Detenido Michel Platini por la adjudicación del Mundial de 2022 a Catar

El expresidente de la UEFA ha sido detenido en París "por actos de soborno activo y pasivo".

 

 

El exfutbolista francés y expresidente de la UEFA Michel Platini ha sido detenido este martes dentro de la investigación que se sigue por corrupción en la concesión del Mundial de fútbol de 2022 a Catar, informaron medios franceses.

Platini está bajo custodia policial en los locales de la Oficina anticorrupción de la Policía Judicial en Nanterre, junto a París, según el diario digital Médiapart.

Platini, que fue presidente de la UEFA de 2007 a 2015, cumple una inhabilitación de cuatro años —que expira en octubre— por violar el código ético de la organización al aceptar en 2011 un cobro, autorizado por el entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter, de cerca de 1,8 millones de euros por trabajos hechos entre 1998 y 2002.

Además de quien fuera la estrella de la selección francesa ha sido detenida una antigua consejera del expresidente francés Nicolas Sarkozy, Sophie Dion, mientras que el exsecretario general del Palacio del Elíseo Claude Guéant ha prestado declaración bajo el estatus de "sospechoso libre", según el diario Le Monde.

En 2016, la Fiscalía Nacional Financiera abrió una investigación por supuesta corrupción en la atribución del Mundial 2022 a Catar, por la que el propio Platini ya declaró como testigo en diciembre de 2017.

La investigación se centra en la reunión que mantuvieron en noviembre de 2010 las autoridades cataríes con Sarkozy y Platini en el Palacio del Elíseo, a la que también asistieron Guéant y Dion.

PARÍS

18/06/2019 11:12 Actualizado: 18/06/2019 11:33

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El fútbol, la gran metáfora de la sociedad

La historia del deporte rey está plagada de tensiones entre lo marginal y lo institucional, entre la lógica mercantil reinante y la que trata de zafarse de ella. Una dicotomía que sigue presente y que explica la esencia de un juego universal.


Apenas un siglo separa la legendaria mano de dios de Maradona de la victoria –por la mínima y en la prórroga– de un equipo de obreros del norte de Inglaterra –el Blackburn Olympic– frente al muy aristocrático club de los Old Etonians. Dos instantes de un mismo partido eterno cuyo balón se disputan desde el origen ricos y pobres, opresores y oprimidos. Un partido que –parafraseando al magnate Warren Buffett– existe y, por el momento, lo van ganando unos pocos en detrimento de los de siempre.


La Historia está hecha de tensiones, avanza como a trompicones y cuando te das cuenta el mundo que conocías ya no existe. Algo así le ha sucedido al fútbol. Aquel juego marginal y contestatario que en su día fue herramienta de emancipación quedó eclipsado de un tiempo a esta parte por una cultura balompédica que prioriza el espectáculo por encima de todo. “Ya no se habla de fútbol sino de individuos, se ha impuesto la atomización”, apunta un tanto lacónico el periodista e historiador francés Mickael Correïa, autor de Historia popular del fútbol (Hoja de Lata).


En efecto, el neoliberalismo campó a sus anchas también en los estadios y de aquellos barros estos lodos. Hoy, los clubes millonarios compran a precio de oro jugadores procedentes de los arrabales, los regímenes autoritarios intentan canalizar en su provecho las pasiones futbolísticas y las multinacionales aprovechan códigos del fútbol callejero para vender sus zapatillas de deporte. Una vorágine turbocapitalista que no invita al optimismo pero que Correïa prefiere leer e imaginar en clave empoderadora.


“En el mundo capitalista que vivimos, con las oligarquías haciendo y deshaciendo a su antojo, son los hijos de los poderosos los que acceden a puestos de privilegio que les perpetuán en el poder; el fútbol, en cambio, no permite fingir ni heredar nada, es el cuerpo la única herramienta de trabajo”. Es precisamente esa condición corpórea la que, en palabras de este historiador, confiere al fútbol “una dimensión popular inalienable”. Así, cuando CR7 tiene a bien remangarse la profusa musculatura del pernil en sus ya icónicas (y sonrojantes) carrerillas, Correïa identifica ahí un gesto de clase (obrera): “Se le critica mucho, pero para mí es como cuando un obrero se sube las mangas antes de empezar a trabajar, tiene esa misma entidad”.


El fútbol no deja de ser una gran metáfora de la sociedad. Codificado en su origen por la aristocracia británica, la working class no tardó en apropiarse del invento haciéndolo suyo. Se liberaba así de la tutela que imponía una patronal que vio en este juego la posibilidad de controlar a los parias de turno y cortar por lo sano sus veleidades emancipadoras. “La clase obrera adoptó este deporte en un momento en el que necesitaba crearse una identidad tras el éxodo rural a las ciudades que se produjo en los albores del siglo XIX”, explica Correïa. Se populariza de este modo un deporte que hasta ese momento era exclusivo de los gentlemen, una transición que supuso, también, un cambio de estrategia.


“Los aristócratas jugaban de forma muy individualista, prevalecía el honor, el autocontrol y la compostura, para ellos pasarse el balón era una muestra de debilidad”. Los desheredados, por contra, optaron de forma progresiva por un juego mucho más colaborativo, algo que en palabras de Correïa “transcribe su realidad en las fábricas”, trasladando al fútbol un modelo productivo basado en las cadenas de montaje. “Su objetivo era producir una victoria que pudiera ser compartida a nivel colectivo”, zanja Correïa.


Fair-play vs. Picaresca


El espíritu de la chabola se dio de bruces con esa finura atávica propia de las clases dominantes. Conceptos como honorabilidad y decoro están muy bien cuando no vives instalado en la miseria. Dicho de otro modo; cuando ni la ley ni el físico están de tu lado, el engaño pasa a ser una opción. “La mano de dios de Maradona ejemplifica ese imaginario callejero, ¿qué puede hacer un tipo como el Pelusa frente a la envergadura de un portero británico?”. Un gol inimaginable en tiempos de videoarbitraje. “La frialdad de la máquina al servicio de un escenario eminentemente humano como es el estadio”, añade Correïa.


Jugadores como Pelé o Garrincha hicieron también de la necesidad una virtud. Su juego no deja de ser el epítome de toda una tradición futbolística nacida en una sociedad profundamente clasista y xenófoba, no en vano la esclavitud no fue oficialmente abolida en Brasil hasta 1888. “Los principales equipos estaban conformados por blancos, cuando se enfrentaban a equipos de negros estos podían ser agredidos físicamente dado que el árbitro era siempre blanco”.


Un inconveniente –no menor– que la comunidad negra tuvo a bien solventar del único modo posible: tratar de esquivarlo. Así nace ese dribleo tan característico de los cariocas, estilo que encuentra en las inocuas cabriolas de Neymar una suerte de parodia.


Un gol a la dictadura


«El FC Barcelona ha sido a la vez refugio y cuna, fluctuante y difuso, de la identidad de Cataluña», escribía el historiador Josep Solé i Sabaté. El potencial propagandístico e identitario del deporte de masas no se puede obviar. El franquismo lo supo muy pronto, no en vano en 1939 el poder ordena a la Federación Española de Fútbol que cambie el nombre de la Copa del Rey por el de Copa del Generalísimo.


Los silbidos en el estadio barcelonista al Cara el Sol se suceden convirtiéndose paulatinamente el club blaugrana en una caja de resonancia de las reivindicaciones catalanistas y republicanas. Se trataba, a fin de cuentas, de una dimensión simbólica de resistencia frente a la dictadura. Una dimensión que se complementaba con la capacidad de cohesión que encarnaron en su día los colores blaugranas para los millones de inmigrantes que se trasladaron a Catalunya en pleno boom industrial.

Por juan losa
@jotalosa

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La colombiana Caterine Ibargüen gana el premio a la mejor atleta del año


La saltadora, medallista de oro en los olímpicos de Río, apunta ahora a Tokio 2020

 

La saltadora colombiana Caterine Ibargüen corroboró este martes el estatus de indestronable que disfruta desde hace años en su país al ser elegida como la mejor atleta de 2018 por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), apenas la segunda ocasión en que Latinoamérica obtiene la distinción. En la gala celebrada en Mónaco la acompañó el fondista keniano Eliud Kipchoge, recordman de maratón.


Ibargüen, medalla de oro en salto triple en los olímpicos de Río 2016, coronó así un año impecable. La desparpajada atleta colombiana, de 34 años, ganó las competencias de longitud y salto triple en los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla, y realizó la proeza de ganar estos dos títulos en la Liga de Diamante en dos ciudades diferentes en el espacio de 24 horas.


"Me gustaría agradecer a todos mis fanáticos y a toda Colombia por este premio. El apoyo que recibo de la gente de mi país es enorme", declaró Ibargüen, una figura tremendamente popular, al tiempo que admitió que las piernas le temblaban al recibir un premio que "tiene un sabor muy dulce".


Era la quinta vez que la antioqueña aspiraba oficialmente al galardón: lo hizo en 2013, 2014, 2015 y 2016, y regresaba ahora a la puja -ya entre las cinco finalistas- después de su ausencia en 2017, cuando en su camino se cruzó la venezolana Yulimar Rojas para alzarse con el título mundial en Londres.


La atleta colombiana ha crecido de la mano de técnicos cubanos. Regla Sandrino la condujo en Medellín al salto en todas sus versiones: longitud, altura y triple, y cuando se graduaba de enfermera en la Universidad Metropolitana de Puerto Rico fue rescatada para el atletismo por Ubaldo Duany, que la ha convertido en la mejor saltadora de triple del planeta.


Un salto de 15,17 metros le dio el oro olímpico en Río, cuatro años después de haber ganado la plata en las justas de Londres. Desde aquella final londinense, Caterine encadenó 33 victorias consecutivas en alta competición. Ganó la liga de Diamante de la especialidad de triple en 2013, 2014 y 2015, los títulos mundiales de Moscú 2013 y Pekín 2015, y alcanzó su actual récord personal (15,31) el 8 de julio de 2014 precisamente en Mónaco. Solo perdió en Birmingham, el 5 de junio de 2016, otra vez ante la kazaja Olga Rypakova, la misma que le había privado del oro en Londres 2012.


"Creo que terminaré mi carrera deportiva después de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero esto me llena de una esperanza grande para seguir dando resultados para Colombia y seguir con disciplina en este deporte, que es lo que me mantiene a pesar de los dolores", confesó Ibargüen. Cuando le preguntaron si competirá en el salto de longitud y el triple salto en el Mundial que se celebrará el próximo año en Doha, mantuvo el suspenso: "Es top secret", contestó.


Es la primera vez que Ibargüen se corona como mejor atleta del año por la IAAF, y sucede en el palmarés a la atleta belga Nafissatou Thiam. La antioqueña se convierte en la segunda latinoamericana que recibe el premio, 29 años después del éxito de la cubana Ana Fidelia Quirot.

Bogotá 4 DIC 2018 - 17:58 COT

 

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Miércoles, 22 Agosto 2018 10:06

Una lección de geografía

Una lección de geografía

En los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Barranquilla del 19 de julio al 3 de agosto, participaron una serie de países que muchas veces no se nombran, o que no se tienen en cuenta cuando se habla de la región. Tres países de la parte nororiental de América de Sur caribeño y por lo menos 21 países antillanos.

 

En América del Sur existen tres países que casi nunca se nombran, caribeños ellos, antiguas colonias europeas, localizados en la parte nororiental de Venezuela, son ellos:

 

1. La República Cooperativa de Guyana, poblada por indígenas de la familia Caribe. Como recordaremos, con la invasión europea llegó la esclavitud, dando paso luego a los libertos mestizos (negros e indígenas) llamados Bush Negroes; a este territorio llegaron, detrás de sus recursos, españoles holandeses e ingleses, al final se quedaron los ingleses y fundaron en 1831 lo que se llamó “Guayana Británica”.

 

Desde 1834, después de la abolición de la esclavitud, los ingleses introdujeron mano de obra barata proveniente de China, Java e India, de allí la composición actual del país: de origen indio, de raíces africanas, nativos y de origen portugués y chino.

 

En 1966, después de duras luchas, Gran Bretaña reconoció la independencia de Guyana dentro de la Commonwealth. Su capital es Georgetown, su población 763.000 habitantes, idiomas oficiales: inglés, hindi y el urdu; moneda dólar de Guyana y es una República Unitaria. Proclamada República Cooperativa en 1970. Y, de religión cristiana, hinduista. Con recursos como arroz y caña de azúcar, y diamantes, oro y bauxita. Tráfico de drogas y turismo. Está en conflicto con Venezuela, pues este país reclama como suyo una porción de territorio de 159.000 km2 (de un total de 214.970 km2) que dicen les fue arrebatato por los ingleses en el siglo XIX.

 

2. República de Surinam, capital Paramaribo, su población suma 515.000 habitantes; idiomas: holandés, inglés y tongo; moneda dólar de Surinam, república unitaria y presidencialista.

 

3. La Guayana francesa, departamento de Francia, con 80.000 mil habitantes, capital Cayena; idiomas francés y creole local; moneda euro. Cuenta con recursos de bauxita y oro, una zona de paso para la cocaína y la minería ilegal del oro. Los tres países participaron en los juegos, y tuvieron buenos resultados en natación, atletismo y fútbol.

 

Y esos países de los que casi nadie se acuerda, junto con 4. Las islas caribeñas llamadas Antillas menores, no solo tienen deporte sino que también han ganado medallas en sus diferentes participaciones. (Ver medallero).


Como puede observarse, pises que son invisibilizados también tienen su “toque”. Todos ellos tienen en común que fueron colonias de Inglaterra, Holanda y Francia, y varios de ellos hoy son o departamentos de Francia o participantes de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth). Incluso países tan pequeños como Belice, en Centroamérica (la antigua Honduras Británica), con 340.000 habitantes, donde se habla inglés, con Belmopán como su capital, conquistaron cinco medallas. O el caso de Haití, donde se supone no juegan a nada y nunca ganan nada, sin embargo en esta oportunidad obtuvieron 3 de oro, 12 de plata y 24 de bronce, para un total 39.

 

En estos países de las Antillas menores se juega fútbol que ha desplazado hasta cierto punto al deporte rey de las Antillas de origen británico: el criquet; en la parte hispánica y de influencia de los EEUU es el béisbol; también se practican el voleibol, tenis, natación, boxeo, atletismo y deportes extremos.

 

La historia de estos países es la del colonialismo, y la lucha contra su pervivencia, así como contra el dominio del capital financiero internacional.

 

Pese a esto, hasta ahora estos juegos siguen dominados por los mismos países de siempre:

 

- Cuba, 1.956 medallas de oro y en total 3.804
- México, 1.499 de oro y en total 4.219.
- Venezuela, con 589 de oro y en total 2.389
- Colombia, con 530 de oro y en total 1.802.

 

En esta ocasión, con 132 medallas de oro, loa Juegos fueron para México, seguida por Cuba con 102, tercero el país anfitrión con 72 medallas doradas, cuarta Venezuela con 34 del preciado metal, y quinta República Dominicana con 25. Participaron 5.434 deportistas de 37 países, en 44 deportes.

 

tabla

 

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Miércoles, 22 Agosto 2018 09:54

El Mundial Rusia 2018: un balón de colores

El Mundial Rusia 2018: un balón de colores

Hace varias semanas que términó el Mundial de Fútbol masculino de la Fifa, Rusia 2018, dejando sensaciones, lecciones, reflexiones, criticas de diferente tipo y procedencia, pero con la mira puesta en Qatar 2022. Aquí un intento de balance.

 

Adentrémonos en algunos detalles que el movimiento del balón no le permitió observar en su debido momento a la sociedad global:

 

El gol de Putin

 

Los que no querían el Mundial en Rusia sobre todo Inglaterra y los EU, han tenido que callarse ante el éxito alcanzado por sus organizadores. El imaginario que la gente de varios países tenía de Rusia, incluyendo los colombianos con la prensa oficialista a la cabeza, era la de un país represivo, peligroso, gris, y monótono. Es decir el “típico país estalinista”, la visión anticomunista de Rusia vía los EU y demás, la visión de la Guerra Fría.

 

Y los tres millones de turistas que fueron al Mundial se encontraron con un país moderno, con mucho colorido, con ofertas amplias de comida, turismo y cultura muy diversa y con una seguridad a toda prueba. Como dicen los rusos, quien conoce Moscú conoce Rusia, quien conoce San Petersburgo conoce la sangre rusa. Que sorpresa. Los periodistas deportivos colombianos, y de los otros países, al alabar al gobierno ruso no se dieron cuenta que el Mundial fue pensado para mostrarle al mundo el poder y el despertar de la “Gran Rusia”, el relato de poder iniciado desde 1999 por Vladimir Putin, y por eso no distinguieron el porqué de los monumentos a Alexander Pushkin, padre de la literatura rusa moderna, Mijaíl Lomonosov, patriarca de la ciencia rusa y fundador de la primera universidad en ese país, al Zar Nicolás II y a José Stalin.

 

Un balón de colores

 

No solo por el colorido del país anfitrión, sino también de las barras de los diferentes países y de los que no competían, con las banderas, camisetas, los gorros, las artesanías que vendían, los múltiples idiomas, y la participación, principalmente en las selecciones de Europa, de jugadores de padres inmigrantes ya de África, de Turquía o las Antillas. Un evento que convocó al mundo futbolero o no pues por TV lo apreciaron millones de espectadores.

 

Los estadios, con un promedio de 40.000 asistentes por partido, con cientos de miles en los FanZone y, en contra de los vaticinios de los agoreros que proclamaron cárcel para las diversidades sexuales, no hubo tal y sí zonas Lgbti.

 

También se dijo que se prohibirían las banderas en la calle y, claro, no fue así. El Gobierno sabía que millones de banderas harían presencia y no se iba a meter en un conflicto diplomático; esta situación específica fue interpretada por periodistas colombianos como la muestra “de lo que verdaderamente es un país libre”, pero no se dieron cuenta de la excepción a la regla: era el Mundial de Fútbol.

 

¿Y las mujeres qué?

 

Las transmisiones de los partidos del Mundial, y los programas de opinión, fueron y siguen siendo de relatores y comentaristas hombres, con una participación mínima de mujeres. ¿Por qué los sabios del fútbol y los dueños del espectáculo, y los comerciantes del balón, no consideran a las mujeres capaces de relatar y opinar sobre este deporte? El fútbol es, entre los deportes masivos, uno de los más machistas, basta escuchar a un relator en un partido de fútbol femenino y a los comentaristas, para darnos cuenta de ello.

 

Sin embargo, esta actitud no refleja simplemente oscuridad sino también, y esto es lo fundamental, lucha de posiciones e intereses en donde mujeres relatoras y comentaristas de fútbol se están abriendo camino y reduciendo espacios a las mentalidades patriarcales. Así puede verse con Vivian Viti, de la cadena estadounidense Telemundo, por primera vez en los mundiales de fútbol masculino, en sed central comentando los partidos, Vicky Sparks que relató el partido Marruecos-Portugal para la BBC de Londres, en Telefe comentó la periodista trans Liza Tagliani. En Argentina y Brasil las feministas realizaron programación especial donde las mujeres relataron y comentaron los partidos e invitaban a jugadoras a comentar, ellas decían que solo el 37 por ciento de las notas de fútbol son de mujeres. Fox Sport destacó ocho periodistas mujeres a Rusia. Claro Spots tuvo una mujer como comentarista en el set central. Si se mira el caso colombiano, como comentarista principal ni una mujer; como comentarista en los programas estrellas sobre el Mundial, con más de 20 hombres comentando, ni una mujer fue llamada, aunque sí las hubo para leer estadísticas sencillas y encabezados de periódicos, o por fuera de los estadios lidiando borrachos. En el ciclismo, destaca una de las mejores comentaristas de ese deporte, la mejicana Georgina Ruiz llamada “goga”. Falta la presencia de la mujer en el relato y comentario de deportes en general.

 

Relatores

 

Y a propósito de relatores y comentaristas de fútbol, el Mundial dejó claro que el tipo de relator de partidos que hablan rapidísimo, que no terminan las frases, que pronuncian mal los nombres, que cambian los nombres de los países, ya son anacrónicos. No es posible relatar un partido rápido, hablando igualmente rápido. En Argentina y México hay relatores más modernos. No solo es que es diferente relatar un partido para radio que para TV, sino que también se requieren buenos comentaristas pues contarle al espectador lo que él está viendo no aporta gran cosa.

 

Narradores fuera de lugar, como ocurrió en los Juegos Centroamericanos, relatando partidos de básquet, voleibol o voleiplaya, como si fuera fútbol. Se requieren especialistas.

 

 Disputa geopolítica

 

Mientras los días pasaban, Gran Bretaña comenzó su campaña contra Qatar para intentar arrebatarle el Mundial y pasarlo a la isla de su majestad. En artículo anterior habíamos señalado que Inglaterra quería el Mundial 2018. y como no logró ganarse tampoco el de 2022, que será en Qatar, pues entonces sigue con las intrigas. Blatter y compañía ya fueron sancionados por los manejos fraudulentos que tuvieron lugar a la hora de definir sedes 2018 y 2022, los han sacado del juego, pues los ingleses piensan presionar al Comité Ejecutivo de la Fifa para que sancione al país del golfo pérsico y le quite el Mundial. Está por verse.

 

En fin, el Mundial recoge y responde a diversidad de intereses económicos, políticos, comerciales, y el que acaba de trascurrir en Rusia no fue la excepción. Es por ello que en su concreción los países sede se la juegan toda. En ello Rusia obtuvo un gran éxito, superando al realizado en Brasil cuatro años atrás. Además, este Mundial estuvo lleno de sorpresas, y de pollas fracasadas.

 

Publicado enEdición Nº249
EL Mundial Rusia 2018: Y el balón rodando

El Mundial de Fútbol avanza, de acuerdo a lo progamado. El primer pitazó sonó el 14 de junio y el último dejará escuchar su silbido el 15 de julio. Es un ambiente que lo cubre todo: las pasiones, euforias, cávalas, pollas, debates sobre los favoritos a coronarse campeón están presentes en todas partes, el mundo futbolero está expectante, los colombianos ilusionados una vez más con su selección, euforia mundialista como la que se vive llenando el álbum del Mundial pero, ¿cómo se llegó a este momento estelar? Aquí se lo contamos.

Después de jugar 871 partidos clasificatorios durante dos largos años, donde se enfrentaron 210 seleccionados de igual número de naciones, marcando un total de 2.469 goles quedaron clasificadas 32 selecciones, y en Rusia después de jugar 64 partidos protagonizados por 736 jugadores durante 31 días, en doce estadios, se sabrá quién será el nuevo dueño de la soñada Copa y sus réditos económicos que no serán pocos. Se jugará en ocho grupos, con un equipo cabeza de serie, en donde no podrán repetirse selecciones de ninguna Confederación salvo los de Uefa.

 

Este Mundial se está disputando en el formato de todos contra todos, en grupos de cuatro equipos, pasan a segunda ronda los dos primeros de cada grupo. Luego de esto, equipo que gana sigue y el perdedor queda eliminado.

 

Se jugará en once sedes o ciudades y en doce estadios. Como Rusia es el anfitrión va por derecho. El Mundial costará 678.000 millones de rublos, más de 15.800 millones de dólares (o su equivalente en pesos colombianos: 213.000 millones).

 

Las ciudades sede son: Moscú, San Petersburgo, Kazán, Samara, Sochi, Nizhny-Novgorod, Rostov del Don, Volgogrado, Ekaterimburgo, Kaliningrado y Saransk.

 

En el siguiente cuadro se muestra el proceso eliminatorio:

 

AFC-Asociación de Fútbol de Asia, CAF-Confederacion Africana de fútbol, Concacaf-Confederación de fútbol de América del Norte, Centro-América y el Caribe, Conmebol-Confederacion Suramericana de fútbol, OFC-Confederación de fútbol de Oceanía y Uefa-Unión de federaciones de fútbol de Europa.

 

ConfederacionesEquipos participantesEquipos
clasificados
EliminadosCupos
AFC465414,5
CAF545495
CONCACAF353323,5
CONMEBOL10554,5
OFC110110,5
UEFA54134113
TOTAL2103117931

 

Según este cuadro, los debates más álgidos se dan en relación a los cupos correspondientes a las confederaciones continentales, pues no son muy equitativos. Desde el punto de vista cuantitativo se favorece al fútbol europeo que se supone es el mejor del mundo, pero la eliminatoria más complicada, por lo dura y reñida, es la suramericana. Europa tiene 13 cupos + 1 que es Rusia, y Suramérica 4,5 cupos, o sea, cuatro más uno por repechaje, cuando tenía 5+1.

 

La Fifa aprobó que a partir del Mundial de Qatar en 2022, o desde 2026, serán 48 las selecciones participantes, reunidas en 16 grupos de a tres y con 80 partidos, o sea un Mundial de dos meses, algo muy rentable para la Fifa y sus sponsor, y los cupos se repartirían de la siguiente manera:

 

AFC, 8, CAF, 9, Concacaf, 6,5, Conmebol, 6,5, OFC, 1 y Uefa, 16 cupos además seis cupos por repechaje o repesca.

 

Pero también es mucha plata…

 

El Mundial de Fútbol no es solo arte, belleza y deporte, también es mucha pero mucha plata. Puede decir, en parte, que las selecciones se pelean las clasificaciones teniendo en mente lo que ganarán.


Esto quiere decir que los equipos que iniciaron el Mundial ya se ganaron 8 millones de dólares, como la selección Colombia, así que la pelea por esa “platica” también estará presente en las patadas a la redonda. A las “patadas” se ganarán un montón de plata.

 

Y los árbitros y jueces también harán su “platica” al final del certámen mundialista. Cada arbitro central recibirá por su trabajo 70.000 dólares y los jueces de línea 25.000 dólares, más premios adicionales.

 

 

Primer puesto,
campeón 
38
millones de dólares 
109 mil millones
de pesos 
Segundo puesto 28 80
Tercer puesto 24 66
Cuarto puesto 22 63
Cuartos 16 46
Octavos 12 34
Fase
de grupos
 8 23 mil millones
de pesos


 El país anfritrión

 

Rusia, o mejor dicho la Federación de Rusia, con 17.098.242 km2, es el país más extenso de la tierra; el 40 por ciento de ese territorio se ubica en Europa Oriental, y el restante 60 en Asia del norte donde está Siberia, por eso es clasificado como país euroasiático, con una diversidad étnica muy amplia pues abarca 160 grupos étnicos que hablan más o menos 100 idiomas, el ruso mayoritario y el tártaro, alemán, ucraniano, checheno, azerbaiyano, fines, entre algunos de los que se hablan a lo largo de su territorio. La Federación Rusa tiene una población de 142.258 millones de habitantes. Su moneda el rublo (un euro por 72 rublos). Idiomas: ruso oficial, además del alemán, checheno y ucraniano. Rusia no hace parte de la Unión Europea ni de la Zona Euro.

 

Moscú, la capital, tiene 12 millones de habitantes; San Petersburgo tiene cinco millones y las otras ciudades son más pequeñas.

 

La actual Federación Rusa, políticamente está compuesta por 21 repúblicas, 46 provincias u Oblast, 9 regiones o Krays, 4 distritos autónomos, dos ciudades federales, y una entidad autónoma. Su jefe de Estado es Vladimir Putin desde el 2012 y hasta el 2024. Tiene Rusia uno de los ejércitos más grandes y poderosos del mundo, con 2.500.000 integrantes activos y reservas, hombres y mujeres. Hace parte del acuerdo del Grupo de Shanghái, una contraparte a la Otan, y es integrante del Bric. El PIB de Rusia es de 3.751 billones de dólares y el per-cápita de 25.500 dólares (datos a 2017), con inmensos recursos naturales en petróleo, gas, carbón, minerales raros y maderables.

 

El fútbol de Rusia puede catalogarse de buena calidad, sin que su su liga sea de las mejores del mundo. Se juega en unas condiciones climáticas tremendas, como en invierno que impide jugarlo en enero y febrero. Este Mundial se realizará en el mes de junio, o sea en verano tipo ruso: tiempo cálido y mucho frio.

 

La liga está compuesta por 16 equipos que juegan 30 partidos de ida y vuelta. El campeón se gana el cupo a participar en la Uefa Chanpions Ligue, mientras que el subcampeón pasa a los play-off de la misma competencia, y los puestos 3, 4 y 5 se ganan cupos para la Uefa Europa Ligue. Los dos últimos en la liga descienden a la B, pero los que quedan en los puestos decimotercero y decimocuarto juegan la promoción con el tercero y cuarto del ascenso.

 

¿Enredado? Noo, lo que pasa es que en Rusia hay cuatro divisiones de fútbol, primera división de 16 equipos, segunda división de 19 equipos, tercera división de 72 equipos en 5 zonas, y cuarta división 10 ligas regionales. A esto se refiere los ascensos, descensos y promociones.

 

Según se dice, los estadios dejaron de llenarse después de la desaparición de la Unión Soviética en 1990, pues se consideraba a los estadios como el único sitio para expresar libertad y rebeldía; sin embargo a partir del año 2000 comienza a presenciarse un lento regreso de la gente a los estadios, así que será un reto para el gobierno llenarlos con rusos en el mundial.

 

El grupo de Colombia

 

La selección colombiana jugará en el grupo H junto a Japón, Polonia y Senegal. Colombia es favorita para ganar su grupo, seguida de Polonia, que cuenta con un goleador de la talla de Robert Lewandowky. Polonia tiene 38.476.269 millones de habitantes, distribuidos a lo largo de 312.685 km2 de extensión; su capital es Varsovia en Europa Oriental, su moneda el zloty.

 

El fútbol de Senegal es físico y rápido y hoy cuenta con su figura Sadio Mane, son peligrosos. Este país africano tiene una población de 14.668.522 habitantes y un territorio de 196.722 km2 de extensión; su capital es Dakar, su idioma francés y la moneda el franco de la CFA (Comunidad Financiera de África).

 

Japón tiene un juego rápido, táctico y enredador, está enproblemado pues llegará con técnico nuevo. Este país de Asia Insular cuenta con 126.451.398 millones de habitantes, y con una extensión de 377.915 km2, de los cuales más de 3.000 son islas; sus ciudades más importantes, además de Tokio –ubicada en la isla de Honshu–, la capital, son: Hokkaido, Honshu, Kyushu, y Shikoku; el yen es la moneda.

 

Y nosotros, con 49.8 millones de habitantes, y con una extensión de 1.141.748 km2, Bogotá como capital, y la moneda el peso colombiano, con una selección de fútbol de buen juego, fuerte, con jugadores de talla mundial como James, Falcao, Cuadrado, Ospina y demás.

 

Como quien dice, por población somos los segundos y nos ganan los japoneses; por extensión quedamos de primeras, por fútbol ganamos el grupo H.

 

Edad promedio de los futbolistas del mundial

 

La edad promedio de los futbolistas de las selecciones es de 24 años, los panameños de 29,4 años, los de Colombia de 27,3 años, Alemania de 25,7 años, Nigeria, 24,3 años.

 

Y la estatura…

 

Los de Serbia son 1,8 metros, los suecos 1,8, colombianos 1,8 los sauditas 1,76.


Selecciones que repiten mundial: de las 32 selecciones que llegron a Rusia, 20 ya estuvieron en Brasil 2014.

 

De Uefa, Alemania, Bélgica, Croacia, España, Francia, Inglaterra, Portugal, Rusia y Suiza, de la Conmebol, Argentina, Uruguay, Colombia, y Brasil.

 

De la Concacaf, México y Costa Rica. De la AFC, Australia, Corea del Sur, Irán y Japón, de la CAF, Nigeria.

 

Selecciones con más presencia en los mundiales

 

Desde 1934 se han jugado 21 mundiales y las selecciones que más han participado son Brasil 21 veces, Alemania 19 y Argentina 17.

 

Los recien llegados: Islandia y Panamá.

 

Los que regresan: Perú, que no participaba desde hace 36 años, Egipto después de 27 años, Polonia después de 12 años, Serbia después de ocho años, Senegal después de 16 años, Tunes desde hace 12 años, Marruecos desde hace 19 años y Suecia desde hace ocho años

 

Los ausentes: Italia, Holanda y los EE.UU.

 

Jugadores de selección y su país: El 65,5 por ciento de los jugadores de la selección de Marruecos no nacieron en el país, mientras que los jugadores de Colombia, Brasil, Irán, Arabia Saudita, Alemania, México y Corea del Sur, todos nacieron en sus países.

 

Los jugadores y las ligas de su país: Los jugadores de la selecciones de Croacia, Islandia y Suecia no juegan en las ligas de sus países sino en el extranjero, mientras que Colombia usa el 88,9 por ciento de sus jugadores de afuera y solo el 11,1 por ciento juegan en el país. Rusia, solo el 5,6 por ciento están afuera, y las selecciones de Inglaterra y Arabia Saudita no usan jugadores que estén afuera.

 

Como se está diciendo ahora, estamos en “modo mundial”. No hay alternativa posible: paciencia, ver partidos y gozar los goles.

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EL Mundial Rusia 2018: Y el balón rodando

El Mundial de Fútbol avanza, de acuerdo a lo progamado. El primer pitazó sonó el 14 de junio y el último dejará escuchar su silbido el 15 de julio. Es un ambiente que lo cubre todo: las pasiones, euforias, cávalas, pollas, debates sobre los favoritos a coronarse campeón están presentes en todas partes, el mundo futbolero está expectante, los colombianos ilusionados una vez más con su selección, euforia mundialista como la que se vive llenando el álbum del Mundial pero, ¿cómo se llegó a este momento estelar? Aquí se lo contamos.

Después de jugar 871 partidos clasificatorios durante dos largos años, donde se enfrentaron 210 seleccionados de igual número de naciones, marcando un total de 2.469 goles quedaron clasificadas 32 selecciones, y en Rusia después de jugar 64 partidos protagonizados por 736 jugadores durante 31 días, en doce estadios, se sabrá quién será el nuevo dueño de la soñada Copa y sus réditos económicos que no serán pocos. Se jugará en ocho grupos, con un equipo cabeza de serie, en donde no podrán repetirse selecciones de ninguna Confederación salvo los de Uefa.

 

Este Mundial se está disputando en el formato de todos contra todos, en grupos de cuatro equipos, pasan a segunda ronda los dos primeros de cada grupo. Luego de esto, equipo que gana sigue y el perdedor queda eliminado.

 

Se jugará en once sedes o ciudades y en doce estadios. Como Rusia es el anfitrión va por derecho. El Mundial costará 678.000 millones de rublos, más de 15.800 millones de dólares (o su equivalente en pesos colombianos: 213.000 millones).

 

Las ciudades sede son: Moscú, San Petersburgo, Kazán, Samara, Sochi, Nizhny-Novgorod, Rostov del Don, Volgogrado, Ekaterimburgo, Kaliningrado y Saransk.

 

En el siguiente cuadro se muestra el proceso eliminatorio:

 

AFC-Asociación de Fútbol de Asia, CAF-Confederacion Africana de fútbol, Concacaf-Confederación de fútbol de América del Norte, Centro-América y el Caribe, Conmebol-Confederacion Suramericana de fútbol, OFC-Confederación de fútbol de Oceanía y Uefa-Unión de federaciones de fútbol de Europa.

 

ConfederacionesEquipos participantesEquipos
clasificados
EliminadosCupos
AFC465414,5
CAF545495
CONCACAF353323,5
CONMEBOL10554,5
OFC110110,5
UEFA54134113
TOTAL2103117931

 

Según este cuadro, los debates más álgidos se dan en relación a los cupos correspondientes a las confederaciones continentales, pues no son muy equitativos. Desde el punto de vista cuantitativo se favorece al fútbol europeo que se supone es el mejor del mundo, pero la eliminatoria más complicada, por lo dura y reñida, es la suramericana. Europa tiene 13 cupos + 1 que es Rusia, y Suramérica 4,5 cupos, o sea, cuatro más uno por repechaje, cuando tenía 5+1.

 

La Fifa aprobó que a partir del Mundial de Qatar en 2022, o desde 2026, serán 48 las selecciones participantes, reunidas en 16 grupos de a tres y con 80 partidos, o sea un Mundial de dos meses, algo muy rentable para la Fifa y sus sponsor, y los cupos se repartirían de la siguiente manera:

 

AFC, 8, CAF, 9, Concacaf, 6,5, Conmebol, 6,5, OFC, 1 y Uefa, 16 cupos además seis cupos por repechaje o repesca.

 

Pero también es mucha plata…

 

El Mundial de Fútbol no es solo arte, belleza y deporte, también es mucha pero mucha plata. Puede decir, en parte, que las selecciones se pelean las clasificaciones teniendo en mente lo que ganarán.


Esto quiere decir que los equipos que iniciaron el Mundial ya se ganaron 8 millones de dólares, como la selección Colombia, así que la pelea por esa “platica” también estará presente en las patadas a la redonda. A las “patadas” se ganarán un montón de plata.

 

Y los árbitros y jueces también harán su “platica” al final del certámen mundialista. Cada arbitro central recibirá por su trabajo 70.000 dólares y los jueces de línea 25.000 dólares, más premios adicionales.

 

 

Primer puesto,
campeón 
38
millones de dólares 
109 mil millones
de pesos 
Segundo puesto 28 80
Tercer puesto 24 66
Cuarto puesto 22 63
Cuartos 16 46
Octavos 12 34
Fase
de grupos
 8 23 mil millones
de pesos


 El país anfritrión

 

Rusia, o mejor dicho la Federación de Rusia, con 17.098.242 km2, es el país más extenso de la tierra; el 40 por ciento de ese territorio se ubica en Europa Oriental, y el restante 60 en Asia del norte donde está Siberia, por eso es clasificado como país euroasiático, con una diversidad étnica muy amplia pues abarca 160 grupos étnicos que hablan más o menos 100 idiomas, el ruso mayoritario y el tártaro, alemán, ucraniano, checheno, azerbaiyano, fines, entre algunos de los que se hablan a lo largo de su territorio. La Federación Rusa tiene una población de 142.258 millones de habitantes. Su moneda el rublo (un euro por 72 rublos). Idiomas: ruso oficial, además del alemán, checheno y ucraniano. Rusia no hace parte de la Unión Europea ni de la Zona Euro.

 

Moscú, la capital, tiene 12 millones de habitantes; San Petersburgo tiene cinco millones y las otras ciudades son más pequeñas.

 

La actual Federación Rusa, políticamente está compuesta por 21 repúblicas, 46 provincias u Oblast, 9 regiones o Krays, 4 distritos autónomos, dos ciudades federales, y una entidad autónoma. Su jefe de Estado es Vladimir Putin desde el 2012 y hasta el 2024. Tiene Rusia uno de los ejércitos más grandes y poderosos del mundo, con 2.500.000 integrantes activos y reservas, hombres y mujeres. Hace parte del acuerdo del Grupo de Shanghái, una contraparte a la Otan, y es integrante del Bric. El PIB de Rusia es de 3.751 billones de dólares y el per-cápita de 25.500 dólares (datos a 2017), con inmensos recursos naturales en petróleo, gas, carbón, minerales raros y maderables.

 

El fútbol de Rusia puede catalogarse de buena calidad, sin que su su liga sea de las mejores del mundo. Se juega en unas condiciones climáticas tremendas, como en invierno que impide jugarlo en enero y febrero. Este Mundial se realizará en el mes de junio, o sea en verano tipo ruso: tiempo cálido y mucho frio.

 

La liga está compuesta por 16 equipos que juegan 30 partidos de ida y vuelta. El campeón se gana el cupo a participar en la Uefa Chanpions Ligue, mientras que el subcampeón pasa a los play-off de la misma competencia, y los puestos 3, 4 y 5 se ganan cupos para la Uefa Europa Ligue. Los dos últimos en la liga descienden a la B, pero los que quedan en los puestos decimotercero y decimocuarto juegan la promoción con el tercero y cuarto del ascenso.

 

¿Enredado? Noo, lo que pasa es que en Rusia hay cuatro divisiones de fútbol, primera división de 16 equipos, segunda división de 19 equipos, tercera división de 72 equipos en 5 zonas, y cuarta división 10 ligas regionales. A esto se refiere los ascensos, descensos y promociones.

 

Según se dice, los estadios dejaron de llenarse después de la desaparición de la Unión Soviética en 1990, pues se consideraba a los estadios como el único sitio para expresar libertad y rebeldía; sin embargo a partir del año 2000 comienza a presenciarse un lento regreso de la gente a los estadios, así que será un reto para el gobierno llenarlos con rusos en el mundial.

 

El grupo de Colombia

 

La selección colombiana jugará en el grupo H junto a Japón, Polonia y Senegal. Colombia es favorita para ganar su grupo, seguida de Polonia, que cuenta con un goleador de la talla de Robert Lewandowky. Polonia tiene 38.476.269 millones de habitantes, distribuidos a lo largo de 312.685 km2 de extensión; su capital es Varsovia en Europa Oriental, su moneda el zloty.

 

El fútbol de Senegal es físico y rápido y hoy cuenta con su figura Sadio Mane, son peligrosos. Este país africano tiene una población de 14.668.522 habitantes y un territorio de 196.722 km2 de extensión; su capital es Dakar, su idioma francés y la moneda el franco de la CFA (Comunidad Financiera de África).

 

Japón tiene un juego rápido, táctico y enredador, está enproblemado pues llegará con técnico nuevo. Este país de Asia Insular cuenta con 126.451.398 millones de habitantes, y con una extensión de 377.915 km2, de los cuales más de 3.000 son islas; sus ciudades más importantes, además de Tokio –ubicada en la isla de Honshu–, la capital, son: Hokkaido, Honshu, Kyushu, y Shikoku; el yen es la moneda.

 

Y nosotros, con 49.8 millones de habitantes, y con una extensión de 1.141.748 km2, Bogotá como capital, y la moneda el peso colombiano, con una selección de fútbol de buen juego, fuerte, con jugadores de talla mundial como James, Falcao, Cuadrado, Ospina y demás.

 

Como quien dice, por población somos los segundos y nos ganan los japoneses; por extensión quedamos de primeras, por fútbol ganamos el grupo H.

 

Edad promedio de los futbolistas del mundial

 

La edad promedio de los futbolistas de las selecciones es de 24 años, los panameños de 29,4 años, los de Colombia de 27,3 años, Alemania de 25,7 años, Nigeria, 24,3 años.

 

Y la estatura…

 

Los de Serbia son 1,8 metros, los suecos 1,8, colombianos 1,8 los sauditas 1,76.


Selecciones que repiten mundial: de las 32 selecciones que llegron a Rusia, 20 ya estuvieron en Brasil 2014.

 

De Uefa, Alemania, Bélgica, Croacia, España, Francia, Inglaterra, Portugal, Rusia y Suiza, de la Conmebol, Argentina, Uruguay, Colombia, y Brasil.

 

De la Concacaf, México y Costa Rica. De la AFC, Australia, Corea del Sur, Irán y Japón, de la CAF, Nigeria.

 

Selecciones con más presencia en los mundiales

 

Desde 1934 se han jugado 21 mundiales y las selecciones que más han participado son Brasil 21 veces, Alemania 19 y Argentina 17.

 

Los recien llegados: Islandia y Panamá.

 

Los que regresan: Perú, que no participaba desde hace 36 años, Egipto después de 27 años, Polonia después de 12 años, Serbia después de ocho años, Senegal después de 16 años, Tunes desde hace 12 años, Marruecos desde hace 19 años y Suecia desde hace ocho años

 

Los ausentes: Italia, Holanda y los EE.UU.

 

Jugadores de selección y su país: El 65,5 por ciento de los jugadores de la selección de Marruecos no nacieron en el país, mientras que los jugadores de Colombia, Brasil, Irán, Arabia Saudita, Alemania, México y Corea del Sur, todos nacieron en sus países.

 

Los jugadores y las ligas de su país: Los jugadores de la selecciones de Croacia, Islandia y Suecia no juegan en las ligas de sus países sino en el extranjero, mientras que Colombia usa el 88,9 por ciento de sus jugadores de afuera y solo el 11,1 por ciento juegan en el país. Rusia, solo el 5,6 por ciento están afuera, y las selecciones de Inglaterra y Arabia Saudita no usan jugadores que estén afuera.

 

Como se está diciendo ahora, estamos en “modo mundial”. No hay alternativa posible: paciencia, ver partidos y gozar los goles.

Publicado enEdición Nº247
Jueves, 14 Junio 2018 06:19

El partido de la tecnología

El partido de la tecnología

Rusia no será la excepción y la intervención tecnológica se hará presente en la cita mundialista tanto en árbitros como en jugadores. La novedad más llamativa será la que porte la pelota oficial: cada vez que la Telstar 18 cruce la línea de gol, un chip instalado en la misma se activará y enviará un mensaje al reloj inteligente del árbitro para informar si el balón traspasó en su totalidad la línea de cal. Así, junto al ya popular VAR –por primera vez implementado en una Copa del Mundo–, la tecnología será como nunca antes definitoria en acciones de juego desde fuera del mismo campo de juego.


Caso testigo que podría ser evitado con el mencionado chip de la pelota es el de la final de 1966, donde un gol “fantasma” le otorgó el Campeonato Mundial a Inglaterra por sobre Alemania. Para ello, el balón llevará en su interior un chip NFC (de tecnología de proximidad, como la que tiene la tarjeta SUBE) pasivo que se activará en un campo electromagnético presente más allá de la línea de gol. La activación del chip enviará una señal que llegará al reloj del árbitro, indicando que se ha convertido un tanto. El reloj Big Bang Referee –producido por la empresa suiza Hublot– es de titanio y cuenta con diversa clase de sensores. Entre ellos, acelerómetro, micrófono, giroscopio y GPS que le permitirán al árbitro seguir las secuencias del partido y, además, controlar su condición física con el monitoreo cardíaco y hepático.


En cuanto a la polémica asistencia arbitral por video (VAR) –ya aplicada en torneos de inferior jerarquía– promete facilitar la penalización de acciones de juego que no hayan sido percibidos por los árbitros. Para su funcionamiento, las acciones serán captadas por 33 cámaras durante cada partido de la primera fase y por 35, de octavos de final en adelante. La señal de las cámaras es transmitida por fibra óptica hasta el camarín ubicado en el centro internacional de transmisiones (IBC) donde será analizado en televisores de alta definición por los árbitros asistentes que tardarán entre 30 y 90 segundos para emitir un dictamen.


Mientras tanto, los jugadores también contarán con la tecnología como aliado: desde materiales más anatómicos en camisetas y botines hasta el seguimiento de sus acciones a través de dispositivos electrónicos. Como ya es costumbre a nivel clubes, muchos futbolistas portarán bajo sus camisetas unas pecheras con sensores que transmiten datos de sus desempeño en tiempo real. Dotados con giroscopios, acelerómetros y GPS, esos dispositivos permiten conocer estadísticas de desplazamiento, velocidad y posicionamiento de los jugadores de campo para hacer correcciones tácticas. En Rusia, la analítica deportiva promete ser protagonista de la vigésimo primera Copa del Mundo.

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 Los contratos para las edificaciones fueron otorgados, a dedo, por el Kremlin a multimillonarios amigos del presidente Putin.

Construirlas y remozarlas fue blanco de severas críticas, debido a que el gasto resultó 20 veces más elevado de lo estimado



Quien tenga la oportunidad –y por supuesto el dinero para comprar los boletos– de asistir a unos de los 12 estadios, tres remozados y nueve construidos desde cero, que serán escenario de los enfrentamientos durante este mundial, seguramente quedará maravillado por su impresionante semblante arquitectónico y funcionalidad, sobre todo si gana su equipo y pasa a la siguiente ronda.


Los rusos, y no porque los chamanes de Siberia predigan que su selección no va a llegar muy lejos, quizás no estén tan de acuerdo con la impresión de un visitante foráneo que no paga impuestos en Rusia. Tienen motivos de sobra para criticar que esas moles de cemento, que en nada se diferencian de las que hay en otros países, aquí hayan resultado unas 20 veces más costosas.


Millonarios ingresos


El prototipo de ese despilfarro –fuente de los multimillonarios ingresos de los consorcios que recibieron del Kremlin, a dedo, el encargo de construir o modernizar los recintos deportivos, aeropuertos, carreteras, hoteles y demás componentes de la logística mundialista– es el estadio Krestovsky, en San Petersburgo, ciudad natal del presidente de Rusia, Vladimir Putin.


Estrenado por fin como Zenit Arena o estadio de San Petersburgo el año pasado, empezó a construirse en 2007 y, 10 años después, con un presupuesto inicial de 112 millones de dólares, terminó costando mil 400 millones de billetes verdes. Casi nada, si se compara con los 51 mil millones de dólares en 2014 que gastó Rusia para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, un balneario con clima tropical en la costa del mar Negro.


Este estadio, formalmente, es la casa del club de futbol Zenit, que a su vez, legalmente, pertenece a Gazprom, monopolio estatal del combustible azul, el cual, en realidad, es la gran caja chica del Kremlin, que dispone de sus ganancias como le viene en gana.


Un ejemplo: Gerhard Schroeder, ex canciller federal de Alemania y amigo personal de Putin, cobra –según trascendió y se publicó en la prensa rusa– algo así como 25 mil euros mensuales como cabildero principal de uno de los gasoductos que se construyen para transportar el gas ruso a Europa, sin pasar por Ucrania.

Además, también saca algún dinerito en calidad de presidente del consejo de administración de la petrolera Rosneft y desde niño le va a un equipo ahora segundón de la Bundesliga, el Schalke-04, motivo por el cual el logotipo de Gazprom, desde hace 12 años, engalana su camiseta por la módica suma de 33 millones de euros por temporada.


Gazprom encargó la construcción del estadio de San Petersburgo a uno de los más grandes holdings de la construcción de Rusia, Transstroi, cuando pertenecía de hecho al magnate Oleg Deripaska, ahora afectado por las más recientes sanciones de Estados Unidos, que en diciembre de 2014 vendió sus acciones al empresario Yegor Andreyev, su compañero de estudios en la universidad y actual accionista mayoritario.


Transstroi, quien ya se había despachado con la cuchara gorda con las obras para los Juegos Olímpícos de Invierno en Sochi, obtuvo varios jugosos contratos en materia de infraestructura para el mundial, entre otros los aeropuertos Sheremetievo (una de las terminales) y Vnukovo de Moscú y el de Sochi, pero no pudo terminar el oneroso estadio en San Petersburgo y, tras salir a la luz varios escándalos de auténtico saqueo por parte de sus directivos, tuvo que ceder en el verano de 2016 la obra a otra compañía, Metrostroi, que con 400 millones más la concluyó sin problemas.


En contraste, el estadio Luzhniki, escenario de encuentros relevantes como el partido inaugural, una semifinal y la final, aparte de otros partidos en distintas fases y uno especialmente esperado por los paisanos que ya llegaron a Rusia, el debut de México contra Alemania en el Grupo F, quedó renovado por completo y sin sobresaltos de última hora, aunque como todos costó una millonada.


Entre colegas


Se encargó de la obra el Mosinzhproyekt, compañía cuyas acciones pertenecen al ciento por ciento –gracias a los contribuyentes capitalinos– a la alcaldía de Moscú, feudo de Serguei Sobianin, mientras el Kazan Arena, el Samara Arena y el Mordovia Arena quedaron en manos de uno de los hombres más ricos de Tatarstán, Ravil Ziganshin, quien también es diputado por el partido oficialista Rusia Unida.


El multimillonario Guennadi Timchenko, colega de Putin en la estación del KGB en Dresde, Alemania del Este, consiguió para su compañía Stroitransgas los contratos para construir dos estadios, el de Volvogrado y el de Nizhni Novgorod. Timchenko empezó a hacer su fortuna como socio de Gunvor, comercializadora de petróleo que por indicaciones del Kremlin, según las malas lenguas, llegó a vender una tercera parte de todo el oro negro que extraían las petroleras rusas. Otro socio de sus tres propietarios era Guennadi Kolbin, amigo de la infancia de Putin.


Uno de los mayores contratistas de Gazprom, Arkadi Rotenberg, compañero de Putin en la escuela de judo, invirtió sus ahorros en otra de las terminales del aeropuerto Sheremetievo, mientras el magnate Viktor Vekselberg, también muy cercano al titular del Kremlin, se encargó de modernizar los aeropuertos de Ninzhni Novgorod, Samara y Yekaterimburgo, así como de levantar un nuevo en Rostov del Don.


Ahí, en la llamada puerta rusa del Cáucaso del norte, el dueño de Crocus International, Agas Agalarov, se hizo cargo de la construcción del Rostov Arena y, en el extremo más occidental de Rusia, el enclave de Kaliningrado, de la Arena del Báltico.


Agalarov, azerbaiyano afincado en la capital rusa, trajo a Moscú al actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, cuando era un exitoso vendedor de bienes raíces y se divertía como propietario de la franquicia del concurso de Miss Universo. Hablaron de construir juntos un rascacielos cerca del Kremlin y, al parecer, no se pusieron de acuerdo en los términos.


Otros multimillonarios participaron también en el negocio de la construcción mundialista: a Dimitri Pumpiansky, con su grupo Sinara-Development, le tocó el Yekaterimburg Arena, al tiempo que Leonid Fedun, accionista de la petrolera Lukoil y dueño del Spartak de Moscú, puso 550 millones de dólares de su bolsillo para tener un nuevo estadio, y los herederos de Mijail Rudiak, quien falleció en 2007, al frente de la empresa familiar, Ingeokom, edificaron el estadio Fisht en Sochi, inaugurado hace cuatro años.


Conatos de huelga


Hubo fuertes críticas por la falta de pago a los obreros, incluso varios conatos de huelga, en su mayoría migrantes de las repúblicas ex soviéticas y muchos albañiles que vinieron desde Turquía, siguiendo la amoral máxima de algún prócer del capitalismo de que para hacer dinero hace falta contratar a quien trabaje más y cobre menos.


De acuerdo con la prensa local, el robo del dinero de los contribuyentes rusos llegó a convertirse en un fenómeno generalizado por la nociva práctica del otkat (reflujo), como aquí se llama la manía que tienen los beneficiarios de los contratos de agasajar con insultantes comisiones ilegales a sus valedores, los funcionarios del gobierno.


Y para demostrar que el combate a la corrupción es un compromiso firme, de vez en cuando se somete a juicio a pequeños subcontratistas como sucedió con uno de la Arena del Báltico, en Kaliningrado, acusado de desaparecer, con más habilidad que un mago del circo de Moscú, 500 millones de rublos o, al cambio oficial, más de 8 millones de dólares.


Eso sí, justo es reconocerlo, los estadios del mundial están a todo dar.

 

Por Juan Pablo Duch
Corresponsal/ III

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El 2 de diciembre de 2010 se anunció que Rusia había ganado la sede del Mundial 2018. En ese entonces Joseph Blatter aún era presidente de la FIFA y Vladimir Putin (derecha) fungía como primer ministro.

Directivos de la FIFA realizaron visitas casi clandestinas al país antes de dar su voto a Rusia

Ya va a empezar la fiesta y todavía hay muchas personas que, aquí y en el resto del mundo, se preguntan cómo le hizo Rusia para obtener el derecho a ser sede del primer Mundial de futbol en Europa del este, el mismo día que los honorables miembros del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) también otorgaron la gracia de otro Mundial al emir de Catar, quien prometió poner aire acondicionado al desierto de la península arábiga, así como cerrar los ojos cuando por las tribunas de sus estadios, construidos por migrantes convertidos en casi esclavos, fluyan torrentes de cerveza de la compañía gringa con derechos exclusivos como patrocinador oficial.

Lástima que el desenlace –con escena de éxtasis incluida: serios funcionarios gubernamentales trajeados brincando de gusto y apretando los puños como si hubieran anotado el golazo de su vida– se produjo el 2 de diciembre de 2010, en la ciudad suiza de Zurich y no en alguna zona arqueológica del sureste mexicano, cuna ancestral de los mayas, en lo que hubiera sido un merecido homenaje a los inventores de otro juego de pelota, cuando se competía no por un dineral como ahora, sino por el honor de ser sacrificado para contentar a los dioses.

Con una intensa agenda de encuentros y como principal promotor de las bondades de la propuesta rusa, el entonces primer ministro con facultades de verdadero jefe de Estado, Vladimir Putin, puso todo su empeño para inclinar la balanza en favor de la candidatura de su país.

Quienes están convencidos de que el lema fair play (juego limpio), adoptado en 1993 como campaña permanente por la FIFA, se refiere también a las votaciones, sostienen que la candidatura rusa era simplemente la mejor. Y punto.

Argumentan, en defensa de su versión, que ejercieron un efecto decisivo en la mente de los votantes las iniciativas rusas de dejar entrar al país sin necesidad de visa a toda persona que haya comprado un boleto para un partido del Mundial y que se haya registrado para obtener, mediante sencillo trámite, un llamado pasaporte del aficionado, mejor conocido como tarjeta Fan-ID, además del ofrecimiento de transportar gratis entre las sedes mundialistas al ejército desarmado de adeptos de cada selección que juegue ahí.

En el plano de la infraestructura, Rusia ofreció construir nueve estadios y renovar tres más, modernizar sus aeropuertos, tender nuevas líneas para trenes de alta velocidad, tapar los baches en las calles y garantizar la seguridad durante la justa, derribando con sus misiles no nucleares, si fuera indispensable, cualquier dron que sea avistado cerca de cualquier objetivo mundialista.

Cuartel general de la cloaca

Los que sostienen que es un despropósito afirmar que resolvió la votación el juego limpio, que no existe ni dentro de las canchas –y recomiendan ver en cámara lenta la llave de lucha grecorromana que aplicó el defensa madridista Sergio Ramos al mejor jugador scouser (seña de identidad que prefieren los aficionados del Liverpool), Mohamed Salah, en la más reciente final de la Liga de Campeones, en Kiev– defienden su propia explicación de lo que pasó en Zurich, donde tiene su cuartel general la FIFA, pero es más conocido como cloaca universal de las finanzas que utilizan los corruptos de todas partes para esconder sus fortunas mal habidas.

Sugieren que tal vez también contribuyó que, en los meses precedentes al gran día, Putin se esmeró en atender en territorio ruso, a cuerpo de rey, a casi todos los votantes. Más de la mitad, seguro, según se atrevió a reconocer el que era máximo responsable del deporte en este país, Vitali Mutko, viejo conocido del presidente desde los tiempos de la alcaldía de San Petersburgo y ahora viceprimer ministro a cargo de la construcción, otro formidable negocio.

Cuando se supo que hubo un extraño y sigiloso desfile por la capital rusa, y también, en ocasiones, por el balneario de Sochi, en la costa del mar Negro, de quienes tenían la prerrogativa de decidir las próximas sedes mundialistas –por cierto algunos de ellos personajes de muy dudosa reputación, como se pudo comprobar al estallar más tarde el escándalo que tumbó del pedestal a Joseph Blatter, el mandamás de la FIFA–, los reporteros más concienzudos trataron de encontrar las fotos de rigor o las menciones en la agenda del dueño del balón en Rusia en funciones de jefe de gobierno. Vano esfuerzo. Se trató de visitas privadas, casi clandestinas.

Todo fue legal

En medio de la zozobra, no tardó en saltar al ruedo de las explicaciones un encargado de aclarar que, a diferencia de los miembros del Comité Olímpico Internacional que tienen prohibido este tipo de viajes a países que compiten por ser sedes, los integrantes del Comité Ejecutivo de la FIFA no tienen impedimento alguno.

El único requisito es avisar oportunamente a la oficina del presidente del organismo, lo cual –afirman como si juraran sobre una imaginaria biblia ortodoxa– se hizo en todos los casos sin excepción.

Al poner al tanto de esos periplos al aún no defenestrado Blatter, amigo personal de Putin, se observaron todas las apariencias de legalidad. Ni quien lo dude, igual que el éxito catarí está por encima de toda sospecha, o eso quieren hacer creer desde Doha, la capital del antiguo protectorado de Gran Bretaña.

Acertijo

En sentido estricto, a estas alturas da igual cómo consiguieron Rusia y Catar el derecho a organizar un campeonato mundial de futbol, mientras quedó sin respuesta la pregunta que, como acertijo sin solución, muchos se hicieron entonces en Zurich: ¿Ahora siempre habrá qué comprar los mundiales?

En cuanto a Rusia no hay pruebas para confirmar que así haya sido, y tampoco la certeza de que no recurrió a métodos cuestionables para conseguir su objetivo.

Para entender cómo apareció la candidatura rusa hay que remontarse 10 años, al día que, en semifinales de la Eurocopa de 2008, España se impuso tres goles a cero al combinado del mago holandés Guus Hidding, puesto al frente de la selección rusa por el magnate Román Abramovich, dueño del londinense Chelsea y el mismo que años después también pagó de su bolsillo el salario de otro director técnico foráneo de la Sbornaya (selección rusa), el italiano Fabio Capello.

Después de un largo periodo de penuria futbolera, con Hidding, Rusia volvió a adquirir protagonismo en las canchas, habiendo sido en la época soviética medalla de oro en dos Juegos Olímpicos (Melbourne, Australia, 1956, y Seúl, Corea del Sur, 1988,), así como vencedor de la primera edición de la Eurocopa (Francia, 1966) entonces llamada Copa de las Naciones de Europa.

Tal vez por este motivo, y la coyuntura internacional favorable para el lucimiento del anfitrión, Putin dio luz verde para presentar la candidatura de Rusia como sede del Mundial en 2018.

Mina de oro

Los impulsores de la idea de traer el Mundial a Rusia difícilmente podrían pensar en que esto se traduciría en éxitos deportivos para su selección. En cambio se veía como una auténtica mina de oro sin explotar para el selecto grupo de allegados del entorno presidencial, amigos reconvertidos en grandes empresarios por azares del destino.

Una década más tarde, sobre todo desde la anexión de Crimea en 2014 y los siguientes motivos de distanciamiento con Estados Unidos y sus aliados europeos, se vino abajo el plan del anfitrión de ser aclamado urbi et orbi, con permiso del inquilino del Vaticano por usar, sin pagar derechos de autor, el nombre de su bendición más famosa, durante la ceremonia de inauguración el 14 de junio.

En la tribuna de honor del estadio Luzhniki, entre los invitados especiales, no estarán junto a Putin sus homólogos del G-7, los gobernantes más poderosos del mundo, que no vendrán a Rusia salvo que su equipo llegue a la final, y en algunos casos ni así.

 

Por Juan Pablo Duch
Corresponsal / II

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