En 1973, el ministro de Asuntos Exteriores de EU, Henry Kissinger (izquierda), compartía el Premio Nobel de la Paz con el líder norvietnamita Le Duc Tho

 

Es probable que las dos primeras semanas de noviembre marquen el rumbo del siglo XXI cuando Trump inicia una gira de 10 días por el noreste y sudeste asiáticos que incluye tres visitas trascendentales a China, Japón y Sudcorea –además de la cumbre de la disfuncional APEC en Vietnam, donde puede reunirse en forma fortuita con el zar Vlady Putin, y la reunión de EU con el ASEAN-10 en Filipinas–, mientras se resquebraja el precario acomodo de EU con Rusia en Siria, que puede implosionar con las veleidades independentistas del Kurdistán, en el norte de Irak, azuzadas por Israel (https://goo.gl/X2okCq).

El establishment de EU ha rechazado un G2 con Rusia, que anhelaba Trump y procuraba Kissinger tras bambalinas, con el fin de detener el ascenso irresistible de China.

EU no puede gobernar sólo en su fase de acelerado declive doméstico/regional/global, mientras las garrafales pifias geoestratégicas del establishment en Washington han acercado en forma espectacular a Rusia y a China. Si hay un G2, por el momento, este sería el de Rusia con China.

Dejo en el tintero el relevante cambio cupular de mando del Partido Comunista chino que arranca el 18 de octubre y donde afianzará su control el ala militar vinculada al mandarín Xi quien será entronizado como el tercer Gran Timonel después de Mao Zedong y Deng Xiaoping.

No es gratuito que en esta fase transicional, las fuerzas adversas al mandarín Xi, hayan movido sus fichas bélicas tanto en el Himalaya –diferendo con India, resuelto en vísperas de la reciente cumbre de los BRICS–, como con Taiwán y el arrebato independentista de su primer ministro William Lai Ching-te.

La Unión Europea, despreciada por Trump, se acerca cada vez más a China y congela su confrontación con Rusia, a raíz del contencioso en Ucrania y las estrafalarias sanciones exigidas por EU que dañan la geoeconomía del viejo continente que ha iniciado su desgajamiento multiforme desde el Brexit hasta el referéndum independentista de Cataluña.

John Xenakis, quien alardea haber colaborado durante una década con Steve Bannon, el ideólogo del trumpismo evangelista blanco (https://goo.gl/z3UASf) –que ya empezó a mostrar de lo que es capaz en la carnicería de Las Vegas– analiza en el portal Breitbart y con base en la publicación Generational Dynamics del MIT, tanto la muy sonada entrevista de Bannon a Bloomberg (https://goo.gl/oW3hZg) como las numerosas reuniones del ideólogo del trumpismo (con o sin Trump) con Kissinger, quienes preparan un proyecto para sonar la alarma sobre China: la primera amenaza económica a EU (https://goo.gl/5Xx6xH).

Según Steve Bannon, la forzada transferencia de tecnología de la innovación estadunidense a China es el principal mayor asunto económico y de negocios de nuestro tiempo que puede dejar plantado a EU como una vulgar Colonia: lo que sucedió con la Colonia Jamestown de Virginia formada en 1607, convertida en un Estado tributario, mientras China se está volviendo el principal poder económico dominante en el mundo.

John Xenakis rememora que Kissinger, hoy de 94 años, armó el encuentro secreto con Pekín en 1971 que permitió a Nixon abrir China a Occidente.

Como consultor internacional, Kissinger ha visitado China más de 80 veces y en fechas recientes se reunió con Bannon dos veces (¡súper-sic!) en septiembre en su casa de Connecticut.

A juicio de Xenakis, Steve Bannon es experto en dinámica generacional y entiende que se aproxima una nueva (sic) guerra entre China y EU.

No lo dice John Xenakis, pero en el epílogo de su libro Sobre China (https://goo.gl/phXDb1)” Kissinger refiere el célebre Memorándum Crowe –que vislumbraba como inevitable la guerra entre Gran Bretaña y Alemania, tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial– el cual puede ser también aplicado a China.

Según John Xenakis, Bannon enmarca el conflicto con China en términos económicos y se basa en cuatro mil años (sic) de historia diplomática china, centrados en el manejo de los bárbaros, menos los recientes 50 años.

En la hermenéutica de Bannon interpretada por John Xenakis, para China los barbaros son un Estado tributario. De forma tal que hoy el “tributo a China es la tecnología de EU, lo cual ha valido que Pekín se apropie (¡súper-sic!) de 3.5 millones de millones de dólares en los pasados 10 años.

Lo peor, a juicio de John Xenakis, es que EU ha otorgado a China la esencia básica del capitalismo estadunidense: su innovación.

Xenakis cita el punto de vista de Generational Dynamics –los países cambian sus creencias y actitudes debido a los cambios generacionales– que sentencia que es imposible evitar la guerra mundial entre EU y China ya que en cada siglo por milenio, cada continente en el mundo ha tenido guerras masivas que han aniquilado la mitad de la población y en el pasado siglo, se escenificaron dos guerras mundiales, además de guerras masivas en África, China, Sudamérica y el Sur de Asia:es lo que sucederá este siglo.

Al final de septiembre, el jefe de las fuerzas conjuntas del ejército de EU, el bostoniano general Joseph Dunford, afirmó en una audiencia senatorial que China es la principal amenaza a la seguridad de EU y su más significativo desafío militar en el largo plazo (https://goo.gl/ZKGyVr).

En forma ominosa, el general Joseph Dunford reveló que había informado a China de los planes de EU para usar la fuerza militar contra Norcorea que constituye una amenaza inmediata, mientras que Rusia y China representan peligros potenciales con base en sus crecientes arsenales nucleares.

Para el general Joseph Dunford, en el largo plazo (en 2025), China representa el peligro más significativo, opacando el poder nuclear y cibernético de Moscú, con base en la demografía (que opera contra Rusia) y la situación económica (que favorece a China).

Según Bill Gertz, de Asia Times, los comentarios del general Joseph Dunford son similares a los del director de la CIA, Mike Pompeo, hace tres meses: China tiene la capacidad de exhibir la mayor rivalidad a EU tanto en el mediano como en el largo plazo.

Quedó atrás la significativa ventaja competitiva de EU en 2000, según el general Joseph Dunford: 17 años más tarde esa ventaja se esfumó.

En forma coincidente, Kissinger impartió una conferencia en la Universidad de Columbia (https://goo.gl/o3yiqb), en la que enfatizó que EU y China deben tener relaciones económicas para evitar la Tercera Guerra Mundial y la destrucción total.

Según Kissinger, interpretado ahora por el mismo John Xenakis, la Nueva Ruta de la Seda liderada por China, que busca conectar a China con Asia Central y eventualmente a Europa, tendrá el significado práctico de mover el centro de gravedad del mundo del Atlántico al Pacífico y de involucrar a las culturas de Eurasia, cada una de las cuales deberá decidir el tipo de su relación con esta región y de la cual EU no puede aislarse.

A juicio de John Xenakis, Bannon y Kissinger comparten la visión de que China y EU se encaminan a una guerra mundial, pero que ambos buscan en forma desesperada una salida para evitarla, mediante una alianza económica. ¡Apareció el peine del G2 de EU con China contra Rusia! Veo pura ganancia unilateral para EU sin quid pro quo para China. ¿Dónde queda Rusia y su alianza con China?

 

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Domingo, 01 Octubre 2017 09:28

El retrato de una realidad permanente

Vigilancia policial y militar en la Rocinha esta semana.

 

Tras la invasión narco a la favela Rocinha, llegaron los militares en Brasil

Durante toda la semana de ocupación, y pese a los tiroteos, un único ramo de comercio no fue interrumpido: la venta de drogas, que no cesó. Cuando la tensión produce tiroteos, vienen las fuerzas armadas, se quedan un ratito y se van.

 

En la madrugada del domingo 17 de septiembre, un grupo de entre 60 y 90 hombres invadió la Rocinha, la más poblada y famosa favela de Río de Janeiro. Era un intento de retomar el control del muy lucrativo tráfico de drogas de la comunidad implantada en plena zona sur de la ciudad, donde viven los ricos más ricos. Lo que pasó a continuación fue algo muy semejante a una guerra civil en miniatura. Durante seis días con sus seis noches, frente a fuerzas de seguridad absolutamente inertes – hay escenas de grupos armados de fusiles y ametralladoras poderosas desfilando delante de policiales mal armados, mal preparados, mal pagados y frecuentemente corruptos – la Rocinha vivió momentos de horror.

Al mediar la tarde del viernes día 22 las fuerzas militares empezaron a ocupar la favela. Llegaron los blindados, los vehículos cargados de casi mil soldados subieron por las calles hasta donde ellas llegan. Lo que viene después es una intrincada red de callejones que se van estrechando hasta transformarse en pasillos. Todo un espectáculo, por cierto. Mientras duró la guerra entre los dos bandos de traficantes todo –todo– cerró en la favela habitada por al menos 80 mil personas: escuelas, comercio, puestos de salud, todo.

Algunos de los barrios más nobles de Río de Janeiro – San Conrado, Gávea, Jardin Botánico y Leblon, el metro cuadrado más caro de América Latina – vivieron en alarma permanente, con pavor de que sus calles fuesen escenario de tiroteos. Es que los traficantes son conocedores absolutos de la región de cerros cubiertos por la Floresta da Tijuca, una de las mayores matas urbanas del mundo. Saben cómo usar y cómo ocultarse en todas las trillas ocultas por árboles inmensos que unen la Rocinha al resto de la ciudad, especialmente los barrios limítrofes.

Los hombres del Ejército y la Marina se quedaron en la favela hasta el viernes 29. En esa semana hubo tiroteos intensos, algunos con más de media hora de duración. Resultado final del operativo: fueron aprehendidos 25 fusiles, 14 granadas, siete bombas caseras. Cuatro traficantes fueron muertos, otros 26 detenidos, de los cuales dos menores.

¿Qué cambió? Bueno, durante los días en que las tropas ocuparon la Rocinha se supo que “Rodrigo 157”, el narco que traicionó a su jefe – quien, por cierto, está en un presidio de seguridad máxima a miles de kilómetros de distancia pero aun así ordenó a sus aliados que habían sido expulsados de la región que la ocupasen para recuperar el negocio – y luego resistió a la invasión, había buscado abrigo en otra favela en otro extremo de la ciudad. Salen los del Ejército y la Marina, vuelve la tropa de elite de la Policía Militar. Si Rodrigo vuelve, las fuerzas armadas volverán, dijo el ministro de Defensa Raúl Jungmann. Pero, ¿dónde está Rodrigo? Nadie sabe. Lo más probable es que ya esté de regreso a su feudo.

Durante toda la semana de ocupación, y pese a los tiroteos, un único ramo de comercio no fue interrumpido: la venta de drogas no cesó. En volumen considerablemente menor, por cierto. Pero siguió. Los habitantes de la Rocinha vuelven, pues, al cotidiano: dominados por un traficante autoritario y violento, que además de extorsionarlos a cada tanto implanta el toque de queda en vastas áreas de la favela y que, cuando contrariado, no duda en ordenar puniciones que van de la amputación al estupro, llegando a sesiones de tortura o directamente al asesinato.

Un cotidiano, a propósito, que se repite –a veces de manera más perversa– en casi todas las favela’s de la región metropolitana de Río. La Rocinha, sin embargo, es diferente: está implantada en una región de espeluznante belleza natural. Y si otros barrios de clase media conviven con comunidades pobres con presencia de traficantes, la Rocinha colinda con zonas especialmente nobles de la ciudad. Un estudio conjunto de los servicios de inteligencia de las policías de Río, tanto la civil como la militar, y de las Fuerzas Armadas indica que existen en la región metropolitana 1.025 favela’s, y que el narcotráfico está instalado en 850 de ellas.

Además de los narcos, también están los ‘milicianos’, brigadas formadas por policías de ambas agrupaciones y hasta por bomberos. Los ‘milicianos’ rivalizan con los narcos en los abusos y excesos. Algunas favela’s son aisladas de otras, como la Rocinha, o agrupadas en comunidades, que son doce. Y nueve de ellas – las más pobladas– están directamente bajo control de los narcos (principalmente las que escurren de los cerros) o de los ‘milicianos’ (las horizontales, o sea, instaladas en terreno plano, como la Ciudad de Dios). Las más miserables están en la zona oeste o norte de la ciudad. Son también las más violentas.

Hace algunos años, el entonces gobernador de Río, Sergio Cabral, actualmente residiendo en un presidio y condenado (por ahora) a más de 40 años de cárcel por haber comandado un esquema de corrupción que se extendió por toda la administración y se hizo con al menos 200 millones de dólares, implantó las UPP’s (Unidad de Policía Pacificadora). El proyecto era ambicioso: además de ‘pacificar’, o sea, expulsar a los narcos, habría toda una amplia oferta de servicios como escuelas, cuadras deportivas, centros culturales, puestos de salud, escuelas. Lo que efectivamente hubo fue la ocupación de las favela’s por policiales militares. Todo lo demás quedó en promesa. Con el tiempo, los mismos policías pasaron a ser atraídos por los narcos, a base de soborno o amenaza.

Con la virtual quiebra de Río, todo se vino abajo. La violencia urbana de multiplicó por toda la ciudad, y en las favela’s el cuadro es de desesperanza. Líderes comunitarios repiten, en unísono, especialmente en las favela’s más pobres, que la tendencia es empeorar. Los más destacados estudiosos del cuadro coinciden en el desánimo. Para el sociólogo Ignacio Cano, coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la universidad provincial de Río, a corto plazo todo lo que se puede esperar son intentos puntuales para parar los tiroteos. La socióloga Julita Lemgruber camina por la misma senda. Ella critica la opción de tratar la venta de drogas por la vía de la violencia, sin ninguna otra preocupación por cambiar la realidad de las comunidades.

Cuando la tensión produce tiroteos vienen las Fuerzas Armadas, se quedan un ratito y se van. Y la gente de las favela’s vuelve a su cotidiano de opresión y miedo. Si es así, ¿por qué tanto barullo por lo ocurrido en la Rocinha? La conclusión es una y una sola: porque está enclavada entre los ricos más ricos. Los que les tienen pavor a los pobres más pobres.

 

 

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Domingo, 01 Octubre 2017 09:16

El ELN se sube al tren que llega a la paz

El jefe del equipo negociador del gobierno colombiano con el ELN, Juan Camilo Restrepo, anuncia la tregua.

 

La tregua, que involucra a las fuerzas guerrilleras y del Estado, se extenderá en principio hasta el 9 de enero, y supone el mayor avance en las negociaciones de paz que se llevan a cabo desde febrero en Quito para cerrar el conflicto armado más prolongado de América.

 

Después de medio siglo de lucha armada, la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se acogerá a su primera tregua temporal y recíproca en Colombia a partir de primera hora de hoy. La tregua, que involucra a las fuerzas guerrilleras y del Estado, se extenderá en principio hasta el 9 de enero, y supone el mayor avance en las negociaciones de paz que llevan a cabo desde febrero el gobierno y el ELN en Quito, para terminar de cerrar el conflicto más prolongado de América.

El jefe máximo del grupo, Nicolás Rodríguez, impartió a sus tropas la orden de ''cesar todo tipo de actividades ofensivas para cumplir cabalmente con el cese bilateral del fuego’’ a partir de las 00H00 locales de hoy. Las Fuerzas Armadas recibieron la instrucción por decreto de suspender sus operaciones contra los guerrilleros. El presidente Juan Manuel Santos confió en que el alto al fuego pueda ser renovado ''y sea el primer paso para lograr la paz’’ con el ELN, tras lograr el desarme de las FARC, la que fuera la guerrilla más antigua y poderosa del continente.

Sin embargo, la tregua viene precedida de una semana de ataques contra la fuerza pública y uno de los principales oleoductos del país, que dejan un militar muerto y derrames de crudo en varios ríos de los departamentos de Norte de Santander y Arauca, fronterizos con Venezuela. Este sábado el jefe negociador del gobierno, Juan Camilo Restrepo, condenó la que llamó ''embestida insensata’’, y dijo que espera que el ELN ''cumpla sus compromisos’’ y borre la ''mala imagen y la incredulidad’’ que genera. Desde enero han muerto o resultado heridos 47 efectivos de la fuerza pública a manos de los rebeldes, según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

El alto al fuego con el ELN, una guerrilla surgida en 1964 bajo el influjo de la Revolución cubana y de raíces cristianas, va más allá del terreno militar. Con unos 1.500 combatientes, según cifras oficiales, la organización se comprometió a detener durante este tiempo sus ataques petroleros, la toma de rehenes, el reclutamiento de menores de 15 años y la siembra de artefactos explosivos. También el ELN aceptó analizar ''la liberación de los secuestrados que ya tienen en su poder’’, según Restrepo.

Por su parte el gobierno debe mejorar las condiciones carcelarias de unos 450 guerrilleros y fortalecer la protección a líderes sociales y de derechos humanos, blanco de ataques que dejan 190 muertos desde enero de 2016, según la Defensoría del Pueblo.

Un mecanismo conformado por la ONU, el gobierno, los rebeldes y la Iglesia católica verificar la tregua sobre el terreno. Naciones Unidas desplegar observadores en los 33 municipios con mayor presencia del ELN, mientras la Iglesia acompañar al mecanismo desde 20 diócesis. El componente internacional ser el encargado de facilitar el entendimiento entre las partes ante eventuales desacuerdos.

Criticado por sectores conservadores por sus supuestas concesiones a la rebelión armada, el gobierno de Santos quiere sellar un acuerdo con el ELN que conduzca a una ''paz completa’’. Santos, que dejar el poder en agosto 2018, ya sacó adelante un pacto que permitió el desarme de 7.000 combatientes y la transformación en partido político de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Los enfrentamientos que además de las guerrillas han involucrado a paramilitares, narcotraficantes y agentes estatales han provocado al menos 7,5 millones de víctimas, entre muertos, desaparecidos y desplazados.

El ELN sostuvo diálogos preliminares de paz con todos los presidentes que han gobernado Colombia desde 1990, pero la de Quito es su primera negociación formal. Su máximo órgano de decisión es el Comando Central (COCE) conformado por cinco miembros y que lidera Rodríguez, conocido como ''Gabino’’.

El cese al fuego con el ELN podría ser más frágil que el que en su momento rigió con las FARC. Mientras que la primera guerrilla actuó siempre como una organización muy vertical, el ELN tiene una estructura federada. “Esto le da gran autonomía operativa de mando y de control del uso de la fuerza a sus frentes y bloques’’, lo que dificulta la negociación, dijo Jorge Restrepo, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).''Pese a la veeduría de la Iglesia, que le da una gran legitimidad, el cese al fuego está precariamente estructurado y definido’’, advierte. Pero aun cuando frentes pueden tomar decisiones militares autónomas, el cese al fuego es una decisión política del COCE, matiza el politólogo Víctor De Currea-Lugo, experto en la guerrilla guevarista. ''El ELN hoy por hoy está unido, (...) todas las estructuras van a hacer caso’’, expresó.

El gobierno y su contraparte abrirán en medio del cese al fuego el cuarto ciclo de conversaciones en Quito el 23 de octubre.

 

 

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Lunes, 25 Septiembre 2017 07:44

Peligra el deshielo

Rodríguez dijo que “Cuba jamás perpetró acciones de esa naturaleza”.

 

El gobierno de Trump acusa a la isla de haber causado problemas de salud a diplomáticos norteamericanos en Cuba. La Habana lo rechaza de plano; científicos minimizan los daños causados.

 

Una nueva teoría sobre Cuba se desparrama desde agosto en Estados Unidos. Alcanzó su punto caramelo en estos días y alude a ataques sónicos contra diplomáticos de EE.UU. en La Habana que les habrían causado problemas auditivos, entre otros. Abrazan con entusiasmo esta creencia un grupo de senadores liderado por Marco Rubio y la diáspora de Miami. Incluso más que el Departamento de Estado, un tanto cauto a la hora de responsabilizar al gobierno de Raúl Castro. La cuestión es que hasta ahora no se ha presentado una sola prueba de la dura acusación. Científicos y especialistas consultados por el Washington Post y el sitio BuzzFeed descartan o minimizan la hipótesis del daño causado. La administración de Donald Trump se lo reportó a la isla el 17 de febrero pasado y ya se transformó en una bola de nieve que pone en riesgo la costosa relación bilateral reconstruida en diciembre de 2014.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla dijo el viernes ante la asamblea general de Naciones Unidas: “Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza, ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito”. Esta declaración siguió la línea de un documento del Ministerio de Relaciones Exteriores que había difundido las medidas adoptadas para investigar los episodios: “Las autoridades cubanas crearon un comité interinstitucional de expertos para el análisis de los hechos; ampliaron y reforzaron las medidas de protección y seguridad a la sede, su personal y las residencias diplomáticas...”.

Citado por medios de su país, el secretario de Estado Rex Tillerson había señalado: “Hacemos responsables a las autoridades cubanas de averiguar quién está llevando a cabo estos ataques no sólo a la salud de nuestros diplomáticos, sino que, como ustedes han visto ahora, hay más casos con otros diplomáticos involucrados”. No los mencionó pero aludía a representantes canadienses. Según la agencia Reuters, un funcionario del gobierno de Ottawa dijo que “desde la perspectiva canadiense no asumiremos automáticamente que esto fue necesariamente intencional”. En el mismo medio se citaba la incredulidad de Mark Entwistle. El ex embajador de Canadá destinado en La Habana entre 1993 y 1997 no dio crédito al ataque: “No es ni siquiera imaginable para mí por la forma en que sé que los cubanos ven el mundo”.

La única cuestión probada hasta el momento fue que EE.UU. expulsó en represalia a dos diplomáticos cubanos el 23 de mayo. Se justificó en que su gobierno no protegió a los funcionarios estadounidenses de La Habana que habrían sufrido problemas cognitivos, lesiones cerebrales leves, migraña, mareos y hasta la pérdida de la audición.

El pedido más concreto para el esclarecimiento del hecho partió desde la Asociación Estadounidense del Servicio Exterior (AFSA). Citada por el Washington Post, la agremiación informó que conversó con diez de los afectados y que “alienta firmemente al Departamento de Estado y al gobierno de Estados Unidos a que hagan todo lo posible para proporcionar atención apropiada a los afectados y a trabajar para garantizar que estos incidentes cesen y no se repitan”. Los hechos denunciados van desde noviembre del 2016 al 21 de agosto último. Habrían afectado a 21 diplomáticos y sus familiares.

Una fuente de La Habana refuta esa acusación con un argumento más doméstico: “Se les dio espacio para investigar y no hubo conclusiones. Es impensable hacer una acción de ese tipo. Porque hay cubanos que trabajan en la embajada y en las residencias de los diplomáticos. Ellos no tuvieron ninguna afectación. Nadie se quejó. Se les desarma así la teoría. Para nosotros es una excusa para tensar las relaciones bilaterales y volverlas a fojas cero, incluso a antes de Obama. Cuba jamás instrumentó algo así. Tres o cuatro veces han ido a hacer estudios en La Habana. Pretendemos desarmar esta campaña mediática hecha por los articuladores de Miami”, le dijo a PáginaI12.

El núcleo más crítico del partido Republicano a las relaciones diplomáticas con Cuba inició una ofensiva política. El senador cubano americano Rubio y sus pares Tom Cotton, Richard Burr, John Cornyn y James Lankford le enviaron una carta a Tillerson pidiéndole la expulsión de todos los diplomáticos de la isla en EE.UU. y el cierre de la embajada en La Habana. Su objetivo es sepultar la política de acercamiento del ex presidente Obama y los 22 memorándums de entendimiento que se firmaron entre las dos naciones en 2015 y 2016.

Utilizan ahora los presuntos ataques sónicos con reminiscencias de la Guerra Fría. Apuestan a la ruptura y avanzan pese a lo que sostuvo la portavoz del Departamento de Estado de su propio país, Heather Nauert: “La realidad es que no sabemos qué o quién ha causado esto”. Tampoco tienen en cuenta lo que opinan varios especialistas. “Daño cerebral y conmociones, no es posible”, le dijo Joseph Pompei a AP. Es un ex investigador del MIT dedicado a la psicoacústica. O Andrew Oxenham, citado por BuzzFeed, del Laboratorio de Percepción y Cognición Auditiva de la Universidad de Minnesota: “No puedo explicarme de ninguna manera que la enfermedad y la pérdida de audición estén relacionadas con un sonido”. El Post también condensó en un artículo el pensamiento de algunos científicos: “Arma secreta cubana a la que se culpa de dañar a diplomáticos estadounidenses suena improbable, dicen expertos”.

En Estados Unidos parece real todo lo aparente. Mucho más cuando se trata de Cuba. Un agente de inteligencia transformado en gurú de los medios de Miami presenta la desopilante teoría de que Hugo Chávez fue inducido a contraer cáncer en La Habana. Se refuerza la idea de que el régimen cubano es “enemigo” de EEUU. Todo el show se emite en vivo y en directo por TV para delicia de las audiencias más anticastristas. Tampoco se descarta la teoría de que estaría involucrado un tercer país en los ataques. La saga del affaire acústico lleva a los dos países en un viaje de ida hacia los mejores tiempos de la Guerra Fría.

 

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Domingo, 24 Septiembre 2017 07:42

La Amazonia a subasta

Amazonia Brasileña

 

Brasil y la sangrienta guerra por la tierra.

 

La situación de inestabilidad política, con el presidente acusado de obstrucción a la justicia y organización criminal, paradójicamente afecta directamente al pulmón del mundo.

Tiene el tamaño de toda la Unión Europea. Ocupa un total de 550 millones de hectáreas, con 390.000 millones de árboles y 25 millones de personas que la habitan. Una de cada cinco especies de fauna en el mundo proviene de ese territorio. El “pulmón de Brasil”, lo llaman, también se puede decir que del planeta. La Amazonia hoy es un órgano dañado. Tan sólo en 2016 se perdieron 8 mil quilómetros cuadrados de selva, un 30 por ciento más que en el año anterior. El nivel máximo de deforestación de la última década. Como si cada hora desaparecieran 128 campos de fútbol.

A finales de agosto volvió a sufrir otro golpe, una vez más del gobierno brasileño. El Ejecutivo de Michel Temer, de la mano del Congreso y de la bancada ruralista que lo controla, puso sobre la mesa un decreto presidencial para privatizar la Reserva Natural de Cobre y Asociados (Renca). Este territorio, del tamaño de Dinamarca (47 mil quilómetros cuadrados), situado en la zona amazónica entre los estados de Pará y Amapá, además de ser un terreno rico en minerales también contiene diversos parques naturales y reservas indígenas. Lo que antes era propiedad del Estado, ahora Temer decidió abrirlo a la explotación de empresas privadas extranjeras.

La noticia llegó hace tres semanas, pero las multinacionales canadienses lo sabían desde hacía cinco meses, cuando el ministro de Minas y Energía brasileño, Fernando Coelho Filho, se lo comunicó a diversos empresarios de ese país del norte. La medida cayó como un balde de agua fría entre los ecologistas, que ven como se han acumulado los retrocesos en materia ambiental en el último año. Intelectuales, actores y modelos, como Gisele Bündchen, lanzaron una campaña en las redes sociales y consiguieron 800 mil firmas para que el presidente revocara el decreto. El 30 de agosto el juez del distrito federal, Ronaldo Spanholo, lo suspendió al considerar que la Constitución no permite que el gobierno tome una decisión de este tipo sin debate previo en el Congreso. Ante las críticas y la presión judicial Temer anunció que suspendía los efectos del decreto durante 120 días para llevar a cabo “un amplio debate” con grupos ambientalistas. Por ahora no ha llamado a nadie.

 
TIERRA POR VOTOS.

 

El decreto sobre el Renca es la gota que colma un vaso que hace tiempo está a punto de derramarse. Desde que Temer llegó al gobierno apostó por el agronegocio y rechazó todo lo que oliera a preservación del ambiente, siguiendo las órdenes de los congresistas ruralistas que lo llevaron al poder cuando votaron a favor delimpeachment contra la ex presidenta Dilma Rousseff.

La bancada del agronegocio representa el 44 por ciento de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, y se siente legitimada para plantear exigencias fundamentalmente por dos razones. La primera es que el sector agropecuario supone el 23 por ciento del Pib del país y el 55 por ciento de las exportaciones. La segunda, y quizás la más importante, es la lealtad y el apoyo que le ha dado a Temer, convirtiéndose en el principal aliado del presidente, en un momento en que los escándalos de corrupción también arrasan con las alianzas políticas. Ellos son la llave de la gobernabilidad. El último bastión del Ejecutivo.

Algunas de las prioridades de esta bancada son no sólo mantener sus tierras sino acumular más territorio, reducir hasta la mínima expresión las reservas indígenas, regularizar grandes superficies invadidas por terratenientes, derogar las leyes laborales del campo –legisladores ruralistas llegaron a sugerir que los campesinos no tuvieran salario y trabajaran a cambio de vivienda y comida– y deforestar lo que sea necesario para consolidar la extracción y la exportación de materia prima como base económica. Por eso no es de extrañar que el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, sea uno de los principales exportadores de soja del país y haya recibido hasta en dos ocasiones el premio Motosierra de Oro de Greenpeace, por los estragos que han causado sus plantaciones en la Amazonia.


INVASIÓN LEGAL.


Algunos de sus deseos se han hecho realidad y otros parecen estar cada vez más cerca de cumplirse. El pasado mes de julio se aprobó una ley que legaliza las invasiones de grandes áreas de tierra y terrenos que estén dentro de parques nacionales que se ubiquen en zonas urbanas. La legalización de tierra ocupada, que en un principio se podría entender como un guiño a las peticiones del Movimiento Sin Tierra (Mst), en realidad responde a los intereses de medianos y grandes terratenientes del campo, ya que afecta a invasiones de terreno de más de 2.500 hectáreas que pertenecen al Estado, que el gobierno vendería y regularizaría por un precio más bajo que el del mercado.

Uno de los principales miedos de los ecologistas es que el Ejecutivo haga cada vez más laxa la protección ambiental. Eso fue lo que sucedió con la Selva Nacional Jamanxim, un área de 350 mil hectáreas que según un proyecto que se tramita en el Senado perdería una parte de su categorización para preservarla ambientalmente y se abriría a la explotación agropecuaria y minera. “Lo que vemos todos los días es que el Congreso está buscando la manera de eliminar los derechos de las unidades de conservación que tiene Brasil. Ofrece tierra para deforestar y no le importa qué tipo de terreno sea, su codicia no tiene límites”, señaló aBrecha Michel de Souza, coordinador de políticas públicas del Fondo Mundial para la Naturaleza (Wwf, por sus siglas en inglés).


CAMPO VIOLENTO.


Las leyes que amparan la legalización de tierras para los grandes terratenientes provocaron que el pasado año fuera el más violento de la última década en el campo brasileño. Según la Comisión Pastoral de la Tierra (Cpt), en 2016 se cometieron 61 asesinatos relacionados con la disputa agraria, y ya hay 939 áreas rojas en conflicto por ese motivo. La Cpt acusa directamente a la bancada ruralista de haber presionado a Temer para que acabara con el Ministerio de Desarrollo Agrario, que se encargaba de mediar en este tipo de conflictos. Ya no hay mediación, impera la ley del más fuerte.

En esta guerra los indígenas, además de ser el eslabón más débil, también son la diana sobre la que tiran sus flechas los ruralistas. La bancada del agronegocio ha conseguido que la Fundación Nacional del Indio (Funai), el organismo encargado de proteger y demarcar áreas indígenas, pierda esa potestad para entregársela a los congresistas, que ya no basarán sus decisiones en criterios antropológicos sino económicos. En el Senado está en marcha la aprobación de una ley que cambia los mecanismos de demarcación y que si se aprobara podría acabar con la supervivencia de 70 por ciento de los indígenas brasileños. Además de los que ya mueren asesinados por los garimpeiros del oro, como sucedió el pasado mes de agosto, cuando mataron a diez indígenas de una tribu no contactada.

La situación de inestabilidad política, con el jefe del Ejecutivo acusado de obstrucción a la justicia y organización criminal, paradójicamente afecta directamente a la Amazonia y a otras áreas que necesitan ser preservadas. Pero la bancada ruralista es la que tiene el poder de evitar que el Congreso apruebe la investigación del mandatario en el Tribunal Supremo. Así que para mantenerse vivo, Temer no duda en subastar la Amazonia y lo que queda de un país que hace meses tiene colgado el cartel de “Se vende”.

 

 

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Israel apoya secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía

El Kurdistán es una nación, más no país aún, cuyos entre 30 o 40 millones de habitantes –según quien realice las estadísticas– habitan en cinco países: Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia, donde comportan importantes minorías en sus regiones montañosas –ubicados en alrededor de medio millón de kilómetros cuadrados–, que son susceptibles de implosionar y hasta de propiciar una serie de balcanizaciones como efecto dominó.


Tal parece que ese es el objetivo estratégico de Israel, que así pondría en jaque a Irán –potencia chiíta no-árabe– e iniciaría la desestabilización de Turquía –potencia sunnita no-árabe a carta cabal que aún pertenece a la OTAN– cuando el país otomano se aleja cada vez más de Europa y se acerca, pese a todos los avatares recientes, a Rusia, en especial, después del abortado golpe de Estado de la CIA contra el sultán Erdogan.


Israel –estado racista/paria/ Apartheid, cuyo supremacismo sionista se acopla al de Trump: hoy, el mejor aliado del premier Netanyahu–, es la única entidad de los 193 países de la ONU que alienta la secesión del Kurdistán en la parte norte de Irak, donde se ha programado para el 25 de septiembre un referéndum no- vinculatorio que puede provocar expansivos sismos trepidatorios en el Medio Oriente.


La historia del Kurdistán, según autores kurdos, se remonta a más de seis mil años. Los kurdos –20 por ciento de Irak, 20 por ciento de Turquía y 10 por ciento de Siria: el mayor cuarto grupo étnico del Medio Oriente– pertenecen a la rama iraní de la etnia indo-europea con la que comparten muchas costumbres, como el Nouruz (fiesta primaveral), y se han caracterizado por tener estupendos guerreros: sus célebres peshmergas (quienes buscan la muerte), como demostraron en las varias derrotas que infligieron a los yihadistas en la región de Mosul (Irak) y en la frontera de Siria con Turquía.


Entre sus legendarios guerreros se encuentra el sultán Saladino, quien, pese a ser kurdo, encabezó a los árabes frente a la Tercera Cruzada y coexistió en forma civilizada con su rival, el inglés Ricardo Corazón de León.


En su aplastante mayoría, los kurdos no-árabes son sunnitas.


El periódico libanés Daily Star comenta que el referéndum constituye un forraje para la violencia (https://goo.gl/EWfRRj).


Desde la cartográfica imposición colonial de Gran Bretaña y Francia para repartirse el féretro del imperio otomano después de la Primera Guerra Mundial (mediante el plan Sykes-Picot), el Tratado de Sèvres de 1920 prometió otorgar un país a los kurdos –desechado y tres años más tarde en el Tratado de Lausanne por las tratativas bajo la mesa de Gran Bretaña e Irak para dividirse el botín petrolero regional.


Pese a todas las invectivas que le son proferidas a Saddam Hussein, sobre todo después de su ahorcamiento inducido por los ocupantes estadunidenses, fue quien concedió su mayor autonomía a los kurdos en el norte de Irak, cuya capital es Erbil y donde abunda su codiciado petróleo en Kirkuk.


Hoy el petróleo de Kirkuk desemboca por un oleoducto hasta el puerto turco de Ceyhan, en el mar Mediterráneo, y desde allí es primordialmente exportado a sus aliados de Israel.


A mi juicio, si el presidente de la región autónoma kurda en el norte de Irak Massoud Barzani promulgase la independencia secesionista del Kurdistán iraquí, seguramente Turquía cerraría el oleoducto Kirkuk-Ceyhan.


Precisamente, la alta vulnerabilidad del Kurdistán iraquí radica en que se encuentra totalmente rodeado de países que pueden ser desestabilizados, lo cual beneficia enormemente a Israel, pero a costa de un elevado precio del pueblo kurdo que puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica regional como sucedió con el tratado de Sèvres de 1920.


Por lo pronto, la ONU, Trump –pese a su Santa Alianza con el primer ministro israelí Netanyahu– y las dos principales potencias de la Unión Europea –Alemania y Francia (https://goo.gl/DfhExN)–, han externado su rotunda oposición al referéndum kurdo.


La Suprema Corte de Irak ha exigido también la suspensión del referéndum, mientras el gobierno de Bagdad ha sentenciado en forma categórica que no permitirá la creación de un segundo Israel.


La postura de los kurdos en todo su espectro geográfico tampoco es homogénea. The Daily Star expone sus divisiones internas en los cinco países donde habitan con su miríada de partidos, patrones (sic) y facciones.


El analista israelí Zvi Bar’el comenta que la independencia del Kurdistán podría crear estragos en Medio Oriente, pero que a juicio de la polémica ministra de justicia israelí Ayelet Shaked beneficiaría a Israel (https://goo.gl/4vn3mc).


Para Zvi Bar’el, el apoyo del primer ministro Netanyahu a la independencia del Kurdistán es una daga en los ojos del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.
Más aún: Zvi Bar’el cita a Yair Gola –anterior jefe de Estado mayor del ejército israelí– quien durante una conferencia en Washington (sic) apoyó la secesión de los kurdos también en Turquía (súper sic).


A juicio de Zvi Bar’el, las declaraciones de Netanyahu, Shaked y Golan fueron ampliamente difundidas en los medios turcos y kurdos, pero es dudoso que tales declaraciones públicas hagan un favor (sic) a los kurdos.Obviamente que Israel, más que la independencia de los kurdos, busca la implosión de los cinco países donde habitan –Irán, Turquía, Irak, Siria y Armenia– que no son nada favorables al Estado sionista y apoyan la independencia negada del pueblo palestino.


Tanto el general James mad dog Mattis, como el secretario de la Liga Árabe, Ahmed Abu al-Rit, han visitado al presidente Masud Barzani de la región autónoma kurda de Irak para persuadirlo de posponer el referéndum en forma infructuosa.


Israel, EU, Gran Bretaña y algunos países de la UE abastecen de armas a los kurdos en los cinco países donde se encuentran esparcidos.
El primer ministro de Irak, Haider al-Abadi, en una entrevista a AP, comentó de que Irak se encontraba preparada para intervenir militarmente en la región donde se celebrará el referéndum, en caso de una explosión violenta.


Muchos analistas no ven como el primer ministro iraquí, que apenas acaba de reconstruir a su ejército después de las heridas que le propinaron los yihadistas, frente a la fuerza quizá superior de los kurdos –al menos que intervengan Irán y Turquía, lo cual, a mi juicio, sería el precio de la trampa israelí.


The Daily Star expone el punto de vista de analistas regionales, según el cual Masud Barzani usa el referé

ndum como regateo en su disputa con el gobierno central de Bagdad sobre la asignación del presupuesto federal (sic), así como el reparto de las exportaciones del petróleo.
The Daily Star señala que Masud Barzani ha amenazado con violencia en caso de que las tropas de Irak o las milicias chiítas intentan moverse a los territorios en disputa que ahora se encuentran bajo el control de los pershmergas, específicamente en la pletórica ciudad petrolera de Kirkuk.


Hadi Al-Ameri (https://goo.gl/aLjsHT), mandamás de la poderosa organización Badr, apuntalada por Irán en suelo iraquí, advirtió de que el referéndum podría desembocar en la secesión y en una guerra civil: ¡El sueño anhelado de Israel!


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Domingo, 17 Septiembre 2017 07:44

Perspectivas del posconflicto

La canciller ecuatoriana María Fernanda Espinoza recibe en Quito a los negociadores del gobierno, Juan Camilo Restrepo (izq) y del Eln, Pablo Beltrán (der), el 4 de setiembre

 

El Ejército de Liberación Nacional colombiano acordó un cese al fuego con el gobierno, pero existen dudas sobre la consistencia de ese acuerdo. En su segundo gran capítulo de diálogos de paz, el gobierno de Juan Manuel Santos se encontró con una contraparte mucho más sólida ideológicamente y más firme en sus exigencias que las FARC. Estas últimas se reconvirtieron en partido, pero sin caras o discursos nuevos.

 

El pasado 4 de setiembre la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, anunciaba que los equipos negociadores del gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln) habían alcanzado un acuerdo de cese al fuego bilateral y temporal, al que se le denominó Acuerdo de Quito.

La tregua negociada se extenderá entre el 1 de octubre y el 9 de enero del año próximo, lo que implica que no representa el definitivo fin del conflicto ni se entregarán las armas por parte de la guerrilla. Durante el período en curso hasta la fecha de inicio de este transitorio alto el fuego se prepararán todos los protocolos –que son bastantes y complejos– que permitirán mecanismos de información mutua en los territorios en conflicto buscando minimizar los riesgos de ruptura del acuerdo que deberá ser consensuado entre las partes. También intervendrán los veedores de las Naciones Unidas, que procederán a supervisar el proceso en el lugar, y terminará de definirse en su integridad el rol de la Iglesia Católica respecto de estas negociaciones.

Más allá del cese transitorio de hostilidades mutuas, el Acuerdo de Quito implica que la guerrilla no atente durante este período contra ninguna infraestructura del país (incluidos sus oleoductos), no siembre más minas antipersonales y deje de reclutar a menores por debajo de la edad establecida por las normas del derecho internacional humanitario. Por su parte, el gobierno colombiano se compromete a fortalecer y reforzar la legislación que regula lo que se conoce como “alertas tempranas” –un sistema previsto para proteger a los líderes civiles y sociales– y desarrollar un programa de carácter humanitario para la población carcelaria de militantes del Eln –aproximadamente medio millar de reclusos–, asistiendo de forma adecuada a quienes necesiten un tratamiento sanitario especial o a quienes tienen enfermedades terminales, así como reubicando a los presos para acercarlos a sus familias y protegerlos dentro de los penales. Además, la recientemente aprobada ley que se refiere a la amnistía e indulto para presos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se amplía para los miembros del Eln, rebajándose y despenalizándose ciertos tipos penales asociados a la protesta social.

El acuerdo contempla un lapso de tres semanas destinado a que quienes negociaron en nombre de la guerrilla vayan a los correspondientes frentes de guerra a explicar el contenido de lo firmado en Quito y las condiciones de la tregua. Esto es consecuencia de que –a diferencia de las extintas Farc, en las que el secretariado de la guerrilla daba una orden y ésta se cumplía sin discusión– el Eln, pese a su estructura militar, funciona como una especie de federación de frentes en combate donde se consensúan los acuerdos de manera más horizontal.

En paralelo, gobierno y guerrilla acordaron ampliar el período de negociaciones, que entrará en su cuarto ciclo a partir del 25 de octubre. De hecho está previsto que al final de este primer período de cese de hostilidades se haga una evaluación de cómo ha avanzado la agenda de negociaciones con el fin de prorrogar por más tiempo la tregua.


ORÍGENES DE UNA GUERRILLA.


El Eln nació en 1964, casi a la par que las Farc, inspirándose en una ideología que mezcla cristianismo, marxismo inspirado en la revolución cubana y nacionalismo radical.

Sus orígenes reales datan de un par de años antes, cuando cinco estudiantes colombianos viajaron a La Habana en condición de becados. Allá fue fundada la Brigada José Antonio Galán, a la cual se unirían un año después varios sacerdotes vinculados a la teología de la liberación. Dos de ellos, Camilo Torres (1929-1966) y Manuel Pérez (1943-1998), se convertirían en las figuras más emblemáticas de la historia del Eln.

Las acciones armadas del Eln comenzaron al inicio de 1965, siendo la guerrilla prácticamente desarticulada en octubre de 1973 –durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero–, a consecuencia de una ofensiva militar a gran escala denominada Operación Anorí. Pasaría una década para que el Eln tuviera capacidad de comenzar a rearticularse bajo la dirección del sacerdote español Manuel Pérez, convirtiéndose a partir de entonces en el segundo grupo insurgente más importante del país hasta el armisticio de las Farc.

Según la Fundación Paz y Reconciliación, los más de 2 mil combatientes actuales del Eln están distribuidos a lo largo de 51 municipios en 11 departamentos colombianos. En este sentido, el anuncio del cese al fuego entre ejército y guerrilla significará un gran alivio para las regiones del norte de Santander, Chocó y Arauca, donde se concentra con mayor virulencia el conflicto entre la última guerrilla que queda en Colombia y las fuerzas armadas.


COMIENZA EL DIÁLOGO.


El Eln ya había mantenido conversaciones con gobiernos previos al de Juan Manuel Santos. Concretamente, fue durante la presidencia de César Gaviria, en la década de 1990, que se iniciaron los primeros contactos (en Caracas, en 1991). Y en 1992 se organizaron los Diálogos de paz de Tlaxcala, en México. Los intentos de negociación con el gobierno tuvieron también lugar durante la gestión de Pastrana –mediante el Acuerdo Puerta del Cielo, de 1998, firmado en Maguncia, Alemania, y la reunión de Ginebra realizada en 2000–, e incluso con el gobierno del ultraderechista Álvaro Uribe, mediante una primera reunión a finales de 2005 y tres sesiones más en 2006, finalizando el proceso en agosto de 2007, tras otro encuentro en territorio caribeño donde participarían el presidente cubano Raúl Castro y el Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

El actual proceso de negociación se inició en marzo de 2016, tres años después de que comenzaran las conversaciones con las Farc que culminaron con el Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto, firmado en Bogotá el 24 de noviembre de 2016.

Históricamente el Eln ha tenido un componente político mucho más marcado que las Farc, pese a que los segundos tuvieran cuatro veces más capacidad operativa militar que los primeros. Esto implicó que aunque el inicio de las conversaciones exploratorias fuese anunciado por Juan Manuel Santos durante su campaña electoral para la reelección de 2014, éstas no hayan terminado de cuajar hasta tres años después.


EN LA AGENDA.


Los primeros diálogos se celebraron en Ecuador y Brasil, de forma alterna, si bien Venezuela, Noruega, Chile y Cuba también han acompañado el proceso. Desde hace meses la agenda de negociación quedó pactada, teniendo cierto parecido a lo que se estableció en su momento con las Farc, aunque en este caso el gobierno colombiano tuvo que ceder con respecto a los reclamos insurgentes de participación ciudadana.

La agenda de diálogo contempla seis puntos en discusión: la participación de la sociedad, la democracia para la paz, asuntos relativos a las víctimas, las transformaciones para la paz, aspectos de seguridad para lograr la paz y entrega de las armas, así como las garantías para el ejercicio posterior de la acción política.
Establecer a Quito como sede principal de las negociaciones es fruto de la negativa gubernamental a las iniciales peticiones guerrilleras, que contemplaban que se instalasen fundamentalmente en Caracas.

Pero llegar a los Acuerdos de Quito implicó también un proceso de disputas dentro del Eln, donde las posiciones más dialogantes en el Comando Central (Coce) se han impuesto frente al sector más beligerante. Así, las posturas de Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, primer comandante del Eln, junto a las de Israel Ramírez Pineda, alias “Pablo Beltrán”, tercero en la línea de mando y jefe de la comisión negociadora, consiguieron frenar a los sectores más escépticos y las posiciones duras encarnadas en el Frente de Guerra Occidental y el Frente de Guerra Oriental.

En todo caso, existe una nube de dudas sobre la consistencia del acuerdo. Al respecto, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para Análisis del Conflicto, indica: “Es muy difícil que este tipo de acuerdo tan desestructurado se verifique y se cumpla, ofrece mayores riesgos para la población civil, para quienes hagan la verificación y para la misma guerrilla”. Respecto de los riesgos asumidos por el Eln, el comandante Pablo Beltrán también advirtió: “El paramilitarismo es una sombra que se mantiene en gran parte del territorio dejado por las Farc, y quedarse quieto, para la guerrilla, representa un riesgo aun mayor”. Cabe señalar, en este sentido, que el propio gobierno ha reconocido que en las áreas dejadas atrás por las Farc se ha incrementado notablemente la actividad de diversas bandas delincuenciales y el paramilitarismo (así como los asesinatos de líderes sociales; véase Brecha, 14-VII-17).

La solidez ideológica del Eln ha implicado que, a diferencia de lo sucedido durante las negociaciones con las Farc, la guerrilla no aceptase ninguna medida unilateral, algo que pidió inicialmente el gobierno, requiriéndole un cese unilateral de las actividades insurgentes. De hecho el compromiso guerrillero ni siquiera pasa por la liberación de sus secuestrados –en la actualidad cuatro personas vinculadas al sector comercial y ganadero–, quedando este asunto agendado para la siguiente etapa.

Más allá de la larga historia de negociaciones entre el Estado colombiano y la insurgencia “elena”, es la primera vez desde que se fundó el Eln que se firma un documento con el gobierno. En eso tuvieron mucho que ver las presiones del papa Bergoglio, quien visitaría el territorio colombiano inmediatamente después para expresar su apoyo al proceso.


RECONVERSIÓN DE LAS FARC.


La firma de los Acuerdos de Quito se da en paralelo a la puesta en escena del partido político conformado por las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las cuales manteniendo sus siglas Farc pasaron a denominarse Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. El modelo no es nuevo en este país cafetero, teniendo en cuenta el proceso del Ejército Popular de Liberación (Epl), que pasó a denominarse Esperanza, Paz y Libertad, o el referente al M-19, que tras la firma de paz optó por la denominación Alianza Democrática M-19.

Difícil es pensar que las estigmatizadas Farc puedan tener un apoyo relativamente amplio en el área urbana, centrándose estratégicamente este nuevo partido en movilizar el voto rural de un campesinado históricamente excluido. En este sentido, cabe recordar que en aproximadamente el 10 por ciento de los 1.123 municipios de Colombia la política local ha estado controlada durante décadas por los “farianos”.

Pese a que el gran reto de las refundadas Farc debería estar enmarcado en el cambio de imagen, en la actualización de sus discursos, en conformarse orgánicamente de la forma más horizontal posible y en presentar nuevas vocerías ante la deslegitimación social de su antigua comandancia, las tesis que se impusieron en su congreso fundacional fueron las de perfil más ortodoxo y de connotaciones marxista-leninistas. Tras seis décadas de conflicto civil armado, el pueblo colombiano reclama en estos momentos menos consignas revolucionarias y más propuestas políticas enfocadas a solucionar problemas como el desempleo, la baja calidad de la salud y la educación, la pobreza, la delincuencia o laenorme lacra que supone la corrupción institucional.

Si hubiera que ubicar un perdedor en el congreso fundacional del nuevo partido, éste sería Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, quien propuso sin éxito el nombre de Nueva Colombia para la extinta guerrilla y un modelo de partido que se dirigiera al país “sin dogmas, sin sectarismo, ajeno a toda ostentación ideológica y con propuestas claras y sencillas”. Sin embargo, las tesis auspiciadas por el que fuera el número uno durante la última etapa de las Farc guerrilleras fueron derrotadas, no por su dirección, sino por sus bases.

Como parte de los acuerdos de paz, las nuevas Farc disponen de diez diputados asegurados en el próximo Congreso que será electo en marzo del año que viene. Nombres de la antigua comandancia tales como Victoria Sandino, Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada e Iván Márquez –el gran triunfador en esta convención– figuran como precandidatos para ocupar estos escaños. En definitiva, hay una ausencia de caras y voces nuevas para afrontar este supuesto nuevo renacer.

El desmarque de la izquierda política colombiana respecto de las nuevas Farc se evidenció por su no asistencia al congreso fundacional. Ninguno de los múltiples precandidatos presidenciales del progresismo asistió al acto, tampoco ninguno de los dirigentes de los partidos políticos de centroderecha que respaldaron en su momento los acuerdos de paz. Tan sólo asistió un representante de la precandidata presidencial progresista Clara López para leer un comunicado en su nombre.


TRABAS.


En paralelo, y fruto de las limitaciones que impuso la Corte Constitucional al mecanismo de fast-track (vía rápida) para aprobar las leyes de la paz en el Congreso, las legislaciones sobre desarrollo rural, participación política y reforma electoral que deben establecerse tras estos acuerdos de paz están sufriendo importantes modificaciones conceptuales en el Poder Legislativo. Allí los curules conservadores se envalentonaron tras los resultados negativos del plebiscito realizado el año pasado sobre dichos acuerdos.

En todo caso, lo que se visualiza en todo sondeo de opinión realizado durante el presente año en Colombia es que sorprendentemente la implementación de los acuerdos de paz no está entre las prioridades políticas de la ciudadanía.

Mientras, en las zonas de la Colombia rural que fueron antiguos escenarios de guerra, ex guerrilleros desmovilizados que formaron parte de los frentes farianos no dejan de ser asesinados por sicarios contratados por terratenientes, caciques políticos locales y bandas criminales. Oficialmente el Estado contabiliza ya una docena de asesinatos de ex combatientes y otra cifra similar de víctimas entre sus familiares.

Respecto de las disidencias –quienes no aceptaron el acuerdo de paz– dentro de las Farc, el gobierno colombiano registra un número aproximado de 400 combatientes que se han conformado en varias estructuras ilegales ubicadas principalmente en ocho departamentos del país: Nariño y Cauca en la zona suroccidental, y Caquetá, Meta, Guaviare, Vichada y Vaupés en el sudoriente. Según Eduardo Álvarez Vanegas, vocero de la Fundación Ideas para la Paz, resulta significativo que estas disidencias no estén agrupadas bajo la estructura de control de un mismo comandante, lo cual podría desembocar en su futura conversión en nuevas bandas criminales emergentes.


CAMPAÑA ELECTORAL.


A seis meses de que se realicen las elecciones legislativas y a nueve de la presidencial todo parece indicar que el país electoralmente se polarizará de nuevo en torno a las posiciones a favor o en contra de los acuerdos de paz.

En el ámbito de la derecha es de prever que, según vaya acercándose el proceso, las múltiples precandidaturas actualmente existentes terminen por converger en dos candidatos fuertes. Éstos serían Germán Vargas Lleras y quien designe finalmente Álvaro Uribe en complicidad final con el Partido Conservador, de Andrés Pastrana.

En el caso del primero, quien en la actualidad funge como vicepresidente de la república, sus estrategias electorales se articulan en torno a la crítica parcial a los acuerdos de paz impulsados por Santos, pactando con diversos segmentos de la clientelar política local y regional que ya le han manifestado su apoyo. También se basan en el cuestionamiento al gobierno venezolano de Nicolás Maduro y en una irrisoria alerta social para que Colombia no se convierta en una nueva Venezuela, y termina reclamando un pacto con los sectores empresariales más reaccionarios, que sienten como una amenaza la justicia transicional derivada de los acuerdos de paz.

Por su parte, la estrategia del uribismo, más allá de quién termine siendo su candidato (hay en la actualidad cuatro precandidaturas distintas dentro del Centro Democrático), es asentar la idea de que Santos entregó el país a las Farc, generando alarma en un empresariado rural al que se le dice que sus tierras terminarán siendo entregadas a los ex combatientes guerrilleros desmovilizados, potenciando a su vez los llamados “valores morales” más reaccionarios en una sociedad sumamente conservadora como es la colombiana.

En lo que respecta a los sectores políticos que van del centro hacia la izquierda, fieles a su tradición divisionista, en la actualidad presentan un fraccionamiento en al menos tres bloques: los progresistas de Gustavo Petro, el entorno del nuevo partido de las Farc y, por último, la coalición formada por la Alianza Verde, de Claudia López, Compromiso Ciudadano, de Sergio Fajardo, y el Polo Democrático, del senador Jorge Robledo. Queda pendiente ver cómo solucionarán las izquierdas este fraccionamiento para intentar converger en torno a una sola candidatura.

En todo caso, lo que falta hasta mayo de 2018 vendrá marcado por la disputa entre estas dos amplias facciones que determinarán posiblemente una segunda vuelta presidencial, pasando la centralidad política de la lógica decimonónica izquierda versus derecha a situarse en el eje derivado del posconflicto.

 

 

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Putin y Trump se dan la mano durante su reunión.

 

La evolución de la guerra siria está permitiendo un auge de la capacidad diplomática de Moscú en Oriente Próximo. Los rusos están recogiendo el fruto de su intervención militar. La reciente gira del ministro de Exteriores Sergei Lavrov por la región así lo muestra. Rusos y americanos se reparten el legado de los yihadistas en Siria.

 

Hace solo unos días dos grupos rebeldes integrados en el Ejército Sirio Libre, Usud al Sharqiya y Shahid Ahmad Abdo, anunciaron que Estados Unidos y los principales países sunníes que les apoyan, incluidos Arabia Saudí y Jordania, les han pedido que abandonen la lucha contra el ejército de Damasco y se retiren del sur de Siria, a Jordania.

Esos dos grupos recibían hasta ahora entrenamiento y armamento de la CIA, lo que confirma que Washington ya no está interesado en combatir al gobierno de Damasco. De hecho, el presidente Donald Trump ha dejado claro que su único enemigo es el Estado Islámico, y que las fuerzas americanas solamente combatirán a los yihadistas.

La decisión de Trump está dejando colgados a los rebeldes que luchan contra Damasco y se está creando un vacío que está siendo aprovechado por Rusia en distintas partes de Siria. En esta nueva situación Estados Unidos y Rusia actúan coordinados, tanto en el norte de Siria como en otros lugares, principalmente en el sur del país.

Americanos y rusos se están repartiendo el legado del Estado Islámico, la organización que desde 2014 ha controlado vastas extensiones de territorio sirio y que en las últimas semanas está sufriendo serios reveses en las dos principales zonas que ocupaba hasta ahora, las provincias de Raqqa y Deir al Zor.

 

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Miembros del Ejército Sirio Libre vigilan en la zona rural de Quneitra /REUTERS (Alaa Al-Faqir)

 

La política de Trump está permitiendo que Moscú juegue un papel más destacado en la región. Este pasado fin de semana el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, realizó una nueva gira por Oriente Próximo durante la que se entrevistó con los reyes de Arabia Saudí y Jordania, además de hablar telefónicamente con el presidente de Egipto.

El 4 de julio el diario Washington Post reveló la existencia de un acuerdo tácito mediante el que Estados Unidos y Rusia se reparten las zonas que están por encima y por debajo del río Éufrates. La parte norte estará bajo el control de Estados Unidos, mientras que el sur del río quedará bajo la batuta de Rusia.

Como sea que Damasco depende en gran medida de las fuerzas aéreas rusas, el gobierno sirio está cada vez más ligado a Moscú. Esta circunstancia les permite a los rusos poder desempeñar un papel diplomático crucial en la resolución del conflicto.

Mientras Rusia tiene una fuerte alianza militar con Siria y con Irán, dos elementos centrales en el conflicto sirio, Estados Unidos carece de un socio tan firme. Es verdad que en el norte cuenta con el respaldo de los kurdos, pero en cambio carece de un consistente socio sunní, lo que significa que su empuje diplomático y militar está más limitado que el de Rusia.

El distanciamiento diplomático de Washington ha permitido que Moscú se anote un punto importante con la reciente creación de zonas seguras en territorio sirio. La zona segura más activa por el momento es la del sur del país, la que da al Golán ocupado por Israel y a Jordania.

Los rusos se creen el papel que están jugando. Sergei Lavrov declaró el último fin de semana en Jedda, en Arabia Saudí, que es necesario crear una nueva situación en la región. “Hemos de llevar la estabilidad a Oriente Medio y el norte de África”, dijo tras reunirse con el rey Salman, y apenas unos días después de que dijera que el conflicto entre Israel y los palestinos existe porque Estados Unidos así lo quiere.

 

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El ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov es recibido por su homólogo jordano, Ayman Safadi, en Ammán /REUTERS (Muhammad Hamed)

 

Los rusos están metiendo su diplomacia en la disputa entre Catar y los demás países suníes de la región, una disputa que ya dura tres meses y a la que no se le ve una salida a corto plazo, pero también están metiendo su diplomacia en la más vieja cuestión de la reconciliación palestina entre Hamás y Fatah.

Se ha llegado a una situación curiosa en la que algunos países de la región consideran que solo Rusia puede proteger sus intereses regionales, y entre esos países están Arabia Saudí e Israel. La importancia que Rusia está adquiriendo en la región se deriva del desarrollo de la guerra en los campos de batalla de Siria.

Según indicaron medios jordanos, durante su entrevista en Ammán con el rey Abdallah, Lavrov le garantizó que si el ejército sirio ocupa el sur del país, es decir la frontera con Jordania, Damasco no desplegará en la zona milicias proiraníes. A cambio de esta concesión, Damasco pide una normalización paulatina de las relaciones con Jordania, incluida la apertura de la frontera terrestre.

Durante su última gira, Lavrov exploró las posibilidades de que los países árabes normalicen las relaciones con Siria ahora que Damasco ha extendido su control por amplias zonas del país. En este sentido, Jordania parece ser el país más interesado en normalizar las relaciones con su vecino del norte.

Además, Lavrov ha estado explorando las posibilidades de que la próxima cumbre entre el gobierno y los rebeldes sirios que se celebrará en los próximos días en Astana permita avanzar en la dirección de conseguir la paz en Siria, lo que debería discutirse en una próxima cumbre a celebrar en Ginebra.

 

 

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Donald Trump, durante su conferencia sobre la nueva estrategia en Afganistán.

 

Dieciséis años después de los atentados del 11 de septiembre que justificaron el negocio de la guerra infinita contra el terrorismo yihadista, la amenaza terrorista se va extendiendo cada vez con más fuerza. Sólo en Afganistán, país ubicado en el corazón de Asia Central que, por tener frontera común con China, Irán, y los ‘espacios soviéticos’ e India, se ha convertido en el territorio más estratégico del mundo para EEUU, ya que Washington ha utilizado a esta turba polpotiana en cuatro ocasiones concretas:

Entre 1978 y 1991, cuando patrocinó la extrema derecha islámica y cristiana en las fronteras de la Unión Soviética, como una herramienta más en su lucha contra las fuerzas de izquierda a nivel mundial. En nombre del Islam, la pandilla de delincuentes yihadistas fue enviada desde Pakistán para llevar el terror: atentaron contra unos 2.000 colegios (mataron a la totalidad de las estudiantes del liceo de Kabul) y destruyen las infraestructuras del país socialista (centrales eléctricas, fábricas, clínicas, unas mil cooperativas campesinas, etc). La CIA creó a terroristas profesionales en sus centros de entrenamiento en Pakistán, gracias al dinero de Arabia Saudi. Ronald Reagan y Margaret Thatcher les apodaban “luchadores por la libertad”.

 

Entre 1991 y 1996, una vez lograda la desintegración de la URSS, el objetivo de EEUU será el dominio económico y militar del espacio que los soviéticos dejan libre. En 1992, la CIA y los yihadistas derrocan al gobierno socialista del doctor Najibulá, y le asesinan junto a su familia. Son años en los que EEUU busca:

Impedir la reconstrucción del espacio pos-soviético bajo el paraguas de Moscú.

La creación de bases militares en la vecindad de China, Rusia, Irán e India.

Hacerse con el control de la ruta energética de Asia Central y el Océano Índico.

Apoderarse de las riquezas de las repúblicas exsoviéticas: el uranio de Kazajstán, la tercera reserva mundial; el oro de Kirguizistán; la gran industria algodonera de Uzbekistán; las inmensas reservas acuáticas de Asia Central-Caspio; y sobre todo, del gas de Turkmenistán, la cuarta reserva mundial. Ocupar Afganistán sería la única manera de acceder a este recurso. Se puso en marcha el proyecto del gasoducto transafgano ‘TAPI’ (Turkmenistán, Afganistán, Pakistán, India), que lo llevaría desde el Caspio hasta el mar Arábigo. Así, no sólo arrebataba a Rusia el control económico-político sobre aquellas repúblicas, sino que le permitiría a EEUU incrementar su poder sobre la India, gran consumidor de energía.

Apoderarse del gas y petróleo afgano valorado en mil millones de dólares por el Pentágono. Exxon Mobil, la mayor petrolera privada del mundo (cuyo presidente es el actual secretario de Estado Rex Tillerson), y la canadiense Terraseis, anuncian haber encontrado petróleo en la provincia de Faryab. Desde la ocupación en 2001, los países de la OTAN han perforado sólo en la cuenca del Amo Darya 322 pozos, donde se estima que hay entre 500 y 2.000 millones de barriles de crudo. En 2011, la compañía financiera JPMorgan Chase firmó con Kabul un acuerdo por el valor de 40 millones de dólares para hacerse con una de las minas de oro afgano. A Horst Köhler, el presidente de Alemania le costó el puesto en 2010 al sugerir que las tropas de su país están en Afganistán para proteger la economía alemana.

Sin embargo, los muyahidines, divididos en una docena de grupos con sus señores de guerra en continuas peleas, fueron incapaces de establecer la seguridad necesaria para que EEUU pudiese empezar a llevar a cabo sus proyectos.

 

1996- 2001, la CIA reconduce la situación en Afganistán, creando otro grupo yihadista llamado Talibán-Al Qaeda, con los siguientes objetivos:

.Poner fin al caos en el país e instalar un régimen al estilo de la monarquía saudí: disciplinado y aliado, capaz de establecer la paz de cementerio, mantener la unidad del país y acabar con los indomables e indisciplinados señores de guerra. Así podría construir el TAPI.

.Neutralizar la influencia tradicional irano-rusa-india. La faceta wahabita del régimen talibán contendrá a los chiitas iraníes, a la Rusia ortodoxa y a la China comunista.

Es así como el saudí Bin Laden recluta a cientos de los antiguos militantes del la ‘internacional yihadista’. A ellos se suman los talibanes – los ‘seminaristas’ de las escuelas religiosas-, los chavales de los orfanatos de Pakistán, delincuentes, indigentes y miles de mercenarios a sueldo, con el fin de crear un régimen parecido al de Arabia Saudí en Afganistán.

Con el gran soporte logístico de sus padrinos y unos diez mil millones de dólares, los talibanes toman Kabul en 1996: desmantelan el gobierno, inician una masiva limpieza étnica contra los no pastunes, torturan, apedrean, violan y matan a miles de afganos, mientras que saquean museos, destruyen televisores, radios, salas de cines, queman bibliotecas, prohíben todo tipo de ocio, los deportes, los colores, y otras políticas que después serán aplicadas en Irak y Siria. Crímenes entonces silenciados por los medios occidentales.

El 4 de diciembre de 1997, una delegación de los Taliban viaja a Sugarland (Texas) para negociar con Unocal sobre el gaseoducto de TAPI. La empresa que rechaza su petición de aumentar los 100 millones de dólares por año como paje de la tubería les recuerda que no habían cumplido con su parte: la zona norte del país, por donde pasaría el TAPI, estaba bajo el control del comandante Ahmad Massoud Shah, ‘El León de Panjshir’, un veterano antisoviético, próximo a Irán y a Francia. Además, EEUU ya se había dado cuenta de su error: aquellos hombres pertenecían al sector más lumpen del proletariado, que no podían actuar como los príncipes saudíes de hoy. Éstos pasaron su periodo talibaniano hace dos siglos, y llevan guante blanco en sus acciones, guardando las formas.

Para colmo, los Taliban habían prohibido el cultivo de la adormidera (opio) con cuya renta EEUU financia la guerra. En 2006, Afganistán producía 6.100 toneladas de opio, 33 veces de lo que produjo en 2000.

Así llega el fin de Taliban. A partir del 1998, EEUU lanza una tremenda campaña mediática anti-taliban-Al Qaeda, presentando a sus “viejos amigos” como los “enemigos de la civilización humana”.

En agosto de 1998, Bill Clinton ordena bombardear Sudán y Afganistán, acusando a Al Qaeda y los talibanes de atentar contra las embajadas de EEUU en África, mientras corría una cortina de humo sobre el escándalo Lewinsky.

En 2001, Washington tiene que darse prisa: China y Rusia habían creado en el mes de agosto la Organización de Cooperación de Shangái (OCS) con una clara intención de impedir la entrada de los occidentales en su zona de influencia.

El 9 de septiembre, el comandante Masud, el único hombre que podía organizar una resistencia nacional contra los futuros ocupantes occidentales, es asesinado.

 

2001 hasta hoy: El 7 de octubre del 2001, casi un mes después del 11-S, EEUU y Gran Bretaña lanzan un ataque sobre Afganistán para obligar –dicen- a los talibanes a entregar a Bin Laden, el supuesto autor del atentado (entonces, Hillary Clinton no había confesado que fue EEUU quien creó el Yihadismo). En los primeros días, la coalición de 34 países liderada por EEUU y equipada con las armas más mortíferas de la humanidad, lanza 21.000 ataques aéreos sobre los desarrapados afganos como un criminal e ilegal castigo colectivo: sus 20.000 bombas sepultan a decenas de miles de civiles bajo los escombros de sus casas de adobe y provocan la huida de dos millones en aquel duro invierno. Bombardearon depósitos de agua, las pocas centrales eléctricas que había, los cultivos y el ganado. UNICEF llegó a denunciar que el frío invierno, el hambre, la desnutrición y las enfermedades causadas por la agresión militar podrían provocar la muerte de hasta 100.000 niños. Así, EEUU se dio el derecho exclusivo de secuestrar y torturar a cualquier persona en cualquier país del mundo, anulando a la ONU.

Acto seguido, y mientras Bush oculta la información sobre la implicación de su aliado, el gobierno de Arabia Saudí, en los atentados que mataron a cerca de 3.000 compatriotas, envía a Afganistán a 300.000 soldados de la OTAN, equipados con la tecnología punta, para encontrar a Bin Laden (a pesar de tantas experiencias en los “asesinatos selectivos”), al que curiosamente le “encuentran” 10 años después, mientras que a Gadafi le localizaron y le mataron sólo un día después de la visita de Hillary Clinton a Libia. A Laden no le encontraron en una cueva de Afganistán, sino en una mansión en Pakistán -país cuyo servicio de inteligencia es una sucursal de la CIA-. Más tarde, en vez de detenerle, matan a su fantasma, y como era invisible para los mortales, ocultan su cuerpo en el fondo marino. Era otra mentira, como las “armas de destrucción masiva” de Saddam Husein, que ocultaba los verdaderos motivos del ataque a Irak. Un mes después de que Benazir Bhutto revelara la farsa sobre Laden es asesinada.

Sin embargo, una cosa es desmantelar un régimen y otra es ocupar un país. Las tropas de EEUU, al ver que sus aliados regionales son incapaces de servir a sus intereses estratégicos, son instaladas en Afganistán para un largo periodo de tiempo con estos objetivos:

.Construir el gaseoducto transafgano.

.Impedir la reunificación de las repúblicas exsoviéticas bajo el paraguas de Moscú.

.Sabotear la construcción de la OCS.

.Instalar bases militares en las fronteras de China, Irán, India y el espacio soviético.

.Convertir la República Democrática de Afganistán en una República islámica, para acabar con el laicismo (lo mismo que ha hecho en Irak) y conseguir la involución política, económica y social de los países de la zona. Luego hará de bombero pirómano para ‘salvar la humanidad del islamismo’.

.Acceder a los recursos energéticos de Asia Central y del Mar Caspio le daba la posibilidad a Washington de disminuir su dependencia con respecto a los hidrocarburos de la región de Medio Oriente, romper el monopolio ruso sobre los yacimientos de petróleo y gas, y frenar el desarrollo de la economía China.

.Convertir el mundo en “una granja vigilada por millones de cámaras”, arrebatando las libertades conquistados por los ciudadanos.

.Rescatar la economía de su país de la recesión con una guerra: el enemigo islámico sustituye al enemigo rojo para justificar la permanencia de la OTAN tras el fin del Pacto de Varsovia, y salvar a la compleja industria armamentística. El fabricante de armas Lockheed Martin multiplica por 15 el precio de sus acciones en la Bolsa, recibe el mayor contrato militar de la historia: 200.000 millones de dólares y el presupuesto de defensa de EEUU alcanza los 450 mil millones de dólares. Las guerras, además sirven para deshacerse de las armas viejas de la Guerra Fría y probar las nuevas sobre el terreno real.

A pesar de perder a unos 3000 soldados y gastar 6.000 millones de dólares al mes desde entonces, la OTAN, salvo sembrar 11 bases militares en este patio trasero de Rusia y China, no ha conseguido en Afganistán ninguno de los objetivos. China se lleva el gas turcomano desde el gaseoducto más largo del mundo, de 7.000 kilómetros que inauguró en 2009. También explota el petróleo afgano en Amo Darya y está construyendo la primera refinería del país.

El anuncio de Donald Trump en enviar 40.000 más soldados a Afganistán tiene como objetivo vigilar el regreso de Rusia a Afganistán, y cercar aún más a Irán.

Desde 2015, EEUU y los yihadistas están extendiendo el ‘Arco de Crisis’ al espacio exsoviético de Asia Central.

 

 

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Viernes, 08 Septiembre 2017 12:58

Una montaña de aserrín

Una montaña de aserrín

 

Las dos primas hermanas que han logrado huir ocultas en una carreta del gueto de Varsovia, donde han quedado sus padres, corren a esconderse en el entrepiso del desván de la casa del poblado de Milanowek apenas les dan aviso de que la Gestapo está a las puertas, tras la denuncia de una vecina de que allí viven clandestinas unas niñas judías.

La dueña de la casa, tal como ha sido planeado, las hace entrar en el entrepiso del desván que queda encima de la sala, coloca de nuevo las tablas del entarimado, y luego hace uso de una pala para echar encima una pila de aserrín.

Desde su estrecho refugio, acostadas boca abajo en la más absoluta oscuridad, con los brazos estirados encima de la cabeza, el aire escaso, pueden escuchar las voces violentas y amenazantes de los hombres que las buscan, sus pasos, los ruidos que provocan al revolverlo todo. La más pequeña termina por dormirse, y luego se orina, con lo que la mancha de humedad se comienza a extender por el cielo raso. Si uno de ellos miraba hacia arriba, todo habría terminado.

El registro de la casa duró horas, y los nazis insistían en interrogar una y otra vez a la dueña de casa y a su hijo, que había llegado ya de la escuela. Ambos seguían negando con vehemencia. Nadie más que ellos, y el padre, un arquitecto que se hallaba en el trabajo, vivían allí. En un momento los policías encontraron la escalerilla que llevaba al desván, subieron, revisaron, voltearon los trastos viejos que había allí acumulados, pero se desatendieron de aquella pequeña montaña de aserrín. La mayor de las niñas escuchaba ahora los pasos muy cerca de ella, mientras la primita seguía durmiendo.

Tardaron en irse, y al final anunciaron que volverían al día siguiente, ahora con perros. La señora temía sacarlas del encierro, no fueran a regresar de improviso. Hasta que el arquitecto retornó, horas después, la pareja subió a ver si no es que habían muerto asfixiadas. Estaban vivas, y al día siguiente tendrían que ser llevadas a otra casa, otro refugio más en aquel angustioso periplo que duraría hasta el final de la guerra.

No se trata de la escena de una película sobre la persecución de los judíos por la Gestapo, de las que se han filmado tantas. Lo que he relatado antes es parte de las memorias de Sarita Giberstein, contadas a su hija Yanina, y que se han publicado recientemente en un libro que se llama precisamente Una montaña de aserrín. La mayor de las dos niñas encerradas en el entrepiso es ella. La otra es su prima Shifra.

Sarita nació en San José en 1934, hija de un matrimonio de judíos polacos formado por León Giberstein y Dora Kukielka, quienes emigraron a Costa Rica en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Se establecieron luego en Puerto Limón en la costa del Caribe, a cargo de administrar una tienda, pero el negocio no iba bien, y Dora, que venía de una familia rica, atraída por las cartas de sus hermanas donde le contaban de sus paseos a esquiar a la montaña de Zakopane y de sus veranos en Otwock, convenció al marido de regresar. Estaba embarazada y la segunda hija, Rosita, nació en el barco de bandera francesa antes de que atracara en el Havre.

En 1937 estaban ya instalados en Varsovia, llenos de ilusiones y grandes esperanzas. Se respiraba un perturbador aire antisemita, más denso ahora, aunque siempre había estado presente en sus vidas. Y en septiembre de 1939 comenzó el infierno. Sarita, que tenía entonces cinco años, recuerda los bombardeos de la aviación nazi. Un mes después, vencida la resistencia, las tropas de Hitler entraron marchando triunfalmente. Luego vendría el gueto, adonde ella y todos sus familiares fueron reconcentrados. Era la estación intermedia hacia los campos de concentración y las cámaras de gas.

Conocí a Sarita, casada con el escritor Samuel Rovinski, ambos amigos entrañables, durante los largos años que vivimos en Costa Rica, y al principio de nuestra amistad nunca imaginé que detrás de aquella mujer bella, alegre, talentosa y segura de sí misma, de cordialidad imperturbable, hubiera una historia como esta. Cuando lo supe, y quise indagar, respondía a mis preguntas a retazos, con reticencia, como si careciera de importancia, o, a lo mejor, porque esos recuerdos le dolían demasiado. Era nada menos que una sobreviviente del horror.

Y ahora, por fin, en Una montaña de aserrín nos cuenta su historia de reclusa y de fugitiva en cada momento al borde de la muerte, con humildad y sin ninguna clase de alardes de heroísmo, con esa virtud de narrar lo extraordinario como ordinario, que es lo que hace la verdadera literatura. Y el diálogo entre madre e hija es lo que deja correr el relato por su cauce, un río de aguas estremecidas, y estremecedoras, que pasa frente a nuestros ojos.

Es una historia antigua, de hace 80 años, pero por desgracia no enterrada. Los neonazis, o simplemente nazis de nuestros tiempos, a quienes tendemos a ver como esperpentos de carnaval, disfrazados con sus botas altas, uniformes grises y cruces gamadas, o los encapuchados del Ku Klux Klan, que forman otra comparsa del mismo carnaval, andan hoy por el mundo proclamando la supremacía blanca y pregonando su cruzada purificadora no sólo contra los judíos, sino también contra los negros, los latinos, los emigrantes del cercano oriente. Contra todos los que son diferentes. Los otros.

El fanático supremacista blanco que se lanzó con su auto contra la multitud en Charlottesville no se diferencia en nada del otro fanático yihadista que arrolló a otra multitud en la Rambla de Barcelona. Es el mismo odio transformado en arma letal. El mismo odio que llevó a Sarita y a Shifra, aquellas dos niñas perseguidas por el espanto de la muerte, a esconderse debajo de una montaña de aserrín.


Masatepe, septiembre de 2017


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