Las arañas parecían actuar como zombis, de acuerdo con los investigadores del comportamiento de un nuevo tipo de avispa ecuatoriana. Foto: Archivo

Entre las pirañas, anacondas y jaguares de la Amazonía ecuatoriana, una especie recién descubierta de avispas parásitas podría ser la cosa más aterradora en la selva.

Las avispas “secuestran” los cerebros de las arañas que se sabe viven en redes comunales y las obligan a abandonar sus colonias para proteger la larva de la avispa.
Luego, las arañas zombies “esperan pacientemente” a ser devoradas, según un estudio reciente publicado en Ecological Entomology.


Investigadores especializados en zoología de la Universidad de Colombia Británica (UBC, por sus siglas en inglés) documentaron esta extraña relación después de observar el ciclo de vida del parasitoide entre una nueva avispa de la especie Zatypota y la araña “social” Anelosimus eximius, en Ecuador.


Anteriormente se observó a una de estas avispas modificando el comportamiento de una araña solitaria, esta es la primera vez que una avispa domina a una llamada “araña social”.
De acuerdo con la investigación, después de que una hembra adulta pone un huevo en el abdomen de una araña, la larva incuba y se adhiere al desafortunado arácnido. La larva crece y se vuelve más poderosa a medida que avanza para alimentarse de la hemolinfa de la araña, el equivalente a la sangre en los insectos.


A través de un proceso que altera el comportamiento, la larva se vuelve capaz de manipular la toma de decisiones de la araña. Según el estudio, las arañas parecían estar “zombificadas”, y “abandonarían su colonia para proveer un capullo a la larva antes de esperar pacientemente a que las mataran y consumieran”.


Bajo la protección del capullo, la larva se alimenta de la araña muerta y continúa creciendo. De nueve a 11 días después, la larva emerge del capullo como una avispa completamente formada, lista para salir y zombificar a otra araña desafortunada.


“Una vez que la larva se convierta en una avispa completamente formada, se irá y encontrará una pareja”, me dijo la coautora Samantha Straus en una llamada telefónica. “Entonces el ciclo continúa”.


Para los científicos, los métodos brutales de las avispas parasitoides no son un concepto nuevo en la naturaleza. Las criaturas que ponen sus huevos en o sobre los cuerpos de otros insectos y eventualmente se los comen son uno de los grupos de animales más diversos en la tierra, según un estudio publicado en 2018 en BMC Ecology.


Pero la avispa recién identificada en la especie Zatypota es única incluso entre este grupo temeroso.


“Esta modificación de comportamiento es muy grave”, dijo Straus en un comunicado de prensa de UBC . “La avispa secuestra completamente el comportamiento y el cerebro de la araña y hace que haga algo que nunca haría, como dejar su nido y tejer una estructura completamente diferente. Eso es muy peligroso para estas pequeñas arañas”.


Los investigadores sospechan que las avispas inducen este comportamiento inusual en las arañas sociales al inyectar hormonas en la araña que hacen que abandone su colonia y se vuelva sumisa a la larva.


Además, los científicos creen que las avispas apuntan a estas arañas sociales porque pueden proporcionar un huésped estable y una fuente de alimento. También descubrieron que las avispas tenían más probabilidades de atacar colonias de arañas más grandes.
Straus dice que espera regresar a Ecuador para investigar si las avispas regresan a las mismas colonias de arañas generación tras generación, y si es así, qué ventaja evolutiva podría presentar.

2 diciembre 2018

La esperanza de vida depende solo un 7% de la herencia genética

El estudio de 400 millones de personas revela la influencia del emparejamiento selectivo y el estatus socioeconómico

Si en una familia hay muchas personas que alcanzan los 90 años de edad, lo lógico es pensar que las siguientes generaciones tienen más probabilidad de llegar a la misma edad que aquellas familias en las que se producen más muertes tempranas. ¿O no? La creencia generalizada de que los antecedentes familiares influyen mucho en la duración de la vida de los descendientes resulta no tener una base real, al menos en lo que se refiere a los europeos. Los genes que se heredan parecen tener un impacto muy modesto en la longevidad, según un macroestudio que abarca nada menos que 400 millones de personas agrupadas en árboles genealógicos, mientras que el emparejamiento selectivo (la elección de pareja) gana en importancia.


Disponer de cantidades enormes de datos permite hacer análisis que muestran la verdad estadística frente a trabajos más limitados o hipótesis populares pero nunca probadas. En este caso los investigadores de la empresa Calico, que se dedica a estudiar la biología del envejecimiento, han podido disponer del archivo público de Ancestry, una de las bases de datos genealógicas que han tenido tanto éxito en los últimos años para conocer la historia familiar y encontrar parientes desconocidos.


La conclusión es que la heredabilidad (la influencia de los genes heredados) en la longevidad en un individuo determinado se limita a un 7%. Otros factores no genéticos, como los socioculturales, los accidentes y el estilo de vida influyen mucho más, explican los investigadores, encabezados por Graham Ruby, en la revista Genetics. Hasta ahora, la influencia de los genes en la duración de la vida se estimaba como mínimo en más del doble (un 15%) y como máximo en más del cuádruple (un 30%).


Para el trabajo no se utilizaron datos personales ni se incluyeron personas vivas: solo el año de nacimiento, el de fallecimiento, el lugar de nacimiento y las relaciones familiares entre los sujetos. Así se obtuvieron los pedigrís de 400 millones de personas, europeas o norteamericanos de ascendencia europea en su mayoría, que nacieron a finales del siglo XIX y principios del XX (padres, hijos y matrimonios) y partir de ellos se estimó la influencia de la herencia genética.


Como ya habían señalado estudios anteriores más limitados, entre hermanos y entre primos hermanos del mismo género la duración de la vida suele ser similar (siempre hay que recordar que estamos hablando de estadística), mientras que mujeres y hombres con estos mismos parentescos difieren más. Hay que recordar que se ha demostrado que la correlación es también mayor entre esposos, que claramente no tienen la misma herencia pero sí comparten el mismo entorno, con todo lo que ello implica.


A partir de ahí, en los árboles familiares disponibles se empezaron a observar correlaciones mucho más llamativas, entre personas que ni siquiera suelen compartir entorno, como los cuñados, los hermanos de los cuñados, los primos lejanos o los primos políticos de los miembros de una familia nuclear. La conclusión de los investigadores es que las personas tienden a emparejarse con las que son similares a ellos en muchos aspectos y uno de estos aspectos es la longevidad. Este es un factor desconocido, por supuesto, cuando se emparejan, pero sí tiene que ver con factores genéticos y/o socioculturales (ambientales) que influyen en la elección de la pareja.


“La duración de la vida humana es un fenotipo que integra muchos aspectos de salud y del entorno pero que se reduce a una cantidad, el tiempo que pasa entre el nacimiento y la muerte”, recuerdan los investigadores. La teoría de que los factores socioculturales que afectan al fenotipo se pueden heredar y transferir en las familias de forma similar a lo que ocurre con la genética ha ido ganando popularidad de la mano de los datos disponibles y es una de las bases del estudio actual.


El estatus socioeconómico es uno de esos factores que se ha demostrado que influyen en la longevidad, y para ello no hay siquiera que echar mano de las desalentadoras estadísticas de longevidad de muchos países africanos. Es un concepto complejo, que entre sus componentes incluye el nivel de riqueza, el entorno geográfico, la educación, la etnicidad, las relaciones culturales, el ambiente del vecindario e incluso la dieta, explican los investigadores. Separar la influencia de la genética y la del estatus en la herencia resulta muy difícil en la sociedad occidental, pero la gran cantidad de datos de que disponía este último estudio ha permitido evaluar la influencia de la herencia genética en la esperanza de vida en un 7% como máximo, mientras que no se ha podido conocer el grado de influencia de los factores socioculturales heredados.


Además de la herencia vertical del estatus socioeconómico (de padre a hijos), su transferencia horizontal a través del mencionado emparejamiento selectivo (la elección de pareja) también es bien conocida, indican Ruby y sus colegas. Entre los aspectos que influyen en este alineamiento que lleva al emparejamiento están la educación y el prestigio profesional.
Dado que las mayores amenazas para la salud y la vida han cambiado mucho en el periodo y en los países que abarca este análisis estadístico, no se puede asegurar que los factores que se transfieren y se heredan entre parientes y sobre los que se basa el emparejamiento selectivo tengan el mismo impacto en otros contextos históricos, recuerdan los científicos. De hecho, la duración de la vida se correlaciona menos entre parientes (como un tío y una sobrina) cuanta mayor diferencia existe entre los años de nacimiento de cada uno, con el consiguiente aumento de cambios ambientales.


El masivo análisis ahora publicado es una contribución más al conocimiento de la vida y el envejecimiento humanos que será sin duda discutida y afinada por los especialistas, pero resulta interesante la conclusión que de los factores genéticos y socioculturales transferibles afectaron a la supervivencia de los analizados en contextos históricos concretos, más que afectar a algo tan fundamental como es el ritmo del envejecimiento humano, que se conservó.

MADRID
27/11/2018 07:50 Actualizado: 27/11/2018 07:50
Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

Las termitas han construido la mayor estructura del planeta

En los últimos 4.000 años han levantado más de 200 millones de montículos en el nordeste de Brasil

Durante milenios, un minúsculo insecto ha levantado una de las mayores estructuras jamás creadas por el ser vivo. Una especie de termitas, considerada una plaga en la ciudad, ha excavado millones de montículos en el nordeste de Brasil. Aunque conocidos por los lugareños, su extensión real no se ha podido determinar hasta que la deforestación y los satélites han desvelado su grandeza: más de 230.000 kilómetros cuadrados salpicados de montones de tierra repartidos de forma regular, casi matemática.


"Los montículos siempre estuvieron bien escondidos entre la vegetación de secano de la región (la catinga) y en general apenas se pueden ver. Los de fuera solo los han podido observar después de que alguna porción de tierra fuera deforestada para pastos", dice el investigador de la Universidad Estatal de Feira de Santana (Brasil) y coautor del estudio, Roy Funch. "Algunos locales pensaban que los habían levantado termitas, hormigas u otra criatura similar. Pero para muchos, simplemente estuvieron ahí, formaciones naturales hechas por Dios que siempre habían existido", añade.


Siempre no, pero sí al menos desde hace más de 3.800 años. La datación de una muestra de murundus (como se conoce a estos montículos en la zona) indica que muchos de ellos llevan milenios ahí, lo que los convierte en una de las estructuras de origen biológico más antiguas. Y tampoco son obra divina, sino de la Syntermes dirus, una termita. Mejor dicho, de colonias y colonias de ellas. Pero no son sus nidos. Es la tierra que los insectos excavan mientras buscan hojas caídas con las que alimentar a la colonia.


El estudio a fondo de los murundus, publicado ahora en Current Biology, muestra que hay más de 200 millones repartidos por 230.000 kilómetros cuadrados de la catinga de los Estados brasileños de Bahía y Minas Gerais, una extensión comparable a la que tiene todo Reino Unido. Los autores del estudio han estimado una densidad de 1.800 montículos por kilómetro cuadrado. "Es, con mucho, la estructura animal más grande y extensa jamás encontrada", sostiene el entomólogo de la Universidad de Salford (Reino Unido) y coautor del estudio, Stephen Martin. Experto en insectos sociales, Martin ayudó a Funch a desvelar todos los misterios de los murundus.


Todo es ingente aquí. Cada montículo está formado por unos 50 metros cúbicos (m3) de suelo, así que las termitas han tenido que excavar unos 10 kilómetros cúbicos de tierra, el equivalente a la necesaria para levantar 4.000 pirámides como la de Guiza. Pero más que la cantidad de tierra movida, lo que intriga a los científicos es la regularidad. Con pequeñas variaciones, los montículos tienen una altura media de dos metros y medio y una base de nueve metros. Fascina aún más lo regularmente distribuidos que están sobre el terreno. Los montículos distan entre sí una media de 20 metros, así que forman patrones geométricos regulares visibles desde el aire o el espacio. "Vistos desde arriba, forman un patrón, siempre aproximadamente con el diámetro de dos montículos de distancia entre uno y otro, y nunca sin tocarse", comenta Funch.


La intriga tiene que ver con dinámicas de carácter biológico. Según los autores del estudio, las termitas liberan dos sustancias químicas que crearían una especie de mapa de feromonas que permitiría a las termitas "minimizar el tiempo del trayecto desde cualquier punto de la colonia hasta el montículo de escombros más cercano". Esto daría el límite inferior a la distribución de los murundus. El exterior vendría de la interacción entre los mapas de feromonas de las distintas colonias de termitas.


Este mecanismo relacionaría los murundus de Brasil con otras creaciones geométricas naturales, como los círculos de hadas de Namibia o Australia o los mima del norte de América. En todos esos casos parece funcionar un proceso de difusión-reacción ya postulado por el matemático, informático (y cada vez más biólogo) Alan Turing.

19 NOV 2018 - 12:28 COT

Reproducción en mamíferos del mismo sexo

Un artículo publicado el jueves en la versión en línea de la revista Cell Stem Cell ha alcanzado en muy pocos días amplia difusión y comentarios en las revistas científicas y en la prensa a escala mundial. No es para menos, pues con una técnica que combina el empleo de células troncales (o células madre) y la edición genética, el grupo encabezado por Zhi-Kun Li, del Instituto de Zoología de la Academia China de Ciencias, ha logrado el nacimiento de ratones con padres del mismo sexo.Z

Debemos reconocer que los resultados de esta investigación son espectaculares, pues en condiciones normales la reproducción en mamíferos requiere de la combinación del material genético del padre y de la madre, mientras en el trabajo citado se reporta el nacimiento de ratones con dos madres (bimaternos) y de dos padres (bipaternos). Los primeros se desarrollaron bien hasta alcanzar la edad adulta y lograron reproducirse dando lugar a una nueva generación de roedores. Por su parte, los ratoncitos creados a partir de dos padres, no lograron la edad adulta, pues murieron 48 horas después de su nacimiento. Significa que hay una diferencia por sexo y que la técnica empleada resultó por ahora más eficiente en la obtención de productos bimaternos.

Las células troncales se forman en las primeras etapas del desarrollo del embrión y tienen la capacidad de dar origen a todas las células de un organismo (son pluripotenciales); poseen la totalidad del material genético (ácido desoxirribonucléico o ADN) de la especie almacenado en los cromosomas, la mitad proveniente del padre y la otra mitad de la madre, por lo que se denominan "diploides".

En el trabajo de Li y sus colegas se utilizaron células troncales "haploides", es decir, sólo con la mitad de los cromosomas.

Las células troncales haploides no existen de manera natural y para crearlas hay varios procedimientos en los que no entraré en detalle por ahora. Existen dos tipos: las partenogenéticas (con material genético sólo de hembras) y las androgenéticas (solamente de los machos), las cuales pueden ser empleadas como si se tratara de células sexuales (óvulos o espermatozoides), pero al hacerlo los productos mueren antes de nacer o presentan múltiples defectos. Así, contar con estas células troncales haploides no es suficiente, por lo que se requirió de una modificación adicional.

Para el desarrollo normal de los mamíferos es necesario el material genético del padre y de la madre, pues existen "barreras" en el ADN para que pueda lograrse a partir de parejas del mismo sexo. Esta barrera se conoce como huella o impronta genética. La capacidad de un gen (parte funcional del ADN) para expresarse (es decir, para crear proteínas que participan en diversas funciones o la formación de órganos) depende del sexo de quien transmitió ese gen. En algunos casos, estos genes impresos se expresan cuando se heredan de la madre y el proveniente del padre permanece inactivo, y en otros casos se expresan cuando se heredan del padre y el de la madre está "apagado".

Para crear ratones bimaternos o bipaternos fue necesario eliminar estas barreras en las células troncales haploides. Para ello se empleó la técnica de edición genética, que permite "cortar" e inactivar regiones específicas del ADN. Al identificar y eliminar las "barreras" fue posible lograr el desarrollo de ratones a partir de dos madres o dos padres.

Y este es, en mi opinión, el principal logro del trabajo de Zhi-Kun Li y sus colegas: haber identificado tres regiones del ADN que impiden el desarrollo normal de ratones con dos madres, y siete regiones cuya edición permitió por primera vez el desarrollo hasta el nacimiento de ratones con dos padres.

En el caso de la descendencia bimaterna, los autores inyectaron las células troncales haploides partenogenéticas editadas, en el óvulo maduro de una hembra donante, obteniéndose, como ya se dijo, crías sanas y fértiles. En el caso de la descendencia bipaternal, inyectaron células troncales androgenéticas editadas junto con un espermatozoide dentro de un óvulo al que previamente se le eliminó el núcleo. Luego de nacer, los críos fallecieron con múltiples anomalías.

A pesar de que estos estudios se encuentran apenas en sus inicios, en mi opinión este trabajo representa un gran avance, pues revela algunos de los factores genéticos que se requieren para que los mamíferos se reproduzcan en la forma convencional con padres de distinto sexo.

Pero además, el artículo ha provocado en el mundo la expectativa de la reproducción a partir de parejas del mismo sexo.

En los humanos es una posibilidad lejana, pues los factores genéticos que permitieron este logro en ratones no son los mismos en todas las especies.

No obstante vale la pena quedarnos con la inquietante idea final de los autores: "Nuestros resultados ponen en evidencia los factores necesarios para cruzar las barreras de reproducción en mamíferos del mismo sexo".

“Es difícil recuperar las neuronas de la memoria; es mejor evitar que mueran”

"Mi GPS cerebral tiene problemas hoy", se ríe la científica noruega May-Britt Moser (Fosnavåg, 1963) como comentario a la jornada llena de encuentros y desplazamientos que la Fundación AstraZeneca le ha organizado en Madrid –y en la que se incluye esta entrevista–. La referencia a los sistemas de navegación y ubicación es un chiste autorreferenciado: Moser, su exmarido (entonces aún casado con ella), Edvard Moser y el estadounidense John O’Keefe compartieron en 2014 el premio Nobel por sus trabajos en las células del cerebro que sirven a las personas para orientarse.

Los trabajos premiados son de hace unos 12 años, pero la investigadora sigue trabajando en el mismo campo. Con un añadido: "Hemos encontrado, en un área hermana del cerebro, las células que determinan cómo se percibe el tiempo, por qué a veces pasa volando y a veces parece eterno", explica.


Moser recalca que su laboratorio se dedica a la ciencia básica, la que, si todo va bien, acabará llegando al uso clínico. Pero, aunque no es su objetivo primordial, no descarta entrar en disquisiciones acerca de la utilidad de sus descubrimientos. "Estudiamos un área muy importante para la navegación espacial del hipocampo", la zona del cerebro donde ha localizado las neuronas relacionadas con la ubicación y el tiempo. Es una región "fundamental en el ser humano, y cuando estas células mueren se pierden funciones".


La médica no cree que aspectos tan básicos para el individuo puedan recuperarse fácilmente. La realidad en los hospitales de medio mundo lo confirma. Cuando una persona tiene alzhéimer, por ejemplo, no se ha encontrado la manera de que vuelva a recordar lo que ha olvidado. Por eso “es difícil recuperar las neuronas de la memoria; es mejor evitar que mueran”, afirma. No cree que la plasticidad del cerebro, su capacidad para sustituir unos circuitos perdidos por otros, vaya a ser de gran utilidad en deterioros de funciones tan básicas. "Si no sabemos por qué mueren no podemos actuar", concluye.


Pese al cansancio, Moser comenta con entusiasmo su visita. Especialmente los diversos encuentros con jóvenes que ha mantenido. "Mi mensaje es que hay que trabajar para explicar cómo el cerebro elabora los recuerdos episódicos [de un hecho concreto]. Por qué, cómo y cuándo se recuperan esas memorias". Aunque a veces ha recibido en esos encuentros comentarios muy desconcertantes. "Como esos jóvenes que se me acercaron esta mañana y me dijeron: ‘Vaya, si eres un ser humano", cuenta divertida. Pero lo valora: "Si me ven como un ser humano ya saben que ellos también pueden llegar a hacer lo que aman".


En el caso de esta científica (ellas son el 5% de los galardonados con el Nobel), el premio no le ha alterado demasiado la vida. Hubo ofertas –"y presiones", admite– para que dejara el laboratorio de Trondheim, en el medio de Noruega, donde trabaja. También la solicitan mucho para que acuda a eventos –"pero nunca hago algo que no quiera", afirma–. "Seguramente me llaman más que a mi exmarido, probablemente porque soy mujer", dice, "y eso que él es más amable".


Se ve en el mismo sitio, investigando, los próximos 10 años. Trabajando, y sacando a su perro. Aunque sus dos hijas, ya mayores, han dejado la casa, no se siente sola. "Cuando tienes un perro no hay ocasión para aficiones. Lo saco por lo menos dos veces al día, y le dedico mucho tiempo". El frío no le impide salir a la calle con su mascota. "En Noruega decimos que no hay un tiempo malo, que lo que hay es ropa mala. Yo me abrigo, y el perro, también".

 

Por Emilio de Benito

Madrid 28 SEP 2018 - 13:32 COT

 

El gran fraude climático, argumentos contra la geoingeniería

Nairobi/Berlin – The Big Bad Fix (El gran fraude climático – Argumentos contra la geoingeniería), informe publicado hoy por el Grupo ETC, Biofuelwatch y la Fundación Heinrich Böll, advierte que la geoingeniería (la manipulación del clima a gran escala) está ganando aceptación en países altamente contaminantes, como una “solución” tecnológica al cambio climático, ya que esos países se niegan a cambiar sus economías basadas en combustibles fósiles. Por ello proliferan los programas y proyectos de investigación sobre geoingeniería, planeados y financiados por la industria e instituciones privadas, principalmente en los países que son grandes emisores de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos, Reino Unido y China. El gran fraude climático analiza el contexto y riesgos de la geoingeniería, revela sus actores, intereses creados y las políticas que subyacen al avance de esquemas tecnológicos a gran escala para manipular los sistemas naturales de la Tierra.

Pese a que se considerada muy peligrosa y hasta inaceptable para muchos expertos científicos y políticos, la geoingeniería se posiciona cada vez más en los debates y negociaciones sobre cambio climático, porque crea la ilusión de que hay atajos tecnológicos con los que se podría manejar los síntomas del cambio climático, sin tener que enfrentar las causas de raíz.

Sin embargo, como detalla el informe, la geoingeniería plantea muchos riesgos para la gente, los ecosistemas y la seguridad. Se basa en un consumo excesivo de tierra, agua y recursos, amenaza por tanto la seguridad alimentaria y erosiona el control democrático de los bienes comunes del planeta, también debido a que estas tecnologías las están desarrollando principalmente quienes buscan lucrar con patentes y desarrollos comerciales de las mismas. Por lo tanto, enfatiza el documento, es altamente probable que se incurra en daños irreversibles a la biodiversidad y a la integridad de los ecosistemas. También existen graves preocupaciones sobre la gobernanza de la geoingeniería, incluyendo el potencial que tiene de que se despliegue unilateralmente, el riesgo de conflictos ante la posibilidad de impactos adversos y daños laterales en algunas regiones, y el riesgo de utilizar las tecnologías de la geoingeniería con fines hostiles.


“La geoingeniería es una defensa peligrosa de un status quo fallido, no una necesidad técnica o científica. De hecho, las técnicas que la geoingeinería desarrolla tienen mayores posibilidades de empeorar que de resolver los diversos problemas ocasionados por el cambio climático. Asegurar que “debemos” desplegar la geoingeniería equivale a asumir que preferimos dañar irreparablemente nuestro planeta antes que alterar el sistema económico que beneficia solo a los que se encuentran en la cima.” Rachel Smolker, Co-Directora de Biofuelwatch.


El gran fraude climático se presentó hoy en Nairobi, durante la 3a Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y en el periodo previo a una reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) también de la ONU, en Montreal. La geoingeniería se encuentra bajo una moratoria de facto en el CDB, y la geoingeniería marina está prohibida por el Protocolo de Londres del Convenio de Londres sobre la Prevención de la Contaminación del Mar. Los autores del informe argumentan que esas decisiones se deben mantener y deben constituir el punto de partida de cualquier discusión legítima, internacional y democrática sobre la gobernanza de la geoingeniería.


“La geoingeniería exacerbará el desequilibrio de poder global, creará ganadores y perdedores. Sería una locura permitir que un grupo de países tomaran control del termostato global”, afirma Silvia Ribeiro, Directora para América Latina del Grupo ETC. “La gobernanza no debe mal-entenderse como el establecimiento de regulaciones para legalizar y permitir el desarrollo de tales tecnologías. Prohibir tecnologías sumamente riesgosas y peligrosas es un enfoque legítimo y prudente hacia la gobernanza, como se la puso en práctica con el Tratado de Prohibición de las Pruebas Nucleares y la adopción por la ONU del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en julio de 2017”, agrega Ribeiro.


En vez de poner el foco en arreglos técnicos, no probados, riesgosos, el informe llama a la implementación de una visión con justicia climática para limitar el calentamiento global por debajo de 1.5 °C.


“Quienes proponen la geoingeniería alientan la ilusión de que podemos escapar de nuestras crisis climáticas sin tener que ajustar nuestros estilos de vida, que en muchos casos son altamente emisores de gases. Pero la realidad no es tan simple. Las técnicas de geoingeniería no solo vienen con nuevos riesgos y efectos laterales, sino que también distraen de la única solución probada para el cambio climático: la reducción radical de las emisiones de gases que cambian el clima. Antes de poner en marcha la geoingeniería, necesitamos regulaciones claras y vinculantes para esas tecnologías. Un marco internacional para la regulación debe basarse en un estricto principio de precaución, y las tecnologías con riesgos asociados que no son predecibles, justificables o manejables deben directamente prohibirse”, afirma Barbara Unmüssig, Directora de la Fundación Heinrich Böll.


El informe concluye que los numerosos riesgos de alto impacto que puede tener la geoingeniería, y los problemas políticos, sociales, culturales, económicos, éticos, morales, intergeneracionales y de derechos que implica, la vuelven inaceptable. Más aún, los autores argumentan que constituye una peligrosa distracción de las alternativas viables que se requieren urgentemente: reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo y transformar nuestras economías, para abrirle posibilidades a un futuro sostenible justo social y ecológicamente, en vez de confinar al mundo a una dependencia de largo plazo a tecnologías de alto riesgo, que además aún no existen.


Descargue el texto completo en formato PDF: geoingenieria_elgranfraudeclimatico_final.pdf


Consultar el mapa interactivo de experimentos de geoingeniería : map.geoengineeringmonitor.org


El gran fraude climático:


El gran fraude climático brinda a los elaboradores de políticas, periodistas, activistas de organizaciones, movimientos sociales y otros agentes del cambio un panorama amplio de los actores clave, las técnicas y los foros relevantes en el discurso de la geoingeniería. Contiene un análisis sólido del contexto y la historia de la geoingeniería, de los diversos intereses que la conforman y estudios de caso de algunas de las tecnologías y experimentos más importantes. Llama a que se prohíban urgente e inmediatamente los experimentos a cielo abierto de Manejo de la Radiación Solar por su potencial para suspender los derechos humanos, la democracia y la paz entre las naciones. Argumenta en favor de una gobernanza de la geoingeniería que sea participativa e informada por un rigoroso debate sobre las políticas y las prácticas climáticas reales, existentes y justas. Es un llamado a la acción a un movimiento de movimientos, para oponerse masivamente a la geoingeniería como remiendo técnico para el cambio climático y por ser una amenaza a la paz mundial, la democracia y los derechos humanos.

Publicado enMedio Ambiente
Investigadores españoles hallan el primer 'atlas' de proteínas para pronosticar el cáncer de mama más agresivo

Consiguen establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Bajo la denominación de cáncer de mama se engloban tres tipos que presentan diferente pronóstico y respuesta al tratamiento, y el más agresivo y desconocido es el llamado triple negativo. Ahora, científicos españoles han logrado crear el primer 'atlas' que incluye seis proteínas dominantes vinculadas al tumor.

Así, gracias a que "se ha puesto orden" en este cáncer de mama, los investigadores han conseguido establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Hasta ahora se sabía que el cáncer de mama triple negativo se debe a numerosas mutaciones que actúan conjuntamente y en combinaciones únicas para cada caso, pero no se habían descrito señales bioquímicas predominantes y repetidas en las pacientes.


Por contra, en los otros dos subtipos de cáncer de mama, los que expresan receptores —proteínas— de hormonas femeninas (hormono-dependientes) y los que contienen niveles exacerbados del receptor HER2, sí se había logrado y ya existen tratamientos específicos que eliminan en gran medida las células tumorales.


La heterogenidad por tanto del triple negativo ha impedido definir factores pronósticos y predictivos, lo que ha provocado que la quimioterapia convencional siga siendo la principal opción.


Poner orden


"El triple negativo es como un cajón desastre y para poder tratarlo racionalmente primero hay que poner orden, y eso es lo que hemos hecho", señala Miguel Ángel Quintela, director de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y autor principal de este estudio que se publica en la revista Nature Communications.

Para conseguir este "atlas" bioquímico, los investigadores no se detuvieron en analizar los genes implicados en este tipo de cáncer, sino que escudriñaron las proteínas que éstos generan. Así, lograron identificar seis quinasas —un tipo de proteína— cuyo estado funcional —si están activadas o no— predice la evolución del cáncer.

La búsqueda se hizo en muestras de tumores de 34 pacientes y los resultados se validaron con 170 pacientes: aquellas pacientes en que ninguna de estas quinasas estaban activas habían tenido un 95% de probabilidad de curarse, o al menos, de no haber recaído doce años después del tratamiento, detalla el CNIO en una nota de prensa.

En cambio, basta con que solo una de las seis quinasas estuviera activa para que el riesgo de recaída se multiplicara por diez.


Papel clave


Algunas de esta proteínas habían sido estudiadas antes, pero "hasta ahora no había ninguna razón para fijarse en ellas": ahora se sabe que estas seis quinasas juegan un papel clave en este cáncer.


Estas seis proteínas se pueden inhibir farmacológicamente y contra tres de ellas, según Quintela, ya hay fármacos en uso, utilizados por ejemplo para otros tumores como el melanoma.


Para comprobarlo, los investigadores hicieron experimentos en ratones y modelos celulares y probaron, en concreto, la actividad antitumoral de 15 combinaciones de dos medicamentos cada una, en diez modelos diferentes (en total 150 situaciones distintas): lograron un efecto terapéutico superior al de la suma de los efectos terapéuticos de cada fármaco por separado en el 99,3% de los casos.

El siguiente paso, por tanto, será llevar estos experimentos a ensayo clínico para lo que, según Quintela, ya están en conversaciones con las distintas farmacéuticas.
Pero no solo esto: los científicos también quieren, y ya trabajan en ello, que el análisis de estas proteínas pueda hacerse en los hospitales de forma que en el futuro sea una prueba clínica tan habitual como lo es hoy el análisis del perfil genético de cualquier tumor.

"Mirando las quinasas y no los genes conseguimos hacer una asociación entre tumor y pronóstico, por lo que por primera vez hemos puesto orden en este tumor y, en un futuro, podremos orientar a las pacientes hacia uno o varios fármacos específicos y no que todas sean tratadas de la misma forma, como en la actualidad", concluye Quintela.

Cibiogem y el negocio de los mosquitos transgénicos

Les urgía. Ante la inminencia del cambio de autoridades, la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) se apresuró a lanzar una convocatoria para crear mosquitos transgénicos con fines comerciales. No para analizar riesgos y considerar si deberían liberarse al ambiente, como sería el rol de una comisión gubernamental de bioseguridad ante una tecnología de alto riesgo, sino lo contrario, para alentar la creación de mosquitos transgénicos y subsidiar con dinero público a empresas “nacionales o extranjeras” que, como dice explícitamente el llamado, lo puedan patentar y vender. Cibiogem, después de una década de aprobar que Monsanto nos fumigue y alimente con agrotóxicos cancerígenos como el glifosato, se convirtió de pronto en paladín de la salud: el llamado, afirma, es porque existen pruebas de que los mosquitos transgénicos han sido exitosos en el combate del dengue. Esto es directamente falso: las evidencias muestran lo contrario (https://tinyurl.com/yc83wuuw).

La convocatoria pública está abierta hasta fin de julio de 2018, para luego firmar un convenio con la opción elegida por Cibiogem, poco antes del cambio de gobierno, pero con una duración de tres años (https://tinyurl.com/y95lj6g7). Entre las muchas aberraciones del llamado está que Cibiogem no tiene mandato para este tipo de actividades, que implican desarrollar proyectos con el propósito de crear o favorecer a una empresa con fines de lucro para construir transgénicos como negocio. Además, implica experimentar con mosquitos transgénicos en la naturaleza, para lo cual se debe solicitar autorización a la Cibiogem, que será entonces juez y parte.


Decir convocatoria “pública” es una formalidad, porque está hecha de forma tan estrecha que parece diseñada para subsidiar con fondos públicos a alguna compañía y/o grupo académico al cual se ha contactado previamente, ya que los requisitos son muy complejos de cumplir en muy poco tiempo. Podría ser un contrato con la compañía Oxitec (propiedad de la empresa estadunidense de biología sintética Intrexon) o quizá con algún grupo promovido por la Fundación Bill y Melinda Gates. Podría también ser un estímulo a proyectos que existen –con apoyo del ejército de Estados Unidos– para desarrollar mosquitos con impulsores genéticos ( gene drives), tecnología altamente riesgosa y controvertida diseñada para extinguir especies enteras (https://tinyurl.com/ybtrud4y).
Llaman a desarrollar mosquitos transgénicos para combatir al dengue y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, con construcciones genéticas para disminuir las poblaciones de ese mosquito, impedir biológicamente que sean vectores de enfermedades o para que produzcan “descendencia monosexual (sólo machos)”, ya que son las hembras las que pican. En este último caso abren la puerta a experimentar en México los impulsores genéticos, una técnica para engañar las leyes naturales de la herencia y conseguir que un carácter transgénico se expanda rápidamente, dirigida a manipular especies silvestres y diseñada para reproducirse agresivamente en el medio ambiente. El Convenio de Diversidad Biológica discute esta misma semana sobre los impactos de tal tecnología, cuya liberación no ha sido autorizada en ninguna parte del mundo (https://tinyurl.com/hp2gph5).


La convocatoria cita como ejemplo “exitoso” el de los mosquitos transgénicos de Oxitec (OX513A), con los que la empresa ha hecho pruebas en Malasia, Panamá, Islas Caymán y Brasil. Los resultados reales de sus experimentos –no la propaganda de la empresa a la que se refiere Cibiogem– muestran altísimos costos, falta de consulta a las comunidades afectadas y, sobre todo, ninguna evidencia de reducción del dengue u otras enfermedades e incluso ¡aumento de los mosquitos transmisores!


El modelo de operación de Oxitec ha sido conseguir una contraparte universitaria y/o institución pública, incluyendo municipios, para liberar mosquitos con letalidad condicionada, supuestamente sólo machos (las hembras son las que pican y trasmiten la enfermedad) que aunque se crucen, no puedan desarrollar cría. Para ello liberan miles de millones de mosquitos transgénicos para “abrumar” a los ejemplares locales, muchísimo menores en número, pero se han escapado miles de hembras picadoras. Las pruebas en Malasia fueron suspendidas por incertidumbre sobre los impactos y por altos costos. En Panamá fueron suspendidas por razones similares. En Brasil, aunque la muy parcial comisión de bioseguridad (CNTBio) aprobó experimentos, las autoridades de inocuidad en salud (Anvisa) no lo han permitido. Un documento reciente de la organización GeneWatch, basado en informes obtenidos por el acta de libertad de información, muestra que en Islas Caymán la población de mosquitos hembras (picadoras, trasmisoras de enfermedad) en las áreas de experimentación ¡aumentó 150 por ciento! La idea del negocio es captar los fondos dedicados a prevención de salud en municipios para desviarlos a estos dudosos proyectos, que además de no ser eficaces contra la enfermedad, son de alto riesgo para la salud de los ecosistemas. Urge cancelar esta absurda convocatoria.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Dan Mcaulay, uno de los cuatro jugadores profesionales de póquer que se enfrentaron en 2017 al programa de inteligencia artificial Libratus y perdieron, durante la competición en Pittsburgh.

Las personas más dotadas están mejor protegidas del alzheimer y otros trastornos, excepto el autismo, mientras que ansiedad y depresión resultan tener una base distinta.

De poco más de medio centenar de genes a más de mil. Ese es el gran salto cuantitativo que proporcionan los nuevos análisis de la base genética de la inteligencia humana, al identificar cerca de mil genes, que ni siquiera se conocían como tales, que influyen en las funciones cognitivas. La inteligencia es altamente heredable y un factor determinante en la salud y el bienestar humanos, aseguran los científicos autores de los análisis, pero también es un rasgo muy complejo, como demuestran estos resultados.


La primera pregunta sería cómo es posible que todavía se desconozca la existencia de tantos genes, a casi 20 años del hito que supuso la secuenciación del genoma humano, pero esa es la realidad. La segunda pregunta es cómo se da este salto y ahí la respuesta está en la estadística, que permite abordar grandes números y sacar conclusiones. Los investigadores, liderados por Danielle Posthuma de la Universidad Vrije en Amsterdam, estudiaron en un primer análisis el genoma completo de casi 270.000 personas incluidas en diferentes y grandes bases de datos europeas, que pasaron pruebas de inteligencia estándar.

La inteligencia se esconde tras pequeñas mutaciones


Los resultados de estas pruebas se relacionaron con pequeñas variaciones en el ADN de los participantes, para identificar mutaciones que se asocian con un alto grado de inteligencia. Los tests usuales se refieren a las habilidades verbales y matemáticas, el razonamiento abstracto, la velocidad de proceso de información, la toma de decisiones, el razonamiento espacial y la memoria, que son la base de lo que se denomina inteligencia general.


El año pasado ya se había hecho una prueba similar de menor alcance, con 80.000 personas, que identificó solo 77 genes. Ahora el total se eleva a 1.016 genes, que se expresan sobre todo en neuronas de áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje, el conocimiento y las emociones.


Y aquí viene la segunda parte, la cara y la cruz de la moneda. Muchas de estas variaciones genéticas positivas para la inteligencia resultan estar asociadas a personas que tienen una vida más larga y tienen un menor riesgo de sufrir alzheimer u otros trastornos cognitivos, como el déficit de atención o la esquizofrenia. Sin embargo, también se asocian a un mayor riesgo de sufrir trastornos del espectro autista.


Un estudio basado en 5 millones de perfiles genéticos


El equipo de Posthuma además ha ido más allá, basándose en otras bases de datos británicas (un total de 450.000 personas) y, lo que es más polémico, en parte de los 5 millones de perfiles genéticos y de salud que ha acumulado una empresa de California, que ofrece información genética personal. En todos los casos se pidió el consentimiento.


Así afirman haber identificado 500 genes asociados a lo que se denominan rasgos neuróticos, tan comunes como la ansiedad y la depresión. Quizá lo más interesante es que han encontrado que ansiedad y depresión tienen bases y vías genéticas diferentes, lo que indica que la probabilidad de sufrir ambas a la vez es pequeña.


No se puede escapar del determinismo genético


Los especialistas alertan, sin embargo, sobre el determinismo genético, ya que se sabe que factores medioambientales como el acceso a la educación y la asistencia sanitaria, además de las situaciones de estrés, pueden influir notablemente en la inteligencia y en la salud mental.


“Nuestros resultados indican una superposición de los procesos genéticos involucrados tanto en el funcionamiento cognitivo como en los rasgos neurológicos y psiquiátricos y proporcionan una sugerente prueba de las asociaciones causales que pueden dirigir estos procesos”, señalan los investigadores en la revista Nature Genetics, donde se han publicado los dos estudios, que implican a un alto número de instituciones de 12 países distintos. Solo en el primer análisis, sobre los genes de la inteligencia, figuran más de 100 autores.


Además de contribuir al conocimiento básico en sí, los investigadores creen que su labor puede ayudar a desarrollar nuevas terapias para trastornos cognitivos y mentales. Si se conocen los genes en que se basa la inteligencia se puede pensar en cómo proteger frente al alzheimer y otras enfermedades.

 

Logran in vitro los primeros siete embriones para salvar al rinoceronte blanco del norte

Inventan una técnica y un utensilio de dos metros de largo para extraer ovocitos de los animales

Científicos dieron un primer paso esperanzador para la supervivencia del rinoceronte blanco del norte, subespecie prácticamente extinguida, al haber creado in vitro los primeros embriones del paquidermo.


Sudán, el último macho de rinoceronte blanco del norte, falleció en marzo a los 45 años en la reserva keniana de Ol Pejeta.


Su hija y su nieta, Najin y Fatu,son así los últimos ejemplares vivos de esta subespecie originaria de África Central, diezmada por la caza furtiva.


Para garantizar la supervivencia de la subespecie, muchos habían confiado en la ciencia.


Con un procedimiento de procreación asistida inédito en rinocerontes, se franqueó “la primera etapa esencial para salvar esta subespecie”, explicó un equipo internacional de investigadores en la revista Nature Communications.


Los expertos recolectaron en zoológicos europeos más de 80 ovocitos de hembras de rinocerontes blancos del sur, de los que quedan unos 20 mil ejemplares salvajes en el sur de África.
Los óvulos fueron fecundados in vitro, algunos con esperma congelado de rinocerontes blancos del norte y otros con esperma de su primo del sur en los laboratorios de la sociedad italiana Avantea.
El resultado: siete embriones, de los cuales tres (uno sur-sur y dos sur-norte) fueron congelados.


Se ponen plazo de tres años


Sin embargo, esto es sólo el principio para lograr el nacimiento del primer rinoceronte blanco del norte “puro”, en un plazo de “tres años”, afirmó Thomas Hildebrandt, del Instituto Leibniz de Investigación Zoológica y Animal de Berlín.


Para conseguir ese objetivo, los investigadores esperan recolectar ovocitos de las dos hembras, Najin y Fatu, nacidas en 1989 y 2000, respectivamente, en el zoológico checo de Dvur Kralove.
“Esperamos hacerlo de aquí a fin de año”, según Jan Stejskal, uno de los responsables de ese zoológico, que trató en vano una inseminación artificial antes de enviarlas a Kenia con la esperanza –también frustrada– de una reproducción natural.


Los científicos crearon los embriones híbridos en vez de extraer directamente los ovocitos de las dos hembras, porque esta intervención requiere el permiso de las autoridades kenianas.


Además, los científicos tuvieron que inventar una técnica y un utensilio de dos metros de largo para extraer los ovocitos de los rinocerontes blancos.


“Teniendo en cuenta los 16 meses de embarazo, tenemos poco más de un año para conseguir un implante” en una madre portadora de rinoceronte blanco del sur, puesto que ni Najin ni Fatu pueden llevar a cabo un embarazo, según Hildebrant.


Este experto subrayó que las dos hembras son las únicas capaces de “enseñar la vida social a un rinoceronte blanco del norte”, por lo que espera que el pequeño podrá crecer con ellas.
En el caso de que no puedan retirarse los ovocitos de Najin ni Fatu, se llevan a cabo otros experimentos para tratar de producir gametos (ovocitos y esperma) de rinocerontes blancos del norte, gracias a las células madre pluripotentes inducidas, que tienen el potencial de convertirse en cualquier tipo de célula.


Pero los expertos advierten de la “improbabilidad de restaurar una población viable de rinocerontes blancos del norte”, según Terri Roth y William Swanson, del centro de investigación del zoológico de Cincinnati, que no participaron en el estudio.


Los autores prevén que su iniciativa suscitará las críticas del mundo de la conservación, en ocasiones hostil al uso de biotecnologías.


“Ya nos han criticado por gastar el dinero de esta manera”, según Jan Stejskal. Sin embargo, para este experto, la lucha debe llevarse a cabo en todos los frentes: “conservación sobre el terreno, lucha contra la demanda (de cuernos) en Asia y apoyo a la ciencia”.

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