Un mercado público en Hermosillo, un Estado al norte de México, en diciembre pasado.Norte Photo / GETTY

En su reporte anual de riesgos globales, Eurasia Group destaca el “intenso” calendario electoral de la región y sus posibles consecuencias para las finanzas públicas

 

La división política en Estados Unidos, la lentitud y mal manejo de la vacuna contra el coronavirus, los bajos precios del petróleo son algunos de los diez riesgos más importantes para el mundo en 2021 identificados por la consultora Eurasia Group. En su reporte publicado esta semana, el director general, Ian Bremmer, y su presidente, Cliff Kupchan, destacaron también a América Latina argumentando que su “decepcionante” desempeño económico atenta contra el desarrollo.

“A medida que emergen de la pandemia, los países de América Latina enfrentarán versiones más nítidas de los problemas políticos, sociales y económicos que ya estaban enfrentando antes de la crisis”, dice el reporte. “No habrá disponibilidad generalizada de vacunas hasta bien entrado el segundo semestre de este año, y los países de América Latina están mal posicionados para hacer frente a otra ola de coronavirus antes de esa fecha”.

Las cuestiones económicas ya están pasando a primer plano, dice el reporte, y no hay liderazgo global en modelos políticos ni estándares comerciales a seguir. El resto de los riesgos identificados por Eurasia Group para este año son el coronavirus, el cambio climático, las tensiones geopolíticas entre China y EE UU, la privacidad y el acceso a los datos personales, los ciberataques, la debilidad de la economía en Turquía y la salida de la canciller alemana Angela Merkel.

“Al igual que 2020 fue abrumadoramente sobre respuestas de atención médica a la covid-19 (y cuántos Gobiernos se equivocaron), 2021 se tratará abrumadoramente de respuestas económicas a los síntomas persistentes de la covid-19 y al tejido cicatricial (la carga de la deuda y políticas des-alineadas), incluso cuando las vacunas se despliegan y la emergencia sanitaria se desvanece”, apuntan los expertos. En EE UU, por ejemplo, a pesar de tener uno de los inventarios de vacunas más grandes, las autoridades han admitido que la campaña de vacunación ha tardado más de lo esperado, retrasando la reactivación económica.

En países emergentes, la baja capacidad para proporcionar estímulos y redes de seguridad significa que estos efectos se sentirán más fuerte, dice el reporte. “El problema será más agudo en América Latina, Medio Oriente y el sudeste asiático”, señalan, “los programas de vacunación en mercados emergentes se verán ralentizados por una infraestructura deficiente para la distribución”.

“En América Latina, los principales puntos conflictivos políticos se puntualizan ya en el intenso calendario electoral de este año: elecciones legislativas en Argentina y México, así como elecciones presidenciales en Ecuador, Perú y Chile. Estos cinco países han experimentado un deterioro fiscal significativo, derivado de aumento del gasto para mitigar el impacto económico de la pandemia”, dice Eurasia. La consultora augura un debilitamiento del Gobierno del presidente Alberto Fernández en Argentina en las elecciones, y un buen resultado electoral para el presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Los resultados de la elección de este verano, asegura la consultora, será favorable para el partido del presidente mexicano, preservará su mayoría en el Congreso y la popularidad de López Obrador permanecerá alta. “Esto permitirá que su agenda continúe y se deteriore el clima de negocios”, apuntan.

En Ecuador, Chile y Perú, el descontento social pudiera abrir la puerta a candidatos populistas, asegura Eurasia. “Dado el aumento de la pobreza, la creciente desigualdad y el alto desempleo, los gobernantes no estarán dispuestos a tomar decisiones políticamente costosas, como recortar el gasto en servicios sociales; de hecho, las elecciones serán un incentivo para los políticos, especialmente a los del poder legislativo, a impulsar políticas que ejerzan una mayor presión sobre las finanzas de sus países”.

Por Isabella Cota

México - 08 ene 2021 - 03:07 UTC

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Las tres amenazas más graves para la vida en 2021

Enormes zonas del mundo, sin incluir a China ni a unos pocos países más, se enfrentan a un virus descontrolado que no se ha detenido a causa de la incompetencia criminal de los gobiernos.

El hecho de que estos gobiernos de países ricos dejaran de lado cínicamente los protocolos científicos básicos publicados por la Organización Mundial de la Salud y por las organizaciones científicas revela sus prácticas mezquinas. Todo lo que no sea centrar la atención en la gestión del virus mediante pruebas, rastreo de contactos y aislamiento -y si esto no es suficiente, entonces imponer un confinamiento temporal- es una temeridad. Es igualmente preocupante que estos países más ricos hayan seguido una política de “nacionalismo de vacunas” al acumular candidatos para las vacunas en lugar de una política para la creación de una “vacuna popular”. Por el bien de la humanidad, sería prudente suspender las normas de la propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento que promueva vacunas universales para todos los pueblos.

Aunque la pandemia es el principal problema que ocupa nuestras mentes, hay otras cuestiones importantes que amenazan la longevidad de nuestra especie y de nuestro planeta. A saber:

Aniquilación nuclear

El 23 de enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientistsestableció el Reloj del Juicio Final peligrosamente cerca, a 100 segundos para la medianoche. El reloj, creado dos años después de que se desarrollaran las primeras armas atómicas en 1945, es evaluado anualmente por la Junta de Ciencia y Seguridad del Bulletin, que decide si mover el minutero o mantenerlo en su lugar. Para cuando vuelvan a ajustar el reloj, bien podríamos estar aún más cerca de la aniquilación. Los tratados para el control de armamentos, que son ya bastante limitados, no son más que papel mojado en la medida en que las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (más del 90% de las cuales están solo en manos de Rusia y Estados Unidos). La producción de este armamento podría hacer fácilmente que este planeta sea aún más inhabitable. La Armada de los Estados Unidos ha desplegado ya ojivas nucleares tácticas W76-2 de bajo rendimiento. Es urgente incluir en la agenda mundial una serie de pasos inmediatos hacia el desarme nuclear. El Día de Hiroshima, que se conmemora cada año el 6 de agosto, debe convertirse en una fecha más sólida de meditación y protesta.

Catástrofe climática

Un artículo científico publicado en 2018 llevaba un titular sorprendente: “La mayoría de los atolones serán inhabitables a mediados del siglo XXI porque el aumento del nivel del mar intensificará las inundaciones provocadas por las olas”. Los autores descubrieron que pueden desaparecer todos los atolones desde las Seychelles hasta las Islas Marshall. Un informe de las Naciones Unidas de 2019 estimaba que 1 millón de especies animales y vegetales están en peligro de extinción. Agreguen a esto los catastróficos incendios forestales y el severo blanqueamiento de los arrecifes de coral, y está claro que ya no podemos perder más tiempo con clichés sobre una cosa u otra como canarios en la mina de carbón de la catástrofe climática; el peligro no está en el futuro, sino en el presente. Es esencial que las grandes potencias -que no quieren sacudirse los combustibles fósiles- se comprometan con el enfoque de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” establecido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro. Es revelador que países como Jamaica y Mongolia ajustaran sus planes climáticos a las prescripciones de la ONU antes de finales de 2020, como exige el Acuerdo de París, a pesar de que estos países producen una pequeña fracción de las emisiones globales de carbono. Los fondos comprometidos con los países en desarrollo para que participen en el proceso están prácticamente agotados y la deuda externa se ha disparado. Esto demuestra una falta de seriedad fundamental por parte de la “comunidad internacional”.

Destrucción neoliberal del contrato social

Los países de América del Norte y Europa han aniquilado su función pública en la medida en que el Estado se ha entregado a los especuladores y las fundaciones privadas han mercantilizado la sociedad civil. Esto significa que las vías de transformación social en estas partes del mundo se han visto obstaculizadas grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad política de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite a los multimillonarios establecer políticas que hacen que aumenten las tasas del hambre. Los países no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones sino por sus presupuestos anuales; Estados Unidos, por ejemplo, gasta casi 1 billón de dólares (si se suma el presupuesto estimado de inteligencia) en su maquinaria de guerra, al tiempo que dedica una fracción de esa cantidad a bienes públicos (como atención médica, algo que se ha puesto en evidencia durante la pandemia). Las políticas exteriores de los países occidentales parecen estar bien lubricadas por acuerdos de armas: los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos acordaron reconocer a Israel con la condición de que compraran 23.000 millones y 1.000 millones de dólares, respectivamente, en armas fabricadas en Estados Unidos. Los derechos de los palestinos, los saharauis y el pueblo yemení no influyeron en estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de Estados Unidos contra 30 países, entre ellos Cuba, Irán y Venezuela, se ha convertido en parte normal de la vida incluso durante la crisis de salud pública de la COVID-19. Es un fracaso del sistema político que las poblaciones del bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos, que en muchos aspectos son democráticos sólo de nombre, a adoptar una perspectiva global ante esta emergencia. Las crecientes tasas del hambre revelan que la lucha por la supervivencia es el único horizonte de miles de millones de personas en el planeta (siempre que China sea capaz de erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilación nuclear y la extinción debido a la catástrofe climática son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las víctimas del asalto neoliberal que ha asolado a la generación pasada, los problemas a corto plazo para sustentar su mera existencia desplazan preguntas fundamentales sobre el destino de nuestros hijos y nietos.

Problemas globales a tal escala requieren de cooperación global. Las principales potencias, presionadas por los Estados del Tercer Mundo en la década de 1960, acordaron el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de 1968, aunque rechazaron la muy importante Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional de 1974. Ya no existe el equilibrio de fuerzas necesario que impulse esa agenda de clase en el escenario internacional; las dinámicas políticas en los países de Occidente en particular, pero también en los Estados más grandes del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica) son necesarias para que cambie la naturaleza de los gobiernos. Es necesario un internacionalismo sólido que preste una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: por guerra nuclear, por catástrofe climática y por colapso social. Las tareas que tenemos por delante son abrumadoras y no pueden aplazarse.

Por Noam Chomsky, Vijay Prashad | 08/01/2021 | 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Noam Chomskyes un lingüista, filósofo y activista político legendario. Es profesor laureado de lingüística de la Universidad de Arizona. Su libro más reciente es Climate Crisis and the Global Green New Deal: The Political Economy of Saving the Planet.

Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es compañero de redacción y corresponsal-jefe de Globetrotter. Es editor-jefe de LeftWord Books y el director del Tricontinental: Institute for Social Research. Asimismo, es miembro destacado no residente del  Chongyang Institute for Financial Studies, Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos The Darker Nations y The Poorer Nations. Su último libro es Washington Bullets, con una introducción de Evo Morales.

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El presidente francés, Emmanuel Macron, hace gestos mientras asiste a una conferencia de prensa en Beirut el 1 de septiembre de 2020. — GONZALO FUENTES / AFP

Emmanuel Macron es la última víctima de Oriente Próximo, una víctima ingenua que se propuso resolver la situación de Líbano jugando a la política no con los actores implicados directamente sino con los políticos libaneses. Desde principios de agosto, el presidente francés se emplea a fondo en negociar con destinatarios equivocados que ni pinchan ni cortan.

 

Aunque no es el único líder europeo que se ha ensuciado las manos con todo lo tocante a Oriente Próximo, Emmanuel Macron va siempre un paso por delante de sus colegas Angela Merkel y Boris Johnson. En cualquier caso, ninguno de los tres parece sufrir de remordimientos por lo que hacen y dejan de hacer y da la impresión de que duermen a pierna suelta.

El último capítulo de sus enredos se inició tras la terrible explosión del puerto de Beirut el 4 de agosto, cuando como si tuviera pocos quebraderos de cabeza dentro y fuera de Francia, Macron se empeñó en resolver la caótica situación de Líbano con una diplomacia no exenta de amenazas que a la postre solo ha servido para demostrarle que ha topado con un muro infranqueable.

Todos los conflictos de la región están ligados a la cuestión palestina, y casi todos están vinculados directamente a Israel, empezando por Irán, pasando por Yemen, y terminando por Egipto. Es una cuestión básica que Macron y sus socios europeos conocen perfectamente pero que prefieren ignorar para no ponerse a tiro del estado judío.

Esto les lleva a situaciones cómicas y de una hipocresía considerable que les obliga a responder de manera cínica a las políticas israelíes en Oriente Próximo, un mal de grandes proporciones que sigue creciendo porque los líderes europeos se niegan a enfrentarse a la raíz del problema: la ocupación israelí y la exportación del problema de la ocupación de los territorios palestinos y el Golán a otras zonas de la región.

Todavía están en la retina las imágenes de un Macron sonriente y satisfecho recibiendo con cara de circunstancias un baño de masas en Beirut. ¿Es posible que el presidente francés realmente creyera que podía solucionar la enquistada crisis libanesa y formar un gobierno a su medida sin acabar con la ocupación israelí? Da la impresión de que así fue, que Macron se lo creyó, y también da la impresión de que ahora está sorprendido de que su encomiable esfuerzo no haya dado resultados.

Le Monde recuerda que Macron visitó Beirut dos días después de la explosión, el 6 de agosto, y que prometió regresar el 1 de septiembre para verificar que los líderes libaneses estaban dispuestos a colaborar. Incluso llamó por teléfono a Vladimir Putin y a Hassan Rouhani para pedirles ayuda, un mal enfoque puesto que el único que podía ayudarle era Benjamin Netanyahu poniendo fin a la brutal ocupación militar.

Incluso se permitió organizar el 9 de agosto, y al amparo de la ONU, una conferencia internacional de donantes para Líbano que comprometió más de 250 millones de euros, poniendo, eso sí, la condición de que el dinero se canalizaría a través del ejército y no a través de un estado corrupto en el que absolutamente nadie cree.

Por si esto fuera poco, una semana después de su primera visita a Beirut, la administración de Donald Trump, teledirigida desde Tel Aviv, impuso sanciones contra dos exministros de Hizbola con el fin de meter un palo entre las ruedas de Macron, y acto seguido el secretario de Estado Mike Pompeo escribió una columna en Le Figaro cortando por lo sano la iniciativa del despistado presidente francés.

Como había prometido, Macron volvió a Beirut a principios de septiembre cargado con declaraciones pomposas sobre Líbano. Su presión condujo a la propuesta de formar un gobierno tecnócrata presidido por el independiente Mustafa Adib, quien enseguida tuvo que dimitir sin siquiera llegar a gobernar debido a las disputas internas, exacerbadas por las sanciones de EEUU.

Ahora Líbano espera como agua de mayo la salida de Trump de la Casa Blanca. Dirigida desde Tel Aviv, la administración americana se ha convertido en el primer problema de Oriente Próximo, incluso por delante de la cínica Europa, cuya pasividad letal viene acompañada de tanto en tanto por actitudes quijotescas e inútiles como la de Macron con Líbano.

La política exterior de Macron, por lo que se refiere al Mediterráneo y el Sahel, es la de alguien que quiere y no puede, sometido siempre a arrebatos puntuales y personales, en lugar de dejar que sean los expertos europeos quienes diseñen y ejecuten una política razonable por el bien de Europa y no en función de lo que ahora interesa o no interesa a París.

Esperando a Joe Biden, los libaneses pueden estar seguros de que sus problemas no se van a resolver pronto, como tampoco se va a resolver pronto la situación en Yemen. Todo está relacionado con la ocupación israelí y nada indica que Biden vaya a hincarle el diente a ese asunto, y menos teniendo como socio a una Europa anestesiada y sin iniciativas para lograrlo.

Pues bien, Macron regresó a Beirut a finales de septiembre, y su siguiente viaje, programado para el 22 de diciembre, se canceló debido a que el presidente se contagió de Covid-19. Es posible que más adelante vuelva a Beirut, pero eso no servirá de mucho, puesto que los problemas de Oriente Próximo estarán en el aire hasta que no se confronte la realidad y se resuelva la ocupación israelí, algo por lo que Macron y sus socios europeos no han hecho nada.

08/01/2021 07:27

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Luis Arce destina el 10 por ciento del presupuesto a la salud para enfrentar el rebrote

El presidente de Bolivia busca garantizar la vacunación masiva

Bolivia superó la barrera de más de mil contagios de coronavirus por día. El 30 de noviembre se había registrado la cifra más baja con 45 casos positivos en un día, según el ministerio de Salud.

 

Pese a que las autoridades habían previsto un rebrote hacia fines de enero en Bolivia, los contagios de coronavirus aumentaron de forma preocupante en las últimas jornadas. El país volvió a superar la barrera de más de mil contagios por día en comparación con el 30 noviembre, cuando se había registrado la cifra más baja con 45 casos positivos, según el ministerio de Salud. Frente a un escenario complejo, el presidente Luis Arce aprobó el presupuesto general de 2021 por el que destinará los "recursos necesarios" para la compra de las vacunas contra la covid-19. También promulgó el impuesto a las grandes fortunas y la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA), dos de sus principales promesas de campaña para salir de la crisis que atraviesa el país.

Arce anunció que se harán pruebas masivas para una detección temprana del nuevo virus y también aseguró contar con un plan de salud compuesto por nueve pilares que está compartiendo con distintos sectores antes de su puesta en marcha. Según autoridades departamentales, Santa Cruz ya se encuentra en una fase de rebrote por el incremento de casos y los hospitales municipales están al 95 por ciento de su capacidad. Mientras tanto, en La Paz se hacen "bloqueos epidemiológicos" en barrios para detectar los casos positivos. El ministro de Defensa Edmundo Novillo dio positivo por coronavirus, convirtiéndose así en el primer miembro del gobierno en contraer la enfermedad.

El presidente Luis Arce, quien asumió el pasado ocho de noviembre, aseguró que "ante la urgencia de contar con vacunas, he iniciado gestiones internacionales y he programado un presupuesto para disponer de un lote adicional'' para el 80 por ciento de la población. Con la aprobación de esta ley, Arce garantizó que destinará suficientes recursos para garantizar la compra de nuevas vacunas, además de las que ya tiene aseguradas a través del mecanismo internacional COVAX, que garantiza dosis para el 20 por ciento de la población.

Arce se refirió a la estrategia para vacunar a la población y reconoció que el país enfrenta dificultades para asegurar la provisión de dosis, algo de lo que culpó al régimen encabezado por Jeanine Áñez. "Contrariamente a lo que hicieron otros países que tenían gobiernos legítimamente elegidos, haciendo las gestiones en su debido momento para contar con las vacunas necesarias, el gobierno de facto de Bolivia no lo hizo", denunció Arce durante el acto parlamentario en el que se aprobó el presupuesto 2021.

En ese sentido el presidente electo se comprometió a "concluir todo el programa de hospitales que habíamos trazado, tener toda la infraestructura para enfrentar posibles rebrotes de coronavirus y de otras enfermedades en el país". La nueva ley garantiza un diez por ciento del presupuesto para fortalecer el sistema sanitario boliviano. El presidente de Bolivia también promulgó una ley que crea el Impuesto a las Grandes Fortunas y otra que establece un régimen de reintegro en efectivo del IVA.

Un rebrote que preocupa

El ministerio de Salud boliviano registra hasta el momento 155.594 contagios y 9.106 muertos a causa de la covid-19. Expertos atribuyeron el rebrote anticipado a un relajamiento de las medidas de bioseguridad y, a pesar de las advertencias, los mercados callejeros estuvieron abarrotados por las fiestas de fin de año. En La Paz, las autoridades admitieron que los "cordones epidemiológicos'' para contener la propagación en los barrios más afectados se vieron desbordados.

En Santa Cruz de la Sierra y en El Alto, las ciudades más pobladas del país y las más golpeadas por el nuevo virus, mucha gente dejó de usar barbijos, que no se vieron siquiera en las reuniones de proclamación de candidatos para las elecciones municipales y departamentales que se realizarán en marzo. "En tales municipios el contagio se encuentra desbordado en ambientes cerrados, espacios públicos, persona a persona en cualquier lugar, hogares y otros", indica un duro comunicado del ministerio de Salud. Por ese motivo, la cartera llamó a "implementar medidas más estrictas hasta desacelerar el contagio".

El incremento de los contagios activó las alarmas particularmente en el departamento de Santa Cruz, donde se teme el colapso del sistema público de salud. Debido a la acelerada propagación del coronavirus, el sistema sanitario cruceño está al 95 por ciento de su capacidad, aseguró el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Marcelo Ríos. "Hay 46 pacientes en unidades de terapia intensiva, lo cual nos está mostrando la situación complicada de la situación ocupacional de los hospitales. Hemos tenido problemas el fin de semana y hoy en conseguir espacios en los terceros niveles, terapia intensiva, cuidados intermedios", detalló el funcionario.

A principios de diciembre, el gobierno de Arce levantó las restricciones para eventos masivos que regían desde marzo pasado, con la finalidad de reactivar la economía del país, una medida que estará vigente hasta el 15 de enero. Las autoridades nacionales resolvieron restringir desde el pasado 25 de diciembre y por dos semanas el ingreso de pasajeros provenientes de Europa hasta el próximo ocho de enero para evitar otro rebrote y el ingreso de la nueva cepa de la covid-19 identificada en el Reino Unido

La semana pasada el país registró durante dos días consecutivos más de mil casos nuevos diarios de covid-19 después de alrededor de tres meses en los que la cantidad de contagios por día fue inferior a esa cifra, lo que levantó las alarmas en las principales regiones y ciudades que empezarán a aplicar algunas medidas de contención.

Una de las víctimas de esa nueva y peligrosa ola fue el propio ministro de Defensa Edmundo Novillo, quien se convirtió en la primera autoridad contagiada de coronavirus en el gabinete de Luis Arce. Novillo fue diagnosticado con la enfermedad luego de someterse a una prueba PCR por un "malestar físico" que presentó desde la semana pasada, según un escueto comunicado difundido por la cartera de Defensa. "Inmediatamente se tomaron las medidas necesarias y su salud se encuentra estable", agrega la nota oficial. En su ausencia, el ministro de Gobierno Eduardo del Castillo asumió temporalmente las funciones de forma interina.

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Europa comenzó la campaña de vacunación anticovid

La nueva cepa del virus podría abrir las puertas a una tercera ola

Según el experto italiano Domenico Arcuri, el final de la noche llegará cuando se haya vacunado al 70 u 80 por ciento de la población, algo que se espera en septiembre. 

 

El “Vax day”, el 27 de diciembre, el día que comenzaron las vacunaciones anticovid en Italia y buena parte de los países europeos, pasará a la historia de Europa como una de las jornadas más significativas de las últimas décadas, al menos desde la Segunda Guerra Mundial. Porque si bien no hubo tiroteos, ni bombardeos, ni destrucción material de ciudades enteras, como las hubo en aquel momento, el coronavirus actuó (y actuará todavía) como una bomba silenciosa, como un agresivo enemigo, que hasta ahora se llevó la vida de al menos 1,7 millones de personas en el mundo, poco más de 430.000 de ellos en el Viejo Continente.

Pero que hayan empezado las vacunaciones, como han subrayado numerosos expertos, no significa que el virus haya sido derrotado. Sobre todo ahora, que se habla insistentemente de nuevas cepas diferentes nacidas en otros países como Sudáfrica y Gran Bretaña. Al parecer, la que se desarrolló en Inglaterra sería mucho más contagiosa que las cepas de la covid- 19 conocidas hasta ahora, aunque no más peligrosa. Y si bien la vacunación abre una puerta hacia la esperanza, no está dicho que no pueda producirse una tercera ola de contagios a causa de la nueva cepa pese a que Italia, como otros países europeos, bloqueó los vuelos provenientes de Gran Bretaña para evitar la difusión del virus. Así y todo, ya fueron detectados algunos casos de la nueva cepa del virus en distintas ciudades italianas, de gente proveniente de Inglaterra precisamente.

El comienzo de la vacunación “es una luz después de una larga noche” comentó el Comisario Extraordinario para afrontar la pandemia en Italia de la covid19, Domenico Arcuri, que sin embargo, subrayó en declaraciones a la prensa italiana: ”Cuanto más se baje el nivel de responsabilidad en cuanto a la protección de los ciudadanos, mayor será el riesgo de una nueva ola de contagios. Se requerirá todavía mucho tiempo para controlar el virus. Se requiere responsabilidad y paciencia”. Según Arcuri, el final de la noche llegará cuando se haya vacunado al 70 u 80 por ciento de la población, cosa que se espera recién para el otoño italiano (es decir a partir de septiembre del 2021).

En Italia, en menos de un año desde que China difundió la existencia de la covid-19 el 31 de diciembre, se han producido más de dos millones de casos y casi 72.000 muertos. En noviembre comenzó la parte más agresiva de la segunda ola de contagios que se desencadenó a partir de octubre, llegando el 13 de noviembre a más de 40.000 nuevos casos en un día. Desde ese momento, según datos oficiales, los nuevos contagios comenzaron a descender lentamente llegando al 26 de diciembre a 10.400 casos en 24 horas. Pero la llegada de la nueva cepa del coronavirus podría abrir las puertas a una tercera ola, según temen los expertos, especialmente si no se siguen respetando las medidas de protección como distancias, barbijos y el respeto de las rígidas normas impuestas por el gobierno para la celebraciones de las fiestas de este fin de año.

Las primeras dosis ( 9.750 para Italia) de la vacuna Pfizer-Biontech -que también fueron entregadas a los demás países europeos para al “V day” y que habían sido encargadas por la Comisión Europea- llegaron directamente desde Bélgica, donde fueron elaboradas, al Hospital Spallanzani de Roma. Las dosis habían llegado el 26 a Italia pero también a Austria, Bulgaria, Francia, Portugal, España, para que pudieran comenzar a vacunar el 27. Un poco antes llegaron a Alemania, Hungría y Eslovaquia. Las vacunaciones deberían comenzar el 28 de diciembre en Bélgica y Luxemburgo y después del 8 de enero en Holanda. También han recibido las vacunas Suecia y Noruega y Dinamarca. El 8 de enero, además, el EMA (Agencia Europea de las Medicinas) podría dar su acuerdo para la difusión de la vacuna desarrollada por la estadounidense Moderna, lo que podría aumentar la cantidad de dosis disponibles en el mundo.

En Italia será el ejército quien se encargará de distribuir las primeras vacunas en las distintas regiones. A partir del 28 de diciembre llegarán entre 450.000 y 470.000 dosis cada semana, que serán distribuidas directamente por la casa farmacéutica Pfizer en los 294 puntos de vacunación creados por los gobiernos regionales. La idea es vacunar antes que nada a todo el personal sanitario de los hospitales y al personal y personas alojadas en las Residencias para ancianos, muy difundidas en todo el país y que han sido graves centro de difusión en estos meses. Los ancianos en general están entre los primeros candidatos a ser vacunados.

En el primer trimestre se calcula, que deberían llegar a Italia más de 28 millones de dosis de distintos laboratorios, lo que serviría para vacunar tal vez a menos de la mitad de los 60 millones de habitantes (ya que algunas vacunas requieren dos dosis), 14 millones de los cuales tienen más de 65 años de edad.

El 27 de diciembre fueron inyectadas en Roma las primeras dosis de la vacuna de Pfizer, a cinco colaboradores del Hospital de Enfermedades Infecciosas Spallanzani, una investigadora, dos médicas, una enfermera y un trabajador sanitario. La investigadora María Rosaria Capobianchi, directora del Laboratorio de Virología del Spallanzani -que participó en el diagnóstico del primer caso de covid detectado en Italia-, declaró a la prensa después de haber sido vacunada: “Me siento muy bien. Tenemos que confiar en la ciencia. Me ofrecí para ser vacunada y fui seleccionada como un símbolo, como para decir a la gente que hay que confiar y creer en la ciencia. Porque las elecciones realizadas son tomadas en base a serias evaluaciones científicas”.

La enfermera Claudia Alivernini, dijo por su parte: “Esta mañana me vacuné, con mucho orgullo . Es un pequeño gesto pero fundamental. He comprendido, porque he estado muy cerca, cuan difícil es combatir este virus. La ciencia y la medicina son las únicas cosas que, junto a la responsabilidad, nos hará salir de esta pandemia. Lo digo de corazón: vacunémonos todos”.

El pedido de la enfermera a la gente viene a colación porque numerosos colegas suyos o gente que trabaja en hospitales y centros para ancianos, rechazan la vacuna, plegándose al escepticismo de los “No Vacs”, un movimiento que existe en varios países de Europa y que cuestiona sobre todo las vacunas que se usan para los niños.

Durante la jornada del 27 de diciembre se vacunaron en Roma además cerca de 130 personas, todos trabajadores de la salud que se ocuparán de los centros de vacunación que abrirán próximamente en todo el país. “Es una jornada que esperábamos desde hace tiempo -declaró el Ministro de Salud, Roberto Speranza. - Llega la luz pero es necesario resistir todavía algunos meses. Sirve el respeto de las reglas”.

Este domingo comenzó la campaña de vacunación en Europa

En Francia más de la mitad de la población rechaza vacunarse contra el coronavirus

En el primer día de la campaña de inmunización contra el coronavirus que comienzó este domingo en Europa, el periódico Le Journal du Dimanche publicó una encuesta  que asegura que más de la mitad de los ciudadanos de Francia se muestran "reacios" a recibir la vacuna

Según el estudio realizado entre el 11 y el 14 de este mes, el 56 por ciento de los franceses se manifestó en contra de la inoculación de la droga y el 44 por ciento restante expresó que planea recibirla "en algún momento", aunque de ese porcentaje solo el 13 reconoció estar "seguro" de hacerlo.

Las primeras dosis de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por el laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech arribaron el sábado a territorio galo, un día después de que las autoridades sanitarias informaran de un primer caso en la ciudad de Tours de la nueva variante de covid-19 surgida en el Reino Unido.

Al igual que en otros países de la Unión Europea (UE), en Francia la campaña de vacunación contra el coronavirus comenzó este domingo. Las primeras inmunizaciones se dispusieron en dos geriátricos: uno en Dijon, en el este del país, y otro el el hospital René-Muret de Sevran, donde se encuentra Mauricette, de 78 años, la primera persona en ser vacunada en Francia.

"La razón y la ciencia deben guiarnos. Tenemos una nueva arma contra el virus: la vacuna. Mantengámonos juntos de nuevo; estemos orgullosos de nuestro sistema de salud", destacó el presidente Emmanuel Macron a través de Twitter.

Coronavirus en Francia

Con más de 2,6 millones de casos, Francia es el quinto país con más infectados a nivel global a causa del coronavirus y el primero con más positivos en Europa.

A su vez, es el séptimo país en el mundo y el segundo en el continente con más fallecidos, con 62.694 muertos a causa de la enfermedad.

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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.Christopher Black / OMS

"No será la última": La OMS llama a los países a aprender de los errores cometidos en la pandemia de covid-19

 El director general del organismo llama a los países a invertir en capacidad preventiva para poder detectar y mitigar emergencias de todo tipo.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, cree que la humanidad debe prepararse para afrontar otras pandemias en el futuro, por lo que debemos aprender de los errores cometidos durante la actual crisis sanitaria por el coronavirus.

"La historia nos dice que la pandemia actual no será la última y que las epidemias son una realidad vital", ha destacado el director en un videomensaje con motivo del Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias. "En los últimos doce meses, nuestro mundo se ha vuelto del revés. Los impactos de la pandemia van mucho más allá de la enfermedad en sí, con consecuencias de gran alcance para las sociedades y las economías", ha comentado Adhanom Ghebreyesus.

Según el funcionario, todos los países deberían invertir en capacidad para prevenir, detectar y mitigar emergencias de todo tipo, así como para desarrollar sistemas de atención primaria de salud.

El director de la OMS reconoce que la humanidad no estaba preparada para el coronavirus, al tiempo que cuestiona el esquema consistente en invertir grandes suma de dinero para combatir los brotes cuando se producen, mientras no se hace nada de antemano para prepararse ante una eventual siguiente pandemia. 

Asimismo, recalcó que para mejorar la salud humana, es importante considerar la relación entre las personas, los animales y el planeta. "Cualquier esfuerzo para mejorar la salud humana está condenado a fracaso a menos que aborden la interfaz crítica entre humanos y animales, y la amenaza existencial del cambio climático que está haciendo que nuestra tierra sea menos habitable", ha añadido Adhanom Ghebreyesus.

 

Publicado: 27 dic 2020 06:01 GMT

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Europa enfrenta el rebrote de coronavirus con una estrategia de reconfinamiento duro y vacunaciones masivas

El primer continente en superar medio millón de muertos por la pandemia

La campaña de vacunación con la formula elaborada por los laboratorios Pfizer-BioNTech comienza este domingo en Francia, casi al mismo tiempo de que, la víspera, se descubriera un primer caso de la variante SARS-CoV-2 que apareció en Gran Bretaña y el sábado otro en España. Esa variante sería entre 50 y 74 por ciento más contagiosa que la cepa en circulación. Un año después de que el Covid-19 apareciera en China casi toda la Unión Europea prepara una doble estrategia para esta semana: reconfinamiento duro y vacunaciones masivas. Con 25 millones de casos, el Viejo Continente es la primera región del mundo que superó este fin de semana el medio millón de muertos (1, 7 millones de muertos en el mundo). La vacuna de Pfizer-BioNTech llega con tantas esperanzas como interrogantes. Francia, Italia, Austria, Alemania, Gran Bretaña, Irlanda, Escocia, Dinamarca han adoptado hace unas semanas o en los últimos días medidas de restricción mucho más drásticas para frenar la expansión de una pandemia que se extiende sin que ninguna de las medidas implementadas hasta ahora haya dado los resultados esperados. La vacuna es una respuesta sobre la que se basan las estrategias futuras con dos opciones posibles: aguantar hasta el verano de 2021 o hasta finales del año entrante, cuando se completen las campañas de vacunaciones y se puedan observar con más precisión los resultados. En el caso concreto de Francia, recién a principios de enero (entre el 4 y el 7) se realizará un balance en torno a los indicadores sanitarios para saber si se prosigue con la línea de una recuperación progresiva de la actividad o si se “continúa en la situación actual, o incluso se aprietan más las tuercas” (Roland Lescure, portavoz del partido presidencial La República en Marcha). La sensación que predomina es la de un apretón suplementario a fin de paliar las consecuencias de la masiva circulación de las personas durante la Navidad. Se permitieron las reuniones, el desplazamiento entre regiones, se levantó el toque de queda, pero sólo en Navidad. El 31 de diciembre no habrá ninguna posibilidad de fiestas ni desplazamientos y el toque de queda estará vigente entre las 8 de la noche y las seis de la mañana.

Luego de que, el pasado lunes 21 de diciembre, la Agencia Europea de los medicamentos validara la vacuna Pfizer/BioNTech, las primeras dosis llegaron el jueves a Francia y el sábado empezaron a distribuirse en los hospitales. El domingo se inyectarán en los asilos de ancianos y los centros geriátricos de la localidad de Sevran (Departamento de Seine-Saint-Denis, afueras de París) y en Dijon (Bourgogne-Franche-Comté). Seine-Saint-Denis es el departamento donde se contabilizaron más muertos (1.500) y Bourgogne-Franche-Comté es una de las regiones donde el porcentaje de incidencia del virus ha sido el más elevado. La campaña de vacunación se extenderá recién a principios de enero a los 7.000 asilos de ancianos y geriátricos del país. Queda pendiente la posibilidad de que un paciente rehúse la vacuna. El personal de los geriátricos había exigido un “consentimiento por escrito” para protegerse ante cualquier acción penal. Sin embargo, esa opción fue rechazada por el Ejecutivo luego de consultar a varias instancias, entre ellas el CCNE, Comité consultativo nacional de Ética. El consentimiento escrito no figura en la hoja de ruta de la campaña. Los expertos calculan que “entre el 50 y 60 por ciento de las personas darán su consentimiento. Se suministrarán en primer lugar un millón de dosis en los asilos de ancianos y centros geriátricos. Es allí donde la pandemia causó más desolación.

Las tres fases

El 45 por ciento de las personas muertas se encontraban en asilo de ancianos o centros geriátricos, o sea, 27. 640 personas de un total de 60. 900 decesos. Esa población apenas constituye el 1, 5 por ciento de los 67 millones de habitantes de que cuenta Francia. La segunda fase de la vacunación estará dirigida a las personas que tienen más de 75 años y que residen solas, luego, a los otros seres humanos con edades comprendidas entre 65 y 74 años. La tercera etapa se concentrará en el resto de la población sensible, con una primera alternativa para quienes tienen entre 50 y 64 años.

El camión cargado con lo que ya se llama “el oro más valioso de la tierra” llegó con las vacunas proveniente de la planta Puurs que Pfizer-BioNTech poseen en Bélgica. Motos de la gendarmería escoltaron el vehículo refrigerante  "thermal ship" con los 3. 900 frascos, lo que equivale a unas 19. 500 dosis iniciales, conservadas a menos 80 grados bajo cero. La escena era digna de una película de ciencia ficción: máscaras de vidrio XXL, guardapolvos blancos, guantes especiales, dispositivos electrónicos que conectaban los recipientes de las vacunas con el el sistema informático de Pfizer-BioNTech. Franck Huet, responsable de la plataforma a donde llegaron las vacunas, decía con esperanza y entusiasmo: «es un día histórico. Estamos pasando de la teoría a la práctica”. La práctica, los países de Occidente la llevaron a muy buen puerto. Las vacunas encargadas mediante precompras por Europa y Estados Unidos figuran en la cima de los 20 primeros compradores internacionales.

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Sábado, 26 Diciembre 2020 09:14

Calentamiento global: las cifras esquivas

Calentamiento global: las cifras esquivas

Desde su estudio detallado, en 1974, la evolución del agujero de la capa de ozono ha sido objeto de múltiples teorías. La más afianzada a partir de la década de los 80 fue la que atribuye su extensión y profundidad a la contaminación del medio ambiente con aerosoles, combustión de energéticos fósiles, depredación de bosques, sequías provocadas por desviación de ríos y el comercio del agua, etcétera. El agujero es responsable de permitir el paso a la superficie de la Tierra de rayos UV y gama que la sobrecalientan. El calentamiento global se tradujo paulatinamente en un cambio climático, cuya progresión gradual y sistemática coloca en peligro la posibilidad de la vida misma (de seres humanos, animales y plantas).

En 2019 todo parecía indicar que esta teoría era prácticamente infalible, hasta que llegó la pandemia. Tal y como lo reporta Noticias ONU, la contaminación ambiental creció como nunca antes y fue el segundo año más cálido registrado desde 2016. Pero las sorpresas comenzaron en abril de 2020. El agujero en la capa de ozono comenzó a cerrarse y en agosto volvió a ensancharse como nunca lo había hecho, tanto en su extensión como en su profundidad. La temperatura terrestre subió varios grados centígrados, superando incluso las cifras de 2019. En principio, todo esto resulta en cierta manera inexplicable.

La pandemia del nuevo coronavirus trajo consigo una súbita y masiva reducción de la actividad industrial en todo el planeta y, con ello, del consumo de aerosoles y combustibles fósiles. Disminuyó, como nunca había sucedido, por motivos completamente ajenos a cualquier política ecológica, la cantidad de sustancias contaminantes que se arrojan sobre la atmósfera. Alcanzando incluso niveles de descenso menores que los que se preveían en el Acuerdo de París para estabilizar nuestra condición ecológica. Pero si la cantidad de contaminantes se redujo a lo largo de tantos meses, ¿por qué entonces continuó en aumento la temperatura en la superficie terrestre?

Los científicos se han visto obligados a recurrir a otras teorías, ya no las que ligan directamente la depredación industrial de la naturaleza con el crecimiento del agujero en la capa de ozono. De por sí ya existían otras teorías; mismas que fueron opacadas por el gran relato que homologaba el calentamiento global con una suerte de juicio final a la vuelta de la esquina (hace dos meses se publicó un reloj que contaba las horas que nos separaban de la destrucción final, siete años en total). Esas interpretaciones alternativas partían de otras premisas: el cambio de orientación de los ejes magnéticos de la Tierra, perturbaciones de la órbita terrestre alrededor del Sol, el sobrecalentamiento del núcleo terrestre, etcétera.

Durante décadas, la teoría que ligaba a la contaminación ambiental con el calentamiento terminal fue uno de los grandes centros narrativos de la izquierda en su crítica al capitalismo contemporáneo. Después apareció el ecologismo light, la idea de que el capitalismo contenía las opciones y los ingredientes necesarios para hacer frente al colapso ecológico que se avecinaba. Quien negaba esta visión era fustigado como "negacionista" y conservador. ¿Pero qué pasaría si se revela que el calentamiento global se debe a alguna de las propiedades cambiantes de la physis actual del globo terrestre más que a nuestra fruición depredadora? Simplemente entonces habría que enfriar a la Tierra, como se enfría una casa con aire acondicionado o los alimentos que se resguardan en el refrigerador. Hoy existen opciones biotecnológicas para lograrlo.

¿Se evaporaría entonces el gran relato sobre la crisis ecológica final? No, en absoluto. Quienes hoy esgrimen este argumento son los grandes centros de la reproducción industrial y financiera del sistema. Con la 5G, pronto asistiremos a la aprobación de leyes que prohíbirán circular a vehículos de combustión interna (para que la gente se vea obligada a adquirir un automóvil eléctrico), a la condena del uso de estufas (para promover la venta de las llamadas cocinas inteligentes). La revolución tecnodigital que se encuentra en marcha cambiará todos los dispositivos que nos relacionan con el mundo, desde el cepillo de dientes hasta el televisor y el coche. Incluso tu computadora actual. La lógica del consumo y del capital desatadas en un nuevo y patético esplendor. Esa revolución requiere, como argumento de legitimación, la imagen del apocalipsis ecológico.

La verdadera crisis ecológica no se encuentra en algún futuro escatológico. Sucede a cada día frente nuestras narices. En nuestras urbes desérticas y delirantes, en las viviendas casi carcelarias de la actualidad, en los sitios de encierro en que han devenido las heterotopías de nuestro mundo. Si algo demostró la pandemia es que el lugar más amenazante para la vida (de humanos, animales y plantas) es la gran urbe, fruto en parte del comercio de las formas de vida. El dilema, como algún día lo intuyeron Ivan Ilich y Jean Robert, es la configuración de un hábitat que se encuentre a la medida de los seres (humanos y animales) que habitan el planeta. Por ahí debería acaso comenzar la nueva crítica al capitalismo.

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Sábado, 26 Diciembre 2020 09:05

A propósito de la coyuntura actual

A propósito de la coyuntura actual

Hacer una evaluación política racional de la coyuntura actual se ha vuelto una auténtica rareza. Entre las homilías catastrofistas que emanan de los sectores más involuntariamente religiosos del ecologismo (estamos al borde del Juicio Final) y las fantasmagorías de una izquierda desorientada (somos los contemporáneos de «luchas» ejemplares, de «movimientos de masas» imparables y del «colapso» de un capitalismo liberal asolado por la crisis), cualquier orientación racional se desvanece y una especie de caos mental, ya sea voluntarista o derrotista, prevalece por todas partes. Me gustaría adelantar aquí algunas consideraciones, tanto empíricas como prescriptivas.

A una escala casi planetaria, desde hace ya algunos años, sin dudas desde lo que se llamó la primavera árabe, estamos en un mundo en el que abundan las luchas, o, más precisamente, las movilizaciones y las concentraciones de masas. Propongo que la coyuntura general está marcada, subjetivamente, por lo que yo denominaría movimientismo, es decir, la convicción ampliamente compartida de que las grandes concentraciones populares lograrán indudablemente un cambio en la situación. Vemos cómo esto ocurre de Hong Kong a Argelia, de Irán a Francia, de Egipto a California, de Mali a Brasil, de India a Polonia, así como en muchos otros lugares y países.

Todos estos movimientos, sin excepción, parecen poseer tres características:

  1. Son compuestos en su origen social, en el pretexto de su revuelta y en sus convicciones políticas espontáneas. Este aspecto polimorfo también arroja luz sobre su número. No son agrupaciones de trabajadores, ni manifestaciones del movimiento estudiantil, ni revueltas de comerciantes aplastados por los impuestos, ni protestas feministas, ni profecías ecológicas, ni disidencias regionales o nacionales, ni marchas de los que se denominan migrantes y yo llamo proletarios nómadas. Es un poco de todo eso, bajo la batuta puramente táctica de una tendencia dominante, o de varias, según el lugar y las circunstancias.
  2. De este estado de cosas se desprende que la unidad de estos movimientos es –y no puede ser de otra manera, dado el estado actual de ideologías y organizaciones– de tipo estrictamente negativo. Huelga decir que esta negación se refiere a realidades dispares. Uno puede rebelarse contra las acciones del gobierno chino en Hong Kong, contra la apropiación del poder por camarillas militares en Argelia, contra el dominio de la jerarquía religiosa en Irán, contra el despotismo personal en Egipto, contra la reacción nacionalista y racista en California, contra las acciones del Ejército francés en Mali, contra el neofascismo en Brasil, contra la persecución de los musulmanes en India, contra la estigmatización retrógrada del aborto y las sexualidades no convencionales en Polonia, etcétera.

Pero nada más –en particular, nada que equivalga a una contrapropuesta de alcance general– está presente en estos movimientos. Al fin y al cabo, a falta de algo parecido a una propuesta política común que rompa claramente con las limitaciones del capitalismo contemporáneo, el movimiento termina dirigiendo su unidad negativa contra un nombre propio, generalmente el del jefe de Estado. Se va del grito «Mubarak debe irse» al de «Fuera el fascista Bolsonaro», pasando por «Modi racista, vete», «Abajo Trump» y «Bouteflika, retírate». Sin olvidar, por supuesto, las invectivas, las intimaciones a renunciar y los ataques personales contra nuestro propio objetivo natural aquí, en Francia, que no es otro que el pequeño Macron. Propongo, entonces, que todos estos movimientos, todas estas luchas, son, en última instancia, fuerismos. Existe el deseo de que el líder en cuestión se vaya, sin tener siquiera la menor idea de qué va a reemplazarlo ni del procedimiento por el cual, suponiendo que de hecho el tipo se vaya, uno puede asegurarse de que la situación realmente cambie.

En suma, la negación, que unifica, no es portadora de ninguna afirmación, ninguna voluntad creadora, ninguna concepción activa del análisis de situaciones y de lo que puede o debe ser una política de nuevo tipo. En ausencia de ella, el movimiento termina –y esta es la señal de su final– con esa forma definitiva de su unidad, a saber, la de levantarse contra la represión policial de la que ha sido víctima, contra la violencia policial que ha sido obligado a confrontar. En otras palabras, la negación de su negación por las autoridades. Estoy directamente familiarizado con esto desde mayo del 68, cuando, en ausencia de enunciados comunes, al menos al comienzo del movimiento, uno gritaba en las calles: «CRS = SS».1 Felizmente, esto fue seguido en aquel momento –pasada la primacía de la revuelta negativa– por cosas más interesantes, al precio, por supuesto, de un enfrentamiento entre concepciones políticas opuestas, entre enunciados distintos.

  1. Hoy, a la larga, el movimientismo planetario sólo da como resultado el mantenimiento reforzado de los poderes fácticos o los cambios cosméticos, que pueden resultar peores que aquello contra lo que uno se rebeló en primer lugar. Mubarak se fue, pero Al Sisi, que lo reemplazó, es otra versión, quizás peor, del poder militar. Al final, el control de China sobre Hong Kong se ha reforzado, con la imposición de leyes más acordes a las que prevalecen en Beijing y el arresto masivo de militantes. La camarilla religiosa en Irán está intacta. Los reaccionarios más activos, como Modi y Bolsonaro, y la rosca clerical polaca se encuentran muy bien, muchas gracias. Y el pequeño Macron, con un 43 por ciento de aprobación, goza hoy de una salud electoral mucho mejor, no sólo en comparación con el comienzo de nuestras luchas y movimientos, sino incluso en contraste con sus predecesores, quienes, se trate del muy reaccionario Sarkozy o del lobo con piel de socialista Hollande, apenas alcanzaban, a esta altura de su mandato presidencial, el 20 por ciento del apoyo.

Me viene a la mente una comparación histórica. En los años comprendidos entre 1847 y 1850, se produjeron, en gran parte de Europa, grandes movimientos de trabajadores y de estudiantes, grandes levantamientos de masas contra el orden despótico establecido tras la restauración de 1815 y astutamente consolidado tras la revolución francesa, de 1830. Más allá de una ferviente negación, a falta de una idea firme de lo que podría representar una política esencialmente diferente, el furor de las revoluciones de 1848 sólo sirvió para introducir una nueva secuencia regresiva. En particular, el resultado en Francia fue el interminable reinado de un representante típico del capitalismo emergente, Napoleón III, también conocido, según Víctor Hugo, como Napoleón el Pequeño.

Sin embargo, en 1848, Marx y Engels, que habían participado en los levantamientos en Alemania, extrajeron las lecciones de todo este asunto, tanto en textos de análisis histórico –como el panfleto titulado Las luchas de clases en Francia– como en ese manual, al fin afirmativo, que describió lo que debería ser una política completamente nueva, cuyo título es Manifiesto del Partido Comunista. Es en torno a esta construcción afirmativa –que lleva el «manifiesto» de un Partido que no existe, pero debe existir– que comienza, a largo plazo, otra historia de la política. Marx reincidió 23 años después, al extraer lecciones de un admirable intento que, a pesar de su heroica postura defensiva, una vez más careció de la organización efectiva de su unidad afirmativa, a saber, la Comuna de París.

No hace falta decir que nuestras circunstancias son muy diferentes, claro está. Pero pienso que hoy todo gira en torno a la necesidad de que nuestras consignas negativas y nuestras acciones defensivas sean finalmente subordinadas a una visión clara y sintética de nuestros propios objetivos. Y estoy convencido de que, para lograrlo, debemos recordar, en todo caso, aquello que Marx declaró como el núcleo de su pensamiento. Un núcleo que, por supuesto, es a su vez negativo, pero a una escala tal que sólo puede apoyarse en una afirmación grandiosa. Me refiero a la consigna de abolir la propiedad privada.

Mirados de cerca, eslóganes como «Defender nuestras libertades» y «Detener la violencia policial» son, estrictamente hablando, conservadores. El primero implica que disfrutamos, en el actual statu quo, de verdaderas libertades comunes que deben ser defendidas, cuando nuestro problema central debería ser, en cambio, que sin igualdad la libertad no es más que un señuelo. ¿Cómo podría la proletaria nómada privada de papeles legales, cuya llegada aquí no es más que una epopeya cruel, llamarse a sí misma libre en el mismo sentido que la multimillonaria que detenta el poder real, dueña de un jet privado y de su piloto, protegida por la fachada electoral de sus apoderados en el Estado? ¿Y cómo podrían los revolucionarios coherentes imaginar –si es que en verdad albergan el deseo afirmativo y racional de un mundo diferente– que la Policía del poder puede ser amigable, cortés y pacífica? Una Policía que diga a los rebeldes, algunos de ellos enmascarados y armados: «¿El Palacio del Elíseo? Sí, claro, la gran puerta al fondo por la calle de la derecha». ¿En serio?

Sería mejor volver al meollo de la cuestión: la propiedad. El lema general unificador puede inmediatamente ser: «Colectivización de todo el proceso de producción». Su correlato intermedio negativo, de alcance inmediato, «La abolición de todas las privatizaciones decididas por el Estado desde 1986». En cuanto a un buen eslogan, puramente táctico, que dé trabajo a los dominados por el afán de negación, podría ser el siguiente: instalémonos en las oficinas de un departamento muy importante del Ministerio de Economía y Finanzas llamado Comisión de Participaciones y Transferencias». Hagámoslo con pleno conocimiento de que este nombre esotérico, «participaciones y transferencias», no es más que la máscara transparente de la Comisión de Privatización, creada en 1986. Y que la gente sepa que estaremos apostados en esta comisión de privatización hasta la desaparición de toda forma de propiedad privada en lo que concierne a todo aquello que, de una u otra forma, pueda considerarse un bien común.

Simplemente popularizando estos objetivos, tanto estratégicos como tácticos, abriremos otra época, que siga a la de las «luchas», los «movimientos» y las «protestas», cuya dialéctica negativa está en proceso de agotarse a sí misma y agotarnos a nosotros. Seremos los pioneros de un nuevo comunismo de masas, cuyo «espectro», para hablar como Marx, recorrería no sólo Francia y Europa, sino el mundo entero.

  1. Se refiere a las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), cuerpo policial antidisturbios francés, y a las Schutzstaffel (SS), fuerzas paramilitares de la Alemania nazi (N. del E.).

Por Alain Badiou
23 diciembre, 2020

(Publicado originalmente en francés en Quartier Général y en inglés en Verso Books. Traducción al español de Brecha.)

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Sábado, 26 Diciembre 2020 08:56

La trampa de la deuda

La trampa de la deuda

Los obstáculos a una recuperación económica mundial

La aprobación y distribución en varios países de las primeras vacunas contra el covid-19 han provocado el entusiasmo de diversos economistas y el júbilo de las principales bolsas de valores. Sin embargo, la recesión pandémica está lejos de haberse superado y podría llevar a un peligro desenlace en los mercados financieros.

 

La recesión mundial pandémica de este año es diferente de las recesiones anteriores del capitalismo. El ciclo de auge y caída en la producción y la inversión capitalistas a menudo es desencadenado por un colapso financiero, ya sea en el sistema bancario, como sucedió en la Gran Recesión de 2008-2009, o en el mundo del «capital ficticio», de las acciones y bonos, como ocurrió en 1929 o 2001. Por supuesto, la causa subyacente de las caídas regulares y recurrentes radica en los cambios en la rentabilidad del capital. Esta es la causa última. Pero las causas inmediatas pueden diferir. Y no siempre tienen un origen de tipo financiero. La primera recesión mundial simultánea de la posguerra, la de 1974-1975, fue provocada por un fuerte aumento de los precios del petróleo tras la guerra árabe-israelí. La recesión de doble caída de 1980-1982 tuvo orígenes similares, mientras que la de 1991-1992 siguió a la primera guerra del Golfo.

La recesión pandémica tiene también una causa inmediata particular. Esta caída sin precedentes de la economía, que afecta al 97 por ciento de las naciones del mundo, se inició con un evento que podríamos llamar exógeno: la propagación de un virus mortal. Aunque es cierto que, como han argumentado muchos ecologistas, fue el afán de lucro de las empresas capitalistas –la exploración a toda costa de combustibles fósiles, la tala indiscriminada de bosques, la fiebre minera y la expansión urbana sin límites– el que creó las condiciones para el surgimiento de patógenos para los que el cuerpo humano carece de inmunidad.

 Pero lo cierto es que la caída de la producción, el comercio, la inversión y el empleo mundiales que vino a continuación no fue provocada por un colapso financiero o bursátil. Lo que hubo fue un colapso en la producción y el comercio, forzado o impuesto por las cuarentenas, que luego condujo a una enorme caída de los ingresos, el gasto y el comercio. La depresión comenzó con un shock exógeno, luego las cuarentenas llevaron a un shock de oferta y, a continuación, a un shock de demanda.

LA FIESTA DE LAS AYUDAS ESTATALES

Lo que no ha habido hasta ahora es un shock financiero. Por el contrario, los mercados de bonos y acciones de los grandes países se encuentran en niveles de alza récord. La razón está clara: la respuesta de los principales Estados fue inyectar billones en crédito en sus economías, para reforzar así los bancos y las grandes y medianas empresas, y realizar transferencias a millones de trabajadores desempleados o enviados al paro. Semejante liberalidad en el gasto como la vista en los últimos meses, financiada por la impresión de dinero de los bancos centrales, no tiene precedentes en la historia del capitalismo moderno.

Esto ha significado, contrariamente a lo que sucedió al comienzo de la Gran Recesión, que los bancos y las grandes instituciones financieras no estén ni cerca del colapso. Los balances bancarios son más sólidos hoy que antes de la pandemia. Las ganancias financieras van en aumento. Los depósitos bancarios se han disparado a medida que los bancos centrales aumentan las reservas de los bancos comerciales y que las empresas y los hogares acumulan efectivo, ya que la inversión se ha detenido y los hogares gastan menos.

De acuerdo con las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicadas a comienzos de mes, en las principales economías las tasas de ahorro de los hogares han aumentado entre un 10 y un 20 por ciento. Buena parte de esos ahorros ha ido a los bancos. De manera similar, ha aumentado el efectivo en manos de corporaciones no financieras a medida que las compañías obtienen préstamos baratos o sin intereses garantizados por el Estado, o que las compañías más grandes emiten aún más bonos, todo ello alentado y financiado por programas estatales. El pago de impuestos ha sido diferido a medida que las empresas han ido a la cuarentena, lo que ha generado aún más liquidez. Según la OCDE, el aplazamiento de impuestos equivale en Italia al 13 por ciento del PBI y en Japón al 5 por ciento del PBI.

De hecho, en Estados Unidos las últimas cifras de ganancias corporativas, correspondientes al tercer trimestre, mostraron un fuerte aumento en las ganancias, casi en su totalidad debido a préstamos y subvenciones del Estado que han impulsado la liquidez, combinados con una reducción de los impuestos sobre las ventas y la producción, experimentada a medida que las empresas paralizaron sus operaciones. Las ganancias corporativas aumentaron 495 mil millones de dólares estadounidenses en el tercer trimestre, en contraste con una caída de 209 mil millones en el segundo trimestre.

 La Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos explicó, a fines de noviembre, que «las ganancias corporativas y los ingresos de los propietarios se han visto reforzados en parte por lo dispuesto en los programas de respuesta a la pandemia del gobierno federal, como el Programa de Protección de Cheques de Pago, los créditos fiscales para la retención de empleados y la licencia por enfermedad, que brindaron apoyo financiero a las empresas afectadas en el segundo y tercer trimestre». Durante la pandemia, alrededor de 1,5 billones de dólares en subvenciones y préstamos del Estado se destinaron a subsidiar empresas estadounidenses. Por lo tanto, las ganancias corporativas han sido sostenidas por la intervención estatal a costa de niveles sin precedentes de déficit fiscal y de aumentos en la deuda pública.

UNA CRISIS CREDITICIA Y FINANCIERA

Existe la esperanza de que, en 2021, a medida que las vacunas se distribuyan y se terminen las cuarentenas, la economía mundial reverdecerá y lo acumulado en materia de ahorro de los hogares y ganancias corporativas saldrá al mercado una vez que la demanda reprimida vuelva a su curso normal. Volverá el gasto de los consumidores, se reanudarán los viajes y el turismo internacional, retornarán los eventos masivos y las empresas celebrarán un festival de inversiones.

Sin embargo, la OCDE es menos optimista. Le preocupa que gran parte del aumento en los ahorros personales se esté dando entre los ricos, que tienden a gastar un menor porcentaje de sus ingresos (¡es que tienen demasiado!). En las principales economías –y también en las otras–, el hogar promedio no ha acumulado ahorros. Muy por el contrario, ha elevado sus niveles de deuda. Además, con el eventual fin de las ayudas estatales en 2021, su situación bien podría deteriorarse. Esta desigualdad también se da en el sector empresarial. La OCDE estima que el grueso del apoyo estatal en préstamos y subvenciones ha ido a las empresas más grandes, particularmente del sector de la tecnología, uno de los sectores menos afectados por la recesión.

Aquí es donde podremos encontrar la tercera etapa de la recesión pandémica: una crisis crediticia y financiera. Algo así ocurrirá si las pequeñas y medianas empresas van a la quiebra a medida que se evapora el apoyo estatal, se mantienen bajos los ingresos por ventas, y aumentan la deuda y los costos salariales. El Instituto de Finanzas Internacionales informó recientemente que la relación entre la deuda y el PBI mundial pasará de 320 por ciento, en 2019, a una cifra récord de 365 por ciento, en 2020. La asociación empresarial de instituciones financieras concluye su último informe con crudeza: «Más deuda, más problemas». De acuerdo con el periodista económico Martin Wolf, «los mercados financieros han ignorado estas advertencias. La renta variable global ha alcanzado nuevos máximos y los diferenciales crediticios se han reducido, casi como si una deuda extrema fuera un buen desarrollo económico» (Financial Times, 29-XI-20). Como se ha informado anteriormente (véase «¿Hacia una depresión global?», Brecha, 20-III-20), incluso antes de la pandemia la deuda corporativa estaba en niveles récord, ya sea medida con relación al PBI anual o respecto del valor neto de los activos empresariales.

La OCDE reconoce que, si las ganancias corporativas cayeran de forma drástica en 2021, cuando los gobiernos retiren el apoyo financiero, muchas empresas «podrían sufrir situaciones de estrés». Ya ha aumentado significativamente el número de las llamadas empresas zombis: aquellas que no obtienen suficientes ganancias para cubrir los intereses de sus terribles deudas. La OCDE señala que una quinta parte de las compañías que operan en Bélgica, por ejemplo, no podrían cumplir con sus pasivos financieros durante más de tres meses sin contraer más deuda o recibir una inyección de capital. La proporción es mucho mayor en sectores como alojamiento, eventos y ocio.

El organismo concluye que «es probable que resurjan las preocupaciones sobre la estabilidad financiera», ya que la rápida acumulación de deuda en el sector público y en el empresarial pronto podría generar «problemas de solvencia en un gran número de compañías». Los defaults corporativos de las empresas más débiles podrían duplicarse en 2021, dice la OCDE, particularmente en «sectores muy afectados, como las aerolíneas, los hoteles y la industria automotriz». Es muy probable que se produzcan quiebras en pequeñas y medianas empresas del sector minorista, del ocio y del mercado inmobiliario comercial. El escenario es aún más sombrío en las llamadas economías emergentes.

De hecho, incluso en China, donde la economía experimenta la recuperación más rápida a nivel mundial, una serie de empresas con fuertes deudas ha comenzado a incumplir sus pagos de bonos, lo que pone al gobierno frente a un dilema. ¿Debería salvar a estas empresas –algunas de ellas propiedad de gobiernos locales– o debería dejar que quiebren para así reducir la carga general de la deuda? Esto no conduciría a un colapso financiero importante ni a un colapso en la recuperación de China porque el gobierno de ese país tiene reservas masivas y puede aprovechar los enormes ahorros de sus hogares, depositados principalmente en bancos estatales, a diferencia de lo que ocurre en otras economías importantes. Pero los problemas de estas empresas chinas sobreendeudadas son un presagio de lo que en 2021 podría ser un entuerto mucho mayor en otras economías.

CICATRICES DE LARGA DURACIÓN

Mucho dependerá de si, en 2021, cuando desaparezcan los subsidios estatales, el sector empresarial logra valerse por sí mismo. Aunque el costo de los intereses de la deuda actual se mantenga bajo, si las ganancias corporativas no aumentan el año que viene y, por el contrario, se desploman, la OCDE estima que a nivel mundial más del 30 por ciento de las empresas podrían atravesar «situaciones de estrés» y enfrentar una eventual bancarrota. Como mínimo, las compañías no aumentarán sus inversiones, sino que se quedarán de brazos cruzados. Existe, afirma la OCDE, el riesgo de un sobreendeudamiento que reduciría el crecimiento de la inversión empresarial en un 2 por ciento en comparación con el promedio a largo plazo anterior a la pandemia.

Así las cosas, incluso si se evita un tsunami de deudas y un colapso financiero causado por una ola de bancarrotas corporativas, es probable que la recuperación en la mayoría de las economías capitalistas sea muy débil. En su último pronóstico para la economía mundial, la OCDE habla de un «futuro más luminoso» para el próximo año, a medida que se distribuyen las vacunas contra el covid-19. Pero, de todas formas, considera que la mayoría de los países no recuperará las pérdidas de producción sufridas en 2020. Para fines de 2021, sólo unas pocas economías habrán experimentado cierto crecimiento del PBI real durante los dos años transcurridos desde fines de 2019.

La economía líder a ese respecto será China, con casi un 10 por ciento de crecimiento, seguida de Corea del Sur e Indonesia. Para finales de 2021 y por sí sola, China contribuirá con un tercio del crecimiento real del PBI mundial. Las economías capitalistas avanzadas del G7 o bien no habrán tenido ningún crecimiento real, como es el caso de Estados Unidos, o bien se habrán contraído entre un 3 y un 5 por ciento, como sucederá en los casos de Europa y Japón. El Reino Unido tendrá el peor desempeño de este grupo, con una contracción del 6,4 por ciento. Grandes economías del G20, como India y Brasil, habrán sufrido descensos significativos en su crecimiento.

La OCDE espera una «recuperación gradual pero desigual». Y eso, con base en los mejores desenlaces posibles en materia de impacto de las vacunas contra el covid-19. Incluso con ese escenario en mente, el organismo cree que el PBI de la economía mundial volverá a su nivel anterior a la pandemia para fines de 2021, pero quedará lejos –a una distancia de, al menos, 6 por ciento– de alcanzar el nivel que habría logrado sin la recesión pandémica.

 

Por Michael Roberts, economista marxista británico. Trabajó durante 30 años en la city londinense como analista económico.
23 diciembre, 2020

 

(Tomado de TheNextRecession, blog del autor. Traducción al español y titulación de Brecha.)

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