Economía de EU cae 32.9% en el segundo trimestre; hay recesión

Washington. La economía de Estados Unidos resintió en el segundo trimestre de este año la mayor contracción desde el término de la Segunda Guerra Mundial como consecuencia de los efectos devastadores de la paralización de las actividades para enfrentar la pandemia de Covid-19.

El producto interno bruto (PIB) estadunidense se contrajo entre abril y junio a una tasa trimestral anualizada de 32.9 por ciento, de acuerdo con la forma de medición oficial en ese país.

A tasa anual, segundo trimestre de 2020 respecto de igual periodo de 2019, la caída fue de 9.5 por ciento.

La metodología que se utiliza Estados Unidos consiste en medir el PIB respecto al trimestre inmediato anterior y después anualizar el dato multiplicándolo por cuatro.

En México, por ejemplo, el comportamiento económico del trimestre se compara con el mismo periodo del año anterior. Si en el país se aplicara el método estadunidense, la caída del segundo trimestre sería de 47 por ciento.

Covid-19, golpe sin precedente a la economía

El declive del segundo trimestre en el PIB –el valor monetario total de bienes y servicios– representa la peor caída registrada desde 1947. La más fuerte contracción trimestral previa, de 10 por ciento, ocurrió en 1958 durante el gobierno de Dwight D. Eisenhower.

La contracción en la primavera fue ocasionada por una marcada contención en el gasto del consumidor, el principal motor, que equivale a cerca de 70 por ciento de la actividad económica del país.

El desplome del PIB “pone en evidencia el golpe sin precedente a la economía asestado por la pandemia”, explicó Andrew Hunter, economista en jefe de la firma Capital Economics para Estados Unidos. “Creemos que tomará años recuperarnos por completo de ese daño”.

El desplome del segundo trimestre se registra luego de una caída de 5 por ciento en el periodo de enero a marzo, por el efecto de las primeras medidas de confinamiento impuestas a mediados de marzo. Con estas dos caídas consecutivas el país entró en recesión y puso fin a una expansión económica de 11 años, la más prolongada de que se tenga registro en Estados Unidos.

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El presidente Sebastián Piñera, rodeado de sus nuevos ministros en su presentación, el martes (HANDOUT / AFP)

 

Piñera conforma un gabinete de defensores de la Constitución de la dictadura

 

La derecha más pinochetista no está dispuesta a rendirse fácilmente. La sociedad chilena cambió definitivamente a partir de las protestas que se iniciaron en octubre pasado contra el modelo neoliberal implantado por la dictadura del general Pinochet (1973-1990). Sin embargo, el presidente liberal Sebastián Piñera ha decidido derechizar más si cabe su Gobierno, no tanto para salvar su desprestigiada imagen, sino para evitar que la coalición oficialista conservadora, Chile Vamos, se descomponga y pueda hacer frente unida a las irreversibles reformas progresistas que se avecinan.

Piñera, que con un 12% ostenta uno de los índices de aprobación más bajos desde la reinstauración democrática, efectuó el martes un relevante cambio de gobierno para incluir como ministros a los halcones que controlan los dos principales partidos de la coalición, Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN). La crisis de Gobierno es consecuencia directa de la humillante derrota sufrida por el ejecutivo la semana pasada, cuando el parlamento aprobó una medida de la oposición de centroizquierda para que los chilenos puedan recuperar el 10% del fondo de su jubilación privada, uno de los estandartes del modelo económico impuesto por Pinochet a través de la Constitución de 1980, aún vigente.

En la decisiva sesión de la cámara baja, 35 diputados de Chile Vamos votaron a favor de la reforma constitucional de las pensiones y en contra de la postura del Gobierno, resquebrajando la coalición. Con el dinero rescatado se pretende que los ciudadanos puedan aliviar la crisis económica provocada por la pandemia, ante la insuficiencia de los cerca de los 5.000 millones de euros en ayudas sociales inyectados por La Moneda en los últimos cuatro meses.

Piñera renovó seis ministerios de peso, que forman parte del llamado gabinete político: Interior, Relaciones Exteriores, Defensa, Gobierno, Presidencia y Desarrollo Social. Los nuevos titulares son abiertamente partidarios de rechazar la redacción de una nueva Constitución, lo que será consultado en el referéndum del 25 de octubre. No obstante, los cambios más relevantes son la inclusión de los senadores de RN Andrés Allamand, en Exteriores, y de la UDI, Víctor Pérez, en Interior, ministerio que equivale a la práctica a la vicepresidencia. Ambos son barones influyentes en sus partidos y rechazan la nueva carta magna, en contra de las tres cuartas partes de la ciudadanía, que en las encuestas se manifiestan a favor de finiquitar la Constitución ideada por Pinochet en 1980. Allamand y Pérez, como muchos otros halcones de Chile Vamos se desmarcaron de los crímenes cometidos durante la dictadura pero defienden a capa y espada el modelo neoliberal legado por Pinochet. Además, la esposa de Allamand, la exministra Marcela Cubillos, se ha convertido en principal portavoz de la campaña contra la nueva carta fundamental. Todos ellos personifican la casta política chilena de izquierda y derecha contra la que apuntaban las protestas callejeras, interrumpidas por la cuarentena.

“No son nombres dialogantes”, asegura desde Santiago el analista político Felipe Vergara. “Piñera tira la toalla y les dice a los partidos: ‘gobiernen ustedes’; los partidos le estaban dando la espalda al presidente, si no hacía un guiño, podía quedarse solo”, añade. “Este cambio no es una decisión popular, el Gobierno se transforma claramente en opositor a la nueva Constitución”, continúa.

Aunque el Ejecutivo tendrá poca influencia en la carta magna que con toda probabilidad se redactará tras el referéndum, una unidad de acción de la derecha desde La Moneda servirá para construir una candidatura fuerte que dé opciones a Chile Vamos para retener el poder en las presidenciales del año que viene. “La derecha está apostando al electorado duro, asumiendo que el tema constitucional está perdido”, agrega Vergara. La revuelta social de octubre ha propiciado la polarización política y la derecha evalúa la posibilidad de supervivencia en el poder con un candidato de estilo bolsonarista, no muy alejado del pinochetismo sociológico que aún defienden muchos de sus miembros, treinta años después de la dictadura.

Por otra parte, Piñera también es cuestionado por su mala la gestión de la pandemia. A pesar de que su sistema sanitario era teóricamente mejor que otros de la región, Chile alcanza los 9.300 muertos por la Covid-19 y es el tercero de Latinoamérica en número de fallecidos, por detrás de brasileños y peruanos; y el segundo en índice de decesos (485) por cada millón de habitantes, solo superado por Perú.

Por Robert Mur | Buenos Aires, Argentina. Corresponsal

30/07/2020 02:09 | Actualizado a 30/07/2020 10:40

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Miércoles, 29 Julio 2020 06:18

Proyecciones preocupantes de la CEPAL

Proyecciones preocupantes de la CEPAL

Con información hasta el 30 de junio del 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la CEPAL, actualizó el impacto regional de la situación económica, afectada por el receso derivado del COVID19. [1] Señala el informe, con base en el Banco Mundial, que “La economía mundial experimentará su mayor caída desde la […]

Con información hasta el 30 de junio del 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la CEPAL, actualizó el impacto regional de la situación económica, afectada por el receso derivado del COVID19. [1]

Señala el informe, con base en el Banco Mundial, que “La economía mundial experimentará su mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial y el producto interno bruto (PIB) per cápita disminuirá en el 90% de los países, en un proceso sincrónico sin precedentes”.

El dato es en sí mismo muy grave porque afecta al orden mundial emergente en la segunda posguerra, con preminencia del dólar y el poderío ideológico y militar de EEUU.

No se trata de un problema circunstancial, sino y más allá de la disputa con China, como hemos sostenido en varias ocasiones, se constituye en un problema civilizatorio, que trasciende a la economía. No es solo la dominación lo que se discute, sino que la propia supervivencia del planeta y la humanidad está en cuestión por la afectación de la Naturaleza.

Queda claro que, si el tema es global, entonces, la región nuestramericana se ve también afectada, más aún cuando el COVID19 toma a la región como epicentro.

No solo es Brasil o México los que preocupan, con casi 87.000 y 43.000 fallecidos respectivamente, sino que tomando muertes por millón de habitantes encabeza la lista Perú, seguidos por Chile y recién Brasil y México.

Enfatizo este dato, porque ambos países andinos, Perú y Chile, han sido destacados en el último tiempo como los “modelos económicos” a seguir, tomando sus procesos de liberalización económica como paradigmas a imitar.

Las consecuencias de la mercantilización se hacen notar ahora en la pauperización de la población y el deterioro de la salud pública, que recae sobre la población más desprotegida.

Proyecta el informe de CEPAL:

“para el conjunto de la región, una caída promedio del PIB del 9,1% en 2020, con disminuciones del 9,4% en América del Sur, el 8,4% en Centroamérica y México, y el 7,9% en el Caribe, sin incluir Guyana, cuyo fuerte crecimiento lleva el total subregional a una caída del 5,4%”.

En ese marco, es Sudamérica la zona más afectada, con datos por encima del promedio para Brasil con una baja del -9,2%, la Argentina con una caída del -10,5%, Perú del -13% y Venezuela en las peores condiciones del -26%.

Hay que destacar para el caso venezolano, que más allá de los problemas locales, las sanciones y el bloqueo estadounidense perjudican seriamente el funcionamiento económico.

Sobresalen algunos datos sobre la recesión en curso, en especial se menciona que:

“La producción industrial en México cayó un 29,3% interanual en abril, mientras que la actividad total de la economía en el mismo período disminuyó un 26,4% en la Argentina, un 15,1% en el Brasil, un 14,1% en Chile, un 20,1% en Colombia y un 40,5% en el Perú.”

No se trata de la especificidad de una economía, sino que a los problemas locales se suma una situación agravada mundialmente por el coronavirus.

Dimensión social del problema

El impacto es fenomenal para buena parte de la población en Nuestramérica.

“La fuerte contracción en 2020 se traducirá en una caída del PIB per cápita regional del 9,9%. Después de que hubiera prácticamente un estancamiento entre 2014 y 2019 (cuando el crecimiento promedio anual fue de solo un 0,1%), esta caída del PIB per cápita implica un retroceso de diez años: su nivel en 2020 será similar al registrado en 2010.”

Recordemos que, para la década del 80 del siglo pasado, la CEPAL popularizó la frase de la “década perdida”, a propósito de la crisis de la deuda mexicana de 1982 y las secuelas derivadas de la generalización de la hegemonía neoliberal.

Es la década, bajo el liderazgo de Fidel, en la que se intenta crear el Club de los países deudores, para enfrentar al de los acreedores, que estaba bajo la gerencia del FMI.

Se trataba del estancamiento económico en un decenio caracterizado por políticas de ajuste y reforma estructural, las que se generalizaron y popularizaron bajo el designio del Consenso de Washington en los 90.

Así se impusieron las privatizaciones, la desregulación, la liberalización y el aliento a la iniciativa privada con normas orientadas al ajuste fiscal.

Ese saldo se proyectó en el último decenio del Siglo XX como una “media década perdida”, que se sumaba a la anterior.

Los primeros 10 años del Siglo XXI aparecen como de repunte, con crecimiento y distribución del ingreso, producto de la combinación de precios internacionales de exportación en alza y una voluntad política para la mejora en la distribución del ingreso.

El clima de cambio político en toda la región indujo la extensión de las políticas asistenciales, más allá de la orientación a izquierda o derecha de los diferentes gobiernos.

Por eso, resalta el hecho que la CEPAL nos recuerde ahora que el 2020 lleva a la región al nivel registrado en 2010, por lo que consolida otra década perdida, que supone un impacto social regresivo en materia de empleo y pobreza, agravando y consolidando la desigualdad.

El mercado laboral será fuertemente impactado, al comentar la CEPAL que:

“…la tasa de desocupación regional se ubique en alrededor del 13,5% al cierre de 2020, lo que representa una revisión al alza (2 puntos porcentuales) de la estimación presentada en abril de 2020 y un incremento de 5,4 puntos porcentuales respecto del valor registrado en 2019 (8,1%).”

Afirma que:

“Con la nueva estimación, el número de desocupados llegaría a 44,1 millones de personas, lo que representa un aumento cercano a 18 millones con respecto al nivel de 2019 (26,1 millones de desocupados).”

Agrega que:

“Estas cifras son significativamente mayores que las observadas durante la crisis financiera mundial, cuando la tasa de desocupación se incrementó del 6,7% en 2008 al 7,3% en 2009 (0,6 puntos porcentuales).”

En rigor, no es novedad, ya que la OIT contempla una escalada del desempleo y la informalidad en el ámbito global, con mayor perjuicio hacia las mujeres y los jóvenes.

Así, en un marco de ofensiva del capital contra el trabajo, las condiciones de la recesión mundial y regional consolida la iniciativa capitalista que en la coyuntura aceleró una demanda demorada por el trabajo a distancia, remoto o teletrabajo.

Es parte de la búsqueda por disminuir el costo de producción laboral, transfiriendo a las trabajadoras y trabajadores parte del gasto en mantenimiento de los instrumentos y medios de trabajo.

Por eso no hay que sorprenderse que el mercado laboral haga evidente el costo en términos de ingreso y empleo que demuestran los datos de la CEPAL.

Más grave aún resulta el tema en términos de pobreza e indigencia.

“La CEPAL proyecta que el número de personas en situación de pobreza se incrementará en 45,4 millones en 2020, con lo que el total de personas en situación de pobreza pasaría de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana. Dentro de este grupo, el número de personas en situación de pobreza extrema se incrementaría en 28,5 millones, pasando de 67,7 millones de personas en 2019 a 96,2 millones de personas en 2020, cifra que equivale al 15,5% del total de la población.”

Señala el informe que:

“Los mayores incrementos de la tasa de pobreza (de al menos 7 puntos porcentuales) se producirían en la Argentina, el Brasil, el Ecuador, México y el Perú.”.

Para el caso de la Argentina, la pobreza extrema pasa de 3,8% al 6,9%, con una variación de 3,1 puntos porcentuales de crecimiento; y la pobreza pasa del 26,7% al 37,5%, con 10,8 puntos porcentuales de incremento.

Hace tiempo que la región nuestramericana llama la atención por los niveles de desigualdad, que son crecientes y este informe corrobora.

En esta ocasión no se difunden los datos de la concentración del ingreso y de la riqueza, que agravan la situación de inequidad que configura a Latinoamérica y al Caribe como el territorio de mayor desigualdad en el sistema mundial.

Propuestas de la CEPAL

Sostiene en el informe cuatro líneas de acción:

  1. a) un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social;
  2. b) un bono contra el hambre;
  3. c) el apoyo a las empresas y los empleos en riesgo;
  4. d) el fortalecimiento del rol de las instituciones financieras internacionales.

Parece poco, y discutible, para un diagnóstico tan crudo, aun cuando sustenta medidas urgentes que promueven buena parte de los perjudicados social y económicamente.

Son demandas, las tres primeras, que se sostienen desde las organizaciones sociales y políticas que agrupan en el territorio a los sectores más desprotegidos.

Las dos primeras son sugerencias para la emergencia social y la tercera apunta a contener el entramado de pequeñas y medianas empresas, incluso las “micro”, que son en conjunto, el principal sustento del empleo en todos los países.

Más difícil resulta la última, que remite a un fortalecimiento de organismos que debieran incluirse más como parte del problema que, como solución, más aún cuando detrás del diagnóstico aparece la dependencia financiera y el sobreendeudamiento de varias de las economías con problemas.

Sin ir más lejos, el caso argentino es paradigmático en la coyuntura, cuando se encuentra discutiendo el refinanciamiento de su deuda con grandes Fondos Financieros y con un FMI que hundió al país con un préstamo impagable que condiciona el presente y futuro de la economía y su pueblo.

Es tiempo de pensar en una perspectiva civilizatoria en contra y más allá del capitalismo.

Nota:

[1] CEPAL. Informe especial COVID19, 15/07/2020, en:  https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45782/1/S2000471_es.pdf

 

Por Julio C. Gambina | 29/07/2020 

Julio C. Gambina es presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP

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El Muro de las Madres de Portland se levanta contra las tropas de Trump

El inédito modelo de protesta ya se está expandiendo a otras ciudades como Chicago

"Federales manténganse alejados... Las madres han llegado", es el grito de guerra con el que las mujeres de Portland recorren las calles a pesar de la represión de las fuerzas federales. 

 

Sin más armadura que unos cascos de bicicleta y algún que otro paraguas, llevando en la mano girasoles y vistiendo remeras amarillas, miles de madres le están poniendo el cuerpo a los palos, las balas y los gases de los agentes federales desplegados en Portland , Estados Unidos. La sucesión de imágenes de oficiales camuflados reprimiendo y llevándose detenidos a manifestantes en autos sin chapa de identificación fue lo que movilizó a las mujeres de la ciudad más grande del estado de Oregon a formar de manera autogestiva y espontánea el Wall of Moms (Muro de las Madres). "Federales manténganse alejados... Las madres han llegado", es el grito de guerra con el que las mujeres recorren las calles de Portland. Este modelo horizontal de protesta ya se está expandiendo a otras ciudades del país como Chicago y las madres, a pesar de los palos, no están dispuestas a retroceder.

Las masivas manifestaciones contra el racismo se iniciaron tras el asesinato de George Floyd y cumplen ya dos meses en Portland. Se vieron potenciadas cuando el presidente Donald Trump prometió enviar tropas a distintas ciudades del país para reestablecer "la ley y el orden" en el país y vencer a "la izquierda radical y el anarquismo". Una peligrosa jugada con la que el mandatario pretende sacar rédito de cara a las presidenciales de noviembre. Aunque por el momento y a juzgar por las calles y las encuestas nacionales , la estrategia no le estaría funcionando.

La fuerza de la maternidad

Agentes federales dispuestos como soldados de un ejército de ocupación golpeando a sus hijos o a jóvenes que tranquilamente podrían serlo. La escena fue suficiente para despertar la conciencia de las madres, y en especial la de Bev Barnum. "Fue un llamado a la acción. Fui honesta y dije que no sabía cómo protestar, pero sabía que había que hacer algo", explicó Barnum, de 35 años y madre de dos hijos.

"A menudo, las madres son subestimadas. Pero somos más fuertes de lo que creen. ¿Qué dicen? ¿Están conmigo? ¿Me ayudarían a crear un muro de madres?", se preguntó en sus redes sociales. La respuesta fue inmediata. El grupo de Facebook ya reúne a más de 18 mil usuarios y tienen un sitio web desde el que coordinan sus acciones diarias. Suelen avanzar hasta la Corte Federal, donde las espera un gigantesco dispositivo de seguridad. 

"Queríamos lucir como si estuviéramos yendo al supermercado, como gente normal, con la esperanza de que esto sirviera como protección contra los agentes federales. No funcionó", le reveló Barnum al sitio Buzzfeed News . Los oficiales las reprimieron y llevaron detenidas al igual que a sus hijos e hijas. Las máscaras de gas se tornaron esenciales y se agotaron rápidamente en Portland. Así nació la autogestión con la producción de máscaras caseras construidas con bidones de plástico cortados. Otras madres copian las tácticas de los manifestantes de Hong Kong usando paraguas como escudos. Pero tampoco es suficiente para repeler las balas de goma.

Desiree LaBella es una de las caras más visibles de las movilizaciones contra la violencia policial. Su hijo de 26 años, Donovan LaBella, resultó gravemente herido por balas de goma a principios de julio y debió ser hospitalizado por fracturas en el cráneo y en la cara. Desgraciadamente no es el único caso. Faith Lightsy fue gaseada por fuerzas de seguridad días atrás. También atacaron a su hija embarazada con gas pimienta, y su sobrino fue rozado por una bala de goma.

"Dimos un par de pasos y tuvimos problemas... Dimos un par de pasos más y fuimos rescatados por alguien que literalmente apareció de la nada. Tenía toallitas, agua, leche, y tan rápido como nuestros ojos estaban ardiendo y luchábamos por respirar, nos estábamos recuperando", explica Lightsy, quien reivindica la organización y el espíritu solidario que moldea al Muro de las Madres.

Lightsy subió a sus redes sociales una imagen junto a sus dos hijas y su nieta en una de las primeras manifestaciones en Portland. "Por favor ayuden a que nuestras voces sean escuchadas y nuestras caras sean vistas. Tres generaciones de mujeres negras en la lucha. Una imagen poderosa teniendo en cuenta el entorno en el que crecí", es parte del texto con que esta madre acompañaba la publicación. "La razón por la que me uní al movimiento es porque yo también soy madre. Más específicamente, soy una madre negra y fui la única persona negra por el lado de la familia de mi madre hasta que tuve a mis hijos. Me uní al grupo porque creo que no hay fuerza en la tierra más poderosa que la maternidad", asegura Lightsy en diálogo con PáginaI12.

Tuvo que ocurrir el brutal asesinato de George Floyd para que Jane Ullman prestara atención a los excesos de la policía en territorio estadounidense. Esta directora financiera de la sede en Portland del Silicon Valley Bank se unió a tantas otras madres que cada noche construyen una verdadera barricada humana entre manifestantes y agentes federales. "Como una mujer blanca de clase media alta en la ciudad más blanca del país, no podía aguantar más", manifiesta. 

"Ver a los federales reprimiendo me empujó a salir. Yo quería tomar medidas, actuar contra esa violencia estatal. Fue el Muro de las Madres lo que me permitió salir a la luz", agrega Ullman a la edición estadounidense de The Guardian . Es que la convocatoria también llevó a cuestionar los privilegios de los blancos, en una ciudad en la que, según el último censo nacional de 2019, los blancos representan al 77 por ciento de la población, y los negros apenas al 5,8. Sin embargo, el Black Lives Matter se hace sentir como en pocas ciudades del país. Y las mujeres motorizan ese proceso.

Buscando una salida

De la represión de las tropas de seguridad no se salvó ni siquiera el alcalde de Portland, Ted Wheeler. El político demócrata quiso darse un baño de realidad al participar de las movilizaciones del miércoles pasado. Tuvo que irse escoltado bajo una nube de gases lacrimógenos y enfrentando a los manifestantes que lo acusaban, en el mejor de los casos, de ser un hipócrita. Teressa Raiford, afroamericana y fundadora de la organización Don’t Shoot Portland, acusó al alcalde de utilizar la presencia de los agentes federales para encubrir su propio fracaso a la hora de abordar una necesaria reforma policial en la ciudad. "Nuestros líderes ahora dicen: 'Donald Trump te está atacando y nos preocupamos por ti'. Pero quienes estamos hace tiempo en la línea de combate nos damos cuenta de que estábamos siendo atacados por ellos antes de que Trump comenzara a atacarnos", dijo Raiford a The Guardian

Frente a un escenario complejo donde las demandas se renuevan constantemente, es difícil pensar en una solución a corto plazo. "No creo que el final llegue pronto. Creo que la comunidad BIPOC (abreviatura usada para nombrar a la comunidad que agrupa a negros, indígenas y personas de color) en Portland necesita ver a nuestros líderes actuando, no sólo diciendo que van a actuar. Reforma policial, fin de la inmunidad calificada, invitarnos a las juntas y a las mesas de conferencias. Los políticos primero deberán comportarse como personas y luego usar su plataforma de poder para promover la igualdad y resolver los problemas que enfrenta la comunidad negra", asegura Lightsy, y deja en claro que las madres de Portland exigen mucho más que un simple cambio de retórica.

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Martes, 28 Julio 2020 06:00

Nuevas ilegalidades de Bolsonaro

Paulo Sergio Pinheiro, embajador.   ________________________________________ Imagen: AFP

Revelación en Brasil de un esquema de inteligencia paralelo creado por Sergio Moro

La existencia de “fichas” de 597 funcionarios públicos, tanto en actividad como jubilados, definidos como “antifascistas”, confirmaría la persecución política e ideológica de los adversarios. 

 

En medio del torbellino que vive Brasil – al mediodía se supo que el número de infectados por la covid-19 superó los dos millones 400 mil, y el de víctimas fatales se acercó a 90 mil –, surgieron nuevas y graves denuncias contra el ultraderechista Jair Bolsonaro.

La más contundente fue la presentación, en el Tribunal Penal Internacional de La Haya, de un documento que acusa a Bolsonaro de haber cometido “crimen contra la humanidad y genocidio”. Presentada en la noche del domingo, la denuncia trae un peso extra: viene firmada por un millón de trabajadores en el sector de Salud, de enfermeros a médicos. Aunque el Tribunal de La Haya tarde meses en decidir si acepta juzgar denuncias recibidas, la repercusión ha sido muy fuerte y podrá traer consecuencias.

Los 64 folios del documento están repletos de acusaciones detalladas y de ejemplos impactantes. Su divulgación contribuye para corroer aún más la ya ultra-desgastada imagen del ultraderechista y del país.

Hoy hay otra denuncia contra el gobierno brasileño, esta vez en el ámbito de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), exigiendo inmediatas informaciones y providencias.

Se trata de algo que fue creado en tiempos de Sergio Moro, el ex juez que condenó Lula da Silva en un juicio manipulado facilitando la elección de Bolsonaro, de quien luego fue ministro de Justicia: la SEOPI (Secretaría de Operaciones Integradas), un servicio de inteligencia paralelo a los previstos por la Constitución y la legislación vigente.

Luego de la salida de Moro del gobierno, el sucesor, André Mendonça, transformó la SEOPI en secretaría Nacional. De esa manera se consolidó parte del deseo expresado en reiteradas ocasiones por Bolsonaro: tener un esquema de inteligencia bajo su control directo.

La revelación de las verdaderas actividades del SEOPI surgió a través del periodista Rubens Valente, del grupo vinculado al diario Folha de S.Paulo.

Valente reveló la existencia de intimidadoras “fichas” idénticas a las de los órganos de represión de la dictadura militar (1964-1985) tan defendida por Bolsonaro y los uniformados esparcidos por su gobierno, con nombres, fotos y direcciones en las redes sociales de 597 funcionarios públicos, tanto en actividad como jubilados, definidos como “antifascistas”.

Entre los nombres revelados llamaron la atención los de Luis Eduardo Soares, quien ocupó el puesto de secretario nacional de Seguridad Pública en el primer gobierno de Lula da Silva (2003-2006) y fue uno de los guionistas de la película “Tropa de Elite”, y principalmente el del embajador Paulo Sergio Pinheiro, ambos profesores universitarios.

Además de haber ocupado la secretaría nacional de Derechos Humanos durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, Pinheiro integró la Comisión de la Verdad instituida durante el mandato de la ex presidenta Dilma Rousseff. Nombrado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, preside desde 2011 la comisión independiente de la organización sobre derechos humanos en Siria.

La revelación de la existencia de ese dossier confirma algo que se insinuaba desde la llegada de Bolsonaro a la presidencia: la creación de un aparato estatal destinado a persecución política e ideológica de adversarios. Es fácil suponer la existencia de otros dossiers cuyo blanco sean intelectuales, artistas, periodistas, activistas sociales y ambientales y, claro, políticos opositores.

Al conocer la actividad de la SEOPI, Paulo Sergio Pinheiro se dijo “absolutamente perplejo”, y pidió una inmediata investigación tanto por parte de la Fiscalía como del Congreso.

Luego de trazar la inevitable comparación con los tiempos de la dictadura, Pinheiro ironizó: “Todo lo que hablo y escribo es público. Además de ilegales, esas prácticas ahora son inocuas. ¿Por qué gastar recursos con funcionarios para espiarme?’.

Ya llegaron al Supremo Tribunal Federal pedidos de investigación, incluyendo que se averigüe la existencia de otros dossiers. El gobierno, por su parte, optó por declaraciones formales, que no dicen ni justifican nada.

 Con relación a la denuncia presentada en La Haya, la reacción de Bolsonaro, acorde a sus auxiliares directos, no trajo ninguna sorpresa: dijo que el tema no está en la “pauta presidencial”. Para los que rodean al ultraderechista, “no es hora de darle atención a eso. Si la denuncia es aceptada, entonces el presidente sabrá contestar las acusaciones”.

Por Eric Nepomuceno

Río de Janeiro

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Un centro religioso acoge enfermos de Covid-19 en Santa Cruz, Bolivia (Juan Carlos Torrejón / EFE)

La región se enquista como principal foco de contagio del virus en el mundo

 

América Latina acumula ya cerca de cuatro millones y medio de casos de coronavirus y se aproxima a las 200.000 muertes. Más de una cuarta parte de los positivos se encuentran actualmente activos, por lo que la región sigue siendo el principal foco de contagio de la pandemia en el mundo. A pesar de que muchos países baten récords de casos y fallecidos, sus gobiernos continúan desescalando el confinamiento por una prioridad económica.

La ONU y distintas oenegés alertan de que las consecuencias sociales pueden ser devastadoras para una población de 630 millones de personas, gran parte de las cuales nunca salió del pozo del subdesarrollo. La tragedia humanitaria causada por la insuficiencia alimentaria ya se empieza a notar en el llamado corredor seco de Centroamérica, Haití, Venezuela, algunas islas caribeñas, zonas rurales andinas de Perú, Ecuador o Bolivia; barrios urbanos con hacinamiento en ciudades como São Paulo, Buenos Aires o Lima; o en situaciones particulares, como la concentración de migrantes venezolanos en Colombia o comunidades indígenas urbanas y rurales de la Amazonia.

 

Los ricos, más ricos

 

El último toque de atención lo dio ayer la oenegé Oxfam al publicar un informe que vaticina que 52 millones de personas caerán en la miseria en el subcontinente como consecuencia de la crisis sanitaria, lo que haría retroceder quince años el combate contra la pobreza. Hace unos días el Programa Mundial de Alimentos de la ONU hablaba de “pandemia de hambre” para referirse a los efectos provocados por la paralización económica a consecuencia de las distintas cuarentenas, en un territorio donde la mitad de la población depende de la economía sumergida y una quinta parte vive en una casa precaria.

“La opción es exponerse al contagio o morir de hambre”, dice el informe de Oxfam. “Para la gran mayoría de la ciudadanía, los confinamientos han acabado por ahogar los magros ahorros o mostrado la vulnerabilidad de unos servicios públicos que no alcanzan a garantizar cobertura ni derechos”, continúa. Paradójicamente, la oenegé denuncia que la brecha social está aumentando y que la renta de los más ricos –los 73 latinoamericanos que poseen una fortuna superior a mil millones de dólares– creció 41.000 millones de euros desde que en marzo se inició la pandemia en el continente. Es más, en estos cuatro meses han surgido ocho nuevos mil millonarios .

“Esta crisis es enormemente compleja”, dice a La Vanguardia Pablo Andrés Rivero desde La Paz. Rivero, uno de los portavoces de Oxfam en Latinoamérica afirma que la pandemia está evidenciando los “problemas estructurales del sistema”. La mayoría de ayudas que están otorgando los diferentes gobiernos a sus ciudadanos para capear el temporal son en forma de créditos, lo que puede agravar la situación incluso después de la pandemia. “Todo eso es una deuda que se va a tener que pagar”, sostiene Rivero.

El estudio de la organización alerta de la pérdida de servicios públicos en una región que ya adolecía de ellos, como queda demostrado ante el desbordamiento de los sistemas de salud de Ecuador o Perú. La pérdida de ingresos fiscales que la oenegé estima para este año en Latinoamérica, de unos 100.000 millones de euros, equivale al 59% de la inversión médica en el subcontinente. Por ello, Oxfam propone establecer de forma inmediata “un impuesto al patrimonio neto de entre el 2 % y el 3,5% a quienes tengan más de un millón de dólares” gracias al cual “los gobiernos latinoamericanos podrían recaudar hasta 14.200 millones de dólares, que podrían ser invertidos en salud pública y protección social”.

Robert Mur, Buenos Aires. Corresponsal

28/07/2020 06:00 | Actualizado a 28/07/2020 10:47

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Lunes, 27 Julio 2020 08:14

No es el virus

No es el virus

La crisis del virus llegó para quedarse y dejar secuelas. Su prevalencia será mayor que la mera gripe estacional, y anuncia una época donde las viremias y otros males “nuevos”lloverán cada vez más y no serán tan impredecibles como quieren hacernos creer los gobiernos, los medios y las iglesias. Conforme se desenvuelven las cuarentenas, las resistencias a ella, los “retornos” a un nuevo futuro, la necesidad de hacerse a la idea de demasiados cambios en la cotidianidad, también se adquiere una perspectiva de las cifras de muertos, heridos y desaparecidos, como en una guerra. Un mayor realismo ante la muerte misma, sus otras causas, sus otras estadísticas, permite relativizar (¿normalizar?) el impacto sicológico y de salud causado por el Covid-19 a su paso por el mundo.

Tanto o más se muere por cáncer, hambre, afecciones asociadas a los absurdos del consumo, los brutales daños al medio ambiente, o por las guerras, casi todas delincuenciales. Con otros datos nos tranquilizamos: ah, bueno, de por sí estamos jodidos, de por sí a todos nos toca. Silvia Ribeiro no deja de alertarnos en estas mismas páginas y en otras, como Desinformémonos, sobre las pandemias que vienen, los inminentes caminos de todos nuestros venenos.

En un mundo en el que mantenerse sano se dificulta progresivamente, aunque los “avances” de la medicina parecieran significar lo contrario, queda claro que la gran derrotada es la medicina alopática o científica. Como fuente de pensamiento, no de mero conocimiento. Prefirió la insensatez del poder al bien colectivo. Desechó la prevención como base de sus acciones. Abrazó los efectos y desdeñó las causas. El punto de quiebre se fraguó hace unos 40 años, cuando otra alopatía pareció posible, mas se orientó a la lógica del neoliberalismo en ciernes.

La noción de que la salud dependía de cuidarla, no de curar padecimientos, ganaba terreno en escuelas, hospitales e instituciones. Más médicos familiares y menos hiperespecialistas. Más cuidados en la vida diaria de cuerpo y mente y menos medicamentos industriales. Más y mejores servicios de primer nivel y menos elefantes blancos para gente que no pudo evitar enfermarse. Por el contrario, se dio un pacto entre el gremio médico y la industria farmacéutica, monstruo hipetrofiado en la bolsa de valores, sobre todo por razones económicas (el vil negocio), así como militares y políticas.

La alopatía erigió muros para aislar y devaluar cualquier otro pensamiento y otra práctica ante el hecho clínico y la construcción del bienestar humano. El mundo se inundó de medicamentos/drogas en carácter de mercancía que tanto salvan como matan, tanto alivian como agravan, que rara vez previenen y son enfermedad en sí mismas (hasta nombre en griego tiene: iatrogenia). En vez de aprovechar el manojo de caminos diferentes, que no tendrían que ser rivales, la medicina institucionalizada negó cualquier alianza con los enfoques homeopáticos, acupunturales, holísticos, las prácticas chamánicas, donde la magia procede de la experiencia y no al revés. Tampoco aceptó reformarse y cambiar el enfoque de curativo a preventivo, según la percepción sensata de Pasteur, Ehrilch et al. Los males de la salud se pueden evitar o moderar, lo cual resulta mejor para la vida y sale más barato.

Ariel Guzik es una de las mentes más interesantes hoy en México. Iridiólogo, inventor, científico y músico que trabaja con los sonidos y las canciones de la naturaleza (viento, agua, ballenas, fuerzas electromagnéticas), en un texto reciente reflexiona sobre la pandemia y lee en su trama “un enunciado de la ingenuidad humana y su capacidad de sometimiento”. En cuanto a los virus mismos, concluye que “son rastros encontrados en la escena del crimen”. Apunta que “la declaración de pandemia que de golpe determina y desdibuja nuestras vidas y que de un día a otro eclipsa calamidades, castiga los encuentros y acalla manifestaciones de viva voz, ha sido manejada mediáticamente desde la estrecha y circular perspectiva del virus, el control y los números. Exalta los imaginarios que hemos forjado desde el vasto universo preparatorio de la ficción. Me parece necesario exonerar al virus de su papel de causa única y foco central de este fenómeno”: https://diecisiete.org/expediente/la-humeda-virtud- del-llanto/?fbclid=IwAR29A5xH43ZqDTjN2ls3 DGy6CkNr9C- a24nnO3oAUN8Kt-IIn1a3f25ezQY

Desde su experiencia en la herbolaria y las medicinas tradicionales, Guzik cuestiona la concepción que tenemos de la pandemia, de nuestras rendiciones ante lo que nos presentan como “racional”. Su escrito abona la sensatez en una situación dirigida por la razón de Estado, el costo y beneficio para los mercados, el control represivo, el combate focalizado y medicalizado de un evento biológico que transcurre en diversas dimensiones.

Ingresamos a una nueva era de salud y enfermedad que redibuja los rostros de la vida, la muerte y el buen vivir deseable. Urge pensar todo de nuevo, antes de que se nos haga tarde. El problema no es el virus, sino lo que hace posible todo lo que desencadena.

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Protesta frente al capitolio por cancelación del DACA. EU perdió a su juventud: el sustento de un país está desacreditado en la nueva generación.Foto Ap

Antes de la volcánica explosión generalizada, expuse la rebelión de la “Generación Y ( millennials)”y la “Generación Z ( centennials)” en EU (https://bit.ly/2D2OXTN) cuando “50 por ciento de los millennials y 51 por ciento de la Generación Z sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra” con una “colosal deuda universitaria de los millennials: ¡1.6 millones de millones de dólares!” ( https://bit.ly/3fboPnI ) cuando EU se encuentra inundado por sus deudas al consumo (https://bit.ly/37pIu0l).

El futuro ya alcanzó a EU: “la verdadera revolución demográfica será implosiva con el ascenso de los centennials (Generación Z) hispánicos (sic) de EU y su promedio asombroso de 11 años de edad” (https://bit.ly/2MUSAgy).

Pew Research expone la identidad generacional de los contestatarios ( https://pewrsr.ch/3eSvx1d ): 40 por ciento son blancos (sic), primordialmente demócratas y menores de 30 años de edad: los millennials (https://bit.ly/2E75FlH).

Según Pew Research, los jóvenes adultos y demócratas asistieron a una protesta el pasado mes: blancos 46 por ciento; latinos 22, afros 17 y asiáticos 8 por ciento. Los latinos vienen en segundo lugar después de los blancos y antes que los afros cuando 79 por ciento es proclive a los demócratas y 17 por ciento lo es a los republicanos. De 18 a 29 años, es decir, los millennials, asistió 41 por ciento; de 20 a 49 años, 38 por ciento y de 50 a 54 años 15 por ciento.

Destaca que la protesta sea casi igual de las zonas urbanas (41 por ciento) y las suburbanas (42) frente a 17 de la zona rural (el área que vota por Trump). La elección se jugará en el área suburbana, donde vive la mayor parte de las minorías.

En su artículo de corte escatológico, Paul Craig Roberts, anterior secretario asistente del Tesoro con Reagan, juzga que EU cesó de existir (sic) hace varias décadas cuando “solamente la fuerza fundacional del país (…) preservó la imagen viva de un país funcional”, en clara alusión a la demolición iconoclasta de los iconos de los padres fundadores de la independencia de EU, lo cual atribuye al autodio (sic) de las élites liberales (sic) blancas (sic) que dominan la educación, los multimedia y el gobierno.

Paul Craig Roberts recuerda su artículo de hace 15 meses: La cultura occidental (sic) murió de una muerte políticamente correcta (https://bit.ly/2ZVO6xz).

Se lamenta que la iconoclastia no está únicamente limitada al sur –la otrora confederación secesionista–, sino que rebasa a los Padres Fundadores para alcanzar a la Constitución y al emblema nacional, definidos como racistas.

Lo más relevante de su canto de cisne es la admisión de que EU perdió a su juventud: el sustento de un país está desacreditado en la nueva generación (https://bit.ly/2CVvAfu).

¿Cómo puede tener presente, no se diga futuro, un país que desdeñó a sus millennials y desprecia el futuro de sus centennials cuando lo único que le importa es enriquecer a su parasitaria plutocracia misántropa?

Paul Craig Roberts concluye con un epitafio sonoro: es muy tarde para hacer algo.La pregunta es: ¿quién sobrevivirá? No serán los blancos.

En efecto, la dinámica demográfica juega en contra de los axiomas fundacionales del Partido Republicano a quien, a mi juicio, le queda como último recurso la balcanización de los WASP (blancos, protestantes , anglosajones), hoy aliados a los evangelistas sionistas de la dupla de los Mike (Pence y Pompeo), para crear su República Blanca, quizá en alianza con un segmento de los latinos.

Paul Craig Roberts no cita para nada al movimiento antisionista de los Black Lives Matter (BLM) y al grupo Antifa que supuestamente encabezan la revuelta como epifenómeno, cuando la participación de los millennials blancos ha sido de mayor calado en la profundidad de las aguas turbulentas.

Lo peor en una guerra civil/guerra de clases/guerra cultural es tomar partido desde afuera cuando EU parece estar herido de muerte entre dos cosmogonías incompatibles: delicada situación que no será resuelta por quien fuere el vencedor de la elección presidencial en menos de cuatro meses.

¿Está preparado México a todas las eventualidades que le afectarán irremediablemente?

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Manifestantes encaramados a la estatua de la Plaza de los martirios, Beirut Inés Gil

En medio de la profunda crisis económica que sufre el país los libaneses están más preocupados por la necesidad de encontrar comida y pagar sus rentas que por la construcción de un nuevo proyecto político.

 

Cucharas golpeando contra cazuelas de metal, el ruido de los platos apilándose. En el barrio de Achrafiye, en Beirut, unas quince personas se afanaban con la comida, equipados de gorros y delantales de cocina. La escena no se desarrolla entre bastidores de un restaurante. Los aspirantes a cocineros son voluntarios de la asociación Al-Achrafiye. Cada día, distribuyen comida a los más pobres del vecindario. En una esquina, Bassam, jubilado, llena bandejas con pastas: “Es una asociación pequeña, pero aún así distribuimos 200 comidas al día”. Cuando se creó en marzo, la estructura distribuía solo 50 comidas. Sin embargo, arrastrados por los torbellinos de la crisis, son cada vez más los libaneses que no pueden alimentarse.

 

Hacia la hambruna

 

A las 12 y media, cada día es el mismo escenario para Mario y Tony, voluntarios en la asociación: el coche lleno de comida, van por todo el barrio para visitar a los que necesitan ayuda alimentaria. Las bandejas de pasta se balancean al ritmo de las curvas. El automóvil circula en los pequeños callejones que toman la forma de serpentinas empinadas. Ubicado en el este de Beirut, este distrito predominantemente cristiano, llamado Achrafiye (الاشرفية), fue construido en las alturas de la capital libanesa y forma hoy un barrio de casas coloridas.

Detrás de las paredes del encantador barrio, unas familias, cuyos estómagos sufren hambre, esperan la llegada de los voluntarios. Entre ellos, muchos mayores, aislados, con una pensión irrisoria y que ya no pueden beneficiarse de la solidaridad familiar en este período de crisis. Y cada vez más, familias de dos o tres hijos cuyo padre perdió su trabajo al comienzo de la crisis o durante el confinamiento. Según el Programa Mundial de Alimentos, el 50% de los libaneses ahora vive por debajo del umbral de pobreza. Sin ninguna red de seguridad estatal, muchas familias sin recursos financieros ya no pueden alimentarse.

Ante la emergencia, las distribuciones de alimentos van aumentando. La organización “Al-Achrafiye” se limita a escala de vecindario, pero ciertas estructuras se han extendido por todo el Líbano, lo que demuestra la crisis generalizada en el país. Eso es el caso del Rotary Club de Beirut. Su director, Hagop Dantziguian, afirma que la organización “ayuda a mil familias en todo el país y esta cifra aumenta exponencialmente cada mes.” Según él, ”la situación empeorará en los próximos meses. La sombra de la hambruna amenaza la población.“ En las últimas semanas, aumentó el número de suicidios relacionados con la incapacidad de sobrevivir económicamente. A principios de julio, un hombre se disparana en la cabeza, en Beirut, tras dejar junto a él una nota : “No soy un blasfemo, pero el hambre es blasfemia”.

El riesgo de colapso

¿Cómo ha llegado el país a esta situación? A principios de marzo, por primera vez en su historia, el Líbano entró en suspensión de pagos a causa de una deuda insostenible. El gobierno dirigido por Hassan Diab solicitó ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde entonces, el país está cayéndo cada día más en el pozo de la crisis.

De acuerdo con el economista libanés Hassan Moukalled, “hay que volver 30 años antes, a raíz de la guerra civil (1975-1990), para entender la crisis actual”. En ese momento, para reconstruir el país, “el Líbano establece un sistema monetario y desarrolla una economía no productiva”, señala el economista en conversación con El Salto. La pequeña Suiza de Medio Oriente [apodo del Líbano] se convierte en un campeón en asuntos financieros y en servicios. Pero el país de los cedros apenas produce. Debe importar casi el 80% de lo que consume, ampliando su déficit comercial a 15 mil millones de dólares en 2019. Con los años, la deuda pública crece hasta alcanzar el 170% y la inflación galopante hace aumentar los precios de más del 50%.

Para Hassan Moukalled, “el Líbano enfrenta un problema estructural. No saldrá de la crisis solo con la ayuda del FMI. Se necesitan reformas de gran envergadura”. Pero hasta hoy, el gobierno de Diab no ha anunciado ningún cambio ambicioso para salir del marasmo. Según Hassan Moukalled, los líderes libaneses desean sobre todo proteger sus privilegios: “los conflictos de intereses entre la clase política y el sector económico y bancario impiden cualquier esfuerzo de reforma”.

Ante la negligencia del estado, los servicios esenciales se están desmoronando día a día. En los hogares libaneses, los cortes de energía pueden durar hasta 12 horas al día. Incluso los generadores, sustitutos privados de la falta de electricidad pública, ya no funcionan correctamente. El Líbano ha caído literalmente en la oscuridad. En las calles, muchos semáforos están apagados. Además, en un país que depende de bienes extranjeros, la escasez de alimentos y combustible es recurrente.

La otra gran víctima de la crisis, algo que no es un buen augurio para el futuro del país, es la educación. Al comienzo del año escolar 2020-2021, muchos libaneses no podrán inscribir a sus hijos en las escuelas. El gobierno libanés advirtió que con el cierre de las escuelas privadas en quiebra, muchos niños van a recurrir al sistema público. Pero afirma que el estado es incapaz garantizar la educación pública para todos.

Frente a la depresión económica y social, el profesor de ciencias políticas Zyad Majed es directo: “El país presenta riesgo de hundimiento”. En su opinión, “el Líbano se está acercando a un escenario similar al caso venezolano” con el empobrecimiento general de la población, la falta de recursos básicos y el uso de la violencia generalizada.

Desaparición de la clase media

En el Líbano, solo unos pocos privilegiados se libran de la crisis. Si los más pobres se ven presionados, la clase media libanesa también se ve muy afectada. Una tendencia encarnada por el éxito del proyecto LibanTroc. Creada en diciembre de 2019, esta iniciativa conecta a los libaneses que ya no tienen el lujo de comprar ciertos bienes para intercambiar cualquiera cosa a la forma del trueque. Con más de 57,000 miembros (sobre una población de siete millones), el éxito es innegable. Según su fundador, Hala Dahrouge, LibanTroc está dirigido principalmente hacia la clase media que se empobrece : “Todos están afectados, y no solo las personas que eran ya muy pobres. Los que tienen dinero en el banco ni siquiera pueden retirarlo. LibanTroc está dirigido directamente a la clase media porque los más pobres ni siquiera tienen bienes para intercambiar."

Las esperanzas frustradas de la revolución

Este viernes, día tradicional de movilizaciones, centenares de libaneses se han reunido en la Plaza de los mártires, en el centro de Beirut. Representantes de la sociedad civil, políticos en busca de renovación, discursos que piden la caída del gobierno, se suceden frente a los manifestantes poco numerosos, pero determinados. Las banderas nacionales, rojas y blancas, adornadas con un pequeño cedro (el símbolo del país) se mecen en el aire.

En el fondo, se ve una estructura instalada hace varios meses por manifestantes : un puño de combate elevado, con las palabras “للوطن“ (por la patria) y ”ثورة“ (revolución) escritas. Entre los manifestantes, Noor, de 45 años, vestida con los colores del Líbano, sigue motivada a pesar de la situación económica: “Incluso si tenemos pocas esperanzas, sigo manifestando cada semana. No debemos dejar de lado la movilización”.

Pero con solo un millar de manifestantes, la protesta de este viernes queda muy escasa frente a las movilizaciones que estallaron en octubre pasado en el Líbano, dando esperanzas de una segunda Primavera Árabe. En aquel momento, decenas de miles de libaneses salieron a las calles para exigir el fin del sistema confesional, el fin de la corrupción y más políticas públicas sociales en un país ultraliberal. Lograron la caída del gobierno de Saad Hariri. Pero desde entonces, el cansancio de los manifestantes ha extinguido la llama revolucionaria.

Además de la pérdida de esperanza debido a la falta de reformas y la crisis del coronavirus, el miedo se ha extendido a las calles: “la policía ha realizado arrestos arbitrarios y se han registrado casos de tortura”, según el Director del Centro Libanés para los derechos humanos, Fadel Fakih. A esto se añade la espiral infernal de la crisis económica en las últimas semanas. Los libaneses ahora están más preocupados por la necesidad de encontrar comida y pagar sus rentas que por la construcción de un nuevo proyecto político.

El Líbano en el estancamiento

Desde esta primavera, el primer ministro libanés Hassan Diab ha intensificado los llamamientos de asistencia a la comunidad internacional y en particular al FMI. Pero en el gobierno, la solicitud divide. En particular debido a la reticencia del poderoso Hezbolá, que percibe el FMI como una emanación de los Estados Unidos. Sin mencionar que los donantes internacionales están reacios a apoyar a un país que no ha emprendido ninguna reforma básica y que no está listo para luchar contra la corrupción endémica.

De vuelta en la parte cristiana de Beirut, con los voluntarios de Al-Achrafiye. Mario se para en la Plaza Sassine, el corazón palpitante del barrio, de donde surge con orgullo una majestuosa bandera del Líbano. Entre las incesantes idas y venidas de coches, un hombrecito está sentado en el suelo. Una imagen muy rara en las sociedades árabes, él ya no tiene casa: “Hay dos personas sin domicilio fijo en la plaza” explica Tony, agarrando la bandeja de pasta para llevársela al anciano. “Marwan es uno de ellos.” En el coche, Mario observa la escena: “Cuando una familia lo necesita, puede venir a vernos. Es el lado positivo de organizar la distribución en un solo barrio.“ Baja la cabeza, desilusionado: ”Pero quién sabe... tal vez también tendremos que extender nuestras acciones a otros barrios, porque la crisis empeora cada día”.

 

Por Inés Gil

26 jul 2020 08:00

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Gobiernos de Pekín y Washington avivan conflicto diplomático

Washington. China ordenó ayer el cierre del consulado de Estados Unidos en Chengdu, tres días después de que Washington hizo lo mismo con el consulado chino en Houston, ya ocupado por la policía, en medio de acusaciones mutuas de espionaje.

Los estadunidenses deberán cerrar su representación diplomática en Chengdu, anunció el Ministerio chino de Relaciones Exteriores, en el último episodio de un choque diplomático sin precedente entre las dos potencias.

Esta decisión constituye "una respuesta legítima y necesaria a las medidas no razonables de Estados Unidos", recalcó el ministerio en un comunicado.

"Algunos empleados del consulado de Estados Unidos de Chengdu realizan actividades que van más allá de sus funciones, se han inmiscuido en los asuntos internos de China y han puesto en peligro la seguridad e intereses chinos", acusó ante la prensa el portavoz del ministerio, Wang Wenbin.

La Casa Blanca llamó a Pekín al "cese" de sus "actos nefastos" en lugar de tomar represalias, aunque evitó blandir públicamente una amenaza como respuesta a las represalias chinas.

El martes, el gobierno de Donald Trump dio 72 horas a los diplomáticos chinos para desalojar su misión en Houston, polo mundial de investigación médica y biológica.

La sanción de Estados Unidos llegó unas horas después de que dos ciudadanos chinos fueran acusados de piratería informática en la búsqueda de investigaciones sobre la vacuna contra el Covid-19.

Sin embargo, funcionarios estadunidenses dijeron el viernes que la medida no responde a un caso específico.

"En determinado momento, simplemente dices: suficiente", dijo un alto responsable del Departamento de Estado.

La tensión entre China y Estados Unidos es alimentada por las disputas comerciales y las acusaciones mutuas sobre el origen de la pandemia de Covid-19, además de la ley de seguridad nacional para el territorio semiautónomo de Hong Kong.

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