“¿Viva la paz, viva la paz?” ¡Viva la paz!


El proceso de paz ha llegado a buen puerto, así sea como ese proceso desangelado, enclaustrado, ajeno, que ha venido siendo impulsado de forma paradojal por una sumatoria de debilidades de quienes lo han venido asumiendo directamente incluso como oposición, y en un escenario nacional de enormes precariedades de la imaginación política, pleno de ladinismos y desconexionesentre la gente urbana, la juventud y el campo, de arrogancias de los agentes del desarrollo extractivista, de implacables cinismos empresariales, y de heroísmos y tenacidades campesinas;donde a punta de incredulidades apenas se escucha, o mejor, se alcanza a sentir el respirar profundo del león dormido de la opinión, tímidamente convocado de antemano para la refrendación de lo pactado,con el mínimo umbral electoral, en una medianía política necesaria pero patética que acuña e institucionaliza en el mayor momento constituyente de fundar ese bien público por excelencia, la paz, con base en la constante histórica de la abstención...


Y el himno nacional del siglo XIX...¡ahí! (Cuán ridículo sonó y se vio en esa austera ceremonia de La Habana del 23 de junio pasado). Y el chiste patéticamente bueno: “Cesó la Uribe noche”. Y el inconsciente colectivo convocado plenamente hasta en la circunstancia geográfica, cuando se ha hecho realidad aquel juego infantil que rezaba: “De La Habana viene un barco cargado de...”, y ya todos podemos gritar: de Paz.


La colombianidad plena, como quien dice... Pero afortunadamente y por primera vez,no trágica.(Aunque el discurso de Timochenko – ¡quénombre anacrónico!–faltaba en el párrafo de arriba sobre el escenario, la palabra Anacronismos,estuvo cargado de alusiones al asesinato de cuatro jóvenes esa semana en Barrancabermeja, a la violencia presente en las regiones, a la detención provocadora del reinsertado Carlos Arturo Velandia).


Pero en fin, una fiesta, sí, estamos de fiesta y no nos estamos matando al mismo tiempo, y además estamos diciendo que no queremos ni debemos matarnos más. Una fiesta de colombianos sin llanto y sin tragedia. (Aunque sigue siendo tragicómica, pues los resentidos siguen vociferando y amenazando –esperamos que su debilidad sea proporcional a su estilo desencajado de los últimos meses–, o porque las manipulaciones de siempre ya son más que evidentes (cfr. Claudia López en el set de RCN, el mismo día).


En fin, aún con una escritura a la cual se le imponen los paréntesis y los guiones, los adjetivos y los signos de admiración o de interrogación, los suspensivos,podemos decir que aquí está otra vez entre nosotros la Esperanza.Sin duda se ha vuelto a levantar y a encender en el país el pabilo de la esperanza, así aflore la paradoja también en el sentimiento, pues de inmediato se hace inevitable preguntar(se): ¿Esperanza en qué?


Tal vez esperanza porque al empezar a faltar en el escenario nacional ese elemento de lo que ya es una identidad colectiva, el conflicto armado (al menos en el origen campesino del mismo,puesfaltaría, otra vez,¿faltarían cinco pa’l peso?, el componente de ese conflicto que tuvo un origen diferente en sectores de la clase media, en la lucha estudiantil, en la radicalización mesiánica y religiosa, presentes en el nudo aún por desatar del ELN); y porque quizás por primera vez en la historia del país en una coyuntura decisiva como ésta, se le conocen todas las caras a los “enemigos agazapados de la paz” (ya se sabe públicamente quiénes son los ideólogos, los financiadores, los sicarios, los líderes, los candidatos y los candidotes); ahora sí podremos, podríamos, debemos, deberíamosencontrarun camino real de transformación de esa otra paradoja nacional: ¡somos conservadores y acomodados hasta en la forma de cambiar!


Y podremos, podríamos, dar un mentís a la sátira decimonónica del Tuerto López que se hizo eco de ese otro momento en el primer tercio del siglo XX, cuando se intentó dejar atrás “La Guerra de los Mil Días”, en un momento como este en el cual intentamos dejar atrás una “guerrilla” de 52 años!:


Fabulita


"¡Paz nobis!" Wilson

"¡Viva la paz, viva la paz!"
Así
trinaba alegremente un colibrí
sentimental, sencillo de flor en flor...
Y el pobre pajarillo
trinaba tan feliz sobre el anillo
feroz de una culebra mapaná.

Mientras que en un papayo
reía gravemente un guacamayo
bisojo y medio cínico:
-¡Cúa, Cúa!

 

 

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Publicado enColombia
Jueves, 28 Julio 2016 10:20

El paro camionero entre líneas

El paro camionero entre líneas

 

El paro camionero más largo de los últimos años conmociona al país. Las voluntades del Gobierno y de las asociaciones de transportadores se contraponen al tiempo que incrementan las fricciones entre las partes. Hasta el momento, producto de esta protesta, se reportan pérdidas que superan el billón de pesos. El 90 por ciento del transporte de carga continúa paralizado mientras el nerviosismo por el desabastecimiento y encarecimiento de materias primas prolifera. La puja se centra en intereses disyuntivos entre partes que en otros tiempos fueron armoniosos. El pacto entre Gobierno y transportadores para movilizar la carga por las principales carreteras, a desmedro de sistemas de transporte alternativos, está teniendo un estruendoso fin.

 

 

A la media noche del día 6 de junio inició el paro que tiene enfrentados en arenas políticas y económicas al Gobierno con las principales asociaciones de camioneros. Al amanecer de aquel día pocos en Colombia imaginaron que estaban ante una movilización sin par en la historia reciente del país. Hoy, cuando el paro de los transportadores de carga supera los 36 días, el panorama no puede ser más complejo.

 

La suspensión de actividades decretada enfrenta al Gobierno y a los camioneros, pero también pone en pugna grandes intereses que se traslapan entre las partes. A pesar de esto no es posible establecer una relación de equivalencia entre actores pues es clara la asimetría de poderes, contrarrestada por los impactos económicos introducidos por la inmovilización de las nueve décimas partes del transporte de carga, operación que el Gobierno se encuentra lejos de controlar.

 

Este es el tercer capítulo de una confrontación entre la administración de Juan Manuel Santos y el gremio de transportadores de carga, que ostenta la peculiaridad de contraponerse al Gobierno desde organizaciones esquivas a categorías propias de los movimientos sociales, pero con capacidad de movilización, presión e imposición de coyunturas que muchos de ellos echarían de menos.

 

Los efectos económicos de este paro comienzan a sentirse en las principales ciudades, los empresarios claman por una solución policial de la huelga y medios de comunicación oficiosos con gran esmero difunden su propuesta represiva.

 

 

Las pugnas del paro de transportadores

 

Varias son las razones manifestadas para el cese de actividades por Marcos Daing (Asociación de Transportadores de Colombia), Pedro Aguilar (Asociación Colombiana de Camioneros) y Jorge García (Confederación Colombiana de Transportadores), presidentes de agremiaciones de conductores de carga en el país (1). Pueden resumirse en dos ejes: las relaciones económicas y la regulación del parque automotor de carga.

 

En torno a las relaciones económicas se articulan tres peticiones específicas. La primera consiste en la revisión del valor de los fletes que los transportadores están autorizados a cobrar por la carga, precios que fueron congelados desde el año 2011 por el Gobierno. Punto álgido en la negociación pues regula las relaciones comerciales de este gremio con industriales y empresarios (exportadores e importadores) que acuden a sus servicios para trasladar sus cargas por las carreteras. Sectores que el Gobierno debe proteger, a capa y espada, en contraprestación por el apoyo político, financiamiento de campañas electorales, compromiso con las políticas de desarrollo y paz impulsadas desde el gobierno de Santos (2). Además, el Gobierno también debe cumplir compromisos pactados con el Banco Mundial, institución financiera que desde el año 2010 había propuesto, a través de su Consejo de Competitividad: “el desmonte de la tabla de fletes como una medida necesaria para mejorar los servicios de logística y transporte” (3).

 

La segunda petición es la disminución en promedio de $1.300 por galón de Acpm y gasolina, rebaja con la que los transportadores alcanzarían un mayor margen de ganancia. Pero esta es otra de las exigencias denegadas por el Gobierno pues de aceptarla vulneraría una de sus principales fuentes de financiamiento (4), no importa que en este rechazo también opte en contravía de lo ordenado por la propia Corte Constitucional (5) que desde el año 2013 declaró inexequible al denominado Fondo de Estabilización. Hasta el día de hoy el Gobierno sostiene los sobrecostos a los hidrocarburos a través de este esquema, a pesar de la drástica disminución de su precio a nivel internacional.

 

La tercera petición demanda colocarle coto a la desmesurada proliferación de peajes (cada 36 kilómetros) y al alto costo de los mismos, que hacen del nuestro, el país donde es más caro trasladarse por vía terrestre (600 pesos por kilómetro en trayectos como Buenaventura-Bogotá; la constante en América latina es 100 pesos por kilómetro). Demanda que también rechaza el Gobierno pues de lo contrario vería reducida otra de sus fuentes de ingresos, con la cual tiene proyectado sustentar parte de la financiación de su programa de vías 4G, soporte, con la construcción de vivienda, de la campaña presidencial de Vargas Lleras.


La regulación del parque automotor se erige sobre la propuesta del 1:1 en torno a la chatarrización. Esto significa que los camioneros exigen al Gobierno que el parque automotor de carga continúe regulado, no se amplíe según la oferta y la demanda, sino que cada camión viejo sea remplazado por otro nuevo de similares especificaciones técnicas al chatarrizado. Medida que podría forzar al Gobierno a poner talanqueras sobre la importación de vehículos pesados para el transporte de carga fundamentados por los TLC, de la misma manera que a transnacionales del transporte que miran con mucho interés las posibilidades renovadas de un negocio que comienza a proyectarse sobre vías, rieles y ríos que en los próximos años serán objeto de multimillonarias inversiones para incrementar sus capacidades de flujo mercantil.

 

 

El Gobierno reacciona exaltado

 

Un mes de paro fue suficiente para colmar la paciencia y agotar la estrategia de negociación del Gobierno. El apoyo de los medios de comunicación (6), empresarios (7) y constructores (8), entre otros sectores, parecen haber envalentonado al Ejecutivo que usó el accidente de tránsito del Gobernador de Boyacá –acaecido el día 12 de julio–, como pretexto para levantarse de la mesa de negociación con los camioneros. Además, destaca el triste espectáculo protagonizado por el Presidente de la República quien se pronunció a favor de militarizar las vías del país, capturar a los responsables de la protestas y retirar a los camiones apostados en las autopistas. Otra muestra de la pretensión de Santos Calderón por suplantar funciones típicas al poder judicial fungiendo como juez, parte y fiscal.

 

Un repentino cambio de actitud del Gobierno –que había mostrado una disposición conciliadora (9)– lo llevó a radicalizarse en su intransigencia. Giro impuesto por Germán Vargas Lleras quien, durante los últimos días, exhibió una postura fuerte en los medios de comunicación, catalogando como delito la protesta del gremio camionero, descalificando a sus dirigente y cerrando la posibilidad de negociación (10).

 

A la rabieta gubernamental se suman una lluvia de denuncias y señalamientos justificatorios de su proceder. La primera vino en tono jocoso y a destiempo por la exministra de transporte Cecilia Álvarez (11), quien en un video al estilo “youtuber” denunció a Pedro Aguilar como corrupto, poseedor de cientos de camiones y líder del cartel de la chatarrización. Muy pronto fue anunciada la apertura de la investigación contra los líderes del paro camionero, señala El Espectador (12): “Entre los investigados se encuentra el presidente de la Asociación Colombiana de Camioneros, Pedro Aguilar, quien estaría detrás de los bloqueos a las vías y los ataques a los camioneros”.

 

El 13 de julio este mismo diario publicó una investigación titulada “En el interior de la mafia de la chatarrización” (13) en la que un exfuncionario del ministerio de transporte afirmo: “El cartel simulaba accidentes, falsificaba los registros de la Policía que certificaban que existió ese accidente tal día de tal año, o se inventaba el robo de un carro y se falsificaban las denuncias de hurto. Con eso iban al ministerio, sumando documentos de los organismos de tránsito que también alteraban y así se inventaban cupos de la nada. Así era que se generaba un supuesto vehículo nuevo en la entidad de tránsito, pero la verdad era que el carro no existía”.

 

Graves denuncias que no deslegitiman la protesta de los camioneros, pero sí plantean serios cuestionamientos sobre el comportamiento de este gremio ampliamente respaldado por muchos sectores en movilización. Sin embargo, otras voces han llamado la atención sobre el carácter estrictamente reivindicativo de esta protesta, su rígida inscripción en el marco de las exigencias presentadas al Gobierno, así como su desconexión organizativa, programática, con movimientos y poderes socialmente constituidos en el país.

 

 

 

 

Víctimas de sus propios inventos

 

Las partes que hoy se contraponen, no siempre lo estuvieron. Hace tres décadas cuando comenzó a darse la estocada final al transporte ferroviario en el país (14), los camioneros jugaron un rol primordial en tal determinación. La fuerte confluencia de intereses económicos que dispuso las carreteras y los camiones como los medios principales para la movilización de carga estuvo liderada por la misma agremiación que hoy se levanta. Estructuraron junto al Gobierno un sistema de transporte de mercancías a la “colombiana”, controlado por particulares y prescindiendo del transporte ferroviario y fluvial, fundamentales para la proyección económica de países desarrollados y emergentes.

 

Durante años disfrutaron de las mieles de la prosperidad, apalancándose mutuamente en sus proyectos y hoy, cuando llega el momento de un nuevo recambio, cuando su antiguo socio decide adaptar el país a los parámetros impuestos por los Tratados de Libre Comercio y el yunque de las multinacionales, las contradicciones salen a flote, tornándolos en enemigos.

 

Los impactos del paro plantean serios cuestionamientos al proceder del Gobierno en esta crisis, al manejo dado a la coyuntura por parte de los camioneros, sobre los pecados de cada parte y, primordialmente, sobre la arquitectura del transporte en Colombia. La puja está centrada en quién retiene el negocio, quién se lleva o conserva los mejores beneficios, pero poco tiene en cuenta el bien colectivo de millones de connacionles que requieren un sistema de transporte de carga incluyente, eficiente, barato, amable con el ambiente, y con una participación del Estado que vaya más allá de las acciones por liberalizarlo, adaptarlo a su irresponsable vocación de apertura, globalización y favorecimiento al capital.

 

1 Consultar: “Camioneros continúan haciendo alto en el camino” (https://www.desdeabajo.info/colombia/item/29199-camioneros-continuan-haciendo-alto-en-el-camino.html) e “Inmóviles siguen los camiones en las vías del país” (http://desdeabajo.info/colombia/item/29246-inmoviles-siguen-los-camioneros-en-las-vias-del-pais.html)

2 “No podemos volver a la tabla de fletes”: Mincomercio. http://caracol.com.co/programa/2016/07/13/6am_hoy_por_hoy/1468410753_049042.html. 13 de julio de 2016.

3 El reclamo de los camioneros contra la eliminación de la tabla de fletes es por su supervivencia. http://www.nasaacin.org/informativo-nasaacin/contexto-colombiano/1573-el-reclamo-de-los-camioneros-contra-la-eliminacion-de-la-tabla-de-fletes-es-por-su-supervivencia.

4 La colombiana, entre las gasolinas más caras del continente. https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28010-la-colombiana-entre-las-gasolinas-mas-caras-del-continente.html. 20 de febrero del 2016

5 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-621/13. http://corteconstitucional.gov.co/relatoria/2013/C-621-13.htm

6 Editorial. Vuelve y juega. http://www.eltiempo.com/opinion/editorial/vuelve-y-juega-editorial-el-tiempo-7-de-julio-de-2016/16638417. 7 de julio del 2016.

7 Comunicado al Gobierno Nacional y a la opinión pública.http://www.andi.com.co/Paginas/Ver_Mas.aspx?CustomID=1103. 9 de julio de 2016

8 Camacol pide a transportadores levantar el paro y dialogar. http://camacol.co/prensa/noticias/camacol-pide-transportadores-levantar-el-paro-y-dialogar. 11 de julio del 2016

9 Gobierno presenta contrapropuesta sobre el tema de fletes, transportadores la rechazan. http://www.rcnradio.com/nacional/gobierno-presenta-contrapropuesta-tema-fletes-transportadores-la-rechazan/. 6 de Julio del 2016

10 Vargas Lleras: bloquear las vías es un delito. http://www.lafm.com.co/nacional/noticias/vargas-lleras-bloquear-las-v%C3%ADa-210207. 7 de julio del 2012.

11 “Esa plata se perdió, ni vía ni prosperidad”: Cecilia Álvarez Correa, la youtuber mayor de 60. http://www.elheraldo.co/politica/esa-plata-se-perdio-ni-ni-prosperidad-cecilia-alvarez-la-youtuber-mayor-de-60-271442. 12 de julio del 2016.

12 Abren investigación contra promotores del paro camionero. http://www.elespectador.com/noticias/judicial/fiscalia-abrio-investigacion-contra-promotores-del-paro-articulo-642965. 12 de julio del 2016.

13 http://www.elespectador.com/noticias/economia/el-interior-de-mafia-de-chatarrizacion-articulo-643186. 13 de julio de 2016.

14 En la actualidad el transporte ferroviario en el país se dedica con exclusividad a la minería. Solo en el 2013 el transporte por ferrocarril movilizó 76 millones de toneladas de carga en Colombia (la mayoría de ellas carbón) lo que equivale a un 25 por ciento de la carga total. En este mismo año fueron transportadas 220.3 millones de toneladas de alimentos, productos, mercancías y materias primas por la carreteras, lo que representa un 73 por ciento del total de la carga. La única vía férrea estándar en Colombia es la que existe entre el Cerrejón y Puerto Bolívar, en la Costa Caribe, con una extensión de 150 kilómetros. A través de ella se moviliza carbón sobre un tendido de rieles propiedad de multinacionales que el ejército tiene la obligación de custodiar. Fuente: ¿Por qué se ha quedado en el olvido el transporte ferroviario en Colombia? http://www.dinero.com/economia/articulo/la-evolucion-del-transporte-ferroviario-y-vial-en-colombia/223410. 8 de mayo de 2016.

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
Formación de las FARC en San Vicente del Cagúan, durante los diálogos de paz en la adiministración Pastrana.
 
Quedan cinco divergencias de fondo, en la Mesa Gobierno-Farc. Así expresa en sus encuentros, el Comandante Pablo Catatumbo ‒Responsable del Movimiento Bolivariano Clandestino. La más difícil, acordar el número y extensión de los Territorios Especiales ‒Terrepaz‒, diferentes a las ¿23 veredas?, y “previos a los ocho campamentos para dejación de armas”. “Falta pelo p’al moño”, advirtió Timochenko. “Resistencia civil”, firma Uribe. “Si no hay paz, vendrá guerrilla urbana”, sentencia el Presidente. Con sus frases, Uribe asusta a los pobres, Santos asusta a los ricos.

 

 

‒¡No!, dijo enfático, el general Mora Rangel, como rechazo oficial a la propuesta de territorios Terrepaz, que presentó la insurgencia en la Comisión Técnica (de asuntos militares). Ante el impase, aplazado el tema, con anuencia de Farc, la discusión adelantó en el punto de la verificación internacional. A sabiendas, el Presidente y el ministro de defensa, con la complicidad mediática, ocultan que está en veremos, el acuerdo acerca de las dos fases territoriales en la transformación guerrillera: áreas y líneas de “separación de tropas” y campamentos para dejación de armas.

 

Además de esta diferencia, sobreaguan otros cuatro pendientes de tamaño grueso: 1) Concluir las “42 salvedades” y los “asteriscos” de los puntos acordados. 2) (Dado el antecedente de la captura de Felipe Torres,) la exigencia de una Ley de Amnistía, previa a la firma de un acuerdo definitivo. 3) (Aplazado en su aprobación desde 1991) aprobar el Estatuto de oposición y 4) Definir una transición de la estructura guerrillera, diferente a la reinserción de procesos anteriores.

 

Para buena parte del ciudadano común, la negociación está en aplazamiento desde el 23 de marzo.

 

 

Dos fases territoriales:
“separación de tropas”
y dejación de armas

 

Los hechos son tozudos. La negociación con Farc y Eln es la primera diferente en el país, y en el continente: Comienza sin la “decisión” de ‘desmovilización’ y “entrega de armas”. Con Farc tiene como fórmula, la dejación, que depende del contenido y refrendación del acuerdo final. Una característica que tiene su razón, en la real correlación operativa en el terreno.


Sucede que en sus más de ocho años, Álvaro Uribe como gobernador de Antioquia y Presidente de Colombia, no pudo infligir una “derrota militar irregular” a Farc e imponer una cota más alta de “desgaste político” a Eln ‒tal como calculó el jefe paramilitar Carlos Castaño. A este respecto, el Comando de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, tiene abierta una polémica. Aduce en su publicación Victorias desde el aire, que presentó en la reciente XXIX Feria Internacional del Libro de Bogotá, que: asestó a Farc espaciados golpes de “derrota en la cadena mando” pero, el Ejército –la infantería– no llegó ni ocupó los lugares profundos en la ‘retaguardia’ guerrillera.

 

Aun con los efectos de la asimetría tecnológica que otorga ventaja aérea y de bombardeo con precisión al Estado colombiano –a partir del Plan Colombia–, sin una derrota militar a las organizaciones insurgentes, el gobierno Santos y su porción oligárquica de poder ‒en el gobierno‒, no pueden manejar a su amaño; la duración y fecha de una negociación mixta (con Farc y con Eln).

 

¿...“Dos mesas
un solo proceso”...?

 

La dualidad Farc/Eln con respecto a un fin verdadero del conflicto armado, está más agravada hoy. El señor Frank Pearl, principal en la Comisión gubernamental de diálogo con Eln, en compañía del general (r) Herrera Verbel, hizo saber en la más reciente reunión de la Comisión Nacional de Paz: “La negociación con el Eln está estancada”. (Solamente Pearl y Herrera, sin José Noe Ríos, viajaron a Venezuela a un encuentro con el Eln, que no avanzó más que el saludo).

 

Mucho antes, Gobierno-Eln en conversación secreta, alcanzaron a fijar como procedimiento, que la participación de la sociedad con interrogantes acerca de cuál es la Democracia que Colombia espera y en el tema de las víctimas; no tendrá un tercer asiento en la mesa. Serán las delegaciones Gobierno y Eln, una vez lean todas la iniciativas que lleguen, quienes señalarán los aspectos en que estén a favor y descartarán el resto.

 

En este marco, el Gobierno considera una fortaleza, que los puntos y detalles en tratamiento con Farc no tendrán repetición en la conversación con Eln. ¡Es una tamaña subjetividad o desconocimiento! Es conocido que el Eln contradice dos aspectos gruesos de los acuerdos Gobierno-Farc:

 

Están dispuestos a pagar cárcel ante la comprobación de culpa en hechos de violación de lesa humanidad y condicionan que los miembros de las Fuerzas Armadas, ante iguales casos, deberán pagar cárcel. Es una convicción que no surge en el Eln como un capricho. Surge de su relacionamiento y solidaridad con la experiencia del Cono Sur, en la lucha contra las dictaduras. Allá, los sectores con memoria y más comprometidos, rechazan los acuerdo de Punto Final que libran a los Ejércitos.

 

Para comenzar la conversación, no asumen siquiera la fórmula de “dejación de armas”, que es funcional en la Mesa de La Habana.

 

Los 180 días prorrogables de “separación de tropas” con las Farc y un lapso mínimo de agenda con el Eln, determinan una situación de “paz armada”. Acompañada de un debate que irá en aumento de polarización y amenaza de respuesta paramilitar. A su vez, de expresiones sociales resistentes.


Una disputa y entroncamiento de factores y aumento de la contradicción política y social, que con el ingrediente de una convocatoria de acercamiento-unidad novedosa y legítima, podrían ser desencadenantes de un nuevo cuadro en la lucha popular. Panorama no extraño en las vertientes de análisis estratégico y de precaución de todo signo. Consta en la p. 21 del libro El arte militar de los chinos (Editorial Pleamar. Buenos Aires, 1979) del Tte. Cnel. E. Cholet, en su definición de Guerra subversiva: [...] es una actividad múltiple, que emplea y combina medios violentos y pacíficos, fuerza y astucia, presión y engaño, patriotismo y traición; hasta crear una situación que le permita acceder al poder sin lucha violenta o afrontar directamente su conquista en lucha abierta... (negrillas en este artículo).

 

 

Cuántos son los finales
de un conflicto

 

Un conflicto regular, como fue la II Guerra Mundial tuvo dos finales: El cese de batalla 7-8 de mayo de 1946 y el día del final jurídico, septiembre de 1947, cuando comenzó el Proceso de Nüremberg. En Colombia, el largo conflicto irregular que cruza durante las últimas décadas, tendrá que barajar al menos, tres fechas finales, en diferente orden: política, jurídica/refrendación y de hostilidades/“separación de tropas”.

 

En Macondo sucede lo creíble y lo increíble.

 

 

 

 
Monólogo de Aureliano viendo pasar el circo

 

Los acuerdos de paz están construidos con piedra pómez.
Todo en ellos es poroso, lleno de poros como la piel. Frágil y duradera como una pirámide de nada.
Monólogo secreto de misiles que no hubo quién vendiera
Monólogo a punta de lengua, a punta de desconocer e ignorar “los factores reales de poder”
A las múltiples manos negras de la inteligencia calculadora que ni sube ni baja
Que se queda quieta. Mientras nosotros abrazábamos los fusiles.
Las manos negras de la intervención que no cesará
De las intervenciones que se anuncian para domesticar los sueños
Somos hombres y mujeres pero no contamos igual las cosas
Hechos de Coltan, fronteras y misiles, nadie va a cumplir lo pactado, salvo los que puedan
17 aurelianos tristes. Mientras pasa el circo.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
La Base Aérea en Turquía tendría el mayor arsenal de bombas de hidrógeno fuera de EE.UU.

 

La inmediatez con la que Irán y Rusia repudiaron el golpe militar en Turquía, presuntamente fraguado por EU, acelera la recomposición cartográfica de los principales actores en el teatro de batalla medio-oriental.

 

En medio del golpe "nuclear" abortado en Turquía (http://goo.gl/mRU14j) ya había señalado el relevante papel que jugó en su gestación y despliegue la base militar estadunidense Incirlik.

 

Yeni Safak, tabloide turco muy cercano al sultán Erdogan, ha indiciado al general del ejército estadunidense JF Campbell de ser el cerebro del golpe abortado (http://goo.gl/Rgvr1d), cuyo corazón se encontró en la base estadunidense Incirlik, que detenta 90 bombas nucleares en suelo turco.

 

La prensa árabe, según reportan sus antagónicos colegas persas, reveló que el espionaje ruso en Siria (en la cercanía de la base Incirlik) alertó con antelación a los servicios análogos turcos (el MIT) sobre los preparativos golpistas, lo cual abortó el intento y salvó la vida del sultán Erdogan (http://goo.gl/2qU8uF).

 

Todavía es muy temprano para afirmar la existencia de un nuevo eje Turquía-Irán-Rusia, pero las relaciones entre EU y Turquía, hasta ahora miembro de la OTAN, han quedado severamente dañadas y tienen como termómetro el destino de la base Incirlik.

 

Más allá de las perturbadoras purgas masivas (http://goo.gl/mA6903), que definirán la islamización y/o la balcanización de Turquía, quedan expuestas tanto su permanencia en la OTAN como su tormentosa relación con EU.

 

Se dice fácil, pero "casi la tercera parte de los mayores oficiales militares de Turquía serán enjuiciados por el golpe", según The Washington Post (https://goo.gl/g3LXDB); a mi juicio, una genuina "des-estadunización", que presagia su "des-otanización" y hasta su "des-europeización".

 

Eric Schlosser ahonda en el futuro de las 90 bombas atómicas en la base estadunidense Incirlik (http://goo.gl/PSVOqE), que comparten los sistemas de lanzamiento ( delivery) tanto de EU (60 bombas) como de Turquía (30).

 

Schlosser rememora que la base de Incirlik fue construida por EU cuando Turquía se adhirió a la OTAN en 1952 y que durante la guerra fría se convirtió en uno de los principales puntos militares de ataque contra la ex URSS, que, por cierto, siguen apuntando a Rusia.

 

Schlosser asevera que las bombas están almacenadas en una bóveda subterránea segura (sic) y están equipadas con interruptores: "ligas de acción permisiva (PAL, por sus siglas en inglés)" diseñadas para prevenir la detonación de una bomba si el usuario no entra con el código adecuado.

 

En forma ominosa, Schlosser pone en tela de juicio todo el sistema de seguridad de los interruptores y las bóvedas.

 

Según la BBC, la base aérea de Incirlik ostenta el mayor arsenal nuclear de la OTAN fuera de EU (http://goo.gl/6J39Un) –¡la mitad!–, además de servir el supuesto combate de EU contra el Califato Islámico en Siria e Irak: un verdadero caballo de Troya contra el RIC (Rusia, India y China).

 

La BBC apunta que “la OTAN financia la infraestructura necesaria para almacenar ‘armas especiales’ en instalaciones seguras (sic) en Bélgica, Alemania, Italia, Holanda y Turquía”. Cita a The Washington Post de que las "armas especiales" son "parte de un acuerdo nuclear entre miembros de la OTAN que incluye a Turquía y a EU", que data de 1960, mediante el cual “los aliados permiten el almacenamiento en su territorio de bombas nucleares B61 –bombas de hidrógeno 11 veces más letales que la arrojada en Hiroshima por EU–, mientras otros países se comprometen a tener aparatos aéreos capaces de distribuir las armas”.

 

La BBC asevera que "EU mantiene la posesión de las armas y ofrece seguridad (sic) para las bombas", pero que durante el golpe, "las autoridades turcas cortaron la electricidad de la base Incirlik y cerraron el espacio aéreo", lo cual dejó aislado al personal.

 

Las instalaciones de Incirlik operan también con fuentes internas de energía propia, por lo que sus operaciones no fueron afectadas, pero han llegado a su límite.

 

Se ha filtrado que el jefe militar turco a cargo de la base militar de Incirlik pidió asilo político a EU, que le fue negado.

 

Hay que tomar con pinzas, debido a su adicción a la desinformación, al portal israelí Debka (http://goo.gl/PRxzt6), que dramatiza la situación de la base nuclear de Incirlik, que "se encuentra en un estado de sitio (sic) virtual por pletóricos contingentes policiacos que han cortado la electricidad por varios días" y que se mantiene a flote por los generadores locales que pronto agotarán su combustible.

 

Debka conjetura que este es "el método de Erdogan de convertir en la base a centenas de estadunidenses en rehenes (¡supersic!) para forzar a Washington a extraditar a Fethulla Gulen".

 

Según Debka, "las víctimas (¡supersic!) de la estrategia de extorsión (sic) de Erdogan son varias unidades de EU desplegadas en Incirlik bajo un escuadrón de comando que incluyen ingeniería, comunicación, logística, control aéreo, un hospital militar con instalaciones médicas y operativas, y transporte aéreo".

 

En el portal estadunidense The National Interest (http://goo.gl/0ikN0k), Bonnie Kristian, becaria de Defense Priorities, comenta que el despliegue de las bombas de hidrógeno en Europa aportan "poco valor defensivo a EU, pese a su cercanía con Rusia", para que "las bombas actúen como disuasivos a una agresión", ya que hoy constituyen "reliquias anacrónicas desde el punto de vista tecnológico y político".

 

Si EU fuera a emplear su arsenal nuclear no usaría ninguna de estas reliquias caducas cuando consta de otros "misiles que transportan ojivas nucleares que alcanzan sus objetivos más rápido, en forma más confiable y con mayor precisión", anota Kristian, quien arguye de manera persuasiva que "regresar a nuestras tropas de Europa puede no encontrarse en el horizonte, pero sí se debe traer nuestras bombas a casa".

 

Se repite el mismo escenario de "talibanización" y/o "yihadización" de las armas nucleares: antes en Pakistán –donde se abultó la probabilidad de que los talibanes pudieran controlar las 110 bombas nucleares de Islamabad–, y ahora en Turquía, cuya base de Incirlik se encuentra a 112 kilómetros de la transfrontera incandescente de Siria, donde operan los yihadistas.

 

The Guardian coloca en relieve que el "intento de golpe en Turquía incrementó los temores sobre la seguridad de las armas nucleares de EU": antes del golpe abortado, “la amenaza potencial terrorista a la base llevó a un significativo incremento del perímetro de seguridad de la base de Incirlik (https://goo.gl/uVVO7Q)”.

 

Del total de 180 bombas nucleares de la OTAN/EU en Europa, 90 se encuentran posicionadas en la volátil Turquía, cuyo ejército ostenta demasiadas vulnerabilidades de codependencia militar, ya que su equipamiento, no se diga el entrenamiento de su personal, depende de EU cuando, "pese a las tensiones", su trasnacional Lockheed se prepara a librar una flotilla de aviones F-35 a Turquía (http://goo.gl/IpgHnM).

 

Dada la aleatoria situación en Turquía, lo recomendable sería que EU desmantele sus obsoletas 90 bombas nucleares que mantiene en nombre de la OTAN y que están dirigidas para amedrentar a Rusia.

 

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CNTE protesta en Oaxaca contra detención de maestros

 

El actual conflicto magisterial es un hecho inédito en la historia de los movimientos sociales en México. Y, aunque su principal promotor, la CNTE, tiene casi 37 años de vida y ha realizado múltiples jornadas de lucha, la oleada de protestas iniciada el pasado 15 de mayo no se parece a ninguna anterior.

 

Por principio de cuentas, su novedad radica en que, en varios estados, se ha convertido en un movimiento magisterial-popular de largo aliento. Una gran diversidad de actores sociales no sólo acompañan a los educadores en su lucha, sino que, además, están expresando su propio descontento junto a ellos. Coinciden con los profesores en su oposición a la reforma educativa y en la defensa de la educación pública, pero, además, suman a estas reivindicaciones "las iras acumuladas" que fermentaban hasta ahora en silencio.

 

Esta convergencia va más allá de los padres de familia organizados. Los maestros de la coordinadora han encontrado aliados inesperados a su causa. Una parte de la jerarquía de la Iglesia católica no sólo insiste en que se necesita una salida negociada al conflicto; también brinda su apoyo directo a los docentes. Con menos reflectores, pero con gran eficacia, una multitud de iglesias protestantes visitan los plantones de los profesores, les llevan víveres y les brindan palabras de estímulo.

 

Al movimiento se han sumado también presidentes municipales y autoridades agrarias, los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, estudiantes, artistas, académicos de universidades especializados en educación, trabajadores del sector salud, sindicalistas, intelectuales y hasta pequeños empresarios. El EZLN donó a los maestros los alimentos que había acopiado para la realización de CompArte y ha buscado dar visibilidad y animar el movimiento. Morena convocó a una movilización nacional en apoyo de los educadores.

 

En multitud de localidades rurales y en barrios pobres de grandes ciudades los padres de familia han rebasado a los maestros de sus hijos. Se han puesto al frente de la lucha, cerrado escuelas, enfrentado a las autoridades y "leído la cartilla" a los trabajadores de la educación temerosos de suspender actividades.

 

Otro aspecto relevante de la novedad del movimiento es su radicalidad y su confrontación directa con el mundo patronal. La derecha empresarial convirtió la educación pública en territorio de una guerra de clase abierta. Al humillar, ofender y denostar a los maestros (incluso con insultos racistas) abrió una verdadera caja de Pandora.

 

Los profesores han respondido golpeando los intereses patronales con grandes bloqueos humanos en carreteras, vías de ferrocarril, sucursales bancarias y grandes centros comerciales, que estrangulan transacciones financieras, comerciales y el tránsito de mercancías.

 

Los bloqueos de la CNTE han paralizado la actividad de buques y trenes. En Michoacán, durante 10 días han impedido la circulación de productos, particularmente de autopartes para abastecer a los armadores del norte del país y a Estados Unidos. Han infartado la arteria aorta que alimenta y oxigena al polo de desarrollo industrial más dinámico del país, enclavado en el Bajío: la ferroviaria Kansas City Southern de México, que conecta el puerto de Lázaro Cárdenas con Laredo, Texas. Lázaro Cárdenas es el segundo fondeadero más importante en el movimiento de contenedores en el litoral del Pacífico y es, además, la principal puerta de entrada para el tráfico automotor proveniente de Asia.

 

Los maestros han puesto en práctica una versión renovada de la guerra de la pulga, de acoso constante y ofensivas fulminantes. Han respondido a las acometidas paquidérmicas del gobierno con una capacidad felina de movilización. Nunca se quedan quietos. Sus protestas se realizan simultáneamente, golpeando diversos flancos, de un lado a otro, con determinación y rapidez. Ejemplo de ello son las protestas simultáneas en 57 puntos de la ciudad de México, que obligaron a las autoridades educativas a adelantar el fin de cursos tres días.

 

Su movilización ha superado el reto del fin de los cursos escolares y el inicio de las vacaciones. Su lucha no da muestras serias de desgaste. Como si se encontraran en una carrera de relevos, sus contingentes alternan su participación en marchas, plantones, bloqueos o asambleas. Lejos de disminuir, las movilizaciones se han ampliado. Nuevos sectores de maestros, usualmente institucionales, se han incorporado a las protestas en estados como Nuevo León, Tamaulipas y Yucatán.

 

El movimiento se ha convertido ya en un verdadero huracán. Según José Álvarez Lima, ex gobernador de Tlaxcala, "lo que empezamos a tener en el sur de México es una revuelta popular", propiciada por las autoridades que han cometido graves errores estratégicos, y agredido, denigrado y amenazado a unos mexicanos que ocupan importantes espacios políticos en esas regiones (http://goo.gl/kQhWle). No exagera.

 

Cuando el gobierno federal ha querido utilizar la represión para solucionar el conflicto, los resultados han sido contraproducentes. Ni el encarcelamiento de los dirigentes magisteriales, ni los despidos masivos, ni el congelamiento ilegal de sus cuentas bancarias lograron frenar la lucha. La masacre de Nochixtlán (11 muertos según los pobladores) movilizó a la opinión pública y a los sectores preocupados por los derechos humanos a favor de los maestros.

 

El conflicto tampoco puede resolverse administrándolo, o apostando a su desgaste, o tratando de engañar a los maestros o envolverlos en maniobras dilatorias. La pretensión de quitar banderas a la coordinadora, incorporando a la dirección del SNTE en una negociación a modo, no tiene futuro. La resistencia contra la reforma educativa comenzó hace más de tres años y medio y, en su fase actual, tiene más de dos meses (el paro indefinido comenzó el pasado 15 de mayo).

 

Louise Michel, educadora y combatiente en la Comuna de París (1871), escribió que "la tarea de los maestros, esos soldados oscuros de la civilización, es dar al pueblo los medios intelectuales para rebelarse". Herederos de esa gesta libertaria, pareciera ser que los profesores de la CNTE se han echado a los hombros esa misión.

 

Twitter: @lhan55

 

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Sábado, 23 Julio 2016 08:26

Plebiscito y campo de conflicto.

Plebiscito y campo de conflicto.



La campaña del plebiscito quedara inmersa en un agudo conflicto entre el SI y el No por la paz, la democracia ampliada y la apertura democrática.


Seran cinco meses, después de que se firme el Acuerdo final de paz, de intensa agitación y confrontación con los promotores de la guerra y la violencia, hasta que se realicen las votaciones que convoque el Consejo Nacional Electoral.


La disputa entre el SI y el No en el Plebiscito por la paz, es el reflejo del conflicto político en que se mueve el proceso de paz con las Farc.


El SI a la paz es la defensa de cada uno de los consensos alcanzados en la Mesa de diálogos para poner fin al conflicto armado.

 

El NO representa el rechazo a la paz y una postura absurda que asume la violencia y el ultraje como práctica política consuetudinaria.

 

Mal puede plantearse un ficticio postconflicto desconociendo el potencial del conflicto y la controversia.

 

En la campaña plebiscitaria, que debe darse una vez se firme un Acuerdo final, que aún tiene muchos temas pendientes por lo que la fecha de las votaciones no se ve tan cercana, asumiremos la noción de campo de conflicto como el lugar en que se dirime la disputa por el poder y donde se constituyen los sujetos comprometidos con la paz.

 

La apertura democrática que ha conquistado la resistencia agraria y popular representada en las Farc, en las conversaciones de paz y la democracia ampliada que se ha diseñado busca la profundización del campo de la política, la consolidación de los derechos civiles y la construcción de ciudadanía por medio de innovaciones en la relación entre Estado y sociedad, así como una (re)politización de los conflictos y su (re)significación en el campo político, al mismo tiempo establecer sus limitaciones que residen en la naturaleza limitada y fragmentaria de tal articulación.

 

La verdad es que, en la convocatoria y realización del Plebiscito, la política y la lucha por el poder involucran una disputa sobre el conjunto de significaciones culturales, y el cuestionamiento a las prácticas dominantes relacionadas tanto con los universos simbólicos como con la redistribución de los recursos.

 

Remite a la constitución de Elementos para (re)pensar el campo político nacional y a una nueva gramática social capaz de cambiar las relaciones de clase, género, de raza, de etnia y la apropiación privada de los recursos públicos.

 

Los múltiples sujetos alternativos que están emergiendo con la paz se conforman en el campo político como movimientos sociales contestatarios, anclados en la exclusión, la opresión y la marginación, y con la tarea de deconstruir el orden vigente y generar uno nuevo en el ciclo que está en curso. En principio son personeros de reivindicaciones particulares y diferenciadas pero pasan a interpelar a actores colectivos afines que pueden devenir en una situación estratégica o en su caso en un momento constitutivo que es el destino inexorable del Plebiscito, en la medida en que se supere el dogmatismo y el oportunismo de ciertas fichas.

 

Así, pues, el conflicto aparece no sólo como un elemento indispensable de la vida social (por la presencia inevitable del antagonismo) sino que puede tener un aspecto funcional y positivo. El conflicto es, en este sentido, una forma de socialización, ya que es una forma de relación que evita el dualismo, la separación. La unidad nunca es armónica, siempre presenta elementos de oposición y de vinculación, de atracción y de repulsión, según la experiencia histórica.

 

En esta reflexión, a propósito del Plebiscito, identificamos el concepto de campo de conflicto como operador metodológico.

 

En primer lugar, para discernir entre los conflictos de carácter estructural o hegemónico que implican situaciones de crisis estatal y conllevan la posibilidad de una transformación de las relaciones de poder, de aquellos corporativos o meramente coyunturales cuyo impacto y alcances son limitados, y no afectan a la estructura del poder.

 

En segundo lugar, porque el campo de conflicto constituye sujetos, en episodios de conflictividad los sujetos se agregan, articulan, construyen discursos, pueden cambiar la cualidad y el alcance de la acción colectiva, en tanto que en situaciones históricas en que no existe conflictividad o ésta se reduce a cuestiones puntuales, los sujetos colectivos tienden a inhibirse e incluso a desaparecer. Ello permite abordar a los movimientos sociales y políticos en su multiplicidad y variabilidad, en sus desplazamientos entre los diversos ámbitos del sistema y del campo político; por eso su identidad no es una esencia sino el resultado de intercambios, negociaciones, decisiones y conflictos entre los diversos actores inmersos en la dinámica política de la apertura democrática y la concreción del plebiscito.

 

En esos términos, metodológicamente existe la necesidad de desplazarse del ámbito político–institucional y ubicarse en el espacio de las relaciones, articulaciones y tránsitos entre Estado y sociedad civil, donde se dirime la disputa entre los proyectos hegemónicos, cambiando el enfoque de la democracia, tradicionalmente situada en el análisis del sistema político y sus relaciones.

 

En este ámbito así definido, el recurso fundamental que circula en el sistema social es el de la información. Reducimos la incertidumbre produciendo informaciones y nuestras decisiones modifican continuamente aquellas informaciones disponibles. Es lo que realza la pedagogía de paz y la creación de un sistema de información más abierto, que trascienda la maquinaria conservadora de los medios de comunicación instalados por las elites dominantes, tanto a nivel nacional como regional.

 

 

Colombia, una sociedad compleja.

 

Avanzando más en esta reflexión, hay que decir que Colombia es hoy, en la actual transición, una sociedad moderna, compleja, no ajena al conflicto.

 

Pero hay que agregar, recogiendo a Melucci[1], que se trata de conflictos sociales emergentes en la sociedad compleja, que son conflictos sociales discontinuos, en relación con la tradición de la sociedad capitalista industrial.

 

Se trata de conflictos, plantea, cuyo núcleo se centra en los recursos de información[2], en la manera en que los recursos se producen, se distribuyen para los sujetos y en cómo el poder y el control se ejercen en la sociedad.

 

En esos conflictos, se oponen, por un lado, grupos sociales que reivindican la autonomía de su capacidad de producir el sentido para su actuación, para su identidad, para su proyecto de vida, para sus decisiones, y por el otro, aparatos siempre más neutros, siempre más impersonales, que distribuyen códigos de lenguaje, códigos de la forma de organización del conocimiento que son impuestos a los individuos y a los grupos, que organizan su comportamiento, sus preferencias y su modo de pensar, propone Melucci en el texto citado. Entonces esos conflictos son los que por su naturaleza tienen características poco comparables con la tradición de los conflictos característicos de la sociedad industrial, por una razón muy evidente: los conflictos de la sociedad industrial son los que se desarrollan en el ámbito de categorías sociales que son categorías definidas por su colocación en la estructura productiva.

 

 
Los conflictos de ciudadanía y democracia.

 

En los casos de conflictos de ciudadanía y democracia, como los que presenciamos hoy, con ocasión de la paz y el Plebiscito, los actores se definen a partir de categorías sociales por su relación con el Estado y con un sistema político, y se miden en un grado de inclusión/exclusión respecto a este sistema de referencia.

 

En primer lugar, los actores son categorías sociales. En segundo lugar, la acción tiene siempre como contrapartida un sujeto históricamente bien identificado, ya sea que se trata de la clase dominante, contrapuesta, o del Estado con el cual el actor interactúa para obtener la inclusión. Las formas de acción también tienden a modificar las relaciones de fuerza de estos sujetos contrapuestos, pues al disminuirse el poder de la otra clase, se conquista un control mayor sobre los medios de producción, de la vida y el poder político. Cuando se adquiere ciudadanía y derechos civiles, se amplía el espacio que el Estado pone a disposición de ciertas categorías sociales.

 

Las formas de acción son de masas que tienden a modificar la correlación de fuerzas del sistema social, es la tesis del autor citado.

 

 

Las características de los conflictos de democracia.

 

Los conflictos de los cuales estamos hablando, sostiene Melucci, presentan características muy diversas.

 

Primero, los actores son individuos o grupos que se caracterizan por disponer de cierta cantidad de recursos de autonomía. Son aquellos actores investidos con la información intensa de la sociedad, porque poseen esa capacidad de autonomía. Al mismo tiempo, son quienes están sometidos más indirectamente a los procesos de manipulación de las motivaciones del sentido. En primer lugar, esos sujetos no se identifican sólo porque pertenecen a una categoría social, sino también por su oposición al sistema, en cuanto red informativa. Al hacer un análisis empírico se establecen vínculos y se pueden reintroducir categorías sociológicas de reconocimiento y de identificación. Pero desde el punto de vista de los actores, son potencialmente individuos, porque cada uno dentro de un sistema complejo debe funcionar de este modo. Potencialmente los actores son individuos, entonces nos encontramos en una situación paradójica, en la que el conflicto social tiene como actores a los individuos, dice Melucci.

 

En segundo lugar, al contrario, aquellos a quienes se oponen son siempre más bien aparatos neutros, impersonales, legitimados comúnmente por la racionalidad científica, la racionalidad técnica. Las categorías sociales en juego son más difíciles de reconocer de modo sistemático y estable porque todos, en cierto sentido y, en algunas de nuestras funciones sociales, somos detentadores de un poder y modelamos los códigos con los cuales el conocimiento se distribuye. Los interlocutores, en contrapartida, no son estables, no son categorías identificables sociológicamente de modo muy permanente pues es mucho más difícil simbolizar a los interlocutores del conflicto.

 

En fin, las formas de acción que vuelven explícitos estos conflictos son formas de acción diferentes de aquellas de la sociedad industrial, porque el conflicto se manifiesta cada vez que un código dominante es cuestionado, en este caso la exclusión y la violencia.

 

El problema que se plantea aquí es naturalmente muy delicado, porque si la característica de discontinuidad de los conflictos contemporáneos se tomara seriamente como hipótesis de lectura de algunos conflictos que han surgido en nuestra sociedad, el problema que se vuelve inmediatamente importante es: ¿cómo se articulan esos conflictos con el resto de la sociedad social, en la cual continúan existiendo conflictos con el resto de la realidad social, en la cual continúan existiendo conflictos de tipo más tradicional, en donde permanecen continuos los procesos de exclusión de categorías sociales y de grupos, los procesos de acceso a los recursos mínimos de supervivencia, no favoreciendo el acceso al derecho fundamental de la ciudadanía?, se pregunta Melucci.

 

 

Cuestionar el código de manipulación.

 

La eficacia de la acción política en estas circunstancias consiste en el cuestionamiento del código en su naturaleza de instrumento de manipulación. En una situación donde el poder se ejerce sobre los códigos es suficiente que éstos se vuelvan públicos: como en la famosa fábula del “Rey”, cuando el niño dice que el “rey está desnudo”, esto es suficiente para hacer caer al poder.

 

Cuando el código que estaba implícito se vuelve público, puede ser modificado, apropiado por otros, redistribuido de otras formas.

 

Mediante las reglas normales del juego, como las que se instalaran por los núcleos del poder con ocasión del plebiscito y las que demandaran los grupos emergentes, de las cuales nosotros muchas veces ni nos damos cuenta, se afirman formas de poder, de control, de dominio que reeducan la autonomía de los sujetos y vinculan sus decisiones, etcétera.

 

 
Códigos y espacio público.

 

La visibilidad de los conflictos en torno a los códigos que organizan la vida, sostiene Melucci, el pensamiento y afecto de las personas, depende del espacio público disponible. Como el terreno sociológico en el cual el conflicto se forma es aquel de la experiencia cotidiana de las personas, su visibilidad social depende de la disponibilidad de un espacio público, en el cual esos procesos pueden volverse visibles para todos.

 

La democracia es la presencia de un espacio público garantizado por reglas y por derechos. Es una condición fundamental para que estos conflictos puedan surgir.

 

La eficacia de estos conflictos, está en el hecho de que surjan y, en el momento en que aparecen, ya lograron su objetivo. Cuando se vuelven visibles, está realizada su función. De aquí en adelante se plantea un problema de institucionalización, un problema de transformación de estas cuestiones en políticas sociales, políticas de género, estrategias de convivencia, políticas ambientales, políticas de salud, de igualdad, esferas en las que se traducen las cuestiones conflictivas en sí mismas en la forma de decisiones políticas. Estas naturalmente no agotan nunca los conflictos sino que los organizan en formas tratables, pues el conflicto está destinado a reaparecer en cualquier otra parte, porque la cuestión de género, las de violencia o la cuestión ambiental no se resuelven con políticas de igualdad o de cuotas, con acuerdos de paz de papel o con la política ambiental. Asimismo, no se eliminan por definición, porque el problema que está en juego es sistémico y seguirá manifestándose en un sistema complejo de otra manera. Las relaciones entre hombres y mujeres, las de convivencia o las diferencias culturales son problemas permanentes en un sistema complejo.

 

 

Conclusión.

 

Concluyendo, sugiere Melucci, la perspectiva que se introduce con este esquema de análisis, renuncia a la idea de una solución final de los conflictos, de llegar a una especie de punto en el cual la sociedad se vuelve completamente transparente a sí misma, reflejándose perfectamente en sus relaciones.

 

Ese ha sido un gran mito de la sociedad industrial.

 

Lo que debemos esperar es una sociedad plagada de conflictos, en las cuales éstos se volverán parte vital del tejido social en condiciones que les permitan moverse dentro de sistemas que garanticen las reglas del juego, que les impidan transformarse en violencia y en disolución del sistema social.

 

Esa la naturaleza del conflicto planteado por la disputa entre el SI y el No en el Plebiscito.

 

 

Notas.

 

[1] Este análisis sobre la vigencia objetiva del conflicto se apoya en las tesis de Melucci incluidas en el texto que registramos en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/29QnV2Q

[2] Al respecto del papel de la información en la estructuración y deconstrucción de la sociedad, sugiero leer el siguiente texto sobre el pensamiento de Niklas Lhumann en el siguiente enlace electrónico http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199518706003

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Las claves del plebiscito y el nuevo ciclo político.

 

Algunos dan por ganado el Plebiscito por la paz. Desconocen olímpicamente el contexto social en que se desplegara la campaña por el SI, que es de crisis popular generalizada. El pueblo se muestra apatico y, por momentos, adverso a la refrendación del Acuerdo de paz. Casi 53 colombianos de cada 100 dice que rechazaran el Plebiscito.

 

El triunfalismo mostrado por la izquierda que anuncia 10 millones de votos por el SI es una ruta equivocada y delirante para convenncer a la ciudadanía sobre las bondades de la paz acordada en La Habana.

 

Hay que poner los pies sobre la tierra y entender que no será fácil ganar el plebiscito.

 

No hay que caer en el juego de la ultraderecha que sabe muy bien como hacer la maniobra de darnos por ganadores al iniciar la campaña para después empujar la caída en las encuestas. Sucedió con Clara López como candidata a la alcaldía de Bogotá, en meses recientes.

 

Con el pronunciamiento [1] de la Corte Constitucional sobre la Ley que convoca a un plebiscito extraordinario para legitimar y refrendar el Acuerdo final de paz se da apertura a una coyuntura política inédita en el campo político nacional, pues un evento de tal magnitud no se daba en la sociedad colombiana desde hace 58 años[2].

 

Colombia está inmersa hoy en un profundo proceso de transformaciones, que se inició con las negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y las Farc, desde el año 2012 y que ha implicado un amplio cuestionamiento a los ejes centrales del ciclo estatal anterior de la Seguridad democrática y la guerra al terrorismo y la democracia representativa, así como a sus actores principales, los partidos políticos en el poder, dando lugar a un momento de amplia reconfiguración política.

 

Este proceso remueve estructuras estatales y proyecta reformas constitucionales de gran alcance y está ligado a la emergencia de nuevos sujetos en el campo político que irrumpen desde la sociedad civil, es decir, desde los márgenes de la política institucional, posicionando nuevas propuestas y universos simbólicos en el campo político, así como nuevas formas de articulación democrática ampliando sus límites y otorgándole un contenido distinto.

 

Estamos en un tramo de amplia agitación pública y de debates focalizados en los contenidos de los acuerdos consolidados en la Mesa de diálogos de La Habana para poner fin al conflicto social y armado referidos a los temas agrarios, de participación política, erradicación de cultivos de uso ilícito, derechos de las víctimas, justicia restaurativa, acuerdos especiales, cese bilateral y definitivo del fuego y hostilidades, dejación de las armas, amnistías, indultos y movilización política de la guerrilla.

 

Es probable que al finalizar el mes de septiembre se den las votaciones correspondientes por el SI o el NO, una vez se reúnan los requisitos pertinentes que tienen que ver con la aprobación de la ley que convoca el plebiscito, la reglamentación que expida el Consejos Nacional Electoral para las campañas respectivas y la implementación de las estrategias pedagógicas para que los ciudadanos se enteren de los detalles de lo convenido por el Estado con la guerrilla de las Farc.

 

Vendrán días de intensa batalla política e ideológica entre los partidarios y enemigos de los consensos de paz de La Habana.

 

Por lo pronto ya han ocurrido varios gestos y pronunciamientos sobre la materia. Fatal la incitación con el mensaje de las banderas negras uribistas [3]. Puro fascismo que recuerda las violentas camisas negras de Mussolini. El de Uribe es un caso psiquiátrico y reflejo de un desequilibrio generalizado con proyecciones bastante peligrosas para el contexto social y político del plebiscito, pues se trata de un sujeto con mucho peso específico que arrastrara amplios núcleos de la sociedad, especialmente en las periferias y las regiones, adversos a la pacificación. 53 de cada cien colombianos piensa que lo de Santos es un disparate y una aventura que nos empuja al caótico escenario de Venezuela, designado por ellos como el modelo comunista castrochavista. Un “significante vacío” que convoca con eficacia, para evitar las cuentas alegres de los izquierdistas. Un “significante vacío” que arrastra caudalosas masas en el Eje cafetero, en Medellín, en el eje Ibagué-Neiva, en los Llanos, en la Costa Caribe, en Cúcuta (con la avalancha de los venezolanos en los supermercados), en Bogotá y el Centro del país. Hay mucha gente asustada, mucha clase media en pánico que se opone, y hay mucho pueblo apático, azotado por la crisis económica, que está a punto de reventar con la carestía, el desempleo, el hambre y la pobreza. Que está indignado con la corruptela de los gamonales santistas, causantes del desastre de los niños de la Guajira, de la bancarrota de la salud y de la quiebra de la educación pública, carcomida por la mediocridad y la indolencia de las burocracias docentes.

 

Para empeorar, es nefasto el mensaje enviado a la opinión pública y al pueblo con la designación como jefe del plebiscito al artífice de la implantación del modelo neoliberal y del bombardeo a las Farc en la Uribe. Vendrá la cuenta de cobro.

 

Anunciar 10 millones de votos por el SI es delirante [4]. Son cuentas alegres de pésimos estrategas que piensan con el deseo y no miden el terreno movedizo en que se desplaza el proceso político del plebiscito. Cautela señores y señoras. Menos retórica y más prudencia. Decir que el plebiscito ya gano es parte de una estrategia internacional de expertos que saben cómo se comporta la curva de estas falsas expectativas. Brexit, Rajoy y Trump, son interesantes lecciones para no caer en la trampa ni en fantasías de vendedores de ilusiones.

 

La cosa esta cuesta arriba y, porque se quiera o no, el escenario del plebiscito ha sido capturado por las campañas presidenciales que lo contaminan y desvían hacia el terreno perverso de la politiquería de los caciques y caimanes del negocio electoral, con los daños inevitables en la legitimación de la paz.

 

El plebiscito no puede ser un simulacro democrático, un juego de la politiquería barata.

 

El tema del plebiscito y la refrendación de la paz, amerita una ruta analítica más profunda y coherente [5].

 

Debería ser la oportunidad para replantear el modelo de democracia imperfecta que prevalece acá, para superar las limitaciones de un modelo clientelista, corrupto y excluyente que se sostiene sobre la manipulación, la demagogia y el engaño a los ciudadanos.

 

 

Los retos analíticos del plebiscito.

 

En ese sentido son muchos los retos analíticos planteados por este dispositivo político.

 

Me refiero inicialmente a algunos temas de mayor calado como por ejemplo:

 

El mapeo y reconstrucción analítica más amplio sobre la diversidad de espacios, sujetos e instituciones políticas que existen en la actualidad en el país.

 

El reto es hacer un mapeo de espacios, fuerzas e instituciones pero no desde un ángulo meramente descriptivo, sino mediante una reconstrucción analítica que vaya revisando el tipo de discursos, de estrategias, es decir, de prácticas e ideas políticas que despliega cada uno de estos sujetos

 

Hay que estudiar no sólo la pluralidad de sujetos, prácticas, ideas e instituciones sino las dinámicas de interrelación, a través de la idea de campos de conflicto, que se plantea como una especie de método para estudiar la política en las peculiares condiciones del país, hoy.

 

Por un lado, hay que hacer una reconstrucción histórica analítica, por tanto, selectiva, del campo político en Colombia, en diferentes momentos de la historia reciente del país, para mostrar y explicar los cambios que se están produciendo con el proceso de paz.

 

En ese sentido, se trata de una reconstrucción de campos políticos con perspectiva histórica, que es la que permite explicar el cambio. Al reconstruir analíticamente el campo político en diferentes momentos en Colombia otro elemento importante tiene que ver con una ampliación del horizonte de análisis. Por un buen tiempo, la ciencia política se concentró en estudiar las instituciones políticas. Por mucho tiempo predominó un enfoque institucionalista que acompañó el tiempo de las reformas neoliberales, funcionando también en buena medida como legitimación de esos cambios.

 

Por eso el enfoque de un análisis del ciclo político en ciernes implica una ampliación del campo analítico, que corresponde de mejor manera a la diversidad de espacios, sujetos y prácticas políticas que se despliegan en el país.

 

Esta ampliación del horizonte o del campo de análisis, a través de esta noción de campo político que incluye mayor diversidad y pluralidad, implica el desplazamiento hacia una combinación de ciencia política y sociología política; ya que significa mirar hacia la diversidad social y el tipo de estructuras sociales y otros ámbitos de la vida social a partir de los cuales también se organiza la vida política y las prácticas políticas que tienen influencia importante en los ámbitos institucionales del Estado.

 

En esta reflexión que avanzamos a propósito del plebiscito nos formulamos varias cuestiones:

 

¿Cuáles son las características del nuevo campo político instalado en Colombia con el funcionamiento de la Mesa de conversaciones de La Habana? ¿Cuáles son las propuestas y orientaciones objetivadas por los actores en torno a la reconfiguración del sistema político? ¿Cómo se articulan los nuevos y viejos aspectos del sistema democrático en la propuesta de un nuevo modelo político de democracia ampliada? ¿Cuáles son las representaciones simbólicas en torno a la democracia y las (re)significaciones planteadas por los movimientos sociopolíticos emergentes? Desde la percepción de los propios actores ¿Cuáles son las características de los nuevos sujetos políticos–los movimientos sociales, populares y étnicos-, cuál es el derrotero de los partidos políticos y de la democracia? En definitiva ¿qué cambios están ocurriendo en el campo político colombiano con el proceso de paz?

 

Sirve recordar acá que durante las últimas décadas, las preocupaciones en torno a la democracia en Colombia, particularmente con la Constitución de 1991 y sus atropellados desarrollos, se han centrado fundamentalmente en la gestión pública e institucional de los gobiernos de turno y en la necesidad de mantener la estabilidad política; así como en el comportamiento de los partidos políticos como factores críticos de la gobernabilidad. A partir de ello, se produjeron intensos procesos de reforma institucional tendiente a mejorar la gestión pública y política del Estado.

 

En esa línea, en Colombia se inició un proceso de reformas institucionales con la Carta del 91 orientadas a fortalecer la gobernabilidad del Estado y mejorar la calidad del sistema democrático/liberal, que también incluyeron el reconocimiento formal a los movimientos sociales, indígenas y afros. Sin embargo, estas reformas resultaron ciertamente limitadas, en muchos casos, meramente enunciativas y formales, no se orientaron a resolver el problema central del sistema democrático nacional, que era su creciente desvinculación de las necesidades y expectativas de la sociedad.

 

De esta manera, se consolidó un sistema político elitista y excluyente funcional a los intereses de los grupos de poder ligados a los partidos predominantes, mientras la sociedad civil se debatía en un conjunto de necesidades irresueltas y demandas fragmentadas de carácter corporativo.

 

No obstante, de manera simultánea, se producía la emergencia de nuevos sujetos colectivos portadores de nuevos referentes discursivos e identitarios, como los movimientos de mujeres, los ambientalistas, los actores territoriales y fundamentalmente los pueblos indígenas y afrodescendientes y sindicatos agrarios, que fueron incursionando en el campo político electoral regional con renovadas formas de representación social y política.

 

 

Una nueva hegemonía política.

 

Con el proceso de paz en curso, ciertamente, en Colombia se ha iniciado el proceso de construcción de una nueva hegemonía, entendida como un “complejo entrecruzamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales” (Grmasci), de ahí que la situación política se torne muy compleja e involucre no sólo aspectos coyunturales sino también estructurales.

 

Ante estas nuevas configuraciones políticas y sociológicas, resulta apremiante una lectura atenta de los rasgos y connotaciones que adquiere la democracia, la acción colectiva y las emisiones discursivas de los sujetos, en la medida en que es ahí, en el territorio de las prácticas, donde se gestan las “nuevas” significaciones de la política y sus nuevos derroteros.

 

 

Una relectura de la democracia.

 

Ahora bien, con el fin de abordar el alcance y orientación de los cambios suscitados en el campo político por el proceso de paz, pretendemos retomar algunas categorías conceptuales que trascienden una visión de la política y del poder limitadas a la práctica institucional, y proponemos una (re)lectura del concepto de democracia como elemento articulador del campo político actual.

 

A partir de ahí, focalizamos nuestra atención, a propósito del plebiscito, en cinco dimensiones de análisis que se encuentran interrelacionadas:

 

Un análisis de la dinámica política a partir de los campos de conflicto que han dado lugar a la emergencia de nuevos sujetos, discursos y representaciones simbólicas en la disputa por el poder.

 

Un estudio minucioso del proceso de objetivación de lo político plasmado en los textos de los acuerdos parciales de paz y en el nuevo marco normativo e institucional como la Ley del plebiscito y el Acuerdo Legislativo de paz, a partir de las iniciativas de los actores sociales y políticos que propiciaron dichos cambios.

 

Un seguimiento a las formas de organización y acción política: partidos, movimientos sociales y movimientos políticos, sus repertorios de movilización, y las características que adquieren en este proceso.

 

Una relectura de la democracia en el marco de su profundización y ampliación a otros formatos de ejercicio del poder y de la política, situados en las interfaces entre el Estado y la sociedad.

 

Consideramos que los cambios acontecidos y que vedran en el campo político no se restringen al ámbito político institucional ni a la sustitución de unos grupos de poder por otros, sino que abarcan el conjunto de dimensiones señaladas y sus interacciones.

 

Proponemos, con ocasión de la campaña y votaciones del plebiscito, realizar una lectura multidimensional de los aspectos más relevantes de la realidad sociopolítica que permiten un abordaje integral del proceso, recoger sucesos que se encontraban desconectados, así como demostrar la complejidad de las relaciones sociales y de los fenómenos emergentes; lo que supone abordar las luchas políticas, estrategias y procesos del campo político sin descuidar las transformaciones propiamente institucionales.

 

Priorizando el concepto de campo político y no así el de sistema, para ampliar la visión de lo político hacia la sociedad civil, hacia las formas de existencia de la política y el poder fuera de las fronteras institucionales, desde donde devienen maneras complementarias o alternativas de darse lo político como las asambleas, las cumbres, las mingas, los cabildos, los sindicatos, las comunidades indígenas, donde se generan y recrean prácticas y habitus políticos, que dan cuenta de la coexistencia de diversos modos de ejercicio democrático –de la demodiversidad–.

 

 

El campo de conflicto.

 

Por otro lado, identificamos la categoría de conflicto –campo de conflictividad– como central para la reconstrucción del proceso ya que permite no sólo la constitución y visibilización de los actores estratégicos, sus luchas y discursos, sino también las contradicciones y fracturas sociales, así como la dinámica de la democracia. Por los aspectos anotados, la categoría de conflicto nos aleja de una visión esencialista del sujeto y de la idea del postconflicto patrocinada desde las esferas oficiales.

 

Estos son los desafíos teóricos y prácticos que planeta el Plebiscito que camina.

 

[1] Ver sobre dicho pronunciamiento de la Corte Constitucional el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/29KtNG8
[2] Sobre el plebiscito de 1957 ver el siguiente reporte periodístico http://bit.ly/29Vr2F6
[3] Sobre la posición del ex presidente Uribe Vélez en el Plebiscito ver el siguiente artículo de su autoría http://bit.ly/29TT9ak
[4] Ver al respecto el siguiente reporte periodístico http://bit.ly/2ab4anw
[5] La ruta analítica planteada en este texto se apoya en las reflexiones de Luis Tapias, Raúl Prada y María T. Zegada a propósito de las transformaciones ocurridas en Bolivia en los años recientes. Ver http://bvsde.org.ni/clacso/publicaciones/democracia-margenes-bolivia.pdf

 

 

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La Corte Constitucional de Colombia aprueba el plebiscito para refrendar el acuerdo de paz con las FARC

El Gobierno fijará ahora la fecha de la consulta, al menos un mes después de que se firme la paz



La Corte Constitucional de Colombia ha dado el visto bueno al plebiscito con el que el Gobierno pretende refrendar el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC. Con una votación de 7-2, los magistrados han aprobado el mecanismo, que meses atrás pasó sin mayores trabas en el Congreso de la República. Nada más conocerse el fallo, todos los sectores políticos salieron en tromba a celebrar la decisión. La única excepción, como era previsible, fueron los partidarios del expresidente y senador Álvaro Uribe.


Según la ley, este mecanismo es la voz popular para apoyar o rechazar una decisión del Ejecutivo. En este caso, los colombianos tendrán que decir sí o no a una sola pregunta, que se conocerá después de que se firmen los acuerdos. El presidente, Juan Manuel Santos, confirmó que solo entonces convocará la consulta. Desde que el Congreso aprobó esta figura, la polémica se había centrado en el umbral de participación. La propuesta terminó siendo respaldada por la Corte, por lo que para ser aprobado en las urnas bastaría contar con el 13% del censo electoral. Con esto, 4,5 millones de votos serían necesarios para aprobar o rechazar lo que se ha logrado en casi cuatro años de negociaciones en La Habana.


En clara referencia a la posibilidad de que el uribismo inicie una campaña por la abstención, el presidente, Juan Manuel Santos, en una alocución tras conocerse la decisión de la Corte señaló: "En nuestro país el voto es un derecho, así como lo es no participar. Respeto profundamente ese derecho, pero hay momentos en la vida y en las democracias en los que la indiferencia no puede ser la opción. Este es uno de ellos".


El constitucional tenía de plazo hasta el 22 de septiembre para pronunciarse sobre la consulta, pero los magistrados decidieron celebrar este lunes una sesión extraordinaria para sacar adelante el tema. La cuenta regresiva para que se anuncie la firma de la paz y la instalación de la nueva legislatura parecía ser la mayor presión para la Corte, que tras casi seis meses de estudio reconoció al plebiscito como la figura que asegure la legitimidad de lo que se acuerde a La Habana, a través del respaldo popular de los colombianos.


El presidente Santos deberá, según lo decidió la Corte, publicar la totalidad de los acuerdos 30 días antes de la fecha en la que los colombianos irán a las urnas para decir sí o no al texto final que se alcance en La Habana. A este respecto, Santos indicó: "Lo que nos falta es terminar de discutir y acordar, a la mayor brevedad, los temas que están pendientes, y entonces podremos afirmar que todo está acordado. Y cuando todo esté acordado, convocaré al plebiscito en los términos señalados por la ley".


A partir de ahora, el Gobierno y diversos sectores que respaldan el proceso de paz se volcarán en una ingente campaña para que el sí logre un amplio respaldo. De hecho, desde que el pasado 23 de junio se anunciase el cese al fuego bilateral y definitivo ya se ha intensificado esa campaña.


Los detractores del proceso con las FARC, es decir, los partidarios del líder del Centro Democrático, el expresidente y senador Álvaro Uribe, y el procurador, Alejandro Ordóñez, han cuestionado de dónde saldrá el dinero para financiar las campañas por el sí, que terminen dándole el respaldo que necesita el plebiscito para pasar. Sobre esto, la Corte Constitucional señaló que no podrán contar con recursos del Estado, pero dejó abierta la posibilidad de que los empleados públicos puedan hacer campaña. Eso sí, sin que se involucre a ningún partido político en particular.


Sin embargo, los miembros del Gabinete, que fue renovado recientemente por Santos con miras al posconflicto, sí se volcarán en lograr que el sí logre el mayor respaldo posible. El presidente también contará con el apoyo de todos los grupos políticos, a excepción del Centro Democrático, que deberá concretar si hace campaña por el no o a favor de la abstención, lo que ha empezado a generar una crisis dentro del uribismo.


Además, el mandatario colombiano confía en que surta efecto la fundación a favor de la paz que ha creado y dirige Fabio Villegas, expresidente de Avianca, y uno de los empresarios mejor valorados de Colombia. En torno a su figura y a la fundación se pretende aglutinar a empresarios, intelectuales y aquellos sectores que no tengan una implicación directa en la vida política.

 

 

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 Miles de seguidores del presidente Erdogan han salido a las calles durante este sábado para celebrar.

 

A partir de la escasa información disponible sobre los acontecimientos del 15 de julio, se me ocurren las siguientes ideas:


1. Aunque el régimen de Recep Tayyip Erdogan es capaz de cometer un atentado de bandera falsa (había planeado destruir el mausoleo de Sha Solimán, fundador de la dinastía otomana situado en Siria, y lanzar un misil sobre sus propios ciudadanos culpando de ambos actos al gobierno de Bashar al Assad, como se reveló el marzo del 2014), no lo haría desde el ejército. Sería demasiado arriesgada una operación con armas reales desde una institución en la que desconfía el presidente turco.


2. También es dudoso que Fathola Gülen, el clérigo sunnita turco afincado felizmente en EEUU, haya podido, como señala Erdogan, movilizar a miles de militares de un ejército profundamente laico. Además, su método es tomar el poder infiltrándose en los puestos claves del poder, que no patrocinar un alzamiento de amateurs.


3. ¿Es posible organizar un golpe de Estado en un país de la OTAN (que no sólo está ubicado en la región más estratégica del mundo, además está en guerra) sin el conocimiento y/o la autorización del Pentágono? Los al menos 1.500 militares de EEUU presentes en las bases de Turquía deberían saber algo del plan de unos golpistas, que para más inri, actuaron como aficionados.


4. EEUU pretende acabar con el régimen unipersonal de Erdogan. Esta chapuza de golpe, al igual que el atentado del aeropuerto de Ataturk dos semanas antes, suceden justo cuando Ankara pretendía corregir, a su manera, los graves errores en la política exterior que le ha enfrentado con todos sus vecinos. El diálogo entre EEUU y Turquía se ha roto: a las discrepancias sobre la situación de Siria, Irak y la cuestión kurda, se ha añadido la solicitud de Turquía a ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde el presidente turco participó el 29 de junio en Tashkand, diciendo que “es mucho mejor que la Unión Europea”. ¡No puedes ser miembro de la OTAN y acercarte a China y Rusia (en parte como consecuencia del Brexit y la pérdida de interés de Bruselas por integrar a Turquía) ofreciéndole a Rusia suculentas propuestas comerciales que romperán las sanciones impuestas por Occidente, o estar en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC), en vez de potenciar la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP/ATCI)! EEUU necesita un socio obediente en la región que lleve adelante la estrategia de la contención militar y económica de Rusia, China e Irán. Algunos medios rusos apuntaron el 31 de marzo también a este deseo o plan de EEUU a un “cambio de régimen” en Turquía.


5. Barack Obama, que empezó su mandato respaldando a los Hermanos Musulmanes, apostó fuerte por el Islamismo de corbata frente a la nefasta alianza de Bush con el islamismo de turbante de los jeques wahabíes de Arabia Saudí. Recibió con brazos abiertos a Erdogan y su esposa, y aplaudió las conversaciones de paz con la guerrilla kurda de PKK, ignorando que el astuto dirigente turco había tendido una trampa a los kurdos. El desencanto posterior de Obama hacia el líder turco no fue por haberle visto sin máscara, sino porque su aliado tenía su propia agenda en la política exterior, saliendo de la órbita de EEUU. Por lo que le castigó duramente, empujándole al infierno de la guerra de desgaste de Siria. El 28 de marzo pasado, Obama rechazó recibirle en audiencia en Washington e inaugurar juntos una mezquita turca en Maryland.


6. Más allá de la responsabilidad del Erdogan y su partido en la deriva del país, Turquía ha sido víctima de las estrategias equivocadas de Washington (incluso para sus propios intereses). Convirtió al peso pesado de Eurasia en “Pakistán 2.0”, desde donde la CIA envía grupos terroristas religiosos al país vecino, Siria, para desmantelar su gobierno semilaico, perdiendo a un aliado clave como Turquía. ¿No ve que Pakistán ha sido recogido por China?


7. Aunque hoy el presidente de Turquía se presenta como el “héroe nacional” y parezca el principal beneficiario del motín militar, no lo es: El fin del erdoganismo empezó con su derrota en las elecciones del junio del 2015. Ahora, ni podrá controlar a tantos enemigos que se ha creado dentro y fuera del país, ni gobernar a la sociedad que ha fragmentado tan vilmente.


8. Este no iba a ser un golpe contra la democracia. El golpe le asestó el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo, cuando bombardeó la población kurda, retiró la inmunidad de los parlamentarios opositores, cerró a decenas de diarios, encerró a un cientos de periodistas, estudiantes, alcaldes, jueces y políticos.

 

 

La pantomima de un golpe de Estado


Sorprende que los golpistas de un ejército de medio millón de hombres y un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares no siguieran los más elementales pasos de tomar el poder:


9. Contar con las figuras más destacadas y de mayor rango del ejército. Los comandantes de las fuerzas terrestres y marina turcos no se involucraron en la intentona.


10. Haber inmovilizado los aviones y buques militares, controlando los aeropuertos, carreteras principales, etc. ¡los golpistas fueron atacados por un cazabombardero, por tanques y helicópteros!


11. Haber detenido o asesinado al jefe del Estado o al resto del gobierno. Se cuenta que llegaron a bombardear el hotel donde estaba Erdogan, pero sólo cuando él ya lo había abandonado. Luego aterrizó en el aeropuerto internacional de Ataturk, que no había sido ocupado por los golpistas.


12. Haberse hecho con el control de todos los medios de comunicación. Salvo la Radio Televisan turca, donde dieron una penosa imagen de golpistas sin ánimo de triunfar, se olvidaron del resto de los medios, incluidas las redes sociales (que Erdogan suele bloquearlas incluso cuando hay manifestaciones pacíficas en su contra). Desde la televisión no presentaron a un líder decidido y firme, ni leyeron una declaración de intenciones atractivas, ni dieron la imagen de personas que iban a tomar el poder de verdad. Así, era imposible reclutar a los sectores sociales anti-Erdogan ni mucho menos a los indecisos. En cambio, el presidente (al parecer) sólo con un móvil y con la CNN turca, consiguió arrastrar a miles de sus seguidores a las calles. El resto lo hicieron las mezquitas, animando a los fieles para que fueran a la guerra contra “los enemigos del Islam”.


13. Los militares se equivocaron pensando que la actual sociedad iba a apoyar un golpe de Estado. Los ciudadanos, los partidos de la oposición, e incluso los kurdos que viven una verdadera masacre, recuerdan aún las dictaduras despiadadas de los uniformados: “Ni Erdogan, ni militares”, ha sido el lema de los partidos de izquierda.


14. No atrajeron el apoyo de otros países. En las tres primeras horas que Obama mantuvo un extraño silencio, Irán y Qatar se opusieron al golpe, y Arabia lo consideró un asunto interno.


15. No hubo ninguna condición objetiva, ni subjetiva para el triunfo del levantamiento. “Alguien” se la jugó a los amotinados, tendiéndoles una trampa. Lo cual no impide que en el futuro el ejército turco actué, pero de verdad, y esto será cuando EEUU no vea la posibilidad de una transición no violenta para desmantelar el régimen de Erdogan.


16. Los militares forman una casta, lo cual significa que se protegen desde la lealtad corporativista. Por lo que cuando fracasa su intento de golpe de Estado, los mandatarios suelen moverlos de sus puestos o jubilarlos, en vez de detenerlos o ejecutarlos. Así, evitarán contragolpes. Lo que haga Erdogan al respecto, mostrará el grado de su habilidad y el sentido común.


17. La principal lección de estos hechos es que Erdogan no controla la situación, y su permanencia en el poder podrá empujar a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas: nadie puede garantizar que Turquía estará inmune a caer en una “sirización” total.

 

 

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Empleados forenses indagan, el viernes pasado, cerca del camión que mató al menos 80 personas el jueves pasado en Niza, Francia, en un atentado reivindicado por yihadistas

 

Tanto Stratfor, portal texano-israelí que se ostenta como la CIA de los empresarios, como el portal SouthFront, muy cercano a Rusia, abordan de manera diferente los ingresos petroleros de los yihadistas del califato islámico sunita, cuya capital es Raqqa (Siria), y acaba de perder su importante bastión en Faluya (Irak), así como la importante ciudad de Ramadi, en las orillas del río Éufrates.

 

La reacción de los yihadistas ha sido brutal en varios puntos de la geografía islámica: Estambul, Bangladesh, Bagdad y Arabia Saudita (http://goo.gl/5bTjuK).

 

Según Stratfor –que a mi juicio exagera deliberadamente el poderío yihadista como espada de Damocles contra los enemigos de EU (la hoy dislocada Unión Europea y el RIC: Rusia, India y China)–, los ingresos petroleros de los yihadistas alcanzan 20 millones de dólares al mes.

 

Juzga que el "objetivo de la coalición que encabeza EU" –según John Kerry, de 62 países, del que forma parte el “México neoliberal itamita” a espaldas del Ejecutivo, Legislativo y la opinión pública que no está enterada– es "interrumpir sus actividades ligadas a la energía", aunque bombardear sus refinerías "es más difícil de lo que parece", lo cual suena muy extraño porque se trata de objetivos fijos (https://goo.gl/0ZDZw4).

 

La "coalición encabezada por EU" se ha centrado en "impedir las operaciones de refinación de petróleo", en la cercanía de Mosul, la ciudad más poblada del Irak balcanizado.

 

Stratfor cita a "funcionarios del Pentágono (sic)" que sentencian que la "producción petrolera de los yihadistas ha declinado 30 por ciento y sus ingresos se han mermado a la mitad". Luego afirma que, aunque sus convoyes de tankers hayan sido bombardeados, "frenar totalmente la explotación del petróleo de los yihadistas es casi imposible (¡supersic!)", ya que su fortaleza radica en el "control de los campos petroleros de Irak y Siria" que derivan en "sus esfuerzos (sic) para extraer y refinar el petróleo".

 

Pregunta tonta: ¿A quién conviene que los yihadistas no cesen de controlar el petróleo?

 

Para SouthFront, los "yihadistas de ISIS desean controlar la principal ruta de petróleo a Europa" (https://goo.gl/IQTAj6).

 

Expone un mapa de la EIA estadunidense que dibuja tanto las "áreas que los yihadistas desean capturar" como los "mayores ejes y rutas del comercio petrolero global", donde vienen los siete principales “puntos de estrangulamiento ( choke points)”: 1) estrecho de Ormuz; 2) estrecho de Malaca; 3) Bab al-Mandab; 4) oleoducto Sumed del canal de Suez; 5) estrechos turcos; 6) estrechos daneses, y 7) canal de Panamá.

 

El oleoducto Sumed pertenece a Egipto y va de Aun Sukhna en el golfo de Suez al off shore Sidi Kerir (Alejandría) en el mar Mediterráneo: es la alternativa del transporte del golfo Pérsico al canal de Suez.

 

Sumed representa una asociación estratégica de Egipto (50 por ciento), Arabia Saudita (15 por ciento), Emiratos Árabes Unidos (15 por ciento), tres empresas de Kuwait (cada una con 5 por ciento) y Qatar (5 por ciento).

 

El portal Russia Today, que se complementa con SouthFront, enumera los “siete ‘cuellos de botella ( choke points)’ del transporte marítimo global donde el crudo atraviesa en un momento dado” (https://goo.gl/G9uQDC):

 

1) Canal de Suez/oleoducto Sumed: "vía artificial de navegación de 163 kilómetros de longitud que conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo a través del istmo de Suez. Si se combina el transporte de petróleo por el canal de Suez con el del área del oleoducto Sumed, en total circulan diariamente 2.4 millones de barriles de petróleo en esa región".

2) Estrecho de Ormuz: "Une el golfo de Omán con el golfo Pérsico y por él transita más de 20 por ciento del crudo mundial; 17 millones de barriles de petróleo pasan por este estrecho diariamente".

3) Estrechos daneses: “Son tres canales que conectan el mar Báltico con el mar del Norte. En 2010, a través de este ‘cuello de botella’ pasaron 3 millones de barriles de petróleo al día”.

4) Estrechos de Turquía: "el Bósforo y los Dardanelos son algunos de los estrechos que cuentan con mayor densidad de tráfico del mundo. En 2011, se transportaron 3 millones de barriles diarios".

5) Estrecho de Bab el Mandeb: "enlaza el mar Rojo con el golfo de Adén en el océano Índico y es conocido por ser uno de los más peligrosos. Separa el cuerno de África, en el continente africano, de la Península Arábiga, en el continente asiático. Administrativamente, la ribera asiática pertenece a Yemen, mientras la africana es gestionada por Eritrea y Yibuti. Unos 3.2 millones de barriles de petróleo atraviesan cada día".

6) Estrecho de Malaca: "Separa la costa occidental de la península malaya y la isla indonesia de Sumatra. Es el punto de tránsito más importante de Asia y por él hace dos años pasaban al día 15 millones de barriles de petróleo".

7) Canal de Panamá: “la vía comercial más importante de América. Unos 14 mil barcos lo cruzan cada año. Sus principales usuarios son EU, China, Japón y Chile. Según datos de 2011, 755 mil barriles de petróleo lo cruzaron diariamente. Inmerso en una obra de ampliación (...) la obra aumentará hasta tres veces su capacidad”.

 

La confluencia más importante de la transferencia global del petróleo es el estrecho de Ormuz.

 

Según la EIA estadunidense, "63 por ciento del petróleo mundial se procesa a través de las vías marítimas", por lo que su desestabilización por los yihadistas "inevitablemente (sic) impediría en forma severa el comercio global del petróleo".

 

En su segundo aniversario, los yihadistas del califato islámico presentaron en un video su "objetivo estratégico en un mapa": el "control de la principal ruta petrolera a Europa", lo cual "pondría en riesgo el transporte seguro por mar del petróleo a Europa".

 

Arrodillada Europa por los yihadistas, "EU podría ayudarla (sic)" mediante el abasto de gas licuado, el cual ya inició. Por el momento el gas natural de Rusia "representa la tajada de león del abasto energético a Europa".

 

¡Saben demasiada geopolítica energética los yihadistas!

 

Hoy los yihadistas reclaman seis áreas geográficas en el mundo árabe: 1) parte del centro y oriente de Siria; 2) la peninsula Arábiga; 3) Yemen; 4) Sinaí (Egipto); 5) Libia, y 6) Argelia. Se les olvidó la parte de Mosul en Irak, al menos que den por descontada su caída después de sus dos estruendosas derrotas en Ramadi y Faluya.

 

A juicio de SouthFront, "lo particularmente interesante es que estas regiones están localizadas en las confluencias de las rutas marítimas más importantes, que son esenciales para la transferencia del petróleo global".

 

Comenta que "es asombroso que los yihadistas no tengan como objetivo a todo Egipto, sino principalmente al Sinaí y, por ende, al canal de Suez", ya que "Egipto no es importante como exportador de petróleo, mientras el canal de Suez lo es mediante su importante oleoducto Sumed, que transporta 2 millones de barriles al día del mar Rojo al Mediterráneo".

 

¿A quién conviene la interrupción del abasto petrolero a Europa por los yihadistas?

 

Lo más ininteligible radica en que los yihadistas puedan interrumpir el tránsito global del petróleo frente a las narices de EU, que es la superlativa potencia global de los mares. Como que no cuadra.

 

Se requiere de una "nueva coalición" en los mares.

 

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