El fotoperiodista Manu Brabo, en su casa de Madrid.

El fotoperiodista, ganador del Premio Pulitzer en 2013, inaugura su primera exposición en solitario de la mano de National Geographic. Una retrospectiva de su trabajo en diferentes conflictos como Siria, Libia o Egipto que se exhibe en La Neomudéjar de Madrid y que describe en esta entrevista.

 

En su casa prestada del centro de Madrid, Manu Brabo (Zaragoza 1981) intenta descansar lo justo antes de la inauguración. El fotoperiodista, que en realidad es asturiano, lleva todo el día concediendo entrevistas. Estrena su primera exposición en solitario, en La Neomudéjar de Madrid, de la mano de National Geographic. Un trabajo retrospectivo de los diferentes conflictos bélicos en los que ha trabajado y que ha tenido a bien titular “Un día cualquiera”.

En el salón, lejos de las balas, Brabo recuerda para Público ese día cualquiera en el que estuvo a punto de morir. Uno de ellos, en realidad: “Fui a cubrir una ofensiva a un pueblo llamado Ganus, en Irak, que estaba rodeado por el Ejército iraquí. Dentro estaba el Estado Islámico. Se estaban preparando para atacar, cargaban ametralladoras, merendaban y charlaban... De repente cayó un mortero del 80 ─entiéndase: grande─. En la foto falta alguno pero creo que son diez soldados muertos y 19 heridos”. Esa es una de las 90 imágenes que pueden verse en las paredes desconchadas de la sala, un antiguo taller de Renfe reconvertido en espacio vanguardista.

 

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Foto cedida

 

“Donde me ves es donde me tiro al suelo y empiezo a hacer fotos.” Es diciembre del año pasado, pero a Manu no se le ve porque está detrás de la cámara. Con el polvo aún levantado por la explosión y los oídos zumbando, el fotoperiodista agarra la cámara y dispara. Sin pensar mucho en lo que, por azar, acaba de esquivar. “Si no hubiera habido tanta gente delante para comerse la metralla, algo me hubiera comido yo. Sí, pude palmar”, resume

 

¿Cómo se puede coger la cámara y trabajar segundos después de que te pase una cosa así?

Por instinto. Es muy difícil que caigan dos morteros en el mismo sitio. Los que lo lanzan van corrigiendo el tiro para pillar a los que se escapan. Es mejor quedarse que retroceder. Hay dos opciones: echas a correr como pollo sin cabeza o te tiras al suelo y trabajas.

¿Eres capaz de medir y encuadrar en esas circunstancias?

Claro. Si empiezas a pensar en lo que te puede pasar es mejor que te vayas. Yo sé que si voy a Irak me pueden matar, me pueden secuestrar, me pueden cortar la cabeza. Esas cosas las dejas en tu casa. No hay más. Es más sencillo de lo que parece.

Brabo no usa teleobjetivo. “Me dejaron uno para Libia y lo rompí. Se lo debo aún a Guillem Valle”, ríe. Según dice, para hacerlo bien hay que estar cerca, aunque pueda pasarte de todo. Cercanía y rapidez, “exponerse pero lo justo”. Cazar la imagen, resume.

 

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Foto cedida

 

Esta foto le valió el Premio Pulitzer en 2013 y se puede ver en La Neomudéjar a un tamaño que impresiona. Un padre sostiene el cadáver de su hijo, herido durante un ataque del Ejército de Al Asad en la ciudad de Alepo. “Estábamos refugiados en un hospital y yo hablaba con los médicos. Vi pasar a un señor con el cuerpo de ese chaval herido. Le pasaron a la sala de urgencias, es decir, una sala improvisada en lo que quedaba de hospital. Después vi pasar corriendo al señor y supe que era el padre. Me quedé esperando en la puerta a que el padre saliera con el chaval ya cadáver. Poco a poco vas viendo la urgencia y la gravedad de las heridas. Lo notas en el color de la piel, en las pupilas... Al rato salió con el niño en brazos y un disgusto de la hostia. Corrí un poco desde atrás para hacer las fotos lo más rápido posible”, recuerda.

¿No te sientes mal aprovechando un momento tan doloroso para otra persona?

Mi trabajo es invasivo. Va de meterse en lugares donde no estás invitado. Nunca es agradable tener a un fotógrafo delante. Intentas componer y hacer el trabajo técnico rápido para molestar lo menos posible. Al fin y al cabo, es un señor buscando un momento de intimidad en la vía pública. Es complicado, pero la única manera que tengo de ser menos invasivo es ser invasivo durante menos tiempo.

 

Ganar y perder en Siria


El conflicto en Siria le granjeó el premio más prestigioso y le consolidó como uno de los mejores fotoperiodistas del momento, aunque también le robó a un gran amigo y compañero de penurias en el frente. James Foley, Jimmy o sólo Jim para Babo, fue secuestrado por el Estado Islámico en 2012, cuando cubría la guerra civil. 635 días después, el vídeo de su ejecución dio la vuelta al mundo. A Brabo no le gusta hablar de eso, al menos en público, aunque el nombre de Jim no deja de salir de la boca del fotógrafo durante toda la entrevista.

“Siria me ha quitado muchas cosas, pero más allá de que me haya quitado a personas, destaco la frustración de haber trabajado un montón, de haberme implicado tanto, de gozar de la confianza de mucha gente para que luego tu trabajo no responda a las expectativas. Ni a las tuyas ni a las de esa gente. Eso es lo frustrante y te hace plantearte que tu trabajo es una mierda que no que no sirve para cambiar nada”.

 

¿Pensabas eso cuando empezaste a hacer fotos?

Al principio te haces fotógrafo de guerra para sensibilizar, para que la gente vea lo que pasa y remover conciencias. Con el tiempo ves que eso no pasa y empiezas a buscar la medalla de bronce, el premio de consolación. Mi premio es saber que mi foto no va a parar una guerra, pero si nosotros dejamos de hacer esto, todo será peor. Lo veo como una balanza desequilibrada: los hijos de puta siempre pesan más. Pero, si quitamos el pequeño contrapeso de los periodistas, se acabó, todo irá mucho peor. Ya van 500.000 muertos en siria y todos sabemos lo que pasa allí. Si no lo supiéramos, echa cuentas.

¿Qué influencias has tenido para dedicarte a esto?

Soy víctima de los fotógrafos que cubrieron Bosnia y Ruanda. Me llegaron en los 90, cuando empiezas a tomar conciencia de ti mismo, en la adolescencia. Me marcó. Me hizo preguntarme hasta dónde puede llegar el ser humano y qué podía hacer yo en todo eso. Ahora yo intento que a los demás le marquen las cosas igual que a mí me marcaron las fotos de Bosnia. Al principio eres joven y crees que en las guerras hay buenos y malos. Ves al fotógrafo como el superhéroe que cambia las cosas. Luego la vida va pasado y ves que eres un supermierda que, unido a otros supermierdas, hacemos que la balanza no caiga del todo hacia el lado de los hijos de puta.

Por ejemplo, es bonito que un amigo me llame para decirme que está trayendo a su hijo de cuatro años a ver mis fotos. Porque le hará saber cuál es la diferencia entre cerca y lejos, es decir, valorar lo que tienes y valorar las tragedias de los otros.

[A la entrevista se ha sumado Paulo Nunes Dos Santos, amigo de Brabo y fotoperiodista freelance portugués afincado en Irlanda. “Somos hermanos, hemos estado juntos en muchos frentes”, apunta el luso, que ha venido a visitarle para la inauguración y no puede aguantar callado viendo como Brabo cuenta historias en las que él también estaba].

Nunes: Cuando empiezas en esto tienes la idea de cambiar cosas. Es el estado natural de la juventud. Pero con el tiempo te vuelves algo cínico. Quizás no sea la palabra correcta. El trabajo de Manu tiene un valor histórico. Puede que ahora no sirva para cambiar las cosas, pero quizás dentro de 15 años mis hijos vean esas fotos en la escuela y entenderán las cosas horribles que la humanidad ha hecho. No vale sólo con que te lo cuenten, las imágenes se quedan en tu cabeza para siempre. Ése es su valor histórico.

¿Cuántas veces volviste a Siria tras el Pulitzer?

Tres más. Pero en abril de 2013 ya vi la cosa tan fea que no quise volver. Tenía muchos colegas secuestrados, había pasado por mucha mierda, los centros de prensa se habían convertido en mafias... Ya no era agradable, no dormía en el mismo sitio ninguna noche y trataba de variar las ubicaciones para despistar.

¿Qué crees que va a pasar con esa guerra?

Jim y yo decíamos que seríamos editores con 50 años y seguiría habiendo chavales trayéndonos fotos de la guerra de Siria. No parece que nos equivoquemos. Yo le daba 17 años, como la del Líbano, y ya van seis.

 

Libia, el despeque


El nombre Manu Brabo empezó a sonar por primera vez en 2011, cuando fue encarcelado por las fuerzas de Muamar Gadafi mientras cubría la guerra en Libia. Pero el camino hasta allí no fue fácil y dio algún que otro tumbo. Uno de esos tumbos le llevó a una cárcel Libia, donde pasó 43 días detenido por el régimen de Gadafi.

 

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Combatientes rebeldes disparan contra las posiciones del Ejército libio en Sirte, Libia, 2011.- MANU BRABO

 

¿Cómo empezaste en el mundo de la foto?

Empecé a estudiar arte a los 16 años y a especializarme en foto a los 18. Terminé el proyecto con 21. Después fue un hippy durante una temporada en Holanda. También viví en Castellón, monté ascensores, cogí tulipanes, fui repartidor de Seur, monté pistas de tenis con césped artificial... No sabía muy bien cómo ganarme la vida de fotógrafo, así que empecé a estudiar periodismo y a currar en una agencia pequeña de Madrid. Hacíamos foto deportiva, sobre todo motociclismo. Con ese dinero, en vez de irme a Ibiza con los colegas, me iba a Kosovo y hacía mis historias. Y así pasó que llegué a Libia. Ahí ya había empezado a currar con Gara y publicado algunos reportajes en Zazpika. Llegué a Túnez para cubrir la Primavera Árabe escribiendo para Gara, La Nueva España y para Telam (agencia de noticias argentina). Vendía el mismo texto a los tres. Una vez protestó alguno y le dije que el día que me pagara por la exclusiva tendría un texto en exclusiva. Ahí ya empecé a hacer fotos para Efe.

¿Llegaste a Libia contratado por Efe?

No, cuando entré en Libia, Efe me quería pagar lo mismo que le pagan aquí a alguien por cubrir un partido de fútbol. Entonces les dije que dejaba de trabajar. Pero Efe forma parte de EPA (European Pressphoto Agency) y yo debía de ser el único tipo en un sitio que le interesaba a EPA. Entre unas cuantas agencias europeas llegaron la conclusión de que sería bueno pagarme 300 euros y que trabajara para todas. Como me pagaban más pude dejar de escribir. Y de repente aquel hippy que llegó a Libia con una mano delante y la otra detrás empezó a hacer portadas para el New York Times.

[Nunes vuelve a irrumpir en la entrevista] Como él no lo hace, voy a resumirte el trabajo de Manu en Libia. Le conocí allí. Después de unas semanas trabajando juntos me fui a casa. Cuando volví 15 días después, Manu seguía allí y había perdido casi 10 kg. Curraba como un loco y no comía. Casi no le reconocía.

Brabo: De hecho, en la cárcel, gané peso.

 

¿Fuiste a Libia sin experiencia en conflictos?

Conflictos como ese no. Lo más fuerte que había hecho eran cuatro tiros en palestina. Había estado en lugares militarizados y te vas haciendo un poco a la idea de cómo es. Siempre he querido hacer esto, pero no quería llegar al frente y volver con una foto sobreexpuesta. Jugarte la vida por una foto sobrexpuesta es muy estúpido. Así que uno tiene que aprender a controlar sus nervios, a que te paren en un checkpoint, a que te interroguen, a que te molesten, ver a gente armada alrededor... a vivir en el problema.

¿Cómo fue ir a una guerra de verdad por primera vez?

Fue como cuando vas a una zapatería y te pruebas las botas de tu talla, que te van genial. Pero fueron pasando las semanas y no descansaba nada, no comía. Poco antes de que me detuvieran hablaba con Marcelo Cantelmi y me decía que tenía que irme a casa. Y yo le decía que, si me iba, se acababa mi sueño, que no sabía si podría volver. Pero sabía que tenía razón. El problema es que, cada vez que abría Internet, veía una foto mía en una portada ¿Cómo me iba a ir?

¿Pecaste de avaricia por el éxito?

¿Qué éxito? Si no tenía dinero ni para comer, le pedía pasta a todos los periodistas, pero estaba haciendo lo que me gustaba, se me daba bien y mi trabajo estaba teniendo repercusión. Cuesta mucho pensar con claridad cuando tienes un cerebro mal alimentado y viciado, porque lo único que te mantiene en pie es la puta adrenalina... Encima me topé con un colega como Jim y se construye esa esa especie de macho thing, “a ver quién tiene más huevos, yo doy un paso más adelante ”... Él y yo entramos en sitios donde no había llegado ningún periodista.

¿Cómo fue la detención?

El día anterior, Jim [Foley], Clare [Morgana Gillis, fotógrafa de EEUU], Anton [Harmmel, fotógrafo de Sudáfrica] y yo habíamos estado en un sitio a las afueras de la ciudad de Brega. Era una buena posición, porque las tropas de Gadafi estaban abajo y los rebeldes, arriba. Cuando volvíamos les dije que había que levantarse muy temprano porque ese día caería Brega. Lo planeamos todo con el mismo conductor y ya estaba la OTAN bombardeando a las tropas de Gadafi; quieras que no, te hace sentir más seguro. Tras un bombardeo a un convoy de Gadafi, llegamos los primeros e hicimos unas fotos de la hostia. Arriesgamos un poco más y cuando estábamos llegando a esa colina, recuerdo que les dije que yo no subía allí. Nos bajamos del coche y a los dos minutos lo volaron con un RPG. Entonces llegaron unos coches y vi que los tipos llevaban una cinta verde en la cabeza [eran tropas de Gadafi]. Le dije a Clare: “Estamos jodidos”. Empezamos a correr hacia el desierto. Jimmy corría entre nosotros mientras Anton intentaba coger un coche de los rebeldes que pasaban a 200 km/h. Nos tuvimos que echar al suelo porque ya pasaban las balas muy cerca. Jimmy preguntó si estábamos bien y Anton respondió que no. Los coches nos alcanzaron y nos dispararon. Jim gritaba “sahafa” (periodista) y dejaron de disparar pero le metieron una hostia que le saltaron hasta el casco. Solté las cámaras me puse al lado de Clare y empezamos a comer hostias. Yo me agarraba a ella y gritaba que era mi mujer para que nos llevaran juntos. Entonces nos metieron en el coche y vimos a Anton con las tripas fuera, en la cuneta. Después llegaron las humillaciones, los insultos, las patadas en la boca... una colección de vejaciones muy interesante.

¿Pasaste 40 días así?

Cuarenta y pico. Pero no fue así siempre.

¿Cómo era la cárcel de Gadafi?

Podría haber sido peor. Los primeros días fueron muy jodidos. Estuve en aislamiento como tres semanas, y tres semanas contigo mismo sin saber lo que te va a pasar juega malas pasadas. Empiezas a desarrollar paranoias, intentas aprender a saber lo que está pasado: ruidos de coches, cuando te traen la comida, la furgoneta de los presos entrando y saliendo. Intentas asomarte por las ventanas para ver el exterior pero sin que te vean. Empiezas a establecer una rutina paranoica que consisten tratar de saber qué pasa fuera y tratar de intuir qué te va a pasar en el futuro inmediato a través de los sonidos de la cárcel.

Pero también hubo momentos divertidos. Me comunicaba con el tipo que estaba en la celda de al lado por el hueco del enchufe. Se me presentó como un constructor que estaba arreglando el aeropuerto de Trípoli y que le pillaron huyendo. Luego resultó que era un ex boina verde con muchos años de experiencia y que iba de Trípoli a Bengasi para entrenar a los rebeldes. Cuando entraron los rebeldes en Trípoli tiró la puerta de acero de la cárcel de 30 patadas. Se escapó y se pasó la noche escondido hasta que le encontraron los rebeldes.

¿Te arrepentiste en algún momento? ¿Pensaste que todo ese calvario no merecía la pena?

Pensaba que lo que no merecían la pena eran mis últimos cinco años en Madrid haciendo un curro que no me gustaba, sin tener huevos a arriesgar por una profesión por la que estaba dispuesto a dar la vida (ahora ya no tanto). Estaba muy enfadado por los años de presidio que me había autoimpuesto de no ser feliz. Pensaba que si éste era el precio que tenía que pagar por haber apostado, pues estaba bien pagado. Mi reflexión no era “la he cagado”.

 

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El fotoperiodista Manu Brabo, en el salón de su casa, en Madrid.- JAIRO VARGAS

 

¿Cómo es momento de después, cuando llegas a casa?

Es complicado. En la cárcel me volví hasta religioso, yo que siempre he sido ateo. La persona en la que te transformas no tiene mucha cabida en este mundo. Cuesta equilibrar. Mi mayor miedo era no ser capaz de volver a hacer mi trabajo como lo estaba haciendo antes. Volví a Libia porque quería probarme. No quería dejar el trabajo.

Meses después hiciste fotos al cadáver de Gadafi. ¿Qué sentiste al tener delante al culpable de tu encarcelamiento?

Llegué 13 minutos tarde a la muerte de Gadafi. Cuando veo que lo han matado lo primero que pienso es que me tenía que haber creído a la gente 13 minutos antes. Hubiera tenido la foto del siglo. Cuando lo vi muerto ahí me dio la sensación de que el tipo al que odiaba tanto y al que tenía tanta manía era un ser humano que las ha pasado muy putas durante un rato. Rencoroso no soy, pero el que me la hace me la paga. No se puede dejar de pensar en el “y ahora qué, cabrón. Ríete ahora”. Me pasa lo mismo cuando veo a detenidos milicianos del Estado Islámico o soldados prisioneros del régimen de Al Asad. Los ves sufrir y ves al ser humano. No puedes dejar de sentir empatía. Cuando no los ves y te disparan son como monstruos, fantasmas, pesadillas. No les pones cara, están deshumanizados, pero cuando los ves fritos o muriéndose o llevándose una paliza ves lo humano de todos ellos. Cuando cogieron a Gadafi, había supervivientes que estaban huyendo con él y la gente les estaba pegando, escupiendo, uno había perdido el brazo y pedía agua. Tuve que ir yo a por agua para llevársela. La gente me paraba y yo les gritaba: “Dadle agua a este tipo, que sois igual que Gadafi".

 

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Cadáver de Muamar al Gadafi, en la exposición de La Neomudéjar.

 

También estuviste en el Egipto tras la caída de Mubarak ¿Qué ha quedado de la Primavera Árabe?

En Egipto, militares en el gobierno. Controlan el 80% de la economía egipcia. Hacen tanto misiles como espaguetis. Y en el resto de países, guerras. Las Primaveras Árabes prometían mucho y se han quedado en nada. Son sociedades muy complejas que no han tenido tiempo de reconciliarse. No hay una fusión ni un sistema de identidad que los una. Los unió la mano dura y luego no han sabido gestionar que hay diferentes partes de la población con intereses distintos. El único punto en común que han encontrado durante mucho tiempo es el enemigo común. Cuando éste se va, se quedan los problemas, y no han sabido salir de ahí. Tampoco sé cómo se les puede enseñar. Hay tribus, diferentes credos, intereses... Seguramente pase en Siria cuando acabe la guerra. También hay muchos intereses externos que hacen para que la situación no sea estable. No sé exactamente qué beneficio pueden tener la UE y EEUU en todo esto, pero la realidad es que ellos no se ponen de acuerdo y tienden más a solucionar las cosas a hostias que hablando.

Has visto de cerca el mundo de Estado Islámico en Irak, ¿cómo se ha llegado a eso?

Lo vi en la frontera entre los yihadistas y el territorio controlado por los kurdos. Por la noche la gente se escapa de los pueblos controlado por el Estado Islámico y trata de cruzar las líneas. Lo que tienes que pensar es que el Estado Islámico no conquista solamente. Hay muchas partes que libera. Es decir, el triángulo sunita es sunita. El Gobierno de Irak y el Ejército es chiita y se han comportado como unos auténticos hijos de puta en determinadas zonas. Con lo cal, cuando el EI llega a Mosul (Irak) y los habitantes pensaban que eran buena gente. Luego empezaron a ver lo que había, pero ya era muy jodido escapar.

¿Dejas de ser una persona normal cuando ves los horrores de la guerra tan de cerca?

Supongo que sí, pero yo creo que nunca he sido una persona normal. Mis colegas lo dicen siempre que soy el único que de su locura ha hecho una profesión. Me imagino que ya había algo que no andaba demasiado bien en mi cabeza. En general, estar en la guerra hace que te cueste mucho entender los problemas normales que le preocupan a la gente de nuestro mundo. Consideras que toda la gente es tonta y se preocupa por gilipolleces. Te entra ese síndrome Pérez Reverte. Lo estoy notando mucho ahora con el tema catalán.

Te he leído comparar Catalunya con el conflicto de Ucrania ¿No te parece exagerado?

Llámame exagerado o dramático, pero cuando yo hablaba con la gente en Ucrania nadie se esperaba que iban a acabar en guerra por esta razón nacionalista. Y lo están. Lo que digo es que al final las pasiones, cuando los políticos deciden que tenemos que ahondar en nuestras diferencias en vez de en nuestras similitudes y cuando la gente sigue ese juego y se lo cree pasan cosas como las de Catalunya. Ya ha habido hostias, la gente empieza a ser violenta... No sé, parece que necesitamos a cuatro gilipollas y un muerto para que la cosa se ponga seria. Luego muchos nos volveremos más gilipollas y habrá más muertos. Eso es lo que me asusta. No comparo nada, solo digo que si nos dejamos arrastrar por esto acabamos mal.

¿Tan asustado estás por Catalunya?

Claro. Hay familias y colegas que no se hablan. Yo estoy discutiendo con gente con la que nunca he tenido problemas. Y si tienes un punto de vista medio o equidistante, los de aquí te llaman rojo y los de allí te llaman facha. Al final me preocupa que haya gente con unas fronteras mentales tan fuertes que sea capaz de matar por quedarse en esas fronteras o por defenderlas con la violencia. Y me jode aún más que haya gente de izquierdas pensando esto. Para mí la izquierda es internacionalista por definición.

 

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El fotoperiodista Manu Brabo posa ante varias de sus obras que forman parte de "Un día cualquiera", una muestra que junto a National Geographic, ha inaugurado hoy en el centro cultural La Neomudéjar, en Madrid. EFE/Emilio Naranjo

 

En España hay muchos y buenos fotoperiodistas que, como tú, han tenido que publicar fuera porque aquí era muy difícil. ¿Qué le pasa al fotoperiodismo en la prensa española?

No creo que le ocurra nada. A quien sí le ocurre es al público en general. No quiero que vengan a mi exposición a decirme lo guapas que están mis fotos. Yo ya lo sé, aunque suene mal. El problema es que hemos pasado a una ciudadanía pasiva que se traga cualquier mierda en Twitter, que no tiene ni exige herramientas de análisis, que hace juicios sobre una guerra que pasa a miles de kilómetros sin siquiera haber leído la historia de ese país.

Te hablo de los medios no de los lectores.

No, el problema es el público. La gente que está en un periódico también es público. Pero esa gente debería ser gente con background, con inquietudes, con ganas de conocer y que no se fía a la primera. Tenemos ciudadanos y periodistas pasivos que hacen lo que les dice el jefe, que van con la línea que se marca.

No es ya que no se apueste por el fotoperiodismo y los reportajes de profundidad en España. Es que se está apostando por fabricar gente imbécil a la que puedas manejar y mandarlas a votar un día para que les den de hostias y que, cuando se escapan sus políticos, todavía les honren. O gente que sale con la banderita de España. Educación para borregos, televisión para borregos, periodismo para borregos y no se quiere invertir en nada que haga a la gente pensar por sí misma porque es mejor tener ganado que tener personas.

La crisis no es de los medios, es de pensamiento. A la gente se la he enseñado que con el mínimo esfuerzo mental tienen garantizadas unas comodidades. La incomodidad es esto [muestra en el ordenador una foto de un cadáver en Egipto con el cráneo reventado]. Y si no puedo incidir en la gente española pues lo haré en la alemana o en la francesa.

Nunes: Yo creo que también hay otro problema con el fotoperiodismo. Muchos fotógrafos hacen fotos no para impresionar al lector, si no a los editores.

Brabo: Sí. Fotos para fotógrafos.

Nunes: Sí, fotos para fans. Yo empecé a escribir y a hacer fotos para que mi madre supiera dónde está Sudán del Sur y por qué sufre la gente allí.

Brabo: Exacto. Yo hago fotos para que mi madre entienda el mundo. Vivimos en un escenario de estrellas del rock, y la gente quiere ser Mick Jaggerr. No quieren ser Eugene Smith ni McCullin. Seguro que muchos que quieren ser fotógrafos no saben quiénes son. Cuando imparto clases en un workshop hay gente que quiere ser fotógrafo y no tiene nada de cultura visual, no tiene ningún interés en ello, no sabe que la mayor escuela de fotografía está en los cuadros del Museo del Prado. Sólo saben que este curro tiene repercusión social. Pero tampoco es así. Yo voy por la calle y no soy Cristiano Ronaldo. Pero el mundo de las redes hace que te relaciones solo con gente de tu cuerda y, a veces, te hace pensar que eres importante y la gente quiere esa importancia.

Hay centenares de personas que van a Lesbos (Grecia) a hacer fotos a los refugiados sólo para colgarlas en Facebook, sin pensar que ni están ganando dinero ni en que están haciendo más ruido ni en que esa gente a la que hacen fotos son gente que sufre. Ellos llegan para colgarse su medalla de "yo estuve allí". Es una maniobra egoísta y nada solidaria y, económicamente es estúpida. No vas a ir a quitarme el puesto mí ni a James Nachtwey.

¿Por dónde se tiene que empezar?

Quizás por sitios que no están de moda. Para empezar hay que buscar historias diferentes. Cuenta el tema de Sháhara, que está muy sobado pero nadie hace nada bueno ahora. Vete a Haití, que ya no importa a nadie.

Nunes: Empieza por tu propio barrio, por tu calle.

¿No crees que parte de la culpa de este problema es tuya y de otras 'estrellas' del fotopeirosimo?

Sí y asumo mi responsabilidad. A veces publicas en Facebook fotos diciendo "mira qué bien lo pasamos haciendo chorradas en la guerra". Después lo piensas y dices: "La gente va a pensar que esto jauja". Pero no les. En nuestro afán por comunicar y por que se reciba el mensaje, dulcificamos la guerra. Hacemos de ella algo bonito estéticamente, pero en realidad es gente con los sesos fuera, sangre, vísceras y muerte.

 

 

Publicado enSociedad
Desastre kurdo: la independencia que siempre no fue

 

En mi artículo postsísmico sobre cómo "Israel apoya la secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía" (https://goo.gl/Sb48Mu), adelanté que "la alta vulnerabilidad del Kurdistán iraquí radica en que se encuentra totalmente rodeado de países que pueden ser desestabilizados, lo cual beneficia enormemente a Israel, pero a costa de un elevado precio del pueblo kurdo, que puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica regional, como sucedió con el tratado de Sèvres de 1920".

Pues fue justamente lo que sucedió casi 100 años más tarde cuando Massoud Barzani, líder de la región kurda en el norte de Irak y prócer de su fugaz "independencia", fue abandonado por Donald Trump (sucesor de los negociadores "occidentales" del Tratado de Sèvres).

En una fulgurante operación del ejército iraquí –curiosamente entrenado tanto por el Pentágono como por los pasdarán iraníes (Guardias Revolucionarios Islámicos Chiítas)– fue tomada la región de Kirkuk y su capital, con pletóricos yacimientos de hidrocarburos, ante la sorprendente huida de los combatientes kurdos, los legendarios peshmergas (que se arrojan a la muerte), a lo que no hicieron honor, y cayeron después de 12 horas casi sin combatir.

La independencia del Kurdistán iraquí –no se diga su efecto dominó en Irán, Siria y Turquía, con relevantes minorías kurdas (https://goo.gl/Fh5HV2)– quedó hecha añicos. Sin el petróleo de Kirkuk no es viable el estado independiente kurdo en el norte de Irak (https://goo.gl/vudtvp).

Con la hostilidad de todos los estados regionales islámicos fronterizos –en particular los no árabes: la sunita Turquía y la chiíta Irán– y con la sola excepción del apoyo envenenado de Israel, Erbil (con 5 millones de habitantes), capital del Kurdistán iraquí, se aisló de la realidad geoeconómica/geopolítica. Quizá el peor error de Barzani fue su obsceno meretricio con el "Estado sionista", Israel, expoliador de tierras, derechos, vidas y sueños palestinos.

La gran mayoría de los analistas se equivocó al sobrestimar la "valentía" de los peshmergas y al subestimar al ejército central iraquí, después de su previa derrota humillante ante los yihadistas en Mosul: ciudad plural del norte de Irak, con mayoría árabe e importante presencia de asirios cristianos que hablan el arameo (el idioma de Cristo) y de caldeos católicos.

Con la ignominiosa derrota de los peshmergas, Kirkuk es hoy compartida por tres diferentes grupos étnicos y religiosos: los árabes semitas, los turcomenos (de origen turco-mongol y que aquí en su mayoría son chiítas) y los cristianos asirios/arameos/caldeos semitas. El triunfo de los turcomenos chiítas, casi la mitad de la población de Kirkuk, resume la nueva alianza entre la Turquía sunita y el Irán chiíta contra la balcanización de los pueblos kurdos inducida por Israel.

Israel y Trump sufren dos derrotas humillantes con la pérdida de la plaza petrolera de Kirkuk, destinada esquemáticamente a los kurdos.

Debka Weekly (número 774), portal desinformativo del Mossad, se desvive explicando "teorías conspirativas" entre los mismos kurdos y la traición del grupo Talabani, tradicional enemigo de los Barzani (vinculados a la CIA y al Mossad).

La narrativa hilarante de Debka eleva a dimensiones sobrehumanas al legendario general Qassem Soleimani, jefe de la rama de élite expedicionaria Qods, dependiente de los pasdarán jomeinistas. Días antes, Trump había despotricado en forma grotesca contra los pasdarán y el mismo Soleimani, para complacer a su yerno, el israelí-estadunidense Jared Kushner, y a su supremo aliado, el premier Benjamin Netanyahu. Trump obtuvo días más tarde su respuesta en Kirkuk, con la entrada triunfal de su vilipendiado general Soleimani.

Los británicos entienden mejor la geopolítica que sus maniqueos/lineales alumnos de Estados Unidos. David Gardner colige perfectamente la hipercomplejidad no-lineal de las arenas movedizas del Medio Oriente y sostiene que la captura de Kirkuk y la derrota de Barzani, aliado de Israel, "debe ser vista como parte de la competencia geopolítica entre Irán y Estados Unidos" (https://goo.gl/MpvJCA).

Otro británico muy sagaz, Patrick Cockburn, apunta que los kurdos "perdieron 40 por ciento del territorio que controlaron previamente", mientras la "geografía política del norte de Irak será transformada, en detrimento de los kurdos". Sin campos petroleros bajo su control –reservas de 45 mil millones de barriles de petróleo y 150 millones de millones (trillones anglosajones) de metros cúbicos de gas, con una exportación de 600 mil barriles diarios (https://goo.gl/3hni88)–, los kurdos pierden su "independencia económica".

El premier iraquí Haider al Abadi –chiíta árabe semita– consigue su segundo triunfo fenomenal este año: la captura de Mosul contra los yihadistas sunitas y la derrota de los peshmergas sunitas kurdos. Curioso: los dos grupos derrotados por el chiíta premier iraquí son sunitas, mientras se expande el proyectado Creciente Fértil chiíta del C4+1 (Irán, Irak, Siria, Hezbolá+Rusia; https://goo.gl/ZKN3CX).

Para el analista británico filorruso Alexander Mercouris, el plan C de Trump se frustró en Irak: “Estados Unidos fracasó en conseguir el cambio de régimen en Siria (plan A) y falló en catalizar la balcanizacion de Siria sobre líneas sectarias (plan B; https://goo.gl/M7EhyS), y ahora buscaba usar a los kurdos para desestabilizar tanto a Irak como a Siria” (https://goo.gl/ce4Wq8) con el fin de "frenar la influencia creciente de Irán y de alienar a Turquía". Le salió el "tiro por la culata" a Trump, ya que lo único que consiguió es alinear a Irán, Turquía, Siria e Irak, mientras aisló a los kurdos.

Mercouris comenta que en los recientes dos años se ha demostrado que “los rusos son los maestros (sic) de la estrategia militar y tecnología en el Medio Oriente, y que los iraníes son los maestros (sic) indiscutibles de operaciones encubiertas, con su excepcional conocimiento de la región, mediante sus diversas agencias de espionaje y seguridad”.

En forma interesante, Mercouris aduce que la debacle del plan C exhibe el "rápido declive del poder estadunidense en el Medio-Oriente": Trump –quien, a instigación de su aliado supremo Netanyahu, descertificó en forma unilateral e insensata el acuerdo nuclear del P5+1 con Irán (https://goo.gl/LCV7u6)– se está aislando, mientras Irán, el supuesto marginado, sancionado y vituperado, "exhibe excelentes relaciones con Turquía, Siria, Irak y Pakistán, así como los países centroasiáticos". Le faltó agregar a Líbano.

El Pentágono mantiene 10 mil soldados en Irak y es "aliado" de Bagdad en el combate contra los yihadistas, quienes ahora se encuentran en franca retirada en Siria e Irak. ¿Para resucitar en el sudeste asiático?

¿Se inclinaron tanto el Pentágono como Rex Tillerson, secretario de Estado y ex mandamás de ExxonMobil, por los más pletóricos y lucrativos yacimientos petroleros del sur chiíta iraquí, en detrimento del menor yacimiento de Kirkuk, el cual hubiera sido otorgado a los kurdos sunitas no árabes por los intereses de Israel para su abasto? ¿Tuvo miedo Trump a un alza descomunal del petróleo, que hubiera beneficiado a Rusia, por lo que prefirió laisser-faire a Irán?

 

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Cataluña, las raíces de un conflicto: autonomía e independentismo

Ernest Renan, en 1887, apostillaba, una nación es ante todo un sentimiento, por encima del territorio, la raza, la lengua y la religión. Su reflexión concluía: "El hombre no es esclavo ni de su raza, ni de su lengua, ni de su religión (...) Una gran agregación de hombres, sana de espíritu y cálida de corazón, crea una consciencia moral que se llama nación. Mientras esa consciencia moral demuestra tener fuerza por los sacrificios que exige la abdicación del individuo en beneficio de la comunidad, la nación será legítima, tendrá derecho a existir. Si sus fronteras suscitan dudas, consúltese a las poblaciones".

 

Hoy el conflicto se recrea en Cataluña. En disputa, la idea de nación, un sentimiento. La Generalitat desea consultar a la población. El gobierno del Partido Popular lo ningunea desde su convocatoria. Envía policía, requisa urnas, papeletas y acusa de sedición a sus impulsores. Unos y otros se reprochan comportamientos antidemocráticos. Los adjetivos de nazis, fascistas y franquistas inundan el ambiente. El gobierno y sus aliados acusan a los catalanes pro referendo de fracturar, de secuestrar la voluntad del pueblo catalán, de fomentar el odio hacia España. El Partido Popular (PP) y Ciudadanos exigen cárcel e inhabilitación política para los "independentistas". Llaman a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El rey Felipe VI se suma y acusa a los promotores del referendo de ser desleales. La respuesta no se hace esperar: "Así no", le recrimina el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, señalando parcialidad y abandono del papel de mediador. ¿Cómo se llega a esta situación? Votar sin garantías no es democracia, impedirlo tampoco. Las decisiones del gobierno de España, judicializando y criminalizando la propuesta independentista agrega más leña al fuego.

 

El origen del conflicto se remonta a 2006, cuando el parlamento catalán aprueba la reforma del estatuto de autonomía. Salvo el PP, el resto de fuerzas políticas consensuaron un preámbulo: Cataluña es una nación. En junio de 2006 se ratifica en referendo. Vota 49.41 por ciento del censo. (2 millones 569 mil 268 electores), 73.9 por ciento da el sí y un 20.76 por ciento se decanta por el no. El PP interpone recurso de inconstitucionalidad. Bajo esta coyuntura, el 14 de diciembre de 2009 se convoca una primera consulta "soberanista" en torno a una propuesta independentista.

 

En junio de 2010 el Tribunal Constitucional, mermado en sus miembros y con mayoría conservadora, avala la impugnación del PP y sentencia: "La constitución no conoce otra que la Nación española (...) y según las normas la soberanía radica en la indisoluble unidad de la nación española proclamada en el art. 2 CE". Fue un punto de inflexión, el proceso independentista cobra fuerza. La entrada de los populares, con Mariano Rajoy en 2012, aumenta las descalificaciones hacia Cataluña.

 

Mientras tanto, el gobierno de CiU en Cataluña ahonda los recortes sociales. Las protestas se generalizan. Para justificar las medidas culpa al centralismo de Madrid: " España nos roba". La respuesta desde el gobierno central: "los catalanes viven a costa de España". El tono descalificador crece. En 2014, la Generalitat, gobernada por CiU y las fuerzas independentistas (CUP), dan otra vuelta de tuerca, sin reconocernos como nación, ¡independencia! El 9 de diciembre se plantea la consulta: ¿Quiere que Cataluña sea un estado? y en caso afirmativo ¿quiere que este Estado sea independiente? Votan 2 millones 305 mil 290 personas, 33 por ciento del censo. un millón 861 mil 753 dieron su conformidad. El proceso estaba en marcha.

 

El PP, obcecado, nuevamente recurre al constitucional y la judicatura, criminalizando a los promotores. En el banquillo el presidente de la Generalitat, Artur Mas, la consejera de Educación, Irene Rigau y Ramón Espadales, consejero de interior, los cargos: desobediencia, prevaricación y malversación de fondos. Mientras, se airean los escándalos de corrupción de la familia Puyol y el cobro de comisiones para financiar al CiU.

 

El gobierno de Rajoy recupera el discurso tardo franquista: ¡España se rompe! Así llegamos al primero de octubre, donde prevalece la actuación represiva de las fuerzas de seguridad del Estado. En esta coyuntura, Rajoy y su gobierno pide la rendición total, amenazando con más represión. La Generalitat responde con hacer efectiva una declaración unilateral de independencia. Sigue la guerra de banderas, declaraciones, insultos, descalificaciones: el rey les acusa de ser desleales con España, Ciudadanos se suma al carro y pide la suspensión de las competencias autonómicas. El PSOE se enroca entre declaraciones críticas y un apoyo a la legalidad pidiendo al constitucional que impida dicha declaración. El Constitucional asiente. Unidos Podemos se debate entre pedir una mediación, y el desconcierto, sin atinar respuesta al conflicto. Los más radicales apelan al clásico "cuanto peor mejor". En este contexto, la Generalitat se transforma en víctima. Con mayoría independentista en su parlamento, amenaza con declarar unilateralmente el advenimiento de la República Independiente de Cataluña, un acto sin validez institucional. La escalada de desatinos va en aumento.

 

Defiendo un referendo para Cataluña, considero que es una nación, pero no avalo ni esta consulta ni la declaración unilateral de independencia, tampoco las actitudes del PP, Ciudadanos y considero la intervención de Felipe VI maniquea. Pero tampoco entiendo una actitud de tirar hacia adelante sin medir las consecuencias, es irresponsable. Avala más locura: empresas y bancos trasladando su domicilio social, la CUP pidiendo que la Generalitat retire los fondos de CaixaBank o Banco Sabadell e instaurar la república popular. Mientras tanto la sociedad mira atónica e incrédula el devenir de los acontecimientos. María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, deja entrever una movilización de tropas, y el ministro de Interior amenaza enviar más policía y guardia civil. ¿Qué será lo siguiente, tanques en Cataluña?

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En 1973, el ministro de Asuntos Exteriores de EU, Henry Kissinger (izquierda), compartía el Premio Nobel de la Paz con el líder norvietnamita Le Duc Tho

 

Es probable que las dos primeras semanas de noviembre marquen el rumbo del siglo XXI cuando Trump inicia una gira de 10 días por el noreste y sudeste asiáticos que incluye tres visitas trascendentales a China, Japón y Sudcorea –además de la cumbre de la disfuncional APEC en Vietnam, donde puede reunirse en forma fortuita con el zar Vlady Putin, y la reunión de EU con el ASEAN-10 en Filipinas–, mientras se resquebraja el precario acomodo de EU con Rusia en Siria, que puede implosionar con las veleidades independentistas del Kurdistán, en el norte de Irak, azuzadas por Israel (https://goo.gl/X2okCq).

El establishment de EU ha rechazado un G2 con Rusia, que anhelaba Trump y procuraba Kissinger tras bambalinas, con el fin de detener el ascenso irresistible de China.

EU no puede gobernar sólo en su fase de acelerado declive doméstico/regional/global, mientras las garrafales pifias geoestratégicas del establishment en Washington han acercado en forma espectacular a Rusia y a China. Si hay un G2, por el momento, este sería el de Rusia con China.

Dejo en el tintero el relevante cambio cupular de mando del Partido Comunista chino que arranca el 18 de octubre y donde afianzará su control el ala militar vinculada al mandarín Xi quien será entronizado como el tercer Gran Timonel después de Mao Zedong y Deng Xiaoping.

No es gratuito que en esta fase transicional, las fuerzas adversas al mandarín Xi, hayan movido sus fichas bélicas tanto en el Himalaya –diferendo con India, resuelto en vísperas de la reciente cumbre de los BRICS–, como con Taiwán y el arrebato independentista de su primer ministro William Lai Ching-te.

La Unión Europea, despreciada por Trump, se acerca cada vez más a China y congela su confrontación con Rusia, a raíz del contencioso en Ucrania y las estrafalarias sanciones exigidas por EU que dañan la geoeconomía del viejo continente que ha iniciado su desgajamiento multiforme desde el Brexit hasta el referéndum independentista de Cataluña.

John Xenakis, quien alardea haber colaborado durante una década con Steve Bannon, el ideólogo del trumpismo evangelista blanco (https://goo.gl/z3UASf) –que ya empezó a mostrar de lo que es capaz en la carnicería de Las Vegas– analiza en el portal Breitbart y con base en la publicación Generational Dynamics del MIT, tanto la muy sonada entrevista de Bannon a Bloomberg (https://goo.gl/oW3hZg) como las numerosas reuniones del ideólogo del trumpismo (con o sin Trump) con Kissinger, quienes preparan un proyecto para sonar la alarma sobre China: la primera amenaza económica a EU (https://goo.gl/5Xx6xH).

Según Steve Bannon, la forzada transferencia de tecnología de la innovación estadunidense a China es el principal mayor asunto económico y de negocios de nuestro tiempo que puede dejar plantado a EU como una vulgar Colonia: lo que sucedió con la Colonia Jamestown de Virginia formada en 1607, convertida en un Estado tributario, mientras China se está volviendo el principal poder económico dominante en el mundo.

John Xenakis rememora que Kissinger, hoy de 94 años, armó el encuentro secreto con Pekín en 1971 que permitió a Nixon abrir China a Occidente.

Como consultor internacional, Kissinger ha visitado China más de 80 veces y en fechas recientes se reunió con Bannon dos veces (¡súper-sic!) en septiembre en su casa de Connecticut.

A juicio de Xenakis, Steve Bannon es experto en dinámica generacional y entiende que se aproxima una nueva (sic) guerra entre China y EU.

No lo dice John Xenakis, pero en el epílogo de su libro Sobre China (https://goo.gl/phXDb1)” Kissinger refiere el célebre Memorándum Crowe –que vislumbraba como inevitable la guerra entre Gran Bretaña y Alemania, tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial– el cual puede ser también aplicado a China.

Según John Xenakis, Bannon enmarca el conflicto con China en términos económicos y se basa en cuatro mil años (sic) de historia diplomática china, centrados en el manejo de los bárbaros, menos los recientes 50 años.

En la hermenéutica de Bannon interpretada por John Xenakis, para China los barbaros son un Estado tributario. De forma tal que hoy el “tributo a China es la tecnología de EU, lo cual ha valido que Pekín se apropie (¡súper-sic!) de 3.5 millones de millones de dólares en los pasados 10 años.

Lo peor, a juicio de John Xenakis, es que EU ha otorgado a China la esencia básica del capitalismo estadunidense: su innovación.

Xenakis cita el punto de vista de Generational Dynamics –los países cambian sus creencias y actitudes debido a los cambios generacionales– que sentencia que es imposible evitar la guerra mundial entre EU y China ya que en cada siglo por milenio, cada continente en el mundo ha tenido guerras masivas que han aniquilado la mitad de la población y en el pasado siglo, se escenificaron dos guerras mundiales, además de guerras masivas en África, China, Sudamérica y el Sur de Asia:es lo que sucederá este siglo.

Al final de septiembre, el jefe de las fuerzas conjuntas del ejército de EU, el bostoniano general Joseph Dunford, afirmó en una audiencia senatorial que China es la principal amenaza a la seguridad de EU y su más significativo desafío militar en el largo plazo (https://goo.gl/ZKGyVr).

En forma ominosa, el general Joseph Dunford reveló que había informado a China de los planes de EU para usar la fuerza militar contra Norcorea que constituye una amenaza inmediata, mientras que Rusia y China representan peligros potenciales con base en sus crecientes arsenales nucleares.

Para el general Joseph Dunford, en el largo plazo (en 2025), China representa el peligro más significativo, opacando el poder nuclear y cibernético de Moscú, con base en la demografía (que opera contra Rusia) y la situación económica (que favorece a China).

Según Bill Gertz, de Asia Times, los comentarios del general Joseph Dunford son similares a los del director de la CIA, Mike Pompeo, hace tres meses: China tiene la capacidad de exhibir la mayor rivalidad a EU tanto en el mediano como en el largo plazo.

Quedó atrás la significativa ventaja competitiva de EU en 2000, según el general Joseph Dunford: 17 años más tarde esa ventaja se esfumó.

En forma coincidente, Kissinger impartió una conferencia en la Universidad de Columbia (https://goo.gl/o3yiqb), en la que enfatizó que EU y China deben tener relaciones económicas para evitar la Tercera Guerra Mundial y la destrucción total.

Según Kissinger, interpretado ahora por el mismo John Xenakis, la Nueva Ruta de la Seda liderada por China, que busca conectar a China con Asia Central y eventualmente a Europa, tendrá el significado práctico de mover el centro de gravedad del mundo del Atlántico al Pacífico y de involucrar a las culturas de Eurasia, cada una de las cuales deberá decidir el tipo de su relación con esta región y de la cual EU no puede aislarse.

A juicio de John Xenakis, Bannon y Kissinger comparten la visión de que China y EU se encaminan a una guerra mundial, pero que ambos buscan en forma desesperada una salida para evitarla, mediante una alianza económica. ¡Apareció el peine del G2 de EU con China contra Rusia! Veo pura ganancia unilateral para EU sin quid pro quo para China. ¿Dónde queda Rusia y su alianza con China?

 

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Domingo, 01 Octubre 2017 09:28

El retrato de una realidad permanente

Vigilancia policial y militar en la Rocinha esta semana.

 

Tras la invasión narco a la favela Rocinha, llegaron los militares en Brasil

Durante toda la semana de ocupación, y pese a los tiroteos, un único ramo de comercio no fue interrumpido: la venta de drogas, que no cesó. Cuando la tensión produce tiroteos, vienen las fuerzas armadas, se quedan un ratito y se van.

 

En la madrugada del domingo 17 de septiembre, un grupo de entre 60 y 90 hombres invadió la Rocinha, la más poblada y famosa favela de Río de Janeiro. Era un intento de retomar el control del muy lucrativo tráfico de drogas de la comunidad implantada en plena zona sur de la ciudad, donde viven los ricos más ricos. Lo que pasó a continuación fue algo muy semejante a una guerra civil en miniatura. Durante seis días con sus seis noches, frente a fuerzas de seguridad absolutamente inertes – hay escenas de grupos armados de fusiles y ametralladoras poderosas desfilando delante de policiales mal armados, mal preparados, mal pagados y frecuentemente corruptos – la Rocinha vivió momentos de horror.

Al mediar la tarde del viernes día 22 las fuerzas militares empezaron a ocupar la favela. Llegaron los blindados, los vehículos cargados de casi mil soldados subieron por las calles hasta donde ellas llegan. Lo que viene después es una intrincada red de callejones que se van estrechando hasta transformarse en pasillos. Todo un espectáculo, por cierto. Mientras duró la guerra entre los dos bandos de traficantes todo –todo– cerró en la favela habitada por al menos 80 mil personas: escuelas, comercio, puestos de salud, todo.

Algunos de los barrios más nobles de Río de Janeiro – San Conrado, Gávea, Jardin Botánico y Leblon, el metro cuadrado más caro de América Latina – vivieron en alarma permanente, con pavor de que sus calles fuesen escenario de tiroteos. Es que los traficantes son conocedores absolutos de la región de cerros cubiertos por la Floresta da Tijuca, una de las mayores matas urbanas del mundo. Saben cómo usar y cómo ocultarse en todas las trillas ocultas por árboles inmensos que unen la Rocinha al resto de la ciudad, especialmente los barrios limítrofes.

Los hombres del Ejército y la Marina se quedaron en la favela hasta el viernes 29. En esa semana hubo tiroteos intensos, algunos con más de media hora de duración. Resultado final del operativo: fueron aprehendidos 25 fusiles, 14 granadas, siete bombas caseras. Cuatro traficantes fueron muertos, otros 26 detenidos, de los cuales dos menores.

¿Qué cambió? Bueno, durante los días en que las tropas ocuparon la Rocinha se supo que “Rodrigo 157”, el narco que traicionó a su jefe – quien, por cierto, está en un presidio de seguridad máxima a miles de kilómetros de distancia pero aun así ordenó a sus aliados que habían sido expulsados de la región que la ocupasen para recuperar el negocio – y luego resistió a la invasión, había buscado abrigo en otra favela en otro extremo de la ciudad. Salen los del Ejército y la Marina, vuelve la tropa de elite de la Policía Militar. Si Rodrigo vuelve, las fuerzas armadas volverán, dijo el ministro de Defensa Raúl Jungmann. Pero, ¿dónde está Rodrigo? Nadie sabe. Lo más probable es que ya esté de regreso a su feudo.

Durante toda la semana de ocupación, y pese a los tiroteos, un único ramo de comercio no fue interrumpido: la venta de drogas no cesó. En volumen considerablemente menor, por cierto. Pero siguió. Los habitantes de la Rocinha vuelven, pues, al cotidiano: dominados por un traficante autoritario y violento, que además de extorsionarlos a cada tanto implanta el toque de queda en vastas áreas de la favela y que, cuando contrariado, no duda en ordenar puniciones que van de la amputación al estupro, llegando a sesiones de tortura o directamente al asesinato.

Un cotidiano, a propósito, que se repite –a veces de manera más perversa– en casi todas las favela’s de la región metropolitana de Río. La Rocinha, sin embargo, es diferente: está implantada en una región de espeluznante belleza natural. Y si otros barrios de clase media conviven con comunidades pobres con presencia de traficantes, la Rocinha colinda con zonas especialmente nobles de la ciudad. Un estudio conjunto de los servicios de inteligencia de las policías de Río, tanto la civil como la militar, y de las Fuerzas Armadas indica que existen en la región metropolitana 1.025 favela’s, y que el narcotráfico está instalado en 850 de ellas.

Además de los narcos, también están los ‘milicianos’, brigadas formadas por policías de ambas agrupaciones y hasta por bomberos. Los ‘milicianos’ rivalizan con los narcos en los abusos y excesos. Algunas favela’s son aisladas de otras, como la Rocinha, o agrupadas en comunidades, que son doce. Y nueve de ellas – las más pobladas– están directamente bajo control de los narcos (principalmente las que escurren de los cerros) o de los ‘milicianos’ (las horizontales, o sea, instaladas en terreno plano, como la Ciudad de Dios). Las más miserables están en la zona oeste o norte de la ciudad. Son también las más violentas.

Hace algunos años, el entonces gobernador de Río, Sergio Cabral, actualmente residiendo en un presidio y condenado (por ahora) a más de 40 años de cárcel por haber comandado un esquema de corrupción que se extendió por toda la administración y se hizo con al menos 200 millones de dólares, implantó las UPP’s (Unidad de Policía Pacificadora). El proyecto era ambicioso: además de ‘pacificar’, o sea, expulsar a los narcos, habría toda una amplia oferta de servicios como escuelas, cuadras deportivas, centros culturales, puestos de salud, escuelas. Lo que efectivamente hubo fue la ocupación de las favela’s por policiales militares. Todo lo demás quedó en promesa. Con el tiempo, los mismos policías pasaron a ser atraídos por los narcos, a base de soborno o amenaza.

Con la virtual quiebra de Río, todo se vino abajo. La violencia urbana de multiplicó por toda la ciudad, y en las favela’s el cuadro es de desesperanza. Líderes comunitarios repiten, en unísono, especialmente en las favela’s más pobres, que la tendencia es empeorar. Los más destacados estudiosos del cuadro coinciden en el desánimo. Para el sociólogo Ignacio Cano, coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la universidad provincial de Río, a corto plazo todo lo que se puede esperar son intentos puntuales para parar los tiroteos. La socióloga Julita Lemgruber camina por la misma senda. Ella critica la opción de tratar la venta de drogas por la vía de la violencia, sin ninguna otra preocupación por cambiar la realidad de las comunidades.

Cuando la tensión produce tiroteos vienen las Fuerzas Armadas, se quedan un ratito y se van. Y la gente de las favela’s vuelve a su cotidiano de opresión y miedo. Si es así, ¿por qué tanto barullo por lo ocurrido en la Rocinha? La conclusión es una y una sola: porque está enclavada entre los ricos más ricos. Los que les tienen pavor a los pobres más pobres.

 

 

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Domingo, 01 Octubre 2017 09:16

El ELN se sube al tren que llega a la paz

El jefe del equipo negociador del gobierno colombiano con el ELN, Juan Camilo Restrepo, anuncia la tregua.

 

La tregua, que involucra a las fuerzas guerrilleras y del Estado, se extenderá en principio hasta el 9 de enero, y supone el mayor avance en las negociaciones de paz que se llevan a cabo desde febrero en Quito para cerrar el conflicto armado más prolongado de América.

 

Después de medio siglo de lucha armada, la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se acogerá a su primera tregua temporal y recíproca en Colombia a partir de primera hora de hoy. La tregua, que involucra a las fuerzas guerrilleras y del Estado, se extenderá en principio hasta el 9 de enero, y supone el mayor avance en las negociaciones de paz que llevan a cabo desde febrero el gobierno y el ELN en Quito, para terminar de cerrar el conflicto más prolongado de América.

El jefe máximo del grupo, Nicolás Rodríguez, impartió a sus tropas la orden de ''cesar todo tipo de actividades ofensivas para cumplir cabalmente con el cese bilateral del fuego’’ a partir de las 00H00 locales de hoy. Las Fuerzas Armadas recibieron la instrucción por decreto de suspender sus operaciones contra los guerrilleros. El presidente Juan Manuel Santos confió en que el alto al fuego pueda ser renovado ''y sea el primer paso para lograr la paz’’ con el ELN, tras lograr el desarme de las FARC, la que fuera la guerrilla más antigua y poderosa del continente.

Sin embargo, la tregua viene precedida de una semana de ataques contra la fuerza pública y uno de los principales oleoductos del país, que dejan un militar muerto y derrames de crudo en varios ríos de los departamentos de Norte de Santander y Arauca, fronterizos con Venezuela. Este sábado el jefe negociador del gobierno, Juan Camilo Restrepo, condenó la que llamó ''embestida insensata’’, y dijo que espera que el ELN ''cumpla sus compromisos’’ y borre la ''mala imagen y la incredulidad’’ que genera. Desde enero han muerto o resultado heridos 47 efectivos de la fuerza pública a manos de los rebeldes, según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

El alto al fuego con el ELN, una guerrilla surgida en 1964 bajo el influjo de la Revolución cubana y de raíces cristianas, va más allá del terreno militar. Con unos 1.500 combatientes, según cifras oficiales, la organización se comprometió a detener durante este tiempo sus ataques petroleros, la toma de rehenes, el reclutamiento de menores de 15 años y la siembra de artefactos explosivos. También el ELN aceptó analizar ''la liberación de los secuestrados que ya tienen en su poder’’, según Restrepo.

Por su parte el gobierno debe mejorar las condiciones carcelarias de unos 450 guerrilleros y fortalecer la protección a líderes sociales y de derechos humanos, blanco de ataques que dejan 190 muertos desde enero de 2016, según la Defensoría del Pueblo.

Un mecanismo conformado por la ONU, el gobierno, los rebeldes y la Iglesia católica verificar la tregua sobre el terreno. Naciones Unidas desplegar observadores en los 33 municipios con mayor presencia del ELN, mientras la Iglesia acompañar al mecanismo desde 20 diócesis. El componente internacional ser el encargado de facilitar el entendimiento entre las partes ante eventuales desacuerdos.

Criticado por sectores conservadores por sus supuestas concesiones a la rebelión armada, el gobierno de Santos quiere sellar un acuerdo con el ELN que conduzca a una ''paz completa’’. Santos, que dejar el poder en agosto 2018, ya sacó adelante un pacto que permitió el desarme de 7.000 combatientes y la transformación en partido político de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Los enfrentamientos que además de las guerrillas han involucrado a paramilitares, narcotraficantes y agentes estatales han provocado al menos 7,5 millones de víctimas, entre muertos, desaparecidos y desplazados.

El ELN sostuvo diálogos preliminares de paz con todos los presidentes que han gobernado Colombia desde 1990, pero la de Quito es su primera negociación formal. Su máximo órgano de decisión es el Comando Central (COCE) conformado por cinco miembros y que lidera Rodríguez, conocido como ''Gabino’’.

El cese al fuego con el ELN podría ser más frágil que el que en su momento rigió con las FARC. Mientras que la primera guerrilla actuó siempre como una organización muy vertical, el ELN tiene una estructura federada. “Esto le da gran autonomía operativa de mando y de control del uso de la fuerza a sus frentes y bloques’’, lo que dificulta la negociación, dijo Jorge Restrepo, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).''Pese a la veeduría de la Iglesia, que le da una gran legitimidad, el cese al fuego está precariamente estructurado y definido’’, advierte. Pero aun cuando frentes pueden tomar decisiones militares autónomas, el cese al fuego es una decisión política del COCE, matiza el politólogo Víctor De Currea-Lugo, experto en la guerrilla guevarista. ''El ELN hoy por hoy está unido, (...) todas las estructuras van a hacer caso’’, expresó.

El gobierno y su contraparte abrirán en medio del cese al fuego el cuarto ciclo de conversaciones en Quito el 23 de octubre.

 

 

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Lunes, 25 Septiembre 2017 07:44

Peligra el deshielo

Rodríguez dijo que “Cuba jamás perpetró acciones de esa naturaleza”.

 

El gobierno de Trump acusa a la isla de haber causado problemas de salud a diplomáticos norteamericanos en Cuba. La Habana lo rechaza de plano; científicos minimizan los daños causados.

 

Una nueva teoría sobre Cuba se desparrama desde agosto en Estados Unidos. Alcanzó su punto caramelo en estos días y alude a ataques sónicos contra diplomáticos de EE.UU. en La Habana que les habrían causado problemas auditivos, entre otros. Abrazan con entusiasmo esta creencia un grupo de senadores liderado por Marco Rubio y la diáspora de Miami. Incluso más que el Departamento de Estado, un tanto cauto a la hora de responsabilizar al gobierno de Raúl Castro. La cuestión es que hasta ahora no se ha presentado una sola prueba de la dura acusación. Científicos y especialistas consultados por el Washington Post y el sitio BuzzFeed descartan o minimizan la hipótesis del daño causado. La administración de Donald Trump se lo reportó a la isla el 17 de febrero pasado y ya se transformó en una bola de nieve que pone en riesgo la costosa relación bilateral reconstruida en diciembre de 2014.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla dijo el viernes ante la asamblea general de Naciones Unidas: “Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza, ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito”. Esta declaración siguió la línea de un documento del Ministerio de Relaciones Exteriores que había difundido las medidas adoptadas para investigar los episodios: “Las autoridades cubanas crearon un comité interinstitucional de expertos para el análisis de los hechos; ampliaron y reforzaron las medidas de protección y seguridad a la sede, su personal y las residencias diplomáticas...”.

Citado por medios de su país, el secretario de Estado Rex Tillerson había señalado: “Hacemos responsables a las autoridades cubanas de averiguar quién está llevando a cabo estos ataques no sólo a la salud de nuestros diplomáticos, sino que, como ustedes han visto ahora, hay más casos con otros diplomáticos involucrados”. No los mencionó pero aludía a representantes canadienses. Según la agencia Reuters, un funcionario del gobierno de Ottawa dijo que “desde la perspectiva canadiense no asumiremos automáticamente que esto fue necesariamente intencional”. En el mismo medio se citaba la incredulidad de Mark Entwistle. El ex embajador de Canadá destinado en La Habana entre 1993 y 1997 no dio crédito al ataque: “No es ni siquiera imaginable para mí por la forma en que sé que los cubanos ven el mundo”.

La única cuestión probada hasta el momento fue que EE.UU. expulsó en represalia a dos diplomáticos cubanos el 23 de mayo. Se justificó en que su gobierno no protegió a los funcionarios estadounidenses de La Habana que habrían sufrido problemas cognitivos, lesiones cerebrales leves, migraña, mareos y hasta la pérdida de la audición.

El pedido más concreto para el esclarecimiento del hecho partió desde la Asociación Estadounidense del Servicio Exterior (AFSA). Citada por el Washington Post, la agremiación informó que conversó con diez de los afectados y que “alienta firmemente al Departamento de Estado y al gobierno de Estados Unidos a que hagan todo lo posible para proporcionar atención apropiada a los afectados y a trabajar para garantizar que estos incidentes cesen y no se repitan”. Los hechos denunciados van desde noviembre del 2016 al 21 de agosto último. Habrían afectado a 21 diplomáticos y sus familiares.

Una fuente de La Habana refuta esa acusación con un argumento más doméstico: “Se les dio espacio para investigar y no hubo conclusiones. Es impensable hacer una acción de ese tipo. Porque hay cubanos que trabajan en la embajada y en las residencias de los diplomáticos. Ellos no tuvieron ninguna afectación. Nadie se quejó. Se les desarma así la teoría. Para nosotros es una excusa para tensar las relaciones bilaterales y volverlas a fojas cero, incluso a antes de Obama. Cuba jamás instrumentó algo así. Tres o cuatro veces han ido a hacer estudios en La Habana. Pretendemos desarmar esta campaña mediática hecha por los articuladores de Miami”, le dijo a PáginaI12.

El núcleo más crítico del partido Republicano a las relaciones diplomáticas con Cuba inició una ofensiva política. El senador cubano americano Rubio y sus pares Tom Cotton, Richard Burr, John Cornyn y James Lankford le enviaron una carta a Tillerson pidiéndole la expulsión de todos los diplomáticos de la isla en EE.UU. y el cierre de la embajada en La Habana. Su objetivo es sepultar la política de acercamiento del ex presidente Obama y los 22 memorándums de entendimiento que se firmaron entre las dos naciones en 2015 y 2016.

Utilizan ahora los presuntos ataques sónicos con reminiscencias de la Guerra Fría. Apuestan a la ruptura y avanzan pese a lo que sostuvo la portavoz del Departamento de Estado de su propio país, Heather Nauert: “La realidad es que no sabemos qué o quién ha causado esto”. Tampoco tienen en cuenta lo que opinan varios especialistas. “Daño cerebral y conmociones, no es posible”, le dijo Joseph Pompei a AP. Es un ex investigador del MIT dedicado a la psicoacústica. O Andrew Oxenham, citado por BuzzFeed, del Laboratorio de Percepción y Cognición Auditiva de la Universidad de Minnesota: “No puedo explicarme de ninguna manera que la enfermedad y la pérdida de audición estén relacionadas con un sonido”. El Post también condensó en un artículo el pensamiento de algunos científicos: “Arma secreta cubana a la que se culpa de dañar a diplomáticos estadounidenses suena improbable, dicen expertos”.

En Estados Unidos parece real todo lo aparente. Mucho más cuando se trata de Cuba. Un agente de inteligencia transformado en gurú de los medios de Miami presenta la desopilante teoría de que Hugo Chávez fue inducido a contraer cáncer en La Habana. Se refuerza la idea de que el régimen cubano es “enemigo” de EEUU. Todo el show se emite en vivo y en directo por TV para delicia de las audiencias más anticastristas. Tampoco se descarta la teoría de que estaría involucrado un tercer país en los ataques. La saga del affaire acústico lleva a los dos países en un viaje de ida hacia los mejores tiempos de la Guerra Fría.

 

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Domingo, 24 Septiembre 2017 07:42

La Amazonia a subasta

Amazonia Brasileña

 

Brasil y la sangrienta guerra por la tierra.

 

La situación de inestabilidad política, con el presidente acusado de obstrucción a la justicia y organización criminal, paradójicamente afecta directamente al pulmón del mundo.

Tiene el tamaño de toda la Unión Europea. Ocupa un total de 550 millones de hectáreas, con 390.000 millones de árboles y 25 millones de personas que la habitan. Una de cada cinco especies de fauna en el mundo proviene de ese territorio. El “pulmón de Brasil”, lo llaman, también se puede decir que del planeta. La Amazonia hoy es un órgano dañado. Tan sólo en 2016 se perdieron 8 mil quilómetros cuadrados de selva, un 30 por ciento más que en el año anterior. El nivel máximo de deforestación de la última década. Como si cada hora desaparecieran 128 campos de fútbol.

A finales de agosto volvió a sufrir otro golpe, una vez más del gobierno brasileño. El Ejecutivo de Michel Temer, de la mano del Congreso y de la bancada ruralista que lo controla, puso sobre la mesa un decreto presidencial para privatizar la Reserva Natural de Cobre y Asociados (Renca). Este territorio, del tamaño de Dinamarca (47 mil quilómetros cuadrados), situado en la zona amazónica entre los estados de Pará y Amapá, además de ser un terreno rico en minerales también contiene diversos parques naturales y reservas indígenas. Lo que antes era propiedad del Estado, ahora Temer decidió abrirlo a la explotación de empresas privadas extranjeras.

La noticia llegó hace tres semanas, pero las multinacionales canadienses lo sabían desde hacía cinco meses, cuando el ministro de Minas y Energía brasileño, Fernando Coelho Filho, se lo comunicó a diversos empresarios de ese país del norte. La medida cayó como un balde de agua fría entre los ecologistas, que ven como se han acumulado los retrocesos en materia ambiental en el último año. Intelectuales, actores y modelos, como Gisele Bündchen, lanzaron una campaña en las redes sociales y consiguieron 800 mil firmas para que el presidente revocara el decreto. El 30 de agosto el juez del distrito federal, Ronaldo Spanholo, lo suspendió al considerar que la Constitución no permite que el gobierno tome una decisión de este tipo sin debate previo en el Congreso. Ante las críticas y la presión judicial Temer anunció que suspendía los efectos del decreto durante 120 días para llevar a cabo “un amplio debate” con grupos ambientalistas. Por ahora no ha llamado a nadie.

 
TIERRA POR VOTOS.

 

El decreto sobre el Renca es la gota que colma un vaso que hace tiempo está a punto de derramarse. Desde que Temer llegó al gobierno apostó por el agronegocio y rechazó todo lo que oliera a preservación del ambiente, siguiendo las órdenes de los congresistas ruralistas que lo llevaron al poder cuando votaron a favor delimpeachment contra la ex presidenta Dilma Rousseff.

La bancada del agronegocio representa el 44 por ciento de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, y se siente legitimada para plantear exigencias fundamentalmente por dos razones. La primera es que el sector agropecuario supone el 23 por ciento del Pib del país y el 55 por ciento de las exportaciones. La segunda, y quizás la más importante, es la lealtad y el apoyo que le ha dado a Temer, convirtiéndose en el principal aliado del presidente, en un momento en que los escándalos de corrupción también arrasan con las alianzas políticas. Ellos son la llave de la gobernabilidad. El último bastión del Ejecutivo.

Algunas de las prioridades de esta bancada son no sólo mantener sus tierras sino acumular más territorio, reducir hasta la mínima expresión las reservas indígenas, regularizar grandes superficies invadidas por terratenientes, derogar las leyes laborales del campo –legisladores ruralistas llegaron a sugerir que los campesinos no tuvieran salario y trabajaran a cambio de vivienda y comida– y deforestar lo que sea necesario para consolidar la extracción y la exportación de materia prima como base económica. Por eso no es de extrañar que el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, sea uno de los principales exportadores de soja del país y haya recibido hasta en dos ocasiones el premio Motosierra de Oro de Greenpeace, por los estragos que han causado sus plantaciones en la Amazonia.


INVASIÓN LEGAL.


Algunos de sus deseos se han hecho realidad y otros parecen estar cada vez más cerca de cumplirse. El pasado mes de julio se aprobó una ley que legaliza las invasiones de grandes áreas de tierra y terrenos que estén dentro de parques nacionales que se ubiquen en zonas urbanas. La legalización de tierra ocupada, que en un principio se podría entender como un guiño a las peticiones del Movimiento Sin Tierra (Mst), en realidad responde a los intereses de medianos y grandes terratenientes del campo, ya que afecta a invasiones de terreno de más de 2.500 hectáreas que pertenecen al Estado, que el gobierno vendería y regularizaría por un precio más bajo que el del mercado.

Uno de los principales miedos de los ecologistas es que el Ejecutivo haga cada vez más laxa la protección ambiental. Eso fue lo que sucedió con la Selva Nacional Jamanxim, un área de 350 mil hectáreas que según un proyecto que se tramita en el Senado perdería una parte de su categorización para preservarla ambientalmente y se abriría a la explotación agropecuaria y minera. “Lo que vemos todos los días es que el Congreso está buscando la manera de eliminar los derechos de las unidades de conservación que tiene Brasil. Ofrece tierra para deforestar y no le importa qué tipo de terreno sea, su codicia no tiene límites”, señaló aBrecha Michel de Souza, coordinador de políticas públicas del Fondo Mundial para la Naturaleza (Wwf, por sus siglas en inglés).


CAMPO VIOLENTO.


Las leyes que amparan la legalización de tierras para los grandes terratenientes provocaron que el pasado año fuera el más violento de la última década en el campo brasileño. Según la Comisión Pastoral de la Tierra (Cpt), en 2016 se cometieron 61 asesinatos relacionados con la disputa agraria, y ya hay 939 áreas rojas en conflicto por ese motivo. La Cpt acusa directamente a la bancada ruralista de haber presionado a Temer para que acabara con el Ministerio de Desarrollo Agrario, que se encargaba de mediar en este tipo de conflictos. Ya no hay mediación, impera la ley del más fuerte.

En esta guerra los indígenas, además de ser el eslabón más débil, también son la diana sobre la que tiran sus flechas los ruralistas. La bancada del agronegocio ha conseguido que la Fundación Nacional del Indio (Funai), el organismo encargado de proteger y demarcar áreas indígenas, pierda esa potestad para entregársela a los congresistas, que ya no basarán sus decisiones en criterios antropológicos sino económicos. En el Senado está en marcha la aprobación de una ley que cambia los mecanismos de demarcación y que si se aprobara podría acabar con la supervivencia de 70 por ciento de los indígenas brasileños. Además de los que ya mueren asesinados por los garimpeiros del oro, como sucedió el pasado mes de agosto, cuando mataron a diez indígenas de una tribu no contactada.

La situación de inestabilidad política, con el jefe del Ejecutivo acusado de obstrucción a la justicia y organización criminal, paradójicamente afecta directamente a la Amazonia y a otras áreas que necesitan ser preservadas. Pero la bancada ruralista es la que tiene el poder de evitar que el Congreso apruebe la investigación del mandatario en el Tribunal Supremo. Así que para mantenerse vivo, Temer no duda en subastar la Amazonia y lo que queda de un país que hace meses tiene colgado el cartel de “Se vende”.

 

 

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Israel apoya secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía

El Kurdistán es una nación, más no país aún, cuyos entre 30 o 40 millones de habitantes –según quien realice las estadísticas– habitan en cinco países: Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia, donde comportan importantes minorías en sus regiones montañosas –ubicados en alrededor de medio millón de kilómetros cuadrados–, que son susceptibles de implosionar y hasta de propiciar una serie de balcanizaciones como efecto dominó.


Tal parece que ese es el objetivo estratégico de Israel, que así pondría en jaque a Irán –potencia chiíta no-árabe– e iniciaría la desestabilización de Turquía –potencia sunnita no-árabe a carta cabal que aún pertenece a la OTAN– cuando el país otomano se aleja cada vez más de Europa y se acerca, pese a todos los avatares recientes, a Rusia, en especial, después del abortado golpe de Estado de la CIA contra el sultán Erdogan.


Israel –estado racista/paria/ Apartheid, cuyo supremacismo sionista se acopla al de Trump: hoy, el mejor aliado del premier Netanyahu–, es la única entidad de los 193 países de la ONU que alienta la secesión del Kurdistán en la parte norte de Irak, donde se ha programado para el 25 de septiembre un referéndum no- vinculatorio que puede provocar expansivos sismos trepidatorios en el Medio Oriente.


La historia del Kurdistán, según autores kurdos, se remonta a más de seis mil años. Los kurdos –20 por ciento de Irak, 20 por ciento de Turquía y 10 por ciento de Siria: el mayor cuarto grupo étnico del Medio Oriente– pertenecen a la rama iraní de la etnia indo-europea con la que comparten muchas costumbres, como el Nouruz (fiesta primaveral), y se han caracterizado por tener estupendos guerreros: sus célebres peshmergas (quienes buscan la muerte), como demostraron en las varias derrotas que infligieron a los yihadistas en la región de Mosul (Irak) y en la frontera de Siria con Turquía.


Entre sus legendarios guerreros se encuentra el sultán Saladino, quien, pese a ser kurdo, encabezó a los árabes frente a la Tercera Cruzada y coexistió en forma civilizada con su rival, el inglés Ricardo Corazón de León.


En su aplastante mayoría, los kurdos no-árabes son sunnitas.


El periódico libanés Daily Star comenta que el referéndum constituye un forraje para la violencia (https://goo.gl/EWfRRj).


Desde la cartográfica imposición colonial de Gran Bretaña y Francia para repartirse el féretro del imperio otomano después de la Primera Guerra Mundial (mediante el plan Sykes-Picot), el Tratado de Sèvres de 1920 prometió otorgar un país a los kurdos –desechado y tres años más tarde en el Tratado de Lausanne por las tratativas bajo la mesa de Gran Bretaña e Irak para dividirse el botín petrolero regional.


Pese a todas las invectivas que le son proferidas a Saddam Hussein, sobre todo después de su ahorcamiento inducido por los ocupantes estadunidenses, fue quien concedió su mayor autonomía a los kurdos en el norte de Irak, cuya capital es Erbil y donde abunda su codiciado petróleo en Kirkuk.


Hoy el petróleo de Kirkuk desemboca por un oleoducto hasta el puerto turco de Ceyhan, en el mar Mediterráneo, y desde allí es primordialmente exportado a sus aliados de Israel.


A mi juicio, si el presidente de la región autónoma kurda en el norte de Irak Massoud Barzani promulgase la independencia secesionista del Kurdistán iraquí, seguramente Turquía cerraría el oleoducto Kirkuk-Ceyhan.


Precisamente, la alta vulnerabilidad del Kurdistán iraquí radica en que se encuentra totalmente rodeado de países que pueden ser desestabilizados, lo cual beneficia enormemente a Israel, pero a costa de un elevado precio del pueblo kurdo que puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica regional como sucedió con el tratado de Sèvres de 1920.


Por lo pronto, la ONU, Trump –pese a su Santa Alianza con el primer ministro israelí Netanyahu– y las dos principales potencias de la Unión Europea –Alemania y Francia (https://goo.gl/DfhExN)–, han externado su rotunda oposición al referéndum kurdo.


La Suprema Corte de Irak ha exigido también la suspensión del referéndum, mientras el gobierno de Bagdad ha sentenciado en forma categórica que no permitirá la creación de un segundo Israel.


La postura de los kurdos en todo su espectro geográfico tampoco es homogénea. The Daily Star expone sus divisiones internas en los cinco países donde habitan con su miríada de partidos, patrones (sic) y facciones.


El analista israelí Zvi Bar’el comenta que la independencia del Kurdistán podría crear estragos en Medio Oriente, pero que a juicio de la polémica ministra de justicia israelí Ayelet Shaked beneficiaría a Israel (https://goo.gl/4vn3mc).


Para Zvi Bar’el, el apoyo del primer ministro Netanyahu a la independencia del Kurdistán es una daga en los ojos del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.
Más aún: Zvi Bar’el cita a Yair Gola –anterior jefe de Estado mayor del ejército israelí– quien durante una conferencia en Washington (sic) apoyó la secesión de los kurdos también en Turquía (súper sic).


A juicio de Zvi Bar’el, las declaraciones de Netanyahu, Shaked y Golan fueron ampliamente difundidas en los medios turcos y kurdos, pero es dudoso que tales declaraciones públicas hagan un favor (sic) a los kurdos.Obviamente que Israel, más que la independencia de los kurdos, busca la implosión de los cinco países donde habitan –Irán, Turquía, Irak, Siria y Armenia– que no son nada favorables al Estado sionista y apoyan la independencia negada del pueblo palestino.


Tanto el general James mad dog Mattis, como el secretario de la Liga Árabe, Ahmed Abu al-Rit, han visitado al presidente Masud Barzani de la región autónoma kurda de Irak para persuadirlo de posponer el referéndum en forma infructuosa.


Israel, EU, Gran Bretaña y algunos países de la UE abastecen de armas a los kurdos en los cinco países donde se encuentran esparcidos.
El primer ministro de Irak, Haider al-Abadi, en una entrevista a AP, comentó de que Irak se encontraba preparada para intervenir militarmente en la región donde se celebrará el referéndum, en caso de una explosión violenta.


Muchos analistas no ven como el primer ministro iraquí, que apenas acaba de reconstruir a su ejército después de las heridas que le propinaron los yihadistas, frente a la fuerza quizá superior de los kurdos –al menos que intervengan Irán y Turquía, lo cual, a mi juicio, sería el precio de la trampa israelí.


The Daily Star expone el punto de vista de analistas regionales, según el cual Masud Barzani usa el referé

ndum como regateo en su disputa con el gobierno central de Bagdad sobre la asignación del presupuesto federal (sic), así como el reparto de las exportaciones del petróleo.
The Daily Star señala que Masud Barzani ha amenazado con violencia en caso de que las tropas de Irak o las milicias chiítas intentan moverse a los territorios en disputa que ahora se encuentran bajo el control de los pershmergas, específicamente en la pletórica ciudad petrolera de Kirkuk.


Hadi Al-Ameri (https://goo.gl/aLjsHT), mandamás de la poderosa organización Badr, apuntalada por Irán en suelo iraquí, advirtió de que el referéndum podría desembocar en la secesión y en una guerra civil: ¡El sueño anhelado de Israel!


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Domingo, 17 Septiembre 2017 07:44

Perspectivas del posconflicto

La canciller ecuatoriana María Fernanda Espinoza recibe en Quito a los negociadores del gobierno, Juan Camilo Restrepo (izq) y del Eln, Pablo Beltrán (der), el 4 de setiembre

 

El Ejército de Liberación Nacional colombiano acordó un cese al fuego con el gobierno, pero existen dudas sobre la consistencia de ese acuerdo. En su segundo gran capítulo de diálogos de paz, el gobierno de Juan Manuel Santos se encontró con una contraparte mucho más sólida ideológicamente y más firme en sus exigencias que las FARC. Estas últimas se reconvirtieron en partido, pero sin caras o discursos nuevos.

 

El pasado 4 de setiembre la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, anunciaba que los equipos negociadores del gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln) habían alcanzado un acuerdo de cese al fuego bilateral y temporal, al que se le denominó Acuerdo de Quito.

La tregua negociada se extenderá entre el 1 de octubre y el 9 de enero del año próximo, lo que implica que no representa el definitivo fin del conflicto ni se entregarán las armas por parte de la guerrilla. Durante el período en curso hasta la fecha de inicio de este transitorio alto el fuego se prepararán todos los protocolos –que son bastantes y complejos– que permitirán mecanismos de información mutua en los territorios en conflicto buscando minimizar los riesgos de ruptura del acuerdo que deberá ser consensuado entre las partes. También intervendrán los veedores de las Naciones Unidas, que procederán a supervisar el proceso en el lugar, y terminará de definirse en su integridad el rol de la Iglesia Católica respecto de estas negociaciones.

Más allá del cese transitorio de hostilidades mutuas, el Acuerdo de Quito implica que la guerrilla no atente durante este período contra ninguna infraestructura del país (incluidos sus oleoductos), no siembre más minas antipersonales y deje de reclutar a menores por debajo de la edad establecida por las normas del derecho internacional humanitario. Por su parte, el gobierno colombiano se compromete a fortalecer y reforzar la legislación que regula lo que se conoce como “alertas tempranas” –un sistema previsto para proteger a los líderes civiles y sociales– y desarrollar un programa de carácter humanitario para la población carcelaria de militantes del Eln –aproximadamente medio millar de reclusos–, asistiendo de forma adecuada a quienes necesiten un tratamiento sanitario especial o a quienes tienen enfermedades terminales, así como reubicando a los presos para acercarlos a sus familias y protegerlos dentro de los penales. Además, la recientemente aprobada ley que se refiere a la amnistía e indulto para presos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se amplía para los miembros del Eln, rebajándose y despenalizándose ciertos tipos penales asociados a la protesta social.

El acuerdo contempla un lapso de tres semanas destinado a que quienes negociaron en nombre de la guerrilla vayan a los correspondientes frentes de guerra a explicar el contenido de lo firmado en Quito y las condiciones de la tregua. Esto es consecuencia de que –a diferencia de las extintas Farc, en las que el secretariado de la guerrilla daba una orden y ésta se cumplía sin discusión– el Eln, pese a su estructura militar, funciona como una especie de federación de frentes en combate donde se consensúan los acuerdos de manera más horizontal.

En paralelo, gobierno y guerrilla acordaron ampliar el período de negociaciones, que entrará en su cuarto ciclo a partir del 25 de octubre. De hecho está previsto que al final de este primer período de cese de hostilidades se haga una evaluación de cómo ha avanzado la agenda de negociaciones con el fin de prorrogar por más tiempo la tregua.


ORÍGENES DE UNA GUERRILLA.


El Eln nació en 1964, casi a la par que las Farc, inspirándose en una ideología que mezcla cristianismo, marxismo inspirado en la revolución cubana y nacionalismo radical.

Sus orígenes reales datan de un par de años antes, cuando cinco estudiantes colombianos viajaron a La Habana en condición de becados. Allá fue fundada la Brigada José Antonio Galán, a la cual se unirían un año después varios sacerdotes vinculados a la teología de la liberación. Dos de ellos, Camilo Torres (1929-1966) y Manuel Pérez (1943-1998), se convertirían en las figuras más emblemáticas de la historia del Eln.

Las acciones armadas del Eln comenzaron al inicio de 1965, siendo la guerrilla prácticamente desarticulada en octubre de 1973 –durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero–, a consecuencia de una ofensiva militar a gran escala denominada Operación Anorí. Pasaría una década para que el Eln tuviera capacidad de comenzar a rearticularse bajo la dirección del sacerdote español Manuel Pérez, convirtiéndose a partir de entonces en el segundo grupo insurgente más importante del país hasta el armisticio de las Farc.

Según la Fundación Paz y Reconciliación, los más de 2 mil combatientes actuales del Eln están distribuidos a lo largo de 51 municipios en 11 departamentos colombianos. En este sentido, el anuncio del cese al fuego entre ejército y guerrilla significará un gran alivio para las regiones del norte de Santander, Chocó y Arauca, donde se concentra con mayor virulencia el conflicto entre la última guerrilla que queda en Colombia y las fuerzas armadas.


COMIENZA EL DIÁLOGO.


El Eln ya había mantenido conversaciones con gobiernos previos al de Juan Manuel Santos. Concretamente, fue durante la presidencia de César Gaviria, en la década de 1990, que se iniciaron los primeros contactos (en Caracas, en 1991). Y en 1992 se organizaron los Diálogos de paz de Tlaxcala, en México. Los intentos de negociación con el gobierno tuvieron también lugar durante la gestión de Pastrana –mediante el Acuerdo Puerta del Cielo, de 1998, firmado en Maguncia, Alemania, y la reunión de Ginebra realizada en 2000–, e incluso con el gobierno del ultraderechista Álvaro Uribe, mediante una primera reunión a finales de 2005 y tres sesiones más en 2006, finalizando el proceso en agosto de 2007, tras otro encuentro en territorio caribeño donde participarían el presidente cubano Raúl Castro y el Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

El actual proceso de negociación se inició en marzo de 2016, tres años después de que comenzaran las conversaciones con las Farc que culminaron con el Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto, firmado en Bogotá el 24 de noviembre de 2016.

Históricamente el Eln ha tenido un componente político mucho más marcado que las Farc, pese a que los segundos tuvieran cuatro veces más capacidad operativa militar que los primeros. Esto implicó que aunque el inicio de las conversaciones exploratorias fuese anunciado por Juan Manuel Santos durante su campaña electoral para la reelección de 2014, éstas no hayan terminado de cuajar hasta tres años después.


EN LA AGENDA.


Los primeros diálogos se celebraron en Ecuador y Brasil, de forma alterna, si bien Venezuela, Noruega, Chile y Cuba también han acompañado el proceso. Desde hace meses la agenda de negociación quedó pactada, teniendo cierto parecido a lo que se estableció en su momento con las Farc, aunque en este caso el gobierno colombiano tuvo que ceder con respecto a los reclamos insurgentes de participación ciudadana.

La agenda de diálogo contempla seis puntos en discusión: la participación de la sociedad, la democracia para la paz, asuntos relativos a las víctimas, las transformaciones para la paz, aspectos de seguridad para lograr la paz y entrega de las armas, así como las garantías para el ejercicio posterior de la acción política.
Establecer a Quito como sede principal de las negociaciones es fruto de la negativa gubernamental a las iniciales peticiones guerrilleras, que contemplaban que se instalasen fundamentalmente en Caracas.

Pero llegar a los Acuerdos de Quito implicó también un proceso de disputas dentro del Eln, donde las posiciones más dialogantes en el Comando Central (Coce) se han impuesto frente al sector más beligerante. Así, las posturas de Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, primer comandante del Eln, junto a las de Israel Ramírez Pineda, alias “Pablo Beltrán”, tercero en la línea de mando y jefe de la comisión negociadora, consiguieron frenar a los sectores más escépticos y las posiciones duras encarnadas en el Frente de Guerra Occidental y el Frente de Guerra Oriental.

En todo caso, existe una nube de dudas sobre la consistencia del acuerdo. Al respecto, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para Análisis del Conflicto, indica: “Es muy difícil que este tipo de acuerdo tan desestructurado se verifique y se cumpla, ofrece mayores riesgos para la población civil, para quienes hagan la verificación y para la misma guerrilla”. Respecto de los riesgos asumidos por el Eln, el comandante Pablo Beltrán también advirtió: “El paramilitarismo es una sombra que se mantiene en gran parte del territorio dejado por las Farc, y quedarse quieto, para la guerrilla, representa un riesgo aun mayor”. Cabe señalar, en este sentido, que el propio gobierno ha reconocido que en las áreas dejadas atrás por las Farc se ha incrementado notablemente la actividad de diversas bandas delincuenciales y el paramilitarismo (así como los asesinatos de líderes sociales; véase Brecha, 14-VII-17).

La solidez ideológica del Eln ha implicado que, a diferencia de lo sucedido durante las negociaciones con las Farc, la guerrilla no aceptase ninguna medida unilateral, algo que pidió inicialmente el gobierno, requiriéndole un cese unilateral de las actividades insurgentes. De hecho el compromiso guerrillero ni siquiera pasa por la liberación de sus secuestrados –en la actualidad cuatro personas vinculadas al sector comercial y ganadero–, quedando este asunto agendado para la siguiente etapa.

Más allá de la larga historia de negociaciones entre el Estado colombiano y la insurgencia “elena”, es la primera vez desde que se fundó el Eln que se firma un documento con el gobierno. En eso tuvieron mucho que ver las presiones del papa Bergoglio, quien visitaría el territorio colombiano inmediatamente después para expresar su apoyo al proceso.


RECONVERSIÓN DE LAS FARC.


La firma de los Acuerdos de Quito se da en paralelo a la puesta en escena del partido político conformado por las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las cuales manteniendo sus siglas Farc pasaron a denominarse Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. El modelo no es nuevo en este país cafetero, teniendo en cuenta el proceso del Ejército Popular de Liberación (Epl), que pasó a denominarse Esperanza, Paz y Libertad, o el referente al M-19, que tras la firma de paz optó por la denominación Alianza Democrática M-19.

Difícil es pensar que las estigmatizadas Farc puedan tener un apoyo relativamente amplio en el área urbana, centrándose estratégicamente este nuevo partido en movilizar el voto rural de un campesinado históricamente excluido. En este sentido, cabe recordar que en aproximadamente el 10 por ciento de los 1.123 municipios de Colombia la política local ha estado controlada durante décadas por los “farianos”.

Pese a que el gran reto de las refundadas Farc debería estar enmarcado en el cambio de imagen, en la actualización de sus discursos, en conformarse orgánicamente de la forma más horizontal posible y en presentar nuevas vocerías ante la deslegitimación social de su antigua comandancia, las tesis que se impusieron en su congreso fundacional fueron las de perfil más ortodoxo y de connotaciones marxista-leninistas. Tras seis décadas de conflicto civil armado, el pueblo colombiano reclama en estos momentos menos consignas revolucionarias y más propuestas políticas enfocadas a solucionar problemas como el desempleo, la baja calidad de la salud y la educación, la pobreza, la delincuencia o laenorme lacra que supone la corrupción institucional.

Si hubiera que ubicar un perdedor en el congreso fundacional del nuevo partido, éste sería Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, quien propuso sin éxito el nombre de Nueva Colombia para la extinta guerrilla y un modelo de partido que se dirigiera al país “sin dogmas, sin sectarismo, ajeno a toda ostentación ideológica y con propuestas claras y sencillas”. Sin embargo, las tesis auspiciadas por el que fuera el número uno durante la última etapa de las Farc guerrilleras fueron derrotadas, no por su dirección, sino por sus bases.

Como parte de los acuerdos de paz, las nuevas Farc disponen de diez diputados asegurados en el próximo Congreso que será electo en marzo del año que viene. Nombres de la antigua comandancia tales como Victoria Sandino, Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada e Iván Márquez –el gran triunfador en esta convención– figuran como precandidatos para ocupar estos escaños. En definitiva, hay una ausencia de caras y voces nuevas para afrontar este supuesto nuevo renacer.

El desmarque de la izquierda política colombiana respecto de las nuevas Farc se evidenció por su no asistencia al congreso fundacional. Ninguno de los múltiples precandidatos presidenciales del progresismo asistió al acto, tampoco ninguno de los dirigentes de los partidos políticos de centroderecha que respaldaron en su momento los acuerdos de paz. Tan sólo asistió un representante de la precandidata presidencial progresista Clara López para leer un comunicado en su nombre.


TRABAS.


En paralelo, y fruto de las limitaciones que impuso la Corte Constitucional al mecanismo de fast-track (vía rápida) para aprobar las leyes de la paz en el Congreso, las legislaciones sobre desarrollo rural, participación política y reforma electoral que deben establecerse tras estos acuerdos de paz están sufriendo importantes modificaciones conceptuales en el Poder Legislativo. Allí los curules conservadores se envalentonaron tras los resultados negativos del plebiscito realizado el año pasado sobre dichos acuerdos.

En todo caso, lo que se visualiza en todo sondeo de opinión realizado durante el presente año en Colombia es que sorprendentemente la implementación de los acuerdos de paz no está entre las prioridades políticas de la ciudadanía.

Mientras, en las zonas de la Colombia rural que fueron antiguos escenarios de guerra, ex guerrilleros desmovilizados que formaron parte de los frentes farianos no dejan de ser asesinados por sicarios contratados por terratenientes, caciques políticos locales y bandas criminales. Oficialmente el Estado contabiliza ya una docena de asesinatos de ex combatientes y otra cifra similar de víctimas entre sus familiares.

Respecto de las disidencias –quienes no aceptaron el acuerdo de paz– dentro de las Farc, el gobierno colombiano registra un número aproximado de 400 combatientes que se han conformado en varias estructuras ilegales ubicadas principalmente en ocho departamentos del país: Nariño y Cauca en la zona suroccidental, y Caquetá, Meta, Guaviare, Vichada y Vaupés en el sudoriente. Según Eduardo Álvarez Vanegas, vocero de la Fundación Ideas para la Paz, resulta significativo que estas disidencias no estén agrupadas bajo la estructura de control de un mismo comandante, lo cual podría desembocar en su futura conversión en nuevas bandas criminales emergentes.


CAMPAÑA ELECTORAL.


A seis meses de que se realicen las elecciones legislativas y a nueve de la presidencial todo parece indicar que el país electoralmente se polarizará de nuevo en torno a las posiciones a favor o en contra de los acuerdos de paz.

En el ámbito de la derecha es de prever que, según vaya acercándose el proceso, las múltiples precandidaturas actualmente existentes terminen por converger en dos candidatos fuertes. Éstos serían Germán Vargas Lleras y quien designe finalmente Álvaro Uribe en complicidad final con el Partido Conservador, de Andrés Pastrana.

En el caso del primero, quien en la actualidad funge como vicepresidente de la república, sus estrategias electorales se articulan en torno a la crítica parcial a los acuerdos de paz impulsados por Santos, pactando con diversos segmentos de la clientelar política local y regional que ya le han manifestado su apoyo. También se basan en el cuestionamiento al gobierno venezolano de Nicolás Maduro y en una irrisoria alerta social para que Colombia no se convierta en una nueva Venezuela, y termina reclamando un pacto con los sectores empresariales más reaccionarios, que sienten como una amenaza la justicia transicional derivada de los acuerdos de paz.

Por su parte, la estrategia del uribismo, más allá de quién termine siendo su candidato (hay en la actualidad cuatro precandidaturas distintas dentro del Centro Democrático), es asentar la idea de que Santos entregó el país a las Farc, generando alarma en un empresariado rural al que se le dice que sus tierras terminarán siendo entregadas a los ex combatientes guerrilleros desmovilizados, potenciando a su vez los llamados “valores morales” más reaccionarios en una sociedad sumamente conservadora como es la colombiana.

En lo que respecta a los sectores políticos que van del centro hacia la izquierda, fieles a su tradición divisionista, en la actualidad presentan un fraccionamiento en al menos tres bloques: los progresistas de Gustavo Petro, el entorno del nuevo partido de las Farc y, por último, la coalición formada por la Alianza Verde, de Claudia López, Compromiso Ciudadano, de Sergio Fajardo, y el Polo Democrático, del senador Jorge Robledo. Queda pendiente ver cómo solucionarán las izquierdas este fraccionamiento para intentar converger en torno a una sola candidatura.

En todo caso, lo que falta hasta mayo de 2018 vendrá marcado por la disputa entre estas dos amplias facciones que determinarán posiblemente una segunda vuelta presidencial, pasando la centralidad política de la lógica decimonónica izquierda versus derecha a situarse en el eje derivado del posconflicto.

 

 

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