Viernes, 03 Marzo 2017 06:30

De tú a tú

De tú a tú


Con el comienzo en la tarde del 7 de febrero de la fase pública de la exploración y negociación entre Gobierno y Eln en Quito-Ecuador, arrancó la exploración de las condiciones para un “cese bilateral de fuegos”, que podría cerrar el círculo del conflicto armado que afecta una parte de los campos de Colombia y tiene alguna repercusión urbana. Liberaciones de parte y parte sucedieron como si de un episodio de la “Guerra Fría” se tratara. Fueron casi de manera simultánea, el 2 de febrero de 2017, y de esta forma, por fin, quedó despejado el camino para iniciar las negociaciones de paz.

 

Con sorpresa para los voceros gubernamentales y de los medios de comunicación, ha quedado a la vista la capacidad de actuación política del Eln, su visión sobre el país y su maniobra en los entretelones negociadores. Hasta ahora logró hacer respetar el texto acordado el 31 de marzo de 2016, sin incumplir a su palabra, abriendo una puerta para airear el método negociador que determinó el rumbo del Acuerdo final entre Gobierno y Farc.

Diez meses separan al cuarto mes de 2016 y el segundo de 2017, casi 300 días perdidos para avanzar en el camino de una paz negociada. Entre el 30 de marzo de 2016, cuando los delegados oficiales del gobierno y del Eln firmaron la agenda que guiará su negociación para acordar un posible silenciamiento de los fusiles, y el 7 de febrero de 2017, cuando por fin las partes dieron inicio a la primera ronda de negociación, a partir de la agenda que habían firmado en marzo, transcurrió algo más que unos meses. Algo más..., permite deducirlo el rastrillar de tires y aflojes que hay entre las partes.

Al acercarse abril de 2016 a su final de mes, cuando todo indicaba que la Mesa de Quito sería instalada, Juan Manuel Santos sorprendió a propios y extraños: rompió el acuerdo de pocas semanas atrás con el Eln. Por su cuenta, decidió exigir como condición para arrancar en firme las negociaciones, que el Eln renunciara públicamente al secuestro. A su vez, que dejara en libertad al exgobernador del Chocó, Odín Sánchez. Dijo el Presidente: “...no se iniciará la fase pública de negociación... hasta tanto ese grupo no renuncie al secuestro...”. Por supuesto, la respuesta de su contraparte no tardó en llegar. Una y otra vez resaltaron que ese punto no estaba acordado en la agenda última de marzo. Y esto no fue todo.

La tensión que llevó a prolongar por casi un año la instalación de la fase pública de la Mesa, se extendió con respecto a los llamados “gestos de buena voluntad”. Gestos que sólo debían provenir –según la parte gubernamental– de la insurgencia. En forma inmediata, dejar en libertad al exgobernador chocoano, sería una evidencia con respecto a la “paz” por parte del Eln.

Tal vez, tomando en cuenta que una vez el Gobierno apoltrona su silla se siente dueño de la Mesa –experiencia vivida por las Farc–, y visto que los gestos de buena voluntad del lado de la guerrilla sin contraprestación alguna terminaron desequilibrando la Mesa de La Habana, los elenos optaron por exigir igualdad de condiciones: soltar al demandado por el Gobierno y que éste, al mismo tiempo dejará en libertad, bajo la fórmula de gestores de paz, a dos guerrilleros presos. Con incumplimiento en noviembre 3, finalmente este reclamo, ya sellado por las firmas de las partes, fue respetado, y Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez fueron dejados en libertad gajo la fórmula ya anotada. Asimismo, otros dos guerrilleros en precarias condiciones de salud, fueron indultados –Nixón Arsenio Cobos Vargas y Leivis Enrique Valero Castillo. Pero llegar a este acuerdo no fue fácil.

Una y otra vez el Gobierno insistió en que no podía dejar en libertad a las personas que demandaba el Eln. Según sus argumentos, la “ley no lo permitía”. Todo un eufemismo que con el tiempo pasaría al congelador. Y toda una forma de dilatar –a la espera, de resultados y blancos “positivos” de la Fuerzas Militares– que aplazó la instalación de La Mesa, prevista para el 3 de noviembre de 2016.

Dado este paso de la Mesa en Quito, así persistan pequeños núcleos guerrilleros en diversas regiones del país, junto con algunos comandos urbanos, un levantamiento armado con posibilidades de victoria estratégica es una quimera del pasado.

 

Ganar tiempo


Aunque nadie lo dice, todo parece indicar que esta prolongación y ‘pérdida de tiempo’ no fue gratuita. Su razón de peso fue la misión asignada a las Fuerzas Armadas, para que mediante “golpes de mano” cambiaran la correlación de fuerzas en la Mesa; imponiendo en la opinión el acertijo de un Eln derrotado y sin capacidad guerrillera alguna, obligado a una ‘firma rápida’. Para el gobierno, los golpes asestados a la línea de mando de las Farc, y otrora al M-19, hacen parte del manual operativo para la paz. En el caso del Eln, había y hay un agravante: la agenda firmada entre las dos partes no fue de la complacencia de Santos. Incluso, cuando fue entregada, provocó la renuncia de Frank Pearl como cabeza de la delegación oficial de esta negociación.

Tras estos 300 días –más intenso en la última etapa, tras revelarse por distintos conductos la existencia de acuerdos entre Gobierno y Eln en el tema de Odín Sánchez– es obvio, toda la inteligencia militar y de la policía rastrearon comunicaciones, caminos y parajes, tras el lugar de retención de Sánchez –comandos selva, estuvieron a cinco minutos según declaró el mando del Frente Cimarrones– y tras las huellas de la comandancia central y la dirección nacional del Eln, así como, en el seguimiento y acumulación de información acerca de los líderes sociales cercanos a esa fuerza insurgente. Diez meses seguramente, de intensa labor sin resultado contundente alguno.

Meses que con respecto a los gestos de buena voluntad revelaban, una y otra vez, el incumplimiento del gobierno Santos a la palabra empeñada– obligaron a la parte oficial a dar su brazo a torcer y aceptar una nueva fecha para iniciar las negociaciones.

 

La Mesa

 

Arranca esta primera fase de negociación pública, con un aire de tú a tú para la insurgencia. Un cara a cara, a pesar de ser tratada por la oficialidad gubernamental como “hermana menor de las Farc”, y por los medios de comunicación, como una agrupación insurgente sin mando único. Pese a esto, el corrido de la negociación, tanto secreta como pública (ver cronología), demuestra que ni lo uno ni lo otro es verdad ni tampoco es determinante. Simplemente, es una insurgencia diferente a las Farc. No son un ejército, sino una organización político-militar en la cual el poder de fuego, aunque es importante, no es el factor determinante en el acumulado del proyecto. Así lo deja entrever su afán por la participación en la misma negociación de la llamada sociedad civil, por su consideración de no negociar a su nombre.

Pero también... por la reiteración de que están dispuestos a responder por sus hechos, con demanda a la dirigencia del país oficial haga lo propio, por su insistencia en que no firmarán el marco ya acordado en La Habana –reiterando que cada punto, así trate igual aspecto, deberá ser negociado de nuevo.

Aspectos, todos y cada uno de los cuales no dejan dudas de que estamos ante una negociación de nuevo tipo. Proceso con diferencias en el cual sorprende que, ni los tiempos de la política tradicional –elecciones–, ni la presión internacional de diferentes matices, ni las imposiciones oficiales de tiempo, con el eco de los medios de información, ni las cartas de la intelectualidad inclinadas por una negociación rápida, serán determinantes.

El pulso, de tú a tú, apenas empieza, y cualquier suceso puede inclinarlo para un lado o para otro.

 



Cronología

 

2014
Enero 27. Gobierno y Eln inician conversaciones secretas.

2016
Marzo 30. Gobierno y Eln firman en Caracas-Venezuela agenda que guiará la negociación de paz entre las partes.
Octubre 11, Caracas. Gobierno y Eln anuncian que instalarán la fase pública de negociación el 27 de octubre en Quito-Ecuador.
Octubre 27. Cancelada por parte de Santos la instalación de la fase pública de negociación Gobierno-Eln en Quito. El argumento: primero deben liberar a Odin.

2017
Enero 19. Gobierno y Eln anuncian en Quito-Ecuador que la fase pública de negociación arrancará el 7 de febrero.
Febrero 7. Las partes instalan en Quito la fase pública de la negociación.
Febrero 8. Arranca la negociación a puerta cerrada.

Publicado enEdición Nº232
18 meses de prisión es el precio por matar a un palestino a sangre fría

 

Elor Azaria levantó su fusil y disparó a la cabeza a un palestino herido e inmóvil en el suelo en Hebrón. Sus compañeros estaban cerca, ya tranquilos, después de haber matado a un joven y herido a otro que les habían atacado con cuchillos minutos antes. Fue un asesinato a sangre fría en una situación ya controlada por otros militares. Nadie estaba en peligro cuando Azaria –que resulta ser un médico militar con rango de sargento– decidió tomarse la justicia por su mano.

El militar fue declarado culpable de homicidio en un consejo de guerra y el martes escuchó la pena que le correspondía: 18 meses, de los que probablemente sólo cumpla la mitad. El fiscal había pedido una pena de tres a cinco años de prisión. Azaria nunca mostró ningún arrepentimiento por sus actos.

Un periodista que siguió varios sesiones de la vista recuerda ahora que el desenlace era previsible. Los periodistas que cubrieron el juicio daban por hecho el resultado. “Azaria sería declarado culpable pero recibiría una pena relativamente menor. Había también rumores entre los periodistas que decían que los abogados de ambas partes eran parte de la solución. Después de todo, ese resultado era lo que convenía al sistema”.

El Ejército recibió duras críticas por llevar a juicio al sargento. Algunos ministros del Gobierno de Netanyahu consideraban a Azaria un héroe. Los militares no tenían otra alternativa. De lo contrario, cualquier soldado en el futuro habría hecho lo mismo saltándose las órdenes de sus superiores. Netanyahu apoyó en público la decisión de la cúpula militar, pero se apresuró a llamar a los familiares del acusado para mostrarles su solidaridad.

En realidad, Azaria fue procesado porque un vídeo rodado desde una casa cercana revelaba exactamente lo ocurrido. No había manera de dar otra versión ni de alegar que el sargento había disparado en defensa propia o para proteger a sus compañeros. Sin el vídeo, no habría habido juicio.

Después de la comunicación de la pena, un ministro del Likud pidió que el militar sea indultado. Pueden hacerlo el jefe de las FFAA o el presidente del país. Las encuestas indican que esa sería la opción correcta para la población judía de Israel.

Cualquier palestino que hubiera disparado a un israelí moribundo en el suelo habría recibido una condena de muchos años de cárcel. A finales de 2015, el Parlamento israelí reformó la ley para que los palestinos detenidos por lanzar piedras a vehículos o personas sean castigados por una pena mínima de tres años, que será superior si provocan daños físicos en las víctimas.

Disparar a matar cuando no hay ninguna razón que lo justifique tiene castigos diferentes en Israel en función de la identidad del autor. No ya según lo que pueda pensar la opinión pública, sino según los tribunales de justicia.

 

 

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Socios de Trump median para un plan de paz en Ucrania favorable a Rusia

 

 

Conspiradores prorrusos proponen al entorno del presidente derribar a Poroshenko

 

Hombres de la máxima confianza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prestaron a ejercer de intermediarios y hacer llegar a la Casa Blanca un presunto plan de paz para Ucrania, totalmente favorable a Rusia, elaborado por conspiradores al servicio de Moscú que pretenden derribar al actual presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

Michael Cohen, abogado personal de Trump, y Felix Sater, un hombre de negocios ruso-estadounidense vinculado durante muchos años a la organización empresarial Trump, se reunieron a finales de enero con Andréi Artemenko, un miembro prorruso del Parlamento de Kíev que ambiciona hacerse con el poder. La reunión se celebró en el Loews Regency, un hotel de lujo de Park Avenue, en Manhattan.

Artemenko, en cuyo currículum figura una condena a prisión por malversación de fondos, explicó a sus interlocutores que pretende derribar a Poroshenko con la conocida técnica de publicitar presuntos casos de corrupción que afectan al presidente.

Esta historia, destapada en primer lugar por The New York Times y luego complementada por otros medios, surge en el momento en que la relación del presidente de Estados Unidos y de su entorno con Rusia ha obligado a dimitir a varios a asesores del presidente a medida que las investigaciones del FBI y los servicios de inteligencia descubren actuaciones ilícitas que convierten en sospechoso tanto empeño del presidente Trump por llevarse bien con el líder ruso, Vladímir Putin, a pesar de los conflictos que permanecen abiertos entre ambos países. Asimismo, la existencia de una diplomacia paralela ejercida por personas de confianza del presidente sin responsabilidad política amenaza con convertirse en una fuente de problemas para la nueva Administración. En la reunión de Nueva York se abordó el derribo de un presidente aliado de Estados Unidos.

La caída de Poroshenko sería la condición necesaria para luego establecer el plan de paz, que consistiría en someter a referéndum del pueblo ucraniano la cesión de Crimea a Rusia por 50 o 100 años a cambio de un alquiler, la retirada de las tropas rusas del este de Ucrania y el levantamiento de las sanciones económicas impuestas a Moscú por parte de EE.UU. y la Unión Europea. Artemenko garantizó a sus interlocutores que el plan contaba con el apoyo del Kremlin.

Michael Cohen, que ha confirmado la reunión, sostiene que su intervención en el asunto tenía como único objetivo contribuir a la paz. “El conflicto dura tres años y ha costado 10.000 vidas... ¿Quién no quiere ayudar a la paz?”, declaró Cohen.

La propuesta, en un sobre cerrado, se hizo llegar nada más y nada menos que a Michael Flynn, el consejero de seguridad nacional nombrado por Donald Trump, que tuvo que dimitir de su cargo una semana después, precisamente por haber engañado a las fuerzas de seguridad y al propio vicepresidente sobre sus contactos ilícitos con las autoridades rusas.

Por supuesto, la noticia de la reunión conspirativa de Nueva York ha irritado a las autoridades ucranianas. El embajador en Washington, Valeri Chali, negó autoridad a Artemenko para hacer propuesta alguna y rechazó por “inconstitucional” la idea de alquilar Crimea a Rusia, “que sólo puede ser defendida por un representante de los intere­ses rusos”. Con todo, John Herbst, exembajador de EE.UU. en Ucrania, expresó a The New York Times su temor a que Trump mejore la relación con Rusia a expensas de Ucrania, “posiblemente con un plan como el de Artemenko”.

 

 

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Confllicto Social y Paz COCCAM: Movimiento Campesino de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana.

El tema de la Paz no es un trofeo con la insurgencia, ni de fotografías mediáticas. La Paz es un reconocimiento y respeto de diálogo entre las partes, es el valor humano, la confianza, una esperanza en acción que aspira una sociedad.

 

El 23 de enero en el corregimiento de la Liberia , municipio de Jamundí –Departamento del Valle del Cauca, se reunieron en Asamblea más de 100 personas de las comunidades campesinas, indígenas y Afro-descendientes pertenecientes a la Coordinadora Nacional del movimiento COCCAM, ( Campesinos Cultivadores de coca , Amapola y Marihuana) para debatir sobre el contexto de los cultivadores y la participación sobre la erradicación y la sustitución de cultivos de uso ilícito pactado en el Acuerdo Final de la mesa de la Habana entre el gobierno y las FARC, punto 4: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas. En esta reunión del 23 de enero se generaron temas transversales sobre los territorios en los siguientes puntos: (ver gráfico)


1 El lanzamiento del Movimiento Cocalero, Amapola y Marihuana, el día 28 de enero en la ciudad de Popayán, con presencia territorial de 22 departamentos, pertenecientes a diversos municipios donde se halla la población campesina, indígena, afro-descendiente cultivadores y recolectores de hoja de coca, amapola y marihuana.

2 La constitución de la Comunidad Inter-cultural, la cual obedeció a un cambio de noción inter-étnica por un concepto de interculturalidad, comprendiendo las comunidades: campesinas, indígenas y afro-descendientes. Esta modificación genera factores incluyentes territoriales, contemplados mediante el acuerdo de Paz, el punto 4: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas

3 La conformación del censo de población en los territorios cocaleros para viabilizar con la comunidad, la erradicación de cultivos bajo la programación de unidades agrarias que se reviertan hacia los planes de vida de las comunidades interculturales.

4 La importancia en curso de las Zonas de implementación para poder iniciar el punto 1 reforma integral y agraria, y el 4 punto: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas, para cumplir con lo acordado en la firma del proceso de Paz.

 

El presidente Juan Manuel Santos y sus instituciones deben dar continuidad y celeridad a los acuerdos de Paz en forma seria y a la implementación de las Zonas Veredales de Transición y Normalización ZVTN,- se preguntan muchos- ¿Sí este es el inicio de la implementación en este proceso de Paz ? ¿Cómo será la implementación de los puntos acordados, entre ellos el punto 4: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas? El proceso de Paz no arranca en su verdadera forma, es una verdad a medias que brilla por encima como el nenúfar: flor bella por fuera, pero que se alimenta de aguas detenidas hasta que se pudren. Una verdad pegada como espumajo, donde se identifica un cúmulo de aplazamientos y acciones paquidérmicas. En el proceso de Paz, Juan Manuel Santos y sus instituciones han dado una gran resonancia internacional, muchos aplausos, fotografías, eventos diplomáticos, idas y venidas pero de la realidad nada; eso sí como dijo alguien: ¿Será una post-verdad, es decir una verdad que tiene más de mentira que argumentos reales? No se sabe si estamos ante el comienzo de un insulto o un atropello histórico por parte del Estado de Juan Manuel Santos y sus instituciones.

Es necesario que las instituciones del gobierno de Juan Manuel Santos pongan la cara con seriedad ante los acuerdos, es hora de dejar tanta fotografía mediática, post-alianzas electoreras, encuentros dulzones como noviazgo en primavera y vamos al grueso del tema: implementar el acuerdo y cumplir. Aquí entra la COCCAM:

1 Cumplimiento por parte del gobierno: para que se implemente el punto 4: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas, este punto para que sea efectivo es imprescindible que vaya de la mano el punto 1: reforma integral y agraria, tema relevante hacia las iniciativas con respecto a los reclamos de la comunidad intercultural. La COCCAM, exige en sus diversos espacios geográficos, donde habitan las comunidades un requerimiento por parte del estado; la atención de cada trayectoria cultural y el sentido de identidad bajo los planes de vida de la población que pertenecen a la COCCAM: proyectos que versen sobre la salud, la educación, la cultura, la economía local, el medioambiente, la seguridad alimentaria , los proyectos productivos, proyectos nunca vistos en esto territorios donde la comunidad se ha visto forzadamente a sembrar la hoja de coca, la amapola y la marihuana ante el hambre y la extrema pobreza, las cuales no son un fenómeno cultural, es el resultado del abandono de un estado, en la implementación de monopolios transnacionalistas, de sectores económicos, demanda de una economía emergente, bajo el aire de familias y políticos que someten a miles de ciudadanos a la más ignominiosa barbarie a ser sembradores y recolectores de la CAM ( coca, amapola y marihuana), situándolos en una pobreza y abandono, esta comunidad intercultural no son narcotraficantes, son pobladores abandonados por una política de Estado en Colombia. Los territorios geográficos de la COCCAM, exigen ante el gobierno espacios multi-escalares de cumplimento de los puntos acordados y no es erradicar de manera forzada, sino que el estado cumpla con los planes de vida pactados y de manera incluyente y concertada bajo el acuerdo de Paz con las FARC-EP.

2 Resistencia territorial: se construye una gran resistencia organizativa y colectiva por parte de la COCCAM: Coordinadora Nacional de los cultivadores de Hoja de Coca, Amapola y Marihuana, fortaleciéndose cada día, mientras el gobierno no cumpla con lo pactado. El 28 de enero en Popayán, será un gran acontecimiento histórico en Colombia para los cultivadores y recolectores de Hoja de Coca, Amapola y Marihuana. El Estado debe priorizar el punto 1, para que se genere el punto 4 pactado en el acuerdo, en invertir en los territorios de producción de hoja de coca amapola y marihuana (1). La comunidad viabiliza un NO a la erradicación forzosa, mientras no exista el diseño y el desarrollo de proyectos productivos contemplados en el acuerdo de paz y legitimados por la comunidad intercultural: campesinos, indígenas y afros. El gobierno debe respetar los derechos de los productores y recolectores de la COCCAM y priorizar los proyectos productivos alternativos. El tema de la agresión hacia la COCCAM se deja evidenciar en las declaraciones del señor Eduardo Díaz Uribe, director de la Agencia para la Sustitución de Cultivos Ilícitos, quien irresponsablemente trata a los cultivadores de narcotraficantes (2), estigmatizando la organización gremial COCCAM. El estado colombiano debe cumplirle a los campesinos, pero no a través de una erradicación, ni implementar el uso del glifosato, el cual es un herbicida tóxico y nocivo para la salud teniendo consecuencias graves en la piel y órganos internos del cuerpo, todo bajo las redes económicas de la transnacional norteamericana MONSANTO, quien es la que suministra el glifosato. El trayecto requerido es viabilizar una política pública de estado a través de los proyectos productivos que requieren las comunidades, pero esto no debe volverse bajo un retoricismo vulgar como lo que propone el señor Eduardo Díaz que de manera tendenciosa, temeraria y amenazante ubica el problema y lo focaliza institucionalmente bajo una sola mano: la brevedad del estado- erradicar forzadamente- desconociendo las voces organizadas de la COCCAM en los territorios.

3. Desmantelamiento de las fuerzas paramilitares de manera seria y responsable como parte del gobierno de Juan Manuel Santos - los paramilitares se están expandiendo en las vertientes de los territorios, como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) y el Clan Usuga obliga a pensar sobre la seguridad de los territorio de la CCOCAM, en donde el gobierno se comprometa a desestructurar a los paramilitares e implique una ruta sobre la protección de la vida de las comunidades, la seguridad territorial en los municipios (3).

Conclusiones

Es imprescindible que el presidente no de más vueltas de imágenes fotográficas y sea serio, responsable con la implementación del proceso de Paz.

El tema de la Paz no es un trofeo con la insurgencia, ni de fotografías mediáticas. La Paz es un reconocimiento y respeto de diálogo entre las partes, es el valor humano, la confianza, una esperanza en acción que aspira una sociedad.

No hay que despreciar la vida del otro en su más justa y efectiva reivindicación a ser libre, a vivir bien y en tranquilidad.

Que Juan Manuel Santos acelere la implementación de lo acordado y no asuma el premio noble de paz como trofeo de cancha, que se concientice del premio que tanto lo trabajó y que la Paz antes de salir del escenario de su mandato sea efectiva, para que no pase la historia como uno de los más grandes leguleyos y traidores en Colombia - Me pregunto:

-¿ Será que el proceso de Paz, deambula como una pluma en la atmósfera de lo inanimado ?

– ¿¡Usted qué cree señor lector ¡?

Notas.

1. Ver sobre este punto señor lector el análisis del economista Felipe Tascón en este tema: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222045 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214312

2. Ver entrevista, en al cual Eduardo Díaz Uribe, director de la Agencia para la Sustitución de Cultivos Ilícitos individualiza a la comunidad del Catatumbo : http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/entrevista-con-el-director-de-la-agencia-para-la-sustitucion-de-cultivos-ilicitos/16796510

3. Ver sobre este punto las declaraciones del 17 de enero -2017, del ministro de Defensa- Luis Carlos Villegas aduciendo que en Colombia no hay paramilitarismo : http://www.elcolombiano.com/colombia/en-colombia-no-hay-paramilitarismo-dice-ministro-de-defensa-luis-carlos-villegas-IX5734390 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-470223

Publicado enColombia
Viernes, 23 Diciembre 2016 21:46

Colombia, una dolida encrucijada histórica

Colombia, una dolida encrucijada histórica

La guerra ha dado para todo en este país de paradojas. De un lado ligeras aseveraciones gubernamentales tasando en 52 años la duración del cruento conflicto –la guerrilla no parece desmentirlo– olvidando precedentes de similar perfil. Y si la tragedia emergió con el asesinato de Gaitán o con el surgimiento guerrillero de los sesenta, es curioso ver víctimas solo a partir de 1985. El país es tan incomprensible como la contienda misma.

La historia es un leccionario que une al presente con el pretérito. Asentado sobre la invasión torva que en el siglo XVI rompió con brutalidad inusitada a las comunidades aborígenes de la mano de las Ordenanzas de Burgos de 1512, se construyó un orden de justificación colonial. El teocrático principio que predicaba a América como un don concedido por Dios a la Corona Hispana a reciprocidad de la entrega de las almas paganas, devino en el genocidio de cerca de 20 millones de aborígenes (1). Ayer el motivo anunciado de la intolerancia genocida fue la evangelización, recientemente ha sido la ‘democracia’, la gran propiedad de la tierra y ‘la confianza inversionista’.

Luego vinieron los bárbaros escenarios propiciados durante la emancipación bolivariana, la guerra preventiva, los juicios sin debido proceso, las torturas y las ejecuciones, hechos sobrevivientes al paso de los siglos con otros actores y herramientas, apropiado para el inventario de guerras civiles nacionales registradas en la contabilidad de sobrios historiadores y otras 55 de orden regional y provincial, que nos desagregaron el siglo XIX y nos incomunicaron como en el testimonial texto de Gabo, Cien años de Soledad.

Aquello fue el preaviso a la trágica navidad obrera del Caribe, en 1928 adelantada con la mentalidad de Burgos, en el marco de la llamada ‘Ley Heroica’, que asimilaba el sindicalismo a la subversión y a sus dirigentes como los guerrilleros y terroristas de la época. Con esa matanza cayó el régimen conservador catapultado por la garganta de Gaitán, expresión de un movimiento social que gestaría la violencia estatal cuando su minoritario candidato, aprovechando la división del adversario se hizo al poder ejecutivo, lo que generó expresiones de resistencia popular. El clímax de lo que vendría lo advirtió Gaitán en la histórica Marcha del silencio y en la sentida Oración por la Paz: “Señor presidente: en esta ocasión no reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!” (2).

Gaitán, ‘caudillo eterno’ de los olvidados, ponía “voz a reclamaciones atávicas que históricamente habían caído en el vacío”. Como se negó a ser ‘algodón entre dos vidrios’, a este hombre de calle la oligarquía lo asesinó en la calle; la Operación Pantomima se había puesto en marcha. El alma de los murciélagos, evocado de esta manera por Víctor Hugo, finiquitó su espeluznante labor. La Novena Conferencia Panamericana, de la cual se lo había excluido, fue testigo cipayo de una nueva época de terror y de una marcha levantisca de los humillados de Colombia (3). La masacre no fue aceptada por los inactivos obreros, como se pretende hacer creer; los que escaparon de ese acto de traición a la patria y de lesa humanidad, resistieron en pequeños grupos, atacaron la línea ferroviaria por donde se movía la mercancía de exportación, quemaron plantaciones de la multinacional y dañaron comunicaciones telegráficas. Era el elemental derecho a resistir al tirano expuesto por un hombre de los tiempos coloniales, el jesuita Juan de Mariana.

Ese fue el marco en que se desenvolvió el tsunami violento que arrasó al país entre 1948 a 1954. El gaitanismo fue extirpado a sangre y fuego, genocidio político precedente al martirio de la Unión Patriótica. Literatura desde la provincial del historiador Johny Delgado (4) hasta la central vertida en la obra de Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna y Germán Guzmán Campos escrutan el horror; Lo indecible fue dicho, medio millón de muertos, millones de desplazados, mujeres violentadas, torturas a granel, odios cimentados y la patria arrebatada.

Los que desataron esa apocalíptica confrontación pactaron su término. Derrocaron al gobierno de Rojas Pinilla, cuyo golpe de cuartel la mayoría había auspiciado, pero el Teniente General, cumplida la función encomendada, oficiaba ahora de verdad incómoda pretendiendo el monopolio del poder para su más cercano círculo pretoriano. En el contorno de la España franquista, tan cercana a Laureano Gómez, se adelantó el nuevo acuerdo. Para la caída de Rojas se movieron la huelga patronal, los púlpitos clericales, el romanticismo universitario y la cúpula bancaria, y el gobierno se desplomó en mayo de 1957. Procedió la implantación del proyecto frentenacionalista, que debe ser enseñado para evitar que el Basilisco se repita.

Los gestores del Frente Nacional, hacedores de esa guerra, no fueron investigados, ni resarcieron a las víctimas. Fueron más allá, secuestraron el país durante 16 años, alternaron en la Presidencia de la República y se repartieron paritariamente los cuerpos colegiados; lo propio hicieron con el poder judicial a cuya corte cimera llegaron los allegados a las poderosas maquinarias electorales. El proyecto excluyente no paró ahí. Cualquier disidencia mediática fue asolada, como lo demuestra la persecución a La Calle y a Nueva Prensa. “Se elaboraron listas negras de las personas que eran o se suponían desafectas al Frente Nacional, listas que estaban destinadas a distribuirse, como se hizo, entre los bancos y las empresas industriales, a fin de que les fuera negado el crédito o el empleo a quienes figuraban con la calidad de sospechosos en tales listas” (5).

La Segunda República Oligárquica mutó la ley y la justicia “en alumbrado de garantías exclusivas para los factores de poder” (6). Mutilaron al pueblo el derecho de reunión expidiendo el decreto 0631 que daba poder a los alcaldes para establecer los sitios de reunión y la duración de las manifestaciones. La tenencia de la tierra, motivo de la guerra, permaneció intacta y, al contrario, se acrecentó su monopolio y con ello el número de campesinos despojados de lo refrendado por el tesón de sus callosas manos. El plan excluyente abolió derechos políticos de los colombianos disidentes del inaceptable nuevo modelo. Fue el Frente Nacional una real Ley de Punto Final, copada por la impunidad de los perpetradores de la guerra bipartidista, beneficiándose del poder al que asaltaron con la aprobación de un pueblo ignaro, llevado engañosamente al plebiscito de 1957.

Varias conclusiones pudieran presentarse aquí. De un lado, que esta guerra lleva cerca de 70 años y el número de sus víctimas se acerca al millón, con lo que si bien Colombia está lejos del número de víctimas de las guerras de Corea, Vietnam, Cambodia y Sudán, reporta entre los 10 países donde la cruenta colisión ha dejado el máximo número de tragedias y de inmolados.

Una posterior conclusión nos remite a la connotación política de los plebiscitos, sugeridos para vocación de las mayorías pero igualmente instrumento de los tiranos para legitimar sus oprobios. Un solo ejemplo es el realizado el 13 de marzo de 1938 ordenado sibilinamente por Adolfo Hitler para legitimar la anexión de una Austria invadida por su ejército, donde le favoreció el 91 por ciento del electorado. Limitarse al mero resultado votante es una trampa que la democracia no puede permitirse. Hosmi Mubarak, el sátrapa egipcio, logró en los comicios de 2005 un apoyó superior al 88 por ciento, con apenas el 23 por ciento de la población apta para votar. Algo similar ocurría en el llamado Socialismo Establecido e incluso después de su caída, como lo demuestra el sospechoso triunfo de Boris Yeltsin en las elecciones presidenciales de 1966 frente a su émulo comunista Guennadi Ziugánov. Sobran ejemplos vergonzosos en Colombia donde toda elección está jalonada por redes de clientela, la suciedad del mercado electoral, los chantajes burocráticos, los dineros de contratistas y, cuando no, el soborno en algunas Registradurías.

De otro lado no puede soslayarse el sustrato político de los confrontantes violentos del Estado. Colombia es el país de América Latina con la gama más extensa de expresiones insurgentes, exteriorizando motivos mayúsculos: la desigual tenencia de la tierra, la inequidad, la injusticia asentada, la economía de sobre-explotación y un modelo político antidemocrático; pero acudiendo cada una a su respectivo florero de Llorente para la toma de las armas: la guerra liberal-conservadora finiquitada mediante el golpe frentenacionalista, el entusiasta impacto de la Revolución Cubana, la división del campo socialista, el soslayo étnico y el fraude electoral a manos de los propietarios del Estado.

Así surgió el Movimiento obrero estudiantil y campesino (Moec) de Antonio Larrota y ciertos de sus derivados, ñas Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) de Mario Giraldo Vélez y Arturo Pinzón Sarmiento en la región chocoano-antioqueña, el grupo guerrillero del médico Tulio Bayer en el Vichada, el de Federico Arango Fonnegra en Territorio Vásquez; la manifestación insurgente de Pedro Brincos con el Ejército Revolucionario de Colombia (ERC) en Turbo, y los primeros ensayos que devendrían en el Manuel Quintín Lame sobre el suroccidente colombiano. Las zonas cuestionadas estarían en el Cauca, en Urabá, en el Magdalena Medio, en los antiguos Territorios Nacionales, pavimentando el sendero para las Farc, el Eln, el Epl y el M-19, como organizaciones de mayor calado, a las que el decurso de la batalla cruenta se irían a sumar otras, como la Corriente de Renovación Socialista, el grupo Jaime Bateman Cayón, Patria Libre y la Autodefensa obrera (Ado).

Luego de procesos de aniquilamiento y/o desbandada, como sucedió con la guerrilla de Bayer en el Vichada, el Moec de Larrota en el Cauca, y el grupo armado Jorge Eliécer Gaitán (Jega) en tiempos más recientes, o de avenencias para terminar la contienda, acaeció con los pactantes del 90, Epl –sector mayoritario– M19, Quintín Lame, Patria Libre, Partdo revolucionario de los Trabajadores (Prt), el territorio bélico asomó estrecharse al Eln y a las Farc, que han prolongado su lucha militar por cinco lustro.

La indecisión de la victoria –ni las guerrillas fueron aniquiladas ni éstas tomaron el poder por asalto– degradó el enfrentamiento y tornó residual la ética de la guerra, justificando los medios por razón de los fines. En consecuencia creció la audiencia demandando la terminación de las operaciones de combate, el acuerdo humanitario y el cese de los fusiles, y todo ello condujo, luego de fracasos –La Uribe, Cravo Norte, Tlaxcala, Maguncia, San Vicente del Caguán–, al encuentro de Oslo y a la Mesa de La Habana, cuyo resultado es el llamado “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”.

Pero el gobierno cometió un yerro inmenso jugando al utilitarismo político, amarrando la imagen presidencial a la reiterada ilusión de los colombianos por la paz. Al error primitivo le amarró otro derivado, nombrando director de la Campaña del Sí al expresidente César Gaviria, impopular tras la rememoración de su administración aperturista que solazó la entronización del capitalismo salvaje. La equivocación se extendió a cada capital o región donde hubo un Gaviria en miniatura escogido entre los políticos de oficio, cuya credibilidad en este país está lacerada por sus inadmisibles comportamientos.

El resultado del plebiscito del 2 de octubre, inesperado por la soberbia del poder, y aún para los que se pasaron 8 años negando la existencia en Colombia de un conflicto militar interno, aunque tenían Oficina de Alta Comisión de Paz, generó inicialmente un galimatías, luego pendencias verbales, incertidumbre, ilusiones, chantajes, mientras el actor armado ilegal esperaba que los otros consensuaran lo que han debido hacer antes.

Lo razonable en este proceso es que cada parte adelantara simultáneamente dos concertaciones. La insurgencia al tiempo que dialogaba con el Gobierno, lo hacía con sus estructuras de distinto mando y con sectores de apoyo, y a fe que lo logró. En tanto el Gobierno no pareció haber hecho la adecuada tarea, pues negociaba con la guerrilla pero no lo hacía con su propio entorno, que incluía a sectores de la economía empresarial y a las redes políticas, amigas o disidentes, pero defensoras del actual estado constitucional y económico. La lucha interna por el poder del Régimen se lo impidió y esa es la explicación a la gazapera plebiscitaria que le devino.

¿Qué hacer? La vieja pregunta de comienzos del siglo pasado se renueva. En principio mesura, la sabiduría por encima de la ira, la política en sustitución de las armas para resolver las tensiones entre justicia y paz, comprendiendo el origen y naturaleza de la transición; ella no es resultado de la caída del Régimen pero tampoco de la derrota militar de los rebeldes políticos, sino fruto de una negociación convenida, que a una salida no impuesta o producto de tenaza excluyente alguna, como lo pretenden nostálgicos frentenacionalistas.

El excluyente Frente Nacional es responsable del segundo episodio de esta guerra. Reeditar semejante tenaza con actores y siglas diferentes, condenará al país en poco tiempo a nuevos ciclos de guerra y de barbarie. Colombia desborda los límites del eje Santos-Uribe y ello lo demuestran las movilizaciones por el fin de la guerra, solo convocadas por sectores y movimientos sociales.

Quizá el menor de los impases sea el vinculado con la terminación de la guerra. El diferendo decisivo estará en torno a la construcción de paz, que conlleva una nueva cultura de aprehensión del contrario, una dimensión horizontal del poder y una estima integral de la democracia que atienda los derechos económicos y sociales, para hacerla deseable. Cuando la discusión se centre en la democratización y calidad de la educación, en la salud hurtada por los corruptos inescrupulosos y la intermediación de EPS, en el rediseño de la propiedad de la tierra; en los límites a la avaricia financiera, en el respeto a la diversidad e identidad cultural de grupos y etnias, en el rescate de la administración de justicia en manos de abusadores de toda laya, en la sustitución del modelo político que limita a la mitad el derecho cívico de elegir y ser elegido, veremos un fuerte realinderamiento político y desplazamientos hacia las orillas opuestas, que no habíamos presupuestado.

Ahora mismo hay obstáculos de no fácil vencimiento. El uno, se remonta al Acto Legislativo 03 de 2011, conocido como de ‘sostenibilidad fiscal’, que pone la ‘razón económica’, igualada a ‘razón de Estado’, por encima de los derechos de las víctimas, legalmente protegidas por la Sentencia de la Corte Constitucional T 025 de 2004, con la ponencia del magistrado Manuel José Cepeda. El segundo se advierte con el levantamiento a inicios de noviembre, del Campamento de la Paz en Montería, adelantado por jóvenes y sectores sociales presionando la rúbrica final de los Acuerdos de La Habana, acto obligado en virtud de claras amenazas de muerte contra sus impulsores, y signo de cómo todavía persiste la guerra sucia.

Los enemigos agazapados de la paz mediatizan, sobre todo después del 2 de octubre, su mentalidad de exterminio, reviviendo entre nosotros la figura del terrible ‘pacificador’ Pablo Morillo; en las redes sus fanáticos seguidores les replican llamando al crimen en lenguaje tan desabrido como su mente. Los recientes homicidios en los últimos días de líderes sociales, Erley Monroy en San Vicente del Caguán, Caquetá, Didier Lozada en La Macarena, Meta y José Antonio Velasco en Caloto, Cauca, todos integrantes de la organización Marcha Patriótica, denotan que lo previsto en la V Cumbre Nacional por la Paz realizada en marzo de 2016 en cerca de 100 ciudades de Colombia, empieza lamentablemente a cumplirse, el desarrollo de una criminal Operación Pistola cuya finalidad es echar por la borda el proceso de La Habana.

La paz es el espacio determinante, el fin de la guerra apenas una estación necesaria. Esto se definirá cuando las partes destapen sus cartas en medio de la civilidad política, para ver si queremos o no un país con un mínimo civilizatorio –Bobbio–, una sociedad decente –Cardozo– o una nación camino a edificar nuevas relaciones de uso y propiedad, de poder y de comunidad, que nos enseñen que, a pesar de todo el dolor causado, los años de la dura confrontación con su final incorporado no fueron un desperdicio ignorado por las generaciones que lo vivieron.

1 Orejuela Díaz, Libardo, Los grandes señores de la noche, Editorial Pacífico, 1985.
2 Gaitán, Jorge Eliécer, La Oración por la Paz, 1948.
3 Orejuela Díaz, Libardo. Gaitán o la rebelión de los olvidados. Universidad Libre, 2008.
4 Delgado Madroñero, Johnny, Como el ave Fénix/ La violencia política colombiana (1946-1966). Editorial Carvajal Soluciones de Comunicación SAS, Bogotá, 2014.
5 Liévano Aguirre, Indalecio. Premonición sobre las horas actuales/La mascarada del Frente Nacional. Grijalbo, Bogotá, 2007.
6. Ibídem.

* Docente universitario.

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Las FARC se niegan a replegarse a las zonas de desarme si hay riesgo de captura

Su traslado tendría que haber empezado ya. La Ley de Amnistía permanece bloqueada en el Constitucional

El martes 6 de diciembre, los cerca de 7.000 miembros que se calcula que tienen las FARC debían haber abandonado sus campamentos ocultos en la Colombia profunda camino a las zonas veredales transitorias para, posteriormente, comenzar con la entrega de armas a la ONU e iniciar la creación de un movimiento político legal. Así se contempla en el acuerdo de paz firmado el 24 de noviembre por el presidente colombiano Juan Manuel Santos y el líder insurgente Rodrigo Londoño, Timochenko. Casi una semana después, el traslado no se ha producido. Los guerrilleros esperan en unos lugares de preagrupamiento, pactados según un protocolo de seguridad alternativo, a que “estén despejados los caminos de obstrucciones jurídicas”, en palabras del comandante Iván Márquez, miembro del secretariado de las FARC.


La hoja de ruta que la guerrilla debe seguir desde el 1 de diciembre, el denominado día D, cuando el Congreso colombiano refrendó el acuerdo, está vigente, pero no se cumple al milímetro. Durante el final del proceso de negociación, los máximos dirigentes de las FARC les recordaron una y otra vez a los representantes del Gobierno que no se moverían de sus campamentos hasta que no estuviera aprobada la Ley de Amnistía, que sacará de las cárceles a unos 300 guerrilleros, según los cálculos de la insurgencia. Para que se cumpla esta primera condición lo más pronto posible, la Corte Constitucional debe aprobar un mecanismo extraordinario, conocido como fast track, que permita tramitar con rapidez esta y otras leyes recogidas en el pacto. El alto tribunal, por el momento, ha postergado su decisión al 12 de diciembre.


Sin ley de Amnistía vigente, ni indultos aprobados, las FARC no se moverán. Y tampoco lo harán si no se suspenden las órdenes de captura que pesan sobre algunos de sus integrantes. “Es comprensible que nadie emprenda movimientos hacia las zonas veredales si se corre el riesgo de ser detenido”, explica Márquez. “No permitamos que la paz quede enredada en una telaraña jurídica tejida por la insensatez, que puede atrapar por años nuestra esperanza y nuestro futuro. No es justo. Que nadie nos arrebate el derecho a vivir en paz”.


Cuando todo el capítulo jurídico esté cerrado, las FARC comenzarán un camino hacia las 20 zonas veredales transitorias y los siete campamentos en los que oficialmente transitarán a la vida civil. En todo este proceso estarán acompañados por el mecanismo tripartito compuesto por el Gobierno colombiano, la ONU y representantes del ya ex grupo armado. El problema en este momento es que estos lugares, repartidos por todo el territorio colombiano y ubicados cerca de donde tradicionalmente las FARC operaban, no están preparados. “No podemos ser irresponsables y entrar donde no hay dónde dormir y resolver las necesidades básicas”, asegura Jesús Santrich, otro de los negociadores del Gobierno en La Habana.


La guerrilla tiene 30 días, desde el denominado día D, para instalarse en estos lugares. Este margen, que vencerá el 31 de diciembre, es al que se aferran todos los integrantes del mecanismo para asegurar que cumplirán con el calendario. El Gobierno es el responsable de financiar el avituallamiento de las zonas, desde el material para construir las camas, a la comida, hasta proveer de atención médica a los guerrilleros a través del Ministerio de Salud. Pero debido al retraso, han solicitado a la Misión de la ONU en Colombia ayuda para la puesta en marcha. Las FARC, tras varias visitas al terreno, también han ofrecido su colaboración con mano de obra.


Una vez que se termine de construir la infraestructura de las zonas veredales y los servicios básicos estén garantizados, los guerrilleros ingresarán con sus armas. Cada fusil será identificado con un código de barras que incluirá información sobre su tipología y el dueño al que pertenece. Hasta estos lugares también llegarán otros materiales de guerra como lanzacohetes o ametralladoras. Este inventario se comparará con el que ya han entregado las FARC a la ONU y que no ha trascendido por seguridad. Por tanto, durante un período de tiempo, hasta que se lleve a cabo el almacenamiento en contenedores ubicados en los propios campamentos, los guerrilleros irán armados para su autodefensa en caso de que se produzca algún tipo de incidente con grupos ajenos al proceso de paz.


De manera paralela, se destruirá armamento inestable -como bombas o granadas- fuera de estas zonas. Antes de la celebración del plebiscito del 2 de octubre, en el que los colombianos rechazaron el primer acuerdo de paz, la guerrilla destruyó una pequeña parte de su arsenal como gesto simbólico. Guerrilleros especializados en explosivos y funcionarios de Naciones Unidos viajarán hasta las caletas donde está escondido este tipo de material bélico. Cuando hayan pasado 180 días, que empezaron a contar el 1 de diciembre, las FARC deberían haber entregado todas las armas y pasado por un proceso de formación para reincorporarse a la vida civil.


Al día siguiente, el Gobierno y la guerrilla se encargarán, ya sin el acompañamiento del mecanismo tripartito, de trasladar todo ese material, considerado chatarra, a una ubicación para crear tres esculturas que rememoren el final de más de medio siglo de conflicto armado. Una de ellas se instalará en Nueva York, sede de la ONU. Otra en La Habana, ciudad de las negociaciones durante los últimos cuatro años. Y la tercera, en algún lugar de Colombia, territorio ya de paz, siempre que la otra guerrilla, el ELN, comience su tránsito hacia el final de la violencia y el repunte del paramilitarismo no impida el anhelo del país los últimos 52 años.

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Lunes, 12 Diciembre 2016 09:03

Cuando los hechos cambian

Cuando los hechos cambian

El historiador Tony Judt escribió una serie de ensayos entre 1995 y 2010 que se publicaron el año pasado bajo el título de Cuando los hechos cambian. Esta frase es reminiscente de aquella que supuestamente habría usado Keynes y que remataba añadiendo “...cambio mi parecer. ¿Usted qué hace, señor?”.

 

Esta expresión puede denotar arrogancia, al aludir a la incapacidad del interlocutor para adaptarse a las nuevas condiciones, tal y como correspondería a una persona razonable y de talante práctico. Pero me parece que esta interpretación admite una mayor y necesaria sutileza.

La modificación de los hechos políticos, por ejemplo, exige un ajuste de nuestros pareceres, es necio pretender que las condiciones no se alteran y negar que surgen nuevas relaciones, problemas y conflictos que tienen que enfrentarse.

Uno de los asuntos más controvertidos hoy gira en torno a la elección de Trump, que ha propiciado desde frustración hasta acomodos convenientes. A eso ha seguido la conformación de su gobierno, que representa un claro mensaje de intenciones. Desde nuestro horizonte, conlleva un análisis de las posibles repercusiones que tendrá en esta sociedad.

Una perspectiva del ajuste de los pareceres tiene que ver con la situación económica. Trump se encuentra con que la actividad productiva del país que va a gobernar se halla en una fase de recuperación, junto con el empleo y los ingresos.

Estos hechos ocurren luego de ocho años del comienzo de la crisis financiera que significó una fuerte recesión, el ajuste severo de la política monetaria –tasas de interés cercanas a cero–, y de la política fiscal –un fuerte endeudamiento público, primero para rescatar al sistema financiero y luego para impulsar la recuperación. Los costos de la crisis fueron muy grandes y desiguales y eso no debería echarse bajo el tapete, en aras de acomodar los pareceres.

Las medidas anunciadas por Trump en cuanto a la rebaja de los impuestos, el aumento del gasto público en sectores como la infraestructura y la conservación de los empleos en su territorio, caen en un terreno más favorable para el crecimiento.

Pero hay más. El compromiso de derogar la legislación sobre el acceso a los servicios de la salud (la llamada Obamacare), el ajuste de las leyes laborales y medioambientales son medidas bien recibidas por las empresas que pueden, entonces, incrementar las inversiones. Esto, por supuesto, no es equivalente a la consecución de un mayor nivel de bienestar de las familias y, en cambio, significa un replanteamiento de los enfrentamientos sociales en diversos frentes.

Las regulaciones de todo tipo aplicadas en el gobierno de Obama podrían tender a desbaratarse. Especialmente en el campo financiero, donde fueron significativas aunque inconclusas y con grandes fricciones luego de la crisis. En 2010 se aprobó la ley Dodd-Frank para la reforma de Wall Street y la protección de los consumidores. Ahora estas medidas dirigidas a contener los riesgos sistémicos de las actividades de financiamiento, agravados por la fuerte especulación, pueden revocarse con la mayoría republicana en el Congreso.

De la carga reglamentaria, Wall Street pasará a un nuevo periodo de euforia. Dos personajes ligados con la gigante empresa financiera Goldman Sachs han sido nominados para sendos puestos clave en la gestión económica. Steven Mnuchin ex alto ejecutivo, en el Departamento del Tesoro, y Gary Cohn, actual segundo de abordo, en el Consejo Económico Nacional.

Ese banco es simbiótico con el poder. En la administración de Bill Clinton cuando Rubin estuvo en el Tesoro y luego Paulson con Bush II. Ahora, Steve Bannon, ideólogo de la extrema derecha, jefe de la campaña electoral de Trump y uno de sus asesores principales, trabajó en aquel banco. Estos son los más notorios. La influencia es global. Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, y Draghi, que preside el Banco Central Europeo, estuvieron empleados ahí. Y José Manuel Barroso, ex presidente de la Comisión Europea, está hoy empleado ahí.

La elección de Trump llevó a algunos analistas a prever un desplome del mercado accionario, pero repuntó notablemente, reforzando el valor del dólar. Las presiones sobre empresas que planeaban mover operaciones a México no han desatado grandes oposiciones.

Acomodar los pareceres a los hechos es un elemento imprescindible. Cómo hacerlo es el factor más relevante. El mundo no es como uno quiere, aunque cueste un gran esfuerzo admitirlo. Y, sin embargo, eso no implica un sometimiento o fatalidad.

Una cosa es lo que todo esto representa en Estados Unidos y otra, muy distinta, lo que significa en México. Los efectos adversos ya se han manifestado, no han menguado y seguirán por muchos meses. No hay siquiera una buena estimación de los costos y los ajustes que habrá que hacer.

Pensar que puede fincarse en el mercado interno el impulso de un nuevo crecimiento económico es muy distinto a hacerlo. Entretanto, gobierno y partidos se escapan en tratar de ganar elecciones a como dé lugar. Extremadamente miope para la sociedad, pero potencialmente rentable para muchos en la política y los negocios.

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Déficit de agua en el departamento del Valle del Cauca

Se agudizó de julio de 2015 a febrero de 2016; por escases de lluvias, déficit hídrico en las fuentes, o mala calidad del agua cruda, 270 municipios colombianos sufrieron largos racionamientos.

 

El Valle del Cauca no escapó a esta crisis. Acuavalle1 declaró alerta roja en Restrepo, Toro, Vijes, Yumbo, Ansermanuevo, San Pedro, Sevilla y Caicedonia, debido a muy alta evaporación de los caudales hídricos. El embalse de Sarabrut2 bajó del 20 por ciento de su nivel, afectando el abastecimiento de agua potable a Ricaurte-Bolívar, Roldanillo, La Unión, La Victoria y Obando. Más de un millón y medio millón de habitantes de todo el Departamento, incluyendo el puerto de Buenaventura en la selva lluviosa del Litoral, sufrieron déficits hídricos y racionamientos. El futuro hidrológico no parece promisorio.

 

El déficit obedece a los cambios operados en el ciclo del agua, como consecuencia de la deforestación y la degradación de los ecosistemas reguladores y del cambio climático global, agudizado por excesos de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), que se traducen en aumentos de temperatura, altos grados de evaporación de los suelos y transpiración de los árboles y plantas, en vendavales, en lluvias demasiado intensas y en sequías prolongadas, con desplomes de los caudales superficiales, freáticos y subterráneos.

 

Cambios ambientales con efectos evidentes. Si Colombia veinte años antes era el cuarto país de mundo en recursos hídricos, y ahora descendió hasta el puesto 24, deberíamos analizar las causas y tenerlas en cuenta, para no continuar con esa forma de “progreso” basado en la destrucción artera de los recursos naturales y de su quinta esencia, el agua dulce; un compuesto inorgánico indispensable para la vida de todos los seres, incluyéndonos nosotros, la única especie que no aprendió a vivir en plena armonía ni con las especies de flora y fauna, que necesitamos para regular el clima y sobrevivir, ni con su propia especie.

 

Para los colombianos es urgente analizar y aportar a la solución rápida de los conflictos del agua; en La Guajira, donde mueren los niños de sed por la torpe desviación del río Ranchería y la detención de su caudal en embalse construido para riego de predios ganaderos. En la Ciénaga Grande, privada de oxígeno y escenario de constantes muertes de peces, por construir vías destrozando interacciones entre las aguas salinas del mar Caribe, las aguas dulces de la Sierra Nevada y las aguas turbias y contaminadas del río Magdalena. Entender que la recuperación del río Magdalena y de su oferta ambiental no se logrará con obras de cemento armado, pero si creando las condiciones biológicas para la vida de las sardinatas, bagres tigres, doncellas, nicuros, que bajaban con las subiendas a alimentar miles de familias de pescadores y ejecutar labores de limpieza. Que es necesario detener la minería venenosa en los páramos.

 

Para los habitantes del Valle es necesario aportar a la recuperación ambiental de la bahía de Buenaventura y de los ríos del Litoral Pacífico, que descienden desde los fríos farallones y de la selva lluviosa, y de los ríos que fluyen desde las altas vertientes Andinas; la Occidental y la Central hacia el río Cauca, transformado lentamente en colector de aguas servidas y basurero público, donde mueren los peces por falta de oxígeno, a pesar de tantos planes, estrategias y proyectos.

 

El balance hidrológico (Ver “Cuatro grandes regiones hidrológicas”, página 3) del Valle se ha roto. Desde 1994 CVC y Acuavalle anunciaron que hacia el año 2020, el Valle sufriría déficit hídrico, pero no existe control real sobre la deforestación. Cali vive amenazada por altos grados de contaminación del río Cauca y de sus siete ríos afluentes. El puerto de Buenaventura sufre altas pérdidas de agua tratada y suspensiones diarias del servicio. Crecen elevados índices de desertización en Yotoco, Yumbo, Vijes, Riofrío, Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro y Anserma, en la cara seca de la Cordillera Occidental. Bajan los niveles freáticos en el valle geográfico, se desploman los caudales hídricos por debajo de las curvas de duración de caudales, y especialmente la deforestación y agresivos usos del suelo, hacen temer por el futuro inmediato del agua para consumo humano; en el Norte del Valle, en la ciudad de Cali, y del agua para riego en el departamento, con altos consumos de hasta 2 millones de litros por hectárea cosecha, en 200.00 hectáreas cultivadas de caña de azúcar.

 

Aún podemos modificar el rumbo, suspender las quemas y la deforestación agresiva y conservar las especies de flora y fauna vitales en el ciclo del agua y la regulación del clima.

 

El mayor aliciente para recuperar el agua del Valle es recordar los patos y gansos que volaban desde el Canadá y Chile a compartir con los garzones blancos criollos y los peces, entre la magia de los juncos, lotos floridos, elodeas y lechugas de agua, que mantenían cristalinas las aguas frescas en vasos comunicantes, atrapando partículas de sedimentos y lodos en sus estructuras moleculares, y les ofrecían enormes peces a las familias de pescadores. Disfrutaban de lluvias exactas bimodales, del mágico rocío de las madrugadas y temperaturas frescas y frías de las noches.

 

Las grandes romerías de los trabajadores del campo, que antes vivían sembrando, azadonando y regando, en cultivos de soya, fríjol y maíz, abonando los arrozales inundados, donde abundaban los pellares, las viuditas, tijeretas y coclíes.

 

Lo mejor es recordar la belleza serenísima de los ríos casi vírgenes de las selvas Litorales, con sus playones de arenas limpias blancas y doradas: los grandes muchillás dotados de antenas sensoras ocultos en los parajes húmedos y en riachuelos, con las sabaletas, picudas verdes longilíneas en tranquilas aguas y grandes mojarras amarillas camuflándose con sus progenies, bajo troncos sumergidos en la profundidad. Veloces nayos zigzagueando contra las rápidas corrientes con sus escamas de platino, sardinatas relucientes remontando las frescas aguas turquesas infinitamente claras, y nubes de guacucos verdes, azules, pardos y dorados, succionando lodos y lamas del cuarzo, de las piedras y losas grafíticas en los charcos claros, transparentes y serenos. Libélulas azules y verdes, cual joyas de alas iridiscentes formando un haz de colores con la luz solar, entre la exuberante selva lluviosa de los chanules, las palmas, abarcos, chiguas, táparos y pacós, donde habitan capturando el carbono y exhalando oxígeno, millares de especies, en la dialéctica dinámica de la naturaleza.

 

Quienes somos conscientes de nuestra huella de carbono CO2e, y de nuestros impactos ambientales y emisiones que ocasionan estrés de árboles y plantas, afectando el agua dulce y el clima de toda la tierra, debemos crear una contracorriente humanista, social y ecológica, en armonía con todas las especies. en defensa del agua dulce, la máxima expresión de la vida.

 

1 Empresa que abastece de agua potable a 35 municipios del Valle del Cauca. No opera en Cali, Buenaventura, ni Palmira. Especialmente en ciudades intermedias del Valle.
2 Embalse de 20 millones de metros cúbicos de capacidad, construido en la cuenca del río Pescador Municipio de Bolívar vereda Primavera para abastecer de agua potable a los habitantes de Ricaurte, Roldanillo, La Unión, Toro, La Unión, La Victoria y Obando.

 


Recuadro

 

Valle del Cauca y sus diferencias pluviales

 

Cuatro grandes regiones hidrológicas

 

1. La selva lluviosa del litoral Pacífico

 

Está formada sobre aluviones, colinas y serranías, hasta farallones del páramo, con lluvias de 7.000 mm en bahía Málaga y un promedio superior a los 4000 mm anuales; desde el río Naya hasta el río San Juan. Ecosistema perturbado por minería fluvial del oro con cianuro de potasio y mercurio, destrozando ríos cristalinos, donde abundaban los nayos, camarones de agua dulce, libélulas gigantes y mariposas azules. Degradación total en la cuenca media y baja del río Dagua, que lleva sus sedimentos aluviales y derrumbes de lodos rojos hacia la bahía de Buenaventura, causando la colmatación del canal de acceso al muelle, y en toda la bahía grande y pequeña. En la selva lluviosa del Litoral Pacífico, la población de Buenaventura carece de agua potable permanente por las deficiencias del acueducto, que capta sus aguas crudas desde el río Ecalerete-San Cipriano, protegido por una reserva selvática de 7.000 hectáreas en la cuenca hidrográfica baja del río Dagua, y abastece a una población de 415,000 personas con pérdidas de agua tratada en la red urbana.

 

 

2. La cara seca de la Cordillera Occidental

 

Región lluviosa al sur y cuencas con altos índices de desertización en Yumbo 56,9% del territorio, Vijes 33,3%, Yotoco 40.1%. Erosión severa; Media Canoa, Riofrío, Roldanillo, Pescador, La Grande, Toro y Anserma. Es necesario racionalizar las explotaciones mineras de bauxita en la cuenca del río Claro, del oro y el carbón en la cuenca del río Jamundí. Vertientes erosionadas por ganaderías extensivas, minas de caliza y canteras de inertes. Minas de oro en Los Farallones de Cali que contaminan los caudales del río con cianuro y mercurio. Canteras de Yumbo, minas de carbón y manganeso en Bolívar. Impactos ambientales causados por la revolución verde en el Distrito de Riegos de La Unión Toro-Roldanillo, debido al uso excesivo de agroquímicos con desaparición de abejas e insectos polinizadores y controles biológicos. Se eliminó el sombrío de los cafetales de las zonas hidrográficas altas; desde la zona lluviosa de amortiguamiento del páramo del Duende del Río Frío al río Pescador, Toro-La Unión, Versalles reconocido por su neblina el Dovio, zona cafetera de La Argelia en Guaimaral y El Embal, El Águila y Anserma.

 

 

 

3. El valle geográfico del río Cauca

 

Con un promedio anual de 1.000 mm y zonas secas, como Rozo al sur y áreas del Norte del Valle, que sufren déficit hídrico, reflejado en embalse seco Sarabrut y escasez de aguas crudas para acueductos municipales. Se rellenaron los humedales, ciénagas, las madres viejas y los vasos comunicantes, que recibían, drenaban y depuraban las aguas desbordadas del río Cauca y afluentes. Se modificaron los cauces de los ríos, las quebradas y los zanjones, alterando el drenaje natural del valle geográfico. Según el estudio de la Universidad de La Salle en 1991; “Las quemas de pre cosecha y de pos cosecha generan temperaturas de 700o grados centígrados, emiten hasta 20.000 kilos de CO2 por cada hectárea quemada y 600 kilos de metano”. Las requemas emiten partículas sub micrónicas menores de 3 y de 2 micras, capaces de afectar el sistema respiratorio: la glotis, la epiglotis, la tráquea, bronquios, los bronquiolos, alvéolos pulmonares, sáculos, capilares, hasta el torrente sanguíneo. Herbicidas de contacto con el ingrediente activo IA Glifosato, de amplio espectro, no selectivos, usados como maduradores de la caña de azúcar por vía aérea, que secan y devastaron las flores y frutos en las especies de árboles y plantas frutales del valle; caimos, madroños, grosellas, guamos, limas, nísperos, mamoncillos, ciruelas, los mameyes, chirimoyas, guanábanos, mandarinas, badeas y piñuelas. La frontera agrícola fue arrasando los guaduales y cintas de árboles, que acompañaban el rumor de los ríos desde el pie de loma hasta el sinuoso río Cauca, protegido desde río Claro y el río Jamundí hasta la boca del río La Vieja a 912 metros de altitud sobre el nivel del mar, por franjas de cañas menudas, caracolíes, higuerones, balsos y pisamos amantes del alto nivel freático.

 

 

 

4. La cara interna de la Cordillera Central

 

Con sus páramos y sus lagunas; Fe, Esperanza y Caridad. Páramos de Tinajas, Las Hermosas, Los Domínguez, El Japón y Barragán, afectados por ganaderías extensivas con severos impactos sobre las lagunas de origen glaciar, y sus jardines de frailejones, de árnicas y piñuelas de páramo que almacenan el agua de las lloviznas permanentes, en valles de páramos y en zonas de amortiguamiento.

 

Municipios cafeteros desde la cuencas medias del río Guadalajara y Tuluá, Morales, al río Bugalagrande y el río La Vieja; donde fue implantada la tecnología de los cafetales eliminando el sombrío de los guamos, nogales cafeteros, cedros, carboneros gigantes, nacederos, plantas de plátano y banano, guaduales y chagualos, que conservaban los caudales hídricos de las quebradas y manantiales en las vertientes andinas, asociados con bromelias, orquídeas, heliconias griggsianas y rostratas en las profundas cañadas, helechos, plantas trepadoras, musgos y líquenes.

 

El resultado lógico de tanta devastación durante un siglo de “progreso” y “desarrollo” de las fuerzas productivas apelando a la devastación de los suelos, los cauces de los ríos, la atmósfera que sufre las emisiones y las especies de flora y fauna, es la alteración total del régimen de lluvias bimodales que antes existía en el Valle, y por lo tanto de los caudales de los ríos y la calidad del agua, la recarga de las aguas freáticas y de los acuíferos subterráneos A B y C, afectados por vertimientos y contaminación difusa. El agua es el indicador por excelencia del uso del suelo, el buen uso del territorio y su manejo. Si el agua cruda escasea ahora, hasta en la selva lluviosa del Litoral Pacífico y en zonas de amortiguamiento de los páramos y cuencas hidrográficas, donde caen las mayores precipitaciones, si el agua potable ya se raciona en Cali, Yumbo, Restrepo, La Unión, Roldanillo, Ricaurte, La Virginia, Sevilla y Caicedonia, debemos estudiar las causas del déficit hídrico.

 

Publicado enEdición Nº229
Psicongénesis de la ambición presidencial

Por más que sea un tributo a su pueblo y a las víctimas del conflicto armado. La nación colombiana no celebró este segundo Nobel. La enorme abstención, y los seis millones y medio que dijeron no en el plebiscito, desestiman el galardón. Sí quedará para la posteridad un nombre: Juan Manuel Santos, representante de la oligarquía criolla, cuya forma de gobernar está soportada en discursos reforzados y, sobretodo, en alianzas, espurias y traiciones. He aquí el perfil del hoy Presidente-Nobel.

 

La desconfianza por los Premios Nobel responde a que en muchas ocasiones están influenciados e instrumentalizados por innovaciones y descubrimientos que ayudan o refuerzan al modelo económico imperante. Contradicciones de esta distinción, pues el mismo Alfred Nobel fabricaba cañones y dinamita, o que Gandhi nunca obtuviera un Premio de estos, precisamente el otorgado al señor Santos. Hasta la nominación contemporánea con Obama, que posibilitó titulares como: “Nobel de paz envía tropas a Iraq”. Entonces, este Nobel representa el apoyo de la comunidad internacional a los acuerdos con las insurgencias. Es un reconocimiento mundial para que el nominado lo reciba con humildad y con noble gesto done el recurso a las víctimas. Pero, ¿qué merito hizo para recibirlo?

 

Cuna de oro

 

Fácil al nacer en cuna oligarca, y portar el apellido de abuelos y tatarabuelos de familias presidenciales. Su padre, Eduardo Santos, estuvo por más de 36 años al frente del periódico más importante del país. Extraño evidenciar que en la adolescencia pasó por muchos colegios, incluyendo el San Carlos, de donde salió el petardo de Andrés Pastrana. Quizás el muchachito Santos se estaba saliendo de las manos por lo cual fue enviado, por una familia liberal y con solo 16 años, como cadete a la Escuela Naval de Cartagena, proceso que duró dos años. Dicen quienes lo conocen que se volvió más metódico y adquirió disciplina, pero que no le quitó lo megalómano y egocéntrico que es. Su gusto por las biografías demuestra su gran narcicismo que justifican sus allegados como confianza en el poder. También dicen que hoy realiza 45 minutos de actividad física antes de comenzar el día. Cuentan que por alguna época practicó yoga, hasta pararse sobre la cabeza en la cama.

 

Enviado al extranjero se formó en la Universidad de Kansas en economía y administración de empresas, conocimientos que pondría en práctica al representar durante nueve años al país ante la Organización Internacional del Café (1972-1981). Los resultados de su gestión son tres Pactos cafeteros. Incluso fue Secretario de la embajada en Londres. Durante este mismo tiempo realizó su maestría en Economía y desarrollo en London School of Economics. Conoció el discurso de la Tercera vía que proclamaba su director, el sociólogo Anthony Giddens. Quizás la frase que más aprendió a citar “El mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”. También perfilaría su formación con una maestría en Administración Pública en Harvard y, posteriormente, una beca The Fletcher School of Laws and Dimplomacy Universidad Tuffs. Entre algún conocimiento tecnócrata, el lobby y sus contactos, haría algo por su ambición de sobresalir.

 

En 1981 regresa a su tierra natal como subdirector del periódico de su familia, donde siempre trabajó en el área editorial, predestinado a reemplazar a su padre, hasta que en 1993 César Gaviria lo llevaría a ocupar la reciente cartera de Comercio Exterior. Participó, por tanto, de la implementación en Colombia de la política neoliberal, llamada eufemísticamente “apertura económica”. Cuentan que para esta época los periodistas se quejaban por las órdenes que impartía para darse más popularidad, incluso llegó a publicar una autoentrevista para tan influyente medio. El poder económico y mediático da sus frutos: es nombrado como Designado presidencial, un cargo sin funciones precisas pero muy apetecido y con gran poder político a nivel vicepresidencial. Nombramiento para el cual avanza en acuerdos con Eduardo Maestre, Rodolfo González y Rodrigo Garavito, “honorables” senadores posteriormente condenados por el proceso 8000. Durante estos años aprendió la necesidad de estar siempre tranzando con los poderosos.

 

De su primera gestión pública el mayor mérito fue promover el cambio de hora frente al apagón ¡Eso es mucho estudio!

 

Una vez terminada la época de Gaviria, aprendería el truco de presionar mordazmente para conseguir un cargo de notoriedad. Con Samper le ofrecieron la embajada de Venezuela, pero el humilde Santos quería Washington. Ante la negativa se quedó en las toldas liberales bajo la figura de un triunvirato o liderazgo compartido. Crea su fundación “Buen gobierno” que se presenta como Centro de pensamiento, pero que se convertirá en la sede de su campaña personal. Con el desplante a Samper y la crisis del proceso 8000, busca acercamientos con Raúl Reyes en Costa Rica a quien acabaría unos años después con la operación Fénix.

 

En medio de la crisis de gobernabilidad que sobrelleva Samper, proyecta con Carlos Castaño y Víctor Carranza una transición, la cual pasaría por la renuncia del Presidente y la convocatoria a una Constituyente, proceso abortado pues la información llegó a la Casa de Nariño; acuerdo justificado como la búsqueda de una salida a la crisis política y no como conspiración para un golpe de estado. No sin razón dicen todo los que le conocen, que no tiene ningún problema para sentarse con quien sea para gobernar. Su participación dentro del gobierno Uribe Vélez así lo confirmaría. Dijo en su tiempo Mancuso que se reunió dos veces con él y que expresaba simpatías por el modelo paramilitar en Córdoba, pero rechazó el comando del Bloque Capital porque no sabía sobre esas cosas.

 

Trabajando con Álvaro Leyva en la sala situacional de la ONU en Bogotá, le sonó la idea de la paz, acomodándola con prontitud a su discurso. Según Pastrana, él es responsable de la zona de distención, Santos lo niega y señala a Pastrana de desmemoriado. Lo cierto es que Juan Manuel trabajó como jefe de verificación de esa zona, pero pronto saldría porque expresaba que “eso estaba sin coordinación”. Una vez más arrecia con críticas, hasta lograr con acuerdos ser el ministro de Hacienda y Crédito Público desde el cual promueve la ley de transferencias, la ley de pensiones y la reforma tributaria. Sería la primera vez que Santos y Uribe se enfrentan públicamente, en ese entonces por las partidas regionales denunciadas como auxilios parlamentarios; ambos tenían intereses por los recursos en disputa, soporte del control del clientelismo.

 

Tercera vía

 

Desempolvaría sus libros, y aplicado el recetario neoliberal, se acuerda de la Tercera vía. Ahora con discurso alternativo, como camino intermedio y pragmático entre el socialismo y neoliberalismo. Con sus apuntes universitarios resuelve la tensión en la economía de mercado entre la justicia social del Estado y el liberalismo de libertades individuales. Santos no sólo expresó públicamente ser un dirigente comprometido con esta ideología, sino que este modelo es aplicable a Colombia: “las buenas ideas no tienen fronteras entre países industrializados y subdesarrollados”, declaró. Además, proclamó que el glorioso partido Liberal era su constituyente. La apropiación del tema llevó a nuestro Nobel a publicar su primer libro en 1999: “Tercera vía, una alternativa para Colombia”, reflexión alimentada con la experiencia socialdemócrata de Tony Blair. Pero este discurso no tiene una definición operativa ni clara, y fácilmente se confunde con el clientelismo.

 

Su tiempo como servidor público mostró su capacidad para pasarse por la faja principios propagandeados por la Tercer vía como: distribución equitativa las riquezas, la igualdad de oportunidades, la responsabilidad y la solidaridad.

 

Inconsecuencia con los principios, pero “pragmatismo” con lo público. Así quedó demostrado al restablecer ministerios suprimidos por Uribe, y centralizar diversidad de instituciones en una sola, concentrando poder y capacidad clientelar. El Departamento Administrativo para la Prosperidad Social es la prueba de ello, al reunir en el mismo a la Agencia nacional para la superación de la pobreza, el Icbf, Acción Social, y Familias en Acción, con la centralización del 31 por ciento de la inversión total de la política social, para una cobertura de 11 millones de personas. Un instrumento que le ayudó a su reelección presidencial. Proceso en el cual también contribuyó la Unidad para la Atención y Reparación de Victimas, que además le permitió recaudar recursos de cooperación internacional. Por su compromiso con el modelo neoliberal impulsará las locomotoras mineras, sin justicia social e con amplio impacto ambiental. El reconocimiento del movimiento social tiene que ser por vía impuesta, pues su desprecio por el mismo no tiene límites: “ese tal paro agrario no existe”, así lo hizo patente.

 

Santos, y su espíritu de paz

 

En su momento, como era su costumbre, hizo oposición a Álvaro Uribe Vélez, en tanto su candidato era Horacio Serpa; quizás la presidencia de la colectividad roja estaba prometida. Pero cuando vio truncada su aspiración, por el retorno de César Gaviria, opta por fundar su propio partido así para lograrlo tuviera que aliarse con Uribe. En 2005, a pesar de escribir una columna “Ojo con jugar con candela”, decía que el desacuerdo con la reelección no era por Uribe, sino por razones institucionales que fueran reiterativas. El también reelegido sentenciaba: “las instituciones deben prevalecer no las personas”.

 

Al nuevo partido llegan politiqueros de todas las regiones y nefastos legados. El sustenta la necesidad del mismo como parte del impulso a la Tercera vía en Colombia, partido que tiene razón de ser en tanto la necesidad de “llenar el espacio que dejaban los partidos tradicionales atascados con viejos paradigmas”. Hoy es evidente que el difundido legado de la Tercera vía, nunca intentó ser retomada ni aplicada en Colombia, cayendo en crisis antes de ser derrotada por la realidad, como en Europa. La lección es simple: el capitalismo no admite caminos intermedios. Sin embargo la gestión del nuevo partido, y su importante presencia en el Congreso, le sirve para ser nombrado como ministro de Defensa del gobierno Uribe, cargo en el cual propinó duros golpes a las Farc, sucesos que le servirían para publicar su segundo libro, el mismo que un Nobel de Paz desearía esconder: “Los años horribles de las FARC”, donde describe grandes logros militares al bombardear a Domingo Biojó, Negro Acacio y Mono Jojoy, el campamento de Raúl Reyes, mintiendo al país al señalar que todo se hizo desde la frontera colombiana.

 

En el libro se jacta del éxito de la operación Jaque y de la frase lapidaria pronunciada en diciembre de 2007: “Anuncio el Annus horribilis de las FARC”, casi como dedicatoria: “Nada de esto se hubiera podido lograr sin el liderazgo de Álvaro Uribe Vélez, un mandatario que siempre ha tenido claro –como los romanos cuando inventaron la república– que la seguridad es la primera condición de desarrollo”. Para esos años ya conocía bien –por la oficina de la alta Comisionada para los derecho Humanos–, las denuncias sobre las ejecuciones extrajudiciales. Pese a ello dejó pasar el tiempo hasta que se desató el escándalo. Nunca reconoció responsabilidad alguna por lo sucedido, a pesar de ser la cabeza del Ministerio acusado; la solución: purgarlo con la salida de 27 oficiales, incluidos tres generales, debilitando así los cuadros cercanos de Uribe.

 

Componendas, clientelismo, maniobras, silencio consciente, acuerdos, apariencia y traición. El curso en política tradicional, enmarcada en el neoliberalismo simple y llano, y en la más amplia instrumentalización de todo aquel que llegue a su sombra, ya estaba realizado.

 

La campaña para la presidencia en el 2010 así lo verificaría: en una primera instancia acusa, incluso a Rodrigo Pardo de reunirse con las Farc, todo ello para evitar la reelección de Uribe y para desviar la atención de sus listas al Congreso, filtradas por paramilitares. La traición al propio Uribe no tardaría. En la campaña lograría el apoyo de 9 millones de personas, bajo las palabras “La continuidad de las políticas de Uribe están en juego. No podemos reelegirlo otra vez ¡Pero vamos a reelegir la Seguridad Democrática, la cohesión social y la confianza inversionista! Sobre estos tres pilares avanzaremos hasta la prosperidad democrática para todos”.

 

Esas palabras quedaron atrás cuando se distanció de Uribe, reclamando el poder oligárquico sobre la emergente mafia y sus aliados terratenientes. Consciente de la necesidad de abrir todo el país a la inversión del capital internacional, no tardó en entablar contactos y negociación con las Farc, dinámica que le ha servido, incluso, hasta para encubrir su mediocre gestión al frente del país.

 

Mediocridad que no logró ocultar, y así lo supo el pasado 2 de octubre, cuando la bandera de la paz se vio afectada por un país que no lee ni perdona. Pero a Santos eso no le importa, Ya sus aliados internacionales, los mismos que determinaron el destino de Colombia a lo largo de los últimos cien años, incluida la guerra que la marcó durante las últimas cinco décadas, se movieron con todo para impedir el total reacomodo de Uribe, y él ahora ya es Nobel de Paz, quedando además para la memoria nacional como Presidente por dos periodos, Presidente que enfrentó y logró descolocar a los llamados sectores emergentes, así como a sus aliados en todos los campos.

 

¿Qué sigue ahora? ¿Referente y consultor internacional? ¿Algún cargo de representación en la amplia agenda multilateral? ¿Actor tras bambalinas para garantizar, tras los acuerdos pertinentes, el ascenso de Germán Lleras a la presidencia? ¿Tranzar con todos y con nadie a la vez? ¿A quién venderá en esta ocasión?

 

Ya el tiempo indicará el punto preciso sobre este particular. Por ahora toca decir que este Nobel nos recuerda qué es el poder cuando reposa en un individuo, cómo opera cuando no está sometido a las reglas colectivas, cómo son sus implicaciones a todo nivel, al tiempo que nos enseña sin ambajes cómo opera la política oligárquica en Colombia.

Publicado enEdición Nº229
La solución está en La Constituyente por la paz.

Hay que defender en su integridad el Acuerdo de paz de Cartagena. Permitir su alteración es desconocer la generosidad de la resistencia campesina revolucionaria.

Calma y paciencia. No hay que caer en la trampa santista de las peligrosas velocidades para dar golpes de mano; tampoco hay que dejarse intimidar del paramilitarismo uribista.

La oligarquía quiere sortear la crisis de su régimen político con pactos de las camarillas oligárquicas para apuntalar su régimen representativo elitista causante de la abstención y la manipulación politiquera del santísimo y la ultraderecha.

Ante el fracaso del plebiscito y los desastres que está ocasionando, la solución es la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana por la paz, tal como lo propuso la delegación de las Farc desde el 20 de diciembre del 2013. Esa es la premisa para dar curso a la terminación de la guerra civil.

Una Constituyente debe ser el fruto de una amplia coalición por la paz, tal como la que se impuso en la segunda vuelta presidencial del 2014.

Las falsas alternativas.

Para destrabar el proceso de paz con las Farc se están sugiriendo varias alternativas.

Su implementación seria francamente un retroceso que destruiría el Pacto de paz de Cartagena, afectando seriamente el trabajo realizado por casi cinco años en La Mesa de La Habana para dar termino al conflicto social y armado de casi 60 años de existencia.

Unos proponen utilizar las facultades presidenciales en materia de orden público, que es como entregar un cheque en blanco para que la elite plutocrática representada por Santos, disponga a su amaño del país y el Estado.

Otros sugieren transitar la vía parlamentaria ordinaria para aprobar leyes con los consensos alcanzados en Cuba, que seguro será utilizada por la corrupta clase política para seguir con el saqueo del Estado, utilizando la bandera de la reconciliación.

Hay quienes plantean fortalecer la mediación y poderes de un organismo internacional, lo que significaría la entrega de la soberanía patria al Departamento de Estado y las grandes corporaciones gringas y Europeas.

Desde otro ángulo están quienes postulan decisiones de la Corte Constitucional para dar curso a los pactos alcanzados, que no es más que facilitar la venganza del podrido sistema judicial contra la justicia especial de paz.

Un pacto oligárquico tipo Frente Nacional.

En el trasfondo esta perfilada la vieja fórmula de un pacto tipo Frente Nacional entre los clanes oligárquicos, para readecuar el régimen político contramayoritario a las presiones populares y demandas ciudadanas para alcanzar la paz con derechos y justicia social.

Sería el retorno implacable del sistema representativo elitista, que ha implicado, entre otras cosas, un alto nivel de abstencionismo, una cultura política construida por los medios y por las redes sociales, la confianza de los ciudadanos en “gerentes” para administrar lo público, y un ejercicio de la política en el que los partidos no promueven la participación, no se preocupan por la gente que no vota, sino que aspiran a obtener la cantidad de votos requeridos para acceder a sus representaciones, en una carrera política en la que aplican la competencia propia del sistema económico capitalista, al igual que ocultan y tergiversan (http://bit.ly/2dRQe0K).

Ese el alcance de las reuniones de compadres de Santos con Uribe, Pastrana y Ordoñez

Es la peor vía para resolver la crisis de legitimidad del régimen político expresado en las altas cifras de abstención en el plebiscito, equivalentes al 63%; en la pequeña diferencia entre el SI y el NO; y en la descarada manipulación clientelar, antropológica y mediática, tanto de la ultraderecha fascista como del oficialismo santista.

Es el camino de la exclusión del pueblo y los movimientos sociales, para superar la crisis sistémica que afecta a la nación.

Otra vez la paz exprés con Premio Nobel.

Pero, si tal esquema es un desastre, no lo es menos la idea de acelerar unos acuerdos para destruir el Pacto de paz de Cartagena.

Santos necesita llegar al 10 de diciembre, fecha en que se le entregara el premio nobel, con una formula salvadora que satisfaga los poderes globales volcados en imponer una paz neoliberal para favorecer el extractivismo minero y la agroindustria de la Altillanura.

Santos necesita una paz exprés para anular las conquistas democráticas consagradas en los consensos fundamentales de La Habana.

Por eso se necesita advertir con alarma sobre estas velocidades oficialistas.

Son una trampa fatal.

De las carreras no queda sino el cansancio.

Calma, paciencia y ponderación es lo único que se le debe pedir a las partes honestamente interesadas en una paz democrática con apertura al pueblo y sus demandas.

Santos impuso su plebiscito y ya conocemos el resultado. De nada sirvieron las advertencias y observaciones argumentadas. Y quien cometió el error debe asumir las consecuencias. Ahora no puede aparecer muy fresco y orondo como si nada.

Convocar la Constituyente de la paz. Los 12 puntos de las Farc.

La delegación plenipotenciaria de las Farc/EP siempre coloco sobre la Mesa de diálogos la idea de convocar y realizar una Asamblea Constituyente soberana por la paz.

Desde el gobierno se le descalifico y estigmatizo con tesis muy débiles, siempre para realzar el infausto plebiscito.

Hoy se dice que la Constituyente es un salto al vacío.

Que su funcionamiento destruirá lo acordado.

Sin observar que quien llevo a ese fatal resultado fue el malogrado plebiscito santista, dejando por el suelo toda la baba de De La Calle y sus juristas despistados, a propósito de la Ley que ordeno realizar la consulta del pasado 2 de octubre.

La Constituyente soberana y popular por la paz es la salida más conveniente para los intereses mayoritarios del país y para proyectar las salidas a la descomunal crisis en que se debate la nación.

Ya las Farc plantearon desde el 20 de diciembre del año 2013 un conjunto de iniciativas para convocar y elegir una Constituyente.

Conviene recordarlos e insistir en ellos.

1.- Ante la amplitud de los temas que se discuten en la Mesa Conversaciones de La Habana, la única solución posible para su refrendación, es una nueva asamblea constituyente conformada de forma amplia, democrática y participativa.

2.- Esta nueva constituyente se convocaría como máxima expresión de la población colombiana como soberana de la Nación.

3.- Para ello se propone el establecimiento de un “Gran acuerdo político nacional para una Asamblea Nacional Constituyente” que se encargará de gestionar la conformación de la nueva constituyente, así como de establecer los criterios para el logro de la más amplia movilización y participación social y popular.

Todo esto a partir de concertar propósito y principios, naturaleza, composición, materia y alcances legislativos de la Asamblea.

4.- También proponen promover una movilización social por una nueva Asamblea, para lo cual el Gobierno deberá “activar los dispositivos comunicacionales a que hubiere lugar, incluida su financiación”. También se procurará estimular la participación de los sectores sociales excluidos, discriminados y segregados.

5.- Aclarando que “el alzamiento armado de la guerrilla no ha sido contra un gobierno en particular, sino contra el Estado en su conjunto”, el Gran Acuerdo Político se encargaría de comprometer a todos los poderes públicos, sin perjuicio de las facultades y funciones que les han sido conferidos. Esto como muestra de la voluntad del Estado frente a este tema.

6.- Con el fin de darle viabilidad jurídica y política, la convocatoria de esta nueva constituyente se haría conforme a las normas vigentes relacionadas con este tema.

7.- Este punto establece el propósito y principios bajo los que actuaría la nueva constituyente, definiendo su resultado como “el verdadero acuerdo de paz, justo y vinculante”. Dentro de estos principios se incluye una normatividad para la paz y el respeto a los derechos consagrados en la constitución de 1991.

8.- La nueva Asamblea tendría como objetivo elevar a nivel de mandato constitucional los acuerdos que se alcancen en el proceso de paz, pero en consonancia con lo que decida la población colombiana.

9.- La nueva asamblea estaría conformada por 141 integrantes de todos los sectores de la sociedad. Entre ellos habrá una porción integrada por las fuerzas que se han alzado en armas contra el Estado, cifra que sería establecida al momento de discutir los mecanismos de refrendación del acuerdo de paz.

10.- Los integrantes de esta asamblea serían escogidos popularmente en dos partes. Una a nivel nacional y otra por circunscripciones especiales de los sectores más excluidos como los campesinos, indígenas, afrocolombianos e integrantes de las comunidades Lgbti.

La parte integrada por los excombatientes guerrilleros será elegida por designación directa de cada guerrilla.

11.- El objetivo de esta nueva constituyente, con respecto a las Constitución de 1991, sería “de perfeccionar diseños actuales inconclusos, incorporar nuevos y contener cláusulas pétreas en materia de derechos fundamentales y de reconocimiento de derechos de comunidades indígenas y afrodescendientes”.

12.- De la misma forma en que se hizo durante la Asamblea Constituyente en 1991, en esta nueva ocasión, se conformaría un cuerpo legislativo más pequeño que se encargará de emitir las leyes necesarias para la continuidad del funcionamiento democrático del país, hasta que la nueva constitución entre en vigencia.

 

Nota 1. La campaña por la Presidencia de la Republica despego el pasado 2 de ocutbre, con Uribe en la punta por una pequeña ventaja. Se trata de la primera vuelta. Pero como en el 2014, las votaciones de mayo del 2018 validaran las mayorías contra la guerra.

Nota 2. La paz se defiende y consolida con la más amplia movilización y participación de los movimientos sociales comprometidos en la apertura democrática y los logros de los consensos alcanzados en La Habana.

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