Domingo, 04 Agosto 2019 06:10

El sueño de una guerra con Irán

El sueño de una guerra con Irán

Los buques ya patrullan, las bases aéreas en la región están en alerta y reforzadas, ya están llegando seis mil soldados más y está listo el plan para una operación con 120.000. Estados Unidos no está en guerra con Irán, pero la idea ya pasó de fantasía a peligro posible. Lo que cuesta pensar es una razón válida para que esta guerra suceda, excepto la ya enorme antipatía de los norteamericanos hacia los iraníes y la simple lógica de la razón imperial.

En el imaginario norteamericano, como en el de tantos países, los extranjeros registran poco y con estereotipos simples, cosa de no fatigarse. Los franceses son aliados, aunque volubles y no muy confiables. Los británicos son una potencia de segunda, pero leal y con estilo. Los rusos son malos, pero poderosos y por eso respetables. En ese universo simplificado, hay dos retratos algo más complejos, el de los chinos, que compiten pero te rodean en tu vida cotidiana con esos productos tan deseables, y el de los iraníes.

Los iraníes son los que tomaron la embajada en 1979, caso único en la historia, y tomaron de rehenes a los diplomáticos. Son los que inventaron al Gran Satán y cada año marcan la fecha desfilando sobre una enorme bandera norteamericana pintada en el asfalto. El día nacional, el de la revolución, todavía se marca quemando banderas yanquis. Sus líderes son teócratas incomprensibles con ropas de Star Wars, su política es conspirativa y llena de organizaciones terroristas impronunciables.

La antipatía es real y por lo tanto fácil de vender puertas adentro. Es tal el capital político que el mismo Bill Clinton arrancó en 1995 la primera campaña internacional para arrinconar a Irán. El guión era que Teherán bancaba terroristas, asesinaba opositores adentro y afuera, y estaba detrás de los atentados en Buenos Aires de 1992 y 1994. Los iraníes contestaron en 1996 con uno de los peores atentados en la historia de Arabia Saudita, cuando un camión-bomba (con un auto no alcanzaba) detonó frente a las torres Khobar, un complejo de viviendas de esos en que en el reino aíslan a los extranjeros. En este caso, buena parte de esos extranjeros eran militares norteamericanos. Hubo 19 aeronautas americanos y un civil saudita muertos, más 498 heridos de varias nacionalidades. La base aérea se mudó a Qatar después del ataque.

Donald Trump decidió construir a Irán como su enemigo propio, exagerando un prontuario que es cierto. Los ayatolás sostienen y arman a Hezbollah, que les funciona como una suerte de base militar en el Líbano para atacar a Israel. También pusieron hombres y fondos para sostener al régimen de Assad en Siria, y tienen una suerte de ejército independiente en Iraq, apenas sujeto al gobierno central. La rebelión de los houthi en Yemen existe en buena parte por el apoyo iraní, que por algo ataca las fronteras sauditas. Y por supuesto, el régimen en Teherán sigue tan represivo, violento, cerrado y lleno de presos políticos como siempre.

Pero nada de esto sostiene la frase que circula entre los duros de Washington que afirma que Irán “controla” Bagdad, Beirut, Sana’a y Damasco. Ya le gustaría al régimen que eso fuera cierto, como le gustaría ser la potencia militar y económica que describen los halcones norteamericanos a la hora de preparar una guerra posible. Hay que recordar siempre que Irán tiene un PBI menor que el argentino, y que no hay riqueza petrolera que cambie este hecho y estire los límites de lo que se puede pagar.

Hezbollah es en el mejor de los casos una guerrilla mediana, que se desangró peleando en Siria, los houthi apenas pueden molestar a los sauditas y el gobierno iraquí tiene ministros shiítas, cierto, pero educados en Estados Unidos o en Europa. Ni siquiera el arsenal iraní es lo que los halcones parecen desear.

Irán tiene excelentes misiles y tiene muchos, una buena inversión para defenderse en la situación geográfica y política de ese país. Su armada es en realidad una flotilla de lanchas livianas, algún destructor y algún dragaminas, más una buena cantidad de submarinos de distinto grado de obsolescencia. La fuerza aérea es casi vintage, con aviones norteamericanos de principios de los setenta mezclados con algunos modelos rusos más avanzados. Y, como se estila en Medio Oriente, hay bastantes tanques, aunque nada que pueda preocupar a las tripulaciones de los poderosos Abrams americanos.

Con lo que una invasión podría repetir la película que ya vimos en Iraq, con un desembarco exitoso, una instantánea destrucción de aviones y tanques iraníes, y un avance indetenible hacia la capital. A lo sumo, en términos convencionales, Irán podría montar el equivalente naval de un ataque suicida, con submarinos y lanchas atacando en masa a, por ejemplo, un portaaviones, a ver si lo hunden o lo dañan. Nada que pudiera cambiar el desenlace.

Pero después sigue la película y viene la parte en que los americanos no saben qué hacer con lo ganado. Irán es más grande, más poblado y más complejo que Iraq, un país montañoso como Afganistán pero con ciudades y una clase media educada. Convencer a los iraníes que las tropas de Trump les traen la libertad y la democracia serían tan exitoso como lo de Napoleón invadiendo Rusia para llevar los frutos de la Revolución Francesa a los siervos. Nada que viene de la mano de un invasor es confiable, y menos para una gente que sigue orgullosa de ser persas, el terror de Europa.

Con lo que la escala de la guerra de guerrillas que seguiría al éxito de la invasión es fácil de imaginar. Afganistán es la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, y ahora que está tranquila cuesta apenas 200 millones de dólares por mes. Iraq ya se acostumbró a vivir apagando la mecha de una explosión, mientras que los kurdos mantienen un bajo perfil astuto. Sumarle Irán a esto sería simplemente entrópico.

El problema es que cuando empiezan estos procesos de aprietes las cosas toman una dinámica propia. Trump se frenó antes de bombardear blancos iraníes cuando le bajaron el dron porque se acordó de su promesa electoral –realmente sentida y sincera- de que había que salir de Medio Oriente en lugar de entrar en más guerras. Pero está rodeado de gentes como Richard Pompeo, su secretario de Estado evangelista, que cree que la guerra total en Medio Oriente, incluyendo la destrucción de Israel, es la llegada del Armagedón y por lo tanto la segunda venida de Cristo… Con ideas así, todo es posible. 

Publicado enInternacional
Primer británico Boris Johnson adopta política pro-China y en favor de la Ruta de la Seda

Los principales aliados de Estados Unidos (EU) se adelantan en sus relaciones con China: Gran Bretaña (GB), pese a su "relación especial", e Israel, mucho más en la etapa del talmúdico Jared Kushner, el primer israelí Netanyahu, el casinero Sheldon Adelson y Henry Kissinger, grandes socios de Trump.

 

Israel concedió dos de sus tres puertos a China para impulsar la Ruta de la Seda en el mar Mediterráneo (https://bit.ly/2RdRAUY), y ahora el "Trump británico" Boris Johnson en su entrevista a Phoenix TV, en Hong Kong, sentenció que estaba muy interesado en la Ruta de la Seda (BRI, por sus siglas en inglés).

 

Boris Johnson exhortó a los inversionistas chinos a continuar sus actividades en GB e invitó a que un mayor número de estudiantes chinos se inscriban en sus universidades: todo lo contrario que viene practicando Trump para sostener su "guerra comercial" contra Pekín que empieza a hacer agua (https://bit.ly/2YvY4l4).

 

Cual su estrambótico estilo, Boris Johnson afirmó que su gobierno mantendría una política "pro-China (¡mega-sic!)".

 

Pese a todas las reticencias de EU, desde Obama hasta Trump, GB fue el primer país de Europa occidental a unirse al banco AIIB (https://bit.ly/2KfWtfm).

 

La decisión unilateral de la "pérfida Albión" de participar en el AIIB exasperó a EU y perturbó a la Unión Europea (UE) a quien traicionó antes de que apareciera Boris Johnson en el radar.

 

Hoy GB es el principal recipiendario de las inversiones chinas en Europa y, al contrario de Obama y Trump, abrió a Pekín algunos de sus sectores estratégicos como la industria nuclear (https://bit.ly/2ODJ9pu).

 

Faltará por ver cuál será su postura frente a Huawei que opera en forma magnificente en España, donde Londres maneja muchas de sus operaciones trianguladas.

 

A juicio de OBOREurope, GB es "muy frágil", ya que, en caso de una salida brusca del Brexit, incrementaría su dependencia con EU que le pueda obligar a seguir su "política china" hostil a la Ruta de la Seda (https://bit.ly/2YCDxv7).

 

Desde hace mucho Londres, en competencia con Fráncfort, desea convertirse en la principal plaza financiera off shore para la internacionalización del yuan/renminbi (https://bit.ly/2OEicSn), mientras lanza su anzuelo financierista a India.

 

Le asiste la razón al portal OBOREurope de que China busca "crear proyectos multilaterales en el marco" de la Ruta de la Seda, por lo que no estaría interesada en "excluir al resto de los miembros de la UE" para únicamente conectarse con GB: arguye que la plaza financiera de Londres puede perder su influencia frente al centro financiero europeo de Luxemburgo –que recordamos, no se encuentra muy lejos de Waterloo.

 

SCMP, con sede en Hong Kong y propiedad de Alibaba, expone la aseveración de Boris Johnson y su apoyo al proyecto de infraestructura del mandarín Xi: "Estamos muy entusiastas (sic) sobre el BRI, estamos muy interesados en lo que el presidente Xi hace" (https://bit.ly/2Sz5Lpc).

 

El primer británico Boris Johnson enfatizó que GB ha recibido con brazos abiertos las inversiones chinas en su gran planta nuclear.

 

SCMP comenta que GB es miembro fundador del AIIB –"primer banco internacional asiático independiente del Banco Mundial y el FMI dominados por Occidente"– con una contribución inicial de 50 millones de dólares.

 

Por lo pronto, el gobierno británico ha pospuesto su decisión para "restringir o prohibir" a Huawei con base en preocupaciones sobre su seguridad nacional, cuando la postura de Trump al respecto sigue siendo "opaca", pese a toda su verborrea vertida en sus furibundos tuits.

 

Es curioso que una de las hijas de Boris Johnson y la nieta de ocho años de Trump, Arabella (hija de Jared Kushner e Ivanka), hayan aprendido mandarín.

 

Tiene mucho sentido la postura "pro-China" de Boris Johnson porque la esperada "salida dura" del Brexit no se puede quedar en el aire cuando su alternativa comercial sería doble: apostar a las dos superpotencias geoeconómicas EU y China, mientras se consagra a socavar y/o a balcanizar a la UE.

 

Por tercera vez en un poco más de un siglo, GB rompe abruptamente con Alemania, hoy líder geoeconómico de la UE. Las otras dos fueron la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

 

http://alfredojalife.com

 

Facebook: AlfredoJalife

 

Vk: alfredojalife

 

Publicado enInternacional
 Protesta de funcionarios en el distrito central de Hong Kong, este viernes. Billy H.C. Kwok Getty Images

La novena semana consecutiva de protestas contra el Gobierno autónomo culminará con la primera huelga general en cinco décadas

 

 

Todo estado es un cuerpo vivo, compuesto de individuos con un cometido burocrático, pero individuos al fin y al cabo. Como tales, miles de funcionarios de Hong Kong han salido a la calle en la tarde de este viernes para censurar la acción del Gobierno del que forman parte. Lo han hecho desafiando la exigencia oficial de “lealtad absoluta” y la amenaza de que aquellos que participaran pondrían en riesgo su puesto de trabajo. Arropados por muchos otros manifestantes, han ocupado los alrededores del Chater Garden en el distrito Central. Con la concentración de este viernes, tranquila pero de una profunda carga simbólica, arrancaban 72 horas que serán claves para el futuro de la ciudad.

Las calles que desembocan en Chater Garden están colapsadas, pero después de nueve semanas consecutivas de protestas ya nadie parece sorprendido. Resuenan gritos de “ka yau”, exclamación similar al “¡vamos!” español, mezclados con la melodía triunfante de Do You Hear the People Sing (“¿Oyes a la gente cantar?”), una canción de Los Miserables que llama a la resistencia popular frente a la tiranía y se ha convertido en uno de los himnos de las protestas, hasta el punto de haber sido eliminada de los servicios musicales de China continental. Pero los hongkoneses todavía son libres de escuchar lo que quieran y en el centro de la plaza un grupo de políticos pro democracia, liderados por la consejera legislativa Tanya Chan, arengan a la multitud.

Todo ello a pesar de que en la mañana de este viernes el secretario jefe de la Administración, Matthew Cheung Kin-chung, llamara a “mantener la neutralidad”, afirmando que como trabajadores públicos “nuestro objetivo es servir a la población, no dejemos que nuestras opiniones personales afecten a nuestro trabajo”. El Gobierno fue más duro en un comunicado oficial compartido ayer: los funcionarios deben “lealtad absoluta” al “al jefe del ejecutivo —la discutida Carrie Lam— y al Gobierno de turno”. Y la amenaza: “Actuaremos de acuerdo con los mecanismos establecidos contra cualquier violación”. Un grupo de trabajadores de 52 agencias gubernamentales contestaron en una carta anónima, recordando que el derecho de reunión pública de los funcionarios está recogido por el artículo 27 de la Ley Básica, la normativa que rige el territorio. “Exigimos que dejen de realizarse declaraciones que induzcan al pánico entre los empleados públicos”, concluía el documento.

Cae la lluvia y se despliega una carpa de paraguas, icónico instrumento, en formación tortuga. Debajo de uno de ellos se resguarda Matt, de 30 años y empleado del departamento de orden público. Matt no tiene miedo. “Hong Kong todavía se rige por el imperio de la ley”, asegura. “Esto es una manifestación pacífica y legal para expresar nuestra preocupación”. La mayoría de sus compañeros de oficina también han asistido, aunque no han hablado entre ellos acerca del riesgo que eso podría suponer para su carrera. El acceso a la función pública es muy exigente: hay que pasar varias rondas de exámenes y entrevistas. Solo un pequeño porcentaje lo logra. Matt lo consiguió hace tres años. “Antes trabajaba en el sector privado. Me cambié porque este puesto ofrece más estabilidad y un mejor salario, pero también porque quería servir a la gente: por eso estoy aquí hoy”.

El cisma entre el pueblo y el Gobierno de Hong Kong parece irremediable. Ambas partes han redoblado la tensión en los últimos días. El ejecutivo local se niega a dar su brazo a torcer y sigue sin asumir ninguna de las exigencias de los manifestantes, que a día de hoy se resumen en cinco puntos: retirada oficial de la ley de extradición —en el origen de las protestas—, amnistía para los detenidos, investigación independiente sobre la actuación policial, dimisión de Lam e implantación efectiva del sufragio universal.

Amenazas veladas

El Gobierno chino, por su parte, ha abandonado su papel secundario ante una situación que, consideran, se le ha ido de las manos al Ejecutivo local. En la última semana han amenazado en dos ocasiones con movilizar al Ejército y emplear la fuerza contra las protestas. Esta posibilidad sería traumática y, posiblemente, sangrienta. Todas las partes quieren evitarla: el problema es que es la única alternativa efectiva sobre la mesa. Lam no afloja, los manifestantes tampoco. A consecuencia, con cada día la retórica se eleva, la paciencia de Pekín disminuye y el peor de los escenarios se acerca un poco más.

Lo que suceda en los próximos tres días será clave para el futuro de Hong Kong. Los manifestantes y la sociedad civil han reaccionado ante el peligro apretando aún más, hasta alcanzar un clímax —solo temporal— en la mayor crisis en la historia moderna de la ciudad. Tras la concentración de los funcionarios de hoy, este sábado habrá protestas repartidas por varios barrios de la ciudad, una de ellas pro China; seguida de la multitudinaria convocatoria dominical que ya se ha convertido en tradición, hasta desembocar en la primera huelga general desde los años sesenta, que servirá como termómetro para medir el apoyo popular a la causa. También para ver cómo reacciona la policía, cuya estrategia parece pasar por confiar en los arrestos como método de desmovilización. Aun así, Shawn, estudiante de 20 años, tiene pensado ir. “No sé si salir a la calle va a servir de algo, pero me arrepentiría de no hacerlo”. No será esta crónica el primer texto, tampoco el último, en dejar constancia de que “el valor de un Estado, al final de cuentas, es el valor de los individuos que lo componen".

 

Por Jaime Santirso

Hong Kong 2 AGO 2019 - 14:16 COT

Publicado enInternacional
Arrecia la guerra contra las comunidades y la Guardia Indígena en el Norte del Cauca

El conflicto para las comunidades del Norte del Cauca no se detiene. No pasaron ni las primeras 24 horas del mes de agosto para que el asesinato sistemáticos de líderes sociales prosiga su senda.

A plena luz del día, a las 2:00 de la tarde, en el sector de Pajarito, resguardo de Huellas –Caloto–, fue asesinado el coordinador de la Guardia Indígena Gersain Yatacue, ultimado por sujetos que se movilizaban en moto y que hasta el momento de escribir esta nota no han sido identificados.

El asesinato de Gersain no es aislado y confirma las amenazas recibidas por las autoridades indígenas en los últimos meses, en las que ponen precio a las cabezas de diferentes líderes, consejeros y Guardias del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), acciones que evidencian el incumplimiento por parte del gobierno nacional en el tema de protección de los derechos humanos en los territorios, punto central de la más reciente Minga realizada por distintas organizaciones y movimientos sociales del Cauca.

El conflicto arrecia en la región por la disputa del control territorial. Ante la crítica situación de derechos humanos las autoridades y comunidades indígenas tomaron la decisión de profundizar y fortalecer los ejercicios de gobierno propio y con ello el ejercicio de controles de la Guardia en los territorios, decisión que incomodó a los diferentes grupos armados asentados en esta parte del país, sean legales o ilegales, entre ellos estructuras paramilitares, cartel de Sinaloa, disidencia de las Farc, Eln, Epl, batallones de alta montaña, de asalto aéreo y policía.

El control territorial, base de un tema económico fundamental.

Las pujas por el control de los territorios tienen como principio la disputa por la economía de la región pues, según fuentes cercanas a este medio, no debe olvidarse que esta zona hace parte de un corredor estratégico a través del cual se realiza el cultivo, producción y transporte de coca y marihuana hacia el exterior o interior del país; cultivos que han tenido un incremento exponencial de hectáreas debido a la poca disposición por parte del gobierno nacional de cumplir con los acuerdos para su erradicación, tema álgido que por denunciarlo cobró la vida del gobernador del resguardo de Huellas Caloto, Edwin Dagua Ipia en diciembre del 2018.

Así mismo, como es conocido, es rentable controlar las rutas en cuestión por medio del cobro de impuestos, lo que lleva a constantes enfrentamientos entre diferentes actores armados. Otros factores, además de los señalados, también están en disputa por la economía de la región, como son los monocultivos de caña de azúcar de los ingenios de Ardila Lule existentes en la parte plana del valle geográfico del río Cauca, así como las grandes extensiones de pino y árboles maderables de Cartón Colombia, ubicados en la parte alta del territorio ancestral de Cerro Tijeras, municipio de Buenos Aires, factores que evidencian una disputa no solo por el negocio del narcotráfico sino por el incremento de proyectos de explotación y extracción de los recursos naturales de la región.

En este marco, el crimen de Gersain Yatacue es un mensaje de que la guerra para las comunidades, autoridades y Guardias Indígenas del Norte del Cauca está más viva que nunca, lo que implicará mayor organización por parte de las comunidades, quienes con fuerza y valentía continúan defendiendo sus territorios por justicia, pervivencia y vida digna, para lo cual, como lo dicen en alguna de sus canciones: “por cada indio muerto otros miles nacerán”.

Publicado enColombia
Emiratos Árabes se anexionan a la “isla extraterrestre“ de Yemen como trofeo

«Nunca habrá un Yemen unido después de hoy«, escribió en Twitter Abdullah Khaleq, el exasesor del príncipe heredero de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed Bin Zayed, que es el autor material, –junto con otro Príncipe de las Tinieblas, Mohamed Bin Salman de Arabia Saudí y sus patrocinadores occidentales-, de transformar a Yemen en un matadero de decenas de miles de civiles. Balcanizar la única república de la península arábiga ha sido uno de los 25 principales objetivos de la agresión militar de la coalición dirigida por EEUU y una pieza del proyecto de la Reconfiguración del Mapa de Oriente Próximo, que tras desmantelar los estados de Irak, Libia y Siria, y abortar la revolución egipcia del 2011, se centra hoy en Irán.

EAU controla el sur de Yemen y la estratégica isla Socotra a través de su ejército privado llamado “Cinturón de Seguridad”, compuesto por 90.000 hombres armados, bien organizados y bien pagados. Socotra  («Sukhadhara” en sánscrito «isla de la felicidad») fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su biodiversidad única -y virgen antes de la guerra-, y es apodada la ‘isla extraterrestre’ por su increíble paisaje que integra a 60.000 habitantes humanos y 700 especies de flora y fauna. Aquel Edén se ha convertido en otra base militar de EAU, pequeño país con ambiciones imperialistas, que tiene presencia naval también en otras tierras del Cuerno de África como Eritrea, Djibouti y Somalilandia.

La ocupación militar de Socotra por los emiratíes empezó bajo el pretexto de la “ayuda humanitaria” cuando al ser devastada por los ciclones de Chapala y Megh en noviembre de 2015 avanzó con la toma del control de sus instituciones e infraestructuras. Se culminó en 2017 utilizando el mantra de la “lucha contra hutíes”, milicias zaidíes del norte de Yemen que nunca ha puesto el pie en esta lejana isla. La política de Zayed forma parte de esta agenda que cuenta con el respaldo del Consejo de Transición del Sur, un movimiento separatista yemení de derecha.

El control sobre Socotra significa:

  • Consolidar el poder de EAU sobre el sur de Yemen, que fue independiente entre 1967 y 1991, como República Democrática Popular del Yemen, el primer estado árabe en ser dirigido por los comunistas. Durante aquellos años, se abolió el sistema tribal, se repartieron las tierras entre los campesinos, la sanidad y la educación fueron gratuitas y universales, se eliminaron gran parte de las leyes islámicas que discriminaban a la mujer, se erradicó el analfabetismo y se atendió por primera vez a los habitantes olvidados de los desiertos. Ahora, los hombres encapuchados persiguen a los izquierdistas nostálgicos de aquella inolvidable experiencia, asaltan a sus domicilios, los detienen, los torturan y los hacen desparecer. Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado la red de prisiones ilegales de EAU donde los adversarios, que también incluyen la derecha islamista de la Hermanada Musulmana, son torturados y ejecutados.
  • Participar en el control de una de las rutas comerciales más importante del mundo, que le proporciona el acceso al Canal de Suez, al estrecho de Bab al-Mandeb y al Mar Mediterráneo.
  • Descongestionar el puerto Jebel Ali de Dubái, construyendo un puerto en Socotra.
  • Poder convertirla en un centro del turismo vacacional para los millonarios.

Arabia Saudí mira con preocupación esta maniobra de EAU que amplía su influencia en el patio trasero del reino wahabí. 

La falsa retirada de EUA de la guerra

El anuncio de Abu Dabi de salir de la guerra contra Yemen “a favor de la paz” es una simple propaganda, teniendo en cuenta que este país ha utilizado la misma táctica que en Siria: en vez de enviar soldados propios, patrocina mercenarios. En Siria se llamaba el Estado Islámico y en Yemen el Cinturón de Seguridad. Con este anuncio Abu Dabi pretende:

  • Dar por terminada su participan directa en la guerra.
  • Centrarse en la coalición naval que el Pentágono planea formar en el Golfo Pérsico para aumentar la presión militar sobre Irán, bajo el amable título de «garantizar la libre navegación».
  • Enviar sus asesores y soldados a Libia, para servir a los objetivos de EEUU y Francia a favor del general Hafter, desmantelando el gobierno de Trípoli, que goza del apoyo de Turquía y Qatar, los dos rivales de EAU y Arabia Saudí.
  • Secuestrar la revolución democrática de Sudán, apartando a la Hermandad Musulmana y sus patrocinadores turco-qataríes del escenario, y así garantizar su acceso a las aguas del Nilo y al Canal de Suez. La intervención de EUA en Sudán se intensificó después de la visita del presidente Tayyip Erdogan a este país en diciembre del 2017 en la que el presidente sudanés, Omar al Bashir, le concedió una base militar en la isla Sauakin en el Mar Rojo. Bashir fue derrocado el pasado mes de abril por las protestas populares y también la acción del ejército respaldado por EAU.
  • Despistar a los hutíes y así esquivar sus ataques que han sido intensificados últimamente apuntando los aeropuertos y oleoductos de Arabia Saudíes.
  • Dejar que su socio y rival, Arabia Saudí, sea el último en salir de este atolladero y Salman el rostro de la humillante derrota apocalíptico de una guerra fallida que ha destrozado la imagen de los jeques de ambos países por la revelación de las atrocidades cometidas contra los civiles.

Zayed se desmarca de Salman, quizás porque es consciente de la inviabilidad del estado saudí y su “fin oficial” anunciado por el presidente de EEUU. Washington ha convertido esta guerra en un lodazal para los jeques de Riad, no sólo para debilitar a una familia que “inmerecidamente” controla la principal reserva mundial del petróleo y enlaza el destino de los descendientes del Salman Bin Abdulaziz a la voluntad de la Casa Blanca, sino también porque pretende seguir “ordeñándole” -como calificó Trump al hecho de sacarle dinero, mediante el negocio de armas: sólo en 2018 le vendió armas por el valor de 80.000 millones de dólares.

Abu Dabi agita su “exitoso” modelo de desarrollo para los países árabes al que llama la “Golficación” (¡del Golfo, eliminando su milenario nombre “Pérsico” por odio hacia Irán). ¿Por qué no llamarle la “Emiratización”, un estado cuyos súbditos renuncien a la república y la democracia a cambio  de la limosna que reciben de sus élites, formadas por hombres pervertidos, sin escrúpulos y sacados del oscurantismo medieval.

En el quinto año de la guerra, Yemen sigue viviendo la mayor crisis humanitaria del mundo, en parte, gracias al silencio organizado por los medios de comunicación de masa.

2 agosto 2019

Publicado enInternacional
La municipalización y el reconocimiento de territorios indígenas

La expedición del Decreto 632 de 2018, sancionado por el gobierno Santos, germinó la posibilidad para la conformación de Territorios indígenas en el país. Estos territorios tomarían forma en áreas no municipalizadas de los departamentos de Amazonas, Guainía y Vaupés, en donde por la ausencia de una figura político administrativa, junto con las condiciones de localización geográfica, la amplia extensión de territorios resguardados (26 millones de hectáreas) con baja densidad poblacional, así como la pervivencia de la identidad cultural y lingüística, y el carácter pluriétnico de los Resguardos Indígenas que allí se asientan, han puesto en jaque la operatividad y la eficiencia en la ejecución de recursos públicos destinados a los Resguardos Indígenas legalmente constituidos (particularmente la Asignación Especial del Sistema General de Participaciones –Aesgpri–).

Así y ante este panorama, fue necesaria una estructura administrativa que jurídicamente encaje con el ordenamiento territorial y que, a su vez, se conjugue con la autonomía y la gobernabilidad de los pueblos indígenas.



Territorios indígenas: Una apuesta por la autonomía y el autogobierno



Puntualmente, el Decreto 632 estableció las normas transitorias para la puesta en funcionamiento de los Territorios indígenas en estas áreas del país, en principio, desde la concepción de una organización fiscal y una estructura administrativa al interior del Resguardo indígena, hasta ahora ejercida por las Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas (Aati), como un híbrido entre las formas de gobierno propio, y las que se mencionan en el marco jurídico en materia fiscal para los Resguardos indígenas, que es tan difuso e incipiente.

El cambio cualitativo con la puesta en funcionamiento de estos Territorios es que estos se reconocen como las estructuras institucionales al interior de los Resguardos, quienes son los beneficiarios de la Asignación Especial del Sistema General de Participaciones, generando la infraestructura institucional que posibilite en el corto plazo que estos Resguardos se certifiquen para la administración directa de los recursos de la Aesgpri, a ultranza de que este reconocimiento jurídico permita optimizar la toma de decisiones sobre el uso de estos recursos destinados a la financiación de proyectos de inversión para el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades indígenas. En el largo plazo, con miras a que los Territorios indígenas recojan competencias como la prestación del servicio de educación y salud a través del Sistema Educativo Indígena Propio –Seip– y el Sistema Indígena de Salud Propia –Sispi–.

Ahora bien, superado el “lapo” político del Gobierno antecesor desde quienes vieron con recelo esta iniciativa, sobre la que vale la pena resaltar, se realizó con proceso de consulta previa y con la participación de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (Opiac), lo que le sigue a esta apuesta normativa es su implementación en un contexto histórico y en un período de Gobierno distintos. El mismo Decreto estableció los tiempos y la articulación del trabajo interinstitucional que deberán adelantar el Ministerio del Interior, el Departamento Nacional de Planeación, el Departamento Nacional de Estadísticas –Dane–, la Agencia Nacional de Tierras y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, para el reconocimiento formal de los Consejos indígenas como institución de gobierno, la demarcación geográfica y la georreferenciación de la población que hará parte de los Territorios en cuesión, por lo que solo resta esperar por la eficiencia y la voluntad en el avance de estos trabajos que terminen por materializar su puesta en funcionamiento.

Todo lo anterior, con la convicción de que esta puesta normativa representa un avance para reestructurar la distribución del poder local en zonas geográficas de ocupación indígena, como un mecanismo para ganar gobernabilidad y soberanía, posible solo en áreas no municipalizadas, lo cual apacigua el vitoreo entorno a esta convicción. Esto teniendo en cuenta que, a la par que se trabajaba en la implementación de los Territorios, se sancionaba el Decreto 1454 de 2018 que dio visto bueno a la municipalización de las áreas de Barrancominas y San Felipe en el departamento de Guainía, donde se asientan siete (7) los Resguardos beneficiados por la nueva normativa.


La municipalización: la otra cara de la moneda



En una iniciativa adelantada y presentada por la Asamblea Departamental del Guainía. Con ella se optó por el control institucional del 60 por ciento del territorio del Departamento, a través de la municipalización y no de los Territorios indígenas, a pesar de que el 99 por ciento del territorio y el 92 por ciento de la población en estas áreas, respectivamente, es indígena; desconociendo el contexto socio-demográfico, y los derechos a la autonomía y la gobernabilidad que ya habían ganado espacio con el Decreto 632, y que permiten cuestionar las razones de una institucionalidad político-administrativa municipal en un territorio de asentamiento netamente indígena.

Precisamente, fueron estos los argumentos presentados en tutela de las comunidades indígenas Sikuani y Piapoco, quienes reclamaron al Departamento el respeto a sus derechos fundamentales en el marco de la autodeterminación, así como su preocupación por el traslape de los títulos colectivos constituidos en Resguardos indígenas en caso que se diera la municipalización, la cual, luego de la consulta previa adelantada por el Ministerio del Interior el pasado mes de marzo, tuvo éxito solo en el área de Barrancominas, mientras que para San Felipe la iniciativa no pudo ser materializada.

La deuda en materia de ordenamiento territorial indígena.

Este panorama jurídico en materia de indígenas, que devela la disputa entre las Entidades Territoriales y los Resguardos por el dominio institucional de las áreas donde aún no se había definido la manera de ordenar el territorio, también refleja que siguen siendo cortos e incipientes los avances en materia normativa para el ordenamiento y la integración de los Resguardos a la estructura político administrativa del país, ante el limbo jurídico en el que han permanecido.

Realidad aunada al problema de su  incapacidad jurídica para contratar, que se ha vuelto lastre para la ejecución de recursos públicos en proyectos de inversión que estén en línea con su cosmogonía, usos y costumbres que tengan impacto real; y adicional a la deuda histórica y social con sus comunidades, dada el constante incumplimiento de los compromisos del Estado con las mismas, no solo en garantía de sus derechos a la autonomía y la gobernabilidad  que abandera toda iniciativa política para los indígenas y que parece ser suficiente, sino en garantía de sus demás derechos fundamentales con enfoque diferencial.

Aun así, frente a estas disyuntivas en materia jurídica y social con las comunidades indígenas, y muy a pesar de los adelantos en esta materia por parte del gobierno nacional anterior con la conformación de los Territorios indígenas, no solo tratando de dar un tinte de formalidad a los Resguardos, al menos en materia fiscal,  sino también tratando de ordenar la región de la Amazonía que representa aproximadamente el 40 por ciento del territorio nacional; esta disputa por el control institucional del territorio de asentamiento indígena sigue reclamando una política de Estado, eso a lo que también ha llamado la Corte Constitucional, en alguna de sus intervenciones en las comunidades indígenas “EXHORTAR al Gobierno Nacional y al Congreso de la República para que regulen lo concerniente a la conformación de las Entidades Territoriales Indígenas de acuerdo con el mandato previsto en el artículo 329 de la Carta Política”,  una exhortación vigente 28 años después de aprobada la Carta del 91.

Pese a ello y paradójicamente, mientras que el asunto del ordenamiento territorial indígena pareciera no estar aún dentro de la agenda política,  la superposición de  más estructuras político administrativas sobre los municipios y los departamentos sí que ha estado en primer renglón, a propósito de la reciente Ley de Regiones como última novedad en materia de ordenamiento territorial. De manera que ahora tenemos municipios, departamentos, la puerta abierta para las regiones, pero nada de entidades territoriales indígenas, con todas las implicaciones fiscales,  programáticas y de desarrollo que conlleva el ordenamiento territorial sobre las comunidades que de ellas hacen parte.

 

Publicado enEdición Nº259
Puerto Rico: furgón de cola de la nación más poderosa del mundo

Un 45 por ciento de la población de Puerto Rico es pobre, mientras que en EE.UU el promedio nacional llega al 12. La deuda pública de la isla está en manos de capitalistas norteamericanos y los residentes del estado 51º de la Unión pagan impuestos federales sin recibir los beneficios del federalismo.

 

La escena y su desenlace político pueden parecer de ficción en EE.UU. Pero no, porque se trata de Puerto Rico, un estado libre asociado cuyo status encubre una forma de colonialismo desde 1952. La escena consistió en 250 mil personas que exigieron en las calles de San Juan, su capital, la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares. El desenlace será su salida del poder, prevista para el 2 de agosto. La isla que se autogobierna con una soberanía limitada – dependería del Congreso de Estados Unidos para declararse independiente – es el furgón de cola de un país cuyo presidente le da la espalda. Lo confirman las consecuencias del huracán María que arrasó con personas y bienes en septiembre de 2017. El peor en casi un siglo. Donald Trump no solo negó la cantidad real de víctimas. También acusó a las cuestionadas autoridades locales de su pronunciada crisis económica, agravada por el fenómeno climático.

La historia desmiente al magnate. Un 45 por ciento de la población de Puerto Rico es pobre, mientras que en EE.UU el promedio nacional llega al 12. La deuda pública de la isla – de unos 72 mil millones de dólares – está en manos de capitalistas norteamericanos y los residentes del estado 51º de la Unión pagan impuestos federales sin recibir los beneficios del federalismo. Además, los portorriqueños le han puesto el cuerpo a todas las guerras que Estados Unidos ha desparramado por el mundo. Sirvieron en sus ejércitos cientos de miles, desde la Segunda Guerra Mundial hasta las excursiones bélicas por Irak y Afganistán. Sus muertos se cuentan por decenas.

Las principales empresas de servicios en Puerto Rico son de EE.UU: Mc Donalds, Kentucky, Home Depot, farmacias CVS, entre otras. La gestión de Rosselló Nevares – según el Centro de Periodismo Investigativo local – estimuló las ganancias de “multinacionales como Monsanto y promovió la ley de Zonas de Oportunidad que reduce el pago de contribuciones a inversionistas”. Los chats misóginos y homofóbicos del gobernador renunciante que le costaron el cargo, más la corrupción que se le atribuye a su administración, explican su salida. Pero no la responsabilidad de Estados Unidos en la deriva de Puerto Rico. Rosselló Nevares podría tener que responder en la Justicia por los presuntos delitos de “depravación, malversación de fondos públicos, negligencia en el cumplimiento del deber y aprovechamiento ilícito de trabajos o servicios públicos” según el mismo sitio periodístico.

En abril pasado, Francisco Martínez, un veterano economista de la Universidad de Puerto Rico aportó cifras clave sobre el deterioro social de la isla durante un simposio. Dijo que el 55 % de las mujeres jóvenes de entre 18 y 24 años están por debajo del nivel de pobreza y también el 50 % de los hombres. Un dato adicional corrobora el panorama: Misisipi, el estado más pobre de EE.UU tiene un ingreso anual promedio por hogar de 42.009 dólares mientras que la isla apenas llega a 19.775, según el mismo Martínez. Trump no pagó demasiados costos políticos por esto. Incluso se atrevió a decir que su gobierno “ha hecho un gran trabajo” en la isla para sacarla de su crisis económica.

El presidente fue todavía más lejos cuando negó las cifras con la cantidad de muertos que dejó el huracán María. En ese sentido se pareció bastante a Rosselló Nevares. El 28 de agosto de 2018, el gobernador de Puerto Rico tuvo que rendirse ante las evidencias que presentó un estudio de la Universidad George Washington. Las víctimas fatales ya no eran 64 como él había informado y sí 2.975.

María de Lourdes Santiago es la actual vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño. En su cuenta de Twitter escribió el viernes: “Salir de Ricky (por el gobernador Rosselló Nevares) para tener a Wanda (Vázquez Garced, su sucesora) es como curarse de dengue para contraer chicungunya”. Para esta dirigente opositora “la opción de estadidad y la anexión, no son atractivos para los EE.UU”. Aunque parece que mucho menos es la alternativa independentista. Las grandes corporaciones estadounidenses serían las primeras en oponerse – como lo han hecho hasta ahora – porque gozan de exenciones impositivas por haberse instalado en la isla y pagan salarios más baratos que en otros estados.

El costado militar tampoco es una cuestión menor en esta relación asimétrica de la nación más poderosa del planeta y su estado libre asociado más pobre. Según un informe de la cadena Telesur que cita la opinión del periodista local Luis De Jesús Reyes, Puerto Rico siempre fue “un enclave geoestratégico en las pretensiones de EE.UU de mantener su control militar en el Caribe y América Latina”. Estados Unidos llegó a tener seis bases militares, incluyendo la naval más grande del mundo fuera de su territorio: Roosevelt Roads, que cerró definitivamente en 2004 después de que se abriera en 1943. Pero la más cuestionada por sus consecuencias sobre el medio ambiente con la utilización de material radioactivo que elevó los índices de cáncer fue la de Vieques. Estaba en una isla que pertenece al archipiélago de Puerto Rico. EE.UU tuvo que retirarse en 2003 después de que los vecinos de la base empezaron una campaña de agitación tras el asesinato del joven viequense David Sanes Rodríguez. Era un soldado que hacia guardia cuando el 19 de abril de 1999 dos bombas cayeron a su alrededor.

La ubicación estratégica de la isla ha sido más que una ventaja, un problema para su progreso e integración a EE.UU. Si a ello se le suma la política en piloto automático de Washington, un gobierno como el de Rosselló Nevares – el primer gobernador que renuncia por la presión popular -, calamidades como el huracán María y los informes lapidarios de Amnistía Internacional sobre la situación social, Puerto Rico es un bote a la deriva en el mar de las Antillas. Según El Nuevo Día – el diario local de mayor circulación - a dos años del desastre climático, el Partido Nuevo Progresista todavía en el gobierno le pidió a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Fema, por sus siglas en inglés) que despache a la isla miles de toldos azules de fibra reforzada. Serían para reemplazar a los casi 30 mil que hay en malas condiciones. Todavía siguen colocados en las casas donde había techos que voló el huracán.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
¿Planea Trump usar la bomba nuclear contra Afganistán e Irán?

 

«Podría ganar esa guerra en una semana. Pero no quiero matar a 10 millones de personas. Afganistán podría ser borrado de la faz de la Tierra», dijo el presidente de EEUU en su encuentro con el primer ministro de Pakistán Imran Khan el 22 de julio. ¿Con qué arma se puede matar a 10 millones de seres humanos y aniquilar un país de 37 millones de habitantes en unos días? En esta misma reunión, Trump  renovó sus amenazas a Irán: «Estamos listos para lo peor«, aunque ya el 21 de junio le comunicó al mundo que podría lanzar un ataque militar devastador sobre Irán, y no porque Teherán hubiese enviado un buque militar a las aguas de EEUU o que hubiese fabricado bombas nucleares de forma ilegal, como lo han hecho sus amigos Pakistán, India e Israel, sino simplemente como medida para que «llegue a la mesa de negociaciones y abandone su intento de desarrollar armas nucleares». Un día después de que Irán derribase un avión no tripulado de EEUU en su cielo, Trump insinuaba algo tan inquietante que el mundo prefirió ignorar: “No estoy buscando la guerra (¿en serio?) y, si la hay, será una destrucción como nunca se ha visto” y que «si Irán quiere pelear, ese será el fin oficial de Irán”. Días después, el hombre que está a cargo de unas 5000 ojivas nucleares dio más pistas a los periodistas sobre sus planes: cualquier guerra con Irán «no duraría mucho, te lo aseguro. No duraría mucho. No estoy hablando de botas en el suelo”.

El escenario está listo: el portaviones de propulsión nuclear Lincoln ya está en el Golfo Pérsico; el año pasado, el Comando de EEUU para Europa (USEUCOM) participó en Israel en el simulacro militar llamado «Juniper Cobra», que prepara el despliegue de las fuerzas de la OTAN y EEUU desde Europa para apoyar a Israel en su guerra contra Irán. En 2017, EEUU y un grupo de países europeos participaron en los ejercicios militares Blue Flag también en suelo israelí, exhibiendo las bombas nucleares B61-12 de los occidentales, pues las del propio Israel (al menos unas 200) “todas [están] apuntando a Teherán” reveló Colin Powell, el Secretario de Defensa de Bush. El arsenal israelí incluye las Municiones Especiales de Demolición Atómicas (Special Atomic Demolition Munitions– SADM),  mal llamadas “mini-bombas nucleares”, que pueden contener hasta 1 kilotón de TNT, causando un “mega” daño al espacio atacado; tres de los seis submarinos Dolphin – regalados  por Alemania a Israel y que costaron a los contribuyentes unos 1300 millones de euros-, tienen capacidad de lanzar misiles nucleares. Éste país bombardeó en 1981 el reactor nuclear de Iraq y en 2007 el de Siria, ambos con la previa autorización de EEUU.

 

¿Para qué Trump usaría armas nucleares?

 

El 13 de abril de 2017, Donald Trump hizo estallar en Afganistán GBU-43, la bomba no nuclear más poderosa del mundo, y ocultó el número de la víctimas. Su objetivo no era otro que exhibir la línea de su política exterior y regalar 14.6 millones de dólares de la caja publica a las compañías de armas, bajo el pretexto de destruir unos túneles “yihadistas” armados con palo y daga.

Las acciones de Trump contra Irán muestran que busca fórmulas que justifiquen, ante la opinión pública, una respuesta militar “merecida”,  aunque de momento no se atreve a pronunciar las palabras “ataque nuclear”. No pretende un “cambio de régimen” en Teherán sino continuar con el Proyecto de reconfigurar Oriente Próximo, destruyendo Irán como la gran potencia de la región y asegurar el dominio de EEUU en la zona empapada del Oro Negro y de influencia chino-rusa. La primera barrera para que un presidente de EEUU lance un ataque nuclear sobre una nación, aunque se presente como “limitado”, es que carezca de un mínimo nivel de ética, y como el propio Trump confiesa, él es el candidato: las víctimas civiles de una bomba nuclear, dijo, son una desafortunada «realidad de guerra«, y que él a diferencia de otros presidentes posee la «fortaleza moral para hacer lo que debe hacerse» para proteger a EEUU y sus aliados. Los NeoCon tienen prisa para acabar con Irán a través de él, puesto que no hay garantía de que volviese a ser elegido en 2020. Sheldon Adelson, el magnate sionista que donó 45 millones de dólares a la campaña electoral de Trump pidió a EEUU en 2013 que efectuase un “ataque nuclear preventivo” en áreas no pobladas de Irán como táctica de negociación. “Entonces dices: ¡Mira! El siguiente está en el medio de Teherán [¡con 12 millones de habitantes]. Luego vendrán a negociar”. Algunos medios estadounidenses, que le presenten a Trump como “Madman”, un presidente chiflado, simplemente pretenden convertirle en la cabeza de turco de una posible catástrofe de esta magnitud, si llega a suceder, para un plan diseñado desde hace años.

Entre los objetivos:

Recuperar el temible poder de EEUU perdido frente a China. En 1945 lo hizo matando al instante a 200.000 japoneses enviando un mensaje a la Unión Soviética, la ganadora de la Segunda Guerra Mundial. La salida de Trump del INF, el Tratado sobre Armas Nucleares de Medio Alcance, firmado con la Unión Soviética en 1987 o destinar 1.2 billones de dólares para renovar el arsenal nuclear en los próximos 30 años, forman parte de esta política.

Buscar una victoria rápida y contundente sobre Irán, evitando una larga guerra que pueda poner en peligro a Israel y Arabia Saudí.

La dificultad del traslado de cientos de miles de soldados y un gran equipamiento al Golfo Pérsico y Oriente Próximo para derrotar a Irán en una guerra “cuerpo a cuerpo”.

Desconocer la capacidad militar de Irán para una guerra convencional y las dudas que tiene EEUU al respecto, son factores que aumentan la probabilidad del uso de la bomba nuclear por parte de EEUU e Israel.

El 2 de febrero de 2018, en el documento de la Revisión de la Postura Nuclear (NPR) de EEUU para abordar las supuestas “amenazas sin precedentes” de otras naciones, se nombra concretamente a Irán, y eso antes de que Trump saliera del acuerdo nuclear: «Irán conserva la capacidad tecnológica y gran parte de la capacidad necesaria para desarrollar un arma nuclear en un año después de decidir hacerlo«, por lo que ha decidido “persuadirle” con una serie de pasos que empezaron con su salida del acuerdo y declararle país patrocinador del terrorismo continúan con la militarización de todas sus fronteras.

 Donald Trump llegó a plantear un “ataque quirúrgico usando misiles Trident» (que llevan cabeza nuclear) contra Daesh – unos cuantos miles de hombres armados con espada, alojados en las ciudades poblados de Irak y Siria.

El temor a una “locura” de Trump le llevó al Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el 14 de noviembre de 2017, estudiar una ley que impidiera al presidente lanzar un ataque nuclear. Cuenta la prensa que el secretario de Estado Rex Tillerson fue destituido justamente por llamarle a Trump “maldito imbécil”, después de que el presidente le sugiriera al Pentágono aumentar hasta diez veces el arsenal nuclear. Si tenemos armas nucleares, ¿por qué no podíamos usarlas? Había preguntado a sus asesores.

Una de las misiones de Trump es, posiblemente, romper el tabú del uso de las armas nucleares, siete décadas después: “no os preocupéis, son tácticas y limitadas”, insinúa el hombre convertido en presidente gracias a una macabra burla de la historia.

27 JULIO 2019

Publicado enInternacional
Sábado, 27 Julio 2019 05:18

¿Contener a Irán? No, a Trump

¿Contener a Irán? No, a Trump

Ya es hora de que nos pongamos las pilas con respecto a lo que ocurre en esta farsa de la "crisis" en el golfo Pérsico, esta charada de mentiras y pomposidad que Trump y sus cachorros en Londres nos presentan.

 

Un presidente estadunidense que es un racista, misógino, deshonesto y sicológicamente perturbado –apoyado por dos consejeros agresivos y tan indignos y falsarios como él– amenaza con ir a la guerra con Irán, en tanto otro bufón, dado a las mentiras en serie y a agitar arenques ahumados durante los debates, y hoy primer ministro británico, prefiere concentrarse en la autodestrucción de su país en vez de en el secuestro de sus barcos.

 

Los iraníes, siempre los taimados "terroristas" chiítas del Golfo, se han atrevido a pintarle un violín al presidente orate que rompió el tratado nuclear de su país con Irán, y ahora juegan con lanchas de motor en el estrecho de Ormuz para recordar tanto a Trump como a Johnson –y al pobrecito Jeremy Hunt– que Medio Oriente es la tumba de imperios de verdad, muertos hace mucho tiempo. ¡Cuánta maldad! ¿Qué audaces crímenes terroristas se propondrán cometer los persas ahora?

 

¿Tomamos en serio esta basura? Tal vez deberíamos culparnos a nosotros mismos. Nuestros comentaristas y corresponsales, nuestros poderosos imperios mediáticos, se tragan gustosos a los sórdidos personajes de Washington y Londres y luego –cuando olisquean guerra– se les congela el rostro en un gesto de rectitud patriótica al hablar de la "política de Trump en Medio Oriente", su "política en el Pérsico", su cercana amistad con su "aliado" saudita, que tiene el cabello enmarañado con sangre coagulada, o su aliado israelí, propenso a despojar territorios. Qué estupideces.

 

No existe una política de Trump respecto de nada. Tampoco existe una política de Boris Johnson, ni de Jeremy Hunt, de no ser, quizá, un quejumbroso balido estilo Gilbert y Sullivan sobre la conducta "total y absolutamente inaceptable" de Irán al golpear el Stena Impero.

 

No estorbar

 

"Impero" era la palabra correcta. En realidad, no había nada más triste y lastimero que la voz del comandante del barco británico Montrose –o Foxtrot 236, como los iraníes lo llamaron, según el número que llevaba la fragata en la proa– al leer su reglamento victoriano a los guardias revolucionarios el pasado viernes. "No deben estorbar, impedir, obstruir o detener el paso del Stena Impero", citó. Oh, pero los iraníes sí que podían estorbar, impedir, obstruir y detener el paso del buque cisterna de bandera británica, y de hecho lo hicieron. Porque sabían que el único navío británico de guerra que navegaba en todos los 251 mil metros cuadrados de mar que son el golfo Arábigo –o Pérsico, como ustedes gusten– era una fragata de 133 metros de eslora, demasiado lejana para evitar tal "impedimento" y "obstrucción". Lejos están los días en que el quinceañero Horatio Nelson surcó imperiosamente el Golfo hasta Basora en la fragata de 20 cañones Seahorse, en el siglo XVIII, capitaneada por su tío Maurice Suckling. Si el Duncan, bautizado en honor del triunfador de la batalla de Camperdown, en el siglo XVIII, acude en auxilio del Montrose, bautizado en honor del duque del mismo siglo, pueden pasar unas semanas juntos, y luego el Montrose volverá a casa.

 

En tiempos de Nelson, la armada real poseía más de 600 naves. Hoy tenemos menos de 20 para evitar que las hordas iraníes, o las chinas o cualesquiera otras hordas, obstruyan e interrumpan lo que nos gusta llamar "nuestros vitales suministros petroleros". Fue de algún modo apropiado que el buque cisterna capturado estuviera vacío en su travesía hacia el reino dictatorial de Arabia Saudita, el amado aliado de Trump, cuando fue secuestrado. No es extraño que Jeremy Hunt quiera enfriar las aguas del Golfo en vez de ordenar a su minúsculo barquito que sirva de escolta junto con la poderosa flota estadunidense.

 

Captura montypythonesca

 

Sin embargo, sí fue apropiado que, en la cúspide de una nueva era de autoengaño y misticismo imperial, los británicos se hayan embarcado en la captura montypythonesca del buque cisterna iraní en Gibraltar. Se nos dio a entender –y aquí el lienzo de la pompa fue ricamente bordado– que el Grace 1, que los marinos reales abordaron con la misma elegancia con que sus contrapartes enmascarados iraníes bajaron a rappel sobre el Stena Impero, fue detenido porque llevaba petróleo a Siria. La Unión Europea, supuestamente ansiosa por aplicar esas sanciones, no dijo nada. Y entonces Jeremy quiso platicar con los iraníes, recibir seguridades de que su cisterna no se dirigía hacia Banias, sino –¿quién sabe?– a las islas griegas, tal vez, o a la Costa del Sol.

 

Entonces, nada más para competir con la Reunión de Té del Sombrerero Loco, el asunto fue puesto en manos del ministro presidente de la Suprema Corte de Gibraltar, cuya jurisdicción política –eso se supone que creamos– abarca grandes asuntos de Estado desde Washington hasta Londres y Teherán, aun cuando la población de la roca es de menos de 35 mil almas. Oh, pero sí, nos dicen, la Corte de Gibraltar ha ordenado la detención del Grace 1 por otros 30 días. Bien, bien, debemos cumplir los deseos de ese poderoso cuerpo judicial. Cierto, esto está apenas a un paso de Trial By Jury, la ópera cómica que nuestro flamante premier de seguro adorará.

 

Si los estadunidenses no hubieran apremiado, solicitado o instruido a los británicos capturar el Grace 1 –como cada vez más parece haber sido el caso–, estén seguros de que no habría ocurrido. Y estén seguros de que, si Jeremy hubiera declinado involucrarse en esta tontería, la Corte de Gibraltar, su ministro presidente y los otros tres ministros habrían olvidado su palabrería legal, le habrían concedido su gracia y deseado buena travesía. Pero no: cuando nos involucramos en esta acción incendiaria, era inevitable que los iraníes hicieran lo mismo. Como he reflexionado a menudo, esos persas nos entienden mucho mejor que nosotros a ellos.

 

El arenque de Boris

 

Entonces, acompáñenme un momento a Teherán. ¿De veras creemos que los iraníes –por arrogantes, vanidosos, crueles y vengativos que puedan ser– no están conscientes de la inminente autoinmolación británica en el Brexit? ¿Imaginamos por un momento que no han captado las complejidades de la batalla Johnson-Hunt, su desenlace decidido por una camarilla de Tories cuyas resoluciones hacen ver las elecciones parlamentarias y presidenciales iraníes como un modelo internacional de democracia? Estén seguros de que los iraníes tomaron nota del arenque de Boris. Pero ellos tienen peces más grandes que freír en el Golfo.

 

Y ¿en serio creemos que los iraníes han olvidado la última "guerra de los buques cisternas" del Golfo en 1987? Yo la recuerdo muy bien. Informé sobre todo ese penoso asunto, volando literalmente sobre el Golfo humeante en helicópteros, día tras día. El clímax llegó cuando los estadunidenses decidieron abanderar buques cisternas kuwaitíes con las barras y las estrellas y les pusieron una escolta de la Armada estadunidense que los protegiera de los ataques aéreos iraníes. Hoy, eso parece familiar. En aquel tiempo, claro, éramos aliados de ese excelente y demócrata guerrero árabe Saddam Hussein, quien había invadido Irán en 1980 (con un costo final de más de un millón de vidas). Bueno, pues la primera misión de escolta resultó un desastre –aunque Trump, Hunt, Boris Johnson y Humpty Dumpty han olvidado todo aquello– cuando el buque cisterna kuwaití Al Rakkah, nominalmente bendecido como el estadunidense Bridgeton y acompañado por un puñado de navíos de guerra, golpeó una mina iraní el 24 de julio de 1987. Pudo continuar su travesía, pero las naves estadunidenses –cuyos costados eran tan frágiles que una mina pudo haberlos hundido– hicieron el resto del viaje en fila india detrás del Bridgeton como una parvada de polluelos, usando el enorme bulto del buque cisterna para protegerse. Los iraníes, como digo, no habrán olvidado esa humillación estadunidense. Después de todo, son especialistas en humillación cuando creen haber sido humillados.

 

Pero ¿creemos que la ridícula "Fuerza de Protección del Golfo" de Trump tendrá mejor destino? Hay pocos voluntarios, pero, puesto que Boris Johnson estuvo dispuesto a hundir a un embajador británico, supongo que podría arriesgar una fragata o dos. Los iraníes, de nuevo, ya habrán previsto esto. Su tratado nuclear, honorablemente firmado con el presidente estadunidense de ese tiempo, ha sido roto en pedazos, destripado y vergonzosamente destruido por Trump. Así pues, tras haber sido traicionados por los estadunidenses, y sometidos a más sanciones por el mismo culpable, ¿por qué no deberían ponerse ellos también a jugar a los superpoderes, poniendo los inocentes navíos de su majestad británica como blancos en su consola de juegos?

 

Aún no hemos captado la verdadera importancia –pero, otra vez, estén seguros de que los iraníes sí– de la irritación de Trump con el informe de Kim Darroch sobre la destrucción estadunidense del tratado nuclear. La rabieta de Trump llevaba la clara intención de que destituyeran al embajador británico. Estaba diciendo "mándenlo a casa", así como quería "mandar a casa" a una congresista de su país que lo increpó. Y nuestro flamante premier le concedió el deseo.

 

Sin embargo, entre todas estas artimañas, todavía se supone que debemos tragarnos las pamplinas que nuestros mensajeros imperiales escriben para nosotros, suponiendo una vez más que existe una política de Trump hacia el Golfo, que la cordura para Medio Oriente puede venir de los residentes de una institución mental. Por eso David Ignatius, viejo colega mío y amigo de los días de la guerra civil en Líbano, escribe ahora la siguiente burrada en su columna en Estados Unidos: “A medida que la confrontación de Estados Unidos con Irán se profundiza en el Pérsico… la tarea sombría, pero inevitable, es contener a Irán y prepararse para la guerra, si la contención falla”.

 

Para lograr esto, según Ignatius, Mohammed bin Salman debe asumir la responsabilidad por el asesinato de Jamal Kashoggi y concluir la guerra en Yemen –como si el príncipe heredero fuera a contemplar lo segundo, ya no digamos lo primero– porque “la relación estadunidense-saudita es importante para la seguridad de ambas naciones, en especial conforme la confrontación con Teherán se aproxima a la guerra… relanzar la relación entre ambos países sobre una base más honesta es urgente ahora, cuando crece el peligro de un conflicto regional”.

 

Así pues, olviden que Trump es un lunático y que el príncipe heredero parece ser un joven profundamente perturbado que gobierna un Estado sicótico. La Casa Blanca es un manicomio, pero, según Ignatius, debemos prepararnos para la "tarea sombría, pero inevitable", de "contener a Irán" –en vez de contener a Trump– porque "crece el peligro de un conflicto regional".

 

Ser racional

 

Tal vez sea buena idea, en este momento, recordar lo que es patrullar el Golfo frente a la costa iraní. Hace poco más de 30 años, yo iba a bordo de uno de los viejos barcos hermanos del Montrose, la fragata Broadsword, que escoltaba buques cisternas británicos por el estrecho de Ormuz bajo la mirada de la Guardia Revolucionaria. Para dar a los lectores un toque de realidad –realidad real, por así decirlo–, esto es lo que escribí en ese tiempo:

 

“Lo que afligía a la mayoría de los marineros en el Golfo era el calor. Quemaba las cubiertas de las naves hasta que estaban, literalmente, demasiado calientes para caminar sobre ellas. Los marineros británicos se paraban de puntas, por las temperaturas calcinantes que salían del acero. El revestimiento de las cargas de profundidad, los dispositivos Bofors para apuntar las armas, estaban demasiado calientes para tocarlos. En la cubierta de vuelo de los helicópteros el calor subía a 57 grados, y sólo una mano descuidada hubiera tocado un tubo sin ponerse los guantes. El calor creaba pesadez en la cabeza, un sopor insuperable, una tremenda irritación con los otros seres humanos en cubierta. Dentro del barco… el calor se movía más rápido que los marineros. El comedor de oficiales estaba fresco, a 26 grados. Tomé un vaso de agua; yo estaba bañado en sudor. Al abrir la primera puerta hermética, me emboscó el calor. Después de la segunda puerta, caminé hacia una fundición tropical, mientras el conocido mar gris lamía el casco. ¿Cómo es posible trabajar en estas condiciones y seguir siendo racional?”

 

Sin embargo, supongo que se trata precisamente de ser racional, pero nuestros amos ya no poseen esa facultad. Por cierto, el Broadsword fue vendido a los brasileños hace casi un cuarto de siglo, en 1995. El Bridgeton fue desmantelado en India siete años después. Y allí es donde nuestros descocados líderes deberían estar hoy: en el deshuesadero.

 

The Independent

 

Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional
Palestina suspende todos los acuerdos con Israel

La decisión se produce tras la demolición de diez edificios palestinos en las afueras de Jerusalén Este.

 

El líder palestino Mahmud Abás ha anunciado este jueves la suspensión por tiempo indefinido de todos los acuerdos existentes con Israel luego de que civiles palestinos fueran desplazados a la fuerza tras la demolición de diez edificios en el vecindario palestino de Sur Baher en las afueras de Jerusalén Este.

"No sucumbiremos a los dictados y la imposición de un hecho consumado sobre el terreno por la fuerza bruta, específicamente en Jerusalén", declaró Abás en una reunión de emergencia en Ramala, citado por la agencia de noticias palestina WAFA.

El presidente palestino ha agregado que su pueblo sigue abierto a abrazar "una paz justa, global y duradera", pero ello no significa que aceptará el 'statu quo' o se rendirá ante la ocupación de sus territorios. "No nos rendiremos ni vamos a coexistir con la ocupación, ni tampoco aceptaremos el 'acuerdo del siglo'. Palestina y Jerusalén no están a la venta ni en oferta", subrayó.

  • El 'acuerdo del siglo' propuesto por la Casa Blanca para poner fin al conflicto palestino-israelí consiste en reunir 50.000 millones de dólares y crear aproximadamente un millón de puestos de trabajo para los palestinos, mejorando la situación en Cisjordania y la Franja de Gaza.
  • La Autoridad Palestina rechazó dicha propuesta de manera preventiva, considerándola un esfuerzo de EE.UU. para obligar a su pueblo a "renunciar" a sus derechos.

Abás aseveró que "no habrá paz ni seguridad ni estabilidad" en la región y en el mundo hasta que se respeten plenamente los derechos de los palestinos. Al agradecer a todos los países que apoyan la causa palestina, Abás recordó que no estaría de más adoptar medidas concretas e implementar las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el terreno.

En la reciente cumbre de La Meca celebrada a principios de junio, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) rechazó "cualquier acción que infrinja el estatus histórico y legal de Jerusalén Este" y todas las medidas ilegales de Israel que buscan cambiar los hechos en territorios palestinos ocupados, aunque tampoco expresó la voluntad de devolverles a los palestinos todo el territorio que les pertenecía antes de la creación del Estado de Israel.

Publicado: 25 jul 2019 21:05 GMT | Última actualización: 25 jul 2019 23:28 GMT

Publicado enInternacional