“Vostok-2018”: China participa en los “juegos de guerra” de Rusia

Más de 10 fragatas y 2 submarinos rusos atravesaron el Bósforo hacia Siria, en su mayor despliegue desde el inicio de la guerra, debido a un inminente ataque de EU a la región siria de Idlib, en manos de los yihadistas, bajo el pretexto de un ataque de “falsa bandera” con “armas químicas” que los mancillados “Cascos Blancos” imputarían al gobierno de Bashar al Assad (http://bit.ly/2NoOvzB).

Es verano y se calientan los varios teatros de batalla de Medio Oriente que este año alcanzan al Lejano Oriente en Trans-Baikal donde por primera vez China y Mongolia participarán en los “juegos de guerra” de Rusia.


El prolijo Alex Christoforou, del portal británico The Duran, explaya que “el peor temor de la OTAN se volvió realidad”: la participación china en los “ejercicios militares estratégicos” de Rusia “Vostok (Oriente) 2018”, del 11 al 15 de septiembre, al unísono del despliegue de la Flota Norte (http://bit.ly/2MXh75X).


Se trata de los mayores juegos de guerra en los que participa China desde la época de la URSS –cuando condujeron las masivas maniobras “Zapad (Occidente)-81”– y hoy constituyen los “máximos juegos militares de Rusia en 35 años” cuando China participará con “3 mil 200 efectivos, más de 900 piezas de armamento y 30 helicópteros”.


Según SCMP, el portal chino con sede en Hong Kong, “uno de sus principales elementos consiste en atraer la atención de los planificadores militares de Washington” sobre la “inclusión de ataques simulados con armas nucleares (¡mega-sic!)”, cuando EU padece una paranoide rusofobia delirante y China es objeto de la guerra comercial de Trump.


SCMP cita al experto militar chino Zhou Chenming, quien refiere que “China desea también mostrar su apoyo al presidente ruso Vladimir Putin, quien enfrenta varios desafíos diplomáticos, especialmente la crítica del secretario de Estado de EU (Mike Pompeo) sobre la anexión de Crimea por Moscú”, mientras “Putin usa los juegos de guerra militares de Rusia con el Ejército Popular de Liberación de China para mostrar su musculatura militar”, pero sin irritar demasiado a Trump, por lo que el presidente ruso escogió “la región menos sensible de Trans-Baikal en el Lejano Oriente (http://bit.ly/2MVIf5w), lejos de los aliados estadunidenses en Europa”. Si: pero muy cerca de la península coreana y Japón donde EU ostenta una fuerte presencia militar nuclear.


Fuentes del Pentágono admiten que el “mensaje estratégico” del binomio Rusia/China es “simular una batalla nuclear”.


El ministro de Defensa ruso Sergey Shoygu anunció la participación adicional de “unidades auxiliares (sic)” de las fuerzas armadas de Mongolia, quizá para no olvidar las hazañas del siglo XIII de sus legendarios guerreros Gengis Kan y su nieto Kublai Kan.


Ya había advertido (http://bit.ly/2MWiPou) que “en los asimétricos multimedia de “Occidente (Whatever that means)” ocultan los próximos ejercicios militares conjuntos de Rusia y China –los mayores juegos de guerra desde la guerra fría que incluyen tropas chinas por primera vez, lo cual constituye “un superlativo giro geopolítico (https://ind.pn/2MPpnoQ)”– para enfrentar las amenazas del Pentágono en su Revisión de la Postura Nuclear (http://bit.ly/2MODE5c) y de Trump en su Estrategia de Seguridad Nacional, quienes los definen como enemigos (https://goo.gl/JxkhsE)”.


La incorporación de China marca un superlativo giro geopolítico en Eurasia donde se acaba de concluir un acuerdo superestratégico de los cinco países ribereños del mar Caspio (http://bit.ly/2BIZUsD) –que prohíbe la presencia de la OTAN en su seno–, mientras Trump empuja a Turquía a los brazos de Rusia/China/Irán/Pakistán (http://bit.ly/2MYyB1W).


Según Russia Today, Vostok 2018 movilizará cerca de 300 mil tropas, 36 mil piezas de equipo militar, entre ellas tanques y vehículos blindados de transporte e infantería, y más de mil aeronaves (http://bit.ly/2ohdrhv)”.


Moscú invitó formalmente a los agregados militares de la OTAN a observar los “juegos de guerra” de Rusia/China/Mongolia para que se cercioren que no es ningún bluff al “estilo Trump”.

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Viernes, 19 Enero 2018 06:26

Ejércitos fantasma

CC0 / Pixabay

 

Se está librando una guerra invisible, pero real, a lo largo del continente africano. Involucra a Estados Unidos, a una Rusia con nuevo ímpetu y a una China en ascenso. Y es probable que su desenlace defina el futuro del continente y sus perspectivas globales.

Es fácil echarle la culpa al presidente estadounidense, Donald Trump, a su errática agenda política y sus impulsivas declaraciones. Pero lo cierto es que la actual expansión militar estadounidense en África es tan sólo otro paso más en el sentido equivocado, y parte de una estrategia que fue implementada hace una década, durante el gobierno del ex presidente George W Bush, y activamente continuada por Barack Obama.

En 2007, con el pretexto de la “guerra contra el terror”, Estados Unidos consolidó sus diversas operaciones militares en África para establecer el Comando Estadounidense de África (Africom). Con un presupuesto inicial de 500 millones de dólares, el Africom fue lanzado supuestamente para intervenir en países africanos a través de la diplomacia y la ayuda económica. Pero en los últimos diez años se transformó en un comando central para incursiones y acciones militares.

Durante el primer año de presidencia de Trump ese cometido violento se agravó. De hecho, en África se desarrolla una guerra estadounidense oculta que es librada en nombre del “antiterrorismo”.

Según una investigación especial de Vice News, tropas estadounidenses ejecutan 3.500 operaciones militares por año en toda África, un promedio de diez por día. Los medios hegemónicos en Estados Unidos rara vez mencionan esta guerra, dejándoles así un amplio margen a las fuerzas armadas para desestabilizar a su gusto cualquiera de los 54 países del continente.

“El actual número de 3.500 (operaciones) representa un impresionante aumento de 1.900 por ciento desde que fue activado el comando, hace menos de una década, e indica que ha habido una gran expansión de las actividades militares de Estados Unidos en el continente africano”, reportó Vice.

Tras la muerte de cuatro soldados de las fuerzas especiales estadounidenses en Níger, el 4 de octubre, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, hizo una declaración a una comisión del Senado que no auguraba nada bueno: Estados Unidos está multiplicando sus actividades militares en África.

Mattis –al igual que otros funcionarios del Departamento de Defensa de los anteriores dos gobiernos– justifica las transgresiones militares estadounidenses como parte de esfuerzos “antiterroristas”. Pero esta alusión críptica ya le ha servido de pretexto a Estados Unidos para intervenir y explotar esta enorme región con gran potencial económico.

El viejo y colonial “reparto de África” está siendo reinventado por potencias globales que aprecian cabalmente las dimensiones de la tremenda riqueza sin explotar que hay en el continente. Mientras que China, India y Rusia desarrollan cada una su propia manera de cortejar a África, Estados Unidos ha optado principalmente por la opción militar, que necesariamente causará un daño incalculable y desestabilizará a varias naciones.

El golpe en Mali, en 2012, llevado a cabo por el capitán del ejército Amadou Haya Sanogo, entrenado por Estados Unidos, es tan sólo un ejemplo de ello.

En un discurso en 2013, la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, advirtió contra un “nuevo colonialismo en África (a través del cual es) fácil llegar, extraer recursos naturales, coimear a los líderes y marcharse”. Aunque desde luego Clinton tiene razón, su comentario poco honesto lo hizo en referencia a China, no a su propio país.

La creciente influencia de China en África es obvia, y sus prácticas pueden ser injustas. No obstante, la política china desplegada en ese continente es mucho más cortés y está basada en el comercio, mientras que la estadounidense se apoya en lo militar.

El comercio sino-africano está creciendo a un “ritmo impresionante”, según reportó la Onu en 2013: aumentó de alrededor de 10.500 millones de dólares por año en 2000 a 166.000 millones en 2011. Y desde entonces ha seguido incrementándose sin pausa.

Pero ese crecimiento ha estado acompañado de muchas iniciativas que resultaron en muchos miles de millones de dólares de créditos chinos a países africanos para proyectos de desarrollo de infraestructura elementales. Más dinero aun fue destinado a financiar el Programa de Talentos Africanos, mediante el cual 30 mil profesionales africanos son formados en varios sectores.

No debería sorprender a nadie, entonces, que China haya remplazado en 2009 a Estados Unidos como el principal socio comercial de África.

Sin embargo, el verdadero colonialismo –ese al que se refería Clinton en su discurso– se manifiesta en las acciones y en la percepción que tiene Estados Unidos respecto del continente africano.

Esta afirmación no es una hipérbole, simplemente refleja las palabras de Trump. Durante un almuerzo con nueve líderes africanos, en setiembre pasado, en la Onu, el presidente mostró el tipo de mentalidad que durante siglos inspiró la mirada sobre África de los líderes coloniales occidentales. Después de inventar el inexistente país de “Nabia”, se jactó de sus “tantos amigos (que) van a sus países (africanos) para intentar enriquecerse”. “Los felicito –añadió–, ellos están gastando mucho dinero.”

Al mes siguiente Trump agregó a Chad, su leal socio en la lucha “antiterrorista”, a su lista de países [N de E: de mayoría musulmana] cuyos ciudadanos tienen prohibido ingresar a Estados Unidos.

Dado que África cuenta con 22 países de mayoría musulmana, Estados Unidos está renunciando a cualquier perspectiva diplomática de largo plazo en ese continente, para enfrascarse en cambio cada vez más en la vía militar.

Este avance militar estadounidense ni siquiera parece ser parte de una política integral. Es tan alarmante como errático, y refleja el hecho de que Estados Unidos constantemente y de manera excesiva opta por soluciones militares para todo tipo de problemas, incluyendo las rivalidades comerciales y políticas.

Vale la pena comparar este encare de África con el ruso. Tras reencender su vieja amistad con el continente, Rusia ha seguido la estrategia china de relacionamiento (en este caso se trata de una reanudación), mediante iniciativas para el desarrollo y condiciones comerciales favorables. Pero, a diferencia de China, Rusia tiene una agenda muy amplia que incluye la exportación de armas, que están remplazando el armamento estadounidense en diversas partes del continente. Para Moscú, África también es un socio político con un tremendo potencial desaprovechado que puede darle más peso en la Onu.

Conscientes de esta evidente competencia global, algunos líderes africanos están trabajando para encontrar nuevos aliados fuera de las estructuras occidentales tradicionales, que han dominado gran parte de África desde el fin del colonialismo tradicional, hace décadas.

Un ejemplo destacable de ello fue la visita a Rusia del presidente de Sudán, Omar al Bashir, a fines de noviembre pasado, y su reunión con el presidente Vladimir Putin. “Hemos soñado con esta visita durante mucho tiempo”, le dijo Al Bashir a Putin: “precisamos protección contra las acciones agresivas de Estados Unidos”, agregó. Parte de esa codiciada “protección” es la promesa rusa de contribuir a modernizar el ejército sudanés.

Preocupado por el alcance ruso en África, Estados Unidos responde militarmente y con poca diplomacia. La miniguerra que Estados Unidos está librando allí hundirá aun más al continente africano en un abismo de violencia y corrupción, que tal vez le sirva a Washington, pero que sumirá a millones de personas en una incalculable miseria.

Sin duda, África ya no es un “terreno” que Occidente pueda explotar a su gusto de manera exclusiva. Pero pasarán muchos años antes de que el continente y sus 54 naciones sean verdaderamente libres de la mentalidad neocolonial obstinada que se basa en el racismo, la explotación económica y las intervenciones militares.

 

(El título original de esta columna traducida del inglés es “Shadow Armies: The Unseen, But Real US War in Africa”)

 

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EEUU fabrica un nuevo aliado para mantener su intervención en Siria

 

Estados Unidos no ha dado por terminada su intervención en la guerra de Siria, a pesar de la práctica desaparición del ISIS en el norte del país. Todo lo contrario, el Pentágono pretende ocupar las zonas fronterizas con la vecina Turquía en lo que supone de hecho una partición de Siria con independencia de los acontecimientos futuros de la guerra civil.

El objetivo es formar una nueva fuerza de unos 30.000 hombres, según ha confirmado un portavoz militar a AFP. La mitad de ellos pertenecería a la SDF, la milicia kurdo-árabe que dominan los kurdos de la YPG y que fue básica, con el apoyo aéreo norteamericano, en la derrota del ISIS en el norte del país y en la provincia de Raqqa. El entrenamiento ya ha empezado con 320 miembros de esa milicia.

Conscientes de que una fuerza exclusivamente kurda tendría problemas en zonas del norte de Siria habitadas por árabes, donde las consideran extranjeros, los militares norteamericanos sugirieron en su momento al YPG que formara una coalición más amplia a la que se llamó Fuerzas Democráticas de Siria (SDF en sus siglas en inglés).

Los nombres son importantes. A esta nueva fuerza pagada por EEUU se le llamará en inglés Syrian Border Security Force para darle una apariencia oficial.

El plan prevé que sean fuerzas kurdas las que controlen las zonas fronterizas con Turquía y que sean otras árabes las que se ocupen del valle del Éufrates. Según esos cálculos, faltan 15.000 combatientes por reclutar, que bien podrían salir de los grupos insurgentes sirios financiados por EEUU, o lo que quede de ellos.

Oficialmente, la razón aducida es impedir el regreso de ISIS a esas zonas, pero no se puede ocultar que se busca también que el Gobierno sirio no pueda extender su autoridad hasta el norte en el caso de que consiga acabar con los insurgentes sirios que resisten en la provincia de Idlib.

El secretario de Defensa, James Mattis, ya dijo que EEUU, que cuenta con más de 2.000 soldados en Siria, se quedará en el país “tanto tiempo como sea necesario”, lo que bien podría traducirse en unos cuantos años.

Si hay un país que considera este paso una declaración hostil es Turquía, que ya ha comenzado a tomar medidas para dificultarlo. Ankara afirma que nunca permitirá una presencia permanente del YPG al otro lado de su frontera. Considera a ese grupo una extensión del PKK, el grupo armado kurdo de Turquía, catalogado como grupo terrorista por EEUU, la Unión Europea y Turquía.

El miércoles, el Ministerio turco de Exteriores convocó al encargado de negocios de la embajada de EEUU en Ankara al conocer las primeras noticias de estos planes. Tras hacerse públicos, el portavoz de Erdogan emitió un comunicado con el que acusaba a Washington de “intentar legitimar y reforzar al grupo terrorista YPD mientras debería poner fin al apoyo que le presta”.

Pero no es en el campo de las declaraciones o de los movimientos diplomáticos donde Turquía tiene la oportunidad de contraatacar. En realidad, ya lo ha hecho.

 

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El sábado, el Ejército turco atacó con artillería desde el sur de Turquía varios objetivos relacionados con el YPD en la provincia de Afrin, en el noroeste de Siria, después de que Erdogan anunciara que habrá una operación militar en el norte de Siria “a menos que los terroristas abandonen las provincias de Afrin y Manbyi en una semana”.

Entre agosto de 2016 y marzo de 2017, Turquía realizó una incursión terrestre en el norte de Siria dentro de las operaciones contra ISIS para ocupar dos poblaciones. Pero el objetivo real era impedir que las fuerzas del YPG desplegadas en distintos puntos pudieran unirse y extender su control de la zona norte. Según la versión militar, los turcos perdieron 70 soldados, un precio alto que el Gobierno estaba dispuesto a pagar para alcanzar su objetivo.

Sin presencia del ISIS sobre el terreno, la rivalidad entre EEUU y Turquía, aliados en la OTAN, ya no tiene ninguna pantalla en la que ocultarse. La Administración de Trump ha decidido convertir en permanente su presencia en Siria y el apoyo a los kurdos del YPG iniciado en la época de Obama. Para Ankara, sólo son terroristas. Washington los ve como el aliado a sueldo de conveniencia para que ISIS no vuelva a aparecer y para que Asad nunca pueda volver a controlar toda Siria, incluso aunque gane la guerra. Porque la guerra continuará de otras formas, en algunos casos con protagonistas idénticos.

 

 

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Miércoles, 08 Noviembre 2017 06:50

“Amazonia tiene importancia estratégica”

“Amazonia tiene importancia estratégica”

Habla de las maniobras militares conjuntas con efectivos de los EE.UU. en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú, que despertaron sospechas de injerencia norteamericana en una zona sensible.

 

En la Triple Frontera, pero en la que une a Brasil, Colombia y Perú, comenzó esta semana un ejercicio militar inédito para América del Sur. Se llama Amazong17 y no tiene antecedentes por la presencia de tropas estadounidenses en Tabatinga, el corazón de la Amazonia. Para conocer más en detalle de qué se trata esta operación que es difundida como de logística humanitaria, pero despierta sospechas de injerencia norteamericana en una zona sensible de la región, PáginaI12 entrevistó a un especialista brasileño. Se trata del coronel de infantería y estado mayor retirado y también historiador militar, Manoel Soriano Neto.


–¿Qué opina de la operación militar conjunta en Tabatinga?


–Me parece muy positiva la iniciativa brasileña. Amazonlog es un ejercicio logístico multinacional interactivo, inspirado en el que fue realizado en 2015 por la OTAN en Hungría. La experiencia de varios países será compartida y todos se beneficiarán con valiosas enseñanzas, especialmente en operaciones de paz y ayuda humanitaria. La ciudad de Tabatinga, vecina a Leticia, en Colombia, región conocida como de las Tres Fronteras y que incluye a Perú, fue elegida por ser una localidad en plena selva, con las dificultades inherentes al área de tres países amazónicos. No vislumbro ninguna agresión a la soberanía nacional de cualquiera de los países citados.


–¿Cree que las fuerzas armadas de Brasil están divididas sobre la conveniencia de estas maniobras, como publicó el diario Zero Hora de Porto Alegre en mayo de este año?
–No tengo conocimiento de estas divergencias. Pero que quede muy claro que pueden haber existido antes de que se decidiera la realización del ejercicio, en la fase de las discusiones. Sin embargo, los militares y como manda la disciplina, harán todo para que Amazonlog logre un éxito pleno.


–¿Cuál es la importancia estratégica de la Amazonia para Brasil en el plano militar?


–La Amazonia tiene una superlativa importancia estratégica, en todas las expresiones del poder nacional, máxime el militar. La Amazonia brasileña posee seis grandes riquezas: la población regional, bastante mixta, con muchos indígenas. La abundancia del agua dulce de sus ríos, con aguas subterráneas, como las del Acuífero Alter do Chao, en los estados del Amazonas, Pará y Amapá. Su inmensa cuenca, considerados los ríos Ucaiali (Perú), Solimões y Amazonas,un conjunto que se puede llamar simplemente Amazonas, el más extenso y voluminoso del planeta. La biodiversidad de la región, donde se encuentra el mayor banco genético del planeta. La inconmensurable riqueza mineral, con uranio, titanio y, en especial, el niobio del que Brasil posee el 98% de las reservas mundiales. Por último, su privilegiada posición geográfica, pues está cortada por la línea del Ecuador, lo que propicia, en relación a los demás países, el lanzamiento en las mejores condiciones -frente a la gravedad de la tierra-, de artefactos aeroespaciales, como sondas, satélites, cohetes, misiles e incluso naves espaciales. De ahí la codicia internacional por el Campo de Lanzamiento de Alcántara, en Maranhão, ubicado en la Amazonia Brasileña.


–¿Qué influencia tienen para usted esos recursos naturales de la Amazonia en el interés de Estados Unidos y otras potencias para intervenir en la región?


–Las naciones hegemónicas necesitan tierras fértiles y habitables, materias primas y recursos naturales como el agua, el petróleo o la biodiversidad. Esto es histórico e inexorable. Todo está hecho para que esos insumos sean obtenidos: inicialmente, por el uso de acciones económicas y político-diplomáticas (softpower) y, si es el caso, la manu militari (hardpower). Añada que los países centrales anhelan, además, lugares para la instalación de bases militares y de lanzamiento de artefactos aeroespaciales, para la proyección internacional de su poderío bélico.


–¿Cuáles son las principales hipótesis de conflicto para Brasil en la Amazonia?


–Brasil en la Amazonia y según el caso, si sufre la invasión de una nación o coalición de naciones hegemónicas, también hará uso de una estrategia de disuasión, o llamada estrategia de la resistencia. El tema es vastísimo y complejo, pero se basa en un inmemorial concepto de SunTzu, en el Arte de la Guerra: “Si no puedes vencer la guerra contra un enemigo mucho más fuerte, que al menos sepas no perderla”.Sería la prolongación de la guerra con el desgaste del enemigo por medio de acciones de guerra irregular, básicamente, hasta que él constate que no valga la pena proseguir en el conflicto, como ocurrió en Vietnam. Desde 1995, el ejército brasileño viene, en conjunto con las otras dos fuerzas, perfeccionando esa estrategia.


–¿Está su país preparado para afrontar los desafíos de la defensa en un inmenso territorio como la Amazonia?


–Brasil tiene plena conciencia de que la defensa de la Amazonia propia (sin que se considere la Panamazonia), es un problema exclusivo de los brasileños. Las fuerzas armadas vienen haciendo todos los esfuerzos para la defensa militar de la región. Para ello están siendo utilizadas tropas, como las Brigadas de Infantería de la Selva y cuyos efectivos son entrenados para el combate en la zona tropical. El Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS), en Manaos, capital del Amazonas, es una referencia militar para esa misión. Durante la Segunda Guerra Mundial, Brasil cedió temporalmente bases en el Nordeste a Estados Unidos, que las devolvieron tan pronto terminó el conflicto. En mi opinión, no se puede concordar con las tesis de soberanía restringida, limitada o compartida, dando lugar a que instalaciones militares extranjeras se instalen, en tiempos de paz, en el territorio nacional , como ocurre en países linderos a Brasil, que pueden convertirse en blancos en tiempo de guerra.


–¿Qué opina de los argumentos de cooperación de Estados Unidos para justificar la instalación de bases provisorias o definitivas en la Amazonia, como ya hizo en Perú, donde al menos tiene tres en Iquitos, Nanay y Santa Lucía?


–En mi opinión patriótico-nacionalista, esto no puede ocurrir en ninguna hipótesis. La soberanía no tiene precio o ideología. Sí es cierto que en el arco amazónico del oeste, no sólo en Perú y en las Antillas Holandesas –Aruba y Curaçao– existen más de 20 bases aéreas o de radar de los EE.UU., las denominadas forward bases.


–¿Percibe cambios notables en la política de defensa de su país desde que asumió Michael Temer la presidencia?


–No hubo cambios significativos en la política de defensa del país en el gobierno de Temer. Lo que hubo fue, políticamente, un alejamiento de la anterior postura de apoyo a un frente de izquierda bolivariana en América del Sur, bajo la égida del Foro de São Paulo, encabezada por Venezuela.
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Viernes, 03 Noviembre 2017 07:21

El Comando Sur pone un pie en Amazonia

Theophilo Gaspar de Oliveira, jefe de logística del Ejército.

 

Cerca de mil seiscientos miembros de las Fuerzas Armadas brasileñas junto con efectivos norteamericanos, peruanos y colombianos realizarán maniobras a partir del lunes.

 

Desde Brasilia

Comenzó el despliegue militar en la Amazonia brasileña de cara a los ejercicios, incluso con simulación de combates, que la semana próxima contarán con la participación de efectivos de los Estados Unidos. Cerca de mil seiscientos miembros de las Fuerzas Armadas brasileñas junto con efectivos norteamericanos, colombianos y peruanos, realizarán maniobras conjuntas a partir del lunes.

Estados Unidos enviará un avión carguero Hércules C-130 y elementos pertenecientes al Comando Sur, donde despacha la ex embajadora en Brasil, Liliana Ayalde. También se espera el arribo de decenas de observadores de otros países, incluso de Europa. El teatro de operaciones estará en el extremo oeste de la Amazonia, en la Triple frontera con Colombia y Perú. Pero esta movilización de tropas a fin realizar eventuales “ayudas humanitarias” en el menor tiempo posible tiene su mira estratégica puesta en la frontera de más de 2.200 kilómetros entre Brasil y Venezuela, ubicada en el oriente amazónico. La paulatina militarización de la divisa con Venezuela ha sido impulsada desde hace meses por Michel Temer y el titular de defensa Raúl Jungmann.

El general Guilherme Cals Theophilo Gaspar de Oliveira, jefe de logística del Ejército, mencionó la importancia de las maniobras conjuntas Amazonlog 17 ante el creciente “número de refugiados venezolanos” que han ingresado a los estados norteños de Roraima y Amazonas. Según las autoridades brasileñas hay unos 30 mil venezolanos afincados en esas dos provincias.

El general Gaspar de Oliveira citó, asimismo, la posibilidad de que el proceso de paz en Colombia de origen a una oleada de guerrilleros de las FARC y el ELN que intenten ingresar a Brasil para desarrollar actividades ilícitas.

Una de las tesis subyacentes en la exposición del general es militarizar la “guerra al narcotráfico” en línea con los planteos del Departamento de Estado, la DEA y el Pentágono. En rigor este considerable movimiento de soldados, armamento y logística materializa una revisión drástica de las políticas de defensa y seguridad implementadas a partir de 2003 con el inicio del primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y continuadas hasta mayo de 2016 cuando Dilma Rousseff fue reemplazada, de facto, por Michel Temer.

Esta operación significará la negación del proyecto de armonización de las políticas propuestas dentro del Consejo de Defensa de Unasur a las que siempre se opusieron los gobiernos de Colombia, principal socio militar de Estados Unidos en el subcontinente, y Perú. Ahora, Lima y Bogotá, son los coprotagonistas del Amazonlog 17 junto a Brasilia.

En lo militar el Pentágono retoma una hegemonía que nunca llegó a estar seriamente amenazada pero sí limitada en la década pasada. El correlato diplomático de ese protagonismo norteamericano es la reinstalación de la OEA como vértice de la diplomacia hemisférica, angostando los espacios de acción autonomía conquistados por Unasur, Celac y el Mercosur. Precisamente el general Gaspar de Oliveira mencionó la importancia de la OEA, como marco de convergencia de los países de la región, al brindar detalles de las actividades que militares que se realizarán entre el 6 y el 12 de noviembre. Explico, además, ya está prácticamente montada la “base militar logística temporaria” en la ciudad de Tabatinga, separada por una avenida, de la colombiana Leticia y próxima a la ciudad peruana de Santa Rosa. Todas cerca del Rio Solimoes que desemboca en el Amazonas.

“¿La incursión de militares estadounidenses es algo preocupante?” consultó el portal UOL al general Gaspar de Oliveira, que fue jefe del Comando Militar de la Amazonia.

“ No, de ninguna manera, nosotros fuimos a Estados Unidos a convidarlos para que participen, las tropas vienen desarmadas (..) no hay ninguna preocupación (..) ellos están controlados y vienen para colaborar con la población carente (...) están trayendo su know hoy sobre desplazamiento rápido” sostuvo el general que antes de estar a cargo de la logística del Ejército fue jefe del Comando Militar de la Amazonia, donde no se recuerda un despliegue estadounidense de similar envergadura. Signo del nuevo orden.

“Brasil y Estados Unidos han sido fuertes aliados durante mucho tiempo, nosotros valoramos esta relación rica y multifacética que tenemos con Brasil, incluyendo nuestras fuerzas militares” señaló la Embajada norteamericana en Brasilia.

 

 

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Guerras eternas: EU, con presencia militar en 172 países

 

Algo chistoso sucedió en medio de otra controversia más provocada por el comportamiento del presidente esta semana: se descubrió otro frente más de la aparente infinita “guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos.

Pocos dentro y fuera del gobierno sabían que casi mil militares estadunidenses operan en Níger hasta que cuatro de ellos murieron en un enfrentamiento, uno de los cuales detonó otra controversia ya que el comandante en jefe Donald Trump no se acordó de su nombre cuando llamó a su viuda para consolarla la semana pasada.

Al inicio, toda la atención giró sobre el asombroso intercambio entre Trump y la familia de uno de los soldados caídos en una emboscada en el país africano, algo que ha continuado hasta ahora. Trump de nuevo insistió el miércoles en que todos menos él están mintiendo, incluyendo la viuda del soldado, quien sostiene que Trump no recordó el nombre de su marido cuando la llamó para consolarla, afirmando que tenía “una de las mejores memorias de todos los tiempos”, y se ufanó de haberse cominicado con todas las familias, más que sus antecesores, entre otras cosas que después han sido disputadas.

Trump enfatizó que fue sumamente cordial y “muy cortés” con la viuda del sargento La David Johnson. Preguntado sobre las críticas de senadores de su propio partido por, entre otras cosas, su capacidad como comandante en jefe, y sus respuestas descalificándolos, se quejó de que “la prensa me hace parecer más incivilizado de lo que soy. Fui a una universidad del Ivy League, fui un estudiante agradable, y me fue muy bien. Soy una persona muy inteligente”.

Mientras el comandante en jefe presumía de qué tan bueno e inteligente es, otros empezaron a preguntar qué fue lo que sucedió en Níger el 4 de octubre y la naturaleza de la misión militar estadunidense ahí y en esa región en general.

Los legisladores encargados de supervisar al Pentágono no estaban enterados de la operación ni de las dimensiones de la presencia estadunidense. El influyente senador republicano y “halcón” pro militar Lindsey Graham del Comité de Fuerzas Armadas dijo que “yo no sabía que había mil tropas [estadunidenses] en Níger”. El líder de la minoría demócrata de la cámara alta Chuck Schumer también afirmó que no sabía de la presencia de tantas tropas de su país ahí. El presidente del Comité de Fuerzas Armadas y veterano de guerra John McCain insistió en que el Pentágono - que después informó que tiene 800 efectivos en Níger- debe proporcionar más información sobre sus operaciones en África.

Ante ello, ahora se abrió un debate sobre la autorización del comandante en jefe de enviar tropas para operaciones bélicas sin autorización expresa del Congreso. Hasta ahora, bajo Trump como sus antecesores, estas operaciones son consideradas autorizadas por la orden aprobada en 2001 por el gobierno estadunidense para el uso de fuerza militar inmediatamente después de los atentados del 11-S, pero algunos dicen que es hora de que el Congreso limite o por lo menos autorice ese despliegue de fuerza internacional.

Todo esto es parte de las guerras más largas de la historia del este país que se lanzaron a partir y con la justificación del 11-S de 2001. Según datos oficiales, Estados Unidos hoy día tiene más de 240 mil tropas desplegadas en por lo menos 172 países -o sea, casi todo país en el planeta- más otros 40 mil que aparentemente están en misiones secretas ya que el Pentágono no revela dónde están ubicados más que en lugares desconocidos.

La lista de países donde hay militares estadunidenses incluye lugares menos conocidos como Níger, hasta ahora, junto con Jordania, Tailandia y Somalia además de los frentes más conocidos como Afganistán, Irak, Siria y Yemen. El Pentágono informó -después de lo ocurrido en Níger- que tiene aproximadamente 6 mil efectivos en 53 países en África.

Más allá de decenas de miles de tropas que han permanecido durante décadas en Europa o Japón y Corea del Sur desde que Estados Unidos se convirtió en el superpoder militar desde la era de la Segunda Guerra Mundial, a partir de 2001, las invasiones de países (Irak, Afganistán) más la ampliación de la llamada “guerra contra el terror”, ahora la misión militar en diversas regiones gira en torno al “contra-terrorismo”, con un nuevo perfil para las fuerzas especiales y nuevas tecnologías como los drones. Estas no se llaman intervenciones militares ni guerras, sino cosas como “operaciones de contingencia”. Aunque el nivel total de tropas estadunidenses desplegadas en el exterior se ha reducido durante las últimas décadas, su alcance es tal vez más amplio.

Vale señalar que esto no es promovido solo por Trump, el Congreso ya aprobó unos 700 mil millones para el presupuesto militar del próximo año –más de los que había solicitado el comandante en jefe.

El nuevo comandante en jefe carece de credibilidad y genera preocupación no solo por su carácter ya tan comentado, ni por sus afirmaciones insultantes durante su campaña de que él era más inteligente que los generales, sino también porque evadió el servicio militar. Cuando el servicio era obligatoria durante la guerra de Vietnam, Trump, como muchos hijos de ricos, obtuvo aplazamientos médicos de su servicio en cinco ocasiones, con el diagnóstico de esporas de hueso en el pie. El senador McCain, quien es veterano condecorado de guerra de Vietnam y prisionero de guerra, hizo alusión a eso hace unos días, cuando comentaba sobre esa guerra y cómo el reclutamiento obligatorio se aplicó a “los de ingresos más bajos... mientas que el nivel de ingreso más alto encontraba un doctor que diría que tienen una espora de hueso. Eso está mal“.

Mientras tanto, ante las tensiones con Corea del Norte que en un momento llevaron al comandante en jefe a declarar que se tenía que contemplar “destruir totalmente” ese país -no dijo su aparato militar, ni su complejo nuclear, sino todo el país lo cual tendría que incluir sus 25 millones de habitantes- ha regresado al centro de atención ya que Trump, calificado como mentalmente inestable por expertos -tiene su dedo sobre el botón del arsenal nuclear más grande del mundo, con unas 4 mil ojivas.

Trump no solo ha amenazado con el uso de las armas nucleares sino que aparentemente sugirió, en una reunión en julio, que ese arsenal actual debería de multiplicarse por 10. Fue ese comentario por el que supuestamente su secretario de Estado Rex Tillerson habría dicho que su jefe era “un ímbecil”.

Por hora, bajo la Ley de Energía Atómica de 1946, el presidente tiene el control exclusivo para lanzar bombas nucleares. “Podría desatar la fuerza apocalíptica del arsenal nuclear solo por su palabra, y en minutos”, recuerda el New York Times en un editorial reciente.

No por nada el Congreso está considerando promover una ley prohibiendo al presidente lanzar un ataque nuclear sin una declaración de guerra por el poder legislativo.

El experto militar y ex coronel Andrew Bacevich, escribiendo en TomDispatch.com, afirma que hoy día dos hechos son indisputables: Estados Unidos está permanentemente involucrado en operaciones de conflicto en por lo menos siete países, y el segundo es que a la gran mayoría de los estadunidenses no les importa. “En el Estados Unidos del siglo 21, la guerra ya no es gran tema... los estadunidenses podrían no darle la bienvenida [a la guerra] pero han aprendido a vivir con ella”.

 

 

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Más tropas de EEUU en Latinoamérica: Señales de una invasión anunciada

 

Un nuevo ejercicio militar en la amazonia da luz sobre el resurgimiento de la presencia estadounidense en Latinoamérica.

El ejército estadounidense acentuará su presencia militar en la Amazonia latinoamericana. Bajo la iniciativa Amazon Log 2017 del gobierno golpista de Michel Temer en Brasil, la Operación ‘América Unida’ juntará a los ejércitos de Estados Unidos, Brasil, Perú y Colombia del 6 al 13 de noviembre del 2017 en la ciudad tri-fronteriza de Tabatinga. Este ejercicio es una señal de un sustancial incremento de militarización extranjera en la región.

La iniciativa es liderada por el Comando de Logística del Ejército Brasileño y está inspirada en el ejercicio logístico militar realizado por la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN) en Hungría en 2015, que tuvo un despliegue de aproximadamente 1700 militares. Para esta versión latinoamericana, los objetivos, según la página oficial del Ejército Brasileño, son crear una base logística multinacional temporal para realizar operaciones de control de migración ilegal, asistencia humanitaria, operaciones de paz, acciones contra narcotráfico y cuidados ambientales.

Sin embargo, como lo señaló el diario brasileño Gauchazh, enseñar a un ejército extranjero a combatir en territorio nacional debería ser considerado “alta traición”. Aunque para el Ministerio de Defensa brasileño esto no es traición sino una oportunidad que permitirá unir a los ejércitos de ambos países.

El problema de este ejercicio es la magnitud y apertura que se ha dado a los Estados Unidos en ingresar a la selva latinoamericana. Por lo que uno de los riesgos es que la base ‘temporal’ se convierta en permanente como sucedió en Hungría, tras los ejercicios de la OTAN. Aunque las autoridades brasileñas lo niegan.

Este interés de los Estados Unidos en la región debe ser medido con la historia del imperio del norte. El altruismo, cuidado a la naturaleza o lucha contra el narcotráfico estandartes para su presencia en la región hacen eco a inserciones en otras partes del mundo, especialmente Medio Oriente, y la realidad es que ahí estos no son ni fueron sus objetivos. Detrás de toda acción militar norteamericana siempre se encuentra el fin de apoderarse de recursos para lograr sus intereses nacionales.

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Bases militares de EE.UU. y la OTAN en Latinoamérica y el Caribe.

 

En el caso de América Latina, la abundancia de recursos naturales da razón a la presencia norteamericana. Según el Banco Mundial, la región cumple un rol global en la problemática del cambio climático ya que posee “las reservas de agua dulce más grandes del mundo”.

Una noticia ‘agridulce’ para los latinoamericanos ya que para varios analistas, inclusive el ex candidato presidencial demócrata Bernie Sanders, “las guerras del futuro serán por el agua”. Entre los diez países con mayores reservas se encuentran Brasil (1ro), Colombia (6to) y Perú (8vo), coincidentemente los tres involucrados en la Operación ‘América Unida’.

En la Oficina de Evaluación Neta (Office of Net Assesment) del Departamento de Defensa cuyo objetivo es analizar el futuro del ejército y sus amenazas. Andrew Marshall, ex director (1973-20015) comisionó en 2004 un reporte confidencial a Peter Schwartz, consejero de la CIA y ex Director de Planificación del grupo Royal Dutch/Shell; y Doug Randall, del Global Business Network.

En las conclusiones finales, los autores argumentan que el cambio climático y la escasez de agua son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y razones para futuras conflictos militares. Trece años más tarde de dicho reporte, Estados Unidos se prepara para asentar una base más en orilla del Amazonas.

Pero el agua no es el único interés de este país en la región. Telma Luzzani, periodista argentina, explica en su libro ‘Territorios Vigilados’, que “en el Amazonas se encuentra el 95% de las reservas de niobio, fundamental para el acero de las naves espaciales y de los misiles intercontinentales, y el 96% de las reservas de titanio y tungsteno, utilizados en la industria aeronáutica espacial y militar, además de ser rica en petróleo, gas, uranio, oro y diamantes”.

Es por esto que el próximo ejercicio militar es solo una pieza más dentro de un patrón creciente de militarización y amenazas regionales. Solo en lo que va del 2017 se han realizado otros dos ejercicios militares en el Pacífico y el Caribe: Teamwork South con Chile y Tradewinds frente a las costas de Venezuela con 18 países y más de 2500 militares.

La libertad de estas acciones militares demuestra un resurgimiento de la presencia estadounidense en la región, la cual se había reducido durante los distintos mandados de gobernantes progresistas neodesarrollistas en la América Latina. Aunque el asentamiento de bases en América Latina y el Caribe ha pasado por diferentes etapas desde la posguerra es a finales del siglo XX que toma su rumbo actual.

En 1999, como parte del acuerdo Torrijos-Carter, la base militar Howard en Panamá que albergaba al Comando del Sur, rama del ejército encargada en operaciones para la región, se desmanteló. Esto llevó al que Departamento de Defensa de Estados Unidos replantee su estrategia de defensa y política exterior. Bajo el estandarte del Plan Colombia, la ‘Guerra contra la Droga’ y operaciones humanitarias, se aplicó dos modelos de bases militares en Latinoamérica.

La primera, Main Operating Base (MOB), una base militar con infraestructura y acuerdos aprobados por los gobiernos: Guantamo en Cuba, Soto Cano en Honduras y varias en Puerto Rico. A pesar de que estas siguen activas, el modelo fue desechado por que genera rechazo por parte de los habitantes nacionales y un costo elevado en infraestructura y logística.

Es por esto que se aplicó un segundo modelo llamado Foward Operating Locations (FOL) o Bases de Operaciones de Avanzada, que se caracterizan por mantener poco personal militar pero la capacidad de “escalar” su presencia si fuera necesario. Las cuatro reconocidas y oficiales en la región, iniciaron sus actividades en 1999 y son: Aruba, Curazao, El Salvador, y Manta (que no renovó el contrato en 2009).

Como lo explica Robert Kaplan, ex asesor del Pentágono (2009-2011), “a menudo, el papel clave en la gestión de un FOL es desempeñado por un contratista privado. Él alquila las instalaciones en la base del ejército del país anfitrión, y luego cobra una tarifa a los pilotos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que transitan por la base. Oficialmente es un negocio privado, lo que le gusta al país anfitrión porque puede afirmar que no está realmente trabajando con el ejército estadounidense. Por supuesto, nadie, incluidos los medios locales, cree esto. Pero el mismo hecho de que una relación con las fuerzas armadas de los Estados Unidos sea indirecta en lugar de directa facilita las tensiones”.

Pero el nombre nuevo tampoco convenció a los locales, quienes comenzaron a sospechar y rechazar estas intervenciones en territorio. Por lo que la denominación FOL cambió a Cooperative Security Location (CLS), Puesto de Seguridad Cooperativa. Sin embargo, son lo mismo y en la región las bases siguen aumentando.

En la actualidad y ante la falta de cifras oficiales se conocen 75 bases aproximadamente, algunas son MOBs, FOL/CLS, y otras llevan nombres como Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) en el caso peruano. Los países que encabezan la lista Panamá (12), Puerto Rico (12), Colombia (9) y Perú (8).

 

(Tomado de HispanTV)

 

 

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Un soldado estadounidense durante los preparativos para los ejercicios militares Aurora 17 en Suecia, el 14 de septiembre de 2017.

 

El presupuesto de defensa ha sido aprobado por una mayoría abrumadora de 89 votos contra 8.

 

El Senado de EE.UU. ha aprobado este lunes un proyecto de ley de defensa que autoriza un presupuesto militar de 692.000 millones de dólares para el año fiscal 2018.

De acuerdo con NBC News, la legislación fue aprobada por 89 votos contra 8. La misma autoriza casi 700.000 millones de dólares en gastos militares para el año fiscal que comienza el 1 de octubre, amplía la defensa antimisiles estadounidense en respuesta a la actividad de Corea del Norte y rechaza el cierre de las bases militares sobrantes.

Asimismo, la legislación prevé 640.000 millones de dólares para la adquisición de armas, pagos a los miembros del servicio y las principales operaciones. Los 60.000 millones de dólares están destinados a realizar misiones de guerra en Afganistán, Irak y Siria, así como en otros países.

El proyecto de ley ahora se dirigirá a un comité de la conferencia después de lo cual será enviado al presidente Donald Trump.

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CC BY 2.0 / The U.S. Army /

 

Por primera vez en la historia tropas de Estados Unidos participarán en un ejercicio militar en el corazón de la Amazonia. Se trata del AmazonLog que se desarrollará entre el 6 y el 13 de noviembre en la brasileña Tabatinga, ciudad situada en la orilla izquierda del río Solimoes, en la triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia.

Los ejercicios militares no tienen precedentes en América Latina. La propuesta tomó como referencia la operación de la OTAN realizada en Hungría en 2015, que desplegó 1.700 militares en una simulación de ayuda logística. Los objetivos consisten en el control de la migración ilegal, la asistencia humanitaria en grandes eventos, operaciones de paz en regiones remotas, acciones contra el tráfico de drogas y los llamados 'delitos ambientales'.

"El lugar elegido fue Tabatinga porque queremos mostrar al mundo las dificultades de nuestra Amazonia", dijo el general del Ejército de Brasil, Guilherme Cals Theophilo. No dijo que mostrarán también los secretos mejor guardados de la región considerada el pulmón del planeta, la más rica en agua y biodiversidad. Agregó que se trata a la vez de enseñar cómo los bosques tropicales son útiles para "un debate científico y tecnológico" relacionado tanto con la paz como con la guerra.

Han sido invitadas las fuerzas armadas de Colombia, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Estados Unidos, Panamá y Canadá. Entre los países con Gobiernos de izquierda ha sido Bolivia el primero en confirmar su participación. También ha sido invitado el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), perteneciente a la Unasur, así como la Junta Interamericana de Defensa situada en la órbita del Pentágono.

La realización de estos ejercicios supone tres cambios importantes, dos de ellos afectan directamente a Brasil y el tercero a toda la región.

El primero es que Brasil había sido hasta ahora muy celosa en la custodia de la Amazonia. Un mensaje que circula entre militares dice: "Invitar a las Fuerzas Armadas de EEUU para hacer ejercicios conjuntos con nuestras Fuerzas Armadas, en la Amazonia, es como un crimen de lesa patria. Enseñar al enemigo cómo combatirnos en la selva amazónica es alta traición", según divulgó el periódico Zero Hora.

Nelson Düring, director de la página militar Defesnet.com.br, señala que los ejercicios son "un retroceso que confunde la inserción brasileña en asuntos internacionales". El experto en temas militares recuerda que "hasta ahora no eran aceptados militares extranjeros en el Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS). Ahora ya tenemos norteamericanos, europeos y hasta chinos". Concluye en sintonía con las voces críticas: "Brasil debe preservar sus secretos" (goo.gl/UTyr4r). Los sectores nacionalistas de las Fuerzas Armadas temen que la base multinacional temporal que se establezca en Tabatinga, pueda convertirse en permanente, como sucedió en Hungría en 2015.

En segundo lugar, AmazonLog 2017 refleja una inflexión en las relaciones militares entre Brasil y Estados Unidos. En 1952 se firmó un acuerdo militar entre Brasil y Estados Unidos, rubricado por los presidentes Harry Truman y Getulio Vargas, para el intercambio de armamento por minerales estratégicos como uranio. Era un momento de fuertes presiones de Washington sobre Brasilia para impedir el desarrollo de tecnología nuclear propia.

El 11 de marzo de 1977 el presidente militar Ernesto Geisel denunció el tratado, ya que el Gobierno de Jimmy Carter interfirió en los asuntos internos con el argumento de la defensa de los derechos humanos. En 1989 esa distancia se incrementó.

Joao Roberto Martins Filho, expresidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa, señala que "desde el fin de la guerra fría Brasil se separó de EEUU, que era un aliado estratégico y de repente comenzó a actuar como superpotencia única. Eso provocó una reacción de hiperdefensa de la Amazonia".

Con la llegada de Donald Trump y de Michel Temer a la presidencia de EEUU y Brasil, las relaciones están cambiando. Los ejercicios conjuntos de noviembre son apenas la parte más visible de un acercamiento en el área de defensa. En marzo el jefe del Comando Sur, Clarence K. K. Chinn, fue condecorado en Brasilia con la Medalla al Mérito Militar y visitó las instalaciones del Comando Militar de la Amazonia donde se realizarán los ejercicios AmazonLog.

La principal empresa brasileña de defensa, Embraer, cerró un acuerdo en abril con la estadounidense Rockwell Collins en el área aeroespacial y el Comando de Ingeniería, Desarrollo e Investigación del Ejército de EEUU abrió una oficina en Sao Paulo, para profundizar en las relaciones de investigación e innovación de tecnologías de defensa. El 3 de abril el Ministerio de Defensa de Brasil anunció que está desarrollando un "proyecto de defensa" conjunto con EEUU, según informó CNN.

Por último, se registra un paso atrás en el proceso de integración regional. En el marco de la Unasur, espacio sudamericano en el que no participa Estados Unidos, se creó en 2008 el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) con el objetivo de consolidar una zona de paz suramericana, construir una visión común en materia de defensa y articular posiciones regionales en foros multilaterales.

El CDS apuntaba hacia la autonomía regional en materia de defensa y consolidaba la ruptura con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) creado en 1947, que refleja la dominación de EEUU sobre el continente. El TIAR se deslegitimó durante la guerra de las Malvinas (1982) ya que EEUU apoyó a Inglaterra. Con los años, varios países se salieron del TIAR: Perú, México, Bolivia, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador.

Ahora el nuevo Gobierno de Brasil invita a los ejercicios AamazonLog tanto al CDS como a la Junta Interamericana de Defensa que pertenece a la OEA. De ese modo, se legitiman los espacios en los que participa el Pentágono y se diluyen los espacios propios de la región sudamericana. Un juego nada sutil en momentos críticos en que la región necesita establecer distancias con Washington y afirmar su indentidad.

 

 

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Domingo, 16 Abril 2017 07:18

La Pascua nuclear de Trump: momento 1962

En canciller ruso, Sergei Lavrov (izquierda), y su homólogo estadunidense, Rex Tillerson, antes de iniciar una conferencia de prensa conjunta tras haber dialogado, el pasado miércoles en Moscú

 

Lo peor que puede suceder al mundo es cuando el caleidoscópico Trump saborea su postre, un cake de chocolate, ante su huésped, el mandarín Xi, y ordena bombardear a Iraq (sic) que confunde con Siria.

Entre sus letales tuits, 59 misiles crucero y su madre de todas las bombas, en una sola semana, Trump ha confundido a los centros del poder desde Rusia pasando por China hasta Europa cuando ahora mimetiza las políticas bélicas conjuntas de sus antecesores: los Bush, los Clinton y Obama.

Suena ridículo que su consternada hija Ivanka –conmovida por la presunta gasificación infantil en Idlib, pero ausente de otras peores carnicerías de EU e Israel– haya convencido a su polémico padre de castigar al régimen sirio.

¿Busca la dupla Netanyahu/Jared Kushner empinar a EU en una guerra contra Irán, utilizando hasta el último soldado estadunidense? (https://goo.gl/Z5i3NN)

Que ni duda quepa, como alega NYT (https://goo.gl/fCXzfV), que el ultraortodoxo judío Kushner, de 36 años, y su esposa Ivanka, de 35, se hayan adueñado de parte de la estructura de mando en EU que comparten con la Comunidad de Espionaje, donde sobresalen la CIA/NSA, y con el acoplamiento incestuoso del Pentágono y la omnipotente banca israelí-anglosajona de Goldman Sachs/Banca Rothschild.

En lo único en lo que se han puesto de acuerdo el impredecible Trump y el zar Vlady Putin es que su relación se encuentra en lo más bajo (https://goo.gl/i4VmQd).

No hay que subestimar a Trump cuando en el frente doméstico el Partido Republicano aplicó la opción nuclear legislativa para imponer a Neil Gorsuch a la Suprema Corte que podrá operar durante dos generaciones las políticas conservadoras del trumpismo.

Sin tomar en cuenta las operaciones militares cuasi-clandestinas de EU en Yemen, en una sola semana se intensificaron los incendios y los rescoldos en el arco de la crisis de los “Balcanes euroasiáticos (http://goo.gl/3v4TzS)” de Zbigniew Brzezinski, sumados del ominoso envío del portaciones USS-Vinson, dotado de armas nucleares a la península coreana.

La única nota positiva en este interludio ha sido que Trump reculó en calificar a China de manipuladora de su divisa.

Dejo de lado la aprobación por EU de la integración de Montenegro a la OTAN (https://goo.gl/JytK7P) –que ya cesó de ser obsoleta para el saltimbanqui Trump–, lo cual amenaza desestabilizar los Balcanes y constituye una afrenta a Rusia que padece el asedio de EU/OTAN desde el mar Báltico hasta el mar Negro.

Es exageradamente desproporcionado que EU haya lanzado la madre de todas las bombas –la bomba no nuclear más potente de su arsenal– en Afganistán, frontera con Pakistán, para aniquilar a 94 yihadistas de la rama del Talibán que comportaba muchos mensajes: un día después de la visita del petrolero texano Rex Tillerson a Moscú, donde siempre sí fue recibido, pero sin derecho a foto, por el imperturbable Putin, y un día antes de dos relevantes reuniones en Moscú: 1) La Conferencia de Paz de 12 (sic) países para resolver el contencioso afgano a la que no asistió EU ni yihadista alguno, donde concurrieron los emisarios del RIC (Rusia/India/China), Irán, Pakistán y otros países centroasiáticos –algo así como una reunión del Grupo de Shanghái ampliado, que se propone contener a EU en Afganistán, donde lleva 16 años de presencia militar estéril–, y 2) la reunión de los cancilleres de Rusia, Irán y Siria a la que no asistió EU.

Dejo de lado el enésimo error del Pentágono, cuyos bombardeos aniquilaron a 18 yihadistas sirios aliados a EU (https://goo.gl/D3PBD3).

El mensaje principal de la madre de todas las bombas fue dirigido a Rusia (https://goo.gl/buFrEs), Irán, Pakistán, China, India y, más que nada, a Norcorea, que estaba dispuesta dos días después a realizar su sexta prueba nuclear.

Trump enunció que ignoraba si el lanzamiento de la madre de todas las bombas “haya enviado un mensaje a Norcorea (https://goo.gl/jbCPMM)” y admite que el mundo se encuentra en plena confusión con una situación desagradable.

El coronel retirado Lawrence Wilkerson, jefe de gabinete del anterior secretario de Estado Colin Powell, sentenció que las “relaciones internacionales son hoy más preocupantes que durante los periodos más tumultuosos (sic) de la reciente historia de EU (https://goo.gl/KKfmg5)”, incluyendo la crisis de los misiles de Cuba de 1962.

En efecto, la suma de los tres movimientos militares abruptos de Trump –en Siria (los 59 misiles crucero); la madre de todas las bombas en Afganistán, y la expedición del portaviones USS Vinson dotado de armas nucleares para asestar un golpe preventivo a Norcorea en caso de que hubiera realizado su sexta prueba nuclear– denotan un momento 1962.

Siempre no realizó Norcorea su sexta prueba nuclear, como había insinuado, gracias a la sabia intervención conjunta de China y Rusia.

The Telegraph puso de relieve la comunicación estratégica (sic) por teléfono de los cancilleres de China y Rusia para discutir las salidas a las crisis de Siria y la península coreana (https://goo.gl/fz4M7d).

Mientras el canciller chino, Wang Yi, recibía a su homólogo galo, Jean-Marc Ayrault, antes de la imponente parada militar de Norcorea –donde no fue exhibido ningún misil intercontinental (ICBM) que alcance a EU, que se encuentra a más de 10 mil kilómetros, pero donde destacó un misil balístico de lanzamiento submarino con un alcance de mil kilómetros–, urgió a Washington, Seúl y Pyongyang a cesar de amenazarse mutuamente, antes de que la situación en la península coreana se torne irreversible y en la que nadie saldría victorioso.

El bluff del jugador de póker Trump tiene por objetivo orillar a China a someter a su aliado norcoreano (https://goo.gl/Csj3O8).

El portal chino Global Times ironiza que la madre de todas las bombas no podrá amedrentar a Norcorea (https://goo.gl/TUJXmg).

Tres próximas elecciones tendrán profundo impacto en Eurasia –referendo del sultán Erdogán; presidencia en Francia, única potencia nuclear continental europea, y presidencia en Sudcorea que decidirá el futuro de la instalación del escudo misilístico estadunidense (Thaad)–, mientras en forma conspicua el zar Putin confirmó asistir el 14 y 15 de mayo al Foro Internacional de la Ruta de la Seda (OBOR, por sus siglas en inglés), convocado por China (https://goo.gl/x8Hdy5).

¿Habrá aprendido Trump durante su Pascua nuclear que en la fase de la inevitable tripolaridad, los contenciosos de Siria y Norcorea pertenecen al orden diplomático, donde el papel de Rusia y China son también ineludibles (https://goo.gl/R5fQbT)?

El vicepresidente Mike Pence, de gira durante 10 días por el extremo-oriente al borde del precipicio nuclear, todavía tiene tiempo de diluir el vino bélico de tirios/demócratas y troyanos/republicanos que ha embriagado a EU y que subió a Trump, que sufre el síndrome de personalidad múltiple, seis puntos su popularidad alicaída.

Ante la coreografía hollywoodense de la guerra de propaganda de Trump, Rusia se prepara a un ataque nuclear de EU, según el prominente académico israelí-estadunidense Stephen F.Cohen (https://goo.gl/asvkRS).

 

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