El banquero Lasso venció al correísta Arauz 

En Ecuador se abre una etapa de profundización del neoliberalismo

El candidato de la derecha obtuvo 52.51% de los votos contra 47.49% de su rival progresista, un resultado que no anticiparon las encuestadoras. 

 

Guillermo Lasso ganó las elecciones presidenciales frente a Andrés Arauz en Ecuador. Obtuvo 52.51% de los votos contra 47.49% con 93.29% de actas válidas del total de 97.60% escrutadas. Los resultados fueron entregados en tempranas horas de la noche del domingo de elecciones por el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego de una jornada que se desarrolló a lo largo del país entre las siete de la mañana y las cinco de la tarde.

El resultado contradijo que lo que habían pronosticado la mayoría de las encuestas, quienes, durante semanas, dieron como ganador a Arauz con porcentajes variables. En cuanto al voto nulo fue de 1.660.802 y el blanco 163.913, sobre un total de 10.211.652 votantes. De esta manera el candidato de la alianza CREO y el Partido Social Cristiano se quedó con la victoria para asumir la presidencia el próximo 24 de mayo.

“Vamos a trabajar desde mañana en el proceso de vacunación, vamos a trabajar con decisión para que los 17 millones de ecuatorianos, sin dejar nadie atrás, nos beneficiemos con el cambio de un país democrático, libre, próspero, un país de libertades, donde nadie tiene que tener miedo, hoy de noche todos podremos dormir en paz y en calma. Yo no llego con una lista de a quienes quiero perseguir ni ver en la cárcel, quiero ver a todos los ecuatorianos libres, que no tengan miedo al gobierno”, señaló.

“Gracias por darme la oportunidad de ser su presidente y poderlos servir. Hoy es un día de celebración, la democracia ha triunfado, todos ustedes han usado su derecho a elegir y han optado por un nuevo rumbo muy diferente al de los últimos 14 años en Ecuador. Desde el 24 de mayo próximo asumiremos con responsabilidad el desafío de cambiar los destinos de nuestra patria y lograr para todos el Ecuador de oportunidades que todos anhelamos”, destacó.

“Quiero despedirme pidiéndoles a todos que nos sintamos cobijados por el tricolor nacional, la única bandera que nos une a los 17 millones de ecuatorianos, quiero pedir a dios que nos siga bendiciendo (…) queridos amigos que dios bendiga al Ecuador.”.

Arauz, por su parte, afirmó en sus declaraciones: “hoy ha llegado el momento de avanzar, tenemos que tender puentes y construir puentes, este es un traspié electoral, pero de ninguna manera una derrota política y moral, porque nuestro proyecto es de vida. Realizaré una llamada telefónica al señor Guillermo Lasso, le felicitaré por el triunfo electoral obtenido el día de hoy, y le mostraré nuestras convicciones democráticas”.

“Los más de cuatro millones de votos que me acompañan hoy son un mandato, un compromiso de defender políticas que acompañen y promuevan la justicia social, la dignidad, la educación y la salud pública. Con toda nuestra fuerza política y legislativa, que nos hace ser la principal fuerza política de la República del Ecuador estaremos atentos ante cualquier intento de usar al Estado para beneficio de pocos privilegiados, estaremos como siempre lo hemos hecho defendiendo a las grandes mayorías”, señaló.

“Tenemos el objetivo de poder construir esa nueva mayoría, ese bloque histórico, representado por el progresismo, la plurinacionalidad y la socialdemocracia, son elementos constitutivos de nuestro Estado, de nuestra Constitución, y debe verse reflejada en la mayoría popular progresista que requiere el Ecuador. Hoy no es el final, es el comienzo de una nueva etapa del poder popular”.

El porcentaje obtenido por Lasso significó haber revertido una distancia de más de 12 puntos que lo habían separado de Arauz en la primera vuelta. Las razones de ese recorrido pueden explicarse por varias razones, como el aglutinamiento de un voto anti-correista en un país marcado por el clivaje correísmo/anti-correísmo, la migración de votantes de Yaku Pérez y Xavier Hervas -tercero y cuarto en la primera vuelta- a favor de Lasso.

La derrota de Arauz puede explicarse también por limitaciones en su campaña, en el marco de un movimiento con políticos perseguidos, con dirigentes fuera del país y escasa estructura organizativa. “Llegamos a estas elecciones en condiciones muy complejas, todos sabemos que hemos sido víctimas de la persecución, del acoso, de los insultos, del odio, el intento de proscribir nuestro movimiento, ataque a la persona, a la familia”, afirmó Arauz.

El día de las elecciones transcurrió sin incidentes. Ambos candidatos se hicieron presentes en diferentes centros de votaciones. El primero, quien no tiene la residencia en Ecuador, y por lo tanto no pudo sufragar, estuvo en el sur de Quito -zona popular de la ciudad- junto a su compañero de fórmula para la vicepresidencia, Carlos Rabascall. Ambos acompañaron a votar a Silvia, una comerciante endeuda con un microcrédito, a punto de perder su casa y su negocio.

“Hemos acompañado a Silvia a votar, para ejerza su derecho, su obligación constitucional, su oportunidad para poder recuperar su dignidad, su futuro, su esperanza en nuestro país (…) necesitamos un gobierno de unidad nacional, hoy estamos aquí junto a todo el pueblo ecuatoriano, hacemos una convocatoria a esa unidad, ya basta de peleas, ya basta de broncas, queremos un gobierno que atienda a la mayoría, que dé soluciones a los problemas, y nosotros estamos aquí para eso”, afirmó Arauz.

Lasso, por su parte, votó en el otro centro de poder electoral, la ciudad de Guayaquil, acompañado por su esposa, María Lourdes Alcivar. Allí afirmó: “este es un día donde todos los ecuatorianos, con el poder del voto, podamos escoger el futuro que vivirán nuestros hijos, nuestros nietos, todos aspiramos a un Ecuador de oportunidades, libre y democrático, donde todas las familias puedan alcanzar la prosperidad”.

Ambos candidatos llamaron a la conformación de un “gobierno de unidad” en el contexto de un país en crisis económica, sanitaria, marcado por el clivaje correísmo/anti-correísmo que atraviesa al conjunto de la política incluido al movimiento indígena, la traición política del presidente saliente Lenín Moreno, el despliegue de un lawfare contra el correísmo que, en ese movimiento, significó una degradación institucional y una reducción de la democracia.

Con la victoria de Lasso comenzará ahora una nueva etapa de profundización del neoliberalismo en Ecuador, que ya tiene su anticipo en el proyecto de privatizar el Banco Central de Ecuador, que podría realizarse antes de que Moreno deje el palacio presidencial de Carondelet el próximo 24 de mayo. El mapa continental continuará, por su parte, en el mismo punto de correlación entre fuerzas progresistas y gobiernos de derecha, con las limitaciones consecuentes para la reconstrucción de instancias de integración latinoamericanas.

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Miércoles, 03 Marzo 2021 06:47

Renovar para triunfar

Renovar para triunfar

Soplan vientos huracanados por todo el mundo. Son oleadas desprendidas de la impactada atmósfera global desde tiempo atrás por la crisis sistémica que conmueve al Sistema Mundo Capitalista, cuya estructura social sufre su impacto. Son vientos de gran potencia que a su paso arrasan o descuadran la estructura de un Sistema que se creía eterno.

Debilitada, la estructura de este Sistema recibe al mismo tiempo el golpe de una revolución de nuevo cuño que, como conmoción tectónica, descuadra el mundo del trabajo, los hábitos y consumos de inmensos conglomerados; impone nuevas reglas en el mercado mundial, trastoca el potencial de los Estados, ahora muchos de ellos con menos incidencia en la agenda global que algunas multinacionales.

En su batir de estructuras y conmoción de superficies y subsuelos, viejas y oxidadas normatividades de identidad y pertenencia de los Estados caen por el piso y toman cuerpo otras, como las resumidas en un nuevo Derecho Internacional, que, más allá de los Estados-Nación, impone reglas de todo tipo y determina los relacionamientos a los cuales deben sujetarse en el comercio mundial todos los países que por esta lógica quedan a merced del litigio supranacional.

Pero no solo esta desestructuración de lógicas imperantes desde por lo menos dos siglos atrás están en curso; también otras toman cuerpo y ganan espacio en igual ruta, como la erosión de la banca central de los Estados, limitados en sus poderes ahora por el surgimiento y el constante avance de monedas virtuales no sujetas a soberanía nacional alguna, así como la imposición de un comercio virtual que rompe barreras y controles fronterizos.

Todo ello y mucho más, como el dominio de las multinacionales en las comunicaciones globales y la práctica desaparición de la soberanía, el dominio y la preponderancia que en este campo también tenían los Estados-nación; un dominio soportado en miles de satélites que circundan la exosfera e intercomunican a la sociedad global en tiempo real, comunicación que determina la vida diaria de todas las sociedades, impactando sus valores fundantes como el de la libertad, la solidaridad, la cooperación y otros.

La conmoción es total. Es un golpe, más bien un mazazo, que por la energía desprendida mueve como capas tectónicas las bases de dos imperios, hasta enfrentarlas y llevarlas a riesgo de colisión.

Las masas de calor, en ocasiones, y en otras de frío que transportan aquellos vientos, como las réplicas de acomodamiento que sufren las capillas sobre las que se soporta la geopolítica hasta ahora imperante, no dejan de impactar los sistemas y los regímenes políticos en uno y otro continente, donde los gobiernos de supuesto distinto signo tratan de acomodarse a la nueva realidad.

Los cambios están en curso y hasta ahora no sabemos lo que implican en su totalidad ni lo que sobrevivirá de la vieja estructura. Son cambios demandados en otra perspectiva, por demás, por la crisis pandémica que produce el covid-19, la misma que evidencia que, más allá de una vacuna para resolver lo evidente de la crisis –la enfermedad–, lo que la sociedad global realmente requiere, para evitar entre otras cosas más pandemias, es la superación de la causa real de la misma, es decir, el sistema hoy como un todo. Y ese cambio, a ciencia cierta, no es posible desde lo electoral como agenda puntual de cada cierta cantidad de años sino mediante un proceder dinámico y constante que emplace y reviente el poder hoy dominante.

Por ahora, y desde hace años, lo que más destacan son ajustes económicos y fiscales como parte de una agenda global, mayor control social sobre las poblaciones de cada uno de los países, autoritarismo en algunos casos, economías al debe, expoliación de la naturaleza (para el caso de los países sometidos), en consonancia con una economía inserta en la periferia capitalista, deuda externa e interna en creciente; integración de sus fuerzas armadas a estructuras globales, regionales o subregionales: inserción y sometimiento de su sistema financiero al entretejido global, etcétera. Son estas algunas de las medidas y políticas más comunes que toman estos gobiernos en medio del remesón que vive el Sistema económico, social, político y militar vigente.

Podemos decir, por tanto, que todo está en transformación. Sin embargo, y para sorpresa, aparece algo con signo de intacto: la política. Como si se tratara del viejo Estado-nación, la misma continúa marcada por reglas de otro tiempo, el que parece lejano pero no lo es tanto.

Las noticias recientes que se conocen en Colombia dan cuenta de ello: dos bloques de organizaciones partidistas de corte progresista anuncian, cada una por su lado y tras acuerdos internos, que ganarán las mayorías del país en 2022, tanto para renovar el Congreso como para ganar la Presidencia.

Estamos ante acuerdos que parten de agendas, y se soportan sobre las mismas, que pretenden el control de la administración de lo público, sin estimular ni urdir entramados de poder local, sin estimular cambios estructurales en los relacionamientos sociales y sin medir el peso de la costumbre al interior de la burocracia que sostiene a todos los gobiernos de turno, sin preocuparse por estimular y construir desde ya otras formas de poder, que rompan lo vertical y el mando para darles paso a lo horizontal y al consensos y de su mano construir otra visión sobre el desarrollo y con ella potenciar una relación otra con la naturaleza.

Para estas organizaciones, el poder para regir el destino de la nación sigue cruzando por el control de las riendas de la Presidencia y del recinto de las leyes. En un mundo cambiante donde las decisiones fundamentales que afectan a la humanidad se toman en coordenadas diferentes del Ejecutivo y el Legislativo, se insiste en llegar a estas instancias con la convicción de que desde allí lograrán reencauzar la orientación de la política económica, fiscal, social, militar y cultural del país.

Afincados en viejas matrices de la política, donde la soberanía real descansaba en el Estado-nación, no reparan en que, producto de los cambios enunciados en la parte inicial del escrito, las transformaciones y las rupturas con el establecimiento ahora no proceden de arriba sino que deben propiciarse desde una resistencia/construcción de agendas y dinámicas locales-regionales-nacionales, con entretejidos concéntricos que estructuren redes por todo el país, y a partir de las cuales se horade poco a poco el poder que aún subsiste en el territorio de la nación.

Allí, en los territorios, construyendo poderes de diferente carácter y tamaño, sin desatender las luchas cotidianas por vida digna, y sin centrar la atención en la agenda electoral, se acumularán la fuerza y la experiencia suficientes para darle paso a una sociedad otra, una que no dependa del actual Estado, de su control ni de sus recursos financieros, que se le arrebaten al mismo, para potenciar las actividades políticas alternativas o la vida comunitaria.

Y así hay que actuar porque estamos ante nuevas formas de organización social y de construcción de referentes de poder territorial, en todas y cada una de las dimensiones de la vida como sociedad. Nuevas formas de organización deben resolver el día a día de la gente, con ella y entre ella, y a la par ir trazando nuevos horizontes de vida para enfrentar los poderes globales (y sus artífices nacionales) que ahora, en todas las instancias, determinan la vida de la sociedad.

Son redes de acción comunitaria y territorial que al mismo tiempo deben prolongarse, comunicarse y cruzarse con sus pares de todo el mundo, con la conciencia de que un cambio que dé cuenta del capitalismo como Sistema Mundo solo es posible desde una acción global y simultánea. No es factible de otra manera y así lo ha demostrado el capitalismo, una y otra vez sitiado por revoluciones locales, vencido en territorios y coordenadas específicas, pero restablecido en sus dominios tras el paso de algunos años o décadas, lo que puede conseguir, pues, pese a la derrota parcial, conserva en sus manos el control de los circuitos económicos, comerciales, financieros y de todo orden del sistema mundial real. Tensionado este control, por un lado logra parchar los cortos producidos en una u otra parte de su circuito total, y por otro enfrentar e ir ahogando a sus contrarios con medidas de distinto orden. Es decir, en algunos momentos es derrotado militar y socialmente, incluso en ocasiones muy precisas por vía electoral, pero no así en el resto de los componentes del sistema.

Son retos y cambios mayúsculos. En los tiempos que cursan, tras la disposición de ingentes mecanismos de control y disciplinamiento social, la derrota militar de la clase y fracciones de esta que controlan el Estado y el gobierno es casi una quimera, pero la crisis sistémica que aflora por doquier sí permite la reorganización y la acción social alternativa en multiplicidad de espacios y áreas de la sociedad, tras una dinámica de largo plazo producir no una explosión sino una implosión del poder. Una agenda más allá de lo electoral –que es la base sobre la que se sostiene el poder ungido por la Revolución Francesa y luego reforzado tras diversidad de levantamientos de la misma burguesía y de otros segmentos sociales–, proyección de legitimidad y legalidad que siempre pretenden darse quienes aún hoy dominan, es característica de la dinámica social en efecto alternativa que hoy se impone.

Es un nuevo actuar que les pregunta a quienes defienden las viejas formas de la acción política, y la lectura del Estado-nación por fuera de los cambios sistémicos en curso, ¿por qué, a pesar de llegar al gobierno en diversidad de países de la región y pudiendo concretar cambios más allá de lo inmediato y urgente, no se logra ni rasguñar la estructura profunda del poder local y global? ¿Por qué, a pesar de las evidencias, persisten en actuar desde lo nacional y local, sin articulación global contra el sistema dominante como conjunto? ¿Por qué persisten en llamar a la sociedad a luchar por el cambio de lo aparente –el gobierno– sin aclarar que se está actuando sobre la forma y no sobre el contenido, y que un cambio estructural requiere remover todos los entretejidos del cuerpo llamado capitalismo?

Para todas aquellas personas que actúan con firmeza y convicción en los parámetros del viejo Estado-nación, no sobra preguntar, más allá del cambio de forma, ¿para cuándo la revolución?

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Francia garantizará productos menstruales para estudiantes

La ministra de Educación Superior, Frédérique Vidal, adelantó que en las próximas semanas se instalarán máquinas que ofrecerán tampones, toallas sanitarias y otros artículos.

 

El Gobierno de Francia anunció que los productos menstruales serán gratuitos para la población estudiantil a partir de septiembre, con el objetivo de combatir las dificultades económicas que tienen muchas personas para afrontar aquellos gastos.  

La ministra de Educación Superior, Frédérique Vidal, adelantó que en las próximas semanas se instalarán máquinas que ofrecerán tampones, toallas sanitarias y otros artículos en residencias de estudiantes y servicios de salud universitarios. 

En ese sentido, la funcionaria agregó que el Gobierno se propuso hacer que la protección de período sea "completamente gratuita" para todos al comienzo del próximo año académico en septiembre, con la instalación de 1.500 distribuidores. 

Un estudio de la Asociación Federativa de Estudiantes de Poitiers y la Asociación Nacional de Estudiantes Parteras realizado en febrero reportó que un tercio de las estudiantes necesitan ayuda para comprar esos insumos para la menstruación.

Afectados por la crisis económica derivada del coronavirus y las restricciones de movilidad, numerosos estudiantes franceses tienen que acudir a la beneficencia de los bancos de alimentos de las ONGs y asociaciones.

En diciembre, el presidente Emmanuel Macron había prometido abordar el tema de la pobreza de época, cuando impulsó la creación de un "cheque psicólogo" para los estudiantes con dificultades y la posibilidad de comer dos veces al día por un euro en los restaurantes universitarios.

Al comentar sobre la difícil situación de las mujeres sin hogar, el máximo mandatario señaló en ese momento que "el hecho de tener su período en la calle y no poder comprar algo para protegerse y preservar su dignidad" se suma a la humillación que sufrieron.

La medida para hacer que la protección sanitaria sea gratuita para los estudiantes se produce en medio de un creciente enfoque en la pobreza juvenil luego de imágenes impactantes de bancos de alimentos inundados por estudiantes con dificultades debido a la pandemia covid-19.

Muchas y muchos jóvenes dicen que están luchando para llegar a fin de mes después de perder trabajos de medio tiempo en cafés y restaurantes que han estado cerrados durante meses debido a la crisis de salud.

La situación en otros países

En Argentina, un proyecto de ley integral de menstruación sostenible presentado por los diputados del Frente de Todos, Nicolás Rodríguez Saa y Lucas Godoy, contempla la entrega gratuita por parte del Estado, obras sociales y prepagas de insumos ecológicos y saludables para la gestión menstrual, además de antiinflamatorios, y la incorporación de la menstruación en la educación sexual.

Por su parte, la organización Economía Feminista lanzó en 2017 la iniciativa MenstruAcción, que alertó sobre el factor de desigualdad que implica la natural e inevitable llegada mensual del ciclo, un gasto que pagan las mujeres en un contexto donde ganan, en promedio, un 30% menos que los varones.

Otros países también están experimentando con la gratuidad de insumos para la menstruación. Escocia se convirtió en noviembre de 2020 en el primer país del mundo en aprobar la distribución gratuita de toallas higiénicas en los establecimientos públicos, abriendo un camino que inspiró a las feministas y activistas contra la pobreza de todo el mundo a abordar también el tema de la pobreza de época.

Asimismo, Nueva Zelanda anunció el 18 de febrero que experimentará a partir de junio, y durante tres años, la distribución de esas protecciones periódicas gratuitas en los colegios, mientras que en Inglaterra los productos de período gratuito están disponibles en todas las escuelas primarias y secundarias.

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Elecciones en Ecuador: Andrés Arauz obtuvo una amplia ventaja pero habría ballottage

El candidato correísta salió primero en las presidenciales

Los primeros datos entregados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), con el 90 % del conteo rápido de una muestra de 2193 actas, indicaron que el candidato progresista tendría 31.50% de los votos, Yaku Pérez 20.04% y Guillermo Lasso 19.97%.

 

El domingo en la noche terminó con una certeza en Ecuador: Andrés Arauz, candidato de Unión por la Esperanza (UNES), salió primero en la elección presidencial. Se trata de un resultado que había sido anticipado por la mayoría de las encuestadoras de diferentes signos políticos y que resultó confirmado.

 “Ganamos, triunfo contundente en todas las regiones de nuestro bello país”, escribió el candidato en su cuenta de Twitter, que, durante la jornada acompañó a votar a su abuela Flor Celina Galarza, de 106 años, en su centro de votación en la ciudad de Quito. Arauz, con el domicilio aún inscripto en México, donde residía meses atrás, no pudo votar en estas elecciones.

La certeza de la victoria de la revolución ciudadana estuvo acompañada de una pregunta: la existencia o no de una segunda vuelta, objeto central de las especulaciones y operaciones de varias encuestadoras. Junto a la pregunta por el balotaje, se abrió otra, acerca de a quién enfrentaría Arauz: si Guillermo Lasso, candidato por CREO y el Partido Social Cristiano, o a Yaku Pérez, del partido Pachakutik. Éste último, en horas de la noche, antes de tener números oficiales, anunció haber ingresado a la segunda vuelta: “después de la segunda vuelta seremos la primera fuerza política del país”, afirmó.

Los primeros datos entregados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), cerca de las 21.15 hora local, con el 90 % del conteo rápido de una muestra de 2193 actas, indicaron que Arauz tendría 31.50% de los votos, Pérez 20.04%, Lasso 19.97% y Xavier Hervas, un candidato cuyo ascenso había comenzado a ser anticipada la última semana, 16.28% de los votos. Los números entregados por el CNE fueron cuestionados por Rafael Correa, quien afirmó: “Todos saben que eso es mentira, en los mismos datos reales ya ingresados estamos alrededor del 38%. ¡A cuidar cada voto! El engaño es evidente”.

El mensaje de Arauz fue desde el primer momento de la tarde, llamar a esperar al resultado final del CNE, bajo sospecha de parcialidad, para saber si, efectivamente existirá una segunda vuelta, algo que, aún no ha quedado totalmente confirmado, aunque la tendencia indicaría que sí. La posibilidad de que suceda estará dada por el hecho de que el candidato no alcance el 40% necesario. En cuando a los diez puntos de distancia sobre el segundo, los datos indicarían que habría sido alcanzado.

El resultado logrado por Arauz, es decir la revolución ciudadana como proyecto, y la figura de Rafael Correa como liderazgo, representa una victoria política en el contexto actual de persecución que vive el correísmo. Fue celebrada como tal en el bunker situado en el hotel Mercure de la ciudad de Quito, al cerrarse una jornada de votación con una gran afluencia en las urnas.

Las imágenes en Quito y varias ciudades del país, mostraron una participación constante, con colas de varias cuadras en algunos centros electorales, y denuncias acerca de la lentitud para dejar ingresar a la gente. En Ecuador el voto es obligatorio, so pena de 40 dólares -con un salario mínimo de 400- o imposibilidad de realizar trámites en el Estado, algo que forma parte de las varias razones de la afluencia masiva.

Se sabía que había mucho en juego en estas elecciones por los candidatos y modelos en pugna, en el contexto de un país marcado a fuego por la traición política, el retroceso económico neoliberal, la pandemia, una campaña de persecución política, y otra mediática contra el correismo, con el objetivo de convencer que Correa había sido uno de los presidentes más corruptos de la historia. Un modelo ya clásico implementado en las revanchas contra los gobiernos progresistas.

El hecho de haber llegado hasta la elección, luego de las irregularidades del CNE que se mantuvieron a lo largo de toda la campaña, representó en sí un triunfo en el marco de una democracia debilitada e instituciones golpeadas, parcializadas, enfrentadas en oportunidades, uno de los legados que dejan los años de Lenin Moreno, quien, es seguro, dejará la presidencia en el mes de mayo y, se especula, tal vez también el país.

Aún falta por conocerse el resultado definitivo de una contienda donde está en juego la orientación que tendrá el país en los próximos años. En caso de existir el balotaje, Arauz seguramente enfrentará el intento de conformación de un frente anti-correista que reunirá un arco diverso, pero no impredecible: Lasso ya ha afirmado que apoyaría a Pérez en una segunda vuelta en la cual el candidato de Pachakutik disputara la presidencia contra Arauz, y el mismo Pérez ya apoyó a Lasso en las elecciones del 2017 afirmando que era “preferible un banquero a un dictador”.

Al cierre de esta nota el país observa la evolución de los resultados con atención, las fuerzas políticas, en particular el correismo, con vigilancia debido a las irregularidades ya acontecidas por parte de un CNE que funcionó como un actor político a largo de estos meses. Al saberse el resultado final, que deberá ser entregado por el órgano electoral, se sabrá si finalmente comenzará un nuevo ciclo de la revolución ciudadana a partir del mes de mayo o si comenzará una campaña de segunda vuelta que enfrentará a Arauz a Lasso o Pérez en el mes de abril.

La jornada del domingo mostró la voluntad de participación de una mayoría de la población ecuatoriana, la necesidad de expresarse sobre el futuro del país que en cuatro años de gobierno de Moreno vio un giro dramático que dejó heridas políticas, económicas, sociales e institucionales.


Yaku Pérez, candidato de Pachakutik, se disputa el segundo lugar con el banquero Guillermo Lasso

Elecciones en Ecuador: el movimiento indígena, un actor clave

En un escenario abierto, el movimiento indígena quiere aprovechar el impulso de la revuelta de 2019 que puso contra las cuerdas a Lenín Moreno, aunque sus divisiones internas no garantizan un apoyo cerrado a un aspirante a la presidencia. 

Por Guido Vassallo

El escrutinio parcial del Consejo Nacional Electoral  (CNE) ecuatoriano apunta a una segunda vuelta en la que, sin embargo, resta definir quién acompañará en esa instancia al economista y candidato del correísmo, Andrés Arauz. Esta noche el segundo lugar se disputa voto a voto entre el empresario Guillermo Lasso y el sorprendente candidato de Pachakutik, Yaku Pérez. Aunque casi ninguna encuestadora lo vio venir, el exgobernador de la provincia de Azuay llegó a meterse en la pelea por la presidencia de Ecuador coqueteando con las organizaciones ecologistas e intentando superar la "grieta" entre Arauz y Lasso. 

En un escenario abierto, el movimiento indígena quiere aprovechar el impulso de la revuelta de 2019 que puso contra las cuerdas al presidente Lenín Moreno, aunque sus divisiones internas no garantizan un apoyo cerrado hacia ninguno de los aspirantes a la presidencia.

Los 14 pueblos autóctonos de Ecuador representan solo al 7,4 por ciento de la población de acuerdo al censo de 2010. "Sin embargo, el movimiento indígena es el mejor organizado y el más potente entre los movimientos sociales, pues el movimiento de los trabajadores sigue en una larga crisis", aseguró el historiador Juan Paz y Miño en diálogo con PáginaI12. En la misma línea, el politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Franklin Ramírez, sostuvo que se trata de "un actor fundamental de nuestra democracia que puede moverse al mismo tiempo en la esfera institucional y en la contienda social".

La declaración durante el gobierno de Rafael Correa del Estado Plurinacional en la Constitución del 2008 significó un importante logro para los indígenas: con el establecimiento de un nuevo modelo de Estado se consagró la legalidad de sus reclamos y se instauró una práctica jurídica que persigue la verdadera igualdad entre las distintas comunidades del país. Pero el permiso que otorgó el expresidente ecuatoriano al extractivismo en territorios indígenas generó un quiebre en la relación.

Los años pasaron y en octubre de 2019 el movimiento indígena se puso al frente de una marea de manifestantes que jaquearon al gobierno de Lenin Moreno logrando la suspensión de la eliminación de subsidios a los combustibles. Aquellas movilizaciones contaron con el protagonismo indiscutible de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), la organización indígena más grande de Ecuador, formada en 1986. 

"El movimiento salió a la calle y mostró al país que hay un relevo generacional. Recuperó la dimensión más radical y plebeya que no llegó a tener en los diez años de correísmo", planteó Ramírez. "De todos modos, la inédita represión que sufrieron los indígenas y después la persecución judicial sobre varios de sus dirigentes han sido golpes que afectaron al movimiento. Se sumó, de inmediato, la pandemia del coronavirus en 2020", agregó Paz y Miño.

La apuesta por Yaku Pérez

La Conaie aglutina a 14 nacionalidades y cerca de 15 mil pueblos originarios. Desde su creación tuvo un papel central en la política ecuatoriana formando parte de movimientos que llegaron incluso a derrocar presidentes. El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik se creó en 1995 como el brazo político de ese colectivo indígena. Ese partido eligió como candidato presidencial a Yaku Pérez, que en palabras de Ramírez representó el "desarrollo acelerado de un ecologismo quizás algo liberal, muy conectado con ONGs del primer mundo".

Pero la elección de Pérez también evidenció las fracturas internas del movimiento. "Los indígenas no estaban alineados detrás de un solo candidato ni tampoco votaron todos por candidatos indígenas. Conocer Ecuador significa que estamos hablando de muchos pueblos que no comparten una misma ideología", explicó el analista político Guillermo Holzmann.

¿Qué pasará en la segunda vuelta?

Las especulaciones son varias de cara al proyectado ballottage del próximo 11 de abril. "Creo que el de Yaku Pérez no será el voto decisor", planteó Paz y Miño. Para el doctor en Historia Contemporánea, frente a una segunda vuelta entre Arauz y Lasso, lo más previsible es que el candidato del correísmo tenga un apoyo masivo de las bases indígenas. "Pero si el ballotage enfrenta a Pérez y Arauz, no es posible definir lo que podría pasar. Buena parte de las derechas del país apoyarían a Pérez a fin de evitar el triunfo del correísmo", agregó.

En cambio Ramírez cree que cualquier escenario de ballotage podría no ser del todo favorable para el correísmo. "El gran límite del correísmo es que no tiene mucho margen de maniobra política para ampliar sus alianzas", explicó el sociólogo e investigador ecuatoriano, aunque alertó que el movimiento indígena "puede tener un papel muy relevante frente a esa situación".

Para Holzmann es muy importante considerar la mencionada división del movimiento indígena. "Tenemos un sector radical ideológicamente identificado con las propuestas de izquierda, donde la pluralidad es un elemento esencial", advirtió el analista político. Allí se encuentra la Conaie, que con un gobierno progresista representado por Arauz tendría mayores posibilidades de obtener una cuota de poder político.

"Pero también hay un sector indigenista pragmático que concuerda con la recuperación de los recursos naturales y apuesta por mejores condiciones de vida, pero está dispuesto a obtener mayores logros con un gobierno de derecha que con uno de izquierda. Se visualizan como mucho más proclives a una negociación política permanente, y votando por la visión empresarial que representa Lasso en una hipotética segunda vuelta tendrían mayores posibilidades", agregó Holzmann.

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Sábado, 30 Enero 2021 05:47

El eco de la victoria

Manifestación de activistas feministas a favor de la despenalización del aborto, en Santiago de ChileAFP, CLAUDIO REYES

La conquista argentina y los feminismos regionales

 

A poco más de una semana de promulgada, el impulso de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo ya se siente en las distintas voces del feminismo latinoamericano y del mundo.

El grito de alegría de las miles de mujeres que esperaban afuera del Congreso cuando se enteraron de que el aborto era legal en Argentina se desparramó como un eco en América Latina y el mundo. «Para Perú, es inspirador lo que ha pasado allá», dice a Brecha Rossina Guerrero, del colectivo peruano Promsex. En su país, la interrupción del embarazo es ilegal y sólo es posible practicarse el aborto terapéutico, es decir, sólo se puede solicitar en hospitales y clínicas cuando está en riesgo la vida de la mujer. «Es impactante porque es un país cercano, es un país muy distinto al peruano. Creo que el camino de tantos años de las compañeras nos deja aprendizajes y lecciones que pueden ser retomadas y refrescadas», agrega Guerrero. La militante peruana entiende que, en momentos en que Perú pasa por una crisis política, es interesante lo que sucedió en Argentina, «porque hubo un Estado, un gobierno que asumió dar el debate, conversar, hablar seriamente sobre el tema y eso no es menor».

En Colombia, la situación del aborto es muy similar a la que se da en Chile (véase en este número «Imposible de esquivar»): está permitido, desde 2006, en los casos de violación, riesgo de vida de la mujer o inviabilidad fetal extrauterina y si se realiza fuera de estas causales, puede dar lugar a penas que van de uno a cuatro años de prisión. En setiembre de 2020, el movimiento Causa Justa, que reúne a 91 organizaciones y 134 activistas, presentó ante la Corte Constitucional un proyecto para eliminar el artículo 122 del Código Penal, que criminaliza el aborto.

La legalización en Argentina «demuestra que quienes toman decisiones en diferentes ramas del poder público están entendiendo que las leyes que penalizan este servicio de salud no son efectivas», explica a este semanario Mariana Ardila, abogada de la organización internacional Women’s Link Worldwide, con sedes en Colombia y España. La propuesta de Causa Justa, que la organización a la que pertenece Ardila acompaña, intenta buscar vías diferentes a las penales para abordar el aborto: «Sabemos que la amenaza de cárcel evita que las mujeres lleguen al sistema de salud, incluso en los casos en los que el aborto está permitido, pero, además, genera un estigma sobre el personal de salud e impide que presten un servicio oportuno y seguro», añade.

«En el caso de Bolivia, es muy difícil la legalización, lo hemos discutido entre muchas organizaciones desde hace años porque no hay un sistema único de salud. A pesar de que tenemos un Estado plurinacional, el sistema más fuerte es el privado. Entonces, aunque fuera legal, igual va a costar dinero, ¿no? Ese es el problema, que las que mueren en abortos clandestinos inseguros son quienes no tienen el dinero para pagarlo», señala a Brecha Adriana Guzmán, referente de la corriente boliviana Feminismo Comunitario. Para ella, el rol de las argentinas fue vital para lograr lo que considera una «despenalización social» del aborto y una profundización de los argumentos.

«No es que las mujeres indígenas no abortemos, abortar es parte de la memoria ancestral», destaca Guzmán y cuenta que hasta hace unos años varios colectivos feministas de Bolivia no discutían sobre el aborto, pero que ahora salieron a las calles e incluso se acercaron a la embajada de Argentina para seguir el debate en la Cámara de Senadores de ese país. «Esta marea verde, que traspasa las fronteras, ha planteado una discusión fundamental frente al patriarcado, mucho más estructural, que no sólo tiene que ver con el aborto sino con la autonomía».

En Paraguay, la interrupción del embarazo está penalizada con una condena de hasta cinco años y sólo está autorizada en caso de riesgo de vida para la madre. Al conocerse la noticia de lo sucedido en Argentina, los diputados y las diputadas del Congreso paraguayo expresaron su rechazo con un minuto de silencio «por las miles de vidas de hermanitos argentinos que no van a nacer», de acuerdo a una solicitud del diputado Raúl Latorre. «Es un país muy conservador y eso se ve en la doble moral de gran parte de la ciudadanía, que cuestiona duramente, por ejemplo, los abusos sexuales, condena el aborto, pero no imparte educación sexual integral para que disminuyan las cifras», nos dice la periodista paraguaya Noelia Díaz. No obstante, el debate argentino puso el tema sobre la mesa, señala Díaz, quien afirma que permitió «discutir sobre educación sexual y sobre los derechos de las mujeres sobre sus cuerpos. Ese es un pequeño pero importante paso para ir ganando terreno en materia de derechos».

En otros lugares, como en México, la situación es particular, porque la reglamentación hoy existente no abarca a todo el país, que tiene un sistema federal. Desde abril de 2007, el aborto está despenalizado en Ciudad de México. En 2019, el estado de Oaxaca aprobó que las mujeres puedan interrumpir su embarazo hasta las 12 semanas de gestación. Con la llegada de la izquierda al gobierno federal en 2018 se esperaban más avances al respecto. Sin embargo, en conferencia de prensa, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo un día después de la legalización del aborto en Argentina que lo mejor sería ir a una consulta popular y evitó así tomar posición sobre el tema.

«Con este presidente, de corte ideológico menos conservador que los anteriores, está la impresión de algunas personas de que todo lo que hace el gobierno está bien y que esto incluye las políticas de género y los derechos de las mujeres. Sin embargo, no es así. La autocomplacencia de un gobierno que quiere mostrarse único en la historia no permite avanzar en la realidad que vivimos las mujeres y combatir la violencia que enfrentamos día a día», afirma a Brecha la periodista mexicana Guadalupe Lizárraga, quien cuenta que en su país «cada día son asesinadas hasta 11 mujeres y niñas, sólo por ser mujeres. Y un 98 por ciento de estos casos queda en la impunidad».

zárraga destaca el rol de las feministas argentinas: «El triunfo en Argentina nos enseña a México y al mundo que la lucha organizada por nuestros derechos todavía es posible en el mundo tal como lo conocemos. Nos enseña a ser valientes, a alzar la voz, a no quedarnos calladas, a exigir respeto a nuestro espacio, a nuestro cuerpo y a nuestras diferentes formas de pensar».

La opinión de Butler y Federici

En los últimos años, el movimiento feminista entró con fuerza al debate político y se convirtió en un fenómeno social global. Uno de los mayores impulsos se lo dio la movilización argentina con la marea verde, que arrancó en 2018, e incluso antes, en 2015, con el Ni Una Menos.

Consultada por la importancia a nivel mundial de la conquista de las mujeres argentinas, la filósofa y profesora de teoría crítica de la Universidad de Berkeley, Judith Butler, dijo a Brecha que «el movimiento feminista argentino es una enorme inspiración no sólo para las feministas de todo el mundo, sino para todas las personas que buscan los valores de igualdad, libertad y justicia». «Es un movimiento que no sólo se enfurece contra la injusticia, sino que lucha por una vida de deseo, alegría y comunidad. Proporciona un nuevo conjunto de ideales para la izquierda y para la transformación más prometedora de nuestro mundo común», agregó Butler, para quien, además, la lucha contra los femicidios librada por las argentinas «se ha tornado en una pelea por libertad y en una movilización por igualdad, vinculada a los movimientos de trabajadores, los derechos indígenas y el futuro de la Tierra».

Por su parte, la teórica y activista feminista Silvia Federici también destacó el papel global del movimiento construido por las mujeres argentinas a lo largo de los años: «La persistencia, la creatividad y la capacidad organizativa que han demostrado las mujeres en Argentina, cómo pudieron conectar las luchas por el aborto y contra el feminicidio, es un ejemplo que hoy resuena ampliamente».

Federici dijo a Brecha que la legalización del aborto también es importante porque pone un límite al «poder que tiene la Iglesia para decidir sobre la vida de las mujeres». «Ni el Vaticano ni las sectas evangélicas que hoy quieren obligar a las mujeres a tener hijos en contra de su voluntad tienen derecho alguno a regular nuestros cuerpos, ni autoridad para decirnos qué está bien o qué está mal», destacó. «Desde este punto de vista, lo que las mujeres han logrado en Argentina nos da poder a todas», dijo además la feminista italiana, para quien «las imágenes que hemos visto, las inmensas manifestaciones, las mareas verdes de pañuelos, las mujeres abrazándose, riendo, llorando nos han dado coraje, nos han recordado cuánto está en juego a la hora de no ser forzadas a arriesgar nuestras vidas en abortos clandestinos». «Esta victoria y la increíble movilización que ha llevado a ella envían un mensaje a todos los gobiernos: que las mujeres están en movimiento y deben ser tomadas en cuenta. Por eso sentimos que tenemos una deuda con las mujeres en Argentina y nos alegramos con ellas por lo que lograron», finalizó Federici.

 

Por Valentina Diaz Mesa
22 enero, 2021

- Tiempo de lectura: 4 min

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Argentina legaliza el aborto en una votación histórica en el Senado

 

La interrupción involuntaria del embarazo fue aprobada con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención

Con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, el Congreso argentino convirtió en ley la despenalización del aborto. La agotadora sesión en el Senado fue seguida por una multitud en las calles, a pesar de la pandemia y las altas temperaturas. Esta vez, a diferencia de 2018, se impuso el color verde que simboliza las luchas históricas en favor de un proyecto favorable a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). El resultado provocó una verdadera explosión de alegría en las inmediaciones de la legislatura.

Dos años atrás, una iniciativa similar había obtenido la luz verde en la cámara de Diputados, pero no pudo pasar la prueba del Senado por siete votos. Las condiciones políticas se modificaron con la llegada al Gobierno del peronismo. El presidente Alberto Fernández la incluyó en su programa electoral. «Soy católico, pero tengo que gobernar para todos«, ha dicho al promover la llamada «Ley Nacional e Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia». La normativa, que fue aprobada por la Cámara de Diputados a mitad de diciembre, contempla la despenalización del aborto hasta la semana 14 del embarazo. Después de esa franja de tiempo, la interrupción solo será autorizada según lo que se contempla en la actualidad: casos de violación o riesgo de salud. Además de la despenalización, la ley se complementa con un «Plan de Mil días» que, en palabras de Fernández, busca “bajar la mortalidad, malnutrición y desnutrición, además de prevenir la violencia, protegiendo los vínculos tempranos, el desarrollo emocional y físico y la salud de manera integral de las personas gestantes y de sus hijos e hijas hasta los tres años de vida”.

De acuerdo con cifras extraoficiales, en Argentina se realizan unos 447.000 abortos ilegales por año. El Ministerio de Salud de Nación ha contabilizado solo entre 2010 y 2017 un total de 45.604 egresos hospitalarios por abortos incompletos. Según un estudio realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el aborto clandestino le cuesta al sistema de salud pública hasta 21 veces más que si se realizara de manera legal, segura y gratuita. El aborto en lugares clandestinos es una de las primeras causas de muerte materna en Argentina.

Las discusiones

Las discusiones parlamentarias no estuvieron exentas de opiniones encontradas. «Hoy es un día de esperanza«, dijo la legisladora oficialista, Norma Durango, al abrir el debate. «No cambie mis creencias personas ni mi modo de pensar sobre el aborto. Lo que cambié fue el enfoque desde el que se debe abordar. No se trata de feminismo o religión. El aborto clandestino es una causa que mata, lastima y escribe historias muy tristes de este país. Historias que muchos se niegan a ver», señaló por su parte la senadora Lucía Crexell. «Pensé que Dios me había castigado por haber votado a favor de la legalización», dijo Gladys González, quien pertenece a la coalición de derechas Junto por el Cambio que lidera el ex presidente Mauricio Macri. González volvió a respaldar el IVE. Silvia Elías de Pérez dijo que integrantes de su espacio cambiaron sus votos por presiones. «La batalla por la vida no se pierde«, dijo y anunció que muy pronto se iniciará una campaña de recursos de amparo contra le ley.

«Vengo a representar a mi conciencia. La ley actual protege la desigualdad», la corrigió Luis Petcoff Naidenoff, del mismo partido, la Unión Cívica Radical (UCR), favorable a la iniciativa. «Si España e Italia pusieron el problema sobre la mesa, ¿por qué nosotros no? Si mi voto ayuda a salvar a una mujer que puede perder la vida en una clínica clandestina, voto afirmativamente», dijo el peronista Sergio Leavy. «Las mujeres estamos conquistando el poder de decidir. Lo logramos porque otras caminaron antes que nosotras», dijo la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti.

Historia de luchas y presiones

El camino que desembocó este miércoles en la aprobación de la ley es fruto de años de perseverancia de los colectivos feministas que cobró forma masiva especialmente en las últimas dos décadas. “Creo que estamos donde estamos, porque hubo un trabajo de miles de mujeres que, en distintos momentos, comenzamos a deconstruir el patriarcado», dijo a sus 91 años la abogada Nelly Minyersky, una de las referentes del movimiento.

En las vísperas del debate las iglesias católica y evangélica redoblaron sus prédicas de rechazo a la ley. Incluso el papa Francisco público un sugestivo tweet: «el Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios. Vino al mundo como un niño viene al mundo, débil y frágil, para que podamos acoger nuestras fragilidades con ternura».

El debate se siguió en las inmediaciones del Parlamento por los defensores y detractores del IVE. «Sigue la vida, aborto no«, no dejaron de corear lo que se identificaron con el color celeste. La «marea verde«, integrada por jóvenes, adolescentes, pero también sus madres y abuelas, acompañó con un tono festivo las discusiones, despreocupados en su mayoría por el uso de la mascarilla a la hora de abrazarse durante el minuto más esperado. La euforia fue creciendo a medida que se tuvo la certeza del voto favorable. «Nos impiden el aborto los curas que abusan menores», gritaron unos. «Aborto legal, en el hospital», cantaron otros.

Un dictamen reparatorio

El Senado votó el mismo día que empezó a aplicarse la vacuna rusa Suputink V. Argentina, donde ya han muerto por covid-19 casi 43.000 personas, ha recibido una primera partida de 300.000 dosis.  La campaña de vacunación proseguirá en enero.

La aprobación de la ley coincidió con otro episodio judicial relevante que no ha sido ajeno a las discusiones parlamentarias. La Cámara Federal confirmó una sentencia dictada en 2018 contra dos policías por las violaciones y el aborto forzado que sufrió Silvia Suppo, una sobreviviente de la última dictadura militar (1976-83), quien fue asesinada en 2010, pocos meses después de haber denunciado ante un tribunal oral sus padecimientos. Suppo había sido secuestrada el 24 de mayo de 1977 mientras trabajaba en un consultorio médico de la provincia de Santa Fe de Rafaela. Sus captores la torturaron y violaron. Tuvo su embarazo en cautiverio y la obligaron a abortar en condiciones aberrantes.

Por Abel Gilbert | 30/12/2020


Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20201230/argentina-espera-ansiosa-decision-senado-11427405

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Sábado, 14 Noviembre 2020 05:45

Incierto futuro

Incierto futuro

Hace apenas dos semanas parecía improbable que Armenia se rindiera tan pronto, pero la entrada del ejército azerí en la estratégica ciudad de Shusha, que garantizaba por vía terrestre el acceso de la autoproclamada república de Nagorno-Karabaj a territorio armenio tras la pérdida de la llamada franja de seguridad en torno al enclave, cambió el curso de esta guerra que libraron un ejército del siglo XX (el armenio, con armamento convencional) y otro del siglo XXI (el azerí, con drones y misiles turcos e israelíes).

Azerbaiyán, con el decisivo respaldo de Turquía, infligió una dolorosa derrota a Armenia, que no sólo acabó expulsada de los siete distritos azeríes que conquistó, con el apoyo de Rusia, en los años 90 del siglo anterior, sino que tendrá que devolver a Azerbaiyán parte significativa de la autoproclamada república y permitir un corredor que va a unir el exclave de Najicheván con territorio azerí, por donde Turquía, además, podrá reforzar su presencia en el Cáucaso del sur y obtener una salida al mar Caspio.

El gobierno de Armenia se vio obligado a aceptar estas condiciones humillantes para salvar a la población civil y a los soldados que quedaron en Nagorno-Karabaj atrapados en un cerco cada vez más estrecho. Muchos armenios acusan de traición al premier, Nikol Pashinian, y no es claro si éste logrará mantenerse en el cargo, después de un fallido primer intento de destitución en el Parlamento.

Entre los armenios crece el resentimiento hacia Rusia por no haber intervenido antes para detener a Azerbaiyán y les duele que el Kremlin nunca haya reconocido la voluntad de la abrumadora mayoría de los habitantes de Nagorno-Karabaj expresada mediante referendo, argumento principal que Moscú usa para justificar la incorporación de Crimea a la Federación Rusa.

El estatus de lo que queda de la república de Nagorno-Karabaj es incierto: Bakú quiere recuperar su completa soberanía; Yereván confía en que, aunque no reconocida por nadie, pueda seguir siendo independiente de facto, y no se excluye que, si hay cambio de gobierno, Armenia denuncie el pacto y se vuelva a la guerra.

Entretanto, Rusia y Turquía no terminan de negociar la participación turca en las labores de pacificación y otros flecos del arreglo que no figuran en la declaración tripartita que selló la derrota armenia.

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Miércoles, 02 Septiembre 2020 05:32

Vietnam. A 75 años de la gran rebelión popular

Vietnam. A 75 años de la gran rebelión popular

El 2 de septiembre de 1945, el presidente Ho Chi Minh, frente a una multitud concentrada en la plaza Ba Dinh, de Ciudad Hanói, declaraba la Independencia de la República Democrática de Vietnam; apenas una semana después de culminada la Revolución de Agosto, en la que fueron derrotados los ejércitos de Japón y Francia. Una revuelta, que en términos políticos, abrió el camino del socialismo en Indochina.

La historia moderna de Vietnam se enlaza con los 100 años de colonización francesa y el proceso de resistencia que se dio sobre la base de algunos fenómenos muy puntuales que explican la lucha heroica de su pueblo: el ascenso como líder indiscutido de Ho Chi Minh; la creación del Partido Comunista de Indochina; la crisis al interior de Francia en el marco de la Segunda Guerra Mundial; la posterior ocupación nazi y la exitosa Revolución de Agosto de 1945. Un proceso devenido de la lucha contra un enemigo bicéfalo: el régimen colonial francés y el poderío militar japonés, coincidentes en el saqueo de los recursos naturales y la explotación de la clase trabajadora y campesina vietnamitas.

Bajo ese contexto, Ho Chi Minh dispuso que el Comité Central del Partido Comunista iniciara la insurrección armada; en un principio, dirigida contra Japón que ejercía el control absoluto del territorio de Vietnam. Al llamado de rebelión del Tío Ho acudieron miles de voluntarios; algunos, muy pocos, con experiencia en combate. Se diagramó una rutina de entrenamiento en las regiones montañosas y se estableció la base de comando en Bac Son, al norte del río Rojo.

El Viet Minh, surgido de la unión de las distintas fuerzas armadas revolucionarias, y liderado por el gran estratega Vo Nguyen Giap, constituyó, para 1944, una verdadera red de guerrilleros en las provincias del norte. Sin embargo, Ho Chi Minh ordenó aplazar la sublevación para intensificar primero las acciones de desgaste político, y luego sí lanzarse a la opción militar.

A comienzo de 1945, la derrota del eje Berlín-Roma-Tokio resultaba inevitable. En Francia, el gobierno de Vichy había caído y los japoneses eran derrotados tanto en China como en el Pacífico. Por entonces, Vietnam sufría la peor hambruna que su historia registre, fundamentalmente en las zonas de Tonkín y en las provincias septentrionales de Annam, donde en pocos meses murieron de hambre dos millones de personas.

En los grandes centros urbanos, en particular Hanói, Saigón y Hue, la agitación política no paraba de crecer. En la ciudad capital cada empresa tenía su sección obrera para la salvación nacional. Se constituyeron formaciones de choque y defensa entre los trabajadores y estudiantes. Se impulsaron huelgas y manifestaciones con presencia de armas entre los movilizados.

Para el verano de 1945, la efervescencia popular estaba en su punto más alto, y las acciones –tanto políticas como militares– se multiplicaron. El 13 de agosto, Japón capitulaba luego de perder Manchuria ante las fuerzas soviéticas y sufrir dos bombas atómicas en su territorio: Hiroshima y Nagasaki.

En todas partes, las organizaciones populares, unidades de guerrilla y de autodefensa se pusieron en acción. Fue una verdadera insurrección popular que se llevó a cabo desde el 14 al 25 de agosto. En cada comuna, en cada ciudad, la población se alzó en armas. Grandes masas de obreros, campesinos, estudiantes, comerciantes, artesanos tomaron sedes administrativas, fábricas, empresas y demás bastiones económicos y políticos del país.

El 23 de agosto de 1945, el rey Bao Dai abdicó. Dos días después, una delegación del gobierno popular, venida de Hanói y conducida por Tran Huy Lieu, recibió de manos de Bao Dai el sello y la espada dinástica, símbolos del poder real. La Revolución de Agosto triunfaba y ponía fin a 80 años de dominación colonial. Ho Chi Minh ante su pueblo victorioso declaraba la Independencia de Vietnam y convocaba a la unidad de su pueblo frente a la amenaza que volvió a emerger ni bien los franceses quisieron reconquistar sus antiguos dominios. 


A 75 años de la proclamación de Ho Chi Minh

El rol decisivo de las mujeres en la independencia y en la guerra de Vietnam

 

En el Sur lideraron la resistencia y libraron batallas políticas y militares; en el norte cuidaron heridos, enterraron muertos, movieron escombros y cosecharon arroz.

 

Por Paula Sabatés

 

Aún cuando no la narra Hollywood, a la historia de Vietnam siempre le falta una parte: la de que no hubieran sido posibles la independencia ni su victoria en la guerra sin la participación decisiva de las mujeres vietnamitas. A 75 años de aquel 2 de septiembre de 1945 en el que el presidente Ho Chi Minh proclamó la liberación del yugo colonialista francés, todavía es necesaria una reparación histórica que no sólo las reconozca como heroínas de las trincheras sino también como estrategas militares y guerreras entrenadas del propio campo de batalla.

Incluso mucho antes de la victoriosa Revolución de Agosto que dio vida a la entonces República Democrática de Vietnam, las mujeres vietnamitas habían jugado un papel crucial en la defensa de la nación tras la invasión china. A mediados del siglo I, las hermanas Trung Trac y Trung Nhi lideraron una rebelión contra el dominio de la dinastía Han. Doscientos años después, la “Juana de Arco vietnamita”, Trieu Thi Trinh, con sólo 23 años logró resistir con éxito durante un tiempo al estado chino de Wu. Más acá en el tiempo, en un arbitrario salto que deja atrás a otras tantas guerrilleras adiestradas en artes marciales y estrategia militar, la comandante general en jefe Bui Thi Xuan contribuyó a finales del siglo XVIII a la victoria contra cerca de 300 mil invasores chinos.

Con la creación del Partido Comunista de Vietnam, que desde 1930 lideró la batalla por la independencia de la Francia de las supuestas Libertad, Igualdad y Fraternidad, las mujeres volvieron a jugar un rol central. Protegieron las bases del Partido -que en uno de sus 10 puntos centrales postulaba la igualdad de géneros- pero además se organizaron en diversas agrupaciones propias, como la célebre Asociación de Mujeres Anticolonialistas que se dedicó al trabajo de propaganda y participó activamente de revueltas obreras. Hacia 1935, era tal el espíritu revolucionario entre las mujeres que una de ellas, Nguyen Thi Minh Khai, expresó ante delegados comunistas durante un Congreso de la Internacional en Moscú que “junto con los obreros y campesinos de nuestro país luchamos por obtener un salario igual al del hombre por un trabajo igual y contra los colonialistas que nos oprimen por la independencia total de nuestro país”.

En 1941 Ho Chi Minh creó el Vietminh, esa amplia alianza nacionalista con la que buscó combatir la ahora ocupación japonesa, coletazo de los devenires de la Segunda Guerra Mundial. Entonces la fuerza femenina se convirtió al nombre de Asociación de Mujeres por la Liberación Nacional en un proceso que la llevó a madurar como organización militar. Miles fueron arrestadas, encarceladas y asesinadas por desafiar al enemigo. Su participación en el movimiento de insurrección general fue decisivo para lograr la victoria. Una decena de guerrilleras recibió el título de “Héroe”, entre ellas Ho Thi Bi, Nguyen Thi Chien, Mac Thi Buoi y Vo Thi Sau. Sus nombres hoy son emblema de la resistencia popular.

Pero la paz duró poco en la República Democrática de Vietnam, que pronto vio reimplantada la amenaza colonial. La agresión francesa volvía y se quedaría en el país indochino durante nueve años más. De nuevo las mujeres fueron una fuerza decisiva en la estrategia militar. Se creó la Unión de Mujeres Vietnamitas que volvió a movilizarlas al campo de batalla y también les dio un lugar central en tareas de producción y abastecimiento. Según documentos del Museo de las Mujeres de Vietnam, de 1950 a 1954, en las zonas parcialmente liberadas, las mujeres dedicaron un total de 9.578.000 días laborales al transporte de alimentos y armas, de los cuales 2.381.000 fueron solo para la batalla de Dien Bien Phu, cuya gran victoria puso fin a la ocupación.

Tras la firma de los Acuerdos de Ginebra de 1954, Vietnam se dividió en dos: el Norte entró en un período de transición hacia el socialismo mientras que en el Sur, sumido en una dictadura capitalista, diversas facciones continuaron resistiendo a las fuerzas estadounidenses y luchando por la reunificación nacional. Hasta que sucedió, el papel de las mujeres vietnamitas fue distinto en uno y otro lugar, pero crucial en ambos frentes. Si en el Sur lideraron la resistencia en zonas rurales y urbanas y libraron batallas políticas y militares, en el Norte tuvieron un rol no menos relevante: reconstruyeron los escombros, cuidaron a los heridos, enterraron a los muertos y fueron las responsables de la producción de arroz. El 70% de la producción de comida en el Norte estuvo a cargo de las mujeres.

Se destaca en esos años la fuerza armada de mujeres que peleó por la liberación de Vietnam del Sur. Conocido popularmente como “El ejército del pelo largo”, fue definido por el “Tío” Ho como un grupo de combatientes “lo suficientemente astutas y valientes como para aterrorizar al enemigo”. Su principal dirigente fue Madame Nguyen Thi Dinh, oficial de alto rango del Frente Nacional de Liberación de Vietnam (FNLV), o Vietcong. En el Sur las mujeres representaron el 40 por ciento de la guerrilla y las milicias. Hubo más de cincuenta escuadrones femeninos y muchos pelotones de guerrilleras y combatientes de artillería en regiones rurales o montañosas.

Si bien en el Norte fueron menos las que salieron directamente a pelear, las trabajadoras asumieron con convicción política la importancia de su mencionada contribución productiva. Muchas se unieron al movimiento “Tres Tomas de Responsabilidades”, creado por la Unión de Mujeres para convertir al Norte en una sólida base de apoyo al Sur. Como contó la periodista Ines Nunes en un artículo que escribió luego de visitar Vietnam, “uno de los eslóganes de la Unión de Mujeres fue ´Let the women of the North shed more sweat so their sisters in the South could shed less blood´, algo así como ´Que las mujeres del Norte derramen más sudor para que sus hermanas de Sur derramen menos sangre´”.

Hasta el final mismo de la guerra desempeñaron un papel activo las mujeres vietnamitas. Y lo siguieron haciendo después: su rol fue central en la recomposición social de un país en el que la mayoría de los líderes de familia había muerto o desaparecido, y lo sigue siendo ahora, con los desafíos que enfrenta el Vietnam de hoy. Sin su heroísmo y tenacidad sería imposible explicar la victoria de un pueblo que enfrentó cientos de revueltas por la independencia nacional. Su historia, hasta ahora poco contada, es sinónimo de revolución. 

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Los libaneses celebran la dimisión del primer ministro Saad Hariri entre la alegría y la cautela

El Gobierno cede tras trece días de masivas protestas en todo el país en las que se exigía la dimisión del ejecutivo y el fin de la corrupción. Los manifestantes consideran que este es solo el primer paso en la respuesta a sus demandas.

Y las calles le ganaron el pulso al gobierno. El primer ministro libanés Saad Hariri anunció su dimisión el jueves por la tarde, décimotercer día de manifestaciones, bloqueos de carreteras y huelgas en todo Líbano, para protestar contra la corrupción de la clase política y las medidas de austeridad, en un clima de agravada crisis económica. En un escueto discurso de apenas dos minutos, Hariri anunciaba su renuncia a seguir gobernando tras haber llegado a un “callejón sin salida” y ponía su cargo a disposición del presidente Michel Aoun.

Al escuchar el anuncio, los libaneses estallaron en júbilo. Miles de personas volvieron a concentrarse en las principales plazas y puntos neurálgicos del país, donde la afluencia había caído ligeramente en los últimos días, para celebrar lo que sienten como una victoria colectiva. En la Plaza de los Mártires, epicentro de las protestas en la capital, así como en la cercana plaza Riad el Solh, situada frente a la sede del gobierno, los manifestantes celebraban, se felicitaban entre sí, y discutían, en pequeños grupos o en asambleas, cuáles debían ser los siguientes pasos a seguir.

“Estamos increíblemente contentos, aún no nos lo podemos creer”, aseguraba Laetitia Malkoun, psicóloga de 27 años, mientras agitaba la bandera libanesa, que en las protestas de estos días ha sustituido a las tradicionales de partidos políticos. “Pero este es solo el primer paso, queremos que se vayan todos. Vamos a ver qué ocurre ahora”, añadía cauta Cyntia Sfeir, estudiante de ingeniería medioambiental. “Revolución” y “ahora es el turno del pueblo” eran algunos de los cánticos más escuchados. Las celebraciones se han repetido en todo el país, de Sidón en el sur –considerado un bastión del ahora exprimer ministro– a Trípoli, en el norte.

“Siento que es la primera vez que contribuyo a un cambio real en mi país”, afirmaba Mohammad Lawah, joven originario de la ciudad norteña, que ha pasado la mayor parte de los días de protesta en Beirut participando en debates, manifestaciones o bloqueos de carreteras. “Pero ahora tenemos que seguir trabajando, hablando con la gente para convencerla de que hay que acabar de verdad con el sectarismo y luchar contra la corrupción”.

En la autopista de circunvalación de Beirut, cortada durante varios días seguidos, el sentimiento de triunfo era si cabe mayor: pocas horas antes, seguidores de los partidos chiitas Amal y Hizbolá habían atacado a los manifestantes con extrema dureza, antes de quemar la mayoría de tiendas y puestos de la vecina acampada en la plaza de los Mártires, en un intento de impedir la renuncia del primer ministro. En un discurso televisado la semana anterior, Hassan Nasrallah, líder de Hizbolá, había advertido que la dimisión del gobierno era una línea roja que no debía ser traspasada. El Partido de Dios, cuyo poder salió afianzado de las pasadas elecciones legislativas, ha sido el principal defensor del mantenimiento del statuos quo. Entre la postura adoptada por Nasrallah y los ataques de sus partidarios a manifestantes, la imagen de Hizbolá ha quedado gravemente dañada durante la crisis.

 

A la espera de un nuevo ejecutivo

 

La renuncia de Hariri implica de facto la de todo su gabinete. El presidente Aoun debe ahora aceptar la dimisión y declarar gobierno en funciones al ejecutivo actual. Aoun iniciará en breve consultas parlamentarias para designar un nuevo primer ministro, que deberá a su vez formar un gobierno de transición, previa aprobación del jefe de Estado. “Aunque estas consultas podrían llevar un tiempo considerable”, advierte Lahham Wissam, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Saint Joseph de Beirut, recordando que la última vez se tardó nueve meses en llegar a un acuerdo.

La primera y principal exigencia de los libaneses era la dimisión en bloque del Gobierno, pero no la única. En estos días han aflorado otras demandas claras, entre ellas la de un ejecutivo de transición formado por tecnócratas capaces de estabilizar la malograda economía del país. También, una reforma de la ley electoral con circunscripción única para acabar con el actual sistema de reparto de poder por cuotas confesionales, que en la práctica se ha traducido en sectarismo, corrupción y creciente desigualdad por culpa de una pésima gestión económica y política.

En todo caso, un hipotético gobierno de expertos “debería trabajar contra los intereses establecidos de las fuerzas políticas que controlan la administración pública que implementa las decisiones gubernamentales. Una clase política que no tiene ningún interés en ese gobierno tenga éxito en su tarea”, subrayaba el analista Michael Young del Carnegie Institute for the Middle East en un artículo en el diario The National.

Por delante, el nuevo ejecutivo también tendrá la hercúlea tarea de tratar de aliviar una deuda pública desbordada equivalente a más del 150% del PIB, reducir el desempleo y reformar sectores como el eléctrico –Líbano sufre cortes de electricidad de entre 3 y 12 horas diarias– o el de las telecomunicaciones, con unas de las tarifas más caras de todo Oriente Medio. No en vano, fue el anuncio de un nuevo impuesto a las llamadas hechas por redes sociales como WhatsApp (empleadas masivamente por el alto precio de las llamadas telefónicas) lo que encendió la mecha de la protesta.

Revolución social

La movilización ciudadana, que en su punto álgido sacó a las calles a un millon y medio de personas en un país de seis millones, ha destacado no solo por el pacifismo y la creatividad de las propuestas (desde conciertos espontáneos a clases de yoga para bloquear autopistas o una cadena humana de norte a sur del país), sino también por derribar un muro que parecía infranquable: el de la división sectaria. Las críticas a la clase política han venido de personas de todas las confesiones, que han incluido en sus diatribas a los representantes de sus propias comunidades religiosas, haciendo llamamientos continuados a la unidad de todos los libaneses. Quienes han participado en las manifestaciones se muestran unánimes al señalar que hay un antes y un después en la forma de ver y tratar a sus conciudadanos.

La reapropiación de los espacios públicos especialmente en la capital, donde los lugares de encuentro no privatizados brillan por su ausencia, ha sido otra de las grandes conquistas del movimiento, con la ocupación de edificios emblemáticos cerrados durante décadas y la presencia masiva de gente en las calles del centro de Beirut, generalmente semidesiertas.

Las asambleas ciudadanas que se han venido organizando en las últimas dos semanas, estaban más concurridas que nunca en la noche del martes. “No queremos un nuevo gobierno cualquiera, queremos uno que sepa gobernar”, afirmaba una mujer de mediana edad en su turno de palabra durante uno de los debates celebrado en un parking junto a la Plaza de los Mártires. Aunque las ideas sobre cómo mantener la presión divergían, todo el mundo tenía claro que la renuncia del gobierno era solo el primer paso en su batalla: la movilización en las calles, afirman, debe continuar.

BEIRUT

30/10/2019 07:34 Actualizado: 30/10/2019 07:34

Por Andrea Olea

@lea_corr

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 Miles de personas se reunieron en el parque El Arbolito, en Quito, punto de concentración del movimiento indígena, para celebrar la derogación del decreto que eliminaba subsidios a los combustibles. En el acuerdo entre el gobierno de Lenín Moreno y la Confederación de Nacionalidades Indígenas se dispuso crear una comisión para elaborar otra enmienda que permita equilibrar la economía estatal. Foto Afp

El gobierno de Lenín Moreno y el movimiento indígena alcanzaron un acuerdo para poner fin a las protestas que estallaron hace más de diez días. El gobierno ecuatoriano se comprometió a derogar el decreto que eliminaba el subsido estatal a los combustibles. 

Sucedió luego de más de diez días de movilizaciones ininterrumpidas que fueron respondidas con fuertes represiones por parte del gobierno. La instancia de diálogo, televisada a pedido del movimiento indígena, fue fuertemente esperada en un país marcado por un conflicto que ha impactado por los niveles de violencia.

La mesa de diálogo estuvo mediada por Naciones Unidas Ecuador y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, y contó con la participación del presidente Moreno, el ministro de economía, Richard Martínez, y diferentes movimientos indígenas agrupados centralmente en la Coordinadora de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

El punto central de debate giró en torno al decreto 883 que quitó los subsidios estatales a la gasolina, y fue la medida que mayor rechazo generó en la población. La CONAIE mantuvo una posición de firmeza desde el inicio del conflicto: la necesidad de derogar del decreto. 

La posibilidad para avanzar en el diálogo tuvo como punto central el decreto 883, “una medida que genera injusticia social, no aporta al desarrollo nacional, no tiene ninguna coherencia fiscal, ha provocado una convulsión social y una pérdida millonaria”, como afirmó Jaime Vargas, presidente de la CONAIE.

“El pedido del país es la derogatoria del decreto, si en este momento se decide, entonces el país se tranquiliza totalmente en todos los territorios”, agregó Vargas.

En los discursos de los diferentes dirigentes indígenas estuvo presente la dimensión de la protesta, la violencia del gobierno, y la necesidad de recuperar la paz en medio de un escenario que tomó amplitudes que pocos esperaban.

La protesta contra el decreto 883 escaló a medida que pasaron los días desde su anuncio el 1 de octubre. Según el último informe de la Defensoría del Pueblo ya se cuentan siete muertos, 1152 detenidos y 1340 heridos. En esos más de diez días se movilizaron transportistas, la CONAIE, jóvenes, barriadas populares, profesionales, campesinos.

La jornada del domingo estuvo marcada por esa misma dinámica: bloqueos de carreteras en el país y en el acceso a la capital, protestas en barrios populares, cacerolazos, y una movilización seguida de represión bajo la lluvia en el centro de Quito.

Si bien las movilizaciones y la protesta han abarcado a muchos sectores sociales, la CONAIE ha tenido el peso determinante en cuanto a la radicalidad, capacidad de nacionalización y de prolongación del conflicto. Por eso el diálogo con el gobierno ha sido con el movimiento indígena.

Moreno enfrenta una crisis profunda social, política, que busca descargar en la responsabilidad del expresidente Rafael Correa y los dirigentes de la revolución ciudadana como Gabriela Rivadeneira, y hasta en el mandatario venezolano Nicolás Maduro, a quienes acusa de estar detrás de la violencia. Esa misma acusación contra Correa fue retomada por Vargas, quien pidió que sea perseguido por la justicia.

Su voz fue contradicha por otro dirigente de la CONAIE, Leónidas Iza, quien afirmó: “Nosotros queremos ser claros, no es un acto de la gente correista, no creemos que Correa tenga la capacidad de mover tanta gente”.

El conflicto en Ecuador, que tomó formas de un escenario de barricadas y fuego, está entonces en instancias de diálogo en medio de una crisis que no se veía en el país desde el año 2005 cuando fue destituido el presidente Lucio Gutiérrez. Más allá del avance en la mesa de diálogo, el dirigente de la CONAIE, Abelardo Granda, ya afirmó una de las conclusiones más duras: “¿Y las muertes quién las paga? Mediante un decreto se puede recuperar al país, pero no a la vida”. 

Publicado enCrisis Ecuador
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