, quien en una reciente entrevista al CSIS (http://goo.gl/qHs9aV) exhortó en forma sarcástica el retorno de Medvedev a la presidencia en lugar de Putin, como si fuera tan sencillo y sin tomar en consideración los intereses supremos del complejo-militar-industrial del equipo ruso en el poder.


Mata de risa que la cáustica propaganda bélica de ciertos círculos lúgubres de Occidente personalicen a Putin como la encarnación satánica de Rusia entera.


Gorby se olvida también de su degradación cuando después de haber descuartizado a la URSS se volvió publicista de las tarjetas American Express, que le valió una andanada de ultrajes en la humillada Rusia, lo cual no obsta para que señale correctamente que la letalidad de las sanciones dañan las economías tanto de Rusia como de Alemania, además que había sido un error haber excluido a Rusia del G8 en una forma vengativa.


No es gratuito que Gorby haya concedido su entrevista en Alemania, donde, a mi juicio, se libra la batalla decisiva por el alma de Europa vía Ucrania: una disputa de alcance global entre dos superpotencias nucleares EU y Rusia.


En similitud al planeta fracturado entre el G-7/OTAN/Unión Europea y el BRICS/Grupo de Shanghái/Unión Euroasiática, se ha escenificado una cisura de facto en Ucrania entre la parte rusófila/rusófona del Donbass/Odesa/Crimea que ha alcanzado a fragmentar a la misma Alemania, donde tres cancilleres antecesores –dos del Partido Socialdemócrata, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder, y uno del Partido Demócrata Cristiano, HelmutKohl, a quien le tocó la reunificación alemana y el finiquito de la guerra fría en Berlín– han criticado severamente a la canciller conservadora Angela Merkel por su postura pro estadunidense y antirrusa.


¿Se equivoca Alemania por tercera vez en el lapso de un siglo: en la primera y segunda guerras mundiales y ahora con la rusofobia atávica de Merkel?


En medio del rearme de las dos máximas superpotencias nucleares (http://goo.gl/KfKLp5), Gorby concluye que sólo queda el deshielo esperanzador.


Obama en su entrevista a NPR (http://goo.gl/BU8cw6 ) afirmó que no deseaba ninguna guerra con Rusia, mientras Putin se ha visto exageradamente prudente ante la pugnacidad irredentista de la OTAN.


Lo grave radica en que puede suceder un error de cálculo, gestado por la desconfianza mutua, como sucedió en la Guerra del Peloponeso, en 431 a. C.


Obama y Putin –no se diga Merkel– deben leer a Tucídides, si es que no lo han hecho.


www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Sultan Safak: "Las mujeres tienen la habilidad de cambiar las agendas políticas"

El movimiento feminista DÖHR apoya la resistencia de las mujeres de Kobani contra los ataques del Estado Islámico. Una de sus integrantes cuenta a 'Público' cómo se organizan las Unidades de Defensa de Mujeres en este enclave kurdo sirio fronterizo con Turquía.


Sultan Safak forma parte del movimiento feminista DÖKH (Democratic Free Women Movement), con sede en Turquía, que apoya la resistencia de las mujeres de Kobani contra la ocupación y los violentos ataques del Estado Islámico (EI). El sistema de autogobierno democrático establecido en Rojava y Kobani se basa en la co-gobernanza de mujeres y hombres en todos los niveles.


¿Cuál es la situación ahora en Kobani? Se han denunciado ataques con gas cloro en la región.


Según declaraciones oficiales de Rojava, las armas químicas se usaron por primera vez en Kun Aftar el 26 de junio de 2014. No murió nadie porque ya nadie vivía allí. Posteriormente, cinco combatientes de las YPG (Unidades de Defensa Popular) perdieron la vida el 12 de julio en Abdiköy; otros ocho combatientes murieron el 16 de julio en Keçelê. Las armas usadas por el EI explotaron provocando un fuerte ruido. En el momento de la explosión apareció una luz brillante, como un rayo, y comenzó a esparcirse un humo blanco con un olor similar al ajo. Sin embargo, se ha constatado que los cuerpos de los combatientes de las YPG no tenían ningún olor. Fuentes oficiales defienden que no existen heridas de bala en todos los cuerpos de los combatientes YPG fallecidos, y los que las presentaban no se habían desangrado. Estos detalles confirman las sospechas de que los combatientes de las YPG fueron atacados con armas químicas. En el mes de septiembre, EI atacó con armas pesadas el centro de la ciudad de Kobani, y entre el 15 y el 16 de septiembre, Turquía y otros países declararon que la desaparición de Kobani era sólo una cuestión de tiempo. A pesar de eso, los kurdos de Turquía, Iraq, Irán y de todo el mundo, junto con las mujeres y hombres que combatían en Kobani, han sido los que han decidido el futuro en Kobane y Oriente Medio.


¿Cómo opera EI en Kobani?


EI, cuyas raíces se remontan al año 2004, es el último Frankenstein de la humanidad. Sus miembros interpretan el Islam a su antojo, e incluso se autodeclaran califas. El primer objetivo de esta fuerza, que ha ganado poder a causa de la islamofobia y que considera a cualquier figura democrática de Oriente Medio como el enemigo, es Kobani y la Autonomía Democrática. EI usa el armamento pesado que las fuerzas sirias y estadounidenses han dejado atrás en la guerra. La retirada de las fuerzas de Estados Unidos y el vacío administrativo en Iraq, unidos a la retirada de las fuerzas de Assad en Sham, han originado un área administrativa de facto para EI. Las armas abandonadas durante la guerra y las armas enviadas por los países que los apoyan ayudan a EI a solventar sus problemas de logística. Los ataques a Kobani con armas pesadas y tanques desde el Sur fueron observados por las fuerzas de Estados Unidos durante mucho tiempo. El fracaso de los ataques aéreos demostró que existían otros planes. Fue la resistencia de Kobani y el apoyo internacional los que cambiaron estos planes.


¿Cómo se defienden de los ataques las combatientes de las Unidades de Defensa de Mujeres (YPG/YPJ)?


Las mujeres formaron parte de las fuerzas YPG desde el primer día. Pero debido a su necesidad de autodefensa, decidieron organizarse ellas mismas de forma separada como YPJ. Estas YPJ no sólo se definen por la defensa de las mujeres en las administraciones autónomas, sino también por la defensa de las mujeres en general. Declararon que ofrecerían entrenamiento militar a todas las mujeres que pudieran combatir por la defensa y las necesidades de sus cantones. Los habitantes de la región de Kobani, especialmente las mujeres, no han abandonado sus ciudades a pesar de los últimos ataques. Desde personas de mediana edad hasta septuagenarios están aprendiendo a usar armas y a resistir conjuntamente con sus hijas. Defienden que correr significa perder y morir, pero permanecer allí representa la resistencia, la vida y el futuro.

¿Cuál es la posición de Turquía en relación con los ataques de Kobani?


Desde enero de 2011, cuando estallaron las protestas en Siria, el Gobierno turco ha intentado limitar su agenda con Bashar al-Assad y sus adversarios. Trató de obviar la realidad de que los kurdos forman parte de esta geografía y la cuestión kurda estaba fuera de la agenda política de Turquía. La oposición siria y el Ejército Sirio de Liberación han utilizado Estambul como cuartel general, y han celebrado allí y en Ankara las reuniones. Los kurdos, que cuentan con representación democrática a través de sus propias organizaciones y partidos, han sido excluidos del proceso. Aunque viven en la frontera de Turquía y cuentan con sus unidades de defensa, parecía que los kurdos estaban más lejos para Turquía que Assad. Por otro lado, las acciones ilegales de Turquía han sido probadas más de una vez por los propios fiscales y policías del Estado, sobre todo el 7 de noviembre de 2013, cuando Turquía envió camiones con armas a Siria.

Los civiles y la prensa han denunciado en numerosas ocasiones la complicidad con el paso secreto de los agresores por la frontera de Turquía. Sin embargo, estos movimientos han seguido produciéndose durante meses. Turquía ha deshumanizado la línea fronteriza donde luchan las YPG y las YPJ. No permite la entrada ni de las organizaciones de la sociedad civil, ni de sus parlamentarios a estas ciudades-tiendas de campaña levantadas en la frontera para los refugiados. Desconocemos la situación de estos campos, y nos preocupa que estén siendo utilizados como campamentos militares. Cuando los combatientes de EI caen heridos, usan las ambulancias para entrar en Turquía. En cambio, los civiles kurdos y los miembros de las YPG y YPJ heridos tienen problemas para atravesar la frontera. Decenas de heridos kurdos han muerto desangrados. Esta situación continúa produciéndose a fecha de hoy.


En Turquía, ¿los manifestantes que apoyan la resistencia de Kobani están perseguidos?

La humillante posición del Gobierno turco contra la resistencia de Kobani y el incumplimiento de las demandas del pueblo kurdo han causado una reacción en cadena de la gente. Además, la entrada de EI en el centro de la ciudad de Kobani, vista en directo desde el otro lado de la frontera turca, ha aumentado las reacciones de la gente. Las protestas empezaron en la frontera y se propagaron en todo el Kurdistán Norte. Los incidentes que se han iniciado el 3 de octubre, se han expandido por todo el Kurdistán, en grandes ciudades de Turquía y en todo el mundo. En estos incidentes han perdido la vida 48 personas y decenas han resultado heridas. Muchas de ellas no acuden al hospital para no ser detenidas. Cientos de personas han sido detenidas y muchas han acabado en prisión. Además, se ha declarado el toque de queda en distintas ciudades y los vehículos militares se han mantenido en las calles. Los soldados y la policía no han dudado en recurrir a la violencia contra la gente, incluso han matado civiles. Las fuerzas de seguridad oficiales y vestidas de paisano han utilizados balas de verdad, gases lacrimógenos y balas de plástico.


¿Los ataques internacionales contra EI se coordinan con las fuerzas del YPG e YPJ que combaten en Kobani?


Desde que EI iniciara los ataques a Kobani el 15 de septiembre, pasó un mes antes de que las fuerzas YPG y YPJ recibieran apoyo internacional, armas o vehículos militares. Muchos países, incluidos los ejércitos turco y estadounidense, esperaban que Kobani cayera en algún momento. También esperaban ver si el balance cambiaba en un sentido o en otro. Aunque declararon que estaban preocupados por la situación de Kobani y porque sus habitantes fueran masacrados por EI, escogieron quedarse mirando en vez de obstaculizar los ataques. En este proceso, los civiles que permanecían en Suruc y las fuerzas democráticas internacionales constituyeron los únicos defensores tanto de las personas de Kobani, como de los que tuvieron que huir de Kobani. Sólo a partir del 15 de octubre, cuando vieron que el balance de la guerra se inclinaba a favor de los kurdos y que la ciudad había resistido durante un mes, las fuerzas internacionales crearon una coalición contra EI, bombardearon algunos de sus cuarteles generales y lanzaron armas desde los helicópteros. De cualquier manera, en primer lugar, los ataques aéreos no se llevaron a cabo hasta que EI estuvo muy cerca del centro de la ciudad y, por otro lado, algunas de las armas lanzadas desde el aire cayeron en manos de EI. Por lo tanto, no se puede decir que los ataques de la coalición se hayan realizado en coordinación con YPG.


¿Qué ayuda internacional recibe la gente de Kobani?


Institucionalmente y oficialmente no se lleva a cabo ninguna intervención directamente con la ONU o la UE. Estas instituciones establecen relaciones y trabajan conjuntamente con el Gobierno turco. El Gobierno turco proporciona apoyo y asistencia a los refugiados de Shingal y Rojava, sólo bajo la condición de que permanezcan en los campamentos del gobierno. Está prohibido salir al exterior y comunicarse con cualquier persona de fuera de los campamentos. Además, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones municipales tienen prohibido el acceso a los campos. El hermetismo de estos campamentos nos preocupa. Los refugiados que han llegado de Shingal y Rojava no quieren quedarse allí. Por esta razón, barrios, organizaciones de la sociedad civil y voluntarios con recursos limitados han sido movilizados y trabajan desinteresadamente para proporcionar las necesidades y el apoyo a los aproximadamente 180.000 refugiados que han llegado a Turquía.


¿Cuál es su posición respecto a la propuesta de considerar Rojava como zona tampón vacía entre la frontera de Turquía y Siria?

Durante siglos, las zonas tampón y la evacuación de las personas han formado parte de las políticas racistas contra los kurdos desarrolladas por los Estados de la región. Las actuales fronteras de Turquía han dividido a muchas comunidades. Especialmente a los kurdos, divididos en cuatro estados. La llamada de Turquía para evacuar a los civiles y establecer una "zona de seguridad" en la frontera de Rojava apunta a romper la unidad adquirida por la resistencia, dividir a la gente y, una vez más, alzar nuevas fronteras entre las personas.


¿Cómo apoyan las organizaciones feministas turcas a las mujeres de Kobani?


Las mujeres feministas, democráticas, socialistas y revolucionarias, tanto a nivel individual como desde las distintas organizaciones, se han solidarizado con las mujeres kurdas desde el comienzo de la resistencia en Kobani. Aparte de todos los mensajes de solidaridad, mujeres de todo el mundo han venido aquí como voluntarias para trabajar en la frontera y ayudar a los refugiados. Esta solidaridad de nuestras hermanas demuestra el poder y la habilidad de las mujeres para cambiar el curso de las agendas políticas. Se han organizado actividades en la frontera turco-siria para apoyar la resistencia de Kobani. El 6 de noviembre, durante la Free Art Initiative, se produjeron disparos contra los manifestantes. 44 personas quisieron cruzar la frontera para llegar a Kobani. Una de ellas era una mujer, Kader Ortakaya. Cuando ya se encontraba en el lado de Kobani fue alcanzada por una bala procedente del lado turco y perdió la vida.

Otras dos personas resultaron heridas. Kader Ortakaya había nacido en 1986 en la ciudad turca de Siverek, Urfa. Era socióloga, activista feminista y socialista, estudiante de Máster en la Universidad de Marmara. Kader Ortakaya compartió su último mensaje en Facebook el 30 de septiembre: "Cualquier revolución comienza con una pequeña chispa, y cada proyectil apunta a esta chispa viva. Y un sueño tan grande, se inicia también con una travesía. Y los que se aventuran en esta travesía caen por el camino".


 

Publicado enSociedad
Siempre sí llegó Al Qaeda a la Torre Eiffel

Hace exactamente dos años alerté sobre la probabilidad de un operativo de Al Qaeda en la Torre Eiffel ( http://goo.gl/zxYln6 ) con base en "una entrevista de Michael Maloof, experto del Pentágono en la fase del bushiano Ronald Rumsfeld, al cada vez más imprescindible Russia Today ( http://goo.gl/iESPBm )", quien esclarece el empantanamiento de Francia y hasta presagia un epílogo trágico (sic) al presidente Hollande. Maloof pronostica que Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM, por sus siglas en inglés), a partir de sus reductos en Libia/Malí/Argelia, emprenderá ataques a Europa (¡supersic!).


Fue cuando inquirí premonitoriamente: ¿Al Qaeda en la Torre Eiffel?


El mismo día de la aparición del libro Sumisión ( http://goo.gl/fwujgu ) –significado de Islam: sea por la palabra del Corán, sea por la espada–, que vaticina el ascenso de un presidente mahometano en Francia en 2022, del provocador autor islamófobo hoy escondido Michel Houellebecq, fueron perpetrados varios atentados triplemente repudiables en ese atribulado país: 1) por constituir cobardes asesinatos de inocentes, sean quienes fueren; 2) por cobrar la vida de 12 periodistas del semanario satírico de izquierda Charlie Hebdo, y 3) por desatar una ola de islamofobia en Europa.
El motivo enarbolado por la narrativa unánime de los multimedia occidentales sería una venganza seriada por la profanación y caricaturización del profeta Mahoma, cuya efigie no es dibujable en la religión islámica de corte iconoclasta, en similitud al protestantismo cristiano en referencia a la imagen de Jesús.

La franquicia de Al Qaeda en Yemen reivindicó la autoría de la carnicería que los yihadistas del Estado islámico Daesh/ISIS/ISIL festejaron como héroes ( http://goo.gl/nPiwMP ).

Más allá de las simplistas motivaciones fabricadas por la narrativa políticamente correcta para la catarsis del consumo furibundo, caben dos adicionales hipótesis operativas: 1) si el encuentro inopinado hace un mes entre los presidentes Hollande y Putin en el aeropuerto Sheremétyevo de Moscú indispuso a alguien ( http://goo.gl/uYOyec ) y 2) si el exhorto hace una semana por el presidente galo de levantar las sanciones a Rusia no derramó la gota irascible del vaso logístico anglosajón en Ucrania ( http://goo.gl/driCGw ).


La procedencia rocambolesca de los yihadistas desde Yemen, la otrora Arabia Felix de los romanos, no es menor desde el punto de vista geopolítico: donde se libra una guerra civil teológica entre sunnitas (cercanos a Arabia Saudita) –60 por ciento de la población– y 40 por ciento de hutis/chiítas (apuntalados por Irán) en las fronteras del reino wahabita, principal superpotencia petrolera global que ya inició su delicado proceso sucesorio.


En Yemen –llave metafórica del superestratégico estrecho de Bab Al Mandab: la Puerta de las Lágrimas en el mar Rojo, que conecta el mar Mediterráneo y el canal de Suez con el océano Índico– operan tanto Al Qaeda, que recluta a los desposeídos jóvenes sunnitas desempleados, como los drones y los instructores de guerra de Estados Unidos (EU).


Sin esquivar la parte emocional dolorosa, no se pueden soslayar los datos estructurales que marcan las tendencias del choque de civilizaciones en curso promovido por el nonagenario israelí-británico-estadunidense Bernard Lewis y su fallecido seguidor mexicanófobo Samuel P. Huntington.


¿Por qué existen 6 millones de musulmanes en Francia, en su mayoría norafricanos árabes sunnitas?


Pues por un similar fenómeno al de los migrantes mexicanos –genuinos refugiados económicos– que debido a la globalización financierista y su outsourcing buscan empleo en los países del G-7 por carecer del mismo en sus propios países expoliados económicamente, cuando no bombardeados militarmente desde Afganistán pasando por Irak hasta Libia.


Los musulmanes representan 56 millones, 7.6 por ciento de Europa (¡sin Turquía!), donde prevalece el ocaso de la tercera edad que imita el declive demográfico y económico deflacionario de Japón.

Rusia, de lejos, ocupa el primer lugar con 27 millones de musulmanes, luego Francia (6 millones) y, en tercer lugar, Alemania (4 millones): una implosiva bomba demográfica que ya empezó a detonar y que alguien aprovecha.


¿Rusia es el verdadero objetivo en Europa del teledirigido estallido yihadista –en las versiones hollywoodenses de Al Qaeda y/o Daesh del Estado Islámico–, más que Francia y Alemania, o los tres, con el fin de impedir su interacción geoeconómica y geopolítica?

Hoy la verdadera revolución global es demográfica.

El perfil demográfico del mundo islámico, de 57 países de más de mil 800 millones de feligreses y, por reducción, del mundo árabe, de 22 países (sin contar a los saharauis) de 377 millones –que naufragan en su invierno seudorrevolucionario–, es similar al de México: 50 por ciento de la población eminentemente juvenil es menor de 24 años.


Para los estrategas chinos la primavera árabe –similar al levantamiento juvenil de Hong Kong estimulado por National Endowment for Democracy (NED) y la CIA– fue un artefacto de EU para propiciar cambios de regímenes que avancen su agenda geopolítica.


Yemen cuenta con 26 millones de habitantes ( http://goo.gl/4bzpA1 ) cuyo 62 por ciento (¡supersic!) es menor de 24 años (de 0-14 años: 41 por ciento y de 15-24 años: 21 por ciento) y constituye un país disfuncional con uno de los peores PIB per cápita del planeta –mil 418 dólares: ranking número 187 de 228 países–, cuyos adolescentes carecen de futuro: verdaderos muertos vivientes que no tienen ya nada más que perder y se refugian en una adulterada interpretación de su muy respetable religión y son fácilmente reclutados por Al Qaeda y/o sus afines servicios occidentales de espionaje ( http://goo.gl/pIrXVJ ).


El choque de las civilizaciones de la dupla Lewis/Huntington desemboca ineluctablemente en más tragedias y no se vislumbra cómo pueda aniquilar a mil 800 millones de musulmanes, en su mayoría juveniles, de la faz de la Tierra.


Tampoco se puede eludir que Occidente practica con cierta frecuencia los operativos de falsa bandera ( false flag), como el atentado de Bombay de 2008, que luego resultó imputable a los servicios secretos israelíes ( http://goo.gl/iaTJWe ), lo cual ridiculizó a los zelotes turiferarios del Mossad y avaló mi hipótesis primaria ( http://goo.gl/67Z0JW ).


En medio del dolor y del choque emocional que sufre la población francesa –lo cual favorece el ascenso de Marine Le Pen, del Frente Nacional, que ya se instaló en el año 732 de Poitiers con el legendario estadista franco Charles Martel– no es el momento elegante, políticamente incorrecto, para explotar los perturbadores agujeros negros desinformativos sobre los atentados de Al Qaeda en suelo galo.

Immanuel Kant, uno de los máximos filósofos de Occidente de todos los tiempos, catalogaba al Islam en el siglo XVIII –cuando no estaba en el horizonte el choque de civilizaciones– como la religión de la tolerancia.


¿Sufrió el Islam en el lapso de tres siglos una lamentable transmogrificación o fue el mismo Occidente que la padece por su insaciable expoliación geopolítica?

Esta es la pregunta que deben responder quienes anhelan el diálogo de las civilizaciones y su coexistencia universal.


www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Domingo, 11 Enero 2015 06:36

Terrorismo y desigualdad

Terrorismo y desigualdad

Más allá del repudio de la barbarie, el reciente ataque terrorista en París obliga a reflexionar sobre el contexto y las causas de estos hechos. Sumariamente, cabe recordar que la ola terrorista tiene su origen y principal escenario en el mundo islámico de Medio Oriente y Asia. La misma expresa el fundamentalismo religioso y el conflicto hacia el interior de la propia fe, agravados por las rivalidades nacionales, los reiterados fracasos de la intervención de las grandes potencias y las disputas por el dominio de los recursos naturales, principalmente el petróleo.


No es casual que, al mismo tiempo, prevalezcan, en esos países, condiciones extremas de subdesarrollo y pobreza, escenario de la desesperanza de una realidad agobiante. Sin alternativas ni futuro, surgen el caldo de cultivo de la violencia y las soluciones mesiánicas. Naturalmente, son jóvenes los que forman los principales cuadros operativos del terrorismo en los países de origen y quienes se solidarizan con su causa en el resto del mundo. Es previsible que mientras subsistan las condiciones actuales continuará la violencia que, en un orden mundial globalizado, es también global, como acaba de confirmarlo el ataque en París. En definitiva, la pobreza extrema y la ausencia de oportunidades de mejora social, educación y calidad de vida constituyen el factor fundamental que impulsa el terrorismo e impide resolver, por la vía de la negociación y la paz, los conflictos en el interior del mundo islámico y la proyección del drama al resto del mundo. El problema se proyecta a países democráticos, como Francia, en los cuales existen etnias y credos diversos, cuya convivencia creativa y en paz es amenazada por eventuales reacciones xenófobas.


En los países islámicos agobiados por los conflictos y el terrorismo no habrá respuestas eficaces y duraderas sin desarrollo, sin generación de empleo, educación y oportunidades. Estas son, asimismo, las condiciones necesarias para la estabilidad institucional y la solución pacífica de los conflictos.


La experiencia contemporánea de los países emergentes de Asia demuestra la posibilidad de la transformación de las condiciones económicas y la mejora de los niveles de vida de centenares de millones de seres humanos cuando se ponen en marcha los procesos de gestión del conocimiento, industrialización e inclusión social. Es decir, cuando se consolida la densidad nacional, despliegan políticas eficaces de desarrollo y se respeta la integridad territorial y la soberanía de los países. Imaginemos cómo sería hoy el mundo si China y Asia emergente estuvieran todavía agobiados por el atraso, la miseria y el sometimiento. Probablemente un infierno mucho peor que la realidad actual.

Desgraciadamente, el orden económico mundial va, precisamente, en sentido contrario a lo necesario para erradicar el terrorismo y consolidar la paz. Va hacia el aumento de la desigualdad dentro de los países y, entre ellos, a la concentración de la riqueza en pocas manos, a los desequilibrios macroeconómicos generados por la especulación financiera y las políticas neoliberales que prevalecen en la Unión Europea y en la mayor parte de las economías avanzadas del Atlántico Norte. La ausencia, prácticamente absoluta, de cooperación internacional efectiva para resolver el problema de la desigualdad a escala global anticipa un panorama sombrío para el futuro de este siglo. Solo el ejercicio de la fuerza es incapaz de afianzar la paz y el orden del mundo global.


El reciente libro de Thomas Piketty, sobre El capital en el siglo XXI **, proporciona valiosa información en la materia. Relacionando el capital privado y el ingreso nacional como indicador relevante de la desigualdad, encuentra que, a principios del siglo XX, aquél representaba siete veces el ingreso nacional del conjunto de las economías analizadas. Era el nivel de concentración de riqueza más alto hasta entonces, situación consistente con la agitación y los conflictos sociales prevalecientes en Europa y el resto del mundo de la época. No es probablemente casual que surgiera, en ese escenario de inequidad, la violencia anarquista, tan alarmante entonces como el terrorismo en la actualidad.

Piketty concluye que, entre las dos guerras mundiales del siglo XX, la relación entre el capital privado y el ingreso descendió a tres veces. Esta reducción sustantiva de la desigualdad culminó en los "treinta años dorados" posteriores a 1945, con un crecimiento acelerado, el pleno empleo y la equidad ampliada por el Estado de Bienestar. Desde entonces, volvió a instalarse el aumento de la concentración de la riqueza. Actualmente, la relación capital privado/ingreso es de seis veces y se aproxima a los niveles extremos de desigualdad de principios del siglo XX. La tendencia es confirmada por otros indicadores sobre la distribución del ingreso (como el Indice Gini) y la riqueza, entre grupos sociales y países.


Sin caer en simplificaciones, es imposible no preguntarse si, como en la época de la violencia anarquista, la creciente desigualdad en la actualidad no tendrá algo que ver con el terrorismo contemporáneo. Probablemente sí, porque genera el caldo de cultivo para las expresiones violentas de los sectarismos religiosos y los conflictos políticos en Medio Oriente y otras latitudes.


La situación actual es mucho más grave que hace un siglo. En aquel entonces, las evidencias de la desigualdad y sus consecuencias tenían lugar en el interior de cada país. Cada uno sabía cómo vivía el vecino pero no qué pasaba en el resto del mundo. En cierto sentido, la desigualdad y la violencia anarquistas eran, entonces, un asunto "nacional". En un mundo globalizado, es una cuestión planetaria. La abismal diferencia en los niveles de vida, entre el despilfarro de una minoría y las miserias de la mayoría, se proyecta a nivel global, contagia el comportamiento social, radicaliza la protesta y fomenta el terrorismo, cuyas causas manifiestas pueden descansar en otros factores (como el fundamentalismo religioso) pero se amplifican por la desigualdad.


Por Ferrer, Ex embajador argentino en Francia.


** Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2014.

Publicado enInternacional
Domingo, 11 Enero 2015 06:02

Lo feo, lo malo y lo bueno

Lo feo, lo malo y lo bueno

Cuando la Onu designó a 2014 como Año Internacional de Solidaridad con Palestina, ni los más escépticos podían imaginar que terminaría siendo el más sangriento en décadas, en el cual Israel cometería su peor masacre en la Franja de Gaza y redoblaría su ofensiva sobre la desarmada Cisjordania. Y que, a manera de premio, el Consejo de Seguridad de la Onu rechazaría poner un plazo a la ocupación israelí.

Ciudadanos estadounidenses y exiliados palestinos protestan en Los Angeles, Caliornia / Foto: Afp, Robyn Beck
La ironía es mayor aun si recordamos que en 2014 se cumplían diez años del dictamen de la Corte Internacional de Justicia declarando contrarios al derecho internacional el muro y el sistema asociado de ocupación y colonización israelí, y ordenando a la comunidad internacional tomar medidas efectivas para ponerles fin.


Pero si 2014 será recordado como el año de la mayor agresión israelí, también lo será porque el movimiento global de boicot, desinversión y sanciones (Bds) creció a la par de la indignación mundial. La lista de avances es imposible de resumir aquí, pero se puede ver en la web oficial de la campaña Bds.1 En ese sentido, se puede decir que hubo buenas y malas noticias.


LO QUE SÓLO EMPEORÓ.

A mediados de año Israel lanzó una nueva ofensiva político-militar destinada a quebrar el flamante acuerdo de unidad palestina y aniquilar a Hamas. En junio –con el pretexto de los tres colonos asesinados– desató sobre Cisjordania una cacería que incluyó centenares de detenciones y decenas de muertos, heridos y casas demolidas (véase Brecha, 20-VI-14). Poco después lanzó un ataque sobre Gaza que en 50 días dejó un saldo de 2.200 personas muertas (la mayoría civiles, la tercera parte niñas y niños), 11 mil lesionadas (muchas de por vida), 100 mil sin hogar, 1.500 menores huérfanos y la infraestructura urbana destruida. Y a partir de setiembre la agresión se enfocó en Jerusalén este, en el lugar más sensible para la identidad palestina: el complejo de Al Aqsa. Durante semanas el gobierno de ocupación prohibió a los hombres menores de 50 años acceder a la mezquita, mientras permitía a colonos y políticos judíos entrar diariamente y cometer actos de vandalismo con total impunidad, ignorando las numerosas advertencias de que el conflicto político se estaba volviendo peligrosamente religioso. Sólo la intervención del rey de Jordania y de Estados Unidos lograron distender en parte una situación que se estaba saliendo de control.


Pero los enfrentamientos continuaron en los barrios de Jerusalén este, mientras se registraban cifras récord de arrestos y de agresiones –incluso mortales– por parte de colonos y grupos judíos fanáticos a trabajadores y transeúntes palestinos. En este clima de extremismo y provocación, y mientras continuaban las detenciones y asesinatos a sangre fría en Cisjordania, tuvieron lugar reacciones palestinas desesperadas que acabaron con la vida de algunos judíos en Jerusalén. La respuesta de Israel fue no sólo ejecutar en el acto a los autores, sino también castigar a sus familias con la demolición de sus casas o la expulsión de Jerusalén.2 Según estadísticas reveladas a fines de 2014, desde junio se produjeron unos 500 arrestos mensuales (casi 17 por día), elevando el total de detenidos a 6.060. También en Cisjordania y Jerusalén este Israel arrestó a 1.266 niños menores de 15 años, asesinó a 50 jóvenes desarmados y demolió 188 casas, dejando sin hogar a 882 personas (463 de ellas menores), según la organización israelí B'Tselem.

A cinco meses de la destrucción de Gaza, Israel continúa manteniendo el bloqueo sobre la Franja y permitiendo sólo la entrada de ayuda humanitaria, pero no de materiales para la reconstrucción. Tampoco ha respetado el alto el fuego ni la ampliación del área de pesca. De los 4.500 millones de dólares comprometidos por los donantes en la conferencia de El Cairo, sólo han sido entregados 2 millones. Según el Centro Palestino de Derechos Humanos, allí se institucionalizó el bloqueo a Gaza, poniendo en manos de Israel las principales decisiones sobre el futuro del enclave; y lo que es peor, convirtiendo la destrucción en un lucrativo negocio, ya que Israel impuso que sus empresas sean las encargadas de la reconstrucción (las mismas responsables de la infraestructura de la ocupación); se estima que 48 por ciento del dinero prometido irá a parar a las arcas de Israel. Y para no innovar, el gobierno israelí ya anunció que no colaborará con la comisión nombrada por el Consejo de Derechos Humanos de la Onu para investigar si se cometieron crímenes de guerra, y tampoco permitirá su ingreso a la Franja. No debe sorprender, sobre todo teniendo en cuenta que Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Tribunal Russell para Palestina acusaron a Israel de cometer crímenes de guerra y genocidio.


VIENTOS NUEVOS EN EUROPA.

..
En 2014 Suecia se convirtió en el primer país de Europa occidental en reconocer al Estado palestino,3 y los parlamentos de Gran Bretaña, Francia, Irlanda, Portugal y España votaron resoluciones instando a sus respectivos ejecutivos a hacer lo mismo. Una votación similar se dio en el Parlamento Europeo.4 Estos resultados no son tanto fruto de la estrategia diplomática palestina sino de la presión sostenida de la sociedad civil de esos países, que –sobre todo después del último ataque a Gaza– está decidida a hacer pagar a sus gobiernos un precio político por su omisión o complicidad con los crímenes de Israel.


Que los vientos están cambiando se nota desde hace un tiempo. El año pasado la Unión Europea aprobó directrices que prohíben destinar fondos de cooperación o financiación a entidades israelíes que operen en territorio ocupado. Y en varios países se han tomado medidas para evitar la entrada de productos de las colonias israelíes (aves, lácteos, frutas y verduras), cuyas empresas continúan perdiendo mercados. Es probable que los gobiernos europeos hayan tenido en cuenta también los informes indignados de sus propios diplomáticos en Palestina cuando Israel destruye proyectos financiados por Europa.

Y es que el actual gobierno israelí ha hecho más méritos que ningún otro para demostrarle a Occidente que no tiene la menor intención de devolver un solo trozo de territorio palestino. De hecho, aunque el paradigma de la comunidad internacional sigue siendo el de "dos estados", cada vez más voces se atreven a reconocer públicamente que esa solución ya no es viable porque Israel mismo la destruyó hace mucho tiempo. De ahí que los europeos estén empezando a cansarse de la cantinela israelí de que "sólo las negociaciones bilaterales (léase: la cortina de humo que usa Israel para ganar tiempo mientras avanza su colonización) traerán una solución al conflicto", y parecen estar dispuestos a impulsar también "hechos consumados" a favor de la autodeterminación palestina.

A fin de año la Corte Europea de Justicia anuló la definición de Hamas como grupo terrorista, alegando –sin pronunciarse sobre la materia de fondo– que la decisión tomada por la UE en 2003 "no se basó en hechos examinados por las autoridades nacionales competentes, sino sobre imputaciones obtenidas de la prensa y de Internet".

El último día del año, dos hechos marcaron el estado de la cuestión palestina: la Anp no logró los nueve votos necesarios en el Consejo de Seguridad de la Onu para aprobar una resolución que simplemente ponía un plazo para negociar la retirada de Israel de los territorios ocupados. Para evitar tener que vetarla, Estados Unidos presionó a Nigeria para que se abstuviera. Inmediatamente después de este fracaso Majmud Abbas anunció que Palestina firmaría la adhesión al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, abriendo la puerta para que el tribunal juzgue a Israel por crímenes de guerra y de lesa humanidad. La decisión venía siendo largamente reclamada por su pueblo pero postergada debido a la fuerte presión de Estados Unidos (principal donante de la Anp), y las amenazas de Israel, que ya anunció la retención de los impuestos que debe entregar a la Autoridad Nacional Palestina. Esta doble jugada dejó en evidencia que el camino de la eterna negociación es inconducente para avanzar en los derechos palestinos, y que lo único que traerá un cambio efectivo es recurrir a la justicia internacional y otras formas de sanciones para obligar a Israel a pagar un precio por mantener el statu quo.

"AMENAZA ESTRATÉGICA"

Recientemente fui testigo de este cambio del clima político cuando asistí a dos reuniones apoyadas y financiadas por el gobierno de Andalucía: las segundas jornadas estatales de debate sobre el Bds contra el apartheid israelí (en Málaga), convocadas por una red de 45 grupos que impulsan el Bds en todo el Estado español (Rescop), y la conferencia internacional de gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil en apoyo a los derechos palestinos (en Sevilla), organizada por la cooperación andaluza y el comité de la Onu para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino.

El Bds fue el tema central tanto en Málaga como en Sevilla, aun tratándose allí de una reunión de la Onu: panelistas y participantes representaban al movimiento Bds de Estados Unidos, Palestina, Brasil, España, Bélgica, Reino Unido, Francia y Malasia, entre otros. Y es que 2014 ha sido clave para el avance del movimiento Bds en el hemisferio norte. Gremios universitarios, sindicatos, fondos de pensión, iglesias, cadenas de supermercados, ayuntamientos y diputaciones provinciales, artistas, intelectuales y académicos han discutido y aprobado resoluciones de boicot o de retiro de inversiones en empresas israelíes.

El Bds ha sido objeto de editoriales en el New York Times y en el Financial Times, y es tema de preocupación en los medios israelíes y en el gabinete de gobierno. Debido al boicot, empresas multinacionales cómplices de la ocupación han tenido pérdidas millonarias que las han llevado a anunciar su retiro de Israel (como Veolia y G4S) o el cierre de sus plantas en territorio ocupado (como la israelí Sodastream). La Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos votó retirar inversiones millonarias en tres compañías objeto de boicot por su lucro con la ocupación de Palestina: Caterpillar, Motorola y HP. En Vancouver, California y Florida, activistas y sindicalistas impidieron la descarga de barcos de la compañía israelí Zim. Y la lista sigue... El poder del movimiento reside en su amplia convocatoria y su sólido fundamento en el derecho internacional. Con el Bds la sociedad civil llena el vacío dejado por la inoperancia de gobiernos y políticos, y toma la iniciativa para proponer una estrategia que por primera vez funciona, haciéndole sentir a Israel y sus cómplices que la ocupación tiene un costo. No sorprende que el gobierno israelí haya calificado al movimiento de "amenaza estratégica": más y más gente siente que el camino de las sanciones y el aislamiento –a ejemplo de Sudáfrica– es la única estrategia viable para acabar con un régimen inmoral, y cada vez es más frecuente escuchar que "la hora sudafricana está llegando para Palestina".

¿Y POR CASA CÓMO ANDAMOS? Hay consenso en que este "impacto acumulativo" –en palabras de un analista israelí– está haciendo perder a ese país la guerra de la opinión pública. Pero es evidente que eso no ocurre en todas partes. En claro contraste con Europa y América del Norte, América Latina –más allá de la retórica propalestina de sus gobiernos progresistas– se ha convertido en el último reducto de legitimidad de Israel y en el refugio para sus empresas, que optan por trasladarse a la región porque aquí "no importan tanto los derechos humanos" a la hora de hacer negocios. Es paradójico que eso ocurra en países gobernados por quienes ayer fueron víctimas directas de regímenes militares apoyados, entrenados y armados por Israel.


Nos guste o no, es indudable que Israel todavía tiene buena prensa en América Latina. Académicos y artistas, deportistas y profesionales, sindicatos e instituciones, gobernantes y políticos de izquierda no tienen empacho en mantener relaciones de normalidad como, por ejemplo, el tratado de libre comercio del Mercosur con Israel, que ni siquiera después de la brutal masacre a Gaza sus gobernantes osaron cuestionar. Si las cosas no cambian, todo indica que estos países serán los únicos en sorprenderse cuando –mucho antes de lo que puedan imaginar– vean desmoronarse el régimen colonial y de apartheid sionista; quizás entonces ya sea tarde para tomar distancia. No podrán decir que no sabían. n

1. www.bdsmovement.net/2014/round-up13017
2. La población palestina nacida en Jerusalén no tiene ciudadanía israelí ni palestina, sino –desde 1967– apenas un "permiso de residencia" otorgado por Israel, que puede ser revocado arbitrariamente
3. La mayoría de los países de Europa del este ya lo hicieron hace años.
4. El reconocimiento del Estado palestino (con las llamadas "fronteras de 1967") despierta tanto adhesión como rechazo entre palestinos y partidarios. No hay espacio para exponer los argumentos de unos y otros en este artículo, pero lo haremos en uno próximo.

Publicado enInternacional
Hay que cerrar Guantánamo y devolverle el territorio a Cuba

Esta semana se cumplen trece años de la llegada de los primeros prisioneros tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 a la prisión de la Bahía de Guantánamo, la cárcel más tristemente célebre del planeta. Este sombrío aniversario, y el comienzo de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, sirven como recordatorio de que tenemos que cerrar definitivamente esta cárcel y devolverle el territorio a sus propietarios legítimos: el pueblo cubano. Es hora de poner fin a este capítulo oscuro de la historia estadounidense.

"El centro de detención de Guantánamo para los individuos contemplados en esta orden ejecutiva se cerrará tan pronto como sea posible". Eso dijo el presidente Barack Obama cuando anunció hace casi seis años una de sus primeras órdenes ejecutivas, el 22 de enero de 2009. A pesar de eso, la cárcel sigue abierta, con 127 prisioneros que permanecen allí luego de que Kazajstán aceptara recibir a cinco ex prisioneros que fueron puestos en libertad el pasado 30 de diciembre. Según la información pública, ha habido 779 presos retenidos en la base desde 2002, algunos de los cuales permanecieron detenidos por más de diez años sin que se presentaran cargos en su contra ni fueran sometidos a juicio. Gracias a WikiLeaks y a su presunta fuente, Chelsea Manning, sabemos la mayoría de sus nombres.
El coronel Morris Davis fue el fiscal general de Guantánamo entre 2005 y 2007. Dimitió después de que un funcionario designado por George W. Bush anulara su decisión de prohibir el uso de las pruebas obtenidas bajo tortura. En una entrevista, Davis me dijo: "Yo estaba convencido de que no estábamos comprometidos a celebrar juicios completos, justos y abiertos, y que iba a predominar el teatro político más que la justicia". Obama nombró un enviado especial para el cierre de Guantánamo, aunque la persona que más recientemente ocupó el cargo, Cliff Sloan, renunció abruptamente a finales de diciembre, sin dar motivos. En un artículo de opinión recientemente publicado en el periódico New York Times, Sloan escribió: "Como me dijo una vez un funcionario de seguridad de alto rango de uno de nuestros más firmes aliados en la lucha contra el terrorismo (no de Europa): 'La mejor medida que puede tomar Estados Unidos para luchar contra el terrorismo es cerrar Guantánamo'".
Estados Unidos ha impuesto un aplastante bloqueo a Cuba desde hace más de medio siglo, con el pretexto de castigar al pequeño país por su forma de gobierno. ¿Qué tipo de alternativa les mostramos a los cubanos en esa esquina de su isla controlada por Estados Unidos? Una cárcel militar infernal, que está fuera del alcance de las leyes de Estados Unidos, donde cientos de hombres han sido retenidos, la mayoría sin cargos, y muchos de los cuales han sido golpeados y torturados.
El presidente Obama critica con toda razón a Egipto por el encarcelamiento de tres periodistas de Al Jazeera: Peter Greste, Mohamed Fahmy y Baher Mohamed. "Tanto de forma pública como privada fuimos claros respecto a que deben ser liberados". Eso dijo el presidente Obama a la prensa el pasado mes de agosto. Sin embargo, y por desgracia, basta con que Egipto mire a Estados Unidos para determinar cuál es el tratamiento aceptable de los periodistas de Al Jazeera. Sami al-Hajj era camarógrafo de esta cadena de noticias y se hallaba cubriendo la invasión estadounidense de Afganistán en 2001 cuando los militares paquistaníes lo apresaron y entregaron a las fuerzas estadounidenses. Tras diecisiete días brutales en la Base Aérea de Bagram fue trasladado a Guantánamo, donde estuvo detenido sin cargos durante más de seis años. Fue torturado, golpeado y humillado. Al-Hajj inició una huelga de hambre de 480 días y fue sometido a alimentación forzada a través de tubos nasales. Quedó en libertad en mayo de 2008.
En diciembre de 2012 estuve con Sami al-Hajj en la sede de Al Jazeera en Doha, Qatar, donde dirigía la oficina de Derechos Humanos y Libertades Públicas de la cadena. Me dijo que durante el tiempo que permaneció en Guantánamo, Estados Unidos intentó forzarlo a convertirse en espía:
"Empezaron a hacerme la oferta de darme la nacionalidad estadounidense y cuidar de mi familia si trabajaba para ellos en la CIA mientras continuaba con mi trabajo de periodista para Al Jazeera. Querían que les envíe información sobre el vínculo entre Al Jazeera y Al Qaeda y otros grupos terroristas y algunas personas en Medio Oriente. Por supuesto que me negué a hacerlo. Les dije: 'Yo soy periodista, y moriré siendo periodista'".
Estados Unidos sabía que Sami al-Hajj era inocente pero quería que espiara a Al Jazeera, y por ello lo sometió a varios años de duro encarcelamiento en un intento de quebrarlo.
Estados Unidos tomó la Bahía de Guantánamo por la fuerza en 1898 durante la Guerra hispano-estadounidense y obtuvo de parte de Cuba la cesión y usufructo indefinido de la propiedad en 1903. Devolverle la Bahía de Guantánamo a Cuba significaría comenzar a remediar más de un siglo de agravios perpetrados por el gobierno de Estados Unidos allí. Y más importante aún: la devolución de la base naval y prisión de la Bahía de Guantánamo hará que sea más difícil que los futuros criminales de guerra, ya sea que estén liderando la Casa Blanca, el Pentágono o la CIA, y sus partidarios en el Congreso, utilicen Guantánamo como un calabozo fortificado y remoto para infligir tortura y terrorismo contra los prisioneros, muchos de ellos inocentes, lejos de los ojos del pueblo estadounidense y lejos del alcance de la justicia.
________________________________________
© 2015 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Lunes, 29 Diciembre 2014 08:03

Misión (in)cumplida en Kabul

Misión (in)cumplida en Kabul

Después de trece años de guerra, Estados Unidos se retira de Afganistán, abrumado por las dudas acerca de una misión que les costó la vida a miles de soldados y que aun así deja un país a expensas de la insurgencia talibán. La fuerza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Afganistán (ISAF) celebró ayer su salida del país, días antes del final efectivo de su operación, previsto para el 1º de enero. "Juntos hemos sacado al pueblo afgano de las tinieblas de la desesperación y le hemos dado esperanza en el futuro", dijo el general John Campbell ante los soldados de la OTAN en una ceremonia solemne. El presidente estadounidense, Barack Obama, saludó el fin de la presencia norteamericana en el país. "Ahora, gracias al sacrificio extraordinario de nuestros hombres y mujeres uniformados, nuestra misión de combate se acaba y la guerra más larga en la historia de Estados Unidos termina de forma responsable", dijo el mandatario.


La Alianza Atlántica comunicó los detalles de la ceremonia en el último momento para evitar eventuales atentados por parte de los talibán, que atacaron la capital afgana en varias ocasiones en los últimos años y mantienen todavía una insurrección armada. La misión "Apoyo Resuelto", de ayuda y formación del ejército afgano, asumirá el relevo el 1º de enero de la misión de combate de la ISAF, que perdió 3485 soldados desde 2001. Unos 12.500 militares continuarán, sin embargo, en Afganistán para ayudar a los 350.000 efectivos de las fuerzas de seguridad, quienes se enfrentan a partir de ahora en soledad a los talibán, facción que dirigió el país entre 1996 y 2001. En su momento candente, en 2011, las fuerzas de la OTAN contaron con hasta 140.000 soldados procedentes de unos cincuenta países.


La ceremonia, que tuvo lugar en el cuartel general de la fuerza aliada en Kabul y en la que se arrió la bandera de la OTAN, fue criticada por los insurgentes talibán. "Los trece años de misión estadounidense y de la OTAN han sido un fracaso absoluto en Afganistán", sentenció el vocero talibán Zabihulá Mujahid. La reciente violencia, sobre todo en Kabul, pone de relieve las dificultades que afrontará la próxima fuerza internacional para ayudar en la lucha contra la insurrección de los talibán.


Según Naciones Unidas, las víctimas civiles aumentaron un 19 por ciento en 2014, con 3188 muertos hasta fines de noviembre. Más de 4600 miembros de la policía y del ejército afganos perdieron la vida en los diez primeros meses de 2014, es decir, un balance de fallecidos mayor que el de la OTAN desde 2001. Desde ese año, la comunidad internacional destinó miles de millones de dólares a Afganistán, pero su eficacia es relativa, dada la corrupción en el país. La elección presidencial de este año, que debía ser símbolo de reconciliación del país, estuvo marcada por acusaciones de fraude entre los dos candidatos en la segunda vuelta.


Finalmente, la comisión electoral otorgó la victoria a Ashraf Ghani frente a su rival Abdulá Abdulá. Ambos hombres, que debían formar un gobierno de unidad nacional, no se pusieron de acuerdo para nombrar a los ministros tres meses después de la investidura del presidente. Los talibán esperan aprovechar el vacío político para mantenerse en una posición de fuerza en caso de eventuales negociaciones con el nuevo gobierno. Sus ataques en las últimas semanas a Kabul tuvieron como blanco residencias de extranjeros, convoyes diplomáticos, micros y al ejército afgano, así como el centro cultural francés.

Publicado enInternacional
Ningún país debe dejar sus energéticos en manos extranjeras: Álvaro García Linera

Hace años, Bolivia abandonó su ancestral sitio entre los países más pobres de Sudamérica. Ahora, con el proceso encabezado por el indígena aymara Evo Morales, se sitúa entre las tres economías de mayor crecimiento en la región. Parte del éxito –el año próximo se espera un crecimiento arriba de 5 por ciento– se basa en su política de renacionalización de sus recursos naturales, principalmente gas y minería.


El vicepresidente Álvaro García Linera ve con preocupación como México, con su reforma energética privatizadora, camina en sentido contrario, pese a ser potencia petrolera en el continente. Un país que entrega su patrimonio nacional a otras manos y que se llevan las ganancias, tarde o temprano va hacia un empobrecimiento de la sociedad. Ningún país debería dejar en manos de empresas extranjeras la riqueza fundamental de su país. Bolivia lo hizo durante 125 años y nos convertimos en el país más pobre del continente.


García Linera no dice que el proceso en su país sea un modelo a seguir, pero da cifras que pondrían verdes de envidia a los estrategas de la gestión económica mexicana. La política nacionalizadora de hidrocarburos y minas asustó en un principio a las inversiones extranjeras. Pero luego de un breve tiempo de sequía empezó el auge. En 2013 el promedio de inversión llegó a mil 100 millones de dólares. En 2014, son mil 700 millones de dólares, un nivel histórico. "Suena poco –advierte el vicepresidente–, pero hay que tener en cuenta que México tiene una economía 30 veces más grande que la nuestra".


Otros indicadores: crecimiento, 5.5 por ciento para 2014; reducción de la pobreza, 20 puntos en seis años, lo que significa que 20 por ciento de los bolivianos han pasado de esa condición a la clase media; reservas internacionales, de 50 por ciento del producto interno bruto (PIB), una de las más grandes de América Latina; una dinámica del mercado interno que les permite soportar la caída de los precios del gas, que fue de 35 dólares en 2008 a 60 dólares en 2011, y ahora está en 55.


Bolivia no es una taza de leche


Pese a todo, reconoce García Linera, la nación pluriétnica de los Andes no es una taza de leche y su proceso revolucionario está cruzado de contradicciones, de tensiones creativas, como prefiere llamarlas. De eso habla con La Jornada. El matemático de formación pasó sus años de universitario en México y le preocupa nuestro país.


Por diplomacia prefiere no pronunciarse sobre la crisis de Ayotzinapa, sobre la penetración del crimen organizado y la inseguridad. Es él quien durante su estadía aquí, y a lo largo de sus encuentros con amistades y académicos, plantea muchas preguntas. Quiere entender.


–Bolivia se antojaría como un modelo a seguir por la forma como renegoció sus concesiones y contratos con las empresas trasnacionales en las minas y el gas.


–Aplicamos dos procedimientos. En términos de la propiedad del gas, y petróleo en menor medida, bajo tierra o en el ducto se nacionalizó todo. Ninguna empresa particular puede inscribir los recursos que encontró en nuestro subsuelo en la bolsa de valores como propios. Y los indemnizamos.


Para las instalaciones y la maquinaria se firmaron contratos de servicios. En exploración, las empresas buscan gas y petróleo. Si encuentran, la materia es del Estado. Nosotros decidimos a quién y en cuánto se vende. Por la maquinaria, la tecnología y la mano de obra, se paga lo invertido y remuneramos con un porcentaje de ganancia entre 10 y 15 por ciento de la renta. Se llama el government take. El gobierno se queda con el resto.


Además, está el régimen estatal. Hay tres tipos de government take: el petrolero, entre 85 y 95 por ciento; el minero, entre 55 y 65 por ciento, y el banquero, que es de 50 por ciento. Eso nos ha permitido financiar todos los programas sociales.


Antes la proporción era a la inversa. La renta por la riqueza nacional salía del país durante 125 años. Y éramos el país más pobre del continente; sus representantes iban cada fin de año a Estados Unidos a pedir préstamos para pagar salarios, porque en casa teníamos una burocracia que nos estaba haciendo marchas, pues no teníamos con qué pagar. Hoy día hasta pagaremos doble aguinaldo.


–Hay quienes consideran caducas estas ideas nacionalizadoras.


–La nuestra no es una mirada estatizante. Sabemos que en muchas cosas es mejor que el Estado no se meta porque es demasiado burocrático, a veces inoperante. Es bueno dar paso a la iniciativa individual y extranjera. Pero está claro que en cosas decisivas de la riqueza de un país, como son sus recursos naturales, tiene que ser el país el que agarre las riendas, porque si no se le escapa de las manos la conducción de su destino y el usufructo de unas riquezas que no son renovables.


–¿Preocupa que México vaya en sentido contrario, hacia la privatización y entrega a empresas extranjeras?


–Tengo que responder como vicepresidente. Respetamos lo que ha decidido el gobierno mexicano. Pero Bolivia muestra que hay otra manera de hacer las cosas. No tendríamos estas tasas de crecimiento, de superación de la extrema pobreza, de expansión, de bienestar colectivo de una sociedad secularmente llevada a la miseria, si no hubiéramos tomado esa decisión, que es, además, competitiva, eficiente y atrae inversión extranjera.


–¿Quiénes están invirtiendo en Bolivia?


–Total de Francia; Repsol, de Espana; Petrobras, de Brasil y, recientemente, han desembarcado Synopec, de China, y Gazprom, de Rusia. Son las cinco más grandes.


El segundo rubro de inversión es minería, estaño y cobre. En el estaño hay dos minas estatales, pero ahora vamos a pasar al área de fundición y darle valor agregado.


Tercer periodo


Evo Morales comenzó su primer periodo presidencial en 2006 y su segundo en 2011. En enero asume por tercera ocasión. Ha expulsado al embajador de Estados Unidos. Enfrentado intentos de golpe de Estado por conspiración de grupos conservadores. Pero también ha chocado con sus propias bases: hace dos años enfrentó levantamientos de los indígenas del Tipnis/Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro-Sécure), en la Amazonía. Hace un año, a los mineros del estaño en Huanuni. Todo ello producto de las contradicciones naturales en un proceso que pretende ser revolucionario, quenecesariamente tiene que dar uno o dos pasos atrás para avanzar de nuevo; resultado de tener una sociedad en movimiento donde la gente, además de sus preocupaciones cotidianas, tiene un poco de tiempo para dedicarle a la política. "De pronto tenemos que en Bolivia hay 10 millones de especialistas en gas. Luego esos mismos 10 millones –o sea, toda la población– son especialistas en fondos de pensiones. La gente se ha politizado y eso es una virtud".


Marxista clásico y gramsciano, integrante del Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK) y preso político durante cinco años, el intelectual en la mancuerna que forma con el presidente Morales desde que se lanzaron a la lucha política a partir de las guerras del gas, el agua y la coca, en 2000, ahora que ejerce el poder se ha topado con situaciones que no encontró previstas en la literatura de Gramsci, Mao, Marx o Lenin.


Una de ellas es la que se expresó hace un año durante el enfrentamiento del gobierno con los mineros de Huanuni, gloriosos, proletariado de muchas luchas. Se nacionalizaron las minas de estaño, se controló la mina y se armó lo que llama "la autogestión más radical del continente. Los mineros deciden quién es el gerente, en qué se gasta la plata, cuánto es el salario, cuánto para máquinas, cuánto para ahorro. Excelente. Pero esos compañeros también decidían qué hacer con las ganancias y resolvieron que se vuelvan salario. Y resulta que las minas son de todos los bolivianos.


"¿Cómo hacer que el control de lo comunitario siempre tome en cuenta al resto? Al Estado le toca tomar en cuenta a toda la comunidad. Y nos tuvimos que enfrentar. Ellos marcharon. Nosotros no hemos reprimido, pero los confrontamos con el resto de la sociedad. Ventilamos que los ingresos de la mina eran de 50 millones de dólares que se habían ido en puro salario. Preguntamos, ¿les parece justo? La gente ha protestado, les silbó, los derrotó. Ahora los mineros están nuevamente con nosotros. Evo ganó electoralmente en la mina y hay un minero en el Congreso. Esa es una contradicción de todo proceso revolucionario: cómo asumir los derechos universales de todos.


Además de tener una visión de nación, el boliviano tiene lo que García Linera llama la Agenda 2020-2025, que va mucho más allá de los plazos presidenciales previstos. Esa agenda incluye reducir la pobreza a cero, dotar de todos los servicios a toda la gente, esté donde esté, industrializar todas las materias primas, 12 temas que generan un horizonte de época.


–¿Qué es eso?


–En las elecciones pasadas ya no se discutió con la oposición qué proyecto de país elegir, sino quién puede realizar mejor nuestro proyecto de país. Por eso ganamos por primera vez en Santa Cruz, la región más pujante, más conservadora. Se rompió la polaridad que tensionaba la vida política del país. Se cohesionaron las alianzas sociales. La poderosa Central Obrera Boliviana anteriormente votaba por nosotros, pero no se adhería. Ahora sí: obreros industriales, constructores, mineros, fabriles, los sectores duros del viejo sindicalismo se involucraron en el movimiento.


Existe una coalición de movimientos populares flexible que se ha ampliado: campesinos, indígenas de tierras bajas y altas, transportistas, y ahora obreros. Y es la que ejerce el poder real. La Coordinadora Nacional por el Cambio está por encima de la estructura partidaria. Ahí se deciden aumentos salariales, relaciones sociales, pensiones, leyes de trabajo, de salud, de minería, de agua. Se construye en ese nivel antes de elevarla al Parlamento.
–¿Y cómo funciona el movimiento en las zonas indígenas?


–Tenemos cinco años de vigencia de la nueva Constitución de nación pluricultural. Antes, los cinco años anteriores fueron de aguantar, de resistir. A partir de 2009 nos colocamos a la ofensiva, construyendo este horizonte de época.


En el movimiento campesino indígena es lo mismo, aunque con diferencias, según sean las tierras, altas o las bajas. En las tierras altas los indígenas son mayoría. Mientras que en Beni, Pando, Santa Cruz los indígenas no son ni 2 por ciento de la población, mientras en los altos son 46 por ciento. Ahí sólo ganamos donde logramos cambiar las estructuras de poder. Hay lugares donde el terrateniente o el sistema gamonal (caciquil) todavía controla la tierra o el comercio, los sistemas de transporte y la estructura local, el comercio de materias primas. Ahí el Estado es paracaidista. No hemos logrado entrar para quedarnos. Es territorio de terratenientes, comerciantes e iglesias. Y de USAid.


–Antes de ser nación pluriétnica constitucionalmente tuvieron que enfrentar un sistema social y cultural racista. ¿Cómo lo lograron?


–Decimos mediante un proceso de indianización del Estado. En la Constitución, las naciones indígenas son sujetas de derecho colectivo: a sus sistemas políticos, de justicia, que es paralela a la ordinaria, distribución de tierras. Hasta 2000, 39 millones de hectáreas estaban en manos de empresarios, 13 millones de campesinos. De indígenas, cero. 2014: pueblos indígenas tienen 24 millones de hectáreas. Campesinos, 13 millones de hectáreas, empresarios, cinco. La estructura de tenencia de la tierra tiene predominancia indígena. También está el sistema de elección de autoridades, no sólo en las alcaldías, en el Parlamento, en las gobernaciones. En la elección pasada seguro que en la composición en la Cámara de Senadores vamos a bordear 60 o 65 por ciento de organizaciones sociales.


–Todo ello pasó por un choque cultural. La población no indígena criticó esto como exceso.


–O como retroceso. Aún hay racismo, pero hay que irlo trabajando una, dos generaciones más.


¿Hay relevo?


–Acerca del liderazgo del presidente Morales, ¿hay relevos para cuando termine su siguiente administración? ¿Hay otros liderazgos que tomen la estafeta?


–Recién vamos a empezar la gestión el 22 de enero. No hemos pensado en 2020. Pero tenemos mucha confianza en lo que hemos llamado la generación Evo, jóvenes profesionistas, campesinos, líderes sociales, indígenas, estudiantes que no se forjaron en las batallas contra el neoliberalismo. Y cuando Evo el presidente esté culminando su mandato, la mitad de su vida la habrá basado bajo este régimen.


–El tema de las relecciones ilimitadas siempre inquieta.


–Tal y como está la Constitución, Evo no se puede relegir.


–¿Están pensando en reformar la Constitución de nuevo para permitirlo? Se reconoce que la construcción de un cambio profundo no se logra de la noche a la mañana, en unos pocos años. Pero la eternización en el poder es una de las preocupaciones y debates sobre la calidad democrática.


–No lo hemos pensado.


–Los dos primeros periodos de Evo estuvieron jalonados por intentos golpistas. No se habla más de esa amenaza.


–Es algo que nunca va a desaparecer del todo, pero hoy por hoy está bastante neutralizado. Pero como buenos bolcheviques de línea jacobina siempre dormimos con un ojo despierto. La derrota que le infligimos a la Media Luna (zona no indígena al oriente del país) en 2008, política, ideológica y militarmente, dejó sentada por un buen tiempo el uso de la fuerza o cualquier tentación de golpismo militar. Pero ha ayudado mucho el fuerte liderazgo de Evo para conjurar este tipo de intentos.


–En el ámbito regional, desde Washington ya no se habla del eje del mal, pero sigue la hostilidad contra los regímenes bolivarianos.


–Durante la primera gestión hicimos todos los esfuerzos para construir una relación de amistad, tolerancia y no injerencia. He de haber estado en Estados Unidos unas seis veces, haciéndome agendar para hablar con los congresistas, platicarles de nuestro proceso, expresar nuestro respeto, pero pedir respeto. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos se involucró en el golpe de Estado civil en 2008. Fue cuando el presidente Evo expulsó al embajador estadunidense. Y quedó en pie el mecanismo de injerencia suave USAid.


–Luego sacamos a la DEA. Ellos usaban la información de la lucha contra el narcotráfico para imponer agendas políticas. Desde que se fue hemos asumido el costo de la lucha contra el narcotráfico, hemos erradicado más hectáreas de coca. Estamos mejor sin la DEA.


Pero sí planteamos una mejora de nuestras relaciones condicionada a que ellos no se metan en nada. El nivel de relaciones ahora es de consejeros. La semana pasada la cancillería propuso un encuentro entre el presidente Evo y el presidente Barack Obama.

Publicado enInternacional
Miércoles, 24 Diciembre 2014 08:04

Siria y el nuevo orden en Oriente Medio

Siria y el nuevo orden en Oriente Medio

La guerra en Siria conjuga tensiones internas, mundiales y regionales que acumularon presión a largo plazo. Bastó la chispa de la llamada "primavera árabe" para que el delicado equilibrio del Levante estallara en mil pedazos.


La aplicación del modelo neoliberal desde el final del gobierno de Haffez al Asad tensó la situación en Siria. El país rompió con un modelo de economía social, con cierta impronta soviética, y se abrió al mercado global. La vieja burguesía sunita y la burguesía burocrática emergente en 1963 se adaptaron a la nueva realidad mercantil y a la expansión neoliberal, aprovechando el final de la seguridad social siria. Esto generó grandes tensiones en todo el país al dejar en el desamparo a millones de familias que perdieron toda protección estatal. Bashar al Asad profundizó estas medidas y la alianza económica con Occidente, fundamentalmente con Estados Unidos y Francia. Y fue puesto como "ejemplo" por el Fmi.


La corrupción y el Estado clientelar, además de la falta de controles democráticos, distorsionaron la economía siria. Fondos para obras fundamentales de infraestructura eran literalmente robados por los burócratas a lo largo de toda la pirámide jerárquica. Así, cuando el cambio climático impactó las llanuras del Deraa y las planicies del sur, el gobierno no tuvo respuestas ya que no había construido los acueductos y otras obras básicas para contrarrestar las sequías que desertificaron la zona y dispararon la emigración a las ciudades. Alepo, Hum y Damasco vivieron una explosión demográfica en sus márgenes, donde las tensiones sociales se acumularon. El neoliberalismo, la inflación y la desocupación hicieron el resto.


LAS TENSIONES POLÍTICAS.


La crisis social tuvo un correlato inmediato en lo político. Como en todo el Levante, la religión, lo tribal y lo político tienen en Siria un vínculo complejo.


La mayoría del país es sunita, y son sunitas los miembros de la burguesía comercial que fue desplazada en 1963 con la llegada de los militares nacionalistas al poder. Éstos implantaron un nuevo sector económico hegemónico, originario del mundo rural, que se aburguesó y consiguió prebendas del Estado. De origen chiita alauita, esta nueva clase ascendió rápidamente y con la misma velocidad se corrompió y vivió gracias al Estado "revolucionario". Las tensiones entre ambas burguesías, sumadas a las contradicciones religiosas, fueron creciendo conforme en la década del 90 el gobierno cambiaba la orientación económica.

Las tribus, principalmente las afincadas en la frontera con Turquía e Irak, son un factor clave en el equilibrio interno de poder, pues convocan a miles de sirios que responden más a sus tradiciones ancestrales que al Estado central "moderno". Es en la zona de influencia de estas tribus donde el pueblo kurdo acciona, representando uno de los más graves problemas para Damasco. El Kurdistán histórico reivindica el oriente sirio, y parte del pueblo kurdo está organizado política, social y militarmente, con ayuda internacional, especialmente con los múltiples aportes del Estado de Israel. Si bien las tensiones tuvieron momentos álgidos –como la masacre ordenada por Haffez al Asad en 1982–, hoy en la guerra civil Bashar al Asad pactó una tregua, habilitó la autonomía de la región kurda siria y tiene en los peshmergas un aliado contra el Estado Islámico (EI).


EL CONTEXTO REGIONAL Y MUNDIAL.


En el ajedrez regional intervienen actores que tensan el conflicto. En 2011 en Siria sólo hubo un alzamiento popular en protesta por la situación económica y reivindicando la democracia. Luego el proceso tomó otra complejidad, producto de las acciones mundiales y regionales.

El reflejo de la "primavera árabe" llegó a Siria, como a todo el Oriente Medio, no como una "operación del imperialismo". Si bien la injerencia extranjera es parte de todas las rebeliones desde siempre, en Siria el estallido interno disparó una intervención que muestra un perfil múltiple.
Los problemas en las zonas adyacentes son varios. Al largo conflicto en el Kurdistán se suma la reivindicación de los Altos del Golán ocupados por Israel en 1967. La tensión con Tel Aviv está viva desde entonces e Israel opera con el objetivo de debilitar a su vecino en todos los frentes; de allí su apoyo a los kurdos y a otras fuerzas que empezaron desde mediados de 2011.


Otro actor clave es la tríada Siria-Irak-Irán. Desde la caída de Saddam Hussein la relación con los gobiernos iraquíes "autóctonos" –hay que llamarlos de alguna manera– fue mucho mejor que durante la dictadura. Bagdad reabrió el flujo petrolero por los oleoductos que desembocan en la costa mediterránea de Siria, que habían sido bloqueados por Estados Unidos en 2003. Asimismo el chiismo iraquí tiene en el alauismo un aliado, como también en la teocracia iraní. Los tres poderes del triángulo Damasco-Bagdad-Teherán tienen enemigos similares; los kurdos, los sunitas wahabitas, Arabia Saudita, y ahora el EI.


Estados Unidos es, sin duda, el gran poder en el Levante. Su relación con Siria ha sido, por lo menos, oscilante en los últimos 25 años. La distensión durante el gobierno de Bush Senior se reflejó en el apoyo logístico y militar de Al Asad en la Guerra del Golfo Pérsico, en 1990. A partir de ese momento la situación mejoró sustancialmente y el intercambio con Europa y Estados Unidos fue cada vez mayor y mejor. El punto culminante fue la visita de Bill Clinton a Damasco y el apoyo de Washington a Siria para que integrara el Consejo de Seguridad de la Onu, a pesar la las duras críticas del premier israelí Ariel Sharon.


En Europa, el francés Nicolas Sarkozy vio en Bashar al Asad un aliado confiable. La relación entre París y su ex colonia fue en aumento. Sin embargo, la llegada de George W Bush y los halcones cambió para siempre el trato y las maneras de Occidente hacia Damasco.


Luego de la ocupación de Irak, los halcones, con Donald Rumsfeld a la cabeza, vieron en Siria un muy probable segundo blanco. El bloqueo de los oleoductos y las presiones sobre Damasco para apurar un cambio de régimen y para que se deshiciera de sus armas químicas llevó la tensión a niveles inesperados pocos años antes. Al Asad y la elite del Baas y del alauismo se abroquelaron en una trinchera defensiva y no salieron de ella hasta el triunfo de Barak Obama, cuando la relación mejoró, si bien el gobierno estadounidense mantuvo la presión sobre Damasco en varios temas críticos. Pero apenas comenzada la rebelión siria, Estados Unidos se alineó con la oposición y apoyó el derrocamiento del gobierno.

Rusia no es un jugador menor en este ajedrez. Por el contrario, es tal vez el más importante. Poseedora de una base naval –el puerto de Tartus–, su respaldo a Bashar al Asad tiene un buen motivo geoestratégico: su presencia en el Mediterráneo oriental justo en el momento en que Vladimir Putin se lanza a la reconstrucción del espacio euroasiático buscando neutralizar la alianza de Occidente con Ucrania. Las cercanías geoestratégicas conectan a Rusia con una región donde Turquía queda en medio del camino hacia el Mar Negro y por tanto frente a la recién anexada Crimea,

además de la cercanía con Asia Central. En síntesis, la desestabilización de la frontera sirio-turca puede contagiar a una región altamente volátil en la "base" geográfica de la hegemonía que Moscú intenta reconstruir. "Si Ucrania constituye el muro defensivo de Rusia contra Europa en el este, Siria, que combate contra rebeldes islamistas tan fieros como los que Putin ha enfrentado en Chechenia, es parte del flanco sureño de Moscú", dice el analista Robert Fisk. No menor es la importancia económica que Siria tiene para Rusia, al ampliar su base geopolítica. A finales de 2013 Putin acordó con Al Asad un tratado de explotación de hidrocarburos en el mar territorial sirio. Suleiman Abbas, el ministro del petróleo sirio, explicó que la explotación se desarrollará en un espacio de 2.190 quilómetros cuadrados entre Banias y Tartus. Las razones para estas concesiones son producto del vínculo dependiente que Putin logró concretar con Siria. Cuando la intervención estadounidense era inminente, en agosto de 2013, luego de los ataques con gas sarín a las poblaciones rebeldes, Moscú puso todo su peso político para apoyar al gobierno sirio y logró que Damasco aceptara desmontar su arsenal de armas químicas, evitando así la intervención directa de Estados Unidos. Fue un punto a favor de Putin, que ató de pies y manos a Siria al dejarla dependiente del poder militar ruso ante un eventual ataque de Occidente o, peor aun, de Israel.


En otro orden, más atado al conflicto religioso y político, Arabia y Qatar promovieron la guerrilla wahabita, apoyaron a los Hermanos Musulmanes al principio de la rebelión, hasta que mutaron en el Frente Al Nusra, primero, luego en el Ejército de Liberación –en gran parte escindido del ejército oficial sirio– y ahora forman parte medular del Estado Islámico. El hecho de que Barack Obama no apoyara ni logística ni militarmente a la oposición siria, luego del veto sino-ruso en el Consejo de Seguridad, empujó a gran parte de las guerrillas a los brazos del Estado Islámico, mejor armado y preparado para la larga yihad que se prevé. Arabia Saudita busca incidir tratando de debilitar la alianza Damasco-Teherán, para lograr su objetivo histórico de transformarse en la potencia regional más importante. Debilitar o derrotar a Irán es parte fundamental de su estrategia. No menor en importancia es el conflicto del "Oleoducto Islámico", que marginaría al reino de los Saúd y a otras potencias regionales. En 2009 Damasco se negó a suscribir un acuerdo con Qatar para construir un gasoducto a través de Siria, y prefirió firmar un convenio con Irán e Irak para construir un gasoducto que partiría desde el yacimiento iraní de South Pars, en el Golfo Pérsico, y que podría transportar 120 millones de pies cúbicos de gas por día. Este proyecto, conocido como el "Gasoducto Islámico", sería el más grande de Oriente Medio y dejaría al margen a países como Arabia Saudita, Qatar y Turquía, algo inadmisible. El régimen de Ankara sueña con que Turquía sea la única ruta para la salida del gas de Asia Central, el Mar Caspio, Irán e Irak, con proyectos como el gasoducto Nabucco, considerado una pieza clave en el plan de la Unión Europea para diversificar sus suministros de energía lejos de Rusia0.


En esta lógica económica y geoestratégica, Arabia Saudita crió cuervos que pueden comerle los ojos. El califato del Estado Islámico, sin límites precisos, ocupa 140 mil quilómetros cuadrados desde el norte de Irak hasta el norte de Líbano. Hay un consenso general entre los analistas en que por primera vez un intento yihadista logra afirmarse de forma permanente en un territorio y, por tanto, lograr lo que nunca antes: "liberar" una zona amplia donde aplicar la sharia wahabita, contando con el apoyo de una parte de la sociedad, harta de guerras, de corrupción y de inestabilidad. Financiado por "aportes" regionales y por el contrabando de petróleo, el EI se ha vuelto un competidor formidable en el ajedrez regional. En consecuencia, su expansión obligó a Estados Unidos a intervenir y a reconfigurar sus alianzas en la región.

La ironía de la historia quiso que viejos enemigos ahora se volvieran aliados. El acuerdo de Estados Unidos con Irán y con Siria, y la presión yanqui para neutralizar el accionar yihadista de Arabia Saudita asombró a muchos en la región y en el mundo. La amenaza del Estado Islámico y la declaratoria de guerra que hizo en junio contra los chiitas alertó especialmente a Irán, que no sólo redobló los esfuerzos para mantener a Al Asad en el poder sino que logró lo impensable hasta hace pocos meses: un acuerdo con Estados Unidos y con Arabia Saudita para distender sus diferendos en la zona y atacar coordinadamente al nuevo califato. Unidos, entonces, ante la amenaza común, iraníes, estadounidenses y sauditas bajaron el hacha de guerra mientras dure la amenaza. El pacto con Irán responde, además, al nuevo papel de Teherán en la región y en el mundo, especialmente debido a la solución del diferendo por la producción de uranio enriquecido. El acuerdo 5+1 al que se llegó "sorprendentemente" el 24 de noviembre de 2013 es parte de la estrategia regional de los ayatolás, especialmente dirigida a Siria.


Olivier Roy sostiene que "ahora asistimos a una redefinición de esos espacios entre el mundo sunita y el mundo chiita. Hay un cambio de los equilibrios estratégicos que puede tomar la apariencia de nuevas fronteras. Se va a mantener el marco de los estados existentes: Siria, Irak, Irán, Turquía, Jordania..., pero van a estar atravesados por nuevas zonas de influencia. Por ejemplo, los kurdos. No surgirá un gran Kurdistán, aunque sí es factible que el Kurdistán iraquí llegue a ser independiente. Formalmente, la frontera internacional de Irak no se moverá, pero Irak se verá redefinido por divisiones internas". O sea, un rediseño de regiones en Irak, el nacimiento de un Kurdistán independiente, una zona chiita y otra sunita prefiguran un futuro donde la religión o el perfil nacional-histórico serán prioritarios. Según Roy, el chiismo es el gran ganador de esta situación, y especialmente Irán, que verá ampliada su zona de influencia llegando a las ciudades santas iraquíes, y gracias a que mantuvo en el poder a Bashar al Asad. En conclusión, habría una redefinición de equilibrios entre saudíes y persas, donde Estados Unidos tendrá un papel marginal.

Sin embargo, el avance chiita fue acompañado por el éxito kurdo en Irak. El intento de golpe de Estado de Yuri al Maliki y su virtual desplazamiento por Estados Unidos con la asunción de un primer ministro kurdo reposiciona las correlaciones de fuerza iraquíes, llevando al país a un nuevo statu quo entre chiitas y kurdos, lo que habilitaría la partición de Irak. El reordenamiento de Oriente Medio será, entonces, plural y multifactorial.


Ninguno de los poderes formales quiere la existencia de los yihadistas ni del Estado Islámico. En consecuencia podría haber llegado la hora de una transformación que redibuje las fronteras y las zonas de influencia regionales, donde la división política se funde en criterios reales, ya sean religiosos o nacionales. En ese sentido, Estados Unidos ha comprendido que ese nuevo orden implica la acción de todos, incluyendo a aquellos que consideró sus enemigos, Irán en primer lugar. Arabia y Qatar deberán repensar sus financiaciones al salafismo.


La guerra en Siria terminará en algún momento, y así como Henry Kissinger planteaba que no puede haber guerra sin Egipto ni paz sin Siria, hoy se puede pensar que no podrá haber paz ni un mundo más seguro sin solucionar el conflicto social, económico y geopolítico en la zona. Para ello Occidente debe replantearse su manera de relacionarse con los países de Oriente Medio, algo que le cuesta entender.

Publicado enInternacional