Lunes, 25 Junio 2018 08:49

¿Qué hacer con Hidroituango?

El proyecto hidroeléctrico Ituango afecta a cerca de 400 mil personas de los 12 municipios que están en la zona de influencia. Esta es la obra de ingeniería más grande de Colombia y quizás la de mayor impacto social y ambiental. Desde que fuera impulsada en la década de los 90, ha generado terror en la región del cañón del bajo Cauca. Sus habitantes piden que les devuelvan la tranquilidad y la vida que tenían antes de que iniciara la construcción de Hidroituango.

Hidroituango es hoy el estandarte colombiano del capitalismo neoliberal. La ley del lucro por sobre la vida misma, la sed insaciable por la ganancia a toda costa, y el espejismo del desarrollo, son las premisas que acá imperan. Contrario a todo lo que pretendió, Hidroituango es ahora un fiasco para el poder y quienes lo detentan en nuestro país, para la ingeniería criolla y para los modelos de participación social; un lunar más en la innumerable cascada de escándalos de corrupción y negligencia de un Estado que ni ve ni escucha al pueblo al que se debe.

 

Una evidencia del autoritarismo realmente dominante entre nosotros, no solo estatal, también emrpresarial. Desde que en 2010 iniciaron la construcción de la hidroeléctrica, EPM trajo desgracia para las poblaciones del Bajo Cauca antioqueño, y desde que se conoció el proyecto –en 2008–, sus habitantes han manifestado total oposición a su desarrollo porque preveían, precisamente, los atropellos que hoy padecen. Son ellos quienes tienen muy claro qué hacer hoy con Hidroituango; así lo expresan en el blog Debate Hidroituango1.

 

En el documento publicado el 4 de junio de 2018 enfatizan en que “la incertidumbre no puede ser eterna, nadie podrá nunca acostumbrarse a sentir miedo constante y menos al hecho de que “el desarrollo” nos haya robado la forma de vida y tranquilidad en torno al río Cauca”. Aseguran que tal incertidumbre se debe al riesgo latente de avalancha que ha dejado poblaciones aisladas, miles de familias sin poder trabajar y sin sus viviendas, tanto aguas abajo como aguas arriba, porque el nivel del agua sigue aumentando en el embalse y cada día deja a más y más familias en la calle, hacinadas en municipios como Ituango, Sabana Larga o Toledo. Recuerdan que la cadena montañosa que alberga la represa también ha sido alterada y también ha afectado a las personas que las habitan. Y señalan, como más grave, el hecho de que nadie sabe quiénes ni cuántas son las personas perjudicadas, pues, aseguran, los estudios sociales son peores que los técnicos.

 

Según ellos, Hidroituango estaba condenada al fracaso, pues desde el comienzo eran predecibles los miles de desalojos y desplazamientos forzados que hoy afrontan, producto de la construcción y ejecución del proyecto (sin olvidar que años atrás ya había causado la muerte, desaparición y desplazamiento de cientos de personas); la destrucción del paisaje natural, caseríos inundados; sus enseres y cultivos perdidos bajo el agua, en fin. Hoy miles de ellos padecen hambre y enfermedad, mientras aguardan confinados en los albergues dispuestos por las EPM para las personas evacuadas; pero allí se sienten presos. Hacinados en carpas, sin agua, sometidos a las arbitrariedades de la empresa que les obliga a comer a la hora que sus funcionarios digan, que no les escucha y que no les permite denunciar el calvario que padecen. ¿Cuándo terminará este calvario?



Sin permitir espacio para la discusión, para Ríos vivos, la solución es indiscutible; la tranquilidad volverá cuando el río vuelva a su cauce natural, así lo manifiestan: “No se requiere ser erudito para saber que la única manera de disminuir la presión que ejerce el agua estancada sobre las montañas, la casa de máquinas, los túneles y el mismo muro es vaciar la represa; pero no lo pueden hacer lentamente porque no tienen cómo, por eso debe ser el desmantelamiento controlado la estrategia a seguir para restablecer el bienestar de las comunidades. Las palabras del presidente Santos y sus Ministros no sólo son engañosas en relación a las responsabilidades, sino que nos hacen sentir que privilegian al proyecto Hidroituango por encima de la población. Hoy no hay opción; o es la represa o somos las comunidades, pero juntos no podemos cohabitar. ¡Los gobernantes deben elegir YA!”.

 

Una de las reflexiones más importantes que hacen cuestiona la labor de quienes disponen de las leyes y del erario público ¿A favor de quiénes legislan, a favor de quiénes administran? Saben que el responsable directo de esta situación es el Estado que permitió que destruyeran su proyecto de vida, desconoció el derecho a la memoria, a la verdad, la reparación y las garantías de no repetición de un conflicto que él mismo acolitó y que está íntimamente relacionado con el hecho de que la hidroeléctrica pudiera construirse.


Un proceso que no fue armonioso ni ajeno a la violencia. A través de Debate Hidroituango, Movimiento Ríos Vivos evidenció que desde 1986 hasta lo que lleva corrido el 2018, se han reportado 73 masacres en la región, periodo de violencia que alcanzó picos en cifras de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados entre 1997 y 2004, época en la que los victimarios, para aterrorizar a la población, arrojaban los cuerpos sin vida al río Cauca.

 

Como sea, la presa no tiene razón de ser. EPM insiste en abrir dos túneles de desagüe más, para reducir la presión en el muro, lo que implica fracturar más la montaña. Otra opción es evacuar por el vertedero, pero varios expertos aseguran que la presa no tiene descargue de fondo. Movimiento Ríos Vivos recalca que, además de lo anterior, la vida útil de la hidroeléctrica está condicionada por la cantidad de sedimentos acumulados en el lecho del embalse, pues de esto depende la cantidad de agua y la fuerza con la que ingresa por la represa hacia los generadores, además de que aumentan el nivel del agua y termina por taponar los túneles de circulación. Este aspecto hace inviable el proyecto, teniendo en cuenta que “los sedimentos de la Cordillera Central son altos por acción de los derrumbes, además de los sedimentos antrópicos propios del río Cauca que recorre todo el país”.

 

Sumado a esto, en lo que respecta a los sedimentos del Cauca, el desastre a largo plazo sería enorme. Como la represa no cuenta con compuertas de fondo para que el sedimento siga el curso con las aguas del río, los minerales allí presentes, necesarios para mantener fértiles las tierras de las riberas, se quedaría estancado. Sin el sedimento hay erosión y toda la cuenca río abajo se vería afectada; hasta la región de La Mojana que tiene extensión de más de 450 mil hectáreas de humedales que, gracias a la gran diversidad de flora y fauna que allí habita, proveen de alimento y genera ingresos a sus pobladores. Isabel Zuleta, directora de Ríos Vivos habló al respecto, “[…] nunca quisieron hacerle caso al Movimiento Ríos Vivos de Antioquia que decía que toda la cuenca baja era afectada, dijeron que era absurdo, y como no se previó ya hoy esos ecosistemas sin sedimentos deben estar afectados, ese es el gran problema de que se queden los sedimentos arriba porque están afectando toda la ribera desde Santa Fe de Antioquia –e incluso antes–, hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, en donde desemboca el Magdalena”.

 

Con todas estas razones, el Movimiento Ríos Vivos, en representación de la población afectada, demanda que “los responsables deben estar en la cárcel y las comunidades afectadas deben ser compensadas y reparadas de manera integral en todos los daños que han sufrido, tanto materiales como daños espirituales, emocionales y por la perdida de sus proyectos de vida; todo lo que les ha pasado a la familia, la estructura social y la migración y el desplazamiento que se está generando; el miedo, el terror que han implantado en la zona”.

 

Asímismo, es enfática al responder a la pregunta ¿qué hacer con Hidroituango?: “La única opción ética y responsable en las actuales circunstancias generadas por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), quien NUNCA controló realmente a EPM, es que dejen al río correr libremente; esto implica un desmantelamiento controlado de las obras de Hidroituango antes de que la naturaleza lo haga, pues las montañas van a seguir desprendiéndose […]

 

Nuestra solicitud es concreta, liberen el río Cauca, devuelvan la tranquilidad a este territorio agobiado por las múltiples formas de violencia incluida la ambiental y reparen a todas y cada una de las familias que han afectado. De lo contrario, de continuar empecinados en imponernos este absurdo, reubiquen a toda la población pero juntos, con los amigos y familiares, no dispersos como nos sacan hoy con un millón de pesos, dennos otro Cañón, otro río Cauca, desde Santa Fe de Antioquia hasta la Mojana porque todos estamos sufriendo las consecuencias de su proyecto y todos estamos en riesgo”.

 

Hace muchas décadas, un gran artista reafirmaba esta misma necesidad y posibilidad: “[…] En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

 

Hemos progresado muy de prisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco”2.

 

1 El río Cauca exige su libertad. El río Cauca le habla a Colombia. En http://debatehidroituango.blogspot.com/2018/06/el-rio-cauca-exige-sulibertad-el-rio.html
2 Fragmento del discurso final de la película “El gran dictador”, de Charlie Chaplin, 1940.

Publicado enEdición Nº247
Sábado, 09 Junio 2018 05:35

El medio ambiente somos todos

El medio ambiente somos todos

Para las campañas presidenciales en Colombia, el eje ambiental ha aparecido como uno de los temas más relevantes entre las necesidades y aspiraciones de los nuevos votantes; no obstante, muchos pierden de vista que es el capitalismo, como modelo económico, quien se sustenta en una expansión ilimitada de las capacidades humanas, sin medir sus consecuencias, reafirmándose, de esta manera, como el máximo enemigo del medio ambiente.

La situación ha llegado hoy a tal punto, que algunos expertos hablan, incluso, del antropoceno, un periodo específico marcado, como nunca, por las transformaciones causadas por el ser humano sobre la naturaleza.

Ante esta circunstancia, es importante que todos y todas conozcamos las realidades ecológicas en Colombia, así como el marco normativo y algunos de los puntos clave para tratar en el futuro, de tal manera que seamos conscientes y capaces de plantarle cara a la conservación ambiental, más allá del gobierno de turno.

 

El escenario ambiental

 

La biodiversidad es la mayor riqueza del mundo, y Colombia es el segundo país mas biodiverso del mundo, después de Brasil. La biodiversidad juega un papel fundamental en el desarrollo económico y es uno de los principales componentes, físicos, psicológicos, y espirituales en la calidad de vida. Su protección, a partir de la conservación y de su uso sostenible, es fundamental para mantener el equilibrio en la naturaleza.

En este sentido, se llevaron a cabo ajustes en el marco institucional y jurídico en el sector agrícola para contribuir a la conservación de la biodiversidad, sin embargo los avances son limitados pues en la práctica se continúa favoreciendo un modelo agrícola intensivo, cuyo fin es la producción comercial a gran escala, deteriorando y transformando de esta manera la biodiversidad, la privatización de grandes bienes naturales también aporta a este deterioro. A ello se suman la tala de bosques, la minería, y la ganadería extensiva, que son las principales actividades humanas que impactan el medio ambiente, las que para el caso colombiano son algunas de las que más potencian el conflicto socio-ambiental que vive.

En Colombia existe una desarticulación notable entre los marcos normativos mineros y ambientales, en los que no existe una adecuada inclusión de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Según datos de la ANM (Agencia Nacional de Minería), hasta el 2015 los títulos mineros otorgados en páramos cubren 170.000 hectáreas, realidad preocupante ya que el 60 por ciento de nuestra electricidad es generada por fuentes hídricas, que son reguladas por los bosques, y aproximadamente 30 millones de colombianos usamos el agua que proviene de los páramos.

Debemos avanzar hacia una relación estrecha entre la biodiversidad, la salud, el modo de vida, las industrias y el lugar en el que vivimos, que cada parte tenga efectos en la totalidad, pues todo hábitat es interdependiente entre si y quienes lo habitan. No obstante, en Colombia el territorio es gestionado de manera instrumentalista y sectorial, no es visto como un conjunto de ecosistemas, paisajes rurales y urbanos y la biodiversidad no es clara en el ordenamiento territorial. Una gran parte de la biodiversidad se encuentra en territorios colectivos indígenas que corresponde a un 27 por ciento del territorio nacional, cerca de 30´845.231 hectáreas hasta el 2014. Estas comunidades han logrado reconocimiento por los derechos del territorio sobre aproximadamente 5 millones de hectáreas, de las cuales el 89 por ciento incluye coberturas boscosas en los departamentos de Nariño, Cauca y Chocó.

No obstante, los usos del suelo a escala local está fragmentada, lo que incrementa los conflictos y desequilibrios ambientales. Por dar un ejemplo, en los bordes urbano-regionales –como es el caso de la reserva forestal protectora del bosque oriental de Bogotá–, se depende de tres autoridades de diferente orden y poco coordinadas, lo que ha entorpecido acciones positivas frente a la conservación en la zona en la que están involucradas 800 especies de plantas, 8 especies de anfibios, 6 especies de reptiles, 130 especies de aves y 60 especies de mamíferos.

Hace falta un enfoque donde prime la participación de la comunidad, la concientización y el apoyo técnico, ya no se puede hablar de mitigar un impacto si no de preservar, como ejemplo están las plantaciones forestales o compensación. El ministerio de ambiente y desarrollo sostenible, en conjunto con The Nature Conservancy –TNC, World Wildlife Fund– WWF y Conservación Internacional – CI; bajo la ejecución de TNC–, crearon un manual para la compensación por perdida de la biodiversidad, que por normatividad está en la obligación de realizar estas compensaciones por deterioro al ambiente y la biodiversidad.

La compensación se realiza con el fin de indemnizar o restituir la biodiversidad, por los impactos o efectos negativos que no pueden ser reparados de ninguna forma (mitigar, corregir o sustituir), para asegurar la conservación y restauración ecológica permanente, asegurando la no pérdida neta de biodiversidad. En Colombia hay dos grandes taras en nuestro modelo económico que afectan en mayor medida la biodiversidad: la ganadera y el narcotráfico.

 

Perdida de la biodiversidad y servicios ecosistémicos

Cambios del uso del suelo

Ganadería:
Para conocimiento de todxs, Colombia se comprometió en reducir al 20 por ciento las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el 2030. La ganadería es la actividad que genera mayor cantidad de estos gases. En los últimos 50 años el suelo usado para esta actividad pasó de 14,6 millones a 39 millones de hectáreas, reemplazando bosque por pasturas degradadas (World Bank, 2010). De acuerdo con el PNUD (2014), en las zonas de expansión de la frontera agropecola, solo se conservan bosques en áreas de reserva forestal, en tierras comunales indígenas y de afro-descendientes.

Para lograr cumplir este compromiso, la ganadería debe comprometerse a participar en programas, proyectos y planes que estén orientados a la gestión adecuada de estos paisajes, donde la mayor participación debe estar en las iniciativas de conservación de los ecosistemas donde se lleva a cabo una gestión sostenible en los bosques y se aumentan las reservas forestales implicando la disminución de la frontera ganadera o el cambio de sus dinámicas.

La ganadería debe mantener y aprovechar los vínculos ecológicos para una producción sostenible como, por ejemplo, parches de ecosistemas para polinizadores, control de plagas, ciclo de nutrientes, recarga de aguas subterráneas y control de la erosión del suelo (Bergamini et al. 2013).

 

Cultivos ilícitos:

Están ligados a la degradación del bosque (Rincón et al. 2013), también inciden en la deforestación, su mayor impacto negativo es en el bosque húmedo tropical. En “La agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” entre las Farc y el Gobierno existen soluciones para el problema de las drogas ilícitas (punto 4 de la agenda), permitiendo generar nuevas alternativas en pro de detener la deforestación y la degradación del bosque.

La prioridad social y política que tiene la construcción de la paz puede repercutir en un descuido frente a la obtención de tierras y su manejo como un gran reto para mantener la biodiversidad, ya que en su mayoría está concentrada en los ecosistemas más ricos para la explotación de recursos dentro de las principales actividades humanas, y que no poseen en sí condiciones ecológicas para mantener la sostenibilidad del territorio.

 

Desde la comunidad y grupos organizados, pueden contribuir en el buen manejo de las herramientas consultando, revisando y participando en:

Planes Territoriales donde se puede visualizar el manejo y uso de los recursos naturales en cada territorio:
http://www.minambiente.gov.co/index.php/gestion-territorial-de-cambio-climatico#planes-territoriales

Decreto 926 de 2017, por el cual se establece el impuesto nacional al carbono y planes para su mitigación
http://www.minambiente.gov.co/index.php/decreto-926-de-2017#documentos

Plan nacional de adaptación al cambio climático
http://www.minambiente.gov.co/index.php/component/content/article?id=476:plantilla-cambio-climatico-32

Convención marco de naciones unidas para el cambio climático
http://www.minambiente.gov.co/index.php/convencion-marco-de-naciones-unidas-para-el-cambio-climatico-cmnucc/convencion-marco-de-naciones-unidas

 

Planes de ordenación y manejo de cuencas hidrográficas, que son instrumentos que hacen parte de los documentos del POT (Plan de Ordenamiento Territorial) de cada territorio, donde para hacer uso del recurso –ya sea de una macrocuenca, Cuenca, microcuenca o acuifero– debe realizarse en conjunto –como una mesa de concejo municipal– donde la comunidad también decide sobre el uso y gestión del mismo. Aquí dejo lineamientos donde encontramos nuestra participación como habitantes del territorio en estos planes para el control, manejo y gestión del recurso hídrico

 

https://www.redjurista.com/Documents/decreto_1640_de_2012_ministerio_de_ambiente_y_desarrollo_sostenible.aspx#/

Estrategia nacional de educación, formacion y sensibilización a públicos sobre el cambio climatico
http://www.minambiente.gov.co/index.php/herramientas-de-educacion-innovacion-y-planificacion-territorial/estrategia-nacional-de-educacion-formacion-y-sensibilizacion-a-publicos-sobre-cambio-climatico#enefspcc

Plan Nacional de Restauración (Manejo de Bosques)
http://www.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/plan_nacional_restauracion/PLAN_NACIONAL_DE_RESTAURACI%C3%93N_2.pdf

http://www.minambiente.gov.co/index.php/bosques-biodiversidad-y-servicios-ecosistematicos/desarrollo-sostenible-de-bosques/ordenacion-y-manejo-de-bosques#documentos

Reserva forestal (manejo, resoluciones y disposiciones)
http://www.minambiente.gov.co/index.php/bosques-biodiversidad-y-servicios-ecosistematicos/reservas-forestales/reservas-forestales#reservas-forestales-protectoras-nacionales

Servicios ecosistémicos
http://www.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/gestion_en_biodiversidad/180912_manual_compensaciones.pdf

Plan estratégico de la ganadería

http://www.fedegan.org.co/plan-estrategico-de-la-ganaderia-colombiana-2019

Publicado enColombia
Jueves, 10 Mayo 2018 06:22

Marx frente a nuestro tiempo

Marx frente a nuestro tiempo

En el bicentenario del nacimiento de Marx numerosos comentaristas, políticos e intelectuales señalan que su pensamiento ha influido significativamente, de modo negativo o positivo, a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI. Quienes muestran una clara y variada animadversión hacia su persona, por primera vez en la historia se han visto obligados a reconocerle cierta capacidad teórica para leer la realidad capitalista (su previsión de la globalización, la crisis, la superpoblación, la pobreza creciente, etcétera), al margen de que no estén de acuerdo con sus recomendaciones para afrontar la violencia creciente del capitalismo. Por otra parte, quienes se reclaman seguidores de Marx en este aniversario también señalan de variadas formas múltiples aciertos críticos.

Nosotros consideramos indispensable subrayar la trascendencia de los estudios crítico materialistas de Marx (ni empiristas, ni racionalistas, ni idealistas) sobre el doble carácter que adquiere el trabajo en la sociedad mercantil (concreto y abstracto), sobre la degradación estructural que el mercado hace de los tejidos comunitarios por el aislamiento creciente con que encapsula a los individuos privatizados, por el caos competitivo que dispara entre ellos, por la cosificación de las relaciones sociales y de los procesos de desarrollo, así como por el fetichismo que caracteriza a sus diversos equivalentes generales e instituciones como son el dinero, las máquinas, los salarios, el Estado, las armas, los saberes, lo masculino, los científicos, etcétera. Marx es indispensable para denunciar y resistir a la masificación de los despojos, a la explotación, la superexplotación despiadada e incluso a la absurda reedición durante el neoliberalismo de la esclavitud literal de los trabajadores. Así como por el modo en que investiga cómo la dictadura del capital domina no sólo los procesos de producción, sino también los de reproducción y desarrollo.

Contra la ideología que convierte al capitalismo en la culminación insuperable de la civilización humana, Marx explica no sólo las razones de fondo de una automatización técnica creciente e imparable o la emergencia de la llamada economía del conocimiento. También explica cómo estos desarrollos, en vez de liberar del trabajo inmediato a los seres humanos transfigura sus "progresos" en sobrepoblación y sobretrabajo, ocasionando el crecimiento esquizofrénico de una riqueza y una miseria que nunca paran de crecer, polarizar a la sociedad y arrinconarla en situaciones catastróficas: pues el sacrificio creciente de la superpoblación no deja de predominar, mientras se escala sin fin alguno la medida de los capitales y su concentración monopólica que barre a cientos de millones de pequeños y medianos empresarios o a miles de millones de pequeños propietarios.

En medio de una prolongada depresión económica, los pensadores que abiertamente sirven a la dictadura del capital y su poder político, de mala manera le reconocen a Marx el haber formulado una teoría de las crisis cíclicas, la tendencia descendente de la tasa de ganancia, las grandes depresiones recurrentes, aunque casi nunca admiten la predominancia del capital industrial o el modo en que una sobreacumulación recurrente requiere de procesos de autodestrucción de capitales y de riqueza social, y con ello de todo tipo de guerras; así como la primacía de los complejos militares industriales, el despilfarro y la deliberada obsolescencia programada de la riqueza, no se diga de los chanchuyos de la super financiarización de la economía. Ni la manera en que estas malas artes definen e intensifican los modos imperiales y coloniales de la llamada globalización del mercado mundial. Pues tales hechos se los prefiere ver como accidentes o como eventos casuales y aislados.

Esto plantea un problema: ¿cómo una crítica que fue pensada en el siglo XIX, sin saber lo que el capital y su modernidad decadente deparaban al mundo, continua vigente en medio de tantos cambios sorprendentes? Una posible respuesta se esboza si tenemos en cuenta la intensa contradictoriedad experimentada en dicho siglo, no sólo por la extrema barbarie que aplicó el capital, sino también por la inusitada y sostenida lucha económica, política y cultural que masivamente ofrecieron los trabajadores europeos y americanos del periodo, lo que ofrece unas condiciones de visibilidad histórica excepcionales que resultan muy superiores a los siglos precedentes o a los que se imponen posteriormente. Ciertamente, es asombroso que las críticas rigurosas de aquel periodo –las leyes generales y unitarias del desarrollo histórico o las leyes generales del desarrollo capitalista, como la ley general del valor, la ley del desarrollo de la subsunción formal y real del proceso de trabajo bajo el capital, la ley general de la acumulación del capital o la ley bifacética de la caída tendencial de la tasa de ganancia y el aumento de la masa de ganancia– mantengan hasta nuestros días un filo inusitado para calar hasta la esencia de nuestro tiempo. Pues tales instrumentos todavía permiten explicar articuladamente el modo catastrófico y suicida con que el capitalismo de hoy en día "avanza". Si bien resulta innegable que nuestro tiempo y nuestras luchas de resistencia exigen a gritos el desarrollo de la crítica mediante nuevas ideas que descifren la especificidad de las bizarras configuraciones presentes y el modo en que tales formas interactúan, complejizan, median, contrarrestan y exacerban dinámicas que ya han puesto a toda la humanidad al filo del abismo.

Publicado enCultura
¡Leer a Karl Marx!: Una conversación con Immanuel Wallerstein

Durante tres décadas, las políticas e ideologías neoliberales han sido casi incontestables en todo el mundo. Sin embargo, la crisis económica de 2008, las profundas desigualdades que existen en nuestra sociedad -en particular entre el Norte y el Sur Globales- y los dramáticos problemas ambientales de nuestro tiempo han instado a distintos académicos, analistas económicos y políticos a reabrir el debate sobre el futuro de capitalismo y la necesidad de una alternativa. Es en este contexto que hoy, en casi todas partes del mundo, con ocasión del bicentenario del nacimiento de Marx, hay un "renacimiento de Marx"; un retorno a un autor que en el pasado fue asociado erróneamente con el marxismo-leninismo dogmático y, luego, descartado precipitadamente tras la caída del Muro de Berlín.

Volver a Marx no solo es indispensable para comprender la lógica y la dinámica del capitalismo. Su obra es también una herramienta muy útil que proporciona un examen riguroso que aborda por qué fracasaron los experimentos socioeconómicos previos para reemplazar el capitalismo por otro modo de producción. Una explicación de estos fracasos es fundamental para nuestra búsqueda contemporánea de alternativas.


Immanuel Wallerstein (www.iwallerstein.com), actualmente investigador sénior en la Universidad de Yale, New Haven - EE. UU., es uno de los sociólogos vivos más importantes y uno de los académicos más idóneos con quién hablar sobre la relevancia actual de Marx. Veterano lector de Marx, su obra se ha visto influenciada por las teorías del revolucionario nacido en Trier el 5 de mayo de 1818. Wallerstein es autor de más de 30 libros, que han sido traducidos a varios idiomas, incluido su afamado The Modern World-System, publicado en cuatro volúmenes entre 1974 y 2011. Le entrevistó Marcello Musto, profesor asociado de Teoría Sociológica en la Universidad de York, Canadá, amigo y colaborador de Sin Permiso.


Marcello Musto: Profesor Wallerstein, 30 años después del fin del llamado "socialismo realmente existente", continúa habiendo publicaciones, debates y conferencias en todo el mundo sobre la vigencia y capacidad explicativa del presente de Karl Marx. ¿Es sorprendente? ¿O cree que las ideas de Marx continuan teniendo relevancia para aquellos que buscan una alternativa al capitalismo?


Immanuel Wallerstein: Hay una vieja historia acerca de Marx: se le arroja por la puerta principal y vuelve a colarse por la ventana trasera. Eso es lo que ha sucedido una vez más. Marx es relevante porque tenemos que lidiar con cuestiones sobre las que todavía tiene mucho que decir y porque lo que dijo es diferente de lo que la mayoría de otros autores han argumentado sobre el capitalismo. Muchos columnistas y académicos, no solo yo, encuentran a Marx extremadamente útil y hoy atraviesa por una nueva fase de popularidad, a pesar de lo que se predijo en 1989.


La caída del Muro de Berlín liberó a Marx de las cadenas de una ideología que tenía poco que ver con su concepción de la sociedad. El panorama político tras la implosión de la Unión Soviética ayudó a liberar a Marx del papel de mascarón de proa de un aparato de estado. ¿Qué tiene la interpretación del mundo de Marx que continúa atrayendo la atención?


Creo que cuando las personas piensan en la interpretación del mundo de Marx resumida en un concepto, piensan en la "lucha de clases". Cuando leo a Marx a la luz de los problemas actuales, la lucha de clases significa para mi la lucha necesaria de lo que llamo la Izquierda Global, que creo busca representar al 80% de la población mundial en términos de ingresos, contra la Derecha Global, que representa tal vez al 1 por ciento de la población. La lucha es por el otro 19 por ciento por conseguir su apoyo y evitar que apoye a la otra parte.


Vivimos en una era de crisis estructural del sistema mundial. El sistema capitalista existente no puede sobrevivir, pero nadie puede saber con certeza qué lo reemplazará. Estoy convencido de que hay dos posibilidades: una es lo que llamo el "Espíritu de Davos". El objetivo del Foro Económico Mundial de Davos es establecer un sistema que mantenga las peores características del capitalismo: la jerarquía social, la explotación y, por encima de todo, la polarización de la riqueza. La alternativa es un sistema que debe ser más democrático y más igualitario. La lucha de clases es el intento fundamental de condicionar que reemplazará al capitalismo en el futuro.


Su reflexión sobre la clase media me recuerda la idea de hegemonía de Antonio Gramsci, pero creo que también se trata de comprender cómo motivar a la mayoría de la gente, el 80 por ciento que usted menciona, a participar en política. Esto es particularmente urgente en el llamado Sur global, donde se concentra la mayoría de la población mundial y, dónde, en las últimas décadas, a pesar del aumento dramático de las desigualdades producidas por el capitalismo, los movimientos progresistas son mucho más débiles que antes. En estas regiones, la oposición a la globalización neoliberal a menudo se ha canalizado hacia el apoyo a los fundamentalismos religiosos y los partidos xenófobos. Cada vez más vemos como este fenómeno también se produce en Europa.


La pregunta es: ¿nos ayuda Marx a entender este nuevo escenario? Algunos estudios publicados recientemente han ofrecido nuevas interpretaciones de Marx que podrían contribuir a abrir otras "ventanas traseras" en el futuro, para usar su expresión. Revelan un autor que extendió a otros campos su examen de las contradicciones de la sociedad capitalista más allá del conflicto entre el capital y el trabajo. De hecho, Marx dedicó gran parte de su tiempo al estudio de las sociedades no europeas y al papel destructivo del colonialismo en la periferia del capitalismo. De manera consistente, contrariamente a las interpretaciones que equiparan la concepción de Marx del socialismo con el desarrollo de las fuerzas productivas, las preocupaciones ecológicas ocuparon un lugar destacado en su obra.


Finalmente, Marx estaba muy interesado en muchos otros temas que los académicos a menudo ignoran cuando hablan de él. Entre ellos se encuentran el potencial de la tecnología, la crítica del nacionalismo, la búsqueda de formas colectivas de propiedad no controladas por el Estado y la necesidad de libertad individual en la sociedad contemporánea: todas ellas cuestiones fundamentales de nuestro tiempo. Pero además de estas nuevas facetas de Marx, que sugieren que el renovado interés en su pensamiento es un fenómeno destinado a perpetuarse en los próximos años, ¿podría indicar tres de las ideas más reconocidas de Marx que cree que vale la pena reconsiderar hoy?


Ante todo, Marx nos explicó mejor que nadie que el capitalismo no es la forma natural de organizar la sociedad. En La pobreza de la filosofía, publicada cuando tenía solo 29 años, ya se burlaba de los economistas políticos burgueses que sostenían que las relaciones capitalistas "son leyes naturales, independientes de la influencia del tiempo". Marx escribió que para ellos "ha habido historia, ya que en las instituciones del feudalismo encontramos unas relaciones de producción bastante diferentes de las de la sociedad burguesa", pero que no aplicaron la historia al modo de producción que defendían; sino que representaron el capitalismo como algo “natural y eterno". En mi libro El capitalismo histórico, traté de defender que el capitalismo es lo que ha ocurrido históricamente, a diferencia de una idea vaga y poco clara defendida por algunos economistas políticos convencionales. Argumenté varias veces que no hay otro capitalismo que el capitalismo histórico. Para mí es tan simple como eso y le debemos mucho a Marx.


En segundo lugar, quiero enfatizar la importancia del concepto de "acumulación primitiva", es decir, la desposesión del campesinado de su tierra que esta en los orígenes del capitalismo. Marx entendió muy bien que este era un proceso clave para establecer la dominación de la burguesía. Tuvo lugar al comienzo del capitalismo y sigue teniendo lugar en la actualidad.


Finalmente, invitaría a una mayor reflexión sobre el tema “la propiedad privada y el comunismo". En el sistema establecido en la Unión Soviética, en particular bajo Stalin, el estado poseía la propiedad, pero eso no significaba que la gente no fueran explotada u oprimidas. Lo era. Hablar de ‘socialismo en un solo país’, como hizo Stalin, nunca se le ocurrió a nadie antes, incluido a Marx. La propiedad pública de los medios de producción es una posibilidad. También pueden ser de propiedad cooperativa. Pero tenemos que saber quién produce y quién recibe la plusvalía si queremos establecer una sociedad mejor. Eso tiene que ser completamente reorganizado, en comparación con el capitalismo. Para mi, es la pregunta clave.


En 2018 celebramos el bicentenario del nacimiento de Marx y aparecen nuevos libros y películas dedicados a su vida. ¿Hay algún período de su biografía que le parezca más interesante?


Marx tuvo una vida muy difícil. Sufrió personalmente la pobreza de verdad y tuvo la suerte de tener un camarada como Friedrich Engels que lo ayudó a sobrevivir. Marx tampoco tuvo una vida emocional fácil y su tenacidad a la hora de llevar a cabo lo que él pensaba que era el trabajo de su vida -comprender como funciona el capitalismo-, es admirable. Eso es lo que creía que tenía que hacer. Marx no quiso explicar la antigüedad ni definir cómo sería el socialismo en el futuro. Esas no fueron las tareas que se impuso. Quiso entender el mundo capitalista en el que vivía.


Durante toda su vida, Marx no fue simplemente un erudito aislado entre los libros del Museo Británico de Londres, sino que siempre fue un militante revolucionario involucrado en las luchas de su época. Debido a su activismo, fue expulsado de Francia, Bélgica y Alemania en su juventud. También se vio obligado a exiliarse en Inglaterra cuando fueron derrotadas las revoluciones de 1848. Promovió periódicos y revistas y siempre apoyó los movimientos obreros de todas las maneras que pudo. Más tarde, de 1864 a 1872, se convirtió en el dirigente de la Asociación Internacional de Trabajadores, la primera organización transnacional de la clase obrera y, en 1871, defendió la Comuna de París, el primer experimento socialista de la historia.


Es verdad. Es esencial recordar la militancia de Marx. Como ha subrayado recientemente en el libro Workers Unite!, jugó un papel extraordinario en la International, una organización de personas que estaban físicamente distantes entre sí, en un momento en que no existían mecanismos de comunicación fáciles. La actividad política de Marx también incluyó el periodismo. Lo ejerció durante gran parte de su vida, como una forma de llegar a un público más amplio. Trabajó como periodista para obtener ingresos, pero vio sus contribuciones como una actividad política. En ningún caso quiso ser neutral. Siempre fue un periodista comprometido.


En 2017, con motivo del centenario de la Revolución Rusa, algunos académicos han vuelto a comparar a Marx con algunos de sus pretendidos seguidores que estuvieron en el poder durante el siglo XX. ¿Cuál es la principal diferencia entre Marx y ellos?


Los escritos de Marx son esclarecedores y mucho más sutiles y variados que algunas de las interpretaciones simplistas de sus ideas. Siempre es bueno recordar su famosa boutade: "Si esto es marxismo, yo no soy marxista". Marx siempre estuvo dispuesto a lidiar con la realidad del mundo, no como muchos otros que dogmáticamente impusieron sus puntos de vista. Marx cambió de parecer a menudo. Estaba constantemente a la búsqueda de soluciones para los problemas a los que el mundo se estaba enfrentando. Por eso sigue siendo un guía tan útil y de tanta ayuda.


Para concluir, ¿qué le gustaría decir a la generación más joven que aún no se ha encontrado con Marx?


Lo primero que tengo que decirles a los jóvenes es que tienen que leerlo. Que no lea sobre él, sino que lean directamente a Marx. Pocas personas, a pesar de las muchas que hablan de él, han leído de verdad a Marx. Lo mismo ocurre con Adam Smith. En general, solo se lee sobre estos clásicos. La gente aprende sobre ellos a través de resúmenes de otros autores. Quieren ahorrar tiempo pero, de hecho, ¡es una pérdida de tiempo! Uno debe leer a personas interesantes y Marx es el erudito más interesante de los siglos XIX y XX. No hay dudas al respecto. Nadie es comparable en términos de la cantidad de cosas que escribió, ni por la calidad de sus análisis. Por lo tanto, mi mensaje a la nueva generación es que vale mucho la pena descubrir a Marx, pero hay que leerle, leerle y leerle. ¡Leer a Karl Marx!
Immanuel Wallerstein


Por Marcello Musto, es actualmente Investigador académico sénior en la Universidad de Yale, EEUU. Fundador de la Escuela de Sociología Histórica y autor de más de 30 libros, entre ellos su obra magna, El Moderno Sistema Mundial, publicada en cuatro volúmenes entre 1974-2011por Ed. Siglo XXI.
Marcello Musto


Es profesor asociado de Teoría Sociológica de la Universidad de York, Canadá. Autor y editor de varios libros sobre Marx, entre ellos, Karl Marx’s Grundrisse (Routledge, 2008); Marx for Today (Routledge, 2012); Workers Unite! (Bloomsbury, 2014) y Another Marx (Bloomsbury, 2018).


Fuente:


Corriere della Sera, 8 de abril 2018
Traducción:
G. Buster

04/05/2018

 

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¿La "inteligencia artificial" liquidará al capitalismo?

Si la inteligencia artificial (IA) definirá el dominio geoestratégico en la próxima generación, su ideología emergente marcará el destino de la humanidad.

Ya el zar Vlady Putin había alertado de que quien domine la IA controlará al mundo ( http://bit.ly/2IjsAdQ ).

Detrás de las amenazas de "guerra comercial" de Estados Unidos y China se encuentra el “posicionamiento tecnológico que marcará el siglo XXI sobre la primacía de la IA cuando Beijín ha proclamado que será el líder indiscutible en 2030 ( http://bit.ly/2IgbRbA )”.

Quedó atrás la caduca taxonomía de "derecha" e "izquierda" que floreció durante la Guerra Fría en la etapa bipolar entre Estados Unidos y la ex URSS, hoy la ideología en el mundo se encuentra fracturada entre los "globalistas" –encabezados por el megaespeculador George Soros y la dupla británica de The Economist/The Financial Times–, acoplados a los poderosos multimedia israelí-anglosajones de "occidente" –contra los "nacionalistas" donde prevalecen Trump, el zar Vlady Putin y el mandarín Xi con sus respectivas idiosincrasias– al unísono de sus puntuales resurrecciones en la Unión Europea.

Yair, hijo del primer ministro israelí Bibi Netanyahu, sentenció con entonaciones nacionalistas sarcásticas que Soros “controla al mundo ( http://bit.ly/2FMZNsV )”.

A 200 años del aniversario del nacimiento de Marx, Nathan Gardels (NG), editor en jefe del The World Post –en colaboración con The Washington Post y el Instituto Berggruen– aduce que la “IA agudizará la división entre Occidente y Oriente ( https://wapo.st/2JXYucX )”.

NG no oculta su proclividad ideológica y reduce a la IA a su lecho de Procusto cerebral: la conectividad digital y los algoritmos están mejor en manos de los "libertarios (sic) de Silicon Valley" que en las de China con su "mentalidad autoritaria que empodera al Estado".

Arguye que el mundo digital se encuentra dividido entre el "espionaje capitalista" de Occidente y el "monitoreo del mandarinato de China". Se olvida que Snowden y Assange son hijos de Occidente.

Feng Xiang (FX) –profesor de leyes en la Universidad Tsinghua– argumenta que la “IA marcará el fin del capitalismo ( https://wapo.st/2FN3oXU )”.

Considera que "si la IA permanece bajo control de las fuerzas del mercado desembocará en forma inexorable en un mega-rico oligopolio de datos de multimillonarios que cosecharán la riqueza creada por los robots que desplazan la mano de obra, dejando un masivo desempleo a su alrededor".

Juzga que la "economía de mercado socialista" de China "puede proveer una solución", si la IA “asigna en forma racional (sic) recursos mediante los análisis de macrodatos ( big data) y si las robustas asas de retroalimentación ( feedback loops) pueden suplir las imperfecciones de la "mano invisible", mientras se "comparte en forma equitativa la inmensa riqueza que crea" en medio de una "funcional economía planificada".

El peligro de la IA, que "avanza en una tecnología de propósito general", es que permanezca en "manos privadas que sirven los intereses de unos cuantos".

Aduce que la "inevitabilidad del desempleo masivo y la demanda por el bienestar universal conducirán la idea de socializar (sic) o nacionalizar (sic) la IA".

El "capitalismo digital" fantaseó el bienestar social, como sucede con los multimillonarios de Google y Apple que esconden sus inmensas ganancias en los paraísos fiscales para evadir impuestos, lo cual choca con su lema hipócrita de "responsabilidad social".

El escándalo de la empresa británica Cambridge Analytica, obligada a cerrar, con Facebook y su "modelo de negocios" –que coloca a las ganancias por encima de una "ciudadanía responsable"– es la forma en que funciona el "capitalismo digital" en detrimento de la sociedad.Alega que en China las empresas privadas de Internet como Alibaba y Tencent son "monitoreadas por el Estado" y "no se encuentran por encima del control social".
Foto
El presidente chino Xi Jiping dio un discurso por el bicentenario del natalicio de Carlos Marx el viernes pasadoFoto Afp

Juzga que la "misma penetrabilidad de la IA marcará el fin del dominio del mercado" cuando "sólo produce desempleo", no se diga con los robots, por lo que "no existe una mejor alternativa que la intervención del Estado".

El capitalismo laissez faire desembocará en la "dictadura de los oligarcas de la IA que colectan rentas debido a que tienen reglas de propiedad intelectual sobre los medios de producción".

Así como las armas nucleares y bioquímicas, "la exclusiva tecnología de punta o el núcleo de las plataformas de IA deben pertenecer a un Estado fuerte y estable que garantice la seguridad de la sociedad".

FX concluye con la frase: "!Uníos robots del mundo!"

El sociólogo Anthony Giddens (AG) –anterior director de la London School of Economics y exponente de la fracasada "Tercera Vía" que fue un engaño del "ofertismo fiscal" dentro de la depredación neoliberal– propone en forma antigravitatoria y desfasada una carta magna para la "era digital", en similitud a la que adoptó Inglaterra (sic) en 1215 para "frenar a los reyes de abusar de su poder" cuando hoy “los nuevos reyes son las grandes empresas tecnológicas (https://wapo.st/2wk2Nxy)”. Su comparación es desigual e inarticulada.

AG considera que la "revolución digital es la mayor fuerza dinámica en el mundo" y "afecta todo desde la intimidad de la vida cotidiana hasta las luchas geopolíticas" cuando "al mismo tiempo fractura y divide".

La "evolución de la IA" comporta tres fases distintas: 1. Los trabajos pioneros de Alan Turing durante la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los 80, dominados por los "gobiernos y la Academia" 2. La emergencia de Silicon Valley 3. "Retorno del Estado (¡súper sic!) y un dominio público mayor".

Mas allá de sus aspectos positivos, sus "aspectos negativos son profundos (¡mega sic!)" con "amenazas al tejido mismo de la democracia" cuando los “movimientos on line desafían o hasta desplazan a los principales partidos políticos”, al unísono de "avances dramáticos en el aprendizaje de las máquinas".

AG participó en un grupo de trabajo del "Comité Selecto (sic) de la Cámara de los Lores sobre IA" que publicó un reporte que propone "reformas para encontrar un nuevo equilibrio entre la innovación y la responsabilidad de las trasnacionales".

Su "selecta" carta magna esboza "intervenciones prácticas de los gobiernos (¡súper sic!)": la IA debe "ser desarrollada para el bien común; operar con los principios de inteligibilidad y equidad", respetar los derechos de la privacía”, estar basado en cambios de envergadura en la educación y "nunca conceder el poder autónomo para dañar (sic), destruir o engañar (sic) a los humanos".

Dejando de lado las fake news israelí-anglosajones, el problema de la carta magna de AG es su implícita israelización sobre la identidad y operabilidad de su futuro árbitro.

Hoy, con bendición anglosajona, Israel, potencia digitálica cabal que ostenta 400 bombas atómicas clandestinas, se da el lujo de manipular los datos de la Organización Internacional de Energía Atómica para torpedear los acuerdos con Irán cuando ni firma el Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares.

La "selecta" israelización de la IA es uno de sus principales escollos.

Quien controle la IA impondrá su modelo.

 

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Domingo, 06 Mayo 2018 06:14

Neoliberalismo y Posfascismo

Neoliberalismo y Posfascismo

Los distintos estudiosos del neoliberalismo consideran, bajo distintos ángulos teóricos, que el mismo constituye un nuevo tipo de “racionalidad” o fundamento que se va tornando incompatible con las tradiciones liberales modernas. Su característica más notable es la transformación del ser hablante, mortal y sexuado en un ente solo considerado como “capital humano “, el que imperativamente debe tender hacia su autovaloración permanente e ilimitada. Esto ha implicado la aparición de nuevas figuras históricas en el escenario de la vida social: el “consumidor consumido”, “el empresario de sí mismo”, “el deudor permanente de su propia vida” la lógica del “ganador-perdedor” en todos los pliegos más íntimos del vínculo social, la “vida matable”, sin luto y sin duelo. A esta resumida lista de figuras contemporáneas emergentes en el tiempo del neoliberalismo, debemos agregar el nuevo tipo de sacrificio colectivo sin causa alguna, sólo provocado por exigencias financieras.

En este escenario general, donde la subjetividad deviene “capital humano” todos los pactos, procedimientos, contratos institucionales, que constituyeron a la democracia moderna ingresan aceleradamente en un proceso de licuefacción. Reduciendo a la democracia y sus instituciones a puros simulacros que progresivamente van perdiendo su eficacia simbólica. En este caso el famoso “Estado de excepción” no procede desde una fuerza exterior que interrumpe las garantías constitucionales.


Evocando una metáfora precisa de Wendy Brown, “el neoliberalismo se asemeja más a una termita que a un león”. Su corrosión comienza por el interior de la estructura del edificio y con la constancia, velocidad y la eficacia de un dispositivo que ya no necesita siquiera de políticos competentes o dotados de noción de Estado o perspectivas históricas.
Por lo mismo nadie se reconoce como “neoliberal”, todo el mundo es un demócrata que cumple con la obligación de construir un círculo inmunitario frente al hecho maldito del “populismo”.


Sin duda esta es una cuestión también filosófica, todos los proyectos de la modernidad que relacionaban la experiencia de la verdad como una transformación de si y a la vez con una transformación colectiva entran en un severo colapso. Lo que vuelve a esas grandes apuestas teóricas y éticas en búsquedas tan necesarias y urgentes como también inciertas.


¿El Capital humano en el que deviene la subjetividad contemporánea es asignable a algún género? Indudablemente en el estrago general de un mundo sólo sujeto a la financiarización, la mujeres padecen la peor parte por su singular lugar de vulnerabilidad histórica. Pero a la vez hay que admitir que el Capital no se sostiene en ninguna significación fija ni estable y por tanto carece de género. Su eficacia como dominación se produce precisamente en esta carencia de significación estable. Por lo mismo puede integrar a todas las semánticas políticas de forma mutante y desplazada a la constante reproducción de sus intereses de rentabilidad. Es la diferencia clave con respecto al Amo moderno que va perdiendo su consistencia.


Esto constituye un grave problema actual para aquellas elaboraciones discursivas que aún se proponen construir un esbozo de una lógica política de la Emancipación. Porque indudablemente deben tarde o temprano pasar de una lógica de la resistencia a una propuesta afirmativa de proyecto futuro. Cuestión sumamente espinosa en un período de la historia donde el porvenir se muestra con las señales del Apocalipsis. Incluso por difícil que sea la tarea, la cuestión de una nueva Internacional de una izquierda popular se impone como tal.


En la complejidad de semejante panorama, donde el capitalismo en su mutación neoliberal posfascista no tiene contradicciones que de modo inmanente lo conduzcan a su final, resta sólo una brecha que los proyectos nacionales, populares y emancipadores deben tener en cuenta: el neoliberalismo en la heterogeneidad cambiante de sus formas sólo dispone de una administración económica represiva, para lo que sus representantes definen como “gobernanza”. Dicho de otro modo, no dispone de ninguna capacidad para articular Pueblo, Nación y Estado. De allí sus inevitables apelaciones al surgimiento de una identidad xenófoba y racista para darle un nuevo contenido a la Nación. Por tanto carece de legitimidad para construir un gobierno democrático. De esta brecha y sus posibles derivas políticas, depende el futuro de la condición humana.


por Jorge Alemán, psicoanalista y escritor.

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Sábado, 05 Mayo 2018 06:53

El valor del marxismo hoy

El valor del marxismo hoy

El 5 de mayo se cumplen 200 años del nacimiento de Karl Marx. Y este año, 170 de la aparición del Manifiesto comunista, su obra más difundida, escrita junto a su inseparable camarada Federico Engels. El materialismo dialéctico es una de las tres grandes concepciones de la civilización occidental, precedida por el cristianismo y luego por la individualista, que surgió con Montaigne en el siglo XVI y que históricamente corresponde al liberalismo y la concepción burguesa del mundo.


Una concepción es una visión de conjunto de la naturaleza y de la sociedad. Representa una filosofía, pero además una acción, una actitud militante y no espectadora. Y es la obra y la expresión de una época. La materialista dialéctica se desprende del conocimiento racional, científico, y por consiguiente, no termina con Marx y Engels. Por eso Marx dijo que él no era marxista, porque el materialismo dialéctico tiene la particularidad de poder negar sus propias afirmaciones, en tanto el análisis científico lo determine.1
Desde la caída de los regímenes del “socialismo real”, el materialismo dialéc-tico se presenta como una concepción abierta, sin pretensiones de infalibilidad, y sobre todo con una tradición de teoría al servicio de las clases y sectores explotados, oprimidos y alienados. En los aportes de sus fundadores y de sus continuadores están las raíces críticas del capitalismo y la promoción de la lucha revolucionaria en pos de una nueva sociedad, con una primera fase socialista y una segunda comunista, meta última de Marx y Engels, cuando cada individuo aportaría de acuerdo a sus posibilidades, y recibiría de acuerdo a sus necesidades. La teoría es plenamente reivindicable y es ajena a la pretensión doctrinaria de una filosofía de la historia o sociología de las clases que anuncie la inevitable victoria del proletariado, o de la idea de la inexorabilidad del progreso.
El capitalismo del siglo XXI


El capitalismo ha demostrado adaptabilidad y ha sobrevivido a las diversas crisis y a las luchas de las clases, capas y sectores explotados y oprimidos. Con los descubrimientos e inventos que más le sirven, ha conseguido desarrollar las fuerzas productivas, que en la actualidad se expanden especialmente con las tecnologías de la información y la comunicación. Además, la tendencia de la burguesía es a unificar sus empresas y su poder a escala mundial, lo que se ha denominado “globalización”. Y por encima de los organismos oficiales –como la Onu, la Otan, el Banco Mundial y el Fmi– existe un verdadero poder en las sombras, el denominado Club de Bilderberg, en el que desde hace décadas los principales líderes políticos y empresariales del mundo delinean las orientaciones de las organizaciones antedichas y de los estados nacionales. Al creciente poder centralizado que opera en el campo económico, político, militar, etcétera, se agrega el inmenso poder de los medios masivos de comunicación, de iglesias oscurantistas y de Ong “humanitarias” que “orientan” la opinión de las grandes masas en beneficio de esos poderes y no de ellas mismas.


El materialismo dialéctico nació con la revolución industrial y el proletariado moderno y pensó en esta clase como la revolucionaria por excelencia. Una clase constituida por los que sólo poseen su fuerza de trabajo, que tiene su fuente de ingresos en el salario y que se destaca por su elevada concentración en un mismo lugar de trabajo, una característica derivada de la gran industria. Sin embargo, con las revoluciones científico-técnicas ocurridas en los últimos dos siglos, el motor del desarrollo económico se ha desplazado de la industria a los servicios, y todas las modificaciones estructurales del capitalismo han fragmentado al proletariado y transformado el conjunto de la masa trabajadora.


El resultado es la existencia de una nueva clase trabajadora, también explotada, oprimida, alienada, pero con otras características. Además, ha aumentado la cantidad de marginados, carentes de una concepción revolucionaria, que se contentan –para decirlo con palabras de Lenin– con “las migajas” del festín de la burguesía trasnacional. Todo lo cual obliga a analizar las nuevas relaciones sociales entre las clases y sus luchas, que involucran también a otros componentes, como las etnias (muy importantes en ciertas regiones de nuestra América) y diversos sectores componentes del bloque popular.


Del socialismo en estado larvario al socialismo


El materialismo dialéctico debe asumir el fracaso del presunto “sistema socialista”, mejor definido como protosocialismo o socialismo en estado larvario,2 que no ha conducido al socialismo, lo que es muy bien utilizado por el bloque burgués dominante.


Fracaso que abre la interrogante: ¿hay motivos para pensar que habrá una transición socialista en el futuro? En todo caso, el desarrollo histórico no es lineal y lo confirma el capitalismo. Un “primer capitalismo” triunfó en Europa en el siglo XVI en la zona mediterránea, desapareció ante la reacción nobiliaria y reapareció en la Inglaterra de la revolución industrial, en los siglos XVIII y XIX.3


¿Qué han dejado dichas experiencias? De las afirmaciones de los principales teóricos vale rescatar dos conclusiones: que el socialismo es imposible de construir mientras haya pobreza material y espiritual de los pueblos, y que son inviables las construcciones aisladas en los marcos nacionales.


De lo expuesto, ¿puede inferirse que la humanidad debe optar por el capitalismo, pues quizás consiga superar sus deficiencias? No lo creemos, porque las razones para combatir al capitalismo son cada día mayores. Señalamos las principales. Pese a que toda la humanidad podría vivir bien, asistimos a una repugnante desigualdad: las ocho personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad, aproximadamente 3.500 millones. La cantidad de personas subalimentadas aumenta: de 777 millones en 2015 a 815 millones en 2016. Pero la ganancia está ante todo: en 2017 en Uruguay se tiraron toneladas de manzanas para evitar la caída de su precio.
El capitalismo además perturba peligrosamente a la naturaleza. Contamina el agua, el aire, la tierra, al tiempo que desaparecen especies animales y vegetales. Lo ha dicho el papa Francisco y Evo Morales lo ha sintetizado así: “o muere el capitalismo o muere la madre Tierra”.


Otro asunto “menor” es el de los problemas físicos y psíquicos perjudiciales para los seres humanos, que el capitalismo no ha creado, pero que agrava. El sedentarismo es uno de ellos. Hemos pasado de ser animales altamente activos a sedentarios. Desde la era industrial se ha acentuado la discordancia entre el pasado del género humano y el presente. Sabemos que es preciso equilibrar el ejercicio físico y el mental, pero las condiciones económicas, tecnológicas, y aun culturales, lo impiden para las grandes mayorías.
Aceptar el funcionamiento del capitalismo actual además vuelve imposible la equidad, naciones pobres no podrían vivir como las ricas, porque si todas adoptaran el modo de vida estadounidense se necesitarían cinco o seis planetas como la Tierra para abastecerlas. Con el 7 por ciento de la población mundial, Estados Unidos consume la cuarta parte de los recursos del planeta. Si todos los habitantes vivieran con el nivel de vida medio de Francia se necesitarían tres planetas. Al capitalismo lo disfrutan pocos y lo sufren muchos.


¿Son tiempos de revoluciones?


A nivel mundial en general no son tiempos de revoluciones, como los de la revolución francesa o la rusa. Para que haya una revolución es precisa una situación revolucionaria, caracterizada por que las clases dominantes no pueden mantener inmutable su dominación, porque se agravan la miseria y los sufrimientos del bloque social explotado y oprimido. Y porque hay intensa actividad de resistencia de las masas, de la población activa. Además, se precisa una crisis revolucionaria que agregue a esas condiciones la capacidad de los “de abajo” de accionar con fuerza para derribar al régimen cuestionado. La crisis del sistema capitalista se perfila de larga duración, y no habrá retroceso inmediato del sistema porque no hay quien lo derribe.


En tales condiciones, vale trabajar con base en la clase trabajadora –aunque sea diferente al proletariado fordista–, perfeccionando la lucha ideológica desde diversos puntos del mundo, contra la alienación propagada por el gran capital, para que se enhebren procesos, acercando progresivamente las legítimas y diversas experiencias de los pueblos en la búsqueda del socialismo y del comunismo. Para ello es primordial fortalecer el internacionalismo de los trabajadores, imprescindible ante el poder mundial de las grandes trasnacionales.


Parece atinado contribuir desde el “arriba” del poder estatal si se cuenta con él, por quienes buscan la meta socialista, aunque no sea una “dictadura del proletariado” (por ejemplo, China o Cuba), o en cualquier país, desde el “abajo” de las organizaciones sociales y políticas. Desde el poder estatal se contribuye con cierta planificación y defendiendo formas de propiedad colectivas y estatales, con vistas a eliminar el hambre, la miseria, la ignorancia. Y, por ese camino, posibilitar que efectivamente las grandes mayorías puedan pelear por sus derechos, haciendo viables la plena libertad y la igualdad, eliminando la propiedad capitalista.


En todos los casos –con o sin el poder estatal–, desde el “abajo” resulta acertado desarrollar la conciencia de clase de los trabajadores y de sus aliados populares, extender las organizaciones de masas y luchar por su funcionamiento democrático, al mismo tiempo que fortalecer las movilizaciones. Para que de esta manera, a través de una lucha de clases que será prolongada, se conduzca a la humanidad a los destinos soñados por tantos, entre otros por Marx y Engels. En suma, una meta que se irá perfeccionando a medida que la praxis de esas grandes masas lo permita.


1. Una elaboración más desarrollada de esto se encuentra en Marxismo, ese ocultado, de mi autoría (Arca, 2007).
2. Rudolf Bahro, La alternativa. Contribución crítica al socialismo realmente existente. Alianza Editorial, Madrid, 1979.
3. Jürgen Kuczynski, Breve historia de la economía. Colección Hechos, Ideas y Ciencia. Buenos Aires, 1961.

 

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El bicentenario de Marx huele a victoria

A diferencia de las celebraciones por el Centenario de la Revolución de Octubre o las dedicadas al Mayo del 68, el Bicentenario del natalicio de Marx huele a victoria. Consecuencia de los efectos de la crisis de 2008, el interés por la obra de Karl Marx ha resurgido, y esta recuperación se debe a una generación de jóvenes que ha sufrido a nivel personal y familiar los efectos de la crisis, y que forma parte de la sociedad que tiene interés o que demanda responder a la pregunta de ¿qué es lo que ha pasado?

Hay que recordar que Marx es un político, un político revolucionario, que se integra en las organizaciones revolucionarias de su tiempo; no es una persona que ni se queda en casa ni en la biblioteca. La historia de Marx no es la historia de un erudito, sino que es la historia de un militante que quiere organizar la revuelta, participar activamente de los movimientos revolucionarios de su época. Es en esa apuesta militante por lo que Marx estudia, investiga y comunica.


Esta es la visión que miles de personas recuperan de Karl Marx, especialmente la juventud, una visión diferente a la que se ha mantenido hasta ahora, en la que Marx se sitúa en un plano académico, teórico. Se ha intentado situar a Karl Marx en la ciencia académica, pero el Marx que debemos recuperar es algo más.


Para ir al meollo, Marx hace dos aportaciones. Primero se pregunta dónde está la explotación, y su respuesta es clara: la explotación está en lo que no se ve. Marx se centra precisamente en lo que no se ve; en aquello que precisamente ni los capitalistas tienen claro, ni mucho menos los dirigentes obreros con los que confrontó Marx. Para el político alemán, las organizaciones obreras precisamente tienen que centrarse en explicar y denunciar lo que no se ve. Destruir lo supuesto y crear otra condición para la revolución.
Así para Marx la naturaleza de nuestra sociedad es en apariencia la extraída de un cúmulo de venta y distribución de mercancías. Pero Marx lo que busca es como esas mercancías, a lo largo de la historia, han generado alrededor un cúmulo de relaciones, que son en las que se sustenta nuestra sociedad. Si el pensamiento burgués predominante quería no hablar de esas relaciones, las ocultaba, lo que propone Marx es dirigir los esfuerzos teóricos a comprenderlas, los políticos a denunciarlas y los organizativos a derrotarlas. Esto hace de la obra de Marx el resultado de un análisis de la naturaleza de la explotación en nuestra sociedad.


En definitiva, Marx lo que propone es superar esa forma que tiene la sociedad burguesa de autoentenderse a través de la economía, y proponer la necesidad de construir una nueva forma de conciencia. Por eso lo que nos propone Marx es la necesidad de crear otra forma de conciencia, una forma de conciencia revolucionaria, cuya intención no es sólo explicarse las cosas, sino cambiarlas, transformarlas.


Eso hace que Marx desconfía de todos y de todo, lo que le lleva a poner en cuestión la forma en que se ha construido la forma de ver el mundo, y centrarse en esa realidad oculta, que para Marx es la base de todo. Ese velo contra el que hay que revelarse es el fetichismo de la mercancía, que pretende ocultar la verdadera condición de las relaciones humanas dentro del capitalismo que es la explotación.


Así, lo que para los burgueses son leyes naturales que existen a lo largo de la historia, ya no son leyes de la humanidad en su conjunto, sino que es una de las características de esa falsa conciencias necesaria para mantener el dominio de clase, que no es un mero dominio basado en el engaño, sino que es un engaño necesario para el dominio de una parte minoritaria de la sociedad.


La otra aportación es el concepto de subsunción, la idea de que con el desarrollo de la tecnología y la maquinación, los trabajadores sin el capital pierden. Esto nos lleva a otra expresión de Bértolo “¿Qué es un comunista? Aquel que se ha dado cuenta que si no hay trabajadores no hay empresarios”; mientras que un no comunista “piensa al contrario, que si no hay empresarios no hay trabajadores”. La apariencia que todos vivimos es “que nos dan trabajo”, frase con una carga política bestial, es una frase que explica la resignación de la clase trabajadora y de la progresiva desconexión de la izquierda con la realidad material. Es una de las claves de nuestro tiempo, y darle la vuelta a eso, es el objetivo central de los comunistas. La clase trabajadora no necesita a los propietarios, al capital, para producir y ser la clase rectora de nuestra sociedad.
En el Bicentenario de su natalicio, hay que decir con claridad, que Marx no ha cartografiado todo; pero su legado nos dice algo importante para transformar nuestra sociedad contemporánea: todo es apariencia, pero en esa apariencia podemos encontrar (ocultos) los elementos para transforma nuestro presente.

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Domingo, 29 Abril 2018 05:47

Marx

Marx

El 5 de mayo es el bicentenario de Marx. Su muerte fue decretada tantas veces que pareciera haberse vuelto inmortal. En su Crítica de la razón dialéctica, Sartre dijo poderosamente: “El marxismo es la única filosofía viva de nuestro tiempo porque no han sido superadas las condiciones que le dieron existencia”. Si no está vivo el marxismo sin duda lo está Marx. El siglo XX creyó enterrarlo con la caída del comunismo. Los filósofos estructuralistas franceses emprendieron la tarea. Había que salir de Marx y entrar en Nietzsche y Heidegger. La tarea se hizo por medio de la destrucción del sujeto. 

Con su ensayo “La época de la imagen del mundo”, Heidegger entrega el camino adecuado. Esa época es la del cartesianismo. Aquí, lo vinculante es la subjetividad. El mundo es imagen del sujeto y lo subjetivo es la materia vinculante de todos los entes en medio de la tarea por olvidar al ser. Luego Foucault habrá de soldar esto con su sorprendente análisis del cuadro de Velázquez, “Las meninas”. Antes, Adorno y Horkheimer cambian el eje del marxismo de la Teoría Crítica. Pasan de la lucha de clases al conflicto del hombre con la naturaleza y critican lo que llaman razón instrumental.


En sus “Tesis de filosofía de la historia”, Benjamin destruye el decurso teleológico de la historia, base de la dialéctica hegeliana y marxista. Deleuze habrá de partir de la afirmación aristocrática de Nietzsche y se afirmará en la positividad spinoziana y nietzscheana. Lo negativo, que es esencial en Marx, queda de lado. En lugar de la negatividad del obrero trabajador se elige la veracidad del grupo aristocrático del Nietzsche de la “Genealogía de la moral”.


Benjamin escribe: “Nada perjudicó más a la clase obrera alemana que creer que nadaba a favor de la corriente”. Luego vienen los posmodernos, fervientes antimarxistas. Vattimo hablará de la sociedad transparente. Una transparencia garantizada por los medios de comunicación. El lenguaje se deconstruye en dialectos .La historia deviene fábula. Sin más, en Baudrillard, un verdadero talentoso, se comete el crimen perfecto, muere la historia.


Hay una secreta alegría en el modo que se festeja este bicentenario de Marx. Se lo siente más vivo que durante buena parte del siglo XX, en su peregrinaje soviético. Hoy, es parte de las luchas por la libertad. Molesta a la izquierda dogmática tanto como al neoliberalismo, que busca tratarlo bien, con buenos modales. Incorporarlo a las nuevas filosofías livianas. Marx es un núcleo duro. De joven es un romántico hegeliano. En 1843 escribe su “Introducción a la filosofía del derecho de Hegel”. Este bello texto habla de la ignominia y de la tarea de volverla más ignominiosa, publicándola. Postula que la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales así como el proletariado encuentra en ella sus armas espirituales. Habla del hombre como ser supremo para el hombre. Y también de la crítica de las armas y las armas de la crítica. La filosofía es la cabeza de la emancipación del hombre y su corazón es el proletariado. Y concluye diciendo que la filosofía no puede realizarse sin la superación del proletariado y el proletariado no puede superarse sin la realización de la filosofía.


Este texto está lleno de hegelianismo. Sucede que Marx nunca dejó de ser un gran hegeliano. El Manifiesto del partido comunista, de 1848, es uno de los más grandes textos políticos jamás escritos. Marx se refiere a las grandes tareas revolucionarias de la burguesía. Creó el sistema mundo. Sometió el mundo rural al urbano. Reescribe varias páginas de Facundo, que es tres años anterior al Manifiesto. Tanto Marx como Sarmiento vieron en el desarrollo de las ciudades el avance de la civilización.


El colonialismo eurocéntrico que late en sus textos sobre la India, México y Bolívar tiene su raíz en la dialéctica de Hegel. También su cita de Goethe: “Qué importan los estragos/ si los frutos son placeres/ ¿No mató a miles de seres/ Tamerlán en su reinado?” El Capital corrige el punto de vista. Las atrocidades de la burguesía son analizadas con la crueldad que merecen. La violencia es la partera de la historia. El capital viene al mundo chorreando sangre y lodo. Antes, el capítulo sobre el fetiche de la mercancía es una obra maestra de la filosofía. El misterio y el fetiche de la mercancía radican en ocultar sus medios de producción. El colonialismo de los textos del ‘50 amaina ya en sus bellos textos sobre Irlanda. Y en sus años postreros dejará en claro, en su célebre carta a Vera Zasoulitch, que El Capital no es una filosofía de la historia. Mientras haya injusticia y despojo habrá Marx, porque fue el filósofo que propuso cambiar el mundo, no sólo interpretarlo.

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Domingo, 29 Abril 2018 06:15

El día y la noche del trabajador

El día y la noche del trabajador

Nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente vive de su trabajo, pero nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente trabaja sin sus derechos garantizados.


Una sociedad cuya riqueza es resultado de lo que hacen diariamente los trabajadores, cada vez les reconoce menos, cada vez garantiza menos sus empleos, sus derechos, sus salarios mínimamente dignos.

Es alrededor de las actividades del trabajo que vive la mayoría aplastante de la gente en todo el mundo. Entre despertar muy temprano, gastar algunas horas en un trasporte muy malo, cumplir una larga e intensa jornada de trabajo, retomar el mismo trasporte de retorno, llegar a la casa y recomponer las energías para reempezar la misma jornada al día siguiente, gira la vida de millones y millones de personas en todo el mundo.

Para la gran mayoría, se vive o se sobrevive para trabajar. No hay tiempo para mucho más. Ni se puede escoger en qué trabajar. Cuando hay trabajo

Porque lo que más caracteriza hoy al mundo del trabajo, en cualquier parte del mundo, en mayores o menores proporciones, es el trabajo informal, el trabajo precario, sin contrato de trabajo, con trabajo intermitente, como define la nueva y cruel legislación del trabajo en Brasil. Es decir, trabajo sin garantía de continuidad, sin vacaciones, ni licencia de salud o maternidad, ni décimo tercero, ni nada de lo que está presente en los contratos formales de trabajo.

La misma identidad del trabajador se va debilitando, en la medida en que la mayoría de ellos tienen varias actividades a la vez, para poder redondear el presupuesto familiar. Varios de ellos cambian de actividad de un mes a otro, se arreglan como pueden, juntando varias pagas en el mismo día.

Las organizaciones de los trabajadores, para que puedan defender sus reivindicaciones, a su vez, también se debilitan, dejando a los trabajadores cada vez más fragilizados frente a la ofensiva en contra de sus derechos elementales. En varios países, reformas aprobadas en los Congresos o en curso, en la práctica cancelan toda base mínima de negociación, dejando que el desempleo presione a los trabajadores a que acepten cualquier tipo de trabajo, por la necesidad elemental de sobrevivencia de él y de su familia.

Uno de las imágenes más tristes de nuestras sociedades es la figura del desempleado, que sale tempranito de su casa, golpeando de puerta en puerta, en la búsqueda de alguna fuente de sobrevivencia. Que en gran parte de los casos recibe una respuesta negativa, esto es, se le dice que ni por el miserable sueldo vital se le puede contratar, que él no vale ni ese sueldo mínimo miserable. Y tantas veces no dice a sus familiares que ha perdido su trabajo, que es un desempleado, deambula buscando trabajo, como si estuviera trabajando, pero llega un momento en que todos se dan cuenta que falta lo elemental en la casa, que el desempleo ha ingresado también en ese hogar.

Y el desempleado no tiene ni a quien alegar. Mientras el derecho a la propiedad está garantizado en las constituciones, aunque se refiera al derecho de una minoría, el derecho al trabajo no tiene ley que lo garantice ni alguien a quien reclamar. Como si el derecho al trabajo no se refiriera a la gran mayoría de la población y el derecho a la propiedad a una ínfima minoría.

Cuando las fuerzas conservadoras toman la ofensiva, quien paga el precio más caro es el trabajador. El ve amenazado su empleo, sus derechos, su salario, su educación, su salud. Este primero de mayo – día del trabajador y no del trabajo, como algunos insisten en decir – encuentra a la gran mayoría de los trabajadores del mundo en situación penosa. Perdiendo derechos y con muchas dificultades para defenderlos.

Sin embargo, la mayoría aplastante de nuestras sociedades, aunque pueda no identificarse como tal, es trabajador, vive de su trabajo. Una actividad que diferencia al hombre de los otros animales, porque solo el hombre trasforma la naturaleza para sobrevivir y, así, se trasforma a sí mismo. Pero en la sociedad capitalista, el trabajador no es dueño de su trabajo, lo arrienda para poder sobrevivir, no tiene poder sobre lo que produce, a qué precio produce, para quien produce, cómo produce y no se reconoce en los productos de su mismo trabajo. Es un trabajador alienado, que aliena su capacidad de trabajo y es alienado por el proceso de producción, que hace con que él sea alienado respecto a lo que el mismo ha producido.

En este año, en particular, la vida del trabajador es tormentosa. Si tiene empleo, no sabe hasta cuándo podrá tenerlo. Si tiene empleo, tantas veces no tiene contrato de trabajo firmado. El empleo ha dejado de ser fuente segura de mantención, de condiciones de vida mínimamente dignas para él y para su familia.

Un día del trabajador que más se parece a una noche por la inseguridad, por la ofensiva retrógrada respecto a los derechos básicos que el trabajador necesita y merece. Que el próximo primero de mayo sea de nuevo un día de fiesta, de celebración, de conquistas garantizadas, de empleo seguro y de salario digno.

 

27/04/2018

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

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