Amaos más y no os multipliquéis tanto
“Neomaltusianismo” es una palabra que molesta al Vaticano y a la izquierda tradicional. Designa, según ellos, un complot para acabar con los pobres, una política de esterilización de mujeres sin aviso previo, una apoteosis del racismo. Tienen alguna razón. Recuerden la llamada “ética del bote salvavidas” propugnada en 1970 por el biólogo Garrett Hardin: a quienes quieran subirse a la barca de los países ricos hay que golpearles los dedos y que se ahoguen en el mar (o se mueran en el desierto de Arizona). Ellos tienen la culpa de sus males por sus excesos reproductivos.


Pero esa no es la única variedad de neomaltusianismo. En 1931 la feminista anarquista brasileña Maria Lacerda de Moura publicó un libro, Amai-vos e não vos multipliquéis. Lo que quería decir es: “Amaos más y no os multipliquéis tanto”. Eso no le gustaba ni le gusta al Vaticano.


Maria Lacerda de Moura escribió, pensando en una parte de la izquierda de su época: “la mujer no es otra cosa que una máquina destinada a fabricar carne de cañón o de barricada. Para ellos, no existe el problema femenino. La mujer, para ellos, está al servicio de la procreación irreflexiva e inconsciente”.


El neomaltusianismo de Mara Lacerda de Moura era radical, feminista, anarquista. Había llegado de Europa a Estados Unidos, Argentina y Uruguay a partir de 1890. Se oponía en un punto crucial a las doctrinas de T.R. Malthus, que en 1798 había publicado su influyente libro El principio de la población. Malthus aseguraba que mejorar la situación de los pobres era tarea inútil. La población crecería exponencialmente si había comida disponible. Pero la producción de alimentos estaba sujeta a “rendimientos decrecientes”. A menos que hubiera guerras o pestes, o a menos que la gente dejara de amarse y procrear, íbamos a lo que llamamos una “crisis maltusiana” de subsistencias. Malthus se equivocó. La producción de alimentos ha crecido mucho, entre otras razones por los insumos mayores de fertilizantes y por el agua de riego. Por tanto, el rendimiento energético de la agricultura industrial moderna ha disminuido. Pero no hay crisis de subsistencia. El hambre no es por falta de alimentos, sino por mala distribución.


Además, en contra de Malthus, sabemos que la población mundial se acerca ya a su pico, unos 9 mil millones hacia el año 2050. Los humanos decidieron colectivamente dejar de crecer. La población humana probablemente baje algo después de 2050.
Hubo en la Europa mediterránea, pero también en Suecia, también en América, grupos anarquistas que defendieron el control de la natalidad hacia 1900. Este movimiento neomaltusiano reinterpretó las teorías de Malthus.


Mientras Malthus decía que el crecimiento de la población tenía lugar en progresión geométrica, ellas y ellos concluyeron que era necesaria una reducción de las tasas de natalidad para frenar el excesivo aumento de la población mundial. Malthus propugnaba la abstinencia sexual, sin llegar a preconizar los métodos anticonceptivos. La ruptura del neomaltusianismo de 1900 con las ideas de Malthus estriba en la divulgación de la anticoncepción como forma de control de la natalidad.


Quienes se llamaron neomaltusianos fueron perseguidos y encarcelados como enemigos de la Iglesia y del Estado (Paul Robin, Madaleine Pelletier, Marie Huot, en Francia; Luis Bulffi –apoyado por Francisco Ferrer y Guardia– en España; Emma Goldman y su discípula Margaret Sanger, en Estados Unidos…). Sostenían con razón que el reverendo Malthus era un reaccionario incapaz de entender que las mujeres podían escoger el número de hijos que querían tener. Para eso hacía falta que tuvieran libertad. Hacía falta que hubiera una “procreación consciente”. En España, la mayor parte de las y los neomaltusianos eran anarquistas, aunque no todos los anarquistas fueran neomalthusianos. (El mejor estudio histórico sobre el neomaltusianismo anarquista es de Eduard Masjuan.) Me pregunto qué decían los Flores Magón sobre este tema de la población.


Neomaltusianos como Sebastian Faure hablaban y escribían sobre el problema de la población. Una conferencia con este título, celebrada en París el 16 de noviembre de 1903, fue presidida por Nelly Roussel y traducida inmediatamente en Barcelona como volumen 1 de la Biblioteca de Amor y Maternidad Libres. Tiempos aquellos. Al contrario de Malthus, los neo-maltusianos pensaban que no había fatalidad alguna en el destino demográfico de la humanidad. Era posible regular la natalidad y eso iba unido a la libertad de las mujeres. Madaleine Pelletier en Francia fue recluida por defender la libertad de aborto. Los neomaltusianos italianos tuvieron que exiliarse cuando Mussolini llegó al poder. En la década de 1930 todavía el Estado francés quiso prohibir los primeros ensayos de vasectomías.


Joan Martínez Alier, investigador, pionero en el campo de la economía ecológica

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Domingo, 08 Julio 2012 05:49

¿Quién mató a Arafat?

¿Quién mató a Arafat?
La noticia se conoció el miércoles pasado: Al Jazeera difundió los resultados de la investigación científica que durante nueve meses llevó a cabo (www.aljazeera.com, 4-7-12). Su resultado: el dirigente palestino Yasser Arafat, presidente de la Autoridad Palestina, falleció envenenado por una dosis de polonio 210, una rara sustancia radiactiva de la que sólo se obtienen cien gramos por año para fines técnico-industriales y que requiere la posesión de reactores nucleares de vanguardia (www.iaea.org). Sólo un Estado-nación no precisamente fallido puede producirlo. El análisis de la ropa interior y hospitalaria que usó Arafat, celosamente custodiada por su viuda, reveló que conservaba un alto grado de polonio 210, “sorprendente” para los expertos del Instituto de Radiofísica de Lausana (Reuters, 2-7-12)


Arafat tenía 75 años, llevaba tres viviendo en su reducto de la Mukata –una ex cárcel británica en Cisjordania– rodeado por tropas israelíes y bombardeado con frecuencia por la aviación de Israel. Así murieron diecinueve palestinos en el 2002 (//articles.cnn.com, 4-6-02) –un ejemplo–, pero Arafat, no. En las últimas semanas de ese encierro, su salud comenzó a deteriorarse y fue internado en un hospital francés donde murió el 11 de noviembre del 2004. Los médicos que lo atendieron sólo registraron los síntomas de la enfermedad, pero no pudieron hacer un diagnóstico. Comenzaron las especulaciones y no faltó el periodista que afirmó que se trataba de sida, contraído por Arafat porque solía acostarse con sus guardaespaldas (//frum.nationalreview.com,


19-7-07). Se llama David Frum y es miembro de la junta directiva de la Coalición Republicana Judía (www.rjchq.org, 3-4-10).


Líder indiscutido del pueblo palestino y reconocido a nivel mundial, sin heredero político de su estatura, convertido en símbolo de la lucha por la autodeterminación, sobreviviente de no pocos atentados, la mera existencia de Arafat era un desafío para Israel. Tenía otro “inconveniente” para el Estado sionista: su laicismo. Israel alentó la formación de grupos religiosos como Hamas para dividir a la Organización de Liberación de Palestina (www.theamericanconservative.com, 12-2-07). A Jerusalén le resultaba difícil presentar a Arafat como un jihadista islámico extremista. Aunque no se puede afirmar que Israel estuvo detrás de su envenenamiento, hay otros elementos políticos y fácticos que inclinan a pensarlo.


El periodista israelí Uri Dan, confidente y colaborador del ex primer ministro Ariel Sharon, presenta en su libro Ariel Sharon: An Intimate Portrait (Palgrave Macmillan, Nueva York, 2006) algunos indicios no desdeñables. Dan le había sugerido al premier que capturara al líder palestino y lo procesara en Jerusalén, como a Eichmann, pero Sharon le aseguró “que estaba abordando el problema de otra manera” (www.haaretz.com, 15-2-07). El propio Sharon declaró públicamente, siete meses antes del deceso del líder palestino, que se desligaba de la promesa hecha al presidente W. Bush de “no dañar a Arafat, la señal más fuerte de que Israel podría atacar al inquieto líder palestino” (www.usatoday.com, 23-4-04). Y así fue.


Es la segunda vez que el polonio 210 aparece como protagonista de hechos oscuros. La primera le tocó en Londres al ex agente de la KGB rusa Alexander Litvinenko, que acusó al Kremlin mientras agonizaba. Pero las ejecuciones extrajudiciales son costumbre de Israel. Se atribuyó al Mossad, equivalente israelí de la CIA, el asesinato en Bruselas del ingeniero canadiense Gerald Bull, que había trabajado para Saddam Hussein en el Proyecto Babilonia de construcción de armas capaces de alcanzar el territorio de Israel. El hecho se produjo en marzo de 1990 (www.independent.ie, 20-2-10) y fue a balazo limpio.


Los hechos, no las suposiciones, acreditan la participación del Mossad en el fallido intento de envenenar al dirigente de Hamas Khalid Mashaal, el 25 de diciembre del 1997. El suceso apareció en los medios y el periodista Paul McGeough lo narró con detalle en su libro Kill Khalid: The Failed Mossad Assassination of Khalid Mashaal and the Rise of Hamas (The New Press, Nueva York, 2009). El episodio parece una mala película de Hollywood.


Dos agentes del Mossad esperan la llegada de Mashaal a su oficina en Ammán y uno de ellos, ubicado detrás del blanco, le inyecta una sustancia venenosa en el oído izquierdo. No puede hacerlo por completo dado que el chofer del agredido golpea la mano del agente con un periódico. El agente sale huyendo, un guardia de seguridad lo persigue, no puede detenerlo, pero anota el número de la placa del automóvil en el que se escapa con su compañero, avisa a la policía y ambos son detenidos. El rey Hussein de Jordania exige al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu el inmediato envío de un antídoto, éste se niega, pero Bill Clinton lo presiona y nada menos que el jefe del Mossad, Dani Yatom, lleva el antídoto a Ammán. Mashaal salva la vida y el rey libera a los dos agentes a cambio de la libertad de Ahmed Yasin, fundador y líder moral de Hamas, que cumplía una condena a prisión perpetua en una cárcel israelí.


A diferencia del tío de Hamlet, que inyectó veneno en un oído de su hermano, el rey padre del príncipe, y se quedó con su reino y con la reina, el Mossad en este caso fracasó.


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Asesinadas 76 personas en el mundo en 2011 por sus actividades gremiales, 29 de ellas en Colombia: CIS
Bruselas, 5 de junio. Al menos 76 personas fueron asesinadas en el mundo por sus actividades sindicales durante el año pasado, de ellas 29 en Colombia, indicó la Confederación Sindical Internacional (CSI) en un informe divulgado este miércoles.


Más de la mitad del total de los decesos ocurrieron en América Latina: 29 murieron en Colombia y 10 en Guatemala, mientras que ocho fallecieron en Asia.


“Tan sólo en América Latina se registraron 56 asesinatos, incluyendo 29 en Colombia y otros 10 en Guatemala, crímenes cometidos con la más absoluta impunidad”, indicó el informe.


Quizás el “grupo más vulnerable de trabajadores lo constituyan los cerca de 100 millones de trabajadores y trabajadoras del hogar que hay en el mundo entero, muchas veces mujeres jóvenes y migrantes que apenas conocen sus derechos y no disponen de ningún medio para defenderlos, sufriendo unas condiciones opresivas, e incluso violentas”, señaló la secretaria general de la CSI, la australiana Sharan Burrow.


“2011 ha sido un año de enormes cambios, con la primavera árabe anunciando nuevas oportunidades y nuevos retos. Los sindicatos se han visto reprimidos con más dureza en Medio Oriente y el norte de África que en ningún otro lugar del mundo”, añadió.
Según un reciente estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Colombia es uno de los países del mundo con peores índices tanto de libertad sindical como de derechos laborales, con un registro de más de 2 mil 800 homicidios de sindicalistas y trabajadores sindicalizados entre 1984 y 2011.


Ese pobre desempeño fue durante años una de las principales trabas a la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, que finalmente recibió la aprobación legislativa el año pasado.


Pero su entrada en vigor quedó condicionada a una mejora en la defensa de los sindicalistas y de los derechos laborales, a través de un plan de acción que suscribieron los presidentes Juan Manuel Santos y Barack Obama.


La Unión Europea también dio recientemente su aval formal a la firma del TLC con Colombia y Perú, último paso antes de la votación en el Parlamento Europeo, probablemente en septiembre próximo, para que entre en vigor de forma provisional.


Pero el pacto económico “incluye claúsulas que garanticen el respeto de las condiciones laborales y medioambientales”. De no cumplirse, la Unión Europea podrá suspender el acuerdo de forma unilateral.


Afp
 
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Domingo, 08 Abril 2012 07:30

"Seguiré hasta el fin. Mato o caigo"

"Seguiré hasta el fin. Mato o caigo"

Aunque sabía que el muchacho llevaba encima un revólver, y que en el barrio tenía fama de duro, el padre Juan Carlos Velásquez no sintió miedo cuando se bajó del coche al llegar a su casa parroquial y lo vio venir hacia él en medio de la noche.

 
— Qué hay, brother — le dijo el chico.

 
“Pensé que venía a pedirme dinero para drogarse o para alicorarse”, recuerda Velásquez, un cura católico de 38 años con barba y melena negra rizada y brillante que lleva ocho años dedicado a intentar comprender y ayudar a los jóvenes sicarios de los barrios pobres de Medellín.

 
“Cuando se acercó, le dije de una manera muy seca: ‘Hombre, qué necesitás’. En vez de contestarme fuerte, se reblandeció y me dijo que era su cumpleaños, y que nadie lo había felicitado”.

 
El cura pensó que el chico lo quería enredar de alguna manera. “Y yo más duro me puse, porque estos muchachos son muy tramadores. Le dije otra vez: ‘Qué necesitás”.

 
—Padre, necesito un abrazo —le respondió el chico.

 
“Y yo solté el escudo que tenía y lo abracé. Él lloró unas lágrimas, me dio las gracias y se fue”. “Esa noche”, recuerda, “no pude dormir pensando en ello”.


Aquella madrugada de diciembre de 2009, el cura captó algo que no había comprendido en seis años de relación con los jóvenes de los combos —las pandillas que sirven de comandos de barrio para los capos de la ciudad—. “Allí mismo descodifiqué el conflicto”, afirma Velásquez en el comedor de su modesta casa parroquial, en la Comuna 5 de Medellín. “Yo creía que era un problema económico, pero la solución no es solo de dinero. Tiene que ver con la falta de afectos y con distintas formas de rechazo social. Ellos son seres humanos que merecen oportunidades, y las instituciones, llámense Iglesia, Gobierno o escuela, lo único que hacemos es vetarlos. A los chicos los echan de la casa, los echan de los colegios, y entonces su único refugio es la esquina, el combo, que les da un lugar para ser personas... Entre comillas”.

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 Una tarde de octubre, en un café de Medellín, un sicario retirado se dispone a contar sus años como asesino a sueldo mientras merienda un pastel de hojaldre y un refresco. Habla en voz baja y de vez en cuando echa una ojeada a su alrededor como si no se sintiera seguro. El joven ha pasado ya de los 20 años de edad, algo que no logran muchos de ellos. Esnifó su primera raya de cocaína a los 10 años. Con 12 cogió por primera vez un arma de fuego. Con 14 ya era miembro de una banda criminal. “Nos juntamos los de mi barrio, los típicos pelaos que en preescolar íbamos cogidos de la mano para la escuela, y montamos un combo de 80 personas”, explica. “Cuando uno cumple una edad y no estudia ni hace nada, las cuchas [las madres] le ven a uno el símbolo del peso en la cara, y le piden que aporte para la casa. Le dicen que es un mantenido, y eso cala. Yo estuve en ese punto: sin trabajo, con la familia presionando, que llegaba a casa y a mí no me ponían ni un plato de arroz, y me miraban mal si abría la nevera. Y aparece un tipo y le pone delante de usted un millón, dos, tres millones de pesos”.


Por lo que cuenta, de los 14 a los 16 años fue un asesino muy solicitado, aunque los detalles que ofrece son inverosímiles. No parece que exagere para presumir, o que esté contando mentiras, sino más bien que su niñez y su primera juventud fueron tan salvajes y lo arrasaron de tal manera que difícilmente puede recordar los datos exactos de aquel caos sin medida. “Cada semana hacía unas ocho vueltas [encargos diversos; no siempre asesinatos], y con eso me ganaba como 10 millones de pesos (4.200 euros). Viajaba en avión, tenía un apartamento, a todas las niñas que quería, mi moto, revólveres, un rifle, la coca… Mire que entre cuatro consumíamos 70 gramos diarios”.

 
— ¿Quiere decir siete gramos?

 
— No señor, 70.

 
— ¿Y cómo no se murieron?

 
— Uno sí murió de sobredosis, otro se quedó ciego, y a otro un día se le cayó algo blanco de la nariz. Pensó que era una roca de coca, pero era el tabique.

 
En España, un gramo de coca cuesta 60 euros en la calle. En las barriadas de Medellín cuesta 2 euros, y, sin embargo, por allí no se ven drogadictos decrépitos como, por ejemplo, los de los poblados del extrarradio de Madrid. El testimonio de este sicario retirado indica que esto no se debe a una mayor contención en el consumo, sino a la mera pobreza. Según explica, los jóvenes de ahora no encuentran de dónde sacar dinero, ya no para drogarse, sino para comer o vestirse. Incluso asesinar por encargo, que antes podía ser bastante lucrativo, se ha convertido en un oficio ruinoso. El antiguo asesino a sueldo, que mantiene contacto diario con ejecutores en activo, pone un par de ejemplos: “El otro día, un pelao me dijo que mató a alguien y le dieron 20.000 pesos [8,4 euros] por esa cabeza, y me consta que otros matan hasta por 5.000 [2,5 euros] y que luego usan la plata para comprarle unas arepas a su mamá”.


En Medellín, la oferta de asesinos excede la demanda de víctimas. Tanto, que los chicos más jóvenes llegan a matar gratis para intentar hacerse un hueco en el saturado mercado del crimen. El padre Velásquez asegura que ahora es tan difícil prosperar como sicario que muchos le juran que lo dejarían si pudiesen encontrar otro modo de sobrevivir. “Hay infinidad de jóvenes que quieren salirse de esto”, comenta. “No hace falta ni siquiera que lo veamos desde el punto de vista humano, sino desde el mero punto de vista comercial: hay una sobrecarga de combos y de sicarios”. En la cafetería, el asesino retirado que viajaba en avión dice lo mismo: “Uno sabe que ahora hay más pelaos que nunca metidos en las vueltas”.

 
En Medellín hay más de 5.000 sicarios distribuidos en unas 300 bandas por toda la ciudad. Y, sin embargo, el número de asesinatos no llega ni a la mitad que a principios de los noventa, en la época del capo Pablo Escobar, cuando había más de 4.000 muertos anuales. En 2011 hubo 1.648, casi 400 menos que en 2010. Aunque el índice de homicidios sigue siendo uno de los más altos de las ciudades grandes de Latinoamérica, la cifra se ha estabilizado en la última década en torno a los 2.000 muertos anuales.


Lo paradójico es que mientras el crimen se reduce, parece que aumenta la disponibilidad de chicos empobrecidos y desocupados dispuestos a asesinar para ganar un poco de dinero. Igual de desconcertante es que en tiempos de menos violencia la relación que tienen ellos con la muerte se deshumanice cada vez más. “Algunos ya matan por deporte”, comenta el exsicario, que siempre que hace una afirmación general, la ilustra luego con un horror particular.
 

“La semana pasada estuve con un chico de 16 años de mi barrio. Estábamos sentados en la calle y él andaba como ansioso. Se movía, se tocaba mucho la pierna”.

 
—¿Qué le pasa a usted? —le dije.
 


— Que tengo ganas de matar —me contestó.

 
“Él mantenía el fierro [pistola] al pulmón, ahí cerquita. Entonces se levantó, se fue, oí pa-pa-pa. Volvió, se sentó y me dijo: ‘Ya me calmé’. Había matado a un pelao que no tenía nada que ver. Al primero que se encontró”.

 
Así es la vida en las comunas. Estos barrios pobres se construyeron sobre las laderas que rodean el centro de Medellín. Cuando se entra en la comuna, la carretera se empina, la calidad de las casas empeora según se sube. En las aceras, los vecinos charlan sentados en las puertas de las casas. Acabamos de traspasar la frontera de un sitio donde no suelen entrar forasteros y donde todo el mundo se conoce. A los lados de las calles principales, el tejido urbano se convierte en un laberinto de callejuelas y casuchas de ladrillo y chapa apretujadas. En ese escenario, dos sicarios hablan de esas extrañas ganas de matar. “Me picaba el dedo”, dice uno de ellos para explicar su pulsión por apretar el gatillo. Es un sicario en activo mayor de lo habitual, cercano a la treintena, y lo acompaña un adolescente callado que a veces sonríe. El chico tiene una actitud extraña, como una mezcla de timidez y suficiencia.

 
Si se les pregunta por la muerte, el menor no dice nada. El mayor se queda con cara de incomprensión, y al final responde: “Pues señor, eso es algo de lo que no se vuelve, y ya”.

 
El padre Velásquez sostiene que los chicos de las comunas entienden la vida en presente simple, sin más futuro que las próximas horas. “Tienen una idea muy simple de la existencia. Experimentan la muerte al día. Viven el hoy. Lo que se gana, se gasta en el día. Es como una expresión popular que hay por acá que dice: ‘Volador hecho [cohete lanzado], volador quemado’; o como el título de una canción de Juanes, La vida es un ratico”.

 
Eso, sin embargo, no significa que vivan a todo trapo, rodeados de las míticas riquezas del narcotráfico, sino que su vida corre rápidamente hacia una muerte inmediata, amarrados a la miseria y sin mejor camino que delinquir. El cura, que conoce sicarios de todas las edades y de todos los puntos de la ciudad, dice que por lo general son personas frustradas, perfectamente conscientes de que han nacido para morir en “la guerra”, como le llaman ellos a lo que las autoridades colombianas y los analistas definen como “el conflicto”.
 

Federico Ríos, el reportero colombiano que hizo las fotografías que ilustran este reportaje, habló durante meses con los chicos de las bandas para entender su mundo y ganarse su confianza. Le parecieron “serios, apagados, como amargados, ensimismados, sin chispa”. Según Ríos, su día a día consiste en hacer lo que les mandan mientras esperan el momento de que les den un balazo. En una de sus charlas con los sicarios, Ríos le preguntó a un pandillero de 16 años qué le gustaría ser en la vida. “Camellador de busero [ayudante de un conductor de autobús]. Ese es el sueño mío”, respondió el sicario.


Pero el chico, por lo que le dijo a Ríos, tiene claro que no llegará a eso, que su futuro es terminar su vida cumpliendo con sus obligaciones: “Hasta el fin”, dice, “hasta que me maten. O mato, o caigo”. Y lo resume con una idea vacía: “Como dice el dicho, el que muere queda así”.
 

Para los jóvenes sicarios de Medellín, matar o morir no tiene ningún significado, es un hecho sin más, algo que se hace o se padece por necesidad, una función técnica y un destino obligado. “Es la pérdida del concepto de lo humano”, reflexiona Carlos Ángel Arboleda, de 61 años, sacerdote y profesor de doctrina social de la Iglesia de la Universidad Pontificia de Medellín. Él recuerda que en los primeros tiempos del narco, en la década de los ochenta, los asesinos a sueldo eran adultos de raíz campesina y con un pensamiento católico tradicional —básico pero sólido— que les hacía sentir de otra forma lo que hacían. “El primer sicario tenía una religiosidad popular muy fuerte”, explica. “Era consciente de que matar era pecado, pero le valía para conseguir dinero para la casa y para sacar a la mamá de la pobreza”.


El padre Velásquez entiende que esa correa de transmisión de valores tradicionales se ha ido cortando por la descomposición de las familias humildes, causada en parte por la rápida incorporación de las mujeres al mercado laboral. Según Diego Herrera, miembro del Instituto Popular de Capacitación, una ONG local, en la ciudad se ha producido desde los años noventa una transformación industrial que ha convertido las fábricas tradicionales, de textiles y de alimentos, en nichos laborales de segunda clase para ciudadanos pobres y sin formación: en un 80% de los casos son mujeres, muchas de ellas madres solteras o adolescentes con hijos recién nacidos.

 
La Personería de Medellín, una oficina pública de defensa de los derechos civiles, alertó en un informe de 2011 de que las mujeres de las barriadas ganan entre uno y cinco euros a la jornada. El paro ronda el 12% en toda la ciudad, pero en algunos barrios pobres llega al 40%, y la mitad de los ciudadanos que aparecen en las estadísticas como trabajadores tiene un contrato informal, sin prestaciones sociales ni derecho a una pensión.
 

Mientras tanto, la economía formal prospera. Medellín es la ciudad colombiana mejor valorada internacionalmente como destino de negocios, según explica Max Yuri Gil, sociólogo de la Universidad de Antioquia, y tiene éxito como lugar de servicios, desde los turísticos hasta otros más singulares, como la cirugía estética. También es la ciudad colombiana en la que mayor cantidad de riqueza se concentra en un menor número de ciudadanos. Según datos de la Personería, en 2009 la ciudad tenía 2.400.000 habitantes, de los que 900.000 eran pobres, y unos 250.000, indigentes.


Un informe de 2011 de la Veeduría de Medellín, una organización civil, preguntaba por la causa de esta desigualdad social, y a continuación invitaba a la lectura de algunas frases de un manual de inversión publicado en 2006 por el propio Ayuntamiento de Medellín: “El salario mínimo en Colombia es uno de los más bajos de los países latinoamericanos (…). Colombia tiene uno de los regímenes laborales más flexibles de América Latina (…). Con una jornada laboral diurna extendida desde las 6 a. m. hasta las 10 p. m., el empleador puede contratar dos turnos sin necesidad de pagar horas extra (…). Modalidad de contratación de aprendices sin vinculación laboral con la empresa: el empleador no tiene obligación de pagar prestaciones sociales (…). Colombia presenta costes de despido sin justa causa considerablemente inferiores a países como México, Argentina, Guatemala y Brasil”.

 
Medellín evoluciona, pero no logra incorporar al desarrollo a la mayoría de sus ciudadanos. “Aquí la economía sube y la gente pasa cada vez más hambre”, dice el padre Velásquez.

 
En ese contexto, las mujeres han dejado de ser amas de casa y educadoras primarias, y sus hijos se han quedado solos, entre un hogar vacío y un ambiente callejero que los atrapa desde la infancia. “Los niños son educados por los combos”, afirma el profesor Arboleda. Es la misma idea que transmite Velásquez, que la función maternal de crianza ha sido suplantada por una socialización criminal. “Para los muchachos, pertenecer al grupo no es un trabajo, es una opción de vida”, dice el cura. “Encuentran el afecto y una identidad. Para ellos, el combo es un lugar en el mundo”.

 
En los años ochenta, durante el reinado de Pablo Escobar, por el contrario, el crimen era para los sicarios un puesto de trabajo, y su lugar en el mundo era la familia, la madre sobre todo. La religión era el esquema simbólico que amueblaba sus cabezas, un conjunto de creencias en el que la vida y la muerte adquirían un sentido trascendente. Entre el apego a la familia y la fe en el más allá, los soldados de la era de Escobar formaban parte de un mundo pobre pero estable, y esperaban de la vida algo más que un tiro en la sien. “Por entonces no tenían conciencia de vida corta”, dice el padre Velásquez. “Apenas empezaba el fenómeno del sicariato. Ellos entraban en eso con la idea de salirse luego con la plata suficiente para hacerse una casa, o comprarse una licencia de taxi, o montar cualquier otro negocio”.

 
Antes de que Medellín, la ciudad más católica de Colombia, se convirtiese en una ciudad latina moderna, los asesinos creían en Dios, y hasta pedían disculpas al cielo por lo que hacían en la tierra. “La confesión se consideraba un paliativo”, dice Velásquez. “El sacramento era una catarsis”.

 
En un municipio de las afueras había un templo que todos los martes se llenaba de gente, la iglesia de Sabaneta, donde se rendía culto a la Virgen María Auxiliadora, La Virgen de los sicarios, como la definió el escritor colombiano Fernando Vallejo en el título de su famosa novela sobre los asesinos de Medellín. Vista ahora, la obra parece un parteaguas de la cultura del sicariato: antes, la Virgen y la mamá, y después, nada.

 
El libro se publicó en 1993, cuando se iniciaba la transformación social y económica de la ciudad, el mismo año en que Escobar, a quien en las comunas aún llaman Don Pablo, murió en un tejado de Medellín tiroteado por la policía. Vallejo, que atendió a este diario por teléfono, recuerda que en aquel tiempo ya estaba “bajando la devoción”. Unos años después, el escritor volvió a pasar por la iglesia de Sabaneta y la encontró en decadencia.

 
Por entonces estaban naciendo los sicarios de hoy día, que por lo general ya no van a misa, ni se confiesan. Según el padre Velásquez, su vacío simbólico y sentimental se ahonda a medida que pasan la adolescencia y se afianzan en las estructuras criminales, que es cuando pierden cualquier resto de emoción infantil por pertenecer al mundo del crimen y asumen que solo les queda morir, que, en realidad, solo se merecen morir. “Uno los invita a ir a la misa y ellos mismos no se creen merecedores de la misericordia de Dios”, cuenta el cura. “Es una cosa triste. Te dicen: ‘Padre, yo ya no tengo salvación, yo estoy muy mal, a mí ya ni siquiera Dios me perdona”.
 

Cuando mueren, las familias de los muchachos de los combos prefieren enterrarlos rápido. Es más económico. Retiran su cadáver cuanto antes de la calle y lo llevan a un crematorio. Evitan así que la policía analice la escena del crimen y que los forenses escruten el cuerpo.

 
Aquel sicario que celebró su cumpleaños en la calle, solo, esperando a medianoche al padre Velásquez para pedirle afecto, tampoco llegó a entrar nunca en su iglesia. Un año más tarde murió tiroteado. El sacerdote recuerda que nadie le hizo un funeral.


Por Pablo de Llano Medellín 8 ABR 2012 - 01:30 CET

FOTOGALERÍA: Medellín, el crimen a fuego lento, Federico Ríos
 

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El cantautor argentino Facundo Cabral fue asesinado hoy por un grupo de sicarios en la capital guatemalteca, cuando se dirigía con su representante al aeropuerto internacional La Aurora desde el hotel donde se hospedaba.

El portavoz de la Presidencia guatemalteca, Ronaldo Robles, dijo a Efe que Cabral, de 74 años y quien se encontraba en Guatemala desde hace una semana, murió como consecuencia de múltiples disparos y que los miembros de su seguridad no pudieron repeler el ataque.

“Fue un atentado directo en su contra perpetrado por sicarios que utilizaron fusiles de asalto”, precisó Robles.

El funcionario aseguró que el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, “esta consternado por este hecho cobarde”, y aseguró que tres equipos especializados de investigadores han sido asignados para trabajar en el esclarecimiento del asesinato del cantautor y poeta.

En el ataque también fue herido de gravedad el representante del cantante, Henry Fariña, quien se debate entre la vida y la muerte ingresado en un centro asistencial de la capital guatemalteca, destacó Efe.

Medios locales que citan a testigos presenciales del ataque aseguran que los sicarios iban en dos vehículos de modelo reciente, y que los integrantes del equipo de seguridad del cantante se enfrentaron a tiros con estos cuando intentaban detenerlos.

El vehículo en el que viajaba el trovador argentino quedó estacionado en la entrada de una estación de bomberos, a donde el conductor acudió en busca de ayuda.

Facundo Cabral, quien inició su carrera artística a los ocho años, nació en la ciudad de La Plata, en la provincia argentina de Buenos Aíres, el 22 de mayo de 1937.

El autor de la mundialmente famosa canción “No soy de aquí, ni soy de allá”, entre otras decenas de composiciones, en su último y fatal viaje a Guatemala ofreció dos conciertos en los que fue aplaudido por centenares de seguidores, uno en la capital y el último, la noche del viernes, en la ciudad de Quetzaltenango, al oeste del país.
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Trípoli/Bengasi/El Cairo. El régimen libio acusó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de la muerte hasta ahora de 700 civiles y de planear ataques contra las viviendas de todos los hijos del líder Muammar al Kadafi.

Fuentes gubernamentales aseguraron al canal de noticias Al Jazeera que los bombardeos de la Alianza Atlántica, iniciados a finales de marzo, costaron la vida a 700 civiles hasta el momento.

El fin de semana, la OTAN reconoció el bombardeo por error de un edificio de viviendas en Trípoli, lo que provocó la muerte de varios civiles. El lunes, el régimen libio acusó además a la OTAN de la muerte de otros 15 ciudadanos, incluidos varios familiares de Al Chuedi al Hamidi, un estrecho colaborador de Kadafi.

"Acusamos a la OTAN de llevar a cabo asesinatos dirigidos y ataques contra los civiles en Libia", aseguró una fuente gubernamental.

En tanto, portavoces del comité médico de Misurata aseguraron que desde el inicio del conflicto al menos 7 mil personas murieron y otras 7 mil resultaron heridas en esa ciudad. Y en el bastión rebelde de Bengasi, los insurgentes aseguraron haber arrestado a 130 leales a Kadafi que al parecer planeaban ataques en la ciudad.

Pierde OTAN a nueva aeronave de EU

En Washington, la existencia de una nueva aeronave robótica de guerra de EU fue revelada este martes luego de que la misma, un helicóptero teledirigido denominado Fire Scout, perdiera contacto con el centro de control de la OTAN para Libia.

"No sabemos aún" por qué el centro de comando de la OTAN en Nápoles, Italia, perdió contacto con el Fire Scout MQ-8B, dijo uno de los funcionarios de defensa de Estados Unidos, que habló bajo condición de anonimato.

La OTAN reconoció en un comunicado que perdió contacto con un helicóptero teledirigido que realizaba una misión de vigilancia en Libia, pero desmintió una versión de la televisión local de que uno de sus aeronaves de ataque hubiera sido derribada.

El centro de mando de la Alianza en Nápoles perdió contacto con el helicóptero teledirigido a las 07H20 GMT, indicó en un comunicado un portavoz de la OTAN, Mike Bracken.

El helicóptero no tripulado "estaba efectuando tareas de vigilancia y reconocimiento sobre Libia para observar las fuerzas pro Kadafi que amenazan a la población civil. Estamos investigando el motivo de este incidente", dijo.

"La OTAN confirma que no ha perdido ningún helicóptero de combate durante la operación Protector Unificado, y dará más información del incidente cuando disponga de ella", agregó Bracken.
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La Organización de Estados Americanos reincorpora al Estado hondureño, luego de cerca de 2 años de expulsión, sin exigirle antes el cumplimiento elemental de principios básicos de justicia.
 
 “No exigimos que resuciten a nuestros muertos. Por justicia pedimos cárcel para quienes instauraron un régimen de la muerte con el golpe de Estado en Honduras. Ahora que la OEA reincorpora al Estado hondureño, como si aquí no hubiera pasado nada, quienes nos masacraron se nos ríen en la cara. No exigimos ni venganza, ni olvido. Exigimos justicia.” Así expresa doña Maira su sentimiento de indignación e impotencia ante el silencio de la justicia y el retorno del Estado hondureño a la OEA.
 
Frente a este hecho, las y los hondureños se preguntan: Eso del golpe de Estado que molestó incluso a la OEA en su momento, ¿qué fue, un cachondeo? ¿Fueron fantasmas quienes rifle en mano expulsaron al Presidente del país? ¿Dónde diablos están quienes torturaron y asesinaron a más de 200 personas durante y después del golpe?
 
¿Son ángeles inmaculados venidos del cielo quienes asesinaron a 12 comunicadores sociales durante el régimen actual? ¿Dónde están los autores intelectuales y materiales del golpe de Estado? ¿En qué reclusión penal purga sentencia Roberto Micheletti Bain, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los militares y los congresistas que destituyeron al Presidente, incluso con una firma de renuncia falsificada?
 
Así se premia a los autores del golpe de Estado en Honduras
 
Roberto Micheletti Bain fue condecorado como héroe nacional por su cómplice Oscar Andrés Rodríguez (cardenal), nada menos que en el Santuario de la Virgen de Suyapa, en 2010. Hace unos meses atrás, fue denunciado por robar energía eléctrica y no pagar los servicios de agua para sus empresas. Actualmente es uno de los principales apologetas de los golpes de Estado para domesticar a gobiernos progresistas en la región. ¿Acaso éste no es un arquetipo de Frankenstein para la democracia en América?
 
Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (15), que galvanizaron el golpe de Estado, continúan señoreándose y administrando justicia para los suyos y encarcelando a las y los insubordinados en el país. Expulsaron del sistema judicial a jueces que denunciaron la criminalidad de la ruptura del orden constitucional y blindaron judicialmente, de cualquier intento de destitución, al Fiscal General que promovió el golpe. Hicieron la pantomima de juzgar a Manuel Zelaya, por supuestos actos de corrupción, sólo para amedrentarlo. ¡Esta es la justicia que la OEA respalda con su última resolución!
 
Los políticos que legalizaron el golpe, siguen redactando leyes perversas, en 15 minutos, en el Congreso Nacional. Desde la perspectiva de los interese de empresarios privados, el golpe de Estado tuvo por finalidad legalizar la transferencia rápida a manos privadas de los bienes del país (recursos naturales) Durante el golpe se aprobó la Ley General de Agua (que mercantiliza el agua). Las y los legisladores, en estos dos años del quiebre constitucional, se constituyeron en simples tramitadores de concesiones de ríos, playas, suelos y bosques a manos privadas. ¿Acaso estos actos no son delitos de lesa humanidad?
 
Se negociaron leyes como la de Plan de Nación y Visión de País (hasta 2038), Ley de inversión Pública Privada (por la que el Estado pierde y los privados ganan), Ley Antiterrorista (que criminaliza la protesta social), Ley de Promoción de Empleo por Horas (que sepulta las 8 horas de trabajo). Derogaron el Decreto 18-2000 que redistribuía tierras a campesinos sin tierra. Ahora, luego de haber reglamentado el reparto de las ciudades modelo, negocian la Ley de Minería, siempre en 15 minutos y a espaldas del pueblo. ¿Es esto democracia para la OEA?
 
El Gral. Romeo Vásquez V., autor material e intelectual del golpe, fue y es premiado con el cargo de gerente general de la empresa nacional de telecomunicaciones, Hondutel. La Marina Mercante y Migraciones son premios entregados a militares que ejecutaron el golpe. René Osorio, militar que encabezó al pelotón de armados que irrumpió en la casa presidencial el 28 de junio de 2009, ahora, es el Jefe de las FFAA de Honduras.
 
La persecución, seguida de tortura y asesinato, es una política de Estado vigente en el régimen actual. En estos momentos persiguen con una querella al Obispo Luis A. Santos sólo porque se opuso al golpe de Estado y al régimen de la muerte instaurado en Honduras, país en la que cada 43 minutos cae una persona acribillada a bala.
 
En este contexto, la OEA, con su última resolución, no sólo legitima a los autores del golpe de Estado premiados en Honduras, sino que justifica el retroceso de más de un siglo en materia de derechos humanos en el país, y la reincorporación del golpe de Estado en la democracia latinoamericana del siglo XXI. Los gobiernos del continente que permiten el retorno de Honduras al seno de la OEA, en las condiciones actuales, cavan su propia tumba (y la de sus sucesores) en la que sus tiranos, más temprano que tarde, los enterrarán.

Ollantay Itzamná
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Barack Obama ha alimentado las sospechas que apuntan a cierta complicidad de las autoridades paquistaníes con el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, que fue matado el lunes pasado por un comando de EEUU en su refugio en Pakistán, donde llevaba viviendo por lo menos cinco años.

"Creemos que había algún tipo de red de apoyo a Bin Laden dentro de Pakistán", comentó el presidente de EEUU en una entrevista en la cadena CBS. "Pero no sabemos quién o qué conformaba esta red. No sabemos si había alguna gente dentro del Gobierno, o gente fuera del Gobierno, pero es algo que debemos investigar y sobre todo lo debe investigar  el Gobierno paquistaní", dijo.
 

En línea con una estrategia de comunicación plagada de contradicciones desde la operación que dio muerte al terrorista más buscado del mundo, el consejero de Obama en temas de seguridad, Tom Donilon, en unas declaraciones anteriores a las de su jefe, había librado a Islamabad de cualquier sospecha.
 

"Puedo decir francamente que no he visto ninguna prueba que demuestre que responsables políticos, militares o del servicio de inteligencia tuvieran conocimiento del paradero de Bin Laden", declaró Donilon a varias emisoras. Sin embargo, coincidió con el presidente en que era necesario "investigar" el hecho de que el líder de Al Qaeda pudiera vivir tranquilamente en su mansión de Abbottabad durante tantos años.
 

Las relaciones entre ambos países han empeorado por la operación
 

Donilon también dijo que Washington había pedido a Islamabad entrevistar a las tres viudas de Bin Laden, que permanecen bajo custodia paquistaní, para ayudarles a encontrar posibles pistas o cómplices que contribuyeron a mantener en secreto el paradero del jefe de Al Qaeda. De hecho, una de las viudas, Amal Ahmed Abdulfattah, ha reconocido que la familia llevaba viviendo cinco años en Abbottabad, confirmando los primeros informes de la CIA.
 

Para mitigar la creciente tensión que desde la operación que acabó con la muerte del líder terrorista ha complicado seriamente la relación entre los dos países, el consejero presidencial volvió a alabar el papel de Islamabad en la lucha antiterrorista: "Se ha apresado y matado a más extremistas en Pakistán que en ningún otro lugar".
 

Donilon aseguró que la muerte de Bin Laden suponía un "duro golpe" para la organización islamista, visto el papel que seguía jugando, más activo del que se pensaba en un principio.
 

Un asesor de la Casa Blanca asegura que Pakistán desconocía el refugio

Fuentes paquistaníes han matizado esta valoración. "Parece ridículo" que Bin Laden siguiera "organizando una red terrorista", declaró a la agencia Reuters un responsable de los servicios de inteligencia de Islamabad. Sea cual fuera el protagonismo del líder terrorista, Al Qaeda parece "estratégicamente derrotada", insistió Donilon. "Con los pasos que dimos al ordenar el asalto al recinto", explicó, el movimiento "está más debilitado" que nunca. Debilitado, pero aún peligroso.
 

Temores de los que se hizo eco la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, al reiterar que la amenaza del movimiento islamista era un peligro muy presente. En declaraciones en el Club de Prensa de Atlanta, Napolitano aseguró "no tener dudas de que Al Qaeda, o un aliado de Al Qaeda, o aquellos inspirados por su ideología, continuarán centrando sus ataques en Occidente". La dirigente indicó, no obstante, que los niveles de alerta del Sistema Nacional de Advertencia Terrorista no habían sido revisados formalmente, por falta de pruebas concretas de un ataque inminente.
 


La prensa demanda las fotos


Material al que los medios de comunicación querrían tener acceso, sobre todo después de que la Casa Blanca difundiera los vídeos caseros de Bin Laden el pasado sábado. La agencia Associated Press ha cursado una petición, amparada por el Freedom of Information Act, para tener acceso a los documentos gráficos de la operación, incluidas las fotos del cadáver de Bin Laden.


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Jueves, 05 Mayo 2011 06:17

El asesinato de Osama Bin Laden

Los que se ocupan de estos temas conocen que, el 11 de septiembre de 2001, nuestro pueblo se solidarizó con el de Estados Unidos y brindó la modesta cooperación que en el campo de la salud podíamos ofrecer a las victimas del brutal atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.
 
Ofrecimos también de inmediato las pistas aéreas de nuestro país para los aviones norteamericanos que no tuvieran dónde aterrizar, dado el caos reinante en las primeras horas después de aquel golpe.
Es conocida la posición histórica de la Revolución Cubana que se opuso siempre a las acciones que pusieran en peligro la vida de civiles.
 
Partidarios decididos de la lucha armada contra la tiranía batistiana; éramos, en cambio, opuestos por principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas inocentes. Tal conducta, mantenida a lo largo de más de medio siglo, nos otorga el derecho a expresar un punto de vista sobre el delicado tema.
 
En acto público masivo efectuado en la Ciudad Deportiva expresé aquel día la convicción de que el terrorismo internacional jamás se resolvería mediante la violencia y la guerra.
 
Fue por cierto, durante años, amigo de Estados Unidos que lo entrenó militarmente, y adversario de la URSS y del socialismo, pero cualquiera que fuesen los actos atribuidos a Bin Laden, el asesinato de un ser humano desarmado y rodeado de familiares constituye un hecho aborrecible. Aparentemente eso es lo que hizo el gobierno de la nación más poderosa que existió nunca.
 
El discurso elaborado con esmero por Obama para anunciar la muerte de Bin Laden afirma: “…sabemos que las peores imágenes son aquellas que fueron invisibles para el mundo. El asiento vacío en la mesa. Los niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre. Los padres que nunca volverán a sentir el abrazo de un hijo. Cerca de 3 000 ciudadanos se marcharon lejos de nosotros, dejando un enorme agujero en nuestros corazones.”
 
Ese párrafo encierra una dramática verdad, pero no puede impedir que las personas honestas recuerden las guerras injustas desatadas por Estados Unidos en Iraq y Afganistán, a los cientos de miles de niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre y a los padres que nunca volverían a sentir el abrazo de un hijo.
 
Millones de ciudadanos se marcharon lejos de sus pueblos en Iraq, Afganistán, Vietnam, Laos, Cambodia, Cuba y otros muchos países del mundo.
 
De la mente de cientos de millones de personas no se han borrado tampoco las horribles imágenes de seres humanos que en Guantánamo, territorio ocupado de Cuba, desfilan silenciosamente sometidos durante meses e incluso años a insufribles y enloquecedoras torturas; son personas secuestradas y transportadas a cárceles secretas con la complicidad hipócrita de sociedades supuestamente civilizadas.
 
Obama no tiene forma de ocultar que Osama fue ejecutado en presencia de sus hijos y esposas, ahora en poder de las autoridades de Pakistán, un país musulmán de casi 200 millones de habitantes, cuyas leyes han sido violadas, su dignidad nacional ofendida, y sus tradiciones religiosas ultrajadas.
 
¿Cómo impedirá ahora que las mujeres y los hijos de la persona ejecutada sin Ley ni juicio expliquen lo ocurrido, y las imágenes sean transmitidas al mundo?
 
El 28 de enero de 2002, el periodista de la CBS Dan Rather, difundió por esa emisora de televisión que el 10 de septiembre de 2001, un día antes de los atentados al World Trade Center y al Pentágono, Osama Bin Laden fue sometido a una diálisis del riñón en un hospital militar de Pakistán. No estaba en condiciones de ocultarse y protegerse en profundas cavernas.
 
Asesinarlo y enviarlo a las profundidades del mar demuestra temor e inseguridad, lo convierten en un personaje mucho más peligroso.
 
La propia opinión pública de Estados Unidos, después de la euforia inicial, terminará criticando los métodos que, lejos de proteger a los ciudadanos, terminan multiplicando los sentimientos de odio y venganza contra ellos.
 
Fidel Castro Ruz
Mayo 4 de 2011
8 y 34 p.m.
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La hija menor de edad de Osama bin Laden asegura que su padre, el terrorista fugitivo más buscado del mundo, fue capturado vivo y ejecutado por las fuerzas especiales estadounidenses durante los primeros minutos de la operación lanzada contra el complejo fortificado de Bilal Town, en la localidad de Abbottabad, según señalan altos cargos militares en declaraciones a varios medios locales.

El ejército paquistaní accedió al recinto una hora después del ataque estadounidense y, junto a cuatro cadáveres acribillados, encontró a 16 personas maniatadas con bridas de plástico. De ellos, nueve eran niños de entre 2 y 12 años y tres, mujeres, según informan varios medios locales. Del grupo, tres niños y cuatro eran hijos de los dueños de la vivienda, Arshad y Tareq, respectivamente, por lo que los otros dos eran hijos de Bin Laden, incluida la hija, de 12 años. Ella es la que ha declarado a la prensa local que su padre fue capturado y ejecutado.

De las dos mujeres, una es la última esposa del líder de Al Qaeda, Amal Ahmed Abdulfattah, nacida en Yemen en 1982. Recibió un tiro en la pierna, al parece tras interponerse para proteger a Bin Laden. Se supone que la otra mujer podría ser la médico personal de Bin Laden, que sufría dolores renales. Tras la operación, los militares de EE UU volaron hacia Afganistán. No pudieron llevarse a los familiares del líder terrorista porque no disponían de plazas suficientes en el helicóptero (el otro aparato del operativo fue derribado durante el ataque), según informan medios locales. Sí se llevaron dos búfalos, una vaca y 50 gallinas, según ha asegurado Ahmed Abdulfattah a la prensa local.

Todos los niños están "en lugar seguro y están siendo atendidos de conformidad con la ley", según ha informado el Ministerio de Exteriores paquistaní mediante un comunicado. "Algunos han necesitado cuidados médicos y están siendo atendidos en las mejores instalaciones posibles. Serán entregados a sus países de origen". Según informa Al Arabiya, los familiares de Bin Laden han sido trasladados a la localidad de Rawalpindi, cerca de Islamabad. Están siendo atendidos en el hospital local, adonde fueron transportados en helicóptero, según ha informado un miembro de las fuerzas armadas paquistaníes.

Respecto a la mujer muerta, los militares paquistaníes sostiene que podría ser o bien la mujer de Bin Laden o un familiar cercano, dado que habría sacrificado su vida por él. "Según nuestra información, hizo de escudo ante Bin Laden durante la operación y fue ejecutado por los comandos estadounidenses", según ha señalado un cargo militar a Al Arabiya.

Las Fuerzas especiales estadounidenses solo se llevaron dos cuerpos en el helicóptero. Se supone que uno era el de Bin Laden y el otro, el de su hijo. Cuando llegaron los soldados y las agencias de seguridad paquistaníes, los comandos de EE UU ya sobrevolaban las montañas del cinturón tribal de Pakistán, de camino a Afganistán.

Por ÁNGELES ESPINOSA | Abbottabad 04/05/2011

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