A pesar de la presión, la frontera sigue cerrada

Frustración y deseo de confrontación se viven en la frontera, del lado colombiano, donde han quedado grupos de choque que durante el domingo y ayer intentaron pasar del lado venezolano. Se trata de un equilibrio inestable.


Desde la frontera con Colombia


Se vive desilusión en filas opositoras. Esperaban que el Grupo de Lima reunido ayer en Bogotá se pronunciara a favor de una declaración internacional contra Venezuela. La expectativa estaba puesta en los discursos de Mike Pence, vicepresidente norteamericano, e Iván Duque, presidente de Colombia. La frase no apareció, la reunión se vivió como un partido, como en la base del puente Santander, en la frontera del lado colombiano, donde se vieron imágenes de vecinos reunidos junto a la policía para escuchar las intervenciones.


Se podía anticipar que no darían ese paso. Tres declaraciones previas habían puesto freno y evidenciado una falta, todavía, de acuerdo. La primera fue del canciller chileno, Roberto Ampuero, quien afirmó que Chile no estaba “disponible para apoyar alternativas que no sea pacíficas”. La segunda fue de José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch, quien afirmó que se “debería descartar completamente la opción militar en Venezuela”, y la tercera declaración fue dada por Federica Mogherini, alta representante de política exterior de la Unión Europea, quien afirmó que se “necesita una salida pacífica, política y democrática, lo cual, evidentemente excluye el uso de la fuerza”.


Haber planteado la opción habría significado una posición norteamericana y colombiana sin acuerdo, con una tensión dentro del Grupo de Lima, el espacio creado únicamente para aislar, y bloquear a Venezuela, es decir el primer anillo diplomático continental, ya golpeado por la postura del gobierno de México que se desmarcó de la política del Grupo.


El resultado final fue entonces una ampliación del repertorio de acciones contra Venezuela, con más sanciones a funcionarios del gobierno –cuatro gobernadores– llamado a acrecentar los ataques sobre la economía, aprobar 56 millones de dólares por parte de Estados Unidos para apoyo/negocio, entre otros puntos. Juan Guaidó, quien estuvo en la reunión, mantuvo su línea actual que ya deja planteado la opción de la intervención, aunque sin afirmarlo: “Es momento de escalar la preocupación y considerar los niveles más altos de presión y acción”.

La postura de Guaidó es la que comparte su base social: la promesa de la salida rápida, con una intervención militar que propagandan como veloz, quirúrgica, indolora, a la que imaginan podrán seguir por redes sociales, darle likes y retuits desde los departamentos. Es parte de la imagen que han creado, la poetización de la guerra vía videojuegos y campañas comunicacionales. Algunos, menos propensos a pensarla de tal manera, aceptan el necesario sufrimiento colectivo que traería, una suerte de cruce del desierto necesario.


Esa frustración y deseo de confrontación se vive en la frontera, del lado colombiano, donde han quedado grupos de choque que durante el domingo y ayer intentaron pasar del lado venezolano, es decir cruzando el casi río. Aproximadamente cien en los puentes Simón Bolívar y Santander, encapuchados, con logística para comer, armar bombas molotov, amparados por la policía colombiana, conducidos por dirigentes muchas veces colombianos.


Las imágenes son nítidas: grupos en primera línea buscando ingresar por la fuerza a territorio venezolano, detrás, como retaguardia, la policía. ¿Qué sucedería en otro país del continente, en Estados Unidos o Europa en esta situación? En estos casos, ya se sabe la violencia con la cual reaccionan las policías.


La situación es aún más grave del lado colombiano por dos razones. En primer lugar, porque los grupos de choque reciben dinero y porque muchos venezolanos traídos para el día 23 no han podido regresar y han quedado a merced de nadie en las calles. Se trata de jóvenes de sectores populares, con un marcado corte de clase: quienes confrontan son jóvenes de barrio, quienes conducen son de clases medias y altas. Se nota en las pieles, las palabras, la ropa, los lugares donde cada uno pasa la noche.


En segundo lugar, porque Cúcuta es una de las ciudades más humildes de Colombia, con 34% de pobreza, dentro de una provincia, Norte de Santander, donde dos municipios alcanzan 92% de pobreza. Junto a eso operan dentro de la provincia grupos paramilitares, como los Rastrojos y el Clan del Golfo, carteles de droga, como el de Sinaloa y el de Tijuana, y mafias de contrabando. Se trata de un cuadro complejo, golpeado, violento, con complicidades entre estos grupos e instituciones del Estado colombiano.


Es entonces cínica la acusación al gobierno venezolano de tener “complacencia con grupos irregulares, redes de narcotráfico y crimen organizado”, como afirmó Guaidó. Es la inversión de las partes, los roles, las responsabilidades, una forma medular de presentar el conflicto, el gobierno, la situación. La mentira comunicacional, diplomática, política, ha sido y es uno de los componentes centrales en el asalto para derrocar a Maduro. El problema se encuentra en la distancia entre las narrativas virtuales-diplomáticas y las situaciones como realmente existen.


Llegados a este punto, dentro del equilibrio inestable, se sabe de un nuevo paso y una especulación. Lo primero es que Estados Unidos convocó una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para hoy. ¿Qué buscarán de ese espacio? ¿Tienen una nueva carta que les permita un resultado diferente a la que convocaron el pasado 26 de enero?
Lo segundo es que la matriz de deserción de militares venezolanos cumple con el objetivo de mostrar un quiebre que no existe, y puede preparar un falso positivo: ¿qué pasaría si disfrazan a paramilitares con esos uniformes y cometen un ataque contra civiles en Venezuela o un puesto de policía de lado colombiano? Pence repitió que defenderán a Colombia en caso de una agresión venezolana.

Por Marco Teruggi


 Bolsonaro sufrió un traspié con el envío de ayuda a Venezuela

La operación resultó un fiasco

Brasilia se plegó a una maniobra cuyos responsables cometieron un error de cálculo grosero al considerar que Maduro se desmoronaría como un castillo de naipes el “23 F”. El vicepresidente Mourao no apoya planes belicistas.

Por Dario Pignotti

Desde Brasilia


Jair Bolsonaro sufrió un traspié diplomático por adherir a la estrategia de Donald Trump de atacar a Nicolás Maduro con el ariete de la ayuda humanitaria enviada a Venezuela desde la ciudad fronteriza de Pacaraima, en la Amazonia brasileña. Pensado como un golpe capaz de causar la desbandada de generales y almirantes bolivarianos, la operación del sábado fue un fiasco: sólo siete militares de bajo rango solicitaron refugio en Brasil. Un logro insignificante para el gigante latinoamericano cuyo vicepresidente, general Hamilton Mourao participó ayer, junto al canciller Ernesto Araújo, en la cumbre del Grupo de Lima realizada en Colombia.


El tono de las declaraciones pronunciadas por el general, citando el principio de no intervención en asuntos internos de otros países, está lejos de las realizadas por el presidente hace un mes y medio cuando sugirió participar en un plan “bélico” contra Caracas el cual contemplaba autorizar la instalación de bases norteamericanas.


En el discurso algo contenido del vicepresidente Mourao se adivina la posición del generalato brasileño que pretende diferenciarse de la intrepidez verbal del mandatario y sus hijos.
Paréntesis: Eduardo Bolsonaro, uno de los influyentes miembros del clan familiar, dijo en Estados Unidos que “el fin de Maduro (..) y su narcodictadura (..) está cerca”.


Desde Bogotá Mourao, en su discurso ante el Grupo de Lima y declaraciones a la prensa, no dejó dudas de que quiere diferenciarse de los Bolsonaro.


En entrevista al canal Globo News descartó toda “hipótesis” de la instalación de una base norteamericana en la frontera con Venezuela.


Claro que este juego de estilos puede ser sólo una jugada retórica en la que el vice simula oponerse al mandatario para que el régimen contenga dentro de sí al oficialismo y la pseudo oposición.


Tan cierto como lo anterior es que cuando se trata de juegos de guerra y de movimientos geopolíticos la realidad no se puede ocultar tan fácilmente.


Y el fracaso del sábado es un lastre que pesa por igual a toda la primera plana del poder, desde el Palacio del Planalto al Ministerio de Defensa.


Ocurre que Brasilia se plegó a una maniobra cuyos responsables cometieron un error de cálculo grosero al considerar que Maduro se desmoronaría como un castillo de naipes en el reciente “23 F”.


Una evaluación fallida que se hizo más evidente para la opinión pública por culpa –o gracias– a la propaganda desplegada el fin de semana.


En el momento más desbocado del operativo publicitario del sábado –cuando el Puma Rodríguez y Miguel Bossé le cantaban a la libertad en Cúcuta–, el opositor Juan Guaidó llegó a festejar en las redes sociales que un cargamento con alimentos brasileños había atravesado los controles de la aduana venezolana e ingresado al estado de Bolívar. Aquella noticia falsa fue asumida como propia por el gobierno brasileño y festejada por la prensa verdeamarilla insuflada de un espíritu de cruzada patriótica que se desmoronaría horas más tarde cuando llegó la información de que las dos camionetas no pudieron pasar el cordón de la Guardia Nacional Bolivariana establecido a pocos kilómetros de la ciudad venezolana Santa Elena de Guairén.


Hueco geopolítico


Pacaraima se encuentra a más de 2500 kilómetros en línea recta desde Brasilia, que aumentan a 4400 si el traslado se realiza por carreteras y algunos caminos que se vuelven intransitables en la temporada de lluvia amazónica.


Para Bolsonaro sería conveniente que la agenda nacional sea contaminada con relatos de una eventual conflagración en los confines de su país, con lo cual se disiparían los escándalos que mancharon al gobierno.


Ocurre que embarcarse en una aventura belicista entraña riesgos verdaderos.


El sábado quedó demostrado que el ingreso de ayuda humanitaria desde Pacaraima al sur venezolano no era sencillo y que el norte brasileño presenta vulnerabilidades.
Puntos flacos de los que hablaron las autoridades del estado de Roraima donde se encuentra la mayor parte de la frontera de 2199 kilómetros con Venezuela. El gobernador de esa provincia, Antonio Denarium, declaró que si la tensión con Maduro se agrava puede haber un apagón por tiempo indefinido ya que más de la mitad de la energía proviene de la represa hidroeléctrica venezolana Gurí.


Teresa Surita, la intendenta de Boa Vista capital de Roraima, afirmó ayer que los hospitales están al borde del “colapso” porque no tienen capacidad para recibir más refugiados venezolanos y el mismo cuadro de saturación presentan la salud y seguridad públicas. Sin olvidar que las cárceles más importantes de Roraima están controladas por la banda Primer Comando de la Capital, que hace poco más de un año desató una cadena de motines con decenas de muertos en varias capitales amazónicas.
Los problemas estructurales de la provincia de Roraima se suman a su poca población, menos de 600 mil habitantes. La baja densidad demográfica es una amenaza para toda la Amazonia brasileña que con sus más de 4 millones de kilómetros cuadrados tiene menos de 25 millones de habitantes.


Los especialistas en estrategia militar coinciden al señalar los vacíos geopolíticos que presenta la Amazonia brasileña y la desventaja en materia de equipamiento que tienen sus fuerzas armadas frente a las venezolanas, dotadas de modernos cazabombarderos Sukoi y baterías antiaéreas, todo de fabricación rusa.


Dos militares que también son ministros del gabinete de Bolsonaro dijeron al sitio de noticias UOL que Brasil se vería perjudicado si la crisis venezolana escala a una fase militar. Hablando a condición de anonimato señalaron que si se desata una guerra su país quedaría muy en desventaja ante la capacidad bélica es irrelevante de su aliado Estados Unidos y sus potenciales enemigos Rusia y China.

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Miércoles, 20 Febrero 2019 06:50

Música y tensión en la frontera

Música y tensión en la frontera

En la frontera Maduro les cerró el paso a toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos, pero dejará pasar la que arribará desde Rusia. Y se vienen dos conciertos: uno de la oposición y otro del gobierno chavista.

 Son más de dos mil kilómetros de frontera en tierras calurosas, selvas y llanuras que durante décadas han sido foco de tensión entre los países vecinos y que, en los últimos días, han visto pasar los rostros de la tragedia humanitaria que tiene al gobierno venezolano en los ojos del mundo. Voces a favor de la decisiones de Nicolás Maduro y sectores que defienden sus políticas que han llevado al colapso de la economía, y una emigración sin precedentes, se levantan en diversos lugares del mundo. Pero el vecino más inmediato, Colombia, con el pupilo de Álvaro Uribe en la Presidencia, el presidente de derecha Iván Duque del Centro, es uno de los más incómodos con la crisis venezolana que tiene como primer epicentro a la frontera. 

Por allí han pasado más de un millón de venezolanos en el último año según informes de Migración Colombia. Y hasta allí se llevaron toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos recientemente. Sin embargo, Maduro impidió su paso, aunque abrirá el camino nuevamente cuando llegue la ayuda que viene de Rusia. Además, un concierto organizado por la oposición internacional al gobierno socialista venezolano y otro más con el que Maduro pretende contrarrestar el primero se realizarán próximamente. Todo ello, en medio del fuego proveniente de la guerrilla colombiana del ELN que tiene uno de sus principales y más poderosos y ricos bloques en esa zona del Nororiente colombovenezolano, y que sería la responsable de asesinar a un policía el lunes pasado en el municipio de Arauca, en un ataque donde además fue herido otro uniformado y un civil. Esto ocurrió en el puesto de control José Antonio Paes.


Mientras se escuchan voces de rechazo tras el atentado a la policía y se repiten las acusaciones de siempre acerca de que los insurgentes usarían el territorio venezolano para esconderse, los líderes norteamericanos se pasean por la frontera de la mano de su principal aliado en América Latina, el gobierno Colombiano. El fin de semana los paralamentarios estadounidenses Marco Rubio y Mario Diaz-Balart visitaron la llamada zona de la frontera en cercanías a la ciudad de Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander limítrofe con Venezuela. Estaban también el Embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, y el Embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, primo y opositor del ex presidente Juan Manuel Santos.


La visita tenía como fin, según explicó a PáginaI12 un portavoz de Casa de Nariño, verificar cómo se está desarrollando el programa de ayuda humanitaria que los gringos desplegaron desde la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y el acopio de las ayudas humanitarias que han llegado en la última semana a Cúcuta desde otros países. “Tenemos toda una logística montada en el Puente de la Unidad para poder recibir las donaciones y que desde Venezuela se puedan distribuir para todo el pueblo venezolano. El Presidente de Colombia y todo su Gobierno ha estado completamente involucrado y nuestro mensaje es: amigos de Venezuela los seguiremos apoyando en toda esta operación”, señaló a medios Eduardo José González Angulo, representante del Gobierno colombiano en esta operación humanitaria, que muchos califican de maniobra política y militar para debilitar a Maduro, tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.


Duque ha explicado su apoyo con Estados Unidos y otros países como un “cerco diplomático” contra el gobierno vecino y no confirma aún si recibirá tropas militares en una eventual confrontación armada en Venezuela. Pero es una realidad que siete bases militares colombianas está ocupadas parcialmente por militares estadounidenses desde la firma y puesta en marcha del Plan Colombia, que además incorpora la figura de “contratistas”, por lo general mercenarios o ex militares que permanecen en el país con permiso legal para trabajar por un periodo y realizan por lo general labores de inteligencia.


“En el tema de Venezuela no hay división en Estados Unidos, demócratas y republicanos se han unido en una voz a decir: estaremos junto al pueblo de Venezuela a cada paso hasta que se pueda ganar lo que se merece, la libertad, la democracia y la prosperidad”, aseguró el senador Marco Rubio en su paso por Colombia, que sigue recibiendo críticas por promover la presencia norteamericana. Carlos Trujillo, enviado de Duque, responde que con estos gestos Colombia está “luchando por la libertad de Venezuela” y señaló que las ayudas humanitarias son un esfuerzo internacional “pero que el mérito es del pueblo venezolano que arriesga su vida, su libertad y todos sus derechos” para buscar el bienestar de sus connacionales.


Entre tanto el dueño de la compañía de móviles Virgin, Richard Branson, está promoviendo un concierto en la ciudad fronteriza de Cúcutua que busca presionar al gobierno de Maduro para que autorice el ingreso de ayudas, ante las cuales el presidente venezolano ha dicho que estas son la primera injerencia militar en su territorio. Carlos Vives, Juanes, el reguetonero Nacho, Miguel Bosé, El Puma y otros han confirmado su participación en el Venezuela Aid Live que será el próximo 22 de febrero. A esto Maduro respondió promoviendo su propio concierto que sería los días 22 y 23 en el Puente Simón Bolívar. Este se titula “Manos fuera de Venezuela” y según explicó el heredero de Hugo Chávez “hemos acogido una propuesta de una gran cantidad de artistas venezolanos que solicitaron hacer un encuentro cultural, un gran concierto por la paz, por la vida” y agregó que con este recital buscan enviar un mensaje de denuncia contra la agresión brutal a la que se intenta someter al pueblo venezolano, refiriéndose a la presión para recibir las ayudas humanitarias gringas y la injerencia internacional en su país en crisis.


El músico advirtió que detrás de ese recital está la Casa Blanca

Roger Waters contra el "Venezuela Aid Live"

 

El músico Roger Waters publicó un video en el que convocó a detener el recital "Venezuela Aid Live", que se realizará el viernes en la ciudad fronteriza de Cúcuta, para que el histórico formato de recitales de ayuda humanitaria no sea utilizado políticamente. Waters aseguró que el espectáculo "no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria a los venezolanos" sino con la decisión de la Casa Blanca de dar un golpe en el país bolivariano. El mítico integrante de Pink Floyd —banda que se reunió por última vez en un "Live 8"— rechazó el relato que los medios internacionales hacen sobre la realidad venezolano y exigió que "los venezolanos puede ejercer su derecho a la autodeterminación".

El "Venezuela Aid Live" es promocionado por el empresario inglés Richard Branson —creador de la discográfica Virgin—, quien ya confirmó la presencia de varios músicos de habla hispana para el espectáculo del viernes, entre ellos, Alejandro Sanz, Maná, Ricardo Montaner, Carlos Baute, entre otros. El escenario estará montando en la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, y contará con la presencia de los presidentes de Colombia, Iván Duque, y Chile, Sebastián Piñera, alineados con la política norteamericana contra el gobierno de Nicolás Maduro.


Waters calificó de "truco" la convocatoria armada por Branson, contra quien apuntó directamente en varios fragmentos del video, y aseguró que "no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria" sino con respaldar la decisión de la Casa Blanda de "dar un golpe en Venezuela".


El músico inglés señaló que cualquiera de las razones por los que Estados Unidos haya decido avanzar sobre el gobierno bolivariano ninguna de ellas "tiene con las necesidades de los venezolanos, con la democracia, con la libertad, ni con la ayuda humanitaria".


En ese sentido, Waters hizo un llamado, en particular, a Peter Gabriel y por elevación al resto de los artistas que participarán del espectáculo para que no sean "llevados por un camino que terminará en un cambio de régimen". "¿Queremos que Venezuela sea otra Irak, otra Libia, otra Siria?", sostuvo Waters.


El músico sostuvo su rechazo al "Venezuela Aid Live" al asegurar que el relato que los gobiernos y medios de comunicación ofrecen sobre el país caribeño es engañoso: "No hay guerra civil, no hay caos, no hay asesinatos, no no hay detenciones masivas de opositores, no hay medios censurados, no hay una dictadura aparente". "Necesitamos retirarnos, particularmente, Richard Branson", apuntó Waters, quien reivindicó el derecho de autodeterminación de los venezolanos.

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El protagonismo de EE UU en la crisis de Venezuela opaca la labor de la oposición

Guaidó se esfuerza en demostrar que la sociedad es el principal motor de la transición, mientras Trump intensifica sus ataques a Maduro

El impulso de Juan Guaidó se explica en buena medida por el respaldo de las principales instancias de la llamada comunidad internacional al Parlamento venezolano. Tras lanzar su desafío a Nicolás Maduro el pasado 23 de enero al jurar como jefe de Estado interino, el presidente de la Asamblea Nacional obtuvo el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, al que se sumaron después la Unión Europea y la mayoría de los Gobiernos de la región. Pero el protagonismo de la Administración de Donald Trump, decisivo para forzar la asfixia económica del chavismo a través de las sanciones a la petrolera estatal, PDVSA, corre el riesgo de opacar la iniciativa de la oposición, que lleva años preparando el terreno para una transición democrática.


Guaidó y los dirigentes que le acompañan son conscientes de esa posibilidad y tratan de demostrar que el éxito de este proceso, que busca el cese de Maduro y la convocatoria de elecciones, está en manos de la sociedad. "El pueblo"; "nosotros"; "los venezolanos". Todos los pasos de esta etapa tienen, según sus discursos, un solo motor. "Somos nosotros los únicos protagonistas de la historia que estamos escribiendo hoy", proclamó hace días el diputado Miguel Pizarro, presidente de la comisión especial encargada del seguimiento de la ayuda humanitaria y miembro de Primero Justicia, que tradicionalmente ha aglutinado al electorado menos conservador de la oposición venezolana.


La entrada de cargamentos de medicinas y alimentos, prevista para el sábado a través de la frontera colombiana, es, sin embargo, precisamente el principal reflejo de ese delicado equilibrio. Los primeros envíos llegan de Estados Unidos. El domingo, el senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart, ambos republicanos de origen cubano, viajaron hasta la ciudad de Cúcuta para supervisar los preparativos. John Bolton, consejero de seguridad de Trump, amenazó a Maduro con encerrarlo en la prisión de Guantánamo, sugirió el envío de tropas a Colombia y el lunes recordó en Twitter las sanciones impuestas las semanas por Washington a varios cargos chavistas, entre ellos el jefe de las fuerzas especiales de la policía venezolana, conocidas como FAES. Al mismo tiempo, el propio Trump advirtió a los militares que, si siguen apoyando a Maduro, no tendrán su clemencia. "No encontraréis refugio, ni una salida fácil porque no habrá salida”, dijo en su intervención en Universidad Internacional de Florida. Los militares serán, en última instancia, quienes tendrán que decidir si permitir el ingreso de la ayuda humanitaria y en estos momentos todas las presiones, internas y externas, recaen sobre sus oficiales.


Los discursos beligerantes de Trump han sido bien recibidos, en esta ocasión, por buena parte de la oposición venezolana -tradicionalmente la más conservadora y con hilos en Miami y Washington- que ha abrazado el posicionamiento del inquilino de la Casa Blanca, al considerar el impulso de Estados Unidos como la única manera de lograr la salida del poder de Maduro.


La sobreactuación de Estados Unidos en la crisis venezolana es, además, el principal pretexto del oficialismo para agitar el fantasma de una intervención exterior. La Fuerza Armada Bolivariana (FANB) rechazó este martes las declaraciones del mandatario estadounidense. "El día de ayer pudimos observar un acto de extrema soberbia y terrible insensatez por parte del presidente de los Estados Unidos al referirse a nuestro país. El tono y el contenido de sus declaraciones permiten apreciar a simple vista la muy peligrosa actitud de quien lamentablemente dirige los destinos de una potencia militar", recoge un comunicado del Ejército. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que el Gobierno de Maduro no cederá ante la presión. "Nos subestiman. Estamos llamados a cumplir nuestra tarea histórica: defender la patria".


Más medido ha sido, en cambio, el apoyo de la Unión Europea, que hasta decidió participar en un grupo de contacto y abrió la puerta a la posibilidad de facilitar una negociación, aunque sin éxito al menos por el momento. Este martes Guaidó se reunió con diplomáticos europeos, que en cualquier caso reiteraron el compromiso de sus países con el ingreso de la ayuda humanitaria. "Luego de nuestra reunión con embajadores europeos, anunciamos el aporte de más de 18 millones de dólares para la ayuda humanitaria por parte de Italia, España, Reino Unido, Alemania y Francia. Gracias por respaldar nuestra lucha por la vida de cientos de miles de venezolanos", manifestó en Twitter el dirigente venezolano.

Por Francesco Manetto
Caracas 20 FEB 2019 - 02:40 COT

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Miércoles, 20 Febrero 2019 06:27

Trama del golpe de Estado contra Trump

Trama del golpe de Estado contra Trump

Además de los escenarios clásicos para defenestrar a Trump (http://bit.ly/2TVBFwf), se encontraba la aplicación de la Enmienda 25 de la Constitución por discapacidad mental, que debía contar con la mayoría del gabinete (https://bit.ly/2ScmtZM).

Este último escenario, que parecía el más descabellado, resultó real, de la propia confesión de uno de sus instigadores, Andrew McCabe, anterior director interino de la FBI, quien tomó el lugar de polémico James Comey, arrojado debajo del autobús por el controvertido Trump.

El poderoso senador Lindsey Graham, del Comité Judicial, comentó que investigará los asertos explosivos de McCabe de que el viceprocurador, el israelí-estadunidense Rod J. Rosenstein, planeaba derrocar a Trump con la Enmienda 25 (https://wapo.st/2BD0NAr).

Pese a que Rosenstein niega su connivencia, como "imprecisa e incorrecta en los hechos", no se escapará a un citatorio del panel judicial del Senado.

Graham fue muy severo contra Rosenstein, quien “estaba básicamente tratando de ejecutar un golpe administrativo (https://wapo.st/2TVJxhf)”.

Son muy graves las supuestas confesiones de McCabe, quien en varias entrevistas afirmó que Rosenstein "estaba contando los posibles votos" dentro del gabinete.

Olvidándose de su investidura como representante de la ley, Rosenstein "ofreció llevar un micrófono" con el fin de grabar como vulgar espía a Trump, aprovechando que no era revisado cuando entraba a la Casa Blanca.

Desde diciembre de 2017, J. Chistian Adams, miembro del Consejo Político de American Civil Rights Union (ACRU), expuso que Rosenstein había sido "superado por el gas del pantano de Soros", ya que debía su carrera a su amistad con tres miembros del Partido Demócrata: Phillip Heymann, Lynn Battaglia y Barbara Mikulski (http://bit.ly/2BGd33w).

Fue Rosenstein quien nombró al fiscal especial Robert Mueller, íntimo del ex director de la FBI, James Comey, para investigar la presunta colusión de Trump con el gobierno de Rusia.

Dan Bongino, de Fox News, acometió contra "el intento de golpe de Estado fraguado contra el presidente de EU", mientras The Washington Post da vuelo a las declaraciones de Trump sobre Rosenstein, "quien fue parte de un intento de golpe de Estado".
En un par de tuits matutinos, Trump embistió contra McCabe, Rosenstein y el anterior procurador Jeff Sessions, quienes "estaban planeando un acto muy ilegal y fueron atrapados".

Ya desde finales de noviembre de 2018, Trump habia retuiteado una imagen del viceprocurador Rosenstein tras las rejas y en una entrevista al New York Post fustigó que Rosenstein "nunca debió haber seleccionado a un fiscal especial", en alusión a Robert Mueller (https://nyp.st/2BFGhzu).

Con el fin de hacerle pagar su osadía al presidente, McCabe, despedido un año más tarde, ha emprendido una estridente publicidad de sus memorias La amenaza: cómo el FBI protege a EU en la era del terror y Trump (https://amzn.to/2BHrd4l).

En un par de tuits, Trump injurió a McCabe de ser "una desgracia para la FBI y para EU" y como "gran parte del escándalo de la deshonesta Hillary y el engaño sobre Rusia".

Pues parece que toda esta trama del golpe de Estado fallido contra Trump por la cábala de Andrew McCabe y el viceprocurador general Rosenstein ha sido superada por una nueva confabulación en espiral, de acuerdo con el espía de la CIA Robert David Steele, quien en fechas recientes dio a entender entre líneas que la lideresa del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, movió los resortes del poder para propinar un golpe de Estado a Trump (https://bit.ly/2SJlwgx).

Robert David Steele llegó a comentar que varios "multimillonarios" del Olimpo evalúan un plan B en el que el vicepresidente Mike Pence, connotado "evangelista sionista", sustituya a Trump (http://bit.ly/2ASsi8O).

El problema con Pence es que es mucho más errático, al menos que lo manden deliberadamente al ruedo para incinerarlo, como ha demostrado en sus posturas antidiplomáticas en Latinoamérica y desde Varsovia hasta Múnich, donde ha cosechado sonoros fracasos (http://bit.ly/2BEyDFq).

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Jefe del Comando Sur llegó a Curazao para coordinar distribuición de la "ayuda humanitaria" para Venezuela

Nota de Aporrea: "Aporrea se encuentra afectada por bloqueos efectuados por la telefónica nacional CANTV que impiden el acceso normal de nuestros usuarios y usuarias, desde hace varios días. Estos bloqueos son arbitrarios, sin procedimiento judicial o administrativo y totalmente fuera de la ley, con irrespeto del derecho a la libre información, expresión y opinión. Esto está ocurriendo dentro de Venezuela. Exigimos el restablecimiento pleno del acceso a Aporrea y el respeto de las libertades democráticas violentadas. Pedimos la solidaridad nacional e internacional de nuestros usuarios y usuarias, autores y autoras de artículos, así como de toda persona u organización que apoya la libertad de expresión".

 

14-02-19.-El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, visitó la isla de Curazao, luego de que el Reino de Holanda anunciara que montará un centro de distribución de ayuda humanitaria en la isla caribeña.

El anuncio lo realizó el ministro de Relaciones Exteriores, Stef Blok, quien agregó que "el pueblo venezolano precisa de ayuda humanitaria".

"Por eso, Holanda y Curazao han decidido facilitar un puesto de distribución de ayuda humanitaria en Curazao, en estrecha cooperación con el presidente interino de Venezuela (Juan) Guaidó y Estados Unidos", apuntó.

Blok no adelantó cuándo ese centro de distribución comenzaría a operar, pero en una carta al Parlamento holandés explicó que "las modalidades exactas serán elaboradas más adelante".


El gobierno de Cuba denunció una escalada de presiones y acciones del Gobierno de EEUU con el fin de "preparar una aventura militar disfrazada de intervención humanitaria" en contra de Venezuela, e hizo un llamado a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que dicha operación tenga éxito.


Mediante una declaración pública, la Cancillería de Cuba denunció que "entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas".


El movimiento de tropas estadounidenses, se suma al de la Marina Real británica, que se encuentra apostado en la isla de Curazao, a 80 kilómetros de las costas de Venezuela.


Security in the #Caribbean: Following his visit to Brazil, #SOUTHCOM Adm. Craig Faller visiting the Dutch Caribbean island #Curaçao to meet w/ leaders to discuss regional security & cooperation. #EnduringPromise pic.twitter.com/20zJtWgUkM


— US Southern Command (@Southcom) 13 de febrero de 2019

Por: Aporrea-Agencias | Jueves, 14/02/2019 05:20 PM |

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Aspecto de la manifestación convocada por Juan Guaidó, presidente de la AN, ayer en Caracas.Foto Afp

La ayuda humanitaria ingresará a Venezuela el día 23 "sí o sí": Guaidó

Multitudinarias marchas, tanto de opositores como de chavistas, en Caracas y otros puntos del país

 

Caracas. "La ayuda humanitaria va a entrar sí o sí a Venezuela", advirtió este martes Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional (AN, declarada en desacato), ante decenas de miles de seguidores congregados en la zona este de la capital, al anunciar que la asistencia otorgada por Estados Unidos ingresará al país el 23 de febrero, un mes después de que se proclamó "presidente encargado", en una declaración que el mandatario, Nicolás Maduro, calificó de intento de violación de la soberanía.

Desde una tarima, Guaidó pidió a unos 250 mil voluntarios organizarse este fin de semana en asambleas, cabildos y campamentos humanitarios itinerantes para crear un plan que habilite el acceso a la ayuda. “Atentos –dijo–, porque tendremos que ir en caravanas, en protesta, en organización, en movilización”.

Mientras la multitud ondeaba banderas de Venezuela y pancartas con consignas como: "No más dictadura", Guaidó llamó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a sumarse a su movimiento y permitir el ingreso de la "ayuda" al país.

Alimentos y medicinas enviados por la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos a petición de Guaidó, reconocido por unos 50 países como "presidente encargado", están almacenados desde hace cinco días en un centro de acopio instalado de la ciudad colombiana de Cúcuta, que conecta con Táchira, en Venezuela.

El puente de Las Tienditas no está en uso desde 2015 debido a un ataque de paramilitares colombianos. Este acceso fue bloqueado hace una semana por el ejército venezolano con un camión cisterna, dos contenedores de carga pesada y una malla de metal para evitar el paso de la "ayuda". El gobierno ha acusado que la entrega de esa "asistencia" sería el pretexto para una intervención militar estadunidense.

Con la finalidad de agilizar el ingreso se habilitó el lunes pasado un segundo centro de acopio en el estado brasileño de Roraima, también fronterizo con Venezuela, pero ha recibido fuertes críticas porque el gobierno del presidente neofascista Jair Bolsonaro no solicitó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados la autorización para instalarlo.

En el Día de la Juventud Invencible, el presidente Maduro encabezó en el centro de Caracas una multitudinaria protesta en rechazo a una "intervención imperialista" en la que se recordaron a los muertos que dejaron las protestas del mes pasado.

"Yo quiero la paz para Venezuela, todos queremos la paz, que los tambores de guerra se alejen, que las amenazas de invasión militar se alejen", dijo el mandatario mientras los asistentes vestidos con playeras y gorras rojas gritaban: “yanquis, go home”.

Las manifestaciones opositoras y chavistas se repitieron en otros puntos del país, como en el poblado de Ureña, perteneciente a Táchira, y en el suroriental estado de Bolívar, entre otros.

En entrevista para la cadena británica BBC, Maduro dijo que "en Venezuela no hay hambruna" y enunció varios puntos de la campaña de Washigton en contra del país petrolero, que van "desde un bloqueo económico, la difusión de noticias falsas y la amenaza de acciones militares, hasta la preparación de un golpe de Estado".

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, dijo durante una reunión con los gobernadores en Caracas que la ayuda enviada por Estados Unidos "viene contaminada y envenenada, es cancerígena, se podría decir que son armas biológicas". Relacionó las acciones estadunidenses con la intervención a Nicaragua en 1986, donde camuflaron armamento militar en camiones de asistencia alimentaria.

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, llamó a Guaidó a dialogar en el Mecanismo de Montevideo. Durante un encuentro con los 120 miembros del Movimiento de Países No Alineados en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, expresó que su gobierno quiere "profundizar la cooperación con agencias de la ONU en ámbitos en los que la economía venezolana ha sido muy impactada".

 

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Alienta EU deserción de militares venezolanos; prepara más sanciones

Washington. Estados Unidos mantiene comunicaciones directas con miembros del ejército venezolano a quienes ha instado a desconocer al presidente, Nicolás Maduro. Además, Washin-gton prepara nuevas sanciones para aumentar la presión sobre el gobernante socialista, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca en entrevista exclusiva con la agencia de noticias Reuters publicada este viernes.

Washington "espera más deserciones de militares" venezolanos, agregó la fuente estadunidense en condición de anonimato. Algunos soldados han desconocido a Maduro desde que Guaidó se proclamó "presidente encargado".

"Todavía estamos teniendo conversaciones con miembros del antiguo régimen de Maduro, con miembros militares, pero esas conversaciones son muy, muy limitadas", comentó la fuente de Washington sin dar detalles.

Otra fuente estadunidense cercana a la oposición venezolana expresó sus dudas sobre si el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, logró sentar bases suficientemente sólidas para promover un motín más amplio en las filas militares venezolanas, en las que Washington sospecha que muchos oficiales se benefician de la corrupción y el narcotráfico.

Trump reafirmó el pasado domingo que el uso del ejército en Venezuela es "una opción".

Washington, a petición de Guaidó, envía medicamentos e insumos básicos a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional a la ciudad colombiana de Cúcuta, que hace frontera con Venezuela, para enfrentar la crisis que hay en el país petrolero. El gobierno bolivariano ha acusado que la entrega de esa "asistencia" sería el pretexto para una intervención militar estadunidense.

La subsecretaria de Estado estadunidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, dijo en conferencia: "Estamos arreglando maneras de entrar y depende del lado venezolano. No vamos a entrar por la fuerza a territorio venezolano. Esto es un movimiento civil, de ayuda humanitaria".

"Nosotros haremos todo lo posible. Esto es un tema obviamente muy polémico, pero haciendo uso de nuestra soberanía, el ejercicio de nuestras competencias, haremos lo necesario", respondió Guaidó en Caracas a la agencia francesa al ser cuestionado dos veces si haría uso de las facultades como titular de la AN y "presidente encargado" para autorizar una intervención militar.

El líder opositor, reconocido por más de 40 países, recalcó que hará "todo lo que tengamos que hacer para salvar vidas humanas, para que no sigan muriendo niños" o pacientes por falta de medicinas.

En un video difundido en redes sociales, Guaidó explicó que la llegada de suministros a Cúcuta marca el comienzo de "la primera fase, la fase de acopio", que se completará cuando se instalen los demás centros de recepción, que ha avanzado que estarán en "algunos puntos adicionales en Colombia y de Brasil".

Indicó que, una vez instalados todos los centros, "vendrá una segunda e importante fase, la fase de la entrada de la ayuda humanitaria, cuyo éxito depende de que su ingreso no sea impedido por cómplices del usurpador".

Ante ello convocó a dos movilizaciones ciudadanas, una el 12 de febrero y otra que está por definirse, para exigir a los militares que no bloqueen la ayuda y se abra un canal humanitario que deje entrar los insumos a Venezuela.
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"El enviado de Trump para Venezuela es un criminal de guerra y un cómplice de genocidio"

Como parte de los esfuerzos de EE.UU. para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, el vicepresidente Mike Pence se reunió en la Casa Blanca con miembros de la oposición venezolana, junto al nuevo enviado especial de Trump para Venezuela, Elliott Abrams. Abrams es un “halcón”, procesado en 1991 por mentir al Congreso durante el escándalo Irán-Contra. En la década de 1980, Abrams defendió al dictador Efraín Ríos Montt mientras supervisaba su campaña de asesinatos y tortura masiva de comunidades indígenas en Guatemala. Además, en el año 2002 Abrams estuvo vinculado al intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez en Venezuela.

 

Para ampliar esta información, vea el análisis del historial de Abrams que hacemos en Democracy Now! junto al galardonado periodista de investigación Allan Nairn, que lo investiga desde hace más de tres décadas. Nairn ha ganado el premio George Polk en dos oportunidades y también ha recibido el premio de la organización Robert F. Kennedy Memorial.
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Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.


AMY GOODMAN : Mientras se desarrolla la crisis en Venezuela, regresamos a mi conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn. Le pedí que nos hablara sobre Elliott Abrams, el nuevo enviado especial de Estados Unidos para Venezuela.
ALLAN NAIRN : Abrams fue el hombre clave en la política del Gobierno de Reagan hacia Centroamérica, cuando ese Gobierno estaba instigando lo que un tribunal dictaminó recientemente como un genocidio en Guatemala, cuando Estados Unidos apoyaba al Ejército de El Salvador en una serie de asesinatos y masacres realizadas por escuadrones de la muerte, y cuando Estados Unidos invadía Nicaragua con grupos armados de la Contra que atacaban lo que un general estadounidense describió como “objetivos fáciles”, en referencia a civiles, cooperativas y cosas así. Abrams luego regresó durante el gobierno de George W. Bush, se unió al Consejo de Seguridad Nacional y fue un hombre clave en la implementación de la política estadounidense de respaldo a los ataques israelíes contra Gaza, cuando Estados Unidos se negó a aceptar los resultados de las elecciones en Gaza en las que Hamas derrotó a Fatah, y en cambio Abrams y sus secuaces respaldaron una operación de guerra para anular los resultados de las elecciones y respaldar a las fuerzas de Mohammed Dahlan. Algunos comentaristas han dicho: “Bueno, Abrams no es del grupo de Trump. El representa lo tradicional, la política exterior de Estados Unidos ya establecida”. Y eso es verdad. El problema es que esa política de Estados Unidos ha sido la de fomentar los genocidios cuando Estados Unidos lo ha creído necesario. En el caso de Guatemala, Abrams y el Gobierno de Reagan estaban aprobando el envío de armas, dinero, inteligencia y la provisión de cobertura política al Ejército de Guatemala mientras este estaba arrasando las zonas mayas de las montañas del noroeste, borrando de la faz de la tierra 662 pueblos, según cifras del propio Ejército, decapitando niños, crucificando personas, usando las tácticas que ahora asociamos con el ISIS . En un caso particular, en 1985, una activista que trabajaba con familiares de personas desaparecidas, llamada Rosario Godoy, fue secuestrada por el ejército. Ella fue violada y su cuerpo mutilado fue encontrado junto al de su bebé. Las uñas del bebé habían sido arrancadas. Cuando se le preguntó al Ejército guatemalteco acerca de esta atrocidad, dijo: “¡Oh!, murieron en un accidente de tráfico”. Cuando se le preguntó a Elliott Abrams sobre este incidente, él afirmó también que murieron en un accidente de tráfico. Esta activista fue violada y mutilada, y su bebé apareció con las uñas arrancadas, y Abrams dijo que fue un accidente de tráfico. Es algo muy similar a la postura que Abrams tomó sobre Panamá. Cuando Noriega, el dictador de Panamá respaldado por la CIA , quien estuvo involucrado en el narcotráfico, y al que Estados Unidos más tarde decidió derrocar… cuando las fuerzas de Noriega secuestraron al disidente panameño Hugo Spadafora y le cortaron la cabeza con un cuchillo de cocina, Jesse Helms fue el único que intentó investigar en el Congreso de Estados Unidos, y Elliott Abrams lo detuvo, diciendo: “No, necesitamos a Noriega. Él está haciendo un muy buen trabajo. Está cooperando con nosotros”. En el caso de El Salvador, luego de la masacre en El Mozote, donde un batallón entrenado por Estados Unidos masacró a más de 500 civiles, degollando a niños por el camino, Abrams tomó la iniciativa en negar que tal cosa hubiera sucedido. Y luego describió los resultados de las políticas del Gobierno de Reagan hacía El Salvador como un logro fabuloso. Lo dijo incluso después de que la Comisión de la Verdad de El Salvador emitiera un informe diciendo que más del 85% de las atrocidades habían sido cometidas por las fuerzas armadas y los escuadrones de la muerte, que tenían una práctica particular que consistía en cortar los genitales de sus víctimas, metérselos luego en la boca, y dejarlos a la vista de todos en los bordes de las carreteras de El Salvador. Cuando yo aparecí en el programa de televisión de Charlie Rose con Elliott Abrams, sugerí que él debería ser sometido a juicio, llevado ante un tribunal al estilo de Nuremberg y juzgado por su papel en la facilitación de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Abrams se burló de la idea, y dijo que era algo “ridículo”, pero en realidad no negó ninguno de los hechos respecto a lo que había hecho. Dijo que todo había sido necesario en el contexto de la Guerra Fría. Entonces, este es Elliott Abrams, quien ahora ha sido nombrado como la persona a cargo de los aspectos clave de la política de Estados Unidos hacia Venezuela.


AMY GOODMAN : Allan, veamos ese video. Esto ocurrió en marzo de 1995, cuando usted y Elliott Abrams estuvieron en el programa de Charlie Rose de la cadena PBS. El video empieza con usted.
ALLAN NAIRN : Es decir, creo debemos aplicar las mismas reglas. El presidente Bush habló una vez de someter a Saddam Hussein a juicio por crímenes de lesa humanidad, en un tribunal como el de Nuremberg. Creo que es una buena idea. Pero si eres serio, tienes que ser imparcial. Si nos fijamos en un caso como este, creo que tenemos que empezar a hablar de llevar a juicio a funcionarios guatemaltecos y estadounidenses. Creo que alguien como el señor Abrams sería un sujeto para una investigación similar a la de Nuremberg. Pero estoy de acuerdo con el señor Abrams en que los demócratas tendrían que sentarse en el banquillo de los acusados junto a él. El Congreso ha estado involucrado en esto. El Congreso aprobó la venta de 16.000 fusiles M-16 a Guatemala. En 1987 y 1988…


CHARLIE ROSE : De acuerdo, pero espera un segundo. Yo solo… antes… porque…
ALLAN NAIRN : …votaron a favor de enviar más ayuda militar de la que los republicanos habían pedido.


CHARLIE ROSE : Una vez más, lo invito a usted y a Elliott Abrams a volver a discutir lo que él hizo. Pero ahora mismo…
ELLIOTT ABRAMS : No, gracias, Charlie, pero no aceptaré…


CHARLIE ROSE : Espere un segundo. Adelante. ¿Quieres responder a la pregunta sobre si debe ir a juicio?
ELLIOTT ABRAMS : Es ridículo. Es ridículo responder a ese tipo de estupidez. Este tipo cree que estábamos en el lado equivocado en la Guerra Fría. Tal vez él personalmente estaba en el lado equivocado. Soy uno de los muchos millones de estadounidenses que se alegraron de ganar.
ALLAN NAIRN : Señor Abrams, usted estaba en el lado equivocado al apoyar la masacre de campesinos y activistas, y cualquiera que se atreviera a hablar. Y eso es un crimen. Eso es un crimen, señor Abrams, por el que la gente debe ser juzgada. Las leyes de Estados Unidos…
ELLIOTT ABRAMS : Sí, claro, someteremos a juicio a todos los funcionarios estadounidenses que ganaron la Guerra Fría.


AMY GOODMAN : Allan, ese era Elliott Abrams respondiéndole en en el programa de Charlie Rose en PBS. ¿Su respuesta?
ALLAN NAIRN : Bueno, creo que lo que dijo en nuestro intercambio habla por sí mismo. Pero debo señalar que el pasado septiembre, el pasado 26 de septiembre, en un juicio por genocidio en Guatemala, un juicio en el que testifiqué y di evidencia, el tribunal dictaminó que lo que el ejército guatemalteco hizo en Guatemala, en el caso de ese juicio en particular, lo que le hicieron a la población maya ixil, pero también se lo hicieron a otras poblaciones maya en Guatemala. En ese juicio el tribunal dictaminó formalmente que eso constituyó un genocidio. Y en su fallo, y esto es bastante importante, dijeron que este genocidio fue llevado a cabo por el ejército guatemalteco en acuerdo con y, esencialmente, a instancias de las políticas de Estados Unidos, de los intereses de Estados Unidos. Por lo tanto, el caso era muy sólido en la década de 1990, cuando argumenté en el programa de Charlie Rose que Abrams debería ser llevado a juicio, pero ahora es aún más fuerte, porque existe el dictamen del tribunal guatemalteco sobre este genocidio, diciendo que ese genocidio deriva de las políticas de Estados Unidos. Y eso ni siquiera incluye lo que se hizo con El Salvador, Panamá, Nicaragua, Palestina y otros lugares.


AMY GOODMAN : Vamos a ver un fragmento de lo que dijo el secretario de Estado Mike Pompeo cuando anunció que Elliott Abrams sería la persona clave en Venezuela.
SECRETARIO DE ESTADO MIKE POMPEO : La pasión de Elliott por los derechos y libertades de todos los pueblos le hacen la persona perfecta y una incorporación valiosa y oportuna. […] Elliott será un verdadero activo para nuestra misión de ayudar a los venezolanos a restaurar plenamente la democracia y la prosperidad de su país.


AMY GOODMAN : Allan Nairn, ¿su respuesta?
ALLAN NAIRN : Bueno, Abrams ciertamente tiene pasión. Tiene mucha pasión. Y también es muy inteligente. Entonces, cuando Estados Unidos estaba respaldando al ejército guatemalteco en lo que ahora ha sido juzgado como genocidio, cuando daba apoyo, entrenando, incluso en algunos casos participando en los interrogatorios junto con los escuadrones de la muerte que Estados Unidos creó originalmente, Abrams fue muy apasionado para asegurarse de que las armas y el dinero llegaran a su destino, y en aparecer persistentemente en la televisión estadounidense, en programas como Nightline, aplastando a los débiles demócratas que llevaban a debatir con él, porque Abrams siempre basaba su argumento en los principios morales para defender ese apoyo de Estados Unidos a los asesinatos masivos y el genocidio en Centroamérica. En ese momento, por ejemplo, en El Salvador una de las cuestiones políticas inmediatas era que el gobierno del presidente Duarte, y el Ejército que apoyaba a Duarte era esencialmente respaldado, prácticamente operado por Estados Unidos, y los rebeldes estaban desafiando a Duarte, tratando de derrocarlo. Y Abrams le decía a los demócratas: “Entonces, ¿está diciendo que deberíamos dejar caer al presidente Duarte? ¿Es eso lo que está diciendo? ¿Y dejar que El Salvador se vuelva comunista?” Y los demócratas se derrumbaban ante su argumento, respondiendo: “No, no, no estamos diciendo eso. Estamos diciendo que tienes… tenemos que mantener al presidente Duarte en el poder”. Y entonces Abrams decía: “Bueno, ¿cómo podemos mantener a Duarte en el poder si no apoyamos al ejército salvadoreño? Así que siempre fue muy apasionado y comprometido. ¿Comprometido con qué? Comprometido con los asesinatos en masa al servicio de lo que podría definirse como intereses o incluso capricho de Estados Unidos, porque de hecho, aunque todo eso estaba siendo retratado por Abrams y otros en ese momento como una batalla para prevenir que El Salvador, Guatemala y Nicaragua se convirtiesen en aliados de la Unión Soviética, cualquiera que estuviera familiarizado con los hechos en el terreno sabía que eso era ridículo. Eso no era en absoluto lo que estaba en juego. Lo que estaba en juego era una batalla entre oligarquías locales, quienes estaban conduciendo a la mayoría de los campesinos pobres y de la clase obrera de esos países al borde de la hambruna, y en algunos más allá del borde. La mitad de los niños en las zonas más pobres morían antes de los 5 años. Las personas que se atrevieron a hablar en contra de los oligarcas que imponían estas condiciones económicas, o contra el ejército, fueron capturados, secuestrados por escuadrones de la muerte respaldados por Estados Unidos. El hombre que creó los escuadrones de la muerte salvadoreños, el general Chele Medrano, me describió esto con gran detalle, en 13 horas de entrevistas. Medrano me mostró una medalla de plata que le fue otorgada en el Despacho Oval por lo que llamaron un servicio meritorio excepcional, que comenzó originalmente en el Gobierno del presidente Lyndon Johnson, y esto continuó hasta la época de Abrams. Eso es lo que Estados Unidos estaban haciendo. Y eso es lo que él defendía apasionadamente. Y no tenía nada que ver con defender la libertad de los pueblos. Tiene más que ver con defender las libertades de los generales y corporaciones y dictadores.


AMY GOODMAN : Volveremos con el periodista de investigación Allan Nairn después de la pausa. [Pausa] Esto es Democracy Now! democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman. Mientras seguimos analizando la crisis en Venezuela y el nuevo enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, volvemos a mi conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn.
AMY GOODMAN : Vayamos a lo que sucedió en el escándalo Irán-Contra o Irangate en la década de 1980. En última instancia, Elliott Abrams fue declarado culpable de mentir al Congreso, creo que dos veces. Finalmente, sin embargo, el presidente George H. W. Bush lo perdonó. Pero ¿por qué le había mentido al Congreso?
ALLAN NAIRN : Bueno, él estaba mintiendo para encubrir el hecho de que el Gobierno de Reagan llevó a cabo una operación, de la que él fue parte, una operación dirigida por Oliver North, para suministrar armas a la Contra nicaragüense creada por Estados Unidos para llevar a cabo agresiones contra Nicaragua, invadir Nicaragua e ir tras esos blancos suaves, lo que el general estadounidense Galvin describió como “blancos suaves”. Pero estaban haciendo eso ilegalmente en ese momento, porque el Congreso lo había prohibido, pero el Gobierno de Reagan y Abrams y sus colegas decidieron simplemente ignorar el mandato legal del Congreso y pasar a la clandestinidad. Y para pasar a la clandestinidad, decidieron sacar mucho de su dinero de, entre todos los lugares, Irán, que era un enemigo declarado de Estados Unidos en ese momento. Y negociaron, hicieron un trato complejo mediante el cual obtuvieron dinero de Irán, a cambio de proporcionar… de dejar que pasaran las armas. Usaron ese dinero para enviárselo a la Contra, y la Contra pudo continuar sus atrocidades. Y eventualmente tuvieron éxito. Los contras tuvieron éxito al derribar temporalmente el gobierno sandinista de Nicaragua. Pero, y este es un punto muy interesante, y muy relevante en este momento con la investigación de Mueller. Los cargos de los que fue acusado Abrams, y de los que se declaró culpable, fueron relacionados con el aspecto más trivial tanto de la operación de la Contra como de toda la política de Estados Unidos en Centroamérica, de la cual él era esencialmente el cerebro. El aspecto más trivial, sólo relacionado con el hecho de que le mintió al Congreso, tratando de encubrir algunas transacciones de dinero. Nunca fue acusado por los fiscales de Estados Unidos por el suministro de armas a los terroristas, que era como se estaban comportando el Ejercito salvadoreño, el Ejército guatemalteco y los grupos de la Contra respaldada por la CIA , como terroristas, es decir, matando y torturando a civiles para fines políticos. Abrams no fue acusado de eso. No fue acusado de incitar a delitos de lesa humanidad o genocidio. Solo fue acusado del aspecto más trivial, porque así es como funciona el sistema, particularmente el sistema estadounidense. Los crímenes que son demasiado grandes, demasiado enormes, una amenaza demasiado grande para la supervivencia del propio sistema, como el apoyo a genocidios en el extranjero, no se puede condenar. Pero si cometes una ofensa más insignificante, que Dios te ayude, porque podrías estar en un verdadero problema. Y esa parece ser la situación de algunos de los aliados de Trump en este momento, siendo acusados de mentir a la investigación de Mueller, por lo general, en asuntos bastante pequeños en comparación con las cosas más grandes que Trump está haciendo en este momento, como arrebatar a menores de los brazos sus padres y madres en la frontera con México, aumentar los bombardeos y, por lo tanto, los asesinatos de civiles, en Irak, Siria y Afganistán, y un montón de cosas más. Y Abrams, por cierto, y esto tal vez también sea relevante por lo que está pasando hoy, fue luego indultado por Bush. Y la persona que presionó para eso fue Barr, quien era el fiscal general en ese momento y ahora es el fiscal general entrante de Trump. Pero, repito, Abrams, aunque se declaró culpable por haber mentido, todavía tiene que enfrentar la justicia real, así como los generales y presidentes de Estados Unidos, como el presidente… en este caso, hablando de Centroamérica, especialmente el presidente Reagan. Reagan nunca se enfrentó a la justicia, y Abrams aún no se ha enfrentado a ella, pero deberían hacerlo. ¿Por qué Estados Unidos no puede convertirse en un lugar tan civilizado como Guatemala? Guatemala logró organizar un juicio por genocidio contra el general Ríos Montt, su ex dictador, el general que fue la figura clave en las masacres. Lo condenaron la primera vez. Lo sentenciaron a 80 años. La oligarquía exigió que se revocara el veredicto. Se revocó. Entonces el juicio se reinició desde la mitad del camino. Ríos Montt, para entonces, había muerto. Pero el juicio renovado trajo un veredicto diciendo que el Ejército había cometido genocidio en conformidad con los intereses de Estados Unidos. Y esto se hace en el contexto de un Gobierno guatemalteco profundamente corrupto, que está tratando de enmendar las leyes de Guatemala para que todos los criminales de guerra condenados puedan ser liberados de la cárcel. Con el apoyo del presidente Trump en este momento, y con apoyo externo clave del presidente de Israel, Netanyahu, quien está presionando al Gobierno de Trump en su nombre, y con Mike Pence actuando como el hombre clave, el actual gobierno guatemalteco está intentando no solo para liberar a los criminales de guerra de la cárcel, sino también para callar a todos los fiscales dentro de Guatemala, algunos de ellos fiscales respaldados por la ONU con una institución, llamada CICIG , que han estado procesando al propio presidente Morales de Guatemala. y otros oligarcas y militares por cargos de corrupción. Están tratando de… en algunos casos, de echar del país a los fiscales en otros, despedirlos, y en todos los casos, despojarlos de su protección policial para dejarlos indefensos ante las mafias, los traficantes de drogas y los políticos y oligarcas corruptos a los que están tratando de procesar, todo eso ahora con el respaldo de Trump. Y es en ese tipo de contexto político en el que los valientes sobrevivientes de las atrocidades respaldadas por Abrams en Guatemala, el puñado de abogados, fiscales y jueces honestos en Guatemala, fueron capaces de lograr el milagro político de organizar estos juicios por genocidio y crímenes de lesa humanidad, y condenar y mandar a la cárcel a una serie de funcionarios de alto nivel. Entonces, si pueden hacer eso en Guatemala, ¿por qué no podemos hacer eso aquí en Estados Unidos? ¿Por qué no podemos al menos aspirar a ese nivel de coraje, conciencia política y espíritu cívico? Recuerdo que cuando el veredicto contra el general Ríos Montt estaba siendo leído, yo estaba en la corte, y estaba pensando: “Dios mío, imagina si esto se hiciera en Estados Unidos. Imagina un juicio en Texas a Bush Jr. por lo ocurrido en Irak, o a Obama para los asesinatos con drones, o para una figura como Elliott Abrams por lo ocurrido en Guatemala, El Salvador y en otros lugares”. Y realmente es inconcebible en el momento político actual en Estados Unidos. Pero creo que llegaremos a ese punto. Y debemos tomar el ejemplo de los valientes supervivientes y abogados de Guatemala.

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“El gobierno de Maduro es totalmente legítimo

El jurista español Baltasar Garzón respaldó al presidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno calificó de “totalmente legítimo”, y cuestionó a los países que reconocieron al autoinvestido presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó junto a sus “representantes diplomáticos”. “Las embajadas de Juan Guaidó están fuera de lugar, no contribuye que distintos países ahonden esa fractura y no construyan puentes”, afirmó el ex magistrado, quien dejó en claro que “la situación de Venezuela tiene que resolverse entre los factores internos”, lejos de la posición de Estados Unidos y de “los halcones americanos como Macri”. 

“Venezuela es uno de los principales conflictos internacionales de la actualidad, ha habido un especial interés en que se mediatice”, opinó Garzón sobre la crisis política que vive el país caribeño, desatada desde que Guaidó se autoproclamó como “presidente interino” hace dos semanas. Al poco tiempo, el parlamentario fue reconocido por Estados Unidos y otra decena de países de América Latina, en los que Guaidó nombró luego “representantes diplomáticos” que actúan como embajadores paralelos. Sin embargo, para Garzón, esos nombramientos no son legales. “El reconocimiento internacional no da cobertura legal en la elección de representantes del Estado, ya que la institucionalidad del gobierno es absolutamente legítima”, afirmó en diálogo con FM La Patriada.


El ex magistrado enmarcó además la situación que atraviesa Venezuela en acciones de algunos países “como Estados Unidos”, que “están haciendo afirmaciones que rayan la injerencia interna”. “Este caso es absolutamente novedoso porque es un quebranto de la normativa constitucional”, indicó Garzón, quien explicó que “no se trata de crear dobles institucionalidades” sólo porque “la oposición no asume el resultado”.


El ex juez coincidió con la postura que explicitaron la Unión Europea, México, Uruguay, Bolivia, Costa Rica y Ecuador de que “la situación de Venezuela tiene que resolverse entre los factores internos”. “No hay que generar tensiones como las que generó Donald Trump con sus declaraciones, a la vez que otros halcones americanos como Macri”, cuestionó Garzón al referirse al presidente argentino, quien recibió a la representante designada por Guaidó en el país a los pocos minutos de nombrada y fue uno de los primeros países en alinearse tras el reconocimiento de Washington. Para Garzón, “en Venezuela, más allá de los nombres, se ha logrado quebrar la normativa interna de la constitucionalidad”.


Por otro lado, en lo referido al rol de Estados Unidos en la región, el juez que supo tratar casos de crímenes de lesa humanidad como parte de la Justicia Universal afirmó que “hay una estrategia judicial que viene desde Estados Unidos y se está expandiendo en América Latina”. Según Garzón, “el Poder Judicial debería ser un faro equidistante, pero en los últimos años ciertos representantes de la Justicia miran hacia un lado y se tapan los ojos para no ver para el otro”. “Los que tienen el Poder Judicial solo lo tienen que administrar, son servidores públicos, no protagonistas”, argumentó el ex juez.


“No es un buen ejemplo utilizar la instancias judiciales para perseguir referentes políticos”, explicó Garzón, haciendo referencia a los casos como el de Cristina Fernández o Lula Da Silva. En ese tipo de casos, para el español, “la imagen que se está dando hacia el exterior es de persecución sectaria”. “Hay un sector de la Justicia que es excesivamente corporativo”, delimitó y recalcó que “una democracia fuerte tiene que tener una justicia fuera de toda duda y que no se deje instrumentalizar”. Para poder destruir ese comportamiento, el referente judicial sostiene que se debe “denunciar y conseguir que se generen esas dinámicas que no implican arbitrariedad”.


Para cerrar, en un breve comentario se refirió a la causa de los aportantes truchos, y la comparó con la que involucró a Mariano Rajoy en España, motivo por el cual tuvo que renunciar. Garzón detalló que “en lo referido a los 'aportantes truchos', se ha tardado mucho tiempo en castigar la financiación de partidos políticos”.


Hoy se reúne el Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela

En Uruguay apuestan al diálogo

Por: Página12

El encuentro de Montevideo será presidido por el mandatario Tabaré Vázquez y la representante de la Unión Europea, Federica Mogherini: participarán ministros de ocho países europeos y de cinco naciones de América latina.

El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y su canciller, Rodolfo Nin Novoa, se reunieron en Montevideo ayer, antes del primer encuentro del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, con el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, para abordar la crisis en el país caribeño.

En el marco de una gira de trabajo en Uruguay, Ebrard sostuvo un encuentro con Vázquez en su residencia de Suárez y Reyes de Montevideo, en la que discutieron “sobre la iniciativa de diálogo presentada por ambas naciones con respecto a la situación que vive Venezuela”, según informó la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. Ebrard encabeza la delegación del país norteamericano que arribó ayer a Uruguay para participar en la conferencia internacional sobre la situación en Venezuela que tendrá lugar hoy en Montevideo.
Además del encuentro con Vázquez y Nin Novoa, el canciller mexicano también “sostendrá reuniones bilaterales con la delegación de Uruguay y con las naciones caribeñas que pertenecen a la Comunidad del Caribe (Caricom), entre otras”, aclara el comunicado. “México participará en las reuniones a celebrarse tanto el 6 como el 7 de febrero guiado por la intención de construir un diálogo fructífero entre la comunidad internacional que contribuya a encontrar una salida política frente a la polarización”, añade el texto.

De esa forma, el gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador busca refrendar “su convicción por el diálogo y la diplomacia como la mejor alternativa para evitar el conflicto, proteger los derechos humanos y construir una paz democrática en Venezuela”.


Tras varios meses de preparación en el Consejo de la UE, la alta representante comunitaria para la Política Exterior, Federica Mogherini, anunció la puesta en marcha de este Grupo de Contacto Internacional el pasado 31 de enero en Bucarest, con ocasión de una reunión informal de ministros europeos de Exteriores. Según documentos oficiales del Consejo de la UE, el mismo tendrá un mandato limitado a 90 días y realizará su trabajo a lo largo de tres fases.

El grupo de contacto no nace con vocación de mediar entre las partes en Venezuela sino de “promover un entendimiento común y un enfoque más concertado entre actores internacionales” sobre la situación en el país, con vistas a lograr una “solución pacífica y democrática a la actual crisis”. Pretende además “construir confianza y crear condiciones necesarias para que emerja un proceso creíble, en línea con las provisiones relevantes de la Constitución venezolana, que permita a los venezolanos determinar su propio futuro a través de la celebración de nuevos comicios con todas las garantías para un proceso electoral justo y libre, supervisado por observadores internacionales”.

Por el momento participan en el grupo la UE como institución y ocho de sus Estados miembros (España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, Suecia y el Reino Unido), así como Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay por la parte latinoamericana. La UE considera “esencial” que haya una representación “equilibrada” de países de la región, así como de organizaciones internacionales. Al cabo de 90 días, la UE revisará la “adecuación política” y los resultados conseguidos por el grupo, cuyo trabajo concluirá si no se han logrado “progresos suficientes”.

La reunión de hoy, que durará unas tres horas y se iniciará a las 11.30 hora local, será copresidida por Mogherini, y por el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez. De la misma participarán, además, ministros de Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México, Uruguay, Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia.
Está previsto que la mayoría de los participantes en la reunión, cuyo rango es ministerial, lleguen y salgan de Uruguay en el día, lo que agilizará la organización del evento y los protocolos de seguridad del mismo.

Los intervinientes discutirán sobre las condiciones mínimas que deben darse en Venezuela para un proceso de transición política, tras los últimos acontecimientos; sobre los resultados esperados del proceso que se vive en el país y sobre las medidas a adoptar.

La crisis política que vive Venezuela en los últimos años se agravó desde que el nuevo líder de la Asamblea Nacional (Parlamento) de ese país, Juan Guaidó se proclamó presidente interino del país el pasado 23 de enero y fue reconocido por diferentes gobiernos, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Brasil, Perú, Argentina, Colombia, España, Reino Unido y Alemania.

En América, Uruguay y México se han mostrado como neutrales y por eso asistirán a esta reunión en conjunto con la Unión Europea y en la que se buscará una salida negociada a la crisis política en Venezuela.

El expresidente de Uruguay José Mujica dijo este martes que la reunión del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, es una “necesidad histórica, porque la otra alternativa es guerra”, enfatizó a la prensa el exguerrillero tupamaro antes de dejar el acto de celebración por el 48 aniversario de la coalición de izquierda oficialista que integra, el Frente Amplio (FA).
El político uruguayo, quien podría actuar como mediador del conflicto si el gobierno de Tabaré Vázquez así lo solicita, sostuvo que pese a que es “difícil”, hay que “buscar una salida”. “Decía Napoleón: cuando tengo una fortaleza sitiada le dejo una ruta de escape. ¿Cómo va a ceder el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro si lo están obligando a la guerra? ¿Qué le ofrecen? ¿Guantánamo? Entonces, si no pelea, muere, y es mejor morir peleando. Por eso, si ustedes quieren evitar la guerra tienen que buscar una salida negociable”, añadió.


 México y Uruguay proponen plan de cuatro etapas para solucionar crisis política en Venezuela

Publicado: Rusia Today, 7 feb 2019 01:28 GMT | Última actualización: 7 feb 2019 05:43 GMT

Ambos países plantean un mecanismo que privilegie el diálogo desde una perspectiva "de respeto al derecho internacional".

Los Gobiernos de México y Uruguay plantearon este miércoles el Mecanismo de Montevideo, una propuesta de cuatro etapas que permita fomentar "condiciones necesarias" para encontrar una solución "integral y duradera" a la crisis política que atraviesa Venezuela, tras la autoproclamación del diputado Juan Guaidó como "presidente encargado", y su posterior reconocimiento por parte de EE.UU. y varios países en América Latina y Europa.


La iniciativa, que privilegia el diálogo desde una perspectiva "de respeto al derecho internacional y a los derechos humanos", quedó plasmada en un comunicado conjunto entre México y Uruguay, después de efectuarse una reunión este miércoles entre Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE); el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez; y su canciller, Rodolfo Nin Novoa.

En el documento, se hace mención a cuatro fases:


• Diálogo inmediato.
• Negociación.
• Compromisos.
• Implementación.


¿Quiénes acompañarían el proceso?


En el comunicado, los países proponentes manifestaron que en caso de que "las partes decidan comunicarse", serán invitados al proceso de diálogo Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general Iberoamericana; así como los ex cancilleres de Uruguay y México, Enrique Iglesias y Bernardo Sepúlveda, respectivamente; y también David Simons, expresidente del Tribunal Supremo de Barbados.


"Se trata de personalidades de reconocida experiencia internacional y calidad moral para acompañar este mecanismo", añaden en el comunicado.

La repuesta de Venezuela


Ante la propuesta, el presidente Nicolás Maduro anunció este miércoles el "respaldo absoluto" de su Gobierno a las cuatros etapas del Mecanismo de Montevideo.
El mandatario ratificó que su Gobierno está "listo y preparado" para participar en un proceso de diálogo "para la búsqueda de la paz y el entendimiento".

Aunque las propuestas de negociación se han puesto sobre la mesa, desde Washington el mensaje es rechazo a cualquier medida de acercamiento entre los factores en pugna. Hace cinco días, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, dijo que "este no es el momento para el diálogo" en Venezuela, sino que "el momento para la acción".
La declaración de Pence se produjo justamente después que Guaidó rechazara la propuesta de "un nuevo mecanismo de diálogo" en la nación caribeña, anunciado por México y Uruguay.

Publicado enCrisis Venezuela
Martes, 29 Enero 2019 05:59

Hacia la guerra civil en Venezuela

Hacia la guerra civil en Venezuela

Cuando Donald Trump decidió retirar las tropas de Siria, en diciembre pasado, lo hizo porque ya tenía decidido abrir un nuevo frente de batalla. Ese nuevo frente, hoy lo sabemos sin la menor duda, es América Latina. Aunque la primera trinchera sea Venezuela, el plan del Pentágono consiste en afirmar el control de su patio trasero en momentos en que el dominio geopolítico global atraviesa una crisis sin precedentes.

En efecto, Estados Unidos no está en condiciones de librar guerras en Asia. No ya contra China, sino siquiera contra el régimen de Corea del Norte, una dictadura oprobiosa con la cual está negociando desde hace más de un año.


Tampoco puede mantener en pie su intervención militar en Oriente Medio, puesta a la defensiva por el despliegue militar de Rusia e Irán. La estrepitosa derrota que cosecharon quienes quisieron impulsar la caída de Bashar al Asad, mediante la intervención neocolonial de Francia e Inglaterra sumadas a la del Pentágono, será una lección difícil de olvidar para sus generales.


¿Por qué América Latina? En este continente se juega el dominio global de la superpotencia que ya no puede seguir siendo, como lo fue desde 1945, la que ponía orden en el tablero global. Empezar por Venezuela es hacerlo por el eslabón más débil, como suponen los estrategas de Washington. El régimen cuenta sólo con el apoyo de un sector de la población, probablemente un tercio, y de una parte de las fuerzas armadas, imposible de cuantificar.


En Venezuela, además, las elecciones son ilegítimas y apenas una excusa para mantener en pie la fachada de una democracia inexistente. Nada muy distinto de lo que sucede en Honduras y Guatemala, por ejemplo. Es que el argumento democrático es polvo al lado de las pesadas razones geopolíticas. Para Estados Unidos, el control de la principal reserva petrolera del mundo, pero sobre todo el control del Caribe, son los dos temas centrales que no está dispuesto a debatir.


Nicholas Spykman, el principal geoestratega estadounidense del siglo XX, fue autor de dos libros en los que define la estrategia para la región: America’s Strategy in World Politics, publicado en 1942, y The Geography of the Peace, publicado un año después de su muerte, en 1944. En sus trabajos Spykman divide América Latina en dos regiones, desde el punto de vista de la estrategia de Estados Unidos: una primera incluye México, América Central y el Caribe, además de Colombia y Venezuela; y la otra comprende a toda América del Sur, debajo de Colombia y Venezuela.


Según las tesis de Spykman, la primera es “una zona en que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”, se trata de “un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que México, Colombia y Venezuela quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia de Estados Unidos”.


En Sudamérica, sigue el estratega, cualquier amenaza a la hegemonía estadounidense vendrá de “A B C” (Argentina, Brasil y Chile). Spykman creía que esos grandes estados “situados fuera de nuestra zona inmediata de supremacía” pueden intentar “contrabalancear nuestro poder a través de una acción común o mediante el uso de influencias de fuera del hemisferio”. Si esto sucediera, escribió en America’s Strategy in World Politics, “tendrá que ser respondida mediante la guerra”.


El profesor de ciencia política brasileño José Luis Fiori reflexionaba: “De no haber sido ciertos todos esos análisis, previsiones y advertencias hechos por Nicholas Spykman, parecerían una bravata de algunos de estos ‘populistas latinoamericanos’, que inventan enemigos externos” (Sinpermiso, 16-XII-07).1


Es evidente que la “democracia” es apenas una excusa en la que nadie cree. En Venezuela convergen intereses geopolíticos que no tienen la menor relación con la oposición izquierda/derecha ni con la democracia. Una guerra civil en nuestro subcontinente es la peor noticia para los pueblos de la región. Pero puede ayudar a Trump a reelegirse en 2020, y con él crecerán los tiranuelos de ultraderecha como Bolsonaro y Duque, y prosperarán los negocios y las grandes multinacionales que cotizan en bolsa.


1. Las citas del libro de Spykman pertenecen al artículo de Fiori.

28 enero 2019 0

 

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