Guaidó y Pompeo se reunieron en Bogotá  en el marco de una conferencia regional sobre lucha contra el terrorismo.  Imagen: EFE

Pompeo dijo que su país continúa la estrategia contra el gobierno de Maduro

El opositor venezolano fue reacio a ahondar en las solicitudes de ayuda que le realizó al Secretario de Estado estadounidense en Bogotá. 

 

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, anticipó este lunes que su país emprenderá "más acciones" en apoyo al opositor Juan Guaidó y su lucha para sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela.

Al término de un encuentro en Bogotá con el líder opositor, Pompeo aseguró que se deben esperar "más acciones de Estados Unidos para continuar apoyando al presidente Guaidó y al pueblo venezolano".

Aunque evitó hablar de sanciones puntuales -que se sumarían a los castigos vigentes, incluido un embargo petrolero-, el secretario de Estado agregó que Washington no "ha terminado" en su estrategia contra el gobierno chavista.

"El trabajo que hemos realizado en los últimos meses nos ha traído al lugar en el que nos encontramos hoy", dijo, enfatizando en que hay una "oportunidad real" de que Maduro deje el poder.

Pompeo y Guaidó se reunieron durante cerca de una hora y 45 minutos en el marco de una conferencia regional sobre lucha contra el terrorismo presidida por el presidente colombiano, Iván Duque, en Bogotá. 

Además de denunciar presuntos apoyos de Caracas a rebeldes colombianos del ELN, disidencias de las FARC y milicias chiitas de Hezbolá, el parlamentario venezolano volvió a dejar sobre la mesa "la polémica opción del apoyo militar" para sacar a Maduro del poder. "Es una opción que ha estado contemplada. ¿Cuál privilegiamos o cuál quisiéramos? Elección realmente libre con arbitro creíble", señaló.

Durante meses el gobierno de Donald Trump dijo que ninguna opción estaba descartada en el caso venezolano, entre ellas la intervención militar, aunque recientemente se distanció de esa alternativa.

Guaidó fue reacio a ahondar en las solicitudes de ayuda que le realizó a Pompeo: "Hay elementos de Estado que no voy a revelar, por supuesto aumentar la presión, el acompañamiento, todo lo que tiene que ver con el tema migratorio, no permitir el contrabando de oro de Venezuela, catalogado como oro de sangre, otras cosas".

Estados Unidos encabeza la lista de los países que reconocen al dirigente opositor como presidente interino, tras denunciar el fraude de la reelección de Maduro en 2018.

Desde que Maduro asumió la presidencia por primera vez en 2013, Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, ha sufrido una aguda contracción de su economía.

La honda crisis financiera desencadenó el exilio de 4,6 millones de venezolanos en los últimos años, de los cuales 1,6 millones de migrantes están en Colombia.

A pesar de la crisis de los intentos desestabilizadores de la derecha venezolana apoyada por Washington, y de las sanciones estadounidenses,  Maduro sigue en el poder respaldado por las fuerzas de seguridad, así como por Cuba, Rusia y China.

Estados Unidos y la Unión Europea mantienen firme su respaldo a Guaidó, pese a un desplome de su popularidad. Y pese a que hubo una división en la oposición venezolana: Luis Parra asumió la presidencia de la Asamblea Nacional. 

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Juan Guaidó cruzó a Colombia en busca de respaldo

El opositor venezolano se reunirá con el presidente Iván Duque y participará de la Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo en la que estará presente Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano. 

 

El presidente de Colombia, Iván Duque, fue el primero en anunciar el arribo de Juan Guaidó a Colombia. Afirmó que mantendría una reunión de trabajo con quien llamó el “presidente de Venezuela”, que también, según anunció Duque, participará de la Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo que se celebrará el lunes en Bogotá, con la presencia del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

Luego fue el mismo Guaidó quien confirmó estar del otro lado de la frontera y prometió un regreso al país “lleno de buenas noticias”, sin anunciar cuándo sería, ni cuál será su agenda para los próximos días, aunque trascendió por diferentes medios que podría ir al Foro de Davos, en Suiza, que comienza el 21 de enero.

La llegada de Guaidó a Colombia conllevó especulaciones acerca de cómo habría cruzado la frontera debido a la prohibición de salir de Venezuela. La única vez que salió del país fue en febrero del año pasado cuando cruzó a Cúcuta desde donde, había jurado, entraría junto a los camiones de ayuda humanitaria.

Fue recién en septiembre cuando se confirmó que había cruzado a Colombia a través de un operativo montado entre el gobierno colombiano, la derecha venezolana y el grupo paramilitar Los Rastrojos, con los cuales se tomó varias fotografías.

La noticia, fue ampliamente difundida en aquella oportunidad, confirmando las acusaciones de las vinculaciones tanto del gobierno de Colombia como de Guaidó con el paramilitarismo colombiano que opera, entre otras zonas, en la frontera colombo-venezolana.

Esta nueva ida a Colombia ocurre en un momento de crisis sostenida de su fórmula para lograr su objetivo tantas veces anunciado de “cese la usurpación”, es decir el derrocamiento por la fuerza de Maduro, que debería abrir paso a un “gobierno de transición” para dar paso a “elecciones libres”.

Esa crisis comenzó en gran parte luego del intento fallido de aquel febrero, al cual se sumó la acción también fallida de tomar las armas junto a un grupo de militares el 30 de abril. Desde entonces Guaidó decayó a lo interno de Venezuela, sin capacidad de movilizar y volver a generar expectativas en la base social opositora.

Esa crisis que se agudizó con las acusaciones de corrupción ocurridas con el dinero recibido para el evento de Cúcuta, así como al interior de la Asamblea Nacional (AN).

El Guaidó que cruzó a Colombia ya no es el dirigente estrella fabricado con una inmensa operación mediática y política que lo mostraba como imparable. Ahora es un dirigente que además de las derrotas del 2019 ha sumado una más, central, el 5 de enero pasado: la pérdida de la presidencia de la AN.

Esa derrota en el Poder Legislativo, producto de una disputa interna de la oposición sobre la cual el chavismo maniobró, no fue reconocida por Estados Unidos. La administración de Donald Trump sostiene que Guaidó sigue siendo el presidente de la AN y, en consecuencia, el presidente encargado de Venezuela.

Su ida a Colombia tiene entonces varios objetivos. Por un lado, volver a darle fuerza desde el frente internacional, a través de declaraciones y fotografías acompañado por Duque y Pompeo y quienes asistan a la Cumbre. Guaidó tendrá un momentáneo oxígeno político que necesita para seguir generando noticias.

Por otro lado, allí recibirá nuevas instrucciones para hacer frente a un 2020 que ha comenzado con un nuevo retroceso para la ingeniería del gobierno paralelo 2.0 que encarna Guaidó.

¿Qué plan tiene el gobierno norteamericano para enfrentar este escenario? ¿Qué rol cumplirá Colombia en esta nueva etapa? Esas son algunas de las preguntas centrales. Por el momento se sabe que el gobierno norteamericano no reconocerá el próximo llamado a las elecciones legislativas en Venezuela, que he hecho declaraciones acerca de la necesidad de un diálogo, y que mantendrá las operaciones encubiertas armadas.

En tercer lugar, Guaidó buscará a través de esa salida del país crear una expectativa al interior de Venezuela para mostrarse respaldado. En ese marco intentará hacer de su regreso otro hecho político. En ocasión de su salida en febrero del 2019 su ingreso había sido por el aeropuerto internacional de Maiquetía.

El conflicto venezolano atraviesa uno de sus momentos determinantes. La apuesta del gobierno es lograr unas elecciones a la AN con la mayor participación de fuerzas de la oposición, para lo cual cuenta con que el sector opositor que se ha alejado de la estrategia norteamericana es cada vez más numeroso.

Lograr ese objetivo sería un paso importante en la reconfiguración del mapa política y su correlación de fuerzas internas. Pero, como bien se sabe, el conflicto venezolano transcurre sobre variables nacionales, así como también y sobre todo variables internacionales.

El último paso del frente internacional había sido el de activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. La ida de Guaidó por Colombia será importante para saber qué líneas de acción han decidido priorizar quienes conducen el intento de golpe de Estado en Venezuela que, contra muchos pronósticos, no ha lograr sus objetivos.  

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"Me toca inventarme cosas para que Washington tenga a Venezuela en la cabeza": Audio que provocó el regreso del embajador de Colombia en EE.UU.

Francisco Santos contó a la nueva canciller, Claudia Blum, sus estrategias de interferencia en el país vecino en una conversación filtrada, que ha causado un revuelo político en Colombia. Iván Duque llamó a consultas al embajador.

Los esfuerzos de Colombia de interferir en los asuntos internos de Venezuela ha sido uno de los temas centrales de la conversación recientemente filtrada entre el embajador de Colombia en EE.UU., Francisco Santos, y su nueva jefa, la canciller Claudia Blum. Tras la divulgación de este audio, aparentemente grabado la semana pasada en una cafetería en Washington D.C., el presidente de Colombia, Iván Duque, pidió a Santos que regresara a Bogotá.

"Colombia no tiene futuro" con Maduro en el poder

Desde el minuto 10 de este diálogo de casi media hora, Santos evoca el tema de Venezuela, calificándolo como el "segundo tema" más importante en la agenda nacional. Tanto el embajador como Blum lamentan que "lo de Guaidó está parado""Pero creo que eso se va a mover", añade de inmediato Santos.

"Aquí había varias cabezas que manejaban lo de Venezuela de  una manera distinta", ha asegurado el embajador colombiano en EE.UU. "Lo del TIAR [Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca], el Departamento de Estado lo quería, la Casa Blanca no. No sé en qué momento cambió la política en la Casa Blanca. Pero aquí todavía no se ponen de acuerdo", ha señalado.

Además, Santos ha opinado que "Trump no se va a meter en Venezuela". En este sentido ha expresado sus preocupaciones de que si el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, "no se va, Colombia no tiene futuro". "Si este señor no se va, nos va a hacer la vida imposible", ha advertido.

Washington "se aburre" con el tema de Venezuela

Santos ha adelantado a Blum sus planes para el "próximo año" de llevar a los congresistas a Colombia para "ver frontera y a ver drogas".
"Eso lo vamos a hacer y que no se pierda en Washington la importancia de Venezuela", ha explicado el embajador, agregando que en EE.UU. "no hay memoria, es que aquí, a los 10 minutos se aburren y se van a otro tema".

"Me toca a mí inventarme cosas para que ellos tengan en el 'top of mind' (en la cabeza) a Venezuela", ha revelado, resumiendo que "esa es la tarea con la que estoy con Venezuela".

El embajador también ha calificado de vergüenza los "120 millones de dólares de ayuda de los países más ricos del mundo". "Europa no sabe que hay crisis en Venezuela", ha aseverado y añadió que "por eso toca hablar con los embajadores e invitar a parlamentarios de Europa".

"Es importantísimo armar una cosa estratégica con Venezuela a partir del trabajo nuestro, con las embajadas que ya está montando el gobierno (sic) de Guaidó, allá que tiene gente que conozco, yo trabajo muy de la mano y yo le ayudo en todo lo que necesite", ha subrayado.

"Fiasco total" de la llamada 'ayuda humanitaria'

La nueva canciller también ha barajado algunas maneras de injerir en la política interior de Venezuela.

"Pachito (cómo se le conoce a Francisco Santos en Colombia o 'Pacho'), ayúdeme a pensar. La solución no es un golpe militar, porque los militares no lo van a sacar [a Maduro]; sacarlo Estados Unidos a punta de 'yo no sé qué' pues tampoco va a pasar", ha reflexionado Blum.

A esto el embajador le contesta que "la CIA no se está metiendo" en este asunto. "La CIA está 'pfff'…", ha indicado Santos, agregando que Trump "se mete a Venezuela" solo "si ve muy difíciles las elecciones", algo en lo que la canciller no ha estado de acuerdo: "Yo no lo veo así. Yo lo veo muy lejano".

Entonces el embajador ha propuesto una estrategia viable de momento, en su opinión, de injerencia en Venezuela. "Yo lo único que veo es con acciones encubiertas allá adentro, para generar ruido y apoyar a la oposición que allá está muy sola".

"Muy sola, ¡desgastados!", ha reiterado Blum, quien además ha calificado de un "fiasco total" la operación de intento de ingresar camiones con la llamada 'ayuda humanitaria' desde Colombia a Venezuela el 23 de febrero pasado, que según denunció el gobierno de Nicolás Maduro, formó parte de una estrategia de EE.UU. para justificar una intervención extranjera.  

"Colombia tiene que jugársela, porque como está, estamos retrasados con Venezuela. La gente ya no cree, no cree en lo que hizo el Gobierno. Esa ayuda humanitaria fue un fiasco total", ha aseverado.

"Entonces ahí hay que pensar en una estrategia, yo no sé cuál será. Hablé con […] y me dijeron: 'Claudia, lo único es el diálogo, pero un diálogo en donde todos quepan'", ha indicado Blum.

"El Departamento de Estado de EE.UU. está destruido"

Además, en la conversación filtrada se pueden escuchar las críticas de Santos al Departamento de Estado de EE.UU., "destruido" bajo la administración de Donald Trump.

"Aquí el Departamento de Estado, que era importantísimo, está destruido, no existe [...] Trump puso a [Rex] Tillerson y le salió con un chorro de babas (tonterías)", dijo Santos a Blum, agregando que actualmente, salvo por el secretario Mike Pompeo, el resto de los funcionarios en la dependencia no tienen "peso".

El embajador también critica a varios funcionarios de la administración de Duque, como el saliente canciller y nuevo ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, quien "no hizo nada", y al exministro de Defensa, Guillermo Botero, quien "no trabajaba, no hablaba inglés y no venía".

Las criticas alcanzan al Grupo de Lima, que la canciller tacha de un "chicharrón" (caso problemático) muy "debilitado", mientras que Santos asevera que "hay que reforzarlo, pero no veo qué hacer". "Hoy siento a Maduro incómodo, pero más tranquilo", concluye el embajador.

"¿Le voy a decir mentiras a la canciller?"

En entrevista con W Radio, Francisco Santos habló sobre sus polémicas declaraciones y se quejó de la difusión de la conversación, en vista de que la misma se efectuó en el ámbito "privado". "Lo que me preocupa es que el audio se escucha perfecto, eso quiere decir que lo grabaron de mi teléfono", aseveró.

El embajador se cuestionó sobre cómo había sido grabada esa conversación, en vista de que no había más personas en el lugar del encuentro que —según el mismo— se celebró un sitio reservado del hotel Mandarín de Washington: "era un sitio donde estábamos los dos solos", apuntó.  

Santos justificó sus declaraciones asegurando que se trató de una conversación con su jefa, en este caso la canciller, para explicarle cómo estaban las relaciones entre EE.UU. y Colombia. "¿Le voy a decir mentiras a la canciller? Yo no soy una persona que dice mentiras, me da mucha pena, yo tengo que decirle la verdad", dijo. 

Cuestionado por medios locales sobre si renunciaría tras la difusión del polémico audio, Santos señaló que no lo haría, porque "esa es una razón del presidente". 

Publicado:21 nov 2019 01:00 GMT

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 Soldados vigilan la planta de llenado de gas del estado Senkata, en El Alto, La Paz.Foto Ap

El "litio-golpe" militar/ policiaco/mediático, con bendición de EU y su vulgar instrumento de la OEA, obliga a retroceder en el túnel del tiempo a Bolivia de "Evo al Medio-Evo" (https://bit.ly/37eiWmu), mientras la fiebre del metal cunde en Sonora y en Alemania, donde penetró Tesla, asentada en Silicon Valley, para promover los vehículos eléctricos, sin contar los celulares inteligentes y laptops.

Según el ranking de Mining Technology, el primer depósito mundial de litio del “ top ten (cinco son de la anglosajona Australia)” se encuentra en Bacadéhuachi (https://bit.ly/2NYlJbX): sierra alta de Sonora, a 275 kms al oriente de Hermosillo, capital de Sonora, y a 98 kms de La Mora, donde ocurrió la carnicería de mormones de la familia LeBaron (https://bit.ly/2QBGAUh).

"Proyecto Litio de Sonora" es desarrollado por una asociación conjunta de la británica Cadence Minerals (70 por ciento) y la canadiense Bacanora Minerals (30 por ciento). Se trata de una "operación a cielo abierto" en dos fases: la primera, con capacidad de producción de 17 mil 500 toneladas al año de carbonato de litio, por 420 millones de dólares; y la segunda,duplicará la capacidad de producción a 35 mil toneladas anuales.

La mina sonorense cuenta con una reserva de carbonato de litio por 300 años (sic). Se ha construido una planta piloto de litio en Hermosillo, según Forbes, que señala su destinación al noreste asiático: Japón/Sudcorea/China, donde se concentra 95 por ciento del consumo.

Otros analistas arguyen que la producción "podría servir al mercado de Norteamérica (sic) debido a la proximidad"(https://bit.ly/2QyOZaP).

Forbes explaya la identidad de sus inversionistas cuando "por el momento, la mayor parte del capital proviene de Gran Bretaña". Pareciera que las trasnacionales anglosajonas de GB/Canadá se han especializado en la minería mexicana, en particular en el nuevo "Proyecto Litio de Sonora" que tiene un valor de mil 253 millones de dólares y está integrado por 10 zonas, que cubren 100 mil hectáreas, concesionadas a las mineras anglosajonas MSB (filial de Bacanora), Mexilit (70 por ciento de Bacanora y 30 por ciento de Cadence).

¿Ya no hay empresas mexicanas en México, ya no se diga en mixtas privadas/estatales?

¿Cuánto litio existirá en México?

Según un reporte de la Secretaría de Economía en la etapa aciaga del entreguista Ildefonso Guajardo –que operó y firmó el ignominioso T-MEC que daña los intereses de México de la Internet, del sector agrícola y del farmacéutico, sin contar el sector automotriz– existen tres yacimientos en etapa de exploración en Baja California (Cierro Prieto), por Pan American Lithium, en San Luis Potosí/Zacatecas y Sonora.

Llama la atención el supino entreguismo de la kakistocracia de Calderón y Videgaray/Peña que obsequiaron las minas de toda índole de México cuando se vaticinan sus mejores tiempos históricos.

Pues parece que los gobiernos entreguistas neoliberales de México carecen de la cultura del litio, la cual abunda en la mente creativa de Elon Musk, quien ya penetró Berlín para construir los carros eléctricos de Tesla, lo cual ha sacudido el otrora mercado inexpugnable de automóviles de ensueño en Alemania (https://bit.ly/37kbWV2).

A quienes no le den la importancia que merece la "geopolítica del litio" desde México hasta Bolivia, cabe instruirles que los carros eléctricos de Tesla modelo S requieren 45 kilogramos del "oro blanco".

Tesla ha construido una "giga-fábrica" en Nevada (EU) para producir baterías de litio iónico y ahora penetra en forma sorprendente el mercado alemán.

Para Der Spiegel, el arribo de Tesla constituye "una humillación para la industria automotriz alemana" y sus portentosos automóviles convencionales Mercedes/BMW/Volkswagen/Audi que pueden quedar enterrados por el litio.

Alemania, que ostenta una de las óptimas culturas ambientales del planeta, ha registrado en forma exponencial su nueva dotación de carros eléctricos que alcanzó 52 mil 882 hasta octubre.

Tesla va también por el mercado de Shanghái y sus acciones bursátiles se incrementaron al día siguiente del "litio-golpe" en Bolivia.

Tesla se escribe con "l" de litio.

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Evo Morales: "No es un gobierno interino, es un gobierno de facto"

En diálogo con la agencia DPA, dijo que la autoproclamada presidenta Jeanine Añez le haría "un gran favor a la democracia" con su renuncia. También volvió a solicitar la presencia de mediadores internacionales en el país.

 

El expresidente de Bolivia Evo Morales exigió garantías de seguridad y castigo a los culpables, tras la muerte de al menos 24 manifestantes en las protestas contra su derrocamiento. Entrevistado por la agencia alemana de noticias DPA, subrayó que la autoproclamada presidenta Jeanine Añez le haría "un gran favor a la democracia" si diera un paso al costado. También volvió a solicitar la presencia de mediadores internacionales con el fin de pacificar el país. Morales se vio forzado a renunciar al cargo por presión de las Fuerzas Armadas, luego de una escalada de violencia que creció luego de los comicios presidenciales del 20 de octubre.

Morales se refirió a Jeanine Añez, vicepresidenta segunda del Senado autoproclamada presidenta, como la cabeza de un gobierno de facto. Según su punto de vista, Añez debería dar garantías porque "injustamente exministros y asambleístas están siendo perseguidos y amenazados". En segundo lugar, consideró que "tiene que haber una comisión nacional e internacional para dar con los autores intelectuales y materiales de semejante masacre", en relación a la cacería desatada por las Fuerzas Armadas contra manifestantes afines a su figura.

En diálogo con DPA, Morales destacó que el gobierno de Añez “no es un gobierno interino. Gobierno interino es cuando el presidente se ausenta y hay una sucesión constitucional. La señora que está era segunda vicepresidenta de los senadores y se proclama presidenta. Es un gobierno de facto", sostuvo. 

Para el expresidente, la autoproclamada presidenta le haría "un gran favor a la democracia, a la sucesión constitucional" si renunciara. En consecuencia, se posicionó junto a los líderes cocaleros, que le dieron a Añez un plazo de 48 horas para que salga del Palacio Quemado.

Morales argumentó además que la Asamblea Legislativa todavía no completó el trámite de recibir y aceptar o rechazar su carta de renuncia. "Si no ha rechazado, entonces ¿ahora quién es la presidenta interina? La presidenta de la Cámara de Senadores, Eva Copa . Es legal y constitucionalmente la presidenta", aseguró. 

Sin embargo, el expresidente respaldó la idea de convocar a nuevas elecciones presidenciales, aunque todavía no aseguró quién debería hacerlo. "Para eso es la negociación", señaló. "Los mediadores, los facilitadores, tienen que hablar con todos los sectores", aseguró.

En ese sentido, Morales reiteró su interés en que "personalidades expertas" se presten como mediadores para contribuir a la pacificación de Bolivia. "Por ejemplo Zapatero, tengo mucho respeto. Cuando él era presidente me dijo: ¿Evo, en qué te puedo ayudar? Y me ayudó incondicionalmente", contó.

"Bienvenido, España. Los abuelos decían: España es madre patria. Su mediación es importante", agregó el expresidente desde su exilio en México. Pero no se quedó únicamente con la figura de Zapatero: también mencionó que tiene buena relación con otros líderes, apuntando a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente de Francia, Emmanuel Macron, a quienes señaló como posibles mediadores.

El expresidente reiteró que está dispuesto a regresar a Bolivia para ayudar a encontrar una solución política a la crisis. "Ustedes saben que tenemos mucha ascendencia dentro del movimiento campesino indígena originario. Entonces sé que mis compañeros, mis hermanos del campo, pueden entender cómo podríamos buscar paz", declaró.

De todas formas, Morales manifestó que, si las bases del Movimiento al Socialismo (MAS) lo deciden, no sería candidato presidencial si se convocara a nuevas elecciones presidenciales. "Por la vida y por la democracia, Evo no participa si no quieren que participe (...) Nunca es Evo: sin pueblo unido y organizado, no hay Evo. Evo es uno más de ellos”, argumentó. De todas formas, el expresidente dijo encontrarse en la obligación de ayudar a sus compañeros de espacio, "después de tantos años que me acompañaron".

Morales volvió a repetir, al igual que en entrevistas previas, que renunció "para que los militantes (del MAS) no fueran agredidos". Y si bien no se arrepiente de haber tomado esa decisión, volvió a cargar contra las nuevas autoridades que ejecutan una feroz represión contra el pueblo. "24 muertos a bala, ya es dictadura", denunció.

El líder indígena contó que antes de partir a México le habían ofrecido una recompensa de 50 mil dólares a sus custodios personales para que lo detuvieran. Al respecto, expresó que aunque por Constitución no podrían capturarlo "salvo que haya un proceso de responsabilidades por algún tema y haya sentencia, evidentemente no hay cierta seguridad. Por eso la comisión (mediadora) esperamos que empiece para garantizar seguridad para todos", expresó.

El primer presidente indígena en la historia de Bolivia permanece asilado en México desde el martes pasado, tras denunciar un golpe de Estado que lo forzó a dejar el cargo. Debió hacerlo presionado por la cúpula militar boliviana, en medio de protestas ciudadanas y denuncias de la OEA sobre irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, tras un escrutinio que lo daba como ganador en primera vuelta.

Desde entonces, simpatizantes y opositores al expresidente tomaron las calles dando lugar, primero, a enfrentamientos entre ellos, y luego con las fuerzas de seguridad, que por el momento dejan un saldo de al menos 24 muertos y 700 heridos.

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Carlos Sánchez Berzain, uno de los nombres en la trastienda golpista.

El sitio Behind Back Doors anticipó el golpe basándose en 16 audios de opositores

Carlos Sánchez Berzain, Mandred Reyes Villa, Gonzalo Sánchez de Lozada y Mario Cossío son los nombres que aparecen en un informe de octubre que prenunciaba el golpe. 

 

Evo Morales tenía razón. El 23 de octubre denunció que estaba en marcha un golpe de Estado, dieciocho días antes de que se consumara. La movida para derrocarlo se gestó adentro y afuera de Bolivia. En el exterior, todos los caminos conducen a Estados Unidos y en particular a Miami. Esa ciudad siempre respiró al ritmo de las conspiraciones. Los decanos de esos complots fueron los cubanos anticastristas. Les siguieron los venezolanos antichavistas. Ahora se conjuraron los enemigos del presidente exiliado en México. Pero todos interactúan entre ellos, con la bendición de la OEA. Carlos Sánchez Berzain es uno de los nombres que aparece más visible en esta trama. Fue ministro de Gonzalo Sánchez de Lozada y ambos escaparon a EE.UU después de la llamada guerra del gas. El 27 de octubre pasado se lo vio en un acto en una calle miamense junto a la actual ministra de Comunicación del régimen golpista, Roxana Lizárraga. La misma que denunció en La Paz días después a periodistas argentinos por “hacer sedición”. El Instituto Interamericano por la Democracia del que es director ejecutivo el ex funcionario prófugo, opera financiado con fondos de la USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Sánchez Berzain no está solo. Hombre de fortuna incomprobable y columnista habitual de Infobae, fue acompañado en su cruzada por Manfred Reyes Villa, un excandidato a presidente de Bolivia que también vive asilado en EE.UU. Capitán retirado del ejército, fue condenado en 2016 a cinco años de prisión en Cochabamba – departamento al que gobernó entre 2005 y 2008– por enriquecimiento ilícito. La lista de connotados golpistas civiles en Estados Unidos es más amplia y se mixtura con oficiales retirados que se reúnen en la autodenominada Coordinadora Nacional Militar. Estos se encuentran en su país, como otros civiles que armaron el golpe desde adentro.

El 8 de octubre pasado, cuando todavía no se habían realizado las elecciones en Bolivia, el sitio Behind Back Doors (Detrás de la puerta trasera) anticipó el golpe de Estado en marcha ubicándolo entre fines de 2019 y marzo de 2020.

Su información, basada en dieciséis audios tomados durante diferentes reuniones a distintos protagonistas de esta conjura, tuvo relativa repercusión hasta que se produjo la destitución de Evo. El analista internacional mexicano, Alfredo Jalife Rahme, tradujo el material de Behind Back Doors al castellano y lo difundió. El domingo 10 empezó a replicarse en las redes sociales y a llegar a los medios. Así aparecieron los nombres de Sánchez de Lozada, Sánchez Berzain, Reyes Villa y Mario Cossío, un exgobernador de Tarija y expresidente de la Cámara de Diputados condenado a seis años de prisión por enriquecimiento ilícito. A diferencia de los tres primeros se exilió en Paraguay.

Sánchez Berzain fue el más activo de todos. Apareció en cuánto foro pudo volcar su tesis de una conspiración castro-chavista a escala continental en la que por supuesto incluye a Evo. El 25 de julio pasado el Instituto Interamericano por la Democracia que lidera organizó una actividad donde lo presentó Norberto Spagnaro, un residente argentino de Miami. Coordinador de la campaña del macrismo en esa ciudad de la Florida, le cedió la palabra para que hablara sobre Argentina y la política regional. El orador que cerró la jornada fue el periodista Alfredo Leuco. Su tema fueron las elecciones que se venían en nuestro país.

La organización que lidera el exministro de Sánchez de Lozada es un mosaico de nacionalidades. Pero su pensamiento es bastante uniforme. Postula todo lo que huela a neoliberalismo, se alinea sin fisuras con las políticas hemisféricas de Estados Unidos y junta a ciertos personajes que parecen sacados de la Guerra Fría. Su integrante argentino más notorio es Guillermo Lousteau Heguy, el padre de Martín Lousteau, ex secretario de Turismo de la dictadura cívico-militar entre 1981 y 1982. El directorio del Instituto también cuenta con los cubanos Armando Valladares y Carlos Alberto Montaner, dos propaladores del anticastrismo más rabioso. El primero estuvo preso en Cuba, devino en embajador de EE.UU ante la comisión de Derechos Humanos de la ONU y hasta hoy no pudo desligarse de una imputación por estafas con un desarrollo inmobiliario en España.

Los audios que divulgó Behind Back Doors atribuyen a Reyes Villa haber ventilado que el golpe era promovido por los senadores de EE.UU Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz. La nómina se completa con la representante por Florida, Ileana Ros-Lehtinen, quien preparó el terreno en el Congreso estadounidense para la interrupción del orden constitucional en Bolivia. Trató a Morales de “matón” en la Cámara Baja, le cuestionó su “retórica antimperialista”, las expulsiones de “todas nuestras agencias: DEA, USAID y al embajador de EE.UU” y dijo que “el pueblo de Bolivia necesita nuestra ayuda”. El gobierno de Evo la acusó de injerencista el año pasado.

El informe de Behind Back Doors conocido el 23 de octubre también mencionó que “funcionarios del Departamento de Estado acreditados en el país, como Mariane Scott y Rolf A. Olson, se han reunido con funcionarios diplomáticos de alto nivel de Brasil, Argentina y Paraguay, a fin de organizar y planificar acciones de desestabilización contra el gobierno boliviano, como además de entregar los fondos estadounidenses a la oposición”. La pista brasileña lleva hasta el canciller de ese país, Ernesto Araujo, quien recibió al líder golpista Luis Fernando Camacho en mayo, según reveló la revista Forum.  Al dirigente del Frente Cívico cruceño lo llaman en Bolivia el “Bolsonaro” local por sus posturas racistas y ultramontanas. Su comportamiento medieval no alcanza a disimular otro motivo clave de su destacada participación en la asonada. Su acaudalada familia perdió el negocio del gas en Santa Cruz cuando el gobierno derrocado lo nacionalizó.

El protagonismo de Camacho está lejos del perfil bajo que mostró otra pieza clave en el complot para derrocar al gobierno de Evo. Se trata de Erick Foronda Prieto, un periodista boliviano que trabajó para la embajada de EE.UU en La Paz por casi veinte años. La denuncia de Behind Back Doors le atribuyó “un papel importante en la obtención de información de políticos y periodistas en el país, con el objetivo de satisfacer el interés de Estados Unidos”. Además “se convirtió en una persona de confianza y estableció estrechos vínculos con el antiguo embajador de los Estados Unidos, Phillip Goldberg” expulsado en septiembre de 2008. El informe le otorgó a Foronda Prieto un rol fundamental durante la campaña del No a la reelección de Morales en el referéndum de febrero de 2016. Evo lo perdió en medio de una campaña de fake news que le atribuyeron la falsa paternidad de un hijo con la menor Gabriela Zapata. Ella misma desmintió la noticia. Pero el daño ya estaba hecho.

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BLOQUEO CONTRA EL PUEBLO. La policía boliviana bloqueó ayer la carretera Sacaba-Cochabamba para evitar que los partidarios del presidente en el exilio Evo Morales lleguen a la sede del gobierno. Las autoridades reconocieron que han muerto ocho civiles en las manifestaciones.Foto Ap

Mas allá del abordaje sociologista ultra-reduccionista sobre el golpe de Estado policiaco/militar/mediático en Bolivia, con bendición de Estados Unidos y la OEA–con sede en Washington y cuyo 60 por ciento de su presupuesto es financiado por Washington–, surgen sus profundas razones en el análisis geopolítico multidimensional que trasluce un litio-golpe (https://bit.ly/2NQomfI).

Desde el 8 de octubre, Behind Back Doors explayó los preparativos del golpe de Estado, con coartada de fraude electoral (https://bit.ly/35iR27h), para derrocar al gobierno anti-neoliberal de Evo Morales con la ayuda de los evangelistas (20 por ciento de la población).

Dejo de lado la mórbida personalidad del líder cívico de Santa Cruz, el gasero-financiero Luis Fernando Camacho, miembro de la logia Los caballeros del Oriente y exhibido como narco-lavador en los Panama Papers, junto al fascista peruano Mario Vargas Llosa (https://bit.ly/2qlJOAf). También soslayo la todavía más vulgar personalidad de la proclamada presidenta Jeanine Áñez, elegida por ocho diputados sin quorum: entronizada por el ejército y con una Biblia evangelista en la mano, cuyo sobrino Áñez Dorado libra una condena por narcotráfico en Brasil (https://bit.ly/357y7vW).

Dos meses antes del golpe, Ivanka, asesora e hija de Donald Trump, visitó Jujuy (Argentina), frontera con Bolivia, y pletórica en litio, donde prometió 400 millones de dólares para las rutas del litio (https://bit.ly/33TsTDZ). El 75 por ciento de las reservas globales de litio se encuentran en el triángulo Bolivia/Chile/Argentina que son motivo de la codicia geoestratégica de las superpotencias debido a su uso para las baterías de los carros eléctricos y los teléfonos inteligentes.

La firma del gobierno de Evo Morales con China de un contrato por mil millones de dólares para explotar el litio indispuso a Estados Unidos, con quien la nación asiática libra una guerra comercial (https://bit.ly/33UkH6l).

A las trasnacionales mineras anglosajonas de Estados Unidos y Canadá, que controlan a la OEA, les indispuso todavía más el lanzamiento del carro eléctrico Quantum de fabricación totalmente boliviana: una asociación de la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) con Quantum Motors, de Cochabamba (https://bit.ly/2KqNury).

El golpe de estado abre de par en par a las mineras anglosajonas el Salar de Uyuni en Bolivia, la primera reserva global de litio (https://bit.ly/2KtSMCn). Según Common Dreams, el golpe viene menos de una semana después de que Evo Morales frenó (sic) el acuerdo para la extracción de litio con la firma alemana Acisa debido a semanas de protestas en la región de Potosí –cuya población exigía menos desventajas– que contiene “entre 50 y 70 por ciento de las reservas mundiales de litio en el Salar de Uyuni (https://bit.ly/2OklGpD)”.

El gobierno antineoliberal de Evo Morales había ya molestado a las trasnacionales gaseras/petroleras/acuíferas, debido a su exitosa nacionalización del gas/agua/electricidad/mineras/ telecomunicaciones, lo cual le procuró el segundo mayor crecimiento económico de todo el continente americano frente al artificial primer lugar de Panamá, especializado en el blanqueo financiero.

Hace dos años Stratfor publicó, la CIA en las sombras de las trasnacionales, y advertía el “empoderamiento de la revolución global del litio (https://bit.ly/32U3B72)” cuando la demanda de baterías de litio-iónico continuará a crecer, mientras Bolivia podría perder (sic) su oportunidad la próxima década para llenar las brechas del abastecimiento global del litio.

¿El pesimismo de Stratfor, en referencia a Bolivia hace dos años, se debía al gobierno nacionalista y anti-neoliberal de Evo Morales? En 20 años la producción de litio se ha triplicado y se espera que se duplique su demanda en 2025. Una cosa es tener las mayores reservas del mundo, el caso de Bolivia, y otra cosa es exhibir su producción, donde vienen a la cabeza Australia, Chile, Argentina y China. También hace un año, Laura Millán Lombrana de Bloomberg, aseveraba el casi imposible (sic) sueño del litio de Bolivia (https://bloom.bg/2QrsjJu). Ahora sus golpistas neoliberales pueden cumplir el sueño posible de las trasnacionales mineras anglosajonas.

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Bolivia y la contrarrevolución: así fue derrocado Evo Morales

- El Gobierno de Evo Morales fue una revolución política antielitista: una sublevación no estaba en el horizonte de nadie e implica una contrerrevolución

- El líder visible es Luis Fernando Camacho, un empresario de 40 años que no participó en el proceso electoral y llegó al Palacio Quemado con una Biblia y una escolta policial

- Tras el derrocamiento del presidente, en la calle quemaban banderas indígenas y gritaban "echamos al comunismo"

 

Empecemos por el final (o por el final provisional de esta historia): durante las últimas horas de la noche del domingo, el líder cruceño Luis Fernando Camacho desfiló encima de un vehículo policial por las calles de La Paz, escoltado por policías amotinados y aupado por sectores de la población opositores a Evo Morales. Se escenificaba así una contrarrevolución cívica-policial que sacó del poder al presidente boliviano.

Morales se parapetó en su territorio, la región cocalera de El Chapare que lo vio nacer a la vida política y donde se refugió de los riesgos revanchistas. Es una parábola –al menos transitoria– en su vida política. De este modo, lo que comenzó como un movimiento en demanda de una segunda vuelta electoral tras la polémica y confusa elección del 20 de octubre, terminó con el jefe de las Fuerzas Armadas "sugiriendo" la renuncia del presidente.

Una sublevación contra Evo Morales no estaba en el horizonte de nadie. Pero en tres semanas, la oposición se ha movilizado con más firmeza que las bases "evistas", que tras casi 14 años en el poder han ido perdiendo potencia movilizadora mientras el Estado iba reemplazando a las organizaciones sociales como fuente de poder y burocratizando el apoyo al "proceso de cambio". Y en pocas horas, lo que fue el gobierno más fuerte del siglo XX en Bolivia pareció desmoronarse (hay varios exfuncionarios refugiados en embajadas). Ministros renunciaron denunciando que sus casas eran quemadas y los opositores mostraban a los tres muertos de los enfrentamientos entre grupos civiles como prenda de indignación frente a lo que llaman la "dictadura". Finalmente, el domingo Evo Morales y Álvaro García Linera renunciaron y denunciaron un golpe en marcha.

Denuncio ante el mundo y pueblo boliviano que un oficial de la policía anunció públicamente que tiene instrucción de ejecutar una orden de aprehensión ilegal en contra de mi persona; asimismo, grupos violentos asaltaron mi domicilio. Los golpistas destruyen el Estado de Derecho.

El Movimiento al Socialismo (MAS), formado en los años 90, fue siempre un partido profundamente campesino –más que indígena– y eso se trasladó en muchos sentidos al gobierno de Evo Morales. El apoyo urbano fue siempre condicionado –en 2005 una apuesta a un nuevo liderazgo "indígena" frente a la profunda crisis que vivía el país; luego porque Evo mantuvo una muy buena performance económica–, pero los intentos de Morales de permanecer en la presidencia –sumado a sustratos racistas de larga tradición y la sensación de exclusión del poder– alentaron a las clases medias urbanas a salir a la calle contra Morales.

 

Antielitismo, estatismo y clase media

 

Objetivamente hablando, el llamado "proceso de cambio" no favoreció a la clase media tradicional ni al estamento "blancoide" –como se suele denominar a los "blancos" en Bolivia–, y, en cambio, les quitó poder. La de Morales fue revolución política antielitista. Por esto chocó contra las élites políticas anteriores y las sustituyó por otras, más plebeyas e indígenas. Este hecho desvalorizó hasta hacer desaparecer el capital simbólico y educativo con que contaba la "clase burocrática" que existía antes del MAS. Entretanto, sus victorias electorales con más del 60% le permitieron copar todo el poder del Estado.

Morales pareció sellar una victoria de la política sobre la técnica. Si el neoliberalismo creía en el derecho de los "más capaces" a imponer sus visiones al conjunto, el "proceso de cambio" creía en el derecho de la Bolivia popular de imponerse sobre los "más capaces". Para actuar recurrió a la política (igualitarismo) y al reparto corporativo de cargos entre diversos movimientos sociales antes que a la técnica (elitismo). Por esta razón no llenó de manera meritocrática las vacantes dejadas por el repliegue de la burocracia neoliberal. Y tampoco recurrió sistemática y ampliamente a las universidades para proveerse de un capital cultural que, en cambio, consideraba prescindible. Esto agrió a la clase media, especialmente a su segmento académico-profesional, cuya expectativa máxima era lograr un claro reconocimiento social y económico de los saberes que posee.

Y finalmente, el MAS fue crecientemente estatista. El enfoque siempre estatista con que el Gobierno abordaba los problemas y necesidades que iban surgiendo en el país lo llevó a ignorar y a menudo a chocar con las pequeñas iniciativas privadas, esto es, con las iniciativas de la clase media. Por esta razón había roces entre el "proceso de cambio" y los sectores emprendedores no indígenas y no corporativos (los que sí se beneficiaban de los aspectos políticos del cambio e indignaban a los "clasemedieros"). Es cierto que existía un pacto de no agresión y de apoyo táctico entre el "proceso de cambio" y la alta burguesía o clase alta, pero este se fundaba en razones políticas antes que empresariales o económicas.

Por otra parte, varias medidas adoptadas por Evo Morales desestabilizaron la dotación de capitales étnicos, perjudicando a los blancos: si bien no hizo una reforma agraria, benefició a los pobres con la dotación de tierras fiscales; hubo una redistribución del capital económico –mediante infraestructuras y políticas sociales– en favor de sectores más indígenas y populares; la política educativa implementada por el Gobierno mejoró la dotación de capital simbólico a los indígenas y los mestizos, mediante la revaloración de su historia y su cultura pero, al mismo tiempo, el Gobierno hizo muy poco para elevar el nivel de la educación pública y, por tanto, para arrebatar el actual monopolio blanco de la educación (privada) de alta calidad. Así, las élites anteriores perdieron espacios en el Estado, vieron debilitados de sus capitales simbólicos y sus vías de influencia en el poder. En síntesis: el Club de Golf perdió cualquier relevancia como espacio de reproducción de poder y estatus.

Diversas encuestas ya mostraban la desconfianza de los sectores medios respecto al presidente. No por la gestión, que aprobaban, sino por la duración del dominio de la élite que Evo dirigía. Tal era la cuestión que importaba a la clase media, una cuestión que la persistencia en la meta reeleccionista de Morales hicieron imposible de resolver, precipitando a la clase media a la sedición. Y a esto se sumó que el "proceso de cambio" no debilitó los microdespotismos presentes en toda la estructura estatal boliviana. El uso de los empleados públicos en las campañas electorales y, más en general, en la política partidaria del MAS, debilitó el pluralismo ideológico entre los funcionarios incluso de menor rango.

Bolivia es un país casi genéticamente antirreeleccionista: ni Víctor Paz Estenssoro, conductor de la Revolución Nacional de 1952, logró dos periodos consecutivos. En parte esta tendencia parece una suerte de reflejo republicano desde abajo y en parte la necesidad de una mayor rotación del personal político. Y cuando alguien no se va limita el acceso de los "aspirantes". Todos los partidos populares que llegan al poder tienen el mismo problema: hay más militantes que cargos para repartir. El Estado es débil pero es una de las pocas vías de ascenso social.

Bolivia es también el paraíso de la lógica de las equivalencias de Laclau: apenas la situación se sale del carril y se ve débil al Estado todos se suman con sus demandas, indignaciones y frustraciones, que son siempre muchas dado que es un país pobre y con muchas carencias. Así también fue esta vez. Los motines policiales expresan enemistades de viejo cuño de sectores bajos con los mandos más altos, por temas de desigualdad económica y abusos de poder entre las "clases": sucedió en 2003, en el motín de 2012 y en el del fin de semana pasado.

Potosí, enfrentado con Evo desde hace años por sentir que desde la Colonia sus riquezas –ahora el litio– se esfuman y ellos siguen siendo siempre pobres, también se sumó a la rebelión. Y lo mismo pasó con sectores disidentes de todas las organizaciones sociales (cocaleros Yungas, ponchos rojos, mineros, transportistas). Esto se suma a una cultura corporativa que hace que las demandas de región o sector pesen más que las posiciones más universalistas, lo que habilita posibles alianzas inesperadas: en esta última asonada se aliaron Potosí y Santa Cruz, impensable durante las crisis de 2008, cuando Potosí fue un bastión "evista".

Un nuevo líder en la oposición

Después de varios años de impotencia política y electoral de la oposición tradicional –los viejos políticos como Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina o el propio Carlos Mesa– aparece un "liderazgo carismático" nuevo: el de Fernando Camacho. Este personaje desconocido hasta hace pocas semanas fuera de Santa Cruz se proyectó primero ocupando un vacío en la dirigencia cruceña, que desde su derrota frente a Evo en 2008 había pactado cierta paz. Aupado en una nueva fase de radicalización juvenil, el "macho Camacho", un empresario de 40 años, se erigió como líder del Comité Cívico de la región que agrupa a las fuerzas vivas con hegemonía empresaria y defiende los intereses regionalistas.

Y más recientemente, frente a la debilidad de la oposición, Camacho esgrimió una mezcla de Biblia y "pelotas" para enfrentar "al dictador". Primero escribió una carta de renuncia "para que Evo la firme"; luego fue a llevarla a La Paz y fue repelido por las movilizaciones oficialistas; pero volvió al día siguiente para finalmente entrar el domingo a un desierto Palacio Quemado –el viejo edificio del poder hoy trasladado a la Casa Grande del Pueblo– con su Biblia y su carta; allí se arrodilló en el piso para que "Dios vuelva al Palacio".

Camacho selló pactos con "ponchos rojos" aymaras disidentes, se fotografió con cholas y cocaleros anti-Evo y juró no ser racista y diferenciarse de la imagen de una Santa Cruz blanca y separatista ("Los cruceños somos blancos y hablamos inglés", había dicho alguna vez una Miss). Y, en una productiva estrategia, Camacho se alió con Marco Pumari, el presidente del Comité Cívico de Potosí, un hijo de minero que venía liderando la lucha en esa región contra el "ninguneo de Evo".

Así, el líder emergente e histriónico terminó siendo el artífice de la revuelta cívica-policial. Para ello desplazó al expresidente Carlos Mesa, segundo en las elecciones del 20 de octubre, quien al ritmo de la aceleración de los acontecimientos se radicalizó sin convicción ni grandes oportunidades de ser aceptado en el club más conservador por ser considerado un "tibio".

René Zavaleta decía que Bolivia era la Francia de Sudamérica: allí la política se daba en su sentido clásico, es decir, como revolución y contrarrevolución. Pero el país ha vivido más de una década de estabilidad, un periodo que puso en duda la vigencia del pensamiento de Zavaleta. En 2008, Evo Morales resolvió su pulso con las viejas élites neoliberales y regionalistas que se habían opuesto a su asunción al poder y comenzó su ciclo hegemónico: una década de crecimiento económico, de confianza del público en su porvenir, de aprobación mayoritaria de la gestión gubernamental; un mercado interno con grandes inversiones financiadas a partir de ingresos extraordinarios en un tiempo de altos precios de las exportaciones; y una mejora en el bienestar social.

Pero la rebelión ha vuelto y se ha articulado con un movimiento conservador y contrarrevolucionario. A diferencia de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003, Evo Morales no ha sacado al Ejército a la calle. Movilizó a los militantes del MAS, al tiempo que se expandió a través de las redes sociales y los medios la imagen de las "hordas masistas" –ya no se puede decir campesinas o indígenas–.

El informe de la OEA sobre el resultado electoral, alertando sobre alteraciones, minó la autoconfianza del oficialismo: perdió la calle y las redes al mismo tiempo. Esta auditoría, que podría haber pacificado la situación, fue rechazada por la oposición, que consideraba a Luis Almagro un aliado de Evo Morales por haber avalado su repostulación. La organización acaba de pronunciarse para rechazar "cualquier salida inconstitucional a la situación".

Una de las razones del insurreccionalismo es el caudillismo, esto es, la ausencia de instituciones políticas consolidadas. No existe más que una lógica inmediatista, de "suma cero": se gana o se pierde todo, pero nunca se busca acumular victorias y derrotas parciales con la vista puesta en el futuro. Evo Morales no superó esa cultura y por eso buscó seguir en su cargo: pero la oposición hasta ahora tampoco y emerge con otro "caudillo" de derecha como Camacho.

No sabemos qué futuro político le aguarda pero ya ha cumplido una "misión histórica": que las ciudades acaben con la excepción histórica de un gobierno campesino en el país. No casualmente tras el derrocamiento de Evo se quemaron Whipalas, bandera indígena transformada en una segunda bandera nacional bajo el gobierno del MAS. Y adicionalmente, sacar al nacionalismo de izquierda del poder: "echamos al comunismo", repetían los movilizados en las calles, algunos con Cristos y Biblias.

Bolivia no es solo el país de las insurrecciones, sino también de las refundaciones. Solo la idea de una "refundación" permite cohesionar las fuerzas que requieren las salidas insurreccionales y anular la influencia social y política de quienes perdieron. Por otro lado, una "refundación", y la "destrucción creativa" de instituciones estatales y políticas que le es consustancial, permiten una movilización de promesas y prebendas con la dimensión que los nuevos ganadores requieren para "ocupar" (aprovechar) verdaderamente el poder. Pero la paradoja es que el país cambia poco en cada refundación. Sobre todo en términos de cultura política.

Ahora el péndulo ha quedado del lado conservador, veremos si la fragmentada oposición a Evo Morales logra estructurar un nuevo bloque de poder. Pero las heridas étnicas y sociales del derrocamiento de Evo serán perdurables.

 

Por Pablo Stefanoni / Fernando Molina - Revista Anfibia  

12/11/2019 - 21:28h

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 Despliegue policiaco en el sur de La Paz para contener a manifestantes partidarios de Evo Morales.Foto Ap

Voces disidentes en Washington denuncian "un golpe más en AL que es apoyado por EU"

 

Nueva York. El presidente Donald Trump festejó la "renuncia" de Evo Morales en Bolivia como un triunfo de la democracia y advirtió que es un mensaje para Nicaragua y Venezuela; su gobierno argumentó que lo ocurrido no fue una asonada, sino una expresión de "la voluntad del pueblo", pero voces disidentes de políticos nacionales y figuras públicas estadunidenses denunciaron lo que calificaron de un golpe más en América Latina apoyado por el régimen en Washington.

"Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir la libertad y a los militares bolivianos por cumplir su juramento de proteger no sólo a una persona, sino la Constitución de Bolivia", declaró Trump.

Agregó en la declaración por escrito, difundida por la Casa Blanca, que después de casi 14 años y el intento de ignorar la Constitución de su país, la renuncia de Morales "preserva la democracia y pavimenta el camino para que el pueblo boliviano sea escuchado".

Trump concluyó: "estos eventos envían una señal fuerte a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua, de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán. Ahora estamos un paso más cerca a un hemisferio occidental completamente democrático, próspero y libre".

El Departamento de Estado sub-rayó que lo ocurrido en Bolivia no fue un golpe de Estado, según explicó un alto funcionario de la dependencia en una teleconferencia con periodistas, sino que "el pueblo bolivariano se hartó de un gobierno que ignoraba su voluntad".

El alto funcionario subrayó que el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó que el proceso electoral fue marcado por "serias irregularidades" y recomendó nuevas elecciones, evaluación apoyada por Washington.

Indicó que Washington "trabajará con los bolivianos para establecer una democracia en su país", y apremió a todas las partes de descartar la violencia para proceder hacia la transición política con la participación de todos los partidos. Otro funcionario estadunidense comentó que espera que la legislatura logre nombrar un mandatorio interino este martes.

Insistió en que "no tenemos alguna preferencia entre los candidatos" y dijo que el Departamento de Estado no ha tenido "contacto directo" con ningún líder político boliviano desde el 20 de octubre. Al mismo tiempo que convocó la participación de todos los actores, con el vocabulario diplomático reiteró la posición de su jefe, el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien antes de la renuncia de Morales sugirió que "todo oficial del gobierno" implicado en la elección "fallida" no debería participar en nuevos comicios "para restaurar credibilidad al proceso".

Los medios estadunidenses y gran parte de la clase política rehuyeron calificar de "golpe" lo ocurrido en Bolivia. Incluso, el editorial del Washington Post ayer declaró que la "anarquía" y el "caos" en Bolivia era, a fin de cuentas, responsabilidad del "cada vez más autócrata" Morales.

Pero algunas voces disidentes de alto perfil nacional no evitaron la palabra que marca tanto la historia estadunidense en el hemisferio. El senador y candidato presidencial demócrata Bernie Sanders tuiteó: "estoy muy preocupado por lo que parece ser un golpe en Bolivia, donde los militares... intervinieron para remover a Evo Morales". La diputada y nueva estrella del ala progresista del Partido Demócrata, Alexandria Ocasio Cortez, tuiteó que lo sucedido en Bolivia "no es democracia, es un golpe de Estado". Su colega, la diputada Ilhan Omar, expresó lo mismo.

Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy and Research, comentó que lo ocurrido fue un golpe militar que no podría haber prosperado sin el apoyo de Washington y la OEA, junto con una narrativa de fraude electoral "sin presentar jamás ninguna evidencia" que "se repitió una y otra vez en los medios, con lo cual se aceptó como verdad". En entrevista con Democracy Now, Weisbrot afirmó: "es obvio", aun sin pruebas concretas, por ahora, que la CIA apoyó este golpe, al igual que lo hicieron en ese mismo país en 1952, 1964, 1970 y 1980.

Noam Chomsky, junto con el analista Viaje Prashad, ya habían alertado desde el sábado que en Bolivia se estaba gestando "un golpe de Estado". Señalaron, en declaración pública, que la promotora de la asonada es la oligarquía boliviana que "cuenta con el total apoyo del gobierno de Estados Unidos, que desde hace mucho tiempo está ansioso por expulsar a Evo Morales, y a su movimiento, del poder". Advierten que "por más de una década, el Centro de Operaciones de la embajada de Estados Unidos en La Paz ha expresado que tiene dos planes: el plan A, el golpe de Estado; el plan B, el asesinato de Morales. Se trata de una grave violación a la Carta de Naciones Unidas y a todas las obligaciones internacionales".

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Se consumó el golpe en Bolivia: renunció Evo Morales

“Tengo la obligación de buscar la paz”, dijo el mandatario boliviano al anunciar que deja el gobierno para intentar frenar la escalada de violencia desatada por la derecha. Remarcó que su renuncia es "para que Mesa y Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales renunció a su cargo y se refugió en la localidad de Chimoré junto al vicepresidente Álvaro García Linera. Morales anunció su salida para evitar que siga la escalada de violencia desatada por la derecha contra funcionarios y militantes del Movimiento al Socialismo (MAS).

“Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”, dijo el presidente a través de la televisión, aludiendo a los líderes opositores que convocaron a violentas protestas en su contra, desatadas el día siguiente de los comicios del 20 de octubre. "Queremos preservar la vida de los bolivianos", remarcó Morales en una comunicación en la que confirmó las dimisiones.

Evo aseguró que su renuncia "no es ninguna traición" y convocó: "La lucha sigue. Somos pueblo". "Dejamos una nueva Bolivia en proceso de desarrollo. Le digo a las juventudes: sean humanos con los más humildes", añadió.

El recién dimitido presidente de Bolivia arremetió contra la misión de auditoría electoral de la OEA que detectó irregularidades en los comicios de octubre. "La comisión de la auditoria de la OEA ha tomado una decisión política" al exigir nuevos comicios en Bolivia, declaró Morales. "Algunos técnicos de la OEA están al servicio degrupos de poder", agregó.

"El golpe de Estado se ha consumado", expresó por su parte García LInera, quien también renunció. Agregó que cumplirán el grito de rebeldía del líder indígena Túpac Katari: "¡Volveremos y seremos millones!".

En medio de una nueva ola de violencia, ministros y funcionarios habían renunciado en bloque a sus cargos. Opositores que pedían la renuncia de Morales atacaron la casa del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, en Potosí, que tras lo ocurrido renunció a su cargo. El ministro de Minería, César Navarro, presentó igualmente su dimisión luego de que su casa, también en Potosí, fuera incendiada por un grupo de opositores. Le siguió la renuncia del ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez.

Un golpe de Estado con la Biblia en la mano
El líder regional opositor Luis Fernando Camacho entregó este domingo en la casa de gobierno de La Paz una carta de renuncia que pretendía que firme Evo Morales y una Biblia.

Acompañado por miles de personas, Camacho ingresó a la vieja casa de gobierno de la Plaza Murillo junto al dirigente cívico de Potosí, Marco Pumari.

Camacho, líder del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Pumari, y el abogado Eduardo León, se arrodillaron ante un enorme escudo boliviano en medio de un salón de la casa de gobierno, donde depositaron la carta y la Biblia, según una foto divulgada en las redes sociales.

 "No estoy yendo con las armas, voy con mi fe y mi esperanza; con una Biblia en la mano derecha y su carta de renuncia en mi mano izquierda", había adelantado en un masivo mitin el lunes pasado en la ciudad de Santa Cruz, feudo de la oposición. El ultraconservador Camacho ha repetido que quiere que "Dios vuelva a la casa de gobierno".

 

El Ejército y la Policía pidieron la renuncia de Evo Morales

 

Este domingo por la tarde, antes del anuncio de Morales, los jefes de las Fuerzas Armadas y de la Policía de Bolivia pidieron al mandatario que renuncie, en línea con el reclamo de los dirigentes opositores golpistas.

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, dijo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Williams Kaliman, ante la prensa.

“Nos sumamos al pedido del pueblo boliviano de sugerir al señor presidente Evo Morales que presente su renuncia para pacificar al pueblo de Bolivia", declaró por su parte el comandante general de la Policía, general Vladimir Yuri Calderón.

Morales había convocado este domingo a nuevas elecciones, tras una auditoría de la OEA que detectó "irregularidades" en los comicios, pero su anuncio no conformó a líderes opositores que volvieron a exigir su renuncia en medio de tensiones crecientes y ataques a casas de funcionarios.

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