Ernesto Cardenal en su casa de Managua, en 2015.

 

El poeta nicaragüense y antiguo dirigente sandinista denuncia su situación política y considera que la muerte no es definitiva: "Creo en la resurrección"

 

Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) recibe a EL PAÍS en su casa modestamente amueblada del barrio de Los Robles, en Managua, de cuyas paredes cuelgan obras del poeta y pinturas primitivistas, técnica desarrollada en la comunidad de artistas que impulsó en el archipiélago de Solentiname. Allí llegó en los años sesenta del siglo pasado para fundar una utopía que aún hoy sigue atrayendo el interés de periodistas, documentalistas, investigadores, escritores y lectores. El lugar, en concreto la propiedad de un hotel llamado Mancarrón, está en el centro de una disputa en la que ha intervenido la justicia nicaragüense, que lo condenó al pago de una multa de 753.000 euros por supuestos daños y perjuicios a favor de Nubia Arcia, esposa de Alejandro Guevara, uno de los miembros de esa comunidad, fallecido en los noventa. Ella reclama el hotel como una herencia.

Cardenal ha denunciado una persecución política en su contra por parte del presidente Daniel Ortega y lo que ha llamado la instauración de una nueva “dictadura” en Nicaragua. Tras la presión generada por esta manifestación de solidaridad, un juez de Managua declaró nula la orden judicial que obligaba a Cardenal, de 92 años, a pagar la multa.

“Me alegra que el mundo entero se esté enterando de que soy un perseguido político en Nicaragua. Perseguido por el Gobierno de Daniel Ortega y su mujer [Rosario Murillo], que son dueños de todo el país, hasta de la justicia, de la Policía, y del Ejército. No te puedo decir más, porque esta es una dictadura”, explica Cardenal.

En Solentiname, Nubia Arcia prefiere guardar silencio sobre este caso. Consultada al respecto, la mujer catalogó como un “teatro” la reacción de Cardenal tras conocer el fallo inicial en su contra. “Ernesto Cardenal hizo un teatro. No siento que yo tenga que aclarar algo. Tengo todo en los juzgados, por lo que prefiero no hablar del tema”, responde.

A pesar de que el fallo que obligaba al pago de una indemnización fue congelado, la demanda contra el poeta Cardenal sigue en los juzgados, a la espera de que otro juez la reviva. “Ellos [Ortega y Murillo] son dueños de todos los poderes de Nicaragua. Tienen un poder absoluto, infinito, que no tiene límites, y ese poder está ahora en mi contra”, continúa Cardenal, que deja los comentarios políticos para hablar del tema que más le apasiona: la poesía y su acercamiento a la ciencia, que magistralmente trató en su obra cumbre: Cántico cósmico. “Siempre he tenido interés por las ciencias naturales, por libros sobre los océanos, sobre las mariposas, sobre las tribus primitivas”.

 

Pregunta. ¿Se define entonces como un innovador?

Respuesta. Sí. Creo que soy el único poeta, o al menos el único que yo conozco, que está haciendo poesía sobre la ciencia, poesía científica.

 

P. ¿Qué relación hay entre ciencia y religión? ¿Hay un punto de unión entre ambas?

R. Richard Feynman, un científico de física cuántica se pregunta, y leo: “A nadie inspira nuestra actual imagen del universo este valor de la ciencia, sigue sin ser cantado por los cantores. Uno está reducido a oír no una canción o un poema, sino una conferencia en la noche”. Yo soy una excepción, yo hago poemas sobre ciencia. Te leo lo que ha dicho el biólogo inglés (John Burdon Sanderson) Haldane: “La ciencia es más estimulante para la imaginación que los clásicos”. Y el físico Paul Davies ha dicho: “La ciencia es un camino hacia Dios más seguro que la religión”. Y yo así lo creo, porque las religiones dividen a los pueblos y la ciencia no. Otro científico ha dicho: “Demasiados poetas, y durante demasiado tiempo, han ignorado la mina de oro de la inspiración que ofrece la ciencia”. Estas son las razones por las que yo he hecho estos poemas con temas científicos. Y en cuanto a lo de Dios, estos también son poemas sobre la creación. Para mí es casi como una oración leer libros científicos. Veo en ellos lo que algunos han dicho que son huellas de la creación de Dios.

 

P. ¿En ese proceso de investigación, durante sus lecturas científicas, se le plantearon dudas sobre la religión, su fe?

R. No, porque simplemente mi fe cristiana me explica lo que la ciencia también dice en su lenguaje científico: la creación, que para mí es hecha por Dios. Creo que Dios también ha hecho la evolución de la creación.

 

P. ¿Tras esa inmersión científica y mística cómo se ubica a sus 92 años?

R. Tengo una visión distinta de la que antes se tenía, de que la tierra era el centro del universo, y de que todo giraba alrededor del planeta. Después se fue descubriendo que somos simplemente una galaxia y que son miles de planetas en la galaxia y de que son miles, millones, de galaxias las que hay en el universo. Creo que cada vez nos sentimos más pequeños ante esto, pero al mismo tiempo más grandes, porque nosotros, así tan pequeños como somos, comprendemos el universo, nos damos cuenta, somos la evolución consciente de sí misma. Somos también el centro del universo.

 

P. ¿Siente miedo a la muerte?

R. Sí. Cada vez estoy más cerca, pero al mismo tiempo pienso que la muerte no es definitiva; creo en la resurrección.

 

P. ¿Cómo afronta el erotismo?

R. Yo he sido muy erótico, muy enamorado del sexo, debo decir. Muy obsesionado incluso por el sexo en mi juventud y aun después de mi juventud. Mi poesía siempre había estado inspirada en el amor humano, hasta que descubrí el amor a Dios, la boda con Dios, ese erotismo también místico o religioso.

 

P. ¿Y el sexo entre dos hombres o dos mujeres?

R. También es amor.

 

P. Ha mencionado su obsesión por el sexo. ¿Cómo enfrentó el dilema de elegir entre el amor, el sexo, frente a la unión con Dios?

R.Hay una mística que dice que el sexo es parte de uno con Dios. Yo esto lo comencé a descubrir mucho tiempo después. Me doy cuenta de que si lo hubiera descubierto antes no hubiera entrado a la vida religiosa, no hubiera sido célibe, hubiera tenido una familia y entonces hubiera tenido menos contacto con Dios y menos compromiso político.

 

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Martes, 21 Febrero 2017 08:45

Cinco cosas que conviene saber de Escher

Cinco cosas que conviene saber de Escher

 


1. Al igual que Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Durero y Holbein, M.C. Escher era zurdo. Fue un tanto introvertido y tenía un carácter difícil.

2. Matt Groening, el creador de Los Simpson, es un gran admirador del dibujante y se inspiró en el cuadro Relativity para una de las introducciones de ese programa. También se basó en una de las litografías más famosas de Escher, Ascending and Descending, para parodiarla en varios momentos, como el capítulo 18 de la segunda temporada, donde Homero se atora en un tobogán acuático. Y por supuesto en Futurama, donde es inolvidable la caída infinita del robot Bender.

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3. La obra de Escher ha sido utilizada para ilustrar las portadas de varios discos de grupos musicales, como Mott The Hopple, que usó una versión de la ilustración Reptiles en su primer álbum. Asimismo, la portada de Umagumma, el cuarto disco de la banda británica de rock Pink Floyd, es claramente escheriana.

 

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4. Muchos fans de Escher son matemáticos, apasionados por sus construcciones imposibles, sus representaciones geométricas o sus propuestas para representar el infinito. No obstante, él nunca fue un estudiante brillante, solo destacó en las clases de dibujo.

 

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5. Hizo más de 400 litografías y grabados en madera, así como unos 2 mil dibujos y borradores. Él mismo destruyó algunas de las planchas para que no se realizaran más reproducciones de originales, pues produjo muchísimas. La fundación que lleva su nombre es la encargada de preservar su legado y la única autorizada para otorgar los permisos para comercializar las maravillosas imágenes de los mundos imposibles de Escher. La página electrónica se puede consultar aquí:www.mcescher.com/foundation/.

 

Recordemos una de sus frases más populares: Sólo quienes intentan lo absurdo alcanzan lo imposible y cuando naveguen en Internet disfruten este video inspirado en su obra, realizado por el artista visual Cristóbal Villa: https://vimeo.com/36296951.

 

 

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De izquierda a derecha, torero (r) Gitanillo de América y torero Juanito Ortíz

El próximo 22 de enero abre sus puertas a la tauromaquia la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá. Avanzan a paso rápido las obras de mantenimiento del escenario, mientras muchos dan por hecho que atrás quedaron los cuatro años de proscripción de la fiesta brava en la capital. Se enciende otra vez el debate entre los que comulgan con la fiesta y aquellos que acometen en su cruzada contra la barbarie y la tortura, todo aquello que huela a toreo. Las voces de toreros, taurófilos y promotores no debe seguir silenciadas en nombre de la verdad y la razón de los argumentos; es necesario alcanzar un consenso donde todos ganen, con capacidad de vincular a las minorías de la tauromaquia, aunque estas sean adversarias en los imaginarios ideológicos, políticos y de clase social, aunque sean la personificación de todo mal.

 

En la tarde del 8 de octubre del 2016 Adrián, un niño español enfermo de Sarcoma de Erwing (1), captaba todas las miradas y los flashes en la plaza de toros de Valencia, España. Una corrida de toros benéfica había sido organizada a favor de este infante, confeso seguidor de la fiesta brava. El propósito de la corrida era recaudar fondos para investigaciones que pudieran poner fin a sus padecimientos, de la misma manera darle una voz de aliento a este pequeño abatido por intensas quimioterapias que en los pasillos del hospital osaba mantear toros imaginarios y gozar con los aplausos de una afición que vibraba al ritmo de sus pases. Lo acompañaron El Soro, Enrique Ponce, Vicente Barrera, Rafaelillo, Ginés Marín, Román y Fernando Beltrán, famosos toreros españoles a quienes conmovió Adrian y protagonizaron aquella tarde un paseillo junto al niño.

Ese mismo día una usuaria antitaurina de Facebook identificada como Aizpea Etxerraga, manifestó: “Que qué opino? Yo no voy a ser políticamente correcta. Qué va. Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar hebívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir”. No fue la única, su opinión es apenas representativa de los comentarios que se sucedieron en las redes sociales y obligaron a las autoridades españolas a defender la honra de Adrián, ofendida por decenas de usuarios con posturas semejantes (2).


Estigmatización, violencia e irrespeto siguen inspirando toreros y aficionados de la tauromaquia que hoy son azotados por los recios vendavales de la postmodernidad, embestidos por las ideas y las acciones de miles de individuos que en nombre de la vida y la razón siguen sosteniendo posiciones absolutas e irrefutables, las mismas que viene precipitando en fuertes acciones en pro de la supresión de las corridas, de la desaparición de todo aquello que se encuentre vinculado con ellas. Todo vale en esta cruzada contra la tortura y la barbarie donde la descalificación y el silenciamiento están siendo algunas de las armas predilectas del combate.

En este marco de pugnas y señalamietnos, en una tarde de finales de noviembre, el maestro Gitanillo de América, presidente de la Unión Nacional de Toreros de Colombia (Undetoc) y Juanito Ortiz, promesa del toreo nacional, ambos sobrevivientes a la embestida antitaurina en el país y a la clausura más larga en la historia de la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá, concedieron una entrevista al periódico desdeabajo en la que pidieron respeto, el cese a la violencia, a los señalamientos y la necesidad de un consenso social frente a lo que consideran su arte y profesión.

 

De repente dejaron de ser ejemplo y se convirtieron en malvados

 

A miles de niños nacidos en los ochenta nos enseñaron en la escuela y en nuestra casas que Cesar Rincón, el más destacado de los toreros latinoamericanos. era un ejemplo a seguir, un hombre que había dejado en alto el nombre de Colombia, alguien por quien debíamos sentirnos orgullosos. Pero aquellos tiempos fueron cambiando (“evolucionando” para muchos) hasta el punto en que hoy quienes comparten su profesión de torero son verdaderas personificaciones de tortura y perversión. La historia empezaría a reprobarlos abofeteándolos junto a tantos otros individuos impertinentes, abyectos y erráticos que constituyen su afición.

El paroxismo de la condena tuvo lugar en agosto el año 2012 cuando a través de una estrategia exitosa de la alcaldía de Gustavo Petro, la plaza de toros Santamaría de Bogotá, la más importante del país, fue clausurada para convertirla en teatro al aire libre. El maestro Gitanillo de América (GA), torero retirado con 30 años de alterativa y más de 1.370 corridas en su vida, recuerda aquella fatídica tarde de agosto del 2014 cuando el cierre de la plaza se extendió incluso sobre los novilleros que practicaban en ella, generando una singular protesta:

 

- Gitanillo de América (GA): ¿Qué ocurrió? Que iba un novillero llamado Andrés Castillo y le dolió mucho que no lo dejaran entrar y cayó en lágrimas, entonces le dije yo ¿Tú que piensas hacer? “No, yo tengo que quejarme, por qué me van a prohibir algo que yo quiero”. Le dije pues yo creo que si deberíamos de quejarnos y hacer una huelga. Y fueron los novilleros de Colombia quienes esa misma noche instalaron una carpa debajo de las taquillas de la plaza de toros y se llegó a efectuar una huelga que fue hasta de hambre. Hay muchachos que quedaron totalmente marcados por esa ínfula de hacer respetar un derecho por el que pasó por encima el alcalde de ese entonces, Gustavo Petro. [...] Eso fue y quedará en la historia, porque con las protestas se consiguen muchísimas cosas, pero esta era una protesta justa, una protesta humana, una protesta de honor y en esa protesta que se hizo con el corazón y con el sentimiento. Fuimos triunfadores, gracias a Dios y gracias al valor que se le da hoy en día a estos novilleros, gracias a ellos se volvió a abrir una nueva frontera taurina para Colombia, si no hubiera sido por ellos, la verdad estaríamos pasando por una situación más difícil de la que pasamos.

 

La decisión de la Alcaldía de no alquilar la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá a la Corporación Taurina en el 2012 cerró durante cuatro años la puerta a la celebración de corridas de toros en la capital, con ello sobrevino un efecto dominó que disminuyó hasta en un 60 por ciento las corridas en las provincias de Boyacá y Cundinamarca, generando afectaciones en toreros, aficionados y empleados directos e indirectos de la tauromaquia. Pero esto, antes que silenciar a los toreros, fue el motivo para iniciar una lucha prolongada que se enfrenta a la forma como socialmente está siendo apreciada y valorada su profesión. Así lo manifestó Gitanillo de América:

 

- (GA): Gracias a lo que pasó en la alcaldía del doctor Gustavo Petro, que me merece mis respetos, pero que nos hizo un daño muy grande, pero que nos enseñó que tenemos que preocuparnos por darle dignidad a nuestra profesión y no como la habíamos tenido, clandestinamente, beneficiándonos nosotros pero no beneficiándonos a la luz pública, frente a la gente que no lo podía entender. [...] entonces yo siempre se lo he dicho a los matadores que son las nuevas figuras del toreo como Juanito Ortiz, como los que vienen aquí a Bogotá de que nosotros tenemos muy educadamente hacer respetar nuestros derechos [...]

 

Atrincherados en el respeto a la libertad y del derecho al trabajo, estos toreros que congregan a muchos de los segmentos más acaudalados de la sociedad, siguen protagonizando una lucha que por azares del destino se asemeja bastante a las emprendidas por muchos ciudadanos de sectores menos privilegiados. Deben guardarse, por supuesto, las proporciones porque tampoco puede desconocerse que en las Altas Cortes han contado aliados. Así lo expone el maestro Gitanillo:

 

- GA: [...] esta es una profesión de respeto, esta es una profesión para salir adelante y para ubicar uno a su familia, para adquirir un hogar, ubicarse en un estatus social desde donde uno se pueda defender. Con una garantía muy importante que es la libertad, esa libertad de expresión que tenemos los seres humanos no nos la pueden quitar, es más, la Corte Constitucional ratificó y lo dice en su sentencia que no se le puede prohibir a nadie el derecho al trabajo, su libre expresión y los toreros tenemos como orgullo esto que viene de tradición, además estamos pelado para que no nos la corten.

 

Respeto, cultura, arte, tradición, trabajo, honra, dignidad, se entretejen en el discurso de estos, los únicos entre los hombres capaces de vestirse de luces para salir al ritmo de pasodobles a mantear al mítico tauro, para derrotar en otra tarde soleada a la muerte, al miedo, a lo salvaje, y a la propia bestialidad. Gitanillo de América habla de la lucha con el toro:

 

- GA: Ese animal es un atleta y uno como torero y como profesional se cuida solamente para dar esa batalla a algo tan grande, tan valeroso como es el toro, uno tiene que estar integro, tiene que estar muy bien de salud, tiene que estar con sus cinco sentidos, muy delgado, lleno de fortaleza, como un atleta, entonces cuando se encuentra el toro con el torero y los dos guardan ese respeto, es cuando estalla una emoción, una grandeza, que eso es lo que muchas veces no entienden los que llaman antitaurinos porque nunca les han explicado, nunca los han llevado al campo [...].

 

 

Los antitaurinos y el asunto del maltrato animal

 

“Hay sangre en la arena y no es del torero ¡Ay que torero! [...]”, se entona en la famosa canción de la reconocida Orquesta Guayacan. Esta letra expresa la realidad de que el toro en la plaza siente dolor, sangra y muere ante miles de espectadores. Estamos ante el más punzante de los argumentos de quienes se oponen viscerales a las corridas, ante el mismo axioma de negación, anulación y supresión del otro (de sus prácticas y discursos), artefacto predilecto de todos los opuestos, en nombre de los animales y sus “derechos”. Conociendo bien lo urticante de estas verdades irrefutables, la joven promesa del toreo nacional Juanito Ortiz (JO) proporciona alguna de sus razones contrarias:

 

- (JO): [...] creo que a los antitaurinos es muy respetable que no les gusten los toros y que lo debatan y que estén en contra de él, pero también están faltos de información de lo que es el mundo del toro porque se dicen muchas mentiras que no son la verdad, hablan de que a los toros se maltratan de que se les pega en las fincas, de que se les hacen cosas en los ojos y eso es totalmente mentira, el toro en realidad es el mejor animal que vive, cuatro años vive en una dehesa de muchas hectáreas con los mejores cuidados para que salga a la plaza a dar la pelea como toro bravo que es.

 

Poco más de uno entre cada diez toros de lidia muere en la plaza. Es un animal concebido y criado para dar esta batalla. No tuvo la fortuna de decidir sobre su suerte, como tampoco la tuvieron los millones de toros que mueren al año en condiciones estresantes en miles de mataderos en todo el mundo. La lógica difundida hoy hace incuestionable que el gusto humano por la carne de res se encuentra justificado a diferencia de dicha cultura equivocada, aquella tradición anacrónica y perversa compuesta por estos rituales con pretensiones de arte, pletóricos de sadismo y maldad. Gitanillo de América y Juanito Ortiz hablan del toro de lidia, de sus características y su destino:

 

JO: [...] A diferencia de los otros animales el toro bravo acomete al caballo de pica, acomete a las banderillas, lo pican, pero el toro bravo se queda dando la pelea, no es como otro animal que si le pegan o lo están maltratando huye. Esa es la diferencia que quiero un poco hacer entender a los antitaurinos, a la gente que a lo mejor no ha ido a una corrida o no entiende, el toro bravo da la pelea siempre, no huye, por eso es un toro bravo porque si no fuera bravo huiría, sería manso, pero el toro da la pelea desde que sale hasta que muere.

- GA: [...] el toro de lidia es el único que en su hábitat se le cuida, si ustedes van a una finca de toros de lidia, ellos viven como ninguno otro animal con los cuidados, no se les quita ningún árbol, ellos son salvajes, ellos están nacidos especialmente es para dar esa lucha en la plaza de toros, es un espécimen que usted si corta las corridas de toros, desaparece [...] Ese animal es un atleta y uno como torero y como profesional se cuida solamente para dar esa batalla a algo tan grande, tan valeroso como es el toro [...]

 

El “hecho” que el toro no se enfrenta en sus plenas condiciones al torero, ha repetido hasta la saciedad. Infinidad de artimañas son las que han sido “develadas” por antitaurinos: que el toro recibe choques eléctricos, que es golpeado en sus testículos, que le suprimen la alimentación y que es maltratado para disminuir su ímpetu, etcétera. Para muchos constituyen verdades que alimentan una molestia que se infla sin fin. Sin embargo, Gitanillo de América y Juanito Ortiz tienen otra versión:

 

(GA): [...] dicen que les cosen los ojos a los toros, que les pegan con o unos bultos atrás para que salgan sin fuerza, mire yo le digo sinceramente, es mentira, es mentira. Un toro si no tiene su violencia y su energía no da la batalla para poder uno torearle, un toro golpeado es como una persona, no se mueve, es más hay toros que a veces cuando los están embarcando y se pelean entre ellos mismos hay ganaderos que toman la decisión de, este toro le acaba de pegar a otro, este no va a la plaza, porque no quiere tener un toro maltratado acá, porque él quiere dar una imagen de lo que es su ganadería, de lo que ha tenido que estar cuidando durante cuatro años, [...] Entonces ahí si la gente quiero decirles que es una mentira total, que eso no es cierto de que el toro de lidia se le cuida y se le respeta [...]

(JO): [...] el toro sale virgen desde que nace hasta que llega a la plaza no se le toca, por lo mismo, porque es un toro limpio que si le hacen cosas el toro lo aprende y luego va a cogerte, ya estaría toreado e iría a matarte, entonces nunca se le hace nada al toro por eso el respeto para que lo toree el torero y luego el respeto al público.

 

Es evidente que existe una clara disyunción entre la manera como conciben los animales los toreros y como lo hacen los antitaurinos y animalistas, una disyunción también responsable de muchas desavenencias que vale la pena ilustrar. Esta diferencia la expresa de manera muy clara el maestro Gitanillo de América, cuando interviene de esta manera:

 

- GA: Antes de ayer vi una entrevista de Vargas Llosa que es muy taurino y dijo algo que voy a sacar acá a colación. Él decía que lo peor que pudo haber para el toreo fue Waltt Disney, y le pregunta el periodista ¿por qué? Dijo: porque puso a hablar a los animales, fíjate, los puso a hablar y les metió sentimientos, les metió una mística y los comparó con seres humanos. Los animales tienen su respeto, tienen su sitio pero yo no puedo comparar un animal con un ser humano. Mire me hizo caer en cuenta de algo ¿Cómo se pueden preocupar tanto por un toro de lidia mientras que ahorita por Italia, por Grecia están entrando todos esos refugiados y los tratan como animales?

 

Juanito Ortiz va más allá y habla de una contradicción que muchos antitaurinos no han podido solucionar. Esta contradicción es uno de los ejes con que muchos taurófilos suelen rebatir a sus adversarios discursivos:

 

- JO: Creo que muchos de los antitaurinos tienen doble moral porque muchos si comen carne, no saben de donde proviene la carne y como muere el animal. Estamos en un país de donde se han ido las cosas por otro cauce, donde la doble moral está primando y no debería ser así como explica el maestro, hay otras necesidades del ser humano que deberíamos centrarnos más en ellas. Sin ir más en Valencia hicieron un festival en beneficio de Adrián un niño de 6 años que tenía cáncer el toreo se volcó con él para poder ayudarle y salvarle la vida mientras que los antitaurinos le deseaban la muerte (3), no podemos entrar en esas cosas cuando la vida lleva un camino y hay que saberlo encausar siendo justos en la vida y mirando de verdad las necesidades de los seres humanos, respetando también a los animalistas y a los animales pero reconociendo que cada uno tenemos nuestro espacio y nuestro sitio.

 

Diferencias irreconciliables necesitan de un consenso social

 

Diferencias irreconciliables, como las esbozadas, pueden superarse si sobre mínimos estipulados se llevan a cabo tratos entre humanos que vinculen los intereses y expectativas de las partes enfrentadas, si cada una de ellas es capaz de prescindir del señalamiento sobre la otra, también de toda pretensión de anulación y abolición fundamentada en argumentos y verdades absolutas. Es necesario empezar a concebir al otro como un adversario con puntos de vista válidos y no como un enemigo que debe ser silenciado y suprimido.

Gitanillo de América, presidente de la Unión Nacional de Toreros de Colombia, abre una importante veta a un eventual consenso que había estado cerrada cuando se plantea modificación de las corridas de toros en el país:

 

- (GA): Perfecto, yo te lo comentaba también, que la fiesta tiene que morigerar, se tiene que quitar tanta violencia [...] Las cosas cuando se les hace una pedagogía y se enseña se puede morigerar y puede haber unos cambios, pero todavía falta mucho [...]

 

El cambio demorará en llegar, entre otros factores, por el hecho que aún no se ha abierto un canal de interlocución donde las partes puedan sentarse a hablar bajo el postulado que deben coexistir mutuamente y que, probablemente, no tengan que suprimirse o abolirse (pero si probablemente modificarse) estas prácticas que son vividas, pensadas, como una manifestación artística/cultural de embergadura, y que en países como Francia siguen siendo consideradas parte de su patrimonio cultural.

Juanito Ortiz y el maestro Gitanillo de América envían un mensaje a los antitaurinos:

 

- GA: [...] decirles a ellos de que respetamos si no les gusta, para nosotros es muy entendible, pero también darles a entender que es nuestra profesión, que esta es una profesión digna para nosotros, una profesión que beneficia a muchísima gente que da muchos puestos de trabajo [...]

- JO: Mi mensaje hacía los antitaurinos es decirle, primero que todo, que la tauromaquia es un mundo de paz, estamos aquí para escucharlos, para debatir, para trabajar muchas cosas partiendo como dice el maestro desde la línea del respeto que conozcan un poco más lo que es la fiesta brava que se empapen, que indaguen más sobre lo que es este mundo, de allí partirán ellos si les gustará o no les gustará la tauromaquia, pero creo que todo parte desde esa línea del respeto y como dice el maestro aquí hay campo para todos los gustos y en este mundo cabemos todos.

 

La tauromaquía se levanta sobre una tensión dialéctica, por encima de una disyunción perpetua e irresoluble entre los significados de arte, cultura y tradición, y los de tortura y maltrato animal por el otro. Amplificar la tensión en espacios propios de ejercicio del poder político, proyectarla a nombre de un “consenso” social que ignora a miles de sus ciudadanos y tomar decisiones que anulan al otro con sus deseos, prácticas y formas de trabajo, es una solución transitoria que no se sostiene así misma pues sucumbe ante los nuevos acreedores de la administración de la sociedad elegidos en “democracia”.

Hoy siguen vociferando, clamando por ella (por la democracia) a favor de la anulación de esta práctica cultural, muchos entre quienes han sido víctimas de este sistema de consenso que en nuestro país ha favorecido el desconocimiento de las minorías, la anulación de la voz y la supresión de posibilidades a los perdedores en las urnas. En realidad no es solo un asunto de toros y toreros, se trata de una actitud autoritaria que en nombre de la lucha contra la tortura y la barbarie se opone constituyendo la imagen especular de otros discursos, de otros dispositivos, técnicas de dominio y control non sanctos entre humanos dentro de estas fronteras.

Mañana, ¿cuáles serán las nuevas torturas, maltratos, abyecciones, males contra los que algunos seguirán convenciendo a pocos (o muchos) que tienen que luchar valiéndose de cualquier estrategia, atropellando incluso la humanidad de los demás?

 

Notas

 

1 El sarcoma de Ewing es un tumor óseo maligno que se forma en el hueso o en el tejido suave. Afecta principalmente a los adolescentes y adultos jóvenes. Causas: El sarcoma de Ewing se puede presentar en cualquier momento durante la niñez y comienzos de la edad adulta, pero generalmente se desarrolla en la pubertad, cuando los huesos están creciendo rápidamente. Es más común en niños de raza blanca que en niños afroamericanos y asiáticos-americanos. El tumor puede originarse en cualquier parte del cuerpo. Generalmente empieza en los huesos largosde los brazos y las piernas, la pelvis o el tórax, al igual que en el cráneo o en los huesos planos del tronco. El tumor a menudo se disemina (hace metástasis) a los pulmones y a otros huesos. Al momento del diagnóstico, la metástasis se observa en aproximadamente un tercio de los niños con este tipo de sarcoma. En raras ocasiones, el sarcoma de Ewing ocurre en adultos. Fuente: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001302.htm

2 Caso similar el del difunto torero Víctor Barrio quien perdió la vida el 9 Julio en la plaza de Teruel, sur de Aragón, España. Un toro le infligió una cornada que le atravesó el pulmón derecho provocandóle una rotura en la aorta torácica que le ocasionó la muerte. Bajó el hashtag #UnDeseoPorVictorBarrio, muchos antitaurinos dejaron mensajes del talante de: “también sacrifiquen a t oda su familia y así evitamos que se reproduzcan esos hijos de puta”, "La vida fue muy justa. Tu marido recibió lo que se merecía. Debería ocurrirle a todos los cobardes hijos de puta como él" y "si todas las corridas de toros acabaran como la de Víctor Barrio, más de uno íbamos a verlas". Duros y desmedidos insultos.

3 http://www.elespanol.com/social/20161010/161983988_0.html

 

 

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Martin y Fritz Heidegger.

La discusión en torno a la historia interna y la historia externa —de las artes, de la ciencia, de la filosofía, de la literatura—, no es para nada baladí. Detrás de los pretendidos purismos que prefieren optar por la primera, desconociendo o subvalorando la segunda, se esconden legitimadores, por omisión, de violencia.

 

Acaban de aparecer las cartas entre M. Heidegger y su hermano, Fritz H., de antes y después de la guerra. Si con el libro de V. Farías quedaban dudas —Heidegger y el nazismo (1987)—, ahora cualquier duda queda totalmente disipada. La filosofía muy abstracta de Heidegger esconde todas las simientes y justificaciones del nacionalsocialismo, y su adhesión, con conciencia, corazón y alma al partido, las ideas y las acciones de Hitler. (Véase: Heidegger y el antisemitismo. Posiciones en conflicto. Con cartas de Martin y Fritz Heidegger).


A excepción de su maestro E. Husserl, Heidegger fue el filósofo alemán más importante del siglo XX, y uno de los referentes de la historia de la filosofía: ese capítulo medular de los estudios de filosofía. (Para aquellos que creen que la filosofía consiste en el estudio de la historia de la filosofía —una creencia amplia y bien establecida).


El debate, si existe, se alimenta. Se trata, por ejemplo, con base en la filosofía, si se atiende al pensamiento abstracto, puro, digamos, por fuera del contexto, los saberes implícitos, la biografía, de un pensador, o bien al cruce con sus relaciones afectivas, sus historias sexuales, sus asunciones y consecuencias políticas, por ejemplo. Desde siempre ha existido el debate. En la literatura no sucede algo distinto: se trata del dilema de si “nos quedamos” con la obra literaria de un escritor, o con sus declaraciones públicas, sus gustos políticos, sus afiliaciones de diverso tipo.


Los nombres en uno y otro caso son profusos, e ilustran prácticamente toda la historia de la cultura.


Fue I. Lakatos —un autor a la hora de la verdad “menor”, si nos fijamos en las mayúsculas y en los grandes titulares— quien nos enseñó, en la segunda mitad del siglo XX, la importancia de distinguir e integrar, al mismo tiempo, a la historia interna de la ciencia o de las teorías y a la historia externa. Las fronteras son sutiles, móviles e imprecisas.


En términos de la historia de la ciencia, tanto como de la historia de la filosofía de la ciencia, ello conduce al debate entre el internalismo y el externalismo. Y hay voces fuertes y vociferantes de lado y lado.


A manera de anécdota, un amigo me contaba la siguiente historia: estaba enseñando Aristóteles y, en un momento determinado del curso, un estudiante levanta la mano y objeta: “Pero, profesor, lo que usted nos está enseñando no es válido; al fin y al cabo Aristóteles era conservador”. A lo que el profesor replica: “No, en esa época no existían esas diferencias”. Y entonces el estudiante continúa: “Ah, entonces sí, por lo menos, con seguridad, era del Opus Dei”. El amigo que me contó la historia, riendo, era un sacerdote.


Al debate en torno a Heidegger lo alumbra un texto muy bien concebido: Los filósofos de Hitler, de Y. Sherratt (2014). Con nombre propio, los filósofos de Hitler fueron A. Rosenberg, A. Baumler, E. Kriek, y sí: M. Heidegger. A lo que hay que sumar toda la justificación jurídica del nazismo que llevó a cabo C. Schmitt.


Pero, en verdad, ¿a quién interesa el “caso Heidegger”? En términos generales, a la comunidad de filósofos; en términos específicos, a los Heideggerianos y por extensión los fenomenólogos. Pero en términos más amplios, a todos aquellos interesados en la historia de las ideas, la historia de la cultura, y también las relaciones entre pensamiento y política.


Heidegger no se sustrajo —porque por debilidad no podía— a su momento y su entorno. (En contraste con W. Benjamin, Adorno, H. Arendt o Th. Mann, entre muchos otros).


En la vida social y política hay intelectuales —y en general, gente— que no puede sustraerse delmomentum social y político. Y entonces, por convicción o por inercia, o incluso también por contagio, deciden sumarse a la corriente principal dominante en el momento. Ese sentimiento de pertenencia a grandes grupos, poderes y muchedumbres no es algo enteramente baladí. Muchos prefieren sentir la fuerza de una “gran causa” y pertenecer a algo superior a sí mismos, antes que detenerse de la inercia y tener criterio propio. Los medios masivos de comunicación, las marchas populares, la publicidad, la propaganda y los grandes medios de comunicación son poderosos y cumplen el papel de atractores. Atractores masivos y conocidos (contrario sensu a los “atractores extraños”, que se estudia en el caso de los acontecimientos complejos).


Siempre es más fácil dejarse llevar por la fuerza de la masa, que ir en contra suya. Masa, o mayorías, o corriente dominante de pensamiento (mainstream science), o como se la quiera llamar. En nuestros días, esto se llama, notablemente, el populismo. De izquierdas o de derechas. Para el caso da lo mismo. Y en cualquier caso hablamos de ideologías y/o de doctrinas.


Los hay que tienen las semillas de regímenes violentos, excluyentes, discriminadores; y los hay también que aprovechan la fuerza de la cultura para adaptar sus preferencias, sus gustos, sus valores y sus ideas. E. Caneti ya realizó un cuidadoso estudio al respecto en un texto ya clásico pero que permanece vívido para nuestros días (Masa y Poder, 1960).


La discusión en torno a la historia interna y la historia externa —de las artes, de la ciencia, de la filosofía, de la literatura—, no es para nada baladí. Detrás de los pretendidos purismos que prefieren optar por la primera, desconociendo o subvalorando la segunda, se esconden legitimadores, por omisión, de violencia.


Al fin y al cabo, contra Platón, el pensamiento no es una instancia pura y abstracta, alejada del mundo. Plasma una época y una biografía, no es posible sin ellas.

Publicado enPolítica
Lunes, 02 Enero 2017 08:33

El Gato-Perro y el Apocalipsis

El Gato-Perro y el Apocalipsis

Ciencia ficción.


Recuerden eso: ciencia ficción. Ya verán que, en sus próximas pesadillas, les ayudará para no angustiarse tanto, o al menos para no angustiarse inútilmente.
Tal vez recuerden alguna película de ciencia ficción. Tal vez a alguna, alguno de ustedes, la ciencia ficción los llevó luego al camino de la ciencia científica.


A mí no, tal vez porque mi película de ciencia ficción favorita es “La Nave de los Monstruos”, con el inolvidable Eulalio González, “el Piporro”, y cuya banda sonora ha sido injustamente excluida de los premios Oscar, los Globos de Oro, o el renombrado y local “Pozol de Barro”. Tal vez hayan escuchado hablar de ella, es una película de “culto”, según alguna de esas revistas especializadas que nadie lee, ni los que la editan. Si recuerdan el filme y/o lo ven, de seguro entenderán por qué terminé perdido en las montañas del Sureste Mexicano, y no extraviado en la asfixiante red burocrática que, al menos en México, ahoga la investigación científica.


Y también celebrarán que haya sido esa película mi referente de ciencia ficción, y no “2001, Odisea del Espacio” de Kubrick, o “Alien, el octavo pasajero” de Riddley Scott (con la teniente Rippley rompiendo el esquema del macho sobreviviente de Charlton Heston en “El Planeta de los Simios”), o “Blade Runer”, también de Ridley Scott, donde la pregunta, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es el punto nodal.


Así que al Piporro y su “Estrella del Desello”, y al robot Tor enamorado de una rockola, deben agradecer el que yo no esté de su lado en este encuentro.
En fin, filias cinéfilas aparte, supongamos una película promedio del género: un apocalipsis en curso o en el pasado; la humanidad entera en peligro; primero un audaz e intrépido varón como protagonista; después, de la mano del feminismo inocuo, una mujer, también audaz e intrépida; un grupo de científicos es convocado a una instalación súper secreta (claro, invariablemente situada en la Unión Americana); un militar de alto rango les explica: deben crear un plan que salve a la humanidad; se hace, pero resulta que necesitan de un individuo o individua que, dicho de paso, anule el trabajo colectivo y, en el último segundo, corte, con unas pinzas que aparecieron inexplicablemente, el cable verde o azul o blanco o negro o rojo en una decisión azarosa, y zás, la humanidad está a salvo; el grupo de científicos aplaude a rabiar; el muchacho o la muchacha encuentran el verdadero amor; el respetable público se retira de la sala, mientras los colados revisan los asientos para ver si alguien dejó, a medio terminar, algún cartón de palomitas, con ese delicioso e inigualable sabor a benzoato de sodio.


La catástrofe tiene variados orígenes: un meteorito ha cambiado de ruta con la misma constancia de un político haciendo declaraciones sobre el gasolinazo; o un tornado de tiburones; o un planeta desviado de su curso; o un sol irritado y lanzando fuera de su órbita una de esas lenguas ígneas; o una enfermedad proveniente del espacio o de una nave extraterrestre; o un arma biológica que se sale de control y, convertida en gas inodoro, transforma a quien entra en contacto con él y lo transmuta en político profesional o en algo no tan horrible.


Eso, o el apocalipsis ya es un hecho y un grupo de sobrevivientes deambula sin esperanza, introyectando la barbarie exterior en su comportamiento individual y colectivo, mientras la humanidad agoniza.


El final puede variar, pero la constante es el grupo de científicos, sea como responsables de la catástrofe, sea como esperanza de salvación, claro, si un chico o chica guapa aparece en el momento oportuno.


O el desenlace puede ser de interrogante, o de plano modelo “dark azotado” (ya José Alfredo Jiménez nos había advertido que “la vida no vale nada”).


Bien, tomemos como ejemplo cualquier novela, película o serie de televisión de tema apocalíptico o catastrófico. Digamos una con tema de moda: zombis.
Un ejemplo concreto, la serie de televisión “The Walking Dead”. Para quien no la conoce el argumento es sencillo: por alguna causa sin definir, las personas que mueren, se “convierten” en zombis; el protagonista deambula, se topa con un grupo, establecen una organización jerárquica en continua crisis, y tratan de sobrevivir. El éxito de la serie pudiera deberse a que muestra a personajes que en situaciones normales son mediocres o parias, y se convierten en heroínas y héroes dispuestos a todo. [email protected] de ellos:


Michonne, una ama de casa ninguneada por el marido y los hermanos, convertida en una temible guerrera con katana (interpretada por la actriz y dramaturga Danai Jekesal Gurira y, no es por dárselas a desear, es la única de quien doy el nombre real porque, en el baúl dejado por el SupMarcos encontré una foto de ella en el personaje de Michonne, dedicada de su puño y letra al finado, ¡arrrrroz con leche!).


Daril, un paria manipulado, transformado en un “tracker” y ballestero temible. Hasta ahora, el símbolo de la insumisión, la resistencia y la rebeldía.


Glenn, un repartidor de pizzas vuelto explorador estrella. El milusos y mil vidas de la serie, hasta que Rickman regresó al comic.


Maggie, una joven a la que el apocalipsis zombi salva de la vida monótona de la granja y la convierte en líder aún embarazada.


Carol, una esposa maltratada, transfigurada en la versión femenina de Rambo pero inteligente.


Carl, un púber que esconde detrás del parche a un asesino serial, como bien dedujo Negan.


Eugene, el nerd que simboliza la ciencia y pasa a ser, de mitómano, a útil para el colectivo.


El Padre Gabriel, el religioso convenenciero y oportunista que se reconvierte y se vuelve necesario.


Tara y Aaron, la lesbiana y el gay que aseguran corrección política a la trama.


Rosita, mi sueño húmedo preferido, la latina que combina pasión, habilidad y coraje.


Morgan, el superviviente en modo monje shaolín.


Sasha, la mujer que muta del rol clásico romántico a la de superviviente realista.


Y, en la parte alta de la jerarquía, el maltrecho símbolo del orden, Rick, un ex alguacil que difícilmente puede ocultar las inclinaciones fascistas de cualquier policía.


No sé en qué temporada van. Desde la quinta dejé de verla porque al películero que me mandaba las ediciones “alternativas” le cayó la justicia y a saber dónde está (lo que es una pena, porque me había prometido hasta la temporada 10, aunque ni siquiera Kirkman sabe si habrá 10 temporadas). Pero con lo que he alcanzado a ver, me doy cuenta del porqué de su éxito.


Como quiera, no es difícil seguir la trama, basta revisar los spoliers que se cuelan en twiter en los hashtags respectivos.


Hace algunas lunas, le pregunté a una compañera qué hubiera pasado si Rick, o cualquiera de los del grupo, supiera con anterioridad que iba a pasar lo que pasó. Elijo al policía porque parece que es el único que tiene garantizada la supervivencia, al menos en el comic homónimo.


Rick, ¿se hubiera preparado?, ¿habría construido un bunker y en él acumularía alimentos, medicinas, combustible, armas y municiones, las obras completas de George Romero?


¿O tal vez intentaría detener el desastre?


La compañera, zapatista al fin, me respondió con la misma pregunta: ¿qué pensaba yo que hubiera hecho Rick Grimes?


No dudé en responderle: nada. Aun sabiendo lo que iba a pasar, ni Rick, ni cualquiera de los personajes hubieran hecho nada.


Y eso por una sencilla razón: a pesar de todas las evidencias, seguirían pensando, hasta el minuto previo, que nada malo iba a pasar, que no era para tanto, que alguien en algún lado tendría la solución, que el orden se restablecería, que habría a quien obedecer y a quien mandar, que, en todo caso, la desgracia le pasaría a otros, en otra parte, lejos en geografía o lejos en posición social.


Pensarían hasta la víspera que la desgracia es algo destinado, no a ellas, ellos, elloas, sino a quienes sobreviven abajo... y a la izquierda.


Zombis aparte, en la mayoría de esas narraciones apocalípticas, hay uno o varios momentos en que alguien, invariablemente el o la protagonista, cuando todos están rodeados por una horda de zombis, o el meteorito está a poca distancia de sus cabezas, o una situación límite semejante, con serenidad y aplomo dice: “Todo va a salir bien”.


Y resulta que, en este encuentro, a mí me ha tocado el ingrato papel de aguafiestas. Así que debo decirles lo que vemos: No, no es una película de ciencia ficción, sino la realidad; y no, no todo va a salir bien, sólo algunas pocas cosas saldrán bien si nos preparamos antes.


Según nuestros análisis (y hasta ahora no hemos visto a nadie ni nada que los refute, antes bien, los confirman), estamos ya en medio de una crisis estructural que, en términos coloquiales significa imperio de la violencia criminal, catástrofes naturales, carestía y desempleo desenfrenados, escases de servicios básicos, colapso energético, migraciones, hambre, enfermedad, destrucción, muerte, desesperación, angustia, terror, desamparo.
En suma: deshumanización.


Un crimen está en curso. El más grande, brutal y cruel en la breve historia de la humanidad.


El criminal es un sistema dispuesto a todo: el capitalismo.


En términos apocalípticos: es una lucha entre la humanidad y el sistema, entre la vida y la muerte.


La segunda opción, la de la muerte, no se las recomiendo.


Mejor no se mueran. No les conviene. Créanme, yo algo sé de eso porque he muerto varias veces.


Es muy aburrido. Como las entradas al cielo y al infierno sufren de una burocracia pesada (aunque no tanto como las de las universidades y centros de investigación), la espera es peor que en un aeropuerto o central de autobuses en épocas decembrinas.


El infierno es ídem, tienes que organizar encuentros de artes, de ciencias exactas y naturales, de ciencias sociales, de pueblos originarios, y cosas igualmente terribles. Te obligan a bañarte y peinarte. Te inyectan y te fuerzan a comer sopa de calabazas todo el tiempo. Tienes que escuchar a Peña Nieto y a Donald Trump en una conferencia de prensa sin fin.


El cielo, por su parte, es igual, sólo que ahí tienes que soportar el coro monótono de unos ángeles descoloridos, y todos te dan largas si lo quieres hablar al dios para quejarte de la música.


En resumen; digan no a la muerte y sí a la vida.


Pero no se engañen.


Van a tener que luchar todos los días, a todas horas y en todo lugar.


En esa lucha, tarde o temprano, se darán cuenta de que sólo en colectivo tendrán posibilidades de triunfar.


Y, aun así, verán que necesitan también las artes, y que nos necesitan también a nosotras, y a otros, otras, otroas como nosotros.


Organícense.


Como zapatistas que somos no sólo no les pedimos que abandonen su práctica científica, les demandamos que continúen en ella, que la profundicen.


Sigan explorando éste y otros mundos, no se detengan, no desesperen, no se rindan, no se vendan, no claudiquen.


Pero también les pedimos que busquen las artes. Aunque parezca lo contrario, ellas “anclarán” su quehacer científico en lo que tienen en común: la humanidad.
Disfruten la danza en cualquiera de sus versiones. Tal vez al inicio no puedan evitar enmarcar los movimientos en las leyes de la física, pero después sentirán, punto.


Vayan más allá de la geometría, la teoría del color y la neurología y gocen la pintura y la escultura.


Resistan la tentación de encontrarle lógica científica a ese poema, a esa novela, y dejen que las palabras les descubran galaxias que sólo en las artes viven.
Ríndanse ante la falta de sustento científico en las historias que en teatro y cine se asoman a lo humano imperfecto, voluble e impredecible.


Y así con todas las artes.


Ahora imaginen que no es su cotidianeidad de ustedes, sino esas artes las que están en peligro de extinción.


Imaginen a personas, no estadísticas, hombres, mujeres, niños, ancianos, con un rostro, una historia, una cultura, amenazadas con el aniquilamiento.
Véanse en esos espejos.


Entiendan que no se trata de luchar por ellas o en su lugar, sino con ellas.


Véanse a sí mismas, a sí mismos, como los vemos nosotras, nosotros, zapatistas.


La ciencia no es su límite, su peso muerto, su carga inútil, la actividad que deben ejercer en la clandestinidad u ocultándose en el closet de las academias y los institutos.


Entiendan ya lo que ya entendimos nosotros: que, como científicas y científicos, ustedes luchan por la humanidad, es decir, por la vida.

-*-


Ayer nos explicaba el Subcomandante Insurgente Moisés, que los pueblos son ya, y desde hace décadas, nuestros maestros, nuestros tutores. Que el interés por las ciencias es nuevo en el zapatismo. Que ha sido incitado por las nuevas generaciones, por las jóvenas y jóvenes zapatistas que quieren saber más y mejor de cómo es el mundo. Que de los pueblos organizados salió el novísimo empujón que nos tiene frente a ustedes.


Cierto. Pero lo que no es nuevo en el zapatismo es la lucha por la vida.


Aun en la disposición y planes frente a la muerte, tuvimos desde el inicio la preocupación por la vida.


Los que tienen más edad, o interés a pesar de la edad, pueden conocer lo que fue el alzamiento: la toma de las 7 cabeceras municipales; los bombardeos, los choques con las fuerzas militares, la desesperación del gobierno al ver que no podía derrotarnos, el levantamiento civil que lo obligó a detenerse, lo que le ha seguido en estos ya casi 23 años.


Lo que tal vez no conozcan, es lo que le voy a contar a continuación:


Nos preparamos para matar y morir, eso ya se los resumió el Subcomandante Insurgente Moisés. Entonces teníamos dos opciones frente nuestro: el país se incendiaba o nos aniquilaban. Imaginen nuestro desconcierto cuando no ocurrió ni una ni otra cosa, pero eso es otra historia para la que tal vez habrá ocasión.
Dos opciones, pero ambas tenían como común denominador la muerte y la destrucción. Aunque no lo crean, lo primero que hicimos fue prepararnos para vivir.
Y no me refiero a quienes combatimos, a quienes los conocimientos de resistencia de materiales nos sirvieron para tomar abrigo y cubierta en combates y bombardeos; o a los conocimientos que permitieron a las insurgentas de sanidad salvar la vida de decenas de zapatistas.


Hablo de las bases de apoyo zapatistas, ésas a quienes, como explicó anoche el Subcomandante Insurgente Moisés, les debemos el camino, el paso, el rumbo y el destino como zapatistas que somos, así como les debemos el interés por las artes, las ciencias, y el esfuerzo por incluirnos con trabajadores del campo y de la ciudad, el cuartel mundial de lucha, de resistencia y rebeldía que se llama “Sexta”.


Desde algunos años previos a ese primero de enero aparentemente ya lejano, en las comunidades zapatistas se formaron los llamados “batallones de reserva”.
La misión que se les encomendó fue la más importante del gigantesco operativo que llevó al combate a miles de combatientes: sobrevivir.


Durante meses se les dio instrucción. Miles de niños, niñas, mujeres, hombres y ancianos se entrenaron para protegerse de las balas y las bombas, para reunirse y replegarse en orden en caso de que el ejército atacara o bombardeara los poblados, para colocar depósitos de comida, agua y medicinas que les permitieran sobrevivir en las montañas durante mucho tiempo.


“No morir” era la orden única que debían acatar.


La que teníamos quienes salimos a combatir era: “No rendirse, no venderse, no claudicar”.


Cuando regresamos a las montañas y nos reencontramos con nuestros pueblos, fusionamos las dos órdenes y las convertimos en una sola: “luchar por construir nuestra libertad”.


Y acordamos hacerlo con todas, con todos, con todoas.


Y acordamos que, si no era posible hacerlo en este mundo, entonces haríamos otro mundo, uno más grande, uno mejor, uno donde quepan todos los mundos posibles, los que ya hay y los que aún no imaginamos pero que ya están en las artes y las ciencias.
Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitierra.

SupGaleano.


México, diciembre del 2016.


Del cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.


“La Carencia”


Estaba yo en mi champa, revisando y analizando algunos videos de las jugadas de Maradona y de Messi.


Como si fuera una premonición, llegó rebotando una pelota hasta el interior. Detrás de ella llegó “Defensa Zapatista”, entrando sin avisar ni pedir permiso. Detrás de la niña, entró el mentado gato-perro.


“Defensa Zapatista” tomó el balón y se acercó a mirar por encima de mi hombro. Yo estaba demasiado ocupado tratando de evitar que el gato-perro se comiera el ratón de la computadora, así que no me di cuenta de que la niña miraba con interés los videos.


“Oí Sup”, me dijo, “¿tú lo crees que son muy muy el Maradona y el Messi?”


Yo no respondí. Por experiencia sé que las preguntas de Defensa Zapatista o son retóricas, o no le interesa saber qué respondo.
Ella siguió:


“Pero no lo estás viendo bien el asunto”, dijo, “por más que mucho de arte y de científicos, los dos tienen una gran carencia”.


Sí, así dijo: “carencia”. Yo ahí sí la interrumpí y le pregunté: “¿Y tú de dónde la sacaste esa palabra o dónde la aprendiste?”


Me respondió indignada: “Me la dijo el Pedrito, el muy maldito. Me dijo que no podía jugar fútbol porque las niñas tienen una carencia de técnica”.


“Yo me embravecí y le di un zape, porque no lo sé qué cosa quiere decir esa palabra y qué tal que es una grosería. Claro, el muy maldito de Pedrito fue a acusarme con la promotora de educación y me llamaron. Yo lo expliqué a la maestra como quien dice la situación nacional y de internacional, que está cabrón de la Hidra y todo. Y como la promotora entendió que tenemos que apoyarnos como mujeres que somos, no me regañaron, pero me pusieron a buscar qué cosa quiere decir “carencia”. Y yo pues pensé que es mejor ese castigo a que me manden a comer sopa de calabaza”.


Yo asentí comprensivo, mientras trataba de quitarle el mouse de la boca al gato-perro.


“Pues total, que lo fui a buscar en el internet de la Junta de Buen Gobierno qué cosa es “carencia” y ahí nomás lo vi que es una canción de los musiqueros de lucha, que es bien alegre y todos se ponen a bailar y a brincar como que se metieron a donde hay hormiga arriera. Entonces fui con la promotora de educación y ya le dije que “carencia” es una canción que dice: “Por la mañana yo me levanto, no me dan ganas de ir a estudiar”. La promotora se río y dijo “será a trabajar”.

Entonces le dije que las músicas son según cada quien y según su problema que tiene. O sea que le di la explicación política, pero creo ella no entiende, porque sólo se ríe. Y entonces que me manda de vuelta, que no la canción, sino que tengo que saber qué quiere decir la palabra. Y anda vete, ahí voy de vuelta y tengo que esperar que el que está de guardia en la Junta lo manda una denuncia, y entonces ya pude entrar yo y ahí lo miré que “carencia” quiere decir que te falta algo. Y voy otra vuelta con la promotora y ya le dije, y entonces ella me dijo que ya vi que no es grosería y me felicitó, pero como ahí estaba el Pedrito de metiche, le di otro zape, por andar diciéndome que me falta la técnica. Y entonces pues la promotora dijo que le va a decir a mis mamaces que así estoy haciendo, entonces pues me vine a esconder aquí porque lo sé que a ti no hay quien te viene a ver”.


Yo encajé la puya con heroísmo, pues logré al fin arrebatarle el ratón al gato-perro.


“Defensa Zapatista” siguió su perorata:


“Pero no preocupas Sup, antes de entrar, primero me asomé para ver si no estás viendo fotos de mujeres encueradas que, errrr, de una vez, Sup, no se puede creer, y como quiera no te voy a acusar con el colectivo de “Como mujeres que somos”, pero claro te digo que no sirve así como haces, porque eso quiere decir que tienes carencia de mamaces, o sea que, como dice el SubMoy cuando se embravece, no tienes madre”.


Yo aclaro aquí que no es cierto lo que dice “Defensa Zapatista”, lo que pasa es que estaba yo tomando un curso por correspondencia de anatomía.
Como quiera, antes de que la niña siguiera balconeándome, le pregunté por qué decía que Maradona y Messi tenían una gran carencia.


Ella ya casi estaba en el dintel de la puerta cuando me respondió: “Porque les falta algo que es lo más importante: ser mujeres”.


-*-

“Un Viaje Interestelar”


Entre el montón de papeles y dibujos que dejó en difunto SupMarcos, encontré esto que a continuación les leo. Es una especie de borrador o apuntes para un guion, o algo así, de una supuesta película de ciencia ficción. Se llama:


“¿Hacia dónde la Mirada?”


Planeta Tierra. Algún año lejano en el futuro, digamos 2024. Entre los nuevos destinos turísticos, ahora se puede viajar al espacio y dar la vuelta al mundo en un satélite adaptado “ad hoc” para ese fin. La nave espacial es una réplica en escala del satélite lunar, con un gran ventanal que da vista, todo el tiempo del viaje, a la Tierra. En el lado contrario, digamos la parte posterior, hay una especie de claraboya, del tamaño de una ventana casera, que da siempre vista hacia el resto de la galaxia. Los turistas, de todos los colores y nacionalidades, se agolpan en el ventanal que mira hacia el planeta de origen. Se toman selfies y trasmiten en stream a sus familiares y amistades las imágenes del mundo, “azul como una naranja”. Pero no todos los viajeros están de ese lado. Al menos cuatro personas están frente a la ventana contraria. Se han olvidado de sus respectivas cámaras y miran extasiados el abigarrado collage de cuerpos celestes: el serpenteante trazo de luz polvosa de la Vía Láctea, el rutilante destello de estrellas que tal vez ya no existan, la danza frenética de astros y planetas.


Una de las personas es artista; no está inmóvil, en su cerebro imagina notas y ritmos, líneas y colores, movimientos, secuencias, palabras, representaciones inertes o móviles; sus manos y dedos se mueven involuntariamente, sus labios balbucean palabras y sonidos incomprensibles, cierra y abre los ojos continuamente. Las artes miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.


Otra de las personas es científica; nada de su cuerpo se mueve, mira fijamente no las luces y colores cercanos, sino las más lejanas; en su cerebro imagina galaxias impensadas, mundos inertes y vivos, estrellas naciendo, hoyos negros insaciables, naves interplanetarias sin banderas. Las ciencias miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.


La tercera de las personas es indígena, de estatura menor, de tez oscura y rasgos ancestrales, mira y toca la ventana. Su mente y cuerpo cargan sobre el sólido material transparente. En su cerebro imagina el camino y el paso, la velocidad y el ritmo; imagina un destino en continua mutación. Los pueblos originarios miran lo que miran y miran la vida que puede llegar a ser creada para ser mirada.


La cuarta de las personas es zapatista, de complexión y tez cambiante, mira a través y toca delicadamente con su mano el cristal, saca su cuaderno de apuntes y empieza a escribir frenéticamente. En su cerebro empieza a hacer cuentas, listas de tareas, trabajos a emprender, traza planos, sueña. El zapatismo mira lo que mira y mira el mundo que será necesario construir para que las artes, las ciencias y los pueblos originarios puedan realizar sus miradas.


Al término del viaje, mientras los demás viajeros adquieren los últimos souvenirs en las tiendas “duty free”, la persona artista corre a su estudio, o lo que sea, para que su mirada sea sentida por otros, otras, otroas; la persona científica convoca inmediatamente a otras y otros científicos porque hay teorías y fórmulas que hay que proponer, demostrar, aplicar; la persona indígena se reúne con sus semejantes y les cuenta lo mirado, para que, en colectivo, la mirada defina el camino, el paso, la compañía, el ritmo, la velocidad y el destino.


La persona zapatista va su comunidad, en la asamblea del pueblo explica y detalla todo lo que hay que hacer para que la artista, la científica y la indígena puedan viajar. La asamblea lo primero que hace es criticar la historia o cuento o guion o como se diga, porque falta poner a los trabajadores del campo y la ciudad. Se propone entonces que una comisión le haga una carta al finado SupMarcos para que ponga en el cuento al quinto elemento, o sea al gato-perro, que porque ya se comió el cable del internet y dos usb´s de los Tercios Compas, y se la pasa persiguiendo el mouse de la computadora, así que mejor se lo lleven; y que ponga, como sexto elemento, a la Sexta también, porque sin la sexta no está cabal la historia. Aprobado eso, la asamblea propone, discute, agrega y quita, planea los tiempos, distribuye los trabajos, vota el acuerdo general y nombra las comisiones para cada tarea.


Antes de que se dé por terminada la asamblea y cada quien vaya al trabajo que le corresponde, una niña pide la palabra.


Sin pasar al frente, parada casi al fondo de la casa comunal, la niña se esfuerza por elevar la voz y dice: “yo propongo que en la lista de cosas que les van a dar para que llevan, pongan una pelota y una bola de pozol”.


El resto de la asamblea estalla en risas. El SubMoy, que es quien está en la mesa que coordina la reunión, llama al respeto. Conseguido el silencio, el SubMoy le pregunta a la niña cómo se llama. La niña responde “Yo me llamo Defensa Zapatista” y pone su mejor cara de “no pasarán, manque sean extraterrestres”. El SubMoy entonces le pregunta a Defensa Zapatista por qué propone eso.


La niña se sube a la banca de madera y argumenta:


“La pelota es porque si no van a poder jugar, pues de balde van a donde quieren ir. Y la bola de pozol es para agarran “juerza” y no se desmayan en el camino. Y también para que allá, lejos, donde están los otros mundos, no se olvidan de dónde salieron”.


La propuesta de la niña es aprobada por aclamación.


El SubMoy está a punto de dar por terminada la reunión, cuando “Defensa Zapatista” levanta su manita pidiendo de nuevo la palabra. Se le concede.
La niña habla mientras, con un brazo, sostiene un balón de fútbol, y con el otro abraza un animalito que parecer ser un perro... o un gato, o un gato-perro:
“Sólo les quiero decir que no hemos completado el equipo, pero no preocupan, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”.
Doy fe.


Guau-miau.

 

29 de diciembre del 2016.

Carlsen y Karjakin nadan y guardan la ropa en la 11ª y penúltima partida

Empate a 5,5 después de empatar en 34 movimientos

 

Una equivocación no tiene fácil arreglo cuando la igualdad preside el marcador a falta de muy pocas partidas. Por eso, una estrategia habitual es la de arriesgar lo mínimo y esperar el error del contrario, como hicieron el noruego Magnus Carlsen, campeón, y el ruso Serguei Karjakin, aspirante, en el undécimo y penúltimo juego del encuentro que disputan en Nueva York. Un empate en 34 movimientos, tras casi tres horas y medio de lucha, que sitúa el marcador en 5,5-5,5 a falta de la partida que se celebrará el lunes a partir de las 20 horas. En caso de persistir la igualdad, el miércoles se jugarían 4 semirrápidas (25 minutos + 10 segundos adicionales por movimiento), y si fuera necesario 6 rápidas (5+3), de desempate. Si aun así no hubiera un ganador, tendría lugar la muerte súbita, una única partida con 5 minutos para las blancas y 4 para las negras en la que las tablas permitirían a las negras ganar el mundial. Carlsen, a priori, es favorito en esta modalidad.


Después de grandes emociones y también de errores considerables en días anteriores, la partida de hoy ha sido muy correcta en todas sus facetas. Las tablas es el resultado habitual en el ajedrez y su eliminación, como proponen algunos, significaría cambiar totalmente el sentido del juego. La perfección, aunque justa, es a veces aburrida pero sirve para muchas cosas entre otras para discernir el espíritu de los contendientes. Karjakin, con las piezas blancas, se sobrepuso a su reciente derrota mientras Carlsen daba por bueno el empate ya que en la jornada de clausura dispondrá de la ligera ventaja de conducir las blancas. "Para ver arte tendrán que acudir a otras competiciones; aquí nos jugamos mucho y arriesgamos poco", declaró el campeón en su comparecencia ante los periodistas en un perfecto resumen de lo que aconteció en el tablero.

 

La posición podía parecer peligrosa a primera vista; en realidad, eran fuegos de artificio ya que la igualdad era absoluta pese a la presencia de damas y torres con un aparente peligroso peón pasado. Además, ni siquiera la posibilidad del apuro de tiempo rondaba la posición. En definitiva, todos contentos y a pensar en cómo afrontar la duodécima partida que puede ser decisiva en sus carreras profesionales y sus vidas. Lo importante no serán tanto los movimientos como la psicología y el control de las emociones.

 

KARJAKIN-CARLSEN


Campeonato del Mundo, 11ª partida


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 Ae7 6.d3 b5 7.Ab3 d6 8.a3 0-0 9.Cc3 Ae6 10.Cd5 Cd4 11.Cxd4 exd4 12.Cxf6+ Axf6 13.Axe6 fxe6 14.f4 c5 [Novedad] 15.Dg4 Dd7 16.f5 Tae8 17.Ad2 c4 18.h3 c3 19.bxc3 d5 20.Ag5 [Eran dignas de consideración 20.c4 dxe4 21.cxb5 e3 22.Ab4 y 20.fxe6 Dxe6 21.Dxe6+ Txe6 22.exd5 Te2 23.Tf2 Txf2 24.Rxf2 dxc3 25.Ae1] 20...Axg5 21.Dxg5 dxe4 22.fxe6 Txf1+ 23.Txf1 Dxe6 24.cxd4 e3 [Todo parece peligroso pero la igualdad es absoluta] 25.Te1 h6 26.Dh5 e2 27.Df3 a5 28.c3 Da2 29.Dc6 Te6 30.Dc8+ Rh7 31.c4 Dd2 32.Dxe6 Dxe1+ 33.Rh2 Df2 34.De4+, y tablas por jaque perpetuo. (0,5-0,5).

 

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Carlsen gana la décima partida e iguala el marcador a 5

 

La posesión, empleando un símil futbolístico, si garantizó la victoria. El noruego Magnus Carlsen derrotó al ruso Serguei Karjakin en 75 movimientos, tras seis horas y media de juego, en la décima y antepenúltima partida del Campeonato del Mundo que se celebra en Nueva York. El marcador, tras este resultado, registra un empate a 5 puntos. El sábado se disputará el undécimo juego.

 

Un triunfo de los que dan moral y golpean psicológicamente al contrario. Karjakin pudo forzar de manera obligada el empate en los movimientos 20 y 21. Un resultado que era un paso muy importante en sus aspiraciones de conquistar el título, con el añadido de apenas acumular cansancio. Curiosamente, no vio la secuencia táctica y por ello pagó el precio de quedar en posición inferior en un final de torres y caballo. La peor estructura de peones obligó al aspirante a una defensa pasiva y paciente durante muchos movimientos. Carlsen maniobró y amagó en un flanco y en otro, hasta que consiguió que su rival, con el apuro de tiempo rondando, bajara la guardia permitiendo que una de sus torres irrumpiera triunfante en el ala de dama. El premio a tanta "posesión", con un Carlsen en estado puro y reencarnado en Karpov, fue un peón, suficiente botín para lograr con un poco de técnica la victoria.


Karjakin se había defendido con maestría durante todo el mundial; sin embargo, el cansancio parece haber comenzado a hacer mella y hoy, en ningún momento, ha estado a la altura. No haber rematado ayer al campeón y perder después de no ver una sencilla combinación de tablas al comienzo del medio juego es un duro golpe a la autoconfianza. Antes del encuentro hubiera firmado llegar empatado a falta de dos partidas. Ahora, su equipo deberá tranquilizarle en la jornada de descanso para que trate de afrontar al 100% su próximo compromiso con las piezas blancas. Todavía no hay nada decidido y los errores, como decía el genio de Xavielly Tartakower -el Carl von Clausewitz del ajedrez- están esperando en el tablero a ser cometidos... ¡Por cualquiera de los dos jugadores!


CARLSEN-KARJAKIN


Campeonato del Mundo, 10ª partida


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cf6 4.d3 Ac5 5.c3 0-0 6.Ag5 h6 7.Ah4 Ae7 8.0-0 d6 9.Cbd2 Ch5 10.Axe7 (Novedad; lo conocido era 10.Ag3) 10...Dxe7 11.Cc4 Cf4 12.Ce3 Df6 13.g3 Ch3+ 14.Rh1 Ce7 15.Ac4 c6 16.Ab3 Cg6 17.De2 a5 18.a4 Ae6 19.Axe6 (Era mejor 19.Cd2 ; la del texto hubiera permitido a Karjakin forzar el empate) 19...fxe6 20.Cd2 d5?! (Karjakin lograba el empate con 20...Cxf2+ 21.Rg2 Ch4+!! 22.Rg1 -pierde 22.gxh4 Dg6+ 23.Cg4 Cxg4 24.Rh1 Dh5 25.h3 Cf6 , y las negras tienen ventaja decisiva gracias a su peón de más- 22...Ch3+ 23.Rh1 Cf2+ 24.Rg1 Ch3+ , y jaque continuo) 21.Dh5 Cg5 (Eran tablas con 21...Cxf2+ 22.Rg2 Df7 -amenazando ganar la dama en una- 23.Rg1 Df6 24.Rg2 Df7 25.De2 Ch4+ 26.Rg1 Ch3+ 27.Rh1 Cf2+) 22.h4 (Las blancas tienen la iniciativa en este final, gracias, entre otras cosas, a su ventaja de espacio) 22...Cf3 23.Cxf3 Dxf3+ 24.Dxf3 Txf3 25.Rg2 Tf7 26.Tfe1 h5 27.Cf1 Rf8 28.Cd2 Re7 29.Te2 Rd6 30.Cf3 Taf8 31.Cg5 Te7 32.Tae1 Tfe8 33.Cf3 Ch8 34.d4 exd4 35.Cxd4 g6 36.Te3 Cf7 37.e5+ Rd7 38.Tf3 Ch6 39.Tf6 Tg7 40.b4 axb4 41.cxb4 Cg8 42.Tf3 Ch6 43.a5 Cf5 44.Cb3 Rc7 45.Cc5 Rb8 46.Tb1 Ra7 47.Td3 Tc7 48.Ta3 Cd4 49.Td1 Cf5 50.Rh3 Ch6 51.f3 Tf7 52.Td4 Cf5 53.Td2 Th7 54.Tb3 Tee7 55.Tdd3 Th8 56.Tb1 Thh7? (El comienzo del fin; era mejor 56...Ch6 57.Tc3 Cf5) 57.b5 cxb5 (Si 57...Ch6 58.bxc6 bxc6 59.Tb6 , seguido de 60.Txc6] 58.Txb5 d4 [Si 58...Ch6 59.Tb6 , y cae el peón) 59.Tb6 Tc7 60.Cxe6 Tc3 61.Cf4 Thc7 62.Cd5 Txd3 63.Cxc7 Rb8 64.Cb5 Rc8 65.Txg6 Txf3 66.Rg2 (La ventaja de Carlsen es más que decisiva y no dará ninguna opción en el final) 66...Tb3 67.Cd6+ Cxd6 68.Txd6 Te3 69.e6 Rc7 70.Txd4 Txe6 71.Td5 Th6 72.Rf3 Rb8 73.Rf4 Ra7 74.Rg5 Th8 75.Rf6, y las negras abandonaron. (1-0).

 

 

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Martes, 22 Noviembre 2016 22:42

Carlsen y Karjakin séptima y octava partida

Carlsen y Karjakin séptima y octava partida

Ajedrez siguen igualados en la lucha por el título mundial

 

Carlsen y Karjakin empatan en una aburrida séptima partida



El ruso Serguei Karjakin debió de conformarse con las tablas en 33 movimientos ante el noruego Magnus Carlsen, pese a disponer de ventaja, en la séptima partida del Campeonato del Mundo que se disputa en Nueva York. El marcador, a falta de cinco juegos, registra un empate a 2,5 puntos.


La estrategia de Karjakin de jugárselo a todo o nada sin posibilidad de recuperación sigue adelante. A prioiri el aspirante tiene menos opciones, pero cuando los nervios sean más importantes que el ajedrez las opciones se igualarán. En el séptimo juego el ruso volvió a jugar con las piezas blancas y cambió el peón de rey por el de dama. Una apertura insulsa, en la que ninguno de los dos bandos quiso arriesgar y como consecuencia se produjo el empate, aunque Karjakin dispuso de un peón de más en un final de torre con alfiles de diferente color. Un juego más de suma y sigue que de tratar de luchar por el triunfo.


Carlsen no está cómodo y en su cabeza todavía rondan las oportunidades perdidas y algunos graves errores cometidos. Sin embargo, jugará una partida más con blancas, entre ellas la duodécima y última a ritmo normal. La octava partida se jugará este lunes a partir de las 20 horas.


KARJAKIN-CARLSEN


Campeonato del Mundo, 7ª partida


1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cc3 Cf6 4.e3 a6 5.Ad3 dxc4 6.Axc4 e6 7.Cf3 c5 8.0-0 b5 9.Ae2 Ab7 10.dxc5 Cc6 11.Cd2 Axc5 12.Cde4 Cxe4 13.Cxe4 Ae7 14.b3 Cb4 15.Af3 0-0 16.Aa3 Tc8 17.Cf6+ Axf6 18.Axb7 Axa1 19.Axb4 Af6 20.Axf8 Dxd1 21.Txd1 Txf8 22.Axa6 b4 23.Tc1 g6 24.Tc2 Ta8 25.Ad3 Td8 26.Ae2 Rf8 27.Rf1 Ta8 28.Ac4 Tc8 29.Re2 Re7 30.f4 h6 31.Rf3 Tc7 32.g4 g5 33.Re4 Tc8, tablas. (0,5-0,5).

 


 

En 52 movimientos tras 5 horas de juego


Karjakin aprovecha su oportunidad y gana a Carlsen la octava partida



Jesús Boyero


El pescador, el ruso Serguei Karjakin, pudo con el cazador, el noruego Magnus Carlsen, en la octava partida del Campeonato del Mundo que se disputa en Nueva York. El aspirante logró contra pronóstico el triunfo con las piezas negras en 52 movimientos tras cinco horas de lucha. El marcador del encuentro, a falta de cuatro juegos, favorece a Karjakin por 4,5-3,5. El miércoles, a partir de las 20 horas, se disputará la novena partida.


El astrofísico Neil de Grasse Tyson, presentador de Cosmos una Odisea del Espacio Tiempo, continuación o segunda parte de la mítica serie de Carl Sagan, hizo la jugada de honor ante un sonriente Carlsen. Curiosamente, en uno de los capítulos dedicado a la genética el científico hablaba de La navaja de Ockham, un principio del filósofo escolástico que dice que en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la más probable. El campeón del mundo abandonó esa consideración cuando tenía que haberse conformado con el empate y esperar a otro día para ganar. La navaja de Ockham se transformó entonces en La espada de Damocles en la jugada 51, después de un grave error que le costó la partida y quién sabe si el título mundial.


Pero para llegar al final, antes hay que pasar por la apertura y el medio juego. El noruego, con las piezas blancas, volvió a cambiar de apertura para evitar el laboratorio del ruso y optó por el Sistema Colle que suele producir situaciones muy dinámicas. Carlsen dejó a las claras que quería la victoria y en ese empeño logró tener la iniciativa del juego. Sin embargo, en su intento de provocar el error del rival, en una posición con ligera ventaja, cometió una imprecisión en los apuros de tiempo -él con dos minutos y Karjakin con cinco para ocho jugadas-, que pudo haberle costado un disgusto en el movimiento 35. Karjakin perdonó una vez pero no una segunda en una posición de locos, en un final con damas y piezas menores. El campeón perdió la ecuanimidad y esto significó un error decisivo una jugada antes del abandono.


Carlsen, visiblemente enfadado y tocado psicológicamente, no acudió a la conferencia de prensa. Por su parte, Karjakin declaró que todavía quedan cuatro partidas y que no hay nada decidido: "No sería justo decir que Carlsen ha jugado mal; sin embargo, en una posición de locos, he especulado con su ambición y al final se ha equivocado". La estrategia del aspirante y de su equipo, encabezado por el exjefe de analistas de Kasparov, Yuri Dojoian, está siendo de momento casi perfecta. "Me gustaría llevar la iniciativa en las partidas, pero las cosas son como son y esta corresponde a mi rival", añadió Karjakin. De momento, el ruso ha provocado los fantasmas de Carlsen y este deberá recuperar la paz interior para tratar de equilibrar el marcador y en el peor de los casos disputar las semirrápidas de desempate. Si no logra olvidar, Karjakin estará a un paso de culminar su hazaña, cuando nadie, ni siquiera sus compatriotas, apostaban por su victoria.


CARLSEN-KARJAKIN


Campeonato del Mundo, 8ª partida


1.d4 Cf6 2.Cf3 d5 3.e3 e6 4.Ad3 c5 5.b3 Ae7 6.0-0 0-0 7.Ab2 b6 8.dxc5 Axc5 9.Cbd2 Ab7 10.De2 Cbd7 11.c4 dxc4 12.Cxc4 De7 13.a3 a5 14.Cd4 Tfd8 15.Tfd1 Tac8 16.Tac1 Cf8 17.De1 Cg6 18.Af1 Cg4 19.Cb5 Ac6 20.a4 Ad5 21.Ad4 Axc4 22.Txc4 Axd4 23.Tdxd4 (Parecía mejor 23.Txc8 Txc8 24.Txd4 Cf6 25.Dd1 Ce5 26.Cd6 seguido de e4 y f4) 23...Txc4 24.bxc4 (Era interesante 24.Txc4 C6e5 25.Tc7 Dh4 26.h3 Cf6 27.Dc1, con iniciativa de las blancas) 24...Cf6 25.Dd2 Tb8 26.g3 Ce5 27.Ag2 h6 28.f4 Ced7 29.Ca7 Da3 30.Cc6 Tf8 31.h3 (El campeón entrega un peón en vez de conformarse con unas posibles tablas con 31.Txd7 Cxd7 32.Dxd7) 31...Cc5 32.Rh2 Cxa4 33.Td8 g6 34.Dd4 Rg7 35.c5? (Una error que casi le cuesta en primera instancia la partida al noruego; había que jugar 35.Td7 Dc5 36.Tb7) 35...Txd8 36.Cxd8 Cxc5 37.Dd6 Dd3? (Había que jugar tras 37...Da4 38.Dxb6 Ccd7, y las blancas están perdidas) 38.Cxe6+ fxe6 39.De7+ Rg8 40.Dxf6 a4 41.e4 Dd7 42.Dxg6+ Dg7 43.De8+ Df8 44.Dc6 Dd8 45.f5 a3 46.fxe6 Rg7 47.e7 (Era mejor 47.Db5! Cxe6 48.Db4 Df8 49.Dxb6 De7 50.h4, con ventaja) 47...Dxe7 48.Dxb6 Cd3 49.Da5 Dc5 50.Da6 Ce5 51.De6? (Un segundo error, en el intento por seguir jugando, que ya no perdonará Karjakin; con 51.h4, la posición estaría equilibrada tras 51...Rf7 52.Db7+ Re8 53.Da8+ Re7 54.Db7+) 51...h5!! 52.h4 a2, y Carlsen abandonó. (0-1). Si 53.Dxa2 seguiría 53... Cg4+ 54.Rh3 Dg1 ó 54.Rh1 Dc1+, ganando.

 

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Sábado, 19 Noviembre 2016 08:33

Las alas bajo el brazo

Un 'collage' compuesto por la poeta Wislawa Szymborska.

Dos poetas polacos ganaron el Nobel, Czeslaw Milosz y Wislawa Szymborska, y los dos decían que eran tres quienes lo habían ganado porque cuando se escriben los nombres de Milosz y Zymborska se escribe en tinta invisible el de Zbigniew Herbert también. No hablaban del pasado; hablaban de un poeta que era más joven que ellos y que había empezado a escribir después que ellos. Milosz ya había soplado las velitas de los cincuenta cuando pasó dos años de su exilio en Estados Unidos traduciendo 99 poemas de Herbert al inglés. Traducir 99 poemas no es gentileza ni visita turística: es irse a vivir a la poesía de otro. Szymborska también lo hizo, a su manera cuando le dieron el Nobel: “Cada vez que leí un poema de Herbert me senté a escribir”, dijo. Yo no sé polaco pero desde el primer poema de Herbert que leí quiero irme a vivir ahí.

 


Hay un poema suyo llamado “Cinco hombres”: van a fusilar a cinco hombres sin nombre, ya los sacaron de la celda, ya los pusieron contra el paredón, ya les dispararon, ya están “cubiertos hasta los ojos de sombra”, pero en el eco de los disparos se alcanza a oír como en una nube de qué hablaron en su última noche (“de sueños proféticos, de una escapada a un burdel, de autos, de naipes, de chicas, de frutas”) y en el techo del paladar se siente el sabor metálico de un minúsculo pétalo de sangre que se va esfumando hasta desaparecer. Leer ese poema es ser testigo, ser uno de los fusilados y ser uno de los que aprietan el gatillo y se van. Herbert era jovencito cuando lo escribió; acababa de terminar la Segunda Guerra. La resistencia polaca tenía algo hermoso: hacía terminar sus estudios en la clandestinidad a los jovencitos que interrumpían el secundario para sumarse a sus filas. Había profesores, les tomaban examen y hasta les daban diploma cuando se graduaban, en los sótanos donde estaban escondidos. Así se recibió Herbert, y así quiso seguir estudiando cuando terminó la guerra.


 

Pero eran nuevos tiempos y había nuevas reglas. Se matriculó en economía porque fue lo único que le dejaron estudiar en la universidad, después cursó leyes, y cuando pudo se pasó a filosofía, y cuando pudo se las arregló para abstenerse de la mascarada reglamentaria y rendirle cuentas a un solo tutor, el venerable Henryk Elzenberg, con quien logró repetir la atmósfera de educación clandestina que lo había formado, hasta que un día le dijo: “No me interesa ejercer la filosofía como profesión; prefiero seguir padeciéndola como emoción”. A partir de entonces alimentó ratas en un laboratorio de vacunas contra el tifus a cambio de que lo dejaran dormir ahí, fue sereno de la Unión de Compositores de Varsovia, vendía su sangre cuando necesitaba plata, el único trabajo que le daban eran suplencias como maestro de escuela, porque en la resistencia había pertenecido al bando anticomunista y no quiso cambiar de opinión cuando Polonia quedó para los rusos después de la guerra. No le importaba mayormente esa vida a salto de mata porque le permitía hacer lo que en realidad quería más que nada en la vida: viajar o, mejor dicho, pisar el pasado viajando, sentir en los pies los lugares donde habían sucedido los grandes momentos del espíritu que lo subyugaban.


 

En la Polonia socialista, si convencías al estado de que eras poeta, te daban una beca de un salario mínimo y un permiso para salir del país durante lo que te durara ese estipendio, el equivalente en zlotys de cien dólares actuales. Con un poema llamado “Reporte desde el Paraíso” Herbert logró engatusar a los cancerberos de la cultura, acceder a una de esas becas y salir por primera vez de Polonia (el poema: “En el paraíso, la semana de trabajo es de treinta horas / los salarios aumentan y los precios bajan / y el trabajo manual no cansa por la falta de gravedad / al principio iba a ser diferente: pura luz, música, abstracción / pero no pudieron separar bien el alma del cuerpo / y empezamos a llegar con una gota de grasa, una hebra de músculo / y hubo que enfrentar las consecuencias / de mezclar un grano de absoluto con un grano de materia / la contemplación de dios es sólo para los cien por ciento pneuma / el resto está pendiente de comunicados sobre milagros e inundaciones / cada sábado al mediodía suenan las sirenas / y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes / con sus alas bajo el brazo como violines”).


 

Así empezó a viajar, gracias a ese poema, mal comprendido por las autoridades. Para que esos pocos zlotys le rindieran más hacía esos viajes caminando y dormía donde lo agarraba la noche. Recorrió a pie, en escapadas de cien dólares a lo largo de los años, todo lo que pudo de Grecia, y después de Italia, y después de Francia y Alemania, y por fin de su último amor, Holanda. Después volvía y escribía poemas que trataban de acceder a la noche de Pascal y a la ira de Aquiles, al aburrimiento de los dioses y a la alegría del primer pitecantropus dibujando con el dedo en las cuevas de Altamira, al lugar donde Prometeo se tocaba con Vermeer y Paracelso con Beethoven, y cada uno de esos poemas era como un fragmento de la conversación de aquellos fusilados la noche antes de morir.
Para las autoridades socialistas era un católico anticomunista, para los católicos wojtilistas era un pagano solapado, para los disidentes ateos era un enfermo de leyendas, para los nacionalistas a la violeta era un enemigo de la patria, para los jóvenes transgresores era un enemigo de la vanguardia. Herbert ya había decidido dónde vivía, desde dónde hablaba: “En la ciudad estalló la epidemia / del instinto de conservación / como monóxido de carbono impregna casas templos mercados / envenena los pozos cubre de moho el pan las estructuras de la mente / la prueba de la existencia del monstruo son sus víctimas / no es evidencia directa pero alcanza”. No le hizo mayor diferencia cuando cayó el Muro y se disolvió la URSS: “Obtuvimos la independencia como un regalo de la Historia, no derramamos sangre por ella. Fue como si los comunistas dijeran un día No haremos más perradas, vamos a tomar un trago, como le habla un polaco a otro. Nuestros mayores enemigos siguen siendo los de siempre: la hipocresía y la megalomanía, el narcisismo de los pobres de espíritu”.


 

En un poema llamado “Intento de Disolución de la Mitología” dice que los dioses se juntaron un día y decidieron abandonar el negocio y unirse a la sociedad racional para seguir tirando. A la caída de la tarde encaran hacia la ciudad con documentos falsos y un puñado de monedas de cobre en el bolsillo. Cuando cruzan un puente, Hermes se tira al río pero nadie atina a salvarlo: están demasiado ocupados tratando de decidir si es un buen o mal augurio, como polacos en una taberna. Murió cuando Polonia que llevaba diez años libre de la bota soviética y el desvelo colectivo en las tabernas polacas era ahora el ingreso a la Unión Europea. Milosz y Szymborzka lo sobrevivieron y fueron a su funeral. Tuvieron que hacer un viaje en auto de diez horas para llegar al cementerio en el campo donde lo enterraron. Hubieran debido ir a pie, pero estaban demasiado viejitos. En el auto, mientras Milosz hablaba sin parar de lo sola que quedaba Polonia sin Herbert, Szymborska lo interrumpió casi sin darse cuenta y se puso a recitar mirando el paisaje por la ventanilla: “Y cada sábado al mediodía suenan las sirenas / y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes / con sus alas bajo el brazo como violines”.

 

Para El Rufián Melancólico de la calle Bolívar

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Danny Yen Sin Wong (Malasia). Ganador categoría Open Color.

Con inscripciones de fotógrafos de más de 100 países en sus 11 categorías, el jurado de la segunda edición de los Siena International Photo Awards ha tenido material de sobra para seleccionar las imágenes ganadoras. Los premiados fueron revelados en una ceremonia celebrada en Siena, Italia el 29 de octubre y los vencedores tendrán sus imágenes expuestas hasta el 30 de noviembre en la exposición Beyond the Lens organizada durante el Siena Art Photo Travel Festival.

Aunque sólo es la segunda edición del concurso, la amplitud y calidad de las fotografías ya lo ha convertido en un elemento esencial de la comunidad fotográfica internacional. Viajes, naturaleza, personas y retrato, arquitectura, vida salvaje, son sólo algunas de las categorías que agrupan las fotografías. Algunas, como The Power of Nature de Giuseppe Mario Famiani, demuestran la increíble fuerza de nuestro entorno, mientras que otras, como Refugee Stream, de Jacob Ehrbahn, captan el triunfo del espíritu humano sobre la adversidad. A continuación destacamos algunas de nuestras favoritas del impresionante concurso de este año.

 

Leyla Emektar (Turquía). Ganador categoría Travel.

 



Giuseppe Mario Famiani (Italia). Ganador categoría Nature.




Greg Lecoeur (Francia). Siena Photographer of the Year.

 

Marcin Ryczek (Polonia). Ganador categoría Open Monochrome.

 

Audun Rikardsen (Noruega). Ganador categoría Wildlife.

 


Audun Rikardsen (Noruega). Ganador categoría Sport.

 

Jacob Ehrbahn (Dinamarca). Ganador categoría Storyboard.

 


Gianluca De Bartolo (Italia). Ganador categoría Wine.

Mike Hollman (Nueva Zelanda). Ganador categoría Architecture.

 


Jiming Lv (China). Ganador categoría People & Portrait.

 


Krishna Vr (Mexico). Ganador categoría Under 20.

 


Antonius Andre Tjiu. Tercer puesto categoría Travel.

Isa Ebrahim. Mención de honor categoría Travel.

 

Hong Ding. Mención de honor categoría Travel.

Isa Ebrahim. Tercer puesto categoría Open Color.

 


Fuyang Zhou. Premio extraordinaro categoría Open Color.

Ali Al Jajri. Finalista categoría Architecture.

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