Fin del conflicto, el cese bilateral al fuego y de hostilidades

Entre el gobierno y las Farc, se ha llegado a un acuerdo que prácticamente consolida el fin de la guerra y el conflicto social y armado.


El fin del conflicto incluye el cese bilateral del fuego y de hostilidades, las garantías de seguridad y lucha contra el paramilitarismo ultraderechista y sus sucesores regionales y la refrendación del pacto final.


Dada la magnitud de lo consensuado, y sin hacer a un lado su integralidad, lo que conviene, en principio es examinar los detalles del corazón de este paso.


Me refiero al Cese bilateral del fuego y hostilidades.


Dicho esquema tiene hondas repercusiones porque, de hecho, implica la extinción de la insurgencia agraria como cuerpo guerrillero y la transformación de la estructura, funcionamiento y operación de las Fuerzas Militares del Estado oligárquico colombiano. Por encima de documentos y discursos, las Fuerzas Armadas y policiales deberán ser impactadas radicalmente en su organización, distribución, papel y tareas, que hasta la firma de este acuerdo, se focalizaban en operaciones contrainsurgentes anticomunistas y contrarrevolucionarias, contando con el apoyo del paramilitarismo financiado por los grandes poderes económicos, políticos y sociales prevalentes en el régimen político.


Las zonas de ubicación de los destacamentos guerrilleros y la dejación de las armas son los dos núcleos básicos del Cese al fuego y de hostilidades bilaterales.


El objetivo principal del acuerdo consiste en la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las Reglas que Rigen el Cese al fuego y de hostilidades bilateral/CFHBD, incluyendo la afectación a la población.


Veamos en detalle estos dos aspectos.


Zonas de ubicación.


Zonas Veredales Transitorias de Normalización.


El Gobierno Nacional y las FARC-EP acordaron establecer 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 8 Campamentos (ver mapa Comunicado).

 


Zonas veredales


Las Zonas Veredales Transitorias de Normalización tienen como objetivo garantizar el Cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de las armas e iniciar el proceso de preparación para la reincorporación a la vida civil de las estructuras de las FARC-EP en lo económico, lo político y lo social de acuerdo con sus intereses. Estas zonas son territoriales, temporales y transitorias.


Cada zona contará con equipos de monitoreo local. Tendrán facilidades de acceso por vía carreteable o fluvial; sus límites corresponden a los de la vereda donde se ubican; pudiendo ser ampliados o reducidos por mutuo acuerdo dependiendo del tamaño de la vereda, tendrán una extensión razonable que permite el monitoreo y verificación y el cumplimiento de los objetivos de las zonas, fijando como referente accidentes geográficos o características del terreno. La salida de combatientes de las FARC-EP de los campamentos se hará sin armas y de civil.


El Gobierno Nacional y las FARC-EP se comprometen a que la implementación de este Acuerdo se realice sin ninguna limitación en el normal funcionamiento de las autoridades civiles no armadas, en el desenvolvimiento de la actividad económica, política y social de las regiones, en la vida de las comunidades, en el ejercicio de sus derechos; así como en los de las organizaciones comunales, sociales y políticas que tengan presencia en los territorios. Las autoridades civiles (no armadas) que tengan presencia en las zonas permanecen y continuarán ejerciendo sus funciones en las mismas, sin perjuicio de lo acordado en el Cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo.


Las zonas no pueden ser utilizadas para manifestaciones de carácter político. Los(as) integrantes de las FARC-EP que en virtud de la ley de amnistía hayan sido beneficiados con la excarcelación, y así lo deseen, se integran a dichas zonas para seguir el proceso de reincorporación a la vida civil. Para este fin, dentro de las zonas se organizan sitios de estadía por fuera de los campamentos. Durante la vigencia del Acuerdo sobre CFHBD y dejación de las armas/DA; las FARC-EP designa un grupo de 60 de sus integrantes (hombres y mujeres) que pueden movilizarse a nivel nacional en cumplimiento de tareas relacionadas con el Acuerdo de Paz. Así mismo, por cada zona, las FARC-EP, designa un grupo de 10 de sus integrantes que puede movilizarse a nivel municipal y departamental en cumplimiento de tareas relacionadas con el Acuerdo de Paz. Para estos desplazamientos los integrantes de las FARC-EP cuentan con las medidas de seguridad acordadas con el Gobierno Nacional. En los campamentos no habrá ni podrá ingresar población civil en ningún momento.


Durante la vigencia de las zonas se suspenderá el porte y la tenencia de armas para la población civil dentro de dichas zonas. En caso de presentarse dentro de una zona algún hecho o circunstancia que requiera la presencia de la Policía Nacional o cualquier otra autoridad armada del Estado se hace informando al mecanismo de monitoreo y verificación, para que coordine el ingreso de acuerdo con los protocolos acordados por el Gobierno Nacional y las FARC-EP. La ubicación de los campamentos dentro de las zonas se hará de forma que el mecanismo de monitoreo y verificación pueda ejercer su función.


En desarrollo del proceso de preparación para la reincorporación a la vida civil de sus combatientes, las FARC-EP en coordinación con el Gobierno Nacional, podrán realizar dentro de las zonas todo tipo de capacitación de los integrantes de las FARC-EP en labores productivas, de nivelación en educación básica primaria, secundaria o técnica, de acuerdo con sus propios intereses, jornadas de cedulación y demás actividades de preparación para la reincorporación y otras actividades necesarias para facilitar el tránsito a la legalidad de las FARC-EP.


Zonas de seguridad


Alrededor de cada zona se establece una zona de seguridad donde no podrá haber unidades de la Fuerza Pública, ni efectivos de las FARC-EP con excepción de los equipos de monitoreo y verificación acompañados de seguridad policial cuando las circunstancias así lo requieran. El ancho de la zona de seguridad será de 1 kilómetro alrededor de cada zona.


A partir del día D+1 la Fuerza Pública reorganizará el dispositivo de las tropas para facilitar el desplazamiento de las estructuras de las FARC-EP a dichas zonas y para el cumplimiento del Acuerdo sobre el Cese al fuego y dejación de las armas. Por su parte a partir del día D+5, las distintas misiones, comisiones y Unidades tácticas de combate (UTC) de los frentes de las FARC-EP se desplazarán hacia dichas zonas previamente acordadas, siguiendo las rutas de desplazamiento establecidas de común acuerdo entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.


Dejación de las armas


Se trata de un procedimiento técnico, trazable y verificable mediante el cual la ONU recibe la totalidad del armamento de las FARC-EP para destinarlo a la construcción de 3 monumentos.


La dejación de las armas por parte de las FARC-EP se desarrollará en dos tiempos, denominados control de armamento y dejación de las armas, que integran los siguientes procedimientos técnicos: registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia, recolección, almacenamiento, extracción y disposición final.


Con la firma del Acuerdo final inicia el proceso de dejación de las armas de las FARC-EP, que incluirá el transporte del armamento a las zonas, la destrucción del armamento inestable, y la recolección y almacenamiento en contenedores del armamento individual de manera secuencial y en tres fases así: 1 Fase: D+90, el 30%; 2 Fase: D+120, el 30%; y 3 Fase: D+150, 40% restante.


Las FARC-EP contribuirá por diferentes medios, incluyendo el suministro de información, con la limpieza y descontaminación de los territorios afectados por minas antipersonal (MAP), artefactos explosivos improvisados (AEI), y municiones sin explotar (MUSE) o restos explosivos de guerra (REG) en general, teniendo en cuenta lo que se acuerde en el punto de Reincorporación a la vida civil en cuanto a la participación de las FARC-EP en la acción contra minas. Para garantizar el control efectivo del armamento en cada Zona se determinará un solo punto de almacenamiento, dentro de uno de los campamentos, en donde estarán ubicados los contenedores bajo el monitoreo y verificación permanente del Componente Internacional del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, de acuerdo con los protocolos concertados entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. Recibido el armamento el día D+150, a más tardar el día D+180 finalizará el proceso de extracción de las armas por parte de Naciones Unidas, conforme a los procedimientos acordados para esta materia y certificará el cumplimiento de este proceso procediendo a comunicarlo al Gobierno Nacional y a la opinión pública.


El día D+180 se da por terminado el funcionamiento de estas Zonas y el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo.


Monitoreo y verificación


El acuerdo crea un Mecanismo de monitoreo y verificación que será tripartito, integrado por representantes del Gobierno Nacional (Fuerza Pública), de las FARC-EP, y un Componente Internacional.

 


Comunicado de prensa - Ministerio de Defensa Nacional


24 de junio de 2016

 

 

El Ministerio de Defensa Nacional se permite comunicar que dentro de los acuerdos anunciados el día de ayer en La Habana (Cuba) se incluye el establecimiento de 23 zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) cuyo objeto es garantizar precisamente que cesen el fuego y las hostilidades de manera definitiva y que las FARC dejen las armas en manos de la Organización de las Naciones Unidas - ONU.

Estas zonas son veredas o fracciones de veredas. La vereda es la más pequeña subdivisión en la estructura administrativa territorial colombiana. Tales fracciones veredales están localizadas en la jurisdicción de los siguientes 22 municipios en 12 departamentos:

 

Cesar: La Paz
Norte de Santander: Tibú
Antioquia: Remedios, Ituango, Dabeiba
Tolima: Planadas, Villarica
Cauca: Buenos Aires, Caldono
Nariño: Policarpa, Tumaco
Putumayo: Puerto Asis
Caquetá: Montañita, Cartagena del Chairá
Arauca: Arauquita, Tame
Meta: Macarena, Mapiripán, Mesetas, Vistahermosa
Vichada: Cumaribo
Guaviare: San José del Guaviare (este), San José del Guaviare (oeste)

 

Esto quiere decir que de las 33 mil veredas existentes en el territorio colombiano, se usarán como zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) un total de 23.

Los criterios que, entre otros, la subcomisión técnica del Ministerio de Defensa Nacional, bajo la dirección del comandante general de las Fuerzas Militares, general Juan Pablo Rodríguez Barragán, y del comandante del Comando Estratégico de Transición, general Javier Alberto Florez Aristizabal, y su equipo, usaron para determinar estas zonas son los siguientes:

Distantes de cascos urbanos o cabeceras municipales; con una extensión razonable que garantice la verificabilidad que, en cabeza de la ONU, realizará el Mecanismo de Monitoreo y Verificación y la seguridad interna y externa; con condiciones que faciliten el suministro de la logística; distantes de áreas de frontera; y que no estén ubicadas en parques naturales, áreas de infraestructura estratégica, cultivos ilícitos, explotación minera, grupos étnicos y resguardos indígenas.

Las zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) durarán, según lo acordado, 180 días a partir del ‘Día D’, el cual se ha establecido como el día de la firma de los acuerdos finales.

El desplazamiento de los miembros de las Farc hacia las zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN) tiene unos protocolos y unas líneas de tiempo para garantizar que se hará de manera tranquila para la población civil y para quienes se desplacen.

También se ha acordado que en sitios especiales habrá 8 campamentos, cada uno de 200 metros x 200 metros, es decir 4 hectáreas, en zona rural de los siguientes 8 departamentos y municipios:

 

Guajira: Fonseca
Antioquia: Vigía del Fuerte
Chocó: Riosucio
Cordoba: Tierra Alta
Cauca: Corinto
Caqueta: San Vicente
Meta: Losada, Macarena
Guainia: Puerto Colombia

 

Tomado de: http://www.mindefensa.gov.co/irj/portal/Mindefensa/contenido/noticiamdn?idXml=809f9f51-491c-3410-03bc-902925338e78&date=24052016

 

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Jueves, 23 Junio 2016 15:14

La refrendación de la paz

La refrendación de la paz

La refrendación del Tratado de paz que se construya próximamente en La Habana, entre el gobierno de Santos y Las Farc, debe ser el complemento del pacto del fin técnico del conflicto y la guerra que se consolida hoy 23 de junio en la capital de Cuba.

El plebiscito contaminado y viciado por los politiqueros oficialistas no es un buen punto de referencia para legitimar la paz. Hay que barajar nuevas opciones y de manera bilateral.

El documento sobre el “fin del conflicto”, que es el ítem 3 de la Agenda temática de las conversaciones de paz de La Habana entre el gobierno de Santos y las Farc, que se firma hoy 23 de junio en la capital de Cuba, es el documento madre del proceso, pues aterriza los aspectos técnico políticos de la terminación de la guerra más prolongada en la historia nacional. Es la suspensión de los actos de fuego y hostilidades entre los contendientes. Por supuesto, ya hay casi 12 meses de tregua unilateral determinada por las Farc, lo que ha permitido que la población viva escenarios de paz similares a los de 1973.

Pero, conviene llamar la atención que lo que se consensúe hoy solo se hará efectivo con la refrendación del tratado final de paz, momento de inicio de la construcción de una etapa pacífica en el desarrollo nacional.

La refrendación es otro de los puntos polémicos aún pendiente de reglamentar en el marco de la bilateralidad que regula la Mesa de conversaciones. Un factor que perturba es el afán de imponer, por parte de Santos y la rosca politiquera del Congreso, un plebiscito contaminado por la corrupción, el clientelismo y la compra venta de votos, a la manera del podrido sistema electoral que prevalece en el sistema político.

En ese sentido, será necesario examinar con detenimiento el fallo que emita la Corte Constitucional sobre el mentado plebiscito para saber en que vía caminar, hecho que debe darse en los próximos días.

Este campo aún debe definirse en el bloque temático que se refiere a la implementación, verificación y refrendación (ver http://bit.ly/1ntk4t5).

En el Documento especial de La Habana, del 20 de agosto del 2012 (ver http://bit.ly/1ntk4t5), se determina que la firma del Acuerdo Final da inicio a la implementación de todos los puntos acordados. Lo que conlleva: a) Mecanismos de implementación y verificación; y b) Mecanismos de resolución de diferencias.

Igualmente se establece que se organizará un Sistema de implementación, dándole especial prioridad a las regiones. Y a la estructuración de Comisiones de seguimiento y verificación.

Estos mecanismos tendrán capacidad y poder de ejecución y estarán conformados por representantes de las partes y de la sociedad según el caso.

Adicionalmente se establecerá un acompañamiento internacional; un cronograma; un presupuesto; herramientas de difusión y comunicación; y, vean ustedes, “mecanismo de refrendación de los acuerdos”.

A propósito de presupuestos y financiación de la paz, es bastante mediocre la previsión del Gobierno en tal sentido. Se acaba de aprobar el marco Fiscal de Mediano Plazo, por parte del Ministerio de Hacienda y allí solo aparece un vago párrafo en la página 170 que dice lo siguiente: “Las inversiones habilitadas por la paz que han sido acordadas en La Habana son fiscalmente viables. Se requiere la coordinación a nivel interinstitucional en la esfera nacional y territorial para lograr la priorización del gasto. Dada la consolidación fiscal prevista para el mediano plazo en este documento, se espera que estas inversiones puedan realizarse de manera paulatina y dentro de los límites establecidos por la regla fiscal”.

Esta gaseosa redacción del documento fiscal más importante que se produce en Colombia, y en vísperas de firmar la paz, genera una gran frustración.

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Los tiroteos, prueba para el nuevo ministro israelí de Defensa

 

"Un sin sentido", es como los israelíes describen todos los tiroteos palestinos. El asesinato, el miércoles, de cuatro israelíes en Tel Aviv fue el más deliberado de los ataques recientes; sin duda un intento de provocar que el nuevo ministro de Defensa, de extrema derecha, ordene al ejército emprender otra sangrienta aventura contra los palestinos.

 

Desde que Avigdor Lieberman fue nombrado en su nuevo puesto por el premier Benjamin Netanyahu el mundo –pero muy especialmente los palestinos– esperan que cumpla las amenazas sedientas de sangre que hizo durante las elecciones israelíes de 2015. El asesinato de dos mujeres y dos hombres, además de las seis heridos en una zona comercial y de restaurantes en el complejo de Sarona, pone a Liberman a prueba.

 

Los dos tiradores palestinos, según reportes, provienen de una aldea cisjordana cercana a la ciudad de Hebrón, en la que muchos israelíes y árabes ven con horror las vergonzosas relaciones entre los colonos judíos y los palestinos locales. Los atacantes aparentemente comieron en uno de los restaurantes de Tel Aviv antes de empezar a disparar. Vestían trajes y corbatas. Por lo tanto, no se trató de repentinos ataques de impulso emocional, como probablemente lo son los recientes ataques con arma blanca y atropellamientos en Jerusalén.

 

Las amenazas de Avigdor Liberman han sido citadas correcta y erróneamente por árabes e israelíes. Sin embargo, su más absurda declaración fue publicada por el diario israelí Haaretz en marzo del año pasado. Al hablar ante un público mayoritariamente israelí se refirió a los "desleales" ciudadanos árabes de Israel y afirmó: "Por aquellos que están contra nosotros no hay nada que hacer. Necesitamos levantar un hacha y cortarles la cabeza. De otra forma no sobreviviremos aquí". Esta amenaza digna del Isis molestó incluso al siempre complaciente Departamento de Estado estadunidense. Si un líder palestino la hubiera pronunciado, la condena del mundo habría caído sobre Palestina.

 

Lo que ocurrió fue que Hamas elogió los asesinatos en Tel Aviv y festejó con fuegos artificiales.

 

Israel revocó permisos que autorizaban a palestinos a visitar el territorio israelí durante el mes de ayuno del Ramadán, táctica que en el pasado ha causado mayor hostilidad entre israelíes y palestinos.

 

Los dos atacantes palestinos en Tel Aviv, uno de los cuales fue herido por las fuerzas de seguridad israelíes, no eran ciudadanos árabes israelíes y presumiblemente no califican para ser objeto de la grotesca y melodramática amenaza de decapitación de Avigdor Lieberman.

 

Pero sus otras promesas políticas: una cuarta guerra con Gaza, una tercera guerra con Líbano (aunque en realidad han sido cinco las guerras con Líbano, pero no importa), vaticinan un futuro muy infeliz tanto para Israel como para sus vecinos árabes.

 

La vieja ala izquierda israelí, simbolizada por Uri Avnery, quien fue soldado en la guerra israelí de 1948, está de acuerdo con un oficial de muy alto rango del ejército de Tel Aviv en que el creciente poder de los políticos derechistas tiene más que sólo un poco en común con los últimos meses de la República de Weimar en Alemania. Avnery, quien no sugiere que el liderazgo israelí sea nazi, creció en Weimar durante los primeros años del gobierno de Hitler, y emplea libremente la palabra "fascismo" al referirse a las actuales políticas de Israel.

 

A los palestinos, por desgracia, les importa muy poco la historia judía. Entre más feroces sean las amenazas de Israel, más publicidad recibe su causa, y más temeroso se vuelve el mundo.

 

Traducción: Gabriela Fonseca

 

 

 

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Domingo, 05 Junio 2016 07:33

Tiros en el patio trasero

Tiros en el patio trasero
El nombre del diablo que carga las armas es Estados Unidos, y el resultado lo paga con sangre y dólares el continente latinoamericano. El buen vecino del norte proporciona las armas y las municiones, y el 75 por ciento de los homicidios en América Latina son el resultado de su fuego, una cifra que sube al 90 en Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y Honduras.

 

 

Estados Unidos ya era el primer vendedor del mundo, con más de la mitad del mercado, cuando en 2014 aumentó su venta un 35 por ciento, en 10.000 millones de dólares; esto en un mercado deprimido por exceso de armas, precisó The New York Times el 25 de diciembre último. Este continente las recibe importándolas o contrabandeándolas basándose en la benévola legislación para la venta de armas al mostrador que tiene la superpotencia norteamericana. Armas contra las drogas y para los narcotraficantes, para el ejército y para los insurrectos, para políticas de paz y de guerra. Así, México compró en 2014 por 21,6 millones de dólares unas 28 mil armas (la mayoría rifles de asalto), que se suman al estimado de 212 mil armas que por año entran ilegalmente a través de la frontera.


Entre 45 y 80 millones de armas portátiles, hasta misiles tierra-aire, circulan en la región, según el Nacla. Son la causa de muerte de entre 73 mil y 90 mil personas por año, y la principal causa de muerte de personas entre 15 y 44 años, según la Oms.


Durante cuatro décadas, desde los sesenta hasta los noventa, los organismos de inteligencia de Estados Unidos suministraron armas a gobiernos y rebeldes de Colombia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Perú y Nicaragua. Con el nuevo siglo se abrió otra temporada que viene en auge: Washington exportó a estos países 43,7 millones de dólares en 2004 que fueron ascendiendo a 172,7 millones en 2010, en nombre de la lucha contra las drogas. Entre 2000 y 2014, dos tercios (63 por ciento) de las armas vendidas fueron a Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá y Paraguay, en coincidencia con la lucha antidrogas; pero no sólo.


El perfil de los compradores difiere: Brasil y Chile lo hicieron para “defensa y entrenamiento” de sus fuerzas armadas, Colombia para operaciones antiinsurgentes y combate a grupos criminales, México para la lucha contra los cárteles de las drogas, y Paraguay para revender; es el hub regional, la puerta rotatoria del tráfico ilegal de armas en la región, y Estados Unidos lo sabe, claro. En cambio, Bolivia, Ecuador y Venezuela redujeron su alianza con Washington y están comprando de Rusia (que ocupa un lejano segundo lugar como vendedor mundial de armas ligeras), y en menor medida a China y otros proveedores de Europa y Asia. Caracas firmó con los rusos un acuerdo para fabricar rifles de asalto Avtomat Kalashnikova Modernizirovannyj (Akm), la versión desde 1959 del consagrado AK 47. Además de las armas que vienen, tres países del continente las fabrican –Brasil, Argentina y Chile–, y uno fabrica municiones bajo licencia, Ecuador. El 80 por ciento de los crímenes en América Latina son hechos con armas de fuego, y al menos el 50 por ciento de ellas proviene de Estados Unidos, afirma la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola).


Este organismo asegura además que Estados Unidos es fuente fundamental del tráfico en negro y en gris de armas y municiones para América Latina. Es un mercado impreciso que se evalúa por las armas y municiones decomisadas y el rastreo de documentación. Washington estableció un sistema, el “e-Trace”, en el cual participan todos sus organismos que trabajan en el tema y que en 2009 se extendió a América Latina. La agencia del Departamento de Justicia para el control del alcohol, tabaco, armas de fuego y explosivos (Atf) hizo el seguimiento de 15.937 armas decomisadas en México en 2014, y halló que 71,9 por ciento de ellas procedían de Estados Unidos. El seguimiento en el Caribe y América Central mostró que entre 40 y 60 por ciento de las armas tenían el mismo origen. En Brasil, Colombia, México e Irak se requisan más de 10 mil armas por año, y en Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Perú el informe anual de requisa de armas y municiones es inferior a esa cifra. La cantidad de armas requisadas depende, dice la Wola, de muchos factores, entre los que menciona cambios en la legislación, sistemas de información, práctica policial, capacidad y demanda criminal.


Estados Unidos es así el doctor Jeckyll y míster Hyde; tiene solucionado el dilema de Hamlet y es y no es al mismo tiempo. Vende armas en blanco, gris y negro, y luego alienta a que se requisen y destruyan, lo cual alivia el mercado de la sobresaturación de armas y la demanda de éstas repunta.


De 150 países, América Latina es la única región donde en este siglo el precio de las armas en el mercado negro declinó por sobresaturación, en relación con la última década del pasado: un AK 47 cuesta 25 dólares en El Salvador y 2 mil en Brasil. El continente “tiene aparentemente un exceso de suministro”, señala el Small Arms Data Observatory (https://smallarmsdata.org). Para Haití se señala que subieron los precios ante la reasunción en 1994 del presidente Jean Bertrand Aristide (en un segundo período que duró cuatro meses), y nuevamente ante la llegada de la misión de las Naciones Unidas. En Colombia los precios subieron ante el anuncio en 2003 de una amnistía que llevaría a que se compraran armas a paramilitares y guerrilla. La baja del precio no implica menos asesinatos: la caída de la cotización en Brasil a mediados de los noventa fue simultánea a 42 mil homicidios por año.


El caso de El Salvador es el más trágico. Es el país más violento del mundo, según Foreign Affairs (27-V-16), y “la capital mundial del asesinato”, de acuerdo a Los Angeles Times (2-III-16). Entre 1980 y 1993 fue el primer destinatario en Occidente para las armas de Estados Unidos. La guerra interna que conoció El Salvador entre 1981 y 1989 produjo 75 mil muertos. Las armas (una partida de 32.500 M- 16 y 270 mil granadas, por ejemplo) siguieron llegando hasta tres años después de finalizado el conflicto. Las cifras de muertos por año en el país centroamericano son hoy similares a las de los años de guerra interna: en 2015 fueron 6.656; 116 cada 100 mil habitantes, 17 veces más que el promedio mundial, afirma Foreign Affairs (27-V-16). De esas muertes al menos la mitad corresponde a personas de entre 15 y 29 años. La violencia es tal que desborda hacia Guatemala y Honduras, los dos países fronterizos de la sufrida república.


Es fácil concluir que Latinoamérica, por su propia diversidad y la escala del movimiento de armas y municiones, “es un serio desafío político” (Foreign Affairs). También, que no basta con hacer más estrictas las reglas de importación y exportación y el control fronterizo, sino que es necesario sumar mayor supervisión de la producción local y mejor gerenciamiento de los arsenales militares, policiales y privados. Es más, se coincide en que no se precisa más legislación sino aplicar la existente. Estados Unidos podría aumentar la transparencia del negocio si ratificara el Att, el tratado de comercio de armas votado por las Naciones Unidas en 2014. Es más, la Oea dispone de una convención sobre armas de fuego que se distingue por ser el único instrumento de ese carácter en el mundo, que dispone la prevención y eliminación de la producción y el tráfico ilícito de armas y explosivos. Es de 1997 y Uruguay la ratificó en 2001. Sólo tres países no la firmaron: Estados Unidos, Canadá y Jamaica. Mientras tanto, vale el diagnóstico de Foreign Affairs: “La mayoría de los países americanos se encaminan a tener más violencia armada en los próximos años, en contraste con el resto del mundo”

 

 

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Puede ocurrir: Paz con FARC-EP y guerra con ELN

La sociedad colombiana y el mundo avistan con expectación la llegada del día, no lejano, de la firma del acuerdo final del conflicto armado del Estado colombiano con la organización insurgente FARC-EP, habida cuenta del alto nivel de desarrollo y compromiso que ha alcanzado el proceso de diálogo y negociación, que se realiza en la ciudad de La Habana, y de la disponibilidad y voluntad política de las partes, para concluir las negociaciones a la mayor brevedad y así dar paso inmediato a la implementación de los acuerdos.


Transitan las partes por la recta final, en la que trabajan para poner a punto los textos de los acuerdos de fin del conflicto, relativos al cese el fuego bilateral y definitivo, los mecanismos que hagan posible implementar la verificación como la localización de las fuerzas farianas, mecanismos y garantías de seguridad para la vida y la acción política de los exinsurgentes, la refrendación de los acuerdos, las garantías y condiciones para el tránsito de la lucha política con armas a la lucha política sin armas, la implementación de los acuerdos y la puesta en marcha dejación de armas; actividades de gran complejidad pero en la que vienen trabajando desde hace más de 18 meses, con ahínco y gran voluntad política.


El clima de optimismo y confianza de las partes es evidente, al punto que se cree que en breve plazo se producirán los anuncios que el país espera: el del fin del conflicto armado.


Pero lamentablemente sobre este panorama auspicioso, se cierne la nube gris de la incertidumbre que genera el proceso con el ELN1, pues solo bastaron unos cuantos días después del anuncio en Caracas sobre la culminación de la fase secreta y del compromiso de las partes de avanzar hacia la Mesa formal en fase pública, para caer en una profunda crisis de muy difícil solución.


Si bien las partes pactaron realizar las conversaciones de paz en medio de la confrontación, como telón de fondo se registra en el país un desescalamiento del conflicto, por cuenta del cese unilateral del fuego por parte de FARC-EP, lo cual ha producido un alivio evidente en la sociedad y un cuasi “cese bilateral de facto”, habida cuenta que las Fuerzas Armadas del Estado han venido actuando recíprocamente a la disposición de la guerrilla fariana. Este desescalamiento, que ha reducido las acciones ofensivas a mínimos históricos2, es un contraste frente al escalamiento entre el ELN y las Fuerzas Armadas del Estado3, que ha elevado el nivel de confrontación a máximos históricos, abonando la antesala de la paz en Colombia con injustificadas e irracionales muertes de soldados, policías y guerrilleros; y de una carga humanitaria dolorosa sobre la sociedad por cuenta de los secuestros realizados por el ELN.


El pedido y exigencia del Gobierno al ELN4, de liberar a todos los secuestrados en su poder y suspender definitivamente la práctica del secuestro, como requisito único para instalar la Mesa de diálogos, ha sido interpretada por el ELN como un condicionante unilateral inaceptable5, por cuanto contradice el acuerdo de Caracas y la Agenda pactada, en la que presuntamente se tratará el tema de los secuestros al igual que todos los temas relacionados con el conflicto mismo; lo cual resulta equivocado porque no es posible saltar con garrocha sobre las circunstancias de dolor social generalizado frente a los secuestros, agrandado luego de los realizados a los tres periodistas en la región del Catatumbo, y la desaprobación de la sociedad frente a esta práctica, que se descarga más sobre la sociedad misma que sobre el Estado.


No hay duda alguna que los aspectos técnicos de los acuerdos deben ser respetados, pero tampoco hay la más mínima duda que son las condiciones políticas del país y de las partes, las que determinan la necesidad de mantener o no el rigor de lo que se ha acordado como marco para discutir.


Si por salvar el proceso, las partes optaran por instalar la Mesa, llegando el ELN con secuestrados a cuestas y con la posibilidad de seguir secuestrando, durante el tiempo que demoren los diálogos hasta llegar al punto N° 5 de la agenda, en la que se supone estaría ubicado el tema de los secuestros; la Mesa no soportará la presión de la sociedad, que exigirá al Gobierno proteger los derechos e intereses de la sociedad, so pena de quitarle el respaldo al proceso de paz y de que éste navegue en un mar de ilegitimidad y de oposición, que no solo provendrá de la derecha radical, sino desde todos los sectores sociales y políticos, incluida la izquierda; que sienten el hastío y repudio a una práctica que el ELN debió superar con mucha antelación. “Cuando lleguemos a una Mesa de diálogos, querremos llegar livianos” dijo en 2007 Pablo Beltrán, en el marco de los diálogos con el Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, pero parece que ahora pretenden llegar atiborrados de pesos y lastres, que muy seguramente no les permitirán moverse con solvencia en la Mesa misma.


Con el ánimo de contribuir a buscar salidas para ésta gran dificultad, desde diferentes ópticas de la sociedad civil se han formulado propuestas para abordar la superación de la crisis, a saber:


Propuesta de Carlos Medina Gallego: “sentarse a la mesa, con un punto previo que resuelva las inquietudes humanitarias de las partes y ambiente frente a la nación y a la opinión publica una mejor atmósfera que permita que los diálogos encuentren mayor apoyo y sintonía en la sociedad en general.”6
Propuesta de León Valencia: “el gobierno también podría pensar en una fórmula para ayudarle al ELN a salir del grave impase. Podría variar el esquema de negociación y empezar por acordar un cese bilateral de las hostilidades. La idea precisa sería dedicar un mes, solo un mes, a pactar el cese bilateral utilizando la verificación internacional acordada con las Farc. Si en ese mes no se logra el acuerdo, se hace a un lado el tema y se continúa con la agenda ya convenida con el ELN.”7


Propuesta de Carlos Arturo Velandia: “Para superar la crisis en la antesala de la Mesa en fase pública, es conveniente que tanto el Gobierno como el ELN depositen su confianza en los Países Garantes, para que ellos procedan a producir fórmulas de solución, las que podrán ser que cada parte realice acciones positivas de tal modo que cada parte entienda que su acción será útil para que la otra parte realice la propia. En el caso puntual, el ELN podría verse estimulado a liberar a los secuestrados y a proscribir definitivamente la práctica del secuestro, si el Gobierno promueve actos administrativos para aliviar la vida de los presos políticos del ELN en las cárceles del Estado. Estas medidas podrían ser: acercamiento familiar, concentración de presos del ELN en patios especiales, revisión de los procesos judiciales, excarcelaciones por razones humanitarias, u otras de ésta especie.


Finalmente, conviene advertir que mientras se mantenga vigente el Acuerdo de Caracas del 30 de Marzo, se debe mantener el diálogo entre las delegaciones de las partes, para que en trabajo de “extra-Mesa” puedan examinar la crisis y resolverla con entendimientos e intercambio de voluntades.

Para el caso se trataría de producir acciones positivas de alivio a la situación de los presos del ELN, al tiempo que el ELN produce acciones positivas de alivio a la sociedad.”8


Ahora bien, si la crisis no se resolviera, significa que el Acuerdo de Caracas queda en suspenso, en medio de una confrontación abierta entre el Estado y la insurgencia del ELN; situación que se combinaría con el hecho político y evidente de la paz con las FARC-EP, lo que configuraría un escenario de “paz con FARC-EP y guerra con ELN”; escenario que tendríamos que completar con otros dos paisajes que se añaden al panorama:


1. la crisis política e institucional de Venezuela; y
2. la oposición del partido Centro Democrático a la paz y los llamados de la extrema derecha a la resistencia civil contra la paz 9.


Esta combinación de circunstancias adversas, podría convertirse en la “crisis perfecta”, que tendría un impacto demoledor en el proceso de paz en Colombia. Veámoslo bajo la luz de los más probables supuestos:


• Los Acuerdos de la Habana se implementan en territorios donde solo están las FARC-EP y en territorios comunes existe implementación parcial o bloqueo. En estos territorios las FARC se abstendría de localizarse en territorios acotados y no habría dejación de armas.


• El movimiento fariano defiende sus territorios, acumulados políticos y sociales, al tiempo que se esfuerzan por la implementación de los acuerdos. Hay confrontación militar con desventaja para bases sociales y políticas de FARC-EP. Habría crisis humanitaria y se producirían desplazamientos de comunidades.


• El Gobierno declara terminado el conflicto armado interno y desata ofensiva generalizada contra ELN, a quien califica como fuerza terrorista y criminal.
• Las FARC-EP y el Gobierno avanzan en la implementación de los Acuerdos de paz, se efectúa la dejación física de armas por parte de FARC-EP, excepto en los territorios donde continua la guerra con el ELN; se generan mecanismos de seguridad para los dirigentes farianos y para las comunidades en sus territorios, con presencia de Fuerza Pública del Estado, y las FARC-EP se transforma en movimiento político legal e institucional, conservando la sigla FARC.


• El ELN agrupa sus fuerzas guerrilleras en 3 grandes frentes de guerra estratégicos, a saber:


1. Frente de Guerra Estratégico del Nororiente que agrupa las fuerzas del Frente de Guerra Norte (Guajira, Cesar), Frente de Guerra Nororiental (Santander, Norte de Santander), Frente de Guerra Oriental (Arauca, Boyacá, Casanare) y las del Área Darío Ramírez Castro (Nordeste Antioqueño, Bajo Cauca Antioqueño, Sur de Bolívar). Este Frente de Guerra agrupará el 70% de la fuerza global del ELN.
2. Frente de Guerra Estratégico del Suroccidente que agrupa las fuerzas del Frente de Guerra Suroccidente (Cauca, Valle y Nariño) y Frente de Guerra Occidental (Chocó y Eje Cafetero). Este Frente de Guerra agrupará el 20% de la fuerza global del ELN.
3. Frente de Guerra Estratégico Urbano que articula las fuerzas clandestinas urbanas de las ciudades de Bogotá, Medellín Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Barrancabermeja y otras ciudades menores, y los equipos logísticos y especializados. Este Frente de Guerra agrupará el 10% de la fuerza global del ELN.


• Los Frentes de Guerra Estratégicos se complementarán con Fuerzas guerrilleras, comandos y células clandestinas, localizadas en territorios de transfrontera de Venezuela y Ecuador.


• Los Frentes de Guerra Estratégicos tendrán Mando Único centralizado.


• Las Fuerzas del ELN localizadas en el interior del país migrarán al Frente de Guerra Estratégico más próximo, igualmente, estos Frentes serán nutridos por pequeños grupos e individuos inconformes o desencantados, provenientes del proceso de paz con las FARC-EP.


• El ELN implementará modalidades de guerra de guerrillas como forma fundamental, combinada con guerra de movimientos y defensa de territorios con fuerzas de Milicias Territoriales. Desarrollará la guerra revolucionaria integral con implantación y despliegue de Fuerzas de Comando Urbano en las ciudades.


• Si a la intensificación del conflicto armado en la frontera, se le suma la profunda agudización de la crisis política, e institucional en Venezuela, en la que el Gobierno de la Revolución Bolivariana y la Asamblea Nacional con mayorías antirevolucionarias chocan de frente, con el ánimo de sacar a su oponente del juego político y del poder (Referendo Revocatorio – Art.72 CN Vs. Declaración de Estado de Excepción y de Emergencia Económica – Art.337 CN)10 hasta llegar a un punto de ruptura institucional; entonces se fractura el bloque de poder sostenido desde la unidad de las Fuerzas Armadas Nacional Bolivarianas, y se registrarán levantamientos sociales que darán origen a una guerra civil. En un escenario como este, las fuerzas guerrilleras localizadas a lo largo de la frontera, en la faja binacional, serán absorbidas por la situación interna venezolana. Así, de ese modo el grueso del ELN sería arrastrado a participar en la contienda del lado de los defensores de la Revolución Bolivariana. Desde sectores radicales de la revolución bolivariana dentro de la sociedad y del Estado, y principalmente desde las FANB se brindará apoyo al ELN con recursos económicos, logística y armas. Grupos armados venezolanos como las Fuerzas Bolivarianas de Liberación – FBL y los Colectivos Urbanos de defensa de la revolución como La Piedrita, los Tupamaros, Simón Bolívar, Carapaica, Alí Primera y Alexis Vive; en Caracas y otras ciudades del país, buscarán la coordinación con el ELN, en el marco de una lucha por la defensa de la revolución bolivariana.


• Por su lado, el Frente de Guerra Estratégico Suroccidental, establecerá su bastión en el Macizo Colombiano desde donde podrá irradiar sus acciones hacia los departamentos del Cauca, Valle, Chocó, Tolima, Huila, Nariño Putumayo y Caquetá.


• En la transfrontera ecuatoriana, el ELN buscará apoyos entre las viejas militancias del Alfarismo (Alfaro Vive Carajo), entre los refugiados colombianos y entre sectores sociales populares e indígenas radicales, desafectos a la “revolución ciudadana” liderada por el presidente Rafael Correa.


• El ELN entendería que hay una nueva oportunidad histórica para revitalizar las banderas de la lucha contra el imperialismo norteamericano, contra las oligarquías de la región y por la construcción del socialismo en el continente; modificará su estrategia y postulados originales, para proponer una estrategia de guerra revolucionaria trinacional, para la liberación nacional y social y la construcción del socialismo en la patria de Bolívar: la Gran Colombia.
• La guerra se regionaliza y Estados Unidos incrementa su presencia en Colombia a través de planes de cooperación y ayuda militar, así como con el fortalecimiento de bases militares en Colombia: Malambo, Apiay, Bahía Málaga y con el despliegue de la IV Flota en el Mar Caribe.


• Si el ELN logra hacerse fuerte, construye y consolida estos teatros de operaciones en los próximos tres años, puede ocurrir:
1. Que estime que tiene altas posibilidades estratégicas para la victoria de la guerra revolucionaria, en este caso continuará con el esfuerzo militar, o
2. Que estime que no tiene posibilidades estratégicas, pero que cuenta con una mejor correlación de fuerzas en el campo de batalla, en este caso buscará la solución negociada con el nuevo gobierno electo en el año 2022.


• Si el ELN es derrotado militarmente, terminará por aceptar los términos que le imponga el Gobierno.


• Si el ELN se divide, la parte mayoritaria buscará el diálogo y la negociación con el Gobierno y la parte minoritaria será derrotada por el Estado.


Un escenario que conviene advertir, lo constituye la potencial amenaza de sectores opuestos al proceso de paz que no acepten los acuerdos y decidan alzarse en armas, para confrontar al Gobierno, a quien consideran un traidor al país y a la Constitución, por “haber entregado el país a los terroristas”.

Estas fuerzas provenientes del latifundismo armado, que consideran los acuerdos de paz pactados con las FARC contrarios a sus intereses, y que se opondrán a su implementación. Con tales argumentos, soliviantados e inspirados en posiciones prohijadas desde el partido Centro Democrático, como las de la “resistencia civil”, o la “paz sin impunidad”, se constituirá un movimiento guerrillero con frentes territoriales, denominado Fuerzas Patrióticas para la Salvación Nacional – FPSN, que operará en los territorios donde el paramilitarismo históricamente ha tenido desarrollos importantes, como en regiones de las sabanas de los departamentos de Bolívar, Sucre, Magdalena, Meta, Vichada y Casanare; y las regiones del Urabá Chocoano y Antioqueño, Nordeste Antioqueño, Bajo Cauca y Sur de Bolívar. Para ello tendrían como avanzada los llamados Ejército Antirestitución, los que se articulan con BACRIM como los “Urabeños”, “Úzuga”, “Rastrojos”, “Águilas Negras” y “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”, que operan en los territorios señalados.


La FPSN establecerá tres frentes de guerra: Frente de Guerra Norte, que agrupa las fuerzas de Córdoba, Magdalena, Sucre, Cesar y Guajira, Frente de Guerra Occidental, que agrupa las fuerzas de Antioquia, Chocó y Eje Cafetero, y el Frente de Guerra Oriental que agrupa las fuerzas de Meta, Vichada, y Casanare.


El alzamiento armado ejercerá presión sobre la institucionalidad local y departamental, utilizará métodos similares a los ya conocidos y desarrollados por el paramilitarismo, se enfrentará a las Fuerzas Armadas del Estado, logrará controlar algunos territorios, con la complicidad o aquiescencia de gobernabilidades locales afines, y desatará una guerra de exterminio hacia el movimiento popular y de izquierda revolucionaria surgida tras los acuerdos de paz.


Estas guerrillas de extrema derecha no buscan la toma del poder, levantarán el discurso de la unidad nacional contra el terrorismo, contra el castrochavismo, y llamarán a formar un gobierno de salvación nacional que deponga los acuerdos de paz y retorne el país bajo el amparo de la Constitución Nacional de 1991.


Unidades de la FPSN cruzarán la frontera con Venezuela para brindar apoyo a sectores armados contra la revolución Bolivariana y para establecer corredores de apoyo logístico y bélico, para su causa en Colombia.


Si este proyecto llegase a implantarse y consolidarse, luego de 5 o 6 años de operaciones, podría llamar al gobierno a diálogos, para un pacto político, a cambio de la dejación de armas.


El partido Centro Democrático y algunos medios de comunicación apoyarán a este movimiento, mediante la justificación, no lo reconocerán como propio, no asumirán responsabilidad alguna de sus acciones, pero estarán presto a oxigenarlo política e ideológicamente desde su discurso político.

Notas
1 http://www.eln-voces.com/index.php/dialogos-de-paz/agenda-de-paz/607-acuerdo-de-dialogos-para-la-paz-de-colombia-entre-el-gobierno-nacional-y-el-ejercito-de-liberacion-nacional
2 http://blog.cerac.org.co/monitor-de-desescalamiento-del-conflicto-armado-interno-actualizacion-2
3 http://abcpaz.com/wp-content/uploads/2016/03/HIP%C3%93TESIS-DE-TRABAJO-TERMINA-EL-CONFLICTO-ESTALLA-EL-POSCONFLICTO-CARLOS-ARTURO-VELANDIA-J-ABCPAZ.pdf
4 http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/presidente-juan-manuel-santos-le-exige-al-eln-liberacion-de-secuestrados/16577929
5 http://www.eln-voces.com/index.php/dialogos-de-paz/entrevistas-delegacion-de-paz/655-la-demora-en-el-inicio-de-las-conversaciones-corre-por-cuenta-del-gobierno
6 http://carlosmedinagallego.blogspot.com.co/
7 http://www.semana.com/opinion/articulo/leon-valencia-secuestro-de-salud-hernandez-dificulta-negociaciones-de-paz-con-eln/475456
8 http://abcpaz.com/wp-content/uploads/2016/05/PROCESO_DE_PAZ-ENTRE_LA_ILUSION_Y_LA_INCERTIDUMBRE.pdf
9 http://www.alvarouribevelez.com.co/es/content/resistencia-civil-1
10 http://www.oas.org/dil/esp/Constitucion_Venezuela.pdf

Publicado enColombia
De izqda. a dcha. Ma. Cristina Serje, Jaime Abello, Omar Rincón y Damián Loretti

Medios y democracia deberían ir de la mano.

 

Pero su relación no ha sido siempre de connivencia, sino que los unos, en no pocos casos, le han hecho flacos favores a la otra.

 

Medios y democracia deberían ir de la mano.


Pero su relación no ha sido siempre de connivencia, sino que los unos, en no pocos casos, le han hecho flacos favores a la otra.

 

El 3 de mayo es el Día Internacional por la Libertad de Prensa, día en el que se concede, desde 1997, el premio mundial de Libertad de Prensa Unesco-Guillermo Cano, en honor del que fuera director del periódico colombiano El Espectador, Guillermo Cano Isaza, asesinado el 17 de diciembre de 1986, para reconocer a personas, organizaciones e instituciones defensoras o promotoras de la libertad de expresión en cualquier parte del mundo, especialmente si han arriesgado sus vidas con su acción.

 

En esta edición el premio ha recaído en la periodista Khadija Ismayilova de Azerbaiyán, por su trabajo de investigación para Organized Crime and Corruption Reporting Project –OCCRP-, una organización de periodismo independiente, con el que denunció la corrupción de su país y que la llevó a ser detenida y permanecer en prisión desde diciembre de 2014.

 

En Bogotá, en día tan señalado han coincidido tres eventos alrededor del periodismo. Uno ha sido el organizado, los días 3 y 4 de mayo, por la Friedrich Ebert Stiftung de Colombia, FesCol, el Centro de Estudios de Periodismo de la Universidad de los Andes, Ceper, y la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, y que durante esos dos días ha girado alrededor del papel de los medios y sus profesionales en la democracia y las situaciones de posconflicto.

 

En su inauguración, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, han estado la directora de este espacio del distrito capital, María Cristina Serje, y el director de FesCol, Lothar Witte, y ha contado con una mesa inaugural en la que se han dado cita, Omar Rincón, como moderador, Jaime Abello, director de la Fundación García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), y Damián Loretti, de la Universidad de Buenos Aires.

 

También estaban convocados Clara López, que iba a acudir como presidenta del Polo Democrático y cuya reciente designación como ministra de Trabajo del gabinete de Santos le ha impedido asistir, y Holman Morris, del partido Progresista y exgerente de Canal Capital que tampoco ha comparecido.

 

Los dos panelistas presentes han debatido en torno a la actual situación de los medios y su papel en un nuevo escenario digitalizado y abierto al periodismo ciudadano y a las plataformas sociales de opinión.

 

Para Jaime Abello la comunicación es cada día más importante y se está desplazando desde los medios tradicionales hacia nuevos ejercicios comunicativos en manos de la gente, por lo que el cuarto poder se está trasladando a otras esferas y está más fragmentado. Cree que el periodismo en la región sufre cuatro crisis: la de la transformación de los medios y del negocio, la económica que afecta a América Latina, la democrática con una fuerte polarización y la de las libertades comunicacionales.

 

Según Loretti, los medios hoy se dedican a muchas cosas, usan las portadas para intentar obtener réditos económicos o políticos y las multinacionales construyen sentido con sus empresas de información. Todo ello hace que exista poca transparencia.

 

Omar Rincón condensó ambas intervenciones puntualizando que los medios buscan hacer dos cosas: luchar por el mercado de la opinión y difundir los relatos de la hegemonía política. Para terminar señalando que a Colombia le va mal en los ránquines de la libertad de expresión por las chuzadas (intervenciones ilegales de las comunicaciones periodísticas), la judicialización de las informaciones y de quienes las elaboran, la concentración mediática y las amenazas a profesionales y medios.

 

En la segunda mesa han estado, el propio Loretti y Ana Mielke, de Intervozes, colectivo brasileño de comunicación social, bajo la moderación de Jonathan Bock de la FLIP. Ambos estaban convocados para hablar de la situación de los medios y la libertad de expresión en sus respectivos países. La periodista brasileña ha denunciado el oligopolio mediático existente en Brasil que conlleva una relación de vasallaje y ha pedido garantizar el derecho humano a la comunicación.

 

Por su parte, el abogado argentino ha explicado el papel jugado en su país por la Coalición por una Radiodifusión Democrática que fue la promotora de los 21 puntos básicos por el derecho a la comunicación.

 

Al día siguiente, 4 de mayo, el encuentro alrededor de democracia y medios ha contado también con dos mesas de debate. En la primera han estado Juanita León, periodista y editora de La Silla Vacía; Germán Rey, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana; Jorge Iván Bonilla, profesor de la Universidad EAFIT, y Carlos Huertas, periodista independiente y fundador de Connectas en un panel para hablar de la calidad del periodismo. Todos han coincidido en partir de la constatación de que en Colombia el periodismo está polarizado.

 

Germán Rey, relator del informe sobre el estado de la libertad de prensa, ha apuntado que los grandes medios son peces boqueando porque se les acaba el negocio, tal como se conocía hasta ahora, y no están interesados en la calidad. Les falta independencia, pluralidad, rigor y trabajo de investigación y siguen ejerciendo un periodismo dependiente de la colonia.

 

En palabras de Bonilla existen dos mitos sobre el periodismo y la democracia. Uno, que el periodista está al servicio del bien común y es el perro guardián de la misma y dos, que el periodismo sea un foro de debate público. Para el profesor de EAFIT el periodista hoy es un agente más del mercado.

 

Para León falta independencia y la calidad de las fuentes es mala. Mientras, la sociedad colombiana es excluyente y con una vida doméstica muy rica pero una vida social muy pobre. Por lo que los medios reciben mensajes contradictorios de la propia sociedad.

 

La última intervención fue la de Huertas, que propuso mirar con optimismo y ver que el vaso está medio lleno. Pese a reconocer que la calidad se enfrenta a la polarización y al afán por simplificarlo todo, o blanco o negro, y que existe una reverencia absurda al poder y a acomodarse, dejó una puerta abierta a trabajar por reconstruir la confianza de la sociedad en los medios.

 

En el segundo panel, para hablar de los medios en la paz, han intervenido el periodista Álvaro Sierra, el profesor Carlos Tognato y la funcionaria de la Presidencia Alejandra Villamizar, moderados por Ma. Paula Martínez, del Ceper.

 

Sierra ha iniciado criticando las dificultades para la paz cuando se sataniza al enemigo y cuando la cobertura informativa se centra solamente en lo negativo. Cree que el Gobierno ha hecho esfuerzos pero que la agenda la ha puesto la oposición, en un país con una sociedad ignorante y desinteresada. Y afirma que los medios no están siendo activistas de la paz pero que son uno de los instrumentos necesarios para cambiar los imaginarios. Según él, la gran contribución de los medios y sus profesionales sería producir una información de calidad que le aportara al debate público y hacer pedagogía de los acuerdos.

 

Es necesario, tal como plantea Villamizar, cambiar el lenguaje para cambiar el discurso y apostarle a la negociación, al diálogo. Por eso considera importante la campaña que ella coordina desde la Presidencia de la República y que promueve “la conversación más grande del mundo” para construir la paz. Denuncia que frente a una oportunidad histórica, los medios no se dan cuenta del reto tan grande que asume el Estado y el país.

 

Finaliza la charla Tognato demandando recuperar las historias a partir de las resistencias. Haciendo pedagogía para que todos los sectores sociales implicados vean la viga en sus propios ojos y no solamente la paja en los ajenos. Pide respaldar el periodismo y a las y los periodistas para después de la firma de los acuerdos, porque serán fundamentales, con sus narraciones, en colaborar a cicatrizar el tejido social.

 

Y sugiere contar con actores performativos que sepan transmitir los acuerdos y que tengan credibilidad.

 

Omar Rincón cierra los dos días de debate, en los que ha destacado la importancia de encuentros como éste para ir creando conciencia. Y aunque cree que Colombia tiene mejores periodistas que medios, pide entender que el periodismo de este siglo debe ser otro, que hay que huir del periodismo mascota, aquel que lame la mano al poder; del periodismo caniche, que es bueno pero no molesta a nadie, y del equilibrista, que cree que hay que balancear la información con fuentes de los dos polos.

 

En Colombia, los medios deberían tomar partido por un país en pacífica convivencia, al margen de colores e ideologías, de voces e intereses. Hace falta una apuesta clara por la salida del conflicto armado, no sólo con la guerrilla de las FARC-EP sino con todos los actores armados.

 

Porque hay que trabajar en conjunto por superar las violencias estructurales que condenan y lastran este territorio. Para eso es necesario apostarle a la paz, al diálogo y a la justicia social. Y ahí los medios y sus profesionales, la academia y sus docentes y la sociedad y sus ciudadanas y ciudadanos deben comprometerse con las negociaciones y decirle sí a la salida de esta guerra encubierta que dura casi tanto como este sistema colombiano del que dicen es la democracia más antigua del continente.

 

Lo curioso de este evento es que no ha sido cubierto por los medios, esos que deberían ser protagonistas de esta relevante etapa en la historia de Colombia para contarle a la ciudadanía y al mundo un proceso que, con todas sus falencias y enemigos, le apuesta a la vida y a la convivencia pacífica.

 

 

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U.S Army
"El mensaje de Vladímir Putin: 'Mantengan sus aviones espía y barcos a una distancia respetable de nosotros', al parecer, no lo hemos recibido", reza un artículo de 'The American Conservative'.

 

 

Rusia y Estados Unidos últimamente han tenido varios momentos de tensión en la región del mar Báltico. El periodista Patrick J. Buchanan es su artículo para 'The American Conservative', intentó explicar a qué se deben realmente los incidentes que Washington tachó de "acciones peligrosas" por parte de Rusia.

 

El 13 de abril cazas Su-24 rusos dieron un 'susto' a un buque de guerra estadounidense cuando realizaban vuelos rutinarios sobre las aguas neutrales del mar Báltico cerca de la ciudad rusa de Kaliningrado. Asimismo, el 29 de abril, dos oficiales del Pentágono informaron que un avión militar ruso Su-27 había efectuado una maniobra aérea "peligrosa" llamada 'tonel' alrededor de un avión de reconocimiento de EE.UU. en el espacio internacional en la región del mar Báltico.
"El mensaje de Vladímir Putin: 'Mantengan sus aviones espía y barcos a una distancia respetable de nosotros', al parecer, no lo hemos recibido", reza el artículo de Buchanan.

 

La semana pasada el secretario adjunto de Defensa de EE.UU., Robert Work, anunció que 4.000 soldados de la OTAN, entre ellos dos batallones de Estados Unidos, se desplazarán a Polonia y a los Estados bálticos, justo en la frontera con Rusia. Work afirmó que Rusia ha estado llevando a cabo maniobras cerca de su frontera, lo que según él es "un comportamiento extraordinariamente provocativo".

 

Sin embargo, Buchanan cree que es erróneo tachar de "provocación" lo que hace Rusia en su propio territorio, mientras que Estados Unidos despliega sus tropas en los Estados bálticos, en el 'porche' de Rusia.

 

Asimismo, Alemania también proporcionará un batallón para ser enviado al Báltico. Sin embargo, el hecho no alegra a los ciudadanos del país. Según el periodista, solo el 31% de los alemanes está a favor de enviar tropas para contrarrestar a Rusia, de acuerdo con una encuesta reciente llevada a cabo por la Fundación Bertelsmann. Resultados similares arrojaron encuestas en Italia y Francia el año pasado.

 

El autor del artículo concluye que la actuación de Estados Unidos cerca de la frontera rusa se debe a la intención de establecer un mundo unipolar y su "hegemonía global benevolente", por lo que las acusaciones en contra de Rusia son injustificadas.

 

 

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Jueves, 05 Mayo 2016 06:49

"Oriente Medio se está despedazando"

El periodista británico y experto en Oriente Medio David Gardner en La Casa Encendida
El experto y periodista británico David Gardner analiza la situación en la región, marcada por la guerra en Siria, así como las posibles soluciones a los conflictos basado en una "recomposición federal o confederal" que deje atrás el modelo de Estado autoritario.

 


MADRID.- La guerra en Siria, el conflicto palestino-israelí, la situación en Líbano, la aparición y expansión de Daesh (el autoproclamado Estado islámico)... Sin duda Oriente Medio es una de las regiones más inestables del planeta. David Gardner va más allá y no duda en afirmar que "Oriente Medio se está despedazando". El periodista británico, experto en temas sobre la región, imparte este miércoles una conferencia en La Casa Encendida de Madrid, coordinada por Le monde diplomatique en español y la Fundación Mondiploen la que tratará los desafíos de esta parte del mundo tan volátil y sus posibles soluciones.

 

Gardner atiende a Público un par de horas antes de su cita en el centro cultural y social. En el breve encuentro con este diario, el periodista, editor asociado y encargado de los asuntos internacionales del diario Financial Times, desgrana parte de lo que podría una solución para la inestabilidad de Oriente Medio.

 

El experto, con casi 40 años de experiencia profesional a sus espaldas, propone una "recomposición de la región mediante algún tipo de modelo federal o confederal". De esa forma, opina, aunque sean "palabras muy tóxicas en el contexto árabe", se podrá acabar con las matanzas diarias y se podrán crear nuevas reglas de convivencia.

 

Gardner concede que es una tarea "sumamente difícil", pero recuerda que ya existen "poderes locales" dentro de, por ejemplo, Irak y Siria. No se trata necesariamente, enfatiza, de redibujar las fronteras, sino de "reemplazar la tribu" donde cada distinto clan se ha refugiado dentro de los actuales Estados "por unas instituciones y un poder local real que se encargue de representar y defender su identidad".

 

Podría ser el caso de los kurdos, el mayor pueblo sin Estado del mundo, que ahora se encuentran ante la oportunidad histórica de poder conseguir una autonomía dentro de los cuatro países en los que están divididos, Turquía, Irán, Irak y Siria. Su lucha y sus victorias contra Daesh han abierto los ojos de la comunidad internacional, que ahora ve de otra manera las reivindicaciones de los kurdos. Las organizaciones kurdas más importantes tampoco pretenden redibujar las fronteras de la región. Su objetivo es conseguir una autonomía dentro de los Estados en los que viven, crear un modelo político de carácter federal que respete la diversidad política, social y, sobre todo, cultural y religiosa.

 

Conseguir implantar un proyecto de este tipo implica, explica Gardner, romper con los corsés que han acompañado a Oriente Medio y con el modelo surgido tras la I Guerra Mundial bajo el imperialismo francés y británico: "Estados de seguridad basados en el Ejército y los servicios de seguridad que en los casos de Irak y Siria han sido dictaduras construidas alrededor de minorías y que representaban, más o menos, una versión árabe del fascismo".

 

Para Gardner, estos "Estados autoritarios" son "la maquinaria perfecta para fabricar islamistas y yihadistas". Como explicaba en su libro Last Chance: The Middle East in the Balance “a menos que los países árabes y todo Oriente Medio encuentren un camino para salir de esta trampa de autocracia, su gente será condenada a vivir desprotegida, humillada y en conflicto durante generaciones, echando leña a este fuego furioso en la que es ya la región más inflamable del mundo". Por culpa de estos regímenes, defiende el experto, no existe otro lugar en el mundo que haya fracasado en su camino hacia la democratización. Es lo que Gardner llama "la excepción árabe".

 


El futuro de Siria y de Al Asad

 

La conversación gira en este punto hacia Siria, un país destruido por cinco años de violencia y donde, a pesar de las treguas, la población civil sigue muriendo. Una guerra que ha provocado millones de desplazados y uno de los mayores dramas humanitarios de la historia. En medio de ese polvorín la familia Al Asad se mantiene en el poder. ¿Cómo? Muy simple. Por el apoyo que recibe desde el exterior.

 

No se trata de sólo de un simple apoyo. El régimen sirio tiene una "dependencia casi total" de, sobre todo, iraníes y rusos, destaca Gardner. Dentro del país, el Gobierno de Bashar al Asad "tiene un problema de números, les falta gente". Siria es un país donde aproximadamente el 70% es suní. Los alauíes, rama del islam chií a la que pertenece la familia Al Asad, son claramente una minoría, pero a la que se le dio el control de las fuerzas de seguridad y del Ejército.

 

Por ello es tan importante la ayuda de Irán, Rusia, de Hezbolá, de las milicias chiíes de Irak... "Al Asad no tiene ningún problema en mantener la lucha hasta que caiga el último ruso, iraní, libanés, iraquí o afgano que combate en su bando", apunta Gardner, que, por otro lado, advierte de que ese apoyo "no será infinito". Ya no es sólo el coste financiero, ya de por sí elevado, de ese apoyo, es también el coste que Rusia e Irán están sufriendo por posicionarse como enemigos de todo el mundo árabe suní y que, como señala el periodista británico, "puede tener secuelas durante décadas".

 

Gardner resalta que la "estabilidad" de la que goza hasta ahora Al Asad "no es real a largo plazo". El experto da por hecho que algún momento el apoyo que están dando tantos rusos como iraníes terminará desapareciendo. ¿Cuándo? Difícil de saber. Aquí entran multitud de especulaciones sobre la conveniencia de apartar a la familia Al Asad o no ante el riesgo de convertir a Siria, si no lo es ya, en un Estado fallido, como Libia. Mientras, la violencia no cesa y el número de refugiados y muertos seguirá aumentado. La solución es realmente compleja, lamenta Gardner, pero será imposible mientras la artillería y los bombardeos se impongan a la necesidad de alcanzar un pacto tanto interno como externo, con EEUU, Rusia y Europa a la cabeza.

 

 

@sergioleonta

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Sábado, 30 Abril 2016 07:50

Enconada rivalidad

Enconada rivalidad

Por su ubicación estratégica, Asia central se ha convertido en arena de enconada rivalidad entre Rusia y Estados Unidos, que no escatiman recursos para atraer como aliados a Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, cinco de los 15 países que formaron parte de la Unión Soviética y ahora, un cuarto de siglo después de su disolución, tienen regímenes de corte autoritario y una extensa lista de reclamaciones recíprocas.

 

Con gobernantes inamovibles, casi vitalicios, clanes que derrochan inmensas fortunas, mientras la mayoría de sus connacionales, sumidos en la miseria, subsisten con las remesas de sus familiares, contratados como mano de obra barata en el vecino país eslavo, estas repúblicas ex soviéticas tratan de vender caro su apoyo al Kremlin y a la Casa Blanca, pero son alianzas endebles.

 

No es fortuito que Moscú y Washington utilicen con profusión –cual moneda de cambio– la ayuda militar y la venta de armas a los países centroasiáticos, si bien el respaldo que obtienen por ello resulta más declarativo que real. Y los adversarios más distantes, de pronto, pueden aparecer como aliados más cercanos y cierto tiempo después volver al extremo opuesto.

 

Nada mejor que el caso de Uzbekistán para ilustrarlo. El peligro potencial que, desde Siria a Afganistán, representan para Rusia el llamado Estado Islámico y otros grupos radicales, prevaleció sobre compromisos asumidos con anterioridad por el Kremlin. Así se acaba de concretar la venta de moderno armamento ruso a Uzbekistán, a pesar de que este país, como consecuencia de la disputa por el agua de la región, se encuentra al borde de la guerra con Kirguistán, aliado formal de Rusia.

 

Uzbekistán también se deja querer por Estados Unidos y el año pasado recibió de éste la más significativa ayuda militar en el espacio postsoviético: la entrega gratuita de 328 carros blindados se considera, hasta ahora, el mayor regalo a un país de Asia central en la historia, pero no fue el único, ya que los guardafronteras uzbekos obtuvieron costosos equipos y vehículos, a la vez que los primeros 15 oficiales están tomando un curso de preparación, estudio intensivo de inglés incluido, para poder participar en futuras maniobras de la OTAN.

 

Antes de vender armas a Uzbekistán, Rusia proporcionó a Kirguistán de modo gratuito carros blindados y sistemas de artillería, como parte de un paquete de ofrecimientos para mantener abierto su aeródromo militar de Kant, a diferencia de la base militar de Manás que tenía ahí Estados Unidos, cerrada a cambio de la promesa rusa de construir una cascada de hidroeléctricas, a la cual se opone Uzbekistán y que ahora, ante la reticencia de Rusia en tiempos de crisis, China se mostró dispuesta a llevar a cabo.

 

En síntesis, la rivalidad de Rusia y Estados Unidos se traduce en que Uzbekistán y Kirguistán, al igual que otros países de Asia central, adquieren cada vez más armamento, que empiezan a usar como argumento adicional en las controversias con sus vecinos.

 

 

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Jueves, 28 Abril 2016 08:02

El final está cerca

El final está cerca

Las noticias que se transmiten cada día en los medios de comunicación y en las redes sociales acerca de la catástrofe ecológica que vive Nicaragua dan la idea de que estamos hablando de un país del pasado. De una naturaleza exuberante que fue y de la que sólo van quedando vestigios desolados: cauces secos de ríos de los que se alzan nubes de polvo, y son más de 30 los que se han secado; el emblemático río San Juan, caudal de nuestra historia que ahora se puede atravesar a pie en ciertos trechos; el Gran Lago de Nicaragua que se agosta, humedales que ahora son inhóspitos suelos cuarteados.

 

La desidia dice, con su irresponsable voz de siempre, que la sequía es cíclica, que apenas termine el fenómeno adverso de El Niño todo volverá a la normalidad; los ríos serán de nuevo caudalosos, se nutrirá otra vez el manto freático y rebosarán de agua los pozos ahora secos; y, como consuelo final, que esta es una anomalía meteorológica que afecta no sólo a Nicaragua, sino que trastorna al mundo entero.

 

Pero el ojo tuerto que contempla la calamidad de esta manera necesitaría del otro para ver cómo avanza la masiva destrucción de los bosques. La reserva de Bosawás, por ejemplo, declarada Reserva Mundial de la Biósfera por la Unesco, está siendo exterminada. Junto con la del río Plátano de Honduras, al otro lado de la frontera, comparte un territorio de bosque tropical húmedo y nuboso, originalmente de 50 mil kilómetros cuadrados, segundo en extensión en el continente americano después de la selva amazónica.

 

Bosawás, según el ambientalista Camilo de Castro, desde 1987 ha perdido 580 mil hectáreas, de las que 280 mil han sido depredadas en los pasados 10 años, como consecuencias de las constantes invasiones de colonos que destruyen la selva para plantar granos básicos o convertir el terreno en pastos para ganado. Anualmente se talan 42 mil hectáreas en la reserva, lo cual augura su extinción.

 

Extraer las maderas preciosas de Bosawás, caoba, cedro, prohibido por la ley, es el brillante negocio de mafias invisibles, así como también vender por adelantado las tierras selváticas a los colonos para que tumben los árboles, extendiéndoles títulos de propiedad falsos. Los suelos, que no son apropiados para sembrar maíz o frijol se agotan muy pronto y entonces sigue la penetración para arrasar más bosque. Lo mismo sucede con la otra gran reserva de 3 mil kilómetros cuadrados, la de río Indio-río Maíz, al sur del país, y vecina al río San Juan, ese por el que iban a transitar los barcos de uno a otro océano y que ahora puede atravesarse a pie.

 

En un diario de Managua leo una crónica acerca del puerto de montaña de El Hormiguero, surgido de la nada, y descrito como la puerta de entrada al corazón herido de Bosawás. Allí los colonos llegan en pipantes a través del río Wany, que surca la reserva, a vender sus cosechas a los comerciantes o a cambiarlas en trueque por agroquímicos, sal, azúcar, ropa, botas y demás productos de primera necesidad. Decenas de poblados seguirán surgiendo como éste mientras más selva siga siendo destruida, y lo que parecen alegres señales de pujanza económica, sólo lo son de muerte de la verdadera riqueza.

 

Las comunidades indígenas, tanto al norte como al sur del Caribe, son habitantes de esas selvas agredidas. En su cultura ancestral ven a la naturaleza de otra manera, como verdadera madre. Los árboles y las fuentes de agua son parte esencial de su propia existencia y el bosque no puede tener dueños particulares. Este choque cultural entre mestizos del Pacífico y etnias del Caribe, misquitos, mayagnas, creoles y ramas, se convierte en un choque entre lucro y conservación, y ha devenido en agresiones armadas con muertos, desaparecidos y secuestrados y quema y destrucción de poblados. Hay una llama encendida allí, que puede llegar a desatar una conflagración.


El país está siendo destruido por la irresponsabilidad y el desatino y por el apetito del enriquecimiento ilícito, y ha dejado de ser el mismo en su riqueza natural y en su equilibrio ecológico. Bastan los mapas satelitales para saberlo; del verde hemos pasado al marrón. Eso no lo ven los tuertos.

 

Pero también hay tuertos de los dos ojos. El empresario chino Wang Ying sigue empecinado en la construcción del canal interoceánico, y su demiurgo Bill Wild, que dirige por telepatía todas las operaciones desde Hong Kong, dice desde allá con cara impasible: “Estamos revisando aún más el balance de agua de nuestro canal... estamos más convencidos de que el canal sí va a tener suficiente agua para su operación”. Y agrega, con cómica sabiduría: En este proceso se están generando aún más diseños y optimizaciones nuevas que nos ayudan a reducir aún más la necesidad de agua.

 

El canal pretende atravesar el Gran Lago de Nicaragua, de por sí tan somero que su profundidad promedio es de 12 metros, y ahora el agua se ha retirado de sus costas a tal punto que las embarcaciones tienen dificultades para atracar. Nadie quita que pronto haya trechos que, igual que en el río San Juan, se podrán atravesar a pie. Quizás entonces lo que convenga a Wang Ying sea construir una carretera interoceánica y no un canal.

 

Si algo se ha ganado frente a esta debacle es que la conciencia ecológica ha avanzado, sobre todo entre los jóvenes, convencidos de que hay que hacer algo por detener la catástrofe. Un campesino explicaba con perfección didáctica en la televisión hace unos días, delante de su maizal desolado, lo que la mortandad de árboles tenía que ver con la falta de lluvia. Eso me lleva a pensar, me decía un amigo, que dentro de 30 años también otro campesino como éste hablará con la misma convicción de lo que la desigualdad económica y la falta de oportunidades tienen que ver con su pobreza.

 

Masatepe, abril 2016

 


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