Resulta que el proceso del siglo no será después de todo el de Osama bin Laden.
Enfrentará por una parte a “Ofelia”, una inmigrante musulmana de África Occidental en EE.UU., una viuda de 32 años que se sustenta con su hija adolescente trabajando como mucama en un hotel de cinco estrellas de Manhattan.

Por la otra, estará Dominique Strauss-Kahn (DSK), el francés judío de 62 años, ex jefe del Fondo Monetario Internacional, ex vencedor virtual de las elecciones presidenciales francesas de 2012 y ex peso pesado del capitalismo avanzado.
 
Y hablamos de una metáfora de la actual guerra civil inherente al capitalismo avanzado o –en realidad– de la vida como la conocemos, donde el poder tiene usualmente la razón y la democracia se reduce a un simulacro.
 
Durante unos pocos días hemos podido creer en la noción de que la historia posibilitaría algún tipo de justicia poética en forma de que el FMI –gracias a una trabajadora africana musulmana– esté dirigido por un tecnócrata del mundo en desarrollo en lugar de que el Fondo nombre a otra de las antiguas caras europeas de siempre.
 
Parece que ya no será así.
 
Las hermanas feas
 
Todos, en Washington y más allá, saben que las “hermanas feas”: el FMI y el Banco Mundial, se diseñaron como instrumentos para que Occidente establezca la ley para los mercados emergentes, y que todo el proceso se asiente en un colchón de terciopelo supuestamente “neutral” o “multilateral”.
 
Numerosos economistas que han trabajado para las hermanas feas durante las últimas décadas han terminado en posiciones muy destacadas –desde ministerios a Bancos Centrales– en todo Medio Oriente, Asia y Latinoamérica. Esto explica –entre otros absurdos– por qué siempre han insistido en invertir las reservas de sus países en deudas emitidas por EE.UU. o naciones de la Unión Europea. Bueno, porque es “seguro”.
 
Al mismo tiempo, todos se han tragado la ficción de que el FMI era un “socio creíble” para sus gobiernos. Pues no lo era; el único “socio creíble” del FMI ha sido siempre el Tesoro de EE.UU.
 
Antes de la crisis financiera global de 2008 provocada por Wall Street, la credibilidad del FMI era risible. No solo por la forma en que manejó la crisis financiera asiática de 1997-1998, en la que casi destruyó economías enteras, desde Tailandia a Indonesia, con su temido ajuste estructural que no hace distinciones. No solo por la forma en que trató a Brasil y Rusia. Y no solo porque hizo todo lo posible por destruir a Argentina después de que ésta cesó los pagos a finales de 2001.
 
En ese páramo político comenzó a distinguirse DSK, un super hábil economista, abogado y negociador. Aprovechó de inmediato el comienzo de la discusión de la crisis de 2008 en el G20 en lugar del G8 y así incluyó a las poderosas voces de los mercados emergentes.
 
En 2010 incluso convenció a los europeos del FMI para que compartieran algunas de esas oscuras cuotas de la dirigencia con algunas economías emergentes. Y no hablemos de la parcialidad. EE.UU. tiene nada menos que un 16,8% de los derechos de voto; Europa un impresionante 35,6%. Alemania, el Reino Unido y Francia, entre los tres, tienen más del 15,5%. China tiene solo el 3,6%. Brasil, que representa a nueve países suramericanos, solo tiene el 1,3%.
 
Cuando alguien tan impecablemente progresista como el Premio Nobel Joseph Stiglitz elogia tu trabajo, sabes que realmente el FMI está cambiando. Sitglitz no tardó en reconocer que DSK estaba tratando de implementar un nuevo modelo, con menos énfasis en las privatizaciones al estilo del Lejano Oeste y la mano dura contra los sindicatos.
 
Es como si el FMI hubiera visto la luz, al estilo de los Blues Brothers; en el análisis de Stiglitz: “fortalecimiento de la negociación colectiva… reestructuración de las políticas tributarias y de gastos para estimular la economía mediante inversiones a largo plazo, e implementación de políticas sociales que aseguren oportunidades para todos”.
 
No es de extrañar que lo que trataba de hacer DSK no fuera exactamente del gusto de grandes sectores de las elites financieras occidentales. Solo una semana antes de su espectacular caída, posiblemente autoinfligida, dijo en la Universidad George Washington: “el péndulo oscilará del mercado al Estado” e instó a “una nueva forma de globalización para impedir que la ‘mano invisible’ de los mercados débilmente regulados se convierta en un ‘puño invisible’”,
 
Los banqueros vuelven a ganar
 
La mayoría de los franceses está convencida de que a DSK le tendieron una trampa. Es algo que los franceses tienen que resolver tumbados en su diván colectivo. Sea lo que sea lo que ocurrió en la suite del Sofitel cercano a Times Square, el hecho es que el dirigente post-DSK del FMI (con un salario anual de 521.000 dólares más inconmensurables prestaciones), no será, ni por asomo, tan revolucionario.
 
La canciller alemana Angela Merkel, el neonapoleónico presidente francés Nicolas Sarkozy, el primer ministro italiano Silvio “bunga-bunga” Berlusconi y el presidente de la Comisión Europea (CE) José Manuel Barroso se apresuraron a subrayar que el próximo jefe del FMI debería ser europeo. Muchos lo justificaron invocando desvergonzadamente las actuales reglas torcidas, después de todo, la UE es el mayor “contribuyente” al FMI.
 
Es esencial señalar que todos estos apologistas varían entre conservadores y ultraconservadores. No les preocupa gran cosa el mundo en desarrollo; la prioridad son los paquetes para economías europeas dolientes como Grecia y Portugal; es decir, cómo reembolsar a los grandes bancos europeos en detrimento de la gente trabajadora local.
 
No importa que China haya insistido en que el nuevo dirigente debería proceder del mundo en desarrollo. No importa que haya numerosos candidatos competentes, desde el turco Kemal Dervis al sudafricano Trevor Manuel, del mexicano Agustín Carsten al indio Montek Singh Ahluwalia.
 
De modo que finalmente podría ser Christine Lagarde, de 55 años, otra vez Francia (ha dirigido el FMI durante 26 de los últimos 33 años). Otra espléndida metáfora: una europea que trata de frenar la vertiginosa decadencia de Europa después de que Grecia amenazó con abandonar el asediado euro y tuvo que ser contenida, por la fuerza, por los poderosos bancos europeos que le prestaron esos euros para comenzar.
 
Bueno, por lo menos esta vez sería una mujer, una ex campeona de natación sincronizada aficionada a los elegantes trajes de Chanel; ex jefa del despacho jurídico Baker Mackenzie de Chicago; ex Mejor Ministro de Finanzas en Europa en 2009, según el Financial Times; y sobre todo, alguien en quien Washington y Wall Street confían para que no presente “exóticas” ideas de redistribución de riqueza.
 
Pepe Escobar es corresponsal itinerante de Asia Times. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Para contactos escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 
Pepe Escobar
Al-Jazeera
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/05/2011520123526685879.html
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Lunes, 23 Mayo 2011 06:55

El 15M no es sólo de España

Las protestas sociales de los últimos días en España tienen mucho que ver de manera inmediata con las repercusiones de un largo y fuerte deterioro desatado a raíz de la crisis económica de fines de 2008. Cuestionan de lleno el carácter formal y el sentido práctico de un sistema político que en 30 años se ha vuelto esclerótico y tiene daños severos, y que aún se desenvuelve sobre un franquismo soterrado.

Tampoco es un fenómeno independiente de las protestas de los ciudadanos de los países árabes. En esos casos la gente se volcó a las calles para intentar sacudirse unos regímenes opresivos, corruptos y algunos de ellos sanguinarios, y cuyos jefes se han creído dueños de las vidas de las personas y de los recursos de los que disponen.

Debe haber, por supuesto, mucho más de fondo en estas manifestaciones de hastío y desaliento en muchas plazas de España, en especial, aunque no únicamente, por parte los jóvenes. La naturaleza de los procesos sociales es compleja y de largo aliento. Pero cuando se dan estos desbordes, que cuestionan de manera directa al poder reinante, ponen al descubierto aspectos del modo de la organización social que parecían ser ya una parte del paisaje de la vida cotidiana, estructuras inamovibles de un modo de ser con visos de normalidad y que de pronto se vuelven cuestionables y hasta transparentes, como el nuevo traje del emperador en el cuento de Andersen.

Tal y como se ha presentado y reseñado en la prensa el movimiento del 15M, se advierte que ha sido espontáneo y que ha logrado convocar a la gente por la claridad de sus demandas y, hasta ahora, la forma bien delimitada con las que han sido expuestas.

No es nuevo el desencanto de los jóvenes españoles con las condiciones que enfrentan: pocas opciones de empleo, bajos ingresos (los llamados mileuristas), callejones sin salida luego de acabar estudios universitarios, restricciones para vivir independientemente. Un agotamiento de los horizontes.

En fin, un panorama cada vez más restrictivo de oportunidades; lo que se ha descrito como una situación en la que las expectativas de vida de los hijos son inferiores a las que alcanzaron sus padres.

Y, en el entorno de crisis económica y el muy alto nivel de desempleo que existe en España, a esto se añade el efecto sobre muchas familias por la ruina de las hipotecas, la pérdida del trabajo y el daño personal y colectivo que se genera. Súmese el caso de los pensionados y la reducción real de sus ingresos.

En España privó por mucho tiempo una especie de euforia de progreso económico y modernidad democrática. Hoy, el movimiento del 15M abre un cuestionamiento formal y ineludible a esta visión que según parece tenía mucho de autocomplaciente.

Los primeros azorados han sido los políticos y sus partidos. Estos se preparaban para las elecciones municipales y regionales del 22 de mayo que aun en el marco del desgaste de los socialistas se instalaban en la regularidad del bipartidismo y la alternancia con los populares.

El PSOE, gobernando, ha estado en el centro de las condiciones de la crisis y tiene gran responsabilidad por la situación actual. Pero el PP la comparte plenamente por la estructura social y económica que fraguó en los gobiernos de Aznar, por sus maneras legislativas como oposición política, por la corrupción que lo erosiona y no puede fingir demencia. Todos están abiertamente cuestionados por el 15M.

El aparato partidario en conjunto se lanzó a las elecciones como de costumbre. Y de pronto el escenario cambió de forma insospechada, por donde menos se esperaba y la capacidad de respuesta ha sido nula. Los resultados de las elecciones no serán ajenos a las grandes movilizaciones sociales que se han reproducido por todo el país y que no han sido mitigadas por las disposiciones en contra de las autoridades electorales.

A las elecciones precedió el sábado 21 la llamada jornada de reflexión y vaya que ha sido precisamente eso, y no sólo para esos jóvenes españoles acompañados de muchos insatisfechos solidarizados con sus demandas.

La esencia de la situación española es la misma que priva en muchas sociedades del mundo.

La globalización y los entusiastas que la promueven no han tenido una correspondencia con las necesidades básicas de mucha gente en todo el planeta. Las clases medias se han recompuesto haciéndose más heterogéneas, y su situación se ajusta a la baja por los desequilibrios fiscales y financieros que se han vuelto recurrentes, y muchos van perdiendo. Los pobres siguen rezagándose y la fragilidad social crece.

El consumismo y el endeudamiento son las pautas de una modernidad definida cada vez de modo más próximo por el dinero y sus circuitos, los que se hacen más ajenos a las necesidades sociales y debilitan los mecanismos de cohesión que habían surgido con las reformas en distintas etapas históricas para suavizar las contradicciones del capitalismo.

Hoy, la política social padece fuertes embates y se debilita su capacidad de aguante frente a los argumentos y posturas que provienen con distintos matices tanto de la derecha como de la izquierda.

Los manifestantes españoles han mostrado una forma de resistencia social que exhibe a los políticos y, sobre todo, al entramado de la democracia tal como se vive en el siglo XXI.

Por León Bendesky
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El informe Central al VI Congreso del Partido Comunista Cubano leído por Raúl Castro el 16 de abril reciente, ha generado una importante conmoción no sólo en Cuba sino en nuestro país por los cambios propuestos en éste, abatiendo viejos dogmas socialistas. Es importante aclarar, aunque sea una perogrullada que Cuba no es Venezuela y Venezuela no es Cuba, sin embargo, la integración desarrollada en los últimos doce años en el marco de la afinidad antiimperialista y del socialismo ha hecho que cada país vea en el otro, cosas que emular.
 
A continuación tomaré las ideas centrales del informe y me permitiré comentar la vinculación de estas conclusiones con el desarrollo de la revolución venezolana.
 
El informe describe muy bien los logros fundamentales del socialismo cubano como marco sobre el cual se desarrollan una serie de decisiones trascendentes para la vida de la hermana República de Cuba, así expresa:
 
“Es objetivo del socialismo continuar garantizando el orden público y la seguridad ciudadana que distinguen a Cuba por ser uno de los países más seguros y tranquilos del mundo, sin narcotráfico ni crimen organizado, sin niños o adultos mendigos, sin trabajo infantil, sin cargas de caballería contra los trabajadores, estudiantes u otros sectores de la población, sin ejecuciones extrajudiciales, cárceles clandestinas ni torturas, a pesar de las campañas que sin prueba alguna constantemente se orquestan contra Cuba, ignorando con marcada intención que todas esas realidades son, en primer lugar, derechos humanos fundamentales, a los que ni siquiera se puede aspirar por la mayoría de los habitantes del planeta.”
 
Sin duda, reconocer que Cuba es referencia en el mundo en cuanto al orden, seguridad, acceso a las condiciones básicas para la vida digna, salud, educación, implica además reconocer que el socialismo cubano como modelo en desarrollo ha logrado lo que ningún país capitalista ha logrado aún,  logros como estos son objeto aún de búsqueda de emulación de todo el pueblo venezolano, indiferentemente de la posición política que se tenga.
 
Es en este marco que Cuba ha decidido generar un cambio estructural de su accionar político, económico y social en aras de la modernización de sus estructuras, que permita profundizar aún más el socialismo, en reconocimiento de que teniendo bondades, el sistema implementado ha tenido también sus graves fallas. Veamos cuales son y cuales se aplican o no a Venezuela y en que términos.
 
En lo económico
 
Siendo lo económico uno de los objetivos centrales del documento, es importante resaltar que el mismo fue desarrollado como consecuencia de la discusión durante cinco meses de todo el pueblo cubano y llama la atención que en su discusión, en el seno del PCC hubo 45 proposiciones que abogaban por permitir la concentración de la propiedad, que fueron rechazadas por considerar que atentan contra los principio socialistas.
 
Un punto focal de las conclusiones fue el vinculado a la libreta de abastecimiento, subsidio del gobierno cubano que mensualmente garantizaba el acceso a la cesta básica de alimentos a todos sus habitantes, en este sentido podemos resumir los siguientes resultados:
 
1.La libreta de abastecimiento aunque necesaria en un momento tenía un nocivo carácter igualitarista.
2.La libreta de abastecimiento contradice el principio de la distribución del socialismo “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.
3.La transformación del modelo Económico es en aras de estabilizar los niveles de producción y oferta de los productos y servicios básicos a precios no subsidiados y a la vez accesibilidad a todos los ciudadanos.
4.El objetivo final será mantener sólo el apoyo a personas sin otro sostén.
 
Otro aspecto resaltante es el incremento de la participación no estatal en la economía, en ese sentido el informe afirma que el incremento del sector no estatal de la economía, lejos de privatizar la propiedad social, será un factor facilitador de la eficiencia del Estado que deberá concentrarse en los medios fundamentales de producción y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país.
 
En el caso venezolano, la concentración de propiedades sólo está limitada en las restricciones al monopolio. En cuento al acceso a la alimentación, a pesar de las afirmaciones de la oposición, el gobierno venezolano no se ha planteado nunca el racionamiento de los alimentos y por el contrario, tal como ahora se orienta Cuba, busca suministrar los mismos a aquellos que no tienen otro sostén, pero además asume democratizar el acceso a los alimentos a través de políticas que buscan garantizar la distribución equitativa y luchar contra la especulación de los precios, permitiendo su acceso a precios justos.
 
En cuanto a la participación no estatal en la economía, el 70% del PIB en Venezuela proviene del sector privado, y aunque se ha buscado un reacomodo en cuanto a una mayor participación del Estado y del Poder Popular en el control de medios de producción estratégicos se ha confundido lo estratégico con lo reivindicativo, satisfaciendo la demanda de reclamos laborales o deformaciones en el proceso productivo que se han solucionado expropiando en lugar de transferir directamente o de manera paulatina pero planificada al control obrero. Sin duda existe en Venezuela un apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, pero poco planificada, basándose aún en la abundancia de recursos que genera la renta petrolera.
 
Sobre la centralización y la descentralización económica
 
Cuba es un país económicamente centralizado, sin embargo en la actualidad se plantea, producto de las conclusiones del VI Congreso ir “del exceso de centralismo a una descentralización planificada tomando en cuenta las tendencias actuales del mercado, permitiendo la permanente actualización del plan.”
 
Para los cubanos la descentralización tendrá como objetivo profundizar la responsabilidad de los cuadros administrativos y gerenciales pretendiendo “desatar los nudos que atenazan el desarrollo de las fuerzas productivas”.
 
Venezuela por el contrario, es un país descentralizado en cuanto a las prácticas económicas del Estado y en las responsabilidades administrativas y gerenciales, en búsqueda de un proceso de transferencia de competencias al Poder Comunal, tratando así de superar los vicios de la descentralización política mal habida, que ha generado serias distorsiones en la administración de los recursos nacionales, procurando a través de Las Comunas generar Unidades Socioproductivas alineadas a las necesidades y prioridades establecidas en el Primer Plan Socialista 2007-2013 y supervisadas a través de la fiscalización estatal y la Contraloría Social, encontrándose en la actualidad en un nivel de ensayo y error.
 
Sobre las relaciones contractuales
 
En Cuba, el predominio del Estado Central y las directrices del Partido no permitía  “el uso adecuado del contrato” como figura para el establecimiento de acuerdos, sin embargo en la actualidad, producto de las conclusiones del VI Congreso se busca superar el “reunionismo” y la burocratización de los procesos, dando paso al derecho al reclamo contractual.
 
Esto tiene como objetivo permitir que las relaciones económicas sean más activas a través de la compraventa de viviendas, automóviles, adjudicación de tierras y otorgamiento de créditos a trabajadores por cuenta propia.
 
En Venezuela, ha sido política del gobierno de Hugo Chávez Frías mantener y desarrollar las condiciones legales que permiten el establecimiento de contratos donde las partes son las únicas responsables de sus acuerdos y el Estado sólo interviene en el caso de una demanda por incumplimiento, enmienda o afectación social. Las relaciones económicas venezolanas se basan en el intercambio por la vía compraventa de todas las propiedades y el gobierno bolivariano lucha permanentemente por la justa adjudicación de tierras para su provecho productivo, combatiendo el latifundio, estimulando permanentemente a la micro, pequeña y mediana empresa con acceso regular a créditos a tasas preferenciales.
 
Sobre el pueblo y lo comunicativo
 
De manera autocrítica, entre las conclusiones del VI Congreso se afirma que debe haber mayor interrelación con la masa, para dar respuesta eficaz a sus preocupaciones e insatisfacciones, determinando así los cambios necesarios.
 
Por otra parte, el PCC afirma que debe hacerse frente al triunfalismo, la estridencia y el formalismo sobre la actualidad nacional, permitiendo un mayor acceso a la información y generando documentos y programas de radio y TV menos aburridos y con mayor veracidad.
 
En Venezuela, a pesar de las 3R anunciadas por el Presidente y ratificadas con las 3R², el burocratismo no ha permitido profundizar aún más la interacción con la masa y se ve permanentemente afectada por la ineficacia en las respuestas a sus preocupaciones, sin embargo se reconoce el error y existe la intención de corregirlo, aunque aún pareciera no avanzar la solución.
 
En cuanto al triunfalismo en Venezuela en el activismo político, éste ha sido un problema permanente que se refleja en sus medios informativos y vocerías oficiales, estableciéndose metas políticas y electorales inviables que han afectado la moral de los militantes y la eficacia del PSUV (recordemos los 10 millones por el buche, los 2/3 de la Asamblea Nacional), sin embargo en los últimos meses se ha observado un leve cambio en las líneas informativas, permitiendo más la crítica en sus espacios.
 
Sobre el Partido
 
Según las conclusiones del informe leído por Raúl Castro el PCC debe liberarse de actividades no propias de él, eso significa librarse de funciones administrativas, para profundizar la diferencia entre el Partido y el Estado.
 
Además afirma Raúl en un ejercicio de diagnóstico autocrítico que:
1.La falta de formación rigurosa de los cuadros generó desaciertos producto del clientelismo partidista. 
2.La militancia no debe significar una condición vinculante al desempeño de puestos de Gobierno o del Estado, sino la preparación y la disposición de reconocer la política del Partido como suyo.
3.El mérito debe ser el origen de la dirigencia, no el amiguismo favorecedor.
4.La selección de jóvenes a cargos principales no siempre fue acertada, la reserva de sustitutos debe ser por ser preparados, con base en la experiencia la madurez paulatina.
 
En Venezuela, en el marco del proceso revolucionario el PSUV recientemente hizo un esfuerzo por separar los cargos del partido de la función pública en su Dirección Nacional, pero en las regiones aún persiste este problema por lo que muchas veces los roles del partido y el Estado siguen confundiéndose, como pasó en lo primeros años del proceso.
 
Por otra parte en nuestro país:
1.La falta de formación rigurosa de los cuadros, a pesar de esfuerzos como la escuela de cuadros del PSUV o experiencias como la Fundación Escuela Venezolana de Planificación a nivel del Estado cuando Haiman El Troudi fue ministro, ha generado desaciertos producto del clientelismo partidista.
2.La militancia, la aparente incondicionalidad o la lealtad sin crítica aún significa una condición vinculante al desempeño de puestos de Gobierno o del Estado, pesando muy poco de manera frecuenta la preparación para el mismo.
3.El amiguismo es generalmente la condición para la “dirigencia” teniéndose en la cultura política venezolana muy poco en cuenta el mérito para tal fin.
4.La selección de los jóvenes a cargos en función pública generalmente es desacertada ya que no hay una preocupación por la formación, desarrollo de experiencia y generación de madurez para tales funciones.
 
Sobre el Estado y el Gobierno
 
En las conclusiones del informe analizado se afirma que la revolución cubana, más consolidada hoy a pesar de las constantes amenazas y agresiones, permite concluir que es recomendable limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de los cargos políticos estatales fundamentales.
 
Por otra parte afirma que los viejos hábitos como la superficialidad y el formalismo del trabajo político ideológico, la utilización de métodos y términos anticuados en la formación, las reuniones excesivamente extensas dentro de las jornadas de trabajo con agendas inflexibles, las frecuentes convocatorias a actividades conmemorativas formales con discursos formales y el trabajo voluntario en los días de descanso sin contenido real genera gastos, disgustos y apatías innecesarias.
 
En Venezuela actualmente, los ataques permanentes de intereses trasnacionales y las amenazas y agresiones internas de manera constantes por destruir el proceso revolucionario y socialista ha planteado como necesidad la permanencia  del líder del proceso el tiempo que sea determinado por el pueblo soberano ante los procesos electorales que se desarrollan regularmente en el país, con la posibilidad de ser reelegido sin restricción como consecuencia de una enmienda constitucional ganada en referéndum popular, sin embargo existe descontento ante los cuadros medios y sus pretensiones de reelección o de designación en cargos de alto nivel en enroques que poco evalúan su eficiencia en cargos anteriores, basándose sólo en la lealtad incondicional al líder.
 
Por otra parte, existen viejos hábitos en el desarrollo de superficialidades y formalismos en el trabajo político ideológico, se utilizan muchas veces métodos y términos anticuados en la formación, heredados de cuadros de otras organizaciones políticas antecesoras al PSUV y se abusa permanentemente de convocatorias a actividades conmemorativas formales con discursos caducos, además de organizar trabajos voluntarios inocuos en los días de descanso, generando disgusto y apatía en la población.
 
Ideas Centrales
 
Por otra parte, podemos encontrar tres ideas centrales en el informe del VI Congreso del Partido Comunista Cubano que creo importante resaltar:
 
1.“Cada cierto tiempo, en la medida que se modifique el escenario, el país debe confeccionarse un traje a su medida”.
2.Lo único que puede hacer fracasar la revolución cubana y el socialismo es la incapacidad para superar los errores cometidos y para ello hay que reconocerlos concientemente.
3.La premisa es “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”.
 
Y estoy seguro que estarán de acuerdo conmigo que son totalmente aplicables en nuestro país.
 
¿Cubanización, venezolanización o ninguna de ellas?
 
Cuba vive profundos cambios, influenciada entre otras cosas por la cercanía e integración con el pueblo venezolano, y Venezuela ha intentado emular cosas positivas del socialismo cubano, sin pretender copiar ningún modelo. Nos parecemos pero somos profundamente distintos a la vez, aunque creo que puede existir un punto medio de coincidencia de las cosas buenas entre los dos caminos que actualmente recorren estas naciones hermanas. Ojalá los resultados de la discusión de las 5 Líneas Estratégicas que desarrolla en la actualidad el PSUV no sólo sirva para hacer un buen diagnóstico, sino proponer y ejecutar verdaderos acuerdos consensuados y no macollados, como lo hizo el PCC, que logren superar los dilemas que toda revolución inédita debe vivir para lograr su objetivo final, la transformación de la cultura política, económica y social hacia un mejor vivir.

Nicmer N. Evans
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@NicmerEvans
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Tomado de: Espacio crítico para la construcción socialista #28
 
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El poder es infligir sufrimiento y humillaciones.
El poder es destruir es espíritu humano en pedazos
Que se juntan después bajo nuevas formas que se escoge.
Empiece Usted a ver que clase de mundo estamos creando?
Un mundo de temor, miedo, traición, tormento. Un mundo
De aplastadores y aplastados, un mundo que a medida que se afine
Se volverá cada vez más despiadado. El progreso de nuestro mundo será
El progreso hacia sufrimientos. Nuestra civilización está fundada sobre el odio;
No habrá otras emociones que el temor, la rabia, el triunfo y la humillación.
Destruiremos el resto
.
O´Brien. Miembro de la dirección del partido gobernante en 1984 de George Orwell

Tendremos un gobierno mundial. Guste esto o no. La única cuestión será a de saber si éste será constituido por conquista o por consentimiento.
Paul Warburg. Financista miembro de C.F.R.

A pesar de sus constantes y estridentes acusaciones libremercadistas en contra de la planificación económica, las élites del capitalismo mundial han demostrado hasta la saciedad que saben planificar muy bien y que dirigen con mano de hierro el destino de sus gobiernos, empresas e intereses.

Se ha convertido en un lugar común, dentro y fuera de los círculos intelectuales de izquierda, hacer aparecer al sistema capitalista como una nave fuera de control y a los poderosos grupos ubicados en las cabinas de mando como una especie de club de estúpidos y avarientos maníacos obsesionados con exprimir hasta el último centavo que circula en esa nave próxima a hundirse. Creo que la realidad es mucho más lúgubre y atemorizante que esto.

El sistema capitalista ha sido controlado y dirigido en los últimos 200 años por un minúsculo y cerrado grupo oligárquico a nivel mundial: Rockefeller, Vanderbilt, Harriman, Rothschild, Carnegie, Mellon, Morgan, Warburg, Arnault, Windsor, Thyssen, Walton, Blomberg, Agnelli, Davinson, Pillsbury. Estos grupos han promovido matrimonios entre sus descendientes como forma de concentrar y mantener el poder. Los intereses de estos grupos oligárquicos no sólo han sobrevivido a guerras y crisis económicas mundiales sino que las han aprovechado (algunos dicen que las han promovido) para fortalecerse.

La actual crisis del sistema capitalista tiene características especiales; posee como una de sus principales variables el rápido agotamiento del material del que ha dependido el modelo productivista-crecentista-consumista que, hasta hoy, lo ha caracterizado, esto es, el petróleo. La crisis a la que se enfrenta nuestro actual modelo civilizatorio es la crisis del modelo de alto consumo energético producido por la explotación y quema de combustibles fósiles. Es por ello que en los últimos años hemos visto (y aun veremos) guerras de tipo colonial (Irak, Libia, Sudán) por controlar los últimos reductos de yacimientos de hidrocarburos en el mundo.

El verdadero pánico  en los mercados financieros mundiales lo ha desatado las muy silenciadas noticias sobre la disminución de las reservas mundiales de petróleo y la certeza de que hace ya más de una década se traspasó el cenit mundial de la producción petrolera, esto es, el momento en que la cantidad de reservas probadas y probables alcanzaron su punto máximo (peack oil) y comenzaron a disminuir. Cuanto menos petróleo haya en el mundo menos crecimiento económico habrá y menores serán las posibilidades de que el capital especulativo (el 90% del dinero que circula diariamente en el mundo) se transforme en  riqueza real o física.

Como una estrategia de desinformación estas elites del capitalismo mundial han esparcido por el mundo (a través de sus todopoderosas cadenas de información) la idea de que la crisis los ha sorprendido, paralizado y sobrepasado; que frente a lo que se asoma como el fin del modelo civilizatorio basado en el hiperconsumo de combustibles fósiles la oligarquía mundial se encuentra a la deriva y sin proyectos estratégicos  orientados a mantener y acrecentar su poder y hegemonía en el mundo. Creo que esta visión peca de ingenua, simplista y ahistórica.

Para adentrarnos en el análisis de lo que podría ser un plan de dominio planetario en una sociedad post-hidrocarburos hay que comenzar por recordar que en los centros de estudio y pensamiento (think thanks) del capitalismo mundial  nunca se ha dejado de estudiar a Marx; incluso en los triunfalistas años 90 de plena hegemonía neoliberal y fin de la historia, las tesis del sabio de Tréveris eran de obligatorio estudio en dichos centros. Ahora bien, sabiendo esto, uno debe preguntarse:

¿Podrían los ideólogos, economistas y geoestrategas del capitalismo mundial ignorar el carácter cíclico y estructural de las crisis del sistema, por lo demás tan bien explicadas por Marx en sus escritos?

¿Sus analistas financieros podían ignorar las pavorosas consecuencias para la economía mundial que la desenfrenada emisión de dinero inorgánico por parte de la Reserva Federal de los EEUU iba a causar?

¿Podían acaso ignorar el inexorable estallido de la burbuja financiera-especulativa que esta emisión de dinero inorgánico iba a producir?

¿Algún estudioso de la ciencia económica medianamente bien informado podía dejar de prever la crisis de la zona euro producida por meter en el mismo carril monetario de alta velocidad de las economías francesa y alemana a países como Irlanda, Grecia, Portugal o las naciones de Europa del este?

¿Ignoran estas élites el acelerado agotamiento mundial de recursos naturales y la exponencial explosión demográfica de los países pobres del sur del mundo?

¿Acaso no fue el Club de Roma (Centro de pensamiento de estas élites) quien encargó al Instituto Tecnológico de Massachusetts y a los Meadows en una época tan temprana como la década de 1970 el pionero estudio sobre los límites del crecimiento en nuestro modelo social?

¡Acaso sus grandes corporaciones petroleras y sus organismos de energía internacionales ignoran que el cenit mundial del petróleo se sobrepasó hace ya más de una década?

Obviamente que las respuestas a todas estas interrogantes es un rotundo no!!, entonces:

¡Habría que creer que las actuales crisis en sus vertientes energética, financiera, ecológica y alimentaria ha tomado a la oligarquía mundial desprevenida y por sorpresa? Yo no puedo ni siquiera manejar como hipótesis una respuesta afirmativa.

Creo que estas élites y sus analistas si visualizaron con claridad y precisión los actuales (y venideros) escenarios de crisis, y han preparado sus respuestas a los mismos. Estas élites son neomalthusianas. Creen firmemente en que la supervivencia de la civilización, y quizás hasta de la propia especie humana, pasa por una drástica reducción de su número en la tierra. Darwinianamente se ven a sí mismos como el grupo más apto, el mejor adaptado y fuerte, el más evolucionado en la lucha por la preeminencia y dominio de la sociedad humana, por lo que no tienen ningún tipo de objeción de conciencia para eliminar a quienes consideran inferiores. Les desvela y preocupa el aumento de la “gente de color” a lo largo y ancho del mundo. Ven a los chinos como sus verdaderos y más formidables enemigos para las próximas décadas, por ello, la tesis del choque de civilizaciones de Huntington está más dirigida contra el mundo confusiano chino que contra el mundo árabe-musulmán.

Sólo necesitan a una parte de la actual población mundial para utilizarla como mano de obra y servicio de sus necesidades. Estiman que los recursos de la tierra no son suficientes para permitir que todos sus habitantes tengan libre acceso a ellos, por lo que este acceso debe ser limitado y restringido.

Para estas élites el control de la natalidad de las masas empobrecidas del sur del mundo tiene carácter estratégico y de seguridad mundial. Estudian planes de acción y estrategias que permitan la rápida y progresiva eliminación de lo que ellos consideran población sobrante; para ello, es válido el desarrollo de guerras, desastres climáticos (sistema Haarp), hambrunas, desarrollo en sus laboratorios de ingeniería genética de nuevas formas virales que produzcan epidemias (sida, ébola, gripe aviar, gripe porcina, nuevas cepas de enfermedades de transmisión sexual que generen esterilidad), introducción de elementos esterilizantes en alimentos y fármacos.

La industria cultural de estas élites ha jugado un importante papel preparando a la humanidad para aceptar las tesis que esta oligarquía mundial ha diseñado: las películas catastrofistas de trasfondo ético-ambiental han ido haciendo un nicho en la psiquis colectiva de la población mundial con el mensaje de que los causantes de todos los males de la tierra somos los humanos, “todos los humanos”, “toda” la especie humana, sin distinción, sin culpables directos,, por lo tanto, controlar, limitar o reducir el número de individuos de nuestra especie es bueno, es ecológicamente necesario.

Estas élites suscriben totalmente la tesis de que para mantener el actual ritmo de consumo y desecho harían falta varios planetas tierra, lo que es obviamente imposible, por lo que, como tampoco están dispuestos a compartir o reducir su riqueza y poder, ni a prescindir del sistema que les garantiza estos, su solución lógica es reducir, de una forma u otra, un porcentaje importante de la actual población mundial: los menos aptos, los más atrasados, los prescindibles; la misma lógica de los nazis en el tercer reich.

Para esta oligarquía cualquier proyecto político que intente o proclame incluir política, económica y socialmente a las masas, o que declare querer distribuir equitativa e igualitariamente los limitados recursos del planeta actúa en forma irresponsable e irracional, es una amenaza a la supervivencia de la sociedad humana y de la vida misma sobre el planeta, en consecuencia, hay que combatirlo con todas las armas disponibles.

Esta plutocracia mundial tiene la capacidad militar, tecnológica, científica y financiera para imponer al resto del mundo un nuevo modelo de organización social y económico con ellos, o sus operadores políticos (ONU, FMI, G8, OMC, AMI, OTAN) a la cabeza. A su vez las élites de los países emergentes al parecer han entendido y aceptado como válida, o por lo menos temporalmente inevitable, esta situación y es por ello que hemos visto en la última guerra de saqueo colonial en contra de Libia, a países como China y Rusia abstenerse de ejercer su derecho al veto en contra de ella.

Sin menospreciar el papel que contra esta conspiración oligárquica mundial pueden desempeñar los estados nacionales gobernados por movimientos populares o revolucionarios como son los casos de Cuba, Venezuela o Bolivia, creo que la verdadera capacidad de resistencia en contra de estos planes ha de venir de movimientos contrasistema y contraculturales como los zapatistas en el sur de México, el movimiento de los sin tierra en el Brasil, los grupos musulmanes de resistencia en el mundo árabe, el movimiento decrecentista y los movimientos indígenas en el área andina.

Pelear contra esta oligarquía desde las tradicionales estructuras del estado burgués es otorgarle todas las ventajas y jugar con su lógica y reglas de juego, y así, creo que es imposible, no se diga vencer, incluso sobrevivir.

Los escenarios de países y sociedades convulsas, con estallidos sociales y guerras civiles forman parte de los planes de esta oligarquía mundial. La ingobernabilidad en algunos países (México, Irak, Sudán, Costa de Marfil, Libia) permitirá la secesión y control de ricos territorios por parte de estos centros de poder mundiales permitirá a su vez la destrucción de redes sociales que podrían permitir una resistencia organizada en contra de los saqueos.

El fortalecimiento del cuerpo social de nuestros pueblos, el asumir y profundizar la lucha por superar al capitalismo como cultura cotidiana, con su bárbara y esterilizante lógica cosificadora y mercantil es, a la vez, reto y esperanza para toda la humanidad.

- Joel Sangronis Padrón  es profesor de la Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt (UNERMB), Venezuela.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Asesor de la Conaie, la organización indígena más grande del Ecuador, miembro de Clacso y profesor universitario, Pablo Dávalos advierte sobre el “neoinstitucionalismo”, la continuación, dice, del neoliberalismo por otros medios. Las políticas extractivistas en América latina y el significado del sumak kawsay, la filosofía originaria del “buen vivir”, que en Ecuador está incorporada a la Constitución.
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El Socialist Worker ha pedido a Alex Callinicos que nos explique la crisis del capitalismo global que aún continúa, y si cree que los gobiernos podrán hacer que la pague la clase trabajadora.

Parece que esta crisis no afloja. ¿Cómo nos hemos metido en este lío?

Algunos economistas e historiadores económicos describen esta crisis diciendo que es la primera Gran Depresión del siglo XXI, y la comparan con la Gran Depresión de finales del s. XIX y la de los años treinta. Me parece que tienen razón cuando afirman que ésta es una crisis muy profunda: no se trata de una alteración normal del «ciclo económico», sino de una crisis mucho más profunda y prolongada, y que hace mucho tiempo que se estaba preparando.

Desde finales de la década de los sesenta, el capitalismo, sobre todo en el mismo centro del sistema, ha sufrido una crisis crónica de rentabilidad. Lo que llamamos ‘neoliberalismo’, el giro hacia el mercado, era una manera de intentar recuperar beneficios a través de exprimir a las personas trabajadoras tanto como fuera posible. Pero se trata de una rentabilidad recuperada sólo parcialmente, lo cual podemos ver claramente echando un vistazo a los EEUU, el centro del sistema.

Los que controlan la economía mundial –los banqueros centrales–, han ido confiando en alentar el desarrollo de las burbujas financieras. Esto comenzó a finales de los años ochenta, pero el proceso ha sido más acusado desde finales de los noventa. Estas burbujas especulativas, que hacían que la gente creyera que era más rica, les conducían a pedir más préstamos y gastar más, y de esta manera hacían que la economía fuese adelante. La gran burbuja desarrollada en el mercado inmobiliario de EEUU a mediados de la década pasada fue la culminación de este proceso, y chupó secciones y más secciones del sistema financiero global –en EEUU y Europa– alimentando los préstamos y la especulación. Esto quiere decir que cuando la burbuja reventó al final, lo que pasó el 2006-7, provocó una crisis global general.

¿Hasta qué punto es esta una crisis general, que va más allá de los banqueros y el sistema financiero?

Es una crisis mucho más general. En 2009 la economía mundial se contrajo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Las causas más remotas se remontan a la misma base del capitalismo, que es un sistema de inversiones sin planificación y de crisis. Por culpa de las dificultades a largo plazo del sistema económico, el sistema financiero ha jugado un papel dirigente cada vez más importante en las últimas décadas. La crisis la provocó la especulación financiera y la manera como se han comportado los banqueros para obtener sus enormes bonificaciones. Pero los banqueros son sólo una parte del problema, no son el centro.

Después de tanto debate sobre la regulación, ¿qué se ha hecho, realmente?

Los banqueros hacen mucho ruido quejándose de las restricciones que se les ha impuesto. Las más serias son las que se han llamado «acuerdos de Basel», que son, en esencia, un intento de restringir la cantidad que pueden prestar. Pero si miramos de cerca lo ocurrido en EEUU y Gran Bretaña, que son los centros del sistema financiero global, veremos que, a los bancos se les han impuesto algunas restricciones.

Los bancos son muy poderosos políticamente; hacen un lobbying efectivo, y básicamente han presionado a los gobiernos para que les dejen más o menos en paz. De modo que ahora nos encontramos con indicios de que el mismo tipo de prácticas especulativas que se desarrollaron durante la burbuja se están volviendo a utilizar. Los bancos que han sobrevivido son más grandes y más fuertes, y tienen suficiente confianza para empezar a repartir bonificaciones masivas otra vez. Bob Diamond, el director del banco Barclays, dijo hace poco que ha llegado el momento en que los bancos dejen de pedir perdón. Sí, a mí me parece que eso es tener suficiente confianza.

El gobierno dice que la única solución a la crisis es el programa de recortes. Los laboristas dicen que son demasiado rápidas, pero aceptan que se deben hacer. ¿Tú qué crees?

Muchos economistas e historiadores económicos rigurosos dicen que el crecimiento de la deuda que se ha visto en los últimos años, en términos históricos, no es tan importante. Hay que entender por qué ha aumentado la deuda del gobierno: es por culpa de la crisis, no sólo por culpa de los rescates. La crisis significa que el gobierno recibe menos en recaudación de impuestos y, en cambio, debe gastar más en prestaciones por desempleo. De modo que cuando los tories y los liberal-demócratas hablan de déficit, están hablando del coste de la crisis: estamos ante una lucha de clases para ver quién la pagará.

Los banqueros son suficientemente fuertes, políticamente, para protegerse y evitar que les toque pagar a ellos. El giro hacia la austeridad tiene por objetivo que sean las personas trabajadoras las que soporten la carga. Es interesante que el director del Banco de Inglaterra, Mervyn King, dijo que el gran déficit presupuestario no es culpa de la gente ni de los trabajadores del sector público; no obstante, dice que la austeridad es necesaria.

No hay la necesidad económica de instaurar medidas de austeridad, sino que, de hecho, desde el punto de vista económico son peligrosas. El jefe de la OCDE –el club global de las naciones ricas– compareció, la semana pasada, con el ministro de economía George Osborne, y dijo que las políticas económicas del gobierno eran muy buenas. Pero, hace poco, la OCDE ha publicado un informe que prevé un crecimiento muy lento para Gran Bretaña durante este año y el siguiente. La cuestión es esta: si sacudes a la gente de una manera tan salvaje con el tipo de medidas que se están aprobando (exprimiendo el sector público, forzando la disminución de los salarios...), el efecto podría ser que la economía cayera otra vez en recesión. En los países donde las medidas de austeridad ya se han puesto en práctica, como Grecia e Irlanda, ha pasado justamente eso.

La posición de los laboristas (austeridad, sí, pero no tan salvaje como la de los tories) deja ver que, a pesar de haber escogido a Ed Miliband como líder, el Partido Laborista sigue pegado a la ideología del neoliberalismo, de modo que la alternativa que ofrecen es extremadamente débil.

¿El gobierno y la clase dirigente tienen confianza en la austeridad?

No me parece que haya grandes divisiones entre la clase dirigente. Pienso que las grandes empresas estaban cansadas del Nuevo Laborismo, al final de la legislatura de Gordon Brown. Habían aceptado todas las golosinas, en materia de exenciones fiscales, que les habían ofrecido los laboristas; pero querían más, por eso dieron la bienvenida a la coalición. Hay dudas sobre la austeridad, pero no se está elaborando ningún proyecto alternativo, desde la clase dirigente.

La coalición se acerca a su examen más importante. Las protestas de los estudiantes de antes de navidad fueron un duro golpe para ellos: expusieron las grietas que había dentro de la coalición; particularmente, la desazón que sienten muchos liberal-demócratas. A medida que los recortes empiezan a hacer daño, Cameron y Osborne esperan que los líderes de los sindicatos sean demasiado débiles y demasiado cobardes para organizar una resistencia efectiva. Estas previsiones se pondrán a prueba pronto.

La resistencia, en Europa, ha sido desigual. En Grecia, ha sido fuerte. En Irlanda, en cuanto a huelgas y manifestaciones, ha habido movimiento, pero es a través de las urnas que se ha producido el impacto. La aniquilación de Fianna Fail, que había dominado la vida política desde los años treinta, ha sido una derrota importante para ellos.

¿Cuál es la alternativa a los recortes? ¿De dónde deberían venir el dinero?

Esta cuestión no debería intimidarnos. Por ejemplo, la tasa de intereses es baja, por lo que, en realidad, a los gobiernos les resulta fácil obtener préstamos. De manera más general, necesitamos una serie de medidas que se dirijan a la raíz de la crisis. Esto quiere decir nacionalizar adecuadamente los bancos, en vez de utilizar grandes cantidades de dinero público para salvarlos mientras continúan funcionando sin que se les puedan exigir responsabilidades. Significaría reconvertir los bancos en empresas públicas que organizaran el tipo de inversiones que son necesarias.

Un área de inversión obligatoria es la intervención sobre el cambio climático. El terremoto de Japón no lo causó el calentamiento global, pero sabemos que sí producirá más desastres de esta magnitud. Y lo que ha pasado en Fukushima nos muestra el peligro de utilizar la energía nuclear. La campaña para crear un millón de puestos de trabajo contra el cambio climático, apoyada por varios sindicatos, es una manera de impulsar el trabajo que se necesita para reducir las emisiones, y al mismo tiempo se crea empleo.

Además, el sistema del bienestar debe reorganizarse para acabar con la miseria de los subsidios reducidos y condicionales, y deberían tomarse otras medidas para combatir el paro. Este es el tipo de programa que comenzaría a subordinar la economía a la lógica de las necesidades sociales, en vez de subordinarla a los beneficios.

¿Puede recuperarse el capitalismo y proveer para la mayoría de personas?

Lenin, el gran revolucionario ruso, dijo que el capitalismo nunca estará en una situación absolutamente desesperada mientras las personas trabajadoras le permitan sobrevivir. Tarde o temprano el sistema se puede recuperar de cualquier crisis, aunque le costaría recuperar el nivel alcanzado en el pasado más reciente, porque el sistema financiero se habría debilitado mucho.

Mientras la recesión continúa, es importante ver que es desigual. Una sección del sistema, el núcleo histórico en América del norte y gran parte de Europa, aún continúa en un estado bastante deprimido. Pero, en cambio, si miramos hacia China y las economías que se asocian, Alemania y Brasil incluidos, vemos que crecen bastante deprisa. Esto refleja los esfuerzos del estado chino, que hizo todo lo posible para evitar una depresión económica prolongada. Sin embargo, el hecho de que esta pequeña parte del sistema esté creciendo es otro factor desestabilizador: produce tensiones entre EEUU, la fuerza capitalista dominante, y China, que cada vez más se presenta como su rival principal. Esto hace más difícil de controlar el capitalismo.

Pero incluso si encuentran una manera de salir adelante, la crisis se ha producido como resultado de la lógica del capitalismo y de un sistema que tiene como único objetivo la competición ciega para conseguir beneficios. Este sistema seguirá produciendo crisis y seguirá intentando resolverlas haciendo que paguen las personas trabajadoras y pobres. Por lo tanto, la única garantía real para evitar más crisis como la que nos afecta ahora es deshacerse completamente del capitalismo.

Alex Callinicos es profesor de teoría social en el King's College de Londres, y autor de libros como “Los nuevos mandarines del poder americano” o “Un manifiesto anticapitalista” y miembro destacado del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.

Artículo publicado en Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.


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Sábado, 26 Marzo 2011 07:06

La izquierda del capitalismo

No cabe duda, la obligación de adjetivar las conductas de los partidos socialdemócratas y progresistas como pertenecientes a la izquierda trae consigo ejercicios teórico-ideológicos propios de un malabarismo intelectual. Es común hablar de la existencia de una izquierda institucional, sobre todo cuando nos referimos a organizaciones políticas cuyas bases doctrinales no cuestionan el capitalismo, factor suficiente para negarles el calificativo de izquierdas. No debemos olvidar que la socialdemocracia y los llamados reformistas no compartían las premisas del capitalismo. La estrategia cuestionada era la forma de enfrentarlo, la transición al socialismo. El dilema se expresaba dualmente: reforma o revolución. Ahora, el problema es otro. Quienes se autodefinen pertenecientes a la izquierda institucional comparten y aceptan las reglas del juego de la economía de mercado. El hacerlo trae consigo consecuencias inmediatas. Su decisión conlleva avalar el proceso de concentración y centralización del capital como mecanismo para la creación de riqueza. Por consiguiente, dentro de sus programas desaparece la crítica de fondo a las relaciones sociales de explotación sobre las cuales, el capitalismo, construye y ejerce el poder político. Los militantes de esta nueva izquierda institucional, parecen sentirse cómodos navegando en las aguas del capital. Eso sí, para justificar el abandono de la lucha anticapitalista, la izquierda institucional y la socialdemocracia utilizan argumentos maniqueos y pedestres. Su lógica consiste en negar la lucha de clases y la división social del trabajo basada en la propiedad privada de los medios de producción. De su lenguaje han desaparecido, por arte de magia, los capitalistas y con ello la dualidad explotados-explotadores. Asumen, sin cuestionar, una visión del mundo donde el imperialismo y los intereses depredadores de las trasnacionales se esfuman en pro de la ideología de la globalización. Sin explicación coherente enfatizan el sentido armónico de la globalización, promoviendo una gestión de la crisis con rostro humano. Según ellos, todos somos responsables y debemos compartir costos. Así sugieren un pacto estratégico entre trabajadores y empresarios, considerándolos parte de un mismo equipo con las mismas metas. De esta manera, nadie quedaría excluido de los beneficios de un trabajo solidario. Ni ganadores ni perdedores. Si actuamos con tino, nadie se verá perjudicado. Es el dilema del prisionero extrapolado ante las relaciones sociales de explotación. Si se coopera se consiguen los objetivos, todos obtienen beneficios. Los trabajadores mantienen su empleo, aunque sea en peores condiciones, y los empresarios, ya nunca más capitalistas, verán aumentar sus ganancias y con ello invertirán, incrementándose el producto interno bruto. Un verdadero pacto de caballeros. Puestos en esta lógica, el quid del capitalismo cambia de eje, no se encontraría en las relaciones de explotación. Su sitio se ubicaría, a partir de ahora, en la fuerza autorregulada de la economía de mercado para satisfacer las necesidades de los consumidores.

Para la nueva izquierda institucional y la socialdemocracia, el capitalismo debe redefinirse como un sistema político destinado a generalizar los beneficios de la economía de mercado. Con ello, lo importante es consumir, no importa qué, cómo y cuándo. Se trata de garantizar el acceso al mercado y formar parte de un ejército de consumidores diferenciados por la calidad y la cantidad de los productos que adquiere. Unos comerán angulas, caviar, beberán champagne, conducirán Lambordinis, Mercedes Benz , irán de vacaciones en yates y viajarán en primera clase; otros, en cambio, deberán conformarse con sucedáneos, imaginarse unas vacaciones virtuales, utilizar el transporte público, consumir gaseosas o tomar agua no contaminada, en el mejor de los casos. Pero tampoco se olvidan de los menos agraciados, quienes sobreviven con menos de un dólar al día o simplemente no tienen ni eso. Para este sector social les aplican el criterio de políticas para pobres. Podrán comer, tendrán un trabajo precario, y se verán avocados a la miseria, la exclusión y la marginalidad. Pero siempre tendrán una opción de salir adelante, en sí son capital humano y ese es su máximo activo. El mercado está siempre atento para recibirlos con las manos abiertas.

En otro orden de cosas, la izquierda institucional traslada el debate de la ciudadanía plena y la centralidad de la política a la esfera de la eficiencia y la racionalidad económica para lograr un mejor funcionamiento del mercado. No tienen empacho en señalar que están actuando en beneficio de todos y en favor del progreso de la humanidad. Muy a su pesar, sólo les queda constatar la pérdida de los derechos laborales, sindicales y políticos en beneficio de la comunidad del mercado. Cómplices del secuestro de la democracia, se manifiestan en pro de los tratados de libre mercado, las trasnacionales y los grandes capitalistas. Asimilados a los postulados del capitalismo se han transformados en sus cancerberos. Adoptan la función del policía bueno. Mientras critican las maneras políticas de la derecha neoliberal y conservadora, ellos encarnan, dicen, el bien común y la moral pública. Pero ambos son la cara y cruz de una misma moneda y comparten un mismo objeto, doblegar la voluntad de las clases populares. Para ellos no hay alternativa al sistema, es mejor someterse y vivir de acuerdo a las leyes del mercado. Luchar contra el capitalismo es un suicidio, porque éste siempre gana.

No hay por donde equivocarse, gracias a la izquierda institucional y la socialdemocracia, el capitalismo se reinventa y queda absuelto de ser un orden de violencia, deshumanizante, asentado en la desigualdad, la explotación y la injusticia social. Por consiguiente, es mejor llamar las cosas por su nombre y quitarle la máscara a esta nueva izquierda y sus aliados socialdemócratas. Es más apropiado llamarla izquierda del capitalismo, concepto apegado a sus prácticas y claudicaciones estratégicas de lucha anticapitalista. Por este motivo, démosle la bienvenida, poniendo al descubierto sus espurios intereses que consisten en mantener inalteradas las estructuras de explotación inherentes al modo de producción capitalista.

Por Marcos Roitman Rosenmann
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Es un dato de la realidad que África concentra en estas horas los debates sobre la coyuntura de la crisis de la economía mundial. Es un hecho la crisis egipcia, y la de los países vecinos del norte del continente africano y del Medio Oriente, junto a los temas y los desafíos que propone la reunión del Foro Social Mundial (FSM) en Dakar, entre el 6 y el 11 de febrero. (1)

Lo que está en discusión en ambos casos, en la crisis egipcia y la de sus vecinos, y en el debate del FSM, es el proceso de alternativas y emancipaciones. ¿Qué rumbo? ¿Hacia dónde se orientan los acontecimientos? ¿Qué futuro para el orden local, regional y mundial?

Está mencionado el problema en plural (alternativas y emancipaciones) ante la ausencia de una sola mirada de superación sobre la crisis de la economía mundial, de los problemas específicos de cada país o región, tanto como por una pluralidad de enfoques de los diferentes actores sociales y políticos, de los movimientos y sujetos que actúan en la coyuntura, que son millones movilizados en Egipto para desplazar al dictatorial y corrupto gobierno de Mubarak, y unas cuantas decenas de miles en Senegal (en representación también de millones), en el cónclave mundial de los movimientos sociales que pugnan contra la globalización capitalista y por otro mundo posible. ¿Qué futuro para esas luchas y discusiones concretas de estos días?

Por eso, Estados Unidos y la comunidad internacional del poder intenta cambios en Egipto sin ruptura de lo esencial, la funcionalidad de la región a la acumulación capitalista. Así, resulta imprescindible para los pueblos la discusión asociada a las motivaciones y prácticas sociales para considerar nuevos modelos productivos y de desarrollo; necesidad agigantada por la continuidad y profundidad de la crisis de la economía mundial y el territorio del debate y el conflicto actual, el sur del mundo.

El empobrecimiento es resultado del capitalismo

La continuidad de los efectos regresivos de la crisis mundial, medidos en desempleo y miseria se asocia a lo concreto del empobrecimiento de la mayoría de la población africana, continente que concentra el 20% del territorio mundial, un 16% de la población global, más de 1.200 millones de habitantes, y lidera todas las estadísticas de empobrecimiento en el ámbito mundial, siendo una tierra promisoria en recursos naturales o bienes comunes. En el Informe de Desarrollo Humano 2010 del Proyecto Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD se puede observar como las pérdidas en el desarrollo humano debido a la desigualdad son más altas en África Subsahariana, Asia Meridional y los Estados Árabes. (2

El oro, los diamantes, el petróleo y la minería concentran el interés de un territorio escasamente explotado, donde el atraso se vincula a la explotación de materias primas en condiciones infrahumanas de sus trabajadores y una dependencia de las inversiones del capital transnacional. El resultado en materia de división internacional del trabajo es conocido por el balance comercial, de especialización primaria en las exportaciones e importador de bienes industriales ante un escaso desarrollo industrial propio, además, concentrado entre los principales países donde hoy el conflicto es visible. No muy distinto de lo que ocurre en los países del sur del mundo y que se manifiesta como modelo extractivo o concentrado en la explotación de recursos primarios en la región latinoamericana.

Las transnacionales buscan superar sus problemas de rentabilidad, con mayor explotación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, sean en la zona del Amazonas, en la Cordillera de los Andes, en el territorio africano, o en cualquier lugar del planeta que le provea los elementos imprescindibles para el proceso de trabajo.

La información que hoy se procesa sobre el conflicto en los países africanos se asocia a las reivindicaciones democráticas y la presencia de regímenes dictatoriales, mucho menos a las discusiones económicas de un orden socioeconómico funcional a las necesidades del capital transnacional y el poder económico mundial. Por ello resulta interesante que el FSM vuelva al territorio africano. Antes, en el 2007 en Nairobi, y ahora en Dakar, Senegal.

Más de 45.000 personas de todo el mundo se reúnen para considerar el presente y pensar críticamente el futuro. Entre los presentes en el cónclave destacan los presidentes de Guinea (África al Sur del Sahara), Alpha Condé, y el de Bolivia, Evo Morales. Este será el onceno FSM, siendo muy distinta la realidad del 2001 cuando la saga se inauguró en Porto Alegre. La situación de ascenso neoliberal que marcaba el cambio de siglo, del XX al XXI, contrasta con el desconcierto que provoca la crisis mundial. Es cierto que se agigantan las presiones de liberalización de la economía mundial, tal como revelan las conclusiones de la reunión de Davos la semana pasada, al mismo tiempo que coloca en discusión “el qué hacer” de los pueblos.

Es que las resistencias a la globalización capitalista generaron una nueva situación, especialmente en la América Latina, con renovación de la lucha por el socialismo en Cuba y nuevas significaciones en la lucha por el socialismo, que emergen de los procesos venezolanos y bolivianos. A ello se suma una diversidad de procesos difíciles de sintetizar, donde el debate no termina de sustentarse en términos anticapitalistas, para situarse como mucho en una perspectiva discursiva anti neoliberal. Es un rumbo que no termina de generar las rupturas necesarias con la institucionalidad generada en los 80´ y 90´. El ex Presidente de Chile Ricardo Lagos sugiere que “Lula se encontró con una estrategia impulsada por su antecesor –Fernando Henrique Cardoso- quien, ya como ministro de Hacienda introdujo el Plan Real hace veinte años…” (3 Más allá de la intencionalidad política de Lagos por indiferenciar diferentes momentos del desarrollo histórico del Brasil, lo cierto es la continuidad de una institucionalidad gestada bajo hegemonía neoliberal.

Un debate central en el seno del FSM se concentra en la efectividad de la lucha política del movimiento global contra el capitalismo. Una parte de la conducción del movimiento ha sido efectiva hasta ahora para limitar la capacidad de articulación de una iniciativa política compartida. En ese sentido se valora el intercambio y la horizontalidad de unas relaciones mutuas entre los participantes. En aras de esa concepción de aprendizaje y experiencias a compartir, se resigna la posibilidad de acción colectiva para transformar la agresiva campaña del capital transnacional contra los trabajadores y los pueblos del mundo. El empobrecimiento genera experiencias de desarrollo alternativas y procesos de emancipaciones, que deben articularse para una acción común. El intercambio es insuficiente. (4

¿Qué hacer con la hipoteca del endeudamiento externo?

Pese a los programas de disminución de la deuda africana, de sus países más empobrecidos, la carga de intereses y capital ahoga toda perspectiva de superación del empobrecimiento africano. La discusión sobre la deuda concentra buena parte de las discusiones en Dakar. Los ejemplos latinoamericanos serán de especial consideración, especialmente el caso de la auditoria ecuatoriana que devino en la anulación de una parte de las deudas de ese país. El caso de la negociación de la deuda argentina merece también consideración, tanto por el largo proceso de cesación de pagos (que favoreció la posibilidad al crecimiento económico), como por la quita realizada oportunamente, en 2005 y recientemente en 2010. Claro que pese a los ejemplos mencionados, la cuestión de la deuda subsiste y se convierte en un instrumento de chantaje y condicionamiento de las políticas locales. La mayoría de los países del sur del mundo registran disminuciones relativas del stock de deuda sobre el PIB, en el mismo momento que ocurre lo contrario entre los países capitalistas desarrollados. (5) Todo indica que el costo de esa situación es y será crecientemente transferido a los países del sur del mundo, elevando la exigencia por argumentar sobre el carácter ilegitimo e ilegal de unas deudas largamente pagadas por los pueblos y que deben ser anuladas.

El endeudamiento está asociado a los instrumentos de disciplinamiento del poder mundial y por eso en el FSM se discutirá qué hacer ante los organismos internacionales, revitalizados por el G20 en la coyuntura de crisis. Más específicamente se analiza el tema del CIADI, destacando la política boliviana de denuncia del vínculo de ese país con un ámbito del poder mundial para canalizar las demandas de las transnacionales sobre los países soberanos. En rigor, no solo se trata de discutir al FMI, al Banco Mundial, al CIADI u otros ámbitos del poder mundial, sino de avanzar en perspectivas alternativas, caso de la necesaria nueva arquitectura financiera a escala global, donde el Banco del Sur u otras iniciativas adquieren relevancia, tanto como el debate que habilita la crisis sobre el fin de la hegemonía del dólar y la necesidad de analizar soberanamente, nacional y regionalmente los instrumentos de intercambio validados internacionalmente. Ello supone desde la implementación de tributos globales contra la especulación, la circulación de capitales; la eliminación de los paraísos fiscales; y el establecimiento de nuevas relaciones monetarias contra el imperio del dólar o la guerra actual propiciada por las monedas hegemónicas.

Egipto, su rebelión popular en el norte de África y el debate en el FSM, atraviesan todas las discusiones y reflexiones en torno al momento, del cruce de la crisis y las posibilidades de transformación social y económica. Es un debate que se proyecta sobre la distribución del ingreso y la riqueza socialmente generada, contra la desigualdad y por resolver históricamente el desbalance de las posibilidades del desarrollo económico contemporáneo y las concretas condiciones de vida denunciada por la FAO, donde 1.020 millones de personas del planeta sufren hambre. La discusión es por la democratización de la vida cotidiana y el orden social vigente en crisis, del capitalismo en crisis. Ello supone discutir qué hacer con los recursos naturales o bienes comunes. ¿Qué hacer con el agua y la tierra? ¿Quién los explota y cómo? ¿En beneficio de quién o de quiénes? ¿Cómo se sustenta la vida de las personas, las especies, para hoy y para el futuro? ¿Qué posibilidad de cooperación, integración y articulación de los pueblos del mundo para atender la realidad de crisis y empobrecimiento?

La soberanía está en discusión. La soberanía alimentaria, energética o financiera. La capacidad de establecer un orden diferente al de la explotación que hoy vive una de sus crisis y que desafía a los trabajadores y pueblos del mundo a construir una nueva realidad, que al decir del FSM se manifiesta como el objetivo de “otro mundo posible”.

Notas:

1) http://www.forumsocialmundial.org.br/

2) Ver figura 5.2, consultado el 6 de febrero de 2011, en: http://hdr.undp.org/es/informes/mundial/idh2010/resumen/desigualdad/

3) Ricardo Lagos. Lula, el obrero que construyó el país. Clarín domingo 6 de febrero de 2011, página 32.

4) Emir Sader. El próximo Foro Mundial y los eventos de Egipto. Página 12 del Domingo 6 de febrero de 2011. Consultado el 6-02-11 en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-161833-2011-02-06.html

5) Amplia información en el sitio del Banco Mundial: http://datos.bancomundial.org/

Po r Julio C. Gambina*
Argenpress

*Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Profesor de posgrado en varias universidades públicas de la Argentina y del exterior. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.
 
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El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón, expresó que Cuba debe adecuar su modelo económico a la situación mundial actual, para de esa manera garantizar una profundización de la Revolución.

En entrevista concedida a teleSUR, Alarcón indicó que los cambios en el mundo obligan a Cuba a “adecuar, actualizar el modelo social, de manera que la Revolución continúe, se profundice, para construir un futuro mejor”.

Con respecto a ese proyecto de adecuación de la economía de Cuba, el líder del Parlamento del país antillano indicó que “no se van a privatizar la educación, ni la salud pública, ni se va a desmantelar el sistema de seguridad y asistencia social del que disponen y disfrutan todos los cubanos”.

En ese sentido explicó que “la etapa que vive Cuba y la realidad que vive el mundo obliga a los cubanos precisamente a salvar recursos, a ahorrar, a administrar mejor lo que tenemos, para poder seguir garantizando a todos el mínimo que nadie más fuera de esta Isla puede contar por seguro”.

Recordó que, en la actualidad, Cuba es objeto de un bloqueo económico impuesto unilateralmente por Estados Unidos en la década de 1960, lo cual también motiva al Gobierno cubano a modificar el modelo económico.

“Cuba es el único país de la tierra que es víctima de una guerra económica que cumple más de 50 años ya. Es en esas condiciones que tenemos que ajustar nuestro modelo”, dijo Alarcón en su diálogo con teleSUR.

A continuación, teleSUR ofrece el texto de la entrevista a Ricardo Alarcón:

P: ¿En qué momento se encuentra actualmente la Revolución?, ¿a dónde va?

R: Estamos en una fase muy importante en la que nuestro país trata de ajustar su proyecto económico y social tomando en cuenta los factores del mundo que la rodea, sobre la base de 50 años de experiencia y, hay que decirlo, de muchas realizaciones pero al mismo tiempo en un mundo que ha cambiado mucho y que nos obliga a adecuar, a actualizar -decimos nosotros- el modelo económico social nuestro, de manera de que la Revolución continúe, se profundice, no se trata de un regreso al pasado, eso es imposible, sino de construir un futuro mejor.

Raúl ha dicho que en estos momentos se trata de transformar conceptos erróneos en el socialismo y acerca del socialismo y dijo que tenía plena conciencia de los errores cometidos, ¿En qué falló la Revolución?

Los revolucionarios son, después de todo, seres humanos, y el socialismo es una aventura, es como un viaje hacia lo desconocido, hacia lo inexplorado. El capitalismo tiene una historia mucho más larga que el socialismo y nadie puede poner en duda que ha acumulado una cantidad de fracasos que lo sufren, lo sienten, centenares de personas en todo el mundo.

La aventura del socialismo es mucho más breve históricamente hablando, y además no nos olvidemos de que el socialismo cubano se ha tenido que realizar o intentar realizar durante medio siglo en condiciones de hostilidad extrema. Hoy Cuba es el único país de la tierra que es víctima de una guerra económica que cumple más de 50 años ya. Es en esas condiciones que tenemos que ajustar nuestro modelo. 

Alarcón, hay quienes ven una contradicción entre la política de justicia social que el Estado siempre ha tratado de garantizar en Cuba y algunas medidas de carácter social que tienen que ver con la eliminación de subsidios. ¿Qué opina sobre eso?

Nosotros estamos obligados a adoptar con el consentimiento de la gente mediante discusión paciente y pondedara con todos, la eliminación de algunas cosas que nos parecen excesivas en términos de gratuidad y ventajas para nuestra población, a las que nos hemos acostumbrado demasiado durante medio siglo, pero la idea precisamente es salvar las grandes conquistas que esa población ha alcanzado.

Aquí no se va a privatizar la educación, ni la salud pública, ni se va a desmantelar el sistema de seguridad y asistencia social del que disponen y disfrutan todos los cubanos, sin excepción. Ahora bien, la etapa que vive Cuba y la realidad que vive el mundo nos obliga a los cubanos precisamente a salvar recursos, a ahorrar, a administrar mejor lo que tenemos, para poder seguir garantizando a todos el mínimo que nadie más fuera de esta isla puede contar por seguro. 

Alarcón, las palabras de clausura del presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional fueron calificadas de apocalípticas por los enemigos de la Revolución y de esperanzadoras por los amigos de la Revolución. ¿Cuál es su valoración del discurso de Raúl en un momento como éste, cuáles son las principales ideas que pudieran estar en ese discurso?

Fue un discurso profundo, necesario, y además posiblemente uno de los dicursos de la historia de Cuba en los que el orador ha estado más identificado con el público, con la gente. Te puedo decir que he recibido hasta llamadas telefónicas de viejos amigos, que hacía años que no hablaba con ellos, para expresarme su sentimiento, su emoción, su identifiación plena con esas palabras.

Fue un discurso muy crítico, no fue autocomplaciento en absoluto, y por supuesto que la Revolución Cubana tiene muchas cosas de las cuales deberá estar siempre orgullosa, y los cubanos estaremos siempre orgullosos de lo que hemos alcanzado, pero no se trata de eso.

Para superar las deficiencias, para vencer los errores, para mejorar, hay que concentrar la atención en los defectos, en lo que anda mal, en lo que podemos y debemos superar con el concurso de todos y todas, y como se trata de eso, era muy importante, y creo que Raúl lo logró brillantemente, identificarse plenamente con lo que nuestra gente siente, con las preocupaciones de la gente y creo que ese es el gran mérito fundamental del discurso de Raúl, valiente, honesto, íntegro y sobre todo representativo del sentimiento común de la población cubana.

Ya comenzaron los debates, en el pueblo, sobre estos lineamientos a la política económica y social del país. Usted como presidente de la Asamblea Nacional del poder popular en Cuba, ¿qué información tiene sobre lo que más le preocupa al pueblo cubano en este momento?

En realidad se trata de un debate, de una discusión muy abierta, en la que muchas veces están presentes preocupaciones puntuales de problemas, dificultades, obstáculos en un lugar en concreto donde tiene lugar la discusión; y junto a eso los grandes temas generales, las preocupaciones más universales.

Yo creo que por una parte estos temas concretos de cada lugar son preocupaciones legítimas, comprensibles de nuestra gente o de algunos sectores de la población que tienen que preguntarse cómo va a ser la vida, las condiciones de su trabajo, su desenvolvimiento en la sociedad en condiciones que en muchos aspectos van a ser muy nuevas, sobre todo para la gente más joven. Los que tenemos ya cierta edad recordamos que Cuba no siempre tuvo este tipo de modelo económico.

El "cuentapropismo" en nuestro país existió siempre en un sector muy importante en nuestra economía y lo fue hasta el año 1968, ya bien entrada la revolución y ahora va regresar, regresa como un factor importante en la economía cubana pero con una gran diferencia: no serán trabajadores "informales", como les dicen en latinoamérica, serán trabajadores que tendrán salud, asistencia médica y seguridad social; incluso, jubilación y licencia por maternidad garantizada. ¡Es una gran diferencia!

Por primera vez va a haber una Conferencia Nacional del Partido Comunista Cubano en 2011, después del Congreso del partido, ¿qué se espera que se trate en esa reunión?

Decidimos separar en dos momentos dos cuestiones claves de la sociedad cubana. En primer lugar el Congreso se va a concentrar en los problemas de la economía y en los ajustes del modelo económico social cubano, y la conferencia del partido se va a concentrar sobretodo en la cuestión del papel del partido en la sociedad cubana, de su organización, de sus métodos y estilos de trabajo, área en la cual -el propio Raúl lo ha dicho con mucha claridad- también tenemos que hacer muchos ajustes.

Es decir, ver cómo se desarrolla en este mundo de hoy el trabajo político, ideológico, que es la función fundamental del partido, en condiciones nuevas y diferentes, y también que permita erradicar, eliminar, ciertas rutinas, esquemas, modos de hacer las cosas en las que tambien hacen falta cambios de concepto y de enfoques, que nuestra militancia seguramente lo manifestará. 

El VI Congreso del partido debe ser "por Ley de la vida", dijo Raúl, el último en los que estará la mayoría de los que integraron la generación histórica de la Revolución, Raúl también llamó a recuperar las ideas de Fidel. ¿Cuál es el principal desafió al que se enfrenta la Revolución en este 2011?

El principal desafío es la batalla económica, es cómo lograr perfeccionar una sociedad bloqueada, hostigada, la única del planeta en este momento que enfrenta una guerra económica. Luego, el desafío que tiene todo ser humano, todo ser viviente, que es precisamente la vida, que plantea unas limitaciónes biológicas y que plantea una renovación constante.

Es cierto que la generación histórica, la que participó en la lucha que condujo al derrocamiento de Batista y a la instauración del poder revolucionario, se va agotando, va terminando, pero no nos olvidemos que a esa generación le ha sucedido otra que también ha combatido, los jóvenes que pelearon en Angola, en playa Girón, los jóvenes que hoy mismo están cumpliendo misiones, internacinalistas que cumplen misiones muy delicadas en América Latina, en África, en Asia, en cualquier parte del mundo.

Es decir, ha habido una continuidad en el espíritu revolucionario inicial, por supuesto, con los cambios inevitables que implica la evolución generacional. Nadie puede pensar o imaginar que los hijos y nietos tengan los mismos gustos o estilos que los padres o abuelos, pero que tengan el mismo patriotismo y convicciones básicas, por supuesto que apostamos por eso. 

Alarcón, ¿En qué momento se encuentra el proceso de los Cinco jóvenes presos en Estados Unidos?

Este año, 2011, va a ser crucial en este sentido porque en primer lugar el año comienza con un momento decisivo en el proceso extraordinario llamado habeas corpus que deberá dilucidarse sobre el caso del compañero Gerardo Hernández Nordelo.

El gobierno de Estados Unidos tiene como plazo el 31 de enero para responder a la petición que se presentó para que sea declarado inocente y se elimine todo cargo contra él, después habrá la respuesta de la defensa y en algún momento del año 2011 deberá producirse la decisión final, la última, no hay otra posibilidad en el sistema estadounidense, incluso ésta es la que llaman "proceso extraordinario", por eso nos parece muy decisivo este momento para él, el principal acusado de los Cinco, porque tiene la condena mucho más severa.

Los demás seguirán su proceso legal también, tienen secuencias distintas en el tiempo, de manera que será un año muy importante en la batalla legal, final en la práctica. Pero más importante que eso es que será el año en el que se pueda quebrar la muralla de silencio que ha cubierto este proceso y que es la única razón por la cual se sigue cometiendo esta injustica.

El gobierno del presidente Obama que prometió cambios tiene este año y el próximo, los que le quedan como presidente, ojalá sea reelegido, vamos a ver qué pasa. Él tiene que tomar la decisión, la única que puede hacer, y sabe perfectamente que la soluicón es que retire la acusación contra los cinco compañeros

Dos acusaciones, conspiración para cometer espionaje, que el tribunal desestimó pues saben que no existió, y el otro cargo contra Gerardo es conspiración para cometer asesinato en primer grado. El señor Obama lo único que tiene que hacer es solicitar la petición de emergencia que presentó el gobierno de Bush en mayo del 2001 donde dijeron por escrito que no tenían pruebas para sustentar esa acusación ¿Qué más le hace falta?.

Lo único que falta es voluntad política y ésa hay que generarla con la opinión pública y para eso hace falta que otros medios de información imiten a teleSUR y dejen de ocultar la verdad, dejen de ocultar las cosas importantes y permitan al pueblo de Estados Unidos conocer la verdad de este caso.

Muchas gracias, Alarcón, por sus palabras a teleSUR
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"El mercado no va a resolver la crisis ambiental", dice el teólogo y ecologista Leonardo Boff, profesor de la brasileña Universidad del Estado de Río de Janeiro. La solución, insiste, está en la ética y en la batalla de los pueblos originarios para cambiar la relación con la naturaleza.
Boff, que enseña Ética, Filosofía de la Religión y ecología, es uno de los principales representantes de la Teología de la Liberación, corriente progresista de la Iglesia Católica en América Latina, ha escrito más de 60 libros y dedicó los últimos 20 años a promover el movimiento verde. 

Fue uno de los 23 impulsores de la Carta de la Tierra en 2000 y, un año después, recibió el Right Livelihood Award, conocido como el Premio Nobel Alternativo, que se otorga a personalidades destacadas en la búsqueda de soluciones a los problemas globales más urgentes. 

"Si no cambiamos, vamos al encuentro de lo peor… O nos salvamos o perecemos todos", dijo Boff en una entrevista concedida a Tierramérica en la capital mexicana, tras asistir como observador a la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16), celebrada este mes en Cancún. 

TIERRAMÉRICA: ¿Cómo evalúa la COP 16? 

LEONARDO BOFF: Lo que predominó, salvado en los últimos dos días, fue una atmósfera de decepción, de fracaso. Pero sorprendentemente hubo tres convergencias: el compromiso de luchar para no llegar a (un aumento de la temperatura mundial de) dos grados; la creación del Fondo (Climático Verde) de 30.000 millones de dólares (para 2012) a fin de ayudar a los países más vulnerables, una señal de solidaridad interesante; y la creación de un gran fondo para la reducción de la deforestación y la degradación de los bosques, porque ahí está la causa principal de calentamiento global.

¿Cómo entender la posición de Bolivia, único país que no aceptó estos compromisos? 

Bolivia parte de la tesis de que la Tierra es Pachamama, un organismo vivo que hay que respetar, cuidar, y no sólo explotar. Es una visión contraria a la dominante, que está en el marco de la economía: vender bonos de carbono, por ejemplo, que significa tener derecho a contaminar. 

Las sociedades dominantes ven a la Tierra como un baúl de recursos que se pueden sacar infinitamente, aunque ahora hay que sacarlos con sustentabilidad, porque son escasos. No reconocen dignidad y derecho a los seres de la naturaleza, los ven como medios de producción y su relación es de utilidad. Esos son temas que no entran en Cancún ni en todas las COP. 

¿Por qué tendrían que estar? 

Porque el sistema que ha creado el problema no nos va a sacar de él. Si cada país tiene que crecer un poco al año y al hacerlo degrada la naturaleza y acrecienta el calentamiento, entonces, ese sistema es hostil a la vida. 

El argumento es que es necesario para el desarrollo... 

¿Crecer significa qué? ¿Explotar la naturaleza? Exactamente ese tipo de crecimiento y desarrollo puede llevarnos a un abismo, porque los seres humanos estamos consumiendo 30 por ciento más de lo que la Tierra puede reponer. 

Ahí está el círculo vicioso. China no puede contaminar 30 por ciento, como contamina, porque la contaminación no se queda en China, entra al sistema global. 

El problema es la relación del ser humano con la Tierra, porque es violenta, de puño cerrado… Mientras no cambiemos eso, vamos al encuentro de lo peor. Y esta vez no hay un Arca de Noé. Nos salvamos o perecemos todos. 

¿Tan grave es? 

Hay regiones del mundo que han cambiado tanto que ya se hacen inhabitables. Por eso hay 60 millones de desplazados en África y el sudeste de Asia, que son los más afectados y los que menos contaminan. Si no lo paramos, en los próximos cinco o siete años serán como 100 millones de refugiados climáticos, y eso va a crear un problema político. 

¿Cuál es el papel de América Latina? 

LB: Es el continente que más posibilidades tiene de una contribución positiva a la crisis ecológica: tiene los más grandes bosques húmedos y reservorios de agua, la más grande biodiversidad y tal vez las extensiones más grandes para cosechas. 

Pero todavía hay una insuficiente conciencia ecológica en gran parte de la población. Y, por otra parte, hay una invasión muy riesgosa de grandes empresas que se están apropiando de vastas regiones. Es una apropiación de bienes comunes en función de beneficios particulares. 

En Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, de a poco se están dando cuenta del juego nuevo del capital: una gran concentración de medios de vida para garantizar el futuro del sistema. 

¿Qué opciones hay? 

Tenemos fondos y tecnología, pero nos faltan la voluntad política y la sensibilidad con la naturaleza y la humanidad sufriente. Eso hay que rescatar. Y junto con la ética del cuidado va la ética de la cooperación. Ahora se impone la cooperación de todos con todos. 

¿Es posible? ¿Qué hay que hacer? 

Hay movimientos, especialmente en grupos que ven que sus tierras son divididas, como La Vía Campesina y los Sin Tierra de Brasil. Y los indígenas, que no ven a la Tierra solo como un instrumento de producción, sino como una extensión de su cuerpo, y la necesitan para garantizar su identidad. 

Estamos buscando el equilibrio y esa es la tarea colectiva de la humanidad que el mercado y la economía no van a resolver. Cada uno tiene que hacer su parte, ser más con menos, tener un sentido de la justa medida. El problema no es de dinero.

Por Daniela Pastrana
IPS
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