Un capitán retirado del Ejército colombiano, acusado de ser el autor del atentado a  Duque

El helicóptero en el que el presidente se trasladaba el 25 de junio recibió seis disparos

Según la Fiscalía, el militar Andrés Fernando Medina Rodríguez diseñó y orquestó el intento de magnicidio. 

 

Un capitán retirado del Ejército colombiano diseñó y ejecutó el atentado del 25 de junio contra el helicóptero que trasladaba al presidente Iván Duque en la ciudad de Cúcuta y el ataque diez días antes con un coche bomba en una brigada militar. El fiscal general de Colombia, Francisco Barbosa, aseguró este jueves que Andrés Fernando Medina Rodríguez, "un capitán pensionado del Ejército Nacional que hace algunos años fue licenciado por sanidad", orquestó los ataques acompañado por disidencias de las FARC.

Medina, a quien tanto la Fiscalía como el ministerio de Defensa consideran el cerebro detrás del intento de magnicidio, es un militar con alta formación y piloto de helicópteros. Se retiró en 2016 tras 12 años en servicio, según medios locales que llevaban algunos días vinculando ese nombre al atentado.

El 25 de junio seis disparos impactaron el helicóptero presidencial en el que viajaban Duque, dos de sus ministros y varios funcionarios regionales que salieron ilesos cuando se aproximaba a Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela. Diez días antes un coche bomba explotó en la sede de la Brigada 30 del Ejército, también en Cúcuta. En el lugar había personal militar de Estados Unidos y 36 personas resultaron heridas. Por ese hecho fueron detenidos diez disidentes de las FARC.

El ministro de Defensa, Diego Molano, dijo que "este atentado contra el presidente y contra la Brigada 30 fue planeado desde Venezuela". En esa línea denunció que el gobierno de Nicolás Maduro sigue albergando terroristas" que planean ataques contra "la institucionalidad colombiana". El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, rechazó las palabras de Molano asegurando que se trata de la estrategia elegida por el gobierno de Duque para "tratar de ocultar la tragedia de su país".

22/07/2021

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Duberney Capador Giraldo (derecha), exmilitar asesinado durante la operación policial por el magnicidio del presidente de Haití Jovenel Moïse.JENNY CAPADOR GIRALDO / Reuters

Para su familia, él solo recibió una oferta laboral para prestar seguridad; la policía colombiana asegura que sabía que iban a matar a Jovenel Moïse en Puerto Príncipe

 

Cada detalle revelado en Colombia o en Haití separa aún más las imágenes que existen sobre el exsargento Duberney Capador: de un lado, la de un hombre dedicado al campo, que pasaba su tiempo entre gallinas y ganado junto a su madre, como lo recuerda su familia; por otro, la del reclutador y cerebro de los 24 exmilitares señalados por el magnicidio del presidente haitiano, Jovenel Moïse, el 7 de julio pasado en Puerto Príncipe.

Capador es uno de los tres colombianos muertos en el operativo de captura de los magnicidas. Según el director de la policía de Colombia, el general Jorge Luis Vargas, sabía que el viaje a Haití no era para arrestar a Moïse, como asegura el resto de los detenidos, sino para asesinarlo. “Sabemos que los ciudadanos colombianos Germán Rivera y Duberney Capador participaron en la planeación y organización de lo que inicialmente era una supuesta operación de arresto del presidente de Haití y, para ello, contactaron a más personas en nuestro país”, explicó Vargas.

Desde Armenia, un departamento a 300 kilómetros de Bogotá, Yenny Capador, se rehúsa a creer el destino de su hermano Duberney. “Me dijo que lo contrataron de una empresa de seguridad para trabajar en Haití. Desde que salió del Ejército estaba dedicado al campo y a nuestra mamá”, asegura. La mujer dice que habló con Capador el miércoles a las 6.30 de la mañana, casi cinco horas después del asesinato de Moïse. “Me dijo que las cosas se estaban complicando, que habían llegado tarde a lo que ellos iban a hacer, que estaban acorralados y que les disparaban. Hablamos todo el día hasta las 17.50”, asegura.

Poco se sabe de la muerte del exmilitar. Algunas versiones indican que fue abatido en una casa donde se refugió con varios integrantes del comando. Algunos de los hoy capturados se escondieron en la embajada de Taiwán. Él, según le narró a su hermana, se escondía en una casa y “estaba negociando su salida”, cuenta Yenny Capador a EL PAÍS. En una de sus últimas comunicaciones, el exmilitar le habría preguntado a su hermana si había visto las noticias y le rogó que no le dijera nada a su madre. Después, la mujer le envió mensajes a las 19.00 y 20.00 horas y a las 3.00 de la madrugada, pero no tuvo respuesta. “Su celular estuvo activo hasta las 18.53”, cuenta la hermana.

Capador nació en Génova, un municipio del eje cafetero colombiano, en una familia humilde de cinco hermanos. Se había vinculado a las fuerzas militares durante el terremoto que sacudió a varios poblados de esa región, en 1999, y pidió su retiro en 2019. Según su hoja de vida llegó a ser sargento viceprimero e hizo parte de la unidad de operaciones especiales antiterroristas urbanas.

Su hermana asegura que tenía entrenamiento en paracaidismo, contraguerrilla y había hecho un curso de Derechos Humanos en Estados Unidos. Precisamente esta semana, el Pentágono confirmó que un grupo reducido de los sicarios había recibido formación en ese país, algo habitual para las fuerzas militares a las tropas colombianas.

Tras dejar el Ejército, Capador comenzó a recibir su pensión (que usualmente oscila entre 300 y 400 euros) y, según su hermana, pasó los últimos meses de vida “metiendo carpetas con su hoja de vida para trabajar en empresas de seguridad”. Mientras recibía alguna respuesta, Capador volvió a casa de su madre para trabajar en el campo. En abril, durante la Semana Santa, le informó a la familia que se iba a trabajar a Haití con una empresa de seguridad con un contrato de dos años, a cambio de 2.700 dólares de salario.

Sin embargo, para la policía colombiana, Capador fue clave en el reclutamiento de los exmilitares y uno de los que tenía contacto directo con la empresa CTU Security, con base en Miami. Así lo evidenciaron los chats que mostraron algunos exsoldados convocados que no alcanzaron a viajar. “Señores, ustedes ya están seleccionados, todos los que van hasta el momento, tranquilos. Aún faltan más. Estoy adelantando trabajo, estudio de seguridad. Yo los conozco a todos y conozco sus capacidades”, escribió el colombiano en el grupo de WhatsApp, llamado Esfuerzo Principal, en el que se hacía llamar ‘Don Manuel Capador’.

El ex suboficial había pasado por distintas bases militares, como las de Tolemaida (Cundinamarca), o la Brigada 30 del Ejército en Chiquinquirá (Boyacá). En esta última habría hecho la mayoría de los contactos con exmilitares. Muchos de ellos contaron que confiaban en él y que por eso aceptaron la oferta laboral. En uno de los audios enviados al grupo Esfuerzo Especial se oye la voz de Capador pidiendo a sus reclutas que especificasen en detalles sus habilidades. “No se trata solo de decir soy fusilero. Si usted se desempeñó en acción directa, en combate cercano, reconocimiento especial, es tirador de alta precisión, es rastreador, puntero, contrapuntero, es experto en inteligencia, eso es lo que necesito que pongan ahí”, les dijo.

En ese mismo chat revela al grupo que ya estaba en Haití. También revelaba a sus compañeros que viajarían a Puerto Príncipe a prestar la seguridad del presidente Moïse. Les decía que todo lo pagaría la empresa CTU y que, ni bien fueran seleccionados, tendrían solo dos días para estar listos y viajar. Algunos no lo lograron y se quedaron con la maleta lista

Capador invitó “a sus soldados”

Sobre eso, su hermana confirma que él “invitó a sus soldados”. “Me dijo: ‘Me voy a ir, pero quiero que mis amigos se beneficien también de la oferta laboral”. Para las autoridades colombianas, él y un puñado de sus hombres sabían que el trabajo era asesinar al presidente haitiano; el resto habría viajado engañado.

El rol de Capador, a quien varios de sus conocidos describen como un hombre discreto, se ha ido conociendo a cuentagotas. Hoy es considerado uno de los cerebros del atentado que ha sacudido el país caribeño. Capador y el excapitán Germán Rivera habían sido informados de que arrestarían al presidente Moïse, habrían tenido reuniones con dirigentes políticos haitianos y, tras una nueva reunión, recibieron una nueva orden: cometer el magnicidio.

En Quindío, sin embargo, su familia y sus dos hijos de 19 y 13 años lo consideran un hombre honrado. “No sé qué pasó. Espero que las investigaciones nos den claridad, porque mi hermano era honorable”, dice su hermana. Luego pide al Gobierno colombiano que le ayude a repatriar el cadáver.

Por Catalina Oquendo

Bogotá - 19 jul 2021 - 20:19 CEST

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Las fake news con etiqueta #SOSCuba fueron parte de la campaña.

Denuncian la campaña virtual contra el gobierno de la isla

La operación mediática contra el gobierno cubano lanzada desde el exterior hizo un uso intensivo de robots, algoritmos y de cuentas recién creadas para la ocasión, según una investigación del analista español Julián Macías Tovar, autodenominado "activista contra la desinformación digital." La campaña tiene por objetivo de hacer coro a los mensajes emitidos por los referentes de la campaña manipuladora, señaló el analista.

La primera cuenta que usó el hashtag #SOSCuba relacionado con la situación de la COVID en el país fue una localizada en España. La misma puso más de mil tuits tanto el 10 como el 11 de julio, con una automatización de 5 retuits por segundos, dijo Macías Tovar. El investigador señala como uno de los referentes de la operación al argentino Agustín Antonetti, quien es parte de la derechista Fundación Libertad. Antonetti ha sido un activo participante en las campañas de bulos y bots en redes sociales contra los procesos de izquierda y progresistas en América Latina, entre ellos contra el boliviano Evo Morales, el mexicano Andrés Manuel López Obrador, el argentino Alberto Fernández, según investigaciones partir de la sanción que Facebook aplicó a numerosas cuentas por operaciones políticas en las redes,dijo el experto español.

Se hicieron campañas para que influencers y artistas participaran con un tuit con los hashtags #SOSCuba y #SOSMatanzas, por las muertes por COVID y la falta de recursos médicos. Para ello se lanzó un tuit que recibió más de 1100 respuestas, agregó el especialista, citado en el portal Cubadebate. Si se analizan esas respuestas, casi todas provienen de cuentas recién creadas, o tienen una antigüedad máxima de un año. Más de 1 500 cuentas de las que participaron en la operación con la etiqueta #SOSCuba fueron creadas entre el 10 y el 11 de julio, explicó Macías Tovar.

Los medios internacionales  se encargaron después de visibilizar la campaña articulada con los artistas. El domingo 11 de julio, con cientos de miles de tuits y la participación de muchas cuentas de artistas, se convirtió en tendencia mundial la etiqueta en varios países, momento en el que sucedió la primera manifestación en San Antonio de los Baños. 

"Al analizar la etiqueta de la campaña, lo más notorio es la repetición de tuits exactos, lo que denota la existencia de patrones automatizados con cientos de miles de tuits y número similar de seguidos y seguidores, por el sistema automatizado de ganancia de seguidores," dice el medio cubano, citando al experto español.

"Otro de los elementos muy visibles de la operación es el uso masivo de cuentas matrícula, con matrices muy habituales en otras campañas internacionales como en el golpe de estado de Bolivia, o la activa presencia de voceros de la derecha latinoamericana como Tertsch, Cabal y Tuto Quiroga".

"También se alteraron los mecanismos de geolocalización de las cuentas operadoras para aparentar que estaban en Cuba cuando en realidad trasmitían desde la Florida.Fue profuso el uso de imágenes manipuladas o de sucesos en otros países y la articulación de la operación de redes con diversos medios de comunicación de derecha en el continente (Grupo Prisa, Grupo Clarín, Infobae, Grupo América, Grupo Caracol, entre otros)."

Según la investigación del experto español la campaña contra Cuba tuvo tres fases:

  1. Lanzar la campaña con el hashtag denunciando el supuesto colapso del sistema sanitario por los casos y muertes COVID, solicitando ayuda por medio de cuentas falsas y automatizadas que mencionaban de manera masiva a artistas de todo el mundo, muchos de ellos participaron usando el hashtag, llevando el hashtag a ser trending topic mundial.
  2. Publicar en medios que decenas de artistas se sumaban a una campaña para pedir un corredor humanitario que salve la situación en Cuba, al igual que pretendieron hacer en Venezuela, situación que solo se realiza en conflictos militares normalmente, más cuando Cuba tiene cifras 15 veces mejor que países como España, Ecuador o EE.UU., o 40 veces mejor que Perú, donde no se hicieron este tipo de campañas.
  3. Manifestaciones en principio con pocas personas, pero con un hashtag siendo trending topic mundial con máxima repercusión que ayudaron a que éstas crecieran y con una campaña final de una parte de los que coordinaron la campaña para solicitar una invasión militar de los Estados Unidos.

"La investigación confirma la denuncia de las autoridades cubanas de que se trata de una operación concertada en el espacio público digital, a la que se dedicaron cuantiosos recursos. No fue algo improvisado. Es algo muy bien diseñado por estructuras y agencias de EE.UU. con laboratorios dedicados a crear estas condiciones y lograr sus objetivos,”  señaló el portal cubano.

16 de julio de 2021

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Miércoles, 14 Julio 2021 06:36

Colombia: un peligro para la región

Colombia: un peligro para la región

Colombia, gracias al apoyo de los Estados Unidos no solo realiza la formación de las Fuerzas Militares que hoy ostenta el mayor número de violaciones a los derechos humanos y una simbiótica relación con grupos Paramilitares, sino que prepara así, un ejército de Matones Globalizados que obedecen al mejor postor.

El mercenarismo, otro lastre que potenció el Plan Colombia

El informe entregado a la Comisión de la Verdad “Desde el inicio hasta el final. Estados Unidos en el Conflicto Armado Colombiano” deja ver cómo la presencia del apoyo militar norteamericano ha estado asociado al incremento de acciones militares violatorias de derechos humanos, al uso de la guerra sucia, al incremento del paramilitarismo y a la formación bajo esta misma doctrina y lógica a las fuerzas militares de la región, exportando un producto esencial para la inestabilidad y la guerra sucia [FOR20].

Vale recordar que durante la década de los 60 el ejército estadounidense ya enviaba misiones y equipos de entrenamiento militar a Colombia. En 1962, por ejemplo, la misión en Colombia dirigida por el General William Yarborough, instruyó al ejército sobre la conformación de grupos mixtos de civiles y militares (paramilitares):

“Consideramos que […] debe realizarse un esfuerzo concertado por todo el Equipo del País [Colombia] a fin de seleccionar personal civil y militar con miras a un entrenamiento clandestino en operaciones de resistencia y, en la medida en que sea necesario, ejecutar actividades paramilitares, de sabotaje y/o terroristas, contra partidarios del comunismo conocidos. Los Estados Unidos deben apoyar esto’’ [Veg142].

El papel de la Escuela de las Américas (SOA) operativa entre 1946 y 2000, ha sido decisiva, en 2001 cambió de nombre por, Instituto de Cooperación para la Seguridad del Hemisferio Occidental (WHINSEC) esto, tras las innumerables denuncias documentadas ampliamente de su incidencia en la comisión de múltiples homicidios, violaciones a Derechos Humanos, fomento de estrategias de tortura, métodos criminales, etc., entre otras acciones difundidas y promovidas gracias a sus manuales de instrucción. De esta realidad da cuenta el análisis de siete manuales desclasificados que fueron usados en la SOA y distribuidos en Colombia y otros países latinoamericanos.

Más de 18.000 militares colombianos fueron entrenados en dicha escuela, incluyendo más de 1.300 durante 1965-1976 y 4.000 durante 1982-1991, los períodos en que el Pentágono ha reconocido que los manuales o contenido similar estuvieron en uso en la escuela [Sch20].

A finales de los años 90, hace su presencia el Plan Colombia devenido de este un contexto de militarización y doctrina del enemigo interno, una estrategia con la que EE.UU aumenta su presencia (entrenamiento, asesores, tecnología) interviniendo directamente en el conflicto armado colombiano.

El investigador John Lindsay-Poland en su libro Plan Colombia: Atrocidades, aliados de Estados Unidos y activismo comunitario, referencia que: “entre 2000 y 2010, Estados Unidos financió el entrenamiento militar de 77.276 colombianos La mayoría de los oficiales del ejército colombiano” (Lindsay-Poland, 2020). En esta etapa, el enemigo interno se amplía a las organizaciones sociales, populares, étnicas, comunitarias.

Ahora bien, existe un claro patrón de conducta derivada de esta formación y política militar norteamericana:

  • Militares formados en la SOA y WHINSEC vinculados con graves violaciones de derechos humanos.
  • Militares y policías vinculados con graves violaciones de derechos humanos.
  • Militares violadores de derechos humanos protegidos y hasta ascendidos, premiados, por sus vínculos con la SOA WHINSEC, u otras escuelas militares de los Estados Unidos, promoviendo así, la impunidad y generando un mensaje como ejemplo a seguir [FOR20].
  • Muchos de los violadores de derechos humanos más destacados en América Latina fueron entrenados por SOA – WHINSEC [Sch19].

Vale señalar este ejemplo: de los veintiún instructores colombianos en WHINSEC entre 2001-2003 y de los ocho oficiales colombianos que tomaron el importante curso de comando y estado mayor en el mismo periodo, se resalta que:

De los veinticinco instructores y graduados colombianos de WHINSEC sobre quienes hay información posterior disponible, doce de ellos, esto es, el 48%, fueron acusados de un delito grave o comandaron unidades cuyos miembros, según informes, habían cometido múltiples ejecuciones extrajudiciales después del período del oficial en WHINSEC. Para determinar si este porcentaje de oficiales colombianos implicados en violaciones o que tenían bajo su mando unidades acusadas de cometer múltiples ejecuciones era desproporcionado, examiné una muestra aleatoria de veinticinco oficiales de aproximadamente el mismo período, con la misma combinación de rango y rama militar que los instructores y egresados de WHINSEC. De estos veinticinco, cuatro dirigieron unidades con múltiples presuntas ejecuciones extrajudiciales bajo su mando. Otros tres lideraron unidades con una sola ejecución cometida bajo su mando. ¿Cómo es que pudo haber ocurrido todo eso? (Lindsay Poland, 2020, p 383-385).

Todo este contexto le deja muy buenos resultados a las empresas de seguridad de Estados Unidos que han presionado en su país la aprobación de apoyos militares y políticas de intervención como el Plan Colombia con todo y sus complejidades, como la empresa Lockheed que produce la aeronave de radar P-3, empresas fabricantes de helicópteros Sikorsky Aircraft Corporation y Bell Textron, entre otras, y también el sector extractivo, la Asociación Empresarial EE.UU.-Colombia compuesta por once compañías multinacionales, La Occidental Oil y un largo etcétera [FOR20], y lógico, entre estos negocios se encuentra uno muy lucrativo por todo el mercado que gira de manera directa e indirecta: el mercado y tráfico de drogas.

Estas estrategias de formación militar bajo la doctrina del enemigo interno, enfocado en el resultado y de aplicación de toda forma de terror incluyendo la más delirante psicología de guerra y manipulación a todo nivel, ha echado raíces en Colombia como su alumno avanzado, nada más estudiar a fondo el caso Falsos Positivos cuyo concepto da cuenta de una manera de hacer política exterior y política nacional, hacer de la guerra sucia, la mentira, la manipulación y el crimen su mayor fortaleza [Roj202].

Ahora bien, junto al interés empresarial está el interés político de control de la región a favor de dichos intereses, es así que hoy desde Colombia se viene preparando dicha asistencia militar para el control regional que incluye la creación funcional de una constante inestabilidad regional a la medida de intereses económicos y políticos, como un producto de exportación.

Colombia así, exporta formalmente entrenamiento militar a otros países [Lin20] y a la par brinda servicios a empresas privadas en calidad de mercenarios, el paquete completo y a bajo costo.

El general Kelly, excomandante del Comando Sur de los EEUU, en el año 2014 sugería que los EUA utilizara a las fuerzas de seguridad colombianas para entrenar a terceros países precisamente para evitar restricciones de derechos humanos.

No nos estamos enfocando de la misma manera en países que están, hoy, muy cerca de ir al límite, donde estaba Colombia en los 90. Están a solo unos centímetros de caer por el precipicio. Sin embargo, estamos restringidos de trabajar con ellos, por pasados – ‘pecados’, en los 80. La belleza de tener una Colombia – son tan buenos socios, particularmente en el ámbito militar, son tan buenos socios con nosotros. Cuando les pedimos que vayan a otro lugar y capaciten a los mexicanos, hondureños, guatemaltecos, los panameños, lo harán casi sin pedirlo. Y lo harán solos. Están muy agradecidos de lo que hicimos por ellos. Y lo que hicimos por ellos fue, de verdad, animarlos por 20 años y ellos han hecho un trabajo magnífico. Pero es por eso que es importante que se vayan ellos, porque yo, al menos en el lado militar, estoy restringido de trabajar con algunos de estos países debido a limitaciones que se basan realmente en pecados pasados. Y lo dejaré así [Sec14].

Hoy notamos el aumento de ese proceso de exportación de prácticas violatorias de derechos humanos de las fuerzas de seguridad colombianas a la región, generando esa funcional inestabilidad.

Es así que, en el marco del Plan de Acción Estados Unidos-Colombia para la Seguridad Regional (USCAP), entre 2013 y 2017, Colombia entrenó: 17.000 efectivos de Panamá, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala y la República Dominicana. En el 2011, 7.000 mexicanos habían recibido entrenamiento por colombianos con financiamiento de los EUA. Destaca la formación de la policía colombiana, con el apoyo de los EUA, a los TIGRES de Honduras, estructura policial implicada en la brutal represión a las protestas masivas que se sucedieron tras el fraude en las elecciones de noviembre 2017 [FOR20].

Un exacerbado extractivismo de muerte

Después de los 90 luego de la caída del muro de Berlín, se crean ejércitos privados para liberar guerras en las que los Estados no quieren verse directamente implicados saltando exigencias del Derecho Internacional Humanitario, de Derechos Humanos, escándalos, crisis diplomáticas e impacto en futuras elecciones para personas y grupos de interés. No han sido pocos los escándalos de empresas como: G4S, DynCorp, Blackwater, entre otras, por gestar dolor, sufrimiento y destrucción de la base social, son múltiples los bombardeos, asesinatos, ejecuciones masivas, exterminios, etcétera a su favor.

En los años 2000, en el marco del Plan Colombia, soldados y policías comenzaron a ser entrenados por estas empresas que llegaron al país a brindar entrenamiento en inteligencia, seguridad, contrainteligencia y operaciones antinarcóticos, entre otras. Una vez se intensificó la guerra contra el terrorismo en Irak y Afganistán, luego del ataque contra las Torres Gemelas (2001), estas empresas decidieron recurrir a mano de obra colombiana, porque era más barata que contratar a exmilitares estadounidenses. Por unos miles de dólares se los llevaban con unos contratos poco claros que terminaron poniéndolos en el campo de batalla cuando la promesa había sido solo hacer tareas de vigilancia [ElE213].

En Irak, Libia, Afganistán, Yemen e incluso en la lucha contra el Estado Islámico se ha constatado la presencia de exmilitares colombianos contratados por empresas de seguridad privadas.

Tabla 1: Algunos casos de presencia de exmilitares en guerras externas.

País

Año

Descripción

Irak

2006

El 23 de agosto, la BBC, y varios medios locales, informaron que unos 35 exsoldados colombianos se quejaron de haber sido engañados por una compañía que los contrató en Bogotá para brindar servicios de seguridad en Irak.

Emiratos Árabes

2011

El 14 de mayo el New York Times informó que un avión que transportaba a decenas de colombianos aterrizó en Emiratos Árabes, habrían entrado a la región haciéndose pasar por trabajadores de la construcción. “De hecho, eran soldados de un ejército mercenario secreto liderado por Estados Unidos que estaba construyendo Erik Prince, el multimillonario fundador de Blackwater Worldwide” “Tales tropas podrían desplegarse si los Emiratos se enfrentaran a disturbios en sus abarrotados campos de trabajo o si fueran desafiados por protestas a favor de la democracia”, informó el Times.

  

La BBC informó en ese año que una firma que se hacía llamar Thor reclutaba por Internet soldados, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Militares, entre 25 y 45 años de edad, que estuvieran interesados en prestar servicios de seguridad en el exterior.

Yemen

2015

El 25 de noviembre, la prensa estadounidense informó que Emiratos Árabes envió en secreto a cientos de mercenarios colombianos a Yemen para luchar en el conflicto de ese país. “Es el primer despliegue de combate para un ejército extranjero que los Emiratos han construido silenciosamente en el desierto durante los últimos cinco años, según varias personas involucradas actualmente o anteriormente en el proyecto”, informó el Times.

Fuente: elaboración propia con datos de [Ret21]

En Libia (2011) la prensa relacionó que en la invasión que terminó con el cruento asesinato por mercenarios de Maumar el Gadaffi, se reportó que “ebeldes ejecutaron a mercenarios, entre ellos 10 colombianos. «Los que no murieron en la batalla, fueron condenados de inmediato. Una bala en la cabeza y adiós. Eran asesinos, carniceros, no un grupo de soldados, eran hombres sin alma que mataban por dinero», sostuvo la fuente [Chi11].

Afirma Andrés Macías, investigador del CIPE, de la Universidad Externado de Colombia:

Hay una convención de Naciones Unidas que criminaliza el reclutamiento, utilización, financiación y entrenamiento de mercenarios (1989”, pero Colombia y muchos países no la han firmado, dejando un terreno fértil para que estas empresas contraten mercenarios, de acuerdo con la definición legal individuos reclutados para participar en un conflicto o un acto de violencia como derrocar un gobierno o socavar la integridad territorial de un Estado a cambio de una retribución material [ElE213].

En la región se evidencian hoy escándalos de militares implicados de manera directa o a modo de contratistas, en las redes logísticas y de protección de intereses norteamericanos en alianza con grandes carteles de la droga, paramilitarismo y sectores políticos altamente corruptos, es un fenómeno ya constante.

Vale recordar un caso emblemático y famoso del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) desmantelado ante los grandes escándalos de corrupción, tráfico de drogas, apoyo al paramilitarismo, asesinato de líderes sociales, la planeación e intento frustrado de asesinato del entonces Presidente de Venezuela Hugo Chávez, entre otras [Cep09].

Los ataques desde Colombia a Venezuela son constantes por medio de comandos tipo mercenarios, paramilitares y narcotraficantes, a la par de una política exterior basada en engaños y agresiones hacia el vecino país, también contra Cuba, ataques a los que se suman el Gobierno, su partido y los medios de cobertura nacional.

Se gestan así redes en alianza con Estados Unidos por medio de empresas de seguridad para atacar, intervenir y desestabilizar, es el caso de la Operación Gedeón cuyo objetivo era el de secuestrar y/o asesinar al presidente Nicolás Maduro, acción gestada con apoyos desde Colombia y según la declaración del Militar Venezolano en retiro Mayor General Cliver Alcalá quien lideró este ataque y que en entrevista al medio Nacional La W confirmó la articulación para tales fines entre altos funcionarios Colombianos, asesores norteamericanos, funcionarios Venezolanos, el liderazgo del ciudadano Venezolano Juan Gauidó, el asesor JJ Rendón y al apoyo de narcos en Colombia así, se entrenó y gestó toda esta operación, afirmó demás que de esto tenía pleno conocimiento de la Agencia Nacional de Inteligencia (antes DAS), a tal punto que el General en cuestión vivía en Barranquilla y desde allí montó y proyectó este plan [LaW201]. Luego de fracasada esta operación y de la captura de varios mercenarios por el gobierno de Venezuela, se supo de la vinculación incluso de la empresa de seguridad Norteamericana Sylvercorp y de nuevo se reafirma la participación del Gobierno de Colombia [Par201].

Estas incursiones siguen realizándose de manera reiterada, como es el caso de la llamada Operación Cacique Guaicaipuro realizada en la Cota 905 (julio de 2021) y que neutralizó una nueva incursión armada contra Venezuela, allí fueron capturados paramilitares de Colombia con abundante y potente armamento colombiano y norteamericano, el objetivo desestabilizar el Gobierno y a la par ampliar las rutas del narcotráfico de Colombia desde Venezuela, detalles emitido en declaraciones de la vicepresidenta de Venezuela Delcy Rodríguez.

Rodríguez recordó que previo a los sucesos registrados en Caracas, el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU, William Burns, visitó Colombia y Brasil. La funcionaria manifestó que el presidente Nicolás Maduro había denunciado que la CIA y el Comando Sur de EEUU preparaban un plan contra Venezuela [Spu21].

En simultánea a este hecho, ocurre el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en Haití, en donde se hace pública la supuesta participación de 26 colombianos.

Son 26 los colombianos que estarían presuntamente implicados en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, de los cuales 18 fueron capturados por vecinos y la Policía Nacional haitiana, mientras que tres fueron abatidos y cinco continuaban prófugos según fuentes oficiales [Spu211].

Ahora bien, se hace más delicado aún porque no todos se reportan como exmilitares, sino que 6 se referencian como militares activos, lo que complejiza aún más la situación y deja mal parado al gobierno de Colombia.

Con relación de la infiltración de militares de Colombia aseguró que es novedosa y grave porque han confirmado que «se trataría por lo menos en el caso de 6 de ellos, ya no de militares retirados como afirmó el ministro de defensa, Diego Molano, sino incluso de militares activos y 2 de ellos con el rango de Sargentos en las Fuerzas armadas colombianas».

Por su parte, es pública la noticia que la policía de Colombia asesoraba a Haití sobre cómo afrontar la crisis de los secuestros, allí un grupo de oficiales se encargó en terreno, del análisis de marzo a mayo de 2021 [Mar21] y según avanza la investigación los capturados ingresaron al país en el mes de mayo.

De los militares o exmilitares detenidos en Haití se encuentran casos particulares, por ejemplo, Francisco Eladio Uribe quien tiene cuentas pendientes ante el organismo de justicia transicional de Colombia -JEP- por su participación en ejecuciones extrajudiciales de civiles (falsos positivos) la pregunta es cómo logra que la Cancillería le otorgue pasaporte y Migración le concede permiso para salir del país.

Así mismo otro de los militares o exmilitares detenidos Manuel Antonio Groso Guarín es primo de Rafael Guarín Cotrino, consejero presidencial para la Seguridad Nacional de Colombia, quien negó conocer a su familiar luego de hacerse pública la noticia [Por21].

La información fluye muy rápido, los niveles de confusión mediática tal vez como estrategia de distracción también, ya se sabe de la Participación de la empresa de seguridad CTU con sede en Miami, desde donde se gestó el reclutamiento de algunos militares implicados, capturados, dicha empresa es dirigida por Antonio Intriago de nacionalidad venezolana, opositor y cercano al ciudadano Juan Guaidó, una empresa registrada en el año 2019, también está relacionado con otras empresas de seguridad de la Florida: la Academia Federal de la Unidad Contra el Terrorismo, el Consejo Nacional Venezolano Americano y Doral Food.

La pregunta sigue siendo ¿quiénes están detrás de los mercenarios que mataron al presidente y cuales los intereses que se tejen internacionales y nacionales allí?

Existen muchos intereses entrecruzados, como dice un dicho popular: si hay un muerto, sigue la ruta del dinero. Intereses de todo orden, desde reforma del sector eléctrico del país, la relación estrecha con Venezuela en temas de envío de petróleo a bajo costo, el interés de EE.UU. de mantener vigilado y bloqueado a Venezuela, petróleo que es un importante sector de la resquebrajada economía del país, los contratos a través de ayuda internacional ONGs que suma un gran porcentaje del producto interno bruto, y terminan siendo sectores más poderosos que el mismo Estado, acá un dato particular, el ciudadano norteamericano James Solages uno de los capturados y sindicados del asesinato del presidente de Haití, fue jefe de guardaespaldas de la embajada de Canadá en Puerto Príncipe, director de la ONG Save the Children, con sede en La Florida, Estados Unidos, a estos intereses se suma el narcotráfico, el mercado ilegal de armas, entre otras [Sga21].

En últimas, es lamentable lo bajo e indigno que ha caído la Fuerza Pública de Colombia, al punto que la han llevado los Gobiernos recientes y el actual, acabando con su soberanía, denigrando y mancillando su honor, destruyendo todo atisbo de ética, haciendo trizas su lealtad constitucional, reduciéndoles a un grupo de matones a sueldo al servicio de intereses mercantiles y políticas mezquinas a favor de extranjeros o de reducidos grupos de interés, movidos solo por el fin de lucro, sin consciencia alguna, mercenarios a sueldo.

Es necesario un cambio profundo en la estructura, doctrina y formación de la fuerza, gestar desde la misma sociedad cambios reales, propender por elegir líderes guiados por el bien común, articular bloques regionales que detenga esta estrategia global que utiliza a Colombia como plataforma de guerra sucia, fortalecer la articulación de medios alternativos que rompan el cerco mediático y la articulación de centros de investigación autónomos a modo de centros de pensamientos desde abajo, que puedan ahondar en estos fenómenos y tracen apuestas de cambio.

Por ahora Colombia fue transformada en un riesgo para América Latina exportando lo que más sabe crear, grupos mercenarios, paramilitares vendidos al mejor postor.

 

Referencias bibliográficas

Cepeda Castro, I. (5 de septiembre de 2009). El Cartel de las Tres Letras. Obtenido de El Espectador: https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ivan-cepeda-castro/el-cartel-de-las-tres-letras-column-159754/

Chicago Tribune. (13 de septiembre de 2011). Libia: Rebeldes ejecutaron a mercenarios, entre ellos 10 colombianos, dice diario. AI pide a insurgencia parar abusos. Obtenido de Chicago Tribune: https://www.chicagotribune.com/hoy/ct-hoy-8030591-libia-rebeldes-ejecutaron-a-mercenarios-entre-ellos-10-colombianos-dice-diario-ai-pide-a-insurgencia-parar-abusos-story.html

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* Abogado, especialista en derecho penal, defensor público e investigador Grupo Kavilando. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

** Docente Investigador Universidad de San Buenaventura Medellín, Integrante Red Interuniversitaria por la Paz, actual consejero de Paz Conpaz Medellín sector Universidades, e Integrante grupo Autónomo Kavilando. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, ofreció detalles en rueda de prensa. | Foto: MIPCC

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, ofreció detalles de las pruebas que vinculan al Gobierno de Colombia con los grupos paramilitares que participaron en el magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moîse y en los recientes hechos violentos en Caracas.

En comparecencia con la prensa, Rodríguez ofreció detalles de la relación que guardan las autoridades del Gobierno de Iván Duque con grupos paramilitares, al  proporcionarle a estas organizaciones armamento de alta potencia, utilizados en el despliegue contra un barrio de la capital venezolana.  

Rodríguez advirtió que el mandatario colombiano Iván Duque se ha convertido "en una verdadera amenaza" para la paz de la región.

Mostró pruebas de que la empresa que contrató a los mercenarios colombianos para asesinar al presidente de Haití está involucrada en el atentado contra en presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 4 de agosto de 2018.

Se trata de la empresa de seguridad privada CTU Security, dirigida por el opositor venezolano Antonio Enmanuel Intriago Valera.

Rodríguez señaló que Intriago tiene vinculación con el mandatario colombiano, Iván Duque, con quien participó en la organización del concierto que se realizó en Cúcuta en 2019, denominado Venezuela Aid Live.

Denunció que el paramilitarismo colombiano es una suerte de nueva Escuela de las Américas, y empresas en Estados Unidos contratan a esos efectivos para ir a asesinar en Irak, Venezuela o ahora Haití.

Denuncia plan para atacar con drones en celebración del centenario de la Batalla de Carabobo

Agregó que tenían preparada una operación contra la República Bolivariana de Venezuela en el contexto de la celebración por el bicentenario de la Batalla de Carabobo. Se articuló con cuatro drones que fueron neutralizados por los dispositivos de seguridad del Estado venezolano.

Explicó que, a partir del fracaso de este intento, desplegaron la operación con paramilitares en el suroeste de Caracas.

Mostró un video extraído del móvil de uno de los delincuentes que operaron en la capital venezolana, en que se aprecian vistas estratégicas de la urbe, entre ellas la Academia Militar y el Paseo de los Próceres, con la idea de atentar contra Maduro y la dirección de la Revolución Bolivariana.

Rodríguez valoró que los hechos ocurridos en la parroquia La Vega y en la cota 905 manifiestan un patrón típico del modo en que actúan los paramilitares colombianos. Refirió que la derecha violenta pretende articular acciones como estas en otras ciudades, lo cual es investigado por las autoridades.

Recordó que las oposiciones venezolanas tienen un espectro amplio y dividido, pero hay un avance real en el diálogo con aquellas que se inclinan por respetar la Constitución y por promover la vía política para participar en las elecciones del próximo 21 de noviembre.

Subrayó que otro sector de esas derechas, como el que representa Leopoldo López, desde hace mucho no tiene una participación política y solo les interesa promover acciones violentas. Al respecto, reiteró que el Gobierno no irá a ninguna mesa de diálogo o negociación con estos violentos.

13 julio 2021

(Con información de teleSur)

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Perú: Keiko Fujimori apunta contra la democracia

Fracasó su maniobra para arrebatarle la victoria a Pedro Castillo

En una postura golpista, la dirigente de la derecha dijo que no reconocerá la proclamación de Castillo como nuevo presidente, que se espera esta semana. Todas las demandas fujimoristas vienen siendo rechazadas por la justicia electoral. 

Derrotada en las urnas y fracasadas sus maniobras para arrebatarle la victoria al profesor rural y sindicalista de izquierda Pedro Castillo con infundados reclamos de fraude electoral, la derechista Keiko Fujimori dispara contra la democracia y la estabilidad del próximo gobierno. En clara postura golpista, la hija del encarcelado exdictador Alberto Fujimori, que al no conseguir la presidencia deberá enfrentar un juicio por lavado de dinero y organización criminal, ha dicho que no reconocerá el resultado de las elecciones y la proclamación del nuevo presidente. Keiko ha lanzado esta amenaza cuando se espera que esta semana el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclame a Castillo como presidente electo, lo que lleva más de un mes de demora, algo sin precedentes, debido a las demandas del fujimorismo para anular votos en las zonas rurales, donde el maestro de origen andino ganó ampliamente, alegando un supuesto fraude en esas mesas de votación. Son denuncias sin pruebas. Todas las demandas fujimoristas vienen siendo rechazadas por el JNE por falta de sustento. El Jurado Electoral ha anunciado que a más tardar esta semana debe culminar la revisión de esas demandas, luego de lo cual se daría la proclamación de Castillo, quien debe asumir este 28 de julio.  

La rabia de la derrota 

“No vamos a aceptarlo”, gritó Keiko ante sus seguidores, con la rabia de la derrota marcada en el rostro, refiriéndose a la proclamación de Castillo como presidente electo. “No nos vamos a quedar de brazos cruzados. El partido no ha terminado”, dijo amenazante la tres veces derrotada candidata presidencial -también perdió en 2011 y 2016-, en una concentración de sus partidarios, movilizados para presionar a las autoridades electorales para que no se oficialice el triunfo de Castillo.

“No al comunismo. Fuera el comunismo”, exclamó Keiko ante manifestantes en estado de negacionismo frente al triunfo de la izquierda. En las manifestaciones fujimoristas de esto días clamando fraude sin pruebas y profiriendo ataques contra la izquierda, abundan los discursos golpistas y las expresiones autoritarias de una extrema derecha que pretende se anulen las elecciones ganadas por la izquierda. Gritan “defendamos el voto”, pero exigen anular votos del ganador para quitarle el triunfo.

Una denuncia de fraude sin pruebas

Las denuncias sin base de la derecha de un supuesto fraude electoral encuentran eco en los grandes medios y movilizan a pobladores de los barrios residenciales. A pesar de una millonaria campaña y del respaldo mediático al falso discurso del fraude, solamente un 13 por ciento de la población asegura que hubo fraude a favor de Castillo, según una encuesta de Ipsos.

El fujimorismo y sus aliados insisten en exigir una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) a las elecciones. No tienen argumentos serios que justifiquen ese pedido. Saben que esa auditoría no procederá -la misión de observadores de la OEA ha calificado como limpias las elecciones y hace unos días emisarios de Keiko enviados al organismo internacional para pedir esa auditoría hicieron un papelón al no ser recibidos por su secretario general Luis Almagro-, pero es la excusa para decir que sin esa auditoría no reconocerán el triunfo de Castillo.

Todos los observadores electorales, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Unión Europea, gobiernos de la región, entre ellos Argentina, entre otros, han declarado la legitimidad de las elecciones peruanas. Ningún organismo internacional ni gobierno las ha cuestionado. 

En medio de esa soledad, el gran aliado del fujimorismo en los foros internacionales es el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, que se ha puesto al servicio de la falsa narrativa del fraude electoral y las maniobras golpistas contra Castillo. Hace unos días, el escritor acusó al gobierno centrista del presidente Francisco Sagasti de haber tomado “claramente partido a favor” del izquierdista Castillo y le negó legitimidad al presidente electo. Una afirmación que cae en la ficción interesada para tergiversar la realidad y moldearla según los intereses del fujimorismo y sus aliados. Keiko repitió el guion del escritor, acusando a Sagasti de estar parcializado con Castillo para justificar su negativa a reconocer su derrota. El régimen de Sagasti ha mantenido escrupulosa neutralidad en estas elecciones.

Aliados de Keiko han venido promoviendo públicamente un golpe para anular las elecciones. No han logrado su objetivo y ahora complotan contra el próximo gobierno. Estos días se cayó en el Congreso una maniobra de la derecha que buscaba jaquear al régimen de Castillo. Se frustró, por no alcanzarse los votos necesarios de dos tercios de los legisladores, la intención de grupos parlamentarios de derecha de nombrar nuevos magistrados del Tribunal Constitucional (TC) para copar la máxima instancia judicial del país. Hay una demanda judicial para anular las elecciones que ha sido rechazada por carecer de base jurídica, pero que en apelación podría llegar al TC como última instancia. La derecha apuntaba a que una decisión sobre esta demanda la tome un tribunal funcional a sus intereses. El TC puede bloquear leyes y políticas de gobierno declarándolas inconstitucionales.

Seis de los siete magistrados del TC han cumplido su mandato y deben ser reemplazados. Hace unos meses, el desacreditado Congreso saliente decidió que su designación la realice el nuevo Parlamento que debe asumir este mes. Pero luego de las elecciones de abril retomaron el proceso de elección de miembros del TC y lo aceleraron cuando Castillo ganó la segunda vuelta, buscando asegurar un TC a la medida de esa derecha. El proceso de selección de los candidatos al tribunal estuvo marcado por irregularidades e ilegalidades, por lo que un juzgado ordenó detener la votación. Pero una mayoría de legisladores decidió desacatar la orden judicial y seguir adelante con la elección, que estaban seguros ganarían. Pero a la hora de la votación sus candidatos no alcanzaron los dos tercios, 87 votos de 130, que necesitaban. El candidato que tuvo el mayor respaldo llegó a los 81 votos. Una dura derrota para la derecha. La renovación del TC ha quedado pendiente.

Mientras Keiko y la derecha que la apoya complotan contra el triunfo de Castillo y se preparan para hacerle la guerra desde el primer día de su gobierno, el maestro rural que sigue a la espera de su proclamación como presidente electo, se reúne con sus colaboradores para armar su gabinete ministerial y definir sus primeras acciones en el poder, y mantiene encuentros con organizaciones sociales, gremios y autoridades regionales. Sus seguidores están movilizados para defender su victoria. Frente al local del Jurado Electoral, en el centro de Lima, pobladores llegados desde el interior del país han instalado un campamento esperando la oficialización del triunfo del maestro en el que han depositado sus esperanzas de cambio.

 

13 de julio de 2021

Desde Lima

 

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Lunes, 12 Julio 2021 06:35

Haití y la mano de obra colombiana

Imagen: EFE

Las hipótesis tras el asesinato de Jovenel Moïse

¿Quién dio la orden de matar al presidente Moïse? ¿Quiénes fueron? ¿Los asesinos están entre los exmilitares y comandos colombianos detenidos hasta ahora en Puerto Príncipe?. Múltiples interrogantes del magnicidio. 

Haití lleva consigo una marca que parece perpetua. Sus muertos se cuentan de a centenares de miles sin que haya sufrido una guerra formal o no declarada. Son demasiadas tragedias juntas: el hambre, las pestes, un terremoto que en 2010 dejó 316 mil víctimas fatales, casi tres décadas de dictadura con el clan Duvalier, Papá Doc y Baby Doc (1957-1986), golpes de Estado, quince presidentes en 33 años y el 7 de julio último, un magnicidio, el de Jovenel Moïse.

La desgracia encontró un hábitat ideal para reproducirse en este territorio de 11,2 millones de habitantes. Su historia desbarrancó desde que nació como república. Fue el segundo país de América después de Estados Unidos en independizarse de las colonias. Un faro libertario guiado por sus pioneros y ex esclavos. Pero en el siglo XX y lo que va del XXI nunca pudo sacudirse una etiqueta: la de la nación más pobre del continente. Lleva décadas así y ahora, una vez más, sin presidente.

La política de Haití está en piloto automático desde un tiempo incalculable. Pero es un piloto automático que no funciona. Hay indicios de que a Moïse, un empresario bananero al que cosieron a balazos, se la tenían jurada. Las preguntas son: ¿Quién dio la orden? ¿Quiénes fueron? ¿Los asesinos están entre los exmilitares y comandos colombianos detenidos hasta ahora en Puerto Príncipe? Daría la sensación que sí, aunque faltan todavía más pruebas para ratificarlo. Si fuera esta la hipótesis, la policía local habría sido muy rápida y eficiente para atraparlos. Y los soldados, suboficiales y oficiales colombianos entrenados bajo las tácticas de contrainsurgencia por EE.UU, muy verdes. Como el color de las boinas de la fuerza especial del ejército estadounidense que los adiestró.

Edgar Ceballos, presidente del Cuerpo de Generales y Almirantes de la Reserva Activa de Colombia (FFMM) declaró: “Hubo un mal planeamiento, la operación no tuvo vía de escape”. En la misma entrevista virtual de La Semana, un medio de su país, su compañero de directiva, el vicepresidente Guillermo León agregó: “Fue una operación terriblemente mal organizada”.

Mercenarios

El sábado 10 se conoció que los militares capturados después del asesinato de Moïse habían sido contratados por la empresa CTU Security con sede en Miami. La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, citó en público el dato que había publicado antes la agencia AP. No fue por azar. El dueño de esa agencia de seguridad que conchaba mercenarios es Antonio Enmanuel Intriago Valera, un venezolano que apoya a Juan Guaidó, el pseudo presidente de una república imaginaria.

La otra hipótesis que investigan varios servicios de inteligencia en Haití parece que se desvaneció cuando Martine Moïse , la esposa del mandatario asesinado, dijo desde Miami, donde está internada tras sobrevivir al ataque: “Mientras hoy están en prisión los mercenarios que asesinaron al presidente, hay otros mercenarios que quieren asesinar el sueño, la visión y las ideas del presidente para el país”. Sus dichos no coinciden con los del exsenador opositor Steven Benoit: “no fueron los colombianos, sino la propia seguridad del presidente la que lo asesinó”, señaló.

La colombiana Jenny Capador Giraldo explicó - citada por el diario El Tiempo- que su hermano Duberney, uno de los comandos muertos en Puerto Príncipe “me decía que habían llegado tarde a proteger a la persona que tenían que cuidar, me imagino que era el Presidente. Que la Policía los tenía acorralados y que él iba a tratar de mediar para que los escucharan”. El mensaje lo recibió por Whatsapp, dijo la mujer. El militar era sargento y había pedido la baja en 2019. El grupo de colombianos estaba integrado por efectivos de distinta graduación. El de mayor rango es el exteniente coronel del ejército Carlos Giovanni Guerrero Torres. Hoy está preso en Haití.

Cualquiera de las dos hipótesis que se confirmara sobre los verdugos de Moïse, llama la atención la improvisación o la ingenuidad de los detenidos. Una de dos. Todos tuvieron alta preparación en unidades del ejército, combatieron contra los narcos y la guerrilla. Pero cayeron casi sin ofrecer resistencia. Incluso algunos fueron detenidos por la gente y entregados a la policía. De los 28 que intervinieron en el ataque según el gobierno local – dos son de origen haitiano-estadounidense-, veinte están detenidos, tres murieron y cinco continúan prófugos. Ese es el balance que publicó el sábado Le Nouvelliste, el diario más importante de Haití.

Si se demostrara que les encargaron matar a Moïse, habrían cometido otra impericia. Se expusieron en las redes sociales en los días previos a su ingreso a Haití desde la frontera con República Dominicana, el único país limítrofe con el que comparte la isla La Española. La evidencia son los posteos de uno de los comandos más experimentados. Manuel Antonio Grosso Guarín se sacó varias fotos y las subió a su Facebook haciendo turismo desde el Faro Colón, en Santo Domingo. La unidad investigativa de El Tiempo lo describe como “uno de los militares mejor preparados del Ejército colombiano. Recibió entrenamiento de Comando Especial con instructores estadounidenses. Y, en 2013, estaba asignado al Grupo de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas”.

Sus excompañeros lo identificaron esposado y sentado en el piso apoyado contra una pared, cuando se lo expuso junto a los demás para la prensa. En un video también aparece capturado por un grupo de civiles junto a otro mercenario, condición que en su país algunos militares de alto rango niegan. En la entrevista citada de La Semana, el general Ceballos comentó: “los soldados colombianos tienen entrenamiento como nadie en América”.

El coronel John Marulanda, presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (ACORE) viajó varias veces a Haití como consultor en seguridad. Comentó que en su país “operaron mercenarios británicos e israelíes, y de Estados Unidos en Venezuela” de lo cual se desprende que la contratación de sus servicios se volvió habitual en Latinoamérica.

La privatización de las operaciones encubiertas tomó relieve con la Guerra de Irak. Mercenarios de la empresa estadounidense Blackwater mataron a 17 civiles iraquíes en la Plaza Nisour de Bagdad en 2007. Varios empleados de esa lucrativa compañía recibieron condenas por homicidio. Los militares colombianos son bastante requeridos en sociedades de ese tipo.

Marulanda explicó lo que pasa en la actualidad: “Los señores retirados van a trabajar a Emiratos Árabes, adquieren la nacionalidad de allá y no es ilegal o de mercenarios. El problema que se presentó es que ahí hicieron una alianza con otros países árabes para enfrentar a los chiitas, y por eso había colombianos combatiendo. Eso desnaturalizó la función por cumplir y hubo dos abatidos. También hemos tenido oficiales que han trabajado en Irak y Yemen”.

Profesionales de elite o improvisados, los militares colombianos entrenados por EE.UU ya operan en varios países. Los oficiales (R) Ceballos, León y Marulanda coincidieron en que cuando se retiran – aún está por confirmarse si en Haití no hubo comandos en servicio activo – su destino “queda sujeto al libre albedrío y solo siguen vinculados al sistema de salud”. En otras palabras, no les hacen un seguimiento. Son armas letales de carne y hueso.

Por Gustavo Veiga

12 de julio de 2021

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Sábado, 10 Julio 2021 07:03

La perfecta neocolonia

Jovenel Moïse junto a su esposa Martine en la ceremonia de investidura presidencial, en 2017, en el Palacio Nacional, en Puerto Príncipe, Haití AFP, HÉCTOR RETAMAL

Haití bajo fuego

El asesinato sin aclarar de Jovenel Moïse, que gobernaba a fuerza de masacres con el apoyo de la OEA y Washington, aviva las inquietudes imperiales por una nueva intervención. En la calle, los paramilitares y la movilización popular se disputan el futuro.

 

En la madrugada del miércoles 7, un comando paramilitar ingresó a la casa del presidente de Haití, Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, y lo asesinó a tiros. Su esposa fue herida de gravedad. El primer ministro Claude Joseph, que estaba en la puerta de salida del gobierno (Moïse le había nombrado un reemplazante el lunes), decretó el estado de emergencia y sacó las Fuerzas Armadas a la calle. No habían comenzado todavía las investigaciones cuando empezaron a circular versiones de que los atacantes hablaban español y hubo quienes apuntaron que se trataba de venezolanos (obviamente «chavistas») y colombianos (obviamente «de las ex-FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia]»). En la mañana del mismo miércoles, el presidente de Colombia, Iván Duque, pidió la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo Consejo Permanente fue convocado en la noche. Es un magnicidio intolerable, dijo. En algunos países de Europa y en Estados Unidos se empezó a barajar la posibilidad de volver a enviar tropas a Haití con lo que se recrearía la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que se mantuvo entre 2004 y 2017. En las declaraciones de algunos gobernantes, el homenaje a Moïse trascendió el recuerdo a una víctima de asesinato: hubo quienes elogiaron su gestión. Haití país ingobernable, Haití país menor de edad que no puede manejarse solo sin un padre que lo tutele: los lugares comunes de todos estos años para justificar la militarización, la sucesión de gobiernos corruptos, el hambre y la miseria como males «naturales» de una sociedad «atrasada», la presencia imperial –más o menos abierta, más o menos solapada, según convenga– volvieron a saltar a la palestra. Ya tantas veces se los ha escuchado.

***

Tal vez no se sepa en años, tal vez no se sepa nunca cómo fue realmente que murió Moïse, dijo el miércoles a la cadena Telesur Danny Shaw, un activista estadounidense que lleva varios meses residiendo en Puerto Príncipe. Tenía tantos y tantos enemigos el gobernante asesinado que los tiros pueden haber llegado casi que desde cualquier lado. Menos del campo popular. Porque si hay sectores a los que nada les conviene un escenario como el que previsiblemente se estaría armando, con un posible regreso de la Minustah o una misión de intervención equivalente, ahora o en algún tiempo, es a quienes quieren cambiar realmente las cosas. No hay luto en las calles, porque Moïse era responsable directo e indirecto de decenas de asesinatos, de unas 12 masacres colectivas en barrios populares en los últimos cuatro años, porque era cómplice de lo más rancio de la rancia oligarquía haitiana y de las pandillas, que crecen como hongos (véase «Estado mafioso», Brecha, 26-II-21), porque gobernaba como un dictador; pero tampoco hay alegría, porque su caída, en estas condiciones, está muy lejos de significar la caída del sistema del que era parte. Ojalá hubiera un Wikileaks que echara luz sobre cómo se tramó esta ejecución, dijo Shaw, y recordó que no son raros los casos de dictadores que se vuelven incómodos por impresentables, como sucedió hace 60 años en la vecina República Dominicana con Rafael Trujillo, asesinado porque convenía más un liberal que una bestia parda. Y están las pandillas, y está el narcotráfico…

***

Un día antes del asesinato de Moïse, Brecha entrevistó a Henry Boisrolin, coordinador del Comité Haití Democrático, instalado hace años en Argentina. La idea era conversar sobre lo que estaba sucediendo en su país, tan silenciado, tan acallado, tan poco presente en los medios, tan miserabilizado. Había habido una cadena de asesinatos, una más:19 personas ejecutadas a balazos en plena calle en la noche del 29 al 30 de junio, entre ellas, el periodista Diego Charles y la militante feminista Antoinette Duclaire; llamaba la atención que fuera la enésima masacre de dirigentes sociales en muy poco tiempo y que apenas trascendiera; se hablaba de la acción abierta de bandas armadas unificadas en un comando dirigido por un expolicía que se presentaba como «revolucionario», que controlaban barrios enteros de Puerto Príncipe, extorsionaban a pobres y ricos y provocaban desplazamientos de población: ¿qué era eso?; el lunes 5, Moïse nombraba a un nuevo primer ministro, el octavo desde que asumió la presidencia, en 2017, un político vinculado a la oposición liberal, lo que daba la idea del grado de decadencia del gobierno; las noticias apenas registraban las manifestaciones callejeras, algunas muy grandes, que se estaban produciendo día tras día desde hacía varios meses… Mucho tema. Boisrolin comenzó poniéndolos en contexto.

«Hay que contextualizar para no perderse entre tanto asesinato, tanto hecho delictivo, también tanta miseria, porque cuando se habla de Haití es para hablar de eso y se pierde el hilo», dijo. Y contó que la crisis que vive Haití es una crisis ininterrumpida, una película en cámara lenta del «derrumbe del sistema de dominación», un sistema que empezó a funcionar a partir de la primera ocupación militar estadounidense, en 1915. Desde entonces, el país se fue convirtiendo en una perfecta neocolonia y en el más empobrecido de las Américas. Hoy se está en una fase de descomposición de ese sistema y quienes gobiernan quieren reformularlo, con otro tipo de ordenamiento jurídico y político, para dar mayor poder al Ejecutivo y debilitar al Parlamento. La Constitución que elaboraron en secreto en el gobierno, que iba a ser sometida a plebiscito en setiembre, va por ahí.

Pero para la gente de a pie vale muy poco esa Constitución, señaló Boisrolin, como valen muy poco las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el mismo día del plebiscito constitucional. («No es que sean ineptos, son perversos: hacen la elección del próximo Parlamento, que constará de dos cámaras, al mismo tiempo que se plebiscita una Constitución que suprime una de esas dos cámaras, el Senado. Parece absurdo, pero demuestra lo poco que les interesa realmente esa democracia a la que dicen atenerse.»)

Como todas las elecciones que se han llevado adelante últimamente, las de este año, si se hacen, estarán marcadas por el fraude. Cualquier candidato del campo popular que se presente las puede ganar si se llevan a cabo en buena ley, cree Boisrolin. «Pero los sectores dominantes no van a dejar que eso suceda. La única elección verdaderamente libre que se llevó a cabo en el país tras la caída de la dictadura de los Duvalier la ganó un representante del campo popular, el sacerdote Jean Bertrand Aristide, en 1990. Las ganó de manera aplastante, pero lo derrocaron con un golpe de Estado promovido por Estados Unidos.»

¿Qué elección seria se puede hacer en las condiciones actuales, en las que la gente no irá a votar, como no ha ido a votar en las pasadas y en las anteriores, porque no tiene seguridad alguna de que se respeten los resultados, porque en una economía de subsistencia como la haitiana, en una sociedad tan brutalmente piramidal como la haitiana, ha perdido todo sentido meter un votito en una urna? «Hoy hay en mi país 6 millones de personas bajo hambruna severa, el 70 por ciento de la población activa no tiene trabajo, la esperanza de vida no llega a los 60 años», dice Boisrolin. Y apunta que para entender la crisis estructural haitiana hay que tener en cuenta su posición geopolítica: «Está en el centro del Caribe, en la ruta marítima hacia Venezuela, es el país más próximo a Cuba y, si desde la doctrina Monroe Washington considera a América Latina toda como su patio trasero, el Caribe es su primer patio. Por aquí circulan mercaderías importantes para ellos. No pueden permitir que Haití se desestabilice demasiado, deben mantener el statu quo de la forma que sea, si es necesario, sacrificando a dirigentes políticos, por más funcionales que les hayan sido».

—Jovenel Moïse lo fue. ¿Dejó de serlo?

—Puede ser. Hoy existe una lucha interna entre los sectores dominantes. Hay un sector empresario que depende directamente de Estados Unidos. Son 11, 12 familias, que son las que controlan el poder y respaldaban a Moïse, que era un gran empresario bananero. Y hay un sector todavía de muy poco peso que está haciendo un esfuerzo por elevar el nivel de desarrollo de este capitalismo tan especial. También tienen relación con el imperio, pero apuntan a un funcionamiento institucional más presentable, con cierto respeto de la legalidad, algo que los últimos gobiernos no han tenido. Moïse gobernaba por decreto desde hace un año, después que disolvió el Parlamento. Su gestión era escandalosa desde todo punto de vista. El lunes blanqueó a todos los políticos que habían sido procesados por casos de corrupción, con el objetivo de que algunos de ellos pudieran presentarse a las próximas elecciones. Solo se mantenía sobre la base de esa corrupción y sobre todo de la represión. Cuando, tras un aumento de combustibles, en 2018, estallaron enormes manifestaciones populares, la represión se acentuó. El gobierno alternó asesinatos selectivos con no selectivos. Recurrió a las masacres colectivas: 12 en cuatro años, con decenas de muertos. Y apuntó a quebrarle la espina dorsal al movimiento popular. Van a seguir apuntando a eso quienes vengan.

Y, por supuesto, el Ejecutivo se mantuvo por el sostén de las potencias, que mientras no tenían a otro lo respaldaban, le daban dinero, lo cubrían. Desde que se fue la Minustah funciona el Cogroup, integrado por representantes de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Brasil, la OEA, la ONU [Organización de las Naciones Unidas] y la Unión Europea. Es el verdadero gobierno, y está, obviamente, bajo control de Washington.

El Cogroup sabe de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de Moïse, como la Minustah sabía de las atrocidades cometidas por las gestiones anteriores. Hace poco, Moïse llamó a Luis Almagro, el secretario general de la OEA, para pedirle respaldo. Estaba acosado por las manifestaciones populares, el auge de la delincuencia lo desbordaba, se habían generalizado los secuestros extorsivos, las pandillas pululaban, algunas le molestaban y él quería que lo apoyaran. Almagro envió una misión, que hizo un largo informe en el que ni se menciona la represión política. Allí la OEA proponía una salida política que consistía en un gobierno de unión nacional con Moïse y en lo institucional solo exigió que se cambiara la composición del Consejo Electoral, en el que Moïse había colocado a amigos suyos. Menos que un cambio cosmético. La oposición lo rechazó.

—¿Quién encarna actualmente la oposición?

—Hay tres grandes sectores: fuerzas de derecha democrática, fuerzas socialdemócratas y la izquierda, que hace un par de años, por fin, comenzó un proceso de confluencia en el Frente Patriótico y Popular, integrado por siete partidos que se definen como socialistas, movimientos sociales, de derechos humanos, feministas. Hay un consenso entre el sector socialdemócrata y la izquierda de marchar hacia un gobierno que llamamos de transición de ruptura, en el que estarían todos los sectores de oposición, todos, y del que no formarían parte ninguno de los actuales gobernantes. Ese gobierno funcionaría por unos dos años, se encargaría de montar una nueva institucionalidad, afirmar la soberanía nacional, promover reformas sociales, juzgar los crímenes de lesa humanidad y los escándalos de corrupción de la administración actual, restaurar relaciones con todos los países, incluida Venezuela, convocar a una asamblea constituyente y después llamar a elecciones generales. No existe nadie en condiciones de conducir solo ese proceso, se necesitará de toda la actual oposición y habrá que ser creativo para ir haciendo el camino hacia una sociedad más justa. Que no nos humillen tanto como lo están haciendo ahora. Eso es lo esencial.

***

Boisrolin dice que si desde 2018 las manifestaciones callejeras fueron tan numerosas, es porque hay un sustrato de rebeldía en la gente que ni la represión, ni el hambre, ni la pandemia (¿qué es una peste más en un país expuesto a todas?) han logrado amainar. Piensa que hay una larguísima tradición de lucha en este país, que protagonizó la única revuelta antiesclavista exitosa de la historia y que, de esa tradición, a pesar de todos los pesares, mucha cosa queda. Y que ahora «hay un grado de organización del campo popular mayor» al que había un tiempo atrás. Dice que no por nada el terrorismo de Estado ha llegado al paroxismo al que ha llegado bajo Moïse y que eso va a exigir que los «sectores populares aumenten su nivel de autodefensa». «Los esfuerzos de todos los gobiernos recientes por disciplinar al pueblo han fracasado», piensa Boisrolin, pero subraya que eso no quiere decir que se esté cerca de triunfo alguno. «La situación actual es altamente explosiva y es muy difícil prever hacia dónde evolucionará. La oposición está dividida sobre qué hacer. Hay quienes se juegan a una insurrección popular, otros quieren negociar con Estados Unidos un cambio moderado. Yo, si tuviera que apostar, diría que estamos cerca de un estallido general. Quién lo conducirá no sé, pero las condiciones están dadas.»

Gangsterización

Uno de los signos de la extrema descomposición actual de Haití es la multiplicación de las bandas armadas y su creciente poder: de fuego, territorial, incluso político. La Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reinserción las calculó recientemente en 77. No les es nada difícil equiparse, porque en el país hay hoy un mercado ilegal de 500 mil armas de guerra, el doble que las que había hace menos de cinco años.

«El país está gangsterizado», dice Henry Boisrolin, y apunta que los sectores dominantes han creado sus propias pandillas, pero que estas son ya un actor político de primera importancia y que pueden llegar a molestar a algunos gobernantes. Las nueve bandas más poderosas se unificaron recientemente en un comando que se llamó primero G9 y luego fue rebautizado como Grupo Revolucionario 9. Manifiestan armados por las calles, sus líderes dan conferencias de prensa, tienen su propio canal de Youtube, logran cambiar ministros cuando no les gustan. En julio de 2020 el grupo organizó una manifestación callejera en Puerto Príncipe exigiendo su legalización.

Marchaban en el mismo tipo de blindados que los que usa la Policía. Su líder máximo es, precisamente, un exintegrante de una unidad especial de la Policía, Jimmy Cherizier, conocido como Barbecue. Lo separaron de su cargo tras un operativo en un barrio popular en 2017, en el que murieron ocho civiles y dos policías. Lautaro Rivara, un periodista y sociólogo argentino que vive en Puerto Príncipe, señaló en Rebelión.org (30-VI-21) que la federación de pandillas de Barbecue tiene relación estrecha con la administración de Moïse.

En 2020, el G9 coordinó junto con la Policía una entrega de alimentos en un distrito particularmente pobre de la capital. El grupo controla áreas centrales de Puerto Príncipe y los accesos norte y sur de la zona metropolitana, «lo que, en la singular geografía haitiana, le da una excepcional capacidad de aislar a la capital del resto del país», escribe Rivara. Son territorios superpoblados de un país superpoblado y fundamentales para controlar cualquier protesta, cualquier movilización de envergadura, «por tratarse de algunas de las zonas más radicalmente movilizadas desde los tiempos del gobierno de Aristide».

Las pandillas –las de Barbecue y las otras– han multiplicado últimamente los secuestros extorsivos aparentemente indiscriminados, porque se llevan tanto a ricos como a pobres, a empresarios como a campesinos. También han multiplicado los asesinatos. En 2020 hubo 1.270 secuestros de ese tipo y solo en junio pasado 150 homicidios, según datos de la asociación Défenseurs Plus.

Rivara cuenta que el 23 de junio Barbecue apareció en un video que rápidamente se hizo viral. «Acompañado de un pelotón de jóvenes encapuchados y armados –varios de ellos con indumentaria de la propia Policía–, anunció el comienzo de una “revolución armada”, consumando un giro discursivo contra el Estado, el gobierno y la oposición política. Utilizando la simbología nacional y evocando a los héroes de la revolución de independencia, invitó a la población a armarse y a incorporarse a su organización.» Fue «inesperado», pero también «inverosímil», escribe, y dice que actualmente Haití, «con el concurso de las grandes potencias, parece despeñarse por el barranco de los proyectos paramilitares que han asolado antes a otras naciones de Centroamérica y el Caribe, promoviendo el caos organizado, la inseguridad estratégica y la desestructuración de todo el tejido social y comunitario, abriendo la puerta a una política de shock que logre desmovilizar a sus indómitas clases populares».

Por Daniel Gatti
9 julio, 2021

Publicado enInternacional
Policías haitianos  conducen detenidos a dos extranjeros en Puerto Principe (Haití). — EFE / Jean Marc Herve Abelard

La policia  presentó a los sospechosos esposados y sentados en el piso de una comisaria

En medio de una disputa de poder el primer ministro Claude Joseph decretó un estado de sitio y pidió ayuda a la ONU con la investigación para llegar alos autores intelectuales.

 

Sentados con las manos esposadas detrás de la espalda, algunos ensangrentados, fue como la Policía de Haití presentó a 15 sospechosos colombianos del asesinato del presidente  Jovenel Moïse. Mas tarde dos estadounidenses de origen haitiano se sumaron a los detenidos.  "Arrestamos a 15 colombianos y a dos estadounidenses de origen haitiano. Tres colombianos murieron y otros ocho están sueltos," dijo el director de la Policía haitiana Léon Charles.  Asimismo el primer ministro Claude Joseph decretó un estado de sitio por al menos 15 días la fiscalía de la capital llamó a declarar a los responsables de la seguridad del presidente.  Joseph, primer ministro interino, asumió  de forma efectiva tras la muerte de Moïse. Sin embargo, el cargo se lo disputa el político Ariel Henry, a quien Moïse había nombrado para el cargo de primer ministro en el último decreto que firmó antes de morir. En medio de las disputas de poder todo un país se pregunta quién mandó a una banda armada de "mercenarios" a matar a su presidente.

La investigación

Agentes de la Policía haitiana presentaron ante periodistas a los 15 "mercenarios" en la sede de la Dirección General del Poder Judicial, sentados sobre el piso, espalda contra la pared, muñecas atadas con esposas de plástico, varios con ropa polvorienta, uno con el torso desnudo, otro con la chomba desgarrada, un tercero con la cara hinchada.

Más tarde, un grupo de personas capturó a dos extranjeros y los entregó a una comisaría de Puerto Príncipe. Los individuos, luego identificados como los sospechosos estadounidenses, fueron golpeados y uno de ellos estaba ensangrentado a su llegada a la comisaría, según constató un periodista de la agencia EFE. Las personas que atraparon a los extranjeros también entregaron a la Policía dos cargadores de fusil, una sierra y otros objetos. Mathias Pierre, ministro encargado de asuntos electorales,  indicó al matutino The Washington Post que uno de los detenidos estadounidenses es James Solages, un ciudadano del sur de Florida. 

Charles, el jefe policial, informó que se recuperaron las armas y materiales utilizados por los atacantes. "Cinco autos fueron recuperados. Lamentablemente la gente incendió tres", agregó, refiriéndose a los civiles que siguen de cerca a los policías durante los allanamientos. "Tenemos a los autores físicos (del magnicidio) y buscamos a los intelectuales", aseguró Charles en una declaración brindada junto al primer ministro Joseph sobre los avances en la investigación.

La cifra de muertos en el asalto al palacio presidencial generó distintas informaciones. El jefe policial Charles primero dijo que cuatro atacantes fueron abatidos, tres de ellos extranjeros, y luego redujo esa cifra a los tres colombianos. Sin embargo, medios como el británico The Guardian y el alemán Deutsche Welle, citando  fuentes policiales,  indicaron que las fuerzas de seguridad haitianas mataron a siete sospechosos tras el ataque al presidente. 

La fiscalía de Puerto Príncipe llamó a declarar a los guardaespaldas de Moïse el 13 y 14 de julio anunció el jueves el fiscal jefe de la capital de Haití. "Si eres responsable de la seguridad del presidente, ¿dónde estabas? ¿Qué hiciste para evitarle este destino al presidente?", se preguntó Me Bed-Ford Claude, comisario del gobierno de Puerto Príncipe.

Joseph pidió a la población que se moviliza para buscar a los sospechosos “que sea inteligente” y que los entregue a las autoridades. "Debemos conocer los motivos que llevaron a estos hombres a entrar a la casa del presidente para asesinarlo", dijo el premier interino, que también llamó a la ciudadanía a “regresar a casa” y mantener la calma. "Las Fuerzas Armadas y la Policía tienen el control. Es necesario evitar los problemas. No dejen que nadie nos lleve a una situación confusa", recalcó. El primer ministro además informó que la condición de salud de la primera dama, Martine Moïse sigue “estable” y está hospitalizada en Estados Unidos luego de haber resultado herida durante el ataque.

Pedido a la ONU

Haití pidió apoyo internacional en la investigación del asesinato y también en materia de seguridad. Tras una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas convocada de urgencia para abordar la crisis, Helen La Lime, enviada especial de la ONU en Haití, informó sobre el pedido del gobierno haitiano y pidió más información al gobierno caribeño. "Es importante que estas solicitudes se tomen en serio. Nosotros (la misión política de Naciones Unidas en Haití) estamos ciertamente preparados con los expertos que tenemos para asistir en esta investigación", dijo La Lime por videoconferencia. "Haití tiene que especificar exactamente qué es lo que busca y, mientras tanto, tenemos que seguir usando la asistencia técnica de seguridad que tenemos sobre el terreno", señaló.

EE.UU. ofrece ayuda

Desde la Casa Blanca aseguraron que quieren ayudar en la investigación del magnicidio en Haití pero que todavía nno recibieron petición de asistencia por parte del país caribeño. "Nuestro mensaje al pueblo de Haití es que estamos con ellos, y queremos proporcionarles asistencia", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien evitó respaldar de forma explícita a Joseph, cuyo cargo actualmente disputa el político Ariel Henry. Sinembargo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price afirmó que Washington ve a Joseph como el primer ministro de Haití. "Él (Claude Joseph) era el titular que estaba en ese cargo, él estaba ejerciendo como primer ministro antes del asesinato del presidente Moïse y nosotros seguiremos trabajando con Claude Joseph como tal", dijo Price durante una rueda de prensa. También exhortó a Joseph a llamar a elecciones presidenciales y legislativas en la fecha prevista, el próximo 26 de septiembre. Desde este miércoles, Joseph encabezó dos intervenciones del Gobierno ante la prensa y también se encargó de hablar con representantes de la comunidad internacional, entre ellos el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken.

Puja de poder

Desde la ONU reconocen a Joseph como primer ministro hasta que se celebren las próximas elecciones. Este jueves la representante de Naciones Unidas para Haití, Helen La Lime afirmó que Joseph “es el primer ministro” y que, según la interpretación de la Constitución que él le trasladó, le corresponde a su Gobierno encabezar el país y llevarlo a la celebración de comicios para elegir a un nuevo presidente. Por otra parte, La Lime reconoció que existen “ciertas tensiones” y diferentes interpretaciones de la constitución y pidió un diálogo político.

En cambio el delfín de Moïse, Ariel Henry, dice que el primer ministro es él, pero coincide en la necesidad de un acuerdo político. "Soy el primer ministro designado, Claude era un primer ministro interino que asumió el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Creo que tenemos que hablar entre nosotros. Se suponía que Claude iba a quedarse en el Gobierno que yo iba a formar", se quejó Ariel Henry anoche en una entrevista con el diario Le Nouvelliste. Moïse había nombrado a Henry como primer ministro en el último decreto que firmó antes de morir. "Tendrá que formar un Gobierno de apertura que incluya las fuerzas vivas de la Nación, resolver el flagrante problema de la inseguridad y acompañar al CEP (autoridad electoral) en la conducción de las elecciones generales y el referéndum.”, escribió Moïse el pasado lunes en su cuenta de Twitter.

Henry contó que estaba "eligiendo a los miembros de mi gabinete" y destacó que estaba muy avanzado en la formación del Gobierno. “Necesito continuar, pero en el contexto actual creo que hay una oportunidad de diálogo para llegar a un acuerdo que nos permita ir a un mejor clima en las elecciones y tener un Gobierno que también pueda crear ese clima”, aseguró. Además, afirmó que no quería "echar leña al fuego" y pidió "evitarlo en lo posible mientras el país está encendido". 

Estado de sitio

Joseph impuso el estado de sitio por al menos 15 días y además decretó luto nacional por dos semanas. Joseph pidió a la ciudadanía permanecer en sus hogares mientras que los pequeños comercios, estaciones de servicio, bancos, tiendas también cerraron sus puertas. Este jueves, el premier informó que reabrirá el aeropuerto Toussaint Louverture de Puerto Príncipe, que había sido clausurado el miércoles, horas después del magnicidio, y desde entonces sólo permitieron operar vuelos diplomáticos y humanitarios. La frontera con República Dominicana fue cerrada y Bahamas informó que reforzará los controles de seguridad en sus fronteras y además indicó que clausurará su embajada en Haití.

Henry aclaró que no está de acuerdo con el estado de emergencia impuesto por Joseph: "No creo que estemos en una situación que requiera un estado de sitio. Creo que es un poco apresurado,"señaló. La oposición haitiana reclamaba la salida del poder de Moïse con el argumento de que su mandato había concluido el pasado siete de febrero, mientras que el presidente insistía en febrero de 2022 como término de su período de Gobierno. El mandatario no convocó a elecciones desde que llegó al poder en 2017. Acusado de inacción ante la crisis y enfrentado a buena parte de la sociedad civil, Moïse gobernaba el país de 11 millones de habitantes principalmente por decreto.


 El mandatario fue acribillado con armas de grueso calibre

Asesinato en Haití: el informe forense reveló que el presidente Jovenel Moïse recibió doce impactos de bala

"Lo encontramos acostado boca arriba, pantalón azul, camisa blanca manchada de sangre, boca abierta, ojo izquierdo perforado", relató el juez de paz a cargo del informe, Carl Henry Destin. 

09 de julio de 2021

El informe forense realizado sobre el cuerpo de Jovenel Moïse reveló que el presidente de Haití recibió doce impactos de bala en el ataque perpetrado por una banda fuertemente armada este miércoles. El juez de paz a cargo del informe, Carl Henry Destin, dijo al diario Le Nouvelliste que el cadáver de Moïse tenía doce orificios realizados con armas de gran calibre y de nueve milímetros. La policía haitiana abatió a al menos cuatro personas que supuestamente integraban el comando que acribilló a balazos al presidente en su casa .

"Lo encontramos acostado boca arriba, pantalón azul, camisa blanca manchada de sangre, boca abierta, ojo izquierdo perforado. Vimos un agujero de bala en la frente, uno en cada pezón, tres en la cadera, uno en el abdomen", relató Destin. El responsable de levantar el cuerpo dijo que, aparte de Moïse, la única persona que resultó herida durante el tiroteo fue su mujer Martine, quien está hospitalizada en Miami en condiciones estables pero críticas. 

La hija de la pareja estaba en la misma residencia que sus padres al momento del ataque, pero consiguió esconderse en la habitación de su hermano, quien también resultó ileso. En tanto el personal de servicio fue atado por los miembros del comando armado, que según autoridades haitianas habría gritado "Operación DEA" (la agencia antidrogas de Estados Unidos) al momento de ingresar violentamente a la propiedad.

"Se encontraron además muchos casquillos de cartuchos de 5,56 y 7,62 milímetros entre la puerta de entrada y el interior de la residencia", agregó el juez Destin, quien aseguró que el escritorio y la habitación de Moïse fueron "saqueados" por los asaltantes, que irrumpieron en el hogar del mandatario fuertemente armados en la madrugada del miércoles.

"Tenemos hombres con gruesas armas que desembarcaron en un territorio que no es suyo, no son haitianos aunque es cierto que hay haitianos con ellos (...), son extranjeros que hablan inglés y español que entraron en la casa de un presidente electo, no había hecho nada para merecer esa suerte", dijo al respecto el ministro de Comunicación, Pradel Henriquez. 

La búsqueda de los asesinos de Moïse se aceleraba el jueves en Puerto Príncipe, capital de un país al borde del caos. Comercios, bancos y estaciones de servicio cerraron sus puertas en una ciudad en tensión.

Pedido de ayuda internacional

La enviada de la ONU en Haití, Helen La Lime, aseguró que el país caribeño pidió apoyo internacional para investigar el asesinato de Moïse y también en materia de seguridad. . "Es importante que estas solicitudes se tomen en serio. Nosotros (la misión política de Naciones Unidas en Haití) estamos ciertamente preparados con los expertos que tenemos para asistir en esta investigación", dijo La Lime por videoconferencia. "Haití tiene que especificar exactamente qué es lo que busca y, mientras tanto, tenemos que seguir usando la asistencia técnica de seguridad que tenemos sobre el terreno",  planteó La Lime  en la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad.

Naciones Unidas puso fin en 2019 a sus misiones de paz en Haití tras quince años de presencia ininterrumpida, aunque mantiene allí una misión política que sigue apoyando a las instituciones del país. Con miles de cascos azules, muchos de ellos latinoamericanos, la ONU buscó estabilizar el país, pero la situación política continuó siendo incontrolable y la pobreza generalizada.

Oferta de EE.UU. 

Desde la Casa Blanca aseguraron que quieren ayudar en la investigación del magnicidio en Haití pero que todavía nno recibieron petición de asistencia por parte del país caribeño. "Nuestro mensaje al pueblo de Haití es que estamos con ellos, y queremos proporcionarles asistencia", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien evitó respaldar de forma explícita a Joseph, cuyo cargo actualmente disputa el político Ariel Henry. 

Sin embargo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price afirmó que Washington ve a Joseph como el primer ministro de Haití. "Él (Claude Joseph) era el titular que estaba en ese cargo, él estaba ejerciendo como primer ministro antes del asesinato del presidente Moïse y nosotros seguiremos trabajando con Claude Joseph como tal", dijo Price durante una rueda de prensa. También exhortó a Joseph a llamar a elecciones presidenciales y legislativas en la fecha prevista, el próximo 26 de septiembre. 

Desde este miércoles, Joseph encabezó dos intervenciones del Gobierno ante la prensa y también se encargó de hablar con representantes de la comunidad internacional, entre ellos el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken. “El jefe de Gobierno se compromete a dialogar con los líderes de la oposición y otros actores para apaciguar el clima sociopolítico y para facilitar la realización de elecciones inclusivas y creíbles según el calendario establecido por el Consejo Electoral Provisional”, escribió Joseph en un comunicado.

 Henry había  sido nombrado primer ministro el lunes en el último decreto que firmó el presidente haitiano antes de su trágica muerte.

08 de julio de 2021

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El presidente de Haití, Jovenel Moïse, durante una conversación con EL PAÍS por videollamada el pasado febrero.

Hombres armados asaltaron su domicilio de Puerto Príncipe la pasada madrugada. La primera dama está hospitalizada

 

Puerto Príncipe, Madrid - 07 jul 2021 - 12:41 CEST

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha sido asesinado este miércoles por hombres armados que perpetraron un asalto a su residencia durante la pasada madrugada en el barrio de Pelerin de Puerto Príncipe, según ha informado esta mañana el primer ministro, Claude Joseph. En el asalto resultó herida de bala la primera dama, Martine Moïse, que ha sido hospitalizada, según un comunicado firmado por Joseph. El mandatario pidió calma a la población y aseguró que tanto la policía como el ejército se están encargando de mantener el orden.

Hijo de un comerciante y una costurera, Jovenel Moïse concedió el pasado febrero una entrevista a este diario, en un país en el que la tensión iba en aumento semana tras semana. A la crisis política se le suma un año de espanto debido a la pandemia de coronavirus, los huracanes y la ola de violencia y secuestros que han llevado el hartazgo a una población que cuenta en su poder con más armas que nunca, tal y como señalaron los expertos a EL PAÍS.

El origen político del conflicto en Haití, país caribeño de 11,2 millones de habitantes, está en las convulsas elecciones de 2015. Michel Martelly finalizó su gestión, pero los caóticos comicios convocados obligaron a nombrar un presidente interino de otro partido, hasta que la autoridad electoral reconoció la victoria de Moïse un año después. Para la oposición, su Gobierno comenzó el día que Martelly dejó el poder y le acusa de “dictador” por gobernar por decreto desde hace un año.

“Mi mandato empezó el 7 de febrero del 2017 y termina el 7 de febrero del 2022. Entregaré el poder a su propietario que es el pueblo de Haití. Los oligarcas corruptos acostumbrados a controlar a los presidentes, a los ministros, al Parlamento y al poder judicial piensan que pueden tomar la presidencia, pero solo hay una camino: elecciones. Y yo no participaré en esas elecciones”, declaró Moïse en esa misma entrevista.

Bandas armadas

Más de 150 personas fueron asesinadas y otras 200 secuestradas entre el 1 y el 30 de junio pasado en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, reveló este martes un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH). “El país está asediado por bandas armadas que siembran el terror, asesinatos, secuestros, violaciones (...) Puerto Príncipe está sitiado en el sur, el norte y el este. Asistimos a una sociedad cada vez más pasiva mientras el país está asediado”, lamentó la organización en un documento.

Al menos seis extranjeros han sido secuestrados, lo que eleva el total a 20 en el primer semestre de 2021. Tres departamentos están aislados del resto del país, según este informe, que habla de “la hegemonía del crimen en Haití”. Del 1 de enero al 21 de junio, 30 policías fueron asesinados frente a los 26 de 2020, según la ONG, que sostiene que algunos son mutilados, desaparecidos, secuestrados, torturados, etcétera.

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