Los cónsules de la UE en Jerusalén denuncian la anexión ilegal israelí

El informe correspondiente a Jerusalén durante el año 2012 que han elaborado los jefes de misión diplomática de la Unión Europea acreditados en la ciudad santa presenta una situación muy grave y un panorama todavía peor, en su mayor parte debido a la constante expansión colonial israelí en el sector ocupado desde la guerra de 1967, una ocupación militar que cada año que pasa es más irreversible y que atenta contra la solución de los dos Estados aprobada por las Naciones Unidas.

 

El informe, al que ha tenido acceso Público, se encuentra ahora mismo en Bruselas, donde lo están analizando expertos y políticos, si bien esto no garantiza que la UE vaya a adoptar medidas significativas para hacer frente a los sangrientos conflictos que se derivan de la ocupación, como ha ocurrido con los informes anuales precedentes.

 


Los jefes de misión europeos han actualizado este año el informe correspondiente al año anterior llamando la atención sobre la desaforada actividad constructora de Israel, no solamente en Jerusalén, es decir en los límites que ha establecido unilateralmente el Gobierno israelí, sino también en los alrededores de la ciudad, donde la fisonomía está cambiando a diario mientras Bruselas permanece con los brazos cruzados.

 

Países como Alemania, Reino Unido y Holanda frenan cualquier decisión política en Bruselas, donde se ha llegado a una situación en la que Berlín por sí solo es capaz de sacar del orden del día cualquier tema relacionado con Israel, lo que inhabilita a los demás miembros de la UE a suscitar la gravísima situación que padece el pueblo palestino.

 

El informe de 2012 destaca ante todo que la paz entre israelíes y palestinos "no será posible" si no se resuelve satisfactoriamente la ocupación de Jerusalén, dado que si Israel sigue expandiendo su presencia en la zona ocupada con la evidente intención de que Jerusalén pueda ser en el futuro la capital de dos estados, con lo que será inviable la paz.

 

"Israel está perpetuando activamente la anexión ilegal de Jerusalén Este socavando sistemáticamente la presencia palestina a través de planes zonales restrictivos, demoliciones y expulsiones, acceso discriminatorio a lugares sagrados, una política de educación desigual, el difícil acceso a la sanidad, una provisión de recursos inadecuada, el cierre continuado de instituciones palestinas y un sistema de permisos de residencia restrictivo", indican los jefes de misión de la UE.

 


Los cónsules destacan que la voracidad constructora de Israel para beneficio de sus colonos constituye el principal problema. "La construcción de asentamientos sigue siendo la principal amenaza para la solución de los dos Estados. Es sistemática, deliberada y provocadora", señalan los diplomáticos como balance de un año, el pasado, en el que se han aprobado millares de viviendas nuevas tanto en Jerusalén como en sus alrededores sin que la comunidad internacional haya hecho nada para evitarlo.

 

"Lo que entraña más gravedad es sin duda la expansión colonial", explica a Público Hagit Ofran, de Paz Ahora, una organización no gubernamental que sigue de cerca las actividades de Israel en las zonas ocupadas, y particularmente en Jerusalén. "Los nuevos planes para las zonas de Guivat Hamatos (al sur de Jerusalén) y E-1 (al este de la ciudad), representan cambios sustanciales sobre el terreno que en la práctica imposibilitan la paz".

 

"Ciertamente estamos hablando de un informe que no significa el seguimiento de una política pero que es una herramienta útil para suscitar la atención de la comunidad internacional. El cambio está exclusivamente en manos del Gobierno de Israel", explica Ofran, aunque esto es algo que tan sólo ocurrirá si antes se produce una fuerte presión de Occidente.

 


Los jefes de misión de la UE han confeccionado, al final del informe, una lista que comprende 31 recomendaciones a los países europeos. Nueve de ellas tienen que ver con los asentamientos que proliferan por todas partes. Así, se recomienda una "decidida respuesta de la UE que evite la construcción en la zona E-1" que pretende unir Jerusalén con la colonia de Maale Adumim.

 

Los diplomáticos también recomiendan que se aplique estrictamente la normativa que tiene que ver con los productos que se fabrican en los asentamientos y que no deberían beneficiarse de los acuerdos bilaterales puesto que la comunidad internacional no los reconoce como parte del Estado judío.

 

 También se pide que se informe a los operadores turísticos europeos de que no deben contribuir al negocio de las colonias judías o de los centros turísticos y hoteles que se ubican en el sector ocupado (oriental) de Jerusalén.

 

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓNJerusalén27/02/2013 07:23 Actualizado: 27/02/2013 07:23

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Viernes, 01 Febrero 2013 06:04

Contra la ocupación

Contra la ocupación

El establecimiento de colonos en territorios palestinos ocupados constituye un crimen de guerra, según la definición utilizada por la Corte Penal Internacional. Así lo señaló ayer una comisión internacional auspiciada por Naciones Unidas. “Estos crímenes corresponden de lleno a las provisiones legales del artículo 8 del estatuto de la Corte Penal Internacional, que es el de crímenes de guerra”, explicó la jurista francesa Christiane Chanet, presidenta de la comisión que investiga el impacto de los asentamientos israelíes.

 

El grupo, que completan las juristas Asma Jahangir (Pakistán) y Unity Dow (Botsuana), presentó en Ginebra un extenso informe sobre los hechos que ha conseguido documentar, durante seis meses de trabajo, a pesar de que el gobierno de Israel le negó cualquier cooperación y autorización para entrar en los territorios palestinos.

 

En sentido de derecho puro, el establecimiento de colonias israelíes en suelo palestino se considera un crimen de guerra, explicó Chanet, quien subrayó que esto no implica que la Corte Penal Internacional (CPI) vaya a decidir que tiene jurisdicción en este caso en vista de que Palestina no es un Estado reconocido.

 

“Transferir a su propia población a un territorio ocupado va contra el derecho a la libre determinación, y si estamos ante un mapa vemos cómo los asentamientos rompen la continuidad de la tierra palestina”, indicó Chanet en una rueda de prensa.

 

Unas 250 colonias judías fueron levantadas en Cisjordania y Jerusalén Este desde 1967, con o sin autorización oficial, y se calcula que hay 520.000 colonos que residen allí. Según el informe encargado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en la última década la población de colonos creció a un ritmo anual mucho más alto (5,3 por ciento) que la población en Israel (1,8 por ciento).

 

El documento del organismo internacional consideró que desde aquel año los gobiernos israelíes “dirigieron abiertamente, participaron y tuvieron un control pleno sobre la planificación, construcción, desarrollo, consolidación y promoción de los asentamientos” en Palestina, creados para el exclusivo beneficio de los israelíes judíos, y que su existencia reposa en un sistema de total segregación entre los colonos y la población palestina local.

 

Recordó además que esos asentamientos implican que los palestinos tienen restringida su libertad de movimiento, pierden el acceso a los recursos naturales, sufren la demolición de sus viviendas y la destrucción de árboles. Entre las especies que desa-parecen están los olivos, que por generaciones han constituido la principal fuente de ingresos para muchas familias palestinas. Todo ello ocurre con el total conocimiento y complacencia del gobierno, dijo la presidenta de la comisión.

 

“En cumplimiento del artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra, Israel debe poner fin a todas las actividades de asentamiento sin condiciones previas”, manifestó la francesa Christine Chanet.

 

Por su parte, Israel criticó las conclusiones de la comisión internacional auspiciada por la ONU. “El Consejo de Derechos Humanos se distinguió, tristemente, por su aproximación sistemáticamente sesgada y unilateral hacia Israel. Este último informe es otro desafortunado recordatorio de ello”, afirmó a través de un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí.

 

El ministerio insistió en que la única forma de resolver todos los asuntos pendientes entre Israel y los palestinos, incluido el asunto de los asentamientos, es a través de negociaciones sin condiciones previas y aseguró que “medidas contraproducentes”, como este informe sólo sirven para poner trabas a los esfuerzos para encontrar una solución sostenible al conflicto israelí-palestino.

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Jueves, 31 Enero 2013 06:28

Siria denuncia bombardeo israelí

Siria denuncia bombardeo israelí

El ejército sirio anunció que la aviación israelí atacó un objetivo militar, ubicado entre Damasco y la frontera libanesa, por primera vez en dos años de conflicto en Siria. “Un avión de combate israelí violó nuestro espacio aéreo al amanecer (del miércoles), y bombardeó directamente un centro de investigaciones sobre el mejoramiento de la resistencia y la autodefensa en la región de Jomrayah, en la provincia de Damasco”, afirmó el ejército en un comunicado publicado por la agencia oficial Sana. El ejército sirio indicó que dos empleados del lugar murieron y que cinco resultaron heridos. El centro de investigación tuvo importantes daños y el edificio fue parcialmente destruido.

 

El texto agregó que grupos terroristas intentaron en vano, en varias ocasiones y durante los últimos meses, ingresar y controlar el lugar. El régimen afirma que, desde que comenzó hace 22 meses la revuelta contra Bashar al Assad, lucha contra terroristas armados financiados desde el extranjero. “Este ataque prueba a todos que Israel es el motor, el beneficiario y a veces el actor de actos terroristas contra Siria y su pueblo, en coordinación con los países que apoyan el terrorismo, dirigidos por Turquía y Qatar”, continuó el ejército. El comunicado explica además que los aviones de combate israelíes ingresaron a Siria volando por debajo de la altura detectada por los radares.

 

Según señalaron habitantes asentados en los alrededores de Damasco, seis misiles habían impactado el martes a las 23.30 hora local (18.30 hora de Argentina) en un centro de investigación de armas no convencionales en Al Hameh, ubicado a unos 15 kilómetros al noroeste de Damasco.

 

En tanto, el jefe de la coalición opositora siria, Ahmed Moaz al Jatib, causó sorpresa al afirmar que estaba dispuesto a negociar, bajo ciertas condiciones, con representantes del régimen de Damasco. “En señal de buena voluntad para una solución política a la crisis y para abrir el camino a un período de transición que ponga fin al derramamiento de sangre, anuncio que estoy dispuesto a negociaciones directas con representantes del régimen sirio en El Cairo, en Túnez o en Estambul”, afirmó Jatib.

 

El jefe de la coalición opositora puso dos condiciones previas: la liberación de las 160.000 personas arrestadas durante la revuelta contra el régimen y la renovación de los pasaportes de los sirios en el extranjero, por parte de las embajadas, para que no sean detenidos a su regreso al país.

 

A pesar de asegurar que se trataba de una opinión personal, estas declaraciones provocaron el rechazo de una parte de la oposición, en especial del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal componente de la Coalición. El CNS subrayó en un comunicado que estas declaraciones no reflejan de ninguna manera la posición de la Coalición y que van en contra de sus principios fundadores, que rechaza discutir con el régimen. Al Assad había propuesto, a principios de enero, un diálogo nacional para poner fin al conflicto que sacude al país, añadiendo que no discutiría con aquellos que se levantaron en armas contra el régimen.

 

La oposición había rechazado inmediatamente esta propuesta y puso como condición a todo diálogo la renuncia del presidente sirio. Mientras tanto, 102 personas murieron ayer, entre ellos 35 civiles, según una organización no gubernamental siria. El conflicto dejó más de 60.000 muertos desde marzo de 2011, según datos suministrados por Naciones Unidas.

 

Ayer, en una reunión auspiciada por la ONU en Kuwait, unos 60 países participantes prometieron donar un total de 1500 millones de dólares en ayuda humanitaria a los sirios.

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“¿Puede la globalización sobrevivir a 2013?”, es el título de la columna del periodista Robert Jacob Samuelson, de The Washington Post (30/12/12; a no confundir con Paul, premio Nobel de Economía del mismo apellido).

 

Robert Jacob Samuelson resume sesgadamente en el rotativo del establishment de Estados Unidos la tesis de David Smick, editor de la revista trimestral especializada International Economy y consultor de mercados financieros y macroeconomía global, quien denomina “desglobalización” a la “retirada de la globalización”.

 

Que un servidor lo haya enunciado hace 13 años en el libro El lado oscuro de la globalización, refrendado en otro libro, Hacia la desglobalización, siete años atrás, cobra simple valor teórico, con poco impacto, no se diga influencia, mucho menos cuando su audiencia latinoamericana es dominada en la periferia por el centro financiero de la globalización.

 

Que el economista francés Jacques Sapir –director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y de la Escuela Económica de la Universidad de Moscú– haya hace tres años abordado el tema en su libro La desmundialización se limitó a una influencia relativa en los circuitos académicos de Francia y Rusia.

 

Pero que David Smick, apuntalado a nivel más público por el periodista Robert Jacob Samuelson en un periódico sumamente influyente de Estados Unidos, se atreva a formular la “desglobalización” desde el centro primigenio del modelo neoliberal global, adquiere una advertencia de alcances estratégicos.

 

Robert Jacob Samuelson suaviza artificialmente el texto original de David Smick al escamotear sus matrices y matices.

 

Lo atractivo de David Smick subyace en su asociación gerencial a través de su empresa mancomunada de inversiones Johnson Smick International Inc con el economista Manuel H. Jonson, anterior vicepresidente del consejo de gobernadores de la Reserva Federal en la década de los 80 (en pleno thatcherismo/reaganomics anglosajón de la dupla neoliberal Hayek/Friedman), quien goza de conocimiento interno del modus operandi monetarista en la cúpula de la desregulada globalización financierista.

 

David Smick saltó a la fama pública con su libro El mundo es encorvado, que versa sobre los riesgos de la globalización: réplica al libro muy simplón El mundo es plano del columnista Thomas Friedman, de The New York Times, adicto al neoliberalismo global.

 

Ya David Smick había expuesto su ensayo “¿Puede resquebrajarse la globalización? (The International Economy, otoño de 2012) en su artículo “¿Qué sustituirá al modelo de la globalización?”, en The Washington Post (16/10/12).

 

Para algunos su leitmotiv podrá sonar catastrofista (v. gr. los asiduos turistas al Foro Económico Global de Davos), para otros realista (v. gr. un servidor): “la casa se incendia, el techo corre riesgo de colapso (¡supersic!) y el G-20 toma té y pastelillos sentado serenamente en el salón”.

 

Más allá de la identidad del ocupante en turno de la Casa Blanca, quien sufrirá el exorcismo ciudadano en castigo a los estragos, “los desafíos económicos son desalentadores” (¡supersic!), en referencia estructural a sus fundamentos: “el modelo de la globalización de los pasados 30 años se resquebraja”, sin ningún sucedáneo a la vista.

 

Sostiene que en el pico de “la era de la globalización financiera, los servicios financieros representaron en forma absurda un elevado porcentaje de las ganancias bursátiles en Estados Unidos –30 por ciento– y 40 por ciento de sus ganancias trasnacionales”, mientras el promedio industrial del índice Dow Jones pasó de 800 puntos en 1979 a 13 mil a finales de 2007.

 

Cita a Gary Hufbauer, de Peterson Institute, quien señala que “Estados Unidos se volvía más rico con un billón de dólares cada año debido al comercio globalizado”, sin contar el “bono hegemónico”: casi 10 por ciento del PIB global, según los académicos de China (ver Bajo la Lupa,16/1/13).


Luego estalló la burbuja y ahora se asienta el “escenario opuesto” cuando “nuestros bancos están quebrados (¡supersic!), sobrerregulados, con aversión al riesgo y reticentes a alimentar la expansión económica”.

 

¿Qué sustituirá el “vacío” del PIB de Estados Unidos “abandonado por los servicios financieros”?

 

David Smick no compra el nuevo mantra vigente en Estados Unidos sobre su milagrosa capacidad exportadora del “gas esquisto” (shale gas), cuando la experiencia enseña cautela sobre el consenso en la política energética: “la energía es un campo de batalla donde la promesa de independencia energética ha sido elusiva por varias décadas”.

 

Expone los consabidos datos duros de la economía global declinante cuando “el mundo se encuentra al borde de una guerra de divisas con por lo menos 12 países, más allá de China, manipulando sus monedas contra el dólar para sus ventajas comerciales”.

 

Cita al analista Criton Zoakos, de Leto Research, quien aduce que “la rápida inflación laboral en China y las nuevas tecnologías de software basadas en recorte de costos en la manufactura en Estados Unidos contribuyen a que el modelo de la globalización se vuelva obsoleto” (¡supersic!).

 

La liberalización financiera, que “también ha desembocado en una montaña rusa de terror financiero e infartos”, y el libre flujo de capitales, “se encuentran en asedio a escala mundial” cuando los bancos se han vuelto rápidamente nacionalistas” (¡supersic!); a mi juicio, con la notable excepción global del “México neoliberal itamita”, que se despojó absurdamente de su banca para sucumbir en las garras de la quebrada banca española/anglosajona.

 

Arguye que la “eurozona se encuentra en el corazón de la tendencia a la desglobalización” cuando los bancos europeos habían sido tradicionalmente la fuente de 80 por ciento del mercantilismo financiero en los mercados emergentes.

 

Hoy los bancos europeos se encuentran severamente subcapitalizados y repatrian sus capitales “y no queda claro que los bancos de Estados Unidos, China o Japón puedan llenar el vacío”, al unísono del incremento de tensiones geopolíticas debido al colapso (¡supersic!) de la globalización”.

 

Fustiga que la clase política, en lugar de tomar al toro por los cuernos del “peligroso cambio tectónico en los asuntos económicos del mundo”, se ha confinado a vagas generalizaciones sobre “reformas impositivas” y “mayor inversión gubernamental”.

 

Perturba el vacío conceptual de David Smick (en similitud al rey Luis XV: “después de mí el diluvio”), quien se queda sin sucedáneos cuando el mundo se instala en un hipercomplejo nuevo orden multipolar, al unísono de regulaciones financieras y hasta neoproteccionismos (del mismo Estados Unidos).

 

Si se extrapolan las tendencias tanto del G-7, en notoria declinación, como en el despegue gradual de los resplandecientes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el mundo se encamina a regionalismos puntuales con sus respectivas esferas de influencia concomitantes al retorno asombroso de nacionalismos y hasta de subnacionalismos que exhiben la vitalidad del género humano que rehúsa sucumbir bajo los espejismos teológicos del misántropo neoliberalismo global totalmente descerebrado y carente de creatividad samaritana.

 

David Smick soslaya que el mundo no se acaba como tal, ni siquiera después de Sodoma y Gomorra. Que cuando un mundo fenece amanece otro distinto, quizá mejor, o peor: todo depende de los humanos, en última instancia.

 

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Arío revuelto… Cuando así fluyen las cosas, los aventureros del imperialismo entrepeneur, con dudosas chapas académicas, se pasean por los países del otrora llamado “tercer mundo” seduciendo a políticos, intelectuales y gobernantes dispuestos a pagar por “ideas modernas”, que en realidad son cuentos para cazar bobos.

 

En Mauritania (agosto 2008) y Madagascar (marzo 2009), el economista Paul Romer (promotor mundial de las charter cities, o ciudades virtuales “llave en mano” con estatutos tipo Hong Kong), estuvo a punto de vender su distopía urbana, hasta que esos golpes de Estado hostiles a la “comunidad internacional” le frustraron el negocio.

 

Sin embargo, tras el cuartelazo que en junio de 2009 derrocó al presidente de Honduras Manuel Zelaya, el optimista Romer volvió a la carga. Y para su dicha, se encontró con un presidente, un Congreso y una clase dominante tan celosa de las ideas esclavistas del filibustero William Walker que en la frente, grabada a fuego, llevan la frase del magnate bananero Sam Zemmurray: “en Honduras, una mula cuesta más que un diputado”.

 

A Vicente Sáenz (1896-1963), intelectual y patriota costarricense que vivió y murió en México, nunca le gustó “esa vieja frase, ya troquelada, en boca de inescrupulosos capitanes de industria. La usó también, como invento propio, Lincoln G. Valentine al referirse a Nicaragua y miembro de la dinastía que ha venido explotando en Honduras la Rosario Mining Company” (Democracia y tiranías en el Caribe, de William Krehm, Editorial Parnaso, Buenos Aires, 1957, p. 135).

 

Mas cabe preguntar: ¿hay otra para ilustrar mejor la vocación entreguista y antipatriótica del Partido Nacional (sic, en el poder), cuyos diputados, recogiendo las “ideas modernas” de Romer, volcaron sus bancas en favor de la llamada “Ley de Regiones Especiales de Desarrollo” (RED), popularmente conocidas como “ciudades modelo” (2011)?

 

Las protestas contra las RED empezaron a hacerse sentir. En septiembre pasado, poniendo las barbas en remojo, Romer anunció que se retiraba del proyecto de las RED. Simultáneamente, el periódico inglés The Guardian publicaba la carta que le dirigió al presidente Porfirio Lobo, en la que afirma que no existían las condiciones para la “Comisión de Transparencia”. Comisión formada por el gobierno de Lobo, y en la que Romer era la única estrella. En el blog Pasaport del sitio Foreign Policy, apareció un artículo firmado por Joshua Keating: “Some complications for Honduras Hong Kong”.

 

Un mes después, la Corte Suprema declaró que la ley era “inconstitucional”. Entonces, el mismo Congreso que en 2009 convalidó el derrocamiento de Zelaya, defenestró la Sala de lo Constitucional al tiempo de preservar al único magistrado que no votó en contra de las “ciudades modelo”.


Por consiguiente, al pueblo hondureño le va quedando claro que las charter cities conllevan algo más que espacios urbanos y exclusivos para ricos (como de los tantos que abundan en México), ciudades cerradas y artificiales como el plástico Paseo Cayalá de la ciudad de Guatemala, o un megashopping, como el alucinante Dragon Mart, que se las trae en Cancún.

 

Carentes de legitimidad histórica, económica, cultural y social, las charter cities de Romer conllevan, en líneas generales, el sarcástico gerrymandering, término inventado por los periodistas de Massachusetts a inicios del siglo XIX, y que las ciencias políticas adoptaron después para fustigar las manipulaciones partidarias con fines electorales.

 

Las charter cities hondureñas tampoco serían “blancas”, como la mítica de posible origen maya que el inglés Theodore Morde aún buscaba en 1939, y al encontrar una de ellas la llamó “Ciudad perdida del dios mono”.

 

De concretarse, las “ciudades modelos” que los políticos hondureños piensan construir con o sin Romer, se convertirán en una suerte de bantustanes, como los inventados por los racistas sudafricanos, pero al revés: for white only. ¿Acaso el propio término bantustán no fue utilizado por los críticos del apartheid en oposición a homeland (patria)?

 

En La guerra de Nicaragua, con prosa fluida, William Walker adelantó que el “verdadero objetivo” de su causa “… era establecer (en Nicaragua), una república militar y dividida en tres castas: la de los blancos de habla inglesa, compuesta de naturales del sur de Estados Unidos, que serían los dueños de la tierra; la de los esclavos para cultivarla, formada de negros e indios de pura raza, y la de los mestizos, verdaderos parias que debían ser despojados y destruidos sin piedad, entendiéndose por mestizos todos los demás centroamericanos”.

 

Agrega: “…la esclavitud negra tendría en Nicaragua una doble ventaja. A la vez que proporcionaría mano de obra para la agricultura, tendería a separar las razas y a destruir a los mestizos, causantes del desorden que ha reinado en el país desde la independencia” (Educa, Costa Rica, 1972, p. 253).

 

Me parece que frente a la hipocresía de los políticos hondureños, es cosa de agradecer la honestidad de aquel filibustero que con serenidad aceptó la pena máxima que, por motivos elementales de dignidad nacional, y así como el de México con Maximiliano, el digno pueblo hondureño le reservó.

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Ciudades, megaeventos y acumulación por despojo

Las grandes ciudades del tercer mundo se han convertido en espacios tan atractivos para la acumulación del capital, como las vastas áreas rurales en que se expanden los monocultivos y la minería a cielo abierto. Los megaeventos, como los Juegos Olímpicos y los mundiales de futbol, pero también los grandes conciertos musicales, son la mejor excusa para acelerar la acumulación, que va de la mano de la expulsión de los pobres o su encierro permanente en espacios controlados.


Las ciudades brasileñas, muy en particular Río de Janeiro, muestran en este momento la cara menos amable de la acumulación por despojo: intervención militar de favelas, derribo de viviendas y expulsión de comunidades que estaban asentadas desde décadas atrás en zonas ahora apetecibles para el capital. Un acto organizado esta semana por el Laboratorio de Estudio de Movimientos Sociales y Territorialidades (Lemto) permitió conocer por dentro la realidad de quienes están siendo agredidos por las obras de cara al Mundial de 2014 y las olimpiadas de 2016.
“Llegan y marcan las casas que van a derribar, igual que hacían los nazis con las casas de los judíos”, dice, con impasible serenidad, Inalva Brito, luchadora social de 66 años que integra la asociación de los habitantes de Vila Autódromo, un barrio de 450 familias en el sur de Río, lindero con la futura villa olímpica. Allí hay pobladores que integran la tercera generación de expulsados por el desarrollo, que cada vez son trasladados a lugares más alejados del centro urbano, donde no hay servicios y el transporte es muy caro.


El Morro da Providencia, el más antiguo de la ciudad erigido por ex combatientes de la guerra de Canudos a finales del siglo XIX, es un monumento a la desigualdad social. ¿Quién estaría interesado en este cerro de escaleras empinadas y callejuelas irregulares, construido a golpe de sudor por los 20 o 30 mil vecinos que lo habitan desde hace 100 años? Marcia, veterana luchadora social de la favela, nos conduce por lugares imposibles, mostrando las casas marcadas con tres letras fatídicas, SMH, iniciales de la secretaría municipal de vivienda (siglas en portugués). Cada pocos pasos aparecen lotes tapizados de escombros que denuncian la acción de las topadoras. Se detiene en un lugar, señalando que en ese sitio fue derribada una vivienda con la familia dentro. Desigualdad y violencia estatal. ¿O habría que hablar de “terrorismo democrático de Estado”? Lo más asombroso de la favela de Providencia es la construcción de un enorme teleférico que comienza en la estación de autobuses, hace su parada única en lo que fue la plaza principal del lugar (espacio de socialización y de fiestas de la comunidad, ahora destruido), para terminar del otro lado del cerro, pegado a la Ciudad de la Samba, donde las escolas do samba construyen sus carromatos y diseñan sus disfraces. La favela, que ni siquiera aparece en los mapas turísticos, será una foto-trofeo en la mochila de los turistas, mientras sus pobladores no tendrán acceso al teleférico.


El gran pecado de la población de esta favela no es el narcotráfico, casi inexistente por cierto, sino vivir junto al puerto, una zona que ahora es apetecida por la especulación inmobiliaria que pretende remodelar un área a la que ya bautizó Puerto Maravilha, en relación directa con la Cidade Maravilhosa. Los galpones abandonados serán reconvertidos en restaurantes y tiendas de lujo para turistas; los puentes y extensos viaductos serán derribados para darle un aspecto “verde”, adecuado a los gustos de los turistas del norte y del turismo interno de clase media alta. Antes de eso, como precondición de la acumulación por despojo, se instaló una enorme UPP (Unidad de Policía Pacificadora) en la zona baja de la favela, la más accesible para los carros blindados, los tenebrosos caveirãos (en referencia a la calavera, emblema de la policía militar). En sentido riguroso, por pacificación se entiende el combate a la comunidad, aunque para mantener las apariencias democráticas se usan términos como “narcotráfico” o “bandidos”, para criminalizar a toda una población que cumple siempre los mismos requisitos: pobre, marginalizada, negra.


Esta misma semana, la presidenta Dilma Rousseff anunció en París la construcción de al menos 800 aeropuertos regionales en ciudades hasta de 100 mil habitantes. En este momento funcionan apenas 66. Todos estarán ligados por autopistas con las ciudades próximas. No dio cifras, pero supone un jugoso negocio para un puñado de constructoras y la ruina de miles de familias que inevitablemente serán desplazadas. No es casualidad: las constructoras realizan los mayores aportes a las campañas electorales de los partidos. En las recientes elecciones municipales y de gobernadoras, cuatro grandes constructoras (An- drade Gutierrez, Queiroz Galvão, OAS y Camargo Corrêa) donaron 100 millones de dólares a los candidatos. Sólo Andrade Gutierrez entregó 38 millones de dólares. El PT fue el partido más beneficiado: recaudó 32 millones sólo de las cinco mayores donadoras (Folha de São Paulo, 9 de diciembre de 2012). ¿Quién puede competir con semejante poder? No los favelados, por cierto.


Un reciente estudio del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) señala que las cinco mayores ciudades del país concentran 25 por ciento del PIB nacional, y sólo tres –São Paulo, Río de Janeiro y Brasilia– 21 por ciento (Agencia Brasil, 12 de diciembre de 2012). En toda la región del sureste, la más rica de Brasil, uno por ciento de los municipios concentran la mitad de la renta. Allí, en las megaciudades, se está jugando una parte sustancial del futuro de la humanidad. Allí concentra sus baterías el capital global, impulsando aquellos actos gigantes que mayores beneficios le rinden, a corto y largo plazos. Los que resisten son sistemáticamente acusados de delincuentes.

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Domingo, 18 Noviembre 2012 06:13

Por qué Hezbolá apoya a Assad

Por qué Hezbolá apoya a Assad

Hezbolá fue alguna vez la resistencia” libanesa, el duro valeroso y abnegado ejército guerrillero que sacó de Líbano a los soldados de ocupación israelíes hace 12 años.

 

Hoy su aspecto más bien es el de otra institución árabe de “seguridad” –o de inseguridad–, que envía drones a sobrevolar Israel y continúa apoyando al régimen sirio del presidente Bashar Assad, pese a la condena de muchos libaneses.

 

Walid Jumblatt, el líder druso –famoso por sus vuelcos entre Siria y sus opositores–, es uno de varios políticos libaneses que se preguntan por qué Hezbolá no da su apoyo a la “resistencia” siria en vez de al régimen.

 

Contra lo que afirma el Departamento de Estado, Hezbolá no combate al lado de los hombres de Assad, sino que ha asumido funciones de “seguridad” del lado sirio de la frontera libanesa –con lo cual mantiene la frontera sirio-libanesa fuera del alcance de los rebeldes– y utiliza sus formidables servicios de inteligencia a favor del régimen. Por lo menos cuatro “mártires” de Hezbolá han sido devueltos de Siria para ser sepultados en Líbano.

 

Nadie duda del poder de fuego ni de la tenacidad del más eficiente de los movimientos guerrilleros. Si no ganó la guerra contra Israel en 2006 –más de mil civiles muertos no casan con la “divina victoria” que clamó su líder, Sayed Hassad Nasrallah–, el hecho es que Israel la perdió, retirándose a su frontera luego de fieros combates cara a cara con combatientes de Hezbolá. Israel, junto con Estados Unidos, por lo regular se refiere a Hezbolá como un movimiento “terrorista”, pero soldados israelíes que han enfrentado a sus guerrilleros hablan de ellos con algo parecido al respeto. Hezbolá no huye.

 

Sin embargo, esta organización siempre ha adolecido de dos fallas esenciales: en esencia es un grupo musulmán chiíta –y por tanto sectario por naturaleza– y es financiado por millones de dólares anuales enviados desde Irán. Su continuo apoyo a Assad, quien es alauita, es decir, chiíta, vuelve aún más sectaria su perspectiva, en tanto su financiamiento iraní lo distancia de los musulmanes sunitas libaneses y de la mayoría de los cristianos.

 

Que el ex general cristiano Michel Aoun se haya aliado con Hezbolá tiene su propia historia. La más reciente afirmación indignante de Aoun se produjo la semana pasada, cuando dijo que el general Wissam al-Hassan –ex jefe de inteligencia libanés– tuvo la culpa de haber sido asesinado porque su propia seguridad lo abandonó.

 

De mucha mayor preocupación para el país, y para muchos en el gobierno del que también Hezbolá forma parte, fue el avión no tripulado que el movimiento envió sobre Israel y que fue derribado luego de volar cientos de kilómetros. Hezbolá afirmó que fue construido con partes iraníes ensambladas en Líbano, y que tomó fotografías de Israel antes de su destrucción –lo cual podría ser cierto–, pero el incidente representó un serio agravamiento de tensiones entre Líbano e Israel. El gobierno libanés no puede esperar que Naciones Unidas escuche sus quejas de vuelos diarios israelíes sobre su territorio cuando, sin su permiso, Hezbolá realiza sobrevuelos de inteligencia desde el valle de Bekaa.


Hace más de un año, Hezbolá envió otro drone sobre Galilea y logró regresarlo ileso al Bekaa, luego de hacerlo volar sobre el supuestamente ultrasecreto puesto de escucha israelí en las montañas al este de Haifa. El artefacto más reciente fue un mensaje de Irán: ataquen instalaciones nucleares iraníes y los drones de Hezbolá pueden atacar a Israel.

 

Los propios isralíes creen que, si estallara otra guerra con Hezbolá, combatientes libaneses buscarían entrar a Israel por la costa y avanzar hacia el sur por territorio soberano israelí, más para obtener una victoria simbólica que como un verdadero intento de “liberar a Palestina”.

 

Pero Hezbolá enfrenta problemas. Ahora que el rial iraní está en caída libre, sus ingresos procedentes de Teherán deben de estar disminuyendo. Cuatro de sus funcionarios de alto nivel han sido acusados por el tribunal internacional de participar en el asesinato del ex primer ministro Rafiq Hariri en 2005. Existen serias dudas sobre esas órdenes de aprehensión, pero el líder Nasrallah ha dejado en claro que esos hombres no comparecerán ante la corte, arrogándose facultades gubernamentales de las cuales carece legalmente. De hecho, algunos discursos recientes de Nasrallah han mostrado un tono sospechosamente presidencial.

 

Desde que los grupos de oposición 14 de Marzo de musulmanes sunitas y cristianos se han reactivado para colaborar en pláticas con el gobierno, a raíz del asesinato del general al-Hassan –quien era buen amigo de Hariri y enemigo de Siria–, sobre la base de que el gobierno libanés prosirio tiene responsabilidad por la muerte del general, casi todas las funciones del Ejecutivo en Beirut se han detenido. Por desgracia para la oposición, su líder principal –Saad, el hijo de Hariri– languidece entre París y Arabia Saudita, temiendo, acaso no sin razón, que pueda terminar tan muerto como el general.

 

Esto no causa daño a Hezbolá, pero el futuro no le luce favorable. Si el régimen de Assad se derrumba y es remplazado por un poder sunita de estilo islamita en Damasco, entonces Hezbolá quedará solo en Levante, con más de 800 kilómetros de piedra y arena hostiles, sirias e israelíes, entre Líbano y la frontera iraní.

 

Si el apoyo a los rebeldes sirios es el intento de Occidente de destruir al único aliado árabe de Irán, entonces Hezbolá quedará solo e Israel estará encantado. Al igual que Washington. A menos, claro, que Bashar Assad sobreviva.

 

Traducción: Jorge Anaya

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“Los espacios están llenos de poder, son un producto de las relaciones sociales”

En el mundo, con los vínculos financieros, o en la intimidad, con la diferencia entre la cocina y una oficina. La investigadora británica propone otra mirada sobre los espacios: la que tiene que ver con el poder. Así, analiza el neoliberalismo, la globalización y la multipolaridad. Reivindica los nuevos espacios de poder en América latina y cuenta cómo sus conceptos teóricos son aplicados en las reformas territoriales de Venezuela.


–Usted suele repetir un lema: “La geografía importa” (Geography matters!). ¿Por qué y para qué es importante hoy la geografía?

 

–Importa en principio porque la geografía de una sociedad hace una diferencia a la organización de la sociedad. El desarrollo desigual dentro de un país hace una diferencia en relación con cómo funciona esa sociedad. Por ejemplo, si hay personas jóvenes que no tienen acceso a la cultura, van a tener dificultades para entrar en determinados espacios, como los grandes museos o lugares por el estilo, espacios oficiales del arte; esta dificultad empeora la exclusión. La organización del espacio tiene efectos sobre la posición social de las personas. El espacio es un producto social y a su vez tiene efectos sobre lo social. Porque el espacio está lleno de poder. Cada día producimos el espacio. A nivel global, por ejemplo, están los vínculos financieros, y aun dentro del espacio íntimo, la diferencia entre la cocina y una oficina marcan estas relaciones de poder. En Europa, por ejemplo, en este momento un aspecto importante del problema es espacial, porque no pueden diseñar una arquitectura financiera que ataque al desarrollo desigual entre países, es el problema fundamental, es geográfico, pero no pueden manejarlo.

 

–¿Cómo se enmarca la crisis griega en esta situación geográfica que describe?

 

–Creo que el problema para los griegos es el resultado de que la arquitectura de la Unión Europea falla, porque no puede resolver el problema del desarrollo desigual entre países. Aparece como un problema del país, pero en realidad es un problema que está a nivel de la organización europea, no es individual de Grecia. Como en Grecia no pudieron devaluar su moneda, tuvieron que devaluar a su gente. Entonces, el problema de no poder manejar estas cuestiones geográficas produce efectos terribles. Mi argumento también es que en términos del poder de las elites de Europa, están fomentando políticas nacionalistas, y en lugar de acusar a los bancos y al FMI, la gente de Grecia está acusando a Alemania, y la gente de España también le echa la culpa a Alemania. Entonces, están convirtiendo lo que es una responsabilidad de los bancos en un problema donde la gente de diferentes países están luchando unos contra otros. De esta manera, la imaginación geográfica, mediante las identidades nacionales, está siendo usada para enfrentar a un pueblo contra otro.

 

–Desde una perspectiva geográfica, ¿cómo ve este fenómeno que hoy se nombra como “globalización”?

 

–En primer lugar, yo diría que el término “globalización” debería ser nombrado junto a un adjetivo, porque lo que hoy tenemos es una “globalización neoliberal”. Entonces, el problema no es el hecho de ser global, sino la forma de serlo. Es importante pensar en distinguir estas cuestiones. En segundo lugar, creo que necesitamos enfocar esta versión de la globalización con un mundo multipolar. Para mí es importante la idea de multipolaridad porque es un intento de decir: “Sí, queremos ser internacionalistas, globales, pero queremos ser globales de una manera diferente, no de una forma neoliberal”.

 

–¿A qué se refiere con multipolaridad?

 

–Es bueno aclarar esta idea, porque detecto en el debate actual diferentes interpretaciones. Creo que alguna gente, con multipolaridad sólo quiere decir que hay variaciones en el mundo, que algunos lugares son diferentes de otros. Pero para mí la cuestión de la multipolaridad es esencialmente política, es una cuestión que surge en una era unipolar, en la que Estados Unidos y el neoliberalismo eran completamente dominantes. Entonces, la pregunta para mí es “¿podemos establecer multipolaridad en el sentido de tener otras alternativas al neoliberalismo?” Así no hay un solo centro de poder en el mundo. Hay manifestaciones que muestran que otras maneras de organización en la sociedad son posibles. Por eso es que la cuestión de la multipolaridad está siendo encarada acá en Latinoamérica. Pero no todo el mundo piensa así. ¿Podemos realmente ser un desafío a la hegemonía del liberalismo en un nivel internacional? La multipolaridad para mí es más que un reconocimiento de las diferencias. Se necesita un desafío real a la dominancia de la unipolaridad. En este momento parece haber una sola forma de la economía, que es la del mercado libre, la del neoliberalismo. Desde ese lugar, cuando dicen que no hay alternativa, quieren decir que hay sólo una manera de organizar la economía y la sociedad. Es un tema casi filosófico, el espacio es la dimensión de la multiplicidad, el espacio es la dimensión en que muchas cosas existen al mismo tiempo. Lo que hace el liberalismo y algunas de las versiones de la modernidad es arreglar las diferencias geográficas en una sola dirección histórica, mostrando que sólo hay una posibilidad. Abrirse a la multiplicidad implica espacializarse, abrirse a la posibilidad de la multipolaridad.

 

–Pero ¿qué sería reconocer que hay más que diversidad?

 

–Creo que el desafío real es a los principios del neoliberalismo, particularmente la idea de que el mercado es algo natural, que está por fuera de lo social, algo que no se debe debatir, como una fuerza de la naturaleza. Y esto es lo que establece el neoliberalismo, es el mercado. Lo primero que hay que hacer es desafiar esto. Segundo, debemos desarrollar a un sentido multipolar, necesitamos desarrollar modos de organizar la sociedad, que tengan sus propias trayectorias, sus propias dinámicas, que no sean sólo una variación del neoliberalismo, algo centralmente diferente con una economía social que tenga una dinámica particular. Y tercero, tiene que ser sostenible. Porque nosotros en Europa acostumbrábamos pensar que la socialdemocracia era una alternativa al neoliberalismo. Pero la socialdemocracia falló completamente por diferentes razones, pero principalmente porque no fue lo suficientemente radical a nivel económico, no desafiaba al mercado, y además no estableció una base social lo suficientemente fuerte. Por eso fue insostenible económica y socialmente.

 

–De alguna manera, usted reconceptualizó la idea de lugar. ¿De qué manera los lugares pueden tener un sentido global?

 

–Como geógrafa, por un lado quiero reconocer las especificidades de los espacios, amo los lugares y las diferencias entre ellos. Pero por el otro lado quiero ser internacionalista, tengo intereses en las relaciones globales. Hay un montón de gente que le presta atención a la especificidad de los lugares, desde un lugar típicamente romántico, ese tipo de amor a los lugares se convierte en algo sentimental, esencialista. Yo creo que podemos amar la especificidad de los lugares, pero al mismo tiempo debemos hacer implosionar este tipo de visión romántica y esencialista. Por ejemplo, la “britanidad”. Inglaterra no sería Inglaterra sin las relaciones con el resto del mundo: imperio-colonia, lo bueno y lo malo. Entonces, la identidad de los lugares no es algo que surge del suelo, sino de la relaciones que se mantienen con el resto del mundo. Un lugar no es una cosa cerrada con una identidad esencial, es una articulación específica de relaciones globales y es esa articulación de relaciones más amplias lo que le da su particularidad. La especificidad de los lugares es siempre un producto de cosas más amplias. Y esa especificidad es algo que está en disputa.

 

–Usted introdujo un concepto nuevo en geografía, el de “geometría del poder”. ¿Puede explicar de qué se trata?

 

–Como decía, los espacios están llenos de poder y son un producto de las relaciones sociales, hacemos el espacio todo el tiempo. Pero el poder es siempre un producto relacional, no se trata de que yo tengo poder y usted no, se trata del ejercicio del poder entre personas, entre cosas, entre lugares. El concepto de geometría del poder intenta captar estas cuestiones. El espacio está siempre hecho de las relaciones sociales llenas de poder y, por otro lado, el poder siempre tiene una cartografía, se puede hacer mapas del poder social, político, económico.

 

–Este concepto de “geometría del poder” está siendo utilizado en las reformas territoriales que se llevan a cabo en Venezuela. ¿De qué manera el gobierno de Chávez incorpora sus ideas?

 

–Ellos están usando esta idea de tratar de hacer más igual la geografía del poder político en el país. Y hay muchas maneras de hacer eso. Primero tratan de igualar el poder entre las grandes ciudades de la costa y las más pequeñas que están más alejadas. La idea es darles voz a todos los lugares en el nivel local en la conversación política. Es un proyecto que puede llevar mucho tiempo, pero ellos establecieron las formas institucionales que pueden desarrollar este tipo de poder, ésta es una de las cuestiones. El otro tema central es el desarrollo de los consejos comunales. Cada cuatrocientos hogares puede formarse un consejo comunal. Son generados y operados a través de una democracia participativa. Esto es la autogestión local. La geografía del poder está basada en lo local, y va de abajo hacia arriba, lo que cambia la naturaleza del poder, desde el poder de votar hasta el poder de hacer, de lograr cosas prácticas. Están tratando de pensar acerca de la geografía del poder político en el país, tanto en término de regiones como de ciudades. Por ejemplo, en Caracas hay un sentimiento real, la gente de los barrios pobres por primera vez realmente siente que tiene una voz, y esto es un cambio en la geografía del poder político. Antes los barrios pobres estaban excluidos de la conversación política, no tenían una voz política, y creo que ellos ahora sí la tienen.

 

–¿Le parece que experiencias de América latina, como la formación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es una forma de desarrollar la multipolaridad?

 

–Exactamente. Para mí el establecimiento de la Celac es muy significativo, es la primera organización que incluye a todos los países de América, con excepción de Estados Unidos y Canadá, marca una nueva identidad continental. En Europa, a diferencia de lo que está sucediendo aquí, no hay realmente un sentido de identidad europea. Por otra parte, la Unión Europea es sólo mercado libre y competencia entre países, no tiene que ver con un proyecto común, con relaciones sociales, simplemente neoliberalismo. Yo veo en Latinoamérica un mosaico de alianzas: está la Unasur, ALBA, Petrocaribe, son maneras diferentes de imaginar el espacio que en Europa. Las relaciones pueden significar mutualidad o cooperación, o cambio igualitario, eso no es neoliberal. Y esto también es construir una identidad en el continente, una solidaridad, lo que también permite las diferencias. Sabemos que Bolivia no es lo mismo que Argentina, pero hay una solidaridad. Puede haber diferencias y solidaridad también. Y esto es diferente de lo que sucede en Europa. Por un lado, hay un nuevo tipo de espacio, un nuevo tipo de identidad, pero también creo que esta identidad está comenzando a desafiar al neoliberalismo. Para mí, que lo veo desde Europa, esto es fantástico. Porque lo que está sucediendo es la construcción de una nueva voz, que está diciendo cosas diferentes, y de esta manera está desafiando al neoliberalismo. Por otra parte, hay experimentos de nuevas formas de democracia. Desde Europa, eso da esperanza también, porque el establecer un sentido para este nuevo proyecto, como en Venezuela, realmente depende de la gente. Y este tipo de proyectos son una forma de decir que hay alternativas al neoliberalismo. Lo que está pasando en América latina es diferente. Las preguntas son: ¿es lo suficientemente diferente? ¿Está desafiando las bases? ¿Es sostenible? Esto es realmente una batalla ideológica, una batalla acerca de la imaginación geográfica. La imaginación geográfica en Estados Unidos y Europa les dice que somos todavía el centro del mundo. Lo que me parece más interesante es que desde América latina están planteando algo diferente. Yo estuve en India hace unos años, y ellos hablaban de políticas tecnológicas y en sus discusiones se referían a sus relaciones de competencia con China, nadie mencionó a Estados Unidos o Europa. Esto es increíble y significa que hay realmente posibilidades de desarrollar un mundo multipolar, pero en el caso de India era una cuestión sólo económica. Lo que me gusta de Latinoamérica es que también es un asunto político, un desafío al neoliberalismo.

 

–Usted trabaja en la Open University, una universidad bastante particular en la escena académica de Gran Bretaña, ya que está abierta a la clase obrera. ¿Cómo es trabajar ahí?

 

–Es muy importante para mí estar en la Open University (OU). Yo provengo de una zona pobre del norte, de la clase obrera de Manchester, pero fui a la universidad de Oxford. Aunque realmente amo el trabajo académico, el elitismo de Oxford me hizo pensar en que no quería ser una académica. Entonces, durante varios años trabajé fuera de la universidad haciendo otras cosas, porque pensaba que ser una académica era algo muy elitista. En un momento se presentó la posibilidad de trabajar en la OU, y de esta manera se resolvió mi problema, personalmente porque era un universidad con proyecto político de educación popular y democrática. Es el único lugar en el que pienso que podría ser feliz como académica. Es un proyecto democrático, se puede ir a la OU sin títulos, pero ofrecen el apoyo necesario como para que cada persona pueda alcanzar el nivel universitario. Es una universidad explícitamente antielitista. Y es masiva, tiene miles de estudiantes, en la facultad de ciencias sociales debe haber más de diez mil estudiantes. Para mí es como debería ser la educación en diferentes aspectos, es para cualquiera. En un curso puedo tener una gran variedad de personas, puede haber un diplomático, un ama de casa, un trabajador del puerto, y a mí me encanta eso. Me han ofrecido trabajo en universidades de elite, pero yo siempre continué trabajando en la OU.

 

–Además de su labor académica, usted suele trabajar con artistas.

 

–Sí, trabajé con (el artista danés) Olafur Eliasson, que tiene un estudio en Berlín. Me involucré mucho en proyectos con artistas que están interesados en el espacio. Recién terminamos un film en el que participé (Robinson in Ruins), y también escribí un ensayo que se llama Landscape, Space, Politics (Paisaje, Espacio, Políticas). Lo que tratamos de hacer es pensar sobre cómo leer el paisaje políticamente, sin romantizar, cómo caminar a través de un paisaje y entenderlo, y poder aprender del paisaje qué está sucediendo en la sociedad. Es un proyecto con un sentido político, tiene mucho que ver con la globalización neoliberal, con la crisis financiera y con el reclamo de un cambio. Vanesa Redgrave hizo la locución en la película. Me siento muy afortunada, porque el tema en el que estoy interesada, el espacio y la política, está en todas partes, entonces puedo trabajar con una gran cantidad de personas. Puedo desplegar mis inquietudes en diferentes áreas, y de esta manera aprendo más. Por ejemplo, los artistas piensan muy distinto de mí, y por eso me gusta trabajar con ellos. Tenemos acercamientos muy distintos a los mismos problemas, y para mí eso es maravilloso. Es lo que me mantiene activa, es la manera de abrirse a otras maneras de pensar.

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Por quinto día, el ejército turco responde a disparos de artillería siria sobre su territorio
Ankara, 7 de octubre. Varios proyectiles lanzados desde Siria volvieron a caer este domingo en territorio turco cerca de la frontera y, por quinto día consecutivo Turquía respondió con disparos de artillería contra posiciones sirias, sin que se registraran víctimas de ningún lado.

Por la mañana, el ejército turco disparó una ronda de artillería contra Siria, en respuesta a un proyectil lanzado desde la frontera de ese país, que cayó en el jardín de un edificio público, en el pueblo de Akcakale.

Los proyectiles disparados desde Turquía cayeron en la región siria de Tal Abyad, en la provincia de Raga, informaron el opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), así como el periódico turco Hurriyet.

En la noche, una granada lanzada desde Siria detonó en las instalaciones de un galpón utilizado con fines agrícolas, y el Ministerio del Exterior turco informó haber respondido al fuego sirio.

Los intercambios de disparos son los hechos de violencia transfronteriza más graves en el conflicto sirio. Turquía, alguna vez aliada del presidente Bashar Assad, se volvió en su contra después de la violenta respuesta del gobierno sirio al alzamiento.
La tensión entre ambos países aumentó el miércoles pasado cuando cinco civiles murieron en Akcakale al ser alcanzados por una granada procedente de Siria. Esta ataque provocó una respuesta similar de Turquía, y un día después el Parlamento turco aprobó la realización de operaciones militares fuera de las fronteras del país.

En tanto, el ejército sirio intensificó su ofensiva en Homs y Damasco, donde, además, un policía falleció en un atentado con coche bomba cerca del cuartel general de la policía, indicó la agencia Sana. El OSDH informó de varios muertos y heridos, sin precisar cifras.

La organización opositora, que reporta desde Londres, advirtió que el ejército de Assad envió refuerzos a Homs y las tropas podrían ganar el control total de la ciudad. Su caída supondría un grave revés “y sometería el presente y futuro de Siria y la región a graves peligros”, explicó.

Además, la agencia oficial Sana aseguró que el ejército inició una nueva ofensiva en el área de Damasco para “limpiar de terroristas” los barrios de Al Hammah y Kudsaja. A su vez, fuertes opositoras informaron que 23 personas murieron en las inmediaciones de la capital, de la cuales 20 fueron ejecutadas por las tropas regulares en la ciudad de Al Hameh.

En la otra cara de la moneda, soldados se retiraron de varias zonas de la frontera con Turquía después de que los rebeldes se hicieran del control de la ciudad de Al Fawz y con un puesto militar, dijo la oposición.

Afp, Dpa, Reuters y The Independent

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Quimsacocha: “mendigos sentados en un saco de oro”
El ex presidente peruano Alan García llamaba perros del hortelano” a los indígenas amazónicos o andinos que no dejan explotar las riquezas de petróleo, gas, minerales. Ni comían ni dejaban comer. Esa imagen no fue apreciada por los insultados.


El presidente Rafael Correa de Ecuador dice y repite a los indígenas que son “mendigos sentados en un saco de oro”. Lo dijo el 10 de agosto de 2012 en su informe a la nación y en Quimsacocha, en el Azuay, defendiendo a la compañía minera Iamgold. Atribuye el dicho a Humboldt, pero en Perú esa misma frase se suele atribuir a Antonio Raimondi.


Desde Alaska a Tierra de Fuego hay cientos de conflictos en las industrias extractivas. La economía mundial no se “desmaterializa”, todo lo contrario. La energía del carbón, del petróleo o del gas se disipa, se pierde al quemar esos combustibles fósiles. Al día siguiente hay que ir a buscar más, ya sea en las profundidades de la Amazonia o en el fondo del mar del Golfo de México, con los conflictos que eso acarrea. Los metales podrían reciclarse en parte, pero la demanda aumenta (cobre, bauxita, hierro, oro) y resulta más barato aprovisionarse en las fronteras de la extracción que reciclar.


Si una comunidad niega la “licencia social”, ¿debe entonces el gobierno entrar manu militari como en Perú Alan García y Ollanta Humala? ¿O debe el gobierno reflexionar, esperar? Así, mientras en San Luis Potosí en México la minera San Xavier continúa con la minería de oro a pesar de decisiones judiciales en contra, los proyectos en el cerro Wirikuta tal vez se detengan. Mientras en Guatemala hay conflictos en las minas Marlin y Caballo Banco (ambas de la Goldcorp, que también causa daños en el Valle de Siria en Honduras), en Costa Rica el gobierno declaró oficialmente una moratoria minera por la resistencia social y sentencias judiciales contra la minería en Crucitas en el río San Juan, y El Salvador echó a la compañía Pacific Rim que quería explotar la mina de oro llamada El Dorado.


En Ecuador, el páramo de Quimsacocha (“tres lagunas”) es una bellísima zona cerca de Cuenca, a 4 mil metros sobre el nivel del mar, es parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional de Cajas. Pero en esa zona hay una gran concesión minera de la compañía Iamgold. En junio de 2012 la empresa Iamgold decidió ceder sus derechos de explotación a otra empresa canadiense junior. A cambio, si el proyecto progresa, Iamgold comprará acciones de esta nueva empresa esperando que tenga más suerte y más empeño.
En la prensa ecuatoriana y extranjera se ha dicho que Iamgold se va porque las cargas tributarias previstas reducirían significativamente la rentabilidad de Quimsacocha. El gobierno de Correa está fomentando la minería y la extracción de petróleo pero está atornillando fiscalmente a las empresas. Pero también se ha dicho con razón que Iamgold carece de “licencia social”. Iamgold no logró el consentimiento de los pueblos afectados porque estos creen que las fuentes de agua van a ser afectadas irreparablemente si se hace minería en esta zona. En octubre de 2011, en las comunidades de Victoria del Portete y Tarqui se realizó una consulta popular en la que 92 por ciento votaron en contra de la minería en Quimsacocha.


Tras esa consulta, Rafael Correa visitó, muy irritado, Quimsacocha y soltó su frase preferida: “mendigos sobre un saco de oro”. Los líderes de estas protestas, como Carlos Pérez, han sido “criminalizados”, sentenciados a cárcel por protestar.


Desde hace 10 años, primero en Tambogrande en Perú y en Esquel en Argentina, después en otros lugares, muchos proyectos mineros han sido interrumpidos en América latina por consultas populares, bajo el Convenio 169 de la OIT, que protege a pueblos indígenas o bajo otras modalidades. Esos referéndums o consultas tuvieron efectos políticos. Otras veces no hace falta referéndum, la oposición local es tan firme y unánime que las mineras o petroleras no pueden entrar. Esto ha ocurrido en Intag y en Sarayaku en Ecuador, ahora también en peligro.


Rafael Correa es un presidente con muchas virtudes pero tiene un defecto común en muchos economistas: el es anti-ecologista (diga lo que diga la muy verde Constitución de Ecuador de 2008), y en eso coincide con otros dirigentes nacionalistas-populares de América Latina.


Ahora bien. Los ecuatorianos no son mendigos encima de una montaña de oro sino ciudadanos de un país que progresa en lo económico y en lo social, que tiene un papel internacional relevante, y que discute sobre el difícil tránsito a una economía post-extractivista.


Por Joan Martínez Alier, Instituto de Ciencias y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona; coordinador del Proyecto EJOLT

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