Miércoles, 13 Febrero 2019 07:30

Antecedentes y ecos de un atentado

Andrés Pinto, Perfil (Cortesía del autor)

¿Quién romperá la Mesa instalada en La Habana para adelantar los diálogos entre Gobierno y el Eln? Este era el interrogante que una y otra vez circulaba en Ong’s dedicadas al tema de los Derechos Humanos, instituciones dedicadas al seguimiento del conflicto armado en Colombia, partidos políticos y movimientos sociales. Entre el cuerpo diplomático también.


El interrogante no era gratuito. Tras su traslado de Quito a la capital cubana, siete meses después, la Mesa no tomaba forma; por un cambio en las reglas de juego de parte del gobierno Duque, los diálogos estaban congelados (1). La tensión producto de esta realidad no era poca y para la organización insurgente el panorama era claro: el Gobierno de Iván Duque estaba jugando a “tensar la pita del tiempo”, para así tornar en inane la Mesa misma, con lo cual ganaba en todos los niveles: por un lado, desesperando a la contraparte; por la otra, buscando la oportunidad para torcerles el cuello a los insurgentes, producto de un golpe estratégico: tal vez dar de baja al más insigne de sus dirigentes: Nicolás Rodríguez –Gabino. ¿Responderá a ello la decisión de los suyos de sacarlo del campo de combate y trasladarlo como negociador a Cuba?


Respuestas para algunos de estos interrogantes sobre el significado y el alcance de estas maniobras y dilaciones pueden extraerse al leer con retrospectiva la entrevista vía internet que realizamos con Antonio García y publicada en nuestra edición de diciembre pasado (2), en la cual el segundo al mando militar de esta guerrilla, al preguntársele por el enfriamiento de la Mesa provocado por el Gobierno y su pretensión de descargar en la contraparte el costo político de romperla, no dudó en asegurar que “el Eln ha seguido sentado en ella y no ha dicho que vaya a romperla […]. Es evidente que la delegación de Duque no asiste a las conversaciones […]. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior. Mal precedente. ¿Quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos?”. Para más adelante ampliar: “Si quieren usar el tiempo como presión, pueden seguir haciéndolo. En eso perdemos todos (3) […]. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Lo dicho por Antonio García a lo largo de la entrevista resultó premonitorio del atentado del pasado 17 de enero contra la Escuela de Cadetes General Santander, pues el uso del tiempo por parte del Gobierno logró su propósito: el Eln, fruto del resultado real desprendido de su acción, fue quien rompió la Mesa. El efectivo congelamiento de ésta dejaba claro que las dos partes buscarían la manera de reorientar o de darle vigencia a la misma, y, por tanto, el asunto fundamental era la correlación de fuerzas, es decir, un hecho militar que ‘ablandara’ a la contraparte. Pero en esa búsqueda, en tanto una organización guerrillera que no concentra tropas, al menos no por períodos largos de tiempo, quedaba con un escenario reducido para evidenciar sus capacidades operativas. Ante esta realidad, le preguntamos a Antonio García; “¿Qué sigue, entonces?”. Y respondió: “Si tenemos o no capacidad militar para que el actual gobierno respete lo acordado […], por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación, pues lo que usted señala suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir […]”.


La respuesta brindada nos llevó a insistir más adelante con el tema: “¿Cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto?”. Y su respuesta giró sobre lo mismo: “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación. Lo que usted plantea es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues en una negociación, si es con voluntad, no deben ponerse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese mismo instante se convertiría en un campo de batalla, y de lo que se trata es de superarla”.


Entonces, ¿qué llevó a esta organización guerrillera a cambiar de criterio y optar por el escalamiento militar? Y en una aparte de la entrevista encontramos una razón, la misma que usaron como argumento en el comunicado (4) expedido para reconocer la autoría de la acción sobre la Escuela de Cadetes: “La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del Gobierno, y cuando logra golpearnos le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes […]”.


Sea este el motivo real o sea otro, lo cierto es que ahora el país tiene ante sí la evidencia de que la fase de negociación abierta por el expresidente Belisario Betancur en 1984 proseguirá abierta y sin cierre a la vista; serán necesarios varios años más, luego de finalizado el actual gobierno y del ascenso de otro de signo diferente, para que las puertas al diálogo se reabran; pero no sólo eso; además, que las necesidades económicas, políticas y sociales del establecimiento, y que su disposición sean realmente genuinas en procura de paz, para que unos diálogos renovados se enruten por un camino que en definitiva lleve a la paz.


Así puede concluirse de lo expresado en la entrevista realizada al comandante del Eln, quien en un aparte recalcó: “Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: “Si ganamos los ricos, ¿para qué negociar?”. Lo cual el comendante refuerza así: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”. Su desazón con lo que estaba ocurriendo era clara, y entonces la necesidad de tratar de reencauzar la Mesa era ciertamente urgente. Lo que no alcanzaron a sopesar como escenario posible era que el eco de la dinamita explotada los arrinconara, eco que también afectaría al país que les había brindado su casa para el diálogo.


¿Sopesaron o no tal escenario? Eso solamente pueden responderlo ellos. Lo que sí es posible aseverar es que la acción armada, utilizada sin escrúpulos por la contraparte, ahora se adentra en la geopolítica regional tratando de sitiar a Cuba, y muy seguramente a Venezuela si por allí entran a Colombia los delegados insurgentes para el diálogo, como países que protegen el terrorismo, brindando con ello nuevos –aunque retorcidos– argumentos para que Estados Unidos se ampare ‘legalmente’ para llevar a cabo un ataque contra los así señalados.


Tal escenario es hipotético, pero, junto con el del golpe de Estado en marcha en Venezuela, y el estímulo a una confrontación armada interna, presagia un futuro inmediato y/o mediato nada deseable para nuestro país. En efecto, la concreción del golpe de Estado, para el cual se ha empeñado a fondo el establecimiento colombiano –en procura de recuperar el perdido mercado de varios miles de millones de dólares, no tanto la propagandeada democracia– y la división del ejército del país vecino, tan ardientemente solicitada por todos los aliados en pos de la caída de Nicolás Maduro, traerán unos ecos sobre nuestro territorio, tal vez de repliegue de unidades de aquel ejército, tal vez de armamento salvado por cuerpos del mismo, las cuales podrían llegar a manos de los insurgentes criollos. Con más poder de fuego, tal vez con fuego antiaéreo de alta intensidad, el conflicto interno entra en otro escenario. ¿Habrán considerado esta posibilidad en la Casa de Nariño y en el alto mando de las Fuerzas Armadas?


Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que los ecos del estallido en la General Santander aún no se apagan, y parece que tomará un tiempo largo para que dejen de expandir su eco. Lo más sensato para que su prolongación pudiera llegar a su final sería volver por el camino establecido en la agenda hecha pública el 30 de marzo de 2016, pero tal opción está bloqueada por el triunfalismo del establecimiento, así como por el dominio del llamado “realismo político”, para el cual son más importantes los resultados posibles en el próximo certamen electoral que la paz y la vida de miles de connacionales, los de ahora como los que vivirán acá en el futuro.

 

1. El presidente Duque y sus voceros no cejaron en repetir una y otra vez: “Si quieren hablar de paz, estamos listos, pero sólo si les ponen fin a todas las actividades criminales y liberan a todos los secuestrados”.
2. https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/35756-quiza-no-sea-el-tiempo-de-negociar-o-no-ha-llegado-el-gobierno-que-de-verdad-quiera-y-pueda.html
3. Itálicas del autor.
4. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/35977-eln-asume-autoria-del-ataque-a-la-escuela-general-santander.html

 

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"Quizá no sea el tiempo de negocias, o no ha llegado el gobienro que de verdad quiera y pueda"

Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº184, diciembre 2018

Publicado enColombia
Hidroituango y el gran fracaso del modelo antioqueño

A la destrucción de miles de hectáreas de bosque, al desplazamiento sistemático y violento de las comunidades, a la persecución y asesinato de sus líderes, se suma ahora la desaparición y muerte del río Cauca tras la construcción de una represa en Colombia

Hay un pasaje de Primero estaba el mar, la turbia y perfecta novela de Tomás González, donde J., el protagonista, agobiado por la mala situación económica, decide cortar y vender la madera del terreno donde él y su mujer se han refugiado de la vida urbana. Es uno de los momentos más tristes de todo el libro porque J. se ha pasado varios capítulos admirando la belleza de la selva. "Mientras más miro estos árboles menos me entusiasma la idea de cortarlos. Pero como vamos no habrá más remedio. Tocará participar en la Gesta del Hacha, como dicen los poetas de la raza. ¡Paso a la civilización, ceibas de mierda!", escribe J. en su diario con un tono que quiere ser sarcástico pero que a duras penas es melancólico y resignado. En esa contrariedad, en esa melancolía donde la autoconciencia del destino manifiesto del paisa se revela con ironía, uno percibe que J. habría querido hacer las cosas de otra manera, pero sencillamente no sabe cómo: al fin y al cabo, J. es, aunque renegado, un antioqueño de la cabeza a los pies. La tensión inicial entre el rechazo a la socialidad de Medellín y el impulso de la huida a la naturaleza —el impulso de vivir de otra manera, de romper con el legado de la "raza"— va cediendo poco a poco ante las leyes de una economía política que J. lleva consigo, inscrita en su cuerpo. Para J. no hay alternativa porque para él, en el fondo de su espíritu, solo existe una única manera de estar en el mundo y es transformando el territorio en propiedad, los seres vivos en mercancías, los cuerpos en pura fuerza de trabajo.


Uno se pregunta entonces si las cosas no habrían podido suceder de otra manera, qué habría pasado si J., por ejemplo, hubiera entablado una relación diferente con los habitantes de la zona, si en lugar de verlos como posibles peones, sirvientes, objetos pasivos de la explotación laboral o sexual, J. les hubiera preguntado al menos cómo vivir allí, cómo usar los recursos, cómo aprovecharlos de una manera que no pasara necesariamente por una visión estrecha del negocio y el lucro.


Pues bien, este ejemplo prestado de la literatura nos permite comprender mejor el horror humano y medioambiental de la represa de Hidroituango, una nueva repetición a gran escala de aquella tragedia atávica de la antioqueñidad encarnada por J. en la novela de González. Sus impulsores visibles e invisibles —entre los primeros, el expresidente Álvaro Uribe y el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo— han insistido en mostrar que la construcción de esta obra era algo inevitable, prioritario, esencial y, por supuesto, imposible de detener. En suma, que no había alternativa. Entretanto, el movimiento Ríos Vivos lleva años denunciando el acoso a las comunidades ribereñas y se calcula por centenas la cifra de cuerpos de desaparecidos que fueron arrojados al agua durante el largo y violento proceso de instauración del gran proyecto hidroeléctrico en la zona. A la destrucción de miles de hectáreas de bosque tropical seco —un ecosistema en vías de desaparición en el planeta y, por eso mismo, vital para la regulación del clima—, al desplazamiento sistemático y violento de las comunidades, a la persecución y asesinato de sus líderes, se suma ahora el que quizás sea el mayor desastre ecológico de la historia de Colombia: la desaparición y muerte por estrangulación del río Cauca, el segundo más importante del país, ocasionado por el cierre de las compuertas de la represa, en riesgo de derrumbe desde mayo pasado, cuando una falla estructural puso al descubierto una serie de irregularidades en la gestión del proyecto.


Pero los responsables del desastre, la EPM (Empresas Públicas de Medellín) y la Gobernación de Antioquia, sus principales inversores, repiten que la hidroeléctrica es indispensable y que se trata de una demostración más de su compromiso con el progreso, cuando toda la evidencia apunta a una oscura cadena de corrupción, crimen, irresponsabilidad y chambonería.


En los últimos días el cauce del río ha descendido tanto que el paisaje cambió drásticamente: ya no hay río, sino una planicie de arenales secos donde las canoas aparecen varadas sobre los cientos de miles de peces que mueren atrapados en el fango. Y por si no bastara con esa imagen desoladora, la empresa no tuvo mejor idea que enviar a unos empleados con cubos de plástico para “salvar” a la fauna moribunda del río.


Desde hace más de siete meses, se habla incluso de la posibilidad de que los diques se rompan, lo cual provocaría una catástrofe de proporciones difíciles de calcular en términos de pérdidas humanas y daño medioambiental, de ahí que algunos expertos no duden en comparar este caso con Chernóbil.


Hidroituango, un proyecto concebido como un símbolo del modelo colonizador antioqueño, ha acabado por convertirse en lo contrario: representa el fracaso de ese modelo, de esa gesta del hacha que, bajo la mitología del individuo y la civilización, ha traído en las últimas décadas destrucción y muerte por todo el país.


¿Existen alternativas a ese modelo? Por supuesto, aunque no se prevé un cambio de paradigma en el futuro inmediato, mucho menos en este gobierno desdeñoso de la paz, errático en su modelo de desarrollo y falto de imaginación a la hora de proponer algo distinto a una repetición mecánica de la guerra uribista de hace quince años.


De momento, al menos, podríamos empezar por escuchar a la gente de los territorios, a los líderes y técnicos de los movimientos sociales como Ríos Vivos, a gente como don Antonio Oliveros, un campesino y trovador del municipio ribereño de Cáceres, que viene advirtiendo en sus versos: “Y sí es muy cierto que hace falta la energía / pero EPM nunca pensó en los demás/ el daño grande que le causa a nuestras vidas/ si esa represa un día les llega a fallar.”

Por JUAN CÁRDENAS
12 FEB 2019 - 02:33 COT

Publicado enColombia
Lunes, 11 Febrero 2019 19:27

Antecedentes y ecos de un atentado

Andrés Pinto, Perfil (Cortesía del autor)

¿Quién romperá la Mesa instalada en La Habana para adelantar los diálogos entre Gobierno y el Eln? Este era el interrogante que una y otra vez circulaba en Ong’s dedicadas al tema de los Derechos Humanos, instituciones dedicadas al seguimiento del conflicto armado en Colombia, partidos políticos y movimientos sociales. Entre el cuerpo diplomático también.


El interrogante no era gratuito. Tras su traslado de Quito a la capital cubana, siete meses después, la Mesa no tomaba forma; por un cambio en las reglas de juego de parte del gobierno Duque, los diálogos estaban congelados (1). La tensión producto de esta realidad no era poca y para la organización insurgente el panorama era claro: el Gobierno de Iván Duque estaba jugando a “tensar la pita del tiempo”, para así tornar en inane la Mesa misma, con lo cual ganaba en todos los niveles: por un lado, desesperando a la contraparte; por la otra, buscando la oportunidad para torcerles el cuello a los insurgentes, producto de un golpe estratégico: tal vez dar de baja al más insigne de sus dirigentes: Nicolás Rodríguez –Gabino. ¿Responderá a ello la decisión de los suyos de sacarlo del campo de combate y trasladarlo como negociador a Cuba?


Respuestas para algunos de estos interrogantes sobre el significado y el alcance de estas maniobras y dilaciones pueden extraerse al leer con retrospectiva la entrevista vía internet que realizamos con Antonio García y publicada en nuestra edición de diciembre pasado (2), en la cual el segundo al mando militar de esta guerrilla, al preguntársele por el enfriamiento de la Mesa provocado por el Gobierno y su pretensión de descargar en la contraparte el costo político de romperla, no dudó en asegurar que “el Eln ha seguido sentado en ella y no ha dicho que vaya a romperla […]. Es evidente que la delegación de Duque no asiste a las conversaciones […]. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior. Mal precedente. ¿Quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos?”. Para más adelante ampliar: “Si quieren usar el tiempo como presión, pueden seguir haciéndolo. En eso perdemos todos (3) […]. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Lo dicho por Antonio García a lo largo de la entrevista resultó premonitorio del atentado del pasado 17 de enero contra la Escuela de Cadetes General Santander, pues el uso del tiempo por parte del Gobierno logró su propósito: el Eln, fruto del resultado real desprendido de su acción, fue quien rompió la Mesa. El efectivo congelamiento de ésta dejaba claro que las dos partes buscarían la manera de reorientar o de darle vigencia a la misma, y, por tanto, el asunto fundamental era la correlación de fuerzas, es decir, un hecho militar que ‘ablandara’ a la contraparte. Pero en esa búsqueda, en tanto una organización guerrillera que no concentra tropas, al menos no por períodos largos de tiempo, quedaba con un escenario reducido para evidenciar sus capacidades operativas. Ante esta realidad, le preguntamos a Antonio García; “¿Qué sigue, entonces?”. Y respondió: “Si tenemos o no capacidad militar para que el actual gobierno respete lo acordado […], por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación, pues lo que usted señala suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir […]”.


La respuesta brindada nos llevó a insistir más adelante con el tema: “¿Cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto?”. Y su respuesta giró sobre lo mismo: “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación. Lo que usted plantea es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues en una negociación, si es con voluntad, no deben ponerse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese mismo instante se convertiría en un campo de batalla, y de lo que se trata es de superarla”.


Entonces, ¿qué llevó a esta organización guerrillera a cambiar de criterio y optar por el escalamiento militar? Y en una aparte de la entrevista encontramos una razón, la misma que usaron como argumento en el comunicado (4) expedido para reconocer la autoría de la acción sobre la Escuela de Cadetes: “La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del Gobierno, y cuando logra golpearnos le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes […]”.


Sea este el motivo real o sea otro, lo cierto es que ahora el país tiene ante sí la evidencia de que la fase de negociación abierta por el expresidente Belisario Betancur en 1984 proseguirá abierta y sin cierre a la vista; serán necesarios varios años más, luego de finalizado el actual gobierno y del ascenso de otro de signo diferente, para que las puertas al diálogo se reabran; pero no sólo eso; además, que las necesidades económicas, políticas y sociales del establecimiento, y que su disposición sean realmente genuinas en procura de paz, para que unos diálogos renovados se enruten por un camino que en definitiva lleve a la paz.


Así puede concluirse de lo expresado en la entrevista realizada al comandante del Eln, quien en un aparte recalcó: “Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: “Si ganamos los ricos, ¿para qué negociar?”. Lo cual el comendante refuerza así: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”. Su desazón con lo que estaba ocurriendo era clara, y entonces la necesidad de tratar de reencauzar la Mesa era ciertamente urgente. Lo que no alcanzaron a sopesar como escenario posible era que el eco de la dinamita explotada los arrinconara, eco que también afectaría al país que les había brindado su casa para el diálogo.


¿Sopesaron o no tal escenario? Eso solamente pueden responderlo ellos. Lo que sí es posible aseverar es que la acción armada, utilizada sin escrúpulos por la contraparte, ahora se adentra en la geopolítica regional tratando de sitiar a Cuba, y muy seguramente a Venezuela si por allí entran a Colombia los delegados insurgentes para el diálogo, como países que protegen el terrorismo, brindando con ello nuevos –aunque retorcidos– argumentos para que Estados Unidos se ampare ‘legalmente’ para llevar a cabo un ataque contra los así señalados.


Tal escenario es hipotético, pero, junto con el del golpe de Estado en marcha en Venezuela, y el estímulo a una confrontación armada interna, presagia un futuro inmediato y/o mediato nada deseable para nuestro país. En efecto, la concreción del golpe de Estado, para el cual se ha empeñado a fondo el establecimiento colombiano –en procura de recuperar el perdido mercado de varios miles de millones de dólares, no tanto la propagandeada democracia– y la división del ejército del país vecino, tan ardientemente solicitada por todos los aliados en pos de la caída de Nicolás Maduro, traerán unos ecos sobre nuestro territorio, tal vez de repliegue de unidades de aquel ejército, tal vez de armamento salvado por cuerpos del mismo, las cuales podrían llegar a manos de los insurgentes criollos. Con más poder de fuego, tal vez con fuego antiaéreo de alta intensidad, el conflicto interno entra en otro escenario. ¿Habrán considerado esta posibilidad en la Casa de Nariño y en el alto mando de las Fuerzas Armadas?


Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que los ecos del estallido en la General Santander aún no se apagan, y parece que tomará un tiempo largo para que dejen de expandir su eco. Lo más sensato para que su prolongación pudiera llegar a su final sería volver por el camino establecido en la agenda hecha pública el 30 de marzo de 2016, pero tal opción está bloqueada por el triunfalismo del establecimiento, así como por el dominio del llamado “realismo político”, para el cual son más importantes los resultados posibles en el próximo certamen electoral que la paz y la vida de miles de connacionales, los de ahora como los que vivirán acá en el futuro. n

 

1. El presidente Duque y sus voceros no cejaron en repetir una y otra vez: “Si quieren hablar de paz, estamos listos, pero sólo si les ponen fin a todas las actividades criminales y liberan a todos los secuestrados”.
2. https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/35756-quiza-no-sea-el-tiempo-de-negociar-o-no-ha-llegado-el-gobierno-que-de-verdad-quiera-y-pueda.html
3. Itálicas del autor.
4. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/35977-eln-asume-autoria-del-ataque-a-la-escuela-general-santander.html

Lunes, 11 Febrero 2019 06:51

Un crimen ambiental en el río Cauca

Tres personas intentan rescatar peces en el río Cauca

El cierre de compuertas del embalse ocasiona un ecocidio. “Dejen vivir al río”, exclama Richard Sierra, consejero de la Organización Indígena de Antioquía. Son 12 los pueblos afectados por el proyecto.

 

“El mono” rugía, “el mono” danzaba. Ahora “el mono” agoniza. Los campesinos le llaman “mono” al río Cauca, el segundo más importante de Colombia y del cual dependen de manera directa unos diez millones de colombianos. El cierre de compuertas ordenado por Empresas Públicas de Pública (EPM) y la Sociedad Hidroeléctrica Ituango que construye un embalse a su paso –el mismo que desvió por la fuerza y llenó de cemento ahuyentando flora y campesinos por décadas– ocasionó el ecocidio actual. “El crimen ambiental más grande en la historia de Colombia”, recalcan desde el Movimiento Ríos Vivos que, además de soportar los embates del desarraigo de la tierra desde que empezó el proyecto hace 20 años y la hambruna que llegó con la muerte de los peces, esquiva las balas y amenazas que recibe por ser una de las pocas voces que se levantaba hasta hace unos días en Antioquia contra el proyecto HidroItuango. 

Esta semana, el horror cometido tras cerrar las compuertas del embalse en plena sequía nacional, no pudo oculturse más que este megaproyecto está acabando con la vida. Y por eso, a una voz casi solitaria en Colombia hasta ahora y estigmatizada como la de Ríos Vivos, se sumaron los más reconocidos líderes de opinión, columnistas, abogados, profesores universitarios, jóvenes y gentes de toda clase que condenan las imágenes que muestra un río seco y miles de peces y especies animales muertos. “Lo advertimos, no solo hace un año cuando empezó la última crisis, sino desde siempre, cuando metieron los paramilitares a hacer masacres para desocupar las montañas y montar este proyecto sin gentes que les estorbaran, este llamado desarrollo es sinónimo de muerte”, cuenta una voz desde Puerto Valdivia, una mujer que pide omitir su nombre mientras la llamada celular se cae y vuelve a caer pues está intentando ubicarse lejos de la ribera del río pues, tras la sequía, este viernes EPM anunció que se alejaran por seguridad. Están intentando una nueva maniobra para que el caudal suba aún más y detener el daño que están causando y ya no pueden evitar. No son los años 90 cuando las masacres de “paras” eran denunciadas apenas por unos valientes sin Twitter ni whatsapp. Jesús María Valle y otros tantos defensores de derechos humanos fueron señalados de mentirosos y luego condenados a muerte, sí, por atreverse a hablar. Del movimiento Rios Vivos, varios líderes también han recibido esa sentencia, al igual que esos que esperan bajo los sedimentos del río que encuentren sus cuerpos y que, estarían en el cañón del Rio Cauca que EPM pretendía inundar a finales de 2018 sin lograrlo gracias a una serie de errores técnicos que aún no se conocen en detalle.


Pérdidas de vidas humanas a lo largo de años de guerra entre paras, guerrillas y Estado en esta zona hermosa de Colombia, no ha sido la única tragedia de los 12 pueblos afectados por HidroItuango. Las pérdidas de dinero son millonarias y la Casa de Máquinas que inundaron el año anterior en un acto “heroico”, según sus voceros de prensa, está siendo hoy descubierta de nuevo de agua, tras el cierre de compuertas. Secaron pues el río para salvar la casa de máquinas. Mataron las especies para, quizá, salvar algo de los costosísimos objetos que inundaron por su propia torpeza cuando el año anterior –tras desviar de manera forzada el caudal del río– una amenaza de avalancha obligó a tomar decisiones apresuradas que hoy le cuestan la vida al ecosistema y por ende a las personas.


“Dejen vivir al río”, es el mensaje de Richard Sierra consejero de la Organización Indígena de Antioquia en los medios de comunicación que reciben de EPM millonarias pautas y han cubierto el tema hasta ahora de manera favorable al supuesto “heroísmo” que está intentando salvar el proyecto. Esta semana, ante la avalancha de fotos de campesinos en redes sociales –no precisamente de agencias de prensa internacionales– el país se conmovió ante la tragedia ambiental y voces independientes empezaron a exigir el desmantelamiento del Proyecto. Que desmonten este mega embalse cuyo futuro es incierto es el pedido de Rios Vivos desde años pues, además, la inundación amenaza la búsqueda y el hallazgo de los desaparecidos que, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, serían 400 a lo largo de los 12 municipios según registros de las últimas dos décadas.


Los derechos de las víctimas que buscan sus desaparecidos, además de quienes perdieron su territoria, sus aguas, sus prácticas culturales ancestrales por la llegada de EPM están en riesgo desde hace décadas. Esta situación es más grave hoy pues el comercio cesó, la continua amenaza y zozobra han llevado a la gente a salir de sus casas, a refugiarse en las ciudades o pueblos vecinos, a los niños a suspender estudios, a los transportadores a no poder andar las vías, y a toda una comunidad a verse confinada ente el riesgo de que el río los ahogue, o como esta semana, sea secado por orden de un gerente y un alcalde que se siente orgullosos, pese a todo la evidencia de tragedia, de su megaproyecto. “Sabíamos que iba a ocurrir el daño del rio pero nos pareció el mal menor”, dijo Jorge Londoño gerente de EPM en declaraciones que levantaron todo tipo de rechazos. “Se secó el río, sí, pero logramos recuperar parte de la casa de máquinas”, aseveró el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez poniéndose también medio de la crítica. Desde Rios Vivos hicieron circular este mensaje en rechazo a las pasadas y recientes actuaciones y decisiones de EPM, en medio del dolor que siente al ver su mono agonizar.


“Contrario a lo dicho en rueda de prensa por el gerente de EPM (Jorge Londoño de la Cuesta) en presencia del gobernador de Antioquia ( Luis Pérez) y el alcalde de Medellín(Federico Gutiérrez) el río no volverá a ser el mismo y nosotros tampoco porque su vida y la fuerza que hoy le arrebataron, los sedimentos que están quedando represados, su abundante caudal, la temperatura de sus aguas y las riberas hidratadas que hoy sufren erosión con tantas fluctuaciones; todo esto se da por su insensatez, porque no conocen no tienen ni idea que es un río, un ecosistema muy complejo para que se entienda con los ojos de la avaricia y la destrucción”.

Publicado enColombia
Las pistolas 'flash-ball', símbolo de la brutalidad policial contra los 'chalecos amarillos' en Francia

El uso del arma que dispara con balas de goma para dispersar protestas está prohibido en la mayoría de los países europeos.

Activistas de la ONG francesa Liga para los Derechos Humanos (LDH) enviaron esta semana una apelación al Consejo de Estado en busca de la prohibición del uso por la Policía de las 'flash-ball' (LBD), armas que disparan balas de goma, contra los manifestantes. "La falta de garantías suficientes en la ley francesa socava el derecho constitucional a la vida y el respeto hacia la seguridad física", argumentaron.


Anteriormente, el Consejo de Estado rechazó las peticiones de los defensores de los derechos humanos, dictaminando que las 'flash-ball' son necesarias y "particularmente adecuadas" para contrarrestar la violencia durante las protestas.


Arma urbana


Descritas como "menos letales" o "no letales", estas armas, desarrolladas por la empresa francesa Verney-Carron, pueden causar graves lesiones y están prohibidas para el uso policial durante las protestas en la mayoría de los países europeos. El actual modelo, LBD 40, dispara proyectiles de 40 mm con una velocidad de hasta 100 metros por segundo.


Según un estudio de 2006, pese a que están diseñadas para evitar la penetración en la piel, las 'flash-ball' "incluso pueden causar heridas mayores con graves lesiones asociadas en los órganos internos".


Otro estudio de 2015 se centró en el caso de un hombre de 34 años, a quien le dispararon en la cabeza durante una protesta. El hombre sufrió "graves" lesiones cerebrales y daños en el cráneo, que requirieron dos meses de tratamiento y rehabilitación. Los investigadores describieron la 'flash-ball' como "potencialmente letal" y peligrosa, sobre todo si apunta a la cabeza.


Esta arma "menos letal" fue utilizada durante los disturbios de 2005 en París, y con los años varias personas murieron tras el impacto de sus balas. En 2010 falleció Mustapha Ziani, quien sufrió un paro cardíaco después de que un policía le disparara en el pecho con una 'flash-ball' durante un altercado en su casa en Marsella. El agente recibió una condena suspendida de seis meses por homicidio involuntario.


La sangre de los 'chalecos amarillos'


Desde que en Francia se desataron las masivas protestas antigubernamentales de los 'chalecos amarillos' en noviembre del año pasado, la Policía ha utilizado las 'flash-ball' más de 9.200 veces. Los enfrentamientos se saldaron con numerosos heridos de ambos lados. En las recientes protestas los franceses salieron a las calles para denunciar el uso de estas armas, que se han convertido en el símbolo de la brutalidad policial.


Según el grupo contra la violencia policial Désarmons-les!, al menos 20 personas perdieron la vista por el impacto de las 'flash-ball' o la metralla de granadas. El grupo documentó más de 120 personas que afirman haber sido heridas por las armas "menos letales", en su mayoría por LBD 40 o granadas instantáneas de gas lacrimógeno GLI-F4. Muchas de ellas quedaron con las cara desfigurada.


Una de las 'caras' de la brutalidad policial durante las protestas de los 'chalecos amarillos' es Fiorina L., de 20 años, que perdió su ojo izquierdo tras una explosión de una granada de gas en la avenida parisina de los Campos Elíseos en diciembre.


Otro manifestante, Jérôme Rodrigues, una figura prominente de las protestas que fue herido en el ojo por un proyectil y puede perderlo, comentó a RT que los franceses salen con tres reivindicaciones generales: "poder vivir dignamente" de su salario, "crear una nueva forma de democracia" para poner fin al actual "sistema arcaico en las instituciones francesas" y "poner fin a los privilegios" de la clase gobernante.


"¿Por qué un diputado puede enterrar dignamente a sus familiares y tiene dinero suficiente para eso, mientras que nosotros debemos pedir un crédito, la gente gracias a la que Francia existe y se desarrolla? Y nosotros nos vemos obligados a sufrir para hacer los funerales", comentó Jérôme.


 Un líder de los 'chalecos amarillos' enumera las tres reivindicaciones clave del movimiento 

Una de las prominentes figuras de los 'chalecos amarillos' Jérôme Rodrigues, que hace dos semanas fue hospitalizado tras recibir en un ojo el impacto de un proyectil supuestamente lanzado por agentes antidisturbios, ha explicado a RT cuáles son las tres principales reivindicaciones del movimiento.

Lo que buscan los manifestantes, según Rodrigues, es "vivir dignamente" de su salario en Francia; tener una nueva forma de democracia —pues el sistema actual es "arcaico"—, y también poner fin "a los privilegios", bajo los cuales un diputado puede "vivir dignamente" con su sueldo, mientras que el pueblo, los jóvenes que "hacen crecer al país", tienen que pedir créditos y pagar los intereses bancarios.


A estos reclamos se suma el de prohibir el uso por las fuerzas de seguridad de armas que lanzan proyectiles de goma (LBD) y poner fin a "esta negación de la democracia que está creando Emmanuel Macron", asevera el Rodrigues, que prometió "seguir marchando" hasta que se les escuche.


• Los manifestantes y la Policía han protagonizado choques este sábado en la 13.ª semana de protestas del movimiento 'chalecos amarillos'.


• Los agentes han utilizado gas lacrimógeno para dispersar a la multitud antes de que estallaran los primeros enfrentamientos, en los que uno de los manifestantes ha perdido la mano por el estallido de una granada de gas.

Publicado: 9 feb 2019 23:19 GMT | Última actualización: 9 feb 2019 23:24 GMT

 

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Monólogo del Cauca en Dolor sostenido mayor

Un río adolorido, habitado en sus riveras y cuencas por miles de campesinos/as que como él son víctimas del negocio y afán de lucro de la empresa privada, mal llamada Empresas Públicas de Medellín.

Aquí su lamento, con una esperanza que no debemos perder. La lucha por los derechos humanos y de la naturaleza siempre es gratificante.

 


 

Ante la catástrofe ocasionada por los constructores de Hidroituango, y que puede ser mayor si pronto no se echa atrás la afrenta a la naturaleza, no solo se ha desnudado la improcedencia del modelo hidroeléctrico, sino la maraña de corrupción y errores que encierra el proyecto. Le Monde diplomatique ha escuchado lo que el río tiene qué decir.

El agua que se queda atrás del río descansa…
¡Pero nunca será mar!
Dulce María Loynaz
(La Habana, 1902-1997)

 

Bajo el cielo no hay nada tan blando y maleable como el agua;
 Pero no hay nada como el agua para erosionar lo duro y rígido.
Lao Tse, Tao Te King, 78

Turn down the wall, turn down the Wall!
(¡Derrumben el muro,
derrumben el muro!)
Pink Floyd, The Wall

 

Silencio. Ahora hablo. Hablo cuanto he callado. Lo que he callado días y días, meses y meses, años y años. Ahora usted escuchará lo que quiero decir. Yo soy el Cauca, el Cauca milenario que está aquí desde antes de que ustedes llegarán con sus máquinas, utensilios y herramientas; desde antes, incluso que llegaran, hace miles de años, los pobladores originarios, los Nutabes, los Tahamíes, los Yamesíes. Yo soy el Cauca, uno más entre miles y miles de cuerpos fluviales que surcan la faz de la tierra, y a la vez, la segunda arteria fluvial de este país. Yo soy el río, el río que da vida, que da alimento, que da riego, que da oro, que da riqueza y esperanza. Usted me conoce. Desde que nació me ha visto. Me ha cruzado cientos de veces, de una orilla a otra. Conoce el color de mis aguas terrosas, ha sentido el caudal que amenaza con llevárselo si no está atento, usted se ha bañado, quizá, en él, aunque nadie se baña dos veces en el mismo río porque el ser humano comparte el destino del agua que fluye.


Soy el Cauca, un Cauca maltrecho, contaminado, herido, pero afortunadamente no de muerte. Aniquilarme no es fácil. Soy sobreviviente de otras afrentas de las que he salido airoso. Hoy usted y yo nos damos cita aquí, en Ituango, a medio camino del recorrido entre la laguna del Buey en el Macizo Colombiano, lugar de mi nacimiento, y el municipio de Pinillos, cerca de donde entrego mis aguas a mi hermano mayor. Estamos hoy aquí en este cañón, entre mis hermanas, las dos cordilleras donde me acogen y me estrechan entre sus faldas en fraternal abrazo.


Aún no salgo del asombro, de la indignación. Aquí me quieren detener esos individuos, los que usted ve allá, esos de cascos blancos, amarillos y azules; agitados, nerviosos, sudorosos que van de un lugar a otro, con sus camiones y palas, erigiendo un muro que quieren con él raspar las nubes. Buscan ponerme preso, por eso han erigido este muro de la infamia que llaman la presa, para que yo no escape, para que me quede, a la fuerza y en contra de mi voluntad, represado, anegando tierras fértiles, ahogando especies naturales, autóctonas, extinguiendo para siempre la vida verde tan necesaria para este equilibrio que hemos logrado construir durante millones de años. Un muro de concreto, indestructible, dicen –¡ja!–, capaz de detenerme, de aislarme, de regularme. Escuche usted semejante osadía. Dizque regularme, encausarme por unos túneles infames, revestidos del frío concreto, para que yo filtre por esas cavidades, a su antojo, mis aguas, mi caudal, en la medida y en la porción que ellos quieran, cuando ellos digan y de la manera que ellos desean.


Sostienen que necesitan poner a su servicio mi fuerza, mi ímpetu, mi furor para producir lo que llaman electricidad. No sé si reír o llorar. Con su arrogancia infinita, con sus saberes y ciencias de ingeniería me quieren torcer el brazo, a la brava. Ya lo hicieron una vez, allá arriba, por los lados de Suárez, Cauca; allá también me han represado, en lo que llaman La Salvajina; una salvajada, en realidad, lo que hicieron conmigo; pero arriba soy sumiso y joven e ingenuo, aun no he alcanzado el valle que lleva mi nombre, donde me vuelvo portentoso e indetenible; a ese valle riego y doy vida y color y calor. Acá es diferente, ya soy adulto, un adulto que ha recogido experiencias y vivencias de cientos de afluentes, de lluvias, mi caudal ha crecido gracias a mi inmensa capacidad de encausar toda el agua de esta cuenca. Aquí vengo fuerte, impetuoso, hondo, embravecido; encañonado, ya dije, por la calurosa acogida que me brindan dos cordilleras. Y cuando más energía traigo, cuando más caudal porto, zas, la zancadilla artera, el muro, la presa; me estrello de narices de manera violenta. ¡Ay! Qué inesperado encontronazo, yo que a estas alturas quiero alcanzar las tierras bajas, que ansío las llanuras de la sabana cordobesa, para ir a mi encuentro final con mi gran hermano, aquel que va paralelo a mi entre las otras dos cordilleras.


Un día amanezco con la tristeza alborotada. Otro, con la ira encendida. Otro, con la desesperanza y otro, con el coraje y la determinación que caracteriza a mis amigos, los Nutabes, que han poblado este cañón desde tiempos sin memoria. Todos estos parajes que usted ve en torno nuestro, en este punto, son, eran, de los Nutabes. Hoy los tienen confinados en el resguardo indígena Nutabe de Orobajo. ¡Y ese resguardo está siendo inundado por la represa! ¿Había visto usted semejante despropósito? Ellos, los usuarios ancestrales (a mí no me gusta la palabra ‘dueño’ porque de la naturaleza nadie se puede sentir dueño) de estas fértiles laderas, ahora serán unas víctimas más de este despropósito descomunal.


Pero a los Nutabes los han diezmando, es la forma de doblegarlos. Lo de siempre, carajo. A su cacique Virgilio Sucerquia lo asesinaron fuerzas oscuras en el año que ustedes contabilizan como 1998. Estas tierras, desde siempre, eran aprovechadas para asentarse y cultivarlas los Nutabes, los Tahamíes, los Yamesíes. Entre todos formaron una trinchera para protegerse de las barbaridades de los españoles que llegaban con arcabuces, un garrote vil, un libro y una cruz abriéndose camino como diera lugar. A los que capturaban los arrojaban vivos a los mastines hambrientos y luego sus despojos a mi cauce. Desde entonces mis aguas se han manchado de sangre sin cesar. En épocas más recientes, cuando llegaron esos que ustedes llaman paras, cundió el terror en las riberas de mi cauce.


Me cuenta, gente bien informada, que de aquí, entre los años 1990 y 2016, hay 110.000 personas, de un total de 173.000 habitantes de mi zona de influencia, que han sido víctimas de este conflicto atroz –que algunos de ustedes, aquellos que viven siempre a la derecha, bien a la derecha, de los caminos, se niegan a poner fin, y al contrario, quieren exacerbar–. De esos 106.000 fueron desplazados forzosamente; 616 fueron desaparecidos, ¿me escuchó?, desaparecidos; 163 fueron víctimas de agresión sexual y 3.557 fueron asesinados dentro de ese conflicto. Muchos de esos infelices fueron a dar a mis aguas donde no tuve más opción que acogerlos y llevarlos aguas abajo hasta que algún ser caritativo los recogió para darles sepultura como merece todo ser humano.


¿Usted sabe cuál es el peor desprecio a la vida humana? Quitarla, por supuesto, pero hay algo aun peor: quitar la vida y además dejar insepulto el cuerpo. Eso lo sabía Antígona hace casi tres mil años. Pero aquí se han ensañado para ultrajar de la manera más atroz la vida, la muerte, el descanso de los cuerpos. Soy testigo, soy vehículo, pero no cómplice. Por eso no quiero callar más; por eso no puedo voltear mi cauce, en un meandro más, y hacer como si no hubiera visto nada.


Hablemos de lo que está ocurriendo ahora, no del pasado con todo el dolor que me causa. ¿Usted cree, amigo, que es justo lo que está sucediendo por culpa de ese puñado de insolentes y desvergonzados ingenieros, tecnócratas, políticos y empresarios? Usted bien sabe cuál es mi naturaleza: fluir por lo más bajo. “Los ríos y los mares son los reyes de los Cien Valles porque se mantienen abajo” y también: “La Suprema Bondad es como el agua. El agua es buena y útil a los diez mil seres por igual. No tiene preferencias por ninguno en especial. Fluye en sitios que los hombres suelen rechazar”, dice el Libro del recto camino, también llamado el Libro del sendero luminoso. Por eso, yo estoy con los de abajo y desde abajo es donde emana mi fuerza.


Mire, esos barequeros que están allá me llaman “el Mono”; será por mi color amarillo oscuro. Dicen que soy el patrón de ellos. A la persona que se me acerque le doy trabajo sin pedir cartas de recomendación, ni antecedentes, ni certificados de experiencia o acreditaciones. Ellos saben que no pueden ir a otro lugar a buscar trabajo, en una empresa. Muchos son mayores y no saben leer. ¿Qué trabajo les van a dar por allá? Yo no les exijo nada, solo que me traten bien. Algunas pepitas de oro alcanzo a dejarles para que puedan subsistir después de tanto que me han saqueado.


Ahora véalos allá, sin trabajo, hacinados en una bodega, se han quedado sin los ranchos que mis aguas arrasaron una madrugada del 10 de mayo. ¿Culpa mía? Sí, dicen aquellos, los que están allá arriba mirándonos con recelo, los de cascos blancos, amarillos y azules. “El río está embravecido, si ustedes no salen, el agua los sacará” les dijeron a los habitantes de mis riberas y me echaron toda la responsabilidad. ¿Habráse visto tanta infamia, tanta insolencia? ¡Tras de ladrón, bufón! ¿Ah? ¿Es que acaso no entienden que mi naturaleza es fluir hacia lo más bajo? ¿Qué tiene que suceder para que comprendan que a mí no me pueden detener, a la brava, poniéndome un muro en la mitad del camino por más ancho y aparentemente sólido como el que ellos se empeñan en construir cada vez más alto y así desafiar mis aguas?


Dicen que sí, claro, es posible, que eso se hace incluso con ríos diez veces más grandes y caudalosos que yo. Me hablan del Yangtsé y la represa de las Tres Gargantas, del Paraná y la represa de Itaipú, del Nilo y la represa de Asuán. Yo no sé, amigo. Jamás he ido por allá, pero no quiero imaginar el daño que hicieron los colegas de estos hombres de cascos blancos, amarillos y azules, para represar esos tres grandes portentos fluviales. No quiero saber de las especies animales y vegetales sacrificadas, de los seres humanos desplazados, de los templos, cementerios y sitios de pagamento anegados para siempre. La historia se repite una y otra vez desde hace más de ciento treinta años cuando les dio por represar ríos para sacar energía, en su insaciable sed de tener cada vez más y más potencia eléctrica; como si el progreso fuera ilimitado; como si los recursos fueran inagotables y no se pensara en una armoniosa colaboración entre la naturaleza y ustedes, los individuos que se han convertido en nuestro principal depredador.


Claro. No aguanté más. Por algún lado tenía que reventar. Busqué camino. Lo encontré y me desbordé. Ellos, los habitantes de mis riberas del cañón nunca habían visto algo semejante. Jamás habían presenciado que mis aguas corrieran hacia arriba. Pero sucedió. Y seguirá sucediendo si la obstinación no cesa.


Ahora me responsabilizan de la tragedia que pueda ocurrir, la que está a punto de ocurrir: agotada mi paciencia, yo mismo ya no podré seguir conteniendo mis aguas y romperé la presa y me llevaré por delante –¡ay, mi destino!– poblaciones tan vivas, pujantes y hermosas como Puerto Valdivia, Tarazá, Caucasia, Ayapel, Guarandá, Nechí, San Jacinto del Cauca, Majagual y Achí, entre otras. El daño lo han hecho los de cascos blancos, azules y amarillos, pero ahora, dicen, el responsable de causar la tragedia soy yo. Eso es ser infame. El daño, a hoy, que se ha ocasionado al tejido social de toda esta cuenca hidrográfica es irreparable. ¿Qué se hará para resarcir e indemnizar a toda esta gente? ¿A dónde tendrán que dirigirse? De nuevo: más desplazados, más gente empobrecida inundando las ciudades que no tienen como acogerlos si no es en los cinturones de miseria. “Cuando pase la emergencia”, dicen ellos. ¿Y es que acaso creen que este proyecto será viable algún día? Si las alarmas y sirenas que ellos mismos han instalado siguen sonando todos los días, si las alertas rojas no se han levantado y no se levantarán hasta tanto yo no recupere mi cauce y mi caudal normal, sin muros, ni presas, ni túneles, ni artificios humanos.


“Y entonces, ¿de dónde vamos a sacar la energía que este país necesita?” me han venido a gritar aquí, a mis riberas, algunos de esos hombres de cascos blancos, azules y amarillos. “¿Es que no se da cuenta –vociferan–, que en este país la energía proviene de las hidroeléctricas que hay por toda la geografía montañosa? Además, este proyecto será –‘sería’, deberían decir– el más grande jamás construido en el país de esta naturaleza”. Y me preguntan a mí como si debiera dar respuesta a su codicia inagotable. A mí me informan que hay soluciones bien implantadas en otros países, con energías renovables –eólica, solar, biomasa, mareomotriz– y sin afectación tan grande a la naturaleza. Si tanto es su apetito, deberían haber hecho la tarea hace mucho tiempo para buscar soluciones alternativas. Si hubieran partido al amanecer a esta hora ya habrían llegado. El modelo energético de este país no podía seguir en esa carrera ciega de más y más hidroeléctricas, cada vez más grandes, cada vez más invasivas, cada vez más temerarias. Tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dicen los más sabios.


Afortunadamente, amigo, no estoy solo. Tengo aliados formidables, portentosos. ¿Sabe quién? La montaña. Las cordilleras. Las que me abrazan y acogen en este bellísimo cañón. Ellas están colaborando, se están movilizando, reacomodando, con el crujir de las fallas geológicas que yo ayudo a crear gracias a la inconmensurable presión que ejerzo con estas aguas represadas, y así alcanzaremos el propósito que nos alienta: que yo pueda fluir naturalmente. Entre los dos, montaña y río, haremos justicia. Recuperaremos mi cauce. Salvaremos la vida: por una parte, a mí, el Cauca y, por la otra, a todo lo que me rodea y se nutre de mi y habita en torno a mí. ¿No se da cuenta que me quieren robar? ¿Qué me quieren aniquilar?


Ya va para un mes que a esas personas las hicieron salir de sus hogares y las llevaron a vivir hacinadas en unos coliseos, en unas escuelas, en unas bodegas. Desacomodaron toda la economía, las dinámicas sociales, la educación, la prestación de salud de todos estos lugares, de las poblaciones que evacuaron y de las poblaciones adonde llevaron los evacuados. Aquí todos pagan por los errores, las improvisaciones y la corrupción de esos individuos de cascos blancos, azules y amarillos y de los que están allá en Medellín y en Bogotá, dirigiendo todo desde sus cómodas oficinas, con tinto, agua y alimentos servidos a sus mesas, con baños a unos pocos pasos. Regresan en las noches a sus casas a dormir en cómodos lechos, no en el piso sobre unas colchonetas que casi no llegan, a pesar de la emergencia, a los lugares donde hacinaron los evacuados. A los que no quieren acudir a esos refugios les ofrecen dinero para que busquen dónde irse y así lavarse las manos del problema social que han generado. Como si uno o dos millones de pesos resolviera un problema tan grande. “A finales de junio estará superado cualquier riesgo en Hidroituango” dicen los titulares mentirosos para tratar de calmar los ánimos. ¡Ja! Si cada día hay una nueva alerta, una nueva alarma que se enciende, por lo que he dicho: río y montaña estamos aliados para no dejarnos vencer de esos hombres de cascos blancos, azules y amarillos y de sus jefes en las oficinas “inteligentes” de Medellín y Bogotá.


Si ellos, esos individuos arrogantes, llenos de sabiduría técnica y científica, colmados de títulos y cartones (y de codicia por los billones de pesos que mueve este proyecto) tan solo atendieran por un momento los principios que rigen la filosofía andina, otra cosa pensarían, otra cosa harían. Pero ellos no saben ni quieren saber nada de filosofía; y mucho menos de filosofía andina, ni de los saberes ancestrales de nuestros pueblos originarios.


Si lo hicieran, sabrían qué leyes rigen a la naturaleza y al ser humano, cuál es la lógica (ya que ellos son tan racionales) andina que aquí es ley. Sabrían –pero no quieren saberlo– que hay un principio general de relacionalidad de todo. En el principio todo era relación, la relación es la verdadera ‘sustancia’ andina. Para la filosofía andina, el individuo es “nada”, es algo perdido si no se halla insertado en una red de múltiples relaciones. El ser humano no se puede desconectar de los vínculos naturales o cósmicos. Esta relacionalidad se cristaliza a través de la reciprocidad, la complementariedad y la correspondencia entre los aspectos afectivos, ecológico, éticos, estéticos y productivos. ¿Me explico? Todo está unido, todo está relacionado, todo esta entrelazado. No hay forma de romper esos vínculos relacionales. No hay forma de cortar en dos un río, aguas arriba y aguas abajo, como ellos intentan e insisten hacer. A todo daño corresponde otro. Todo está en un equilibrio perfecto. A cada acción corresponde una reacción; a toda gestión corresponde un efecto, no hay causa sin efecto. Así de sencillo. Pero ellos no han logrado entenderlo. Y, de allí, todo lo que ustedes, y yo, estamos viviendo. Y como digo, ya sabemos quiénes son los que están pagando las consecuencias de esta ceguera infinita.


“Perdimos el control de la obra” dijeron hace unos días. ¡Qué gran verdad! ¡Qué coraje (o qué vergüenza) tuvieron al haberlo admitido! Ahora sólo queda un camino: deshacer lo que hicieron. Desarticular el monstruo que fabricaron en su soberbia infinita: desmontar esa presa, piedra a piedra, roca a roca y dejarme fluir como ayer, como hace años, decenios, centurias, milenios.


Yo soy el Cauca. Yo soy el río, el río que agoniza contaminado por las industrias del Valle, por el mercurio, y los químicos que vierten en mis aguas esas industrias y me hieren de muerte y que aún así me resisto a morir, a ser nada más que una cloaca fétida. En mi aun hay vida, mucha vida. En mi todavía nadan, viven y se reproducen la sardinata, el barbudo, la picuda, la cucha, el mazorco, el bocachico, el jetudo, el chango, la sabaleta, la guabina, el guachilejo y la dorada, en mis aguas todavía hay aluviones de oro, en mis riberas vuelan la zarceta azul, la lora cabeciazul, a mis orillas fangosas se acercan para desovar las cecilias, las salamandras, las ranas y sapos, las tortugas, los cocodrilos.


No hay alternativa. Entiendan, hombres sin razón, el principio de relacionalidad, de reciprocidad, de correspondencia. Ustedes no pueden hacer tanto daño y no pagar las consecuencias. Dejen de hacer sufrir a tanta gente despojada y desplazada de sus hogares, de sus sitios de trabajo, de sus centros educativos, de sus puestos de salud.


Desbaraten lo construido, háganlo pronto antes de que la montaña y yo tengamos que hacerlo. ■

 

*Escritor. Miembro del Consejo de redacción del mensuario Le Monde diplomatique, edición Colombia. Director de la colección de literatura Ríos de letras de Ediciones Desde Abajo.

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Lunes, 04 Febrero 2019 06:42

El juez

El juez

Es un país que secuestró y desapareció a miles de niños, es un país donde la corrupción política es legal, es un país que ha torturado con impunidad, un país que ha lanzado guerras ilegales, es un país cuyos narcotraficantes más exitosos son doctores y ejecutivos en jefe de farmacéuticas, es un país que amenaza a los periodistas y los declara oficialmente “enemigos del pueblo”, es un país que le niega derechos básicos a las mujeres, y en el que la xenofobia es política oficial, es el país con más encarcelados en el mundo, es el más armado del mundo, y este es el país que se declara, sin pena ni ironía, el juez del mundo.

Es una sensación muy extraña andar en medio de esto mientras reportamos sobre dos cosas muy distintas: la proclamación hecha por Washington de un cambio de régimen en Venezuela y el juicio de El Chapo en Brooklyn. No tienen nada que ver, pero a fin de cuentas ambos dependen de una ilusión oficial estadunidense de que aquí, por alguna razón, se puede enjuiciar a todos los demás.

La idea de que Washington con cualquier presidente, pero sobre todo con el actual, puede seriamente pretender que está preocupado por la democracia y los derechos humanos en otro país, o que está haciendo justicia con la “guerra contra las drogas”, debería provocar carcajadas históricas, pero sigue sorprendiendo que tantos políticos, asesores, analistas y, tristemente, periodistas lo aborden como si fuera en serio.

Las múltiples y constantes violaciones de derechos humanos y civiles, la violencia oficial, el hecho de que en gran medida este país se ha convertido en una plutocracia con toda la corrupción que eso implica (hasta el ex presidente Jimmy Carter lo ha denunciado), es más que suficiente para descalificar a este país como juez.

Apenas la semana pasada el gobierno de Trump acaba de reconocer que miles de niños más de los anteriormente reportados fueron arrebatados de los brazos de sus padres inmigrantes y que no saben dónde están. Eso es oficial. Pero esta administración no está obligada a rendir cuentas por estas violaciones masivas de derechos y aún no hay un coro masivo ni dentro ni fuera de este país exigiendo cuentas y enjuiciando a este gobierno.

¿Otro país, ya sea Venezuela, México, o uno europeo o árabe podría emplear la misma retórica estadunidense para exigir un cambio de régimen en Washington o amenazar una intervención para “rescatar a la democracia” en Estados Unidos? No cabe duda de que hay una crisis democrática dentro de Estados Unidos con graves consecuencias internacionales. ¿Qué le pasa a esa “comunidad internacional” que dice estar tan preocupada por la democracia, ese Grupo de Lima, esa OEA, esos europeos y canadienses que no están llamando por el cambio de régimen de Estados Unidos? No se oyen. ¿Por?

Por otro lado está el caso de El Chapo. Su juicio es reportado aquí en gran medida como un espectáculo (a muchos se les olvida la tragedia real que este show representa, incluso para algunos de los reporteros aquí cuyos colegas fueron asesinados por estos narcos y/o sus cómplices) y concluyen que México “es aún más corrupto y violento de lo que se suponía”. Esto nutre la retórica de Trump sobre México y los mexicanos, y El Chapo es buena publicidad para su insistencia en la necesidad de un muro fronterizo. El caso ofrece a todos una narcoserie en vivo, incluso con actores y productores de Narcos: México en Netflix visitando el “set” real en el tribunal de Brooklyn para compararlo con sus versiones ficticias. Nadie habla de las políticas antinarcóticos fallidas que se originaron en Washington, y sus masivas consecuencias humanas, incluyendo la encarcelación sin precedente de gente pobre en este país.

Mientras culminaba el juicio, se reportó que la familia Sackler, dueña de la farmacéutica que produce el opioide OxyContin, responsable en parte de una epidemia mortal en este país (casi 48 mil muertes causadas por opiaceos en 2017), obtuvo ganancias por más de 4 mil millones de dólares.

Los capos son acusados de ordenar miles de asesinatos y hasta masacres, pero lo mismo también se ha documentado a lo largo de la historia de otros empresarios, cuyos negocios también dependen de corrupción y violencia, pero por alguna razón nunca son enjuiciados. ¿Será porque entre ellos hay apellidos como Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie y más, o que hoy tienen nombres de algunas de las empresas más “prestigiosas” del mundo?

A veces un juez no tiene nada que ver con la justicia.

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Domingo, 03 Febrero 2019 05:36

Nuevos aires para los WikiLeaks

Nuevos aires para los WikiLeaks

Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.


No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.


Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.


Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.


Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenidoquedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.


Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.


La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.


La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.


En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.


Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.


Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa.


El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.


Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.


Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.


–¿Cómo está Assange?


–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.


–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?


–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.


–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?


–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.


–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?


–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.


–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?


–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.


Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.


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Un informe reservado de la UE denuncia ‘apartheid’ legal en Cisjordania

Los representantes europeos sostienen que Israel somete a los palestinos a “discriminación sistemática”

La adolescente Ahed Tamimi, icono de la resistencia palestina, fue condenada a ocho meses de cárcel por abofetear en 2017 a un militar israelí en su casa de Nabi Saleh, al norte de Ramala, capital administrativa de Cisjordania. El soldado Elor Azaria permaneció entre rejas durante 14 meses tras ser condenado en un consejo de guerra por rematar a un atacante palestino que yacía malherido en la ciudad de Hebrón (sur) en 2016. Tras medio siglo de ocupación, los representantes diplomáticos de los 28 países de la UE constatan la “sistemática discriminación legal” que sufren los palestinos en Cisjordania. En un informe confidencial dirigido a los responsables del Servicio Exterior en Bruselas y al que ha tenido acceso EL PAÍS, los embajadores en Jerusalén Este y Ramala reclaman que Israel reforme la justicia militar para “garantizar un proceso y juicio justos de acuerdo a la ley internacional”.

Los diplomáticos que suscriben el documento representan a Gobiernos que en ocasiones divergen abiertamente sobre el conflicto israelo-palestino, pero que se han puesto de acuerdo en describir el ejercicio efectivo de la ocupación israelí en Cisjordania como “un régimen dual”. Aunque no figura en el texto la expresión apartheid legal, su contenido da cuenta de una justicia segregada. "El informe es una cartografía de la situación de los derechos en la denominada Área C, de mandato exclusivo israelí y que cubre el 60% del territorio ocupado, con un conjunto de recomendaciones dirigidas a Bruselas endosadas por todos los jefes de misión", precisa una fuente europea en Jerusalén.


A los palestinos se les aplica la ley marcial y los reglamentos dictados por un departamento del Ministerio de Defensa, y están sometidos a los tribunales castrenses de “Judea y Samaria”, denominación bíblica acuñada en Israel para el territorio cisjordano. Estos órganos ejecutivos y judiciales se rigen también por normas heredadas de anteriores poderes coloniales o administradores. Hay leyes otomanas aún en vigor (por ejemplo, para confiscar tierras palestinas aparentemente no cultivadas), británicas (para practicar detenciones administrativas, sin presentar cargos e indefinidas, que afectan ahora a unos 440 prisioneros) e incluso jordanas, las de la Administración presente hasta 1967, cuando Israel ocupó los territorios palestinos tras la guerra de los Seis Días. Los palestinos sometidos a procesos penales bajo la ocupación tienen un índice de condenas del 99,74%, según la memoria anual de los tribunales militares israelíes de 2011, la última disponible.


Documento confidencial


Este documento reservado de la UE, fechado el pasado 31 de julio y pendiente todavía de ser estudiado en Bruselas, examina “la realidad de una cuasipermanente ocupación”. En Cisjordania, más de 2,5 millones de palestinos se ven “privados de sus derechos civiles básicos” y afrontan “numerosas restricciones a su libertad de movimientos”. La economía palestina está sometida, además, a un “sustancial subdesarrollo” desde hace cinco décadas.


Los representantes diplomáticos europeos coinciden en defender la solución de los dos Estados como el mejor camino hacia la paz regional. De común acuerdo admiten también que el esfuerzo de la UE en “el proceso de creación de instituciones estatales y de desarrollo de una economía palestina sostenible”, como prevén los Acuerdos de Oslo de 1993, se está viendo comprometido por las limitaciones legales expuestas en el informe, que también tiene como destinatarios a los Gobiernos de los 28 Estados miembros.


Los 400.000 colonos judíos asentados en Cisjordania solo están sometidos a la ley israelí, de acuerdo con un estatuto personal y extraterritorial. Los 300.000 palestinos residentes en el Área C tienen que responder ante una legislación penal mucho más estricta. Un colono debe comparecer ante el juez civil israelí en un plazo de 24 horas, mientras que un palestino puede ser presentado ante la jurisdicción militar hasta 96 horas más tarde.


En materia de libertades civiles, como libertad de expresión y reunión, o de derechos urbanísticos de construcción, los palestinos también se ven discriminados. Las reuniones de más de 10 personas precisan del permiso del comandante militar, que rara vez se concede. La pena por violar la prohibición se eleva a 10 años de cárcel. "La reunificación familiar, en particular cuando uno de los miembros de la familia tiene doble nacionalidad palestina y de un país europeo, también se ve dificultada por las autoridades israelíes", destaca la fuente europea consultada.


Solo el 1,5% de las solicitudes de licencia de obras presentadas por los palestinos en el Área C de Cisjordania fueron otorgadas entre 2010 y 2014. En consecuencia, más de 12.000 construcciones fueron demolidas al ser tachadas de ilegales por los administradores militares de la ocupación. La UE ha financiado directamente 126 planes urbanísticos palestinos en el Área C, de los que solo cinco han sido aprobados por Israel.


“Los palestinos de Cisjordania están sujetos a unos mecanismos [legales] sobre los que no cuentan con ningún derecho de representación”, puntualiza el documento confidencial europeo, “ya que los militares israelíes son una entidad exterior que solo responde ante un Gobierno extranjero”. En junio del año pasado, cerca de 6.000 palestinos (de los que 350 eran menores de edad, como Ahed Tamimi), se encontraban internados en cárceles situadas en territorio israelí como “prisioneros de seguridad”, así llamados por tratarse de casos de “violencia de origen nacionalista”.


Diplomáticos en Jerusalén y Ramala


El informe de los diplomáticos de la UE en Jerusalén y Ramala considera que Israel viola la legislación internacional al desplazar a los presos y detenidos fuera de Cisjordania, al tiempo que dificulta el derecho de visita de sus familiares.


Para delitos idénticos cometidos en un mismo territorio existen dos raseros legales distintos. Las investigaciones de la policía israelí del “distrito de Judea y Samaria” solo desembocan en acusaciones formales contra colonos judíos en un 8% de los casos de ataques contra palestinos o daños a sus propiedades.


El número de “delitos nacionalistas” cometidos por habitantes de los asentamientos contra palestinos en Cisjordania se multiplicó por tres el año pasado, cuando se registraron 482 incidentes de este tipo, respecto a 2017, en el que se contabilizaron 140 casos, según el diario Haaretz. En los dos años anteriores se había producido una reducción de estos ataques tras el impacto que produjo en 2015 la muerte de un niño de 18 meses, quemado vivo, y de sus padres a consecuencia de un ataque en Duma, localidad situada al noreste de Ramala. Dos jóvenes colonos siguen pendientes de juicio por este atentado incendiario.

 

Por JUAN CARLOS SANZ
Jerusalén 1 FEB 2019 - 12:22 COT

 

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Acosados y amenazados por violadores de la Constitución y la Ley

La Juez Segunda Promiscua de Apartadó, MARIA MARIELA GÓMEZ CARVAJAL, al parecer sigue insistiendo en apoyar la petición de los militares de la Brigada XVII, de obligar a nuestra Comunidad de Paz a retirar de la red informática nuestras constancias históricas y censuras morales, referidas a todas las vejaciones, atropellos y desconocimiento de nuestros derechos humanos fundamentales que cometen militares, policías, paramilitares y, en general, agentes del Estado. Su sumisión a los armados que matan y oprimen, trata de presentarla como una “acción legal”. Sin embargo, va contra las leyes y principios constitucionales en muchos aspectos:


• El Decreto que reglamenta la Tutela (Decreto 2591 de 1991) afirma tajantemente que la tutela “no se podrá conceder contra conductas legítimas de un particular”. Y las Naciones Unidas, en su Asamblea General (8 de marzo de 1999) declararon solemnemente que todas las personas, de manera individual o colectiva, tienen derecho a “publicar, impartir o difundir libremente a terceros opiniones, informaciones y conocimientos relativos a todos los derechos humanos y libertades fundamentales” y a “estudiar y debatir si esos derechos y libertades se observan, tanto en la ley como en la práctica” (…) “así como a señalar a la atención del público esas cuestiones por conducto de esos medios y de otros medios adecuados” (Artículo 6 de la Declaración sobre el derecho a promover y proteger los derechos humanos y libertades fundamentales” (A/53/144, marzo 8/99)

• Pero la citada Juez arremete al mismo tiempo contra la Constitución Nacional, pues el artículo 93 de la Constitución le da “prevalencia en el orden interno” a todo tratado y convenio internacional que reconozca los derechos humanos. Por eso la Sentencia C-038 de 2004 de la Corte Constitucional, afirma que: “el inciso segundo del artículo 93 constitucionaliza todos los tratados de derechos humanos ratificados por Colombia referidos a derechos que ya aparecen en la Carta y, en virtud de la regla hermenéutica sobre favorabilidad, el intérprete debe escoger y aplicar la regulación que sea más favorable a la vigencia de los derechos humanos”. Es decir, que cuando haya dudas sobre si una norma que se refiere a derechos humanos de alguna manera contemplados en la Constitución, como la libertad de expresión, tiene jerarquía constitucional, la interpretación tiene que ser la más favorable a la vigencia de los derechos humanos. Así que lo establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, al reconocerle a individuos y colectividades el derecho a señalar a la atención de la opinión pública lo que sucede con los derechos humanos: si se respetan teórica y prácticamente, es un DERECHO CONSTITUCIONAL, refrendado por la jurisprudencia de la Corte Constitucional, y una juez, por importante que sea, no lo puede desconocer.

• Pero la Juez Gómez Carvajal, en su afán de someterse a los armados que matan, desaparecen, desplazan, torturan, calumnian, estigmatizan y roban, pisotea también otro derecho constitucional: la libertad de Conciencia (Artículo 18 de la Constitución). La Comunidad de Paz, luego de ocho años de experimentar los niveles más aterradores de corrupción e impunidad del aparato judicial, se acogió a la Constitución haciendo una objeción de conciencia para no seguir alcahueteando, con su participación en denuncias y testimonios, semejante corrupción e impunidad, y por ello hizo una ruptura con la justicia. La Juez Cómez Carvajal quiere desconocer ese derecho y obligar a la Comunidad de Paz a someterse a un proceso judicial, ya por otras razones violatorio de la Constitución, como se ha demostrado. Hay que recordarle que toda la jurisprudencia de la Corte Constitucional afirma que la libertad de conciencia tiene una importancia tan alta en la filosofía de la Constitución, que corresponde a la lista de derechos que en ninguna circunstancia, ni siquiera en los estados de excepción, se puede desconocer.

• La juez también arremete contra el sentido común y las reglas más elementales de la lógica: quiere hacer responsable de la objeción de conciencia y de la ruptura con la justicia, al representante legal de la comunidad e intenta sancionarlo por no acatar sus decisiones inconstitucionales y adversas al derecho internacional. Eso, fuera de ser un absurdo, es una injusticia de marca mayor. Las decisiones de la Comunidad de Paz siempre han sido y son colectivas, pero además, como se ha demostrado, apoyadas en derechos constitucionales y en normas de ética universal. Fuera de injusta, afectada por niveles incomprensibles de insensatez.

Es deplorable que funcionarios de un Estado, ya muy lejos de poderse identificar como “Estado de Derecho”, caigan en tantos errores y decisiones inmorales, por su afán de dejarse manejar por armados que han perpetrado tantos crímenes de lesa humanidad y realizado tantas prácticas de genocidio en tantas décadas, evadiendo todas las denuncias, protestas, llamados apremiantes de la comunidad internacional, de tribunales internacionales y de franjas conscientes de la especie humana. Todo esto produce un profundo dolor de patria.

Comunidad de paz San José de Apartadó
Enero 28 de 2019

Publicado enColombia
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