La deuda global alcanza un nuevo récord histórico tras crecer un 60% en diez años

La directora del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde sitúa la cifra en 157 billones de euros.


La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió hoy de que la deuda global ha alcanzado un nuevo récord, situándose en los 182 billones de dólares (157 billones de euros).


"La deuda global -ambas, la pública y la privada- ha alcanzado un récord histórico de 182 billones de dólares, casi un 60 % por encima de la registrada en 2007", apuntó Lagarde en un discurso en la sede del FMI, en Washington.


La directora del FMI explicó que después de una década de condiciones financieras "relativamente fáciles", los niveles de la deuda han alcanzado nuevos máximos en economías avanzadas, emergentes y en países con ingresos bajos.


Este contexto, según Lagarde, ha dejado a los Gobiernos y las compañías de alrededor del mundo "más vulnerables" ante un endurecimiento de estas condiciones financieras.
"Las economías emergentes y en desarrollo están ya sintiendo la presión a la vez que se ajustan a la normalización monetaria en el mundo avanzado", apuntó.
Lagarde alertó, además, de que este proceso de ajuste "podría ser todavía más desafiante" si se acelera de manera inesperada, lo que podría causar correcciones de los mercados, fuertes movimientos de los tipos de cambio y un mayor debilitamiento de los flujos de capital.
Estimaciones del FMI


De acuerdo a las estimaciones del FMI, las economías emergentes -excluyendo China- podrían afrontar potencialmente una deuda de hasta 100.000 millones de dólares. Por otro lado, Lagarde subrayó que el análisis del Fondo demuestra que los países con mayor experiencia en la flexibilidad en los tipos de cambio experimentaron menos pérdidas de productividad después de la crisis financiera global.


En su discurso, la directora del FMI también aseguró que el actual contexto de políticas proteccionistas desatado por EE.UU. ha empezado a tener efecto en la economía global, cuyo crecimiento se verá ralentizado, de acuerdo a las previsiones del organismo.


El Fondo proyectó en julio un crecimiento global del 3,9 % para 2018 y 2019, aunque Lagarde adelantó hoy que los próximos pronósticos, que se darán a conocer en Bali (Indonesia) del 8 al 14 de octubre en la asamblea anual del Fondo y del Banco Mundial (BM), serán "menos brillantes".

Washington


01/10/2018 19:26 Actualizado: 01/10/2018 19:26

 

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Martes, 03 Abril 2018 05:59

La impunidad de los poderosos

La impunidad de los poderosos

En 1999, Rigoberta Menchú―premio Nobel de la Paz― presentó cargos de tortura, genocidio, detención ilegal y terrorismo de Estado contra el Presidente de Guatemala Ríos Montt. Bajo su gobierno, miles de personas fueron masacradas. En sus asesinatos se apoyó en grupos paramilitares. Fue condenado por genocida, pero no llegó a cumplir la pena por sus amistades en la judicatura. El primer militar acusado de genocidio de América Latina ha muerto impune, como Franco. Herencia de la madre patria. La impunidad en América Latina siempre ha estado avalada por los Estados Unidos que formó en la Escuela de las América a los militares de todas sus dictaduras. Juan Pablo II, en su gira anticomunista, tampoco dejó fuera de su gira a la Guatemala de Montt, pero regañó a Ernesto Cardenal por estar en el gobierno sandinista. Que el Señor le tenga en su gloria, que será diferente de la de Monseñor Óscar Romero, asesinado por aquellos a los que dio la comunión.

Acaban de asesinar en Colombia la líder campesina María Magdalena Cruz Rojas, activista de derechos humanos que se enfrentó a los paramilitares que creó el ex Presidente Uribe. Un narcopresidente. Su Ministro de Defensa era el actual Presidente Santos. En el proceso de paz en marcha en Colombia, las FARC están cumpliendo su parte del trato, pero el gobierno no. Siguen todos los días asesinando a líderes sociales. Los asesinos no tienen miedo porque gozan de impunidad. Tienen el apoyo de las oligarquías y armas nunca les faltan.


Hace unos días paramilitares asesinaron en Brasil a la concejala del PSOL y activista Marielle Franco después de un acto por los derechos de las mujeres negras. El Presidente de Brasil, Temer, lo es por un golpe de Estado organizado por el poder judicial y un parlamento atravesado por casos de corrupción. La Presidenta legítima, Dilma Roussef, sigue fuera del cargo. EEUU y la UE apoyan al corrupto Temer. La derecha, que es la misma que participó del proceso dictatorial latinoamericano y nunca pagó culpa alguna, está ahora mismo intentando encarcelar a Lula sin pruebas. Lula saca más de veinte puntos de diferencia en las encuestas al candidato de la derecha. Por eso quieren meterle en la cárcel. Felipe González, que era tan amigo de Lula, guarda silencio. No vaya a ser que pierda alguna comisión.


En Israel, con apoyo de los EEUU y de la UE, el gobierno ha asesinado con francotiradores del ejército a 16 palestinos y herido a más de mil. Los colonos israelíes, como el ejército, tienen impunidad y pueden asesinar a niños siempre y cuando sean palestinos. La UE y los EEUU apoyan a Israel. En Naciones Unidas hay multitud de sentencias condenatorias contra Israel. Pero se siente impune porque Trump nunca haría un bloqueo contra ese país. Eso sólo se hace con los países que no son amigos.


Hoy hemos sabido que la quebrada empresa semipública DEFEX ha defraudado más de 20 millones de euros en ventas de armas al Angola, Arabia Saudí, Brasil, Camerún o Egipto. Uno de los implicados es un coronel de infantería de marina retirado. En el listado, el que más cobró fue un tal King.De momento, los procesado no quieren desvelar la identidad del tal King, que significa Rey en inglés, quizá porque creen que llegado el caso podrán negociar con ella. Los Reyes en España siempre tienen inmunidad. En España, hasta el Rey emérito tiene inmunidad, aunque no podamos explicar ese privilegio dentro de una lógica democrática. ¿Quién pensó en el PSOE, responsable de la ley que le regaló esa situación, que el Rey Emérito iba a necesitar seguir siendo irresponsable?

La impunidad suele tener garantías jurídicas y llegado el caso militares. Salvo que puedas lograrla mientras miras al techo y silbas. Eme Punto Rajoy gobierna y la notable Cristina Cifuentes sigue en la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Algunos sinverguenzas, desde la impunidad, creen que en el Parlamento pueden sortearse los votos para que salga el Presupuesto ya que a Rajoy no le salen las cuentas. Bueno, algunas sí, porque pactaron con Ciudadanos una serie de gastos que no se ejecutaron. ¿Quién la está regalando la impunidad al PP? Que cada cual saque sus conclusiones.

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Viernes, 10 Noviembre 2017 07:21

¿Desglobalización?

¿Desglobalización?

En círculos académicos y en artículos de opinión en los grandes medios de comunicación se ha mencionado con frecuencia que estamos entrando en un período de reversión de los procesos de globalización que han dominado la economía, la política, la cultura y las relaciones internacionales en los últimos cincuenta años. Se entiende por globalización la intensificación de las interacciones transnacionales más allá de lo que siempre fueron las relaciones entre Estados nacionales, las relaciones internacionales, o las relaciones en el interior de los imperios, tanto antiguos como modernos. Son interacciones que no están, en general, protagonizadas por los Estados, sino por agentes económicos y sociales en los ámbitos más diversos. Cuando están protagonizadas por los Estados, pretenden cercenar la soberanía del Estado en la regulación social, sean los tratados de libre comercio, la integración regional, de la que la Unión Europea es un buen ejemplo, o la creación de agencias financieras multilaterales, como el Banco Mundial y el FMI.

Escribiendo hace más de veinte años[1], dediqué al tema muchas páginas y llamé la atención sobre la complejidad e incluso el carácter contradictorio de la realidad que se aglomeraba bajo el término “globalización”. En primer lugar, mucho de lo que se consideraba global había sido originalmente local o nacional, desde la hamburguesa tipo McDonald’s, que había nacido en una pequeña localidad del oeste de Estados Unidos, al estrellato cinematográfico, activamente producido al principio por Hollywood para rivalizar con las concepciones del cine francés e italiano que antes dominaban, o incluso la democracia como régimen político globalmente legítimo, ya que el tipo de democracia globalizada fue la democracia liberal de matriz europea y norteamericana en su versión neoliberal, más norteamericana que europea.

En segundo lugar, la globalización, al contrario de lo que el nombre sugería, no eliminaba las desigualdades sociales y las jerarquías entre los diferentes países o regiones del mundo. Por el contrario, tendía a fortalecerlas.

En tercer lugar, la globalización producía víctimas (normalmente ausentes en los discursos de los promotores de la globalización) que tendrían ahora menor protección del Estado, ya fueran trabajadores industriales, campesinos, culturas nacionales o locales, etc.

En cuarto lugar, a causa de la dinámica de la globalización, las víctimas quedaban más sujetas a sus localidades y en la mayoría de casos solo salían de ellas forzadas (refugiados, desplazados internos y transfronterizos) o falsamente por voluntad propia (emigrantes). Llamé a estos procesos contradictorios globalismos localizados y localismos globalizados.

En quinto lugar, la resistencia de las víctimas se beneficiaba a veces de las nuevas condiciones tecnológicas ofrecidas por la globalización hegemónica (transportes más baratos, facilidades de circulación, internet, repertorios de narrativas potencialmente emancipadoras, como, por ejemplo, los derechos humanos) y se organizaba en movimientos y organizaciones sociales transnacionales. Llamé a estos procesos globalización contrahegemónica y en ella distinguí el cosmopolitismo subalterno y el patrimonio común de la humanidad o ius humanitatis. La manifestación más visible de este tipo de globalización fue el Foro Social Mundial, que se reunió por primera vez en 2001 en Porto Alegre (Brasil) y del que fui un participante muy activo desde el inicio.

¿Qué hay de nuevo y por qué se diagnostica como desglobalización? Las manifestaciones referidas son dinámicas nacionales y subnacionales. En cuanto a las primeras, se subraya el Brexit, por el que el Reino Unido (¿?) decidió abandonar la UE, y las políticas proteccionistas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, así como su defensa del principio de soberanía, oponiéndose a los tratados internacionales (sobre el libre comercio o el cambio climático), mandando erigir muros para proteger las fronteras, involucrándose en guerras comerciales, entre otras, con Canadá, China y México.

En lo que se refiere a las dinámicas subnacionales, estamos, en general, ante el cuestionamiento de las fronteras nacionales que resultaron en tiempos y circunstancias históricas muy distintas: las guerras europeas, desde la Guerra de los Treinta Años y el consecuente Tratado de Westfalia (1648) hasta las del siglo XX que, debido al colonialismo, se transformaron en mundiales (1914-18 y 1939-45); el primer (¿quizá segundo?) reparto de África en la Conferencia de Berlín (1884-85); las guerras de fronteras en los nuevos Estados independientes de América Latina a partir de principios del siglo XIX. Se asiste a la emergencia o reactivación de la afirmación de identidades nacionales o religiosas en lucha por la secesión o el autogobierno en el interior de Estados, de hecho, plurinacionales. Entre muchos ejemplos: las luchas de Cachemira, de Irlanda del Norte, de varias nacionalidades en el interior del Estado español, de Senegal, de Nigeria, de Somalia, de Eritrea, Etiopía y de los movimientos indígenas de América Latina. Está también el caso trágico del Estado ocupado de Palestina. Algunos de estos procesos parecen (¿provisionalmente?) terminados, por ejemplo, la fragmentación de los Balcanes o la división de Sudán. Otros se mantienen latentes o fuera de los medios de comunicación (Quebec, Escocia, Cachemira) y otros han explotado de forma dramática en las últimas semanas, sobre todo los referéndums en Cataluña, el Kurdistán iraquí y Camerún.

Bajo mi criterio, estos fenómenos, lejos de configurar procesos de desglobalización, constituyen manifestaciones, como siempre contradictorias, de una nueva fase de la globalización más dramática, más excluyente y más peligrosa para la convivencia democrática, si es que no implican su fin. Algunos de ellos, contrariamente a las apariencias, son afirmaciones de la lógica hegemónica de la nueva fase, mientras otros constituyen una intensificación de la resistencia a esa lógica. Antes de referirme a unos y otros, es importante contextualizarlos a la luz de las características subyacentes a la nueva fase de globalización. Si analizamos los datos de la globalización de la economía, concluiremos que la liberalización y la privatización de la economía continúan intensificándose con la orgía de tratados de libre comercio actualmente en curso. La Unión Europea acaba de acordar con Canadá un vasto tratado de libre comercio, el cual, entre otras cosas, expondrá la alimentación de los europeos a productos tóxicos prohibidos en Europa pero permitidos en Canadá, un tratado cuyo principal objetivo es presionar a Estados Unidos para que forme parte. Fue ya aprobada la Alianza Transpacífica, liderada por Estados Unidos, para enfrentar a su principal rival: China. Y toda una nueva generación de tratados de libre comercio está en curso, negociados fuera de la Organización Mundial del Comercio, sobre la liberalización y la privatización de servicios que en muchos países hoy son públicos, como la salud y la educación. Si analizamos el sistema financiero, verificaremos que estamos ante el sector más globalizado del capital y más inmune a las regulaciones nacionales.[2]

Los datos que son de conocimiento público son alarmantes: 28 empresas del sector financiero controlan 50 trillones de dólares, esto es, tres cuartas partes de la riqueza mundial contabilizada (el PIB mundial es de 80 trillones y además habrá otros 20 trillones en paraísos fiscales). La gran mayoría de esas instituciones está registrada en América del Norte y en Europa. Su poder tiene también otra fuente: la rentabilidad de la inversión productiva (industrial) a nivel mundial es, como máximo, del 2,5 %, en tanto que la de la inversión financiera puede llegar al 7 %. Se trata de un sistema para el cual la soberanía de 200 potenciales reguladores nacionales es irrelevante.

Ante esto, no me parece que estemos en un momento de desglobalización. Estamos más bien delante de nuevas manifestaciones de la globalización, algunas de ellas muy peligrosas y patológicas. La apelación al principio de soberanía por parte del presidente de Estados Unidos es solo la huella de las desigualdades entre países que la globalización neoliberal ha venido a acentuar. Al mismo tiempo que defiende el principio de soberanía, Trump se reserva el derecho de invadir Irán y Corea del Norte. Tras haber destruido la relativa coherencia de la economía mexicana con el NAFTA y provocado la emigración, Estados Unidos manda construir un muro para frenarla y pide a los mexicanos que paguen su construcción. Ello, además de ordenar deportaciones en masa. En ninguno de estos casos es pensable una política igual, pero de sentido inverso. El principio de la soberanía dominante surgió antes en la Unión Europea con el modo como Alemania puso sus intereses soberanos (esto es, del Deutsche Bank) por encima de los intereses de los países del sur de Europa y de la UE. La soberanía dominante, combinada con la autorregulación global del capital financiero, da lugar a fenómenos tan diversos como el subfinanciamiento de los sistemas públicos de salud y educación, la precarización de las relaciones labores, la llamada crisis de los refugiados, los Estados fallidos, el descontrol del calentamiento global, los nacionalismos conservadores. Las resistencias tienen señales políticas diferentes, pero a veces asumen formas semejantes, lo que está en el origen de la llamada crisis de la distinción entre izquierda y derecha. De hecho, esta crisis es el resultado de que alguna izquierda haya aceptado la ortodoxia neoliberal dominada por el capital financiero y hasta se haya autoflagelado con la idea de que la defensa de los servicios públicos era populismo. El populismo es una política de derecha, particularmente cuando la derecha puede atribuirla con éxito a la izquierda. Residen aquí muchos de los problemas que enfrentan los Estados nacionales. Incapaces de garantizar la protección y el mínimo bienestar de los ciudadanos, responden con represión a la legítima resistencia de los ciudadanos.

Ocurre que la mayoría de esos Estados son, de hecho, plurinacionales. Incluyen pueblos de diferentes nacionalidades etnoculturales y lingüísticas. Fueron declarados nacionales por la imposición de una nacionalidad sobre las otras, a veces de modo muy violento. Las primeras víctimas de ese nacionalismo interno arrogante, que casi siempre se tradujo en colonialismo interno, fueron el pueblo andaluz después de la llamada Reconquista de Al-Ándalus, los pueblos indígenas de las Américas y los pueblos africanos después del reparto de África. Fueron también ellos los primeros en resistir. Hoy, la resistencia junta a las raíces históricas el aumento de la represión y la corrupción endémica de los Estados dominados por fuerzas conservadoras al servicio del neoliberalismo global. A ello se añade el hecho de que la paranoia de la vigilancia y la seguridad interna ha contribuido, bajo pretexto de la lucha contra el terrorismo, al debilitamiento de la globalización contrahegemónica de los movimientos sociales, dificultando sus movimientos transfronterizos. Por todo esto, la globalización hegemónica se profundiza usando, entre muchas otras máscaras, la de la soberanía dominante, que académicos desprevenidos y medios de comunicación cómplices toman por desglobalización.

 

NOTAS


[1] Toward a New Common Sense, Nueva York: Routledge, 1995, con traducción española: Sociología jurídica crítica. Para un nuevo sentido común en el derecho, Madrid, Trotta, 2009, págs. 290-453.
[2] Puede consultarse uno de los textos más recientes y más incisivos sobre el capital de autoría del economista brasileño Ladislau Dowbor, antiguo colega en la Facultad de Economía de la Universidad de Coímbra: La era del capital improductivo. La nueva arquitectura del poder: dominación financiera, secuestro de la democracia y destrucción del planeta, São Paulo: Outras Palavras & Autonomia Literária, 2017.

 

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

 

 

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Ann Pettifor, economista especializada en finanzas y deuda soberana. Su último libro es La Producción del Dinero.

 

"Hay que negar a las empresas globales el acceso a los tribunales financiados por los contribuyentes mientras no paguen impuestos", dice la autora de 'La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos'


"En EEUU amplios sectores de la clase obrera se suicida, es drogadicta y se muere temprano. No me sorprende que votasen por Donald Trump".


La economista aboga por obligar a repatriar el dinero offshore y a imponer controles de capitales

 

Ann Pettifor es conocida por su trabajo sobre la deuda soberana de los países más pobres, y el crecimiento de la deuda en la OCDE. Lideró la organización Jubilee 2000 que consiguió una condonación sustancial de la deuda de los países más pobres y cambios en las políticas nacionales e internacionales. Es autora de varios libros sobre economía política. La entrevistamos en Madrid con motivo de la presentación de su último libro, La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos(Ed. Los Libros del Lince).

 

En la introducción escribe que su objetivo es hacer el dinero y las finanzas accesibles, sobre todo para mujeres y ecologistas. ¿Qué espera lograr a través de ellos?

Las mujeres se llevan la peor parte de las malas políticas económicas, porque no son influyentes dentro del sistema monetario. Tiende a ser un juego de hombres, y eso tiene que cambiar. Su ignorancia del funcionamiento del sistema hace la situación más difícil para ellas. También significa que no hay un reto efectivo al sistema.

Los ecologistas piensan en el ecosistema sin pensar en cómo el sistema monetario alimenta el consumo, que a su vez alimenta las emisiones tóxicas. La expansión masiva del consumo desde la década de 1970 ha tenido un impacto sobre el ecosistema. Y no nos fijamos en algo que es causal, el dinero fácil, pero caro. Entonces no entendemos que hemos pasado de un sistema monetario bien regulado a uno donde cualquiera podía tener una tarjeta de crédito e ir de compras.


¿Puede explicar el dinero fácil y caro frente al dinero escaso y barato?

Lo tengo muy claro, en parte debido a mi experiencia con la deuda soberana. Lo que sucedió a los países pobres fue que sus administraciones impagaron su deuda. Los acreedores que se hicieron con la deuda, en el momento del incumplimiento, acumularon nuevos intereses. Muchos deudores soberanos iban al Club de París y descubrían que tenían “deudas fantasma” de las que no sabían, debido a los tipos de interés.

El dinero fácil sencillamente se asigna sin regular, para especular, sin preguntas. El dinero caro es el que tiene un precio alto. Suscribo la opinión de John Maynard Keynes de que en promedio, históricamente, las empresas en su conjunto tienen beneficios de alrededor de un 3% anual, y si los tipos de interés son más altos la deuda se hace impagable. Es absolutamente crítico que los tipos de interés se mantengan bajos.

Todo el mundo habla del entorno de tipos bajos de interés desde la crisis. No creo que los hayamos tenido. Sí ha sido así para instituciones financieras que pueden pedir prestado a bancos centrales. Las empresas pagan tipos mucho más altos que el tipo bancario, que es casi irrelevante para la economía real. Cuando la inflación ha sido efectivamente negativa, los tipos de interés son altos en términos reales.

Me fascina que los tipos de interés de alguna manera se han desconectado del negocio de prestar. En el mercado de derivados de tipos de interés, el tipo se ha convertido en una cosa en sí misma, casi independiente. Al comienzo de la crisis, en agosto de 2007, los bancos dejaron de prestarse entre sí, pero todavía había especulación sobre el Libor.


¿Qué determina el tipo de interés real?

Cada tipo de interés se determina individualmente en una relación social entre el deudor y el acreedor. No existe tal cosa como un tipo de interés natural. Hay un tipo del banco central determinado por un comité de hombres y mujeres. Ciertamente no depende de la demanda o la oferta de dinero. Como argumentaba Keynes, el tipo de interés se determina por la demanda de activos, no por la demanda de ahorro. En este momento hay escasez de activos contra los que pedir prestado, por lo que su precio ha aumentado. Los gobiernos no han producido la suficiente deuda soberana, que es uno de los activos más valiosos y fiables.

 

Esto va en contra de la austeridad y la consolidación fiscal. ¿Qué piensa sobre la hacienda pública?

El crédito no es dinero-mercancía, es dinero bancario, a menudo sólo digital. Se crea de la nada. Los prestatarios son fundamentales para la oferta de dinero y ahorro en la economía. Como funciona el sistema es: un prestatario solicita un crédito, se le concede en forma de depósito, que puede utilizarse como ahorro. No se empieza con ahorro. Para tener más ahorro en la economía necesitamos más deuda.

El prestatario más fiable es el gobierno. Y que el gobierno no pida prestado, en un entorno en el que el sector privado a) está demasiado endeudado para pedir prestado; y b) también carece de confianza para ello, ha creado una escasez de deuda. Los fondos de pensiones la necesitan para sus inversiones a largo plazo. Cuando el gobierno gasta, la cuestión no es la acumulación de la deuda. La cuestión es que gasta en la economía real y beneficia al sector privado. El gobierno genera los ingresos necesarios para luego generar ahorros, y luego más inversión y más ingresos.


Describe la creación del crédito bancario como algo político, y no una función de mercado.

Es una función social y muy politizada ahora. Hay control político sobre ello, y los bancos a su vez controlan el sistema político. El sistema bancario es un sistema de relaciones sociales entre los que tienen unos derechos y los que tienen la obligación de satisfacer esas demandas. Este sistema de activos y pasivos es el sistema monetario. Es un sistema de relaciones sociales que una pequeña élite ha capturado. Que el sector financiero se haya separado de la democracia reguladora y opere en la estratosfera ha politizado todo el proceso, porque el público es consciente de irregularidades, corrupción, y sobre todo de que muchos se enriquecen sin esfuerzo extrayendo rentas. Y esto causa las insurgencias que hemos visto.


¿Qué solución sugiere?

En primer lugar tiene que haber voluntad política de subordinar los intereses del sector financiero a los de la sociedad. Las empresas globales no puedan operar más allá de los límites de la democracia reguladora. Las políticas se aplican dentro de unas fronteras, tienen ciertos límites democráticos. El dinero detesta las fronteras. El sector financiero tiene que repatriarse y operar dentro de los límites reglamentarios de las democracias. Puede que sea demasiado tarde. Ya hay una insurgencia tan seria contra las finanzas globalizadas que soy bastante pesimista.

La segunda cosa importante es que, como muchos otros, me gustaría ver restaurada el equivalente de la ley Glass-Steagall (que en EEUU separaba la banca de inversión de la banca comercial).

Pero me gustaría ver a los gobiernos utilizar su poder de negociación. Estas grandes compañías globales quieren separarse de la democracia reguladora, y sin embargo poder personarse en los tribunales de las democracias para hacer cumplir contratos. Les podemos negar el acceso a los tribunales financiados por los contribuyentes, en tanto no paguen impuestos.


Esto enlaza con los tribunales de arbitraje inversor en tratados como CETA y TTIP.

Que están diseñados para estar fuera del control de la democracia. Karl Polanyi argumentaba que, si los mercados deciden ir más allá de los límites de la democracia reguladora, el pueblo se rebela casi al mismo tiempo, debido a que este proceso los empobrece. En Estados Unidos [Anne] Case y [Angus] Deaton muestran que amplios sectores de la clase obrera se suicida, es drogadicta y se muere temprano. Se debe a la desesperanza provocada por la determinación de estas fuerzas del mercado de desligarse de la democracia, y luego castigar a la población. La gente no lo puede soportar y se revuelve rápidamente. No me sorprende que votasen por Donald Trump.


¿Qué reforma monetaria necesitamos?

Ya he tocado la repatriación del capital offshore. Estoy a favor del control de capitales, porque los bancos centrales han perdido el poder de regular los tipos de interés sobre todo en el espectro de préstamos. La teoría de Keynes de la preferencia de liquidez muestra que la demanda de activos en todo el espectro puede satisfacerla el gobierno emitiendo deuda a varios plazos. Y cumple con diferentes motivos: el especulativo, el de ahorrar, o el de recuperar el dinero rápidamente.

Me gustaría que los bancos centrales gestionasen activamente los tipos de interés en todo el espectro de préstamos dentro de las economías nacionales. Para eso no se puede permitir a los flujos de capital transfronterizos subvertir la gestión de los tipos de interés dentro de la economía nacional. Ése fue su gran idea, y ha sido firmemente enterrada por la profesión económica. Pero es esencial para la reactivación de la economía y para luchar contra el cambio climático, porque necesitaremos gran cantidad de fondos. Tendremos que financiar una sorprendente transformación de toda la economía para apartarla de los combustibles fósiles. Y esta financiación no puede ser cara.

Para mí se trata de control de capitales, la preferencia de liquidez, y herramientas macroprudenciales. Hélène Rey, una economista distinguida y ortodoxa, ha discutido con los bancos centrales que deben gestionarse los flujos de capital transfronterizos. Puede terminar siendo asesora del señor Macron (candidato a la presidencia de Francia), así que podemos ver algún progreso. No sólo se llega a esto desde una perspectiva keynesiana. También los ortodoxos están empezando a darse cuenta de que la movilidad del capital es increíblemente desestabilizadora y desencadena insurgencias.

 

 

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Sábado, 07 Mayo 2016 06:40

“¡Con razón eran secretos!”

“¡Con razón eran secretos!”

Greenpeace difundió documentos hasta ahora secretos de la Asociación Transatlántica de Comercio de Inversiones (Ttip), que desde hace más de tres años negocian los principales países industrializados del mundo, Estados Unidos por un lado y los 28 de la Unión Europea por el otro. Lo filtrado confirma lo que se denunciaba o se suponía: que el trataque el tratado está a hecho a medida de las grandes trasnacionales.

 

Cuando los responsables de la asociación ecologista Greenpeace pudieron finalmente leer pasajes de los documentos que unas pocas horas después pondrían en conocimiento del público, lo que vieron les hizo exclamar: “¡Con razón eran secretos!”. Lo mismo habían afirmado unos meses atrás eurodiputados españoles que habían accedido a una documentación similar pero en una fase previa de discusión. “Ahora me explico tanto secretismo, tanta opacidad”, sostuvo en esa ocasión la legisladora de Podemos Lola Sánchez. “Es impresionante”, se limitó a afirmar su colega de Izquierda Unida Marina Albiol. Era en febrero, y ambas acababan de salir del llamado reading room, un pequeño cuartito bruselense que oficia de cámara secreta y al que los eurodiputados deben ingresar para conocer –vigilados por guardias, por un par de horas y luego de haberse desprendido de efectos personales y comprometido por escrito a no difundir nada de lo leído– apenas algunos “pasajes escogidos” del famoso tratado transatlántico que Europa y Estados Unidos vienen negociando desde fines de 2012.

 

Los papeles greenpeaceños van más lejos que los que hasta ahora se fueron turnando para ver algunos europarlamentarios críticos o curiosos. Las casi 250 páginas difundidas integran 13 de los 17 capítulos ya “consolidados”, es decir que recogen las posturas de ambas partes en las negociaciones y que fueron la base de la última ronda de discusiones (la decimotercera) que tuvo lugar en Nueva York entre el 25 y el 29 de abril, hace apenas unos días. “No sólo por el volumen son más importantes que los que estaban a disposición en el reading room: al exhibirse las posiciones reales de los dos negociadores uno puede ver, por un lado, el tamaño de las presiones de Estados Unidos sobre sus eventuales socios, y, por el otro, la dimensión de las concesiones reales europeas, que contradice la retórica de relativa firmeza que pour la galerie han exhibido los europeos. Y por encima de ellos el gigantesco peso, mayor acaso que el de los estados, que tienen las grandes corporaciones”, dijo un representante de Greenpeace en Francia.

 


TOLSTOIANO.

 

“Cada vez que en esta época de leak-periodismo y leak-activismo aparece una nueva filtración, lo mismo los papeles de Panamá que los documentos del Ttip, me acuerdo de los diarios íntimos de Tolstói y de los niveles de seguridad que manejaba el escritor ruso para evitar un Tolstoileaks por parte de su esposa”, comparó en una columna publicada el martes 3 en Eldiario.es el escritor español Isaac Rosa. Así como Tolstói elegía poner más o menos a la vista de todos algunos textos inconexos de sus tres diarios, disimular livianamente otros, cosa de que quien los viera creyera que estaba descubriendo la pólvora, y colocar bajo tres candados lo esencial oculto a los ojos, Bruselas ha hecho lo mismo con los documentos del Ttip: “Tiene un primer nivel público, a la vista de cualquiera, con documentos que va soltando con cuentagotas y publicando en su web. Pero son pocos papeles, muy técnicos, y por lo visto desfasados, que no reflejan el verdadero momento de la negociación. Así que luego hay un segundo nivel, exageradamente confidencial, a la manera del diario que el marido esconde pero no demasiado”, el nivel del reading room, y “sospechamos que hay un tercer diario escondido en algún doble fondo, los verdaderos documentos del Ttip, los que reflejarían los primeros acuerdos que ya se estarían produciendo. Documentos que sólo han leído quienes se sientan en esas mesas clandestinas, y de los que tal vez nunca sepamos nada, o sólo cuando sean hechos consumados y se aprueben”.

 

Los filtrados por Greenpeace pertenecerían a un nivel intermedio, entre el 2 y el 3 en la escala tolstoiana de Isaac Rosa. Son, de todas maneras, suficientemente fuertes como para sacar algunas conclusiones que van incluso mucho más allá de lo negociado exclusivamente entre europeos y estadounidenses. Y confirman todo aquello que se había venido denunciando de parte de algunos partidos de izquierda y de decenas de movimientos y de organizaciones sociales, pero que todavía se manejaba como rumor o incluso como intuición. “La filtración denota que funcionarios de la UE y políticos del bando conservador y socialdemócrata nos han mentido cuando han dicho que las negociaciones no van sobre eliminación de derechos y regulaciones. Los documentos filtrados muestran que hablamos de una rebaja importante de derechos fundamentales”, comentó Tom Kucharz, de la coordinación de Ecologistas en Acción. “Lo que no han conseguido hasta ahora por medio de los recortes y las privatizaciones para liberalizar todavía más los flujos de capitales y aumentar la concentración del poder en manos de la banca y del sector financiero, lo quieren conseguir por medio de tratados de libre comercio, entre otros el Ttip.”

 


CONFLUENCIA.

 

De la lectura de los textos filtrados se concluye, dice Florent Marcellesi, portavoz de los “ecologistas sociales” de Equo en el Parlamento Europeo, que si bien europeos y estadounidenses parten de distintas premisas y se manejan con distintas lógicas, y por momentos constatan en el papel la existencia de “difíciles discusiones”, “diferencias sustanciales” e incluso “diferencias irreconciliables”, terminan confluyendo y entregando terreno a terceros. Si se compara la postura de partida de los negociadores europeos con la de llegada, observa Marcellesi, se verá cómo han ido cediendo a las presiones estadounidenses y hasta llegado a aceptar posiciones de la otra parte que en un principio presentaban como inaceptables, por ejemplo en materia de protección del ambiente y de los derechos laborales. “Hay una voluntad evidente de Estados Unidos –se lo ve en las páginas difundidas– de homogeneizar las economías de ambas partes en función de sus propias normas”, dice la filósofa y politóloga estadounidense radicada en Francia Susan George. “El objetivo central de los negociadores de Estados Unidos es introducirse en sectores europeos como el de los servicios, el comercio electrónico, la salud y la agricultura, y están intentando echar por tierra la legislación de los 28, que es muchísimo más protectora. Lo peor es que, por lo visto, los europeos protestan pero se pliegan a las exigencias de los otros”, afirma la presidenta del Comité de Planificación del Transnational Institute de Ámsterdam y de Attac Francia. Los transgénicos, la producción química, la experimentación en animales para la elaboración de artículos cosméticos, las denominaciones de origen –esa figura puramente europea adoptada para amparar producciones ligadas a los territorios–, los derechos laborales (Europa ha ratificado los ocho convenios fundamentales de la Oit, Estados Unidos sólo dos) son áreas en las que “los ciudadanos de las dos partes, pero sobre todo de la parte más protegida, tienen mucho que perder”. “Y la producción de los pequeños agricultores, que en Europa son millones.” En uno de los documentos, Estados Unidos manifiesta su voluntad de “supervisar” regulaciones que se puedan decidir en Europa en áreas que puedan afectar sus intereses, y nada equivalente propone para su contraparte.

 

Lo curioso, afirma Tom Kucharz, es que los europeos han ido pasando explícitamente de esgrimir argumentos como el “principio de precaución” para rechazar las exigencias estadounidenses de liberalizar la normativa ambiental, a aceptar el “principio de riesgo” levantado por los negociadores de Estados Unidos en aras del fomento del comercio. Y ambos se han pasado por alto, en los textos respectivos, los compromisos que acababan de consensuar en la cumbre de París sobre cambio climático. “Es como si la cumbre no hubiera existido: hay ítems en este acuerdo que van directamente en contra de lo adoptado en diciembre”, dice Kucharz.

 


EL PODER DE LAS EMPRESAS.

 

Y qué decir de los lobbies, de la influencia de los lobbies empresariales sobre el contenido del Ttip. En los documentos de ambas partes se deja constancia de que en determinado momento las negociaciones tarifarias sobre productos químicos se frenaron en espera de conocer la postura de la industria química estadounidense. Y en uno de los textos europeos se señala que posturas de la Unión en materia agrícola fueron “articuladas en torno a la posición común de la industria europea y estadounidense”. La incidencia de las corporaciones en las negociaciones “fue escandalosa: se las consultaba constantemente, tenían reuniones casi que periódicas, por lo menos con los representantes europeos. Y ello mientras la Comisión negaba reuniones a las asociaciones, las centrales sindicales y los movimientos sociales que lo reclamábamos”, señaló Greenpeace. “Este tratado es un programa de las corporaciones. Todo lo que contiene se está negociando en nombre de las grandes multinacionales”, aseguró por su lado Susan George. “Se les ha dado todo tipo de derechos. De hecho se les ha otorgado un poder de contralor sobre las regulaciones comerciales, con la posibilidad que tienen de atacar a los estados ante tribunales absolutamente adscritos a sus intereses en casos de litigio o cuando consideren que sus intereses han sido lesionados. Francia dijo que rechazaría esta norma, inscrita en todos los tratados de libre comercio, pero hay que ver si lo hará, porque ha ido yendo de más a menos en este como en muchos otros campos. Están también las disposiciones que eliminan el tratamiento preferencial a empresas europeas en Europa en los contratos públicos, y un montón de ‘normas trampa’ que parecen acordar derechos a la ciudadanía, pero que en realidad son tan ambiguas que consagran los derechos de las empresas”, dijo Miguel Urbán. El eurodiputado de Podemos cita una norma que reconoce a “cada una de las partes el derecho a adoptar, mantener y reforzar las medidas necesarias para lograr objetivos políticos legítimos como proteger a la sociedad, al ambiente y a la salud pública, a los consumidores, asegurar la integridad y estabilidad del sistema financiero, promover la seguridad y la protección de la diversidad cultural”. “¿Cuáles son esos intereses legítimos? ¿Quién los representa o determina? ¿Quién fija sus límites?”, se pregunta Urbán.

 

Susan George destacó otro punto: si esto sucede con el Ttip, una de cuyas partes, la europea, tiene en principio fuerza suficiente como para fijar límites a la otra, ¿qué sucederá con los Tlc en que Estados Unidos aparece como “la potencia indiscutible”? ¿Qué sucederá con el Tisa, por ejemplo? O con los tratados bilaterales con la única superpotencia, que tanto se promueven.

 

 

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Viernes, 04 Diciembre 2015 05:52

El porqué del fracaso del protocolo de Kioto

El porqué del fracaso del protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto, así como el sistema europeo de comercio de derechos de emisión, están en vigor desde 2005, pero el consumo de combustibles fósiles, en especial de carbón, ha aumentado en total. La razón de ello son los precios baratos para carbón, gas y petróleo debido, entre otras cosas, la explotación –problemática desde el punto de vista medioambiental– de fuentes de energía "no convencionales" procedentes de arenas bituminosas o mediante fracturación hidráulica.


El comercio de derechos de emisión y los otros dos mecanismos "flexibles" de Kyoto fueron una falacia desde el principio. En las negociaciones del Protocolo de Kioto de 1997 la Unión Europea se había pronunciado a favor de límites máximos claros para las emisiones, pero los EE.UU. y Japón se impusieron. Los principales partidarios del comercio de derechos de emisión fueron BP y Shell, dicho sea de paso.


No debemos olvidar que al final de las arduas negociaciones del Protocolo de Kyoto, el comercio de derechos de emisión fue visto como una solución transitoria que debería ser reemplazada a partir de 2020. Ahora se declara como única opción. Esto no debe quedar así.


La UE instaló, al mismo tiempo, un sistema parecido. Pero dado que se expidieron demasiados certificados a las empresas, el comercio de derechos de emisión no ha servido como incentivo para inversiones en tecnologías con emisiones menores o libres de emisiones de CO2. Así, los precios para una tonelada de CO2 deberían estar entre 20 y 30 euros. A mediados de noviembre de 2015 el precio está en 8 euros.


Pero lo que es aún peor: estudios para el año 2012 muestran que la mayor parte del comercio con certificados de emisión fue realizado por inversores financieros que comercian por motivos de ganancia. Estos inversoren sacan mayores beneficios en la compraventa si hay grandes fluctuaciones. Y no tienen un interés directo en la reducción de emisiones de CO2. El sistema, sin embargo, se basa precisamente en que no sólo haya precios bastante elevados, si no que éstos también sean estables y las empresas puedan planificar.


Los otros dos llamados "mecanismos flexibles" del Protocolo de Kioto permiten a los contaminadores en los países industriales liberarse de los esfuerzos en política climática invirtiendo en otros países del Norte Global o del Sur Global. A esto se le llama "aplicación conjunta" o "mecanismos de desarrollo limpio". De cara a los países en desarrollo esto es descaradamente imperial, porque los proyectos climáticos a menudo están en contra de los intereses de la población local. Es por ello que en muchos lugares han surgido resistencias locales. El investigador de política climática Achim Brunnengräber habla con mayor precisión de "comercio moderno de indulgencias", porque las empresas más ricas y poderosas del Norte pueden seguir contaminando gracias a que apoyan proyectos muchas veces dudosos en otras partes.


Lo último en política climática internacional, las "contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional" (en inglés INDC, a mediados de este mes todos conoceremos el término), es una nueva ronda de voluntariedad no vinculante. Lo que significa "voluntariedad" lo podemos ver actualmente en Alemania en el escándalo relacionado con Volkswagen.


Desde un punto de vista político no se trata de negociar eternamente límites máximos, si no de terminar con métodos de producción destructivos. Por eso hay que constatar: el comercio de derechos de emisión y los otros dos "mecanismos flexibles" cimientan con su lógica neoliberal el sistema económico basado en fuentes de energía fósiles (y nucleares). Las alternativas están siendo bloqueadas. Mientras en la política climática existan mecanismos flexibles y presuntamente conformes al mercado, estará asegurada ante todo una cosa: el poder de las empresas mineras, de los grupos energéticos e industriales así como de los gobiernos que los sostienen.


Una reforma fundamental de la economía energética y de la economía en general no debe ser sometida a los intereses de actores con poder de mercado. Los éxitos reales en política climática y contra el cambio climático como la ley de promoción de las energías renovables en Alemania fueron implementados contra la resistencia inicial de la industria.


El abandono de la energía del carbón actualmente en la agenda política en Alemania necesita un debate político concreto en Alemania. Por eso son importantes los debates críticos públicos y los movimientos locales de resistencia contra las iniciativas de fracturación hidráulica o la construcción de centrales térmicas de carbón. El movimiento Ende Gelände (Terreno Final) a favor del cese de la extracción y explotación de carbón se está perfilando como el sucesor legítimo del movimiento antinuclear.
Y existen muchas iniciativas que ya hoy viven un modelo de prosperidad diferente: abandonando el automovilismo, los alimentos procedentes de fábricas de carne y de la agricultura industrializada y otras muchas.


Se trata de reconstruir fundamentalmente el modelo de producción y el estilo de vida, se trata de una transformación social y ecológica. Que esta transformación no se haga a expensas de los débiles, si no que se piense en lo social y lo ecológico conjuntamente con las cuestiones de poder y de propiedad es el punto de inserción específico de la política progresista.


En el ámbito internacional esto significa ofrecer alternativas a medio plazo para los países cuyas economías se basan en la extracción y venta de petróleo, gas y carbón. Se trata por lo tanto de una economía mundial ecológica y solidaria.
Traducción del alemán: Olivia van Riesen.


El autor es catedrático de Política Internacional en la Universidad de Viena.

Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) relevan desde el 2015 a Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) u Objetivos del Milenio fueron definidos entre los días 6, 7 y 8 de septiembre del año 2000 en la cumbre de la ONU en Nueva York. Estos objetivos se convirtieron en la vanguardia internacional de la planeación social, económica y demográfica con la cual 189 países miembros de la ONU acordaron contribuir a mejorar las condiciones socioeconómicas y de salud de la humanidad. La Asamblea General de la ONU manifestó en la resolución 55/2 del 13 de septiembre del 2000: "5. Creemos que la tarea fundamental a que nos enfrentamos hoy es conseguir que la mundialización se convierta en una fuerza positiva para todos los habitantes del mundo, ya que, si bien ofrece grandes posibilidades, en la actualidad sus beneficios se distribuyen de forma muy desigual al igual que sus costos. Reconocemos que los países en desarrollo y los países con economías en transición tienen dificultades especiales para hacer frente a este problema fundamental. Por eso, consideramos que solo desplegando esfuerzos amplios y sostenidos para crear un futuro común, basado en nuestra común humanidad en toda su diversidad, se podrá lograr que la mundialización sea plenamente incluyente y equitativa. Esos esfuerzos deberán incluir la adopción de políticas y medidas, a nivel mundial, que correspondan a las necesidades de los países en desarrollo y de las economías en transición y que se formulen y apliquen con la participación efectiva de esos países y esas economías".


¿Cómo se llevó a cabo la estrategia?


La estrategia se centró en ocho ejes de acción en los que fueron definidos objetivos puntuales por alcanzar e indicadores para la evaluación de la gestión de los mismos. Estos objetivos fueron: 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre 2. Lograr la enseñanza primaria universal 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer 4. Reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años 5. Mejorar la salud materna 6. Combatir el VIH/SIDA, paludismo y otras enfermedades 7. Garantizar la práctica sostenible del medio ambiente 8. Fomentar una alianza mundial para al desarrollo. Las anteriores metas fueron operacionalizadas en 48 indicadores comunes a todos los países para facilitar el seguimiento y la evaluación permanente.


Colombia fue uno de los países que acogieron el compromiso con los ODM. La herramienta jurídica con la que el Estado se sumó al compromiso de estos objetivos fue el Conpes Social 91 de 2005, "Metas y estrategias para el logro de los objetivos del milenio–2015", sustituido en el 2011 por el documento Conpes 140, que introdujo nuevos indicadores, ajustando las líneas base y cambios en las fuentes de información.


¿Cumplió el Estado colombiano con los ODM?


En el documento ODM publicado en el 2014 por el Pnud, el Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas en Colombia y Representante del Pnud en Colombia, Fabrizio Hochschild escribe: "[...] Colombia ha hecho progresos significativos, pero sigue enfrentando retos sobre los cuales se debe trabajar más. Se alcanzaron de manera anticipada las metas de cobertura en educación básica y de áreas reforestadas y restauradas. Además, hay avances importantes en relación a la tasa de desempleo y mortalidad en menores de 1 y 5 años. Sin embargo, se requieren esfuerzos mayores para cumplir las metas establecidas a 2015, en los indicadores de mortalidad materna, cobertura bruta en educación media, embarazo en adolescentes, mortalidad por dengue y coberturas de agua potable y saneamiento básico".


El mismo informe del Pnud da cuenta de los resultados para cada uno de los objetivos, faltando un año para que venciera el plazo establecido por la ONU. Entre el 2002 y el 2012 la pobreza fue reducida de 49.7% al 32.7 (Meta 28,50%), la pobreza extrema del 17.7 al 10.4% (Meta 8.80%); "A pesar de los avances, en 2012 había 14 ́800.000 personas en situación de pobreza, de las cuales cerca de 4,8 millones estaban en pobreza extrema. Si el país logra las metas en pobreza propuestas en los ODM, aún tendría cerca de 13 millones de personas en pobreza y 4 millones en pobreza extrema en 2015, cifras aún muy altas para un país de ingreso medio alto". Aunque las cifras pueden hacer que se dibuje un panorama halagüeño, es importante recordar la existencia de grandes dificultades en regiones y áreas de poblamiento del país: 1 de cada dos colombianos que habita en el campo es pobre; mientras en el Chocó el 68.0% de los habitantes viven en la pobreza en Bogotá la padecen apenas el 11.6%.


El desempleo a nivel nacional bajó para el 2013, del 16.70% al 9.60 (Meta 8.50%) pero sigue existiendo un alto porcentaje de informalidad laboral superior al 45% de los empleos, los cuales tienen pocas o nulas garantías prestacionales, de la misma manera que son precarios y hacen parte de un crecimiento basado en políticas de flexibilización laboral, más que en la calidad del trabajo.


Colombia pudo cumplir la meta de cobertura bruta de educación básica: al 2012 esta era del 105.9%. Hacía ese año también existían departamentos como Guaviare, San Andrés y Vaupés que no habían alcanzado la meta (75.5%, 78.0% y 79.6% de cobertura educativa respectivamente). La tasa de analfabetismo entre las personas de 15 a 24 años ha disminuido de forma bastante lenta (solo 0.89% entre 2002 y 2012), de tal manera que en nuestro país aún existen 1.802.637 personas mayores de quince años que no saben leer ni escribir; esto es, el 5,2 por ciento de la población. En las zonas rurales el porcentaje de la población analfabeta alcana al 12,4 por ciento del total.

Las políticas de equidad de género tampoco han logrado incrementar la equidad ni las oportunidades de las mujeres en el país: el número de mujeres elegidas para el Senado y la Cámara de Representantes permanece inferior al 20%, los años promedio de escolaridad entre las mujeres se han incrementado, pero las tasas de desempleo continúan superiores a la de los hombres. La tasa de violencia por sexo entre el 2000 y 2012 supera en 200 puntos a la masculina (36.4 y 245.5).


El informe del Pnud concluye que "Hay avances significativos en la reducción de la pobreza pero sigue siendo un problema que afecta a más de un tercio de la población, especialmente persisten grandes diferencias entre áreas urbanas y rurales, donde la pobreza monetaria afecta a la mitad de la población rural y un cuarto de la población urbana".


En publicación especial en mayo del 2015 El Tiempo informa "Doce años después, hay logros importantes: Colombia cumplió anticipadamente en 15 de los 50 indicadores propuestos, y las tendencias indican que a fines de este año, cuando se venza el plazo dado para alcanzar los ODM, será posible cumplir con otros 14, lo que arrojaría un cumplimiento global del 57 por ciento, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), que es la entidad encargada de monitorear el avance en esta materia". Cumplimiento, valga resaltar, que es bastante cuestionable pues permite entrever que, incluso con las técnicas de maquillaje estadístico propiciada por la subordinación a la presidencia de dos de las principales agencias al frente del manejo estadístico en Colombia (Dane y DNP), el incumplimiento del 43% dista mucho de la situación de países abiertamente cuestionados desde los ámbitos políticos nacionales como Nicaragua y Ecuador que lograron cumplir los ODM. Importantes avances también han sido reconocidos en Venezuela que logró erradicar el hambre y la pobreza extrema.


Incumplimiento mundial de los ODM, nuevas propuestas


Pero no solo Colombia dejó de cumplir con estos Objeetivos, pocos de los 189 firmantes lograron superarlos. El informe mundial de los ODM de la ONU plantea "Aunque se han alcanzado logros significativos en muchas de las metas de los ODM en todo el mundo, el progreso ha sido desigual a través de las regiones y los países, dejando enormes brechas. Millones de personas siguen desamparadas, en particular los más pobres y los desfavorecidos debido a su sexo, edad, discapacidad, etnia o ubicación geográfica. Se necesitarán esfuerzos específicamente dirigidos a alcanzar a aquellas personas más vulnerables".


De acuerdo al informe referido, tomando como indicador el 2015, aún existen en el mundo: 836 millones de personas viviendo en la pobreza extrema; el 14 por ciento de las poblaciones de los países en desarrollo sobreviven con menos de 1.25 dólares al día; 57 millones de niños que no asisten a la escuela; una de cada cinco integrantes de los parlamentos es mujer; continúan muriendo alrededor de 6 millones de niños menores a cinco años. Destacan los avances en el control de la expansión del VIH, el acceso a fuentes de agua mejorada, el acceso a telefonía móvil e internet.


En este contexto, y como continuación con los ODM, ahora están en proceso de elaborando en la ONU los Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS–. En la página web del organismo multilateral se detalla "Los Objetivos de Desarrollo Sostenible que las Naciones Unidas están definiendo como parte de la nueva agenda de desarrollo sostenible deben concluir la labor realizada y garantizar que nadie se quede atrás. Esta agenda, que se presentará en la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015, se está debatiendo actualmente en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con contribuciones de los Estados miembros y la sociedad civil".


Los ODS que propondrá la ONU son los siguientes: 1. Poner fin todas las formas de pobreza en todo el mundo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la educación y promover la agricultura sostenible 3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades 4. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad; promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos 5. Lograr la igualdad entre hombres y mujeres y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas. 6. Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible y el saneamiento para todos. 7. Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos. 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos. 9. Construir infraestructura resilente, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación. 10. Reducir la desigualdad en y entre los países. 11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguro, resilentes y sostenibles 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles. 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. 14. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. 15. Proteger y restablecer el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, 16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible.


¿Está vez si serán alcanzados los ODS?


Como puede evidenciarse, los ODS son bastante más ambiciosos que los ODM pues pretenden llevar hasta el final algunos de los resultados que debían lograrse para el año 2015, además pretenden expandir sus logros de forma manifiesta a la totalidad de la humanidad, logrando la desaparición absoluta de algunos de los problemas que durante siglos la han agobiado. Grandes esfuerzos deberán hacerse para cumplirlos hacía el año 2030, la nueva fecha límite que fijará la ONU para que puedan ser alcanzados. El futuro es incierto.


Serias dudas surgen respecto al compromiso y ejecución de los nuevos Objetivos planteados por la ONU, por la obvia razón de que algunos de los factores que entorpecieron la concreción de los ODM, no han sido superados. Entre estos factores resalta la incapacidad de los gobiernos para asegurar y respetar el Estado de Derecho que proporciona garantías mininas a sus ciudadanos, el hecho de que muchos países poseen niveles de pobreza demasiado elevados, lo que torna inviable los esfuerzos por lograr este tipo de metas, la poca voluntad o el desconocimiento técnico necesario para elaborar políticas encaminadas para alcanzar las metas y, fundamentalmente, el hecho que señala Hochschild en el informe del Pnud sobre la situación de los ODM en Colombia: "[...] El logro de los ODM implica, necesariamente, cerrar las brechas que han subsistido de manera histórica en las regiones y grupos poblacionales con indicadores sociales más rezagados [...]". Es inevitable que para asegurar el cumplimiento de las metas se tenga que replantear no solo los sistemas de producción y consumo imperantes en el mundo, sino también el sistema de distribución de riquezas que subyace a ellos.


Ante estas circunstancias, el verdadero esfuerzo de los Estados –en el marco del aseguramiento de estos nuevos Objetivos– va más allá de los compromisos políticos adquiridos en organismos multilaterales como la ONU o de la implementación de procesos técnicos encaminados a la superación de algunos indicadores adversos. Consiste en ser capaz de modificar la forma en que concibe a sus ciudadanos, haciéndolo por fuera de la racionalidad del sistema económico imperante en la que solo son instrumentos de generación y acumulación de capitales, por una nueva visión en que la que los capitales estén al servicio de la felicidad y el buen vivir de los humanos.


Este es realmente el tamaño de los desafíos por enfrentar, pues de lo contrario este tipo de Objetivos de Desarrollo pueden incrementar las desigualdades interregionales en el mundo, así como servir al apuntalamiento del mismo sistema económico mundial hoy imperante y causante de las protuberantes desigualdades que reinan por doquier, a pesar de sus promesas de propiciar justicia e igualdad para toda la humanidad.

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Jueves, 02 Abril 2015 07:19

ATP: asalto secreto del 1%

ATP: asalto secreto del 1%

Una de las razones por las que deben saber que el Acuerdo TransPacífico (ATP) es importante es que traten de aprobarlo sin que nadie se entere...los que apoyan (al ATP) siempre dicen que van a crear empleo. Si fuera verdad, los sindicatos estarían a favor, pero la gente que lo impulsa es la de Wall Street. Así se expresó el economista Joseph Stiglitz, luego de hacer una reflexión crítica del ATP ante un auditorio neoyorkino: alertando a organizaciones comunitarias y sindicatos, agregó que Michael Froman, el representante comercial del gobierno de EU en esas negociaciones, viene de Citibank (dueño de Banamex) y no representa a los trabajadores ni al ciudadano común, sino a un grupo de interés especial, por lo que, dice Cynthia Phinney, del Sindicato de Electricistas de Maine, "es menester la revisión y discusión parlamentaria del ATP oponiéndose a la vía rápida (fast track) llamada autorización para promover el comercio.


La vía rápida permite que Obama presente un texto al Congreso, cocinado en lo oscurito, en tiempo limitado de debate, sin modificar el articulado y con una votación en bloque, positiva o negativa. Como las negociaciones se realizan en secreto y México es parte de ellas, cabe resaltar la importancia (y a pesar de todo) exigir transparencia incluso a un gobierno tan opaco y entreguista como el del PRI: lo que están pactando con poderosas corporaciones extranjeras, a puertas bien cerradas, va mucho más allá de asuntos comerciales o de negocios. Hacen componendas con la vigencia de la Constitución, fundamento del estado de derecho en territorio nacional o lo que van dejando los neoliberales de leyes, regulaciones y directrices de corte nacional en materia laboral, ambiental, del consumidor y de arbitraje.


Documentos divulgados por Wikileaks (http://goo.gl/1zg0Q5) desde La Jornada (26/3/15) ofrecen evidencia de que, como advierten analistas varios, el ATP es un TLCAN en esteroides: concede a inversionistas privilegios y derechos por encima de las leyes –y empresas– nacionales, asentando normas y tribunales supranacionales como el centro internacional establecido por el Banco Mundial para dirimir las disputas entre inversionistas extranjeros y los estados firmantes (Icsid, siglas en inglés). Todas las ventajas jurídicas van para las corporaciones de fuera, quedando a su merced, según demuestra Manuel Pérez Rocha L., en sustancioso artículo, toda regulación de interés público que pudiera reducir sus ganancias. El mecanismo no es equitativo: Los gobiernos o las comunidades afectados por inversionistas extranjeros no pueden presentar demandas. Igualmente problemática es la frecuente opacidad en las operaciones de estos tribunales(NYT, 3/12/14). Pérez Rocha recuerda que países, de Indonesia a Perú, enfrentan juicios de las trasnacionales y que México y Canadá ya han perdido o llegado a acuerdos en cinco oportunidades cada uno, pagando cientos de millones de dólares a empresas extranjeras, sin olvidar pérdidas semejantes en Centroamérica, ni los mil 770 millones cobrados a Ecuador por cancelar un contrato a Occidental Petroleum, o los mil 600 millones a favor de Exxon que Icsid ordenó a Venezuela pagar por nacionalizar proyectos petroleros. Y aún en el Icsid hay 200 casos pendientes(Ibídem).


Los pocos documentos del ATP que conocemos, analizados por Lorry Wallach de Public Citizen, muestran que mejor prestar atención a la advertencia de Stiglitz: el secretismo es mayúsculo porque la embestida del uno por ciento es de fondo y de magnitud mayor: van por todo. Phinney revela que sólo aquellos con autorización especial pueden ver los textos y luego de revisarlos, no pueden discutir lo leído. Aún más, "la mayoría, si no es que todos, los consejeros con acceso –a los documentos– son representantes de las corporaciones. Habrá uno que otro líder sindical. Pero ni siquiera pueden discutir lo que saben con miembros de su sindicato". Peor aún "...sólo pueden ver los textos que (Froman) considere que son relevantes a su área de interés". Para Billy Engel, electricista de Nueva York, "estos tratados van a barrer con nuestras leyes...muchos derechos laborales y sindicales serán totalmente borrados de inmediato", una opinión que contrasta con la displicente postura de Paul Krugman, quien desatiende sin más el impacto del ATP en los derechos laborales (NYT, 26/3/15) aunque reconoce que el ATP no promete nada bueno para EU o el mundo.


Tal vez sea generoso asumir que esa preocupación por el mundo tiene que ver, además de los derechos del consumidor, con la campaña del cabildo fósil contra acuerdos vinculantes en materia de medio ambiente, en particular en relación con la urgente necesidad de limitar severa e inmediatamente emisiones de gases con efecto invernadero, base de las ganancias de las Exxon/Mobil de este mundo. Quizá en Krugman la palabra world refleje preocupación por la humanidad ante un planeta en colapso climático antropogénico.


jsaxef.blogspot.com

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