Denuncia Venezuela "agresión financiera" orquestada por EU en Bali

Caracas. Venezuela denunció que Estados Unidos impulsó un encuentro de varios países al margen de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial en Bali para aumentar la "agresión financiera" contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

"Venezuela condena la realización de una insólita reunión, en la cual participaron los ministros de Finanzas de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Guyana, Italia, Japón, México, Panamá, Paraguay y Reino Unido, convocados por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, con el fin de aumentar la agresión financiera en contra del pueblo venezolano", se señala un comunicado del Ministerio de Comunicación.

Según el gobierno bolivariano, ese encuentro demuestra la "obsesión desmedida e inhumana" de Washington contra Venezuela, “sin reparar en el daño que le ocasiona a la mayoría de la población venezolana a través del criminal bloqueo financiero.

"La élite gobernante de Estados Unidos y su pequeño grupo de países satélites quedarán aislados en su empeño por destruir la economía venezolana", se agrega en el comunicado.

El sábado culminó en Bali la reunión anual del FMI y del Banco Mundial, donde el organismo financiero advirtió que la "ventana de oportunidad" para mantener el crecimiento global se está cerrando, debido a disputas comerciales y a la crisis en los países emergentes.

El FMI redujo esta semana su previsión de crecimiento del PIB mundial a 3.7 por ciento para 2018 y 2019 (-0,2 puntos), al mismo nivel que en 2017.

Venezuela, sin embargo, atraviesa una aguda crisis económica, con severa escasez de alimentos y medicinas y una hiperinflación que, según el FMI, podría cerrar este año en un millón 350 mil por ciento y el próximo en 10 millones por ciento.

La economía del país petrolero se contrajo 14 por ciento el año pasado y se espera que se retraiga 18 por ciento este año.

El gobierno de Maduro asegura que la crisis se debe a una "guerra económica" impulsada por Estados Unidos y la oposición venezolana para intentar derrocarlo.

En otro orden, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, aseguró que el suicidio de Fernando Albán, del partido opositor Primero Justicia, es manipulado y utilizado por la oposición y reiteró que se trató de un suicidio.

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Un detenido por el ataque a Maduro involucra a México, Chile y Colombia

Venezuela pidió este domingo a México, Chile y Colombia aclarar si funcionarios de sus embajadas apoyaron la fallida fuga de uno de los presuntos responsables del estallido de drones en agosto pasado, durante un acto encabezado por el presidente Nicolás Maduro.

"No hay inmunidad diplomática en el caso de encubrimiento de terroristas", advirtió el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, sin identificar a los diplomáticos.

En rueda de prensa, el ministro señaló que el presidente ordenará al canciller, Jorge Arreaza, que pida directamente a esos funcionarios aclarar si tuvieron participación.

Según Rodríguez, la madrugada del sábado fueron capturados Henryberth Rivas Vivas, alias Morfeo, y otras dos personas por la explosión de dos drones el 4 de agosto en las proximidades de la tarima desde la cual el mandatario socialista presidía un desfile militar.

En confesiones en video difundidas por el ministro, Rivas relató que personal diplomático estaría relacionado con sus frustrados planes de huir de Venezuela.

El hombre dijo haber recibido instrucciones para contactar con un funcionario de la embajada chilena, quien lo ayudaría a trasladarse a Colombia con la mediación de personal de las sedes diplomáticas de México y Colombia.

El gobierno de Chile "tiene que explicar por qué un asesino, un terrorista, recibe la instrucción (...) de que se dirija a su embajada", expresó Rodríguez.

En esa sede diplomática está refugiado el parlamentario opositor Freddy Guevara, después de ser acusado de incitar a la violencia durante la protestas contra Maduro que provocaron unos 125 muertos en 2017.

Junto con Rivas fueron arrestados Ángela Expósito, de doble nacionalidad española-venezolana, señalada por esconderlo en su residencia, y el coronel en retiro Ramón Velasco.

Hasta el momento 28 personas están detenidas, precisó Rodríguez, quien pidió a Estados Unidos y Colombia aprobar la extradición de quienes el gobierno venezolano señala como autores intelectuales.

Entre ellos está el ex presidente del Parlamento Julio Borges, exiliado en Bogotá, quien califica el atentado de "farsa".

Rodríguez, sin embargo, calificó de "sandeces" los cuestionamientos que se han hecho a la veracidad del fallido magnicidio.

Reiteró de igual manera acusaciones contra el ex presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien está detrás de lo sucedido, según Maduro.

"El presidente de Colombia, Iván Duque, tiene que deslindarse de los hechos planificados en el gobierno de Juan Manuel Santos. ¿O no? ¿O está de acuerdo con el intento de asesinato?", preguntó.

Un funcionario de migración en Colombia, que el gobierno venezolano identifica como Mauricio Jiménez, es acusado de haber permitido el paso por la frontera de responsables del ataque para recibir entrenamiento en la localidad colombiana de Chinácota.

Colombia ha negado cualquier relación con los hechos, al igual que dirigentes opositores señalados en el caso y que aseguran que el suceso fue usado para reprimir a críticos del gobierno.

Por otro lado, la cancillería venezolana pidió este domingo a Colombia mayores esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico ante un "aumento alarmante" de cultivos ilícitos, en especial en la zona fronteriza común.

"Venezuela apremia a las autoridades colombianas realizar esfuerzos sinceros y efectivos y asumir las responsabilidades internacionales por los daños que ha causado la industria del narcotráfico a países vecinos y al mundo", señaló la cancillería en un comunicado.

Al citar un informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la cancillería de Venezuela destacó que Colombia concentra 68.5 por ciento de los cultivos de coca en el mundo. "Al cierre de 2017 Colombia contaba con 171 mil hectáreas de coca sembradas, 25 mil más respecto de la medición de 2016", subraya el comunicado.

Las tensiones diplomáticas entre Venezuela y Colombia han sido habituales desde la llegada al poder del fallecido ex presidente socialista Hugo Chávez (1999-2013), y se mantuvieron con Maduro, con constantes incidentes en la frontera de 2 mil 200 kilómetros.

Maduro incluso acusó al ex mandatario colombiano Juan Manuel Santos, quien en agosto estaba aún en el poder, de estar detrás del estallido de los drones.

Bogotá salió al paso de las acusaciones y en un comunicado expresó: "En la coyuntura que vive Venezuela, la embajada de Colombia y los 15 consulados acreditados en el hermano país no tienen interés distinto al de trabajar coordinadamente por la asistencia y protección de nuestros connacionales, razón por la cual carecen de todo fundamento las afirmaciones del ministro Rodríguez".

A su vez, Chile citó al embajador venezolano este lunes en la cancillería y llamó al gobierno de Maduro a "a retirar sus calumniosas insinuaciones contra nuestro país".

 

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Domingo, 16 Septiembre 2018 07:50

Espadas sobre la cabeza de Maduro

Nicolás Maduro junto al general en jefe, Vladimir Padrino, quien ha requerido de todos sus subordinados lealtad y confianza / Foto: Afp, Juan Barreto

El espectro de una acción armada para derrocar al presidente Nicolás Maduro sobrevuela Venezuela, en la forma de una sublevación militar animada por Washington, de un atentado que siembre el caos, o incluso de un ataque de fuerzas extranjeras. Un artículo en “The New York Times” reveló reuniones de militares disidentes venezolanos con diplomáticos de Estados Unidos.

 

Después de que en agosto de 2017 el presidente estadounidense, Donald Trump, en una de sus declaraciones críticas sobre Caracas, dijese: “Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una opción militar si fuese necesario”, militares venezolanos dispuestos a rebelarse contra el presidente Nicolás Maduro contactaron a responsables de Estados Unidos para solicitar ayuda concreta para sus propósitos.
Washington aceptó escucharlos, pero con desconfianza, y sus analistas no percibieron certeza en los planes de los rebeldes, por lo que descartaron involucrarse o proporcionar ayuda. El alzamiento entonces se frustró, el gobierno detuvo a uniformados bajo sospecha y así redujo a la mitad la hipotética fuerza rebelde de unos 300 oficiales.


Esa es la nuez de un extenso relato que publicó The New York Times el pasado 8 de setiembre y que de nuevo atrajo la atención de la prensa del hemisferio hacia las espadas que penden sobre el presidente Maduro.


El gobierno venezolano tomó la nota del rotativo estadounidense como evidencia de las acciones de Washington en su contra: “A confesión de partes, relevo de pruebas. ¡Cuántas veces no ha denunciado el presidente Nicolás Maduro la acción injerencista, brutal, criminal, de los factores imperiales en contra de Venezuela! Lo dice el New York Times”, declaró el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.
“Denunciamos ante el mundo los planes de intervención y apoyo a conspiraciones militares del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela. En los propios medios estadounidenses salen a la luz nuevas y groseras evidencias”, dijo por su parte el canciller Jorge Arreaza.


Reuniones de funcionarios estadounidenses con militares conspiradores repiten un guion conocido en la historia de América Latina, y en el caso de Venezuela amplían un panorama de disidencia militar y búsqueda de deponer al presidente mediante acciones armadas, según ha denunciado el propio gobierno.


El alto mando militar procura mineralizar el apoyo al gobierno con llamados y compromisos públicos de lealtad por parte de toda la oficialidad y una clara política de ascensos y promociones –oficiales activos y retirados manejan recursos y empresas del Estado– de los más leales. Para la oposición política los amagos rebeldes detectados por el gobierno y la detención de oficiales muestran el descontento dentro de las fuerzas armadas.


GOLPES FRUSTRADOS.


El pasado marzo fueron detenidos nueve oficiales y se les inició juicio por los presuntos delitos de traición a la patria e instigación a la rebelión. Estarían comprometidos en un golpista Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo, según versiones recogidas por la prensa local y redes sociales.


Hubo escasa información y publicidad sobre las detenciones, a pesar de un dato relevante: varios de los detenidos comandaban batallones del Ejército con importante poder de fuego. La sublevación que encabezó en febrero de 1992 el ya fallecido Hugo Chávez (1999-2013) la ejecutaron batallones del Ejército dirigidos por cinco teniente-coroneles. Comandantes en ese decisivo nivel de mando de tropas también abortaron el golpe de dos días contra Chávez en abril de 2002. Los actuales dirigentes venezolanos conocen muy bien la importancia de desmontar cualquier disidencia en ese nivel castrense.


Es así como entre los detenidos en marzo figuraron los teniente-coroneles Iver Chaparro, del batallón de tanques en la ciudadela militar de Caracas; Henry Medina, del batallón de apoyo logístico en la frontera suroeste con Colombia; Deivis Marrero y Victoriano Soto, comandantes de batallones clave para el combate en el centro-norte del país.


También en marzo fue detenido y permanece tras las rejas el mayor general (general de tres estrellas) retirado Miguel Rodríguez Torres, acusado de complotar contra el gobierno. Fue jefe de la policía política (Sebin) con Chávez, ministro del Interior en el primer año de Maduro (2013), y tras su retiro dirigía una pequeña formación política opositora, llamada Movimiento Desafío de Todos.


El pasado 20 de mayo se efectuaron elecciones presidenciales para el sexenio 2019-2025, adelantadas con respecto a la tradición de que se efectuasen en diciembre. Fueron boicoteadas por la mayoría de los partidos de oposición, cuyo registro oficial ha sido cancelado. Hubo una abstención récord, de más del 50 por ciento, en los comicios presidenciales. Alrededor de esa fecha, y con la expectativa del rechazo implícito en la elevada abstención, conversaciones de pasillo en algunas formaciones políticas sostuvieron que se produciría un alzamiento militar, el cual nunca sucedió. Sin embargo, la oportunidad calza con las fechas señaladas en el artículo de The New York Times que da cuenta de tres rondas de reuniones o entrevistas de algún jefe militar o sus representantes con diplomáticos estadounidenses en Europa, en los meses finales de 2017 y primeros de 2018.


La agencia de información financiera Bloomberg produjo una nota con base en informantes bajo condición de anonimato según la cual en mayo fueron “detenidos secretamente” varias decenas de oficiales acusados de preparar un golpe ese mes.


El reporte del Times neoyorquino también se basa en un general que habló con la condición de mantenerse en el anonimato. Formaría parte del círculo de poder cívico-militar en Caracas y, por añadidura, se encuentra en la lista de unos 70 funcionarios y empresarios venezolanos que han sido sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.


ATENTADO CON DRON.


El 4 de agosto, frente a una parada militar en el centro de Caracas presidida por Maduro, estalló un artefacto identificado como uno de los dos drones con explosivos lanzados desde las cercanías por algunos civiles, ejecutores materiales de un complot criminal, según investigaciones del gobierno y de la Fiscalía General. Dos parlamentarios opositores fueron implicados: el joven diputado Juan Requesens, quien según sus familiares y copartidarios habría sido detenido y luego torturado, y Julio Borges, ex presidente de la Asamblea Nacional (el parlamento venezolano que el gobierno no reconoce), autoexiliado en Bogotá. Ambos pertenecen al partido centrista Primero Justicia.


En cuestión de horas Maduro acusó al entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos de facilitar la organización del crimen, y a exiliados venezolanos cobijados por Washington y Bogotá de aportar finanzas y materiales para el atentado, que dejó a varios cadetes heridos y mostró en unos segundos de televisión una estampida de guardias nacionales y civiles huyendo ante la explosión del dron en el aire.
Inmediatamente no se responsabilizó a militares como organizadores o cómplices del atentado, pero en los días siguientes se detuvo a los generales de la Guardia Nacional (fuerza militar con funciones de policía) Alejandro Pérez Gámez, jefe de los servicios de mantenimiento del orden interno, y Héctor Hernández, jefe del comando antidrogas, así como al coronel Pedro Zambrano, este último por segunda vez este año. Todos fueron pasados a tribunales militares sin que se conozcan detalles sobre los cargos en su contra.


DESCONTENTO Y LEALTAD.

En las fuerzas armadas “se expresa el mismo descontento que hay en las familias venezolanas”, ha sostenido el mayor general retirado Clíver Alcalá, cercano compañero de Chávez, apartado del poder bajo la administración de Maduro. “La institución está tan deteriorada que no tiene capacidad operativa para emprender ninguna misión. Hay casi 2 mil generales, más generales que coroneles. La pirámide está invertida. Y todo el mundo desconfía de todo el mundo”, según Alcalá.


El descontento militar por los bajos sueldos o la mengua de sus funciones y privilegios fue alimento para sublevaciones a lo largo del siglo XX latinoamericano. En Venezuela, que vive la mayor hiperinflación conocida en el hemisferio, se produce desde el pasado 20 de agosto un sacudón económico con resultados todavía muy inciertos: devaluación de 96 por ciento de la moneda, fuertes alzas de precios, escasez de productos y servicios esenciales, más impuestos, multiplicación por 35 del salario mínimo y aplanamiento salarial: se acorta la diferencia entre lo que ganará un maestro de escuela y un rector universitario, el director de un hospital y un enfermero, un teniente y un general…


El general en jefe Vladimir Padrino, ministro de Defensa y cabeza de los militares que dirigen las principales empresas del Estado, ha requerido de todos sus subordinados lealtad y confianza en el nuevo programa económico de Maduro. Ya hace meses, los miles de oficiales firmaron un compromiso público reiterando su lealtad al presidente y comandante en jefe de las fuerzas armadas. La lealtad es una consigna que se repite en todas las actividades castrenses y del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela.


Otro componente en este juego de poder son los mecanismos de control derivados de una zonificación en regiones militares, acompañada de una integración de esfuerzos en una sola fuerza armada con cinco componentes: Ejército, Marina, Aviación, Guardia Nacional y Milicia, esta última integrada principalmente por personas de más de 40 años. Detractores del gobierno sostienen que en todo el cuerpo castrense actúan agentes de inteligencia cubanos que trabajan para información y asesoría del “alto mando político-militar de la revolución”, una instancia a veces referida por el presidente Maduro.


UNA RADIO, POR FAVOR.


El New York Times refirió que los militares rebeldes no solicitaron armas o combatientes a Washington, sino “equipos de radio encriptados, pues necesitaban comunicarse de manera segura”. La negativa estadounidense desmoronó el complot, según el rotativo. El dato ilustra el grado de control y el riesgo de delaciones ante una eventual acción subversiva, pero es desestimado por expertos como Rocío San Miguel, presidenta de la crítica organización no gubernamental Control Ciudadano, para quien “creer que un golpe de Estado en Venezuela depende de la entrega de radios cifradas por parte de Estados Unidos es un chiste, por decir lo menos”.


El “detalle” nutrió también la posición editorial de The New York Times tras la amplia difusión de su informe acerca de las reuniones golpistas: Estados Unidos “no debería estar en el negocio del golpe”, escribió el rotativo: “Es un alivio saber que la administración de Trump decidió no ayudar a los líderes rebeldes en Venezuela (…) pero es preocupante pensar que el presidente Trump y sus asesores hicieron el llamado correcto por la razón equivocada: falta de confianza en los conspiradores para tener éxito en una operación arriesgada, en lugar de una preocupación de principios sobre la intervención”.


Sube el tono

Diosdado Cabello, capitán retirado, considerado por medios de prensa como “número 2” en la estructura de poder en Venezuela y referente del “ala militar del chavismo”, fue repentinamente esta semana blanco de ataques por parte de Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos en la Onu. Haley acusó a Cabello de “ladrón” y “narcotraficante”, y afirmó que“Cabello estuvo involucrado directamente en el tráfico de drogas, con envíos de estupefacientes de Venezuela a República Dominicana y de ahí a Europa. Utilizó sus contactos en el gobierno para informarse de otros narcos, robar sus drogas y eliminar la competencia”.
El senador republicano Marco Rubio, considerado un influyente consejero de Trump en asuntos de Cuba y Venezuela, ha pedido acciones armadas para derrocar a Maduro, y ha replanteado la posibilidad de una intervención estadounidense. Ya en febrero afirmaba que “el mundo apoyará a los militares de Venezuela si deciden restaurar la democracia”; en julio expuso que “siempre he apostado a una salida pacífica y no militar para Venezuela, pero las circunstancias han cambiado. Les dije a mis colegas que Trump no avisará si decide actuar contra Nicolás Maduro”, y más recientemente aseveró que “el régimen de Maduro se ha convertido en una amenaza a la seguridad de la región e incluso de Estados Unidos”. La “amenaza a la seguridad estadounidense” ha sido una especie de mantra para justificar intervenciones en contra de gobiernos caídos en desgracia a ojos de Washington.


Durante décadas, la posibilidad de un conflicto armado entre Colombia y Venezuela fue una hipótesis de estudio en academias militares de ambos países. Por ello destaca que esta semana Iván Duque, el nuevo presidente colombiano, acérrimo crítico de Maduro y quien en noviembre recibirá la visita de Trump, dijese que aunque Venezuela es “una dictadura deleznable”, en su criterio “Estados Unidos es el primero en entender que una intervención militar de carácter unilateral no es el camino” para encarar el tema venezolano.


Entretanto, el buque-hospital Comfort, de la Armada estadounidense, con un personal de salud de hasta mil efectivos, navega rumbo a las costas colombianas para, según se informó oficialmente, auxiliar en la atención a los migrantes venezolanos en Colombia…

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Alto funcionario dice ser parte de la resistenciaque protege a EU de Trump

Publica el NYT artículo anónimo de un servidor público que labora en la Casa Blanca

Un alto funcionario del gobierno de Donald Trump, en un artículo de opinión firmado de manera anónima, publicado por el New York Times, reveló que es parte de una “resistencia” interna de este régimen motivada para proteger a la nación de un mandatario “amoral y errático”.


El presidente Trump respondió calificando el artículo de “cobarde” y reprobó al Times por atreverse a publicar algo escrito por una fuente anónima. La Casa Blanca apremió al funcionario anónimo a renunciar, pero el efecto fue alimentar la percepción de un presidente cada vez menos en control de su propia casa.


El artículo, publicado esta tarde de manera prominente en el portal del Times, titulado “Soy parte de la resistencia dentro del gobierno de Trump”, afirma que “muchos de los altos funcionarios de esta administración están trabajando de manera diligente desde adentro para frustrar parte de su agenda (la del presidente) y sus peores inclinaciones”. Agrega: “Yo lo sé. Soy uno de ellos”.


Afirma que aunque los miembros de esta “resistencia” interna apoyan las políticas de este gobierno, “creemos que nuestro primer deber es para con el país, pues el presidente continúa actuando de manera perjudicial para la salud de nuestra república”. Por ello, escribe, muchos de los altos funcionarios del gobierno de Trump “hemos prometido hacer lo que podamos para preservar nuestras instituciones democráticas y frenar los impulsos más equivocados de Trump hasta que deje el puesto.


“La raíz del problema es la amoralidad del presidente”, dice, señalando que quien trabaja con él sabe que no tiene principios como referente, ni los de su propio partido, y acusa que sus impulsos son “anticomercio y antidemocráticos”.


Critica que Trump se maneja de manera “errática” y “mezquina”, y que muchos dentro del gobierno han hecho lo posible para reducir los daños. Ofrece consuelo: los estadunidenses “deben saber que sí hay adultos en el cuarto. Reconocemos plenamente lo que está ocurriendo (…) estamos intentando hacer lo correcto, aun cuando Donald Trump no quiera”.


Revela que “al inicio (del gobierno) se escucharon susurros dentro del gabinete sobre invocar la 25 enmienda, lo cual iniciaría un complejo proceso para remover al presidente, Pero nadie deseaba una crisis constitucional. Entonces, haremos lo que podamos para guiar al gobierno en la dirección correcta hasta que, de una u otra manera, concluya.


“La preocupación mayor no es lo que le ha hecho Trump a la presidencia, sino más bien qué hemos permitido que nos haga a nosotros como nación”, concluye.


Trump, en un acto en la Casa Blanca esta tarde, atacó al mensajero y el mensaje, afirmando que se trata de “una fuente anónima dentro del gobierno, probablemente (alguien que está) fracasando, y que está aquí por todas las razones equivocadas… Y el New York Times está fracasando. Entonces, si el New York Times, que está fracasando tiene un editorial (sic) anónimo, ¿se le puedes creer? Es un editorial cobarde”. Poco más tarde, tuiteó: “¿Traición?”


La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, emitió una declaración acusando que el autor del artículo “ha optado por engañar, en lugar de apoyar, al presidente debidamente electo de Estados Unidos”, y concluyó: “este cobarde debería hacer lo correcto y renunciar”. Más aún, reprobó la decisión del Times de publicarlo, al afirmar: “estamos decepcionados, pero no sorprendidos de que el periódico haya optado por publicar este artículo de opinión patético (...) esto es sólo otro ejemplo del esfuerzo concertado de los medios liberales para desacreditar al presidente”.


El Times explicó que tomaron la decisión no común de publicar el artículo de manera anónima, a solicitud del autor, ya que su puesto estaría en riesgo, y tras asegurar que conocen su identidad, justificaron hacerlo así porque “era la única manera de presentar una perspectiva importante a nuestros lectores”.


Mientras tanto, por ahora el juego mayor en Washington es tratar de adivinar la identidad del autor; ya hay una competencia para ver quién puede desenmascararlo primero. Por ahora no se sabe si es hombre o mujer, si trabaja en la Casa Blanca o en otra parte de la rama ejecutiva.


El artículo aparece un día después de divulgarse algunas partes explosivas del libro del reconocido periodista de la cúpula política Bob Woodward antes de su publicación la semana próxima, y que cita a una multitud de integrantes del gabinete y altos funcionarios expresando alarma y desesperación por el comportamiento y capacidad mental del presidente –incluso algunos llamándolo “idiota” y otros quejándose de que estaba en “locolandia”– y la necesidad de proteger al país de sus decisiones e impulsos peligrosos.


Desde ayer, Trump declaró que ese libro está lleno de “fabricaciones”, señaló que varios de los secretarios de su gabinete citados han refutado las versiones que se les atribuye, y este miércoles continuó con su ataque afirmando que el libro “es una obra de ficción”. Ya había enviado una amenaza en la mañana al tuitear que era vergonzoso que alguien pueda “fabricar historias….sin retribución o costo. No sé por qué los políticos de Washington no cambian las leyes de difamación”.


Este será el tercer libro en lo que va del año que dice revelar las interacciones íntimas y desastres dentro del régimen de Trump, alimentando la narrativa de una Casa Blanca dentro de la cual impera el caos, el engaño, los complots, las deserciones, el temor y las amenazas de amotinamiento.

 

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Nicolás Maduro pide al FBI que investigue el atentado

El mandatario solicita la colaboración de la Casa Blanca para “desmembrar” grupos “terroristas” en Florida


El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha asegurado que aceptará la colaboración del FBI en las investigaciones del atentado con drones cometido hace una semana en un desfile de la Guardia Nacional Bolivariana en Caracas. El mandatario ha pedido al fiscal general, Tarek William Saab lade, que “ratifique” la propuesta de “cooperación” con la Embajada de Estados Unidos en Venezuela. “Yo estaría de acuerdo con que venga el FBI […] y ayude a desmembrar las células terroristas que están en Florida”, ha dicho en un acto militar celebrado el sábado.

Maduro acusa a Osman Delgado Tabosky, que según el mandatario reside en Florida, de financiar el atentado con drones y un asalto al fuerte militar Paramacay, en el Estado de Carabobo, en 2017. “Es desde la Florida donde se activa la explosión del dron que explota al frente de la tribuna presidencial”, ha afirmado. Con insistencia ha pedido al Gobierno de Donald Trump que extradite al presunto conspirador.

También ha cargado contra el periodista peruano Jaime Bayly por afirmar que conocía el plan del ataque. “Imagínense ustedes a un periodista en la televisión venezolana hablando, por ejemplo, del asesinato, qué Dios lo cuide, del presidente Donald Trump. ¿Qué haríamos aquí? Lo primero es capturarlo, iría a la cárcel y si es extranjero lo extraditaríamos”, agregó.


La persecución contra opositores se ha acentuado tras el ataque con drones del pasado sábado. El Gobierno ha exigido a la Interpol la captura de Julio Borges, expresidente del Parlamento, radicado en Colombia. Maduro ha vuelto a acusar al opositor de haber recibido “la orden, los recursos logísticos y el apoyo” para asesinarlo.


También ha arrestado al diputado Juan Requesens por presuntamente participar en el complot. Antes, la chavista Asamblea Nacional Constituyente ha acabado con la inmunidad parlamentaria que le otorga la Constitución por ser parlamentario, un acto rechazado por el Legislativo, elegido en 2015 y de mayoría opositora. Según Bayly, el diputado detenido no sabía nada de la conspiración. “Diré lo que me han contado mis fuentes, y estoy bien informado, créanme. ¿Entrenaron en Colombia los conspiradores? Sí, ¿tuvieron dificultades para meter los drones a Venezuela? Sí. La primera tentativa falló, por eso Requesens los ayudó sin saber que estaban tratando de meter unos drones con explosivos”, indicó el periodista en su programa de televisión.


Los agentes del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) han filtrado un vídeo en el que el diputado declara que ha ayudado a uno de los presuntos culpables del atentado, el exmilitar Juan Carlos Monasterios Venegas, a ingresar con explosivos en Venezuela. La policía política también ha hecho circular otra grabación en la que se muestra al opositor semidesnudo y notoriamente perturbado.


En EE UU, el secretario de Estado Adjunto Interino para América, Francisco Palmieri, ha condenado la detención del parlamentario. “Maduro y su policía secreta siguen haciendo caso omiso del estado de derecho con el arresto y retención ilegal del miembro de la Asamblea Nacional, constitucionalmente elegido, Juan Requesens. El último ejemplo en una larga letanía de abusos (a los) Derechos Humanos”, ha escrito Palmieri en un mensaje en Twitter.


Por el momento, no ha habido reacciones de la Administración de Donald Trump sobre la propuesta del sucesor de Hugo Chávez. El canciller, Jorge Arreaza, se reunió el pasado miércoles con el encargado de negocios de Estados Unidos en la capital venezolana, James Story. Según el Gobierno de Venezuela, Story se había mostrado preocupado y asomó la posibilidad de “cooperar con Caracas”. Pero esta información no ha sido confirmada por el diplomático estadounidense.


Los lazos entre ambos países no son tan estrechos. Hace una semana, John Bolton, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, tuvo que aclarar que el Gobierno estadounidense no ha participado en el ataque con drones. “Podría haber muchas cosas (detrás de lo sucedido), desde un pretexto establecido por el propio régimen de Maduro a otra cosa”, dijo en una entrevista con la cadena Fox News.
El chavismo ha considerado a Estados Unidos uno de sus legendarios rivales políticos. Las relaciones bilaterales han atravesado momentos de tensión durante casi dos décadas, pero con el Gobierno de Maduro se han fracturado hasta el límite. De ahí que una alianza entre ambos países pareciera ser lejana.

Por Caracas 12 AGO 2018 - 12:30 COT

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Maduro presenta pruebas del atentado y endurece su discurso contra Colombia

El presidente venezolano asegura que los autores del ataque fueron entrenados en Colombia y coordinados por los parlamentarios Julio Borges y Juan Requesens, detenido este martes

 

Dos grupos entrenados entre abril y junio en una finca en la población de Chinaco, en el norte de Santander (Colombia), fueron los encargados de operar los dos drones que explotaron el sábado pasado durante un desfile militar en Caracas y que tenían como objetivo atacar la tribuna presidencial donde estaba Nicolás Maduro, según la versión del propio presidente. Entre las pruebas que ha aportado el mandatario están las declaraciones que dieron seis de los presuntos participantes en el atentado y que fueron divulgadas por el sucesor de Chávez la noche de este martes en una cadena de radio y televisión.

“En estas horas que he pasado sigo sorprendido aún con todo lo que vamos descubriendo, de la intervención de la oligarquía colombiana y el traslado de métodos fascistas de la mano de importantes dirigentes políticos de la oposición”, dijo Maduro. Según su versión, el grupo que organizó el atentado está vinculado con el coronel Juan Caguaripano, que comandó el asalto y el robo de armas al fuerte militar Paramacay, en centro del país, en agosto pasado y que fue detenido días después.

El enlace entre Caguaripano y los autores del ataque sería José Monasterio Venegas, de quien se difundieron sus declaraciones ante las autoridades con el rostro difuminado. El detenido habría sido contactado por un aliado del coronel para realizar esta operación para la que le ofrecieron 50 millones de dólares y la residencia en Estados Unidos. Monasterios Venegas —con orden de captura desde el asalto al fuerte militar— necesitó entrenamiento para el manejo de drones que le fue ofrecido en Colombia, siempre según la versión oficial. Este sargento retirado del Ejército viajó a este país en una ocasión con el carnet fronterizo. Pero una segunda vez tuvo problemas con sus documentos y en su declaración asegura que fue ayudado por el diputado de partido opositor Primero Justicia Juan Requesens, por orden del también parlamentario Julio Borges, exiliado en Bogotá.


Maduro señaló que el objetivo era situar los dos drones en la parte superior y frontal de la tarima presidencial, “para asesinarlos a todos” en la que llamó "Operación Junque-Martillo”. Además, detalló que uno de los drones estaba cargado con pentrita y pólvora y fue explotado a control remoto sobre la avenida Bolívar, cuando se percataron de que los inhibidores de señal que forman parte de la seguridad de Maduro habían desorientado el equipo que despegó desde el piso 10 de un edificio de oficinas cercano. “La onda expansiva tumbó a algunos oficiales e hirió a otros”, dijo Maduro, mientras mostraba unos balines de plomo que estaban dentro del explosivo e impactaron contra los siete militares heridos en el atentado.


El segundo dron, al perder la señal, se estrelló contra en el edificio Don Eduardo,a una cuadra de distancia del acto. Este estaría cargado con un componente de C4 y pólvora. Monasterio Venegas estaba en el grupo que operaba este aparato desde un vehículo y, según el presidente, fue capturado junto con su acompañante por los vecinos de la zona a los que les resultó sospechosa la presencia de los hombres.


“¿Cómo se capturó a esta gente? Por la inteligencia popular, un grupo de caraqueños vieron la actitud extraña de unas camionetas y de unos individuos extraños. Esas mujeres procedieron a capturar al primer grupo de terroristas que levantó el dron desde la esquina de Curamichate y lo entregaron a las autoridades. Quiero rendirle un homenaje a esa valentía popular. Eso es lo que se llama la guerra de todo el pueblo, batallando en cada esquina con lo que tiene en la mano, defendiendo el derecho a la paz”.


Durante la retransmisión por televisión también se difundieron los audios de las comunicaciones entre los involucrados en el atentado en las que se daban instrucciones sobre el manejo del dron que revelan cierta inexperiencia. “Hay que mantener el mando en P para darle al blanco”, insistía una mujer que está entre los siete detenidos que hay hasta ahora.


El diputado Requesens fue detenido la noche de este martes mientras Maduro hablaba en cadena nacional, junto con su hermana, la dirigente estudiantil Rafaela Requesens —que fue liberada unas horas más tarde—. Los vídeos de seguridad de su residencia muestran cómo fueron sacados a golpes por funcionarios del servicio de inteligencia venezolano y cómo uno de los agentes tapa la cámara cuando se percata de su presencia. Se trata del tercer diputado de la Asamblea Nacional —defenestrada por el Supremo, aliado de Maduro— que es detenido por el Gobierno, pese a la inmunidad parlamentaria que les da la Constitución.
Extraditar a conspiradores


Maduro endureció su discurso contra el Gobierno colombiano e insistió en involucrar en el atentado al presidente saliente Juan Manuel Santos. “No queremos que Venezuela se colombianice con los métodos del crimen político, de los sicarios y los asesinos. Venezuela tiene que limpiarse todas esas plagas que vienen de Colombia, de la Colombia oligárquica”.


Además, pidió tanto a Bogotá como a Washington que entreguen a los involucrados en el atentado, en particular a Osman Delgado Tabosky, acusado de ser el principal organizador y de financiar el ataque, y que estaría residenciado en Florida, según Maduro. También reclamó la de Rayder Russo Márquez, en paradero desconocido. Aunque son acusados de ser los autores del atentado, ambos nombres y sus fotos aparecen en una denuncia hecha en diciembre a través de las redes sociales del grupo disidente del ex piloto ejecutado Óscar Pérez, en la que los acusaban de ser infiltrados del Gobierno en el llamado movimiento de la resistencia.


Como una prueba de la conspiración en su contra del llamado eje Bogotá-Caracas-Miami, Maduro se refirió a los recientes comentarios del presentador peruano Jaime Bayly en su programa de televisión, quien desveló que se había reunido con los implicados y que tenían la intención de realizar un atentado con drones en Caracas.


A la confusión que ha nublado el atentado se suman las declaraciones que este martes dio a Reuters Salvatore Lucchese, ex dirigente de Voluntad Popular y quien compartió celda con Leopoldo López en 2014 durante las protestas antigubernamentales. Lucchese aseguró inicialmente que había sido parte de la organización del ataque, aunque luego se desdijo. A estas declaraciones también se refirió Maduro, quien aseguró que Lucchese estaba invitado este martes a la toma de posesión del colombiano Iván Duque.

Caracas 8 AGO 2018 - 01:31 COT

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Lunes, 06 Agosto 2018 07:28

Q

Q

En las cuestiones que tienen que ver con la sociedad cada uno se fragua sus propias verdades. Existen los hechos, por supuesto, pero la manera en que los seleccionamos, los ordenamos y jerarquizamos, y luego los ensamblamos para determinar sus significados es un asunto bastante complejo.


Ese trabajo lo acomodamos usualmente de una manera conveniente para nosotros. Así es fácil y para muchos más reconfortante.


En muchas ocasiones, demasiadas infortunadamente, no se requiere siquiera de hechos verificables, bastan las declaraciones, opiniones, arengas y chismes, que pululan en el ambiente, para construir las verdades que perseguimos, conformadas también por nuestros prejuicios.


De tal forma se forjan las creencias, los pensamientos y hasta las convicciones. De ahí se desprenden, también, nuestros actos y omisiones.
Hablar de la verdad es por decir lo menos muy problemático. Y solemos admitir sólo muy poco relativismo; le concedemos a los otros escasa credibilidad en lo que afirman y rechazamos lo que hacen, muchas veces de modo violento.


La política está hecha de esto, la historia lo muestra claramente. Hoy es un tema cotidiano y está representado a las claras por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este es un caso sobresaliente, pero desde luego no único.


En los mítines que organiza ahora para convocar el voto en las próximas elecciones para el Congreso ha aparecido un grupo que se identifica por las pancartas y letreros inscritas con la letra Q.


Q se refiere a un tipo de acceso a la información restringida del Departamento de Energía de aquel país, considerada como clasificada y que se compara con el de la Defensa en materia de top secret.


Quienes exhiben ese signo o siguen esta nueva tendencia creen que los mensajes enviados por medio de la redes sociales en QAnon provienen de un activista seguidor de Trump que tiene acceso a información privilegiada y la divulga.


Se trataría de alguien que supuestamente exhibe la lucha del presidente en contra del denominado Estado Profundo (Deep State) que sería el núcleo duro del poder político y económico de ese país, representado prominentemente por intereses asociados con los Bush, los Clinton y Obama o el financiero George Soros, entre otros.


Creen que incluso el fiscal especial Müller, que lleva el caso de la posible colusión de Tump con Rusia para llegar a la presidencia, es, en realidad, una pieza de ese mismo enfrentamiento con el Estado Profundo.
Es una teoría de la conspiración. Una forma facilona de interpretar lo que ocurre en cualquier ámbito. Organiza los hechos y la información dejando pocos resquicios y permite adherirse con comodidad a una determinada interpretación de los hechos. Q lo ha conseguido y su expansión es muy acelerada. Para Trump es una eficaz herramienta de poder.


Menos atención se pone, por ejemplo, en una confrontación políticamente relevante dentro de la élite de los grupos conservadores y especialmente dentro del Partido Republicano. Esta no requiere de conspiración alguna, es pública.


Se trata de una de las fuente más grandes de financiamiento para los integrantes de ese partido y las políticas públicas que prefieren alentar los magnates hermanos Koch. Son dueños de la segunda empresa más grande de propiedad privada de Estados Unidos.


El dinero de los Koch en la promoción política conservadora se usa con independencia. En la pasada elección presidencial señalaron que escoger entre Trump y Clinton era como decidir entre el cáncer y un ataque cardiaco.


Hoy están enfrentados con Trump y las políticas proteccionista y migratoria. Él los tilda de ser una broma y dice que ni siquiera quiere su dinero.


¡Pero es que todo esto se trata de dinero! Los Koch han retirado el apoyo a los candidatos republicanos que no representan sus intereses.


Entre las actividades de promoción de los Koch está el enorme monto de recursos que han destinado a promover su visión libertaria del capitalismo. Ese es el caso de su respaldo al programa de economía de la Universidad George Mason, que con sus fondos se ha vuelto una referencia obligada y muy influyente del espectro ideológico.


Jueces, altos funcionarios, profesores y estudiantes pasan por los cursos inspirados en las teorías de James Buchanan, formulador de una potente expresión de un sistema social que se ha conformado por décadas, provocado una crisis de gran dimensión y que puede asociarse con el retorno de las políticas nacionalistas y xenófobas que prevalecen hoy en Europa y Rusia incluida.

 

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Sábado, 14 Julio 2018 07:36

Imputan a doce hackers rusos

El fiscal especial Mueller acusó a doce espías rusos de hackear la campaña de Hillary Clinton.

Los cargos hacen referencia a funcionarios del servicio de inteligencia militar creado por el Kremlin en 2016, conocido como GRU, del que dos de sus unidades cometieron supuestos robos de datos electrónicos para influir en las elecciones.

 

Un gran jurado federal de Estados Unidos, imputó ayer a 12 agentes de inteligencia rusos por hackear la campaña de la candidata demócrata Hillary Clinton, en las elecciones estadounidenses de 2016.


El ex jefe del FBI Robert Mueller, de 72 años, quien fue designado el año pasado como “fiscal especial” para supervisar la investigación de la agencia sobre los nexos entre la campaña de Donald Trump y Rusia, fue quien dirigió la acusación que ayer fue presentada en conferencia de prensa por el subsecretario de Justicia, Rod Rosentein.


El fiscal Mueller solicitó al jurado la imputación de 12 agentes de inteligencia del Kremlin por haber accedido a información sobre la campaña de Clinton y del secretariado de Partido Demócrata, así como por el hackeo del Comité Nacional Demócrata (DNC) con el fin de interferir en los comicios. Los agentes también están acusados de sustraer información personal de 500.000 votantes. De todas formas, Rosentein apuntó que no hay indicios de que los sospechosos hayan modificado los resultados de la votación.


Los cargos anunciados este viernes hacen referencia a funcionarios del servicio de inteligencia militar creado por el Kremlin en 2016, conocido como GRU, del que dos de sus unidades cometieron supuestos robos de datos electrónicos para influir en las elecciones.


Según Rosentein, los agentes participaron en un “esfuerzo constante” por penetrar las redes de computadoras del DNC y en la campaña presidencial de Clinton para conseguir datos que luego difundieron en internet. Según trascendió el escrito, los agentes de inteligencia comenzaron, en 2016, a inocular virus en las cuentas de correo electrónico de voluntarios y trabajadores del equipo de la política demócrata y a través de esa práctica obtuvieron contraseñas que les permitieron entrar en otras cuentas y documentos. En el momento de difundir los datos robados, los agentes rusos se hicieron pasar por activistas estadounidenses e hicieron uso de Facebook y Twitter para diseminar el alcance de la información. Rosentein también afirmó que después de que se acusara a oficiales del Kremlin de estar tras el hackeo, éstos crearon una plataforma para alegar que el autor de los hechos era un pirata informático rumano. Además de estos hechos, también trataron de entrar al contenido de agencias estatales y diferentes áreas del Gobierno norteamericano.


Once de los agentes fueron imputados de conspiración para cometer crímenes informáticos, con agravante por robo de identidad en ocho de éstos, y conspiración para lavar dinero. Dos de los acusados están vinculados también al delito de conspiración por cometer una ofensa contra Estados Unidos.


El Departamento de Justicia estadounidense precisó en el escrito de imputación, que en los hechos, no hubo participación de ninguno de sus ciudadanos. Inmediatamente después de hacerse público el alegato, la Casa Blanca se encargó de enfatizar éste punto. “Los cargos de hoy no incluyen ninguna alegación que involucre el conocimiento de alguien de la campaña (de Trump) (...), lo que sustenta lo que hemos venido repitiendo”, reiteró Lindsay Walters, la portavoz adjunta de la Casa Blanca.


Del escrito de acusación también se extrae que el día en el que Trump pidió al Kremlin que encontrara los miles de correos “perdidos” de Clinton, el 27 de julio de 2016, los agentes empezaron sus primeras acometidas contra uno de los servidores de la campaña. También se cita la vinculación entre la actuación de estos agentes rusos con la definida como “organización 1”, y que el Washington Post, aclaró que refiere al sitio de filtraciones WikiLeaks. El 22 de julio de 2016 la plataforma recibió miles de correos de la campaña de Clinton.


Las imputaciones dadas a conocer ayer, conforman la primera acusación directa al Gobierno ruso que realiza el fiscal especial Mueller, que trabaja desde hace más de un año investigando la presunta injerencia de Moscú en las elecciones de 2016 en las que ganó Trump.


Sin embargo, es poco factible que la acusación avance y llegue a un juicio, debido a que no hay un tratado de extradición firmado entre Estados Unidos y Rusia.


El presidente Trump, recibió a comienzos de semana la comunicación de las acusaciones en el marco de la investigación de la trama rusa. “El presidente está totalmente al tanto de las acciones de hoy del Departamento”, señaló Rosenstein. Rusia, por su parte, rechazó las acusaciones. “Cuando los estadounidenses tengan los hechos, los analizaremos, eso es lo que ha dicho nuestro presidente en numerosas ocasiones”, dijo el asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, quien aseguró que Moscú no interfirió en los comicios.


La acusación llega pocos días antes de la reunión de Trump con Putin que tendrá lugar en Helsinki el próximo 16 de julio y a raíz de la misma, el líder de la minoría demócrata del Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, instó ayer al presidente Donald Trump a cancelar el encuentro del próximo lunes. “Estas acusaciones son una prueba más de lo que todo el mundo, a excepción del presidente, parece entender: el presidente Putin es un adversario que interfirió en nuestras elecciones para ayudar a Trump a ganar (los comicios). Rusia debe tomar primero “medidas transparentes y comprobables” de que no habrá nuevas interferencias en comicios”, sostuvo Schumer en un comunicado divulgado este viernes por su oficina.


Por su parte, Trump también se refirió al asunto esta semana en rueda de prensa del la OTAN. “Va a ser muy interesante escuchar lo que tenga que decir. Puede que lo niegue. Todo lo que puedo decir es ‘¿lo hiciste?’ y ‘no lo hagas otra vez’. A su vez también declaró que pueden salir cosas sorprendentes de la reunión que tendrá con su par ruso, el lunes en Helsinki.

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Maduro expulsa al encargado de negocios de la embajada de EU

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró este martes personas no gratas al encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, Todd Robinson, y al ministro consejero de la representación diplomática, Brian Naranjo, y les dio 48 horas para abandonar el país, decisión que marca un deterioro en las relaciones entre Caracas y Washington.

Al recibir el acta de ganador de los comicios del domingo, Maduro denunció que Washington busca desprestigiar las elecciones y acusó a Robinson y a Naranjo de inmiscuirse en la política interna para operar en su contra.

La víspera Estados Unidos dio un paso más en detrimento de la relación bilateral con el endurecimiento de las sanciones contra el gobierno venezolano.

El mandatario identificó a Naranjo como el representante en Caracas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y dijo tener "pruebas" de la "conspiración" de ese país y su embajada en los campos militar, económico y político.

De inmediato, Estados Unidos amenazó con "tomar medidas recíprocas", de acuerdo con un funcionario del Departamento de Estado, al tiempo que la portavoz de la dependencia, Heather Nauert, desmintió las acusaciones de "conspiración" formuladas por Maduro contra los diplomáticos estadunidenses.

Venezuela denunció ser víctima de un "linchamiento político y financiero" de Estados Unidos, inspirado en los postulados racistas del Ku Klux Klan.

"Alertamos a la comunidad internacional sobre la amenaza a la paz mundial que representa el régimen supremacista, racista e intervencionista que hoy gobierna en Washington", indicó la cancillería del país sudamericano.

El gobierno de Maduro acusó a la Casa Blanca de recrudecer un "criminal bloqueo financiero y económico", que calificó de crimen de "lesa humanidad" porque obstaculiza el acceso a bienes esenciales.

"Utiliza las necesidades del pueblo venezolano como arma política para atentar contra la institucionalidad (...) y, por esta vía, promover el derrocamiento" de Maduro, agregó la cancillería.

Las elecciones fueron desconocidas por más de una veintena de países que las consideraron una "farsa", porque los principales candidatos opositores no pudieron postularse por barreras legales y no hubo una observación imparcial, entre otras irregularidades denunciadas.

Trump firmó el lunes una orden que prohíbe a ciudadanos y residentes estadunidenses comprar deuda venezolana, incluyendo cualquier pasivo del gobierno y cuentas por cobrar relacionadas con el crudo vendido por el país sudamericano.

En su discurso, Maduro dijo que las sanciones impuestas por Trump ofenden la dignidad de los venezolanos.

Indicó que estaba dispuesto a hablar con Estados Unidos, “pero no sobre la base de amenazas o presiones.

"Venezuela se va a estabilizar en materia económica", aseguró.

El presidente dijo estar dispuesto a dialogar con todos los sectores políticos y económicos del país, e incluso asomó la posibilidad de que se logre la liberación de algunos dirigentes opositores encarcelados o que cumplen detención domiciliaria.

Anunció que le encomendó a la Asamblea Nacional Constituyente (controlada por el oficialismo) estudiar "un conjunto de beneficios para sectores de oposición. Podemos dar pasos que avancen hacia un proceso de reconciliación", dijo.

En tanto, la Unión Europea (UE) anunció que está considerando sanciones adicionales en respuesta a las polémicas elecciones venezolanas, afirmó la jefa de la diplomacia del bloque, Federica Mogherini.

En contraste, Moscú dijo tener una visión negativa de las sanciones estadunidenses contra Venezuela por su deuda estatal y aseguró que no las cumplirá, de acuerdo con Alexander Schetinin, jefe del Departamento para América Latina 0de la cancillería rusa, en declaraciones a la agencia Interfax.

Mientras, la Asamblea Nacional (Congreso, de mayoría opositora) aprobó una moción para declarar inexistentes las elecciones del domingo y acusó al presidente relecto de usurpar el poder.

Por otro lado, el gobierno abrió este martes una investigación contra la web del diario El Nacional por publicar información que supuestamente desconoce a las autoridades, en medio de cuestionamientos a la relección de Maduro.

La justicia militar ordenó el encarcelamiento de 11 oficiales de la Fuerza Armada venezolana, acusados de planear acciones desestabilizadoras contra Maduro, informó la ONG Foro Penal, al cierre de esta edición.

 

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Jesús Santrich, advertencia de lo que se viene

Hay quienes dicen que el problema de Colombia es que su pueblo no tiene memoria. Sin embargo, esa es sólo parte del problema. La otra parte del problema, quizás la más importante, es que la oligarquía colombiana tiene demasiada memoria. Es una oligarquía rencorosa y vengativa que no olvida y que no perdona a quienes osen cuestionar sus privilegios o siquiera perturbar su digestión. Como los déspotas de antaño, ellos pueden matar, desaparecer, violar, reprimir, mutilar y no pasa nada… ¡pero ay de quien ponga en entredicho la legitimidad de sus riquezas acumuladas mediante el fraude y la violencia desnuda! Así pasen décadas, apenas tengan la oportunidad de cobrarse en sangre algún susto que les hayan hecho pasar, se la cobran. La insistencia de las FARC en la reconciliación cae en oídos sordos, porque no hay con quien reconciliarse. A esta oligarquía –de médula terrateniente- no le interesa otra cosa que la más cochina venganza en contra de quienes participaron de un movimiento insurgente de fuerte raigambre campesina, un movimiento que buscó la justicia para los del campo y una transformación del país, pero terminó entrampada en un acuerdo de paz hecho a la medida del gobierno de Santos en el cual las estructuras opresivas contra las que alguna vez se alzaron en armas, quedaron intactas. Ahora que están sin armas y aisladas, tanto de sus bases sociales después de su salida de los territorios en que hacían presencia, como de una izquierda que no ha sabido construir procesos de unidad, la oligarquía tiene la oportunidad para hacer leña del árbol caído.


El último golpe que recibe este fracasado proceso de paz –convertido a pasos acelerados en una humillante rendición-, es la captura de Jesús Santrich por orden de Estados Unidos, quienes quieren extraditarlo a sus mazmorras para tenerlo junto a Simón Trinidad, como los cazadores cuelgan cabezas de bestias salvajes en sus roñosos muros. Todo se coordinó para que coincidiera con la visita de Míster Trump el sábado. Pero Míster Trump dejó a Míster Santos con los crespos hechos, porque ha dado prioridad a sus delirios bélicos en Siria. Sin embargo, Santrich está ahí, en la cárcel, a la espera. Santos, el Nóbel de la Paz, hizo correr sangre campesina con la masacre del Tandil (Tumaco), en Octubre del pasado año –bastó que el gobierno de EEUU exigiera respuestas en la lucha contra los cultivos de coca, para que Santos regara sangre colombiana para su amo [1] . Ahora, quieren ver rodar las cabezas de farianos, y Santos, que fantasea con ver a toda la dirigencia fariana muerta o tras las rejas, concurre de manera entusiasta. Acá no hay mera sumisión del gobierno colombiano –no se puede culpar sólo a los EEUU. Acá el Estado colombiano es igualmente responsable, y si cabe, aún más. El gobierno de EEUU puede tener la influencia que tiene en Colombia porque la oligarquía colombiana, en cabeza de este gobierno, se lo permite.


¿Por qué Santrich?


¿Por qué empezó el gobierno esta cacería de brujas con Santrich? Vieron a quién era al primero que había que callar y usarlo como una advertencia de lo que les puede pasar a los farianos desmovilizados que no se porten bien. Santrich es uno de los pocos de la dirigencia de las FARC que ha hablado con claridad sobre el fracaso del proceso de paz, sin temor a meter repetidamente el dedo en la llaga. Santrich no ha mostrado un arrepentimiento de Magdalena, defendiendo la legitimidad de la rebelión de la que hizo parte por casi tres décadas. Esta actitud de dignidad, que para la oligarquía es arrogancia, ha hecho que le tengan una animosidad particularmente enconada: él ha soportado durante meses la más grotesca persecución por parte de los medios e incluso por parte de ciertos dirigentes de las FARC arrepentidos, que deploran su radicalidad, y no han vacilado en atacarlo –directa o indirectamente- en sendas diatribas. Santrich se movilizó por la liberación de los presos, aun sufriendo una miserable campaña de desprestigio por parte de quienes afirmaban que buscaba quitarle protagonismo al acto de entrega de armas. Y por último, Santrich criticó de manera abierta la entrega apresurada de armas. En sus propias palabras:


“En la base del pensamiento genuinamente fariano nunca estuvo presupuestado entregarle a nadie, menos a un tercero las armas, y en esto quiero recordar las palabras del camarada Manuel cuando dijo a un periodista argentino: ‘De acuerdo con la experiencia que hemos acumulado a lo largo de 40 años de lucha, para resolver los problemas sociales de este país se requiere de la presencia de las FARC. Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir’. (…) Creo que estas palabras tienen absoluta vigencia. Llevan a pensar que, como FARC, conociendo la catadura históricamente traicionera de este régimen, cometimos un error estratégico y estructural al haber convertido la dejación en entrega de armas sin que los aspectos centrales del Acuerdo se hubiesen concretado, al menos en sus bases y en el diseño fáctico de sus garantías de cumplimento.” [2]
Van por todos


Jesús Santrich es el primero que buscan encarcelar y extraditar, pero la intención del gobierno y del bloque oligárquico es ver a toda la dirigencia –y también la base- fariana tras las rejas, deportada o muerta. Esta intención ya quedó clara con el montaje que se hizo con los supermercados Supercundi, tras lo cual la voz unánime del establecimiento llamó a quitarle los “beneficios” a los ex comandantes guerrilleros [3] . También queda claro por donde quieren seguir: en el grupo de cuatro arrestados, se encuentra también un sobrino de Iván Márquez, otro de los que identifican como de la “línea dura” a la que hay que aplastar. Pero van por todos, hasta por los más blandos. Habrá a quienes los utilicen durante algún tiempo, para pasearlos por todo el país pidiendo perdón y llamando a la calma a unas bases que se han visto burladas, pero que no quepa la menor duda de que cuando ya no les sirvan, se desharán de ellos de manera para nada ceremoniosa. Es su naturaleza y lo han venido demostrando históricamente en todos los procesos de paz. Esto no había que ser un genio para verlo venir. El mismo Santrich, de manera profética, lo había previsto respecto a la Justicia Especial para la Paz:


“Esta JEP quedó convertida en una letal trampa para colocar solo a la insurgencia en el banquillo de los acusados, mientras se amplía el manto de impunidad para los militares y los llamados terceros agentes del Estado. Tal trampa buscará, con la ayuda de la corrupta fiscalía, colocarnos en manos de la venal y descompuesta justicia ordinaria hasta llevarnos a la cárcel. En este plano lo que se viene para los excombatientes de las FARC es la más pertinaz y vengativa persecución judicial, que irá de la mano de la persecución paramilitar e incumplimientos de todo tipo, como el de terminar de liberar a los más de medio millar de compañeros y compañeras que siguen en prisión.” [4]


Pero el gobierno se adelantó y ni siquiera han querido esperar a la JEP para adelantar el linchamiento jurídico de los ex guerrilleros, mientras garantiza la impunidad para agentes de Estado, así como para los oligarcas que financiaron y se enriquecieron con el paramilitarismo. Esto a lo que asistimos no es más que un burdo montaje mediante el cual pretenden asesinar la personalidad de Santrich y denigrarlo como si se tratara de un narcotraficante. ¿Cómo podría Santrich haberse involucrado en las actividades mafiosas que, sin aun entregar pruebas, los EEUU y la Fiscalía afirman que abría tomado parte, si vivía en un barrio rodeado de ejército y acompañado permanente por miembros de la Unidad Nacional de Protección del Estado? Exigir al Estado colombiano, ante lo espurio de estos cargos, un proceso “legal, transparente y justo para Jesús Santrich” [5] es una soberana estupidez. Este Estado no puede garantizar nada de esto. ¿Es necesario insistir, a esta altura del partido, que esto es un remedo de juicio político, y que, por lo mismo, no hay ni habrá garantías de ninguna clase? Esta actitud suplicante recuerda las patéticas cartas del partido socialista italiano, en pleno auge del fascismo, pidiendo a Mussolini que ordenara a las bandas fascistas que dejaran de matar a sus militantes [6] . Es hora de abandonar los eufemismos y cualquier ingenua ilusión en la naturaleza dizque democrática del gobierno de Santos. Al montaje hay que llamarlo por su nombre y hay que exigir la liberación inmediata de Santrich.


Acabando con la ilusión de la paz a garrotazos


A garrotazo limpio están acabando con lo poco o nada que iba quedando del proceso de paz. No hay que esperar a Iván Duque para que haga trizas el acuerdo de paz: en realidad esta tarea ya se ha adelantado eficazmente en el gobierno de Santos. No se puede seguir tapando el sol con un dedo e insistir que solamente se trata de tropiezos, de dificultades pasajeras, o de “desafíos”. En lugar de abrir un espacio político, las FARC se han ido progresivamente quedando sin espacio alguno, en parte por sus propios errores, pero sobre todo por la guerra sucia que la oligarquía en su conjunto ha venido librando para impedir que puedan desarrollar su actividad política, guerra en la cual los garrotazos al acuerdo de paz y los incumplimientos de éste, cumplen un rol primordial. Que no se hagan ilusiones en las FARC que llegarán a ocupar sus curules: por medios legales o extralegales, la oligarquía neolaureanista está determinada a no permitirlo y a tratar de acabar con toda la izquierda en el Parlamento –el caso del senador Alberto Castilla como botón de muestra. En lugar de permitir un avance de los movimientos populares y de la izquierda “legal”, como pronosticaban los socialbacanos seguidores ciegos de las tarugadas de Daniel Pecaut, la desmovilización de las FARC-EP ha sido seguida de un incremento de los asesinatos a líderes sociales y el copamiento paramilitar de los territorios, bajo las narices del propio Ejército que hoy ocupa gran parte del territorio abandonado por los ex insurgentes. Mientras tanto, los mismos que se enriquecieron con la guerra –más algunos cuantos advenedizos de todo el espectro político que olieron la oportunidad de negocios que se cocinaba en la Habana- ahora buscan enriquecerse con la paz [7] . Con paz o con guerra, es la misma oligarquía de siempre la que seguirá enriqueciéndose a manos llenas mientras el pueblo acumula solamente carencias.


En medio de la desmovilización, en medio del aislamiento en el que quedó esta nueva-vieja fuerza política, hay que buscar la manera de practicar la solidaridad con Jesús Santrich, quien ha dado nuevamente una muestra de dignidad al adelantar una huelga de hambre. Esto no es fácil. El retroceso del movimiento popular respecto a los niveles de movilización del 2012-2013 es evidente y el tema del acuerdo de paz no ocupa un lugar central en la agenda popular. Pero la represión que enfrenta Santrich avanza a todo el movimiento popular y a dirigentes de izquierda, que enfrentan los montajes judiciales de la Fiscalía y el plomo paramilitar. Como dice un proverbio haitiano, el pavo nunca debe reírse cuando despluman al pollo. Hoy, la exigencia de libertad para Santrich y para todos los presos políticos y de guerra que abarrotan las cárceles, debe ir de la mano de un cuidadoso recalibramiento político, de una lectura crítica y franca de los errores cometidos, de una renovación de la agenda política por la transformación social y la unidad de todos los sectores golpeados por este modelo económico-social.

Notas
[1] http://anarkismo.net/article/30570 y http://anarkismo.net/article/30580
[2] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[3] https://www.lafm.com.co/politica/todo-esta-contemplado-no-estamos-negociando-con-angelitos-santos-sobre-supercundi/
[4] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[5] https://prensarural.org/spip/spip.php?article22934
[6] Una colección de estas cartas se encuentra en la obra de Daniel Guérin, “Fascismo y Gran Capital”.
[7] https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/el-laberinto-de-los-dineros-de-la-paz-articulo-748709

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