“El gobierno de Maduro es totalmente legítimo

El jurista español Baltasar Garzón respaldó al presidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno calificó de “totalmente legítimo”, y cuestionó a los países que reconocieron al autoinvestido presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó junto a sus “representantes diplomáticos”. “Las embajadas de Juan Guaidó están fuera de lugar, no contribuye que distintos países ahonden esa fractura y no construyan puentes”, afirmó el ex magistrado, quien dejó en claro que “la situación de Venezuela tiene que resolverse entre los factores internos”, lejos de la posición de Estados Unidos y de “los halcones americanos como Macri”. 

“Venezuela es uno de los principales conflictos internacionales de la actualidad, ha habido un especial interés en que se mediatice”, opinó Garzón sobre la crisis política que vive el país caribeño, desatada desde que Guaidó se autoproclamó como “presidente interino” hace dos semanas. Al poco tiempo, el parlamentario fue reconocido por Estados Unidos y otra decena de países de América Latina, en los que Guaidó nombró luego “representantes diplomáticos” que actúan como embajadores paralelos. Sin embargo, para Garzón, esos nombramientos no son legales. “El reconocimiento internacional no da cobertura legal en la elección de representantes del Estado, ya que la institucionalidad del gobierno es absolutamente legítima”, afirmó en diálogo con FM La Patriada.


El ex magistrado enmarcó además la situación que atraviesa Venezuela en acciones de algunos países “como Estados Unidos”, que “están haciendo afirmaciones que rayan la injerencia interna”. “Este caso es absolutamente novedoso porque es un quebranto de la normativa constitucional”, indicó Garzón, quien explicó que “no se trata de crear dobles institucionalidades” sólo porque “la oposición no asume el resultado”.


El ex juez coincidió con la postura que explicitaron la Unión Europea, México, Uruguay, Bolivia, Costa Rica y Ecuador de que “la situación de Venezuela tiene que resolverse entre los factores internos”. “No hay que generar tensiones como las que generó Donald Trump con sus declaraciones, a la vez que otros halcones americanos como Macri”, cuestionó Garzón al referirse al presidente argentino, quien recibió a la representante designada por Guaidó en el país a los pocos minutos de nombrada y fue uno de los primeros países en alinearse tras el reconocimiento de Washington. Para Garzón, “en Venezuela, más allá de los nombres, se ha logrado quebrar la normativa interna de la constitucionalidad”.


Por otro lado, en lo referido al rol de Estados Unidos en la región, el juez que supo tratar casos de crímenes de lesa humanidad como parte de la Justicia Universal afirmó que “hay una estrategia judicial que viene desde Estados Unidos y se está expandiendo en América Latina”. Según Garzón, “el Poder Judicial debería ser un faro equidistante, pero en los últimos años ciertos representantes de la Justicia miran hacia un lado y se tapan los ojos para no ver para el otro”. “Los que tienen el Poder Judicial solo lo tienen que administrar, son servidores públicos, no protagonistas”, argumentó el ex juez.


“No es un buen ejemplo utilizar la instancias judiciales para perseguir referentes políticos”, explicó Garzón, haciendo referencia a los casos como el de Cristina Fernández o Lula Da Silva. En ese tipo de casos, para el español, “la imagen que se está dando hacia el exterior es de persecución sectaria”. “Hay un sector de la Justicia que es excesivamente corporativo”, delimitó y recalcó que “una democracia fuerte tiene que tener una justicia fuera de toda duda y que no se deje instrumentalizar”. Para poder destruir ese comportamiento, el referente judicial sostiene que se debe “denunciar y conseguir que se generen esas dinámicas que no implican arbitrariedad”.


Para cerrar, en un breve comentario se refirió a la causa de los aportantes truchos, y la comparó con la que involucró a Mariano Rajoy en España, motivo por el cual tuvo que renunciar. Garzón detalló que “en lo referido a los 'aportantes truchos', se ha tardado mucho tiempo en castigar la financiación de partidos políticos”.


Hoy se reúne el Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela

En Uruguay apuestan al diálogo

Por: Página12

El encuentro de Montevideo será presidido por el mandatario Tabaré Vázquez y la representante de la Unión Europea, Federica Mogherini: participarán ministros de ocho países europeos y de cinco naciones de América latina.

El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y su canciller, Rodolfo Nin Novoa, se reunieron en Montevideo ayer, antes del primer encuentro del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, con el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, para abordar la crisis en el país caribeño.

En el marco de una gira de trabajo en Uruguay, Ebrard sostuvo un encuentro con Vázquez en su residencia de Suárez y Reyes de Montevideo, en la que discutieron “sobre la iniciativa de diálogo presentada por ambas naciones con respecto a la situación que vive Venezuela”, según informó la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. Ebrard encabeza la delegación del país norteamericano que arribó ayer a Uruguay para participar en la conferencia internacional sobre la situación en Venezuela que tendrá lugar hoy en Montevideo.
Además del encuentro con Vázquez y Nin Novoa, el canciller mexicano también “sostendrá reuniones bilaterales con la delegación de Uruguay y con las naciones caribeñas que pertenecen a la Comunidad del Caribe (Caricom), entre otras”, aclara el comunicado. “México participará en las reuniones a celebrarse tanto el 6 como el 7 de febrero guiado por la intención de construir un diálogo fructífero entre la comunidad internacional que contribuya a encontrar una salida política frente a la polarización”, añade el texto.

De esa forma, el gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador busca refrendar “su convicción por el diálogo y la diplomacia como la mejor alternativa para evitar el conflicto, proteger los derechos humanos y construir una paz democrática en Venezuela”.


Tras varios meses de preparación en el Consejo de la UE, la alta representante comunitaria para la Política Exterior, Federica Mogherini, anunció la puesta en marcha de este Grupo de Contacto Internacional el pasado 31 de enero en Bucarest, con ocasión de una reunión informal de ministros europeos de Exteriores. Según documentos oficiales del Consejo de la UE, el mismo tendrá un mandato limitado a 90 días y realizará su trabajo a lo largo de tres fases.

El grupo de contacto no nace con vocación de mediar entre las partes en Venezuela sino de “promover un entendimiento común y un enfoque más concertado entre actores internacionales” sobre la situación en el país, con vistas a lograr una “solución pacífica y democrática a la actual crisis”. Pretende además “construir confianza y crear condiciones necesarias para que emerja un proceso creíble, en línea con las provisiones relevantes de la Constitución venezolana, que permita a los venezolanos determinar su propio futuro a través de la celebración de nuevos comicios con todas las garantías para un proceso electoral justo y libre, supervisado por observadores internacionales”.

Por el momento participan en el grupo la UE como institución y ocho de sus Estados miembros (España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, Suecia y el Reino Unido), así como Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay por la parte latinoamericana. La UE considera “esencial” que haya una representación “equilibrada” de países de la región, así como de organizaciones internacionales. Al cabo de 90 días, la UE revisará la “adecuación política” y los resultados conseguidos por el grupo, cuyo trabajo concluirá si no se han logrado “progresos suficientes”.

La reunión de hoy, que durará unas tres horas y se iniciará a las 11.30 hora local, será copresidida por Mogherini, y por el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez. De la misma participarán, además, ministros de Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México, Uruguay, Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia.
Está previsto que la mayoría de los participantes en la reunión, cuyo rango es ministerial, lleguen y salgan de Uruguay en el día, lo que agilizará la organización del evento y los protocolos de seguridad del mismo.

Los intervinientes discutirán sobre las condiciones mínimas que deben darse en Venezuela para un proceso de transición política, tras los últimos acontecimientos; sobre los resultados esperados del proceso que se vive en el país y sobre las medidas a adoptar.

La crisis política que vive Venezuela en los últimos años se agravó desde que el nuevo líder de la Asamblea Nacional (Parlamento) de ese país, Juan Guaidó se proclamó presidente interino del país el pasado 23 de enero y fue reconocido por diferentes gobiernos, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Brasil, Perú, Argentina, Colombia, España, Reino Unido y Alemania.

En América, Uruguay y México se han mostrado como neutrales y por eso asistirán a esta reunión en conjunto con la Unión Europea y en la que se buscará una salida negociada a la crisis política en Venezuela.

El expresidente de Uruguay José Mujica dijo este martes que la reunión del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, es una “necesidad histórica, porque la otra alternativa es guerra”, enfatizó a la prensa el exguerrillero tupamaro antes de dejar el acto de celebración por el 48 aniversario de la coalición de izquierda oficialista que integra, el Frente Amplio (FA).
El político uruguayo, quien podría actuar como mediador del conflicto si el gobierno de Tabaré Vázquez así lo solicita, sostuvo que pese a que es “difícil”, hay que “buscar una salida”. “Decía Napoleón: cuando tengo una fortaleza sitiada le dejo una ruta de escape. ¿Cómo va a ceder el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro si lo están obligando a la guerra? ¿Qué le ofrecen? ¿Guantánamo? Entonces, si no pelea, muere, y es mejor morir peleando. Por eso, si ustedes quieren evitar la guerra tienen que buscar una salida negociable”, añadió.


 México y Uruguay proponen plan de cuatro etapas para solucionar crisis política en Venezuela

Publicado: Rusia Today, 7 feb 2019 01:28 GMT | Última actualización: 7 feb 2019 05:43 GMT

Ambos países plantean un mecanismo que privilegie el diálogo desde una perspectiva "de respeto al derecho internacional".

Los Gobiernos de México y Uruguay plantearon este miércoles el Mecanismo de Montevideo, una propuesta de cuatro etapas que permita fomentar "condiciones necesarias" para encontrar una solución "integral y duradera" a la crisis política que atraviesa Venezuela, tras la autoproclamación del diputado Juan Guaidó como "presidente encargado", y su posterior reconocimiento por parte de EE.UU. y varios países en América Latina y Europa.


La iniciativa, que privilegia el diálogo desde una perspectiva "de respeto al derecho internacional y a los derechos humanos", quedó plasmada en un comunicado conjunto entre México y Uruguay, después de efectuarse una reunión este miércoles entre Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE); el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez; y su canciller, Rodolfo Nin Novoa.

En el documento, se hace mención a cuatro fases:


• Diálogo inmediato.
• Negociación.
• Compromisos.
• Implementación.


¿Quiénes acompañarían el proceso?


En el comunicado, los países proponentes manifestaron que en caso de que "las partes decidan comunicarse", serán invitados al proceso de diálogo Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general Iberoamericana; así como los ex cancilleres de Uruguay y México, Enrique Iglesias y Bernardo Sepúlveda, respectivamente; y también David Simons, expresidente del Tribunal Supremo de Barbados.


"Se trata de personalidades de reconocida experiencia internacional y calidad moral para acompañar este mecanismo", añaden en el comunicado.

La repuesta de Venezuela


Ante la propuesta, el presidente Nicolás Maduro anunció este miércoles el "respaldo absoluto" de su Gobierno a las cuatros etapas del Mecanismo de Montevideo.
El mandatario ratificó que su Gobierno está "listo y preparado" para participar en un proceso de diálogo "para la búsqueda de la paz y el entendimiento".

Aunque las propuestas de negociación se han puesto sobre la mesa, desde Washington el mensaje es rechazo a cualquier medida de acercamiento entre los factores en pugna. Hace cinco días, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, dijo que "este no es el momento para el diálogo" en Venezuela, sino que "el momento para la acción".
La declaración de Pence se produjo justamente después que Guaidó rechazara la propuesta de "un nuevo mecanismo de diálogo" en la nación caribeña, anunciado por México y Uruguay.

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Martes, 29 Enero 2019 05:59

Hacia la guerra civil en Venezuela

Hacia la guerra civil en Venezuela

Cuando Donald Trump decidió retirar las tropas de Siria, en diciembre pasado, lo hizo porque ya tenía decidido abrir un nuevo frente de batalla. Ese nuevo frente, hoy lo sabemos sin la menor duda, es América Latina. Aunque la primera trinchera sea Venezuela, el plan del Pentágono consiste en afirmar el control de su patio trasero en momentos en que el dominio geopolítico global atraviesa una crisis sin precedentes.

En efecto, Estados Unidos no está en condiciones de librar guerras en Asia. No ya contra China, sino siquiera contra el régimen de Corea del Norte, una dictadura oprobiosa con la cual está negociando desde hace más de un año.


Tampoco puede mantener en pie su intervención militar en Oriente Medio, puesta a la defensiva por el despliegue militar de Rusia e Irán. La estrepitosa derrota que cosecharon quienes quisieron impulsar la caída de Bashar al Asad, mediante la intervención neocolonial de Francia e Inglaterra sumadas a la del Pentágono, será una lección difícil de olvidar para sus generales.


¿Por qué América Latina? En este continente se juega el dominio global de la superpotencia que ya no puede seguir siendo, como lo fue desde 1945, la que ponía orden en el tablero global. Empezar por Venezuela es hacerlo por el eslabón más débil, como suponen los estrategas de Washington. El régimen cuenta sólo con el apoyo de un sector de la población, probablemente un tercio, y de una parte de las fuerzas armadas, imposible de cuantificar.


En Venezuela, además, las elecciones son ilegítimas y apenas una excusa para mantener en pie la fachada de una democracia inexistente. Nada muy distinto de lo que sucede en Honduras y Guatemala, por ejemplo. Es que el argumento democrático es polvo al lado de las pesadas razones geopolíticas. Para Estados Unidos, el control de la principal reserva petrolera del mundo, pero sobre todo el control del Caribe, son los dos temas centrales que no está dispuesto a debatir.


Nicholas Spykman, el principal geoestratega estadounidense del siglo XX, fue autor de dos libros en los que define la estrategia para la región: America’s Strategy in World Politics, publicado en 1942, y The Geography of the Peace, publicado un año después de su muerte, en 1944. En sus trabajos Spykman divide América Latina en dos regiones, desde el punto de vista de la estrategia de Estados Unidos: una primera incluye México, América Central y el Caribe, además de Colombia y Venezuela; y la otra comprende a toda América del Sur, debajo de Colombia y Venezuela.


Según las tesis de Spykman, la primera es “una zona en que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”, se trata de “un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que México, Colombia y Venezuela quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia de Estados Unidos”.


En Sudamérica, sigue el estratega, cualquier amenaza a la hegemonía estadounidense vendrá de “A B C” (Argentina, Brasil y Chile). Spykman creía que esos grandes estados “situados fuera de nuestra zona inmediata de supremacía” pueden intentar “contrabalancear nuestro poder a través de una acción común o mediante el uso de influencias de fuera del hemisferio”. Si esto sucediera, escribió en America’s Strategy in World Politics, “tendrá que ser respondida mediante la guerra”.


El profesor de ciencia política brasileño José Luis Fiori reflexionaba: “De no haber sido ciertos todos esos análisis, previsiones y advertencias hechos por Nicholas Spykman, parecerían una bravata de algunos de estos ‘populistas latinoamericanos’, que inventan enemigos externos” (Sinpermiso, 16-XII-07).1


Es evidente que la “democracia” es apenas una excusa en la que nadie cree. En Venezuela convergen intereses geopolíticos que no tienen la menor relación con la oposición izquierda/derecha ni con la democracia. Una guerra civil en nuestro subcontinente es la peor noticia para los pueblos de la región. Pero puede ayudar a Trump a reelegirse en 2020, y con él crecerán los tiranuelos de ultraderecha como Bolsonaro y Duque, y prosperarán los negocios y las grandes multinacionales que cotizan en bolsa.


1. Las citas del libro de Spykman pertenecen al artículo de Fiori.

28 enero 2019 0

 

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Lunes, 28 Enero 2019 06:29

Debate imperial

Debate imperial

No deja de asombrar la arrogancia imperial de un país donde se puede debatir abierta y públicamente si se debe o no intervenir en otro país. Casi nadie cuestiona si es legítimo o no ese debate; o sea, si Estados Unidos tiene el derecho y la autoridad moral –después de su larga historia de intervenciones y guerras ilegales, todas realizadas engañando a este pueblo– de definir el futuro de otro país.


Para los políticos, sobre todo en momentos de crisis como el que está azotando al régimen de Trump, estas aventuras intervencionistas pueden ser muy útiles. La decisión tiene casi nada que ver con el pueblo estadunidense, sino con la suposición de la cúpula de este país de que tiene el derecho, y hasta el deber, de cambiar cualquier régimen que no coopera con o sirve a sus intereses.


La gran mayoría de la población estadunidense no está enterada de lo que ocurre en Venezuela, al igual que en otros países declarados como enemigos.


Recientemente William Arkin, experto en asuntos militares y de seguridad nacional, renunció a NBC News porque, entre otras cosas, no aguantaba más la manera en que los medios masivos reportan sobre las guerras de Estados Unidos. Al ser entrevistado por otro noticiero, señaló que la inmensa mayoría de estadunidenses no podrían nombrar los nueve países que actualmente son bombardeados por Washington. El propio locutor tuvo que confesar que él tampoco. ¿Habrá otro país en el mundo que está en guerra contra otros países, o que está interviniendo, pero cuya población no pueda ni nombrar al enemigo ni ubicarlo en un mapa?


Pero igual que en todas las guerras, invasiones e intervenciones lanzadas en los pasados 170 años, incluso contra México, la propaganda oficial envuelta en bonitos listones de retórica sobre la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos, tristemente aún parece funcionar, sobre todo cuando no es cuestionada por los medios y con las redes sociales comprobando qué tan efectivas son para promover incluso la propaganda del régimen más mentiroso que ha habido en la historia moderna.


Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela hubo un consenso bipartidista en Estados Unidos en favor de un cambio de régimen; nada más había diferencias en cómo lograrlo (igual que en el caso de Cuba). Eso quedó de nuevo comprobado en el transcurso de esta semana, cuando la demócrata de mayor rango en Washington, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, tuiteó el jueves que Estados Unidos respalda al pueblo de Venezuela, a quienes se levantan contra el gobierno autoritario y exigen respeto por los derechos humanos y la democracia, posición respaldada por varios en el Congreso.


Hubo disidentes de este consenso en Washington. El senador Bernie Sanders, por un lado, deploró la represión del gobierno de Maduro, pero a la vez advirtió: “tenemos que aprender las lecciones del pasado y no estar en el negocio de cambio de regímenes o apoyando golpes como lo hemos hecho en Chile, Guatemala, Brasil y República Dominicana…” La nueva representante Ilhan Omar declaró que “un golpe en Venezuela respaldado por Estados Unidos no es la solución… Tenemos que apoyar a México, Uruguay y el Vaticano para facilitar un diálogo pacífico”. Ro Khanna, otro diputado, expresó su diferencia con Dick Durbin y otros líderes de su partido al afirmar que Estados Unidos no debería nombrar al líder de Venezuela, y se sumó a la posición de Omar. La diputada y precandidata presidencial demócrata, Tulsi Gabbard, dijo que Wa-shington debe quedarse fuera de Venezuela y dejar que ese pueblo determine su futuro. Nosotros no queremos que otros países escojan a nuestros líderes; entonces tenemos que dejar de intentar escoger los de ellos.


Y también hubo expresiones en contra de la intervención estadunidense por intelectuales y activistas de este país.


Pero al escuchar este debate sobre si intervenir o no en Venezuela entre ciudadanos, políticos y activistas aquí, es difícil no pensar: ¿Quién les está preguntando? ¿Quién los nombró no sólo jueces de lo que ocurre en otro país, sino quién les dio el derecho de decidir o no el futuro de otro pueblo?

 

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Cerebro de Irán-contras, encargado de “restaurar” democracia en Venezuela

Nueva York. El régimen de Donald Trump, entrampado en su propia crisis política provocada por múltiples investigaciones por corrupción, colusión con intereses extranjeros y obstrucción de justicia que podría poner en duda su legitimidad, intervino en la crisis en Venezuela mediante un plan desarrollado en semanas recientes con gobiernos aliados y la oposición venezolana, coordinado a los más altos niveles en Washington.

Para continuar con ese plan, el secretario de Estado Mike Pompeo nombró como emisario para “restaurar la democracia” a un veterano del intervencionismo: Elliot Abrams, quien fue una de las figuras centrales del escándalo conocido como Irán-contra durante la presidencia de Ronald Reagan, y acusado de ocultar información al Congreso de esa iniciativa ilegal para trasladar fondos de ventas secretas de armas a los contra en Nicaragua (recibió un indulto presidencia).

Abrams también fue clave en la política intervencionista de apoyo a los regímenes de El Salvador y Guatemala y sus escuadrones de muerte, justificando o negando las graves violaciones de derechos humanos. Años después ocupó altos puestos de relaciones exteriores como asesor de George W. Bush. Durante ese periodo él sabía y envió mensajes de apoyo al intento del golpe contra Hugo Chávez en 2002, reportó ese año The Observer.

Pompeo solicitó una reunión especial del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas este sábado, donde, según lo programado, pedirá a los países integrantes que reconozcan al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó.

Hoy en una conferencia de prensa Pompeo afirmó que esta semana el pueblo venezolano ha rechazado el gobierno ilegítimo del ex presidente Maduro y que bajo la constitución de ese país y “el apoyo del pueblo venezolano… Juan Guaidó se ha declarado el presidente interino de Venezuela”. Señaló que estos son los primeros pasos del camino de Venezuela a la libertad y que la pasión de Abrams por los derechos y libertades de todos los pueblos hacen que sea perfecto para su misión.

Cuestionado por las posiciones de México y Uruguay, que no coinciden con la de Washington, Pompeo afirmó que “todo país debería de reconocer al líder constitucional de Venezuela, y Estados Unidos ha concluido que ese es Juan Guaidó… todo país debería de reconocer la Constitución venezolana, las demandas del pueblo venezolano”.

Mientras tanto, se reveló que cuando el vicepresidente Mike Pence envió el video-mensaje al pueblo venezolano expresando el apoyo de Estados Unidos al legislador venezolano Guaidó el pasado martes, 24 horas antes de que se declarara presidente interino, eso aparentemente marcó la activación del plan que el propio Pence puso en juego.

La noche antes de que Guaidó se proclamara presidente de Venezuela recibió una llamada telefónica de Pence, quien le aseguró que Washington lo respaldaría si lograba tomar el poder de las manos del presidente Nicolás Maduro, reportó este viernes el Wall Street Journal.

Esa llamada, según el rotativo, puso en marcha un plan que se había elaborado en secreto durante semanas, cuando también se realizaron múltiples pláticas entre funcionarios estadunidenses y otros gobiernos aliados, figuras de la oposición y legisladores venezolanos, incluyendo Guaidó.

Según otras fuentes, la coalición de gobiernos que apoyó al opositor venezolano fue fruto de semanas de diplomacia secreta que incluyó un viaje secreto de Guaidó a Washington (donde por cierto hizo estudios de posgrado en la Universidad George Washington) a mediados de diciembre (también viajó a Brasil y Colombia) para consultar sobre la estrategia, reveló hoy la agencia Ap.

El secretario de Estado Pompeo habló con Guaidó el mismo día que Maduro fue juramentado para su segundo periodo, comprometiéndose a trabajar conjuntamente hacia un futuro democrático en ese país. Aparentemente la decisión de proceder se finalizó en pláticas entre funcionarios estadunidenses y líderes de la oposición a finales de diciembre e inicios de enero, reporta el Journal.

Y tal como se había prometido, cuando el opositor venezolano anunció que él era el líder legítimo del país sudamericano, casi de inmediato el propio Trump emitió un comunicado reconociendo su presidencia.

Según varias fuentes y versiones en los medios esta semana, la decisión de intervenir fue un triunfo de figuras influyentes dentro de la Casa Blanca como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y su subordinado encargado de las Ámericas, el cubano-estadunidense Mauricio Claver-Carone –-uno de los críticos más severos de la normalización de relaciones con Cuba– junto con legisladores anticastristas y antichavistas en Estados Unidos, incluyendo al senador republicano Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart y el senador demócrata Bob Menéndez, quienes han abogado por una política más intervencionista contra el chavismo.

Mientras tanto, hoy el régimen de Trump ordenó a que todos menos los trabajadores esenciales de su embajada en Caracas salir del país, aunque sigue insistiendo en que no respetará la orden del gobierno de Maduro de sacar a todo su cuerpo diplomático del país ya que no es el presidente.

Funcionarios del régimen de Trump están en comunicación con empresarios en Venezuela y con instituciones financieras, y el Journal reporta que según una fuente oficial, el Departamento de Estado notificó a la Reserva Federal de Estados Unidos que Guaidó es el agente reconocido para tener acceso a bienes venezolanos en bancos estadunidenses.

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El presidente Maduro anuncia la ruptura de relaciones con Estados Unidos

23 de enero de 2019.- El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó este miércoles romper relaciones diplomáticas con el Gobierno de Estados Unidos, a quienes acusó de dirigir una operación golpista en Venezuela.


"Como Presidente Constitucional, jefe de Estado, en cumplimiento de mis funciones que juré frente al pueblo de respetar y hacer respetar la independencia, la soberanía y la paz de la República; he decidido romper relaciones diplomáticas y políticas con el Gobierno imperialista de los Estados Unidos", aseveró desde el Palacio de Miraflores, en Caracas.


Indicó que el personal de la embajada estadounidense tiene 72 horas para abandonar el país, y denunció que Estados Unidos dirige una operación golpista para imponer un gobierno que se subordine a sus intereses.


"Este intento de golpe de Estado que se pretende encadenar en el país es la mayor insensatez que ha cometido el imperialismo, sus aliados lacayos de derecha y la oposición venezolana, tengo que decirlo", subrayó.


El gobierno de Donald Trump anunció hoy que sólo reconoce al opositor Juan Guaidó como Presidente de Venezuela.

 


 Trump reconoce a Juan Guaidó como "presidente interino" de Venezuela

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció este miércoles al jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como "presidente interino" del país, en sustitución de Nicolás Maduro, cuyo segundo mandato carece del reconocimiento de la oposición y buena parte de la comunidad internacional.

"Los ciudadanos de Venezuela han sufrido por demasiado tiempo a manos del régimen ilegítimo de Maduro. Hoy, he reconocido oficialmente al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como Presidente Interino de Venezuela," dijo Trump vía Twitter.


Minutos antes, Guaidó, se ha había autoproclamó como "presidente encargado" de Venezuela, en una manifestación opositora en Caracas, como parte de las movilizaciones convocadas por la oposición a nivel nacional, en rechazo al gobierno de Nicolás Maduro.

 


Juan Guaidó se auto-juramenta como "Presidente Encargado" de Venezuela

 

El presidente del parlamento venezolano y líder opositor, Juan Guaidó, se autoproclamó hoy como "presidente encargado" de Venezuela, en medio de las manifestaciones convocadas por la oposición a nivel nacional, en rechazo al gobierno de Nicolás Maduro.


"Hoy 23 de enero, en mi condición de presidente de la Asamblea Nacional, invocando los artículos de la Constitución, ante Dios Todopoderoso, Venezuela y en respeto a mis colegas diputados y miembros de la Unidad, juro asumir las competencias del Ejecutivo Nacional como Presidente Encargado de Venezuela", dijo Guaidó con la mano derecha levantada, frente a sus simpatizantes concentrados en Chacao, al este de Caracas.


Guaidó dijo que su autojuramentación busca "lograr el cese de la usurpación, un Gobierno de transición y tener elecciones libres".


Pocos minutos después, el presidente estadounidense Donald Trump, reconoció a Guaidó como el "Presidente Interino" de Venezuela.


El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) reiteró esta mañana que las acciones de la Asamblea Nacional (AN) son nulas.


La destituida Fiscal General Luisa Ortega Díaz, expresó su inmediato apoyo a Guaidó. "Al recién juramentado presidente encargado @jguaido vaya todo mi apoyo y reconocimiento. Cuente con el Ministerio Público legítimo para restablecer la democracia en el país y el Estado de Derecho. Este es el momento #Venezuela. Apoyemos todos al nuevo Presidente! " dijo Ortega vía Twitter.

 Por: Aporrea | Miércoles, 23/01/2019 

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Venezuela. El golpe tuitero quedó en el ruido

El autoproclamado presidente provisional dice que va a derribar a Maduro el 23 de enero. El gobierno le contestó que le tienen preparada una celda si hace algo ilegal.

 

El autoproclamado presidente provisional de Venezuela y líder de la opositora Asamblea Nacional Juan Guaidó, sólo hizo un poco de ruido. A pesar de tener el respaldo de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA), y los gobiernos de Brasil y Colombia, el mandatario Nicolás Maduro consideró que lo de Guaidó sólo fue “un golpe tuitero” y la ministra de Servicios Penitenciarios, por su parte, le dijo al opositor que ya hay una celda con su nombre. “Guaidó, ya te acomodé la celda, con tu respectivo uniforme, espero que nombres rápidamente a tu gabinete para saber quienes te van a acompañar”, expresó en Twitter Iris Varela.


Sin embargo Guaidó insiste en su idea de derrocar a Maduro. Y el primer paso para lograrlo, dijo, será la movilización del próximo 23 de enero. “Hoy tenemos todas las piezas del rompecabezas: tenemos el respaldo social y el acompañamiento internacional, ahora toca armar ese rompecabezas y la protesta del 23 de enero es fundamental para eso”, aseguró.

Ayer, en su intervención en la asamblea de la coalición opositora Frente Amplio, Guaidó reiteró su pedido de ayuda para lograr una transición porque, como aseguró el viernes, el decreto firmado por la Ásamela Nacional no alcanza para sacar a Maduro del Palacio de Miraflores. Sólo bastó esa declaración para que el grupo de países que consideran ilegítimo el nuevo gobierno de Maduro volvieran al ataque contra el líder bolivariano. Con algunos matices, pero todos subrayaron la misma palabra: dictadura. Estados Unidos, por su parte, dio un paso más de sus meras críticas y pidió la formación de un nuevo gobierno. Declaró abiertamente que llegó la hora de “comenzar la transición ordenada de un nuevo gobierno en Venezuela” a la vez que dio su explícito respaldo al Guaidó. “Elogiamos el coraje de los líderes de la Asamblea Nacional, particularmente de su presidente, Juan Guaidó, y su decisión de invocar a las autoridades de la Constitución venezolana”, sostuvo en declaración pública el Departamento de Estado de EE.UU. “El pueblo de Venezuela se merece vivir libremente en una sociedad democrática gobernada por un Estado de derecho”, indicó. Además, aseguró que el gobierno de Estados Unidos continuará usando todo el peso del poder económico y diplomático para presionar por la restauración de la democracia en Venezuela. Una declaración similar hizo el nuevo presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que luego de saludar al autoproclamado presidente afirmó que está en coordinación con los demás países, entre ellos el Grupo de Lima al que pertenece, para terminar con el gobierno de Maduro. “Nicolás Maduro no atendió las exhortaciones del Grupo de Lima, formuladas en la Declaración del cuatro de enero e inició un nuevo mandato presidencial ilegítimo”, señaló la Cancillería brasileña.


En la misma el jefe de la diplomacia argentina Jorge Faurie anticipó que el presidente Mauricio Macri y su par brasileño emitirán un pronunciamiento en conjunto cuando ambos tengan su acuerdo bilateral el próximo miércoles en Brasilia. El presidente de Colombia, Iván Duque, celebró como un hecho histórico la declaración del Grupo de Lima y argumentó: “la declaración insta a que los pueblos que defendamos la democracia no reconozcamos el régimen opresor y dictatorial de Maduro”.


Mientras tanto, desde el Palacio de Miraflores Maduro desestimó las declaraciones de los países vecinos y fue más lejos. Los invitó a una cumbre para vencer “la intolerancia política” que aplican a Venezuela. “Insistimos en la propuesta que hizo el presidente Nicolás Maduro (de) una cumbre de presidentes (...) o un grupo de países de la región también, que faciliten el acercamiento ante la intolerancia ideológica que ha surgido en los últimos años”, afirmó el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza. Luego sugirió que el encuentro podría realizarse durante la cumbre de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que realiza reuniones anuales desde 2013 y que este año la presidencia pro témpore está en manos del mandatario salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén. “Allí iría Nicolás Maduro con la verdad de Venezuela, allí iría Nicolás Maduro a responder lo que tenga que responder con la Constitución de Venezuela en la mano y con la legitimidad que le ha dado el pueblo”, finalizó el canciller

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Seis fases del modelo para provocar el cambio de Gobierno en Venezuela

En el 2012, el Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de los Estados Unidos, publicó un texto del profesor de estrategia militar Max Manwaring, titulado 'Venezuela como exportador de la Guerra de Cuarta Generación'.

En resumen, dicho documento trataba de argumentar que el para entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, a través de la conformación de las milicias y la doctrina de la guerra de todo el pueblo, buscaba hacer inviable los Estados latinoamericanos para "forzarlos a ser declarados como Estados fallidos" y permitir la insurgencia de un movimiento afín al proyecto Bolivariano.

Manwaring se lamentaba de que Estados Unidos no tuviese respecto a Venezuela "una estrategia unificada a largo plazo y una arquitectura organizacional interinstitucional multidimensional para enfrentar el socialismo del siglo XXI de Chávez y su guerra asimétrica asociada". Por tal motivo, hacía algunas recomendaciones al mando militar estadounidense.
Una de ellas, quizá a la que prestaron mayor atención fue la siguiente: "El Ejército podría desarrollar un diseño para usar las fuerzas armadas convencionales en roles no tradicionales encomendados por la nueva sociología del conflicto deliberado descrito anteriormente en el modelo de guerra asimétrica de Chávez y el modelo operativo paramilitar para el cambio radical obligatorio'.


El académico llegaba a la conclusión de que el mejor método para destruir el proyecto bolivariano era usar los preceptos de la guerra de cuarta generación —que arropa una cantidad enorme de doctrinas como la guerra no convencional, irrestricta, híbrida, molecular— en su contra. Manwaring apuntaba que "este tipo de conflicto es principalmente psicológico-político y está dirigido al terreno humano más que al territorio geográfico". A su parecer, el "centro de gravedad primario" no es militar, sino fundamentalmente de "opinión pública y liderazgo".
Las seis fases del modelo operativo paramilitar para el cambio radical obligatorio


Recientemente el senador ruso, Ígor Morózov, alertaba que Estados Unidos preparaba en Venezuela un cambio de Gobierno a través de la puesta en marcha de un nuevo plan de desestabilización. Expresaba la necesidad de que "todos los aspectos tecnológicos de la preparación de una nueva revolución de colores por Washington en Venezuela deben ser descubiertos y documentados. Hay que discutir obligatoriamente en el Consejo de Seguridad de la ONU los pasos ilegales que EEUU está preparando en este país".
Hacer visible y documentar la estrategia de desestabilización contra Venezuela, pasa por releer el texto de Manwaring. En este, quedan de manera bastante explícitas las fases que pretende transitar Estados Unidos para provocar un cambio de Gobierno en el país suramericano.


Primera fase (activada): se busca la inestabilidad y el caos en el país a través de la combinación de una guerra institucional (Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia), una guerra económica (sanciones financieras y comerciales) y de los medios de comunicación (desinformación y propaganda).

Segunda fase (activada): emergencia de "un frente popular (político) de las clases medias" y personas u organizaciones afines para competir y debilitar al Gobierno. Se pretende "apoyar política y psicológicamente las guerras señaladas en la fase uno". En Venezuela, la creación de la coalición denominada Frente Amplio Venezuela Libre y Plan País son pruebas de esto.


Tercera fase (activada): la irrupción de embarcaciones de la transnacional Exxon Mobil en aguas venezolanas, son parte de esta etapa. Según Manwaring se intenta "fomentar los conflictos regionales" a través de iniciativas políticas, como las declaraciones del denominado Grupo de Lima, pero también con acciones militares "encubiertas, graduales y preparatorias para desarrollar y fomentar el apoyo popular a la guerra". Un aspecto a tener en cuenta en esta etapa sería el establecimiento y la defensa de "zonas liberadas (cuasiestados) dentro del Estado".


Cuarta fase (por reactivar): para lograr el desgaste y deslegitimación del Gobierno, se ponen en marcha "manifestaciones, huelgas, violencia cívica, violencia personal, mutilaciones y asesinatos". El objetivo es presentar al Estado como incapaz de llevar las riendas del país.


Quinta fase (por activar): un elemento ineludible sería "desarrollar milicias" en una escala local y regional para luchar en regiones geográficas de interés. En el caso venezolano, la frontera con Colombia luce como el área más viable para este tipo de conflicto. Bandas paramilitares colombianas como los Rastrojos —de donde proviene uno de los elementos que supuestamente tenía previsto atentar contra la vida del presidente de Colombia, Iván Duque— y los Urabeños, brindarían el soporte inicial para estas acciones. Sin embargo, con la llegada al poder de Jair Bolsonaro, no puede descartarse una práctica de desestabilización contra Venezuela desde la región sur, especialmente en las zonas mineras.


Sexta fase (por activar): para Manwaring esta sería la última de las acciones a emprender, luego de lograr "la desmoralización" del Ejército que sirve de bastión defensivo. En este caso, los brazos paramilitares —fase 5— serían apoyados con una fuerza militar de intervención multinacional, tal y como lo ha planteado el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao.

Atacar la esperanza


En el Pentágono reconocieron, hace tiempo, que era imposible derrotar al proyecto bolivariano si no se lograba menguar el nivel de bienestar social y económico alcanzado durante el segundo periodo del Gobierno de Hugo Chávez. Es decir, lograron un "análisis correcto" de la motivaciones y expectativas del venezolano promedio. También reconocieron, al igual que lo hace Manwaring, que "Chávez y sus partidarios comprenden la importancia de los sueños sobre la supervivencia y una vida mejor para una gran parte de la población. Esas son las bases del poder, todo lo demás es ilusión".


En la guerra planteada contra Venezuela, lo vital no es tanto golpear directamente al Gobierno —a sus fuerzas policiales o militares—, como socavar su base de respaldo popular y legitimidad. El desgaste que sufre la población a través de las distintas estrategias de sabotaje y ataque a su seguridad y bienestar personal son "medios probados para el debilitamiento de los Estados", asegura Manwaring.

Y más adelante argumenta con abrumadora certeza: "A menos que una sociedad perciba que su Gobierno trata los asuntos de seguridad personal, bienestar y desarrollo socioeconómico de manera justa y efectiva, el potencial de las fuerzas internas o externas para desestabilizar y subvertir un régimen es considerable. Los regímenes que ignoran esta lección a menudo se encuentran en una crisis de gobierno".


Por tanto, en esta fase de acciones la guerra está dirigida a explotar las vulnerabilidades de sus adversarios y a sus preceptos psicológicos. El caso reciente del magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Christian Zerpa, que se ha marchado a Miami, es una prueba del escenario de corto plazo que se viene. No es una casualidad que algo así ocurriese, tal y como Manwaring lo explica: resulta sumamente efectivo utilizar "la complicidad, la intimidación, la corrupción y la indiferencia" para "cooptar discretamente a políticos, burócratas y personas de seguridad" del Gobierno a ser derrocado.

Por otro lado, existen tácticas que han sido probadas como ineficaces. Las protestas masivas son una de ellas. Aunque no vayan a ser descartadas, el enfoque ahora será la derrota sistémica del modo de vida de la población venezolana. El dólar paralelo rebasó la barrera de los 1.000 bolívares y el aumento de precios no da señales de ceder. En los centros de pensamiento del Ejército estadounidense, se dice con frecuencia que los cambios de Gobierno no son eventos, sino parte de un proceso.

Manwaring lo resume de la siguiente forma: "el proceso de fracaso estatal tiende a pasar de la violencia personal a un aumento de la violencia colectiva y el desorden social a los secuestros, los asesinatos la corrupción personal e institucional, la anarquía criminal y los desplazamientos internos y externos de la población. (…) El impulso de este proceso de violencia tiende a evolucionar hacia una violencia social más generalizada, una grave degradación de la economía y una capacidad gubernamental disminuida para brindar seguridad personal y colectiva y garantizar el Estado de derecho a todos los ciudadanos".


Si de algo debe cuidarse el Gobierno bolivariano es de caer en la trampa que la propia guerra no convencional produce: la crisis. Esto tiene dos lecturas, por un lado, el Gobierno no puede parecer irresponsable y mucho menos insensible ante el deterioro del bienestar de sus ciudadanos, pues tal como lo enseñó el filósofo Thomas Hobbes, una de las razones por la que los individuos ceden su libertad individual a un Estado, es para obtener a cambio garantías de protección. Devolvernos a la lógica del "hombre como lobo del hombre" es el arma para que los ciudadanos pierdan la fe en sus instituciones.


En un segundo aspecto y visto que el componente esencial de esta guerra va del plano de las condiciones materiales a las espirituales, y viceversa, resulta supremamente necesario que la comunicación política de un Gobierno sometido a una guerra multidimensional, no convencional, irrestricta, como la que se ve en Venezuela, no debe mantener a su base de apoyo en las tensas neblinas que la crisis promueve en los ánimos colectivos. Si no se habla con la verdad y de manera oportuna, las redes sociales digitales tomarán el asiento vacío que se les deje. Entonces, las falsas banderas y operaciones de información, estarán a la orden del día y la mente colectiva será guiada no por una política comunicacional que responda a la defensa de la soberanía territorial, sino por un laboratorio cuya agenda será la guerra civil.
Ganar o ganar, en el 'ajedrez del mago'


En los próximos días, la Asamblea Nacional de oposición y en franca alineación con el Departamento de Estado, ha dispuesto el tablero en el que aspiran se juegue la política venezolana de los próximos meses. Si queremos saber su naturaleza y alcance, veamos lo que tiene Max Manwaring que decir acerca de la guerra de cuarta generación.
Usando como metáfora el 'ajedrez del mago' que aparece en el libro 'Harry Potter y la piedra filosofal', Manwaring expone una cruda dinámica a la que no hace falta agregarle más palabras.


"En ese juego, los protagonistas mueven las piezas en silencio y sutilmente por todo el tablero de juego. Bajo la dirección estudiada de los jugadores, cada pieza representa un tipo diferente de poder directo e indirecto y podría realizar simultáneamente sus ataques letales y no letales desde diferentes direcciones. Cada pieza no muestra piedad contra su enemigo y está preparada para sacrificarse, para permitir que otra pieza tenga la oportunidad de destruir o controlar a un oponente, o de darle jaque mate al rey. Sin embargo, a largo plazo, este juego no es una prueba de pericia para crear inestabilidad, conducir la violencia o lograr algún tipo de satisfacción moral. En definitiva, es un ejercicio de supervivencia. La falla de un jugador en el ajedrez del mago es la muerte, y no es una opción", escribe Manwaring.

05:50 08.01.2019(actualizada a las 07:17 08.01.2019)

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Pompeo elogia el compromiso de Iván Duque para restablecer la democracia en Venezuela

El secretario de Estado norteamericano incrementa la presión internacional sobre el régimen de Nicolás Maduro en su visita a Colombia



El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, elogió este miércoles al Gobierno de Iván Duque por su compromiso para restablecer la democracia en Venezuela. “La larga tradición democrática de Colombia la convierte en un líder natural en los esfuerzos regionales para apoyar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela”, ha asegurado tras reunirse con el presidente en la Casa de Huéspedes de Cartagena de Indias. “Todos los países que defendemos la democracia debemos unirnos para rechazar la dictadura de Venezuela”, ha contestado el líder colombiano.

 

Duque, que asumió el 7 de agosto con la promesa de aislar diplomáticamente al régimen venezolano, ha buscado encabezar la oposición regional a Caracas. Hace pocos días ya había pedido a los países "defensores de la democracia" desconocer al nuevo Gobierno de Nicolás Maduro, que tomará posesión el 10 de enero. Los comicios en los que el heredero de Hugo Chávez obtuvo su reelección fueron boicoteados por la oposición, y buena parte de la comunidad internacional –incluyendo a Bogotá y Washington– decidió no reconocerlos.


En diciembre, Maduro vinculó a Duque y al presidente brasileño Jair Bolsonaro con un supuesto plan organizado por Estados Unidos para derrocarlo y asesinarlo. La reciente expulsión de funcionarios de ambos países y la llegada a Venezuela de bombarderos rusos elevó la tensión entre dos vecinos que comparten más de 2.200 kilómetros de una porosa frontera. Colombia es además el principal país de acogida de la diáspora que huye de la severa crisis política y económica de la República Bolivariana, con más de 1,1 millones de venezolanos asentados en su territorio, según las cifras más recientes de las autoridades migratorias.

“Felicitamos tanto al Gobierno de Colombia como a su pueblo por ayudar a los venezolanos que huyen del régimen de Maduro”, declaró Pompeo. El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que su país ha destinado casi 92 millones de dólares –55 millones en ayuda humanitaria y 37 en asistencia económica– para ayudar a Bogotá en su respuesta a la crisis venezolana. "La ayuda humanitaria es necesaria con tantos cientos de miles de hermanos venezolanos que han salido huyendo de la dictadura buscando esperanza", señaló Duque.

El viaje del secretario de Estado es el primero de un alto funcionario estadounidense desde que Duque llegó a la Casa de Nariño, y se produce luego de dos visitas anunciadas y posteriormente canceladas del presidente Donald Trump. El encuentro tuvo lugar dos días antes de una nueva reunión del Grupo de Lima, conformado por 14 países que incluyen a Argentina, Brasil, Canadá y Colombia, entre otros, pero no Estados Unidos. Algunos observadores esperan que el bloque fije una posición conjunta sobre la inminente toma de posesión de Maduro.


Pompeo aterrizó en Cartagena después de asistir a la investidura del ultraderechista Bolsonaro como presidente de Brasil, a la que Duque envió a su vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. La manera en que el mandatario colombiano –de corte conservador pese a que ha cultivado un perfil moderado– se inserte en la naciente alianza que han insinuado Trump y Bolsonaro surge como un nuevo interrogante en el escenario regional. Bogotá ha sido desde hace décadas un aliado estratégico de Washington, y Duque –como lo hizo su mentor, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010)– ha planteado una política exterior cuyo eje principal está en Estados Unidos.

 

Una relación narcotizada


Además de la respuesta ante la crisis venezolana, Pompeo también le trajo a Duque otro mensaje del presidente Trump. Washington sigue “profundamente preocupado” por el crecimiento de los cultivos de coca y la producción de cocaína en Colombia, manifestó. Según los últimos datos disponibles, los narcocultivos en el país andino crecieron en 2017 de 146.000 a 171.000 hectáreas, la cifra más alta desde que la ONU vigila su extensión. Duque ha reconocido que, frente a esos niveles récord, la relación está “narcotizada”.

En paralelo a esa alza, que ratifica a Colombia como el principal productor mundial de esta droga y a Estados Unidos como el mayor consumidor, ha aumentado también la tensión entre Bogotá y Washington, estrechos socios en la estrategia antinarcóticos desde 1999, cuando se concibió el Plan Colombia. Sin embargo, los dos países seguirán trabajando de la mano para lograr el objetivo conjunto de reducir los cultivos ilícitos y la producción de cocaína en un 50 % para finales de 2023, dijo Pompeo. “Estados Unidos sabe que debe seguir haciendo su parte en casa para reducir el lado de la demanda de la ecuación”, agregó.

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Miércoles, 28 Noviembre 2018 05:54

Bolsonaro quiere sancionar a Venezuela

Bolsonaro quiere sancionar a Venezuela


Enviado por su padre, el diputado del Partido Social Liberal se reunió en Washington con el uruguayo Luis Almagro, secretario general de la OEA, y descartó una posible intervención del gobierno de Bolsonaro en la vecina Venezuela.


El diputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente electo Jair Bolsonaro, aseguró ayer a funcionarios de segunda y tercera línea de Estados Unidos que busca implementar un acuerdo bilateral para congelar bienes y fondos de Cuba y Venezuela. Lo hizo durante una gira que realiza por Washington como enviado de su padre ante el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro y el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, según reportó el diario O Globo.


El hijo de Bolsonaro dijo que busca un tratado internacional contra Cuba y Venezuela para congelar bienes de esos países y que está trabajando en ello el futuro canciller del gobierno que se inicia el 1º de enero, Eduardo Araújo, quien considera a Trump como una “salvación para Occidente frente al marxismo cultural del globalismo”. El diario O Globo apuntó que tradicionalmente Brasil aplica sanciones decididas en organismos multilaterales como la ONU o la Organización de Estados Américanos (OEA).


El diputado del Partido Social Liberal se reunió en Washington en el uruguayo Luis Almagro, secretario general de la OEA y descartó una posible intervención del gobierno de Bolsonaro en la vecina Venezuela ante el American Enterprise Institute. “Escuché muchas críticas a nuestra cancillería y proponemos un nuevo Itamaraty para reducir la burocracia y tener nuevamente un comercio pujante con Estados Unidos”, dijo el diputado Bolsonaro.


En la agenda que fue divulgada, el diputado participó de una reunión con Kim Breier, secretaria adjunta para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado norteamericano, quien respaldó al gobierno electo en sus críticas a la participación de profesionales cubanos en el programa brasileño de salud Más Médicos. El jueves está prevista una reunión en Río de Janeiro entre el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y el presidente electo Bolsonaro. Bolton hará un escala en Río en su viaje a Buenos Aires para la cumbre del G-20.


Jair Bolsonaro, el ultraderechista presidente electo de Brasil, ha expresado su admiración por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante la campaña electoral, y ha prometido alineamiento con Washington frente a los gobiernos de Cuba y Venezuela. “Estudiamos alianzas con Estados Unidos para investigar delitos financieros de las dictaduras venezolana y cubana, usando los instrumentos de la Convención de Palermo”, dijo Bolsonaro, quien subrayó que el ex juez Sérgio Moro, futuro ministro de Justicia, “es un especialista en lavado de dinero y lucha contra el crimen organizado”.


El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, arribó hoy a Brasilia para participar en reuniones con sus asesores y concluir la formación del gabinete que entrará en funciones el próximo primero de enero.


Bolsonaro analizaba ayer en el Centro Cultural del Banco do Brasil, si el próximo gabinete contará con 17 o 19 ministros, contra los 29 que forman el actual equipo del presidente Michel Temer, según reportó el portal del diario O Globo. El próximo presidente arribó a Brasilia procedente de Río de Janeiro junto a sus hijos Flavio, recientemente electo senador por el Partido Social Liberal, y el joven Renán. Está previsto que Bolsonaro anticipe su retorno a Río de Janeiro donde hoy tiene un compromiso el Instituto Militar de Ingeniería, señaló el diario Valor Económico. El próximo gobernante permanecerá en su residencia particular de Río de Janeiro, donde el jueves recibirá a Bolton.


 Almagro instó a derrocar a Maduro

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó ayer que para resolver toda la crisis de Venezuela es absolutamente imprescindible derrocar a su gobierno, al que calificó de dictadura. “Para resolver toda la crisis venezolana, definitivamente el derrocamiento de la dictadura es absolutamente imprescindible”, dijo Almagro, entrevistado por la emisora colombiana W Radio. El ex canciller uruguayo sostuvo que el derrocamiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro es esencial para poner fin a la crisis humanitaria y acabar con “los crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Sin embargo, en otro tramo de la entrevista, Almagro rechazó cualquier variable que no esté apoyada en el derecho internacional, según reprodujo la propia emisora en su sitio web.


“Ojalá podamos encontrar un camino por la democracia para la democracia de Venezuela, caminos de paz para la paz de Venezuela”, agregó el jefe de la OEA. En cambio, uno de los principales dirigentes de la oposición venezolana, Henrique Capriles, rechazó cualquier escenario de fuerza y se pronunció a favor de una negociación para facilitar la salida del chavismo del gobierno. “No es verdad que una transición política tenga que ser obligatoriamente por un escenario de fuerza; ningún venezolano quiere eso”, dijo el ex candidato presidencial ayer en conferencia de prensa. “Tenemos que permitir que exista una puerta para que quienes son responsables de esto salgan, para una negociación con otras condiciones, con otros actores, con una comunidad internacional que eso es lo que clama”, agregó Capriles, según consignó el diario digital Efecto Cocuyo.

28 de noviembre de 2018

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La muerte fulminante de un testigo clave del ‘caso Odebrecht’ y el envenenamiento de su hijo sacuden a Colombia

Medicina Legal asegura que Alejandro Pizano murió por intoxicación de cianuro tras beber de una botella que estaba en el escritorio de su padre, fallecido tres días antes

 

La investigación del caso Odebrecht en Colombia se asoma desde este martes al abismo de una red criminal que va más allá de los sobornos pagados por la constructora brasileña a cambio de concesiones. La muerte fulminante de un testigo clave y, al cabo de tres días, la de su hijo, envenenado, ensombrecen las indagaciones de un escándalo que se remonta a la financiación de las campañas presidenciales de 2010 y 2014.


Este nuevo capítulo comenzó el pasado jueves, cuando el ingeniero Jorge Enrique Pizano, interventor de la Concesionaria Ruta del Sol, un proyecto en el que participó la compañía, falleció en su finca de Subachoque, a unos 40 kilómetros de Bogotá. Pizano, cuya muerte se atribuyó desde el principio a un infarto, era una de las piezas más importantes para recomponer el caso. Detectó varias irregularidades relacionadas con la obra, en la que trabajó desde 2010, y en 2015 informó al actual fiscal general de Colombia, Néstor Humberto Martínez, aunque este asegura que no tenía la certeza, según el propio relato del testigo, de que se tratara de sobornos. Martínez era entonces abogado del Grupo Aval, conglomerado bancario que controlaba la mayoría de las acciones de Corficolombiana, una empresa de soluciones financieras.


El hijo de Pizano, el arquitecto Alejandro Pizano Ponce de León, se enteró el viernes por la mañana del fallecimiento de su padre y de inmediato viajó a Bogotá desde Barcelona, donde se encontraba. El pasado domingo, según ha adelantado este martes Caracol Radio, fue hasta la finca familiar y, en presencia de su hermana Juanita, se desmayó repentinamente. ¿Qué sucedió? Según ha confirmado el Instituto de Medicina Legal, "la causa del deceso fue envenenamiento por ingesta de cianuro".


"Las pruebas recaudadas en la residencia de sus padres indican que la víctima habría encontrado el cianuro en una botella de agua saborizada que se hallaba en el escritorio de su padre, de la cual ingirió un sorbo", señala el informe. "Según personas cercanas a la familia, después de la ingesta del agua, la víctima advirtió un mal sabor e intentó expulsar el líquido; pocos minutos después presentó fuertes molestias estomacales y falleció de camino al hospital". Así lo determinan las pesquisas. La hermana relató que "dijo que sabía inmundo y se desmayó".


"Los investigadores", continúan las conclusiones de Medicina Legal, "recibieron por parte del personal médico la botella de agua saborizada a la cual se le realizan los análisis correspondientes". La Fiscalía General de la Nación ha informado de que también ha abierto una investigación penal para determinar las causas por las cuales se encontraba esa sustancia en la casa del padre de la víctima. De momento, la evolución de este caso, que siembra dudas también sobre las circunstancias de la muerte de Jorge Enrique Pizano, ha conmocionado al país y amenaza con provocar un terremoto político.


Los sobornos pagados por Odebrecht en Colombia garantizaron, por ejemplo, que el gigante brasileño de la construcción fuera la única firma habilitada para la licitación de un tramo de la Ruta del Sol. Esa cantidad asciende a 84.000 millones de pesos, más de 28,5 millones de dólares. El escándalo, que estalló a principios de 2017, salpicó a las campañas de los principales candidatos en dos elecciones presidenciales y hasta la Administración de Álvaro Uribe. Cuando se empezaba a conocer la magnitud de lo sucedido, el exmandatario Juan Manuel Santos solicitó a la Fiscalía una investigación de los contratos correspondientes a esos comicios. Meses después se produjo la primera detención. Las autoridades capturaron a Gabriel García Morales, antiguo viceministro de Transporte de Uribe, en los años 2009 y 2010. El político recibió, según la investigación, 6,5 millones de dólares de Odebrecht por la concesión de esa obra.


Más tarde llegó la captura del excongresista Otto Bula debido a su presunta participación en el millonario caso de corrupción. Es acusado de recibir una comisión de 4,6 millones de dólares por favorecer a Odebrecht en la concesión de una carretera. La Fiscalía estableció también que la constructora contribuyó a la financiación de las campañas del propio Santos y de su principal rival en las urnas, el uribista Óscar Iván Zuluaga.


A pesar de las ramificaciones del caso, Odebrecht lleva meses intentando llegar a un acuerdo económico con el Estado colombiano para volver a operar con normalidad como ha ocurrido en otros países. El 6 de noviembre, la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría, los organismos representados en el juicio, rechazaron una oferta que superaba los 33 millones de dólares y que la constructora consideraba suficiente para dejar atrás el perjuicio causado al país.

POr Francesco Manetto
Bogotá 14 NOV 2018 - 03:45 COT

 

Publicado enColombia