Inteligencia artificial: la disputa estratégica entre China y EEUU

China quiere convertirse en líder mundial en Inteligencia Artificial (IA) para 2030, según la decisión tomada el 8 de julio por el Consejo de Estado, que propone un plan en tres etapas: mantenerse al día con la tecnología líder de la IA para 2020, lograr grandes avances para 2025 y ser el líder mundial cinco años después.

 

Hasta ahora, la IA ha tenido un papel importante en el desarrollo de internet, en los macrodatos, las supercomputadoras y la neurociencia. Pero se estima que jugará un papel determinante en la innovación y la tecnología, desde la industria hasta la guerra. La inversión en IA será fundamental para asegurar la competitividad internacional de las grandes empresas y será el principal motor del crecimiento económico.


El panorama que presenta la IA por países es el de una clara hegemonía de Estados Unidos. Entre 2012 y 2016, ese país invirtió 17.900 millones de dólares en IA, seguido a distancia por China, con 2.600 millones. Los demás países están a distancias siderales: Reino Unido invirtió 800 millones, Canadá 640 y Alemania 600 millones.


Algo similar sucede en relación a las empresas dedicadas a la Inteligencia Artificial. Estados Unidos tiene algo más de 2.900 compañías, seguido por China, con 709. En ambos casos las diferencias son enormes y no será nada sencillo que las cifras se acerquen.


Sin embargo, mientras China crece, EEUU decae. La inversión en investigación y desarrollo de las 1.000 mayores empresas estadounidenses es la más baja en 50 años y los gastos federales en ese rubro, en porcentaje del PIB, son los menores en cuatro décadas, informa Asia Times.


El encuentro anual del Parlamento chino, en marzo pasado, fue el epicentro del viraje del dragón. Allí registró "un toque de clarín parte de algunos de los líderes de negocios y tecnología más influyentes de China, para que el Gobierno establezca políticas para definir lo que consideran el Próximo Gran Asunto", como denominan los negocios que promoverá la IA.


Entre los grupos de presión a favor de dar un salto en IA están el fundador del buscador de internet más grande de China, Baidu, el fabricante de teléfonos inteligentes Xiaomi, y el fundador de Geely Automobile, que compró la Volvo. Presentaron mociones y propuestas para que el Gobierno tome la iniciativa para que las empresas chinas colaboren en la investigación de IA y faciliten la industrialización de la tecnología.


El fundador de Baidu, Robin Li, delegado ante la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, fue uno de los más enérgicos impulsores de la IA. Su empresa está compitiendo con Uber y Waymo para comercializar tecnologías autodidactas, y pidió incentivos para que las industrias chinas adopten una amplia gama de IA.


"El desarrollo de la IA ha llegado a un punto crítico. Cualquier país que hace un avance en su aplicación puede tener una mayor oportunidad de liderar el mundo. La IA de China es sin duda la segunda mejor del mundo, si no la mejor", dijo Li ante el Parlamento.


Sus palabras fueron apoyadas por otros prominentes empresarios del sector, como Lei Jun, ejecutivo de Xiaomi, llamado el 'Apple de China', y por Liu Qingfeng, presidente de iFlyTek, especialista en inteligencia de voz. Ambos reclamaron convertir la IA en una estrategia nacional, en la misma dirección que el plan Made in China 2025, que busca cambiar la imagen del país como fabricante de productos baratos.


Según Lei, China está en condiciones de liderar los cambios tecnológicos con fuertes inversiones, sumadas a la gran cantidad de talentos chinos en matemáticas, que respaldan la capacidad del país de cerrar su brecha y superar a Estados Unidos.


El ejecutivo de Baidu estima que la política de Donald Trump de restringir la inmigración ofrece a China la oportunidad de atraer a los mejores talentos del mundo, por lo que llamó al Gobierno a ofrecer más tarjetas verdes para atraer a los especialistas de Silicon Valley, quienes podrían ser postergados por las políticas de Trump.


En el Parlamento chino se recordó que el Gobierno de Obama lanzó en octubre de 2016 una estrategia nacional sobre IA, que establece una hoja de ruta para el financiamiento federal para la investigación y el desarrollo. Por eso reclamaron un plan de acción a nivel nacional para mejorar la colaboración interempresarial, ya que varios laboratorios nacionales, cada uno responsable de la investigación de una subdisciplina de IA, están dispersos en China.


El ejecutivo de Xiaomi, por su parte, aseguró que la difusión masiva de IA provocará un desempleo de más del 50% de la población. Fue más lejos al afirmar que "las fortunas de la sociedad serán controladas por un pequeño número de gigantes de IA", por lo cual, "el Gobierno necesita tomar medidas para pensar cómo distribuir mejor la riqueza y cómo preparar a la gente para pasar a la era de la IA".


El ministro de Ciencia y Tecnología de China, Wan Gang, dijo en marzo durante la reunión parlamentaria del país que las finanzas públicas liderarán el camino en la investigación de AI, incluyendo el desarrollo de supercomputadoras, chips de semiconductores de alto rendimiento, software y la contratación de talentos clave para dirigir el campo.


Según un reciente informe de PricewaterhouseCoopers, citado por el South China Morning Post, el 26% de la producción de China podría ser generada por las industrias relacionadas con IA para el año 2030. Se espera que las tecnologías de IA incrementen el PIB mundial en un 14% para 2030, según el informe.


Como ejemplo de los cambios en marcha, se menciona la tecnología de reconocimiento facial impulsada por Baidu, catalogada como una de las 10 más avanzadas por la MIT Technology Review.


El oficialista Diario de Pueblo, estima que "el apoyo gubernamental es fundamental para desarrollar la incipiente industria de la inteligencia artificial", poniendo como ejemplo el caso de Google, apoyada por un programa de la Fundación Nacional para el Desarrollo de las Ciencias Digitales.

La disputa China-EU fractura América Latina

Con sencillez y profundidad, Oscar Ugarteche y Armando Negrete, del Observatorio Económico Latinoamericano (Obela), trazan las nuevas fracturas tectónicas en la región en un breve y documentado artículo titulado Perspectivas de las economías latinoamericanas frente a la economía mundial (goo.gl/vGQV48).

El argumento central es que el giro proteccionista, en Estados Unidos con Trump y en Inglaterra con el Brexit, acelera los cambios económicos (y geopolíticos) en la región, donde las economías son cada vez más dependientes y están estructuralmente abroqueladas en el patrón de acumulación de la década de 1950, o sea, exportación de materias primas e importación de bienes industriales.

En este marco de profundización de la dependencia, la emergencia de China como actor central en el sistema-mundo ha provocado una fractura estructural en América Latina: Sudamérica ha virado hacia China y la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos, sostienen Ugarteche y Negrete.

Para graficar esa fractura, muestran las tendencias comerciales de los países de América del Sur, por un lado, y los de América Central, México y el Caribe, por otro. El resultado es que México envía 81 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, en tanto Brasil exporta sólo 12 por ciento y Argentina 5 por ciento a ese destino. El color de los gobiernos no es lo fundamental: el derechista argentino Macri ha renovado y profundizado los lazos con China, por razones estructurales.

El país que está en el centro de esta fractura es Venezuela. El párrafo decisivo, a mi modo de ver, es el siguiente: "De un lado la inversión extranjera más importante de EU es de capital de PDVSA en la forma de CITGO, una de las principales empresas refinadoras y distribuidoras de gasolina después de Exxon. De otro, Venezuela le vende crecientemente a China y se endeuda con Rusia, lo cual crea un escenario bélico en la cuenca del Caribe, mare nostrum americano".

La conclusión es sencilla, aunque trágica: "Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicho, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA". Los miembros de Obela creen que es muy posible una quiebra de la petrolera y un cese de pagos, lo que "generaría un problema internacional mayor".

En opinión de Ugarteche y Negrete, la solicitud de Colombia para ingresar a la OTAN se relaciona con el este futuro bélico, así como la declaración de Barack Obama de que Venezuela es una amenaza para Estados Unidos.

En este punto, vale recordar los análisis del brasileño José Luis Fiori, quien se apoya en Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, para actualizar los debates latinoamericanos durante la transición sistémica en curso.

Para Spykman, señala Fiori, el Caribe, más Colombia y Venezuela, forman una zona de influencia donde "la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada", ya que los consideraba "un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia" (goo.gl/9ti7oW).

En esta mirada de la región, Fiori sostiene que Estados Unidos y Brasil se enfrentarán inevitablemente a lo largo del siglo XXI, ya que son los dos únicos países con capacidad de liderar la región con proyectos propios. Y concluye: "El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos progresistas de la región".

Si la confrontación es inevitable; si la guerra es posible, deberíamos colocar esa perspectiva en los análisis de los movimientos antisistémicos para adecuar la organización y la conciencia ante esos escenarios. De allí se desprenden algunas consideraciones.

La primera es que la llamada crisis de la democracia, la desarticulación del Estado-nación y de las organizaciones que giran en torno a sus instituciones (desde los partidos políticos hasta las grandes centrales sindicales), son tendencias de carácter estructural que no puede ser revertidas por tal o cual caudillo, dirigente o administrador.

Tomarse en serio la democracia electoral, mientras la clase dominante le apuesta a la militarización y prepara masacres, es una irresponsabilidad para quienes queremos cambiar el mundo. Eso no quiere decir que se deba darle la espalda a las urnas, sino que el eje central debe girar en torno a la organización de los sectores populares y no en torno al apoyo a los representantes, porque éstos no pueden hacer gran cosa, aunque realmente quieran hacer algo.

La segunda tiene que ver con la guerra. Hace poco más de un siglo, cuando la socialdemocracia alemana votó los créditos de guerra y apoyó a su propia burguesía en la primera guerra mundial (1914-1918), el internacionalismo se hizo añicos y una profunda crisis carcomió las entrañas de las fuerzas revolucionarias. Alguna lección deberíamos aprender de aquella penosa historia.

Frente a quienes apoyaban a los gobiernos y los Estados, los rebeldes rusos delinearon una estrategia bien distinta: convertir la guerra interimperialista en guerra de clases para hundir a la burguesía. Las cosas hoy no son idénticas. Pero en los momentos de grandes virajes y conflictos mayores, no deberíamos caer en la trampa de apoyar a los gobiernos-Estados sino aprovechar el colapso institucional que sucede durante las guerras, para construir/expandir el poder de los de abajo.

Los grandes cambios en la historia de la humanidad suceden durante guerras. La historia del siglo XX debe persuadirnos de esa triste realidad.

El análisis "económico" de los miembros de Obela nos debería quitar la venda de los ojos y evitar que el pragmatismo oscurezca la ética. ¿Cómo nos estamos preparando para los momentos álgidos que se vienen? El paso fundamental se relaciona con la disposición de ánimo, lo que supone mirarnos al espejo para decidir a qué estamos dispuestos.

Publicado enInternacional
Viernes, 21 Julio 2017 06:55

Suicidio climático

Suicidio climático

Popularizado inicialmente por el químico Paul J. Crutzen para designar una nueva fase separada del Holoceno (última época geológica del período Cuaternario), el Antropoceno hace referencia a la influencia determinante de la conducta humana en la atmósfera de la Tierra. El incremento de los gases de efecto de invernadero (GEI) es probablemente el elemento definitorio del inicio de la nueva era, a mediados del pasado siglo XX.


En los últimos decenios la acción del hombre ha producido efectos en nuestro planeta de consecuencias deletéreas para el futuro. En España, por ejemplo, la desertificación amenaza en convertir el 80% del territorio en zonas improductivas antes del final del presente siglo. Tal aseveración está avalada por los propios informes del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Ciertamente, el asunto del cambio climático ha sido analizado con profusión en informes de investigación y en trabajos científicos de revisión de pares, pero sólo de manera intermitente aparece en los medios de comunicación de masas y las redes sociales.


A día de hoy, faltan instrumentos de comprensión populares sobre qué hacer en la práctica para contribuir a disminuir el cambio climático. Una vez alcanzado su nivel más elevado, la profusión de los GEI –en particular, el metano–, unido a la generalización de las prácticas de la fractura hidráulica (fracking), puede producir un impacto incontrolable de alto riesgo para la continuidad de la vida en la Tierra.


Durante el siglo pasado, y con la generalización del uso privado del automóvil, se recaló en la necesidad de explotar combustibles fósiles de acceso masivo, lo que auspició el establecimiento de una división internacional del trabajo entre extracción e industrialización. Dicho proceso ha sido responsable no sólo de un incremento sin precedentes de las emisiones de CO2, sino de un proceso unidireccional de homogeneización cultural, a resultas del cual nunca antes tantos individuos habían participado en los hábitos de consumo de las viejas élites occidentales. Tras decenios de post-fordismo se ha incrementado exponencialmente el consumo de energía generada por combustibles fósiles, agravando los peligros medioambientales a nivel planetario.


Tales procesos han agudizado la exclusión social, no sólo en los países menos desarrollados y más empobrecidos. Según Oxfam-Intermón la gran mayoría de las víctimas y perdedores del cambio climático son precisamente aquellas que viven en países que contribuyen en menor medida al cambio climático. Considérese que el 10% de los hogares más ricos del mundo emiten alrededor de 24 toneladas de CO2, porcentaje que se compara con el producido por el 50% de los hogares más pobres. Así mismo, el 1% de los hogares estadounidenses, singapurenses, luxemburgueses o saudíes con rentas más altas están entre los mayores emisores individuales, con más de 200 toneladas. Consecuentemente, una visión simplista de fractura entre Este y Oeste, o Norte y Sur resulta inadecuada ya que en el 1% mencionado hay que añadir también a las élites superricas de China, Rusia, India o Brasil, pongamos por caso. Esta nueva geografía del cambio climático, de desigualdad de rentas y de exclusión social hace necesaria, por tanto, una acción concertada de todos los países para ser eficaz globalmente


Como se sabe, y pese las reticencias estadounidenses, en diciembre de 2015 se firmó finalmente el ‘Acuerdo de París’. Auspiciado por la convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Acuerdo pretendía establecer medidas para la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) y entró en vigor en noviembre de 2016 con el propósito de su plena aplicabilidad para el año 2020, tras la finalización de la vigencia del Protocolo de Kyoto de 1997. El documento recoge una amplia gama de recomendaciones de políticas públicas y requiere de los países firmantes que revisen periódicamente sus niveles y actualicen sus acciones al respecto. La Unión Europea tomó el liderazgo en las negociaciones que superaron momentos críticos de desacuerdo entre algunos de los 174 países participantes. Las conversaciones celebradas en Marrakech en 2016 han proseguido la monitorización del Acuerdo de París, no sólo respecto a la financiación general, sino muy especialmente respecto al apoyo prometido a los países en desarrollo que más dificultades encuentran para romper la relación perversa entre desigualdad y exclusión social.


Tras el triunfo del populismo reaccionario en las presidenciales estadounidenses, el presidente Donald Trump anunció la retirada de EEUU del Acuerdo de París, en base a sus promesas durante la campaña electoral, para facilitar sin restricciones el proteccionismo industrial estadounidense. Pese a que el resto de los signatarios del Acuerdo han reiterado su compromiso y desecharon una eventual retirada del mismo, buena parte de los países latinoamericanos muestran su creciente preocupación. Recuérdese que casi tres cuartas partes de los ciudadanos de la región, uno de los porcentajes más elevados en el mundo, consideran que el cambio climático es un problema muy serio. Los países latinoamericanos y caribeños son muy vulnerables al problema del calentamiento. Un aumento significativo en las temperaturas mundiales conduciría en un período no muy largo de tiempo a una reducción de la tierra cultivable, la desaparición de islas de baja altitud y las regiones costeras, así como a fenómenos meteorológicos más extremos en muchos de estos países.


En los tiempos que corren, parece implausible articular una única respuesta a los problemas planteados. La visiones normativas varían desde las sugerencias de las ‘soluciones tecnológicas’, o las energías renovables, a la opción del ‘decrecimiento’, la ‘soberanía alimentaria’ y hasta la opción de último recurso de la ‘geoingeniería’. Por su parte, la UE promueve la ‘economía circular’ para transformar los residuos en nuevos materiales. Recuérdese que Europa produce más de 2,5 millones de toneladas de residuos al año. Más de la mitad de estos residuos (un 63%) son minerales y provienen de la extracción minera y la construcción. Aunque muchas veces el enfoque se pone en el ciudadano, sólo el 8% de los residuos proviene de los hogares europeos. Europa pierde actualmente cada año unos 600 millones de toneladas de materiales contenidos en los residuos, que podrían ser reciclados o reutilizados. Solo se recicla alrededor del 40% de los residuos producidos por los hogares de la UE.


Todo apunta a que nos encaminamos hacía el suicidio climático, alentados por un modelo económico neoliberal insaciable. Frente a su militante negacionismo, no sólo cabe contraponer el acuerdo científico prácticamente unánime de que el calentamiento global ha sido inducido por las pautas desenfrenadas del consumo humano. La movilización mediática y social es imprescindible para evitar la ‘crónica de una muerte anunciada’.

 

Los autores son Profesores de Investigación del CSIC e Ikerbasque-EHU/UPV

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 24 Mayo 2017 09:27

La Venezuela de hoy y de mañana

La Venezuela de hoy y de mañana

El artículo de Gilberto López y Rivas en La Jornada del 19 de mayo es una contribución valiosa para comprender la situación actual en el país. Tras visitar Caracas, quiero añadir algunas reflexiones. La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a mediano y largo plazos, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades cotidianas. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación por el capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermedios, pero aun de la corrupción de agentes del Estado.

Sin embargo, hay un peligro de "fetichización" de la ley que tiende a identificar el texto jurídico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la declaración universal de los derechos humanos de la Revolución Francesa. Carlos Marx lo señaló ya en un escrito sobre la cuestión judía . También, definir la base de designación de los electores no será fácil y tomará tiempo. Finalmente, hay un peligro de no participación de la oposición que dejaría el proceso en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayoría de la población.

Por eso muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dólares del país, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay peligro de hacer subir el riesgo país, ya el más alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposición; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que también es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chávez; actuar sobre la distribución todavía en manos del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la producción y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulación financiera que, junto con la hiperinflación, permite a grupos constituir fortunas enormes al costo del bien público y aumenta la fuga de capitales (unos 300 mil millones de dólares); luchar contra la corrupción interna (incluyendo al ejército) que obstaculiza la distribución de bienes que el gobierno importa, etcétera.

Un grupo contrario a la oposición, pero crítico de ciertas políticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utópico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.

Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o un Temer, es decir, de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen prohibido usar armas letales. Por su naturaleza, los medios de comunicación magnifican las expresiones de la derecha, dando la impresión de caos generalizado, pero la vida cotidiana continúa. Los servicios públicos funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramática y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehículos. El 21 de mayo, la oposición llamó a un paro nacional: Caracas no se paralizó y la vida siguió su curso.

Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campañas denigratorias de la mayoría de los medios locales y externos. Se podría esperar que Nicolás Maduro adopte más un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nación, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no sólo a sus partidarios.

Se trata, primero, de una confrontación de clases. Las manifestaciones de la oposición lo indican: los barrios donde se organizan y el público que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la caída de la renta petrolera, juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder político. Éstas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayoría de las víctimas son chavistas). Pero existe también descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las "misiones" por falta de financiamiento y por corrupción.

Si la mortalidad infantil aumenta es resultado de la lógica del capitalismo de monopolio mundial, que manipula los precios de las commodities, el boicot interno de los que aún tienen hegemonía económica sobre la distribución y la corrupción interna; no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que reveló las cifras.

La gran dificultad está en manejar el largo plazo con el corto. Álvaro García Linera ha escrito que una revolución que no asegura la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.

El episcopado ha elegido su lado (la oposición) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dudó en criticar a la oposición por su falta de deseo de diálogo. En Venezuela, como en los países posneoliberales de América Latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no sólo adaptarlo. Es la única manera de ser fiel a la meta original de emancipación popular y de reorganización de la sociedad que suscitó esperanzas y admiración en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene aún bases en las iniciativas comunales. Es también el camino para salir de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y contra un proyecto poscapitalista.

La adopción de una visión holística de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo, es una base necesaria. Eso implica otra relación con la naturaleza; no sobre la explotación, sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneración; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extracción y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima global.

Esta visión implica privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de producción. Exige una generalización de los procesos democráticos, para construir el nuevo sujeto histórico, que no es sólo el proletariado industrial, como en el siglo XIX, y pide la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.

Es lo que podemos llamar bien común de la humanidad o ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarán tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.

Publicado enInternacional
“La lucha por la vida, la dignidad y el territorio nos marca otro horizonte de sentido político”

 

La Tinta (Argentina)

 

Carlos Walter Porto Gonçalves analiza en esta entrevista la crisis ecológica, los modelos de desarrollo, el rol de las comunidades indígenas, y el escenario político regional

 

Géografo, militante teórico-político, compañero de ‘Chico Mendes’, discípulo y par de ‘Milton Santos’ son algunas de las tantas definiciones que pueden perfilar a Carlos Walter Porto Gonçalves. Cuando lo presentan y destacan sus pergaminos, como el premio Casa de las Américas por su libro ‘La globalización de la naturaleza y la naturaleza de la globalización’ (2008), agradece pero agrega: “siempre digo que falta decir en mi currículum ‘hijo de obrera y obrero’, eso me marcó más que nada’”.

Este referente intelectual latinoamericano ha desarrollado una vasta producción teórica siempre anclada en el calor de las luchas territoriales. Cuestiones como ‘ruptura metabólica de la naturaleza’, la r-e(x)sistencia de las comunidades campesinas indígenas, la crítica al eurocentrismo, y la crisis cultural, política, productiva del actual sistema de poder han estado entre sus temas de abordaje. Invitado a dictar un seminario al Doctorado en Humanidades de la Universidad Nacional de Catamarca dejó espacio para un intercambio en el que habló de temas que van desde el “monocultivo como modelo de poder” hasta el “nuevo horizonte de sentido político” que marcan las comunidades indígenas frente a “ciclos electorales perversos”.

 

Leonardo Rossi.- Usted explica que el monocultivo, hoy tan extendido a escala global, tiene una profundidad mucho mayor que la mera cuestión técnica ¿podría ampliar esa idea?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- En la historia de la humanidad las grandes áreas de monocultivo empiezan en la colonia, no tengo noticias antes. Toda la cultura agraria era de múltiples cultivos. En Brasil el monocultivo de caña empieza en el siglo XVI, y se obliga a producir en grandes áreas una sola cosa para extraer. Nadie hacía eso de manera espontánea, se hizo a fuerza de trabajo esclavo. ¿Cómo va producir alguien eso que no es para sí? Eso se impuso. Mientras que los indígenas, que conocían los territorios, escapaban, los esclavos eran más susceptibles ante esa situación. Entiendo entonces que el monocultivo no es sólo una técnica de producción, es una técnica de poder. El monocultivo se fundó en el trabajo esclavo.

 

Leonardo Rossi.- ¿En qué marco económico-político se asienta ese modelo?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Es importante ver ahí que todos los libros de economía y de historia han instalado que los latinoamericanos somos históricamente exportadores de materias primas. Y esto no es así. Brasil, Haití y Cuba en siglo XVI no exportaban materia prima, exportaban azúcar, un producto manufacturado. Eso es importante explicarlo, porque aquí empiezan las primeras técnicas de industrialización, durante la colonia. Esas prácticas que incipientemente se desarrollan en Cabo Verde explotan acá. Eso nos muestra que la modernidad tecnológica no necesariamente fue liberadora y emancipadora, si no que en este caso fue la condición de la opresión.

Aquí, somos ‘modernos’ hace 500 años, cuando aún no había desarrollo de industria en Europa. Esa condición tecnológica, el ‘agronegocios’, para nosotros tiene 500 años. El ingenio de azúcar en el siglo XVI no fue otra cosa que una tecnología de punta. Eso es importante ponerlo de relieve porque tenemos una ideología tecno-céntrica que sostiene que la tecnología es libertad. Hoy continuamos prisioneros de una lógica desarrollista, tecno-céntrica.

 

Leonardo Rossi.- ¿Cómo analiza la actual expansión del agronegocio y los monocultivos en la región?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Me parece que estamos ante un proceso muy acelerado de expansión. Desde los años setenta para acá un 25 por ciento del territorio brasileño fue arrasado por el agronegocios. Con el soporte del Estado, con las investigaciones que se financian, se apunta actualmente por ejemplo a la tropicalización de la soja. Por caso, no pasaba a esas regiones tropicales y hoy avanza en esas áreas en Brasil, en Bolivia y en otros países de la región. Al igual que con lo que ocurrió antes, vuelvo a destacar que ninguna comunidad que realiza agricultura para alimentarse produce monocultivos. Eso nunca existió. Y ahí también se expone que el monocultivo es una técnica de poder.

 

Leonardo Rossi.- ¿Qué fenómenos está observando con más atención en torno a estos modelos productivos en sus aspectos ecológicos y sociales?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Lo que más preocupa es que hace cincuenta años teníamos 1.200 millones de personas en áreas urbanas y que hoy tengamos 3.600 millones, y que la población rural era de 1.800 millones y hoy es de 3.400. En ese sentido, me gusta destacar que tenemos una visión tan urbano-céntrica, que analizamos que la urbanización es el vaciamiento del campo. ¿Qué pasó en realidad? Nunca hubo tantos campesinos a pesar de que nunca hubo tanta expulsión de comunidades campesinas e indígenas. Entonces no se puede analizar esa dinámica con la mirada europea.

A partir de eso, me planteo cómo se va a alimentar esa gente de la ciudad, mientras también crece el número de gente en el campo. ¿Vamos a seguir despojando? ¿Qué va a pasar con la huella ecológica ante una demanda impresionante en materia de energía? La gente del campo de Asia y África que va a ser despojada a dónde va a ir. Estamos frente a un proceso de des-ruralización que tiende a la sub-urbanización. Las personas se asientan mayormente en sitios donde hay violencia, miseria, fractura social. No hay tal ‘ciudad luz’ prometida.

 

Leonardo Rossi.- Uno de los temas que viene desarrollando relacionado a estos procesos es el de la ‘ruptura metabólica’ de la naturaleza ¿qué apuntes puede brindarnos sobre este aspecto?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Estamos en un proceso acelerado de pérdida de biodiversidad, estrés hídrico, contaminación, lluvias fuera de temporada, inundaciones de gran amplitud. Ya no es un problema local de Argentina, de Colombia, de Perú. Es un proceso global gravísimo, enmarcado en una enorme presión sobre los recursos en el marco de una sociedad regida por la obsolescencia programada. Y en esto me parece central resaltar que el problema no es ‘malthusiano’, porque se prevé una estabilización de la población para el 2050 en 9.000 millones de habitantes.

Por ejemplo, veamos qué pasa con la agricultura industrial que tenemos, que avanza en sitios como la Amazonía. Allí encontramos que el bosque siempre ofreció alimentos, que fue un gran refugio para comunidades esclavizadas que escapaban y sitio de diversos pueblos indígenas, porque esa naturaleza permite un grado de libertad notable a partir de productividad biológica. Ese océano verde, de 800 hectáreas, genera en algunas zonas entre 40 y 70 toneladas de biomasa por hectáreas/año. Y esa misma parcela, cuando se la desmonta para producir soja genera tres toneladas anuales. En el medio perdemos una gran diversidad biológica clave en la dinámica metabólica global del planeta. Asimismo, tenemos hoy dentro de la Amazonía 26.000 proyectos mineros en explotación, y otros 26.000 en exploración para los próximos cinco años. Ese bosque que asimila la energía solar y la transforma en vida, que irriga agua, se convierte ahora en suelo desnudo, donde el sol refleja directamente, una señal de ruptura metabólica asustadora.

 

Leonardo Rossi.- ¿Cómo califica el accionar de las diversas expresiones políticas dominantes (progresistas, nacionales-populares, neoliberales) en torno de estas cuestiones?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- El Ciclo Progresista, como dice (Maristella) Svampa, reflejó el ‘consenso de las comoditties’, el modelo desarrollista con avance de los monocultivos, de la gran minería más allá de los matices gubernamentales que había. Y ahí hay un dilema en el que todos estamos metidos. Existe una condición de miseria en la ciudad que es muy susceptible al cortoplacismo, a las demandas inmediatas, a vivir de las ‘migajas’ de estos modelos productivos, y la gente acepta eso y es entendible que lo acepte. No tenemos un horizonte político claro para salir de inmediato de eso. No es fácil.

Veamos la elección de Ecuador, que se decidió dentro de dos referencias de la misma lógica de explotación minera, petrolera. Uno de los candidatos con la máquina del Estado (Lenin Moreno) y el otro un banquero (Guillermo Lasso). Pero vemos también que más de un cinco por ciento votó Pachakuti (Acuerdo Nacional por el Cambio), que tiene que ver con pensar estas ideas que estamos planteando.

Frente a esa maquinaria sacar cinco por ciento, con estas ideas es fantástico. Ahora visto desde lo electoral es poco. Pero creo que más de fondo existe una crisis de estos ciclos electorales perversos, que producen dependencia, cooptación. Y es una crisis que va mucho más allá, que tiene que ver con estos procesos de desarrollo, donde colapsan las ciudades, donde no alcanza el agua, donde se saturan las zonas suburbanas, como problemas derivados de todo ese despojo de las áreas rurales que ensanchan la brecha metabólica y eso ya no tiene cómo continuar.

 

Leonardo Rossi.- ¿Qué rol juegan las comunidades, organizaciones y colectivos indígenas en este escenario?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Desde la Caída del Muro, la crisis de la izquierda abrió espacios a referenciar la lucha por la tierra desde otros léxicos teóricos, ya no desde una perspectiva sindical campesina clásica, sino desde lucha por la vida, por la dignidad y por el territorio. Esa fue una de las consignas de grandes movimientos que irrumpen desde finales de los ochenta. Y ese es otro horizonte teórico-político por fuera de las grandes estructuras partidarias, y lo marcan los movimientos indígenas y campesinos.

 

Leonardo Rossi.- ¿Qué espacios pueden pensarse a partir de esos horizontes?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Primero entiendo importante entender que atravesamos un ‘caos sistémico’, como dice (Immanuel) Wallerstein, y una ‘crisis de un patrón de saber-poder’ moderno, colonial, capitalista, patriarcal que tiene 500 años, como planta Aníbal Quijano. Si entendemos que es una crisis de larga duración no tenemos horizonte de largo plazo.

Hay que apoyar, por ejemplo, las experiencias urbanas de ayuda mutua, las mingas, las ferias, otras formas de economía que están disponibles y que mucha gente desarrolla para vivir. Todo ese repertorio de prácticas, que suele ser parte de una memoria indígena, nos sirve de referencia para fundar otro horizonte de sentido político.

 

Leonardo Rossi.- Un texto suyo reciente destaca que ‘se han formado muchos líderes pero pocas comunidades’ ¿cómo incorpora esa definición en este planteo de fundar nuevos horizontes políticos-epistémicos?

Carlos Walter Porto Gonçalves.- Fue una frase de un afro de Maranhao (Brasil), durante un congreso de la Comisión Pastoral de la Tierra (CTP), y realmente me conmovió. Justamente plantea eso, que durante las últimas décadas la formación política se centró en formar grandes líderes, que finalmente terminaron abasteciendo partidos y sindicatos pero no se construyeron lazos en las comunidades. Creo que es una gran verdad, porque la formación política también está en crisis y necesita un cambio en los procesos, en valorar las experiencias prácticas comunitarias. Pero me parece también que esa lucha emancipadora existe y avanza en varios lugares.

En México, el zapatismo es una referencia, pero existen a lo largo de ese país muchas otras, lo mismo en Colombia, y otros países con comunidades afro, indígenas, campesinas. Hoy, por ejemplo en Brasil, la CTP habla de territorio, más que nunca, y es una organización con extensión en todo el país. Se está trabajando en la recuperación de territorios, en pensar las cualidades territoriales locales y es importante ver cómo vamos conectando estas experiencias. Entonces frente a toda esa esquizofrenia política que mencionaba antes, donde estamos acabando el mundo, tenemos procesos locales muy ricos que me permiten tener esperanza.

 

Fuente:http://latinta.com.ar/2017/04/la-lucha-por-la-vida-por-la-dignidad-y-por-el-territorio-nos-marca-otro-horizonte-de-sentido-politico/

 

Publicado enPolítica
Lunes, 24 Abril 2017 07:13

La lógica tetravalente

La lógica tetravalente

La lógica tetravalente no consiste en identificar cuatro valores y entonces elegir entre alguno de los cuatro. Mucho mejor, por el contrario, pone sobre la mesa, a plena luz del día, cuatro valores, todos igualmente razonables y plausibles.



Quienes están medianamente informados tienen información acerca de la lógica polivalente. Impropiamente hay quienes hablan de lógicas infinivalentes: en rigor, dicha cosa no existe y es mejor hablar de sistemas de múltiples valores: polivalentes.


Toda la tradición de la civilización occidental, en cualquier plano y contexto que se considere, se funda en dos valores: un pensamiento binario o dualista. Con base en dicho sistema de pensamiento se gestionó y controló el mundo en todos los aspectos: en la religión como en economía, en política y en arte, en ética y en ciencia, y así sucesivamente.


Ahora bien, de los dos valores, en realidad, era uno sólo el que siempre interesó; aquel que designaba “verdad”, pues “falsedad” no constituía, en modo alguno, una opción. La consecuencia es que el tipo de ser humano de Occidente fue siempre binario, dualista, bivalente. Lo cual, traducido al lenguaje de la psicología y la psiquiatría, tiene un nombre propio: psicótico. La más radical de las oposiciones fue la de ser humano–nat

uraleza. “Verdad” se situó del lado humano; naturaleza, en el mejor de los casos, fue tan solo un instrumento.
Una de las lógicas polivalentes es la lógica de cuatro valores: la lógica tetravalente. Los valores de esta lógica son:


• Verdad
• Falsedad
• Verdad y Falsedad (al mismo tiempo)
• (Ni) verdad (ni) falsedad


El mundo, como se aprecia, se torna magníficamente más complejo.


Los dos primeros valores no presentan en principio ninguna dificultad. El aspecto verdaderamente interesante se encuentran en los dos últimos valores. Una manera apropiada de entrar en ellos consiste en recordar que en la lógica trivalente el tercer valor es la incertidumbre. Es decir, aquellas cosas que no se puede establecer claramente que sean verdaderas, pero que tampoco cabe precisar que sean falsas.


Pues bien, en ciencia como en la vida encontramos numerosas veces situaciones en las que al mismo tiempo sucede que la verdad y la falsedad coexistan y tengan exactamente el mismo peso o realidad. Por ejemplo, en una versión sobre un acontecimiento se tienen dos partes y bien puede suceder que las dos tienen igual razón, aunque se encuentren en orillas contrarias. Ni la verdad posee mayor preponderancia, ni tampoco la falsedad. Existe una simetría entre ambas.


Como se aprecia, es imposible en esta clase de situaciones ser reduccionistas y pretender, a la fuerza, por ejemplo, o bajo presión, que alguien se pronuncie por alguna verdad, “como sea”. Pues acontece que la contraparte posee argumentos igualmente razonables, aunque opuestos.


El tercer caso de la lógica tetravalente no implica, en absoluto, un relativismo y ni siquiera un eclecticismo.
El cuarto valor sostiene que hay enunciados, proposiciones, teorías o fenómenos que no son ni verdaderos ni falsos. (Algún humor trasnochado diría: “sino todo lo contrario”). Este cuarto valor no se asimila a la lógica trivalente, pues claramente se afirma que no cabe ningún espacio para la verdad como tampoco para la falsedad.


Más radicalmente, la realidad y la apariencia no pueden discutir alguna prelación de la una sobre la otra.


Ahora bien, la lógica tetravalente no consiste en identificar cuatro valores y entonces elegir entre alguno de los cuatro. Mucho mejor, por el contrario, pone sobre la mesa, a plena luz del día, cuatro valores, todos igualmente razonables y plausibles. Es un error lógico y una equivocación, en ciencia o en la vida, identificar los cuatro valores mencionados y entonces elegir u optar por cualquiera de ellos. Exactamente en este sentido, las lógicas polivalente en general, y aquí la lógica tetravalente en particular, es una lógica no–clásica. Perfectamente distinta a cualquier otro sistema lógico en la historia de la humanidad occidental.


El reduccionismo, con cualesquiera justificaciones, se ve bastante más coartado con la lógica tetravalente y, consiguientemente, también se reducen significativamente las opciones del determinismo, en cualquier acepción de la palabra.


Hay situaciones, lugares, momentos, que admiten cuatro valores: exactamente los mencionados arriba y que componen a la lógica tetravalente. Gracias a esta lógica nos encontramos, si cabe decirlo, ad portas de sistemas no–lineales. En este caso, en sistemas con una x4. Análogamente a como sucede en matemáticas, una ecuación con x4 significa que existen cuatro soluciones y que debemos trabajar con las cuatro simultáneamente; no cabe, en absoluto, la posibilidad de elegir una de las soluciones ni tampoco la posibilidad de priorizar o jerarquizar las soluciones a la mano.


No todas las situaciones se componen de una situación semejante. Pero, cuando sucede, la lógica tetravalente nos ayuda a entender la situación.


La literatura, por ejemplo, constituye un magnífico ejemplo de situaciones de cuatro valores. Con seguridad el mejor ejemplo es esa obra monumental de L. Durrell, El Cuarteto de Alejandría, Alejandría tejida en torno a Justine, Balthazar, Mountolive y Clea —una de las obras cumbres de la literatura universal.


Pero es evidente que la realidad siempre termina por sorprender al arte. Cuando ello sucede, una de las herramientas, por así decirlo, para entender y vivir esas situaciones, es la lógica tetravalente.

“¿Cuánta tierra necesita un ser humano?”

Debemos ser rebeldes, hacer rebeldía, fabricar utopías y para eso hay que desmontar muchos andamiajes

 

¿Cuánta tierra necesita un ser humano? El cuento de León Tolstoi llega a la conclusión de que al final, en nuestro lecho de muerte, no necesitamos más de dos metros cuadrados. A partir de esta referencia, Manuel Chaparro Escudero, profesor de la facultad de ciencias de la comunicación de la Universidad de Málaga, estructuró el pasado 22 de febrero una reflexión que compartió con los estudiantes de la maestría de comunicación, desarrollo y cambio social de la Universidad Minuto de Dios en Bogotá, su reflexión acerca de la comunicación en función del desarrollo capitalista en el siglo XXI.

 

¿Qué es el desarrollo para Manuel Chaparro?

 

“El desarrollo no es más esa idea redentora en la que todos confiaban encontrar la solución a sus problemas de vida, más bien una falacia creada de manera interesada para solucionar problemas generados por el capital. Seguramente a todos nos parece muy bien el desarrollo, pero si empezamos a analizarlo en términos cuantitativos y cualitativos nos daremos cuenta de que es un paradigma inalcanzable, sobre todo porque vivimos en un planeta que es finito. El desarrollo por tanto puede ser reproducible en otros contextos, pero no se puede universalizar, es imposible, por tanto, empieza a ser una quimera ideal”.

 

Chaparro señala que el desarrollo se impone de manera transversal a la vida cotidiana, por tanto permea el ámbito cultural, social, político y ambiental. Asegura que los seres humanos “hemos llevado un modelo de vida antinatural que además no es compatible con el conjunto de los seres que habitan el planeta, fundamentales para garantizar nuestra propia vida, ya sean vegetales o animales”.

 

¿Cuál es el alcance de la idea de desarrollo?

 

“El desarrollo es una invención molesta, como dice Arturo Escobar ‘es un invento perverso’, que cada vez que en la historia se la ha enunciado, se le ha construido por los intereses de las grandes corporaciones y de las instancias internacionales que gobiernan el mundo (FMI, Banco Mundial) y para no llamarle desarrollo, tratan de buscarle otro traje para camuflarlo; lo han llamado desarrollo humano, desarrollo sostenible, cambio social, esto para seguir metiendo la misma idea que conserva el mismo propósito”.

 

En su libro, Claves para repensar los medios y el mundo que habitamos. La distopía del desarrollo, asevera que “el desarrollo no reconoce la otredad, mostrándose incompatible e intransigente con otros modos de entender la vida; y propicia, frente a la resistencia, un pensamiento capaz de criminalizar al diferente como ignorante, analfabeto, paria, antisistema, violento... estigmatizando y eliminando la diferencia, la contrariedad”.

 

Y agrega:

 

“Además es incapaz de generar propuestas de soluciones, es más, destruye cualquier utopía que nos conduzca a la solución del problema que nos permita soñar que otro mundo es posible. Otro mundo es posible; otro desarrollo, no. En lugar de estar construyendo utopías, estamos construyendo distopías, en lugar de generar ilusión, estamos generando pesimismo. Estamos construyendo antipatía por la naturaleza que nos aleja más de las soluciones”.

 

Afirma Chaparro que el límite lo ha impuesto la idea capitalista de desarrollo, idea que implica que un español necesite 5,4 hectáreas para satisfacer su nivel de consumo, es decir, España necesita más de 5 veces el tamaño de su territorio para mantener los niveles de consumo de sus habitantes. Estados Unidos necesita 9, 4 veces su tamaño; Suecia 5,1; Dinamarca 8; Nueva Zelanda 7,7; Noruega 5,9; Alemania 4,2. El planeta no soporta más de 1,8 hectáreas por habitante. Si un país necesita más hectáreas de las que ocupa, quita posibilidades a otros habitantes en el planeta ¿Cómo decirle a un país africano que se desarrolle si otros países están ocupando sus hectáreas? ¿No hay una trampa aquí? ¿No estamos creyendo en un dogma que es engañoso?, pregunta Chaparro.

 

“No somos capaces de percibir el problema real que estamos afrontando como humanidad, este problemas es, obviamente, el desarrollo que nos está llevando al colapso; el cambio climático es una consecuencia del desarrollo, del crecimiento económico hasta límites que pretenden ser infinitos. Debemos ser capaces de comunicar esta realidad, sea en las aulas como docentes o estudiantes que debatimos o como comunicadores que tenemos que saber cómo confrontar esta discusión, para darle solución, de lo contrario no tiene sentido debatirlo”. Asegura, además, que es urgente entrar en estas contradicciones porque tenemos que empezar a construir un pensamiento decolonial que cuestione nuestras formas de actuar, de interpretar al mundo y de hacer cada día.

 

¿Qué apuestas alternativas al desarrollo se pueden rescatar?

 

Paraguay, un gran desconocido. El gobierno del general Infancia –siempre son sospechosos, pero era un ilustrado– consiguió una utopía que convirtió a este país en autosuficiente, que fue el primero en tener ferrocarril, el país donde cualquier ciudadano tenía derecho a comer y a no pasar hambre y el Estado tenía las granjas y las haciendas para dar de comer a la ciudadanía; donde todo el mundo tenía derecho a educación, donde todo el mundo tenía derecho a vestir dignamente. Destruyó a las oligarquías, porque las encarceló, por la voluntad del pueblo, pero la tiranía se encargó de destruir a Paraguay. No obstante permanece como el único país de América Latina donde se habla un idioma autóctono de la región, el guaraní, cosa hermosa que en parte se debe a este proceso histórico.

 

Podemos citar también a Burkina Faso, donde un presidente, conocido como el Che Guevara negro, hizo del conocimiento y reconocimiento de la africanidad, una razón de gobierno y de Estado. ¿Qué pasó? Le dieron un golpe de Estado. Burkina Faso sigue siendo, a pesar de todo, el país que tiene la mayor promoción cultural de África. Tiene el mejor festival de cine de toda África; este país empobrecido, tiene una cosa maravillosa, el festival más grande del mundo de cuenta cuentos, que van por las calles contando las historias antiguas, los cuentos, las canciones, todo; allí, la comunidad se conecta con su ancestralidad y espiritualidad. Pero este tipo de sucesos el desarrollo los ha olvidado, eso no es desarrollo.

 

O la India de Gandhi, donde él consigue descolonizar el territorio y tiene una propuesta de gobierno basada en la economía de la suficiencia. La suficiencia es no pretender necesitar algo más allá de lo lógico y lo natural. Pero las élites de la India no tenían por qué estar de acuerdo y de alguna manera se rindieron a los británicos y los coloniales, y ponen en marcha esta máquina de desarrollo y esa no era la India que quería Gandhi.

 

Y ya por un tiempo tendríamos a Bután, que con sus fallas es un país que ha puesto en marcha un modelo propio, que no cree en el PIB, sino en el índice de la felicidad, y que trata de medir la facilidad económica con valores sociales, país que pone límites a la entrada de turistas, no para que no contaminen sino para que no alteren la economía nacional. Tú tienes que pagar por entrar y tienen un límite de entrada. Un país donde toda la gente está escolarizada, pero donde el conocimiento de su cultura es lo principal, luego viene lo demás, pero primero es el reconocimiento de tus valores culturales. Y todavía están en esa.

 

¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en esta distopía?

 

Freire fue defensor de la comunicación como proceso facilitador de la alfabetización social, con el objetivo de generar la apropiación de conocimientos y herramientas fundamentales para el autogobierno. Hoy nos enfrentamos a una colonización educativa y mediática. Para llegar a este punto hemos necesitado de un proceso en el que nuestro imaginario desde la escuela, desde nuestra más tierna infancia, se ha fundamentado en un conocimiento acumulativo que no tenía autoridad alguna, que no era regresivo, que no te enseñaba a pensar y repensar, y en el que todo tenía que ser admitido, proceso educativo que explica porque no estamos acostumbrados a confrontar la realidad, y cuando llegamos a la universidad seguimos haciendo lo mismo. La escuela introduce y moldea al educando al sistema vigente, y fuera de ella el autodidacta queda como un desadaptado, padeciendo la marginación.

 

Tenemos un problema por resolver, y es la manera cómo pensamos y cómo construimos los imaginarios a través de los procesos educativos y de la enseñanza regulada que nos institucionaliza, proceso al cual contribuyen los medios en su amplificación de esta colonización educativa. Los medios son los que nos dicen cómo tenemos que comportarnos y son la herramienta del Gobierno para imponer qué es correcto y qué no. Y en eso estamos: en el momento que un individuo se comporta diferente a lo establecido es el momento en el que debe ser excluido del sistema; no puedes pensar diferente, el desarrollo implica una homogeneización social: que vistamos igual (favoreciendo la producción en escala) y que todos pensemos lo mismo para hacernos más fáciles de gobernar. El problema de los medios es que son un oligopolio al servicio de las corporaciones, no están al servicio de la comunicación ni están al servicio de la información, no, realmente están al servicio de las corporaciones industriales que son las que marcan las tendencias y las pautas para los grandes conglomerados que ahora habitamos. Tampoco estoy diciendo nada que no sepamos ya.

 

Comunicología de la liberación

 

Chaparro culminó su disertación apoyado en Luis Beltrán* –quien a partir de la necesidad de una comunicación transformadora que incida en los comportamientos de vida individuales y colectivos– establece una agenda guía para repensar los medios de comunicación y su potencia emancipadora.

 

• Democratizarlos para que respondan a intereses verdaderamente ciudadanos, velando por el equilibrio de sectores.
• Descorporativizar y desgubernamentalizar la propiedad de los medios y sus discursos.
• Establecer índices de rentabilidad y responsabilidad social en los medios para garantizar su transparencia, garantizando su financiación pública a través de campañas institucionales y de la renovación de licencias.
• Abandonar la publicidad rentista de productos y prácticas innecesarias.
• Pensar y debatir desde la ciudadanía.
• Propiciar desde los medios el empoderamiento ciudadano.

 

* Luis Ramiro Beltrán, boliviano, teórico pensador de la Comunicología de la Liberación.

Publicado enEdición Nº233
Kuzcynski con el primer ministro chino, Li Keqiang, en Pekín.

 

El Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), una entidad prestamista impulsada por China, anunció este jueves la incorporación de Perú y Venezuela como nuevos miembros de la organización. Ambos países se unen así a esta joven institución multilateral, la primera del mundo con cierto empaque cuyo accionariado está controlado por países en desarrollo -principalmente China- y cuyo objetivo es cubrir parte de las necesidades de financiación de proyectos de infraestructuras en los países del continente.

 

Pekín.

Perú solicitó formalmente su ingreso en el club durante la visita a China del presidente del país, Pedro Pablo Kuczynski, el pasado septiembre. No está claro cuándo ni cómo lo hizo Venezuela. El BAII fue planteado en 2014 por el presidente chino, Xi Jinping, en un intento del país de ganar presencia en el orden financiero global, dominado por Estados Unidos. Su creación fue considerada como una victoria diplomática para Pekín porque logró arrastrar a países como Australia, Corea del Sur, Reino Unido o Alemania, aliados tradicionales de Washington.

La entidad anunció la incorporación de 13 nuevos miembros: además de Perú y Venezuela, se unen Afganistán, Armenia, Fiyi, Hong Kong, Timor Oriental, Bélgica, Canadá, Etiopía, Hungría, Irlanda y Sudán. Estos nuevos integrantes deberán ahora ratificar los estatutos del organismo en sus respectivos países para formalizar la admisión. Entre los fundadores de la entidad están también España y Brasil, aunque aún tienen pendiente completar su proceso de adhesión y depositar en el banco la primera cuota de fondos que les corresponde.

Una docena de países más se han interesado en formar parte del BAII -que empezó a operar formalmente el año pasado con un capital autorizado de 100.000 millones de dólares y de 50.000 millones suscrito-, entre ellos algunos latinoamericanos. "Ha habido conversaciones con varios: algunos simplemente se han acercado y mostrado interés, otros han comenzado ya la primera fase de los trámites. Esperamos poder anunciar más miembros potenciales en los próximos meses", explicó la portavoz del organismo, Laurel Ostfield.

Con esta primera ampliación, el número de países miembros del BAII alcanza los 70, más que los 67 del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), una institución dominada por Estados Unidos y Japón. Precisamente estos dos países son los más reacios a unirse a la entidad China porque recelan del control de Pekín sobre esta, así como de su sistema de gobernanza y concesión de préstamos. "No hemos recibido ninguna solicitud, pero la puerta sigue abierta", dijo Ostfield en referencia a ambas potencias.

La participación en el accionariado del banco depende del tamaño de la economía de sus países participantes y da además más peso a los miembros regionales (asiáticos) que al resto. Con el reparto actual, China cuenta con un 27,85% de los votos, lo que le otorga en la práctica poder de veto para bloquear cualquier resolución importante. La entrada de estos 13 miembros cambiará ligeramente este equilibrio, pero como las economías de los nuevos integrantes regionales son pequeñas, es muy probable que la pérdida de derechos de voto para China sea mínima. Solamente la entrada de Japón comportaría un cambio significativo en este sentido.

Entre los primeros proyectos financiados por la organización destacan la construcción de un gasoducto en Azerbaiyán, una terminal portuaria en Omán, una central eléctrica en Myanmar o una autopista en Pakistán, entre otros. La organización es también una forma de canalizar y dotar de mayor transparencia a sus proyectos de financiación en el exterior, hasta ahora llevados a cabo por bancos comerciales o bancos institucionales únicamente chinos. Varios de estos proyectos, sobre todo entregados a países africanos y latinoamericanos, no han tenido la rentabilidad esperada, han provocado protestas entre la población local y hasta se han visto envueltos en escándalos de corrupción.

 

 

Publicado enInternacional
Foto Agence France Press

 

La pobreza multidimensional en Colombia bajó en los últimos seis años, según una encuesta realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE.

El organismo oficial reveló que esto significa que el país pasó de tener 13´719.000 personas en condición de pobreza multidimensional en 2010 a 8´586.000 en 2016, lo que equivale a una reducción de 5´133.000 personas en ese periodo.

En 2016 el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional fue de 17,8% para el total nacional y se redujo 2,4 puntos porcentuales con respecto a 2015 cuando fue 20,2%.

En las cabeceras municipales el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional fue de 12,1% en 2016, 2,3 puntos porcentuales menos que en 2015.

En los centros poblados y zonas rurales dispersas el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional fue 37,6% con una reducción de 2,4 puntos porcentuales, señaló el DANE.

La pobreza multidimensional en las zonas rurales del país ha registrado la misma tendencia decreciente del promedio nacional desde 2010: pasó de 53,1% a 37,6% en 2016. Esto quiere decir que el número de personas en condición de pobreza multidimensional pasó de 5´609.000 en 2010 a 4´068.000 en 2016.

Este comportamiento se explica por las reducciones en las barreras de acceso a servicios de salud y las mejoras en el aseguramiento en salud.

 
Pobreza monetaria

 

En 2016 el 28,0% de los colombianos estaba en condición de pobreza monetaria, lo cual representa una variación de 0,2 puntos porcentuales, frente a 2015 cuando fue 27,8%.

La pobreza en las cabeceras municipales pasó de 24,1% en 2015 a 24,9% en 2016, cambio equivalente a 0,8 puntos porcentuales.

La pobreza en los centros poblados y zonas rurales dispersas fue 38,6%, lo cual representa una disminución de 1,7 puntos porcentuales, frente a 2015 cuando fue 40,3%.

Las cifras revelan que el 8,5% del total de la población estaba en condición de pobreza extrema.

En las cabeceras municipales pasó de 7,9% en 2015 a 8,6% en 2016 y en los centros poblados pasó de 18,0% en 2015 a 18,1% en 2016.

Los resultados de la pobreza monetaria y la pobreza monetaria extrema se explican en gran parte por el comportamiento de la inflación en el año 2016.

La ciudad con menor porcentaje de pobreza monetaria en 2016 fue Bucaramanga A.M. con 10,6%, seguida por Bogotá D.C. con 11,6% y Medellín con 14,1%. La ciudad con mayor incidencia de pobreza monetaria en 2016 fue Quibdó con 49,2%, seguida por Riohacha con 45,5% y Valledupar con 35,5%.

La ciudad con menor porcentaje de pobreza monetaria extrema en 2016 fue Bucaramanga A.M. con 1,2%, seguida por Pereira A.M. con 1,8% y Bogotá D.C. con 2,3%. La ciudad con mayor incidencia de pobreza monetaria extrema en 2016 fue Quibdó con 19,5%, seguida por Riohacha con 15,3% y Valledupar con 8,7%.

 
Hogares

 

Se observa que las personas que pertenecen a hogares en donde hay tres o más niños presentan niveles de incidencia de pobreza que superan el 53,0%; siempre superior a la media incondicionada del dominio.

Por ejemplo, el 68,2% de las personas que pertenecen a una familia con tres o más niños en centros poblados y rural disperso del país, son pobres; si viven en las cabeceras, el porcentaje es de 65,7% y si están en las trece ciudades y áreas metropolitanas es de 53,6%.

A nivel nacional, se presentó un aumento de la pobreza de las personas que pertenecen a hogares cuyo jefe de hogar alcanzó educación técnica o tecnológica en 1,8 puntos porcentuales y para las personas con jefe de hogar afiliado al régimen de seguridad social en salud en 0,7 puntos porcentuales.

En las cabeceras se presentaron aumentos de la pobreza para las personas que pertenecen a hogares cuyo jefe es hombre y alcanzó educación secundaria, y educación técnica o tecnológica.

Se incrementó la tasa de incidencia de la pobreza de las personas que pertenecen a hogares con jefe ocupado y en posición ocupacional “patronos y cuenta propia” en 0,9 puntos porcentuales.

En los centros poblados y rural disperso la incidencia de la pobreza para las personas en hogares con jefe mujer disminuyó en 4,5 puntos porcentuales, cayó en 4,2 puntos porcentuales en los hogares con jefe de hogar con edad entre 36 y 45 años de edad.

La tasa de pobreza de las personas con jefe de hogar con educación secundaria se redujo en 2,9 puntos porcentuales; y la pobreza para personas con jefe de hogar asalariado se redujo en 4,5 puntos porcentuales.

El segmento con una mayor tasa de incidencia de la pobreza son personas entre los 26 y 35 años, con un 33,3%. En contraste, el segmento de personas entre los 56 y los 65 años obtuvo la menor tasa con 22,3%.

 
Resultado favorable

 

El director de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, en Colombia, Juan Carlos Ramírez, expresó que es el primer país que produce cifras de pobreza y que, haciendo proyecciones, para el resto de América Latina prevé un aumento de 2 puntos porcentuales.

“El hecho de que Colombia haya sufrido un choque similar al del resto de América Latina y esté mostrando estas cifras de pobreza, es un resultado absolutamente favorable que muestra la consistencia de la política social y económica y la mayor capacidad de resiliencia del país”, agregó.

Destacó que Colombia, Chile y República Dominicana son los países donde más se ha reducido la pobreza y donde esa tendencia ha sido más consistente.

“Ha aumentado el ingreso de los trabajadores, ha aumentado el número de trabajadores, se ha venido reduciendo el número de personas por hogar y se ha logrado consolidar el programa de transferencias y ayudas”, precisó Ramírez.

Por su parte, Ángela Penagos, directora del Centro Latinoamericano para el Desarrollo, destacó la política de vivienda rural emprendida por el Ministerio de Agricultura y resaltó que los ingresos en esas zonas se han mejorado.

“Las mujeres están ingresando al mercado laboral formal en zonas rurales y están dejando de percibir ingresos por el trabajo agropecuario. Estos son los efectos de la política de vivienda rural, porque normalmente donde se vive es donde se trabaja”, aseveró.

 

 

Publicado enColombia
Más de 2 mil 600 millones de personas tenían acceso a agua potable de mejor calidad en 2015 que en 1990, lo que redujo el riesgo de contraer enfermedades como el cólera. Sin embargo, el informe del PNUD refiere que una de cada tres personas sigue viviendo con índices bajos de desarrollo humano en 2016 y uno de cada nueve sufre hambruna. En la imagen de hace unos días, un niño con desnutrición severa en un centro de salud financiado por el Unicef en la región de Bahía, en Somalia

 

 

025n1mun 2

Selim Jahan, autor principal del Informe Desarrollo humano para todas las personas; Stefan Leofven, primer ministro de Suecia; Helen Clark, administradora del PNUD, e Isabella Lovin, viceprimera ministra sueca, ayer en Estocolmo durante la presentación del documento. Foto Afp

 

*Una de cada tres personas viven por debajo de los umbrales mínimos de desarrollo, indica.

 

*Entre 1990 y 2015 las tasas de mortalidad en niños menores de 5 años se redujeron más de la mitad.

 

 

Estocolmo.

 

Una de cada tres personas en el mundo continúa viviendo por debajo de los umbrales mínimos de desarrollo, por lo que a pesar de los avances conseguidos en los últimos años todavía hay millones de excluidos por la comunidad internacional, advirtió el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe anual, divulgado este martes.

De acuerdo con los autores del informe Desarrollo humano para todas las personas, para poder garantizar un desarrollo humano sostenible para todos es imprescindible centrar los esfuerzos en aquellas comunidades que a lo largo de los años han sido especialmente excluidas.

Más de mil millones de personas salieron de la extrema pobreza, indicó el PNUD al relacionar los datos de 1990 con los de 2015, aunque la población global aumentó de 5 mil 300 millones a 7 mil 300 millones en el mismo periodo. Precisó que las personas que viven en extrema pobreza lo hacen con menos de 1.9 dólares diarios.

Las tasas de mortalidad en niños menores de cinco años se redujeron más de la mitad entre 1990 y 2015, de 91 muertes por cada mil nacidos vivos a 43, siendo África subsahariana donde más mejoró la situación, dijo el PNUD.

Más de 2 mil 600 millones de personas tenían acceso a agua potable de mejor calidad en 2015 que en 1990, lo que redujo el riesgo de contraer enfermedades como el cólera. Sin embargo, el informe refiere que una de cada tres personas sigue viviendo con índices bajos de desarrollo humano en 2016 y uno de cada nueve sufre hambruna.

El empeño de no dejar a nadie atrás debe definir cada acción que emprendamos como comunidad global, señaló el primer ministro sueco, Stefan Lofven. Es el principio de inclusión el que debe guiar nuestras decisiones de política, añadió.

El mundo ha recorrido un largo camino en la reducción de la pobreza extrema, mejoras en el acceso a la educación, la salud y el saneamiento, y la ampliación de posibilidades para mujeres y niñas, indicó Helen Clark, administradora del PNUD.

Sin embargo, estos avances son el preludio del siguiente desafío, que es el de velar por que los beneficios del progreso mundial lleguen a todas las personas, manifestó durante su intervención en la presentación del informe, este martes en Estocolmo.

Más de 300 millones de personas –entre ellas un tercio de la población infantil mundial– viven en situación de pobreza relativa. Al contrario de la absoluta, la medida de pobreza relativa se define como la condición de estar por debajo de un umbral relativo de pobreza. Implica la falta de ciertos bienes y recursos que el resto de la sociedad da por sentados.

 

Discriminación sistemática

 

El problema no sólo radica en que hay millones de personas que aún sufren carencias extremas, sino que las desventajas afectan de manera desproporcionada a ciertos grupos. Prestamos demasiada atención a los promedios a nivel nacional, que a menudo ocultan enormes desigualdades en las condiciones de vida de las personas, declaró Selim Jahan, autor principal del informe. Para avanzar, tenemos que examinar más de cerca no sólo lo que se ha logrado, sino también quién ha quedado excluido y por qué, apuntó.

Las mujeres, los habitantes de las zonas rurales, las comunidades indígenas, las minorías étnicas, las personas con discapacidad, los refugiados y la comunidad LGTB son los principales grupos excluidos de manera sistemática por obstáculos que no son simplemente económicos, sino también políticos, sociales y culturales.

En general, las mujeres son más pobres, ganan menos y tienen menos oportunidades que los hombres. En al menos un centenar de países están legalmente excluidas de ciertos empleos por su género y en al menos 18 países necesitan la autorización de su marido, hermano o padre para trabajar. Por otro lado, en muchas regiones, prácticas como la mutilación genital femenina y el matrimonio forzoso continúan a la orden del día.

Los pueblos indígenas representan sólo 5 por ciento de la población mundial, pero más de 15 por ciento de las personas que viven en situación de pobreza.

Los derechos de la comunidad LGTB son violados continuamente en al menos 70 países, donde los actos homosexuales entre hombres son considerados un delito.

Los refugiados, que ascienden a 65 millones en todo el mundo, también se enfrentan a numerosos desafíos, dado que muchos están desempleados, no tienen ingresos y no tienen acceso a los servicios sanitarios y sociales.

Es posible erradicar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible, pacífico y justo para todos si se eliminan aquellas normas sociales y leyes discriminatorias arraigadas y persistentes, subrayó Clark.

Pese a las diferencias de progreso, el desarrollo humano universal es alcanzable, aseveró Jahan. En las últimas décadas hemos sido testigos de logros en materia de desarrollo humano que antes se consideraban imposibles de alcanzar, concluyó.

El informe del PNUD incluye el índice de desarrollo humano (IDH), que mide la esperanza de vida al nacer, los niveles de educación y de ingresos. Noruega lidera la lista de 51 países con mejores índices de desarrollo humano. Entre los países en lo más alto de la lista están Australia, Suiza, Alemania, Dinamarca, Singapur, Holanda, Irlanda, Islandia, Canadá y Estados Unidos.

La República Centroafricana se encuentra en lo más bajo de la lista de desarrollo humano de 188 países. El IDH se calcula desde 1990 y ha sido una herramienta útil, puesto que es una medida más amplia que el PIB per cápita, dado que la vida humana no es sólo ingresos, explicó Jahan.

 

 

Publicado enSociedad