¿Existió alguna vez la época dorada del capitalismo?

 

En muchos círculos de todo el espectro político se habla de una época dorada del capitalismo. La referencia es al periodo que arranca con el Nuevo Trato impulsado por la administración Roosevelt durante los años de la gran depresión y termina hacia finales de la década de los años 1970.

Entre 1945 y 1970 la economía estadunidense experimentó un incremento sostenido en el ingreso promedio de la población y una expansión casi sin precedentes de la clase media. Casi todos los observadores concuerdan en que durante esos años se consolidó una especie de paz social en la que capital y trabajo convivieron para generar un auge económico sin precedente. Hoy la nostalgia por la época dorada hace soñar a muchos a lo largo de todo el espectro político.

Pero, ¿realmente existió esa época dorada? Es una pregunta importante y compleja. Nuestra visión sobre la evolución del capitalismo en los tiempos que corren depende de la respuesta. Los objetivos estratégicos de la acción política de partidos, sindicatos y todo tipo de organizaciones también están condicionados por ella. Para simplificar el análisis podemos hacer referencia en primer lugar a la economía de Estados Unidos. No es casualidad que la referencia geográfica para ese periodo de auge sea ese país pues en él nunca existió otra cosa que el modo de producción capitalista.

Para empezar hay que reconocer que entre 1945-1970 la economía de Estados Unidos efectivamente mantuvo altas tasas de crecimiento de manera sostenida. Y durante esos años se alcanzó algo muy cercano al pleno empleo y el crecimiento de los salarios fue constante. Por esos resultados se considera que fueron los años dorados del capitalismo, tanto en círculos conservadores como en espacios más críticos y hasta radicales.

Son muchos los factores que explican este proceso de crecimiento. Uno de ellos tiene que ver con las nuevas oportunidades de rentabilidad que se abrieron para la inversión. Otro se relaciona con el mantenimiento de una demanda agregada apuntalada por salarios que acompañaron los aumentos en productividad. La reproducción de la fuerza de trabajo pudo realizarse gracias a ese crecimiento de los salarios.

Por otra parte, las élites en Washington fueron muy hábiles para explotar la hegemonía estadunidense en la posguerra. En especial, el sistema de Bretton Woods ofreció ventajas singulares a la economía estadunidense al mantener una demanda constante de dólares. No fue sino hasta la primera mitad de la década de 1970 que el régimen de Bretton Woods se desintegró y Estados Unidos tuvo que inventar otro sistema para asegurar la demanda artificial de dólares. Eso lo logró a través de un acuerdo con Arabia Saudita para que sus ventas de petróleo se hicieran en dólares, pero esa es otra historia.

En las narrativas que hablan sobre la época dorada aparece un común denominador. Se dice que el régimen económico estuvo basado en una tregua entre capitalistas y trabajadores. El respiro en la lucha entre clases habría nacido con el Nuevo Trato de Roosevelt diseñado para afrontar los efectos de la gran depresión. Pero un análisis más detallado revela que la supuesta tregua no fue sino una guerra de posiciones y de preparación para la ofensiva final del capitalismo.

Al inicio de la depresión el movimiento sindical en Estados Unidos era débil. Pero entre 1937-1947 la membresía sindical se multiplicó por un factor de cinco y alcanzó los 15 millones de trabajadores. Entre 1945-1970 estallaron más de cien huelgas importantes en sectores estratégicos: estibadores, trabajadores ferroviarios y obreros industriales en diversas ramas. Una de las huelgas más importantes fue estallada a escala nacional por trabajadores de General Electric en 1946. De ahí nació en la empresa un modelo para promover negociaciones directas con los trabajadores a nivel individual y así marginar a sindicatos y organizaciones obreras.

Las estructuras empresariales nunca vieron con buenos ojos las políticas del Nuevo Trato. Para 1945 sus objetivos pasaron a la destrucción de las bases de la contratación colectiva y a la recuperación del control sobre el proceso de trabajo en talleres y fábricas. La guerra ideológica se llevó a las universidades a través de organizaciones que financiaron todo tipo de proyectos sobre las virtudes del libre mercado y los peligros del autoritarismo y la corrupción sindical. Al arrancar la guerra fría el capital buscó recuperar la hegemonía ideológica, al acusar al sindicalismo y a la intervención estatal de acercarse al comunismo. Al final de la década de los setenta, el movimiento sindical había comenzado a fragmentarse y debilitarse.

En síntesis, las condiciones económicas que dieron lugar a la llamada época dorada del capitalismo fueron excepcionales y no volverán a repetirse. La supuesta tregua entre capitalistas y trabajadores corresponde a una mala interpretación de los hechos. Hoy que estamos en plena crisis del neoliberalismo no hay que hacerse ilusiones sobre un pretendido regreso a una mítica época dorada del capitalismo.

 

Twitter: @anadaloficial

 

 

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Una valla espectacular contra el presidente estadunidense, Donald Trump, se exhibe desde el viernes pasado en Phoenix, capital de Arizona. La elaboró la artista Karen Fiorito por encargo de la galería La Melgosa

 

El abordaje analítico, mediante la lupa multidimensional, de la volátil situación de EU –donde se libra una lucha salvaje por el control del poder entre Trump y el Deep State (Estado profundo) del establishment, que desea domesticarlo–, aporta lecturas diferentes en los planos interno, foráneo y comercial.

El caos doméstico legado por Obama y profundizado por su sucesor ha subido a niveles antigravitatorios en las cumbres borrascosas del poder cuando el cada vez más deslactosado Trump ha sido puesto en jaque por uno de los principales componentes del Deep State: la FBI, con sus selectivas y teledirigidas investigaciones que oculta y/o propaga a conveniencia.

El deslactosado Trump se arrepentirá toda su vida de haber dejado en su puesto al impredecible James Comey, director de la FBI, parte intrínseca del Deep State, y a quien los apparatchiks de la dinastía Clinton impugnan por haber hundido la candidatura de la malhadada Hillary.

Se cocina un segundo Watergate al interior, mientras en el plano exterior se despliega una relativa confusión deliberada cuando se asientan las filias –la anglósfera, Japón, Israel, Arabia Saudita– y las fobias –Irán, Norcorea– de la nueva administración, cuyo secretario de Estado y ex mandamás de la poderosa petrolera Exxon Mobil, Rex Tillerson, ha enviado señales inequívocas al eludir la cumbre de cancilleres de la “obsoleta OTAN (Trump dixit)” el 5 y 6 de abril próximos debido a su traslape con la transcendental visita del mandarín Xi a EU (https://goo.gl/Ys6pxT).

Después de las humillaciones sufridas por la atribulada dirigente alemana Angela Merkel en su desangelado desencuentro en la Casa Blanca (https://goo.gl/RXiv9F), ¿China, sola, vale para Trump más que el total de los 20 cancilleres despreciados de la OTAN?

Sea lo que fuere, en dos semanas, del 5 al 12 de abril –esta última, fecha de la probable visita de Tillerson al Kremlin, si es que no es torpedeada por los exorcismos rusófobos del Deep State–, Trump intentará dar claridad geoestratégica a sus relaciones definitorias con China, la Unión Europea y Rusia.

La columna vertebral del trumpismo –supremacismo de los WASP (White Anglo-Saxon Protestants), regado con nacionalismo económico– la constituye la élite militar, mientras la trumponomics, su corolario petrolero/financiero/comercial, exhibe una prístina consistencia, como se notó durante la cumbre en Baden Baden de los encargados de las Finanzas del disfuncional G-20, donde EU, apoyado por Japón, bloqueó la declaración final contra el proteccionismo por el que abogaban China y Alemania.

Nick Beams, del portal WSWS, alega que la decisión del G-20, que abarca 85 por ciento de la economía global, representa un punto de inflexión en la economía internacional y en las relaciones políticas con implicaciones de largo alcance (https://goo.gl/ELNlup).

Según Beams, la intransigencia del israelí-estadunidense Steven Mnuchim, secretario del Tesoro y ex directivo de Goldman Sachs, quien expresó sentirse feliz con el comunicado final consensuado, obligó también a eliminar del comunicado final cualquier compromiso para combatir el cambio climático, que Trump considera un engaño.

Más insolente que intransigente, Mnuchin leyó la cartilla al G-20 al remarcar que EU cuenta con una nueva administración y una diferente visión comercial que busca reducir su descomunal déficit comercial, lo cual pretende paliar tangencialmente mediante el incremento estratosférico del gasto militar por 54 mil millones de dólares al año.

Con o sin Trump, Goldman Sachs se ajusta y adopta el nacionalismo económico de la trumponomics y su corolario militarista.

Beams juzga que “el eje de las políticas de la administración Trump, basadas en ‘EU primero’, no está dirigido a una modificación (sic) del presente sistema comercial, sino a su derrocamiento (sic)”.

En forma ominosa, Beams comenta que en junio de 1930, el Congreso de EU aprobó la enmienda Smoot-Hawley, que impuso grandes alzas de tarifas. En las décadas que siguieron desde entonces, esta ley se ha reconocido casi universalmente como un contribuyente significativo al descenso en espiral del comercio internacional a principios de la década de 1930, exacerbando los efectos de la Gran Depresión y contribuyendo al incremento de bloques comerciales y de divisas, que jugaron una parte sustancial en la construcción (sic) de la Segunda Guerra Mundial.

El analista Curtis Stone, radicado en Pekín, explaya en People’s Daily (órgano oficial del Partido Comunista de China) que el proteccionismo no es el camino a la prosperidad, cuando la trumponomics reorienta su política comercial, que expone su agenda agresiva al culpar los males de EU a sus déficits comerciales debido a un comercio injusto, lo cual solamente empeorará sus males, ya que tanto el proteccionismo como la ausencia de cooperación entre EU y China, las dos principales economías globales, incrementarán la probabilidad de una guerra comercial.

Stone critica al polémico Peter Navarro, encargado del Consejo Nacional Comercial de la Casa Blanca y feroz detractor de Pekín, quien fustigó a China (sin nombrarla) por el peligro para EU de tener un déficit comercial con un rival (sic) estratégico que se militariza rápidamente con intención de hegemonía (sic) mundial, que busca conquistar mediante adquisiciones.

Según Stone, culpar a China e increpar a la globalización no arreglará los males de EU (https://goo.gl/YiQphZ).

Desde que India rechazó la voracidad agrícola Noratlántica de la agónica ronda Doha –que data de 2001 y debió concluir en 2005: ¡hace 12 años!–, la OMC se encontraba en cuidados intensivos, en espera de su liturgia crematoria, que Trump parece estar dispuesto a oficiar.

Más allá de que el trumpismo contemple reducir en 50 por ciento su financiamiento a la ONU, el pasado 1º de marzo la nueva administración envió un feroz borrador proteccionista al Congreso de EU con el propósito de esquivar las resoluciones de la OMC que considere una afrenta a la soberanía: Desde que EU obtuvo su independencia ha sido un principio básico de nuestro país que los ciudadanos estadunidenses son sujetos solamente a las leyes y regulaciones hechas por el gobierno de EU y no por reglas hechas por gobiernos extranjeros u organismos internacionales (https://goo.gl/ZB0qFo).

Los aldeanos negociadores del “México neoliberal itamita” con adicción mercantilista reduccionista, que se han aferrado a la cadavérica OMC como su dizque tabla de salvación (sic), ¿entenderán todavía el significado semántico de soberanía que pregona Trump?

EU desechará las resoluciones de la cadavérica OMC que sean favorables a China, Alemania y el “México neoliberal itamita” para imponer su pugnaz unilateralismo mediante las guerras comerciales que acechan con la trumponomics.

EU perdió la batalla de la globalización economicista con China e India y sólo le quedan los escombros de la especulativa globalización financierista que llegó a su fase terminal en 2008, por lo que hoy el trumpismo, con su nacionalismo económico, recurre a la militarización proteccionista del comercio.

 

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Sábado, 11 Marzo 2017 07:41

La revolución será feminista

Varias manifestantes en la marcha del 8M de Madrid. / Olmo Calvo.

 

El feminismo es el proceso de subjetivación más expansivo y sólido que se está dando en nuestras sociedades; sin líderes, sin centralizar, sin programa, ni dirección, sin fronteras, puro rizoma.

 

El feminismo no es un movimiento social, es mucho más, es una sociedad que está moviéndose hacia el feminismo. En ese proceso, las fuerzas y lecturas que rechazan una sociedad igualitaria lanzan exabruptos y conatos propios del Medioevo; pero lejos de ser una muestra del retroceso de la sociedad hacia posturas aparentemente superadas, representan la reacción de los valores de una sociedad que se muere, pero que en su agonía, cual perro rabioso, se parapeta en la esquina lanzando mordiscos a la espera de ser derribado.

Las manifestaciones del 8 de marzo han sido masivas alrededor del mundo. En Madrid, ahí donde hace unos años se juntaban unas pocas miles de personas en una puesta en escena donde se identificaban con facilidad los bloques de partidos y colectivos políticos, en esta ocasión se han diluido entre un torbellino de iniciativas, pancartas caseras, cánticos cruzados y las calles aledañas a la manifestación tomadas por grupos de mujeres que vuelven a casa contentas y exhibiendo símbolos: la calle es suya. Sucede siempre lo mismo con aquello que es grande, que desaparece todo rastro de vanguardia y se le responde al poder con la frase que canta el Evaristo, "¿quieres identificarnos? Tienes un problema".

En el caso de Turquía, inmersa en una grave espiral represiva, las feministas han desafiado al terror de Erdogan y al de ISIS. El gobierno que ha suspendido el derecho de manifestación –desde que en 2015 las bombas de DAESH asesinaran a decenas de manifestantes en diferentes ciudades– no ha podido evitar que decenas de miles de mujeres desfilaran por las calles de Estambul, Ankara y Diyarbakir.

En Grecia, el 8 de marzo de 2016 no hubo movilizaciones, con excepción de la pequeña manifestación protagonizada por mujeres kurdas en Atenas. Las feministas griegas decidieron no convocar porque estaban completamente sobrepasadas trabajando en la llamada crisis de los refugiados. Esto les valió algunas críticas de colectivos de otros países.

En 2017, sin embargo, Grecia no sólo ha recuperado la tradicional manifestación feminista sino que las mujeres refugiadas y migrantes han ocupado un espacio central en la misma, tanto en el número de participantes como en el discurso. Tres lecciones se pueden extraer de esto. El primero, que cada contexto debe tener su proceso, sus ritmos, sus prioridades y su discurso. La uniformidad a veces no suma sino que resta. El segundo, que los feminismos son el proceso de confluencia más exitoso en casi todas las partes del mundo. El tercero, que cuando hablamos de feminismos no nos referimos sólo a la lucha de las mujeres blancas con papeles.

El feminismo es el proceso de subjetivación más expansivo y sólido que se está dando en nuestras sociedades; sin líderes, sin centralizar, sin programa, ni dirección, sin fronteras, puro rizoma. El feminismo muestra que la verdadera política es algo más ambicioso: modificar las estructuras y las formas de comprender el orden de la sociedad. El movimiento subjetivo inventa nuevos universos de referencia y modos de concebir las relaciones sociales; es la sociedad reinventándose a sí misma en su propia defensa. "La revolución será feminista o no será" rezaba la pancarta colgada en la puerta del Sol en mayo de 2011. Había quien no lo entendía, incluso la pancarta fue arrancada, pero ahora nos vamos enterando: no estaban pidiendo permiso, tampoco exigiendo tolerancia por parte del hombre que debe "tolerar" la lucha de las mujeres; estaban constatando un hecho.

Este es el siglo de las mujeres. Lo vimos en Austria donde las mujeres salvaron a su país de la extrema derecha, lo vimos en Polonia con las mujeres valientes defendiendo su derecho a decidir, lo vimos en EEUU con las mujeres defendiéndose del ataque de Trump, en Islandia haciendo huelgas contra la brecha salarial, y lo vimos en España, donde el feminismo ha sido el único movimiento capaz de derribar a un ministro.

Esto quiere decir que las posibilidades para repensar la democracia y las bases de la convivencia, no es que deban tener en cuenta la perspectiva de las mujeres, sino que el conjunto de nuestra convivencia y relación ecológica viene dada por una hegemonía feminista. No solo cambian su papel y rol en sociedad, no solo visibilizan el trabajo socio reproductivo, base y a la vez molestia de la acumulación capitalista, con ello también alteran profundamente lo que significa y representa ser hombre.

Los hombres tenemos dos opciones: defender con uñas y dientes nuestros privilegios o aceptar que es el momento de dar un paso atrás. Asumir que no vamos a ser los protagonistas es difícil para quienes estamos acostumbrados a que nuestra opinión cuente. Reconocer que somos parte del problema es duro para quienes prefieren creer que el machismo es un conjunto de comportamientos individuales de determinados hombres, en vez de una cuestión estructural. Cuanto antes lo hagamos, menos sufrimiento provocaremos. Este proceso no se da de una vez para todas, no tiene una fecha fijada en el calendario, no es solo un acontecimiento, es una sedimentación cotidiana que va drenando y mutando en nuevas prácticas, gestos tácitos y mapas mentales.

Comentaba hace unos meses el presidente de la CEOE, Juan Rosell, que la mujer es "un problema" para lograr el pleno empleo. En 2014, la que en su momento era la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, llegó a afirmar que prefería contratar a mujeres menores de 25 años o mayores de 45 años porque es menos probable que se queden embarazadas; quedarse embarazada es según sus propias palabras "un problema".

Pero, ¿cuál es el verdadero problema? Asumir un funcionamiento laboral que choca frontalmente con el funcionamiento de la vida. El problema es la manera en que se comprende qué define a la riqueza, a la utilidad, a lo que es o no actividad, a las prioridades, y hacer totalmente dependiente del trabajo remunerado el acceso a la condición de ciudadanía. El problema es poner por delante obtener beneficios privados a los beneficios comunes. La lucha de las mujeres representa el potencial de una contradicción fundamental del capitalismo, que no es la de trabajo proletario vs trabajo capitalista (un oxímoron), sino entre concebir la riqueza basada en el valor vs la riqueza no basada, no medida ni mediada por el gasto inmediato de tiempo de trabajo humano. Contradicción entre la centralidad de la autovalorización capitalista o la centralidad en el desarrollo de la vida, por eso el feminismo es ante todo un movimiento de vida.

La hegemonía de la política de movimiento lo impregna todo y obliga a que todos los actores tengan que moverse y posicionarse. El grado de fortalecimiento del movimiento mantiene una tensión dialéctica entre su capacidad de transformar la sociedad y la de ser transformado. El capitalismo funciona también como un cierre semiótico, esto es, busca adaptarse a los nuevos códigos y significados de tal forma que incorpora parte de sus demandas al tiempo que trata de evitar la politización de la economía. Es lo que Nancy Fraser ha calificado de "neoliberalismo progresista"; una especie de alianza entre algunas corrientes de los nuevos movimientos sociales, incluido el feminismo, y sectores de Wall Street, Silicon Valley y Hollywood. Una alianza entre la financiarización de la economía y la lectura licuada de la diversidad social y el reconocimiento a los distintos "estilos de vida".

La conocida marca de moda Christian Dior ha presentado para esta temporada de primavera 2017 una camiseta que lleva por mensaje el título del libro de la escritora Ngozi Adichie, We should all be feminists (Todos deberíamos ser feministas). Si Dior lo hace es gracias al efecto generado por el terremoto feminista, lo que ciertamente es síntoma de fortaleza, pero al mismo tiempo entraña sus riesgos; ¿Dior se come al feminismo, o el feminismo a Dior? La tensión de la lucha de clases en una camiseta. El momento es ahora. La revolución está siendo feminista.

 

 

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Domingo, 05 Marzo 2017 07:55

El fin del capitalismo como lo conocemos

En el G-20 de 2008 Nicolas Sarkozy prometió la refundación del capitalismo.

 

* Lo llaman postcapitalismo, capitalismo digital, tecnocapitalismo... el modelo económico está evolucionando pero los expertos coinciden en que el núcleo duro seguirá siendo capitalista.

* Los shocks políticos son indispensables para que los modelos entren en crisis y generen un nuevo contrato social.

* Los perdedores del modelo de los últimos treinta años –clases más desfavorecidas y mujeres– han puesto en cuestión el reparto de los beneficios y quieren diseñar un nuevo orden.

 

El actual modelo capitalista está en crisis. El capitalismo goza de buena salud y no tiene alternativa. Estas dos afirmaciones que parecen antagónicas son perfectamente compatibles y conviven en el momento actual. Si por algo se caracteriza el sistema económico que llamamos capitalismo es por su inagotable capacidad de mutación. Sobrevive porque está vivo. Se adapta al contexto desde hace casi cuatro siglos. Pero para preservar sus siete vidas va cambiando de piel. Las escamas de la última se están desprendiendo. Y el color del pelaje de la nueva versión aún está por descubrir.

Algunas voces del pensamiento progresista fueron las primeras advertir sobre el cambio que se avecina. El periodista británico Paul Mason extendió el término postcapitalismo, que incluso ha acogido Pedro Sánchez en su documento de primarias para el PSOE. Pero la convicción de que el orden económico tal y como lo conocemos ha entrado en decadencia ya es una creencia que defienden los principales pensadores. Capitalismo digital, tecnocapitalismo, sociedad poslaboral, capitalismo.com son algunos de los apelativos que trufan el debate. Pero, cuidado. En todos estos vocablos el lexema, la raíz, es casi invariable: capitalismo, al fin y al cabo.

El Brexit y el triunfo de Donald Trump han sido los dos elementos que ya hablan de un cambio en el modelo dictado desde la política. "Cuando el sistema está en crisis se ve el crecimiento de una nueva realidad social", explica José Ignacio Ruiz, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá. "Todos los sistemas entran en crisis y acaban cayéndose", tercia este historiador autor de libro El colapso de Occidente.

Para Ruiz, el momento que atravesamos implica un "cambio de cosmovisión. El mundo en el siglo XXI será muy diferente al del siglo XX. Ha cambiado la conexión entera del mundo y las personas, las relaciones humanas. No se trata de una crisis solo de sistemas de producción, también lo es de los estados nacionales".

El deseo de recuperar soberanía nacional, un fenómeno plasmado por Trump y el Brexit pero también con los nuevos partidos de extrema derecha que compiten en países europeos, es la respuesta a la globalización desbocada de las últimas tres décadas. Pero lo que unos ven como un proteccionismo reaccionario, otros lo contemplan como una regulación necesaria. Una respuesta al caos de las últimas décadas.

 

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Cabecera de la marcha contra el TTIP y CETA, en el Paseo del Prado de Madrid FOTO CAMPAÑA CONTRA EL TTIP/CETA

 

Es el caso de Antón Costas, catedrático de la Universidad de Barcelona, que advierte de que nos encontramos con un movimiento pendular que devuelve las relaciones socioeconómicas hacia la defensa de las soberanías nacionales. Costas recuerda que en los años previos a la crisis económica se dio una etapa de "anarcocapitalismo" o "capitalismo fundamentalista" que favoreció la desregulación de la economía. Otros lo han llamado "neoliberalismo" y en términos académicos se refieren a la "segunda globalización". La mano invisible de los mercados que quedó a la vista de todos.

"Ahora el péndulo vuelve a girar para corregir esos excesos", apunta Costas. Pero también advierte que no todos veremos este cambio. "La transición será larga. Dos o tres décadas pero finalmente habrá un nuevo orden. Este nuevo orden será menos favorable a la organización libre del capital y flujos de capitales. Habrá una regulación más estricta. El futuro pasa por que en las próximas tres décadas estén centradas en el interior de los países", sentencia, a la vez que lamenta que este giro necesario lo haya marcado un político como Donald Trump.

 

Eterno retorno

 

La lectura de Ruiz casa con esta idea de retorno de Costas. "El hombre busca soluciones para perpetuar su bienestar. Primero hay un retroceso, se quiere volver a lo que fuimos. Y se buscan sistemas de supervivencia subversivos", explica el historiador con la mente puesta en estos movimientos políticos extremos que han florecido después de la crisis económica. "Se encuentran elementos de salvación que no resuelven la situación de los Estados", matiza. De la crisis económica a la política. De la política al cambio de orden.

Ruiz recuerda que un cambio así de radical se dio también en el Renacimiento cuando se pasó de una concepción teocéntrica del mundo a una humanista. Y en el cambio se desmoronó el sistema feudal y floreció el primer capitalismo, aquel que se bautizó como mercantil. La sinergia de la debacle de lo económico y lo político se vuelve indispensable para construir un nuevo paradigma.

"El cambio político precede a un cambio socioeconómico", coincide Enrique Llopis, catedrático de la Universidad Carlos III. Llopis, el más escéptico de los expertos consultados, no cree que se vislumbre un cambio en la relación de los factores que componen el capitalismo (capital y trabajo) como para aventurar que se puede dar un modelo muy distinto próximamente.

 

Nuevo contrato social

 

¿Cuando los historiadores son protagonistas de la Historia pueden reconocer el momento que están viviendo? Elena Martínez Ruiz, profesora de Historia Económica de la Universidad de Alcalá, reconoce que esta es una buena cuestión. Ella misma escruta con atención los cambios que se suceden desde hace años, rastreando las huellas de esta posible transición. Martínez le da especial importancia al papel de contrato social como detonante y catalizador de estos cambios socioeconómicos.

"Dentro del sistema capitalista las grandes crisis han promovido cambios que han resultado en los cambios en los contratos sociales en la ciudadanía. La gente se da cuenta de que no puede vivir igual y que hay que cambiar", explica Martínez.

La historia del siglo pasado se definió precisamente por esta subversión. La I Guerra Mundial crea un mundo completamente nuevo. "Las nuevas fuerzas sociales [con un papel destacado de las mujeres] exigen que se les dé un papel político que no se les puede negar que se traduzca en ventajas económicas", explica Martínez.

Sin embargo, tras casi dos décadas de conflicto no se logró llegar a un consenso social de cómo se deben a repartir los costes y beneficios de la guerra. Es tras la crisis de los años treinta, la que la mayoría ven más similar a la actual y que fue tomada como referencia en la explosión de la crisis de 2008, cuando se impone finalmente el consenso social.

"La única solución es la de repartir los beneficios en un sociedad mixta de mercado también conocida como sociedad keynesiana o capitalismo renano", explica la profesora. Traducido: la apuesta por una sociedad del bienestar en la que se invierte en servicios públicos de calidad y se marcan los primeros derechos de los trabajadores. Un reparto más equilibrado de los beneficios económicos.

 

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Este modelo de capitalismo creó el caldo de cultivo para el babyboom, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y, sobre todo, para que una generación en Occidente lograra una calidad de vida que es la que ahora se extraña por unos y otros. Fue también la edad de oro de la socialdemocracia.

Pero pese a sus aparentes bondades este modelo también entró en agotamiento. A raíz del shock del petróleo en los setenta, una parte de la sociedad decidió que no quería hacer más sacrificios. Que no estaba dispuesta a seguir pagando impuestos para mantener el sistema, a ceder parte de su renta. También entró en cuestión la forma de manejar las crisis, ya que el petróleo desató una crisis de oferta y no de demanda, como habían sido las anteriores. Dos corrientes se enfrentaron para decidir si era más urgente resolver el paro o la inflación. Y se optó por controlar los precios.

En el terreno político los acuerdos básicos se fueron deteriorando, con Margaret Thatcher como principal exponente. El Estado del bienestar entra en crisis de la mano de la desregulación del mercado. De los mercados. De todos los mercados. Acompañado por un fenómeno que generó la tormenta perfecta: el endeudamiento.

Costas repasa cómo el modelo actual se cimenta precisamente en "el crecimiento basado en la desigualdad de los ingresos y en el sobreendeudamiento". Cuando a raíz de estas nuevas políticas en los ochenta los ingresos reales comenzaron a caer, se compensó con la deuda. "Pero ese modelo tiene unos límites y un recorrido", apuntilla.

 

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La Zona Cero de Nueva York tras el colapso de las Torres Gemelas

 

La primera señal de que el modelo se venía abajo fue con el cambio de siglo. Estalla la burbuja de las puntocom y el atentado terrorista del 11-S obliga a una reorganización del orden internacional. La mayoría de los economistas apunta a que es ese el momento en el que empieza a desmoronarse el modelo de este capitalismo fundamentalista marcado en las últimas décadas.

Para responder a las dos crisis que abrieron el milenio, la económica y la política, la Reserva Federal norteamericana comenzó a inyectar dinero a la economía, algo que también hizo el Banco Central Europeo, que intentó ayudar a Alemania a cicatrizar económicamente la costosa reunificación. Esto espoleó la desigualdad de ingresos y el endeudamiento siguió creciendo. Las consecuencias de este mix son ya historia reciente.

En Estados Unidos entre 1978 y 2013 los salarios de los directivos crecieron un 937%, frente al 10% que subió el salario medio de un trabajador hasta llegar al punto en el que en 2014, de media un directivo de una empresa gana 350 veces lo que sus empleados. Muy lejos de la relación 20 a 1 que se registraba en los años sesenta.

Al otro lado del Atlántico, entre 1995 y 2006 la brecha salarial de lo que ganaban los directivos y los empleados en España aumentó un 45% según el INE. Por su parte, en el último trimestre de 2016 en Reino Unido se tocó un récord con 910.000 personas con un contrato de 'cero horas', el polémico sistema por el que se garantiza la disponibilidad del empleado sin asegurarle un mínimo de horas de trabajo. Para muchos, el contrato neoliberal por excelencia.

"En contextos traumáticos la gente se da cuenta de que tiene que cambiar", reflexiona Martínez. Resuena aún el eco (hueco) de las palabras de Nicolas Sarkozy en el G-20 de 2008 sobre la "refundación del capitalismo". Una refundación de la que se habló pero en la que apenas se actuó. El desacople en la respuesta y la posterior recuperación de las economías estadounidenses y europeas agravaron el caos de los años posteriores. La espiral de austeridad en la que entró la Unión Europea desequilibró aún más la balanza. Los perdedores de la globalización y del sistema comenzaron a actuar. En 2011 estalla el movimiento "Somos el 99%". Surge el 15-M. Pero aún no llega el cambio.

"En principio parecía que sí se exigiría una nueva forma de globalización", recuerda Martínez, que apunta a que "con las crisis hay una disconformidad de cómo se distribuye la riqueza". E l pensamiento progresista se pertrecha ideológicamente con el pikettysmo (por el economista Thomas Piketty) para dar alas a esta rabia . Pero la izquierda rota por dentro en sus dudas sobre la austeridad, la globalización y el papel del Estado no logra dar respuesta al descontento.

"Estamos en una fase muy inicial, aún no está claro hacia dónde está yendo el consenso", titubea la profesora. "Todavía estamos debatiendo sobre el nuevo consenso. Cómo repartir los costes", concluye.

 

Las mujeres

 

En este debate, surge con mucha fuerza una voz que en los años del boom se escuchó en sordina. El feminismo, como pasó en la crisis de los treinta, toma la palabra para mejorar la posición de las mujeres en este contrato social que se fragua.

"Siempre que las condiciones de vida se han visto comprometidas, las mujeres como responsables sociales del cuidado de la familia y de las redes de seguridad ciudadana han capitaneado las luchas por una vida digna y el mantenimiento de los estándares de vida. Históricamente ha habido manifestaciones de amas de casa por las subidas del precio del pan en tiempos de carestías o procesos inflacionistas", recuerda Lina Gálvez, catedrática de Historia de las Instituciones Económicas en la Universidad Pablo de Olavide.

"En esos procesos, las mujeres se han empoderado y en muchas ocasiones como en el periodo de entreguerras, han unido a esas reivindicaciones el derecho a decidir por ellas mismas sobre sus propias vidas y sobre los problemas comunes, por tanto sobre su participación en la política. Entonces, luchando por el derecho al voto y ahora, por una democracia real donde podamos revelar nuestras preferencias sociales con las mismas capacidades que los hombres como en las Women’s March", puntualiza Gálvez.

 

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Ilustración de Artivismo Feminista/ por @amaliat_art

 

Este papel del feminismo choca con las largas ausencias que vivió el movimiento en las últimas décadas del siglo pasado. "En fechas de apaciguamiento dirigido desde el poder, las mujeres han sido objeto de contrarrevoluciones culturales que las han acercado a la domesticidad como elementos clave del control social y de socialización de las generaciones futuras. Así tras la Segunda Guerra Mundial, que era tiempo de apaciguar, se impuso la mística de la feminidad que en su día desvelara Betty Friedan y que sublimaba el papel de las mujeres como amas de casa como si se tratara de una profesión, subrayando su utilidad social y privada en la carrera profesional de sus maridos y la crianza de las criaturas".

Recuerda esta contrarrevolución al regreso del esencialismo en la crianza que también retornó con fuerza en la década pasada. Un movimiento naturalista que comenzó a tocar su techo hace un par de años, con la irrupción de un nuevo y potente discurso hiperrealista sobre la maternidad que desmitifica los sacrificios que han de realizar las mujeres en la búsqueda de una crianza idealizada.

A este caldo de cultivo le da un sabor especial un ingrediente propio del siglo XXI. El papel de la digitalización, la rototización y la automatización. Al descontento social por el reparto de los beneficios de la globalización hay que añadir esta nueva forma de relacionarse en el plano social, pero también el económico y el laboral.

Las consecuencias del aumento de las máquinas sustituyendo al factor trabajo aún no son claras. Las sociedades más productivas y con mejores salarios coinciden con las que están más tecnificadas. Pero también es un peligro latente que en el proceso se pueden perder miles de puestos de trabajo no cualificados.

 
La robotización

 

Si la revolución industrial hizo accesible el sueño de una jornada laboral de cinco días a la semana y ocho horas, las nuevas herramientas pueden seguir sustrayendo horas en el puesto de trabajo. Jornadas de 30 o 35 horas laborales (estas últimas ya se ensayan en países europeos) parecen cada vez más factibles. Pero la posibilidad de que los salarios no se puedan recuperar y no sean suficientes para vivir también sobrevuela el debate. Renta mínima o renta básica son términos cada vez más familiares. "Estamos pasando a hablar de derechos individuales –como la renta básica– y no de derechos del trabajo. Esto también es parte del cambio social", matiza Martínez.

"Una de las virtudes del capitalismo es su capacidad de adaptación, de ahí su supervivencia. No veo los gérmenes de un cambio de sistema", asume Francisco Comín, catedrático de Historia. "El capitalismo es una mutación patológica de la economía de mercado", sintetiza Costas. Tenemos capitalismo para rato, concuerdan los expertos fijándose sobre todo en la ausencia de alternativas creíbles y relativizando el influjo que tendrá sobre trabajo y capital lo que dan a llamar la "economía colaborativa".

"Las economías cooperativas pueden convivir perfectamente dentro del capitalismo", matiza Comín, al hilo de cómo influirán estos nuevos modelos económicos como Airbnb en el proceso de descomposición del orden actual. También lo harán otros sistemas políticos. La actual China ha abrazado el capitalismo, la dictadura franquista era capitalista y también es capitalista Justin Trudeau en Canadá. El sistema político puede moldear el aspecto del capital pero su esencia, con la propiedad privada de los medios de producción, persevera.

Comín, el más pesimista de los consultados, sí entiende que cada vez se trabajará menos, y que surgen dudas razonables sobre si no habrá una sobreproducción. "¿Quién pagará impuestos? ¿Quién consumirá?" se pregunta. Y en las analogías con periodos anteriores no desecha una gran guerra en Occidente. "No hay que descartar ninguna posibilidad que históricamente haya tenido lugar. Quince días antes de la Segunda Guerra Mundial, ¿quién pensaba que iba a haber una guerra?", reflexiona.

Con los ritmos que apuntan los expertos, lo que surja de este momento de convulsión política no se definirá hasta dentro de varios años. Pero cualquier tiempo pasado no fue mejor. Las bases para decidir qué orden social imperará se están construyendo ahora. El mañana es el presente.

 

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Foto: Miguel Imbaquingo y Mónica Ambamba / Latinta

 

Los testimonios compartidos a continuación no son los testimonios de mujeres sirias huyendo de la guerra provocada por el Estado Islámico; tampoco son los de una familia palestina desplazada por israelíes que siguen ocupando sus tierras. Los testimonios son de cuatro mujeres ecuatorianas, con una característica que hace que muy pocas voces se pronuncien a su favor: son mujeres, son indígenas, son shuar y están contra todo el poder del Estado, de las Fuerzas represivas y de los capitales de uno de los países más poderosos del mundo: China.

La razón para que estos testimonios no se dieron a conocer antes, es que el gobierno de Ecuador prohibió todo el ingreso a la zona, la militarizó y la información fue limitada con el Estado de Excepción. La zona de influencia del proyecto minero fue controlada y militarizada, así como también el territorio Shuar que está fuera del área de influencia de la minera.

Como en toda guerra las víctimas debían ser ocultadas y silenciadas. La militarización y el desplazamiento forzado de comunidades Shuar enteras; la violación de los derechos de los grupos de atención prioritaria como mujeres embarazadas y niños, no existieron para el gobierno.

El Estado de Excepción lleva vigente dos meses con el argumento que era para precautelar la “seguridad ciudadana” pero los testimonios de cuatro mujeres Shuar demuestran que ha sido el Estado el que ha generado el desplazamiento y el terror en las comunidades Shuar.

 

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Los testimonios

 

“El 18 de diciembre, el gobierno dio la orden a los militares. Primero llegaron a Nankints, luego entraron a la comunidad de Tsunstuim. Nos tocó irnos sin retirar ninguna cosa. Yo jalé a mis 3 hijos, dejé todas mis cosas y nos fuimos a otra comunidad. En el camino nos pasó un accidente, se cayeron mis hijos en un lugar por donde veníamos caminando, son caminos del campo, tan feos; gracias a Dios nos acompañaba un maestro que trabajaba con los alumnos. Él me dio llevando a mis hijos porque ellos se cayeron en el lodo; a mi me dolió bastante la conciencia me puse a llorar amargamente. Es un accidente para mí que soy una mujer sola”.

Así relata María Alluy su escape por la selva. Ella y sus 3 hijos huyeron de la comunidad de Tsunstuim tras la incursión de militares y policías como parte del Estado de Excepción en Morona Santiago ordenado desde el 14 de diciembre del 2016 por el gobierno de Ecuador para proteger un campamento de la empresa minera china Explorcobres, SA, EXSA.

María no fue la única, junto a ella se desplazó toda la comunidad. 40 familias que vivían en Tsunstuim, entre niñas, niños y mujeres embarazadas, huyeron de la presencia de 500 militares que según Claudia Chumpi de 18 años, llegaron disparando a la comunidad: “Era un día sábado que fui a la comunidad Tsunsuim, con mis dos hermanas y mi familia. Venían 500 militares disparando. Corrimos así como estábamos, los niños, las mamás embarazadas se asustaban. Nosotros nos corrimos arriba en la montaña, los militares se ubicaron en cada casa, rompieron las puertas, botaban las cosas afuera ollas, los cilindros se llevaron”.

Las familias tuvieron que atravesar la montaña e ir por caminos llenos de lodo para poder llegar a Tink, comunidad que hoy los acoge. Caminaron con sus hijos sin tener que comer, o dónde resguardarse del sol y la lluvia. En medio del camino 2 mujeres embarazadas dieron a luz, sin cuidados, sin atención adecuada, esto puso en riesgo su vida y a la de los pequeños nacidos; de hecho una de ellas está aún grave de salud.

Así lo relata Claudia: “Mis tías dieron a luz ahí mismo, casi se murió el bebé. Le atendimos nosotros mismo, no teníamos nada. Afilamos un palito para cortarle el cordón”. Otras mujeres, como la hija de María que se quedó a la mitad del camino porque ya no aguantaba el peso de su barriga y venía con sus otros 4 hijos huyendo de los militares.

Después de varios días llegaron a Tink. Esta comunidad antes del Estado de Excepción tenía 20 personas, ahora suman alrededor de 300. A las personas desplazadas les prestaron pequeños cuartos, alguna ropa y ollas, sin embargo, no cuentan con todo lo necesario para vivir, sus hijos dejaron de ir a la escuela.

En Tink están las familias de Nankints desalojadas en agosto del 2016 por la empresa minera Explorcobres y la Policía, además de las personas desplazadas de otras comunidades como Marbella y Tsuntsuim por el Estado de Excepción decretado en diciembre del 2016 . Ahora sobre Nankints se asienta el campamento minero La Esperanza, el territorio esta cercado y es imposible entrar; mientras que Tsuntsuim esta deshabitado y las casas destruidas. Al salir abruptamente de sus casas, las mujeres perdieron sus cultivos, sus animales y su territorio, lo que les trajo problemas para la salud y la alimentación de sus familias.

Ahora no tienen suficiente comida, tampoco ollas y platos. Toda sus cosas se perdieron junto con sus casas, salieron con lo que llevaban puesto. No tienen ropa, zapatos y tampoco útiles escolares.

A esto se suma el constante miedo que sufren por la presencia de helicópteros y drones que los persiguen permanentemente. Están atemorizadas además por la situación de sus esposos; ellos huyeron por miedo a que los militares los apresen culpándoles de la muerte del Policía el pasado diciembre.

Claudia con apenas 18 años tiene que sobrellevar la pérdida de su casa, la ausencia de su esposo, el hambre y tristeza de sus hijos quienes desde que llegaron a Tink viven en permanente miedo por la constante persecución policial: “Los niños tienen miedo, se asustan. Ellos no están estudiando. Cuando pasa avión, ellos se asustan, corren. Cuando viene la cámara igual se asustan, los militares mandan una cámara en la comunidad para ver si nosotros estamos allí”.

Mónica Ambáma, mujer de 32 años y madre de 7 hijos, no acaba de entender qué pasa. No comprende el porqué de estas acciones en contra del Pueblo Shuar.

Nosotros no hemos querido la minería porque hay contaminación. No queremos que nos contaminen nuestra naturaleza, el agua. Nosotros también somos humanos; ellos dicen los shuar no tienen derecho ¿por qué no tenemos derecho? ¿acaso no somos humanos? Nosotros también tenemos pleno derecho de reclamar.

Ella fue desalojada primero de Nankints y luego de Tsunsuim. Cuenta que en el desalojo del 11 de agosto, su casa y sus cosas fueron enterradas por las retroexcavadoras, lo que no le dio tiempo para rescatar nada. Le pide al gobierno que cesen las actividades mineras en su territorio porque asegura que el cultivo del campo también es desarrollo y quieren ser consultados: “No nos han consultado, nos vienen a destruir nomás. Ellos dicen que nos han pagado, pero de eso nada, nosotros tenemos cogido de EXSA china. Yo le puedo decir al Señor Presidente ¿por qué nos hace sufrir tanto a nosotros? ¿Qué le hemos hecho a Correa? ¿Sólo porque hay minería habrá desarrollo? Todas las veces hay desarrollo con cultivos. Dice que a campesinos, a los shuar ayudamos que estamos servidos. Nosotros no estamos bien servidos, más estamos sufridos. Yo si quisiera Presidente Correa que llegue al centro para que vea y diga la verdad, que no nos haga daños y nos deje en paz”.

Claudia también rechaza la minería y al igual que Mónica, se pregunta dónde están sus derechos y los de su comunidad: “Nosotros no queremos la minería. Los militares dicen que el gobierno manda la minería, pero nosotros no queremos que nos haga tanto daño. ¿Dónde está el buen vivir? ¿dónde están los derechos de los niños, de las mujeres?”.

Según el artículo 57 de la Constitución se reconoce la Consulta Libre e informada a los pueblos indígenas, el no desplazamiento y a la limitación de las actividades extractivas en sus territorios. Todos estos derechos a las mujeres shuar de las comunidades de Nankints, Tsunsuim, Tundayme, les han sido negados. Estas comunidades fueron desalojadas y desplazadas, se les negó sus derechos, se violentó la Constitución para implementar los dos grandes proyectos de megaminería a cielo abierto: San Carlos Panantza y Mirador, los dos de empresas chinas.

Estos proyectos inauguran la era minera en Ecuador y prometen convertirlo en un gran exportador de cobre; sin embargo cómo se preguntan Mónica y Claudia ¿dónde quedan los derechos de las mujeres y los niños? ¿dónde quedan los derechos del Pueblo Shuar?

En una guerra, las mujeres y los niños son los principales afectados, esta guerra no es la excepción. Las consecuencias de la guerra generada por el extractivismo en contra de las comunidades amazónicas quedarán marcadas en sus cuerpos y en sus entornos.

Texto publicado en Latinta.com.ar, por Verónica Calvopiña para Wambra Radio / Fotos: Miguel Imbaquingo y Mónica Ambamba

 

 

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Sábado, 25 Febrero 2017 07:44

Los compinches de Trump

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, sostuvo ayer un encuentro con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. Es el primer mandatario latinoamericano que se reúne con el magnate

 

Alejémonos para tener una visión más amplia de lo que ahorita ocurre en Washington. Las personas que ya poseen una porción absolutamente obscena de la riqueza del planeta, cuya parte crece año tras año –según el último conteo, ocho hombres son dueños de la mitad del mundo–, están empeñados en obtener más. Las figuras centrales en el gabinete de Donald Trump no sólo son ultrarricos, también obtuvieron su dinero causando daño a los más vulnerables del planeta y al planeta mismo, a sabiendas de que lo hacían. Parece que ese es un requisito para trabajar ahí.

Está el banquero-chatarra Steve Mnuchin, el elegido de Trump para ser secretario del Tesoro, cuya máquina de ejecuciones hipotecarias sin ley echó de sus hogares a decenas de miles de personas.

Y pasando de hipotecas chatarra a alimentos chatarra llegamos a quien Trump eligió para ser secretario del Trabajo, Andrew Puzder. Como ejecutivo en jefe de su imperio de comida chatarra, no le era suficiente pagar a los trabajadores un salario abusivo, con el cual no podían vivir. Varias demandas también acusan a su compañía de robarles salarios a sus trabajadores, al dejar de pagarles por su trabajo y horas extra.

(N de la T: Después de la publicación original de este artículo, Puzder se retiró porque no reunía los votos suficientes en el Senado para ser ratificado como secretario del Trabajo.)

Y pasando de la comida chatarra a la ciencia chatarra, ahí está la elección de Trump para secretario de Estado, Rex Tillerson. Como ejecutivo en jefe de Exxon, su compañía financió y expandió la ciencia chatarra y cabildeó ferozmente, tras bambalinas, contra acciones internacionales para combatir el cambio climático. En parte debido a estos esfuerzos el mundo perdió décadas, durante las cuales deberíamos de haber estado dejando nuestro hábito de consumo de combustibles fósiles; en vez, aceleramos enormemente la crisis climática. Debido a estas decisiones, innumerables personas en este planeta ya están perdiendo sus hogares, por las tormentas y los crecientes niveles del mar; ya hay quienes mueren a causa de las olas de calor y las sequías, y millones verán desaparecer sus tierras debajo de las olas. Como siempre, los más pobres, mayoritariamente negros y morenos, son los primeros y más afectados.

Hogares robados. Sueldos robados. Culturas y países robados. Todo inmoral. Todo con altas ganancias.

Pero la reacción popular era cada vez mayor. Y por eso esta pandilla de ejecutivos en jefe –y los sectores de los cuales provienen– estaban justificadamente preocupados de que la fiesta llegaba a su fin. Estaban asustados. Banqueros como Mnuchin recuerdan el colapso financiero de 2008 y las discusiones acerca de la nacionalización de la banca. Presenciaron el levantamiento del movimiento Ocupa y luego la resonancia del mensaje antibanquero de Bernie Sanders durante su campaña.

Jefes del sector servicios, como Andrew Puzder, están espantados con el creciente poder de la Lucha por 15 dólares (N de la T: movimiento por el pago de 15 dólares la hora), la cual ha ido obteniendo victorias en ciudades y estados en todo el país. Y si Bernie hubiera ganado en la sorprendentemente cerrada primaria, la campaña podría haber tenido un defensor en la Casa Blanca. Imagine qué tan aterrador es eso para un sector que depende de la explotación laboral para mantener los precios bajos y las ganancias altas.

Y nadie tiene más motivos para temer el ascenso de los movimientos sociales que Tillerson. Debido al creciente poder del movimiento global contra el cambio climático, Exxon está bajo fuego en todos los frentes. Los oleoductos que transportan su petróleo son bloqueados no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Las campañas de desinversión se esparcen como fuego, provocando incertidumbre en los mercados. Y en este último año la Comisión de Bolsa y Valores y varios fiscales generales estatales investigaron engaños cometidos por Exxon. Que no quede duda: las acciones contra el cambio climático representan una amenaza existencial para Exxon. Las metas de temperatura en el acuerdo climático de París son incompatibles con quemar el carbono que compañías como Exxon tienen en sus reservas, y que es fuente de su valor en el mercado. Por eso los accionistas de Exxon plantean preguntas cada vez más duras acerca de si están a punto de quedarse con un montón de acciones inútiles.

Este es el telón de fondo del ascenso de Trump al poder: nuestros movimientos comenzaban a ganar. No estoy diciendo que eran suficientemente fuertes. No lo eran. No estoy diciendo que estaban suficientemente unidos. No lo estaban. Pero definitivamente algo estaba cambiando. Y en vez de arriesgarse a la posibilidad de un mayor progreso, esta pandilla de portavoces de los combustibles fósiles, comerciantes de comida chatarra y prestamistas depredadores se unieron para asumir el control del gobierno y proteger su mal habida riqueza.

Seamos claros: esta no es una transición pacífica del poder. Es una toma empresarial del poder. Los intereses que desde hace mucho le han pagado a ambos partidos para que acaten sus órdenes, se cansaron de jugar el juego. Al parecer, todas esas cenas con políticos, todo ese adular y esos chantajes legales insultaban su sensación de ser poseedores de un derecho divino.

Así que ahora quitaron al intermediario e hicieron lo que todo mandamás hace cuando quiere que algo se realice bien: lo lleva a cabo él mismo. Exxon para la Secretaría de Estado. Hardee’s para la Secretaría del Trabajo. General Dynamics para la Secretaría de la Defensa. Y los tipos de Goldman básicamente para el resto. Tras décadas de privatizar a cachos el Estado decidieron ir por el gobierno. La última frontera final del neoliberalismo. Por eso Trump y sus nominados se ríen de las débiles objeciones a los conflictos de interés: todo es un conflicto de interés, ese es el punto.

¿Qué hacemos al respecto? Primero, siempre recordemos sus debilidades, hasta cuando ponen en práctica su crudo poder. La razón por la cual cayó su máscara, y ahora presenciamos un mandato empresarial sin disfraces, no es porque las empresas se sintieron todopoderosas; es porque les entró pánico.

Es más, la mayoría de los estadunidenses no votó por Trump. Cuarenta por ciento se quedó en sus hogares, y entre quienes votaron una clara mayoría lo hizo por Hillary Clinton. Él ganó dentro de un sistema muy amañado. Aún dentro de este sistema, él no ganó. Clinton y el establishment del Partido Demócrata perdieron. Trump no ganó con abrumador entusiasmo y grandes cifras. Ganó porque Hillary tenía números reducidos y falta de entusiasmo. El establishment del Partido Demócrata no creyó que fuera importante hacer campaña ofreciendo mejoras tangibles para las vidas de las personas. Prácticamente no tenían nada que ofrecer a la gente cuya vida ha sido diezmada por los ataques neoliberales. Pensaron que podían hacer campaña sólo con el miedo a Trump, y no funcionó.

Estas son las buenas noticias: Todo esto hace que Trump sea increíblemente vulnerable. Este es el tipo que llegó al poder diciendo la más atrevida y descarada mentira, vendiéndose como defensor del hombre trabajador, que finalmente iba a enfrentarse al poder e influencia empresariales en Washington. Una parte de su base ya tiene el remordimiento del comprador, y cada vez van a ser más.

¿Algo más a nuestro favor? Esta administración va contra todos a la vez. Hay reportes de un presupuesto de choque y temor: será recortado en 10 billones de dólares a lo largo de 10 años, reducirán todo, desde programas contra la violencia de género, para las artes, apoyos a la energía renovable, a la colaboración comunitaria en la seguridad. Queda claro que esta estrategia de guerra relámpago nos abrumará. Pero podrían terminar sorprendidos: podría unirnos bajo una causa común. Y si la escala de las marchas de las mujeres es un indicador, fue un buen comienzo.

Construir coaliciones robustas en tiempos de una política aislada es un trabajo duro. Hay dolorosas historias que deben ser enfrentadas antes de poder progresar. Además, buscar fondos y el activismo de celebridades suelen confrontar a la gente y los movimientos en vez de promover la colaboración. Sin embargo, las dificultades no pueden ceder el paso a la desesperanza. Cito un dicho popular de la izquierda francesa: Los tiempos exigen optimismo; guardemos el pesimismo para mejores tiempos. (“L’heure est à l’optimisme, laissons le pessimisme pour des temps meilleurs.”)

Personalmente, no puedo armarme de optimismo. Pero en este momento, cuando todo está en riesgo, podemos y debemos localizar nuestra más firme determinación.

 

* Es autora de Esto lo cambia todo. @NaomiaKlein

Este artículo se publicó en The Nation.

Traducción: Tania Molina Ramírez

 

 

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Quién es Betsy DeVos: la Secretaria de Educación de Trump?

 

Una breve introducción sobre las razones del triunfo de Trump y la encrucijada de las contrarreformas educativas en los albores de la tercera década del siglo XXI

 


A muchos colegas pareció sorprenderles el triunfo de Trump, como si el sistema político norteamericano permitiese “sorpresas”. Otros, más despistados o ingenuos llegaron a inclinar su opinión a favor de la “alternativa Clinton” frente al temperamental Presidente norteamericano. Los análisis basados en “estilos personales” y “carismas individuales” mostraron la hegemonía del “enfoque tipo farándula” para interpretar las elecciones presidenciales norteamericanas del año 2016. Cualquier reflexión política de fondo parecía, incluso, amenazar la tranquilidad para quienes, ubicados en antípodas ideológicas, querían una continuidad del modo de vida americano. Lo que sí es cierto, es que Trump desafió las rutinarias y adormecidas categorías de análisis de la sociología política americanista.

Ciertamente, en las recientes elecciones presidenciales norteamericanas se confrontaron dos modelos de capitalismo del siglo XXI, el neoliberal producto de la globalización versus el capitalismo proteccionista que acuerda entre pares empresariales, regiones de influencia y mercados; los capitales golondrinas versus el capital con fronteras delimitadas; el modo de producción de mercancías clásicas versus su combinación con el trabajo inmaterial y la producción de mercancías virtuales: el capital especulativo versus la inversión en procesos productivos concretos. En ambas propuestas, es visible el afán desmedido por obtener mayores márgenes de ganancia, sobre la base de la explotación del mundo del trabajo. No había propuestas alternativas, altermundistas, solidarias. Incluso, ambas –las expresadas por Clinton y Trump- confrontan las libertades liberales y el modelo de sociedad basada en el estado de bienestar keynesiano. Para colmo, en esa diatriba, el “socialismo” del demócrata Bernard "Bernie" Sanders, revolucionó a la mass media mundial con su defensa del liberalismo clásico, ahora en clave de socialismo del partido demócrata.

Este “despiste” no es una cuestión menor, pues tiene y tendrá tremendas repercusiones en el análisis de las contrarreformas educativas de nueva generación que se están implementando y que parecieran tomarán un “corpus” más definido en los próximos años, algunas de cuyas aristas la describimos en el artículo sobre el Apagón Pedagógico Global. Solo un cínico, intentando hablar de cambios educativos sin tocar interés alguno, ni importarle la “utilidad” de su análisis, podría hablar hoy de educación, reformas educativas y futuro de la educación pública, sin analizarlas en su relación con las mutaciones del modo de producción capitalista en el siglo XXI. En ese contexto debemos entender y valorar, no sólo el triunfo del señor Trump, sino la gestión de su secretaria de educación la Sra. Betsy DeVos.

 

 

Orígenes de Betsy DeVos


La nueva Secretaria de Educación Norteamericana nacida el 8 de Enero de 1958, no es solo una empresaria sino una destacada líder del Partido Republicano. Hija del fundador de la Corporación Prince, Edgar Prince, su nombre de nacimiento es Elisabeth Prince. Actualmente está casada con el Director Ejecutivo de la multinacional Amway Dick DeVos, heredero del emporio Amway perteneciente –en buena parte- a su padre Richard DeVos.

La señora DeVos estudió en la conservadora Holland Christian High School, para graduarse posteriormente de Licenciada en Artes en el Calvin College in Grand Rapids, ambos de Michigan. Pertenece a una de las familias más ricas de ese Estado. Su suegro Richard DeVos fue elegido por la Revista Forbes en 2016 como una de las personas más ricas de los Estados Unidos. El aporte de la Familia DeVos, al partido y los candidatos republicanos desde 1989, se estima en aproximadamente 17 millones de dólares.

DeVos pertenece a la Iglesia Reformada Cristiana de América del Norte y, al parecer sus ideas religiosas están muy influenciadas por el teólogo neo-calvinista Abraham Kuyper. La familia de DeVos ha desarrollado el Consorcio Nuerocore, dedicado a la “estimulación” cerebral basada en la industria cultural; una especie de programación neurolingüística centrada en películas. La señora DeVos se ha desempeñado como Presidenta, tesorera e integrante del Consejo del Instituto Acton, institución dedicada al estudio de la relación entre libertad y religión. Entre los años 2004 y 2010 integró la junta directiva del Kennedy Center, experiencia que le permitió crear el DeVos Institute of Arts Management y, el ArtPrize, un importante concurso internacional de arte.

 

 
Trayectoria Política


Con treinta y cinco años de militancia en el Partido Republicano, la señora DeVos ha desarrollado la mayor parte de su trabajo político en Michigan. En una meteórica carrera que la llevó de delegado local, a integrante de la Comisión Nacional Republicana hasta ocupar el cargo de Presidenta del Partido en Michigan entre 1996 y el año 2000 –y posteriormente en otro periodo- la señora DeVos ha desarrollado un perfil, que la identifica con los valores más conservadores de su organización. Es decir, la señora DeVos es el resultado de los valores de la homofobia, la industria de las armas a través de la libertad de uso de armas de fuego, el antiaborto, la discriminación racial, entre otros sustentos del republicanismo. Los rasgos que distinguen su accionar político son: excelente recaudadora de fondos y relacionista pública.

 

 

Sus ideas en Educación


La señora DeVos no es educadora de profesión ni de ejercicio en el aula. En sus propias palabras considera que el énfasis de la reformas educativas, no es otro que el “avanzar en el Reino de Dios”, sumándose a la larga lista de políticos republicanos que se auto conciben como delegados por Dios para llevar a buen puerto la administración pública y especialmente la educativa.

Desde hace años es una abierta opositora de la educación pública, de la escuela y del sistema escolar. Defiende la libertad de elección de centro escolar, la educación en casa en oposición a la escolarización, el programa de “vauches” escolares, el desarrollo de escuelas a “la carta”. Como defensora de las llamadas escuelas de Excelencia ha sido presidenta de la Fundación para la Excelencia en la Educación.

La Fundación de la familia Dick&Betsy DeVos (1989) concentra su acción en cinco agendas que expresan su interés: educación, comunidad, artes, justicia y liderazgo. Su influencia en materia educativa ha crecido en la medida que se incrementan las donaciones de su fundación al sistema escolar norteamericano. En el periodo 1999-2014, esta fundación familiar entregó 8.6 millones de dólares para el desarrollo de escuelas cristianas de administración privada, 5.2 millones de dólares a las llamadas “escuelas charter” a lo cual le sumó 59.750 dólares a escuelas públicas. A partir de esta dinámica la “voz educativa” de Betsy DeVos se hizo cada vez más conocida en los Estados Unidos.

Es evidente su interés en el sector privado de la educación y por ende en la privatización de la educación; para ello ha construido una discursiva que impulsa la libertad de elección de centros educativos, cuyas características estén determinadas por el mercado. Como defensora de los “vales” o “vauchers” escolares y de los créditos fiscales a los estudiantes y sus familias, los concibe como el finiquito de la obligación del Estado con las y los ciudadanos, respecto a la educación, mediante el otorgamiento de un monto a cada uno de los estudiantes para co-financiar su educación privada. Considera que los dineros del Estado deben ir dirigidos al fortalecimiento de la educación privada y no al sector público. Es una defensora a ultranza de las escuelas charter, al punto que diseñó un sistema de supervisión para ellas, que las exime de responsabilidad cuando salen mal en sus evaluaciones. Es promotora de un sistema de evaluación de los centros escolares que les clasifica en A, B, C, D o E para atraer o distanciar a los padres de ellas.

 

 
La votación en el Senado Norteamericano para su designación y las resistencias


A pesar que afirmó a comienzos de 2016 que Trump era un intruso y no representaba al Partido Republicano, el 23 de Noviembre de 2016, Donald Trump anuncia que la señora DeVos será la Secretaria de Educación de su administración. Su nominación generó inmediato rechazo en los sectores más progresistas y los gremios docentes de ese país. Una veintena de gobernadores de la Unión expresaron inmediatamente su apoyo a DeVos. La presidenta de la Asociación Nacional de Educadores (NEA) la profesora Lily Eskelsen García declaró que “considera a DeVos una mala opción para el cargo y, hasta ahora, no ha demostrado un compromiso con el fortalecimiento de la educación pública” (31-01-2017). Por su parte, el dirigente de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que DeVos es “una de las peores nominadas en ser jamás considerada para el puesto”(07-02-2017).

Su designación continuó generando polémicas en el Congreso norteamericano ya que diputados demócratas se opusieron abiertamente a su designación; siendo hasta el 31 de enero que se lograron los votos suficientes para elevar al Senado la consulta sobre su nombramiento. Cuando todo parecía indicar que la señora DeVos no lograría la mayoría necesaria para su designación, el 7 de febrero de 2017, con el voto del propio Vicepresidente Mike Pence, logró romperse el empate generado, siendo aprobada su moción por el estrecho margen de 50-51 votos.

¿Qué explica este impase con la señora DeVos? Primero, esta resistencia hay que entenderla, como parte de la conmoción de la clase política norteamericana, ante el triunfo de alguien, que hasta hace poco, era visto más como un financista del mundo político, que cómo un presidente de la capital del imperio del siglo XXI. Segundo, el temor de esa clase política a ser desplazada abiertamente por empresarios, amigos del nuevo presidente, de cuyo clan la señora DeVos es una clara representante. Tercero, las evidentes contradicciones de un sector empresarial que quiere controlar el “mercado” educativo norteamericano y, que ante la resuelta posición de la Sra. DeVos, ve el riesgo, que la balanza privatizadora se incline para el lado de los allegados, amigos y colegas de los Dick&Betsy DeVos. Cuarto, la inestabilidad que genera la señora DeVos al ser tan mal vista por sectores progresistas, los sindicatos docentes, los defensores de la educación pública y sectores organizados de los estudiantes y los padres y representantes.

Entonces, ¿Por qué finalmente resulta aprobada su designación? Porque ella, muy a pesar del escarceo parlamentario, representa puntos claros de coincidencia en materia de lo que hay que hacer en educación a favor de los intereses del capital, desde el punto de vista de las dos facciones imperiales en disputa en la arena política norteamericana: la proteccionista y la neoliberal. Esta coincidencia no es otra que la convicción respecto a la urgencia de la privatización de la educación, la destrucción del sistema escolar unificado, la desaparición de la profesión docente y la reconfiguración de la casa de familia como el espacio de aprendizaje en sustitución de la escuela pública.

 

 

Trump, intereses del capitalismo mundial en materia educativa en el año 2017 y, lo que podemos esperar de la señora DeVos.


A sólo unos días de haber sido aprobada su denominación, como Secretaria de Educación de Trump, la señora DeVos visitó la escuela secundaria Jefferson Academy, localizada en Washington DC, donde fue recibida por manifestantes que defienden la educación pública de calidad. Esta no sería la única protesta que le harían a la nueva secretaria de educación a sólo días de haber asumido el cargo; más aún se incrementarían horas después que ella abiertamente expresara su vocación anti sistema escolar y de disolución del papel rector del estado en la educación, al declarar que “estaría encantada de que el departamento que actualmente dirige no existiera en el futuro”.

Recientemente la Sra. Carmen Fariña, Canciller de las escuelas de Nueva York, declaró: “instó a la Sra. DeVos a no recortar fondos para las escuelas públicas de la ciudad” (19-02-2017). Por otra parte, Kaya Henderson, ex canciller de las escuelas de Washington, expresó su disgusto con la Sra. DeVos en Twiter señalando: “lo siento, señora. Intenté darte el beneficio de la duda. Pero esto es tan amateur y poco profesional que es asombroso. Nos merecemos algo mejor” (20-02-2017).

La declaración más reciente de la Sra. DeVos, polémica en sí misma, reafirma su línea de pensamiento al señalar que “hay pocos temas actuales que ameritan la intervención federal”(20-02-2017).

 

 
Pero, ¿Qué podemos esperar de la nueva Secretaria de Educación de la administración Trump?:

 

1. Si bien cerca del 90% de los estudiantes estadounidenses estudian en “escuelas públicas” y sólo un 6% están en las escuelas charter o privadas, es de esperarse una profundización de la tendencia privatizadora de la educación. Para ello, debemos esperar el impulso de una matriz de opinión, desde la Secretaria de Educación, que señale que la “pública” no genera educación de calidad y es un gasto innecesario para el Estado. Para ello, enfatizará en las pruebas estandarizadas, en la interpretación descontextualizada y sesgada de sus resultados y la destrucción de la imagen de los maestros. En este último sentido, recordemos las declaraciones de la Sra. DeVos al culminar la visita a la escuela Jefferson, cuando señaló que “los maestros no tenían iniciativa y sólo esperaban que les dijeran qué hacer”, lo cual es parte de una elaborada campaña contra el magisterio estadounidense.

2. Una política educativa centrada en la oposición al aborto, la eutanasia, la igualdad y diversidad sexual, la perspectiva científica en la escuela y el multiculturalismo.

3. La continuación de las iniciativas orientadas a disminuir la construcción de pensamiento crítico desde los espacios escolares.

4. El fortalecimiento del concepto de arte asociado a la gestión económica.

5. Es previsible una mayor alianza de la secretaria de educación con la industria cultural.

6. El crecimiento de la virtualización de la educación, en dos grandes campos. El primero, la educación en casa, mediante videos y enseñanza guiada por los padres; la segunda, el uso de los resultados de las investigaciones sobre la relación del cerebro con las nuevas tecnologías que impulsan las grandes corporaciones de investigación, para vincular de manera acelerada la expansión del mercado informático con el modelo de aprendizaje en casa.

7. Una profundización de las contrarreformas educativas en América Latina y el mundo, en la línea de disminuir la inversión educativa en sueldos, salarios, condiciones de trabajo de los docentes, así como en apoyos pedagógicos a los estudiantes. Las “economías” resultantes de estas iniciativas seguramente se orientarán a la compra de paquetes tecnológicos que dinamicen las finanzas de las grandes corporaciones de hardware y software mundial.

8. A pesar de las “diferencias” en otras áreas, existe plena convergencia entre las orientaciones de la administración Trump y el Ministerio de Educación Mundial en el que se ha convertido la OCDE, por lo cual es previsible un fortalecimiento a las políticas estandarizadoras, la cultura de la evaluación punitiva escolar, incluyendo la evaluación descontextualizada del desempeño docente y, la estratificación de centros educativos.

En las próximas semanas, escribiremos más en detalle sobre las propuestas que ya comienza a anunciar la Sra. Betsy DeVos, Secretaria de Educación de la administración Trump; mientras ello ocurre, comenzamos a acumular registros de resistencias, que parecieran indicar que por lo drástico de los cambios, estos no se podrán aplicar con total impunidad, como ocurrió con otras contrarreformas en el pasado reciente.

 

Caracas, Febrero 2017.

 

 

Lista de referencias digitales


https://luisbonillamolina.wordpress.com/2016/07/12/apagon-pedagogico-global-apg/

http://laopinion.com/2017/02/06/grupos-civicos-y-maestros-tratan-de-hundir-confirmacion-de-devos-como-secretaria-de-educacion/

http://oxigenocd.com.ve/2017/02/07/betsy-devos-la-millonaria-enemiga-las-escuelas-publicas-la-nueva-secretaria-educacion-estados-unidos/

http://prensapress.com/la-primera-semana-dura-da-a-betsy-devos-una-ojeada-de-la-lucha-a-continuacion/

http://www.eldiario.es/theguardian/Betsy-DeVos-privatizacion-Educacion-Trump_0_583742363.html

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38725955

http://www.el-nacional.com/noticias/senado-confirma-secretaria-educacion-historica-votacion_79784

http://www.telemundo.com/noticias/2017/02/10/manifestantes-intentan-impedir-entrada-escuela-de-secretaria-de-educacion-betsy

https://en.wikipedia.org/wiki/Betsy_DeVos

 

 

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Una protesta en Atenas contra los recortes y por los derechos laborales.

 

Mientras se discute si otro rescate llegará de la mano de más ajuste, se vuelve a hablar de abandonar el euro y se extiende en las calles la sensación de que todo el esfuerzo de los últimos años ha sido en vano.

 

Dimitris Costopoulos está de pie bajo el cielo azul brillante, delante del Parlamento griego, con un rosario de cuentas en la mano. Lleva puestos unos pantalones recién planchados, zapatos lustrados y una elegante chaqueta de invierno (“mi mejor ropa de domingo”). Se había levantado a las 5 de la mañana para coger el autobús que lo llevó a Atenas, a 320 kilómetros, y al enorme edificio de arenisca en la Plaza Sintagma. Luego confesará que las manifestaciones no son lo suyo.

Este granjero de 71 años no suele salir de Proastio, un pueblo en las fértiles llanuras de Tesalia. “Pero es que ahora está saliendo todo mal", se lamenta con la voz ronca después de pasar horas gritando frases contra el gobierno.

“Antes existía un cierto orden: podías construir tu casa, dar educación a tus hijos, mimar a tus nietos. Ahora está todo carísimo y si le sumas los impuestos, no llegamos ni a sobrevivir. Una vez que he comprado combustible, fertilizantes y semillas, ya no me queda nada".

Costopoulos es un griego común y corriente, la voz que emerge en medio de una crisis económica que no se acaba de superar. Ocho años después de su comienzo, el drama está dando señales de recrudecerse, sólo que esta vez estamos en la nueva y oscura era de la política trumpiana, en la Europa post-Brexit, con ataques terroristas y el crecimiento de la extrema derecha.

“Yo cultivo trigo”, explica Costopoulos, mostrando sus manos curtidas. “Yo no estoy en ese edificio que está detrás de mí (el Parlamento), no tomo las decisiones. La verdad es que no comprendo por qué vamos de mal en peor, por qué no pueden solucionar la situación".

Mientras Grecia se precipita hacia otro enfrentamiento con los acreedores que la mantienen a flote, y mientras aumenta la tensión por las negociaciones de rescate, muchos se hacen las mismas preguntas.

Los inspectores de rescate han vuelto a Atenas para buscar cambios en las leyes de impuestos, pensiones y mercado de trabajo, en una señal de que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, dará paso a la presión europea para reformas más profundas.

Su gobierno ha acordado conversaciones sobre grandes reformas económicas a cambio de avances en la próxima entrega de fondos de rescate. A cambio, Europa desliza una vuelta atrás de las medidas de austeridad, en un intento de poner fin a la disputa entre los acreedores de la UE y el Fondo Monetario Internacional sobre cómo tratar con Grecia.

Pero el anuncio ha provocado ira en Grecia, donde el principal partido de la oposición acusó al gobierno de ceder mientras la economía se debilita. "El gobierno está celebrando el regreso de estos organismos a Grecia mientras la economía se está hundiendo", asegura el grupo de centroderecha Nueva Democracia.

 

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La paradoja de Syriza

 

La épica batalla del país para evitar la bancarrota se debería haber acabado cuando Atenas recibió una ayuda de 110.000 millones de euros de la UE y el FMI en mayo de 2010, en lo que fue el mayor programa de rescate financiero de la historia mundial. Pero ya ha habido tres rescates más y ahora se discuten los términos del más reciente paquete de préstamos de emergencia por 86.000 millones de euros.

Ahora los prestamistas también discuten entre ellos y los diplomáticos ya no hablan de una lata que se ha pateado calle abajo (quitándose el problema de encima), sino de una bomba. Si no cumplen con los pagos de 7.400 millones de euros, en su mayoría al Banco Central Europeo, el próximo julio, el país entraría en suspensión de pagos.

En medio de la incertidumbre, ha vuelto la volatilidad a los mercados. Y también el miedo: se estima que los ahorradores asustados ya han retirado unos 2.200 millones de euros de los bancos desde principios de este año. Mientras Grecia vuelve a hablar de abandonar el euro, los granjeros, los sindicalistas y otros sectores enfurecidos por los devastadores efectos de la austeridad han salido una vez más a protestar.

Desde su oficina en una séptima planta de un edificio en la calle Mitropoleos, Makis Balaouras, diputado del partido Syriza, en el gobierno, tiene una vista panorámica de lo que está sucediendo en la Plaza Sintagma. Para él, las manifestaciones –que este exsindicalista llama “el movimiento”-– son algo bueno. “Ojalá la gente saliera más a las calles", suspira. “Las protestas están en nuestro ADN político e ideológico. Son importantes y envían un mensaje".

Ésta es la paradoja de Syriza, el partido de izquierdas que llegó al poder con la consigna de “romper” con los acuerdos de rescates tan odiados y que para muchos son la causa de la altísima tasa de paro griega, la pobreza y la emigración. Pero por el contrario, tras dos años en el gobierno, Syriza ha puesto en práctica las medidas de ajuste más rigurosas hasta la fecha, recortando salarios públicos, pensiones y servicios, acordando el mayor programa de privatizaciones de la historia de Europa y aumentando los impuestos de todo, desde coches hasta cerveza, todo esto para poder recibir los préstamos que mantienen a Grecia fuera de la suspensión de pagos y dentro del euro.

En medio de esta vorágine, la economía griega ha mejorado (Atenas logró el año pasado un notable superávit), pero la crisis social se ha intensificado.

Para hombres como Balaouras, que fue torturado por su ideología de izquierdas durante la Dictadura de los Coroneles de 1967-1974, aplicar estas políticas ha sido mortificante. Mientras el FMI y la UE discuten sobre la capacidad del país de lograr exigentes objetivos tributarios cuando se termine el rescate financiero actual en agosto del año que viene, el reclamo de otro ajuste de 3.600 millones de euros ha dejado a muchos políticos de Syriza conmocionados. Sin legislación anticipada sobre las reformas, dicen los acreedores, no pueden cerrar una revisión del cumplimiento, de la que depende la aprobación del próximo rescate.

“Teníamos un acuerdo", insiste Balaouras, mirándose las botas con desánimo. “Nosotros cumplimos con nuestra parte, pero los prestamistas no, porque ahora piden aún más. Queremos que acabe la revisión. Queremos seguir adelante. Esta situación no le conviene a nadie. Pero para salir adelante tenemos que poder contar con el compromiso de todas las partes. Si no, no funcionará".

 

 
Un acuerdo difícil

 

Con las elecciones generales en Holanda el mes próximo, y las elecciones en Francia y Alemania en mayo y septiembre, se teme que la disputa se politice cada vez más. Subrayando esos temores, la canciller alemana Angela Merkel ha intentado reducir la grieta que existe entre los prestamistas de la eurozona y el FMI por la insistencia del Fondo en que la recuperación griega depende de una reducción sustancial de su deuda de 320.000 millones de euros.

En una conversación con Christine Lagarde, directora gerente del FMI, Merkel accedió a hablar del tema en una próxima reunión. El FMI se ha negado categóricamente a firmar el rescate más reciente, con el argumento de que el nivel de endeudamiento griego no sólo es inmanejable sino que está en camino de volverse explosivo hacia 2030. Berlín, el mayor contribuyente de los 250.000 millones de euros que ha recibido Grecia hasta ahora, dice que no podría aportar más ayudas sin el apoyo del FMI.

Lo que suponen es que el primer ministro Alexis Tsipras acabará cediendo, como lo hizo cuando Grecia estuvo a punto de abandonar el euro, en el punto máximo de la crisis, durante el verano de 2015. Pero este líder de 41 años se ha desplomado en los sondeos, igual que Syriza. Esta vez sería muy difícil lograr convencer al Congreso de que apoye más medidas de ajuste, y más aún vendérselas a un pueblo extenuado por las políticas de austeridad. La decepción ha dado lugar a la muerte de la esperanza, un sentimiento reforzado por el hecho de que Chipre y otros países rescatados, por el contrario, ya no están bajo supervisión internacional.

 

 
Más antieuropeos

 

En su oficina en el centro de la capital, el exministro de Finanzas Evangelos Venizelos (del Pasok) reflexiona sobre la situación actual de Grecia. “Estamos en el mismo punto en que estábamos hace varios años", bromea. “La única diferencia es que ha crecido el sentimiento antieuropeo. Lo que antes era un país muy bien predispuesto hacia Europa ha dejado de serlo cada vez más, y eso trae mucho peligro, muchos riesgos".

Cuando los historiadores repasan estos años también ven que Grecia ha invertido muchísima energía para no avanzar casi nada.

La crisis que atravesó al país, que carcomió su estructura política y su sistema de salud, destruyendo muchas vidas, ha sido un ejercicio del absurdo. La proeza de llevar a cabo el mayor ajuste fiscal de la era moderna ha provocado una caída mayor que la de la Gran Depresión: la economía griega se contrajo más del 25% desde el inicio de la crisis.

Incluso si se lograra salir de este punto muerto y se llegara pronto a un acuerdo con los acreedores, son pocos los que creen que sería fácil llevar adelante medidas en un país con un gobierno e instituciones débiles. Casi seguro habría turbulencia política y reaparecería el fantasma del “Grexit”.

“Lo último que queremos es el Grexit, pero es posible que lleguemos a un punto de serios dilemas", afirma Venizelos. “Cualquier acuerdo sería difícil de implementar, pero a pesar de eso, esta crisis no la causaron los acuerdos por los rescates. La crisis en Grecia apareció mucho antes".

Como todo gobierno en medio de una crisis económica, el gobierno de Tsipras entiende perfectamente que la salvación sólo llegará cuando Grecia pueda volver a los mercados y recaudar fondos. Lo que suceda en las próximas semanas podría determinar si es posible que eso ocurra.

Mientras tanto, en la Plaza Sintagma, el granjero Costopoulos reflexiona sobre lo que vendrá. “Lo único que sé es que nos empujaron", afirma, buscando las palabras correctas. “Nos empujaron hacia una situación explosiva, a un sitio en el que no queríamos estar".

 

 

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Miércoles, 22 Febrero 2017 07:14

A la contaminación no le ponen muros

Fosas Marianas

 

Un estudio científico publicado la semana pasada encontró niveles “extraordinarios” de contaminación con químicos altamente tóxicos en la fauna de la fosa de las Marianas, el punto más hondo de los oceános, con más 11,000 metros de profundidad en el noroeste del oceáno Pacífico.

Encontraron, entre otros, PCBs (bifenilos policlorados), sustancia fabricada por más de 40 años por Monsanto, más conocida en México por su formulación como askareles.

Para el estudio tomaron muestras de anfípodos, pequeños crustáceos que allí habitan y encontraron que tenían niveles más altos de PCB que organismos similares en desagües de zonas industriales pesadamente contaminadas en Asia, a más de 1000 kilómetros de allí.

También tomaron muestras de crustáceos en la fosa oceánica Kermadec, en el Pacífico Sur, cerca de Nueva Zelanda y encontraron contaminación con PCBs y PBDEs (polibromodifenil éteres). Esa fosa tiene más de 10,000 metros de profundidad y está a 7000 kilómetros de las Marianas.

Ambas sustancias están catalogadas como cancerígenas por la Organización Mundial de la Salud, además de que son neurotóxicas, disruptores endócrinos y producen defectos de nacimiento y otras dolencias graves.

Son “contaminantes orgánicos persistentes” y son bioacumulables. Se denominan así porque no se disuelven en agua ni se degradan fácilmente, aunque son solubles en lípidos. Por eso cada ser vivo que está expuesto a ellos, los acumula en sus tejidos grasos y no los elimina, los pasa a sus predadores cuándo estos se los comen y éstos a su vez a los siguientes, acumulando cada vez cantidades mayores. Así están contaminadas muchas especies de aves y peces de agua dulce o marina, que luego son alimento humano. Se ha encontrado contaminación con PCB y PBDE en muchos distintos organismos, en fuentes de agua y sedimentos, en huevos de aves, ballenas y hasta en el Ártico. También han encontrado residuos de PCB y PBDE en leche materna y en bebés, en varios países.

Monsanto fue el primer productor mundial de PCB desde 1929 y el único productor de PCBs de América del Norte, hasta que cesó su producción en 1977. Los PCBs se han usado principalmente como aislante de material eléctrico y como retardantes de flama. Actualmente está prohibido su uso en la mayoría de los países, pero existen grandes cantidades de residuos en condiciones precarias.

La producción de PCB de Monsanto se realizó a través de su subsidiaria Solutia en Anniston, Alabama, de la que más tarde se deshizo. Allí, 20,000 pobladores de Anniston emprendieron una acción civil legal contra las dos empresas, por haber contaminado sus aguas, tierras y aires con PCB, provocando un alto porcentaje de casos de cáncer y muchas otras enfermedades, abortos y defectos de nacimiento. Luego de un largo proceso judicial, Monsanto aceptó en 2003 tomar medidas de remediación ambiental y pagar a los pobladores 700 millones de dólares, una cifra ridícula para el destrozo causado.

Uno de los puntos más escalofriante del caso, es que durante el juicio salió a la luz que Monsanto recibió casi desde el principio informes de que el PCB era seriamente tóxico, por casos de trabajadores enfermos y posteriormente por la muerte de peces, así como por pruebas de aguas que le fueron entregadas periódicamente durante varias décadas. Monsanto engavetó los informes y siguió produciendo PCBs que ahora sabemos que además de envenenar a cientos de miles de personas en distintas partes del mundo, llegó a los confines más extremos del planeta, donde su acción tóxica persiste.

En México, los mayores importadores de askareles (PCBs con solventes) fueron la Comisión Federal de Electricidad y Pemex. Tanto la manipulación, uso para fabricación como disposición final de PCB (en productos desechados, etc.) es altamente peligrosa y han habido casos gravísimos de contaminación por derrames en varias partes del mundo. Los casos más conocidos en México sucedieron en Zacatecas (por la minera Rosicler que como negocio importaba residuos de askareles) y en Perote, Veracruz, donde en 1990 la CFE colocó en 240,000 litros de residuos con askareles. En 1996, fuerte lluvias lo derramaron y la población comenzó a investigar, entre otras cosas por que comenzaron a haber fetos con anancefalia y muchos casos de cáncer. Finalmente forzaron a la CFE a retirarlos, pero los efectos y contaminación con PCB siguen allí.

Monsanto es también, el inventor y por décadas único productor del glifosato, el agrotóxico omnipresente en los transgénicos y que en 2015 la OMS también declaró cancerígeno. La empresa ha tratado por muchos medios de revertir o anular este informe con otros de científicos vinculados a ésta.

Bayer, Basf, Dow, DuPont, Syngenta y unas cuantas más, todas tienen historias similares a las de Monsanto. Hace más de cien años que están produciendo químicos tóxicos como negocio, y han invadido campos, ciudades, semillas, comida, nuestros cuerpos, el de nuestras hijas e hijos y miles de especies en el medioambiente y hasta los confines más alejados de la tierra.

Quizá por ello no debería sorprendernos que hayan llegado hasta los puntos más profundos del oceáno, pero es sobrecogedor, porque muestra tan claramente cuán extendida y omnipresente está la garra de la contaminación química, inherente al capitalismo industrial.

Contaminación que nos enferma y debilita también para combatirlos. Por eso trabajar por formas de producir, consumir y relacionarnos solidariamente que enfrenten esa contaminación, formas de evitar la vorágine químico-industrial, desde nuestros alimentos a medicinas y formas de organización, son también formas de resistir al capitalismo.

 

Estudio citado: Jamieson, A. J. et al. Bioaccumulation of persistent organic pollutants in the deepest ocean fauna. Nature Ecology and Evolution 1, 0051 (2017). 13 de febrero 2017 http://www.nature.com/articles/s41559-016-0051

 

 

*Silvia Ribeiro

Periodista y activista uruguaya, directora para América Latina del Grupo ETC, con sede en México.

 

 

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Martes, 21 Febrero 2017 08:11

La paradoja global del capitalismo

La paradoja global del capitalismo

 

A la mayoría de la gente se le ha pasado por alto, pero los servicios de inteligencia de Estados Unidos, también han analizado recientemente la evolución de la economía mundial. La Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) ha publicado su última evaluación, denominada Tendencias Globales: La paradoja del progreso, que "explora las tendencias y escenarios de los próximos 20 años" .

El DNI llega a la conclusión de que el mundo está "viviendo una paradoja - los logros de la era industrial y de la información están dando forma a un mundo tan peligroso como rico en oportunidades. Las decisiones humanas determinarán si prevalecen las oportunidades o los peligros". El DNI elogia al capitalismo de los últimos decenios por "conectar a las personas, potenciar a los individuos, grupos y estados y sacar a mil millones de personas de la pobreza en el proceso”.

Pero los ojos y los oídos del capital estadounidense está preocupado por el futuro. Temen "choques como la primavera árabe, la crisis financiera mundial de 2008, y el aumento global de las políticas populistas, anti-sistema. Estos choques revelan la fragilidad de los logros alcanzados, y subrayan profundos cambios en el panorama global que auguran un futuro cercano oscuro y difícil". Todos estos desarrollos son malos para el capital global y la supremacía estadounidense, al parecer. Y el DNI reconoce que las cosas no van a mejorar. "Los próximos cinco años serán testigo del aumento de las tensiones dentro y entre países. El crecimiento global será más lento, en la medida que desafíos mundiales cada vez más complejos se confirman".

¿Cual es la respuesta? Pues bien, este comentario del informe de DNI lo expone sin adornos: "Será tentador poner orden en este caos aparente, pero en última instancia sería demasiado costoso a corto plazo y fracasaría a largo. Dominar a unos actores cada vez más poderosos en múltiples dominios requerirá recursos inaceptables en una era de crecimiento lento, límites fiscales, y fuerte deuda. Domésticamente, implicaría el fin de la democracia, produciendo autoritarismo o inestabilidad o ambos. A pesar de que la capacidad material seguirá siendo esencial para mantener el poder geopolítico y del estado, los actores más poderosos del futuro se apoyarán en redes, relaciones e información para competir y cooperar. Esta es la lección de la política de grandes potencias en la década de 1900, incluso si esas potencias tuvieron que aprender y volver a aprender de nuevo".

En otras palabras, si bien sería mejor simplemente aplastar a la oposición y "poner orden" en intereses de Estados Unidos, probablemente no es posible con una economía mundial débil y falta de fondos. Es mejor tratar "recurrir a las redes, las relaciones y la información" (es decir, al espionaje y la manipulación) para obtener la "cooperación".

Pero no va a ser fácil que EE UU mantenga su posición dominante y la del capital, según el informe del DNI, porque la globalización "ha erosionado las clases medias occidentales (léase clases trabajadoras) y alimentado una reacción contra la globalización". Por otra parte, los flujos migratorios "son ahora mayores que en los últimos 70 años, amenazando con vaciar las arcas del estado del bienestar y aumentando la competencia por los puestos de trabajo, reforzando los impulsos anti-élite y xenófobos". Y "el débil crecimiento sumado a las alteraciones tecnológicas de los mercados de trabajo pondrán en peligro la reducción de la pobreza y aumentarán las tensiones internas en los países en los próximos años, lo que a su vez alimentará el nacionalismo que contribuye a hacer crecer las tensiones entre los países".

Como ven, el problema es que la población de Estados Unidos y sus aliados capitalistas es cada vez más vieja y las nuevas potencias tienen poblaciones más jóvenes y más productivas. Sin embargo, el capitalismo no puede satisfacer las necesidades de estas poblaciones en aumento en los llamados 'países en desarrollo'. Mientras tanto, "la automatización y la inteligencia artificial amenazan con cambiar la estructura productiva más rápido que la capacidad de adaptación de las economías, lo que podría desplazar trabajadores y bloquear la vía habitual de desarrollo de los países pobres". A lo que hay que sumar el cambio climático y los desastres ambientales que conlleva. Todo esto va a "hacer más difícil gobernar y cooperar y va a cambiar la naturaleza del poder, transformando de manera fundamental el panorama global".

No es una perspectiva la que se ofrece por debajo de toda la palabrería optimista y fanfarria que oímos a la élite rica en Davos el mes pasado. Por el contrario, el DNI cree que "los desafíos serán significativos, con una disminución de la confianza del público en los líderes e instituciones, una mayor polarización política, y unos ingresos del gobierno limitados por el modesto crecimiento y el aumento del gasto social. Por otra parte, los avances en robótica e inteligencia artificial tenderán a perturbar aún más los mercados de trabajo”. El DNI intenta dar esperanzas al final de esta letanía de peligros para el capitalismo global, pero no es convincente.

He escrito antes sobre las señales cada vez más evidentes de que la era de la globalización y de la expansión del capital a expensas de los trabajadores está agotándose en todas partes. Otro indicador de ello ha sido un informe de Global Financial Integrity (GFI), una fundación de EE UU, y el Centro de Investigación Aplicada en la Escuela Noruega de Economía. El informe encontró que la falsificación de la facturación comercial y de los paraísos fiscales hace pensar que los dadores de este mundo son en realidad tomadores. El GFI ha calculado todos los recursos financieros que se transfieren entre los países ricos y los países pobres cada año: no sólo la ayuda, la inversión extranjera y los flujos comerciales, sino también las transferencias no financieras como la cancelación de la deuda, las transferencias unilaterales como las remesas de los trabajadores, y las fuga de capitales no declaradas (como veremos más adelante). Lo que descubrieron es que el flujo de dinero de los países ricos a los países pobres palidece en comparación con el flujo en la otra dirección.

En 2012, el último año del que tenemos datos, los países en desarrollo recibieron un total de $ 1,3bn, incluyendo todas las ayudas, las inversiones y los ingresos procedentes del extranjero. Pero ese mismo año unos US $ 3,3bn salieron fuera de ellos. En otras palabras, los países en desarrollo enviaron $ 2 billones más al resto del mundo de lo que recibieron. Si nos fijamos en todos los años desde 1980, estas salidas netas suman $ 16,3bn - que es la cantidad de dinero que se ha drenado del sur global durante las últimas décadas.

Los países en desarrollo han transferido más de $ 4.2 billones en concepto de pago de intereses desde 1980 - una transferencia directa de efectivo a los grandes bancos en Nueva York y Londres, en una escala que empequeñece la ayuda que recibieron durante el mismo período. Otra gran partida son las ganancias que los extranjeros obtienen de sus inversiones en los países en desarrollo y luego repatriar a casa. Pero, con mucho, la mayor parte de las salidas tienen que ver con movimientos no registrados - fuga de capitales -, por lo general ilícitos. GFI calcula que los países en desarrollo han perdido un total de $ 13.4 billones a través de la fuga de capitales no registrados desde 1980.

La mayor parte de estos flujos no registrados tienen lugar a través del sistema de comercio internacional. Básicamente, las empresas - nacionales y extranjeras por igual - registran precios falsos en sus facturas comerciales con el fin de sacar dinero de los países en desarrollo directamente con destino a paraísos fiscales y cuentas secretas, una práctica conocida como "falsificación de la facturación comercial". Por lo general, el objetivo es evadir impuestos, pero a veces esta práctica se utiliza para lavar dinero o burlar los controles de capitales. En 2012, los países en desarrollo perdieron $ 700 mil millones a través de la adulteración de los precios comerciales, lo que superó la recepción de ayuda ese año por cinco.

Pero ahora el crecimiento del comercio mundial se ha reducido al mínimo y los flujos de capital también están disminuyendo. Se ha hecho más difícil para las multinacionales y los bancos explotar los países del sur global para compensar la caída de la rentabilidad en el hemisferio norte.

capital flows

 

La proporción de crecimiento importado en relación con el crecimiento del PIB real en las principales economías ha caído drásticamente.

 

import elasticity

 

El informe del DNI sugiere que el aumento de la rivalidad por el botín del imperialismo en la década de 1900 condujo a una guerra mundial. El DNI reconoce que "a pesar de que la capacidad material seguirá siendo esencial para mantener el poder geopolítico y del estado, los actores más poderosos del futuro se apoyarán en redes, relaciones e información para competir y cooperar". ¿Competir y cooperar? ¿Con Trump en la presidencia?

 

 

*Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

 

 

 

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