México va al Centro: América Latina a las Dictaduras

1. Entre neofascimo y dictadura

En un reciente artículo (ver Aristegui Noticias) definí el proyecto nacional de Andrés Manuel López Obrador como un proyecto de Centro con Compromiso para las Mayorías (CCM); no de "izquierda", tal como generalmente se usa el término, con ligereza, en América Latina. Pese a que un CCM no tiene nada de malo en la situación actual del hemisferio, caracterizada estratégicamente por el colapso de la socialdemocracia criolla (Lula, Kirchner, Correa, Murillo, Maduro), la amenaza a la democracia por el neofascismo monroeista del Norte e iniciales dictaduras militares por el Sur, el concepto causó la saña de dogmáticos e ilusos, por igual. Una saña suicida, que hace recordar la famosa frase del historiador argentino Jorge Abelardo Ramos: ¡Pobre de América Latina. Los pillos y los pendejos siempre juntos!


2. Centro y Ultras


No tiene nada de malo un programa de centro para México, ni para América Latina, por tres razones: 1. En la actualidad no existe ningún proyecto de izquierda serio en la Patria Grande, es decir, ningún proyecto de transformación sistémica. Y a nivel mundial solo se halla en status nascendi (forma incipiente) en China, en los designios de Xi Jinping; 2. Tampoco hay un sujeto social o político de importancia en el continente americano, que podría desarrollar o implementar un proyecto de este tipo. Por eso, exigir un gobierno de izquierda de "obreros y campesinos", es simplemente un meme anacrónico de la sociedad industrial; una utopía extemporánea, cuyo intento de implantación terminaría en la distopia. 3. El concepto "centro" es la base epistemológica de nuestro Ser: es el GPS que determina la praxis de sobrevivencia. Mal "calibrado", ese software y soft power (sistema operativo) lleva los actores a la destrucción ontológica (real). Pese a la importancia y utilidad práctica del concepto, su uso molesta a los populistas de la ultraizquierda y la ultraderecha. ¿Por qué?


3. El asalto de la Ultraderecha


La ira de la ultraderecha frente al triunfo del centro se deriva de su extremismo y dogmatismo ideológico que rechaza cualquier compromiso real sobre la conducción de la sociedad. Su visión del mundo es binaria y, al igual que los fundamentalistas religiosos, sufre de una psicosis colectiva, que le obliga a exorcizar toda verdad incompatible con sus delusiones. En la ecuación que determina su praxis extremista, el "centro" es una herejía intolerable del sendero del Santo Grial que tiene que ser extirpado.


4. El asalto de la Ultraizquierda


En la ultraizquierda, el ataque al Centro se deriva de una combinación de arrogancia intelectual y de auto-asumirse de manera desmesurada como el auténtico representante "del pueblo", de "los trabajadores", de "los pueblos indígenas", de "los campesinos", etcétera. Más poderoso aún que este mind set (pensamiento) narcisista son sus intereses utilitaristas, es decir: defender sus franquicias de poder, como columnas periodísticas, espacios televisivos, corporativismos sindicales, cofradías académicas oligopólicas, nomenclaturas partidistas y movimientos sociales bajo control de gurús y caciques. A este conglomerado variopinto se agrega todo un cohorte oportunista de poetas, filósofos y expertos al vapor, que demandan ser protagonistas de la transición.


5. El mantra vanguardista


El asalto oportunista al Transitor es peligroso, porque cuando es exitoso, la ultraizquierda, los señoritos académicos (ver Ecuador) y los tecnócratas llenan los cargos de conducción con arribistas, vividores y dogmáticos, que se constituyen en un nuevo sector de la clase política. Si el líder desaparece y las condiciones lo permiten, se transforman en usurpadores del poder. La camarilla socialdemócrata delincuencial de Maduro, que ha destruido a Venezuela, pero también los "contras" de Gorbachev son ejemplos de esta dinámica. El mantra de este cohorte de desviación, cuyo acceso a medios masivos de indoctrinación es inteligentemente facilitado y financiado por las fuerzas corporativas de la reacción, es el meme propagandístico, que ellos son la verdadera vanguardia nacional (avantgarde) y que el Centro es una posición inferior. Se trata de un raciocinio especioso y una metafísica narcisista tonta, dado que el centro de un proceso social, al igual que su vanguardia, son situacionales. Las dos posiciones sistémicas pueden, por lo tanto, convertirse dialécticamente en su contrario, dependiendo de las condiciones objetivas.


6. El Centro como Vanguardia


La realidad cósmica, incluyendo a la social, está constituida por una unión dinámica de opuestos. Debido al incesante movimiento de la materia –movimiento igual a cambio-- la correlación de fuerzas entre los opuestos sufre variaciones, lo que genera las transiciones sistémicas. Esto significa que las tres posiciones esenciales que caracterizan políticamente a toda comunidad e institución humana --vanguardia, centro y retaguardia-- son dinámicas y situacionales. A diferencia, por ejemplo, del status estático de las coordenadas geográficas de la cartografía. Un ejemplo bélico lo ilustra. En la guerra, la ofensiva es la "reina" de las operaciones. Sin embargo, cuando un contingente militar se queda encerrada en un "caldero", la medida adecuada de vanguardia es la retirada, para impedir su destrucción. Combinando este razonamiento dialéctico con el aforismo de Bismarck, de que la política es el arte de lo posible, y con el axioma de la ética, de que un proyecto social sólo es ético, cuando es viable (realista), entonces queda evidente, que en muchos contextos políticos latinoamericanos actuales una posición de centro es equivalente a una posición de vanguardia. La vanguardia es una función dependiente de las condiciones objetivas en que actúa el Transitor, no la presunción de élites y caciques dominantes o la reliquia de una narrativa.


7. Preservar el Centro


Cuando un proyecto nacional de centro logra convertirse en gobernanza, necesita cumplir con dos tareas primordiales: atender las necesidades de la gente lo mejor posible, dentro de las limitaciones que imponen las condiciones objetivas; asimismo, preparar la hegemonía y conservación del poder, más allá del primer mandato.


Repetir el ejercicio de gobierno exige satisfacer tres imperativos. 1. Tener un líder capaz de asumir la continuidad del proyecto. La catástrofe de los gobiernos socialdemócratas en Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Nicaragua, radica en gran medida en el nombramiento de políticos que no estaban a la altura de la tarea: Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, Nicolás Maduro, Lenin Moreno y Rosario Murillo. 2. Mantener al Partido vivo como un vaso comunicante entre el pueblo y el gobierno-partido, en términos de flujo bidireccional de información, poder, participación, justicia y anticorrupción. El Partido Comunista de China bajo Xi Jinping es un modelo exitoso al respecto. 3. La formación de cuadros jóvenes en Escuelas de Formación en lo Político. Ningún partido político occidental, llámense Partido Socialista, Partido de los Trabajadores, Partido del Trabajo o Partido Comunista, tiene escuelas respectivas que merezcan el nombre. Donde existen, son aulas de indoctrinación del liberalismo burgués o cajas de resonancia de una ortodoxia dogmática fuera de tiempo. Y tampoco tienen idea de cómo formarlos, porque --a diferencia de Marx, Engels, Lenin y Mao-- están a años de luz de la ciencia de vanguardia, que inevitablemente tiene que ser el fundamento de la enseñanza en lo político y en la cultura.


8. La encrucijada latinoamericana


Colapsada la época de la socialdemocracia criolla, los pueblos de la Patria Grande se encuentran una vez más entre el neofascismo monroeista del Norte y las proliferantes dictaduras del Estado de Seguridad Nacional del Sur. Pueden "escoger" entre los ineptos delincuentes neoliberales como Macri, Temer, Moreno et al, y los ineptos delincuentes socialdemócratas como Maduro. Unos que otros han destruido las economías nacionales, la democracia formal burguesa y el contrato social de la nación. En consecuencia, la espiral hacia las dictaduras militares avanza. En el caso de la socialdemocracia, todo el desastre se ha desarrollado con la complicidad de los gobiernos "progresistas" que se han callado la boca ante los crímenes y mentiras de Maduro. Sustituyeron la solidaridad revolucionaria internacional por la cultura de la mafia y la omertá(ley del silencio). Incluso hoy, cuando Maduro pretende ejecutar su mayor crimen, tratando de provocar desesperadamente una guerra con el peón terrorista criollo de la OTAN, Colombia --usando el pueblo como carne de cañón-- o la intervención militar del Monroeismo, para salvar su pellejo, se callan esos gobiernos, líderes y partidos "antiinmperialistas", socialistas y comunistas de América Latina. ¿Como quieren así, que "la Izquierda" tenga algún papel progresista que jugar en la Patria Grande?


9. Son líderes


Se entienden como líderes. Y, sí lo son. Pero líderes de la retaguardia histórica. Sólo les importan las relaciones con los Estados. Los pueblos que sufren la represión y el hambre, no les interesan, ¡Una auténtica vergüenza histórica, esa "Izquierda" criolla!

 

Por: Heinz Dieterich | Lunes, 03/09/2018 01:32 PM |

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Helsinki: Rusia exhibe el fin oficial del unilateralismo de EEUU

Parecía estar abducido: había abandonado su habitual prepotencia impertinente. Ante el líder ruso, parecía un niño con una angustiosa inseguridad. Definitivamente, el ropaje del presidente de EEUU le iba bastante grande a Donald Trump que decepcionó a quienes iban a ver un duelo de titanes: su trato hacia Vladimir Putin no era el del líder de la superpotencia, ni siquiera de un igual a igual, sino de un discípulo hacia un ídolo; nada que ver con sus maneras hacia los jefes de los estados europeos. El dirigente ruso, un hombre curtido en la política, con una actitud paternal consiguió algo inaudito: que el propio presidente de EEUU le diera razón ante el mundo al mismísimo “demonio ruso” y tachara de “desastre” al trabajo de los servicios de inteligencia de EEUU. Para Trump Rusia es un amigo y Europa la enemiga.

La primera cumbre oficial entre Trump y Putin puso patas arriba a Washington. El Establishment demócrata-republicana, que considera al jefe del estado algo parecido a un infiltrado del “Agente Putin”, hizo todo lo posible para sabotear la cumbre del 16 de julio: tres días antes, el fiscal Robert Mueller emitió una acusación contra 12 oficiales de inteligencia rusa por perjudicar la candidata Hilary Clinton en 2016. Al no conseguirlo, a Trump le llamaron de todo menos guapo: “traidor”, ser “un activo de inteligencia rusa”, marioneta de “un delincuente y un asesino”, o que su actitud “se eleva y supera el umbral de ‘altos crímenes y delitos menores’” fue la guinda que puso John Brennan, exdirector de la CIA al despropósito, porque el presidente no había criticado a Putin por los asuntos de Crimea, Siria o los “ciberataques” ¡Sospechan, incluso, que su idea de desmantelar la OTAN es para facilitar la invasión rusa a Europa! La paranoia llega a tal punto que la senadora republicana Lindsay Graham advirtió que no dejaría entrar en la Casa Blanca el balón de futbol de la Copa del Mundo que Putin regaló a Trump (¿metáfora del gol a EEUU?), porque poodría llevar un dispositivo de escuchas. En plan ofensivo y días después Trump anunció que había invitado a Putin a la Casa Blanca: ¡Aquí mando yo!

Hay un segundo grupo consternado: el que ve a Putin como el nuevo símbolo universal de la resistencia anti-imperialista, y no encuentra explicación lógica para las muestras de amor entre un personaje como Trump y su héroe.


Los objetivos de la cumbre

Anunciar su doctrina ha sido el objetivo principal del presidente Trump: que Rusia es un aliado de EEUU, al contrario de los que afirman los apparatchik de ambos partidos de su país. Si para imponerla tenga que hecer de “Madman” lo hará. Es difícil saber lo que está sucediendo en el seno del poder en EEUU: El Nuevo Orden Mundial de Trump exige desmantelar la vieja estructura de las relaciones multilaterales y alianzas tradicionales de EEUU, para sustituirla por relaciones bilaterales para así ser siempre la parte más determinante (rompe el acuerdo nuclear 5+1 con Irán para conseguir otro entre EEUU e Irán). En este diseño, China es el enemigo principal de la hegemonía de EEUU, la visión compartida por Barak Obama, con la diferencia de que el expresidente intrépido pretendían luchar de forma simultánea contra China y Rusia, mientras Trump aplicar la táctica de Nixon: provocar división entre Moscú y Pekín, acercándose a Rusia. Aunque, hoy por hoy, es difícil que lo consiga: 1) porque la alianza Chino-rusa es estratégica, el presidente Xi, es “el mejor amigo” de Putin “el más íntimo”, y el presidente ruso es el primero que ha recibido la “medalla de amistad” de China, y 2) Trump es un presidente de personalidad débil que se echa para atrás cada vez que recibe presión, y tiene demasiados enemigos entre los militares y los servicios de inteligencia, al igual que Obama.

En cuanto a Putin, Helsinki fue el lugar idóneo para mostrar al mundo el regreso de Moscú como superpotencia, vale, de momento como la superpotencia política, sin el es imposible abordar las cuestiones mundiales. En una región como Oriente Próximo, hoy la influencia de Rusia es mayor que EEUU: ningún país del mundo ha tenido la habilidad de tratar a Irán, Arabia Saudí, Turquía e Israel al mismo tiempo sin sacrificar a otro, ni ha podido llevarse a su terreno a un socio agresivo de la OTAN como Turquía.


Putin dejó claro que la Guerra Fría había terminado. ¡No somos la Unión Soviética! Insinuó para quienes aun no se han enterado, y que Rusia capitalista no pretende competir con EEUU, sino hacerse un sitio entre los grandes, como cuando en 2001 solicitó el ingreso en la OTAN. Kremlin pretende llevar adelante su ofensiva política a nivel mundial desde la cooperación con otros estados, evitando cualquier choque.

Cuestiones abordadas

La reunión fue claramente dirigida por un Vladimir Putin que crecía a la misma medida que se hacía invisible un Trump perdido y ajeno a las cuestiones políticas.
Veamos:


• La acusación a Rusia por la “interferencia en las elecciones del 2016 de EEUU”, mediante el haqueo de los correos electrónicos de Hilary Clinton, invita las siguientes reflexiones:


1. Deslegitima al propio presidente Trump. Es como un escupido hacia arriba. Para un narcisista como él fueron “sus méritos” lo que le colocaron en la Casa Blanca, y si hubo alguna intromisión rusa su impacto fue insignificante.
2. Cuenta Craig Murray, el exembajador británico en Uzbekistán y activista de WikiLeaks, que los correos fueron filtrados que no haqueados, y el motivo era “la repulsa ante la corrupción de la Fundación Clinton” y el “juego injusto” de Clinton contra Bernie Sander durante las primarias. Otra cosa era el odio público de Rusia hacia Clinton por incitar o apoyar las protestas de 2011 contra la elección de Putin, armar a los grupos y gobiernos de extrema derecha en sus fronteras, invadiendo su periferia de seguridad, e incluso amenazar a Rusia con una intervención militar como revelaban los correros. Putin admitió que deseaba el triunfo de Trump por estar “dispuesto a restaurar la relación con nuestro país“.
3. ¿Cómo es posible que 17 agencias de inteligencia civiles y militares con un presupuesto de 70,7 billones de dólares (2016) no pudieron asegurar la limpieza electoral y evitar un ciberataque extranjero? Esta cantidad, que no para de subir, en 2017 fue de 73 billones de dólares.
4. ¿Estuvieron también los países extranjeros detrás de los fraudes electorales del 2000 y 2004?
5. ¡Qué fácil es no ver la viga en el ojo propio! ¿No es EEUU el país que más golpes de estado e invasiones ha organizado a nivel mundial contra otras naciones para cambiar a sus mandatarios?
6. ¿Cómo se puede creer a pies juntillas las afirmaciones de unos servicios que fabricaron informes falsos para invadir a Irak, por ejemplo, o culparon a Afganistán del 11S en vez de Arabia Saudi?
7. Putin, que es mucho Putin, hizo una “oferta increíble” a EEUU, dejando boquiabierto a Trump: Que Mueller pudiese interrogar a los 12 acusados en Rusia si se permite a Rusia interrogar a 10 estadounidense sospechosos de “acciones ilegales” en Rusia como Bill Browder, el inversor que promovió las sanciones contra Rusia con la Ley Magnitsky. Putin cuestiona el “Excepcionalísimo de EEUU”, que coloca a este país por encima de las normas internacionales.


• Armas nucleares. “Tenemos el 90% de las armas nucleares del mundo. algo, que por supuesto no es bueno” dijo el presidente ruso, planteando la posibilidad de extender el tratado START que expira en 2021. Fue Bush quien se retiró del mismo en 2001, y es Trump el que con la política de “Revisión de la Postura Nuclear” y mirando a Irán, Corea del Norte y Rusia ha mandado fabricar mini bombas nucleares que puedan ser lanzadas desde submarinos. También Rusia ha construido un nuevo misil intercontinental apodado ‘Satan 2’ capaz de transportar hasta 15 ojivas nucleares. Que el Pentágono tenga asignados 1.2 billones de dólares para desarrollar dichas armas en los próximos 30, dificulta acuerdos sobre la propuesta rusa.
• Israel. Para Rusia y EEUU la seguridad de este país es la prioridad. No hay dos países en la zona con relaciones tan magnificas como la que hay entre Rusia e Israel, lo cual socava, entre otros consecuencias, la influencia de EEUU sobre Te Aviv. El presidente más proisrailí de la historia de Kremlin, o como dice Trump “Putin es un fanático de Netanyahu”. Ni una palabra sobre los continuos bombardeos de Israel sobre Siria y Gaza, y eso a pesar de que, según el diario Intifada, el Batallón neonazi Azov utiliza armas israelíes en Ucrania, país que compra artefactos militares de Tel Aviv. Israel está evacuando a los llamados “Cascos Blancos” que con sus videos falsos intoxicaron durante años la información sobre Siria, acusando a Rusia de la mayoría de los ataques a los civiles.
• Siria. Trump elogió el papel de Rusia en este país, dijo que sus fuerzas militares ” se llevan muy bien”, y estuvo totalmente de acuerdo con el análisis de Putin que incluyó:

1. Declarar el fin de la guerra Siria: Siete años después, cientos de miles de sirios muertos, con Asad en el poder, y 15 bases militares de EEUU y dos de Rusia. Trump no opinaba, quizás por su nulo conocimiento sobre este conflicto o porque existen serias discrepancias entre el Pentágono y el Secretario de Estado sobre el futuro del país, el papel de los kurdos o de Turquía, etc.


2. Propuestas como:


* Tener reuniones regulares con Trump sobre Siria (¡como los viejos tiempos de la URSS con EEUU!)
*Que Israel y Siria firmasen un acuerdo parecido al del 1974 que estableció un alto el fuego supervisado por la ONU ¡El centenar de bombardeos de Israel a Siria sería perdonado!
*Enviar ayuda humanitaria internacional a Siria con los aviones rusos, y crear un comité coordinador que organice el regreso de los refugiado.s
*Que al grupo Astana (Irán, Rusia y Turquía), que ha sido la fuerza de paz en Siria, se una el Pequeño Grupo formado por EEUU, Europa, Arabia y Jordania.
*La reconstrucción Siria. Trump lo acepta sin condiciones al contrario de sus socios europeos que exigen un acuerdo de paz previo.


3. Netanyahu acepta la permanencia de Asad en el poder a cambio de la salida de las milicias bajo el mando de Irán. EEUU e Isarel han conseguido todos sus objetivos en Siria, y la suerte de Asad es absolutamente irrelevante. Bajo la presión rusa, estas milicias ya se han alejado de las proximidades de los Altos del Golán, pero Moscú, si por un lado no desea la marcha de Irán -le necesita para estabilizar al régimen de Asad-, por otro carece de influencia sobre este país, como Recuerda Dzhagaryan, el embajador de Rusia en Teherán de que Irán: “no es un país donde se puede ejercer presión. El trabajo con los iraníes solo puede hacerse mediante la persuasión, ya que la presión sobre Irán da resultados opuestos“. Conoce la cultura iraní: si quieres que hagan algo, prohíbeselo. Alexander Lavrentiev, enviado especial de Putin para Siria, viajó a Teherán el 18 de julio para informar a los iraníes de los acuerdos de Helsinki. Sabe que Irán está muy preocupado.


4. Hay que ver cómo queda el reparto de las zonas de influencia , por ejemplo, en las áreas ricas en petróleo y gas del país.


• Irán. Putin impidió que EEUU convirtiera a Irán en el tema central de la cumbre y lo linchara. Rusia ve a Irán un país respetable con el que hay que contar para la estabilidad de la zona, y se opone a la política de asilarle; defendió el acuerdo nuclear y la naturaleza pacífica de su programa, aunque Moscú también se siente feliz por la retirada de EEUU del mismo, no sólo por temor a que Teherán regresara a la órbita del Occidente, sino también porque las sanciones de EEUU son una gran oportunidad para hacer negocio: Irán está en contacto con Rosneft y Gazprom para una inversión de miles de millones de dólares en la industria energética del país.


La cumbre de Helsinki es el inicio de una nueva era, confusa y llena de incógnitas.

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Martes, 03 Julio 2018 07:42

AMLO y el poder real

AMLO y el poder real

Ayer, primero de julio, millones de mexicanos salieron a votar, y si no hubo un fraude de Estado monumental, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) será el próximo presidente de la República. De no ocurrir nada extraordinario en el periodo de transición, el primero de diciembre próximo AMLO deberá asumir el gobierno. Pero en ese lapso, y aún más allá del mediano plazo, el poder seguirá estando en manos de la clase capitalista ¬trasnacional.

Es previsible, también, que a partir de este 2 de julio, el bloque de poder (la plutonomía, Citigroup dixit), incluidos sus medios hegemónicos (Televisa y Tv Azteca, de Azcárraga y Salinas Pliego, ambos megamillonarios de la lista Forbes), y sus operadores en las estructuras gubernamentales (el Congreso, el aparato judicial, etcétera), escalarán la insurgencia plutocrática buscando ampliar sus privilegios y garantizar sus intereses de clase, y para seguir potenciando la correlación de fuerzas en su favor.


Más allá del ruido de las campañas, el proceso electoral transcurrió bajo el signo de la militarización y la paramilitarización de vastos espacios de la geografía nacional, y de una guerra social de exterminio (necropolítica) que elevó los grados de violencia homicida a límites nunca vistos en el México moderno, similares a los de un país en guerra (naturalizándose en vísperas de los comicios el asesinato de candidatos a cargos de elección ¬popular).


Como recordó Gilberto López y Rivas en La Jornada, ese conflicto armado no reconocido es la dimensión represiva de lo que William I. Robinson denomina acumulación militarizada, cuya finalidad es la ocupación y recolonización integral de vastos territorios rurales y urbanos para el saqueo y despojo de los recursos geoestratégicos, mediante una violencia exponencial y de espectro completo que es característica de la actual configuración del capitalismo; el conflicto y la represión como medio de acumulación de la ¬plutonomía.


Para ello la clase dominante hizo aprobar la Ley de Seguridad Interior. Y está latente, para su ratificación en el Senado, la iniciativa de Diputados de quitar el fuero al presidente de la República; la denominada estrategia de lawfare aplicada a Dilma Rousseff y Lula da Silva en Brasil, que implica el uso de la ley como arma para perseguir y destruir a un adversario político por la vía parlamentaria y/o judicial; una variable de los golpes suaves de manufactura estadunidense que podría revertirse contra AMLO.


Al respecto, y más allá de su giro hacia el centro y el rediseño de su programa de transición reformista −capitalista, democrático y nacional, con grandes concesiones al bloque de poder dominante−, la llegada de López Obrador al gobierno pudiera implicar, en principio, una ralentización o respiro (Galeano dixit) a la tendencia del mentado fin de ciclo progresista y restauración de la derecha neoliberal en América Latina.


El impulso de una nueva forma de Estado social, sin ruptura frontal con el Consenso de Washington, significará, no obstante, un cambio en la correlación de fuerzas regionales y tendrá tremendo impacto en los pueblos latinoamericanos. Por ello no es para nada inocente –o simplemente centrada en la profundización de las políticas de cambio de régimen en Venezuela y Nicaragua− la reciente gira neomonroísta del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, por Brasil, Ecuador y Guatemala.


Cabe recordar el inusualmente crítico editorial del Washington Post del 18 de junio, que asumió como suficientemente creíbles los nexos de colaboradores cercanos de López Obrador con los gobiernos de Cuba y Venezuela, y las declaraciones del senador republicano John McCain, tildando a AMLO como un posible presidente izquierdista antiestadunidense y las del actual jefe de gabinete de la administración Trump, general (retirado) John Kelly, quien afirmó que López Obrador no sería bueno para Estados Unidos ni para México.


Según asesores de política exterior de AMLO, ante Washington, su gobierno antepondrá la defensa a ultranza de la soberanía nacional; revisará el marco de la cooperación policial, militar y de seguridad (DEA, CIA, ICI, Pentágono, etcétera), y bajo la premisa de que la migración no es un crimen, incrementará la protección de los connacionales irregulares, como si fuera una procuraduría ante los tribunales de Estados Unidos. También revisará los contratos petroleros y de obra pública. Lo que sin duda traerá fuertes confrontaciones con la Casa Blanca y la plutocracia internacional.


Como dice Ilán Semo, en México la Presidencia de la República encierra potencialidades simbólicas insospechadas; una suerte de carisma institucional. No importa quién la ocupe, incluso a un inepto (pensemos en Vicente Fox), el cargo le trasmite un aura: es el Presidente. Tras la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana, AMLO quiere trascender a la historia como el hombre de la cuarta transformación. Pero para ello se necesita un cambio de régimen e impulsar grandes saltos en la conciencia política de los sectores populares; sin un pueblo organizado y movilizado tras un proyecto de cambio radical y profundo, no hay carisma que alcance.

Por Carlos Fazio
La Jornada

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En marzo, comicios en Nicaragua, según propuesta de la OEA

Discurso optimista con un fondo de rostros de circunstancias. Así fue la comparecencia de prensa que ayer por la tarde dieron los integrantes de la Alianza Cívica opositora, luego de conocerse el diagnóstico de la Organización de Estados Americanos (OEA). Comprensible porque el guion en estos casos así lo establece, pero hay un regusto de fondo porque finalmente Daniel Ortega seguirá en el poder como mínimo hasta marzo del año próximo. A menos que la oposición tenga recursos para mantenerse sin quebrarse.

El respiro lo da cierta certeza en la salida, tarde o temprano, del presidente Ortega. Pero la verdad es que el gobernante todavía no ha aceptado el organigrama de la OEA, que fija en marzo el punto final de esta pesadilla, la cual, en dos meses, ha cobrado más de 200 muertos, poco más de mil 500 heridos y casi 600 detenidos.


Como siempre sucede en casos como el nicaragüense, la CIDH lanza un informe demoledor sobre el país sentado en el banquillo de los acusados y acto seguido los cancilleres de la OEA se encargan de enfriar los ánimos poniendo en liza su jabonoso lenguaje.


Eso pasó hoy en Washington una vez más, pero la oposición nicaragüense hace una lectura positiva porque así lo cree, aunque en el fondo no lo crea. Daniel Ortega, dicen los escépticos, necesitaba ganar tiempo, y lo consiguió ayer en Washington. El informe de la CIDH fue demoledor, basado en multitud de testimonios y averiguaciones sobre el terreno. Impecable su trabajo sobre lo sucedido en este país desde el 19 de abril pasado.


Pero la historia cambia cuando cae en los pasillos de la diplomacia y de los trapos sucios que cada país debe esconder para no ser balconeado.
Campesinos, estudiantes y empresarios comparecieron en Managua horas después de finalizada la sesión ordinaria de la OEA. No estuvo la representación de la jerarquía eclesiástica. Voces unánimes en todos los sectores, pero la procesión va por dentro. El presidente Daniel Ortega nada ha dicho respecto de si acepta o no la hoja de ruta de la OEA, que lo obliga a convocar a elecciones a finales de marzo de 2019.


El problema de mantener la resistencia


La corriente imperante en la oposición es mantener la resistencia pacífica a través de barricadas y desobediencia civil. La pregunta es: ¿Quién financiará esa resistencia?
El jueves pasado la idea de los estudiantes era bloquear todos los accesos a Managua, pero un día después nadie volvió a mencionar esa propuesta. Los campesinos, tal vez el sector más recio y claro, aseguran que ellos se comprometen a abastecer lo que sea necesario.


Enfrente da la impresión de que los empresarios ya echan cuentas, porque las pérdidas son mayores cada día y negocio que se pierde casi nunca se recupera. Ayer, sin ir más lejos, el empresario más fuerte de Nicaragua, Carlos Pellas –el Carlos Slim local–, anunció el cierre de su ambicioso proyecto turístico Mukul, ubicado en el paradisiaco Guacalito, playa cercana al importante municipio de Rivas, en el sur del país camino a Costa Rica.


Así las cosas, el diálogo nacional sigue en el limbo, aunque no todo fueron ayer malas noticias. El comisionado nacional de policía, Ramón Avellán, empezó a cumplir la palabra dada el jueves al cardenal Leopoldo Bremes y por la mañana comenzaron a ser liberadas las personas que permanecían detenidas en Masaya. Tampoco hubo hostilidades.

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Victoria sadrista en Irak: ¿victoria para quién?

El 12 de mayo de 2018, el electorado de Muqtada al-Sadr inesperadamente ganó una mayoría en las elecciones legislativas iraquíes. Este hecho sacudió por completo la situación política de Medio Oriente; lo recibieron en otros países con expresiones de sorpresa y consternación, y fue notable el paralelo entre las reacciones de Estados Unidos, Arabia Saudita e Irán.

No obstante, no hay buenas razones para sorprenderse y menos consternarse. La victoria de Muqtada al-Sadr no debería significar una sorpresa real, dado que lleva tiempo procesándose. Hay menos razón para consternarse, por lo menos para la gente que desea ver un resultado progresista en el torbellino político de la región. Algunas reacciones fueron sorprendentes. La revista Time llegó a hacer la bizarra sugerencia de que Muqtada al-Sadr es la versión iraquí de Trump.

La última vez que discutí la situación política iraquí fue en mi comentario del 4 de julio de 2017, que titulé Dos escenarios que a mediano plazo compiten para Irak. En éste, argumentaba que la expansión del Estado Islámico (ISIS), que en aquel entonces estaba en su cúspide, estaba a punto de llegar a sus límites. En ese punto, la cuestión que enfrentaba Irak era escoger entre dos caminos radicalmente diferentes para asumir la situación posterior a ISIS. Hemos llegado a ese momento ahora.

Un camino era el de una separación seudoétnica (ya fuera de facto o de jure) en tres estados: un Estado chiíta localizado al centro y al sudeste, un Estado kurdo al noreste y un Estado sunita, al oeste. Pongo sus nombres entre comillas, por supuesto, porque cada región en realidad sería multiétnica pese a la acelerada purga étnica, aunque fuera dominada por uno de los grupos.

Esta suerte de división de un Estado en tres, en el pasado ha transformado estados relativamente poderosos y ricos en zonas mucho más pobres y geopolíticamente mucho más débiles. Tenemos los ejemplos recientes de Yugoslavia y Libia para constatar lo que resulta de un escenario de este tipo. Podemos entender con facilidad por qué Estados Unidos y los estados de Europa occidental podrían recibir este resultado como algo deseable. También podría atraer a líderes seudo-étnicos en las tres zonas.

El camino alternativo, que hace mucho viene impulsando Muqtada al-Sadr con bastante fuerza, sería crear una alianza de grupos en las tres regiones seudoétnicas, así como unas fuerzas paniraquíes laicas. Ésta última se refiere en particular al Partido Comunista Iraquí, que históricamente ha tenido una base significativa de organización pese a la seria represión sufrida. La política unificadora de esta alianza vendría a ser el nacionalismo iraquí. Su programa estaría dirigido primordialmente contra Estados Unidos y otras potencias imperialistas. En un plano secundario se dirigiría contra las pretensiones iraníes de controlar un gobierno iraquí dominado por los chiítas, basado en la primacía del ayatola Jamenei y sus sucesores.

La primordial oposición a Estados Unidos ha sido continua desde la invasión estadunidense de 2003, contra la cual Muqtada al-Sadr luchó con fiereza. Es la relación con Irán lo que es más complicado.

La comunidad chiíta en Irak está profundamente partida en tres diferentes modos que no se traslapan del todo. El primero de éstos puede llamarse la existencia de dos clanes rivales. Dado que estos clanes trazan su genealogía muy atrás y siguen existiendo, es más fácil definirlos por dos de sus líderes más famosos.

Uno es el gran ayatola Mohammad Mohammad al-Sadeqh al-Sadr. Fue iraquí por nacionalidad y su base organizativa estaba en Bagdad. Tras el fin de la Guerra del Golfo, prosiguió sus actividades de rebelión contra Saddam Hussein y sus políticas laicas. Fue asesinado en 1999, y la mayoría de la gente piensa que a manos de agentes de Saddam Hussein (quien lo negó). Muqtada al-Sadr es su hijo.

El otro clan fue encabezado en ese tiempo, y todavía lo es, por el gran ayatola Alí al-Sistani, iraní de nacionalidad, pero residente en Najaf, donde es el clérigo principal en la mezquita del imán Alí, muy importante santuario en dicha ciudad. Alí al-Sistani tiene relaciones menos hostiles con Saddam Hussein, y ligas cercanas con la colectividad de clérigos en Qom, Irán.

Una segunda grieta es aquella de la clase. El clan de Sadeqh al-Sadr fue especialmente fuerte en las zonas de Bagdad (y en otras partes) donde viven los chiítas más pobres. Él fue paladín de sus demandas en pro de la mejor asignación de los alicientes materiales, en oposición con la población local más clase media, que tendía a respaldar a Alí al-Sistani.

La tercera grieta, menos mencionada en la actualidad pero siempre presente, es la competencia entre Najaf, en Irak, y Qom, en Irán. Se dice que Najaf tiene un mejor reclamo a la primacía religiosa chiíta para éstos porque es el sitio de la tumba de Alí. No obstante, la revolución iraní resultó en el fortalecimiento de los reclamos de la primacía de Qom.

Hay una contradicción entre el control de Alí al-Sistani de la mezquita del imán Alí y sus ligas cercanas (podría decirse su subordinación) con los clérigos de Qom. La victoria sadrista en las elecciones fue una retribución debida a esta coalición. Su electorado obtuvo más votos que la lista de Alí al-Sistani, pese al respaldo iraní. La lista del presente primer ministro, Haider al-Abadi, que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, quedó en tercer lugar.

Tendremos que ver si Muqtada al-Sadr es capaz de sostener este nivel de respaldo en los próximos años. Puede esperar un muy vigoroso esfuerzo tanto de Irán como de Estados Unidos por socavar su fuerza. Ser el portador de criterios nacionalistas en un país que tiene tales dificultades económicas y culturales, por otra parte, es un postura política poderosa.

Traducción: Ramón Vera-Herrera

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Golpe del FMI al gobierno italiano antisistema: “palazzo contra piazza y pizza”

Italia se encuentra sumida en la peor doble crisis política y constitucional desde hace 73 años debido al veto de su presidente Sergio Mattarella –anterior juez de la Corte Constitucional– al nombramiento de Paolo Savona, de 81 años, como ministro de Economía y Finanzas, connotado euroescéptico quien critica al euro de ser una "jaula (sic) alemana" y apuntalado por la coalición nacionalista (despreciada de "populista" por los multimedia neoliberales/centralbanquistas) de la separatista Liga Norte y el antisistémico Movimiento 5 Estrellas (M5S).

El rechazo inédito del presidente Sergio Mattarella, de 76 años, obligó a la renuncia del jefe de Gobierno designado Giuseppe Conte, desconocido jurista de 53 años, quien optó por devolver su nombramiento.

El presidente enfatizó que "la incertidumbre sobre nuestra posición con el euro alarmó a los inversionistas italianos y foráneos quienes invirtieron en acciones y compañías" cuando “el incremento del spread (diferencial) de los bonos aumenta la deuda y reduce la oportunidad de gastar en medidas sociales” y "quema los ahorros y recursos de las empresas y ensombrece riesgos para las familias y ciudadanos italianos".

El presidente adujo su rechazo al nominado ministro Paolo Savona porque "hubiera podido provocar la salida inevitable de Italia del euro", a lo que replicó Luigi Di Maio, de 31 años y líder del M5S –partido antisistémico fundado por Beppe Grillo: comediante, actor y bloguero quien promovió la "democracia directa" y la "honestidad"– que “es inútil ir a votar ya que los gobiernos son las calificadoras y los lobbys financieros y bancarios”.

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, fustigó que “Italia no es una colonia, no somos esclavos (sic) de los alemanes o los franceses o del spread (diferencial) de las finanzas”.

Para arrojar sal a la herida antidemocrática, el presidente nombró como primer interino a Carlo Cottarelli, economista y anterior apparatchik del FMI (¡mega-súper-sic!) para formar un gabinete de tecnócratas que deberá convocar a nuevas elecciones "después de agosto" por no contar con la aprobación de la mayoría de la legislatura.

La próxima elección se vislumbra como la batalla del “ palazzo contra la piazza y la pizza”: el palacio presidencial contra la plaza y la comida de la población.

Se trata de una batalla existencial entre la invalidada democracia frente a los mercados financieristas que castigaron a la bolsa de Milano y al hilarante “diferencial ( spread)” que marca la brecha entre las tasas de empréstito a 10 años entre Alemania e Italia y que se había disparado a su tasa más alta desde el fin de 2013.

Aunque sea la fase agónica del neoliberalismo global, todavía en los países industrializados del G-7 los ciudadanos proponen en las urnas y el FMI dispone con sus cotizaciones y devaluaciones.

El "modelo italiano", tercera geoeconomía mas relevante de la zona euro (detrás de Alemania y Francia), es digno de ser analizado porque exhibe la irrelevancia de la democracia y sus vestigios en el seno del G-7 tout court y de la Unión Europea (UE) tout large (ya con Gran Bretaña fuera por el Brexit).

De por si la compra del voto –ahora le llaman "financiamiento" y/o "inversión" plutocrática donde destacan los "súper-PACs": entidades recaudadoras/distribuidoras de dinero electoral ("Cómo las Grandes Empresas Están Comprando la Elección" http://bit.ly/2L0hLva) en EU y que prácticamente deciden una elección– desarregla la esencia y la equidad misma de la democracia.

En México la maligna "partidocracia" neoliberal con su dispendiosa "INE-cracia" desembocó en la kakistocracia ("el gobierno de los peores") de un sistema putrefacto.

Como era de esperarse, el presidente galo Emmanuel Macron, anterior empleado del banco Rothschild, apoyó el "valor" y el "gran espíritu de responsabilidad" del presidente italiano, en contraste al feroz ataque del Frente Nacional francés que lo criticó de haber perpetrado un "golpe" a cuenta de "Bruselas, los mercados financieros y Alemania".

La omnipotencia de los mercados financieristas ahoga a los movimientos contestatarios populares en la UE: desde Syriza en Grecia hasta Podemos en España.

Las finanzas neoliberales asesinan a la moderna democracia por ser incompatibles con su emergente "ciudadanía digital".

Desde la nueva coalición nacionalista, de la separatista Liga Norte y la antimigratoria M5S, que triunfó en las elecciones legislativas del 4 de marzo, no faltan quienes exijan el impeachment del presidente por la Legislatura donde gozan de mayoría: un asunto muy complicado porque requiere de la aprobación de la Corte Constitucional (de donde proviene el sureño de Sicilia Sergio Mattarella) y del Poder Judicial.

Además de crear una nueva ley electoral, según Thomas Williams del Financial Times ( FT) (28/05/18), sería más probable "reorganizar los poderes presidenciales para impedir a quien no es directamente elegido por los ciudadanos transgredir la voluntad democráticamente expresada por la población".

Tony Barber, del FT (28/05/18), expone correctamente la "lucha a muerte" y la "opción existencial" entre dos grupos: los nacionalistas y su “soberanía popular y de autodeterminación nacional, principios poderosos para los italianos desde el Risorgimento (Resurgimiento y Unificación) del siglo 19”, frente a los globalistas de “Bruselas, Berlín, Fráncfort y sus supuestos lacayos del establishment italiano acusado de presidir durante un cuarto de siglo el declive económico y la incompetencia política”.

Jerome Gautheret, corresponsal en Italia del rotativo galo Le Monde, muy cercano a la cancillería, comenta que "en Italia la cultura del compromiso desapareció y tomó su lugar la cultura de la confrontación (https://lemde.fr/2JcWX6k)". ¿Cómo puede gestarse un "compromiso" con un asfixiante sometimiento financierista que socava las libertades esenciales?

El portal alemán Der Spiegel lanza todas las loas al presidente italiano como el "hombre que no será doblegado" (http://bit.ly/2L0nj8Y) y coloca a los "bonos soberanos (sic)" por encima de la soberanía del sufragio universal.

Michael Sauga, del Der Spiegel, exige que los "miembros de la UE deben enviar un mensaje claro al nuevo gobierno italiano: no les permitiremos destruir a la eurozona (nota: de 19 países)" y comenta que la "realidad en Roma puso en orden al trumpismo (sic) italiano que no es menos peligroso que el original" cuando quienes "se consideran como los ejecutores de la verdadera voluntad de la población ponen primero a su país, sin ningún miramiento a los tratados internacionales", lo cual equivale a "una amenaza constante de ataques suicidas contra Europa: o haces concesiones o haremos estallar a nuestro país y con él a la eurozona" (http://bit.ly/2IYlUPz).

Sauga confiesa que "los mercados financieros son el más importante aliado de la UE", que se traduce en el incremento de los "premios de riesgo" de los "bonos soberanos (sic)" italianos.

El autor y activista Massimo Fini advirtió que el "golpe de Estado" del presidente pone a Italia en riesgo de una guerra civil. Lo real es que el destino de la UE, no se diga su euro, se juega en Italia.

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Lo que quiere Raúl Castro para los próximos trece años

Recordaba el Granma (órgano oficial del Comité Central del PCC) en la víspera del cambio de presidente que “en el béisbol los lanzadores relevistas deben tener, además de buen control, temperamento para poder afrontar situaciones complicadas y de presión”. Complicada y bajo presión va a ser la presidencia en Cuba de Miguel Díaz-Canel Bermúdez. El 19 de abril, la Asamblea Nacional del Poder Popular eligió a Díaz-Canel, de 58 años, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y, como establece la Constitución, Jefe Supremo de todas las instituciones armadas. Raúl Castro permanece como diputado de la ANPP y seguirá siendo el Primer Secretario del Comité Central hasta el Congreso del Partido Comunista de Cuba anunciado para 2021. Lo que Castro considera “el proceso de transferencia paulatina y ordenada de las principales responsabilidades a las nuevas generaciones” se está realizando sin unanimidad en la dirección del PCC.


Raúl lo reconoció ante la ANPP al decir sobre la elección de Díaz-Canel que “un grupo de compañeros del Buró Político teníamos la absoluta certeza de que habíamos dado en el clavo y de que esa era la solución”. No es el conjunto del Buró Político el que está de acuerdo con la designación del nuevo presidente de Cuba sino sólo “un grupo de compañeros del BP”. Esa división se puso de manifiesto cuando el PCC planteó la actualización del modelo cubano como la ruta hacia un socialismo próspero, sostenible y democrático. Lo de democrático fue eliminado inicialmente por el sector más rancio del PCC que no sintoniza con Díaz-Canel y que encabeza el Segundo Secretario José Ramón Machado Ventura. Castro recuperó la caracterización democrática del proyecto cubano de socialismo.


Al retirarse de la presidencia, Raúl ha sacado a Machado del Consejo de Estado aunque seguirá como Segundo Secretario hasta el próximo Congreso del PCC. La única sorpresa en la elección del nuevo Consejo de Estado es el nombramiento de Salvador Antonio Valdés Mesa como Primer Vicepresidente. Fue Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba y está en el Buró Político. Parece que así como Díaz-Canel es el elegido por Raúl, Valdés representa a Machado. Según Castro, “con el compañero Díaz-Canel, que ha demostrado solidez ideológica, sensibilidad política y fidelidad hacia la Revolución, se aseguró con intencionalidad y previsión su tránsito por diferentes responsabilidades partidistas y gubernamentales, de manera que adquiriera un nivel de preparación integral que, unido a sus cualidades personales, le permitieran asumir con éxito la jefatura de nuestro Estado y Gobierno y más adelante la máxima responsabilidad en el partido”.


Un proyecto para trece años


En su discurso del 19 de abril ante la ANPP, Raúl Castro anunció lo que quiere para Cuba durante los próximos trece años (2018/2031) aunque son decisiones que deberían corresponder al PCC y al Parlamento. Raúl seguiría como Primer Secretario del Comité Central hasta el Congreso del PCC de 2021. Entonces le sucedería Díaz-Canel, de manera que volverían a estar en las mismas manos la presidencia y el mando en el partido. Díaz-Canel sería presidente durante dos mandatos de cinco años (2018/2028), que es lo máximo que permiten las nuevas reglas de permanencia establecidas por Raúl Castro. En 2028 llegaría a la presidencia un dirigente preparado desde ahora y lo acompañaría Díaz-Canel como Primer Secretario del PCC hasta el Congreso de 2031.


En ese proceso debería aplicarse el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social que todavía no está definitivamente elaborado. Para los primeros tres años de la presidencia de Díaz-Canel, con Raúl dirigiendo el PCC, se ha anunciado una reforma de la Constitución “acorde con las transformaciones acaecidas en el orden político, económico y social”.


Es la primera vez que Raúl Castro añade la transformación política a la actualización económica. El cronograma de Raúl, cuya aplicación no podrá controlar si no vive cien años, provoca una pregunta inmediata: ¿qué pasará si Castro (87 años) muere antes de la reforma de la Constitución y del Congreso del PCC convocado para 2021. ¿Controlarán el partido los rancios de Machado (88 años) y paralizarán el proceso de reformas?


El control y las presiones


En los discursos de Raúl Castro y de Miguel Díaz-Canel ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, quedaron muy claras las dificultades del control y los problemas de las presiones para el nuevo presidente de Cuba como lanzador relevista. Dijo Raúl Castro que “nos embarga la serena confianza en la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo y así garantizar la independencia y la soberanía nacional”.


Dijo Díaz-Canel que “aquí no hay escenario para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha. La Revolución seguirá viva, desafiando con audacia, inteligencia y realismo, poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito nacional”.


Añadió Raúl Castro que “para que no quede la menor duda, deseo enfatizar que el PCC, empezando por el Primer Secretario de su Comité Central, apoyará y respaldará resueltamente al nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales”.


Añadió Díaz-Canel que “el compañero Raúl Castro, como Primer Secretario del PCC, encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”.


Concluyó Raúl Castro que “hay que vencer el obstáculo colosal de una mentalidad cimentada en décadas de paternalismo e igualitarismo, con secuelas significativas en el funcionamiento de la economía nacional”. Y concluyó Díaz-Canel reclamando “el apoyo de todos los que ocupan responsabilidades de dirección a los diferentes niveles y en las diversas instituciones de la Revolución”.


Las tensiones en torno a la designación de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente de Cuba han provocado que por primera vez no se realice simultáneamente la renovación del Consejo de Estado y la presentación del nuevo Consejo de Ministros que se aplaza hasta el próximo mes de julio, “con el propósito -explicó Raúl Castro- de contar con un tiempo prudencial para valorar los movimientos de cuadros a realizar”.


Quienes consideran que Cuba necesita reformas económicas y políticas que faciliten la vida cotidiana, conecten con la nueva juventud y permitan la participación de los cubanos en las decisiones sobre su futuro no pueden eludir una pregunta de muy difícil respuesta: ¿cómo sintonizan los militares, que controlan la economía y al PCC, con la designación de Miguel Díaz-Canel y el cronograma de Raúl Castro?

Por José Manuel Martín Medem
Excorresponsal de TVE en Cuba

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El elegido para reemplazar el liderazgo de los Castro

Alto, canoso, de caminar erguido y sonrisa tenue, con 58 años recién cumplidos, el ingeniero electrónico que acaba de proponer la Asamblea del Poder Popular como jefe de Estado en Cuba es un político de sólida y ascendente trayectoria.



Miguel Díaz Canel es el hombre elegido para ocupar el lugar donde antes había un solo apellido: Castro. Cuando Cuba rechazó la invasión de Playa Girón hace hoy 57 años, él apenas era un bebé que tomaba el biberón. Si Fidel condujo la Revolución en el caimán barbudo durante décadas; en Villa Clara, la provincia donde nació el nuevo presidente, el Che Guevara inmovilizó el célebre tren blindado repleto de soldados que aceleró la caída de Fulgencio Batista. El ingeniero electrónico graduado en 1982 que acaba de proponer la Asamblea del Poder Popular como jefe de Estado es un político de sólida y ascendente trayectoria. Mañana cumplirá 58 años, ya ungido de manera formal como principal mandatario de la isla. Sus actos más o menos recientes como primer vicepresidente daban señales de que podía serlo. Había sido recibido en China por Xi Jinping, también asistido a la entronización del Papa Francisco en Roma. Se descontaba que sucedería a Raúl en el gobierno de la isla. Nadie se atrevía a confirmarlo, pero si a sugerirlo como posible.


Alto, canoso, de caminar erguido y sonrisa tenue, Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez –tal sus nombres y apellidos completos– nació el 20 de abril de 1960. No es el integrante más joven del Consejo de Estado propuesto por la asamblea que presidió el veterano Esteban Lazo, pero forma parte de la generación del recambio. Raúl Castro tiene 86 años y quienes pasarán a ocupar ahora cargos que dejan los viejos comandantes de la Sierra Maestra promedian los 48. El presidente que se adivinaba fue cooperante internacionalista en Nicaragua, donde apoyó al sandinismo en la década del 80. Ocupó el cargo de primer secretario de la Unión de Juventudes Comunistas en Villa Clara, repitió la misma función en el PC cubano de su provincia natal y también en Holguín. Fue ministro de Educación Superior en el 2009 y en el 2012 vicepresidente del Consejo de Ministros.


Si algo une a Díaz Canel con el legado revolucionario de Fidel es que siempre se mimetizó entre el pueblo para conocer sus deseos y necesidades. De él se edificó una leyenda en sus tiempos como funcionario en la provincia de Holguín, donde conoció a su segunda esposa. Cuentan que se presentaba por sorpresa para comprobar el servicio que recibían las personas en determinado lugar. En 2012 –explica Harold Cárdenas, un profesor de marxismo en la Universidad de Matanzas– intercedió para que un blog llamado La joven Cuba pudiera seguir activo con sus opiniones críticas. El nuevo presidente lo hizo sin que nadie se lo pidiera. La anécdota la difundió la agencia AP, que no es precisamente Granma ni Juventud Rebelde.


A este hombre le interesa la cultura y se dice en Cuba que es una mente abierta a la diversidad. Durante su gestión en Santa Clara prosperó El Menjunje, un centro cultural que organizaba espectáculos ideados o protagonizados por transexuales.


En un vuelo rasante sobre los perfiles improvisados que ahora inundan Internet, queda muy claro que Díaz Canel estaba lejos de tener un biógrafo. No sólo por su perfil bajo. La épica de la Revolución y los comandantes que le aportaron su mística, opacarían a cualquier figura posterior. El nuevo presidente sabe que deberá estar a la altura que le impone la historia. En Cuba el techo es muy alto, por el motivo que fuera.


Díaz Canel no podrá reemplazar el carisma de Fidel, ni la experiencia negociadora de su hermano Raúl, quien quedará al frente del Partido Comunista Cubano (PCC). Será el nuevo poder en la isla entre hombres y mujeres que no vivieron como adultos el desembarco del Granma o la crisis de los misiles. Aquel mundo bipolar ya no es el mismo, pero está sujeto a nuevos desafíos. No existe más la Unión Soviética y los misiles dejaron de apuntar desde Cuba a Estados Unidos. Vladimir Putin no es Nikita Krushchev y las bombas hoy caen en Siria o países que Estados Unidos tilda de terroristas. La lista la escribe Donald Trump, esa especie de nuevo villano planetario aunque la prensa corporativa en general ubique en ese lugar a otros políticos. Cuba integra esa nómina de enemigos y su generación nacida durante la revolución deberá saber qué hacer con ella.


En Cuba el pueblo de a pie no conoce demasiado sobre Díaz Canel. Las personas mayores se quedaron con el recuerdo de los comandantes de la Revolución –algunos que seguirán y otros que se irán del gobierno– y los más jóvenes no parecen demasiado interesados en conocer detalles sobre la vida del jefe de Estado que será oficializado hoy en La Habana. Los 604 diputados presentes en la Asamblea Nacional del Poder Popular lo aplaudieron ayer de pie, casi en simultáneo con la ovación cerrada que le tributaron a Raúl Castro. Él agradeció, serio y como distante, acaso seguro de que no la tendrá fácil.
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Domingo, 15 Abril 2018 06:07

Cuba en un momento crucial

Cuba en un momento crucial

Vivimos tiempos duros, días dramáticos. Donald Trump, ya de por sí insano y aventurero, siente que en Estados Unidos camina sobre arenas movedizas. Emmanuel Macron advierte que la protesta obrera tiende a juntarse con la ecologista, la de médicos, jueces y abogados, los estudiantes y las zonas rurales abandonadas a su suerte y busca apoyo en la derecha más rancia, dando concesiones a los católicos y el nacionalismo xenófobo. Vladimir Putin ve crecer las abstenciones y las protestas públicas y siente la fragilidad de la base económica de la potencia imperial rusa, que es fundamentalmente exportadora de petróleo y gas. Todos ellos buscan un diversivo exterior que afirme su poder y convierta a la oposición en antipatriótica.

El aventurerismo y agresividad de un loco racista, hijo de un nazi y de padres del Ku Kux Klan, se suma al del Napoleón III y medio de pacotilla y al del ex general de la KGB convertido en zar y, pese a la cautela del gobierno chino que está colgado del freno, el mundo corre como un tren sin control hacia el precipicio de una guerra mundial.

Cualquier medida mal calculada, provocación excesiva o bravuconada de Tel Aviv, podría desencadenar en Medio Oriente una guerra entre, por un lado, Estados Unidos más Inglaterra y Francia, ex potencias colonialistas en la zona, e Israel, país que coloniza brutalmente Palestina y, por otro, Rusia, Siria e Irán. En esa guerra ineludiblemente sería involucrada China y, después, la India y Pakistán, asícomo las dos coreas. Toda Asia ardería, desde Turquía hasta Japón y Trump, ya lanzado, se llevaría entre las patas a Cuba y Venezuela y podría ocupar México para compensar en parte los desastres humanos y materiales que sufriría Estados Unidos por primera vez en su historia.

Aunque las armas nucleares quizá no fuesen utilizadas en un primer momento, serían incorporadas tarde o temprano, como lo prueba el genocidio en Hiroshima y Nagasaki o la guerra de Corea de 1952, cuando el alto mando estadunidense valoró el uso de la bomba atómica contra chinos y norcoreanos. La humanidad retrocedería siglos, si no milenios, y esa guerra destruiría la base natural de la civilización actual.

Este es el cuadro en el que, dentro de una semana, la Asamblea Nacional cubana deberá escoger al sustituto de Raúl Castro, como presidente de la República, debido al vencimiento de su mandato. Castro seguirá siendo jefe de las Fuerzas Armadas –que son el eje del Estado y controlan buena parte de la economía isleña– y también secretario del Partido Comunista, que está entrelazado con el Estado y en buena parte sometido a éste, pero igualmente mejorarán la condiciones para dar al César lo que es del César y a la lucha por el socialismo lo que debe ser de Marx.

O sea, para una separación entre el capitalismo de Estado y sus formas estatales concretas, determinadas por el intercambio de mercancías y las necesidades de la intervención en el mercado capitalista internacional y el partido, que lucha por construir el socialismo. Porque éste significa desaparición –no el fortalecimiento– del Estado, planificación democrática de la economía y quiere decir supresión de la ganancia y del interés privado o nacional como resorte principal de las actividades y su sustitución por el interés colectivo, la solidaridad y el altruismo.

Cuba, por eso, no deberá reemplazar simplemente un presidente. Deberá modificar radicalmente el funcionamiento y características del Estado y del partido para hacer frente en las mejores condiciones posibles a la terrible fase en que entra la humanidad y, con ella, la independencia de la isla, para organizar la resistencia y la reconstrucción en caso de que eso fuese necesario.

Tendrá, por tanto, que ampliar al máximo la participación democrática del pueblo cubano en la discusión profunda y pormenorizada de los desafíos que enfrenta la isla, así como de los medios para hacerles frente y rearmar una economía local que es muy frágil por la carencia de recursos y su dependencia del turismo, que es muy volátil, sobre todo en tiempos de conflictos graves.Las bocas deben abrirse, todas las voces honestas deben ser escuchadas para elevar la conciencia colectiva y preparar al pueblo cubano para decidir sobre sí mismo y ser protagonista del destino nacional.

Las diversas orientaciones existentes en Cuba y en el mismo Partido Comunista cubano deben debatir abiertamente con la sociedad. La tendencia predominante, influenciada por la ex Unión Soviética, con su partido único centralizado y monolítico y su visión estalinista de la revolución cubana y del comunismo, no es la única existente. Junto a ella está la comunista heterodoxa o ecléctica, heredera del guevarismo y de pensamiento crítico y también existe una vagamente socialdemócrata o socialcristiana. En el país, en la burocracia y la burguesía hay capas procapitalistas que deben ser vencidas en una lucha ideológica, no con medidas policiales o administrativas, mientras actúen dentro de la ley.

El Estado debe dar libertad para elegir cualquier profesión o actividad prohibiendo sólo las que favorezcan la delincuencia o afecten la salud. Al mismo tiempo, debe favorecer la actividad solidaria y colectiva y el cooperativismo real, donde sean los cooperativistas quienes decidan todo en asambleas, tras escuchar el parecer de los técnicos y economistas.

Sin democracia no hay socialismo. La desaparición del Estado será posible construyendo otro, de transición, desde abajo, entre todos, decidiendo y actuando solidariamente. La Constitución debe ser discutida por todos para que todos la acepten y se rijan por ella. La reorganización de las empresas, de la industria y el plan de vivienda, también. Los sindicatos deben representar a los trabajadores y dejar de ser una rama del partido y del Estado, que aún está en una fase capitalista estatal. Hay que entrar en una nueva fase.

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Miércoles, 04 Abril 2018 06:43

“Somos gente de izquierda”

“Somos gente de izquierda”

Toda la izquierda latinoamericana está siguiendo con atención los acontecimientos en Ecuador. En 2017 hubo allí elecciones presidenciales. Rafael Correa, líder de la Revolución Ciudadana, que dirigía el país desde 2007 y había modificado la Constitución para poder ser candidato de nuevo decidió finalmente no presentarse y apoyó la candidatura de Lenín Moreno quien había sido su vice-presidente de 2007 a 2013. Y Lenín -que fue víctima de una agresión armada en 1998 y se desplaza desde entonces en silla de ruedas-, fue elegido presidente el año pasado.

Pero a partir del momento en que entró en funciones, el 24 de mayo de 2017, comenzó entre estos dos hombres un conflicto que se ha ido envenenando sobre todo después del referéndum de febrero 2018. El resultado es que la izquierda ecuatoriana se ha dividido. Y que el gobierno de Lenín Moreno ya no dispone de mayoría parlamentaria estable en la Asamblea Nacional.


“Le Monde diplomatique en español” que aprecia y respeta a ambos mandatarios, no desea tomar partido en esta infeliz querella. El pasado mes de febrero le dio la palabra a Rafael Correa (léase: “Gobernar bajo el fuego mediático”). Hoy se la cede a Lenín Moreno. Nuestros lectores sacarán sus propias conclusiones.

 

 


Ignacio Ramonet: Presidente, vamos abordar tres temas: primero, la política interna de Ecuador; segundo, Ecuador y sus relaciones con América Latina; y tercero, Ecuador y el mundo.
Mi primera pregunta será pues la siguiente: Después de diez años de lo que prácticamente todos los observadores dicen que fue un buen gobierno, el de Rafael Correa y Alianza País, con muy buenos resultados y grandes realizaciones, sin embargo su elección el año pasado fue relativamente difícil. Tuvo usted que ir a una segunda vuelta, y en esa segunda vuelta ganó por muy poca diferencia… ¿Cómo explica usted que un excelente balance de diez años de gobierno, casi no le permite ganar la elección?


Lenín Moreno: Por una razón bastante sencilla: porque el balance de ese buen gobierno no fue de diez años. Fue de los seis o los siete primeros años. Luego, lastimosamente, se dieron condiciones muy adversas, entre aspectos externos y también cierto tipo de comportamientos internos que tuvo el gobierno. En aspectos externos: la baja de los precios de los commodities [materias primas], el fortalecimiento del dólar [que es moneda nacional en Ecuador], la depreciación de las monedas de los países vecinos afectaron negativamente nuestra economía, a tal punto que el presidente de ese entonces [Rafael Correa] creyó que la forma de salir adelante era mediante un endeudamiento agresivo, que ahora nos toca pagar. Se trata de una deuda de corto plazo, a costo de necesidad, y no a costo de oportunidad. Por tanto se vuelve difícil de pagar. A tal punto que este año, entre 10 y 12 mil millones de dólares serán destinados al pago del servicio de esa deuda… Tome usted en cuenta que 10 o 12 mil millones de dólares son casi la suma de los presupuestos de educación, salud y seguridad.


Además se guardó bastante reserva con respecto a la negociación de la deuda. Inclusive se hicieron decretos para que el secretismo de esa deuda subsistiese a través de los años, secretismo en instituciones públicas, secretismo en la forma en que se manejaban las preventas petroleras, etc. Todo eso ha ido aflorando. Y al terminar el mandato anterior, la ciudadanía estaba bastante decepcionada de la última época de gobierno. Parece que este tipo de comportamiento propició incluso una corrupción bastante generalizada en las instituciones públicas que ahora comienza a destaparse.


Todo eso comienza a evidenciarse ahora, inclusive considerando que las autoridades que están todavía en los organismos de control son las que el anterior presidente [Rafael Correa] nombró mediante el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social . La tarea no está completa, hay aún mucha tela que cortar, hay muchísimo que trabajar todavía. Mi teoría es que hacia el fin del periodo anterior, el presidente [Rafael Correa] que había aceptado y ayudado a elaborar la Constitución de Montecristi [de 2008] en la parte que corresponde a la reelección indefinida, seguramente el círculo que le rodeaba creyó que había que estimular su ego para que pudiera ser reelegido indefinidamente. Cosa con la cual estamos totalmente en contra. Yo lo he manifestado de manera permanente, inclusive antes. Estoy en contra de las reelecciones indefinidas.


Eso crea círculos inclusive de corrupción. Porque a partir del momento en que ven que el poder se va a mantener indefinidamente, no hay mucha preocupación de que los actos de corrupción tengan en el futuro lo que les corresponde, que es la sanción.


Eso es lo que ocurrió, eso es lo que pasó. Hacia finales de ese periodo estaba muy difícil la reelección. Hasta tal punto que el mismo presidente [Rafael Correa] abandonó la posibilidad de ser reelecto, a pesar de haber hecho el trámite y cambiar la Constitución. Él podía perfectamente presentarse y así lo iba hacer probablemente. Hasta que analizó las encuestas, y vio que eran números totalmente negativos. Ante esas circunstancias, él me buscó. Yo me hallaba en Suiza, usted lo sabe, donde estaba cumpliendo funciones en el seno de Naciones Unidas, y él me buscó para que le tome la posta.


Había que continuar con el proceso. Era la única posibilidad de éxito en las próximas elecciones. Apenas llegué a la Presidencia empecé a tomar decisiones, y me encontré con lo que realmente había ocurrido. Se había montado un plan para endeudarse excesivamente, y 600 obras con problemas que se iniciaron únicamente para dar la sensación de que había muchísimo trabajo, muchísima obra pública. Seiscientas obras que tienen problemas de sobreprecios, de corrupción, obras complementarias en exceso, más allá de lo que permite la ley, etc. Me empecé a encontrar con todo aquello, y empecé a verificar, así como los ministros, que la mesa no estaba servida, como se había manifestado, sino todo lo contrario.


Empezamos enseguida a tomar las decisiones que correspondían. La primera: luchar contra la corrupción; y la segunda: empezar a trabajar para que no se pierda el empleo, para que mejoren los índices de inversión que estaban prácticamente reducidos a cero, en comparación a los países vecinos, peor aún, y trabajar por la reinstitucionalización y eso es lo que estamos haciendo en este momento. Hemos propuesto, los primeros días de enero pasado, un plan económico que va a tener aspectos claros de sacrificio gubernamental, de sacrificio de los sectores económicos, pero al mismo tiempo, cierto tipo de ventajas que ayudan a incentivar la producción, la inversión, el empleo y el bienestar de la ciudadanía.


IR: Ya usted está dando algunas respuestas a mi siguiente pregunta. La que se plantea una parte de la opinión pública internacional y en particular la izquierda latinoamericana : ¿cuál es el origen del diferendo entre usted y el ex presidente Correa?

LM: Es bastante fácil. La no perpetuación en el poder, el círculo de corrupción que se creó, que seguramente pensó que yo iba a alcahuetear (para decirlo en términos bastante claros) y el deseo del presidente anterior de dejar un esquema casi imposible de llevar, para luego poder regresar como “el salvador”. Así de simple.


Nosotros somos gente de izquierda, pero no en la teoría, somos gente de izquierda en la práctica, porque nuestro programa de gobierno está destinado fundamentalmente a los sectores en estado de indefensión. Tratamos de eliminar la pobreza absoluta, disminuir los índices de pobreza, pero sobretodo aumentar el grado de bienestar de toda la ciudadanía y en forma particular de los más desprotegidos. Y en ese sentido, buscar la equidad, buscar la racionalidad por supuesto en los gastos que, a su vez, nos produzcan el ahorro necesario para poder destinar ese dinero a resolver los problemas de salud, de educación, de bienestar social y de seguridad de los sectores más desposeídos. Ese es nuestro propósito. Por eso afirmamos: somos un gobierno de izquierda. Continuamos la Revolución Ciudadana en aquello que se hizo bien, continuamos con la Revolución Ciudadana. Pero también somos críticos con todo aquello que se hizo mal, y queremos revisarlo de manera permanente, porque eso es la dialéctica, y la izquierda es dialéctica. No es pues como una investigación científica que toma una fracción de lo que se quiere investigar, olvidándose de la dinámica general de todo el proceso. Y entonces bueno, nosotros no hemos caído en el juego de enviar voceros internacionales a pregonar nuestro modelo como han hecho ellos, y bastante dinero tienen para ello.


Estamos en una situación bastante compleja pero pensamos que hay una luz al final del túnel con la elección del nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Hemos escogido a los mejores hombres y mujeres del Ecuador, gente comprobada para que cumplan con la tarea de evaluar y designar también en su momento a los personeros para las instituciones de control. Ahí está la luz al final del túnel. Las diferencias que tenemos con el ex presidente [Rafael Correa] son muy graves. Yo no quiero permanecer en el poder más que mi periodo. Él quiere regresar para estar permanentemente en el poder. Yo no solapo la corrupción, ellos lastimosamente la propiciaron con sus comportamientos.


IR: O sea que, en cierta medida, ¿el referéndum del 4 de febrero pasado se integra en esta perspectiva de clarificar las cosas?

LM: En promedio, el 70% de los ecuatorianos votaron por la no reelección indefinida, votaron por una sanción mayor a las personas que hayan cometido actos de corrupción, votaron por liberar a nuestros niños y niñas de esta lacra que es la violación infantil y no permitir que prescriba con el tiempo la posibilidad de sancionar a los culpables. Votaron por la vida. Es la primera vez que se hace una consulta que tiene dos preguntas acerca de la conservación de la naturaleza. Y votaron por eliminar una ley de plusvalía inmobiliaria absurda, que detuvo casi completamente la construcción, que como se sabe es un elemento dinamizador de toda la economía.


Entonces el pueblo ecuatoriano votó por ello, a pesar de que el ex presidente [Rafael Correa] vino a hacer una campaña de un mes recorriendo todo el Ecuador. Porque él tiene esa capacidad y tiene el tiempo también. Lanzaron una campaña millonaria contraria a la consulta y, a pesar de ello, perdieron.


IR: Pero el resultado obtenido por Correa no es tan malo, tuvo el 36% creo.

LM: Pero es que usted calcula como si el resultado fuera de él. No. Ahí están involucrados todos los que se oponían. No se olvide de que hablábamos de la no reelección de autoridades de control y hay muchos alcaldes, prefectos, concejales, autoridades parroquiales, que son muy queridas… Por ejemplo el alcalde de Guayaquil es una persona muy querida; el prefecto de Guayaquil es una persona muy querida; el prefecto de Pichincha es una persona muy querida; el Prefecto de Azuay es una persona muy querida…. Claro algunos de ellos de repente nos decían: “No estamos de acuerdo con la reelección.” Pero sus huestes, que iban a perder sus empleos, trabajaron en el otro sentido, a favor del ‘no’. Es un acumulado, es una sumatoria.


IR: ¿ La no-reelección no es solo para el presidente, sino para todos los cargos electos?

LM: Sí. Entonces, tenga en cuenta que muchos alcaldes y prefectos apoyaron nuestra propuesta, pero lo hacían porque estaban convencidos de ello, o porque veían que esa era la tendencia, por su imagen. Pero sus huestes no podían trabajar a favor de la propuesta. Era ir contra su propia supervivencia. La sumatoria de todo eso es muy clara. A tal punto que en una última encuesta que acabo de ver, el ex presidente [Rafael Correa] como eventual candidato a alcalde de Guayaquil, obtiene el 9% del electorado… Mientras que los trescandidatos que le anteceden obtienen promedios de 45, 36 y 22 por ciento respectivamente.


IR: Pero toda esta división ha debilitado a la izquierda en Ecuador ¿no cree?

LM: Yo creo que ya se la debilitó hace rato. No olvide usted que al igual que sucede con un matón de barrio, el gobierno anterior encontraba todos los días con quien ‘bronquearse’ (es el término que nosotros utilizamos), con quien pelear, con quien confrontar… Excesiva confrontación, falta de diálogo, falta absoluta de diálogo en más de una circunstancia. Y mucha prepotencia… En cuanto se definía una postura política, se pensaba que era la única y que se era dueño de la verdad absoluta. Eso hizo que se distanciaran sectores sobre todo de izquierda: como los ecologistas, las mujeres, los indígenas, los maestros, los médicos, las enfermeras, y otros sectores que no corresponden a la izquierda con los cuales también se confrontó de diversas maneras como la policía o los militares. Es decir: peleados con todo el mundo. Pero, por supuesto, fundamentalmente peleados con una ciudadanía de la cual el presidente precedente se había distanciado hace rato.


IR: ¿Por eso hizo usted su campaña electoral insistiendo en un eje central: esa idea de crear una atmósfera de reconciliación nacional?

LM: Sí, y los integrantes del gobierno anterior lo sabían. Y también sabían que yo iba a plantear la no reelección. El ex presidente sabía que yo tampoco estaba de acuerdo en crear una “guardia pretoriana” [i] . Si tenemos policías que defienden nuestra seguridad, y militares que defienden la integridad fronteriza ¿por qué no confiar en ellos que poseen además mecanismos de inteligencia?

 


IR: ¿Usted está hablando de un cuerpo especial de protección del presidente?

LM: Sí, para la protección del presidente. Si yo le confío a un policía la protección del ciudadano, ¿por qué no le puedo confiar la protección del presidente? Esa exclusividad, ese afán de colocarse más allá del bien y del mal, y creer que el único que corre peligro en el país es el presidente… ¿Por qué el cuidado de un ciudadano no debe ser similar, y multiplicado en varios aspectos, al de un presidente?


Como presidente, yo he manifestado que no voy a hacer uso de esa ley. Porque estoy en derecho de hacerlo, porque hay diez años para su aplicación. No quiero aplicarla y confío en nuestras fuerzas armadas y en la policía para que guarden mi integridad física. La cual, le comento, poco me preocupa. Hace rato que le perdí el miedo a la muerte, mi estimado. Y creo que si hay una razón por la cual vale la pena tener la vida en riesgo, es precisamente para cambiar este país.


IR: La otra gran línea de su programa electoral era el programa social que usted llamó: “Toda una Vida”. ¿Ya lo está implementando?

LM: Eso se nos ocurrió casualmente con María Fernanda Espinosa [actual canciller] . Regresábamos de un sector de Guayaquil que se llama Monte Sinaí. Yo había dado mi discurso regular con mis ofrecimientos típicos, pero en ese momento se me vino a la cabeza, y le pregunté creo a María Fernanda, con cuantas casas solucionaríamos el problema del Ecuador, “unas 300 o 400 mil casas” me respondió. Pues llamémosle “Casa para todos”. Ahí se me ocurrió, y se asustaron. Cada uno se asustó. Hubo susto a los que les tocaba trabajar… A mí solamente me correspondía pensar [risas].


Pero si un lobo tiene una madriguera, si un conejo tiene un cubil… Nosotros siempre hablamos de la salud, la educación, la seguridad, el bienestar social… Que son efectivamente derechos de la ciudadanía. Pero casi nunca hablamos de que la vivienda es un derecho, ¿por qué el gobierno no ha de garantizarle la vivienda a una persona?


Estuvimos recientemente en la inauguración de un conjunto de viviendas que ya empezamos a construir, a pesar de que los amigos del ex presidente dicen que no… La realidad es que ya empezamos a construir hace rato. Ya construimos unas 20 mil viviendas, y este año 2018 van a ser 50 mil más. Entregamos un barrio completo el otro día. Y una de las señoras que recibieron sus viviendas -son unas casas muy bonitas- nos comentaba: “Verá, yo viví en un cuarto, un solo cuarto y pagaba unos 100 dólares al mes, un solo cuarto con todos mis hijos, todos allí… Mi esposo me abandonó… Ahí mismo los chicos hacían los deberes, ahí mismo todo, la única forma de que entrase la luz era abrir la puerta porque aquel cuarto no tenía ventana, y no solo eso sino que además tenía goteras…”


Lo cual me ayuda a corroborar la idea que tuve, de que no hay derecho que los ciudadanos humildes no tengan un hogar digno, nada lujoso quizás, pero bonito, que ellos mismos siembren plantas para que los parterres estén llenos de flores... O q ue tengan un huerto colectivo del cual puedan disfrutar y hacer una ‘comida de campo’, lo que nosotros llamamos una “pamba mesa”, los domingos. O que hagan trabajo en comunidad.


Mi esposa [Rocío González], que es la presidenta del programa “Toda una Vida”, tiene la idea de que hay que trabajar muchísimo en comunidad, que hemos perdido el contacto con nuestros vecinos, que hemos perdido la solidaridad ciudadana… En el momento en que nos roban, por ejemplo, solo piensas en que “tendré que reforzar un poco más mis puertas”. ¡No! Antes se perseguía al ladrón, se colaboraba con la persona que era asaltada... Entonces, hay que trabajar también muchísimo en comunidad. Por eso surgió la idea de “Casa para Todos”.


Cuando yo era Vicepresidente [2007-2013] manejé el programa “Manuela Espejo” que tuvo mucho éxito, en beneficio de las personas con discapacidad. Siempre lo vi con un criterio holístico, o sea absolutamente global. Un gobierno responsable no puede dejar nada pendiente. Las personas con discapacidad no necesitan únicamente sillas de ruedas, también necesitan empleo, protección judicial, sitios de diversión, recreación, arte, cultura, mecanismos de comunicación, facilidades para su trabajo, ayudas técnicas, etc. Hay muchísimas necesidades… Pues vamos a abordarlas todas, realmente nuestro gobierno se propone abarcarlas todas.


Ese trabajo integral nos dio prestigio… Gracias a esa Misión Manuela Espejo yo me hice conocer. Y eso me permitió ser presidente de la República. Fue gracias a eso que la gente -a pesar de lo desprestigiado que estaba el régimen- votó por mí. Entonces pensé que se podía extender a nivel gubernamental, y que debíamos preocuparnos por “toda una vida” de la gente. Por eso lo llamé “Toda una vida”, como el bolero de los Panchos. “Toda una vida”, desde el momento de la concepción hasta que Dios decida cerrarles los ojos. Desde el momento de la concepción, porque la embarazada necesita cuidados especiales. Usted sabe lo importantísimo que son esos nueve meses que pasa un ser humano dentro del vientre materno. Es muy importante lo que consume la madre… Es importante su estado psicológico y espiritual... El estado psicológico de la madre, su emotividad de ese momento incide en el destino del alimento, y el destino del alimento es para un ser excesivamente frágil que se está desarrollando en el vientre materno, y hay que cuidar de él con cuidados prenatales.


Luego la atención médica adecuada, vacunas, nutrición, etc. Además también tenemos en un programa “Agua para Todos”… Porque en este país, nadie se preocupa del alcantarillado, del tratamiento de aguas, de la salubridad de los ríos, ni del agua de la gente porque creen que eso no da votos, porque eso no se ve… Esas no son las obras faraónicas para que la gente nos recuerde. Porque claro ningún gobernante pone: “Esta alcantarilla se le debe al presidente Lenín Moreno”… Pero debo decirle que, en este momento, ya iniciamos los 66 primeros proyectos financiados de agua potable para las comunidades.


IR: ¿ O sea que su plan “Toda una Vida” está funcionando?

LM: Está funcionando completamente. Otra parte del programa es el que nos recuerda que tenemos que regresar al campo, es el programa de “La Gran Minga agropecuaria”. Y por supuesto hay varios aspectos de la vida del individuo, que van desde esa época en la que necesitamos inspirarnos, la niñez. Inculcar al ser humano valores, inculcar amor por la ciencia, respeto por la ciencia, por la tecnología, amor a la tecnología, porque al final es la que compone el bienestar cotidiano de la gente. Luego impulsarlo, con educación universitaria a los jóvenes que fueron afectados por el cierre de universidades que no tenían el nivel académico adecuado, pero no se les ofreció alternativas.


Entonces ¿qué hacemos con los jóvenes que se quedaron fuera de las universidades ? ¿Quién se preocupa de ellos? A lo mejor tienen potencialidades que no caben en ese sistema de universidad… Pero, ¿por qué no hay universidades técnicas que desarrollen potencialidades? En este momento estamos llevando a cabo un programa de 42 universidades técnicas para estos jóvenes que no tenían nada que hacer y que se iban a sus casas… Ya se puede imaginar usted a estos jóvenes en la casa sin hacer nada. ¿Cómo cree usted que se comportaba el padre o la madre que llegaban cansados de su trabajo, agobiados y veían a su hijo sin esperanza, acostado y fracasado? ¿Qué cree usted que pasaba en ese momento? Estas cosas nos las comunicaban durante la campaña. La gente nos decía: “No sé que hacer con mi hijo.”


Aquí cabe preguntarse: ¿ cómo debe ser un gobernante de izquierda ? Que se mida el avance del pueblo por el avance del último hombre o de la última mujer de la fila. Por eso, “Toda una Vida” consiste en inspirar, impulsar, y luego apoyar, acompañar al ser humano ya cuando tiene su familia, con una casa, con seguridad, con empleo, y cuando es un viejecito.
Ahora tenemos ya casi 50 mil viejecitos, que no tenían ningún tipo de jubilación, y les estamos otorgando una pensión mensual. Estamos agregando programas de recreación, de profesionalización, ¿por qué no a esa edad? Y luego, cuando Dios decida cerrarles los ojos, que tengan un sepelio digno, ¿por qué has de llevar deudas hasta después de la muerte? “Toda una Vida” va desde el momento de la concepción hasta el momento en que Dios decide cerrarte los ojos… y un poquito más allá.


Hay el programa “Impulso Joven”, hay pasantías, todo eso está desarrollándose muy bien… Tenemos ya, en este momento, entregados 80 millones de dólares a emprendimientos de jóvenes, entre cinco y quince mil dólares a cada proyecto. Los jóvenes tienen sus ideas locas. Alguien me decía: “¿Y si fracasan?” Pues fracasan. Pero si podemos acompañarles, si podemos capacitarles para que puedan tomar buenas decisiones empresariales, mejor todavía. En este momento se están desarrollando ya muchos proyectos con jóvenes.


Porque acá se creyó que haciendo la Universidad Yachay [ii] , esos centros de alta investigación, ya se resolvió el problema… Pero eso no ayuda a los empresariados jóvenes, que surgen, emergen, y muchos se quedan en el camino… Pero los que emergen generan empresas como Google, Amazon o Microsoft, que al final inclusive absorben a todos aquellos que no alcanzaron el éxito porque tienen sus propias experiencias, porque el fracaso no es malo. Acá se considera al fracaso malo… El fracaso puede ser que desmotive a la persona pero es positivo porque encontraste una nueva forma de cómo no se deben hacer las cosas. Y eso es una ayuda increíble. Marc Zuckerberg o Bill Gates, con los cuales he conversado, siempre me han manifestado que ellos a los competidores pequeños siempre han tratado de absorberlos… Entonces eso es lo que queremos generar... Y eso no se puede dar por decisión gubernamental. No es como Yachay, un centro de desarrollo de potencialidades, eso se da por iniciativa propia de la gente.


Por lo demás, creo que era preferible -antes que hacer esa universidad Yachay-, destinar a cada departamento de investigación de las universidades públicas los presupuestos y los equipos que necesitaban para poder desarrollar la investigación científica.


IR: Ese programa “Toda una Vida” es muy bello, pero como toda inversión social supone un coste, y usted decía que la situación económica no es brillante, ¿cómo vislumbra usted las perspectivas económicas?

LM: Precisamente estamos elaborando un Plan económico… Nos acaban de visitar los representantes de la banca Rothschild para ofrecernos una posibilidad mejor de financiamientos, con mejores tasas y con mejores plazos.


Otra de las decisiones es que hemos empezado a llevar con seriedad las cuentas públicas. Sincerar y transparentar. Por eso, nuestro índice de riesgo ha disminuido en casi en 300 puntos, a tal punto que estamos obteniendo créditos a dos y tres puntos más bajos, pero todavía altos. Estamos obteniendo mejores plazos que los que obtenía el gobierno anterior, ya no a cinco años sino a diez años, pero deberían ser de 15 o 20. Por eso, inclusive hemos abierto las puertas a los organismos de financiamiento internacional. Las condiciones tenemos que negociarlas, porque nosotros no podemos hipotecar el bienestar de nuestros ciudadanos, ni hipotecar el futuro de nuestra naturaleza. Tenemos bastantes posibilidades de inversión extranjera. Hay un ministro [Pablo Campana] trabajando intensamente en ello, y se abren muchísimas posibilidades.


IR: Vamos a pasar a la segunda parte y hablar de América Latina. ¿Cómo ve usted este momento tan particular en América Latina? Muchos analistas dicen que el “ciclo de la izquierda” se está terminando, y algunos hasta afirman que ya se acabó.

LM: Creo lo contrario. La izquierda está viva. Pero por supuesto con capacidad dialéctica de revisión. Hay que revisar lo que se ha hecho. Yo considero que lo que se llamó el ‘socialismo del siglo XXI’ no es como el socialismo del siglo pasado. Toma elementos del socialismo del siglo pasado, no es pues un ‘socialismo de cafetín’, es un socialismo que se ha ido construyendo en la práctica. Porque tal vez una de las cosas de las cuales padecimos quienes estábamos militando en la izquierda en el siglo pasado, es que nos olvidábamos de la práctica, nos olvidábamos de aquello que Marx había manifestado y que Lenin había corroborado: que no hay mejor forma de comprobar una teoría que con la práctica social. Así es como las ideas se experimentan y adquieren realidad, en la práctica social. Entonces construir el socialismo, como lo estábamos haciendo los primero años de la revolución, era una práctica apasionante.


Pero vuelvo a recalcar, el asunto se volvió un tanto siniestro a partir del instante en que empezó la corrupción, se alcahueteó la corrupción, y en el momento en que se volvieron ambiciosos con respecto a la posibilidad de perennizarse en el poder.


Yo encontré una cámara de vigilancia… Mientras yo estaba dando un discurso en el balcón de este palacio presidencial, el señor que empuja mi silla de ruedas se arrimó a una pared y sintió que quemaba, la sintió caliente. Llamaron a los técnicos para ver por qué quemaba la pared, y los mismo técnicos que habían instalado el sistema, empezaron a destapar los elementos de disimulo sobre la pared, y detrás apareció una cámara… Esos técnicos que habían instalado la cámara, no me habían informado nunca… El gobernante anterior debió haber tenido la delicadeza de avisarme: “Te voy a espiar”. Cuando me informaron llamé al técnico y le pregunté:”¿Quién monitorea esa cámara?” Y, lo puedo jurar por mis hijas y por mis nietos, ese monitoreo se hacía desde el teléfono celular del ex presidente de la República…


Si se quiere encontrar una alegoría, un simbolismo que encaje exactamente con lo que hizo el ex presidente [Rafael Correa], es esa. No se si usted ha gozado de la película “El Señor de los Anillos”. Recuerda sin duda al personaje de Gollum que fue dueño del anillo. Él fue quien lo encontró, y obtuvo así un poder terrible… Pero ese poder lo destruyó física, moral y espiritualmente. Su deseo desesperado de tener ese poder lo deformó, lo destruyó… La tentación del poder acompaña a todos los protagonistas de esa saga, y por supuesto también a Sauron, el genio del mal. Por eso, la única forma de hacer que esa tentación desaparezca es arrojar el anillo a un volcán. Eso, claro, no sucede en la tetralogía de Wagner, que culmina con “el ocaso de los dioses”, producido por el excesivo deseo de tener más poder… Hay personas que quieren tenerlo todo.


IR: ¿Llamó usted al ex presidente para pedirle una explicación sobre esa cámara oculta?

LM: No, porque ya estábamos distanciados. Creo que fue con intención perversa lo que me hicieron. A lo mejor pensaron que yo no iba a ganar las elecciones… Pensaban dejarle al sucesor una situación muy complicada para luego retornar como un “salvador”. Fue perverso lo que se me quiso hacer, muy perverso. A tal punto que, desde el primer día de mi gobierno empezaron a criticarme… El ex presidente empezó a criticarme en su Twitter.


Inclusive los medios de comunicación que estaban bajo la tutela del gobierno, le entrevistaron [a Rafael Correa]. Yo amo la libertad de expresión, me encanta. Porque, lo que ocurría aquí, era que los periodistas, intimidados por una superintendencia de comunicación sancionadora, no investigaban o investigaban muy poco. Apenas unos pocos valientes se atrevían a decir la verdad… y caían en desgracia. Yo creo que la libertad se respira, no es una cosa que debe constar en una ley. Esa ley [iii] continúa vigente, pero depende también como la aplica un mandatario. Ahora se respira libertad… Pero en ciertas partes, hay que cambiar la ley. Que tiene también aspectos buenos, como la cultura, la exigencia de la participación en el arte nacional, la distribución de las frecuencias a las comunidades -un poco más de la tercera parte-, y que la propiedad de los medios no esté dependiendo de los sectores empresariales ni financieros.

 


IR: O sea la garantía de unos medios realmente independientes.

LM: Pero que tampoco dependan del gobierno, porque un medio público no puede volverse un medio gubernamental. En eso hemos avanzado. A tal punto que ahora, en los medios públicos, ni me conocen. Actúan con completa y total libertad. Y han publicado artículos de personas vinculadas con la derecha. Por ejemplo, como hemos reanudado las relaciones cordiales con nuestro país hermano del Brasil, y aunque no coincidimos ideológicamente con el presidente Michel Temer, a pesar de eso, el Dr Temer publicó un artículo en un medio público nuestro. Yo creo que es mejor, vale más exceso de libertad que ninguna.


IR: Este año 2018 se van a producir cambios en muchos países latinoamericanos. Elecciones en Costa Rica, Cuba, Venezuela, Colombia, Brasil, México, Paraguay… En todos esos países posiblemente algunos presidentes van a cambiar. ¿Hacia qué América Latina piensa usted que vamos?

LM: Yo celebro muchísimo la democracia, una democracia verdadera. Celebro que, en Cuba, vaya a darse la alternancia del poder. Pienso que es una buena decisión del presidente y amigo Raúl Castro. Celebro las elecciones en Bolivia el próximo año 2019. Celebro las elecciones en Venezuela. Celebro que se vaya a hacer una Cumbre de las Américas en Lima en abril próximo. Tengo mis observaciones al respecto, creo que todos tenemos nuestro propio concepto de lo que pasa en Venezuela. Pero nuestra posición es que se deber invitar al presidente Nicolás Maduro a la Cumbre de las Américas. Aunque sea para poder decir “en la cara las cosas”. ¿Cómo puedo yo juzgar a una persona en ausencia? ¿Tengo mucho que decirle a Maduro? Claro que sí. Pero tiene que ser en los foros correspondientes. Uno tiene que ser respetuoso de las instituciones a las cuales tiene que acudir.
Celebro que haya diálogo, celebro que haya elecciones. Me preocupa que haya muchos muertos… Me preocupan los desplazamientos de miles de personas hacia fuera… Me preocupa esa situación.


IR: El año pasado hubo tres elecciones en Venezuela.

LM: Sí, y todas las ganó el gobierno . Yo respeto. Y como debo cumplir la Constitución, el Ecuador no tiene ninguna posibilidad de injerencia en otros países. Cada país tiene su propia forma de salir de sus problemas. Es desconfiar de la gente, el querer intervenir. Nosotros hicimos nuestra independencia, Francia su revolución, y Estados Unidos hizo su propia independencia.


(En ese momento, la Canciller María Fernanda Espinosa, que asiste a la entrevista, nos interrumpe para darnos una importante noticia: “ Al instante, me informan que se ha llegado a un acuerdo con la oposición en Venezuela. Se ha pospuesto para el 20 de mayo la elección presidencial [prevista anteriormente para el 19 de abril], y se ha llegado a un acuerdo con los 8 candidatos que están todos de acuerdo para posponer la fecha.”)


LM: Me alegro mucho de esta noticia. Veo que el diálogo está empezando a dar fruto. Yo conversé con José Luis Rodríguez Zapatero que es prácticamente quien está liderando los diálogos entre la oposición y el gobierno de Venezuela. Estuvimos con la señora Canciller conversando con él y francamente me estimuló muchísimo. Admiramos la tarea en la cual está empeñado el doctor Zapatero. Nosotros hemos hecho nuestro el sistema de gobernar mediante el diálogo, mediante los acuerdos mínimos, mediante la tolerancia, mediante el respeto. Inclusive yo invité a Palacio a conversar, a dialogar, a sectores que se habían alejado de la Revolución Ciudadana. A sectores indígenas, a sectores ecologistas, ciertos sectores políticos que también se habían distanciado, que habían sido aliados nuestros en un comienzo. Eso molestó terriblemente, porque de acuerdo al ex presidente [Rafael Correa] y sus amigos la única forma de dialogar es entre nosotros no más. No creen que hay que dialogar con una persona que piensa diferente, cuando es un poco lo contrario. El mayor estímulo de un diálogo viene de dialogar con quien piensa distinto a ti. Uno tiene que aprender a recrearse en la diversidad, no a padecerla. Entonces esa fue otra de las razones por las cuales me atacaron. Acusándome de que estaba, cosa que nunca hicimos, ofreciendo espacios de gobierno. Ni uno solo.


IR: Hablemos de Julian Assange. Su gobierno le ha concedido la ciudadanía ecuatoriana, pero las autoridades británicas no han cambiado de actitud. ¿Qué piensan hacer ustedes para resolver el caso Assange?

LM: Tal vez un poco de historia haría falta. Recordemos cómo sucedió el tema de Assange que además no lo creamos nosotros, lo heredamos.


No estoy de acuerdo con lo que hace el señor Assange. Le hemos reclamado insistentemente que no intervenga en la política internacional, ni ecuatoriana, inclusive de la oposición -porque en algún momento empezó a criticar a candidatos de oposición-, y yo le dije que no, que no se metiera en eso, que no tiene derecho, que su condición no le permite eso. Pero gente vinculada con la extrema derecha ecuatoriana dice que hay que expulsarlo de la embajada. No, independientemente de lo que haya hecho, él tiene derechos humanos y los derechos humanos en el Ecuador incluyen la no pena de muerte. Y sabemos perfectamente que el señor Assange -hemos revisado las leyes estadounidenses- sí fuera extraditado a Estados Unidos podría correr peligro de muerte.


IR: El 27 de enero pasado hubo un misterioso atentado en San Lorenzo [iv] , aquí en Ecuador, que provocó muchos heridos… Para esclarecer el caso, usted ha aceptado el apoyo de Estados Unidos y en particular que agentes del FBI vengan a Ecuador a investigar el caso. Algunos han visto ahí como una cesión de soberanía. ¿Qué opina usted?

LM: No creo. Cesión de soberanía sería volver a tener una base militar acá, pero no el apoyo de un país hermano, porque así lo consideramos. Estados Unidos es un país hermano, nosotros admiramos y queremos al pueblo estadounidense. A veces estamos muy en contra de cierto tipo de políticas y estamos en contra de cierto tipo de medidas supra-nacionales, de empresas transnacionales que tienen tratamientos reñidos con los países, con todo eso estamos en contra. Pero no contra el ciudadano estadounidense, no contra las empresas estadounidenses, no contra el gobierno estadounidense que, independientemente de que no pensemos igual, debemos respetar porque resulta de la decisión del pueblo estadounidense. Y por supuesto hay temas de migración en los cuales no estamos de acuerdo, hay decisiones unilaterales con las cuales tampoco estamos de acuerdo, pero estamos llevando una relación amistosa con Washington, una relación fraterna. 

 

 

IR: ¿ Y la política de Donald Trump con respecto a los emigrantes y en particular con los emigrantes ecuatorianos entre los que hay sin duda ilegales?

LM: Por lo menos un millón de ecuatorianos viven en Estados Unidos. Seguramente bastantes más. No tenemos la cifra exacta porque es imposible saberlo si no están en la legalidad. Con respecto a la expulsión de los ilegales, nosotros e stamos en un caso contrario. Tenemos una Constitución que respeta el derecho a la movilidad. Creemos que el futuro de la humanidad debe ser la ciudadanía universal. No puede ser que, en un mundo que supuestamente está hermanándose, cada vez más los capitales, las materias primas, las materias elaboradas, vehículos y todo lo demás tengan libre tránsito, y los seres humanos no puedan transitar de un lado a otro. Estar donde quieran y en el momento que quieran. Es muy difícil practicar ese principio en las circunstancias en las que está el mundo, pero nosotros hemos acogido a centenares de miles de colombianos y venezolanos, a los cuales hemos tratado como hermanos. Peruanos también han venido. Los tratamos como hermanos que merecen tener los mismos derechos que tienen los ecuatorianos.


IR: En América Latina, en este momento, nos da la impresión de que la integración no está funcionando. ¿No cree usted?

LM: En efecto. Está más difícil en este momento. UNASUR, por ejemplo, está sin un Secretario General y para nosotros el asunto es muy delicado porque la sede de UNASUR está en Quito. Hemos propuesto varias opciones pero con una Latinoamérica tan fraccionada ideológicamente es difícil… Pero aún en esas circunstancias se pueden encontrar muchísimos elementos por los cuales se comulgue juntos. A veces el término “divide y vencerás” se evidencia en la realidad.


IR: ¿Hace usted alusión al Norte?
LM: No sé si la culpa es de un vecino de más al norte, más al occidente, u otros vecinos de más al oriente, pero el asunto es que estamos fraccionados… El asunto es que ya no tenemos la unidad que tanto bien nos hizo en el pasado. Entonces hay que revivirla, hay que encontrar nuevos elementos de unión, nuevos elementos de comunión.


IR: Última pregunta. Ustedes están proponiendo actualmente a la Canciller María Fernanda Espinosa como candidata a la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas [v] , ¿Con qué perspectiva?

LM: Con muchísimas perspectivas y buenas. Yo estoy monitoreando permanentemente a nuestra delegación en Naciones Unidas y nos dicen que la candidatura de la canciller ha sido muy bien recibida. Nuestra canciller, además de joven, es una persona que está muy capacitada y tiene muchísima experiencia en el tema. Por eso los países están recibiendo con mucha esperanza la posibilidad de que nuestra Canciller presida la próxima Asamblea General de Naciones Unidas. Pero por supuesto respetamos el derecho que pueda tener cualquier hermano país a proponer su candidatura, y bajo ninguna circunstancia haremos una campaña de desprestigio.


Pensamos que tenemos posibilidades de éxito. Pero sobre todo, vuelvo a recalcar, nos estamos obligando a hacer lo que hicimos durante mi campaña presidencial. No desprestigiar a las otras candidaturas, todo lo contrario; si es posible manifestar los aspectos positivos de las otras candidaturas y de los países hermanos que están auspiciando esas candidaturas. Pero claro, nosotros estamos ejerciendo el derecho de tener nuestra candidatura propia.


(Entrevista realizada en el Palacio de Carondelet, Quito, el 1 de marzo de 2018. Revisada y enmendada por el entrevistado)

Le Monde diplomatique en español, abril 2018

 

Notas:


[i] Ecuador creó, mediante una ley aprobada en mayo de 2017, un cuerpo civil de seguridad para la protección de funcionarios estatales como elpresidente , similar al Servicio Secreto de Estados Unidos.
[ii] Situada a 112 kilómetros de Quito e inaugurada por el presidente Rafael Correa en 2014, Yachay Tech es la primera universidad científico tecnológica experimental de Ecuador, considerada como el corazón de una Ciudad del Conocimiento y de un Parque tecnológico científico, en donde se prevé que se afinquen nuevas industrias. Las asignaturas fueron diseñadas por 70 expertos internacionales.
[iii] La Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador fue promulgada en 2013.
[iv] https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_contra_el_distrito_policial_de_San_Lorenzo_de_2018
[v] De acuerdo con el sistema de rotación regional, el próximo presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas provendrá de la región América Latina y Caribe . La elección del presidente de la Asamblea General para la sesión que comienza en septiembre 2018, tendrá lugar en julio próximo , luego de lo cual el diplomático elegido asumirá el cargo por un año.

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