Jueves, 09 Febrero 2017 07:03

Nicaragua en La la land

Nicaragua en La la land


He visto hace poco en Managua la película musical La la land, a la cabeza de las nominaciones para los premios Oscar, y hay una escena donde se menciona de pasada a Nicaragua. Mia, la clásica empleadita de cafetería ansiosa de llegar al estrellato en Hollywood, interpretada por Emma Stone, oye comentar a una pareja de amigos acerca de un viaje de vacaciones a Nicaragua del cual habían desistido al fin.

El diálogo se da más o menos así: “–Pensábamos ir a Nicaragua, pero es un país subdesarrollado. –Algo subdesarrollado. –Más que poco subdesarrollado; no creo que sea seguro ir allá”. “–Sí, no lo veo tan seguro”. Y eso es todo.

Mientras discurre este efímero pasaje, el público en la sala ríe con sorpresa y bastante gusto. No es así no más oír mencionar al propio país en una superproducción de tales calidades, cualquiera cosa que sea lo que digan de él.

Al día siguiente, un amigo empresario, quien también ha visto la película, me llama para comentarla, y como somos contemporáneos, se muestra maravillado de la filmación en el viejo Cinemascope de nuestra mocedad, y alaba los números musicales que rinden tan buen homenaje a los tiempos de oro de Fred Astaire, Ginger Rogers, Gene Kelly y Cyd Charrisse.

Pero tiene un reparo. Lo que esos actores han dicho de Nicaragua. Bueno, le respondo, tal vez no sea políticamente correcto lo de subdesarrollado, o algo desarrollado, cuando el lenguaje de los organismos internacionales exige hoy en día decir "país en vías de desarrollo"; pero el personaje no iba a salir con "pensábamos ir a Nicaragua, un país en vías de desarrollo", para que el otro le responda: "¿Cuánto ha mejorado su producto interno bruto en los últimos años?"

Él no acepta de ninguna manera lo de subdesarrollado. Le parece ofensivo. Lo contradigo. ¿Qué diablos importa en un musical el crecimiento de la economía en Nicaragua, y si beneficia a todo el mundo o sólo a unos pocos, si el número de pobres sólo disminuye fracciones de puntos en las estadísticas, mientras crece el número de los privilegiados?

Me alega que la película está siendo vista por millones de personas en el mundo, y también se pone a Nicaragua como un país inseguro, lo cual destruye en instantes los loables esfuerzos del gobierno, las cámaras de turismo, las operadores de tours y las agencias de viajes de vender la imagen de Nicaragua como un país que se puede visitar con toda confianza, dueño del índice más bajo de criminalidad en América Latina, y donde se puede andar por las calles, de día y de noche, sin el peligro de ser asaltado y asesinado.

Mi amigo, además de exitoso empresario, es buen cineasta y, como se ve, partidario del gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional bajo el liderazgo del comandante Ortega. Echa la culpa a quien dirigió y escribió la película: Damien Chazelle. ¿Cómo se le ocurrió escribir esas líneas innecesarias y perjudiciales? Sin duda tiene algo contra del país de Rubén Darío y de Sandino. ¿Por qué no fue a escoger Guatemala, Honduras o El Salvador, países realmente peligrosos, donde las bandas de narcotraficantes y las pandillas andan sueltas?

Y me cita a la revista Rough Guides, de Inglaterra, que ha incluido a Nicaragua en el puesto número seis de la lista de los diez destinos turísticos a visitar en 2017, allí donde el único otro país latinoamericano es Bolivia, y los demás son la India, Escocia, Canadá, Portugal, Finlandia, Namibia, Taiwán y Uganda.

No quiero insolentarlo más recordándole que Uganda no es ningún modelo de democracia y seguridad. Fue el reino tenebroso de Idi Amín, quien guardaba en su congelador los cuerpos descuartizados de sus enemigos para comérselos. Ahora está gobernada por el antiguo jefe guerrillero Yoweri Museveni, convertido en nuevo dictador y quien lleva ya 30 años seguidos en el poder.

Para consolarlo le comento, en cambio, que seguramente Chazelle no sabe ni siquiera dónde está Nicaragua, y debe de haber buscado al azar el nombre de un país latinoamericano para esa conversación de relleno en la película. Los guionistas a veces se informan poco, y le pongo como ejemplo la referencia sobre Colombia hecha en el capítulo 22 de la tercera temporada de la serie House of Cards.

Frank Underwood, tan siniestro como Macbeth, a esas alturas de la serie vicepresidente de Estados Unidos, busca librar de un escándalo sexual a su esposa Claire, tan despiadada como lady Macbeth, y para eso se necesita salvar de la pena de muerte a un activista colombiano de derechos humanos, acusado de traición por colaborar con la guerrilla. Según el guión se trata de una venganza, por haber denunciado las atrocidades cometidas por el gobierno en el tapón del Darién.

Pero aquí el guionista a quien tocó escribir este capítulo peca de ignorancia, pues en Colombia la pena de muerte fue abolida desde hace más de un siglo. Tendría que haber elegido Guatemala o Cuba, los dos únicos países de América Latina donde aún sobrevive en las leyes penales la pena capital. Como en Estados Unidos.

Mis argumentos no convencen a mi amigo, quien se propone escribir en la prensa local un artículo en contra de La la land, a pesar de que tanto le ha gustado. "No somos ni subdesarrollados ni algo subdesarrollados ni mucho menos un país inseguro", me dice. “Algún vendepatria con vínculos en Hollywood le metió en la cabeza al realizador del film perjudicar al país. Deben ser esos mismos que andan cabildeando para que se aprueba la Nica Act en el congreso de Estados Unidos y así dejar a Nicaragua en la lista negra de los países dictatoriales, y también gestionan en la Casa Blanca para que Trump destruya con un solo tuit todo el progreso logrado en estos años”.

Cuelga el teléfono, aún indignado, y yo vuelvo a mi novela.

Masatepe, febrero 2017

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Publicado enSociedad
Domingo, 05 Febrero 2017 05:46

La computadora que sabe engañar

La computadora que sabe engañar

La inteligencia artificial dio un gran salto esta semana cuando Libratus, una supercomputadora que puede aprender de sus errores, no sólo descubrió cuándo los humanos querían engañarla, sino que logró confundirlos a ellos. La competencia tuvo lugar en Pittsburgh, Estados Unidos.


El duelo fue anunciado con mucha anticipación. Eso sí: tenía el atractivo de toda revancha o desquite. La primera vez se habían enfrentado en julio de 2015, en el mismo lugar: el Rivers Casino de Pittsburgh. ¿Pittsburgh? ¿Por qué habrían de medirse en una ciudad con tanto frío (en esta época del año en el hemisferio norte)? Si bien Pittsburgh es, detrás de Filadelfia, la segunda ciudad en importancia de Pennsylvania, tiene que haber alguna razón de mucho peso para que se desarrolle en un lugar así. Lo curioso es que como en aquella oportunidad, no hubo promoción, no hubo difusión, no se vendieron entradas anticipadas ni tampoco hubo que discutir los derechos de televisión. No hubo gente haciendo cola y las redes sociales ignoraron el evento por completo. ¿Entonces?


Creo que está claro a esta altura, que cualquier acontecimiento que no se vea por TV o que no tenga repercusión en las redes sociales... es porque ¡no existe! Podría decir con poco margen de error, que es porque ¡no le interesa a nadie! Sin embargo... no se apure, no vaya tan rápido. Espéreme un poquito y después de leer lo que sigue, volvemos juntos para atrás y re-pensamos la respuesta.


En principio, el cartel que figuraba en la marquesina decía lo siguiente:


Brain vs. Artificial Intelligence: Upping the Ante


Jan 11-20, 2017


Rivers Casino, Pittsburgh, PA


Es decir, el Cerebro enfrentando a la Inteligencia Artificial, pero con un agregado: “Subiendo la Apuesta”. Me imagino un diálogo entre usted y yo:


–¿Adrián, otra vez con lo mismo?


–Sí... otra vez con lo mismo


–¿Y ahora? ¿Qué pasa ahora? O mejor dicho, ¿qué pasó ahora?
–Téngame un poquito de paciencia... y le cuento.


–¿Otra vez ‘la máquina’ compitiendo con los humanos en algún juego?
–Y... sí... de nuevo


–Pero, ¿no era que ya se sabía cómo ganar siempre a las damas, al ajedrez, al GO? ¿Qué juego queda?
Acompáñeme por acá. Quiero resumirle una historia.


• En 1997, Deep Blue, un programa diseñado por IBM le gana –finalmente– al mejor jugador de ajedrez y campeón del mundo en ese momento: Garry Kasparov.


• En 2007, Jonathan Schaeffer1, profesor de la Universidad de Edmonton, en Alberta, Canadá, diseña su programa Chinook y publica su trabajo seminal: “El fin de las damas”.


• En 2011, Watson, otro programa, también diseñado por IBM les gana a Ken Jennings y Brad Ruttner, los dos campeones del mundo de Jeopardy (un juego al que nosotros no jugamos en nuestro país pero si le interesa, le sugiero que lo ‘googlee’). Y finalmente,


• En 2015, Google en su laboratorio Deep Mind, diseña su programa Alpha-Go2 que le gana al campeón del mundo en ese momento (y actual) Lee Sidol.


A partir de esos momentos particulares, los humanos, a través de nuestros representantes podemos decir que dominamos cualquiera de esos juegos. Sabemos ahora qué estrategias elaborar para ganar siempre o si usted prefiere (y sería más correcto), no perder nunca.


Pero ahora apareció algo distinto. Tuomas Sandholm y Noam Brown son profesor y alumno de doctorado en el Departamento de Computación de la Universidad de Carnegie Mellon, en Pennsylvania, Estados Unidos. Ellos diseñaron un programa (que llamaron Libratus), para que juegue al poker. Para ser más precisos, es una variante del poker3. No hace falta saber nada sobre él y de hecho, si usted no saber jugar, sepa que yo tampoco. Pero este artículo no es para ilustrar sobre el juego, sino para exhibir algo extraordinario que acaba de suceder.


En todos los juegos de los que hablé antes (damas, ajedrez, GO), los rivales tienen toda la información a la vista. Como se juegan sobre un tablero, los dos jugadores ven las piezas del rival y saben en qué lugar están ubicadas. No hay nada escondido. Pero acá es donde se produjo un salto fundamental. Cuando uno juega a las cartas, no importa que sea al poker o el juego que usted elija, hay información del rival que uno no tiene, hay cartas que uno no ve. Y lo mismo sucede al revés. Al no saber, eso se presta para que hagamos lo que se llama un ‘bluff’, es decir, que yo quiera que usted ‘crea’ que yo tengo ciertas cartas que en realidad no tengo, y por supuesto, al revés también. Si quiere ignorar al poker, pase al truco: yo podría gritarle envido o truco y usted no sabe si yo tengo buenas cartas o no. Eso forma parte del juego, claramente. Lo mismo con el poker. Es por eso que ahora, la computadora, o mejor dicho Libratus, tiene que intuir por qué usted hace lo que hace, y tratar de decidir si usted está tratando de engañarla (o no).


Estos juegos se llaman de información incompleta o imperfecta. “Esa” es la gran diferencia. No están todas las cartas (o fichas) arriba de la mesa. Ni la computadora ni usted ven todas las armas que tiene el rival. Elaborar estrategias en esas condiciones es claramente mucho más difícil que jugar cuando todo el arsenal está expuesto y usted puede no sólo contar cuántos ‘soldaditos’ tiene el rival, sino que además, puede visualizar dónde están ubicados.


La gran novedad es que esta semana los humanos perdimos contra la computadora, perdimos contra el programa de Sandholm y Brown, perdimos contra Libratus. ¿Quiénes perdieron? ¿Cómo perdieron?


Ya verá, téngame un poco más de paciencia. Libratus no solo descubrió cuándo los humanos la quisieron engañar, sino que utilizó la potencia de su estrategia ... ¡para engañar a los humanos también, para confundirlos! En el camino, derrotó por una abrumadora diferencia a los cuatro mejores jugadores de poker del mundo. ¿No le parece que merece prestarle un poco de atención al episodio?


En agosto de 2015, en el primer desafío entre “El Cerebro” y la “Inteligencia artificial”, los cuatro jugadores que participaron le ganaron al programa Claudico4 que habían diseñado también Sandholm y Brown (profesor y alumno de doctorado). El encuentro se hizo en Pittsburgh, en el mismo casino. Para Brown, el resultado fue técnicamente un empate, pero para los jugadores que intervinieron, ellos sintieron que “habían ganado”. Ahora ya no importa, es historia pasada.


Durante 20 días, desde el 11 hasta el 30 de enero de este año, esos cuatro jugadores (Jason Les, Jimmy Chou, Daniel McAuley y Dong Kim), se enfrentaron contra el nuevo programa de Sandholm y Brown: Libratus. Pero no lo hicieron de cualquier manera, sino con esta estructura.


Jugaron diez horas por día. Se pasaron todo ese tiempo mirando las pantallas gigantes de múltiples televisores. No jugaron por dinero real, pero lo que sí hicieron es contabilizar el dinero que iría ganando cada uno (cada humano) si estuviera jugando en una mesa de poker real.


Al finalizar la competencia, los humanos se habrían de repartir 200.000 dólares entre ellos, en forma proporcional a los resultados que fueron obteniendo en sus partidas contra Libratus. En total, jugaron 120.000 manos... sí, leyó bien: ¡120.000!


Ahora, présteme atención a un dato extraordinario, ya que quizás usted está pensando en un detalle no menor: ¿cómo interviene la suerte? Es decir, cuando se juega al ajedrez o a las damas o al GO, las piezas empiezan siempre en la misma posición. Al jugar a las cartas, eso no es cierto. ¿Qué pasa si usted (o yo) recibimos mejores cartas? ¿Cómo interviene este particular factor?


Para resolver esa dificultad, hicieron lo siguiente: separaron a los cuatro humanos en dos equipos de dos personas cada una. Un par fue a una habitación a jugar contra Libratus en donde no tendrían contacto con el exterior, y no podrían usar sus teléfonos... nada.


El otro equipo de dos humanos jugó contra Libratus en otra habitación, que estuvo abierta para que pudieran seguir los partidos todas las personas interesadas. Pero lo notable es que decidieron darle LAS MISMAS CARTAS a ambos equipos, pero cambiadas. Es decir: las cartas con las que los humanos jugaban adentro de la habitación privada correspondían a las cartas que Libratus tenía para jugar en la habitación abierta al público, y al revés: las cartas que tenía Libratus en la habitación privada eran las de los humanos en la habitación pública. De esa forma, humanos y computadora tenían ¡las mismas posibilidades!


Por supuesto, lo notable es que, aun así, al finalizar los veinte días, la computadora ganó por escándalo. De hecho, haciendo las cuentas finales, Libratus ganó 15 de los 20 días que jugaron.


Al terminar cada jornada, después de diez horas de competencia, los cuatro jugadores se juntaban en el hotel e intercambiaban las notas sobre qué había hecho Libratus en cada una de las manos que cada uno de ellos había jugado. Después, una obviedad: cenaban y se iban a dormir.


Por supuesto, la máquina no necesitaba dormir nada y de hecho, mientras ellos comían, conversaban y descansaban, Libratus seguía jugando contra sí misma y tratando de resolver los problemas que esos mismos humanos le habían planteado durante el día, ya que como jugadores excepcionales que son elaboraban estrategias para enfrentarla que los programadores no habían contemplado.


Y acá apareció una diferencia más: en todos los casos anteriores, cuando se abordaron los otros juegos (ajedrez, damas, GO), los programadores intentaban explotar las debilidades de los humanos, si es que las descubrían. En este caso, la estrategia fue al revés. Libratus aprovechaba lo que aprendía de lo que ¡los humanos le enseñaban durante las diez horas del día! Es decir, cuando Les, Chou, McAuley y Kim encontraban alguna flaqueza, y comenzaban a explotarla, a la noche, la computadora resolvía esos agujeros o errores. De hecho, Sandholm dijo que elegían los tres problemas más serios que habían descubierto los humanos y un meta-algoritmo intentaba resolverlos durante la noche. El cambio era evidente: en lugar de detectar y luego explotar las debilidades de los rivales (los humanos), Libratus aprendía durante el día cuáles eran las debilidades propias y las corregía durante la noche.


Pero hay más, y esta también es una diferencia extraordinaria. En agosto de 2015, cuando AlphaGo le ganó al campeón del mundo Lee Sidol y finalmente el hombre aprendió cómo dominar el juego (el GO), la máquina jugaba contra sí misma pero en su base de datos, los humanos que lo programaron, la alimentaron con ¡todas las partidas de Go que se habían jugado en la historia hasta ese momento!


En cambio, con Libratus es diferente. A Libratus no le mostraron ninguna partida de poker que se hubiera jugado antes. ¡Ninguna! A Libratus le dijeron cuáles eran las reglas del juego y empezó a jugar ¡solo! (o sola, como prefiera) desde el principio. Aprendió por su cuenta. Por supuesto, cometió todos los errores de un principiante, pero... aprendió. Y resulta que ahora juega mejor que cualquiera de los cuatro mejores representantes que tenemos los humanos, sencillamente porque puede elaborar mejores estrategias que las que nosotros podemos producir en el mismo tiempo.


En el camino, hizo algo imposible para nosotros: jugó billones de partidos (billón es un uno seguido de doce ceros) sin que nunca hubiera visto cómo se jugaba una partida “en serio” en donde Libratus no hubiera participado, y se fue refinando hasta descubrir qué es lo que más le convendría hacer para ganar más dinero: si apostar o retirarse.


Cuando terminó la competencia, Jason Les dijo: “Ha sido una experiencia muy frustrante porque daba la sensación de que Libratus ...¡nos veía las cartas! No se puede jugar tan bien con tanta consistencia. Nosotros no estamos acostumbrados a perder, pero experimentamos situaciones que nunca habíamos vivido. La computadora juega de una manera imprevisible para nosotros. Sus estrategias nos confundían. Cada vez que alguno de nosotros creyó que había detectado alguna debilidad, inexorablemente resultó ser un espejismo. Al día siguiente, nos pulverizaba si intentábamos ir por ese camino”.
Las partidas se hicieron en Pittsburgh, con frío o sin él, porque tanto Sandholm como Brown trabajan en Carnegie Mellon, y la supercomputadora que usaron está a 15 minutos del casino en donde se realizó la competencia.


Justamente, el director del departamento de computación de la universidad, Frank Pfenning, elaboró un comunicado que publicó oficialmente la institución. Allí se pretende resaltar la importancia del hecho conseguido y por qué sí importa, o nos debiera importar lo que hizo Libratus.


No mencionó lo que significa esto para la propia industria del juego, pero sí lo que representará en términos de elaboración de estrategias militares o de prevención de ciber-ataques, y también sobre los diseños de nuevos tratamientos en medicina. “La computadora no puede ganar al poker si no puede hacer ‘bluff’. Imagine que en algún momento su teléfono inteligente podrá negociar el precio de su nuevo auto mejor que usted. Esto es solo el principio”.


Sí, es nada más que el principio y vale la pena estar informado de lo que está sucediendo en el mundo. La ciencia no tiene moral. Solo para poner un ejemplo: la energía atómica se puede utilizar para reemplazar los recursos naturales que utilizamos hoy y que se agotarán inexorablemente o se puede usar para construir la bomba atómica. Pero el progreso de la ciencia y la tecnología es inexorable también. Por ahora, ningún teléfono inteligente tiene la potencia que tiene la supercomputadora de Carnegie Mellon, pero cuando Manuel Sadosky trajo Clementina a Exactas, UBA, para tener la potencia que hoy tenemos en un reloj que usamos en la muñeca, hubo que ocupar una habitación entera y múltiples horas de picar tarjetas físicas para poder programar. Hoy, el recuerdo de Clementina solo despierta una sonrisa tierna. Es sólo cuestión de tener paciencia para que el teléfono celular ya no se llame más teléfono inteligente pero sí tenga la potencia de la supercomputadora de Carnegie Mellon. Pero claro, en ese momento, las supercomputadoras... (siga usted con la idea...).


Por eso, sí, esto es nada más que el principio... pero, ¿el principio de qué?


Referencias
1 https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-164965-2011-03-27.html
2 https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-303267-2016-07-03.html
3 Una variante que se conoce con el nombre de “Heads Up No Limit Texas Hold Them” (que sinceramente no puedo ni sé traducir, pero aceptemos que es una variante del poker tradicional) y es el que más se juega hoy en el mundo. En todo caso, las reglas del poker, para saber quién gana en cada “mano”, son siempre las mismas. Eso no cambia.
4 Estoy casi seguro de que no deben saber lo que significa la palabra “claudico” en español, ¿no le parece? Me parece muy difícil que hubieran elegido ese nombre sin saber... pero esto es solo una conjetura mía.

Martes, 24 Enero 2017 17:58

¡Bogotá mejor para pocos!

¡Bogotá mejor para pocos!

“Señor Alcalde y equipo de gobierno:

la ciudad no es una maqueta”

 

El presente balance busca entregar insumos para el análisis crítico del primer año de gobierno de Enrique Peñalosa, con el ánimo de comprenderlo (si es que aún no nos queda claro).

 

Durante los pasados 365 días Enrique Peñalosa y su equipo no hicieron más que mirar por el retrovisor y hacernos creer por todos los medios que el obsesivo modelaje de maquetas, photoshop y renders, son sinónimos de gobierno urbano. En aquel lapso la tal recuperación de Bogotá no resultó otra cosa distinta a la reconquista de la ciudad como un negocio rentable para pocos. Así, hemos vuelto al marketing territorial como expresión maniquea de la política urbana, donde “hermoso, bonito, feo y horrible” son las palabras preferidas del Alcalde para describir la situación actual de una ciudad que escapa a su comprensión. A diferencia de lo que dicen algunos tratando de explicar la caída en picada de su popularidad –78 por ciento de desfavorabilidad según encuesta de percepción ciudadana Bogotá Cómo Vamos1–, no es “Peñalosa, el alcalde incomprendido”2, es Peñalosa el incapaz de comprender.

 

Tres pilares del urbanismo de élite: el desastre 18 años después

 

De la larga lista de transformaciones promovidas por el Alcalde, vale la pena mencionar tres que delatan el impacto de la reconquista y los efectos perversos de medidas tomadas por el mismo Enrique Peñalosa 18 años atrás, estas son: 1. Reducción del Sistema de Movilidad a Transmilenio; 2. Renovación urbana como higienismo del nuevo siglo y; 3. El negocio de la “vivienda social”.

 

1. Reducción del Sistema de Movilidad a Transmilenio. En su primera alcaldía Peñalosa prometió construir el Metro y no cumplió, dejando a cambio la costosa y pesada infraestructura del Transmilenio, empresa con la cual estaría comprometido directamente como consultor-presidente del Instituto para el Desarrollo de Políticas para el Transporte3, cargo desde el cual se ha dedicado a vender buses Volvo al llamado Tercer Mundo. Su interés desmedido por un metro elevado que funcione como alimentador de Transmilenio no tiene mejor justificación que la de un negocio personal al cual quiere someter a más de 7 millones de bogotanos. Además, el impacto ambiental y visual del metro elevado sería catastrófico al ocultar el sol en las principales avenidas.

 

Por otra parte, es claro que la ciudad debe invertir en el proceso que cuenta ya con estudios, es decir en el metro subterráneo4. Invertir en nuevos estudios es entregar nuestro futuro en deuda a personajes como el señor Andrés Escobar Uribe representante directo de Pedro Gómez en los negocios de la ciudad, nombrado como actual gerente de la Empresa Metro y quien fuera director de la Empresa Nacional de Renovación Urbana Virgilio Barco. También lideró el polémico proyecto de Renovación Urbana del CAN y Nuevos Ministerios.

 

A la catástrofe del Metro, se suma el previsible aumento de líneas de Transmilenio en las troncales de la Carrera Séptima, la Avenida Boyacá, la Carrera 68 y Avenida Ciudad de Cali, sin cambiar el parque automotor existente, sin mejorar la calidad del servicio, con los mismos contratos leoninos que solo le dejan el 5 por ciento de cada tiquete a la ciudad. A cambio, el Distrito debe responder por vías, estaciones, seguridad, entre otros.

 

Finalmente, quieren hacer pasar por nuevos dos viejos y necesarios proyectos: el incremento de ciclo rutas y el cable aéreo. Sobre las ciclo rutas, la ciudad venía avanzando de manera sostenida, incentivando el uso de la bicicleta como medio de transporte necesario frente a los retos del cambio climático. No son pertinentes los aspavientos oportunistas que intentan aprovecharse de un movimiento ciudadano con trayectoria, agenda y conciencia. En cuanto al cable aéreo que estaba pensado para mejorar la calidad de vida de los pobladores del sur de la ciudad en conectividad directa con el Metro, ha quedado reducido a dos líneas, una en Ciudad Bolívar y otra, que a imagen y semejanza del Parque Arvi en Medellín, pretende conectar el norte de la ciudad con el Embalse San Rafael5. Este último proyecto valoriza suelo de protección ambiental para la ubicación de inversión inmobiliaria de proyectos de alto coste.

 

2. Renovación urbana como higienismo del nuevo siglo. Anunciándola como el “Fin a las tres ollas más grandes del narcotráfico en Colombia” la alcaldía engaña nuevamente a la ciudadanía, pasando por encima de la vida y dignidad de cientos de familias de barrios como el San Bernardo, que hoy en día siguen soportando el impacto de lo que fue la demolición del barrio Santa Inés y la construcción del Parque Tercer Milenio a inicios de julio de 1999. Durante los últimos 18 años y ante las miradas esquivas de presidencia y el distrito, las mafias se fueron comiendo lo que encontraron a su paso. Así, el mal llamado “Nuevo Bronx” que se tomara paulatinamente las calles 6ta, 5ta y 4ta del barrio San Bernardo es resultado directo del urbanismo apresurado e higienista del alcalde. Crisis humanitaria, crisis del capital y, sobre todo, crisis del urbanismo de élite responsable del deterioro socio-espacial, que al mejor estilo criollo-rentista, sigue esperando que “la tierrita engorde” los pobres “evacuen” y los proyectos cuajen.

 

Desde las actuaciones en el Parque Tercer Milenio, los Proyectos de Ciudad Salud y la más reciente propuesta de creación del Instituto para el Desarrollo del Centro, que extrañamente quieren ubicar en la Secretaría de Gobierno y no de Hábitat o de Cultura, se evidencia el accionar caprichoso de delfines tecnócratas sobre un centro que requiere más políticas de mejoramiento y revitalización que otro tipo de intervención.

 

3. El negocio de la “vivienda social”. Es manifiesto, a lo largo y ancho del país, que hacer las casas y las cosas a su antojo es la premisa clara de planificadores, empresarios y gobiernos municipales que insisten en ubicar la vivienda social y con ella a los pobres en las periferias. Haciendo eco a la tesis trasnochada de L. Currie sobre El Sector Líder, la trayectoria histórica de nuestro urbanismo ha representado un engaño a millones de pobres que tras la ilusión de la ecuación Ciudad=vivienda propia= bienestar, siguen poblando por necesidad rondas de ríos, humedales, reservas forestales y agrícolas y cuanta esquina de bosque dispongan los brazos metálicos instalados por el próspero gremio de los constructores. A la mentirosa ecuación se sumó finalizando la década del 90 la campaña desinformativa “[...] de los agentes mejor informados sobre el comportamiento del mercado del suelo urbano en Bogotá [...] que enfatiza sobre la escasez física y, por tanto, económica del suelo urbano”6.

 

Sin llamar a engaños y comprendiendo bien cuál es el modelo de ciudad del actual alcalde, fue “inaugurado más de dos veces” de la mano del vicepresidente Germán Vargas Lleras y la Ministra de Vivienda Elsa Noguera el Proyecto Campo Verde en la localidad de Bosa, el cual pone en riesgo a 6.129 familias. A través de un concepto del Idiger de 2016, e ignorando la orden de un alto Tribunal7, el Alcalde, el Vicepresidente y la Ministra se tomaron varias fotos juntando ladrillo y cemento bajo el titular “arrancó en forma la construcción de vivienda popular en Bogotá”. A esto se suma la habilitación de suelo urbanizable en más de 1.400 nuevas hectáreas ubicadas entre el borde occidental del río Bogotá (48 kilómetros lineales) y la Reserva Thomas Van Der Hammen (RTVH). Allí se propone la construcción de más de 2.300.000 viviendas que según el estudio Sistema de Ciudades del DNP 2015, requiere Bogotá en los próximos 30 años. De forma particular el proyecto de vivienda ‘Ciudad Paz’ que afectaría la RTVH en la perspectiva de asegurar la conectividad –ya existente– entre los cerros orientales y el río Bogotá, debe contar con la aprobación de la CAR. Amanecerá y veremos.

 

Cabe mencionar la fusión de Metrovivienda y la ERU para la producción de suelo para Vivienda de Interés Social (VIS) y Vivienda de interés prioritario (VIP) con la tarea central de retomar de la Operación Estrategia Nuevo Usme (150.000 viviendas multifamiliares) y la articulación Empresa de Renovación Urbana (ERU) Bogotá con la Empresa Nacional de Renovación Urbana (ENRU) Virgilio Barco, empresas líderes en urbanismo cosmético encargadas del “cambio extremo del centro”. Este es otro más de los rimbombantes anuncios que aparecieron en la revista de publicidad (e información) sobre el trabajo de la administración en 2016.

 

Plan de Desarrollo, POT y otras transformaciones

 

Otros elementos del balance Peñalosa 2016, con consecuencias importantes para el presente y futuro de la ciudad, están relacionados con:

 

La Revisión General del Plan de Ordenamiento Territorial que contó durante 2016 con escenarios de participación ciudadana, donde se evadieron los debates centrales al insistir en preguntas retóricas sobre el bienestar y la felicidad. Proceso que pone en evidencia el poco reconocimiento de una ciudadanía informada que sabe de sus conflictos y que, sobre todo, cuenta con propuestas. De nuevo los expertos tomarán las decisiones sobre el por qué, para qué y el dónde del futuro de Bogotá.

 

La cosmética de limpieza de postes y recuperación de espacio público, que según el mismo Alcalde significó para 2016 –300.000 metros cuadrados de espacio público recuperado, atentando contra un renglón importante en la economía de la ciudad, el derecho al trabajo y la sobrevivencia de las casi 50 mil personas dedicadas a esta actividad8.

 

Eliminaron el programa Basura Cero sin contar con un verdadero programa de reciclaje, dejando a la ciudad sin alternativas reales de gestión de sus residuos. Afectadas: familias recicladoras expuestas de nuevo a la informalidad; familias campesinas y urbanas que al borde de Doña Juana (más botadero que relleno) deben soportar la inclemencia de crecer de cara a las basuras, en medio de una ciudad irresponsable con sus “desechos”. Beneficiadas: las familias de la firma consultora Econ y demás asesores contratados por la actual directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), Beatriz Elena Cárdenas, con quienes se llevará a cabo el proceso de licitación para la implementación del modelo zonal de recolección de basuras9.

 

Privatizaciones: la adaptación técnica de la ETB y la ignorancia de los expertos

 

Además de adoptar el rol histórico de una empresa pública vigorosa y pujante, y a pesar de los chismes tecnocráticos de escritorio que buscan desprestigiar su desempeño durante varios años, la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) continúa como una de las instituciones insignes de la ciudad. Querida por la ciudadanía y vilipendiada por un selecto gabinete de “expertos”, a pesar de ser calificada con uno de los mejores promedios de gestión y gobierno urbano en la encuesta más reciente de percepción ciudadana, efectuada por la firma de opinión Ipsos, titulada Bogotá Cómo Vamos (BCV)10. Junto a las encuestas de opinión, la legitimidad de la ETB también ha sido defendida en las calles de la ciudad, justo en la vecindad del complejo gubernamental donde se suele negociar el futuro de los bienes públicos del Distrito. A mediados de mayo del 2016, un grupo nutrido de sus trabajadores y estudiantes de la Universidad Distrital manifestó su tajante rechazo a la privatización de la ETB, en medio de una densa nube de bolillazos y gases lacrimógenos11.

 

No sobra decir que en ambos casos la protesta está justificada. La cartera disponible de la Universidad Distrital está literalmente en juego, al igual que miles de puestos de trabajo que proveen el sustento diario de un sinnúmero de familias. La negativa a la distribución de dividendos bursátiles para los accionistas de la ETB avalada por su Junta Directiva a inicios de marzo de 2016 contrajo la absorción de 863 millones de pesos para la Universidad Distrital a finales de agosto del mismo año12. Esto es particularmente grave si consideramos las aplastantes urgencias presupuestales que rodean los 11 billones de pesos. Según varios voceros de la Universidad Distrital, la administración Peñalosa sólo aumentó la vigencia fiscal del alma máter en un 3 por ciento a pesar que la inflación promedió una tasa del 6,77 por ciento, lo que implica que la Universidad dejó de recibir aproximadamente $6.490 millones de pesos13.

 

Frente a este panorama de enajenación de los bienes públicos y corrosión del carácter y de los afectos de las familias trabajadoras del Distrito, cabría preguntarnos, ¿cuáles son las razones, los argumentos y las posiciones que respaldan la venta de la ETB? Para ello, debemos revisar con detalle qué opina el gabinete de “expertos” de la administración Peñalosa, algunos analistas de la prensa económica e, incluso, el mismísimo alcalde mayor. En la presentación del Plan de Desarrollo en el Concejo, a principios de abril de 2016, Peñalosa mencionó que era en sí muy difícil para una empresa pública competir con las grandes compañías del sector de las telecomunicaciones. Para Peñalosa, la pérdida de las cuotas de mercado de la ETB a causa del ingreso de fuertes competidores en el sector de las telecomunicaciones no le brinda un margen de maniobra amable para innovar, realizar las inversiones necesarias, y crecer14. Está clarísimo que el criterio de funcionamiento de una empresa pública para el alcalde mayor se centra en la acumulación del capital y no en el servicio que sus beneficios pueden prestar a la ciudadanía.

 

Asimismo, para ciertos opinólogos profesionales con tribuna en la gran prensa, la subasta de la ETB al mejor postor se justifica por su progresiva pérdida de valor, es decir, por la incapacidad gerencial de sus juntas directivas para reproducir las ganancias a la par de su tasa de inversión. En otras palabras, la ETB es una empresa ineficaz e ineficiente debido a que no ha podido recuperar a muy corto plazo la inversión de $2.1 billones de pesos en ganancias y dividendos para sus accionistas. Esta es la posición de Carlos Caballero Argáez, para quien la ETB no es una joya sino un lastre, dado que las necesidades de inversión de la ciudad son, a su modo de ver, mucho más gigantescas y rentables que la ETB15. Por último, para Jorge Castellanos, ex presidente de Bancafé, ex banquero de inversión de J.P. Morgan16 y flamante presidente de la Junta Directiva de la ETB, hay que vender la empresa cuanto antes porque perderá valor sin importar lo que se haga. Para Castellanos, como no hay dinero para capitalizar la empresa, la enorme red de fibra óptica quedará inevitablemente enterrada sin capacidad de conectarla, deteriorándose progresivamente así hasta el punto de su inutilidad técnica17.

 

Semejante comentario empapado de indolencia técnica y mezquindad administrativa expresado por un doctor en Finanzas y Estratega Senior de Inversión le habría valido una expulsión segura en J.P. Morgan hace unos años. No obstante, para congraciarse con sus antiguos jefes y con los accionistas privados de la empresa, propuso a fines de diciembre del 2016 que J.P. Morgan fuese la firma encargada de coordinar la venta del paquete accionario de la ETB. Para Beatriz Arbeláez, la actual secretaria de Hacienda del Distrito, la escogencia de J.P. Morgan para este fin se justifica por su experiencia en el arbitraje de varios procesos de privatización de empresas públicas de telecomunicaciones en América Latina18. Lo que Arbeláez no cuenta a la opinión pública es que J.P. Morgan fue una de las firmas responsables en el ocultamiento de la deuda soberana griega y de la producción de hipotecas basura en E.E.U.U durante la historia de la gran crisis financiera mundial del 2007, próxima a cumplir 10 años19. Acá hay un evidente conflicto de intereses que las autoridades competentes deberían investigar.

 

Por ignorancia o complacencia, el afán cortoplacista de los voceros del capital distorsiona el diagnóstico financiero de la ETB, confundiendo un reflujo intestinal con un cáncer de estómago. Según el ex ministro de Minas y Energía, Diego Otero Prada, si bien es cierto que los ingresos de la ETB han crecido a una tasa modesta en el último año, la empresa ya tiene las bases tecnológicas para acrecentar sus recursos y competir eficazmente en el mercado20. Por último, a inicios de febrero de 2014, la ETB adquirió el 75 por ciento de la empresa de internet satelital Skynet para cubrir el servicio de internet en regiones del país donde no es posible instalar cableado de fibra óptica, como en el caso de Chocó, Amazonas y La Guajira21. Las operaciones de ETB-Skynet trascienden las fronteras nacionales, albergando ambiciosos proyectos de inversión en países vecinos. A mediados de junio de 2016, René Otero, el presidente de Skynet Perú anunció un programa de instalación de banda ancha de alta velocidad en gran parte del territorio nacional peruano para los próximos años22. En caso que la empresa logre privatizarse, quien aprovecharía estas ricas fuentes de ingreso transformables en planes públicos de salud, educación, vivienda y equipamientos urbanos, serían los consorcios privados y no la población bogotana. Hay un selecto club que está jugando con tu patrimonio.

 

Los recursos para la construcción de una ciudad digna y amable para la población bogotana están a punto de dilapidarse por expectativas irreales y precipitadas de acumulación de capital para unos pocos. Si la venta de la ETB se realiza para que la élite capitalina en palabras de Miguel Uribe, pueda caminar por los andenes de Bogotá libres de vendedores ambulantes sin “matarse o romperse un fémur”23, nos retrasaremos años luz en el ejercicio efectivo de la democracia. Si en verdad les importa la pequeña infancia, la innovación tecnológica de punta y la oferta de servicios públicos para la población bogotana, vender la ETB sería la peor decisión de administración pública en siglos.

 

Colofón

 

El primer año de alcaldía de Peñalosa no trajo nada nuevo bajo el sol de una ciudad que maduró, que aprendió a debatir, construir agendas, planear y concretar sus intenciones, una ciudad que se sabe y reconoce en su diversidad territorial, en su riqueza ambiental y social, así como en las dificultades que le son propias al ser capital de un país que hasta ahora despierta a la paz; una ciudad que se comprende y conoce y que en consecuencia se levanta con voces de descontento y oposición frente a un modelo que ya no le calza.

 

“Te amamos Bogotá y te deseamos un 2017 con más política y menos marketing”.

 


 

* Respectivamente: Ph.D., en Urbanismo. Arquitecto. Profesor Universidad Nacional. Politóloga, Máster en Sociología y Antropología Urbana. Economista, Máster en Historia.
1 http://www.bogotacomovamos.org/documentos/encuesta-de-percepcion-ciudadana-2016/
2 http://www.semana.com/nacion/articulo/revocatoria-a-enrique-penalosa/511543
3 Ver: Carrillo, Carlos. “Peñalosa y su trancón de intereses” en: https://algarete.com.co/2016/01/24/penalosa-y-su-trancon-de-intereses/
4 Ver: “Concejal le pone freno al metro propuesto por Peñalosa”, en: http://www.semana.com/nacion/articulo/hollman-morris-instauro--accion-de-cumplimiento-por-metro-de-bogota/509287
5 Ver: “Bogotá lista para la gran transformación. Todo lo que usted tiene que saber sobre lo que se hizo en la ciudad este año y lo que viene”, p. 90.
6 Alfonso, O. (2012). Bogotá segmentada: reconstrucción histórico-social de la estructuración residencial de una metrópoli latinoamericana. Ed. Universidad Externado de Colombia, Bogotá. p. 164
7 Como anota María Mercedes Maldonado en su columna: “¿Recuerdan el proyecto Campo Verde en Bosa? Se construirá en contra de expresa orden judicial”. http://imaginabogota.com/columna/recuerdan-el-proyecto-campo-verde-en-bosa-se-construira-en-contra-de-una-orden-judicial/, enero 06 de 2017.
8 Romero, Jaime (2016). Sin ventas ambulantes no hay recuperación del espacio público, en http://imaginabogota.com/columna/ventas-ambulantesy-espacio-publico/
9 Mogollón M. Felipe & Botero F. Leonardo. “Los asesores del negocio de las basuras”, en http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/los-asesores-del-negocio-de-basuras-articulo-664098
10 Entre las dependencias con mayor favorabilidad entre la ciudadanía bogotana se encuentran los Cades y Supercades (75 %), el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), (73 %), la ETB y la Secretaría de Cultura con 55% y 52% de favorabilidad respectivamente. Por debajo de la cota de favorabilidad estuvieron las secretarías de Ambiente (44 %), Salud (37 %), Movilidad (29 %) y Gobierno (27 %). La muestra fue de 1.502 personas. Ver: El Tiempo, 06/12/2016. Un 38% de los bogotanos ha pensado irse a vivir a los municipios; El Tiempo, 06/12/2016. Un primer año duro para Bogotá, revela el programa Cómo Vamos. Para ver la encuesta, remitirse a: http://www.bogotacomovamos.org/documentos/encuesta-de-percepcion-ciudadana-2016/ .
11 El Tiempo, 18/05/2016. Más de 200 sindicalistas de la ETB protestan en el Concejo de Bogotá.
12 Ibíd., 03/03/2016. ETB ya no tiene grado de inversión y no pagará dividendos; El Tiempo, 30/08/2016. Los retos del futuro rector de la U. Distrital.
13 Ibíd., 30/08/2016. Los retos del futuro rector de la U. Distrital.
14 Revista Semana, 29/04/2016. Peñalosa pide permiso al Concejo para la Venta de la ETB.
15 El Tiempo, 13/05/2016. La ETB no es una joya sino...un lastre. Por Carlos Caballero Argáez.
16 “La Silla Vacía”, 02/01/2016. El equipo de Peñalosa: vuelve la tecnocracia a Bogotá.
17 El Tiempo, 21/05/2016, El Distrito no puede rentabilizar la ETB.
18 Ibíd., 01/12/2016.Firma J.P. Morgan será la que se encargará de la venta de la ETB.
19 The New York Times, 13/02/2010. Wall Street Helped to Mask Debt Fueling Europe’s Crisis. Disponible en: http://www.nytimes.com/2010/02/14/business/global/14debt.html?pagewanted=all&_r=0.
20 Para Otero, aunque los ingresos de la ETB hayan crecido solamente un 2,25% entre la segunda mitad del 2015 y la primera mitad del 2016, la absorción de beneficios sería sólo cuestión de tiempo si se ejecutan políticas de eficiencia organizativa y de atención al cliente tal y como corresponde en una empresa de servicios públicos. Ver: Revista Semana, 12/05/2016. “La venta de la ETB”, Diego Otero Prada.
21 El Tiempo, 05/02/2014. “ETB pagó $30.000 millones por Skynet, proveedor de internet satelital”.
22 Prensario Internacional, 15/06/2016, Perú: “Skynet (ETB) se lanza como operador de banda ancha satelital”. Disponible en: http://www.prensario.net/16386-Peru-SkyNet-ETB-se-lanza-como-operador-de-banda-ancha-satelital.note.aspx.
23 El Tiempo, 07/03/2016. “Bogotá debería pasar de polarización a concertación”, Miguel Uribe.

Publicado enEdición Nº231
Jueves, 29 Diciembre 2016 09:28

Los deslices de la economía en 2016

Los deslices de la economía en 2016

La Unión Europea no pudo salir de su estancamiento económico y social en el finalizado 2016. Algo tan cercano a la realidad es que la aprobación del brexit en el referendo realizado en Gran Bretaña ha causado una especie de terremoto económico y político en la Unión Europea, que también ha tenido repercusiones sísmicas para otras regiones del mundo. Entre las causas que se le achacan a esa decisión, se encuentran la crisis que atraviesa la Unión desde 2008 la cual no ha podido solventar: los bajos crecimientos entre sus miembros; los graves problemas económicos, déficit de empleos y reducción de programas sociales en varias naciones como España, Portugal, Francia, Grecia, Irlanda; la caída del valor del euro; las medidas de austeridad impuestas por la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y la llegada de gran número de inmigrantes los que pueden moverse por todos los países de la Unión Europea.


Políticas neoliberales hacia América Latina


Las oligarquías criollas han tomado fuerza en parte de América del Sur y se lanzaron a instaurar regímenes neoliberales que atentan contra los beneficios de las grandes mayorías con recortes de programas sociales en educación, salud, pensiones y aumento del desempleo. Una violenta guerra económica-financiera, orientada desde Washington, intenta desestabilizar a gobiernos legítimos como el de Ecuador, Bolivia y especialmente el de la República Bolivariana de Venezuela que hasta ahora han resistido todos los embates. Mientras tanto, los países progresistas de América Latina y el Caribe, apostaron por lograr una mayor integración regional y han laborado por reforzar, pese a los desafíos, la CELAC, CARICON, el ALBA y otros organismos.


Se recupera precio del petróleo


Ya a los finales de 2016, el precio del crudo comenzó su ascenso a nivel internacional debido a un acuerdo histórico firmado por países miembros y no miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Los precios que durante todo el año se mantuvieron cercanos a los 30 dólares el barril, comenzó a elevarse al acordar los miembros de la OPEP reducir a partir del primero de enero de 2017, la extracción en 1,2 millones de barriles diarios (mbd) y los No miembros en 558 000 millones mbd. Al cierre del año, el barril de petróleo Brent, referente en Europa, llegaba a 55,33 dólares.


China sigue adelante


La segunda economía del mundo, China, volvió en 2016 a ser uno de los principales impulsoras del mundo al terminar el año con 6,7 % de Producto Interno Bruto, bastante superior a los logrados por las naciones capitalistas desarrolladas. Además, ha ayudado a mantener el impulso de las econom{ias de los países integrantes de la ASEAN y ha ocupado nuevos espacios en América Latina con la entrega de financiamientos en obras que ofrecen beneficios para las partes involucradas.


La globalización aumentó la desigualdad


Como una bendición para los ricos, por un lado, y una maldición para los pobres, por otra, llegó la llamada globalización capitalista de la economía mundial que en 2016 incrementó aún más las desigualdades entre las personas y los países del orbe. Organismos internacionales denunciaron que las 62 personas más ricas del mundo acumulan más capitales que la mitad más pobres. A los acaudalados se les facilita además, esconder sus capitales en los llamados paraísos fiscales, cuyas fortunas ascienden ya a 7,6 billones de dólares, una cantidad que supera los Producto Interno Bruto (PIB) del Reino Unido y Alemania juntos. Cálculos recientes ubican la cifra en siete trillones de dólares, y la mayor parte, cerca de cuatro trillones, son de "ahorros" de personas de muy altos ingresos depositados en el exterior.


Yuan, dólar y euro


El yuan chino continuó su camino ascendente después de ser incluido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la lista de monedas de reserva, lo cual augura que el también llamado renminbi provocará un cambio trascendental para todo el desenvolvimiento de la economía mundial. Mientras, las otras monedas que integran esa Cesta de Derechos Especiales de Giro (dólar estadounidense, el yen japonés, la libra esterlina y el euro) han tenido constantes altas y bajas.


ALBA y PETROCARIBE


En los doce años desde su creación, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA-TP) posibilitó que cuatro países se liberaran del analfabetismo y avanzaran en la escolarización de sus poblaciones. Millones de latinoamericanos recibieron servicios de salud gratuitos y más de un 1 700 000 recuperaron la vista. Se creó un comercio de nuevo tipo, justo y complementario, sin proteccionismos que llevaron a significativos avances en materia económica: la creación del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) y del Banco del ALBA contribuyen a la construcción de una nueva arquitectura financiera regional. Mientras, PETROCARIBE envió crudo a bajos precios a todas las naciones miembros, cooperación que les ha permitido esquivar estos tiempos de crisis .


Desastre migratorio


La cifra de personas fallecidas al intentar cruzar el Mar Mediterráneo en 2016, se elevó a más de 5 000, muy superior a la 3 771 que murieron en ese intento en 2015. Las violentas guerras, así como el hambre y la miseria en diferentes países, sobre todo de África y Medio Oriente, son las causas fundamentales de esa emigración. La situación subraya la urgente necesidad de que los Estados aumenten los mecanismos legales para admitir a los refugiados, como el reasentamiento, el patrocinio privado, la reunificación familiar y esquemas de becas para estudiantes, afirmó un documento de la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

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América Latina dedica la mitad de recursos que la OCDE a gasto social


El ‘think tank’ de los países ricos y el BID apelan a una mejora de la gestión pública en la región frente al shock económico

 

La OCDE y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) exhortan a los Gobiernos de América Latina y el Caribe a mejorar la gestión pública para compensar el declive económico provocado por el abaratamiento de las materias primas. Ante el frenazo de las mejoras sociales logradas en los años de expansión, ambos organismos ponen el foco sobre la necesidad de aumentar los recursos públicos destinados a gasto social (educación, sanidad, pensiones y prestaciones de desempleo).

El informe, presentado esta semana en Santiago de Chile, recoge los datos de una quincena de países de la región de América Latina y el Caribe, subraya el potencial de aumentar el gasto público en escuelas y hospitales para hacer frente a la desigualdad de ingresos y concluye que los Gobiernos latinoamericanos “no invierten lo suficiente” en este capítulo.

Según sus cifras, de media, los países del subcontinente solo destinan el 8,7% de su PIB a programas educativos y sanitarios o a subsidios de desempleo y pensiones, frente al promedio del 16,8% de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el think tank que agrupa a los países más desarrollados del mundo.

El tamaño del Estado, medido como el gasto público total, varía entre los distintos países de América Latina y el Caribe, pero en general “es relativamente pequeño”, ampliamente por debajo de la media de las economías más avanzadas: representa solo el 31% de su PIB frente al 41,5% de la OCDE, si bien esta brecha tiende a cerrarse paulatinamente. Entre 2007 y 2014 el gasto aumentó en 4,7 puntos porcentuales en la región, frente a un aumento de 2,5 puntos en el conjunto de la OCDE. En el mismo plano, el empleo público como porcentaje del empleo total es del 12,4% en América Latina y el Caribe, casi 10 puntos por debajo de la media de los países más avanzados.

A pesar de los recientes progresos, subraya el informe, Latinoamérica sigue siendo una región altamente desigual en términos de ingresos de los hogares, como lo demuestra el coeficiente de Gini —que mide la inequidad de los ingresos, siendo cero la perfecta igualdad y uno la disparidad total—: mientras que en la región está en el 0,49 después de impuestos y transferencias, la media de los Estados miembros de la OCDE está en el 0,29. Esta variable está

estrechamente vinculada a la política fiscal, que en el caso latinoamericano desempeña un papel más limitado en la distribución de ingresos que en otras regiones dado el “bajo” impacto distributivo de los impuestos y de las transferencias de renta. “La política fiscal tiene un rol más limitado en la distribución del ingreso en América Latina”, apunta el documento.

Tal y como está concebido, el sistema resulta en una brecha entre el ingreso de mercado y el ingreso disponible, lo que reduce el coeficiente de Gini en 2,8 puntos porcentuales de media, frente a los 17,8 puntos porcentuales en los países de la OCDE. Detrás de esta realidad emergen varios factores: un esquema de impuestos directos menos progresivos; una mayor dependencia de los impuestos indirectos, a menudo regresivos; una proliferación de beneficios fiscales; y subsidios mal focalizados en varios sectores (por ejemplo, energía), “que con frecuencia benefician a los más ricos y no a los realmente necesitados” corrobora Santiago González, uno de los firmantes del estudio, en conversación telefónica con EL PAÍS.

“La combinación de una productividad estancada [una realidad que no solo afecta a la región, sino al resto del mundo desarrollado], alta inequidad y baja recaudación está complicando a los Gobiernos. Hay poco espacio para expandir los presupuestos públicos, por lo que deberán afinar en el destino de los fondos y mejorar el diseño de las políticas”, expuso en la capital chilena Luiz de Mello, de la OCDE.

 


 

 

La desigualdad, un desafío “crítico” para la región

 


“Las desigualdades plantean un desafío crítico para los Gobiernos”, subraya el informe bipartito de la OCDE y del BID. “No sólo afectan el crecimiento y crean malestar social, sino que también dificultan el acceso a oportunidades y servicios públicos básicos”. En este sentido, ambos organismos recuerdan que, pese a los avances logrados gracias al crecimiento y las reformas, Latinoamérica y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo. “Para sostener estos logros en un entorno global desafiante, los Gobiernos necesitarán diseñar e implementar políticas que promuevan un fuerte crecimiento económico y creación de empleo, mientras continúan trabajando para garantizar un acceso más equitativo a servicios para la población”, zanja el documento.

 

 

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Miércoles, 30 Noviembre 2016 06:07

Estímulo fiscal al estilo Trump

Estímulo fiscal al estilo Trump

El plan económico de Donald Trump incluye fuertes reducciones de impuestos, tanto para individuos como para empresas, y posibilidades de deducciones fiscales hasta cuatro veces más altas que las existentes en la actualidad. Se calcula que éstas y otras reformas reducirán el ingreso fiscal en 9.5 billones (castellanos) de dólares a lo largo de la siguiente década y llevarán los ingresos tributarios a su nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial.


En el caso de los impuestos a las personas físicas, el plan contempla consolidar las siete tasas impositivas existentes en solamente tres estratos de ingresos. Hoy las siete tasas de impuestos existentes van de 10 a 39.6 por ciento y el plan de Trump compactará esos estratos en sólo tres con niveles de tasas impositivas de 10, 20 y 25 por ciento. Es decir, la tasa marginal más alta será reducida en casi 40 por ciento y al mismo tiempo se aumentarán los niveles de las deducciones personales. Además, la tasa impositiva máxima para las personas físicas con ganancias derivadas del capital y dividendos se reduce a 20 por ciento.


Por el lado de los impuestos a las empresas la tasa impositiva pasará de 35 a 15 por ciento. Las ganancias repatriadas se gravarán con una muy baja tasa (10 por ciento) lo que supuestamente servirá para que los grandes grupos corporativos y empresas que operan a escala trasnacional abandonen los paraísos fiscales. La tasa aplicable a las entidades fiscales de transición (diseñadas para evitar doble tributación para empresas y sus dueños) también se reducirá a 15 por ciento de su tasa aplicable que es la del impuesto al ingreso de las personas físicas. Esta reforma simplifica algunos aspectos del régimen fiscal pero, por otra parte, crea incentivos para que algunas personas físicas se transformen en esas entidades fiscales de transición y aprovechen las menores tasas que se aplican a las empresas.


Es claro que los beneficios de la reducción de impuestos serán muy desiguales. Los causantes en los deciles inferiores de la escala de distribución del ingreso apenas verán su ingreso neto aumentar 0.8 por ciento, mientras que los deciles superiores experimentarán aumentos de hasta 21 por ciento. La reforma tributaria de Trump está diseñada para beneficiar a los más ricos y aumentará la desigualdad.


Si se quisiera mantener el equilibrio en el presupuesto federal frente a estas reducciones de impuestos la administración Trump tendría que recortar el gasto en por lo menos 20 por ciento. Pero el plan del nuevo gobierno contempla una ampliación del gasto público en un ambicioso programa de renovación y construcción de obras de infraestructura, fuerzas armadas y rubros como el de la atención a los veteranos de guerra. El aumento en gasto militar es absurdo (Estados Unidos ya gasta más que los 10 países juntos que destinan grandes recursos al rubro militar). Militarizar la frontera con México y construir su famoso muro también tendrían un costo significativo. Además, en su campaña Trump siempre mantuvo que el gasto en seguridad social y el programa federal de asistencia médica no sería recortado.


¿Qué hay del gasto en infraestructura? Todos los analistas concuerdan en que el rezago en infraestructura en Estados Unidos debe ser atendido. Trump dijo la noche de su victoria electoral que vamos a reparar carreteras, puentes, túneles, aeropuertos, escuelas y hospitales; nuestra infraestructura será la mejor del mundo y pondremos millones de personas a trabajar al reconstruirla. Pero el plan de Trump descansa en esquemas de asociaciones público-privadas, en los cuales una empresa privada recibe créditos fiscales para realizar una inversión en infraestructura (por ejemplo, una carretera) y posteriormente el costo es recuperado a través del cobro de peaje. Es decir, estamos hablando de privatizar buena parte de la infraestructura existente (detalles en peternavarro.com).


Cada quien puede pensar lo que quiera de la participación privada en obras de infraestructura, pero estos esquemas de privatización no son aplicables a la mayoría de los proyectos de construcción y reparación de este tipo de obras. Muchos proyectos prioritarios desde el punto de vista social no podrían ser financiados con créditos fiscales (agua, transporte urbano, reparación de carreteras existentes, modernización de hospitales y escuelas). Otros necesitarían peajes y cuotas muy elevados, así como niveles de aforo muy altos, que no existen, para garantizar la rentabilidad que los inversionistas privados exigen. La experiencia internacional (incluyendo la de México) está repleta de ejemplos que terminan en la quiebra de las entidades privadas y en episodios de su rescate con recursos públicos.


El estímulo del paquete fiscal de Trump puede aumentar el crecimiento económico en 2017, pero ese efecto se disipará y para 2019-2020 regresarán el estancamiento y la recesión. Mientras tanto, la desigualdad y el desequilibrio en las finanzas públicas habrán aumentado. Los que votaron por Trump no verán mejorar su situación.


Twitter: @anadaloficial

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Martes, 22 Noviembre 2016 06:36

La Cumbre del Clima termina sin consenso

La Cumbre del Clima termina sin consenso

La Cumbre de Marrakech (COP22) finaliza con la incapacidad de llegar a un consenso en la ONU que permita poner en marcha el Acuerdo de París. La lucha contra el cambio climático se mete en un laberinto que retrasará las soluciones justas. Organizaciones ecologistas y sociales consideran peligroso e irresponsable el aplazamiento hasta 2018 de las medidas más urgentes.

 

Hace calor y no llueve en Marrakech, Marruecos, territorio vulnerable del planeta que debería beneficiarse de más mecanismos de adaptación. Jerga ONU. Estamos a finales de noviembre, huele a humo de moto con cúrcuma, las calles son laberínticas y no hay mapa certero.

Algo parecido pasa con el problema del cambio climático, por el que gobiernos, organismos internacionales y empresas transnacionales han transitado en los últimos diez años desde la negación más cazurra, pasando por acciones efectivas de diagnóstico económico, científico y social, hasta la presentación ambigua de soluciones.

Desde este lado del noroeste africano, la plaza Jemaa El Fna muestra que hay otras maneras de mirar el mundo. Sus gentes y cielos agitan culturas diversas y hasta los pájaros se reúnen en círculo. El centro de la ciudad está abarrotado de carteles de la COP22, cuyas instalaciones se han preparado en dos grandes pabellones internacionales a las afueras: la Green Zone –para organismos representantes de la sociedad civil, transnacionales, bancos, técnicos y prensa– y la Blue Zone –para gobiernos, negociadores, delegados, más técnicos y medios–.

Muchas palabras y pocas acciones

Los jefes de gobierno de 195 países se reunían por primera vez bajo el Acuerdo de París, un tratado que ha propiciado una nueva era climática, pero que está liderada por los mismos agentes que causan la degradación planetaria. Por eso en Marrakech todo se resume en un aplazamiento hasta 2018. Lo opuesto de lo que la sociedad esperaba.

Durante dos semanas –una científica y otra política–, delegados, negociadores, técnicos, periodistas y activistas escribieron miles de textos en todas las lenguas del mundo sobre la urgencia de actuar contra el cambio climático en un contexto de serias amenazas ambientales y de un aumento estremecedor de la desigualdad.

Pero este consenso en torno a la urgencia de la acción no se tradujo en compromisos reales. No. Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la COP22, tildaba la conferencia mundial como “la cumbre de la acción”. El presidente francés François Hollande se refería a “la cumbre de las soluciones” y el secretario general de la Naciones Unidas Ban Ki-moon se despedía diciendo que, “si no se actúa ahora, la temperatura subirá casi cuatro grados”.

Lejos de ser una cumbre activa y resolutiva, Marrakech pasa a los anales de la ONU como una cumbre-trámite en la lucha contra el calentamiento global. Para los movimientos ciudadanos ha sido la cumbre de “perder el tiempo” mientras mueren personas, pueblos originarios, islas, llegan huracanes, tsunamis, lluvias torrenciales y accidentes nucleares. Para las empresas ha sido la cumbre de “ganar tiempo” en la búsqueda de nuevos nichos de mercado y nuevas formas de control económico.

Chocaba en los pabellones de la Cumbre la enorme presencia de multinacionales fósiles y de empresas de infraestructuras (cementeras, energéticas, telecomunicaciones, transporte...) cuyo número de delegados y negociadores ha sido muy superior al de las representantes de la sociedad civil. La Climate Action Network, referente en la lucha organizada contra el cambio climático, reparte las acreditaciones de entrada entre las organizaciones, pero la secretaría de la COP las está restringiendo.

La ciudadanía observa impotente la inacción de los gobiernos. Mientras las organizaciones ecologistas siguen denunciando la vulneración de derechos humanos y la negligencia de los países enriquecidos ante los peligros climáticos que afectarán sobre todo a los países empobrecidos.

Los movimientos sociales exigen hablar de resultados, no de parches que sólo ayudan a “alargar un modelo económico basado en los combustibles fósiles, obsoleto y destructivo para el planeta y la inmensa mayoría de sus habitantes”, según Javier Andaluz, responsable del área de Cambio Climático de Ecologistas en Acción.

18 de noviembre: un viernes noche

Después de doce días, pasada la medianoche terminaba el Plenario final de la COP22, pero seguía un rato más la diplomacia subterránea. Brasil, Ecuador y China aplazaban sus rifirrafes sobre el año de rendición de cuentas de los países (China se niega a poner un año), el aumento en 2025 de los 100,000 millones de dólares previstos para el Fondo Verde, y la no concesión de descuentos a países petroleros que paren sus extracciones. Finalmente, la Coalición de Países más afectados (CVF) también suscribía el comunicado. La Cumbre de Marrakech se cerraba por agotamiento y por streaming.
La única buena noticia de la Cumbre ha sido la creación de un fondo para 2050 en el que EE UU, Alemania, Canadá, Francia, Perú, Chile, Costa Rica y 47 países vulnerables (lenguaje ONU) se comprometen a tener 100% energías renovables.

Las élites políticas asumen ya como necesario el cambio estructural de modelo económico-climático. Ante esto y los propios límites del planeta, las grandes empresas intentan reformular sus modelos de negocio. No en vano, 360 multinacionales estadounidenses se han adherido a los compromisos del Acuerdo de París durante la COP22.

En los altos niveles de negociación de la Blue Zone, más allá de la nueva presidencia de EE UU, se hablaba sin tapujos de "descabornización profunda", como ha informado El Diario.

Por su parte, el comisario europeo de Energía y Cambio Climático, Miguel Ángel Arias Cañete, insistía en la necesidad de mayores esfuerzos. Sin embargo, los compromisos de la UE contradecían sus declaraciones.

Durante la COP22 se filtraba el próximo Paquete Energético de Invierno elaborado por la Comisión Europea, que se presenta oficialmente el 30 de noviembre y seguirá incluyendo subvenciones encubiertas a los combustibles fósiles a través de los mecanismos de capacidad, “algo que ya denunciamos hace un mes en el Parlamento Europeo”, afirma Xabier Benito, eurodiputado de Podemos.

De Europa a España

Las fotos oficiales han quedado resultonas, también para España. Aunque Rajoy no dijera nada relevante a su paso por la Cumbre. Tuvo una agenda más intensa con Mohamed VI a quién (quizás) le explicó los nefastos efectos de su impuesto al sol. Una semana antes, El Confidencial publicaba que el Banco Europeo de Inversión (BEI) iba a dar soporte a una de las mayores infraestructuras de energía solar del mundo en suelo marroquí.

En los últimos días de la COP22 el gobierno español daba un pasito y anunciaba una propuesta de Ley de Cambio Climático, que las organizaciones ecologistas llevan tiempo pidiendo, como recoge 20minutos.

Alianza por el Clima, formada por más de 400 organizaciones ecologistas, dispone de un documento estratégico que podría ser la base de una Ley de Cambio climático española e insta a todas las formaciones políticas a tenerlo en cuenta. Por su lado, Unidos Podemos y Ciudadanos han elaborado sendas hojas de ruta sobre cambio climático.

“Me parece capital que exista una Ley del Cambio Climático y un proceso de negociación de Ley para generar un consenso y participación amplia”, dijo a Diagonal Teresa Ribera, actual directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) de París, copresidenta del panel de Naciones Unidas sobre iniciativas ante el cambio climático y miembro del Foro Económico Mundial.

En España llama la atención la falta de coordinación ministerial del gobierno del PP. Algo que también sucedió en las dos legislaturas de Zapatero (PSOE). Pero estamos en la máquina ONU. No es de recibo que el Ministerio de Medioambiente llegue a la COP22 para responder de manera difusa, sin concretar datos ni planes, y rebotar las preguntas cruciales al Ministerio de Industria, ausente oficialmente.

Las declaraciones de intenciones no son suficientes

A estas alturas de la historia, cabe preguntarse ¿qué habría que hacer para que la prestigiosa o prestidigitadora ONU fuera motor de acciones, además de declaraciones?

La COP22 terminó con la Declaración de Marrakech, un comunicado clásico en la historia de las cumbres. Una herramienta muy utilizada cuando no hay acuerdos ni resoluciones concretas, llena de formalismos del tipo “podría”, “sería deseable”,” aconsejable”, “una opción para”, que pasa de puntillas por “catástrofe climática”.

En la Cumbre alternativa, la Red Internacional de Justicia Climática (Demand Climate Change Network) publicaba la misma noche del 17 de noviembre un manifiesto que, entre otras cosas, exige que el 50% de la financiación se destine a proyectos y estrategias basadas en los ecosistemas y no en nichos de mercado para las empresas occidentales. Este documento también exige la liberación de cientos de activistas ecologistas que hoy están encarcelados por todo el mundo, así como el reconocimiento de asesinatos de líderes y lideresas indígenas que se oponen a proyectos energético-empresariales demoledores con sus territorios y comunidades.

Recetas para la dominación, pautas para la adaptación

Las economías industrializadas son las principales responsables del cambio climático y al mismo tiempo las menos comprometidas en una transformación radical del modelo productivo, industrial y energético.

El Acuerdo de París prevé para el Fondo Verde para el clima un monto de 100.000 millones de dólares anuales (67.000 millones provenientes de fondos públicos pero no puestos sobre la mesa ha sólo 165 millones) que se destinarán a acciones de mitigación (80%) y adaptación (20%) al cambio climático, es decir a que los territorios más afectados puedan adaptatse y seguir viviendo. De nuevo, jerga ONU. En este sentido, el porcentaje debería ser el opuesto: mucho más para adaptación que para mitigación.

De los 3.000 millones de dólares prometidos por EE UU con Obama para este Fondo Verde, hasta ahora sólo se han entregado 500. Un dato “muy, muy desolador”, según declaraciones de Mpanu Mpanu, jefe del grupo Países Menos Desarrollados, a La Marea.

La adaptación es uno de los pilares clave en la lucha contra el cambio climático y su puesta en marcha debería estar mucho más avanzada de lo que está. En este sentido, la inactividad de la COP22 de Marrakech pone en riesgo la supervivencia del Fondo para la Adaptación desarrollado en 2001, en la misma ciudad marroquí.

La pasividad en la adaptación y preferencia por la mitigación –un pan para hoy y hambre para mañana– en el lenguaje ONU y en los hechos tendrá grandes repercusiones sociales, ambientales y económicas en los próximos años, tal y como ya ha demostrado la comunidad científica y, en especial, el IPCC.

Decenas de organizaciones indigenistas provenientes de los países de América Latina y el Caribe, representadas por mujeres principalmente, reclamaban en la Cumbre oficial mayor apoyo y protección a los territorios y comunidades que más sufren las consecuencias del cambio climático. Como organizaciones africanas, Attac Maroc y colectivos saharauis incluidas, insisten en poner en el centro de las negociaciones climáticas a la ciudadanía y los derechos humanos.

En la cumbre alternativa, realizada del 14 al 17 de noviembre en la Universidad Caddi Ayyad de Marrakech, se hicieron charlas temáticas y mesas redondas. Un experto en agua tunecino terminaba una conferencia llorando después de contar en público los abusos de países europeos –España es clave– sobre la explotación de gas y petróleo en el Norte del continente africano. Especial éxito tuvo la asamblea de la Alianza Euromediterránea contra el cambio climático, que ha diseñado una hoja de ruta para los próximos meses. Fue recordada con insistencia la urgencia de expulsar definitivamente a las multinacionales fósiles de cumbres como la COP.

Mercado de emisiones y carbono

Casi el 45% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la Unión Europea están cubiertas por el mercado de carbono, con más de 11.000 centrales eléctricas y plantas industriales en territorios de la UE y países asociados, así como parte de la aviación civil.

Los créditos de carbono son un mecanismo de mercado que reparte asignaciones por países. Desde 2013 el gobierno español realiza una asignación de derechos de emisión gratuita para empresas y multinacionales con implantación en España. La primera vez dio 104 millones de toneladas de Co2 en derechos de emisión, una cantidad que se ha reducido cada año, para fomentar la reducción de emisiones y la descarbonización.

El sistema de mercado de carbono es responsabilidad de la UE que controla el mercado de carbono y fija el precio. En España, el Ministerio de Industria es el encargado de repartir los derechos de emisión.

Existen dos tipos de emisiones de gases de efecto invernadero: industriales –energéticas, siderúrgicas, cerámicas, cementeras, refinerías... que suponen el 40% de emisiones totales– y difusos –transporte, agricultura, sector residencial, constructoras maquinaria pesada, construcción de carreteras, y, en general, todo lo que no se puede medir directamente porque no están al final de una tubería ni hay un medidor, y que suponen el 60% de las emisiones totales–.

Decir que España tiene ya cumplidos sus objetivos de reducción de emisiones de GEI para 2020 es verdad. Pero no lo es por el esfuerzo de los distintos gobiernos españoles (Zapatero y Rajoy), si no por un truco contable: la ONU cambió el año de referencia para medir las emisiones (antes 1990, ahora 2005).

Hace once años, España tenía unos índices de emisiones muy elevados, no cumplía con el Tratado de Kioto y desde 2007 había tenido que comprar derechos de emisión de GEI por valor de más de 1.300 millones de euros. Llegó el primer ciclo de la crisis económica (2007-2011), que en España se tradujo (entre otras muchas cuestiones) en un brusco descenso de más del 20% de sus emisiones.

La quema de carbón explica en España su aumento en emisiones de gases de efecto invernadero entre 2014 y 2016, como ha documentado Público. Según la Red Eléctrica de España, el uso del carbón para generar electricidad se disparó un 23,4% en 2015 con respecto a 2014.

El modelo de carbón agoniza y tiene ya fecha de muerte. En el caso español, 2018 será el último año que reciba ayudas públicas. Para datos de 2016, resulta interesante el informe Global Carbon Budget publicado el pasado 14 de noviembre.

El futuro es ahora

“La única manera de frenar el cambio climático es mantener el 80% de los combustibles fósiles bajo tierra y desarrollar lo antes posible una economía baja en carbono que reduzca la desigualdad y contribuya a una sociedad ecologista, feminista y democrática, acorde con los límites planetarios”, afirman en la delegación española de Ecologistas en Acción enviada a la COP22.

La OMS no ha esperado para presentar un estudio que cuantifica en más 12 millones las personas que mueren cada año debido a enfermedades relacionadas con el cambio climático (contaminación del aire, del agua y de la tierra, radiaciones, productos químicos...).

La COP23 tendrá lugar al año que viene en la ciudad alemana de Bonn –sede de la ONU en materia climática– bajo el auspicio de las islas Fiji, territorio vulnerable. Pero, a menos que un acontecimiento extraordinario nos haga reaccionar antes, los compromisos reales no llegarán hasta 2018, en la COP24 de Polonia.

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Las multinacionales fósiles y de infraestructuras protagonizan la cumbre del COP22

Las empresas transnacionales y los gobiernos cooptan la Cumbre del Clima de Marrakech (Cop22) y paralizan la puesta en marcha del Acuerdo de París. La sociedad civil vuelve a estar infrarrepresentada frente a los lobbies fósiles.


En la semana política de la COP22, los jefes de gobierno se han reunido por primera vez bajo el Acuerdo de París. El comisario europeo de Energía y Cambio Climático, Miguel Ángel Arias Cañete, ha insistido en la necesidad de mayores esfuerzos, sin embargo los compromisos de la UE contradicen sus declaraciones.


Al llegar a la cumbre observamos la enorme presencia de multinacionales fósiles y de empresas de infraestructuras (cementeras, energéticas, telecomunicaciones, transporte...) cuyo número de delegados y negociadores es muy superior al de las representantes de la sociedad civil.


Todo apunta a que el Acuerdo de París ha propiciado una nueva era climática liderada por aquellos agentes que causan la degradación planetaria, mientras la ciudadanía observa impotente la inacción de los gobiernos. Esta pasividad tendrá grandes repercusiones sociales, ambientales y económicas en los próximos años, tal y como ya ha demostrado la comunidad científica y en especial el IPCC.


El lema oficial de la cumbre, que habla de “tiempo para la acción”, contrasta con una política que apunta al estancamiento de las negociaciones del Acuerdo de París. Esto supondría dilatar la acción climática lo suficiente para que sea imposible aplicar las recomendaciones científicas y limitar el calentamiento global a 1,5ºC.


Las Cumbres del Clima se han convertido en recintos feriales con expositores de empresas que han pasado del negacionismo al lavado climático. Su misión es vender “tecnología verde” a gobiernos y multinacionales, sin beneficios relevantes para el conjunto del planeta.

Una coartada para multinacionales y lobbies


En Marrakech vuelve a quedar patente la sobrerrepresentación de las industrias fósiles, las grandes energéticas, en especial la nuclear, las petroleras y el sector de la construcción, cuyo número de representantes, al menos, triplica al de la sociedad civil.


La presencia de multinacionales en estas cumbres supone un constante bloqueo a las iniciativas ciudadanas y ecologistas, así como la configuración de la percepción social del cambio climático.
En la COP22 los debates están centrados en el papel de las transnacionales, la legitimación de sus intervenciones y los beneficios económicos del Acuerdo de París.


Se trata de una eficaz coartada para aquellos agentes que, lejos de cambiar sus acciones socioclimáticas y reconocer sus errores históricos, siguen presentándose como salvadoras de una situación de la que ellos mismos son responsables.
Esta visión lucrativa del cambio climático perpetúa un modelo socioeconómico obsoleto que provoca atentados sociales y ambientales muchas veces irreversibles. Mientras, las organizaciones de la sociedad civil están experimentando mayores problemas de acceso a las negociaciones oficiales.


Los movimientos ecologistas exigen la retirada del estatus de observador a todas las empresas petroleras acreditadas dentro de las COP, como ya lo hizo en 2007 la Organización Mundial de la Salud (OMS) con las tabacaleras.

El gobierno español no da la talla


La incomparecencia de Mariano Rajoy en la COP22 es un claro ejemplo del desinterés del actual gobierno español en materia climática. La economía española es profundamente dependiente del consumo de combustibles fósiles y prueba que estamos muy lejos de abordar una definitiva descarbonización.


El dato definitivo de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) publicado hoy por el INE demuestra que España es el segundo país con mayor aumento en emisiones GEI de la Unió Europea. Esta información confirma la adelantada por EeA el pasado agosto.


Desde Marruecos, las organizaciones que representan a la sociedad civil insisten en la necesidad de un cambio de modelo. Los gobiernos deben actuar “de verdad” frente a las demostradas consecuencias sociales y medioambientales del cambio climático, evitar el expolio de los recursos naturales que sufren los países empobrecidos, reconocer las múltiples luchas ciudadanas silenciadas por los negociadores oficiales en la cumbre, y poner límites a figuras de poder como el negacionista y actual presidente de EE UU Donald Trump.


Poner en el centro de las negociaciones climáticas a la ciudadanía y los derechos humanos. Éste es el reto: en una situación de emergencia socioambiental y de necesidad, aplicar políticas estructurales que den soluciones reales y no parches a un modelo obsoleto y caduco. En este sentido, el primer y más urgente paso es expulsar definitivamente a las multinacionales fósiles de cumbres como la COP.

 

16/11/16 • 16:31

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El acuerdo mundial contra el cambio climático, en la cuerda floja

La elección de Trump y las divergencias entre los países sobre los mecanismos que deben regir el Acuerdo de París ponen en jaque la lucha mundial contra el calentamiento global


MARRAKECH. -Hace apenas un año, 195 estados dieron su visto bueno, por primera vez, a un pacto que les comprometía a todos en la lucha contra el cambio climático. El Acuerdo de París, aprobado el 12 de diciembre en la capital francesa, se proyectó al mundo como un esfuerzo “histórico” que tenía como principal objetivo evitar que la temperatura del planeta aumente más de dos grados centígrados a finales de este siglo. Ahora bien, una vez decidido el qué, falta concretar el cómo.

Eso es lo que se discute estos días en la Cumbre del Clima de la ONU que se celebra en Marrakech: cuáles van a ser los mecanismos para que los objetivos marcados en París no queden en agua de borrajas. Es la letra pequeña y menos glamurosa del documento, pero vital para saber en qué medida la lucha contra el calentamiento global de la que hizo gala París tendrá un resultado exitoso. Y, por el momento, no hay demasiadas señales que inviten al optimismo.


Son varias las amenazas que sobrevuelan el Acuerdo de París. La primera, y que cayó como un jarro de agua fría sobre los equipos negociadores que discuten en Marruecos, fue la elección de Donlad Trump como nuevo presidente de EEUU pocos días después de que comenzara la cumbre el 7 de noviembre. El magnate estadounidense es un abierto negacionista del cambio climático y entre sus promesas electorales figura la de retirar su firma del acuerdo y retirar la financiación para la lucha contra el cambio climático a la que se había comprometido Barak Obama, 3.000 millones de dólares anuales.

Aunque aún se desconoce qué decisión tomará finalmente, su llegada a la Casa Blanca ha despertado el revuelo generalizado en Marrakech. EEUU es el segundo país más contaminante del mundo (él sólo es responsable de entre un 10% y un 15% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero que se expulsan a la atmósfera) y sus compromisos de reducción de CO2 (Un 26% en 2020 con respecto a los niveles de 2005), aunque insuficientes, resultan esenciales en el cómputo global.

La ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal, ya advirtió al candidato republicano de que salirse del acuerdo le llevaría entre tres y cuatro años y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha pedido al presidente electo este martes que entienda la “urgencia” y “gravedad” del cambio climático. No obstante, Trump no tiene ni siquiera que salirse del acuerdo para entorpecerlo: como los compromisos de reducción de emisiones no son vinculantes, le basta con no cumplirlos, sin que eso vaya a suponer sanciones de algún tipo para el país.


Poca ambición


Otro de los puntos de mayor bloqueo del acuerdo es el que hace referencia a los mecanismos de revisión de los compromisos. Para cumplir con el objetivo de no aumentar la temperatura más de dos grados, cada país puso sobre la mesa el año pasado el porcentaje de reducción de emisiones con el que estaba dispuesto a comprometerse en 2020. Pero son insuficientes, es decir, que sumando los compromisos de todos ellos nos toparíamos, aún así, con un escenario de aumento de la temperatura global de casi tres grados a finales de siglo. Por ello el Acuerdo de París recoge la obligación de que los países se reúnan cada cinco años para revisar estos objetivos y hacerlos más ambiciosos. Pero no hay acuerdo sobre cuál debe ser el año de la primera revisión. En un principio se consideró que debía ser en 2018, pero “ningún país parece estar dispuesto a ello”, asegura a Público el eurodiputado de Equo en el Parlamento Europeo Florent Marcellesi. La siguiente fecha que se contempla es 2023.

Además, existen divergencias importantes en cuanto a la financiación, es decir quién y cuánto dinero se debe aportar a la lucha contra el calentamiento global. El Acuerdo de París contempla un fondo verde para el clima de 100.000 millones de dólares anuales que se destinarán a acciones de mitigación (80%) y adaptación (20%) al cambio climático, pero los países más empobrecidos, que son los más afectados y los que tienen menos responsabilidad, piden mayor porcentaje para la adaptación. En este sentido, tampoco hay acuerdo sobre si, además del fondo verde, se aportará más financiación para las pérdidas y daños que ya están sufriendo los países del sur, y que éstos reclaman.

Por LUCÍA VILLA
@Luchiva

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Sábado, 12 Noviembre 2016 06:56

Caos climático, ¿verdad o consecuencia?

Caos climático, ¿verdad o consecuencia?

El 4 de noviembre entró en vigor el Acuerdo de París sobre cambio climático. Mirando los datos reales, los festejos por este "logro" parecen un teatro del absurdo.

Abundan afirmaciones engañosas de fuentes oficiales y empresariales para desviar la atención de la gravedad del caos climático, dando así coartada y protección a quienes lo han causado: transnacionales de energía (petróleo, gas, carbón), agronegocios, construcción, automotrices; y el 10 por ciento de la población mundial más rica que con su sobreconsumo es responsable de 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El primer objetivo del acuerdo es “mantener el aumento de la temperatura media mundial [para el año 2100], muy por debajo de 2º C respecto de los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1.5º C... ”

Pero la misma semana que entró en vigor el Acuerdo de París, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicó el informe Brecha de emisiones 2016, donde señala que con el actual curso de emisiones, habrá un aumento de 1.5º C, ya en 2030 o antes. Agrega que sumando los "compromisos" oficiales que han declarado los gobiernos a la Convención sobre Cambio Climático, la temperatura aumentará 3.5º C hasta fin de siglo. (http://tinyurl.com/jr3n9mk).

¿Por qué dos organismos de Naciones Unidas dan mensajes tan contradictorios? Para empezar el Acuerdo de París pone una meta "ideal" –que se propagandea y festeja como si fuera real– pero permite que cada país haga contribuciones voluntarias de reducción de emisiones llamadas Contribuciones Previstas Determinadas a nivel nacional. No son vinculantes, no obligan a tomar medidas para cambiar el curso de la crisis climática y, peor aún, lo que declaran ni siquiera son necesariamente reducciones reales (en sus fuentes y por parte de quienes se benefician con el consumo), porque la "contribución" de muchos de los principales países emisores no es tal: se basa en gran parte en mecanismos fallidos como mercados de carbono y tecnologías no probadas ni viables.

El artículo 4.1 del Acuerdo de París agrega que para cumplir los objetivos, se propone que “las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo lo antes posible (...) y a partir de ese momento reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero (...) para alcanzar un equilibrio entre las emisiones antropógenas por las fuentes y la absorción antropógena por los sumideros en la segunda mitad del siglo...”

Si las metas son teóricas, la forma de llegar a ellas que establece el acuerdo es surrealista: primero se puede seguir emitiendo –hasta alcanzar un punto máximo o "pico" que no se define cuánto es– y luego hay que reducir rápidamente (lo cual no se podía hacer antes, pero al alcanzar el pico mágicamente sí se podrá) y luego, continúa sin hacer reducciones, sino que se trata de "alcanzar un equilibrio" entre emisiones y absorción "antropógena", o sea, por medios tecnológicos, no naturales.

Esta última parte es particularmente perniciosa, porque justifica el concepto fraudulento de "cero emisiones netas" o hasta negativas. No son reducciones sino compensaciones, es decir, contabilidad no realidad. Presupone que se puede seguir aumentando la emisión de gases de efecto invernadero porque se "compensarán" con tecnologías de "emisiones negativas".

Las tecnologías a las que se refieren mayoritariamente son captura y almacenamiento de carbono en fondos geológicos y bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (CCS y BECCS por sus siglas en inglés), ambas consideradas técnicas de geoingeniería. En sí mismas conllevan riesgos importantes –todos los estudios recientes sobre BECCS muestran que las plantaciones para bioenergía en la escala requerida tendrán un impacto devastador en suelos, agua, ecosistemas y producción de alimentos. CCS es una vieja técnica de la industria petrolera que no se usa porque es cara e ineficiente: se llamaba antes Recuperación Mejorada de Petróleo pero cambiaron el nombre para venderla como tecnología para el cambio climático. Se trata de inyectar CO2 para empujar a la superficie reservas profundas de petróleo y dejar el carbono en el suelo. No es técnica ni económicamente viable –tampoco sirve para el cambio climático porque aumenta el consumo de petróleo– pero si se paga con subsidios públicos, es un jugoso negocio para las empresas que causaron el problema. Cuando en unos años sigan sin dar "emisiones negativas" y el planeta se siga calentando, dirán que para enfriarlo sólo quedan otras formas aún más riesgosas de geoingeniería.

Lo más cruel de este teatro es que el problema del caos climático es real, nos afecta a todos, se conocen claramente las causas y responsables, pero la mayoría de las propuestas oficiales y empresariales son falsas "soluciones". Por el contrario, muchas organizaciones y movimientos sociales muestran que hay gran diversidad de alternativas que funcionan, son viables y benefician a la mayoría de la gente y el planeta. La más fuerte por su alcance y capacidad de contrarrestar el cambio climático son los sistemas agroalimentarios campesinos, agroecológicos y locales. Pero también energías renovables con las comunidades, sistemas de basura cero, recuperar ferrovías, buen transporte colectivo de bajas emisiones y muchas otras. Cada una no es suficiente, pero juntas tienen un enorme y potencial real, viable económica, ambiental y socialmente. Lo criminal es seguir con el mismo modelo de producción y consumo, aumentar la civilización petrolera, su devastación ambiental y social y sus dueños hagan nuevos negocios con tecnologías para "compensarlos".

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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