Comunidades de la Emperatriz, en Caloto Cauca son Atacadas por la Fuerza Pública

Hoy 14 de octubre, a las 6 de la mañana, Ejército y Policía ingresaron de manera violenta a la hacienda La Emperatriz, en el municipio de Caloto en el departamento del Cauca. En la hacienda se encuentran ubicadas, desde hace más de un año, las comunidades indígenas del resguardo de Huellas Caloto, quienes realizan acciones de liberación de la Madre Tierra. La arremetida de la fuerza pública dejó un saldo de cuatro comuneros heridos.

Muy temprano en la mañana entraron maquinas y tractores destruyendo los asentamientos y los cultivos que hasta el momento habían construido las comunidades cercanas. De igual manera, la fuerza pública arremetió lanzando de manera indiscriminada, gases lacrimógenos a todas las personas. Debido a las grandes cantidades de gas disparado, las comunidades cercanas a la hacienda tuvieron que desalojar sus viviendas, puesto que la fuerza pública atacó también a las viviendas, sin importarle que en las casas habían bebés, niños y mayores.

En medio de la trifulca la comunidad de Huellas de Caloto retuvo a 12 soldados, en el resguardo de Toez en la vía al Palo, cercanías de Caloto en Cauca. Así respondieron los indígenas, luego de que estos soldados amedrentaran a la comunidad enseñando sus rifles y amenazando con disparar a quienes trabajaban desde hace dos años en la liberación de la Madre Tierra.

La comunidad indígena reportó cuatro comuneros heridos, los cuales no pudieron ser trasladados con prontitud al puesto de salud, porque la fuerza pública obstaculizó la entrada de la ambulancia, para que los comuneros recibieran atención médica.

Este suceso se produce 2 días después de que se conmemoraran más de 500 años de resistencia frente al saqueo y el genocidio que los imperios foráneos vienen perpetrando contra los pueblos originarios de nuestra América. Suceso conmemorado en la región del norte del Cauca, mediante la apertura de un nuevo punto de liberación de la Madre Tierra, ubicado en la finca Vista Hermosa del resguardo de López Adentro.

Según cuentan las comunidades, el 12 de octubre a esta nueva aldea de la liberación, llegó un enviado del dueño de la finca, que sirve a los ingenios azucareros de La Cabaña y Río Paila acompañado del ejército, cuatro camionetas de seguridad, dos helicópteros y una avioneta que sobrevolaron la zona. El mensaje: “No hagan las cosas así, sentémonos a conversar como gente civilizada. Salgan de la finca y conversamos”.

Frente a lo cual la comunidad respondió: “Gente civilizada somos. Por eso liberamos la Madre Tierra. Si lo que quiere decir es que nos sentemos a conversar pues nos sentamos. Aquí mismo en la finca hasta que la liberemos por completo.” El enviado se fue.

Según la memoria del pueblo nasa, en La Emperatriz firmaron un acuerdo en 2005 y salieron, teniendo que volver a entrar en 2015 porque nunca se cumplió. “Al perro no lo capan dos veces.”

El ataque de desalojo que se perpetró el día de hoy no es ajeno a lo ocurrido el año pasado y en días recientes, una vez más siguen violando los derechos humanos, muestra de que la guerra continua contra quienes se atreven a confrontar al sistema de manera directa, al capital transnacional y al monocultivo de la caña en la región del valle del rio Cauca. Estas acciones de ataque y fuerza indiscriminada contra comunidades indefensas -quienes exigen legítimamente sus derechos, cuidan y defienden el territorio, garantía de vida para todas las generaciones, no pueden justificarse desde un gobierno que proclama la paz-, no puede primar el afán de lucro individual por encima de los derechos colectivos.

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