La crisis no es griega, europea o china, es mundial

ALAI AMLATINA, 31/07/2015.- En un mes, entre mediados de junio y julio cayó un 30% la valorización bursátil en Shanghái, una de las ciudades emblemáticas de la expansión económica de China, y en un año su deuda creció de manera exponencial.

Hasta ahora, solo se escuchaba hablar del crecimiento económico en China, especialmente desde el inicio de la modernización de su modelo económico desde 1978. Las llamadas tasas chinas, del 10% anual o más, así lo verificaban.

En el último tiempo se habló de desaceleración, con tasas del 7%, muy superior a la evolución de cualquier economía nacional, de países desarrollados, emergentes o atrasados. El interrogante es si bajo las nuevas condiciones de crisis evidente esto seguirá así, e incluso afectará la tasa de crecimiento y con ello al sistema mundial en una nueva espiral recesiva.

Vale el interrogante entre nosotros, por ser China uno de los principales compradores de la Argentina y un nuevo proveedor de fondos por inversiones externas o préstamos negados por el sistema mundial. Es una situación bastante generalizada en la región latinoamericana y caribeña, por lo que la situación se incluye en la agenda de preocupaciones de los gobiernos y los pueblos en esta parte del mundo.

El éxito del modelo escondía que junto al crecimiento se consolidaban todas las formas de las relaciones capitalistas, entre ellas el trabajo asalariado estimulado por inversiones externas difundidas por las transnacionales de todo tipo, sustentadas en el aliento del Estado.

 

Las relaciones capitalistas, el dinero, el Estado y la deuda

 

Ello suponía una inserción de China en la economía mundial, como gran productor fabril y gestor de una fabulosa masa de dinero, usada principalmente para sostener el déficit estadounidense, convirtiendo a China en el principal acreedor del mayor Estado capitalista, de una deuda pública gigantesca, la más grande del mundo.

Con esas relaciones de producción, distribución, cambio y consumo se consolidó un tipo de desarrollo sustentado en la expansión del consumismo interno y la exportación, favoreciendo el despliegue de un sistema de crédito e inversión especulativa en mercados diversos, especialmente alentando la burbuja inmobiliaria y el crédito personal y empresarial local.

La intervención estatal tuvo ese propósito, la de estimular la expansión de las relaciones mercantiles y monetarias capitalistas.

Parecía que el gigante asiático, ascendiendo en el podio de la producción y la economía mundial quedaba afuera de la crisis mundial del capitalismo.

De hecho, China disputa la primacía de la producción mundial con EEUU y algunos se anticipaban a predecir el surgimiento de una nueva potencia hegemónica en el sistema mundial, replicando otras previas transiciones en la historia del orden capitalista.

Parece que no, que la burbuja especulativa tiene ahora su trayecto en China, con un Estado con capacidad de intervenir muy fuerte desde sus tenencias por 4 billones de dólares de reservas internacionales. Es lo que genera incertidumbre y expectativas de control de los desastrosos efectos de toda crisis, especialmente entre los sectores más vulnerables.

El Estado estadounidense tiene para actuar sobre la crisis el poder del monopolio de la emisión de dólares. China lo hace desde el poder de la tenencia de activos globales, especialmente estadounidenses y el intento de hacer circular su moneda por todo el mundo, por lo que generaliza acuerdos sustentados en intercambios en monedas locales. El objetivo es la mundialización del yuan, la moneda local de China.

Desde allí y el poder estatal sobre la propiedad de las principales empresas y la gestión de ámbitos de la regulación de la política económica puede intervenir para aletargar los efectos de la inevitable crisis.

 

Emisión como política anticrisis

 

Una crisis, que, reiteramos, es mundial y se hizo visible en 2007/2008 en Wall Street, el mercado inmobiliario, de valores y de toda la economía de EEUU, transferida al sistema mundial, con escalas y acontecimientos visibles en España, Europa, con Grecia en el centro de las noticias y la agenda actual.

En todos esos países el tema del endeudamiento es clave. Es un mecanismo utilizado para posponer el problema de la crisis e intentar superarla.

EEUU necesita prácticamente todos los años la autorización parlamentaria a los efectos de incrementar su deuda, que es del 100% de su PBI.

Al mismo tiempo, como esa deuda genera intereses que deben cancelarse, el problema fiscal se constituye en problema estructural y año a año, así como crece la deuda, se sostiene un déficit fiscal (mayores egresos que ingresos) que se explica con emisión sin límite, forzando la posibilidad que tiene cada Estado de imponer la circulación de su moneda.

En el caso de EEUU, el Estado obtuvo desde 1945 la prerrogativa de imponer al mundo la circulación y dominación del dólar, aun con la crisis de la convertibilidad de 1971.

Hoy amenaza con la suba de tasas que provoca la caída de las otras monedas y los precios de las materias primas de exportación, generando condiciones para imponer una salida a la crisis capitalista desde los intereses nacionales de la dominación transnacional global. Pretende atrapar a los capitales excedentes del sistema mundial en búsqueda de rentabilidad y seguridad.

Para el caso griego, el Estado está limitado por los compromisos impuestos por el euro-grupo, y el monopolio en la emisión del euro, que algunos quisieron violentar sin éxito, sugiriendo emitir euros virtuales sostenidos para la circulación en el interior de Grecia. Era parte de lo que se llama Plan B en la situación griega e incluso para otros países atrapados en la lógica del euro y la hegemonía ortodoxa de Alemania y su gobierno.

Algo así como los bonos provinciales de la crisis del 2001, las "cuasi monedas" que favorecían el intercambio entre los habitantes de la Argentina, más allá, claro, de quitas y restricciones de sectores privados a la circulación de esos títulos públicos. Fue el mismo argumento usado en los clubes del trueque, con el reconocimiento y validez que la propia sociedad otorgaba a esos medios de pagos, los que también fueron objeto de especulación y fraude. Fueron medios que desaparecieron con el tiempo, pero el Estado y la Sociedad puedo imponerlos, aun transitoriamente como medios de circulación y pago.

La soberanía de los Estados nacionales está puesta en discusión por la crisis actual y sus manifestaciones monetarias, que entre otros, se explica, según CEPAL, como volatilidades monetarias para América Latina, con respuestas coyunturales diferenciales entre los países, algunos devaluando sus monedas y otros posponiendo las medidas con políticas diferenciadas, pero todos desde una lógica de subordinación al dólar o a las monedas de aceptación en el mercado capitalista mundial.

 

Crisis, hegemonía y alternativa

 

Por eso es que sostenemos desde hace tiempo que la crisis no es de algunos países que se hacen visibles por ciertas dificultades, hoy Brasil, Grecia o China, sino que el problema está en el capitalismo en su conjunto y por eso, el principal problema que intoxica al sistema mundial son las relaciones sociales capitalistas y el ejercicio del poder mundial desde el principal Estado capitalista: EEUU, que ejerce con la fuerza del dólar, las armas y la simbología del poder cultural la hegemonía mundial.

El problema es que sus recetas impregnan las instituciones que formulan políticas con pretensión universal, la OMC, el FMI, el Banco Mundial, y con ellos se difunden las recetas liberalizadoras en las cumbres y todo protocolo de asistencia a países con problemas. Cuando no funcionan las recetas es siempre responsabilidad de mal aplicación de los poderes locales, nunca del sistema ideológico que promueve esas medidas.

Asumo la dificultad de romper la lógica de la receta del poder dominante para superar la crisis y restablecer la normalidad de la valorización y la acumulación. Ello supone superar el conjunto de valores culturales de la sociedad capitalista, de un modelo de producción sustentado en la explotación y el saqueo junto a una cultura de consumismo estimulado por las cuotas del irresponsable endeudamiento inducido por el sistema financiero y las políticas públicas del capitalismo contemporáneo.

Tenemos el desafío histórico de hacer realidad las propuestas emancipadoras que sucumbieron ante el proyecto de dominación. Como siempre decimos, parece una tarea gigantesca que se inicia desde el debate y la construcción de una práctica social por otro orden social y cultural de cooperación, solidaridad y pensando en la armonía del metabolismo social, lo que supone el respeto a la reproducción de la naturaleza, o sea, la inclusión de la reproducción de la humanidad, su hábitat la sociedad.

 

Por Julio C. Gambina, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
Ciudad de Buenos Aires.
www.juliogambina.blogspot.com

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Miércoles, 22 Julio 2015 05:48

Hegemonía financiera

Hegemonía financiera

Después de un prolongado periodo de desarrollo con igualdades crecientes en las economías avanzadas (1945 a 1972), los financieros neoliberales capturan el poder. Los países en ambos lados del Atlántico ven emerger a partir de la década de los setenta y desde sus mismos núcleos decisorios a toda una camada de dirigentes subyugados por los intereses del gran capital. La nueva derecha estadunidense, apoltronada desde tiempo antes en algunas universidades de prestigio, encuentra, para el triste fin de su época de logros sociales, los necesarios soportes con los republicanos capitaneados por Ronald Reagan. Juntos inauguran el más cruento pasaje de la reciente historia contra los asalariados de su país y el continuado auge en la concentración desmedida de la riqueza en unas cuentas manos. Simultáneamente, Margaret Thatcher emprende, en la Inglaterra decadente, su terca cruzada ideológica contra todo aquello que no fuera consistente con la llamada Única Ruta: el inicio de una feroz embestida para desmantelar el estado de bienestar, destruir los sindicatos y nulificar a la clase trabajadora. Una embestida que llega, reforzada con el resto de la comunidad, hasta estos aciagos días.


La crisis desatada por la avaricia sin control de los centros financieros (2008) se cebó, como plaga medieval, precisamente en aquellos que, sin ocasionarla, se convirtieron en forzados pagadores de sus inmensos saldos. Casi nadie se ha salvado en este enorme naufragio, pero indudablemente han sido las mayorías las que hoy resienten en carne propia las consecuencias más duras y prolongadas de una quiebra fraguada por la irresponsabilidad de los especuladores de las finanzas mundiales. A medida que se avanza en las políticas de austeridad ( austericidio) van apareciendo, ya sin tapujos que valgan, los abrumadores costos sobre el lomo de los trabajadores. Son en verdad las consecuencias del diseño impulsado, con real saña, por las élites (el ahora famoso uno por ciento). El deterioro en los niveles y la calidad de vida de todos los situados hacia abajo de las capas medias de la pirámide económica de cada una de las naciones del orbe parece, así, no tener fin ni justicia alguna.
Para bien del progreso humano poco, muy poco, de este ya prolongado drama pasa desapercibido para la inteligencia y el análisis de un creciente número de estudiosos. Con el rigor imprescindible para enfrentar y dar salida a este tipo de problemas, ya se avizoran los suficientes y prácticos horizontes de posibilidades asequibles. Los distintos pueblos, acicateados por el sufrimiento y las congojas a las que son llevados sin tregua alguna, van tomando conciencia y luchan por organizarse para transitar las rutas que se abren. Los adelantados fueron los sudamericanos: Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay. Juntos y con sus especificidades relativas han encontrado la manera de zafarse de los férreos condicionamientos que la estructura dominante impone por doquier. Organismos multilaterales entran en juego como garantes de esta dominancia.

Los secundan los medios de comunicación, casi por completo al servicio del poder financiero. Se apoyan en una cauda de analistas y difusores orgánicos presentados, con bombo, respetos, premios y remuneraciones varias, para facilitar la prédica de sus interesadas recomendaciones, prefabricadas y repetitivas contra de cualquier rebeldía que pueda surgir por aquí y acullá. Nunca les escasean las consignas, prevenciones, catástrofes por llegar y hasta francas amenazas que les adjuntan los poderosos en turno. Desoír las consejas, validadas por centros de estudios, opinión y prospectiva de laureadas academias o gobiernos exitosos se habrá de pagar con sangre.


El caso del despertar europeo, a pesar de su etnocentrismo rampante, presenta pocas variaciones a lo sucedido previamente en Latinoamérica. España inició el desplante de cara (M-15) a un programa de sacrificio impuesto, desde hace varios años, por un gobierno retrógrado (PP), plagado de tramposos y ladrones (casta, los llaman ahora), acicateado por la burocracia comunitaria y su entorno bancario de escala. El núcleo de poder tras todos estos mandatos impositivos y hasta ahora inapelables ya se identifica con nitidez: el Bundesbank alemán y su torvo ministro de Finanzas (Wolfgang Schäuble) son piezas infatigables de la andanada reaccionaria. De esa suerte de personeros e instituciones del medio financiero de alto perfil se desprenden los dictados que escurren hacia los distintos y dóciles gobiernos. Lugar especial ocupa el Banco Central Europeo y toda la burocracia comunitaria asentada en Bruselas. El respaldo inglés (la City londinense) es conspicuo participante en estos menesteres de las altas finanzas, las valuaciones bajo pedido de los mercados, sin olvidar sus continuos eflujos de prestigios bien asentados. Similar eco encuentran en Wall Street, el FMI y el Banco Mundial los objetivos multimedios cercanos a las imperiales oficinas de Washington. Como se ve, con terrible transparencia, una fuerza combinada de gran magnitud que, por si alguna duda cabe, está dispuesta a usar todo su vastísimo arsenal político, comunicacional y hasta militar en contra de los rejegos.


Grecia es por ahora ejemplo de los peligros que corren aquellos que, aunque pertrechados con el decidido y hasta sólido impulso de sus mayorías ciudadanas, desean seguir rutas independientes y propias. Buscar el respaldo democrático y el bienestar de los ciudadanos no es, como se observa en la temerosa Europa de los banqueros, coraza indestructible contra las políticas concentradoras del ingreso y la riqueza del capital hegemónico.

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Límites objetivos del capitalismo y dos maneras de entender su fin

Una tesis de esta serie de entregas es que el capitalismo ha llegado a sus límites objetivos, lo que se aprecia en las tendencias múltiples que este ensayo analiza. Tomo el término límite objetivo de lo señalado verbalmente por Jorge Veraza en la Escuela de Cuadros Rosa Luxemburgo de la Nueva Central de Trabajadores el 26 de junio pasado. Veraza reaccionó a una exposición mía del tema de esta serie y circunscribió la expresión límite objetivo a la automatización total, apoyándose en un pasaje de los Grundrisse (pp. 227-230 del vol. II de Elementos Fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), Siglo XXI, 1972) que analicé en mi escrito Crisis capitalista, fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado e ingreso ciudadano universal, en Luis Arizmendi (coord.), Crisis global y encrucijadas civilizatorias, Fundación Heberto Castillo, 2014. Ahí Marx explica el cambio central que la gran industria significa para la producción al aplicar en ella la ciencia y la tecnología, y concluye, a lo que le va muy bien la calificación de Veraza como límite objetivo del capitalismo:

"El plustrabajo de la masa ha dejado de ser condición para el desarrollo de la riqueza social, así como el no-trabajo de unos pocos ha cesado de serlo para el desarrollo de los poderes generales del intelecto humano. Con ello se desploma la producción fundada en el valor de cambio, y al proceso de producción material inmediato se le quita la forma de la necesidad apremiante y el antagonismo". (pp.228-229)
Otro límite objetivo (ya no sólo del capitalismo, sino de la humanidad) es el impuesto por los límites naturales del planeta azul. Las empresas capitalistas y los gobiernos a su servicio, resistirán el fin pronosticado en esta serie, no tanto reformando el capitalismo sino destruyendo y estableciendo regímenes fascistas y militaristas. Como ha dicho Elmar Altvater: "Alternativas convincentes las hay. La continuación del capitalismo tal y como lo conocemos termina en desastre. Un 'imperio de la barbarie' nos amenaza si nada nuevo surge para sustituir al capitalismo" (El fin del capitalismo tal y como lo conocemos, El viejo topo, Madrid, 2011, p.38). El cuadro enumera las tendencias que he identificado en esta serie y presenta algunas de sus causas, características y consecuencias.

 


Hay dos maneras de entender el fin del capitalismo: 1) Como fin del capitalismo tal como lo conocemos o fin formal; y 2) como fin de toda forma de capitalismo (fin real) y su sustitución por un sistema social poscapitalista o por la extinción de la humanidad. El calentamiento global apunta al segundo sentido, pues amenaza no sólo con poner fin al capitalismo, sino llevarnos al fin del mundo tal y como lo conocemos, expresión citada por Altvater (p.18). De la tendencia a la automatización exponencial y generalizada (o fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado), podemos decir que llevará al fin real si no se adopta una medida radical como el Ingreso Ciudadano Universal (ICU); o bien si se adopta el ICU o algo equivalente, llevará a un fin formal, que podríamos caracterizar, siguiendo el pensamiento de R. Heilbroner (La formación de la sociedad económica, FCE, 1964), como un capitalismo sin el látigo del hambre y sin los miedos y humillaciones a que éste da lugar. Éstas son las tendencias duras, que por sí mismas llevan a un fin real o formal del capitalismo. Las tendencias 3 a 5 (creciente desigualdad y pobreza, estancamiento económico y crisis alimentaria) son, en este sentido, tendencias blandas, pues por sí mismas no llevan al fin del capitalismo, pero si a su degradación. Un capitalismo sin crecimiento económico, pierde la esencia misma del capital como dinero que genera más dinero, y aumenta la desigualdad, como lo muestra la regla de Piketty: si el rendimiento del capital (r) es mayor que la tasa de crecimiento de la economía (g), aumenta la desigualdad. Esto, como ha argumentado Stiglitz (The Price of Inequality, Norton, 2012) lleva al crecimiento lento e inestable, a la pauperización moral y a la pérdida de la ilusión que la democracia es compatible con el capitalismo, la 6ª tendencia. Por su parte, la crisis alimentaria manifiesta en el aumento de los precios reales de los alimentos, se traducen en hambre y encarecimiento de la fuerza de trabajo (y por tanto en baja en las tasas de plusvalía y ganancia), lo que retroalimenta la crisis económica. Por último, las tendencias 6 y 7: fin de la ilusión que democracia y capitalismo son compatibles, y disminución creciente del poder de los medios masivos centralizados, cambian el terreno y los medios de lucha. Ya no se trataría, en la lucha política, sólo de alcanzar el poder con las reglas actuales, sino sobre todo, de modificarlas a fondo para hacer más difícil la captura del poder político por el poder económico y avanzar a formas de democracia directa y participativa. Ambas tendencias, vistas conjuntamente, refuerzan las potencialidades de la movilización popular para acelerar el fin formal o real del capitalismo.


El calentamiento global y la crisis alimentaria mundial (tendencias 1 y 5) están unidas al modelo energético fosilista. La energía motora que utilizamos depende entre 80 y 85 por ciento de los combustibles fósiles y sus residuos son la causa principal del calentamiento global (Altvater, op. cit., p. 17). El modelo agrícola vigente, que se puede describir como la sustitución del suelo por derivados de hidrocarburos (fertilizantes químicos) para alimentar a las plantas, además de ser gravemente contaminante de suelos y aguas, está agotado: ya no puede aumentar los rendimientos añadiendo más fertilizante, porque su nivel actual ya es excesivo y las plantas sólo absorben una parte. En ambas tendencias, que se inscriben en la dimensión hombre-naturaleza, se refleja lo que James O' Connor (Causas naturales. Ensayos de marxismo ecológico, Siglo XXI, 2001, p.196) ha llamado la segunda contradicción del capitalismo (su carácter depredador de la naturaleza, que afecta gravemente la reproducción de la vida). El patrón energético fosilista ha saturado la atmósfera de gases de efecto invernadero y su manifestación en la agricultura ha contaminado gravemente suelos y aguas.


Las tendencias 2 a 4 (fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado, creciente desigualdad y estancamiento económico) se inscriben, en cambio, en las relaciones sociales de producción y distribución. Son parte de la primera contradicción del capital (entre relaciones sociales de producción y fuerzas productivas) y de la contradicción capital-trabajo, están interrelacionadas y son de largo plazo, aunque todas ellas tienen sus manifestaciones de corto y mediano plazo, que no siempre son evidentes, como examinaré en la próxima entrega.


julioboltvinik.org
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La encíclica ecologista y las luchas de los pueblos

La Encíclica del papa Francisco "Laudato Si –sobre el cuidado de la casa común" publicada el 18 de junio, es un parteaguas en muchos sentidos. Es un fuerte llamado a parar la devastación ambiental y el cambio climático, a cuidar a nuestra hermana madre Tierra y reconocer los derechos de quienes mejor cuidan de ella: las comunidades campesinas e indígenas, las economías solidarias locales, rurales y urbanas. Anota la conexión directa entre destrucción ambiental y social con el paradigma tecnocrático globalizado, sustentado por una minoría que desde las finanzas domina las políticas nacionales e internacionales en su beneficio, en desmedro del bien común y abusando los bienes comunes. Refleja además un hito por la relación con los movimientos sociales.


El Papa no elaboró la encíclica encerrado en su cúpula: desde que inició su mandato, buscó interacción directa con actores sociales y movimientos populares del mundo. Con la interlocución del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST), de la organización campesina global Vía Campesina y de organizaciones de trabajadores precarios y economía solidaria en Argentina —con quienes Bergoglio se relacionaba desde antes— se consolidó en octubre 2014, un Encuentro Mundial de Movimientos Populares con el papa Francisco, bajo el lema Tierra, Techo, Trabajo: tierra para sembrar, techo para vivir y trabajo digno.


El Consejo Pontificio de Justicia y Paz y la Pontificia Academia de Ciencias co-organizaron el encuentro, respetando la autonomía de los movimientos. Asistieron cerca de 200 delegadas y delegados de organizaciones de todo el mundo, principalmente campesinas, sindicatos y organizaciones de economía popular, movimientos de los sin techo, así como organizaciones invitadas por los movimientos, como el Grupo ETC. Los participantes representaron una diversidad de credos religiosos y otras posturas filosóficas. Al encuentro llegó también Evo Morales, presidente de Bolivia.


Ignacio Ramonet la llamó una jornada histórica (La Jornada, 31/10/2014). Fue un intercambio franco y abierto, donde los movimientos colocaron preocupaciones y propuestas sobre tierra, trabajo y techo, inequidad global, devastación ambiental, ecologismo de los pueblos, explicaron el rol vital de los campesinos en la alimentación y para enfriar el planeta, denunciaron falsas soluciones al cambio climático como mercados de carbono, geoingeniería, y muchos otros puntos. El Papa respondió valorando la lucha de los pobres contra la injusticia y en su respuesta adelantó varios puntos que ahora vemos en la Encíclica. (movimientospopulares.org).


En el último año, el Papa recibió un documento sobre impactos de agrotóxicos y transgénicos, firmado por nueve científicos y expertos de renombre mundial, incluyendo a Andrés Carrasco, Elena Álvarez-Buylla, Rubens Nodari, Pat Mooney y Vandana Shiva, invitados a esta tarea por el MST, Brasil. (www.etcgroup.org/es/content/carta-enviada-al-papa-francisco-sobre-transgénicos). A iniciativa de redes de justicia climática de Asia, y líderes religiosos de Asia y África, recibió otro documento sobre cambio climático, con análisis, propuestas y alternativas desde las organizaciones.


El Papa escuchó diversas fuentes, como los informes del panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC) y otros. Por su parte, la Pontificia Academia de Ciencias, tiene historia en colaborar con científicos cercanos a las transnacionales de agronegocios, petroleras y otras, incluyendo promotores de transgénicos, geoingeniería y filantrocapitalistas. También ellos actuaron este año intentando influir en el proceso.


La encíclica afirma el rol crucial de los movimientos populares, organizaciones ambientalistas y otras de la sociedad civil de abajo, a quiénes da el crédito de poner sobre las mesas de discusión nacional e internacional, los temas de las crisis climática y ambiental. Afirma que los campesinos alimentan a la mayoría de la humanidad, con muy poca tierra, agua y combustibles, y que junto a las comunidades indígenas, son los principales actores que mantienen la diversidad biológica y cultural, hechos que define claves para la sobrevivencia de todos y del planeta.


Condena los oligopolios alimentarios y la producción de semillas estériles (semillas Terminator), que condenan a los agricultores a la dependencia. Confirma que los transgénicos han significado expulsar muchos pequeños agricultores de sus tierras. Igualmente, condena la ambición de las empresas mineras y otras que invaden y expulsan a las comunidades de sus territorios, y afirma que La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas. Es contundente su crítica a la noción dominante de progreso y al paradigma tecnocrático imperante, pero rescata que ciencia y tecnología tienen un papel a jugar, si actúan comprometidamente a favor del bien común y no de las minorías.


La encíclica afirma la gravedad del cambio climático y llama a enfrentarlo urgentemente, advierte sobre la erosión de la biodiversidad, la contaminación de suelos, agua, aire y sobre todo de la gente, por el uso indiscriminado de agrotóxicos y otros contaminantes, denuncia la urbanización e industrialización para ganancia de las minorías, la sobre-explotación de recursos naturales, la cultura del descarte y el sobreconsumo, que coexiste con gran cantidad de pobres. Hay mucho para reflexionar. Una próxima parada en este intercambio será el II Encuentro de Movimientos Populares con el Papa, en Bolivia del 7 al 9 de julio.

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Viernes, 26 Junio 2015 06:51

"Evitar que quede olvidada"

Cristianos para el Tercer Milenio, un grupo enrolado en una perspectiva progresista en la Iglesia Católica, advirtió sobre el intento de los sectores más conservadores de diluir la integralidad del mensaje social que implica la encíclica del papa Francisco.


El grupo Cristianos para el Tercer Milenio, que integran entre otros Hernán Patiño Mayer, Alicia Pierini, Ana Cafiero, Rodolfo Brardinelli y Felipe Solá, dio a conocer una declaración de firme respaldo a la reciente Carta Encíclica Laudato Si del papa Francisco, señalando que al mismo tiempo que "recibe con esperanzada alegría" el documento pide "evitar que la encíclica sea, como ocurriera con otros documentos, alabada de los labios para afuera, pero en los hechos, resistida y olvidada". Sin hacer expresa mención de nadie, el grupo de cristianos identificados con diferentes posiciones políticas, trayectorias académicas y profesionales, pero todos ellos enrolados en una perspectiva progresista en la Iglesia Católica, advierte sobre el intento de los sectores más conservadores de diluir la integralidad del mensaje social que implica la encíclica del papa Bergoglio.


Por eso Cristianos para el Tercer Milenio señala que la carta papal Laudato Si "de nuestro Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común, aborda el problema global de la humanidad que en los últimos 200 años se ha dedicado a maltratar a las personas y al ambiente, y propone que todos asumamos con urgencia un explícito compromiso personal y colectivo con las imprescindibles transformaciones que la gravedad de la situación reclama".


El grupo sostiene que el documento papal "marca la imperiosa necesidad de reflexionar sobre la tragedia que está ocurriendo" y afirma que este hecho "nos pone frente a la urgencia de promover una valiente revolución cultural que suponga el abandono de la indiferencia ante el drama humano y ambiental, y la construcción de una solidaridad universal nueva, ahora mismo y en todo el planeta".


Agrega el texto que "este sistema económico acumula un doble fracaso: ha globalizado la pobreza y también ha globalizado la indiferencia frente a los millones de personas pobres que no tienen acceso al agua potable, a los alimentos, al trabajo digno y padecen muertes y enfermedades evitables: el gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo". En el documento, que también lleva la firma de Alicia Ladrón de Guevara, Cacho Bruno, Rodolfo Briozzo, Luis Miraldi, Juan Manazzoni, Cristina Domeniconi y Rogelio Ponsard, se rescata uno de los párrafos más críticos de la encíclica sobre el sistema económico y financiero mundial. Allí el Papa dice que "los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente" (Laudato Si núm. 54).


Y reafirmando también lo dicho por Francisco se subraya que, reconociendo que "somos una sola familia humana", es preciso tomar en cuenta que "no hay dos crisis separadas, una ambiental y la otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental".


Por tal motivo, los Cristianos sostienen que es necesario encarar "una tarea difícil y urgente que debe constituirse desde hoy en un compromiso irrenunciable para todos los cristianos y para todas y cada una de las organizaciones y estructuras que conforman la Iglesia" y proponen que "todas las organizaciones laicas independientes y toda la Iglesia misma, con sus estructuras religiosas, laicales y educativas, comencemos ya mismo una extensa y permanente tarea de difusión, profundización y puesta en práctica de las ideas centrales de la encíclica".


Sin dejar de advertir que de lo que se trata es de "erradicar el maltrato, la depredación y la violencia sobre las personas y el ambiente, naturalizadas por el modelo hegemónico de producción actual, y bregar por la aparición de una nueva ciudadanía respetuosa de la vida, inclusiva e integradora a imagen y semejanza de como Dios nos creó".

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¿Padece de enfermedad holandesa la economía colombiana?

El año pasado, el presidente Santos, en su discurso pronunciado en la sede de la Cepal en Chile, manifestó, a propósito de la enfermedad holandesa, que los síntomas empezaban a manifestarse: "estoy tratando de que lleguen inversionistas diferentes al petróleo y a la minería, porque ya estamos en el preámbulo". Sin embargo, los economistas oficiales y oficiosos siguen empeñados en negarlo.

 

"Lo que nos indigna actualmente es que la tierra va mal y no hacemos
lo que deberíamos,
nos mostramos pasivos".

Stéphane Hessel

 

El extractivismo es una modalidad de acumulación que se inició hace 500 años, y que permite explicar el saqueo, la acumulación, la concentración, la destrucción y la devastación colonial y neocolonial, así como la evolución del capitalismo hasta nuestros días. Desarrollo y subdesarrollo, como dos caras de un mismo proceso, son elementos que hay que ubicarlos en este contexto. Así empezó a estructurarse la economía-mundo: el sistema capitalista. Unas regiones se especializaron en la extracción y producción de materias primas, de bienes primarios, mientras que otras asumieron el papel de productoras de manufacturas, utilizando los recursos naturales de los países pobres o empobrecidos.

 

El término de extractivismo se refiere a aquellas actividades que remueven grandes volúmenes de recursos naturales que no son procesados (o que lo son limitadamente), sobre todo para la exportación en función de la demanda de los países centrales1. La apropiación de recursos naturales, donde éstos son extraídos por medio de una serie de violencias, atropellando Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza, "no es una consecuencia de un tipo de extracción sino que es una condición necesaria para poder llevar a cabo la apropiación de recursos naturales", señala Gudynas.

 

La abundancia de recursos naturales de que ha dispuesto nuestro país a lo largo de la historia, ha tendido, entre muchos otros procesos endógenos de carácter patológico que la acompañan, a distorsionar la estructura y la asignación de los recursos económicos del país. Casi siempre ha redistribuido regresivamente el ingreso nacional y ha concentrado la riqueza en pocas manos, mientras se generaliza la pobreza. Ha dado paso a crisis económicas recurrentes, al tiempo que consolida mentalidades "rentistas", profundiza la débil y escasa institucionalidad, alienta la corrupción y deteriora el medio ambiente.

 

La experiencia histórica colombiana nos ilustra, y el presente nos confirma que la actividad extractivista no genera encadenamientos productivos dinámicos, tan necesarios para lograr un desarrollo coherente de la economía, asegurando los tan esenciales enlaces integradores y sinérgicos hacia adelante, hacia atrás y de la demanda final (en el consumo y fiscales). De la anterior se deriva una clásica característica adicional de estas economías primario-exportadoras, incluso desde la Colonia, que es su carácter de enclave: el sector exportador, está aislado del resto de la economía, y por regla general las regiones donde se desarrolla esta actividad presentan los indicadores sociales y económicos básicos más bajos.

 

Existe una variada gama de mecanismos y efectos que, paradójicamente, mantienen el subdesarrollo, en tanto se apuesta prioritariamente por la extracción y exportación de recursos naturales. El más nombrado y conocido maleficio de la abundancia primario-exportadora deriva de la enfermedad holandesa, virus que infecta al país exportador de la materia prima, cuando su elevado precio o el descubrimiento de una nueva fuente o yacimiento desata un boom de exportación primaria y provoca una serie de distorsiones en la estructura de precios, con los consiguientes impactos económicos sobre productos transables y no transables; facilita la importación de los primeros y encarece los segundos, entre otras cosas2.

 

La enfermedad holandesa

 

El término nació a finales de 1960, cuando grandes descubrimientos de pozos de gas natural en Holanda indujeron una gran entrada de capitales que a su vez provocó revaluación de la moneda holandesa, el florín3, la apreciación de la moneda neerlandesa desplazó la industria y la agricultura. Ese enriquecimiento del país terminó siendo un empobrecimiento porque la revaluación se llevó por delante la industria y la agricultura.

 

En Colombia, los síntomas no son nuevos. Durante la década de 2000 a 2010, las exportaciones minero-petroleras colombianas se elevaron de US$4.500 millones a US$23.500 millones, aumentando su participación del 44% al 70%. Así mismo, la inversión extranjera directa (IED) se multiplicó por cinco en ese período. El 85%, de petróleo y minería. Dichos síntomas ocasionaron debilitamiento de la industria y la agricultura, período en el que hubo un incremento del 1.089,5% de las tierras concesionadas para la exploración de minerales.

 

Las cifras del Banco Mundial muestran que la participación de la agricultura en el PIB de la economía colombiana entre 1970 y 2010 cayó de 26% a 7%. En América Latina, del 13% al 5% y en el mundo, del 10 al 3%. Hace tres décadas la industria representaba el 24% del PIB, esta relación bajó al 15% hace 10 años y actualmente está por debajo del 12%, ocasionando consecuencias funestas para la generación de empleo, ya que la industria aportaba el 23% del empleo total hace una década, y actualmente solo contribuye con el 13%.

 

Según Eduardo Sarmiento, la primera etapa de la enfermedad consiste en los grandes descubrimientos de minería y petróleo, originándose el enriquecimiento del país por la venta de estos recursos al exterior, acompañado de estímulos especiales a la minería, que dan como resultado la entrada de capitales, y por ende, la apreciación de la moneda.

 

La segunda etapa de la enfermedad la provoca tanto la apreciación como la concentración de recursos en el sector minero energético a cambio del deterioro de la industria y la agricultura, tercera etapa del también llamado mal holandés. Al final, se tiene una estructura productiva dependiente de la minería y el petróleo, sector que no genera empleo.

 

La enfermedad causa la desindustrialización, quedando nuestro país atrapado en este esquema de marchitamiento temprano de su industria por cuenta del auge de commodities y apreciación cambiaria, en momentos en que no contamos con un salto tecnológico hacia el sector servicios.

 

Según Eduardo Sarmiento, "el país está abocado a la adopción de un nuevo modelo de prioridades sectoriales, regulación macroeconómica, intervención cambiaria, limitación de la inversión extranjera y desbalance fiscal"4.

 

Las recomendaciones

 

Una forma eficaz de frenar esta problemática es establecer nuevas reglas para las compañías mineras transnacionales, incrementándoles las tasas de regalías a los privados, ya que Colombia es el quinto país a nivel global que otorga las más altas exenciones en materia tributaria, y exigirles que la inversión de las ganancias captadas por efectos de la minería sean invertidas en nuestro país.

 

Además se debe combatir la corrupción por parte de quienes pertenecen al aparato estatal y son los encargados de efectuar la vigilancia y control a la minería, y que exista una mayor coordinación entre ellos, porque no es posible que las caravanas de retroexcavadoras transiten por toda la panamericana desde Buenaventura hasta los departamentos del Cauca y Nariño y no haya autoridad que establezca control alguno.

 

No es posible que los funcionarios de la Dian por ejemplo en el aeropuerto de Quibdó y otros más del país, sean tan permisivos en no ver como salen en valijas los lingotes de oro producto de la minería ilegal y que viajan al aeropuerto de Medellín para ser vendidos a compañías mineras con títulos, y permitirle a Antioquia cobrar las tasas de regalías y el Chocó solo heredar los costos ambientales y sociales.

 

Si existiera voluntad política del gobierno nacional para promover el desarrollo agrícola de forma diversa, mejoraría la infraestructura vial de los departamentos y municipios, fundamentalmente la terciaria que es la más deteriorada, con el fin de que los campesinos saquen sus productos y estimular la agricultura, puesto que el influjo de la minería legal e ilegal es tan significativa, que una gran cantidad de pobladores que además de ser cooptados por la minería no desean saber de procesos agrícolas, sacrificándose aún más la soberanía alimentaria.

 

Que haya una mayor presencia del Estado en los territorios en cuanto al equipamiento social, lo cual haría posible que las comunidades se enamoraran de su entorno y sintieran sentido de pertenencia y lo defendiesen ante quienes pretendan invadirlo y destruirlo.

 

Fortalecer las organizaciones sociales existentes en los territorios, tales como Consejos comunitarios, Resguardos y Cabildos indígenas.

 

De lo contrario, nuestro país continuará siendo un Estado fallido, puesto que tenemos presentes varios de los indicadores tenidos en cuenta para este tipo de análisis: el movimiento masivo de refugiados y desplazados producido por la violencia; la pérdida del control del territorio; el aumento de élites, la criminalización y deslegitimación del Estado; el desarrollo económico desigual y las violaciones extendidas de derechos humanos5.

 

La maldición originada por el extractivismo continuará mientras sigan aumentando cotidianamente los precios internacionales del oro, y no haya voluntad política por parte del gobierno nacional, o de lo contrario, nuestros campesinos tendrán que inventarse otra forma de ganarse la subsistencia, puesto que la extractiva lo único que ha dejado son impactos negativos.

 

* Historiador Universidad del Valle. Magister en Derecho Constitucional Universidad Santiago de Cali. Activista social y sindical Contraloría General de la República.
1 Gudynas, Eduardo (2013); "Extracciones, extractivismos y extrahecciones un marco conceptual sobre la apropiación de recursos naturales", en Observatorio del Desarrollo, Nº. 18, Montevideo. Disponible en: http://www.extractivismo.com/documentos/GudynasApropiacionExtractivismoExtrahec cionesOdeD2013.pdf
2 Gudynas, Eduardo, Ibíd.
3 Eduardo Sarmiento, Director Centro de estudios económicos de la Escuela Colombiana Julio Garavito. El Espectador, 21 de marzo de 2015
4 Eduardo Sarmiento, Ibíd.
5 Fernán E. González y Silvia Otero Bahamón, "la Presencia diferenciada del Estado: un desafío a los conceptos de gobernabilidad y gobernanza". En: Gobernanza y Conflicto en Colombia, Cinep–Irg

Publicado enEdición Nº 214
"China no es muy diferente de otros gobiernos capitalistas"

Me encuentro en un barrio de extrarradio de la ciudad de Beijing, alrededor de una mesa junto a un té y unas pastas en una de tantas casas colmena que rodean la ciudad. Mien­tras nos sentamos, mi anfitrión, Hongbing (obviamente un seudónimo), me ofrece además un cigarrillo mientras se quita una gorra roja de los Chicago Bulls. Nadie diría por su aspecto que se trata de un activista en varios colectivos y organizaciones marxistas por los derechos laborales en la República Popular China y redactor de 红色中国, una de las principales páginas web de referencia de la "nueva izquierda". Le pregunto, para romper el hielo, si es fan del equipo, y riendo me contesta que se la pone "por el color". El apartamento es absolutamente modesto y está decorado con una enorme multitud de estatuillas de porcelana de Mao Zedong. Una vez cómodos, comenzamos la entrevista.

 

La primera pregunta es brusca, pero quiero que definas ciertos términos para que los lectores puedan entender con quién y de qué estamos hablando. ¿Es China un país comunista?
Personalmente, no creo que el actual Gobierno chino sea ni comunista ni socialista. Treinta años atrás, o incluso antes, después de la derrota de la Revolución Cultural, comenzó el camino de la restauración capitalista. El movimiento de masas de 1989 y el colapso de la antigua Unión Soviética en 1991 son puntos críticos, pues desde entonces no hay ninguna esperanza para revertir o siquiera detener esta restauración, excepto otro movimiento de masas que surja en la actualidad o el futuro. En 2001 y 2002 el Gobierno chino se unió a la Organización Mundial del Comercio y modificó los estatutos del partido para que los capitalistas pudieran sumarse al partido... Sin duda esta restauración en China ha llegado prácticamente a su máximo exponente. Actualmente hay un gran número de millonarios, e ¡incluso multimillonarios!, en el Congreso Nacional del Pueblo y en el Partido Comunista Chino (PCCh). Da igual cómo lo mires, desde el punto de vista político, económico o de quién forma parte de las estructuras del partido, el actual Gobierno del PCCh no es muy diferente de otros partidos capitalistas.

 

Y ahora que has definido la República Popular China, ¿cómo te defines políticamente hablando y cómo has llegado hasta ahí?
Yo me describo como socialista, más específicamente como marxista. Cuando era adolescente, fui testigo del movimiento de 1989 y me impactó profundamente; de esa manera comenzó mi inmaduro pensamiento sobre la política y los movimientos de masas. En 1999, la embajada china en la antigua Yugoslavia fue bombardeada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América, lo que encendió la ira de las clases populares chinas y la mía propia, claro. Pero además supuso un enorme cambio de mis puntos de vista, ya que por aquel entonces era neoliberal en lo económico y proamericano en cuanto a política internacional. Justo en aquel momento, diez millones de trabajadores estatales fueron despedidos y simultáneamente apartados de la obtención de prestaciones sociales... las clases populares sufrieron ese tipo de políticas promercados. Los jóvenes empezamos a cuestionarnos estas políticas y su legitimidad, fuimos los llamados "nuevos izquierdistas" que en China surgieron durante ese periodo. Yo acababa de graduarme en la universidad, me radicalicé con estos sucesos y los movimientos de masas que surgieron. Desde entonces también he tenido la oportunidad de conocer la verdadera situación de los trabajadores de los países "occidentales" y los movimientos antiglobalización y contrarios a las políticas neoliberales en estos países, así que empecé a leer y entender las secuelas de marxismo clásico y sus aplicaciones en el mundo real. Desde el principio del siglo XXI, por lo tanto, me clasifico como socialista o como marxista.

 

¿Es difícil ser un 'verdadero' comunista hoy en China?
(Risas) ¡Claro!, no es fácil ser un verdadero socialista en China hoy, pero generalmente en ningún lugar ni en ningún tiempo... ¡Nunca ha sido fácil ser un genuino socialista! Como en todas partes, la despolitización y el consumismo son los factores dominantes en la sociedad china actual. Existe una gran diferencia entre ricos y pobres, todo podrido por la burocracia y la corrupción... lo que explica la lucha de clases y otros conflictos sociales. Además, el PCCh, como único grupo gobernante, reprime, verbal y físicamente, cualquier voz crítica que proponga un cambio... No importa cuáles sean tus demandas, como ha ocurrido recientemente con las cinco feministas que fueron arrestadas, lo importante es que estés organizado "a la contra". El actual régimen se declara verbalmente como seguidor del socialismo/comunismo y el marxismo, pero funciona como un régimen monopartidista capitalista. ¡Ellos no creen realmente ni en una sola palabra de marxismo, maoísmo o socialismo!

Como dijo el anterior primer ministro, Wen Jiabao, en una conferencia de prensa durante el año 2012, la élite gobernante está verdaderamente preocupada por cualquier desorden o situación "anárquica" o cualquier movimiento genuinamente proletario, como una nueva Revolución Cultural. De la misma manera ellos también están preocupados por cualquier corriente de pensamiento que pueda menoscabar su hegemonía, por ello reprimen con la misma dureza las formas de expresión cultural de maoísmo y el derechismo proamericano. El Gobierno además ha condenado a duras sentencias (entre cinco y diez años de prisión) a algunos maoístas que trataron de organizar un partido en 2010. Incluso algunas organizaciones de estudiantes y asociaciones están siendo "monitorizadas" por las administraciones universitarias, preocupadas por algunos estudiantes "demasiado radicales", que tratan de explicar la actual sociedad en los términos de las clásicas teorías marxistas más allá de los muros de la universidad.

 

Movimiento obrero

 

El movimiento obrero en China vive su momento de mayor tensión desde la Revolución Cultural. ¿Qué se puede esperar de todo esto?
Hoy la lucha de los trabajadores se está volviendo cada vez más radical, más determinada y mejor organizada. Hemos sido testigos de varias huelgas muy relevantes y bien organizadas, que han conseguido victorias parciales o completas. El problema es que no ha sabido evolucionar en un movimiento. La mayoría de las luchas suelen estar mal organizadas, además de tener unos objetivos a corto plazo, y generalmente son a la defensiva. Me explico: las protestas se realizan en base a la ley y no en base a la necesidad de los trabajadores. Otro de los problemas ha sido que los trabajadores no han sido capaces de influenciar a la actual generación de trabajadores. Desde 1990, existen estos dos grupos protagonistas de las protestas, las nuevas generaciones de trabajadores y los viejos trabajadores de las fábricas estatales; sin embargo, estas luchas nunca se han visto conectadas. Los maoístas y los panizquierdistas están más enraizados en esta vieja generación de trabajadores, y sólo han tratado de involucrarse en las luchas de los nuevos trabajadores estos últimos años. Seguramente la situación es cada vez más prometedora, aunque en número aún no se trate de una fuerza relevante, jóvenes estudiantes e izquierdistas se están aproximando a los trabajadores e incluso van a sus lugares de trabajo y tratan de ayudar a los trabajadores a organizarse. Nosotros creemos que en un futuro cercano habrá un gran cambio de la lucha de los trabajadores izquierdistas en calidad y en cantidad.

 

¿Es posible crear conciencia ideológica en esta nueva generación de trabajadores, en la "segunda generación de inmigrantes rurales?
Debido a la urbanización, industrialización y globalización del capitalismo, actualmente las jóvenes generaciones de inmigrantes rurales ni pueden ni quieren volver a sus aldeas de origen -las de sus padres, vaya-. Su futuro es ser el futuro proletariado chino y estará en las áreas urbanas. Estos jóvenes tienen el mismo estilo de vida, estudian en el mismo lugar, tienen la misma experiencia laboral, incluso su lenguaje y referentes culturales generacionales: la nueva ideología común emergerá de ahí. Pero lo que yo me pregunto es: ¿cuál será esta nueva conciencia ideológica? Creo que podríamos intentar proponer el socialismo tratando de que fuese su principal composición.

Se habla de un gran número de huelgas y manifestaciones, pero nadie dice nada sobre el porcentaje de fracasos. También se habla sobre el carácter pacífico de esta protesta. ¿De qué porcentajes estamos hablando?
Bueno, es muy difícil manejar cualquier tipo de dato. De hecho, las cifras que ofrece el China Labor Bulletin de que el 80% de las huelgas o acciones industriales son pacíficas resulta muy difícil de estimar, ya que tampoco se conoce exactamente el número exacto de huelgas, y por lo tanto tampoco las huelgas que tienen éxito. Pero basado en los ejemplos expuestos, creo que alrededor del 50% de las huelgas consiguen lograr parcialmente sus demandas. Por ejemplo, los trabajadores de una fábrica textil consiguieron recientemente en Guandong hacer cumplir sus demandas después de diez meses de lucha. Ganaron una compensación por la reubicación de la fábrica, recibo de los atrasos salariales y conseguir algunas prestaciones sociales.

 

Política internacional

 

China se está convirtiendo cada vez más en una potencia central en cuestiones de política internacional, incluyendo regiones distantes como América Latina o África. Ello levanta suspicacias en Europa -tanto en el 'establishment' como desde la izquierda-. ¿Es China una potencia imperialista?
Creo que, sin duda, China es la gran promesa de poder para el capitalismo emergente, si consideramos su peso económico, su influencia geográfica y su población. China también ha empezado a exportar –de hecho es el principal país exportador del mundo– no sólo productos y manufacturas, sino también capital a países tanto desarrollados como subdesarrollados. Por lo tanto yo clasificaría China como una potencia capitalista emergente, lo que significa estar a medio camino de serlo. De cualquier manera, China es aún diferente a otros países de tradición imperialista, por ejemplo en cuanto a los niveles del "saber-hacer" y del desarrollo propio de tecnologías, y sigue bastante por detrás de las grandes economías desarrolladas. Aunque la fuerza militar china esté creciendo rápidamente, sigue muy alejada de la de Estados Unidos, y además no tiene fuerza suficiente para operar en países a larga distancia.

 

La izquierda europea se encuentra actualmente dividida en torno a diferentes conflictos internacionales, por ejemplo: Ucrania, Siria, las revoluciones de colores, la Primavera Árabe... También la "Revolución de los Paraguas" o la "Revolución de los Girasoles" han sido motivo de disputa. ¿Cómo te posicionas con respecto a estos movimientos? ¿Son comparables a otros movimientos como los del Xinjiang o el Tíbet?
La actual crisis socioeconómica está profundamente arraigada en el sistema capitalista. Los jóvenes, las minorías étnicas o las opciones sexuales minoritarias se han visto fuertemente impactadas y oprimidas por el sistema. De todas formas, las ideologías burguesas y sus doctrinas neoliberales siguen dominando el pensamiento de la mayoría de la gente después del colapso del movimiento comunista el siglo pasado. La Revolución de los Paraguas en Hong Kong y la Revolución de los Girasoles de Taiwán reflejan en estas dos áreas la rabia contra la injusticia del sistema, pero ellos no emplean los métodos correctos para confrontarse a estos problemas. No reconocen que la clase obrera es la principal fuerza de cambio en el sistema actual, y estos movimientos sólo viven gracias a ciertos estudiantes y a las mentiras de la pequeña burguesía... Por cierto, también hay elementos de discriminación en estos movimientos, por ejemplo, el discurso sobre los chinos continentales.

 

Pero pienso que la Revolución de los Paraguas y la Revolución de los Girasoles son muy diferentes de otros movimientos como los del Xinjiang y el Tíbet... Los primeros son movimientos sociales relativamente autónomos y los últimos son movimientos nacionales mucho más influenciados por Estados Unidos y el imperialismo occidental. Creo que un socialista tiene que apoyar a todos los oprimidos (los jóvenes, las minorías étnicas, las orientaciones sexuales minoritarias) y sus derechos básicos, por lo que debemos mostrar nuestra solidaridad y ofrecer nuestra guía a todas las luchas para conseguir un futuro socialista, pero lo que no podemos es apoyar un separatismo prooccidental subvencionado por el imperialismo estadounidense y cuyas demandas están naturalmente enfrentadas a la justicia social y el socialismo.

 

Hablemos de afinidades con movimientos vecinos. ¿Qué opinión tienes acerca de otras experiencias socialistas próximas al eje Asia-Pacífico (Nepal, República Democrática de Corea, Vietnam...)?
Vietnam es muy similar a China, y allí también se ha producido la restauración del capitalismo, que originalmente ocurrió en China. Hay pequeñas y grandes diferencias entre los dos países, pero naturalmente no hay diferencia entre ellos. Actualmente la política económica de Vietnam está muy relacionada con la de China, no es una cuestión de objetividad o de subjetividad. Sobre Corea [del Norte]... yo no creo que la República Popular Democrática de Corea sea un país socialista después de 1970. Seguramente fue un país comunista, muy parecido a China o a la antigua Unión Soviética. En cualquier caso hoy se parece más a un país gobernado por una "familia real". Se dice que los residentes en la capital disfrutan de ciertos privilegios, pero la mayoría del pueblo sufre, parcialmente por el embargo de los Estados Unidos, pero sin duda también por el Gobierno de los Kim. Y en cuanto al movimiento maoísta de Nepal fue una buena tentativa para la liberación de las clases populares en un país subdesarrollado a través de la lucha armada. En cualquier caso, hoy el maoísmo nepalí ha entregado las armas y se ha sumergido voluntariamente en el sistema capitalista. Esto es una lección muy importante para otros socialistas y revolucionarios, especialmente para los maoístas en la India.

 

Entonces, ¿son los naxalitas la única esperanza para una revolución en la India?
(Risas) Yo no sé mucho sobre los maoístas (naxalitas) en la India, pero admiro profundamente a todas las hermanas y hermanos combatientes, que están luchando por los campesinos. Creo que su método de revolución rural es ampliamente aplicable a cualquier área rural de la India, que nunca han tenido una reforma agraria y ni siquiera, en muchos aspectos, un fin del régimen feudal. Pero, por lo que yo se, los maoístas en la India no tienen fuertes lazos con la clase trabajadora de áreas urbanas. Tal vez algunos intelectuales les apoyan, pero no trabajadores organizados. En la actual industrialización y globalización, en este mundo-mercado, cómo de lejos puede llegar un método revolucionario del siglo pasado es una importante cuestión para todos los revolucionarios del mundo.

 

¿Cómo ves la actual crisis política de la Unión Europea?
Para empezar creo que la crisis europea es tan política como económica. Se debe principalmente al fallo del sistema capitalista y de las políticas neoliberales. La Unión Europea es una de las cabezas hegemónicas internacionales liderada por Estados imperialistas (Alemania, Francia, etc.) para satisfacer la demanda de los capitalistas globales. Sin embargo, desde el principio existen contradicciones dentro de la UE: hay países ricos y países pobres, los intereses de la clase capitalista y del pueblo trabajador, además de la corrupción, de los nacionalismos internos, el racismo, las cuestiones ambientales y las diferencias culturales. La Unión Europea es también la herramienta de los capitalistas europeos para explotar a otros continentes, sus recursos y a sus gentes, y luchan con Estados Unidos y otras potencias regionales y mundiales. Cuando la crisis financiera se produjo en 2008, los problemas y las cuestiones quedan al descubierto, pero la clase dominante quiere rescatarse a sí misma poniendo la carga económica y social en los hombros de sus clases populares y de los llamados PIIGS [Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España]. Las clases populares europeas luchan por su vida y sus derechos.


Sin embargo, debido a la izquierda "domesticada" y a la despolitización o la baja conciencia ideológica/social hasta hoy no se ha ganado la batalla, aunque ya tienen ciertos intentos exitosos de organización en un país o en todo el continente. Por ejemplo, hemos sido testigos y vitoreado las manifestaciones y las huelgas en Grecia, España, Italia y otros países. A principios de este año, en Grecia la alianza de la izquierda radical, Syriza, aunque ganó las elecciones y consiguió formar gobierno, no puede llevar el socialismo a Grecia, e incluso comenzaron a comprometerse con el establishement actual y la troika (la UE, el FMI y el BCE), pero al menos representan la rabia y las demandas de los trabajadores en Europa. Europa es el origen del socialismo y del movimiento comunista. Espero que la crisis capitalista pueda convertirse en la oportunidad para el socialismo y para la recuperación de la conciencia ideológica y de clase de los trabajadores europeos.

 

Asuntos internos

 

El caso Bo Xilai fue tremendamente popular en Europa, y probablemente en el resto del mundo. ¿Cuál es tu visión sobre este caso? ¿Representa de alguna manera de figura de la izquierda en China?
Tres consideraciones al respecto. En primer lugar, Bo Xilai no es ni socialista ni marxista, pero es un reformista o alguien que intenta mejorar la situación con respecto al actual establishment. En segundo lugar, su caso (el escándalo relacionado con la corrupción y la lujosa vida de su hijo no resultan demasiado impresionantes si los comparamos con los de otros burócratas chinos) ha ganado ciertas simpatías de las clases populares en China. Lo que el hizo en Chongqing (anticorrupción, luchar contra la mafia organizada, tratar de garantizar un estado del bienestar básico garantizando vivienda, educación y sanidad) ha hecho que gane apoyos de los residentes de Chongqing e incluso de gente de fuera. En tercer lugar está la actual crisis del régimen, que no puede gobernar fácilmente con sus métodos pasados, es otro de los elementos del liderazgo para buscar otra vía para resolver lo problemas de división de los líderes del partido.

 

Recientemente algunas activistas feministas fueron arrestadas tras realizar una serie de acciones. Por otro lado, fuera del país se está hablando de un documental enarbolado por Cui Jian donde se critica al Gobierno. ¿Cuál es tu opinión sobre estas formas de oposición?
Sí, el caso de las feministas y la película de Cui Jian han sido bastante famosos. En la República Popular China existe un fuerte movimiento pandemocrático/proliberal que está apoyado por la emergente clase capitalista y pequeño-burguesa, especialmente en las áreas urbanas. Ellos consideran que el principal problema de China es sólo la ausencia de democracia (hablamos de democracia en términos occidentales y más concretamente estadounidense). Hay algunos activistas famosos: Liu Xiaobo, Ai Weiwei, Xu Zhiyong y un largo etcétera, pero creo que esta visión es muy limitada, el mundo real tiene muchos problemas mucho más complicados, problemas económicos o los problemas sociales, los problemas de la gente corriente, de la mayoría social, y personalmente creo que por eso no obtendrán un gran apoyo popular. Creo que como socialistas deberíamos apoyar el trabajo democrático sobre todo tema social para los derechos de los trabajadores, las masas democráticas y la justicia social, pero combatir claramente a aquellos que ideológicamente ponen sus ilusiones en el mercado capitalista o los modelos occidentales democráticos. Aunque, claro, siempre apoyaremos los valores básicos de libertad de pensamiento y de asociación porque creemos que estos derechos son algo muy importante para la izquierda y para la organización en sí misma. Bajo esta condición, podríamos trabajar con algunos de estos "disidentes" en aspectos específicos.

 

Después de las reformas capitalistas en los ochenta y noventa tomadas por el PCCh, ¿hay alguna esperanza de que este partido siga una línea de izquierda?
No voy a clasificar todos los miembros del PCCh (unos 90 millones) como procapitalistas, pero sin duda la máxima dirección del partido está llevando a cabo políticas neoliberales y promercado desde hace décadas. Puede haber alguna diferencia en los niveles y contenidos de las políticas, pero están totalmente en contra de los trabajadores (la llamada clase dirigente según la actual Constitución) y de la sociedad en general. Por lo tanto, creo que las izquierdas en China no deberían poner una gran esperanza en la llamada "línea de izquierda" dentro del partido... Nosotros haremos todo lo posible por organizar y desarrollar por nuestra cuenta y sobre todo buscar un profundo arraigo con los trabajadores y los campesinos. Desgraciadamente, hasta ahora un gran número de izquierdistas (maoístas) en China han puesto la esperanza en la dirección del Partido para hacer una reforma hacia la izquierda. Tienen una ilusión realista, es decir, en que algunos de los dirigentes del Partido pueden girar bruscamente a la izquierda y China sería reconstruida como un país socialista, por lo que se afanaban en persuadir a las altas esferas del Partido. Pero la dirección del Partido no puede hacer eso, sobre todo cuando ellos y sus familias disfrutan personalmente del sistema actual.

 

Hoy, el Gobierno chino está hablando todo el tiempo sobre el concepto de "sueño chino". ¿Qué es este sueño?
El término de "sueño chino" se refiere al "sueño americano" y no hay ninguna explicación específica, en realidad sólo una propaganda verbal. Aunque el Gobierno habla de que todo el mundo en China podría alcanzar su "sueño chino" si siguen a la orden del establishment y creen en la lucha personal, de hecho no es más que un caramelo o, si lo prefieres, opio para engañar a la gente. No creo que el sueño de la gente normal pueda lograrse dentro del sistema ni que las políticas actuales puedan realizar todos sus sueños individuales.

 

Entonces, ¿hay alguna esperanza para la revolución en China?
Creo que siempre hay esperanza de la revolución en todas partes. Las revoluciones no se conspiran ni son golpes tomados por unas pocas élites o aventureros ambiciosos. Las revoluciones son ecos de las demandas de la gente, son la locomotora real para el desarrollo de la historia. China está llena de contradicciones de clase, de conflictos sociales, de desastres ambientales y brechas entre diferentes clases y capas sociales. China ha seguido un rápido ritmo de desarrollo económico durante más de 30 años, pero incluso el actual régimen ha admitido que no podía sostenerse por más tiempo. Cuando la crisis capitalista visite China, como en cada país capitalista, existirá una nueva situación objetiva para la preparación de la revolución. Y si la izquierda de hoy en China puede prepararse bien y honestamente, estudiar las tradiciones históricas y las lecciones de la vieja revolución comunista, una revolución socialista y proletaria es muy posible que se produzca. Estamos empezando nuestra larga marcha desde un pasado de colapso del movimiento socialista/comunista tradicional hacia un futuro brillante y prometedor para la clase obrera china e internacional.

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La encíclica ecologista del papa Francisco

En medio de polémicas y tensiones, el papa Francisco hace pública su encíclica Alabado seas, sobre el cuidado de la casa común, en la que advierte los gravísimos problemas del medio ambiente y hace responsable al sistema económico mundial de llevar a la humanidad al borde del colapso, por carecer de sustento ético. La voracidad del capitalismo de mercado y del dios dinero están llevando a la humanidad también a la contaminación del alma del ser humano y la corrosión de su espíritu.
Bergoglio se arropa en el pensamiento de sus predecesores y de manera audaz recupera la crítica de Ratzinger a la cultura del relativismo, aplicada por Francisco al sistema económico y al deterioro del medio ambiente. Para Bergoglio la cultura del relativismo es la misma enfermedad que impulsa a una persona a tomar ventaja de la otra y tratarla como un mero objeto.


Por otra parte, el papa Francisco en este importante texto cuestiona a aquellos que argumentan que el derecho a la propiedad privada es un principio absoluto e intocable, haciendo hincapié en la función social de cualquier forma de propiedad. Dice el Papa: La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.


La encíclica, que lleva el título Alabado seas, tiene seis capítulos y dos oraciones finales. El lenguaje del Papa es sencillo, directo, sin excesivos tecnicismos teológicos ni doctrinales. Su tono es crítico sin ser catastrofista.


Tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El severo análisis del Papa aborda la interconexión entre contaminación y cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres; la debilidad de políticas insuficientes ante la catástrofe ecológica. Como era de esperarse, sus poderosos detractores lo critican –desde Jeb Bush hasta la extrema derecha italiana y sectores de la curia– porque no sólo diagnostica los problemas, sino que señala a los culpables.


Francisco pretende abrir un debate; se dirige no sólo a los creyentes, sino a todos los que pueden colaborar en invertir la tendencia de la degradación del planeta. Esta encíclica está dirigida a todos los que puedan recibir su mensaje y crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado. Hay un intento explícito del Papa de que el texto sea acogido y discutido por otras grandes corrientes religiosas que viven la amenaza ecológica.


La versión italiana de la encíclica fue filtrada y publicada en el sitio web del semanario L'Espresso tres días antes de la fecha proyectada. Podríamos decir que Francisco ya tuvo también su Vatileaks.


Según expertos vaticanistas la filtración es una estrategia de los círculos conservadores con un doble propósito: a) debilitar el mensaje e impacto de la encíclica, porque en algunos pasajes es muy crítico a los países poderosos y b) golpear y bloquear la imagen del Papa en el contexto de la resistencia a su obra de renovación de la Iglesia.


La filtración ha provocado, por ejemplo, que Jeb Bush, precandidato a la presidencia de Estados Unidos, representante de los rancios intereses de compañías petroleras, arremeta contra el Papa por denunciar en su encíclica el cambio climático: No me dejaré dictar en la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa. Incluso llega a insinuar la arrogancia de Francisco, al decir: Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta. Esperando leer el texto completo, Jeb Bush afirmó en New Hampshire que la religión debería ocuparse de hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos.


En la encíclica el Papa encara lo que llama los depredadores del planeta. En el capítulo Desarrollo y progreso, Francisco provoca: no es suficiente conciliar el cuidado de la naturaleza con los ingresos financieros, o la preservación del medio ambiente con el progreso. El término ambiental es sólo un pequeño retraso en el desastre. Se trata simplemente de redefinir el progreso.


En Economía cuestiona los fundamentos de la economía mundial como responsables no sólo de los daños ecológicos irreversibles, sino de la lacerante desigualdad entre los países y los criterios obsoletos que se siguen para gobernar el mundo. Francisco es enfático: la producción no siempre es racional, a menudo está vinculada a variables económicas que dan al producto un valor que no se corresponde con el real. Esto provoca a menudo la sobreproducción de ciertos bienes, con un impacto ambiental, al mismo tiempo perjudica a muchas economías.


En Deuda externa, el Papa señala que "la deuda externa de los países pobres se ha convertido en una herramienta de control, pero no es lo mismo que ocurre con la deuda ecológica... es necesario que los países desarrollados contribuyan a la solución de este límite tan importante para el consumo de energía no renovable de la deuda, y traer recursos a los países más necesitados para promover políticas y programas de desarrollo sostenible".


La tecnología. El Papa dice que no se puede ignorar que "la energía nuclear, la biotecnología, la tecnología de la información, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos ofrecen un enorme poder... ¿En manos de quién está y qué puede lograr tanto poder? Es terriblemente arriesgado que resida en una pequeña parte de la humanidad".


El cambio climático. Bergoglio alarmado advierte: Si la tendencia actual continúa, este siglo podría presenciar un cambio climático sin precedente y la destrucción de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos. El Papa no ocultó el hecho de que "muchos de los que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse principalmente en los problemas superficiales y en ocultar los síntomas, tratando de minimizar los efectos negativos del cambio climático. Pero muchas señales indican que estos efectos pueden ser peores si seguimos con los actuales patrones de producción y consumo.
Francisco habla de una nueva relación con la Tierra. La tierra y su cultivo como expresiones de espiritualidad. No es casualidad que la encíclica inicie con el Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís, considerado el primer texto ecológico de la historia, escrito antes de la muerte este defensor de la naturaleza, en 1226.

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La nueva etapa del neozapatismo mexicano

Después de más de veinte años de vida pública, y más de treinta de existencia, el neozapatismo mexicano continúa más vivo, activo y creativo que nunca. Y esto a pesar del constante –y reciente– e incrementado hostigamiento militar y paramilitar del Estado en contra de las dignas comunidades indígenas neozapatistas, y más allá también de la evidente y sistemática campaña de invisibilizacion y marginación montada por los medios de comunicación masiva, oficiales y privados, de prácticamente todo el espectro de la sociedad mexicana1.

Sin embargo, y no obstante esta 'guerra de alta intensidad' que tanto los gobiernos priistas como panistas han implementado en su contra, es un hecho claro que sus bases de apoyo han pasado a ser, en estos veinte años de su vida pública, de varias decenas de miles de indígenas rebeldes, a varias centenas de miles en pie de lucha. Y eso, sin contar a los también cientos de miles y millones de simpatizantes que el neozapatismo generó a lo largo y ancho del planeta, hoy agrupados, en México, en el vasto y creciente movimiento de la 'Sexta' nacional, y en el mundo, en los cientos de Comités de Apoyo, de Solidaridad, de Observación, de Acompañamiento e incluso también de abierta militancia en el igualmente muy amplio movimiento de la 'Sexta' internacional2.

Además, y acompañando a este crecimiento cuantitativo, sostenido y enorme de sus bases de apoyo directas, y de ese movimiento nacional e internacional de la 'Sexta' por ellos convocado, también es evidente una clara maduración y consolidación orgánica del propio neozapatismo, el que en estas dos décadas pasó de denunciar y criticar al atroz sistema capitalista que aún padecemos a nivel mundial, a comenzar a construir en una 'pequeña escala' –pequeña relativamente, pues ella ocupa casi tres cuartas partes de todo el territorio del estado de Chiapas, es decir, poco menos de 60.000 km2 de extensión–, los claros gérmenes de un mundo nuevo, ya no capitalista, y no regido por la lógica del lucro, de la explotación económica, de la opresión política y de la discriminación social y cultural en todas sus formas.

Por eso, más allá de los naturales reflujos y luego relanzamientos que el movimiento neozapatista ha conocido, y que son propios de todo movimiento social vivo y activo, es claro hoy que su influencia dentro del vasto conjunto de las luchas y de los movimientos anticapitalistas y antisistémicos de todo el mundo, continúa siendo muy grande y muy presente, inspirando, por ejemplo todo tipo de movilizaciones sociales fuertes, como lo vimos hace unos pocos años en varias de las grandes revueltas de 2011, y de seguir alimentando con sus múltiples lecciones a las rebeliones y a los combates desplegados en los cinco continentes de nuestro cada vez más pequeño planeta Tierra.

 

Renovarse, conservando los objetivos: la persistencia del neozapatismo.

 

El 21 de diciembre de 2012, en la fecha supuestamente anunciada del 'fin del mundo' según el calendario maya, los neozapatistas 'tomaron' por segunda vez, aunque ahora de manera pacífica y no armada, cinco cabeceras municipales del estado de Chiapas, movilizando a más de 40.000 miembros de sus bases de apoyo, y anunciando con ello la apertura en su movimiento de una nueva etapa, la cuarta, que pocos meses después se concretó, primero en la gran convocatoria, nacional e internacional, del nuevo movimiento social anticapitalista y antisistémico conocido como 'La Sexta', y más adelante, en la original e importante iniciativa de la 'Escuelita Zapatista', en la importante reunión con el Congreso Nacional Indígena de México, y más recientemente, en la celebración del Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo de diciembre de 2014 y enero de 2015 y del Seminario "El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista" de mayo de 2015.

Nueva etapa, que al mismo tiempo que mantiene ciertas continuidades importantes con la que le antecedió –'La Otra Campaña', desarrollada entre junio de 2005 y diciembre de 2012, e incluso con toda la historia previa del neozapatismo–, representa también un claro paso adelante y una nueva estrategia política general, y por ende, un conjunto también de discontinuidades evidentes con esas mismas fases de la historia neozapatista que le preceden3.

En esta nueva etapa y en continuidad con toda su historia previa, el neozapatismo sigue afirmando su profunda vocación anticapitalista y antisistémica, que asume que la causa de todos nuestros males no es ni un individuo ni un partido político cualquiera, sino un sistema social y todo un proyecto civilizatorio, y que por lo tanto nuestros objetivos solo podrán cumplirse cabalmente cuando hayamos eliminado a ese capitalismo planetario de la entera faz del planeta Tierra.

Igualmente, continúa viva su generosa postura condensada en su lema planteado desde 1994, de 'Para todos, todo, para nosotros, nada', que implica y ha implicado ya muchas veces en el pasado, que el neozapatismo no lucha egoístamente solo por sus demandas indígenas, y ni siquiera solo por liberar al pueblo mexicano del atrasado capitalismo que aún padece, sino que está dispuesto a colocar en riesgo y en la balanza de la apuesta en juego, todos sus propios logros cada vez que la situación lo amerita.

También se mantiene en esta nueva etapa del neozapatismo, su lucha en contra de toda posible forma de exclusión, y desde ella su tenaz defensa de un proyecto de lucha basado en el respeto del otro, en el reconocimiento y hasta la celebración de la diferencia, en la tolerancia y en el explícito cultivo de la diversidad.

Además, esta nueva etapa mantiene aún el objetivo, declarado en 'La Otra Campaña', de impulsar en México la formación de un vasto y potente movimiento nacional antisistémico y anticapitalista, civil y pacífico, encaminado a transformarlo radicalmente, instaurando un nuevo e inédito gobierno nacional que 'mande obedeciendo', una economía igualitaria donde nadie explote al otro ni viva del trabajo de otros, en donde sin ricos ni pobres 'estén todos parejitos', y una sociedad y una cultura basadas en el cultivo de la diferencia y la diversidad, un 'mundo donde quepan muchos mundos', sin jerarquías, asimetrías ni exclusiones de ningún tipo4.

Finalmente, otro elemento de clara continuidad en esta nueva etapa, es el de continuar predicando con el propio ejemplo, es decir, el de mantener una coherencia total entre sus discursos y sus acciones, lo que entre muchas otras cosas también implica que luchar por ese mundo nuevo no capitalista ni clasista debe comenzar a hacerse aquí y ahora.

 

Mantenerse, renovando la estrategia: la nueva etapa del neozapatismo.

 

De otra parte, existen también varios rasgos originales, que son claras discontinuidades de esta nueva etapa frente a las anteriores.

1) El acento mayor que ahora el neozapatismo coloca en torno a la dimensión internacional y planetaria de su propia lucha. Pues si bien es claro que la tarea de cada movimiento revolucionario es la de hacer la revolución en su propio país –y esto, no por ningún tipo de chovinismo o de nacionalismo cualquiera, ambos hoy ya bastante anacrónicos–, también es cada día más evidente que la lucha en contra del capitalismo solo puede ser una lucha mundial, pues todos los que estamos en su contra solo triunfaremos realmente cuando cada uno en su país, y todos juntos en todo el planeta, hayamos enterrado definitivamente a ese capitalismo planetario.

De modo que, si en contra de su propia voluntad, su movimiento tuvo sobre todo presencia en Chiapas en las dos primeras etapas de su vida histórica, y si en la tercera etapa –2005 a 2012–, se convirtió en un movimiento de alcance nacional con 15,000 miembros repartidos en todo el territorio mexicano (quince mil miembros, no quince mil personas, pues el miembro número uno del movimiento era el EZLN, que incluye a cientos de miles de personas), en esta nueva etapa el neozapatismo se afirma doblemente, primero como un movimiento anticapitalista y antisistémico mexicano, agrupado en la Sexta nacional, y en segundo lugar, como un movimiento antisistémico y anticapitalista internacional y planetario, autodesignado como la Sexta internacional.

2) El complejo diagnóstico y análisis que el neozapatismo hace de la sociedad capitalista más contemporánea. Pues a todos los grupos del 'abajo social' que antes había ya convocado el neozapatismo, ahora va a sumar uno nuevo, que es el de los 'desposeídos totales' del mundo, al que los zapatistas llaman los 'sótanos de la sociedad' o el abajo dentro del abajo social. Y quizá parte del impacto universal y duradero del neozapatismo, se explica también precisamente por su capacidad de haber transformado su lucha local y especifica en contra de la exclusión secular de los indígenas mexicanos por parte del Estado, en una lucha verdaderamente universal en pro de todos los excluidos del mundo y en contra de toda forma de exclusión social o cultural posible5.

Convocatoria entonces a esos 'sótanos' sociales que son el nivel más bajo del abajo social, que no solo hace evidente la riqueza conceptual y de caracterización teórica del Neozapatismo, en su análisis y diagnóstico del capitalismo más contemporáneo, capitalismo que debido a su crisis terminal reproduce y ahonda ahora de modo extremo todos esos procesos de desposesión total, sino que también ubica muy certeramente a los nuevos sujetos y actores sociales, producidos por este capitalismo de nuestro más actual presente, que hoy engrosan masivamente las filas de la rebelión mundial anticapitalista y antisistémica en curso.

3) Un rasgo de la novedad radical de esta etapa más reciente del neozapatismo, está en la forma de organización que ellos proponen para todo el movimiento de la Sexta, nacional e internacional, basado en el principio de no hegemonizar y de no homogeneizar a los distintos miembros.

Un modo de organización que casi parecería, según los parámetros tradicionales, una no-organización o hasta una anti-organización, pues no solo no implica inscripción, formularios, recomendación de un tercero, pruebas, requisitos previos, ni procesos complicados de formación o aprendizajes preparatorios, ni tampoco experiencia o militancia probadas anteriores, sino que además es una organización totalmente horizontal, sin jerarquías ni delegación de funciones o tareas, totalmente desconcentrada y descentralizada, además de promotora explicita para todos y cada uno de sus miembros individuales y colectivos, de la mayor autonomía, libertad e iniciativa propia posibles.

Partiendo de la convicción, expresada por el Subcomandante Marcos, de que 'para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes, ni caudillos, ni Mesías ni salvadores'6, los zapatistas proponen que la forma de organización de la Sexta, tanto nacional como internacional, se base solo en que son de este movimiento aquellos que declaran por sí mismos, libre y voluntariamente, ser miembros de la Sexta, y cuya única condición es la de proponer en sus modos, formas, desde sus calendarios y geografías propios, compromisos de acción y cumplirlos.

Nueva forma de organización, cercana a una estructura rizomática, que va a revolucionar totalmente los esquemas de organización de todos los movimientos anticapitalistas y antisistémicos anteriores e incluso actuales, al replantear de modo radicalmente distinto la relación entre 'lideres' y 'masas', o entre 'vanguardias' y 'movimientos o sectores o clases aliados', lo mismo que entre 'programa', 'estrategia' y 'táctica' de un lado, y acciones 'espontaneas', 'inmediatas' o 'no organizadas o planificadas previamente' por el otro, igual que los vínculos entre 'disciplina de la organización' y libertad de acción individual o colectiva de sus miembros, o entre los 'intelectuales', la 'conciencia', o el 'saber erudito' de una parte, y los militantes de base, o el instinto revolucionario o los saberes populares de la otra, entre muchos puntos directamente conectados con estas nuevas formas y estructuras organizativas de los movimientos.

Revolución que supera las falsas antítesis entre los dos polos mencionados de cada una de las relaciones recién enunciadas, aunque siempre en la lógica de devolver el protagonismo central a las bases del movimiento, y que avanza en el sentido de reunificar, en lugar de oponer, ambos polos de cada falsa antítesis enunciada.

Lo que se mostró muy claramente, por ejemplo, primero en la 'Escuelita Zapatista' donde los 'intelectuales' fueron real y rigurosamente educados e instruidos por los indígenas bases de apoyo, y más recientemente, con la 'muerte' (simbólica) del Subcomandante Marcos, el que si bien cumplió una tarea que fue esencial e imprescindible en las etapas anteriores, como vocero oficial del neozapatismo, y como 'puente' entre el digno movimiento indígena y la sociedad civil, ahora ha dejado de ser necesario, cuando ese neozapatismo dialoga ya directamente con todos los miembros de la Sexta, nacional e internacional, como se ejemplifico claramente en el reciente Seminario "El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista", y cuando dicho puente se vuelve superfluo porque hoy la sociedad civil y el neozapatismo son ya compañeros de lucha, en el vasto combate anticapitalista y antisistémico que, seguramente, más temprano que tarde, habremos de ganar.

Porque si los compañeros neozapatistas nos han enseñado durante veinte años que el 'nosotros' colectivo debe ser siempre mucho más importante que cualquier 'yo' individual, y si una de sus críticas centrales a la vieja y ya caduca actividad de la política humana, es que se basa en la cada vez más injustificada e ilegítima 'delegación' de la capacidad de decidir de las mayorías hacia toda suerte de 'líderes', caudillos, 'mesías', salvadores, iluminados, intelectuales, o pretensos 'guías' ilustrados, siempre autodesignados y siempre absurdos, entonces es lógico y fácilmente comprensible que ellos mismos sustituyan al anterior vocero, el Subcomandante Insurgente Marcos, por el nuevo vocero, el Subcomandante Insurgente Moisés, al mismo tiempo en que destruyen y eliminan tranquilamente a ese holograma o botarga que habían creado, inflado y alimentado los medios de comunicación masiva capitalistas, y que era esa falsa imagen del Subcomandante Marcos.

Lo que no impide para nada que el verdadero Subcomandante Marcos, y no el holograma creado desde el exterior, siga siendo un compañero de lucha valioso, querido y respetado por todas las comunidades neozapatistas, y siempre fiel y comprometido colaborador central del movimiento neozapatista y de la Sexta, nacional e internacional, en su conjunto. Aunque ahora, rebautizado como Subcomandante Insurgente Galeano.

Así que desde la clara convicción de que los líderes somos todos, y de que, parafraseando a Marx, la emancipación de todos nosotros solo puede ser obra de nosotros mismos, bien podemos decir, tranquila y alegremente: ¡El Subcomandante Insurgente Marcos ha 'muerto'!, ¡Viva el Subcomandante Insurgente Galeano!

 

1 El 2 de mayo de 2014 fue arteramente asesinado un maestro zaatista, y heridos otros 13 de sus bases de apoyo, además de haber destruido una escuela y una sus clínicas, todo ello en el Caracol de La Realidad, bastión histórico y simbólico del neozapatismo y centro importante de su irradiación original en tierras chiapanecas. Sobre esta situación y la campaña mundial de apoyo que desató, véanse http://www.ezln.org.mx.
2 Llamado movimiento de la 'Sexta', tanto nacional como internacional, por estar construido a partir de su adhesión explícita a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del año de 2005, y no por inscribirse, para nada, en la serie de la Primera, la Segunda, la Tercera o la Cuarta Internacionales, que van desde Marx hasta el movimiento trotskista.
3 Sobre la periodización general de la historia del neozapatismo, y también sobre los rasgos específicos de su nueva etapa, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, 'La nueva etapa del neozapatismo mexicano', en Contrahistorias, núm. 21, 2013, que es una versión mucho más amplia de este mismo ensayo que el lector tiene ahora entre sus manos.
4 Sobre este proyecto de crear ese movimiento nacional antisistémico y anticapitalista en México, vale la pena releer la 'Sexta Declaración de la Selva Lacandona', la que según el Subcomandante Marcos ha sido hasta hoy 'la más audaz y la más zapatista de todas las iniciativas' del neozapatismo, http://www.ezln.org.mx Véanse también los artículos incluidos en Contrahistorias, núm. 6, México, 2006.
5 cfr. Immanuel Wallerstein, 'Marcos, Mandela y Gandhi', del 1 de marzo de 2001, en el sitio en internet del Fernand Braudel Center: http://fbc.binghamton.edu, y también Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual del Buen Rebelde, Ed. Desde Abajo, Bogotá, 2013 y Movimientos Antisistémicos. Pensar lo antisistémico en el Siglo XXI, Ed. Prohistoria, Rosario, 2012.
6 Esta afirmación la hizo el Subcomandante Marcos en su discurso final, 'Entre la luz y la sombra', en donde también declara su propia 'muerte' (simbólica), el 25 de mayo de 2014, discurso que puede consultarse en el sitio de 'Enlace Zapatista'. Sobre esta última, véase Carlos Antonio Aguirre Rojas, "La muerte (simbólica) del Subcomandante Insurgente Marcos y el nosotros colectivo neozapatista" en Contrahistorias, núm. 24, 2015

Publicado enEdición Nº 213
Su recesión no es nuestro decrecimiento

1) Nuestra meta: Los derechos sociales: de forma global y concreta


¿Cuál es nuestro objetivo con la crítica al concepto de crecimiento económico, y por qué creemos que es necesario esbozar unas líneas de vuelo para una economía decrecentista en esta coyuntura? Nuestro objetivo es establecer los derechos sociales a nivel mundial, de manera que una buena vida sea posible para todo el mundo. Nuestra alternativa como economía decrecentista justa no se centra simplemente en la "supervivencia de la humanidad" o en "salvar la naturaleza" de una forma abstracta, como ya hacen otras muchas voces que critican la noción de crecimiento ilimitado. Este tipo de perspectivas corren el peligro de oscurecer los derechos sociales concretos tanto individuales como colectivos. En lugar de ello, nuestro objetivo es satisfacer tanto la demanda de la justicia social y la igualdad en el aquí y ahora, como en el futuro. Al igual que en el pasado, cuando los granjeros ingleses fueron expulsados de los bienes comunes por la aristocracia terrateniente, la cuestión social no se puede considerar como algo separado de los valores ecológicos –a pesar de que se haya hecho con frecuencia en el pasado–. Después de una época en la que las empresas transnacionales se han ido apoderando de cada vez más recursos naturales, y en vista de la creciente biocrisis mundial (como la crisis climática, el pico del petróleo, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra, etc.), que amenaza de forma dramática la supervivencia de cientos de millones de personas, la justicia (global) sólo puede significar justicia socioecológica. Y un centro de coordenadas claro que apunta en esa dirección es el simplemente una economía decrecentista.


2) La naturaleza es limitada y resiliencia


El crecimiento ilimitado en un planeta finito es imposible. Los economistas neoclásicos eliminan de nuestro campo de visión la existencia de la naturaleza y su resiliencia. Tanto la materia, el espacio y el tiempo, como las dimensiones de lo que llamamos realidad, desaparecen en sus libros de texto. La naturaleza aparece sólo en la forma de recursos, que cuando escasea puede ser sustituida por el aumento de las inversiones del capital. Hoy en día, tanto la producción y la reproducción que se lleva acabo en nuestra sociedad se basan fundamentalmente en ella: ya que el planeta nos proporciona servicios (aire limpio, campos agrícolas, etc.), y materias primas que se extraen de ella y se transforman. Debido a esto la naturaleza tiene límites, que obviamente no pueden ser compensados por capital. Por supuesto, sería posible calcular los costes asociados al uso de máquinas de polinización artificial para un huerto en California, pero cuando no haya más abejas, realmente estaremos en serios problemas.


La bio-crisis global, sobre todo, la crisis climática, y el hecho de que pronto se alcanzará el pico de producción de petróleo (Peak Oil), imponen límites externos sobre el crecimiento económico. La conexión entre la explotación de las fuentes de energía fósil altamente concentradas y el sistema capitalista de crecimiento hace que el pico del petróleo (con pronósticos que van desde 2005 hasta 2020) sea un fenómeno especialmente crítico. La cuestión será simplemente cómo vamos a responder a ello: de una forma caótica y violenta, o con una planificación democrática y cooperativa. Sucesos climáticos mortalmente extremos y guerras por los recursos naturales proyectan grandes sombras futuras. Esto no mejorará las condiciones de las luchas sociales mundiales.


3) Desacoplar la economía no es posible


Los últimos años se ha visto un renacimiento de los conceptos como crecimiento "sostenible" o "verde", el Nuevo Pacto Verde u otras variaciones del capitalismo "verde". Los think tanks desarrollan nuevos conceptos, para que los políticos puedan crear nuevas mayorías. Lo común a todos estos enfoques es la noción de que una completa disociación entre el crecimiento económico del uso de recursos naturales y la destrucción del medio ambiente es posible. La creencia de que las innovaciones tecnológicas, las energías renovables, el aumento en la eficiencia del uso de los recursos y del sector servicios de la sociedad "verde" –objetivos proclamados para desmaterializar el crecimiento– serán capaces de hacer posible que el producto interno bruto siga creciendo, mientras que al mismo tiempo se usen cada vez menos energía fósil u otros recursos limitados. Este desacoplamiento –en la medida absoluta en la que sería necesario– es una completa ilusión. Por lo que la necesidad de reducir las emisiones de CO2 en los países industrializados del hemisferio Norte, manteniendo al mismo tiempo su crecimiento económico, exigiría unos aumentos de eficiencia de los recursos naturales y unos avances tecnológicos que están más allá de lo que es técnica y políticamente posible. Esto es debido también a la forma en que funciona nuestra economía, que nos aporta la evidencia histórica de una tasa decreciente en innovación y el fracaso de las estrategias de desacoplamiento hasta la fecha. Por lo tanto, crecer económicamente fuera de la biocrisis actual no es una opción viable. Por otra parte, la reducción de la economía a un nivel saludable en el Norte es necesario para que las regiones más pobres del sur tengan otro tipo de opciones diferentes para ellas mismas en el futuro a medio plazo (ej. Buen Vivir, Ubuntu,...).


4) "Leur récession n'est pas notre décroissance!"


... Fue un eslogan durante las protestas contra la crisis en el 2009 en Francia ("Su recesión no es nuestro decrecimiento!"). Porque una cosa es cierta: Nuestra idea de una economía decrecentista no es simplemente reducir el tamaño de las economías dentro de las estructuras económicas y sociales existentes y relaciones distributivas –ya que esto llevaría a recortes sociales masivos, pobreza y otros síntomas de la crisis capitalista, como los que estamos actualmente experimentando. Dentro de las estructuras crecimiento-dependientes que existen en la actualidad, una economía estanca o en recesión implica que los aumentos en la productividad no pueden ser compensados por el crecimiento económico, por lo tanto el desempleo aumenta rápidamente. La demanda inevitablemente disminuye, la crisis se intensifica, y la recesión viene acompañada de deflación. Al mismo tiempo, los ingresos fiscales administrados disminuyen, los sistemas de seguridad social comienzan a estar bajo presión, y la deuda se incrementa a pasos agigantados. Todo ello conduce a una peligrosa espiral de recesión y empobrecimiento. En el capitalismo crecimiento-dependiente se cumplen los siguientes pasos: contracción = recesión = crisis social.


5) ... y su austeridad no es nuestro decrecimiento!


La transformación hacia una economía decrecentista exige luchar por una nueva gramática económica, una que abogue por una justicia social y una buena vida para la gente de todo el mundo. Esto implicaría, como consecuencia, una reducción del PIB. Sin embargo, centrarse únicamente en el imperativo de reducir la economía puede caer en ser un mensaje reduccionista y peligroso. Esto se hace evidente dentro de las diferentes variedades neoliberales-conservadoras o neo-feudales que son criticas con el crecimiento económico hoy en día, especialmente en la República Federal de Alemania, que con sus argumentos de raíz ecológica se unen al coro reaccionario de: "Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", o "Tenemos que apretarnos el cinturón" y convierten la critica hacia el crecimiento en un argumento de base para justificar la austeridad y los recortes en los servicios sociales.En oposición a esto, el concepto de una economía decrecentista basada en la solidaridad lleva a una reducción negociada de la producción y el consumo de una forma democrática con el fin de permitir que los derechos sociales sean una realidad para todo el mundo, tanto a nivel mundial, ahora como en el futuro.


6) No hay un buen crecimiento, sólo una buena vida!


El decrecimiento no está dirigido a la especulación abstracta y utópica de una sociedad que emerge después del capitalismo, sino que tiene como objetivo reconocer a menudo dinámicas socio-económicas y ecológicas que no se ven, y la correspondiente reorientación de las estrategias emancipatorias. Los gobiernos y las empresas transnacionales se oponen a esto. Y lo mismo puede decirse de los que agitan contra la crisis actual el lema "No a los recortes, más crecimiento", como los burócratas de la Federación Europea de Sindicatos.A pesar de la necesidad de hacer retroceder los recortes sociales, se cae en la ilusión de que los problemas sociales pueden ser resueltos por un mayor crecimiento. Durante décadas, las tasas de crecimiento de los países industrializados han ido disminuyendo, algo que es debido, no sólo a los límites del crecimiento (como el aumento del costo de los recursos, la destrucción del clima, etc.), sino también a las barreras internas del desarrollo capitalista (como la saturación relativa de la demanda). El crecimiento por sí solo no ha sido suficiente para reducir el desempleo estructural efectivo (debido a la tendencia de crecimiento sin empleo) que existe desde hace tiempo; ni tampoco aumenta el bienestar público; por lo que la marea no levanta todos los barcos. El cénit del petróleo es también un serio desafío a las estrategias pro-crecimiento de la izquierda tradicional. Las guerras libradas para asegurar las materias primas, las catastróficas perforaciones en aguas profundas y los millones de refugiados son una parte integral del modelo de crecimiento basado en los combustibles fósiles. El crecimiento se opone al objetivo de los derechos sociales globales. Porque los valores abstractos de cambio y las oportunidades de acumulación para unos pocos, hacen que una buena vida para todo el mundo sea imposible.


7) Adiós, Keynes - buenos días Keynes y más allá...


La formulación de políticas keynesianas falló en los 70/80, cuando el modelo económico ya no era capaz de satisfacer los mismos ritmos de producción de capital. En pocas palabras: el modelo de crecimiento keynesiano alcanzó su límite. La respuesta fue la contrarrevolución neoliberal, como Milton Friedman, el propio cerebro de la misma, la llamó. Pero igualmente, el modelo de crecimiento neoliberal del capitalismo financiero también está en crisis. A pesar del fracaso del keynesianismo –sobre todo en el contexto global– y de que los límites ecológicos cada vez son más evidentes, todavía hay esperanzas para una nueva fase keynesiana, en forma de un programa de crecimiento ecológico keynesiano que vaya más allá del capitalismo financiero característico del mercado neoliberal, algo que hace perder la perspectiva del problema real. Aunque muchos conceptos analizados por la izquierda emancipadora –incluso la keynesiana– siguen siendo importantes, especialmente los que se enfocan a reducir la injusticia social y la explotación: en forma de una redistribución radical, disminuyendo las horas de trabajo, y potenciar una economía más democrática y un control cada vez mayor de los capitales y la inversión. Es necesario reconceptualizar todos estos conceptos y ligarlos a ideas que van más allá de la perspectiva actual, como la (re)apropiación de los bienes comunes, la desglobalización, la existencia de nuevas formas de trabajo, la soberanía alimentaria y la democracia energética, bajo los principios de una economía que no tiene como ultimo imperativo "el crecer", sino que tiende hacia la estabilización. Por lo que es necesario descubrir el Keynes oculto, la teoría del Estado estable y preguntarse cómo esbozar una sociedad liberada de la obligación de trabajar y del afán de lucro. Todo esto hace necesario atravesar e ir más allá de Keynes, con el fin de alcanzar un modelo decrecentista justo.


8) Reducir la producción, reducir las horas de trabajo, redistribuir la riqueza, regular la inversión


El decrecimiento implica una ruptura con la lógica superficial y de suma positiva formuladora de políticas de distribución y de la ilusión de una economía basada en la escasez artificial, en la que sólo hay redistribución cuando la economía crece. No sólo se ha demostrado que el "efecto goteo" ha fallado completamente; sino que el crecimiento contribuye directamente a la producción del llamado "subdesarrollo" y al incremento de las desigualdades sociales. A pesar de que hay suficiente para todo el mundo. Por lo tanto la riqueza debe ser distribuida equitativamente, y sin el objetivo de hacerla crecer constantemente. Para que esto sea posible, no sólo necesitamos un ingreso mínimo, sino también un ingreso máximo, como el movimiento decrecentista francés demanda.


El decrecimiento también dice adiós a la ilusión de una sociedad con pleno empleo basado en el crecimiento económico. Debido a que durante mucho tiempo, las tasas reales de crecimiento no han sido suficientes para integrar la fuerza de trabajo, debido a los aumentos en la productividad y a la mercantilización dentro del mercado de trabajo. La alternativa a permitir pasivamente que grandes sectores de la sociedad sean cada vez más pobres y "obsoletos" es la de acortar las horas de trabajo para todo el mundo. Además, de que la reducción del número absoluto de horas laborales asalariadas es realmente necesario para una reducción a largo plazo del PIB. 20 horas son suficientes –para empezar–. Y no lo olvide: hay una vida más allá del trabajo asalariado, que –como enfatizan siempre las economistas feministas– forma gran parte del trabajo necesario para la (re) producción de la sociedad!. El cual ha de ser distribuido entre todo el mundo.


La reducción de la jornada laboral aunque forme parte de la arena de los engranajes de la economía pro-crecimiento crea una debate necesario y estratégico, pero que por sí solo no es suficiente. Al final, una "racionalización" masiva de esta política por parte de las empresas sería su respuesta, donde el imperativo de obtener beneficios, y de crecer, no serían cuestionados. Las nuevas formas de transacción demonetizadas, una simple economía solidaria y el cultivo / manejo de los bienes comunes son elementos cruciales. Al mismo tiempo, es necesario intervenir de una forma real en el capitalismo financiero existente, para controlar la inversión de una forma democrática y darle la vuelta – alejándola de los sectores basados en los combustibles fósiles y en el crecimiento para orientarla hacia la "economía del cuidado", el valor de uso de servicios organizados entorno a bases sociales y una reorganización socio-ecológica. Y en vez de abogar por el servicio de la deuda (pública), luchamos por la cancelación de la misma. La deuda ha de desaparecer!


9) Más allá del capitalismo


Todos aquellos que intentan seriamente ir más allá de una crítica hacia el crecimiento y luchar por el decrecimiento de la economía han de hacer frente a enormes desafíos, porque es cuestión de una transformación fundamental de la sociedad, que ha de hacerlo desde sus propias raíces. Conceptos tecnocráticos plausibles para una economía decrecentista, como proyectos en forma de islas ejemplares existentes dentro de la economía solidaria son algo esencial, pero no son suficientes si el proceso de acumulación capitalista sigue en marcha. El crecimiento está impulsado por la autorrealización ciega del capital: el dinero se invierte en la producción con el fin de ganar más dinero, lo que implica un aumento en la producción del valor. De este modo, el decrecimiento significa que las oportunidades de auto-valorización del capital han de disminuir y las reivindicaciones ficticias sobre activos, inflados por los mercados financieros, no pueden ser una realidad. Además, con el fin de llegar a una economía justa y ecológica, muchas instalaciones de producción– sobre todo en los sectores asociados al uso de combustibles fósiles –deben cerrarse como base para una transformación hacia una economía decrecentista (desinversora). Ambos significan la destrucción del capital. No hay otro camino alrededor de este núcleo central de la economía política, si queremos que los derechos sociales globales sean una realidad, y por lo tanto no hay forma de ignorar la cuestión del poder. El problema: el proyecto neoliberal de globalización, con su liberalización de mercados (OMC, FMI), su privatización, su desregulación y sus ataques a los agentes sociales colectivos, que han incrementado el poder del capital transnacional activo de una forma exponencial. FAQ: ¿qué constelación de agentes sociales, con que intereses, medios y estrategias tiene la voluntad y la capacidad de establecer una economía decrecentista justa y la necesaria desmercantilización y demonetización de los diferentes sectores de la (re)producción?


10) Buen Vivir más allá de la tradición y la modernidad


La idea del eterno crecimiento, ligada a la idea del homo economicus, es un componente integral del concepto de modernidad. Es hora de abandonar esta idea aquí y ahora. Pero la buena noticia es: "Nunca hemos sido modernos", como Bruno Latour descubrió y Donna Haraway confirmó. Tampoco somos los "dromomaniacs" (fanáticos de la velocidad) que hemos sido llamados por el urbanista francés Paul Virilio. Pero incluso si abandonamos el crecimiento –Adiós, adiós!– seguiremos reclamando conceptos modernos como los derechos humanos y la democracia, que han sido el fruto de largas luchas por la emancipación. El decrecimiento no significa abandonar la idea de la posibilidad de que exista progreso sino de liberarlo de su asociación con la creencia de que implica acumular bienes y crecer económicamente. Por lo tanto, el decrecimiento no significa volver a la tradición, a la edad de piedra, o ceder a un todo vale pos-modernista. El decrecimiento se toma en serio la situación post-colonial y la constelación multipolar causada por el ascenso de los países en vías de industrialización, y por ende, la cuestión de la justicia global y la igualdad. La utopía concreta de la buena vida (buen vivir) en una sociedad igualitaria sin crecimiento constituye un nuevo punto de orientación más allá de la tradición y la modernidad. La idea de una economía decrecentista justa reabre el horizonte de oportunidades que van más allá de la posición dominante de gobernar concepciones económicas e imperativos. Es una cuestión de de-colonización de la imaginación, de la desmitificación de las concepciones fetichizadas tales como crecimiento económico, progreso, trabajo asalariado, eficiencia y PNB. Preguntando caminamos ...


11) Trans-comunalismo en lugar de post-democracia


La democracia ha sufrido duros ataques con las diferentes oleadas neoliberales desde los 70/80. Pero el ultimo asociado a las condiciones de emergencia producidas por la crisis económica mundial y los planes de rescate masivos a los bancos se ha llegado a la post-democracia. Los impactos sociales de la crisis y las consecuencias también sociales de la bio-crisis actual han aumentado considerablemente la presión sobre las estructuras democráticas. Por lo tanto, una economía decrecentista justa requiere de nuevas instituciones democráticas, que signifique la reconstitución de la democracia local y nacional. Una democracia europea y una democracia global todavía son un largo camino por recorrer. Por tanto, la reestructuración de la producción conlleva la desglobalización, por ende una nueva articulación del nivel local con el nacional y a su vez con el mundial sobre la base de nuevos procedimientos democráticos. Entre ellos el control de los mercados financieros, y especialmente de las inversiones. No vamos a caer en la trampa del localismo miope. Tampoco la del chovinismo racista en vista de los flujos migratorios y de las nueve mil millones de personas estimadas que viven en este planeta. Por lo tanto, es necesario inventar estrategias democráticas trans-comunales.


12) El horizonte del decrecimiento


Batallas defensivas contra las políticas de austeridad afectarán a la segunda fase de la crisis, que comenzó en la zona euro. Estas luchas contra los recortes sociales son y seguirán siendo defensivas. Un proyecto en modo ofensivo para llegar más allá (de la fuerza neoliberal financiera de mercados) del capitalismo no es todavía evidente. Pero se necesita un nuevo horizonte con el fin de centrar nuestras energías. Uno de los puntos guía (direcciones) que marca este nuevo horizonte es el de una economía decrecentista (con base solidaria).


El altermundialismo o los movimientos de "justicia global" (que comprenden los sindicatos, grupos políticos, redes y organizaciones) con su posición anti-neoliberal desempeñaron un papel importante en la reconstitución de la cuestión social después de los largos años de neo-liberalismo "pensé unique" de los años 90. Alrededor de 2007/08 –simbolizado por la creación de la Justicia Climática Ahora! en la Cumbre del Clima en Bali, la primera conferencia sobre decrecimiento en París, y sobre todo por los movimientos indígenas en el Foro Social Mundial de Belem, etc.– comenzó la reconstitución del campo de la ecología política crítica, la justicia ambiental y climática.

 

Es imprescindible para nosotros que la justicia ecológica se convierte en un componente integral de potencial de segundo ciclo del movimiento de "justicia global". El horizonte por el decrecimiento une las cuestiones sociales y ecológicas (de distribución), conecta micro-prácticas con conceptos macroeconómicos y une de forma trans-comunal lo local con lo nacional y con lo global. El decrecimiento económico es una perspectiva para un movimiento ofensivo que conecta lo viejo con lo nuevo dando lugar a un horizonte que viene para quedarse.

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