Domingo, 11 Enero 2015 06:19

El aterrizaje de las materias primas

El aterrizaje de las materias primas

Una noche de mayo de 2011, unos ladrones entraron en el estudio del escultor Juan Ripollés en Burriana (Castellón). Su objetivo, tres manos y un brazo de la estatua en homenaje al entonces presidente de la diputación provincial, Carlos Fabra; en concreto, las 2,5 toneladas de cobre con la que estaban hechas. En enero de ese mismo año, un tren de alta velocidad que hacía la ruta entre Amsterdam y Düsseldorf descarriló tras golpear con un mercancías; la causa, un fallo de señales tras el robo de 300 metros de cable. Por todo el mundo desarrollado se desató una fiebre por el cobre; y el motivo era un mercado hambriento por el metal como nunca antes.


Y el hambre no era solo de cobre. Entre 2000 y 2012, el mercado de las materias primas vivió una expansión sin precedentes. Al contrario que en otros ciclos alcistas, este boom de las mercancías básicas (commodities, en inglés) se extendió por prácticamente todos los productos y todas las categorías. De la bauxita al caucho, del azúcar al zinc, el índice de precios de las materias primas no energéticas del Banco Mundial creció un 64% entre 1997 y 2011. La cotización de los fertilizantes se multiplicó por 2,9; la energía, por 3,7, y el índice de metales preciosos se cuadruplicó. La tonelada de cobre pasó de 2.061 dólares en 2001 a 8.103 en 2011.

El boom se ha terminado. Desde 2011, el precio del cobre ha caído más de un 28%. Y no es el único: el mineral de hierro desembarcado en el puerto chino de Qingdao se vende a un 63% menos que hace cuatro años; el carbón para metalurgia, a un precio 78% menor; la potasa —utilizada en fertilizantes— ha pasado de 483 dólares la tonelada en 2012 a menos de 290 hoy.


Y aún queda. "Puede que el precio de las materias primas se mantenga débil durante todo 2015", señala el último Panorama de los Mercados de Materias Primas, una publicación trimestral del Banco Mundial. "Hemos vivido un superciclo", apunta Daniel Briesemann, analista de materias primas de Commerzbank, "y estamos en un momento de corrección".
El informe es de octubre, antes de que la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) decidiese mantener los niveles de extracción, lo que desencadenó una caída precipitada de los precios del petróleo crudo, ya bajo presión por el enorme crecimiento de la oferta gracias a las explotaciones por fracturación hidráulica y el aumento de la eficiencia energética.

Para Ole Hansen, jefe de estrategias de materias primas en el danés Saxo Bank, la caída de más del 40% de la cotización del barril Brent desde octubre no hace más que poner al petróleo en línea con el resto de materias primas. "Las guerras en Oriente Próximo y las primaveras árabes generaron una inestabilidad en el suministro que se ha mantenido prácticamente hasta ahora", considera. "Recordemos que el año pasado tuvimos la mayor interrupción de suministro desde la primera Guerra del Golfo".


¿De dónde salió el boom? Fundamentalmente, por una combinación de, por un lado, la expansión económica de los países emergentes, y por el otro, la combinación entre el alza del precio del petróleo y la caída de la cotización del dólar, en ambos casos por factores geopolíticos.

"Toda la revolución industrial en China ha desatado un apetito sin precedentes por materias primas", apunta Hansen. El extraordinario crecimiento económico del país asiático, cuyo PIB ha aumentado a una media del 10% anual desde 1979, fue gracias al crecimiento de una industria básica alimentada por las commodities. De pronto, China necesitaba de todo, y el mercado le tomó la palabra. "Ha habido mucha euforia", indica John Baffes, economista senior del grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial. Y los países productores de mercancías básicas se dispusieron a aprovechar ese filón.

Pero la persistente parálisis en la economía de la eurozona, uno de los principales clientes de los nuevos países industrializados, ha hecho caer la demanda global de productos elaborados y las materias primas que los componen. Ni siquiera la recuperación de EE UU ha sido suficiente para llenar ese vacío en la demanda.

Además, ahora China quiere cambiar el paso. El régimen de Pekín sabe que su modelo de crecimiento basado en la industrialización a toda costa —y sus consecuencias en el medio ambiente y en la calidad de vida de los ciudadanos— cada vez despierta más recelos en la misma clase media que ese modelo ha contribuido a crear. La "nueva normalidad", en palabras del presidente chino Xi Jinping, se basa un crecimiento "más moderado" y "basado no en las materias primas y la inversión sino en la innovación".

¿Hubo quizás exceso de confianza en que el modelo económico chino iba a durar para siempre? "Creo que los datos de China se convirtieron en algo parecido a un somnífero para el mercado", considera Hansen. "La caída de los precios se ha convertido en un toque de atención". El tirón de la locomotora china es tan potente que, sin él, el resto de la economía global no ha podido sostener el megaciclo.


Para Baffes, el alza del petróleo explica la subida de las materias primas agrícolas. "Por un lado, la agricultura es un sector muy intensivo desde un punto de vista energético", apunta. "El coste de producción de los fertilizantes está muy ligado al precio del gas natural. Por otro, el alza del petróleo hizo que muchas commodities alimentarias fueran desviadas a la producción de biocarburantes". Stefan Vogel, jefe de investigación de materias primas agrícolas de Rabobank International, matiza: la evolución del crudo no ha sido un factor tan importante. "El gasóleo de uso agrícola no responde a mucho más que al 2 o 3% de los costes de producción", señala. La pregunta es qué efecto puede tener la caída del precio del crudo en la demanda de las materias primas agrícolas, especialmente en la de oleaginosas como la colza o el ricino.

El ajuste está cayendo sobre el mercado, y, para quien no esté preparado, se avecina doloroso. "El verdadero problema es el frenazo en el precio del petróleo", comenta Baffes. "Hay muchos países sin una buena posición fiscal. La caída de las cotizaciones puede ahogar a los países productores hasta dejarles bastante al descubierto", confirma Hansen. "Sobre todo si no han diversificado sus economías y no han hecho reformas estructurales. Además, su deuda suele estar denominada en dólares, lo que puede agravar el problema si la moneda estadounidense se fortalece".

Aunque los efectos se prevén más dramáticos en países como Rusia o Venezuela, no son exclusivos de los países emergentes. Australia ha tenido que ajustar sus presupuestos para los próximos años a la caída de las cotizaciones del hierro y del carbón de uso metalúrgico.

No solo serán los Estados los que van a sufrir. "Las industrias extractivas son las que, en principio, deben llevarse la peor parte", comenta Briesemann. "Hay que tener en cuenta que una mina tarda entre cinco y diez años en ponerse en marcha". La pregunta es qué va a suceder cuando explotaciones abiertas al calor de la fiebre empiecen a sacar su producción al mercado.


"Las acciones mineras han sufrido un impacto muy fuerte", comenta Hansen. "Lo que vamos a ver es una consolidación del sector; se sacará del mapa a las explotaciones menos productivas y a las empresas más pequeñas. Las grandes corporaciones mineras tienen un colchón financiero más mullido".

Otro tema problemático son los efectos del boom en el entorno. Las consecuencias medioambientales de la expansión de la minería en China o la deforestación en la Amazonía brasileña para ampliar los cultivos de soja aún están por ver.
Pese a la contundencia de los datos, los expertos consideran que la caída de los precios es un ajuste, no una debacle. En un documento de junio de 2014, Otaviano Canuto, exvicepresidente del Banco Mundial, sostiene que los precios de las materias primas siguen históricamente por encima del inicio del ciclo expansivo, y, lo que es más importante: el proceso de urbanización y reducción de la pobreza en los países emergentes no tiene visos de dar marcha atrás. En consecuencia, "el que actualmente muchos mercados emergentes vivan un momento de menor crecimiento no da señales de que vaya a significar un cambio de sentido de la demanda".

John Baffes está de acuerdo. "Pongamos el caso del petróleo. Independientemente de lo que baje, al final del día vamos a tener menos crudo del que teníamos antes", apunta el experto del Banco Mundial. "Eso significa que no volveremos a ver un petróleo a 10 dólares, porque ya no se puede producir a ese precio". Ahora bien, la tecnología seguirá avanzando, por lo que, más que probablemente, tampoco lo vamos a ver a 200 [dólares]". Hansen indica otro factor: "Un menor coste de la energía puede abaratar los costes de extraer materias primas".

El efecto será aún menos visible en las commodities alimentarias. "El agrícola es un mercado muy intervenido, especialmente en la Unión Europea, y los granjeros reaccionan rápido ante los cambios", afirma Stefan Vogel. "Es la población es que mueve la demanda de productos alimenticios. Y no solo es que cada vez hay más gente; es que estamos hablando de comida. Al final del día, a la hora de hacer las cuentas, es lo último que se deja de comprar, y los productos agrícolas cotizados son, precisamente, los alimentos más básicos de todos", recuerda el analista de Rabobank.
También están los cambios en la dieta de los países emergentes. Al calor de los mayores ingresos familiares, alimentos como los cereales y, sobre todo, la carne, han ganado peso en la cesta de la compra de las clases medias de los nuevos países industrializados. "Una vez se encuentra el gusto a una alimentación mejor, es muy difícil dar marcha atrás", considera Ole Hansen, de Saxo Bank.

Para Vogel, ni siquiera el mercado de los biocarburantes va a sufrir en exceso. "Hay que tener en cuenta que en muchos países hay una obligación legal de incorporar un porcentaje de productos de origen agrícola a los carburantes, así que el efecto será menor".

Pero el principal factor que sostendrá la cotización de los productos agrícolas son las incertidumbres de un mundo políticamente convulso y dependiente de una meteorología cambiante. El intermitente conflicto en Ucrania, una de las mayores regiones trigueras del mundo, ha tenido un efecto sobre el precio del cereal.

Y, sobre todo, está la incertidumbre provocada por los potenciales efectos del cambio climático. Según el Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI, en sus siglas en inglés) en 2050 el efecto del cambio climático hará subir el precio de la soja hasta un 14,2% con respecto a un escenario en el que el clima se mantenga como está; mientras que la cotización del trigo se duplicará.

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América Latina: Impasses de los gobiernos progresistas

Predominan en América Latina, hoy, a mediados de la segunda década de este siglo XXI, los gobiernos democráticos populares. La mayoría fue electa por fuerzas de izquierda. De los jefes de Estado, cinco actuaron como guerrilleros bajo dictaduras: Dilma Rousseff, de Brasil; Raúl Castro, de Cuba; José Mujica, de Uruguay; Daniel Ortega, de Nicaragua; y Salvador Sánchez, de El Salvador.

Ahora, ser de izquierda no es un problema emocional o una mera adhesión a los conceptos formulados por Marx, Lenin o Trotsky. Es una opción ética, con fundamento racional. Opción que tiene como objetivo favorecer, en primer lugar, a los marginados y excluidos. Así que nadie es de izquierda por declararse como tal o por llenarse la boca de clichés ideológicos, sino por la praxis que ejercen en relación con los segmentos más pobres de la población.

En América Latina, los llamados gobiernos democrático-populares reflejan varias concepciones, y persiguen, en teoría, proyectos de sociedades alternativas al capitalismo. Transitan contradictoriamente entre políticas públicas dirigidas a segmentos de bajos ingresos y el sistema capitalista global, regido por la "mano invisible" del mercado.

Los gobiernos democrático-populares han provocado, de hecho, importantes cambios para mejorar la calidad de vida de amplios sectores sociales. Hoy en día, el 54% de la población latinoamericana vive en países regidos por gobiernos progresistas. Es un hecho inédito en la historia del continente. El otro 46%, unos 259 millones de personas, vive bajo gobiernos de derecha aliados a Estados Unidos e indiferentes a la agudización de la desigualdad social y la violencia.

Según Bernt Aasen, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, entre 2003 y 2011, más de 70 millones de personas salieron de la pobreza en el continente; la tasa de mortalidad de menores de 5 años se redujo en un 69% entre 1990 y 2013; la desnutrición crónica entre niños de 6 meses a 5 años disminuyó de 12,5 millones en 1990 a 6,3 millones de niños en 2011, la matrícula en la educación primaria aumentó de 87,6%, en 1991, al 95,3% en el año 2011.

Sin embargo, agrega, "nuestra región sigue siendo la más desigual del mundo, donde 82 millones de personas viven con menos de $ 2.50 por día; 21,8 millones de niños y adolescentes están fuera de la escuela o están en riesgo de abandonarla; 4 millones no fueron registrados al nacer y, por tanto, no existen oficialmente (...); y 564 niños menores de 5 años mueren cada día por causas evitables" (Cfr O Globo, 05.10.2014, p. 19).

 

Limitaciones

 

Desde un punto de vista histórico, es la primera vez que tantos gobiernos del continente se mantienen alejados de los dictados de la Casa Blanca. Y también es la primera vez que se crean articulaciones continentales y regionales (ALBA, CELAC, UNASUR, etc.) sin la presencia de Estados Unidos. Esto constituye una reducción de la influencia imperialista en América Latina, entendida como predominio de un Estado sobre otro.

Sin embargo, otra forma de imperialismo prevalece en América Latina: la dominación del capital financiero, centrado en la reproducción y concentración del gran capital, que se basa en el poder de sus países de origen para promover, desde los países de acogida, la exportación de capitales, bienes y tecnologías, y apropiarse de las riquezas naturales y el valor agregado.

Hubo un deslizamiento de la sumisión política a la sumisión económica. La fuerza de penetración y obtención de ganancias del gran capital no se redujo con los gobiernos progresistas, a pesar de las medidas regulatorias y cobro de impuestos adoptados en algunos de esos países. Si, de un lado, se avanza en la implementación de políticas públicas favorables a los más pobres, por otro, no se reduce el poder de expansión del gran capital.

Otra diferencia entre los gobiernos democrático-populares es que unos se atreven a promover cambios constitucionales, mientras que otros permanecen en los marcos institucionales y constitucionales de los gobiernos neoliberales que los precedieron, mientras se empeñan en conquistas sociales significativas, como la reducción de la pobreza y la desigualdad social.

Las fuerzas de izquierda de América Latina siguen centrando su atención en la ocupación del aparato del Estado. Luchan para que los sectores marginados y excluidos se incorporen a los marcos regulatorios de la ciudadanía (indígenas, sin tierra, sin techo, mujeres, recolectores de materiales reciclables, etc.). Los gobiernos y movimientos sociales se unen, especialmente durante los períodos electorales, para frenar las violentas reacciones de la clase dominante alejada del aparato estatal.

Sin embargo, es esta clase dominante la que mantiene el poder económico. Y por más que los inquilinos del poder político implementen medidas favorables para los más pobres, hay un escollo insalvable en el camino: todo modelo económico requiere de un modelo político coincidente con sus intereses. La autonomía de la esfera política en relación con la económica es siempre limitada.

Esta limitación impone a los gobiernos democrático-populares un arco de alianzas políticas, a menudo espurias, y con los sectores que, dentro del país, representan al gran capital nacional e internacional, lo que erosiona los principios y objetivos de las fuerzas de izquierda en el poder. Y lo que es más grave: esa izquierda no logra reducir la hegemonía ideológica de la derecha, que ejerce un amplio control sobre los medios de comunicación y el sistema simbólico de la cultura dominante.

Mientras que los gobiernos democrático-populares se sienten permanentemente acorralados por las ofensivas desestabilizadoras de la derecha, acusándola de intentar un golpe de Estado, ésta se siente segura al estar respaldada por los grandes medios de comunicación nacionales y globales, y por la incapacidad de la izquierda para crear medios alternativos suficientemente atractivos para conquistar los corazones y las mentes de la opinión pública.

 

El modelo neodesarrollista

 

El modelo económico imperante, gestionado por el gran capital y adoptado por los gobiernos progresistas, se orienta a aprovechar las ventajas de la "globalización" para exportar commodities y recursos naturales con el fin de recaudar dinero para financiar, a través de políticas públicas, el consumo de los sectores excluidos por la deuda social.

Aunque adopten una retórica progresista, los gobiernos democrático-populares no logran prescindir del capital transnacional que les asegura apoyo financiero, nuevas tecnologías y acceso a los mercados. Y para eso, el Estado debe participar como fuerte inversor de los intereses del capital privado, ya sea facilitando el crédito, mediante la exención de impuestos y la adopción de asociaciones público-privadas. Este es el modelo de desarrollo post-neoliberal predominante hoy en América Latina.

Este proceso exportador-extorsivo incluye recursos energéticos, hídricos, minerales y agrícolas, con la destrucción progresiva de la biodiversidad y del medio ambiente, y la entrega de tierras a los monocultivos anabolizados por agrotóxicos y transgénicos. El Estado invierte en la construcción de grandes obras de infraestructura para promover el flujo de bienes naturales mercantilizados, cuya facturación en divisas extranjeras rara vez regresa al país. Una gran parte de esta fortuna se aloja en los paraísos fiscales.

Esta es la contradicción que el modelo neodesarrollista, la verdad sea dicha, anula las diferencias estructurales entre los gobiernos de izquierda y derecha. Pues adoptar tal modelo es aceptar tácitamente la hegemonía capitalista, aunque sea con el pretexto de cambios "graduales", "realismo" o "humanización" del capitalismo. De hecho, es mera retórica de quien se rinde al modelo capitalista.

Si los gobiernos democrático-populares quieren reducir el poder del gran capital, no les queda otra vía que la intensa movilización de los movimientos sociales, ya que, en esta coyuntura, la vía revolucionaria está descartada, y, de hecho, sólo interesaría a dos sectores: a la extrema derecha y a los fabricantes de armas.

Sin embargo, si lo que se pretende es garantizar los intereses del gran capital, los gobiernos progresistas tendrán que adecuarse para, cada vez más, cooptar, controlar o criminalizar y reprimir a los movimientos sociales. Todo intento de equilibrio entre los dos polos es, de hecho, contraer nupcias con el capital y, al mismo tiempo, coquetear con los movimientos sociales en un intento de simplemente seducirlos y neutralizarlos.

 

Valores

 

¿Cómo tratan los gobiernos democráticos-populares los segmentos de la población beneficiados por las políticas sociales? Es innegable que los niveles de exclusión y miseria provocados por el neoliberalismo requieren de medidas urgentes, que no se limiten al mero asistencialismo. Porque tal asistencialismo se restringe al acceso a beneficios personales (bonos financieros, escuelas, atención médica, crédito preferente, subsidios a productos básicos, etc.), sin que esto se complemente con procesos pedagógicos de formación y organización políticas. De este modo, se crean reductos electorales, sin adhesión a un proyecto político alternativo al capitalismo. Se dan beneficios sin suscitar esperanza. Se promueve el acceso al consumo sin propiciar el surgimiento de nuevos actores sociales y políticos. Y lo que es más grave: sin darse cuenta de que, en medio del actual sistema consumista, cuyas mercancías reciclables están impregnadas de fetichismo que valoran al consumidor y no al ciudadano, el capitalismo post-neoliberal introduce "valores" –como la competitividad y la mercantilización de todos los aspectos de la vida y la naturaleza– que refuerzan el individualismo y el conservadurismo.

El símbolo de esta modalidad post-neoliberal de consumismo es el teléfono celular. Este trae consigo la falsa idea de la democratización por medio del consumo y de incorporación a la clase media. De esta manera, segmentos excluidos se sienten menos amenazados cuando consideran que está a su alcance, más fácilmente, actualizar el modelo de celular que conseguir saneamiento donde habitan. El celular es símbolo para sentirse incluidos en el mercado... Y todos sabemos que las formas de existencia social condicionan el nivel de conciencia. O, en otras palabras, la cabeza piensa donde los pies pisan (o imaginan que pisan).

Nuestros gobiernos progresistas, en sus múltiples contradicciones, critican el capitalismo financiero y, al mismo tiempo, promueven la bancarización de los segmentos más pobres, a través de tarjetas de acceso a los beneficios monetarios, a pensiones y salarios y a las facilidades de crédito, a pesar de la dificultad de cargar con los intereses y el pago de las deudas.

En resumen, el modelo neodesarrollista seguido por la izquierda se empeña en hacer de América Latina un oasis de estabilidad del capitalismo en crisis. Y no se puede escapar de la ecuación que asocia calidad de vida y crecimiento económico, según la lógica del capital. En tanto no se socializa culturalmente la propuesta indígena del buen vivir, para la gran mayoría vivir bien será siempre sinónimo de vivir mejor en términos materiales.

El gran peligro en todo esto es fortalecer, en el imaginario social, la idea de que el capitalismo es perenne ("La historia ha terminado", proclamó Francis Fukuyama), y que sin él no puede haber un verdadero proceso democrático y civilizatorio. Lo que significa demonizar y excluir, incluso por la fuerza, a todos aquellos que no aceptan esta "obviedad", quienes pueden ser considerados terroristas, enemigos de la democracia, subversivos o fundamentalistas.

Esta lógica se ve reforzada cuando, en las campañas electorales, los candidatos de izquierda se congratulan, enfáticamente, de la confianza del mercado, de la atracción de las inversiones extranjeras, de la garantía de que los empresarios y banqueros tendrán mayores ganancias, etc.

Durante un siglo, la lógica de la izquierda latinoamericana jamás se encontró con la idea de superar el capitalismo por etapas. Este es un dato nuevo, que requiere mucho análisis para poner en práctica políticas que impidan que los actuales procesos democrático-populares sean revertidos por el gran capital y por sus representantes políticos de derecha.

Este desafío no puede depender solo de los gobiernos. Este se extiende a los movimientos sociales y partidos progresistas que, cuanto antes, necesitan actuar como "intelectuales orgánicos", socializando el debate sobre los avances y contradicciones, dificultades y propuestas, a fin de ensanchar cada vez más el imaginario centrado en la liberación del pueblo y en la conquista de un modelo de sociedad post-capitalista verdaderamente emancipatorio.

 

-Frei Betto es escritor, autor de "Calendário do Poder" (Rocco), entre otros libros. Integrante del Consejo de ALAI.

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Este año será el más caluroso registrado en la historia, alertan

Este año será el más caluroso jamás registrado en el mundo; los científicos del clima apuntan a crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera como la causa más probable del continuo calentamiento que se ve en el planeta.
Las cifras mundiales sugieren que 2014 romperá marcas anteriores, establecidas en 2010, 2005 y 1998.


Los investigadores del clima utilizaron los datos más recientes para desinflar el mito de que el calentamiento global se ha detenido y apremiar a los negociadores en la COP20 de Lima, Perú, a tomar nota de lo que ven como evidencia incontrovertible de que el mundo está en camino hacia un peligroso calentamiento global.


Los registros de enero a octubre muestran que la temperatura global promedio del aire sobre la superficie terrestre y marina fue unos 0.57 grados centígrados más alta que el promedio de 14 grados en el periodo 1961 a 1990, y 0.9 grados arriba del promedio de los 10 años pasados, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).


Gran parte del calor adicional se detecta en los océanos, tanto en la superficie como en profundidades mayores, donde termina el grueso de este calor extra.


Información provisional


La información provisional para 2014 muestra que 14 de los 15 años de mayor calor de los que se tiene registro han ocurrido en el siglo XXI. El calentamiento global no ha tenido un punto de reposo, advirtió Michel Jarraud, secretario general de la OMM.


Lo que observamos en 2014 es consistente con lo que esperamos del cambio climático: un calor sin precedente que, combinado con lluvias torrenciales e inundaciones, destruyó hogares y arruinó vidas, añadió.


Lo que resulta particularmente inusitado y alarmante este año son las altas temperaturas de vastas zonas de la superficie de los océanos, incluso en el hemisferio norte. Las emisiones sin precedente de gases de efecto invernadero y las concentraciones atmosféricas asociadas condenan al planeta a un futuro mucho más incierto e inhóspito, expresó.
Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, advirtió: Nuestro clima cambia y cada año crecen los riesgos de eventos climáticos extremos y los consiguientes impactos en la humanidad.


Las temperaturas medias globales de enero a octubre se basan en lecturas de instrumentos a escala mundial, compiladas por la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña y la Universidad de Anglia del Este (UAE), de Inglaterra, conocidas como datos HadCRUT4. La Oficina Meteorológica señaló que el valor final del año será muy cercano a la estimación central de 0.57 grados para 2014, pronóstico que hizo al final del año pasado.


En términos espaciales, 2014 ha sido hasta ahora más caliente que el promedio de 1961-1990 casi en todas partes; la principal excepción son las partes orientales de Norteamérica. En Europa, muchos países del norte y el este probablemente tendrán años calurosos a niveles sin precedente, apuntó Phil Jones, director de la unidad de investigación del clima de la UAE.


Las temperaturas promedio del aire tomadas sobre tierra de enero a octubre eran de unos 0.86 grados arriba del promedio a largo plazo entre 1961 y 1990, que es el cuarto o quinto registro de mayor calor a la fecha.


En cambio, las temperaturas globales de la superficie del mar fueron las más altas registradas, de unos 0.45 grados arriba del promedio. También, el calor oceánico estimado a profundidades de 700 a 2000 metros entre enero y junio fue el más alto registrado, según la OMM.


Un 93 por ciento del exceso de energía atrapado en la atmósfera por gases de efecto invernadero emitidos por combustibles fósiles y otras actividades humanas termina en los océanos. Por tanto, el contenido calórico de los océanos es la clave para entender el sistema climático, señaló la OMM.


La Oficina Meteorológica enfatizó que hay que observar un año caluroso en el contexto de las tendencias a largo plazo de varias décadas. Sin embargo, nuevas técnicas permiten a los científicos considerar la función de la actividad humana en los cambios que producen estos registros sin precedente de temperatura, según Peter Stott, jefe de atribución del clima en la Oficina Meteorológica.


Nuestras investigaciones muestran que las temperaturas globales promedio de hoy día son sumamente improbables en un mundo sin influencia humana sobre el clima, sostuvo el doctor Stott.


Las temperaturas superficiales sobre tierra en 2014 son actualmente de 0.86 grados por arriba del promedio a largo plazo de 1961-1990.


Ocurrieron ondas cálidas en Sudáfrica, Australia y Argentina en enero, y Australia experimentó otro periodo de calor prolongada en mayo. Varios países sudamericanos reportaron calor sin precedente en octubre, aunque hubo notables rachas de frío que afectaron a Estados Unidos en invierno, a Australia en agosto y a Rusia en octubre.


Más significativas, quizá, fueron las temperaturas nunca vistas en la superficie del mar, de unos 0.45 grados arriba del promedio a largo plazo. Si bien no se desarrolló una oscilación provocada por El Niño el Pacífico Sur –una reversión en las corrientes oceánicas con temperaturas más calientes que el promedio en la superficie del mar–, sí se presentaron muchas pautas climáticas asociadas con ella.


Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 12 Diciembre 2014 07:06

"Cambiemos el sistema, no el clima"

"Cambiemos el sistema, no el clima"

Mientras en el cuartel general del ejército, conocido como el Pentagonito, Ollanta Humala y otros presidentes hablaban en la Cumbre Climática Mundial COP 20, en las calles de Lima miles de personas marchaban levantando consignas contra la cumbre oficial y en defensa de "la madre tierra" y los derechos de los pueblos indígenas. "Cambiemos el sistema, no el clima", se escuchaba en las calles. Organizaciones sociales y campesinas, representantes de poblaciones indígenas del Perú y otros países, grupos ambientalistas, sindicatos, se unieron a esta marcha pacífica organizada por la alternativa Cumbre de los Pueblos. Unas diez mil personas participaron de la movilización, que terminó con un mitin en la Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima.


Agitando banderas multicolores y levantando consignas como "la tierra está que quema, cambiemos el sistema", la multitud recorrió, bajo un fuerte sol, las calles del centro de la capital peruana. "En defensa de nuestra madre tierra", "la selva es de todos, autoridades, ayúdennos a salvarla", "energía 100% limpia" y otras demandas, como "Conga no va", en referencia a un millonario proyecto minero en el norte del Perú al que se oponen los campesinos y organizaciones sociales de esa región, se leían en las banderas que acompañaban la marcha.


Desde un estrado levantado en la Plaza San Martín, la segunda más importante de la capital peruana, se sucedieron, uno tras otro, los discursos. Hubo cerca de una veintena de oradores, quienes coincidieron en cuestionar el sistema capitalista, al que acusaron de ser responsable de la crisis ambiental, en criticar con dureza a las transnacionales y exigir el cambio de la política extractivista de recursos naturales que "depreda y enferma la madre tierra", en acusar a los gobiernos de no hacer nada efectivo contra el calentamiento global y en reivindicar los derechos de los pueblos indígenas.


"Los gobiernos plantean paliativos contra el calentamiento global, pero el pueblo no pide paliativos, el pueblo exige un cambio de rumbo", exclamó un orador. "Estamos en pie de lucha en defensa de la tierra, tenemos muertos y eso no se olvida", dijo una representante de las comunidades nativas. "Rechazamos la criminalización de la protesta social", señaló un tercer orador. "Tenemos todos que actuar, levantarnos en resistencia, no quedarnos en los discursos", demandó otro.


La congresista del Frente Amplio de Izquierda Verónika Mendoza acusó al presidente Humala de tener un doble discurso: "Se habla del cambio climático, mientras se dan normas que les dan impunidad a las empresas que contaminan, se depredan los bosques, se criminaliza y mata a los campesinos que luchan defendiendo la madre tierra". Mendoza acusó que en la COP 20 hay "hipocresía y falsos discursos".


"Esta marcha es para decirles a los gobiernos que nos tomen en cuenta. A nosotros el gobierno peruano nos ha dado la espalda. A los que están en la COP 20 les diría que, en vez de estar encerrados con todas las comodidades, salgan, vayan a las comunidades, a la Amazonia, y vean la realidad", le dijo a Página/12 Marishöri Samaniego, de la etnia amazónica asháninka, mientras marchaba con un grupo de miembros de su comunidad.


Como parte de las actividades paralelas a la COP 20, sesionó en Lima el Tribunal por los Derechos de la Naturaleza, que tuvo un panel de jueces internacionales. Doce casos de violaciones ambientales y de los derechos indígenas en distintas partes del mundo fueron analizados por este tribunal, que tiene un carácter ético. Empresas y Estados fueron puestos en el banquillo de los acusados. En unos casos se emitió sentencia, otros fueron recién presentados y se decidió continuar las investigaciones.


En uno de los casos presentados al Tribunal por los Derechos de la Naturaleza se acusó a la empresa petrolera argentina Pluspetrol por la contaminación que sus actividades producen en la Amazonia peruana, afectando severamente el medio ambiente y la vida de las comunidades nativas. La denuncia contra Pluspetrol fue admitida por el tribunal. En seis meses, el tribunal volverá a sesionar para seguir tratando esta denuncia.


Pluspetrol está acusada de contaminar con desechos tóxicos las cuencas de cuatro ríos en una amplia zona amazónica, donde viven unos 25 mil pobladores de distintas comunidades nativas. En diálogo con este diario, Aurelio Chino Dahua, apu de la etnia amazónica quechua que vive en la zona de operaciones de Pluspetrol, habló de la situación de los pueblos indígenas. "Nuestros hermanos se enferman por consumir el agua de los ríos y por comer los peces y animales que están contaminados. Pluspetrol no está cumpliendo con su compromiso de remediar los daños ambientales. La contaminación sigue y sigue y no se hace nada. Nos están dando a entender que no quieren sentarse a conversar con nosotros".


El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza condenó a la transnacional Chevron por los "daños irreversibles" de sus actividades petroleras en Ecuador, también se condenó al Estado de Ecuador por la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní. Otras condenas fueron a la British Petroleum, por el derrame de petróleo en el Golfo de México, considerado el peor de la historia, y al gobierno de Queensland (Australia), por la destrucción del Arrecife de Coral.


Entre los casos aceptados por este tribunal figuran la muerte de 33 personas en una protesta indígena en la Amazonia peruana en junio de 2009 y el procesamiento judicial a 52 dirigentes indígenas por esas protestas; el cuestionado proyecto minera Conga en el Perú, contra el que se levantaron las comunidades campesinas, protestas que dejaron cinco muertos; la construcción de la central hidroeléctrica Belo Monte en la selva de Brasil, entre otros.


"Este es un tribunal ético; sus resoluciones se mantienen en ese nivel, sus sentencias son un llamado al mundo para defender la naturaleza. Venimos con un mensaje que pretende hacer ver al mundo la importancia de proteger la naturaleza para la existencia de la humanidad", le señaló a este diario el ecuatoriano Alberto Acosta, presidente del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza.

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Latinoamérica busca un nuevo modelo de crecimiento económico

Latinoamérica busca un modelo. Acabada la época de la bonanza, de los crecimientos regionales del 5%, la zona ha puesto su mirada en el futuro y le ha asaltado la duda. ¿Y ahora qué? Esa es la pregunta que, como un dardo, cruza los pasillos y conciliábulos de la Cumbre Iberoamericana que se celebra en la tropical Veracruz (México). Ninguna respuesta ha logrado unanimidad, aunque en el horizonte de las discusiones se apunta a una doble fórmula: reformas estructurales de calado y un fuerte impulso de la calidad educativa. Es la receta de Veracruz.

"Tenemos que entrar en una segunda generación de políticas públicas para volver al crecimiento. Estamos ante un fin de ciclo en el entorno internacional, y la única forma de afrontarlo es con una revolución de la productividad y una explosión de la innovación", afirma la titular de la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan.


Ante la brusca desaceleración y el inminente fin de la financiación barata vía dólar, los mandatarios latinoamericanos siguen con atención la evolución de España y México, dos países que han acometido reformas profundas, y en algunos casos, desgarradoras. Aunque alabados por los organismos internacionales, especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI), ninguno puede lucir aún la vitola del triunfo. En el caso mexicano, la agenda económica ha culminado la fase legislativa, pero sin lograr la reacción esperada: el crecimiento del PIB sigue por debajo de la media de los últimos 20 años, y hasta 2015 no superará la barrera psicológica del 3%. Y en España, si bien Rajoy esgrime con orgullo el mayor crecimiento de la zona euro, (1,7% en 2015 según el FMI, el 2% o más según el Gobierno), aún ostenta el triste récord de desempleo, con un 23,64%.


No se trata de un cuadro tranquilizador. Pero a ojos de países que han visto agotarse el boom de las materias primas y renacer el espectro de las tensiones sociales, la búsqueda de políticas fuertes se ha vuelto acuciante. El riesgo de desacoplarse de las nuevas corrientes internacionales de prosperidad late cada día más fuerte. "No hemos sabido sacar provecho a la riqueza acumulada en estos años, no se invirtió donde se debía, en educación, en infraestructuras y en innovación. Y existe el peligro de perder otra vez la oportunidad. Hay que abrirse al mundo", ha señalado el presidente de Costa Rica, el historiador Luis Guillermo Solís, para quien el camino a seguir es meridiano: "Hay que apostar por las transferencias de tecnología, acabar con la monogamia mercantil y encadenarse a la economía global".

 

Esta necesidad de apertura económica coincide con un fortalecimiento de las opiniones públicas, cada vez más exigentes e informadas. La transparencia, en opinión de los expertos, se ha convertido en una necesidad. No sólo para frenar la corrupción, que gangrena el 7% del PIB latinoamericano, sino para liberar el potencial económico. Un reto al que, según Grynspan, solo se puede responder con una agenda urgente que tenga en su base una apuesta educativa fuerte, de mejora de la calidad. "El cambio se está produciendo a una velocidad sin precedentes, está en marcha una revolución con las tecnologías digitales. No serán los recursos naturales los que decidan el futuro iberoamericano, sino el capital humano", ha afirmado en Veracruz la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, cuya entidad invertirá 945 millones de dólares en cuatro años en un programa de apoyo a proyectos universitarios en el área. El avance educativo, sin embargo, choca con muro fuertemente asentado en Latinoamérica: la desigualdad. Sólo el 9% de los alumnos procedentes del 20% de la población más pobre accede a la universidad, frente al 50% del 20% más pudiente. "Es tremendo, supone que la desigualdad se transmite por generaciones", dijo el secretario general de la OCDE, José Angel Gurría.


Pero la receta de Veracruz para acabar con esta lacra no es del gusto de todos. En el continente se está abriendo una inmensa brecha. Las ausencias en la Cumbre Iberoamericana (a última hora de este lunes, las de Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Nicaragua) marcan el perímetro de esta fractura. Brasil, con una configuración económica muy personalizada, anda enfrascada en su propio laberinto. Argentina se tambalea devorada por la recesión. Y la crisis de Venezuela se acelera tanto como sus propuestas de resolución la distancian sin remedio del eje más liberal, una de cuyas representaciones más significativas es la Alianza del Pacífico, formada por México, Colombia, Chile y Perú (36% del PIB latinoamericano). Este espacio, que ha eliminado los aranceles al 92% de los productos, está demostrando una inusitada vitalidad hasta el punto de que ya planea su expansión comercial a los países asiáticos. Unos y otros andan en direcciones opuestas.


Este distanciamiento en los ejes latinoamericanos augura una época de fricciones. Nadie duda de que sea imposible la homogeneidad en la conducción económica de un área de 605 millones de habitantes (10% del PIB mundial), pero los mandatarios saben del poder curativo de las sinergias. "El crecimiento de la economía y los intercambios comerciales entre los países de Iberoamérica son condiciones indispensables para lograr mayores cotas de bienestar, una mejor distribución de riqueza y luchar contra la lacra del desempleo", ha señalado el Rey de España en Veracruz. O dicho en palabras de la secretaria general Iberoamericana: "Si quieres ir rápido, ve solo; pero si quieres ir lejos, hazlo acompañado".

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Desarrollismo y movimientos sociales en Bolivia

"La principal dificultad es la personalización. El partido que gobierna, el Movimiento al Socialismo, no se ha consolidado y hay una gran concentración de las decisiones en el Palacio, lo que a largo plazo es una debilidad", razona Martín Sivak, periodista, amigo personal de Evo Morales, autor del best seller "Jefazo", que lleva vendidos más de 30 mil ejemplares.


Para Sivak era casi imposible que Evo no ganara; el 61% de los votos cosechados por la fórmula Evo Morales-Álvaro García Linera no le sorprendió. "Las condiciones de vida mejoraron considerablemente, hubo inversiones sociales y en infraestructura, se priorizó el desarrollo económico por encima de la madre tierra, y los cambios no han sido tan radicales como se pensaba inicialmente", matiza.

En contra de las apariencias, en estos ocho años hubo más continuidades que las imaginables. Por ejemplo, "bajo los gobiernos de Evo murieron 50 personas en protestas", no siempre atribuibles a la represión directa. Además, "la derecha económica perdió mucho dinero porque paga mucho más impuestos, pero no la expropiaron". Son matices entre lo nuevo, que no lo es tanto, y lo viejo, que tiene más vida de la que se podía imaginar.

 

Fuerte crecimiento económico

 

Los datos hablan por sí solos. Desde 2005 la economía crece a un promedio del 5% anual, gracias al aumento de los precios internacionales de los productos de exportación y al crecimiento de los volúmenes exportados. El crecimiento de la extracción minera es impresionante: se pasó de 176 mil toneladas métricas finas en el quinquenio 1999-2006 a 450 mil en el período 2006-2012

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Entre 2008 y 2013 el valor de las exportaciones minerales se duplicó, pasando de 750 a 1.618 millones de dólares. El notable crecimiento de las exportaciones y de la economía permitió que el gobierno implementara políticas sociales extendidas (bono Juancito Pinto para los escolares, Renta Dignidad para la tercera edad y bono Juana Azurduy para las mujeres) que junto al aumento del salario mínimo y del nivel de empleo redujeron la pobreza del 38 al 18% de la población.


El mayor dinamismo de las exportaciones permitió un fuerte incremento de las reservas internacionales que pasaron de 1.714 millones de dólares en 2005 a 14.430 en 2013, el 47% del PIB.

En el terreno de la generación hidroeléctrica se plantea incrementar hasta 6.000 MW en los diez próximos años con la puesta en marcha de Cachuela Esperanza y Rositas, con una inversión de 4.000 millones de dólares entre ambas.


El Estado está implementando proyectos de desarrollo de largo aliento, como hacía años no existían.

Hay varios en el terreno de la industrialización de los hidrocarburos: una planta de amoníaco y urea a partir de gas natural en Cochabamba, una planta de separación de líquidos de gas en Tarija y otra en Rio Grande, además de inversión en refinerías y nuevos pozos de extracción de gas. Este año el volumen promedio de producción de gas natural – la principal exportación de Bolivia- llegará a 64,54 millones de metros cúbicos por día, casi el doble de lo que se producía en 2005.

Se prevé comenzar la industrialización de litio para baterías en 2016. En 2013 se puso en órbita con ayuda china el satélite Tupac Katari, que le otorga autonomía a las telecomunicaciones. Incluso en la industria volcada al mercado interno se registra una evidente expansión. Por primera vez el país cuenta con una empresa de papel, con ayuda de China, que comenzó la producción en 2014 y abastecerá en dos años el 30% del mercado interno.
Pero el oficialista MAS (Movimiento Al Socialismo) consiguió la mayoría también en Santa Cruz, con más de la mitad de los votos. Ganó en 8 de los 9 departamentos. Estableció una alianza estratégica con la oligarquía agropecuaria cruceña: se le propuso subir la producción de 3 a 10 millones de hectáreas y la cantidad de alimentos de 15 a 45 millones de toneladas para 2025.

 

El medio ambiente y los movimientos sociales

 

Si el crecimiento económico es sostenido y hay ambiciosos planes estratégicos en marcha, los dos puntos débiles del actual proceso de cambios se sitúan en el medio ambiente y en la autonomía de los movimientos sociales.

Cuando comenzó el gobierno del MAS se alcanzó el Pacto de Unidad entre las principales organizaciones campesinas e indígenas que fue la principal base de apoyo del gobierno: Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qullasuyu (CONAMAQ), Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (CIDOB), Federación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia "Bartolina Sisa", entre otras.

A fines de 2011, CIDOB y CONAMAQ, que habían apoyado la marcha contra la carretera que atravesaría el TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) decidieron abandonar el Pacto de Unidad por considerar que "el Poder Ejecutivo ha parcializado la participación de las organizaciones indígenas, valorando más que todo a las organizaciones afines a MAS, con el propósito de que afecta de forma directa a nuestros territorios, culturas y nuestros recursos naturales".


Desde ese momento, el gobierno de Evo Morales intentó neutralizar a las dos principales organizaciones sociales críticas con el proceso de cambios. Cancio Rojas, dirigente de CONAMAQ, sostiene que su organización sufrió un "golpe de Estado" como consecuencia de la intervención del gobierno. Rojas estuvo en el IV Seminario de Integración de América Latina Desde Abajo, celebrado en Cochabamba el 4 y 5 de noviembre. En efecto, las dos organizaciones vivieron situaciones similares.

En junio de 2012 CIDOB denunció "la intromisión del gobierno con el único propósito de manipular, dividir y afectar a las instancias orgánicas y representativas de los pueblos indígenas de Bolivia". Un grupo de disidentes con apoyo del gobierno desconocieron a las autoridades y convocaron una "comisión ampliada" para elegir nuevas autoridades.

En diciembre de 2013, un grupo de disidentes de CONAMAQ "afines al MAS" tomaron el local, golpearon y expulsaron a quienes allí se encontraban con apoyo de la Policía, que permaneció resguardando la sede e impidiendo que las legítimas autoridades pudieran recuperarla. El comunicado de la organización asegura que el golpe contra CONAMAQ se dio para "aprobar todas las políticas en contra del movimiento indígena originario y del pueblo boliviano, sin que nadie pueda decir nada".

En base a esta realidad de ofensiva de los Estados frente a los movimientos, que se registra tanto en Bolivia como en Ecuador y Venezuela, se abrió un debate en el Seminario sobre el tipo de relaciones a mantener con las instituciones y con la cooperación internacional.

Cancio Rojas y Carlos Mamani, ambos de CONAMAQ, coincidieron no sólo en condenar los "golpes" contra las organizaciones populares sino que criticaron también el bloqueo de los recursos y proyectos, así como la retirada de los técnicos pagos por el Estado. Denunciaron cómo está actuando el gobierno para neutralizar a las comunidades que siguen rechazando la carretera del TIPNIS, combinando regalos y presiones.

Silvia Rivera Cusicanqui, antropóloga comprometida con los movimientos, hizo una profunda reflexión: "Las diferentes resistencias no se sienten parte de lo mismo. Porque lo que se viene luego de las elecciones será para arrasar con todo lo que resiste. Por eso el activismo debe tender puentes entre las diferentes experiencias, porque nos están derrotando en todos lados".

Luego no escatimó la autocrítica: "Hay una dependencia fuerte de los fondos de la cooperación, lo que nos hace vulnerables y nos quita autonomía. No se debía haber abandonado la autogestión, la producción y venta de artesanías, de alimentos, para que en las organizaciones siempre exista un ala autogestionada. Eso nos permitiría superar el miserabilismo para estar bien parados frente al Estado". Enfatizó que el suyo no es un horizonte estatal.
Como cierre del Seminario, ofreció una charla sobre "micropolítica y autonomía", en la que destaco cómo los gobiernos progresistas encarnan un nuevo colonialismo que domina todo el espectro político y todas las expresiones de lo colectivo. "El único espacio que nos quedó es el micro, y desde allí establecemos comunidades de afinidad que nos permiten vincular redes en un tejido capaz de superar las prácticas coloniales".

Silvia Rivera inspira en La Paz el Tambo Colectivo, un espacio de encuentro cultural y político donde un grupo de jóvenes que recuperaron el espacio organizan ferias, exposiciones y cultivan un huerto para fomentar la agricultura urbana con el objetivo de impulsar la autosuficiencia alimentaria. Todo autogestionado, sin apoyos externos.

 

Solidaridades y condenas "selectivas"

 

La socióloga Sarela Paz, presente también en el encuentro, formó parte del equipo de asesores del Pacto de Unidad durante la Asamblea Constituyente y ahora está vinculada a la Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático. Sostiene que el MAS y el gobierno son "una agregación de intereses locales y regionales que compromete a sectores tradicionalmente dominantes (léase agroindustriales, mineros o corporaciones petroleras)", a la que se suman sectores sociales emergentes de carácter étnico.

Según Paz, este conjunto social tiene "ambiciones de desarrollo que están más cercanas a las dinámicas del capital regional y mundial, antes que a visiones alternativas de desarrollo". La legitimidad del gobierno de Evo Morales facilita que "formas seculares de coacción económica" se reproduzcan con ribetes "democráticos" y "populares". Sostiene que hubo dos etapas en el gobierno de Evo: la primera estuvo cimentada en el Pacto de Unidad, una agenda progresista y un duro enfrentamiento con la oligarquía del oriente.

La segunda gestión de gobierno es diferente. "Es el reflejo del resquebrajamiento de la coalición popular y el ascenso de una nueva estructura de poder que tiene como epicentro una alianza y articulación entre sectores agroindustriales del oriente, sectores petroleros y sectores emergentes que usa el enraizamiento étnico como un dispositivo de movilización política". Esa nueva alianza es la que fue masivamente bendecida en las elecciones del 12 de octubre.

La feminista María Galindo coincide con ese diagnóstico, al señalar que "las clases dominantes arcaicas de la sociedad boliviana han penetrado al Movimiento al Socialismo y han logrado importantes acuerdos políticos internos de manera que el gobierno no toque ninguno de sus intereses". En sintonía con Silvia Rivera, cree que "el horizonte principal es trabajar por fuera del Estado y en la base de la sociedad", algo que resume con una frase de sintonía zapatista: "Hay que trabajar afuera y abajo".

Al dejar Bolivia, queda la amarga sensación de que las izquierdas del continente se empeñan en mirar hacia arriba, apoyando sin fisuras al gobierno de Evo Morales, y no miran hacia los movimientos. Así lo dijo en el Seminario, con tristeza, Aurelio Ambrosio de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (Caoi): "El que resiste es culpabilizado y se individualiza en los líderes, pero en lo internacional no hay claridad de lo que pasa en Bolivia".

Este giro conservador no es percibido en la región. Entre otras razones, porque existe una débil disposición a criticar a los "nuestros". El filósofo español Santiago Alba Rico, especialista en Medio Oriente, señala que hay tantas resistencias que admirar y tantas infamias que condenar, que no deja de llamar la atención lo que la activista siria Leila Shami llama "solidaridades selectivas" y, en paralelo, "condenas selectivas".

Se refiere al doble rasero de las grandes potencias, pero también al doble discurso de las izquierdas. Una opinión crítica que comparte Oscar Olivera, "guerrero del agua" en 2000, organizador del Seminario de Integración Desde Abajo, y que ahora coincide con Silvia Rivera en la necesidad de trabajar con la gente común. Está dedicado a la educación medioambiental con niños en escuelas periféricas de Cochabamba, desde donde apuesta por la recuperación de los sujetos colectivos.

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Economía mundial puede estar al borde de otra Gran Depresión

La economía mundial está en riesgo de una depresión prolongada marcada por el alto nivel de desempleo y peores condiciones económicas en las próximas décadas, debido al retraso económico de Asia y el estancamiento de Europa.
Japón declaró recientemente que había entrado en su cuarta recesión en seis años pese a los esfuerzos del primer ministro Shinzo Abe por impulsar el crecimiento económico.


Mientras tanto, el primer ministro británico David Cameron advirtió que la economía mundial podría estar dirigiéndose hacia un nuevo desastre.


"Seis años después de la crisis financiera que llevó al mundo al borde del desastre, las luces rojas de advertencia parpadean una vez más en el salpicadero de la economía mundial", escribió Cameron.


Dos de las potencias económicas más fuertes del mundo, Europa y Japón, están intentando reforzar el crecimiento económico mundial, pero sus economías parecen empeorar.


Con una tasa de desempleo del 11.5 por ciento, la zona euro está experimentando unas condiciones económicas a las que algunos expertos se refieren como 'el eco de la Gran Depresión'.


Los mercados emergentes, que ayudaron a levantar la economía después de la crisis financiera de 2008, también están reduciendo su crecimiento.

La economía de Estados Unidos está creciendo a un ritmo de un 3 por ciento anual. Sin embargo los expertos dicen que las exportaciones, que representan en 13 por ciento de la economía de EE.UU., se han reducido.

La debilidad económica de sus compradores empeorará la situación de EE.UU., mantienen algunos economistas.
Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, ha advertido de la depresión económica en Europa, que acarreará una baja inflación, altas tasas de desempleo y deudas.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, declaró: "2015 debe ser el año en el que todos los actores de la zona euro (los Gobiernos y las instituciones europeas) desplieguen una estrategia común coherente para poner a nuestras economías de nuevo en marcha".


Los líderes de Europa y EE.UU. han instado a las autoridades alemanas a impulsar la economía, ya que es la mayor potencia económica europea, pero en Alemania siguen insistiendo en que otros países de la eurozona necesitan primero reestructurar sus propias economías.


(Con información de Russia Today)

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Espurios indicadores de crecimiento y productividad, y producción de conocimiento

Cómo convertir la destrucción creativa en crecimiento neto


Las cifras alusivas al crecimiento económico (asumido como valor añadido de las labores humanas a la naturaleza que se supone mera materia prima) y de productividad (mayor producción de bienes y servicios por la labor humana en determinado período de tiempo), son entendidos hoy como signos y síntomas de buena salud económica. Crecimiento económico y productividad insomne son los dos sagrados mandamientos de la economía de mercado.


Los mencionados indicadores presentan al menos los siguientes tres crasos errores, a saber: i) suprema abstracción que permite introducir peras y manzanas, bienes y males, vicios y virtudes, en un solo costal; ii) supuestos de sospechosa ingenuidad, que permiten catalogar como crecimiento todo aquello que arroje la economía, aunque sea destructivo –como armas–, nocivo –como basura–, y banal –como inocuos lujos y dudosos servicios–; iii) ausencia de estudios cualitativos que permitirían dudar de calificar como crecimiento la extracción de minerales y energías del suelo, y también la redundante multiplicación de copias y modas.


En un mundo obsesionado con producir cada vez más y más rápido, para registrar más crecimiento y mayor productividad, es apenas sensato poner en duda la mayor salud económica al saber que se juzga como producción y, aún como progreso, las siguientes abominaciones: excedentes inocuos (modas, bienes y servicios que nacen de necesidades creadas); males y daños económicos (agotamiento de recursos no renovables cuantificados como crecimiento); congestión en las grandes urbes que en las cuentas se registra como incremento en la venta de gasolina y otros combustibles; contratación de más abogados y gendarmes como consecuencia de mayor criminalidad y conflictividad social; producción de bienes y servicios con obsolescencia programada, y de cosas y gentes condenadas a ser desechables.
El gran economista Schumpeter mostró que la economía de mercado es un proceso de creación destructiva; los mucho menos grandes econometristas y tecnócratas, con sus ciegas perspectivas cuantitativas se niegan, con sospechosa ingenuidad, a mostrar y a cuantificar el lado destructivo del mercado.


Sobre el significado de la biblioteca de Babel


Jorge Luis Borges mostró la redundancia de publicaciones y, con ella, la creciente trivialidad de los hallazgos que solo incautos o malintencionados pueden llamar "generación de nuevo conocimiento", y lo expresó magistralmente en su Biblioteca de Babel (1), así: "[...] Hace quinientos años, el jefe de un hexágono superior dio con un libro tan confuso como los otros, pero que tenía casi dos hojas de líneas homogéneas. Mostró su hallazgo a un descifrador ambulante, que le dijo que estaban redactadas en portugués; otros le dijeron que en yiddish. Antes de un siglo pudo establecerse el idioma: un dialecto samoyedo-lituano del guaraní, con inflexiones de árabe clásico. También se descifró el contenido: nociones de análisis combinatorio, ilustradas por ejemplos de variaciones con repetición ilimitada. Esos ejemplos permitieron que un bibliotecario de genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto. También alegó un hecho que todos los viajeros han confirmado: No hay en la vasta Biblioteca, dos libros idénticos. De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito [...]".


Bien. Ante la creciente división social del conocimiento en disciplinas y luego en fragmentos cada vez más irrisoriamente especializados al interior de estas, cada investigador expone hoy conocimientos o seudo-conocimientos, y mera basura informativa, de ínfimos y ridículos fragmentos: tiende a conocer el todo de lo ínfimo. Hoy aumenta frenéticamente el número de publicaciones y se reduce ostensiblemente el número de lectores para cada fragmento de ciencia especializada. Así las cosas, la manera más burda y racional (como la vía del menor esfuerzo), consiste en diseñar indicadores cuantitativos de crecimiento y productividad: se juzga el número de artículos y de libros que iluminados jueces académicos han ubicado en catálogos o bases de datos.


Lo preocupante hoy debería ser la publicación ad nauseam de artículos y libros, y quizás la única utilidad de las bases de indexación y los registros de producción bibliográfica sea la de constatar el exceso de escritura: los indicadores sólo captan cuánto y a qué velocidad un autor escribe pero dejan de lado lo esencial que es el proceso para digerir críticamente y dar el debate a lo producido. Y como aún los más famosos y creativos son presas de la redundancia, cada vez que muere un gran autor como F. Hayek, J. Buchanan, o A. Hirschman, los conocedores de su vasta obra se deciden a publicar un libro que condensa la esencia de los aportes de este tipo de autores.
Fantasía gringa que resulta superada por la realidad macondiana.


James Scott (2) imaginó que Condolezza Rice, la famosa exsecretaria de Estado, asumiría en el año 2020 la rectoría de la Universidad de Yale con la promesa de "[...] conducir una total reestructuración del profesorado utilizando las técnicas más avanzadas de gestión de calidad; técnicas perfeccionadas desde sus rudimentarios inicios en las Grandes Ecoles de París a finales del siglo XIX, encarnadas no solo en la revolución en Ford de Robert McNamara, y más tarde, en la década de 1960, en su trabajo en el Ministerio de Defensa, sino también en la revolución de Margaret Thatcher con respecto a la gestión de política social y de educación superior en el Reino Unido en la década de 1980; y refinadas por el desarrollo de la medición numérica de la productividad de los individuos y de las unidades en la gestión industrial; técnicas que el Banco Mundial haría evolucionar todavía más, y que las universidades del grupo Big Ten llevaron al borde de la perfección [...]".


Y vaticinando lo que se avecina como una aplastante certeza, este veterano profesor de Yale imaginó que cada profesor tendría por uniforme y registro de sus aportes (producción académica, productividad, frecuencia de citación y obsolescencia de sus investigaciones), una gorra que, en tiempo real, y a través de un visible y sonoro tablero electrónico diese tales datos segundo a segundo al público: clientes estudiantes, colegas rivales, y empleadores de la universidad.


A punto de cumplirse tres lustros de inaugurado el siglo XXI en el país donde nació uno de los grandes artífices del realismo mágico, legiones de científicos senior y junior están engendrando una nueva modalidad de indicadores de producción y productividad cognitiva –siguiendo las directivas del supremo órgano rector de la ciencia y tecnología.


El legado gringo, proyectado al resto del mundo, se basa en los conocidos campos de la informetría, bibliometría y cienciometría que hoy hace posible cuantificar la producción científica para poder determinar la productividad de los seres dedicados a la ciencia. Los avances de tales técnicas cuantitativas son apenas un signo de los nuevos tiempos: los calmados viejos cientistas acostumbraban a decir "publicar o morir", hoy los acelerados competidores que se creen productores de ciencia pueden perder su cargo, ver devaluado su título y aún fenecer por obsolescentes si dejan de cumplir dos sagrados preceptos: i) publicar el mayor número de artículos en revistas indexadas cada vez más exclusivas (de bases de indexación ultra-superiores), y otros productos (libros de investigación, consultorías académicas y comerciales, y artículos menores) cada semestre; ii) posicionar su oferta cognitiva en los más altos rangos de venta (dado que los productos no citados se consideran inexistentes entonces hay que lograr el mayor número de citaciones).

Los ingeniosos reguladores y auditores que en Colombia siguen la pista de la productividad del conocimiento científico han hecho un aporte sustantivo a tal técnica, el cual obedece a la siguiente pauta: no basta con publicar y con ser productivo en dicha tarea pues hay que demostrar que los productos cognitivos son completamente auténticos, para lo cual han de contar con el sello de fe pública que emite algún sagrado notario. Hoy todas las facetas y secuencias de la producción (el output científico) sólo existen en tanto se acompañes de toda clase de certificaciones y registros legales que prueben la buena fe de quienes hacen ciencia. Es de sospechar que en un mañana cercano todas las fuentes y etapas de los insumos de la investigación (el input científico) también deberán ser legalmente certificadas: aquello que no tiene el santo y seña de la legalidad y formalidad notarial no existe, aunque se trate de una realidad palpable.


Una de las presumibles consecuencias de tan notable avance en la informetría con registro notarial será la desaparición acelerada de aquellos científicos sociales ocupados de campos oscuros y tenebrosamente subterráneos: la informalidad, los actores ilegales, los mercados negros, los bienes y servicios prohibidos e ilegales, y también los grupos indígenas y campesinos que manejan sus propias normas comunitarias pues, una vez más hay que repetir: toda realidad que no tenga un registro legal no existe.


Y como si lo anterior fuese poco, el tiempo de los que investigan o creen investigar se extinguirá en las arduas y prolongadas tareas de registrar con un sello legal cada faceta del proceso investigativo, por trivial que esta pueda parecer. En un país donde el plagio, la copia y la falsificación no son eventos extraordinarios se reeditará la pesimista sentencia de Hobbes así: el hombre es un copión de su prójimo, y de todo productor de investigaciones científicas sospecharás que es un plagiario.

Notas

1. El conocido cuento aparece en Ficciones, con el sello editorial Alianza

2. Scott, James, Elogio del anaarquismo, Crítica, Barcelona, 2013

 

Miércoles, 05 Noviembre 2014 07:39

"El ciclo progresista en Sudamérica ha terminado"

"El ciclo progresista en Sudamérica ha terminado"

El periodista y escritor uruguayo, Raúl Zibechi, dialogó con L'Ombelico del Mondo, programa internacional de Radionauta FM 106.3 y analizó las recientes elecciones en Brasil y Uruguay. Su mirada respecto al futuro de la región.

 

Zibechi nació en Uruguay en 1952 y fue militante del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), agrupación estudiantil vinculada al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Durante la dictadura uruguaya iniciada en 1973 se exilió primero en Buenos Aires y luego, cuando sobrevino el golpe en Argentina, se trasladó a España.


Allí continuó su militancia política y al regresar a Uruguay en los años 80 desarrolló un amplio trabajo como periodista e investigador con fuerte hincapié en los nuevos movimientos sociales. El programa de noticias internacionales, L'Ombelico del Mondo lo entrevistó para conocer sus impresiones y análisis de la situación actual en América Latina tras las elecciones en Brasil y Uruguay.


- Usted estaba en Montevideo el 26 de octubre cuando se realizaron las elecciones presidenciales en Uruguay; ¿cómo vivió la jornada en la que Tabaré Vázquez se impuso, aunque sin los votos suficientes para ganar en primera vuelta, sobre su principal adversario Luis Lacalle Pou?
– El resultado fue más o menos el esperado solo que el Frente Amplio obtuvo, además de ser la fuerza mayoritaria es la mayoría absoluta en el Parlamento, cosa que no era esperada.


Se puede leer este resultado como una gran estabilidad en el voto del Frente Amplio donde saca, voto más, voto menos, lo mismo que hace cinco años. Pero tiene una pérdida de unos tres puntos por izquierda que los gana por derecha.


O sea, le quita un 3% a los partidos tradicionales, sobre todo en el interior del país donde gana incluso en feudos tradicionales del Partido Colorado y el Partido Nacional, donde nunca había ganado. Y a su vez tiene, sobre todo en Montevideo, una pérdida de votos que van en tres direcciones: hacia el voto blanco y nulo; hacia el Partido Ecologista; y hacia la Unión Popular que consiguió una banca produciendo por primera vez que haya en el Parlamento una fuerza a la izquierda del Frente Amplio.


- En paralelo a las elecciones presidenciales se realizó el plebiscito por la baja de la edad de imputabilidad que finalmente salió negativo. Hubo una campaña muy fuerte de sectores de la juventud por el No a la baja. Estos jóvenes son los que, a priori, parecen estar más desencantados con el Frente Amplio.
– Hubo un sector juvenil, de clase media sobre todo, que se movilizó por el no a la baja de la edad de imputabilidad. Probablemente ese sector haya votado masivamente al frente amplio aunque inicialmente no era muy afín a hacerlo.


Por otro lado se dio la situación de que, en todos los partidos, hubo quienes apoyaron el Si a la baja. Hubo muchos votos frenteamplistas, se calcula que un 20%, que además de las papeletas de los diferentes grupos del Frente incluían el Si a la baja. Lo que quiere decir que el tema ha trascendido y esta es una posición que defienden incluso los partidos del Frente Amplio.


- ¿Cómo ve de cara a la segunda vuelta la situación en Uruguay y qué rol puede llegar a tener la izquierda, como Unión Popular, que ha crecido en los últimos años?
– La segunda vuelta ya está decidida. Va a ganar Tabaré Vázquez porque con que repita la misma votación que tuvo ya gana. La suma de Blancos y Colorados no alcanzan al Frente Amplio y el papel que juega la izquierda más consecuente es muy pequeño. Estamos hablando del 1% de los votos.
Por eso creo que el ballotage no va a tener secretos. Tabaré Vázquez va a tener el 53% o quizás el 55% de los votos con una diferencia de por lo menos diez puntos sobre Lacalle Pou.


- En Brasil el Partido de los Trabajadores volvió a ganar la presidencia en el ballotage el domingo 26 y Dilma Rousseff será nuevamente presidenta. ¿Cómo se configura el futuro frente a este escenario para la izquierda y los movimientos populares que no siempre han participado del gobierno o lo han apoyado en algunos aspectos solamente?
– Bueno, mal. Porque el voto de la primera vuelta fue muy conservador. El Parlamento que emerge de la primera vuelta en Brasil está bastante más a la derecha del que había. Tienen mayoría absoluta los diputados que defienden al agronegocio.


La llamada "bancada de la bala", compuesta por policías y militares, que defienden que la gente se arme contra la delincuencia, creció bastante. La bancada antiaborto, quienes defienden las posiciones más conservadoras, son hoy hegemónicas. El PT tenía 88 diputados y pasó a 70.


Por eso cualquier decisión que tome el Poder Ejecutivo en Brasil va a tener que pasar por un Parlamento donde le va a costar mucho. Las promesas de campaña de Dilma, como la reforma política, se van a tropezar con un congreso derechizado.


De modo que en Brasil el conflicto social se va a relanzar en los próximos años porque la situación de como quedó el mapa y la voluntad de la propia presidenta y el PT va a provocar una situación de dificultad para que se aprueben las reformas que están comprometidas, por lo menos con los movimientos.


- ¿Y la vuelta de Tabaré en Uruguay es de alguna manera un corrimiento hacia el centro del Frente Amplio?
– En el escenario internacional sin ninguna duda. Porque ahí Tabaré Vázquez ya tuvo un conflicto muy fuerte con Argentina en su primera presidencia y en esta, está el gran debate de que va a pasar con el Mercosur. Vázquez no es amigo del Mercosur, mira a la Alianza del Pacífico y aquí vamos a tener una situación que se va a reeditar, pero en un escenario más grave, lo que ya sucedió en su primera presidencia cuando estuvo a punto de firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.


Hay un corrimiento al centro, por tanto a la derecha, del gobierno. En un escenario general en el cual la actitud conservadora de la población, tanto en Brasil como en Uruguay, y probablemente en otros países es cada vez mayor.


Esto es fruto de un ciclo económico de alza, de un aumento exponencial del consumismo y de formas de vida que hacen que la población se haga, día a día, más conservadora.


- En los últimos años se ha valorado más la figura del presidente saliente José Mujica como personaje más que sus políticas al frente del gobierno ¿Esto es así realmente o la figura acompaño las políticas efectivas?
– Creo que las figuras pueden ser muy simpáticas, pero las políticas que estamos viendo -monocultivos de soja, minería a cielo abierto, sin cambios estructurales y reproduciendo la desigualdad- hablan por sí solas. Los personajes por más interesantes que sean no llegan a configurar políticas de Estado. Entonces aquí estamos ante un déficit de políticas de transformación.


- Con Dilma Rousseff en Brasil, Tabaré Vázquez en Uruguay, un 2015 en Argentina que probablemente nos depara un presidente más conservador en términos internacionales, una Venezuela a la defensiva. Hoy parece que el único líder que queda firme de la izquierda en América Latina es Evo Morales. ¿Qué rol está teniendo este bloque progresista y de izquierda en el continente de cara a lo que se viene?
– Pienso que el ciclo progresista en Sudamérica ha terminado. Entiendo por ciclo progresista el que comenzó con el Caracazo de 1989 como primer levantamiento popular opuesto al ajuste neoliberal y que después se convirtió en gobierno. O sea, el progresismo como fuerzas transformadoras que promueven cambios progresivos creo que está llegando a su fin. Seguirá siendo gobierno durante un tiempo pero vemos que en general están a la defensiva.


Es decir que lo que más están haciendo es mantener. Ya dejaron de promover cambios positivos. Por otro lado los cambios positivos de estos gobiernos fueron políticas focalizadas para atender la pobreza, pero eso fue en un primer momento. Diez años de esa política no produce transformaciones, simplemente hace que la pobreza sea más baja. Hace falta implementar un modelo que transforme, que integre, que genere empleo digno y que ya no hagan falta esas políticas focalizadas.


Si seguimos exportando soja a China, si seguimos con la minería, con el petróleo, con los monocultivos, el ciclo de transformaciones se agota por sí solo. Y no hay ni claridad política, ni deseo, ni voluntad de ir más allá. Porque para hacerlo hay que tocar intereses muy pesados que son precisamente los que están apoyando a estos gobiernos.


Los movimientos populares lentamente están volviendo a la resistencia. Primero en Brasil con las manifestaciones de 2013. En Argentina tuvimos un hecho muy importante en diciembre de 2010 con la ocupación del Parque Indoamericano. Ahora tenemos el caso de Malvinas Argentinas donde han frenado a Monsanto. Los movimientos están ahí. Cualquier corrimiento a la derecha o crisis económica que se haga caer sobre las espaldas de los sectores populares va a haber un clarísimo relanzamiento de los movimientos.


Por: Notas.org.ar // L'Ombelico del Mondo

Publicado enPolítica
Miércoles, 08 Octubre 2014 06:14

América Latina se sigue frenando

América Latina se sigue frenando

El epígrafe que el Fondo Monetario Internacional utiliza para referirse a América Latina en su análisis de la economía global refleja de una manera muy simple el problema inmediato de la región: sigue perdiendo velocidad. Más incluso de lo que esperaba, lo que está provocado por la debilidad de la demanda, tanto interna como externa. El organismo que dirige Christine Lagarde revisa por estos motivos sus proyecciones de 2014 para Latinoamérica de una manera drástica y anticipa un moderado repunte en 2015. Pero pesan más los riesgos a la baja, algo que refleja lo que también está pasando en el grupo de los países emergentes.

Los datos sobre la evolución reciente que llegan al organismo están siendo mucho más débiles de lo esperado, por eso proyecta una expansión media de solo el 1,3% para 2014. De confirmarse, esta tasa supone el ritmo más bajo desde 2009 y una importante revisión a la baja de 1,2 puntos si se compara con la previsión de abril, o siete décimas menos que la última actualización de julio. El PIB de la región remontaría al 2,2% el año próximo, pero esta cifra se queda siete décimas por debajo de lo previsto hace solo seis meses.

El rendimiento contrasta con el 2,7% que crecieron los países de América Latina y el Caribe en el ejercicio 2013 o el 2,9% en 2012. Además, en las tablas del informe publicado este martes por el FMI se observan importantes diferencias entre las economías de la región. Bolivia es el país que más crecerá, con un 5,2% previsto para este año y un 5% el próximo. La sigue Colombia, con el 4,8% y el 4,5%. Paraguay y Ecuador se mantendrán en la banda del 4% este ejercicio, según el FMI.


Recesión en Venezuela y Argentina

En la cara opuesta están Venezuela y Argentina, en negativo este año y el que viene. La situación venezolana es la más delicada, en el continente con una contracción del 3% prevista para 2014, que se moderaría al 1% en 2015. La recesión es menos severa en Argentina, con un 1,7% previsto para el presente ejercicio. Pero, sin embargo, no hay visos de mejora, porque la proyección del FMI es que se contraiga otro 1,5% en 2015.

Sus problemas son conocidos, como el efecto de la elevada inflación en el consumo interno y la incertidumbre que genera la situación política. También lo son las dificultades a las que se enfrenta Brasil, la mayor economía de la región. La contracción en el arranque del año va a provocar que cierre el ejercicio estancada. La proyección es que crezca un 0,3%, un punto menos de lo que se dijo en julio, y repunte al 1,4% en 2015, seis décimas por debajo.


Es decir, el rendimiento de Brasil estará claramente por debajo al de la media y lejos de 2,5% que registró en 2013. La inversión se está viendo estrangulada, explican el equipo de Olivier Blanchard, por condiciones financieras más restrictivas y a una caída en la confianza por parte de los empresarios. El alza de tipos de interés y una tasa de inflación que seguirá alta también afectan al consumo privado, mientras la creación de empleo se modera.

Mantiene para México


México, por el contrario, doblará el crecimiento entre 2013 y 2014, del 1,1% hasta el 2,4%. El FMI mantiene en este caso sus previsiones. Atribuye este reputen a las reformas adoptadas, que continuará notándose en 2015, hasta repuntar al 3,5%. En parte se lo debe también a que la economía de EE UU tendrá el año que viene una tasa de crecimiento próxima al 3,1%. Chile y Perú también crecen por encima de la media, pero la moderación está siendo más pronunciada.
El FMI advierte que hay varias economías latinoamericanas que están teniendo dificultad para dar con nuevos motores para sostener el crecimiento. Se refiere en concreto a los grandes exportadores de materias primas, por el efecto de la caída de precios. Aunque EE UU ayuda a compensar, la moderación del crecimiento en China es un factor que el FMI no pierde de vista. Tampoco los efectos del proceso de normalización de la política monetaria por parte de la Reserva Federal.


La prioridad para el conjunto de la región latinoamericana y caribeña, concluye el FMI, es seguir aplicando políticas que permitan preservar la estabilidad económica y adoptar reformas que permitan elevar el crecimiento potencial. El recurso a medidas de tipo fiscal para incentivar el crecimiento tiene poco margen en general, como pasa con la política monetaria en los países que tienen los precios disparados. Por eso insiste en reformas para elevar la productividad.

Reflejo de emergentes

La situación que se presenta para América Latina podría extenderse al conjunto de economías emergentes, las que durante la pasada crisis financiera hicieron de motor global. La proyección del FMI ahora es que su crecimiento se modere al 4,4% este año antes de repuntar al 5% en 2015. Es también más débil que lo anticipado en abril. Será casi un punto más que la media para el conjunto del planeta en 2014 y estará por encima del 3,8% para el que viene.


Blanchard señala que el bajo potencial de crecimiento de las economías emergentes es el factor dominante de esta débil recuperación. Precisa que está ahora 1,5 puntos por debajo a lo que se vio en 2011. China, señala, seguirá creciendo a un ritmo alto, pese al reequilibrio de su economía. En el caso de India, repunta gracias a la confianza que generan las nuevas políticas. Rusia, sin embargo, empeora como Brasil porque la incertidumbre reduce las inversiones.

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