Sábado, 01 Agosto 2020 05:43

¿La eternización de Putin?

Fuentes: Ctxt

Maduran las contradicciones del régimen ruso Como en el resto de las potencias, tampoco en Rusia la pandemia está alterando de forma significativa las tendencias que se observaban antes de ella, pero las acelera. El plebiscito constitucional iniciado el 25 de junio y dilatado hasta el uno de julio, ha ilustrado la maduración de las […]

Maduran las contradicciones del régimen ruso

Como en el resto de las potencias, tampoco en Rusia la pandemia está alterando de forma significativa las tendencias que se observaban antes de ella, pero las acelera. El plebiscito constitucional iniciado el 25 de junio y dilatado hasta el uno de julio, ha ilustrado la maduración de las contradicciones y dificultades internas del régimen ruso. Como ocurrió en Pekín hace años cuando se blindó la autoridad de Xi Jinping, en Moscú los gobernantes también son conscientes de que se avecinan tiempos difíciles y se preparan. También ellos quieren ponerse el cinturón de seguridad, pero sus circunstancias son bien diferentes a las de China y no está nada claro que el asunto solucione algo o que el cinturón complique aún más las cosas.

Prepararse para gobernar con menos recursos

Diferentes son los potenciales objetivos de cada país, sus sistemas de gobierno y sus sociedades. Lo de los chinos es mucho más estable y seguro en las tres categorías citadas. Por más que algunos politólogos del establishment ruso como Sergei Karaganov, insistan en el eurasianismo político de los rusos y su condición de “no occidentales”, la gran tradición secular rusa está ahí bien anclada. No es que el eurasianismo sea un mito. Rusia es Eurasia, pero no es Asia. Como decía Miliukov, “es Europa complicada por Asia”. Su sello histórico-cultural es inequívoco: lengua eslava, alfabeto griego y cristianismo ortodoxo, y eso no lo cambia el actual despecho de quienes, como Karaganov, en la época de Yeltsin eran furibundos occidentalistas y ahora dicen mirar hacia China porque la antigua novia les dejó.

El cinturón de seguridad está más que justificado: vienen tiempos aun más difíciles, con un petróleo barato, sanciones occidentales recrudecidas, un incremento en la caída del nivel de vida y una presión militar extranjera recrudecida. Hay que prepararse para gobernar con menos recursos, tanto materiales como geopolíticos.

El petróleo a precios favorables y la estabilidad y el orden elemental que Vladimir Putin puso en el país desde principios de siglo sin tocar los fundamentos del capitalismo burocrático, produjo el milagro de la recuperación rusa. La gente que recordaba la miseria y la humillación de la época de Yeltsin se acostumbró a que la vida dejara de ir a peor y recompensó a Putin con un gran prestigio interno. No hay el menor misterio en ello. Cualquier sociedad habría reaccionado igual.

El no va más exterior defendido por medios militares que supuso la respuesta rusa al entrismo noratlantista en el Cáucaso y Ucrania tras años de desvergonzada ampliación de la OTAN, recuperó la dignidad nacional. Con su prestigio en lo más alto pese a haber perdido Ucrania, Putin dejó pasar el “momento Crimea”, el gran aplauso de Rusia a la recuperación de una tierra rusa llamada a ser base de la OTAN. Desde aquel cenit nacional el Presidente podría haber afirmado una política económica socialmente orientada, disolver el sistema de magnates y atajar la corrupción. Podría haberse convertido en un Lukashenko ruso y consolidar un consenso basado no solo en el patriotismo sino también en una idea de equidad y justicia social que recuperara lo rescatable del sovietismo. Aquello se dejó pasar.

En política exterior Rusia ha sabido aprovechar los desconciertos y crisis de Occidente, pero sus apuestas exitosas, como la de impedir un cambio de régimen en Siria fueron arriesgadas. Hoy la suma de recesión y de un descalabro exterior, posible si, por ejemplo, Washington y sus aliados deciden volver a sangrar a Siria, es una amenaza fatal para la estabilidad interna.

Estabilidad o legitimación electoral

El cinturón de seguridad es igual de necesario que en China, pero en Pekín no tienen el problema de la “democracia de imitación” que caracteriza a Rusia. Hay democracias con elecciones, alternancia y división de poderes de baja intensidad (por la contradicción básica entre democracia y capitalismo), hay democracias de imitación que escenifican en cartón piedra los ritos del voto y la división de poderes pero que están cerradas a la alternancia en el poder, y hay otros regímenes sin ninguno de esos ritos que juegan en otra liga. Lo nuestro es lo primero, lo de los rusos lo segundo y lo de los chinos es la otra liga. El cinturón de seguridad chino, el refuerzo de la autoridad del líder, no funciona en Rusia porque ese país no es Asia, sino Europa complicada por Asia. La sociedad rusa aspira a una democracia europea -precisamente por eso el régimen la imita- y no a jugar en otra liga.

Aquí es donde incide el problema de la reproducción del sistema autocrático heredado de Yeltsin en Rusia: hay una contradicción aparentemente irresoluble entre la estabilidad del sistema autocrático y su legitimación por vía electoral. La mera cercanía de elecciones presidenciales (2024) en las que el actual Presidente no podía presentarse por imperativo constitucional era una fuente de inestabilidad. El retiro con fecha del jefe pone en marcha toda una panoplia de inestabilidades, desde revoluciones de colores con apoyos extranjeros, hasta conspiraciones en el seno de la elite para hacerse con el trono, pasando por una mezcla de ambas cosas. La combinación de eso con el agravamiento de la presión occidental y la merma de recursos económicos, enciende todas las luces rojas a un régimen que, como todos, aspira a sobrevivir.

Tal fue el sentido de la reforma constitucional cocinada y aprobada en marzo. El plebiscito la ha refrendado en julio por un amplio margen del 76% contra 22% (con una participación del 64%), seguramente menos por amor al líder, cuyo prestigio ha caído considerablemente, que por falta de una alternativa clara que garantice la estabilidad e impida el caos. La oposición a Putin, incluida toda la disciplinada narrativa occidental, estima que las enmiendas a la Constitución son irrelevantes, no así la posibilidad de que Putin pueda participar en las elecciones de 2024 y ser reelegido hasta 2036. Lo que no se dice es que Putin ha dicho en diversas ocasiones que no está seguro de volverse a presentar. Lo que es seguro es que si el Presidente anunciara que no se presenta, su debilidad sería inmediata y las maniobras para sucederle peligrosas. Las propias características del sistema autocrático y su democracia de imitación condenan a Putin a mantener la incógnita de su eternización en el poder y a dejar abierta la puerta de su reelección. Pero ¿qué pasa en la sociedad?

¿De la prudencia sin entusiasmo al descontento general?

El voto a favor en el plebiscito parece tener que ver con una prudente expectativa sin entusiasmo para que las cosas no vayan a peor: conservar los estándares sociales, resguardar la soberanía del país frente a las injerencias extranjeras y el caos que las “revoluciones de colores” han generado en otros países (Ucrania está allí al lado). También con el hecho de que no hay otra personalidad convincente a la vista. La mayoritaria impresión de que la oposición liberal (occidentalista) sería peor que Putin, como Yeltsin lo fue en su día, parece bien arraigada. Las características de los personajes “alternativos” liberal-patrióticos, tipo Aleksei Navalny, demagogos de diverso pelaje y sufridos y valientes disidentes, no son para celebrar, y a la oposición de izquierdas le falta, quizá, una generación para crecerse. En cualquier caso, el régimen los elimina a unos y a otros, bien comprándolos, bien asustando y castigando. ¿Es eso una receta de futuro?

La oposición está convencida del propósito de eternizar a Putin. También lo está de la falsificación de los resultados del plebiscito. Lo que cuenta para el futuro no es tanto esa posible falsificación, sino que la parte más “informada” y políticamente activa de la sociedad así lo crea. Ese es uno de los precios que la autocracia paga por su imperio: a tal poder, tal oposición. La ausencia de canales institucionales condena a la oposición al contubernio y la revuelta. El maltrato suscita deseos de revancha. La total ausencia de responsabilidades políticas con la que la autocracia condena a la oposición, elimina en esta todo sentido de Estado. El cinturón de seguridad que Putin se ha puesto con el plebiscito incrementa todas esas tendencias.

Con toda su ambigüedad, la victoria plebiscitaria deja un sabor de fraude. El sábado, en Jabarovsk, decenas de miles de ciudadanos salieron a la calle a protestar por la incriminación de un gobernador popular. Los medios de comunicación oficiales hablaron de 6.500 manifestantes cuando eran muchos más. En el extremo Oriente la situación está revuelta. En ese contexto llama la atención el nuevo artículo 67 de la enmendada constitución. Contempla la creación de “territorios federales”, una fórmula que permitiría suprimir los órganos representativos locales en una zona (conflictiva) concreta y sustituirlos por una gobernanza directa desde el Kremlin. El sistema no parece dejar espacio a la reforma y la evolución de toda una generación que necesita Rusia. Solo se prepara para utilizar el garrote. ¿Se enredará el Kremlin en su cinturón de seguridad

Por Rafael Poch de Feliu | 01/08/2020 ? En cualquier caso, la estabilidad interna de una potencia cuyo papel internacional de contrapeso del hegemonismo es fundamental, es algo que importa a todo el mundo.

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2020/07/28/la-eternizacion-de-putin/#more-496

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Desesperado, Trump sugiere postergar los comicios en EU

El magnate continúa su estrategia de sembrar dudas sobre la legitimidad de la elección, señalan analistas

 

Nueva York., Con una pandemia que no logra controlar y cuyo inepto manejo ha llevado a más de 151 mil muertes, y un desplome económico sin precedente desde la Gran Depresión, Donald Trump sugirió ayer postergar una elección que por ahora está perdiendo.

No sorprendió –muchos habían pronosticado que lo haría–, pero a la vez asombró su audacia de proponer algo sin precedente. En un tuit ayer por la mañana, Trump insistió en su afirmación sin sustento de que el uso generalizado de boletas por correo (mecanismo que se usará ampliamente debido a la pandemia) llevará a la "elección más imprecisa y fraudulenta en la historia. Será una gran vergüenza para Estados Unidos" y con ello sugirió: "¿demorar la elección hasta que la gente pueda votar de manera apropiada y segura?"

En su conferencia de prensa supuestamente dedicada al tema del coronavirus, el presidente rehusó retroceder, a pesar de que no tiene autoridad para cambiar la fecha de una elección y a que su sugerencia había sido inmediatamente rechazada por los líderes legislativos de su propio partido.

Insistió en que el uso del mecanismo del voto a través de boletas enviadas por correo no está sujeto a ningún control y llevaría a un fraude. "No quiero ver una elección chueca", reiteró, agregando que si se usa el sufragio por correo "esta sería la elección más amañada en la historia".

Poco antes, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, al igual que su contraparte en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, habían declarado que nunca antes en la historia del país se ha pospuesto una elección federal, y aseguraron que los comicios programados para el 3 de noviembre se llevarán a cabo.

Mientras, los demócratas resaltaron que esta propuesta sólo refleja la desesperación de un presidente que está en graves apuros. La presidenta de la cámara baja, la demócrata más poderosa de Washington, Nancy Pelosi, respondió enviando por tuit una copia de la sección de la Constitución que establece que el Congreso determina las fechas para la elección federal.

Críticos del presidente sospechan que deseaba desviar la atención de noticias que están contribuyendo a hundir sus perspectivas de relección, al destacar que publicó el tuit incendiario minutos después de la presentación de datos oficiales sobre el peor declive jamás ocurrido de actividad económica en un trimestre.

De hecho, otros críticos resaltaron que el objetivo real del magnate es continuar su estrategia de sembrar dudas sobre la legitimidad de la elección para después cuestionar los resultados.

Durante las últimas semanas –con las encuestas mostrando un continuo deterioro en su aprobación y un incremento en el margen de ventaja de su contrincante demócrata Joe Biden–, Trump ha repetido que las próximas elecciones prometen ser las más fraudulentas, algo que también afirmó en 2016.

Legisladores, expertos en la ley electoral y periodistas señalaron de inmediato que el presidente no tiene la autoridad para cambiar la fecha de la votación, la cual es establecida por una ley federal que dicta que la elección nacional será realizada el primer martes después del primer lunes en noviembre, algo que ha permanecido así desde 1845. Por lo tanto, sólo el Congreso podría modificar la ley.

Más aún, la Constitución establece que el inicio del periodo de un nuevo presidente tiene que ser el 20 de enero después de la elección.

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Augusto Aras, procurador general nombrado por Bolsonaro.   ________________________________________ Imagen: AFP

Grave denuncia contra la investigación dirigida por el exjuez Sergio Moro

Moro defendió la "transparencia" de la operación que dirigió como juez. En tanto el diputado del PT, Paulo Pimenta, pidió la creación de una comisión investigadora.

 

El procurador general de Brasil, Augusto Aras, denunció a los fiscales de la operación Lava Jato por haber montado una red ilegal para investigar a 38 mil personas. Aras, que aseguró que la unidad de investigación cuenta con una "caja de secretos", es considerado un fiscal alineado al presidente Jair Bolsonaro, que llegó al poder con la lucha contra la corrupción como una de sus principales banderas. Las palabras del jefe de los fiscales confirman las sospechas de irregularidades cometidas por el equipo de investigadores que puso de rodillas a multinacionales brasileñas como Odebrecht y llevó a la cárcel a influyentes empresarios y políticos, incluyendo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Sergio Moro, un ex aliado de Bolsonaro que renunció al ministerio de Justicia en medio de graves acusaciones contra el presidente, defendió este miércoles la "transparencia" del Lava Jato, investigación que dirigió como juez. En tanto el diputado del PT, Paulo Pimenta, anunció que solicitará la instalación inmediata de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) para investigar los "graves hechos" revelados por Aras.

"No se puede imaginar que una unidad institucional tenga una caja de secretos, una institución de la república no se puede servir de la extorsión, de espiar, no puede valerse de ningún propósito no republicano", dijo Aras en una videoconferencia con abogados organizada por el sitio web Prerrogativas. El jurista repudió así el accionar de los fiscales que, desde Curitiba y al mando de Deltan Dallagnol, llevaron adelante desde marzo de 2014 la Operación Lava Jato, que entregó documentación secreta de forma ilegal, por ejemplo, al FBI y al Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El mes pasado, Aras había ordenado que los responsables de la investigación, integrada por agentes del Ministerio Público y la Policía Federal, compartieran su base de datos con la Fiscalía, lo que no fue bien recibido por los responsables de la operación, que todavía investiga a decenas de políticos locales. 

"Estamos hablando de la transparencia que intentamos promover", explicó el fiscal general, quien preciso que "todo el Ministerio Público Federal, en un sistema único", tiene archivos sobre casos de corrupción que ocupan "40 terabytes, mientras que la Lava Jato tiene 350 terabytes". 

Según Aras, llegó la hora de "corregir los rumbos del lavajatismo", movimiento al que calificó de "punitivista", a la vez que defendió continuar la lucha contra la corrupción mediante otros métodos. "El lavajatismo pasará", aseguró el jefe de los fiscales.

La postura de Aras fue respaldada por el presidente de la Corte Suprema, José Antonio Dias Toffoli, quien reforzó el pedido de la Fiscalía y lo justificó también en la necesidad de lograr una mayor transparencia en las investigaciones. El fiscal general fue nombrado por el presidente Jair Bolsonaro para ocupar el cargo, una decisión contraria a los deseos del exjuez Sergio Moro, quien fue ministro de Justicia hasta abril de este año.

La oposición y buena parte del mundo jurídico acusan de "lawfare" a los jueces Deltan Dallagnol y Sergio Moro, que, según filtraciones de conversaciones hechas por el portal The Intercept, dirigían las investigaciones hacia ciertos políticos, como el expresidente Lula da Silva, mientras protegían a otros como el expresidente Fernando Henrique Cardoso. En el caso de Lula, las revelaciones sobre maniobras fraudulentas de Moro y Dallagnol llegaron al Supremo Tribunal Federal, que desde hace un año tiene un pedido de nulidad del caso por animosidad del magistrado de primera instancia.

El diputado federal del PT, Paulo Pimenta, utilizó sus redes sociales para denunciar que la creación de una base de datos con información sobre 38 mil personas "a través de un sistema paralelo revela un Estado Policial dentro del país". Según Pimenta, la Cámara debería instalar inmediatamente una comisión investigadora del Lava Jato. El parlamentario también solicitó que se llame al Supremo Tribunal Federal junto con el Ministerio Público Federal para identificar y sancionar a los responsables. 

Como era de esperarse, el primero en salir a responder a la fuerte denuncia institucional de Aras fue el exministro Moro. "Desconozco secretos ilícitos en el ámbito de la Lava Jato. Al contrario, la operación siempre fue transparente y sus decisiones fueron confirmadas por tribunales de segunda instancia y cortes superiores", indicó el exjuez en su cuenta de Twitter. 

"No entiendo esa lógica de revisionismo, como si la Lava Jato no representase algo extremadamente positivo, como fue la gran victoria contra la impunidad de la gran corrupción", agregó más tarde. 

Tras ganar las elecciones de 2018, Bolsonaro había nombrado como ministro de Justicia a Moro, quien renunció en abril denunciando que el mandatario intentaba ejercer presiones ilegales sobre la Policía Federal, hecho que permanece bajo investigación en la Fiscalía General. 

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La Central Obrera Bolviana dio 72 horas para que las elecciones vuelvan al 6 de septiembre

Movilización y ultimátum al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia

La principal entidad obrera de Bolivia dijo que si el TSE no vuelve para atrás con su decisión de postergar las elecciones, irán a una huelga indefinida. La medida entraría en vigor a partir del 3 de agosto.

La Central Obrera Boliviana (COB) convocó a una cabildo abierto en La Paz para debatir la postergación de las elecciones decidida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Del encuentro participaron organizaciones sindicales y sociales de todo el país. El cabildo resolvió dar 72 horas al TSE para que de marcha atrás con la medida y vuelva a la fecha del 6 septiembre. De no hacerlo a partir del 3 de agosto habrá una huelga indefinida en todo el país, informó el Secretario Ejecutivo de la COB Juan Carlos Huarachi. La movilización continuó hasta el centro de La Paz. Además se replicó en varias regiones del país como Cochabamba y Potosí. Desde el gobierno de facto pidieron que la justicia actúe contra el candidato a presidente por el Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, por organizar una marcha en medio de la pandemia.

"¡Elecciones ya!"

La semana pasada el TSE había prorrogado por tercera vez los comicios presidenciales y fijó como nueva fecha el 18 de octubre. En respuesta a esta medida el movimiento obrero boliviano convocó a una movilización que tuvo como destino el centro de La Paz. Las jornada comenzó en la ciudad de Senkata, un lugar de alto valor simbólico . Allí el 19 de noviembre del año pasado el gobierno de facto llevó a cabo una feroz represión que dejó como saldo diez muertos, 65 heridos y decenas de detenidos. Al salir de Senkata la columna se movilizó hasta La Ceja. En ese lugar organizaron un cabildo abierto donde se discutió la postergación de las elecciones. El Secretario Ejecutivo de la COB manifestó su disconformidad con la medida. “Viendo las necesidades del pueblo como el problema de salud, la educación, la democracia, estabilidad laboral, la caída de la economía, estamos indignados y sorprendidos por las decisiones del TSE”, dijo el sindicalista al diario La Razón.

Luego de casi una hora de debates el Cabildo resolvió dar 72 horas al TSE para que de marcha atrás con el cambio en la fecha de las elecciones. De caso contrario indicaron que realizarán una huelga indefinida con bloqueo de caminos a partir del 3 de agosto. “Que el TSE se retracte y cumpla las elecciones del 6 de septiembre. (…). Es el pedido del pueblo, es el pedido de las bases para recuperar nuestra soberanía, nuestra dignidad. Basta de falta de respeto a la democracia. ¡Hasta la victoria siempre!”, arengó el secretario ejecutivo de la COB. El mitín se cerró al grito de “elecciones ya” para seguir rumbo a La Paz.

En defensa de la democracia

Luego de dos horas de caminata las columnas llegaron al corazón de la capital boliviana. La gran mayoría de las personas llevó barbijos. El Secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, Orlando Gutiérrez, recalcó la importancia de mantener la unidad del movimiento obrero. “Este gobierno se ha constituido en el peor error de la historia de Bolivia. Por lo tanto el pueblo merece reclamar sus derechos como lo estamos haciendo”, sostuvo el dirigente minero a el portal Periodistas por El Cambio. Además criticó la decisión unilateral del TSE de prorrogar las elecciones sin pasar por el Congreso. “Deben respetar el camino legal de pasar por la Asamblea Legislativa. Allí se tiene que promulgar una ley para modificar otra ley”, enfatizó Guitiérrez.

La Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas también dijeron presente en la marcha. La dirigente de la organización “Bartolina Sisa”, Segundina Flores, remarcó que la marcha era en defensa de la democracia. “Hoy en día el pueblo está de pie para decir basta de humillación, de corrupción, de discriminación”, sostuvo la dirigente social. En Cochabamba, la tierra de Morales, se organizó otra marcha convocada por miembros de las Seis Federaciones del Trópico. También hubo movilizaciones en Potosí, Chuquisaca, y varias zonas del país.

Por su parte, el gobierno de facto buscó criminalizar la jornada de protesta. El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, acusó al candidato presidencial del MAS y a los dirigentes sindicales por organizar la movilización en medio de la pandemia. "Luis Arce admitió que está detrás de esta movilización y, por tanto, a confesión de parte relevo de pruebas y tendrá que rendir cuentas sobre su decisión que tomó”, sostuvo el ministro. Por ese motivo pidió a la Fiscalía que actúe de oficio para procesar a los ciudadanos que planificaron el acto.

A su vez Morales denunció que durante la movilización miembros de las Fuerzas Armadas fueron trasladados a La Paz y el Trópico de Cochabamba. “Las FF.AA. no están para atacar al pueblo que defiende los recursos naturales, sino para defender la soberanía y la independencia”, escribió ex presidente en Twitter. En tanto que Arce sostuvo que el gobierno era el único culpable de la crisis sanitaria que vive el país. “La incapacidad del gobierno de facto pone en riesgo la vida de las y los bolivianos”, expresó el candidato a presidente. En tanto que su compañero de fórmula, David Choquehuanca, resaltó la organización de los sectores populares. “Solo con la unidad del pueblo boliviano recuperaremos el Estado de derecho, nuestra democracia, nuestra salud, nuestra educación, la esperanza y la estabilidad. ¡Jallalla los pueblos del mundo!”, resaltó el líder sindical aimara.


Ya son más de 70 mil los contagiados de coronavirus

Áñez decretó el estado de "calamidad pública" en Bolivia

Con esta medida pretende que el Banco Central de Bolivia (BCB) le apruebe un préstamo sin tener que pasar por la Asamblea Legislativa. Sin embargo la norma no establece el monto que requerirá a la arcas del Estado

El gobierno de facto de Jeanine Áñez decretó el estado de “calamidad pública”. Con esta medida pretende que el Banco Central de Bolivia (BCB) le apruebe un préstamo sin tener que contar con la aprobación de la Asamblea Legislativa. Sin embargo la norma no establece el monto específico que requerirá a la arcas del Estado. En paralelo la pandemia del coronavirus sigue golpeando a Bolivia que superó los 70.000 casos confirmados. En las últimas 24 horas registró 1.752 nuevos contagios. Según el último registro del Ministerio de Salud local, Bolivia tiene 71.181 personas infectadas y 2.647 fallecidos.

En este contexto de contagios en alza, Áñez oficializó anoche el estado de “calamidad pública”. El gobierno de facto justificó la medida bajo la obligación de hacer frente a las necesidades ocasionadas por la pandemia. "Se declara calamidad pública en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, para la atención de necesidades impostergables de carácter económico ocasionadas por los efectos negativos del coronavirus", establece el Decreto Supremo 4301. La norma permite al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas tramitar ante el BCB la concesión de un crédito en favor del Tesoro General de la Nación.

El decreto había sido promulgado el viernes 24 pero se divulgó el lunes. La medida se concretó luego de que Áñez intentara que la Asamblea Legislativa, en su mayoría integrada por el partido Movimiento al Socialismo (MAS), aprobara créditos previamente acordados con organismos internacionales. En especial uno de 327 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI). El MAS rechazó el crédito ante la falta de información sobre el plan de pagos y el destino que se le dará a los fondos.

Respecto al avance del coronavirus, del total de casos registrados el martes la mayoría se detectó en La Paz: 623 positivos. Después de la capital le sigue Cochabamba, con 560 infectados, y Santa Cruz, con 281, todos en las últimas 24 horas. Desde el inicio de la pandemia, las regiones más afectadas son Santa Cruz con 32.653 casos acumulados, mientras que La Paz suma 14.403 y Cochabamba, 8.104. Las previsiones del Ministerio de Salud establecen que el pico de contagios en los departamentos La Paz, Cochabamba y Chuquisaca llegue en octubre. En estas regiones la curva ascendente se demoró más que en Beni y Santa Cruz. Recientemente se sumó a la lista de positivos el alcalde del municipio de La Paz, Luis Revilla. "Mi esposa Maricruz y yo hemos dado positivo de la covid-19. Gracias a Dios estamos bien y casi sin ningún síntoma. Vamos a cumplir el protocolo y estaré aislado y trabajando desde casa hasta tener el alta médica. A cuidarse y por favor cumplan las medidas de distanciamiento social", publicó Revilla en su cuenta de Twitter.

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Protesta no autorizada en apoyo de Serguei Furgal, el gobernador del krai de Jabarovsk, quien fue acusado de un asesinato ocurrido hace 15 años.Foto Ap

Moscú. Decenas de miles de habitantes de la ciudad de Jabarovsk, en el extremo oriente de Rusia, volvieron a salir a la calle este sábado –por decimoquinto día consecutivo– para protestar contra las imposiciones de Moscú, en la que puede considerarse la manifestación más numerosa desde que la repentina caída en desgracia del gobernador Serguei Furgal provocó el estallido de la ola de indignación popular.

Difícil saber con exactitud el número de personas que acudieron a la manifestación en apoyo de Furgal –trasladado a una cárcel de Moscú hasta que se le someta a juicio como presunto autor intelectual de dos asesinatos hace 15 años–, pero la mayoría de testimonios disponibles (cotejados con muchas fotografías y videos) coinciden en señalar el carácter multitudinario de la protesta, que reunió a no menos de 50 mil personas, lo cual equivale a poco menos de 10 por ciento de los habitantes de la ciudad de Jabarovsk.

A las demandas de traer a Furgal a Jabarovsk –cesado por el titular del Kremlin, Vladimir Putin, bajo el argumento de "pérdida de confianza"– y celebrar allá un juicio justo y transparente del gobernador que eligieron hace dos años y que, según muestran las encuestas, estaba llevando a cabo una gestión que contaba con amplio respaldo de la población, los manifestantes exigen ahora que se vaya el gobernador interino, Mijail Degtiarov, nombrado por el mandatario ruso.

La marcha duró cuatro horas y terminó en mitin, en la céntrica plaza de Lenin, sin que la policía interviniera para dispersar a los congregados, que coreaban duras consignas contra el gobierno de Rusia y el presidente Putin.

Los oradores también pidieron la dimisión del representante personal de Putin en el distrito federal del extremo oriente, Yuri Trutniev, y del alcalde de Jabarovsk, Serguei Kravchuk, el único funcionario del partido oficialista Rusia Unida en un cargo relevante en la región.

Degtiarov, diputado de Samara, a orillas del Volga en el suroeste de Rusia, cuya trayectoria como legislador no guarda relación ninguna con el krai (territorio) de Jabarovsk, a miles de kilómetros de distancia, prefirió salir de su homónima capital este fin de semana para conocer el interior, no sin antes declarar a la televisión pública de Moscú que "entre los revoltosos hay extranjeros y provocadores profesionales que vinieron a desestabilizar la situación".

El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, no se atrevió a ratificar la grave acusación de la presencia de instigadores extranjeros en Jabarovsk y dijo que "es natural que algunos seudorrevolucionarios traten de sacar provecho de la situación allá".

Como ha venido sucediendo, este sábado hubo acciones de solidaridad con Jabarovsk en Vladivostok, Yuzhno-Sajalinsk, Komsomolsk-na-Amure y otras ciudades del extremo oriente de Rusia.

Por Juan Pablo Duch

Corresponsal

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Sábado, 25 Julio 2020 06:05

Un mal ejemplo

Protestan miles en Rusia contra persecución de Serguei Furgal

En la Rusia postsoviética, el territorio de Jabarovsk –entidad de la Federación denominada en ruso krai y formada por varias regiones– es un caso único, por cuanto el partido oficialista Rusia Unida perdió (casi) todo lo que podía perder: el puesto de gobernador y los escaños del Parlamento, además de registrar una de las asistencias más bajas y con menos sufragios en favor de la reciente “votación popula”r para legitimar la reforma constitucional.

En ese contexto de abierto desafío al Kremlin, la repentina detención y traslado a una cárcel moscovita del gobernador Serguei Furgal, postulado por el nacionalista partido Liberal-Democrático, deja de ser un asunto de nota roja y tiene, según el ángulo que se mire, diversas explicaciones, aunque algunas de éstas podrían complementarse.

Para las autoridades, Furgal ordenó hace 15 años, cuando se dedicaba al negocio de la madera y la chatarra, el asesinato de dos empresarios y formaba parte de un grupo de delincuencia organizada, pero lo descubrieron sólo ahora.

Quienes creen en la inocencia de Furgal sostienen que no hay pruebas de su presunta culpabilidad y aseguran que los cargos se basan únicamente en el testimonio de un antiguo socio, convertido en testigo protegido que lo inculpó tras seis meses de encarcelamiento e interrogatorios constantes.

Otros están convencidos de que su detención tiene un trasfondo económico al negarse la familia de Furgal a vender sus acciones de la principal fábrica de aluminio del extremo oriente de Rusia, que uno de los magnates cercanos al presidente Vladimir Putin quiso adquirir para reducir costos de los grandes proyectos de construcción de puentes que tiene apalabrados en la zona.

Los que dan preferencia a las connotaciones políticas de su defenestración aseguran que, aparte de la debacle del oficialismo en Jabarovsk, el Kremlin no pudo digerir las más recientes encuestas ahí, que pusieron de relieve que el índice de popularidad de Furgal iba en aumento, mientras el de Putin caía cada vez más.

Entretanto, comenzó la ola de protestas en Jabarovsk contra las imposiciones de Moscú, y sus habitantes sólo piden que los dejen elegir a sus gobernantes, demanda que, vista desde el Kremlin, es un mal ejemplo para otras entidades federales que tendrán elecciones el siguiente otoño.

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Viernes, 10 Julio 2020 05:47

Putin y Pinochet

Putin y Pinochet

 Los Pinochet, como los Hitler, surgen cuando el capitalismo está en peligro

 

Toque de queda. En una ciudad nocturna adormecida, todo el barrio oye el crujir de los frenos y el ruido de los soldados que saltan desde la parte trasera del camión. Golpes de culatas derriban la endeble puerta de la casa en los suburbios obreros. Después de unos minutos, gritos de personas que salen a la calle y órdenes cortas. Muchas miradas asustadas, malévolas y curiosas, miran a través de cortinas y persianas el drama de la familia vecina. Mi esposa chilena nunca se librará de los recuerdos de su infancia: un padre cavando un agujero en el patio de su casa para enterrar allí todos los libros, revistas y registros rusos, y unos meses después, militares que destruyen muebles en su casa en busca de rastros de un comunista escondido.

Antes del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Chile era el lugar más politizado de América del Sur y el único país capitalista donde las fuerzas que tenían como objetivo construir el socialismo lograron llegar al poder de manera pacífica y democrática. El gobierno socialista de Allende se basó en la clase trabajadora unificada y en los representantes más prominentes de la cultura chilena, quienes vieron este proyecto como la única alternativa. Después de que la oligarquía local lo derrocó con la participación activa de los Estados Unidos, fue importante para los defensores de los «valores occidentales y cristianos» tomar el poder para enseñar al pueblo chileno una lección inolvidable de terror: llevar a los ilusos ciudadanos de vuelta al redil.

Por eso el bombardeo y asalto al palacio presidencial. Por eso el salvaje asesinato del cantante Víctor Jara en el estadio de la capital. Y unos días después, la inyección fatal al destacado poeta, premio Nobel, Pablo Neruda, realizada por un «médico» desconocido en el hospital de Santiago. Por eso, cientos de cuarteles y estaciones de policía fueron convertidas en verdaderas fábricas de tortura, la violación fue practicada por perros especialmente entrenados, nombrados en honor a los líderes del gobierno derrocado. Hubo ratas en las vaginas de mujeres interrogadas, desapariciones de personas y cuerpos de «prisioneros de guerra» civiles aún vivos, atados a rieles que cayeron al Pacífico desde helicópteros.

Después de dieciséis años de esta continua limpieza del país de la suciedad del marxismo, el periodista internacional ruso Mijaíl Kozhujov se disculpó con Pinochet en Santiago por «lo que escribió sobre él bajo la influencia de la propaganda comunista cuando era joven». El famoso comediante Alexander Ivanov, desde un alto escenario de Moscú, habló de su admiración por el dictador chileno, y el bardo de Petersburgo, Alexander Rosenbaum, llamó a Pinochet «un abuelo fuerte y bien educado», que «reprobó» al «imbécil» de Víctor Jara.

La Rusia de Gorbachov y Yeltsin rápidamente cambió a un curso diferente de la historia, y el cambio ideológico de zapatos de la intelectualidad postsoviética, como una veleta, tuvo lugar rápida e irrevocablemente. Es útil recordar que en esos tiempos recientes, el general Augusto Pinochet fue una figura muy positiva para la mayoría del público liberal ruso que ahora moviliza a la gente para «luchar contra el régimen». Después de todo, fue visto como un luchador exitoso contra el comunismo y un arquitecto del llamado «milagro económico chileno» tan querido por el agitprop de Yeltsin. ¿Qué sucedió durante este tiempo con la prensa liberal rusa, cuyos estándares latinos de filantropía no permitieron lágrimas de debilidad para los izquierdistas y comunistas abrumados por el abuelo chileno, para que ahora vuelvan a convertir a Pinochet en un personaje familiar?

Sí, una parte de la intelectualidad rusa ahora hace popular una absurda comparación entre la dictadura de Pinochet y el gobierno de Putin (atención, ninguno de los medios occidentales lo hace). Aunque cualquiera que sepa al menos un poco lo que es la dictadura militar latinoamericana, solo hace una mueca en respuesta a tales paralelos. Además, estamos hablando del uso egoísta del tema terrorista Pinochet, que ofende la memoria de sus muchas víctimas.

Desprecio por el electorado, manipulaciones baratas sobre temas de espiritualidad y patriotismo, reformas antisociales, represión policial, proximidad a los oligarcas, falta de escrúpulos políticos, deseo de control sobre los medios de comunicación, presión a los tribunales y corrupción crónica, para gran disgusto de algunos luchadores por el bien, no son rasgos exclusivos del régimen autoritario de Putin, sino características típicas de la mayoría de los países capitalistas del mundo. Y dado que el capitalismo se ha convertido en la elección de la Rusia actual, sería absurdo exigir algo diferente de su gobierno.

Este sistema antisocial nunca estará dirigido a la búsqueda del bien común, sino al servicio del egoísmo de las élites estatales y corporativas, lo que explica las políticas internas y extranjeras profundamente contradictorias del gobierno ruso. La lucha contra el islamismo en Siria, junto con el juego en torno a la geopolítica y la industria petrolera, el apoyo incondicional al régimen moralmente defectuoso de Assad, junto con la indiferencia hacia el destino del heroico Rojava kurdo, las relaciones amistosas con Cuba y Venezuela, el vil «asunto de la Red» [La supuesta organización anarquista antigubernamental cuyos miembros, reconocidos antifascistas, fueron arrestados en 2017 y sentenciados en febrero de 2020 por un tribunal militar ruso a penas de prisión de hasta 18 años. Nota del Traductor.], la especulación franca en torno a la celebración de la victoria sobre el nazismo, los coqueteos populistas con las masas y la broma desagradable sobre el color de la bandera en la embajada estadounidense. Todo esto no es más que un conjunto de movimientos oportunistas a corto plazo. Las autoridades actúan de la manera que más les convenga, y sería ingenuo buscar en todo esto una visión del futuro con un componente ético.

Los ataques regulares de Vladimir Vladimirovich, primero contra Lenin, luego contra la URSS y ahora contra la Constitución soviética, no son más que celos. Como persona inteligente, no puede dejar de comprender que la Rusia actual ni siquiera tiene una pequeña fracción del proyecto creativo y de movilización que logró resultados impresionantes incluso en los peores momentos del período soviético. A diferencia de las autoridades, sabe que todo sigue funcionando de manera bastante tolerable, en comparación con muchas regiones del resto del mundo capitalista, en la esfera social, como resultado de una larga inercia de lo que se creó bajo la URSS. Y es curioso ver que la mayoría de los intelectuales rusos que protestan contra el deterioro de la educación, la atención médica y la protección de las pensiones lo hacen en nombre de algún tipo de capitalismo democrático de derecha que existe exclusivamente en sus sueños formados por los medios de comunicación posteriores a la perestroika.

Rusia es una aleación interesante de culturas, épocas, riquezas y paisajes. El actual estado ruso es otro depredador capitalista, no peor ni mejor que la mayoría de los demás, sujeto a la presión de parientes aún más grandes y más sedientos de sangre que desean obtener el control de sus recursos naturales, mercados y personas. Por eso en Ucrania, el país más cercano a Rusia, hubo un golpe de derecha en el Maidan. Con la complicidad de las élites locales venales, la Ucrania nacionalista se ha convertido en un indecente protectorado dependiente, un laboratorio de reformas antisociales y, al mismo tiempo, una herramienta de provocación constante contra Moscú. Pero la mayoría de los liberales postsoviéticos que critican a Putin por violar los principios de la democracia, apoyan sinceramente al gobierno ucraniano que es mucho más represivo y antidemocrático, mientras sueñan en secreto con la «democracia» del tanque de Yeltsin. Los intentos de comparar a Putin con Pinochet están diseñados para terminar de eliminar lo que queda de cerebro de la cabeza del postsoviético común, ya completamente confundido.

¿Puede el capitalismo de Putin convertirse en una dictadura militar? Claro, como todo capitalismo. Pero hay que admitir que este es un tema completamente diferente. Los Pinochet, como los Hitler, surgen cuando el capitalismo está en peligro. El capitalismo en la Rusia actual es parte de la ilusión popular no gastada. El infantilismo político de millones de rusos, traumatizados por la experiencia de los años noventa y los acontecimientos en la vecina Ucrania, fortalece su sueño ingenuo de un renacimiento gradual de la «Rusia que hemos perdido», que las autoridades parasitan con confianza, asegurando su dominio sin disparar al Parlamento ni manchar los estadios de sangre.

Por lo tanto, Putin, por supuesto, no es Pinochet en absoluto, aunque, tal vez, tal comparación lo halague.

9 julio 2020

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Noam Chomsky calificó a Donald Trump como "el peor criminal de la historia".

Duras críticas del intelectual al presidente de Estados Unidos

Noam Chomsky redobló sus críticas a Donald Trump "Esto suena fuerte, pero es cierto: es el peor criminal de la historia, sin lugar a dudas. Nunca ha habido una figura en la historia política que se haya dedicado tan apasionadamente a destruir los proyectos para la vida humana organizada en la tierra en el futuro cercano”, afirmó el reconocido intelectual y lingüista.

Chomsky remarcó que su definición acerca del presidente de Estados Unidos “no es una exageración". En declaraciones a la revista socialista trimestral Jacobin, calificó también a Trump como un "dictador de hojalata".

En la nómina de criminales notorios, Chomsky pondría a Trump por delante de figuras tan emblemáticas en Estados Unidos como el estafador piramidal Bernie Madoff, el asesino presidencial Lee Harvey Oswald, el gángster Al Capone, el narcotraficante Pablo Escobar, el pedófilo Jeffrey Epstein, Unabomber Ted Kaczynski, el proscrito Jesse James, el "extremadamente malvado” Ted Bundy, los ladrones de bancos Bonnie y Clyde, y el asesino serial Jack el Destripador.

El politólogo y lingüista volvió así sobre Trump, quien había sido blanco de duras críticas de su parte en los últimos meses. En mayo, en una entrevista con The Guardian responsabilizó al presidente de Estados Unidos por la muerte de "miles de personas" por los recortes en la financiación de la atención médica y la descarga de sus responsabilidades de liderazgo en los gobernadores estatales durante la pandemia de coronavirus.

"Es una gran estrategia para matar a mucha gente y mejorar su chance electoral", ironizó Chomsky, quien también se muestra crítico de la respuesta global al coronavirus y condena la reacción de Estados Unidos y el "muy triste incumplimiento del deber" de los líderes europeos.

En su última entrevista, Chomsky analizó que el mundo se recuperará de la pandemia a un costo terrible. "El costo se amplifica enormemente por el gángster de la Casa Blanca, que ha matado a decenas de miles de estadounidenses, lo que lo convierte a Estados Unidos en el peor lugar del mundo (para el coronavirus)", dijo.

Chomsky alertó también que se saldrá de la pandemia, pero no “del otro crimen que Trump ha cometido, el calentamiento global. Lo peor está por venir: no vamos a salir de eso".

El profesor de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts les apuntó también a los republicanos. Sobre ellos dijo que han desaparecido como partido y criticó su silencio ante algunas de las acciones de Trump, como el despido de los inspectores generales para monitorear la corrupción. A su juicio, el Partido Republicano "es peor que el antiguo Partido Comunista. El líder da una orden; (y todos caen) de rodillas”, remarcó Chomsky.

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Lunes, 22 Junio 2020 05:33

Trump, en la cuerda floja

Trump, en la cuerda floja

Luego de superar con éxito el juicio político ( impeachment) que intentaron realizarle los legisladores demócratas, el presidente estadunidense, Donald Trump, parecía encaminarse a una relección inevitable, sin más obstáculos que un candidato opositor tan gris e insustancial como ex vicepresidente Joe Biden.

Sin embargo, los acontecimientos de los tres meses recientes han colocado al magnate neoyorquino en una súbita posición de debilidad, que tuvo su más reciente expresión en el desastre político ocurrido en Tulsa, Oklahoma, donde el republicano realizó un mitin de campaña en un auditorio con capacidad para 19 mil personas al que sólo asistieron poco más de 6 mil, pese a que el propio Trump había alardeado que había recibido un millón de solicitudes para ingresar al acto.

Se afirma que el mandatario fue víctima del troleo de jóvenes que reservaron lugares en masa por medio de la red social TikTok con la consigna de no asistir a fin de dejar semivacío el local, una versión que los estrategas republicanos desmienten de manera enfática.

Lo cierto es que, haya sido por una jugarreta de adolescentes o por falta de capacidad de convocatoria, la campaña de Trump hacia la relección arranca en una situación de acentuada vulnerabilidad. Otro factor de debilidad del presidente es la divulgación de algunos pasajes de las memorias de John Bolton –un prominente halcón de la ultraderecha estadunidense y ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca– en el que se describe a Trump como corrupto, incompetente, errático y en extremo inescrupuloso.

Para empeorar las cosas, el magnate ordenó al Departamento de Justicia que impulsara la censura del libro, petición que fue rechazada por el Poder Judicial.

Pero los hechos que más han erosionado la posición del mandatario republicano son, sin duda, sus propias acciones, tanto su desastrosa actuación como jefe de Estado para enfrentar la pandemia de Covid-19 como sus impresentables reacciones frente a las protestas en contra del racismo que detonaron a raíz del asesinato, el pasado 25 de mayo, del ciudadano afroestadunidense George Floyd a manos de varios policías de Minneapolis, Minnesota, y se expandieron por más de un centenar de ciudades de Estados Unidos.

Lejos de manifestar su solidaridad con la población negra del país, oprimida y discriminada desde siempre, y de adoptar decisiones sustantivas para combatir el racismo que predomina en las instituciones y en buena parte de la sociedad de Estados Unidos, Trump se atrincheró en la descalificación de las protestas y buscó reprimirlas incluso con las fuerzas armadas, a lo que el propio secretario de Defensa se opuso de manera contundente.

Por lo que hace a la pandemia, ha resultado indignante y estremecedor observar a un mandatario en permanente conflicto con sus asesores médicos, empecinado en recomendar fármacos que las propias instancias de salud del país vecino consideran peligrosos e inadecuados, e insensible ante las decenas de miles de muertes ocasionadas por el nuevo coronavirus y ante el sufrimiento de millones de personas que han quedado en el desamparo económico total a raíz de la epidemia.

En forma previsible, conforme se aproxima la culminación del proceso electoral de este año, la peligrosidad de Trump –su sobrina Mary Trump lo describe como "el hombre más peligroso del mundo" en un libro de próxima aparición– tenderá a aumentar, habida cuenta de su afición a las huídas hacia adelante y a la creación de tensiones al límite como recursos distractores de su catastrófica gestión presidencial. Es de prever, por ello, que el mundo se encamina a vivir meses difíciles y riesgosos.

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Lunes, 15 Junio 2020 06:57

El capitalismo de la vigilancia/II

El capitalismo de la vigilancia/II

En la inmediata pospandemia del Covid-19, la guerra por el liderazgo digital del mundo, con sus columnas centrales: la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, las redes 5G y el big data cobrará un nuevo impulso en clave geopolítica. Y como antes de la irrupción del coronavirus, la disputa sobre cuál sociedad digitalizada y bajo qué modelo seguirá siendo librada entre Estados Unidos y China.

Elevada a rango de religión por el 1% más rico del planeta (la plutocracia global del Foro de Davos), la tecnología digital es algo más que una herramienta de comunicación; es un vigoroso instrumento de poder para reunir información de masa con la que después se puede manipular, controlar y/o confinar a millones de personas en el orbe (la experiencia del coronavirus). De allí que, como adelantábamos en nuestra entrega anterior, el capitalismo de la vigilancia −según la acertada expresión de Shoshana Zuboff− es una amenaza para la libertad e independencia de la persona.

Digitalizada, elaborada y transformada en cadena de bits y bytes, el seguimiento regular y sistemático de la actividad online (videovigilancia ubicua, ya que cualquier actividad mediada digitalmente deja huella) se convierte en mercancía informacional, verdadero núcleo, como dice Zuboff, de la actual economía digital globalizada.Mediante configuraciones algorítmicas que se suponen secretas, indescifrables e ilegibles, las megacorporaciones del sector extraen a la persona −como nueva mercancía ficticia al igual que la tierra, el trabajo y el dinero, según la temprana intuición de Karl Polanyi− datos de su vida diaria (sin el consentimiento del usuario convertido sin saberlo en materia prima), que se transforman en productos predictivos destinados a rastrear y modificar los sentimientos y la conducta de millones de individuos.

A su vez, la colonización digital, como nueva forma de dominación y construcción de hegemonía –dictadura tecnológica la llama Vandana Shiva−, permite a las plataformas de infraestructura oligopólicas globales de doble vía comercializar la mercancía informacional (el producto predictivo) y obtener lucro excesivo y superrenta.

Así, la persona es la mina a cielo abierto de la riqueza digital del filantrocapitalismo (V. Shiva dixit), simbolizado en el fundador de Microsoft y la segunda fortuna mundial, Bill Gates, y otros supermillonarios cuya riqueza deriva de la infraestructura tecnológica de Internet instalada en el Valle del Silicón, en la bahía de San Francisco, California, como Mark Zuckerberg (Facebook/Instagram/WhatsApp); Jeff Bezos (Amazon); el privatizador del espacio ElonMusk (Tesla y SpaceX); Apple (iPhone), que tiene entre sus inversores a Warren Buffett (Berkshire Hathaway); Eric Yuan (Zoom) y Larry Page y Sergey Brin, fundadores de Google (Gmail, YouTube), las tres propiedad del conglomerado Alphabet, y otras corporaciones como la neoyorquina Verizon (Yahoo!), ambas propiedad de los fondos de inversión The Vanguard Group y BlackRock, ligadas todas al Departamento de Defensa de EU.

En los últimos 25 años de neoliberalismo, EU se transformó de Estado-empresa a un Estado de vigilancia, y como dice Shiva, Bill Gates se convirtió en el Cristóbal Colón de los tiempos modernos, no haciendo otra cosa que conquistar territorios Microsoft donde adquirió posiciones dominantes. Lo que el francés Éric Sadin dio en llamar la silicolonización del mundo.

Sin embargo, la reconfiguración del capitalismo vía un nuevo gobierno mundial plutocrático bajo hegemonía estadunidense en la inmediata pospandemia (la hipótesis de Chossudovsky descrita en la primera entrega de esta serie), podría enfrentar como variable la emergencia de un orden tripolar (Rusia/China/EU) no exento de contradicciones y conflictos calientes de dimensiones geopolíticas, incluida una eventual guerra naval en el océano Pacífico entre EU y China.

A corto plazo, la transición del mundo unipolar al tripolar tendrá como ejes de la disputa la redefinición digital del orbe a través de la conquista de tecnologías claves como la inteligencia artificial, la red 5G (imprescindible para la vigilancia total) y la infraestructura de Internet, lo que tendrá profundas implicaciones para el futuro del comercio internacional.

El pasado 25 de abril, el gobierno de Xi Jinping, en China, estableció el ecosistema blockchain (cadena de bloques) más grande del mundo, la BlockchainService Network (BSN) y su banco central introdujo programas piloto de un yuan digital en cuatro ciudades, convirtiendo al gigante asiático en la primera gran economía del mundo en emitir una moneda digital nacional.

Denominada infraestructura de infraestructuras, la BSN está llamada a ser la columna vertebral de la Ruta Digital de la Seda, proporcionando interconectividad a los socios económicos de China a lo largo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative, BRI). Así como el ferrocarril, los puertos y las redes eléctricas de BRI conectan al mundo físicamente con China, los cables de fibra submarina, las estaciones de bahía Huawei 5G y las soluciones estandarizadas de blockchain servirán para mejorar la conectividad digital de China.

Al desplegar simultáneamente el BSN y el yuan digital, China está lista para capturar las ganancias de una economía global que rápido se digitaliza. Lo que tiene una dimensión geopolítica y de disputa de hegemonía, que implica un desafío a las corporaciones del Silicon Valley y al sueño de America first del presidente Donald Trump.

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