Desenterrar y hablar: de cara a los rastros de la vida

La guerra no le es ajena a nadie, más bien, es capaz de enajenar a los humanos [...] Y puede que el arte sea un medio capaz de sufragar un pequeño foco del dolor, si acaso éste se pudiese medir.

 

“Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para mi es la soledad infinita”.
Albert Camus

 

Un sentimiento confuso y expectante me invade cuando me cruzo con el mural que está en la sala principal de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional –sede Bogotá. Un blanco que resalta sobre las baldosas oscuras y los recuadros colgados que parecen moverse conmigo, como un espejismo, como abogando por la fascinación de Borges. Cuando me detengo, las imágenes me devuelven un “escojido... gracias por los favores recibidos”. Pareciera ser que la ortografía se conserva a propósito, pero me intriga conocer el por qué. Al observar detenidamente los hologramas se observan imágenes de tumbas, algunas vacías, otras con flores, pero el agradecimiento se repite en casi todas. A un costado del mural se lee “Réquiem NN”, ésta palabra evoca en mí el sonido del órgano en las iglesias católicas a la hora de velar a los difuntos, lo extraño es que algunas tumbas tienen un nombre escrito, entonces, ¿por qué NN? Al salir, la noche advierte su llegada con el fuerte soplido del viento. Aún faltan tres días para su inauguración.

 

Mural Requiem NN


Ése mismo viento transgresor de cuerpos es el que me recuerda que ha llegado el día, entonces me encamino hacia la Hemeroteca Nacional Universitaria Carlos Lleras Restrepo, donde comienzan a llegar carros de todos los modelos, principalmente camionetas negras o grises con vidrios blindados, y algunas motos oscuras. El busto del expresidente saluda a los visitantes desde las escaleras que comunican con la entrada. Eso sí, casi todos los presentes portan una elegancia característica de las inauguraciones: los hombres en traje y las mujeres, en su mayoría, en vestido. Yo me inclino a mirar los agujereados jeans por donde sobresalen mis rodillas y comienzo a pensar que no fue el mejor día para usarlos.


Desde la entrada se observan más murales blancos en los que reposan letras y recuadros de pinturas. En uno de estos muros se lee: “La guerra que no hemos visto”. En su descripción explica que los cuadros son la recopilación de algunos de los trabajos realizados en un taller realizado con excombatientes en su proceso de reinserción social, razón por la cual los dibujos, desde una perspectiva estética, se componen de trazos sencillos. Lo verdaderamente importante no es la imagen sino lo que aquella evoca y comunica.


Cada una de las pinturas está acompañada por una corta descripción de lo retratado en el lienzo. Una de las más impactantes dice: “[...] Los cuatro muchachos no habían pedido permiso, ni nada, para poder entrar, pues allá tocaba era pedir permiso. Los cogieron y los tuvieron tres días amarrados [...]. El deseo de ellos era graduarse, seguir adelante, acabar los estudios pa’ ayudarle a la familia [...] La guerrilla se enojó y de una vez los iban matando, y los mataron a todos cuatro. Yo, como soy tan de blandito corazón, yo lloré, pero como allá no puede dejar que miren que uno está llorando, que es una sanción durísima...”. Hacen un llamado general. La inauguración está a punto de comenzar.

Tan de blandito corazón

 


─ “Buenas noches a todos. Mi nombre es Ingrid Liliana Torres, curadora de la presente exposición “Desenterrar y hablar: una etnografía estética de la guerra en Colombia”. Ésta surge de la iniciativa de Yolanda Sierra, docente del grupo de Arte y Cultura de la Universidad Externado, y gira en torno a la temática de la reparación simbólica y el papel del arte en el posconflicto; y para ello toma tres proyectos de Juan Manuel Echavarría y Fernando Grisález: La guerra que no hemos visto, Réquiem NN y Silencios. Le concedo la palabra a Yolanda.


─ La guerra causa daños colosales en la sociedad y éste proyecto nos recuerda quiénes son los verdaderamente afectados. Gracias al arte, como mecanismo estético capaz de transformar la realidad, podemos trabajar por la superación de los arquetipos latentes que se intensifican en el conflicto armado. Juan Carlos Henao, rector del Externado, no pudo venir el día de hoy pero escribió una carta para éste evento, en la cual resalta los problemas actuales de la erradicación de las artes bajo la excusa de su inutilidad frente al mercado, ignorando que el vigor y el fin de la guerra precisan usar los sentidos, a partir de la estética, para superar un conflicto. Recalca que en éste proyecto se evidencia la solidaridad con las víctimas, y es un llamado de auxilio a las escuelas rurales. Pero, ahora que hablen los personajes principales, ¿Fernando?


─ Gracias Yolanda. Creo que “Desenterrar y hablar” es una experiencia que nos permite enfrentarnos con nosotros mismos, es una vivencia conmovedora y es lo que me ha impulsado a llevarle el ritmo a Juan Manuel, porque en realidad ha sido una labor extenuante y de bastante dedicación, ¿cierto?


─ Verdaderamente. Por ejemplo, el proyecto que ven a mis espaldas se llama “Silencios”. Comenzó cuando el 11 de marzo de 2010 fuimos invitados al viejo Mampuján –en los Montes de María–, la comunidad rememoraba los 10 años de su destierro por el grupo paramilitar “Héroes de los Montes de María”. En el recorrido observé una escuela abandonada, entramos y en éste tablero estaban escritas las vocales, excepto la “o”, desde ahí nos decidimos a buscar los vestigios de la vida, porque entre las víctimas de la guerra, la educación continúa siendo una de las principales afectadas. Por esta razón también es que en 2007 iniciamos talleres con los excombatientes, les permitíamos pintar lo que quisieran y, cuando merecimos su confianza, les dije: “Enséñenos qué es la guerra. Yo vivo en Bogotá, en una burbuja. Pinten lo que deseen”. Y así fue, nos hablaron con pinceladas”.

Silencio con grieta


La sala se sumerge entre aplausos y los asistentes comienzan a disgregarse. Yo me atrevo a hablarle a Fernando, quien me comenta acerca de lo que fue encaminarse a perseguir los rastros de la vida: “Cuando viajamos a los Montes de María había terrenos a los que no se podía llegar en carro, por lo que había que caminar largas horas guiados por uno que otro campesino. Una vez me sorprendió cuando uno de ellos señaló unos escombros y dijo: ‘allá nací yo, y ésa era la escuela del pueblo’”. Levanto la mirada y me impacta la imagen de un hombre solitario con carteles eróticos de mujeres que cubren el tablero, le comento a Fernando y me dice: “Sí, estos salones se convirtieron en hogares, o más bien en refugios con cortinas y hamacas, otros en potreros, incluso hay algunos en los que no reina más que el mutismo en el que se sumieron tras la guerra. Mejor dicho, su destino fue el olvido de la educación”. Entonces pienso que quizá la guerra ha triunfado en muchos territorios porque donde debería estar fundándose el futuro, no queda más que el miedo y las ruinas. “Sólo una sigue funcionando en Palo Alto, Sucre, esto delata el descenso poblacional que trajo la guerra al campo”, finaliza Fernando.

Me despido de Fernando recordándole la cita para dentro de unas semanas. Me acerco a un televisor en el que se observa a un burro dando vueltas por el corral (antigua escuela), se mueve impacientemente de un lado a otro, como aguardando un milagro, y sin saber qué hacer consigo mismo. Está allí, de pie, mirando una pared. Luego pareciera advertir mí presencia al mirar a la cámara, es como si me preguntara qué ha pasado allí. De repente la pantalla se oscurece y escucho la voz de un campesino: “Parece que el burro traía a un niño a la escuela, y ahora el burro vuelve por ese niño que ya no está”. El vacío es inmediato. Me doy la vuelta y siento en mis ojos el dolor que mana.


Ya han pasado los días y el calendario me recuerda que al mediodía es la cita en la Biblioteca Central con Fernando. En medio del bullicio citadino vienen a mí los versos del poeta cuando suplicaba, “[...] Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!” Pienso que tal vez éste sea el temor de las víctimas: el miedo al vacío, a la soledad de la memoria. Y puede que el arte sea un medio capaz de sufragar un pequeño foco del dolor, si acaso éste se pudiese medir.

Silencio con diálogo

 


Al llegar, hablamos acerca de “Réquiem NN”, proyecto que nace en 2006 y termina en 2010. Acerca de éste me comenta que las personas que viven en Puerto Berrio, Antioquia, fundaron una tradición peculiar: acoger los cadáveres que el río Magdalena trae. Estos cuerpos, o restos de ellos, son recogidos por los habitantes que les conceden un lugar en la cripta, rezan por ellos, les llevan flores, los bautizan e, incluso, hay quienes les donan su apellido, a pesar de nunca haberlos conocido. “Aquí nosotros rescatamos a los NN, creemos en sus almas, y nos hacen milagros; además, los adoptamos como si fueran nuestros”, afirma la comunidad. Esto representa una verdadera resistencia contra la guerra, no permiten que estos cuerpos se pierdan en la mar, no les niegan un más allá, desde su concepción religiosa, y cuando menos dignifican a los muertos en una ceremonia de duelo. Les dan una historia, un pasado. Este acto de valentía quiere hacerle justicia a los muertos, esgrimiendo que cualquiera de ellos podría ser uno de sus desaparecidos. Los hologramas representan un contraste entre el antes y el después de las tumbas.


“Cuando expusimos el proyecto allá, todo el pueblo se reunió en la plaza principal, exceptuando al cura y al alcalde”, recuerda Fernando. También se lamenta por no haber vuelto al pueblo y teme que ésta tradición la hayan acabado los problemas eclesiásticos y políticos, pero sentencia diciendo que “eventualmente tendrá que acabarse porque esperamos que con la firma de la paz el río ya no sea un lugar para los muertos”.


Nos sentamos con Ingrid y Fernando para seguir hablando acerca de los proyectos. Les comento que me causa curiosidad que un excombatiente sea capaz de retratar ese pasado tan doloroso. “Todo es un proceso. Cuando comenzó en 2007, bajo el Programa de Reintegración de la Alcaldía, se dictaron cuatro talleres de pintura en dos años, en cada uno recibíamos diferentes desmovilizados: exmilitantes de las Farc, exparamilitares bajo la ley de Justicia y Paz, como también miembros del Ejército heridos en combate. Verse frente a ésta mezcla de experiencias es impactante y, en principio, resultaba necesario construir confianza”, contesta Ingrid.


La guerra no le es ajena a nadie, más bien, es capaz de enajenar a los humanos. Una de las experiencias que recuerdan es que, al principio, ninguno de los excombatientes se sentaba de espaldas a la ventana porque en la guerra esto era ser un blanco fácil. “Pero fue bello presenciar que, a medida que pasaban las sesiones, ellos eran capaces de transgredir esta barrera y sentarse contra la ventana. Esto me conmovió porque precisamente representa una verdadera reparación en su vida”, dice Fernando.


Ingrid y Fernando son egresados de pregrado y maestría en Artes plásticas de la U. Nacional, ellos me comentaron su opinión con respecto a la actual problemática de la infraestructura y el cierre de admisiones a la carrera de Artes plásticas. “Antes, la universidad era el espacio donde la indiferencia del país no conseguía permear, pero ahora pareciera ser que por fin lo logró y eso, eso es lo verdaderamente preocupante”, afirma Ingrid.


Al final de la conversación nos concentramos en especular sobre el impacto que podría tener ésta exposición en la Universidad, debido a que se resaltan los problemas educativos existentes en las escuelas rurales, que no parecen estar tan alejados de los que atañen a las urbanas, por ejemplo la escasez de presupuesto. En el campo es necesario hacerse una pregunta, sin ánimos de justificar ningún acto, ¿qué otra oportunidad hay donde la educación ha sido erradicada? Juan Manuel Echevarría, aunque no estaba presente, respondería diciendo que el problema es que los excombatientes “primero tuvieron en la mano un arma, antes que una crayola”. Pero en la ciudad no hay excusa. No estamos lejos de entrar en contacto con esos silencios educativos.

 

Silencio escrito

 


Al despedirme de ellos, pienso en las víctimas que, como El Quijote, se enfrentan a una locura en medio de la soledad más desgarradora. Luego de observar todas éstas exposiciones me detengo ante la entrada de la calle 26, donde alguna vez estuvo escrita una frase: “Podrán cortar las flores pero nunca detendrán la primavera”. Entonces, ante esta experiencia, es posible ser el cortante cuervo y decir: nunca más. Nunca más a algo como la guerra.

Me siento a esperar el bus, el ruido de los carros interrumpe mis pensamientos, pero ni el rugir citadino es capaz de hacerme vacilar al pensar que, en realidad, “lo bonito es estar vivo”, como estaba escrito borrosamente en uno de los tableros. Vivir, no existir, es el acto más revolucionario en nuestra sociedad, pero pareciera que la memoria es tan sólo otro eufemismo en lo tocante a la guerra. La gran apuesta de ésta exposición es sentir, al reflexionar, es desenterrar el monumento a la amnesia, erigido con respecto al conflicto vivido por décadas, es exponer la realidad a quienes vivimos en una Bogotá que, en muchas ocasiones no pareciera estar en Colombia.

Las ruedas del tiempo siguen girando, el otoño casi eterno continúa consumiendo las paredes de las escuelas y, pese a todo, las tizas, los lápices, las letras borrosas, y los tableros desgastados, no ceden a la muerte, siguen ahí, en pie... esperándonos.

 

  

 

 

Publicado enColombia
Jueves, 20 Octubre 2016 05:49

Las músicas que quieren ser escuchadas

Las músicas que quieren ser escuchadas

Escuchar diez canciones para interpretar la sociedad y leer la vida, es el propósito de este artículo que presenta diez piezas del amplio repertorio musical cubano del siglo XX. Canciones relegadas al recuerdo de pocos y al olvido de muchos y que siguen teniendo historias para contar. Son los vestigios de un pueblo y de una cultura, que ha evolucionado dejando sus huellas impresas en artefactos magnéticos que aún pueden sonar. El recuerdo de la música también porta parte de la memoria de la sociedad.

 

Los sonidos y el tiempo son dos de los determinantes estructurales de la música. Al último lo lleva en su propio espíritu, puesto que es la dimensión fundamental para su creación y desenvolvimiento. Pero no solo en su sentido técnico ejerce determinaciones sobre lo musical, pues otro tipo de tiempo también tiene una profunda incidencia en la música: la versión histórica superpuesta a la sociedad y al espacio, capaz de configurar un universo donde viven y mueren los humanos y sus acciones, donde se suceden las generaciones y se crea la Historia.

Nada tan hija de su tiempo como la música, y nada tan proclive al olvido como ella. Se mueve y evoluciona junto a la sociedad. Al paso de los años desperdiga artefactos magnéticos que no solo constituyen la memoria tangible de sus ritmos, sino que también son los vestigios de épocas relegadas por la marcha inexorable de la historia y la cultura. La música se vive, pero también se olvida para poder ser recordada, para que los humanos puedan evocar. Pero hay mucho de fatalidad en este designio que impone sobre ella la sociedad: el hecho de que hoy sea escuchada, bailada, sentida, y mañana sea apenas otro artilugio que permite a los humanos traer de vuelta las realidades que se añoran y nunca volverán.

Como “música tradicional” han sido etiquetadas, en decenas de países, muchos ritmos y voces del ayer. Miles de canciones hoy son obras destacadas en museos, a los que se recurre cuando es necesario recordar quiénes somos, de dónde venimos, o cuáles son los rasgos que otorgan a los pueblos su singularidad. Pero ya no son vividas, tampoco recordadas, incluso son terriblemente desconocidas en el presente. Uno de los casos es el propio de la “música tradicional” cubana, a la que tantos han ido a buscar a La Habana y Santiago de Cuba, para solo encontrarla en las tiendas musicales oficiales o en museos de exhibición.

Pasan los tiempos y cambia la sociedad, por esa razón sería pretencioso clamar porque los géneros y los estilos musicales, que se impusieron en determinados períodos, perduren inmaculados, al margen de toda evolución. El cambio, como suele suceder, debe ser aceptado y digerido, pero es muy prudente no olvidar que la música lleva consigo una puesta en escena sonora, en una fascinante codificación rítmica dibuja una pintura hecha con oscilaciones, sobre el lienzo del tiempo de amplios aspectos de los individuos, sociedades y momentos históricos en las que fueron desarrolladas.

Es la música cubana del siglo XX, otra entre las que reclaman por ser escuchadas pues llevan consigo una singularidad musical, una majestuosidad sonora en la que están plasmadas las historias de un pueblo y de una cultura que ha inspirado a muchos, y deslumbrado a otros que rendimos honor recordando lo que no vivimos, guardando en nuestros espíritus los ritmos y las letras de canciones que nos han enseñado la historia de este querido pueblo de nuestro entrañable Caribe ultramarino, multinacional.

 

Escuchar canciones para interpretar la sociedad y recordar la vida

 

La primera canción que se propone fue desarrollada por el prominente Sexteto Habanero (1), agrupación insigne del Son cubano fundada en el año de 1920 en la región oriental de la Isla caribeña. “En Guantánamo” [ https://www.youtube.com/watch?v=j58cqLA6ESk ] lleva consigo una clara alusión al surgimiento y desarrollo del Son en la región oriental de la isla –para luego desplazarse a La Habana y seguir alegrando diás y noches, hasta ganar reconocimiento internacional–, tesis sostenida por musicólogos del talante de Alejo Carpentier, Cristóbal Díaz Ayala y Radames Giró. Esta idea diverge de las tesis que sitúan la formación del Son en La Habana, y de aquellas que lo atribuyen a un proceso de intercambios complejos, en una matriz de espacio y de tiempo expandido, más amplia. Aunque la discusión aún no ha cesado, y una forma de generar polémica allí siga siendo preguntar respecto a los orígenes del Son, esta canción es una muestra de la manera en que el género musical se cuenta así mismo.

 

Guantanamo -Sexteto Habanero
(El origen del Son)

De 1920 nena vengo tocando la lira
luchando con los soneros nena
y ninguno me ha hecho na'
en Guantanamo na' ma´
donde yo me sacudí,
uno llamado José Luis
ese si le daba bueno
yo me sostuve sereno nena
el rato que estuve allí

 

La segunda canción fue creada por el compositor Arsenio Rodriguez y grabada en el álbum “Arsenio Rodríguez (2) y su conjunto: 1945-1957” bajo el sello Egrem. “Pobre mi Cuba” [ https://www.youtube.com/watch?v=jXH8BFSZpNI ] es una composición que guarda un testimonio musical de las condiciones del campo y el campesino cubano a mediados del siglo XX: Compleja situación impuesta por las condiciones estructurales de un campesino empobrecido por “[...] la existencia de grandes latifundios dedicados especialmente a la explotación de un solo producto, el azúcar; la prevalencia del régimen capitalista en convivencia con rasgos semifeudales de explotación, y, por último, la dominación imperialista. Todos ellos marcaron la heterogeneidad del campesinado cubano y la ascendente tendencia hacia la década de 1950 del proceso de “descampesinización” o proletarización del mismo” (3). El sonido melodioso del tres y la potencia de las trompetas que parecen gemir junto al campesino en esta canción, configuran una pieza musical dotada de sonoridad y un profundo significado social del contexto en que se crea.

 

Pobre mi Cuba – Arsenio Rodríguez
(El estado del campo)

¡Ayy! se oye decir al Guajiro
que mala están las cosechas
de los campos de mi Cuba
no vale sembrar con maña
No vale nada el cacaco,
está arruinado el tabaco
no vale nada la caña

Al ver los lindos palmares
hermosos cañaverales
se oye decir al guajiro
¡pobre mi Cuba!

 

No solo las dificultades, también las transformaciones y las esperanzas de cambio fueron codificadas en el repertorio musical cubano. La tercera canción es una interpretación del emblemático Septeto Nacional Ignacio Piñeiro (4), grabada en su histórico álbum “Soneros mayores” (1981) y entonada por la melodiosa voz de Carlos Embale: “Quien me lo iba a decir camará” [ https://www.youtube.com/watch?v=KMb5O1IhFAo ]. En esta pieza musical, ejecutada con maestría por la agrupación precursora del Son, se crea entre el repique de la clave y el bongó, el sonido de las cuerdas y un altivo sonido de trompetas, una imagen de las condiciones de la Cuba post revolucionaria que trajo consigo un importante viraje en las relaciones políticas internacionales, en la educación y en el sistema de producción agrícola e industrial para este país. Embale traduce con su canto la alegría de un pueblo que no termina de sorprenderse por la libertad y soberanía alcanzadas al abrigo del pensamiento de dos de sus próceres, y por el hecho de que existe una juventud dispuesta a sostenerlas con su capacidades intelectuales, de trabajo y con la fuerza de sus armas.

 

Septeto Nacional Ignacio Piñeiro - Quien me lo iba a decir camará.
(Las transformaciones y los cambios)

Quien me lo iba a decir camará, quien me lo iba a decir
Quien me lo iba a decir camará, quien me lo iba a decir
Cuba libre y soberana, como lo soñó martí
los constructores de Cuba se complacen en construir
son páginas de la historia, y de Maceo y Martí
el lema del estudiante: trabajo, estudio y fusil
sembremos para el consumo malanga, papa y ají
[...]

 

Pero las transformaciones no fueron concebidas ni vividas por todos de la misma manera. La cuarta canción pone de manifiesto claras diferencias de opiniones frente a la Cuba post revolucionaria que comienza a avanzar por el lindero socialista. “Lamento cubano” [ https://www.youtube.com/watch?v=TUjpFi9NRNM ] es una canción interpretada por Guillermo Portabales (5), escrita por Eliseo Grenet –uno de los grandes compositores del siglo XX en Cuba. A inicios de los años 50 Portabales se radica en Puerto Rico, y prosigue su carrera musical. Desde Borinquen observa el triunfo de la Revolución cubana, de la que toma distancia y asume una postura crítica en las letras de algunas de sus composiciones e interpretaciones. Esta canción,, que integra una magistral ejecución de la guitarra, fue grabada en su álbum “Aquellas melodías de en la voz de Portabales”, publicado bajo el sello discográfico Gema en 1967 (Miami). La composición es un lamento poético de un cubano que canta con dolor por la suerte de su patria, por una Cuba que ahora es presa de incontables quebrantos.

 

Lamento Cubano – Guillermo Portabales
(Otra visión de la realidad cubana)

ohhh cuba hermosa, primorosa
¿Por qué sufres hoy tanto quebranto?
Ohhh patria mía
quien diría que tu cielo azul nublara el llanto

ohhh en el susurro del palmar
se oye el eco resonar
de una voz de dolor que al amor llama

ohhh al contemplar tu ardiente sol
tus campos llenos de verdor
pienso en el tiempo aquel
que se fue Cuba

 

Lo religioso y lo ritual son unas de las vetas más grandes desde donde los músicos cubanos han desarrollado sus composiciones. Bastante reconocidas por el público siguen siendo las canciones de Celina y Reutilio dedicadas a santos y Orishas cubanos (Santa Barba, San Lazaro, Caridad del Cobre, Babalú, Changó). La quinta canción fue compuesta por Ignacio Piñeiro (6) y es cantada por la prominente cantante María Teresa Vera (7): “En la alta sociedad” [ https://www.youtube.com/watch?v=CdbDYpqjTqM ]. Esta canción, perteneciente al sub género de la clave ñañiga introducida por Piñeiro, resultó siendo un desafío a la sociedad secreta-fraternal Abakúa (8), sociedad integrada exclusivamente por varones en una de cuyas potencias (Eforí Enkomó) vieron como un atrevimiento el de Vera al entonar esta pieza que usaba fragmentos de cantos empleados por sus Okobios (9) en las ceremonias rituales. La pieza musical evidencia que las relaciones entre los músicos, sociedades secretas y otras agrupaciones rituales, no siempre fueron armónicas: refleja tensiones en torno a lo religioso y a la implementación de lo sagrado en el canto. En esta oportunidad es el timbre armonioso de la voz de María Teresa Vera la que canta esta canción afro cubana, dotada de una cadencia y un extraordinario lirismo.

 

María Teresa Vera - "En la alta sociedad"
(Lo religioso y ritual)

En la alta sociedad quisieron jugar Diablito
y ni tan solo un poquito lo pudieron imitar.
Cuando fueron a tocar usaron cien instrumentos,
sus confusos movimientos no los dejó terminar.

Para cantar abakuá no sirve la maraquita,
el Íremo necesita enkomó y bonkó
y el eco beco efimeremo Obon Íyamba.

Entonces con gran primor oirán a Yoanza cantar:
Ekue ullo ke acanapon ibio ibio ibio kondo,
y yo con mi voz respondo al compás del Eribó:
Enegue mosongo moto Efimeremo Ekueñon
Monina entumba batanga embere abakuá efó.

Sanga aprofa nandiva okobio Abakuá Efó.

 

El imaginario y el simbolismo popular incursionan en la música cubana del siglo XX. La pluma de Eliseo Grenet pudo plasmar el mito de Papá Montero, personaje que encarna la alegría, el baile, la música y la diversión del pueblo cubano. Papa Montero (10) era un geronte negro reconocido por su alegría, por su capacidad para bailar, y por su infinita disposición para la rumba: “Cuentan que Papá Montero era un negro de avanzada edad, blanco en canas, que alcanzó la celebridad por ser un rumbero empedernido en Isabela de Sagüa, poblado costero ubicado al norte de la actual provincia de Villa Clara. No había toque de tambor en el que Papá... no estuviera haciendo de las suyas. Incluso se llegó a asegurar que la rumba no se ponía buena si el mítico señor no estaba presente, acompañado de las mulatas que siempre le seguían y deleitando a todos con sus habilidades de bailarín” (11). Muchos son los interpretes que han recogido en sus canciones el mito de Papá Montero, pero proponemos una singular interpretada bajo la dirección del compositor y director de orquesta Cheo Belen Puig (12), recogida en su album “Danzones del ayer”, bajo el sello discográfico Kubaney en el año de 1956, “Papa Montero” [ https://www.youtube.com/watch?v=h7x1ptU3S9U ]

 

Papá Montero – Cheo Belen Puig
(El imaginario y los mitos populares)

Señores,
los familiares del cadáver me han confiado
para que despida el duelo
del que en vida fue
Papá Montero.

A llorar a Papá Montero, zumba,
¡canalla rumbero!

 

La vida en el campo y el trabajo colectivo también fueron codificados en el repertorio musical de Cuba. El origen montuno de músicas cubanas como el Son, la Guajira y el Changüi no está en discusión, pues fue en el campo o en municipios circunvecinos donde algunos de estos géneros cuajaron y tuvieron su difusión primaria. En muchas canciones, como en la séptima, puede observarse este rasgo identitario. Es un hermoso Son interpretado por el famoso dúo Los Compadres, integrado por Lorenzo Hierrezuelo (13) (Compay Primo) y Francisco Repilado (14) (Compay Segundo). “Venga Guano, caballero” [ https://www.youtube.com/watch?v=Eh9n90aOOjE ] es un hermoso canto bucólico acompañado de la melodía de dos talentosos músicos que narran con sus voces una jornada de trabajo colectivo en el campo cubano. Una fotografía musical de campesinos que empalman el techo de un bohío en Cuba, mientras degustan un trago de ron y las mujeres en los fogones cocinan con criollo sazón los alimentos que darán energía a los trabajadores, para que acaben temprano.

 

Venga guano, caballero – Compay Segundo
(Las tradiciones campesinas)

En los montes de mi cuba hacen juntas de vecinos
cuando van a preparar un campo para sembrar
también para cobijar el bohío de un montuno
matan machos y guanano y se dan su trago de Ron
Así trabajan contentos sin mucha sofocación

Una vez en la cobija del bohío de mi tío
mataron varios jutios y empezaron a cantar

Venga guano Caballero, venga guano
que estamos en el caballete y hay que acabar temprano

Allí se encontraba Dide, Yule, Nanito y Ramón
y otros vecinos que eran muy buenos cobijadores

Venga guano Caballero, venga guano
que estamos en el caballete y hay que acabar temprano

Cocinando estaba Julia con su criollo sazón
y Nicolás dirigiendo y repartiendo el buen ron

venga guano Caballero, venga guano
que estamos en el caballete y hay que acabar temprano

 

La identidad guajira también tuvo en la música otro de los pilares de su sustento. La octava canción es interpretada por la voz de uno de los más grandes músicos cubanos de todos los tiempos, Benny Moré (15). “Guajiro de verdad” [ https://www.youtube.com/watch?v=5XpJl1YiXOU ] es una composición grabada entre los años 1953-1959, años pre revolucionarios en los que empieza un verdadero éxodo de los campesinos desde los campos hacía los cascos urbanos en Cuba, principalmente hacía La Habana (16). El canto de Moré en esta pieza evidencia la contribución de la música a fortalecer la identidad campesina, quizás como respuesta al fenómeno que estaba empezando a presentarse con fuerza a mediados del siglo XX en la Isla. No hay suficientes datos para argumentar que esta haya sido la intención explicita quien compuso la canción en cuestión, pero es indudable que en la letra hay claras referencias a la identidad, al orgullo de ser campesino y a la posibilidad de permanecer en el campo, la vocación por trabajar la tierra y defenderla ante cualquier amenaza se presente.

 

Benny Moré – Guajiro de Verdad
(La identidad guajira)

Me levanto antes que salga el sol
cuando mi gallo empieza a cantar
y mis bueyes voy a preparar
para empezar mi labor

Yo si soy guajiro de verdad (coro)

Soy guajiro, moriré en mi ley
y no habrá quien me saque de aquí
no quiero que me digan ok
dejenme donde nací

Yo si guajiro de verdad, (coro)

Esta tierra la defiendo yo
contra todo el que la ofenda aquí
porque así me lo enseñaron a mi
como se defiende a Dios

 

No puede hablarse de Cuba sin aludir a su Revolución. Y para así proceder, en la novena canción, la voz de Carlos Puebla (17), uno de sus embajadores musicales, quien desarrolla exaltaciones musicales a la Revolución cubana y a sus líderes. “Y en eso llegó Fidel” [ https://www.youtube.com/watch?v=5woXb-XnSYQ ] es un canto a la figura de Fidel Castro quien narra la canción llegó a imponer un nuevo ordenamiento en Cuba donde quedan atrás la explotación, la concentración de tierra y la renta, la difusión de las apuestas, la democracia fingida y la corrupción. Una bella canción que, independiente de su intencionalidad política, es una muestra de la cadencia y armonía del Son cubano decimonono, hoy transformado en música tradicional.

 

Carlos Puebla – Y en eso llegó Fidel
(La Revolución)

Aquí pensaban seguir
ganando el ciento por ciento
con casas de apartamentos
y echar al pueblo a sufrir
Y seguir de modo cruel
contra el pueblo conspirando
para seguirlo explotando
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
tragando y tragando tierra
sin sospechar que en la Sierra
se alumbraba el porvenir

Y seguir de modo cruel
la costumbre del delito
hacer de Cuba un garito
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
diciendo que los cuatreros,
forajidos bandoleros
asolaban al país

Y seguir de modo cruel
con la infamia por escudo
difamando a los barbudos
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
jugando a la democracia
y el pueblo que en su desgracia
se acabara de morir

Y seguir de modo cruel
sin cuidarse ni la forma
con el robo como norma
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

 

Aquel entrañable terruño del Caribe no solo pertenece a quienes lo habitan, aquellos que aún conservan su nacionalidad. Injusto sería olvidar los millones de cubanos que, desperdigados por el mundo, han dejado sus familias, sus amigos, parte de su corazón en la isla. Para que no se olvide que también son hijos de Cuba, para mostrar que la música siguió componiéndose magistralmente por fuera del territorio –porque fueron muchos los creadores que tuvieron que partir–, en la décima canción, una obra del gran maestro Israel Cachao López (18), con la participación del actor Andy García –a quien en las primeras estrofas la tristeza le quiebra la voz, mientras entona fragmentos del poema “Versos sencillos” de José Martí. “Cuba Linda” [ https://www.youtube.com/watch?v=SwgWNSuMG1E ] hace parte del álbum de Cachao  grabado en 1999, que lleva el mismo nombre. Una canción cargada de melancolía, y de anhelos de muchos que desean entrañablemente caminar por el malecón habanero, pero han sido condenados a tener a su patria exclusivamente en los recuerdos.

 

Israel “cachao” López - Cuba Linda
(El exilio)

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar.

¡Yo quiero, cuando me muera
Sin patria, pero sin amo,
Tener en mi losa un ramo
De flores, y una bandera!

Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare
Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare

Yo quisiera verte ahora
como la primera vez

Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare
Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare

Oye cuando escucho un Son cubano
de los tiempos ya pasados
mi corazón se entristece
y mi juventud revive
ese tesoro cubano
tierra de ensueño y encanto
con su son tan habanero
tierra que yo tanto quiero
tierra que yo tanto quiero
y por ella yo me muero

Te recordaremos, te recordaremos
mi Cuba linda linda querida
por eso tanto te quiero
Te recordaremos, te recordaremos
Cubita linda que bella te recordaremos
Te recordaremos, te recordaremos

[...]

 

1  https://www.ecured.cu/Sexteto_Habanero

2 https://www.ecured.cu/Arsenio_Rodr%C3%ADguez

3 ALBA M. María del Carmen. “La estructura social del campo en la década del 50 del siglo pasado y su relación con los ajustes del modelo económico”. Departamento de Historia. Universidad de la Habana. http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/alba_moreno_maria_del_carmen/la_estructura_social_en_el_campo.htm

 4 https://www.ecured.cu/Septeto_Nacional 

 5 https://www.ecured.cu/Guillermo_Portabales

 6 https://www.ecured.cu/Ignacio_Pi%C3%B1eiro 

7 https://www.ecured.cu/Mar%C3%ADa_Teresa_Vera

8 “La Sociedad secréta Abakuá tuvo su origen en los antiguos cabildos de esclavos carabalí, precursoras en Cuba, con los de otras tribus o naciones africanas, de las sociedades de Recreo y de las de Socorros Mutuos que se multiplicarían más tarde en aquelle Isla. Estas agrupaciones de ñáñigos, como se les llama corrientemente con secular desprecio, se denominan Potencias о « tierras, Juegos o Partidos ». De todos estos términos nos serviremos aquí. La confraternidad tuvo siempre рог objeto, en lo social, prestar ayuda económica a sus individuos en momentos de necesidad, con el producto de cuotas mensuales que aseguraba un fondo común ; y en lo secreto, protegerlos рог medio de una alianza con poderes espirituales, contra lo que llamaremos los peligros imponderables, tales como maleficios о «daños», ataques de brujos que se valen de fuerzas maléficas para obstruccionar la suerte, arruinar la salud y el alma, provocar la enfermedad y la muerte y causar todo género de quebrantos”. Tomado de: CABRERA, Lydia. “Ritual y símbolos de la iniciación en la sociedad secreta Abakua”. In: Journal de la Société des Américanistes. Tomo 58, 1969. pp. 139-171.

9 Ayudante de los sacerdotes afro - cubanos de más alto Rango.

10 El personaje fue llevado al cine por Octavio Cortazar en “La última rumba de Papá Montero” de 1992, al teatro por Arquímides Pous en su teatrología entre 1923–1934, a los lienzos por Mario Carreño en “Los funerales de Papá Montero”. http://oncubamagazine.com/cultura/papa-montero-zumba-canalla-rumbero/

11 https://tocororotravel.com/blogs/113530/personajes-del-imaginario-cubano-papa-montero-canalla-rumbero

 12 https://www.ecured.cu/Cheo_Bel%C3%A9n_Puig 

13  https://www.ecured.cu/Lorenzo_Hierrezuelo 

14  https://www.ecured.cu/Compay_Segundo

15 https://www.ecured.cu/Benny_Mor%C3%A9

16 Urbanización en Cuba. Momentos significativos. http://www.one.cu/publicaciones/coleccionestadisticas/urbanizacion.pdf

17 https://www.ecured.cu/Carlos_Puebla 

18 https://www.ecured.cu/Cachao 

 

 

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Miércoles, 21 Septiembre 2016 18:09

Eduardo Esparza. Memoria

Eduardo Esparza. Memoria

A propósito de la más reciente exposición del artista Eduardo Esparza

 

La memoria ha sido para el artista plástico Eduardo Esparza un tema recurrente y, digámoslo, obsesivo de su quehacer artístico. La memoria, en un país desmemoriado, es fundamental para reconocernos como sociedad, para recordarnos lo que hemos sido y así poder evitar lo que no queremos ser en un futuro. Bien dicen que un país que no conoce su historia esta condenado a repetirla.

 

Aquí radica la importancia del trabajo de Esparza con la Memoria: el recuento de nuestra dramática realidad como país, como sociedad víctima y victimaria de la violencia. Según Eduardo, son “los artistas los que tenemos que construir esa memoria, dejar un testimonio de lo que ha sido este país, no con los lenguajes tradicionales, sino con nuevos símbolos, con nuevos lenguajes”.

 

“Cerrar las heridas, tejer la memoria” es la invitación que nos hace el artista en su próxima exposición. Recorrer su obra es una inmersión por un mundo construido a partir de un lenguaje propio, su “caligrafía interior”, decantada por décadas de trabajo, investigación y exploración. En palabras de Esparza, en su obra la “Memoria está representada en retazos que hay sueltos dentro del cuadro, que hay que tejer, que hay que empezar a coser toda esa memoria para organizarla, para construirla”.

 

Video relacionado

Eduardo Esparza

 

De esta manera, a partir de esa construcción de la memoria que nos propone el artista en su obra, invitamos a que visiten la más reciente exposición del maestro Eduardo Esparza: MEMORIAS. Que tendrá lugar en el Museo Casa Grau (Calle94 N° 7- 48, Bogotá). La inauguración será este próximo 20 de septiembre, a las 7pm.

 

P.d. Desde Desorbita extendemos una invitación a galeristas, museos, universidades, entidades publicas y particulares, y demás afines, para acoger esta muestra y darle mayor circulación al trabajo del maestro Esparza. Valorando el papel de la memoria en la construcción de la paz, esta obra resulta importante para la sociedad colombiana actual. Otros espacios, ciudades y pueblos se merecen poder adentrarse en esta propuesta artística para tejer nuestra memoria colectiva, y cimentar una mejor sociedad: Un país de paz.

 

Página personal: Eduardo Esparza

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Una escena de El séptimo sello, del maestro Ingmar Bergman.

 

Una reseña histórica desde los inicios hasta la actualidad sobre las películas que han tomado el universo de los trebejos como objeto de análisis, accesorio o simplemente como musa inspiradora desde los más diversos ángulos: el humor, el drama, la política, la ciencia ficción.

 

 

A lo largo de los años, se ha definido al ajedrez ya meramente como un juego, ya como juego y arte, ya como juego, arte y ciencia, conceptualizándolo conforme apreciaciones subjetivas de su significado. Todas esas apreciaciones, por supuesto, son valederas. Tal vez por sus atractivas formas externas, o acaso por la complejidad de la combinación de sus movimientos, o por la sensación de magia que crean en el tablero los grandes ajedrecistas, se ha utilizado reiteradamente al ajedrez como un modelo para establecer analogías o utilizarlo como metáfora de distintas disciplinas del quehacer humano.

 

En este contexto, es interesante observar de qué manera el Cine ha permitido observar a nuestro juego desde ópticas distintas y se ha valido del mismo como motivo, ya sea principal o accesorio, de muchas de las historias de la pantalla grande. Un breve repaso, que ni de cerca agota el tema ni en extensión ni en profundidad, es el siguiente:


Ya en los tempranos inicios del cine, el ajedrez visto desde el humorismo fue el eje central de un cortometraje de algo más de un minuto: “A chess dispute” (“Una disputa de ajedrez”), es una película muda inglesa, rodada en 1903, donde dos señores sentados ante un tablero en un café, terminan a las trompadas luego de unas pocas jugadas. Pocos años más tarde, en 1925 y con motivo de la celebración del famoso Torneo de Moscú de ese año, el ruso Pudovkin filmó “La fiebre del ajedrez” que retrata la pasión que el torneo y la concurrencia al mismo de los mejores jugadores del mundo, despertó en la población soviética. El film, de 19 minutos, es francamente muy divertido y como condimento, tiene una breve actuación del mismísimo Capablanca, así como las apariciones de Reti, Grunfeld y Marshall y otros grandes jugadores de la época.


Mucho más adelante, en el año 1957 el genial cineasta sueco Ingmar Bergman se valió del ajedrez como hilo conductor de su largometraje El séptimo sello, que ha sido considerado un gran clásico del cine universal. En el mismo, un caballero cruzado juega una partida con la “muerte”, a fin de prolongar su vida. Metáfora sobre sentido de la vida, el enigma de la muerte y la misión del arte, la película lleva al ajedrez a un plano filosófico.


Con el correr de los años fueron apareciendo, cierto es que con cuentagotas, nuevas películas con el juego-ciencia ya sea como tema principal o accesorio. La literatura de ficción aportó lo suyo en distintas épocas, y literatura, cine y ajedrez se unieron para conformar películas de mérito: “Una novela de ajedrez” (Alemania, 1960), adaptación de la novela homónima de Stephan Zweig (acaso la mejor que se haya escrito sobre el tema ajedrez), “Uncovered” (Inglaterra, 1994), sobre “La Tabla de Flandes” de Arturo Pérez Reverte y “The Luzhin Defence” (traducido al castellano como “Alexander y Natalia”, Inglaterra, 2001) de la novela de Nabokov del mismo nombre, son tres films emblemáticos de esta simbiosis de las tres artes.


La crítica social no ha estado ausente en esta relación ajedrez y cinematografía: en 1977, el director indio Shatranj Ke Khiladi, filmó “Los jugadores de ajedrez”, en la que dos nobles ociosos se enfrascan en interminables partidas, ausentes de las necesidades y avatares del pueblo. Más adelante, en 2013, se estrenó la norteamericana “La vida de un Rey” y en 2014 la neozelandesa “El caballo negro”, ambas relativas a ajedrecistas dedicados a utilizar el juego para alejar de los peligros de la calle a adolescentes en situación de riesgo.

 

Cuando hoy en día hablamos de la informática aplicada a nuestro juego, lo hacemos de una disciplina que, sobre todo los más jóvenes, consideran ligada al ajedrez de forma poco menos que indispensable. Pero hace no tanto, pensar en inteligencia artificial y en computadoras que jugaran con éxito contra el hombre, era solamente un proyecto en la cabeza de algunos intrépidos investigadores y científicos (y aquí, sin dudarlo, hay que nombrar a Botvinnik como un esclarecido precursor). En el cine, también este tema ha resultado motivo de menciones, como la de la obra máxima de Stanley Kubrick “2001, una Odisea del espacio” que, si bien no es una película de tema ajedrecístico, prefigura en una escena memorable, ya en 1968: el triunfo de la máquina sobre el hombre, en la partida que el computador HAL9000 le gana al astronauta Poole. Y en 2013, la estadounidense “Computer Chess” ambientada en 1980, relata en tono de comedia un match entre humanos y computadoras programadas por expertos informáticos.

 

La política y más concretamente las Guerra Fría, ha estado también presente en la relación cine-ajedrez: en 1984, se presentó la película suiza “La diagonale du fou” (“La diagonal del loco”), una bien lograda realización en donde un Campeón Mundial soviético, leal al régimen imperante en su país, se enfrenta con su retador, un ruso exiliado. El relato tiene tintes relativos a la lucha de Viktor Kortchnoi, el disidente soviético, contra el campeón Anatoly Karpov y es una de los largometrajes más logrados desde el punto de vista ajedrecístico.


También algunos hechos biográficos han sido adaptados y llevados al cine: “Capablanca” (Cuba, 1987) dramatiza el episodio del viaje a Moscú, en 1925, del entonces Campeón Mundial, del que mas allá de sus triunfos sobre el tablero, nacerá una relación amorosa. En 1993 se estrenó “Searching for Bobby Fischer” (“Jaque a la inocencia” según su retitulado en castellano), que narra la precoz relación del niño Josh Waitzkin con el ajedrez y de la pertinaz insistencia de su padre para el logro de sus objetivos deportivos. Y por fin, la reciente “Pawn sacrifice” (retitulada “La jugada maestra), que historia en clave de drama, el período en el que el mítico Bobby Fischer alcanzó la cumbre de su carrera y su legendario encuentro con Boris Spassky.


El cine incluso ha logrado, con su ingenio ilimitado, pergeñar un relato de crimen y suspenso donde un asesino serial construye un andamiaje de problemas ajedrecísticos para marcar patrones que solamente ajedrecistas destacados podrán desentrañar, con el Campeón Mundial de ajedrez a la cabeza. La película se llama “Knight moves” y, otra vez, la magia de los retitulados la convirtió en “Enigma mortal”; es norteamericana y se estrenó en 1992. En la misma sintonía de intriga, en Canadá se produce desde 2011 una serie para TV, en capítulos, donde un ex campeón de ajedrez padece de agorafobia y, recluido en su habitación de hotel, se dedica a la investigación de crímenes casi imposibles de resolver, aprovechando su gran capacidad de análisis.


Hay, también, películas no referidas al ajedrez en concreto, pero que contienen escenas que, al menos para los ajedrecistas, resultan memorables. Hemos mencionado más arriba a la computadora derrotando al humano en “2001 Odisea del espacio” y no podemos dejar de hacerlo con esa inolvidable escena de la mítica “Casablanca” con Humprey Bogart (en el fascinante personaje de Rick) sentado frente a un tablero de ajedrez, conversando con el personaje interpretado por Peter Lorre. Bogart era un avezado jugador y según cuentan, influyó sobre el director para incluir esa escena en la película.


En el largometraje de la saga de James Bond “De Rusia con Amor”, una de las primeras escenas muestra a dos maestros jugando una partida de torneo; no sería nada remarcable si no fuera porque la posición que se deja ver brevemente en el tablero corresponde a una partida verdadera, hecho demostrativo del cuidado que el director (o alguien!) puso en los detalles. Se trata nada menos que de la partida Spassky-Bronstein, Leningrado 1960, ganada en estilo brillante por el primero, luego de un original sacrificio de torre.


Entre otras, hay escenas de ajedrez también en las muy conocidas “El affaire de Thomas Crown”, “Spectre” (también de la saga Bond) y “Atraco perfecto”.


Así entonces, esta breve reseña, que reiteramos no agota el tema, es un pequeño aporte a una visión de la forma en que la industria cinematográfica y el juego de ajedrez han unido su arte para el desarrollo de relatos en campos tan diversos como el humorismo, la historia, la filosofía, la investigación policial, la informática y la política.


En definitiva, ambas actividades comparten en alguna forma, su componente lúdico, artístico y científico.

 

 

 

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El diálogo entre las ciencias y las disciplinas

 

La discusión aquí resumida, es parte integral del debate que su autor propone en su más reciente libro: Complejidad de las ciencias sociales. Y de otras ciencias y disciplinas. Una reflexión de punta que abre un debate entre científicos y académicos de las más diversas procedencias. Pero que también debe permear a los movimientos sociales, si de verdad pretender cambiar el entorno donde se sitúan, que es parte del mundo que, producto de la revolución tecnocientífica en marcha, vive una compleja y dinámica transformación.

 

 

Un problema

 

La interdisciplinariedad parece ser una palabra de moda, o un llamado al entendimiento. Pero la verdad es que hay más confusión que claridad al respecto. Literalmente, la interdisciplinariedad es un representante del búho de Minerva que emprende su vuelo cuando ya cae la tarde.

 

Tres términos contiguos, pero diferentes, tres enfoques distintos pero un mismo espíritu de familia: la inter, la trans, y la multidisciplinariedad. Originarias en realidad en los años 60 del siglo XX, se trata de la expresión de una crisis, a saber: la crisis de la disciplinariedad y la disciplinarización de las ciencias y el conocimiento.

 

 

Modernidad y ciencia

 

En verdad, la historia de la modernidad es la historia misma de la división, clasificación y especialización de las ciencias y las disciplinas. Una vez hecho el tránsito del Renacimiento hacia la Modernidad son creadas las Academias –La Royal Academy of Sciences, en Inglaterra; la Académie Française des Sciences, en París; die Preussische Akademie der Wissensshaften, en Prusia–, y con estas se avanza hacia la consolidación de una organización social del conocimiento. Ulteriormente, el conocimiento considerado como oficial, y el que no lo es.


La Modernidad es el triunfo de la física en primer lugar. Y a la luz o a la sombra de ella, tiene lugar el nacimiento de las ciencias sociales y humanas, las cuales debían ser “ciencias” en analogía a la mecánica clásica que había alcanzado su epítome con la obra de I. Newton. En realidad, en perspectiva histórica, se trató de la emergencia de una nueva forma de comprender en general a la realidad, al mundo y a la sociedad, en sus diferentes niveles y escalas.

 

La historia subsiguiente fue al mismo tiempo la de una verdadera eclosión de ciencias, disciplinas, saberes y prácticas que continuó hasta la segunda mitad del siglo XX, y el proceso de división, clasificación especialización y sub-especialización del conocimiento en general. La modernidad terminó sabiendo mucho, demasiado de cada vez menos.

 

 

El problema de la interdisciplinariedad

 

De manera atávica, se considera entre la mayoría de académicos, científicos y gestores del conocimiento que existe interdisciplinariedad cuando, por ejemplo, la física dialoga con la química, o cuando las matemáticas interactúan con la computación. Exactamente en el mismo sentido, se cree que hay interdisciplinariedad cuando la geografía interactúa con la política, o las relaciones internacionales con la psicología o los temas urbanísticos, por ejemplo. Como si la interdisciplinariedad consistiera en el diálogo y el trabajo al interior de familias de ciencias; las ciencias físicas y naturales de un lado, y las ciencias sociales y humanas de otro. Se trata, en ambos casos, de crasos errores.

 

La verdadera interdisciplinariedad sucede cuando existe un cruce de familias y de tradiciones. Específicamente, cuando la sociología dialoga con las matemáticas, o la física con la política, o acaso también la antropología con la bioquímica, o incluso cuando la economía dialoga con la termodinámica, por ejemplo.


En otras palabras, la auténtica interdisciplinariedad tiene lugar por fuera de los lugares de confort de las propias ciencias sociales y humanas, o del otro lado, del lado de las ciencias exactas y positivas. Cuando el diálogo se cierra al interior de una familia dada, no hay verdadero aprendizaje, y por consiguiente, los retos y desafíos son bajos. Por el contrario, la verdadera interdisciplinariedad implica la capacidad de prender otros lenguajes, otros enfoques, otras metodologías y técnicas que los habituales al interior de cada familia de ciencias y disciplinas.

 

 

Ciencias y artes, ciencias y humanidades

 

La complejidad del mundo consiste en una pluralidad de enfoques, significaciones y perspectivas. En numerosas ocasiones no existen convergencias entre esos enfoques o significaciones y en numerosas ocasiones, las divergencias se acentúan con tonos y modos singulares.

 

El reto de los académicos, científicos e investigadores consiste en que el mundo entero nos quepa en la cabeza. Una expresión que se dice fácil pero es endemoniadamente difícil de llevar a cabo. Así las cosas, la interdisciplinariedad consiste en la posibilidad de que haya cruces y puentes entre comprensiones diferentes provenientes, de un lado, de las ciencias exactas, y de otra parte de las ciencia sociales y humanas. Pero en ambas confluencias, debe ser igualmente posible un espacio común para las humanidades y las artes.

 

Esta idea consiste sencillamente en dos consideraciones. De un lado, se trata de evitar el cientificismo, en toda la línea de la palabra. Y de otra parte, se trata de reconocer que el proceso de aprendizaje no conoce límites ni fronteras, y que la vida es posible de tantas formas como sea imaginable y siempre, adicionalmente, de forma imprevista.

 

El conocimiento del mundo y de la realidad implica absolutamente la idea –altamente difícil– según la cual existen y son necesarios distintos tipos de conocimientos, así: conocimientos útiles, aplicados, experimentales, fundamentales, pero también conocimientos que son esencialmente inútiles o sin ninguna utilidad inmediata. Y sí, hay campos ‘inútiles’, tales como la música, la poesía, las matemáticas puras o la filosofía, por ejemplo.

 

Al fin y al cabo, las redes del conocimiento son análogas a las de la vida misma. De esta suerte, de la misma forma como en ecología se llegó a comprender que no existe absolutamente ninguna especie clave, sino, por el contrario, lo más adecuado consiste en identificar especies sombrilla, en el mismo sentido, en la esfera social o del conocimiento ninguna disciplina o ciencia es más fundamental que otra, y ciertamente no cuando queremos alcanzar un cuadro completo de la realidad y el universo.

 

En la naturaleza no existen jerarquías. Concomitantemente, no existen tampoco, contra toda la tradición occidental desde la Grecia antigua, ninguna forma de conocimiento que sea verdadera a priori sobre todas las demás. El fundamento de la vida es plural: la biodiversidad –consistente en diversidad genética, diversidad biológica y diversidad cultural–. Pues bien, en el mismo sentido, la interdisciplinariedad es el reconocimiento explícito de que los saberes y las prácticas, por ejemplo, existen al mismo nivel que las ciencias y las disciplinas.

 

 

Coda final

 

Es cierto: lo que emerge de las líneas anteriores tiene consecuencias éticas, sociales y políticas. Algunos desempeñan una función en la sociedad. Pero no más que eso. Nadie, absolutamente nadie es mejor que otros, y todos coexisten en la multiplicidad de redes y nexos que van conformando según las necesidades. Una nueva democracia debe ser posible. Al fin y al cabo la organización (lógica o metodológica) del conocimiento no es un fenómeno ajeno a la propia organización social del conocimiento.

 

Una nota final: la interdisciplinariedad es en realidad un buen intento, epistemológico y social. Pero es insuficiente. La verdad es que recientemente han surgido ciencias (¡en plural!) que se fundan a partir de problemas de frontera. Estas son genéricamente llamadas ciencias de frontera. A título descriptivo, algunas de estas ciencias son: las ciencias cognitivas, las ciencias del espacio, las ciencias de la tierra, la ciencias de la salud, las ciencias de la vida, las ciencias de materiales, las ciencias de la complejidad.

 

Pero esta ya es otra historia.

 

 

*Profesor Titular Universidad del Rosario

 

 Informes del Libro: Transv 22 N 53D-42. Int 102    Tel: 345 18 08 / 217 89 92 (Bogotà)

                            Carrera 48 N 59-52 Of. 105      Tel: 291 09 69 ( Medellìn)

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
Miércoles, 27 Julio 2016 17:59

Crímenes sublimes

Crímenes sublimes
 
 
Capítulo 3

 

La casa de Eliseo Zubiria y Martha Braun está ubicada en el barrio Colina, al occidente de la ciudad, en un condominio cerrado formado por un conjunto de casas blancas de dos pisos, con techos de tejas rojas en forma triangular. Después de identificarse en la entrada y de esperar por algunos minutos, Marlowe es autorizado a seguir. El portero le indica la ubicación de la casa y le dice que puede estacionar el auto en el garaje de la propiedad. El cielo ya se ha puesto negro de nuevo y es probable que empiece a llover en cualquier momento. Antes de bajarse del auto, Marlowe piensa en lo difícil que se pondrá el tráfico cuando tenga que regresar al centro en medio de la lluvia.

 

Una empleada vestida con uniforme gris abre la puerta y le pide para esperar en la sala. “La señora ya baja”, dice. “¿Quiere tomar algo, un café, agua?”. “No, gracias”, dice Marlowe mientras observa un cuadro que ocupa casi toda la pared del fondo de la sala. En el cuadro el cuerpo desmembrado de un hombre reposa sobre una pequeña mesa de metal. El fondo de la pintura es de un rojo intenso. Alrededor del cuerpo aparecen algunas figuras abstractas que remiten a animales mitológicos y objetos litúrgicos. “Es un regalo del pintor”, dice una voz femenina. Marlowe se voltea. “Philip Marlowe, detective de la policía metropolitana”. “Martha Braun”, dice la mujer mientras aprieta firmemente la mano de Marlowe.

 

Martha Braun es una mujer alta, de tez blanca y cuerpo delgado pero compacto, como el de una mujer que practica algún deporte o va al gimnasio con frecuencia. Está vestida enteramente de negro y lleva gafas oscuras. Las uñas de ambas manos están pintadas de negro. Su rostro y su cuerpo aparentan dureza, pero en el fondo, piensa Marlowe, parece como si estuviera a punto de derrumbarse. “¿En qué le puedo ayudar detective?”. “Sé que es un momento difícil señora Braun, pero quisiera saber si el señor Zubiria había recibido alguna amenaza, si había notado algo sospechoso en los últimos días”. La señora Braun se sienta en el sofá de la sala y se queda mirando en silencio hacia el frente. Marlowe no sabe si mira el cuadro o si tiene los ojos cerrados. Pasan algunos segundos en que el silencio parece abarcar la atmósfera por completo. De repente la señora Braun dice: “No sabía de ninguna amenaza. Eliseo siempre fue un hombre pacífico. Odiaba la violencia. No entiendo por qué alguien quisiera asesinarlo.” “¿No tenía problemas políticos?”. La señora Braun esboza una leve sonrisa. “¿Políticos? Ustedes del gobierno creen que toda persona pensante es un terrorista ¿no es cierto?”. Marlowe no sabe qué responder. Odia tanto el gobierno como sus enemigos más acérrimos. “No, Eliseo no era ningún terrorista, era sólo un hombre con ideales, quizás era eso, demasiado idealista”. “¿Tenía problemas con algún colega de la universidad?”. “Siempre los hay. La academia está llena de enfrentamientos. Pero son luchas teóricas. No es motivo para asesinar a nadie.” Marlowe piensa que cualquier motivo es suficiente para asesinar a alguien, pero no dice nada. “¿Su marido frecuentaba algún grupo, algún lugar en particular?”. “Iba algunas veces a un grupo de estudio con algunos colegas y estudiantes. Discutían filosofía y estética. No sé si es eso a lo que se refiere. Eliseo no salía mucho y últimamente no viajábamos a causa de su enfermedad.” “¿Enfermedad?”, pregunta Marlowe interesado. “Eliseo había sido diagnosticado con cáncer de pulmón, estaba muy avanzado cuando lo descubrieron...”. Después de estas palabras la señora Braun mueve la cabeza de un lado a otro. De repente se lleva las manos al rostro y empieza a sollozar. Marlowe la observa en silencio. Ella señala con el brazo una sala contigua. “Puede revisar su estudio. Me disculpa”. Se levanta del sofá, camina un tanto apresada por el corredor y sube las escaleras hacia el segundo piso.

 

El estudio de Zubiria es un espacio amplio e iluminado. Las paredes están llenas de estantes con libros que llegan hasta el techo. En un extremo hay un escritorio de madera con algunos libros y papeles encima. Marlowe se acerca a los estantes. Ve algunos títulos que reconoce pero la gran mayoría son libros desconocidos para él.

 

Sobre el escritorio de madera ve varios libros en inglés de un autor que no conoce, un par de diccionarios, un block de notas y una agenda. Abre la agenda y revisa las anotaciones de los últimos días. Reuniones en la universidad, visitas al médico y una sigla, CFI, que se repite varios jueves en la noche. Toma la agenda y el block de anotaciones e instintivamente los guarda en un bolsillo de su chaqueta. Sale del estudio y busca a la señora Braun o a la empleada de uniforme pero no ve a nadie. La puerta de entrada no tiene llave, así que la abre, sube a su auto y va a enfrentarse con el tráfico caótico de la ciudad mientras gotas enormes comienzan a precipitarse desde lo alto como un castigo divino.

 


Capítulos 1 y 2 : http://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28864-crimines-sublimes.html

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
Sábado, 09 Julio 2016 12:36

Estéticas en Colombia siglo XX, Tomo 4

Estéticas  en Colombia siglo XX,  Tomo 4

Este cuarto tomo compila ensayos de algunos de los más destacados escritores y pensadores colombianos del siglo XX que consagraron su vida y su obra a reflexionar sobre los problemas del arte, la estética y la cultura colombiana en medio de las diferentes violencias económico-políticas, religiosas, sociales y culturales del pasado siglo.

Edición 2016. Formato: 22 x 22 cm, 250 páginas
P.V.P.: $ 42.000, USD $ 13, ISBN: 978-958-8926-13-1

Viernes, 24 Junio 2016 15:40

Rutina teatral

Rutina teatral

A propósito de la celebración de los cincuenta años del grupo teatral La Candelaria, que por estos días se festeja, en lugar del dilema tradición o innovación, sería más productivo pensar y teorizar el vínculo entre rutina teatral e invención. Ir más allá de la invención, hacia la heurística –el arte de la invención–.

Las imágenes teatrales de La Candelaria tienen un valor universal. En esa medida cualquier público resulta interpelado en su experiencia humana cuando asiste a sus espectáculos y goza como lo hace el grupo, al elaborar esa presencia de lo humano en la obra teatral.

La gracia del teatro auténtico consiste en presentar lo humano en el escenario para regocijo de público y actores. Al hacerlo le permite a cada espectador pensar el tiempo como realidad simbólica intrínseca a la experiencia humana. En El diálogo del rebusque esa característica propia de la imagen teatral la expone el Diablo mayor cuando autoriza al Buscón para contar su historia personal. Le dice: “Cuenta tu historia ante ese público. Te doy un tiempo prudencial para hacerlo. De todas maneras en este terreno (señala el escenario) no se puede permanecer sino un tiempo muy medido, que no es el de la vida que es de ellos, ni de la muerte que es lo nuestro”.

Ese tiempo que el dramaturgo construye y que cristaliza en la imagen teatral realizada colectivamente por el grupo, es el mismo que actualiza el público cuando el espectáculo transcurre en el escenario. El pasado, el presente y el futuro se presentan en el modo de realidades sin vínculo de precedencia o consecuencia. El futuro puede ser anterior a un acontecimiento puesto en presente y el pasado suceder a uno puesto en futuro.

En el escenario tenemos a lo humano presentado en primer plano. Ahora, en la génesis de la obra hay que abordar lo teatral de la experiencia humana. Ese es el compromiso del actor y del grupo. ¿Cómo surge ese proceso, cuáles son los momentos del mismo y como al final cristaliza en la imagen teatral que surge en el escenario en los intercambios simbólicos entre grupo y público? Ese proceso de creación es el que ha conceptualizado Santiago García en sus tres tomos de Teatro y práctica del teatro y en otros textos.

¿Qué hay de tradición y qué de innovación en ese proceso de trabajo de La Candelaria? Tomemos una obra: El Quijote. El año pasado se cumplieron cuatrocientos años de la publicación (1615) de la segunda parte. La primera se publicó en 1605 y ya dos años después El Quijote fue presentado por un tal Luis de Córdoba en unas fiestas de carnaval.

Y a García, finalizando el tercer milenio –en 1999–, se le ocurrió dramatizar El Quijote. Sobre la génesis de ese proceso dice: “Cuando asumo la tarea de dramaturgo, es decir el proyecto de inventar un espectáculo teatral desde sus orígenes, en general no parto de un libro o de un texto cualquiera que sea, sino que, de pronto, en las lecturas que frecuento, me hallo con algunos aspectos que me han estado rondando, en la rutina teatral, con los cuales se entrevé la posibilidad que de ese texto, o textos que estoy leyendo originen un futuro libreto de teatro. Eso fue lo que me sucedió con Quevedo y su Buscón o con Nabokov y su novela Invitado a una decapitación o últimamente con El Quijote”.

Y agrega: “[...] el dramaturgo puede jugar a su antojo con lo que es inexorable e imposible de detener, acelerar o retroceder, que es la realidad. Ese aspecto que se presenta como una unidad espacio-temporal (crono-topo) en la vida real, por virtud y ‘arte’ del teatro puede dilatarse, estrecharse, alargarse o detenerse. El autor del espectáculo tiene, pues, en sus manos una ‘máquina’ a la que a su antojo, puede otorgar los mismísimos poderes con los que los dioses juegan con las criaturas humanas”.

En este texto García precisa la tensión que nutre el proceso creativo de la obra teatral: rutina teatral e invención. Me pregunto: ¿estamos frente al dilema de la tradición o la innovación?

A ese respecto quiero traer a cuento lo siguiente sobre este dilema. Hace cien años, a principios de siglo XX cuando se inventó el cine, algunos declararon la práctica del teatro una tradición sin presente ni futuro. Luego, en la década del cincuenta del siglo XX, algunos declararon la práctica del cine como una tradición sin presente ni futuro porque se había inventado la televisión. En Colombia, en la década del 60 del siglo pasado, algunos afirmaron que nuestra actividad teatral era un intento de resucitar una práctica abolida y, en ese sentido, era muestra del más anacrónico anacronismo. Y se recitaba, para rematar, el versito de Julio Flórez: “todo nos llega tarde, hasta la muerte”.

Me parece que, a propósito de la celebración de los cincuenta años de La Candelaria, en lugar del dilema tradición o innovación, sería más productivo pensar y teorizar el vínculo entre rutina teatral e invención, e ir más allá de la invención, hacia la heurística (el arte de la invención). Así la rutina teatral y la invención podrán ser reconocidas como la tensión catalizadora del proceso de creación colectiva. Esa tensión tiene hoy exigencias propias: las de elaborar estéticamente, en diálogo con el público, las múltiples alienaciones a que nos somete el tecnocapitalismo planetario hoy.

Publicado enEdición Nº225
Viernes, 24 Junio 2016 15:10

El arte de seducir al tiempo

El arte de seducir al tiempo

Escribir es del quehacer humano de los más complejos, bellos y dicientes del espíritu de los hombres que durante siglos han dedicado inimaginables esfuerzos a encontrar en la palabra un nicho de sabiduría. La escritura es el arte de reflexionar, de imaginar, de contar, y explicitar aquello que nos desborda, aquello que nos constituye como seres pensantes capaces de seducir al tiempo con una idea escrita, para que sea inmortal en un legado que como el de Aristóteles por ejemplo, pueda llegar a ser universal y atemporal.

La escritura es ante todo una reflexión que cautiva por su textura, su delicada pero drástica manera de expresar aquello que en la desnudez del pensamiento es auténtico y considerado como relevante para que nazca al mundo, por ello se insiste tanto en que al develarnos como escritores, elijamos muy bien las palabras y apreciemos qué es digno de ser contado y cómo, en qué tono y con qué silencios contarlo. Y es que pese a la rigurosidad con que debemos escribir ésta no es el limitante de lo que queremos decir, sino el compás que nos permite decir las cosas con belleza. Como quien elige las notas para hacer una melodía memorable, así la trama argumentativa es el resultado de la impetuosidad que expone un texto límpido y gustoso de ser leído. Creo que esto es a lo que refiere Platón cuando en el Fedro Sócrates nombra a aquel discurso que “se escribe con ciencia en el alma del que aprende; capaz de defenderse a sí mismo, y sabiendo con quien hablar y ante quienes callarse”.

El discurso escrito se convierte en un fenómeno al que acude la consciencia y la reflexión desde antes de su creación, en la formación y disciplina de quien escribe, siendo entonces constituciones del texto esta conciencia y reflexión que le permite surcar e invadir el pensamiento de quien lo lee, defenderse y acusar desde su más autónomo sigilo, logrando además despertar en los niños la curiosidad por el saber, en los jóvenes las ansias por acudir a las utopías, en los adultos las ganas por dejar mella en el mundo y en los viejos la memoria. Así la importancia de una escritura reflexiva consiste en ser un canal que transmita saberes, impresiones, pensamientos y todo aquello que aspiremos a transmitir, que simiente y provoque afecciones en quien las recibe y pueda llegar a ser movido a cultivar en el grado más alto y con la más devota convicción en los jardines de las letras.

Sin embargo este ejercicio de escritura reflexiva que abona los jardines, ha sido relegado por la superproducción en serie de textos que informan o persuaden en una vaguedad altiva propiciada por la presión que prescriben los marcos de la composición de textos académicos, el comercio de la palabra como un autor de estas cordilleras llamo en alguna ocasión al compra-vende de textos.

Parece profética la apreciación que de la escritura hacía Thamus, habiéndose inundado las revistas, los libros y demás, con textos que funcionan como fármacos para la memoria, “(las escrituras) es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde afuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos”. Esto indica que en la mayoría de los casos los estudiantes no tienen una formación en escritura, en estilo, en la forma, las pautas, la sustentación y el uso de puntuación para que el texto respire, sino que se ven obligados a hincar todos sus esfuerzos en dar cuenta de los conceptos, los autores, y la información a la que acudieron para darle un contenido, creando textos que tienden a ser una recopilación de información y no textos críticos que dan cuenta de una reflexión.

La escritura académica se centra entonces en lo que se dice y no en el cómo se dice, y es precisamente este cómo lo que resalta a un texto, así como en el discurso oral habrá que tener convicción y tono para presentar la fuerza de un argumento, en la escritura el cómo componerlo es la voz que hace memorable un escrito.

Claro, tampoco podemos hacer a un lado el imperio de la imagen y la oralidad que a partir del siglo XX se consolidan como constitutivos de lo social y que ha traído como consecuencia el desdén por la escritura. La facilidad para acercarnos a la imagen que no cuestiona, ni pone a prueba nuestros conocimientos es más atrayente que el mismo ejercicio de escritura. Es por ello que la escritura hoy en día tendría que ser ante todo no una obligación académica, sino, una actividad que inspire, en la cual nos regocijemos y liberemos aquellas cosas que nos atraganta y nos desespera al punto tal de no poder reprimirlas y tengamos que acudir a un papel para escribirlas, haciendo de la escritura un ejercicio de reflexión individual consiente.

El deleite de escribir es propio del individuo que escribe por gusto, por los placeres más mundanos que se albergan en él cuando escribe, cuando ve aparecer ante si las palabras que se le representan y toman su vida propia, su momento oportuno para nacer al mundo. Las palabras en su concepción más ínfima, son un producto del espíritu y los impulsos que encuentran en el papel la manera de esculpir un argumento y ser en el mundo bajo el clímax del tiempo, un reflejo revestido de autonomía de la explicites de un hombre que piensa.

La escritura reflexiva como testigo de seres críticos, cumple un papel sumamente importante que las instituciones políticas no desconocen. No es casualidad que en las distopías literarias, a los hombres convertidos en la extensión de la máquina o del partido, se les prohíba escribir ya que este ejercicio se considera peligroso y se le señala directamente como un crimen, porque escribir conlleva al ejercicio crítico y audaz de crear un mundo paralelo donde nada es prohibido y todo es permitido. El ejercicio creativo de la escritura hace que personajes como D-503 protagonista de Nosotros, y Smith de 1984 que son fieles servidores de la firme y omnisciente macroestructura, se conviertan en un peligro que debe ser eliminado por poner en duda todo aquello de lo que no se puede ni se tiene porque dudar. Así, autores como Orwell o Zamiatín, afirman en sus obras que los individuos escriben y reflexionan pero los autómatas escuchan y obedecen, valdría la pena fijarnos si estas premisas son factibles en nuestro entorno.

Por último, cabe señalar que la escritura como arte que seduce al tiempo, despliega la fuerza del pensamiento sedicioso que es, a su vez, un constructo crítico en donde el resultado de la reflexión es el valor de la misma escritura.

Publicado enEdición Nº225
HipHop Ciudad- Entrega #1 :  Desde el 12 de Octubre: Lunaticoz Crew

El Hip-Hop es actualmente, sin duda alguna, uno de los movimientos culturales con mayor difusión a nivel internacional. En Colombia lleva cerca de 30 años de recorrido, y al igual que en otras partes del mundo, no solo ha logrado un desarrollo en los elementos artísticos de la cultura (mc, DJ, bboying, grafiti), sino que quienes lo asumen, practican y difunden han asumido una posición política con la que le apuestan al arte como posibilidad para visibilizar, reivindicar y/o transformar las situaciones de marginalidad, violencia y pobreza, en las que vive una gran parte de la población.

 

Esta posición, que ha ido tomando forma desde cuando el Hip Hop se consolido como movimiento en la ciudad de New York , no es homogénea en todos los representantes del movimiento, ni en lo nacional ni en lo internacional. Sin embargo, tal posición no deja de ser llamativa en tanto convierte esta expresión artística en uno de los pocos movimientos de carácter internacional que en la actualidad no solo le apuesta a generar arte con un contenido reivindicativo sino que lo piensan y trabajan en términos concretos frente a las situaciones que pretenden visibilizar.

 

Posición reflejada en aspectos como, por ejemplo, la declaración de paz del Hip Hop, firmada ante Naciones Unidas el 16 de Mayo del 2001. O en el accionar de colectivos y escuelas de Hip Hop en el país, como por ejemplo la Familia Ayara –por solo nombrar una de las más conocidas (http://ayara.com.co/)

 

Por este motivo decidimos crear esta columna, la cual tiene como objetivo acercar al público en general al trabajo que artistas, agrupaciones y organizaciones llevan a cabo en diferentes partes del país. Además, esperando que los contenidos generados también sean de utilidad para la comunidad Hip Hop en lo que respecta a su reflexión ante el trabajo que están realizando y su incidencia en la sociedad.

 


 

 

Primera Entrega 

 

 

Desde el 12 de Octubre: Lunaticoz Crew

 

 

Por invitación de una amiga tuvimos la oportunidad de estar el pasado 30 de abril celebrando el día de la danza y el niño en el parque Biblioteca 12 de Octubre. El evento fue organizado por Lunaticoz Crew (http://bit.ly/1TBawX1 ) agrupación de bboys y bgirls con sede en la Comuna 6 (Doce de Octubre) de la ciudad de Medellín.

 

Al evento, en el que además de baile hubo actividades manuales, juegos y un taller de malabares, llegamos a la hora del baile, pues la lluvia que por esta época cae en Medellín obligó a que los organizadores adelantaran un poco las actividades. Pese a esto lograron lo principal: propiciar que las personas, especialmente los niños, se encontraran y disfrutaran de un espacio de reunión en torno al arte.

 

 

Hacia el final de la jornada tuvimos la oportunidad de hablar con los integrantes de Lunaticoz, allí presentes. La conversación fue amplia, teniendo la oportunidad de preguntarles por diferentes temas, desde cómo había surgido el evento hasta cómo ven el HipHop.

 

Les compartimos el video de la entrevista: Lunaticoz Crew Break Dance Medellín Colombia.

 

 

 

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