Venezuela: Todas las transacciones de la petrolera PDVSA serán en petros a partir del 20 de agosto

El presidente Maduro anunció que la gasolina será vendida a precios internacionales, aunque habrá dentro del país un subsidio directo para aquellos que en un lapso de cuatro días censen sus vehículos.

 

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció que a partir de este 20 de agosto habrá en su país dos unidades monetarias y contables: el bolívar y el petro. La moneda nacional estará a su vez ligada a esa criptomoneda, que marcará el valor de referencia para Petróleos de Venezuela (PDVSA).


"Es la economía real que tendrá Venezuela, anclada al valor real de la moneda internacional", resaltó Maduro este lunes durante una reunión con su gabinete económico. Allí informó que tanto el sistema salarial como el precio de los bienes y servicios también estarán anclados al petro.


"Este sistema acabará por completo con la especulación de la moneda venezolana", afirmó Maduro, enfatizando que tal medida, como parte del programa de recuperación económica de Venezuela, equivale a un "cambio fundamental" en su modelo monetario.


De acuerdo al mandatario, el Banco Central de Venezuela (BCV) comenzará a publicar el precio real del bolívar en relación al petro y a las divisas internacionales. Adicionalmente, decretó como no laborable el próximo lunes, día en el que también entrará en vigor el nuevo "cono monetario", que eliminará cinco ceros al valor actual del bolívar.
Gasolina al precio internacional


Por otra parte, Maduro anunció un plan para resolver la "deformidad" existente en torno a la gasolina venezolana —considerada como la más barata del mundo—, hecho que, de acuerdo al presidente, ocasiona la pérdida de miles de millones de dólares anuales por su contrabando hacia Colombia.


"Tanto la gasolina como los demás hidrocarburos tienen que colocarse al precio internacional para que se acabe el contrabando", afirmó el mandatario.


Maduro, no obstante, aclaró que podrán gozar de un subsidio a la gasolina las personas que registren sus vehículos en oficinas del Gobierno antes de este viernes.


"Quienes no se inscriban en este Censo Nacional de Transporte tendrán que comprar la gasolina a precio internacional", acotó el mandatario, precisando que este subsidio permanecerá vigente por un periodo de adaptación de dos años.

 

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Miércoles, 08 Agosto 2018 07:53

Migraciones: una revolución mundial en marcha

Migraciones: una revolución mundial en marcha

En períodos de turbulencia global, las migraciones se convierten en "armas de guerra". Quien controle los flujos migratorios tendrá ventajas sobre sus rivales geopolíticos. Mientras, otros pueden sufrir crisis internas como consecuencia de migraciones masivas fuera de control.

Hubo un largo período en el cual los flujos migratorios eran más o menos estables y previsibles. Durante la fase final del colonialismo se registraron migraciones importantes desde Europa hacia Norteamérica y América Latina, por ejemplo. Más tarde, fueron los latinoamericanos los que tendieron a emigrar hacia EEUU y Europa, pero también hacia Australia.


Sin embargo, en las últimas décadas los flujos migratorios están mutando de forma drástica. Las causas se multiplican. Al tradicional atractivo de los países más prósperos respecto a las poblaciones del mundo pobre, se suma ahora un elemento que décadas atrás no tenía el menor peso: el cambio climático. Las Naciones Unidas prevé que para 2050 habrá 200 millones de "desplazados climáticos", siendo mujeres alrededor del 80%.

Los cambios demográficos indican los lugares de partida de los migrantes. Mientras que la población del planeta llegará a 9.700 millones en 2050, la de los dos países más poblados tiende a estancarse: India con 1.500 millones pasará a China que se quedará en 1.200, pese a haber puesto fin a la política de un solo hijo.
Lo más notable es el cambio demográfico de África. De los 1.200 millones de africanos en la actualidad, se pasará a 4.000 millones en 2100. El resultado, como nos recuerda el analista Sami Nair, es que el 40% de la población del planeta será negra. El crecimiento del África subsahariana está siendo fenomenal, lo que anuncia que la presión sobre las fronteras europeas será imparable, ya que al hambre se suma la presión de la desertización por el cambio climático.

En América Latina las cosas también están cambiando. Durante el siglo XX, las migraciones fueron mayoritariamente hacia Europa y EEUU, pero también hubo fuertes migraciones desde Perú, Bolivia y Paraguay hacia Argentina, cuya industria siempre estuvo escasa de mano de obra. Otras corrientes se fueron consolidando con el tiempo: de México y Centroamérica hacia EEUU y desde Uruguay hacia Argentina, por poner apenas dos ejemplos.

En estos años, las tendencias se entrecruzan y multiplican, caminando hacia una suerte de caos migratorio. Alrededor de 300 mil peruanos se instalaron en Chile en los últimos años, mientras dominicanos y cubanos llegan masivamente al río de la Plata. Un reciente informe de la Organización Internacional de las Migraciones sobre Venezuela, destaca que de los casi dos millones de migrantes, más de la mitad se dirigió a países sudamericanos, siendo esta tendencia una verdadera novedad, tanto por su magnitud como por los destinos.

De los 900.000 venezolanos que migraron hacia Sudamérica, más del 60% está en Colombia, seguido por Chile, Argentina y Ecuador. Para algunos países pequeños como Uruguay, el impacto de las 3.000 residencias legales otorgadas cada año se deja sentir, modificando una tendencia histórica que colocaba a los argentinos en el primer lugar.

Los cambios en los flujos migratorios permiten sacar algunas conclusiones que habrán de impactar en el futuro inmediato en toda la región latinoamericana.

El primero es que estamos apenas en la primera fase de una previsible explosión de migraciones múltiples. En la actualidad hay apenas unos 250 millones de migrantes, cifra que crece de forma vertiginosa. Se calcula que en 2065 el 40% de la población de Italia será migrante, frente al 8% actual, lo que puede dar una idea de los cambios en curso. El mismo informe de la ONU destaca que de 1950 a 2100, el peso mundial de la población europea bajará del 22% al 7%, mientras el de la africana crecerá del 9% al 40%.

La segunda es de carácter cualitativo. Desde que sabemos que la caída del imperio romano se produjo por las llamadas 'invasiones bárbaras' —migraciones masivas desde el siglo III al VII de nuestra era que provocaron el colapso de aquella civilización—, las grandes potencias toman medidas para controlar los flujos migratorios.

En este punto hay políticas contradictorias. Por un lado, las economías desarrolladas necesitan migrantes para revitalizar su economía y contrarrestar el rápido envejecimiento de la población. La Unión Europea estima que la llegada de inmigrantes a España impulsó en 3,2% el crecimiento anual del PIB per cápita durante la década 1995-2005. Casi todos los países europeos registraron tendencias similares.

Por lo tanto, más allá de las excentricidades de Donald Trump, el debate no es inmigrantes sí o no, sino cuántos, desde qué países y con qué características. EEUU mantiene una política migratoria selectiva, ya que los necesita para trabajar sobre todo en las áreas rurales, pero tampoco quiere abrir el grifo de forma indiscriminada. Esa regulación le permite presentar uno de los mejores perfiles demográficos de los países desarrollados, suavizando el envejecimiento de su población.

La tercera cuestión consiste en el grave problema de aquellos países que no puedan dotarse de una sólida política migratoria. Este es el caso de América Latina, que ha dejado librado casi al azar los flujos migratorios. A comienzos del siglo XX, cuando existían proyectos nacionales de larga duración, se fomentó la inmigración de colonos europeos que garantizaran la producción de alimentos y se les dieron facilidades incluyendo tierras fiscales.

Por otro lado, la existencia de territorios con muy escasa población es una seria desventaja, sobre todo si esos espacios albergan riquezas naturales. Un buen ejemplo es la Patagonia argentina, codiciada por países y grandes empresas del Norte. La crisis de 2001 fue la última oportunidad en la que se habló de una 'secesión' del sur argentino, con una notable cobertura de portada de The New York Times.

Lo cierto es que la ausencia de políticas migratorias planificadas a largo plazo, agudiza las debilidades de los países más frágiles, en particular durante períodos de hondas turbulencias. En el sentido inverso, hay países latinoamericanos que se están quedando sin profesionales, lo que representa un pesado lastre para su desarrollo y para su cohesión social y cultural.


Por Raúl Zibechi

00:35 08.08.2018

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Lunes, 06 Agosto 2018 07:58

Frente a Goliat II

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo Villarreal (a la derecha), durante la conclusión de la cuarta ronda de negociaciones para un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el 17 de octubre de 2017, en Washington.

Ante la gran interrogativa eterna de qué hacer ante un Goliat, los David del sur –que han buscado promover un cambio democrático profundo y en favor de las grandes mayorías– tienen un aliado potencial: los David dentro de la tierra de Goliat (ver primera parte).

Durante el gran debate trinacional sobre el Tratado de Libre de Comercio de América del Norte (TLCAN), los negociadores mexicanos (y sus colegas estadunidenses) aseguraban que se solucionaría la migración pues florecerían el empleo y las oportunidades en casa. La “salida”hacia el primer mundo era por el norte afirmaban, haciendo eco a Porfirio Díaz.


Mark Anderson, quien fue el principal estratega económico de la central obrera estadunidense AFL-CIO durante el debate para formalizar la integración económica trilateral con el TLCAN, recuerda que uno de los altos funcionarios del gobierno de Carlos Salinas de Gortari lo invitó a dialogar, y empezó con eso de que el libre comercio es la clave de la prosperidad, y le repitió el argumento de: “a ver, qué prefieres, ¿nuestros productos o nuestra gente? Anderson no dudó y lo sorprendió: “Tu gente; son trabajadores y con ellos podemos sindicalizar a las empresas que buscan enfrentarnos unos a otros en ambos lados de la frontera”.


En el manejo y negociación de la integración económica que culminó con el TLCAN, antes exclusivamente en manos de las cúpulas, de repente se presentó un nuevo actor: los sectores sociales –sindicatos, granjeros y ambientalistas, entre otros directamente afectados por las políticas trasnacionales–. Con ello pasó algo novedoso en tiempos recientes (había precedentes como el caso de Flores Magón): se empezaron a conocer por primera vez las contrapartes sociales de México y Estados Unidos, o sea, “los de abajo”, para empezar a explorar si tenían o no intereses en común sobre los cuales podrían responder de manera conjunta, como iguales, frente a las propuestas de sus cúpulas. Hoy día, alianzas sociales potenciales y algunas concretadas siguen ofreciendo posibilidades de esa solidaridad conjunta esencial para lograr los cambios tan urgentes en ambos lados de la frontera.


En algunos casos, la lucha de allá está presente aquí adentro. Luchas sociales en los ámbitos laboral, comunitario, vivienda, salud en Estados Unidos son encabezadas por inmigrantes mexicanos y otros latinoamericanos –muchos expulsados de sus países a consecuencia de las políticas neoliberales, sólo para llegar a tener que enfrentar otras versiones de las mismas polticias aquí. Vale recordar que hace poco más de una década, inmigrantes indignados por las políticas en su contra detonaron algunas de las movilizaciones masivas más grandes de la historia de este país (incluso rescatando de la amnesia estadunidense la memoria del Primero de Mayo, que nació en Chicago en 1886). Los percibidos como los más débiles, desprotegidos y jodidos siguen transformando el país más poderoso del mundo.


Otras expresiones de rebelión contra el modelo neoliberal, incluyendo la aceleración sin precedente de la desigualdad económica, intentos para privatizar sectores como educación, el desmantelamiento del estado de bienestar, la concentración del poder politíco y la represión (incluyendo los efectos de la guerra antinarcoticos, la violencia policiaca, etcétera), han estallado durante años recientes: desde Ocupa Wall Street hasta Black Lives Matter, al movimiento encabezado por indígenas de Standing Rock y en el ámbito politico electoral la campaña presidencial del socialista democrático Bernie Sanders. Todos éstos, dentro de sus propios contextos, comparten mucho con los contrapartes al otro lado de la frontera.


Todo para decir que la relación con Estados Unidos no puede reducirse a Washington y Wall Street, y a la meta de volverse “amigo” o “socio” de ellos. Cualquier cambio real frente a este Goliat dependerá de las comunidades trasnacionales y los aliados reales y potenciales al otro lado: los David que viven dentro de Goliat.

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¿Un «desorden global» sin alternativas?

El nuevo «desorden global» adopta la forma de una confrontación muy parecida a la del período de entreguerras del siglo XX, salvo por una diferencia crucial. Antes, el conflicto enfrentaba a dos revoluciones: una fascista y otra comunista, que el capitalismo amenazado trataba de cooptar o frenar a su favor. Ahora, en cambio, no hay ninguna alternativa real al capitalismo. Los límites de la imaginación son el mercado o la propia comunidad identitaria.

 

En la década de 1990, el conocido paleontólogo Stephen Jay Gould formuló la teoría del «equilibrio puntuado» que se ajusta a los registros fósiles mejor que el ortodoxo gradualismo darwiniano. Este modelo describe largos periodos de estasis o estabilidad de las especies biológicas bruscamente «puntuada» por breves períodos de cambios rápidos, intensos y decisivos a escala geológica. Los períodos de estabilidad duran millones de años mientras que los de cambio abarcan decenas de miles, cifras en cualquier caso inasibles para la imaginación humana. La vida evoluciona a trompicones, alternando las largas siestas (compuestas, eso sí, de luchas y tumultos) con los acelerones trágicos y las catástrofes vertiginosas. En este modelo ni la estabilidad ni el cambio concentran mayor verdad, justicia o progreso natural que su contrario.


Si se nos permite la licencia de extrapolar este modelo a la escala antropométrica, podríamos decir que la historia humana se comporta de la misma manera. La última siesta de la historia se llamó Guerra Fría y, como para confirmar que estabilidad y paz no son sinónimos, produjo cien guerras y millones de muertos. Contenía, en todo caso, una regla geopolítica y social que, a partir de 1990, se ha ido descomponiendo muy deprisa. Algunas veces lo he contado de esta manera: el rápido deshielo de la Guerra Fría, puntuado de reivindicaciones democráticas a escala mundial (las «revoluciones de colores», sí, pero también el ciclo progresista latinoamericano) tuvo su última expresión en el «mundo árabe», congelado desde la Segunda Guerra Mundial, donde se habían atrincherado las últimas dictaduras del planeta. En respuesta a la larga sacudida popular de 2011 –de Marruecos a Bahréin– distintas «contrarrevoluciones» enfrentadas entre sí acabaron chocando en Siria, con un enfrentamiento multinacional por vía interpuesta que reveló la debilidad de Estados Unidos como potencia hegemónica y abrió paso a un «nuevo desorden global». Tiene razón el intelectual sirio Yassin Al-Haj Saleh cuando insiste en la centralidad de Siria en este acelerón y desplazamiento del marco geopolítico, y no solo por los cambios que ha introducido sino por los que ha iluminado: de algún modo «hacía falta» la «guerra siria» para que tomáramos nota de las esperanzas fallidas y de las transformaciones ya acaecidas.


Este nuevo «desorden global» que, en el mundo árabe, ha restablecido bajo nuevas formas el viejo círculo vicioso y sin salida de dictaduras, intervenciones y yihadismo ha revelado, asimismo, la crisis política y civilizacional de Europa y EEUU y ha invertido el impulso popular democrático de 2011 en un proceso de «desdemocratización» general que, con la elección de Donald Trump, parece cerrar definitivamente un ciclo e inaugurar otro dominado ahora por el autoritarismo, la contracción identitaria y la erosión dramática de los Estados de Derecho. La rápida transición, preñada de otros mundos posibles y fallidos, ha desembocado –también muy deprisa– en un marco nuevo en el que todo lo que aún nos resulta familiar es peligroso y todo lo que nos resulta desconocido es, por eso mismo, amenazador.


La tentativa de aplicar los viejos esquemas de la Guerra Fría a un estallido cuya lógica era puramente interna dañó al mismo tiempo las esperanzas populares y la fortaleza de las potencias implicadas. Todas ellas reaccionaron con los atavismos reflejos de la política de bloques y, si echaron por tierra los cambios democráticos en la región «árabe», lo hicieron a costa de la propia estabilidad interna y externa en un mundo privado de pronto de verdadero hegemón. El caso, por ejemplo, de la América Latina progresista es ejemplar: en la periferia de un conflicto en el que siempre fue a remolque, abandonó a los pueblos en rebeldía para alinearse de manera instintiva en un bloque que ya no existía y que esa misma rebeldía cuestionaba. El posicionamiento de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba al lado de los dictadores «antiimperialistas», no solo facilitó en Medio Oriente la respuesta contrarrevolucionaria de los «imperialistas» sino que aceleró en el continente americano el fin del llamado «ciclo progresista». El nuevo marco en el que hoy celebran sus cumbres Vladímir Putin y Trump o Nicolás Maduro y Recep Tayyip Erdoğan es un mundo fluido y casi subatómico en lo que atañe a las alianzas y muy pétreo, uniforme y sombrío en su calidad democrática. En lugar de bloques hay cristales caleidoscópicos muy provisionales; en lugar de «socialismo del siglo XXI» tenemos retoños inquietantes del siglo XIX. Como he escrito en otras oportunidades, estamos retrocediendo a los comienzos de la centuria pasada: nos enfrentamos a un Weimar global de conflictos inter-imperialistas no ideológicos, como en la Primera Guerra Mundial, pero ahora con armas de destrucción masiva, crisis ecológica y nuevas tecnologías que aceleran los cambios al mismo tiempo que promueven la ilusión de cambio como motor a su vez de nuevos cambios.


Si dejamos a un lado los pueblos, el gran perdedor de este «acelerón» es Europa. Tanto la desdemocratización como la reconfiguración caleidoscópica de las alianzas debilitan la posición «semihegemónica» de Europa. El Brexit, la guerra comercial promovida desde EEUU, la rusofobia institucional y el «destropopulismo» neofascista amenazan la existencia misma de la Unión Europea y condenan a Europa a un papel cada vez más periférico. La respuesta, estrictamente neoliberal y crecientemente autoritaria acelera esta disolución entrópica. Habría que detenerse en un minucioso análisis económico y antropológico, pero la cuestión decisiva es esta: en algún sentido, la «regla de cambio» gouldiana que regía la historia de Europa desde 1789 se ha quebrado. Por contarlo de una manera sencilla y banal, podemos decir que desde hace 200 años la juventud europea transformaba –o intentaba transformar– la sociedad cada 30 años a través de una triple experiencia: una guerra, una revolución y un movimiento poético. Los movimientos poéticos han desaparecido en el seno de las nuevas tecnologías, cuyo proceso constituyente ininterrumpido hace imposible la mínima estabilidad que necesita todo estilo y toda ruptura estética con el pasado. En cuanto a las guerras, que vuelven a lamer la periferia (primero los Balcanes, ahora Ucrania), el esfuerzo que se ha hecho por mantenerlas «fuera» es inseparable de la experiencia misma de la UE, pero también ahora de su quiebra. Por fin y respecto de la revolución, el modelo «francés» dominante durante dos siglos murió precisamente en Francia en 1968. Quizás esta muerte sea buena además de inevitable –la discusión sería larga y no nos pondríamos de acuerdo– pero lo cierto es que la «regla de cambio» no es ya la histórica que asociaba juventud a revolución. En los últimos cincuenta años la juventud europea ha quedado absorbida en el imaginario del mercado al mismo tiempo que expulsada del mercado laboral, contradicción que hace tan necesaria como imposible la revolución y que –por cierto– deja fuera de juego a la izquierda (al menos a la realmente existente) en la construcción de cualquier nuevo marco de transformación que excogitemos.


En ausencia de la «regla de cambio» que haga efectivo el cambio social que la crisis demanda, la desdemocratización de Europa –y de buena parte del mundo– adopta la forma de una confrontación muy parecida a la del período de entreguerras del siglo XX, salvo por una diferencia crucial. Hace 90 años el conflicto enfrentaba a dos revoluciones, una fascista y otra comunista, que el capitalismo amenazado trataba de cooptar o frenar a su favor. Hoy no hay ninguna alternativa real –ni buena ni mala ni regular– al capitalismo. Tampoco hay ninguna revolución en marcha. O, mejor dicho: la única revolución real es precisamente la del neoliberalismo, con la devastación de los territorios –colectivos e íntimos– que acompaña su ininterrumpido proceso constituyente. La única alternativa real al capitalismo es la de una demanda de seguridad, muy conservadora e identitaria, de la que se han apropiado los «destropopulismos» y los neofascismos. Frente al capitalismo y sus horrores, los europeos no quieren democracia ni Estado de Derecho. Los europeos no quieren tampoco Europa. No quieren, desde luego, una revolución socialista o un «hombre nuevo»; quieren seguridad y bienestar en los límites de su imaginación. ¿Y cuáles son los límites de su imaginación? El mercado y la propia comunidad identitaria (nación, barrio o militancia especializada).


Desde un punto de vista geopolítico, a los bloques ha sucedido un desorden global caleidoscópico de conflictos interimperialistas sin ideología. En términos políticos se trata de una confrontación entre revolución capitalista y comunitarismo destropopulista que alimenta, cualquiera que sea el resultado, la «desdemocratización global» y deja fuera de juego a la izquierda, tentada unas veces por el progresismo neoliberal y otras por el comunitarismo autoritario. La batalla que se ha perdido es la de los límites –materiales de la imaginación.

 

Por Santiago Alba Rico
Nueva Sociedad

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Apartadó bajo el ordenamiento territorial y político del paramilitarismo

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte de los paramilitares que cada vez someten más a nuestra región al exterminio, acabando con todos los valores de la vida campesina y sometiendo al poblador civil a una guerra que, en lugar de extinguirse, se reactiva sin cesar.


La complicidad de organismos del Estado, como son la Brigada XVII del ejército, la Policía Urabá, la Alcaldía de Apartadó y las empresas promotoras del paramilitarismo, son las que han conllevado a que la región de San José de Apartadó esté ya sometida en su totalidad por los paramilitares que viven forzando al campesinado a ajustarse a sus intereses.


En los últimos días nuestra Comunidad ha sido informada de que en las veredas Mulatos y La Esperanza se está evidenciando una alta complicidad entre los militares del Batallón Bejarano Muñoz de la Brigada XVII y los grupos paramilitares que controlan las veredas; allí los militares están tomándole fotos a miembros de nuestra Comunidad de Paz que viven en sus tierras y luego se las entregan a los paramilitares; estas informaciones las han suministrado los mismos paramilitares en las casas de los pobladores de las veredas La Esperanza y Mulatos.


Culpable es el Gobierno con sus instituciones militares y administrativas, que en vez de desmantelar el paramilitarismo lo están es fortaleciendo, pues ¿cómo es posible que la Brigada 17 del ejército tenga sus batallones al servicio de los paramilitares en las 32 veredas de san José de Apartadó? ¿Cómo es posible que en las últimas semanas los militares de los batallones Voltígeros, Vélez y Bejarano Muñoz estén tomándoles fotos a los campesinos y se las estén entregando a los paramilitares? Es claro que no hay un verdadero interés del gobierno por terminar este fenómeno de muerte.


Ya algunos funcionarios que tienen cargos públicos están lanzando calumnias infames contra de nuestra Comunidad de Paz, como es el caso del concejal de Apartadó Carlos Betancur, quien manifiesta que: la Comunidad de Paz se opone a la inversión y al desarrollo del corregimiento de San José de Apartadó; que los campesinos son personas de bien y gente muy noble pero sólo difaman y cuestionan a las instituciones, pero que la verdad es muy diferente. Afirma perversamente el Concejal: “en lo personal considero que la Comunidad de Paz se sostiene con el ostracismo de sus habitantes y la desinformación y el cuestionamiento a la institucionalidad y su único fin es poder captar recursos de ayuda en algunos países internacionales”.


Le recordamos, señor concejal, que nuestra Comunidad de Paz nunca se ha opuesto al desarrollo sino que ha cuestionado de dónde provienen los planes de desarrollo. ¿Será usted capaz de justificar las carreteras ilegales que han ido abriendo los paramilitares desde Nuevo Antioquia hasta la vereda La Esperanza y hasta Rododoxalí y La Hoz y los proyectos de ganadería, de mejoramiento de vivienda en Rodoxalí, el arreglo de caminos en las veredas, el reclutamiento de menores, el sometimiento de las Juntas de Acción Comunal, la explotación minera, entre otros proyectos diseñados y ejecutados por los paramilitares? ¿Según usted, el campesino de la zona tiene que aceptar esos proyectos y someterse sin reacción alguna a los intereses que esos proyectos esconden? ¿Ignora usted, Concejal Betancur, que en los últimos 21 años en San José de Apartadó el “desarrollo” lo ha diseñado y gestionado el paramilitarismo y que muchas empresas que buscan su lucro y la ruina y extinción o sometimiento del campesinado y agentes del mismo gobierno se escudan en dicho “desarrollo”? Es evidente que La Brigada 17 del ejército y la Policía de Urabá han hecho todo un trabajo de encubrimiento a la gestión impune de ese falso “desarrollo” por parte del paramilitarismo y que tratan de taparlo con festejos, fiestas y promesas falsas que le hacen al campesinado en el centro urbano de San José de Apartadó. A nuestro juicio, personas que están tan comprometidas en favor de los proyectos del paramilitarismo no debieran tener cargos públicos.
Los hechos de los cuales dejamos constancia son los siguientes.


• El domingo 15 de julio de 2018, llegaron 12 paramilitares uniformados y portando armas largas y se quedaron en la corraleja de ganado de la finca vecina que colinda con la Comunidad Paz en la vereda La Esperanza; varias horas después se ubicaron muy cerca a la casa de un poblador, allí se tomaron 15 cajas de cerveza y al momento de irse obligaron al campesino a guardarles un fusil y un millón quinientos mil pesos (1.500.000). El mando de esta tropa se hace llamar Aquiles. A las 02:00 de la madrugada se fueron a la finca del señor Muñoz, finca donde han estado acantonados por muchos meses sin ser molestados por ninguna autoridad.

• El lunes 16 de julio de 2018, llegó un grupo de paramilitares a la casa de la mamá de un miembro de nuestra Comunidad de Paz en la vereda Mulatos y preguntaron por el hijo, diciendo que ellos ya sabían que él vivía allí; de igual manera manifestaron que: “en esta vereda hay tres sapos, entre ellos un menor de edad y uno de esos sapos le impidió el paso por esa Aldea a los soldados del Batallón Bejarano Muñoz de la Brigada XVII, todo esto lo sabemos porque los mismos soldados en ese momento le tomaron fotos y nos las enviaron a nosotros los paramilitares”. También afirmaron: “Estamos cansados de las denuncias que hace la Comunidad de Paz en contra nuestra y si siguen denunciando les vamos a hacer un daño no menor sino mayor”. Quisieron decir que todas las amenazas e intentos de asesinato de los cuales hemos sido víctimas como Comunidad de Paz sí han sido de su autoría.

• Este mismo lunes 16 de julio de 2018, en otro lugar de la vereda Mulatos Medio, un mando paramilitar que se hace llamar “Cementerio” amenaza con mucha contundencia a los miembros de nuestra comunidad de paz que viven en la Aldea Luis Eduardo Guerra, manifestando; desde esta aldea nos están denunciando cada vez que nosotros pasamos por ahí, pero que cualquier día de estos nos vamos a entrar allá y vamos a ver quién es quién, porque ya tenemos la orden para matar estos sapos que nos denuncian en esa “hp” Comunidad de Paz. Este tipo de amenazas dejamos en constancias en año 2004 sobre la presencia de paramilitares en conjunto con tropas militares en Mulatos y luego el 21 de febrero de 2005 fue la masacre de ocho personas entre ellos 3 menores de edad, perpetrada por paramilitares y militares. Según nuestro análisis es la misma estrategia pues la fuerza pública hoy protege estos grupos paramilitares que controlan todo y utilizan a la población civil a su antojo. Como Comunidad de Paz cada día enfrentamos nuevas amenazas, que no paran de hacernos daño pero que aun así seguimos adelante en nuestra resistencia civil.

• El jueves 19 de julio de 2018, pasaron 8 paramilitares vestidos de camuflados y portando armas largas por nuestra Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra y así se la pasan todos los días transitando por este espacio enmarcado como propiedad privada de nuestra Comunidad de Paz.

• El viernes 20 de Julio de 2018, nuestra Comunidad fue informada de un supuesto plan de los paramilitares que controlan el área urbana de Apartadó, según el cual, mandarían un grupo de limpieza social para las veredas La Balsa y La Victoria, paso obligado para llegar a nuestros asentamientos, por la carretera que conduce de Apartadó a San José, con la mira de acabar con nuestra Comunidad de Paz. En años anteriores colocaron en esa zona retenes militares y paramilitares donde asesinaron a cantidad de gente, coordinaron los cercos de hambre destruyendo y robando todo alimento o bebida que transportaran los chiveros, amenazaron, torturaron, desaparecieron y agredieron de mil maneras a los campesinos, cobijados por una impunidad absoluta.

• El sábado 21 de julio de 2018, llegaron 40 paramilitares armados al Resguardo Uradá Jiguamiandó, en el Departamento Del Chocó, allí cercaron ilegalmente a los pobladores por varias horas. Hechos como estos dejamos en nuestras constancias semana a semana y el Gobierno siempre ha negado todo este accionar paramilitar protegido por las Brigadas militares.

• El domingo 22 de Julio de 2018, por informaciones de pobladores de la región de San José de Apartadó, los paramilitares habrían realizado una serie de reuniones con la población civil en la vereda Arenas Bajas y en el punto conocido como Caraballo de la misma vereda; dicha reunión fue coordinada por el paramilitar alias “Chiquito Malo”.

• El viernes 27 de julio de 2018, a las 8:40 am pasaron por nuestra Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra en la vereda Mulatos medio, 6 paramilitares portando uniformes militares y armas largas. Allí se encontraba una delegación de nuestra comunidad de paz con acompañamiento internacional los cuales fueron testigos de la presencia paramilitar. Estos grupos paramilitares aún siguen allí transitando las propiedades privadas de los campesinos, y se dejan ver como si fuera una tropa de militares, pues dejan en evidencia el poder que tienen para controlar y someter al campesinado.


En las últimas semanas se ha comprobado que los paramilitares que operan en el corregimiento de San José de Apartadó han ido recogiendo a todos sus miembros, tanto a los ya antes ingresados como a los recién reclutados en el corregimiento y las veredas, para entrenarlos y para planear objetivos y estrategias. Los centros de entrenamiento están en diferentes veredas como: Arenas Bajas, Playa Larga, Naín y Saiza (esta última en Córdoba).


En las veredas se mueven los paramilitares en grandes grupos con uniformes militares y portan armas largas; la fuerza pública lo sabe y lo que ha hecho es ubicar tropas militares en puntos específicos por tiempos prolongados, en lugares donde no molesten el desarrollo paramilitar y donde puedan brindarles informaciones y fotografías a los paramilitares.


Como Comunidad de Paz, que ha sobrevivido en estos 21 años en medio de amenazas, desapariciones, torturas, agresiones de todo tipo, estigmatizaciones, calumnias, despojos y masacres, aún seguimos aquí con nuestro anhelo de algún día ver una verdadera paz. La vida la hemos consagrado durante estos años a la defensa de la vida y de la tierra, por eso no pararemos de dejar constancias de la barbarie que estamos viviendo, pues ni a este Gobierno ni a los anteriores les ha importado la vida del campesinado sino defender sus propios intereses económicos y políticos.

Agradecemos muy profundamente desde nuestros corazones a todos aquellos amigos y amigas, organizaciones hermanadas del país y del mundo que saben de nuestro dolor y están dispuestos a resistir junto a nosotros, con su acompañamiento físico y espiritual y nos hacen levantar cada día con más ganas de vivir para fortalecer nuestro proceso de vida comunitaria. Los seguimos invitando a no parar de confrontar a este Gobierno, al que cada día le importa menos la vida digna de la gente que amamos vivir en paz en nuestros territorios.


Comunidad de paz San José de Apartadó


Julio 31 de 2018

 

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Los Brics y la cuarta revolución industrial

La reciente Cumbre de los Brics en Sudáfrica fue significativa por varias cuestiones, aun cuando la prensa hegemónica de nuestros países le ha dado poca cobertura, solo destacando las reuniones bilaterales. Se trató de la décima cumbre del bloque de países integrados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica: hablamos de economías que, principalmente China e India, siguen siendo las locomotoras de crecimiento de un mundo que aún no se recupera totalmente de la crisis abierta en 2008.

Por otro lado, los Brics han tomado nota de los cambios producidos en la gobernanza global tras el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca. La guerra comercial China-EE.UU. estuvo omnipresente en la Cumbre, con Xi Jinping remarcando la necesaria revolución industrial para que los países Brics y aliados puedan tener una mejor inserción en un mundo convulsionado. En definitiva, dos planos: industrialización puertas adentro –sobre todo en generación de productos de alto valor agregado y transferencia de conocimiento, algo que China fue logrando en los últimos años, particularmente en el plano tecnológico– y el fomento del “libre comercio” de cara a otros mercados, como respuesta al proteccionismo de Trump: no por nada el documento final menciona a la OMC como regulador del mercado internacional, organización a la que China ingresó recién en 2001.
Vladimir Putin, a su turno, remarcó su visión sobre el contenido político del bloque, contestando a aquellos que solo destacan la faceta económica del mismo. En ese sentido, es significativa la valoración del bloque sobre el acuerdo nuclear con Irán, del cual Trump se salió meses atrás. En lo político también se añade algo vital: la idea de Xi de ampliar la esfera de acción de los Brics, en un Brics Plus, con la presencia de Argentina, México, Turquía y diversos países africanos que se dieron cita en Johannesburgo. El propio Macri llegó a hablar de “Sur Global”, una idea ajena a su visión de la política exterior, acorde a lo que el auditorio quería escuchar (y a una medida defensiva del Jefe de Estado, que teme el retiro de capitales chinos tras el parate de las represas en el sur del país). El brasileño Temer, en cambio, ni siquiera disimuló su orientación: habló del acuerdo Mercosur-Unión Europea y saludó a la Alianza del Pacífico, mandando también un mensaje a los oídos de Washington.

Diez años después de su creación, y con un crecimiento de sus países menor al de aquel momento pero igualmente mayor al promedio mundial, los países Brics siguen teniendo un rol importante en términos geopolíticos. Cuentan con el Banco de Desarrollo creado en 2014 en Fortaleza, Brasil, cuando la región era otra y de la cumbre participaban Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff. Y discuten una nueva revolución industrial y una ampliación en su marco de alianzas –Organización de Cooperación de Shangai y Foro Valdai incluídos, además de los países de América Latina y Africa– en momentos en los cuales EE.UU. y Europa deciden mirar solo puertas adentro –a tal punto que intensifican las políticas antimigración–.
China, la cabeza del bloque, eligió ser cautelosa durante las últimas décadas, bajo el paraguas del “win-win” (“ganan ustedes y nosotros” decían desde Beijing) y el no intervencionismo. Pero ahora parece, finalmente, levantar la cabeza para disputar con mayor claridad el escenario internacional. El bloque Brics, al que diversos analistas daban por muerto, no solo sigue vivo: propone agenda a futuro y busca ampliarse. América latina debe tomar nota de la importante reunión de Johannesburgo y actuar en consecuencia.
* Politólogo UBA, analista internacional.

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Lunes, 30 Julio 2018 07:46

Frente a Goliat

El David, de Miguel Ángel, una de las estatuas más famosas del mundo, después de la limpieza efectuada por restauradores italianos.

Siempre ha estado omnipresente en México y en otros países latinoamericanos la inevitable interrogante para quienes buscan y se atreven a impulsar un cambio real y profundo: ¿Qué hacer con el gigante al lado, sabiendo que buscará frenar o, por lo menos, condicionar ese cambio?

La ilusión de que jugando bien, bajo las reglas del dueño del juego –lo que algunos argumentan es un pragmatismo necesario–, ha llevado casi siempre, tarde o temprano, a derrotas. En coyunturas como la nuestra, en la cual se promete impulsar un cambio, la suposición de algunos, de que uno puede jugar tan hábilmente sobre el tablero del más poderoso –incluso usando su vocabulario–, es la receta arrogante para un fin trágico.


Los triunfos de quienes se atrevieron a impulsar cambios reales en décadas recientes en los países vecinos del gigante –algunos mediante revoluciones armadas, otros vía revoluciones electorales y otros más con alianzas novedosas– comparten un elemento común en su origen: no jugaron sobre el tablero y/o rompieron las reglas del gigante.


En el cuento bíblico, David primero se prepara para una batalla convencional de espadas contra Goliat, pero se da cuenta de que no puede ganar así y levanta las piedras que lanzará contra su opositor. Con ello rehúsa comportarse como se esperaba en un duelo, lo cual desconcierta a Goliat, quien no sabe cómo responder.


El autor y ensayista Malcolm Gladwell exploró por qué a veces los David ganan contra los gigantes. Cita al politólogo Iván Arreguín Toft, quien examinó todas las guerras libradas en los pasados dos siglos, entre contrincantes 10 veces más poderosos que sus opositores débiles, y encontró que los primeros vencen en 71.5 por ciento de esos conflictos. Pero lo más sorprendente era ese tercio de batallas en que los débiles ganaban a los gigantes. El politólogo descubrió que en los casos en que los débiles reconocían su desventaja y buscaban una estrategia no convencional, el porcentaje de triunfo de los David subió de 28.5 a 63.6 por ciento. “Cuando los menos favorecidos optaron por no jugar con las reglas de Goliat, ganaban”, reporta Gladwell, quien subraya que ganan “aun cuando todo lo que pensamos que sabemos sobre el poder indica que no debieron ganar”.


Gladwell exploró otros casos, entre ellos el de T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia), en su exitosa campaña rebelde contra la ocupación de Arabia del poderoso ejército turco, en la cual, con su ejército irregular de beduinos, buscó sus flancos más débiles y en lugar de poder armado usó la velocidad en sus asaltos y sabotajes. Todo culminó en la ciudad porteña de Aqaba, donde los turcos se habían preparado sólo para los ataques que esperaban desde los buques británicos, pero Lawrence montó el ataque desde el desierto. “Los turcos, sencillamente, no pensaban que sus contrincantes serían lo suficientemente locos para atacarlos desde el desierto”, escribe Gladwell.


El autor también investigó a un equipo de basquetbol de niñas de 12 años, que con un nuevo entrenador sin experiencia en ese deporte decidió cambiar la coreografía tradicional del juego y aplicar una presión defensiva constante sobre el otro equipo –con el resultado de que al no jugar de la manera esperada, su equipo más débil empezó a triunfar sobre equipos muy superiores.


Gladwell recuerda que Lawrence no era militar, sino arqueólogo y poeta, y que David no era guerrero, sino pastor, que se enfrentó a Goliat con las herramientas de su profesión –su honda y bastón, con los cuales protegía a sus ovejas. A veces los expertos, profesionales y otros maestros del pragmatismo no necesariamente son los que saben por dónde y cómo.


hay otro secreto que puede ser parte de una respuesta a la interrogante eterna de cómo imaginar un cambio al estar junto al gigante: hay Davides dentro de la tierra de Goliat que también están desafiando las reglas de este juego y comparten algunos de los mismos anhelos de un cambio democrático real que se expresan del otro lado de la frontera (ese será tema para la próxima columna).

 

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Lunes, 30 Julio 2018 07:33

Jóvenes desiguales

Jóvenes desiguales

Enfrentar las condiciones del cambio demográfico exige considerar la dinámica del envejecimiento junto con las modalidades específicas de la desigualdad.


En el primer caso el asunto va mucho allá de las estadísticas que plasman de manera gráfica las pirámides de la distribución por rango de edades. Muestran claramente el achatamiento de las edades más bajas y el progresivo crecimiento de las más altas.


Esas cifras están cargadas de complejos significados que derivan de las condiciones sociales de los distintos grupos de la población. Esto requiere de un acercamiento en términos de intersección.


Además de la dimensión por generaciones, por ejemplo, la de los jóvenes, hay que tratar explícitamente otras como el género o la clase. Es obvio que no todos los adolescentes son iguales en cuanto a su vulnerabilidad y se han de diferenciar las medidas aplicables de política pública.


Pablo Simón (Universidad Carlos III) atiende el riesgo de pobreza desagregado por estrato, y no en términos seculares, sino cíclicos. Otro indicador es el de devaluación salarial, o sea, ingreso y poder de compra y el patrón de recuperación. Esto incide sobre el horizonte de las expectativas y en todos los casos afecta no sólo a los individuos, sino al conjunto familiar.


El mercado de trabajo es crucial en la dinámica social por rangos de edad: cantidad de trabajo y condiciones del empleo. En general se advierte una mayor precariedad de los empleos (entrada al primer trabajo, remuneraciones, calificación, plazo de contrataciones, informalidad, acceso a servicios públicos, etcétera) que también se diferencia en el interior del estrato de los jóvenes.


Se habla de una nueva normalidad del mercado laboral, que se adapta a las condiciones de gestión de las políticas monetaria y fiscal de los gobiernos.


Las condiciones laborales tienen una relación estrecha con el sistema educativo. Una percepción generalizada es que los jóvenes están menos preparados que antes. Según los especialistas, esto no es correcto.
Los estudiosos se enfocan en criterios como el porcentaje de titulados, tasas de deserción escolar, falta de titulación y el acoplamiento entre las calificaciones adquiridas y las demandas del sector productivo.


Dos asuntos sobresalen en este terreno. Los jóvenes que hacen funciones por debajo de su nivel de formación y lo que Simón califica de verdadero drama social que son todos los adolescentes expulsados del sistema educativo. La ausencia de estudios básicos, resalta, acrecienta enormemente la vulnerabilidad.


El sistema político y económico en México adolece de una efectiva capacidad distributiva en general y en especial en el caso de la población de jóvenes. El sistema de cotizaciones a la seguridad social debe reforzarse con otro tipo de transferencias y aminorar las cargas impuestas por el mercado de trabajo, que se suman a las condiciones de carencia familiares.


Crear nuevas oportunidades de educación superior, según propone el gobierno recién electo, es una medida que se incrusta en las consideraciones que aquí se hacen. Las medidas en este campo no pueden aislarse del contexto general y particular en el que se desenvuelve la existencia de los jóvenes.


La forma en que se reconfigure los niveles de media superior y superior debe estar muy bien articulada con los contenidos del sistema educativo. Cantidad y calidad requieren de un balance para llegar a un objetivo posible y sensible en materia propiamente educativa, social, productiva y, también, presupuestal.


Añado que la educación en una sociedad como la nuestra demanda un balance entre las profesiones científicas, técnicas y las humanidades. Esta no es una posición romántica ni antigua, y debe debatirse en el país de forma explícita.


Por otra parte, está la desvalorización social de las ocupaciones técnicas y artesanales que requieren de una especialización y la capacitación para el trabajo. Hay casos en que a esas labores debe dárseles y otros devolverles tal valor económico y social.

 

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El buque Eduard Toll atravesó en enero el paso del norte, a través del ártico, sin rompehielos.

"Qué suerte, de cinco balazos que recibió, sólo dos eran mortales". El chiste puede aplicarse a algunas reacciones por el rápido aumento de la producción de energías renovables, un esfuerzo inútil si no bajan las emisiones de gases de efectos invernadero.

La energía renovable se está expandiendo rápidamente por todo el mundo. La capacidad energética de los proyectos solares recién instalados en 2017, por ejemplo, excedía los incrementos combinados de las plantas de carbón, gas y nucleares. Sólo durante los último ocho años, la inversión global en renovables fue de 2,2 billones de dólares, y junto a las inversiones ha aumentado mucho el optimismo. “La tecnología solar en rápida expansión podría cambiarlo todo”, anunciaba un artículo en el Financial Times, que también explicaba que “cada vez hay más pruebas de que vienen algunos cambios fundamentales que con el tiempo pondrán un signo de interrogación sobre las inversiones en los viejos sistemas energéticos”.

Pero, ¿puede la energía renovable crecer lo suficientemente rápido en la economía de mercado como para detener el uso de los combustibles fósiles y ayudar a mantener a raya la catástrofe climática? Desgraciadamente, no es probable. Incluso cuando el porcentaje de las renovables en la generación de energía global aumenta, también lo hace el consumo de energía global, lo que significa que las emisiones de combustibles fósiles también están creciendo.


Las emisiones de carbono mundiales relacionadas con la energía aumentaron un 1,7% en 2017 y el consumo de energía creció un 2,2%, la tasa más alta desde 2013. Durante la década pasada, el consumo de energía primaria aumentó a nivel mundial a una tasa media anual de 1,7%. La generación de energía aumentó el año pasado un 2,8%, suponiendo la energía renovable el 49% del aumento y viniendo la mayor parte del resto (44%) del carbón. Globalmente, el consumo de petróleo creció un 1,8%, el gas natural un 3% y el consumo de carbón subió un 1%. El punto clave es que las emisiones de gases de efecto invernadero de los combustibles fósiles están creciendo incluso cuando está creciendo el uso de la energía renovable.


Para visualizar la relación entre el porcentaje creciente de energía verde y la producción total de energía global en aumento, imaginad un “gráfico de pastel dinámico del consumo de energía”. Una porción creciente el pastel representa las fuentes de energía verde, así que ese trozo del pastel se está ampliando, pero el radio del gráfico de pastel también aumenta con el tiempo para explicar el aumento del consumo global de energía. El pastel se hace cada vez más grande mientras que el trozo de los combustibles fósiles se hace más largo (lo cual es malo) pero más fino (lo cual es bueno). ¿Qué proceso gana? Ya que el uso de los combustibles fósiles no disminuye, al clima no le importa.


La gente a menudo se confunde cuando se debate a la vez sobre combustibles fósiles y energía renovable, pero al clima sólo le importa el primero. El segundo no tiene efecto alguno. Los paneles solares, los aerogeneradores y cosas del estilo ni ayudan ni dañan el clima. Lo único que importa, en términos de trastorno climático, son las emisiones de gases de efecto invernadero.


No basta con que el porcentaje de energía verde aumente cada año -a menos que alcance el 100% de la producción global de energía muy rápidamente. Incluso si la tasa de las emisiones de gases de efecto invernadero disminuye, pero no disminuye suficientemente rápido, nos enfrentamos al desastre. Lo que se requiere es que las emisiones globales de gases de efecto invernadero disminuyan hasta cero para mitad de siglo de modo que la biosfera tenga una oportunidad de supervivencia. Por desgracia, bajo las fuerzas del mercado capitalista es improbable que se consiga incluso con un porcentaje de la producción de energía verde en rápido crecimiento.


¿QUÉ PASA CON LA BURBUJA DEL CARBONO?

Los precios en descenso para la energía renovable han llevado a que académicos, activistas e inversores adviertan sobre una “burbuja del carbono” de activos de combustibles fósiles sobrevalorados en la economía global, lo que podría conducir a una gran crisis capitalista. Un reciente estudio económico, publicado en Nature Climate Change, predecía que una repentina reducción del valor de los combustibles fósiles -disparada por los bajos precios de la energía renovable- causaría el estallido de la burbuja del carbono y, asumiendo que las tendencias continúen, tal hecho probablemente ocurrirá antes de 2035.


A pesar de las crisis económicas, ¿podría el estallido de la burbuja del carbono al menos impedir o retrasar significativamente el colapso medioambiental? Desgraciadamente no. El destacado autor Jean-François Mercure advertía, como informaba The Guardian, “que la transición estaba ocurriendo demasiado despacio como para evitar los peores efectos del cambio climático. Aunque la trayectoria hacia una economía baja en carbono continuara, para mantenernos [2 grados centígrados] por encima de los niveles preindustriales -el límite marcado en el acuerdo de París- se necesitaría una acción gubernamental mucho más fuerte y nuevas políticas”.


CAPITALISMO O SUPERVIVENCIA


El capitalismo requiere crecimiento económico perpetuo para evitar crisis económicas como la Gran Depresión. Más específicamente, para evitar el desempleo masivo y la miseria económica, el capitalismo requiere creciente producción de mercancías, intensificación de la extracción de recursos, cada vez mayores desechos tóxicos y de residuos, y producción energética aún mayor. El capitalismo, por su propia naturaleza, debe expandirse infinitamente y ya ha sobrepasado los límites del crecimiento sostenible en el sentido de que el consumo global excede ahora la capacidad biológica del planeta para regenerar los recursos consumidos. Según WWF, se necesitarían 1,6 Tierras para satisfacer las demandas que la humanidad hace a la naturaleza cada año. El capitalismo no sólo es incapaz de responder adecuadamente a la crisis medioambiental, es la misma causa de la crisis y sólo puede empeorar las cosas.

Como señala Richard Smith en Green Capitalism: The God that Failed [Capitalismo verde: el dios que fracasó], la escala del cambio necesario para conseguir una civilización sostenible es asombrosa. La rápida reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero junto a la conservación de los recursos requiere que reduzcamos radicalmente o cerremos grandes cantidades de centrales de energía, minas, fábricas e industrias de procesamiento y otras en todo el mundo. Significa reducir drásticamente o cerrar no sólo empresas de combustibles fósiles, sino las industrias que dependen de ellos, incluyendo empresas de automoción, aeronáuticas, aerolíneas, navieras, petroquímicas, de construcción, del agronegocio, de madera, de celulosa y de papel, y de productos madereros, operaciones de pesca industrial, ganadería industrial, producción de comida basura, empresas de agua privadas, de embalaje y plástico, de productos desechables de todo tipo y, sobre todo, las industrias bélicas. El Pentágono es el mayor usuario institucional de productos del petróleo y de energía.


La pérdida de puestos de trabajo por la desindustrialización necesaria para salvarnos no sería sólo de unos pocos en la minería de carbón y la extracción de petróleo sino millones de puestos de trabajo en el mundo industrializado. Los ecologistas convencionales argumentan que la dicotomía entre puestos de trabajo y medio ambiente es falsa, pero se equivocan. En un marco capitalista, ésa es exactamente la elección. Lo que necesitaríamos hacer dentro de este marco para salvar la biosfera, incluyéndonos a nosotros mismos, daría lugar al colapso económico total.


No es suficiente con oponerse al capitalismo. También necesitamos crear algo mejor: un sistema alternativo de relaciones humanas en línea con el ecosocialismo no es sólo deseable, es imperativo. Incluidos en una visión así están la sanidad gratuita, la educación gratuita, el transporte masivo gratuito y, ya que la mayoría de los puestos de trabajo en el capitalismo no tienen sentido o son destructivos, necesitamos una semana laboral drásticamente reducida.


Las empresas contaminantes no cerrarán voluntariamente. Conseguir lo que es necesario requiere socializar virtualmente todas las industrias a gran escala. La única forma de reorganizar racionalmente la economía de forma sostenible es planificar colectiva y democráticamente la mayoría de las economías industriales del mundo.


Mientras que todo tipo de industrias inútiles, derrochadoras y contaminantes deben ser eliminadas, no podemos reducir toda la economía. Necesitamos expandir algunas industrias, incluyendo la energía renovable, la sanidad pública, el tránsito público, la vivienda energéticamente eficiente y de larga duración, los vehículos de transporte masivo duraderos, los electrodomésticos y la electrónica de larga duración, las tiendas de reparación, las escuelas públicas, los servicios públicos, la rehabilitación ambiental, la reforestación y la agricultura biológica.


Es esencial que los activistas medioambientales empiecen a centrarse en terminar el sistema económico del capitalismo mismo. La supervivencia de la vida en este planeta depende de ello.

DAVID KLEIN
FÍSICO MATEMÁTICO Y PROFESOR DE MATEMÁTICAS EN CALIFORNIA STATE UNIVERSITY NORTHRIDGE

PUBLICADO
2018-07-28 06:30:00


Fuente: Truthout.org Copyright, publicado con permiso
Traducción: Eduardo Pérez

Publicado enMedio Ambiente
Jueves, 26 Julio 2018 08:04

Escribir con sangre

Amigos de uno de los grafiteros pintan en su ataúd.

La sociedad calla ante la corrupción reinante en el país, ante los asesinatos, pero ven un muro rayado y se escandaliza.

La ciudad aún duerme, la madrugada sigue tan oscura que parece la noche. Una bien planificada estrategia cumple su objetivo: lograr entrar en la zona del metro de Medellín, donde se encuentran los vagones que no serán usados ese día. Seguramente, con muchos días de anticipación, los tres jóvenes habían observado, una y otra vez, el lugar más óptimo para realizar su acción, un lugar donde pudieran pasar desapercibidos de las cámaras de seguridad. Las vías aún no están en funcionamiento. El metro de Medellín significa ESCRIBIR en lo prohibido, en el Everest de los grafiteros.

Va amaneciendo, probablemente ya estaban por culminar su obra, probablemente no se percataron del tiempo o si lo hicieron decidieron correr otro tramo más de riesgo, tal vez sintiendo la adrenalina que produce exponerse al límite para mostrar su arte, para confrontar de la manera que saben hacerlo, para ganar el respeto de otros artistas grafiteros y de la sociedad, que cierra una y otra vez las puertas y cercena las posibilidades de expresar lo fresco, lo renovado, lo joven, de embellecer cualquier fondo con otros colores diferentes a los habituales. Tal vez todas esas cosas juntas impidieron medir correctamente los tiempos, y el primer tren de la mañana, no el de pasajeros, sino el de la verificación de ruta –antes de iniciar la jornada del día–, los encontró y cobro con sangre el ímpetu de su juventud.

Los detalles de lo ocurrido nadie los conoce, los escritores de muros y paredes se los llevaron consigo. Tiempo después de lo ocurrido la fiscalía y medicina legal dan explicaciones que salvaguardan la imagen del metro de Medellín, de la alcaldía, de toda la “respetable” institución pública. Ante esta situación, decidimos hablar con Juan López (nombre falso para cuidar el anonimato del artista) quien aceptó dialogar con desdeabajo, y al contarnos su historia nos mostró también la humanidad, el ímpetu marcado por la edad y la fuerza que mueve a las nuevas generaciones.

– “Soy grafitero hace once años, el grafiti me dio una salida de la violencia, porque en el barrio donde crecí siempre ha sido muy violento. Cuando yo era pequeñito, desde que me levantaba, pasaba por encima de los muertos. Siempre he convivido con las drogas, el vicio, el licor, y todo ese tipo de asuntos. Entonces, para no caer en ese tipo de vueltas –porque ya me estaban empezando como a gustar– me empezó a llamar mucho más la atención lo que era el grafiti, lo que era rayar y todo este asunto. A mi no me gustaba ni dibujar como tal, pero empecé a tener gusto por los colores, las líneas, las letras y todo el asunto. El grafiti para mi fue una salida a todo ese entorno, una escapada al entorno que me agobiaba todos los días”.

Al iniciar nuestra conversación, Juan estaba muy reacio a hablar con nosotros, pero una vez que empezó a narrar su historia iba teniendo más confianza para expresarse, para contarnos y hacernos entender la importancia de lo que significa el mundo del arte grafitero para ellos.

– “El objetivo fundamental es apropiarnos de los espacios, porque la ciudad siempre ha estado llena de gris, nosotros algunos años atrás vivimos unas olas de persecución con diferentes alcaldes –depende de la ideología– que nos borraban los grafitis cada quince días y la ciudad se veía muy gris, entonces la idea de nosotros es apropiarnos de eso que llaman espacio público, que es de todos, y volverlo más colorido, porque el grafiti y el arte como tal se hizo para trasgredir, para incomodar, no para agradar a todo el mundo”.

Esa necesidad de incomodar, de la que nos habla Juan, dispara mi imaginación, porque de inmediato pude recordar las imágenes, letras, colores, cosas bellas y realidades incomodas estampadas en los muros y calles por los que camino constantemente, esos que seguramente, a partir de esta conversación miraré y leeré más atenta, pues allí hay mensajes, hay historias detrás de cada uno de esos lienzos callejeros. Es inevitable preguntarle a Juan ¿a quién quiere incomodar?

–“Incomodar a todo el mundo que prefiere una ciudad gris, en vez de una ciudad llena de color, una ciudad llena de expresión, una ciudad llena de libertad. Mucha gente dice: a mi lo que me gustan son los pajaritos y las flores –que es lo que pinta todo el mundo acá, que es lo que la alcaldía les paga por hacer–, pero no me gustan esas letras y cosas feas por ahí. La gente siempre ve un realismo bonito, un rostro y dicen: ¡uy! eso sí es arte.

Para pintar hay un lado legal, cuando pides permiso para una obra de gran magnitud, y el otro lado, el ilegal, que es cuando la persona quiere pasar ese tipo de límites y se fija otras metas: dejar su nombre en lo alto, llegar donde nadie más ha llegado. Todo eso es incomodar. Demostrar que no hay límite. Yo no le veo nada de malo a la pintura, pues la pintura se borra con pintura, en realidad hay problemas más graves en la sociedad que enfrentar. Todo el mundo se preocupa y tiene la doble moral; acá dicen que: ´ay no, los grafiteros´ y toda la vuelta, pero que pasa con los problemas de corrupción del país, con los asesinatos, con los robos, ante eso si callan, pero ven un muro rayado y se escandalizan”.

Como dice el poeta, “se hace camino al andar”, y de ello saben los jóvenes mucho, lo saben por intuición, lo saben por deseo de renovación, de cambio, de ruptura, lo saben por su deseo de que la vida sea mejor para todos y no para unos pocos. Hay sed de justicia y disposición para plasmarla.

Es la edad de las rupturas, de las trasgresiones, de la imaginación, de la realización plena, audaz. Es la edad donde los riesgos pierden sus límites, donde la relación acción-consecuencia se difumina, sin importar las consecuencias; es una lucha individual pero sobre todo colectiva: los jóvenes que se reconocen como grupo buscan su lugar en el mundo, pero el mundo, sobre todo en países como Colombia, les niega ese lugar y los margina, lo que acrecienta su decisión de trasgredir, de escandalizar, de romper las normas ilógicas creadas por adultos. Los grafiteros encuentran su fuerza e inspiración justamente en esos lugares prohibidos de pintar, donde el anonimato –que es su condición más preciada– puede escribir acerca de su disconformidad.

Juan concluye para nosotros, diciendo: “El grafiti siempre ha sido ilegal; no creo que los grafiteros sientan temor. Además, esta ciudad ya está llena de violencia, entonces, sino les da miedo hacer un grafiti en un barrio peligroso, ¿por qué temer hacerlo en otro espacio? Para ir más allá la cultura grafitera se une, lo que nos brinda más confianza para actuar”.

 

 

 

 

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