Domingo, 01 Abril 2018 06:06

Cuba en una encrucijada

Cuba en una encrucijada

El 29 de marzo, Rebelión publicó una entrevista con Rafael Hernández, director de la revista cubana Temas, que tiene el prometedor título de "Por un socialismo sin miedo" y hace importantes observaciones.

Dentro de pocos días, Raúl Castro renunciará a la presidencia de la República y quedará a cargo del partido. Se plantea, pues, cuál será la relación entre el Estado y el partido, hasta ahora entrelazados, pero con el partido subordinado al aparato estatal capitalista. También habrá que optar entre las diversas líneas –apenas esbozadas, lo cual aumenta la confusión– sobre qué debe entenderse como construcción del socialismo en una pequeña isla con escasos recursos, aunque gran capacidad y calidad humanas, situada en duraderas condiciones de asedio, escasez y de capitalismo de Estado.

En efecto, estamos al borde de una guerra nuclear o de una catástrofe ecológica, y en los próximos años no parece probable una revolución y un régimen anticapitalista en ningún país industrializado y los adversarios del imperialismo estadunidense, salvo Venezuela, no son generosos amigos de Cuba, sino países capitalistas que, como China y Rusia, sólo responden a los intereses de sus respectivas oligarquías.

Hernández nos recuerda que, para la juventud cubana, que creció en los recientes 40 años en la crisis económica, la escasez y la falta de perspectivas, la frase del Che Guevara sobre "los rezagos del pasado" no evoca el capitalismo, sino el "Periodo especial", de fuerte autoritarismo y burocratización. Hace notar también que Fidel Castro tenía razón cuando decía que "nadie sabe cómo se construye el socialismo" porque, fuera de la referencia de Carlos Marx a la Comuna de París (y, agrego, de las indicaciones de León Trotsky en 1936 en La Revolución Traicionada), eso no se encuentra en los libros, sino que tiene que ser resuelto por los pueblos por la vía de experimentación-error-corrección en su lucha por la liberación nacional y social y, además, según las condiciones en cada país, podría tener una respuesta distinta.

También hace notar que en Cuba hubo estalinistas, pero no estalinismo, como en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Europa Oriental o China. No sólo por las diferencias de Fidel Castro con los estalinistas cubanos ni por la historia de su movimiento obrero en la que anarquismo y trotskismo tuvieron un papel destacado, sino también por las características mismas del pueblo (los mambises independentistas y José Martí, la insurrección contra Gerardo Machado, Antonio Guiteras, la lucha contra Fulgencio Batista que unió católicos sociales, militares democráticos, estudiantes radicales, comunistas de izquierda, anarquistas y trotskistas) y, por último, porque la revolución se hizo a pesar y en contra del Kremlin y del Partido Socialista Popular (Nikita Jruschov creía incluso que Fidel Castro era agente de la CIA).

Por eso la solidaridad masiva está arraigada en los cubanos, el gobierno tiene amplio consenso en la defensa de la independencia nacional, no cesan las críticas a su política económica ni a la burocratización y los privilegios; además hay un ala socialista en sectores de la intelectualidad y en el mismo Partido Comunista cubano. Por eso también en Cuba no se llegó a una dinastía, como en Corea del Norte, a un déspota vitalicio, como en China, o a un zar con Iglesia ortodoxa y todo como Vladimir Putin y, en cambio, hay progresos importantes en la lucha por la igualdad de género, por las libertades sexuales y por la defensa del ambiente.

La juventud cubana es culta y critica el burocratismo, la falta de confianza en la capacidad de comprensión de los trabajadores y el pueblo en general, así como en la falta de participación de éstos en la definición de las necesidades y de las prioridades, que el partido-Estado sólo les presenta ya determinadas para su aprobación.

El socialismo es autogestión social generalizada, democracia, libre discusión y capacidad de decisión, crecimiento político de los trabajadores guiados por la defensa del interés comunitario, colectivo e impulsado por la tendencia al igualitarismo y por la solidaridad. Es un objetivo, una movilizadora utopía posible que no se puede alcanzar en un solo país, pero hacia la cual es posible avanzar apoyándose en lo adquirido a pesar de todos los errores. Cuba necesita por eso hacer un urgente balance de lo que fue el estalinismo y la URSS, y de la discusión en los años 20 y 30 en el seno del Partido bolchevique.

Cuba exporta conocimiento –médicos y educadores– a costa de su propio desarrollo y paga con médicos el petróleo venezolano. Pero esa exportación depende de la situación política en los países receptores porque un golpe, como el de Brasil o el que el imperialismo promueve en Venezuela, podría anularla en cualquier momento y hacer peligrar la vida misma de los internacionalistas cubanos. Para no depender de factores inestables, como la ayuda médica o el turismo, el país necesita dinamizar su economía que está trabada por el bloqueo y la amenaza de agresión imperialista, pero también por la pequeñez del mercado (que facilita la planificación, pero no permite economías de escala y encarece la producción). Necesita urgentemente elevar los salarios y establecer una escala racional que retribuya el valor de la fuerza de trabajo (hoy son privilegiados quienes reciben dólares o viven legal o ilegalmente del turismo). Esa escala debe ser discutida y fijada por los trabajadores y sindicatos independizados del partido y del Estado. La Unión Soviética se hundió por la planificación burocrática, el autoritarismo, los privilegios y la ceguera de dirigentes que vivían como capitalistas y aspiraban a serlo. Pero también por la baja productividad, ya que los trabajadores decían "fingen que nos pagan y fingimos que trabajamos".

Cuba también necesita urgentemente más salarios indirectos y, sobre todo, un urgente plan de vivienda trazado y decidido barrio por barrio en asamblea por los habitantes, pues éste daría trabajo e impulsaría la economía mejorando el territorio.

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La economía cubana ante el cambio de Gobierno

El nuevo poder ejecutivo que se formará a partir del 19 de abril próximo estará conformado por personas que nacieron después de la revolución y que por ende no cuentan con la legitimidad histórica de quienes lucharon en la Sierra Maestra.

 El Presidente Raúl Castro llega al fin de su mandato sin haber logrado aplicar el 75% de las reformas aprobadas por el Parlamento, por el Partido Comunista (PCC) y por la población, en asambleas de debate barrial. Deja en manos del nuevo mandatario problemas tan complejos como la unificación de la moneda o la apertura de la empresa privada. 

“El periodo de Raúl Castro no ha generado el crecimiento económico que proclamó, pero los cambios en la sociedad no han sido menores. La expansión de derechos de propiedad, religión, acceso a internet y viajes de los últimos años han producido una cultura política mucho más vocal, plural y menos controlable por el partido-Estado”, es el balance del profesor cubanoamericano Arturo López Levi.


Durante el último año, los cambios se han paralizado, no hay nuevas aperturas, no se entregan más licencias de autónomos para abrir hostales o restaurantes, se congeló la creación de cooperativas y no existe un mecanismo para legalizar las pymes, a pesar de que el propio Raúl Castro aseguró en el Congreso del PCC que serían autorizadas, dentro del plan de reestructuración económica.


La unificación monetaria es el siguiente desafío que se enfrenta la economía: entre las dos monedas existen cinco tasas de cambio diferentes. Según el doctor en economía cubano Juan Triana, cuando se dé ese paso quebrarán el 60% de las empresas estatales, que hoy importan sus insumos gracias a una tasa de cambio más favorable. El también economista y profesor Pavel Vidal cree que, a pesar de todo, la única salida es “desmantelar toda la estructura productiva e instituciones que han mostrado su inefectividad por décadas”. Sin embargo, el cierre de estas empresas deficitarias provocaría un mínimo de 1,5 millones de desocupados.


Durante los últimos meses las autoridades han recalcado que no permitirán la acumulación de riquezas. “El asunto es que no me dejan crecer más, tengo una fábrica de 10 000 m2 y 300 obreros”, afirma un empresario y agrega que “la inversión que tenía prevista en Cuba tuve que realizarla en Ecuador”.


Los sectores más ortodoxos temen que las reformas lleven hacia el capitalismo y se oponen a estos cambios. La retirada de Raúl Castro del Gobierno conllevará a la salida del grupo más reacio a las transformaciones y podría dejar las manos libres al nuevo presidente y su equipo para acelerar las reformas. El ex diplomático cubano Carlos Alzugaray cree que “Raúl dejará que Díaz Canel, o quien sea electo, actúe con la menor interferencia posible” desde el PCC, donde se concentrarán los dirigentes de históricos.


El cubano de a pie se limita a juzgar al Gobierno en su conjunto por no haber alcanzado la prosperidad prometida. Raúl Castro eliminó las trabas para viajar, generalizó el uso de internet, multiplicó por cinco el número de autónomos, permitió el acceso de los cubanos a los hoteles de turismo y autorizó la compraventa de casas, a pesar de lo cual Betsy, una joven de 20 años, asegura que no ve “nada destacable en su gestión”. Para le gente común, el tema económico es clave a la hora de realizar un juicio.


Los daños causados por el Bloqueo de los EE UU parece un tema ya gastado a los ojos de los cubanos aunque la intensificación del mismo durante 2017 haya afectado duramente la económica nacional y la de los pequeños empresarios en particular. El miedo sembrado por la administración Trump a viajar a Cuba redujo el número de turistas estadounidenses, una buena parte de los cuales llegaban por Airbnb para hospedarse en casa particulares y comer en restaurantes privados.


Trump dispara al corazón de la industria más dinámica de la isla —15% de crecimiento anual— buscando hacer el mayor daño económico y social posible. En esencia mantiene el fundamento del embargo descrito en un documento del Departamento de Estado el 6 de abril de 1960: “... debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. (...) Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.


El nuevo poder ejecutivo que se formará a partir del 19 de abril próximo estará conformado por personas que nacieron después de la revolución y que por ende no cuentan con la legitimidad histórica de quienes lucharon en la Sierra Maestra. El profesor López Levi considera que “el nuevo liderazgo depende más de una legitimidad por gestión, medida en estabilidad social, seguridad pública, crecimiento económico y mejoría del bienestar de la población”. Pavel Vidal agrega que el próximo presidente cubano “necesitará convencer de que tiene la autoridad y la disposición para completar los objetivos trazados y profundizar el proceso de reformas económicas, sobreponiéndose a las fuerzas internas que se resisten a los cambios”.

 

Fernando Ravsberg
La Habana (Cuba)

publicado
2018-03-31 06:00:00

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Lunes, 12 Marzo 2018 08:59

Cuba inicia el adiós a Raúl Castro

Cuba inicia el adiós a Raúl Castro

El primer vicepresidente cubano y posible candidato a suceder a Raúl Castro como presidente, Miguel Díaz-Canel, pidió ayer el voto en las elecciones legislativas como un compromiso con la revolución que está siendo “atacada y amenazada” por Estados Unidos.


“La revolución es atacada en medio de una situación que se ha ido deteriorando y se ha estado deteniendo todo aquel proceso de mejoramiento de relaciones con Estados Unidos ante una administración que ha ofendido a Cuba”, señaló Díaz-Canel a la televisón estatal tras votar en la central ciudad de Santa Clara. “Vuelve a la retórica de guerra fría”, afirmó el primer vicepresidente, sin mencionarlo pero refiriéndose al presidente estadounidense, Donald Trump.


Díaz-Canel, acompañado de su esposa, hizo fila ayer durante unos veinte minutos para ejercer su voto, mientras saludaba y conversaba con otros votantes, según imágenes de la televisión estatal cubana.


Aunque no ha sido anunciado oficialmente, Díaz-Canel es el candidato previsto para remplazar a Raúl Castro en la presidencia cubana.


La histórica sucesión se producirá el próximo 19 de abril, cuando se reúna el nuevo Parlamento en el que los diputados elegirán al Consejo de Estado, quien preside este órgano parlamentario es, a su vez, el presidente del gobierno y el jefe del Estado.


Más de ocho millones de cubanos estaban convocados ayer a las elecciones legislativas en más de 24.000 colegios electorales. No están previstas grandes sorpresas porque es un proceso de ratificación de los 605 candidatos a diputados que aspiran al mismo número de escaños.

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Este es el hombre que tras 59 años podría ocupar el lugar de los Castro en Cuba


Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de Cuba y exprofesor universitario de 57 años podría convertirse en el nuevo presidente de la Isla en los próximos meses. Raúl Castro culminará su segundo mandato el 19 de abril por una disposición que limita el tiempo de los cargos a dos quinquenios.

En febrero de 2013 Díaz-Canel se convirtió en el primer dirigente nacido después del triunfo de la Revolución en alcanzar el cargo de primer vicepresidente, al tiempo que era miembro del Buró del Partido Comunista de Cuba (PCC), máxima instancia de poder en el país.


Todo parece indicar que sería el próximo presidente de Cuba, ya que en sus últimas presentaciones públicas se ha mostrado a favor de la continuidad del socialismo y la Revolución, a pesar de que en las elecciones en la mayor de las Antillas no se promueven campañas políticas.


Díaz-Canel es miembro del Buró Político del PCC desde 2003. También fue primer secretario del Partido en las provincias de Villa Clara y Holguín y ministro de Educación Superior hasta 2012. Ese mismo año asumió como vicepresidente del Consejo de Ministros hasta 2013.


En declaraciones a la prensa en noviembre de 2017, precisó que "habrá presidentes en Cuba siempre defendiendo la Revolución y serán compañeros que saldrán del pueblo, los elegirá el pueblo".


Díaz-Canel proviene de una familia del centro de la Isla, hijo de una maestra normalista y de un trabajador de una planta mecánica en Santa Clara. Se graduó como Ingeniero Electrónico e inició su vida laboral en la Fuerzas Armadas Revolucionarias.


Luego pasó como profesor a la Universidad Central Marta Abreu, donde también fue dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas hasta que en 1994 fue designado primer secretario del Comité Central en esa provincia.


Durante este mandato, Villa Clara vivió una serie de transformaciones positivas en su vida cultural como la creación del centro El Mejunje, uno de los primeros locales en acoger espectáculos de travestismo en Cuba. Además, la ciudad se convirtió en el epicentro del movimiento de rock de la Isla.


En 2009 pasó a La Habana como ministro de Educación Superior y en 2012 inició sus funciones como vicepresidente del Consejo de ministros. En ambas labores mantuvo un prestigio de transformador, siempre abierto a nuevas ideas.


El propio Raúl Castro anunció a Díaz-Canel como vicepresidente primero del Consejo de Estado, en sustitución del histórico José Ramón Machado Ventura, uno de los guerrilleros de la Sierra Maestra.


Raúl Castro ejerce el cargo máximo desde 2008 en reemplazo de su hermano Fidel. En 2013 inició su segundo periodo y aseguró que al terminar su mandato (2018) habría un nuevo presidente en la Isla.

Por: SputnikNews | Sábado, 20/01/2018 11:06 AM

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Tarek William Saab: ¿Futuro Presidente de Venezuela?

1. “El tercer hombre más importante de la República”


“Soy el tercer hombre más importante de la República”, dijo el Defensor del Pueblo Tarek William Saab (TWS) la semana pasada a una periodista internacional. Presumiblemente, el primero es Maduro, el segundo Tarek el Aissami y el tercero es el ombudsman. Lo que a primera vista podría parecer una flor retórica de la exuberancia arábica tropical, no lo es. Las arenas movedizas de la política venezolana se han tragado a muchos pretendientes a la máxima investidura. Sin embargo, ahí está el poeta Tarek, aprovechando al máximo la descomposición del bloque madurista y del bloque opositor, para aumentar sigilosa y pacientemente su base de poder.


2. Fidel Castro, Raúl Baduel y Tarek


Los astros no están mal alineados para el joven y ambicioso abogado Tarek. Después de los años de trabajo en defensa de los derechos humanos (1993-98) ascendió a diputado y Constituyente Nacional (1999-2000). El primer hito de su carrera llegó, cuando el Commandante Fidel Castro le comentó, que algún día podría ser el sucesor de Hugo Chávez. Una enorme muestra de confianza de Fidel que nunca tuvo con el General Baduel. El General pasó exitosamente la difícil prueba de vinos a que Fidel le sometió una noche en la isla tropical, pero Fidel nunca lo consideró un posible sustituto de Chávez. El elogio de Fidel para Tarek, sin embargo, venía con un caveat (limitante). Que tenía que asimilar más experiencia en la política práctica para poder soñar con la silla presidencial. Tal experiencia se la ganó como gobernador de Anzoategui (2004-20012), donde superó un complot de asesinato (TWS dixit) y logró controlar la importante zona petrolera.


A un año y medio de la muerte de Hugo Chávez (diciembre de 2014), fue elegido por la Asamblea Nacional como 4º Defensor del Pueblo de Venezuela, siguiendo a su predecesora Gabriela Ramírez. Al acordar el régimen socialdemócrata madurista, importantes sectores de la derecha venezolana y la Internacional Socialista (IS) europea, implantar la modalidad política de “casa por cárcel” cual vía para un nuevo Pacto de Puntofijo de la caduca clase política venezolana, el cargo institucional de Tarek se convirtió en un puesto de oro. “Es mal poeta, pero buen político”, juzgó alguna vez un bardo competidor, estrecho amigo del Commandante Douglas Bravo; habitualmente alcoholizado, pero lúcido. En efecto, el hecho de que Tarek William Saab haya sobrevivido políticamente a las porquerías de guerra sucia, que le aplicó el teniente anticomunista Diosdado Cabello, indican que el trovador espiritualizado tenía razón.


3. La hora del poeta


Todas las instituciones centrales del Estado en Venezuela están deslegitimadas, con sus líderes “quemados” políticamente: la Asamblea Nacional, la Presidencia, el Tribunal Superior de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y las Fuerzas Armadas. Todas, menos una: la Defensoría del Pueblo. Y por la vía de concertación nacional escogida por la clase política --cárcel por casa por repartición de poder negociada-- Tarek está en la caseta de cobro de los arrieros. No ha cometido el “error” de realpolitik, de enfrentar frontalmente a la mafia madurista, como lo hizo honorablemente Luisa Ortega y tampoco se ha plegado a la derecha como hizo equivocadamente el gobernador de Barquisimeto, Henry Falcón. Puede jugar al fiel de la balanza entre las fracciones de la derecha y las múltiples fracciones del oficialismo: los ultras de Cabello, los centristas de Maduro, los fragmentados militares y los chavistas originarios. Puede, y lo está haciendo.


Se trata, por supuesto, de un juego arriesgado, porque en la fauna de la democracia protagónica y proactiva tropical, las víboras y depredadores sobran. Sin embargo, la naturaleza hermafrodita del cargo (ni-ni) que ostenta Saab --ni totalmente Estado, ni totalmente Pueblo-- facilita el juego equilibrista requerido. De tal manera, que no puede descartarse que post mortem el prognóstico del Commandante Fidel podría materializarse para “el tercer hombre más importante de la República”.

 Miércoles, 12/07/2017 09:45 PM |

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Lunes, 10 Abril 2017 08:11

Cuba: las reformas se congelan

Cuba: las reformas se congelan

La política de Raúl Castro de avanzar en las reformas “sin prisa pero sin pausa” podría haber dado ya todo lo que podía dar de sí. Los pasos siguientes provocarán un efecto dominó: cualquier ficha que se toque obligará a cambiar muchas más.


Si el 2015 fue el año del “deshielo” entre Cuba y los EEUU, el 2017 podría considerarse como el de la “congelación” de las reformas iniciadas en 2008. Las PYMES, las cooperativas, el trabajo autónomo, la unificación monetaria, la inversión extranjera, los cambios previstos en la constitución, la ley de prensa, la de cine, la que reconoce los derechos de la comunidad LGBTI, todo parece haber sido puesto en modo hibernación.


La política del Presidente Raúl Castro de avanzar las reformas “sin prisa pero sin pausa” podría haber dado ya todo lo que podía dar. Los pasos siguientes provocarán un “efecto dominó”, cualquier ficha que se toque obligará a cambiar muchas más. Por ejemplo, la dualidad monetaria y la apertura de formas de trabajo privadas están íntimamente ligadas, si se quiere evitar una catástrofe social.


El economista Juan Triana, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, asegura que la unificación de la tasa monetaria podría provocar el cierre de más del 60% de las empresas estatales, las cuales se benefician de un cambio artificial. Cuando estas empresas necesitan importar el Estado les reconoce la paridad entre el peso cubano y el dólar, mientras el cambio real es de 24 a 1. Si la moneda y las tasas de cambio se unificaran esas empresas serían incapaces de comprar los insumos necesarios para seguir produciendo.


El mismo Triana asegura que la unificación de tasas cambiarias y la quiebra masiva de empresas estatales terminarían destruyendo alrededor de 2 millones de puestos de trabajo. Para poder reinsertarse, esos futuros desocupados necesitarán de un mercado laboral más flexible que el actual. Hoy el trabajo autónomo está limitado a 200 oficios, algunos tan raros como el “Servicio de coche de uso infantil tirado por animales”, el “Desmochador de palmas”, el “Forrador de botones”, el “Limpiador y comprobador de bujías” o el “Pelador de frutas naturales”, actividades que no ofrecen grandes posibilidades de absorber mucha mano de obra.


El economista cubano Omar Everleny Pérez considera que el Estado debería hacer una lista de los oficios prohibidos y permitir ejercer a todos los demás. Incluso es destacable que, habiendo graduado las universidades 1,2 millones de personas, estos no puedan trabajar de forma autónoma en temas ligados a su profesión. Esa prohibición genera que arquitectos, ingenieros, dentistas, etc. trabajen clandestinamente para completar los magros salarios que paga el Estado.


Para unificar la moneda y cerrar las empresas improductivas, el gobierno necesita de formas empresariales privadas, nacionales o foráneas, capaces de absorber a los desocupados. Sin embargo, las inversiones extranjeras se aprueban a cuentagotas, no se autorizan nuevas cooperativas y ni siquiera existen mecanismos para abrir una PYME. Todo esto ocurre a pesar de que hace un año el Presidente Raúl Castro aseguró, en el Congreso del Partido Comunista, que “La empresa privada actuará en límites bien definidos y constituirá un elemento complementario del desarrollo del país”.


Varios factores podrían estar pesando en la parálisis reformista, uno muy importante tiene que ver con las inciertas relaciones internacionales de la isla. El abastecimiento de petróleo venezolano se sigue reduciendo y provoca serias dificultades en el aparato productivo y de servicios de Cuba. La mitad del crudo que consumía el país, unos 100 mil barriles diarios, llegaba desde Venezuela a cambio del trabajo de los médicos cubanos en ese país. Los envíos petroleros redujeron en un 50% y ya se sienten sus efectos, el 1 de abril se dejó de vender gasolina Premium y, por temor a la escasez, han aumentado las colas de vehículos para comprar el combustible de menor octanaje.


Tampoco es sencillo para La Habana planificar el futuro sin conocer cuál será la estrategia de la administración de Donald Trump respecto a Cuba. Lo único concreto que ha dicho La Casa Blanca es que toda la política de acercamiento de Barack Obama está siendo revisada, en busca lograr un mejor acuerdo. Durante los últimos 60 años, el vecino del norte ha determinado muchos de los movimientos de la Revolución Cubana, cuya principal divisa fue sobrevivir a todos los intentos de Washington por aniquilarla, organizando una invasión, financiando opositores, ejecutando atentados y, sobre todo, cercándola económica y financieramente.


En lo interno se prepara el traspaso del poder de la generación histórica a la que hoy ronda los 60 años de edad. El Presidente Raúl Castro prometió dejar el cargo a inicios de 2018 y el candidato del PCC, Miguel Díaz Canel, fue ascendido a Vicepresidente Primero del gobierno. Aunque debe ser elegido por el parlamento, su nombramiento es casi seguro dado que el 90% de los 600 diputados son comunistas.


Asegurar la gobernabilidad tras la salida de los históricos puede ser importante pero si las reformas no dan pasos determinantes en los próximos meses, la tarea que dejarán a Díaz Canel y su equipo será en extremo compleja. Los cambios económicos que el gobierno planea tendrán, para bien y para mal, mucha repercusión social y en la población persisten diferentes puntos de vista sobre algunos de ellos.

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Humberto de la Calle: “Colombia tiene que doblar la página del conflicto”

El jefe negociador con las FARC defiende "una coalición amplia" para las presidenciales de 2018

Humberto de la Calle (Manzanares, Caldas, 1946), jefe del equipo negociador del Gobierno colombiano con las FARC, es uno de los probables candidatos a las elecciones presidenciales de 2018. En su opinión, el acuerdo y el fin de la guerra darán paso a un nuevo modelo de país. Esta semana estará en Madrid, donde fue embajador hace dos décadas, para hablar del proceso de paz.


Pregunta. ¿Comprende las razones de la polarización social que no cesa tras el acuerdo?


Respuesta. Plenamente. Lo que voy a decir es un tanto paradójico, pero la victoria del no [en el plebiscito del pasado octubre] tuvo un efecto afortunado, y es habernos permitido incorporar muchas de las pretensiones del no en un nuevo acuerdo. Hay que reconocer que las FARC son una organización muy impopular. Los colombianos han insistido en la necesidad de castigo carcelario ordinario para los máximos responsables y hay una resistencia muy grande a la participación política de esos máximos responsables de los graves crímenes que han cometido las FARC. Es un hecho y hay que comprenderlo.


P. ¿Eso se puede revertir?


R. El camino correcto es el cumplimiento cuidadoso y estricto de los acuerdos. Más allá de comprender las reticencias de muchos colombianos, lo que hay que hacer es doblar la página del conflicto y continuar cumpliendo un acuerdo de Estado. Camino que si se retrotrae implicaría graves riesgos y un retroceso enorme que sería una calamidad.


P. ¿Cómo influirá el acuerdo en las próximas elecciones?


R. El acuerdo mostrará en la práctica su cara positiva y los hechos serán más elocuentes que las palabras. Hay siempre riesgos de soluciones autoritarias, de desconocer los valores centrales de tolerancia y de respeto a las ideas de los demás. Luego, creo que a partir del acuerdo se abren dos caminos. Y esa discusión estará siempre presente hasta 2018 y de ahí en adelante, porque una cosa es el fin del conflicto y otra la implantación de una paz firme, que es un proceso de una década o década y media.


P. ¿Será candidato?


R. No he tomado una determinación, pero lo que pienso es lo siguiente. Yo sí creo que hay cosas en riesgo en Colombia. No solo el acuerdo en sí mismo y en sus aspectos militares, sino en lo que significa de oportunidad para un modelo de país, que se basa en el diálogo, en el respeto, en el tratamiento razonable de los conflictos que seguirán en Colombia. Hay demasiados valores de una democracia liberal para defender. Y creo que todo esto está en riesgo si tomamos el camino del autoritarismo. Es una discusión que exige una coalición amplia no solo de fuerzas políticas que han estado a favor del acuerdo, sino también de múltiples expresiones independientes. Me parece que hay una creciente aparición de indignados, de personas que están terriblemente insatisfechas con el sistema político y que buscan un nuevo horizonte. Esto hay que configurarlo, y lo que yo pueda ser para ese propósito lo haré. Las decisiones no son producto del narcisismo y de la vanidad, sino de la necesidad. Creo que hay que configurar ese bloque político y creo que lo debe liderar la persona que sea más útil y que esté mejor dotada para esa tarea. Eso lo resolveremos más adelante.


P. ¿Teme el escenario de un Gobierno que dé marcha atrás?


R. Categóricamente, sí. Un senador importante del Centro Democrático dijo ‘si ganamos vamos a echar atrás el acuerdo’. Después, el expresidente Álvaro Uribe matizó, diciendo no se trata de echar atrás el acuerdo, sino que hay puntos inaceptables. Y resulta que esos puntos son el corazón del acuerdo. Dar marcha atrás en esto me parece que pone en riesgo la consecución de la paz. Pero detrás de eso hay mucho más. Mis más de 140 horas de discusión con los voceros del no yo entendí que ya el problema no son solo las FARC. Las FARC son una circunstancia muy concreta, pero detrás de eso hay un modelo de país. Esto me parece que es lo que está en juego, y me parecería extraordinariamente peligroso que, so pretexto de echar atrás el acuerdo con las FARC, entremos en una fase de populismos de derechas o de izquierdas que lo que buscan es menoscabar las ideas centrales de la democracia liberal.


P. ¿Cree que el acuerdo tiene fallos?


R. Sigo pensando que el proceso de discusión con el no fue útil. El nuevo acuerdo es extraordinariamente equilibrado.


P. Pero hay retrasos. ¿Cumplirán el calendario?


R. Ha habido esas dificultades logísticas en las zonas que son lamentables pero explicables. Hay una desproporción de algunos críticos, que prestan demasiada atención a esas dificultades y no observan que el Estado por su lado ha cumplido lo que realmente es lo sustancial. Lo grueso se está cumpliendo dentro de los términos previstos. Siempre puede haber elementos prácticos, ahora se dice que los containers no están listos, que hay unas cajas más pequeñas para recibir las armas. Me parece que este no es un problema de principios. A esto hay que ponerle sentido común. Se va a cumplir la dejación de armas y se va a cumplir mayormente en el cronograma previamente dispuesto [en junio].


P. ¿Cómo será el desembarco de las FARC en política?


R.Yo creo que van a introducir un elemento ideológico radical en Colombia de izquierda, lo cual me parece bien, porque va a obligar a los partidos también a modernizarse. Las FARC han recibido un rechazo muy grande de la sociedad colombiana por los crímenes que han cometido. Es una circunstancia que tenderá a cambiar. Los colombianos tenemos que acostumbrarnos a discutir con las FARC. Lo que sería ideal es que las FARC encuentren un nicho razonable porque un fracaso rotundo en materia electoral podría ser un riesgo también que implicara un deseo de desistir en lo que se venía planteando. Yo creo que vamos a ser capaces los colombianos de convivir con esta situación y las FARC cada vez deberán estar más entrenadas para entender los retos de la democracia y también los reveses de la misma.


P. También hay una negociación con el ELN, que en febrero puso una bomba en Bogotá.


R. Va a ser seguramente más difícil. Lo que confiaría es que el ELN entendiera que la hora de las armas ha pasado. Que movimientos armados para la política generan una carga conservadora que solo beneficia al statu quo. La guerrilla en Colombia es la mejor disculpa para el statu quo.


P. Los asesinatos de líderes sociales no cesan.


R. Es extraordinariamente preocupante, quizá en este momento sea mi máxima preocupación, porque en el pasado hemos visto tras intentos de reconciliación una arremetida contra líderes de recuperación de tierras, líderes sociales, defensores de derechos humanos. El caso más reciente es lo que ocurrió con la Unión Patriótica y es algo que no se puede repetir, porque sí podría dar al traste con la implementación real de los acuerdos. El Estado está utilizando los resortes necesarios, pero hay que ir más allá. Yo pensaría que en todas las localidades, todas las fuerzas políticas, incluidas las enemigas del acuerdo, deberíamos hacer pactos locales de no uso de la violencia con el ánimo de proteger a los líderes sociales que hoy están en riesgo. Hay que reconocer que el número de personas que han sido atacadas por fuerzas extremas es abultado, y ese es un camino que no podemos permitir los colombianos, y ese es el punto crítico de los desafíos del posconflicto.


P. El caso Odebrecht y la corrupción también marcarán la campaña.


R. Sin duda va a ser también determinante. Lo que hay es una especie de oleada de indignación absolutamente entendible y razonable. Me parece que hay que entender eso, revertirlo y yo creo que va a pesar más allá del clímax de Odebrecht, creo que ese tema va a ser fundamental y me parece que va a canalizar masas importantes de votación independientes por fuera de los partidos. Sin olvidar la inequidad. Colombia es uno de los países más inequitativos de Latinoamérica. Mi opinión es que el acuerdo con las FARC no es solo un acuerdo militar para una paz chiquita. Es una oportunidad para atacar esos males estructurales en Colombia.

Bogotá 5 MAR 2017 - 21:27 COT

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Sábado, 31 Diciembre 2016 07:56

Tormentas de verano en EE.UU.

Tormentas de verano en EE.UU.

Trump acusó a su predecesor de poner “obstáculos en el camino” del pase de mando, apuntando contra movidas de política exterior que parecen ideadas para marcarle la cancha a partir del 20 de enero, cuando asuma el cargo.


Hay chispas en Washington y no provienen de los fuegos artificiales: la transición entre Barack Obama y Donald Trump, que había comenzado tranquila, se tensionó en los últimos días luego de que el presidente electo criticara públicamente algunas de las decisiones que está tomando el actual mandatario en sus últimas semanas de gobierno. A través de twitter, como siempre, Trump acusó a su predecesor de poner “obstáculos en el camino” del pase de mando, apuntando contra movidas de política exterior que parecen ideadas para marcarle la cancha a partir del 20 de enero, cuando asuma el cargo.


Desde el gobierno saliente, acusan al republicano de haber interferido en las tareas de la actual administración, excediéndose del rol que se espera de un presidente electo antes de comenzar su mandato. Todo, en el marco de una escalada en las relaciones bilaterales con Rusia, a quien las autoridades demócratas acusan de haber interferido en la elección para beneficiar al magnate.


La relación entre Trump y Obama había comenzado bien luego de la elección, cuando ambos compartieron una extensa reunión y una breve conferencia de prensa en la Casa Blanca. Allí ambos se manifestaron gratamente sorprendidos por el otro (era la primera vez que se conocían personalmente) y dijeron que trabajarían en conjunto para garantizar una transición armoniosa.


Durante varias semanas, así funcionó todo. La administración federal se mantuvo al margen de las denuncias por irregularidades en el sistema de voto electrónico que hacían algunos sectores del Partido Demócrata, exigiendo recuentos en algunos de los estados que resultaron clave para el triunfo republicano. Los dos mandatarios, el electo y el saliente, mantuvieron una relación telefónica fluida en todo este tiempo.


Una fuente de discordia fue la decisión de Obama de cambiar el histórico veto de Estados Unidos a una resolución de Naciones Unidas crítica de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Trump acusó a su predecesor de haberlo hecho para marcarle la cancha y dificultar su tarea una vez que asuma y asumió públicamente el compromiso de revertir esa posición a partir del 20 enero. Una serie de posteos al respecto también echaron dudas sobre el compromiso del próximo gobierno con los organismos internacionales y las instancias de multilateralismo para resolver conflictos de política exterior.


Pero lo que hizo estallar la relación fue el informe de las agencias de inteligencia norteamericanas confirmando la intervención de hackers rusos en la campaña para perjudicar a la rival de Trump, Hillary Clinton: mientras el presidente acusaba públicamente a Vladimir Putin de estar atrás del ataque al sistema político estadounidense, el presidente electo desestimaba el valor y la veracidad de esa información y acusaba al gobierno de utilizarla para desacreditar su legitimidad, minada por la desventaja nacional de más de tres millones de sufragios que arrojó el recuento definitivo del voto popular. Desde la Casa Blanca anunciaron y aplicaron medidas retaliatorias contra Moscú: en un acto inédito desde el final de la Guerra Fría, Obama decidió echar del país a 35 diplomáticos rusos acusados de espionaje.


Trump reaccionó: “Trato de no darle importancia a las muchas declaraciones agresivas del presidente O y sus bloqueos en el camino. Pensé que ésta sería una transición suave... ¡NO!”. El intercambio escaló incluso a nivel personal: el mandatario, en una entrevista, aseguró que él, a diferencia de Clinton, hubiera ganado las elecciones contra Trump. La respuesta del republicano: “Obama dice que piensa que me hubiera ganado. El puede decir eso, yo digo que DE NINGUNA MANERA. Perdemos empleos, ISIS, Obamacare, etc... El presidente Obama hizo campaña fuerte (y en persona) en los más importantes swing states y perdió. Los votantes querían HACER AMERICA GRANDE DE NUEVO”. Por Twitter, claro.


Pero en el peor momento de la escalada, el clima navideño imperante y la razón mediaron para bajar los ánimos. Los dos dirigentes volvieron a hablar por teléfono el miércoles; tuvieron lo que Trump llamó una “muy muy buena charla” que “cubrió un montón de terreno” respecto a los temas en la agenda. “Nuestros equipos se llevan muy bien y nosotros nos llevamos muy bien, excepto un par de cosas que dijo y yo le contesté. Pero hablamos de eso, nos reímos de eso y nadie va a saber jamás lo que dijimos porque nunca vamos a hablar mal del otro”, agregó el presidente electo.


La Casa Blanca complementó: “La llamada de hoy, como todas las anteriores, fue positiva y estuvo enfocada en garantizar una transición exitosa”. A través de un comunicado, el vocero del presidente agregó que “hay un compromiso mutuo de mantenerse en contacto durante las próximas semanas y mantener a los equipos trabajando juntos hacia un cambio de manos exitoso el 20 de enero”. Al parecer, el año nuevo, en Washington, comenzará en paz. De no mediar ninguna sorpresa, lo cual, estando Trump de por medio, ya es mucho suponer.

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Sábado, 12 Noviembre 2016 06:24

Retoman el diálogo político en Venezuela

Retoman el diálogo político en Venezuela

Delegados del gobierno y de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) celebraron su segunda reunión, tras iniciar el diálogo el 30 de octubre, para evaluar avances en temas como derechos humanos, situación económica y justicia.

 

El gobierno de Nicolás Maduro y la oposición reanudaron ayer, a instancias del Vaticano, un diálogo que busca resolver la profunda crisis de Venezuela, en un campo minado al estar en disputa la continuidad del chavismo en el poder.


Delegados del gobierno y de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) celebraron su segunda reunión, tras iniciar el diálogo el 30 de octubre, para evaluar avances en temas como derechos humanos, situación económica y justicia, abordados en mesas separadas. El presidente Maduro, afirmó ayer que está dispuesto a mantener el diálogo emprendido con la oposición para resolver la crisis política, pero “sin bravuconerías ni ultimátums. “Yo he hecho todo lo posible e imposible para que haya diálogo de paz con la derecha y estoy dispuesto a seguir, pero sin ultimátum, sin bravuconerías’’, aseguró el mandatario en su programa radial La hora de la salsa.


La declaración se produce en la antensala de la segunda reunión de la mesa de conversaciones bilaterales, convocada con el fin de analizar los avances de cuatro mesas temáticas. El diálogo entre el gobierno y la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) fue instalado el pasado 30 de octubre con el acompañamiento del Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).


La MUD insiste en un referendo revocatorio contra Maduro -suspendido en octubre-, pero plantea como alternativa unas elecciones generales en el primer trimestre de 2017. Pero el mandatario, cuyo período finaliza en enero de 2019, reiteró que la agenda electoral ya está definida, dando a entender que no puede haber modificaciones. “En unos meses tenemos elección de gobernadores, vamos a prepararnos para ganarlas’’, sostuvo. “Queremos que esta sea una mesa de diálogo victoriosa (...), que podamos navegar las aguas de lo que queda del año 2016, los años 2017 y 2018. Naveguemos en paz’’, exhortó Maduro.


En la misma línea el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, descartó un adelanto de los comicios presidenciales. “No hay referéndum ni hay elecciones generales, aquí lo que hay es revolución, felicidad y tranquilidad para nuestro pueblo’’, aseguró ayer ante miles de partidarios en Mérida (oeste).Otro punto planteado por la MUD es la liberación de lo que consideran presos políticos, pero Cabello rechazó que el diálogo se convierta en una ley de amnistía’’. “No puede convertir, la derecha venezolana, el diálogo en una ley de amnistía para que salgan los asesinos’’, dijo.


La oposición exigió resultados concretos del diálogo para ayer, bajo amenaza de retirarse de la mesa y retomar su ofensiva contra Maduro que incluye una marcha al palacio presidencial de Miraflores, suspendida el 3 de noviembre. Ante ello, Cabello señaló que el chavismo está preparado para contener una movilización opositora hacia Miraflores. “Si ustedes nos quieren ver en la calle, provoquen a este pueblo’’, desafió. Maduro había anunciado que el gobienro entregaría en la cita un documento con su visión de una salida a la crisis, y solicitó a la oposición no levantarse de la mesa. “Quiero que estén sentados en el proceso de diálogo que se inicia, hay que tener paciencia’’, dijo el mandatario en su programa radiofónico.


El diálogo se abrió cuando la tensión estaba al tope por la suspensión, el 20 de octubre, de un referendo con el que la MUD buscaba revocar el mandato de Maduro. De no fructificar el proceso, el conflicto podría escalar de nuevo. A la cita asistieron el enviado del papa Francisco, monseñor Claudio María Celli, y los ex gobernantes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá), y el ex presidente colombiano Ernesto Samper, secretario general de Unasur.


Luego de la tregua de once días, la oposición, que quiere evitar que el gobierno use el diálogo para ganar tiempo, acudió a la mesa exigiendo resultados concretos. “Venezuela es una olla de presión y la válvula, que era el revocatorio, la soldaron. La MUD busca en la mesa la solución electoral. O nos devuelven el referendo o se activa un acuerdo para adelantar elecciones’’, declaró el portavoz de la MUD, Jesús Torrealba. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) negó una acción legal que buscaba reactivar la consulta, al declarar inadmisible un recurso presentado por la MUD, según un fallo difundido ayer.


“No estoy obsesionado con elecciones, mañana eso lo decidirá el pueblo en el 2018. Resolver lo económico, esa es mi obsesión’’, declaró Maduro. Pero para la oposición un cambio de gobierno es la única salida a la devastación económica del país petrolero, agobiado por la falta de alimentos y medicinas, y una inflación que rondará este año 475 por ciento según el FMI. “Somos escépticos. Los venezolanos necesitamos señales de cambio. Estamos al límite, la situación económica es una bomba que puede explotar’’, declaró el ex candidato presidencial Henrique Capriles.


Analistas ven improbable que el gobierno acepte reactivar el referendo o adelantar elecciones. Según Luis Vicente León, presidente de Datan lisis, ello implicaría la salida del chavismo del poder, dada la impopularidad del 76,4 por ciento que tiene Maduro, según la firma Venebarómetro. “Parece que la tendencia de la oposición es negociar imposibles’’, declaró el politólogo socialista Nícmer Evans, fuerte crítico de Maduro. Para Evans la MUD cometió el error de paralizar, antes de ver logros del diálogo, la movilización en la calle, quedándose sin mecanismo de presión. “Lo demás es pedirle al otro que entregue todo (el poder) a cambio de nada’’, agregó Evans.


Además de la desactivación de las protestas, la presión internacional bajó con el diálogo, apoyado incluso por Estados Unidos. Pero la elección de Donald Trump abre ahora interrogantes sobre la actitud hacia el proceso de conversaciones. Los analistas ven más factible avanzar en otras áreas. La MUD también exige un canal humanitario de suministro de alimentos y medicinas. Además, la sustitución de autoridades electorales y de justicia -a las que acusa de oficialistas- y la restitución del Parlamento, de mayoría opositora pero declarado en desacato por la corte suprema.

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Las FARC desaparecen como grupo armado sin dar detalles de cómo será su futuro político

La X Conferencia de la guerrilla termina con un cúmulo de buenas intenciones pero pocas concreciones después de 52 años de guerra


A las 18.00 de la tarde del 23 de septiembre de 2016, las FARC-EP dejaron de existir como grupo armado. “Por fin tenemos una segunda oportunidad sobre la Tierra”, ha dicho Timochenko, comandante en jefe de la guerrilla más antigua de América Latina, sobre el gran escenario que corona el recinto donde desde hace una semana se celebra la X Conferencia de la insurgencia. Acompañado de todo el Estado Mayor y el Secretariado, los órganos de dirección del diario, volvió a dar por acabada la guerra, jaleó a la paz de Colombia y refrendó, en nombre de sus camaradas, los acuerdos de paz negociados en La Habana durante los últimos cuatro años. No dio, sin embargo, muchos detalles de lo que será la futura formación política.


En las sabanas del Yarí, al suroriente del país, donde la guerra vivió sus peores momentos durante este medio siglo de confrontación, Timochenko ha entregado un discurso de reconciliación nacional con pocas sorpresas, ante una multitud de camaradas y unos cuantos invitados especiales como el portero René Higuita, Piedad Córdoba, exsenadora e Imelda Daza, líder de la Unión Patriótica, entre otros. Tras siete días de trabajo, con sesiones maratónicas en las que han participado más de 200 delegados llegados de distintos bloques de Colombia y otra multitud de guerrilleros invitados, no ha querido adelantar cómo será la formación política que se empezará a construir tras este evento. Ha sido Iván Márquez, miembro del Secretariado y jefe negociador en Cuba, momentos antes, el encargado de anunciar que “a más tardar” el próximo mayo se celebrará el Congreso fundacional, “si se implementan los acuerdos de La Habana”.


La guerrilla tiene asegurados cinco curules (escaños) en el Parlamento después de las elecciones presidenciales de 2018, pero muchos de sus responsables saben que el plazo es demasiado corto para consolidar el apoyo popular necesario. Al Congreso se llegará con una nueva y ampliada dirección, según ha avanzado Márquez, que será la responsable del programa, el estatuto y la línea política, además de definir su funcionamiento. “Comenzará con los ya excombatientes guerrilleros pero tendrá que ampliarse a otros sectores”, ha asegurado el comandante Pastor Alape. “Habrá debates internos, espacios asamblearios y de dirección en un marco de democracia interna. No será una organización vertical”.


En ningún momento, a lo largo de la semana, ha habido duda de que la “línea histórica de cohesión” de las FARC, en palabras de los comandantes, se iba a torcer. La esperada aprobación unánime de los documentos de La Habana confirma que la insurgencia tiene en los acuerdos el punto de apoyo sobre el que sujeta cualquier paso a dar a partir de este momento. “La llegada de la guerrilla a las zonas veredales se hará cuando todo lo acordado esté en firme, incluida la ley de amnistía”, ha insistido Carlos Antonio Lozada, miembro del Secretariado. A partir del denominado Día D, el 26 de septiembre con la rúbrica en Cartagena, las FARC tendrán 30 días para comenzar con el traslado. La comandancia confía en que el Congreso recurra a los mecanismos de tramitación rápida de los que dispone para que se cumplan los plazos firmados en los acuerdos.


El llamamiento a una gran convergencia de fuerzas para implementar los puntos del proceso de paz que ha hecho Timochenko ya había resonado con fuerza en las ruedas de prensa de la Conferencia. Alape y Lozada se habían encargado de explicar que el partido que surja buscará alianzas con diversos sectores “y no solo los de izquierda”. El objetivo final, en palabras de Márquez, es “propiciar un proceso constituyente que conduzca a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente”. Desde que comenzara el proceso de paz en Cuba, y especialmente en sus etapas finales, las FARC han luchado por un cambio en la Carta Magna. Aceptaron el plebiscito del próximo 2 de octubre como mecanismo de refrendación tras largas discusiones, pero en la clausura han reconfirmado que no se conforman con la modificación que dará rango constitucional a lo pactado.


“Llega una gran transformación política, social y cultural que los colombianos no alcanzan a imaginar”, ha dicho el comandante en jefe. Las FARC transitarán a la legalidad como formación política para que “no sea necesario volver a alzarse en armas” y tendrán que adaptarse a lo que denominan “la democracia burguesa” desde dentro. A la espera de lo que se concluya en el Congreso del próximo mayo, líderes como Alape ya han adelantado que no buscarán “la transformación hacia el socialismo”. La guerrilla ha ido cambiando su discurso bélico hacia uno más político en el que ya se atisban claras estrategias para no vincularse con una única opción ideológica. “Cuando llegue el momento nos acogeremos a la ley de partidos vigente en Colombia y tendremos que dar soporte de nuestros ingresos”, ha añadido Lozada reafirmando la intención de formar parte del sistema con el que no están del todo de acuerdo.


En la distancia que han querido marcar con el Estado al que se van a incorporar ha habido un punto de encuentro: las víctimas. “Tendrán su reconocimiento y en el esclarecimiento de la verdad, a través de la Justicia Especial, se determinarán las responsabilidades en el conflicto, incluidas las nuestras”. El comandante en jefe de las FARC también ha tenido un recuerdo para el presidente Juan Manuel Santos por “haber iniciado las negociaciones y por su empeño en la firma final”.


Termina medio siglo de confrontación fratricida en Colombia. La guerra que ha dejado cerca de ocho millones de víctimas. Las armas de las FARC se entregarán al mecanismo de verificación de la ONU y se fundirán en tres monumentos que ratifiquen la no repetición. Falta que la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) inicie su proceso para que de verdad los fusiles y las balas dejen de silbar en América Latina.

Llanos del Yarí 24 SEP 2016 - 03:21 COT

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