Sábado, 05 Febrero 2011 07:29

Mubarak, en una olla a presión

Ayer no fue el día de la partida. A pesar de que cientos de miles de egipcios se manifestaron en las principales ciudades del país, el presidente Hosni Mubarak no renunció, como reclamaba la oposición. Los manifestantes llamaron a nuevas movilizaciones para exigir la salida del mandatario que hace 30 años ocupa el poder. Por su parte, el presidente Barack Obama llamó a las autoridades egipcias a escuchar el reclamo de la sociedad, pero mientras tanto la Casa Blanca negocia la salida del veterano líder.

Mubarak se convirtió poco a poco en un socio molesto para los Estados Unidos. Así lo prueban las conversaciones que la administración Obama estaría entablando con algunos funcionarios del tambaleante gabinete del gobernante de 82 años. Según publicó el diario The New York Times, la Casa Blanca habría diseñado un plan para que Mubarak deje el poder en manos de un gobierno de transición encabezado por el actual vicepresidente egipcio, Omar Suleiman. De acuerdo con la publicación estadounidense, Washington estaría tratando de ganar el apoyo del poderoso ejército egipcio, mientras Mubarak se mantiene firme en lo que dijo en el discurso del martes: que no se irá de suelo egipcio y que gobernará hasta septiembre, cuando se realicen las elecciones. Entre los interlocutores de la Casa Blanca estarían el jefe de las fuerzas armadas, Sami Enan, y el ministro de Defensa, Mohamed Tantawi, que ayer estuvo en la céntrica Plaza Tahrir y fue aclamado por un sector de los manifestantes.

Obama no confirmó estas tratativas pero sí volvió a aconsejar al presidente egipcio para evitar que las protestas sigan en aumento. “Mubarak tiene que consultar con su gobierno. Tiene que escuchar lo que le está diciendo el pueblo egipcio y tomar una decisión sobre un camino hacia adelante, que sea ordenado pero que sea significativo y serio”, dijo el mandatario estadounidense en una rueda de prensa. Cuando se le preguntó al jefe de la Casa Blanca si pensaba que Mubarak debía renunciar, optó por una frase evasiva. Respondió que el único que podía determinar su futuro era el propio Egipto y no la comunidad internacional. Pero remarcó que Washington esperaba que el régimen egipcio cumpla con las reformas que prometió y que deben profundizar la democratización del país norafricano. “Lo único que va a funcionar es avanzar hacia un proceso de transición ordenada que empiece ahora mismo”, volvió a pedir.

En la misma conferencia, Obama tuvo tiempo para definir al gobernante egipcio que, días atrás, había dicho que no contempla otra opción que morir en ese suelo. “Es orgulloso pero también es un patriota”, lo catalogó. “Mi esperanza es que acabe tomando la decisión correcta”, concluyó. Por su parte, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, respondió a Mubarak, quien había afirmado que la única opción para Egipto era él o el caos. “Hay medidas que él y el vicepresidente podrían adoptar para avanzar hacia un cambio real, que podría reducir la inestabilidad y evitar que el país caiga en el caos que él describe”, afirmó el portavoz.

Desde El Cairo, quien tomó la palabra fue el recientemente designado primer ministro, Ahmed Shafiq. El premier negó que Suleiman, el ex jefe de los espías egipcios, sea quien vaya a hacerse cargo del gobierno. “El presidente dijo que dejará el trabajo en septiembre y hay varios meses de tareas legislativas por delante”, manifestó el político que anteayer había pedido disculpas por la represión a los manifestantes. “Yo veo que la presidencia de Mubarak es una fuente de tranquilidad. Necesitamos al presidente por razones legislativas”, justificó. “No creo que el presidente, después de 30 años de labor y de servicio público, deje su puesto. Cinco meses más no marcan la diferencia”, completó.

Para miles de egipcios, esos cinco meses sí hacen la diferencia. Ayer cientos de miles de ciudadanos ocuparon las calles de las principales ciudades de Egipto para demandar que Mubarak renuncie. Bautizaron la jornada como el “Día de la Partida” pero los que volvieron a sus casas no pudieron llevarse esa victoria. Todavía Mubarak sigue en el poder.

Una multitud se concentró en la Plaza Tahrir. La protesta fue mayoritariamente pacífica, después de que los dos días anteriores el centro de la capital egipcia se convirtiera literalmente en un campo de batalla, que presenció los enfrentamientos entre quienes piden la salida de Mubarak y quienes lo apoyan, incluidos los efectivos de la policía secreta. Según la cadena Al Jazeera, ayer sólo hubo unos 2000 partidarios de Mubarak en las inmediaciones de la plaza, pero, más allá de algunos encontronazos, nada pasó a mayores. El ejército estuvo controlando los accesos a la plaza y lo mismo hicieron los manifestantes para evitar que se filtrara algún policía o agente de los servicios que quisiera generar violencia.

Las manifestaciones comenzaron después de la oración de los viernes y se mantenían al cierre de esta edición, desafiando el toque de queda impuesto desde las 7 de la tarde hasta las 6 de la mañana de hoy. A pesar de llevar once días, la movilización social no cayó. En Alejandría (norte), la gente tomó las calles para gritar: “Abajo Mubarak. Abajo el régimen”. Los organizadores convocaron a nuevas marchas para la semana que viene y se supone que se mantendrá la vigilia en la Plaza Tahrir.

Según la última información difundida por el Ministerio de Sanidad, habría once muertos y 5000 heridos desde el miércoles hasta la fecha, aunque las informaciones no oficiales elevan mucho más la cifra. Después de un jueves marcado por el secuestro de periodistas y las agresiones a los corresponsales extranjeros, muchos reporteros abandonaron ayer el país y otros sufrieron algunas intimidaciones. Temprano, les habían retirado los pasaportes en la Plaza Tahrir y tuvo que interceder el ministro Tantawi para que se los devolvieran.

Los abogados y activistas de derechos humanos que fueron secuestrados el jueves a la tarde siguen desaparecidos. Entre los detenidos ilegalmente, estaba un investigador de Human Rights Watch y dos de Amnistía Internacional. Según denunciaron las dos organizaciones, testigos vieron cómo los militantes eran trasladados en vehículos militares.
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El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, no está dispuesto a dimitir ni a ceder a la presión de la calle. Tras la manifestación de cientos de miles de personas que ha durado todo este martes, el máximo mandatario ha anunciado en un discurso televisado que no se presentará a las próximas elecciones, en septiembre, aunque permanecerá en el poder con un nuevo Gobierno abierto al diálogo con todas la fuerzas y a las reformas democráticas. Además, asegurará las medidas para una "transición pacífica del poder dentro de la Constitución". La multitud reunida en la plaza de Tahrir -epicentro de la protesta contra el presidente-, concentrada desde primeras horas de la mañana, ha reaccionado indignada y con gritos de "fuera fuera" y con el lema de que si Mubarak no se va, ellos tampoco.

"Este es mi país. Aquí he vivido, he luchado por esta tierra y he defendido su soberanía y sus intereses. Moriré en la tierra de Egipto", aseguró el presidente en su discurso, el segundo desde que comenzó la crisis hace ocho días. El rais también anunció una serie de reformas, entre ellas del sistema judicial, y que uno de sus objetivos es combatir a fondo contra la corrupción.

A pesar del rechazo del diálogo por parte de la oposición, el presidente también ha anunciado que se dirige directamente a todos los egipcios para asumir sus responsabilidades, y ha avisado que no renunciará a "su deber". Tras las protestas de hoy en el centro de El Cairo, el presidente egipcio ha denunciado los "actos lamentables" que según él se han producido en todo el país. "La realidad obliga a ciudadanos y dirigentes a elegir entre el caos y la estabilidad", ha afirmado. Pero la oposición se mantiene firme, y asegura que no va a establecer ningún diálogio con el Gobierno hasta la marcha de Mubarak. El Baradei, que no ha querido especular sobre la posibilidad de que se presente a las elecciones, ha calificado de "truco" para permanecer en el poder el discurso televisado del presidente.

Mubarak se ha visto obligado a tomar esta decisión tras la masiva marcha convocada por el movimiento opositor en El Cairo y otras ciudades de Egipto para exigir su dimisión y el final de sus 30 años de régimen. La presión de los manifestantes no se ha diluido en todo el día, y seguían concentrados a pesar de que ya ha caído la noche en El Cairo, esperando la dimisión de Mubarak, algo que finalmente no ha llegado. La cadena de televisión Al Yazira, cuyas cámaras siguen en directo el desarrollo de la marcha y las reacciones que se están produciendo en la plaza de la Liberación, ha calculado que la protesta ha reunido a dos millones de personas mientras fuentes oficiales han cifrado la concentración en un millón. Tras varias horas entre la multitud, el corresponsal de la televisión ha asegurado que los protestantes no piensan moverse "hasta que Mubarak se vaya". Tras el anuncio del presidente, los manifestantes han continuado reunidos en la plaza, protestando por las palabras de Mubarak. Un joven se ha dirigido a las cámaras de Al Yazira con una única idea: "Si Mubarak se va, yo vivo".

Concentrados en la plaza de Tahrir (de la Liberación) desde las once de la mañana, los manifestantes han montado tiendas, repartido mantas y comida para pasar la noche y continuar su protesta. Su objetivo: exigir reformas democráticas en el país árabe bajo el lema "Abajo Mubarak, todos contra Mubarak". Sin embargo, el presidente ya ha anunciado que no tiene pensado renunciar a su cargo aunque sí que no va a presentarse a las próximas elecciones, algo que el presidente de EE UU, Barack Obama, le había pedido horas antes a través del enviado del Gobierno estadounidense, el ex embajador Frank Wisner, quien le ha pedido a Mubarak que escuche las demandas de su pueblo, según ha publicado The New York Times . El primer ministro egipcio, Ahmed Shafiq, ha insistido a través de un comunicado distribuido por fax por el Ministerio de Información, en la oferta de diálogo hecha a la oposición en los últimos días y ha anunciado un "conjunto de medidas", sin detallar, que se cumplirán "en un breve período".

La tensión se ha trasladado a los líderes diplomáticos. EE UU ya ha pedido a sus ciudadanos que salgan del país y la embajadora en Egipto, Margaret Scobey, se ha puesto este martes en contacto por teléfono con Mohamed ElBaradei, activista opositor que se ha unido a las manifestaciones masivas en contra del presidente egipcio. La jefa de la delegación estadounidense ha transmitido al ex director de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) el mensaje de que EE UU respalda una "transición ordenada" en Egipto, según ha informado el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en un mensaje de Twitter .

Reino Unido tampoco ha tardado en posionarse. Siguiendo la misma idea expresada por Estados Unidos, Un portavoz del primer ministro, David Cameron, ha subrayado que es "importante" para las autoridades egipcias "escuchar las demandas de su pueblo". Para Londres, el "cambio real" significa una "transición" con una administración "de amplio espectro que incluya a personas de la oposición". "Está claro que (el cambio) aún no se está produciendo, y lo consideramos decepcionante", ha dicho el portavoz de Downing Street.

El líder opositor y premio Nobel de la Paz El Baradei ha instado al presidente egipcio a que abandone el poder y salga del país antes de este viernes para evitar "un baño de sangre". Toda la oposición, incluido los Hermanos Musulmanes, la gran fuerza islamista de Egipto, han llegado a un acuerdo basado en cuatro puntos: que Mubarak deje el poder, la disolución del Parlamento, una nueva Constitución, y, por último, la creación de un Gobierno de transición.

Para suceder a Mubarak se constituirá un grupo de sabios encargado de establecer los mecanismos de diálogo para ordenar la transición, en el que participarán ElBaradei, Amr Musa (secretario de la Liga Árabe) y Ahmed Zewail (premio Nobel de Química en el año 1999) -que reside actualmente en EE UU y ha sido llamado para participar en este cónclave-.

Un miembro de los Hermanos Musulmanes, Kamel El Hebawy, ya ha anunciado que su apuesta para suceder a Mubarak no es otro que el jefe de Estado Mayor de la Defensa de Egipto, el general Sami Enan. En una entrevista concedida a Reuters, el clérigo egipcio ha destacado que el general Enan tiene buenas relaciones con EE UU y es un liberal que podría ser visto con buenos ojos por la oposición. "Puede ser el hombre de futuro de Egipto", ha asegurado, para después resaltar que el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Egipto sería aceptado por la oposición porque tiene "buena reputación". "No está envuelto en la corrupción. El pueblo no le conoce como corrupto", ha señalado. De unos 60 años de edad, Enan es poco conocido en la escena internacional y ha dedicado la mayor parte de su carrera militar a la defensa aérea.

Mosaico social

En la protesta participa un amplio espectro de la sociedad egipcia: gente joven, estudiantes, profesionales, familias enteras con sus hijos, muchos de ellos bebés, y egipcios con mayor poder adquisitivo que están aportando dinero para sufragar la comida y el agua para la multitud. En el centro de la plaza, además de pancartas en las que se reclama la salida de Mubarak y el regreso de la democracia, se ha instalado una gran pantalla en la que han proyectado fotos de las protestas para romper así la censura de la prensa oficial egipcia, que no está informando de lo que ocurre en la calle. "Hemos hecho la parte más difícil tomando las calles. Ahora depende de los intelectuales y los políticos que lleguen a un acuerdo y nos ofrezcan alternativas", ha asegurado Walid Abdel-Muttaleb, un hombre de 38 años que ha secundado la marcha.

El bloqueo de Internet y el toque de queda dificultan cada día más el trabajo de las compañías egipcias hasta el punto de que los empresarios también han salido a la calle. "Esto es un desastre", ha afirmado a Efe por teléfono el empresario Yahia Farrad, gritando para hacerse oír entre el alboroto que reinaba este mediodía en la plaza en la que se han concentrado las protestas. Farrad dirige la Organización Internacional para la Promoción del Turismo en Internet y preside la agencia de viajes Menphis Tours, que desde 1999 opera únicamente en la red. "No hemos podido comunicarnos con nuestros clientes desde el viernes pasado y tampoco sabemos nada de nuestros proveedores", se ha quejado.

El Ejército, testigo de la protesta

Después de que el pasado lunes el Ejército considerara "legítimas las protestas" y anunciara que "no recurrirá al uso de la fuerza contra el pueblo", el despliegue de soldados que está alrededor de la plaza ha tenido como misión canalizar la entrada de los miles de manifestantes. La gente se ha agolpado en torno a las dos únicas vías para acceder al recinto, porque las otras cinco calles que culminan en la plaza han sido cerradas por los soldados como medida de seguridad. Los uniformados se han ceñido a identificar a los manifestantes y a revisar mochilas y bolsas, pero en ningún momento han utilizado la fuerza. Los cientos de periodistas internacionales que cubren la crisis en Egipto tampoco han tenido problemas para entrar e informar desde el interior de la plaza.

Aunque la concentración ha sido pacífica y no ha habido incidentes, la Policía egipcia ha decidido prevenir esta mañana y ha levantado alambradas de púas alrededor del Palacio Presidencial de Hosni Mubarak, en el barrio cairota de Heliópolis, a unos 17 kilómetros de la plaza Tahrir.

Marchas en Alejandría y Suez

El Cairo no es la única ciudad donde el movimento anti Mubarak ha exhibido este martes su fuerza. En Alejandría (al norte del país) se ha desarrollado otra marcha del millón, donde, según ha informado la cadena árabe Al Yazira, centenares de miles de personas siguen cantando, ya de noche, el himno nacional. En Suez también se han concentrado alrededor de 200.000 personas y han gritado lemas como "revolución por todas partes". Para amortiguar el impacto de estas movilizaciones, el Gobierno ha decretado el cierre del servicio ferroviario y de muchas carreteras.

A la cascada de peticiones de libertad se ha unido el primer ministro turco, el islamista moderado Recep Tayyip Erdogan, que ha recomendado a Mubarak que "escuche las demandas" de sus ciudadanos. "Escucha las protestas y las demandas extremadamente humanistas de los ciudadanos", ha señalado Erdogan durante un discurso ante los miembros del partido gobernante AKP. "Atiende sin dudarlo las demandas de libertad de los ciudadanos", ha añadido.

ENRIC GONZÁLEZ / NURIA TESÓN | El Cairo 01/02/2011
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Washington, 30 de enero. En un giro de su política hacia Egipto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó hoy por una transición ordenada en ese país y llamó por teléfono a los gobernantes de sus principales aliados en Europa y Medio Oriente –Gran Bretaña, Israel, Arabia Saudita y Turquía– para promover un enfoque sobre la crisis egipcia que evite la violencia, impulse la moderación y respete los derechos políticos de reunión pacífica, asociación y expresión.

La Casa Blanca informó que Obama se comunicó con el rey de Arabia Saudita, Abdulá Bin Abdulaziz al Saud, y con los primeros ministros David Cameron, de Gran Bretaña; Tayyip Erdogan, de Turquía, y Benjamin Netanyahu, de Israel.

Antes de que la Casa Blanca diera a conocer la versión sobre los contactos telefónicos de Obama, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo en entrevistas con televisoras estadunidenses que Washington desea ver una transición ordenada para que nadie venga a llenar un vacío, por la ausencia de “un plan bien pensado sobre un gobierno de participación democrática.

Tampoco queremos ver una toma de poder que no lleve a la democracia, sino a la opresión y al final de las aspiraciones del pueblo egipcio, dijo Clinton a la NBC.

Durante otra entrevista concedida a CNN, Clinton afirmó que Estados Unidos no quiere enviar un mensaje de apoyo o no al presidente Hosni Mubarak o a cualquier otro político, pero ante la insistencia del conductor del programa sobre ese punto, la funcionaria respondió: Hay otra elección: es el pueblo egipcio.

No obstante, Clinton rectificó una declaración difundida el viernes por el vocero del Departamento de Estado, Robert Gibbs, de que Washington podría revisar la ayuda militar y económica a Egipto, de unos mil 500 millones de dólares anuales, dependiendo de la respuesta que Mubarak diera a las protestas populares. En este momento no está en discusión el corte de ningún tipo de ayuda a Egipto, manifestó Clinton.

El martes pasado Clinton pidió calma a todas las partes para evitar la violencia en Egipto. Nuestra evaluación es que el gobierno egipcio es estable y está buscando maneras de responder a las necesidades e intereses legítimos del pueblo egicpio, dijo la jefa de la diplomacia estadunidense hace unos días.

En reacción a los pronunciamientos de Obama y Clinton, el político opositor egipcio Mohamed El Baradei dijo que Washington pierde credibilidad día a día, porque no puede pedir al pueblo egipcio que espere que un dictador con 30 años en el poder sea quien instaure la democracia.

La postura del gobierno estadunidense, según el analista del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas, Didier Billion, refleja que Washington está en espera de que el vapor de la olla de presión pueda salir, puesto que El Cairo sigue siendo una pieza mayor en el ajedrez de Medio Oriente y Estados Unidos y sus aliados temen un efecto dominó si ahora cae Mubarak en medio de las protestas.

Uno de esos aliados, el gobierno de Israel, por medio de su primer ministro, Benjamin Netanyahu, dijo que Tel Aviv responde con responsabilidad y moderación ante la crisis política egipcia, pero destacó el papel de Mubarak, sin mencionar su nombre, en el mantenimiento de la paz que los dos países han vivido en las pasadas tres décadas.

Desde Caracas, el presidente venezolano Hugo Chávez se pronunció en favor de una solución pacífica a la problemática egipcia y demandó el respeto a la soberanía. Acotó además: Fíjate cómo Estados Unidos, después que utilizó durante años a un presidente, apenas entró en crisis, lo abandonaron. Así paga el diablo.
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Martes, 16 Noviembre 2010 07:40

Bolivia: La transición clandestina

ALAI AMLATINA, 15/11/2010.- "La revolución no se derrumbó de un solo golpe; cayó poco a poco, pedazo a pedazo. La contrarrevolución no pasó sobre el país como una aplanadora ni sus efectos fueron demoledores, necesitó varios años para echar abajo lo que encontraba a su paso. Porque se resistió. Se resistió mal, con debilidades y aturdimiento, pero se resistió". Sergio Almaraz Paz: Réquiem para una república. El tiempo de las cosas pequeñas.

2010. Como si fuera un plano secuencia integral, comenzado a rodar en diciembre de 2009 tras obtener la victoria en las elecciones por un 64%, podemos observar al Movimiento al Socialismo (MAS) y su interacción con los movimientos sociales y el propio pueblo de donde ha surgido.

En ese largo plano en el que no importa el orden cronológico, podemos observar la agudización del conflicto de Caranavi, en el que intereses oscuros de ciertos políticos, unido al envío de la policía para reprimir las protestas sociales, dejaron el balance de dos jóvenes muertos. Del norte paceño pasamos al oriente boliviano, donde la Confederación Nacional de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), decide marchar, y lo hace, no contra el gobierno del MAS, aunque sí en defensa de los derechos indígenas, de sus derechos colectivos. Desde ahí el plano continúa por el sur de Bolivia, donde Potosí se levanta, y una mala gestión temprana del conflicto termina con una ciudad sitiada durante semanas, con diversos sectores populares articulados frente al poder central. Asimismo, en esta secuencia de diez meses van desfilando también choferes, periodistas, o cocaleros.

No estaba en los pronósticos que pocos meses después de consolidar un segundo mandato, las propias organizaciones sociales y pueblos indígenas que conformaron el Pacto de Unidad, germen además de la Asamblea Constituyente, iban a estar enfrentándose públicamente con el gobierno o incluso planteando la posibilidad de un referéndum revocatorio para el vicepresidente Álvaro García Linera. Quién iba a pensar que se iba a dar una separación entre el ejecutivo y los movimientos sociales que colocaron a Evo Morales al frente del gobierno en 2005 y renovaron ampliamente su apoyo en 2009.

Parece ya olvidada la heroicidad y desprendimiento de los movimientos sociales, que facilitaron, con su lucha y también sus muertos, el fin del ciclo neoliberal y la apertura de un nuevo proceso político. Las guerras del agua o del gas fueron, además, luchas referenciales no solo en Bolivia, sino a nivel global, como parte de un proceso de resistencia desde las periferias al sistema mundo capitalista y su globalización imperialista.

Esa identidad y lucha, continuada incluso después de la victoria electoral de 2005, durante la Asamblea Constituyente en 2006 y 2007, parece que ha llegado efectivamente a un punto de bifurcación, en el que no se sabe si el camino escogido lleva a una verdadera alternativa política que recoja la identidad de la lucha.

Propuestas para la transición

En un momento de reflujo de los movimientos sociales, y mientras se plantea que ese rol protagónico y conductor de los movimientos lo tiene que asumir el Estado en este momento histórico, el vicepresidente García Linera propone tres retos históricos para el Estado boliviano: plurinacionalidad, autonomía, e industrialización.

La plurinacionalidad debe ser, efectivamente, uno de los horizontes a seguir, pero no para mantener el actual Estado-Nación con concesiones pluralistas, sino para lograr una transformación radical del Estado bajo parámetros descolonizadores, debiéndose reforzar, además, las autonomías indígenas como punto de desconexión, de transformación de las viejas estructuras del Estado hacia otro modelo descolonizador y descolonizado.

En ese sentido, es necesaria la industrialización del país, pero solo si la entendemos como una necesidad transitoria hacia otro modelo, para salir de la matriz económica actual, extractivista, y lograr una complementariedad de todos los modelos económicos del país, con un enfoque territorial y ecológico, y en armonía con la Madre Tierra, con la Naturaleza y con los pueblos y nacionalidades del Estado Plurinacional de Bolivia.

En el mismo sentido, se puede tolerar un capitalismo de Estado si es para liderar la transición, pero no asumiendo el rol de los movimientos, verdaderos conductores de este proceso, mismo en este etapa de reflujo, sino para lograr un Estado regulador, interventor y distribuidor, que nos encamine hacia otro modelo, logrando una complementariedad también entre los distintos tipos de economía, estatal, privada, cooperativa y comunitaria. En cualquier caso, ese capitalismo de Estado (¿o debemos llamarlo capitalismo andino-amazónico?) no puede sostener viejas formas y estructuras del Estado neoliberal, como sustentar el entramado económico sobre el Decreto Supremo 21060, que tanto daño ha hecho al movimiento obrero.

La economía boliviana sigue viviendo del extractivismo, y si bien las reservas internacionales están sobre los 9.200 millones de dólares, las reservas de la banca privada también están en niveles altísimos, habiendo obtenido tan solo en el primer cuatrimestre de 2010 utilidades de 42 millones de dólares. Nacionalización e industrialización de los recursos naturales estratégicos sí, pero como transición al post extractivismo también.

América Latina es el continente con más inequidad del planeta, y Bolivia se mueve en parámetros muy cercanos a ese indicador continental, en el que un incremento del Producto Interior Bruto no se manifiesta en mayor igualdad, sino a veces en lo contrario.

Por no hablar de la reproducción de formas de poder que debieran estar ya superadas hace tiempo. Formas de poder obsoletas que buscan preservar el (su) poder. Funcionarios y/o políticos/as que toman decisiones en nombre del pueblo al que dicen representar, estando totalmente alejados de los movimientos sociales y pueblos indígenas que han puesto en marcha este proceso.

Todo ello conduce a un nacionalismo popular, peligroso en cuanto a que el instrumento se puede convertir en un fin en sí mismo que hace perder la perspectiva, y obliga a autoreproducirse, mismo que sea a costa de alianzas con el enemigo político, o divisiones de la propia base social que te ha llevado al poder.

No solo seria urgente y necesario volver a la agenda de octubre para reencauzar el proceso, sino también rayar una cancha con líneas rojas, líneas que el Estado nunca debiera traspasar, ni aunque un traspaso temporal permitiera por ejemplo ganar un conflicto local, aumentar los indicadores macroeconómicos, o conseguir un préstamo de la banca multilateral. Esas líneas están definidas en las luchas de los movimientos sociales y pueblos indígenas, y debieran convertirse en la brújula del actual proceso.

No es mala opción en esta etapa la de transitar por un modelo cercano al socialismo, con base en lo comunitario, como opción que recupere la identidad de las luchas, que destierre las viejas prácticas capitalistas y neoliberales mediante transformaciones estructurales socioeconómicas, pero sin embargo, en Bolivia contamos con la posibilidad de construir un modelo propio, precisamente desde el retorno a nuestra propia identidad como pueblo.

Modelo civilizatorio y cultural alternativo

Y es ahí donde surge el Vivir Bien como un nuevo modelo civilizatorio y cultural alternativo al capitalismo y la modernidad. Un modelo basado en un nuevo (y a la vez antiguo) paradigma, sujetado en un pilar fuerte como es el de la descolonización, así como en la despatriarcalización de la sociedad y especialmente del Estado colonial que hemos heredado y con el que no se ha dado una ruptura radical en cuanto a formas y estructuras.

Un modelo que rompe la relación dicotómica entre ser humano y naturaleza, y nos invita a formar parte de una comunidad en que la que nos interrelacionamos con la Madre Tierra.

Solo asentados en el paradigma del Vivir Bien como base de un nuevo proyecto político podemos entender una transición desde el viejo modelo, y el viejo Estado, hacia otro modelo civilizatorio, otro modelo de Estado y otro modelo de desarrollo.

Solo desde el Vivir Bien podemos superar las contradicciones y la coyuntura de múltiples crisis en la que estamos viviendo, crisis financiera, alimentaria, energética…y construir otro modelo de sociedad y de Estado.

Ya tenemos una herramienta para poder encaminarnos hacia este nuevo modelo, que es la Constitución Política del Estado, surgida de la Asamblea Constituyente, y los próximos meses la batalla va ser por la definición de los diferentes modelos y rumbos políticos de la transición en base a diferentes interpretaciones de la Constitución.

Recuperar la identidad

Por eso es más urgente y necesario que nunca la recuperación de la identidad en la que se ha construido el actual proceso político boliviano, una identidad plural, construida desde abajo, desde los dominados y colonizados… volver a las bases, a las comunidades campesinas, a los ayllus indígenas, profundizar en la democracia participativa y construir juntos y juntas el proyecto político del Vivir Bien y de la descolonización. Un Estado Plurinacional con un rumbo ideológico claro, y bajo un modelo de economía social y comunitaria en complementariedad con las otras formas del modelo económico.

Ahora es el momento, con una derecha derrotada políticamente, todavía con algo de resistencia a nivel mediático o económico, pero sin capacidad de articularse ni de disputar poder político. Ahora que el mayor peligro puede venir desde dentro, es necesaria la reflexión colectiva, la preparación de cuadros políticos bajo este nuevo horizonte, hay que articularse y resistirse a los y las que, alejadas de los movimientos y sin capacidad para entenderlos, quieren conducir una transición hacia formulas ya experimentadas y fracasadas.

Albert Camus decía lo difícil que es asistir a los extravíos de una revolución sin perder la fe en la necesidad de la misma. Hoy en día, y por encima de las contradicciones, el proceso avanza, no se sabe si gracias a las decisiones que se toman o más bien a pesar de ellas, pero hoy en día es más necesaria que nunca una verdadera revolución, democrática y cultural, que comience por una descolonización del poder, del ser y del saber, desmontando los andamiajes del colonialismo interno, y que abra y visibilice la transición hacia un nuevo modelo civilizatorio y cultural, más allá del capitalismo y de la modernidad, y que construya el nuevo Estado plurinacional, autonómico, comunitario, intercultural, descolonizado y descolonizador.

Por Katu Arkonada, miembro de la Alianza Latinoamericana de Estudios Críticos sobre el Desarrollo

Agradezco a Boaventura de Sousa Santos, Raúl Prada, Oscar Vega e Isabel Rauber por sus comentarios a este análisis.
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Viernes, 08 Octubre 2010 06:44

Tres escenarios para una transición

La realidad política y social en América Latina, y de modo particular en Sudamérica, es cada vez más compleja, intrincada y por momentos confusa. Los hechos de los últimos meses, las recientes elecciones en Venezuela, los sucesos en Ecuador, son emergentes de esa creciente complejidad que en no pocas ocasiones ha llevado a las fuerzas políticas y sociales que comparten objetivos idénticos a posicionarse como si pertenecieran a bandos opuestos. A medida que la crisis del sistema se aproxime a situaciones de caos sistémico, la confusión irá en aumento, por lo que parece necesario intentar, con todas las precauciones necesarias, establecer alguna lectura compartida y compartible de la realidad.

La región se encuentra en un periodo de transición, que será prolongado e incluirá coyunturas de agudas tensiones y conflictos. Nada nuevo o que las fuerzas antisistémicas no hayan conocido en situaciones anteriores. Sin embargo, esta transición contiene tres escenarios diferentes que la hacen más compleja, toda vez que los sujetos que protagonizan cada uno de ellos son estructuralmente diferentes y tienen intereses y objetivos contradictorios, aunque no necesariamente antagónicos. Una realidad que se mueve a tres velocidades no puede sino aumentar exponencialmente los conflictos, de ahí la necesidad de abordarlos por separado.

Un primer escenario es la competencia entre estados, que se manifiesta en la transición de la dominación sin hegemonía de Estados Unidos hacia una región multipolar con tendencia a la hegemonía consensuada de Brasil en Sudamérica. Se trata, en resumidas cuentas, de la confrontación antimperialista, en la que está interesado un amplio abanico de fuerzas políticas y sociales, desde los más pobres hasta las burguesías industriales que abastecen los mercados internos.

Sujetos destacados de este combate son los estados nacionales administrados por fuerzas progresistas y de izquierda. La lucha antifascista, en la primera mitad del siglo XX, nos enseñó que no es un tema menor quién dirige el Estado, porque si se lo apropian los reaccionarios pueden destruir todo vestigio de movimiento popular durante un largo periodo. Incluso una inflexión menor, como la que representa el gobierno de Juan Manuel Santos frente al de Álvaro Uribe en Colombia, puede destrabar conflictos interestatales que favorecen la dominación imperialista.

Un segundo escenario tiene como actores principales a los movimientos sociales antististémicos y está directamente relacionado con la superación del capitalismo, una tarea que –como enseñaron los fundadores del movimiento obrero– sólo la pueden llevar adelante los oprimidos por sí mismos. No depende, por tanto, de los estados nacionales sino de la capacidad y la potencia de los de abajo para arrebatarle a las burguesías los medios de producción y de cambio y, a la vez, liberar las relaciones sociales no capitalistas existentes en el seno del mundo de los oprimidos.

La superación del capitalismo por una sociedad más justa e igualitaria, socialista, será un proceso más largo aún que la transición entre la dominación estadunidense y el mundo multipolar que estamos viendo formarse ante nuestros ojos, que no puede suceder sino luego de una profunda crisis sistémica. Será más complejo aún, ya que el Estado juega naturalmente a favor del capital, aun cuando sea administrado por personas con intencionalidad socialista, porque es una relación social funcional a la acumulación de capital. Y porque es necesario construir poderes no estatales que aún están lejos de salir de su forma embrionaria y local.

En tercer lugar, se registra un combate por superar el progreso, o sea el desarrollo indefinido de las fuerzas productivas, porque el planeta no puede soportarlo sin poner en riesgo la sobrevivencia de la humanidad. Este escenario está siendo protagonizado por las naciones indígenas aymaras, quechuas, mapuches, quechuas y amazónicas, con especial énfasis en Ecuador y Bolivia. La propuesta de Sumak Kawsay/Suma Qamaña (Buen Vivir/Buena Vida) busca abrirse paso desde una filosofía de vida hacia una práctica política, para lo que debe superar enormes obstáculos no sólo ante los estados sino también frente a buena parte de los movimientos antisistémicos.

Es el escenario más novedoso y el que conlleva mayores dificultades, ya que supone no sólo enfrentar el modelo occidental sino también el sentido común instalado en los sectores populares. Sin embargo, es un escenario vital porque un socialismo desarrollista o asentado en la corriente del progreso no contiene una esperanza de futuro para la humanidad. Por eso mismo, es el combate que demorará más tiempo en ser instalado, aunque la crisis ambiental debe jugar a su favor.

Lo ideal sería que estos tres escenarios no fueran excluyentes sino complementarios, pero sabemos que eso no es posible porque los intereses en pugna son contradictorios. Los estados nacionales, primer escenario, están firmemente asentados en el extractivismo que promueve un modelo de exportaciones primarias, que va a contramano de los otros dos escenarios, porque necesitan ingresos frescos para sufragar sus crecientes presupuestos y la ampliación de las burocracias. Las derechas locales y el imperialismo alientan este modelo en el que aún tienen un papel que jugar.

Que existan contradicciones entre los tres escenarios y entre las fuerzas que los protagonizan no debería implicar antagonismo. Jerarquizar un escenario excluyendo los demás puede debilitar las fuerzas del cambio. Un problema adicional son las derechas y el imperio que siguen jugando pesado. Más preocupante aún es la polarización en el interior del campo popular. La arrogancia intelectual, de la que ninguno de los actores de estos debates estamos exentos, suele esconder inseguridades e incertidumbres porque, como nos enseña don Pablo González Casanova, en medio del caos buena parte de lo aprendido se torna irrelevante: no hay una línea a seguir sino caminos a inventar.

Por Raúl Zibechi
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Martes, 28 Septiembre 2010 06:55

Panorama mundial. Aún en descenso

La economía global está en transición y causa incertidumbre en el mercado. Las políticas de estímulo, que ayudaron al mundo a recuperarse de la crisis financiera y de la recesión, se agotan. Aunque los efectos de ese estímulo garantizarán un crecimiento de 4.4% del PIB según paridad de poder de compra en 2010, EIU prevé que se reducirá a 3.6 en 2011.

Los datos económicos recientes han sido mezclados. EU y Japón han tenido una marcada reducción del crecimiento luego de fuertes repuntes cíclicos a finales de 2009 y principios de 2010, en tanto la eurozona ha mejorado. Alemania creció en el segundo trimestre de este año a su ritmo más rápido desde la reunificación, en 1990, ayudada por exportaciones de maquinaria a China y otros mercados emergentes. Asia y América Latina han tenido algunos buenos desempeños, gracias a sus políticas de estímulo y a la revitalización del comercio mundial.

Pero estas diferencias no pueden disfrazar el panorama general. El crecimiento en los trimestres recientes se ha apoyado en niveles insostenibles de estímulo y una disminución del ritmo es inevitable. Existen numerosos signos de que esto ya ocurre, desde la débil creación de empleos en EU hasta la inesperada caída de las ventas de maquinaria alemana en julio. Incluso en los mercados emergentes más boyantes, los datos comienzan a indicar que lo mejor del repunte ha terminado.

La pregunta del momento es si un ajuste cíclico natural se convertirá en algo peor. Nuestro pronóstico central es que el mundo evitará una recesión de doble inmersión, aunque aún hay una probabilidad de 30% de que ocurra. Lo creemos poco probable por varias razones. Primero, los inventarios de las empresas siguen siendo bajos, así que el crecimiento es menos vulnerable a una nueva sacudida en la cadena de la oferta. Segundo, las compañías están en mejor salud financiera, luego de reducir costos durante la crisis. Tercero, los mercados emergentes mantendrán su vigor.

De todos modos, hay grandes retos. La reciente recuperación ha disfrazado problemas estructurales que aflorarán de nuevo conforme el ciclo de inventarios madure y los estímulos se agoten. Los consumidores en EU tendrán menos dinero para gastar en tanto pagan deudas acumuladas durante la burbuja del crédito. Algunas economías europeas no son competitivas y enfrentan un largo periodo de dolorosos ajustes. Las finanzas gubernamentales son débiles. Las preocupaciones por el riesgo soberano continuarán perturbando los mercados y podrían minar la recuperación.

Mundo desarrollado

Hemos reducido nuestro pronóstico de crecimiento de EU de 2.8 a 2.3% en 2010, luego de revisar los datos del PIB del segundo trimestre. La previsión de 1.5% de crecimiento en 2011 se mantiene, pero los riesgos de un ajuste a la baja aumentan. La atmósfera política adversa a los estímulos limitará la capacidad del gobierno para tomar nuevas medidas sustanciales de apoyo al crecimiento. La economía no genera suficientes empleos nuevos y el mercado de la vivienda sigue en problemas. Con todo esto prevemos que la Reserva Federal retrasará hasta el tercer trimestre de 2012 la primera elevación de la tasa de interés.

Japón tuvo un crecimiento robusto a finales de 2009 y principios de 2010, pero sus perspectivas se debilitan. El PIB real crecerá 2.8% este año, pero se reducirá a 1.3 en 2011. La zona euro crecerá 1.4% en 2010 y 0.8 en 2011. Los mercados han perdido confianza en la solvencia de los gobiernos de la periferia europea, como Grecia, y cuestionan la viabilidad misma del proyecto del euro.

Mercados emergentes

Con excepciones, los mercados emergentes han tenido varios trimestres de crecimiento extraordinario. Asia, y China en particular, han estado a la vanguardia de la recuperación. Aunque el panorama es aún positivo, las condiciones serán más desafiantes. El crecimiento en China se desacelerará de 9.9% en 2010 a 8.3 el año próximo, en parte como reflejo de los esfuerzos gubernamentales por desinflar burbujas de bienes raíces. Entre tanto, la economía de India se mantendrá sana; esperamos un crecimiento de más de 8% anual durante varios años.

América Latina tendrá un repunte robusto en 2010. A la cabeza irá Brasil, con un crecimiento previsto de 7.8%, el más alto en décadas. Perú y Argentina crecerán 7 y 6.8%, respectivamente. Las exportaciones de productos básicos impulsarán la recuperación regional, pero también el gasto de consumo ha repuntado con fuerza sorprendente. El panorama para 2011 es menos bueno y tiene fuertes riesgos de decaer. La desaceleración en EU se infiltrará en buena parte de la región. El crecimiento del PIB se reducirá de 5.2 a 3.7% el año próximo.

Productos básicos

Los mercados de básicos se han visto alterados por malas cosechas de trigo en la ex Unión Soviética y en Canadá, lo cual ha provocado una elevación de precios. La ansiedad del mercado se debe poner en perspectiva, dado que aún esperamos que la cosecha mundial de trigo este año sea la tercera de la historia en volumen. Sin embargo, hemos elevado nuestra previsión de los precios del trigo y otros granos en 2010-11. También hemos elevado nuestro pronóstico para los precios de las oleaginosas, pues el mal tiempo ha afectado la oferta. A consecuencia de ambos cambios, prevemos que los precios de los alimentos subirán en forma más pronunciada de la prevista anteriormente. Nuestro índice de alimentos y bebidas se elevará 4.9% en 2010 (antes pronosticamos 0.4%) y otro 4.2% el año próximo (la predicción anterior era de 0.8%).

El mercado petrolero se mantendrá volátil. Los precios reaccionarán en forma negativa a los signos de restricción fiscal en la zona euro o a un menor crecimiento en China. Esperamos que los precios promedien 77 dólares el barril (para la mezcla Brent a fecha fija) en la segunda mitad de este año, y bajarán ligeramente a 76 d/b en 2011 al desvanecerse el estímulo económico y, en consecuencia, el consumo de petróleo en países de la OCDE.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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Jueves, 03 Junio 2010 06:44

Cambio difícil en Paraguay

“Supuesto militante de FARC cae en Paraguay”. “Capturan a un presunto elemento de las FARC en Fernando de la Mora”, “Militares lanzan peculiar batalla para fortalecer la lucha contra el EPP”. “Declara policía, víctima del ‘cazabobo’ del EPP”. “Policía de Brasil, en alerta ante la presencia del EPP”, “EPP tiene apoyo [en el Gobierno], dice Salyn”. Estos titulares del diario ABC Color, desde la portada hasta la página 5 de un martes cualquiera, son sólo una muestra del clima de acoso político-mediático que acecha al Gobierno de Fernando Lugo, que ahora tiene como punta de lanza la emergencia de un enigmático grupo guerrillero en el norte del país: el Ejército del Pueblo Paraguayo.

Por estos días acabó el estado de excepción votado por el Congreso sin que ninguno de los esquivos miembros del EPP fuera capturado, y ni siquiera visto. Se dice que esta misteriosa guerrilla, que ya tiene una página en Wikipedia, cuenta con unos quince miembros. Hasta ahora, destruyeron maquinaria agrícola de una hacienda sojera acusada de contaminar a todo el pueblo ―en Concepción―, atacaron un cuartel militar en San Pedro (la región donde Lugo fue obispo), colocaron una bomba en el Palacio de Justicia y secuestraron a los hacendados Luis Alberto Lindstron y Fidel Zavala, este último obligado a repartir carne a los pobres como “cortesía del EPP” antes de ser liberado previo pago del rescate después de tres meses de encierro. Todos estos hechos fueron reivindicados por la dirigente Carmen Villalba desde la prisión.

Aunque al parecer, los “combatientes” del EPP provienen del grupo Patria libre (de donde también habrían salido los secuestradores de la hija del presidente Raúl Cubas Grau, Cecilia, finalmente asesinada en 2004), muchos creen que actúan en connivencia con el narcotráfico. De hecho, el departamento de Concepción está virtualmente tomado por los narcos, y allí se enfrentan el PCC (Primer Comando de la Capital) y el Comando Bermelho, ambas organizaciones criminales brasileñas. “En el norte, la gente ya no habla de ganaderos, sino de narcoganaderos” dice el sociólogo Tomás Palau desde sus oficinas del instituto Base/investigaciones sociales. Gran parte del campo paraguayo está en manos de grandes latifundistas de brasileños y “brasiguayos” (descendientes de brasileños) dedicados al monocultivo de soja, donde hace tiempo que no reina la ley estatal y ni siquiera, en gran medida, la soberanía paraguaya.

Paraguay vive, así, una colonización permanente: después de la época colonial stricto sensu, vino la guerra de la Triple Alianza: Brasil, Argentina y Uruguay acabaron con el modelo endogenista de G. R. de Francia y los López en una guerra criminal financiada por los bancos ingleses. De 1.500.000 habitantes en 1865, Paraguay pasó a 250.000 en 1870, al concluir el conflicto bélico, y, como recuerda Palau, “el territorio fue repartido entre los vencedores; las mejores tierras quedaron en manos de empresas anglo-argentinas, lusitanas o mixtas”. Y la última colonización que hoy vive esta nación mediterránea es vía el auge del nuevo capitalismo agrario sojero. Como señala el economista Luis Rojas Villagra, Paraguay produce ―y exporta― 6 millones de toneladas de soja anuales… e importa productos tan elementales como cebolla, papa o tomate.

Cerco conservador

La supervivencia política de Lugo se parece a un milagro: tiene en contra a todo el Congreso (sólo un diputado y dos senadores apoyan al Gobierno); a la Justicia, coto de la vieja política corrupta-prebendal; a la burguesía fraudulenta que, aunque sigue haciendo negocios, desconfía del entorno izquierdista del Presidente; a los medios de comunicación que conspiran si pruritos a favor del juicio político y alientan sin parar el fantasma de Hugo Chávez, y al propio... vicepresidente de la República, del Partido Liberal Radical Auténtico. En ese marco, sólo las divisiones de la derecha y la movilización popular (o la amenaza de ella) logran mantener el en Gobierno al ex obispo, que en 2008 acabó con 60 años de dominio absoluto del Partido Colorado, incluyendo las tres décadas y media de la autocracia clientelista/represiva de Alfredo Stroessner. Las encuestas ―que el ABC ya no publica― dicen que la mayoría de los paraguayos se opone a un posible juicio político con el que amenaza la derecha, que después de Honduras no puede ocultar su tufillo a golpe de estado liso y llano. Ahora sectores opositores quieren reactivar la amenaza, dados los escasos resultados del estado de excepción en el norte del país.

La derecha acusa a Lugo de ser cómplice del EPP y de no haber hecho cumplir el estado de excepción. Incluso algunos no se quedan ahí: “Yo me animo a decir que el Presidente de la República Fernando Lugo no sólo es cómplice del EPP sino que es el jefe del grupo guerrillero... sus amigos del EPP no van a ser atrapados; desacredita a las fuerzas militares para que queden solo los policías, y así poder crear la guardia Nacional” dijo este lunes el diputado del UNACE (Colorados éticos), Artemio Barrios. Entretanto, los policías de Hugua Ñandu se sintieron “aludidos y provocados” por la campaña militar Py’aguapy, que lanzó panfletos en castellano y guaraní desde helicópteros ―como operación psicológica―, al parecer con especial intensidad frente a la subcomisaría local. “Es como que nos dijeran que no servimos para nada” se quejó un agente policial.

El Senado ya aprobó una ley antiterrorista, “estilo colombiano”. Y la colaboración judicial y de inteligencia Bogotá-Asunción marcha a todo vapor. La detención esta semana del colombiano Esney Dier Home Losada, acusado de pertenecer a las FARC, es sólo una mínima expresión de una amplia red de acciones conjuntas.

Una izquierda emergente

Como en otros gobiernos progresistas, bajo el Gobierno Lugo la economía la maneja la derecha y la política social la izquierda. Son públicas las tensiones entre el secretario general de la Presidencia Miguel Ángel López Perito y el ministro de Hacienda Dionisio Borda. No obstante, la reforma de la salud permite, por primera vez, la atención gratuita universal y, aunque la infraestructura aún no está a la altura de ese objetivo, es un enorme paso para Paraguay, durante décadas ―y aún hoy― un Estado mafioso y clientelista. La enorme sede de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) sigue ahí, a la espera de una oportunidad para restaurar el viejo orden que, agrietado, sobrevive en casi todas las instituciones del Estado. “En Cancillería nadie se enteró de que los colorados perdieron… [y] siguen en sus zoquetes como garrapatas hambrientas” dice la columna de chismes Ñe’e mbeguepe en el ABC Color.

Así, los problemas no se derivan solamente del atrincheramiento de los partidos conservadores, sino de la propia falta de unidad interna del Gobierno. En el Gabinete hay “desde obedientes discípulos del neoliberalismo en Hacienda, pasando por aprendices de represores en Interior, hasta supinos ignorantes en la materia en Agricultura y Ganadería, o bienpensantes ex militantes en carteras sociales. [Así] se logró lo que se tenía que lograr: desconcierto primero y desilusión después” escribió Palau en el reciente libro de balance Gobierno Lugo. Herencia, gestión y desafíos (Base-IS, Roxa Luxemburg-Stiftung, dic. 2009). Con todo, el sociólogo destaca que se creó la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria y se logró redactar un informe de la Comisión Verdad y Justicia y el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra sobre tierras malhabidas, unos 8 millones de hectáreas.

“El Gobierno de Lugo no puede calificarse como de izquierda, pero con Lugo la izquierda logró un espacio de crecimiento e influencia política que jamás tuvo en toda la historia paraguaya” dice el dirigente del Frente Guazú [Grande], Hugo Richer, una novedosa alianza que nuclea desde la socialdemocracia hasta casi todas las expresiones de la izquierda marxista. Las expectativas están puestas ahora en las elecciones municipales del 7 de noviembre, cuando el Frente Guazú intentará construir una base política/institucional del cambio. Y, si se logra mejorar la correlación de fuerzas, impulsar la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Como lo demuestra Honduras, no basta el apoyo externo, aunque importante, a la institucionalidad ―en este caso de Unasur― para fortalecer una política antielitista, es necesario construir fuerzas internas consistentes. La derecha “bruta” de Lino Oviedo y la derecha “civilizada” del partido Patria Querida están a la espera de pasos en falso.

Pero aunque lentos, se perciben algunos avances. “Por décadas, la lucha política en Paraguay fue colorados vs. liberales; ahora, es izquierda/ derecha. Pese a la ley antiterrorista, el proceso no se ha derechizado. La exigencia de cambio sigue viva entre las organizaciones sociales” explica Richer. Lo cual no es poco, considerando que durante largos años, el líder anticomunista chino Chiang Kai Shek vigiló desde su enorme monumento en Asunción que Paraguay siguiera siendo ―como lo dijo alguna vez su amigo, el dictador Stroessner― “el país más anticomunista del mundo”. 

Por Pablo Stefanoni
Semanario Brecha
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–¿Cómo caracteriza la situación política del Paraguay dos años después de la asunción del presidente Fernando Lugo?

–El resultado electoral del 20 de abril del 2008 no produce necesariamente un cambio en la cultura de la ciudadanía y de los actores políticos. De hecho hay muchas ilusiones que hoy pudieron haberse desinflado. Son ilusiones que pretendían que Paraguay cambiaría a partir del 21 de abril del 2008. Esto no pudo ocurrir porque hemos sido castigados por el mismo tipo de dictadura que vivieron otros países, pero además por la intolerancia y el clientelismo político que se proyectaron durante veinte años tras la caída de la dictadura. La política funcionaba exclusivamente a través de la clientela y produjo lo que se puede denominar los veinte años perdidos de la transición democrática. Técnicamente la transición está empezando ahora, veinte años después del fin de la dictadura. Y en estas condiciones es muy difícil conjugar las expectativas con las posibilidades de cambio.

–¿Es el único motivo?

–No. A lo anterior se debe sumar la enorme resistencia de los sectores que detentaban el poder. No solamente el poder político –que es el menor poder en Paraguay– sino el poder fáctico: las mafias que controlan todo el sistema de contrabando, que manejan esta prodigiosa industria de la falsificación; la mafia de los cigarrillos que llevan humo a todos los países vecinos; la mafia de las drogas. Esos son varios carteles que durante mucho tiempo sostuvieron una forma de construcción política y que ahora ven peligrar seriamente sus negocios por un proceso que pretende adecentar la gestión. Y lo tercero, que es inevitable mencionar, son nuestros propios errores. Somos un gobierno conformado por un proyecto político absolutamente heterogéneo, partidos que se encontraron en el camino y que dijeron “hagamos un cambio político”. Pero además las personas que se encuentran en este momento en la gestión provienen, en su gran mayoría, de organizaciones no gubernamentales y otros emprendimientos de ese tipo, y todavía tardan en sintonizar, no con la gestión, sino con esa enciclopedia de mañas burocráticas que dejó sembrada el proceso anterior.

–Desde afuera da la sensación de que el gobierno de Fernando Lugo “está cercado”.

–Así es. El único cambio que se pudo producir en la función pública es en las islas de los puestos de confianza. Tenemos una legislación que impide otro tipo de cambios. En gran medida la función pública responde políticamente al partido que ya no está en el gobierno, porque los funcionarios públicos se alinean con esos políticos. De cualquier manera nuestra decisión es respetar la dignidad de todos los funcionarios y tratar de consensuar un proyecto de gestión pública que sea coherente con el cambio.

–¿Y la relación con el Parlamento?

–Es otro elemento que produce esa sensación de captura del Poder Ejecutivo. Un Parlamento adverso, eminentemente obstruccionista, con algunas situaciones alevosas como el caso de la obstrucción a la designación de embajadores. Yo no descarto errores nuestros, pero lo más difícil en este momento es construir el consenso con el Parlamento. Hay una posición obstruccionista y, en algunos actores, existe directamente un interés destituyente. Tampoco se ha logrado una mesa de diálogo que sirva para construir una agenda de prioridades.

–¿Y en la ciudadanía?

–El panorama es totalmente distinto y absolutamente esperanzador. Las organizaciones sociales quieren coordinar acciones y siguen firmes las esperanzas de que sus expectativas sean cubiertas por el gobierno que, a su vez, quiere mantener una interlocución directa con la ciudadanía. Este también es un aspecto en discusión. Ultimamente hubo algunas movilizaciones por parte de los gobernadores, solicitando que su intermediación fuera más visible. Muchos de estos gobernadores responden al Partido Colorado. El gobierno responde que no habrá de confrontar en lo mínimo con la institucionalidad, pero que al mismo tiempo no va a resignar su experiencia de diálogo directo con la ciudadanía. Es la única garantía que tenemos de sostener un proceso de cambio.

–En sectores afines al gobierno se habla mucho de democracia participativa. También se conocen las resistencias de dirigentes políticos de la oposición, que señalan que se intenta suplantar a la democracia representativa.

–La Constitución habla de la democracia participativa. La perversión semántica está de fiesta en Paraguay. Las cuestiones que son normales y obvias para cualquier sitio del mundo aquí se someten a tremendas discusiones. Se ha satanizado la democracia participativa y la más mínima intención de discutir el tratamiento informativo de los medios; se ha imputado como sospechoso de estar cargada de ideologías la voluntad del gobierno de construir proyectos sociales. Imagínese que el Gabinete Social no obtuvo presupuesto del Parlamento y se le recortaron todos los recursos, no tiene un guaraní para invertir en la lucha contra la pobreza. ¿Qué país estamos discutiendo? Hay un hemisferio que trata de sostener el país que existía, mientras el otro no deja de pelear por un proceso de cambio y no se va a resignar antes de lograrlo.

–En medio de este contexto. ¿cuáles son los logros que se pueden ver en estos dos años?

–Hemos construido una estructura institucional, una estación de despegue. Unimos en un corpus un archipiélago de instituciones que funcionaban en diferentes ámbitos, para todas las direcciones y sin ningún tipo coordinación. En lo social, con un Gabinete Social que funciona y en lo comunicativo también. Es un primer paso silencioso de institucionalización que tiene buenos resultados. La lucha contra la corrupción no puede ser solamente policíaca, porque sólo con represión la corrupción sería reprimida y reconstituida permanentemente. Para eliminar la corrupción hay que construir una institucionalidad consistente. En esto se está trabajando con bastante éxito. Por otra parte se está construyendo la red social. En dos años este gobierno ya hizo tres recorridos por todo el país, por todas las capitales departamentales y tomó contacto con las autoridades y con las redes sociales. Está instalada ya una red capilar del proceso. Falta un paso mucho más decisivo: que eso comience a funcionar. Y no está funcionando sencillamente porque el Parlamento se encargó de ahogarnos en términos de recursos.

–¿Qué se pudo lograr en materia de gestión?

–Se avanzó en obras y tareas emblemáticas como el caso de la reivindicación de Itaipú. La represa tiene 35 años y ningún gobierno quiso discutir con Brasil la reclamación paraguaya de un trato justo en relación con la inmensa riqueza que produce ese emprendimiento binacional. Por primera vez el 20 de julio del año pasado se instaló una mesa de discusión y los presidentes de los dos países están dando ya testimonio de los avances al respecto. Esa ha sido una bandera muy fuerte del gobierno. El otro tema en el que todavía no se han podido dar pasos más trascendentales, pero para lo que hay ya un plan, es la reforma agraria. Este país tiene una injustísima distribución de la tierra. Parece una discusión del siglo antepasado pero sigue vigente. Se ha definido también una estructura que tiene que funcionar. En términos sociales los planes de ayuda condicionada, que durante los gobiernos anteriores no llegaban sino a 13 mil familias, se han extendido paulatinamente a 100 mil familias y para fin de año estaremos llegando a 200 mil familias. Por primera vez en la historia de Paraguay se ha declarado la gratuidad de la salud, en diciembre del 2008. Eso demostró cómo los recursos eran definitivamente dilapidados en vez de ser aplicados a cuestiones tan sencillas como garantizar la salud universal.

–¿Y las cuentas pendientes...?

–Son muchas. Fundamentalmente construir una respuesta a pesar de las obstrucciones. Este gobierno tiene pendiente la necesidad de tener un plan A, en base a la posibilidad de un consenso político, y un plan B, que sin generar turbulencia alguna en la institucionalidad y en el funcionamiento de las instituciones del Estado sepa asistir la lucha contra la pobreza en el marco de peores obstrucciones que puedan existir. Ese es el desafío más importante. El proceso de construcción está en marcha y yo creo que estamos en condiciones de asumir algunas de estas alternativas. Reitero: no estamos hablando de confrontaciones institucionales, sino sencillamente de cómo haríamos para construir un proyecto que brinde mayores posibilidades a los sectores marginados sin contar con un debido acompañamiento presupuestario por parte del Parlamento. Estamos recurriendo incluso a la cooperación internacional. Y Paraguay no es un país difícil de cambiar; es un país pequeño de seis millones de habitantes. Es lamentable que no exista un consenso político; es miserable cualquier proceso de obstrucción; es sencillamente robar un plato de comida. Pero con esas pautas se debe convivir.

–Leyendo los diarios y escuchando las radios las críticas al gobierno aparecen por doquier. Paradójicamente, en medio de ese escenario, se acusa al gobierno de coartar y limitar la libertad de expresión.

–No hay un solo gesto en ese sentido. Nosotros somos una especie de damnificados de Chávez. Lo digo con mucho respeto por nuestros gobiernos y por nuestros países. Los medios utilizan, en una especie de operación preventiva, el estandarte de Chávez como antítesis o como símbolo de un supuesto atentado contra la libertad de expresión. Yo no juzgo la gestión de Chávez al respecto –estamos siempre en contacto fraterno como países– pero la cantilena en los medios es que Chávez nos lleva, como si fuera una especie de flautista de Hamelin, hacia el camino de coartar la libertad de expresión. No hay ni una medida ni un solo gesto del gobierno en esa dirección desde el 15 de agosto del 2008 hasta hoy. Es una caricatura lamentable que tenemos que aguantar también porque creemos que en Paraguay todavía necesitamos atravesar un tiempo importante de consolidación institucional para poder discutir ciertas cosas como, por ejemplo, el tema de la regulación de los medios. Hablar de regulación de medios en este tiempo en Paraguay es someter a la ciudadanía a un desgaste innecesario en medio de un debate entre sordos. Mientras tanto creo que la opción más importante es la consolidación de los medios estatales. Los medios públicos en Paraguay pueden ser mucho más incidentes que en cualquier país del mundo. Es un país pequeño, con seis millones de habitantes, con mucha homogeneidad cultural donde los medios públicos pueden ser muy incidentes una vez que ellos se consoliden. Estamos hablando de medios públicos y no de medios de gobierno.

–Llama la atención la denominación del ministerio a su cargo, creado en esta gestión: Secretaría de Información y Comunicación para el Desarrollo. Con ese título no existe en ninguno de los países latinoamericanos ni en el resto del mundo. ¿Por qué ese nombre? ¿Qué significa? ¿Por qué comunicación para el desarrollo?

–Porque no se puede hablar de comunicación pública sin comunicación para el desarrollo y menos en sociedades como éstas. Yo creo que no incluir la comunicación para el desarrollo en las políticas de comunicación del Estado es como admitir que nuestra comunicación es meramente instrumentalista, meramente difusionista. El desarrollo no es meramente una cuestión de lucha contra la pobreza, de mejorar las prácticas culturales o de producción. Es apuntar a la necesidad de que el cambio cultural se instale en la ciudadanía, es marcar un proyecto. Se mencionaba lo que para algunos puede parecer exótico como denominación. A mí me parece obvio y absolutamente apropiado al cambio que se pretende vivir en Paraguay. En este momento estamos trabajando con siete universidades públicas del interior para la instalación de la cátedra de comunicación para el desarrollo. Nos gustaría que junto a los comunicadores que trabajan en la construcción de las noticias todos los días, se generen también agentes locales de desarrollo desde la comunicación, trabajadores de comunicación que sean específicos para las cooperativas, las organizaciones, los ministerios. Este es el objetivo de incluir esta línea.

–¿De qué medios de comunicación dispone el gobierno?

–Prácticamente de nada. Los procesos anteriores desmantelaron y destruyeron los medios públicos. Quedamos con dos radios. La Radio Nacional de Paraguay con equipos totalmente obsoletos y 43 discos después de tener la discoteca más grande de Paraguay. A ésta se suma la radio de Pilar a la que, en un año, le cambiamos el transmisor después de 50 años. Lo mismo estamos por hacer con Radio Nacional. Ya no pensamos en el pasado, creemos que el desafío ahora es construir medios públicos que sean fortalecidos en el compromiso del proceso de cambio. Este es un país que tiene 17 provincias o departamentos. Estamos en el proceso de instalar diez radios públicas entre este año y el próximo. Y el gran sueño es poner a funcionar, para el 14 de mayo del 2011, el primer canal público de televisión del Paraguay. Todo está bien encaminado. No podemos fallar porque no nos sobran monedas. Estamos condenados a no fallar, a que todos nuestros emprendimientos sean certeros. El proyecto de la televisión pública incluye un canal de aire, un sistema satelital y unas 17 repetidoras en todo el país con pequeños canales locales. Pero en medio de eso estamos en la exótica iniciativa de transformar nuestros medios de gobierno en medios públicos. La gente empezó a escuchar sobre medios públicos ahora y muchas veces nos sentimos discutiendo con nadie estas ideas. Es más: muchas veces nos sentimos discutiendo al interior del gobierno. Como los medios de gobierno servían exclusivamente para promocionar a los ministros y compañía, cambiar esos procesos conlleva también enfrentamientos con las culturas de gestión.

–¿Es posible?

–No hay otra alternativa. La corresponsabilidad en la gestión de los medios públicos entre el Estado y la sociedad civil es empoderar a la ciudadanía y esto puede ser absolutamente trascendente.

Por Washington Uranga
Desde Asunción
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¿Por qué es preciso pensar en una transición anticapitalista? ¿Y qué es lo que sería tal transición? La participación de David Harvey, profesor de Geografía y Antropología de la City University, de Nueva York, en el seminario de evaluación de los 10 años del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, fue una tentativa de responder a estas preguntas. 

La respuesta, en realidad, incluye, en primer lugar una justificación de la pertinencia de las preguntas. Después de la derrota de la Unión Soviética, de los regímenes socialistas del Este Europeo y de la caída del Muro de Berlín, hablar de anticapitalismo se tornó prohibido. El comunismo fracasó, el capitalismo triunfó y no se habla más del asunto: ese mensaje cruzó el planeta adquiriendo aires de sentido común. Pero los muros del capitalismo siguieron en pié y creciendo. Y excluyendo, provocando crisis, pobreza, hambre, destrucción ambiental, guerra…

Y es en los últimos años que se volvió a hablar de anticapitalismo y en la necesidad de pensar otra forma de organización económica, política y social. David Harvey vino a Porto Alegre a hablar de eso. Para él, la necesidad de volver hablar de anticapitalismo se apoya sobre algunos datos: el aumento de la desigualdad social, la creciente corrupción de la democracia por el poder del dinero, el alineamiento de los medios de comunicación con el gran capital (y su consecuente papel de cómplice de la corrupción de la democracia), la destrucción acelerada del medio ambiente. Ese escenario exige una respuesta política, resume Harvey. Una respuesta política, en su criterio, de la naturaleza anticapitalista. ¿Por qué? El autor de La producción capitalista del espacio , presenta algunos datos de naturaleza económica para justificar esa afirmación.

El capital ficticio y la fábrica de burbujas 

El capitalismo, en cuanto sistema de organización económica, está basado en el crecimiento. En general, la tasa mínima de crecimiento aceptable para una economía capitalista saludable es del 3 por ciento. El problema es que se está poniendo cada vez más difícil sostener esa tasa sin recurrir a la creación de variados tipos de capital ficticio, como viene ocurriendo con los mercados de acciones y con los negocios financieros en las últimas dos décadas. Para mantener esa tasa media de crecimiento será preciso producir más capital ficticio, lo que provocará nuevas burbujas y nuevos estallidos de las burbujas. Un crecimiento compuesto del 3 por ciento exige inversiones del orden de los 3 billones de dólares. En 1950, había espacio para eso. Hoy involucra una absorción de capital muy problemática. Y China está siguiendo el mismo camino, dice Harvey. 

Las crisis económicas de los últimos 30 años, asegura, reposan (y al mismo tiempo, profundizan) en una disfunción creciente entre la cantidad de papel ficticio y la cantidad de riqueza real. “Por eso necesitamos alternativas al capitalismo”, insiste. Históricamente esas alternativas son el socialismo o el comunismo. El primero terminó transformándose en una forma menos salvaje de administración del capitalismo; el segundo fracasó. Sin embargo, esos fracasos no son una razón para desistir hasta porque las crisis del capitalismo se están volviendo cada vez más frecuentes y más graves, replanteando el tema de las alternativas. Para Harvey, el Foro Social Mundial al proponer la bandera de “otro mundo es posible”, debe asumir la tarea de construir otro socialismo u otro comunismo como alternativas concretas.

La irracionalidad del capitalismo 

“En tiempos de crisis, la irracionalidad del capitalismo se vuelve más clara para todos. Excedentes de capital y de trabajo existen uno al lado del otro sin una forma clara de unirlos, en medio de un enorme sufrimiento humano y de necesidades insatisfechas. En pleno verano de 2009, un tercio de los bienes de capital en los Estados Unidos permaneció inactivo, mientras cerca del 17 por ciento de la fuerza del trabajo estaba desempleada o trabajando involuntariamente en regímenes de medio tiempo. ¡Qué podría ser más absurdo que eso!- sostiene Harvey en su libro Enigma del capital, que será lanzado próximamente por la editorial Profile Books. Él descarta, por otro lado, cualquier inevitabilidad sobre el futuro del capitalismo. El sistema puede sobrevivir a las crisis actuales, admite, pero a un costo altísimo para la humanidad.

No basta, por lo tanto, denunciar la irracionalidad del capitalismo. Es importante recordar, señala, Harvey, lo que Marx y Engels apuntaron en el Manifiesto Comunista con respecto a los profundos cambios que el capitalismo trajo consigo: una nueva relación con la naturaleza, nuevas tecnologías, nuevas relaciones sociales, otro sistema de producción, cambios profundos en la vida cotidiana de las personas y nuevos arreglos político-institucionales. “Todos esos momentos tuvieron un proceso de co-evolución. El movimiento anticapitalista tiene que luchar en todas esas dimensiones y no solamente en una de ellas como muchos grupos hacen actualmente. El gran fracaso del comunismo fue el no conseguir mantener en movimiento todos esos procesos. Fundamentalmente, la vida diaria tiene que cambiar, las relaciones sociales tienen que cambiar”, afirma.

“Necesitamos hablar de un mundo anticapitalista” 

Harvey está hablando de la perspectiva de un posible fracaso del capitalismo, de un punto de inestabilidad que afecte a los engranajes del sistema. Pero al mismo tiempo, él no apunta a ninguna inevitabilidad o destino histórico. Se trata de un diagnóstico sobre el tiempo presente. “El capitalismo entró en una fase de cada vez más destrucción y cada vez menor creación”. Y cuáles serían, entonces, las fuerzas sociales capaces de organizar un movimiento anticapitalista en los términos antes señalados. La respuesta de Harvey es corta y directa: Hoy no hay ningún grupo pensando o hablando de eso. “Las ONGs y los movimientos sociales que participan en el FSM precisan comenzar a hablar de un mundo anticapitalista. La izquierda debe cambiar sus patrones mentales. Las universidades necesitan cambiar radicalmente”.

¿La justificación de esos imperativos? Harvey da un ejemplo más de la “racionalidad” capitalista actual. En enero de 2008, 2 millones de personas perdieron sus casas en los Estados Unidos. Esas familias, en su mayoría pertenecen a las comunidades afroamericanas y de origen hispano, perdieron, en total, aproximadamente 40 mil millones de dólares. En aquel mismo mes, Wall Street distribuyó un bono de 32 mil millones de dólares entre aquellos “inversores” que provocaron la crisis. Una forma peculiar de redistribución de la riqueza, que muestra que, con esta crisis, muchos ricos están quedando más ricos. “Estamos viviendo un momento de negación de la crisis en los Estados Unidos. Los trabajadores, y no los grandes capitalistas, son quienes están siendo señalados como responsables. Es por eso que necesitamos una transformación revolucionaria del orden social”.

Marco Aurélio Weisheimer
Carta Maior

Traducción para www.sinpermiso.info : Carlos Abel Suárez 
Tomado de: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3259

 
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Sábado, 17 Abril 2010 09:19

Transición y democracia en España

La muerte biológica del dictador en 1975 puso al descubierto la debilidad de la izquierda para imponer una dirección al proceso de transición y constató la fuerza del franquismo. La derecha española tomó buena nota de la revolución portuguesa de los claveles, que acabó con la dictadura iniciada por Salazar y continuada por Marcelo Caetano el 25 de abril de 1974. Para los franquistas más preclaros, conducir la locomotora de los cambios políticos era necesario. Significaba controlar los tiempos y determinar el mapa de ruta. En esta dinámica su reconversión ideológica se acelera. Tocaba emprender la "modernización política". Dotar al país de un sistema competitivo de partidos y facilitar la transición del fascismo a la monarquía con la aquiescencia de las democracias occidentales. Todo fue ponerse. El diseño de Franco ganaba enteros. La reivindicación republicana de la izquierda se aparcó. El PSOE renunció sin ambages a su defensa y el Partido Comunista lo hizo a cambio de su legalización en 1977. En la primera etapa de la transición, los símbolos republicanos fueron censurados y perseguidos. También una parte de la izquierda maoísta o trotskista acabará sucumbiendo a los encantos del monarca. Su defensa del voto afirmativo a la Constitución de 1978 significaba aceptar implícitamente a la corona. Tampoco los nacionalistas catalanes se quedaron atrás. En los debates de la comisión redactora de la Constitución se rechazó explícitamente cualquier opción de plantear la idea de una España plurinacional. Autonomías sí, federalismo no. La monarquía reconoce sólo una nación: la española. Fue éste el motivo del nacionalismo vasco para no apoyar el sí a la Constitución y la causa del actual diferendo sobre el nuevo estatuto catalán, cuestionado por el PP al incluir el término nación. El caso sigue en el Tribunal Constitucional, aunque fuese aprobado en referendo y ratificado por las cortes generales.

La llamada apertura política quedó en manos del franquismo y sus aliados. En él coexistían liberales, socialcristianos, conservadores, republicanos, antimonárquicos o nacionalistas. Su lazo de unión era el anticomunismo. Ninguno de ellos albergaba convicciones democráticas. Por tanto, para entender el régimen nacido del posfranquismo debemos considerar la siguiente premisa: no todo lo que lucha contra una dictadura fascista es democrático. Ha sido esta circunstancia lo que lleva a grandes equívocos en la actualidad. No se puede hacer virtud de la necesidad.

Por otro lado, la guerra civil seguía y continúa siendo un argumento para limitar y frenar los cambios democráticos. ¿Cómo si no entender la negativa a juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante los 40 años de dictadura fascista? El miedo se utilizó y utiliza como arma arrojadiza. Se debe buscar la reconciliación y olvidar el pasado. Borrón y cuenta nueva. Franco y sus alzados ganaron la guerra civil y no es posible cuestionar su triunfo. Más aún si sus resultados han traído el bienestar a la patria.

Una sociedad desmovilizada y con miedo era y es fácilmente manipulable. El franquismo social anidaba y persiste en la cabeza de no pocos españoles. Franco no crea fobias. Su imagen se asocia a la de un viejito bonachón cuyo esfuerzo estuvo dirigido a buscar el bienestar de sus conciudadanos. No en balde la España rural, pobre y caciquil de los años 40 y 50 cedió su lugar a un país urbano, industrializado, de clases medias, en el cual impera la democracia orgánica. Los ideólogos del régimen atribuyeron los logros al desinteresado esfuerzo de su caudillo. Solamente había un requisito para vivir en paz: "no se meta usted en política", vivimos una democracia orgánica. Más demócrata que Franco, ninguno.

Esta iconografía del tirano como un hombre de Estado absorto en cuerpo y alma al servicio de España se proyecta en la actualidad en quien fuera uno de sus más cercanos colaboradores, Manuel Fraga Iribarne. Durante el franquismo fue director general de organismos públicos, ministro de Información y Turismo, embajador y académico. Su carrera continuó en el primer gobierno de la monarquía ocupando el cargo de ministro del Interior. Como tal ejerció una brutal represión contra los demócratas provocando decenas de muertos, presos y detenidos. Allí acuñó su frase "la calle es mía". Posteriormente funda Alianza Popular. En 1977 es elegido diputado, formando parte de la comisión redactora de la constitución. Eurodiputado en 1987, también fue tres veces presidente de la Xunta de Galicia, votado por mayoría absoluta de sus paisanos. Hoy es senador y presidente de honor del Partido Popular. Al referirse a Franco apostilló en 2008: "...con Franco siempre era posible entenderse. A pesar de todo, era un hombre muy inteligente...". Asimismo considera "insultar la historia de España" el retirar los bustos o imágenes del dictador de pueblos, ciudades e instituciones públicas. Pero su historial no importa. Para millones de españoles Fraga es un perfecto demócrata. Es, de igual forma, querido, respetado y venerado. Cuando muera seguramente habrá luto nacional y tendrá funerales de Estado.

Durante la "transición" Fraga fue un referente para los poderes fácticos. Sus palabras no caían en el vacío. En medio del proceso constituyente sintetizó magistralmente los términos del debate dejando claro que tras la apertura política no habría ruptura democrática, sino una reforma al propio interior del régimen. No había qué temer. Quienes mandaban lo seguirían haciendo con el visto bueno del PSOE y el PCE, y la alternancia se barajaba como parte del juego político. El mensaje tranquilizó a las fuerzas armadas y las aguas volvieron a su cauce. Suárez dejó de ser considerado un traidor. Unión de Centro Democrático ganará las dos primeras elecciones. La oposición de izquierda, liderada por el PSOE y en menor medida por el PCE, sucumbía. Domesticada y transformada en defensora de la monarquía, sus líderes, Felipe González y Santiago Carrillo, consintieron implícitamente una ley de punto final. Fraga tendría razón, el régimen franquista logró sobrevivir en otro cuerpo. Cuando los demócratas alertaban de los límites del cambio y eran conscientes de la claudicación del PCE y el PSOE, de las reivindicaciones republicanas, Manuel Fraga Iribarne salió en su defensa. Asimismo, cuando la derecha social pedía explicaciones y no entendía por qué había que desmontar el franquismo, Fraga aclaró: "no estamos en presencia de una ruptura democrática, emprendimos un camino de reformas, apuntillando, y sólo se reforma aquello que se desea y quiere preservar".

La transición fabricó un traje a la medida para que la derecha gobernara y la izquierda domesticada pudiera hacerlo sin sentirse incómoda. La derecha unió todos los retales del franquismo formando el Partido Popular y la izquierda mutó de lobo feroz a manso corderito. El gatopardismo se hizo carne. En España todo cambió, pero sus cimientos fascistas no se tocaron. Hoy, el traje está pasado de moda y deshilachado, nuevas luchas democráticas cuestionan su hechura. ¿Será la hora de nuevos sastres y de un traje democrático?

Por Marcos Roitman Rosenmann
Publicado enInternacional