Principios para arrancar el clima de manos del capitalismo salvaje
Ya lo dijimos y lo repetimos: el Clima está en manos del “capitalismo salvaje” y sus instituciones. En las negociaciones del último año no se ha avanzado prácticamente en nada positivo para los pueblos, no se han logrado compromisos de una mayor reducción y, apoyados en los acuerdos de Cancún, se ha seguido una lógica suicida de “compromisos voluntarios” orientados a desmantelar el régimen del clima y fomentar un nuevo instrumento que sustituya al Protocolo de Kyoto facilitando a las grandes economías eludir sus responsabilidades, en particular a EEUU. Se ha empoderado al Banco Mundial y su rol en el Fondo Verde abriéndose hacia una mayor privatización, endeudamiento y condicionalidades, se ha avanzado en afinar los mecanismos de mercado para el “control” de las emisiones, no se cuentan con compromisos para fondos suficientes que respondan a la catástrofe, se ha debilitado en la práctica la situación de los países en desarrollo y vamos vertiginosamente hacia temperaturas mayores a los 2ºC, algunos colectivos científicos hablan incluso de que en este siglo podríamos superar una elevación de 4ºC promedio: una verdadera catástrofe.
 
Las decisiones que se vayan a tomar ya son tardías, pero daría al menos una esperanza saber que los estados son concientes de la magnitud de esta crisis y de sus responsabilidades. Los gobiernos deben decir la verdad, explicar a sus pueblos lo que pasa, pues los lamentos y las promesas de un futuro no son suficientes, necesitamos medidas efectivas e inmediatas para parar esta destrucción.
 
 Exigimos a los gobiernos que en la COP 17 defiendan los principios de la equidad y de las responsabilidades históricas de las grandes economías para con el mundo y que los países responsables de esta catástrofe no solamente se comprometan a reducciones sustantivas de sus emisiones, sino a dejar de impulsar un desarrollo insostenible en el sur mediante sus empresas, sus políticas y su afan de salvar al capitalismo en su crisis financiera. El planeta no tiene por qué pagar el costo de la crisis producida por ellos mismos.
 
 Exigimos también a nuestro gobierno que, a tiempo de defender el régimen climático basado en las responsabilidades históricas y diferenciadas entre las grandes economías y los “países en desarrollo”, actúe con coherencia y consecuencia en el nivel internacional y a nivel local, porque si bien clamamos por el derecho al desarrollo, debemos decir con la cara en alto que el tipo de desarrollo que buscamos no es el mismo que el que está destruyendo el planeta. Los representantes de Bolivia deben ser coherentes con cómo poner en práctica aquello que llamamos los “derechos de la Madre Tierra”, esos temas incluidos en los textos borradores de negociación deben contar con explicaciones coherentes, reflexionadas, basadas en lo que las realidades locales están clamando.
 
Y a quienes se rasgan las vestiduras afirmando que los que más contaminan hoy son los países emergentes, que no para nosotros son ningún modelo a seguir, les recordamos la enorme deuda histórica que los países desarrollados y las grandes economías tienen con los países pobres y que son precisamente las grandes transnacionales de occidente las que exacerban el extractivismo y el desarrollismo. El argumento de las economías emergentes está siendo usado por los países desarrollados, en particular por Estados Unidos, para desmantelar el régimen multilateral sobre el clima y destruir aquellos principios expresados en la Convención y el Protocolo de Kyoto e inclusive borrar con el codo lo que se acordó en la Agenda de Bali. Mientras tanto y en paralelo se afilan los sables para las negociaciones de la OMC que bajo mandato del G20 en la reciente reunión en Niza se han constituido en una prioridad a ser concluidas. Son precisamente las profundas asimetrías y las leyes del capital como los sistemas de propiedad intelectual y las reglas de inversión las que han facilitado a estos países ubicarse a años luz en tecnologías y matrices energéticas de bajo carbono y que –por cierto- ni siquiera son utilizadas como corresponde bajo políticas públicas sino que siguen en manos del poder corporativo.
 
Pero también es fundamental echar una mirada al poder de las corporaciones y las élites dominantes en los países del sur y a los modelos de desarrollo, infraestructura y energía que éstas están impulsando, como es el caso de América del Sur y su relación con la crisis climática y ambiental y recordar que el propio PICC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) afirma que ninguna experiencia previa en términos de infraestructura, gestión del agua, gestion medioambiental es un antecedente para la magnitud de los desafíos que el futuro depara, dados los grados de vulnerabilidad por los cambios climáticos.
 
Sin duda, las soluciones de fondo vendrán de la gente, que es la que vive en carne propia las consecuencias así como lo hemos visto en Tailandia, Colombia, Australia, América del Sur, las sequías en Africa y todas aquellas regiones golpeadas por la crisis climática y ambiental y por la vulnerabilidad que ha añadido a esta situación el uso de la energía nuclear, la construcción de infraestructuras agresivas y el incremento de los agrocombustibles. Es la gente de a pie, esa que no va a las conferencias internacionales, la que enfrenta y resuelve las crisis y la que se merece una esperanza.
 
Así fue también con la agenda propuesta por el Acuerdo de los Pueblos que sintetiza la conciencia de que requerimos acuerdos globales basados en la ciencia, la equidad y la justicia, recordemos algunas de las propuestas elaboradas colectivamente:
 
Los acuerdos deben estar dirigidos a limitar el incremento de la temperatura en el presente siglo a 1º C para reducir los efectos del cambio climático.
 
Se debe buscar reducir los gases de efecto invernadero en 50% respecto al año base de 1990 para el 2do periodo de compromiso en el Protocolo de Kioto desde 2013 – 2017.
 
Los países desarrollados tienen una deuda climática con los países pobres, la madre tierra y las futuras generaciones y deben honrarla.
 
Los fondos para enfrentar los impactos del cambio climático deben superar a nivel mundial los presupuestos de defensa, guerra y seguridad de los países desarrollados.
 
Ninguna institución de interés privado como el Banco Mundial u otras deben intervenir en la gestión de los fondos para el clima que son de interés público.
 
 No se puede someter la reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques a los mecanismos de mercado. (Acuerdo de los Pueblos, Abril 2010)
 
Cada año los medios dicen que esta vez se trata de “la última oportunidad para salvar el planeta”. Hasta las palabras están empezando a quedar vacías de contenido. Lo que se juega en Durban no es la vida, porque ya la rifaron hace tiempo, lo que se juega verdaderamente es la posibilidad de encontrar los caminos reales y coherentes para detener la catástrofe y para sembrar desde la ética y la justicia las bases de una sociedad transformada que eluda consecuentemente los mecanismos y el aparato de la destrucción global en el día a día.
 
Elizabeth Peredo Beltrán es psicóloga social, escritora y activista por el agua, la cultura y contra el racismo.
Publicado enInternacional
Por su libro El orden de El capital, el filósofo español Carlos Fernández Liria ha obtenido –junto a su colega Luis Alegre Zahonero- el Premio Libertador al pensamiento crítico.

Se trata de uno de los más importantes galardones que a nivel internacional se otorgan por obra publicada, pero como dice el entrevistado “la noticia del Premio no ha salido en ningún medio de comunicación español, pese a que  es un premio internacional de ensayo (con una dotación que es el doble de la que entrega nuestro innombrable príncipe de Asturias con sus afamados galardones)  que, después de todo, ha sido otorgado a dos profesores universitarios españoles.” En esta entrevista, Carlos aborda el por qué de ese silencio, los contenidos y propósitos de su trabajo intelectual, así como su relación con la más candente actualidad.

Acabas de ganar en Venezuela -junto a Luis Alegre, por el libro El orden de El Capital- el Premio Libertador al pensamiento crítico que quizá sea el más importante galardón que se otorga a la producción intelectual de izquierda en habla española y que han obtenido pensadores tan prestigiosos como István Mészároz ¿Qué lectura haces de este hecho y cómo piensas que contribuya a la divulgación de las tesis que has venido defendiendo a lo largo de toda tu obra?

Luis y yo estamos muy agradecidos. Por supuesto al gobierno venezolano, al ministro de cultura y al presidente Chávez, quien creó este premio que permite al pensamiento crítico y de izquierdas ser reconocido rompiendo con la hegemonía cultural del neoliberalismo. También estamos muy reconocidos a Atilio Borón, al que no conocemos, pero al que admiramos muchísimo, y a todos los otros miembros del jurado. Queremos dar las gracias especialmente a Farruco Sesto y a Carmen Bohorquez, porque desde hace años nos han honrado con su confianza. Como tú dices, lo mejor del premio es que así el libro tendrá una mayor difusión. Nuestra esperanza es que eso sirva para aportar un grano de arena en las luchas que vamos a tener que afrontar en los próximos tiempos, que yo creo que van a ser muy duras. Lo que tenemos por delante, a nivel mundial, es una batalla frontal con el capitalismo. En los próximos veinte años no vamos a tener opción. Eso de “socialismo o muerte” va a cobrar un nuevo sentido, porque o acabamos con el capitalismo o el capitalismo acaba con nosotros.  Mira lo de Japón, por ejemplo. Si la ola del tsunami hubiera sido diez metros más alta o el terremoto un punto más fuerte (¿y por qué no habría de haber sido asÍ?), una docena de reactores nucleares se habrían fundido y habría sido el fin para decenas de millones de personas. Habría sido necesario desalojar Japón. Estamos sentados sobre un polvorín controlado por dementes y criminales. ¿Quiénes son esos a los que llaman “mercados”? En cualquier caso, están locos, juegan a la ruleta rusa con el planeta, sacrifican poblaciones enteras, cambian de opinión a cada minuto, hundiendo y salvando países como quien juega a los barcos. Nunca hubo dictadores más sordos y más dementes. Ni Calígula, ni Nerón estaban tan chiflados. Y ni mucho menos tenían tanto poder.

En varios de tus libros, tanto en solitario como junto a Luis, –y este no parece ser una excepción- has venido insistiendo en el análisis crítico del concepto de ciudadanía, la subversión de lo que se entiende tradicionalmente como “Estado de Derecho”, y tratando de demostrar la  imposibilidad de su realización bajo el capitalismo. Ahora lo haces desde el análisis de la obra más estudiada de Marx –El Capital-: ¿Qué cambia o se profundiza en este libro con respecto a tus trabajos a anteriores?

Las tesis que hemos mantenido insistentemente Luis Alegre y yo en todas nuestras publicaciones anteriores no necesitaban, me parece, de mayor aclaración.  Como tú dices, nos hemos empeñado en demostrar que la democracia y el estado de derecho son impracticables bajo condiciones capitalistas de producción, y que, en cambio, serían perfectamente asumibles bajo unas condiciones socialistas. Esto implicaba, además, que los comunistas no teníamos por qué inventar nada nuevo ni mejor respecto a los conceptos de la tradición republicana y del pensamiento de  la Ilustración. Todo lo contrario, lo que tenemos que hacer es reivindicar como propios los conceptos de “ciudadanía” y de “estado de derecho”, en lugar de regalárselos al enemigo como si se tratase de escoria burguesa destinada a ser superada por la historia. Todo esto, como dices, lo habíamos repetido ya en diversos formatos, procurando ser lo más pedagógicos posible. Pero faltaba algo muy importante por hacer: demostrar que esas tesis eran compatibles con Marx. Y para ello era preciso leer a Marx y proporcionar una interpretación rigurosa de su obra. Nos ha llevado quince años lograrlo. Pero creemos haber demostrado que se entiende mucho mejor El Capital si lo integramos en la tradición de la Ilustración y el pensamiento republicano, que si lo encorsetamos en los moldes de la escolástica marxista. Y que, además, el resultado es mucho más útil para entender el desastre humano al que estamos abocados bajo el capitalismo.

En su evaluación del libro el jurado que lo premió aprecia que con “propósitos transformadores explícitos emprende una reinterpretación de la teoría crítica del capitalismo, en consonancia con los desafíos de un mundo que se complejiza, agravando y sofisticando sus contradicciones”. La implicación en los procesos revolucionarios como los de Venezuela -Comprender Venezuela, pensar la Democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales, escrito también con Luis Alegre- o Cuba –Cuba, la Ilustración y el socialismo, junto a Santiago Alba- ha sido una constante en tu trabajo, ejerces una cátedra universitaria y colaboras con publicaciones alternativas como Rebelión, ¿Cómo ves esa relación entre la producción de un pensamiento riguroso teóricamente como ocurre con El orden de El Capital y la acción política concreta tan urgente en nuestros días?

Cuando lo que se trata de entender teóricamente es algo así como el capitalismo es imposible permanecer indiferente. Si los triángulos rectángulos consistieran en una injusticia monstruosa, si el cuadrado de la hipotenusa no lograra ser la suma de los cuadrados de los catetos más que a fuerza de condenar a la miseria a la mitad de la población mundial y de llevar el planeta hacia un suicidio ecológico y humano, los profesores de matemáticas tendrían muchas inclinaciones subversivas y la matemática habría sido una ciencia tan perseguida y censurada como la obra de Marx entre los economistas. Cuanto más entendemos lo que es el capitalismo, más monstruoso nos parece. Y entonces, es imposible permanecer de brazos cruzados.

Tu trabajo en los años ochenta en un programa de televisión que ha devenido un clásico del imaginario audiovisual español, La bola de cristal, o un libro como Educación para la ciudadanía –con un gran peso gráfico- revelan tu interés por comunicar del modo más atractivo y contemporáneo posible las herramientas para el análisis crítico a las generaciones más jóvenes ¿Cómo piensas que pudieran aprovecharse espacios como Internet en esa dirección?

Lo que está ocurriendo en Internet es una revolución inusitada. Dentro de poco, la televisión, el medio que ha sido el instrumento más poderoso de control ideológico en la historia de la humanidad (más todavía que la Iglesia, por ejemplo), se habrá convertido en una antigualla, en un cachivache doméstico, como las máquinas de coser o de escribir. La gente joven ya no se informa por la televisión, ni siquiera se divierte con ella; su mundo está en internet. Esto abre posibilidades inconmensurables a la lucha revolucionaria. Las revoluciones árabes y el 15-M español lo están demostrando.

A pesar de tener una sólida obra publicada y ejercer la docencia en una de las universidades más importantes de tu país has sufrido en varias ocasiones la censura de los medios de comunicación ¿Este premio ha cambiado algo en ese sentido?

Mira, eso es lo de menos, pero la noticia del Premio no ha salido en ningún medio de comunicación español, pese a que  es un premio internacional de ensayo (con una dotación que es el doble de la que entrega nuestro innombrable príncipe de Asturias con sus afamados galardones)  que, después de todo, ha sido otorgado a dos profesores universitarios españoles. No se trata de censura, sino del algo mucho peor: los medios están secuestrados por sus propietarios, que son inmensas corporaciones económicas que no miran más que por sus intereses. No existen medios verdaderamente públicos que escapen esta realidad. Aquí no hay más libertad de expresión que la que se pueden pagar algunos multimillonarios.

En una reciente colaboración con La pupila insomne decías que “el capitalismo ya no se puede permitir, ni siquiera, una sociedad que se pueda llamar tal” y concluías que “después del verano, se comprobará que la llamada ¨spanish revolution¨ no ha hecho más que comenzar”, Algunas semanas después de esa afirmación ratificas ese análisis, ¿por qué?

Estamos en un callejón sin salida, así es que no puede ser de otro modo. Eso no quiere decir que vayamos a ganar las batallas que se avecinan, pero no me cabe duda de que los pueblos van a plantar cara. Ya todo el mundo reconoce que lo que está ocurriendo económicamente en el planeta es pura y simple lucha de clases. Los primeros en reconocerlo han sido, como dijo el magnate Warren Buffet, “los que van ganando”, los ricos, los poderosos, los propios especuladores que están llevando el mundo al desastre al mismo tiempo que ganan más y más dinero. El gran economista de Wall Street, Michael Hudson, lo lleva también repitiendo sin cesar: lo que está ocuriendo se llama lucha de clases, nada más que lucha de clases. Y las clases bajas y medias están recibiendo una soberana paliza. Pero va a haber reacción. En Grecia están plantando cara. En los países árabes, en Latinoamérica, en Islandia, en Portugal… En España, el movimiento 15-M es imprevisible y, por ahora, no ha cesado de crecer. Me reafirmo en que el próximo otoño nos va a traer muchas sorpresas. (Publicado en CubAhora)

Iroel Sánchez
CubAhora
Publicado enInternacional
Sábado, 25 Junio 2011 07:43

Crisis terminal del capitalismo?

Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia?. Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación.
 
La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.
 
La naturaleza efectivamente se encuentra sometida a un gran estrés, como nunca antes lo estuvo, por lo menos en el último siglo, sin contar las 15 grandes diezmaciones que conoció a lo largo de su historia de más de cuatro mil millones de años. Los fenómenos extremos verificables en todas las regiones y los cambios climáticos, que tienden a un calentamiento global creciente, hablan a favor de la tesis de Marx. ¿Sin naturaleza cómo va a reproducirse el capitalismo? Ha dado con un límite insuperable.
 
Él capitalismo precariza o prescinde del trabajo. Existe gran desarrollo sin trabajo. El aparato productivo informatizado y robotizado produce más y mejor, con casi ningún trabajo. La consecuencia directa es el desempleo estructural.
 
Millones de personas no van a ingresar nunca jamás en el mundo del trabajo, ni siquiera como ejército de reserva. El trabajo, de depender del capital, ha pasado a prescindir de él. En España el desempleo alcanza al 20% de la población general, y al 40% de los jóvenes. En Portugal al 12% del país, y al 30% entre los jóvenes. Esto significa una grave crisis social, como la que asola en este momento a Grecia. Se sacrifica a toda la sociedad en nombre de una economía, hecha no para atender las demandas humanas sino para pagar la deuda con los bancos y con el sistema financiero. Marx tiene razón: el trabajo explotado ya no es fuente de riqueza. Lo es la máquina.
 
La segunda razón está ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa de la economía política capitalista: la dictadura de las finanzas que, vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y el rentabilismo de los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero para sus rentistas.
 
Fue el capital mismo el que creó el veneno es el que lo puede matar: al exigir a los trabajadores una formación técnica cada vez mejor para estar a la altura del crecimiento acelerado y de la mayor competitividad, creó involuntariamente personas que piensan. Éstas, lentamente van descubriendo la perversidad del sistema que despelleja a las personas en nombre de una acumulación meramente material, que se muestra sin corazón al exigir más y más eficiencia, hasta el punto de llevar a los trabajadores a un estrés profundo, a la desesperación, y en algunos casos, al suicidio, como ocurre en varios países, y también en Brasil.
 
Las calles de varios países europeos y árabes, los “indignados” que llenan las plazas de España y de Grecia son expresión de una rebelión contra el sistema político vigente a remolque del mercado y de la lógica del capital. Los jóvenes españoles gritan: «no es una crisis, es un robo». Los ladrones están afincados en Wall Street, en el FMI y en el Banco Central Europeo, es decir, son los sumos sacerdotes del capital globalizado y explotador.
 
Al agravarse la crisis crecerán en todo el mundo las multitudes que no aguanten más las consecuencias de la superexplotación de sus vidas y de la vida de la Tierra y se rebelen contra este sistema económico que ahora agoniza, no por envejecimiento, sino por la fuerza del veneno y de las contradicciones que ha creado, castigando a la Madre Tierra y afligiendo la vida de sus hijos e hijas.
 
Por Leonardo Boff, Teólogo / Filósofo y autor de Proteger a Terra-cuidar da vida: como evitar o fim do mund, Record 2010. 

Publicado enInternacional
Domingo, 19 Junio 2011 06:21

La otra cara de la dependencia

Aunque sea una verdad de Perogrullo, hay que recordar que los países y regiones del mundo que requieren de inmigrantes y reclutan mano de obra extranjera son los que tienen mayor proporción de inmigrantes con respecto a su población total: en primer lugar los petroleros del Golfo, 38.6 por ciento de extranjeros; luego la desértica Oceanía, 16.8 por ciento; en tercer lugar los países de Norteamérica, 14.2 por ciento (México excluido), y la vieja y envejecida Europa, 9.7 por ciento. El reclutamiento de trabajadores, en cualquiera de sus modalidades, genera dependencia de mano de obra en el mercado de trabajo secundario y perpetúa la emigración.

El caso de la agricultura es paradigmático. Los trabajadores nativos suelen abandonar este tipo de actividad y rara vez vuelven a reintegrarse, por eso se requiere de inmigrantes. De este modo la necesidad de mano de obra se convierte en un problema endémico, en una dependencia. Y dadas las características del mercado de trabajo agrícola, que suele ser mal pagado y requiere de gran esfuerzo físico, las personas que aceptan estas condiciones son inmigrantes jóvenes, con alguna adscripción étnica o racial y con bajo nivel educativo.

De este modo los países desarrollados se convierten en dependientes crónicos de mano de obra barata para la agricultura. Dependencia que no suelen reconocer, por lo que prefieren recluir y estigmatizar a la población migrante y colocarla en los límites de la legalidad para poder así explotarla y desecharla cuando sea pertinente. Una parte del discurso oficial, y también el de algunos académicos, afirma que no es necesaria esta mano de obra y que fácilmente puede ser desplazada por los avances tecnológicos. En efecto, la tecnología, ha logrado reducir significativamente la mano de obra ocupada en la agricultura y en otras áreas, pero no logra reducirla de manera absoluta.

El caso de Estados Unidos es ejemplar. A comienzos del siglo XX trabajaban manualmente en los campos agrícolas 37.5 millones de personas, y a finales del siglo XX, tan sólo 2.5 millones. La diferencia es dramática, pero también hay notables diferencias en cuanto a la composición étnica de la mano de obra. Mientras hace un siglo todas las razas trabajaban en el campo agrícola estadunidense –blancos, negros, asiáticos y latinos–, en la actualidad la inmensa mayoría son mexicanos. Según estadísticas oficiales, 77 por ciento de los trabajadores agrícolas manuales nació en México y otro 9 por ciento es de origen mexicano. Y esto es el resultado de décadas de reclutamiento sistemático y de bajos salarios en la agricultura que desplazan a la mano de obra local e incluso a los inmigrantes, que apenas pueden huyen de este tipo de trabajos, por lo que se requiere de más inmigrantes.

La dependencia de mano de obra de los países desarrollados para la agricultura es un asunto irreversible. Los abanderados del progreso y la tecnología que se oponen frontalmente a los programas de trabajadores temporales y afirman que “nada hay más definitivo que un trabajador temporal” en la práctica tienen parte de razón. Pero también hay que reconocer que nada hay más definitivo que el trabajo migrante agrícola. El mundo entero estaría agradecido, incluidos los propios trabajadores, si la tecnología fuera capaz de terminar de una vez por todas con ese tipo de empleos que demandan juventud, fuerza física hasta límites extremos y condiciones pésimas de vida.
Pero paradójicamente fue precisamente la tecnología la que en algunos casos transformó la agricultura estacional en permanente y en otros casos el trabajo permanente en estacional. La tecnología agrícola del invernadero e hidroponía convirtió los cultivos de algunas frutas y hortalizas en una actividad permanente, que demanda mucha mano de obra a lo largo de todo el año. Por el contrario, fueron los avances tecnológicos en el cultivo del tabaco, que demandaban mano de obra afroamericana de manera continua, los que transformaron el trabajo permanente en temporal, con la consiguiente huida del medio agrícola de la población afroamericana y la consecuente importación de mano de obra migrante.

La agricultura en Estados Unidos, Canadá y en muchos países de Europa es dependiente de mano de obra, tanto temporal, como definitiva. Y este es un fenómeno social y económico creciente e irreversible. Algunos países pueden optar por la importación de alimentos de manera absoluta, pero para los poderosos del planeta, la autosuficiencia alimentaria es un asunto de seguridad nacional, de ahí su política desorbitada de subsidios.

La Francia rural, con su tradición cultural, su buen vivir y mejor comer, se mantiene a partir de cuantiosos subsidios y la sobrexplotación del trabajo migrante. En épocas anteriores eran portugueses, españoles e italianos los que levantaban las cosechas. Ahora son magrebíes, subsaharianos y europeos del este. Lo mismo sucede en Italia, donde la mano de obra que trabaja en la agricultura se acerca a 50 por ciento, especialmente en el sur, donde se concentran los braceros africanos, que viven en condiciones miserables.

En España y Portugal, que tradicionalmente disponían de amplios contingentes de trabajadores agrícolas que iban de cosecha en cosecha por varios países de Europa, ahora dependen de mano de obra norafricana, suramericana y de los pobres de Europa de este. Las estadísticas no engañan: en España son los marroquíes, rumanos y ecuatorianos los principales contingentes de migrantes, y son ellos los que trabajan en la agricultura.

Son trabajadores requeridos y necesarios pero no deseados. Y su mayor ventaja es que suelen estar en zonas alejadas y periféricas, por lo tanto son menos visibles. Mientras trabajen no hay tanto problema. Por eso en Arizona el sheriff Joe Arpaio se dedica a perseguir con saña a los migrantes en la ciudad de Phoenix, pero su homólogo de Yuma, el sheriff Ralph Ogden, no hace lo mismo en las zonas agrícolas dependientes de braceros.

Por Jorge Durand

 

Publicado enInternacional
Resulta que el proceso del siglo no será después de todo el de Osama bin Laden.
Enfrentará por una parte a “Ofelia”, una inmigrante musulmana de África Occidental en EE.UU., una viuda de 32 años que se sustenta con su hija adolescente trabajando como mucama en un hotel de cinco estrellas de Manhattan.

Por la otra, estará Dominique Strauss-Kahn (DSK), el francés judío de 62 años, ex jefe del Fondo Monetario Internacional, ex vencedor virtual de las elecciones presidenciales francesas de 2012 y ex peso pesado del capitalismo avanzado.
 
Y hablamos de una metáfora de la actual guerra civil inherente al capitalismo avanzado o –en realidad– de la vida como la conocemos, donde el poder tiene usualmente la razón y la democracia se reduce a un simulacro.
 
Durante unos pocos días hemos podido creer en la noción de que la historia posibilitaría algún tipo de justicia poética en forma de que el FMI –gracias a una trabajadora africana musulmana– esté dirigido por un tecnócrata del mundo en desarrollo en lugar de que el Fondo nombre a otra de las antiguas caras europeas de siempre.
 
Parece que ya no será así.
 
Las hermanas feas
 
Todos, en Washington y más allá, saben que las “hermanas feas”: el FMI y el Banco Mundial, se diseñaron como instrumentos para que Occidente establezca la ley para los mercados emergentes, y que todo el proceso se asiente en un colchón de terciopelo supuestamente “neutral” o “multilateral”.
 
Numerosos economistas que han trabajado para las hermanas feas durante las últimas décadas han terminado en posiciones muy destacadas –desde ministerios a Bancos Centrales– en todo Medio Oriente, Asia y Latinoamérica. Esto explica –entre otros absurdos– por qué siempre han insistido en invertir las reservas de sus países en deudas emitidas por EE.UU. o naciones de la Unión Europea. Bueno, porque es “seguro”.
 
Al mismo tiempo, todos se han tragado la ficción de que el FMI era un “socio creíble” para sus gobiernos. Pues no lo era; el único “socio creíble” del FMI ha sido siempre el Tesoro de EE.UU.
 
Antes de la crisis financiera global de 2008 provocada por Wall Street, la credibilidad del FMI era risible. No solo por la forma en que manejó la crisis financiera asiática de 1997-1998, en la que casi destruyó economías enteras, desde Tailandia a Indonesia, con su temido ajuste estructural que no hace distinciones. No solo por la forma en que trató a Brasil y Rusia. Y no solo porque hizo todo lo posible por destruir a Argentina después de que ésta cesó los pagos a finales de 2001.
 
En ese páramo político comenzó a distinguirse DSK, un super hábil economista, abogado y negociador. Aprovechó de inmediato el comienzo de la discusión de la crisis de 2008 en el G20 en lugar del G8 y así incluyó a las poderosas voces de los mercados emergentes.
 
En 2010 incluso convenció a los europeos del FMI para que compartieran algunas de esas oscuras cuotas de la dirigencia con algunas economías emergentes. Y no hablemos de la parcialidad. EE.UU. tiene nada menos que un 16,8% de los derechos de voto; Europa un impresionante 35,6%. Alemania, el Reino Unido y Francia, entre los tres, tienen más del 15,5%. China tiene solo el 3,6%. Brasil, que representa a nueve países suramericanos, solo tiene el 1,3%.
 
Cuando alguien tan impecablemente progresista como el Premio Nobel Joseph Stiglitz elogia tu trabajo, sabes que realmente el FMI está cambiando. Sitglitz no tardó en reconocer que DSK estaba tratando de implementar un nuevo modelo, con menos énfasis en las privatizaciones al estilo del Lejano Oeste y la mano dura contra los sindicatos.
 
Es como si el FMI hubiera visto la luz, al estilo de los Blues Brothers; en el análisis de Stiglitz: “fortalecimiento de la negociación colectiva… reestructuración de las políticas tributarias y de gastos para estimular la economía mediante inversiones a largo plazo, e implementación de políticas sociales que aseguren oportunidades para todos”.
 
No es de extrañar que lo que trataba de hacer DSK no fuera exactamente del gusto de grandes sectores de las elites financieras occidentales. Solo una semana antes de su espectacular caída, posiblemente autoinfligida, dijo en la Universidad George Washington: “el péndulo oscilará del mercado al Estado” e instó a “una nueva forma de globalización para impedir que la ‘mano invisible’ de los mercados débilmente regulados se convierta en un ‘puño invisible’”,
 
Los banqueros vuelven a ganar
 
La mayoría de los franceses está convencida de que a DSK le tendieron una trampa. Es algo que los franceses tienen que resolver tumbados en su diván colectivo. Sea lo que sea lo que ocurrió en la suite del Sofitel cercano a Times Square, el hecho es que el dirigente post-DSK del FMI (con un salario anual de 521.000 dólares más inconmensurables prestaciones), no será, ni por asomo, tan revolucionario.
 
La canciller alemana Angela Merkel, el neonapoleónico presidente francés Nicolas Sarkozy, el primer ministro italiano Silvio “bunga-bunga” Berlusconi y el presidente de la Comisión Europea (CE) José Manuel Barroso se apresuraron a subrayar que el próximo jefe del FMI debería ser europeo. Muchos lo justificaron invocando desvergonzadamente las actuales reglas torcidas, después de todo, la UE es el mayor “contribuyente” al FMI.
 
Es esencial señalar que todos estos apologistas varían entre conservadores y ultraconservadores. No les preocupa gran cosa el mundo en desarrollo; la prioridad son los paquetes para economías europeas dolientes como Grecia y Portugal; es decir, cómo reembolsar a los grandes bancos europeos en detrimento de la gente trabajadora local.
 
No importa que China haya insistido en que el nuevo dirigente debería proceder del mundo en desarrollo. No importa que haya numerosos candidatos competentes, desde el turco Kemal Dervis al sudafricano Trevor Manuel, del mexicano Agustín Carsten al indio Montek Singh Ahluwalia.
 
De modo que finalmente podría ser Christine Lagarde, de 55 años, otra vez Francia (ha dirigido el FMI durante 26 de los últimos 33 años). Otra espléndida metáfora: una europea que trata de frenar la vertiginosa decadencia de Europa después de que Grecia amenazó con abandonar el asediado euro y tuvo que ser contenida, por la fuerza, por los poderosos bancos europeos que le prestaron esos euros para comenzar.
 
Bueno, por lo menos esta vez sería una mujer, una ex campeona de natación sincronizada aficionada a los elegantes trajes de Chanel; ex jefa del despacho jurídico Baker Mackenzie de Chicago; ex Mejor Ministro de Finanzas en Europa en 2009, según el Financial Times; y sobre todo, alguien en quien Washington y Wall Street confían para que no presente “exóticas” ideas de redistribución de riqueza.
 
Pepe Escobar es corresponsal itinerante de Asia Times. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Para contactos escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 
Pepe Escobar
Al-Jazeera
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/05/2011520123526685879.html
Publicado enInternacional
Lunes, 23 Mayo 2011 06:55

El 15M no es sólo de España

Las protestas sociales de los últimos días en España tienen mucho que ver de manera inmediata con las repercusiones de un largo y fuerte deterioro desatado a raíz de la crisis económica de fines de 2008. Cuestionan de lleno el carácter formal y el sentido práctico de un sistema político que en 30 años se ha vuelto esclerótico y tiene daños severos, y que aún se desenvuelve sobre un franquismo soterrado.

Tampoco es un fenómeno independiente de las protestas de los ciudadanos de los países árabes. En esos casos la gente se volcó a las calles para intentar sacudirse unos regímenes opresivos, corruptos y algunos de ellos sanguinarios, y cuyos jefes se han creído dueños de las vidas de las personas y de los recursos de los que disponen.

Debe haber, por supuesto, mucho más de fondo en estas manifestaciones de hastío y desaliento en muchas plazas de España, en especial, aunque no únicamente, por parte los jóvenes. La naturaleza de los procesos sociales es compleja y de largo aliento. Pero cuando se dan estos desbordes, que cuestionan de manera directa al poder reinante, ponen al descubierto aspectos del modo de la organización social que parecían ser ya una parte del paisaje de la vida cotidiana, estructuras inamovibles de un modo de ser con visos de normalidad y que de pronto se vuelven cuestionables y hasta transparentes, como el nuevo traje del emperador en el cuento de Andersen.

Tal y como se ha presentado y reseñado en la prensa el movimiento del 15M, se advierte que ha sido espontáneo y que ha logrado convocar a la gente por la claridad de sus demandas y, hasta ahora, la forma bien delimitada con las que han sido expuestas.

No es nuevo el desencanto de los jóvenes españoles con las condiciones que enfrentan: pocas opciones de empleo, bajos ingresos (los llamados mileuristas), callejones sin salida luego de acabar estudios universitarios, restricciones para vivir independientemente. Un agotamiento de los horizontes.

En fin, un panorama cada vez más restrictivo de oportunidades; lo que se ha descrito como una situación en la que las expectativas de vida de los hijos son inferiores a las que alcanzaron sus padres.

Y, en el entorno de crisis económica y el muy alto nivel de desempleo que existe en España, a esto se añade el efecto sobre muchas familias por la ruina de las hipotecas, la pérdida del trabajo y el daño personal y colectivo que se genera. Súmese el caso de los pensionados y la reducción real de sus ingresos.

En España privó por mucho tiempo una especie de euforia de progreso económico y modernidad democrática. Hoy, el movimiento del 15M abre un cuestionamiento formal y ineludible a esta visión que según parece tenía mucho de autocomplaciente.

Los primeros azorados han sido los políticos y sus partidos. Estos se preparaban para las elecciones municipales y regionales del 22 de mayo que aun en el marco del desgaste de los socialistas se instalaban en la regularidad del bipartidismo y la alternancia con los populares.

El PSOE, gobernando, ha estado en el centro de las condiciones de la crisis y tiene gran responsabilidad por la situación actual. Pero el PP la comparte plenamente por la estructura social y económica que fraguó en los gobiernos de Aznar, por sus maneras legislativas como oposición política, por la corrupción que lo erosiona y no puede fingir demencia. Todos están abiertamente cuestionados por el 15M.

El aparato partidario en conjunto se lanzó a las elecciones como de costumbre. Y de pronto el escenario cambió de forma insospechada, por donde menos se esperaba y la capacidad de respuesta ha sido nula. Los resultados de las elecciones no serán ajenos a las grandes movilizaciones sociales que se han reproducido por todo el país y que no han sido mitigadas por las disposiciones en contra de las autoridades electorales.

A las elecciones precedió el sábado 21 la llamada jornada de reflexión y vaya que ha sido precisamente eso, y no sólo para esos jóvenes españoles acompañados de muchos insatisfechos solidarizados con sus demandas.

La esencia de la situación española es la misma que priva en muchas sociedades del mundo.

La globalización y los entusiastas que la promueven no han tenido una correspondencia con las necesidades básicas de mucha gente en todo el planeta. Las clases medias se han recompuesto haciéndose más heterogéneas, y su situación se ajusta a la baja por los desequilibrios fiscales y financieros que se han vuelto recurrentes, y muchos van perdiendo. Los pobres siguen rezagándose y la fragilidad social crece.

El consumismo y el endeudamiento son las pautas de una modernidad definida cada vez de modo más próximo por el dinero y sus circuitos, los que se hacen más ajenos a las necesidades sociales y debilitan los mecanismos de cohesión que habían surgido con las reformas en distintas etapas históricas para suavizar las contradicciones del capitalismo.

Hoy, la política social padece fuertes embates y se debilita su capacidad de aguante frente a los argumentos y posturas que provienen con distintos matices tanto de la derecha como de la izquierda.

Los manifestantes españoles han mostrado una forma de resistencia social que exhibe a los políticos y, sobre todo, al entramado de la democracia tal como se vive en el siglo XXI.

Por León Bendesky
Publicado enInternacional
El informe Central al VI Congreso del Partido Comunista Cubano leído por Raúl Castro el 16 de abril reciente, ha generado una importante conmoción no sólo en Cuba sino en nuestro país por los cambios propuestos en éste, abatiendo viejos dogmas socialistas. Es importante aclarar, aunque sea una perogrullada que Cuba no es Venezuela y Venezuela no es Cuba, sin embargo, la integración desarrollada en los últimos doce años en el marco de la afinidad antiimperialista y del socialismo ha hecho que cada país vea en el otro, cosas que emular.
 
A continuación tomaré las ideas centrales del informe y me permitiré comentar la vinculación de estas conclusiones con el desarrollo de la revolución venezolana.
 
El informe describe muy bien los logros fundamentales del socialismo cubano como marco sobre el cual se desarrollan una serie de decisiones trascendentes para la vida de la hermana República de Cuba, así expresa:
 
“Es objetivo del socialismo continuar garantizando el orden público y la seguridad ciudadana que distinguen a Cuba por ser uno de los países más seguros y tranquilos del mundo, sin narcotráfico ni crimen organizado, sin niños o adultos mendigos, sin trabajo infantil, sin cargas de caballería contra los trabajadores, estudiantes u otros sectores de la población, sin ejecuciones extrajudiciales, cárceles clandestinas ni torturas, a pesar de las campañas que sin prueba alguna constantemente se orquestan contra Cuba, ignorando con marcada intención que todas esas realidades son, en primer lugar, derechos humanos fundamentales, a los que ni siquiera se puede aspirar por la mayoría de los habitantes del planeta.”
 
Sin duda, reconocer que Cuba es referencia en el mundo en cuanto al orden, seguridad, acceso a las condiciones básicas para la vida digna, salud, educación, implica además reconocer que el socialismo cubano como modelo en desarrollo ha logrado lo que ningún país capitalista ha logrado aún,  logros como estos son objeto aún de búsqueda de emulación de todo el pueblo venezolano, indiferentemente de la posición política que se tenga.
 
Es en este marco que Cuba ha decidido generar un cambio estructural de su accionar político, económico y social en aras de la modernización de sus estructuras, que permita profundizar aún más el socialismo, en reconocimiento de que teniendo bondades, el sistema implementado ha tenido también sus graves fallas. Veamos cuales son y cuales se aplican o no a Venezuela y en que términos.
 
En lo económico
 
Siendo lo económico uno de los objetivos centrales del documento, es importante resaltar que el mismo fue desarrollado como consecuencia de la discusión durante cinco meses de todo el pueblo cubano y llama la atención que en su discusión, en el seno del PCC hubo 45 proposiciones que abogaban por permitir la concentración de la propiedad, que fueron rechazadas por considerar que atentan contra los principio socialistas.
 
Un punto focal de las conclusiones fue el vinculado a la libreta de abastecimiento, subsidio del gobierno cubano que mensualmente garantizaba el acceso a la cesta básica de alimentos a todos sus habitantes, en este sentido podemos resumir los siguientes resultados:
 
1.La libreta de abastecimiento aunque necesaria en un momento tenía un nocivo carácter igualitarista.
2.La libreta de abastecimiento contradice el principio de la distribución del socialismo “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.
3.La transformación del modelo Económico es en aras de estabilizar los niveles de producción y oferta de los productos y servicios básicos a precios no subsidiados y a la vez accesibilidad a todos los ciudadanos.
4.El objetivo final será mantener sólo el apoyo a personas sin otro sostén.
 
Otro aspecto resaltante es el incremento de la participación no estatal en la economía, en ese sentido el informe afirma que el incremento del sector no estatal de la economía, lejos de privatizar la propiedad social, será un factor facilitador de la eficiencia del Estado que deberá concentrarse en los medios fundamentales de producción y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país.
 
En el caso venezolano, la concentración de propiedades sólo está limitada en las restricciones al monopolio. En cuento al acceso a la alimentación, a pesar de las afirmaciones de la oposición, el gobierno venezolano no se ha planteado nunca el racionamiento de los alimentos y por el contrario, tal como ahora se orienta Cuba, busca suministrar los mismos a aquellos que no tienen otro sostén, pero además asume democratizar el acceso a los alimentos a través de políticas que buscan garantizar la distribución equitativa y luchar contra la especulación de los precios, permitiendo su acceso a precios justos.
 
En cuanto a la participación no estatal en la economía, el 70% del PIB en Venezuela proviene del sector privado, y aunque se ha buscado un reacomodo en cuanto a una mayor participación del Estado y del Poder Popular en el control de medios de producción estratégicos se ha confundido lo estratégico con lo reivindicativo, satisfaciendo la demanda de reclamos laborales o deformaciones en el proceso productivo que se han solucionado expropiando en lugar de transferir directamente o de manera paulatina pero planificada al control obrero. Sin duda existe en Venezuela un apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, pero poco planificada, basándose aún en la abundancia de recursos que genera la renta petrolera.
 
Sobre la centralización y la descentralización económica
 
Cuba es un país económicamente centralizado, sin embargo en la actualidad se plantea, producto de las conclusiones del VI Congreso ir “del exceso de centralismo a una descentralización planificada tomando en cuenta las tendencias actuales del mercado, permitiendo la permanente actualización del plan.”
 
Para los cubanos la descentralización tendrá como objetivo profundizar la responsabilidad de los cuadros administrativos y gerenciales pretendiendo “desatar los nudos que atenazan el desarrollo de las fuerzas productivas”.
 
Venezuela por el contrario, es un país descentralizado en cuanto a las prácticas económicas del Estado y en las responsabilidades administrativas y gerenciales, en búsqueda de un proceso de transferencia de competencias al Poder Comunal, tratando así de superar los vicios de la descentralización política mal habida, que ha generado serias distorsiones en la administración de los recursos nacionales, procurando a través de Las Comunas generar Unidades Socioproductivas alineadas a las necesidades y prioridades establecidas en el Primer Plan Socialista 2007-2013 y supervisadas a través de la fiscalización estatal y la Contraloría Social, encontrándose en la actualidad en un nivel de ensayo y error.
 
Sobre las relaciones contractuales
 
En Cuba, el predominio del Estado Central y las directrices del Partido no permitía  “el uso adecuado del contrato” como figura para el establecimiento de acuerdos, sin embargo en la actualidad, producto de las conclusiones del VI Congreso se busca superar el “reunionismo” y la burocratización de los procesos, dando paso al derecho al reclamo contractual.
 
Esto tiene como objetivo permitir que las relaciones económicas sean más activas a través de la compraventa de viviendas, automóviles, adjudicación de tierras y otorgamiento de créditos a trabajadores por cuenta propia.
 
En Venezuela, ha sido política del gobierno de Hugo Chávez Frías mantener y desarrollar las condiciones legales que permiten el establecimiento de contratos donde las partes son las únicas responsables de sus acuerdos y el Estado sólo interviene en el caso de una demanda por incumplimiento, enmienda o afectación social. Las relaciones económicas venezolanas se basan en el intercambio por la vía compraventa de todas las propiedades y el gobierno bolivariano lucha permanentemente por la justa adjudicación de tierras para su provecho productivo, combatiendo el latifundio, estimulando permanentemente a la micro, pequeña y mediana empresa con acceso regular a créditos a tasas preferenciales.
 
Sobre el pueblo y lo comunicativo
 
De manera autocrítica, entre las conclusiones del VI Congreso se afirma que debe haber mayor interrelación con la masa, para dar respuesta eficaz a sus preocupaciones e insatisfacciones, determinando así los cambios necesarios.
 
Por otra parte, el PCC afirma que debe hacerse frente al triunfalismo, la estridencia y el formalismo sobre la actualidad nacional, permitiendo un mayor acceso a la información y generando documentos y programas de radio y TV menos aburridos y con mayor veracidad.
 
En Venezuela, a pesar de las 3R anunciadas por el Presidente y ratificadas con las 3R², el burocratismo no ha permitido profundizar aún más la interacción con la masa y se ve permanentemente afectada por la ineficacia en las respuestas a sus preocupaciones, sin embargo se reconoce el error y existe la intención de corregirlo, aunque aún pareciera no avanzar la solución.
 
En cuanto al triunfalismo en Venezuela en el activismo político, éste ha sido un problema permanente que se refleja en sus medios informativos y vocerías oficiales, estableciéndose metas políticas y electorales inviables que han afectado la moral de los militantes y la eficacia del PSUV (recordemos los 10 millones por el buche, los 2/3 de la Asamblea Nacional), sin embargo en los últimos meses se ha observado un leve cambio en las líneas informativas, permitiendo más la crítica en sus espacios.
 
Sobre el Partido
 
Según las conclusiones del informe leído por Raúl Castro el PCC debe liberarse de actividades no propias de él, eso significa librarse de funciones administrativas, para profundizar la diferencia entre el Partido y el Estado.
 
Además afirma Raúl en un ejercicio de diagnóstico autocrítico que:
1.La falta de formación rigurosa de los cuadros generó desaciertos producto del clientelismo partidista. 
2.La militancia no debe significar una condición vinculante al desempeño de puestos de Gobierno o del Estado, sino la preparación y la disposición de reconocer la política del Partido como suyo.
3.El mérito debe ser el origen de la dirigencia, no el amiguismo favorecedor.
4.La selección de jóvenes a cargos principales no siempre fue acertada, la reserva de sustitutos debe ser por ser preparados, con base en la experiencia la madurez paulatina.
 
En Venezuela, en el marco del proceso revolucionario el PSUV recientemente hizo un esfuerzo por separar los cargos del partido de la función pública en su Dirección Nacional, pero en las regiones aún persiste este problema por lo que muchas veces los roles del partido y el Estado siguen confundiéndose, como pasó en lo primeros años del proceso.
 
Por otra parte en nuestro país:
1.La falta de formación rigurosa de los cuadros, a pesar de esfuerzos como la escuela de cuadros del PSUV o experiencias como la Fundación Escuela Venezolana de Planificación a nivel del Estado cuando Haiman El Troudi fue ministro, ha generado desaciertos producto del clientelismo partidista.
2.La militancia, la aparente incondicionalidad o la lealtad sin crítica aún significa una condición vinculante al desempeño de puestos de Gobierno o del Estado, pesando muy poco de manera frecuenta la preparación para el mismo.
3.El amiguismo es generalmente la condición para la “dirigencia” teniéndose en la cultura política venezolana muy poco en cuenta el mérito para tal fin.
4.La selección de los jóvenes a cargos en función pública generalmente es desacertada ya que no hay una preocupación por la formación, desarrollo de experiencia y generación de madurez para tales funciones.
 
Sobre el Estado y el Gobierno
 
En las conclusiones del informe analizado se afirma que la revolución cubana, más consolidada hoy a pesar de las constantes amenazas y agresiones, permite concluir que es recomendable limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de los cargos políticos estatales fundamentales.
 
Por otra parte afirma que los viejos hábitos como la superficialidad y el formalismo del trabajo político ideológico, la utilización de métodos y términos anticuados en la formación, las reuniones excesivamente extensas dentro de las jornadas de trabajo con agendas inflexibles, las frecuentes convocatorias a actividades conmemorativas formales con discursos formales y el trabajo voluntario en los días de descanso sin contenido real genera gastos, disgustos y apatías innecesarias.
 
En Venezuela actualmente, los ataques permanentes de intereses trasnacionales y las amenazas y agresiones internas de manera constantes por destruir el proceso revolucionario y socialista ha planteado como necesidad la permanencia  del líder del proceso el tiempo que sea determinado por el pueblo soberano ante los procesos electorales que se desarrollan regularmente en el país, con la posibilidad de ser reelegido sin restricción como consecuencia de una enmienda constitucional ganada en referéndum popular, sin embargo existe descontento ante los cuadros medios y sus pretensiones de reelección o de designación en cargos de alto nivel en enroques que poco evalúan su eficiencia en cargos anteriores, basándose sólo en la lealtad incondicional al líder.
 
Por otra parte, existen viejos hábitos en el desarrollo de superficialidades y formalismos en el trabajo político ideológico, se utilizan muchas veces métodos y términos anticuados en la formación, heredados de cuadros de otras organizaciones políticas antecesoras al PSUV y se abusa permanentemente de convocatorias a actividades conmemorativas formales con discursos caducos, además de organizar trabajos voluntarios inocuos en los días de descanso, generando disgusto y apatía en la población.
 
Ideas Centrales
 
Por otra parte, podemos encontrar tres ideas centrales en el informe del VI Congreso del Partido Comunista Cubano que creo importante resaltar:
 
1.“Cada cierto tiempo, en la medida que se modifique el escenario, el país debe confeccionarse un traje a su medida”.
2.Lo único que puede hacer fracasar la revolución cubana y el socialismo es la incapacidad para superar los errores cometidos y para ello hay que reconocerlos concientemente.
3.La premisa es “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”.
 
Y estoy seguro que estarán de acuerdo conmigo que son totalmente aplicables en nuestro país.
 
¿Cubanización, venezolanización o ninguna de ellas?
 
Cuba vive profundos cambios, influenciada entre otras cosas por la cercanía e integración con el pueblo venezolano, y Venezuela ha intentado emular cosas positivas del socialismo cubano, sin pretender copiar ningún modelo. Nos parecemos pero somos profundamente distintos a la vez, aunque creo que puede existir un punto medio de coincidencia de las cosas buenas entre los dos caminos que actualmente recorren estas naciones hermanas. Ojalá los resultados de la discusión de las 5 Líneas Estratégicas que desarrolla en la actualidad el PSUV no sólo sirva para hacer un buen diagnóstico, sino proponer y ejecutar verdaderos acuerdos consensuados y no macollados, como lo hizo el PCC, que logren superar los dilemas que toda revolución inédita debe vivir para lograr su objetivo final, la transformación de la cultura política, económica y social hacia un mejor vivir.

Nicmer N. Evans
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
@NicmerEvans
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Tomado de: Espacio crítico para la construcción socialista #28
 
Publicado enInternacional
El poder es infligir sufrimiento y humillaciones.
El poder es destruir es espíritu humano en pedazos
Que se juntan después bajo nuevas formas que se escoge.
Empiece Usted a ver que clase de mundo estamos creando?
Un mundo de temor, miedo, traición, tormento. Un mundo
De aplastadores y aplastados, un mundo que a medida que se afine
Se volverá cada vez más despiadado. El progreso de nuestro mundo será
El progreso hacia sufrimientos. Nuestra civilización está fundada sobre el odio;
No habrá otras emociones que el temor, la rabia, el triunfo y la humillación.
Destruiremos el resto
.
O´Brien. Miembro de la dirección del partido gobernante en 1984 de George Orwell

Tendremos un gobierno mundial. Guste esto o no. La única cuestión será a de saber si éste será constituido por conquista o por consentimiento.
Paul Warburg. Financista miembro de C.F.R.

A pesar de sus constantes y estridentes acusaciones libremercadistas en contra de la planificación económica, las élites del capitalismo mundial han demostrado hasta la saciedad que saben planificar muy bien y que dirigen con mano de hierro el destino de sus gobiernos, empresas e intereses.

Se ha convertido en un lugar común, dentro y fuera de los círculos intelectuales de izquierda, hacer aparecer al sistema capitalista como una nave fuera de control y a los poderosos grupos ubicados en las cabinas de mando como una especie de club de estúpidos y avarientos maníacos obsesionados con exprimir hasta el último centavo que circula en esa nave próxima a hundirse. Creo que la realidad es mucho más lúgubre y atemorizante que esto.

El sistema capitalista ha sido controlado y dirigido en los últimos 200 años por un minúsculo y cerrado grupo oligárquico a nivel mundial: Rockefeller, Vanderbilt, Harriman, Rothschild, Carnegie, Mellon, Morgan, Warburg, Arnault, Windsor, Thyssen, Walton, Blomberg, Agnelli, Davinson, Pillsbury. Estos grupos han promovido matrimonios entre sus descendientes como forma de concentrar y mantener el poder. Los intereses de estos grupos oligárquicos no sólo han sobrevivido a guerras y crisis económicas mundiales sino que las han aprovechado (algunos dicen que las han promovido) para fortalecerse.

La actual crisis del sistema capitalista tiene características especiales; posee como una de sus principales variables el rápido agotamiento del material del que ha dependido el modelo productivista-crecentista-consumista que, hasta hoy, lo ha caracterizado, esto es, el petróleo. La crisis a la que se enfrenta nuestro actual modelo civilizatorio es la crisis del modelo de alto consumo energético producido por la explotación y quema de combustibles fósiles. Es por ello que en los últimos años hemos visto (y aun veremos) guerras de tipo colonial (Irak, Libia, Sudán) por controlar los últimos reductos de yacimientos de hidrocarburos en el mundo.

El verdadero pánico  en los mercados financieros mundiales lo ha desatado las muy silenciadas noticias sobre la disminución de las reservas mundiales de petróleo y la certeza de que hace ya más de una década se traspasó el cenit mundial de la producción petrolera, esto es, el momento en que la cantidad de reservas probadas y probables alcanzaron su punto máximo (peack oil) y comenzaron a disminuir. Cuanto menos petróleo haya en el mundo menos crecimiento económico habrá y menores serán las posibilidades de que el capital especulativo (el 90% del dinero que circula diariamente en el mundo) se transforme en  riqueza real o física.

Como una estrategia de desinformación estas elites del capitalismo mundial han esparcido por el mundo (a través de sus todopoderosas cadenas de información) la idea de que la crisis los ha sorprendido, paralizado y sobrepasado; que frente a lo que se asoma como el fin del modelo civilizatorio basado en el hiperconsumo de combustibles fósiles la oligarquía mundial se encuentra a la deriva y sin proyectos estratégicos  orientados a mantener y acrecentar su poder y hegemonía en el mundo. Creo que esta visión peca de ingenua, simplista y ahistórica.

Para adentrarnos en el análisis de lo que podría ser un plan de dominio planetario en una sociedad post-hidrocarburos hay que comenzar por recordar que en los centros de estudio y pensamiento (think thanks) del capitalismo mundial  nunca se ha dejado de estudiar a Marx; incluso en los triunfalistas años 90 de plena hegemonía neoliberal y fin de la historia, las tesis del sabio de Tréveris eran de obligatorio estudio en dichos centros. Ahora bien, sabiendo esto, uno debe preguntarse:

¿Podrían los ideólogos, economistas y geoestrategas del capitalismo mundial ignorar el carácter cíclico y estructural de las crisis del sistema, por lo demás tan bien explicadas por Marx en sus escritos?

¿Sus analistas financieros podían ignorar las pavorosas consecuencias para la economía mundial que la desenfrenada emisión de dinero inorgánico por parte de la Reserva Federal de los EEUU iba a causar?

¿Podían acaso ignorar el inexorable estallido de la burbuja financiera-especulativa que esta emisión de dinero inorgánico iba a producir?

¿Algún estudioso de la ciencia económica medianamente bien informado podía dejar de prever la crisis de la zona euro producida por meter en el mismo carril monetario de alta velocidad de las economías francesa y alemana a países como Irlanda, Grecia, Portugal o las naciones de Europa del este?

¿Ignoran estas élites el acelerado agotamiento mundial de recursos naturales y la exponencial explosión demográfica de los países pobres del sur del mundo?

¿Acaso no fue el Club de Roma (Centro de pensamiento de estas élites) quien encargó al Instituto Tecnológico de Massachusetts y a los Meadows en una época tan temprana como la década de 1970 el pionero estudio sobre los límites del crecimiento en nuestro modelo social?

¡Acaso sus grandes corporaciones petroleras y sus organismos de energía internacionales ignoran que el cenit mundial del petróleo se sobrepasó hace ya más de una década?

Obviamente que las respuestas a todas estas interrogantes es un rotundo no!!, entonces:

¡Habría que creer que las actuales crisis en sus vertientes energética, financiera, ecológica y alimentaria ha tomado a la oligarquía mundial desprevenida y por sorpresa? Yo no puedo ni siquiera manejar como hipótesis una respuesta afirmativa.

Creo que estas élites y sus analistas si visualizaron con claridad y precisión los actuales (y venideros) escenarios de crisis, y han preparado sus respuestas a los mismos. Estas élites son neomalthusianas. Creen firmemente en que la supervivencia de la civilización, y quizás hasta de la propia especie humana, pasa por una drástica reducción de su número en la tierra. Darwinianamente se ven a sí mismos como el grupo más apto, el mejor adaptado y fuerte, el más evolucionado en la lucha por la preeminencia y dominio de la sociedad humana, por lo que no tienen ningún tipo de objeción de conciencia para eliminar a quienes consideran inferiores. Les desvela y preocupa el aumento de la “gente de color” a lo largo y ancho del mundo. Ven a los chinos como sus verdaderos y más formidables enemigos para las próximas décadas, por ello, la tesis del choque de civilizaciones de Huntington está más dirigida contra el mundo confusiano chino que contra el mundo árabe-musulmán.

Sólo necesitan a una parte de la actual población mundial para utilizarla como mano de obra y servicio de sus necesidades. Estiman que los recursos de la tierra no son suficientes para permitir que todos sus habitantes tengan libre acceso a ellos, por lo que este acceso debe ser limitado y restringido.

Para estas élites el control de la natalidad de las masas empobrecidas del sur del mundo tiene carácter estratégico y de seguridad mundial. Estudian planes de acción y estrategias que permitan la rápida y progresiva eliminación de lo que ellos consideran población sobrante; para ello, es válido el desarrollo de guerras, desastres climáticos (sistema Haarp), hambrunas, desarrollo en sus laboratorios de ingeniería genética de nuevas formas virales que produzcan epidemias (sida, ébola, gripe aviar, gripe porcina, nuevas cepas de enfermedades de transmisión sexual que generen esterilidad), introducción de elementos esterilizantes en alimentos y fármacos.

La industria cultural de estas élites ha jugado un importante papel preparando a la humanidad para aceptar las tesis que esta oligarquía mundial ha diseñado: las películas catastrofistas de trasfondo ético-ambiental han ido haciendo un nicho en la psiquis colectiva de la población mundial con el mensaje de que los causantes de todos los males de la tierra somos los humanos, “todos los humanos”, “toda” la especie humana, sin distinción, sin culpables directos,, por lo tanto, controlar, limitar o reducir el número de individuos de nuestra especie es bueno, es ecológicamente necesario.

Estas élites suscriben totalmente la tesis de que para mantener el actual ritmo de consumo y desecho harían falta varios planetas tierra, lo que es obviamente imposible, por lo que, como tampoco están dispuestos a compartir o reducir su riqueza y poder, ni a prescindir del sistema que les garantiza estos, su solución lógica es reducir, de una forma u otra, un porcentaje importante de la actual población mundial: los menos aptos, los más atrasados, los prescindibles; la misma lógica de los nazis en el tercer reich.

Para esta oligarquía cualquier proyecto político que intente o proclame incluir política, económica y socialmente a las masas, o que declare querer distribuir equitativa e igualitariamente los limitados recursos del planeta actúa en forma irresponsable e irracional, es una amenaza a la supervivencia de la sociedad humana y de la vida misma sobre el planeta, en consecuencia, hay que combatirlo con todas las armas disponibles.

Esta plutocracia mundial tiene la capacidad militar, tecnológica, científica y financiera para imponer al resto del mundo un nuevo modelo de organización social y económico con ellos, o sus operadores políticos (ONU, FMI, G8, OMC, AMI, OTAN) a la cabeza. A su vez las élites de los países emergentes al parecer han entendido y aceptado como válida, o por lo menos temporalmente inevitable, esta situación y es por ello que hemos visto en la última guerra de saqueo colonial en contra de Libia, a países como China y Rusia abstenerse de ejercer su derecho al veto en contra de ella.

Sin menospreciar el papel que contra esta conspiración oligárquica mundial pueden desempeñar los estados nacionales gobernados por movimientos populares o revolucionarios como son los casos de Cuba, Venezuela o Bolivia, creo que la verdadera capacidad de resistencia en contra de estos planes ha de venir de movimientos contrasistema y contraculturales como los zapatistas en el sur de México, el movimiento de los sin tierra en el Brasil, los grupos musulmanes de resistencia en el mundo árabe, el movimiento decrecentista y los movimientos indígenas en el área andina.

Pelear contra esta oligarquía desde las tradicionales estructuras del estado burgués es otorgarle todas las ventajas y jugar con su lógica y reglas de juego, y así, creo que es imposible, no se diga vencer, incluso sobrevivir.

Los escenarios de países y sociedades convulsas, con estallidos sociales y guerras civiles forman parte de los planes de esta oligarquía mundial. La ingobernabilidad en algunos países (México, Irak, Sudán, Costa de Marfil, Libia) permitirá la secesión y control de ricos territorios por parte de estos centros de poder mundiales permitirá a su vez la destrucción de redes sociales que podrían permitir una resistencia organizada en contra de los saqueos.

El fortalecimiento del cuerpo social de nuestros pueblos, el asumir y profundizar la lucha por superar al capitalismo como cultura cotidiana, con su bárbara y esterilizante lógica cosificadora y mercantil es, a la vez, reto y esperanza para toda la humanidad.

- Joel Sangronis Padrón  es profesor de la Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt (UNERMB), Venezuela.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Publicado enInternacional
Asesor de la Conaie, la organización indígena más grande del Ecuador, miembro de Clacso y profesor universitario, Pablo Dávalos advierte sobre el “neoinstitucionalismo”, la continuación, dice, del neoliberalismo por otros medios. Las políticas extractivistas en América latina y el significado del sumak kawsay, la filosofía originaria del “buen vivir”, que en Ecuador está incorporada a la Constitución.
Publicado enInternacional
El Socialist Worker ha pedido a Alex Callinicos que nos explique la crisis del capitalismo global que aún continúa, y si cree que los gobiernos podrán hacer que la pague la clase trabajadora.

Parece que esta crisis no afloja. ¿Cómo nos hemos metido en este lío?

Algunos economistas e historiadores económicos describen esta crisis diciendo que es la primera Gran Depresión del siglo XXI, y la comparan con la Gran Depresión de finales del s. XIX y la de los años treinta. Me parece que tienen razón cuando afirman que ésta es una crisis muy profunda: no se trata de una alteración normal del «ciclo económico», sino de una crisis mucho más profunda y prolongada, y que hace mucho tiempo que se estaba preparando.

Desde finales de la década de los sesenta, el capitalismo, sobre todo en el mismo centro del sistema, ha sufrido una crisis crónica de rentabilidad. Lo que llamamos ‘neoliberalismo’, el giro hacia el mercado, era una manera de intentar recuperar beneficios a través de exprimir a las personas trabajadoras tanto como fuera posible. Pero se trata de una rentabilidad recuperada sólo parcialmente, lo cual podemos ver claramente echando un vistazo a los EEUU, el centro del sistema.

Los que controlan la economía mundial –los banqueros centrales–, han ido confiando en alentar el desarrollo de las burbujas financieras. Esto comenzó a finales de los años ochenta, pero el proceso ha sido más acusado desde finales de los noventa. Estas burbujas especulativas, que hacían que la gente creyera que era más rica, les conducían a pedir más préstamos y gastar más, y de esta manera hacían que la economía fuese adelante. La gran burbuja desarrollada en el mercado inmobiliario de EEUU a mediados de la década pasada fue la culminación de este proceso, y chupó secciones y más secciones del sistema financiero global –en EEUU y Europa– alimentando los préstamos y la especulación. Esto quiere decir que cuando la burbuja reventó al final, lo que pasó el 2006-7, provocó una crisis global general.

¿Hasta qué punto es esta una crisis general, que va más allá de los banqueros y el sistema financiero?

Es una crisis mucho más general. En 2009 la economía mundial se contrajo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Las causas más remotas se remontan a la misma base del capitalismo, que es un sistema de inversiones sin planificación y de crisis. Por culpa de las dificultades a largo plazo del sistema económico, el sistema financiero ha jugado un papel dirigente cada vez más importante en las últimas décadas. La crisis la provocó la especulación financiera y la manera como se han comportado los banqueros para obtener sus enormes bonificaciones. Pero los banqueros son sólo una parte del problema, no son el centro.

Después de tanto debate sobre la regulación, ¿qué se ha hecho, realmente?

Los banqueros hacen mucho ruido quejándose de las restricciones que se les ha impuesto. Las más serias son las que se han llamado «acuerdos de Basel», que son, en esencia, un intento de restringir la cantidad que pueden prestar. Pero si miramos de cerca lo ocurrido en EEUU y Gran Bretaña, que son los centros del sistema financiero global, veremos que, a los bancos se les han impuesto algunas restricciones.

Los bancos son muy poderosos políticamente; hacen un lobbying efectivo, y básicamente han presionado a los gobiernos para que les dejen más o menos en paz. De modo que ahora nos encontramos con indicios de que el mismo tipo de prácticas especulativas que se desarrollaron durante la burbuja se están volviendo a utilizar. Los bancos que han sobrevivido son más grandes y más fuertes, y tienen suficiente confianza para empezar a repartir bonificaciones masivas otra vez. Bob Diamond, el director del banco Barclays, dijo hace poco que ha llegado el momento en que los bancos dejen de pedir perdón. Sí, a mí me parece que eso es tener suficiente confianza.

El gobierno dice que la única solución a la crisis es el programa de recortes. Los laboristas dicen que son demasiado rápidas, pero aceptan que se deben hacer. ¿Tú qué crees?

Muchos economistas e historiadores económicos rigurosos dicen que el crecimiento de la deuda que se ha visto en los últimos años, en términos históricos, no es tan importante. Hay que entender por qué ha aumentado la deuda del gobierno: es por culpa de la crisis, no sólo por culpa de los rescates. La crisis significa que el gobierno recibe menos en recaudación de impuestos y, en cambio, debe gastar más en prestaciones por desempleo. De modo que cuando los tories y los liberal-demócratas hablan de déficit, están hablando del coste de la crisis: estamos ante una lucha de clases para ver quién la pagará.

Los banqueros son suficientemente fuertes, políticamente, para protegerse y evitar que les toque pagar a ellos. El giro hacia la austeridad tiene por objetivo que sean las personas trabajadoras las que soporten la carga. Es interesante que el director del Banco de Inglaterra, Mervyn King, dijo que el gran déficit presupuestario no es culpa de la gente ni de los trabajadores del sector público; no obstante, dice que la austeridad es necesaria.

No hay la necesidad económica de instaurar medidas de austeridad, sino que, de hecho, desde el punto de vista económico son peligrosas. El jefe de la OCDE –el club global de las naciones ricas– compareció, la semana pasada, con el ministro de economía George Osborne, y dijo que las políticas económicas del gobierno eran muy buenas. Pero, hace poco, la OCDE ha publicado un informe que prevé un crecimiento muy lento para Gran Bretaña durante este año y el siguiente. La cuestión es esta: si sacudes a la gente de una manera tan salvaje con el tipo de medidas que se están aprobando (exprimiendo el sector público, forzando la disminución de los salarios...), el efecto podría ser que la economía cayera otra vez en recesión. En los países donde las medidas de austeridad ya se han puesto en práctica, como Grecia e Irlanda, ha pasado justamente eso.

La posición de los laboristas (austeridad, sí, pero no tan salvaje como la de los tories) deja ver que, a pesar de haber escogido a Ed Miliband como líder, el Partido Laborista sigue pegado a la ideología del neoliberalismo, de modo que la alternativa que ofrecen es extremadamente débil.

¿El gobierno y la clase dirigente tienen confianza en la austeridad?

No me parece que haya grandes divisiones entre la clase dirigente. Pienso que las grandes empresas estaban cansadas del Nuevo Laborismo, al final de la legislatura de Gordon Brown. Habían aceptado todas las golosinas, en materia de exenciones fiscales, que les habían ofrecido los laboristas; pero querían más, por eso dieron la bienvenida a la coalición. Hay dudas sobre la austeridad, pero no se está elaborando ningún proyecto alternativo, desde la clase dirigente.

La coalición se acerca a su examen más importante. Las protestas de los estudiantes de antes de navidad fueron un duro golpe para ellos: expusieron las grietas que había dentro de la coalición; particularmente, la desazón que sienten muchos liberal-demócratas. A medida que los recortes empiezan a hacer daño, Cameron y Osborne esperan que los líderes de los sindicatos sean demasiado débiles y demasiado cobardes para organizar una resistencia efectiva. Estas previsiones se pondrán a prueba pronto.

La resistencia, en Europa, ha sido desigual. En Grecia, ha sido fuerte. En Irlanda, en cuanto a huelgas y manifestaciones, ha habido movimiento, pero es a través de las urnas que se ha producido el impacto. La aniquilación de Fianna Fail, que había dominado la vida política desde los años treinta, ha sido una derrota importante para ellos.

¿Cuál es la alternativa a los recortes? ¿De dónde deberían venir el dinero?

Esta cuestión no debería intimidarnos. Por ejemplo, la tasa de intereses es baja, por lo que, en realidad, a los gobiernos les resulta fácil obtener préstamos. De manera más general, necesitamos una serie de medidas que se dirijan a la raíz de la crisis. Esto quiere decir nacionalizar adecuadamente los bancos, en vez de utilizar grandes cantidades de dinero público para salvarlos mientras continúan funcionando sin que se les puedan exigir responsabilidades. Significaría reconvertir los bancos en empresas públicas que organizaran el tipo de inversiones que son necesarias.

Un área de inversión obligatoria es la intervención sobre el cambio climático. El terremoto de Japón no lo causó el calentamiento global, pero sabemos que sí producirá más desastres de esta magnitud. Y lo que ha pasado en Fukushima nos muestra el peligro de utilizar la energía nuclear. La campaña para crear un millón de puestos de trabajo contra el cambio climático, apoyada por varios sindicatos, es una manera de impulsar el trabajo que se necesita para reducir las emisiones, y al mismo tiempo se crea empleo.

Además, el sistema del bienestar debe reorganizarse para acabar con la miseria de los subsidios reducidos y condicionales, y deberían tomarse otras medidas para combatir el paro. Este es el tipo de programa que comenzaría a subordinar la economía a la lógica de las necesidades sociales, en vez de subordinarla a los beneficios.

¿Puede recuperarse el capitalismo y proveer para la mayoría de personas?

Lenin, el gran revolucionario ruso, dijo que el capitalismo nunca estará en una situación absolutamente desesperada mientras las personas trabajadoras le permitan sobrevivir. Tarde o temprano el sistema se puede recuperar de cualquier crisis, aunque le costaría recuperar el nivel alcanzado en el pasado más reciente, porque el sistema financiero se habría debilitado mucho.

Mientras la recesión continúa, es importante ver que es desigual. Una sección del sistema, el núcleo histórico en América del norte y gran parte de Europa, aún continúa en un estado bastante deprimido. Pero, en cambio, si miramos hacia China y las economías que se asocian, Alemania y Brasil incluidos, vemos que crecen bastante deprisa. Esto refleja los esfuerzos del estado chino, que hizo todo lo posible para evitar una depresión económica prolongada. Sin embargo, el hecho de que esta pequeña parte del sistema esté creciendo es otro factor desestabilizador: produce tensiones entre EEUU, la fuerza capitalista dominante, y China, que cada vez más se presenta como su rival principal. Esto hace más difícil de controlar el capitalismo.

Pero incluso si encuentran una manera de salir adelante, la crisis se ha producido como resultado de la lógica del capitalismo y de un sistema que tiene como único objetivo la competición ciega para conseguir beneficios. Este sistema seguirá produciendo crisis y seguirá intentando resolverlas haciendo que paguen las personas trabajadoras y pobres. Por lo tanto, la única garantía real para evitar más crisis como la que nos afecta ahora es deshacerse completamente del capitalismo.

Alex Callinicos es profesor de teoría social en el King's College de Londres, y autor de libros como “Los nuevos mandarines del poder americano” o “Un manifiesto anticapitalista” y miembro destacado del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.

Artículo publicado en Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.


Publicado enInternacional