Una alternativa económica al capitalismo expoliador de libre mercado

Se deben proteger los recursos primordiales -que son bienes comunes- para evitar su privatización; los colectivos deben regular la actividad extractiva. Traducido por Silvia Arana para Rebelión.


En 1649, un grupo de comunistas ingleses comenzó a cuestionar la noción de propiedad privada formando una agrupación conocida como el "movimiento de los comunes". Durante ese periodo inestable de la historia de Inglaterra, el movimiento presentaba un nuevo concepto económico, en el cual la tierra, los pozos de agua y otros recursos eran considerados patrimonio común. Este grupo evitaría que un pequeño grupo de gente se apoderara y consolidara derechos sobre elementos básicos para la vida, como el agua y los alimentos. En una celebración anual, que también cumplía con el propósito de protestar, formaban un círculo alrededor del pueblo y cavaban o nivelaban cualquier cerco que indicara propiedad privada. Se los comenzó a llamar los "niveladores" (levelers) o "cavadores" (diggers).

 

El movimiento, que fue reprimido en 1651 por los terratenientes y el Concejo de Estado, ha resurgido en la década pasada. Permaneció en hibernación durante tantos años porque representa una amenaza esencial a la economía moderna al poner las necesidades de la comunidad en el eje central de la sociedad por encima de los intereses individuales.

 

Los comunes luchan contra la privatización de los recursos principales, como la pesca de la langosta en Maine o el manejo de los campos de pastoreo en Mongolia, basándose en que los colectivos deben regular la extracción. Se evita de ese modo la explotación porque ningún individuo tiene más derechos que el otro sobre los recursos.

 

"[Los comunes] ofrecen una manera intelectualmente coherente de hablar sobre valor inalienable, para el que nosotros no tenemos vocabulario", dijo David Bollier, autor de La riqueza de los comunes, a fines de enero en una conferencia organizada por la Fundación Heinrich Böll, en Washington D.C.

 

Bollier dice que es una manera de introducir formalmente los aspectos "políticos, de gestión pública, culturales, personales y hasta espirituales" de la vida en nuestro sistema económico, el que ahora solamente considera el valor monetario.

 

Agrega: "Podemos decir que es una metafísica diferente de la del estado liberal moderno, que considera al individuo como el único agente".

 

El movimiento de los 'comunes' es una reacción al capitalismo expoliador de libre mercado. Rechaza la noción de que los recursos, espacios y otros bienes son meramente un medio para conseguir riqueza. Condena la privatización de las obras públicas, como los medidores de estacionamiento de Chicago, que permite que la empresa (sovereign wealth fund, fondo de inversiones) que los controla aumente las tarifas.

 

Cuando una economía le asigna bienes valiosos a entidades privadas, los derechos de propiedad serán inevitablemente consolidados en manos de un puñado de instituciones poderosas que controlarán esos recursos.

 

Para evitarlo, dice, necesitamos proteger los bienes comunes con reglas que prohíban la propiedad privada de esos recursos esenciales. Sin embargo, no es un espacio que va a ser libre para todos; debe tener regulaciones y reconocimiento estatal para evitar que sea explotado por grupos privados.

 

El "movimiento de los comunes" introduce un "rol de auto-gobierno organizado en oposición al gobierno; aunque ambos puedan ser complementarios", dice Bollier. "La comunidad administra los recursos y tiene interés en evitar que otros diezmen las provisiones porque la licencia pertenece al público", agrega.

 

Pero los bienes comunes no se circunscriben a los recursos naturales sino que también incluyen la ciencia, el internet y otras tecnologías.

 

El internet se ha convertido en el campo de una feroz batalla entre los defensores de la comunidad que quisieran diseñar foros abiertos y libres, y las compañías que buscan controlar los contenidos mediante leyes como Stop Online Piracy Act (SOPA) y Protect IP Act (PIPA). Muchos programadores ceden sus derechos de propiedad intelectual al público mediante las licencias General Public (Público en General) y Creative Commons (Comunidad Creativa), las que permiten que el público acceda y contribuya a los foros de manera gratuita. También sirven para evitar el uso de información personal con fines comerciales, como sucede con Facebook.

 

Además, los medios privados son los dueños, a través de patentes, de un quinto del genoma humano. La empresa Myriad Genetics radicada en Salt Lake City, por ejemplo, es dueña del gen de susceptibilidad al cáncer de mama, lo que les garantiza el monopolio del control de investigación oncológica. Esto desalienta la búsqueda de nuevos tratamientos, circunstancia que podría paralizar los avances médicos.

 

El tema tiene mayores alcances aún: Monsanto usa organismos genéticamente modificados para desplazar a las semillas naturales, las compañías embotelladoras de agua están privatizando las napas subterráneas y las compañías de software se apoderan de derechos de propiedad intelectual de algoritmos matemáticos que otros no pueden usar después.

 

"Enclosure [el cercamiento de los campos abiertos] es despojo", dice Bollier en referencia a patentes y propiedad privada. Es un proceso mediante el cual los poderosos convierten un recurso comunal en una commodity de mercado... Esto se llama desarrollo.

 

"Lo raro sobre los bienes comunes es que son invisibles porque no forman parte ni del mercado ni del estado", dice Bollier. "No se visualizan como valiosos y no son reconocidos porque tienen muy poco que ver con derechos de propiedad para el mercado o con poder geopolítico... pero se estima que hay unos dos mil millones de personas en el mundo cuyas vidas dependen de bienes comunes, como pesca, bosques, agua de riego y otros recursos."

 

Paradójicamente, el mercado neoliberal, no comprende el fin detrás de los bienes comunes. Nuestro sistema actual es unidimensional, y está diseñado para ponerle un precio a todo.

 

Durante años, expertos en sustentabilidad han buscando maneras de introducir moderación y conservación en el modelo neoliberal mediante incentivos como tope y canje (cap and trade). Pero las compañías prefieren pagar costos adicionales hasta que deje de ser económicamente viable, demostrando que en un sistema privatizado, la gente está dispuesta a pagar multas mientras que estas no afecten sustancialmente las ganancias.

 

"Hay un encanto en cumplir con parámetros económicos microeconómicos y neoliberales en su propio terreno", dice Carroll Muffett, moderadora del debate y presidente del Centro por Leyes Internacionales del Medioambiente. "Para decir 'si quieren ponerle un precio a todo, aquí está el precio para esto y miren cuán caro es'... pero para mí el peligro es: ¿Es correcto jugar en su propio terreno? Hay un compromiso inherente en ello que consiste en entregar algo que está más allá de una etiqueta con el precio."

 

Hasta hace poco, Bollier y Muffet dijeron que había mucho espacio de maniobra para que el libre mercado se expandiera. Pero como las necesidades básicas de agua, energía y alimento están siendo sobreexplotadas o se van extinguiendo a causa del cambio climático, las empresas se han dado cuenta de que sus escasas opciones para mantener sus ganancias involucran la extracción de los escasos recursos de las comunidades del Tercer Mundo. Es una prueba para determinar qué es más valioso para el neoliberalismo: el dinero o la vida.

 

Muffett dice que la cuestión ya fue dilucidada cuando se construyó en Sudáfrica la estación de energía de carbón Medupi Power Station. Una evaluación de la estación de energía proyectaba que no habría suficiente agua para mantener el funcionamiento de la empresa y para satisfacer las necesidades de la comunidad local. La napa subterránea adyacente a la estación está tan sobrecargada que ya no llega al mar. La compañía Eskom propuso recanalizar el agua de otra napa subterránea para el funcionamiento básico de la estación y usar el agua local para el sistema de filtrado de la estación. Se aumentaría el precio del agua a la comunidad para evitar que "ladrones" acaben con el recurso.

 

"El consumo furtivo de agua se debe a que la gente necesita consumir agua dulce y regar sus cultivos de subsistencia", dice Muffet.

 

"Ponerle un precio a ese recurso de la comunidad es perder de vista el punto fundamental. El agua no tiene precio. Si te doy un galón de agua y tu me das mil dólares. Yo no puedo beber mil dólares."

 

Tanto Bollier como Muffet dicen que esto es el resultado de una economía basada en las ideas filosóficas de Thomas Malthus y John Locke, cuyo modelos no garantizan el derecho a la existencia. Para existir uno debe tener dinero. Esto se convierte en la característica que define la vida.

 

"Este es el riesgo de la perspectiva natural del capital", dice Muffet. "Es como decir, 'si me das mil dólares, me das un sustituto para las abejas, los agentes de polinización, para la tierra donde están enterrados mis ancestros'. Pero eso no tiene sustituto".

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“La supremacía del trabajo humano sobre el capital es innegociable”

–¿Cómo caracterizaría su gestión al frente de la Asamblea Nacional? ¿Qué etapas se distinguen, según mayor o menor actividad legislativa, e estos años?

 

–A partir de la vigencia de la Constitución de la república, el 20 de octubre del año 2008, el proyecto político de la Revolución Ciudadana asumió la tarea de transformar, en su fondo y en su forma, lo que se denomina la Función Legislativa que se ejerce a través de la Asamblea Nacional. En términos generales, puedo decir que mi primer período al frente de la Asamblea Nacional estuvo determinado por la necesidad de operativizar todo lo necesario para que se pusiera en funciones la propia Constitución. Hubo que hacer una gran depuración del ordenamiento jurídico: se derogaron leyes, cientos de decretos legislativos, más de 900 decretos supremos, decretos-ley de emergencia, dos acuerdos supremos, tres acuerdos legislativos, etc. Implica un trabajo muy intenso desde el punto de vista normativo vertiginoso: expedir, codificar, reformar, derogar e interpretar leyes. Todo al mismo tiempo.

 

Un segundo momento marca la puesta en práctica de algunas cuestiones que ya tienen que ver con el propio proyecto de la Revolución Ciudadana, por ejemplo, la implementación, en dos oportunidades, de procesos de Consulta Prelegislativa respecto de proyectos de ley referidos a los derechos de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, del pueblo afroecuatoriano o del pueblo montubio, experiencias inéditas en términos mundiales. Toda esta actividad de la Asamblea Nacional, este esfuerzo proactivo, ha hecho que su aceptación y valoración social como institución hayan crecido de manera creciente a lo largo de estos años: en noviembre del 2007 el anterior Congreso Nacional tenía una aprobación social del 4 por ciento, en diciembre del año pasado la Asamblea Nacional ya estaba en un 52 por ciento de aprobación. Pero no sólo desde el punto de vista de la sociedad; la Asamblea Nacional ha liderado el ranking de las instituciones públicas que manejan fondos públicos según los parámetros de transparencia de la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública. A tal punto que la Corporación Participación Ciudadana ha calificado nuestro esfuerzo por transparentar la gestión legislativa y de fiscalización con el ciento por ciento (100 por ciento) de cumplimiento.

 

–Los casos de Honduras y Paraguay han mostrado las facetas más reaccionarias de lo que, por momentos, se convirtió en principio de acción de las oposiciones políticas a los gobiernos progresistas: la “parlamentarización” de su comportamiento, esto es, encontrar en el Parlamento el instrumento decisivo de alteración del orden; ¿en algún momento hubo una situación política semejante durante estos años en Ecuador?

 

–A grandes rasgos, no puede decirse que en Ecuador hayan ocurrido hechos similares. Pero hay algo que tiene que quedar en claro: el 30 de septiembre de 2010 se puso en riesgo la estabilidad democrática del Ecuador. Hubo una conspiración, y hubo conspiradores. Según evidencias contundentes recopiladas días después del 30S se confirmaron: el bloqueo de las actividades de la Asamblea Nacional, el intento de toma de medios de comunicación públicos y la destrucción de sus instalaciones. En particular, ese día hubo ataques de policías sublevados contra asambleístas, todo lo cual evidencia de manera contundente que la insurrección buscaba acabar no sólo con el mandato y la vida del presidente Rafael Correa, sino también con el conjunto de entidades del sistema democrático del país, también la Asamblea Nacional. Para justificar el intento de golpe de Estado se tomó como pretexto una supuesta eliminación de beneficios para militares y policías, a través de la Ley de Servicio Público, que había sido objetada parcialmente por el Ejecutivo, frente a la cual no hubo los votos necesarios para ratificar el texto aprobado por la Asamblea, cuando de ninguna manera esa norma causaba perjuicio alguno a este sector de la población. La mal llamada “oposición” política, en lugar de defender la vida democrática, alentó a los golpistas y horas más tarde, frente a la reacción del pueblo y el fracaso del golpismo, planteó un proyecto de resolución para otorgar una amnistía a todos los golpistas involucrados en la revuelta. En este específico sentido puede decirse que hubo un acompañamiento parlamentarista, pero parcial, circunscripto a esta acción posterior. Pero utilizaron la investidura, eso es evidente.

 

–Respecto de los momentos de inestabilidad política del gobierno durante estos años y como presidente de la Asamblea Nacional, ¿cuál fue su reacción frente al 30S?

 

–El 29 de septiembre en la noche yo había salido de Ecuador rumbo a España. Al salir había el rumor de que el presidente decretaría la “disolución” de la Asamblea Nacional por la cuestión del veto a la ley de Servicios Públicos. Al llegar a Madrid y tratar de recabar información sobre el mencionado rumor, nuestra sorpresa fue grande: nada de ello había ocurrido. Pero sí nos enteramos de que ese día, el 30 de septiembre de 2010, un sector insubordinado de la policía, con apoyo de algunos políticos de la mal llamada oposición, intentaban dar un golpe de Estado

 

Desde España, denuncié ante la comunidad internacional este intento de golpe de Estado que estuvo a punto de romper el orden democrático, ratifiqué el compromiso de defender el mandato del presidente Rafael Correa, las instituciones y llamé a salir a las calles a defender la democracia y la Revolución Ciudadana. Realmente fueron momentos de tensa angustia y desconcierto los que vivimos en España con Virgilio Hernández, presidente de la Comisión de Gobiernos Autónomos y Descentralización de la Asamblea Nacional, que me acompañaba en ese viaje. Inmediatamente pretendimos retornar a Ecuador, pero al conocer la actitud valerosa del pueblo y del rescate del presidente constitucional decidimos continuar viaje a Ginebra y poner en conocimiento de la Unión Interparlamentaria el intento de golpe de Estado que se vivía en Ecuador. En efecto, así ocurrió, y primero el Grulac y luego la 125 Asamblea de la UIP condenaron el intento de golpe de Estado y se pronunciaron a favor de la democracia ecuatoriana y su presidente.

 

–A su regreso a Ecuador, usted y otros parlamentarios presentaron una denuncia ante la Justicia.

 

–Ya de regreso, y una vez que me informé documentadamente de los hechos, acompañado por un importante número de legisladores de la bancada de Alianza PAIS, así como de centenares de ciudadanas y ciudadanos de distintas provincias del Ecuador, concurrí a la Fiscalía General para entregar al titular de este organismo, Galo Chiriboga, una serie de documentos para que se investigaran los hechos ocurridos el 30 de septiembre, sobre todo los ocurridos en el interior de la sede legislativa. Las agresiones que sufrieron varios asambleístas ese día, cuando se les impidió ingresar, no tenían absolutamente nada que ver con el presunto descontento que, decían, habría originado la revuelta policial. Aportamos pruebas. Entre los documentos constaban varios correos electrónicos emitidos desde las cuentas de determinados asambleístas con contenidos que la Fiscalía sabrá valorar; discursos que podrían ser metáforas –ojalá sean solo eso, y no una especie de proclamas que están yendo más allá de una mera falta de coincidencia con quien dirige el gobierno nacional–. Siempre insisto en este asunto: si quieren hacer oposición, bienvenido sea, pero conspirar en nombre de la oposición, eso no se puede aceptar. En varias ocasiones hemos dicho que observamos muchas falencias en la investigación de los hechos del 30 de septiembre. Es evidente que el sistema penal no tiene evidencias de lo que realmente ocurrió; no se investigó adecuadamente, sólo se tomaron algunas versiones y se hizo muy poco trabajo en materia de criminalística. Sobre esas falencias hay que esperar que se corrijan las actuaciones que consideramos inadecuadas e incompletas.

 

–En comparación con las oposiciones parlamentarias en otros países latinoamericanos, ¿qué caracterización haría de la oposición política al gobierno de Correa? Tendencialmente, ¿van hacia un principio de unidad, como en Venezuela, o permanecerán atomizadas?

 

–Permanecen atomizadas, como se demuestra en las actuales elecciones. Pero hay algo más: no se trata de una oposición política, de una oposición ideológica, en términos de proyectos políticos como, quizá, pueda verificarse en otros países latinoamericanos. A decir verdad, pareciera más bien una apenas mal organizada actitud de obstrucción a los cambios propuestos por la Revolución Ciudadana.

 

–Sea en foros internacionales o incluso en debates académicos, la noción del “Buen Vivir” va progresivamente ganando espacio como “referencia conceptual” respecto del proceso político en Ecuador. ¿Qué significaría, en pocas palabras, el “Buen Vivir” desde la perspectiva de la Revolución Ciudadana?

 

–El “Buen Vivir” es la doctrina de la Revolución Ciudadana y muchos de sus principios han sido consagrados en la Constitución nacional, aprobada en 2008. Todas las grandes transformaciones que hemos impulsado tanto desde el Poder Ejecutivo como desde la Asamblea Nacional se han hecho bajo la inspiración del “Buen Vivir”. Es muy importante que un proyecto político tenga su inspiración, su espíritu. Se trata del tipo de comunidad en la que queremos vivir, el tipo de construcción colectiva, justa, equitativa, democrática, pacífica, que tienda a descentralizar las instancias del poder, gestionarlas desconcentradamente y, en esto quizá seamos una referencia los ecuatorianos, respetar los derechos de la naturaleza. La Asamblea Nacional, las leyes aprobadas, han precisamente intentado “aterrizar” esta visión conceptual, para posibilitar, en términos generales, un “crecimiento con fines” en lugar del salvaje y voraz “crecimiento sin fin” que propicia el capitalismo. Tiene que ver con el tipo de solidaridad que propiciamos con nuestro entorno, con nuestro medio, y qué tipo de individuo queremos tener en la sociedad. En este contexto histórico de la humanidad, es fundamental garantizar derechos que aseguren una vida digna, libre y autodeterminada. Eliminar y sancionar toda forma de abuso, discriminación y factores de violencia social. Hay que intentar hacerlo comenzando por los sectores más abandonados, los más desprotegidos. Habría muchas leyes para mencionar en relación con esta perspectiva pero destaco una, por ejemplo, la Ley Orgánica de Discapacidades, que es emblemática y realmente un gran avance, sobre todo si la comparamos con otros países, en términos de igualdad.

 

–Respecto del Programa de Gobierno de Alianza PAIS para estas elecciones, ¿cuáles serían los principales objetivos y metas que se proyectan para los próximos años y que antes no habían sido consideradas? Siendo que prácticamente todos los indicadores macroeconómicos y sociales han sido favorables y en expansión, ¿qué nuevos problemas han surgido, incluso como efectos no deseados o inesperados?

 

–Nuestro desafío fundamental es lograr la universalización de los derechos y su transformación en igualdad de oportunidades. Aprovechar nuestras capacidades para que todos y cada uno de los ecuatorianos tengamos un permanente y progresivo mejoramiento de nuestras condiciones materiales y espirituales de vida. En ese sentido, la importancia está, también, en la construcción del Estado, del tipo de Estado, del tipo de burocracia estatal, para que ésta tenga la capacidad de gobernar y modificar las líneas centrales de la dominación capitalista. Lo que decimos tiene que ver con generar una acción colectiva desde el Estado, cuestión que requiere de la constante organización cooperativa de la sociedad, para lograr enfrentar el dominio de los poderes fácticos y de los particulares intereses de los más poderosos. Pese a que se trata de un momento de transición sostenemos, de modo radical, la importancia de que la supremacía del trabajo humano sobre el capital es innegociable. Nuestra gente y su capacidad de trabajo no pueden ser vistas como un factor más de la producción sino como el fin mismo de la producción y la base para el despliegue de nuestros talentos. Esto se consolida con una transformación del Estado, de las instituciones, debemos continuar esa transformación. Sobre este aspecto, y en relación al trabajo de la Asamblea Nacional, deberá darse continuidad, por ejemplo, a la consolidación de la autonomía de los gobiernos provinciales, municipales y parroquiales, que hoy ya cuentan con recursos para atender las necesidades de sus circunscripciones territoriales; en concreto, hay que profundizar y desarrollar el concepto de competencias exclusivas y competencias concurrentes a fin de radicalizar la descentralización y acelerar la desconcentración. En otro orden, hay que ampliar el actual concepto de colegislación, para poder llegar a una verdadera colegislación permanente con la ciudadanía, y que no sea una imposición vertical de leyes y normas de toda índole, como nos tenía acostumbrados la partidocracia. Hay varios desafíos, la Asamblea Nacional tiene bastante tarea por delante.

 

–¿Cuál es la relación de un presidente de la república como Rafael Correa con el presidente de la Asamblea Nacional?

 

–Una de los mayores esfuerzos que hemos realizado consciente y comprometidamente desde las dos funciones del Estado ha sido la actuación planificada y coordinada para conseguir el mayor cambio posible en forma eficaz y eficiente. En ese sentido, hemos generado un debate –que lo continuamos estos días en campaña– sobre la supuesta teoría de “pesos” y “contrapesos” que supuestamente “exige” la democracia. Nosotros creemos que hay un solo poder y ése radica soberanamente en el pueblo. El Estado para el cumplimiento de sus fines se divide en funciones; son eso, son funciones, que deben ser elegidas soberanamente. La partidocracia está acostumbrada a los pactos de toda índole y “al reparto” de las competencias del Estado, discrecionalmente. Son ellos los que siempre han intentado traspasar las fronteras de manera arbitraria; lo sigue planteando hoy en día, confundiendo a la ciudadanía. Frente a la falta de legitimidad y popularidad de sus liderazgos nos hablan hoy del “peligro de la acumulación de poder” en una de las funciones del Estado, en el Ejecutivo. Buscan construir al Legislativo como el único espacio legítimo cuando, en realidad, por la propia Constitución y por la dinámica del proceso político en Ecuador nunca han estado tan claras las competencias exclusivas y excluyentes de ambos poderes, al mismo tiempo de la necesidad y la obligación de actuar coordinadamente.

 

No se puede llegar a un nuevo país con los paradigmas y herramientas del viejo país. Hay un nuevo proceso institucional en Ecuador, una dinámica política que ha estabilizado al sistema político en su conjunto, al margen de ciertos episodios, como señalé. Desde este punto de vista, hay una nueva época democrática en el país. Sin embargo esto no invalida la necesidad de tener que establecer nuevos –y profundizar los existentes– mecanismos de control político y fiscalización, para mejorar la transparencia de los procesos de gobierno y la eliminación de todo resquicio de corrupción.

 

–¿Cómo quedará el panorama político post 17 de febrero?

 

–Aspiro a un triunfo contundente del presidente Rafael Correa en la primera vuelta, como una demostración de la confianza de los ecuatorianos a nuestro proyecto político de la Revolución Ciudadana. En lo que respecta a la Asamblea Nacional, espero que el pueblo ecuatoriano, superando la desinformación y la “presión” mediática, resuelva hacer en forma directa su propia mayoría legislativa. Creo que en varios aspectos el panorama futuro depende de cómo quede proporcionada la Asamblea Nacional. Ojalá que el pueblo no delegue a un conjunto de movimientos y partidos inconsistentes la tarea de “formar” una mayoría legislativa que haga de un supuesto “contrapeso” a su propia decisión de ratificar su confianza en el presidente. El proceso de cambio requiere de una actuación leal y coordinada desde las dos funciones del Estado que son elegidas en forma directa y democrática por el pueblo ecuatoriano. Sinceramente espero que la Revolución Ciudadana en forma coherente consiga la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional para consolidar y radicalizar los cambios y acelerar el proceso de eliminación de la pobreza y las inequidades.

 


 Por Amílcar Salas Oroño y Alfredo Serrano Mancilla*

* Amílcar Salas Oroño es doctor en Ciencias Sociales, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (UBA, y miembro de CEPS), Alfredo Serrano Mancilla es doctor en Economía, director América Latina CEPS.

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737 multinacionales monopolizan el 80% del valor accionarial de las grandes compañías

«Diccionario crítico de empresas transnacionales. Claves para enfrentar el poder de las grandes corporaciones» es un libro recién publicado por la editorial Icaria. Más de 41 profesores universitarios y colaboradores han participado en su elaboración.

 


El poder de las empresas transnacionales es enorme. Los datos confirman ya que más de la mitad de los beneficios de esas empresas de origen vasco o español provienen de negocios que realizan lejos de su lugar de origen y, según la compañía Bolsas y Mercados Españoles (BME), más del 75% del negocio lo consiguen en otros países, principalmente en América Latina y el sureste asiático. Cuentan con un poder inmenso que está poniendo en jaque no solo las economías de esos países, sino las condiciones laborales y medioambientales. Todo por acumular riqueza.

 

«Diccionario crítico de empresas transnacionales. Claves para enfrentar el poder de las grandes corporaciones» es un nuevo libro de la editorial Icaria. El trabajo ha sido coordinado por el profesor de la UPV-EHU Juan Hernández Zubizarreta, Erika González y Pedro Ramiro, pero en este amplio trabajo participan 41 autores que, cada uno de ellos, pone el acento en un tema desde las agencias de calificación, al boicot a las empresas, su actividad en bolsas, el Consenso de Washington, la desigualdad de género, los delitos económicos, la internacioalización y, entre otros muchos temas, los derechos vulnerados de los pueblos indígenas.

 

Este «diccionario crítico» nos sitúa frente al poder multinacional. En este sentido, destaca que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) asegura que para que una compañía sea calificada de transnacional o multinacional -que se utilizan como sinónimo, pero tienen connotaciones diferentes- «basta con que una empresa controle el 10% del capital de una filial en un país extranjero para que se considere como transnacional o multinacional», explica Juan Hernández. Así, los informes sobre la inversión extranjera de la UNCTAD determinan que existen 79.000 transnacionales, que a su vez controlan 790.000 compañías filiales, que mueven un negocio de más de 800.000 millones de euros.

 

El profesor Hernández explica que, aunque en apariencia estas miles de compañías parece que pueden competir libremente en el mercado global, la realidad constata que «apenas unos cientos de ellas controlan hoy a todas las demás: 737 multinacionales monopolizan el valor accionarial del 80% de total de las grandes compañías del mundo, y solo 147 controlan el 40% de todas ellas».

 

El mismo autor destaca que a las empresas transnacionales «se les permite actuar con un alto grado de impunidad, siendo su control normativo muy desigual, ya que sus derechos se protegen por una nueva LexMercatoria integrada por el conjunto de contratos, normas de comercio e inversiones de carácter multilateral, regional y bilateral y las decisiones de los Tribunales Arbitrales y del Sistema de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio», sin embargo «sus obligaciones se reenvían a legislaciones nacionales sometidas a políticas neoliberales de desregulación, privatización y reducción del Estado en políticas públicas y fortalecimiento de aparatos militares y de control social. Es decir, se construyen legislaciones ad hoc para la defensa de los intereses de las transnacionales», termina Juan Hernández.

 

En este extenso trabajo también se abordan alternativas a las multinacionales y el despertar de algunos pueblos y países, sobre todo en América Latina, para evitar que «les expolien su riqueza». En este capítulo, María González Reyes, de Ecologistas en Acción, explica que «conforme las multinacionales han ido extendiendo su actividad por el planeta, se han creado distintas resistencia a este poder corporativo que trata de marcar los pasos de la economía mundial».

 

Enumera a las empresas recuperadas, la banca ética, las cooperativas de consumo o el comercio justo como ejemplos de alternativas que «muestran que hay otra manera de producir que no se base en la lógica de la acumulación». A juicio de González Reyes son propuestas de base que «critican y cuestionan» el poder de las multinacionales, «que plantean otra manera de organización entre los trabajadores y trabajadoras». Un valor importante, según explica, es que ponen sobre «la mesa la incompatibilidad entre un sistema socioeconómico basado en la extracción y generación de residuos creciente y un planeta con limites».

 

Estos datos son unos ejemplos del amplio tratamiento que sobre todo lo que gira en torno a las multinacionales y que se desarrolla en cerca de 400 páginas.

 

Por Juanjo Basterra
Gara

Fuente original

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Miércoles, 16 Enero 2013 19:31

Distopías urbanas y anarcocapitalismo

Distopías urbanas y anarcocapitalismo

¿Es concebible la ciudad ideal, o habrá que resignarse a cuidar la que tenemos mientras la mancha urbana expande, en todas las direcciones, urbes y vialidades que distan de ser ideales y crecen pegadas a la que vivimos, pero ya no reconocemos?

 

En algún tramo de mi vida anterior recuerdo la plática que sostuve con Platón a propósito de la Atlántida, ciudad ideal que "... en un día y una noche terribles desapareció en el mar", junto con la justicia y la virtud que regían su gobierno.

 

Hace 17 años, Walt Disney emprendió en Florida la construcción de Celebration City, a unos pasos de Disney World. Los creadores promovieron Celebration como la urbe de los más caros valores de Estados Unidos: limpia, ordenada, honesta, concurrida, segura y en la que el crimen no se toleraría jamás. La cifra de quienes solicitaron instalarse allí rebasó las previsiones.

 

Sin embargo, en vísperas del Thanksgiving day de 2010, apareció colgado el cadáver del anciano jubilado Matteo Giovanditto, quien vivía solo con un chihuahua que ladró tres días anunciando la infausta noticia. Descubierto por la policía, el asesino alegó que el viejo lo había agredido sexualmente.

 

Días más tarde, la paz de Celebration volvió a ser motivo de escándalo. Un piloto de American Airlines se atrincheró en su casa, y antes de suicidarse de un tiro disparó contra la policía durante 14 horas. Los vecinos testimoniaron que el piloto era bueno y cálido con los niños, y la gaceta local tituló en primera plana: Amigos de Disney, bienvenidos a la realidad.

 

Entonces, los 10 mil habitantes de Celebration sintieron que a sus ideales platónicos se los había llevado la chingada. Porque las utopías urbanas también pueden convertirse en distopía (término inventado a finales del siglo XIX para señalar, justamente, lo opuesto de la utopía), y ya en El contrato social Rousseau advirtió que las casas hacen un espacio urbano, y los ciudadanos una ciudad.

 

Permítame la digresión. Borroneo estos apuntes en medio de miles de autos que de ida y vuelta, a la altura de Chilpancingo, llevan cuatro horas bloqueados en la autopista México-Acapulco. Un grupo de maestros rurales se han manifestado contra el mal gobierno, y están ardiendo más que los ardientes soles de Guerrero.

 

Las víctimas que han huido de la ciudad real constatan que la autopista ideal tampoco existe y a ninguno le importa el conflicto on line. Los de clase media se lamentan de sus exiguas vacaciones, los pobres sienten que los alimentos frescos que transportan se pudrirán antes de llegar a la ciudad feliz, y es de imaginar que los ricos en BMW o Mercedes piensan en persuadir a Marcelo Ebrard para que impulse la construcción de un segundo piso de paga exclusiva para comunicar el Distrito Federal con Punta Diamante.

 

Pero en el autobús, un matrimonio hondureño nos cuenta de las ciudades modelos que, a semejanza de Celebration, proyectan erigir algunos inversionistas poderosos en el marco de la llamada Ley de Regiones Especiales para el Desarrollo (RED) de Honduras.

 

Sabía algo del asunto gracias a las denuncias de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh), el artículo publicado por Maciek Wisnieswki en esta sección (Honduras: ciudades como modelos para armar, 24/4/12) y otro suscrito por Ernesto Paz Aguilar: Ciudades modelo: la genial impostura (La Tribuna, Tegucigalpa, 12/9/12).

 

La Ofraneh señala: La entrega de franjas del territorio nacional a inversionistas extranjeros para crear republiquetas independientes ha sido el proyecto emblemático del Partido Nacional, que se encuentra actualmente en el poder, y el cual está aparentemente dispuesto a toda costa a permanecer en el control del país más violento del mundo y uno de los más pobres de América Latina.

 

En octubre pasado, la Corte Suprema declaró inconstitucional el proyecto de las RED. Sin embargo, el 7 de enero pasado el vicepresidente del Congreso, Marvin Ponce, indicó a los medios de la posible introducción de una iniciativa para crear una nueva ley que permita implementar las ciudades modelo... en una versión mejorada.

 

La Ofraneh piensa que la reacción del Congreso frente a la declaración de inconstitucionalidad de las ciudades modelo culminó "... con un golpe al Poder Judicial".

 

El proyecto de las ciudades modelo reviste particular gravedad y trascendencia, pues se trata de otra prueba piloto del anarcocapitalismo en curso: ensayo del modelo neoliberal en Chile (1973), Plan represivo Cóndor del Pentágono en el cono sur (decenio de 1970), guerras de baja intensidad en América Central (decenio de 1980), Plan Colombia (decenio de 1990), crisis financiera inducida en Argentina (2001), limpieza étnica en México (2006).

 

No sólo el poder mediático le ha puesto sordina al asunto. Chovinismos seudopolíticos, sectarismos ideológicos, universalismos estrechos y otras distópicas utopías del otro mundo posible también han preferido silenciar su voz, y no precisamente por falta de información.

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Sábado, 10 Noviembre 2012 06:46

¿Un shock del pueblo?

¿Un shock del pueblo?

Menos de tres días después de que Sandy tocó tierra en la costa este de Estados Unidos, Iain Murria, del Competitive Enterprise Institute (Instituto de Competitividad Empresarial), dijo que la miseria que los neoyorquinos estaban a punto de sufrir era por culpa de su oposición a los grandes almacenes comerciales. En Forbes.com explicó que el hecho de que la ciudad rehúsa acoger a Walmart probablemente hará que la recuperación sea más difícil: “Las tienditas simplemente no pueden hacer lo que los grandes almacenes sí pueden en estas circunstancias”, escribió. También advirtió que si el ritmo de la reconstrucción resultaba ser lento (como a menudo sucede), entonces “las reglas en favor de los sindicatos, como la ley Davis-Bacon”, tendrían la culpa. Se refiere al estatuto que exige que a los trabajadores en proyectos de obras públicas se les pague no el salario mínimo, sino el que impera en la región.

 

Ese mismo día, Frank Rapoport, abogado que representa a varios contratistas de bienes raíces y de la construcción que manejan miles de millones de dólares, rápidamente sugirió que muchos de esos proyectos de obras públicas no deberían ser públicos. En vez, los gobiernos, cortos de dinero, deberían voltear hacia las “sociedades pública-privadas”, conocidas como “P3”. Esto implica puentes y túneles reconstruidos por compañías privadas, que podrían, por ejemplo, instalar casetas de cobro y quedarse con las ganancias. Estos acuerdos no son legales en Nueva York o Nueva Jersey, pero Rapoport cree que eso puede cambiar. “Las estructuras de algunos de los puentes en Nueva Jersey que fueron destruidos necesitan ser remplazadas, y va a ser muy costoso”, dijo a The Nation. “Así que el gobierno podría no tener el dinero necesario para construirlos de manera correcta. Y ahí es cuando recurres a un P3”.

 

El premio al sinvergüenza capitalismo de los desastres seguramente se lo lleva el economista de derecha Russell S. Sobel, quien escribió en un foro en línea de The New York Times. Sobel sugiere que en áreas muy golpeadas la FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) debería crear “zonas de libre comercio –en las cuales todas las regulaciones normales, licencias e impuestos (sean) suspendidas”. Al parecer, este alboroto empresarial “proveería mejor los bienes y servicios que las víctimas necesitan”.

 

Sí, claro: esta catástrofe muy probablemente creada por el cambio climático –crisis nacida del colosal fracaso regulatorio para prevenir que las empresas traten el medio ambiente como una cloaca abierta– es simplemente una nueva oportunidad de mayor desregulación. Y el hecho de que esta tormenta ha demostrado que la gente pobre y de la clase trabajadora es mucho más vulnerable a la crisis climática demuestra que esto es claramente el momento para despojar a esa gente de las pocas protecciones laborales que aún tiene, así como de privatizar los escasos servicios públicos a los que aún tienen acceso. Sobre todo, al enfrentar una extraordinariamente costosa crisis nacida del egoísmo empresarial, dar vacaciones fiscales a las empresas.

 

La oleada de intentos de usar el poder destructivo de Sandy para hacerse de dinero es sólo el más reciente capítulo de la muy larga historia que he llamado la “doctrina del shock”. Y es un pequeñísimo vistazo a las maneras en que las grandes empresas buscan cosechar enormes ganancias a partir del caos climático.

 

Un ejemplo: entre 2008 y 2010 fueron presentadas o expedidas al menos 261 patentes relacionadas con cultivos “listos para el clima” –semillas supuestamente capaces de soportar condiciones extremas, como sequías e inundaciones; de estas patentes, cerca de 80 por ciento estaba controlada por sólo seis gigantes de los agronegocios, incluyendo a Monsanto y Syngenta. Con la historia como nuestra maestra, sabemos que los pequeños agricultores se endeudarán intentando comprar estas nuevas semillas milagrosas y que muchos perderán su tierra.

 

En noviembre de 2010, The Economist publicó un texto, el de portada, acerca del cambio climático, que sirve como un útil (aunque desgarrador) anteproyecto de cómo el cambio climático podría servir como el pretexto para el último gran arrebato de tierra, un último despeje colonial de los bosques, las granjas y los litorales, a manos de un puñado de multinacionales. Los editores explican que las sequías y los cultivos sometidos a calores extremos son tal amenaza para los agricultores, que sólo los grandes jugadores pueden sobrevivir el desbarajuste y que “puede ser que muchos agricultores abandonen la granja como forma de adaptarse”. Tenían el mismo mensaje para los pescadores que ocupaban valiosas tierras frente al mar: ¿no sería mucho más seguro, tomando en cuenta los cada vez más elevados mares y todo lo demás, si se unieran con sus compañeros agricultores en los barrios bajos urbanos? “Es más fácil proteger de las inundaciones a un puerto que a una población similarmente distribuida a lo largo de una costa de pueblos pesqueros.”

 

Pero, se podría preguntar, ¿no hay un problema de desempleo en la mayoría de estas ciudades? Nada que un poco de “reforma a los mercados laborales” y libre comercio no puedan remediar. Además, las ciudades, explican, tienen “estrategias sociales, formales o informales”. Estoy bastante segura de que esto quiere decir que la gente cuyas “estrategias sociales” antes implicaban sembrar y atrapar sus propios alimentos, ahora pueden aferrarse a la vida vendiendo plumas rotas en los cruces o quizá traficando drogas. Aún no se menciona cuál debería ser la estrategia social informal cuando los vientos de una súper tormenta aúllen a través de aquellos precarios barrios bajos.
Durante mucho tiempo los ambientalistas consideraron que el cambio climático era un gran igualador, el asunto que afectaba a todos, ricos o pobres. No pensaron en la miríada de maneras en las que los súper ricos se protegerían de los efectos menos aceptables del modelo económico que los hizo tan ricos. En los pasados seis años hemos visto el surgimiento de bomberos privados, contratados por compañías de seguros para ofrecer un servicio de “conserjería” a sus clientes más ricos; además del Helpjet, que duró poco, una aerolínea chárter en Florida que ofrecía servicios de evacuación de cinco estrellas, de las zonas de huracanes. Ahora, después de Sandy, hay exclusivos agentes de bienes raíces que predicen que los generadores de energía serán el nuevo símbolo de estatus, con el juego del penthouse y la mansión. Al parecer algunos imaginan el cambio climático no tanto como un peligro claro y presente, sino más como una especie de vacaciones de spa; nada que la correcta combinación de servicios hechos a la medida y accesorios con buena curaduría no puedan vencer. Al menos esa fue la impresión que dejó la venta pre Sandy de Barney’s en Nueva York: ofrecía descuentos en el té verde sencha, juegos de backgammon y mantas de 500 dólares para que sus clientes de lujo pudieran “instalarse con estilo”.

 

Así que sabemos cómo los doctores del shock se están preparando para explotar la crisis climática, y, por el pasado, sabemos cómo termina esa historia. Pero aquí está la verdadera pregunta: ¿podría esta crisis ofrecer una oportunidad diferente, una que disperse el poder a las manos de muchos en vez de consolidarlo en las de pocos; una que expanda radicalmente lo colectivo en vez de subastarlo en pedazos? En pocas palabras, ¿podría Sandy ser el inicio de un shock del pueblo?

 

Creo que sí. Como bosquejé el año pasado (www.thenation.com/article/164497/capitalism-vs-climate?page=0,0#), podemos hacer cambios que posibiliten bajar nuestras emisiones al nivel que la ciencia demanda. Éstos incluyen trasladar nuestras economías (así que vamos a necesitar a esos granjeros donde están); expandir enormemente y reimaginar la esfera pública para no sólo detener la siguiente tormenta, sino también prevenir peores trastornos en el futuro; regular a morir las empresas y reducir su venenoso poder político, y reinventar la economía para que ya no defina el éxito como una expansión sinfín del consumo.

 

De la misma manera en que los movimientos que nacieron a raíz de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial hicieron suyos el orgulloso legado de las redes de bienestar social en el mundo industrializado, así, el cambio climático puede ser una ocasión histórica para engendrar a la siguiente gran ola de cambio progresista. Además, ninguna de las artimañas antidemocráticas que describí en La doctina del shock son necesarias para hacer avanzar esta agenda. Lejos de aprovechar la crisis climática para hacer que se aprueben políticas no populares, nuestra tarea es aprovecharla para demandar una agenda verdaderamente populista.

 

La reconstrucción tras Sandy es un gran lugar para comenzar a probar estas ideas. A diferencia de los capitalistas del desastre, que usan la crisis para evadir la democracia, una recuperación del pueblo (como muchos del movimiento Ocupa ya demandan) implicaría nuevos procesos democráticos, incluyendo asambleas barriales, para decidir cómo deberían ser reconstruidas las comunidades fuertemente golpeadas. El principio primordial debe ser el de tratar al mismo tiempo las crisis gemelas de la desigualdad y el cambio climático. Para empezar, eso quiere decir una reconstrucción que no sólo cree empleos, sino trabajos con sueldo digno. Implica no sólo más transporte público, sino vivienda económica, energéticamente eficiente, al lado de esas vías de transporte. También no sólo más energía renovable, sino control comunitario democrático de esos proyectos.

 

Pero al mismo tiempo que se redoblan las alternativas, necesitamos incrementar la lucha contra las fuerzas que activamente hacen que la crisis climática empeore. Eso implica mantenernos firmes contra la expansión continua del sector de las energías fósiles hacia territorios nuevos y de alto riesgo, ya sea en arenas bituminosas, con fractura hidráulica, exportaciones de carbón a China o taladrando en el Ártico. También implica reconocer los límites de la presión política e ir directamente tras las empresas de energías fósiles, como hacemos en 350.org con nuestro tour “Haz las cuentas”. Estas compañías han mostrado que están dispuestas a quemar cinco veces más carbón de lo que los cálculos conservadores dicen que es compatible con un planeta habitable. Nosotros hicimos las cuentas, y simplemente no podemos dejarlos hacerlas.

 

Esta crisis, o se vuelve una oportunidad para un salto evolucionario, un reajuste holístico de nuestra relación con el mundo natural, o se convertirá en una oportunidad para el mayor alboroto del capitalismo del desastre en la historia de la humanidad, dejando al mundo aún más brutalmente separado entre ganadores y perdedores.

 

Cuando escribí La doctina del shock documentaba crímenes del pasado. La buena noticia es que éste es un crimen que está ocurriendo; aún está dentro de nuestro poder frenarlo. Asegurémonos de que esta vez los chicos buenos ganen.

 


Naomi Klein, autora de No logo y La doctrina del shock.

 

Traducción: Tania Molina Ramírez.

Copyright Naomi Klein 2012.

Publicado en The Nation (thenation.com).

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Jueves 8

2:00 - 5:00 p.m. (Bogotá)

Biblioteca Luis Ángel Arango

 

Sábado 10

2:00 - 5:00 p.m. (Medellín)

Auditorio Moravia

 

 




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La decadencia del poder estadounidense

La crisis estructural de Capitalismo

Historia y dilemas de los movimientos antisistémicos


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 Videos relacionados:   

 
 
 
 

Conferencia magistral de Immanuel Wallerstein "Los desafíos de América Latina en el Sistema-Mundo" (parte 1) realizada en Quito, Ecuador, con motivo de doctorado honoris causa conferido al destacado investigador por el IAEN. Agosto 2011.




 

Informes: 212 73 97 - 346 62 40 - 345 18 08 (Bogotá) - 291 09 69 (Medellín)

Estado de derecho y “el derecho del más fuerte”
La planificación económica por los Estados, que en los países donde dominaba el capitalismo industrial caracterizó todo el período del New Deal, la llamada “era del Estado benefactor” tuvo por objetivo aplicar una política de redistribución de la riqueza para reducir las enormes desigualdades en los ingresos que tipifican los períodos del liberalismo económico, como sucede en la actualidad y fue el caso en el primer tercio del siglo 20, y que inevitablemente conducen a graves crisis económicas y financieras, al desempleo y el empobrecimiento masivo, y a momentos políticos decisivos.
 
La planificación de la economía en manos de los Estados, tan combatida y denigrada por las voces cantantes del sector privado que defienden la “autorregulación” de los mercados, la libertad de la empresa y de la propiedad privada, no ha desaparecido del mapa, sino simplemente ha sido traspasada de los Estados al gran capital con el resurgimiento del liberalismo económico a partir de finales de los 60.
 
Ahora el gran capital, o sea las grandes empresas transnacionales que abarcan todos los sectores económicos, así como el dominante sector financiero, ha tomado el poder, el control de los Estados y de los partidos políticos de gobierno, como es claro en todos los países del llamado “capitalismo avanzado”.
 
Dicho de otra manera, gracias al control que ejercen en todos los niveles de los Estados y al acoplamiento con los “partidos políticos de gobierno”, desde los conservadores a los socialdemócratas, el gran capital puede actualmente planificar y ejecutar con rigor las políticas económicas y financieras que, a escala nacional y mundial, tienen por único objetivo volver a concentrar la riqueza social en unas pocas manos, en ese menos del uno por ciento de la población, como bien lo denuncian los ocupantes del Wall Street y los indignados de todo el mundo.
 
Excelente prueba de esta rigurosa planificación al servicio del gran capital es la destrucción sistemática de las políticas industriales, comerciales monetarias y fiscales que caracterizaron el período del New Deal, como actualmente puede constatarse con las políticas de austeridad aplicadas en la Unión Europea (UE), y con la creación de los mecanismos, instituciones y legislaciones para un Estado al servicio exclusivo del gran capital (1).
 

Lo que no pudo entrar por la puerta se infiltró por la ventana

 
La razón por la cual “hace agua” desde finales de 1999 la Organización Mundial del Comercio (OMC), el “navío almirante” de la liberalización del comercio, es simple y bien conocida por quienes se interesan.
 
La OMC reemplazó al sistema del Acuerdo General sobre Tarifas y Aranceles (GATT, en su sigla en inglés), que en realidad permitía a las grandes potencias tomar las decisiones a puertas cerradas e imponerlas a la mayoría, para liberalizar acorde a sus intereses los intercambios comerciales y desmontar poco a poco las políticas industriales y de sustitución de importaciones en las naciones subdesarrolladas o en vías de desarrollo.
 
Funcionando bajo las reglas de la ONU, en la OMC cada país tiene un voto y la mayoría decide. Esto, según nos decían entonces los directores de la OMC y los ministros de Comercio Internacional de países de la UE y Canadá, permitiría instaurar por decisión de la mayoría de países un nuevo “estado de derecho” a nivel mundial.
 
Un nuevo “estado de derecho” que permitiera que cada país, grande o pequeño, débil o poderoso, fuese tratado a pie de igualdad por el resto del mundo.
 
Como se vio en los sucesivos fracasos de las “rondas” de la OMC, el sistema de “un país un voto” en el proceso de toma de decisiones permitió que las voces de los países subdesarrollados y emergentes expusieran el doble rasero de las políticas de Estados Unidos (EE.UU.), la UE y Japón, como los subsidios a la producción de cereales y alimentos en sus países y las trabas a la importación de tales productos. El voto mayoritario de los países subdesarrollados y emergentes frenó temporalmente, y exclusivamente en esa instancia multilateral, algunos de los peores aspectos de la liberalización.
 
Decimos “temporalmente” porque lo que no pudo entrar por la puerta multilateral de la OMC fue introducido por la ventana de los acuerdos bilaterales o multilaterales de liberalización comercial o de integración económica, donde los países poderosos –aquellos donde el Estado está ya al servicio del gran capital- pueden imponer sus condiciones.
 
Una demostración en vivo es la actual negociación del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (ATP, en su abreviación), en la cual Washington busca desde febrero del 2008 ampliar el acuerdo de liberalización comercial firmado en 2005 por Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, y puesto en marcha en 2006.
 
La presencia de EE.UU. en esta negociación a partir del 2008 atrajo a otros siete países: Australia (noviembre 2008), Canadá (junio 2012), Japón (noviembre 2011), Malasia (octubre 2010), México (junio 2012), Perú y Vietnam (ambos desde noviembre 2008), y según la agencia Reuters que cita a Ron Kirk, Representante Comercial de EE.UU., Washington quisiera mucho que China se incorporase al ATP (Reuters, 8 de mayo 2012), algo dudoso si no se cambian las reglas del ATP, que dan a sus nueve participantes originales –lo que excluye a los últimos llegados, como Canadá, Japón y México- un derecho de veto sobre la participación de nuevos países en las negociaciones.
 
Como analiza Peter Lee (Asia Times Online), la entrada de EE.UU. en este proceso de negociación significó, desde el 2008, que todos los países participantes tendrían acceso privilegiado al mercado estadounidense si dan plena satisfacción a Washington y eliminan las barreras tarifarias y subsidios que afectarán a más de 11 mil productos, y al mismo tiempo abren sus mercados (es decir los mercados públicos y privados a escala nacional y local) a todos los proveedores de bienes y servicios, incluyendo a los financieros, y aplican con el rigor exigido por Washington el respeto a los derechos de propiedad, entre ellos el de la propiedad intelectual (2).
 
Para incorporarse al ATP, que está ahora bajo la egida de Washington, las naciones del Pacifico deberán haber sacrificado la capacidad de defender sus soberanías frente a las “intensamente competitivas multinacionales” (y sus ejércitos de abogados que serán figuras ubicuitas en las cortes de las naciones del ATP si este pacto es llevado a cabo), y esto a cambio de “algo que no es abundantemente claro”, como enfatiza Lee.
 
Canadá, Japón y México no podrán reabrir las negociaciones en los capítulos del ATP en los cuales los nueve países participantes ya alcanzaron acuerdos, y tampoco tendrán derecho de veto en cualquier otro capítulo de las negociaciones, y tal será la situación de China si decide incorporarse al proceso, algo que probablemente no ocurrirá.
 
En el caso de la protección de la propiedad intelectual esto significa que a través del ATP, Washington introducirá a escala regional y con perspectiva global, una interpretación extremadamente restrictiva, como la existente ya en las leyes estadounidenses, y para aplicarla a gusto dispondrá de todos los mecanismos, abogados y palancas necesarias que las grandes transnacionales de varios sectores (desde el farmacéutico, las mineras y petroleras, hasta los fabricantes de productos electrónicos e informáticos, entre otros más) pondrán en acción.
 
La ley que se aplicará con rigor y extraterritorialmente, a través de las cortes nacionales o de los tribunales del ATP, será la estadounidense, que protege los derechos del gran capital.
 
Es así, a través del “derecho del más fuerte” como viene forjando el imperialismo y sus aliados el “estado de derecho” universal del liberalismo a ultranza.
 
Nada de nuevo en todo esto. En una crítica a las ideas del economista británico J. Stuart Mill sobre la apropiación de la distribución de las riquezas y la propiedad, Karl Marx escribió en 1857 que a los economistas burgueses les parece que con la policía moderna la producción funciona mejor que, por ejemplo, aplicando el derecho del más fuerte. Olvidan solamente que el derecho del más fuerte es también un derecho, y que este derecho del más fuerte se perpetúa bajo otra forma en su “estado de derecho” (3).
 
La Vèrdiere, Francia.
 
- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.
 
1.- Karl Polanyi desarrolló de manera excelente este tema en su libro La Grande Transformation, que terminó de escribir en 1944, y particularmente en el último capítulo (La libertad en una sociedad compleja), donde señala que el liberalismo acusa a la planificación y el dirigismo económico “de ser la negación de la libertad. La libre empresa y la propiedad privada son declaradas partes esenciales de la libertad”, algo que es una “ficción por la dura realidad de los gigantescos fideicomisos y el poder principesco de los monopolios”. Y alertaba que fue a causa de este liberalismo que el gran capital “se instaló en varios países de Europa así como, por otra parte, diversas formas de fascismo”, y que la planificación, la reglamentación y el dirigismo que los neoliberales de la época querían ver “desterrados porque eran un peligro para la libertad”, fueron entonces utilizados por los enemigos jurados de la libertad, los fascistas, para “abolirla totalmente”. Es así, según Polanyi, que “la obstrucción hecha por los liberales a toda reforma comportando planificación, reglamentación y dirigismo hizo prácticamente inevitable la victoria del fascismo”. (página 330 de la edición francesa, Edition Gallimard)
2.- Sobre este particular ver en http://keionline.org/node/1516 una “fuga” del texto negociado en el ATP Limitaciones y Excepciones del derecho de propiedad intelectual. Y ver críticas en https://www.eff.org/deeplinks/2012/08/new-leaked-tpp-puts-fair-use-risk
3.- Karl Marx, Introducción de “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (borrador) 1857-1858” (Grundisse), página 8 en la edición de Siglo XXI Editores SA, y página 10 del cuaderno original.

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Sábado, 15 Septiembre 2012 06:43

El mundo que nos toca vivir

El mundo que nos toca vivir
El camino para la salvación del euro está libre. En ese tono titularon los diarios el jueves pasado. Es que la Corte Suprema de Alemania había aprobado la resolución del Parlamento por la cual se proponía la ayuda financiera al Banco Central Europeo. Con eso se ratificaba la posición de la jefa del gobierno germano, Angela Merkel y, de alguna manera, se respaldaba la existencia del Mercado Común Europeo.


Grecia, Italia, España, Portugal e Irlanda respiraron con optimismo luego de tantos meses de un panorama económico más que dramático. Pero la Justicia alemana limitó la ayuda de su país a la suma de 190 mil millones de euros. Todo préstamo más allá de esa suma debe ser aprobado antes por el Parlamento alemán, así se le da cabida a la opinión de la minoría.


Sí, un respiro para la agotada Europa y un gesto de Alemania para salvar al euro y un no al regreso a las fronteras económicas de antes y a la moneda propia de cada país. Pero hay muchas protestas, en especial de la derecha alemana –mismo en sectores del propio partido gobernante demócrata cristiano–, que se preguntan por qué Alemania siempre es la que tiene que pagar los platos rotos que rompen los otros europeos. Pero cualquier aislamiento de Alemania hubiera podido ocasionar una verdadera catástrofe económica continental. Esta misma semana se publicaron pronósticos de que la crisis económica llegará también a Alemania a comienzos del 2013, cuando el crecimiento sea sólo del 1,1 por ciento, en vez del 1,7 pronosticado antes.


Otra vez el sistema capitalista con sus crisis y un mundo que no encuentra la paz ni puede cumplir con el principio del trabajo para todos o por lo menos pan para todos. Y justo, con la información de la aprobación de la ayuda alemana a los países europeos en crisis, apareció la noticia oficial de la Agencia Federal de Estadísticas alemana, de que va creciendo en este país la cuota de gente que cae en estado de pobreza. Se señala que en 2005 la gente pobre llegaba al 14,7 por ciento del total de la sociedad; en 2010 bajó al 14,5, pero en 2011 ha llegado ya al 15,1 por ciento. Una cifra para pensar. ¿Por qué si aumenta la producción aumenta al mismo tiempo la pobreza, y eso que se trata de un país del “primer mundo”? ¿Por qué no se investiga si la fortuna de los acaudalados va cada vez más en aumento y la pobreza avanza al mismo tiempo? Los estudios oficiales señalan, por ejemplo, que el riesgo de pobreza en Berlín creció del 19,7 en el 2005, a 21,1 en el 2011.


Recuerdo cuando en la década del cincuenta se nos enseñaba que la “economía de mercado” iba a solucionar todos los problemas del mundo. Pues bien, las cifras que presentó Unicef nos dicen que todos los días fallecen en el mundo 19.000 niños menores de cinco años. Todo eso a pesar del progreso de las ciencias médicas. De acuerdo con ese estudio, cada tercer niño que muere es por desnutrición crónica o aguda. De enfermedad pulmonar fallece el 18 por ciento del total; de colitis, el 11 por ciento, y de malaria, el 7 por ciento.


¿Qué dice Naciones Unidas ante estas cifras? ¿Qué es en esencia el ser humano que permite así la muerte de esos seres indefensos? Y aquí viene la otra cara de la moneda. La producción de armas. Las armas cada vez más mortíferas. Los mayores exportadores de armas son Estados Unidos, luego Rusia y el tercero es nada menos que Alemania. Sí, el país que perdió la última Guerra Mundial perdió millones de seres que encontraron la muerte –no sólo como soldados, sino mujeres y niños– en las ciudades bombardeadas. A pesar de ello, acaba de publicarse la información de que esta Alemania actual vendió armas al exterior por 1,1 mil millones de euros en el 2004, y subió esa exportación a 2,1 mil millones seis años después. Negocio perfecto. Negocios son negocios, no importa la moral. Los autores de este estudio, Nicolas Büchse y Hauke Friedrichs, señalan que “la venta de tanques de guerra a regímenes políticos autocráticos (dictaduras, en el verdadero sentido) ya no es más un tabú”, y agregan (textual): “Jamás en la historia fue tan fácil vender armas al exterior”. Ultimamente, esas armas han sido empleadas en la guerra de Afganistán, en Kosovo, en Macedonia. También en maniobras militares de Arabia Saudita y en la Unión de Emiratos Arabes. Por ejemplo, la ametralladora MP5 dispara 8000 proyectiles por minuto y ha sido comprada por Irán, para uso policial, y por la India (que tiene el 24 por ciento del total de muertes de niños en el mundo), por Turquía y por Indonesia. El tanque Leopard II, al que la empresa que los fabrica llama “la nave insignia de los ejércitos”, cuesta 9 millones de euros por unidad. De esta arma –se dice que es la más codiciada del mundo– ya Arabia Saudita ha comprado 800 unidades; Qatar, 200 e Indonesia, 100. También viene dotado con un cañón de caño corto “para ser utilizado en las ciudades”. Y una ametralladora “vertical” con la cual puede atacar “enemigos en los techos de las casas”. Y un lanzagranadas para gases y nieblas. El estado-ciudad de Singapur compró 168 tanques de este tipo.


También Alemania produce el submarino Dolphia, que cuesta cada uno 550 millones de euros. Israel ya ha comprado seis de ellos y los ha dotado de armas nucleares. Todo parece una novela de perversa imaginación; que los judíos que sufrieron uno de los genocidios más grandes de la Historia a manos de los nazis alemanes, ahora compren a Alemania justamente armas.


En total, Alemania produce actualmente las ocho armas más efectivas de la Historia. El recorrido que ha hecho el mundo humano parece ser una obra de ficción inigualable. Pobres autores de libros de ficción, ¡qué cortos se han quedado! Mejor escriban la actual realidad del mundo y van a encontrar los temas de más fantasía. Tal vez los lectores de mis contratapas se digan: ¡otra vez Bayer escribiendo sobre el hambre de los niños y la venta de armas, basta! Pero no. Voy a cerrar esta página con el otro aspecto de la humanidad. Los que no se rinden: la gente bien de abajo que lucha por más dignidad, por ejemplo, las mujeres de Vernon Yankee en Estados Unidos. Allí existe una central atómica que ya ha tenido varios problemas. Un conjunto de abuelas –todas abuelas– se han reunido y comenzado la lucha para su cierre. Se llaman a sí mismas “las Ladys radicales”, y marchan y cantan himnos: “Stand up” y “I will Survive”. Todas visten blusas con inscripciones antinucleares y “molestan” día por día a los responsables. Y están seguras de que triunfarán.


Otro caso es el de las colectividades armenias en todo el mundo, que han salido nuevamente a la calle ahora por la vergonzosa y pérfida medida llevada a cabo por el gobierno de Azerbaiján. Armenia y Azerbaiján tienen un largo conflicto desde la década del noventa. En el 2004, en Budapest, se realizó el seminario “Colaboración para la Paz”, de ayuda para encontrar soluciones, con invitaciones a militares de ambos países. Allí, el teniente azerbaijano Ramil Safarow aprovechó la oportunidad para entrar en la habitación del oficial armenio Gurgan Makarian y cortarle la cabeza de un hachazo. La Justicia húngara condenó al asesino a cadena perpetua. Entonces, el gobierno azerbaijano pidió la extradición del culpable para hacerle cumplir la pena en su país natal. Hungría se lo entregó y el mismo día en su país se le dio la libertad, se lo nombró oficialmente “héroe” nacional” y se lo ascendió a Mayor. La protesta mundial de los armenios ha tenido un gran eco. Piden que el asesino sea devuelto a Hungría y cumpla la pena. Han dejado así el desnudo ante el mundo al gobierno encubridor de un asesino feroz.


Y allá, en mi país, Argentina, en la ciudad bonaerense de Balcarce, hombres y mujeres que no admiten lo injusto han iniciado acciones para que se quite a la ciudad el monumento al dictador Uriburu, sí, el dictador que inició los golpes militares contra los gobiernos constitucionales y fue fusilador de obreros. Es increíble ese monumento. Un insulto a la vida y a la democracia. Pero hay seres nobles que ponen la cara para el triunfo de la Etica. Para lograr ese mundo soñado sin armas y con niños que sonrían eternamente.


Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania

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Martes, 11 Septiembre 2012 06:52

Firmas mexicanas invaden el mundo

Firmas mexicanas invaden el mundo
Las inversiones de mexicanos en el extranjero han crecido en forma considerable en años recientes, al punto de que los montos salientes han rebasado a los entrantes en el primer semestre de 2012. Esta tendencia sugiere que las empresas mexicanas intentan aumentar ingresos con operaciones en otros países, diversificando el riesgo y generando grandes alzas potenciales de utilidades.


Es probable que los altos volúmenes de flujos al exterior continúen en los próximos años, impulsados por crecientes oportunidades de inversión y por el surgimiento y consolidación de jugadores globales en México.


En el primer semestre de 2012, la cuenta financiera de la balanza de pagos mostró una salida neta de mil 900 mdd en inversión extranjera directa (IED). Esto sólo había ocurrido una vez antes en un periodo de seis meses (abril-septiembre de 2010).


La elevación de flujos de IED es una tendencia reciente: entre 2001 y 2008, las entradas superaron a las salidas por un promedio de 20 mil mdd al año, pero esa cifra comenzó a declinar después, a unos 7 mil mdd, en 2009-11. En comparación, las salidas de IED de Chile llegaron a 11 mil 800 mdd en 2011, luego de promediar 8 mil 500 mdd en 2008-10. Los flujos de Brasil disminuyeron en 2009 y 2011, pero llegaron a 11 mil 600 mdd en 2010 y promediaron18 mil 600 en 2006-08.


La capacidad de las grandes empresas mexicanas de invertir en el extranjero refleja el hecho de que muchas operan con poca competencia en sus mercados domésticos, y por tanto gozan de márgenes más altos que sus contrapartes internacionales, lo que les permite generar fuertes flujos de caja.


Esas compañías, que tienden a ser manejadas por familias únicas, han seguido tradicionalmente una estrategia conservadora de negocios, ajustándose a las constantes crisis financieras y con fuerte dependencia del ciclo político. Durante mucho tiempo, su objetivo primario ha sido defender su participación de mercado y distribuir ingreso a sus propietarios.


Aunque tal vez siga siendo así, el pensamiento gerencial ha evolucionado por efecto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de la creciente globalización de México, y se ha ajustado a normas internacionales una vez que las empresas han comenzado a buscar formas alternativas de elevar el crecimiento y maximizar la acumulación de capital.


Para la mayoría de las empresas, invertir en el mercado doméstico sigue siendo la opción preferida; sin embargo, esta estrategia se ve restringida por un desempeño económico bastante mediocre en comparación con otros mercados del mundo, y por limitadas oportunidades de desarrollo, dado que la extensa desigualdad de ingreso continúa baldando la demanda doméstica. Como resultado, las compañías mexicanas han comenzado a ver más allá del mercado doméstico, a otros mercados que puedan ofrecer mejores oportunidades de crecimiento e inversión, con riesgos manejables.


Al mismo tiempo, la población de ascendencia mexicana en EU ha seguido creciendo y ganando poder de compra. De los 40 millones de personas nacidas en el extranjero que viven en ese país, 12 millones provienen de México y otros 10 millones del resto de América Latina y el Caribe.


Además, la población de origen latino en EU asciende a 51 millones de personas y su contribución al crecimiento demográfico fue de 56% del total entre 2000 y 2010.


El gran incremento de la inversión mexicana en EU ha buscado, por tanto, aprovechar un mercado latino que en muchos casos ha sido difícil de penetrar para las empresas locales. Se estima que este mercado vale unos 500 mil mdd, alrededor de la mitad del PIB mexicano.


Asimismo, la mayoría de los países latinoamericanos han reportado firmes tasas de crecimiento en la década pasada, lo que representa cada vez más prometedores, y redituables, destinos de IED para inversionistas mexicanos ansiosos de diversificar su cartera. Las similitudes culturales también les ofrecen una ventaja competitiva.


Según la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA, por sus siglas en inglés), la inversión mexicana en ese país totalizó 7 mil 700 mdd entre 2005 y 2010, en comparación con flujos negativos de Brasil (unos 700 mil dólares en promedio) en el mismo periodo. En 2011 la inversión mexicana y brasileña se elevó a 2 mil 500 y 3 mil 700 mdd, respectivamente.


La mayor parte de la inversión mexicana en el exterior se ha dado en los sectores de manufacturas, alimentos y telecomunicaciones. En 2010, Grupo Bimbo, la mayor empresa panificadora del mundo, adquirió la firma estadunidense Sara Lee por casi mil mdd, con lo cual se volvió la primera firma del ramo en EU. El consorcio opera también en varios países latinoamericanos, como Brasil, Chile y Colombia.


Sigma, brazo de alimentos refrigerados del conglomerado Alfa, ha expandido sus capacidades de procesamiento y distribución de alimentos al mercado estadunidense, con una planta de carnes frías en Oklahoma y otra de productos lácteos en Wisconsin. También cuenta con 16 oficinas de distribución en territorio de EU.


Apeak, igualmente parte de Alfa, se ha convertido en la segunda empresa petroquímica de AL y tiene plantas en EU y Argentina.


Entre tanto, el gigante de materiales de construcción Cemex ha realizado una dinámica expansión en EU, mediante 13 plantas de cemento, 46 terminales de distribución y más de 450 plantas de concreto premezclado. Cemex opera en 50 países, desde Argentina hasta Israel.


Por último, pero por supuesto no menos importante, el gigante de telecomunicaciones Telmex (y su compañía filial, América Móvil) se ha expandido con fuerza en todo EU y AL en los ocho años pasados, a menudo bajo su marca registrada Claro.


El potencial del mercado latino en EU y las firmes tasas de crecimiento en AL continuarán atrayendo inversionistas mexicanos en busca de nuevas oportunidades. En algunos casos, estos proyectos son parte de una estrategia integral para convertirse en verdaderos jugadores globales, como en el caso de Cemex, en la cresta de la ola de multilatinas (empresas multinacionales latinoamericanas).


En otros casos, las inversiones reflejan oportunidades de corto plazo a la vez que proporcionan diversificación y significativas ganancias potenciales. En ausencia de sorpresas negativas en el panorama mundial, es probable que la tendencia observada en la inversión mexicana en el extranjero se consolide y se mantenga por algún tiempo.


Traducción de textos: Jorge Anaya

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Según Samir Amin hemos entrado en una nueva fase del capitalismo. Cree que se trata de una etapa cualitativamente nueva. El sistema capitalista no solo está en crisis, -mantiene Amin- sino que lo que se está produciendo en él una autentica implosión, pero que no es el efecto de la lucha popular.


Samir Amín es uno de los pensadores marxistas más importantes de su generación. Nacido en El Cairo, pasó su infancia y juventud en Port Said. Fue allí donde asistió a la escuela secundaria. De 1947 a 1957 estudió en París, obteniendo un diploma en Ciencias Políticas antes de graduarse en estadística (1956) y economía (1957). En su autobiografía Itinéraire intellectuel confesó que su vida militante solo le permitía dedicar un mínimo de tiempo a su preparación para los exámenes universitarios. En efecto, a su llegada a Paris, Amin se unió prontamente al Partido Comunista Francés. Sin embargo, terminaría alejándose de esta organización para aproximarse a los círculos de pensamiento maoísta


Samir Amin es autor de una voluminosa obra de análisis crítico del capitalismo y de sus crisis. Durante una reciente visita a Ecuador de este notable pensador marxista, Irene León, de la organización FEDAEPS, le realizó una entrevista. De ella hemos tratado de resumir las ideas que nos han parecido más significativas.


Según Samir Amin hemos entrado en una nueva fase del capitalismo. Cree que se trata de una etapa cualitativamente nueva, caracterizada por la extraordinaria centralización del capital, llegando a tal punto que, hoy en día, el capital monopólico lo controla absolutamente todo.


Se trata de un relevante cambio cualitativo que él le adjudica la calificación de "monopolio generalizado", es decir, que extiende sus tentaculos a todas las esferas.


Esta característica provoca consecuencias importantísimas . "En primer lugar -dice Samir Amin- se ha desvirtuado completamente la democracia burguesa, pues si antes se fundamentaba en una oposición izquierda-derecha, que correspondía a alianzas sociales, más o menos populares, más o menos burguesas, pero diferenciadas por sus concepciones de la política económica, en la actualidad, en Estados Unidos, por ejemplo, republicanos y demócratas, o en Francia socialistas de la corriente de Hollande y la derecha de Sarkozy,


Samin cree que el sistema capitalista no solo está en crisis, sino que lo que se está produciendo es una autentica implosión del sistema mismo... Es decir, el sistema no está siendo capaz de reproducirse desde sus propias bases. O dicho de otra forma, está siendo víctima de sus propias contradicciones internas.


Por otra parte, Samir Amin cree que a diferencia de lo que ocurría en el pasado, las fuerzas reaccionarias dominantes -el capital monopólico- está concentrado en una triada imperialista constituida por Estados Unidos-Europa-Japón. A esta tríada se suman todas las fuerzas reaccionarias alrededor del mundo que se agrupan, de una forma u otra, en bloques hegemónicos locales. De acuerdo con la opinión de Samir Amin, estas fuerzas reaccionarias locales son extremadamente numerosas y difieren enormemente de un país al otro.


"La estrategia política de las fuerzas dominantes,-Estados Unidos-Europa-Japón- está definida por su identificación del enemigo. Para ellos, el enemigo son los países emergentes, es decir, China. El resto, como India, Brasil y otros, son para ellos semi-emergentes".


UN SISTEMA QUE IMPLOSIONA PERO CON UNA DÉBIL RÉPLICA POPULAR


Para Samir Amin, el sistema capitalista no está implosionando como consecuencia del ataque organizado de los pueblos, sino que paradójicamente su destrucción está siendo una consecuencia de su propio éxito. "Desgraciadamente, -puntualiza Samir Amin- si examinamos los movimientos de nuestros pueblos en la actualidad, su grado de conciencia sobre la naturaleza del sistema y, particularmente, sobre la implosión es aún muy débil y muy limitado. Se circunscribe a la izquierda histórica de tradición marxista, mientras la mayoría, al cabo de reiteradas capitulaciones frente al neoliberalismo, no se cuestiona, ni problematiza el asunto de fondo".


Y Amin hace una puntualización histórica: "Los momentos revolucionarios son raros y cortos a lo largo de la historia, y si en esos momentos, hay iniciativas audaces, estas ganan terreno y se abren paso muy rápidamente. No me molesta escuchar que en la actualidad, los comunistas en Ecuador o en Egipto, son una pequeña minoría y en casos no logran nada en las elecciones generales y demás. Si tienen audacia, y no solamente una audacia retórica, si emprenden acciones, eso se convierte rápidamente en una bola de nieve".


Para constatarlo, explica Samir Amin, basta examinar la historia de los partidos comunistas que han llegado al poder. Alcanzaron el poder en muy corto tiempo. El Partido Bolchevique se constituyó formalmente en 1897. En 1905, siete años después, hubo una primera revolución y siete años después, vino la segunda. No pasaron ni siquiera veinte años.


"Cuando el Partido Comunista Chino, se reunía en Shanghái, con Mao y otros, eran apenas una veintena, muy pocos para un país de la dimensión de China. Seis meses después, fueron varios centenares y unos años después, ya encabezaban un pequeño ejército local de liberación. Similares características tuvo la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro".


Samir Amin cree que históricamente las victorias revolucionarias han sido o rápidas o inexistentes. "El hecho es que los partidos de izquierda que se ponen a congelar, durante cincuenta años, esperando el "momento indicado", simplemente se congelan y ahí termina su historia".


Fuene: Canarias Semanal

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