Las corporaciones estadounidenses son más grandes que los mercados financieros de países enteros

Este mapa realizado por Merrill Lynch muestra un comparativo de los valores de las grandes corporaciones estadounidenses con los mercados de distintas naciones del mundo. Esto es, por ejemplo, una empresa como Oracle tiene el mismo valor que todas las empresas que cotizan en el mercado bursátil de México.


Hay que aclarar que muchos países tienen empresas importantes que no cotizan en la bolsa y que de hacerlo los resultados serían sumamente distintos. De cualquier forma este mapa nos sirve como entrada a una discusión más importante que tiene que ver el enorme poder que tienen las corporaciones, en algunos caso mayor que el de naciones enteras. Por ejemplo, en el 2012 Apple superó por sí sola el producto interno bruto de toda Argentina.


Lo anterior nos lleva a reflexionar si vivimos en una corporatocracia disimulada como un tablero geopolítico de países y democracias.


En su novela Snowcrash, Neal Stephenson imagina un mundo donde las corporaciones han constituido sus propios estados-nación y cobran a los ciudadanos por el servicio de poder vivir en su territorio. La CIA es la Central Intelligent Corporation y la Libería del Congreso es una especie de Apple Store. ¿Sucederá esto en un futuro cercano? ¿O será más cómodo para las corporaciones seguir manteniendo la fachada de los gobiernos para que éstos hagan el trabajo sucio por ellas?

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Pablo González Casanova. Cuba y el futuro de la humanidad

Creo que es hora de pensar para luchar y de pensar cómo triunfar en las actuales circunstancias por difíciles y complejas que sean.

Lo que voy a decir, antes que nada, busca las implicaciones que tiene la crisis de las teorías hegemónicas que se basan en la idea de civilización, progreso, modernidad, o desarrollo.


Lo que voy a decir busca también aclarar la crisis en que nos hallamos quienes pensábamos en términos más o menos lineales en una historia que llevaría del feudalismo al capitalismo, al socialismo parlamentario o estatal y de éste al socialismo post-capitalista o comunista, tesis que en los países coloniales o semi–coloniales enarboló una descolonización en que tomarían el poder las clases oprimidas y colonizadas para seguir sus propios caminos de liberación y construcción del socialismo, objetivo que sólo fue alcanzado por la Revolución Cubana y el Movimiento "26 de Julio", en una victoria que amerita una reflexión mucho más profunda que nos aclare problemas y soluciones que no son sólo para Cuba sino para el mundo.


Por más que nos cueste reconocer hoy los fracasos de las tesis lineales conservadoras y revolucionarias, nos será imposible resolver cualquier problema actual si no llevamos al terreno de la conciencia, de la dialéctica y el diálogo, lo que realmente hacía y hace imposible el logro de la liberación humana en el caso del capitalismo, y lo que nos faltó o sobró a quienes teniendo la posibilidad de la liberación en los estados-nación del llamado "campo socialista" no logramos nuestras metas en una inmensa región del mundo en que asistimos hoy a la restauración del capitalismo. Esa reflexión necesaria será lamentablemente incompleta si no prestamos igual o mayor atención a las razones del triunfo de Cuba.


Una reflexión colectiva realmente profunda tendrá que orientar nuestras actuales luchas para rechazar lo que nos sobró y para incluir lo que nos faltó en una amplia región del mundo. En esa reflexión, Cuba como victoria ejemplar, hoy asediada y cercada por el imperio más poderoso y agresivo del mundo, nos lleva a recordar y parafrasear un hecho sorprendente que hoy planteamos preguntándonos ¿"Qué tiene Cuba que el imperialismo no pudo con ella" a pesar del prolongado bloqueo y de los incontables asedios de que se hizo objeto a la Isla y sus habitantes?


No sólo será importante destacar lo que Cuba hizo y hace en su lucha por el socialismo y la liberación, ni sólo aclamar lo que se propone hacer para consolidar su proyecto emancipador. También será importante destacar las medidas que el movimiento revolucionario cubano forjó y que no sólo son aplicables en Cuba, que enseñan y señalan un camino universal, parecido en medio de la diversidad.


Como cabe imaginar, lo primero es reiterar algo que hemos afirmado una y otra vez, y es que la libertad, la justicia y la democracia sólo podrán alcanzarse en el socialismo, y que sólo las organizaciones y movimientos que practiquen en su seno las medidas que fortalezcan los objetivos del socialismo podrán lograr y consolidar la justicia social, la democracia y la libertad.


Sólo cuando el poder de decisión sea de los trabajadores, de las comunidades y de los pueblos, y éstos luchen armados de ideas, armados de moral de cooperación y acción colectiva, y adiestrados en el uso de armas defensivas de su soberanía y de su vida; sólo cuando implanten las organizaciones más idóneas –horizontales y verticales– en la economía, el gobierno y los servicios podrán consolidar y defender los proyectos emancipadores.


Y precisamente por eso muchos somos quienes queremos que se haga un mundo en gran parte parecido a lo que se hace en Cuba, por supuesto, sin que los procesos emancipadores de otros pueblos y naciones sean "calca y copia" sino "creación heroica", creación original y universal. Que cada pueblo, cada nación, "a su modo" –como dirían los zapatistas–, construya con el socialismo la democracia, y con ambos la justicia y la libertad.


Pero antes de concretar esos objetivos y las medidas que en Cuba se tomaron y toman para alcanzarlos, para preservarlos, para impulsarlos, querría traer a cuentas la situación de crisis que padece la Humanidad en la organización del trabajo y de la vida, bajo el dominio de un capitalismo global que volvió a regir en todos los países del antiguo campo socialista, con excepción de Cuba, y no porque fuera Cuba una gran potencia, ni porque estuviera lejos de Estados Unidos, ni porque contara, hasta hace más de una década, con el apoyo del extinto campo socialista, que desde entonces faltó.


Ambos problemas me gustaría esbozar: ¿En qué situación se encuentra la organización del trabajo y la vida en el capitalismo?, y ¿qué le permitió a Cuba construir un sólido camino al socialismo que, entre variantes, muestra tener mucho de aplicable en la emancipación humana?


Al considerar la organización del trabajo y de la vida en el capitalismo destacan los siguientes hechos que no podemos olvidar en ningún razonamiento que se refiera al colapso de ese sistema y al comportamiento cada vez más irracional de las políticas que aplica, y cuya racionalidad tecnológica no logra ocultar ni la barbarie con que actúa ni los peligros que implica:


1º. Siendo el principal valor, o "atractor" del sistema capitalista la maximización de utilidades, de riquezas, y de poder, cualquier objetivo que frene la codicia estructural del sistema es patológicamente "negado" en su totalidad, en su causa, en sus efectos redentores, o acallado mediante políticas ilusorias de quienes pretenden e incluso creen que van a resolver los problemas dentro del sistema.


2º. El capitalismo ha sufrido varias crisis de sobreproducción y subconsumo cuyo inicio se expresó claramente a finales del siglo XIX con el desarrollo creciente del capital corporativo, de las innovaciones tecnológicas y del imperialismo, en que la "renta" de las colonias y países dependientes subsidió a las socialdemocracias reformistas o a las bases de apoyo de las dictaduras fascistas y populistas de los países metropolitanos que así frenaron el movimiento revolucionario.


La actual crisis es significativamente distinta de las anteriores: es una crisis terminal en que hasta las soluciones del "estado benefactor o social" han entrado también en crisis, y en que los "sistemas inteligentes autorregulados, adaptables y creadores" así como la robotización creciente de la producción y de los servicios, hacen imposible abandonar el neoliberalismo triunfante y regresar a Keynes, o regresar a la socialdemocracia, o regresar al populismo de izquierda o de derecha y con ellos superar los problemas sin estrechar cada vez más los vínculos con los trabajadores formales e informales y con las comunidades asediadas y crecientemente despojadas de sus tierras y territorios.


Es más, el capitalismo actual no tiene por qué regresar al nazi–fascismo metropolitano y sus campos de concentración, cuando ha demostrado ya que puede eliminar con "guerras a modo", "Estados virtuales" y otros recursos, como las pandemias y el hambre, a una inmensa población "sobrante", y cuando sin necesidad de ir a raptar esclavos en la periferia mundial, éstos van por su cuenta y –entre muertos y desaparecidos– tocan a sus puertas para ser recibidos con gotero y a regañadientes con esas políticas que los funcionarios neoliberales llaman "humanitarias". Keynesianismo y populismo de izquierda con creciente predominio de la burguesía no tienen ni la menor posibilidad de regresar y consolidarse, tras la gran derrota que sus partidarios sufrieron en las últimas décadas del siglo XX.


3º. Es cierto que al mismo tiempo la organización del trabajo y la vida muestran hoy más que nunca inmensas injusticias y crecientes desigualdades, pero éstas son consecuencia del éxito que han alcanzado quienes dominan el sistema.


Es un hecho: la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se ha vuelto a la vez mucho más eficaz y efectiva que nunca con el enorme impulso que le han dado las ciencias de la complejidad y las tecnociencias, y "paradójicamente", al mismo tiempo, ha colocado al capitalismo en una situación crítica, sin precedente en la historia.


La notable eficacia con que logran enriquecerse "más y más" "menos y menos" accionistas de las corporaciones y los complejos empresariales–militares–políticos–y– mediáticos, ha incluso derivado en una nueva contradicción de la historia, en que el hombre está al borde de acabar con la vida en la Tierra, afirmación que es rotundamente negada por las fuerzas dominantes y por buena parte de sus ideólogos y apologistas, mientras numerosos científicos rigurosos y honestos, que incluso forman parte de las comisiones intergubernamentales, descubren y publican datos sobre un creciente y variado peligro de ecocidio o de eliminación de la biósfera....Y esta es otra tragedia...el conocimiento científico que comprueba la crisis es descalificado e incluso perseguido por los más distintos medios sicológicos, sociales y políticos. En realidad el conocimiento científico puso en crisis a "la sociedad del conocimiento" y entró en crisis con remedios que de aplicarse darían al traste con los jugosos negocios de las corporaciones y complejos...y con sus codiciosos y coléricos beneficiarios y malogradas estirpes.


De los hechos señalados muchos estamos más o menos conscientes, pero a la gravedad y variedad de las amenazas a la vida en la tierra no le prestamos suficiente atención y otro tanto ocurre con tres hechos más que se añaden a los anteriores y que son fundamentales para comprender y actuar en el mundo realmente existente. Nos referimos a:


4º. La existencia de dos bloques en creciente enfrentamiento, destinados a competir por los recursos y mercados de la Tierra: el Bloque Oriental en formación, encabezado por Rusia y China, y el Bloque Occidental, en que Estados Unidos no sólo ha logrado sumar bajo su liderazgo a la Unión Europea, sino fortalecer el Proyecto de un Dominio Unipolar que considera posible imponer con su gran experiencia neo-colonial y contrainsurgente, perfeccionada con sus modelos de "sistemas inteligentes, autorregulados, adaptables y creadores". Se trata de un proyecto en que el complejo empresarial-militar-político y mediático de Estados Unidos está empleando todo género de recursos pacíficos y violentos, financieros, sicológicos, militares y para-militares, con escenarios de guerras reales y virtuales, cuya guía es el neoliberalismo global destinado a la estructuración de su poderío también global, un poderío que ya asoma como inmensamente destructivo y autodestructivo.


5º. La proliferación de guerras en que nadie lucha por un proyecto emancipador sino en que las ideologías y los programas político-sociales han sido suplantados por feroces carnicerías contra "el terrorismo", el "narcotráfico" y el "crimen organizado", en que estados simulados y actores disfrazados son instrumento de gobiernos y corporaciones que al mismo tiempo que por su intermedio imponen el terror y la destrucción de ciudades y pueblos, de campos, mares y montañas, así como de sitios sagrados logran que los supuestos fieles destruyan y desprestigien a pueblos enteros, a los que simulan representar en sus clásicas versiones sobre "los bárbaros" cuando en realidad muchos de los supuestos fingidos islamistas, fanáticos y "combatientes por la libertad" son reclutas, entrenados, armados, aprovisionados y respaldados como "fuerzas especiales" de la globalización.


Y en ese mundo estamos, en un mundo que trata de imponer el imperio global del gran capital corporativo, en combinación de fuerzas entre los complejos empresariales, militares, políticos y mediáticos. Un mundo que ya ni siquiera se propone un proyecto de civilización, progreso, desarrollo, ni el de socialdemocracia, socialismo, o comunismo. Un mundo que practica el culto de la eficiencia, y la eficacia para el apoyo a las inversiones de las empresas corporativas, y que al mismo tiempo renueva "la cultura de la caridad" y de los llamados "actos humanitarios", mientras estimula por todos los medios la cultura del egoísmo, del consumismo y del individualismo, y esconde en todo lo que puede el imperio de la colusión, la cooptación y la corrupción combinados con la represión.


6º. A la gigantesca tragedia se añade, tanto en Oriente como en Occidente, la prohibición de señalar su gravedad moral y material, y la prohibición de investigar y documentar lo que en verdad ocurre de injusticia, dolor y destrucción que afecta a la inmensa mayoría de la humanidad, y a toda la tierra y a toda la vida, y a ésta como un hecho novedoso científicamente comprobado.


El "conocimiento incómodo" como se le llama, o conocimiento "negado", descalificado, florece bajo una orden de callar dictada por los neoliberales globalizadores, y también por los nuevos ideólogos que racionalizan la restauración del capitalismo.


Es así como se acrecienta el gran problema de la humanidad, sobre el que se prohíbe pensar, o al que se descalifica y persigue por todos los medios, en una batalla contra el conocimiento que se inicio desde que en la Universidad de East Anglia se descubrió que el calentamiento global y todas sus consecuencias son de origen antropogénico. Esa amenaza a la vida, lejos de ser la única, posee entre otros muchos recursos ecocidas una cantidad inmensa de bombas nucleares y de armas sofisticadas que hoy manejan gobiernos incendiados en una cultura de la venganza y la cólera, a los que gustosos proveen la grandes potencias para las que el sector armamentista es uno de los que más contribuyen a la marcha del capitalismo y de los macro-negocios. Bombas nucleares con drones que las guían y sistemas perfeccionados de lanzamiento; calentamiento global, incremento del Hoyo de Ozono, destrucción y sobreexplotación de llanos y selvas, de mares y recursos subterráneos, polución creciente del aire en los conglomerados urbanos... son fenómenos de lamentar y también de denunciar. En cuanto a las políticas para detenerlos corresponden a compromisos cuyos responsables sólo ofrecen corregir parte de los males y de las causas que los provocan, sin que cumplan lo que prometen ni en la magnitud ni en los tiempos en que dicen que van a cumplir.


A tan siniestro panorama, entre lamentos y críticas inconsecuentes y a los que la humanidad se ha acostumbrado, se añaden muchos hechos más que revelan la crisis intelectual, económica, cultural, política y moral del capitalismo, dominante en el mundo entero, y en que la única esperanza de solución como Estado–Nación, asoma en Cuba, y en nuevos y notables movimientos sociales en el mundo, como los de los indios mayas del sureste mexicano conocidos como zapatistas, a quienes se añaden muchos otros que aportan elementos emancipadores capaces de reanimar la esperanza. Precedidos por Cuba ven en esa pequeña Isla un punto de apoyo para defender la vida y la libertad, y para construir otro mundo posible y viable, un "mundo Moral" en que el egoísmo ceda a las virtudes humanas acalladas en esta lucha de clases y de imperios, que gobiernan con la fusión de las corporaciones, los complejos empresariales–militares–políticos y mediáticos y el crimen organizado.


De Cuba y de quienes sigan caminos parecidos de emancipación humana dependerá el triunfo de una revolución armada de ideas, de moral y de fuerzas de cooperación y lucha, así como del valor, la entereza, la disciplina y la dignidad...


7º. Es en este contexto en el que pensar en Cuba y su papel en el futuro del mundo resulta de la mayor importancia para conocer la gravedad de los problemas y también en la posibilidad mundial de analizar la solución de los mismos a partir de la experiencia de Cuba y el Mundo. El futuro será muy distinto si se lucha y hace lo que Cuba ha hecho y por lo que ha luchado al romper en los hechos la falsa contradicción entre la democracia y el socialismo, entendida la democracia como la toma de decisiones por el pueblo organizado y sus comisiones especializadas, y entendido el socialismo como un sistema en que el principal objetivo o atractor, lejos de ser la acumulación de utilidades y riquezas sea la alimentación, la vivienda, la salud y la educación con la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, en la producción y los servicios y en la política no sólo económica sino social, cultural, así como en la de los órganos del poder popular y ciudadano, y en las comisiones que apliquen y cumplan con los programas aprobados.


Advertir las posibilidades concretas que el proyecto cubano tiene, y reconocer en él la realización universal de un anhelo histórico que respete la diversidad de creencias, de ideologías, de razas, sexos, inclinaciones sexuales y edades y que con la Justicia social e individual hermane la Libertad, y haga de ambas sus principal valor y meta, será reconocer lo nuevo en la dialéctica de la historia o la nueva dialéctica de la historia.


Cuba es un país que ha mostrado una inmensa capacidad de lucha y negociación, sin que en ningún momento de la lucha o la negociación haya renunciado a sus valores y objetivos centrales. La nueva dialéctica parece indicar que en el futuro se darán fenómenos de lucha y negociación y que en ellos, lo no negociable será el socialismo democrático y la justicia social e individual y lo que habrá de negociarse serán las alternativas y la transición a un mundo capaz de preservar la vida, la justicia, la libertad y la soberanía de pueblos, trabajadores y ciudadanos.


Sobre el camino de la resistencia y lucha de Cuba por mantener su proyecto emancipador nada pude ser más acertado que recordar aquellos discursos pedagógicos y revolucionarios de Fidel cuando en los inicios de la Revolución Cubana, durante horas y horas, en la Plaza de la Revolución hablaba a los guajiros y a su pueblo para que acrecentaran su voluntad, su conciencia y su conocimiento de los valores y metas de la Revolución. Hoy, cuando el analfabetismo ha desaparecido y la escolaridad es universal y alcanza los más altos niveles, cuando los contingentes del pueblo cubano están organizados a lo largo y ancho del país, y compenetrados en su inmensa mayoría de los valores de la revolución, y cuando a sus conocimientos, su conciencia y su voluntad añaden su capacidad para tomar decisiones cruciales en el gobierno de la Isla, como ha ocurrido en numerosas ocasiones en que Cuba mostró claramente la imposibilidad de que una guerra internacional o civil lograra destruirla, nada mejor para ganar la nueva lucha que plantean las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que hacer efectivas las palabras del reciente discurso que Fidel ya no pronunció ante los campesinos y los guajiros sino ante los hijos de los mismos que lo escucharon en la Universidad de la Habana, al lado de jóvenes provenientes de esos sectores medios que se perfilan en la sociedad cubana según Fernando Martínez Heredia.


De las palabras de Fidel se deducen, con la mayor claridad, tanto la estrategia a seguir por la juventud y el pueblo de Cuba en el mundo actual, como la que seguirán los representantes del complejo–militar–empresarial–mediático y político de Estados Unidos y otros gobiernos y corporaciones del mundo capitalista, si se atreven a conocer la verdad y optan por una política que asegure la vida en el Planeta. Semejante camino, lejos de ser increíble, corresponde a una realidad que se expresa aquí y allá en el largo discurso, con expresiones y palabras como las siguientes sobre nuestra propia fuerza actual y potencial:

"poseemos armas nucleares en virtud del poder invencible de las armas morales". Esas palabras son exactas: la estrategia de la resistencia del pueblo cubano y otros pueblos está en el poder de sus armas morales y en la demostración que hagan de ellas contra la política de colusión, de cooptación, de corrupción, de intimidación que llevó a la restauración del capitalismo en el llamado campo socialista; "los jóvenes de hoy deben luchar –dijo Fidel– con las armas morales por encima de las ideas de su clase", como han luchado a lo largo de la historia de Cuba y del Mundo, y como empezó a luchar Fidel, "hijo de terrateniente". Y agregó: Todos los "hombres de pensamiento" leen y leerán a Martí, el que hizo de la moral un concepto revolucionario invaluable.


Y ya pensando en la Tierra, en el Planeta, Fidel exaltó "la brevísima historia de la especie humana buscando una sociedad justa... frente a un repugnante sistema" como el actual, e hizo ver que "estamos frente a una gran batalla, que debemos librar, que vamos a librar y vamos a ganar, que es lo importante". En la lucha incluyó una y otra vez a los parásitos y sinvergüenzas que comercian en los mercados escondidos y que se encuentran entre los enemigos principales de una sociedad justa. "Estamos envueltos en una batalla —dijo textualmente—contra vicios, contra desvío de recursos, contra robos, y allí está esa fuerza con la que no contábamos antes de la batalla de las ideas, diseñada para librar esa batalla".


"En esa batalla no debe haber tregua con nadie" –añadió–. "Cada cosa se llamará por su nombre" y "se apelará al honor de cada sector", sin que la autocrítica se quede en autocrítica, sino se sancione el inmenso daño que hacen "los sinvergüenzas". Son las palabras que empleó. Y a ellas Fidel añadió ese tipo de resistencia en lucha frente a lo que el imperialismo usa como un arma poderosísima: el individualismo, la traición al proyecto emancipador por interés personal o familiar, o de grupo y clientela, y que atendiendo a ese interés limitado hace un daño inmenso al interés general de la liberación, de la emancipación, de la revolución. Y también recordó una experiencia personal muy importante para la acción ecuménica de Cuba, en que habiendo pasado del comunismo utópico al marxismo, cuando había ido a Chile en l971 había confirmado que a su respeto de las ideas religiosas, era necesario añadir, con la Teología de la Liberación, "la idea de unir fuerzas y luchas" y a ese respecto trajo nuevamente a cuentas la moral como fuerza. Dijo: "los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios".


Muchas otras líneas de conducta para la estrategia de la resistencia y la lucha por la justicia, la libertad y la vida se deducen del texto; pero quiero limitarme a los problemas que Fidel plantea a todo el mundo con la siguiente pregunta: ¿"Pueden o no impedir los hombres... puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben"? Y él hace ver que si se lucha con honestidad, con seriedad, con disciplina, con trabajo incansable, y si se reconoce que no se sabe cómo va a ser todo el proceso histórico que viene, ni todo lo que vamos a ir descubriendo, y si se reconoce que estamos decididos a enseñar y aprender, y se recuerda que no puede uno confiar en el imperialismo y que hay "millones de cubanos preparados para la guerra de todo el pueblo", y si se logra "la ausencia total del miedo".... no sólo se preservarán los logros de la revolución sino "se podrá decir en la voz de millones o de cientos de miles de millones: "¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber vivido!".


Y con esas palabras termino las mías seguro de que Cuba y la Humanidad alcanzarán la justicia y la vida en la tierra.

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La impactante realidad de la sociedad contemporánea mostrada por Steve Cutts

Las impactantes ilustraciones del artista gráfico Steve Cutts que critican la sociedad contemporánea se viralizan en Internet. Decenas de miles de personas han visto la triste verdad detrás de las obras que exponen en primer lugar el consumismo de los humanos.

Las obras del artista gráfico Steve Cutts, que exponen la sociedad a la burla, han sacudido la Red la última semana. Algunas de sus obras han tenido tanto impacto en los lectores, que se viralizaron y el artista se volvió famoso de inmediato.

Steve Cutts, un ilustrador que reside en Londres se llama a sí mismo el 'ermitaño autodidacta', quién de vez en cuando hace videos y dibujos en los que demoniza el consumismo y la búsqueda de dinero. Otro tema importante de sus obras es el desgaste del planeta a causa de los humanos en general, y por los empresarios en particular. Según el artista "la locura de los humanos es una fuente infinita de inspiración".

 

 

 

 

 

 

Tomado de RT: http://actualidad.rt.com/sociedad/184003-viraliza-artista-grafico-burla-sociedad

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La crisis no es griega, europea o china, es mundial

ALAI AMLATINA, 31/07/2015.- En un mes, entre mediados de junio y julio cayó un 30% la valorización bursátil en Shanghái, una de las ciudades emblemáticas de la expansión económica de China, y en un año su deuda creció de manera exponencial.

Hasta ahora, solo se escuchaba hablar del crecimiento económico en China, especialmente desde el inicio de la modernización de su modelo económico desde 1978. Las llamadas tasas chinas, del 10% anual o más, así lo verificaban.

En el último tiempo se habló de desaceleración, con tasas del 7%, muy superior a la evolución de cualquier economía nacional, de países desarrollados, emergentes o atrasados. El interrogante es si bajo las nuevas condiciones de crisis evidente esto seguirá así, e incluso afectará la tasa de crecimiento y con ello al sistema mundial en una nueva espiral recesiva.

Vale el interrogante entre nosotros, por ser China uno de los principales compradores de la Argentina y un nuevo proveedor de fondos por inversiones externas o préstamos negados por el sistema mundial. Es una situación bastante generalizada en la región latinoamericana y caribeña, por lo que la situación se incluye en la agenda de preocupaciones de los gobiernos y los pueblos en esta parte del mundo.

El éxito del modelo escondía que junto al crecimiento se consolidaban todas las formas de las relaciones capitalistas, entre ellas el trabajo asalariado estimulado por inversiones externas difundidas por las transnacionales de todo tipo, sustentadas en el aliento del Estado.

 

Las relaciones capitalistas, el dinero, el Estado y la deuda

 

Ello suponía una inserción de China en la economía mundial, como gran productor fabril y gestor de una fabulosa masa de dinero, usada principalmente para sostener el déficit estadounidense, convirtiendo a China en el principal acreedor del mayor Estado capitalista, de una deuda pública gigantesca, la más grande del mundo.

Con esas relaciones de producción, distribución, cambio y consumo se consolidó un tipo de desarrollo sustentado en la expansión del consumismo interno y la exportación, favoreciendo el despliegue de un sistema de crédito e inversión especulativa en mercados diversos, especialmente alentando la burbuja inmobiliaria y el crédito personal y empresarial local.

La intervención estatal tuvo ese propósito, la de estimular la expansión de las relaciones mercantiles y monetarias capitalistas.

Parecía que el gigante asiático, ascendiendo en el podio de la producción y la economía mundial quedaba afuera de la crisis mundial del capitalismo.

De hecho, China disputa la primacía de la producción mundial con EEUU y algunos se anticipaban a predecir el surgimiento de una nueva potencia hegemónica en el sistema mundial, replicando otras previas transiciones en la historia del orden capitalista.

Parece que no, que la burbuja especulativa tiene ahora su trayecto en China, con un Estado con capacidad de intervenir muy fuerte desde sus tenencias por 4 billones de dólares de reservas internacionales. Es lo que genera incertidumbre y expectativas de control de los desastrosos efectos de toda crisis, especialmente entre los sectores más vulnerables.

El Estado estadounidense tiene para actuar sobre la crisis el poder del monopolio de la emisión de dólares. China lo hace desde el poder de la tenencia de activos globales, especialmente estadounidenses y el intento de hacer circular su moneda por todo el mundo, por lo que generaliza acuerdos sustentados en intercambios en monedas locales. El objetivo es la mundialización del yuan, la moneda local de China.

Desde allí y el poder estatal sobre la propiedad de las principales empresas y la gestión de ámbitos de la regulación de la política económica puede intervenir para aletargar los efectos de la inevitable crisis.

 

Emisión como política anticrisis

 

Una crisis, que, reiteramos, es mundial y se hizo visible en 2007/2008 en Wall Street, el mercado inmobiliario, de valores y de toda la economía de EEUU, transferida al sistema mundial, con escalas y acontecimientos visibles en España, Europa, con Grecia en el centro de las noticias y la agenda actual.

En todos esos países el tema del endeudamiento es clave. Es un mecanismo utilizado para posponer el problema de la crisis e intentar superarla.

EEUU necesita prácticamente todos los años la autorización parlamentaria a los efectos de incrementar su deuda, que es del 100% de su PBI.

Al mismo tiempo, como esa deuda genera intereses que deben cancelarse, el problema fiscal se constituye en problema estructural y año a año, así como crece la deuda, se sostiene un déficit fiscal (mayores egresos que ingresos) que se explica con emisión sin límite, forzando la posibilidad que tiene cada Estado de imponer la circulación de su moneda.

En el caso de EEUU, el Estado obtuvo desde 1945 la prerrogativa de imponer al mundo la circulación y dominación del dólar, aun con la crisis de la convertibilidad de 1971.

Hoy amenaza con la suba de tasas que provoca la caída de las otras monedas y los precios de las materias primas de exportación, generando condiciones para imponer una salida a la crisis capitalista desde los intereses nacionales de la dominación transnacional global. Pretende atrapar a los capitales excedentes del sistema mundial en búsqueda de rentabilidad y seguridad.

Para el caso griego, el Estado está limitado por los compromisos impuestos por el euro-grupo, y el monopolio en la emisión del euro, que algunos quisieron violentar sin éxito, sugiriendo emitir euros virtuales sostenidos para la circulación en el interior de Grecia. Era parte de lo que se llama Plan B en la situación griega e incluso para otros países atrapados en la lógica del euro y la hegemonía ortodoxa de Alemania y su gobierno.

Algo así como los bonos provinciales de la crisis del 2001, las "cuasi monedas" que favorecían el intercambio entre los habitantes de la Argentina, más allá, claro, de quitas y restricciones de sectores privados a la circulación de esos títulos públicos. Fue el mismo argumento usado en los clubes del trueque, con el reconocimiento y validez que la propia sociedad otorgaba a esos medios de pagos, los que también fueron objeto de especulación y fraude. Fueron medios que desaparecieron con el tiempo, pero el Estado y la Sociedad puedo imponerlos, aun transitoriamente como medios de circulación y pago.

La soberanía de los Estados nacionales está puesta en discusión por la crisis actual y sus manifestaciones monetarias, que entre otros, se explica, según CEPAL, como volatilidades monetarias para América Latina, con respuestas coyunturales diferenciales entre los países, algunos devaluando sus monedas y otros posponiendo las medidas con políticas diferenciadas, pero todos desde una lógica de subordinación al dólar o a las monedas de aceptación en el mercado capitalista mundial.

 

Crisis, hegemonía y alternativa

 

Por eso es que sostenemos desde hace tiempo que la crisis no es de algunos países que se hacen visibles por ciertas dificultades, hoy Brasil, Grecia o China, sino que el problema está en el capitalismo en su conjunto y por eso, el principal problema que intoxica al sistema mundial son las relaciones sociales capitalistas y el ejercicio del poder mundial desde el principal Estado capitalista: EEUU, que ejerce con la fuerza del dólar, las armas y la simbología del poder cultural la hegemonía mundial.

El problema es que sus recetas impregnan las instituciones que formulan políticas con pretensión universal, la OMC, el FMI, el Banco Mundial, y con ellos se difunden las recetas liberalizadoras en las cumbres y todo protocolo de asistencia a países con problemas. Cuando no funcionan las recetas es siempre responsabilidad de mal aplicación de los poderes locales, nunca del sistema ideológico que promueve esas medidas.

Asumo la dificultad de romper la lógica de la receta del poder dominante para superar la crisis y restablecer la normalidad de la valorización y la acumulación. Ello supone superar el conjunto de valores culturales de la sociedad capitalista, de un modelo de producción sustentado en la explotación y el saqueo junto a una cultura de consumismo estimulado por las cuotas del irresponsable endeudamiento inducido por el sistema financiero y las políticas públicas del capitalismo contemporáneo.

Tenemos el desafío histórico de hacer realidad las propuestas emancipadoras que sucumbieron ante el proyecto de dominación. Como siempre decimos, parece una tarea gigantesca que se inicia desde el debate y la construcción de una práctica social por otro orden social y cultural de cooperación, solidaridad y pensando en la armonía del metabolismo social, lo que supone el respeto a la reproducción de la naturaleza, o sea, la inclusión de la reproducción de la humanidad, su hábitat la sociedad.

 

Por Julio C. Gambina, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
Ciudad de Buenos Aires.
www.juliogambina.blogspot.com

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Miércoles, 22 Julio 2015 05:48

Hegemonía financiera

Hegemonía financiera

Después de un prolongado periodo de desarrollo con igualdades crecientes en las economías avanzadas (1945 a 1972), los financieros neoliberales capturan el poder. Los países en ambos lados del Atlántico ven emerger a partir de la década de los setenta y desde sus mismos núcleos decisorios a toda una camada de dirigentes subyugados por los intereses del gran capital. La nueva derecha estadunidense, apoltronada desde tiempo antes en algunas universidades de prestigio, encuentra, para el triste fin de su época de logros sociales, los necesarios soportes con los republicanos capitaneados por Ronald Reagan. Juntos inauguran el más cruento pasaje de la reciente historia contra los asalariados de su país y el continuado auge en la concentración desmedida de la riqueza en unas cuentas manos. Simultáneamente, Margaret Thatcher emprende, en la Inglaterra decadente, su terca cruzada ideológica contra todo aquello que no fuera consistente con la llamada Única Ruta: el inicio de una feroz embestida para desmantelar el estado de bienestar, destruir los sindicatos y nulificar a la clase trabajadora. Una embestida que llega, reforzada con el resto de la comunidad, hasta estos aciagos días.


La crisis desatada por la avaricia sin control de los centros financieros (2008) se cebó, como plaga medieval, precisamente en aquellos que, sin ocasionarla, se convirtieron en forzados pagadores de sus inmensos saldos. Casi nadie se ha salvado en este enorme naufragio, pero indudablemente han sido las mayorías las que hoy resienten en carne propia las consecuencias más duras y prolongadas de una quiebra fraguada por la irresponsabilidad de los especuladores de las finanzas mundiales. A medida que se avanza en las políticas de austeridad ( austericidio) van apareciendo, ya sin tapujos que valgan, los abrumadores costos sobre el lomo de los trabajadores. Son en verdad las consecuencias del diseño impulsado, con real saña, por las élites (el ahora famoso uno por ciento). El deterioro en los niveles y la calidad de vida de todos los situados hacia abajo de las capas medias de la pirámide económica de cada una de las naciones del orbe parece, así, no tener fin ni justicia alguna.
Para bien del progreso humano poco, muy poco, de este ya prolongado drama pasa desapercibido para la inteligencia y el análisis de un creciente número de estudiosos. Con el rigor imprescindible para enfrentar y dar salida a este tipo de problemas, ya se avizoran los suficientes y prácticos horizontes de posibilidades asequibles. Los distintos pueblos, acicateados por el sufrimiento y las congojas a las que son llevados sin tregua alguna, van tomando conciencia y luchan por organizarse para transitar las rutas que se abren. Los adelantados fueron los sudamericanos: Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay. Juntos y con sus especificidades relativas han encontrado la manera de zafarse de los férreos condicionamientos que la estructura dominante impone por doquier. Organismos multilaterales entran en juego como garantes de esta dominancia.

Los secundan los medios de comunicación, casi por completo al servicio del poder financiero. Se apoyan en una cauda de analistas y difusores orgánicos presentados, con bombo, respetos, premios y remuneraciones varias, para facilitar la prédica de sus interesadas recomendaciones, prefabricadas y repetitivas contra de cualquier rebeldía que pueda surgir por aquí y acullá. Nunca les escasean las consignas, prevenciones, catástrofes por llegar y hasta francas amenazas que les adjuntan los poderosos en turno. Desoír las consejas, validadas por centros de estudios, opinión y prospectiva de laureadas academias o gobiernos exitosos se habrá de pagar con sangre.


El caso del despertar europeo, a pesar de su etnocentrismo rampante, presenta pocas variaciones a lo sucedido previamente en Latinoamérica. España inició el desplante de cara (M-15) a un programa de sacrificio impuesto, desde hace varios años, por un gobierno retrógrado (PP), plagado de tramposos y ladrones (casta, los llaman ahora), acicateado por la burocracia comunitaria y su entorno bancario de escala. El núcleo de poder tras todos estos mandatos impositivos y hasta ahora inapelables ya se identifica con nitidez: el Bundesbank alemán y su torvo ministro de Finanzas (Wolfgang Schäuble) son piezas infatigables de la andanada reaccionaria. De esa suerte de personeros e instituciones del medio financiero de alto perfil se desprenden los dictados que escurren hacia los distintos y dóciles gobiernos. Lugar especial ocupa el Banco Central Europeo y toda la burocracia comunitaria asentada en Bruselas. El respaldo inglés (la City londinense) es conspicuo participante en estos menesteres de las altas finanzas, las valuaciones bajo pedido de los mercados, sin olvidar sus continuos eflujos de prestigios bien asentados. Similar eco encuentran en Wall Street, el FMI y el Banco Mundial los objetivos multimedios cercanos a las imperiales oficinas de Washington. Como se ve, con terrible transparencia, una fuerza combinada de gran magnitud que, por si alguna duda cabe, está dispuesta a usar todo su vastísimo arsenal político, comunicacional y hasta militar en contra de los rejegos.


Grecia es por ahora ejemplo de los peligros que corren aquellos que, aunque pertrechados con el decidido y hasta sólido impulso de sus mayorías ciudadanas, desean seguir rutas independientes y propias. Buscar el respaldo democrático y el bienestar de los ciudadanos no es, como se observa en la temerosa Europa de los banqueros, coraza indestructible contra las políticas concentradoras del ingreso y la riqueza del capital hegemónico.

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Límites objetivos del capitalismo y dos maneras de entender su fin

Una tesis de esta serie de entregas es que el capitalismo ha llegado a sus límites objetivos, lo que se aprecia en las tendencias múltiples que este ensayo analiza. Tomo el término límite objetivo de lo señalado verbalmente por Jorge Veraza en la Escuela de Cuadros Rosa Luxemburgo de la Nueva Central de Trabajadores el 26 de junio pasado. Veraza reaccionó a una exposición mía del tema de esta serie y circunscribió la expresión límite objetivo a la automatización total, apoyándose en un pasaje de los Grundrisse (pp. 227-230 del vol. II de Elementos Fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), Siglo XXI, 1972) que analicé en mi escrito Crisis capitalista, fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado e ingreso ciudadano universal, en Luis Arizmendi (coord.), Crisis global y encrucijadas civilizatorias, Fundación Heberto Castillo, 2014. Ahí Marx explica el cambio central que la gran industria significa para la producción al aplicar en ella la ciencia y la tecnología, y concluye, a lo que le va muy bien la calificación de Veraza como límite objetivo del capitalismo:

"El plustrabajo de la masa ha dejado de ser condición para el desarrollo de la riqueza social, así como el no-trabajo de unos pocos ha cesado de serlo para el desarrollo de los poderes generales del intelecto humano. Con ello se desploma la producción fundada en el valor de cambio, y al proceso de producción material inmediato se le quita la forma de la necesidad apremiante y el antagonismo". (pp.228-229)
Otro límite objetivo (ya no sólo del capitalismo, sino de la humanidad) es el impuesto por los límites naturales del planeta azul. Las empresas capitalistas y los gobiernos a su servicio, resistirán el fin pronosticado en esta serie, no tanto reformando el capitalismo sino destruyendo y estableciendo regímenes fascistas y militaristas. Como ha dicho Elmar Altvater: "Alternativas convincentes las hay. La continuación del capitalismo tal y como lo conocemos termina en desastre. Un 'imperio de la barbarie' nos amenaza si nada nuevo surge para sustituir al capitalismo" (El fin del capitalismo tal y como lo conocemos, El viejo topo, Madrid, 2011, p.38). El cuadro enumera las tendencias que he identificado en esta serie y presenta algunas de sus causas, características y consecuencias.

 


Hay dos maneras de entender el fin del capitalismo: 1) Como fin del capitalismo tal como lo conocemos o fin formal; y 2) como fin de toda forma de capitalismo (fin real) y su sustitución por un sistema social poscapitalista o por la extinción de la humanidad. El calentamiento global apunta al segundo sentido, pues amenaza no sólo con poner fin al capitalismo, sino llevarnos al fin del mundo tal y como lo conocemos, expresión citada por Altvater (p.18). De la tendencia a la automatización exponencial y generalizada (o fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado), podemos decir que llevará al fin real si no se adopta una medida radical como el Ingreso Ciudadano Universal (ICU); o bien si se adopta el ICU o algo equivalente, llevará a un fin formal, que podríamos caracterizar, siguiendo el pensamiento de R. Heilbroner (La formación de la sociedad económica, FCE, 1964), como un capitalismo sin el látigo del hambre y sin los miedos y humillaciones a que éste da lugar. Éstas son las tendencias duras, que por sí mismas llevan a un fin real o formal del capitalismo. Las tendencias 3 a 5 (creciente desigualdad y pobreza, estancamiento económico y crisis alimentaria) son, en este sentido, tendencias blandas, pues por sí mismas no llevan al fin del capitalismo, pero si a su degradación. Un capitalismo sin crecimiento económico, pierde la esencia misma del capital como dinero que genera más dinero, y aumenta la desigualdad, como lo muestra la regla de Piketty: si el rendimiento del capital (r) es mayor que la tasa de crecimiento de la economía (g), aumenta la desigualdad. Esto, como ha argumentado Stiglitz (The Price of Inequality, Norton, 2012) lleva al crecimiento lento e inestable, a la pauperización moral y a la pérdida de la ilusión que la democracia es compatible con el capitalismo, la 6ª tendencia. Por su parte, la crisis alimentaria manifiesta en el aumento de los precios reales de los alimentos, se traducen en hambre y encarecimiento de la fuerza de trabajo (y por tanto en baja en las tasas de plusvalía y ganancia), lo que retroalimenta la crisis económica. Por último, las tendencias 6 y 7: fin de la ilusión que democracia y capitalismo son compatibles, y disminución creciente del poder de los medios masivos centralizados, cambian el terreno y los medios de lucha. Ya no se trataría, en la lucha política, sólo de alcanzar el poder con las reglas actuales, sino sobre todo, de modificarlas a fondo para hacer más difícil la captura del poder político por el poder económico y avanzar a formas de democracia directa y participativa. Ambas tendencias, vistas conjuntamente, refuerzan las potencialidades de la movilización popular para acelerar el fin formal o real del capitalismo.


El calentamiento global y la crisis alimentaria mundial (tendencias 1 y 5) están unidas al modelo energético fosilista. La energía motora que utilizamos depende entre 80 y 85 por ciento de los combustibles fósiles y sus residuos son la causa principal del calentamiento global (Altvater, op. cit., p. 17). El modelo agrícola vigente, que se puede describir como la sustitución del suelo por derivados de hidrocarburos (fertilizantes químicos) para alimentar a las plantas, además de ser gravemente contaminante de suelos y aguas, está agotado: ya no puede aumentar los rendimientos añadiendo más fertilizante, porque su nivel actual ya es excesivo y las plantas sólo absorben una parte. En ambas tendencias, que se inscriben en la dimensión hombre-naturaleza, se refleja lo que James O' Connor (Causas naturales. Ensayos de marxismo ecológico, Siglo XXI, 2001, p.196) ha llamado la segunda contradicción del capitalismo (su carácter depredador de la naturaleza, que afecta gravemente la reproducción de la vida). El patrón energético fosilista ha saturado la atmósfera de gases de efecto invernadero y su manifestación en la agricultura ha contaminado gravemente suelos y aguas.


Las tendencias 2 a 4 (fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado, creciente desigualdad y estancamiento económico) se inscriben, en cambio, en las relaciones sociales de producción y distribución. Son parte de la primera contradicción del capital (entre relaciones sociales de producción y fuerzas productivas) y de la contradicción capital-trabajo, están interrelacionadas y son de largo plazo, aunque todas ellas tienen sus manifestaciones de corto y mediano plazo, que no siempre son evidentes, como examinaré en la próxima entrega.


julioboltvinik.org
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La encíclica ecologista y las luchas de los pueblos

La Encíclica del papa Francisco "Laudato Si –sobre el cuidado de la casa común" publicada el 18 de junio, es un parteaguas en muchos sentidos. Es un fuerte llamado a parar la devastación ambiental y el cambio climático, a cuidar a nuestra hermana madre Tierra y reconocer los derechos de quienes mejor cuidan de ella: las comunidades campesinas e indígenas, las economías solidarias locales, rurales y urbanas. Anota la conexión directa entre destrucción ambiental y social con el paradigma tecnocrático globalizado, sustentado por una minoría que desde las finanzas domina las políticas nacionales e internacionales en su beneficio, en desmedro del bien común y abusando los bienes comunes. Refleja además un hito por la relación con los movimientos sociales.


El Papa no elaboró la encíclica encerrado en su cúpula: desde que inició su mandato, buscó interacción directa con actores sociales y movimientos populares del mundo. Con la interlocución del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST), de la organización campesina global Vía Campesina y de organizaciones de trabajadores precarios y economía solidaria en Argentina —con quienes Bergoglio se relacionaba desde antes— se consolidó en octubre 2014, un Encuentro Mundial de Movimientos Populares con el papa Francisco, bajo el lema Tierra, Techo, Trabajo: tierra para sembrar, techo para vivir y trabajo digno.


El Consejo Pontificio de Justicia y Paz y la Pontificia Academia de Ciencias co-organizaron el encuentro, respetando la autonomía de los movimientos. Asistieron cerca de 200 delegadas y delegados de organizaciones de todo el mundo, principalmente campesinas, sindicatos y organizaciones de economía popular, movimientos de los sin techo, así como organizaciones invitadas por los movimientos, como el Grupo ETC. Los participantes representaron una diversidad de credos religiosos y otras posturas filosóficas. Al encuentro llegó también Evo Morales, presidente de Bolivia.


Ignacio Ramonet la llamó una jornada histórica (La Jornada, 31/10/2014). Fue un intercambio franco y abierto, donde los movimientos colocaron preocupaciones y propuestas sobre tierra, trabajo y techo, inequidad global, devastación ambiental, ecologismo de los pueblos, explicaron el rol vital de los campesinos en la alimentación y para enfriar el planeta, denunciaron falsas soluciones al cambio climático como mercados de carbono, geoingeniería, y muchos otros puntos. El Papa respondió valorando la lucha de los pobres contra la injusticia y en su respuesta adelantó varios puntos que ahora vemos en la Encíclica. (movimientospopulares.org).


En el último año, el Papa recibió un documento sobre impactos de agrotóxicos y transgénicos, firmado por nueve científicos y expertos de renombre mundial, incluyendo a Andrés Carrasco, Elena Álvarez-Buylla, Rubens Nodari, Pat Mooney y Vandana Shiva, invitados a esta tarea por el MST, Brasil. (www.etcgroup.org/es/content/carta-enviada-al-papa-francisco-sobre-transgénicos). A iniciativa de redes de justicia climática de Asia, y líderes religiosos de Asia y África, recibió otro documento sobre cambio climático, con análisis, propuestas y alternativas desde las organizaciones.


El Papa escuchó diversas fuentes, como los informes del panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC) y otros. Por su parte, la Pontificia Academia de Ciencias, tiene historia en colaborar con científicos cercanos a las transnacionales de agronegocios, petroleras y otras, incluyendo promotores de transgénicos, geoingeniería y filantrocapitalistas. También ellos actuaron este año intentando influir en el proceso.


La encíclica afirma el rol crucial de los movimientos populares, organizaciones ambientalistas y otras de la sociedad civil de abajo, a quiénes da el crédito de poner sobre las mesas de discusión nacional e internacional, los temas de las crisis climática y ambiental. Afirma que los campesinos alimentan a la mayoría de la humanidad, con muy poca tierra, agua y combustibles, y que junto a las comunidades indígenas, son los principales actores que mantienen la diversidad biológica y cultural, hechos que define claves para la sobrevivencia de todos y del planeta.


Condena los oligopolios alimentarios y la producción de semillas estériles (semillas Terminator), que condenan a los agricultores a la dependencia. Confirma que los transgénicos han significado expulsar muchos pequeños agricultores de sus tierras. Igualmente, condena la ambición de las empresas mineras y otras que invaden y expulsan a las comunidades de sus territorios, y afirma que La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas. Es contundente su crítica a la noción dominante de progreso y al paradigma tecnocrático imperante, pero rescata que ciencia y tecnología tienen un papel a jugar, si actúan comprometidamente a favor del bien común y no de las minorías.


La encíclica afirma la gravedad del cambio climático y llama a enfrentarlo urgentemente, advierte sobre la erosión de la biodiversidad, la contaminación de suelos, agua, aire y sobre todo de la gente, por el uso indiscriminado de agrotóxicos y otros contaminantes, denuncia la urbanización e industrialización para ganancia de las minorías, la sobre-explotación de recursos naturales, la cultura del descarte y el sobreconsumo, que coexiste con gran cantidad de pobres. Hay mucho para reflexionar. Una próxima parada en este intercambio será el II Encuentro de Movimientos Populares con el Papa, en Bolivia del 7 al 9 de julio.

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Viernes, 26 Junio 2015 06:51

"Evitar que quede olvidada"

Cristianos para el Tercer Milenio, un grupo enrolado en una perspectiva progresista en la Iglesia Católica, advirtió sobre el intento de los sectores más conservadores de diluir la integralidad del mensaje social que implica la encíclica del papa Francisco.


El grupo Cristianos para el Tercer Milenio, que integran entre otros Hernán Patiño Mayer, Alicia Pierini, Ana Cafiero, Rodolfo Brardinelli y Felipe Solá, dio a conocer una declaración de firme respaldo a la reciente Carta Encíclica Laudato Si del papa Francisco, señalando que al mismo tiempo que "recibe con esperanzada alegría" el documento pide "evitar que la encíclica sea, como ocurriera con otros documentos, alabada de los labios para afuera, pero en los hechos, resistida y olvidada". Sin hacer expresa mención de nadie, el grupo de cristianos identificados con diferentes posiciones políticas, trayectorias académicas y profesionales, pero todos ellos enrolados en una perspectiva progresista en la Iglesia Católica, advierte sobre el intento de los sectores más conservadores de diluir la integralidad del mensaje social que implica la encíclica del papa Bergoglio.


Por eso Cristianos para el Tercer Milenio señala que la carta papal Laudato Si "de nuestro Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común, aborda el problema global de la humanidad que en los últimos 200 años se ha dedicado a maltratar a las personas y al ambiente, y propone que todos asumamos con urgencia un explícito compromiso personal y colectivo con las imprescindibles transformaciones que la gravedad de la situación reclama".


El grupo sostiene que el documento papal "marca la imperiosa necesidad de reflexionar sobre la tragedia que está ocurriendo" y afirma que este hecho "nos pone frente a la urgencia de promover una valiente revolución cultural que suponga el abandono de la indiferencia ante el drama humano y ambiental, y la construcción de una solidaridad universal nueva, ahora mismo y en todo el planeta".


Agrega el texto que "este sistema económico acumula un doble fracaso: ha globalizado la pobreza y también ha globalizado la indiferencia frente a los millones de personas pobres que no tienen acceso al agua potable, a los alimentos, al trabajo digno y padecen muertes y enfermedades evitables: el gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo". En el documento, que también lleva la firma de Alicia Ladrón de Guevara, Cacho Bruno, Rodolfo Briozzo, Luis Miraldi, Juan Manazzoni, Cristina Domeniconi y Rogelio Ponsard, se rescata uno de los párrafos más críticos de la encíclica sobre el sistema económico y financiero mundial. Allí el Papa dice que "los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente" (Laudato Si núm. 54).


Y reafirmando también lo dicho por Francisco se subraya que, reconociendo que "somos una sola familia humana", es preciso tomar en cuenta que "no hay dos crisis separadas, una ambiental y la otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental".


Por tal motivo, los Cristianos sostienen que es necesario encarar "una tarea difícil y urgente que debe constituirse desde hoy en un compromiso irrenunciable para todos los cristianos y para todas y cada una de las organizaciones y estructuras que conforman la Iglesia" y proponen que "todas las organizaciones laicas independientes y toda la Iglesia misma, con sus estructuras religiosas, laicales y educativas, comencemos ya mismo una extensa y permanente tarea de difusión, profundización y puesta en práctica de las ideas centrales de la encíclica".


Sin dejar de advertir que de lo que se trata es de "erradicar el maltrato, la depredación y la violencia sobre las personas y el ambiente, naturalizadas por el modelo hegemónico de producción actual, y bregar por la aparición de una nueva ciudadanía respetuosa de la vida, inclusiva e integradora a imagen y semejanza de como Dios nos creó".

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¿Padece de enfermedad holandesa la economía colombiana?

El año pasado, el presidente Santos, en su discurso pronunciado en la sede de la Cepal en Chile, manifestó, a propósito de la enfermedad holandesa, que los síntomas empezaban a manifestarse: "estoy tratando de que lleguen inversionistas diferentes al petróleo y a la minería, porque ya estamos en el preámbulo". Sin embargo, los economistas oficiales y oficiosos siguen empeñados en negarlo.

 

"Lo que nos indigna actualmente es que la tierra va mal y no hacemos
lo que deberíamos,
nos mostramos pasivos".

Stéphane Hessel

 

El extractivismo es una modalidad de acumulación que se inició hace 500 años, y que permite explicar el saqueo, la acumulación, la concentración, la destrucción y la devastación colonial y neocolonial, así como la evolución del capitalismo hasta nuestros días. Desarrollo y subdesarrollo, como dos caras de un mismo proceso, son elementos que hay que ubicarlos en este contexto. Así empezó a estructurarse la economía-mundo: el sistema capitalista. Unas regiones se especializaron en la extracción y producción de materias primas, de bienes primarios, mientras que otras asumieron el papel de productoras de manufacturas, utilizando los recursos naturales de los países pobres o empobrecidos.

 

El término de extractivismo se refiere a aquellas actividades que remueven grandes volúmenes de recursos naturales que no son procesados (o que lo son limitadamente), sobre todo para la exportación en función de la demanda de los países centrales1. La apropiación de recursos naturales, donde éstos son extraídos por medio de una serie de violencias, atropellando Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza, "no es una consecuencia de un tipo de extracción sino que es una condición necesaria para poder llevar a cabo la apropiación de recursos naturales", señala Gudynas.

 

La abundancia de recursos naturales de que ha dispuesto nuestro país a lo largo de la historia, ha tendido, entre muchos otros procesos endógenos de carácter patológico que la acompañan, a distorsionar la estructura y la asignación de los recursos económicos del país. Casi siempre ha redistribuido regresivamente el ingreso nacional y ha concentrado la riqueza en pocas manos, mientras se generaliza la pobreza. Ha dado paso a crisis económicas recurrentes, al tiempo que consolida mentalidades "rentistas", profundiza la débil y escasa institucionalidad, alienta la corrupción y deteriora el medio ambiente.

 

La experiencia histórica colombiana nos ilustra, y el presente nos confirma que la actividad extractivista no genera encadenamientos productivos dinámicos, tan necesarios para lograr un desarrollo coherente de la economía, asegurando los tan esenciales enlaces integradores y sinérgicos hacia adelante, hacia atrás y de la demanda final (en el consumo y fiscales). De la anterior se deriva una clásica característica adicional de estas economías primario-exportadoras, incluso desde la Colonia, que es su carácter de enclave: el sector exportador, está aislado del resto de la economía, y por regla general las regiones donde se desarrolla esta actividad presentan los indicadores sociales y económicos básicos más bajos.

 

Existe una variada gama de mecanismos y efectos que, paradójicamente, mantienen el subdesarrollo, en tanto se apuesta prioritariamente por la extracción y exportación de recursos naturales. El más nombrado y conocido maleficio de la abundancia primario-exportadora deriva de la enfermedad holandesa, virus que infecta al país exportador de la materia prima, cuando su elevado precio o el descubrimiento de una nueva fuente o yacimiento desata un boom de exportación primaria y provoca una serie de distorsiones en la estructura de precios, con los consiguientes impactos económicos sobre productos transables y no transables; facilita la importación de los primeros y encarece los segundos, entre otras cosas2.

 

La enfermedad holandesa

 

El término nació a finales de 1960, cuando grandes descubrimientos de pozos de gas natural en Holanda indujeron una gran entrada de capitales que a su vez provocó revaluación de la moneda holandesa, el florín3, la apreciación de la moneda neerlandesa desplazó la industria y la agricultura. Ese enriquecimiento del país terminó siendo un empobrecimiento porque la revaluación se llevó por delante la industria y la agricultura.

 

En Colombia, los síntomas no son nuevos. Durante la década de 2000 a 2010, las exportaciones minero-petroleras colombianas se elevaron de US$4.500 millones a US$23.500 millones, aumentando su participación del 44% al 70%. Así mismo, la inversión extranjera directa (IED) se multiplicó por cinco en ese período. El 85%, de petróleo y minería. Dichos síntomas ocasionaron debilitamiento de la industria y la agricultura, período en el que hubo un incremento del 1.089,5% de las tierras concesionadas para la exploración de minerales.

 

Las cifras del Banco Mundial muestran que la participación de la agricultura en el PIB de la economía colombiana entre 1970 y 2010 cayó de 26% a 7%. En América Latina, del 13% al 5% y en el mundo, del 10 al 3%. Hace tres décadas la industria representaba el 24% del PIB, esta relación bajó al 15% hace 10 años y actualmente está por debajo del 12%, ocasionando consecuencias funestas para la generación de empleo, ya que la industria aportaba el 23% del empleo total hace una década, y actualmente solo contribuye con el 13%.

 

Según Eduardo Sarmiento, la primera etapa de la enfermedad consiste en los grandes descubrimientos de minería y petróleo, originándose el enriquecimiento del país por la venta de estos recursos al exterior, acompañado de estímulos especiales a la minería, que dan como resultado la entrada de capitales, y por ende, la apreciación de la moneda.

 

La segunda etapa de la enfermedad la provoca tanto la apreciación como la concentración de recursos en el sector minero energético a cambio del deterioro de la industria y la agricultura, tercera etapa del también llamado mal holandés. Al final, se tiene una estructura productiva dependiente de la minería y el petróleo, sector que no genera empleo.

 

La enfermedad causa la desindustrialización, quedando nuestro país atrapado en este esquema de marchitamiento temprano de su industria por cuenta del auge de commodities y apreciación cambiaria, en momentos en que no contamos con un salto tecnológico hacia el sector servicios.

 

Según Eduardo Sarmiento, "el país está abocado a la adopción de un nuevo modelo de prioridades sectoriales, regulación macroeconómica, intervención cambiaria, limitación de la inversión extranjera y desbalance fiscal"4.

 

Las recomendaciones

 

Una forma eficaz de frenar esta problemática es establecer nuevas reglas para las compañías mineras transnacionales, incrementándoles las tasas de regalías a los privados, ya que Colombia es el quinto país a nivel global que otorga las más altas exenciones en materia tributaria, y exigirles que la inversión de las ganancias captadas por efectos de la minería sean invertidas en nuestro país.

 

Además se debe combatir la corrupción por parte de quienes pertenecen al aparato estatal y son los encargados de efectuar la vigilancia y control a la minería, y que exista una mayor coordinación entre ellos, porque no es posible que las caravanas de retroexcavadoras transiten por toda la panamericana desde Buenaventura hasta los departamentos del Cauca y Nariño y no haya autoridad que establezca control alguno.

 

No es posible que los funcionarios de la Dian por ejemplo en el aeropuerto de Quibdó y otros más del país, sean tan permisivos en no ver como salen en valijas los lingotes de oro producto de la minería ilegal y que viajan al aeropuerto de Medellín para ser vendidos a compañías mineras con títulos, y permitirle a Antioquia cobrar las tasas de regalías y el Chocó solo heredar los costos ambientales y sociales.

 

Si existiera voluntad política del gobierno nacional para promover el desarrollo agrícola de forma diversa, mejoraría la infraestructura vial de los departamentos y municipios, fundamentalmente la terciaria que es la más deteriorada, con el fin de que los campesinos saquen sus productos y estimular la agricultura, puesto que el influjo de la minería legal e ilegal es tan significativa, que una gran cantidad de pobladores que además de ser cooptados por la minería no desean saber de procesos agrícolas, sacrificándose aún más la soberanía alimentaria.

 

Que haya una mayor presencia del Estado en los territorios en cuanto al equipamiento social, lo cual haría posible que las comunidades se enamoraran de su entorno y sintieran sentido de pertenencia y lo defendiesen ante quienes pretendan invadirlo y destruirlo.

 

Fortalecer las organizaciones sociales existentes en los territorios, tales como Consejos comunitarios, Resguardos y Cabildos indígenas.

 

De lo contrario, nuestro país continuará siendo un Estado fallido, puesto que tenemos presentes varios de los indicadores tenidos en cuenta para este tipo de análisis: el movimiento masivo de refugiados y desplazados producido por la violencia; la pérdida del control del territorio; el aumento de élites, la criminalización y deslegitimación del Estado; el desarrollo económico desigual y las violaciones extendidas de derechos humanos5.

 

La maldición originada por el extractivismo continuará mientras sigan aumentando cotidianamente los precios internacionales del oro, y no haya voluntad política por parte del gobierno nacional, o de lo contrario, nuestros campesinos tendrán que inventarse otra forma de ganarse la subsistencia, puesto que la extractiva lo único que ha dejado son impactos negativos.

 

* Historiador Universidad del Valle. Magister en Derecho Constitucional Universidad Santiago de Cali. Activista social y sindical Contraloría General de la República.
1 Gudynas, Eduardo (2013); "Extracciones, extractivismos y extrahecciones un marco conceptual sobre la apropiación de recursos naturales", en Observatorio del Desarrollo, Nº. 18, Montevideo. Disponible en: http://www.extractivismo.com/documentos/GudynasApropiacionExtractivismoExtrahec cionesOdeD2013.pdf
2 Gudynas, Eduardo, Ibíd.
3 Eduardo Sarmiento, Director Centro de estudios económicos de la Escuela Colombiana Julio Garavito. El Espectador, 21 de marzo de 2015
4 Eduardo Sarmiento, Ibíd.
5 Fernán E. González y Silvia Otero Bahamón, "la Presencia diferenciada del Estado: un desafío a los conceptos de gobernabilidad y gobernanza". En: Gobernanza y Conflicto en Colombia, Cinep–Irg

Publicado enEdición Nº 214
"China no es muy diferente de otros gobiernos capitalistas"

Me encuentro en un barrio de extrarradio de la ciudad de Beijing, alrededor de una mesa junto a un té y unas pastas en una de tantas casas colmena que rodean la ciudad. Mien­tras nos sentamos, mi anfitrión, Hongbing (obviamente un seudónimo), me ofrece además un cigarrillo mientras se quita una gorra roja de los Chicago Bulls. Nadie diría por su aspecto que se trata de un activista en varios colectivos y organizaciones marxistas por los derechos laborales en la República Popular China y redactor de 红色中国, una de las principales páginas web de referencia de la "nueva izquierda". Le pregunto, para romper el hielo, si es fan del equipo, y riendo me contesta que se la pone "por el color". El apartamento es absolutamente modesto y está decorado con una enorme multitud de estatuillas de porcelana de Mao Zedong. Una vez cómodos, comenzamos la entrevista.

 

La primera pregunta es brusca, pero quiero que definas ciertos términos para que los lectores puedan entender con quién y de qué estamos hablando. ¿Es China un país comunista?
Personalmente, no creo que el actual Gobierno chino sea ni comunista ni socialista. Treinta años atrás, o incluso antes, después de la derrota de la Revolución Cultural, comenzó el camino de la restauración capitalista. El movimiento de masas de 1989 y el colapso de la antigua Unión Soviética en 1991 son puntos críticos, pues desde entonces no hay ninguna esperanza para revertir o siquiera detener esta restauración, excepto otro movimiento de masas que surja en la actualidad o el futuro. En 2001 y 2002 el Gobierno chino se unió a la Organización Mundial del Comercio y modificó los estatutos del partido para que los capitalistas pudieran sumarse al partido... Sin duda esta restauración en China ha llegado prácticamente a su máximo exponente. Actualmente hay un gran número de millonarios, e ¡incluso multimillonarios!, en el Congreso Nacional del Pueblo y en el Partido Comunista Chino (PCCh). Da igual cómo lo mires, desde el punto de vista político, económico o de quién forma parte de las estructuras del partido, el actual Gobierno del PCCh no es muy diferente de otros partidos capitalistas.

 

Y ahora que has definido la República Popular China, ¿cómo te defines políticamente hablando y cómo has llegado hasta ahí?
Yo me describo como socialista, más específicamente como marxista. Cuando era adolescente, fui testigo del movimiento de 1989 y me impactó profundamente; de esa manera comenzó mi inmaduro pensamiento sobre la política y los movimientos de masas. En 1999, la embajada china en la antigua Yugoslavia fue bombardeada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América, lo que encendió la ira de las clases populares chinas y la mía propia, claro. Pero además supuso un enorme cambio de mis puntos de vista, ya que por aquel entonces era neoliberal en lo económico y proamericano en cuanto a política internacional. Justo en aquel momento, diez millones de trabajadores estatales fueron despedidos y simultáneamente apartados de la obtención de prestaciones sociales... las clases populares sufrieron ese tipo de políticas promercados. Los jóvenes empezamos a cuestionarnos estas políticas y su legitimidad, fuimos los llamados "nuevos izquierdistas" que en China surgieron durante ese periodo. Yo acababa de graduarme en la universidad, me radicalicé con estos sucesos y los movimientos de masas que surgieron. Desde entonces también he tenido la oportunidad de conocer la verdadera situación de los trabajadores de los países "occidentales" y los movimientos antiglobalización y contrarios a las políticas neoliberales en estos países, así que empecé a leer y entender las secuelas de marxismo clásico y sus aplicaciones en el mundo real. Desde el principio del siglo XXI, por lo tanto, me clasifico como socialista o como marxista.

 

¿Es difícil ser un 'verdadero' comunista hoy en China?
(Risas) ¡Claro!, no es fácil ser un verdadero socialista en China hoy, pero generalmente en ningún lugar ni en ningún tiempo... ¡Nunca ha sido fácil ser un genuino socialista! Como en todas partes, la despolitización y el consumismo son los factores dominantes en la sociedad china actual. Existe una gran diferencia entre ricos y pobres, todo podrido por la burocracia y la corrupción... lo que explica la lucha de clases y otros conflictos sociales. Además, el PCCh, como único grupo gobernante, reprime, verbal y físicamente, cualquier voz crítica que proponga un cambio... No importa cuáles sean tus demandas, como ha ocurrido recientemente con las cinco feministas que fueron arrestadas, lo importante es que estés organizado "a la contra". El actual régimen se declara verbalmente como seguidor del socialismo/comunismo y el marxismo, pero funciona como un régimen monopartidista capitalista. ¡Ellos no creen realmente ni en una sola palabra de marxismo, maoísmo o socialismo!

Como dijo el anterior primer ministro, Wen Jiabao, en una conferencia de prensa durante el año 2012, la élite gobernante está verdaderamente preocupada por cualquier desorden o situación "anárquica" o cualquier movimiento genuinamente proletario, como una nueva Revolución Cultural. De la misma manera ellos también están preocupados por cualquier corriente de pensamiento que pueda menoscabar su hegemonía, por ello reprimen con la misma dureza las formas de expresión cultural de maoísmo y el derechismo proamericano. El Gobierno además ha condenado a duras sentencias (entre cinco y diez años de prisión) a algunos maoístas que trataron de organizar un partido en 2010. Incluso algunas organizaciones de estudiantes y asociaciones están siendo "monitorizadas" por las administraciones universitarias, preocupadas por algunos estudiantes "demasiado radicales", que tratan de explicar la actual sociedad en los términos de las clásicas teorías marxistas más allá de los muros de la universidad.

 

Movimiento obrero

 

El movimiento obrero en China vive su momento de mayor tensión desde la Revolución Cultural. ¿Qué se puede esperar de todo esto?
Hoy la lucha de los trabajadores se está volviendo cada vez más radical, más determinada y mejor organizada. Hemos sido testigos de varias huelgas muy relevantes y bien organizadas, que han conseguido victorias parciales o completas. El problema es que no ha sabido evolucionar en un movimiento. La mayoría de las luchas suelen estar mal organizadas, además de tener unos objetivos a corto plazo, y generalmente son a la defensiva. Me explico: las protestas se realizan en base a la ley y no en base a la necesidad de los trabajadores. Otro de los problemas ha sido que los trabajadores no han sido capaces de influenciar a la actual generación de trabajadores. Desde 1990, existen estos dos grupos protagonistas de las protestas, las nuevas generaciones de trabajadores y los viejos trabajadores de las fábricas estatales; sin embargo, estas luchas nunca se han visto conectadas. Los maoístas y los panizquierdistas están más enraizados en esta vieja generación de trabajadores, y sólo han tratado de involucrarse en las luchas de los nuevos trabajadores estos últimos años. Seguramente la situación es cada vez más prometedora, aunque en número aún no se trate de una fuerza relevante, jóvenes estudiantes e izquierdistas se están aproximando a los trabajadores e incluso van a sus lugares de trabajo y tratan de ayudar a los trabajadores a organizarse. Nosotros creemos que en un futuro cercano habrá un gran cambio de la lucha de los trabajadores izquierdistas en calidad y en cantidad.

 

¿Es posible crear conciencia ideológica en esta nueva generación de trabajadores, en la "segunda generación de inmigrantes rurales?
Debido a la urbanización, industrialización y globalización del capitalismo, actualmente las jóvenes generaciones de inmigrantes rurales ni pueden ni quieren volver a sus aldeas de origen -las de sus padres, vaya-. Su futuro es ser el futuro proletariado chino y estará en las áreas urbanas. Estos jóvenes tienen el mismo estilo de vida, estudian en el mismo lugar, tienen la misma experiencia laboral, incluso su lenguaje y referentes culturales generacionales: la nueva ideología común emergerá de ahí. Pero lo que yo me pregunto es: ¿cuál será esta nueva conciencia ideológica? Creo que podríamos intentar proponer el socialismo tratando de que fuese su principal composición.

Se habla de un gran número de huelgas y manifestaciones, pero nadie dice nada sobre el porcentaje de fracasos. También se habla sobre el carácter pacífico de esta protesta. ¿De qué porcentajes estamos hablando?
Bueno, es muy difícil manejar cualquier tipo de dato. De hecho, las cifras que ofrece el China Labor Bulletin de que el 80% de las huelgas o acciones industriales son pacíficas resulta muy difícil de estimar, ya que tampoco se conoce exactamente el número exacto de huelgas, y por lo tanto tampoco las huelgas que tienen éxito. Pero basado en los ejemplos expuestos, creo que alrededor del 50% de las huelgas consiguen lograr parcialmente sus demandas. Por ejemplo, los trabajadores de una fábrica textil consiguieron recientemente en Guandong hacer cumplir sus demandas después de diez meses de lucha. Ganaron una compensación por la reubicación de la fábrica, recibo de los atrasos salariales y conseguir algunas prestaciones sociales.

 

Política internacional

 

China se está convirtiendo cada vez más en una potencia central en cuestiones de política internacional, incluyendo regiones distantes como América Latina o África. Ello levanta suspicacias en Europa -tanto en el 'establishment' como desde la izquierda-. ¿Es China una potencia imperialista?
Creo que, sin duda, China es la gran promesa de poder para el capitalismo emergente, si consideramos su peso económico, su influencia geográfica y su población. China también ha empezado a exportar –de hecho es el principal país exportador del mundo– no sólo productos y manufacturas, sino también capital a países tanto desarrollados como subdesarrollados. Por lo tanto yo clasificaría China como una potencia capitalista emergente, lo que significa estar a medio camino de serlo. De cualquier manera, China es aún diferente a otros países de tradición imperialista, por ejemplo en cuanto a los niveles del "saber-hacer" y del desarrollo propio de tecnologías, y sigue bastante por detrás de las grandes economías desarrolladas. Aunque la fuerza militar china esté creciendo rápidamente, sigue muy alejada de la de Estados Unidos, y además no tiene fuerza suficiente para operar en países a larga distancia.

 

La izquierda europea se encuentra actualmente dividida en torno a diferentes conflictos internacionales, por ejemplo: Ucrania, Siria, las revoluciones de colores, la Primavera Árabe... También la "Revolución de los Paraguas" o la "Revolución de los Girasoles" han sido motivo de disputa. ¿Cómo te posicionas con respecto a estos movimientos? ¿Son comparables a otros movimientos como los del Xinjiang o el Tíbet?
La actual crisis socioeconómica está profundamente arraigada en el sistema capitalista. Los jóvenes, las minorías étnicas o las opciones sexuales minoritarias se han visto fuertemente impactadas y oprimidas por el sistema. De todas formas, las ideologías burguesas y sus doctrinas neoliberales siguen dominando el pensamiento de la mayoría de la gente después del colapso del movimiento comunista el siglo pasado. La Revolución de los Paraguas en Hong Kong y la Revolución de los Girasoles de Taiwán reflejan en estas dos áreas la rabia contra la injusticia del sistema, pero ellos no emplean los métodos correctos para confrontarse a estos problemas. No reconocen que la clase obrera es la principal fuerza de cambio en el sistema actual, y estos movimientos sólo viven gracias a ciertos estudiantes y a las mentiras de la pequeña burguesía... Por cierto, también hay elementos de discriminación en estos movimientos, por ejemplo, el discurso sobre los chinos continentales.

 

Pero pienso que la Revolución de los Paraguas y la Revolución de los Girasoles son muy diferentes de otros movimientos como los del Xinjiang y el Tíbet... Los primeros son movimientos sociales relativamente autónomos y los últimos son movimientos nacionales mucho más influenciados por Estados Unidos y el imperialismo occidental. Creo que un socialista tiene que apoyar a todos los oprimidos (los jóvenes, las minorías étnicas, las orientaciones sexuales minoritarias) y sus derechos básicos, por lo que debemos mostrar nuestra solidaridad y ofrecer nuestra guía a todas las luchas para conseguir un futuro socialista, pero lo que no podemos es apoyar un separatismo prooccidental subvencionado por el imperialismo estadounidense y cuyas demandas están naturalmente enfrentadas a la justicia social y el socialismo.

 

Hablemos de afinidades con movimientos vecinos. ¿Qué opinión tienes acerca de otras experiencias socialistas próximas al eje Asia-Pacífico (Nepal, República Democrática de Corea, Vietnam...)?
Vietnam es muy similar a China, y allí también se ha producido la restauración del capitalismo, que originalmente ocurrió en China. Hay pequeñas y grandes diferencias entre los dos países, pero naturalmente no hay diferencia entre ellos. Actualmente la política económica de Vietnam está muy relacionada con la de China, no es una cuestión de objetividad o de subjetividad. Sobre Corea [del Norte]... yo no creo que la República Popular Democrática de Corea sea un país socialista después de 1970. Seguramente fue un país comunista, muy parecido a China o a la antigua Unión Soviética. En cualquier caso hoy se parece más a un país gobernado por una "familia real". Se dice que los residentes en la capital disfrutan de ciertos privilegios, pero la mayoría del pueblo sufre, parcialmente por el embargo de los Estados Unidos, pero sin duda también por el Gobierno de los Kim. Y en cuanto al movimiento maoísta de Nepal fue una buena tentativa para la liberación de las clases populares en un país subdesarrollado a través de la lucha armada. En cualquier caso, hoy el maoísmo nepalí ha entregado las armas y se ha sumergido voluntariamente en el sistema capitalista. Esto es una lección muy importante para otros socialistas y revolucionarios, especialmente para los maoístas en la India.

 

Entonces, ¿son los naxalitas la única esperanza para una revolución en la India?
(Risas) Yo no sé mucho sobre los maoístas (naxalitas) en la India, pero admiro profundamente a todas las hermanas y hermanos combatientes, que están luchando por los campesinos. Creo que su método de revolución rural es ampliamente aplicable a cualquier área rural de la India, que nunca han tenido una reforma agraria y ni siquiera, en muchos aspectos, un fin del régimen feudal. Pero, por lo que yo se, los maoístas en la India no tienen fuertes lazos con la clase trabajadora de áreas urbanas. Tal vez algunos intelectuales les apoyan, pero no trabajadores organizados. En la actual industrialización y globalización, en este mundo-mercado, cómo de lejos puede llegar un método revolucionario del siglo pasado es una importante cuestión para todos los revolucionarios del mundo.

 

¿Cómo ves la actual crisis política de la Unión Europea?
Para empezar creo que la crisis europea es tan política como económica. Se debe principalmente al fallo del sistema capitalista y de las políticas neoliberales. La Unión Europea es una de las cabezas hegemónicas internacionales liderada por Estados imperialistas (Alemania, Francia, etc.) para satisfacer la demanda de los capitalistas globales. Sin embargo, desde el principio existen contradicciones dentro de la UE: hay países ricos y países pobres, los intereses de la clase capitalista y del pueblo trabajador, además de la corrupción, de los nacionalismos internos, el racismo, las cuestiones ambientales y las diferencias culturales. La Unión Europea es también la herramienta de los capitalistas europeos para explotar a otros continentes, sus recursos y a sus gentes, y luchan con Estados Unidos y otras potencias regionales y mundiales. Cuando la crisis financiera se produjo en 2008, los problemas y las cuestiones quedan al descubierto, pero la clase dominante quiere rescatarse a sí misma poniendo la carga económica y social en los hombros de sus clases populares y de los llamados PIIGS [Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España]. Las clases populares europeas luchan por su vida y sus derechos.


Sin embargo, debido a la izquierda "domesticada" y a la despolitización o la baja conciencia ideológica/social hasta hoy no se ha ganado la batalla, aunque ya tienen ciertos intentos exitosos de organización en un país o en todo el continente. Por ejemplo, hemos sido testigos y vitoreado las manifestaciones y las huelgas en Grecia, España, Italia y otros países. A principios de este año, en Grecia la alianza de la izquierda radical, Syriza, aunque ganó las elecciones y consiguió formar gobierno, no puede llevar el socialismo a Grecia, e incluso comenzaron a comprometerse con el establishement actual y la troika (la UE, el FMI y el BCE), pero al menos representan la rabia y las demandas de los trabajadores en Europa. Europa es el origen del socialismo y del movimiento comunista. Espero que la crisis capitalista pueda convertirse en la oportunidad para el socialismo y para la recuperación de la conciencia ideológica y de clase de los trabajadores europeos.

 

Asuntos internos

 

El caso Bo Xilai fue tremendamente popular en Europa, y probablemente en el resto del mundo. ¿Cuál es tu visión sobre este caso? ¿Representa de alguna manera de figura de la izquierda en China?
Tres consideraciones al respecto. En primer lugar, Bo Xilai no es ni socialista ni marxista, pero es un reformista o alguien que intenta mejorar la situación con respecto al actual establishment. En segundo lugar, su caso (el escándalo relacionado con la corrupción y la lujosa vida de su hijo no resultan demasiado impresionantes si los comparamos con los de otros burócratas chinos) ha ganado ciertas simpatías de las clases populares en China. Lo que el hizo en Chongqing (anticorrupción, luchar contra la mafia organizada, tratar de garantizar un estado del bienestar básico garantizando vivienda, educación y sanidad) ha hecho que gane apoyos de los residentes de Chongqing e incluso de gente de fuera. En tercer lugar está la actual crisis del régimen, que no puede gobernar fácilmente con sus métodos pasados, es otro de los elementos del liderazgo para buscar otra vía para resolver lo problemas de división de los líderes del partido.

 

Recientemente algunas activistas feministas fueron arrestadas tras realizar una serie de acciones. Por otro lado, fuera del país se está hablando de un documental enarbolado por Cui Jian donde se critica al Gobierno. ¿Cuál es tu opinión sobre estas formas de oposición?
Sí, el caso de las feministas y la película de Cui Jian han sido bastante famosos. En la República Popular China existe un fuerte movimiento pandemocrático/proliberal que está apoyado por la emergente clase capitalista y pequeño-burguesa, especialmente en las áreas urbanas. Ellos consideran que el principal problema de China es sólo la ausencia de democracia (hablamos de democracia en términos occidentales y más concretamente estadounidense). Hay algunos activistas famosos: Liu Xiaobo, Ai Weiwei, Xu Zhiyong y un largo etcétera, pero creo que esta visión es muy limitada, el mundo real tiene muchos problemas mucho más complicados, problemas económicos o los problemas sociales, los problemas de la gente corriente, de la mayoría social, y personalmente creo que por eso no obtendrán un gran apoyo popular. Creo que como socialistas deberíamos apoyar el trabajo democrático sobre todo tema social para los derechos de los trabajadores, las masas democráticas y la justicia social, pero combatir claramente a aquellos que ideológicamente ponen sus ilusiones en el mercado capitalista o los modelos occidentales democráticos. Aunque, claro, siempre apoyaremos los valores básicos de libertad de pensamiento y de asociación porque creemos que estos derechos son algo muy importante para la izquierda y para la organización en sí misma. Bajo esta condición, podríamos trabajar con algunos de estos "disidentes" en aspectos específicos.

 

Después de las reformas capitalistas en los ochenta y noventa tomadas por el PCCh, ¿hay alguna esperanza de que este partido siga una línea de izquierda?
No voy a clasificar todos los miembros del PCCh (unos 90 millones) como procapitalistas, pero sin duda la máxima dirección del partido está llevando a cabo políticas neoliberales y promercado desde hace décadas. Puede haber alguna diferencia en los niveles y contenidos de las políticas, pero están totalmente en contra de los trabajadores (la llamada clase dirigente según la actual Constitución) y de la sociedad en general. Por lo tanto, creo que las izquierdas en China no deberían poner una gran esperanza en la llamada "línea de izquierda" dentro del partido... Nosotros haremos todo lo posible por organizar y desarrollar por nuestra cuenta y sobre todo buscar un profundo arraigo con los trabajadores y los campesinos. Desgraciadamente, hasta ahora un gran número de izquierdistas (maoístas) en China han puesto la esperanza en la dirección del Partido para hacer una reforma hacia la izquierda. Tienen una ilusión realista, es decir, en que algunos de los dirigentes del Partido pueden girar bruscamente a la izquierda y China sería reconstruida como un país socialista, por lo que se afanaban en persuadir a las altas esferas del Partido. Pero la dirección del Partido no puede hacer eso, sobre todo cuando ellos y sus familias disfrutan personalmente del sistema actual.

 

Hoy, el Gobierno chino está hablando todo el tiempo sobre el concepto de "sueño chino". ¿Qué es este sueño?
El término de "sueño chino" se refiere al "sueño americano" y no hay ninguna explicación específica, en realidad sólo una propaganda verbal. Aunque el Gobierno habla de que todo el mundo en China podría alcanzar su "sueño chino" si siguen a la orden del establishment y creen en la lucha personal, de hecho no es más que un caramelo o, si lo prefieres, opio para engañar a la gente. No creo que el sueño de la gente normal pueda lograrse dentro del sistema ni que las políticas actuales puedan realizar todos sus sueños individuales.

 

Entonces, ¿hay alguna esperanza para la revolución en China?
Creo que siempre hay esperanza de la revolución en todas partes. Las revoluciones no se conspiran ni son golpes tomados por unas pocas élites o aventureros ambiciosos. Las revoluciones son ecos de las demandas de la gente, son la locomotora real para el desarrollo de la historia. China está llena de contradicciones de clase, de conflictos sociales, de desastres ambientales y brechas entre diferentes clases y capas sociales. China ha seguido un rápido ritmo de desarrollo económico durante más de 30 años, pero incluso el actual régimen ha admitido que no podía sostenerse por más tiempo. Cuando la crisis capitalista visite China, como en cada país capitalista, existirá una nueva situación objetiva para la preparación de la revolución. Y si la izquierda de hoy en China puede prepararse bien y honestamente, estudiar las tradiciones históricas y las lecciones de la vieja revolución comunista, una revolución socialista y proletaria es muy posible que se produzca. Estamos empezando nuestra larga marcha desde un pasado de colapso del movimiento socialista/comunista tradicional hacia un futuro brillante y prometedor para la clase obrera china e internacional.

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